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Te recuerdo Pepe en estas

Te recuerdo Pepe en estas Revueltas ¡QUEREMOS TODO, TODO NUEVO Y PARA TODOS! n ú m

Revueltas

¡QUEREMOS TODO, TODO NUEVO Y PARA TODOS!

número 44

“Es preciso soñar, pero con la con- dición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observa- ción con nuestros sueños, y de rea- lizar escrupulosamente nuestra fan- tasía.” “Pedir que este Gobierno conclu- ya una paz democrática equivale a predicar virtud al explotador de un burdel.” (marzo de 1917) “Cuando estrechaba la mano del monárquico francés, sabíamos de sobra que ambos sentiríamos una gran satisfacción viendo ahorcado al otro socio.” (febrero de 1918) “Realmente, perder de vista la lucha de clases evidencia la más bur- da incomprensión del marxismo.”

Vladímir Ilich Lenin

Nuestro candidato NO tiene registro legal

Nuestro candidato NO tiene registro legal María Teresa Torres Ramírez

María Teresa Torres Ramírez

MÉXICO, 4 DE MAYO DE 2013

Léelo, reenvíalo, y si es posible, reprodúcelo y hazle circular

Chicago y el valor del trabajo

De monstruos y política «» Marco Rascón

Una característica central del neoliberalismo no solo fue liberar la ofer- ta y la demanda como motor de la nueva era capitalista, sino destruir el trabajo como concepto de valor. La gran expansión de los mercados y la globalización le permitió a las grandes potencias imperiales penetrar las economías de los países en subdesarrollo, con una característica: el libre mercado era de ellos hacia sus periferias, pues ellos acrecentaron sus medidas proteccionistas ante las posibilidades de competencia. Nace así la Unión Europea y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), del cual somos miembros desde 1994. Desde su discusión en México, se demandaba que siendo el trabajo una mercancía, ésta debía de gozar también de libertad de tránsito entre los países miembros, como lo era en la Unión Europea. México cedió en la negociación y se condenó a la ilegalidad a la migra- ción del sur al norte, cuyo efecto era que Estados Unidos y Canadá goza- ran de una mano de obra abaratada y sin derechos. A su vez, los efectos de la destrucción de la economía interna al sur del río Bravo generaron des- empleo, pobreza y la concentración de riqueza que hoy caracteriza a México y a Centroamérica. El esquema no solo generó desempleo y migración, sino el estanca- miento del valor del trabajo que en México hace que lo que dice la Cons- titución en su artículo 123 no se cumpla, pues el salario mínimo que se dice que deberá «satisfacer las necesidades básicas de la familia de un obrero» sea inexistente. Este valor estancado del trabajo creó en proporción directa a su insufi- ciencia y posibilidad distributiva, la economía informal y sirvió para hacer recaer sobre los trabajadores, una y otra vez, el peso de las crisis econó- micas y financieras generadas por la ineficiencia oligárquica y la corrup- ción estructural del Estado mexicano.

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Mascarada burguesa vs rostro proletario

Mascarada burguesa vs rostro proletario «» Proyecto para armar 3. pagina

«» Proyecto para armar

3.

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DE MONSTRUOS Y POLÍTICA «» Marco Rascón

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Ya desde los tiempos de los primeros acuerdos comerciales, como el GATT, México captó el traslado de industrias norteamericanas en el es- quema maquilador, gracias al reducido valor de nuestra mano de obra y a

que Fidel Velázquez, en una ocasión en respuesta a sindicalistas textileros norteamericanos que proponían una alianza entre trabajadores de Estados Unidos y México para defender el valor del trabajo en ambos países, dijo «que el nivel de nuestros salarios (bajos) era un asunto de soberanía» y que la CTM defendería el empleo maquilador con bajos salarios. A casi 30 años de la firma e ingreso al Tratado de Libre Comercio, don- de no hubo fondos de compensación ni una negociación patriótica, los tra- bajadores y el trabajo de los mexicanos es reconocido en Estados Unidos

y Canadá, pero no compensado con derechos.

