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Te recuerdo Pepe en estas

Te recuerdo Pepe en estas Revueltas ¡QUEREMOS TODO, TODO NUEVO Y PARA TODOS! n ú m

Revueltas

¡QUEREMOS TODO, TODO NUEVO Y PARA TODOS!

número 43

de sus celdas. Se dan la

mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos.

Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como

en un teatro

Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita:

«la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable ”

Firmeza en el rostro de

salen “

José Martí, corresponsal en Chicago del periódico La Nación de Buenos Aires. 11 de noviembre de 1887

Nuestro candidato NO tiene registro legal

Julio López Chávez (natural de Chalco, Estado de México), ejecuta- do el 9 de julio de 1868. La justifica- ción de su asesinato ‘legal’ fue: “Ju- lio López ha terminado su carrera en el patíbulo. Invocaba principios comunistas y era simplemente reo de delitos comunes. La destrucción de su gavilla afianza la seguridad de las propiedades en otros muchos distritos del estado de México. En este estado, como en otros muchos de la República, tiempo vendrá en que sea preciso ocuparse de la cuestión de la propiedad territorial; pero esto por medidas legislativas dictadas con estudio, con calma y serenidad, y no por medios violen- tos y revolucionarios”

Julio López Chávez

dictadas con estudio, con calma y serenidad, y no por medios violen- tos y revolucionarios” Julio

MÉXICO, 27 DE ABRIL DE 2013

Léelo, reenvíalo, y si es posible, reprodúcelo y hazle circular

La crisis de los socialistas y demócratas mexicanos

De monstruos y política «» Marco Rascón

El viejo régimen político en México persiguió y rechazó de manera autoritaria y represiva una estructura política de derechas, centros e iz- quierdas. Hoy es nuestro modelo político que legitima el orden económi- co que tenemos. El PRI a partir de 1940 se convirtió en partido de Estado basado en la unidad nacional haciendo del nacionalismo revolucionario una ideología al servicio de la oligarquía, ejercida verticalmente desde el presidencialismo; corporativizando el voto y subordinando la organiza- ción obrera, campesina, popular y empresarial. Ser oposición desde la derecha o la izquierda era un delito contra su unidad nacional y, para ello, había una policía especial llamada Dirección Federal de Seguridad (DFS), que convertía la crítica al régimen en delitos de «deslealtad a nuestra idiosincrasia» y en «conjuras extranjeras». La influencia del exilio español y el asilo de León Trotsky durante el sexenio cardenista acentuó la tradición de México como refugio para muchos latinoamericanos independentistas y libertarios desde Simón Bolívar y José Martí hasta César Augusto Sandino y Julio Antonio Mella; luego vinieron Fidel Castro, el Granma, los revolucionarios cubanos y los intelectuales provenientes de Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Perú y Guatemala, que marcaron a México como un lugar donde se forjó buena parte del pensamiento latinoamericano tras la independencia de España y como deslinde de la Doctrina Monroe impuesta por Norteamérica. Paralelo al pensamiento latinoamericano, emergió también el pensa- miento socialista a lo largo del siglo XX. La presencia del marxismo en las luchas obreras por la independencia sindical desde la formación de la CTM y el agrarismo poscardenista dan impulso al crecimiento del pensamiento socialista independiente y opositor al régimen priista.

socialista independiente y opositor al régimen priista. continúa en la pág. 2 Primero de Mayor «»

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Primero de Mayor

«» Proyecto para armar

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DE MONSTRUOS Y POLÍTICA «» Marco Rascón

