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Título:

SUPERVISIÓN EDUCATIVA

Autor:

Lic. Elfio Pérez Figueras Dirección de Formación y Perfeccionamiento del Personal Pedagógico.

Programa:

I- Teoría sobre la Supervisión Educativa.

1.1 Apuntes sobre el origen y desarrollo histórico de la inspección escolar.

1.2 La Supervisión Escolar como ciencia de la Educación: objeto, métodos y fuentes para su estudio.

1.3 La Inspección Educativa en Cuba, sus orígenes y desarrollo

II- Funciones de la Supervisión

2.1 Supervisión y función de control

2.2 Supervisión y Función de asesoramiento y orientación

2.3 Supervisión y función de evaluación

III- El Supervisor. Sus Características.

IV- Organización de los servicios de supervisión a nivel central y periférico en Cuba.

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I - TEORÍA SOBRE LA SUPERVISIÓN EDUCATIVA

1.1 Apuntes sobre el origen y desarrollo histórico de la inspección escolar

Para los precedentes históricos de la inspección escolar es preciso investigar aquellos sistemas escolares que se han organizado a lo largo de los siglos. Toda persona, asociación, comunidad, estado, etc. que organice escuelas por muy diversos que sean los motivos- se encontrará con la necesidad de nombrar a alguien que las dirija. La función directiva supone, para que pueda ser llevada a cabo una vertiente de control, de supervisión de los resultados, para poder alertar, corregir, planear.

Como antecedentes históricos de la inspección escolar, Ballesteros ve los primeros modelos en la organizaciones educativas de la antigüedad. Así habla de que la escuela China tenía nombrados unos funcionarios estatales con el encargo de controlar el rendimiento de los maestros. Igual sucedía en la India, Egipto y Grecia, más cercanos a nuestros días tenemos a los censores romanos, encargados de velar por la buena marcha de las escuelas. Desaparecidas a finales del siglo V las estructuras de las escuelas romanas y después de unos siglos de letargo, la iglesia empieza a fundar escuelas bajo su patrocinio. Escuelas que servían en la casi totalidad de los casos, para formar los clérigos. es lógico que el Obispo responsable del nivel moral e intelectual de sus futuros colaboradores, se preocupara de controlar las enseñanzas que recibían.

Tenemos un ejemplo claro en España, donde en el concilio de Toledo del año 527, el primer canon habla del derecho y deber que tenían los obispos de controlar sus escuelas.

En toda Europa central sucede algo parecido. Los primeros ejemplos de inspección se dan en el siglo XII y XIII, cuando se organizan las primeras escuelas. Por ejemplo, en Alemania, hasta la reforma de Lutero, las escuelas estaban dirigidas y controladas por el clero católico.

Esta influencia de la iglesia se ejerce de manera preponderante durante los siglos X al XIV, aunque en algunos países- como Alemania- llegó hasta finales del siglo XIX, e incluso hasta el propio siglo XX como en Suecia.

Paralelamente al control eclesiástico, en los siglos XIII y XIV empieza la intervención del poder civil. Al no existir grandes estados las disposiciones eran para territorios pequeños.

La situación es semejante en todos los países, sufriendo un tipo de evolución parecida.

La Revolución Francesa deja sus huellas en el proceso de control escolar, antes de 1789, al igual que en otros muchos países, la inspección de las escuelas en Francia era competencia exclusiva de las autoridades locales, apoyadas en algunos puntos por las autoridades eclesiásticas. En 1792 Condorcet, Ministro de Educación presentó un detallado proyecto de inspección escolar: el nuevo cuerpo sería centralizado y de carácter estatal; un nuevo funcionario cuya tarea fuera inculcar a los maestros, y sobre todo a las autoridades locales, la nueva idea de la Revolución. El cuerpo de inspectores estatales tendría como misión animar y dirigir el trabajo de los maestros, y a su vez, controlar y dirigir a las autoridades locales. No eran pues, ni espías ni policías.

