BARRIOS POPULARES E IDENTIDADES COLECTIVAS

Por: Alfonso Torres Carrillo ________________________________

PRESENTACIÓN

Una

de las problemáticas más reiteradas en los estudios urbanos ha sido la caracterización social de los pobladores populares de las ciudades contemporáneas; las posiciones han oscilado desde aquellas que los perciben como masa anónima amenaza para el orden social, hasta aquellas que los consideran armónicas comunidades o sujetos portadores del cambio social. Diversos estudios han venido mostrando que, ni se disolvieron los lazos comunitarios tradicionales para convertirse en masa marginal como calculaban algunos funcionalistas, ni en ciudadanos individuales como calcularon los teóricos de la modernización; tampoco, los pobladores se transformaron en proletarios ni en Movimiento Social como lo esperaban algunos marxistas. De este modo, la cuestión sobre la identidad de los pobladores urbanos no está resuelta y continua siendo objeto de investigaciones y debates conceptuales. Sin embargo, las anteriores posiciones perviven como imágenes o como fantasmas que inciden en muchas lecturas actuales sobre los pobres de la ciudad y sus barrios, convirtiéndose en verdadero obstáculo epistemológico para comprender su complejidad. O se les sigue abordando - desde cierto romanticismo- como entidades puras ajenas a toda influencia externa, o se les niega toda identidad propia o relevancia analítica, desde quienes reivindican la creciente metropolitización y desterritorialización de los fenómenos urbanos. El artículo se organiza en torno a la hipótesis de que los barrios populares entendidos como construcción histórica y cultural, han sido a lo largo de este siglo un espacio de constitución de diferentes identidades colectivas, condición y consecuencia para la irrupción de nuevos actores urbanos. Tomando a la ciudad de Bogotá como referencia empírica, esbozaré la trayectoria de la conformación histórica de sus barrios populares, para luego abordarlos como espacio de producción de identidades comunes y diferenciadas; finalmente, plantearé algunas

reflexiones sobre el potencial emancipador de las identidades barriales en la producción de subjetividad y de sujetos sociales. 1. EL BARRIO COM EXPERIENCIA HISTORICA Al igual que la ciudad física, la ciudad cultural de Bogotá es una colcha de retazos tejida conflictivamente a lo largo de sus cuatro siglos y medio de existencia, en la cual los barrios constituyen los ¨retazos¨ que le dan consistencia, diversidad y unidad. Unidad, en ningún modo armónica, puesto que desde sus inicios coloniales, la lucha por la construcción y apropiación del espacio material y simbólico cristalizado en los barrios, se ha dado en condiciones de desigualdad entre sus actores. Santa Fe de Bogotá, al igual que las otras ciudades nacidas con la conquista española en sus orígenes era un espacio de dominio; legitimaba el poder de los conquistadores frente a la Corona a la vez que simbolizaba el nuevo orden colonial. El centro y eje de la organización espacial de la ciudad y en torno a la cual se formaron sus tres primeros barrios, fue la Plaza Mayor: el de La Catedral, que la circundaba y donde vivía la élite blanca; los de Las Nieves y Santa Bárbara, en los cuales habitaban los indios y los mestizos pobres. La vida de estos barrios giraba en torno a sus respectivas iglesias, las cuales no sólo les dieron su nombre, sino también buena parte de su identidad. El barrio colonial se identifica con la parroquia, la cual poseía funciones religiosas pero también civiles y políticas: los bautizos, las bodas, y las defunciones eran inscritos en los libros parroquiales; además la iglesia regía algunas asociaciones civiles (cofradías, gremios) y el tiempo de sus moradores (misas, celebraciones religiosas, año litúrgico). Al finalizar la colonia, la población bogotana era en su mayoría mestiza (55%); el grupo blanco constituía el 38% de la población, los negros el 5% y los indios sólo el 3%. La ciudad tenía 21.464 habitantes en el año 1800 y desde 1774 las autoridades los habían conformado en 8 barrios, cada uno con un alcalde menor que controlaba a los cada vez más numerosos, pobres e indóciles habitantes; nuevo barrios como Santa Bárbara, San Victorino, las Aguas y las Nieves eran de mestizos e indios. Artesanos, tenderos, aguateros, lavanderas, deshollinadores, carpinteros, sastres y otros trabajadores fueron invadiendo la ciudad a lo largo del primer siglo de vida republicana. A lo largo del siglo XIX la ciudad quintuplicó su población, aunque su extensión casi no avanzó más allá de los límites coloniales. Como puede suponerse, los viejos barrios coloniales - otra vez convertidos en parroquias- se saturaron; fueron surgiendo otros como Egipto, Las Cruces, Chapinero, y a fines de siglo, San Diego y San Cristóbal. Así, silenciosamente, la ciudad fue siendo conquistada por los pobres y sus barriadas, sus inquilinatos, sus chicherías, sus oficios, sus fiestas, sus devociones, sus asociaciones mutuarias y sus protestas.

para ese año el 56% de los habitantes de Bogotá había nacido fuera de ella y para 1964. se produjo la transición entre la antigua aldea colonial y la ciudad metropolitana actual. La ciudad pasó en 1951 a tener 660.4% del área construida. Para 1928 se calculaba un promedio de 14 personas por casa quedando en evidencia el hacinamiento en los asentamientos más pobres. favorecido por el impacto de la dinamización económica generada por el pago de la indemnización de Panamá. fue la ciudad que más emigrantes recibió y que por ende. más que al crecimiento vegetativo. cuando por primera vez se decreta un «Plan Piloto para la ciudad».433. el ambiente social y cultural muy poco habían cambiado: ricos. industrias. el conflicto por el derecho a la ciudad adquirió dimensiones inusitadas. Bogotá. Es un etapa de «aprendizaje» del Municipio que va a tener como momento clave el año 1951. el déficit de vivienda y la escasez de servicios públicos se convirtieron en problema social y político. más creció demográfica y espacialmente. la estructura urbana.312 en 1938 y a 715. sur y occidente. al igual que el resto del país. pobres.600 hectáreas. capital administrativa y polo industrial. La población vivió un acelerado crecimiento: de 143. su capital va a protagonizar un crecimiento en varios aspectos. En el período comprendido entre la década del veinte y mediados de siglo.994 habitantes en 1918 pasó a 330. A partir de los veinte. Como era de esperarse. el crecimiento industrial y la bonanza cafetera. desde mediados de los 20 se solicitaron empréstitos y se hicieron contratos con empresas extranjeras para iniciar urbanizaciones y para mejorar los servicios públicos de la ciudad. sólo algunas pequeñas industrias surgidas a fines del siglo XIX se habían establecido en las periferias del nororiente.250 en 1951. desde fines de la primera década éstos van a ser llamados «Barrios Obreros» (como La Perseverancia y Ricaurte) y que en 1930 ocupaban el 61.000 habitantes y a ocupar 2. posibilitando el surgimiento de caseríos dispersos en sus alrededores. la cantidad total de emigrantes llegó a los 850. Dicho incremento poblacional estuvo asociado primordialmente a la migración. comercios y fiestas convivían en una densa y pequeña área. Es también por esta época. pero también para entender la conformación de los sectores sociales que la construyeron: los habitantes que «vivían» o sobrevivían en los barrios obreros y quienes harían sentir su presencia multitudinaria y su inconformidad el 9 de abril de 1948. los problemas por insuficiencia de estructura urbana se hicieron evidentes. en 1922 sólo uno de cada tres habitantes de la capital había nacido en ella. Se . cuando las autoridades empiezan a tomar medidas para afrontar el crecimiento urbano y sus consecuencias sociales.000 habitantes y el área construida de la ciudad era de 320 hectáreas.En 1905 la población era de sólo 100. Las tres décadas comprendidas entre 1920 y 1948 son vitales para la explicación de la actual configuración espacial de la ciudad. Con el aluvión migratorio de campesinos incrementado desde los años cincuenta por la Violencia política.

