Tentativa de un concepto mimético operable de movimiento social basado en una réplica a Álvaro García Linera: intelectual destacado del

proceso social boliviano de los últimos tiempos
UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR Escuela de Sociología y Ciencias Políticas Materia: Sociología de los Movimientos Sociales (9no. semestre) Prof. Lic. Napoleón Saltos Carlos B. Pesantez

Entre los más estudiosos teóricos del proceso social boliviano sin duda que destaca Álvaro García Linera, por eso interesa en este punto hacer un examen sobre el procedimiento por el cual García Linera intenta construir un concepto de movimiento social basado en las ciencias sociales 1. De dicho esfuerzo tengo la impresión que resta sobremanera el interés que podría suscitar un enfoque de moviendo social basado en el estudio de los campos mediales de aprendizaje colectivo que muy bien pueden llegar a neutralizar la vieja de idea de actor contradictor y permitir el nacimiento de una semiosfera política a nivel prospectivo, con una lengua natural y territorio definidos, pero abrigando un concepto de cultura mucho más amplio del actual. La razón de esto según parece está en que cuando se mira la lógica de los movimientos sociales estos son asumidos desde los patrones de la teoría de la fuerza que han abrigado el entramado de acciones de la mayoría de grupos de acción social en los últimos doscientos años. Pensar bajo esos cánones significa operar bajo la premisa del poder y cuando se piensa desde el poder o contra él se entra en el encierro de una lógica del dominio que únicamente termina o bien trasformado a los sujetos de la dominación o bien construyendo panideologías del orden que nunca se justifican sino con un recurso metafísico de universalidad que casi siempre atrapa los discursos críticos en un régimen de violencia o código negro. De acuerdo con esto García Linera hace operar un conjunto de estructuras de acción y la economía de las propias acciones contrariales, bajo un paradigma ampliado de sociología de los movimientos sociales muy parecido al dogma de la fuerza, bajo el principio si bien no clásico sí de sujeto negativo o contradictor. El autor parte de una definición de movimiento social ya clásica desde las primeras publicaciones de Tilly y
1

Álvaro García Linera, Los movimientos sociales en Bolivia, Ed Plural, La Paz, 2004.

tal y como ocurre con las organizaciones violentas y pacifistas en tanto extremos de la acción contrarial. pero que busca estar siempre aislada de cualquier lógica social devenida exógenamente. en base a su voluntad de poder. El reconoce en los movimientos los de orden reivindicativo y los de orden estructural. Casi todos lo movimientos los tienen y en distinto grado tienden a sobrecargar su identidad sobre esos mismos métodos. Esta se logra a partir del ensamblamiento de matrices culturales. Pero no se toma muy en serio la idea de que puedan rotarse equivalentemente los campos de demandas y exigencias y ser aun tiempo reivindicativos y a otro políticamente estructurales y. cuando esto ocurre se trata de movimientos con un fuerte influjo simbólico. como es sabido. campo de identidades y recursos de movilización para hablar en la vieja jerga. con esto buscan el encascaramiento del grupo en una burbuja contrasistémica que se reproduce por la sinergia lograda por esos factores interaccionados. lo que genera un distanciamiento de los otros en tanto grupo. no incumbe en grado mayor a la dinámica de funcionamiento de las organizaciones. Lo que las caracteriza es que buscan una identidad absoluta entre demanda. Segundo. una identidad capaz de englobar a todos los miembros afectados. Esto. último y tercero: sus métodos de movilización o repertorio. que estructura tres radios analíticos sobre los procesos de acción contrariales: el primero hace referencia al coche estructural del movimiento. o. Así mismo descuida el hecho de que este cambio de perspectiva . casi todas se enmarcan bajo mecanismos jerárquicos de toma de decisiones internas y no puede ser de otro modo cuando de lo que para ellas se trata es de acciones móviles que tienen que centralizar las decisiones. a la estructura orgánica o aquello que otros tiempos se llamaba simplemente organización y aparato. A continuo de esto García Linera practica una tipología de los movimientos en torno a su disposición frente al Estado. lo que es lo mismo. esto es el campo teatral y sus elementos de escenificación. de ahí que la diferencia de identidad en los movimientos sociales solo sea posible a partir de una lógica de distanciamientos y negaciones mutuas.sus allegados (sobre las publicaciones de Tilly y otros consúltese las notas de pie del mismo autor). experiencias y condiciones locales. que aquello está determinado por los ritmos en la acción de la protestas y la recepción o rechazo de las instituciones puestas en cuestión. así tambien en las organizaciones micrologicamente se intenta una reducción de complejidad sistémica.

