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MUSEOLOGÍA E INTERPRETACIÓN DE LA REALIDAD: EL DISCURSO DE LA HISTORIA (documento provocativo

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Tereza Cristina Scheiner – UNIRIO, Brasil ∗

Todo discurso puede ser entendido como una metamorfosis de afectos’ que produce, a partir de sí misma, otra forma de discurso: la historia. La historia, en este caso, se refiere menos al conjunto de hechos ocurridos en el espacio y en el tiempo que a ‘la nueva ‘realidad ’, reinstaurada por aquellos que narran los hechos. Jean-François Lyotard

La moderna historiografía, dice Certeau, se construye representando lo real bajo cuatro categorías: la escritura, la temporalidad, la identidad y la conciencia. No hay lugar para una ‘naturaleza inconsciente’: los hechos deben ser documentados de modo homogéneo. La Historia se produce, pues, como narrativa formal, como interpretación de lo real que organiza los hechos a partir de procesos de escritura, componiendo un texto que resignifica los procesos culturales en el tiempo y el espacio: una operación de total desplazamiento. Nada más adecuado a una cultura que se quiere ‘occidental’ y ‘moderna’ - y que se piensa como el centro de un proceso civilizador - que este conjunto de operaciones simbólicas que “produce, preserva y cultiva ‘verdades no perecederas’”, bajo un itinerario de lectura del mundo que parte siempre del centro hacia los márgenes del universo económico; desde lo alto hacia la base de la pirámide social. De modo organizado y consciente, la escritura hace la historia, construye identidades, moviéndose en un tiempo lineal donde el presente sucede al pasado proyectándose hacia un futuro siempre inalcanzado. Si, la escritura hace la Historia. Y para construirla, se sirve de las narrativas orales y de los procesos culturales según se den en el espacio y en el tiempo, cristalizando referencias intangibles bajo la forma de documentos de archivo, en sucesivas operaciones de preservación y acumulación, de clausura y desvelamiento de los hechos. El texto escrito es poderoso: se proyecta en el espacio, funciona más allá del cuerpo individual o colectivo, manteniendo una relación virtual con su lugar de origen, reconduciendo “la pluralidad de los recorridos a la unicidad del núcleo productor” . En el decurso de su proceso de constitución, ahoga las disonancias, anula las diferencias, sustituye, bajo la norma gramatical y la pureza de estilo, la naturaleza espontánea y libre de la palabra enunciada, del gesto, de la música, de las miradas, de las emociones. Al constituirse como texto, la Historia re-significa los símbolos, recrea los dioses y sustituye los mitos inmemoriales de la tradición por la mitología personal del enunciador. Actúa directamente en la esencia de la cultura no-material, fundamentada en los procesos intangibles del patrimonio, dejando en segundo plano todo lo que no puede ser capturado bajo la forma de ‘documento’: la oralidad (entendida como la palabra en proceso), la espacialidad (relación entre el hecho cultural y el lugar donde se da la experiencia), la alteridad y la inconsciencia (como espontaneidad y libertad de expresión, no relacionadas a un saber o norma específicos). He aquí por qué el reconocimiento y el estudio de las sociedades llamadas simples y de las tradicionales - como de cualquier otra colectividad cuyo modo social se fundamente en la oralidad - han permanecido, a lo largo de los siglos, como atributo de las Antropologías

se haya fortalecido como experiencia hegemónica a lo largo del mismo siglo por medio de una de sus representaciones: el museo tradicional. Museo y Lenguaje Se podría decir también Museo y Narrativas del Mundo. pues. basados en las evidencias de los hechos. Forman parte de este contexto las imágenes de un ‘mundo salvaje’. Este es un movimiento propicio a los maniqueísmos. desde el centro. especialmente la vida humana. Hoy ya no es posible dejar de considerar el carácter mítico que define. ni su influencia sobre la constitución de un riquísimo universo simbólico que impregna. como aquello que presta verdadero sentido a lo real. el pasaje del status moderno hacia el contemporáneo les ha permitido articular sus lenguajes a partir de nuevos recortes discursivos. espacio de guarda de documentos culturalmente relevantes para aquellos que. que se ocupan esencialmente de las sociedades simples y de los grupos ágrafos. cronológica y lineal. en los abordajes cronológicos y en las narrativas de carácter historiográfico. Bajo el pretexto de mantener las cosas ‘en su pureza’. y aunque por largo tiempo sólo hayan podido percibir o narrar el mundo en su historicidad. de pueblos ‘primitivos’ y de ‘animales feroces’. se hayan fundamentado. La problemática de esa relación es mucho más profunda e interfiere directamente en los modos y formas a través de los cuales se piensan y se construyen tanto la Historia como la