Desde estos primeros conatos de organización estatal se deduce que desde el principio se planteó la inspección como un cuerpo destinado a dirigir y aconsejar a los maestros y no como un órgano exclusivo de control. Esto fue al menos en teoría, porque en la práctica, el control fue el único fin que tuvieron aquellos inspectores.

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El siglo XIX señala el apogeo de la inspección escolar, durante estos años se organizan en casi todos los países cuerpos especiales dedicados a este fin, se instituye un sistema de control estatal y a la vez se observa una clara tendencia a centralizar este cuerpo.

Si resumimos brevemente el desarrollo de la inspección escolar podríamos decir que:

La inspección no surge, muchas veces como una necesidad de la escuela, sino como una exigencia del Estado. Este necesitaba un cuerpo, un organismo por medio del cual controlara las escuelas y organizara entonces la inspección.

El control de las escuelas, antes de la intervención estatal, no ha sido exclusiva competencia de las autoridades eclesiásticas, sino una función reservada a las personas que organizaban las escuelas. Podemos decir que en toda Europa, hasta la Ilustración (concretada después de la Revolución Francesa), no se planteó el problema de si el Estado debía controlar o no las escuelas. Lo consideraban un derecho y un deber de los directamente interesados y especialmente de los padres.

El Estado no ha sido el primero en ocuparse de la educación, sino que intervino en este campo después de otras dos autoridades educativas: la Iglesia y la Familia. También los poderes locales se han ocupado del problema, antes de que lo hiciera el Estado como tal.

Hasta 1800, la educación, tanto en Inglaterra como en los Estados Unidos, es función exclusivamente privada, tanto por parte de las distintas organizaciones religiosas como por parte de ciudadanos corrientes asociados entre si.

La inspección estatal no es fruto exclusivo de la Revolución Francesa. Esta representa la extensión y el triunfo definitivo de unas ideas que ya estaban practicando, aunque a baja

escala. El protestantismo es quizás el que provoca la primera crisis y el primeras organizaciones.

que impulsa las

La influencia de la Revolución Francesa puede verse claramente en Suiza, España, Italia, Sudamérica y otros Estados.

La organización de la Inspección Estatal Francesa era considerada por la mayoría de los diputados que la votaron, como algo pasajero, como remedio para algunos males que afligían a las escuelas: inexperiencia de las administraciones locales, poca formación de los maestros, etc. Sin embargo, poco a poco, se fue afirmando como algo necesario y hoy día aparece como algo esencial en cualquier organización.

Debido a las ideas reinantes en los distintos países en el momento de crearse la inspección escolar, han surgido tres tipos de organización: el primero es el centralizado: lo tienen países como Italia, España, Francia; en los cuales todos los inspectores son de carácter estatal. El Ministerio de Educación Nacional es el que dicta las normas y tiene en definitiva, jurisdicción sobre todos.

El segundo es el de centralización parcial: en este caso las administraciones regionales o provinciales tienen sus propios inspectores, a veces independientes del poder central (Inglaterra, por ejemplo). Otras veces dependientes bajo algunos aspectos (Alemania). Hay más autonomía en las distintas esferas del poder.

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El tercer tipo, podríamos llamarlo descentralizado: en muchos estados de la Federación Norteamericana rige este sistema. El inspector depende exclusivamente de las autoridades locales y el Estado no interviene bajo ningún aspecto, ni tiene derecho a hacerlo.

Como se evidencia de lo anterior, dos grandes tendencias opuestas se han ido alternando dentro del control de la enseñanza: la centralización y la descentralización.

Paralelamente todos los países han tenido y tienen sus tendencias a descentralizar la organización escolar y por tanto la inspección. el proceso es parecido: una vez que se ha alcanzado el máximo grado de centralización, el Estado, ante la imposibilidad de llevar adelante todas las tareas que ha acumulado, ve la necesidad de ceder parte de sus atribuciones a las administraciones regionales y provinciales.

Analizando las leyes que dieron lugar a la inspección sorprende la enorme cantidad de funciones, atribuciones y misiones que la autoridad confiaba a la inspección. destacaban entre otras funciones, las de puro control y las de carácter burocrático. Sorprende más todavía ver cómo a lo largo de su progresivo desarrollo, el número de funciones ha aumentado considerablemente.

