RAZÓ N P RÁC TIC A Adela Cortina

http://www.mercaba.org/Filosofia/razon_practica.htm

En un volumen que pretende reflexionar sobre 10 de las palabras que resultan imprescindibles a la ética para dar cuenta del fenómeno de la moralidad no puede faltar la expresión «razón práctica», entre otros motivos porque a la hora de determinar a qué seres podemos considerar como sujetos morales, qué seres son capaces de vida moral, nos vemos obligados a remitirnos a los que, en mayor o menor grado, están dotados de razón práctica; o, como es usual decir hoy en día, de racionalidad práctica. Esto no significa en modo alguno que tales sujetos sean los únicos que merecen ser tratados moralmente, porque en este terreno de la moralidad se produce una asimetría entre los sujetos morales y los destinatarios de algunas de las exigencias morales; de suerte que el sujeto moral, capaz de proyectos de felicidad y de deber, ha de gozar siempre de una cierta razón práctica, mientras que el destinatario de obligaciones morales no tiene por qué estar en el ejercicio de ella. Sin entrar siquiera en el tema de las obligaciones con respecto a la naturaleza o los animales, las personas con subnormalidad profunda o los mentalmente incapacitados para llevar una vida normal son destinatarios de obligaciones morales, aunque no sean capaces de proponerse y llevar a cabo proyectos morales. La razón o racionalidad práctica es, pues, ante todo una capacidad propia de los sujetos morales, es decir, de aquellos que han de desarrollar una existencia moral. No es ciertamente la única condición necesaria para ser moral, como si la vida moral no precisara de inteligencia, deseos, necesidades, intereses o sentimientos. El empeño por confrontar racionalidad y sentimiento, que nació en la filosofía de Hume y ha marcado buena parte del pensamiento occidental, es injusto con la naturaleza unitaria de la existencia moral, tal como la conocemos; existencia de la que forman parte cuantos componentes hemos mencionado, y además estrechamente conectados entre sí. Por eso en el presente volumen hemos intentado analizar distintos elementos (valor, sentimiento, felicidad, etc.), ineludibles todos ellos para dar cuenta de la moralidad. Sin embargo, no es menos cierto que únicamente seres dotados de razón pueden vivir moralmente, porque sólo ellos pueden llevar a cabo una triple tarea, imprescindible para hablar de moralidad: - Captar el medio que les rodea como realidad ante la que deben justificar su respuesta, haciéndose responsables de ella. Un ser que responde automáticamente al medio carece del momento básico de libertad en el que se sustenta todo otro posible tipo de libertad. Y aunque según una tradición metafísica y antropológica como la zubiriana, es la inteligencia la que capta cosas como realidades, haciendo posible la libertad básica, también es verdad que se trata de aquella inteligencia que es capaz de desplegarse hasta alcanzar el nivel de la razón, y no de otro tipo de inteligencia.

Negar que en los hombres exista esta estructura básica por la que una racionalidad práctica es exigida supondría reconocer que la moral es una ficción racional, un artefacto superpuesto a la constitución biológica humana, y que tan inteligente es actuar según los ingenios morales como en contra de ellos. Por eso conocer esta base antropológica protomoral es indispensable para decidir si es o no propio de seres inteligentes obrar moralmente. - Suponiendo que los hombres nos veamos obligados a justificar nuestra respuesta a la realidad, como mostraría la estructura antropológica básica, el momento de la justificación consistiría en dar cuenta de la respuesta a la realidad, en «dar razón» de la respuesta (lógon didónai, rationem reddere), porque no cualquier deseo, interés, necesidad o preferencia es válido para justificar la adecuación de una elección, sino sólo el que constituya una buena razón para ello. La necesidad de una racionalidad práctica para dar buena cuenta de nuestras elecciones es ya un «descubrimiento» de la filosofía griega, y es el modelo de racionalidad que recibe un más amplio reconocimiento en el mundo ético: aristotélicos y utilitaristas, pragmatistas y kantianos convienen en reconocer que es preciso dar razón de las elecciones, que no cualquier razón puede considerarse válida y suficiente para justificar una toma de decisión, y que existe algún criterio que nos permite distinguir, ante dos cursos de acción, cuál de las opciones está avalada por mejores razones. Las divergencias entre estas corrientes empiezan, obviamente, en cuanto proponen el método que consideran más adecuado para descubrir el criterio y en cuanto describen el criterio mismo, como más adelante veremos. Sin embargo, todos ellos convienen en reconocer que una forma de racionalidad práctica es indispensable para la vida moral; cosa que no puede decirse del escepticismo, el emotivismo, el cientificismo, el dogmatismo y de ciertas modalidades del relativismo. -En efecto, reconocer que los hombres contamos con mejores y peores razones para actuar todavía no es suficiente para decidir si algunas de ellas pueden calificarse como morales, porque no está claro a priori que cualquier bien sea un bien moral, que cualquier razón sea una razón moral. Y en este sentido se introduce una escisión en el seno de quienes defienden la racionalidad de lo práctico, porque mientras algunos entienden que es racionalidad práctico-moral la que calcula el máximo de bien posible para los hombres (utilitaristas), o la que nos ayuda a adaptar el medio a nuestros intereses (pragmatistas), optando por entender la racionalidad moral como calculadora, tienen por racionalidad práctica otras corrientes a la que delibera acerca de los medios oportunos para alcanzar como fin una felicidad que no se identifica con el placer (aristotélicos, zubirianos), diseñando con ello los trazos de una razón deliberadora, y el kantismo sigue defendiendo, por su parte, que la racionalidad práctica no es la calculadora, ni la deliberadora, sino aquella que es capaz de descubrir un momento incondicionado: sólo si descubrimos algo «en sí» bueno, «en sí» digno, podemos considerarlo como una buena razón moral. Con lo cual entienden los kantianos que en el ámbito de la acción podemos distinguir entre una racionalidad instrumental, experta en medios, llámese calculadora, deliberadora o estratégica, y una razón verdaderamente «práctica», capaz de contener el momento incondicionado. Esta última razón, denominada por Kant «práctica», recibe actualmente los nombres de «comunicativa» o «discursiva». Por otra parte, si hoy en día existe una polémica viva entre las éticas convencidas de que en los ámbitos moral y político existe una racionalidad práctica, es la que enfrenta a los partidarios de una racionalidad sustancial y los de una racionalidad procedimental. Para los primeros (aristotélicos y hegelianos) es preciso desentrañar el funcionamientoc, de la racionalidad moral, como veremos, en la sustancia ética de una comunidad, como Aristóteles y Hegel señalaran. Si bien hoy en día

se encuentra enfrentado desde su nacimiento al reto de ser viable en relación con su medio. y para ello se ve obligado a responder a las provocaciones que recibe de él ajustándose para no perecer. De ahí que los distintos representantes de la tradición que estamos comentando convengan en afirmar que ya en ese básico nivel biológico se produce el primer momento de libertad. Zubiri. 1. Y no sólo porque la respuesta no viene ya biológicamente dada. por su parte. a la hora de responder. se abren ante él un conjunto de posibilidades. La estructura protomoral: justificación y responsabilidad La racionalidad puede considerarse. del punto de vista de la moralidad (Moralitat). En el animal. como un medio de eficiencia adaptativa para posibilitar el ajuste del entorno a aquellos de nuestros deseos y necesidades que merezca la pena atender: que haya buenas razones para atender 1. entienden que una racionalidad encarnada en las instituciones de una comunidad concreta es impotente para pretender universalidad. . porque no supera el contextualismo hacia el universalismo. puede exigir valer universalmente. sin el que los restantes son impensables: no estamos determinados por el estimulo real. se ve obligado a justificarla. Los procedimentalistas. es una razón procedirnental la que desde los contextos concretos. por el «medio». L. y entre las que ha de elegir la que quiere realizar. El hombre no está afectado. en principio. esta estructura se modula de forma bien diferente en el animal y en el hombre. Si bien tales posibilidades enraízan en la realidad. recurriendo a algunas de las tradiciones que han intentado dar cuenta de tales niveles. la suscitación procede de un estimulo que provoca en él una respuesta perfectamente ajustada al medio. sino por la realidad. Cualquier organismo -recuerda X. sino que.tal sustancia debe incorporar la noción kantiana de autonomía. la respuesta no se produce de forma automática. en virtud de su hiperformalización. gracias a su dotación biológica. es la racionalidad entrañada en la política la que nos importa: la eticidad (Sittlichkeit). el hombre responde a la suscitación que le viene del medio a través de un proceso en el que podríamos distinguir los siguientes pasos: En principio. Zubiri y J. por tanto. y es la que le permite adaptarse al medio para sobrevivir. que son irreales. precisamente por esta razón. Siguiendo. En este sentido básico de la racionalidad como capacidad de justificar las elecciones y de responder de ellas es en el que X. como un instrumento de supervivencia del homo sapiens. pues. sino que nos vemos forzados a elegir. En efecto. y en esta nodeterminación de la respuesta se produce el primer momento básico de libertad. de que los estímulos son reales. A este ajustamiento se denomina justeza. y se produce de forma automática. que proceden de una realidad estimulante por la que se siente afectado. De esclarecer en lo posible estos tres niveles de intervención de la racionalidad en el ámbito moral vamos a ocuparnos en el espacio del que disponemos. y es el hombre quien tiene que elegir cuál de ellas quiere realizar. sino también porque. Sin embargo. sin embargo. es decir. Universalidad e incondicionalidad son entonces atributos de la racionalidad práctico-moral. a través de su inteligencia. a Kant. es decir. L. Aranguren han hablado de la estructura moral hombre 2. La respuesta no le viene dada de forma automática. ellas mismas son irreales. se hace cargo. pero excediéndolos en sus pretensiones. La estructura básica de la relación entre cualquier organismo y su medio es entonces suscitación-afección-respuesta. En el hombre.

