Está en la página 1de 74

SOCORRISMO ACUÁTICO

DEPARTAMENTO DE FAMILIA PROFESIONAL DE ACTIVIDADES FÍSICAS Y DEPORTIVAS I.E.S. FERNANDO DE LOS RÍOS - MÁLAGA

TEMA I.- INTRODUCCIÓN AL SALVAMENTO ACUÁTICO

El contenido del texto que se presenta a continuación se mueve en la línea de contribuir en el desarrollo del salvamento acuático. Intentaremos

dar a conocer

en

las siguientes páginas una serie

de

conocimientos y

técnicas que son precisos para la realización correcta de salvamentos en un medio diferente al habitual: el acuático.

Sería poco honrado por nuestra parte si no advirtiéramos que en estas páginas no se encontrará la solución a todos y cada uno de los problemas con los que nos podemos enfrentar en nuestra relación con este medio,

pueden

ser

tantos

y

tan variados

que incluirlos

en

un

texto sería

materialmente imposible. Tampoco pretendemos plantear recetas que se puedan aplicar siempre y de igual forma, ya que la diversidad de circunstancias hace imposible que existan accidentes totalmente idénticos a los que se puedan aplicar en todos los casos las mismas soluciones. Y, por supuesto,

no lograremos relatar todos los métodos posibles, todas las técnicas y

materiales

que existen

y

se

emplean en

el

salvamento acuático, seria

demasiado extenso para la intención de este texto. Por lo tanto, únicamente procuraremos dar a conocer una parcela de gran importancia en la vida de cualquier comunidad, transmitiendo algunos métodos, técnicas, materiales y también conocimientos y experiencias, para que sean conocidos, y utilizados si fuera preciso.

El medio acuático ha proporcionado al ser humano, durante toda su historia, alimento, riqueza, belleza y como consecuencia placer, alegría y felicidad. Pero también, en muchos casos le ha llevado a los accidentes y a la muerte.

Según

estadísticas

de

la

O.N.U.

(Curso

Internacional

para

Instructores de Salvamento Acuático, 1987), cada año mueren en el mundo 600.000 personas a causa de accidentes de transportes, 200.000 personas ahogadas (la mayor parte jóvenes) y 100.000 personas a causa de accidentes laborales.

Estas cifras estremecedoras, si las analizamos desde el punto de vista del salvamento y socorrismo, nos llevan a pensar en tres aspectos:

  • - 1º)

200.000 vidas

humanas,

entre

las

que

el

mayor porcentaje

corresponde a los jóvenes (a los que todavía les quedaba vivir

gran

parte

de

su

vida),

se

pierden al

año

por motivos

que

seguramente son evitables en su mayor parte.

 
  • - 2º) Mueren más personas ahogadas que por accidentes laborales,

cuando

no

es

necesario

comprobar que

se

dedica

un

tiempo

enormemente mayor al trabajo que al disfrute del medio acuático.

  • - 3º) La diferencia entre las muertes causadas por accidentes de transporte (tan numerosos y difíciles de evitar) y las que se

producen

por ahogamientos, no

es

tan significativa como

puede

parecer en principio

si

pensamos

en

la

elevadísima cifra de

personas que utilizan los muy variados medios de transporte y la

comparamos con el número de personas que se relacionan con el medio acuático.

Estos datos e ideas confirman, en general, la importancia capital de la misión, labor y preparación del salvamento y socorrismo acuático y, como no, en particular, de los que directamente lo realizan: los socorristas acuáticos. Una adecuada y completa formación de los técnicos en salvamento

acuático

se

hace

imprescindible

si

se

desea

reducir

las

cifras

tan

alarmantes antes mencionadas. En la actualidad, y de forma especial en España con su gran número de playas, pantanos y piscinas y con sus largos meses de verano, cuando el agua se ha convertido en uno de los principales atractivos del recreo y el ocio, cuando es utilizada por la mayor parte de las personas como medio de relajación en el tiempo libre y vacacional, es vital que existan personas preparadas y al día en las técnicas básicas de

salvamento

y

socorrismo

acuático

para

evitar

o

solucionar

satisfactoriamente los accidentes que puedan ocurrir.

1. EL SOCORRISTA ACUÁTICO

1.1. DEFINICIÓN.

Definir con exactitud lo que es y representa un socorrista acuático es una tarea difícil. Debido a los muy frecuentes tópicos que siempre le

han rodeado, es más fácil, con toda seguridad, decir lo que NO es un socorrista acuático. Así por ejemplo:

  • - NO es el deportista “cuadrado y musculoso” que se

pasea a la

orilla del mar o por el borde de la piscina.

  • - NO es el chico guapo y moreno, que se tumba a tomar el sol a esperar la llegada de su amigos/as.

  • - NO es le “listillo” de turno, que todo lo sabe y que siempre esta dispuesto a “meter la pata”.

  • - NO es la persona que desea únicamente ganar dinero por echar un “vistazo” al agua de vez en cuando.

NO

  • - es

el

“muchacho para

todo”,

que

por

la

mañana

hace

de

socorrista,

por

la

tarde

de

maquinista

y

por

la

noche

de

vigilante.

 
  • - NO es, en fin, “el que mucho nada y poco sabe” o “el que mucho sabe y poco nada”.

Desgraciadamente los casos anteriores son, a veces, reales, y mucho mas frecuentes de lo que nos gustaría, siendo la base de las opiniones que

gran parte de la gente posee sobre el socorrista acuático. En la mayoría de las ocasiones estas opiniones son infundadas; sin embargo en algunas, las menos, pero demenciales, son totalmente justificadas. Esta imagen negativa

y

falsa

conviene hacerla

desaparecer

y

esto

solo

es posible

con

el

esfuerzo, dedicación y trabajo de todos los socorristas acuáticos, sin excepción. Todos sabemos que cuando un socorrista tiene una buena actuación

y logra realizar un salvamento, se dice: “fulanito de tal es un buen socorrista, el otro día salvo a no sé quien”; sin embargo, si un socorrista

falla o si las condiciones en las que ha intentado realizar el salvamento

le han impedido alcanzar el éxito en el mismo, se oirá: “es que los

socorristas no tienen ni idea”, “no están preparados”.

Todo esto lleva a la necesidad de aclarar lo que SI es un socorrista acuático, cuya definición seria la siguiente:

“Persona que es capaz de realizar salvamentos o rescates en el medio

acuático y practicar los primeros auxilios a cualquier tipo de accidentado

o enfermo en el medio acuático o terrestre, basándose en sus conocimientos,

experiencias y cualidades físicas e intelectuales”.

Normalmente,

esta situación

va

acompañada de una titulación,

es

decir, el socorrista acuático que demuestra estar preparado en un curso

realizado al efecto

consigue un

titulo que le acredita

como tal;

sin

embargo, bajo nuestro punto de vista, y aunque parezca sin sentido en una sociedad como la nuestra donde todo se demuestra en base a titulaciones, puede ser un gran socorrista acuático aquel que no ha realizado ningún curso, ni ha obtenido titulo, pero que se ha preocupado por auto-formarse para conseguir serlo. Por supuesto, este caso es muy raro y lo lógico es

que el socorrista acuático se forme en un curso dedicado específicamente al tema y que le permite, al aprobar, obtener una titulación que le respalda legalmente.

1.2. LA PREPARACIÓN BASICA DEL SOCORRISTA ACUÁTICO.

La misión de un socorrista acuático es de una importancia vital y como es lógico, en algunos casos, de su actuación dependen vidas humanas, circunstancia que le obliga éticamente a mantener su nivel de preparación, tanto física como intelectual. El socorrista no es socorrista solo en el

momento de realizar

los exámenes

para

la obtención

del

titulo, se

es

socorrista siempre y como consecuencia se debe asumir la responsabilidad de

estar preparado.

Esta preparación se basa en los siguientes apartados:

  • A) Habilidad fundamental que debe controlar:

DOMINIO DEL MEDIO ACUÁTICO

  • B) Cualidades físicas que precisa: RESISTENCIA VELOCIDAD FUERZA COORDINACIÓN

  • C) Cualidades humanas que debe poseer:

VOLUNTAD Y SERVICIO DE ENTREGA A LOS DEMÁS SEGURIDAD EN SI MISMO

  CONOCIMIENTO Y ACEPTACION DE LAS PROPIAS CAPACIDADES

RESPONSABILIDAD

A)

Habilidad fundamental que debe controlar:

 

Dominio del medio acuático

 
 

Está

claro,

y

no necesita

respaldos explicativos, que controlar

perfectamente

las técnicas

de

natación

es

para

el

socorrista

la

base

primera de

todos

sus

conocimientos

y cualidades,

puesto

que

sin

ella

difícilmente podrá cumplir con su misión. El socorrista no solo debe saber nadar, sino que debe dominar la natación, ya que en la mayor parte de las ocasiones sus intervenciones sucederán en situaciones anormales (sobrecarga ante un remolque, mareas, corrientes, inmersiones mas o menos prolongadas, etc.).

B)

Cualidades físicas que precisa:

 

Resistencia

 
 

Para

el

socorrista

acuático

se

hacen

precisos

dos

tipos

de

resistencia:

 
  • 1. La resistencia prolongada.

 
  • 2. La resistencia media.

 

1.

La

resistencia prolongada, (resistencia aeróbica) es una capacidad

importantísima, ya que en muchos salvamentos se necesita cubrir distancias largas. Además, en ocasiones, se debe llevar a cabo la reanimación de la persona accidentada inmediatamente después de su rescate, lo que obliga a poseer una resistencia adecuada.

Entrenamiento para adquirirla:

Entrenamiento continuo: alto volumen de trabajo, sin interrupción y a baja intensidad. Por ejemplo: 1 x 2.000 m.

Entrenamiento alternativo: alto volumen de trabajo, pero variando la intensidad velocidad y las distancias o tiempos de trabajo. Por ejemplo: 1 x (3 x 200 a 3’30’’/10’’)/30’’ + 1 x (5 x 100 a 1’30’’/10’’)/30’’ + 1 x (6 x 50 a 45’’/5’’).

Entrenamiento interválico alto volumen de trabajo, pero con un número determinado de series y repeticiones sobre distancias y con intensidades apropiadas y con descanso corto entre aquellos (10 30 segundos). Por ejemplo: 2 x 10 x 100 a 1’40’’/10’’)/1’.

2. La resistencia media (resistencia anaeróbica láctica) es la capacidad que el socorrista utiliza mas frecuentemente para desempeñar su función, puesto que su actuación es, normalmente, de gran intensidad en distancias no muy largas. El buceo se encuentra entre las practicas en las que mayor incidencia tiene este tipo de resistencia.

Entrenamiento para adquirirla:

Entrenamiento interválico: volumen de trabajo no muy elevado, con

repeticiones que no excedan de los tres minutos a una intensidad

elevada y con descansos mas prolongados (1 ejemplo: 3 x (5 x 50 a 38-40’’/30’’)/2’.

2 minutos). Por

Velocidad

Esta capacidad es siempre fundamental, ya que cuanto más rápido es el rescate menos daños y lesiones sufrirá la persona accidentada.

Formas de entrenamiento natatorio para adquirir velocidad:

 

Interválico: poco

volumen de

trabajo, sobre distancias

cortas

 

(máximo 20-25 metros) a la máxima velocidad y con descanso total

entre

las

repeticiones.

Por

ejemplo:

2

x

(4

x

25

a

15-

18’’/30’’)/2’.

 
 

De velocidad asistida: natación con

aletas, gomas o

ayuda de

 

cualquier tipo que incremente la velocidad, en periodos de tiempo no prolongados (10-15 segundos). Por ejemplo: 3 x (5 x 25 a 13-

15’’/20’’ con aletas)/2’.

 
 

De

potencia contra

resistencia:

ofrecida por medio

de

gomas,

 

compañero u otros métodos, en periodos de tiempo no prolongados

(10-15

segundos).

Por ejemplo:

3

x

(3

x

20

a

15’’/30’’

vestidos)/2’.