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En 1968, los núcleos marxistas se enfrentan a la disyuntiva de recono- cer la importancia de la lucha por la democracia e incorporar a ella los objetivos clasistas que constituían su base ideológica, pero en una nueva realidad nacional e internacional difícil de esquematizar. La represión gubernamental en Guerrero y Chihuahua, así como el 2 de octubre y el 10 de junio, abrieron las formas de lucha planteándose desde la vía electoral hasta la lucha armada. Todas tuvieron que enfrentar la acu- sación de ser productos de «conjuras comunistas del exterior», «subver- sión contra la unidad nacional» y «atentados a nuestra idiosincrasia». Pre- vio a la reforma política de 1977, las cárceles y los panteones estaban llenos de socialistas presos, ejecutados y desaparecidos. La persistencia, la lucha de masas, los afanes reformistas, la conquista de la legalización del PCM, del PRT y las crisis económicas fueron abrien- do los espacios y se constituyó la primera fracción de diputados socialis- tas, reflejo de la obra de los esfuerzos insurreccionales armados y un po- deroso movimiento social anticorporativo en las ciudades, en el campo, los maestros, burócratas, mineros y obreros de la industria. Hoy, todo eso parece haber desaparecido en la conciencia y la memoria…de los mismos socialistas. En 1988, el rompimiento del cardenismo con el PRI significó un impul- so histórico inédito, a las causas de los socialistas en la larga lucha por la democratización del país, en un momento en que el PRI roto, abrazaba el neoliberalismo. Esa ruptura de 1988 aceleró los cambios y las reformas, poniendo en crisis la visión conservadora y extremadamente gradualista que predominaba en los partidos socialistas. Nace el PRD como producto de demócratas y socialistas, que hoy han quedado atrapados y sin salida en esa entelequia llamada «las izquierdas» que, en su desvarío, han asumido y logrado la defensa de la cola del dino- saurio priista y su regreso. Esa «izquierda» ha perdido prestigio social y consistencia programática, misma que se ha reflejado en el deterioro de la práctica democrática, el olvido de los principios y de sus orígenes. De ser los socialistas transfor- madores, ahora la «izquierda» llama a «resistir» aliándose y atándose al pasado, sirviendo a viejos cacicazgos sectoriales y regionales corporati- vos. La «izquierda» al mismo tiempo que denuncia las formas clientelares, las practica. Los que desde el gobierno dan, se dicen de izquierda… pero no los que reciben; pues el clientelismo es hoy parte de nuestro sistema de partidos, y los beneficiarios cautivos aceptan todas las tarjetas sin cues- tionar la etiqueta. Por su obra, el pragmatismo y el oportunismo también se hicieron populares. La «izquierda» autoproclamada, en su vacío conceptual, dejó de ser lai- ca y humanista. Ser radical de izquierda, es ser dogmático, sectario, cóm- plice del vandalismo, religiosos de sí mismos y hacer de las demandas justas, caricaturas. Para los socialistas y demócratas, salir de la trampa conceptual de ser «izquierdas» funcionales al sistema que se cuestiona es necesario para recuperar principios, lo que diría Regis Debray: «una revolución en la revolución» en la práctica y las ideas.

www.marcorascon.org @MarcoRascon 2 pág. «» 27.04.13 : Revueltas 43 ————————————————————–

Las clases de lucha en la lucha de clases

Karl Marx Mijaíl Bakunin

30 de mayo de 1814

Dado que los anarquistas no han luchado

por construir partidos, ni gobiernos, ni Estado, y

solo se han unido para luchar contra esas insti-

tuciones y la sociedad capitalista que los hace posible, sólo puede decirse que hay corrientes anarquistas radicales y pacíficas. En cambio,

5 de mayo de 1818

en

nombre del marxismo han surgido millones

de

partidos, decenas de gobiernos (Rusia, Chi-

na,

Europa, Cuba, Nicaragua) y proyectos para

sociedades futuras haciendo ver que hay por lo menos 20 interpretaciones del marxismo. Sin

embargo, a partir de los años sesenta del siglo

XX las luchas en las calles de los jóvenes pare-

cieron identificarse más con el viejo ideal anar- quista de los sin partido —muchas corrientes marxistas, en los últimos tiempos, principalmen- te las socialdemócratas, han desprestigiado al marxismo—. Mijail Bakunin (1814-76) y Karl Marx (1818- 83), luchadores por la revolución mundial de los trabajadores contra la explotación capitalista, fueron amigos pero se confrontaron ideológica- mente en la Primera Internacional (1864-72) en

