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Sexualidad y esclerosis múltiple por el D R . O RLANDO G ARCEA Je fe

Sexualidad y esclerosis múltiple

por el DR. ORLANDO GARCEA

Jefe del Departamento de Enfermedades Demielinizantes del Servicio de Neurología del Hospital Ramos Mejía. Miembro del Comité Médico Asesor de EMA.

Es evidente que el tema de la sexualidad no es fácilmente abordable por parte de la gente en general

y de las personas con EM en particular. Y esto sucede

a pesar de que, si bien no es una queja frecuentemente

expresada durante la entrevista con el neurólogo, tanto en el hombre como en la mujer la disfunción sexual constituye un síntoma común dentro de la EM. La comunicación franca entre médico y paciente facilita el encuentro con diversos recursos que permiten recuperar una vida sexual plena.

Información supervisada por el Comité Médico Asesor de EMA y los profesionales del Centro de Atención.

Una estadística

Una estadística

Erróneamente, pero de a-cuerdo con parámetros sociales actua- les, el sexo parece estar reserva- do para personas jóvenes y con atractivo físico, mientras que pensar en actividad sexual en el contexto de situaciones co- mo la vejez, la enfermedad o la discapacidad, genera en el co- mún de la gente cierto males- tar o inclusive rechazo. Sea como fuere, la forma de expresar nuestra sexualidad está en un permanente proce- so de cambio en la medida

que transitamos distintos pe- ríodos de la vida. Varios facto- res inciden en este proceso:

emociones, cambios físicos, religión, cultura. Dentro de es- tos factores, la aparición de una enfermedad física como la EM puede condicionar el comportamiento sexual de la persona e indudablemente podrá repercutir en el víncu- lo de la pareja. No son muchos los trabajos científicos dirigidos a estudiar las disfunciones sexuales en la

Hombres y mujeres

Hombres y mujeres
Por lo general, las disfunciones sexuales en la EM están asociadas a los trastornos esfinterianos.

Por lo general, las disfunciones sexuales en la EM están asociadas a los trastornos esfinterianos. Esto obedece a que las vías nerviosas se encuentran íntimamente relacionadas, determinando que el com- promiso neurológico de una de ellas casi siempre involucre a la otra. Los cambios que se registran dentro del sistema nervioso con moti- vo de la enfermedad constituyen la primera causa de disfunción se- xual en ambos sexos.

Entre las mujeres, los problemas más frecuentes son la falta de deseo sexual, la disminución en la lubricación vaginal

Entre las mujeres, los problemas más frecuentes son la falta de deseo sexual, la disminución en

y

la ausencia de orgasmo.

◗ En cuanto a los hombres, la disfunción eréctil es la alteración más común, aunque

En cuanto a los hombres, la disfunción eréctil es la alteración más común, aunque también se observan eyaculación precoz

o

retardada, además de falta de interés sexual.

EM, a pesar de lo cual se puede afirmar que, tanto en hombres como en mujeres, alrededor de un 70% presentan algún tipo de trastorno o modificación en su sexualidad de manera tran-

sitoria o definitiva luego de con- traída la enfermedad. El grado de discapacidad también resul- tará un elemento condicionan- te en el desarrollo de una dis- función sexual.

El tratamiento de las disfunciones

una dis- función sexual. El tratamiento de las disfunciones Cuando la transmisión nervio- sa se ve

Cuando la transmisión nervio- sa se ve comprometida (como sucede en la EM) pueden apare- cer signos de disfunción sexual, que en el hombre se manifes- tarán en una dificultad para ini- ciar y mantener la erección.

El tratamiento actual de la dis- función eréctil es por medio de fármacos. Una alternativa con- siste en la inyección en la base del pene de sustancias que pro- vocan dilatación de los vasos y un aumento del flujo sanguíneo para inducir la erección. La Pros- taglandina E1 y, en menor me- dida, la Papaverina son las dro- gas más utilizadas con este sis- tema. En algunos países, la Pros- taglandina E1 está disponible en forma de supositorios que se in- troducen en el pene a través de la uretra, evitando de este mo- do las inyecciones. Uno de los

problemas que pueden generar

estos tratamientos es la erección prolongada (priapismo) que puede derivar en un trastorno circulatorio en el pene. El Vacum es un tubo plástico que, una vez fijado al pene, ge- nera un mecanismo de aspira- ción que induce un aumento del flujo sanguíneo y erección. Una banda elástica colocada en la base del pene permite mante- ner la erección al impedir el re- torno de la san-

gre. El uso de la banda elástica no debe exceder de algunos mi- nutos para evi- tar complicacio- nes. Éste méto- do es muy poco utilizado en la actualidad. Otra forma de

Tanto en el hombre como en la mujer la disfunción sexual constituye un síntoma frecuente dentro de la EM.