En muchas ocasiones los inspectores estatales no formaban parte del ambiente educativo:

eran personalidades de relieve, pero no estaban relacionados con los problemas de la pedagogía. Casi todos los países han tenido que luchar para hacer del cuerpo de inspección un órgano competente con experiencia en la enseñanza.

Una primera meta que se ha querido alcanzar ha sido que el ingreso a la inspección se hiciera por medio de un examen, que denotara los conocimientos y aptitudes para organizar y dirigir la enseñanza. En muchos países los inspectores han sido simplemente burócratas y administradores sin verse la necesidad de una formación especializada.

La falta de una formación especial y de una preparación adecuada, ha llevado, muchas veces, a que los inspectores se dedicaran simplemente a sus tareas de control.

La historia nos ha presentado dos tipos de inspectores: unos que tienen como única misión inculcar en la escuela unos principios y otros que intentan más bien solucionar unos aspectos concretos. los primeros necesitan gran cantidad de conocimientos, ya que tienen que resolver cuestiones muy distintas entre sí: no así los segundos, debido a la especialización y al trabajo en equipo. En países como Alemania, Inglaterra y Estados Unidos, vemos avanzar este último tipo de inspectores de manera prodigiosa, mientras que en los países más centralizados, a pesar de haberse realizado enormes progresos, ha quedado relegada a una burocracia de la escuela; burocracia que estanca e impide la solución de los problemas; no es un cauce vivo de soluciones.

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1.2 La supervisión escolar como ciencia de la Educación: objeto, métodos y fuentes para su estudio.

La supervisión es una ciencia de lo escolar, entendiéndolo como el contexto de relaciones humanas y profesionalizadas que se desempeñan en la educación de las sucesivas generaciones.

En consecuencia, el campo de que se ocupa la supervisión en el sistema escolar con el que se establecen relaciones formalizadas para su control, orientación, guía y evaluación.

En definitiva a la supervisión le preocupa como conseguir el buen funcionamiento del sistema escolar y en ello cifra sus empeños.

Intentando una definición podríamos decir que; la supervisión escolar es una ciencia que mediante el estudio y aplicación de diversos principios y procedimientos tiende a mejorar el rendimiento de las instituciones creadas con fines educativos dentro del sistema escolar. La Supervisión en consecuencia, incide directamente en la calidad de la educación, en como ahora se reconoce; un factor de calidad.

La supervisión, en consecuencia, no solo se empeña en conocer el sistema escolar, sino también en programar como cambiarlo y perfeccionarlo. La inspección se inserta en el sistema escolar al servicio de esa causa final, impulsando y orientando los esfuerzos en pos de ella.

Desde sus orígenes la inspección ha desarrollado sus esfuerzos buscando la cohesión del sistema escolar. La supervisión es el garante del funcionamiento del sistema escolar y se encarga de su vigilancia, orientación y evaluación y, en última instancia de informar si las necesidades han sido suficientemente atendidas, si las normas se han ajustado a las necesidades y si se han conseguido los resultados esperados que justifican los recursos y los medios puestos a su servicio.

La supervisión estudia la educación como fenómeno social, que se consigue fundamentalmente en el sistema escolar. Consiguientemente la inspección no puede hacer abstracción de la filosofía política que determina las acciones del gobierno, como no, puede cerrarse a la cultura que el sistema educativo tiene que transmitir y del que es, en alguna medida, fuente. Entre la cultura y la política, el inspector se inserta en su tiempo y en su equilibrada concurrencia encuentra sentido a sus funciones.

La inspección hay que abordarla, pues, desde la cultura del país en el que se mueve y desde el sistema político que la hace posible. Por eso la función inspectora, aunque con valores y métodos estables y universales, en cuanto a su justificación y actuaciones, tiene que irse adaptando continuamente al sistema político, al sistema administrativo, al sistema escolar y fundamentalmente al sistema cultural, científico y técnico de la sociedad.

