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Viernes 28 de Junio de 2013
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Viernes 28 de Junio de 2013

2 Viernes 28 de Junio de 2013 Honor y gloria a nuestro pueblo Por Juan Castillo

Honor y gloria a nuestro pueblo

Por Juan Castillo

Hace algunos días escribí con este título una columna para la suplemen- to¨ Ideario¨ de

Hace algunos días escribí con este título una columna para la suplemen- to¨ Ideario¨ de La República. La mis-

toria nacional en defensa de la demo- cracia y la libertad. Una huelga general donde cientos de centros de trabajo y

ma

fue tomada y publicada también por

de estudio fueron ocupados por traba-

mi

sindicato portuario SUPRA. Toman-

jadores y estudiantes para defender la

do

la misma como referencia, me pare-

libertad.

ció oportuno - con algunos ajustes y agregados - rendir un más que justo homenaje a EL POPULAR, a sus traba- jadores, su equipo de dirección, sus militantes, sus difusores. A nuestros camaradas.

Se podrá decir lo que se quiera, pre- tenderán ignorarlo pero la verdad es que a la hora de los hornos, cuando hubo que poner toda la carne en el asador, los trabajadores y el movimien- to popular – entre ellos los comunistas

-

fueron los que se jugaron en defensa

Salud, huelga general

Este 27 de junio se cumplen 40 años

de

dos hechos que marcaron la histo-

ria

de nuestro país: por un lado el Gol-

pe

de Estado de la clase dominante y

por otro la respuesta del Pueblo orga- nizado con la heroica Huelga General. Algunos análisis históricos y políticos que se están haciendo públicos en estos días, separan estos hechos con

clara e indisimulada intención política. Los voceros de la derecha y de la cla-

se dominante directamente ignoran la

Huelga General. Otros, incluso desde el campo popular, los analizan como si fueran eventos independientes. En nuestro caso afirmamos que son inse- parables y que no se puede explicar lo

ocurrido hace 40 años y lo que ocurrió luego, e incluso algunos aspectos del presente, si no se los analiza en su conjunto. Nada es casual ni tan sim- plista.

El 27 de junio de 1973, los sectores

más reaccionarios y los testaferros del imperialismo yanqui dentro de las cla- ses dominantes de nuestro país - lo que en ese momento se definía como

“la rosca oligárquica y financiera” - en

alianza con los sectores fascistas de

las Fuerzas Armadas y apoyados por importantes sectores de la derecha

política, blanca y colorada, dieron el Golpe de Estado.

No fue un golpe de Estado militar, es-

tos fueron los sectores que impulsa- ron e instrumentaron el Golpe. Hay que decirlo claramente que en Uruguay, el

golpe fue dado por el presidente cons- titucional electo democráticamente y

llevado al Poder por un partido político,

el Partido Colorado, Juan María

Bordaberry. Ese mismo día, y en cumplimiento de

una resolución que se comenzó a de- batir en 1964 (9 años antes) y aproba-

da dos años después en el Congreso

fundacional (octubre 1966) la CNT y los trabajadores declararon la Huelga General para enfrentarlo. La clase obre-

ra y los trabajadores, los estudiantes y

el

pueblo en general escribieron una

de

las páginas más gloriosas de la his-

de la libertad. Un aspecto más que merece recordarse: la Universidad de la Repú- blica, como institución, toda ella, resis- tió junto al pueblo en defensa de la Democracia. Hay que reconocerle a nuestra UDELAR ese mérito histórico, conviene hacerlo hoy cuando injusta- mente se la critica y más injustamente aún, cuando se la pretende comparar con otras instituciones privadas que nunca jugaron ni jugarán ese papel, junto al pueblo y la democracia. Políticamente el Frente Amplio fue la única fuerza que en su totalidad, con todos sus sectores, dirigentes y mili- tantes rechazó el Golpe y enfrentó la dictadura desde el primer momento. Es cierto que algunos sectores democrá- ticos de los partidos tradicionales tu- vieron una actitud muy digna y no se plegaron al asalto a las instituciones y es de justicia histórica reconocerlo a texto expreso.

Pero también lo es y muchas veces se omite decirlo, que dirigentes importan- tes y sectores enteros del Partido Co- lorado y el Partido Nacional apoyaron el golpe e incluso integraron luego los distintos niveles de dirección y gestión de la dictadura como el Consejo de Estado. Entre otros cabe recordar a W. Craviotto, P. Millor, J. Chiruchi, D. Burgueño, García Pintos, R. Reylli, etc. El Golpe de Estado fue la culminación de un proceso de vaciamiento de las instituciones democráticas, de desco- nocimiento del Poder Judicial y del Po-

der Legislativo, de represión y vulnera- ción de los derechos colectivos e indi- viduales, todo ello para instrumentar una política económica que benefició

a la rosca financiera de los frigoríficos

y del gran latifundio. Bordaberry y los sectores económicos, militares, políti- cos y medios de comunicación - como

el diario El País - que lo apoyaron, fue-

ron clara expresión de esto. Hubo un segundo motivo para implementar el Golpe de Estado y piso-

tear las instituciones: frenar el proce- so de acumulación de fuerzas del mo- vimiento popular, el proceso de unidad

y el avance popular, jalonado por la fun-

proceso de unidad y el avance popular, jalonado por la fun- dación de la CNT, el

dación de la CNT, el Congreso del Pue- blo con un programa alternativo y la fundación del Frente Amplio. El tercer aspecto central para la con- creción del Golpe de Estado fue el so- metimiento al dominio del imperialismo yanqui, (Documentos tales como San- ta Fe 1 y Santa Fe 2, los planes de ex- terminio como el Plan Cóndor, etc., así lo proclaman) que estableció una es- trategia continental de dictaduras, para enfrentar el avance revolucionario en el continente y asegurarse su dominio:

con el anticomunismo como bandera y la Doctrina de la Seguridad Nacional como instrumento. Muchas cosas se dirán en estos días, muchos análisis y muchas palabras, pero es justo que se reconozca lo que pasó: la derecha y la oligarquía, alia- das con el imperialismo yanqui, dieron el Golpe de Estado e instauraron la dic- tadura más sangrienta de la historia nacional. El movimiento popular, los tra- bajadores, el Frente Amplio y algunos dirigentes de los partidos tradicionales la enfrentaron desde el primer día. Habrá que seguir hablando del golpe y de la dictadura, de su obra depredadora en la economía, la cultu- ra y la convivencia de nuestro país. Su rastro terrorista de represión y sangre, que se expresa en nuestros muertos y desaparecidos, en nuestros miles de presos y torturados, exiliados, perse- guidos. Esa conducta delictiva del te- rrorismo de Estado que aún hoy quie- ren proteger con la impunidad. Pero hoy, quiero terminar recordando no a los golpistas sino a los que resis- tieron. A los hombres y mujeres, mu- chachas y muchachos de mi pueblo que ocuparon las fábricas, los talleres, los bancos, las escuelas, los hospita- les, los liceos, las facultades y se juga- ron por la libertad. A los que protagoni-

zaron esa epopeya heroica que aún hoy sigue asombrando en el mundo de 15 días de Huelga contra un Golpe arma-

do, violento y feroz. El costo fue altísi- mo, ya durante la propia huelga, caye- ron asesinados Ramón Peré y Walter Medina. No debe ser por casualidad que uno

de

los primeros blancos de ataque fue-

ra

las instalaciones de EL POPULAR.

El

periódico obrero por excelencia, por

compromiso y convicción, tenía que seguir la misma suerte que la clase obrera y trabajadora destinataria de su prédica. Por ende, los compañeros fue-

ron perseguidos, presos, torturados, condenados al exilio y todavía hoy con- tinúan luchando por sus derechos. Como soy consciente que a los comu- nistas nos cuesta mucho hablar de nosotros mismos y tenemos excesos

de modestia, quiero en mi nombre y el

de muchos más, reconocer la infinita

generosidad y entrega del colectivo de

EL POPULAR de todas las épocas, para

con nuestro pueblo y nuestra clase. Sin lugar a dudas, los trabajadores, los estudiantes, la UDELAR, el Frente Am- plio, algunos sectores democráticos blancos y colorados, supieron cumplir. Por eso termino con un fragmento del llamamiento a la Huelga General emiti-

do

por la CNT en la madrugada del 27

de

junio:

“Ante la gravedad de los acontecimien-

tos la CNT llama a los trabajadores al cumplimiento de las resoluciones de su Congreso: Ocupación de fábricas, es- tado de alerta y Asamblea, plena activi- dad y normal funcionamiento de los locales sindicales. Sólo el pueblo es protagonista: Unido y en lucha podrá garantizar un camino de cambios realmente democrático y progresista para sacar al país de la honda crisis que lo agobia”. Hemos visto con sorpresa (y un dejo

de pena) que un conjunto de activida-

des que en esta semana se desarro- llan por doquier, no hayan invitado a ningún camarada, a los que fueron

protagonistas – no solos ni únicos - de esas gloriosas páginas que estamos recordando. ¿Omisión, olvido? Una verdadera pena.

A

40 años de esos duros momentos,

mi

más enérgico repudio a los golpistas,

civiles y militares y mi reconocimiento

y todo el Honor a los que resistieron y

defendieron la libertad de mil maneras;

a los que pagaron con su vida y a los

que aún siguen vivos y luchando por una sociedad más justa, esa, la del pan

y de las rosas.

Salud camaradas. A 40 años: Nunca Más.

pan y de las rosas. Salud camaradas. A 40 años: Nunca Más. AñoAñoAñoAñoAño IVIVIVIVIV
AñoAñoAñoAñoAño IVIVIVIVIV TTTTTerererererceraceraceraceracera ÉpocaÉpocaÉpocaÉpocaÉpoca –––––
AñoAñoAñoAñoAño IVIVIVIVIV TTTTTerererererceraceraceraceracera ÉpocaÉpocaÉpocaÉpocaÉpoca –––––

AñoAñoAñoAñoAño IVIVIVIVIV TTTTTerererererceraceraceraceracera ÉpocaÉpocaÉpocaÉpocaÉpoca ––––– DirectDirectDirectDirectDirectororororor RRRRResponsableesponsableesponsable:esponsableesponsable Gabriel Mazzarovich ConsejoConsejoConsejoConsejoConsejo EditEditEditEditEditororororor

ElElElElEl PPPPPopularopularopularopularopular RRRRRedacciónedacciónedacciónedacciónedacción yyyyy AAAAAdministración:dministración:dministración:dministración:dministración: Batoví 2079 Tel. 29291191 Fax: 29247056 Correo electrónico:

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PermisoPermisoPermisoPermisoPermiso dedededede MECMECMEC.MECMEC Exp. 218308

Lylián Firpo,,,,, Juan Landaco

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Admitida la reproducción total o parcial de los artículos indicando la fuente. Las notas firmadas pueden no ser compartidas por la línea editorial y son responsabilidad de sus autores. Semanario de circulación nacional.

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por la línea editorial y son responsabilidad de sus autores. Semanario de circulación nacional. ○○○○○○
3 Viernes 28 de Junio de 2013 A 40 años del golpe y de la
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Viernes 28 de Junio de 2013

A 40 años del golpe y de la Huelga General

de Junio de 2013 A 40 años del golpe y de la Huelga General Hace 40

Hace 40 años, el presidente de la República, Juan María Bordaberry, electo por el Partido Colorado, disol- vió las Cámaras de Senadores y Diputados, creó un Consejo de Estado, suspendió las garantías individua- les, y otorgó a la Policía y las Fuerzas Armadas potesta- des para garantizar los servicios públicos básicos.

ElElElElEl golpegolpegolpegolpegolpe fffffascista.ascista.ascista.ascista.ascista. Bordaberry, colorado, latifundista ganadero, proveniente de la Asociación Rural, dio un golpe de Estado. Esta afirmación parece una obviedad, no lo es. En el propio momento del golpe, los golpistas, empe- zando por Bordaberry, culpaban al marxismo y a la sub- versión, por el golpe que ellos estaban dando. En un discurso emitido por radio y televisión el 27 de junio de 1973, Bordaberry dijo:»Afirmo hoy, una vez más y en circunstancia trascendentes para la vida del país, nuestra profunda vocación democrática y nuestra ad- hesión sin reticencias al sistema de organización polí- tica y social que rige la convivencia de los uruguayos. Y va con ellos entonces el rechazo a toda ideología de origen marxista que intente aprovechar de la genero- sidad de nuestra democracia, para presentarse como doctrina salvadora y terminar como instrumento de opresión totalitaria». Lo decía quién pisoteando la Cons- titución estaba dando un Golpe de Estado. Empecemos entonces por delimitar responsabilidades políticas e históricas: el decreto N° 464/973 del 27 de junio de 1973 lleva la firma de Bordaberry. El golpe fue de derecha, lo dio la derecha y la izquierda y el movi- miento popular lo resistieron. Se dice, con razón, que el golpe de Estado del 27 de junio de 1973 fue la culminación de un proceso. Ese proceso venía de más de una década atrás, de acción represiva del Estado, militarizando sindicatos, asesi- nando estudiantes y trabajadores, prohijando grupos para policiales de provocación como la JUP y los escua- drones de la muerte. Tuvo un punto importante en 1964, cuando se produce el golpe de Estado en Brasil. En esa época se da el surgimiento del MLN y sus ac- ciones de propaganda armada, pero también se da el recrudecimiento del accionar de los grupos fascistas y de la represión del Estado. Se dan los asesinatos de Líber Arce, Hugo de los Santos, Susana Pintos, Heber Nieto, entre otros. También el asesinato de los ocho obreros comunistas en el Seccional 20 del Paso Moli- no. Se generaliza la tortura. La derecha en el gobierno, a través del también colora- do Jorge Pacheco Areco, comienza un vaciamiento de las instituciones democráticas. Con el gobierno de Bordaberry, se intensifica el vaciamiento de la institucionalidad democrática, primero se ataca la in- dependencia del Poder Judicial otorgando a los Tribu- nales Militares competencia en asuntos civiles, luego se entrega parte de las potestades del Poder Ejecutivo a los militares con la creación del Consejo de Seguri-

DosDosDosDosDos agradecimientosagradecimientosagradecimientosagradecimientosagradecimientos

Para esta edición especial de homenaje a la Huelga General tuvimos dos ayudas que valoramos mucho. Aurelio González trabajó con nosotros, como una suerte de editor gráfico, seleccionando sus propias fotos, un lujo por él y por las fotos. Por otra parte, Néstor Silva, el dibujante de la históri- ca tira «Patricia» de EL POPULAR nos aportó la tira publicada el 22 de julio de 1973. Y la explica así: «A 25 días del golpe de estado, reaparece EL POPULAR luego de 10 días de clau- sura. Patricia amparada en un temporal de lluvia y viento que azo- tó al país en esos días, denuncia los desbordes autoritarios y reafirma con la imagen del bosque la importancia de la unidad del pueblo para enfrentar la dictadura».

dad Nacional, y finalmente se consuma el asal- to al Poder Legislativo. Todo eso pasó antes,

LaLaLaLaLa HuelgaHuelgaHuelgaHuelgaHuelga General.General.General.General.General. El otro elemento distinti-

de centros de trabajo. En esa misma madru- gada miles de trabajadores ocuparon en de-

durante y después, de la crisis de febrero de 1973 y de los tan mentados Comunicados 4 y 7, que fueron un episodio de todo este proce- so. Las clases dominantes enfrentaban dos desa- fíos básicos en la década del 70. El primero de carácter estructural: Uruguay llega a 1973 tras casi dos décadas de estancamiento económi- co, inflación desatada, creciente peso de la deuda externa. Se necesitaba un monumental ajuste para garantizar condiciones para la re- producción del capital y el crecimiento de la tasa de ganancia de los capitalistas. El segundo de carácter político: el movimiento popular venía en un creciente proceso de consolidación y acu- mulación de fuerzas, se había unificado en el movimiento sindical, se había creado el Frente Amplio. El golpe de Estado es parte central de la estra- tegia de un sector de las clases dominantes, la

fensa de la democracia y la libertad. Los estu- diantes hicieron lo propio en las facultades y en la Universidad y se sumaron los estudian- tes de secundaria y UTU. Miles de hombres y mujeres, de muchachas y muchachos, escribieron una de las páginas más gloriosas de la historia nacional. Las fá- bricas eran desocupadas por las fuerzas re- presivas y se volvían a ocupar. Algunas fueron vueltas a ocupar hasta tres veces durante los 15 días de huelga. Cientos fueron apaleados y detenidos. Los estudiantes pagaron con san- gre su compromiso democrático: durante la huelga fueron asesinados Ramón Peré y Walter Medina. Algunos hablan de cierta tendencia romántica al hablar de la huelga y le quitan importancia, otros hablan de espontaneísmo de las masas. Nosotros no rehuimos la polémica pero recla- mamos que se ubique a la resistencia popular

rosca oligárquica financiera, para responder a

y

a la Huelga General en su justo lugar: una

su favor estos dos desafíos. Había que cortar de cuajo la acumulación política y social del movimiento popular para permitir y garantizar el ajuste económico bestial que se proponían ha- cer. No había solo «rumores de sables», los sec- tores vinculados al latifundio, al capital finan- ciero y a la exportación, reclamaban a gritos «mano dura» para terminar «con el poder sindi- cal» y restablecer «el clima de negocios». Todo esto se enmarcaba en una estrategia con- tinental de EEUU que sembró de dictaduras el continente.

epopeya de heroísmo colectivo en defensa de la libertad. Es cierto que no logró frenar la instalación de la dictadura, entre otras cosas porque salvo la del FA, no contó con un amplio respaldo políti- co para hacerlo. Pero sin Huelga General la resistencia dura y permanente de 11 años hubiera sido imposible o más difícil. La Huelga General es uno de los episodios más hermo- sos y profundos de convicción democrática de la historia nacional y los protagonistas centra- les fueron los trabajadores.

Por eso repetimos: el golpe y la dictadura en Uruguay no fueron militares, fueron de dere- cha, fueron fascistas. Cuando hacemos esta calificación lo hacemos no sólo por los métodos represivos; lo hacemos por su carácter de cla- se, con un predomino de los sectores del capi- tal financiero y el latifundio y por su vinculación

ELELELELEL POPULARPOPULARPOPULARPOPULARPOPULAR yyyyy losloslosloslos comunistas.comunistas.comunistas.comunistas.comunistas. No pode- mos, ni debemos terminar este editorial sin hablar del papel jugado por el diario EL POPU- LAR en la denuncia y resistencia al golpe y en particular durante la Huelga General. EL PO- PULAR fue el diario de la libertad y también fue

orgánica con el capital trasnacional y el impe-

el

diario de la lucha. Fue el vocero de la Huelga

rialismo yanqui.

y

contribuyó a su organización y sostén. Sus

Una muestra por demás elocuente de esta afir- mación se da con la publicación de los 421 nombres de colaboradores civiles de la dicta-

trabajadores recorrieron fábricas y facultades, informaron, organizaron la solidaridad. EL PO- PULAR fue asaltado por las Fuerzas Conjuntas

dura. Todos ellos son blancos y colorados, de

y

grupos fascistas de la JUP, su redacción des-

derecha. Solo tres ejemplos: Martín Etchegoyen, integrante del Honorable Directorio del Partido Nacional, fue el primer presidente del Consejo de Estado; Edmundo Narancio, redactor de El País y referente nacionalista, fue el interventor de la Universidad; Alejandro Vegh Villegas, vin- culado al lobby bancario, y colorado, fue el mi- nistro de Economía. Esto ocurría mientras el Frente Amplio era per- seguido, se manifestaba en la calle y sus prin- cipales dirigentes, militares demócratas ellos sí, eran detenidos, hablamos de Líber Seregni, Víctor Licandro y Carlos Zufriategui.

vo, y único de nuestro país, fue la respuesta al Golpe de Estado: la Huelga General. Antes de la fundación de la CNT, en 1964, ante el golpe en Brasil, el movimiento sindical uruguayo discu- tió y resolvió que respondería con una huelga general a un golpe de Estado. Esta decisión fue discutida en cientos de asambleas y ratificada en dos Congresos de la CNT. En la madrugada del 27 de junio, la CNT lanza la consigna de la huelga general con ocupación

trozada y sus trabajadores golpeados, someti- dos a un simulacro de fusilamiento colectivo en 18 de Julio y luego encarcelados. Estamos muy orgullosos del papel de EL POPULAR de su firmeza democrática y revolucionaria. A los que lo ignoran o lo minimizan los invitamos a que lo comparen con El País, que defendió el golpe y se alineó con la dictadura. Las palabras finales son para los comunistas, para los miles de militantes del PCU y la UJC que estuvieron en la primera línea de combate por la libertad durante la Huelga General y lue- go durante toda la dictadura. No nos anima ningún espíritu sectario, al contrario. La resis- tencia al fascismo y la derrota de la dictadura no habrían sido posibles sin el compromiso y la participación de los trabajadores, los estu- diantes, la izquierda y el Frente Amplio y am- plios sectores democráticos de los partidos tra- dicionales. Lo reconocemos y lo saludamos. Pero tenemos el derecho y la obligación de señalar el papel comprometido y heroico de los militantes comunistas en esta brega por la li- bertad y por la democracia en Uruguay. A ellos salud.

y heroico de los militantes comunistas en esta brega por la li- bertad y por la
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Viernes 28 de Junio de 2013

4 Viernes 28 de Junio de 2013 en lugares de trabajo, buscando ter- minar la huelga,

en lugares de trabajo, buscando ter-

minar la huelga, pierden la mayoría. Decreto N° 518: «Actividad Laboral»:

Autoriza los despidos de trabajadores públicos y privados, sin motivo y sin indemnización. Comunicado N° 862 de las FF.CC. requiere la captura de 52 dirigentes de la CNT

Jueves 5 de julio

La dictadura inaugura el estadio Cilin-

dro Municipal como cárcel. Son requeridos 18 integrantes de FANCAP.