En la vida moderna se puede decir que en todo movimiento social existe una tricotómica relación entre discurso. o condición étnica) no sean maleables a la reproducción sistémica. esto no quita que grupos con demandas de tipo estructural (de clase. no hay más aquí que la condición interpelante del diferente que no puede entrar integradamente sino como un corpus flexibilidador de las barreras sistémicas. se hable de táctica y estrategia. pero esto desafía de algún modo la integración sistémica. Así. por fuera de los movimientos sociales. estrato. la sustancia sistémica se demuestra mucho más tolerante y más aún dice del grado de integración alcanzado. el que en las organizaciones cerradas con presupuestos universalitas y olísticos. no dice tanto de la capacidad de esas organizaciones para permanecer fiel a sus objetivos internos mayores. pero en ningún momento se ha desprendido de ellos su legitimidad nada más se le ha agregado una componente de legalidad. Empero. allí efectivamente uno puede de observar de inicio los desfáces entre discurso y legitimidad solventada por una impronta legal que prontamente acallará cualquier acción contrarial. El caso boliviano es un buen ejemplo. la lucha por los derechos fundamentales. en ambos escenario la colonización del enemigo se vuelve ficticia. o de reforma o programa como momento distintos de la lucha de clases.. ecológicos. como sucede con las socialistas y leninistas. Cuando el discurso permanece fiel así mismo es por que las fuentes de legitimación proveen un capital pluspolítico eficiente. o medios de corrupción personal. (pe. Cuando un movimiento social es capaz de llegar a ser poder y puede poner en práctica su programa. cuando no.). etc. generacionales y de genero. E incluso. pues. O sea la integración sistémica se produce cuando pueden ser reducidos los márgenes de complejidad generados por actores inconformes. sino del grado de integración que en veces logran en el sistema y en veces no. aunque son los grupos reivindicativos los propensos a caer en una dinámica reproductiva estatal.en la protesta no tiene tanto que ver con las características del movimiento cuanto que con la capacidad del sistema absorber demandas y necesidades. legitimación y grado de colonización del adversario. . Este es el punto más sensible de todas las relaciones que los movimientos sociales pueden tejer en torno al poder. medios culturales. por ejemplo. es síntoma de que la integración sistémica se ha impuesto. pueden ser coacciones. el como se produzca esto no es algo que importe decididamente.

Al interpretar los elementos simbólicos de los que se valen los grupos humanos es preciso intervenir en ellos con una teoría predispuesta en ese sentido. política y cultura. Así importa más en el análisis los movimientos no tanto el sí son eficaces a la hora de hacer valer sus propuestas. En este sentido sólo hasta aquí llega la competencia de una teoría de los movimientos sociales construidos con los diferentes paradigmas de la teoría social del sistema o de la acción. Confrontar un enfoque de este tipo en principio se vuelve posible si un piensa en que se trata de un tercer-objeto caracterizado por . Puesto que se genera un marco de confluencia de complejidades no mediadas sistémicamente es por lo que son posibles los marcos de acción contrasistémicos. pero aunque puedan ser integrados en las subesferas sistémicas son menos propensas hacerlo en las de la cultura y el lenguaje. De esta manera entre los límites de sistemas y entrono se abre un plexo simbólico que es más propenso a abrirse de los códigos formales y a los imperativos de integración. Los proyectos de reforma tienden casi siempre a descargar sus metrallas sobre estos tres tópicos. No obstante. Como alternativa se hace preciso la revisión de los campos mediales no-sistémicos. y lo hacen toda vez que sus punzadas van siempre sobre los subsistemas centrales de la economía. por eso importa más una lectura de los mecanismos de funcionamiento que la desenvolvimiento ideal del sistema. la manera como los sistemas buscan relacionarse con su torno a través de mejorar sus redes de información. pues en tanto resisten son perfectamente integrables en términos sistémicos. Cuando se introduce el campo de la producción simbólica la reproducción sistémica se relativiza en el campo de la cultura de manera decidida en un lugar inter-medio o medial. por tratarse de un objeto débil y un poco difuso el campo simbólico tiende mayormente a ser desestimado y aun más cuando se trata de lidiar con afinamientos teóricos que pretenden construir poder desde el orden del discurso como que si este fueran algo así como una herramienta de poder y no tuviera el mismo sus propias lógicas de interacción. Los movimientos sociales tienden a actuar sobre las líneas de tensión fundamentales de los sistemas sociales. diríamos en términos de Luhmann.Pero una integración absoluta es así mismo ficticia.