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1.3 La Inspección educativa en Cuba: sus orígenes y desarrollo

Para hablar de la historia de la inspección escolar en Cuba es necesario remontarse a la época colonial y buscar sus orígenes en los esfuerzos realizados por la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana en favor de la enseñanza.

Entre las diversas medidas solicitadas en un informe rendido por Fr. Manuel de Quesada a la Sociedad Económica en 1801 se pide la creación de inspectores o curadores para la mejor observancia de los preceptos legales relativos a la enseñanza, cargo que la propia real cédula de organización de la Sociedad establecía.

Más tarde, cuando en 1816 se creó la Sección de Educación de la Sociedad Económica , se designaron inspectores, cuyos principales atribuciones consistían en velar acerca de la moralidad, aplicación y aseo de la juventud que representaba las escuelas, advirtiendo juiciosamente a los maestros los defectos que notaren; reconvenirles muy mansamente de las omisiones o faltas; visitar los establecimientos una vez al mes, y siempre que lo creyeren oportuno. En La Habana esos cargos eran desempeñados por los miembros de la Sección de Educación, la cual elevaba las correspondientes propuestas para que el Capitán General nombrara los inspectores del campo.

Así continuó la inspección hasta que en 1846 se puso en vigor el plan de instrucción pública y cesaron las atribuciones de la Sociedad Económica en la enseñanza. La Inspección de Estudios creada por el Gobierno entonces asumió tales facultades y se establecieron comisiones provinciales y locales encargadas de la inspección. A partir de este momento la inspección sufre un verdadero colapso por la indiferencia con que las autoridades de la colonia veían las cuestiones de educación, a pesar del nuevo plan de 1863 y de la Ley Escolar de 1880. En el primero se autoriza a las Juntas Locales para designar a uno de sus vocales Inspector de Escuelas Públicas y Privadas del Término, estableciendo la inspección directa de la enseñanza, aunque a decir verdad dichos funcionarios nunca visitaban escuelas. En la segunda se reorganizaron las Juntas Locales y se establecieron las Provinciales, creándose el cargo de Inspector Provincial, con el deber de visitar las escuelas existentes y promover la organización de otras en los pueblos que carecían de ellas. Completándose el cuadro con la inspección general a cargo de los vocales ponentes de la Junta Superior de Instrucción Pública.

El más completo abandono caracteriza ese período de la inspección escolar en Cuba, pues sólo por rara excepción alguno que otro inspector de Juntas locales se ocupaba de cumplir con sus deberes.

Con la intervención norteamericana se produce una reforma escolar promovida por el Gobierno interventor quien a partir del año 1899 con la Orden militar No. 226 estableció las Juntas de Educación que fueron los primeros organismos locales encargados de supervisar el trabajo escolar, confiado en gran parte a maestros improvisados. Al mismo tiempo se disponía (en la orden especial No. 29 del 19 de enero de 1900) que cada jefe de departamento ordenara que por un oficial del ejército de los Estados Unidos se hicieran trimestralmente una inspección, por lo menos de todas las escuelas públicas de su departamento. Sobre la base de estos informes departamentales el Tte. Matthew E. Hanna, comisionado al respecto, elaboró una nueva orden militar, la No. 368, que estuvo en vigor hasta 1909 y que se basó en la Ley Escolar del estado de Ohio.

La referida orden estableció los distritos escolares en cada uno de los cuales había una junta de educación y un director escolar, además existía el cargo de superintendente de instrucción, funcionario técnico encargado de inspeccionar las escuelas. En tales condiciones se

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encontraba la maquinaria escolar el 20 de mayo de 1902 cuando el advenimiento de la república mediatizada.

Esta concepción del trabajo escolar impuesta por la ocupación funcionó así hasta la promulgación de la ley escolar del 18 de julio de 1909, que entre sus reformas establece la transformación de los antiguos superintendentes en inspectores de distritos, a los cuales se exige estudios universitarios en Metodología Pedagógica, Psicología Pedagógica, Higiene Escolar e Historia de la Pedagogía. Esta propia ley establece como requisito el "haber ejercido durante cinco años, por lo menos, el cargo de maestro en las escuelas públicas de la nación".