Decreto N° 548: extiende los despidos

a funcionarios de servicios Descentra-

lizados y organismos Paraestatales. Declaración conjunta Frente Amplio -

Partido Nacional: «Bases para la salida

de la actual situación». Posición con-

traria del Comité Ejecutivo de «Unidad

y Reforma» al acuerdo FA-PN. Son de-

Por Líber Romero

Breve cronología de la huelga 1

Miércoles 27 de junio

Se reúne en la sede de la Federación del Vidrio, en La Teja, el Secretariado Ejecutivo de la CNT. Decide instrumentar la resolución de la CNT de responder al golpe de Estado con la huelga general y ocupación de los lu- gares de trabajo. Algunas fábricas co- mienzan la ocupación con el cambio de turno a la medianoche. Se ocupan las fábricas, talleres, obras de la construc- ción, hospitales, oficinas, bancos, en- tes del Estado. Las FF.AA. inician la «Operación Hér- cules». El decreto N° 464 del Poder Ejecutivo disuelve las Cámaras y crea el Consejo de Estado. En el Parlamento discursos condenan el golpe, hablan entre otros Wilson Ferreira, del Partido Nacional, Amílcar Vasconcellos, del Partido Colorado, Francisco Rodríguez Camusso, del Frente Amplio. Enrique Rodríguez, se- nador del Frente Amplio y el Partido Comunista anuncia la huelga general y dice: «la clase obrera no fallará». La FEUU ocupa varias facultades de la Universidad de la República, en repu- dio al golpe y en respaldo a la CNT. Los estudiantes de Secundaria, nucleados en el Encuentro Nacional de Estudian- tes, ocupan por zonas y apoyan a la FEUU y a los sindicatos. Como medida para evitar que el conflicto se extienda se suspenden las clases y adelantan las vacaciones de julio hasta el 20. Se reúne la Mesa Representativa de la CNT en la textil «La Aurora» y designa el comando de la huelga general. Se reúne el CDC de la UDELAR Se producen las renuncias del minis- tro de Salud Pública y del ministro de Educación y Cultura. La dictadura emite el Decreto N° 465 de disolución de las Juntas Departa- mentales.

Los trabajadores de AMDET ocupan en el Buceo
Los trabajadores de AMDET ocupan en el Buceo
mentales. Los trabajadores de AMDET ocupan en el Buceo ganización de la militancia», en apoyo a

ganización de la militancia», en apoyo a la Huelga y resistiendo al golpe. Reunión del ministro del Interior con la Confederación Uruguaya de Trabajadores (CUT).

Viernes 29 de junio

Reunión del COSENA trata el tema sin- dical. Mensaje a la población del Minis- tro del Interior: «Invitación al diálogo».

Sábado 30 de junio

Se inicia la «Operación Desalojo» de los lugares de Trabajo. Declaración de la FEUU en apoyo a la CNT. Desalojo de la

manifiestan y vuelven a ocupar. La CNT responde al mensaje del ministro del Interior. Declaración de la lista «15»:

«Muera la dictadura». Breve mensaje del Frente Amplió-Partido Nacional en apoyo a los trabajadores. La censura a la prensa nacional se ex- tiende a las agencias internacionales. Resolución N° 1.103 de ilegalización de la CNT. Allanamiento de la Central y de varios sindicatos, entre ellos textiles, me- talúrgicos, construcción y cuero.

Domingo 1º de julio

Segundo desalojo militar de FUNSA. Se multiplican las intimaciones a reintegrarse al trabajo el día lu- nes.

Entierro de Ramón Peré
Entierro de
Ramón
Peré

Jueves 28 de Junio

Se inicia la huelga en Paysandú. Se extiende el movimiento huelguístico en el interior. Mensaje N° 1 del Frente Amplio: «Or-

en el interior. Mensaje N° 1 del Frente Amplio: «Or- Refinería de ANCAP. Varias fábricas son

Refinería de ANCAP. Varias fábricas son desocupadas entre ellas Cristalerías del Uruguay, textiles de Paso Molino y Maroñas, Curtiembres, Alpargatas. Los trabajadores desalojan,

Estudiantes de secundaria ocupando la facultad de Arquitectura
Estudiantes de
secundaria
ocupando la
facultad de
Arquitectura

tenidos cuatro dirigentes nacionalistas. Decreto N° 1.113 prohíbe a la Radio

CX 30 la denominación «Nacional».

Viernes 6 de julio

Luego de la reunión del CDC de la UDELAR sus autoridades son reprimi- das en 18 de julio.

Por separado, dirigentes del FA y del PN presentan ante la SCJ dos recur- sos de inconstitucionalidad del golpe

de

Estado.

Es

asesinado el estudiante universita-

rio

Ramón Peré, miembro de la UJC. Son

cercados los locales universitarios. Arrestan al Presidente del Directorio del PN, Capitán de Navío Ornar Murdoch.

Sábado 7 de julio

Comienza a circular convocatoria a la movilización del lunes 9 de julio.

Lunes 2 de julio

Comienzan las dificultades para asegurar la huelga en el transpone Bole- tín del Partido Nacional «Resis- tencia Blanca»:

«Ni me callo, ni me voy». Telegrama de apoyo de Jorge Pacheco Areco a Juan Ma. Bordaberry

Martes 3 de julio

Decreto N° 500: Militarización del per- sonal de ANCAP. Declaración del CDC de la Universidad rechazando la ilegalización de la CNT. Pronunciamien- tos antidictatoriales de Asociaciones de Profesionales. Proclama del Comité de Resistencia del Partido Nacional. El ex Vicepresidente Jorge Sapelli, fija su po- sición contraria al golpe. Decreto N° 498: Disolución de las Jun- tas Locales. El P.E. homologa disposi- ciones de COPRIN sobre incrementos salariales. Decreto N° 512 del P.E.:

congelación de precios de artículos de necesidad. Acción de la resistencia obrera apaga la llama de la refinería de ANCAP.

Miércoles 4 de julio

Las autoridades organizan plebiscitos

Domingo 8 de julio Importante movilización antidictatorial en el centro de Paysandú. En la madrugada

Domingo 8 de julio

Importante movilización antidictatorial en el centro de Paysandú. En la madrugada es asesinado el es- tudiante Walter Medina, militante socia- lista.

Lunes 9 de julio

Masiva manifestación antidictatorial por 18 de Julio. Fuerte represión policial y

Presidente.

Por la tarde, reunida en IMPASA, la Mesa Representativa de la CNT resuel- ve levantar la huelga general tras 15 días de resistencia.

El Sindicato Médico del Uruguay levan-

ta la huelga a partir del 12 de julio.

Jueves 12 de julio

A las 0 horas se produce el reintegro

Sadil ocupada
Sadil ocupada

militar. Movilizaciones en el interior. Operativo represivo contra el diario «El Popular», asaltan la redacción y detie- nen a todos sus trabajadores. «Opera- ción Zorro». Llevan detenidos a los di- rigentes frenteamplistas, generales Líber Seregni y Víctor Licandro y coro- nel Carlos Zufriategui.

Martes 10 de julio

Asamblea del SMU. Asisten 500 médi- cos y estudiantes; ratifica medidas de lucha. Declaración de la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio ante detención de su

masivo al trabajo. En Paysandú se levantan las medidas de lucha. Declaración de la «Corriente Sindical». Declaración de la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio. Documento de las «Tres F» (FUNSA, FOEB, FUS).

(notas) 1 Esta cronología se basa en RICO, Al- varo, 15 días que estremecieron al Uru- guay, Montevideo, Fin de siglo-sudame- ricana. 2006, pp.652-658

La manifestación del 9 de julio
La manifestación
del 9 de julio
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Viernes 28 de Junio de 2013

La dictadura y la prensa:

El Popular y CX 30 los medios con más sanciones

la prensa: El Popular y CX 30 los medios con más sanciones La censura y represión

La censura y represión a la prensa fue permanente. Decenas de periodis- tas, gráficos, fotógrafos y trabajadores de los gremios fueron presos, perse- guidos u obligados al exilio. Solo para citar ejemplos: Julio Castro de Marcha y Juan Manuel Brieba de El Popular fueron desaparecidos, Norma Cedrés de El Popular, fue asesinada en prisión. En un estudio realizado por el periodista Marcos Gabay, llamado “Política, Información y Sociedad. Represión en el Uruguay contra la libertad de infor- mación, de expresión y crítica”, se recoge prolijamente todas las sanciones contra la prensa y la legislación de la dictadura al respecto. Del libro de Gabay rescatamos la información que publicamos a continuación, viene desde 1967, porque desde allí, en el gobierno de Jorge Pacheco Areco, se comenzó a aplicar la censura y la represión contra la prensa. Entre 1967 y 1984 fueron sancionados en Uruguay 71 órganos de prensa, de Montevideo y del Interior; 13 radios; 1 agencia de noticias internacional y 2 canales de televisión. El 44% de los medios de prensa mencionados fueron clausurados definitivamente y varios más debieron cerrar por el perjuicio eco- nómico causado por las clausuras parciales. Las publicaciones que sufrieron más clausuras parciales antes de ser clausuradas definitivamente fueron por orden de cantidad: diario “El Popu-

fueron por orden de cantidad: diario “El Popu- lar”, 10 clausuras entre 1 y 60 días;

lar”, 10 clausuras entre 1 y 60 días; semanario “Marcha”, 6 clausuras, entre 1 y 20 ediciones; diario “Ahora”, 6 clausuras de entre 3 y 30 días; diario “La Idea”, de San José, 5 clausuras; semanario “La Democracia”, 5 clausuras entre 4 y 24 ediciones; diario “Extra”, 3 clausuras entre 1 y 124 días; diario “De Frente”, 3 clausuras entre 2 y 7 días; diario “El Eco”, 2 clausuras entre 1 y días; diario “Ya”, una clausura por 5 días. Además de las publicaciones mencionadas fueron clausurados definitivamente las siguientes publicaciones en Montevideo: “Democracia” en 1969; “Cróni- ca” en 1973, “9 de febrero” en 1975; “Víspera” en 1975; “Darbas” en 1975; “Perspectiva de diálogo” en 1975; “La Razón” en 1982; “Opción” en 1982; “El Dedo” en 1983; “Lealtad” en 1983; “Cinco Días” en 1984; “Tribuna Am- plia” en 1984; “Somos Idea” en 1984 y “Convicción” en 1984. En el interior del país fueron clausuradas definitivamente las siguientes publi- caciones: “Claridad” de Juan Lacaze en 1971; “La Gaceta” de San Ramón en 1973; “El Faro” de Rocha en 1974; “El Mensajero Valdense” de Paysandú en 1974; “El Civismo” de Rocha en 1976; “El Intransigente” de Artigas en 1976; “Idealismo” de Lavalleja (no se precisa fecha de clausura” y “La Plaza” de Las Piedras en 1982. En cuanto a las radios fueron sancionadas 14 emisoras, la que más sancio- nes recibió fue CX Radio Nacional, se le prohibió usar el nombre de “Nacio- nal” e incluso sus estudios fueron ocupados por fuerzas militares, fue la única que fue sancionada por 30 días. Otras emisoras sancionadas fueron: CX 22 Universal por 24 horas; Radio Colonia por 4 días y por 10 días; Radio Oriental por 24 horas; Radio Sur (luego Radiomundo), advertencia y 24 horas; Radio Artigas por 5 días; Radio Impar- cial, apercibimiento; CW 41 de San José, sanción sin fijar fecha; Radio Fénix, apercibimiento; Radio América, advertencia; La Nueva Radio de Florida, ad- vertencia; Radio Sarandí, apercibimiento. Los canales de televisión recibieron dos sanciones en toda la dictadura, Ca- nal 12 una advertencia y Canal 10 una suspensión de 3 días. La agencia internacional de noticias Prensa Latina, cuya sede central está en Cuba, fue clausurada definitivamente. Se prohibió la venta de prensa interna- cional en el país.

sede central está en Cuba, fue clausurada definitivamente. Se prohibió la venta de prensa interna- cional
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6 Viernes 28 de Junio de 2013 Enrique Rodríguez: «La clase obrera no fallará» El discurso

Enrique Rodríguez:

«La clase obrera no fallará»

El discurso de Enrique Rodríguez

Señor Presidente: yo suscribo las pa- labras pronunciadas por distintos ora- dores en los aspectos que comparto desde el punto de vista de la compren- sión que tengo de su ideología y de su enfoque de los fenómenos tan graves que estamos viviendo. Por supuesto que comparto integralmente el discurso pronunciado por nuestro compañero del Frente Am- plio, el señor senador Rodríguez Camusso. Es evidente que el enfoque que nosotros, como integrantes de un sector del Frente Amplio, podemos rea- lizar de los acontecimientos que hoy vivimos es que no pueden ser enjui- ciados como un tema que nos sorpren- da o nos deje sin aliento, como si no hubiera estado presente en las condicionantes que se iban dando en el país.

Suena ridículo que, según se anuncia en el decreto que pasará a la historia de la ignominia y, seguramente tam- bién, de la ignorancia de los aconteci-

seguramente tam- bién, de la ignorancia de los aconteci- Uno de los momentos claves, institucionalmente hablando,

Uno de los momentos claves, institucionalmente hablando, del Golpe de Estado dado por Juan María Bordaberry, la oligarquía y los militares fascistas, el 27 de junio de 1973, fue el decreto de la disolu- ción del Parlamento. Este decreto buscaba culpar al Parlamento de la crisis política y económica y se redactó reproduciendo un decreto de Terra en 1933. En la madrugada del 27 de junio, con el Parlamento rodeado por tanques, se realizó una sesión histórica del Senado, que no tuvo número reglamentario, pero igual sesionó. Allí se pronunciaron dis- cursos históricos en defensa de la democracia y la libertad. Entre ellos los de Wilson Ferreira Aldunate, del Partido Nacional o Amílcar Vasconcellos, del Partido Colorado o Francisco Rodríguez Camusso, del Frente Amplio. El Popular reproduce hoy el discurso del senador de la 1001, Frente Amplio, y del Partido Comunista, Enrique Rodríguez, quién denunció el carácter de clase del golpe, anunció la resistencia y rescató el papel que jugarían los trabajadores en defensa de la democracia y la libertad.

los trabajadores en defensa de la democracia y la libertad. determinados legisladores debían ser despojados de

determinados legisladores debían ser despojados de sus fueros.

No es casual, en esta reunión, que más allá de la importancia histórica que pueda tener, es simplemente una ex-

en esta reunión no estén los señores representantes que prohijaron el reeleccionismo inconstitucional, golpista en su contenido, en la última campaña electoral. No es casualidad, tampoco, que no estén aquí los que trajeron a este delfín, puesto por Pacheco Areco; me refiero a este se- ñor que no se sabe si es blanco o co- lorado o rabanito, el señor Bordaberry, delfín puesto, como dije, para que le cuidara el asiento hasta 1976 al señor Pacheco Areco, el primer violador de la Constitución de la República en los úl- timos 5 años.

No es por casualidad -y ha hecho muy bien en recordarlo el señor senador Zabalza- que este siniestro personaje, ese obeso político, el señor Gari, padre de la mayoría de las tropelías cometidas en este período, junto con Peirano Facio, que ahora no juega tan- to pero que jugó en el período anterior, pueda ser la expresión de esto que, en definitiva, terminará por ser un golpe duro contra las instituciones, un golpe de Estado neto contra la democracia en nuestro país.

Por supuesto que si estos señores al- gún día quisieran mostrar en serio, si es que se les pudiera tomar en serio, que éste Parlamento, con todas sus

pudiera tomar en serio, que éste Parlamento, con todas sus mientos de hoy día en nuestro

mientos de hoy día en nuestro país, se diga que estas medidas se basarían en una pretendida omisión del Parla- mento de no se sabe que deberes de genuflexión frente al Poder Ejecutivo, porque a éste se le había ocurrido que

presión de lo que cada sector siente en el momento en que se comete un crimen contra la democracia, contra los derechos individuales, contra el modo de vida, de los cuales algunos tanto se vanagloriaron, no es casual, digo, que

omisiones, con todos sus defectos, con todas sus carencias, con todo lo que nosotros mismos le hemos criticado a través de la larga vida parlamentaria, es el responsable de tragedia que vive el país, de la inestabilidad política, del surgimiento de la sedición o de la gue- rrilla urbana, de la falta de cumplimien- to de los planes, más o menos, para tomar en serio lo que haga este gobier- no y lo que hizo el anterior, nunca lo podrán demostrar.

La vida para unos y para otros, para los que tenemos un enfoque claro y nítido desde que hemos venido a la vida política, conscientes de que la base material de la sociedad, en defi- nitiva, es la que determina las estruc- turas, y las superestructuras jurídicas -aún para los que no piensen como nosotros, desde el punto de vista rígi- damente marxista- la vida , digo, así como la penuria, el deterioro, el des- equilibrio del país, la entrega del país al extranjero, el sometimiento un año tras otro, a las finanzas de los pulpos internacionales concentrados muy le- jos de aquí, les ha ido demostrando (lo hemos ido reconociendo unos primero y otros después, pero en definitiva to- dos, y esto es lo que importa para el país) que lo que ha hundido al país no son las carencias del Parlamento, que

las tiene, sino la prepotencia, la avari- cia y el afán de dominio económico de grupo oligárquicos que han ordeñado el país y que pretenden seguir hacién- dolo como una pacífica vaca lechera al servicio de sus intereses, de los malos europeos y de los peores americanos de hoy, de los que viven aquí sangran- do al país y de los que lo hacen sir- viendo a potencias imperialistas extran-

jeras

e intereses

monopolistas extranjeros.

Aquí se ha traído a colación el tema de la democracia. Nosotros tenemos po- siciones muy claras que a veces he- mos tenido que defender en polémicas, con los que hoy han cantado estos him- nos emocionados y emotivos, y que por serlo, nada más que por eso, merecen todo nuestro respeto. Hemos hablado de las carencias de esta democracia. Hemos dicho que el sepulturero de esta

2929292929 dedededede juniojuniojuniojuniojunio 11 Hs.

A 40 años del golpe de Estado y de la heroica lucha del pueblo uruguayo, hacemos un breve repaso de la respuesta popular que tuvo la expresión máxima en la huelga general

PPPPParararararticipan:ticipan:ticipan:ticipan:ticipan: JuanJuanJuanJuanJuan Castillo,Castillo,Castillo,Castillo,Castillo, RicharRicharRicharRicharRicharddddd RRRRReadeadeadeadead eeeee IgnacioIgnacioIgnacioIgnacioIgnacio HugueHugueHugueHugueHuguettttt

Rivera y Nicolás Piaggio

ComitéComitéComitéComitéComité dedededede basebasebasebasebase PuerPuerPuerPuerPuertttttooooo deldeldeldeldel BuceoBuceoBuceoBuceoBuceo

CoorCoorCoorCoorCoordinadoradinadoradinadoradinadoradinadora MMMMM

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7 Viernes 28 de Junio de 2013 democracia era, justamente, alguien que no tenía la
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Viernes 28 de Junio de 2013

democracia era, justamente, alguien que no tenía la estatura suficiente como para abordar los temas económicos. No puede haber una democracia real sin una democracia auténtica en la faz económica. Eso significa, querámoslo

o no, una distribución racional de la

riqueza, que debe comenzar por la destrucción física del latifundio retar- datario en manos de una pequeña mi- noría de latifundistas y grandes banqueros.

Pero éste no es el tema que está en discusión. La vida se encargará de demostrar tal como son las cosas por

la forma en que están planteadas.