 

Fuerza

 

Esta

cualidad

permitirá

al

socorrista

 

acuático

desarrollar

normalmente muchas de las acciones que se ve obligado a realizar ante un

salvamento,

desde

lanzamientos

diversos

(balón,

 

salvavidas),

 

hasta

arrastrar y

empujar (embarcaciones, objetos), pasando por cargar pesos

(personas a la que se socorre).

Entrenamiento para adquirirla:

Ejercicios con autocarga.

Ejercicios con carga del compañero.

Ejercicios de pesas.

Ejercicios de lanzamientos diversos con balón medicinal o similar.

Ejercicios

contra resistencia

compañero, etc.).

(poleas, gomas,

oposición del

Coordinación

En el socorrista es necesario un elevado nivel de coordinación, ya que constantemente la precisará para el desempeño de todas las técnicas que utiliza en su actividad. Las técnicas de natación y de salvamento acuático requieren altos índices de coordinación dinámica general, puesto que las acciones de brazos y piernas suelen ser de bastante complejidad y deben ser coordinadas con la respiración. Por otra parte, una de las técnicas que debe dominar el socorrista en mayor medida, la patada de braza, es la que implica una mayor y más completa sincronización de los movimientos.

Entrenamiento para adquirirla:

Ejercicios variados en los que intervengan simultáneamente brazos y piernas.

Todo tipo de deportes, principalmente los de equipo.

Estas cualidades a las que hacemos referencia no se dan por separado, es inviable la aparición de cada una de forma individual; en realidad, cada vez que se practica un ejercicio o se ejecuta un movimiento o técnica deportiva, en función del tiempo de acción y de otros factores como la resistencia a vencer, lo que sucede es que:

  • - Se precisa de un determinado grado de fuerza.

  • - Se ejecuta con una determinada velocidad.

  • - En la acción se ve implicado un determinado nivel de coordinación.

-

Y

todo

ello

orgánica.

precisa de

un determinado índice

de resistencia

Concluyendo, podríamos decir que es totalmente precisa una adecuada preparación, obtenida en base a un entrenamiento continuado, variado y adaptado al socorrista acuático.

C) Cualidades humanas que debe poseer:

Este

grupo

de

cualidades,

de

tipo

mas

subjetivo y relacionadas

estrechamente con factores psicológicos, nunca pueden ser demostradas en

circunstancias

normales,

al

menos

en

lo

que

se

refiere al salvamento

acuático. Salvo en situaciones reales, estas cualidades no se manifiestan completamente. En principio, todo el mundo puede ser socorrista acuático y manifestar, incluso, su capacidad para serlo, pero no todo el mundo posee las cualidades humanas necesarias para llevar adecuadamente el trabajo que le corresponde.

De poco o nada sirven las cualidades físicas y las habilidades que posee una persona si sus cualidades humanas o su personalidad le fallan; está claro que aquellas solo llegaran a aplicarse si estas se tienen y se manifiestan.

Las cualidades

humanas no

son

fácilmente adquiribles, como puede

suceder con las físicas o las habilidades. Las cualidades humanas se poseen o no se poseen, pero no es el entrenamiento el que las desarrolla, sino otra serie de factores mas complicados relacionados con el desarrollo y aprendizaje de la persona, con su educación y cultura, con su evolución personal, individual y colectiva.

Estas cualidades a las que nos referimos son las siguientes:

  • - VOLUNTAD Y SERVICIO DE ENTREGA A LOS DEMAS, que el socorrista deberá demostrar en cada uno de los salvamentos que realice.

  • - SEGURIDAD EN SI MISMO, como cualidad psicológica imprescindible para el socorrista, puesto que siempre serán sus decisiones las que influyan, de

manera positiva o negativa, en la realización de cualquier salvamento. El éxito, en muchos casos, de un salvamento depende de la seguridad manifestada por el socorrista, de la rápida toma de decisión, en la que las vacilaciones y los temores no deben tener presencia.

  • - CONOCIMIENTO Y ACEPTACION DE LAS PROPIAS CAPACIDADES Y, POR LO TANTO, DE SUS LIMITACIONES, ya que serán ellas las que influyan directamente en sus acciones. Este limitaciones

es,

auto-conocimiento y aceptación de

uno

de

los

capacidades y

quizás,

aspectos más importantes para

cualquier persona; en el socorrista con mayor motivo si tenemos en cuenta que en ocasiones de este factor dependerá el rescate de la vida de una persona, y en algunos casos, la conservación de su propia vida.

  • - RESPONSABILIDAD, en lo que se refiere a la seriedad y profesionalidad en el desempeño del trabajo que debe realizar. Bajo nuestro punto de vista, la

responsabilidad

es

una

cualidad

que

debería

distinguir

permanentemente al socorrista, en todas sus acciones como tal, ya sean en el entorno laboral o fuera de él a nivel privado.

Si a todas estas cualidades que hemos mencionado, la persona en cuestión añade a su trabajo algo de IMAGINACION Y CREATIVIDAD tendremos al socorrista ideal. Aunque puedan parecer algo sin excesiva importancia o sin una relación directa con el salvamento acuático, tanto imaginación como creatividad son fundamentales cuando llega la ocasión de intervenir en un rescate o atender a un accidentado y decidir de forma inmediata que hacer y como hacerlo.

2. PRINCIPIOS GENERALES DEL SOCORRISMO ACUATICO.

Si se deseara establecer unos principios generales que deberían ser tenidos en cuenta por todo el mundo en el tema concreto del Salvamento y Socorrismo Acuático, nos inclinaríamos por plantear los siguientes:

  • - Prevención.

  • - Vigilancia.

  • - Control.

  • - Presteza.

  • - Diagnóstico y actuación.

Prevención

Si deseamos “prevenir mejor que curar” deberíamos poner en práctica los ocho consejos que a continuación se detallan, elaborados teniendo en cuenta las causas mas frecuentes de ahogamientos. Y si deseamos que estos consejos sean puestos en práctica debemos lograr que sean conocidos por todos aquellos que hacen uso del medio acuático. Las formas para lograr esto pueden ser diversas, pero las mas corriente es la de colocarlos en un cartel o tablón en el lugar o lugares más visibles de la zona de baño o en aquellos sitios por donde se deba pasar a la fuerza para acceder a aquella. Quizás lo más eficaz fuera comunicarlos a la población a través de campañas publicitarias, pero esto depende de decisiones políticas y de inversiones económicas que todavía no se prodigan lo suficiente. Estos 8 consejos son:

1º)

Asegúrate de que conoces la zona donde te vas a bañar: profundidad de las aguas, como están los fondos, el oleaje, las corrientes, etc. En espacios naturales desconocidos infórmate previamente.

2º)

En el caso de no saber nadar no te bañes solo, pide al socorrista que te vigile y no te alejes de la orilla. Muévete siempre paralelo a ella.

3º) Respeta las normas establecidas y las indicaciones de los socorristas. Como regla general:

-

En las piscinas no empujes a los demás, no saltes sin asegurarte antes de que no haya nadie, no corras por el borde, no hundas en el agua a los demás y cumple las normas de higiene.

- En la playa no te alejes de la orilla, no bucees en fondos desconocidos, ten cuidado con las cuevas, las redes y las algas, procura bañarte en zonas vigiladas y controla las mareas.

4º)

Procura mojarte antes de entrar en el agua y acostumbra tu cuerpo a la nueva temperatura de forma progresiva. Si sientes mucho frío sal del agua inmediatamente.

5º)

Respeta las horas de digestión si no estas acostumbrado a bañarte después de comer. En cualquier caso entra al agua poco a poco. Es peor el cambio de temperatura brusco que el hecho de haber comido antes. De todas formas evita las comidas copiosas antes del baño.

6º)

Vigila de cerca de los niños pequeños, no hace falta mucho agua para que se ahoguen y no conocen el peligro.

7º)

Si ves a alguien en peligro actúa con inteligencia: pide ayuda al socorrista y si no hubiera nadie mejor preparado que tu, analiza tus propias posibilidades y los medios a tu alcance antes de lanzarte al agua. Siempre es mejor un ahogado que dos.

8º)

Si estás en peligro conserva la calma; un cuerpo relajado y con aire en los pulmones flota lo suficiente como para mantener boca y nariz fuera del agua, pide ayuda y confía en aquellos que van a ayudarte.

Aunque ya ha sido apuntado en el consejo 3º, conviene profundizar en un tema de gran importancia en la prevención, como es el de la delimitación

de las zonas de baño. En una piscina este aspecto puede que no sea de gran interés, aunque en ocasiones si existen zonas en las que se prohibe el baño, como son las de saltos. Sin embargo en playas, y en algunos casos en

ríos,

lagos

y pantanos,

es

imprescindible

delimitar zonas

de

baño,

señalando con claridad aquellas en las que existe un peligro de cualquier

naturaleza, como pueden ser corrientes, rocas, remolinos, etc.

Vigilancia

La vigilancia es, en cierta forma, uno de los aspectos básicos de la prevención, puesto que si se realiza correctamente conseguirá en mayor

medida evitar

accidentes, y,

intervenir en ellos.

por tanto,

no

será

necesario

tener

que

El cómo se realiza esta vigilancia depende del lugar en el que nos encontremos, pero en general se pueden establecer los siguientes criterios:

  • - Que abarque la mayor zona posible de baño (silla o plataforma elevada, sin obstáculos que impidan ver, etc.)

  • - Que se realice con el mayor numero de medios auxiliares posible (prismáticos, walki-talki, silbato, campana, etc.)

  • - Que se realice desde una zona en la que se tenga fácil acceso al lugar de baño o, en su caso, a los medios que se puedan utilizar para acercarse hacia el accidentado (embarcación en el mar).

  • - Que se realice en condiciones óptimas para el socorrista, sin perjuicio para su salud (sombrillas, sillas estables, etc.) (Fig. 2).

Control

El

control del socorrista acuático

sobre

el

salvamento debe ser

completo. Un buen socorrista no puede permitir que sean las circunstancias las que le dominen a él, sino que, al contrario, debería controlar, desde el principio al final de su intervención, todo aquello que puede influir en el salvamento que esta llevando a cabo. En este sentido, se han de tener en cuenta, una vez mas, las cualidades personales que se mencionaban en el apartado del Socorrista Acuático y también los contenidos que se imparten en la asignatura de Psicología.

Como norma general, este control se hace patente cuando se conserva la serenidad y la tranquilidad, pero actuando con rapidez y, sobre todo, con eficacia. Siempre se ha de tener presente que no es mejor socorrista aquel que arriesga su vida innecesaria e inútilmente; si el socorrista pone en juego su propia vida por falta de preparación o de reflexión, la esta arriesgando innecesariamente y también arriesga la vida de la persona que se está ahogando, ya que si a él le ocurre algo, no logrará salvar a nadie. El mejor socorrista, por lo tanto, es aquel que tiene éxito en su empresa:

el salvamento o rescate, demostrando sus habilidades, sus conocimientos, su experiencia y su preparación.

Presteza

La rapidez en las decisiones y en las acciones es siempre una de las principales características de un buen salvamento o de unos buenos primeros auxilios. Pero cuando se habla de presteza o de rapidez no nos referimos a precipitación, nerviosismo y realizar las cosas sin pensar; nos estamos refiriendo a la prontitud y brevedad en nuestras acciones, ejecutándolas siempre correcta y eficazmente, con habilidad y sin el menor riesgo para aquellas personas a las que se socorre.

Si se cumple este principio, lograremos muchas veces adelantarnos a

la

muerte, que,

en

determinadas circunstancias

(como pueden

ser

los

accidentes en el agua), lleva “ritmo de velocidad”.

 

Diagnóstico y actuación

 
 

Este

principio está suficientemente claro como

para

que

no

sea

necesario profundizar en él. Un correcto diagnóstico de lo que sucede y una

actuación

consecuente

con

éste

posibilitará

un

resultado

 

final

satisfactorio. Hemos de tener en cuenta que no se trata únicamente de resolver la causa del accidente (por ejemplo sacando del agua a la persona que se está ahogando), sino que se debe atender a la persona que lo ha sufrido, diagnosticando su estado y actuando convenientemente en función

del mismo.

Pero

este

tema

ya

se

trata

en

la

asignatura de Primeros

Auxilios.