los años sesenta del siglo XIX: Cuando Bakunin

se presentó en Londres en 1864, Marx lo enjui-

ció así en una carta a Engels: «Es una de las

pocas personas que al cabo de dieciséis años no sólo no ha retrocedido, sino que ha evolucio- nado considerablemente». Bakunin, por su par- te escribió en una carta: «Desde que abando- namos pública y solemnemente a la burguesía en el Congreso de Berna, no sé de ninguna otra sociedad, cualquier otro ambiente, que el mun- do de los trabajadores. Mi país es ahora la Inter- nacional, de la cual usted es uno de los funda- dores más importantes… yo soy su discípulo, y estoy orgulloso de serlo». Bakunin escribe que bien podría llegarse «a una lucha entre los dos no por una cuestión personal, sino simplemente por principios, es

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Lee para cuando grande no des pena nieto (decía la abuela para incitar la lectura entre la prole) Este documento se produce en una PC Pentium IV a 800 MHz, con soft- ware pirata, la señal de Internet se la bajamos a un vecino, es decir, no con- tamos con recursos que nos permi- tan realizar un mejor producto, así que si lo lees, lo reenvías, en el mejor de los casos, lo reproduces y le haces circular, de ciudadano en ciudadano, mucho te lo agradecemos.

Proyecto para armar

Primero de Mayo

«» Ortega

Una de las novelas importantes de nuestra mocedad, que leímos con un enorme entusiasmo, fue «La Madre» de Máximo Gorki. Después vendría «Así se templó el acero» y otras. Recuerdo vaga- mente, creo que, según Gorki, fue el líder comunista Pavel quien al amanecer el primero de mayo —con enorme entusiasmo para encabezar un desfile obrero y campesino en su pueblo fabril en la Rusia anterior a 1917— exclamó: «arriba pueblo trabajador». La manifestación terminó —como era predecible— con una brutal represión del gobierno monárquico zarista. Desde entonces, para muchos de nosotros —»proles», como diría la peque Peña— es un día «sagrado», es un día de fiesta, de reclamo y combate de los trabajadores contra la explotación capitalista. Afortunadamente en la ciudad de México y en algunos estados de la República ese día no ha dejado de conmemorarse a pesar de la oposición empre- sarial y a que los gobiernos han buscado mediatizarlo con «vivas y halagos al señor presidente». El Primero de mayo, viene de aquella matanza de obreros en Chicago, EEUU, en mayo de 1886; que exigían una jornada labo- ral de 8 horas. Y habían acordado que desde el 1 de mayo de 1886, la duración legal de la jornada laboral debía ser de 8 horas y, que si no eran escuchados, se acudiría inmediatamente a la huelga. La jornada del obrero medio en EEUU alcanzaba unas 12 horas, in- cluso más, en condiciones precarias. Salieron a la calle cientos de miles de trabajadores de más de 5 mil fábricas que se paralizaron en los EEUU. En Chicago, las movilizaciones continuaron los si- guientes días, a pesar de ser duramente reprimidas por las autori- dades. Posteriormente a estos sucesos fueron condenados a muer- te ocho de los organizadores de las revueltas en un proceso que no tuvo garantías legales. Tras eso, el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional que tuvo lugar en París en 1889, acordó establecer el 1 de mayo como Día del Trabajador, honrando así a los «Mártires de Chicago». Han sido los sindicatos anarquistas los que más han salido a la calle en el mundo a conmemorar este día. En México fue la Casa del Obrero Mundial (de identidad magonista y anarcosindicalista) la organización que desde su fundación en 1912 comenzó a conme- morar el Primero de mayo. Posteriormente, desde su fundación en 1920, la Confederación General de Trabajadores (CGT) anarcosindicalista —sobre todo en los años treinta de gobiernos cardenistas en México, el que movilizó a los obreros en su día—.

