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Humanismo

Este artículo trata sobre el movimiento cultural de recuperación de la cultura clásica ligado al Renacimiento. Para otros usos de este término, véase Humanismo (desambiguación).

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Con humanistas como Lorenzo Valla, quien en su De elegantia linguae latinae escribe una gramática del latín clásico de base científica, y otros intelectuales del Renacimiento, comienza lafilología moderna y se redescubre la antigüedad grecolatina.

El humanismo es un movimiento intelectual, filosófico y cultural europeo estrechamente ligado al Renacimiento cuyo origen se sitúa en el siglo XIV en la península Itálica (especialmente en Florencia, Roma y Venecia) en personalidades como Dante Alighieri, Francesco Petrarca y Giovanni Boccaccio. Busca la Antigüedad Clásica y retoma el antiguo humanismo griego del siglo de oro y mantiene su hegemonía en buena parte de Europa hasta fines del siglo XVI, cuando se fue transformando y diversificando a merced de los cambios espirituales provocados por la evolución social e ideológica de Europa, fundamentalmente al coludir con los principios propugnados por las reformas (luterana, calvinista, anglicana.), laContrarreforma católica, la Ilustración y la Revolución francesa del siglo XVIII. El movimiento, fundamentalmente ideológico, tuvo así mismo una estética impresa paralela, plasmada, por ejemplo, en nuevas formas de letra, como la redonda conocida como Letra humanística, evolución de las letras Fraktur tardogóticas desarrollada en el entorno de los humanistas florentinos como Poggio Bracciolini y de la cancillería papal en Roma, que vino a sustituir mediante la imprenta a la letra gótica medieval.

La expresión humanistis studiensins fue contrapuesta por Coluccio Salutati a los estudios teológicos y escolásticos cuando tuvo que hablar de las inclinaciones intelectuales de su amigo Francesco Petrarca; en éste, humanitas significaba propiamente lo que el término griego filantropía, amor hacia nuestros semejantes, pero en él el término estaba rigurosamente unido a las litterae o estudio de las letras clásicas. En el siglo XIX se creó el neologismo germánico Humanismus para designar una teoría de la educación en 1808, término que se utilizó después, sin embargo, como opuesto a la escolástica (1841) para, finalmente, (1859) aplicarlo al periodo del resurgir de los estudios clásicos por Georg Voigt, cuyo libro sobre este periodo llevaba el subtítulo de El primer siglo del Humanismo, obra que fue durante un siglo considerada fundamental sobre este tema.

El Humanismo propugnaba, frente al canon eclesiástico en prosa, que imitaba el latín tardío de los Santos Padres y empleaba el simple vocabulario y sintaxis de los textos bíblicos traducidos, los studia humanitatis, una formación íntegra del hombre en todos los aspectos fundada en las fuentes clásicas grecolatinas, muchas de ellas entonces buscadas en las bibliotecas monásticas y descubiertas entonces en los monasterios de todo el continente europeo. En pocos casos estos textos fueron traducidos gracias al trabajo de entre otros Averroes y a la infatigable búsqueda de manuscritos por eruditos monjes humanistas en los monasterios de toda Europa. La labor estaba destinada a acceder así a un latín más puro, brillante y genuino, y al redescubrimiento del griego gracias al forzado exilio a Europa de los sabios bizantinos al caerConstantinopla y el Imperio de Oriente en poder de los turcos otomanos en 1453. La segunda y local tarea fue buscar restos materiales de la Antigüedad Clásica en el segundo tercio del siglo XV,en lugares con ricos yacimientos, y estudiarlos con los rudimentos de la metodología de laArqueología, para conocer mejor la escultura y arquitectura. En consecuencia el humanismo debía restaurar todas las disciplinas que ayudaran a un mejor conocimiento y comprensión de estos autores de la Antigüedad Clásica, a la que se consideraba un modelo de conocimiento más puro que el debilitado en la Edad Media, para recrear las escuelas de pensamiento filosófico grecolatino e imitar el estilo y lengua de los escritores clásicos, y por ello se desarrollaron extraordinariamente la gramática, la retórica, la literatura, la filosofía moral y la historia, ciencias ligadas estrechamente al espíritu humano, en el marco general de la filosofía: las artes liberales o todos los saberes dignos del hombre libre frente al dogmatismo cerrado de la teología, expuesto en sistemáticos y abstractos tratados que excluían la multiplicidad de perspectivas y la palabra viva y oral del diálogo y la epístola, típicos géneros literarios humanísticos, junto a la biografía de héroes y personajes célebres, que testimonia el interés por lo humano frente a la hagiografía o vida de santos medievales, y la mitología,