al crear las Juntas de Acción Comunal en 1958. en la llamada economía informal. Caquetá y Putumayo. La mayoría de campesinos que migraron a la urbe con la esperanza de paz y progreso familiar. generaron formas asociativas más estables como las Juntas de Mejoras y los Comités de Barrio. que centralizaban el trabajo comunitario y la relación con las instituciones externas. no lograron vincularse directamente a la producción capitalista como obreros. los barrios populares surgidos desde los años cincuenta y no los espacios laborales. por dotarlos de servicios básicos. en Bogotá tuvieron especial impulso. en la construcción o en pequeñas empresas manufactureras y comerciales. el gobierno buscó controlar estas formas organizativas. como lo desarrollaremos luego. Los nuevos pobladores tuvieron que ocuparse en servicios y oficios varios. convirtiéndose a lo largo de las dos décadas siguientes en la única forma asociativa barrial reconocida por las autoridades y en el único vínculo de los pobladores con el Estado para la consecución de sus demandas. En muchos casos. así como por construir un espacio simbólico propio. De este modo. Así. Tal tendencia comunalista ¨actualización de prácticas campesinas ante nuevas circunstancias¨ se vivió con mayor intensidad en la primera fase de los barrios populares capitalinos. sin necesidad de conformar un espacio organizativo permanente. ¨bajar la luz¨ de un poste cercano. construir el alcantarillado). De este modo. la ilusión de una industrialización pujante y de una proletarización generalizada pronto se esfumó. se convirtieron en factores decisivos en la formación de una manera de ser propia como pobladores populares urbanos. extendiendo la mancha urbana hacia las montañas de suroriente y nororiente.inició así un proceso de ¨colonización urbana¨ simultáneo al que otros campesinos desplazados llevaban a cabo en lejanas zonas de frontera agrícola como Arauca. la resolución de sus necesidades sólo paso por el esfuerzo familiar o la convergencia de acciones puntuales de los vecinos de una calle o de un joven asentamiento (traer el agua de la pila o de la quebrada. otros. al comenzar la década de los ochenta existen más de mil JAC con más de medio millón de afiliados. Miles de campesinos arriban a la ciudad. tuvieron que hacerle frente a la desocupación inventándose infinidad de estrategias para sobrevivir. así como a las zonas bajas del suroccidente y el noroccidente. En el contexto del acuerdo frente nacionalista. más aún cuando se trataba de invasiones organizadas de terrenos o de asentamientos enfrentados a situaciones críticas como intentos de desalojo o catástrofes naturales. la conquista de una identidad social y cultural en la ciudad por parte de los emigrantes se fue dando en torno a sus intereses compartidos como constructores y usuarios del espacio urbano: la experiencia de lucha común por conseguir una vivienda y un hábitat. se fueron convirtiendo en el principal escenario de la lucha cotidiana de millones de pobladores por obtener unas condiciones de vida digna y el reconocimiento de su ciudadanía social. . Cuando el carácter o la magnitud de los problemas sobrepasaba la capacidad de los mecanismos tradicionales de solidaridad.

la comunicación o la educación popular. tenderos) y a nuevas demandas: parques. llevó a muchos activistas (partidarios o no) a hacer presencia en los barrios. Para el año de 1977. partidas) más que en promotores de la organización barrial. la JAC pierde peso y los afiliados tienden a desentenderse de su funcionamiento. dieron lugar a nuevos actores (escolares.Soacha y Suba). etc. el trabajo parroquial o pastoral de algunas comunidades religiosas desembocó en . Sin embargo. Junto a los barrios piratas. madres de familia. transporte. las más relevantes han sido las de mujeres que se asociaron para cuidar a los niños en edad preescolar. la politización del magisterio y de algunos sectores de la iglesia. aumentado su densidad poblacional y estrechado su relación con el tejido urbano mayor. aunque han jugado un papel protagónico en la fase inicial de los barrios como aglutinadoras de los esfuerzos colectivos y mediadoras de la consecución de los servicios básicos. la proliferación de asentamientos populares se concentró en algunas zonas (Ciudad Bolívar. sino que lo surgidos en las anteriores se habían consolidado. los paros zonales por transporte y el Paro Cívico de 1977 ejemplarizan esta nueva experiencia de protesta social desde los barrios. se fueron convirtiendo en ¨pragmáticos¨ consecutores de ayudas (auxilios. Sus dirigentes locales. donaciones. en una convulsionada coyuntura política donde la irrupción de nuevos grupos de izquierda. Bosa . Para la década del setenta. A lo largo de los ochenta también van a aumentar organizaciones barriales independientes de las JAC ( y la mayoría de las veces en conflicto con ellas) en torno a actividades productivas. sala cunas. jóvenes. como en la organización posterior de sus habitantes del barrio. en algunas de estas se han podido experimentar formas de participación popular y comunitaria más avanzadas. las cuales fueron también los escenarios privilegiados de la aparición de nuevas formas de organización barrial y de estrategias inéditas para presionar sus demandas. vías. en su afán de mantener las ventajas de su posición. Estas nuevas circunstancias. reivindicativas y culturales como el teatro. el crecimiento no se detenía aunque a un ritmo menor con respecto a los años previos. En la medida en que el barrio consolida su infraestructura física. durante la siguiente década.Las JAC. surgieron algunas invasiones de hecho y urbanizaciones por iniciativa de Cooperativas o Asociaciones de Vivienda populares. no sólo habían nacido nuevos barrios. la agitación universitaria. Bogotá era ya una urbe con tres millones y medio de habitantes y ocupa una extensión de 30.886 hectáreas. La lucha contra la Avenida de los Cerros (1971-1974). se convirtieron en pieza clave la relación clientelista con los partidos políticos tradicionales y con el Estado. En algunos barrios. tanto en el diseño y la construcción. inquilinos. escuelas. es el caso de los barrios impulsados por el exsacerdote Saturnino Sepúlveda a través de sus Empresas Comunitarias y de las organizaciones de viviendistas nucleadas en torno a Fedevivienda. canchas deportivas.

