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PROCURADA CORRUPCIÓN

Fernando García Correa / Retrospectiva

“El desorden solo es sinrazón para quién se niega a pensar, a respetar, a acompañar, en cierto modo, el troceamiento del mundo”. Georges Didi-Huberman

Al revisar se desea encontrar indicios hasta entonces cubiertos por capas de residuos y

emanaciones propios de todo quehacer prolongado en el tiempo. Es decir, detectar

puntos clave de una trayectoria dada y trascender los resultados evidentes de la

misma. En este caso: obras de arte, exposiciones, imágenes, publicaciones,

transacciones financieras, vínculos estilísticos, burocracia institucional, etc. ¿Qué

hacer con todo ello cuándo se busca otra cosa? Una opción es formular preguntas

básicas sobre el cuerpo de trabajo del artista, sobre su presente, obviar la historia por

unos segundos. Desconocer.

- ¿A qué se asemeja el trabajo de García Correa?

- ¿Es algo que puede ser descrito?

- ¿Quién es el destinatario?

- ¿Cuál es su dimensión política?

A lo largo de tres décadas de producción este artista ha realizado diversas

indagaciones plásticas relacionadas, en mayor o menor medida, con la abstracción.

Dicha heterogeneidad de técnicas, formatos y lenguajes experimentados se caracteriza

por desarrollarse a partir de una obsesiva repetición de patrones geométricos u

orgánicos y un extenso repertorio de formas informes. En otras palabras, García

Correa crea sistemas de producción que fungen como temática, marco de reflexión y

distorsión psíquica / sensorial / lúdica / estructural. Su empecinamiento en la

repetición es crítico. De ahí se desprende una temporalidad anormal, un juego a jugar

infinito que sólo parece bajar de intensidad cuando la corrupción irrumpe.

“La corrupción de un principio está en su exceso”. Platón

Así, el desorden y el abuso abren espacio y propician la gestación de otros sistemas

promisorios. En el interludio, García Correa parece preguntarse por el espectador,

percatarse del público que en este momento observa sus obras. La corrupción se concreta sólo entonces, ésta es un hecho que tiene como condición la reciprocidad. El placer, el goce del intercambio entra en escena.

Los análisis asociativos y comparativos que fascinan a la Historia del Arte relacionan el trabajo de este artista con diversos movimientos del arte abstracto y las distintas vertientes minimalistas del siglo pasado. No hay duda de ello. Sin embargo, estas asociaciones han perdido protagonismo y cedido espacio al desenvolvimiento de un lenguaje propio. En todo caso, es aun sugerente tomar en cuenta que la obra en cuestión tiende lazos con el trabajo de artistas como: Terry Winters, Alum Williams y Agnes Martin.

La muestra está articulada a partir de una selección de obras que describen la forma cíclica en que trabaja García Correa. Sus métodos y sistemas tienen un carácter intermitente. Esperamos que este conjunto de piezas elegidas de un vasto universoofrezcan una revisión que rebase las evidencias y subraye la singularidad de este artista en el escenario del arte mexicano contemporáneo.

Víctor Palacios

Curador