Con algunas modificaciones el trabajo de inspección en el país se mantuvo sobre estas bases hasta el triunfo de la Revolución en enero de 1959, donde se produjeron cambios sustanciales, Podríamos afirmar por tanto, que la inspección en Cuba ha pasado por cinco períodos bien definidos: Primero, el de antecedentes, que abarca desde sus orígenes, a principios del siglo XIX y comprende todo el tiempo que estuvo a cargo de la Sociedad Económica de Amigos del País, hasta 1846. Segundo, colonial (1846-1898), desde que cesaron las atribuciones de la Sociedad Económica hasta el comienzo de la intervención norteamericana. Tercero, el de la intervención (1898-1902), que comprende el tiempo de gobierno de los Estados Unidos en Cuba. Cuarto, el período republicano, desde 1902 hasta 1959. Quinto, el período revolucionario, desde 1959 hasta la fecha.

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II- FUNCIONES DE LA SUPERVISIÓN

2.1 Supervisión y función de control.

El control es función básica e imprescindible, sin control no se puede pasar a las otras funciones de la supervisión.

Generalmente no se recepciona con agrado, pero a pesar de su carácter impopular se hace inevitable como ejercicio profesional. El control puede ser repudiado en nombre de un deseo utópico de libertad, llevado a sus últimas consecuencias e igualmente repudiado por quien no desea ser molestado en el ejercicio de su trabajo docente.

Un Estado moderno no puede renunciar a la función de control y menos en el sector educacional.

El inspector, en esta línea, es un gestor cuya actividad se centra fundamentalmente en la función de control.

La función de control tiene como objetivo que las actividades de la organización se traduzcan en los resultados previstos y, al mismo tiempo, para que ésto sea así, hay que concebir el control no sólo como una constatación de hechos o un juicio sobre lo que sucede, sino como forma de influir en la conducta de estos miembros de la organización, porque de otro modo la simple constatación no haría que los miembros se comportaran en función de unos objetivos para lograr unos resultados.

Todo sistema de control lo que hace, fundamentalmente, es recoger, almacenar, analizar, sintetizar y transmitir información relevante sobre el contexto, el proceso y el producto del sistema general al que sirve, en este caso, del sistema educativo. Por tanto, el control requiere, en principio, una metas que son las que guían toda la actividad y la conducta de la organización. El establecimiento de estas metas es una de las grandes funciones de la planificación. Pero además de estas metas que parece que le pueden venir dadas al controlador, el control requiere unos standards, es decir, unos patrones de rendimiento que se establecen, cuantifican, operacionalizan apoyándose en las metas. a su vez, el control exige una "medida" que puede concebirse como constatación objetivada y cuantificada. Finalmente el control supone una comparación de las realizaciones de la organización con estos standards y unos medios para poner en marcha los procedimientos correctivos de las realizaciones, cuando se apartan de las metas.

Por tanto, el sistema de control podría equipararse con un conjunto o sistema de reglas y la supervisión de su cumplimiento. Naturalmente, las reglas se identifican con los criterios de conducta aceptables dentro de la organización. En nuestro caso, los profesores, los directores los alumnos, en fin, todo el sistema debe comportarse de una determinada manera, especificada en las reglas. Pero en cualquier caso, hay que decir que el control realmente lo que trata es de constatar si la cantidad y la calidad de resultados y procesos u operaciones es la correcta.

Es evidente que el control no puede poner en peligro lo que es esencial de la realidad que quiere controlar. Un sistema de control que pusiera en peligro las características implícitas en esa actividad que llamamos educación sería inadecuado. Por tanto, esto quiere decir que el controlador en educación, el supervisor, el inspector, es y debe ser fundamentalmente un educador.

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Ciertamente el órgano de control educativo es la Inspección técnica de nivel y modalidad que, centra su control fundamentalmente en la determinación de la eficacia del sistema. Es decir, la función básica real de la Inspección, hoy, sería la comprobación del rendimiento del sistema y de su adecuación a los objetivos. Por consiguiente, estaríamos controlando fundamentalmente

la eficacia.

