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Absceso intraperitoneal Concepto: Un absceso consiste en la colección bien definida de secreción purulenta aislada del resto de la cavidad peritoneal

por adherencias inflamatorias, asas de intestino y mesenterio, epiplon mayor u otras vísceras abdominales. Es una infección donde hay microorganismos viables y los polimorfonucleares están dentro de una cápsula fibrosa. El huésped encierra a los microorganismos dentro de un espacio limitado, impidiendo así que la infección se propague. Es frecuente que se formen abscesos en la fase posterior a una peritonitis. Estos abscesos pueden aparecer por toda la cavidad peritoneal, localizarse en epiplon o mesenterio o formarse en la superficie de una víscera como hígado, bazo etc. Etiología: Los abscesos se desarrollan en 2 situaciones:1) después de la resolución de una peritonitis difusa en la que persiste una zona de infección localizada que evoluciona a absceso, 2) después de la perforación de una víscera o de una dehiscencia anastomótica bien delimitada por los mecanismos peritoneales de defensa. El 74% de los abscesos intraabdominales son intraperitoneales y suelen tardar entre 1 y 4 semanas en formarse. Las causas mas frecuentes de abscesos viscerales son la diseminación hematógena o linfática de bacterias al órgano afectado. Los abscesos retroperitoneales se forman por varios mecanismos incluyendo la perforación del aparato digestivo hacia el retroperitoneo y la diseminación linfática o hematógena de bacterias a los órganos retroperitoneales, especialmente del páncreas inflamado. Las enfermedades que producen abscesos intraperitoneales secundarios con mayor frecuencia son: apendicitis, diverticulitis, afectación vía biliar, pancreatitis, úlceras pépticas perforadas, pancreatitis, enfermedad inflamatoria intestinal y postoperatorio de cirugía abdominal.

Generalidad: Suelen presentar signos localizados y sistémicos de inflamación. Presentan dolor abdominal moderado y localizado a la palpación en el sitio de la infección. Debido a la presencia de adherencias de epiplon, intestino o vísceras adyacentes,

Se utilizan con poca frecuencia en estos casos. el Galio-67 e Indio-111. elevación del hemidiafragma y atelectasia basal. anorexia y leucocitosis con desviación a la izquierda. Los síntomas y signos locales varían mucho con la localización y la fuente del absceso. Una de las limitaciones de estos estudios es el retraso de 24-72 h entre la inyección del isótopo y la determinación gammagrafica.con frecuencia se palpa una tumoración difusa mas que una tumoración delimitada. Se han utilizado. La presencia de fiebre y leucocitosis persistente es muy sugestiva de infección y debe llevar a realizar investigaciones mas profundas del estado del paciente. El patrón clínico suele ser el de una enfermedad secundaria aguda que aparece tras una enfermedad abdominal primaria o en el postoperatorio de una patología abdominal. ya que el empleo de antibióticos puede enmascarar el cuadro clínico.58 3) Ecografia. cualquiera de los cuales es indicativo de la formación de abscesos. 2) Estudios isotópicos. Los datos radiológicos con frecuencia demuestran la presencia de acúmulo de gas extraluminal o de opacidades irregulares de tejidos blandos. pero es preferido para detectar abscesos subfrénicos izquierdos debido a que su captación esplénica menos intensa permite una mejor discriminación entre bazo y lo que le rodea. siendo una de las desventajas que el Galio se excreta en el colon. El Tecnecio-99 puede ser útil para el espacio subfrénico derecho. El absceso subfrénico puede originar derrame pleural. Los abscesos subfrénicos habitualmente se acompañan por hallazgos torácicos con afectación pulmonar y/o pleural. El Galio e Indio se acumulan en zonas de inflamación como los abscesos y se presentan como áreas de mayor radioactividad o manchas calientes. dado que tienen menor especificidad y sensibilidad y son dificultosos y caros. 1) Rx simple de abdomen y tórax: Rara vez es diagnóstica. Los pacientes suelen presentar fiebre. mientras que los subhepáticos tienen mayor clínica abdominal y poca pulmonar Diagnóstico: El diagnóstico se basa en la sospecha clínica y en la confirmación por imagen. La detección de un absceso se basa en el aumento de captación fuera de los sitios esperados. La ecografía es una exploración rápida y rentable desde el punto de vista diagnóstico pero tiene el inconveniente de que la calidad de los estudios depende mucho del explorador y las imágenes pueden ser poco definidas ante la .