es decir. se refiere a particulares contingentes. Los orígenes de la racionalidad de lo práctico en un universo teleológicamente comprendido Racionalidad práctica y racionalidad técnica: la forma del razonamiento práctico Como ya apuntamos en la introducción al presente libro. que se expresa a través de la peculiaridad del razonamiento práctico. Ahora bien. ya que «una cosa es un juicio o enunciado de carácter universal y otra cosa es uno acerca de algo en particular. el hombre ha de renunciar a las restantes. es decir. al menos desde su nacimieneo en Grecia. Esta distinción entre lo práctico (-moral) y lo técnico. A su vez. la decisión aparece como el resultado de una deliberación. mientras que el segundo enuncia que tal individuo de tal clase ha de realizar esta conducta concreta de ahora. una «inteligencia sentiente». no sólo hay medios racionalmente preferibles a otros. o bien como la realización de una norma que nos parece correcta. entiéndase como autor del juicio o del razonamiento. porque se trata ya de una tarea del logos. y esta necesidad de justificarse le hace necesariamente moral: no somos libres de dejar de elegir. que ha de hacer su ajustamiento a la realidad. o bien como técnica. En el primer caso. abre el ámbito de posibilidades y nos fuerza a elegir. que es el objeto del deseo. Cómo actúa el logos en este contexto es cosa que viene preocupando a la filosofía práctica. como el producto de una técnica de ponderar los medios más oportunos con vistas a un fin. también se ocupa de un tipo peculiar de argumentación. sino también fines racionalmente preferibles a otros siempre que entendamos por «fines preferibles». teniendo que concluir el razonamiento en una acción. ya que la decisión racional se presentaría como la expresión o realización de una norma que nos parece correcta. en este primer nivel de la libertad es.la que nos permite captar el medio como realidad. Lo que en el animal era justeza automática. justificándose. la inteligencia -mejor aún. correspondiente a los juicios prácticos. permanece de algún modo hasta nuestros días en la diferenciación entre una racionalidad puramente instrumental y una racionalidad práctica. y por eso su elección ha de ser justificada. 2. si tiene por objeto la producción. Y en esto consistiría la tarea de la racionalidad práctica: en mostrar qué fines son los preferibles. 3) porque. que no implica en modo alguno abrir un abismo tajante entre ambos. dado el carácter esencialmente deliberador de la razón práctica. 2) la conclusión del razonamiento constituye el principio de la conducta. sino aquellos que merecen ser preferidos. porque no le viene dado naturalmente. comunicativa. En el segundo caso. sintomático de que una acción o un fin es valiosa en sí y por eso se busca por sí misma. porque en estos casos se trata de indicar que hablar de moralidad nos exige reconocer que.-Para elegir una posibilidad. como una técnica. En efecto. Y digo «de algún modo». y que yo soy un individuo de tal clase» 3. en el hombre es justificación activa. axiológica. La forma del «silogismo . a la que pueden darse distintos nombres: racionalidad moral. no los que de hecho la gente prefiere. el primero enuncia que un individuo de tal tipo ha de realizar tal clase de conducta. Aristóteles realiza una distinción entre dos formas de racionalidad -la teórica y la práctica-. En razón de qué elegimos es cosa que la inteligencia no decide. podría hablarse de un cierto «deontologismo aristotélico» 4. Esta doctrina del razonamiento práctico ha dado lugar a múltiples consideraciones. o bien como propiamente práctica. en el universo aristotélico este momento de la preferibilidad. la racionalidad práctica se entenderá. según Zubiri. aun cuando Aristóteles al hablar del silogismo se refiere fundamentalmente al razonamiento teórico. porque puede entenderse la argumentación como un simple cálculo. que dan lugar a dos tipos de saber. Sin embargo. si tiene por objeto la acción. cuyas características serían sobre todo las siguientes: 1) el razonamiento práctico se realiza siempre por un fin. no queda verdaderamente aclarado.

En este sentido. prestigio. y es el conjunto de todos estos factores el que pone en marcha la acción. y es a él a quien se acusa de haber extremado hasta tal punto la importancia del papel de la razón en la ética. resulta todavía difícil comprender que alguien. poder. no la acción. ¿En qué medida el reconocimiento de que algo es en sí bueno nos determina a obrar en ese sentido? El intento de responder a esta pregunta es uno de los que atraviesa la historia de la ética. es decir. al menos desde Sócrates. Rescher. introduce hoy A. MacIntyre. ya que quien domina la técnica de conocer el bien. Sin embargo. como N. que son comunes a distintas prácticas y resultan de ellas. que incurrió en el llamado «intelectualismo moral». de que algo se persigue por si mismo. entre el conocimiento de una habilidad -la destreza. ciertamente. sino que puede estarlo con la perversidad de la voluntad de quien actúa a sabiendas contra lo que la mente reconoce como mejor.práctico» es entonces la siguiente: la premisa mayor expresa la norma que se considera correcta. reclamándose de Aristóteles. actúa bien. Esta dificultad permanece a lo largo de la Edad Media. Aclarar este extremo nos obliga a distinguir entre deseo y deseo recto. «Hago el mal que no quiero» decía la célebre expresión de san Pablo y. sino sólo el recto. Según algunos autores.y resulta todavía difícil distinguir entre la inteligencia y la voluntad. y los externos. una distinción en la praxis humana entre dos tipos de bienes: los internos a la práctica. Sin embargo. porque desconoce en qué consiste su bien. esta idea de que es posible adquirir una «técnica de hacer el bien». se ocupa de las práxis teleia. de la acción que tiene el fin en si misma. Por eso es preciso convertirse en un experto en reconocer el propio bien. Aristóteles. que quien actúa «mal» lo hace por ignorancia. con descubrir lo que debe hacerse. que sea el comienzo de la conducta. porque no cualquier deseo nos conduce a una acción buena. aunque la conclusión de un razonamiento práctico debiera llevarnos a obrar en un sentido determinado. el hiato entre el juicio y la acción es insalvable. las premisas menores explicitan que esta es la clase de acción de que se trata. a menudo existe una contradicción entre lo que reconocemos que debe hacerse y lo que estamos dispuestos a hacer sencillamente porque lo deseamos. que puede o no llevarse a la acción 7. un autor hodierno.y la voluntad de querer ejercerla. y no fuera de ella (práxis atelés). ya que el razonamiento práctico no tiene que ver con el actuar. sustituye el término «debilidad» por «perversidad»: la elección equivocada no está necesariamente relacionada con ignorancia o con debilidad de la voluntad. como caracterizando a una racionalidad práctica que. y la conclusión es. Consiste el intelectualismo moral en suponer que nadie yerra adrede. durante la cual distintos autores se esfuerzan por alargar el razonamiento práctico hasta un «juicio práctico-práctico». relacionada con la tradicional pregunta: «¿es posible enseñar la virtud y aprenderla?». a diferencia de la poiética. sino el reconocimiento teórico de que esa es la acción que se debería realizar. por eso. por su parte. Uno de los grandes fracasos de nuestro momento consistiría en preferir los bienes externos -dinero. surge en el momento en que nacen en Grecia las diferentes técnicas -el momento socrático. y que yo soy un sujeto de ese tipo. que son los que le dan sentido y le especifican. actuamos frecuentemente en otra dirección.a los internos 5. sino con la deliberación. conociendo qué es lo bueno para él. que la racionalidad práctica . y el hecho de que un sujeto haya llegado a ella no significa que tenga una verdadera experiencia de su significado: el deseo y las pasiones van ligados a la inteligencia. no actúe en consecuencia 6. típica del deontologismo. trata de explicar las frecuentes contradicciones que entre ambas se producen recurriendo a la debilidad moral: la conclusión de un razonamiento resulta siempre abstracta. Con lo cual se presenta ya la idea.

ya Aristóteles establece una conexión profunda. ni siquiera el teórico. Esta doctrina de los intereses de la razón. sin embargo. o bien una idea metafísica de fin a la que se ajusta la opción que tenemos por verdadera. por un interés práctico. por tanto. Con lo cual anticipa Aristóteles la idea de que no hay ningún conocimiento que sea axiológicamente neutral. de suerte que nos interesa saber por dilucidar cómo debemos obrar y qué nos cabe esperar 12. el crítico-ideológico de liberación y el práctico-hermenéutico en la comprensión 13. que es el caso de Aristóteles. Peirce y los de la ciencia humana de la mano de W. Será Kant quien dé a esta sugerencia un carácter trascendental. este modo de actuar podrá calificarse de «racionalismo exagerado». pues. pero esto no ha sido así siempre en el pensamiento aristotélico. y en esto consiste la verdad práctica. desde el momento en que la ciencia es un tipo de praxis. de justificar una elección por un fin bueno. en virtud de la cual tres tipos de interés pueden detectarse en el saber: el técnico de dominación. entre la praxis y la poiesis existe un abismo 10. de «verdad práctica» han hablado pocos éticos porque para ello es preciso aceptar. 3) que. que después aceptará buen número de autores. entre la racionalidad científica y la deliberadora. En efecto. Dilthey. Dominar. ni en la totalidad de las reflexiones éticas posteriores. A mayor abundamiento. . sea teórico (la búsqueda de la perfección del conocimiento). porque el intelecto se pone en movimiento siempre gracias a que existe un interés. o bien que hay hechos morales cognoscibles empíricamente. sea práctico (lograr una vida buena). porque éste consiste expresamente en creer que obra bien quien conoce el bien. recorre los caminos de la ciencia natural de la mano de Ch. lo cual exige una buena dosis de reduccionismo por parte de quien tal defiende. pero no de «intelectualismo». porque en definitiva la raíz última de lo humano es la actividad: pensar es realizar un tipo de acción 11. 2) que la posibilidad de que en el terreno moral exista un razonamiento específico ha sido posteriormente defendida por cuantas corrientes creen posible alcanzar intersubjetividad en el ámbito moral. no podemos pasar a comentar en qué consiste la verdad práctica aristotélica sin puntualizar al menos tres cosas: 1) que aunque posteriormente algunas propuestas éticas hayan sido acusadas de incurrir en «intelectualismo moral» por incidir en el papel de la razón y del juicio más que en otros elementos de la vida moral 9. La recta razón 8 descubre el deseo recto. La supremacía axiológica de la teoría sobre la praxis cambia entonces de tono. movida. y en la jerarquía de intereses es el práctico el que ostenta la primacía. y en la doctrina apelianohabermasiana de los intereses del conocimiento. una suerte de actividad. existe una unidad sustancial entre teoría y praxiS en la medida en que el modo ideal de vida es la vida teorética (bíoes theoretikós). acuñando el concepto de los intereses de la razón: toda razón se pone en ejercicio movida por un interés. Sin embargo. para desembocar en la crítica nietzscheana de los intereses empíricos que mueven todo saber y actuar. porque la razón se nos presenta como facultad de lo intersubjetivo. los tres intereses del saber humano. que muestra bien a las claras que no existe conocimiento neutral. que es el modo verdadero de «dar razón». S. b) La verdad práctica como conjunción de entendimiento y deseo Hasta aquí nuestra exposición ha sido sumamente analítica: hemos procedido estableciendo distinciones que pueden llevar a pensar que entre la teoría y la praxis. liberarse y comprender son.tendrá que descubrir. de suerte que puede decirse que la opción por la teoría es una opción práctica.