TEMA

II.-

SECUENCIA

DE

ACTUACION

EN

EL

SALVAMENTO ACUATICO Y SU ORGANIZACIÓN

1. SECUENCIA DE ACTUACION EN EL SALVAMENTO ACUATICO

En

todo

tipo

de

actuación existe

una

secuencia, mas

o

menos

prolongada, pero inevitable. Desde la percepción de un problema determinado hasta su resolución, se dan una serie de pasos que es preciso estudiar con

detalle, puesto que la mayor parte de las veces el resultado final depende de ellos; de ahí que lograr realizarlos adecuadamente será la condición indispensable para alcanzar el éxito perseguido.

En el caso del salvamento acuático, las afirmaciones anteriores no solo son ciertas, sino importantísimas, ya que lo que esta en juego la mayor parte de las veces son vidas humanas. Las fases que a continuación se explican no deben suceder en un espacio de tiempo prolongado, pero es

fundamental

tenerlas

en

cuenta

si

se

desea realizar correctamente el

salvamento:

  • - Percepción del problema

  • - Análisis de la situación

  • - Toma de decisión

  • - Ejecución de las acciones elegidas para la resolución del problema

  • - Evaluación final del salvamento

Evidentemente estas fases

han

de

llevarse

a

cabo

de

una

forma

inmediata, exceptuando la evaluación final, sin que entre una y otra exista excesivo tiempo, pero no por ello olvidando que es preciso conservar la

calma y hacer las cosas lo mejor posible.

Percepción del problema

Esta fase es siempre la primera en darse y, quizás, por eso es la más importante. Depende de los sentidos, vista y oído principalmente, y permite al socorrista acuático conocer la situación y sus circunstancias. Por lo tanto, requiere una atención especial por parte del socorrista, es decir,

este

debe estar constantemente pendiente de

todo

lo

que sucede

a

su

alrededor, principalmente de lo que se refiere al agua.

En la percepción del problema intervienen como elementos esenciales:

  • - La amplitud visual: capacidad de observar un espacio determinado, bajo el que debería estar la zona a vigilar. En este sentido conviene que las condiciones en las que el socorrista trabaje sean lo mejor posible,

teniendo

en

cuenta

alguno

de

los criterios

establecidos

para

la

vigilancia en el tema anterior, por ejemplo observando lo que sucede en

el agua desde un lugar elevado (silla de vigilancia), prismáticos

si

fuera necesario y ausencia de obstáculos que le impidan una correcta

visión de la zona vigilada.

  • - La

valoración óptico-motora: cálculos mentales de espacio, tiempo,

velocidad y trayectorias, que pueden permitir conocer a que distancia se encuentra la persona con problemas, el tiempo que se tardara en llegar a ella, la trayectoria que se debe seguir y la velocidad que es precisa para realizar adecuadamente el salvamento.

  • - La agudeza visual: capacidad de dirigir la atención al punto exacto que interesa, que es, lógicamente, en el que se encuentra la persona con problemas.

  • - La percepción del movimiento: el que se esta produciendo por la persona con problemas y cualquier otro que exista a su alrededor e influya en el salvamento.

  • - La calidad perceptiva: que puede lograr que la percepción se convierta en anticipación, de forma que, ante la interpretación de movimientos, señales o circunstancias, se conozca de antemano lo que va a suceder y, como consecuencia, se actúe antes o se evite el problema.

Análisis de la situación

En esta fase se examina y contrasta todo lo que esta sucediendo, por lo que interviene la memoria, los conocimientos y la experiencia. Analizar

una situación concreta

es

un

proceso mental

que

no

implica excesiva

complicación, normalmente se realiza sin necesidad de implicar una voluntad determinada en ello, es mas bien algo que surge de forma espontánea tras la

percepción de

cualquier

problema

o situación,

y

de

ahí

que

sea

tan

importante la amplitud de nuestros conocimientos y experiencias, para que

con ayuda de nuestra memoria sean utilizados convenientemente.

El análisis de la situación ayudara a una toma de decisión apropiada

a cada circunstancia

y actuación correspondiente.

momento

y

será

fundamental para

facilitar la

Toma de decisión

Es un paso que siempre se da en función de las dos fases anteriores y

no necesita para

sin

el

existe

la

resolver

posibilidad de efectuar

la

acción

física

que

se

el

problema.

Es

decir, para realizar cualquier

acción física o mental, hay que decidir primero hacerla y como hacerla. Tomar decisiones es una capacidad especial y de una importancia vital en el salvamento acuático, pero es preciso que se tomen siempre con acierto y rapidez, factores de los que depende, en todas las ocasiones, el éxito de nuestra actuación y, muchas veces, la vida de las personas a las que vamos a socorrer. (Fig. 3).

Ejecución de las acciones elegidas para la resolución del problema

Este

es

el

paso

práctico,

el

que

va

a permitir

físicamente el

salvamento.

En

esta

fase

se

dan

una

serie

de

acciones enlazadas que

conviene conocer en profundidad (por lo que se trataran en otros temas) y

que son las siguientes:

  • - Entrada al agua. Con la que se inicia, lógicamente, toda acción de salvamento.

  • - Aproximación. Esta acción se efectúa siempre de la forma más rápida

posible, utilizando para

ello

los

medios

de

los

que

se disponga

(embarcación, tabla de windsurf, arnés, aletas, etc.), siempre que sean apropiados en función de las circunstancias del caso. Si se realiza a nado, se pensara en practicar el estilo que mejor domine el socorrista y que le permita mayor velocidad y economía en su esfuerzo. Conviene que durante la fase de aproximación el socorrista no pierda de vista al accidentado al que va a rescatar ni un momento, por si sucede algún tipo de acontecimiento especial que sea significativo para el futuro del salvamento, como puede ser una perdida de conocimiento, el hundimiento en el agua, la aparición de un estado de histerismo o pánico, etc. El no tener en cuenta este último aspecto puede hacer fracasar el salvamento o retrasarlo innecesariamente.

  • - Control. Referido al que se debe efectuar sobre la persona a la que se va a socorrer.

-

Método

de

remolque.

Una

vez

que

se

ha

controlado

a

la

persona

accidentada, se aplica uno de los denominados métodos de remolque o sistemas que se utilizan para transportar al accidentado en el agua, desde ella a un lugar seguro.

  • - Extracción del agua. Acción con la que finaliza la parte acuática de

todo salvamento y que, en contra de la opinión de muchos, no debe ser

realizada

de cualquier

forma

y

“a

lo

loco”,

sino

con seguridad

y

sencillez, en función de las circunstancias con las que se encuentre el socorrista.

  • - Diagnóstico y aplicación de los primeros auxilios. El ultimo paso, y antes del traslado del accidentado a un centro hospitalario, si fuera preciso, es diagnosticar el estado en el que se encuentra y en función de él aplicarle los primeros auxilios que sean convenientes. Este es un tema de gran importancia que se tratara específicamente en la asignatura de Primeros Auxilios. (Fig. 4).

- Método de remolque . Una vez que se ha controlado a la persona accidentada, se

En todos los casos, y siempre que sea posible, se intentará hablar continuamente con el accidentado, antes, durante y después del rescate, ya que, en muchos casos, el salvamento se ve facilitado si se logra una comunicación con él y se le tranquiliza convenientemente.

Evaluación final del salvamento

Finalizado

el

salvamento y

cuando

el

socorrista se encuentra

ya

tranquilo y descansado, es el momento de evaluar todo el proceso que se ha llevado a cabo para realizar aquél. Un técnico en salvamento acuático responsable y con ánimo de mejorar día a día, no debe olvidarse de esta fase, sino que intentará recapacitar sobre su actuación para corregir en el futuro las posibles deficiencias que ha observado o reforzar los aciertos que ha tenido. El aprender de los propios errores es uno de los sistemas que desde siempre ha utilizado el ser humano y el avanzar teniendo en cuenta los éxitos obtenidos es la base del progreso.

2. ORGANIZACIÓN DEL SALVAMENTO ACUÁTICO

El primer paso para determinar si existe o no una organización del salvamento acuático es comprobar si se dan todas las medidas preventivas necesarias para evitar al máximo cualquier tipo de accidente en el agua. Por lo tanto, cualquier organización en este sentido debe atender las medidas ya descritas en el apartado de prevención y vigilancia del tema I.

Ahora

bien,

un

salvamento acuático

no

termina cuando

la persona

accidentada en el agua ha sido remolcada fuera de la misma, finaliza en el momento en que esta persona esta fuera de peligro. Por este motivo es muy importante que la actuación del socorrista no se reduzca a sacar gente del agua, este motivo es muy importante que la actuación del socorrista no se reduzca a sacar gente del agua, sino que ayude en una organización total del salvamento. Por supuesto, este aspecto no depende de él directamente,

pero si puede ser parte activa para intentar que se lleve a efecto.

La organización

del salvamento

corresponde a

las personas

o

instituciones propietarias del lugar en el que la gente acude a bañarse, y están obligadas a que dicha organización sea lo mas completa y eficaz posible. Un modelo que nos parece totalmente valido y que puede ponerse en práctica con facilidad es el que se aplica en diversos países, entre ellos Bulgaria (Curso Internacional para Instructores de Salvamento Acuático, 1987), denominado CADENA DE SALVAMENTO.

En este país, en base al análisis sobre los accidentes acuáticos que

se

padecían, se

decidió

crear

la “Cadena

de Salvamento”,

en

la

que

intervendrían cuatro eslabones, enlazados entre sí y en los que cada uno debe asegurar el éxito del siguiente. Estos eslabones son:

 

1º.

Puesto

de Salvamento.

Es

el

encargado de

la

evacuación del

accidentado a la estación de reanimación. Su actuación no debe sobrepasar

un

minuto.

Es

responsabilidad

directa

de

los

técnicos en

salvamento

acuático.

 

2º. Estación de reanimación. Es la encargada de la realización del RCP (reanimación cardio-pulmonar). Su actuación no debe sobrepasar cinco minutos. En ella ya puede intervenir un medico o especialista.

3º. Transporte.

Es

el

encargado del traslado

del

accidentado al

centro sanitario. Su actuación no debe sobrepasar los 20-30 minutos. Por

supuesto, contando con la debida asistencia y atención durante el traslado.

de

un experto

4º. Centro sanitario. Es el encargado de atender al accidentado según sus necesidades y con equipos humanos y materiales más completos. (Fig. 5).

En la cadena se comprobó que los accidentes graves no llegaban al tercer eslabón, por lo que se pensó en introducir un anestesista en las primeras posiciones del salvamento, es decir en los puestos de reanimación, con equipamiento, radio, etc. Este anestesista llega generalmente antes de transcurridos cinco minutos al lugar del suceso, recibiendo el accidentado

ayuda cualificada, y en función de su estado explicando y solicitando lo que este precisa para su atención.

Con la puesta en acción de esta cadena de salvamento se consiguió la siguiente evolución en las estadísticas:

  • - 1963

(sin

cadena

de

salvamento):

Una persona

salvada

por

cada

8.8

ahogados.

 
  • - 1964 (comienza la cadena de salvamento): Una persona salvada por cada

-

1.05 ahogados.

1975

(11

años

después

de

la

puesta

en

marcha

de

la

cadena

de

salvamento): Una persona salvada por cada 0.16 ahogados.

  • - En la actualidad: Continúan los mismos niveles que en 1975 (se cree que son casos inevitables).

En

veintidós años

en

Bulgaria han

sido

salvadas

más

de

25.000

personas. Hemos de tener en cuenta que este país no posee un gran índice

turístico y, sin embargo, se encuentra preparado para solucionar este tipo de accidentes. Por el contrario, España, que puede ser uno de los países con mayor turismo del mundo, precisamente por sus playas, no tiene nada parecido, encargándose de la vigilancia de playas voluntarios de la Cruz

Roja

o socorristas

contratados por

los Ayuntamientos,

pero

sin

una

legislación que controle el tema. Además, la formación de los socorristas acuáticos se realiza con cursillos en los que se carece del tiempo y de los materiales suficientes.