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Las clases de lucha en la lucha de clases

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decir, el comunismo de Estado cuyos ardientes adeptos son él, los ingleses y alemanes que dirige. De llegarse a tal combate, sería a vida o muerte». «Yo pretendo abolir el Estado, que has- ta hoy ha esclavizado, oprimido, expoliado y humillado a las personas». La realidad es que tanto el marxismo como el anarquismo parten de la situación en que se encuentran los trabaja- dores, de la desigualdad tan tremenda que hay entre estos y la burguesía, y proponen una so- ciedad mucho más justa en la que todos los hombres sean iguales. Las dos ideologías obre- ras van a encontrar siempre enfrente a un ene- migo común: la burguesía, que, como es lógico, no va a tolerar que los obreros trasformen la sociedad ya que ello conllevaría su propia des- aparición. Es indiscutible que la única solución posible para cumplir el objetivo de liberar a la clase tra- bajadora es mediante la eliminación de la socie- dad burguesa y el sistema capitalista, en este punto están de acuerdo Bakunin y Marx. El pro- blema de desacuerdo es en los métodos para acabar con el capitalismo: si el Estado debe abolirse ya o permanecer. Otro paralelismo en- tre marxistas y anarquistas es que, una vez que se haya producido la liberación de la clase trabajadora tras el fin del capitalismo, la propie- dad de todos los bienes sería colectiva y por tanto quedaría abolida la propiedad privada, uno de los principios básicos de la burguesía y el liberalismo político. De todas formas también en este tipo de propiedad colectiva habrá diferen- cias de matices entre las dos propuestas obre- ras. En la sociedad capitalista, liberal o burgue- sa, Marx llega a considerar legítima la participa- ción en la vida política por medio de partidos obreros en el juego electoral. Piensa que ga- nando las elecciones se pueden cambiar mu- chas cosas, aunque no tiene confianza ni mu- chas esperanzas en que de esta manera se transforme la sociedad ya que la burguesía se- guirá dominando y conservando importantes dominio del poder. En cambio los anarquistas manifiestan que ellos no participan en política (¿electoral?) porque consideran absolutamente injusta la sociedad burguesa y participar en política sería aceptar, implícitamente, esa socie- dad dominante. Por eso no aceptan la formación de partidos políticos como forma de organiza- ción, dando mayor importancia al trabajo en el interior de los sindicatos anarquistas, los movi- mientos de masas, así como a agrupaciones informales que no busquen el poder. Los marxistas son partidarios de que los obreros organizados tomen el poder político a través de una revolución (siendo la forma que ha tenido la burguesía de acceder al poder), y una vez que los obreros ocupen el poder se establecerá la dictadura del proletariado para desmontar el sistema capitalista y como transi- ción hacia la sociedad sin clases en la que to- dos los hombres serán iguales (así se explica

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Los Primeros de Mayo en México han bajado radicalmente de combatividad por que la clase obrera, los empleados, los trabaja- dores en general han estado más controlados por los medios de información, el PRI, el fútbol y la «virgencita» de Guadalupe. Habría que imaginar las grandes batallas de los trabajadores anarquistas en México en 1913 y 1914, en los años del asesinato del presidente Madero, del gobierno de Huerta y de la revolución constitucionalista. Desafortunadamente en 1915 la Casa del Obrero Mundial fue penetrada por el carrancismo y mediante concesio- nes y dinero se compró a cientos de obreros para organizar «bata- llones rojos» y así enfrentar a los campesinos villistas y zapatistas que se oponían a Carranza y Obregón. Esa fue una terrible mancha para los obreros, pero nos enseñó que la burguesía gobernante y empresarial está dispuesta a todo con el fin de sepultar a la oposi- ción. Así desapareció a la COM. La Coordinadora de profesores (CNTE) ha sido, con mucho, la organización más movilizada y combativa de los últimos 30 años, y hoy es —junto con algunos sectores de estudiantes— casi la úni- ca con una actividad consecuente. ¿Es por ello que el gobierno del PRD-PRI busca descabezar y destruir a la CNTE del estado de Guerrero? No permitamos que lo único que hoy tenemos (la CNTE) para desarrollar la conciencia de lucha nos sea arrebatada por gobiernos y partidos que están al servicio del capital. Con esa actitud represiva, persecutoria y asesina del gobierno se obliga a los maestros más valientes y consecuentes a crear una nueva gue- rrilla para hacer honor a Genaro, Lucio, Bracho, el EPR y otros convencidos de que el diálogo es una mentira y que no les dejan otro camino que tomar las armas. Los maestros de la CNTE están agotando todas las formas legales de lucha. Los provocan cerrán- doles las soluciones. La CNTE tiene que cuidarse este Primero de mayo. Se sabe que todos los años instala su plantón y sus batallas por aumentos sala- riales y el respeto a sus derechos; tiene la obligación de discutir acerca del carácter naturalmente represivo de la burguesía que en estos momentos está desesperada por acabar con la oposición real. No puede olvidarse que esta burguesía presume de sus cárce- les; éstas nacieron en el mismo momento en que nació el poder para resguardarlo de los miserables y trabajadores. Las cárceles son un medio que tiene como objetivo proteger a la clase domi- nante de aquello que pudieran resultar peligroso para ella a la vez que se intentaba su reinserción, pero también podía ser utilizado como un medio de presión política en momentos difíciles. Impi- damos que los profesores de la CNTE y los estudiantes sean nueva- mente víctimas de la represión.