Nosotros decimos que lo que ocurre es que hay miedo; frente a lo que son las libertades democráticas. También hemos realizado un apoyo crítico a lo que nosotros denominamos en nues- tra jerga científica, la democracia bur- guesa. Hemos defendido con ahínco, como nadie, las libertades democráti- cas estampadas en esta Constitución, que refleja a una República burguesa como la nuestra. Hemos defendido la libertad del Parlamento y su derecho a opinar. Hemos defendido el derecho de las minorías a interpelar; hemos defen- dido la libertad sindical, el derecho de huelga y todos los que están estampa- dos en la Constitución, que una y mil veces han sido violados por los hom- bres de las clases burguesas dominan- tes, cuando peligraban sus intereses,

o cuando querían hacer cargar el peso

de la crisis sobre las espaldas de los

trabajadores.

Además, eso no lo hemos hecho sólo con discursos en el Parlamento. Las calles de este país están regadas con sangre de obreros, de estudiantes, de compañeros de nuestro Partido, de hombres de los Partidos de izquierda, así como también de hombres de los Partidos tradicionales, que han perdi- do grandes figuras y hombres anóni- mos en la lucha por la defensa de las libertades.

Aquí se ha evocado la figura de Brum. Yo también citaría la figura de Grauert que cayó martirizado y asesinado por una dictadura feroz en 1933. Aquí se han dado vivas al Partido Nacional y se han citado nombres de hombres preclaros de ese mismo Partido. Por supuesto que nosotros creemos que

de ese mismo Partido. Por supuesto que nosotros creemos que todo lo que en nuestro país

todo lo que en nuestro país se integra en las auténticas tradiciones de lucha contra las tiranías, por la libertad, por la democracia, la dignidad nacional, es evidente que cada vez más tiene que ser patrimonio de todos los buenos orientales porque de lo contrario los malos se apoderarán, en una noche aciaga como la de hoy, de las palancas de poder, incluso en nombre de la de- mocracia, incluso en nombre del orden

y, aún -no le faltarán agallas- de los in- tereses populares.

Tampoco les faltarán deseos de hala- gar a tales o cuales sectores con medi- das demagógicas. Pero estén seguros de que en este país, mientras exista, como existe una clase trabajadora cons- ciente, unida, digna, que nunca se ha subido al carro de nadie, que ha recla-

mado sus derechos, que ha hecho un apoyo crítico a quien se ha portado bien

y ha hecho una crítica dura a quien se

ha portado mal, que ha apoyado todas las causas justas, tanto en el terreno internacional, desde la República Es- pañola, hasta las guerras del Vietnam, como en la terreno nacional, por la lu- cha de las libertades auténticas y con- tra todo tipo de dictadura. Esa clase obrera unida, base de sustentación fundamental del movi- miento político que nosotros represen- tamos, junto a hombres que vienen de la vertientes blancas, coloradas y democratacristianas, que nos hemos unido creyendo que hay que buscar nuevas alternativas para la vida del país, decimos que esto no se confron- ta con los que apelan a la tradiciones blancas o batllistas, para dar un grito

de viva la libertad, para dar un grito contra la tiranía. En este momento podemos y debemos unirnos todos en este problema fun- damental, pero debemos decir que las causas fundamentales del deterioro que ha llevado a esta noche aciaga, es

dades parlamentarias que, por otra par- te, nunca nos han preocupado dema- siado. Nos preocupa el hecho de que se ha vulnerado la democracia en uno de sus instrumentos esenciales en el régimen en que vivimos. Nos interesa que se ha pretendido dar un golpe a esto que, en definitiva, es una tribuna

contra la oligarquía, contra la opresión

y contra los desmanes de todos lo

prepotentes sea quienes sean ellos.

Después de esta jornada aciaga, en la calle, en la dura lucha, en las con- frontaciones, en la sangre que segu- ramente verterán los que han llevado

al país a esta encrucijada, más allá de

todo esto, surgirá un pueblo que como

aquí se ha dicho, no ha nacido para ser esclavo y, en el centro de ese pue- blo – que nadie lo dude, que nadie tenga un asomo de duda – estarán las fuerzas que componen el núcleo político que nosotros representamos

y dentro de él estará, lo digo con or- gullo, con la bandera desplegada en

Última sesión del Senado en la madru- gada del 27 de junio
Última sesión del Senado en la madru-
gada del 27 de junio

que se ha liquidado la base de

sustentación de una auténtica demo- cracia, lo que ha permitido pulular a los elementos gánster de la política, como lo fue en su momento, el señor Pacheco Areco, o los delfines puestos

a

dedo, como el señor Bordaberry en

el

momento actual.

Cuando otros tiemblen, cuando otros duden, cuando otros se entreveren en las alternativas tan aciagas que nos tocará vivir en el futuro, nadie tenga dudas de que donde esté la clase obre- ra, donde estén los representantes de esa clase, donde estén los represen- tantes de las clases revolucionarias que se han unido para salvar al país definitivamente de las garras del impe- rialismo y del latifundio, esas fuerzas no fallarán y siempre estarán ocupan- do su lugar.

Quien pretende hacer lo más, más fá- cilmente puede hacer lo menos. Esto no es suficiencia, esto no es fanfarro- nería, esto es conciencia de nuestro deber histórico. Nadie sabe lo que pue- de esperarnos cuando salgamos del Parlamento y ya no tengamos inmuni-

su forma más alta y gallarda, la clase trabajadora del Uruguay que nunca ha fallado a las causas populares y que no fallará ahora.

alta y gallarda, la clase trabajadora del Uruguay que nunca ha fallado a las causas populares
alta y gallarda, la clase trabajadora del Uruguay que nunca ha fallado a las causas populares
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Luis Iguiní: «El Golpe de Estado en Uruguay comenzó a gestarse en 1964 cuando se inició la dictadura en Brasil»

«La Huelga General no fue por salarios, fue por las libertades y así se lo dijimos al Coronel Bolentini en la última reunión que tuvo con la CNT»

Por Walter Cruz

Nos saluda con su casi eterna son- risa. El ascensor nos lleva al octavo piso, allí sonde se ve linda parte de Montevideo. Mientras EL POPULAR pre- para el grabador y máquina fotográfi- ca, no para de contar. Es alegre, entu- siasta, optimista y siempre con ganas de seguir dando la pelea. Como dirigente de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE), fue uno de los funda- dores de la Convención Nacional de Trabajadores en 1966. La Huelga Ge- neral contra el Golpe de Estado en 1973 lo tuvo en primera línea.

Luis Iguiní Ferreira es un testigo y ac- tor privilegiado de los aconteceres de nuestra historia reciente. En 1973 te- nía más de 30 años de militancia y ahora van 40 más. Hay que restar los 8 de cárcel. Cayó en setiembre del ´76

y fue liberado el 13 de Agosto del ´84.

Pero de esto no le importa hablar. Dice

que en la vida hay cosas más impor- tantes. Pasen y lean. Vale la pena. Se toparán con datos curiosos y hechos poco conocidos.

Se toparán con datos curiosos y hechos poco conocidos. Los coroneles, generales y empresarios de «la

Los coroneles, generales y empresarios de «la buseca»

----- ¿Cuándo¿Cuándo¿Cuándo¿Cuándo¿Cuándo sesesesese comienzacomienzacomienzacomienzacomienza aaaaa ges-ges-ges-ges-ges- tartartartartar elelelelel GolpeGolpeGolpeGolpeGolpe dedededede EstadoEstadoEstadoEstadoEstado enenenenen Uru-Uru-Uru-Uru-Uru- guay?guay?guay?guay?guay? -A partir del 1º de marzo de 1964, cuando se da el Golpe en Brasil.

----- OOOOO seaseaseaseasea antesantesantesantesantes dedededede lalalalala fundaciónfundaciónfundaciónfundaciónfundación dedededede lalalalala CNTCNTCNTCNTCNT -Claro. Se empezó a plantear en con- creto en reuniones de militares en ac- tividad y algunos retirados. Con civiles importantes, empresarios. Acá les gus- tó lo de Brasil, la represión, el movimien- to sindical había crecido mucho en Uru- guay, resistía las rebajas salariales, enfrentaba la política económica. Y veían como solución el Golpe de Esta- do, seguramente había distintas con- cepciones. En reuniones iniciales par- ticipó un general en actividad, que bajo el gobierno del Partido Nacional de la época fue nombrado Ministro de De- fensa y por lo tanto abandonó el grupo golpista. Lo más conocido de esa épo- ca fue la famosa «buseca».

----- ¿Cómo¿Cómo¿Cómo¿Cómo¿Cómo eseseseses eso?eso?eso?eso?eso? -Era donde se reunían los golpistas

a discutir, concretamente, todos los te- mas del Golpe de Estado y unificar fuer- zas. Que eran los coroneles más rui- nes que después fueron los generales de la dictadura. Los hermanos Zubía, los Barrabino, Balestrino y toda esa

Los hermanos Zubía, los Barrabino, Balestrino y toda esa majuga. ----- AntesAntesAntesAntesAntes dedededede

majuga.

----- AntesAntesAntesAntesAntes dedededede comenzarcomenzarcomenzarcomenzarcomenzar lalalalala notanotanotanotanota nosnosnosnosnos hablabashablabashablabashablabashablabas dedededede RamónRamónRamónRamónRamón TTTTTrabalrabalrabalrabalrabal ¿Cómo¿Cómo¿Cómo¿Cómo¿Cómo eseseseses esaesaesaesaesa historia?historia?historia?historia?historia? -Era un hombre que estaba ocupan- do un importante cargo en el ejército, Tuvo conocimiento de las reuniones e informó a la autoridad. La autoridad or- denó: «proceda». No los detuvo pero los escrachó uno por uno. Y ahí le ju- raron: «esta la vas a pagar».

----- YYYYY lalalalala pagó.pagó.pagó.pagó.pagó. -No lo ascendieron a general como

le correspondía y lo mataron en París.

«Aquello era de una conciencia profunda»

----- ElElElElEl movimientomovimientomovimientomovimientomovimiento obrero,obrero,obrero,obrero,obrero, ¿tenía¿tenía¿tenía¿tenía¿tenía conocimientoconocimientoconocimientoconocimientoconocimiento dedededede lololololo quequequequeque nosnosnosnosnos contás?contás?contás?contás?contás? -Sí. A partir de 1964 se empezó a ver ese peligro del Golpe de Estado. Ahí nació la consigna de: «ante el Golpe de Estado, la respuesta es la Huelga Ge- neral». Esto fue discutido, analizado internamente en los sindicatos en pro- fundidad. No fue una cosa vacía, una

Perfil de un hombre entusiasta

Perfil de un hombre entusiasta Luis Alberto Iguiní Ferreira es casado con Zulma Norma Berardi, con

Luis Alberto Iguiní Ferreira es casado con Zulma Norma Berardi, con la cual tiene dos hijos, Alicia (57 años) y Gustavo (55 años). Los dos trabajan, ella en un banco y él en Antel. Con Alicia tiene 4 nietos, Patricia, Diego, Gastón y Matías. Y de Gustavo, Mateo y Rocío. Le gusta mucho el deporte, «fundamentalmente el fútbol, no soy hincha, soy simpatizante de Defensor». Le gusta el teatro y va poco. «Leo teatro, pero me pone muy nervioso ver actuando a los actores arriba del escenario». Le gusta el tango y viejas canciones, «pero me siguen encantando los Beatles

y cantante, cantante: Luciano Pavarotti».

Sobre literatura expresa que hay muchos buenos autores. «España se ha destacado últimamente con grandes novelistas y Argentina también. Y noso- tros tenemos buenos novelistas. Especialmente las obras de Tomás de Mattos,

que fue director de la Biblioteca Nacional. Esa sobre José Pedro Varela es algo muy profundo». Le preguntamos cómo se ve hoy Luis Iguini a sí mismo. Larga una carcajada

y dice: «Bastante gastado, pero felizmente con la mente bastante clara, dis-

puesto a seguir colaborando en la lucha para que la gente sea más feliz, viva mejor y que por supuesto haya un mundo mejor para todos. Fundamental- mente para quienes lo merecen que son los que trabajan y estudian». Des- pués siguen los cuentos, las anécdotas y el infaltable «¿te acordás?». Luis Iguini tiene 85 años y miles de ganas de seguir luchando. «La sede del PIT-CNT está ahí a la vuelta de mi casa, sigo contagiado y me reúno seguido

con los viejos fundadores de la querida CNT»

seguido con los viejos fundadores de la querida CNT» consigna en el aire. Fue tan discutido

consigna en el aire. Fue tan discutido

que se hizo una reunión especial, una especie de congreso de los Comités de Base -que eran cientos en todos los sindicatos – en el Platense para discu- tir como punto central la Huelga Gene- ral, mucho tiempo antes.

A eso se agregó lo que incorporó texti-

les a través de Héctor Rodríguez, que era la Huelga con ocupación de los lu- gares de trabajo. Fue formidable, fue

un cambio cualitativo. ¿Por qué? Por- que durante la Huelga los lugares de trabajo eran desocupados por los mili- tares. Se retiraban los militares y la

gente ocupaba de vuelta. Era una conciencia profunda. Esa con- ciencia de enfrentar al Golpe de Esta- do estaba basada en que la platafor- ma, no era una plataforma economicista. No estaba en discusión los aumentos de salarios: lo que esta- ba en discusión era la democracia.

Y cuando Bolentini llama a la última re- unión que tuvo con él la CNT – ya en plena Huelga General -, para proponer- nos aumentos de salarios y que levan- táramos la Huelga, se le dice «Usted

sabe bien que la huelga no es por sa- larios, es por libertades».

----- ParaParaParaParaPara refrescarrefrescarrefrescarrefrescarrefrescar memorias,memorias,memorias,memorias,memorias, ooooo paraparaparaparapara quequequequeque lololololo sepansepansepansepansepan losloslosloslos quequequequeque nonononono lololololo vivieron,vivieron,vivieron,vivieron,vivieron, ¿cuáles¿cuáles¿cuáles¿cuáles¿cuáles fueronfueronfueronfueronfueron losloslosloslos prin-prin-prin-prin-prin- cipalescipalescipalescipalescipales puntospuntospuntospuntospuntos dedededede lalalalala Huelga?Huelga?Huelga?Huelga?Huelga? -De los únicos puntos de la Huelga General, el primero es justamente liber- tades democráticas, funcionamiento del Parlamento, funcionamiento de los partidos políticos, funcionamiento de los sindicatos, libertad de prensa. Y en esas condiciones se llegó a la Huelga General.

«Los militares dieron los últimos pasos porque los civiles se lo permitieron»

----- ¿Cómo¿Cómo¿Cómo¿Cómo¿Cómo sesesesese fuefuefuefuefue llegando?llegando?llegando?llegando?llegando? -Lentamente, porque el gobierno, los militares, todo el aparato del poder, fue forzando de a poco la Constitución de la República. Como fueron las militari- zaciones, con las Medidas Prontas de Seguridad permanentes, todo el pachequismo, las matanzas de mucha- chos estudiantes en las calles y la ocu- pación de las radios, clausuras de pe- riódicos por todos lados, incluso de partidos políticos.

----- UnUnUnUnUn ejemploejemploejemploejemploejemplo eseseseses elelelelel PartidoPartidoPartidoPartidoPartido So-So-So-So-So- cialistacialistacialistacialistacialista ilegalizadoilegalizadoilegalizadoilegalizadoilegalizado aaaaa finesfinesfinesfinesfines dedededede losloslosloslos

´60.´60.´60.´60.´60.

-Sí, sí, antes del Golpe de Estado.

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Fue avanzando con el apoyo del im- perialismo como es natural, pero tam- bién de la burguesía, de lo que se pue- de llamar burguesía nacional, de nues- tros capitalistas, entremezclados con las empresas extranjeras que estaban muy contentas con esta política de re- presión. Apoyaron, apoyaron hasta que se culminó en el Golpe. Los militares dieron los últimos pasos, pero los die- ron porque los civiles se los permitie- ron. El Parlamento votó el pase a la justicia militar de todos los problemas que hu- biera de tipo social y votaron el Estado de Guerra interno. Después fue un tema formal. La fecha del 27 de Junio del ´73 fue un proble- ma formal. Y ahí estuvieron los civiles. Cuando uno hace historia, pasa revis- ta a la memoria, encuentra que los ci- viles de primera línea de los partidos tradicionales estaban apoyando el Gol- pe de Estado. Juan María Bordaberry, Presidente de la República, Aparicio Méndez, Demichelli y en el Consejo de Estado era Martín Recaredo Etchegoyen, pre- sidente de honorable directorio del Partido Nacional. ¡Estaba lleno de blan- cos y colorados! Ministros blancos can- tidades en la dictadura, las intenden- cias fueron una burla.

----- DeDeDeDeDe ahíahíahíahíahí lalalalala resistenciaresistenciaresistenciaresistenciaresistencia deldeldeldeldel mo-mo-mo-mo-mo- vimientovimientovimientovimientovimiento obreroobreroobreroobreroobrero -Por supuesto. A esto la CNT resis- tió lo que pudo durante 15 días. Fue imposible dividir el ejército. No tuvimos el apoyo de los partidos tradicionales. Salvo la manifestación del 9 de Julio, con el Frente Amplio y el sector de Ferreira Aldunate. Por eso se levantó la Huelga, para preservar fuerzas.

----- ¿Y¿Y¿Y¿Y¿Y después?después?después?después?después? -Convocamos a reuniones con los legisladores. Pudimos realizar en ese período una sola reunión con represen- tantes de los partidos. Y el represen- tante estuvo un rato y se retiró. No pu- dimos llegar a nada. Con los blancos hubo algunas coordinaciones, las pri- meras caceroleadas. Muy bien con la gente del Movimiento de Rocha y la gente de Wilson Ferreira Aldunate. El movimiento sindical resistió, fue dura la resistencia. Fueron miles los destituidos. No hay que olvidar el de- creto del 4 de Julio del ´73, autorizaba el despido sin indemnización en la ac- tividad privada y sin sumario y sin nada en la administración pública. En las empresas privadas barrieron con las direcciones sindicales y en la ad- ministración pública barrieron con los dirigentes más conocidos. Pero los sindicatos siguieron resistien- do a tal extremo, que cuando la dicta- dura pretende desconocer las viejas direcciones sindicales, diciendo que

Federación del Vidrio, Palacio Legislativo y Suprema Corte

----- EnEnEnEnEn lalalalala nocnocnocnocnochehehehehe deldeldeldeldel 2222277777 dedededede juniojuniojuniojuniojunio deldeldeldeldel ´73´73´73´73´73 ¿es¿es¿es¿es¿estuvistuvistuvistuvistuvisttttteeeee enenenenen lalalalala reuniónreuniónreuniónreuniónreunión dedededede lalalalala CNTCNTCNTCNTCNT enenenenen lalalalala FederaciónFederaciónFederaciónFederaciónFederación deldeldeldeldel Vidrio?Vidrio?Vidrio?Vidrio?Vidrio? -Sí, estuvimos reunidos esa noche pero ya estaba definido. Esa noche habíamos quedado en encontrarnos para oficializar la Huelga General, diga- mos. Los comunicados y las marchitas militares empezaron a las cinco de la ma- ñana. Pero ya en los primeros turnos ocuparon los textiles. A Alpargatas entramos y estaban los milicos ahí a la vuelta. Milicos que des- pués ocuparon el Palacio Legislativo. Hay una histórica foto donde entran como vencedores en el salón de los Pasos Perdidos, vienen marchando victoriosos. Revisaron los cajones de los senadores para robar algo. En el sótano había una cantina de diputados que era particular, era una concesión que se al- quilaba y había un hombre que vendía café, refuerzos. Eso estaba cerrado y una bestia de esas le encajó una patada, rompió el candado, ¿para qué? Para hacerse un refuerzo de mortadela (risas). Una mentalidad dañina de estos fachos que estuvieron gobernando el país. Causaron mucho daño, no han pagado las cuentas ni remotamente. Y no hay espíritu de venganza de parte nuestra… ----- Perdoná,Perdoná,Perdoná,Perdoná,Perdoná, paraparaparaparapara quequequequeque losloslosloslos lectoreslectoreslectoreslectoreslectores sepan,sepan,sepan,sepan,sepan, lololololo quequequequeque dicedicedicedicedice alguienalguienalguienalguienalguien comocomocomocomocomo vosvosvosvosvos quequequequeque estuvoestuvoestuvoestuvoestuvo 88888 añosañosañosañosaños preso.preso.preso.preso.preso. -Sigo. No puede ser que se sigan reuniendo como el otro día con la Su- prema Corte de Justicia. Para levantar como bandera diciendo que los que estamos en desacuerdo con el fallo de proteger a los impunes no tenemos razón. ¿Y quiénes se reúnen? Una manga de torturadores que si les llenan sus fichas tienen que estar presos el resto de sus vidas. Esos sí que tendrían que estar presos, mientras que la inmensa mayoría de la gente que estuvo presa no había cometido ningún delito. Había actuado legalmente toda su vida. Lo único es que había estado contra el golpe y la dictadura.

eran impuestas por el marxismo, que estaban allí de pesados, a prepo, edi- tan unos formularios de reafiliación a los nuevos sindicatos.

