RESOLUCIÓN EN RELACIÓN CON LA TECNICA DEL FRACKING Aprobada por el CPF del 25 de Mayo de 2013 La fractura hidráulica o fracking

es una técnica para la extracción de gas no convencional que plantea en la actualidad importantes interrogantes, ya sea en lo referente a las afecciones sobre la salud de las personas, en los usos agrícolas del suelo, o en las afecciones relacionadas con el medio natural, fundamentalmente por la posibilidad de que pueda producirse contaminación en los acuíferos subterráneos y, a partir de ellos, sobre el agua superficial, dada la inyección de productos tóxicos y contaminantes que resultan imprescindibles en esta técnica, o ya sea sobre la seguridad en materia de riesgos geológicos, sobre todo relacionados con movimientos sísmicos. Esta circunstancia hace incompatible la técnica del fracking con los objetivos planteados en la Directiva Marco del Agua. La extracción de gas no convencional por fractura hidráulica supone una alta ocupación del territorio, dada la cantidad de pozos que deberían realizarse para optimizar la explotación, la necesidad de crear balsas para acumular el agua contaminada y el elevado tránsito de vehículos con cisternas para evacuar el gas. Este modelo de desarrollo tendría graves impactos en las actividades que mantienen la actividad en el medio rural: agricultura, ganadería, turismo, paisaje, espacios naturales…. Miles y miles de hectáreas quedarían inservibles para cualquier otro uso posterior. Otro elemento de grave preocupación es el de las emisiones no deseadas de metano que se producen en los procesos de fractura hidráulica, ya que pueden tener un importante impacto en el balance de gases de efecto invernadero. Además, en un modelo económico altamente consumidor de energía que no acomete medidas para conseguir una restricción severa y efectiva sobre las emisiones de carbono, la explotación de un recurso adicional de combustible fósil probablemente incrementará el consumo de energía y las emisiones asociadas. Esto reducirá aún más cualquier pequeña posibilidad de cumplir los compromisos con la reducción de gases que actúan sobre el calentamiento global del Planeta y retrasará la apuesta por un modelo energético alternativo. Consideramos la explotación de gas como un paso atrás en el necesario y urgente cambio de modelo energético que debe abandonar progresivamente la utilización de combustibles fósiles. Las inversiones y esfuerzos deben ir encaminados hacia un modelo sostenible basado en la reducción del consumo, la eficiencia energética y las energías renovables. Cualquier inversión en energías contaminantes supone una contribución al aumento de calentamiento global, al agotamiento de recursos y al sostenimiento de un sistema de producción y consumo incompatible con los límites ecológicos del planeta. Instituciones independientes han puesto sobre la mesa, a partir de recientes estudios elaborados, los riesgos que puede generar la utilización de esta técnica. En este sentido, en junio de 2011, la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad del Parlamento Europeo publicó un informe en el que se planteaban interrogantes sobre el uso de la fractura hidráulica como técnica de investigación y extracción de gas, cuestión esta que motivó que diversos Estados de la Unión Europea adoptaran importantes decisiones, desde la prohibición total de esta técnica en países como Francia o Bulgaria, pasando por prohibiciones temporales como las de Chequia, hasta la declaración de moratorias como las establecidas en Alemania, Irlanda y Bélgica e, incluso, la paralización de algunas de las autorizaciones de investigación ya aprobadas, tal y como ha hecho el Gobierno suizo en la autorizada para Friburgo.

Por todo ello, y habida cuenta de los trabajos, estudios y autorizaciones que se han solicitado en diferentes zonas del Estado, podemos decir que, en la actualidad, existe una preocupación social importante por los riesgos que supone la puesta en marcha de la extracción de gas no convencional mediante esta técnica, que de implantarse en el Estado, conllevaría un irreparable daño social y ambiental en nuestro territorio y tendría especial gravedad para la seguridad sobre la salud de las personas y para nuestro rico patrimonio natural. Por todo ello, en relación con la técnica del fracking, Izquierda Unida se posiciona en estos términos: Reclamar al Gobierno Central y a los Gobiernos Autonómicos que cumplan con el Principio de Precaución, prohibiendo en sus ámbitos de competencias el empleo de la técnica de la fractura hidráulica o fracking por sus potenciales efectos nefastos sobre el medio ambiente y la salud de las personas. Izquierda Unida, a través de sus Grupos Institucionales, cargos públicos y orgánicos, promoverán la suspensión del otorgamiento de permisos y reclamarán que pierdan su validez aquellos en los que no se haya desarrollado de forma previa un riguroso e independiente proceso de evaluación de impacto ambiental, social y de seguridad y salud que contemple tanto la investigación como la potencial explotación posterior de hidrocarburos, con técnicas no convencionales. Izquierda Unida, a través de sus Grupos Institucionales, cargos públicos y orgánicos, reclamará una moratoria de todos los permisos de explotación hasta que se garantice la ausencia de riesgo de daños irreversibles para el medio ambiente y la salud humana. Consejo Político Federal Madrid, 25 de Mayo de 2013