Pero la inspección, por ser la educación una realidad tan peculiar, nunca ha sido un elemento solamente de control. Siempre ha comportado una función de ayuda al profesor, de asesoramiento al sistema que, de alguna forma, se consideraba implícito en el propio concepto de control. Es que si lo que se pretende es adecuar el comportamiento de los elementos del sistema a las reglas, se supone que algunos de los medios para ello son, justamente, el asesoramiento, la información y la ayuda. Pero la función básica de la inspección ha seguido siendo el control del rendimiento para tomar después las medidas necesarias en orden a evitar las desviaciones de los objetivos. Por tanto, se ha constituido una especie de canal de doble vía: por un lado, lleva a la Administración y a la sociedad la valoración de la situación educativa:

por otro, informa al propio sistema educativo de las expectativas y aspiraciones sociales y de la normativa general a la que debe adecuarse.

2.2 Supervisión y función de asesoramiento.

La función de asesoramiento, orientación e información marchan unidas y no pueden separarse del control. Sobre la base del diagnóstico que determina el control los inspectores según nos señala Antonio Ballesteros se deben convertir en "Consejeros y orientadores de los maestros, dominando de su labor la función pedagógica a la fiscal y deben convertir la inspección en un instrumento activo de la reforma escolar".

Esta función conlleva la propuesta de acciones concurrentes para mejorar la calidad de la enseñanza. El método de asesoramiento logra efectividad si existe la capacidad de establecer sobre la base de buenas relaciones humanas, una comunicación coherente con directores, docentes y alumnos.

El supervisor es el vínculo de toda la información que debe circular entre el organismo superior

y la institución educativa. Para ello el supervisor debe estar debida y permanentemente informado, ya sea a través de los canales oficiales o por propia iniciativa.

El supervisor en función orientadora ayuda al personal a lograr sus objetivos, procura la cohesión y la unidad aportando su esfuerzo y los recursos necesarios para el beneficio colectivo.

Para Wiles los inspectores en función orientadora: "ayudan a establecer intercambio de pensamiento y opiniones, ayudan a las personas a aprender a escucharse unas a otras;

relacionan a quienes tienen problemas similares o solicitan la cooperación de quienes puedan

prestarla

algunas recomendaciones para ayudar a la solución de los mismos. A los maestros que se

acercan a ellos solicitando colaboración técnica les aconsejan y sugieren materiales adecuados

para sus enseñanzas

Escuchan las discusiones de los problemas que presentan los maestros y sugieren

Demuestran su capacidad y experiencia trabajando en grupos".

Cuando la calidad del aprendizaje mejora notablemente a causa de la labor del inspector, es indudable que existe un verdadero asesor.

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2.3 Supervisión y función de evaluación.

La evaluación es una función concurrente para el servicio de inspección pues está presente en todas sus actividades. De hecho en cualquier visita se produce una apreciación sobre el funcionamiento del centro, del claustro y de los profesores en particular, aunque el objetivo que la haya motivado no sea evaluador.

La evaluación es parte del proceso de enseñanza-aprendizaje, es un proceso sistemático destinado a obtener información que permita enjuiciar cualquier aspecto de la realidad educativa, como base previa para la toma de decisiones.

El ámbito de evaluación propio de la inspección es el subsistema operativo del sistema escolar, es decir, los centros docentes.

El principio sobre el que se basa esta acción es que la escuela aparece, cada vez más, como la célula base del sistema escolar; el lugar en el que se concentran las condiciones de éxito del acto educativo, de ahí que sea indispensable disponer de los medios adecuados que permitan evaluar su funcionamiento y resultados, para conocer la calidad de enseñanza y los resultados académicos, el ambiente y la vida escolar, la dirección y gestión, la adaptación al entorno económico y socio cultural.

Está claro que el centro es un todo, una unidad de funcionamiento. Su evaluación debe ser pues sistemática y debe incluir ante que nada la dimensión disciplinar, que es la función misma del centro escolar.

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III- EL SUPERVISOR. SUS CARACTERÍSTICAS.