Museología. aunque dichos movimientos sean parte de un ‘quantum’ relacionado con el tema. los escritos tejidos sobre la oralidad han transformado personas en objetos y hechos culturales en narrativas de lo ‘exótico’. donde la naturaleza es casi siempre tratada como protagonista de un grandioso enredo que cuenta la evolución de la vida en el planeta. sólo para mencionar algunos términos y conceptos con que se han revestido dichas narrativas. Entre las muchas cuestiones a analizar.ni que los museos etnográficos. utilizando la cronología. refiriéndose a lo real de un modo que les es propio. desde un punto de vista centralizado. la paleografía. se recrea la trayectoria de la vida en el planeta. constituían las narrativas de la Historia. Se percibe de este modo que la relación entre Museología e Historia nada tiene de sencillo y que su análisis puede incluso revestirse de algunos malos entendidos. Pero los museos se constituyen simultáneamente en la espacialidad y en la temporalidad. considero más relevantes aquéllas vinculadas con las siguientes categorías: 1. la diplomática -dispositivos reconocidos. que el Museo -ese instrumento enunciador de la cultura y de la experiencia humana.situación legitimada por un estatuto científico definido ya en el siglo XVII. desde su inicio. hasta hace poco. Constituidos con la preocupación de enunciar una ‘historia de la naturaleza’. como “ciencias auxiliares de la Historia”. dichos museos articulan narrativas a través de las cuales la vida evoluciona en el espacio según una perspectiva temporal. en muchos casos.y las Etnografías . Ambos se valen de una conciencia racional y temporal del mundo y se articulan por medio de la razón. Tanto el Museo como la Historia se constituyen por medio del discurso. Nada más natural. No es una cuestión que se agote con el abordaje de las exposiciones en los museos de Historia. la génesis de las culturas. Un movimiento similar se ha verificado en los museos de Historia Natural. En esos museos. ni con la musealización de sitios históricos. No es por azar que el discurso ‘museológico’ de la Modernidad se haya configurado basándose en dichas narrativas. de las más variadas . construyendo el discurso del Otro a partir de una mirada proyectada desde el centro. Aquí se pueden identificar movimientos de convergencia y divergencia. usando la palabra “como el cuerpo que significa”.

de diacronía y sincronía”. La suma de los puntos de tangencia de esos escenarios constituiría lo que Halbwachs denomina ‘memoria social’ – un proceso de articulación de los vestigios comunes a determinados grupos humanos. Estamos inmersos en tiempo integral en esta dinámica de trazos. funciona como un espacio de encuentro. intentar comprender cómo se articulan las temporalidades circulares (o cíclicas) de la tradición y la temporalidad lineal. al mundo interior que lo habita y a su relación con el mundo exterior. Sobre dicho proceso Nora comenta que lo que nos llega por medio de la manipulación de las huellas ya no es memoria porque es ‘historia’. la memoria social está impregnada de historicidad.1 – Memoria. Es importante recordar que. por lo tanto. especialmente en el ámbito de las narrativas que elaboran. Se podría afirmar. se debe tener en cuenta la emoción de que se reviste el lenguaje museológico. Pensar Historia y Museo implica. por lo tanto. Es esencial pensar de qué manera los museos representan la síntesis de dichas tendencias. Y que le quepa a cada uno buscar dentro de sí mismo los sentidos que se les puede otorgar. hecho que le posibilita impregnar de todas maneras los sentidos del receptor e incluso articular. elaborados por la narrativa histórica. tanto la Historia como la Museología. que aunque memoria e historia no sean lo mismo. A los museos hoy no les importa mayormente recrear el mundo a partir de un centro o de una idea previa. que caracteriza el modo ‘occidental’ (histórico) de pensar lo real. percibir cómo se articulan las evidencias entre sí o con los fragmentos documentales que las significan. que estaría en la base de los movimientos constitutivos de las identidades grupales. “una síntesis de estabilidad y cambio. de modo apasionado. el proceso de la memoria se inicia como un proceso individual. Va más allá: ¿cómo representa la Historia a los museos? ¿Cómo representan los Museos a la Historia? ¿Qué Historia representan? 