Actualmente, la disfunción eréctil se trata eficazmente por medio de fármacos y bajo control médico.

tratamiento de la disfunción erectil es la im- plantación qui- rúrgica de una prótesis penea- na, la cual pue- de ser de tipo semi-rígida o

bien inflable, a través de un re- servorio implantado en la pared del abdomen. La necesidad de

un procedimiento quirúrgico li- mita la utilización de prótesis, que por esta razón se considera una alternativa sólo cuando fra- casan otros tratamientos. Lo que sin duda ha revolucio- nado el tratamiento de la dis- función erectil es el adveni- miento de la droga sildenafil (Viagra). En forma de compri- midos, e ingerida alrededor de una hora antes de la relación sexual, esta droga induce una

Dialogar honestamente

Un problema relativamente frecuente se plantea cuando la pare- ja sexual de la persona con

Un problema relativamente frecuente se plantea cuando la pare- ja sexual de la persona con EM es además su cuidador. Ambos

pueden tener dificultades en adaptarse a la situación de cuidador

pueden tener dificultades en adaptarse a la situación de cuidador

o

enfermo y más tarde, a la de compañero sexual.

En la medida de lo posible, la persona encargada de los cuidados

En la medida de lo posible, la persona encargada de los cuidados

o

ayuda a la persona con EM no debería ser su pareja. Situacio-

nes de este tipo pueden generar sensación de dependencia y tam- bién de vergüenza, que

nes de este tipo pueden generar sensación de dependencia y tam- bién de vergüenza, que pueden finalmente producir resentimien- to entre los miembros de la pareja. La aparición de la EM en la vida de una persona puede ser causa de angustia, cambios en el humor o depresión que suelen expre- sarse a través de una pérdida del deseo sexual o la sensación de que la persona ya no resulta deseable para su pareja; mientras tanto, ésta puede sentirse rechazada, con el consiguiente enojo. Esto llevará al aislamiento de ambas partes, provocando situacio- nes angustia y resentimiento. Sólo una conversación abierta y honesta ayudará a resolver estas situaciones.

erección eficaz. Y su eficacia ha sido demostrada recientemen- te, en un estudio realizado en

utilizada bajo control médico. En la mujer, la disminución de la lubricación vaginal pue-

un grupo de hombres con EM que padecían trastornos en la erección. De todas formas, existen algunas contraindica- ciones para su uso (sobre todo

de llevar a una relación sexual no placentera e inclusive dolo- rosa. Este problema puede ser fácilmente resuelto con la aplicación de un gel lubrican-

de indole cardiológicas), que

te

soluble en agua previo al ac-

determinan que sólo puede ser

to

sexual.

Disminución de la sensibilidad

puede ser to sexual. Disminución de la sensibilidad En cuanto a la disminución de la sensibilidad

En cuanto a la disminución de la sensibilidad en el área geni- tal, puede constituir un proble- ma tanto en el hombre como en la mujer. Esto puede llegar a compensarse a través de un es- tímulo más vigoroso, ya sea ma- nual o con el uso de vibradores. Este tipo de instrumentos debe-

quirirse telefóni- camente o por correo, mante- niendo de este modo la privaci- dad. Siempre se-

La aplicación de un gel lubricante resuelve fácilmente la disminución de lubricación

necesario un

diálogo abierto

y

sincero con

vaginal.

rían ser seriamente considera- dos para incrementar la sensi- bilidad de la zona genital. En la actualidad pueden ad-

la

pareja sexual,

 

tratando de bus- car áreas erógenas alternativas capaces de generar placer.

Una actitud abierta

alternativas capaces de generar placer. Una actitud abierta No se pueden dejar de lado las situaciones

No se pueden dejar de lado las situaciones psicológicas, socia- les y culturales que pueden in- fluir en el funcionamiento se-

xual. En este sentido, la EM pue- de inducir cambios físicos que comprometen la autoestima y

la forma en que la persona se ve

a sí misma desde una perspecti- va sexual. Su deseo sexual pue- de verse afectado, así como la capacidad de comunicarse afec- tivamente con su pareja.