supera los seis millones y medio de habitantes. de los cuales. cada vez más debilitadas por la prohibición de los ¨auxilios de concejales y parlamentarios¨ y por la orientación del presupuesto hacia las localidades más que a los barrios. pero más aún luego de la promulgación de la nueva Carta Constitucional. también favoreció la creación de Asociaciones Locales y la Confederación Distrital de Juntas de Acción Comunal. más del 65% vive en barrios construidos por . se hicieron frecuentes en el acontecer citadino. al trabajo cultural.Grupos Juveniles o en Comunidades Ecleciales de Base comprometidos con acciones de promoción comunitaria y organización popular. aunque en algunos casos se han generado conflictos en torno a problemas específicos o frente a la orientación de las políticas sociales. la educación de adultos o a la atención de los niños. toma de oficinas y Paros Cívicos. la reproducción de los vicios clientelistas en las JAL y la presencia de ediles independientes a los partidos tradicionales sea aún marginal. se sumaban nuevos temas como la seguridad. fue creciendo el número de acciones de protesta: marchas dentro de los barrios. Estas organizaciones impulsadas desde arriba. Para fines de la última década del siglo. viven una tensión permanente entre la autonomía y la dependencia frente a políticas y recursos estatales. han buscado participar electoralmente o con proyectos para los Planes de Desarrollo Local. Cuando la demanda o el problema era suprabarrial. la apatía generalizada (por falta de información o interés) de los pobladores. tanto líderes y organizaciones ligadas al clientelismo como aquellos provenientes de las experiencias autónomas y críticas surgidas en los ochenta. Desde mediados de la década de los ochenta. bloqueo de vías. en el contexto de la ¨apetura democrática¨ y de la descentralización. Estas nuevas experiencias asociativas – algunas impulsadas o apoyadas por Organizaciones No -Gubernamentales (ONGs)-. La puesta en marcha de la Carta Política de 1991y de la descentralización administrativa del Distrito Capital. A las demandas por servicios públicos y sociales. favorecieron la organización de base. así involucren a población de base en acciones para resolver sus necesidades. hacia oficinas públicas o hacia la Plaza de Bolívar. el Estado empezó a impulsar la ¨participación ciudadana¨ en el manejo de asuntos como la salud. uno de cada cinco habitantes de los colombianos viven en la capital. la educación. en torno a la demanda o mejora de un servicio público. ha desplazado parcialmente el escenario de las demandas urbanas del barrio a la localidad. la educación de sus miembros y ampliaron las formas de gestionar sus necesidades y demandas. Sin embargo. A pesar de sus limitadas funciones. se generaron coordinaciones provisionales o estables para presionar a las autoridades y para fortalecer la organización autónoma. A la par del agotamiento de la modalidad clientelista de gestión de demandas barriales. la defensa ambiental y el respeto a derechos humanos. en particular la elección de Juntas Administradoras Locales (JAL) desde 1992. Santa Fe de Bogotá. surgieron así algunas coordinaciones y redes zonales o temáticas. la atención a la niñez y a la juventud.

Para evitar el riesgo de caer en una impresionista y nostálgica evocación de los barrios a lo Pepe el Toro de ¨Nosotros los pobres¨ o al modo de los boleros y tangos de arrabal. que tienden a repetir . se apropian. consumo y reproducción de fuerza de trabajo. grupos de autodefensa y bandas armadas. grupos de limpieza. al renacer de luchas étnicas y a los efectos de la globalización. al igual que sus antecesores de los años cincuenta. en busca de refugio y de progreso. continúan naciendo nuevos barrios en la periferia. recrean y contribuyen a construir. los barrios populares son una síntesis de la forma específica como sus habitantes. 2. crece la población juvenil que reclama espacios propios y respeto a su identidad. estructura. son una formación histórica y cultural que las construye.con nuevos actores . recreando las estrategias para producir su hábitat. asociado a la irrupción de los nuevos movimientos sociales. en algunas zonas la violencia hace presencia en la forma de milicias populares. LA FORMACIÓN DE UNA IDENTIDAD BARRIAL. cultura y políticas urbanas. son un escenario de sociabilidad y de experiencias asociativas y de lucha de gran significación para comprender a los sectores populares citadinos. Hoy.sus pobladores. el éxodo campesino hacia Bogotá continúa. al construir su hábitat. este panorama histórico no nos permite inferir mucho sobre las identidades que se tejen y se destejen en el ámbito barrial.los libretos estrenados desde los cincuenta y acogiendo el acumulado de formas organizativas conformadas en las décadas previas. decantan. Con el anterior recorrido queda claro cómo los barrios. investigadores seguimos tratando de entender lo que pasa en este escenario complejo de la ciudad y de los barrios. una ¨comunidad¨ (Ramos 1995) o un lugar donde se constituyen diferentes y múltiples identidades. No podemos aún afirmar si los barrios constituyen una unidad identitaria total. Estos se alimentan de la rica discusión generada dentro de la antropología y sociología urbanas mexicanas en torno a sujetos e identidades sociales. considero necesario colocar sobre el tapete los presupuestos conceptuales desde los cuales abordaremos el problema de la(s) identidad(es) barrial(es). instituciones gubernamentales y fundaciones filantrópicas compiten por adoptar y controlar barrios o poblaciones donde ejercer su influencia y justificar sus presupuestos. más que un espacio de residencia. miles de desplazados llegan silenciosamente a la urbe. se consolidan los barrios surgidos previamente. En fin. Las corrientes europeas . El tema de las identidades colectivas ha cobrado fuerza en las últimas décadas dentro de las ciencias sociales. más que una fracción o división física o administrativa de las ciudades. ahora impulsado por la nueva ola de violencia. ONGs. Sin embargo. así como por algunos protagonistas de algunos debates contemporáneos dentro de las ciencias sociales. a la crisis de los Estados Nacionales.