El trabajo de los mexicanos, en su enorme generación de valor, ha aporta- do a la economía norteamericana al estar condenado a la ilegalidad y tam-

bién han sostenido la economía mexicana a través de las remesas que hoy siguen siendo factor principal de ingreso y sostenimiento de millones de familias en México. Es el trabajo de los mexicanos en el exterior el que ha aportado central- mente contra el hambre. Ese valor del trabajo sin derechos laborales ni educativos ni de salud, ha sido despojado por un sistema financiero rapaz que les roba en las comisiones y el tipo de cambio. Ese valor del trabajo sostiene todo un sistema parasitario que a su vez les vende baratijas en abonos «chiquitos». ¿Podría Estados Unidos pagar sus lechugas y tomates a los precios ac- tuales sin el trabajo ilegal de los mexicanos? En Estados Unidos, hasta 2006, no se festejaba el 1 de mayo, pues el episodio de Chicago era considerado una fecha «comunista». Para los lati- nos la fiesta era el 5 de mayo, que Estados Unidos se apropió como una fecha de la Doctrina Monroe contra el intervencionismo europeo, convir- tiéndola en un día de baratas. Sin embargo, ese 1 de mayo de 2006 la inmensa fuerza obrera mexicana

y latina inundó cientos de ciudades de Estados Unidos que demostraron la

fuerza laboral y cultural contra las políticas segregacionistas y que impi- den legislar a favor de la legalidad de los trabajadores mexicanos. Gracias

a los trabajadores mexicanos, en EU hoy se celebra también a los mártires

de Chicago. En México, el sindicalismo corporativizado sigue realizando su acto, al igual que los sindicatos independientes que hoy se funden y confunden en la defensa del derecho de control de los trabajadores, más que de luchar por elevar el valor del trabajo. La diferencia ahora es que ante ellos ahora hay un balcón presidencial vacío que, bajo el argumento de la transformación del viejo presidencialismo en vacíos, en el fondo los desprecia, pues hoy su debilidad como fuerza en la sociedad es palpable y carece de prestigio. Los socialistas mexicanos también están ausentes ante la enorme con- fusión ideológica y programática en que la ha sumido eso que llaman «las izquierdas» y que desde hace años dejaron de luchar por el valor del traba- jo y consideran que pueden mover la historia repartiendo despensas.

www.marcorascon.org @MarcoRascon 2 pág. «» 04.05.13 : Revueltas 44 ————————————————————–

Las clases de lucha en la lucha de clases

Globalización y lucha de clases

La lucha de clases es la «fuerza motriz de la historia», las relaciones de clase establecen las condiciones objetivas específicas en cuyo marco se produce dicha lucha. Los cambios en la relación entre capital y trabajo toman forma mediante la lucha de clases, a la vez que la determinan, y el resultado probable: mayor poder y más altos beneficios para la clase capitalista o mayor poder y más al- tas ventajas sociales para la clase trabajadora. Lucha de clases siempre adquie- re una configuración política e ideo- lógica y se manifiesta más concreta- mente cuando se ensancha la bre- cha entre la masa salarial y la masa de ganancias, si el capital (tal y como sucede realmente), impone todo su poderío a favor de la ganancia y en detrimento de la masa salarial cuya cuantía tiene pendiente negativa (casi siempre), estaremos frente a un triunfo permanente del capital sobre el trabajo. (Es imposible la equidad entre ganancias y salarios porque el capital entraría en contradicción con- sigo mismo). Si inscribimos la lucha de clases en el marco de una dimensión mera- mente economicista perdería su substancia, porque la lucha de cla- ses, si bien es resultado directo de esa relación capital/trabajo asalaria- do, de esta relación se desprenden otras categorías de orden cualitati-

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Lee para cuando grande no des pena nieto (decía la abuela para incitar la lectura entre la prole) Este documento se produce en una PC Pentium IV a 800 MHz, con soft- ware pirata, la señal de Internet se la bajamos a un vecino, es decir, no con- tamos con recursos que nos permi- tan realizar un mejor producto, así que si lo lees, lo reenvías, en el mejor de los casos, lo reproduces y le haces circular, de ciudadano en ciudadano, mucho te lo agradecemos.

Proyecto para armar

Las clases de lucha en la lucha de clases

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vo que la dan consistencia a la lucha

política diaria, estamos refiriéndonos

al carácter cultural y espiritual den-

tro de los cuales se manifiestan va- lores como la solidaridad, tolerancia, espíritu colectivo, transparencia, li-

bertad para la discrepancia y el estí- mulo a la creatividad de los seres humanos, todo lo anterior enfocado hacia el bien común. El Neoliberalismo es resultado de

la reconstrucción de las posturas clá-

sicas (de Adam Smith, David Ricar-

do, Thomas Malthus y John Stuar Mill)

y Neoclásicas (de Carl Menguer,

Leon Walras, Alfred Marshal), estas últimas fundamentadas en el subjetivismo de la escuela Austriaca, siendo el representante más promi- nente Friedrik Von Hayek, y cuya postura se fundamenta en el indivi- dualismo metodológico, consideran- do a los trabajadores y organizacio- nes como meras agrupaciones circunstanciales, porque lo verdade-

ramente relevante es la «individuali- dad» y el único criterio de libertad es

el mercado.