Tipos de ahogamiento:

Activo (el ahogado lucha con el agua). Se produce por:

  • - No saber nadar

  • - Cansancio

  • - Quedar atrapado en una corriente

  • - Miedo

Pasivo (el ahogado se hunde, lo que aumenta la dificultad). Se produce por:

  • - Pérdida de conocimiento

  • - Fallo cardiaco

  • - Calambre violento

  • - Parálisis por miedo

  • - Hidrocución

  • - Niño pequeño

Causas que producen ahogamiento:

No sabiendo nadar: caer donde no se hace pie, caer de una embarcación, caer en un hoyo, imprudencia, fallo cardiaco.

Sabiendo

nadar:

calambre, cansancio,

pérdida

de

conocimiento, ser

arrastrado por una corriente, fallo cardiaco, miedo, imprudencia.

Tipos de ahogados

Ahogados blancos (no hay agua en los pulmones, no respira al hundirse):

  • - Suelen ser ahogados pasivos

  • - Suelen estar inconscientes

  • - Tiempo de recuperación mayor que el ahogado azul

Ahogados azules (cianóticos):

  • - Pueden ser activos o pasivos

  • - Tiempo de recuperación menor que los blancos, de 3-4 minutos.

Los ahogados salen a flote por los gases de putrefacción.

Formas de realizar un rescate acuático

  • - Rescate en seco

  • - Rescate vadeando

  • - Rescate a nado (como último recurso)

  • - Rescate con embarcación o equipo

Rescate en seco: evitar el cuerpo a cuerpo con la víctima, es un rescate fácil que casi todo el mundo lo puede realizar con un poco de sentido común. Rescate en el que nos colocamos en el borde con nuestro cuerpo dentro del borde. Podemos utilizar ayudas e imaginación, por ejemplo, cosas que prolonguen nuestro cuerpo, roscos salvavidas, cuerdas, cosas que floten

Rescate vadeando: tiene mayor dificultad que en seco (se puede andar a través del agua). Conviene irnos echando un poco hacia atrás una vez que hemos cogido a la víctima (la víctima no se coloca entre la orilla y el socorrista). Conviene no levantar mucho los pies del suelo, es mejor irlos deslizando (por el tema de las corrientes)

Rescate a nado: (sólo personas que sean socorristas) siempre implica un peligro para la vida del socorrista. Sólo en casos imprescindibles. Debemos siempre tener en cuenta: la entrada en el agua, la aproximación, el control, el transporte, la extracción del agua y la aplicación de los primeros auxilios.

TEMA III.- FORMAS DE ENTRADA AL AGUA ANTE EL SALVAMENTO

Con la entrada al agua es como comienza cualquier actividad que se vaya a realizar en la misma, decir esto es de “perogrullo”, pero el tema es de gran interés si lo que se plantea es un salvamento acuático.

Es cierto que para la recreación, la forma de entrar al agua puede significar una diversión mas, un juego de gran interés y éxito; y no es menos cierto que para el salvamento acuático la forma de entrar al agua es vital para lograr el objetivo deseado, que no es otro que el rescatar a una persona en peligro.

Si

con

la

natación

competitiva la

forma

de

entrar

al

agua

es

importante, ya que es la que permite una mayor rapidez en la puesta en acción del nadador y contribuye directamente a que la distancia en cuestión se nade en el menor tiempo posible, y por lo tanto se obtenga un mejor rendimiento en marca o tiempo; en el salvamento acuático la forma de entrar al agua no busca únicamente la velocidad o el restar tiempo, sino que

pretende un rendimiento concreto y vital: contribuir de la mejor manera posible a que el salvamento tenga éxito.

Por

lo

tanto,

en

el

salvamento

acuático

la

entrada en

el

agua

consiste,

básicamente,

en

una puesta

en

acción

que

va

a permitir

al

socorrista acercarse a la persona con problemas para rescatarle en las

mejores condiciones.

Existen diferentes formas de entrar al agua, y el socorrista debe conocerlas todas, puesto que aplicara la mas adecuada en cada caso.

1. FACTORES A TENER EN CUENTA PARA ELEGIR LA FORMA DE ENTRAR AL AGUA.

  • a) Circunstancias del entorno, entre las que se encuentran:

Altura desde el lugar en el que se encuentra el socorrista hasta el agua.

Condiciones del agua:

  • - Temperatura (no debería ser la misma forma de lanzarse al agua en zonas de agua muy fría que en zonas de agua templada).

  • - Profundidad (puesto que no es lo mismo lanzarse en lugares con gran profundidad que en zonas poco profundas).

  • - Claridad (ya que en casos de agua turbia el socorrista no puede conocer la profundidad).

  • - Turbulencias (que pueden dificultar algún tipo de entrada).

Como regla general, si no se conoce la profundidad o el estado del

agua no permite comprobarla, el socorrista deberá deslizándose evitando cualquier peligro.

entrar

al

agua

  • b) Circunstancias en las que se encuentra el socorrista:

    • - Si lleva o no material de salvamento.

    • - Si lleva o no equipo como aletas o material de buceo.

  • c) El estado del accidentado, que será la referencia principal, puesto que determinará si se debe o no llevar material de salvamento, si la acción de entrar al agua debe o no ser inmediata, etc.

  • La

    regla principal para

    toda

    entrada al

    agua

    socorrista cuando pretende realizar un salvamento es:

    por

    parte

    de

    un

    PRECAUCIÓN, para

    evitar al máximo cualquier tipo de accidente que dificulte o impida la realización del salvamento.

    • 2. OBJETIVOS DE UNA CORRECTA ENTRADA AL AGUA

      • - Rápida entrada al agua y puesta en acción inmediata para el acercamiento al accidentado.

      • - Facilitar la seguridad del socorrista, en función de las circunstancias que la dificulten, y la del accidentado si este se encuentra próximo.

      • - Asegurar el control del cuerpo en la fase aérea y en el momento del contacto con el agua, lo que impide cualquier imprevisto.

    Estos objetivos están estrechamente vinculados y no puede plantearse uno sin otro.

    • 3. FORMAS DE ENTRAR AL AGUA

    En general, se pueden establecer tres grupos:

    • - SIN MATERIAL AUXILIAR

    • - CON MATERIAL AUXILIAR

    • - CON MATERIAL DE SALVAMENTO

    3.1. ENTRADA AL AGUA SIN MATERIAL AUXILIAR:

    Existen diferentes formas, que pueden resumirse en las siguientes:

    • 1. En pie. Puede realizarse de dos formas:

    a) Con el cuerpo completamente extendido y los brazos extendidos pegados

    al mismo o por encima de la cabeza, o bien con los brazos flexionados y pegados al cuerpo, con una mano en el hombro y la otra protegiendo

    la

    nariz

    (para evitar

    la

    entrada brusca

    respiratorias)

    y

    realizando la

    entrada

    lo

    de

    agua

    en

    las

    vías

    más vertical posible,

    evitando de esta forma un golpe brusco con el agua. Apropiada para realizar saltos desde alturas elevadas (3 m. o

    más), en lugares de gran profundidad (3 m. o más). Permite:

    • - Protección casi completa

    • - Control absoluto del cuerpo en el aire

    • - Adquirir profundidad rápidamente

    Si

    no

    se

    deseara adquirir

    profundidad se

    deben

    abrir

    los

    brazos inmediatamente, una vez dentro del agua.

    La regla principal para toda entrada al agua socorrista cuando pretende realizar un salvamento es: por
    • b) Con brazos y piernas abiertos.

    Apropiada para

    realizar saltos

    en

    los

    que

    el

    borde esté

    próximo al agua y en lugares de poca profundidad. Permite:

    • - Evitar un excesivo hundimiento del cuerpo.

    • - Recoger de forma inmediata al accidentado si éste se halla próximo.

    b) Con brazos y piernas abiertos. Apropiada para realizar saltos en los que el borde esté

    2. De cabeza (aunque sería más correcto denominarla de manos, puesto que siempre son estas las que primero toman contacto con el agua). Puede realizarse de las siguientes formas:

    • a) En carpa. Es una entrada que se realiza con un salto inicial, tras el que el cuerpo adopta una postura de “carpa”, para tomar contacto con el agua simultáneamente con manos y pies y posteriormente con una entrada progresiva del resto del cuerpo (Fig. 8). Apropiada para: lugares no muy elevados (1-2 m.) y con una profundidad suficiente (al menos 1 m.). Permite:

      • - rápida entrada al agua y puesta en acción

      • - favorecer una protección adecuada

      • - evitar un excesivo hundimiento del cuerpo

    Es esta una forma que permite realizarse en carrera, siempre

    que las circunstancias

    favorezcan esta

    y

    no

    exista

    peligro

    al

    practicarla (por ejemplo en suelo resbaladizo). Esta carrera influirá directamente en un acercamiento más rápido al accidentado. Para su realización siempre es preciso conocer el fondo del lugar en el que se salta, puesto que puede ser peligroso llevarla a cabo en lugares con rocas, piedras u otros obstáculos.

    b) Con brazos y piernas abiertos. Apropiada para realizar saltos en los que el borde esté
    • b) En agujero. Es la entrada habitual de las competiciones de natación. Tras el salto inicial, la entrada al agua se realiza en primer lugar con las manos y en el lugar en que estas entran lo hace después el

    resto del cuerpo (se dice que en el “agujero” que forman las manos en

    su contacto con el agua debe entrar el resto del cuerpo) (Fig. 9).

    Apropiada para:

    lugares

    no

    muy

    elevados

    (hasta

    3

    m.

    aproximadamente) y con una profundidad suficiente (al menos 2 m.).

    Permite:

     

    -

    Adquirir una profundidad adecuada para aprovechar convenientemente el impulso de salida.

    -

    -
     

    -

    Contribuir con gran eficacia a la puesta en acción del

     

    estilo

    de

    natación

    elegido

    para

    acercarse

    al

    accidentado.

    c) Tipo

    de

    saltos

    de

    plataforma

    o trampolín.

    Es

    la

    forma

    habitual

    utilizada por los saltadores para entrar al agua limpiamente. En ella el cuerpo entra completamente extendido, tomando contacto en primer lugar las palmas de las manos que se encuentran unidas y los brazos se hallan extendidos totalmente (Fig. 10).

    Apropiada para: lugares de gran altura (mas de 3 m.) y de profundidad suficiente (mas de 4 m.). Permite:

     

    -

    Protección completa de la cabeza por las manos.

     

    -

    Control absoluto del cuerpo en el aire.

     

    -

    Adquirir profundidad inmediatamente.

    Si no se deseara adquirir profundidad, una vez dentro del agua

    se

    debe modificar

    el

    gesto

    de

    manos

    y brazos, orientándoles

    en

    sentido horizontal o hacia la superficie del agua, cuidando que la

    acción no sea brusca para evitar dañar la zona lumbar.

    resto del cuerpo (se dice que en el “agujero” que forman las manos en su contacto

    3.2. ENTRADA AL AGUA CON MATERIAL AUXILIAR:

    Es preciso conocer cómo se entra al agua con material auxiliar, ya que éste puede facilitar enormemente el salvamento que se va a realizar. Habitualmente en el salvamento acuático el material auxiliar que suele emplearse se reduce a aletas y equipo de buceo (gafas, tubo, botellas). En todos los casos de lo que se trata es de realizar la entrada de forma que no represente peligro para la persona a la que se va a rescatar ni para aquel que la realiza y sin que signifique un excesivo riesgo de perder el equipo o de estropearlo. Para esto lo primero a tener en cuenta es que este equipo se encuentre adecuadamente colocado y posteriormente realizar una entrada cuidadosa.

    Las formas habituales son las siguientes:

    • 1. En pie, con piernas y brazos abiertos y como dando un paso al frente. Apropiada para lugares no muy elevados (no más de 2 m.) y con profundidad de al menos 1 m. Permite:

    -

    Control del cuerpo y del equipo.

     

    -

    -

    -

    Escaso hundimiento, por la superficie de contacto que se ofrece al agua, con las aletas y las piernas y brazos abiertos.

    • 2. De cabeza: coincide con las formas que han sido descritas en el apartado de sin material auxiliar.

    Apropiada para: lugares elevados y con profundidad suficiente (más de 2 m.), pero recomendada sólo con aletas, ya que con equipo

    auxiliar puede peligrosa. Permite:

    significar una

    forma

    de

    entrada

    excesivamente

    -

    Adquirir una profundidad adecuada para aprovechar convenientemente el impulso de salida.

    -

    Contribuir con gran eficacia a la puesta en acción del

     

    estilo

    de

    natación

    elegido

    para

    acercarse

    al

    accidentado.

     
    • 3. Con

    volteo

    hacia

    delante, realizando

     

    el

    mismo

    con

    cuidado,

     

    lentamente, metiendo voltereta se tratara.

    la

    cabeza

    hacia

    el

    pecho

    como

    si

    de

    una

    Apropiada para lanzarse al agua desde el borde de una embarcación o desde una plataforma cercana a aquella, pero siempre que no se lleven botellas. Permite:

    • - Adquirir una profundidad adecuada para la inmediata puesta en acción.

    • - Protección del equipo, evitando su pérdida.

    Apropiada para lanzarse al agua desde el borde de una embarcación o desde una plataforma cercana
    • 4. Dorsal, dejándose caer hacia el agua y entrando en contacto con ella con la espalda en primer lugar. Apropiada para lanzarse al agua desde el borde de una embarcación o desde una plataforma cercana a aquella, con equipo completo de buceo. Permite:

      • - Protección del cuerpo del buceador, puesto que las botellas entran en contacto con el agua en primer lugar.

      • - Asegurar que el equipo no se pierda.

    Si se tuviese que entrar al agua desde la playa o en una zona en la que se debe andar antes de la inmersión en el agua, es preciso tener en cuenta que si se desea llevar aletas, estas deben colocarse una vez dentro del agua o bien avanzar de espalda con ellas puestas, ya que es mucho más rápido y eficaz, puesto que de frente se deberían

    levantar

    mucho

    las piernas

    y

    se

    corre

    el

    equilibrio y las propias aletas.

    riesgo

    de

    perder

    el

    Apropiada para lanzarse al agua desde el borde de una embarcación o desde una plataforma cercana

    3.3. ENTRADA AL AGUA CON MATERIAL DE SALVAMENTO:

    Para entrar al agua con material de salvamento se precisa atender de partida tres premisas importantes:

    • - Que el material no represente peligro para el accidentado ni para el socorrista.

    • - Que el material no sea molesto en la entrada al agua.

    • - Que el material no se pierda ni se aleje excesivamente.

    Teniendo

    en

    cuenta

    estas premisas, podemos encontrarnos

    con

    dos

    formas diferentes de entrar al agua con material de salvamento:

    a) Con material de gran tamaño y flotante: el socorrista lo lanzará antes de entrar al agua, si es posible, cerca del lugar en el que se encuentre el accidentado o en su defecto en un lugar por donde vaya a pasar, recogiéndolo antes de llegar a este, entregándoselo finalmente para remolcarlo.

    3.3. ENTRADA AL AGUA CON MATERIAL DE SALVAMENTO: Para entrar al agua con material de salvamento

    b) Con material ligero: el socorrista lo llevará agarrado, ya que no le impedirá una correcta entrada al agua y evitará que el viento o el estado del agua (olas en mar) lo arrastren lejos de él y del accidentado.

    3.3. ENTRADA AL AGUA CON MATERIAL DE SALVAMENTO: Para entrar al agua con material de salvamento

    TEMA IV.- LA FLOTACION

    La flotación es un principio de gran importancia para el salvamento acuático. Básicamente puede definirse como un equilibrio de fuerzas que permite mantener un cuerpo sobre el agua.

    Para la natación, y consecuentemente para el salvamento, la flotación viene a ser lo que el equilibrio para montar en bicicleta. De la misma forma que, si no se logra mantener el equilibrio no se puede recorrer una determinada distancia utilizando una bicicleta, en el medio acuático si no se flota difícilmente se podrá avanzar nadando.

     

    En

    el salvamento

     

    acuático interesa distinguir

    tres

    tipos

    de

    flotación:

     
     

    -

    Estática, aquella que se consigue sin realizar ningún tipo de movimiento y, por lo tanto, sin aplicar ningún tipo de fuerza.

    -

    Dinámica,

    que

    se

    logra mediante

    la aplicación

    de

    fuerzas

    en

     

    función de los movimientos que se realizan por piernas o brazos y manos principalmente.

     

    -

    Indirecta, referida

    a

    la

    que proporciona cualquier objeto por

     

    medio del cual la persona puede mantenerse a flote.

     

    A) FLOTACIÓN ESTÁTICA

     
     

    Es

    una

    de

    las habilidades

    fundamentales

     

    que

    debe

    dominar

    el

    socorrista acuático, ya que le permite principalmente un control sobre su

    propio

    cuerpo

    y

    un

    dominio más efectivo

    sobre

     

    el

    medio

    acuático. La

    flotación estática, en muchos casos, puede aplicarse como forma de auto- salvamento y si se llega a su dominio permite que el desgaste de energía sea mínimo. En términos físicos la flotabilidad es una propiedad que se consigue cuando el peso específico es menor a 1, siendo éste igual al peso del cuerpo partido por el peso del volumen de agua desalojada ante el peso del cuerpo al sumergirse.

     

    Teniendo en cuenta este principio, pueden suceder tres casos:

     

    a) Que

    el

    peso

    específico

    sea

    igual

    a

    1.

    El

    cuerpo

    sumergido

     

    conseguiría un equilibrio.

     
     

    b) Que

    el

    peso

    específico

    sea

    menor

    a

    1.

    El

    cuerpo

    sumergido

    conseguiría flotar. c) Que el peso específico sea mayor a 1. El cuerpo sumergido se hundiría en el agua.

    Para

    conseguir una idea

     

    más

    clara

    de

    este

    concepto se

    añaden a

    continuación ejemplos de los pesos específicos de algunas partes de nuestro

    organismo:

     
     

    -

    Aire pulmonar: 0.00012

     

    -

    Grasa (tejidos adiposos): entre 0.780 y 0.980

     

    -

    Músculo (tejido magro): 1.085

     

    -

    Hueso: 1.90

     

    -

    Dientes: 2

    Por

    lo

    tanto,

    si

    la

    composición corporal

     

    del

    individuo es

    muy

    musculosa o su peso óseo tiene predominancia sobre el peso graso, tendrá

    menos posibilidades

    de

    flotación.

     

    Es

    muy

    fácil

    comprobar cómo

    los

    deportistas que se encuentran bastante musculados hunden totalmente las piernas, flotando sólo, si lo consiguen, por su capacidad pulmonar, ya que

    la inspiración aumenta el volumen del cuerpo sin alterar notablemente su peso. El hecho de llenar los pulmones de aire produce una disminución del peso específico y, por lo tanto, aumenta la flotabilidad.

    También existen diferencias entre la flotación del hombre y la de la

    mujer,

    puesto

    que

    su

    distintos, de forma que:

    composición corporal

    y

    su

    desarrollo físico son

    • - La mujer acumula tejido graso (que flota) en las caderas, parte externa del muslo y glúteos, así como en pechos y brazos. Se reparte mejor su tejido graso y logra flotar con mayor facilidad, al

    tener

    su

    centro

    de

    flotación

    más

    bajo.

    Es

    una

    de

    las

    explicaciones que se barajan en cuanto a los resultados de las mujeres en las competiciones de natación, que se acercan más a los

    de los hombres que en otros deportes.

    • - El hombre acumula grasa en tórax y vientre, por lo que su reparto es peor y flota menos, estando su centro de flotación más alto.

    Vista la teoría de la flotación conviene determinar las tres formas posibles que nuestro cuerpo tiene para lograrla sin movimientos y pudiendo continuar con la respiración (ya que controlándola mediante inspiraciones rápidas y manteniéndola apnease consigue disminuir el peso específico):

    • - En vertical, adoptando una posición de pie dentro del agua, con la cabeza inclinada hacia atrás y la cara saliendo a la superficie, arqueando ligeramente la espalda y con los brazos a lo largo del cuerpo o cruzados sobre el pecho.

    • - En oblicuo,

    doblando

    las

    piernas

    y

    estirando los

    brazos

    lateralmente o bien ligeramente hacia atrás.

    • - En horizontal, con los brazos paralelos totalmente estirados hacia atrás, detrás de la cabeza, y el cuerpo totalmente extendido, incluidas las piernas (técnica de más fácil ejecución para las mujeres al tener su centro de flotación más bajo).

    B) FLOTACION DINÁMICA

    La flotación dinámica se consigue cuando se aplican fuerzas en el agua mediante los movimientos que se realizan por brazos manos y piernas

    pies

    fundamentalmente. La

    forma

    más

    clara

    de

    flotación dinámica

    se

    consigue nadando, pero en el salvamento acuático interesa también conocer esta flotación sin que exista desplazamiento, puesto que se utiliza muy a menudo y, entre otros aspectos, si se realiza correctamente, permite:

    • - Visualizar mejor el entorno.

    • - Pedir ayuda si fuera preciso.

    • - Mantenerse a flote sin la ayuda de los brazos o sin ayuda de las piernas (ante un imprevisto: tirón muscular, agotamiento, etc.).

    • - Mantenerse cerca de la persona que lucha en el agua y controlarla hasta que se calme.

    Las formas posibles para realizarla se resumen en las siguientes:

    • - Sólo con la acción de los brazos y manos, realizando movimientos ondulatorios y laterales, consiguiendo, a través de las fuerzas de elevación que se aplican, que el cuerpo se mantenga a flote, en una posición

    vertical, oblicua u horizontal,

    sin

    necesidad de

    mover las piernas y pies. El ejemplo más claro de esta forma lo tenemos en las prácticas de natación sincronizada.

    - Sólo con la acción de las piernas, sin utilizar brazos ni manos, consiguiendo una posición
    • - Sólo con la acción de las piernas, sin utilizar brazos ni manos,

    consiguiendo

    una

    posición

    en

    el

    agua normalmente vertical. Se

    puede practicar de varias formas, entre las que se encuentran:

     

    Aplicando

    patada

    de

    braza,

    es

    decir,

    empujando

    simultáneamente con

    las

    dos piernas

    y describiendo

    una

    trayectoria circular con ambas, pero también recuperando a

    la vez las mismas.

    - Sólo con la acción de las piernas, sin utilizar brazos ni manos, consiguiendo una posición

    Al realizarse de forma simultánea se produce una

    acción

    (al

    empujar)

    y

    una

    reacción

    (en

    el

    recobro),

    consiguiendo un efecto como de pequeños saltos en el agua.

    Aplicando una patada alternativa, empujando con una pierna, mientras la otra recupera, pero también describiendo una

    trayectoria

    circular.

    Es

    la

    más

    económica

    y

    permite que

    siempre haya una acción sobre el agua que es la que mantiene el cuerpo fuera. Esta patada se utiliza principalmente en el waterpolo.

    Aplicando patada de crol, siendo esta, en general, de mayor dificultad, ya que implicaría tener una gran técnica para

    conseguir

    mantener

    la

    posición

    de

    flotación

    sin

    desplazamiento.

    • - Con acción simultánea de brazos y piernas, que se conseguiría al realizar conjuntamente las técnicas explicadas anteriormente, pero permitiendo que uno de los brazos estuviera libre.

    C) FLOTACION INDIRECTA

    Es la flotación que puede lograrse mediante la utilización de ayuda externa al propio cuerpo, como puede ser la representada por chalecos salvavidas, flotadores, balones, maderas, bidones, neumáticos, etc. En este tipo de flotación se produce el mismo fenómeno que cuando se realiza una gran inspiración para llenar los pulmones de aire, se aumenta el volumen sin aumentar notablemente el peso del cuerpo, consiguiendo de esta forma disminuir el peso específico y llegar a flotar. Este efecto, que, en ocasiones, puede sernos de gran utilidad, se puede conseguir también utilizando la propia ropa mojada, como puede ser una camisa o un pantalón. Estas prendas al mojarse mantienen mejor el aire y nos pueden ayudar a flotar perfectamente. Para conseguirlo se deben tener en cuenta tres puntos básicos:

    • - Tapar las aperturas de las ropas, mediante nudos o cualquier otro sistema que impida la salida del aire.

    • - Inflar la ropa de aire adecuadamente.

    C) FLOTACION INDIRECTA Es la flotación que puede lograrse mediante la utilización de ayuda externa al
    • - Encontrar las posiciones adecuadas para mantenerse a flote con la ayuda de la ropa (normalmente esta se coloca alrededor del cuello o, si fuera posible, debajo de los brazos, en las axilas).

    C) FLOTACION INDIRECTA Es la flotación que puede lograrse mediante la utilización de ayuda externa al

    El salvamento con ropa

    Esta utilidad de la propia ropa para conseguir la flotación es uno de los motivos que nos aconsejan, en ocasiones, realizar el salvamento

    con

    ella

    puesta. Además,

    existen otras

    razones suficientemente

    importantes para que, en determinados casos, el socorrista acuático se

    lance al agua con ropa, como son:

    1.- Algunas prendas, como pantalón o camisa, pueden servir de material de

    remolque si el accidentado está consciente, sirviendo

    de

    objeto

    intermediario entre éste y el socorrista, eliminando de esta forma el riesgo que supone el contacto directo.

    1.- Algunas prendas, como pantalón o camisa, pueden servir de material de remolque si el accidentado
    1.- Algunas prendas, como pantalón o camisa, pueden servir de material de remolque si el accidentado

    2.- Se debe intentar reducir al máximo el tiempo que se tarda en llegar junto al accidentado. Normalmente se pierde más tiempo en quitarse la ropa (sobre todo en verano cuando se llevan prendas ligeras) que en nadar con ella puesta.

    3.- La ropa, sobre todo si se trata de prendas de algodón o lana (que

    absorben

    agua

    y

    no

    la

    renuevan),

    permite

    conservar

    el

    calor

    del

    cuerpo. Esta circunstancia es muy importante, en mayor medida cuanto más fría está el agua, ya que evita un mayor gasto de energía para aumentar la temperatura corporal y también elimina riesgos de tirones y enfriamientos musculares que impedirían el salvamento.

    Por supuesto el socorrista acuático debe pensar que no toda la ropa es precisa e incluso que algunas prendas suponen un gran estorbo e

    impedimento para nadar, siendo, precisamente, las que tiene que quitarse. Así, por ejemplo, zapatos, abrigos o ropa muy amplia se dejaran antes de lanzarse al agua. Además, quitarse estas prendas apenas resta tiempo al salvamento, ya que son fácilmente extraíbles y puede hacerse mientras se va hacia el agua. En caso de ser necesario quitarse la ropa una vez dentro del agua es muy importante estar relajados, ya que el procedimiento es más sencillo de lo que puede parecer en principio y el nerviosismo y las prisas complican la situación. La técnica más eficaz consiste en quitarse una prenda cada vez, tomando aire suficiente entre cada prenda. Como regla general, se deben evitar las patadas y movimientos bruscos, adoptando una posición agrupada para quitarse las prendas más complicadas como pueden ser zapatos o botas y pantalones.

    impedimento para nadar, siendo, precisamente, las que tiene que quitarse. Así, por ejemplo, zapatos, abrigos o

    TEMA V.- EL BUCEO

    La

    práctica

    del

    buceo para

    el socorrista

    acuático es totalmente

    necesaria. En el salvamento acuático son numerosas las ocasiones en las que

    se precisa el dominio de esta técnica subacuática.

    El realizar un correcto buceo no es algo intuitivo, que surja de manera instintiva, se debe conocer perfectamente la técnica y es necesario entrenarla.

    1. FORMAS DE BUCEO

    Las

    formas

    de

    realizar

    un

    buceo

    son

    distintas

    en

    función,

    principalmente, de los materiales que se emplean para el mismo. Según este

    criterio podemos establecer los siguientes grupos:

    • a) Buceo con ayuda de equipo subacuático completo.

    • b) Buceo con ayuda de material subacuático sencillo.

    • c) Buceo sin material.

    a) Buceo con ayuda de equipo subacuático completo, como pueden ser: aletas, gafas, trajes de neopreno o similar y botellas de aire. En el trabajo normal de un socorrista acuático no se dispone, normalmente, de este equipo completo y, además, tampoco suele ser preciso. Por este motivo, no se tratan en este texto los conocimientos y las técnicas que son necesarias para dominarlo. Por otra parte, existen cursos y titulaciones específicas que se encargan del mismo.

    b) Buceo con ayuda de material subacuático sencillo, como son gafas y

    aletas. Este material

    es

    de

    una utilidad

    práctica fundamental en

    el

    salvamento acuático, ya que facilita enormemente cualquier tipo de rescate, lo que hace aconsejar al socorrista acuático, no solo que disponga del mismo, sino también que lo utilice siempre que sea posible.

    Las

    gafas

    de

    buceo permiten una visibilidad completa

    y

    siempre

    superior a las gafas que se utilizan en natación, aspecto que supone un gran beneficio para cualquier tipo de rescate en el que se deban realizar recorridos subacuáticos, facilitando la visión del entorno por el que se

    bucea y la búsqueda del accidentado que se ha sumergido.

    En cuanto a las aletas, sus principales beneficios se resumen en:

    • - Aumentar la velocidad de desplazamiento en el agua.

    • - Economizar el gasto energético.

    • - Permitir una acción libre de brazos y manos, al no necesitarse para la propulsión.

    Por supuesto, estos beneficios sólo se consiguen cuando se domina perfectamente la técnica de propulsión con las aletas, que es preciso entrenar con frecuencia por la exigencia muscular que implican.

    Técnica de propulsión con aletas

    La técnica de propulsión con aletas se basa, principalmente, en la

    adopción de

    una

    postura

    lo

    más

    hidrodinámica

    posible,

    por

    lo

    que

    es

    aconsejable

    que

    los

    brazos

    se

    extiendan totalmente

    por

    delante

    de

    la

    cabeza, con las manos unidas, disminuyendo al máximo la resistencia frontal al avance. Con una adecuada patada con aletas, la acción de los brazos y manos es innecesaria, siendo, incluso, negativa para el avance, ya que supone más resistencia que ayuda para la propulsión.

    Adoptada la posición hidrodinámica, las patadas más eficaces que se pueden realizar con ayuda de las aletas son exactamente iguales a las que se practican en la natación, pero realizadas con movimientos más amplios que implican un desgaste muscular mayor en cuadriceps y gemelos:

    • - Batido de crol, alternando la acción de las piernas

    -

    Batido

    de

    mariposa,

    con

    acción

    simultánea

    de

    las piernas

    movimientos ondulatorios en el cuerpo.

    y

    c) Buceo sin material, que es aquel que se practica sin la ayuda de material auxiliar, con las acciones únicas del propio cuerpo. Las técnicas para el buceo sin material son diversas, pero las más eficaces son las siguientes:

    • - Brazada abierta y recobro de los brazos por debajo del cuerpo con patada de braza. La brazada se efectúa

    cuando las piernas se

    encuentran

    extendidas

    para

    evitar

    resistencias.

    La

    patada

    se

    produce cuando los brazos se encuentran completamente extendidos por delante de la cabeza, aprovechando al máximo su impulso con la posición hidrodinámica que se consigue.

    Adoptada la posición hidrodinámica, las patadas más eficaces que se pueden realizar con ayuda de las
    • - Brazada de mariposa empujando con brazos y manos por debajo del cuerpo cuando éstas llegan a la altura de los hombros y con patada de braza. El momento de aplicar la brazada y la patada es como se ha explicado antes. Si esta técnica se domina bien es mucho más eficaz que la técnica anterior.

    Adoptada la posición hidrodinámica, las patadas más eficaces que se pueden realizar con ayuda de las

    A estas técnicas se les puede añadir un elemento que facilita aún más

    el

    avance, consistente en

    realizar un movimiento

    final

    de

    batido

    de

    mariposa, en el momento en que las piernas están extendidas.

    2. PRINCIPIOS PARA LA PRÁCTICA DEL BUCEO

    En el buceo, si efectivamente se desea conseguir una técnica adecuada y sin peligros, deberíamos tener en cuenta los siguientes principios:

    • a) Relajación.

    • b) Respiración.

    • c) Comienzo del recorrido subacuático.

    • d) Recorrido subacuático.

    • e) Nunca espirar aire.

    • f) Conocimiento completo de las propias capacidades y limitaciones.

    • a) Relajación. Como en cualquier otra actividad física, la tensión y el nerviosismo va a perjudicar enormemente el buceo, produciendo mayor

    desgaste

    físico,

    mayor

    fatiga,

    e

    incluso, algunas veces,

    antes

    de

    comenzar la actividad. Con la relajación es lógico llevar a cabo una

    concentración adecuada en la tarea que se va a realizar, repasando los

    pasos que van a desarrollarse, las circunstancias que rodean el caso y

    los posibles

    imprevistos

    con

    los

    que

    nos

    podemos encontrar.

    La

    concentración hoy día es la que de forma más clara está posibilitando los mejores y más avanzados resultados deportivos y no deportivos. En el buceo una adecuada concentración nos va a permitir no sólo permanecer

    más tiempo debajo del agua sino también tener una mayor seguridad.

    • b) Respiración.

    Antes

    del comienzo

    del

    buceo

    es

    conveniente

    que

    la

    respiración se controle adecuadamente. En este apartado se puede dar dos casos:

    • - Respiración normal y profunda, que permitirá realizar distancias grandes

    sin

    problemas y mantenerse

    dentro

    del

    agua

    bastante

    tiempo, en función también de la capacidad de la persona y de su

    estado físico y emocional.

    • - Hiperventilación,

    que

    consiste

    en

    la realización

    de

    sucesivas

    respiraciones profundas antes de lanzarse al agua, pero que es peligrosa, ya que no suele controlarse y puede dar lugar a un aporte de O2 muy grande y una disminución de CO2, lo que retrasará

    la aparición de la señal de alarma (necesidad de respirar). Este caso, por lo tanto, en general no es muy aconsejable, aunque pueden existir personas que lo realicen habitualmente, pero suelen

    conocer

    la

    técnica

    y

    sus capacidades

    y

    limitaciones

    a

    la

    perfección.

     
    • c) Comienzo del recorrido subacuático. Si se realiza mediante entrada al

    agua con salto, éste debe ser suave, sin brusquedades, adoptando una

    posición

    lo

    más

    hidrodinámica posible para evitar resistencias

    y

    aprovechando al máximo el impulso conseguido en la salida y, por lo

    tanto,

    no realizando

    movimientos

    de propulsión,

    que todavía

    son

    innecesarios, ahorrando de esta forma la energía y consecuentemente el

    oxígeno

    que

    se

    posee.

    Si

    el comienzo

    del recorrido subacuático se

    produce con el cuerpo ya en la superficie del agua, se intentará llevar por delante los brazos y en prolongación de ellos el resto del cuerpo.

    • d) Recorrido subacuático. Se debe aprovechar al máximo cada una de las acciones de propulsión, ya sean efectuadas con los brazos o con las piernas y con o sin ayuda de material auxiliar (aletas). Estas acciones

    se

    realizarán con suavidad

    y continuidad, evitando

    los movimientos

    bruscos y rápidos que crean mayor resistencia y consumen más oxígeno.

    e)

    Nunca espirar aire.

    Mientras

    se

    permanezca

    con

    el

    aire

    que

    se

    ha

    inspirado se puede utilizar el oxígeno que contiene; por el contrario, si el aire se espira se desaprovecha la parte de oxígeno que todavía no se había utilizado. Es preciso tener en cuenta que con cada inspiración del aire, por término medio, se aporta de 4 a 5 litros, de los que un 21% es oxígeno, de éste, en una respiración normal sólo se aprovecha el 5%, sin contar el que queda en las vías respiratorias sin utilizar. Precisamente por esto es tan eficaz la respiración artificial boca a boca. El alivio que supone espirar aire se explica por los efectos de la mayor presión dentro del agua (1 kilo/cm2/10 mts.) que hace que a menor volumen menor presión.

    f) Conocimiento completo de las propias capacidades y limitaciones. Aunque se menciona en último lugar, es el principio más importante para el socorrista acuático, ya que sin él difícilmente estará capacitado para la práctica del buceo y pondrá en peligro su vida y, en consecuencia, la de la persona a la que va a rescatar. Los casos de ahogados entre nadadores expertos que han realizado imprudentemente prácticas de buceo son, desgraciadamente, más frecuentes de lo que sería de desear.

    3. BÚSQUEDA DE UN CUERPO SUMERGIDO

    El motivo principal que obliga a un socorrista acuático a practicar el buceo es el de buscar personas que se han sumergido en el agua, por eso es importante tener en cuenta una serie de aspectos, muy relacionados unos con otros, que influyen decisivamente en esta búsqueda:

    • - Debe ser efectuada con rapidez, ya que el tiempo real del que se dispone para lograr reanimar al accidentado que se ha sumergido disminuye en gran medida.

    • - Es preciso determinar exactamente el lugar en el que se ha hundido el accidentado, tomando puntos de referencia fijos en el momento en el que se le ve por última vez.

    • - Si existe corriente debe ser considerada, puesto que en este caso el accidentado no se hunde en línea recta hacia el fondo.

    • - Se debe ir nadando sin agotarse excesivamente hasta llegar al lugar en el que se ha de bucear (aquel en el que creemos se encuentra el accidentado).

    • - Si acuden dos socorristas acuáticos, la búsqueda puede realizarse alternativamente, descansando uno mientras el otro bucea; o bien, simultáneamente, repartiéndose la zona de búsqueda para no repetir trayectos innecesariamente.

    • - En el fondo la búsqueda se puede realizar en espiral, con círculos más grandes al principio y cada vez más pequeños o al contrario; o bien realizando recorridos en forma de cuadrados o rectángulos terminando con sus diagonales; o bien recorriendo líneas rectas que se repiten de vuelta en paralelo a una distancia adecuada del primer recorrido.

    • - El fondo no debe ser tocado en ningún momento, para evitar que el agua se enturbie y perjudique la visión.

    • - La duración de las inmersiones no se debe prolongar más de 20-25 segundos, en función de la capacidad del socorrista, puesto que se evita el agotamiento y posibilita efectuar más de una.

    • - No abandonar la búsqueda al poco tiempo de comenzada, ya que en el siguiente intento puede encontrarse al accidentado.

    • - Si las circunstancias del entorno acuático lo aconsejan (turbiedad excesiva, corrientes, etc.) se debe procurar ir atado a una cuerda que asegure el regreso y la ayuda desde fuera.

    - No abandonar la búsqueda al poco tiempo de comenzada, ya que en el siguiente intento
    Técnica de elevación de un cuerpo sumergido utilizando aletas en la propulsión.
    Técnica de
    elevación
    de
    un
    cuerpo sumergido utilizando aletas en
    la
    propulsión.

    TEMA VI.- EL CONTROL EN EL SALVAMENTO ACUÁTICO

    El control en el salvamento acuático comienza, en realidad, desde el momento en el que el socorrista percibe el problema que sucede en el agua. Todo salvamento debe ser controlado desde un principio, teniendo en cuenta que no se trata de someter a la persona que se está ahogando, sino que se persigue ayudarla utilizando el mejor procedimiento de salvamento que se pueda.

    Por este motivo no es preceptivo que el control del accidentado se

    realice

    con

    una

    toma

    de

    contacto

    previa

    con

    él;

    en determinadas

    circunstancias, en función

    del

    caso

    concreto

    y

    siempre

    que

    éste

    se

    encuentre consciente puede interesar al socorrista acuático no intervenir directamente y hablar con él, buscando que intente mantenerse a flote o nadar. En cualquier caso, siempre el primer paso es avisarle antes de tomar contacto directo con él, y en todo momento el objetivo principal será calmarle y tranquilizarle lo más posible.

    Por supuesto, si el accidentado al que se va a rescatar se encuentra

    inconsciente,

    controlar

    su

    salvamento

    pasa

    por

    realizarlo

    lo

    más

    rápidamente posible y teniendo en cuenta sus posibles lesiones.

    De cualquier forma, y como regla general en caso de accidentados conscientes, la toma de contacto SIEMPRE se debe realizar por la espalda, de manera que sea el socorrista acuático el que controle a los mismos y no al contrario.

    Por supuesto, e insistimos una vez más, todo esto ha de ser efectuado

    con rapidez, con seguridad y sin dudar un momento. Es preciso tener en

    cuenta que la seguridad de la persona a la que se va encuentra en la que le proporciona el socorrista acuático.

    a rescatar se

    1. ZAFADURAS

    Se conoce por este término a las técnicas que permiten al socorrista acuático, cogido por la persona con problemas en el agua, librarse con relativa facilidad de los agarres desesperados y descontrolados a los que le somete ésta.

    Es lógico advertir que un socorrista acuático experto no debería llegar a esta situación, puesto que ha de ser él quien, en todo momento,

    controle al

    salvamento

    y,

    por

    lo

    tanto,

    al

    accidentado,

    y

    nunca

    al

    contrario. El socorrista que va a realizar un salvamento no debe permitir que le desborden las circunstancias, puesto que le supondrían un desgaste innecesario de energía y un aumento en la tensión del momento.

    Comportamiento de la persona que cree ahogarse en el agua

    Para el técnico en salvamento acuático es muy importante conocer cómo va a comportarse una persona que cree que va a ahogarse en el agua.

    En el agua, una persona que no sabe nadar o que, por cualquier

    circunstancia, piensa

    que

    va

    a

    ahogarse,

    adquiere generalmente

    un

    comportamiento instintivo. Se lucha

    por

    la

    supervivencia,

    uno

    de

    los

    instintos más fuertes de los seres vivos; el deseo que predomina y quizás único es el de salvarse. En esta situación la fuerza se ve aumentada al

    máximo, teniendo

    en

    cuenta que

    el

    aprovisionamiento de

    sangre

    a

    los

    músculos aumenta en circunstancias de miedo o enfado. Sin embargo, los

    movimientos suelen

    ser desesperados,

    no controlados

    y, normalmente,

    simétricos. La persona que cree que se va a ahogar no piensa, intenta

    apoyarse, agarrarse a todo aquello que ve seguro, que es, precisamente, lo que ve fuera del agua. Por este motivo, casi siempre se agarra a la cabeza, cuello, muñecas, brazos o manos de la persona que va a salvarle, y en muy contadas ocasiones al pecho o cintura de ésta.

    Todo esto justifica la necesidad que tiene el socorrista de conocer,

    dominar

    y

    saber

    aplicar con facilidad

    y

    rapidez

    las

    técnicas

    de

    las

    zafaduras.

     

    Si el socorrista tiene un fallo y se deja coger por el accidentado, debe aplicar unas zafaduras, basadas en el judo y la defensa personal,

    adaptadas

    al

    medio

    acuático, que

    adversa en la que se encuentra.

    le permitirán

    salir

    de

    la situación

    Conducta a seguir por el socorrista acuático

    La conducta a seguir por el socorrista acuático, cuando debe salvar a cualquier persona que se encuentre consciente y en el estado mencionado anteriormente, es la siguiente:

    • - Llegar rápidamente a la persona con problemas.

    • - Situarse cerca de él e intentar calmarle, hablarle y controlarle sin necesidad de contacto físico.

    • - Si el contacto es irremediable, situarse siempre a su espalda, realizar un control o presa determinada y demostrar a la persona que quiere remolcar que con ayuda no tiene problemas; es decir, hacerle ver que se mantiene a flote.

    • - Si la persona a la que va a remolcar le agarra, aplicar de forma inmediata las zafaduras que sean precisas. La velocidad en la aplicación de las zafaduras es siempre la mejor ayuda para que éstas tengan éxito. Las zafaduras tienen en el agua una ayuda adicional, que es la de la facilidad de deslizamiento que aporta el líquido.

    • - Si las zafaduras no fueran eficaces, el monitor o socorrista debe hundirse, ya que de esta forma la persona que en estos momentos siente que se está ahogando le soltará para buscar la superficie, que es donde para ella se encuentra la seguridad.

    • - Nunca, bajo ningún pretexto, se deben utilizar golpes ni cualquier tipo de medidas que pueden dañar aun más a la persona a la que vamos a salvar.

    2. TÉCNICAS DE ZAFADURA

    Las técnicas de zafadura son muy diversas, pero las que se suelen utilizar más frecuentemente y que se aconseja dominar son las siguientes:

    • a) Zafadura para agarres en cabeza y cuello.

    • b) Zafadura para agarres de las manos o muñecas.

    • c) Zafadura para agarres por el pecho.

    • d) Zafadura para agarres por la espalda.

    a) Zafadura para agarres en cabeza o cuello

    Es

    una zafadura

    muy

    fácil

    de

    aplicar. El

    técnico en

    salvamento

    acuático pasará una de sus manos, girada, por encima de uno de los brazos de la persona que le ha agarrado y cogiendo su muñeca o antebrazo y

    presionando hacia arriba con la otra mano en el codo del mismo brazo que coge, hará girar éste, logrando llevarle a la espalda, para controlar a la persona a remolcar e iniciar el método de remolque.

    En este caso también puede hundirse, apoyándose para ello en la persona que le ha agarrado

    En este caso también puede hundirse, apoyándose para ello en la persona que le ha agarrado para colocarse seguidamente a la espalda de esta.

    b) Zafadura para agarres de las manos o muñecas

    El

    procedimiento a

    seguir

    en

    estos

    casos

    es

    de

    gran

    sencillez.

    Consiste en girar convenientemente los propios antebrazos, de forma que se

    sueltan por la parte en la que menos fuerza puede realizar la persona que

    agarra,

    que

    es

    aquella

    en

    la

    que

    existe

    abertura en

    la

    pinza

    que

    representan los dedos. Inmediatamente después de conseguir soltarse, el socorrista controla las muñecas o brazos del accidentado para iniciar el remolque.

    En este caso también puede hundirse, apoyándose para ello en la persona que le ha agarrado

    Socorrismo Acuático - 37

    Si se diera el caso de no poder soltarse de un agarre en las manos o muñecas, el socorrista acuático, en lugar de luchar y desesperarse, puede decidirse por remolcar de esa forma a la persona que le esta agarrando.

    c) Zafadura para agarres por el pecho

    En este tipo de agarres, si los brazos están liberados se procederá a colocar las manos propias en el cuello de la persona que esta agarrando, pero no como si se fuera a abarcar el mismo, sino colocando una mano sobre otra y aplicándolas por su borde al cuello. Posteriormente, se extienden los brazos, obligando a esta a que suelte, e inmediatamente pasar a un control efectivo que permita el remolque o, si no se esta seguro, esperar a una distancia prudencial un momento mas adecuado.

    En el caso de que los brazos también estuvieran cogidos el socorrista intentara hundirse, haciendo fuerza con los brazos hacia arriba, incluso apoyando las manos en el cuerpo de la persona que le ha agarrado. Una vez hundido puede comenzar a remolcar utilizando el método por el pecho, o bien, colocándose a la espalda del accidentado, controlarle y remolcarle por las axilas o los brazos.

    Si se diera el caso de no poder soltarse de un agarre en las manos o

    Zafaduras para agarres por la espalda

    Aunque esta situación es muy difícil imaginar, sobre todo si se tienen en cuenta todos los consejos aportados, si llegara el caso, el soco, actuando como siempre de forma inmediata, cogerá la cabeza de la persona que le está agarrando echando sus brazos hacia atrás y arriba, a la vez que se hunde, obligando a esta a dar un voleo por encima de él, lo que le colocara a la espalda de la persona que quiere remolcar, para aplicar sin problemas algún método de remolque.

    También puede efectuarse otra técnica que consiste en coger una de

    las muñecas del accidentado, lograr soltar

    su

    agarre

    y hundirse

    para

    colocarse a su espalda iniciando inmediatamente el remolque.

    Socorrismo Acuático - 39

    TEMA VII.- LOS MÉTODOS DE REMOLQUE EN EL SALVAMENTO ACUÁTICO

    1. DEFINICIÓN Y PRINCIPIOS GENERALES

    Los

    métodos

    de

    remolque

    se

    pueden

    definir como

    las técnicas

    especiales que se utilizan para conseguir un traslado efectivo de una persona que ha sufrido cualquier tipo de accidente en el agua, desde ésta

    hasta un lugar seguro.

    Por supuesto, es obvio que la aplicación de todo método de remolque, sea del tipo que sea, debe cumplir perfectamente con una regla general: LA SEGURIDAD DEL ACCIDENTADO.

    Los métodos que a continuación se detallan representan uno de los contenidos teóricos y prácticos más importantes para el buen hacer del

    técnico en salvamento acuático.

    Es

    fundamental conocer teóricamente, y

    dominar en la práctica, los métodos de remolque, puesto que cada uno posee su razón de ser y sus propias características.

    La elección de un método de remolque se debe realizar teniendo en cuenta los siguientes aspectos, en el orden que se señalan:

    1º.- La seguridad de la persona a remolcar. Es decir, para la elección del método, el socorrista acuático siempre atenderá en primer lugar al estado físico y psicológico en el que se encuentra la persona con problemas (perdida de conocimiento, parada cardio-respiratoria, algún tipo de fractura o lesión articular o muscular, nivel de pánico,

    tensión,

    etc.).

    Teniendo

    en

    cuenta

    este

    principio,

    como

    regla

    general, el método de remolque deberá ser cómodo para el accidentado y siempre realizado de forma que su cara, sobre todo, se encuentre fuera del agua.

    2º.- La adaptación del método al socorrista. El socorrista, después de pensar en el primer aspecto, elegirá el método que más conozca y mejor se adapte a sus propias circunstancias, y siempre en función de sus conocimientos, capacidades y dominio técnico que tenga de aquel. Este punto es importante, ya que, por ejemplo, un socorrista sin una buena patada de braza (casi siempre realizada dorsalmente, es decir, sobre la espalda, lo que incluso dificulta más su coordinación) no será capaz de avanzar y menos remolcando a una persona, por lo que el método que deberá elegir será otros en el que la acción de las piernas sea diferente. Este motivo justifica que se aporten tantos métodos de remolque distintos.

    3º.- El material del que se dispone. Los medios con los que cuenta un

    socorrista

    determinan

    permanentemente

    el

    método

    de

    remolque que

    elegirá. Carecería de sentido elegir un método de remolque en el que

    se precisa material, si no se dispone de éste.

    4º.- La rapidez en el remolque. Este aspecto se relaciona con los dos

    primeros,

    puesto

    que

    lógicamente el

    método

    más

    seguro

    para

    el

    accidentado,

    exceptuando algunos

    casos,

    es

    aquel

    que

    antes logra

    sacarle

    del

    agua

    y,

    normalmente, el

    método

    que

    mejor

    domina

    el

    socorrista es aquel en el que más rápido se desplaza.

    5º.- La posibilidad de resistir grandes distancias. Por supuesto, este punto sólo se tendrá en cuenta si en el salvamento se necesitara cubrir grandes distancias. En este caso es conveniente organizar el

    salvamento de diferente forma, incluso pensando el método de remolque a utilizar, ya que se corre el riesgo de acumular excesivo cansancio antes de llegar a la orilla.

    2. MÉTODOS DE REMOLQUE EN EL SALVAMENTO

    Los métodos de remolque en un salvamento acuático se pueden agrupar en dos bloques:

    Métodos de remolque indirectos: aquellos que se realizan con ayuda de material auxiliar de salvamento.

    Métodos de remolque directos o de “cuerpo a cuerpo”: que son aquellos

    que se realizan con un contacto directo y personal con el accidentado.

    2.1. Métodos de remolque indirectos

    En cualquier lugar en el que se ejerza vigilancia por técnicos de salvamento acuático se debería disponer de material suficiente para la práctica de estos métodos de remolque.

    En un principio es necesario tener en cuenta que únicamente se deben realizar si se dan las siguientes circunstancias:

    1.- Que la distancia hasta el accidentado fuera demasiado grande y no permitiera ayudarla sin perder contacto con la orilla o acercándole una alargadera o cuerda, o lanzándole un objeto flotante como puede ser un salvavidas o un balón salvavidas.

    2.- Que siendo la distancia hasta el accidentado demasiado grande, no se dispusiera de una embarcación o no se conociera el manejo de la misma si se dispone de ella.

    3.- Que el accidentado, a pesar de haber recogido el material que se le ha facilitado, por sus circunstancias (heridas, agotamiento o cualquier otra razón) no es capaz de propulsarse hasta la orilla.

    Entre las ventajas que posee realizar el salvamento con material de remolque se encuentra la de posibilitar la iniciación de la respiración artificial, ya que, normalmente, la flotabilidad de dicho material permite aplicarla correctamente si se conoce la técnica.

    Elección del material de remolque

    La elección del material que se vaya a utilizar en un salvamento acuático se realiza siempre en función de:

    • - Disponibilidad. Se elegirá el material u objeto que se encuentre mas “a mano”, es decir, del que se disponga con mayor facilidad. Es preciso perder el menor tiempo posible.

    • - Flotabilidad. A mayor flotabilidad del objeto o material, mayor será

    la confianza

    del accidentado,

    puesto

    que

    éste

    logrará

    mantener la cabeza fuera del agua y también permitirá, en algunos casos, que el socorrista se pare y descanse.

    • - Tamaño. Este aspecto es fundamental, puesto que objetos de gran tamaño pueden ocasionar, a veces, problemas en el rescate, y al contrario, material muy pequeño puede no ser de utilidad. Como regla general, el tamaño será lo suficiente como para que el socorrista evite un contacto directo con el accidentado, éste se encuentre seguro y sea de fácil manejo.

    • - Resistencia. Se debe tener en cuenta si el material elegido ofrece mucha resistencia al avance, ya que si es así puede suponer más un estorbo que una ayuda.

    • - Facilidad de transporte. En relación con los puntos anteriores, el material de transporte que se elija debería facilitar el remolque, tanto en lo que se refiere a llevar hasta el accidentado el objeto en cuestión, como en transportar a éste con el mismo.

    Tipo de material de remolque

    En principio, se considera material de remolque a todo aquel que

    facilite un

    salvamento, por

    eso

    puede

    ser

    tan

    variado y distinto.

    A

    continuación se exponen los materiales que más frecuentemente se utilizan y

    que con más facilidad se puede disponer de ellos:

    • - Flotador salvavidas.

    • - Balón salvavidas.

    • - Arnés o tirantes de salvamento.

    • - Tabla de salvamento o tabla de surf.

    • - Brazo de rescate.

    • - Flotador torpedo o de boya.

    • - Embarcación.

    • - Otros materiales.

    • a) Flotador salvavidas

    El denominado habitual y muy acertadamente “salvavidas” representa el

    material auxiliar de salvamento por excelencia. En toda instalación o lugar acuático en el que se bañe la gente, debería haber un número apropiado de flotadores salvavidas, distribuidos convenientemente según las distancias y la cantidad de usuarios.

    Para el técnico en salvamento acuático es imprescindible conocer la utilidad y el manejo del salvavidas. Como norma fundamental tendrá uno “a mano” en el lugar desde el que vigila. Asimismo, en las embarcaciones de rescate también llevará uno al menos.

    Con el flotador salvavidas se puede remolcar personas con y sin conocimiento, siempre y cuando aquel sea adecuado y esté bien colocado. En

    cualquier

    caso,

    es

    imprescindible una continua vigilancia

    durante

    el

    remolque, ya que, desgraciadamente, los casos de pérdida del accidentado en el transcurso del mismo son más habituales de lo que sería deseable.

    Aunque las formas y tamaños del salvavidas pueden variar, como regla general tendrán las siguientes cualidades:

    • - Gran flotabilidad

    • - De material ligero (que no cause daño ante posibles golpes y que facilite su transporte)

    • - Tamaño suficiente para que en su interior pueda meterse el cuerpo de una persona.

    Lo ideal sería que el salvavidas dispusiera de una cuerda de material

    resistente

    pero

    ligero,

    ya

    que

    de

    esta

    forma,

    en

    muchos

    casos,

    el

    socorrista acuático podría realizar el salvamento sin necesidad de entrar al agua ni de contactar directamente con el accidentado.

    • b) Balón salvavidas

    Consiste, básicamente, en un balón metido en una red que se une a una cuerda de extensión variable en función del lugar en el que se utilice. El material del balón puede ser diverso, pero siempre que le permita una gran

    flotación; en cuanto al material de red y cuerda debe ser resistente y ligero.

    El socorrista acuático, si dispone de este tipo de material para el salvamento, debe conocer y practicar alguna técnica de lanzamiento que le permita distancia y eficacia.

    Aunque es de “perogrullo” es conveniente advertir que este material únicamente puede ser utilizado en casos de accidentados que no hayan perdido el conocimiento.

    c) Arnés o tirantes de salvamento

    El

    arnés como

    material de salvamento

    es

    parecido al

    típico tan

    utilizado en montaña y vela. Consiste en una banda ancha, que se coloca en la cintura del socorrista, por lo que puede ser de longitud regulable y posee una hebilla que permite un cierre y apertura fáciles. En la parte posterior lleva un enganche en el que se fija la cuerda. Esta cuerda será resistente y ligera y su longitud dependerá de la zona en la que se emplea.

    Los tirantes de salvamento consisten en un sistema de dos cintas anchas por las que se meten los brazos y un ajustador de goma o similar. También en su parte posterior llevan un enganche para la cuerda que debería tener las mismas características que en el arnés.

    flotación; en cuanto al material de red y cuerda debe ser resistente y ligero. El socorrista

    Tanto arnés como tirantes posibilitan que el rescate del accidentado y su remolque sean más seguros y fáciles por la ayuda que se recibe desde

    fuera

    del

    agua.

    Sin embargo,

    con

    ellos

    el

    contacto entre socorrista

    acuático y accidentado es directo y obligan a disponer de otra persona para tirar de la cuerda.

    La realización de salvamentos con este tipo de material obliga a tomar, principalmente, dos precauciones:

    • - Que el enrollado de la cuerda sea apropiado para evitar nudos en el momento de acudir hacia el accidentado.

    • - Compenetración entre el socorrista acuático que acude hacia el accidentado y la persona o personas que se encargan de tirar de la cuerda.

    El sistema para enrollar la cuerda y para tirar de la misma una vez recogido el accidentado puede ser manual o mecánico. En el sistema manual es la persona que se encarga de la cuerda la que va soltándola y después tira de ella cuando ha sido avisada por el socorrista que ha acudido hacia el accidentado. En el sistema mecánico, mucho más seguro y rápido, se dispone de un carrete al que se enrolla la cuerda, que se suelta con facilidad cuando se necesita y que se recoge mediante una manivela que va enrollando la cuerda, siendo muy importante que este carrete esté bien anclado en el suelo.

    • d) Tabla de salvamento o de surf

    En

    países

    en

    los

    que

    el

    salvamento acuático

    es

    atendido como

    importante y, por lo tanto, dispone de medios económicos y materiales, existen tablas, de mayor tamaño que las de surf, en las que el socorrista

    puede efectuar con mayor seguridad y rapidez el salvamento en cuestión. Si

    no

    se

    dispone de

    estas tablas

    especiales

    pueden

    servir

    con

    el

    mismo

    propósito tablas de surf o también tablas de windsurf.

    Cuando se utiliza este material para el salvamento, el socorrista acude hacia la persona que se está ahogando tumbado encima de la tabla y realizando movimientos de natación tipo crol o mariposa, o de rodillas encima de la tabla efectuando remadas con las dos manos a la vez.

    Tras conseguir subir al accidentado en la parte media delantera de la tabla, el socorrista detrás de él (para no perderle de vista) realizará movimientos de natación tipo crol o mariposa, e incluso ayudándose con los pies.

    • e) Brazo de rescate

    El brazo de rescate consiste en un flotador alargado y de material flexible de gran flotabilidad, con un sistema de enganche que facilita colocar el flotador alrededor del cuerpo del accidentado. A este flotador se fija una cuerda de 2 m. aproximadamente que va unida a un arnés o a unos tirantes que son los que se coloca el Técnico de Salvamento.