que representa un rico repertorio de la conducta humana más sugerente para los humanistas que las castrantes leyendas piadosas, vidas de santos y hagiografías de Jacopo della Voragine y su leidísima Leyenda dorada. Este tipo de formación se sigue considerando aún hoy como humanista.

Para ello los humanistas imitaron el estilo y el pensamiento grecolatinos de dos formas diferentes: la llamada imitatio ciceroniana, o imitación de un solo autor como modelo de toda la cultura clásica, Cicerón, impulsada por los humanistas italianos, y la imitatio eclectica, o imitación de lo mejor de cada autor grecolatino, propugnada por algunos humanistas encabezados por Erasmo de Rotterdam.

Factores que favorecieron el humanismo

Después de grandes debates y polémicas, a partir del siglo XV el movimiento humanista se vio favorecido por varios factores:

La emigración de sabios bizantinos: debido a que el Imperio bizantino estaba siendo asediado por los turcos, muchos de ellos buscaron refugio en Europa Occidental, especialmente en Italia, llevando con ellos textos griegos, promoviendo la difusión de la cultura, los valores y el idioma griego. Por ejemplo, Manuel Crisoloras, erudito griego de Constantinopla, que enseñó griego en Florencia desde el año 1396 al 1400 y escribió para uso de sus discípulos la obra Cuestiones de la Lengua griega, basándose en la Gramática de Dionisio Tracio; su discípulo Leonardo Bruni(1370-1444) fue el primero que hizo traducciones del griego al latín a gran escala, como también Ambrosio Traversario, quien además recomendó a Cosme de Médici que adquiriera doscientos códices griegos de Bizancio o Francesco Filelfo, que se llevó el mismo muchos otros.

La invención de la imprenta: este invento de Gutenberg permitió el abaratamiento del costo y la difusión de los libros, garantizando la difusión masiva de las ideas humanistas y la aparición del sentido crítico contra el magister dixit o argumento de autoridad medieval.

La llegada al solio pontificio de Tomas Parentucelli, (Papa Nicolás V) y de Eneas Silvio Piccolomini, (Pío II) convierte a Roma en uno de los grandes focos del Humanismo.

La acción de los mecenas: los mecenas eran personas que con su protección política, con su aprecio por el saber antiguo, con su afán coleccionista o con la remuneración económica a los humanistas para que se establecieran o costearan sus obras en la imprenta, facilitaron el desarrollo del Humanismo. Estas personas reunían obras clásicas y llamaban a eruditos conocedores de la literatura griega y romana; por si eso fuera poco, los acogían en sus palacios. Entre los mecenas más destacados sobresalen: la familia de los Médici de FlorenciaLorenzo de Médicis, llamado el Magnífico y su hermano Juliano de Médicis, los pontífices romanos Julio II y León X, Cristina de Suecia.

La creación de universidades, escuelas y academias: las universidades (como la de Alcalá de Henares, Lovaina, etc.) y las escuelas del siglo XV contribuyeron en gran parte a la expansión del Humanismo por toda Europa.

Rasgos del humanismo

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La escuela de Atenas, fresco de Rafael.

Algunos de los rasgos ideológicos del humanismo son:

Estudio filológico de las lenguas e interés por la recuperación de la cultura de la Antigüedad clásica.

Creaciones artísticas basadas en la imitación o mímesis de los maestros de la civilización grecolatina.

El antropocentrismo o consideración de que el hombre es importante, su inteligencia el valor superior, al servicio de la fe que le une con el Creador.

Se restaura la fe en el hombre contemporáneo porque posee valores importantes capaz de superar a los de la Antigüedad Clásica.