----- ¿Qué¿Qué¿Qué¿Qué¿Qué pasópasópasópasópasó conconconconcon esosesosesosesosesos formula-formula-formula-formula-formula- rios?rios?rios?rios?rios? -Conseguimos una copia e imprimi- mos miles. Los repartimos masivamen- te. ¿Cuál fue el resultado? Que al mes de terminada la Huelga General, con la cantidad de gente que había llenado las fichas reafirmando su viejo sindi- catos, teníamos el doble de afiliados que había antes de empezar la huelga.

Eso determinó que la dictadura tuvie- ra que anular su propio decreto de ley. Después maniobraron durante años. La CNT fue disuelta el sábado 30 de Junio. Pero continuaron las luchas sin- dicales, hubo represión permanente, se conmemoraron los 1º de mayo.

----- UnUnUnUnUn feriadoferiadoferiadoferiadoferiado lololololo cambiaroncambiaroncambiaroncambiaroncambiaron paraparaparaparapara elelelelel 55555 dedededede mayo.mayo.mayo.mayo.mayo. -Sí, incluso cuando lo trasladaron para el cumpleaños de Carlitos Marx (ri- sas), se hicieron los mitines zonales. Actos por todos los barrios de Monte- video y el Interior.

Hubo un momento clave al terminar la Huelga: había dos posiciones, una sos- tenía que había que negociar y la ma- yoría entendimos que no había que negociar nada. Teníamos cantidad de compañeros presos, en el Cilindro, en las comisarías, en los cuarteles. Pero no negociamos, porque la dicta- dura era nuestra enemiga. Y abrimos esa brecha real y definitiva como ocu- rrió. Esa conducta de la CNT fue la que permitió que el movimiento obrero se re- organizara, con los principios, la orien- tación y los estatutos de la propia CNT. Se llamó Plenario Intersindical de Tra- bajadores – ahora es el PIT-CNT – y se formó con esas condiciones. Con gran- des actos, paros parciales, movilizaciones y el gigantesco acto del 1º de mayo de 1983. Así fue la batalla.

«La gran obra del FA poco difundida»

-40-40-40-40-40 añosañosañosañosaños después.después.después.después.después. AterrizamosAterrizamosAterrizamosAterrizamosAterrizamos enenenenen elelelelel presentepresentepresentepresentepresente ¿cómo¿cómo¿cómo¿cómo¿cómo vesvesvesvesves aaaaa Uru-Uru-Uru-Uru-Uru- guayguayguayguayguay ahora?ahora?ahora?ahora?ahora? -Tenemos un gobierno popular hace varios años, que está realizando gran- de obras poco difundidas. Es lamenta- ble con la cantidad de diputados y se- nadores que tiene el Frente Amplio, por qué no salen a difundir. Y entonces la prensa que es de derecha, enemiga del Frente. En el caso de Búsqueda son tipos que hace 40 años que están me- tidos con la derecha. Lo único que sa- ben es el anticomunismo.

- PeroPeroPeroPeroPero ElElElElEl PaísPaísPaísPaísPaís eseseseses elelelelel primero.primero.primero.primero.primero. -Ahí siguen escribiendo agentes de la dictadura. El director de El País, Rodríguez Larreta, fue integrante del Consejo de Estado y su hermana, ami- ga del general Gregorio Álvarez.

Estado y su hermana, ami- ga del general Gregorio Álvarez. La CNT en el exterior y

La CNT en el exterior y la solidaridad internacional

La CNT en el exterior y la solidaridad internacional Sobre estos temas así lo cuenta Luis

Sobre estos temas así lo cuenta Luis Iguiní Ferreira:

«En el exterior creció el movimiento de solidaridad. Se for- mó la comisión de la CNT integrada entre otros compañe- ros por Félix Díaz, Daniel Baldassari, Sixto Amaro, Ricardo Vilaró Toledo, Roberto Olmos y una cantidad de mucha- chos formidables. Se formaron comités de apoyo a la CNT en 25 ciudades del mundo, difundiendo lo que pasaba acá y además apor- tando económicamente para ayudar a las familias de los presos. Hubo una solidaridad internacional real. Destaco a Am- nistía Internacional, que fue solidaria reclamando la li- bertad de Seregni, pero libertad de todos los presos polí- ticos. Después se amplió a las grandes centrales sindicales del mundo y logramos lo que parecía imposible: las tres cen- trales, la Federación Sindical Mundial, de la que Enrique Pastorino era su presidente, la Confederación de Sindi-

catos Libres con sede en Bruselas y pro yanqui y la Con- federación de Sindicatos Cristianos se pusieron de acuerdo en solidarizarse con la CNT. Y la CNT era reconocida por la Organización Internacional del Trabajo como la auténtica central sindical de nuestro país. Y era desconocida la organización nombrada por los milicos, de esos alcahuetes que siempre existieron. Lino Cortizo, Acuña y toda esa gente. Acuña después se abrió pero Cortizo siguió y siguió. Ese grupúsculo que intentó formar sindicatos amarillos fracasó. Incluso el delegado de la Organización Internacional del Trabajo, que era un paraguayo que había vivido en Uru- guay, el día que fue electo mandó un telegrama a Stroessner y otro a Bordaberry diciéndoles que estaba incondicionalmente a las órdenes de ellos y sus organiza- ciones adictas. Lo cual hizo que lo denunciáramos a nivel mundial y fuera destituido».

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Viernes 28 de Junio de 2013

Turiansky: «Suponer que la huelga general fue espontánea es una locura»

El fundador de la CNT, secretario de propaganda de la central y dirigente de los trabajadores de UTE reconoce: «los trabajadores estuvimos un poco solos durante la huelga general»

Por Luis del Puerto

----- MuchosMuchosMuchosMuchosMuchos dirigentesdirigentesdirigentesdirigentesdirigentes sindicalessindicalessindicalessindicalessindicales dedededede lalalalala épocaépocaépocaépocaépoca dedededede lalalalala HuelgaHuelgaHuelgaHuelgaHuelga Gene-Gene-Gene-Gene-Gene- ral,ral,ral,ral,ral, entreentreentreentreentre ellosellosellosellosellos usted,usted,usted,usted,usted, afirmanafirmanafirmanafirmanafirman quequequequeque lalalalala necesidadnecesidadnecesidadnecesidadnecesidad dedededede responderresponderresponderresponderresponder conconconconcon esaesaesaesaesa medidamedidamedidamedidamedida anteanteanteanteante elelelelel golpegolpegolpegolpegolpe fuefuefuefuefue algoalgoalgoalgoalgo definidodefinidodefinidodefinidodefinido muymuymuymuymuy anteriormenteanteriormenteanteriormenteanteriormenteanteriormente aaaaa 111119999973,73,73,73,73, ¿cómo¿cómo¿cómo¿cómo¿cómo fuefuefuefuefue elelelelel prprprprprocesoocesoocesoocesooceso dedededede esaesaesaesaesa discusióndiscusióndiscusióndiscusióndiscusión enenenenen elelelelel movimientomovimientomovimientomovimientomovimiento obrero?obrero?obrero?obrero?obrero? - La decisión inicial de responder a un golpe de Estado con una huelga ge- neral y ocupación de los lugares de tra- bajo fue en el año 64. En ese año la CNT estaba aún en eta- pa de coordinación, no se había cons- tituido, eso pasó unos meses después. Sí existía la Central de Trabajadores del Uruguay, la CTU, que fue una suerte de paso inicial para la central única. La iniciativa surgió de ahí. Se tomó en el 64 porque fue el año del golpe mili- tar en Brasil, que fue un golpe militar contra un gobierno elegido por normas democráticas y que tenía un conteni- do progresista y antiimperialista. El gru- po militar que dio el golpe eran los sec- tores más reaccionaros del Ejército con el apoyo de Estados Unidos. Eso que pasaba en el gran vecino, tenía reper- cusiones en el Uruguay. En ese perío- do, aquí existía lo que se llamaba «ru- mores de sables», quiere decir que había movimientos militares que te- mían, dentro de los fenómenos conti- nentales que se daban, el avance del comunismo en Latinoamérica. Eran los tiempos de la Guerra Fría. De manera que el tema surgió luego del golpe en Brasil, pero que se anali- zaba en el contexto del surgimiento de dictaduras y gobiernos sumisos a la política hegemónica de los Estados Unidos, en América Latina. Estábamos viendo un proceso de fascistización de la región. Entonces, en el movimiento sindical uruguayo empezamos a discu- tir qué hacer nosotros, cómo respon- der, nos pareció que debíamos respon- der. La resolución fue que las asambleas sindicales discutieran la propuesta, de modo que la definición no fuera de una cúpula sindical sino se discutiera en todos los lugares. La CNT se constituye como central úni- ca en el 66, con su programa que era el del Congreso del Pueblo, y ese con- greso de unificación sindical hace suya aquella resolución. O sea que desde los orígenes de la CNT la respuesta con huelga general al golpe de Estado ya estaba planteada. Y se reiteró perma- nentemente, en el primer congreso del 69, en el segundo congreso del 71, pero no solamente ahí, esa reiteración implicó la discusión en los sindicatos, en las asambleas.

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Ya en los años previos, comienza la or- ganización práctica de la huelga. El tema del golpe de Estado estaba plan- teado en la realidad nacional. Comen- zó por parte de la CNT, la parte de la organización concreta de eso. Así que no fue una simple resolución de una consigna, sino que fue un trabajo sis- temático, una resolución ampliamente discutida, adoptada; hubo un consen- so muy generalizado en cuanto a res-

dododododo yyyyy lalalalala implementaciónimplementaciónimplementaciónimplementaciónimplementación dedededede lalalalala huel-huel-huel-huel-huel- ga?ga?ga?ga?ga? - La proximidad del golpe estaba planteada hace varios días, el rumor corría en el Parlamento, en la prensa. Naturalmente, cada sindicato comen- zó a tomar las medidas para poner en marcha lo que se había planificado pre- viamente. Cada sindicato necesitaba te- ner materiales para llegar a los trabaja- dores con información, un lugar don-

llegar a los trabaja- dores con información, un lugar don- ponder de esa manera. Eso es

ponder de esa manera. Eso es lo único que puede explicar la inmediatez de la respuesta, no hay otra explicación posible, no hay manera de que espontáneamente en centenares de lugares dispersos por toda la ciu- dad y en muchos lugares del interior se produzca exactamente lo mismo. Porque, además, como circula la infor- mación, el que ocupaba una fábrica no tenía idea si la fábrica de la otra cua- dra se estaba ocupando, cumplía con la obligación y ocupaba. En el interior, donde se pudo, se hizo igual. Suponer que una medida de tal amplitud, de tal grado de riesgo, en todo el país y si- multáneamente, se realizara sin años de preparación, es una locura. Pensar que esto fue una obra del espontaneísmo, solo alguien que no vivió ese proceso o que se lo imagina.

----- ¿Cómo¿Cómo¿Cómo¿Cómo¿Cómo recuerdarecuerdarecuerdarecuerdarecuerda losloslosloslos díasdíasdíasdíasdías enenenenen quequequequeque sesesesese avecinaavecinaavecinaavecinaavecina elelelelel GolpeGolpeGolpeGolpeGolpe dedededede Esta-Esta-Esta-Esta-Esta-

de reunirse que no podía ser el local habitual. Para comunicarnos teníamos los teléfonos comunes y silvestres, con- tábamos con la impresión a través de los mimeógrafos, había que tener stock de papel, las matrices, las máquinas de escribir; todo eso para elaborar los boletines. También había que tener suplentes a las directivas, pero además había que asegurarle a los compañe- ros que pasaban a ocupar sus fábri- cas la alimentación, cosas que les per- mitieran sostenerse durante la ocupa- ción con las ollas que se hacían en las fábricas. Todo eso se estuvo elaborando en ese tiempo. Como dirección de la CNT, nos tocó realizar más o menos las mismas actividades. Nos empezamos a reunir en el local de la Federación del Vidrio, en La Teja; ahí elaboramos el texto de la declaración que salió apenas empe- zaron las marchas militares, comenzó a circular ese boletín informativo hacia

los sindicatos para que se distribuyera en los lugares de trabajo.

----- ¿Cuáles¿Cuáles¿Cuáles¿Cuáles¿Cuáles sonsonsonsonson losloslosloslos momentosmomentosmomentosmomentosmomentos quequequequeque sesesesese destacandestacandestacandestacandestacan dedededede esosesosesosesosesos 1515151515 díasdíasdíasdíasdías deldeldeldeldel transcur-transcur-transcur-transcur-transcur- sososososo dedededede lalalalala HuelgaHuelgaHuelgaHuelgaHuelga General?General?General?General?General? - Se me vienen a la mente tres episodios. Al segundo día de la huelga, la convocatoria de Bolentini para negociar una salida. Otra fue el 9 de julio, esa demostración enorme. Se puede mencionar también la llama de La Teja como elemento simbólico. Pero hubo muchos momentos; cada compañero con el cual ha- bles te va a nombrar un hecho distinto. Yo, como Secretario de Propaganda, tenía la preocupación fundamental de tener informa- ción y que llegara a la mayor cantidad posible de trabajadores. Contaba con un equipo de compañeros, que son los héroes de la jorna- da, que se encargaban de armar los paquetitos y llevarlos a cada lugar. Me parece muy destacable el trabajo que hizo Aurelio González con su cámara fotográfica, porque no solamente iba a sacar fotos, de al- guna manera, era el vínculo con el exterior, porque la gente dentro del lugar ocupado es- taba ansiosa por información sobre qué esta- ba pasando alrededor. Decir también que las Fuerzas Conjuntas, el dispositivo militar que se encargaba de des- ocupar la fábrica, estaban convencidos de que una vez que sacaban de la troya a la dirección subversiva que tenía la CNT, los trabajadores «adquirían su independencia» y eso se termi- naba. Pero se iban y resulta que después se enteraban que la fábrica volvía a ser ocupada. No tenían noción del grado de democratiza- ción del movimiento sindical, pensaban que funcionaba como funcionan ellos, con una cúpula que ordena y manda. El otro sacudón que tuvieron fue la entrevista con Bolentini. El gobierno pensó que ofrecien- do un aumento salarial el tema se resolvía, entonces llamó a una delegación de la CNT para presentar un proyecto de aumento sala- rial –creo que era un 25%-. La carta de res- puesta de la CNT establecía cinco puntos para negociar, el principal de los cuales era el res- tablecimiento de las libertades sindicales, de- mocráticas y políticas en el país y la normaliza- ción de la vida institucional. Como eso estuvo planteado como principio para cualquier inicio de negociación, ahí mismo se terminó la ilu- sión de que pudieran contar con alguna rup- tura dentro de la estructura del movimiento sindical.

-Además-Además-Además-Además-Además dedededede esaesaesaesaesa reuniónreuniónreuniónreuniónreunión conconconconcon Bolentini,Bolentini,Bolentini,Bolentini,Bolentini, ¿tuvieron¿tuvieron¿tuvieron¿tuvieron¿tuvieron algunaalgunaalgunaalgunaalguna másmásmásmásmás conconconconcon otrosotrosotrosotrosotros parti-parti-parti-parti-parti- dosdosdosdosdos políticos?políticos?políticos?políticos?políticos? -Hubo una entrevista con los dirigentes del Frente Amplio, previa a la manifestación del 9 de julio; con el Partido Nacional, no que yo recuerde, pero puede haber habido. Lo que a nosotros nos preocupó es que la Huelga General no tenía respuesta política. Por alguna razón, el sistema político no reaccionó

al Golpe de estado con el grado de enfrenta- miento que debía. Eso luego se

al Golpe de estado con el grado de enfrenta- miento que debía. Eso luego se tradujo en que los partidos políticos no tuvieran respuestas a la altura de la hora, exceptúo al FA por dos razones: primero, el Frente acababa de cons- tituirse, recién inauguraba su primer período de vida parlamentaria y buena parte de su militancia estaba ya militando en la vida sindi- cal, en la huelga. De manera, que el Frente no tenía incidencia en el plano político, donde se pudieran tomar las decisiones, eso le correspondía al Partido Colorado y al Partido Nacional, y esos partidos se partieron, particularmente una parte del Partido Colorado fue cómplice de la dictadura, empezando por el gobierno, que era de ellos. Lo mismo la minoría del Partido Nacional que había ayudado a sostener el gobierno de Bordaberry hasta ese momento, lo que Wilson Ferreira Aldunate calificaba de «blancos bara- tos», que era el grupo herrerista del Partido Nacional que permitía que Bordaberry tuviera una mayoría en el Parlamento. Pero Ferreira Aldunate tenía sus vacilaciones, porque él fue responsable de que el Parlamento tuviera ma- yoría para votar el Estado de Guerra interno primero, la suspensión de las garantías indivi- duales y la ley de seguridad del Estado. Entonces, no hubo de parte de los partidos tradicionales una respuesta, aunque la hubo después, pero el problema es que en el trans- curso de la Huelga General nos encontramos bastante solos los trabajadores. La movilización del 9 de julio ya agarró muy debilitada la huelga, estábamos viendo hasta qué momento podíamos seguir sosteniendo una huelga de esas características. En algu- nos lugares con poca organización ya existía cierta vuelta al trabajo. Ahí comenzamos a dis- cutir la eventualidad de tener que levantar la huelga, que tenía el sentido de resistir, de dar un primer impacto y crear condiciones para generar otro tipo de resistencia al golpe que abarcara otros sectores sociales y políticos, y eventualmente militares, que podían surgir. Des- graciadamente, quedó reducido al ámbito sin- dical.

----- PPPPParaaraaraaraara ttttterminarerminarerminarerminarerminar,,,,, aaaaa 4040404040 añosañosañosañosaños dedededede lalalalala Huel-Huel-Huel-Huel-Huel- gagagagaga General,General,General,General,General, ¿qué¿qué¿qué¿qué¿qué reflexiónreflexiónreflexiónreflexiónreflexión puedepuedepuedepuedepuede dejardejardejardejardejar aquellaaquellaaquellaaquellaaquella gestagestagestagestagesta paraparaparaparapara elelelelel presentepresentepresentepresentepresente deldeldeldeldel mo-mo-mo-mo-mo- vimientovimientovimientovimientovimiento popular?popular?popular?popular?popular? -Se me ocurren varias cosas. Lo primero es reafirmar algunos principios básicos del mo- vimiento sindical uruguayo. Uno de ellos es la construcción de la unidad, una unidad sin dis- tinciones, capaz de abarcar todos los modos de pensar que imperan en el movimiento sin- dical, todas las corrientes ideológicas y políti- cas que lo componen. Lo segundo, su carác- ter no corporativista, contra lo que se afirma muchas veces por parte de los medios. El movimiento sindical, a la vez que construyó la

unidad, construyó también una visión de país, elaboró una alternativa que tuvo su expresión programática en el Congreso del Pueblo, que fue tomado como el programa de la CNT, de mane- ra que no era solo el programa de los trabajadores, abarcaba los intereses del conjunto del pueblo uruguayo. También la necesidad de tener una vi- sión clara de los problemas políticos nacionales, no estuvo ausente el mo- vimiento sindical de eso. Es más, a par- tir del pachecato, el país giró perma- nentemente en el enfrentamiento o en el apoyo a la postura, la visión que te- nía el movimiento sindical. La unidad, la visión de país, y un prin- cipio de alianza, que me parece que es lo que hoy corre riesgo, el riesgo más importante, si me preguntan. Por- que esa especie de alianza que se fue construyendo en aquellos años, in- cluía en primer lugar a la Universidad y los estudiantes. En el origen de todo este proceso es- tán los estudiantes y está la Universi- dad. Si contamos el 58 como punto de partida, es el año de la ley orgánica de la Universidad, de las luchas estu- diantiles, de la consigna «Obreros y es- tudiantes, unidos y adelante»; y el pa- pel de la Universidad como forjadora de pensamiento de izquierda, avanza- do. También la fuerza política de izquierda en el Uruguay, que termina por conso- lidarse en lo que es el Frente Amplio. Había una especie de núcleo duro del bloque social del cambio, cuyos inte- grantes eran el movimiento obrero, la Universidad, y la fuerza política. Pre- servar eso, consolidarlo, es fundamen- tal si queremos avanzar, porque es en ese núcleo duro donde se va aglutinando el pueblo en caminos de solución, de profundización, de un programa de cambios. En definitiva, el acceso del Frente Am- plio al gobierno también es fruto de esa confluencia. Me da la impresión que la coyuntura de hoy pone en ries- go todo ese proceso, es como si aban- donáramos el proceso de acumulación de fuerzas y empezáramos a desacumular. Entonces, me parece que es necesa- rio pensar, sobre todo la fuerza políti- ca, porque el papel protagónico de ese proceso tiene que ser la fuerza políti- ca. En aquellos años fue el movimien- to sindical, pero hoy le corresponde a la fuerza política que ya existe.

hoy le corresponde a la fuerza política que ya existe. 11 Viernes 28 de Junio de
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Viernes 28 de Junio de 2013

La huelga general en el Bauzá

La huelga general en el Bauzá El pasado viernes 21 de junio el CECSO, la CEEM

El pasado viernes 21 de junio el CECSO, la CEEM y el Departamento de Jóvenes del PIT-CNT estuvieron pensando la sociedad actual a 40 años de la heroica Huelga General que resistió e hirió de muerte a la dictadura cívico- militar. La actividad se realizó en la plaza del Liceo Bauzá y contó con una nutrida participación de jóvenes. Aportaron su punto de vista compañeros fundadores de la CNT, Paulino Porras de ADEOM y Luis Duarte de la Unión Ferroviaria, Gabriel Mazzarovich que habló sobre la lucha estudiantil en la dictadura y Oscar Andrade, secretario general del SUNCA, pasando luego a un ida y vuelta con los jóvenes presentes. Las reflexiones sobre cuánto vale la pena luchar, ayer en las más adversas condiciones y hoy en medio de incerti- dumbres y una sociedad contradictoria, retumbaron desde el micrófono, al tiempo que algunos vecinos se asomaban para asistir desde lejos a la activi- dad. A pesar del frío y el mal tiempo los estudiantes y trabajadores continua- ron, primero con las dinámicas de los jóvenes recreadores de AEBU y luego con el toque de Trabajo de Hormiga, Diablos Verdes y Azuquita la Potencia. Finalmente, quedó claro que a cuarenta años de aquella heroica resistencia, aún vale la pena levantar la bandera de la lucha por la libertad y la justicia.

la bandera de la lucha por la libertad y la justicia. Placa en el SUNCA por

Placa en el SUNCA por resistencia a la dictadura

En una cálida tarde, rodeados de cientos de delegados jóvenes, los vete-

ranos militantes sindicales del SUNCA recibieron un emotivo homenaje, justo ayer, 27 de Junio, a 40 años de la Huelga General ante el golpe de Estado de

1973.