al conjunto de semejanzas y diferencias que limita la construcción simbólica de un nosotros frente a un ellos (DE LA PEÑA 1994). por ello. García Canclini.(Touraine. . Zemelman) entre otros. entendidas estas como ¨una forma de conocimiento socialmente elaborado y compartido orientado hacia la práctica. que contribuye a la construcción de una realidad común por parte de un conjunto social¨ (JIMENEZ 1997). al cúmulo de representaciones sociales compartidas que funciona como una matriz de significados que define un conjunto de atributos idiosincráticos propios que dan sentido de pertenencia a sus miembros y les permite distinguirse de otras entidades colectivas (GIMENEZ 1997). la relación entre identidad y cultura es directa. el compartir estos condicionamientos objetivos. han colocado el problema de la identidad colectiva en el centro de las discusiones de la ciencia social contemporánea (SCHLESINGER y MORRIS 1997). unas condiciones de vida similares. se estructura en la experiencia compartida. pero también puede diluirse y perder su fuerza aglutinadora. debe ser restablecida y negociada permanentemente. Tilly. en el centro de todo proceso de producción de sentido se encuentra la construcción de una identidad colectiva. El concepto de identidad supone el punto de vista subjetivo de los actores sociales acerca de su unidad y de sus fronteras. los estudios sobre culturas urbanas subalternas (Maffesoli. permite la existencia de unas marcas o rasgos distintivos que definen de algún modo la unidad ¨real¨ reconocida por el colectivo como propia y que inciden en su propia práctica. ésta siempre se forma por referencia a un universo simbólico. lo cual se da frecuentemente en condiciones de desigualdad y por ende. Pero si bien es cierto que la identidad colectiva constituye una dimensión subjetiva de los actores sociales y de la acción colectiva. expresando y generando conflictos y luchas. se cristaliza en instituciones y costumbres que se van asumiendo como propias. la cultura interiorizada en los individuos como un conjunto de representaciones socialmente compartidas. una elaboración simbólica y práctica de lo que consideran propio y lo que asumen como ajeno Por ello. la identidad es siempre una construcción histórica. Guattari. Alberoni) y norteamericanas (Smelser. para su existencia requiere de una base real compartida (una experiencia histórica y una base territorial común. Dos rasgos la definen: su carácter relacional e histórico. La identidad de un actor es una construcción relacional e intersubjetiva: emerge y se afirma en la confrontación con otras entidades. Elster) sobre los movimientos sociales y la acción colectiva. Villasante. Martín Barbero) y los aportes sobre subjetividad y construcción de sujetos sociales (Thompson. La identidad no es una esencia inherente del colectivo. la identidad es a la vez condicionada y condicionadora de la práctica social. una pertenencia a redes sociales). Melucci. ni un atributo estático anterior a sus prácticas. Entenderemos como identidad colectiva de una agrupación social. Sader.en fin. Además.

que les permite distinguirse frente a otros colectivos sociales de la ciudad. organización social y construcción cultural. van compartiendo experiencias de vida y de lucha comunes como ¨colonos urbanos¨. al apropiarse de un territorio. muchas veces sin conocerse entre sí. Las características de un grupo pueden transformarse en el tiempo sin que se altere su identidad. pasando a constituirse como clase poblacional¨ (ILLANES 1993). que expresan la fragmentación. considerar el barrio mismo como referente de identidad. se autoreconocen ahora mutuamente en el acto y proyecto común de asentamiento en la ciudad.identidad nos remite a dos niveles de análisis. cultura y subjetividades urbanas contemporáneas. La identidad barrial pasa así. Pensar la relación barrios . algunos antropólogos como Levi Strauss y Godelier han confirmado la relación entre configuración espacial. la conquista común de un terreno donde construir sus viviendas y la infraestructura de servicios para habitarlo dignamente. una continuidad en el cambio.defenderlo como territorio.Por ello. puesto que ¨es la apropiación -y producción. multitemporalidad y conflictos propios de la vida urbana contemporánea. pueden ser útiles para explicar la formación de actores. además de su función descriptiva. Considero que las reflexiones que se hagan en este sentido. En primer lugar. contradicciones estructurales profundas (marcadas por la desigualdad social y la crisis urbana). ¨al pasar a ocupar los sitios y construir su casa propia y una infraestructura común. estos grupos populares disgregados. habitarlo y . Un grupo. En cuanto la primera perspectiva. sino también las potencias invisibles que lo componen. produce relatos que afirman y recrean el sentido de pertenencia y la identidad grupal. retomaré estos presupuestos conceptuales para hacer una lectura de la capacidad y potencial aglutinador y fragmentador de los barrios populares en la construcción de identidades colectivas de los sujetos que los conforman y habitan. en su calidad de destechados y pobres.de la ciudad por parte de grupos sociales específicos. lo que produce el sentido del barrio y la identidad¨ (LEE1994). A continuación. no sólo reivindica el control de los recursos que allí se localizan. generan lazos de pertenencia ¨global¨ frente al mismo. Estos migrantes anónimos. En segundo lugar. Pero más que permanencia. en la medida que sus pobladores al construirlo. las cuales van moldeando una nueva identidad socioterritorial como ¨clase popular¨ y como pobladores barriales (VILLASANTE 1994). La memoria colectiva se encarga de articular y actualizar permanentemente esa biografía compartida por el grupo: más que recuperar un pasado unitario y estático. una condición para la formación de identidades es la existencia de cierta perdurabilidad temporal. nunca acabado. las identidades son un proceso abierto. asumir el barrio como lugar donde se construyen diferentes identidades colectivas. .muchas veces. Ello es evidente en los asentamientos populares construidos por sus propios pobladores: teniendo como transfondo. ha sido el proceso más decisivo en la configuración de una identidad colectiva. a ser una clave epistemológica para comprender y transformar la ciudad.

20 de julio. demarca quienes son del nuevo barrio y quienes no. La Gaitana. llegando a ser paradigmáticos Villa Javier y Minuto de Dios en los cuales la misma iglesia fue el urbanizador. da origen a diferentes barrios. en otros casos el departamento o municipio de origen. etc. El Progreso. 12 de octubre. de la zona vieja y de la nueva. El Triunfo. sus habitantes los bautizan con la esperanza y el optimismo de su nueva vida: La Victoria. En las últimas décadas aparecen las imágenes de los personajes y acontecimientos que los medios destacan o aquellos de cuyo nombre se puede obtener alguna ventaja: Pastranita.. así sean considerados desde fuera como uno solo. Existen numerosos casos en que distintas oleadas de ocupación de un mismo fraccionamiento urbano. San Cristóbal. Less Walessa. Camilo Torres. se empieza hablar de ¨primero¨ y ¨segundo sector¨ o de ¨la parte alta¨ y ¨la parte baja¨. En aquellos asentamientos surgidos por iniciativa o apoyo de organizaciones independientes. sus habitantes construyen su propia identidad. Santa Bárbara. Simón Bolívar. en la medida en que es escenario y contenido de la experiencia compartida de sus pobladores por identificar necesidades comunes. Manuela Beltrán. Julio Rincón. Construyendo su barrio. Salvador Allende. Un asentamiento o urbanización se convierten en barrio. Centenario. 7 de agosto. de elaborarlas como intereses colectivos y desplegar acciones conjuntas (organizadas o no) para su conquista. San Victorino. Las Malvinas. Los Libertadores. su nombre exalta personalidades o acontecimientos que simbolizan su posición alternativa: Policarpa Salavarrieta. en los barrios surgidos por iniciativa estatal en la coyuntura posterior al centenario de la independencia los nombres im-puestos exaltan la identidad republicana: Colombia. Atanasio Girardot. Cartagenita. Corinto.El momento fundacional del asentamiento (con unos límites espaciales y temporales muy precisos) y su recreación en la memoria colectiva. son parroquias. Bello Horizonte. San Vicente. Virgilio Barco. algunos ejemplos son San Diego. hecho pocio estudiado. A la larga. se expresa en el poder de dar nombre a sus asentamientos. Esta conquista de identidad y sentido de pertenencia basado en lo territorial. están marcados por la identidad religiosa. Quindío. etc. los protagonistas de la nueva colonización terminan por crear su propia Junta de Acción Comunal e incluso por darle un nuevo nombre ¨para evitar confusiones¨. Juan Pablo II. Boyacá. Los barrios coloniales y surgidos a lo largo del siglo XIX y aún algunos de este siglo. a través de lo cual forman un tejido social y un universo simbólico que les permite irse reconociendo como ¨vecinos¨ y relacionarse distintivamente con otros citadinos. En aquellos barrios surgidos en el contexto del éxodo rural y la esperanza de progreso en la ciudad (salvo cuando se deriva del nombre de la Hacienda que ocuparon o del nombre dado previamente por el urbanizador). Restrepo. La Belleza. Esta relación entre apropiación territorial e identidad colectiva asume visos de mayor intensidad cuando ha sido el resultado de una invasión previamente . Santa Marta. La Gloria. Olaya Herrera.