¡Porque es justo, es correcto y es necesario!

Las clases de lucha en la lucha de clases

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en el Estado y la Revolución de Lenin) Los

anarquistas, por el contrario, critican y atacan al Estado y a toda autoridad; piensan que el Estado ha generado el capitalismo y son dos aliados eternos, que el poder impone desigual- dad e impide la libertad del individuo. Por eso concluyen que el objetivo no es conquistar el poder, con lo que no se conseguiría nada, sino destruir el poder —lo que no quiere decir, des- truir paredes, postes, vidrios, etcétera—, el Estado, como fuente de todos los males. Para Marx del siglo XIX, serían los obreros —la clase trabajadora que se desarrolla más en

la sociedad burguesa— los que acabarían con

el capitalismo por tener una mayor conciencia

de clase y ser la contradicción principal; ca- sualmente podían contar con otros aliados como

el campesinado, pero el protagonista fundamen-

tal debía ser el proletariado. Algunas corrientes

anarquistas, sin embargo, piensan diferente:

argumentan que la eliminación del capitalismo y

la sociedad burguesa sería llevada a cabo por

los más explotados y más miserables, los cam- pesinos, los marginados y otros sectores muy confrontados; y en su modelo alternativo de sociedad proponen una vuelta al campo, en el panorama de la II Revolución Industrial. La dictadura del proletariado será inevitable para los marxistas; señalan que en esta fase transitoria debe y tiene que existir un Estado fuerte, autoritario y centralizado para acabar

con los restos del capitalismo. Incluso el «so- cialismo de Estado de transición» se convirtió en nuevo Estado. La postura anarquista será radicalmente opuesta, van en contra del Estado

y por tanto éste tiene que desaparecer, no se

trata de sustituir a la burguesía por los trabaja-

dores en el poder, sino eliminar el poder, el Esta- do y la autoridad como fuentes de desigualda- des entre los humanos. Su propuesta es la de una sociedad dividida en comunas o células anarquistas que espontáneamente se federarían para coordinarse en algunos asuntos de inte- rés general pero sin que existan estados, ejér- citos ni fronteras. Si los marxistas (maduros y jóvenes) se re- únen para: analizar la situación nacional e inter- nacional; discutir las mejores formas para des- truir el poder de la burguesía y asumir el poder en nombre del proletariado, estarán siendo con- secuentes con Marx. Si los jóvenes y viejos anarquistas salen a la calle para manifestarse contra la explotación capitalista, reclamar liber- tad, hacer pintas rebeldes y confrontar la re- presión, estarán haciendo honor a Bakunin. Este mayo en México va a ser muy importante, no tanto por el aniversario de los egregios ideólogos

y luchadores sociales, sino porque obligará a los trabajadores —sobre todo a profesores y

estudiantes del país— a retomar las movilizaciones, organización y batallas contra

la explotación y la libertad por las que tanto lu-

charon Bakunin y Marx.

¡Proletarios uníos!

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