Sin embargo. Hay. Si lo que nos permitía determinar la verdad o falsedad del saber práctico era este concepto de función. según Aristóteles. mientras que la verdad practica exigirá también una correspondencia. en la que la causa final es indispensable para conocer el movimiento de los seres. Todos los seres vivos tienden a realizar el fin que les es propio. entendiendo que el bien es una meta acertada de la acción y el mal. La verdad científica se produce cuando se da una correspondencia entre el entendimiento y la cosa que se juzga.tomista a una ética moderna-empirista. la unidad de racionalidad y acción. la noción de que el hombre tiene un fin peculiar. entre la racionalidad teórica y la práctica se muestra otro tipo de conexión. sino que es preciso discernir qué deseos deben ser satisfechos y cómo para lograr una vida buena. Esta unidad entre saber teórico y práctico y. y con honrosas excepciones. no sólo la causa material. la ruptura de este modelo y la dificultad de reconstituir la unidad del hombre: la verdad es propia de la teoría. En este sentido. eficiente y formal de los seres. a una cosmovisión mecanicista. para la que los empiristas van proponiendo un modelo mecanicista. el nacimiento de la modernidad trajo consigo. tránsito cuyos indicadores son los siguientes: Pasamos de una cosmovisión teleológica. sólo que no la satisfacción de cualquier deseo acaba produciendo una vida feliz. mientras que la verdad y la falsedad parecen propias del ámbito teórico. sobre el trasfondo de una cosmovisiós. «El razonamiento tiene que ser verdadero y el deseo recto. y su mal. Porque en el ámbito práctico.Por último. con lo cual se pierde en el conjunto de la modernidad la noción de télos. 3. en la que la ciencia requiere una explicación por causas eficientes. sobre todo. mientras que en el ámbito práctico resulta dudoso que pueda hablarse de un serio papel de la razón. Sin embargo. permanece en la doctrina tomista de la recta ratio agibilium. sino ante todo la causa final. igualmente teleológica 16. siendo ambas formas de racionalidad. En principio. El divorcio de la razón y la acción: la muerte de la verdad práctica Como es bien sabido. como es obvio. entre otras cosas. Esta clase de entendimiento y de verdad es práctica» 14. y por eso comprender' el mundo exige tener en cuenta. se produce el tránsito de una ética aristotélico. pero entre aquellas dimensiones humanas que gozan del privilegio de conducir la acción: el intelecto y el deseo. o bien de la práctica: los pares «bien-mal». . y es que. y tiene que ser lo mismo lo que la razón diga y lo que el deseo persiga. por tanto.Este tránsito va afectando paulatinamente al modo de explicar la acción humana. las dos persiguen algún tipo de verdad utilizando para ello alguna forma de razonamiento. incuestionable para Aristóteles. la falsedad. toda potencia tiende al acto. considera Aristóteles que el bien del entendimiento teórico (su meta) es alcanzar la verdad. El bien y el mal suelen referirse a la acción. un bien teórico (la verdad) y una verdad práctica (lo bueno). una función que le es propia. es la verdad que está de acuerdo con el deseo recto» 15. mientras que «el bien de la parte intelectual. o bien de la dimensión teórica. Aristóteles apuntará un interesante trasvase entre dos pares de categorías que suelen entenderse como distintivas. la modernidad supuso la desaparición del modelo aristotélico de ciencia. no dejó de tener sus trascendentales consecuencias para la ética. para que la elección sea buena. pero práctica. de modo que lo que nos permite . la relevancia de los deseos es al menos tanta como la de la razón. «verdad-falsedad». una equivocada. y este cambio.

todo lo cual compone el ámbito de lo que es. aunque lo reconozca menor. como hemos dicho. que Hume prohibe transitar de una descripción de lo que es a una prescripción de lo que debe ser. pero carece de fuerza para motivar la acción hacia lo que debe ser. puesto que «cuando reputáis una acción o un carácter como viciosos. .ejercerla es verdadero y lo que nos lo impide falso. y tal intersubjetividad sólo puede alcanzarse. calibrar las consecuencias de tomar una decisión. bien en el dominio de la lógica y las matemáticas. por tanto. que constituyen el único saber objetivo. ¿Explica la realidad del obrar moral humano esta división del trabajo entre una razón teórica que se ocupa de describir hechos y unos sentimientos que motivan las acciones? ¿Puede decirse realmente que «las acciones pueden ser laudables o censurables. es decir. y tener una afección más ardiente por el primero que por el segundo» 18. porque en el famoso is-ought passage critica a cuantos racionalistas así proceden subrepticiamente. Esta separación entre razón y sentimientos ha tenido una trascendencia capital en la historia de la ética. enlazándolos mediante la categoría de causalidad mecánica. sin fuerza motivadora. Por eso. con el ámbito de las decisiones? Puesto que las decisiones. que se las han con juicios analíticos. pero porque contamos con instrumentos suficientes para verificarlas o falsarlas empíricamente. .A la razón humana se le atribuye la capacidad de conocer los fenómenos. desconectada de las pasiones. conocimiento propiamente dicho sólo se alcanza a través de juicios analíticos y en las proposiclones verificables o falsables. pero él no ve inconveniente en transitar de afirmaciones de es fáctico a conclusiones de deber moral 19. Tiene capacidad para describir los hechos -lo que es-. El problema estriba en que da a la razón un papel totalmente mecánico: describir los medios. en el que cada quien puede contrastar la verdad de una proposición. y todo ello con vistas a satisfacer sentimientos que son los motivadores de la conducta. como capacitada para formular proposiciones de las que cabe averiguar si son verdaderas o falsas. de suerte que su saber pueda venir contrastado intersubjetivamente. El problema no es entonces. . de que se ocupan las ciencias. y son los sentimientos los que la movilizan. En efecto. la pérdida de las nociones de fin y función comporta la muerte del concepto de verdad práctica. El conocimiento debe poder ser intersubjetivo. de modo que hechos y tautologías componen el «libro de la ciencia» 17.La razón es incapaz. .El papel de la razón en el ámbito de la acción consiste en calcular los medios más adecuados para satisfacer las pasiones. pero no razonables o irracionales?» 20. La razón queda. o bien de formular juicios analíticos. A la primera se le ha considerado como capacitada para descubrir la verdad y la falsedad. en su Tratado de la naturaleza humana realiza Hume afirmaciones del siguiente calibre: «No es contrario a la razón preferir la destrucción del mundo entero a tener un rasguño en mi dedo. es decir. ¿Qué ocurre con el ámbito práctico. porque es una facultad inerte. como se ha dicho en ocasiones.La razón se ocupa entonces de describir hechos. pues. pueden ser en todo caso «laudables o censurables». o bien de formular tautologías. no . bien en el dominio de los hechos empíricamente accesibles. descriptible e intersubjetivable: el ámbito de lo teórico. No es contrario a la razón que yo prefiera mi ruina total ( ) Tampoco es contrario a la razón preferir un bien pequeño. de motivar la conducta. a otro mayor.