esta siempre apunto de desintegrarse pero sobrevive en su propia tensión.una medialidad contenida entre un tu y yo o un interior o un exterior. que neutraliza toda visión de orden y cambio que es la está in nuce en todo grupo de acción sistémico o contrasistémico. que siempre es lo más cercano al espacio. se habla de un tiempo móvil que graba en un signo un tiempo cíclico de constante sincronía.. puede ser el arte o puede ser la cura antiestrés. Según los ritmos de la vida y los dispositivos de la cultura esa desrealización en el tiempo se aminora bajo el clímax de ciertas circunstancias. por así decir. de un año a otro. . un lugar donde se sostienen múltiples tensiones y que constituye un repertorio que agujerea la palabra en el vació de esas tensiones y sostienen la imagen. en cambio. y el problema del pasar de un día a otro. Así vista las cosas el cuerpo social andino visto como imagen (imago. pero ese campo de tensiones es siempre manifiesto y problemático e incluso es la economía primordial de los sistemas actuales de reprodccció0n social capitalista. etc. ciertos grupos humanos. un símbolo e inclusive un lenguaje. Desde el punto de vista de la medialidad ello se produce por que los grupos tienden a rebasar los límites de sus campos mediales de una manera que los hacen explotar o no los comprenden. cuando se habla de espacio. pero es ante todo un icono una imagen que más que ser bella es como decía Deleuze. sincrónicamente. intermedio. este tiempo-espacio podría muy llamarse mundo sincrónico. Los grupos humanos viven siempre atados a un campo medial que es el que sostiene su existencia en un mundo sincrónico y neutraliza los ritmos temporales y en el símbolo tienen una de sus primeros escudos contra el tiempo. en una dinámica de fuga histérica hacia el futuro. El espacio medial está caracterizado porque en él versa un dispositivo de tiempo-espacio estático. precisa de una teoría medial. se convierte entonces en el primer elemento de estrezamiento. En otros pueblos como el andino. en esos casos es posible caracterizar con más precisión el porque los símbolos son escudos del espacio medial en los que pueden llegar a vivir a un solo tiempo. decía José Lezama Lima). Cuando sucede que las sociedades modernas occidentales entran en el tiempo lo hacen de manera lineal. Ese capo. Puede ser un signo. Esta limitación obedece a una determinada concepción del tiempo que hace que nos situemos en el espacio: en este sentido en Occidente el tiempo dibuja una línea de progresión que moviliza el presente.

no sucumben porque no logren . Entonces: ¡No una sociología del poder y el conflicto! ¡No una sociología de los actores ni una críticas de las ideologías. es decir. nada más que un versión de implicado. y aun más aun distanciamiento de los tacticismos con lo que los actores puedan decir de sí y de sus acciones. El concepto de resonancia. amerita igual rigor que cualquier otro enfoque. por tanto. puede habilitar una discusión interesante entre plexo simbólico y formación mimética como estructura de aprendizaje colectivo. Esto. un ejemplo resultarían ser los cocaleros bolivianos. Por otra parte esto debe llevarnos a pensar que los movimientos sociales no se agotan en la practicidad de sus exigencias y demandas. interpretarlos no bajo una lógica instrumental pero sí simbólica. sino una teoría mimética sobre el aprendizaje colectivo!. Separémoslo primero del orden de justificaciones racionales. puede gratificar y compensar con creces la ambición de la teoría. a si como el antiguo Movimiento sin Tierra de Brasil. Me parece que cuando García Linera asume en algún caso los argumentos del interaccionismo simbólico rosa al menos esta preocupación. que él toca de pasada. estratégicas y morales o de justicia que puede producir y presentémoslo desde un orden en donde se rompe el significado para dar lugar a libre juego de significantes mediatizados por la acción colectiva.Como se ve al estar frente a estas situaciones la ambición de la teoría no tiene porqué perder un ápice de complejidad. sin embargo. Así pues. pura información de un objeto complejo sujeto que habla y por eso tiene la virtud de ser medial. El plexo simbólico de un movimiento social me parece se hace asible inmediatamente cuando se manifiestan en acciones colectivas concretas sean en la confrontación abierta o bien en la resistencias cotidianas emanadas diariamente desde sus campos de significados –básicamente a punta a su modo de vida y la carga diaria de los símbolos con que vive. sólo una teoría de la medial de la sociedad informada antropológicamente y pensada como formación discursiva mimética. De otra parte. puede una teoría medial cultivar de alguna manera los ritmos políticos-estratégicos de los movimientos sociales a la hora de confrontar los problemas de legitimación. Sobre este punto hay algo más que decir todavía. sus autoidentificaciones no tiene para la teoría sino el carácter de una aproximación heurística y. dicho sea de paso. a los zapatistas mexicanos.