Conviene recordar que la idea de sexualidad en nuestra cultura está casi exclusivamen- te relacionada con el coito y el orgasmo como objetivos fina-

Diversos recursos

En algunas personas la actividad sexual puede verse comprome- tida de manera indirecta por la presencia de síntomas como fati- ga, trastornos de los esfínteres, dolor o espasmos musculares, que son habituales en la EM.

Frecuentemente la falta de deseo o la incapacidad de sostener una actividad sexual se deben a la fatiga. La utilización de medicamen- tos como la Amantadina, la Pemolina o el Modafinil pueden dismi- nuir la sensación de fatiga. Si esto no resulta, puede planearse la ac- tividad sexual para un momento del día como la mañana, en que se dispone de mayor energía, así como adoptar posiciones que re- sulten menos fatigosas durante el acto sexual.

Un mejor control de la vejiga puede conseguirse evitando ingerir lí- quidos unas horas antes de la actividad sexual y tratando de eva- cuar la vejiga con anterioridad.

En ocasiones, una medicación anticolinérgica puede reducir la ne- cesidad de micciones muy frecuentes, aunque deberá tenerse en cuenta que ésta u otras drogas pueden ser causa de disminución en el rendimiento sexual. Siempre deberá consultarse al médico sobre esta posibilidad.

deberá consultarse al médico sobre esta posibilidad. ◗ Medicamentos como la tizanidina o el baclofén

Medicamentos como la tizanidina o el baclofén pueden ser admi- nistrados previamente para evitar la aparición de espasmos muscu- lares que puedan interferir con el acto sexual.

Distintos síntomas de la EM pueden influir en el rendimiento se- xual de la persona, pero se pueden tratar enérgicamente con el fin de manejar las limitaciones físicas y lograr un estado de con- fort que permita una actividad sexual plena.

Los médicos deberían abordar más directamente el tema de la sexualidad con sus pacientes.

les a alcanzar. Otras expresio- nes de la sexua- lidad como ca- ricias, besos, actitudes eróti- cas y diversos estímulos se- xuales sólo son

rían considerar a los trastornos de sexualidad como un sínto- ma de la enfermedad que me- rece suficiente consideración e importancia como para ser consultado con los profesio- nales sin sentirse avergonza- dos. Por nuestra parte, los mé-

consideradas como pasos previos y no como

sexo real. En este punto, una vez más conviene recordar que los inte- grantes de la pareja deberían adoptar una actitud más abier- ta y estar dispuestos a descubrir nuevas formas de brindar y re- cibir placer como un medio de compensar limitaciones sexua- les, sin sentirse avergonzados

dicos deberíamos abordar más directamente el tema de la se- xualidad sin temor a que esto sea interpreta-

do como una intromisión en la vida íntima de nuestros pa- cientes. La consulta profesional, el diálogo con la pareja y con

Es necesario

posible que la pareja aprenda

y

a

hablar

sinceramente

en torno de sus

dificultades

sexuales.

ni con temor al ridículo. La se- xualidad, como proceso en per- manente cambio y adaptación, requiere de cada miembro de la pareja un permanente esfuerzo y dedicación para encontrar for- mas de nutrir y mantener la in- timidad. Las personas con EM debe-

 

otras personas afectadas por la EM, además de la búsqueda de información sobre sexualidad, permitirá resolver los proble- mas que puedan presentarse y, de este modo, continuar man- teniendo una vida sexual acti- va y plena.

Los tres pasos de la respuesta sexual

¿De qué depende la respuesta sexual normal? De estímulos de di- verso origen (táctiles, visuales, emocionales) que llegan al cere- bro y generan una respuesta en forma de señales eléctricas que determinan la excitación y la respuesta sexual. Los estímulos son transmitidos desde el cerebro, pasando por la médula espinal, para llegar finalmente a los órganos sexuales. Como vemos, esta vía nerviosa es lo suficientemente larga como para que un proce- so desmilienizante en algún nivel pueda llegar a comprometer su funcionamiento, provocando una especie de “cortocircuito”. Existen evidencias de otro centro sexual ubicado en la parte baja de la médula espinal. Si este centro permanece íntegro podrían producirse respuestas sexuales “reflejas”, como por ejemplo una erección en el hombre ante un estímulo apropiado.

La respuesta sexual normal consta de tres pasos:

Deseo

Lubricación vaginal/turgencia peneana

Orgasmo.