El supervisor es ante todo un maestro, un educador cuya misión es la de cumplir las funciones de la inspección haciendo énfasis en la de ser un orientador y colaborador de sus colegas, maestros y profesores.

Debe tener por su responsabilidad una formación más completa, una información más amplia

y más actualizada, una noción más clara y más concreta de los objetivos permanentes de la educación, un concepto claro y flexible de los programas y competencia en técnicas pedagógicas.

Por otra parte, el supervisor tiene a su cargo la responsabilidad de una política educacional, debe constantemente evaluar el proceso, armonizar las tendencias, unificar los criterios sin uniformar la actuación y establecer una convergencia de esfuerzos entre el cuerpo docente, los técnicos del Ministerio y las demás autoridades educacionales. En realidad debe ser el mejor factor de síntesis y de intercomunicación entre la orientación, las aspiraciones de una comunidad, el idealismo del profesorado y los aspectos constantes de la investigación pedagógica. Es a la vez un inspector, un educador, un animador, un investigador y un promotor.

Para responder a sus amplias responsabilidades sociales y educativas el supervisor debe

poseer: sensibilidad, capacidad analítica, capacidad de comunicación, dominio del curriculum y

la enseñanza, buenas relaciones humanas y responsabilidad social.

Estos son estándares rigurosos, criterios mucho más exigentes de los que se aplican para seleccionar a los supervisores. Sin embargo el dilema práctico de la supervisión es su legitimidad y los supervisores no pueden asumir estas responsabilidades básicas, sociales y docentes, sin un alto grado de capacitación y actuación personal y profesional.

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IV- ORGANIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SUPERVISIÓN A NIVEL CENTRAL Y PERIFÉRICO EN CUBA

Desde los inicios del proceso revolucionario, en el sector educacional, se prestó especial atención al trabajo de control de las actividades docentes y se crearon inspectores nacionales, provinciales y municipales, que responsabilizados con las diferentes disciplinas de los distintos niveles educacionales ejercían su gestión.

En el año 1976 con la nueva división político administrativa del país se creó la Dirección de Inspección del Ministerio de Educación. La experiencia acumulada durante varios años de trabajo de control sistemático a los diferentes territorios, estableció la necesidad de introducir cambios en la concepción de supervisión de los diferentes niveles de la escuela cubana hasta el preuniversitario. Estos cambios se fundamentan en el presupuesto de que el control sobre la actividad de las provincias, municipios y centros debe ser ejercido por todas las direcciones del organismo central sobre su esfera de actividad, es decir, los que orientan, ayudan y capacitan tienen que instrumentar el control de los avances y el resultado final del trabajo; no debiendo existir ninguna contradicción entre la acción metodológica que se realiza en un momento dado y su posterior control, por ser dos elementos de un mismo proceso de dirección.

Al producirse estos cambios concepctuales el trabajo de inspección quedó formulado en dos direcciones, el que se deriva de la gestión de la dirección de inspección y el que corresponde a las diferentes enseñanzas.

La dirección de inspección está subordinada directamente al Ministro, su acción se dirige fundamentalmente a las estructuras de dirección y sus funciones básicas son: verificar por disposición del jefe del organismo el cumplimiento de las indicaciones dictadas por este; controlar la aplicación correcta de los métodos de dirección aplicación y control para lograr el perfeccionamiento de la gestión de las diferentes instancias; informar sobre el estado de opinión que se derive de las indicaciones más sobresalientes emitidas por el organismo, así como la forma en que estas han sido transmitidas e instrumentadas; atender las quejas, sugerencias y denuncias planteadas, efectuar las comprobaciones pertinentes y recomendar las medidas que procedan; proponer la creación de grupos de trabajo, con carácter transitorio para ejecutar con especialistas, determinadas investigaciones, estudios o inspecciones.

En provincias se mantendrán departamentos provinciales subordinados al director provincial y en los municipios un pequeño grupo, en dependencia del tamaño y características de cada

territorio. Con estos funcionarios la dirección de inspección se relacionará indicando las normas

y procedimientos de carácter general para realizar la inspección.