Se vuelve a apreciar la fama como virtud de tradición clásica, el esfuerzo en la superación, y el conocimiento de lo sensorial.

La razón humana adquiere valor supremo.

En las artes se valora la actividad intelectual y analítica de conocimiento.

Se ponen de moda las biografías de Plutarco y se proponen como modelos, frente al guerrero medieval, al cortesano y al caballero que combina la espada con la pluma.

Se ve como legítimo el deseo de fama, gloria, prestigio y poder (El príncipe, de Maquiavelo), valores paganos que mejoran al hombre. Se razona el daño del pecado que reducen al hombre al compararlo con Dios y degradan su libertad y sus valores según la moral cristiana y la escolástica.

El comercio no es pecado y el Calvinismo aprecia el éxito económico como señal de que Dios ha bendecido en la tierra a quien trabaja.

El Pacifismo o irenismo: el odio por todo tipo de guerra.

El deseo de la unidad política y religiosa de Europa bajo un sólo poder político y un solo poder religioso separado del mismo: se reconoce la necesidad de separar moral y política; autoridad eterna y temporal.

El equilibrio en la expresión, que debe ser clara, y no recargada ni conceptuosa: «El estilo que tengo me es natural y, sin afectación ninguna, escribo como hablo; solamente tengo cuidado de usar vocablos que signifiquen bien lo que quiero decir, y golo cuanto más llanamente me es posible porque, a mi parecer, en ninguna lengua está bien la afectación.» (Juan de Valdés).

La idealización y estilización platónica de la realidad. Se pinta la realidad mejor de lo que es, se la ennoblece (nobilitare).

El arte humanista toma la materia popular y la selecciona para transformarla en algo estilizado e idealizado, de la misma manera que la novela pastoril recrea una vida campestre desprovista de las preocupaciones habituales al campesino. En el arte humanista no hay lugar para las manifestaciones vulgares de la plebe que se verán más tarde en el siglo XVII con el Barroco.

El optimismo frente al pesimismo y milenarismo medievales. Existe fe en el hombre: la idea de que merece la pena pelear por la fama y la gloria en este mundo incita a realizar grandes hazañas y emular las del pasado. La fe se desplaza de Dios al hombre.

El retorno a las fuentes primigenias del saber, la lectura de los clásicos en los textos originales y no a través de la opinión que dieron sobre ellos los Santos Padres y la religión católica.

La lógica aristotélica frente al argumento de autoridad medieval: la imprenta multiplica los puntos de vista y los debates, enriqueciendo el debate intelectual y la comunicación de las ideas. Se ponen de moda los géneros del diálogo y la epístola, todo lo que suponga comunicación de ideas. Se propone la libre interpretación de la Biblia y su traducción a las lenguas vulgares (Lutero) frente a que solo sea interpretada por la Iglesia Católica.

Ginecolatría, alabanza y respeto por la mujer. Por ejemplo, el cuerpo desnudo de la mujer en el arte medieval representaba a Eva y al pecado; para los artistas humanistas del Renacimiento representa el goce epicúreo de la vida, el amor y la belleza (Venus).

Búsqueda de una espiritualidad más humana, interior, (devotio moderna, erasmismo), más libre y directa y menos externa y material.

El reconocimiento de los valores humanos acabando con la Inquisición y el poderío de la Iglesia

En sus comienzos, el humanismo es un movimiento regenerador y en sus principios básicos se encuentra ya bosquejado en tiempos muy anteriores, por ejemplo, en las obras de Isócrates, que se impuso una labor de regeneración parecida en la Grecia del siglo IV a. C. En tiempos modernos se encuentra estrechamente ligado al Renacimiento y se benefició de la diáspora de los maestros bizantinos de griego que difundieron la enseñanza de esta lengua, muy rara hasta entonces, tras la caída de Constantinopla en poder de los turcos en 1453; la imprenta y el abaratamiento de los libros subsiguiente facilitó esta difusión fuera del ámbito eclesiástico; por entonces el término humanista servía exclusivamente para designar a un profesor de lenguas clásicas. Se revitalizó durante el siglo XIX dando nombre de un movimiento que no sólo fue pedagógico, literario, estético, filosófico y religioso, sino que se convirtió en un modo de pensar y de vivir vertebrado en torno a una idea principal: en el centro del Universo está el hombre, imagen de Dios, criatura privilegiada, digna sobre todas las cosas de la Tierra (antropocentrismo). Posteriormente, en especial en España durante la segunda mitad del siglo XVI, el antropocentrismo se adulteró en forma de un cristocentrismo que proponía la ascética y la mística como formas de vida que condujeron al desengaño barroco, que desvirtuó durante el siglo XVII este movimiento en un principio renovador impidiendo abrir nuevos horizontes.