La estimulación sexual provoca una serie de respuestas del orga- nismo: aumento de la frecuencia cardíaca, tensión muscular y aumento de la presión arterial y de la respiración que se acom- pañan de una aumento en el flujo de la sangre al área genital, ge- nerando mayor lubricación vaginal y erección peneana. Final- mente sobreviene el orgasmo, determinando la eyaculación en el hombre y contracciones musculares alrededor de la vagina y el útero en la mujer.

Planificación familiar y esclerosis múltiple

por el DR. JORGE CORREALE

Jefe de la Sección Neuroinmunología y Enfermedades Desmielinizantes, departamento de Neurología, Instituto de Investigaciones Dr. Raúl Carrea, FLENI. Presidente del Comité Médico Asesor de EMA.

La esclerosis múltiple es una enfermedad que en la mayor parte de los casos se inicia entre los 20 y 40 años de edad. Por otra parte, aproximadamente el 70% de los pacientes afectados son mujeres. Por lo tanto, no es sorprendente que surjan a menudo cuestiones referidas a fertilidad, embarazo y anticoncepción.

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¿Puedo tener un hijo

si sufro de EM?

En general, la decisión de tener un hijo deberá basarse en una serie de factores personales, fa- miliares y económicos. Dado que la EM no afecta la fertilidad, esta decisión no deberá basarse únicamente en la presencia de EM en uno de los miembros de la pareja: la misma es absolutamente in- dividual y deberá valorarse en relación a las necesidades de la pareja, además de los recur- sos familiares y económicos. La futura e hipotética apari- ción de un nuevo brote de la enfermedad puede limitar la capacidad de atención o de- dicación hacia los hijos. No

obstante, en este como en otros aspectos del desarrollo personal, el esfuerzo de adap- tación, junto con el apoyo fa- miliar, puede contribuir a su- perar las dificultades y desem- peñar una vida activa y satis- factoria.

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¿Puede la EM afectar

mi embarazo?

La EM no afecta el curso del em- barazo, el trabajo de parto, o el parto en sí mismo. Por otra parte, esta enferme- dad no se ha visto asociada con un incremento en la incidencia de embarazos ectópicos, abor- tos espontáneos, malformacio- nes fetales o complicaciones du- rante el trabajo de parto.

El factor hereditario

La EM no es una enfermedad hereditaria. Es posible transmitir cierta susceptibilidad a contraer la enfermedad, pero de todas formas esta transmisión está relacionada a múltiples genes. Por sí sola, no implica que el recién nacido desarrolle EM. El riesgo de contraer la enfermedad en un niño gestado por una madre portadora de EM es del 3% durante el transcurso de su vi- da. Si el padre es el portador de la enfermedad, el riesgo es de al- rededor de un 2%. Estas cifras son mayores a las observadas en la población general, donde el riesgo de padecer EM es de alrede- dor de 0.1%.

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¿Puede el embarazo

empeorar mis síntomas asociados a EM?

Hasta 1950 se consideró que el embarazo presentaba un efec- to negativo sobre el curso de la EM, y por lo tanto se aconseja- ba evitarlo. Estudios posterio- res demostraron que los nueve meses de gestación (particular- mente el segundo y tercer tri- mestre) se asocian con un des- censo en las posibilidades de nuevos brotes. El embarazo pro- tege contra la EM. Probablemente, esta obser- vación refleje el hecho de que la gestación es un estado natu- ral de inmunosupresión. Facto- res maternos, placentarios y fe- tales combinados producen una regulación de la respuesta inmunológica en EM, la cual es probablemente mediada por los cambios hormonales propios del embarazo o bien por una se- rie de proteínas inmunoregula- doras asociadas a la gestación. Por el contrario, durante los primeros 3-6 meses posteriores al parto, entre el 20 y el 40 % de las mujeres experimentan nue- vos ataques o empeoramiento de los síntomas previos. Este

riesgo es 3 veces mayor al obser- vado en cada pa- ciente fuera del período de em- barazo. Por lo tanto, es aconse-

jable planear el período postpar- to para recibir adecuada ayuda

en el cuidado del recién nacido

si fuera necesario.

Las mujeres con EM deberían contar con 3 meses de licencia

postparto, si fuera posible. Has- ta hace algunos años, a fin de disminuir el riesgo de exacerba- ciones en esta etapa, sólo se po- día sugerir un adecuado reposo

y aliviar el estrés postparto. Ac-

tualmente es aconsejable, ade- más, que las flamantes mamás comiencen a recibir medica- ción inmunomoduladora den- tro de la primera semana pos- terior al parto.