La globalización con todo el arse- nal tecnológico, productivo y comu-

nicacional, ha simplificado el mundo. Para todos los efectos el espacio y

el tiempo son magnitudes relativas,

pero los espacios donde se produ- cen las relaciones de clase siguen siendo los mismos estados naciona- les, dentro del espectro neoliberal la lucha de clases ha mutado desde lu- chas emblemáticas por reivindicacio- nes y acceso al poder hasta la ges- tación de una indetectable y extrema «violencia de la calma» tal como lo señala Viviane Forrester en su libro «El horror económico». De la explo- tación a la exclusión y de esta última

a la eliminación total. La globalización y su falacia «el neoliberalismo» han instalado bajo el signo de la cibernética y otras tecno- logías, que ejercen el poder y se pa- rapetan en zonas herméticas, casi esotéricas lo que conlleva a una

desrealidad, donde la «horda de buscadores de empleo apenas repre-

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Mascarada burguesa vs rostro proletario

«» Ortega

Los líderes del sindicalismo oficial —charros y new-charros— volvie- ron al festejo y al Zócalo con el señor presidente. Agobiados por las conse- cuencias de las políticas laborales de los gobiernos de la alternancia en el Ejecutivo federal (Fox, Calderón y Peña), y en sus bases sociales cada vez más minoritarias respecto al conjunto laboral, que relegaron a último pla- no que hace un siglo sindicalistas realizaron la primera movilización por el Día del Trabajo en México, bajo las demandas de jornada de ocho horas, descanso dominical e indemnización por accidentes. Un siglo después, Peña Nieto rebautizó el 1 de mayo como «el día de los factores de la producción», el capital y el trabajo. Tampoco ahorró elogios para la «esplendida representación de los trabajadores», encabezada por Joaquín Gamboa, el enriquecido abogado que en abril cumplió 86 años de edad, eterno dirigente de la Federación de Trabajadores del Distrito Fe- deral hasta que el 9 de agosto de 2005 fue designado secretario general de la Confederación de Trabajadores de México, tras el fallecimiento de Leonardo Rodríguez, famoso hacedor de frases hilarantes y sucesor del eterno líder Fidel Velázquez. Y Gamboa Pascoe, profesional de la subordi- nación de la CTM al titular del Ejecutivo federal en turno, máxime si es de su propio partido, el Revolucionario, correspondió: «Señor Presidente: la CTM, siempre cuente con ella». Atestiguaron el espectáculo Francisco Hernández, Carlos Chávez y Ricardo del Valle, líderes de telefonistas, pi- lotos y sobrecargos, respectivamente, y figuras del sindicalismo indepen- diente. Un líder patronal hizo uso de la palabra. El acto en Los Pinos fue para el inquilino principal con el propósito de «reflexionar y generar conciencia» sobre que tres de cada cinco empleos son informales, 60 por ciento de los trabajadores no se benefician de la seguridad social. «Esta situación afecta principalmente a jóvenes y adultos mayores, a personas con menor escolaridad y a quienes tienen trabajos con menores ingresos. Es decir, la informalidad es altamente regresiva», postuló el mexiquense contradiciéndose, pues está muy fresco su decidi- do impulso a la reforma laboral de Calderón que legalizó la subcontratación, el abaratamiento de la fuerza laboral juvenil, sin seguridad ni derechos. Millones de jóvenes trabajaron el día 1 sin cobrar doble salario y menos las horas extras al triple. Además, el 40 por ciento padece que la seguridad social «está en ries- go», como advirtió un orador del Congreso del Trabajo, porque el Institu- to Mexicano del Seguro Social se encuentra cada vez más lejos de servir a los 56 millones de derechohabientes; el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores tiene problemas por las numerosas casas abandonadas por impagables y alejadas, y el Sistema de Ahorro para el Retiro generará pensiones de apenas 1.3 salarios mínimos para la mayo- ría. Enrique Peña ofrece con las reformas estructurales generar empleos suficientes y «bien remunerados», cuando la trayectoria del trabajo y el salario desde 1982 muestra lo contrario: mediocre crecimiento económi- co, rezago en la generación de nuevas plazas, multiplicación de la informa- lidad y pérdida del poder adquisitivo del salario.

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Proyecto para armar

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«Reflexionar y crear conciencia» no es mal ejercicio discursivo, mas los rezagos son grandes y lo saben mejor que los políticos quienes los pade-

cen. Lo que se requiere es poner en marcha programas y políticas viables que coloquen el acento en empleo y salario.