Y es que, además, inauguraron una Placa Recordatoria y de reconocimiento al papel jugado por la generación de la Resistencia, aquellos que –en la cár- cel, en la clandestinidad y desde el exilio- mantuvieron encendida la bandera de la libertad y la democracia, aquellos quienes en pleno diciembre de 1984 –cuando aún los dictadores seguían en el poder- reconquistaron su viejo Local, el de Yi 1538, transformado en cárcel y centro de torturas. La Placa recordatoria fue entregada por las autoridades del Ministerio de Edu- cación y Cultura, de manos del Sub Secretario de la cartera, maestro Oscar Gómez, y del Director de la Dirección de DDHH del MEC, Javier Miranda, el pasado 16 de Mayo en ocasión de la Sesión Inaugural del 15° Congreso Nacional del SUNCA, que llevara el nombre de su dirigente histórico, Agustín Pedroza. El SUNCA acaba de firmar un acuerdo con la Facultad de Humani- dades y Ciencias de la Educación (UdelaR) con el objetivo iniciar un proceso de investigación y síntesis histórica del sindicato, desde su fundación hasta nuestros días, con un centro principal en el papel jugado durante la pasada dictadura fascista.

su fundación hasta nuestros días, con un centro principal en el papel jugado durante la pasada
su fundación hasta nuestros días, con un centro principal en el papel jugado durante la pasada
su fundación hasta nuestros días, con un centro principal en el papel jugado durante la pasada
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Viernes 28 de Junio de 2013

EL POPULAR: el diario que enfrentó al golpe y defendió la Huelga

Cuatro trabajadores cuentan como vivieron el asalto a EL POPULAR, el simulacro de fusilamiento, la Huelga General.

Por Gabriel Mazzarovich, Luis del Puerto, Gabriela Pasturino

Por Gabriel Mazzarovich, Luis del Puerto, Gabriela Pasturino El diario EL POPULAR, diario del Par- tido

El diario EL POPULAR, diario del Par- tido Comunista del Uruguay, jugó un papel central en la denuncia del golpe de Estado, en la organización de la re- sistencia y en particular durante la Huelga General. Sus periodistas y fotó- grafos, cuando estaba clausurado e impedido de salir, recorrieron los cen- tros de trabajo y estudio ocupados y se transformaron en un diario oral, lle- vando noticias de un lado a otro, infor- mando con la verdad, cuando la cen- sura impedía toda información. Durante la Huelga General, más preci- samente la noche del 9 de julio de 1973, EL POPULAR, cuya redacción estaba en el Palacio Lapido en 18 de Julio y Río Branco, fue asaltado por fuerzas militares y comandos fascistas. Los trabajadores fueron sacados con gases lacrimógenos, a punta de bayo- neta e incluso sufrieron un simulacro de fusilamiento en pleno 18 de Julio. Luego fueron encarcelados. EL POPU- LAR volvió a salir y fue clausurado 10 veces, fue el medio de prensa más clau- surado por la dictadura, hasta su cie- rre definitivo en noviembre de 1973. El compromiso del diario y sus trabajado- res se pagó muy caro, Juan Manuel Brieba aún está desaparecido, Norma Cedrés fue asesinada en la cárcel, to- dos fueron impedidos de trabajar, mu- chos pasaron años en prisión y otros fueron obligados al exilio. 40 años después, cuatro trabajadores de EL POPULAR de entonces, visitaron nuestra redacción. Les damos voz, casi sin intermediación periodística, para que cuenten como vivieron esos días. Ruben Gada, Carlos Scorovich, Tania Fernández y Dimitrov Valdez, integran- tes de la Asociación Civil de Ex Traba- jadores de EL POPULAR tienen la pala- bra.

-Ruben-Ruben-Ruben-Ruben-Ruben Gada,Gada,Gada,Gada,Gada, mecánicomecánicomecánicomecánicomecánico dedededede lino-lino-lino-lino-lino- tipotipotipotipotipo enenenenen ELELELELEL POPULAR:POPULARPOPULARPOPULARPOPULAR Ni bien se dio el Golpe de Estado, lo que hicimos fue ir al edificio, porque teníamos que sa- car al otro día el diario. Esa era la tarea fundamental nuestra, poder sacar la opinión de la CNT, del Partido, en ese momento. En esa tarea estuvimos hasta el 9 de julio cuando atacan el diario, lo invaden y nos muelen palos a un mon- tón. Yo caí preso pero hubo otros com- pañeros que siguieron trabajando y sacando el diario. Nos sacaron después de varias intentonas. Con una tanqueta tiraron la puerta y se llevaron un montón de compañeros. El grupo en el que esta- ba yo fue de los últimos que sacaron, como a las 11 de la moche. Veíamos los compañeros, que los tenían contra las vidrieras de 18 de Julio, y nosotros

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contra las vidrieras de 18 de Julio, y nosotros 44444 Ruben Gada, Carlos Scorovich, Tania Fernández

Ruben Gada, Carlos Scorovich, Tania Fernández y Dimitrov Valdez

adentro entre los gases, tratando de apagar las máquinas para que después se pudiera seguir. Nos bajaron a punta de fusil y a culatazo limpio.

A mí me llevaron al Cilindro, los compa-

ñeros que quedaron afuera pudieron seguir sacando ediciones, que era lo más importante. Cuando salimos del Cilindro, lo primero que hicimos fue ir al diario de nuevo, para continuar nuestra lucha, hasta el 26 de noviem- bre que nos clausuraron definitivamen- te. Después de eso, tuvimos que salir a buscar trabajo y fue muy difícil. Está- bamos en todas las listas negras, no nos querían ni ver.

-Carlos-Carlos-Carlos-Carlos-Carlos Scorovich,Scorovich,Scorovich,Scorovich,Scorovich, linotipistalinotipistalinotipistalinotipistalinotipista dedededede ELELELELEL POPULAR:POPULAR:POPULAR:POPULAR:POPULAR: El día del golpe fue un día muy duro. Nosotros lo vivíamos de primera mano, al estar en un medio informativo del Partido estábamos en la mira de los dictadores. Ya veníamos con intentos de clausura; inclusive pre- vio al golpe, había que llevar los edito- riales a la jefatura y si lo autorizaba gente del ejército se autorizaba esa página o no. A veces salían páginas en blanco o trozos en blanco. Yo lo viví, creo que como lo vivieron to- dos los compañeros. Sabíamos que teníamos que estar en esa trinchera que era la que nos correspondía. Los más jóvenes quizá no teníamos toda la claridad para saber qué nos iba

a pasar, pero algo se veía venir. Y bue-

no, ese día, el 27 de junio, había ru- mores de todo tipo. Fue un hecho histórico, reconocido mundialmente, por algo no se quiere hablar mucho de la Huelga General, no

es para sacar pecho porque somos uruguayos y estuvimos presentes, pero es así. EL POPULAR cumplió un papel importantísimo, difundiendo lo que es- taba ocurriendo, lo que podía suceder y sabiendo que iban a venir días más feos, como finalmente vinieron. Los compañeros iban a los lugares ocu- pados, principalmente los fotógrafos, como lo ha contado Aurelio, sacaban fotos e informaban lo que estaba pa- sando porque en la radio y en la televi- sión no te enterabas de nada de lo que pasaba. Entonces el diario era como una luz que les alumbraba el camino, llegaba a las fábricas en esos días de ocupación y llegaba a todos lados, in- clusive al interior. Esa etapa fue muy dura. Hasta que lle- gamos al 9 de julio, que fue un día que quedó grabado en la memoria de to- dos, los de izquierda, los de centro y los de derecha. Fue un día muy espe- cial, feo pero muy especial. Nosotros desde el diario la visión que tuvimos era que ya desde muy temprano las calles estaban vacías. En Avenida del Libertador se veía, desde Plaza del Entrevero hasta el Palacio Legislativo, tanquetas, tanques, camiones del ejér- cito. Ellos se ve que sabían que la gen- te se iba a movilizar. Y bueno, a las cin- co en punto, como pedía Castillo por la radio con el poema de Lorca, le gente fue. Nosotros desde los balcones del diario quedamos asombrados, porque fue algo de golpe, se inundó de gente. La represión fue ilimitada: palos, gases, tiros. Pasada la represión, cuando ya había muy poca gente en la calle, nosotros dentro del edificio del diario empeza-

mos a escuchar un ruido. Habían en-

cadenado la puerta giratoria de metal

a una tanqueta y la arrancaron. Entra-

ron y fue un desastre lo que hicieron.

A muchos compañeros, la dirección del

diario les pedía que no estuvieran allí, por si pasaba algo que no fuera tanta gente detenida; pero muchos compa- ñeros del Partido y compañeras con niños inclusive, escapaban de la repre- sión y entraban al diario por 18. En- tonces había muchos compañeros que no eran pertenecientes al plantel del diario. Hasta que nos sacaron a todos, nos pusieron cara contra la pared, des- de 18 y Río Branco hasta Convención

y doblaba la fila.

Ahí hicieron un simulacro de fusila- miento. No nos fusilaron porque éra- mos muchos, si no pasaba lo de la 20. En eso coincidimos todos.

-----TTTTTaniaaniaaniaaniaania FFFFFernández,ernández,ernández,ernández,ernández, administrativadministrativadministrativadministrativadministrativaaaaa yyyyy encargadaencargadaencargadaencargadaencargada dedededede recursosrecursosrecursosrecursosrecursos dedededede ELELELELEL POPULAR:POPULAR:POPULAR:POPULAR:POPULAR: Ellos no pensaron que íba- mos a ser tantos. En un momento dado dijeron «Apunten… Fuego», yo estaba con mi hermano al lado y pensamos que la quedábamos. Era una réplica de la 20, con la diferencia de que éra- mos más de 120, si no nos mataban a todos. Adentro del diario, en la redacción, nos habían puesto a todos en el piso, nos caminaban por encima y con los fusi- les nos golpeaban en la espalda. Ha- bía una agresión tremenda. Nos baja- ron tres pisos a culatazos, a las pata- das, a las mujeres las arrastraban del pelo.

-Carlos-Carlos-Carlos-Carlos-Carlos Scorovich:Scorovich:Scorovich:Scorovich:Scorovich: En la puerta ha- bía una fila de tipos, que ibas pasando

y te pegaban pum y pum, ahí yo identi- fiqué a unos tipos de brazalete, que eran de la JUP.

-----TTTTTaniaaniaaniaaniaania FFFFFernández:ernández:ernández:ernández:ernández: Había momentos en que te daba la sensación que te- nían que estar dopados, porque no había una lógica, un razonamiento, para agredirnos, era reventarnos, para ver si alguno salía disparando y le da- ban; en eso tenemos que hacer hinca- pié en la disciplina que todo el mundo tuvo. Había mucha gente joven, que de repente no tenía la madurez de noso- tros de los años trabajando, sin em- bargo se mantuvo. A nosotros a veces nos es difícil ha- blar de lo que pasaba afuera, porque estábamos metidos en nuestro trabajo no podíamos ver muchas cosas. Los que estaban en el taller tenían que te- ner la obsesión de que el diario salga en hora, la gente de redacción lo mis- mo, los de administración –entre los

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Viernes 28 de Junio de 2013

que estaba yo- teníamos que sacar los dineros para mantener el diario. Noso- tros confiábamos porque teníamos una clase obrera fuerte. Yo trabajé mucho

con los sindicatos por el diario y sa- bíamos que los sindicatos iban a res- ponder, teníamos plena confianza. Los sindicatos nos decían que nosotros en

el diario los habíamos ayudado. El dia-

rio jugó un papel sumamente unitario

cuando todavía no estaba creada la CNT. Entonces cuando uno habla de EL POPULAR tiene que hablar del mo- vimiento obrero, están extremadamen- te ligados.

-----TTTTTaniaaniaaniaaniaania FFFFFernández:ernández:ernández:ernández:ernández: Yo les cuento algo.

El otro día un compañero me decía que

cuando entraron al diario nos queda- mos sin plata. Pero el hecho es que, lo mismo que Aurelio guardó las fotos, el 9 de julio, también escondimos plata y no la encontraron. En un momento dado, estaban entrando los militares y yo voy a la parte donde estaba la caja, ahí teníamos los sueldos, los cheques,

todo. La escondimos y como había una compañera embarazada, que estaba ya por tener familia, los milicos la deja- ron salir. Entonces yo escondí la plata

y le mostré donde estaba. Cuando

vuelve Viera (Eduardo, el director de EL POPULAR), le dice a ella: «No tene- mos un peso, no tenemos nada para empezar de nuevo». Y ella le dice:

«¿Cómo no?, acá está todo el dinero». Son pequeñas anécdotas pero te da la pauta de cómo vivíamos nosotros el diario.

-Dimitrov-Dimitrov-Dimitrov-Dimitrov-Dimitrov Valdez,Valdez,Valdez,Valdez,Valdez, trabajabatrabajabatrabajabatrabajabatrabajaba enenenenen ro-ro-ro-ro-ro- tativtativtativtativtativas:as:as:as:as: Yo ese día estaba ahí, porque

a veces nos pasábamos dos o tres

días ahí, hacíamos ollas populares y comíamos ahí. Yo estaba en la parte del fondo, donde iba el gallego Aurelio; él contaba que cada vez que iba a una fábrica pasaba un informe porque la gente estaba desesperada por saber lo que estaba pasando en Uruguay, y él como iba de un lado a otro, se convirtieron en ora- dores, en diarios orales. Yo entré al diario siendo militante de la UJC, y yo digo que tuve el orgullo de trabajar en el diario. No creo que en otros países haya habido la resisten- cia de la clase obrera y de los estu- diantes como la que hubo acá de 15 días. La gente salió y luchó, se metió en sus fábricas y hacían ollas popula- res. Los desalojaban una y otra vez y volvían a ocupar. Recibían palos, los llevaban presos. Me acuerdo cuando íbamos al Cilindro a llevar comida. No- sotros trabajábamos en EL POPULAR, pero vendíamos el diario, cuando ha- bía compañeros presos les llevábamos comida, hacíamos de todo. Nosotros somos como una familia, des- pués de todos esos años seguimos jun- tos porque el diario nos dio algo mági- co. Esa trasmisión de la lucha de los obreros y los estudiantes. Para mí era un orgullo trabajar en el diario. No va- mos a hablar de lo que ganábamos que nadie lo dijo pero que era una mi- seria. No nos interesaba. Yo tenía dos hijos, una compañera y nos revolvía- mos. Estábamos en un diario que des-

de el primer día que salió hasta el últi- mo fue lo que unificó a los obreros, a los estudiantes, a los partidos políticos. Cuando salió el diario salió para eso, para lograr unir a la clase obrera y a los partidos políticos de izquierda, porque solos no éramos nada. Estuvimos el 9 de Julio que fue lo más terrible que me tocó vivir. Cuando Tania se refería al simulacro de fusilamiento, yo justo lo tenía en mi espalda. Es bra- vo estar ahí en la oscuridad, porque cortaron la luz, el silencio, se escucha- ban sólo las botas. Me habían corrido dos veces a balazos y nunca me había pegado un susto como ese. Si yo corría no baleaban a todos. Entonces miraba para los costados y veía que los com- pañeros estaban firmes. Los compañe- ros estaban concientizados, saben lo que es la lucha. No se van a mover y yo tampoco. Te pasan tus hijos por la ca- beza, tu compañera. Nosotros teníamos referencias de los ataques a la UJC, de la 20. Yo decía «acá

flecha y me metí al diario. Yo ahí esta- ba mirando por los vidrios, tenía 23 o 24 años. De pronto veo que aparecen milicos y milicos y se meten para el edificio. Empiezan a tirar gases, rom- pieron los vidrios. Nos arrinconamos todos en montaje y con ese humo aparecen ellos, con esas máscaras que parecía que le salía es- puma por la boca. Empezaron a golpear

a mansalva. Me acuerdo de cómo gol-

peaban a las compañeras y uno se sen- tía muy impotente. Lo más tremendo fue la bajada por la escalera que la hicimos rodando. Hi- cieron un túnel y ahí estaban los de la JUP con piñas americanas y había ti- ras. Después de las 9 de la noche nos sacaron del diario, nos ficharon en je- fatura y nos llevaron al Cilindro. Después de todos los horrores y todos los miedos, me causó gracia una cosa. Un milico dice: «el que tenga plata y ci- garros que los deje arriba del ómnibus porque cuando bajen los vamos a revi-

El popular en la puerta de las fábricas
El popular en la puerta
de las fábricas

Quedamos en que íbamos a hacer un libro entre todos. Es una historia tan

increíble la de EL POPULAR, no creo que haya habido otro diario que fuera así. El diario de la clase obrera y el pueblo como le decíamos nosotros. Por- que fue un diario que informó, informó gratis, dio espacios a los sindicatos, a partidos políticos de izquierda, se ven- dió de todas formas. Toda esa gente que trabajo, lo hizo por militancia, por- que lo queríamos. Yo nunca más pisé un diario, porque nos dijeron que es- tábamos en las listas negras, junto con los dirigentes sindicales.

Si yo volviera a nacer, volvería a ser

comunista y volvería a ser trabajador de EL POPULAR. A pesar de que sé que voy a sufrir. Es un orgullo haber trabajado en el diario y haber trabaja-

do con estos maravillosos compañeros,

que nos jugábamos la vida unos por otros. Fue igual con el Partido en la clandestinidad, que me recibían en sus

casas y yo los recibía.