La EM no afecta por sí misma la capacidad de la madre para amamantar a su bebé.

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¿Puede mi disabilidad

incrementarse como resultado del embarazo?

Nuestro conocimiento actual sobre EM sugiere que el embara- zo no afecta la disabilidad a lar- go plazo de la EM.

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¿Puede la interrupción

del embarazo afectar mis síntomas?

Por sí mismo, el padecimiento de EM no es una indicación pa- ra finalizar el embarazo. Existe un riesgo de exacerbación de la enfermedad luego de la inte- rrupción del embarazo, inde- pendientemente del momen- to de la gestación en el cual se realiza. Los abortos terapéuti- cos o espontáneos son seguidos de un incremento del riesgo de exacerbación de la enferme- dad, similar al observado en el postparto de un embarazo a tér- mino.

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¿Puede la EM afectar

mi parto?

El trabajo de parto debe ser si- milar al de cualquier otro emba- razo. En términos generales, las pacientes con EM pueden tener un parto por vía vaginal como cualquier otra mujer. No obstan- te, esta aseveración debe ser to- mada con cautela en aquellas pacientes con disabilidad im- portante, o con fatiga que limi- te su trabajo de parto. En todos los casos, el trabajo conjunto de obstetras, aneste- sistas y neurólogos facilitará to-

mar la decisión más adecuada para cada pa- ciente. Deberá considerarse la posibilidad de recibir esteroi-

des durante el trabajo de parto y el parto mis- mo, si la paciente ha recibido corticoesteroides durante más de 2 semanas en el año previo.

El trabajo de parto debe ser similar al de cualquier otro embarazo.

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¿Qué anestésicos

son seguros durante

el trabajo de parto

o cesárea?

Las opciones son similares a las de la población general. El uso de anestesia peridural se ha in- crementado tanto durante el trabajo de parto como durante la cirugía de pacientes con EM. No obstante, no existen eviden- cias que demuestren una ma- yor seguridad de la anestesia pe- ridural comparada con la anes- tesia general.

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¿Puedo amamantar

a mi bebé si tengo EM?

Esta enfermedad no afecta por sí misma la capacidad de la ma- dre para amamantar a su bebé. No obstante, las pacientes que

comienzan a recibir tratamien- to inmunomodulador en el postparto inmediato deben in-

terrumpir la lactancia, dado que estas drogas pueden vehiculizar- se a través de la leche materna.

Planificación familiar

La planificación familiar en pacientes con EM debe considerar dos grupos de cuestiones.

Por una parte, hay que tomar en cuenta el impacto en el corto pla- zo: embarazo, post-parto, lactancia y salud del recién nacido. En los párrafos previos hemos procurado dar respuesta a las dudas más frecuentes que se generan con respecto a estos temas.

El segundo grupo de cuestiones está referido a la evolución de la enfermedad y su impacto en el largo plazo. Con frecuencia, pacientes con EM desean conocer cómo podrán desempeñar sus tareas maternas/paternas en un futuro. Sin lugar a dudas, estas cuestiones son más difíciles de responder, dado que la EM es una enfermedad impredecible en su curso y sintomatología. Por tal razón, en estas instancias los médicos se deben manejar con cifras que expresan tan sólo la posibilidad y no una certeza absoluta.

En referencia a la evolución de la enfermedad, la pareja debe ser estimulada a considerar la siguientes cuestiones:

La seguridad económica y emocional futura.

La forma en la cual desean llevar a cabo su maternidad/paternidad futura cada uno de los integrantes de la pareja.

La flexibilidad existente en el cumplimiento de los diferentes roles en el ámbito familiar

La consideración de estas diferentes cuestiones permitirá arribar a distintas conclusiones, dado que cada persona y cada pareja se- guramente tendrá respuestas diferentes. El conocimiento de todos estos factores en su conjunto permiti- rá que cada pareja pueda tomar por sí misma la decisión perso- nal de tener un hijo.