1. ‘presentificarlas’ como lo que son: fragmentos de lo real. La cultura. en cada tiempo y en cada lugar. singulares y fascinantes. los movimientos de representación. El pasado se proyecta en el presente bajo la forma de representaciones mentales y sensoriales. por medio de mecanismos de cambio y de reproducción cultural. Asimismo. individual y socialmente. vestigios y percepciones que nos constituyen. de pasado y presente. En este . operan con relecturas de lo real a través de la memoria. sino presentar las cosas en multiplicidad. todos los actores del proceso comunicacional (proceso éste relegado a un segundo plano en la construcción historiográfica). Pero el tema no se agota en la relación entre historiografía y museografía. directamente vinculado al modo cómo el individuo se percibe a sí mismo. vectorial. contribuyendo a formar ‘escenarios’ donde el individuo se coloca como observador y/o como personaje. Este proceso se desarrolla mediante operaciones de presencia de los vestigios de hechos y fenómenos que permanecen en la memoria. ya decía Sahlins. y que las diferentes figuraciones de la Historia promovidas por los museos dependen intrínsecamente de las relaciones que cada museo establece con la memoria y con la Historia. donde se entrecruzan constantemente experiencias del pasado y del presente.formas. representación Aunque definitivamente social. Esta memoria ‘particular’ se define por medio del cruce de movimientos voluntarios e involuntarios de la percepción. evocación. También. Percibir el mundo en historicidad no significa percibirlo solamente bajo la mirada de la Historia o enunciarlo bajo el discurso de la Historia.

Ante todas estas alternativas cabe analizar qué percepción de los hechos y de los actores de la Historia propician los museos y qué narrativas establecen. desde el exterior. Pero ello no significa la cristalización del proceso cultural. los locales y los objetos funcionan como espacio escenográfico. bajo la forma de exposiciones. media en su formación desde el interior. develarán frente al observador su espectacular complejidad. Como todo acto de re-lectura de lo real. al conjunto creado por otros lenguajes se superpone un nuevo conjunto simbólico: ese híbrido al que denominamos ‘lenguaje museológico’. y aún un discurso sobre la Historia elaborado por los museos. constituirse como lenguaje museológico. sino el punto de llegada”. y muy frecuentemente. donde lo particular es asimilado en el interior de un concepto más general: “la representación objetiva no es el punto de partida para el proceso de formación del lenguaje. Por el contrario. No siempre los hechos y los fenómenos serán percibidos y explicados de la misma manera por observadores que utilizan diferentes sistemas simbólicos. En cuanto a la relación existente entre Museología e Historia. conceptos y percepciones del mundo ya establecidos.proceso. Ese problema se proyecta hacia el ámbito de los museos. como bien nos enseñan los análisis de la Gestalt. pero puede asimismo. objetos ya constituidos. analizar de cerca los modos y formas bajo los cuales dicho proceso es aprehendido por los museos. Se deben. “bajo la forma de experiencia. Lo mismo se da en la estructura lógica del discurso. En los museos. más propiedades y relaciones de lo que cualquier signo pudiera elegir y valorar”. presentando recreaciones de los hechos históricos o naturales en espacios de consagrado valor patrimonial. La apropiación de objetos depende siempre del ojo que los percibe. en experiencias que hacen . 1. Recordemos que toda percepción consciente de lo real tiene el carácter de un reconocimiento. muchas veces la incorporación de lo nuevo contribuye a justificar y reforzar valores. en este caso. a modos específicos de concebir y enganchar al mundo. Muchos museos tienden hoy a proyectarse más allá de las narrativas formales. cabría considerar qué modo de vinculación se está constituyendo. Este último se puede constituir bajo la forma de lenguaje académico y. Las palabras dirán siempre menos de lo que cada cosa significa. Los objetos (cosas materiales). siempre es arbitraria e histórica. Por lo tanto. se reconoce la innegable ventaja del lenguaje museológico: la fuerza simbólica de esos objetos como elementos de presencia.2 – Museo y narrativas de la Historia Sabemos que es imposible que el lenguaje represente todas las nociones que un objeto despierta en la mente y que ello genera una desproporción entre la palabra. entonces. sea ese ojo individual o colectivo. Toda reproducción de la cultura implica una alteración. caso por caso. Cuando se construye sobre objetos materiales musealizados. al hacerse presentes en el discurso. el signo y la cosa referida. presentando. la interpretación se constituye a partir de relaciones diferenciales existentes en el interior de un sistema simbólico dado (el recorte de lo real promovido por el movimiento interpretativo). y está relacionada a conceptos preexistentes. los visitantes son incorporados como actores. aunque estén situados en el mismo tiempo o en el mismo espacio. El lenguaje no nombra. Hay un discurso de la Museología sobre la Historia y un discurso de la Historia sobre los museos. En esas narrativas teatrales. En algunos casos. He aquí el problema del lenguaje y de la interpretación. será definido y tamizado por los límites de la articulación del lenguaje escrito o del habla. Instintivamente. relacionamos los objetos percibidos con conceptos y/o percepciones preexistentes en continuo movimiento.