pero típicamente se presentan como una colección de liquido con una pared irregular y la presencia de algunos ecos internos. La principal ventaja de la TAC es que muestra independientemente del operador las estructuras intra y retroperitoneales con un alto grado de exactitud y resolución. la discriminación entre abscesos únicos y múltiplesy el drenaje temprano y adecuado. El manejo efectivo depende de la localización exacta del absceso. El tratamiento convencional para los abscesos intraperitoneales ha incluido usualmente el drenaje quirúrgico. Es útil en la determinación del tamaño. mientras que el contraste parenteral realza la cápsula circundante y permite así una mas fácil identificación. Por otra parte la definición no se ve obstaculizada por el gas intraluminal y los cambios postoperatorios. Los regímenes antimicrobianos serán similares a los comentados en el apartado anterior. siendo difícil estudiar pacientes con heridas abiertas o drenajes. . incluyendo la poca penetración de los antibióticos en el interior del absceso. 4) TAC. La TAC puede detectar gas extraluminal. debiendo cultivarse además el contenido que se extraiga del mismo cuando se realice el drenaje. El material de contraste intraluminal ayuda a distinguir las asas intestinales de las cavidades del absceso. pero en la actualidad se ha logrado tratamiento con éxito mediante drenaje percutáneo por catéter.. y la inactivación del antibiótico en el microambiente de la infección (hipoxia y acidosis) e inactividad del fármaco contra grandes inóculos bacterianos. El tratamiento antimicrobiano debe iniciarse inmediatamente después de obtenidas muestras de sangre para cultivo coincidiendo con la fiebre. forma. Por el contrario el desbridamiento del absceso revierte estas situaciones adversas y aumenta la eficacia de los antibióticos.presencia de gas intestinal en mayor o menor cuantía. No obstante en el tratamiento del absceso intraperitoneal debemos hablar de antibióticos y drenaje. El aspecto de los abscesos varía mucho desde lesiones anecogénicas hasta masas muy ecogénicas. Los hallazgos observados compatibles con un absceso incluyen una masa tisular de baja densidad y una cápsula definible. Es la técnica mas exacta disponible para el diagnóstico de abscesos intraabdominales. consistencia y relaciones anatómicas de una masa intraabdominal. TRATAMIENTO El principal tratamiento para cualquier absceso intraperitoneal es el drenaje.59 1) Antibioterapia. La administración de antibióticos solos tiene menos posibilidades de ser eficaz por múltiples razones. hallazgo muy sugestivo de absceso.

deberá valorarse la realización de una laparotomía exploradora. sobre todo en el postoperatorio inmediato. 59 Los criterios para extraer un drenaje percutáneo son: a) resolución clínica de la sepsis. La hemorragia por laceraciones de los vasos puede ocurrir al insertarse el catéter. La duración global del drenaje es muy variable y oscila de 4 a 30 días. 2) que sea unilocular.58. Un drenaje adecuado de manera percutánea puede colocarse en un 85-90% de los casos sin efectos secundarios sobre vísceras vecinas. así como algunas fístulas enterocutáneas pueden producirse con el drenaje de los abscesos. . 4) evaluación radiológica y quirúrgica con respaldo quirúrgico para cualquier complicación o fallo y 5) la posibilidad de drenaje declive a través del catéter colocado por vía percutánea. c) evidencia radiológica por ecografía o TAC de la resolución del absceso.2) Drenaje. 3) que el absceso no esté vascularizado y el paciente no tenga coagulopatías.60 Los requisitos generales para el drenaje percutáneo incluyen: 1) un absceso al que pueda llegarse adecuadamente por una vía percutánea segura. b) secreción mínima a través del mismo. entre las asas intestinales o cuando son múltiples. La laparotomía está indicada para el drenaje de los abscesos cuando se localizan en el fondo de saco. con retirada de la fiebre en 24-48 h. Puede hacerse de manera percutánea con la ecografía o el TAC colocando uno o varios drenajes según la localización y extensión de los mismos. Las complicaciones con el drenaje percutáneo son mínimas oscilando entre un 415%. descenso de los leucocitos y desaparición o modificación de las imágenes en la ecografía o TAC. Tras el adecuado drenaje los signos clínicos de infección deben desaparecer. Si existe una infección que no pueda drenarse de forma adecuada o si no se encuentra un absceso localizado.