-Carlos-Carlos-Carlos-Carlos-Carlos ScorovichScorovichScorovich:ScorovichScorovich Nosotros nos fui- mos dando cuenta del papel del diario, después, con la gente. A mí me tocó hacer un trabajo para el diario que tra- bajaba en el interior. Cuando uno va ahí y nombra EL POPULAR se sacan el sombrero. Te empiezan a preguntar qué pasó el 9 de Julio, qué pasó con esto y

lo otro. Aún en el día de hoy si deci-

mos «trabajé en EL POPULAR» te miran

de otra forma. No por uno, sino por lo

que fue el diario. Respetado por pro-

pios y ajenos. Lo comprobamos cuan-

do tuvimos que pelear para entrar a la

ley 18.033. La oposición hablaba del diario como hablaban los compañeros

de izquierda. Porque hubo mucho res-

peto al papel que cumplió el diario.

va a pasar algo». Cuando se formaban

sar». Si tenías algo lo dejabas y se lo

-----TTTTTaniaaniaaniaaniaania FFFFFernández:ernández:ernández:ernández:ernández: El 9 de Julio yo era secretaria de administración y re-

y

decían «Pelotón prepare, apunte» y vos

llevaron

cursos en el diario. Cuando entramos

decías «Fuego» pero ellos no lo decían. Pasaban 15 o 20 minutos, te golpea- ban la cabeza y te preguntaban el nom- bre. Estuvimos dos o tres horas ahí en

Ibas a entrar al Cilindro y te daban una patada que te hacía entrar tipo avión. Después de eso me acuerdo que el «Cor- to» Buscaglia no sé como hizo y consi-

cárcel central, donde nos tuvieron

dos días sin nada. Cuando entramos arriba estaba lleno de «tupas», viene una persona y me dice: «Tania, ¿qué

a

dije. «Yo estoy por ilícitos económicos,

 

18

de Julio.

guió una guitarra. Cuando salimos, volvi-

hace usted acá?». Esa persona era el

-Ruben-Ruben-Ruben-Ruben-Ruben Gada:Gada:Gada:Gada:Gada: A mí no me tocó. No- sotros estábamos arriba, en un ducto de aire que era el único lugar en don- de se podía respirar, por la cantidad de gases lacrimógenos que había. Venían

-Dimitr-Dimitr-Dimitr-Dimitr-Dimitrooooovvvvv VVVVValdez:aldez:aldez:aldez:aldez: Yo me escapé del

mos. Antes de ir a mi casa fui al diario. Yo en ese momento trabajaba 13 o 14 horas por día. Porque EL POPULAR fue el único diario que sacó un suplemen- to todos los días. Los lunes salía de- portes, los martes «El Churrinche», el

dueño de uno de los frigoríficos parti- culares más grandes de Camino Carrasco. «Nos allanaron el diario», le

pero me siento muy orgulloso de cono- certe y que me digas qué está pasan-

con las máscaras los tipos y los fusi-

miércoles UJC, el jueves «Misiadura» y

do

y en qué te puedo ayudar», me res-

les. El julepe que se llevó el milico ese cuando nos vio allá arriba (risas). Ahí si nos bajaron a todos a patadas.

diario y me fui a la manifestación. Cuan- do llegué a 18 no había nadie. Yo bajé

viernes la revista cultural, el sábado

la revista de las mujeres y el domingo el magazine del «Corto», «Juceca» y Néstor. Después que terminó la Huelga Gene- ral nosotros seguíamos sacando artí- culos. Páginas con pedazos en blan-

el

pondió. «Yo lo único que te pido es un colchón y un té», le dije, sobre todo pensando en una compañera mayor que no estaba bien. A los dos minutos los teníamos y me dice: «Contame, qué está haciendo el diario». El diario en

 

10

minutos antes de las 5 y cuando

co. EL POPULAR seguía la lucha con-

ese momento se transformó en el por- tavoz de lo social, político y económico.

miro estaba lleno de gente. Fue una

tra la dictadura, como hacían las

Yo

lo conocía porque le sacaba plata

cosa maravillosa. Estaba el compañero

murgas, medio disimuladamente.

para el diario (risas).

Castillo repitiendo el poema de García Lorca y eso se llenó. Fue llenarse y apa- recieron los milicos por todos lados.

Me acuerdo que un día salgo y un ca- mión nos sube a mí y otros compañe- ros, me llevan a una comisaría, me tie-

-Carlos-Carlos-Carlos-Carlos-Carlos Scorovich:Scorovich:Scorovich:Scorovich:Scorovich: Cuando nos ficha- ron en jefatura, el que nos fichaba era

Cuando vi las tanquetas pensé que iban

nen toda la noche de plantón. Cuando

un

morochito, bajito. Tellechea estaba

a

hacer una matanza. Cuando empeza-

cambiaron el turno los que se iban nos

al

costado y daba vueltas. Cuando me

ron a tirar salí corriendo y hasta 18 de

golpeaban, los que entraban nos vol-

preguntan el nombre y digo Carlos

Julio no toqué el piso, me llevaron en andas. No sé si eran balas de goma o

vían a golpear y salíamos a las 12 o 1 para ir a nuestras casas. Y así pasó

Scorovich dice: «están todos acá, no falta nadie». Es que también estaban

no era nada, pero fue un susto bastan-

varias veces. Nosotros salíamos por Río

mi

viejo y mi vieja que trabajaban en el

te grande. Corrí por San José contra

Branco y si nos esperaban nos daban.

diario.

vieja que trabajaban en el te grande. Corrí por San José contra Branco y si nos
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Viernes 28 de Junio de 2013

«Es el fotógrafo de EL POPULAR:

¡Libertad, CNT!»

Aurelio González cuenta su visión del Golpe y de la Huelga

Por Gabriela Pasturino y GM

-¿Cuáles-¿Cuáles-¿Cuáles-¿Cuáles-¿Cuáles sonsonsonsonson tustustustustus recuerdos,recuerdos,recuerdos,recuerdos,recuerdos, hohohohohoyyyyy,,,,, aaaaa 4040404040 años,años,años,años,años, dedededede lololololo qqqqqueueueueue vivisvivisvivisvivisvivisttttteeeee enenenenen elelelelel golpegolpegolpegolpegolpe yyyyy enenenenen lalalalala HuelgaHuelgaHuelgaHuelgaHuelga Gene-Gene-Gene-Gene-Gene- ral?ral?ral?ral?ral? -Se pueden destacar muchas co- sas, la principal para mí fue la partici- pación de -Se pueden destacar muchas co- sas, la principal para mí fue la partici- pación de la gente. Fijate que eran obreros, gente que vive de su salario, un salario con el que no llegaba a fin de mes. Sin embargo esa gente se jugó con una disciplina y una claridad polí- tica, sabiendo que se estaba jugando la libertad y que la dictadura traería hambre, desocupación. El papel de los trabajadores en la Huelga General fue un verdadero puntal. Yo diría que los que lo acompañaron de manera heroica fueron los estudian- tes. Había de todo, pero sobre todo estaba la clase obrera y los estudian- tes con su energía, su juventud, su sapiencia. También destaco el papel jugado por los dirigentes de la época en la central de trabajadores. A mí me ha tocado estar en distintas grandes ciudades de Brasil y los brasileños se acercaron a mí para decirme que ellos admiraban lo que había hecho el pueblo urugua- yo, porque ellos, ese gran país, no pudo hacer una hora de ocupación y el Uru- guay hizo 15 días.

-¿Cómo-¿Cómo-¿Cómo-¿Cómo-¿Cómo fuefuefuefuefue eseeseeseeseese díadíadíadíadía paraparaparaparapara vos?vos?vos?vos?vos? -Para nosotros trabajando en un medio no nos agarraba de sorpresa, veíamos que se iba derechito al Golpe. Tenía muy claro que estaba registran- do hechos que quedarían para la his- toria algún día. Sabía que estaba sien- do la última sesión en el senado y dije «me voy para el senado». Fui al parla- mento y en esa noche de mucho ner- viosismo, angustia, se sesionó sin nú- mero, porque no había suficientes senadores, pero con una emoción y una garra. Yo me encontré en medio de todo eso vibrando entre los discur- sos, era el único fotógrafo que estaba ahí adentro, o al menos no recuerdo otro que estuviera dentro de la sesión del Senado de aquella noche. Había que salvar las fotos. Porque el cometido del fotógrafo no es sólo sa- car la foto, que es la primera acción, luego hay que protegerla para publicar- la. Un hecho que se da, si nadie lo ve es como si no hubiese existido. Hoy están las fotos por ahí, se publican, van, vienen, ya no nos pertenecen. Ahí ya estaban los camiones cargados de soldados, los tanques y tanquetas, fusiles de asalto y ropa de combate. No podía sacar las fotos porque era peligroso. Asique me quedé por Villa Muñoz para esperar el amanecer. Y amaneció como siempre amanece, ló- gicamente. Me fui buscando los luga- res más escondidos para que no me vieran. Con un teleobjetivo saqué 4 o 5 amanecer. Y amaneció como siempre amanece, ló- gicamente. Me fui buscando los luga- res más escondidos

fotos donde se ven las tanquetas, las palmeras, los soldados y camiones carga- dos. La pregunta que me hacía era cómo iban a responder los tra- bajadores, porque esa misma mañana mientras yo sacaba las fotos, ellos iban a trabajar. Se encontrarían a sus dirigen- tes de toda la vida diciendo «Sres. ha habido Golpe y la re- solución de la central es ocu- par». Esos hombres y mujeres, padres y madres de familia que por estar divorciadas o ser madres solteras tuvieron que resolver qué hacer con sus hijos y qué hacer con la ocupación. Muchas de ellas lo resolvieron a la perfección, se llevaron a sus hijos para aden- tro de las fábricas. Todas esas cosas uno las recuerda con emoción. Yo entiendo que el dirigente se precisa, pero creo que es el pueblo el que hace la historia. Se necesita un Fidel, un «Che», un Chávez, pero si no tenés un pueblo atrás que te acompañe, la revo- lución no se hace.

-¿Qué-¿Qué-¿Qué-¿Qué-¿Qué papelpapelpapelpapelpapel creescreescreescreescrees quequequequeque jugójugójugójugójugó elelelelel diariodiariodiariodiariodiario ELELELELEL POPULARPOPULARPOPULARPOPULARPOPULAR yyyyy vosvosvosvosvos traba-traba-traba-traba-traba- jandojandojandojandojando enenenenen él?él?él?él?él? -Lógicamente que al llegar al diario nos encontramos con que todos sa- bíamos que había golpe y la resolución era ocupar y ese era un centro de tra- bajo. Ahí estaba Viera que parecía un general dando vueltas con su renguera de un lado para el otro, parecía eufóri- co. Estaba al mando de una tropa civil, pero era un tipo firme (risas). Era un tipo ideológicamente preparado para re- sistir. Ahí nos encontramos con que había que ocupar y resistir. Yo soy fotógrafo y vamos a entender- nos, no soy buen fotógrafo. La gente que me recuerda más porque subía a los árboles y escaleras que por las fo- tos que sacaba (risas). Cuando se planteó la ocupación le dije

a Viera «me parece muy bien que ocu-

pemos, pero la historia ahora está pa- sando afuera» en la calle, en los cuar-

teles, en las fábricas, el ferrocarril, los sanatorios, el puerto. Por lo menos los fotógrafos tenemos que registrar esas cosas, son hechos históricos, fuera de

lo que es la vida de un país, están dan-

do un Golpe de Estado. Viera me en- tendió y me dijo que fuera a sacar esas fotos y que después les contara. Yo salí aquella madrugada, no sé si era el 28 o 29 y me fui a la estación Buceo caminando. No me fui por calles dere- chas, sino esquivando, para no encon- trarme que me pararan y me pidieran documentos, porque yo con mi máqui-

pararan y me pidieran documentos, porque yo con mi máqui- na era sospechoso. Creo que salí

na era sospechoso. Creo que salí a las 4 de la mañana y llegué amaneciendo a la estación Bu- ceo. Cuando llegué ahí y miré, los troley estaban pegados a la estación y había gente. Crucé y vi que hubo un movi- miento, entonces saqué la máquina y la mostré, yo era conocido en ese. Cuando me reconocen, estaba recién amaneciendo, salió un grito de: «Es el fotógrafo de EL POPULAR, Libertad, CNT» que me erizó. Allí sacaron las cadenas que habían puesto en el por- tón y me lo abrieron. Estaba lleno de gente con frazadas y con la angustia de no comunicarse con sus familias, porque las familias obreras no tenían teléfono en aquella época. La gente se agolpó para preguntarme qué estaba pasando. Yo iba con el cometido de registrar lo que estaba pasando me encontré con que no podía sacar la foto. «Yo vengo caminando de 18 y pasé por el Británico y está ocupado, y acá y allá está ocupado. Vi un pequeño ta- ller que también está ocupado». La gente no me sentía y gritaba «subilo, subilo», no sé como hicieron y me me- tieron arriba de una ventana como si hubiese venido del cielo. Entonces, yo, fotógrafo, que era casi mudo, me en- contré allá arriba dándoles un discur- so a los trabajadores. Yo, fotógrafo, que lo que había hecho toda mi vida fue abajo del estrado o atrás, nunca en la mesa donde iban a dar los dis- cursos y ahí me encuentro con que estoy del otro lado, ahí arriba. Les con- té lo que vi y la gente me aplaudió. Nunca me aplaudieron por una foto y me aplauden por lo que dije. La gente estaba emocionada, yo también y me fui para Cervecerías del Uruguay, tam-

bién caminando. Serían las 10 o las 11 de la mañana. Ahí estaban bajo techo con medios tanques, leña y fuego. Cuan- do llegué me vieron y me abrieron el portón. Como yo era siempre el de las escaleras, me trajeron una y me pidie- ron que subiera y contara. Les conté ya como teniendo oficio en la cuestión de dar discursos. Después me fui para el lado de La Aurora y ahí ya en la puer- ta estaban los carteles contra el golpe y uno que decía «preferimos morir de pie que vivir de rodillas», que es una frase de la Pasionaria. Ya estaba tan cerrado todo que íbamos para atrás y con una cuerda nos metían para adentro de la fábrica, éramos unos pocos los que lo hacíamos. Tenía un gran patio esa fá- brica y vino Juan Ángel Toledo y me pre- sentó como el fotógrafo de EL POPU- LAR que viene a registrar y otra escale- ra y otro discursito. Luego regresar al diario me encuentro con la misma an- gustia y la misma preocupación que me encontraba adentro de las fábricas. Yo llegaba eufórico por lo que había visto y

llegué gritando: ¡Viva la huelga! ¡Viva la ocupación!, que era mi estribillo en las fábricas. Y les dije que fuéramos para la sala de redacción, que traía una pro- puesta que creía que iba a servir. Dije que teníamos que convertirnos en un periódico oral, sin censura. Nosotros podemos informar a la gente, sin susti- tuir a la central, vamos a ir a informar y sacar fotos. Las fotos que traigo pode- mos usarlas para mostrar lo que está pasando. Los compañeros agarraron viajes, no todos, porque no todos se ani- maban a hablar. Ahí salimos para u lado

y para el otro. El papel de EL POPULAR fue impresionante, pero desde que

empezó a salir el diario, reflejando las luchas de los trabajadores, llegábamos

a las casas más alejadas, con más pro-

blemas de salubridad y relejábamos sus palabras e inquietudes en el dia- rio. Ese era el papel que jugaba y se ganó ser el diario de la clase obrera, de la gente humilde. Lógicamente cuando llegó el golpe éramos conocidos y reco- nocidos por nuestra tarea. Salimos a las fábricas y llegué a Nervión, en la que había trabajado yo, cuando era un galleguito flaco. Desde esa fábrica se veía ANCAP con su chimenea y su lla- ma. Cuando salgo: ¡La llama estaba apagada! Saqué la foto, salía un hilito de humo de la chimenea. Llegamos a la Universidad e informábamos con fo- tos en la mano. Cuando informábamos eso en Medicina o Arquitectura, que- rían hacer la revolución. El papel que jugó el diario fue extraordinario, no sé si hay muchos ejemplos en el mundo, al menos no conozco. Un diario conver- tido en un agitador, en un organizador, en un colaborador de la clase obrera y sus dirigentes.

Un diario conver- tido en un agitador, en un organizador, en un colaborador de la clase
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Viernes 28 de Junio de 2013

15 Viernes 28 de Junio de 2013 Los civiles de la dictadura 421 civiles que ocuparon

Los civiles de la dictadura

421 civiles que ocuparon cargos de confianza de la dictadura en toda la estructura del Estado

Es un error común calificar al golpe de Estado y a la dictadura como milita- res. A la cuestión obvia de que el golpe

lo dio, un civil, electo además por el Par- tido Colorado, Juan María Bordaberry, se suma que hubo cientos de civiles que apoyaron la dictadura, fueron su sustento técnico e ideológico y permi- tieron que el Estado fascista funciona- ra. Cuando se habla de dictadura fascis- ta, se hace justamente para categorizar con justeza lo que ocurrió en este país. Fue un golpe y un régimen sustentado por la oligarquía nacional, en especial por los representantes del capital finan- ciero, el latifundio, los grandes capita- les trasnacionales y los más retrógra- dos de los profesionales e intelectua- les. Eso se expresó en el apoyo al golpe de la Asociación Rural, la Asociación de Bancos, una parte no menor de las gre- miales empresariales, por supuesto que la embajada de EEUU y los sectores más conservadores del Partido Colora- do y el Partido Nacional. EL POPULAR publica un listado, incom- pleto por cierto, de 421 civiles que ocu- paron cargos de confianza durante la dictadura: 74 en el Poder Ejecutivo, 113 del Consejo de Estado, 24 en el Poder Judicial, 16 en las Intendencias, 6 en la Corte Electoral, 35 en los Entes y los Servicios, 16 en los Bancos Estatales,

13 en la Enseñanza, 49 en la Universi-

dad, 28 en el Cuerpo Diplomático y 47 en otras áreas del Estado. Se reproduce casi textualmente un in- forme publicado en LA REPUBLICA el

28 de junio de 2000, que recogía a su

vez, datos de investigaciones de Bre- cha, Zeta y Jaque. Cabe señalar que, mediante la lucha de nuestro pueblo, la acción de la Jus- ticia y la política desplegada por los dos gobiernos del Frente Amplio, hoy hay presos varios militares acusados de vio- laciones a los DDHH. Sin embargo, solo dos civiles fueron presos, por su parti- cipación en la dictadura: Juan María Bordaberry y Juan Carlos Blanco. Solamente el Sindicato Médico del Uru- guay y la Udelar, realizaron cuestionamientos éticos y una depura- ción interna de los cuadros de la dicta- dura. La mayoría de los civiles que se citan a continuación pertenecían o al Partido Colorado o al Partido Nacional, en nin- gún caso fueron expulsados de estas colectividades. Son sintomáticos los casos de Etchegoyen, miembro del Directorio del Partido Nacional que pasó a presidir el primer Consejo de Estado de la Dicta- dura. O de Narancio, referente del dia- rio El País, que pasó a ser el interven- tor de la Universidad. O de Danilo Arbilla, ex director de Búsqueda y hoy paladín de la libertad de prensa en nombre de las patronales de medios y de la SIP que fue director de informa-

de medios y de la SIP que fue director de informa- Juan Carlos Blanco ción de
de medios y de la SIP que fue director de informa- Juan Carlos Blanco ción de

Juan Carlos Blanco

ción de la dictadura. Nos pareció trascendente recordar o dar a conocer, para muchas urugua-

yos y uruguayos, estamos seguros que así será, la cara civil de la dictadura. De los que actuaron por convicción ideológica golpista y antidemocrática y de los oportunistas y arribistas, que nunca hubieran llegado por concurso

a los cargos que detentaron, por el

único mérito de ser serviles a una dic-

tadura.

El Poder Ejecutivo

La dictadura tuvo cuatro presidentes:

Juan María Bordaberry entre el 27 de junio de 1973 y el 12 de junio de 1976; Alberto Demicheli, entre el 12 de junio de 1976 y el 10 de setiembre de 1976; Aparicio Méndez, entre el 1 de octu- bre de 1976 y el 1 de setiembre de 1981 y Gregorio Alvarez entre el 1 de setiembre de 1981 y el 15 de febrero de 1985. También hubo un presidente de tran- sición, Rafael Adiego Bruno, que ocu- pó la primera magistratura durante los últimos 15 días de la dictadura. Ocuparon la Secretaria de la Presiden- cia: Alvaro Pacheco Seré, Luis Vargas Garmendia y Angel María Scelza. Un primer escalón de colaboradores civiles con la dictadura fueron los mi-

nistros. Aquí va una lista secretaria de Estado por secretaria de Estado.