tratado en distintos campos del conocimiento de modo casi obsesivo. donde todo parece estar mediado por las máquinas. La importancia dada a los museos en la actualidad se vincula a la idea de que ellos ofrecen una posibilidad de recrear. ¿Cómo hablar. los que han quedado al margen del proceso de globalización. cierto. Pero los museos son más que eso: son una poderosa ágora cultural. 2.tangibles e intangibles . buscando indicadores de su presencia como marca de la tradición. todo lo que deseamos es retornar a la esfera protegida y familiar de las normas y de la tradición. es la posibilidad de generar lo nuevo: nuevos discursos. Sabemos que los museos han estado siempre vinculados a la percepción de la identidad (o identidades. entonces. en un mundo donde nada más es seguro. se tiende a olvidar que las identidades representan. recrear el orden y el método por sobre la compleja tesitura de la realidad. como un valor permanente. en un proceso continuado. como podríamos hoy considerar). vagas e inestables”. aunque sólo sea por un breve momento. como resultado de una permanente reordenación de trazos. o esperado – y donde los lazos sociales se reconstituyen y re-significan.de puente entre distintas espacialidades o distintas temporalidades y ofrecen una fascinante sensación al colocarse en el lugar del Otro. de los que buscan redefinirse y reinventar su propia historia. desde el fondo mismo de su autenticidad. y por el otro. una instancia de aproximación entre los Diferentes. su desvelamiento. buscando comprenderla como movimiento pleno de individualidades. donde las identidades dejan de ser “frágiles. Y aunque se piense la identidad. calidoscopio polifacético de infinitos fragmentos . la suma de trazos y tendencias que caracteriza a cada individuo o grupo social. conjugando la nostalgia del pasado con la fugacidad de los desarrollos culturales del presente. como si hablar de un aspecto de lo real pudiera garantizar. su identidad. en el orden de la praxis se constituye siempre en proceso. en medio del caos y la iliquidez. más que la norma.de lo real. por un lado. efectos consecuentes de un proceso de globalización que nos deja a la deriva. desde las grandes decisiones globales a las relaciones familiares y de vecindad. en el campo teórico. debemos comprender la identidad más allá de la Historia. asimismo. El análisis sociológico nos demuestra que dicho interés se vincula al colapso del “Estado de bienestar social” y al vaciamiento de las instituciones democráticas. un mundo ordenado. movimiento poético o conjunto perceptual. En este ambiente. Y lo que importa aquí. ofreciendo una alternativa más viable para los males del mundo globalizado. La sociedad de hoy desarrolla un vigoroso y continuado debate público sobre el tema de la identidad. La política de identidades habla sobre todo en el lenguaje de los excluidos. Museo e Identidad Ofrecer al visitante la experiencia de ser el Otro es una perspectiva fascinante para la narrativa museológica. En su transcurso. “una convención socialmente necesaria” que permite derivar hacia el plano de la política el conjunto de percepciones individuales de lo que nos significa. asumiendo. por la proximidad. nuevas miradas sobre las identidades. donde el id de cada trazo que compone el conjunto se desvela en toda su significación. que (imaginamos) nos protegería de las incertidumbres y de los imponderables. de la relación entre museos e identidades? Aunque se necesite tratar el tema en historicidad. O sea. forma de arte. . O sea.