se inician en el baile. dentro del barrio usan ruana y sombrero. Para muchos de ellos. los proyectos y las utopías construidas. las fiestas patronales y navideñas. ¨El tipo de estructura vial. el espacio barrial también se convirtió en su sitio de trabajo. a la llegada de la basura. el barrio también es espacio de encuentro y reconocimiento. Además. actualizando sus costumbres rurales¨ en el solar de las casas cultivan hortalizas y crían animales. haciéndolos propios. la carnicería. esquinas. del cocinol. Es en el barrio donde esta primera generación de migrantes establece las relaciones personales más estables y duraderas. el de los bazares. la panadería. redefinen sus lealtades en torno a la nueva categoría de vecinos. Para otras generaciones y actores. al salir de compras se encuentran y conversan en las calles. la miscelánea. parques. gozan y sufren sus primeros amores. Los niños crecen. supermercados y lichiguerías. rehaciéndolos a su modo fue el caso de urbanizaciones como Guacamayas. diluyendo sus fronteras. la existencia de espacios públicos usados como tales o de espacios comunes privatizados y las prácticas sociales realizadas en espacios comunes. incluso. las seguridades. la venta de helados. Las mujeres al estar más tiempo en el barrio. los jóvenes reconquistan sus calles. en la creación de un sentido de pertenencia a un vecindario. el del tallercito. migrantes provenientes de una misma provincia o municipio forman redes que los concentran en un mismo barrio. mientras que a través de los medios van aprendiendo las nuevas pautas urbanas. a un grupo social integrado a un espacio común¨ (RAMOS 1995). allí se encuentran y forman sus galladas y pandillas. imposiciones. los viejos compadres y los nuevos amigos. Otro elemento del territorio como cohesionador de sentido de pertenencia barrial es la estructura espacial del barrio ya consolidado y los usos que sus habitantes le dan. de una u otra forma. en los barrios populares se lleva a cabo para los migrantes el tránsito de su vida rural a la urbana. los viejos también van apropiándose de espacios de encuentro como las bancas del parque o algunas .organizada y en barrios que deben ejercer resistencia a intentos de desalojo y o de afectación del espacio construido. a través de un proceso permanente de pervivencias. la tienda. juegan y hacen amigos sobre la base del mundo barrial. algunas veces. el de la cancha de tejo. En el barrio ¨todo está cerca¨ y es recorrido a pie por sus habitantes. se encuentran y se reconocen en la fila del agua. el modelo de construcción. se visten como citadinos. recordemos la lucha de barrios como Policarpa y Bosque Calderón o de los barrios orientales contra la construcción de la Avenida de los Cerros o el rechazo a espacios ideados por otros. de fritanga o de empanadas. generalmente hay que tomar bus. mientras que para salir del barrio. En algunos casos. los paisanos. el partido de micro y la tomada de cerveza. Más que el valor comercial. resistencias. pero al ir salir de él. transacciones e invenciones. Muzú y Bachué. Por otro lado. son factores que inciden. al barrio lo van convirtiendo en un lugar de afirmación cultural y de esparcimiento. entran en juego la memoria.

un referente simbólico. ni son ajenos al conjunto de procesos que afectan la vida de la ciudad y de la sociedad: son escenarios donde se expresan y emergen diferencias . rituales (religiosos y laicos). otros. gustos musicales. De este modo. ¨comunistas¨ o ¨peligrosos¨. no consideramos que los barrios sean ¨comunidades¨ unitarias y homogéneas. en las discusiones de la Asamblea Comunal. se afirma cuando es reconocida por otros actores urbanos. la vida doméstica se prolonga a la cuadra. Así el barrio popular como construcción colectiva. relaciones y comunicaciones cara a cara. al vecindario. no constituyen un universo cerrado. en fin. Por el contrario. por ser escenario de alguna devoción o fiesta religiosa (20 de julio. como lo imaginan algunos funcionarios. teje una trama de relaciones comunitarias que identifica a un número de habitantes venidos de muchos lugares y con historias familiares diversas. lenguajes. el radio de la tienda..tiendas y tomaderos de cerveza. Esta idiosincrasia e identidad colectiva construidas desde la experiencia barrial común. el supermercado. los habitantes de Ciudad Bolívar siempre insisten ante extraños que ¨no son lo que siempre muestra la televisión¨. en mediador entre la vida privada de la casa y la vida pública de la ciudad. San Benito y sus curtiembres). de encuentros. pero también lo público. activistas y quienes no los conocen. algún evento deportivo (El Olaya y su Campeonato de la Amistad) o su manifiesta identidad política (La Perseverancia gaitanista). diluyendo sus límites. lo metropolitano se filtra en los consumos de la industria cultural. Egipto). sus habitantes resisten a ese señalamiento con el cual se les quiere marcar como invasores¨. Pero así la identidad barrial a la que hemos hecho referencia se alimente de la experiencia compartida en la ocupación. construyendo un nuevo ¨nosotros¨ en torno al nuevo espacio y la historia compartidos. En esta urdimbre territorial se construye una plataforma de experiencias de sus pobladores que se manifiesta en modas. 3. A pesar de haber reconocido al barrio como espacio de identificación sociocultural de sus habitantes. Cosa contraria ocurre cuando la identidad del barrio o el sector ha sido ¨etiquetada¨ desde fuera. en las negociaciones y confrontaciones con los funcionarios y en las jornadas de protesta. no se agota en lo territorial. los asentamientos populares. producción y uso de un espacio. al barrio El Pesebre la gente lo rebautizó como Río de Janeiro. el barrio popular se ha convertido para sus habitantes. al poseer una escala peatonal. Algunos ganan reconocimiento por la existencia de alguna actividad económica (El Restrepo y sus almacenes de calzado. prácticas lúdicas y deportivas. BARRIO POPULAR Y EMERGENCIA DE IDENTIDADES DIFERENCIADAS. es ante todo. en un imaginario colectivo que les confiere una identidad barrial popular. cuando no es que se crean clubes de abuelos o programas de Tercera Edad. creencias religiosas y. a través de la parabólica . claramente distinguible de la de otros grupos sociales.