que las sintéticas son hipótesis empíricas. MacIntyre. en el proceso de racionalización occidental. Porque ninguno de nosotros está manteniendo una proposición auténtica» 23. Las decisiones. Simplemente. sino afirmando a la vez que existen estándares intersubjetivos a los que apela para realizar tal afirmación. no estoy haciendo ninguna declaración factual. porque. . tanto para expresar esos sentimientos como para producir en otros tales efectos 22. y que los conceptos éticos son pseudoconceptos porque no existe ningún criterio mediante el cual pueda probarse la validez de los juicios en que aparecen.queréis decir otra cosa sino que. Por ejemplo. «correcto») no añade ningún contenido fáctico comprobable. el cientificismo y la llamada tesis de la complementariedad de la democracia liberal entre la vida privada y la pública. no son sino expresiones de preferencias. Si tales razones son las malas consecuencias que de la acción de matar se siguen para el bienestar del agente. de actitudes o sentimientos. en el que difícilmente cabe alcanzar intersubjetividad. al hilo del tiempo. porque la acción de matar es en sí misma indeseable. La base del emotivismo consiste en afirmar que todas las proposiciones son o analíticas o sintéticas. porque es el criterio que distingue a las razones utilitaristas de las kantianas. En lo que hace a politeísmo axiológico. Otro hombre puede disentir de mí en el sentido de que puede no tener los mismos sentimientos que yo acerca del robo. el ámbito práctico es el de los sentimientos. La intersubjetividad no es. «bueno». «está claro que aquí no se dice nada que pueda ser verdadero ni falso. indigna de ser deseada. al decir que un tipo de acción es buena o mala. lo cual posibilita que haya una argumentación práctica. o si. es decir. argüimos únicamente que la acción de matar es impropia de hombres cabales. La presencia de un concepto ético en un juicio («malo». es cosa que comentaremos más adelante. sino que expresa la aprobación («bueno») o desaprobación («malo») que merece al que lo formula. porque la misma expresión «X es malo» significa que el hablante cree tener razones que podría sacar a la luz para convencer al oyente. El emotivismo. no sólo quiere decir que lo desaprueba. Esta separación empirista entre la racionalidad (ocupada en la verdad y la falsedad intersubjetivamente comprobables) y las decisiones (que el sujeto aprueba o desaprueba) ha alumbrado el nacimiento del emotivismo. dada la constitución de vuestra naturaleza. ha fracasado como teoría del significado del lenguaje moral. El emotivismo es aquella doctrina según la cual los juicios de valor. por el contrario. Si digo que «matar es malo». privativa de la racionalidad teórica. el politeismo axiológico. porque no es verdad que los términos morales significan sólo sentimientos subjetivos 24. y los usamos. como bien dice A. estoy expresando ciertos sentimientos morales. sino que hay también una racionalidad de lo práctico-moral. y más específicamente los juicios morales. Y el hombre que aparentemente está contradiciéndome no está haciendo más que expresar sus sentimientos morales. estrictamente hablando. denominadas (como vemos en el siguiente cuadro) racional-axiológicas. entonces. Pero no puede. De modo que carece de sentido preguntar quién tiene razón. Quien afirma que «matar es malo». es -según Max Weberla situación resultante para la moral del proceso de racionalización moderno. Con lo cual no está simplemente expresando sus sentimientos. sino que está convecido de que cualquier ser racional en su sano juicio debería desaprobarlo. experimentáis una sensación o sentimiento de censura al contemplarlos» 21. contradecirme. son las acciones racional-teleológicas las que han ido ganando terreno en detrimento de las acciones guiadas por valores. Porque. van quedando en manos de las decisiones privadas (subjetivas) de conciencia. y puede discutir conmigo acerca de mis principios morales. según Weber.

expresado en términos de lo que es. deben excluir toda valoración. es decir. Los axiomas últimos de valor son inconmensurables. De ahí que el cientificismo sitúe a la ética en la siguiente disyuntiva: o bien reconoce que no hay una racionalidad de lo moral. . La teoría monopoliza entonces toda posibilidad de saber intersubjetivo. o bien reduce los predicados morales a predicados «naturales». Por su parte. Consiste tal sistema 29 en establecer una complementación entre una vida pública. sobre todo para las ciencias sociales.de que la economía obedece a aquel postulado weberiano de la neutralidad axiológica de la ciencia (Wertfreiheit). el dominio moral es el de las decisiones subjetivas. Tertium non datur 28. resultante de la racionalización moderna. para ser objetivas. no producen juicios susceptibles de verdad o falsedad. por tanto. Es imposible alcanzar intersubjetividad en el ámbito moral. mientras que los restantes tipos de acción bloquean toda argumentación sobre medios al prescindir de la valoración de las consecuencias.intersubjerividad dominio de las proposiciones susceptibles de verdad o falsedad (empíricamente verificables o falsables) .de tan peregrina conviccion. consecuentemente. economistas y sociólogos continúan curiosamente convencidos de que su saber es objetivo.saber descriptible acerca de hechos. más que una doctrina. eligiendo para sus fines los medios más adecuados y teniendo en cuenta las consecuencias que de ellos se siguen. y por eso es imposible discutir sobre ellos y llegar a acuerdos intersubjetivos. mientras que las valoraciones morales son subjetivas. en virtud de la cual se establece una separación tajante entre la teoría y la praxis. objetivo y. sólo cabe aceptarlos o rechazarlos. genéticos o sociológicos. tiene como consecuencia. la acción racional-axiológica se encuentra ante grandes dificultades en sus pretensiones objetivadoras: los valores son objeto de creencia. como es obvio. entre el conocimiento y la decisión 27. una acción máximamente racional será aquella que realiza un agente en un horizonte axiológico claramente articulado. porque las valoraciones son siempre subjetivas y no hacen sino mermar la racionalidad de la ciencia. ha ocasionado en las democracias liberales el nacimiento del sistema de complementariedad entre vida pública y privada. tanto el cientificismo como el llamado «sistema de complementariedad» de la democracia liberal. la acción racional-teleológica parece permitir una mayor objetividad en la medida en que puede discutirse la adecuación de los medios a los fines recurriendo a las consecuencias. según el cual las ciencias sociales. El cientificismo. por tanto. es una actitud propia de distintas escuelas y de la vida cotidiana. El politeísmo axiológico.racionalidad . El postulado weberiano de la neutralidad de las ciencias quedó hace tiempo desacreditado. todo afán de racionalidad. El hecho de que la sociedad participe -al parecer. deja a la posible racionalidad de lo moral en una situación deplorable: las decisiones descansan en motivaciones y. por lo cual ha de aceptarlos por fe 26. Esta actitud cientificista está muy extendida hoy en día entre economistas y otros científicos sociales. la ética no es un saber racional más que si reduce los predicados morales a hechos psicológicos o sociales. irracionales. arbitrarias.---------------------------------------------------------------------------------------Tipologh weberiana de la acción. Tal identificación. atendiendo al grado decreciente de racionalidad 25 ------------------------------------------------------------------------------------------Tipos de acción El sentido subjetivo comprende los siguientes elementos Medios Fines Valores Consecuencias Racional-teleológica + + + + Racional-axiológica + + + Afectiva + + Tradicional + ------------------------------------------------------------------------------------------Atendiendo al cuadro expuesto. con la consiguiente identificación entre los siguientes elementos: teoría conocimiento científico . pero sus valores últimos ya no pueden fundarse en otros. y sin embargo. convencidos -al parecer. Ciertamente. Cada hombre opta por una jerarquía de valores. sean psicológicos. y la creencia es una cuestión subjetiva.

la armonización de las aspiraciones humanas intrasubjetivas e intersubjetivas. porque. Popper y H. distintos sistemas alternativos. El postulado de la congruencia. deben pasar un segundo tamiz. en principio.«no poder implica no deber»: aquello que es inviable tampoco es un deber moral. economía. Supuesta ya la consistencia lógica. en caso contrario. que no se deja separar de la acción? ¿Existen razones para preferir unas acciones a otras? 4. ante todo por crcer que tal abismo es ficticio: resulta de la «ficción del vacío». en la que prevalecen las decisiones de conciencia. le resulta más fácil mostrar qué sistemas morales no se someten a las exigencias actuales de la ciencia y la . el irracionalismo es la clave de las decisiones personales. o también es constitutiva del ámbito ético una suerte de racionalidad. suponiendo que contemos con distintos sistemas éticos que hayan pasado con éxito los mencionados tamices. ayudados por las leyes que se deciden a través de convenciones. el cientificismo y el politeísmo axiológico la realidad moral. Si el cientificismo y el positivismo jurídico constituyen la clave de la vida pública. en caso contrario. cuando lo bien cierto es que nuestras opciones axiológicas están influidas por nuestro conocimiento. situando al mismo nivel de racionalidad moral propuestas basadas en supersticiones o en utopías dogmáticas y. En efecto. porque -y ésta es la regla de oro de cualquier racionalismo crítico.en la que sólo se reconocen como intersubjetivamente válidas las leyes de la racionalidad científico-técnica. Desde dónde habrá que inventarlo o fijarlo. si el saber científico disponible muestra que un sistema ético no es realizable no es viable. la eliminación del sufrimiento humano innecesario. de modo que son los «expertos» en ciencias sociales y tecnologías quienes la organizan. que es el de los principios puente entre el conocimiento teórico y la decisión: el postulado de la realizabilidad y el de la congruencia. ¿cómo comprobar cuáles son superiores racionalmente? Sometiéndolos a un criterio de verificación que consiste en la satisfacción de necesidades humanas. Ahora bien. ¿Es esto cierto? ¿Explican el emotivismo. tal sistema deja de ser moralmente obligatorio. que tiene por creadores a K. pues. que son prerracionales. consistente en creer que optamos por un sistema de valores prescindiendo del conocimiento científico alcanzado en una época determinada. habida cuenta de que es éste un criterio que «habrá que inventar y fijar. religión) la llamada «prueba crítica». Introduciendo la separación falsa. lo único que logra el cientificismo es inmunizar las opciones morales frente a la crítica racional. Albert 30. Para evitar tal dislate es preciso introducir también en ética y en el conjunto de la acción (política. ¿En qué consiste tal prueba? Consiste en comprobar la superioridad racional de un sistema moral frente a otros. Tales sistemas deben atenerse a los principios mínimos de la lógica. y la esfera privada. por tanto. cuál es la oferta propia de una racionalidad práctica es lo que no queda claro en el racionalismo crítico. ¿Racionalidad económica como racionalidad moral? El racionalismo critico: una racionalidad menguada Frente al cientificismo. entre ellas el llamado «racionalismo crítico». y no uno solo como querría cualquier «monismo ético». quedarían descartados por irracionales. Al parecer. no serán racionalmente aceptables. se han alzado un buen número de voces en el campo filosófico. como sucede con los del pensamiento científico» 31. por su parte. exige que las propuestas éticas sean congruentes con el saber científico alcanzado en una época determinada. imperante sin embargo en nuestra vida social. El racionalismo crítico se niega a aceptar el abismo entre conocimiento y decisión abierto por los cientificistas. proponiendo. el cumplimiento de los deseos humanos. absolutamente inviables. y propuestas razonables y beneficiosas.

Sin embargo. en alcanzar la mayor felicidad (el mayor placer) para el mayor número posible de seres vivos. siendo entonces una racionalidad calculadora. papel que consiste en calcular los medios más adecuados para lograr el mayor placer posible. unos son preferibles a otros. . como satisfacción conseguida al llegar a las metas que nos proponemos. ha sido responsable del desarrollo de la economía del bienestar y de una gran cantidad de reformas sociales 34. la ética debe tener una base científica.es a la vez un criterio para tomar decisiones racionales y. Quien escucha una hermosa sinfonía o come un agradable manjar experimenta un placer. el utilitarismo se encuentra. nacido hacia los siglos XVII y XVIII en el mundo anglosajón. En esta racionalidad de los fines últimos. aplicado a la vida social. con dos graves problemas: Experimentar «placer» significa en buena ley experimentar una satisfacción sensible. de donde se sigue que el fin por el que los seres vivos se mueven es lograr el máximo posible de placer y el mínimo posible de dolor. No en vano uno de los representantes españoles de esta corriente se ha propuesto en alguna ocasión utilizar la tecnología como paradigma de la racionalidad práctica y tener por buenas aquellas metas prácticas que respondan a los criterios de una buena tecnología 32. con lo cual se muestra como una ética racional frente al escepticismo. aunque no experimente una satisfacción sensible. El concepto de felicidad como autorrealización. entre ellos el de simpatía. que descubrir las razones positivas por las que. pero se siente movido a ello porque le importa la persona del que sufre. ¿No tiene aquí la razón ningún papel? ¿No hay racionalidad en lo moral? Para el utilitarismo. los hombres no siempre buscan con sus acciones experimentar una satisfacción sensible. siguiendo una línea similar a la de D. causada por el logro de una meta o por el ejercicio de una actividad. de entre los viables. b) El utilitarismo: una racionalidad de los hechos En una posición bastante similar al racionalismo crítico se encuentra el utilitarismo. y que. quien cuida a un leproso no siente placer alguno. indispensable para hablar de moralidad. Cierto que todos pretenden ser felices. por tanto. y por eso ante dos cursos de acción actuará de forma moralmente correcta quien elija aquel que proporciona «la mayor felicidad para el mayor número» 33. por tanto. placentera.técnica. sin embargo. en el que fundamenta la moral cualquier hedonismo desde el epicureísmo griego. otra descubrir qué fines son a su vez preferibles. por tanto. positiva. La meta de la moral consistiría. como si no estuviera claro. que una cosa es la habilidad y otra la bondad ética: una cosa es señalar qué medios son preferibles para alcanzar un fin. al menos. la racionalidad moral ejerce un papel instrumental al servicio de los sentimientos. Para el utilitarismo. cada hombre sano extiende a los demás hombres su deseo de obtener la felicidad. con lo cual puede sentirse feliz. desde Aristóteles al menos. Este descubrimiento psicológico es sencillamente el de un hecho. el utilitarismo toma también como base de la moral un segundo hecho: que los hombres estamos dotados de unos sentimientos sociales. lograr la satisfacción de alcanzar sus metas. Un examen psicológico de los móviles de la conducta de los organismos vivos nos muestra que buscan el placer y huyen del dolor. El principio de moralidad -«la mayor felicidad para el mayor número». pero esa satisfacción no siempre es sensible y. Por eso la ética es un saber racional que se fundamenta en hechos positivos y además reconoce a la razón un papel calculador. Sin embargo. Hume. es más amplio que el del bienestar placentero logrado al alcanzar algunas de esas metas. que vendrá proporcionada ante todo por la psicología. el racionalismo crítico es sobradamente miope.

porque el altruista puede pretender que el doliente se libere del dolor para poder autorrealizarse. Mérito de Kant sería. El camino recorrido para llegar a estas afirmaciones es. el siguiente. y considera que una buena razón para invitar a un hombre a ser moral es la siguiente: «¿Qué debería exigirse a esta doctrina para justificar su pretensión de ser creída? La única prueba posible de que un objeto es visible.. tampoco esto es siempre cierto. pero también «autorrealizarse». De la misma manera. lo cual no significa que lleve una vida placentera. en esencia. es que la gente la desea de hecho (. EL texto utilitarista que ha sufrido las mayores críticas en este sentido es el comienzo del capítulo IV de El utilitarismo de J.Podría replicarse entonces que el altruista actúa movido por el afán de paliar el dolor ajeno y hacer posible que otros experimenten placer 35. El texto se mueve en la línea de intentar ofrecer buenas razones para nuestras elecciones. Y precisamente en poseer una facultad de esta naturaleza consiste la grandeza humana.. por analogía con «visible». en principio. aunque no científico En su Fundamentación de la metafísica de las costumbres de 1785 presenta I. capaces de desenvolverse sólo en el terreno de lo condicionado. Etica como saber racional. y pone el primero en manos de la razón en su uso teórico. Mill. sino que es el único fundamento de cualquier acción moral. es decir.) No puede darse ninguna razón de que la felicidad es deseable. «Felicidad» puede significar «llevar una vida placentera». La única prueba de que un sonido es audible. en explicar la moralidad mediante hechos comprobables empíricamente. en principio. S. mucho más adecuada para encarnar la idea de libertad que el cálculo de egoísmos. que sólo puede descubrir una racionalidad capaz de ello. precisamente por tenerla puede decirse que los hombres gozan de dignidad. la única evidencia que puede alegarse para mostrar que una cosa es deseable. es decir. La crítica conocida a este texto consiste en aclarar que la expresión «deseable» no significa «aquello que puede ser deseado». Sin embargo. y la autorrealización de las personas no siempre se mide en términos de placer 36. porque son éstas racionalidades capaces de ocuparse únicamente de medios. Lo «digno en sí» mienta un momento de incondicionalidad. -En segundo lugar. Y lo mismo ocurre con las otras fuentes de la experiencia. Kant acepta. no sólo no carece de fuerza para mover a la voluntad. transformar la racionalidad calculadora en razón autónoma. a no ser que cada persona desee su propia felicidad en lo que tenga de alcanzable» 37. el utilitarismo se ha visto acusado de incurrir en la llamada «falacia naturalista». y la introdujo como razón calculadora 38. fue Hobbes quien primero diseñó en la modernidad los trazos de una racionalidad práctica subjetiva. no sólo no es inerte. que consiste en reducir los predicados morales a predicados naturales. es que la gente lo oiga. ni siquiera de una prudencial. mientras que el deber . es que la gente lo vea efectivamente. Kant una propuesta ética que invierte el papel concedido por Hume a la razón en el campo de lo moral: la razón. la distinción humeana entre el ámbito de lo que es y el de lo que debe ser. si bien Hegel aún tenía a la racionalidad autónoma kantiana por unilateral. sino que «deseable» mienta en realidad «aquello que es digno de ser deseado». autolegisladora. supongo yo. Una razón específicamente práctica: el momento incondicionado Según Hegel. que significa «lo que puede verse». En qué consiste tal racionalidad es lo que comentamos brevemente. 5. Del hecho de que la humanidad entera deseara de hecho el placer no se sigue que sea digno de ser deseado: descubrir lo que es digno de ser deseado no es objeto de una racionalidad calculadora.

como hará el cientificismo. sin servir de medio para fin alguno) y que lo exigen universalmente. sino que son analíticos en relación con el concepto de «voluntad racional». por eso podemos decir de ellos que se expresan como proposiciones sintetico-practicas a priori. que sobre los asuntos morales se puede argumentar y llegar a acuerdos. entre otras cosas. lo cual significa. debes hacer y». pero no seríamos libres para proponernos nuestros propios fines: los que nuestra propia voluntad desea. que sobre moral cabe argumentar y llegar a acuerdos intersubjetivos. porque la verdad -se dice ahora. Ya que no prometen recompensa alguna por su cumplimiento. porque se enuncian del siguiente modo: «si quieres x. queriendo un fin. en la ética en el conjunto del saber será ahora la siguiente: se trata de un saber diferencia del teórico. quiere también los medios necesarios para alcanzarlo. en que se muestre que los hombres somos capaces de proponernos fines propios. existe un buen número de mandatos que pueden ser perfectamente comprendidos sin necesidad de ir más allá del concepto clave de la moralidad. Precisamente en el papel que la razón va a jugar en el mundo moral diferirá la posición kantiana de cuantas hemos comentado hasta ahora. aunque no sea una ciencia. porque nuestra libertad consistiría en elegir los medios adecuados para llegar a una meta que ya nos ha sido dada.ser pertenece al mundo práctico. hay una suerte de mandatos. pues. a la cual llamamos «razón». mientras que es voluntad irracional la de quien. tendríamos que reconocer que no hay auténtica libertad. que quiebra la separación introducida por los cientificistas entre razón y decisión: «cognitivismo» significa ahora que lo moral es también racional. no por tanto. no condicionan su realización a que se desee alcanzar alguna meta. se ocupa de legislar lo que debe ser.es una cuestión teórica. y que cobran su fuerza de su incondicionalidad. pero.es. que es el de «voluntad racional» ¿Qué significa que alguien tiene una voluntad racional? Que cuando quiere un fin. el ámbito práctico hay un saber y una racionalidad técnico-prácticos. Con ello abre Kant el campo de un cognitivismo moral moderno no empirista. existiendo entre ambos mundos un abismo que hace ilegítimo cualquier tránsito. a del técnico. Todos los deberes que conducen a la felicidad todos los que aproximan a cualquier meta naturalmente deseada. que no encierran ningun misterio. es decir. ¿Hay algún otro tipo de mandatos. sino que es la razón misma la que los crea. sino encomendar al uso teórico de la razón la elaboración del conocimiento científico acerca de lo que es (acerca de los hechos) y reservar para el uso práctico de la razón la construcción del saber ético. un saber racional. en el caso de que no hubiera ningún otro tipo de deberes. Su presencia en nuestra conciencia es bien expresiva de que no pueden brotar de facultades intersubjetivas. Aunque esto no signifique recuperar un concepto de verdad práctica. La ética -como sucedía ya en el modelo aristotélico. . La razón es. son de esta suerte. no quiere los medios adecuados para llegar a él. bajo la forma: «¡debes hacer x!». Que son proposiciones sintético-prácticas a priori significa que tales mandatos añaden al concepto de «voluntad racional» algo nuevo (algo que debe ser realizado incondicionalmente. b) Racionalidad legisladora. más allá de la calculadora y prudencial Instalados ya en el mundo del deber 39. la facultad que hace posible la existencia de un mundo verdaderamente práctico. a diferencia saca sus fines de la naturaleza. no dados por la naturaleza? La respuesta kantiana es bien conocida: existe en nuestra conciencia un tipo de mandatos que obligan categóricamente. llamados «hipotéticos». La situación de racional que. Sin embargo. y. sino de una capaz de intersubjetividad. esto no significa circunscribir el ejercicio de la razón al campo teórico y dejar el práctico ayuno de racionalidad. porque en su legislación consiste la libertad. pues. Por tanto.

dignidad» 41. y diferentes versiones intentan superarlas. o bien porque satisface ciertos deseos. La mercancía. ha venido a convertirse de algún modo en el marco racional de fundamentación de la idea de dignidad personal. (. relativo a la necesidad o al deseo que puede satisfacer. esto es. sino un valor para. «En el reino de los fines -dirá nuestro autor. formúlese como se formule. Y precisamente en este punto en el que todos son iguales es en el que radica su dignidad. En efecto. la que hace a todos los hombres iguales. esta solución es tan indispensable como en el teórico. una aportación ya irrenunciable para la cultura moral occidental. no admite nada equivalente. Ese valor interno. expresados en imperativos categóricos 40. y por eso merece la pena intercambiarla. a mi juicio. Aquello que tiene precio puede ser sustituido por algo equivalente. El precio de algo es siempre una cualidad determinable cuantitativamente. un valor interno.expresados en imperativos hipotéticos. En el ámbito práctico. sólo si los hombres somos capaces de asumir la perspectiva de la universalidad (la perspectiva nouménica).internamente valioso es su mejor aportación. mientras que lo que podemos llamar la «lotería natural y social» de su dimensión fenoménica les hace desiguales. es sin duda algo valioso. porque no hay equivalente alguno. que goza. o hay algo que un ser racional no puede intercambiar. fijarle un precio como base del intercambio? La respuesta kantiana a estas cuestiones es bien conocida y. en cambio. porque si los hombres no fuéramos capaces de adoptar más perspectiva que la fenoménica. intercambiable. el subjetivismo y el egoísmo serían inevitables. por el que su portador carece de equivalente y no es. podemos superar el subjetivismo y el egoísmo. como claramente vio Nietzsche. porque todo es convertible en mercancía. sino un valor interno. Sin duda el deontologismo tendrá grandes limitaciones. eso no tiene meramente valor relativo o precio. y la perspectiva racional de un posible mundo nouménico. como bien sabemos. pero recordar que el sentido del mundo moral procede de que hay algo -la persona. eso tiene una dignidad. de modo que no tiene un valor en si. c) El momento incondicionado como clave de la dignidad El idealismo trascendental kantiano consiste esencialmente en afirmar que un buen número de aporías en que la razón. marco al que otras propuestas filosóficas darán contenidos distintos.) Aquello que constituye la condición para que algo sea fin en sí mismo. y es irracional. y es el que rige el intercambio de mercancías. se ve envuelta. lo que se halla por encima de todo precio y. o bien porque satisface ciertas necesidades. porque es el que señala que los hombres son valiosos en sí y no para otra cosa. en consecuencia.. Estos últimos constituyen el síntoma de un momento incondicionado. pero conservándolo. tanto teórica como práctica. que explica causalmente los fenómenos.¿todo tiene un precio? La ley mercantil del precio ¿puede extenderse universalmente. en la Fundamentación de la metafisica de las costumbres expresa Kant la idea de dignidad de cada persona por comparación con la idea de precio. de dignidad. . y resulta valiosa.todo tiene un precio o una dignidad. Es esta perspectiva. pueden ser resueltas si suponemos que es posible a los hombres asumir una doble perspectiva: la del conocimiento científico. por tanto. por tanto. sólo puede reconocerse en la persona. un valor externo. y un saber y una racionalidad moral-prácticos.. En ambos casos se echa de ver con facilidad que su valor es relativo a las necesidades y deseos que en ese caso viene a satisfacer. Pero -y aquí surge la vieja pregunta. por tanto.

por ejemplo. La razón pura sería una perspectiva sin la cual el hombre no sabría interpretarse a sí mismo ni orientar su existencia. el propio Kant destaca sus raíces pragmáticas de carácter psicológico (antropológico). Urge. Más allá del formalismo: una razón moral impura y dialógica La ética kantiana. las costumbres y las instituciones.6. porque siempre está enraizada en supuestos psicológicos. etológicos y hermenéuticos que habrán de completar el enfoque trascendental kantiano. que no puede entenderse en sentido empirista. en consecuencia. ha recibido objeciones desde distintas perspectivas. a la .El hecho de conferir a cada sujeto racional la tarea de comprobar si una máxima podría o no convertirse en ley moral. sin perder por eso en sus pretensiones de universalidad. la fundamentación objetiva. en una expenencia en suma.sea pura. activo. de igual modo que el conjunto de su filosofía. que podríamos resumir en las siguientes: Aunque Kant defendiera reiteradamente el carácter «puro» de la razón. el propio Nietzsche podría pasar por un peculiar neo-kantiano. Aunque Kant no expuso sistemáticamente las bases biológicas de la razón pura. que radicalizó el «giro copernicano» hasta las raíces perspectivistas y hermenéuticas de la libertad. critica hermenéutica. oscurece la naturaleza de la racionalidad humana que. Esta es la crítica de las éticas procedimentales del diálogo. afirman los partidarios de la hegeliana eticidad. pues. sí ofreció un estudio de las raíces pragmáticas en la naturaleza humana. A esta crítica denominaremos. hubiera mostrado mejor su enraizamiento en la realidad. A la metafísica de la libertad (metafísica de las costumbres) le corresponde un correlato empírico. Así. Es preciso transitar de una razón abstracta a su plasmación en las instituciones. . pero impotente para realizarlo en el mundo objetivo de la moral pública. transitar del monologismo al diálogo. a) Una racionalidad autónoma «impura»: la razón experiencial A pesar de haber defendido reiteradamente el carácter «puro» de la razón. es dialógica. lógicotrascendental (exponiendo el momento puro. proclamando lo que debe ser. la aceptación en suma del monologismo. . ya que en definitiva tiene raíces biológicas e históricas. al que Kant denomina antropología moral. tanto en su dimensión teórica como en la práctica. no puede decirse en buena ley que la razón humana -teórica o práctica.La escisión entre un mundo nouménico y uno fenoménico. en suma. Si hubiera profundizado en la tarea de desentrañar las «impurezas» desde la que se genera. condena a la razón moral subjetiva a quedar siempre encerrada en sí misma. a la que añade una estética de las costumbres. del formalismo al procedimentalismo. Pero la idealidad de la razón pura tiene lugar en un ser que. la separación entre dos perspectivas. ni mucho menos las hermenéuticas. Esta es la reconstrucción que J. de la razón) se complementa con y se corrobora a través de un enfoque subjetivo (estudio de las disposiciones de la naturaleza humana). sino en sentido hermenéutico. la tradición que interpreta a Kant en conexión con la fisiología pondrá de manifiesto que la lógica y la conciencia son la expresión en el orden de la razón de impulsos que provienen de instancias infraestructurales. una razón experiencial. Conill presenta en El enigma del animul fantástico: una razón práctica es. porque es desde una experiencia hermenéuticamente entendida desde donde surge todo nuestro saber 42. práctica o pragmática. Con lo cual. Sólo con posterioridad a Kant se desarrollarán los estudios biológicos. En esta línea. biológicos e históricos.