Anticoncepción

Cualquiera de los métodos anticonceptivos utilizados por otras mujeres puede utilizarse durante el curso de EM. La elección del mejor método deberá discutirse con el profesional ginecólogo y adaptarse a cada paciente en particular. Al momento actual, si bien distintos componentes hormonales pa- recen tener efecto sobre el curso de la enfermedad, no existen evi- dencias de que el uso de anticonceptivos orales modifique el ries- go de desarrollar EM o aumente la frecuencia de exacerbaciones. De igual manera, no existen evidencias que demuestren que la utilización de dispositivos intrauterinos (DIU) pudiera desencade- nar reacciones inmunológicas indeseables en pacientes con EM. La elección deberá basarse en adoptar el método más efectivo y fácil de ser instrumentado para cada paciente. No existen datos que indiquen que el uso de inmunomodulado- res en hombres pueda determinar la aparición de alteraciones en el recién nacido. Por lo tanto, no se sugiere interrumpir su utili- zación durante la búsqueda de un embarazo.

En el caso de que la paciente opte por no recibir tratamien- to en el período postparto, debe- rá cuidarse que tenga fuerza su- ficiente y adecuada coordina- ción para sostener al bebé de manera segura. Asimismo, deberá evitarse un cansancio extremo, por lo cual la alimentación noctur- na deberá adecuarse a fin de permitir un mayor reposo nocturno de la madre. La ali- mentación del bebé debería

complementarse durante este período con fórmula propor- cionada por otro miembro de la familia.

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¿Qué precauciones

debería tomar si deseo buscar un embarazo y estoy recibiendo tratamiento inmunomodulador?

Durante la utilización de trata- mientos inmunomoduladores, las pacientes deben utilizar mé-

Durante el período en el cual la pareja se encuentra buscando un embarazo deberá evitarse recibir cualquier droga.

todos anticon- ceptivos segu- ros. El uso de interferón ha sido asociado

no son aún totalmente conoci- dos, si la paciente queda emba- razada accidentalmente debe interrumpir la utilización del fármaco inmediatamente, y a lo largo de la duración del em- barazo. En pacientes cuya en- fermedad se encuentra estable, el inicio del tratamiento inmu- nomodulador debería poster- garse si se desea buscar un em- barazo en un término menor de un año desde el diagnóstico de la enfermedad. Si el deseo de la pareja es la búsqueda de un em- barazo en un período mayor de un año, podría iniciarse el trata- miento y suspenderse 2-3 ciclos menstruales antes de intentar la concepción. Durante el período en el que no se recibe la medicación, las pacientes estarán expuestas a un riesgo de exacerbaciones si- milar al que presentaban antes del inicio del tratamiento.

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¿Qué drogas

con abortos es- pontáneos en animales de

experimenta-

ción y en casos aislados de pa- cientes que re- cibían la medi-

cación y en las cuales los métodos anticoncep- tivos fallaron. Pacientes tratadas con inter- ferones o copolímero I, que quedaron embarazadas acci- dentalmente y que concluye- ron sus embarazos a término, tuvieron partos normales con recién nacidos también norma- les. Hasta el momento, el segui- miento de estos niños no ha evidenciado problemas en su desarrollo. Dado que los emba- razos reportados bajo estas cir- cunstancias representan casos aislados, es imprescindible el uso de un método seguro de an- ticoncepción a fin de recibir tra- tamiento inmunomodulador. A pesar de que los efectos in- trauterinos de estos fármacos

 

son seguras durante el embarazo?

Durante el embarazo o duran- te el período en el cual la pare- ja se encuentra buscando un embarazo deberá evitarse reci- bir cualquier droga.

Los corticoides son frecuente- mente utilizados para tratar exacerbaciones, pero su uso de- bería evitarse si fuera posible: el riesgo de masculinización de fe- tos femeninos es alto en el pri- mer trimestre del embarazo, mientras que los trastornos de las glándulas suprarrenales son mayores al final de la gestación.

Drogas inmunosupresoras y ci- totóxicas tales como azatioprima y ciclofosfamida deberán ser in- terrumpidas en todos los casos.

Como mencionamos previa- mente, las drogas inmunomo- duladoras deberán ser también suspendidas, ya que no existen

actualmente da- tos suficientes

para descartar la posibilidad de que produzcan

malformacio-

La EM no es una enfermedad hereditaria.

nes congénitas durante su uso. Dado que la utilización de me- dicaciones sintomáticas es elec- tiva en la mayoría de los casos, la recomendación general es in- terrumpir toda medicación que fuera posible. Algunas drogas deben suspenderse gradual- mente a fin de evitar convulsio- nes, alucinaciones o cuadros confusionales causados por in- terrupción brusca.

COORDINACION EDITORIAL

Lic. Graciela Antognazza

EDICIÓN

Norma Osnajanski

DISEÑO Y PRODUCCIÓN INTEGRAL

Iglesias Comunicación

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