El

Ministerio del Interior, tuvo a su fren-

te

militares durante los 11 años y me-

dio de dictadura, la militarización de la Policía, su integración a las Fuerzas Conjuntas y la utilización de esta como una fuerza de represión contra su pro- pio pueblo, era un postulado central de la Doctrina de Seguridad Nacional y así se actuó. Los militares que ocu-

Seguridad Nacional y así se actuó. Los militares que ocu- Martín Recaredo Etchegoyen paron el cargo

Martín Recaredo Etchegoyen

paron el cargo de Ministro del Interior fueron: Néstor Bolentini, Hugo Linares Brum, Manuel Núñez y Yamandú Trini- dad. Los titulares de Defensa Nacional fue- ron: Walter Ravenna y Justo M. Alonso. Los de Relaciones Exteriores: Juan Carlos Blanco, Alejandro Rovira, Adol- fo Folle Martínez, Estanislao Valdés Otero y Carlos Maeso. En Economía y Finanzas estuvieron:

Moisés Cohen, Raúl Pazos, Alejandro Vegh Villegas, Valentín Arismendi, Walter Lusiardo, y nuevamente, Alejan- dro Vegh Villegas. Los ministros de Ganadería y Agricul- tura fueron: Benito Medero, Héctor Albuquerque, Julio Aznárez, Estanislao Valdés Otero, Juan Carlos Cassou, Félix Zubillaga y Carlos Mattos Moglia. En Trabajo y Seguridad Social estuvie- ron: José Enrique Etcheverry Stirling, Marcial Bugallo, Carlos Maeso y Luis Alberto Crisci (además del coronel Néstor Bolentini). En Educación y Cultura: Edmundo Narancio, Daniel Darracq, Raquel Lombardo de Debetolazza, Juan Bau- tista Schroeder y Armando López Scavino. En Industria y Energía: Luis Meyer, Adolfo Cardozo Guani, Francisco Tourreilles, Juan Chiarino Rossi y Felisberto Ginzo Gil. En Salud Pública: Juan Bruno Iruleguy, Justo M. Alonso, Antonio Cañellas y Luis Givogre. En Transporte y Comunicaciones y Tu- rismo: Francisco Mario Ubillos (este ministerio se suprimió). En Transporte y Obras Públicas: Eduar- do Crispo Ayala y Eduardo Sampson. En el Ministerio de Justicia, creado por la dictadura, estuvo como ministro in- augural Fernando Bayardo Bengoa y lo siguieron Julio César Espínola y César Frigerio. Un segundo nivel de importancia de los cuadros civiles de la dictadura en el Poder Ejecutivo fueron las subsecre- tarias es decir los números dos políti- cos de cada ministerio. Esta lista, vale

reiterarlo, no es completa, es la que se pudo rescatar y habrá que seguirla com- pletando. En el Ministerio del Interior: Roberto Augusto Neri, Luis Vargas Garmendia,

y Jorge Amondarain Mendoza. En De-

fensa Nacional: Armando Chiarino Agurrire. En Relaciones Exteriores:

Guido Michelin Salomón, Enrique

Delfante, Julio César Lupinacci, Felisberto Ginzo Gil y Heber Arbouet. En Economía y Finanzas: Ernesto Rosso y Valentín Arismendi. En Ganadería y Agricultura: Lazar Gurevich, Juan Car- los Cassou y Tydeo Larre Borges. En Trabajo y Seguridad Social: Alfredo Baeza y Ramón Malvasio. En Educación

y Cultura: Carlos Alberto Roca, Héctor

Mario Artucio, Luis Antonio Menafra y Martín C. Martínez. En Industria y Ener- gía: Elías Pérez. En Salud Pública: Mario Arcos Pérez, Jorge Nin Vivó y Luis Nicoletti Torchelo. En Justicia: José Calatayud Bosch, Heber Arbouet, Juan Pablo Shcroeder y Dante Barrios.

El Parlamento decorativo

En sustitución del Parlamento la dicta- dura nombró, como supuesto órgano legislativo, al Consejo de Estado. El pri- mer Consejo de Estado fue designado por el dictador Juan María Bordaberry y entró en funciones el 19 de noviembre de 1973. Luego y mediante un acta institucional, se creó el Consejo de la Nación, que integraban los 25 Consejeros de Esta- do y los 21 oficiales generales de las tres ramas de las Fuerzas Armadas. Este órgano, emblemático de la nueva institucionalidad creada por la dictadu- ra por su integración de civiles y milita- res, tenía entre sus cometidos desig- nar a los Consejeros de Estado y ocu- par las vacantes que se fueran produ- ciendo. El primer Consejo de Estado, el desig- nado por el dictador Bordaberry, tuvo la siguiente integración: doctor Martín Recaredo Etchegoyen (presidente), doc- tora Aurora Alvarez de Silva Ledesma, Gladys Freire de Addiego, María Luisa Coolighan Sanguinetti, doctor Alberto Demichelli, doctor Aparicio Méndez, doctor Hamlet Reyes, doctor Emilio Siemens Amaro, doctor Julio César Espínola, José Antonio Varela, Jesús Rubio, doctor Daniel Rodríguez Larreta, Juan Rodríguez López, doctor Mario Arcos Pérez, Rodolfo Saccone, doctor Alfredo Lamaison, doctor Mario Gaggero, arquitecto Raúl Clerc, doctor José Francisco Franca, doctor Osvaldo Soriano, doctor Enrique Viana Reyes, Alfredo Cardoso Arrarte, ingeniero Eduardo Praderi, ingeniero Mario Jorge Coppetti y Jorge Spangenberg. El 1º de setiembre de 1976 se procesó la primera renovación importante del Consejo de Estado y quedó así: doctor

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de 1976 se procesó la primera renovación importante del Consejo de Estado y quedó así: doctor
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Viernes 28 de Junio de 2013

16 Viernes 28 de Junio de 2013 Alejandro Vegh Villegas Hamlet Reyes (presidente), doctora Au- rora

Alejandro Vegh Villegas

Hamlet Reyes (presidente), doctora Au- rora Alvarez de Silva Ledesma, doctor

Mario Arcos Pérez, ingeniero Mario Jor- ge Coppetti, doctor Julio César Espínola, doctor José Francisco Franca, doctor Mario Gaggero, ingeniero Eduardo Praderi, doctor Daniel Rodríguez Larreta, doctor Osvaldo Soriano, doc- tor Enrique Viana Reyes, doctor Jorge Laborde Bercianos, doctor Martín C. Martínez, doctor Willy Patocchi, profe- sora Blanca Amorós De León de Dutra, profesor José Carlos Brun Cardoso, doc- tor Marcial Bugallo, ingeniero Eduardo Crispo Ayala, doctor José Enrique Etcheverry Stirling, ingeniero químico Bertrand Gruss, doctor Rafael Ravera Giuria, contador Pedro P. Rivero, con- tador Alberto Rodríguez Marghieri, in- geniero agrónomo Jorge Seré del Cam- po e ingeniero Alejandro Vegh Villegas. Quienes figuran en los primeros 11 lu- gares de la lista integraban el Consejo de Estado desde su creación y perma- necieron en esta segunda versión; los 3 siguientes se habían incorporado antes de noviembre de 1976 y fueron avalados, los 11 restantes fueron de- signados en esa fecha. El Consejo de la Nación debía designar 5 suplentes, pero sólo logro acuerdo para designar

a 3, que fueron: el profesor José Luis

Vadora Rozier, Edgardo Héctor Abell y el doctor Buenaventura Caviglia Cámpora. Un año después, en 1977, dejaron sus cargos Mario Gaggero, Blanca Amorós de León de Dutra, Osvaldo Soriano y José Etheverry Stirling. Ocuparon esas plazas: José Luis Vadora Rozier, Bue- naventura Caviglia Cámpora y el arqui- tecto Gustavo Nicolich.

El Consejo de la Nación designó 5 su-

plentes, esta vez se pusieron de acuer-

do, y fueron distinguidos con el cargo:

el

profesor Batutista Etcheverry Baggio

y

los doctores Francisco Paternó, Car-

los Maeso, Orlando Benia Comas y Raimundo Abella. Cuando el teniente general Gregorio Alvarez asume como dictador se vuel- ve a renovar el Consejo de Estado. A través del acta institucional 11, del 28 de julio de 1981, se aumentó el núme- ro de 25 a 35. De la integración inicial de 8 años antes solo quedaron Hamlet Reyes y Eduardo Praderi. Mantuvie- ron sus cargos en la institucionalidad fascista Marcial Bugallo y Federico García Capurro. Todos los demás, que acompañaron el ascenso al poder de

Todos los demás, que acompañaron el ascenso al poder de Gregorio Alvarez, eran nuevos: la nueva
Todos los demás, que acompañaron el ascenso al poder de Gregorio Alvarez, eran nuevos: la nueva

Gregorio Alvarez, eran nuevos: la nueva camada de colaboracionistas de la re- presión y el terrorismo de Estado. Entre los nuevos había intendentes de la dictadura, pertenecientes al Partido Colorado y el Partido Nacional, como Belvisi, Benachín, González y Gutiérrez; otros eran militares retirados, como Bolentini y Bendahan e incluso había al- gunos que habían sido parlamentarios antes del Golpe, como Craviotto y Cérsosimo, ambos del Partido Colorado. La nómina completa del Consejo de Es- tado que acompañó a Gregorio Alvarez es la siguiente: Hamlet Reyes (presiden- te), doctor Marcial Bugallo, doctor Fe- derico García Capurro, ingeniero Eduar- do Praderi, arquitecto Walter Belvisi, Norberto Bernachín, Gervasio González, ingeniero agrónomo Adolfo Gutiérrez, coronel Néstor Bolentini, escribano Pe- dro W. Cersósimo, profesor Wilson Craviotto, brigadier general Raúl Bendahan, Alberto Aguiar, Hugo Amondarain, Fernando Assucao, Ber- nardo Barrán, Daniel Barreiro, Domingo Burgueño Miguel, Juan J. Burgos, Eduar- do Carrera Hughes, Rodolfo Ciganda, Luis A. Crisci, Waldemar Cuadri, Alfredo De Castro, Milton de los Santos, doctor Eduardo Esteva, doctor Juan Santana Etcheverrito, Antonio Gabito Barrios, es- cribano Manuel Gastelumendi, doctor Carlos A. Gelpi, Alfonso Greissing, Irma Lamana, profesor Ricardo Milessi, Genaro Perinetti García y Ruben Riani. En total fueron Consejeros de Estado de la dictadura 113 hombres y muje- res. En la etapa final de la dictadura in- gresaron al Consejo de Estado en dife- rentes momentos: el doctor Jorge Amondarain Mendoza, la doctora María Ruth Andrade de Ochoa, el doctor Enri- que Arocena Olivera, el doctor Dardo Casas del Río, Alberto del Pino Borrallo, Luis O. Dini, Juan P. Ferreira, profesor Werther Martínez, doctor Miguel Pereira Serra, doctor Cesalino Silveira, Arman- do Barhaburu Bagalciague, Jorge Borlandelli, Gilver Cagnone, Francisco Cantou, Eduardo Galagorri Bruche, contralmirante ® Víctor González Ibargoyen, Antonio Guerra, Hugo Manini Ríos, Julio César Michelli, Pablo Millor, Daniel Ordoñez, Víctor Otriz, Miguel Peirano, doctor Ricardo Reily Salaverry, Emilio Sader, Nelson Simonetti, Atanasildo Viera y Ariel Villar.

La Justicia secuestrada

Con el acta institucional Nº 8 se creó el Ministerio de Justicia y se suprimió, por completo, la independencia del Poder Judicial. Esta ya se había recortado y vulnerado al darle potestad a los Tribu- nales Militares para juzgar a civiles en el marco de la represión, durante los gobiernos de Partido Colorado, encabe- zados por Jorge Pacheco Areco y Juan María Bordaberry. Para entender algunas cosas del pre- sente y la importancia que le dio la dic- tadura a la penetración al sistema de Justicia baste recordar las declaracio- nes de quien fuera Ministro de Justicia de la dictadura, Rafael Addiego Bruno,

Ministro de Justicia de la dictadura, Rafael Addiego Bruno, Alberto Bensión quién dijo luego de recuperada

Alberto Bensión

quién dijo luego de recuperada la de- mocracia, que “de los 190 jueces, de paz, penales y de los tribunales de apelaciones, 180 fueron designados o ascendieron durante el régimen de facto” (Revista Jaque, 26 de junio de

1985).

Durante la dictadura los jueces, al asumir, debían jurar respeto a las Ac- tas Institucionales y no sólo a la Cons- titución. En una lista obligatoriamente parcial, que debe hacerse más exhaustiva, cabe recordar que de los actuales 5 miembros de la Suprema Corte de Jus- ticia 4 ingresaron al Poder Judicial durante la dictadura, publicamos los nombres de la Corte de Justicia de la dictadura y del Tribunal de lo Conten- cioso Administrativo. En la Corte de Justicia (la dictadura le sacó el nombre de Suprema) estuvie- ron en 1977: Francisco Jas Marcora, Rómulo Vago, Carlos H. Dubra, José Pedro Gatto de Souza y Sabino Dante Sabini. En 1984 sus integrantes eran:

Rafael Addiego Bruno, José Pedro

Juan Chiruchi
Juan Chiruchi

Gatto de Souza, Ramiro López Rivas Sara Fons de Genta y Juan José Silva Delgado. Integraron en otros momen- tos de la dictadura la Corte Suprema de Justicia: Eric Colombo y Enrique V. Frigerio. En 1977 integraban el Tribunal de lo Contecioso Administrativo: Miguel Fernández Viqueira, César Canessa Etcheverry, Alberto Reyes Terra, Ramiro López Rivas y Victor Maestro Toletti. En 1984 estaba compuesto por:

Víctor Maestro Toletti, Orlando Olmedo,

Francisco D´Angelo, Héctor Clavijo y José Julio Folle. También lo integró en otros momentos Hilda Moltedo de Espíndola.

Los intendentes de la dictadura

La dictadura reservó para sus corone- les el preciado botín de las intenden- cias intervenidas. Pero los civiles cola- boradores también obtuvieron partici- pación y más de 15 fueron designa- dos para este codiciado cargo, que permitía acceso a recursos y manejo de cuotas de poder. Todos los civiles que se desempeña- ron como intendentes de la dictadura fueron blancos y colorados. En Monte- video estuvieron los doctores Víctor Rachetti y Juan Carlos Paysée. En Artigas, Basilio Bargato; en Canelones, Gervasio González; en Cerro Largo, Juan José Burgos; en Flores, Pedro Ramos Mañé; en Lavalleja, Juan Salaberry Olascoaga y Oribe Pereyra Parada; en Paysandú, Walter Belvisi; en Rivera, Ariel Pereyra y Adolfo Gutiérrez; en Rocha, Milton de los Santos; en Salto, Néstor Minutti; en San José; Juan Chiruchi; en Tacuarembó, Norberto Bernachín y en Treinta y Tres, Ruben Silveira Zuolaga.

Corte Electoral, ¿para qué?

Una Corte Electoral en una dictadura no es un organismo con mucho uso, salvo para controlar y por supuesto, para beneficiarse de un cargo, un suel- do y las prebendas de ser funciona- rios del régimen. En la Corte Electoral estuvieron: Nicolás Storace Arrosa (pre- sidente interventor), Camilo Pereyra Urueña y Nelson Vicens Alegre y Ricar- do Cerro. La jefa de abogados fue la doctora Cristina Maeso y el secretario letrado, que luego siguió por años en democracia, Mario Cataldi.

Los banqueros de la dictadura

Los contadores José Gil Díaz, José Ma- ría Puppo y Juan Carlos Protassi se sucedieron en la presidencia del Ban- co Central. Integraron también el direc- torio del Banco Central, Carlos Koncke, Luis Romero Diana y Julio César Pacchioti. En el Banco República estuvieron Moi- sés Cohen, Raúl Ferraro y Bolívar Cas- tro. El Banco Hipotecario estuvo presi- dido durante casi toda la dictadura por Julio César Luongo, En el BHU hubo una presencia hegemónica de oficia- les de la Fuerza Aérea, pero también actuaron civiles: Ernesto Llovet, Alber- to Romaniello y Angel María Scelza. En el Banco de Seguros, actuaron: Fe- derico Baum González, Osorio de Salterain, Osvaldo Sánchez Márquez y Carlos Ravenna.

Los diplomáticos del terror

Fueron embajadores de la dictadura, entre otros, Jorge Pacheco Areco (en

España, Suiza y EEUU), Adolfo Folle Martínez (en Argentina), Carlos Manini Ríos (en Brasil), José

España, Suiza y EEUU), Adolfo Folle Martínez (en Argentina), Carlos Manini Ríos (en Brasil), José Enrique Etcheverry Stirling (en Francia), Edgardo Abella (en el Reino Unido y España), Raúl Soriano Mesía (en el Reino Unido), Fernando Gómez Fyn (en Colombia), Osvaldo Soriano (en Guate- mala), Francisco Mario Ubillos (en Por- tugal), Raquel Lombardo de Debetolaza (en El Vaticano), Francisco Bustillo del Campo (en Bolivia), Buenaventura Caviglia Cámpora (en China), Alvaro Alvarez (en los Países Bajos), Gastón Sciara Rebollo (en Egipto), Carlos Duarte (en Grecia), Raúl Benavidez (en Canadá) y Adolfo Silva Delgado (en Corea). Sin duda un papel especial de defensa

de la dictadura, sobre todo ante las de- nuncias internacionales por las violacio- nes a los DDHH, jugaron Carlos Alberto Roca y Carlos Giambruno, que fueron representantes permanentes ante la ONU; Martín C. Martínez ante la UNESCO; Mateo Márquez Seré, Carlos Alberto Roca

y Francisco Bustillo ante la OEA.

Muy especial fue el papel de quienes defendieron la dictadura ante Comisión

de DDHH de la ONU. En los años 1979

y 1980 integraron esas delegaciones

Carlos Giambruno, Juan José Real, Zulma Guelman, Luis A. Carrese, Car- los Nadal, Carlos Barros Oreiro, Alvaro Moerzinger, José Catalayud Bosch, Ruben Díaz Porto y Graziella Dubra.

Entes y Servicios

En los Entes y Servicios Descentraliza-

dos, particularmente en los primeros, la presencia militar fue la tónica. En algunos de ellos no aparecen civiles encabezándolos, al menos no surgen de las investigaciones periodísticas, como los casos de PLUNA, ANP y AFE. En los restantes entes la preponderan- cia militar fue notoria, incluso hubo una repartición entre las tres armas de los entes del Estado, aunque en algunos colaboraron las tres. Igualmente hubo presencia civil en los directorios. En OSE estuvieron: Juan Carlos Payseé, Ricardo Bengoa Rodríguez, los ingenie- ros Nicolás Goloubintseff, Pedro Echeverrigaray, Horacio Paullier Puig y Alberto Barragu Fassoli, también el con- tador Nelson Russo. En ANTEL actuaron los ingenieros Norberto Faroppa, Edison García Regueiro e Isidro Vila, los contadores Hugo Federico Aguiar y Carlos Corti Moreno y el doctor Antonio Stella. En ANCAP: el ingeniero químico Bertrand Gruss Dassain y los contado- res Enrique Víctor Conde, Raúl Manuel Pazos y Alberto Carlevari. En UTE: el arquitecto Juan José Castro

y la ingeniera Marta Casabó.

En el SODRE se desempeñaron el ar- quitecto Emilio Massabrio, el doctor Eric Simon, Jorge Rodríguez Deluchi e Imazul Fernández. En el Consejo del Niño actuaron: los doctores Mario Cantón y Juan Antonio Baglivi, las educacionistas María Teresita Farías de Pastorell y Nelly Vio-

María Teresita Farías de Pastorell y Nelly Vio- Danilo Arbilla leta Sarasúa de Siqueira. En el

Danilo Arbilla

leta Sarasúa de Siqueira. En el Banco de Previsión Social se des- empeñaron los doctores Juan Buccino Clérico, Ricardo Arguello Bellini, Alfredo Lamaison y Jaime Bonsignore. Fueron directores generales de la seguridad social Alfredo Ruiz Popelka y el conta- dor Juan Femenías Iglesias, y subdirector, el contador Luis Givogre, quien también estuvo al frente, junto con el doctor Ruben Gayol, de Asigna- ciones Familiares. En el Tribunal de Cuentas estuvieron el contador Julio V. Canessa, Roberto

Cristina Maeso
Cristina Maeso

Lasale, Washington Fernández, Humberto Balleto, Juan José Fraschini, Ulises Morassi y Lliri Pedro Sassi. En el Instituto Nacional de Colonización actuaron Walter Arias, Tydeo Larre Borges (hijo), Oscar Aguirre y Carlos Zita. En el Consejo Nacional de Turismo es- tuvieron el agrimensor Adolfo Agorio, el arquitecto Jorge Fagel Figari, Julio Jorge Núñez Queiros y Victor Paullier Martínez. También tuvieron cargos de confianza durante la dictadura las siguientes per- sonas: Danilo Arbilla, director de Difu- sión e Informaciones de la Presiden- cia de la República; Barret Puig, prosecretario de Difusión e Informciones de la Presidencia de la República; José A. Barrio y Ruben Gayol, inspectores generales de Traba- jo, el contador Romeo Maeso Sueiro, director de Aduanas; Ernesto Castaldi, director de Migraciones; los contado- res Jorge Ponce de León Previtali y Mi- guel Angel Loureiro, directores de la Contaduría General de la Nación; el contador José María Michietti, director de SEPLACODI; el ingeniero agrónomo Eduardo Peile, director del INAC; el

el ingeniero agrónomo Eduardo Peile, director del INAC; el B a r r e t P

Barret Puig

contador David Manuel Cukierman, Tesorero General de la Nación; el inge- niero Manuel Berger, director nacional de Energía; el doctor Héctor Volpe, pre- sidente de la Junta de Vecinos de Mon- tevideo; el contador Horacio Parodi, director general de Estadística y Cen- sos; los ingenieros César Esperanza y Remigio Dante Gabín Pirotti, directores nacionales de Industria; el ingeniero agrónomo Julio Aznárez, presidente del Plan Agropecuario; los doctores Mario Tissoni y Daniel Gamarra, director y sub director, de la Oficina de Servicio Civil; Sarandí J. Silveira, director de Dinacoprin; el doctor Osvaldo Sánchez Márquez, director de Coprin, el conta- dor Raúl Xavier, director de la Direc- ción General Impositiva; Jorge Sienra y Santiago Acuña, directores de Comer- cio Exterior y Angela Chiola de Píriz, Directora Nacional de Trabajo.