en suma. sino como una razón realizada históricamente en la exterioridad. Siguiendo. que se critican recíprocamente 44. entienden que una racionalidad encarnada en las instituciones de una comunidad concreta es impotente para pretender universalidad. hacia un mundo construido por la razón formal. como un principio que se ha hecho real en las costumbres. en el caso de que haya sido puesta en cuestión. pues. en las formas de vida. Por tanto. porque no supera el contextualismo hacia el universalismo. creando solidaridad. una función pragmática y hermenéutica. es una razón procedimental la que desde los contextos concretos. Esta razón realizada en la historia no soñará utopías ni tampoco intentará buscar algún tipo de fundamentación que le lleve más allá de las comunidades y contextos concretos de acción. nuevos contenidos. ha traicionado a su pueblo: la razón humana es contextual. b) Racionalidad sustancialista y racionalidad procedimental Las éticas formales de corte kantiano y las aristotélicas se han transmutado hoy en día. Rawls en los últimos tiempos. con necesidades naturales y pragmáticas. es un ser natural y racional. en el sentido técnico y pragmático. y por eso autores pragmatistas como R. pero excediéndolos en sus pretensiones. Hegel entenderá por «eticidad» la perspectiva desde la cual no se considera a la razón práctica como subjetiva. y que la tarea de la ética no consiste en dar normas nuevas. Sin embargo. en sus instituciones. la perspectiva de sentido que es capaz de alumbrar la razón pura puede orientar la acción humana y puede servir para una más completa autocomprensión del hombre Tiene. experiencia. piensan los procedimentalistas que las normas morales forman ya parte de la vida cotidiana. es un deber tratar de conceptualizar los supuestos de tal democracia y devolvérselos a las gentes para reforzar su confianza en ella. a partir del sujeto humano en su complejidad vital (cuerpo. Obedecer a esa racionalidad inserta en lo real y prolongarla es nuestro deber. porque hacerlo supondría construir un mundo desde el sentimiento unilateral y abstracto de lo que yo desearía. Los procedimentalistas. lo que me apetece. c) La naturaleza dialógica de la razón Siguiendo a Kant. acción) 43. enfrentada a la realidad exterior. como una exigencia impotente.vez. respectivamente. virtudes y costumbres: en la sustancia ética. Universalidad e incondicionalidad son entonces atributos de la racionalidad-práctico moral. puede exigir valer universalmente. en las instituciones. es la racionalidad entrañada en la política la que nos importa: la «eticidad». Si bien hoy en día tal sustancia debe incorporar la noción kantiana de autonomía. de una comunidad. es preciso desentrañar el funcionamiento de la racionalidad moral en el ethos ya vivido de un pueblo. como «ser ético objetivo» 45. profesando lo que uno y otro denominan un «liberalismo político» contextualista 46. del punto de vista de la moralidad. Para los aristotélicos y hegelianos. como en desvelar cuáles son los procedimientos racionales para determinar si una norma es correcta. bloqueada en el interior del individuo. como Aristóteles y Hegel señalaran. pues. Quien desee ir más allá de su contexto. en éticas procedimentales y sustancialistas. por su parte. En una línea semejante trabaja J. ¿Por qué este cambio? . sin atender a la racionalidad ya inserta en lo real. Rorty se confiesan hoy hegelianos: para quien nace en una democracia liberal y quiere oficiar de filósofo. los procedimentalistas dan un paso más allá de Kant y creen que la tarea de la ética no consiste tanto en desentrañar la forma racional que hace de una norma una norma moral. a Kant. que habrá que recoger en un programa de reconstrucción de la razón pura.

empeñados en perseguir sus propios fines. pero. y consideran a los restantes sujetos como un medio para alcanzar sus metas privadas. si entendemos la sociedad como un sistema de cooperación. O. Nos referiremos a estas tres últimas. Racionalidad «comunicativa»: comunidad ideal y comunidad real Por su parte. no debe ser cada uno de nosotros quien lo compruebe «monológicamente». por último. por tanto. que tiene a la razón por autónoma. y sucede que lo primero que hallamos es que existen diversos tipos de racionalidad: una racionalidad lógica. creada por K. porque ya ha sido tratada con todo detalle en otro lugar 47. Por tanto. una filosófico-trascendental. Los sujetos tienen. por otra parte. Apel y J. y que son la racionalidad estratégica. es necesaria para dar cuenta de los supuestos de una sociedad democrática y pluralista. lo razonable subordina lo racional. el propio autor lo confiesa explícitamente: lo razonable presupone y subordina lo racional. Rawls recurrirá a una posición ideal de regateo. que la entiende como una facultad calculadora. de suerte que los participantes en una acción social se consideran recíprocamente como medios para alcanzar los fines que cada uno se propone. y la kantiana. a la que me referiré muy brevemente. porque la prosecución de tales fines sólo puede efectuarse en el marco de las condiciones de razonabilidad de la elección. en el sentido expuesto. es decir. tres tipos de racionalidad que guian las acciones sociales. haciendo uso del método trascendental descubrimos los rasgos de la razón misma. como la que anteriormente hemos descrito. por otra parte. . una racionalidad instrumental y. pero . confluyen de algún modo dos tradiciones de racionalidad práctica: la hobbesiana. Los famosos negociadores de la posición original son seres racionales en la medida en que saben que van a tener una concepción del bien y que será bueno adecuar los medios oportunos para alcanzarla. Habermas. que es lo único que posibilita el método rawlsiano 50. Ambas líneas interpretativas están latiendo de algún modo en dos conceptos trabajados intensamente por Rawls: el de lo racional y el de lo razonable 48. es razonable pensar que cuantos cooperan en ella deben compartir las cargas y los beneficios de un modo adecuado. una matemática. que apelarán a un criterio de justicia entendida como imparcialidad. la comunicativa y la discursiva. que late en el trasfondo de las democracias liberales: una articulación entre ambas. ni la razón autónoma kantiana pueden explicar por sí solas el concepto de persona moral. sino que hemos de comprobarlo mediante un diálogo entre todos los afectados por ella o a través de una situación ideal de negociación. que es el propio de la filosofía. La racionalidad estratégica es un tipo de racionalidad teleológica. En esta línea se encuentran la llamada ética del discurso. Ni la razón calculadora. porque sin contar con seres racionales. Cómo se articulan lo racional y lo razonable. puede acceder a la entraña misma de la razón. mal puede iniciarse cooperación alguna. pero aplicada a las acciones sociales. que apelará al procedimiento dialógico. propia del neoclasicismo y de las teorías económicas en general. el método trascendental. fines privados. porque son las que en este volumen nos importan al afectar a la dimensión práctica. Lo razonable presupone lo racional. y no sólo a los presupuestos de una sociedad con democracia liberal. mientras que la llamada justicia como imparcialidad de J. la ética discursiva pretende ir más lejos que Rawls. pero. desde un criterio adecuado de comparación. a su entender.Autonomía y cálculo: lo racional y lo razonable En la propuesta rawlsiana. en que el pluralismo es endémico 49. según los partidarios de la ética discursiva. porque.Porque los procedimentalistas han descubierto el carácter dialógico de la razón y piensan que para determinar si una norma es o no moral.

porque todo es medio para otra cosa. «descubiertas» por R. Pero. Alexy y J. y quien lo utiliza con otros fines le está dando un mal uso. La racionalidad comunicativa es aquella que posibilita el entendimiento entre quienes realizan una acción comunicativa. Lo cual significa.no como sujetos respetables en sí mismos. celebrado en condiciones de simetría. a su vez. según el cual una norma sólo será correcta si todos los afectados por ella están dispuestos a darle su consentimiento tras un diálogo. Naturalmente. porque les convencen las razones que se aportan en el seno mismo del diálogo. buscan cooperativamente tal entendimiento. Y. Es decir. entonces la afirmación kantiana de que hay seres valiosos en sí mismos carece de sentido. reglas que nos conducen al llamado principio de la ética discursiva. entonces la única salida racional que queda al hablante consiste en aducir las razones que tiene para creer que la norma es correcta. y que sólo pueden entenderse realmente si. Pero ¿puede llevarnos cualquier forma de argumentación a decidir racionalmente si la norma es o no correcta? La respuesta es que únicamente puede hacerlo aquella argumentación que se somete a unas reglas peculiares. que proporciona una orientación para la acción y un canon para la crítica de nuestras realizaciones concretas. en lugar de instrumentalizarse recíprocamente. Y es precisamente en este sentido en el que la ética del discurso cree descubrir -como hemos dicho. Habermas. este principio se refiere a una situación ideal de diálogo. si el oyente pone en cuestión la pretensión de corrección de una norma. es un elemento constitutivo de la realidad humana. todavía menos. de verdad de la proposición o de corrección de las normas.otros dos tipos de racionalidad práctica: la comunicativa y la discursiva. ni. no hay ningún momento de incondicionalidad en el mundo humano. sino que está presupuesta contrafácticamente cuando realizamos una acción comunicativa. si esto es verdad. porque en él nada hay respetable: nada hay digno de ser respetado por ser en sí valioso. esta idea nos permite conciliar la comunidad ideal a que tendemos con la atención a la comunidad real en que participamos. a mayor abundamiento. que no se da de hecho. es decir. pretensiones que normalmente son aceptadas por el oyente 51. En efecto. En definitiva. Ahora bien. Ciertamente. pero. existen entre ellos unas condiciones de simetría. la línea hobbesiana económica de que hemos venido hablando considera la racionalidad estratégica como la única racionalidad posible en las relaciones sociales: como la única racionalidad práctica posible. que carece de sentido el mundo moral todo. que es una idea que sirve de brújula para nuestros diálogos concretos y que permite a la vez criticarlos en la medida en que en ellos ni son tenidas en cuenta todos los afectados. si no hay algún otro tipo de racionalidad práctica. de veracidad de la expresión. ¿Cuáles son los elementos que hacen posible que se dé el entendimiento? En principio. el éxito de una acción comunicativa supone que el hablante eleva unas «pretensiones» de inteligibilidad de lo dicho. porque se consideran recíprocamente como interlocutores igualmente facultados. . como sujetos que algo tienen en común cuando pueden entenderse. es un componente ineludible de nuestro modo de ser humano. lo cual tiene unas repercusiones valiosísimas para el mundo moral. la meta del lenguaje humano consiste en lograr ese entendimiento. la idea de una situación ideal de diálogo en la que todos los afectados por una norma pudieran participar en las deliberaciones en condiciones de simetría es una idea regulativa. desde el momento en que forma parte de los presupuestos pragmáticos que dan sentido a las acciones comunicativas. con lo cual las razones contenidas implícitamente en la acción comunicativa se explicitan a través de una argumentación.