la “línea sutil que establece la diferencia entre la creación interpretativa y la manipulación ideológica”. Debemos. a cada movimiento de mediación. los límites éticos de la interpretación.1 – Patrimonio como instancia discursiva Por lo tanto. elaborado a imagen y semejanza del narrador. pero con fuerza simbólica (e ideológica) suficiente para definir ciertos procedimientos de validación y legitimación cultural. la especial responsabilidad de cuidar que las narrativas que enuncian se constituyan en la frontera entre la razón y la emoción. frecuentemente lo que se considera como ‘evidencias’ materiales o inmateriales de importancia histórica (que justificarían la atribución de un ‘valor patrimonial’ a ciertos objetos y/o conjuntos simbólicos). Me remito una vez más a Collomb. Lo que constituye la Historia es esa nueva realidad. adaptado. . pues. instaurada por el proceso narrativo: “A la realidad de los hechos se superpone así la interpretación narrativa. Como ya sabemos. o sea a los modos y formas bajo los cuales la Museología y la Historia se relacionan con el par conceptual patrimonio x identidad. El discurso ‘museológico’ resultante de operaciones interpretativo/narrativas específicamente constituidas para los museos será siempre. reconocer que esta nueva realidad. Museo y Patrimonio Pensar el tema de la identidad nos remite al patrimonio. no pasa de ser un conjunto de huellas arbitrariamente seleccionadas en nombre de una ‘comunidad imaginada’ – inexistente en el plano concreto. estará siempre impregnada por nuestro modo de ver las cosas. sobre los cuales se establecen discursos específicos. buscando un punto de equilibrio que pueda ser considerado ético. estos últimos tan corrientes en la Museología. en muchos casos. como cualquier otra forma de discurso. ya que todos los movimientos humanos sufren la influencia de las sensaciones y el afecto y que. que los recrea a partir de operaciones ideológicas definidas procurando. El discurso de la Historia resulta de operaciones mediáticas entre los hechos y la interpretación que de ellos hace el narrador. Incluye la creación de escenarios conceptuales y visuales (mise-en-scène). manipulado: lugares. se agregan a los hechos nuevas emociones. creada por la interpretación. sino entre la singularidad del deseo y su ocurrencia en el tiempo y el espacio”. en este proceso.. Todo puede ser reinventado. provocar ciertos efectos emocionales en el interlocutor. el patrimonio puede constituirse en el ámbito del discurso. tratar de identificar.. personajes y el mismo tiempo de la historia. por lo tanto. para quien la noción de patrimonio y las operaciones de patrimonialización de referencias son modos de institucionalizar la memoria y los lazos generacionales. Se puede así percibir al patrimonio bajo su verdadera faz: una construcción del imaginario. Todo puede tornarse efecto narrativo”. En esta metamorfosis de afectos. un valor atribuido a determinados fragmentos de lo real. En este proceso. sin correr el riesgo de ocultar o silenciar los hechos. tanto a los museólogos como a los historiadores. Esta es la tarea más difícil del proceso de interpretación. La articulación entre la memoria institucionalizada y los espacios y acontecimientos llamados ‘patrimoniales’ dependen de una articulación convincente de formas discursivas.3. 3. hechos. se percibe que “el dispositivo narrativo no opera entre historia y discurso. la imparcialidad absoluta no existe. cuidando que las operaciones interpretativas no presenten los hechos de modo totalmente distorsionado. Cabría así. Los Museos tienen.