La organización interna de la dirección de inspección establece una atención zonal donde un grupo de inspectores atiende varias provincias. En provincia, el departamento atiende grupos de municipios y en el municipio se organiza el colectivo de inspectores por enseñanzas y grupos de escuelas.

Por su parte las enseñanzas ejecutan el control docente metodológico a partir del colectivo de metodólogos que desde el nivel nacional existe por enseñanzas y disciplinas. Cada subsistema posee en su estructura un número determinado de metodólogos de acuerdo al volumen de la gestión que en provincia y municipio exista. Este personal ejerce una función constante de supervisión sobre las maestros y directores de los centros, visita clases, controla el desenvolvimineto del aprovechamiento escolar de los estudiantes en las diferentes asignaturas

y años de estudio, participa activamente en la evaluación de los docentes, crea comisiones y

colectivos técnicos con los mejores docentes para abordar problemas concretos del territorio,

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selecciona para cursos de recalificaciones o propone planes de autosuperación a los profesores que lo necesiten. Responde a su nivel, por la buena marcha de las disciplinas que asesora y controla.

En la Educación Superior no existía un sistema de supervisión establecido antes de 1976. En ese año con la creación de la red de centro de este nivel se comienza el trabajo de inspección de forma más acabada, elaborándose en 1978 el primer reglamento de inspección. Este reglamento sufrió modificaciones en 1982 y actualmente se trabaja con un nuevo reglamento, con arreglo al cual se organiza el control en este subsistema.

En todos los subsistemas educacionales, incluyendo el superior, existen diferentes tipos de inspección que se aplican al margen del trabajo de supervisión que a diario ejecutan metodólogos e inspectores. Se destacan entre estos: las inspecciones parciales, las inspecciones totales y las ayudas metodológicas.

Estas inspecciones (parciales y totales) se organizan con carácter sorpresivo y se realizan a provincias, municipios y centros docentes de nivel medio, Universidades e Institutos Superiores. Generalmente se integran las Comisiones con funcionarios del organismo central y especialistas de alto nivel de centros y otros territorios.

Las ayudas metodológicas responden a la fase constructivas de estos controles y se organizan sobre la base de las deficiencias detectadas en las inspecciones anteriores. Se integran también con especialistas de alto nivel que ejecutan, con carácter demostrativo, diferentes actividades en forma de entrenamiento metodológico conjunto entre controladores y controlados. Estas ayudas pueden ser generales o particulares a esferas concretas, en dependencia del volumen y áreas donde se hayan detectado los problemas.

En la Educación Superior, se aplica además, una modalidad de inspección denominada inspección a la calidad de la formación de los profesionales o inspección vertical, que se aplica por carreras. Es un control muy profundo y efectivo que permite valorar calidad y eficiencia de las carreras en los diferentes centros de educación superior del país.

ALGUNAS FUENTES DOCUMENTALES PARA EL ESTUDIO DE LA INSPECCIÓN.

Rodríguez Vivanco Martín Técnicas de Inspección Escolar La Habana Edit. Pub. Cultural 1944

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Mosher R. y Purpel D.E. Nuevo Enfoque de la Supervisión. Un Desafío al ConceptoTradicional. Buenos Aires. Edit. Ateneo 1974

Soler Fierrez Eduardo La Visita de Inspección Edit. La Muralla S.A. Madrid España 1991

Franseth Jane Supervisión Escolar Como Guía Edit. Trillas S.A México D.F 1967

Almendros Herminio La Inspección Escolar Edit. Univ. de Oriente Santiago de Cuba. Cuba.

1952

Ballesteros A. y Sainz F. Organización Escolar Buenos Aires. Edit. Casado 1967 (5ta Edición)

Hermoso Nájera. S. Técnica de la Inspección Educativa México. Edit. Bases 1969

Alvarado Oyarce Otoniel. Supervisión Educativa. Teoría y Práctica Edit. Educativa. Lima. Perú

1990

Wiles, K. Técnicas de Supervisión para Mejorar Escuelas México D.F. Editorial Trillas 1965

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