Madrid 5. Zubiri. L. Barcelona 1987. Madrid 1993. I y VII. 222 y 223. 55ss. Editora Nacional.. Madrid 1990. Historia. 1144b. cada afectado por una norma se nos presenta ahora como un sujeto autónomo en la medida en que tiene autonomía para elevar pretensiones de racionalidad con cada acción comunicativa y en la medida en que tiene autonomía para rechazar las pretensiones elevadas por otros interlocutores. Madrid 1991. Acerca del alma. 4 W. Tecnos. 5 A.. Etica a Nicómaco (= EN).. 12. Tras la virtud. tener verdaderamente en cuenta a todos los afectados en ellos tratándoles como interlocutores válidos 52. Dios.. expresando que cada ser dotado de competencia comunicativa es un ser en sí digno: digno de ser tenido en cuenta en cuantas decisiones le afectan en los distintos ámbitos de la vida social. Realidad y sentido.. 13-18.. Aranguren.. Ver los Documentos «Conciencia moral» y «Deber». 7 N. VI. mostrando qué resultaría para la medicina y la biología. 366ss.. Sobre el hombre.. 14. como alguien que debe ser tenido en cuenta de modo significativo a la hora de decidir normas que le afectan. Piaget. J. J. Univ. vuelve ahora por sus fueros. pretendido por el deontologismo kantiano. 6 X. La racionalidad. Salamanca 1993.. n.. Por mi parte. . sobre todo caps. Inciden en el papel del juicio. 433a. Madrid 1988. Fundamentos de bioética. 5. Kohlberg y la ética discursiva. Instituto de España. Ross. III. Gracia.. pero no son intelectualistas. 269. Por otra parte. Madrid 1958. L. Conill. 10. Buenos Aires 1981. Crítica. De suerte que cualquier norma que se decida sin tener en cuenta a todos los apectados por ella es inmoral.de modo que el universalismo no está reñido con el compromiso con la comunidad real: no es. ADELA CORTINA 10-ÉTICA págs. parte 1ª. Pintor-Ramos. para la empresa y la economía. pues. El momento de incondicionalidad. El enigma del animal fantástico. cap. a mi juicio. Tecnos. 2 X. A.. 3 Acerca del alma. Eudema. La ética de Zubiri: El Ciervo.. 434a. La racionalidad. necesario plantearse la disyuntiva: «o universalismo o solidaridad con la comunidad concreta». de Salamanca. Charcas. D. Rescher. Gracia. L.. 1144a. Rescher. D. III 11. 1963. 1 Este modo de entender la racionalidad es propio del pragmatismo tomado en su más amplio sentido. cap. Etica. Zubiri. Conill.. ver N. Aristóteles.. 10 D. 8 EN VI. 507-509 (1993) 10 y 11. J. 12. cap. 327-375 . porque quien se sabe comprometido con lo universal sabe que su compromiso empieza en la comunidad real. 23. y realizar la razón en la historia. Alianza. 16-19. Primum non nocere. MacIntyre.. para la convivencia ciudadana y las creencias religiosas.. de superar la impotencia de la filosofía. VII. Real Academia Nacional de Medicina. Revista de Occidente. como las que siguen la línea de J.. Madrid 1990. 30-32. modestamente me he permitido ocuparme de esta ética en Etica sin moraL Tecnos. Por eso urge llevar a cabo la tarea de aplicar a los diversos ámbitos este principio de la ética del discurso.. Con lo cual se nos revela como un interlocutor válido. Madrid 1986. 9 Este sería el caso de actuales éticas cognitivistas. Ese sería el modo. 149ss. Naturaleza.

17 La expresión es de L. mientras que M. Apel La transformación de la filosofía. H. Tratado de la razón critica. Madrid 1974. J. en El politico y el científico.. J. Conill. Paidós. 21ss. Cortina. 115-120. parte I. 180ss. Paidós. 56. 24 Tras la virtud constituye una crítica del emotivismo hodierno y un intento de recuperar la racionalidad de lo moral mediante un «cierto aristotelismo».. 25 J. Conocimiento e interés. cap. La ciencia como vocación. 3. Etica y metaética. O. 30 K.1992. 3c. . Conferencia sobre ética. 3. Alianza. ver al respecto: A. 341ss. Etica mínima. Historia de la ética.. De la crítica al emotivismo. Madrid 1991. A. Barcelona 1989. Barcelona 1971. 13 K. Taurus. Madrid 1986. El principal sistematizador del emotivismo es Ch. sección 3. 26.. Kraft intenta convertir los imperativos éticos en imperativos técnicos. verdad y lógica. Cortina. Introducción. Viena 1930). Taurus. A. Popper. Hudson en La filosofía moral contemporánea. 91. Iibro III. 22-26. Ayer. Etica mínima. 469. II. 18 D. Salamanca 1992. Stevenson en trabajos como Etica y lenguaje. Habermas. cap. Miseria del historicismo. Paidós. y V. Cortina. IV. Cincel. Apel. Sociedad castellano-leonesa de filosofía. Madrid 6.1980. Apel. cap. Hume. Barcelona 1981. Una buena exposición acerca del emotivismo es la ofrecida por W. Teoría de la acción comunicativa. parte I. Madrid 1982.. A. Cortina. 29-30. A. 124 y 125. La transformación de la filosofía. Habermas. Paidós. 1325b. 31 H. como moral social y política de nuestra realidad española. 14 EN VI. El enigma del animal fantástico. Albert. Barcelona 1982. I. Wittgenstein.11 Política. Razón positivista y razón comunicativa en la ética. 47. 20 Ibid. 1139a. q. Julius Springer. cap. Madrid 1991. 2. Madrid 1987. ver T. 89ss. A. O. 12. Critica y utopia. 15 EN VI. Conocimiento e interés. Cortina. Sur. 12 Para las raíces pragmáticas de la razón «pura» kantiana. libro Il. 1-2. 23 A. 22 A. K. sección 1ª. Tras la virtud. 27 J. Barcelona 1971. A. 28 De hecho. a. 79-89. sección 1ª.. Conill. Tratado de la naturaleza humana. 29 K. 16 Summa theologica. 19 Ibid. Madrid 1985. Teorema. 82 y 83. A. 2.. Cortina. J. en Reexamen del positivismo. Espasa-Calne. 1139a. La transformación de la filosofía. Alianza. Critica y utopia: la Escuela de Frankfurt. 363. Albert. La sociedad abierta y sus enemigos. Martínez Roca. parte III. Cortina. El enigma del animal fantástico. Schlick intenta reducir la moral a psicología (Fragen der Ethik. MacIntyre. Habermas. libro III. MacIntyre. Tecnos. 298 y 299. Valencia 1978. 26 M. los representantes del neopositivismo lógico se escinden en este punto: autores como Ayer optan por el emotivismo. Tecnos. Etica mínima. D. 89-96. Taurus. 352ss. Madrid 3. Madrid 1973. I. Alianza. L. Etica mínima. 4. Lenguaje. Buenos Aires 1973. 21 Ibid. me he ocupado en La moral del camaleón. 1. 92-99. O. Weber.

cap. Madrid 1946. S. Justicia como equidad. Cortina. Racionalidad y acción humana. 4. en tal caso. Sobre los delitos y las penas (1764). § 141. ver A. 37 J. A. Ibid. Domingo. Cortina. nos vemos obligados a suponer que lo hace para comprender el hecho de que existan imperativos categóricos y de que los hombres hayamos organizado todo nuestro mundo «bajo la idea de libertad». Mosterín. n. de García-Morente. 42 Esta es la tesis central expuesta ante todo en El enigma del animal fantástico. 43-52. Razón comunicativa y responsabilidad solidaria. Contingencia. Quintanilla. . 38 Esta línea hobbesiana del egoísmo calculador recorre la historia de la ética y permanece hoy viva en obras como Morals by agreement de D. la voluntad no actuaría libremente. A. Madrid 1978. Paidós. 48 J. El utilitarIsmo. 3. si no es porque brotan de una facultad de lo intersubjetivo? 41 Grundlegung zur Metaphysik der Sitten. 94-95 (1989) 95-99. Tecnos. Etica sin moral. En la actualidad. el utilitarismo sigue siendo potente en la obra de autores como Urmson. Salamanca 1985. Cortina. 45 G. y en las teorías económicas de la democracia. A. A. 46 R. 92 y 93). The Logic of the Moral Sciences. Principios de filosofía del derecho. A. Londres 1987. 40 Cómo puede la razón mover a la voluntad a obrar es un arduo problema que la Fundamentación de la metafísica de las costumbres deja sin resolver. Centro de Estudios Constitucionales. Rorty. si carecemos de la libertad necesaria para cumplirlos? Y cómo comprender que tales deberes exijan ser universal y necesariamente cumplidos. Alianza. Conill. 119 (1993) 37-62. S. Mill (1806-1876) y Henry Sigdwick.32 M. porque el elemento que sirve de puente entre la razón y la voluntad -el sentimiento de respeto a la ley racional. de A. Rawls. Para una crítica a esta postura. 49 J. Cortina. ironía y solidaridad. Etica sin moral. La actual contribución de Nietzsche a la racionalidad hermenéutica y política: Estudios filosóficos. nos resulta imposible explicar cómo obliga la ley moral. Y como no tenemos otra categoría para entender los acontecimientos si no es la de causalidad mecánica. Sin embargo. 434 y 435 (trad. W. Brandt. Duckworth. Lyons. 143. 35 J. John S. 43 J. 33 Ver Documento «Sentimiento moral». partes I y II. Sígueme. Cortina. Las virtudes de la racionalidad instrumental: Anthropos. cast. ver C. Madrid 1986. 75 y 76. Un caso similar es el de J. Thiebaut. 34 Este principio aparece por vez primera en el libro de Cesare Beccaria. 39 Ver también Documento «Deber». pero los utilitaristas considerados como clásicos son fundamentalmente Jeremy Bentham (1748-1832). 2. Madrid 1992. 44 Para esta polémica. Barcelona 1991. 47 Ver la Documento «Justicia». Rawls. Qué sentido tiene exigir el cumplimiento de determinados deberes. Gauthier (Clarendon. F. IV. 154. 36 Ver Documento «Felicidad». ya que. La moral del camaleón. sobre todo cap. Etica aplicada y democracia radical. Oxford 1986). Smart.4. n. Mill. Espasa-Calpe.no puede funcionar mecánicamente como causa de la puesta en marcha de la voluntad. Los límites de la comunidad. Hegel. Mill.

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