Y es que, según gobernantes y empresarios: «México es un país donde

rige la democracia, la libertad, la justicia, el respeto a las diferencias». Es tan preocupado y civilizado su gobierno que sabe lo que le conviene: «sir- ve al pueblo» sin necesidad de consultarlo. Si el gobierno dice que la refor- ma educativa debe hacerse, que los planes y programas de estudio deben cambiarse, que la UNAM debe privatizarse, que los profesores deben eva- luarse, que la matrícula de estudiantes debe limitarse, así tiene que ser y aprobarse; lo demás es violación y rebeldía ante la autoridad; peor aún si los profesores y los estudiantes denuncian que al imponerse el gobierno,

amenaza y reprime, es autoritario, despótico, fascista

radio y la prensa impresa son parte de la clase dominante—. Desde que Peña Nieto asumió la Presidencia, nombró al ex secretario de Gobernación Emilio Chuayffet, en Educación. Este personaje, profun- damente ignorante en el ramo educativo (como casi todos sus antecesores panistas y priístas), para adornar su persona señaló que haría una «refor- ma educativa»; para hacer efectiva acordaron en la Presidencia una medi- da espectacular: meter a la cárcel a la cacique sindical Esther Gordillo, personaje muy desprestigiado que desde hace más de dos décadas contro- laba la educación pública. A sus directos seguidores se les entregó el man- do, pero fueron amenazados por el gobierno y el Sindicato (SNTE) fue totalmente sometido. Lo único que quedó vivo fue la Coordinadora (CNTE). El PAN es el partido de la derecha extrema, de los empresarios, terra-

—la televisión, la

tenientes y el sector más conservador de la Iglesia católica, pero el PRI — que en un tiempo fue de centro (sic)— desde la imposición del neoliberalismo privatizador en 1982 y luego del gobierno de Carlos Sali- nas, es igual de derechista que el PAN. Los que piensen que el «nuevo» PRI de Peña Nieto no busca destruir a las organizaciones de oposición están equivocados. Hoy incluso, con el llamado «Pacto por México» del PRI, PAN y PRD —mismo al que empresarios y demás han pedido su ingreso— la situación de los luchadores sociales ha empeorado. Si la clase gobernante habla de democracia y libertad y hace lo contrario, quiere de- cir que está enmascarada; ¿Por qué entonces los jóvenes luchadores so- ciales van a dejar sus paliacates?

Si los gobiernos capitalistas fueran respetuosos de los seres humanos y

estuvieran realmente interesados en resolver los problemas, nadie se cu- briría el rostro en las protestas. Pero como sabemos, en todo el mundo los luchadores sociales deben cubrirse el rostro, es un asunto obligado, para evitar que sean encarcelados. ¿Por qué los jefes de la policía y del ejército se lo cubren y nadie les dice nada? En España, Italia, Grecia, etcétera los jóvenes se cubren el rostro en las manifestaciones para evitar que los

fotógrafos de la policía (casi todos) los identifiquen. Imagínense que los guerrilleros —que sí luchan en serio contra los gobiernos— permitan ser identificados por el poder: ¡asesinarían a sus familiares! (Marcos, después de casi 20 años, nadie puede asegurar que sea el tal Guillén que persiguió Salinas, Zedillo, Fox y Calderón).

¡Porque es justo, es correcto y es necesario!

Las clases de lucha en la lucha de clases

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sentan un ejército pálido de espec- tadores que no volverán». Las relaciones de clase y sus lu- chas continúan estando encajadas en el sitio interno/nacional. El llama- do capital global no es nada más que la fracción internacionalizada del ca- pital en cada formación social, en vir- tud de su inserción en las relaciones nacionales de clase, aún la fracción internacionalizada del capital todavía necesita del estado nacional en la regulación del régimen de acumula- ción y la formación de proyectos hegemónicos. El proceso de globalización au- menta la polarización entre ricos y pobres y profundiza el desarrollo des- igual generando un enorme creci- miento de la masa de excluidos, que incluye el aumento de la población marginal. Ésta es una importantísima manifestación fehaciente de la entro- nización de la lucha de clases y de la expansión del neoliberalismo. El neoliberalismo o la ortodoxia de libre mercado es en nuestro país la única que cuenta dentro del sistema. El Congreso, por ejemplo, crea leyes en las que el debate de las ideas, los argumentos filosóficos, las posturas ideológicas y la misma lucha de cla- ses han cedido el lugar al cálculo de intereses y las oportunidades de au- mentar poder; esto es acompañado por una mera manipulación de las masas y la propaganda visual. No existen en México contradiccio- nes de tipo político e ideológico en- tre partidos, las contradicciones se manifiestan en el plano de los intere- ses económicos particulares, y las masas populares son vistas como clientes de mercado que sólo sirven en los momentos de compra y venta de votos a cambio de imágenes virtuales, promesas virtuales, diputa- dos virtuales que no se sabe a quién representan. En consecuencia, el Congreso no representa corrientes ideológicas de diversos opiniones, sino más bien es un medio de distribución del poder y el plus social entre las diversas fac- ciones de las clases dominantes.

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