La enseñanza copada

El CONAE gobernaba la enseñanza pri- maria, secundaria y técnica, fueron sus rectores: el arquitecto Elzeario Boix Larriera, el ingeniero Daniel Ferreira y el profesor Ramiro Mata. También ocuparon cargos de alta res- ponsabilidad en el CONAE, como direc- tor general, el inspector Mario Roldós Puis y como secretario general, el ins- pector Eleuterio González. Enseñanza Primaria estuvo a cargo del doctor Pedro Freire y del maestro Mi- guel Ribolla; Secundaria del doctor Fernando Bosch y de los profesores Carlos Pascual y Juan Carlos Laborde; la enseñanza técnica fue dirigida por Enrique Kliche y el profesor Miguel Curbelo Platero.

La intervención de la Universidad

La Universidad fue un blanco explícito de la dictadura. Fue intervenida en noviembre de 1973 tras fracasar el in- tento, en setiembre, de unas eleccio- nes donde se desplazara a las autori- dades legítimas, esas elecciones fue- ron ganadas por la FEUU y los gremios a pesar de la represión y el miedo. Des- de esa fecha los rectores fueron de- signados directamente por el Poder Ejecutivo golpista. El primer rector in- terventor de la dictadura fue el doctor Edmundo Narancio, redactor del dia- rio El País. Luego lo siguieron el arqui-

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tecto Gustavo Nicolich, el contador Jor- ge Anselmi, el doctor Enrique Viana Reyes, la doctora Raquel Lombardo de Debetolazza, el doctor Luis Antonio Menafra y el doctor Gonzalo Lapido Díaz. En los decanatos de las facultades estuvieron aproximadamente 40 profe- sionales. En Derecho y Ciencias Socia- les: Raúl Abraham, Valentín Sánchez, Luis Sayagués Laso, Manuel Adolfo Viei- ra, Blas Rossi Masella y Manuel Orlando López. En Medicina: los doctores Gon- zalo Fernández (que no tiene nada que ver con el catedrático en derecho pe- nal y luego secretario general del la presidencia y canciller en el gobierno del FA), Eduardo Anavitarte, Gonzalo Lapido Díaz y Carlos Oenhinger. En Ciencias Económicas: los contado- res Jorge Anselmi y Nilo Berchesi. En Agronomía: los ingenieros agrónomos Adolfo Berro, Daniel Faggi y Armando Rabufetti. En Odontología: los doctores Hugo Amorín, Miguel Banchieri, Walter Lieber Belli y José B. Costas. En Humanidades y Ciencias: el licen- ciado Miguel Klappenbach y el doctor Rodolfo Gori Carrara. En Arquitectura,

los arquitectos Gustavo Nicolich, Reclus Amenedo y Juan José Casal Rocco. En Química: los doctores José Delfino Lema, Raquel Lombardo de Debetolazza, Luis Menafra y Firvalier Bassagoda. En Ingeniería: los ingenie- ros Alfredo de Santiago, Juan Carlos Paletta Queirolo, Norberto Faroppa y Héctor Ibarlucca. En Veterinaria: los doctores Carlos Olave Castro, Gustavo Cristi, Héctor Lazanco, Oscar Latourrette, Mario Aragunde y Carlos Muniz. En la dirección de la Escuela de Servi- cio Social estuvieron: Alberto Leizagoyen y José Botta Roccatagliatta. En la entonces Escuela de Psicología estuvo el doctor Mario Saiz. En el Con- servatorio de Música, el doctor Pedro Ipuche Riva. En el Instituto de Econo- mía, el contador Alberto Bensión y en

el de Estudios Sociales, el doctor Ulises

Graseras. Especial tarea cumplió la División de Sumarios de la Universidad, que enca- bezó la caza de brujas contra docen- tes y funcionarios. Cientos de suma- rios y destituciones, amparadas en el Acta Institucional Nº 7. El responsable entre 1974 y 1981 fue el doctor Rober-

to Falchetti y trabajaron cercanos a él,

y operaron en esos procedimientos:

José María Traibel, Mario Artecona, Juan José Calanchini y el escribano Juan Antonio Trocoli.

El SMU también

Fue intervenido el Sindicato Médico del

Uruguay, al principio esta intervención fue ejercida por un colectivo integrado por:

el doctor Eustaquio Montero, el escriba-

no Mauricio Lionel Vidal, el doctor Ro- berto Falchetti, el contador Raúl Bartesaghi y el doctor Mario Artecona. Después paso a hacer unipersonal y la asumió el doctor Juan Tarrasa y a partir de 1976, recayó en el doctor Mario Genta.

paso a hacer unipersonal y la asumió el doctor Juan Tarrasa y a partir de 1976,
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18 Viernes 28 de Junio de 2013 «La huelga fue un conjunto de coraje» Antonia Yáñez

«La huelga fue un conjunto de coraje»

Antonia Yáñez y la resistencia estudiantil, Ramón Peré, Walter Medina, la unidad con la CNT

Por Victoria Blanco

Cuando se cumplen 40 años del golpe de Estado y la Huelga General EL POPULAR dialogó con la profesora Antonia Yañez, actual presidenta de la Comisión Proyecto Memoria y Resisten- cia. En 1973 Antonia Antonia Yañez, actual presidenta de la Comisión Proyecto Memoria y Resisten- cia. En 1973 Antonia era la secretaria de organización del CEIPA y militante de la FEUU y de la UJC. En esta nota nos transmitió su visión como mujer joven, movilizada y comprometida con la lucha por derrocar una dictadura «que nació herida».

-¿Qué-¿Qué-¿Qué-¿Qué-¿Qué recorrecorrecorrecorrecordásdásdásdásdás dedededede aqaqaqaqaquelueluelueluel 2222277777 dedededede junio?junio?junio?junio?junio?

-La noche del 27 de junio la viví, como la vivimos todos. Estábamos en una realidad, de una noche que se definía mal. Yo trabajaba en el liceo Nº 8, y a las 8 de la mañana del día si- guiente me presenté en la puerta, y ya estaban los compañeros. Al CEIPA le tocó ocupar en el edificio de la Universidad, porque de hecho Secundaria no tenía autonomía, no era viable. Por eso nuestra fuerza se in-

corporó al edificio central, la Universi- dad se ocupó toda y se tomaron varios lugares desde donde trabajar. Había varios centros a lo largo de la ciudad,

lo cual permitía un control, una movili-

dad, pero desde el 27 en adelante,

sentíamos un vértigo.

-¿Cómo-¿Cómo-¿Cómo-¿Cómo-¿Cómo eraeraeraeraera esaesaesaesaesa situaciónsituaciónsituaciónsituaciónsituación paraparaparaparapara losloslosloslos estudiantes?estudiantes?estudiantes?estudiantes?estudiantes?

-Nosotros podíamos entrar y salir de los lugares ocupados, y con eso lográ- bamos tener a la gente informada, ge- nerar niveles de asamblea, preparar materiales para hacer las volanteadas.

Podíamos ir a los lugares en los que tuviéramos que aportar, y aportar de mil maneras. Hacer de comunicadores, recaudación de fondos, subir a los ómnibus e informar a la gente. Les iba muy bien a los jóvenes que estaban dentro de nuestro perfil.

Y luego contribuir con la CNT, poner-

nos en la zona de distribución de la CNT para no superponernos. Fue una cuestión muy organizada, una movida muy fuerte porque también es verdad que la Universidad fue cercada, cabía la posibilidad de que intentaran des- ocupar. Y de hecho lo hicieron, pero nosotros volvimos a ocupar esos luga- res. Eso pasó en los centros de estu- dios, pero también en las fábricas, en los lugares de trabajo que se ocupa- ron por los obreros. Es decir que, era un fenómeno nuevo, de hecho orquestar ese fenómeno supone lo que tenías previsto, y supone infinidades de cosas nuevas que surgen momento a momento.

En realidad, pensando en compañeros que asesinaron en ese momento, es como asumirlo, pero es la parte más

en ese momento, es como asumirlo, pero es la parte más pesada. Yo tengo muy presente,
en ese momento, es como asumirlo, pero es la parte más pesada. Yo tengo muy presente,

pesada. Yo tengo muy presente, que cuando volví al liceo Nº 8 después de levantar el conflicto, después de todo eso, me encontré en el liceo con el hermano de Walter Medina, un chiquilín militante del gremio y en ese ínterin habían asesinado a su herma- no en Piedras Blancas mientras esta- ba pintando un muro. Fueron cosas tenebrosas. Como lo fue también el asesinato de Ramón Peré, muy fuerte. Eso demostraba como venía trabajan- do la policía, las Fuerzas Armadas en el golpe de estado. No fueron muertes en el marco de una multitud, mueren solos. Hay una medida ahí que uno generaliza, siempre, porque tiene mo- mentos muy particulares, volver al li- ceo, volver a enfrentarse con una fa- milia muy dolorida. Son esos dolores que van a perdurar.

Lo cierto es que la Huelga era un con- junto de coraje, de trabajo, de miedo, de confrontaciones, de pulseadas, de buen uso de lo colectivo también. La participación en el 9 de julio del ´73 nos deja un saldo, una participación que es mágica. Mucho tiempo después vine a darle la magnitud de todo lo que significó. Convocar a través de Ruben Castillo a «las 5 en punto de la tarde». Es un ejemplo inédito de las personas, de la lucha, de cómo se podían enfo- car de tal manera que rompían la cen- sura desde ahí. Toda esa metodología que era ir trabajando desde lo que vos tenías acumulado. Y dando la variante del momento, el toque del momento. Generando que si bien fue una con- centración reprimida, pudo convertir- se en una expresión de fuerza sin un costo en vidas. Era una cuestión que siempre estábamos pulseando, estaba presente. No estaba en el movimiento popular la concepción de aquella época, en lo que yo comprendo, no estaban los márti- res, estaba la lucha, estaba la posibili- dad de rebelarse sin el costo de las vidas de los compañeros que eran tan

valiosas. Hubo mucha represión, hubo cárcel, hubo también madurez en las posibili- dades de evaluar paso a paso. Concer- tar con la CNT, de consensuar el pro- ceso. La posibilidad de la demostración popular a ese nivel, la concertación de fuerzas que se juntaban en ese mo- mento puntual sea capaz de existir en- tre otras de las miles de cosas que se estaban haciendo. Como efectivamen- te sabemos que no fue una cosa sen- cilla, las fuerzas regresivas no iban a ceder tan fácilmente ante esa respues- ta del pueblo, y había que recoger de todo eso lo mejor para poder mante- nerse en la lucha. Nosotros funcionábamos en conjunto con los obreros. La decisión era acom- pañar la huelga general que los traba- jadores se habían planteado. Motivar desde otros sectores sociales, desde otras órbitas del país un acompaña- miento a la lucha. Capitalizar así, ma- yor comprensión. Después, como siem- pre, cuando llega la hora de la resolu- ción, medir tus fuerzas y volver a replantearte que la lucha tiene que continuar, que tu fuerza tiene un valor que no la podés entregar en el aventurerismo, y que el objetivo de dar un golpe fuerte a la dictadura en aquel momento, contundente, aunque no la pudiéramos derrotar iba a tener un valor que nosotros en aquel momento no la podíamos calcular. Tal vez ahora, se note más. Puede te- ner muchos momentos ese proceso. Podríamos decir que como esto abrió un período durísimo a lo largo del tiem- po, la frase «la dictadura nació herida de muerte» era una síntesis posible. Generaba mucho humor, porque la constatación de cuánto estaba costan- do derrotarla tenía un relacionamiento directo con la fuerza de la herida. Creo que con el tiempo esto volvió a consi- derarse, y a ubicarse en su lugar. Por- que las historias en la lucha de los pueblos son así. Yo creo que el valor de considerar el papel de ahí en ade-

lante empezó a significar el valor de la democracia, el valor de salir con un concepto. No de la democracia vacía, como lo decíamos, que en cierto modo teníamos antes del golpe. Hubo mucho manoseo. Seguramente pensábamos quién gana el apoyo popular. Las co- sas muy regresivas, también había una población expectante, y una población opositora, conservadora, tocada por el efecto, el mensaje de que esto se vivía

a consecuencia de la lucha armada.

Entonces, ¿Dónde se situaba otra vez

el trabajador, en la fábrica o en su gre-

mio? ¿Dónde se situaba el estudiante en su gremio? Cuestiones que cuando nosotros ingresamos a la enseñanza terciaria, teníamos un gremio que ya nos amparaba. No podías ser omiso. Podías tenerlo ahí, pero no podías obviarlo. Eso se vino a convertir en un elemento que reforzó otros momentos, como el golpe.

-¿Cómo-¿Cómo-¿Cómo-¿Cómo-¿Cómo siguiósiguiósiguiósiguiósiguió lalalalala lucha?lucha?lucha?lucha?lucha?

-Yo tengo presente el 1º de mayo del ´74 que se celebró en tres o cuatro lugares de Montevideo. A mí me tocó La Unión e íbamos caminando y sobrevolaban sobre nosotros helicóp- teros. Era una represión que no te per- mitía ni asomarte a 8 de Octubre, con cientos de detenidos que ya no los soltaban a la tarde. Por eso es que, efectivamente, necesitábamos nuestra fuerza recompuesta. Uno hace el esfuerzo por recordar, por muchas razones. Porque naturalmen- te el discurso de los acontecimientos es el pasar del tiempo y porque esta- mos hablando de un momento que no lo podemos olvidar. De hecho, desde el 2005 en adelante empezamos aún tenuemente porque teníamos nuestra propia censura. Yo trabajaba y vivía en el mismo barrio, y la gente sabía que yo era una expresa política y algo se filtraba siempre. Pero, ¿cómo abordar- lo? Surgió un fenómeno de la autocensura que se fue afirmando des- pués del voto verde, que se fue dando su mecanismo en los años siguientes. Hablar de todo esto surge desde un fenómeno que ya esta estudiado, que no es por mala voluntad de nadie ni por desinterés de nadie. Es porque el que quiere preguntar se aloja detrás de un: ¿preguntaré? Y el que quiere hablar se está preguntando: ¿me que- rrán escuchar? Y además de todo, la vida, que hay que seguir viviendo. Y ahí hay que reconstruir, la familia des- pués de salir de la cárcel, un hijo que ya teníamos, y llegar al hoy 40 años cuando ya los temas no están suficien- temente conversados, porque eso no va a pasar nunca. Pero, imagínense con respecto al 2005, antes del 2005 estábamos trabados socialmente. Yo creo que la síntesis más interesante es esa.

con respecto al 2005, antes del 2005 estábamos trabados socialmente. Yo creo que la síntesis más
A 40 años de la Huelga General El Cilindro Por Lylián Firpo Ya en el
A 40 años de la
Huelga General
El Cilindro
Por Lylián Firpo
Ya en el Cilindro, como detenido,
pertenecía al UNTMRA, me tocó vi-
vir una experiencia hasta ese mo-
mento distinta, porque varias veces
habíamos sido detenidos por militar
en el Partido, pero en comisarías,
generalmente eran de 24 a 48 ho-
ras y después afuera y bailando.
Pero esta vez no; la cosa estaba más
espesa, no teníamos las cosas fáci-
les. Las fábricas se desalojaban y
volvían a ser ocupadas, como res-
puesta organizada de los trabaja-
dores contra el golpe de Estado.
Enorme conciencia en todo el pue-
blo y recordemos que casi nadie
tenía un mango estábamos a fin de
mes y casi nadie había cobrado,
pero la solidaridad marchaba de
punta.
Cuando nos llevan al Cilindro, a
cada momento éramos más y más;
pasamos de centenares a miles y
¡qué importancia tienen los compa-
ñeros con experiencia!; lo primero
fue conocer quiénes éramos, toma-
mos notas de los nombres, nos ano-
tábamos uno a uno, hasta tener la
lista final. Vale decir, que adentro
del Cilindro funcionaba una comi-
saría y afuera las FFCC.
Con muy buen manejo de parte de
nuestros compañeros con el comi-
sario, se logró que nos permitieran
hacer un solo llamado telefónico
para avisar a la familia en dónde an-
dábamos. Cuando me llega el turno
de hacer mi llamado, me comunico
con mis vecinos de al lado y les pido
que llamaran a mi mamá, cuando
llega al teléfono me pregunta mi vie-
ja, en dónde andaba y le digo en el
Cilindro, mi vieja me responde:» pero
venite inmediatamente para
casa»…»no vieja le digo…. no puedo,
porque estoy preso en el Cilindro,
es sólo para avisar que estoy bien,
un beso grande.»-
Así fue nomás, ante tanta brutali-
dad, la vieja que te banca con su
ternura como sea. Hay muchos mo-
mentos vividos, los deberíamos ano-
tar no?
Rodolfo.Rodolfo.Rodolfo.Rodolfo.Rodolfo.-Dptal. 20 -Buenos Aires.-
Cuarenta años es mucho tiempo en
la vida de un uruguayo, pero es poco
tiempo para sanar heridas, es mucho
tiempo para no tener respuestas a los
gritos del silencio. Sólo dos ejemplos:
Como principio de la física, a cada ac-
ción una reacción, a la acción del golpe
de Estado cívico militar, la resistencia
organizada del pueblo trabajador. Los
días en los que transcurrió la Huelga
General, no fueron días de pasividad,
fueron días en los que la pasión, el ra-
zonamiento y la templanza se fueron
haciendo lugar en las vivencias inme-
diatas; fueron días en los que se inten-
tó organizar y prepararse lo mejor posi-
ble para los brutales cambios sociales
que se iban a vivir. Cobra vida la cultura
de la resistencia, el heroísmo cotidiano,
el de la pequeña acción, que los que al
llegar al balance la suma de todas aque-
llas instancias, nos da como resultado
una forma de entender la realidad que
una generación entera de uruguayos la
vivió en carne propia y así la proyectó.
La historia que vivimos, la que nos
contaron, la que quisieron que apren-
diéramos, la que llegamos a entender
y la que contaremos reconstruyendo
nuestra memoria colectiva, es la que
se nutrió de las palabras redescubier-
tas, porque las otras estaban prohibi-
das y si no, había que inventar otras.
Armando un nuevo caleidoscopio que
el pueblo sentía en su herido corazón,
lo hacía propio. Los colores se volvie-
ron más opacos, se marchitaron hasta
que rebuscó en su esencia, y salieron
a plasmar esa realidad que necesitaba
urgente una paleta que la representa-
ra, porque los sentimientos y valores
que querían expresar eran universa-
les, como el de justicia, y especial-
mente el de libertad. Las voces no se
callaron, los gritos se modificaron en
decibeles, pero nunca cesaron siem-
pre estuvieron presentes. Al poco tiem-
po, comenzaron las partidas obligadas,
que ya nos enseñaban desde la lejana
de
a
pincelazos
alcalinos,
pintar los
y clásica cultura helénica, que el exilio
gritos del
era el peor sufrimiento del hombre. Pero
también el insilio lastimó hondo. Nadie
cruzó los brazos y la actividad se in-
tensificó, dando a conocer lo que real-
pueblo en
muros ele-
gidos. Pri-
mitivo,

La Balada de Berri…

Cuando se desborda Berri y sus legiones tienen de respuesta huelga general ! Se oye en Facultad, truena por las Fábricas la consigna clara de : «No pasarán !».

Tira por la borda Berri de un zarpazo, las llaves sagradas de la Libertad, disuelve las cámaras legislativas pero la consigna es que: «No pasarán

La Patria zaborda(*) Berri en playa oscura de la dictadura y salen a cazar,

a caballo y sable, tanques y tanquetas,

pero la respuesta es que: «No pasarán

Frío borda Berri con hilos de sangre

sobre el paño inmundo de la impunidad, un Ramón Peré y un Walter Medina,

y el desgarro grita que: «No pasarán !».

Borda, se desborda, tira por la borda, Berri y se zaborda Berri en lodazal, títere en desuso pagará sus cuentas por tantas ausencias y : « no pasarán !».

Doce años fieros, voraces, sangrientos, y hubo resistencia y también unidad, porque frente a tanta represión lo cuenta