agotan sus energías en las disputas cotidianas dentro del vecindario. En lo religioso. ahondando distancias entre propietarios e inquilinos. Las diferenciaciones topográficas (la parte alta y baja del barrio) o la construcción de un eje vial o de una obra pública. en algunos casos este proceso se replica con la construcción de otro nivel o del solar interior. diferenciando sectores dentro de un mismo barrio. la adhesión a un partido u otro. Los intereses del dueño y los inquilinos van diferenciándose no sólo al interior de su relación contractual. luego. generan diferencias en el uso del suelo y en su valorización. los fundadores del barrio. pasan a ser también los potentados y los dirigentes de la Junta de Acción Comunal. de género y generacional. también se han dado fracturas internas por . La fragmentación que atraviesa la vida urbana. También. el otrora barrio obrero de los setenta y comienzos de los ochenta. A estas fragmentaciones socioespaciales podemos sumarles otras originadas en diferencias de tipo partidista. generó distanciamientos y tensiones. dándole menor importancia a los problemas de un barrio con el cual sólo hay una pertenencia parcial y temporal. así como los conflictos propios de la sociedad contemporánea activan diferenciaciones. El propietario. Entre católicos de un mismo barrio. así como en sus jornadas y actividades ¨en pro del barrio¨ se hace diferencial. la emergencia de la Anapo y posteriormente de grupos de izquierda en los barrios. generalmente obreros de las industrias cercanas. abrieron un nuevo factor de diferenciación. De ese modo. Durante la Violencia e incluso durante el Frente Nacional. generaron diferenciaciones que afloraban y se atenuaban en los ciclos electorales. sino en su participación en la vida comunal del barrio. una primera diferenciación tuvo lugar entre quienes compraron en el área cívica central y los demás vecinos de las áreas aledañas. la importancia ganada por la calle donde desemboca la Avenida 68 hizo que en las cuadras aledañas surgieran prósperos negocios. resistencias y proyectos. religiosa. el haberse convertido en una zona de alta confluencia. a su vez. uno de los recursos más comunes para la financiación de la autoconstrucción es el arriendo parcial de la vivienda. Hoy. los inquilinos. luego. interesados en que sus propiedades se valoricen. cuyos ¨propietarios¨ y sus intereses fueron consolidandose en la vida del barrio imponiéndole una nueva identidad. atrajo la lucrativa industria de las residencias. generalmente fraccionado en ¨apartametos¨ y piezas. al ¨echar¨ el segundo piso. la ¨participación¨ en las organizaciones comunales. en la medida en que los barrios se consolidan. El caso de Venecia es ejemplar: dado que el costo inicial de los lotes difería según su localización. convirtiéndose la antigua vivienda unifamiliar en un vecindario donde llegan a ¨convivir¨ diez o más familias. es reconocido en el suroccidente capitalino como comercial y ¨residencial¨. la incapacidad de la iglesia católica de crecer al mismo ritmo que los barrios y la emergencia de otras iglesias cristianas.de diversa índole. pasa a ocuparlo y arrienda el primero. en torno a las cuales surgen y se estructuran nuevas categorías identitarias que tienen en los barrios su principal espacio de acción y expresión. las cuales se fueron posesionando de un sector del barrio.

a partir de la décadas del setenta. A la generación de ¨pioneros¨ (que por ende. Más que situaciones de fragmentación de identidad barrial. portadores de modos de ser. De ese modo. Para sus actividades debieron disputarse espacios institucionalizados como las escuelas públicas. El nuevo estilo de iglesia surgido a partir del Concilio Vaticano y posteriormente. con otros más apegados a lo tradicional. formas de acción y utopías inéditas. forman grupos ¨juveniles¨ o con orientaciones específicas hacia el arte. ya existe una amplia población juvenil. es en esa lucha por el reconocimiento como sujetos con sus propios deseos y proyectos. Los casos más evidentes y documentados son los de los jóvenes y las mujeres de los sectores populares. Estos jóvenes buscaron la calle y los espacios ¨libres¨ dentro del barrio. . El modo como se ha resuelto esa construcción de identidad como jóvenes ha estado condicionado históricamente. le siguen la de quienes llegaron al asentamiento siendo niños o nacieron allí y que con el paso de los años se convierten en jóvenes con expectativas e intereses que no se reconocen ni pueden realizarse dentro del orden espacial. la educación de adultos. se van haciendo evidentes las diferencias generacionales. Además de estos factores fragmentadores de la identidad barrial. promovieron en sus barrios la creación de espacios de encuentro y afirmación cultural. que ha crecido con una relación más estrecha con la cultura de masas que sus padres. cuando no directamente por los nacientes movimientos de la izquierda criolla.estilos o concepciones diferentes de asumir el trabajo pastoral. comunes en otros grupos socioespaciales de la ciudad. los Salones Comunales y Parroquiales o apropiarse de otros nuevos como parques y áreas verdes. Por iniciativa propia o por sus compromisos adquiridos en el mundo exterior (algunos han accedido a la Educción Media y a la Universidad pública) o promovidos por la parroquia o los Centros de Promoción Social (hoy ONGs). han institucionalizado su poder dentro del barrio). para reconocerse más allá de su vida familiar y escolar. los barrios populares también son escenario de la emergencia de nuevos actores sociales. En la medida en que los barrios se consolidan y se supera la fase fundacional que ha concentrado todos los esfuerzos en la construcción de la casa y en la creación de la infraestructura básica. como los jóvenes deben disputar su identidad con los poderes establecidos. estos jóvenes son portadores de una nueva subjetividad. en los barrios que habían sido formados veinte años atrás. estamos frente a la construcción de nuevas identidades colectivas que la enriquecen y pluralizan. la recreación o el deporte. educados en escuelas y colegios de secundaria pública (y por la televisión) y con pautas de consumo cultural más urbanas y permeados por la oleada de inconformismo y protesta social que sacudieron el planeta desde los sesenta. la influencia de la Teología de la Liberación. social y asociativo de los adultos. Así por ejemplo. incentivaron la diferenciación entre grupos de creyentes progresistas.

Estas nuevas formas sui generis de construcción de identidad – algunas acompañadas del consumo de drogas y prácticas ¨delictivas¨ . cada vez más es el número de mujeres que se vinculan a la generación de ingresos. dado que ellas son las que permanecen más tiempo en el asentamiento y por tanto deben afrontar sus problemas cotidianos e imprevistos. gorros. hoy la juventud popular se ha convertido en objeto de estudio y de políticas públicas y culturales por parte de diversas instituciones del poder. por lo general fueron vistos con recelo tanto por las autoridades como por los líderes comunales. talleres. aglutinándose como grupos informales y pandillas en torno al consumo (en algunos casos producción) musical de ritmos como el rock.. En algunos casos. que se agudizaban cuando aún habían espacios comunales cuyo uso estaba por definir. laborales y sociales . chaquetas. Esta estigmatización . asumiendo – como señala Martín Barbero . rincones.).en un contexto de cierre de oportunidades educativas. las diferencias casi siempre tornaron en conflictos. Así.. Como esta labor comunitaria de las mujeres . algunas lo hacen desde el espacio familiar y barrial (costura.a pesar de .¨una maternidad colectiva¨ que se extiende a otras actividades cotidianas de la vida barrial. también se hace evidente que muchos jóvenes populares .genera resistencias entre las generaciones mayores y las autoridades. Tal vez por ello. los líderes comunales y los comerciantes de un barrio. el punk y el rap. a quienes consideran una enfermedad o lacra social. promueven o realizan acciones de ¨limpieza social¨ contra estos jóvenes. jeanes. por ejemplo.de los jóvenes afianza en ellos una identidad contestataria y de resistencia a la ¨normalidad¨ imperante. quienes los apoyaban siempre y cuando se les subordinaran. con el apoyo de la policía. En un contexto de pérdida de capacidad adquisitiva y pauperización familiar y contra todo prejuicio pretérito.con consecuencias fatales . y de otros productos y símbolos ¨juveniles¨ (botines. mientras que los lideres comunales deseaban ver convertido un potrero en Salón Comunal o un parqueadero (que genere renta) los jóvenes pugnaban porque allí se estableciera una biblioteca o un parque. almacenes y casas de familia. fabricación y venta de alimentos. Frente a esta situación. a la vez. los nuevos grupos veían en las JAC un obstáculo a sus proyectos e identidad. otras deben salir del asentamiento para ir a trabajar en fábricas. dejando a sus niños al cuidado de vecinas o de los hijos mayores. estos jóvenes conquistan o reterritorializan algunos espacios barriales: calles. lavado de ropas).buscan conquistar su identidad por medios menos institucionales y más contestatarios. parques o construcciones abandonadas. Algo similar ha sucedido con las mujeres de los barrios populares en las dos últimas décadas.Estos espacios asociativos juveniles. ha sido común que varias mujeres se asocien para encargarse del cuidado y atención de los niños del barrio. Aunque en los últimos años esta emergencia de una identidad juvenil nucleada en torno a asociaciones culturales continúa y amplía sus contenidos a otros temas como la salud y el medio ambiente.

Una racionalidad que liquida la diferencia no podrá hacer de la ciudad nada más que un infierno y por lo tanto. pero que por esto mismo.deconstructivo y prevenir la connotación esencialista que el lenguaje común o algunas políticas culturales quieren darle al término ¨identidad¨. En torno a estas prácticas. además de ser fuente de identidad aglutinadora de sus pobladores frente a otros habitantes de la ciudad. algunos autores (PIZZORNO 1987) prefieren hablar de ¨identificaciones¨ más que de identidades.. seguiremos usando este último retomando las precisiones conceptuales que hicimos previamente. IDENTIDADES BARRIALES Y PRODUCCIÓN DE SUBJETIVIDAD. proyectos y programas de desarrollo comunitario. a las relaciones que con pares de otros barrios y a sus luchas comunes frente a quienes se les oponen. Por ello.haber sido institucionalizadas por el gobierno como Hogares Infantiles. en nuestro caso. también deben luchar contra estos micropoderes su reconocimiento social. deben construirla y negociarla continuamente para poder reconocerse como productores de sentido y desafiar su manipulación por los aparatos de poder (MELUCCI 1996). estos sujetos urbanos van forjando una identidad propia. de iniciativas distintas y no una ciudad programada. representa un orden propio que les garantiza control y desenvolvimiento en el barrio y defensa frente a extraños. 4. La ciudad tiene futuro como una realidad que le da juego a la diferencia. Jardines o madres comunitarias casi nunca es valorada adecuadamente por sus maridos y los líderes comunales. Es así como jóvenes y mujeres de los barrios representan hoy los actores más activos en la vida asociativa en los barrios y quienes asuman una mayor participación en actividades. de fiestas distintas. para subrayar su carácter procesual constructivo . . de costumbres distintas. En fin. enriquecen la trama social y cultural del mundo popular urbano. muchas veces contrarias entre sí. aunque a los ojos externos. Para estos casos. lo que se opone a la lógica absurda de la ciudad uniformada es una ciudad diferenciada. así como en redes locales o sectoriales de carácter independiente. espaciales y temporales. llena de barrios. la diversidad de sujetos barriales puede parecer una realidad caótica disociante. vemos como los barrios. la heterogeneidad de sujetos e identidades barriales no debe asumirse como un factor que fulmina toda pertenencia local aglutinadora. para sus pobladores esta coexistencia simultánea de varias lógicas sociales. también son un espacio donde se forjan y expresan diferentes fragmentaciones y conflictos sociales que generan identidades particulares.

por un lado. los procesos identitarios también se convierten en fuerza democratizadora de la sociedad. requiere aclarar el sentido del segundo concepto. corporales). Los procesos identitarios generados en los barrios populares constituyen un ¨frente cultural¨ (GONZALEZ 1994 y 1997). sus propios sentidos de vida¨ (LAGARDE 1993). dada su mayor potencial analítico. generacionales. conscientes e inconscientes. La categoría de subjetividad social está estrechamente relacionada con los procesos de identificación colectiva. desde los cuales se producen y reproducen redes de relación social más o menos delimitadas. y por otro. condición para la emergencia de nuevos sujetos sociales. Por otro lado. ritmos temporales y escalas espaciales diferentes. creencias. a la vez subjetiva¨. en adyacencia o en relación con una alteridad. la subjetividad nos remite a una amplia gama de aspectos de la vida social (espaciales. Boaventura de Sousa Santos (1994) también destaca la subjetividad como ¨espacio de las diferencias individuales. frente a otras como clase o ciudadanía. Felix Guattari (1996). valores. intelectuales. no se agotan en el reconocimiento y descripción de los procesos aglutinadores y diferenciadores de los sentidos de pertenencia barrial por parte de los sectores populares citadinos. Analizar la relación identidad . una trinchera y una alternativa frente a los procesos de masificación homogenizante e individuación promovidos por las dinámicas de mundialización capitalista.subjetividad. Diversos autores actuales están reivindicando la categoría de subjetividad. al contribuir a la pluralización cultural y social. promovidos por los intereses dominantes del sistema económico y cultural hegemónico: el llamado por Guattari (1995) Capitalismo Mundial Integrado (CMI). culturales. también implica reconocer el potencial emancipador de estas dinámicas socioculturales frente a los procesos homogeneizadores y empobrecedores de la subjetividad individual y colectiva. afectivas y eróticas.Estanislao Zuleta Las previas consideraciones sobre las identidades barriales. instituyentes de subjetividad. desde los cuales los sujetos elaboran su experiencia existencial. las identidades que se tejen en los barrios son. la define como ¨el conjunto de condiciones por las que instancias individuales o colectivas son capaces de emerger como territorio existencial sui’referencial. lenguajes y formas de aprehender el mundo. que desarrollan elementos culturales distintivos a partir de los cuales los individuos refuerzan sus vínculos sociales internos y construyen una identidad colectiva que tiende a ser contrastante frente a otras (ZEMELMAN 1997). económicos. lo social y lo cultural¨. físicas. dado que ¨involucra un conjunto de normas. a su vez portadores de inéditos sentidos de construcción social. Para Hugo Zemelman. . políticos. de la autonomía y la libertad que se levantan contra formas opresivas que van más allá de la producción y tocan lo personal.

para Emir Sader (1990). Frente a estas concepciones esencialistas y teleológicas de los actores sociales. ¨el sujeto es una colectividad donde se elabora una identidad y se organizan las prácticas. lo inédito. Por ello. deviene en sujeto. Por eso para Zemelman. además de alimentar y expresar las identidades colectivas emergentes. así posea identidad. busca expresar la multiplicidad de esferas de la sociedad donde se evidencian conflictos y posiciones de actuación social. Entenderemos por ¨sujetos sociales¨ a todos aquellos agrupamientos más delimitados y cohesionados que una población o una colectividad.ha sido reivindicada por diversos cientistas sociales. esta modalidad de identidad colectiva urbana supone una memoria histórica. propios de lo paradigmas ¨clásicos¨ de análisis social que los asocian a la existencia de un lugar o conflicto central que les otorga identidad y a un sentido histórico emancipador preexistente (LACLAU 1987). unas experiencias y espacios de interacción social y un horizonte compartidos que -ha venido definiendo por parte de las diferentes categorías sociales que habitan en los barrios populares. un proceso dinámico que se concreta. a través de las cuales sus miembros pretenden defender sus intereses y expresar sus voluntades. . de la elaboración de un proyecto (utopía) y de una ¨fortaleza¨ para realizarlo. no como un lugar social delimitado. es una dimensión donde se cuece y se expresa lo incierto. la subjetividad además de ser memoria. por tener una amplitud y flexibilidad a otras como clase o movimiento social.La subjetividad. un sujeto social es un nucleamiento colectivo que compartiendo una experiencia e identidad colectivas desplega prácticas aglutinadoras (organizadas o no) en torno a un proyecto. también es el terreno de producción de nuevos sentidos de lo social. convirtiéndose en fuerza capaz de incidir en las decisiones sobre su propio destino y el de la sociedad a la cual pertenece. ser sujeto social implica una construcción histórica que requiere de la existencia de una memoria. las cuales no tienen una direccionalidad susceptible de ser preestablecida ¨a priori¨. no todo grupo social. generando nuevos aglutinadores sociales (ZEMELMAN 1997). Esta categoría . De este modo. en actor social. la identidad barrial es una de las condiciones para la construcción de sujetos sociales populares. se cristaliza en concepciones. una experiencia y unos imaginarios colectivos (identidad). En un sentido similar. por ello hay que considerarla. frente a lo ajeno. lo propio. nos conduce a otra concreción de lo social que más allá de las identidades colectivas: el de los sujetos sociales. sino como un continuo.aún en formación. en colectivos sociales. Ello posibilita la capacidad de definición de intereses propios y el despliegue de prácticas dotadas de sentido (MELUCCI 1996) y de poder (ZEMELMAN 1995). la subjetividad vuelve a desbordarlas. en instituciones. conciencia y cultura. como plano no totalmente subordinado a la determinación social. constituyéndose en esas luchas¨ . la reivindicación de la subjetividad. pero como un ¨magma¨ . la categoría de sujeto social.

mediante los cuales los actores políticos y sociales definen el sentido de su que hacer. existencia de partidos de oposición o el respeto a los derechos y garantías civiles. su propia justificación para llegar a tener presencia histórica» (ZEMELMAN 1995).Por ello. Reivindicamos la democracia como espacio de lo público donde pueden surgir diferentes creencias sobre lo posible. la democracia no es posible dentro del actual proyecto económico y político dominante. al menos no coincidentes. es necesario propiciar en los barrios y en los espacios populares suprabarriales (zonas. Por ello valoramos positivamente las experiencias. que pueden ser reconocidas y hacerse viables por todos los actores individuales y sociales como la capacidad para potenciar el desenvolvimiento y expresión de diferentes grupos sociales y políticos a través de proyectos. . llamado por algunos ¨era neoliberal¨ o por otros Capitalismo Mundial Integrado. Desde esta perspectiva. y por lo mismo. desde las propias organizaciones de base o desde otras instituciones. o por lo menos permitir. diferentes «proyectos político ideológicos que conllevan distintas visiones de futuro. reconocibles y reflexivas estas dinámicas de construcción de sentido de pertenencia socioterritorial. propicien el encuentro y reconocimiento y alimenten la utopía común. si la capacidad de ser sujeto social significa el poseer opción de construcción social propia (proyecto) y posibilidad de realizarla (fuerza). Por ello. en procesos de configuración de un nuevo sujeto colectivo se requiere hacer visibles. Así. En efecto. Pensar la democracia más allá del plano normativo nos obliga a analizar las condiciones históricas y sociales donde tiene lugar. sólo podemos considerar como democrática una sociedad que permite la emergencia y existencia de diferentes subjetividades y proyectos. si no divergentes. es el caso de los concursos de historias barriales (por primera vez realizados en Bogotá en 1997). más allá de las normatividades e institucionalidades usualmente asumidas como democráticas: separación de poderes. así como los modos como se da y se percibe la relación política . se hace necesario reconocer y generar propuestas políticas y culturales alternativas que controviertan esta lógica integradora. nos conduce a reconocer el potencial democratizador de tales procesos. Por ello. En este contexto. Para finalizar. incluso se impiden. los procesos de globalización y la misma preeminencia de la democracia liberal. los proyectos y programas que. no se crean. la realización de festividades y ritos que animen procesos de identificación colectiva. reivindicar la subjetividad y la plural construcción de sujetos sociales desde los territorios e identidades populares urbanas.vida social. localidades) la realización de practicas e instituciones que activen la memoria. una sociedad democrática debe propiciar. marcado por el predominio absoluto de la economía capitalista de mercado. buscan potenciar las identidades barriales. las posibilidades de formación de actores sociales y políticos con proyectos discrepantes del modelo económico y cultural hegemónico. la recuperación colectiva de la cultura y la historia barriales.

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