El universo factual se ve así reducido a ‘slogans’ publicitarios. o se autoanula. como ya lo afirmamos anteriormente. abordando los hechos desde una perspectiva fenoménica o del ciudadano común como actor de la Historia. Aunque sea muy difícil presentar la Historia sin remitir a un tiempo pasado. 3. El uso de lenguajes correctos de comunicación es un dato fundamental para la práctica museológica.] al no dirigirse específicamente a nadie. el narrador anula al interlocutor. para construir sus discursos. contribuyendo a ‘constituir’ nacionalidades o legitimar discursos que privilegien una cierta visión ‘oficial’ de la Historia. Sabemos que son muchas las estrategias de reiteración y/o de anulación de la Historia. En trabajos anteriores he llamado la atención sobre el hecho de que los museos actuales buscan a menudo renovarse aproximándose a las formas discursivas utilizadas por la publicidad y por otros medios. No se puede olvidar que los museos son poderosos instrumentos mediáticos que se revelan en toda su plenitud cuando son utilizados siguiendo los criterios adecuados de la Museología. o por lo menos integrar el presente a sus narrativas. pero sin silenciar la voz de aquellos que construyen las interpretaciones. pero nada impide que dichos recortes se ofrezcan desde un abordaje plural y diversificado.Es esencial para los museos definir quién habla. los museos pueden ser usados como instrumentos de suspensión de la memoria colectiva. bajo su forma original. si les es posible. especialmente en lo que se refiere a los lenguajes de la exposición. contribuyendo a perpetuar en el inconsciente colectivo la idea de que la única relación posible entre memoria y museo es la que se establece cuando los hechos han dejado de existir. El resultado puede ser la excesiva valoración de un vocabulario y una manera discursiva que no siempre tienen que ver con las realidades y temporalidades del lenguaje de los museos. como ha ocurrido en algunos países en períodos recientes y/o ambivalentes de su historia nacional. En ciertos casos. El lenguaje museológico tiene tiempos y espacios definidos y toda creación discursiva debe adaptarse a las características y necesidades de cada museo. Es también importante especificar a quién se dirige el discurso pues. Pues tanto la Museología como la Historia. interpretaciones bastante discutibles. silenciando los acontecimientos. y verificar muy claramente los lugares desde donde operan los discursos. procurando el equilibrio.. sus propios afectos”. tanto desde el punto de vista científico como ético. “[. operando al margen de la Historia oficial para valorar las historias individuales o de los grupos minoritarios. los museos deben tratar de presentar los hechos. el patrimonio y las identidades puede llevar a los museos a legitimar ideologías o prácticas sociales específicas. evitando el uso de discursos maniqueístas.. El modo como se escenifica la nación. Al apropiarse de las evidencias históricas. los museos deben evitar proyectar los hechos de un modo parcial.2 – La instancia vivencial Los museos deben trabajar las evidencias de lo real bajo la forma de conjuntos abiertos que se articulan en permanente y continuada interacción. permitiendo al receptor tomar su lugar y agregar. actuar como oposición al discurso oficial.. e incluso a escenarios de temas folletinescos. promueven recortes en lo real.. a cada hecho narrado.ya consagrada . Nunca será demasiado evaluar críticamente los criterios bajo los cuales se da este uso. que lleven el interlocutor a percepciones equivocadas o muy distantes de los hechos. asimismo. Esta es la idea . Pueden.

Esta es la perspectiva que permite a los museos actuar verdaderamente como espacios de frontera. La relación entre Museología e Historia puede ser vista aquí de un modo más completo. es decir con las vivencias de lo real. Hablo de la fascinante paradoja de la práctica museológica: actuar simultáneamente sobre todos los tiempos y espacios posibles. no sólo en el orden del discurso. tradición y ruptura. puentes entre culturas y espejos multifacéticos de la experiencia humana donde todos puedan reconocerse. la memoria consagrada se articula con las prácticas cotidianas.en el campo museológico . No defiendo la perspectiva utópica de las comunidades ‘igualitarias’. Tampoco creo que la síntesis entre discurso y vivencia sea exclusiva de los ecomuseos. la memoria-síntesis (que se constituye en la frontera entre lo emergente y lo consagrado). donde cada individuo. percibiendo a la Historia no como retorno. Con esta forma de abordaje. para recrear. sino también en el ámbito de la práctica cotidiana: más en esencia y menos en apariencia. utilizando todos los lenguajes posibles. Cabe reiterar una vez más la importancia de esta forma de abordaje que permite hacer la síntesis entre temporalidad y espacialidad. tiene su significado y su lugar. propuesta por los primeros textos de la Nueva Museología -perspectiva ésta ya descartada por la misma experiencia de los museos comunitarios-.que fundamenta las teorías del Museo del Territorio y también de la Nueva Museología. sino como flujo. La Historia se construye como suma de múltiples recortes: el sentido no está del lado de los que hacen los escritos. Río de Janeiro. comprenderse y aprender un poco del arte de respetar al Diferente a través de sí mismos. marzo de 2006 . el escenario-síntesis (la historia oficial y las evidencias que permanecen al margen) y hacerlo a través del recorte. de modo especialísimo. lo ausente y lo presente). cada grupo. cada sociedad. posibilitando las mencionadas síntesis. tratando a cada referencia como un fractal. registrando todas las miradas posibles. sino que emerge de todos lados. el discurso-síntesis (lo dicho y lo no-dicho. y asimismo entre los procesos y los productos de la acción humana.