pags. a fin de cuentas se trata de ver el cómo se transmite medialmente la información recibida. que no es necesariamente un intento de subordinar y substraer al orden establecido la dinámica de la diferencia en que los actores oprimidos y dominados legítimamente se desenvuelven. Scott: La Dominación y el arte de la resistencia. el cosmos político que les posibilita la credibilidad de sus bases consiste en que son portadores de cuerpos imaginarios eutópicos que se manifiestan concretamente en la cotidianidad de sus proyectos y que hacen rever un nuevo campo de significados. Este punto en general intenta decir que ningún grupo mientras viva de un espacio medial puede cerrarse completamente a lo externo. 165-187. pero los mecanismos internos necesitan de explicaciones de funcionamiento intra que tienden a ser tautológicos en la medida de que no revean un posible regreso sino al exterior si a sus límites. lo difumina al punto de convertirlos en espectro sociales. C. Esto implica comprender mejor la lógica de los espacios mediales 2 Véase. Los movimientos. J. 1999. FLACSO. Hay que decir que el orden de los símbolos aquí no es simplemente la extensión iconográfica pública de sus propuestas. ella debe crear disposición del grupo a receptar la información de igual manera solo así es posible un grupo. pues a la ves que diluyen el tiempo sincrónico de la sociedad. Si esto último puede ser visto cambio social es un debate que aquí dejamos en suspenso. se puede hablar de espacios de resonancia efectivos. en una “trascripción oculta” 2 al modo del trabajo erosionador de un topo. bloque o movimiento social. luchan directamente en el campo del símbolo. todavía requiere un enfoque sistémico. si esto es canalizado por una cultura al menos medianamente bien. sino que constituye una amalgama real que logra condensarse en modo de acción y lucha peculiares. entonces. por Gerrit Burgwal en: Antigua modernidad y memoria del presente. Pero prontamente lo abre en la medida en que una compresión de lo otro en lo exterior necesita de vías de escape que deben ser más fuertes cuando salen que cuando se recluyen trayendo información de la otredad. . son pequeñas esferas que formatean en cada uno de sus miembros su plexo simbólico de orientación en el mundo de la vida. pues en tanto una sociedad culturalmente represiva como la capitalista. tejen las posibles osmosis necesarias para el ampliación de la semiosfera social. pero al menos en campo del símbolo aumenta la densidad de la cohesionalidad grupal. El como se logra esto hacia fuera. citado. lo hace justamente bajo una enérgica reacción cultural contra su cuerpo colectivo que lo tensiona y a la vez lo solidifica.realizarlas en su inmediatez. Quito. Yale University Press.

como supone por ejemplo. Y aquella reproducción no se produce sino bajo el espació mimético de aprendizaje pos-uno y con las cargas de acción de resonancia que se producen los actores entre si mismo. Sin reproducción simbólica los movimientos sociales no lograrían articularse. visto así solo tendría la disposición en masa de un proceso mimético formal de mera imitación –y ello fortalece indudablemente en cierto modo la tesis del rebaño y de la base social inculta e imbuida. 3 Un punto decisivo aquí es que el enfoque por cantidades de resonancia. no de acciones de individuos. resonar en el colectivo la idea de un proyecto común. ensamblados comunionalmente. sino que en términos de un proceso de a-dos. De ahí que el campo de resonancia. conforme a una esferología política. El lenguaje e imágenes se producen en un campo pos-uno resonante y mimético convertido en símbolo. sea más bien una caja con articulación. . La condición resonante es mimética en la medida en que teje en el cuerpo colectivo la dinámica del-más-de-uno recogida en el símbolo de manera casi uniforme. posnacional. si bien puede ser vista como una “maquinaria social de producción de significados de la sociedad” no articule solo una dinámica por fuera del contexto micro sino que. Es el símbolo condensado el que hace posible la protoesceca del despliegue y la movilización de recursos y capitales colectivos de los movimientos sociales. sus iconos mismo. no puede partir per se de grupos grandes como la nación ni de efectos de socialización o racionalización totales. sino de símbolos condensados. poscolonial. Así no se trata de que un movimiento social esté compuesto insípidamente de una base social. En la medida de que cuestiona estos límites se diría se trata de un enfoque posmoderno. el paradigma de la construcción de la nación y el estado y las viejas teorías de racionalización extensiva a lo Weber. la mimesis constituye el campo abierto de aprendizaje colectivo donde no hay otro imperativo que la reproducción simbólica que permite durar. de a-tres – y esto no importa tanto en términos numéricos–.y el como se desenvuelven los grupos humanos cuando sufren de roces entre sí3.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful