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o8n qué creen las mujeres? Creyendo y creando 98s Pilar de Micuel (@d.) RERAD Habla Maria: No fui abatida por D**s por haber desafiado a Moisés. Nuestra disputa no era a causa de su mujer, ni tampoco fui castigada por /as- hon hara (lengua viperina). No; el problema era que teniamos visiones distintas de la comunidad... Lo que estaba en juego era la diferencia entre una comunidad basada en el precepto dado por Moisés: ‘No te acerques a mujer alguna’ (una distorsionada transmisi6n de las palabras divinas), y una comunidad en la que varones y mujeres son iguales, trabajan juntos para crear una comunidad jus- ta, comparten el poder y las oportunidades, dejan atras la herencia de la escla- vitud...” (E. Schiissler Fiorenza: Midrash de Marfa la de Moisés). Este libro esta concebido, de alguna manera, como continuacion del anterior: Espiritualidad y fortaleza femenina. En aquél nos ocupaba especialmente desde qué parémetros y con qué instrumentos de la tradicion espiritual judeo- cristiana, algunas mujeres habian hecho gala de una fortaleza, entendida tam- bién como resistencia, digna de elogio y casi inexplicable en situaciones muy dificiles. Asimismo nos serviamos criticamente, estudiébamos la ambigliedad posible de esta virtud de la fortaleza, de esa sabiduria, esa ciencia y ese profe- tismo para nuestra historia y vida contempordneas. Pues bien, el paso de aquél a éste esta relacionado con el camino que hay desde la resistencia al empoderamiento. No se trata sdlo de resistir y no per mitir que las relaciones de dominacién puedan; sino de poder definir, de cre- cer, de transformar, de cambiar, de liderar, de autonomia, de creencias nuevas, de cambio de conciencia, de apelar a una existencia verdaderamente viva. ISBN 978-84-330-2194-6 Jl '88433"021946 NMreertéc The Rene 10 {INDICE 2. Ni Bridget Jones ni Kate Reddy ni “mujeres desesperadas” 75 Izaskun Séez de la Fuente 1. Bridget Jones y Kate Reddy: “chicas de hoy en dia?” . 79 2. Estereotipos de género y accidén .. 85 2.1. La funcionalidad de la culpa en la culpa en las mujeres .. 85 2.2. Mujeres bellas y eternamente jévenes 90 2.3, El trabajo, cosa de hombres: “Mama zpor qué tienes que trabajar?” . 96 2.4. “;Viva las singletons”! . 105 3. “El encuentro con una misma” 112 . Narrar la historia y mover al amor .........0.-.. 000005 119 M* José Arana dg Unabpier tanita clavebe iirc ssa istteecanen aeecteoaee eee 123 2. Prepararse para “servir mejor” ». 125 3. “Encargada de la parroquia con funciones de parroco” 126 4. Encontrarse con otras . 129 5. Techos y limites .... . 131 6. Por qué tanta insistencia? - 133 7. Compafieras de camino . . . 136 8. 9. . Una larga marcha compartida .. 139 . “Ponernos a la escucha de Dios” . . 140 . ¢Creer en lo de siempre y como siempre? Creencias cotidianas de mujeres de iglesia ............. 143 Anabella Barroso 1. Presentacién y conceptos clave . . 2. Dando voz a las mujeres de hoy . : -. 151 3. Mujeres de més de 70 afios:;en qué vamos a creer? --. 154 4. Mujeres ente 55 y 70: criticas y activas a pie de obra .. 159 5. Mujeres entre 40 y 55: al desencanto o la serenidad Ola OlvidOHie ernie caresses renee 169 . La politica de la amistad .... EN QUE CREEN LAS MUJERES? 6. Mujeres hasta los 45: quemando etapas - 178 7. Una caja con herramientas nuevas - 182 . ¢Qué quiero ser de mayor? Creencias para impulsar un proyecto de vida ...... 6.66. cece ieee eect e eee teens 187 Concepcién Yaniz 1. El contexto . 189 2. En qué creen las mujeres . - 193 3. Creencias y estereotipos generadores de expectativas Me SA eases fata eect ce le states eter teeta 195 4. Estereotipo femenino, un problema de dignidad para las mujeres ........- 000062 e cece eect e eee eet eens 201 5. Elaborando nuevas creencias. La vida es un proyecto adesarrollar ........--. 000002 c eee e eee eee eee 203 6. Ajustando las creencias sobre aptitudes personales. Mejorar la autoestima ...... 22... 6.62622 e eee eee 206 7. Autonomfa e insumisi6n para superar las limitaciones 210 Be bnsintesis eee eseeuiiteen ieee aiiteei 218 . 221 M’ Isabel Matilla 1. Qué justicia para qué humanidad? . 228 2. (Para qué Ia accién? . - 234 2.1. La politica de la presencia 0 de las ideas . - 234 2.2. Practica politica feminista . 237 3. La amistad como praxis politica . . 243 3.1. Las ideologias motivadoras .. . 243 3.2. La armonfa entre contrarios . 248 3.3. La justicia como homologacién de intereses . 253 4. Conclusiones ... 22.06.66 cece eect eee ete eens 256 se Introduccion: De la resistencia al empoderamiento M’ Pilar de Miguel M* Pilar de Miguel es licenciada en teologia biblica. Profesora del Instituto Diocesano de Teologia y Pastoral (DTP) de Bilbao. Coordinadora del Departamento de Ciencias de la Religién de la Escuela Universitaria de Magisterio Begofiako Andra Mari (Adscrito a la Universidad del Pafs Vasco). Miembro de diversas asociaciones espajtolas, euro- peas e internacionales. Autora de diversas publicaciones: en colaboracién con Sefa Amel, Atreverse con la diversidad, Verbo Divino, 2003; en colaboracién con Mercedes Navarro, 10 palabras clave en teologia feminista, Verbo Divino, 2004. Espiritualidad y fortaleza femenina (Desclée De Brouwer, 2005). INTRODUCCION: DE LA RESISTENCIA AL EMPODERAMIENTO M*° Pilar de Miguel Una vision es una imagen del futuro que deseamos crear, descrita en tiempo presente, como si sucediera ahora. (Peter M. Senge)’ “La tarea de un Ifder de transformacién es la de creacién y compro- miso. Crear una vision y luego crear un nuevo significado para que los miembros del equipo puedan vincular su compromiso con la nueva visibn”. (Mario Garcta, Jr.)° Es MUY INTERESANTE OBSERVAR COMO EL TERMINO VISION tiene una enorme importancia en el mundo del cambio organizacional y del liderazgo, cémo estos elementos dinamizan empresas y van cam- biando paradigmas de direccién y organizacion de la mano de Pprestigiosos autores, como los citados, en ese campo. Expresiones como I have a vision son potentes y sugerentes. Se buscan personas con visién, ete. 1. Peter M. SENG! iplina, Granica 1994. 2. Experto en comunicacién, periodismo e imagen. 15 16 INTRODUCCION: DE LA RESISTENCIA AL EMPODERAMIENTO Recuerdan también de algtin modo a aquello otro de He tenido un suefio... (que un dia esta naci6n se pondrd en pie y realizard el verdadero sentido de su credo: que todos los seres humanos han sido creados iguales) del Rvdo. Martin L. King en los afios 60 que engendré tanta energia a favor de los derechos civiles de las personas negras en EEUU y que repercutié en muchos otros movimientos. La teologfa feminista formulard: la necesidad de ser reconocido como persona es parte constitutiva de lo que significa ser humano. E. Schiissler Fiorenza apostillard: “esta radical igualdad no ha de ser entendida como homogeneidad, sino como ausencia de toda nece- sidad de que una persona supuestamente inferior quede subordi- nada al control de otra mas poderosa”’. Asi el deseo de respeto y amor se transforma en la historia de luchas personales y politicas en deseo de autonomia y autodeterminacién. La resistencia, dird esta tedloga, tiene dos fases 0 momentos inde- pendientes: la abolicién de las relaciones de dominacién y Ja lucha por la autonomia. Esto exige un cambio no sélo en las estructuras opresivas, sino también en las conciencias individuales. Es muy sugerente recordar el midrash de Marfa la de Moisés citada por dicha autora‘. Habla Marfa: “No fui abatida por Di+s* por haber desafiado a Moisés. Nuestra disputa no era a causa de su mujer, ni tampoco fui castigada por lashon hara (lengua viperina). No; el pro- blema era que tenfamos visiones distintas de la comunidad... Lo que estaba en juego era la diferencia entre una comunidad basada en el precepto dado por Moisés: ‘No te acerques a mujer alguna’ (una dis- torsionada transmisién de las palabras divinas), y una comunidad en al que varones y mujeres son iguales, trabajan juntos para crear una comunidad justa, comparten el poder y las oportunidades, dejan atrds la herencia de la esclavitud...”. 3. HUS! IR FIORENZA, Los caminos de la Sabiduria, ST, Santander 2004 p 123. 4. Ibid. pp 237-238 5. Recordamos que es el modo como la autora escribe el nombre de Dios para situarlo por encima de la distincién de sexos y género. EN QUE CREEN LAS MUJERES? Joan Chittister dir también que “hay un tipo de poder sobre los demas. El poder que transforma a las personas en peones, y el ser- vicio en esclavitud. Este es el poder de las personas, instituciones y naciones que son demasiado grandes, demasiado fuertes, y dema- siado apabullantes, y que estén demasiado bien definidas para opo- nerse a ellas y demasiado situadas politicamente para poder refre- narlas. El poder es un factor en los asuntos eclesidsticos, al igual que en los politicos. Hay una pregunta que me obsesiona: zestaria Jestis en la iglesia actual? jestarfa en alguna de ellas? Y si no es asf: gquién lo seguiria?, zyo?”... La principal pregunta, la pregunta por la que la conciencia se remueve en nosotros en una época de holocaustos, genocidios, ‘dafios colaterales’ y poder absoluto en las empresas multinaciona- les, hace que palidezcan todas las demés. Y es la siguiente: gqué puedo hacer yo? Yo no tengo poder para cuestionar ese poder. Yo no tengo contactos a los que persuadir ni con los que tratar. Yo no tengo una proximidad al poder que me permita imponer mi voluntad aunque sea a través de otro. Para el cristiano, el problema lleva implicita Ia esencia misma de la integridad. ;Cémo se puede ser cristiano y no hacer nada acerca de esas cuestiones?”.* Hay un aspecto del asunto que todas las mujeres, todas las minori- as y todos los nifios conocen: es Ia cuestién de la impotencia. Asi que algo han reflexionado sobre ello y tal vez algo tengan que apor- tar a quien se haga esta pregunta por primera vez. Algunas respuestas son inspiradoras como la de Ngozi lwere: “Como activista, para milo principal en la vida es reducir el dafio que pudié- ramos hacernos unas/os a otras/os conforme vivimos nuestras cre- encias: gc6mo minimizamos los dafios 0 el dolor que provocamos a nuestra/o vecina/o a causa de lo que creemos, de nuestras convic- ciones o de la forma en que vivimos nuestras vidas?”.” 6. Joan CHITTISTER, Ser mujer en Ia iglesia, ST, Santander 2006, cap 17. 7. Justicia, comunidad y espiritualidad: Una conversacién con la activista nigeriana Ngozi Iwere http/ /espaiiol.iwht.org / recursos /ngozientrevista.cfm [17 de julio del 2006], 17 INTRODUCCION: DE LA RESISTENCIA AL EMPODERAMIENTO O la de Marie M. Fortune: negéndonos a soportar el mal y buscan- do transformar el sufrimiento, realizamos la obra de Dios de hacer justicia y sanar todo quebranto”. “Me encanta el concepto de ‘negarse a soportar el mal’. No implica vencerlo, sino simplemente negarse a soportarlo. Me niego, aunque en definitiva no pueda cambiar nada, no deja de ser el poder de no acceder. La verdadera cuestion espiritual no es entonces, ztengo el poder de cambiar la cosa?, sino gtengo el valor de decir ‘no’ ante ello?”.* Presentacién del libro Este libro esta concebido, de alguna manera, como continuacién del anterior: Espiritualidad y fortaleza femenina’. En aquel nos preocupa- ba especialmente desde qué pardmetros y con qué instrumentos de la tradicin espiritual judeocristiana, algunas mujeres habfan hecho gala de una fortaleza entendida también como resistencia digna de elogio y casi inexplicable en situaciones muy dificiles. Asimismo nos serviamos criticamente, estudidbamos la ambigtiedad posible de esta virtud, de esa sabiduria, esa ciencia y ese profetismo para nuestra historia y vida contempordneas. Pues bien, el paso de aquél a este esta relacionado con el camino que hay desde la resistencia al empoderamiento, o bien esta segunda pata de la resistencia de la que hablabamos en la introduccién. No se trata solo de resistir en un primer intento, es decir, aguantar y no dejar que las relaciones de dominacion puedan (ya vefamos también propuestas en el libro anterior) sino de poder definir, de crecer, de transformar, de cambiar, de liderar, de autonomia, de cre- encias nuevas, de cambio de conciencia, de apelar a una existencia verdaderamente viva. 8. Joan CHITTISTER, 0.¢, cap. cit. 9. Pilar DE MIGUEL (Ed.), Espiritualidad y fortaleza femenina, Desclée De Brouwer, colece. En clave de mujer, Bilbao, 2005, 18 zEN QUE CREEN LAS MUJERES? Se trata de perseguir y ahondar en una visién, como indicdbamos también. Este camino lo define bien Joan Chittister “Yo no me per- cibo ‘poderosa’, sino fuerte, capaz de resistir, si, pero no capaz de cam- biar las cosas. Y la capacidad de cambiar las cosas, de hacer la propia vo- luntad, les guste o no a los demds, es la verdadera esencia del poder. Es una distincién trdgica esta contradiccién entre poder y fuerza, por- que desenmascara la diferencia entre el poderoso y el impotente, entre el opresor y la victima. Lo peor de todo es que no estoy segura de si el pro- blema estd en mi entono o en mi misma. Puede que yo, simplemente, esté dejando de hacer lo que deberta hacer, sea cual sea el precio que tenga que pagar” ."" Lleva por titulo Creencias y mujeres (En qué creen las mujeres?)porque somos mujeres quienes proponemos ciencia y conciencia, porque sigue plenamente vigente la frase que en 1849 publicé la feminista alemana Louise Otto-Peters “Ia historia de todos los tiempos, y la de hoy especialmente, nos ensefia que las mujeres serdn olvidadas si ellas se olvi- dan de pensar sobre si mismas”. Asimismo, lleva un subtitulo: creyen- do y creando. Nuestra propuesta es en gerundio, es dindmica, porque estd sucediendo, convocando y comprometiendo. Decia Pablo a los Romanos al comienzo del capitulo 12: “no os aco- modeéis al mundo presente; antes bien, transformaos mediante la renova- cién de vuestra mente. Ivone Gebara dice “creo que el gran desafio de este nuevo siglo es modificar la percepcién que tenemos de no- sotros mismos, seres humanos, los tiltimos seres en llegar a esta tierra”.” La foto de la portada es una ilustracién de “una visién’” de Hildegard von Bingen descrita en su obra Scivias: “Pero mientas contemplaba todo esto, me sobrevino un gran temblor y caf, desvanecida, rostro 10, Joan CHITTISTER, 0.¢. 11. Ivone GEBARA, Las aguas de mi pozo. Reflexiones sobre experiencias de libertad, doble clic editoras, Uruguay, Montevideo, 2005. 19 INTRODUCCION: DE LA RESISTENCIA AL EMPODERAMIENTO en tierra, incapaz de hablar. He aqui que, entonces, un inmenso resplandor me toc6, como una mano, y recobré mis fuerzas y mi palabra”. Me gusta esta definicién que hace la Profesora Cirlot: “La vision es un acontecimiento de la vida, que la transforma y la orienta en un sentido ya definitivo”.. Tanto transformé6 a esta abadesa benedictina renana de! siglo XII, lena de cualidades, que creé ciencia, arte, mitisica, medicina alternativa, teologfa, reconocida por su carisma profético y en la accién por su energia reformadora. Tuvo “una visién” y nos dejé una tradicién riquisima que atin hoy es fértil para nuestro mundo. Inventé hasta un término nuevo para describir “lo que veia”: la viriditas. Este término que podria tradu- cirse por “verdor” 0 “lo que verdea”, lo relaciona ella con vis (fuer- za) y virtus (virtud). Es decir, no slo designa el verdor exterior y visible, sino también, y sobre todo, la fuerza interior que lo produ- ce. Asf que, segtin los casos, hay que entenderlo como “vida” o “vigor” ademas de como “frescura” o “lozania”. La clave para comprender la viriditas es que es la expresién més adecuada para describir el efecto de la accién de Dios en el mundo. Ella aplica este concepto para designar esa energia interna, esa fuer- za vital, gracias a la cual se desarrolla tanto la naturaleza como el ser humano. Ella hace decir a Dios: “Yo soy la brisa que nutre todo cuanto verden. Yo impulso a los brotes a florecer con frutos maduros. Yo soy Ia Iluvia que procede del rocto que hace reir a la hierba con el gozo de la vida.” 12. Victoria CIRLOT, Hildegard von Bingen y la tradicin visionaria de Occidente, Herder, Barcelona 2005. Puede verse también G. EPINEY y E. ZUM BRUNN, Mujeres trovadoras de Dios. Una tradiciOn silenciada de la Europa medieval, Paidés, Barcelonal989. 13, Pilar DE MIGUEL, Con ojos lila, Arnasatu, Bilbao, 2005. 20 zEN QUE CREEN LAS MUJERES? En muchas épocas y tal vez especialmente en la nuestra, es en la fic- cién, literatura de novela que se nos dan mis pistas que en la filoso- fia o el ensayo (siendo esto muy adecuado, sin duda) para el cono- cimiento humano y de la circunstancias coeténeas. “La literatura puede considerarse un verdadero locus, lugar de epistemologia del ser humano”, diré A. Gesché". Quizas, explica este tedlogo, porque esta pura invenci6n, esta trasgresion de los hechos reales, “esta heu- ristica de la ficcién, es la iinica que aqui permite dar libre curso a lo que el ser humano dice sobre sus miedos, sobre sus maniobras fren- te al miedo 0 sobre su embrujamiento ante aquello que le fascina. La creaciOn artistica, es decir, la invencién de las formas, nos sittia por pado en aquello que puede convertirse en principio de trans- formacién de la sociedad y de nosotros mismos”. {Quien no se ha identificado y ha aprendido mas de si misma in- mersa en una novela al menos por un momento? Incluiremos tam- bién el cine y la television y nos pararemos a observar como incitan a “extrafias” identificaciones. Eso han pensado sin duda también la autoras de las dos primeras aportaciones. En su contribucién desde la Psicologia, Creencias cotidianas y auto- didlogos, Olga Cardefioso dice “ siempre hemos pensado que la lite- ratura, en ocasiones... puede constituir otra forma de acceso a la psi- cologia de las personas. Por supuesto, no como medio para generar teorias psicoldgicas..., pero si como fuente de inspiracién de deter- minados aspectos del ser humano que la ciencia, por su propia estructura y asimilacién con el paradigma actual, tarda més tiempo en tener en cuenta. . En este sentido, la progresiva aparicién de literatura escrita por mujeres nos permite conocer de primera mano lo que la mujer sien- te y piensa de si misma... Asi pues, nos serviremos, prioritariamen- te, de los autodidlogos de Lavinia, la protagonista de la novela “La 14. AGI CHE, El sentido, Sigueme, Salamanca, 2004 p 160. 21 INTRODUCCION: DE LA RESISTENCIA AL EMPODERAMIENTO mujer habitada” de Gioconda Belli. Ademds, incluiremos algunas sugerencias e ideas de otras autoras como Anais Nin, Virginia Woolf o Betty Friedan, en las que la mujer aparece como fuente de un pen- samiento elaborado, profundo y rico en matices. En todos los casos, las mujeres elegidas muestran fuerza interior y resuelven sus con- flictos a través de la construccién de nuevas realidades mentales que superan dicotomias y denotan altas dosis de maduracién per- sonal...” Izaskun Séez de la Fuente nos aproxima, desde la perspectiva socio- légica, al mundo de “los discursos y representaciones mas comtn- mente aceptados sobre las mujeres adultas y/o que ellas tienen sobre si mismas, para contribuir a erosionar algunos de los que dafian y menoscaban su autonomia individual, su heterogeneidad identitaria y sus posibilidades de empoderamiento”. Para ello se apoyard como herramienta metodolégica clave en dos personajes tomados de la ficcién britanica, Bridget Jones y Kate Reddy, ambos ~y especialmente el primero— con gran proyeccién mediatica, y en cuyos ideales, actitudes, preocupaciones, frustracio- nes y deseos nos podemos ver ambivalentemente reflejadas”. Y en esta reflexién, “ambivalentemente” es una clave importante de la toda la argumentacion. No se deja fuera del tintero otros “modelos mediaticos” como la serie “Mujeres desesperadas”, Ally McBeal, etc. Este libro ha sido concebido asimismo como de didlogo intergene- racional, las autoras pertenecen a una horquilla de edad entre los 30 y los 60. Y también, de alguna manera, como de “autoayuda” (otros sinénimos podrian ser educar, orientar, hacer de parteras 0 de mistagogas, que se parece mucho, etc.)en el sentido de ir com- partiendo lo aprendido, lo que fue mejor y lo que no merecié la pena, lo que vamos experimentando, conservando o trasgrediendo, lo que es interesante contar a las mas j6venes; que no se sientan con la carga de creer que han de empezar de cero cada generacién. No estan ni son huérfanas. No lo somos ninguna. Tenemos una largui- sima genealogia. 22 ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? Asi, M* José Arana, tedloga que disfruta la suerte de una trayectoria suficientemente vivida y reflexionada para ofrecer su visi6n con “autoridad”, tenia el encargo de ofrecer su propio testimonio, sus creencias, su perspectiva y su compromiso. “Narrar la historia y mover al amor’es el titulo y lo consigue con una sencillez y genero- sidad encomiables. Adentrarse en la historia personal y comunitaria de las mujeres, dice, puede querer decir entrar en un proceso de enriquecimiento indivi- dual y colectivo, sumergidas en hechos, valores, hazafias, logros y fracasos... “que Ilegan a tocar el alma y empujan hacia el futuro. Si, la historia es un gran fondo comtin que nos afecta, nos pertenece y del que podemos participar. Las mujeres tenemos el nuestro, nuestra historia y nuestras historias, y somos cada vez més conscientes de ello sintiéndonos formando parte de una larga ‘cadena solidaria’ que nos sostiene y prolonga”. En la historia mas concreta de la diécesis de Vizcaya y de sus muje- res concretas nos introduce Anabella Barroso, historiadora y resca- tadora de la tradicién, de la memoria, venga en papeles viejos 0 en conversaciones. Nos pone frente al espejo a mujeres que van (vamos) desde menores de 40 a mayores de 70 en la vida concreta y en el marco de nuestra historia creciente tan convulsa. Asistimos en su retrato a una mezcla de “cuéntame” en “tiempos revueltos “, por hacer mencién a dos series exitosas de la television espafiola (TVE1) actualmente. Entre el Vaticano II y su recepcién y el nacionalcatolicismo y la democracia, la secularizacién y el pluralismo y sus efectos en la vida cotidiana. Las transformaciones vividas en la experiencia personal ¢ institucional y sus secuelas en general y el Pais Vasco y la didcesis de Bizkaia en particular. “;Creer en lo de siempre como siempre” en medio de tanto cambio?, se pregunta en el titulo. Se intuye ya la imposibilidad de semejante desatino y para animarnos en el cami- no no siempre facil nos termina ofreciendo una caja de herramien- tas 0 vituallas altamente nutritivas. Si asf fuera posible no despe- 23 24 INTRODUCCION: DE LA RESISTENCIA AL EMPODERAMIENTO dirse de esta iglesia que tan mal trata a sus mujeres, como canta Julieta Venegas: qué Idstima, pero adiébs, me despido de ti. Tal vez inclu- so dispuesta a volver “cuando no me hagan sentirme culpable por todo, cuando no me obliguen a ser sumisamente humilde, cuando me cuiden como persona, cuando mis iniciativas sean tenidas en cuenta, cuando...”. Asimismo Concepcién Yaniz, experta pedagoga entre otras cosas, intenta ayudarnos a impulsar un proyecto de vida satisfactorio, haciéndonos ver posibles trampas por la escasez de andlisis y sugi- riendo caminos que ayuden a equivocarnos menos, aunque sea de humanos errar y tengamos hasta el derecho y la libertad de confun- dimos. “Un proyecto de vida consiste en tomar decisiones que orienten el propio desarrollo en la direccién de las metas deseadas, elaborando un plan en el que se tienen en cuenta los condicionantes personales y sociales y se disefian estrategias para aprovecharlos, compensarlos 0 sortearlos segtin cudl sea la meta pretendida y cémo le afecte estos condicionantes”. Se pregunta y trata de responder a asuntos como “Qué impulsa a una mujer con evidentes posibilidades de éxito social, profesional o familiar, a hacerse invisible, a desarrollar un trabajo muy por deba- jo de sus posibilidades 0 a compartir su vida con hombres que les limitan y coartan? Qué impulsa a tomar estas decisiones dos, tres o mas veces a lo largo de la vida, repitiendo una misma pauta que leva a un desarrollo personal limitado y en algunos casos al fraca- so en el logro de sus aspiraciones?”. Poder proyectar una vida exitosa o no reincidir en los fracasos que parecen anunciados nos aporta una vida mas feliz 0 con realizacio- nes interesantes. En palabras de la Prof. Yaniz: “Los estereotipos dominantes restan dignidad a las mujeres y es urgente adoptar medidas activas que los combatan. Las politicas y el sistema formal (...) crean un marco adecuado para incorporar otras acciones en las que el protagonismo personal esta mas destacado. Entre éstas resal- tamos las que favorecen disefiar y desarrollar un proyecto de vida, EN QUE CREEN LAS MUJERES? ajustar las creencias sobre las propias aptitudes mejorando la auto- estima, y las que promueven el desarrollo de la autonom(a y de la insumisi6n como actitudes vitales basicas”. Lo personal es politico, reza el antiguo lema feminista, lo politico es personal, podriamos afiadir. Si la teoria es contemplacién y es el haz, la accién comprometida como consecuencia es confirmacién y es el envés. Se nutren y modifican permanentemente la una a la otra. La reflexién de Isabel Matilla me ayuda a homenajear a una amiga mallorquina tremendamente critica y que siempre pegunta lo que hay que preguntar, aquello que le deja a una intranquila e inquieta y que la fuerza a no conformarse e indagar més alla. Aludiendo hace un tiempo a la famosa trilogfa: ver, juzgar y actuar, decia que veiamos més o menos bien, juzgdbamos escasamente y actudbamos prdcticamente nada. Tal vez lo que falla es la trilogia susodicha y la teorfa-conciencia que creamos es ya un hacer pro- fundamente transformador. Mas sutil tal vez, ms definitivo y por ello mas actuante, quizds... Sigamos conversando Maena porque la amistad puede ser una estrategia muy interesante. Asi esta antropéloga y economista nos propone en conversacién. con Hannah Arendt y Simone Weil una estrategia polftica de cala- do: La politica de la amistad, dice la Prof. Matilla. “Estas mujeres de nuestra genealogia mds cercana, atribuyéndole poderes magicos a la Palabra y al pensamiento légico convierten su vida en un anhelo desesperado por encontrar nuevas formas de percibir, ordenar y valorar la realidad en la busqueda de nuevas ideologtas motivadoras para el avance de la humanidad”. Como profetas de la transformacién cultural no se contentaron con las supuestas razones “cientificas” del darwinismo social cuando afirmaba que una sociedad libre e igualitaria era mera utopia... A través de la palabra y de la comunicacién, diré H. Arendt, se toma la iniciativa, se acttia, que a fin de cuentas es la facultad politica por excelencia, susceptible de renovar el mundo en comin. Se nos pro- pone algo asi como una pragmatopfa que en griego significa un lugar 26 INTRODUCCION: DE LA RESISTENCIA AL EMPODERAMIENTO real y un futuro realizable, en contraposicién con el término con- vencional de utopia, que literalmente significa “ningtin lugar”. “Si para Hannah Arendt la philia politike es amistad entre pares, para Simone Weil la philia es busqueda de justicia, de equilibrio, es decir, de armonia entre contrarios. En las dos, sélo la proximidad y la res- ponsabilidad colectiva es lo que puede hacer que la justicia persiga la igualdad de los que no lo son, porque ‘cuando se alcanza la igual- dad, la justicia ha completado su obra’. Igualdad que respeta la alte- tidad al reconocerse mutuamente como seres dignos de respeto y cuyo fruto es una amistad civica entre personas que se saben irre- ductiblemente diferentes. No puede ser una actitud unilateral, ha de ser reciproca, por eso es una propuesta con raices éticas. “... El escenario realizable para un futuro solidario se esta disefiando en las ansias de tantas personas, hombres y mujeres, en la lucha por la verdad, la belleza y la justicia. Son deseos nunca extinguidos”. Y es que este libro trata también sobre el poder. Una “redefinicion” curiosa del término empowerment (empoderamiento) podria dar en el clavo: “Pese a lo irreductibles que son los poderes que nos rodean, en algtin lugar del camino he descubierto Ia espiritualidad de la impotencia. En Ultimo término, el poder no radica en la riqueza y la autoridad, sino en no tener nada que perder. Cuando, en una determinada situacién, no tenemos nada que ganar ni que perder, entonces al fin somos libres. Entonces las tinicas cosas entre noso- tros y la integridad son la conciencia y la verdad. La impotencia (poder a pesar de Ja impotencia)no nos neutraliza, sino que nos impulsa”." “Qué tipo de locura es oponerse a aquello que no tene- mos esperanza alguna de vencer? Y por otro lado, :qué tipo de cor- dura se puede pretender si no se hace?”."* No puedo ni quiero terminar esta presentacién sin expresar mi mds honda gratitud a todas y cada una de las autoras porque, una vez 15. Joan CHITTISTER, o.<. 16. Ibid, GEN QUE CREEN LAS MUJERES? mas, su entusiasmo, compromiso, flexibilidad y generosidad consi- guen dar a luz esta obra, tejida de todo lo anterior y ademas, seran testigos quienes la lean, de grandes dosis de competencia e inteli- gencia. “Pero, por esa dulzura de mi madre, percibida poco antes, me sentia ahora tan fuerte, que me encaminé a oriente (el camino adecuado) y comencé a marchar por aquel estrecho sendero”.” 17, Hildegard v, BINGEN en V. CIRLOT, o.¢. p 74. 27 1 De la psicolo 1a cognitiva a la literatura: Nuevos horizontes en el analisis de las creencias y autodialogo de las mujeres Olga Carderioso Olga Cardefioso es Doctora en Filosoffa y Ciencias de la Educaci6n con la tesis titula- da “Evaluacién cognitioa en adolescentes victimas de maltraio"; colaboradora desde 1997 en diversas investigaciones sobre evaluacién e intervencién cognitiva con la Univer- sidad de Deusto; profesora de Psicologia en las Escuelas de Magisterio Begoftako AndraMari y Universidad del Pafs Vasco. 1 DE LA PSICOLOGIA COGNITIVA ALA LITERATURA: NUEVOS HORIZONTES EN EL ANALISIS DE LAS CREENCIAS Y AUTODIALOGO DE LAS MUJERES Olga Cardefioso Ella no ha dado batallas de lanzas. Ha batallado con su propio cora- z6n hasta extenuarse; hasta ver su paisaje interior sacudido por cien- tos de volcanes; hasta ver nuevos rios surgir, lagos, ciudades tenue- mente dibujadas. Yo, habitante callada de su cuerpo, la veo dirigir construcciones, sélidos cimientos de su propia sustancia, Ahora estd de pie e irremisiblemente avanza allt donde la sangre encontrara su quietud. Itza’, La mujer habitada 1. Me gustaria dar las gracias a Irene Gonzdlez y a Leire Gémez por su implicado acompafiamiento en la elaboracién de este trabajo. A Irene le agradezco sus correcciones del texto y sobre todo muchas de sus valiosas sugerencias que han conducido de manera creativa a una reconstruccién més ordenada y matizada de las ideas. A Leire, por su parte, me gustaria reconocerle tanto su actitud critica ante las ideas de este trabajo. De la psico- logia cognitioa « la literatura: Nuevos horizontes en el andlisis de las creencias y autodilogo de las mujeres.Finalmente agradezco de manera especial a mi pareja, Aitor Ruiz, su fiel, cer- cano y agradable apoyo a este proyecto. 2. itzd es una antigua guerrera cuyo espiritu habita en Ja sangre de Lavinia, prota- gonista de la novela de Gioconda BELLI, La mujer habitada, Barcelona, Ediciones Salaman- dra, 2003. 31 32 DE LA PSICOLOG[A COGNITIVA A LA LITERATURA EN LA CITA CON LA QUE COMIENZA ESTE CAPITULO, Itzd, personaje de La mujer habitada de Gioconda Belli, al referirse a su protagonista (Lavinia), nos habla de una mujer fuerte, valiente, creadora, con ini- ciativa, que avanza. Es esta una imagen de mujer poco habitual en nuestra sociedad y en la ciencia. Sin embargo, a veces, la literatura, como ocurre en esta obra, y sobre todo desde la entrada masiva en ella de la mujer como autora, se puede convertir en fuente de inspiracién alternativa donde encon- trar un retrato mds matizado, més diverso, de una mujer en la que sf podemos reconocer estas caracteristicas. Esa visién del mundo femenino a la que alude Itzd, la mas positiva, que a menudo se contrapone al estereotipo social, es la que queremos recuperar en este articulo, y lo haremos aunando ciencia y literatura, raz6n e intuicion, datos cientificos e incipientes hipotesis de futuro. Através de los pensamientos de Lavinia (protagonista de esta nove- la) y partiendo de la reflexién sobre los estudios de la psicologia cognitiva acerca del mundo de la mujer, en un camino constante de ida y vuelta, queremos plantear nuevos horizontes en cuanto a los contenidos y el paradigma desde el que estudiar a las mujeres en la psicologia. 1. La mujer vista desde los resultados de la investigacién cognitiva 1.1. La subjetividad y su impacto en nuestra vida “Ver la botella medio lena o medio vacta”, “el tiempo no estd en los relojes sino en las circunstancias” 0 “todo depende del color del cristal con el que se mire” son algunos de nuestros dichos populares que reflejan de manera muy breve y sencilla una reflexién que no lo es tanto. Todos ellos contienen la idea profunda de que “el mundo” no existe de una manera totalmente objetiva e inequivoca, al margen de la sub- jetividad de las personas, sino que lo que existen son diferentes maneras de percibirlo, de entender la misma realidad. ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? Nuestra vida, por tanto, se ve afectada no solo por las circunstancias vitales en las que nos vemos inmersos/as, sino también por nuestra forma de enfrentarnos, valorar e interpretar dichas situaciones desde esa subjetividad. “El cristal a través del que miramos la realidad” mediatiza y da color a lo que hacemos, decidimos y sentimos. Sin embargo, a pesar del implacable peso que tiene en nuestras vidas, no solemos ser conscientes de esta mediacién y tendemos a creer que lo que pensamos y sentimos es la realidad, y no nuestra parti- cular visién de la misma. Esto es hasta cierto punto légico porque, para ser conscientes de que “utilizamos cristales” al analizar nuestras vidas, tendriamos que hacer un ejercicio de autoconsciencia que no todas las personas son capaces de realizar, bien por falta de infor- macién o de herramientas de autoanilisis, 0, “simplemente”, por no sentir la motivacién suficiente para implicarse en un ejercicio deci- dido de autodescubrimiento personal. Ante un conflicto familiar, por ejemplo, uno de los miembros de la familia puede pensar “esto que estd pasando es horrible”, otro “es incé- modo pero no es para tanto”, y un tiltimo “son cosas que pasan”. Por otra parte, ante un dia Iluvioso una persona puede pensar “se fastidiaron los planes”, otra “ahora habrd que buscar un plan alternativo” y una ulti- ma “me gusta quedarme en casa tranquila cuando hace un dia como este”. 1.2. Relacion entre subjetividad y malestar emocional: nuestras creencias irracionales y conversacion interior 0 autodidlogo Con los ejemplos anteriores lo unico que queriamos reflejar es que existen diferentes formas de pensar, que conducen, légicamente, a diferentes formas de ser, sentir y comportarse en la vida. Hasta ahi todo normal. Pero, el problema es que, a veces, la manera de perci- bir la realidad puede conducir al sufrimiento, provocando proble- mas de depresién y ansiedad. En concreto, el estudio de este aspec- to del ser humano, -la relaci6n entre la forma de pensar y estos tras- tornos psicoldgicos-, ha sido y es uno de los temas fundamentales de la Psicologia Cognitiva desde los afios 50 hasta nuestros dias, en 33 DE LA PSICOLOGIA COGNITIVA A LA LITERATURA especial, de teorfas con gran impacto en psicoterapia e investigaci6n como la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), 0 la Terapia Cognitiva. Para entender cémo “ese cristal” que utilizamos al mirar la realidad puede distorsionar perversamente nuestra forma de vivir y sentir, la Psicologia Cognitiva ha intentado acceder al pensamiento de las personas, a su modo particular de interpretar el mundo y lo ha hecho analizando, entre otros, dos tipos de cognicién con mucho impacto en nuestra subjetividad: las creencias irracionales y el autodidlogo. Creencias Irracionales Las creencias profundas que las personas poseemos sobre nosotras mismas, los demas y el mundo constituyen una parte fundamental de nuestra identidad, y nos conducen a interpretar la realidad de una determinada manera. Si comparamos el mundo mental con un arbol, las creencias corresponderian a las raices’. Acercandose al corazén de la tierra constituyen nuestro sustento ideolégico y emo- cional, y de ellas tomamos la savia para nutrir las otras partes del Arbol. Podemos ser mds o menos conscientes de su valor en nuestra vida, pero siempre estan ahi, acompafidndonos en silencio “desde la tierra”, desde lo mas profundo. Estas creencias se manifiestan en nuestras elecciones vitales, en las personas que nos gustan como amigos/as, en el tipo de situaciones que nos provocan alegria, desilusién, enfado o miedo, e incluso en el grado en el que estas emociones emergen. Segtin Albert Ellis‘, representante fundamental de la Terapia Racio- nal Emotiva Conductual (TREC), las creencias pueden ser raciona- 3. B WILLS y D. SANDERS, Cognitive therapy. Transforming the image, Londres, Sage, 1997. 4. Albert ELLIS, Razén y emocin en psicoterapia, Bilbao, Descleé De Brouwer, 1980. 34 EN QUE CREEN LAS MUJERES? les 0 irracionales. Las creencias racionales son preferencias y deseos, y conducen a emociones y conductas moderadas, mientras que las creencias irracionales hacen referencia a “deberias” dogmé- ticos y demandas imperativas, originando conductas y emociones inadecuadas. La gente “elige” hasta cierto punto (segtin niveles de consciencia y experiencias vitales) unas u otras. Ante un fallo alguien puede pen- sar racionalmente algo asi como “no me gusta fallar, pero no es el fin del mundo”, 0 irracionalmente “soy un desastre, un incompetente y no tengo remedio”. Ante un desengaiio amoroso se puede pensar de manera més racional “es desagradable y triste lo que estoy viviendo ahora, pero esto no quiere decir que siempre sea ast”, 0 de manera irra- cional “ya nunca voy a encontrar pareja y estaré siempre solalo hasta que me muera". Las creencias irracionales, tal y como hemos podido intuir en estos breves ejemplos, poseen ciertas caracteristicas, entre ellas: 1. Son falsas. No estén basadas en la realidad. Pueden ser deduc- ciones errdneas que no estan apoyadas por la evidencia, pero nos las creemos como si fuesen ciertas al cien por cien. Ejemplos: “no puedo hacer nada para cambiar mi vida” o “toda la culpa de que yo esté deprimida es de los demds” 2. Son érdenes 0 mandatos. Se expresan como demandas, deberes y necesidades: “debo hacerlo perfectamente”, “deberia ser de otra ma- nera” 3. Conducen a emociones y conductas inadecuadas, como la ansiedad, yla depresion. 4. No ayudan a lograr los objetivos. Cuando la persona esté domina- da por estas creencias absolutas es probable que se sienta des- bordada por las emociones y no esté en la mejor posicién para llevar a cabo sus metas: si una persona se deprime debido a sus creencias irracionales es dificil que tenga ganas de llevar a cabo acciones para mejorar su vida. 35 36 DE LA PSICOLOGIA COGNITIVA A LA LITERATURA, Estas creencias, cargadas de emociones, historias personales, mie- dos, impulsos y aprendizajes por socializacién, Ilenan de diferentes gamas de colores nuestras vidas, seamos 0 no conscientes de ello. Conversacién interior 0 autodidlogo Si las creencias constituyen las raices del arbol, el autodiélogo 0 con- versacién interna continua que tenemos con nosotros /as mismos /as en nuestra vida cotidiana se situarfa en las ramas. Este autodidlogo es un fiel acompafante que solo nosotros/as podemos escuchar. Vamos conduciendo al trabajo y pensamos “a ver si paso un buen dia”; nos encontramos con una persona que no deseamos ver en absoluto y pensamos: ;Vaya suerte, a ver si no me ve y no necesito ni saludar!; vemos la nota en un examen y nos decimos: “jqué bueno/a soy!”. Aunque no solemos prestar atencién a este tipo de didlogo interno, con un poco de entrenamiento y esfuerzo podemos desarrollar cierta habilidad para captarlo e interpretar el mensaje que subyace en él. Se trata de esforzarnos un poco por escuchar nuestra voz interior. Una vez entrenados/as en ello, lo dificil sera no escucharnos y renunciar a esta privilegiada informacién, que, por otra parte, nos permite conectar con nuestras creencias mds profundas; lo mismo que en un Arbol nos resulta més facil ver sus hojas que descubrir sus raices. El autodidlogo, por tanto, puede ser una manera eficaz y mas sen- cilla de conocer estas creencias. Se trata de conseguir una intimidad con nuestras palabras y mensajes interiores, familiarizarnos con su tacto y su sabor particulares; ser capaces de detectar nuestros men- sajes, dulces 0 amargos, y los efectos, placenteros y/o dolorosos, que provocan en nuestros sentimientos. Gioconda Belli’ lo expresa de una manera mucho més poética: “Me fue dado saber que nadie mds que yo podia penetrar las antesalas htimedas de la propia conciencia...”. Aprovechémoslo. 5. Gioconda BELLI, Apogeo, Visor Libros, Madrid, 2004 (4° edicién), pag. 60. ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? 1.3. Y gqué pasa con las mujeres? Creencias y autodidlogo que datian su salud Tal y como hemos sefialado, existen formas de pensar que perju- dican la salud de las personas. Si pensamos especificamente en el colectivo de mujeres, se nos pueden ocurrir, entre otras, las siguien- tes preguntas: “;Qué tipo de pensamientos darian de manera frecuente la salud de las mujeres?, ;Existen diferencias con los hombres?, ¢Por qué ocurre de esta manera?”. Desde la literatura cientifica todo parece indicar que si que existen ciertas creencias y tipos de autodidlogo que son especialmente dafti- nos para la salud y que, “casualmente”, se encuentran con més fre- cuencia en las mujeres. En cuanto a las creencias, son especialmen- te relevantes la necesidad de aceptacién, la indefensién, la irrespon- sabilidad emocional y el autosacrificio, y con respecto al autodiélo- go, lo mds significativo es el tinte mas oscuro de las conversaciones interiores manifestado en una mayor cantidad de pensamientos negativos y una menor proporcién de los positivos, Veamos cémo se concretan todos estos aspectos en la psicologia de la mujer: Creencias irracionales en la mujer Demasiada Necesidad de Aceptacién. Esta creencia consiste en creer que se necesita la aceptacién de las demds personas en todo lo que se hace, por lo que, cuando la persona se siente rechazada o critica- da por otras, experimenta un malestar considerable. Las investigaciones sugieren que algunas de las dreas en las que las mujeres suelen mostrar mayor necesidad de aceptacién que los hombres son: ¢ la imagen fisica: “es necesario estar delgada para ser aceptada”, * la familia: “tengo que tener descendencia para ser considerada una mujer”, y * el trabajo y la carrera profesional: “no puedo mostrar lo que sé” 0 “no merezco mds dinero, por nombrar algunos ejemplos. 37 38 DE LA PSICOLOG[A COGNITIVA A LA LITERATURA Esta creencia se sustenta en una necesidad connatural al ser huma- no, la de sentirse seguro, querido, aceptado. Por eso, desde la teoria cognitiva se plantea que lo perjudicial no es necesitar que los demas Nos quieran y acepten; eso es saludable. El problema aparece cuan- do esta necesidad es excesiva, ya que puede impulsar a la persona a vivir demasiado centrada en gustar a los demés, agradarles y reci- bir su aprobaci6n, e incluso le puede incitar a tomar decisiones del tipo de: * “no voy a hacer esta actividad (aunque en realidad me gustaria) porque no le va. a gustar a mi marido, familia, hijos/as 0 amistades”, ° “no voy a expresar esta idea porque no les va a gustar a los comparie- ros/as de trabajo”, * “qué dirtan mis vecinas si se enteraran de que he hecho esto o si me vieran con esta persona o vestida de esta manera?". Ese tipo de decisiones conduce, de manera sutil pero implacable, a una vida Ilena de autolimitaciones con el objetivo implicito de que- dar bien y ser siempre apropiado/a. Este objetivo, ademas de inal- canzable, es poco saludable y peligroso: inalcanzable, porque, haga- mos lo que hagamos, en nuestra vida siempre habré personas a las que gustemos y otras a las que no; y poco saludable, porque puede provocar la peligrosa costumbre de no escuchar los propios senti- mientos, deseos y suefos. Al ignorar sistemdticamente las propias sefiales interiores, puede incluso llegar un momento en el que el propio yo se diluya hasta el extremo de resultar un desconocido para la propia persona y para los que la rodean. En definitiva, esta situacién puede conducir a una vida triste y sin sentido, antesala de problemas como la depresion y la ansiedad. Esto, sin embargo, parece encajar muy bien con el rol asignado tra- dicionalmente a la mujer de cuidado y proteccién de las personas que, llevado al extremo, puede llegar efectivamente a comporta- mientos de anulacién de la propia persona en aras de la felicidad de los demas. ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? Indefensién excesiva acerca del cambio. “La persona cree que es pro- ducto de su historia pasada y que, por lo tanto, tiene muy poco que hacer para cambiar sus efectos”. Seguin los resultados de la investigacion cognitiva esta creencia tam- bién es especialmente frecuente en las mujeres. Se manifiesta a tra- vés de expresiones como: “jCémo voy a cambiar a mi edad!”, “si no lo he hecho antes, no lo voy a hacer ahora", “las cosas son como son y siem- pre lo serdn”... Segtin la TREC, esta creencia se considera errénea ya que, aunque algo haya afectado de manera significativa a la vida de una perso- na en el pasado, esto no significa que tenga que seguir haciéndolo indefinidamente; es anular a priori la posibilidad de cambio. Ademas, es terriblemente inmovilizante y perjudicial para la salud mental de una persona creer desde “el hoy” que no se puede hacer nada por cambiar la propia vida y que “el mafiana” esté determi- nado irremediablemente por la propia historia pasada. Es lo que Amparo, la protagonista de La Tribuna de Emilia Pardo Bazan, ob- servaba en sus compaiieras de la Fabrica al describir su escepticis- mo sobre la posibilidad de cambiar su precaria situacién laboral. Las describe como “Ilenas de escepticismo y picardia”®, y nos parece que refleja perfectamente las consecuencias de la indefensién cuan- do escribe “cuantas reflexiones de enervante fatalismo dicta el convenci- miento de hallarse indefenso ante el mal, de verse empujado por circuns- tancias invencibles al precipicio..."". La posesién excesiva de estas dos creencias, necesidad de acepta- cién e indefensién, se relaciona de manera estrecha con el desarro- Ilo de problemas como la depresién y la ansiedad. Este dato no es de extrafiar, ya que la persona que las posee no suele actuar en su 6. Emilia PARDO BAZAN, La Tribuna, Madrid, Alianza Editorial, 2002 (original en 1882), pag. 123. 7. Emilia PARDO BAZAN, Ibid. pag. 201. 39 40 DE LA PSICOLOGIA COGNITIVA A LA LITERATURA vida de acuerdo a sus instintos y emociones internas, y ademas cree que no puede hacer nada para cambiar los aspectos de su vida que no le gustan. Estas ideas le pueden conducir a sentirse bloqueada, atascada e indefensa en una determinada situaci6n en el presente, sin intuir soluciones ni pensar en formas de mejorarla. Irresponsabilidad Emocional. “La persona cree que tiene poco control sobre sus emociones, especialmente sobre su propia infelicidad”. Las personas con esta creencia muy arraigada en sus raices estén convencidas de que lo que les ocurre en la vida y sus propios senti- mientos dependen siempre de aspectos exteriores a sf mismas, como la suerte 0 las demas personas. Por eso, segtin su visién del mundo, los demas 0 el azar suelen tener siempre la culpa de todo lo que les pasa: “No puedo evitar ser ast: mi madre era alcohélica”, “Me casé con un hombre absolutamente incapaz de tener una relacién tntima”, “los demas me amargan Ia existencia”... Esto se puede interpretar como una forma sutil de ser irresponsable con la propia vida ya que, al creer que el propio estado emocional depende siempre de los demas, no hardn nada por cambiarlo. Seria menos irracional intentar ser menos parciales en el andlisis y plantearse que en el propio estado emocional influyen tanto los demas como el propio enfoque de nuestra interaccién con ellos. Demasiado Autosacrificio. “Excesivo foco por satisfacer las necesida- des de las demas personas en las situaciones cotidianas, a expensas de relegar las propias necesidades”. Este esquema se manifiesta a través de creencias concretas del tipo de “no debo ocuparme de mi misma hasta que no me haya ocupado de todos los demds” 0 “debo darle todo lo que quiere sexualmente para que esté contento, me apetezca o no”. Cuidar a los demas es un sintoma de crecimiento personal, empa- tia y superacién del egocentrismo. Es un rasgo positivo de las per- sonas, que las mujeres, encargadas histéricamente del cuidado de los demés, han desarrollado en mayor medida que sus compafieros masculinos. Pero algo que es tan positivo se puede convertir en ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? negativo cuando es excesivo. Si esto ocurre, deja de ser una virtud y se convierte en un problema, tanto para la propia salud mental de la mujer como para las relaciones que mantiene con las demas persona: Para ahondar en este ultimo aspecto, me gustaria rescatar un extrac- to del famoso libro de la doctora Northup Cuerpo de mujer, sabidurta de mujer’, en el que desarrolla un enriquecedor y muy consciente autoanilisis al respecto: “Llegué a comprender que mi tendencia a res- catar a las personas necesitadas, a ser condescendiente con los demds y a decir que sa todo el mundo proventa de mi esfuerzo por ejercer una forma de dominio: creia que si hacia todo eso me ganaria su amor. Esto no era bueno ni para mi ni para ellos, ya que ponerme en la situacién de salva- guardadora de alguien, en sustitucién de su propio poder superior y su guta interior, hacta que esa persona continuara desconectada ile sus propias fuerzas. En realidad mi comportamiento servia para crear victimas que me necesitaban”. De todas formas, no puede resultarnos extrafio que muchas mujeres posean este tipo de esquemas, ya que han sido socialmente condi- cionadas a creer que lo correcto es anteponer el bienestar de las demas personas al suyo propio. Por eso, cuando ponen en marcha este esquema, simplemente responden a lo que la sociedad espera de ellas. El problema es que, en ese obediente cumplimiento de su rol, pueden llegar a dafiarse a si mismas (depresién, problemas psi- cosomaticos, problemas de alimentacién) por algo que la sociedad les ha trasmitido que “es bueno”. Lo que nadie les habia advertido es que la adhesion excesiva a este tipo de creencias es destructiva para su salud y para la posible construccién de una forma de conviven- cia mas igualitaria y saludable para todos en el futuro. 8, Christiane NORTHRUP, Cuerpo de mujer, Sabiduria de mujer. Una guia para la salud fisi- ca y emocional, Barcelona, Ediciones Urano, 1999, pag. 51. La lectura de este libro propor- ciona una visién global del mundo de la mujer ya que incluye aspectos médicos, fisicos, mentales, espirituales, familiares y sociales. 41 DE LA PSICOLOGIA COGNITIVA A LA LITERATURA Ademés, una buena manera de ensefiar a los demas a respetarse y responsabilizarse de sus vidas es respetando y responsabilizando- nos de las nuestras. Cuando nos autosacrificamos excesivamente por los demas, en realidad les estamos transmitiendo que no pue- den desarrollar su vida solos, que necesitan nuestra ayuda incondi- cional y excesiva; les estamos convirtiendo en seres dependientes. Para mantener relaciones que se ajusten a este esquema necesitamos crear personas “sin alas” a nuestro alrededor para poder seguir autosacrificandonos por ellas. En este sentido, algunas mujeres en nuestro entorno estén reco- rriendo ya caminos nuevos en cuanto al descubrimiento de nuevas formas de ser mujer en nuestra sociedad actual, que conjugan valo- res tradicionalmente femeninos, y muy positivos, como el cuidado a los demas con el desarrollo de valores deficitarios en el estereoti- po femenino como la autonomia y la independencia personal. Conversaciones interiores 0 autodidlogos en las mujeres Elevada frecuencia de pensamientos negativos centrados en una misma; pensamientos que reflejan una autoevaluacién negativa y una forma autodestructiva de hablarse a si misma con frases concretas del tipo de “todo es por mi culpa” o “no hago nada bien”. Son automensajes duros y amargos, malos compafieros de viaje en el camino de la vida. Elevada frecuencia de pensamientos negativos centrados en los demds, basados sobre todo en la creencia de que las demds personas valo- rardén de manera negativa nuestras acciones. Esta forma de pensar (“esto es embarazoso”, “todo el mundo piensa que no tengo remedio” o “pensardn que no valgo para nada”) genera sentimientos de vergtien- za y ansiedad. Elevada frecuencia de pensamientos que subyacen a la depresién. Son pensamientos que reflejan una vision negativa de nosotras mismas y nuestra historia personal y que conducen a sentimientos de depresién. Algunos de ellos son del tipo de: “me siento rechazada", ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? “estoy horrible”, “mi vida o yo misma no merecemos Ia pena”, “no tengo remedio” 6 “no sé ni para qué vivo”. Baja frecuencia de pensamientos de minimizacién, es decir, de esos pensamientos que nos ayudan a afrontar situaciones incémodas 0 conflictivas de la vida diaria. Se consideran positivos, ya que gra- cias a ellos relativizamos y quitamos importancia a los aspectos mas negativos de dichas situaciones a través de expresiones inter- nas como: 1" “Esto le pasa a cualquiera!”, “;todo esto tiene una explicacién!”, “jno pasa nada!”. Baja frecuencia de autoinstrucciones de afrontamiento. Estas autoins- trucciones gufan el pensamiento de forma positiva y nos ayudan a autorregularnos y a llevar a cabo la realizac mendables porque su uso frecuente nos ayuda a lograr nuestros objetivos y a afrontar situaciones estresantes de forma eficaz: “voy a ponerme a trabajar”, “no voy a tomar otra copa”, “ahora me tranquilizo y luego pienso”. n de tareas. Son reco- Ante estos resultados’, coincidentes practicamente en todas las in- vestigaciones, en un primer momento, lo que se nos ocurre es excla- mar “jpues st que estamos mal las mujeres!” Pero, después de esa pri- 9, Para acceder a una bibliografia detallada sobre las diferencias de género en formas de pensar y en problemas psicolégicos se puede consultar la siguiente bibliografia: Olga CARDENOSO RAMIREZ, Adolescentes ofctimas de malirato, Programa de intervencién en autocontrol emocional, Bilbao, Mensajero, 2006 . Esther CALVETE ZUMALDE y Olga CARDENOSO RAMIREZ, "Gender differences in cognitive vulnerability to depresién and behavior problems in adolescents”, Journal of Abnormal Child Psychology, 33, (2, 2005), 179-192. Aurelio VILLA, Esther CALVETE, Lourdes VILLARDON y Olga CARDENOSO, Estilos cognitions y autoconcepto en estudiantes universitarios. Desarrollo de instrumentos de medida e impacto en el ajuste psicolégico, Bilbao: ICE de la Universidad de Deusto, Mensajero, 2005. Esther CALVETE y Olga CARDENOSO, “Diferencias de género en formas de pensar y en problemas psicolégicos”, en SETIEN, M. y SILVESTRE, M. (Eds.), Problemas de las muje- res, problemas de la sociedad, Bilbao, Universidad de Deusto, 2003. 44 DE LA PSICOLOGIA COGNITIVA A LA LITERATURA mera reacciOn y tras procesar con més detalle la informacién, lo que nos proponemos es “cambiar el cristal” con el que habitualmente se leen estos datos, es decir, explorarlos desde el punto de vista del andlisis del propio proceso investigador, revisando para ello los contenidos y las conclusiones mas relevantes de la investigacién en el area cognitiva. 2. La ciencia y sus limites 2.1. ¢Con qué cristal mira la ciencia? Necesidad de revisar el para- digma en la investigacion psicolégica Ya en 1970", el historiador Thomas S. Kuhn, en su libro La estructu- ra de las revoluciones cientificas, explicaba cémo la practica cientifica va tomando forma a partir de suposiciones profundamente arraiga- das en una visién del mundo de la que los cientificos en activo ape- nas son conscientes. Es a lo que él denomina el paradigma, es decir, “Ia vision del mundo sobre la que existe acuerdo”. En la practica habitual de la ciencia el paradigma se da por sentado y todos/as lo compar- ten; en él se incluye la imagen de la sociedad y del papel de hom- bres y mujeres en ella. Pero la sociedad poco a poco va cambiando, y el papel de la mujer también. Por ello, es necesario reemplazar los paradigmas cuando ya no son capaces de guiar correctamente la investigacién de una comunidad. No podemos dar por vélidas conclusiones “cientificas” basadas habitualmente en una imagen de la mujer trasnochada, siempre como victima, con problemas de depresién y ansiedad, llena de debilidad y “dulzura”. El estudio de la ciencia debe incor- porar el andlisis de las influencias histéricas, sociales y personales que estan mas alla de la metodologia cientifica. No podemos olvi- 10. Thomas LEAHEY, Historia de la Psicologia, Madrid, Pearson Educacién, 2005 (6* edi- cidn). 2EN QUE CREEN LAS MUJERES? dar que los cientificos y cientificas son personas concretas, con sus vidas y sus intereses personales, que pueden elegir una hipotesis 0 linea de trabajo, no por sus caracterfsticas cientificas, sino por cau- sas personales internas, sociolégicas 0 inconscientes, aunque parez- can decisiones tomadas exclusivamente sobre la base de argumen- tos racionales. Por todo esto, por la forma sesgada de investigar a la mujer hasta ahora y también en la actualidad, creemos esencial realizar un replanteamiento del paradigma cienttfico actual tanto con respecto al mundo masculino como al femenino. 2.2, Andlisis de contenidos y resultados relevantes de la investiga- cién cognitiva Tal y como ya hemos reflejado anteriormente, uno de los temas mas estudiados hasta el momento en importantes ramas de la psicologia cognitiva ha sido la relaci6n entre diferentes cogniciones (formas de pensamiento) y su relacién con la depresion y la ansiedad. Los resultados de estos estudios, como también hemos descrito bre- vemente en los parrafos anteriores, sugieren que las mujeres pose- en, en mayor medida que los hombres, ciertas creencias y formas de autodidlogo que mantienen una relacién muy estrecha con este tipo de problemas emocionales. Por todo esto, la imagen de la mujer que aparece de manera reincidente en este tipo de investigaciones es la de alguien con unas creencias y unos pensamientos tendentes a la negatividad que le hacen enfermar. Y nos preguntamos, {pero todas estas conclusiones no son producto, en parte, de una determinada forma de investigar?, no estén sesgadas por unos contenidos que responden a una forma androcéntrica de plantear el estudio de la mente y la conducta humana? Algunos de los motivos que nos han conducido a plantearnos estas cuestiones son los siguientes: DE LA PSICOLOG[A COGNITIVA A LA LITERATURA Abundancia de estudios sobre los pensamientos que conducen a la depre- sion y la ansiedad, mds frecuentes en mujeres Debido a que el estudio cognitivo ha estado muy centrado en pro- blemas de salud internalizantes como la depresién y la ansiedad (que, tal y como los estudiamos, han sido y son mds frecuentes en mujeres) la imagen que aparece repetidamente en los articulos cien- tificos en el drea cognitiva suele ser, con demasiada frecuencia, la de una mujer con este tipo de problemas emocionales ligados a formas negativas de pensar. Poca frecuencia de estudios sobre las cogniciones que subyacen a problemas externalizantes (agresividad, conducta delictiva...), mds frecuentes en hombres Existen pocos estudios sobre las creencias y el autodialogo que sub- yacen en conductas y emociones que aparecen mds frecuentemente en los hombres como el uso de la agresividad, la utilizacién de con- ductas delincuentes 0 la ira, por ejemplo. Por este motivo, -la ausencia de estas investigaciones-, su salud aparece como “mejor” que la de las mujeres. Pero en realidad no es que sea mejor sino que se desconocen 0, no se estudian con el mismo interés, las formas de pensar que hacen dafio a su mundo emocional. Ejemplos: * Los cuestionarios de autodidlogo se centran en la evaluacién de pensamientos de tipo depresivo y ansioso y no suelen incluir, salvo raras ocasiones, pensamientos de ira, por ejemplo. Al i, los hombres obtienen mejores puntuaciones (menos pensamientos negativos) que las mujeres en casi el 100% de las investigaciones. Sin embargo, cuando se incluyen sus puntua- ciones en este tipo de pensamientos negativos (ira), aumentan considerablemente sus puntuaciones, sugiriendo que no es que sean mas positivos que las mujeres, sino que simplemente no se estudia su estilo de negatividad. hacerlos ai zEN QUE CREEN LAS MUJERES? ¢ Tampoco los cuestionarios de creencias irracionales incluyen casi nunca aquellas creencias que pueden subyacer a problemas ex- ternalizantes como el uso de la violencia, mas frecuentes en la poblacién masculina. Sin embargo, cuando se incluyen, de nuevo los hombres de todas las edades suelen obtener puntuaciones més elevadas que las mujeres en creencias, por ejemplo, que jus- tifican y legitiman el uso de la agresién". Algunos contenidos concretos de esta forma de pensar serian: 1) “Es correcto pegar a alguien que te ha ofendido”, 2) “estd justificado agredir a alguien que te ha quitado lo que era tuyo” 0 3) “el hombre que parece agresivo es mas atractivo”. En estas investigaciones, claramente, los hombres no muestran una buena salud mental ni para sf mismos ni para el cuidado de la humanidad. Necesidad de profundizar en el conocimiento sobre la depresién y “otros problemas mds femeninos” en los hombres Por otra parte, creemos que en muchas ocasiones los estudios sobre el autodidlogo y las creencias irracionales que generan depresién y ansiedad, tal y como estan planteadas (contenidos de los items), no permiten aflorar los verdaderos pensamientos que pueden hacer dafio a la salud de los hombres. Si, por ejemplo, al estudiar la creencia de necesidad de aceptacién incluimos contenidos que hacen referencia a la necesidad de sentir- se guapo/a para ser aceptado/a, seguramente las mujeres puntiian més alto, pero si incluimos otros contenidos referidos al automévil, el poder en la familia, el trabajo, la fuerza y/o habilidades fisicas, puede que los hombres obtuviesen puntuaciones més elevadas que las mujeres. II. Olga CARDENOSO y Esther CALVETE, “Desarrollo de un Inventario de Creencias Inracionales para adolescentes”, Psicologia Conductual, 12 (2, 2004), 289-304. ‘M® Josie DIAZ AGUADO y Rosario MARTINEZ, La construccién de la igualdad y la prevencién de la violencia contra la mujer desde la educacién secundaria, Madrid, Instituto de la mujer, 2001. 47 48 DE LA PSICOLOGIA COGNITIVA A LA LITERATURA El hecho es que no sabemos mucho sobre Jo que les hace sufrir”: “aunque no cabe duda de que los hombres llevan ventaja y ostentan pape- les de mds poder y mejor remunerados que las mujeres, también enferman. Muchos hombres padecen depresién que enmascaran con el alcohol, el tra- bajo excesivo, demasiadas horas delante del televisor todo ello para conse- guir insensibilizarse. Y hay otros que estdn enojados y resentidos, su hos- tilidad y rabia se desencadena por cualquier cosa, desde la forma en que conduce alguien hasta la irritante conducta de un nitio... A juzgar por la cantidad de hombres infelices que hay parece que vivir en un patriarcado tampoco es bueno para ellos”. Escasez de estudios sobre los pensamientos positivos tanto en hombres como en mujeres Para finalizar, nos gustaria mencionar el escaso estudio por parte de Ja psicologia cognitiva de los pensamientos positivos tanto de hom- bres como de mujeres, debido fundamentalmente a la consideracién de que lo que mis influye en la salud mental es la aparici6n excesi- va de autodidlogo negativo. Evidentemente, hay que reconocer el esfuerzo que hasta ahora se ha realizado desde esta ciencia por intentar entender el sufrimien- to de hombres y mujeres. Sin embargo, si no somos criticos con la imagen del mundo y la visién androcéntrica que se esconden, de manera inconsciente, en la mayoria de sus planteamientos tedricos y subsiguientes conclusiones “cientificas”, estos intentos de la psi- cologia pueden resultar perjudiciales y negativos. Negativos para los hombres, porque imposibilitan adentrarnos en esa parte de su psicologfa que, como hemos visto, ha sido ignorada hasta el momento y que aportarfa una visién més real y, por ende, més salu- 12, Jean SHINODA BOLEN, Los dioses de cada hombre, Barcelona, Kairés, 2004 (2° edi- ci6n), pag. 24. zEN QUE CREEN LAS MUJERES? dable de lo que supone ser hombre en nuestra sociedad. Y negati- vos para las mujeres, porque al investigar de esta manera, conti- nuamos reduciendo “sin querer” su mundo mental a los pensa- mientos que se relacionan fundamentalmente con problemas de salud mental olvidando?, zignorando? jeliminando? zevadiendo? el estudio de sus pensamientos mas positivos y creativos. Resumen de las criticas Nos encontramos, por lo tanto, con la preponderancia de un esti- lo de investigacién cognitiva que proyecta un modelo de mujer cargado de negatividad y tendente a la depresién y la ansiedad por el hecho de que estudia preferentemente las cogniciones aso- ciadas a este tipo de dolenci hombre que proyecta la ciencia parece gozar de mejor salud que la mujer, debido, en gran parte, a la falta de estudios sobre los problemas o formas de enfermar més propias de su género; de hecho, muchas de las creencias que subyacen en algunos de sus comportamientos patolégicos, y estos mismos comportamientos (conductas agresivas, maltrato, menosprecio de la mujer...), estarian normalizados en esta sociedad, por lo que, légicamente, no parecen exigir ni derivar en la necesidad de estudiarlos ni de ponerles remedio. . Por el contrario, el modelo de Tampoco nos muestra la ciencia las formas de pensar mas posi- tivas y menos atadas a los estereotipos sociales tanto de hombres como de mujeres en este momento tan importante de transfor- macién social, invisibilizando por lo tanto la estrecha relacién entre los cambios sociales, el autodidlogo y las creencias profun- das en las personas. 49 50 DE LA PSICOLOG[A COGNITIVA A LA LITERATURA, 3. Cambiando el enfoque: nuevas perspectivas en el estudio de la psicologia de la mujer En los parrafos anteriores hemos sugerido la necesidad de refor- mular el paradigma desde el cual estudiar las cogniciones, tanto en hombres como en mujeres, como una manera de acercarnos a la enorme complejidad que conlleva “ser hombre” y “ser mujer” en nuestro mundo actual. No olvidemos que, como nos describe Jean Shinoda Bolen” algunas caracteristicas de las mujeres como: a) necesitar seguir los valores internos, haciendo lo que es impor- tante para la propia persona, con independencia de lo que pien- sen los demas, b) tener las metas claras en la vida y luchar por ellas, c) sentirse auténtica consigo misma, creativa, d) tener ambiciones, y e) ser capaz de concentrarse de manera intensa en lo que es impor- tante para ellas, han sido tradicionalmente definidas como sfntomas patolégicos 0 como expresiones de un elemento masculino no totalmente cons- ciente en la mente de la mujer. Como la misma autora sugiere: “Estas teorias, considerando patologicas y negativas estas cualidades, han inhibido la conducta y dafiado la autoestima de muchas mujeres que enca- jan en estos patrones, potenciando de esa manera la conducta femenina que se basa en adaptarse a los estereotipos”. Este es un claro ejemplo de cémo la teoria psicolégica ha limitado la forma de ser de las mujeres. Hoy en dia, estas caracteristicas no se definen explicitamente como patolégicas pero, sin embargo, son excluidas o infravaloradas en la investigacién, que prioriza el estu- dio de otros aspectos poco saludables de la mujer como su depen- 13. Jean SHINODA BOLEN, Las diosas de cada mujer, Kair6s, Barcelona, 2006 (12° edi- cidn), pag, 66. EN QUE CREEN LAS MUJERES? dencia, sus pensamientos negativos o su tendencia a tener ciertos problemas de salud mental. Al investigar de esta manera, probablemente sin darnos cuenta, proyectamos de nuevo una imagen no solo incompleta, sino tam- bién dajfina de lo que supone ser mujer. Es daftina porque los resul- tados se vuelven contra ella al devolverle una imagen de sf misma parcial y negativa; imagen que coincide, por otra parte, con los roles sociales asignados por su género: trampa perfecta. Si queremos que la ciencia ayude, en lugar de limitar, a la mujer en su desarrollo global deberfamos evitar este tipo de investigaciones tan sesgadas. Y es que, ino resulta reduccionista y cruel que la cien- cia ayude a alimentar los estereotipos sociales?, zno es paraddéjico unir ciencia y estereotipos? En este capitulo nos proponemos “explicitamente” estudiar las cog- niciones més positivas de la mujer, que favorecen su desarrollo y forman parte, asimismo, de su mundo mental. Al hacerlo asi vamos, de hecho, dando pasos hacia un conocimiento més global del mundo femenino y disminuyendo la cotidiana costumbre de dibu- jar a la mujer siempre como victima 0 como persona que irremedia- blemente se deprime o cae en estados de ansiedad. 3.1. La literatura como fuente de inspiracion Cuando nos planteamos estudiar con un interés especial los pensa- mientos positivos de la mujer, queremos decir que nos interesan: © Los pensamientos concretos que tiene la mujer que intenta encon- trar el equilibrio entre el cuidado de los demas y el suyo propio, * Los pensamientos de la mujer cuando piensa en posibilidades, en la tierra y en la luna, desde su especial conexién con la natu- raleza, * Las conversaciones interiores que subyacen en las mujeres que tie- nen apegos sanos y apasionados con las personas de su entorno, 51 52 DE LA PSICOLOGIA COGNITIVA A LA LITERATURA * Los pensamientos silenciosos, secretos, de las mujeres al ver el comportamiento de sus compafieros masculinos adhiriéndose de manera poco reflexiva a los roles tradicionales, * Los pensamientos que tienen las mujeres cuando al planear su vida incluyen temas como la libertad personal, el amor a la vida o el sentido de autonomia, madurez y felicidad. Tal y como podemos deducir por lo expuesto hasta el momento, no encontramos en los estudios actuales de psicologia cognitiva datos referentes a estos asuntos. No existen estudios detallados de los pensamientos de las mujeres que han logrado trascender los estere- otipos sociales, luchan por romperlos o se cuestionan hasta qué punto quieren ser como la sociedad espera de ellas. Y claro est, este tipo de mujeres ya forma parte de nuestro mundo cotidiano. Por lo tanto, acudir a esta linea de investigacién cognitiva no es demasiado clarificador para entender estas complejas, transforma- doras y reales formas de pensar. Por otra parte, siempre hemos pensado que la literatura, en ocasio- nes, es capaz de describir realidades y formas de pensamiento huma- no de manera muy profunda y detallada, y que puede constituir otra forma de acceso a la psicologia de las personas. Por supuesto, no como medio para generar teorias psicolégicas y conclusiones gene- rales, pero sf como fuente de inspiracién de determinados aspectos del ser humano que la ciencia, por su propia estructura y asimilacion con el paradigma actual, tarda mas tiempo en tener en cuenta. Por eso pensamos que aprovecharnos de los pensamientos 0 auto- didlogos positivos que, de hecho, ya aparecen en ciertas mujeres en la literatura puede ser una metodologia adecuada para iniciar, sim- plemente iniciar, un proceso de ampliacién de los tipos de autodia- logo que serfa conveniente incluir en las investigaciones psicolégi- cas actuales en torno al mundo de la mujer. En este sentido, la progresiva aparicién de literatura escrita por mujeres nos permite conocer de primera mano lo que la mujer a i t i UEN QUE CREEN LAS MUJERES? siente y piensa de sf misma, sin la mediaci6n de la mirada tradicio- nalmente masculina. Asf pues, para avanzar en esta refrescante via de trabajo, nos servi- remos, prioritariamente, de los autodidlogos de Lavinia, la protago- nista de la novela La mujer habitada de Gioconda Belli“. Ademés, incluiremos algunas sugerencias e ideas de otras autoras como Anais Nin, Virginia Woolf o Betty Friedan, en las que la mujer no aparece como victima, sino como fuente de un pensamiento elabo- rado, profundo y rico en matices. En todos los casos, las mujeres ele- gidas muestran fuerza interior y resuelven sus conflictos a través de la construccién de nuevas realidades mentales que superan dicoto- mias y denotan altas dosis de maduracion personal. En estos casos, a pesar de las dificultades, ser mujer es positivo y creador. En cualquier caso, en estudios posteriores intentaremos confirmar, ampliar y detallar estos y otros tipos de pensamientos a través de investigaciones cualitativas con mujeres de nuestro entorno, inclu- yendo, por supuesto, autodidlogos y creencias basados tanto en los estudios cientificos tradicionales como en las nuevas ideas que sugerimos a lo largo de este capitulo. 3.2, Pensamientos positivos de mujer Pensamientos sobre la necesidad y el derecho de elegir sobre la propia vida. “Sé quién soy, lo que quiero y el precio que estoy dis- puesta a pagar por conseguirlo”. Gioconda Belli, Apogeo 14. Giconda Belli es una de las escritoras centroamericanas més conocida en la actualidad. En 1970 publics sus primeros poemas y se integr6 en el Frente Sandinista de Liberacién Nacional, organizacién entonces clandestina, para derrocar la dictadura somocista. Perse- guida por la policia somocista, se exilié a México y Costa Rica, eludiendo la condena de siete afios de carcel que le impuso un tribunal militar. Fue miembro de la Comision Diplo- mitica del FSLN en el exterior. Son famosos sus libros de poesia Linea de fuego y sus nove- Jas, entre ellas La mujer habitada y su ultima obra El pergamino de la seduccién 54 DE LA P’SICOLOGIA COGNITIVA A LA LITERATURA. Una parte muy significativa del autodidlogo de las mujeres esté relacionada con sus decisiones vitales, con esas palabras que solo ellas escuchan, pero que les sefialan de manera intima cudl es el tipo de vida que desean y que les puede hacer sentirse satisfechas. Podemos ser conscientes 0 no, compartirlo con los demés o guar- darlo para nuestra intimidad, pero los automensajes que nos hablan de nuestro camino vital nos acompafian en todos los acontecimien- tos de nuestras vidas. Se trataria, por tanto, de analizar los autodidlogos que ayudan a la mujer a reflexionar sobre su vida y a tomar decisiones sobre su manera de posicionarse ante ella. Este tipo de autodidlogo, en oca- siones, se manifiesta a través de preguntas del tipo de: “gqué tipo de mujer quiero ser?”, “zme gusta el tipo de relaciones que mantengo con el entorno?”, “ ¢quiero ser madre?” 6 “¢qué objetivos me propongo en la vida?” Pero no podemos olvidar que todo este planteamiento vital esta inmerso en un marco social en el que ser mujer u hombre es una variable que puede delimitar m4s 0 menos, segtin la persona y sus circunstancias, las respuestas que podemos dar a este tipo de pre- guntas; y, a su vez, nos conduce a otras preguntas encadenadas con las anteriores en [a linea de: “zvoy a cumplir con el rol encomendado a las mujeres en mi entorno?”, “zen qué aspectos de la socializacién de la mujer no estoy de acuerdo?”, “gcreo y/o quiero hacer algo para intentar cambiar los aspectos de la sociedad que no me favorecen como mujer?”. Fijémonos en Lavinia, protagonista de La mujer habitada. Su auto- didlogo refleja muchas cuestiones relacionadas con el sentido que desea dar a su vida. En su progresivo proceso personal de toma de decisiones Lavinia va superando, poco a poco, sus propios limites y dudas a través de la reflexién y el continuo contraste con la realidad”, “ya habia traspasado otro limite” porque, tal y como le sugiere desde pequefia su admirada tia Inés, ella esta convencida 15. Gioconda BELLI, La mujer habitada, Ediciones Salamandra, Barcelona, 2003, pdg. 98. gEN QUE CREEN LAS MUJERES? de que “crecer en la vida es un asunto de traspasar limites personales: probar capacidades que uno creta no poseer” Pero, si una mujer esté animada a traspasar limites, a crecer y ser autoconsciente en la vida, es necesario que esté dispuesta también a enfrentarse a la soledad, al propio ser, a su esencia, para decidir desde la sinceridad el propio camino. Lavinia vive con intensidad este aspecto, tal y como lo sugiere su autodidlogo": “Estoy sola”, pensé ella, mirando al abismo extenso de Ia oscuridad. “Estoy sola y nadie puede decirme certeramente si mis acciones son un error 0 un acierto”. Era lo tremendo de conducir la propia vida, pensé: esa sustancia claroscuro alterndndose en un tiempo cuya duracion individual era un azar como todo lo demas”. Y es que este camino, como apunta Anais Nin”, es personal: “No hay un sentido universal, césmico, que valga para todo, solamente hay el sen- tido que nosotros damos a nuestra vida, un sentido individual, una histo- ria individual, como una novela personal, un libro para cada uno de los seres humanos”. Cada mujer escribe, por tanto, su historia individual segtin le dicta su propio autodidlogo. Asi, podemos encontrar muje- res diferentes que apuestan, en clave positiva y de progreso, por diferentes opciones de vida. Hay algunas en las que muchas de estas palabras interiores resue- nan a ecos de aventura y ganas de vivir y sentir la vida en plenitud. La misma Anais Nin", por ejemplo, resalta en sus diarios esta idea de que es importante vivir y sentir la propia vida con intensidad. “Cuanto menos vive una persona, mids miedo tiene a la muerte. Vivir sig- nifica, para mi, vivir con cada una de las células, con cada una de las par- tes del propio yo. Las células de las que se prescinde se atrofian como un brazo muerto, e infectan el resto del cuerpo. La gente que vive en profun- didad no teme a la muerte”. 16. Gioconda BELLL, Ibid. pag. 209. 17. Anais NIN, Diario I, Plaza & Janés, Barcelona, 1987, pag. 8. 18. Anais NIN, Diario II, Plaza & Janés, Barcelona, 1987, pag, 82. 55 56 DE LA PSICOLOGIA COGNITIVA A LA LITERATURA Esta autora no solo cree que es importante vivir en profundidad, sino que es feliz en ese navegar y experimentar por la vida, en el que lo cotidiano le resulta demasiado monotono. “Es imposible vivir grandes aventuras con las zapatillas puestas. Yo me siento como en casa en lo maravilloso, Absolutamente en casa. Lo desconocido, lo misterioso, lo ex6tico, lo extrario, lo nunca-vivido-hasta-ahora, lo dificil. Lo banal me hace sentir incémoda y paralizada”.” Estas creencias profundas que una mujer puede tener sobre su vida no estan incluidas ni en la investigaci6n actual ni coinciden con la imagen de mujer pasiva cargada de pensamientos negativos que suele aparecer en la literatura cientifica. Por otro lado, Virginia Wolf, en su maravillosa obra Un cuarto propio” reflexiona en torno a la necesidad de independencia de la mujer. La autora plantea que para que una mujer pueda ser libre intelectualmente necesita dinero, y argumenta que, como las muje- res siempre han sido pobres, nunca han tenido suficiente libertad intelectual. Por eso, uno de los mensajes mas importantes de este ensayo, que esta ya resaltado en su propio titulo es que para poder escribir novelas, -nosotras dirfamos que para poder desarrollarse intelectual y profesionalmente en cualquier 4mbito-, la mujer nece- sita dinero y un cuarto propio, entendiendo la idea del “cuarto pro- pio” en sentido literal y también literario o metaférico, es decir, un espacio personal, propio, en el que desarrollarse como persona, en este caso, como mujer. Volviendo al personaje de Lavinia, hay que recordar que es arqui- tecta y perteneciente a la clase social alta de su pais, por lo que “en teoria” puede tener cubiertas, como ella misma dice, la necesidad de independencia econémica y cuarto propio a la que se referia Virgi- nia Wolf. Pero su planteamiento de vida es si, ademés de conseguir estos logros muy importantes en sf mismos para una mujer en su 19. Anais NIN, Diario IL, Plaza & Janés, Barcelona, 1987, pag, 240 20. Virginia WOOLE, Un cuarto propio, Alianza Editorial, Madrid, 2003 . ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? sociedad (ser autosuficiente econémicamente y salirse del rol enco- mendado a las mujeres), no tendria que implicarse también en la lucha por la mejora sociopolitica de su pais. Asf pues, Lavinia, en su autodidlogo se pregunta a sf misma” “si no debia ella darle mds a la vida que independencia personal y cuarto propio”, cuestionandose a tra- vés de diversas preguntas la aparente tranquilidad de su vida coti- diana”: gseria que realmente la amaba (su vida cotidiana) o era que la noci6n de independencia, de mujer sola con trabajo y cuarto propio, eran opciones incompletas, rebeliones a medias, formas sin contenido?”. Tal y como hemos reflejado brevemente Anais Nin incide en el amor ala aventura, lo nuevo, lo distinto; Virginia Woolf afirma que para ser libres intelectualmente necesitamos independencia econdmica; y Lavinia se cuestiona si, ademds de todo lo anterior, es necesario tam- bién participar de manera activa en las transformaciones sociales del propio pafs. Cada uno de estos tres personajes nos trasporta a un tipo de pensamientos femeninos relacionados con la necesidad de tomar decisiones sobre su vida y su destino, que no se agotan en ellas pero que marcan una ruptura con el modelo tfpico de pasividad femenina y nos sugieren que es importante para cada una de nosotras decidir cual es el rastro que queremos que deje dibujada nuestra existencia. Pensamientos que reflejan empatia con los demds seres humanos. “Ella podia escoger vivir en el mundo paralelo en que habta nacido. No ver el otro mundo mds que de paso, desde el automovil, voltean- do el rostro en las barriadas de tablas y piso de tierra, para mirar las nubes hermosas del horizonte, el borde de los volcanes a Ia orilla del lago. Tanta gente se las ingeniaba para ignorar la miseria, aceptan- do las desigualdades como ley de vida’. Gioconda Belli, La mujer habitada 21. Gioconda BELLI, La mujer habitada, Ediciones Salamandra, Barcelona, 2003, pag. 125. 22. Gioconda BELLI, Ibid. pag. 119. 57 58 DE LA PSICOLOGIA COGNITIVA A LA LITERATURA, En la vida cotidiana, ante cualquier situacién de sufrimiento, desi- gualdad o injusticia podemos encontrar tipos diferentes de auto- didlogo que llevan, a su vez, a diferentes conductas: © “;Es verdad, estd muy mal, pero en esta sociedad cada uno tiene ya bas- tante con lo suyo!”. © “;Vaya pena, qué mal estd esto, pero no se puede hacer nada, las cosas son como son!”, * “Qué desastre!, gqué parte de responsabilidad tengo yo ante esa situa- cién, zpuedo hacer algo?, :debo hacer algo?” El primer autodidlogo conduciria a una actitud egocéntrica (no va conmigo); el segundo a una autoconvencida pasividad (no puedo hacer nada); y el tercero, por el contrario, derivarfa en una actitud més solidaria (qué puede hacer yo?) que coincide con el tipo de auto- didlogo positivo que queremos estudiar en relacién a la mujer. Para tener este tipo de pensamientos solidarios 0 de implicacién con Ja transformacién de la sociedad, es necesario tener desarrollada la empatfa, es decir, la capacidad de ponernos en el punto de vista de la otra persona y de reflexionar sobre cémo nos sentirfamos si nues- tra existencia hubiese sido de otra manera; sobre lo aleatoria que puede ser a veces la vida (nacer en una familia 0 en otra, en un pais u en otro); e incluso sobre cémo pesa el azar en nuestra situacién presente. Esto ultimo, sin embargo, no suele ser habitual, ya que como reza el siguiente dicho “el pez no tiene conciencia del agua hasta que se le saca de ella”. Este valor de la empatia se le ha concedido histéricamente a la mujer en el Ambito privado: el cuidado de las personas, las rela- ciones familiares... Hay estudios”™ que incluso sugieren que las 23. Daniel GOLEMAN, Inteligencia emocional, Kairés, Barcelona, 1996, pag. 214. EN QUE CREEN LAS MUJERES? mujeres son capaces de reconocer en mayor medida que los hom- bres las emociones de las demés personas a través de los rasgos faciales o el tono de voz, por ejemplo. Las mujeres, por nuestra educaci6n y la cultura en la que estamos inmersas, hemos estado mucho mas atentas a las necesidades y sentimientos de los que nos rodean. Sin embargo, no ha sido tan comtin que esta empatia aparezca o se le reconozca a la mujer en el 4mbito ptiblico (con- ciencia social, compromiso politico...), aunque, de hecho, la mujer haya tenido también un papel transformador a lo largo de la Historia que, a menudo, ha sido infravalorado e, incluso, igno- rado. En esta linea, como se ha esbozado en el apartado anterior, se situa- ria el personaje de Gioconda Belli. Efectivamente, en Lavinia, a pesar de que ella, en realidad, posee una buena situacién socieco- némica, este tipo de conversaciones interiores relacionadas con la desventajosa situacién de los demés es muy recurrente y le impide permanecer impasible ante las enormes injusticias de la realidad de su pais (Nicaragua durante la dictadura somocista). Algunos de sus autodidlogos reflejan esta conciencia empatica: a) “Pude haber sido cualquiera de ellos”, pens6 desde el mullido asiento de su carro; “de haber nacido en otra parte, de otros padres, yo podria estar alli, haciendo fila para el bus esta noche”. Nacer era un azar tan terri- ble. Se hablaba del miedo a la muerte. Nadie pensaba en el miedo a la vida; b) De nuevo pensé en las injusticias de los nacimientos. La muerte era mucho mds democrdtica. En la muerte todos se igualaban: cripta o tie- rra, todas las personas se descomponian. ;Pero de qué servia la demo- cracia entonces?* 24. Gioconda BELLI, La mujer habitada, Ediciones Salamandra, Barcelona, 2003, pag 130. 25. Gioconda BELLI, Ibi. pag. 192. 59 DE LA PSICOLOG[A COGNITIVA A LA LITERATURA, Lavinia no solo es capaz de pensar en lo que podria haber sido su vida de haber nacido en otro contexto social, sino que se pone en el punto de vista de lo que podrfan sentir personas sin recursos al rela- cionarse con ella, “Si fuera uno de ellos —se decia—, no creerta nada de alguien como yo, alguien que tuviera mi apariencia. Nada bueno”, lo cual es un sintoma claro de inteligencia y flexibilidad mental. Pero, ademas, esta conciencia social habitualmente incita a la accién, ya que como dice Maslow”, conocimiento y rebeldfa, suelen ir uni- dos: “Cuando la gente sabe demasiado, es probable que se rebele”. Es por ello que, a veces, este tipo de personas desearian huir de esa cons- ciencia que les obliga a comprometerse con la sociedad en la que viven para poder vivir tranquilas, sobre todo cuando su situacién socioeconémica se lo permite. Asi lo siente también Lavinia y lo refleja en autodidlogos como éste: “Pero uno se podia olvidar de las angustias y esperanzas de la mayorta, pens6. Aqui en su casa, con los cojines, las plantas, la miisica; en la disco- teca con los amigos; en la cama con Felipe; mariana en Ia oficina de aire acondicionado. Tantos lo hactan. La pobreza colectiva no empariaba el bri- Ilo de las ldmparas de cristal del club o las boites; la vida dulce y leve de Sara; la asidua y agitada vida social de los padres”.* El autodidlogo de Lavinia nos muestra la complejidad del pensa- miento humano -femenino en este caso-, con respecto al compro- miso, sus dilemas y sus contradicciones, dentro de un proceso per- sonal positivo de implicacién social y capacidad transformadora que, a su vez, refleja el de otras muchas mujeres que comparten este tipo de inquictudes. 26. Gioconda BELLI, bia. pag. 130. 27. Abrahan MASLOW, El hombre autorrealizado, Kair6s, Barcelona, 2001 (14* edicién, original en 1968), pag. 94. 28. Gioconda BELLI, Ibid. pag. 142. ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? Pensamientos crtticos y transformadores ante Ia desigualdad que vive la propia mujer “Tenia un cuerpo capaz de dar vida en nueve lunas y soportar el dolor del parto. Yo podia combatir, ser tan diestra como cualquiera con el arco y la flecha y ademds, podta cocinar y bailarles en las noches placidas. Pero ellos parecian no apreciar estas cosas. Me deja- ban de lado cuando habia que pensar en el futuro o tomar decisiones de vida o muerte. Y todo por aquella hendidura, esa flor palpitante, color de nispero, que tenia entre las piernas”. Itza, La mujer habitada Podriamos preguntarnos: Qué piensan las mujeres que son despe- didas por estar embarazadas?, jlas que no pueden tener cargos de més responsabilidad y gestion por ser mujeres?, glas mujeres que desarrollan sistematicamente una doble jornada ante la mirada pasi- va de su pareja?, {las que son tratadas como meros objetos sexuales?, 0 zlas que no encuentran reflejada su aportaci6n en la Historia de la humanidad? ;Qué tipo de autodiélogo desarrollan? Evidentemente, no todas las mujeres piensan ni sienten de la misma manera ante estas desigualdades e injusticias sociales que viven por la tinica y exclusiva raz6n de ser mujer. Algunas piensan que esta situacion es normal y se resignan; otras creen que es injusta pero inevitable y se sienten frustradas; hay quienes consideran que habrfa que cambiarla aunque ellas no se comprometan a hacerlo; y unas ultimas opinan que es inaceptable y se sienten impulsadas y, a su vez, capacitadas para intentarlo. En la obra de Gioconda Belli que estamos analizando, por ejemplo, Sara, amiga de la infancia de la protagonista, piensa: “el mundo es como es y no se puede hacer nada por cambiarlo”. Asimismo, Lucrecia, la doméstica, insiste en esta misma idea: “Pero la cosa es que el mundo es como es ya uno no le queda mds que resignarse”; autodidlogos ambos 61 DE LA PSICOLOGIA COGNITIVA A LA LITERATURA, adscritos a una creencia negativa de indefensién (recordemos que seguin las investigaciones esta creencia es especialmente frecuente en mujeres). Sin embargo, Lavinia, desde la creencia contraria, expresa: “El mundo no es de ninguna manera. Ese es el problema. Somos nosotros quienes lo hacemos de uno u otro modo”. El desarrollo de un autodidlogo de este tiltimo tipo, critico e inclu- so de rebelién en algunos casos, es un sintoma saludable de la nece- sidad de crecimiento de la mujer y de la creencia de que puede aportar su granito de arena para cambiar la sociedad, a pesar de las dificultades existentes. Al igual que muchas mujeres de nuestro entorno, Lavinia se en- cuentra con comportamientos discriminatorios en diferentes con- textos y reacciona, habitualmente, como lo hacen cada vez més mujeres, con esa actitud critica y activa que se refleja en sus auto- didlogos. En el 4mbito laboral, por ejemplo, ante la negativa de su jefe de nombrarla supervisora de la obra ~que ella misma ha disefiado— porque cree que los trabajadores no van a seguir las indicaciones de una mujer, Lavinia, enfadada, se posiciona ante él de la siguiente manera: “jPero si yo diserié la maldita casa!, jEs a mt a quien le corres- ponde! Me parece injusto de otra manera, jsolo porque soy mujer! Las cosas tienen que ir cambiando en este pais, como estd pasando en todo el mundo. Es verdad que puede ser dificil, pero cuando se den cuenta que sé lo que estoy haciendo, japrenderdn a respetarme!”. En lugar de repri- mirse y acomodarse a la situaci6n, lucha por sus derechos y, al final, consigue que la nombren supervisora. Por supuesto, también en el Ambito familiar y del compromiso social encontramos situaciones de desigualdad manifiesta que, a 29. Gioconda BELLI, La mujer habitada, Ediciones Salamandra, Barcelona, 2003, pag. 295. 62 gEN QUE CREEN LAS MUJERES? veces, resi Itan sutiles y altamente contradictorias. Es evidente que los hombres declaradamente machistas intentan relegar a la mujer a un papel secundario dentro, estrictamente, del mundo de lo domés- tico. Pero, otros hombres aparentemente de “distinta cultura”, inclu- so los que se consideran a si mismos defensores de los derechos humanos (hombres progresistas, comprometidos social y politica- mente), a menudo, parecen olvidar en sus vidas cotidianas que las mujeres con las que conviven también son grupos discriminados por la sociedad, e incluso, en demasiadas ocasiones, por ellos mis- mos. Mientras luchan por los pobres, los negros, los inmigrantes no son conscientes de que esperan que las mujeres de su entorno, que en teorfa son sus iguales, les sirvan, les escuchen, les admiren y se encarguen, en mayor medida que ellos, de los aspectos relacio- nados con el hogar y el cuidado. Puede que ni siquiera estén dis- puestos a admitir en su fuero interno que las mujeres que les rode- an puedan tener su mismo nivel intelectual, o tengan derecho a situarse en cargos sociales 0 laborales de la misma categoria que ellos, o incluso puedan ejercer con su misma implicacién Ia militan- cia socio-politica, porque todo esto entra en contradiccién con lo que en realidad se espera de ellas. Una mujer que se vea envuelta en estas contradicciones con respec- to a sus compaiieros puede sentirse incomprendida hasta por los hombres con los que en teoria lucha por transformar el mundo. En este tipo de debates interiores se ve inmersa Lavinia, cuando intenta decidir si implicarse 0 no en el Movimiento Sandinista de Liberacién Nacional del que su compafiro Felipe es miembro. Tras algunas discusiones entre ambos, éste reconoce que, en realidad, no cree que puedan nadar juntos en ese camino”, porque ella es la “ribera de su rio”, y esa ribera es necesaria para él; necesita el oasis de su casa, su sonrisa y la tranquila certeza de sus dias. De hecho le 30, Gioconda BELLI, La mujer habitada, Ediciones Salamandra, Barcelona, 2003, pag. 123. 63 64 DE LA PSICOLOGIA COGNITIVA A LA LITERATURA, plantea a Lavinia una cuestién que para él es de la maxima impor- tancia, a saber: “si nadamos juntos, qué orilla nos recibiria?”. Ante esto, Lavinia piensa, desde su autodidlogo critico y transfor- mador, que no es légico que Felipe tenga esa forma de pensar tan sesgada con respecto al papel de la mujer en general y al suyo en particular, y “que hubiese sido mucho mds légico que el intentara que ella compartiera ese aspecto tan importante que daba sentido y propésito a su vida, Que lo intentara, aun cuando ella insistiera en negarse*”; es triste para ella ver a Felipe “aprisionado en esquemas y comportamientos diso- nantes que contradecian el desarrollo adquirido en otras dreas de su vida’. Rescatar estos pensamientos criticos y transformadores que existen en muchas mujeres y potenciarlos en las que atin no los han desa- rrollado puede ser un instrumento eficaz para dar pasos hacia una situacién més igualitaria entre hombres y mujeres. Estrategias cognitivas positivas de afrontamiento “Es nuestro estado animico, y no los lugares o nuestras relaciones con los dems, el que puede iluminar las viejas habitaciones de hotel, las mesas de café manchadas, las ruinosas callejuelas, el vino agrio” Anais Nin, Diario I El uso de estrategias mentales para hacer frente a las situaciones conflictivas que aparecen en la vida es uno de los rasgos que carac- teriza a las personas saludables, a esas personas que son capaces de, siendo realistas, afrontar y superar las circunstancias problematicas que van apareciendo en sus vidas. Hoy en dfa se considera que la salud no es solo ausencia de enfermedad sino que incluye una determinada forma de vivir. Segtin la Carta de Ottawa “La salud se crea y se vive en el marco de la vida cotidiana: en los centros de ensefian- 31. Gioconda BELLI, Ibid. pag. 123. 32. Gioconda BELLI, Ibiil. pag. 167. EN QUE CREEN LAS MUJERES? za, de trabajo y de recreo. La salud es el resultado de los cuidados que uno se dispensa a st mismo y a los dems, de la capacidad de tomar decisiones, controlar la propia vida y de asegurar que la sociedad en que uno vive ofrezca a todos sus miembros la posibilidad de gozar de un buen estado de salud”. Un estado positivo de salud esté asociado a una forma positiva y racional de afrontar y resolver los problemas cotidianos y al uso de diversos tipos de cogniciones positivas, entre ellas, las autoinstruc- ciones de afrontamiento”. Las autoinstrucciones positivas de afrontamiento ejercen una fun- cién beneficiosa para nuestra salud porque nos ayudan, a través de la autorregulacién, a sobrellevar situaciones incé6modas y desa- gradables de la vida y a lograr nuestros objetivos vitales: “voy a des- cansar este ratito para luego estar mejor y poder resolver el delicado asun- to que tengo entre manos esta tarde”, “voy a pedir ayuda ahora mismo para resolver este problema”, “voy a parar de discutir, esto no va a nin- guna parte”... Al pensar en este tipo de estrategia concreta —el uso de autoinstruc- ciones de afrontamiento-, nos vienen a la cabeza algunas de las que Betty Friedan, segtin describe en su libro autobiografico Mi vida hasta ahora utiliza en épocas muy tempranas de su vida: ¢ Sus padres discutfan muy a menudo y eso le hacia sufrir mucho. Por eso, cuando cursaba segundo de secundaria se hizo un jura- mento a sf misma para afrontarlo: “Nunca mds mis padres me vol- verin a hacer lorar”®. Y segtin cuenta ella la siguiente vez que empezaron a discutir, se qued6 impasible. 33. Olga CARDENOSO RAMIREZ, Evaluaciin cognitiva en adolescentes victimas de maltra~ to (tesis doctoral en microficha), Universidad de Deusto, ISBN: 0-493-1336-6, 2004. 34. Betty FRIEDAN GOLDSTEIN, Mi vida hasta ahora, Ediciones Cétedra, Madrid, 2003. 35. Betty FRIEDAN GOLDSTEIN, Ibid. Pag. 20. 65 DE LA PSICOLOG{A COGNITIVA A LA LITERATURA ¢ Enotra ocasi6n, para afrontar las burlas de los compafieros de cole- gio, que no la aceptaban y se refan de ella, se dijo a si misma: “puede que no les guste, pero algtin dia me tendrdn que respetar’” y se buscé otras personas con las que sentirse a gusto y vivir la amistad. Tal y como se puede comprobar con estos ejemplos, una de las ca- racteristicas del uso de autoinstrucciones de afrontamiento es que la persona piensa y luego acttia, reorientando su vida para no que- darse atascada en el presente. Puede que a veces no sean las més adecuadas 0 que en €pocas posteriores de la vida nos replanteemos su significado, pero no podemos dejar de reconocer su poder movi- lizador en el momento en el que fueron utilizadas. También Lavinia, la protagonista de La mujer habitada, utiliza autoinstrucciones de afrontamiento en la novela cuando se enfren- ta a situaciones ambiguas 0 complicadas. Veamos algunos ejemplos representativos: 1. Situacin: Lavinia se esté acercando a casa de Flor, que es miem- bro del MSLN y apenas conoce, para que le ayude a disipar sus dudas sobre si participar 0 no en el movimiento. Autoinstruccién de afrontamiento: Mientras se va acercando en coche a su casa, para combatir la indecision y el miedo que le pro- duce ir a casa de una persona practicamente desconocida en un. barrio muy pobre de la ciudad, habla consigo misma “Pero ya esta- ba cerca. No podta permitir que las dudas la poseyeran y congelaran. todos sus actos. No podia permitirse perder la seguridad en sf oe 37 misma de la que, desde adolescente, se sintié tan orgullosa’ 2. Situaci6n: Hace un esfuerzo por autoengaiiarse, intentando con- vencerse a si misma de que no tiene claro si meterse o no al Movimiento Sandinista de Liberacién Nacional, cuando en reali- dad si Io tiene. 36. Betty FRIEDAN GOLDSTEIN, Ibid. Pag. 28. 37. Gioconda BELLI, La mujer habitada, Ediciones Salamandra, Barcelona, 2003, pag. 130. ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? Autoinstruccién de afrontamiento: se sirve de una autoins- truccién para tomar las riendas de sus decisiones y pasar a la accion: “A qué engariarse en largas luchas internas sobre si debia o no hablar con Flor o simplemente devolverle los papeles como quien devuelve un libro ya letdo a su duetio? No podia mds que sentir de- seos de burlarse de si misma por su incertidumbre, su miedo, el pere- grino engario de creer que atin podta escoger (...) Iniciaria la trave- sta, se dijo’. 3. Situacién: su pareja, Felipe, no lega a casa a la hora convenida y ella est asustada pensando en todas las cosas que le han podi- do pasar. Esté desesperada, son las 7 y han quedado a las 5. Autoinstruccién de afrontamiento: Ante esta situacidn incierta utiliza las siguientes autoinstrucciones: “No se desesperarfa mds, se dijo, ya no lo esperaria. Al dia siguiente trataria de aclarar todo de una vez. No continuarta pretendiendo que no le importaban sus misterios. Le preguntarta directamente...””. Tal y como constatamos de nuevo en estos ejemplos, el uso de autoinstrucciones suele preceder a la toma de decisiones y a las actuaciones subsiguientes. En la novela, ademas del uso de autoinstrucciones, Lavinia utiliza otras estrategias cognitivas, positivas, de afrontamiento. Ejemplos: * Cuando no podia dormir, pensaba en el mar.” * cuando le sucedia algo incierto, cerraba los ojos y se concentraba para verse mds alld del presente. “Verse”, por ejemplo, en el avién ate- rrizando (tenta miedo de volar.” 38. Gioconda BELLI, La mujer habitada, Ediciones Salamandra, Barcelona, 2003, pag. 157 39. Gioconda BELLI, Ibid. pag. 69. 40. Gioconda BELL, Ibid. pag. 117. 41, Gioconda BELLI, Ibid. pag. 360. 67 DE LA PSICOLOG[A COGNITIVA A LA LITERATURA En la vida cotidiana, a pesar de que las investigaciones sugieren lo contrario”, cada mujer tiene sus técnicas cognitivas personales de afrontar momentos dificiles, bien a través de autoinstrucciones o de otro tipo de estrategias mentales que le llevan a ejecutar actividades para sentirse bien: “voy a nadar para relajarme un poco”, “escribiré un rato unas reflexiones sobre lo que estoy aprendiendo”, “visitaré el museo de nuevo para gozar de la belleza”, “tomaré una ducha tranquilamente”... Estudiar las estrategias mentales que subyacen a este tipo de com- portamientos de autocuidado y afrontamiento en la mujer es muy importante para entenderla en su complejidad, es decir, no solo en los aspectos cognitivos que le conducen a la enfermedad, sino en aquellos que contribuyen a su buena salud. Pensamientos de revalorizacién de los valores tradicionalmente considera- dos femeninos desde Ia libertad Como hemos visto en diferentes ocasiones a lo largo de este capftu- Jo, la asuncién de los valores considerados tradicionalmente feme- ninos, sin una revisién del marco desde el que se plantean, llevan a muchas mujeres a situaciones de anulaci6n y frustracion en ese afan por agradar a los demas olvidandose del propio yo. Asi, valores que pueden ser muy positivos como el cuidado, la ternura, la estética, la empatia, la comunicacién emocional..., han tiranizado a las mujeres que, o se han plegado a ellos sin rechistar 0 los han rechazado por- que iban asimilados a un planteamiento de infravaloracién de lo femenino que les impedia avanzar como personas. Sin embargo, estos valores recuperados desde el ejercicio de la co- responsabilidad y la autonom(a personal de la mujer, y acompafia- dos de una buena autoestima se convierten en activos muy impor- tantes para la creacién de un sociedad mas humanizada; valores 68 42, Su puntuacién mas baja en autoinstrucciones de afrontamiento puede ser debida, en parte, al tipo de situaciones (més cercanas al mundo masculino) que se plantean en las investigaciones y en las que las mujeres se sienten menos comodas. ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? que deberian ser también reconocidos y compartidos por los hom- bres en la busqueda de un desarrollo més equilibrado y pleno de los nuevos modelos de masculinidad. En este sentido, hay mujeres, que en su camino de crecimiento con- siguen integrar en su vida estos valores sin contradicciones y en beneficio de su desarrollo personal. En los autodidlogos de Lavinia y las reflexiones de la propia Gioconda Belli en sus memorias pode- mos encontrar algunos ejemplos de este espiritu. * Disfrute, no obligacién, del cuidado de las demds personas. Desde su experiencia, Gioconda Belli reconoce en sus memorias que la busqueda del bienestar ajeno puede ser muy gratificante®: “(Mi prima) Mimaba a Marcos con una dedicacién que yo admiraba y secre- tamente envidiaba. Ese lado femenino celebratorio del hogar, de la coci- na, preocupado por delicadezas, me era ajeno. Nunca lo habta apreciado por considerarlo un simbolo de la servidumbre femenina a los deseos de los hombres. Viendo a mi prima comprendi cudn seductoras podian ser estas artes, lo agradable que hacian la vida de los dems y las satisfac- ciones que una podia derivar del placer ajeno”. © Del cuidado al autocuidado. Un domingo por la mafiana que se sen- tia muy sola Lavinia decidié mimarse y prepararse un desayuno familiar para ella sola“ (2003, pag. 60); ¢ Importancia de la estética en armonia con el entorno: “Lo que se necesitaba en Faguas era vida, se dijo (Lavinia), por eso ella sofia- ba con construir edificios, dejar huella, darle calor, armonia al con- creto (cemento); sustituir las imitaciones de truncados rascacielos neoyorquinos en la avenida Truman (...) por disefios acordes con el paisaje”.” 43, Gioconda BELLI, El pais bajo mi piel. Memorias de amor y de guerra, ‘Txalaparta, Tafalla, 2005, pag. 124. 44, Gioconda BELLI, La mujer habitada, 60 45. Gioconda BELLI, Ibid. pag. 19. ‘diciones Salamandra, Barcelona, 2003, pag. 69 DE LA PSICOLOGIA COGNITIVA A LA LITERATURA. © Importancia de la cocina o cualquier otro arte de lo doméstico como me- dio para ser personas mds auténomas y, a Ia vez, como fuente de placer. Lavinia, desde su desconocimiento del arte culinario, hace una alabanza de estas habilidades: “El domingo Ia cocina olia a vacio. Lamenté6 no haber tenido quien la iniciara en las artes culinarias (...) Pero nada perdfa una mujer con saber cocinar, pensé. Ella, personal- mente, admiraba a las que eran diestras. Se le antojaban mdgicas alqui- mistas capaces de convertir un trozo de roja carne cruda, casi repulsi- va, en un apetitoso plato que podia no solamente tener un buen sabor, sino un magnifico aspecto color dorado en perfecta armonia con el verde perejil y el tomate rojo”. Lavinia, como cada vez mas mujeres, es capaz de integrar en su iden- tidad tanto valores considerados tradicionalmente “masculinos”, (al- gunos de los vistos en otros autodidlogos: toma de decisiones sobre la propia vida, compromiso social...) que constituyen una conquista de Ja libertad de la mujer, como los tradicionalmente considerados feme- ninos, recuperados y revalorizados ahora desde esa libertad. Conciliar los aspectos positivos de cada uno de los roles es un reto para cualquier mujer en esta sociedad. Asi lo expresa también Gioconda Belli: “He sido dos mujeres y he vivido dos vidas. Una de mis mujeres queria hacerlo todo segtin los anales cldsicos de la feminidad: casar- se, tener hijos, ser complaciente, décil y nutricia. La otra queria los privilegios masculinos: independencia, valerse por st misma, tener una vida piiblica, movilidad, amantes. Aprender a balancearlas y a unificar sus fuerzas, para que no me desgarraran sus luchas a mor- discos y jaladas de pelos, me ha tomado gran parte de la vida. Creo que al fin he logrado que ambas coexistan bajo la misma piel. Sin renunciar a ser mujer, creo que he logrado también ser hombre’*. 70 46. Gioconda BELLI, Ibid. pag, 60. 47. Gioconda BELLI, E! pats bajo mi piel. Memorias de amor y de guerra, Txalaparta, Tafalla, 2005, pag. 12. ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? Cada mujer, una mezcla personal Tras el camino recorrido en este capitulo, cuando pensamos en el autodidlogo de las mujeres podriamos decir que, tanto los pensa- mientos que aparecen en las investigaciones como més caracteristi- cos de las mujeres (de depresién, ansiedad, negativos sobre si misma y los demés...), como los que hemos visto reflejados en la literatura y que planteamos para futuros estudios (pensamientos sobre la necesidad y el derecho a vivir la propia vida, de revalori- zacion de los valores femeninos...) pueden aparecer simulténea- mente en la misma mujer, con diferentes grados de intensidad, autoconsciencia e interrelacién entre ellos. A diferencia de un puzzle, las piezas se pueden mezclar de infinitas maneras dando como resultado el retrato tnico de cada mujer. En la vida cotidiana, por ejemplo, nos podemos encontrar con muje- res “habitadas” como Lavinia, plenas en el sentido de haberse desa- rrollado més alld de lo previsto, de haber traspasado limites, convi- viendo con otras como Sara o Lucrecia, que responden mas al pro- totipo de mujer que vefamos reflejado en la literatura cientifica. Dos perfiles de mujer que, por otra parte, pueden manifestarse en muy distintos grados. En ocasiones, sin embargo, encontramos mujeres en las que no pre- domina ninguno de estos dos estilos, sino que lo que sobresale al indagar en sus cogniciones es la lucha entre pensamientos incom- patibles. Conductas y sentimientos ambivalentes y contradictorios que son producto de autodidlogos enraizados en creencias diferen- tes y contrapuestas; creencias que Ilevarian a distintas formas de vivir. Como todas estén contenidas en la misma persona y luchan por su primacia, estas mujeres pueden encontrarse inmersas en la contradiccion y sentir “Ia necesidad de aclararse” e integrar estos pen- samientos dispares. Hay que reconocer que esta sociedad en la que vivimos, por las pro- fundas transformaciones que ha sufrido en las tltimas décadas, contribuye de manera especial a generar estas contradicciones y 71 72 DE LA PSICOLOG[A COGNITIVA A LA LITERATURA ahondar en ellas. La mujer actual se siente abocada al cumplimien- to perfecto tanto de los roles tradicionales (buena madre, mujer lim- pia, buena esposa) como de los no convencionales (cultivar su vida, hacer yoga, viajar, ganar dinero), por lo que algunas mujeres expe- timentan la sensacién constante de insatisfaccién; no pueden Iegar al ideal establecido. Si ha conseguido ganar dinero, ser inteligente y guapa, pero no tiene pareja, dos hijos/as y una casa limpia de la que se encargue ella personalmente (0 bien limpidndola o bien supervi- sando la limpieza) no es una mujer completa. Por el contrario, aun- que tenga hijos/as y sea muy limpia y hacendosa, si no tiene una vida fuera del hogar, no dejard de ser un “simple ama de casa”. En definitiva, el sindrome de “superwoman” que afecta a muchas de las mujeres de hoy en dia. Esta situacién de presién excesiva puede estar hasta cierto punto sustentada por la necesidad de la mujer de ser aceptada en todo lo que hace; puede tener que ver, en parte, con una experiencia muy intima de la mujer, referida a la vivencia de “sentirse objetos” -en el punto de mira de los demas y sus juicios— desde el comienzo de su propio proceso evolutivo de crecimiento (Simone de Beauvoir). No es extrafio, pues, que, sintiéndose “mirada”, intente cumplir con todos los quehaceres que la sociedad le tiene encomendados. Son de nuevo manifestaciones de un “perderse en los otros” producto de no mirarse desde ella misma, sino de proyectarse como ser y como des- tino en lo que cree que los demas desean de ella. En este camino particular de construccién de su identidad personal, de su historia individual, la mujer necesitarfa ayuda también desde la psicologia para conocerse en su globalidad e integrar sus contra- dicciones. De ahf la necesidad de revisar los paradigmas de la cien- cia a la btisqueda de una mirada menos sesgada, que aporte a la mujer un amplio espejo en el que mirarse y no uno reducido en el que limitarse. 48, Simone DE BEAUVOIR, EI segundo sexo (vol. 2, La experiencia vivida), Siglo XXI, Buenos Aires, 1975. ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? 4. Conclusiones Para finalizar este capitulo, nos gustarfa hacer hincapié de nuevo en Ja idea de que cada mujer es unica e irrepetible y contiene en si misma una mezcla individualizada de creencias y pensamientos, a veces contradictorios, a veces equilibrados, a veces positivos, a veces negativos, que son producto de su historia personal, sus expe- riencias, lecturas, contactos con otras mujeres y, como no, de su interpretacion de la realidad. Pensamos que es necesario que, de una u otra manera, cada mujer reflexione sobre estas cuestiones para conocer su idiosincrasia, en- tender mejor su presente y construir desde ahf su futuro. Sin embargo, en este camino de autoconocimiento personal es nece- sario tener en cuenta que la sociedad, y por ende la ciencia, ensom- brece o da luz a ciertas formas de ser y pensar, tanto en hombres como en mujeres, que repercute en la imagen que ambos tienen de si mismos. Asf pues, si queremos que la mujer encuentre realmente su propia luz deberiamos revisar dénde colocamos los focos. En este sentido, a lo largo de este trabajo hemos intentado abrir una linea nueva de reflexién encaminada a la busqueda de otras formas de plantear la investigaci6n en psicologia cognitiva. Un camino que reivindique, desde el propio proceso investigador, un lugar para la mujer, no tinicamente o mayoritariamente como victima, sino tam- bién como constructora de futuro, duefia de su vida, creativa y cre- adora en diferentes facetas; un camino que nos muestre una imagen de Ja mujer mas completa y por lo tanto, mas fiel al original. 73 2 Ni Bridget Jones ni Kate Reddy ni “mujeres desesperadas” Izaskun Sdez de la Fuente Izaskun Séez de la Fuente es licenciada en Sociologfa por la Universidad de Deusto (1993) y Doctora en Ciencia Politica y de la Administracién por la Universidad del Pats Vasco (2002). Trabaja en el Instituto Diocesano de Teologia y Pastoral como miembro del Dpto. de Investigacion y Docencia ¢ imparte cursos de postgrado en la Universidad de Deusto donde también participa en un equipo de investigacién sobre Btica socio-politica 2 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY NI “MUJERES DESESPERADAS” Izaskun Séez de la Fuente CON ESTE ARTICULO, PRETENDO OFRECER UNA APROXIMACION SOCIOLOGICA a algunos de los discursos y representaciones mas comunmente aceptados sobre las mujeres adultas y/o que ellas tienen sobre si mismas, para contribuir a erosionar algunos de los que dafian y menoscaban su autonomia individual, su heterogeneidad identita- tia y sus posibilidades de empoderamiento. Mi argumentacién se apoya como herramienta metodoldgica clave en dos personajes tomados de la ficcidn britdnica, Bridget Jones y Kate Reddy, ambos -y especialmente el primero- con gran proyeccién mediatica, y en cuyos ideales, actitudes, preocupaciones, frustraciones y deseos nos podemos ver ambivalentemente reflejadas. Dicho de otro modo, voy a sumergiros en un doble proceso de deconstruccién y de reconstrucci6n. En clave feminista, deconstruir implica desestructurar la concepcién androcéntrica del mundo y de las propias identidades de las mujeres. Ello conlleva la necesidad de 78 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” afanarnos en el desmantelamiento de tesis consagradoras de las asi- metrias de género profundamente asentadas en nuestra sociedad las cuales, en numerosas ocasiones, funcionan ademds en términos de “profecias que se autocumplen”: el principio de Thomas, siste- matizado a posteriori por R. K. Merton, subraya que aunque algo no sea real, si se cree socialmente, es real en sus consecuencias, por- que condiciona valores, creencias, actitudes y conductas individua- les y grupales. Bajo mi punto de vista, dicho proceso debe permitir desnaturali- zar las diferencias entre hombres y mujeres, relativizar la llamada especializacién emocional/afectiva de las mujeres y su depen- dencia sexual de los varones y, especialmente, identificar y con- textualizar las fuentes de las creencias y de los sentimientos de culpa que han machacado y atin machacan a las mujeres de diver- so modo y en sus distintas experiencias vitales: tener/no tener pareja, separaciones/divorcios, control de la natalidad /interrup- cin de un embarazo, roles profesionales/roles de esposas y madres, etc. ‘Tras una presentacién de los personajes y de las tramas y una mini- ma labor de encuadre tedrico, pongo de manifiesto en mi exposi- cion cuales son los estereotipos de género subyacentes a Bridget y Kate, estereotipos que ~insisto— incluyen creencias y practicas, defi- nen un horizonte normativo -regulador de las pautas de interac- cion-, y, en definitiva, marcan la construccién de las identidades'. Concluyo el itinerario con algunas reflexiones que pueden ayudar en el disefio de planteamientos alternativos. 1, Teresa DE VALLE (Coord.), Modelos emergentes en los sist Rea n rse sistemas y relaciones de género, % gEN QUE CREEN LAS MUJERES? 1. Bridget Jones y Kate Reddy: “chicas de hoy en dia?” Cuadro N°1. Buenos propésitos de afio nuevo: juego de espejos. Bridget Jones, trabajadora y soltera Kate Reddy, trabajadora, casada y con dos hijos “Dejar de fumar. Beber menos de catorce copas a la semana, Reducir la circunferen- cia de mis muslos 7,5 cm... con una dieta anticelulitica. Purgar el piso de los trastos imiitiles acumulados. Dar toda la ropa que no he llevado desde hace dos afios o mas a los necesitados. Mejorar mi carrera y encontrar un nuevo empleo con futuro. Ahorrar dinero... Tener més confianza en mi misma, Ser més autoritaria, Hacer mejor uso del tiempo. No salir todas las noches... Ir al gimnasio tres veces por semana... Establecer una relacién positiva con un adulto responsable. Aprender a programar el video”? “Reorganizar el equilibrio trabajo-vida para tener una existencia més feliz y sana Levantarme una hora antes para maximi- zar el tiempo disponible. Pasar més tiempo con los nifios, ;No dar por sentado a Richt Invitar més a los amigos a almorzar los domingos y todo eso. Actividad relajante? Aprender italiano. Aprovechar mejor Londres: teatros, el Tate Modern, etc. Dejar de cancelar los tratamientos antiestress. Organizar un cajén de regalos como una madre bien organizada, Tratar de volver a Ia talla 38. ;Preparador personal? Llamar a amigos, confiar que se acuerden de mi. Jengibre, pescado azul, nada de cereales. {Sexo? Nuevo lavavajillas, Autumn Bonfire de Helena Rubinstein”.’ Fuente: Elaboracién propia. A mediados de la década de los aftos 90, Helen Fielding, periodista y escritora britanica, moldea el personaje de Bridget, primero me- diante artfculos de humor en una columna en The Independent y des- pués a través de sendos libros titulados EI diario de Bridget Jones (1996) y Bridget Jones: Sobreviviré (1998) que se convierten en “best- sellers” mundiales; su éxito pone en primer plano la creciente importancia que el mundo de la vida cotidiana tiene para el merca- do de consumidores. 2. Helen FIELDING, El diario de Bridget Jones, Plaza Janés, Barcelona, 1996, 10. 3. Allison PEARSON, La vida frenética de Kate, Plaza Janés, Barcelona, 2003, 75. 79 80 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” Lo cierto es que plasmar los pequefios acontecimientos cotidianos en los folios en blanco de un diario puede llegar a convertirse en una privilegiada herramienta de comunicaci6n literaria cuyo conte- nido es susceptible de los mas diversos anélisis. Existen casos -como El diario de Ana Frank— de narradoras implicadas en conflic- tos y/o en situaciones excepcionales donde las coordenadas espa- cio-temporales se erigen en auténticas protagonistas y la autora en cronista de las mismas. Pero hay otros -como los que vamos a tomar de referencia en nuestro andlisis-, en los que unas pocas claves dise- fian el escenario del teatro de la vida de sus protagonistas quienes, con los relatos, verbalizan sus ambiciones, deseos y miedos perso- nales y profesionales. Las dos peliculas basadas en los diarios de Bridget Jones —protago- nizadas por Renée Zellweger, Colin Firth y Hugh Grant en 2001 y 2004, respectivamente— se transforman, desde el punto de vista comercial, en auténticos hitos en la historia del cine britdnico. Estos films muestran, y éste también es un elemento importante, los modos en que la protagonista utiliza la musica -su banda sonora fue en su momento ntimero uno de las listas de éxitos- para acom- pafiar sus pasiones e infortunios vitales. Pero {Quién es Bridget Jones? Una treintaftera licenciada en filologta, contradictoria, obsesionada por su peso y por lograr un adecuado equilibrio entre ser autosuficiente -“una mujer solo se necesita a st misma”— y encontrar al hombre de su vida. Vive sola, trabaja prime- ro en una editorial y después en la televisién y combate sus frustra- ciones y su falta de autoestima —“No soy buena en nada. Nien hom- bres. Ni en habilidades sociales. Ni en el trabajo. En nada”~.‘ con cierto sarcasmo amparada en sus amistades, en los libros de autoa- yuda y en practicas seudorientales, en el tabaco los socorridos Silk Cut- y en unas veladas con varias copas de mas. 4, Helen FIELDING, 0.c, 236 ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? Desde la cultura anglosajona, de diversa naturaleza a la mediterré- nea, el fenémeno Bridget Jones muestra, asimismo, cémo frente al declive de las grandes religiones y al relativismo dominante, las personas buscamos nuevos cédigos de conducta como los que apa- recen en los libros de autoayuda que importan conceptos del budis- mo, del cristianismo, etc. bajo términos como inteligencia/confian- za emocional o epifania espiritual. La constelacién politetsta tiene en estas obras un buen ejemplo. Bridget mezcla el concepto de “ele- gancia interior” con un libro de autoayuda que su amiga Jude habia lefdo sobre el Zen. “cuando mirabas a la vida, el Zen se podia apli- car a todo (...) si, por ejemplo, tenfas un problema o las cosas no estaban saliendo bien, en lugar de ponerte tensa o enfadarte debias relajarte y notar cémo entras en el flujo y todo saldria bien”*. En libros de autoayuda busca, incluso, consejos para mejorar sus rela- ciones y su sociabilidad en las fiestas y otros eventos: “Lo més importante: uno no tiene que ir nunca a una fiesta sin un claro obje- tivo; establecer contactos que te puedan ayudar a mejorar tu carre- ra; hacer amistad con alguien en concreto; 0 simplemente cerrar un trato de primera. Entiendo lo mal que lo hacia, porque siempre iba a las fiestas con el tinico objetivo de no achisparme demasiado”*. Kate Reddy, creada por la columnista Allison Pearson en el diario inglés The Daily Telegraph en diciembre de 2000-, sigue la estela abierta por Bridget, actuando, solo en cierto modo, como contra- punto. Se trata de una mujer de 35 aiios que trabaja en una compa- fiia de inversiones en la City de Londres y que padece “hambre cré- nica de tiempo” para compaginar sus roles de trabajadora, esposa y madre, sintiendo sobre sus espaldas el peso simbdlico y practico de la doble jornada. La vida frenética de Kate (2003) es el diario que des- menuza la esquizofrenia cotidiana de su protagonista, quien preten- de hacerlo todo y bien. Se levanta y se ducha, viste a los nifios y les 5. Helen FIELDING, o.©., 103. 6, Helen FIELDING, o.<., 106 . 81 82 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” prepara el desayuno. Tiene su agenda profesional repleta de reunio- nes y viajes y mientras procura Ilevarla a cabo, piensa en la lista para el supermercado, en las fiestas de cumpleafios de sus hija Emily y de su hijo Ben, en comer con las amigas, en su vida de pareja con un arquitecto llamado Richard, la cual, cémo no, se acerca peligrosa- mente al borde del precipicio, en una nifiera insolente —mujer, por supuesto- y en una familia politica que siente que le amarga la vida. Tras la marcha de su marido, los sentimientos de culpa la asfixian. Abandona su trabajo para convertirse en muestra ejemplar del retor- no al hogar de una mujer que, lider en su empresa, al final de la trama termina por reconocerse como una “adicta al trabajo” y lo deja todo para ejercer los roles de esposa y madre a tiempo completo. Porque, segtin sus propias palabras: “a) tengo dos vidas y no tengo tiempo para disfrutar de ninguna de las dos; b) veinticuatro horas no son suficientes; c) mis hijos solo serdn pequefios muy poco tiem- po; d) un dia pillé a mi marido miréndome como mi padre a mi madre; e) convertirse en hombre es desperdiciar a una mujer; f) estoy demasiado cansada para pensar en otro por qué”’. ¢Estamos frente a una victima propiciatoria de un estatus quo profundamen- te androcéntrico? No obstante, el final queda abierto a la posibilidad del autoempleo en un habitat rural, de implicarse activamente en la gestién de una fabrica de juguetes en bancarrota donde durante muchos afios habfa trabajado su hermana. En el caso de Bridget, la figura de su madre, muy significativa en cuanto a la ruptura de los roles tradicionales, es ridiculizada al maximo. Cuando mira a su progenitora, Kate, por su parte, siente cémo los sentimientos de culpa se agolpan en su interior, en funcién de su rol de madre y no por imperfecciones en el trabajo: “Preferirfa que mi madre pensara que soy un fracaso en el trabajo a que creye- ta que soy una extrafia para mis hijos”*. Los varones se hacen visi- 7. Allison PEARSON, o. c., 363. 8. Allison PEARSON, o. ¢,, 198, ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? bles en Bidget Jones por su potencia erético-sexual y/o su brillantez, intelectual, pero nunca en funcién de sus serias carencias relaciona- les y afectivas: Daniel, su jefe, insistiré en que “los hombres no habla- mos de cuestiones emocionales”. Richard, el marido de Kate, se nos presenta como una pareja tranquila y aparentemente corresponsa- ble, pero es ella la que lleva la tensién de considerarse la ultima garante de la ingenierfa doméstica y él quien la abandona porque no soporta su ritmo ni sentirse en un segundo plano. La sensacién de frivolidad atraviesa las problematicas sociales a las que las tramas de los diarios de Bridget Jones hace referencia, frivo- lidad facilitada por un sempiterno tono de ironja; junto a cuestiones como la anorexia, la menopausia 0 la homosexualidad, sélo en muy escasos momentos se percibe la preocupaci6n por algo que rebase el ego de los personajes. En Sobreviviré, Bridget declara sus preferen- cias politicas izquierdistas y laboristas en franca oposicién a su novio tory. Lo hace -dice- con independencia de la praxis cotidiana, siguiendo los grandes principios, porque, a su juicio, la socialde- mocracia britanica defiende los valores de la democracia, la partici- pacion y la solidaridad asi como los derechos de gays y de madres solteras; sin embargo, precisamente en el momento de las elecciones no podra votar ya que su nombre no aparece en el registro. Es indu- dable que nuestra protagonista sufre en carne propia una experien- cia traumdatica que le ayudaré a madurar y a relativizar dilemas cotidianos: el paso por las c4rceles de mujeres de Bangkok al ser acusada, injustamente, de trafico de drogas. Pero, incluso, semejan- te drama, del que sale indemne debido a una oportuna intervenci6n de su exnovio, termina siendo, en cierto modo, trivializado. Kate Reddy, por su parte, centra también sus reflexiones, revestidas en ocasiones de indudables dosis de sarcasmo, en cuestiones centrales de su experiencia vital: las identidades de las nujeres, la compatibi- lidad entre vida profesional y familiar, los modelos de liderazgo en el mundo laboral, la maternidad y sus mitos y, en definitiva, la igualdad entre hombres y mujeres. NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” Una vez presentados los principales personajes, releamos compara- tivamente los propésitos que Bridget y Kate tienen para el nuevo afo (Cuadro n°1) y, por tanto, el orden de preferencias que dibujan. Si para la primera, lo prioritario es dejar de fumar y de beber, hacer una dieta anticelulitica e ir al gimnasio, en la segunda, la clave esta en una racionalizacién del tiempo que permita conciliar trabajo y vida, entendiendo por vida pasar mas tiempo con sus hijos y hacer caso a su pareja; la cuestion de la talla 38 también aparece, pero no en los puestos principales. Mientras Kate es un pilar de su empresa, perteneciendo al minoritario porcentaje de mujeres lideres financie- Tas, y carece de problemas de autoestima en este terreno, Bridget se siente decididamente insatisfecha. Jones subraya la importancia de no estar sola, de establecer una relacién con un adulto responsable para no acabar, segtin sus propias palabras, “sola, medio devorada por un pastor alemdn’’— y, lo mas curioso Pero no menos significativo, de aprender a programar el video, un instrumento doméstico que, al igual que el mando a distancia del televisor, es mayoritariamente manejado por varones. Dicho de otro modo, si la ecuacién sexo-amor estable es un eje fundamental que mueve a Bridget, en Kate, el sexo con hijos de por medio pasa a un lugar tan secundario que parece de otra galaxia. “Cuando era mas joven, queria irme ala cama con alguien; ahora que tengo dos nifios, mi mas ardiente deseo es irme a la cama conmigo misma, a ser posible para dormir doce horas seguidas”’, Novelas y peliculas de este estilo, que nos hacen refr y pasar un buen rato, incurren, consciente o inconscientemente, en riesgos que dificultan seriamente el progreso de la emancipacién de las mujeres. Tienden a hacer el juego a un sistema patriarcal que, si no es pues- to en entredicho desde dentro, se reproduce por 6smosis, casi mecd- nicamente. No valoran suficientemente Ia importancia de que sus protagonistas sean mujeres auténomas e independientes econémi- 9. Allison PEARSON, o. c,, 28. ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? camente —algo que, por cierto, cada vez mds mujeres Priorizan en el mundo real-; cuando demuestran sus capacidades y tener criterio propio, son Ilamadas al orden por jefes cuyo machismo puede rozar, en ocasiones, la misoginia 0 se narra, a modo de contrapunto, su fracaso en las esferas relacional y sentimental, concluyéndose que, a lo mejor, la hipoteca a pagar por la independencia -soledad, doble jornada— es demasiado elevada para que merezca la pena. 2. Estereotipos de género en accién 2.1. La funcionalidad alienadora de la culpa en las mujeres conce- bidas como objetos simbélicos Aefectos de que las criticas enunciadas en el parrafo anterior cobren sentido, debo encuadrarlas en unas referencias tedricas que nos ayuden a clarificar la matriz antropolégica y sociolégica desde la cual, tradicionalmente, se han construido e interpretado las identi- dades de las mujeres. Con sus varios ingredientes, las identidades de las personas surgen en el transcurso de las relaciones sociales. No vienen dadas de una vez y para siempre como esencia inmutable, sino que suponen con- tinuos procesos de negociacién y de ajuste con la/s Otra/s, proce- sos que originan, mantienen y/o modifican visiones de lo que es normal o legitimo en una determinada cultura. Disfrutan de una continuidad temporal, lo que significa que todas las personas nos sabemos la misma que fuimos en el pasado, pero también nos reco- nocemos cambiadas y diferentes. Y tienen que ver con el lenguaje, las reglas y las normas sociales y también, por tanto, con el control social y las relaciones de poder. Es decir, los procesos de socializacién nos imponen desde una lengua y determinadas estructuraciones del tiempo y del espacio hasta habi- tos de alimentacién y vestido, concepciones sobre la autoridad y el poder y, en suma, perspectivas ideoldégicas y religiosas. Lo hacen hasta el punto de que imaginar cémo serfamos de haber nacido en 86 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” tiempos o en lugares distantes representa para cada uno de nosotros poco menos que un misterio irresoluble o un dilema carente de sen- tido". Si analizamos quiénes han creado y crean el aparato normati- vo de cada sociedad, nos encontramos con que son los hombres quie- nes disfrutan, en régimen exclusivo, de la posibilidad de generar, impartir y modificar valores, normas, leyes y prdcticas concretas", La mayorfa de las creencias y practicas sexistas son habitos, orientan las conductas sin dar 6rdenes y sin imposiciones y esta sutileza explica la escasa resistencia”. Existe violencia simbélica naturaliza- dora de la realidad en costumbres ancestrales, mitos, cuentos (p.ej: La Bella Durmiente y Cenicienta), dogmas y practicas religiosas y violencia intelectual y afectiva para frenar las ambiciones de las mujeres, no tener en cuenta sus opiniones, infravalorar su trabajo, demorar sine die sus necesidades y mantener relaciones degradantes y dolorosas; los peores tipos de violencia son los ejercidos entre mujeres mediante la manipulaci6n o la calumnia, pues “cuando una mujer hiere a otra con una frase irénica o una mirada hostil, se hiere a sf misma; y cada vez que manifiesta menosprecio hacia otra, refuerza todo lo acumulado por la historia sobre la espalda de las mujeres”". Se trata de procesos de exclusion y de invisibilidad que tienden a alimentarse de imaginarios ideoldgicos y religiosos domi- nados por los principios de pureza/impureza, sufrimiento, sacrificio y culpa. “El control, la dependencia, la culpa y el miedo son las expe- 10. José Ramén CAPELLA, “Las raices culturales comunitarias” en Héctor C. SILVEIRA GORSKI, Identidades comunitarias y democracia. Trotta, Madrid, 2000, 69-70. 11. Maria FERNANDEZ MARTORELL, “Identidad y fascismos” en M Dolors RENAU (Comp.), Integrismos, violencia y mujer. Pablo Iglesias, Madrid, 1996, 31 y 33, 12, Ver Carmen ALBORCH, Malas. Rivalidad y complicidad entre mujeres. El Pafs-Aguilar, Madrid, 2002; Inés ALBERDI y Natalia MATAS, La violencia domestica. Informe sobre los malos fratos a mujeres en Esparia, Fundacién La Caixa, Barcelona, 10 (2002); B. E. CABRAL y C. T. GARCIA, “De cémo en la arqueologia de Ia violencia nos tropezamos con el género”, Anuario de Hojas de Warmi. lnvestigacién para el feminism, la cooperacién y la solidavidad, Seminario Interdisciplinar Mujeres y Sociedad de la Universidad de Barcelona y Facultad dle Humanidades de la Universidad de Castilla-La Mancha, 13 (2002); y M* Jestis IZQUIER- DO, Sin vuelta de hoja. Sexism: poder, placer y trabajo, Bellaterra, Barcelona, 2001. 13. Ver Carmen ALBORCH, 0. ¢EN QUE CREEN LAS MUJERES? tiencias politicas subjetivas mds profundas. Esta compleja red politi- ca repercute en problemas de inferioridad, inseguridad, desconfian- za e impotencia, todos ellos fenémenos de baja autoestima’™. A través de la violencia simbélica, como Pierre Bordieu indica, el “orden masculino del mundo” no necesita justificacién alguna, imponiéndose como Io normal o lo natural en la divisién sexual del trabajo, en el dominio del espacio y del tiempo y, en definitiva, en el control del poder’. Semejante orden convierte en las mujeres en meros objetos simbélicos que son a través de los Otros, de modo que su autoestima estd permanentemente mediada por la oe la aprobacién y, en definitiva, y la estima de esos Otros: “El tinico consuelo auténtico que tenemos es la aprobacién de los hombres {No es triste? No es jodidamente triste?”"*, Repito, las identidades de las mujeres han tenido siempre como ingrediente la culpa, desde la atribucién del pecado original perso- nificado en la figura de Eva hasta nuestra ausencia en el hogar al incorporarnos al espacio de lo puiblico y romper con la identifica- ci6n entre maternidad e instinto. “El lado oscuro es (...) una perenne sensacion de divisién entre una profesin vivida de un modo implicante y la igualmente implicacién en la vida familiar. A menudo es dificil convivir con este sentimiento de no estar a Ja altura cuando procede de varios frentes. Cuando mi hija era pequefia yo, joven médica, 14, Marcela LAGARDE, Claves feministas para la autoestima de las mujeres, Horas y Horas, Madrid, 2000, 188. 15, Pierre BORDIEU, La dominacié masculina, Anagrama, Barcelona, 2002, 22-24. En la misma linea, M’ Antonia Garcia de Ledn subraya en su magnifico estudio cémo la mira- da masculina crea al “Otro” y la Mujer en singular (no las mujeres) es su “Otro” por exce- lencia. En definitiva, las mujeres, magnificadas 0 vituperadas, siempre han sido alienadas © cosificadas por un discurso sobre si mismas que nunca han formulado o controlado (Ver M® Antonia GARCIA DE LEON, Herederas y Heridas. Sobre las élites politicas femeninas, Catedra, Valencia, 2003, 85). 16, Allison PEARSON, o. c, 176. Estas reflexiones de las mujeres como objetos simbéli- cos guardan una intima relacién con las influencias perversas en su sicologia de la per- manente necesidad de aceptacién (Ver en esta misma investigacién Olga Cardefioso, De la sicologia cognitiow 1 la literaria: nuevos horizontes en el andlisis del autodidlogo de tas mujeres). 87 88 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” estaba sometida a los turnos de guardia mas agobiantes, esta- ba siempre bajo el poder de los sentimientos de culpa y el darme cuenta de perder momentos irrepetibles de la vida de mi pequefia (...)la duda hamletiana sobre si la calidad de tiem- po dedicado a marido e hija podia suplir la cantidad, necesa- riamente reducida (...) Este es el tinico aspecto verdaderamen- te negativo que pienso que de alguna manera pone en comin a todas las mujeres que trabajan fuera de casa”. De ahi las ansias de un control remoto del hogar -“Tienes que aprender a no controlarlo todo, Kate”"*-, sintoma de un imaginario que nuclea la identidad femenina en el cuidado de los otros, un cui- dado ~en palabras de M° Jestis Izquierdo- no externalizado y valo- rado en su costo y de que el conflicto de roles lo vivimos desde la culpabilidad. “Eres culpable -denuncia Marcela Lagarde— porque te preocupas de ti. Culpables por nuestros éxitos. Culpables por el propio crecimiento. Culpables por los deseos de autonomia, de goce sexual, de placer, de saber, de poder (...) Es la forma més efectiva de generar la autonegaci6n, el autocastigo, la renuncia”. La culpa, ade- mas, alimenta un mito que goza de una amplia resonancia social, al que hemos aludido en la presentacién del personaje de Kate Reddy y que lo veremos repetidamente en funcionamiento. Lo conseguido no merece la pena para las mujeres porque, en el fondo, solo nos ha proporcionado més responsabilidades y cargas -como la dichosa doble jornada, especialmente visible cuando se es madre- y pocas posibilidades de controlar los procesos de toma de decisién en los Ambitos econémico y politico. Dicho mito se activa con especial dureza cuando las mujeres nos negamos a ejercer de superwoman: de inmediato se convierte en un arma que, en manos de la sociedad, la religién, la familia o la propia conciencia femenina sigue teniendo un enorme poder para neutralizarnos”. 17. HIPATIA, Autoridad cientfica, autoridad feminista. Horas y Horas, Madrid, 1998, 29. 18. Palabras de Richard, el marido de Kate en Allison PEARSON, 0. c,, 24. 19. Sara BERBEL SANCHEZ, Sin cadenas. Nuevas formas de libertad en el siglo XI, Narcea, Madrid, 2004, 82. JEN QUE CREEN LAS MUJERES? Afortunadamente, la socializaci6n nunca es completa, aunque su grado de interiorizacién en el inconsciente individual y colectivo dificulte despegarse de sus dictados. Hay experiencias que ayudan a que aflore el interrogante sobre el por qué de las cosas, destacan- do entre ellas el contacto con otras realidades vitales y sociales que permiten, al detectar y ser conscientes del pluralismo, tomar dis- tancia, relativizar lo que se ha dado por supuesto y otorgar visibili- dad social a discursos, biografias y memorias no nombradas u ocul- tadas por un sistema que persigue mantener su equilibrio andro- céntrico a cualquier precio. Precisamente, ante la falla de los mecanismos de control genéricos propios de la socializacién, subsiste y prolifera violencia fisica bajo formas de acoso sexual, violaciones, mutilaciones y/o agresiones fisicas y sicolégicas”. Semejantes procesos son especialmente evi- dentes en el Ambito doméstico, pero su fundamento, generador de una estela de sacrificios y de muerte, manifiesta la profunda inte- rrelacidn entre vida cotidiana y mundo publico y politico. Ademés, los actos violentos se realizan no solo dentro de las familias sino también contando con el apoyo y/o complicidad de instituciones sociales, politicas y religiosas. Previo proceso de extrafiamiento y de autoaniquilacion, la dialéctica vergiienza/culpa se hace especial- mente grave en las mujeres que han sido maltratadas, adquiriendo connotaciones distintas en funcién de los casos concretos. Me viene a la memoria la novela de Marianne Fredriksson, Querida hija (2004): en las cartas que Elisabeth -mujer maltratada por su marido- escri- be a su hija, Katarina -también maltratada por su pareja, tras ente- rarse de que esté embarazada-, las palabras vergiienza y culpa estén continuamente presentes. 20, Gran cantidad de mujeres que reciben de manera habitual unas formas de trato por parte de sus maridos, compafieros 0 novios, que pueden considerarse objetivamente como violencia, como la insistencia en mantener relaciones sexuales, la falta de valoracién del trabajo de las mujeres, hacerlas responsables de las tareas del hogar, el no tener en cuenta sus opiniones, etc,, no se identifican como maltratadas. Solo existe conciencia de maltrato “cuando se llega a la agresion fisica © cuando los desprecios son muy graves 0 se hacen insoportables” (Ver Inés ALBERDI y Natalia MATAS, 0.¢.). 89 90 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” “Dios mio, pasé muchisima vergiienza (...) Pero en aquel momento me avergonzaba porque habia permitido que una nia tuviera que asumir la responsabilidad. Fuiste ta la que tom6 la decision de pedir ayuda. Tid hiciste lo que yo tendria que haber hecho hacia mucho (...) Me siento culpable por lo que pas6 aquella tarde y por todo lo que tuviste que soportar en los peores momentos. ;Crees que puedo olvidar como tt, con seis afios, tuviste que limpiarme las heridas y ayudarme a llegar a la cama? (...) Mi sentimiento de culpa es el muro que hay entre nosotras”.” Tras esta breve tarea de clarificacidn, en los subepigrafes que siguen. me voy a dedicar a trabajar detenidamente tres tipos de estereotipos genéricos relaciondndolos con los personajes elegidos, Bridget Jones y Kate Reddy. El primero, relativo a los imperativos de la belleza, afecta a todo tipo de mujeres, mientras que los otros dos se proyec- tan sobre trayectorias més particulares: me referiré primero a la maternidad y los mitos en torno al cuidado, para centrarme, des- pués, en las mujeres adultas solteras, consideradas hasta hace poco como muestra de una auténtica patologfa social. 2.2, Mujeres bellas y eternamente jévenes: la lucha por la estética de la talla 38 En su presentacion de Sobreviviré, Helen Fielding denuncia la creen- cia dominante en la perfeccidn desde la estética y, en consecuencia, Ja imagen que se presenta de las mujeres en el mundo de la publi- cidad, de la prensa y en las series de television; de ahi, asegura, su decisién de revelar la imperfeccién del ser humano, “ridiculizarlo para demostrar que todos buscamos una guia en la vida, el libro de instrucciones y que lo que tenemos que hacer es aprender a disfru- tar de nuestras imperfecciones”. 21, Marianne FREDRIKSSON, Querida hija, Salamandra, Barcelona, 2004, 101-102. EN QUE CREEN LAS MUJERES? En cuestiones de imagen y de estética, Bridget se considera herede- ra de la cultura de la revista Cosmopolitan y de las supermodelos; estar delgada es su obsesién y marca el conjunto de la trama. Tras afios a dieta y cuando, por fin, se aproxima a la meta deseada, con- tintia insatisfecha. Se ve a si misma como un cientifico que descubre que el trabajo de toda su carrera ha constituido un terrible error y se da cuenta de hasta qué punto las mujeres, pero también hombres y homosexuales, vivimos obsesionados por las apariencias y coadyu- vamos a la proliferacién de des6rdenes alimenticios como la anore- xia y la bulimia. “La gente sensata dirfa que tengo que gustarle a Daniel tal y como soy, pero soy hija de la cultura del Cosmopolitan, he sido traumatizada por las supermodelos y por demasiados enig- mas, y sé que ni mi personalidad ni mi cuerpo estén a la altu- ra si los dejo a su merced. No puedo soportar la presién. Voy a cancelarlo y a pasar la noche comiendo donuts con un car- digan manchado de huevo”. Ante sus primeras arrugas, reacciona intentando taparlas con ma- quillaje, al estilo, segtin sus amigos, de un clon de Barbara Cartland, la longeva y prolifica escritora inglesa de novelas rosas. Kate Reddy siente -como nos pasa a la mayoria de las mujeres que hemos pasa- do por esa situacién— que su cuerpo no ha vuelto a ser el mismo tras dos embarazos y una cesdrea y que hay que disciplinarlo; no obs- tante, la cuesti6n estética no tiene cuantitativa y cualitativamente el mismo grado de presencia que en Bridget. Fatima Mernissi ayuda a desvelar, en el sentido literal de quitar el velo, los estereotipos simbélicos genéricos subyacentes al sindrome de la talla 38. gPor qué? Porque se ha convertido en el auténtico harén de Occidente en tanto humilla y hiere sicolégicamente a la mujer. A tal fin, rememora una experiencia autobiografica muy concreta marcada por la dificultad de encontrar una falda para ella en EEUU. 22, Helen FEILDING, o. c., 66. 91 92 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” “(Me esté diciendo que en toda la tienda no hay una falda para mf? Es una broma gno?’ (.) Lo que me dijo no dejaba lugar a discusién. Su comenta- tio condescendiente soné como una fatwa pronunciada por un imén: “]Es usted demasiado grande!’ -dijo-. ‘gComparada con qué?’ (...). ‘Pues con la talla 38’ (...) ‘Las tallas grandes, como la que usted necesita, puede encontrarlas en tiendas especiales’. ~‘zY se puede saber quien establece lo que es normal y lo que no? (...). ~‘La norma esté presente en todas partes, querida mia (...). En las revistas, en la television, en los anuncios. Es imposible no verlo, Tenemos a Calvin Klein, Ralph Lauren, Gianni Versace, Giorgio Armani, Mario Valentino (...) Los grandes almacenes siguen la norma de la moda (...) Si aqui se vendiera la talla cuarenta y seis 0 cuarenta y ocho, que son probablemente las que usted necesita, nos irfamos a la bancarrota’. Se detuvo un instante y luego me miré con ojos escrutadores- ‘Pero, gen qué mundo vive usted, sefiora? (...). La sefiorita se eché a reir realmente divertida y me dijo que deberia hacer publicidad de mi pais, que le parecia un parai- so para las mujeres trabajadoras y estresadas (...). — ‘Muchas mujeres tienen puestos de trabajo muy bien paga- dos, relacionados con el mundo de la moda, podrian verse de patitas en la calle si no siguieran una dieta estricta’” » Dicho ejemplo sirve para deconstruir la falacia de la presunta liber- tad de la que gozamos las mujeres occidentales frente a las drabes y/o musulmanas. El harén europeo sacraliza la belleza juvenil como 23. Fatima MERNISSI, El harén en Occidente, Espasa Calpe, Madrid, 2001, 239-244, EN QUE CREEN LAS MUJERES? icono y determinante identitario e invisibiliza la madurez por sus connotaciones estéticas negativas. En convergencia con diagnésticos como los de Pierre Bordieu y Naomi Wolf, la socidloga y politdloga marroquf insiste en que los cédigos basados en el fisico y los conti- nuos regimenes alimenticios a los que muchas mujeres se someten casi continuamente a lo largo de su vida™ acttian a modo de narcéti- co o sedante —auténtico “opio del pueblo”— que las desestabiliza emo- cionalmente al reducirlas a mero objeto de exposicién a la mirada de los Otros y, en consecuencia, paraliza las luchas transformadoras en aras de un reparto mds equitativo del poder econémico y politico. Porque, entonces, los tinicos combates permanentemente activos son los que se libran en el terreno de la belleza y el atractivo corporal”. No debe extrafiar, en consecuencia, el crecimiento desmesurado de los gastos en dietas -en Occidente “nos pasamos media vida pa- gando para comer y otra media pagando para dejar de comer”*— y en operaciones de cirugia estética” y de desérdenes alimenticios como la anorexia y la bulimia cuyo polémico prototipo mediatico ha sido Ally Macbeal*. Tales desérdenes estén presentes en todos los estratos sociales y en distintos grupos de edad; se detectan casos a los 6 0 7 afios, pero también entre mujeres de 25 a 40 afios. Por otro lado, los dos factores de personalidad més coincidentes en las per- sonas que enferman son la baja autoestima y el afén de perfeccin: las personas que enferman son “exigentes y se sienten exigidas en 29 su culto al cuerpo”®. 24, En un dfa cualquiera, una de cada cuatro mujeres occidentales esté siguiendo una dieta y una de cada dos termindndola, rompiéndola o comenzéndola, 25, Olga Cardefoso sefiala en esta investigaci6n interdisciplinar la importancia de las ceencias y autodiélogos relativos a la imagen fisica en e! marco de la “demasiada necesi- dad de aceptaci6n’’ 26, www.yaq.es/manu, [20/11/06] 27. En EEUU, la industria de cirugia plastica factura 350 millones de délares al afo y acusa un incremento del 10% anual. 28. Entre el 90% y el 95% de los anoréxicos y bulimicos son mujeres. 29. “La anorexia gana terreno entre las mujeres de 25 a 40 afios” terra.es /articulo/ html /av21089975.htm [20/11/06]. ', wwwactualidad, 93 94 NIBRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” Para las y los especialistas, la anorexia y la bulimia tienen dos prin- cipales vias de transmisién: los mass media y la publicidad y los grupos de pares, aunque, en determinados casos, la familia/proge- nitores pueden jugar también un papel negativo debido a su obse- si6n por la delgadez. Son muchas las personas que nos pregunta- mos hasta qué punto las instituciones socializadoras aludidas son causas o mas bien efectos de un determinado modelo social. La rea- lidad es sumamente compleja y muestran tendencias retroalimenta- doras. Asi, los mass media ~y especialmente la publicidad— se con- vierten en instrumentos de reproduccién de estereotipos de género, traduciendo valores, creencias y deseos dominantes, pero también son instancias generadoras 0 creadoras de estereotipos. Lo que si resulta evidente es que en el marco de la religién del consumo de masas, el culto al cuerpo ~propio de las sociedades satisfechas— des- cubre que lo importante es la moda, la estética que conlleva y sus Circuitos comerciales, pero no la persona —la mujer— que hay detras. Esto explica, por ejemplo, el éxito de ventas de las mufiecas Bratch, que tienen las costillas rotas para empequefiecer la cintura. : Cibeles 2006 ha pasado a primer plano de Ia actualidad mundial no por cuestiones de moda sino al convertirse en la primera pasarela internacional que adopta medidas Para evitar transmitir unos céno- nes de belleza los cuales, al encontrarse asociados ala extrema del- gadez y a la inexistencia de curvas, pueden provocar trastornos de salud como los descritos. En la prdctica, ello ha si ignificado rechazar aun 30% de las modelos que desfilaron en la edicién anterior al no ajustarse a los pardmetros de un 18% de masa corporal, es decir, unos 56 kilos para una altura de 1,75 (tampoco creo que sea thos pardmetros excesivamente saludables, rozan el minimo de lo esta- blecido por la Organizacion Mundial de la Salud). Se han puesto en marcha, asimismo, medidas como la de impedir la participacién de menores de 18 afios y que el maquillaje de las chicas no simule ros- i mieten bajo los cuales creo que subyace, desgraciadamen- 'e, el mito andrégino, es deci altima i nae ae decir, parecerse al hombre y, en ultima ins- ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? La belleza es un cualidad tan trascendental en nuestro entorno sociocultural que parece que una solo puede sentirse mujer si es bella segtin unos preceptos fijos y rigidos y asf lo reproducimos casi inconscientemente en los procesos de socializacién de las nuevas generaciones™. De acuerdo a los cdnones tradicionales, la belleza y la inteligencia se ha presentado en las mujeres como mutuamente incompatibles, pero llegando a considerarse el segundo atributo un obstaculo mayor que la inexistencia del primero en el momento de cumplir con un destino predeterminado, el matrimonio. En Mi que- rida hija, novela que ya he citado con anterioridad, Elisabeth, la madre de Katarina, una mujer ilustrada, de clase media alta y pro- fesora universitaria, recuerda c6mo en una ocasién, su madre dijo: “Fsto es terrible. Asi que la nifia no solo es fea, sino que ademas es as inteligente. No se casaré nunca’”. Recordemos cémo, ademiés, el ideal de belleza que sobrecarga iden- titariamente a las mujeres esté asociado a la juventud 0, dicho de otro modo, al miedo a envejecer. A Bridget le preocupan especial- mente las andanzas de los “Petulantes Casados” porque juegan, pre- cisamente, con una presunta fecha de caducidad de las mujeres, con- vertidas asi en seres usados (objetos y no sujetos): “Ia vida era como el juego de las sillitas donde las chicas sin una silla=hombre cuando paraba la mtisica/ que pasaban de los 30 quedaban eliminadas’”™. Es curioso. Mientras las mujeres envejecen, los hombres maduran. Y esta concepcién hace que muchas mujeres, cuando han adquirido experiencia y autoridad, cuando se encuentran préximas a espacios 30. “BL lenguaje que se dirige a los pequefios ya diferencia a los niftos de las nifias desde la primera infancia sefialando la diferente importancia atribuida al fisico de las nifias, a las que se interpela como preciosa, mona, guapa frente a las denominaciones que se dan a los nifios de campeén, machote, hombrecillo y otros apelativos no relacionados con el buen aspecto fisico (...) Las nifias que se comportan como se consiente a los nifios son recriminadas y calificadas de marimacho en un intento de domesticarlas y alejarlas de actividades fisicas atrevidas o traviesas, que conducen a pelos revueltos y ropa sucia” (Ver Inés ALBERDI, Pilar ESCARIO y Natalia MATAS, o. c., 31). 31, Marianne FREDRIKSSON, o.c,, 118. 32, Helen FEILDING, o.<,, 224-225. 95 96 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” teales de poder, se vean discriminadas y, por tanto, se derroche su experiencia. Todos hemos escuchado alguna vez la frase “es ya un poco mayor” referida a mujeres en una edad considerada de pleni- tud en el caso de los hombres. En determinados dmbitos, ello puede contribuir a la no consolidacién de liderazgos y modelos”. Por ejemplo, las actrices, cuando rebasan la edad de los 40, deben enfrentarse a un nuevo panorama profesional de escasas oportuni- dades, ven cémo se les niegan algunos papeles simplemente porque los afios se acumulan a su alrededor; estrellas estadounidenses de la talla de Kim Bassinger se han refugiado en el cine europeo por su tematica social y su apoyo a mujeres que disfrutan de una dilatada experiencia profesional. Durante la tiltima ceremonia de los pre- mios Goya, Elvira Minguez, tras recoger su galardén a la mejor actriz de reparto, reivindica la participacién de actrices maduras en peliculas relevantes que rompan con los estereotipos y reflejen la prolifica realidad de las mujeres con més de 40 afios: “Hay miles de historias de nuestra edad. Por favor, escribanlas, prodtizcanlas, diri- janlas. El puiblico las aprecia”™. 2.3, El trabajo, cosa de hombres: “Mamd gpor qué tienes que tra- bajar?” A medida que las identidades en general resultan crecientemente dialdgicas, fragmentarias, reflexivas, multiples y cambiantes, blan- das, inclusivas, permeables y porosas, determinadas creencias acer- ca de las mujeres pierden peso especifico, mientras otras, ejemplifi- cadoras de la direccién tomada por Ia vanguardia de los cambios, adquieren protagonismo. Una reciente investigacién sobre Modelos emergentes en los sistemas y las relaciones de género coordinada por Teresa del Valle me ayuda a efectuar la contraposicion de creencias que aparece en la tabla siguiente. 33. Carmen ALBORCH, 0. ¢., 176. 34. Elvira MINGUEZ en “Actrices maduras: el drama de la experiencia”, www-hoycine- ma.com/actualidad / noticias/actrices-cuarenta.htm, [3/1] /06] 2EN QUE CREEN LAS MUJERES? Cuadro n°2. Dialéctica de creencias entre el sistema patriarcal y los modelos emergentes. Creencias del sistema patriarcal Creencias en modelos emergentes Las mujeres como las “Otras” Las mujeres como agentes sociales que crean y transmiten F! matrimonio, opcién vital principal para el cambio de estatus de las mujeres Educacién y empleo, nuevos definidores de autonomia y de estatus Control ideolégico-religioso de la sexuali- dad dentro del matrimonio y en aras de la procreacién * Separacién entre sexualidad y repto- duccién y sexualidad y matrimonio * Asunci6n del placer como algo licito y beneficioso. Divisién sexual del trabajo: hombre pro- | Erosién de la divisién sexual del trabajo a veedor / mujer receptora de bienes partir de la experiencia productiva de las mujeres y de los beneficios que les pro- porciona su independencia econémica. Frente a generaciones anteriores, en las que la actividad profesional —fuese del tipo que fuese- se abandonaba definitivamente 0, al menos, se interrumpia debido al matrimonio y sobre todo, la mater- nidad, en la actualidad, entre las mujeres en o por debajo de los 30 afios crece significativamente el porcentaje de quienes, con inde- pendencia de su estado civil y si tienen descendencia 0 no, perma- necen en su puesto de trabajo. En numerosos casos, proceden de madres socializadas en el modelo tradicional y que apoyan los proce- sos emancipatorios de sus hijas: “Mi madre y muchas de las madres ya han visto cémo era el futuro y nos han dicho: ‘Sé té misma, coge tu autonomia, sobre todo hazte una vida”. Inés ALBERDI, Pilar ESCARIO y Natalia MATAS, Las mujeres jévenes en Espaiia; Fundacién La Caixa-Coleccidn Estudios Sociales, 2000, 106. La unidad de andlisis de este estudio pretende, en palabras de sus investigadoras principales, neutralizar los efectos de una excesiva juventud, por un lado, y evitar las edades en las que ya se han instalado en 97 98 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” Kate Reddy narra acertadamente la identidad de mujeres como su madre, definida a través del cuidado de otros y la crianza. “La gene- raci6n de mi madre nacié para el servicio (...) Las mujeres como mi madre no esperaban mucho de la vida (...) Incluso cuando los hom- bres a quienes servian las dejaban tiradas o morian demasiado pronto (...) solfan permanecer en su puesto, preparando comidas, pasando el aspirador, encargéndose de planchar para sus hijos o nietos, sin sentarse nunca si podian evitarlo. Era como si se definie- ran al hacer cosas para los demas y la pérdida de esa definicion, las dejaba borrosas, confusas’”*, En el diario de Bridget, su madre —Pam-, tras la marcha de los hijos, experimenta en carne propia el “sindrome del nido vacio", pero no se resigna. Esté convencida de que debe operar un giro radical en su vida; la jubilacién del marido le hace sentirse atin peor porque cree que los afios de esclavitud y de reclusién en el habitat domés- tico no le aportan un balance rentable. Traigo a colacién algunas de sus expresiones mas locuaces: “Querida, simplemente me di cuen- ta, cuando tu padre se retiré, de que me habfa pasado treinta y cinco afios sin descanso Ilevando su casa y criando a sus hijos (...) y que, por lo que a él respectaba, el trabajo de toda su vida habia acabado y en cambio el mio segufa que es exactamente lo que solia sentir cuando erais pequefios y legaba el fin de semana (...) Me siento como la cigarra que canté todo el verano (...) Y ahora es el invierno de mi vida y no he almacenado nada mio (...) Quiero una carrera’. Pam resolverd sus problemas fuera del lecho conyugal y con ingre- formas de vida escasamente proclives a los cambios, por otro. El estudio se va a centrar, principalmente, en aquellas jévenes de su cohorte de edad (25-35 afios) que adoptan acti- tudes y comportamientos més avanzados, con objeto de “identificar las diferentes cultu- ras o ambientes sociales en que se reflejan las principales tendencias de cambio” ante con- flictos de roles y demandas contradictorias, mujeres en posiciones de vanguardia y de liderazgo en términos de estilos de vida y preparaci6n sociocultural y con poder adquisi- tivo medio-acomodado. 36. Allison PEARSON, o. ¢, 314-315. 37. Helen FIELDING, o. c., 60 y 77-78. oe dEN QUE CREEN LAS MUJERES? dientes de una truculenta trama policial. Precisamente, uno de los cambios fundamentales respecto al texto escrito radica en cémo el film zanja la crisis de identidad de la madre; a diferencia de lo que acontece en el libro, durante las fechas navidefias Pam vuelve al hogar arrepentida de sus andanzas, tifiendo la cinta de un cierto matiz rosa ocultador de conflictos. Volvamos al mundo real. Cualquier dato estadistico que manejemos sobre el mercado de trabajo evidencia la persistencia de profundas asimetrfas de género: menor participacién en el mundo laboral, ele- vadas tasas de paro, menores retribuciones, sobrerrepresentacién en empleos remunerados sin contrato y en trabajos a tiempo parcial y dificultades para la movilidad vertical debido a la existencia de un. “techo de cristal” que impide a las mujeres cualificadas llegar a pues- tos de alta direccién en las organizaciones y en los terrenos politico y social*. Dentro de los limites de lo que se considera politicamente correcto, todos /as estariamos de acuerdo en que trabajar remuneradamente es una condicién que necesita practicar cualquier persona para alcanzar una vida auténoma®. No obstante, si bien en los tltimos afios se ha avanzado algo en el terreno juridico politico, la esclero- sis o el estancamiento dominan en el terreno de las mentalidades o de los universos simbélicos con Jos correspondientes dilemas iden- titarios®: “;Qué soy antes? ;Madre? ;Pareja? ;Profesional?”", dile- mas bajo los cuales subyace una creencia profundamente instalada 38. En el mundo, solo el 2% de los ejecutivos de alto nivel son mujeres. E] 50% de los licenciados en derecho son mujeres, pero sélo el 5% de los puestos de socio en los bufetes privados estén ocupados por ellas. s 39. Izaskun SAEZ DE LA FUENTE en SILVESTRE, Maria, “Las mujeres, eje transversal de la exclusion”, Xirimiri de Pastoral 30 (2006) . 40. “Nadie cuestiona que los hombres deban trabajar, sin embargo, se sigue constatando a través de los datos recogidos e incluso en los que corresponden a la generacién de jove- hes, que no es algo que se ‘exija’ hoy dia a las mujeres” (Ver TERESA DEL VALLE —Coord.= 0.¢,, 138). Dicho de otro modo, el hombre esté obligado a trabajar y la mujer no. 41, Inés ALBERDI, Pilar ESCARIO y Natalia MATAS, 0. c,, 19. 99 100 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” -persistencia de la triada mujer=ser madre=ser cuidadora- que esti- mula relaciones fusionales madre /hijos e hijas -apliquese la metdfo- ra del cord6n umbilical como Kate Reddy lo hace en su diario— y, por tanto, dificulta los cambios. A esta creencia estereotipada se encadenan otras especialmente difundidas por los neoconservadurismo de nuevo cufio como: a)la crianza y la educacién de hijos e hijas es “cosa de mujeres”, espe- cialmente la de menores de 3 afios, -“;Acaso un padre que tiene una esposa en casa ha lefdo alguna vez una nota de la escuela?” b) la proliferacién de familias desestructuradas es culpa de las mujeres que trabajan fuera de casa, “que Ilevaban trajes sastre y que, incluso, se decia, dejaban que sus hijos vieran la television cuando todavia era de dia... eran criaturas que llevaban adheridos rumores de dejadez”®; y c) “los ancianos y las ancianas estén mejor en casa”. La sociedad sigue montada bajo la premisa de que siempre hay alguien en casa que se ocupard del cuidado de ancianos/as, meno- tes y discapacitados y que atenderd a diversos gremios que pasaran por los hogares a cualquier hora, cuando mejor les convenga. “Las mujeres suelen decir bromeando que necesitan una esposa que las cuide y lo dicen en serio; todos necesitamos una esposa”. El ranking de los sectores sociales que se ocupan de las tareas domésticas demuestra que el hogar es atin “patrimonio de las mujeres”*: 1. Amas de casa a tiempo completo (todavia mayoria en Espafia). 2. Mujeres que trabajan fuera de casa a tiempo parcial (a menudo en el sector doméstico 0 de limpieza). 3. Mujeres que realizan una doble jornada (trabajo a tiempo com- pleto fuera de casa y después, labores domésticas en el hogar). 42. Allison PEARSON, o. ¢,, 14. 43, Allison PEARSON, 0. ¢,, 15. 4, Allison PEARSON, o. c,, 102. 45. Sara BERBEL SANCHEZ, oc, 71. dEN QUE CREEN LAS MUJERES? 4, Mujeres contratadas para realizar las tareas del hogar (pertene- cientes al segundo grupo descrito, ocupan, generalmente, el lu- gar de las mujeres que trabajan fuera de casa). 5. Mujeres mayores (abuelas), ya en edad de jubilacién, que se ocu- pan del hogar y el cuidado de nietas y nietos, mientras hijas ma- yores y nueras trabajan fuera de casa. 6. Mujeres que viven solas (viudas, profesionales, estudiantes...). 7. Hombres que viven solos 0 estén temporalmente en paro. La incorporacién de las mujeres al Ambito publico del que estéba- mos ausentes estd condicionada tanto porque existe una segrega- cién de género educacional y laboral en el ambito publico como porque mantenemos incdlume nuestra presencia en el ambito pri- vado. Se dice que hoy el gran drama de las mujeres profesionales con cargas familiares es la falta, el “hambre crénica” de tiempo; Kate Reddy es un ejemplo literario de tal afirmacién. (Qué hay detrds de esto? La imagen tradicional de lo que debe ser un buen trabajador, sin responsabilidades familiares 0 cubiertas por alguien que no es él. Esa es la gran trampa. Los hombres tedricamente “in- dependientes” no son tales, insisto, dependen de: mujeres que fle- xibilizan sus horarios laborales 0 los reducen e incluso abandonan sus empleos para encargarse de las tareas de crianza y de cuidado; madres que ejercen lo que se ha tipificado cientificamente como sfn- drome de la abuela esclava; y/o mujeres contratadas cuyo sueldo se intercambia por el de “la sefiora de la casa” como si el trabajo de aquélla fuera un bien para ésta y no para la unidad familiar. “Dicen que el problema de las mujeres profesionales de mi generacién es que no sabemos c6mo actuar con el servicio. Error. El problema con las mujeres profesionales de mi generacién es que nosotras somos el servicio; humildemente agradecidas por cualquier ayuda domés- tica, por la cual pagamos un ojo de la cara, mientras nosotras nos esforzamos por cumplir con el puesto del amo”*. 46, Allison PEARSON, o. ¢,, 103-104. 101 102 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” Los servicios ptiblicos en general se encuentran poco desarrollados, especialmente los destinados a familia, es decir, guarderias y ayuda a domicilio para personas mayores y discapacitados, reforzando el modelo tradicional en funcién del cual se sigue considerando a las mujeres las principales responsables del cuidado. Es decir, lo que no asume el Estado 0 las instituciones publicas lo realizan las mujeres. Seguin el tiltimo informe de la OCDE disponible (Panorama de la edu- cacién, 2006), se detecta en nuestro pais una significativa progresién curricular del altumnado femenino. Las asignaturas pendientes remi- ten al tipo de formacién adquirida y a su insercién en el mercado laboral. A pesar de que poco a poco se estan produciendo algunos cambios, las mujeres son mayoritarias en carreras de humanidades y/o en estudios que las identifican como cuidadoras de otros y los varones en disciplinas técnicas. Precisamente, las profesiones tradi- cionalmente feminizadas siempre se consideran de segunda catego- ria. En un efecto contrario, los sectores feminizados que, debido a cambios sociales que provocan una demanda creciente, comienzan a valorarse, autométicamente se masculinizan. “A este proceso se le empieza a llamar ‘sindrome de Sisifo’ ya que muchas mujeres se sien- ten como el héroe antiguo que fue castigado por los dioses a subir a una gran losa a lo alto de una montaia y a que ésta cayera de nuevo cada vez que estuviera a punto de lograr su empefio””. En resumen, nos encontramos frente a una especie de circulo vicio- so del que hay que tomar conciencia. Las mujeres no acceden al mercado de trabajo con los mismos recursos y la misma movilidad que los varones y, por ello, no pueden competir en igualdad de con- diciones. En la familia, los varones se apropian de los poderes de cuidado y amor de las mujeres sin devolver equitativamente aque- Mo que han recibido. Este proceso las deja incapacitadas para reconstruir sus reservas emocionales y sus posibilidades de autoes- tima y autoridad. Los conceptos de impuesto reproductivo y plusvalia 47. Sara BERBEL SANCHEZ, oc, 117. EN QUE CREEN LAS MUJERES? de dignidad genérica explican en muy buena parte la precarias y débil insercién de las mujeres en el marcado laboral global, la poca pre- sencia en las instituciones polfticas, su casi ausencia de los poderes facticos y en general la posicién de subordinacién en los diferentes espacios sociales en los que se manejan y distribuyen pale Al hacer a las mujeres responsables casi exclusivas del ambito privado, se las orienta hacia actividades econdmicas menos cualificadas 0 de menor prestigio social, se las impulsa a contratos de menor dura- cidn y, por tanto, de menor sueldo y prestaciones y también se culpabiliza si no ejercen una maternidad plena y/o si forman fami- lias monoparentales. Kate Reddy percibe cémo las mismas mujeres- madres de compafieros y compafieras de su hija Emily apuestan por la reduccidn de su jornada. “(...)‘ZAsf que ya trabajas a media jorna- da?’. ‘No. Todavia a jornada completa’. ‘Cielo Santo! Francamente, 9 no sé como lo haces’ Dentro de la misma légica, atin muchas mujeres, sobre todo si ocu- pan puestos de liderazgo empresarial y/o politico, se a obli- gadas a justificar constantemente —incluso frente a sus coe hijos e hijas— por qué trabajan. Kate Reddy recuerda: “Ha habido veces, durante este tltimo afio, en que he tratado de explicarle a mi hija (...) por qué maind tiene que ir a trabajar. Porque mama y pap, los dos, necesitan ganar dinero para pagar la casa y para todas las cosas que a ella Je gustan (...) Porque mamé tiene un trabajo que sabe hacer bien y porque es muy importante que las mujeres trabajen igual que los hombres”. Nuestro personaje se dice a si mismo que quizas 48, Rosa COBO, “Globalizacién y nuevas servidumbres de las mujeres” en AMOROS, Celia y DE MIGUEL, Ana (Eds.), Teoria feminista: de la ilustracién a tn globalizacion, De los debate sobre el género al multiculturaismo, Minerva Ediciones, Madsid, 2005, 288. Rosa Cabo toma de ingrid Palmer 1s conceptos de “impuesto repreductivo” y de “plusvalia de dignidad genérica”: en la familia, bajo la explotacisn econémica y doméstica, subyace otro tipo de explotacién; los varones controlan y explotan el amor de las mujeres y de ese amor se extrae la plusvalia de dignidad genérica 49. Allison PEARSON, 0. c,, 41 50. Allison PEARSON, 0. c, 27. 103 104 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” nunca lo reconozca expresamente, pero, que para ella, dejar de traba- jar supondrta autoinvisibilizarse, convertirse en alguien desaparecido, A la perfeccién que se le exige en el hogar, se suma la exigencia y autoexigencia de perfeccién por parte de las mujeres en los ambitos laborales*. Ello puede provocar cierta sensacién de inseguridad y desasosiego respecto a que estilos de liderazgo ejercer, sobre todo en terrenos tradicionalmente vedados. Para Kate la conclusién es clara: “el Gnico medio para avanzar en EMF es actuar como uno de los hombres y que, cuando lo haces, te dicen que eres brusca, desa- gradable y dificil; asf que actiias como una mujer, y entonces dicen que eres emocional y dificil. Diffcil es su palabra para todo lo que no sea ellos mismos’”®. Subsiste, finalmente, un mito sin datos objetivos que lo avalen, pero que atin atraviesa a la sociedad y al mundo empresarial, en funcion de la cual las mujeres, al priorizar las labores domésticas y al cuida- do de los hijos, tienen indices de productividad mas bajos y un mayor grado de absentismo laboral. En ultima instancia, lo que ocu- tre es que atin hay una excusas de hombres y excusas de mujeres y solo las primeras resultan validas. Kate Reddy subraya: “En la City, es posible legar tarde sin que te lo hagan pagar. La clave es ofrecer lo que mi amiga Debra, que es abogada, llama una ‘Excusa de Hombre’. Los altos cargos quedarfan francamente horrorizados ante Ia historia de un bebé que vomita por la noche o una nifiera que no se presenta (...) acep- tarfan sin vacilar cualquier cosa que tenga que ver con un motor de combustién interna. ‘Se me ha averiado el coche’. ‘Me han abierto el coche’, ‘Tendriais que haber visto el caos en la calle’ (...)”, 51. Sara BERBEL SANCHEZ, o. c,, 72 y 119. 52. Allison PEARSON, o. c,, 45. 53. Allison PEARSON, 0. c., 26. EN QUE CREEN LAS MUJERES? ya no somos monstruos tragicos” 2.4. “;Viva las singletons. Desde los comienzos de la televisién en la década de los os oa ~igual que el cine- tendfa a retratar a las mujeres en eee St ae esposas y madres que no trabajaban fuera de casa. Si las oa = tenfan roles protagonistas, eran anes a los de come lias caracteres individuales en escenarios dramaticos dominados a hombres. A finales de los 70, se crearon algunas series prescindien- do de los socios masculinos, incluidas los Angeles de Charlie, muje- res confiaban més que nada en su atractivo. La generacién posterior al baby boom —como Ally Mcbeal, la abogada soltera de — anoréxica~ tratan infructuosamente de equilibrar lo profesional y lo personal; algo parecido le ocurre a Bridget Jones. En general, para las mujeres sin. pareja, las amigas y los amigos = gan a constituir una especie de familia extensa y elegida, una at nidad de personas que se ocupan unas de otras, que es tos y desventuras, difuminandose el sentimiento de il) fi lidac 4 que a veces puede acompafiar a quien vive solo. Pero al ee mujeres infravaloran la compafifa de otras mujeres Pon enti i den la presencia de un hombre como un plus y su ausencia com una carencia”®. Bridget se declara feminista, abierta y progre, saa cuando se detiene a pensar sobre sf misma, reproduce algunos in EL reotipos genéricos clasicos. Se autopercibe tomando como re . cia sus redes de amistad, personas, principalmente mujeres, a las que clasifica, curioso por cierto, en funci6n de su estado a e segtin otros criterios, como la actividad profesional, potenciadore: de la soberania individual y la independencia. Sus amigas solteras Jude, Sharon y Shazzer- se debaten a : : 5 nae A adicci6n a los libros de autoayuda ane cl su ae a " rebeldia contra el “sexo sin compromiso emocional” de hombres 54. a inglés “single” significa vinico, soltero, individual y de ahi deriva “singleton” 55. Carmen ALBORCH, 0. c,, 151. 105 106 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” que creen que las mujeres s6lo estan ahi para darles aquello que les corresponde por derecho, entre la practica de estar pendiente de que el teléfono suene mientras una come y, a veces, bebe compulsi- vamente y la arenga tedrica de confiar en la propia autonomia. En palabras de Sharon: “Las mujeres como nosotras solo somos vulnerables porque pertenecemos a una generacién pionera que se atreve a no comprometerse en el amor y a confiar en su propia autono- mia econémica”™. Y, echando manos de las estadisticas, para Shazzer: “Hay mas de una tinica jodida forma de vivir; en este pats uno de cada cuatro hogares est4 compuesto por un solo indi- viduo (...) y como resultado hay toda una generacién de chi- cas solteras como yo, con sus propios ingresos y hogares, que se divierten mucho y no necesitan lavar los calcetines de nadie (...)”". Las amistades de Jones incluyen, asimismo, la presencia de Tom, un divertido homosexual que ha interiorizado el vinculo “natural” entre gays y mujeres solteras: ambos estén habituados a sentir que decepcionan a sus progenitores y que estan marginados socialmen- te, condenados al ostracismo, como bichos raros carentes de identi- dad: “Los solterones no tendrfan que pasarse el tiempo dando expli- 56. Helen FEILDING, o0.c,, 26-27 . 57. Helen FEILDING, oc, 48. Segtin los iiltimos datos hechos puiblicos por el Instituto Nacional de Estadistica (INE), Espafia converge con Europa también en esta esfera de la realidad. En la iiltima década (1991-2001), se ha duplicado el nimero de personas solte- Tas que viven solas, al pasar de 593.000 en el Censo de Poblacién y Vivienda de 1991 a 1.200.000 en el de 2001. Ademés, también crece significativamente el volumen de mujeres con 0 mas de 65 afios que viven en hogares unipersonales y nuevos hogares del mismo tipo fruto de rupturas matrimoniales; por cada unidad constituida por un varon hay dos de mujeres. 2EN QUE CREEN LAS MUJERES? caciones por lo que hacen, sino que deberfan tener un estatus acep- tado”. La soltera, en concreto, tiene que estar permanentemente disponible para cuidar a otros. Asf lo ve Bridget: “es como si por el hecho de que eres soltera, no tengas ni hogar, ni amigos, ni respon- sabilidades y la inica raz6n posible que puedas tener para no estar a disposicién de todo el mundo (...) es que eres una completa egois- ta. Mi hermano (...) puede ir y venir cuando le plazca con el respe- to y la bendicidn de todo el mundo, solo porque resulta que tiene est6mago suficiente para vivir con una vegetariana estricta fandtica del Taichi’. Asu vez, las “Petulantes Casadas” son estereotipadas en esos tér- minos porque representan un espejo donde, en ocasiones, a Bridget no le gusta mirarse. La situacién concreta de Magda, una de las “supermadres”®, tampoco parece envidiable: una vez casada y con hijos, lo ha dejado todo, incluido su trabajo y sufre con amargura las consecuencias de cargar en su unidad familiar con todas las tareas del cuidado y de su propia dependencia econémica, al mi- metizar los esquemas tradicionales hombre /proveedor y mujer/ reproductora. “Deberias aprovechar al maximo tu solterfa. Una vez has tenido hijos y has dejado tu trabajo, te encuentras en una po- sicién increfblemente vulnerable. Yo sé que Jeremy cree que mi vida son unas vacaciones perpetuas, pero es muy duro tener que ocuparse todo el dia de un nifio pequefio y un bebé y no se acaba nunca. Cuando Jeremy llega a casa al final del dia, solo quiere descansar y ser alimentado e imagino que Gltimamente también fantasear con las chicas en mallas del Club Harbour. Yo antes tenfa un trabajo como Dios manda. 58. Helen FEILDING, o.c, 310. 59, Para Kate Reddy, son integrantes de la “Mamifia”, esa poderosa camarilla de madres organizadas que se quedan en casa. 107 108 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” Tengo clarfsimo que es mucho mas divertido salir a trabajar, tener que arreglarse (...) que ir al jodido supermercado y al parvulario (...) Pero él siempre muestra este aire de ofendido, como si (...) estuviera dandome la gran vida, mientras él gana todo el dinero”. Cuando Bridget se enfrenta al cumpleafios de quien ella misma cataloga como su sobrino -el hijo de Madga-, reproduce en su dia- tio Ia escena compuesta por ella misma “mas una habitacion lena de supermadres, una de las cuales tenia un bebé de solo cuatro semanas (...) Al final, me excusé y me fui a casa, felicitindome por estar soltera”". Pero, al hacer balance dos semanas antes de su cumpleafios, se siente muy deprimida, porque, a su juicio, no ha conseguido dos de sus maximas aspiraciones, promocionarse pro- fesionalmente y tener una pareja estable e incluso descendencia. “tendré que afrontar el hecho de que ya ha pasado otro aiio, duran- te el cual todo el mundo menos yo se ha transformado en Petulante Casado, ha tenido hijos (...) ha ganado centenares de miles de libras y ha progresado en la empresa, mientras yo voy a toda velocidad sin timon y sin novio, a través de relaciones frustradas y sin pro- gresar en el trabajo”. El circulo de intimidad incluye sus relaciones sentimentales. Bridget comienza su primer diario con una relacidn telemético-sexual con 60. Helen FEILDING, o.©., 143. La dialéctica verbal y no verbal entre Katarina, protago- nista de Querida hija y una amiga casada con hijos ilustra la competencia entre ambas para que sus itinerarios personales respectivos triunfen mediante una desvalorizacién del de su interlocutora: “Me encanta aprender cosas nuevas en la cama... le habia comentado entre risas a una amiga, a quien se la veia resplandeciente en su papel de esposa y madre. A ésta, sin embargo, el comentario no le hizo gracia y contests: ‘Me das pena’, ‘Ms pena me das tii a mf estuvo a punto de decir Katarina, pensando en el marido de su amiga, que en esos momentos estaria cuidando de los nifios en el chalet adosado, viendo la tele ¥ consuitando a cada paso el reloj mientras esperaba que llegara su madre” (Ver Marianne FREDIKSSON, 0. c,, 10), 61, Helen FEILDING, 0c, 76-77. 62. Helen FEILDING, o.c., 84-85, EN QUE CREEN LAS MUJERES? su jefe, prototipo de la belleza, del éxito masculinos, pero también de una “cultura de los tres minutos’ sin margen para el compro- miso a medio y largo plazo. La relacion se inicia con el siguiente mensaje: “Mensaje a Jones. Parece ser que has olvidado tu falda. Como creo que est perfectamente claro en tu contrato laboral, los empleados deben vestir en todo momento correctamente”*—. Y cuando alguna de las citas se frustra, nuestra protagonista mira al teléfono sin parar y come compulsivamente. Nuestro personaje termina el afio en brazos de un abogado, divorciado, conocido de la infancia, inteligente, serio y maduro que le proporciona estabi- lidad y equilibrio emocional (no olvidemos, consigue esa estabil dad y equilibrio a través de un var6n, no por sf misma). Las peli- culas reducen el ntimero de personajes para centrar la trama y cap- tar asi la atencién de la audiencia. Su nucleo argumental pivota sobre el triangulo amoroso en torno a Bridget -en detrimento de las historias de vida de amigas y amigos-, un tridngulo que se cie- rra debido a una conexién anterior entre los dos amantes de la pro- tagonista. Los ejes del argumento alimentan la creencia tradicional seguin la cual una mujer soltera es mas vulnerable a aventuras er6- ticas en el trabajo y proclive a convertirse en objeto de especula- ciones y suspicacias sobre su vida privada y su sexualidad, su forma de vestir... infravalorando e incluso haciendo desaparecer las cuestiones relativas a capacidades y aptitudes para desempe- far su puesto. El contrapunto del diagnéstico de Bridget lo ofrece Kate, quien, desde su esquizofrenia vital, envidia a una amiga que trabaja con 68. Son palabras de su amiga Sharon: “Todo el jodido mundo tiene un problema de falta de compromiso (..) Es la cultura de los tres minutos, Es un déficit de capacidad global para periodos prolongados. Es tipico de los hombres aduefiarse de una tendencia global y convertirla en un dispositive masculino para rechazar a las mujeres y asf sentirse mas listos y para hacernos parecer a nosotras esttipidas. No es mas que sexo sin compromiso’ (Helen FIELDING, o. c.,199). 64, Helen FIELDING, o. ¢,29. 109 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” ella, Candy, y que estd soltera. “Es una soltera congénita y, a veces, la envidio, su capacidad para hacer las cosas més fantdsticas, como ir a tomar una copa después del trabajo o meterse en el cuarto de bafio el fin de semana sin la compaiiia de un cincoafiero curioso o llegar al trabajo con unas enormes ojeras después de haber estado levantada toda la noche practicando sexo, en lugar de Iegar al tra- bajo con unas enormes ojeras después de estar levantada toda la noche con un Iloroso producto del sexo”"*. Apuntaba ya en el epfgrafe anterior el crecimiento porcentual de mujeres j6venes que trabajan®. También ha aumentado muy signifi- cativamente el ntimero de mujeres j6venes solteras y quienes se comprometen o se casan lo hacen cada vez mds tarde”, Priorizan su profesion y su independencia e incluso, adoptan una postura critica en el momento de vivir en pareja, no estando dispuestas tampoco a entrar en el circuito de relaciones dependientes y mucho menos, dolorosas o degradantes. Respondiendo a la necesidad antropolégi- ca de ritualizar acontecimientos vitales significativos, pero invir- tiendo el modelo tradicional supuestamente natural y, por tanto, ahistérico, Carmen Alborch pone como ejemplo concreto la invita- cién cursada a doscientos amigos y colegas por Susan Hesse -direc- tora creativa de una empresa publicitaria, de 38 afios— cuando se emancip6 y se mudé a su nueva casa. 65. Allison PEARSON, 0. c., 32. 66, Hoy en dia casi una de cada dos mujeres espafolas pertenecen a la categoria de acti- vas y de ellas, casi el 90% est trabajando. 67. Los datos relativos a 2006 muestran la persistencia en las mujeres espafiolas de la ten- dencia a retrasar hasta més alld de los 29 afios la edad de contraer el primer matrimonio y de tener el primer hijo. El llamado Indice Sintético de Fecundidad o niimero de hijos por "mujer se sitta en el 1,33, cuando a mediados de los aiios 70 se aproximaba a 3. En los tres ultimos afos se ha detectado un ligero repunte del mismo debido en buena parte a los partos de extranjeras -especialmente de origen magrebi-, pero la inversion de la tenden- cia no permite a Espana abandonar el furgén de cola de la natalidad -somos el segundo pais de la UE con indice mas bajo, por detras de Italia~ ni, mucho menos, garantizar la tasa de reemplazo generacional (Ver INE, Espafia en cifras 2006, www.ine.es/ prody- ser/pubweb//espcif espcifO6.htm, [1/12/06]) . 110 ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? “Carl Hess y su esposa Alice, de Washington D.C., se complacen en comunicarle que su hija, Susan A. Hesse, de Piedmont, California, asumird el estado civil de Solterona Contenta la noche del sébado 23 de junio de 1984, tras lo cual cesara de buscar al Principe Azul y comenzara a ofrecer deslumbrantes fiestas y banquetes. Para contribuir a celebrar este jubiloso acontecimiento, Se ha abierto una lista de regalos En las Grandes Tiendas Macy’s Agradeciendo de antemano su atencién, Saludan a usted Carl y Alice. Las fechas de los banquetes ser4n anunciadas Tan pronto como Susan adquiera una mesa de comedor”®. Puede advertirse cémo en la citada invitacion aparecen dos expre- siones —“solterona contenta” y “cesar de buscar al Principe azul is sumamente ilustrativas del cambio cultural que erosiona creencias profundamente arraigadas. Es el caso de aquella que afirma que una mujer soltera es un ser incompleto, mito que se refleja en expresio- nes tales como: “una mujer sin un hombre no es nada”, “una mujer sin pareja es irremediablemente infeliz y socialmente no cumple con su misién” o “una mujer no se realiza si no es madre”. Insisto, en los nuevos discursos y practicas, la experiencia de la “mujer sola”, sin pareja y con 0 sin hijos, empieza a ser vista como una categoria social a reivindicar, destacando especialmente la independencia emocional, que no tiene por qué implicar vida soli- 68. Citado por Carmen ALBORCH, o. ¢,, 94. : 69. La maternidad en cuanto atributo inalienable del ser mujer es también citado por Olga Cardeftoso desde la perspectiva sicolégica 111 112 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” taria ni aislamiento. Como siempre, los/as creadores de publicidad y las marcas comerciales han sido los primeros en percatarse de una transformacién sociolégica de gran alcance. Y asi, el crecimiento de hogares unipersonales y/o monomaternales trae consigo cambios en el marketing y en los mas variados objetos de consumo que se relacionan con distintas necesidades vitales como la alimentacién, la vivienda y el ocio 0 el tiempo libre. Desde hace tres afios, ferias especializadas (en Madrid y Barcelona) dedican a los sin-pareja sus mejores cuidados. Mas de 100.000 Personas y cien empresas exposi- toras se han reunido en la ultima edici6n. Y en internet triunfan los Portales de contactos y viajes de todo tipo para las personas que ahora se aman “singles”, 3. Estacién término del viaje: “el encuentro con una misma” Qué nos ha proporcionado el estudio en paralelo de Bridget Jones y de Kate Reddy? :Mujeres reales, de carne y hueso, os habéis sen- tido reflejadas, aunque sea parcialmente, en alguno de los modelos descritos? La légica de la ficcién literaria y/o cinematogréfica resul- ta mas proclive a la exageraci6n y a la caricatura que a los matices, especialmente en casos como los utilizados, donde los pensamien- tos y experiencias de sus protagonistas se transmiten en numerosas ocasiones desde la ironia y el sarcasmo. Todas las mujeres de hoy no aparecen representadas directa o indirectamente en el estudio, pero tampoco ese era mi objetivo. Lo que he pretendido, y espero haber- lo logrado, es servirme de la ficcién para hacer visibles y desen- mascarar algunos mitos y prejuicios androcéntricos actualmente dominantes en los imaginarios individuales y colectivos de las per- sonas sobre las mujeres, pero también acerca de los hombres y de la dinamica social en general. A estas alturas de la reflexién, me siento obligada a reconocer que, cuando estuve pensando detenidamente en los casos que iba a 70. Margarita RIVIERE, “Impares”, El Correo, 28/11/06, 35. EN QUE CREEN LAS MUJERES? tomar como fuente documental, descarté una serie que hoy se ha convertido en éxito mundial, Mujeres desesperadas, un producto que actualmente ven 25 millones de estadounidenses cada semana y decenas de millones en otros 40 paises y que ha obtenido dos Globos de Oro a la Mejor Serie de Television en Ia categoria Comedia/ Musical (2005 y 2006)”. Lo hice convencida de que en ellas no puede encontrarse ni criticas al sistema vigente ni balbuceo alguno de escenarios alternativos, porque se limita a reproducir las claves mas cosificadoras del androcentrismo. La pulcritud de Bree van de Kamp como ama de casa refleja un perfeccionismo que arruina su matrimonio y su relacion con sus hijos y esconde sus deseos, emo- ciones y frustraciones. El desorden de Susan Mayer es el de una mujer divorciada, autora de cuentos infantiles y muy insegura, que tiene una hija adolescente y que empieza a sentir que la juven- tud se va y que necesita répidamente compartir su vida con un hombre. El lujo barato y repentino de Gabrielle Solis -exmodelo— es una cdrcel conyugal desde la que ve, desea y consigue al jardi- nero adolescente. La casa de Edie Britt representa la sexualidad por encima del amor y la venganza por encima de la falsa amistad entre mujeres. Lynette Scavo es quizds el personaje menos alie- nante: transita de golpe del despacho y el liderazgo ejecutivo en una firma de publicidad a la casa y al cuidado de sus cuatro hijos, para, posteriormente, cuando su marido se queda sin trabajo, recuperar su papel en el mundo empresarial. Tras el trabajo de campo sobre los estereotipos de género, ha Ilega- do el momento de proponer alternativas elevando el nivel de abs- 71. A finales de octubre de 2006, salta a la luz piiblica la noticia de que Las mujeres desesperadas de Wisteria Lane han traspasado los limites de la televisién y Hegan ahora al PC. Buena Vista Games, Inc. (BVG), la compaiiia de entretenimiento interactive de The Walt Disney Company, ha anunciado que "Mujeres Desesperadas: el videojuego” estard disponible en nuestro pais en Noviembre. Se trata de un juego de simulacién de estilo de vida para PC basado en la popular serie de televisién de ABC. En el juego, el jugador toma el papel de una nueva vecina que acaba de mudarse a Wisteria Lane y que iré descu- briendo todos los escéndalos ocultos tras la perfecta apariencia del vecindario. 113 114 NIBRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” traccién de mi discurso. Ser para una misma significa en palabras de Jean Shinoda- que la mujer debe convertirse en una herofna que viaja en busca de su individuacién, que toma dec mes, en lugar de ser pasiva 0 victima mértir o un simple peén movido Por otras per- sonas 0 por las circunstancias”. En consecuencia, los Pprocesos alter- nativos de socializacién deben suministrar las condiciones id6neas para ello en una doble dimensién: a) la interna, que implica colocar el Yo en el centro y desplazar a los otros a la periferia de la propia subjetividad, del propio tiempo y del propio espacio simbélico y material, al redefinir prioridades y compromisos; y b) la externa, que engloba las interacciones con el/los Otro/s en la vida cotidiana, Precisamente, en su afan de crear identidades de género positivas, Carmen Alborch defiende la soberania de las mujeres que nace de un profundo autoconocimiento que permite detectar nuestras som- bras, las raices de la desconfianza en la Propia valia y en la de las demas, la tendencia a resaltar nuestros fallos y el miedo al ridiculo, a perder ¥, por tanto, responder a ;Qué hemos sido?, Qué somos? Y équé queremos ser? Uno de los principales obstéculos a la emancipacién de las mujeres es la falta de autoridad. No olvidemos al igunos de los obstaculos existen- tes. Por ejemplo, respecto a los liderazgos femeninos, atin incipientes, se constata el riesgo de que sigan siendo concebidos como simples excepciones que se salen del paradigma masculino pretendidamente universal; dicho con palabras de Enreicheta Susi, “cuando el recono- cimiento le es dado a una mujer, es como si estuviera siempre acom- Pafiado por un no obstante, porque su presencia no estaba prevista”. Incluso por parte de las propias mujeres el que alguna destaque en funcion de su formacién y/o capacidad no siempre recibe una san- igi ean SHINODA BOLEN, 0.¢,, 1999, 58-59. Siguiendo su argumentacién, el realidad cl itinerario de la individuacién (...) acaba con la unién de los opuestos (..) el viaje a la totalidad resulta de la capacidad de ser activa y receptiva, auténoma e intima, de trabajar y de amar. Estas son partes de nosotras mismas que podemos llegar a conocer a través de las experiencia de la vida, partes que son intrinsecas a todas /os nosotras/os, Este es el potencial humano con el que empezamos” (Ver Jean SHINODA BOLEN, 0.¢, 382-383), ZEN QUE CREEN LAS MUJERES? cin positiva: “No perciben que ésta las representa como colectivo, sino que se puede considerar incluso una traicién al grupo”. Por tanto, reconocer autoridad a una mujer representa un acto de tras- gresion del orden establecido y un desafio al poder constituido. Para comprender su naturaleza, debemos caracterizar tal acto en intima relacién con los conceptos de autoestima, fiabilidad y fidelidad: ras- treando en su significado etimolégico, autoestima se refiere al apre- cio, afecto o consideracién que se tiene hacia una misma, fiabilidad a la confianza que inspira una persona y fidelidad a lealtad. Semejantes atributos demuestran la transversalidad del feminismo que nutre su potencial de la mediacién entre las mujeres y de su sentido de comu- nidad afectiva y efectiva en los planos cientifico, filoséfico, politico, social e identitario: hay mediacién cuando yo-mujer, para realizar un objetivo o un proyecto, recurro a la palabra y/o ala conducta de una semejante y tomo una decisién después de haber escuchado el pare- cer de aquella o aquellas con quienes estoy trabajando. Por tanto, se imponen pactos intragéneros desde la ética de la sororidad’*. Para que agencias de socializacién como la familia, la escuela y los medios de comunicacién cambien de lenguaje, erosionen estereotipos y se pongan realmente al servicio de las nuevas creencias y modelos, 73. Teresa DEL VALLE (Coord.), 0. c,, 179-180, La dificil posicién estructural de las élites profesionales femeninas viene dada por: a) ser unas pioneras, lo cual las ubica en el plano de ser mujeres en un mundo de hombres (visualizacién horizontal); y b) situarlas en la cispide, en una posicidn de privilegio con respecto al resto de las mujeres (visualizacién vertical) (Ver M* Antonia GARCIA DE LEON, ©. c.). 74, La ética de la sororidad tiene como fundamento la ética del desarrollo colectivo a partir del individual. También implica la alianza politica entre mujeres. La sororidad surge del reconocimiento de las desigualdades, partiendo de las mujeres reales; es una tendencia del feminismo del siglo XX que tiende a remover las estructuras en las que se basa la rivalidad, sin frustrantes idealizaciones, sustituyendo la culpa por la responsabi- lidad, intentando desvelar las claves de la dependencia vital, para vivir las relaciones desde la autonomia, desde el “yo misma”. Autonoméa significa tener recursos propios, juicios propios, ideus y valores propios. Sin respuestas dogmaticas, la sororidad nos permite reco- nocernos como pares, dignas de respeto y consideracién. Es también el resultado de la asociaciGn real de decenas de miles de mujeres en el mundo afanadas en construir metas comunes y del gusto de conocer mujeres admirables y compartir experiencias creativ entre nosotras (Ver Carmen ALBORCH, 0. c,, 299). 115 116 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” han de potenciarse redes de mujeres que recrean su memoria social desde una negociacién evocadora y religadora. Unicamente a través de la recuperaci6n de la historia de mujeres valiosas y transgresoras del orden establecido, que se nutren de autoridad e identidad unas a otras, tiene sentido la coeducacién ciudadana, evitando la vuelta al dichoso punto cero que dificulta la estabilizacién de la cultura femi- nista y/o alimentar el mito de que la igualdad es algo que se ha pro- ducido per se o que se va a producir de manera inevitable. Pero también resultan imprescindibles los pactos intergéneros desde los criterios de la reciprocidad y la negociacién por los que el cuidado y el trabajo doméstico se reparte entre los miembros de la unidad de convivencia. La ética de la reciprocidad traza la linea divisoria entre altruismo y solidaridad. El altruismo exige renuncia, entrega incondi- cional y supeditacién de los intereses propios a los ajenos. Negociar, en cambio, consiste en poner condiciones, legitimar los derechos personales, defender las propias conveniencias y la negociacién es incompatible con el altruismo. Exige, en consecuencia, una reelaboracién y renegocia- cién de identidades, no solo la femenina sino también la masculina, de modo que las mujeres empecemos a definirnos “para nosotras mismas” y lo varones avancen en la asuncién de las tareas del cuida- do como parte de su responsabilidad y de su Ppotencial relacional. De este modo, se podré erosionar otro prejuicio esencialista profun- damente instalado, y con efectos victimistas, martiriales y alimenta- dores de la dependencia, segiin el cual las mujeres pueden pensar y hacer varias cosas a la vez -son seres multifuncionales- y los hom- bres no -son seres simples que necesitan de la asesoria, la supervi- sion y el cuidado en general de las féminas—*. En un plano més glo- 75. Es decir, contraargumentando expresiones como la de Kate Reddy: “Si le pides a Rich que tenga mas de tres cosas en la cabeza al mismo tiempo verds como empieza a salirle humo por las orejas; es porque los citcuitos han volado en pedazos. He ofdo a algu- nas mujeres comentar por la radio que los tfos exageran lo indililes que son para evitar hacer cosas. Por desgracia, las exhaustivas prucbas cientificas llevadas a cabo en el hogar de los Shattock revelan que la incapacidad de acordarse de la tintorerfa y de las pastillas Para el lavavajillas mas los rollos para la camara es, en realidad, un defecto congénito, como el daltonismo o los problemas cardiacos” (Ver Allison PEARSON, o. c, 145-146), EN QUE CREEN LAS MUJERES? bal, toda una Ifnea de pensamiento subraya la necesidad de transi- tar del modelo de “homo economicus” a otro que pivota sobre el “bienestar de los seres humanos” que implicaria al conjunto de la sociedad civil y sus diversos agentes, Estado y servicios puiblicos de cuidado incluidos, servicios que con sus escasas partidas presu- puestas, estén alimentando en Ia praxis las creencias en torno a las figuras de la esposa y de la ama de casa. Frente a los iconos de la belleza y la eterna juventud, que cosifican a las mujeres reales en tanto que las hacen dependientes de la mira- da aprobatoria o reprobatoria del “Otro”, debe imponerse la reali- dad de mujeres auténomas que buscan vivir un equilibrio adecua- do entre su cuerpo y su mente. Bajo semejante perspectiva, cumplir afios significa ganar en experiencia y en espacios de plenitud vital; pese a los estereotipos que la sociedad se empefia en transmitir, cada vez hay mds mujeres maduras que, incluso pasada la meno- pausia y la época mds dura de la conciliacién vida profesional / vida familiar, alcanzan significativas cotas de poder econdmico y politi- co. Solo voy a poner dos ejemplos de rabiosa actualidad. ;En manos de quién esté hoy EEUU, potencia mundial por excelencia? Hace unos meses, no tendriamos dudas al contestar a esta pregunta, ahora quizés si. Las tltimas elecciones legislativas, recientemente celebradas, han otorgado a la candidatura demécrata el control de la Camara de Representantes bajo el liderazgo de Nancy Pelosi, mujer de 66 afios, con una dilatada trayectoria politica, que, todo hace suponer, va a poner a George Bush en més de un aprieto. Y gen Francia? Ségolene Royal, de 53 aiios, gana las primeras elecciones primarias que se realizan en el interior del Partido Socialista, resul- tando significativo para su triunfo, entre otros factores, la inscrip- cién de 70.000 nuevos votantes que han ingresado en la fuerza de izquierdas con tal solo abonar 20 € y dar sus sefias en internet. Incluso en la ficci6n, crece el protagonismo de mujeres en algunas de las series mas populares de televisién especialmente las que combi- nan misterio, accién y/o mundo sociosanitario. Aunque algunos 117 118 NI BRIDGET JONES NI KATE REDDY “NI MUJERES DESESPERADAS” estereotipos genéricos en torno a Ja belleza, la juventud y la depen- dencia emocional persistan y se hagan operativos en el terreno de las relaciones personales, tales series visibilizan a mujeres lideres en unos trabajos que tienden a constituir la esencia de la trama: es el caso de The closer, de Sin rastro, de Caso abierto, de Fiscal Chase, de Crossing Jordan, de Anatomia de Grey y, en Espafia, de Hospital Central. Por otro lado, hay quienes -caso de Lidia Falcén- han considerado la “huelga de nacimientos” fuerza motriz de la revolucién feminis- ta. Lo cierto es que muchas mujeres han decidido que los goces de la maternidad no les compensan los sacrificios que suponen el cui- dado y la educaci6n de los hijos’”. Y en el terreno de la afectividad, las nuevas tendencias de las representaciones de género apuestan por la igualdad o intercambiabilidad de caracteristicas entre hom- bres y mujeres en el terreno de los valores y de las aptitudes, proce- sos que han de hacerse visibles, por ejemplo, a través de la existen- cia de hombres sensibles, que escuchen y de mujeres luchadoras, activas, independientes y fuertes, mujeres seguras de si mismas, mujeres que dan importancia a la sexualidad y asf lo manifiestan. Frente a la clasica tesis de que las mujeres prefieren sexo con com- promiso emocional y los hombres solo sexo, hay que tener en cuen- ta la variabilidad de perfiles de mujeres jvenes. El miedo al com- promiso no es solo cosa de hombres, aunque los motivos no tengan por qué coincidir”. 76. Ver Lidia FALCON, Las nuevas espariolas. Lo que las hijas han ganado y perdido respecto a sus madres, La esfera, 2004. 77. Katarina, la protagonista de Querida hija subraya sus reflexiones el miedo que tiene al compromiso de pareja. “(..) nunca habia mantenido relaciones estables (...) No obstan- te, alguna vez, después de una separacién espacialmente dolorosa, habia legado a pen- sar que quizé lo que le ocurria era que hu‘a cuando se encarifiaba demasiado. ‘Me asusta comprometerme’ -pens6-, pero quiero tener un hijo, darle carifio, amamantarlo, llevarlo en brazos dia y noche”. Su pareja y futuro maltratador funciona bajo el mismo esquema: “Eso precisamente ha sido lo magico, 1o maravilloso, entre nosotros. Nada de preguntas, nada de exigencias” (Ver Marianne FREDRIKSSON, ©. ¢,, 10 y 41). 3 Narrar la historia y mover al amor M® José Arana, rs.c.j. M: José Arana, religiosa del Sagrado Corazén, es doctora en Teologia, diplomada en sociologta y maestra nacional, Ha sido copresidenta europea del Forum ecuménico euro- peo mujeres. Pertenece al FEM, Asociacién de tedlogas europeas, ATE y a diferentes esta- mentos de la iglesia diocesana (Bilbao). Tiene abundantes publicaciones como La clausura de las mujeres, Mensajero (Bilbao 1992); en colaboracién con Marfa Salas, Mujeres sacerdotes gpor qué no?,Claretianas (Madrid 1994). 3 NARRAR LA HISTORIA Y MOVER AL AMOR* M? José Arana, r.s.c.j. CUANDO ME PROPUSIERON COLABORAR EN ESTE LIBRO desde mi expe- riencia, senti el respeto de la responsabilidad a la vez que un cierto pudor a “exponer” mi intimidad, pero también recordé una precio- sa expresién de San Agustin: “narrar la historia y mover al amor”. Tratar de hablar de algunos problemas desde unos pocos puntos de mi biograffa, tiene mucho de amor y de intentar cumplir con esa especie de responsabilidad histérica que al fin y al cabo es la verda- dera finalidad de estas paginas que escribimos juntas, mujeres que andamos en distintas décadas de edad. Cuantas veces hemos pedido a nuestras madres, abuelas, a mujeres, o en mi caso, también a religiosas mds ancianas, que nos narraran trozos de su propia vida o de historias ajenas, precisamente para tomar aliento, para aprender, para conocer momentos definitivos 0 impulsos que pudieran “movernos al amor”, empujarnos a la acti- vidad, a la reflexién, a la madurez..., a tantas cosas.... Porque no cabe duda de que nos podemos ayudar, mas de lo que pensamos. 1. “Historiam narrare et ad dilectionem monere” (San Agustin, Sobre la Instruccién Cristiana). 121 122 NARRAR LA HISTORIA Y MOVER AL AMOR Adentrarse en la historia personal y comunitaria de las mujeres, puede querer decir entrar en un proceso de enriquecimiento indivi- dual y colectivo, sumergidas en hechos, valores, hazafias, logros y fracasos... que Ilegan a tocar el alma y empujan hacia el futuro. Sf, la historia es un gran fondo comtin que nos afecta, nos pertenece y del que podemos participar. Las mujeres tenemos el nuestro, nues- tra historia y nuestras historias, y somos cada vez mas conscientes de ello sintiéndonos formando parte de una larga “cadena solida- ria” que nos sostiene y prolonga. Este sentido inclusivo de pertenencia imprime un sello especial afectivo y efectivo, es decir, moviliza, lanza a la accién, pero con determinadas connotaciones, porque tiene que ver con la experien- cia comin, con el afecto, y por lo tanto, con el corazén. La historia enlaza espacios y generaciones; en ella se crea una corriente interna de conexién, de comunién y de enriquecimiento. El espacio histérico de las mujeres no tiene que ver con lo excepcio- nal, se adentra también en el esfuerzo cotidiano, en el cuidado y la subsistencia de cada dia, en los proyectos mas nobles, en definitiva, en la lucha por ser mujer en un mundo “masculino’ A mi me cuesta narrar mi propia historia y redactar en primera persona algunas cuestiones que han tocado mi conciencia y vida. No es la primera vez que lo hago’, pero siempre supone esfuerzo porque significa ponerse a “la intemperie”... En mi caso ademas me voy a centrar en muy pocos aspectos, quizds excesivamente pocos, referentes a mi opcidn por este trabajo con y para las muje- res, los problemas que a ellas les incumben etc... pero jhay que optar! 2. M. J. ARANA, “Algo sobre mi Itinerario Teolégico”, en AA.WV, J. BOCH (Ed.) Panorama de la Teologta Espafiola, Verbo Divino, Estella, 1999, pp. 95-118. Tomaré también de ahi algunos apuntes ¢ ideas que ya escribi. ? EN QUE CREEN LAS MUJERES? 1. Una pregunta clave Ya he dicho en alguna otra ocasién que el recuerdo de mi infancia rompe completamente los esquemas de quienes afirman que los nifios /as no son capaces de tener experiencias de Dios 0 que eso de lo religioso es sélo para “adultos”... {Un gran error!... En mi caso el interés por la vida espiritual empez6 muy pronto; desde muy pe- quefia sentf la auténtica experiencia religiosa y la cercanfa de Jestis fue para mi muy importante, creo que lo mds importante. La vida interior me atraia profundamente y sentfa -jclaro que sentfa!— den- tro de mi la llamada a conocerle y seguirle. Todo ello dentro de una infancia y adolescencia muy normal, bastante inquieta, vital, no muy “sumisa”... y siempre muy feliz... Querfa ser monja, y todo preparaba el terreno para llevar a cabo una vocacion religiosa que se iba concretando con claridad y sin espe- ciales complicaciones externas ni internas. Pero queria algo mas, queria ser sacerdote, pero yo era chica, por lo tanto, habja siempre una pregunta que me torturaba: ;Por qué yo no podia ser cura? gQué pasaba para que mi vocacién mds profunda tuviera que quedar algo asi como “a medio camino”? Queria ser monja, religio- sa, pero también queria ser cura; en los varones esto no presenta ninguna dificultad, pero yo era mujer... Para mi la vocacién sacerdotal tenia -y tiene- un fuerte componen- te apostélico, pero también un componente mistico y espiritual muy importante. Me preguntaba, ;Por qué no habia nacido varén?... Pero pronto se hizo un poquito de luz; porque, en realidad, no era cuestién de cambiar mi género o situaci6n, en la cual me sentia muy a gusto, sino que —pensaba, pero no decia~ quizas era la Iglesia la que tendrfa que cambiar sus viejas leyes... Crecia asi una inquietud y una responsabilidad que ya siempre aca- rreé conmigo. 123 124 NARRAR LA HISTORIA Y MOVER AL AMOR éPor qué las mujeres no pueden ser sacerdotes?, zpor qué yo no podia ser sacerdote por el simple hecho de ser chica?... Me costaba mucho entenderlo; mejor, nunca lo entendf y siempre me parecié muy injusto. Sin embargo debo mucho a esta pregunta que ha sido clave en mi vida; me iba abriendo los ojos y me ayudaba a tomar conciencia, primero de la vida y experiencia de las mujeres, Iuego de otras muchas cosas. ;Por qué las chicas de mi edad éramos tratadas de diferente forma que nuestros amigos varones? ;Por qué en la inmensa mayorfa de las familias, las grandes cuestiones las decidf- an los padres y los problemas més cotidianos quedaban a cargo de las madres? ;Por qué hasta entonces, -luego cambi6- sdlo los varo- nes ejercfan una profesién? ;Por qué sélo los hombres tenian pu tos politicos -también esto se esta alterando-, decidian en economia etc, ete. y poco a poco las preguntas se fueron complicando... Yo me iba fijando con extrafieza y hasta con indignacién en tantas cosas que tocaban mi sensibilidad e iban despertando mi concien- cia. Indudablemente habia mucho que modificar y rectificar. Esta pregunta, esta vocaci6n, ha sido como un gran “portalén” que me ha introducido en una forma concreta de sentir y de trabajar para que el mundo cambie. Me ha permitido descubrir unas reali- dades politicas, sociales, éticas, ecoldgicas, religiosas... que quizas de otra forma habrfan quedado ocultas o/y difuminadas para mi. Me sensibiliz6 para percibir y para aborrecer més claramente la injusticia y, por lo tanto, me ha impulsado a trabajar decididamen- te por la justicia... Ciertamente, desde la dificultad —-imposibilidad- de acceso al sacerdocio he podido descubrir, dentro y fuera de la Iglesia, aspectos muy necesitados de mejora y de cambio. Una pregunta asf, vivida y sufrida en la propia carne, es dolorosa, muy dolorosa, pero es también muy incisiva porque penetra muy dentro y amplia la mirada...; es incluso benéfica, porque me ha ayu- dado a ver mds clara la existencia, a criticarla y a descubrir facetas, EN QUE CREEN LAS MUJERES? riquezas y horizontes insospechados. Me he dado cuenta de urgen- cias inaplazables, injusticias y opresiones tanto en la sociedad civil como en la eclesidstica y me ha impulsado a actuar en distintas cau- sas y desde distintos “frentes”... comprobando la interconexién e interrelacién de todas las cosas... Hay que trabajar glabalmente... Cualquier punto referente a la dignidad humana, a la justicia me ha afectado hondamente y me ha empujado a trabajar y a implicarme. Pero sobre todo he aprendido que Ja causa de la Humanidad es la causa del mismo Dios y cada vez se me han ido uniendo mas estas dos realidades hasta hacerse una. En realidad esta pregunta no es la tinica pregunta de mi vida, ha habido otras muchas, pero es verdad que ha sido crucial y desde ella me he dado cuenta de que es posible mirar al mundo, a la Iglesia, “con ojos de mujer” y eso no por pura “estética”, sino con unas actitudes y sentimientos determinados, un “modo” de hacer... con una capacidad critica y activa que sittia en otro Angulo, en otra perspectiva, y eso cambia la vida, la enriquece profundamente y le otorga una ineludible responsabilidad. 2, Prepararse para “servir mejor ” Por eso traté de que mi formaci6n estuviera orientada a poder res- ponder a estos desafios y que algun dia ayudara humildemente a cambiar la situacién de las mujeres... E incluso —jingenua de mi!— pensé en poder estar preparada para cuando el sacerdocio en la Iglesia catdlica estuviera abierto a las mujeres. Trabajé este tema en Sociologia y en Teologia, que eran las materias de las carreras que habia elegido. Me parecia muy importante unir “la Biblia y el Periédico”, la Teologia y la realidad... Incluso hice mi “Tesina” en Teologia con el titulo: “La Mujer en los Evangelios Sinépticos”, en un momento, 1972, en el que en Espafia era un tema todavia impensa- ble. Efectivamente, en aquellos tiempos el asunto no interesaba a nadie y yo tampoco me atrevia a exhibir mi trabajo, pero gocé y 125 126 NARRAR LA HISTORIA Y MOVER AL AMOR, aprendi mucho... Ademés, el Evangelio ilumina profundamente esta cuestion y Jestis es, sin duda, el mejor modelo. En 1976 tuve un serio accidente de coche que marcé mi vida fisica- mente -siempre me quedaron restos- pero sobre todo me marcé espiritualmente: Dios se me hizo muy presente, fue una experiencia humana y religiosa inolvidable, fue una gracia de incalculable valor. Fue una experiencia de que Dios se manifiesta en la debilidad y nos habla también desde el sufrimiento. Si, el dolor puede tener habili- dad para transformarnos... Ademas me sent muy apoyada y eso también cuenta mucho en la vida, para enriquecer y aceptarla con sus dificultades. Poco después, toda mi comunidad nos trasladamos y cambiamos la vida en un barrio obrero urbano, por la del mundo rural euskal- din... Empezaba otra etapa distinta. Guardé papeles y estudios, me dediqué de Ileno a la pequefia escuela unitaria, a la formacién, a la Pastoral, a recorrer los pueblos, a la gente... En mi tarea educativa siempre me preocupé de trabajar por la justi- cia y la igualdad, incluida la de género, inculcéndola por todos los medios dentro de un marco de valores. También trabajaba con gru- pos de mujeres sencillas... Me sentifa muy feliz. Decididamente no habia Ilegado el momento indicado, habia que esperar, yo también tenia otras cosas que hacer... ;Paciencia! ;Todo Ilegari Pero la pregunta, esa pregunta, continuaba viva y me urgia. 3. “Encargada de Ja parroquia con funciones de p4rroco” En cierta ocasion el cura no acababa de llegar para celebrar la Misa en la escuela; estabamos esperandolo y ya habfamos decidido ir a buscarlo porque al parecer se habia olvidado de ello. “Mari Jose”, -me dijo un chaval- “zes que ta no sabes ‘hacer una misa?’. ;Por qué tenemos que esperar al cura?”... Eso mismo se preguntaban los demas nifios, como también se lo plantearon las personas ma- EN QUE CREEN LAS MUJERES? yores en otra ocasién en que estébamos esperando al sacerdote que también habia olvidado su compromiso de decir misa en una de las ermitas, el dia de la fiesta patronal. Me dijeron, como la cosa més normal del mundo: “Déjale, quizds venga, pero :por qué no empiezas ttt la Misa y si Iega el cura ya la acabard y si no ti la dices entera?”... No fueron éstas las tinicas veces que se plantea- ron cosas semejantes y yo tuve que explicar que no era lo mismo y que las mujeres, desgraciadamente, no podfamos realizar esos ministerios... También recuerdo que era septiembre cuando dos familias vinieron a preguntarme si no podria yo bautizar a sus hijos: “nos gustaria que lo hicieras tu precisamente ‘porque eres mujer’”; al Obispado le parecié bien -allf no les dijimos que lo habian elegido asi, precisa- mente “porque eres mujer”— y éste fue el comienzo para que conti- nuara bautizando a todos los nifios y nifias que nacfan en el pue- blo... En fin, a la gente no le chocaba nada que firmara los permisos para que se celebraran las bodas en la Parroquia, que predicara algunas homilias, 0 que subiera al altar o al ambén para cuestiones que hasta entonces habfan sido exclusivas del cura. Estas cuestiones ponian de manifiesto que la gente del pueblo no tenia ninguna dificultad en admitir a las mujeres al Ministerio, de la misma forma que no habfan puesto trabas al admitirme, a pesar de ser mujer, como “encargada de la Parroquia” del pueblo, o como decia el entonces Obispo de Bilbao, D. Luis Maria Larrea, “encarga- da, con funciones de Paérroco”, con un nombramiento que, eviden- temente, vino directamente del Obispado. Esta fue una novedad en la que —como también en otras cuestiones— me toc6 ser pionera en Espafia y esta situacion hizo que Jas cosas comenzaran a cambiar bastante para mi. La gente no sdlo no mostraba ninguna dificultad en ello — jy era la década de los 80 y ademés en el mundo rural!— sino que comenza- ban a encontrarlo como lo més normal del mundo. Esto es muy 127 128 NARRAR LA HISTORIA Y MOVER AL AMOR importante tenerlo en cuenta porque a veces cargamos las tintas negativamente achacdndolo a que “Ja gente no esta suficientemen- te preparada”, que “no lo aceptarian”, etc. cuando la verdad es que el pueblo Ilano no se hace ninguin ‘problema, es més, lo recibirfa con normalidad y con gusto. Seguin las encuestas de hace afios, en Espafia un 75% de la gente admitiria, sin dificultades, e incluso desearfa a las mujeres sacerdo- tes; actualmente cuando se hace mds palpable la falta de sacerdotes, mas normal la intervencién de las mujeres en cuestiones civiles y, por supuesto, también en la alta politica, ese tanto por ciento aumenta muy significativamente. A mucha gente lo que de verdad le cuesta entender es precisamente esa diferencia entre la aceptacién de las mujeres en la sociedad civil y en la eclesidstica. ;Por qué la Iglesia va tan a la zaga en ésta y otras materias? :Es que el Evangelio no sirve de acicate para avanzar en cuestiones de relaciones iguali- tarias en las que el mismo Jestis fue pionero? Pero volvamos a mi nueva situaciOn. Y es que por aquello de “ser pionera”, los medios de comunicacién también se interesaron por estas cuestiones y comenzaron las entrevistas en periddicos, radio, televisiones... porque era la primera mujer de la Peninsula nombrada para tales funciones de “Parroco”. Yo trataba de esqui- varlos, pero el mismo Obispado consideré que era conveniente responder en algunos de ellos. Todo eso, a la larga, cambié bas- tante mi vida. Todo ello también Ilevé a los “medios” a interesarse -aunque sélo fuera superficialmente- por el “ministerio de las mujeres” en la Iglesia... y en ese sentido yo me sentia en momentos de expectacién. y experimentaba una sensaci6n de responsabilidad profunda. Me resonaba por dentro algo asi como “el tiempo esta Ilegando”... Sentia una gran alegria y responsabilidad las dos cosas, y por eso no era pequeiio el susto. Era algo totalmente nuevo para mi. dEN QUE CREEN LAS MUJERES? 4. Encontrarse con otras En una de esas tertulias radiof6nicas coincidf con Mary Salas y conectamos muy bien. Creo que fue a comienzos de febrero del afio 1984. Ella y Pilar Bellosillo’ estaban tratando de organizar un grupo de mujeres para reflexionar y trabajar por la mejora de la situacion de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad. Me Ilamaron. Asi nacié el “Foro de Estudios sobre la Mujer” (FEM). Era el primer grupo de este estilo que se organizaba en Espaiia. Esta forma de trabajo, con mujeres y por las mujeres especialmente de Iglesia, era algo sobre lo que yo habia sofiado mucho. Hoy ya faltan Pilar y Regina Barandiaran, también ha Iegado “savia’ nueva, y el FEM continia con la misma ilusién, y ahora, con muchos afios de amistad y expe- riencia. Esto era el origen de una forma nueva de accién; yo entra- ba en un mundo inédito, leno de actividades y proyectos. Desde ahf se hicieron posibles otros grupos de mujeres a nivel nacional e internacional, grupos catélicos y ecuménicos, de accién, de estudio y de reflexisn; trabajos preciosos, descubrimientos, nuevos contac- tos... Se abria un nuevo horizonte cargado de esperanzas. Comenzaron a llamarme para cosas que no habian sido las habitua- les para mf; muchas veces las aceptaba sencillamente por el gran sentido de responsabilidad que me impulsaba: en primer lugar para poder decir cosas que no se decfan y que a mi modo de ver hacia mucha falta decir, pero también por una especie de sentido de “cuerpo” y de solidaridad con las demas mujeres y sabiendo que si yo me animaba a decir que sf, otras también lo harfan... Pensaba que dirian: “Si ella se anima, gpor qué no yo?”. Y efectivamente, asi pas6; hacia falta abrir caminos y animar a las mujeres... Y todo ello 3. Las dos son personalidades muy conocidas. Pilar Bellosillo fue presidenta nacional y Mary Salas vicepresidenta de Accién Catélica Espafiola, ambas creadoras de los Centros de Promocién de la Mujer, las dos estuvieron en el origen de “Manos Unidas” y de otras iniciativas muy importantes de la Iglesia espafola.... Pilar fue la tinica espaiola, auditora del Concilio Vaticano II, Mary ha escrito sin parar. Las dos han trabajado incansablemen- te por la cuestién de la Mujer en Ja Iglesia y en la sociedad. 129