El Humanismo

El Humanismo (C) ARTEHISTORIA Época: Renacimiento Inicio: Año 1500 Fin: Año 1600 Antecedente: <a href=Renacimiento y Humanismo Comentario El Renacimiento no consistió sólo en un mero resurgir erudito de la literatura o de la filosofía grecorromana o en una vulgar imitación de las formas artísticas de la Antigüedad. Asociado historiográficamente a ese concepto aparece aquel otro, el Humanismo, que completa la idea inicial de que nos hallamos en una época nueva y, en consecuencia, distinta de aquélla, la antigua, que se tomaba como modelo. Justamente, fue la renovación de la cultura el aspecto más notoriamente destacado por sus propios protagonistas, aquellos que hablaron por primera vez de Renacimiento. ¿Cuándo se produjo y en qué consistió realmente ese renacimiento cultural? A pesar de que entre los siglos VII y XIV se conocieron en los ambientes cortesanos de Europa occidental determinados intentos por recuperar textos y autores clásicos, como lo prueba el hecho de la creciente utilización del Derecho Romano y del recurso constante a Aristóteles , cronológicamente sólo cabe hablar, por sus resultados, de un vigoroso y fecundo Renacimiento: aquel que tuvo lugar, en el pensamiento y en la estética, entre los siglos XIV y XVI. Igualmente, aunque el término Humanismo ha sido, empleado para denominar toda doctrina que defienda como principio fundamental el respeto a la persona humana, la palabra tiene una significación histórica indudable. Humanismo fue uno de los conceptos creados por los historiadores del siglo XIX para referirse a la revalorización, la investigación y la interpretación que de los clásicos de la Antigüedad hicieron algunos escritores desde finales del siglo XIV hasta el primer tercio del siglo XVI. En realidad, fue la voz latina "humanista", empleada por primera vez en Italia a fines del siglo XV para designar a un profesor de lenguas clásicas, la que dio origen al nombre de un movimiento que no sólo fue pedagógico, literario, estético, filosófico y religioso, sino que se convirtió en un modo de pensar y de vivir vertebrado en torno a una idea principal: en el centro del Universo está el hombre, imagen de Dios, criatura privilegiada, digna sobre todas las cosas de la Tierra. El humanista comenzó siendo, en efecto, un profesor de humanidades, es decir, de aquellas disciplinas académicas que constituían el programa educativo formulado idealmente por Leonardo Bruni. Su propósito consistía en formar a los alumnos para una vida de servicio activo a la comunidad civil, proporcionándoles una base amplia y sólida de conocimientos, principios éticos y capacidad de expresión escrita y hablada. El medio de expresión y de instrucción sería el latín, recuperado y limpio de barbarismos medievales. La lectura y el comentario de autores antiguos, griegos y latinos, especialmente Cicerón y Virgilio , y la enseñanza de la gramática, la retórica, la literatura, la filosofía moral y la historia constituían las humanidades impartidas por el humanista. Sin embargo, el humanista, como ya se ha indicado, era algo más que un maestro. Su preocupación por los problemas morales y políticos le obligó a adoptar también posiciones humanistas, en el sentido de que nada de lo humano le sería ajeno. El Humanismo no apareció de una forma brusca. Sus orígenes son complejos. La cronología de su nacimiento parece imprecisa. En el norte de Italia, durante la segunda mitad del siglo XIII ya se advierten señales anunciadoras. Por ello su herencia es medieval: el interés de los abogados por el valor práctico de la retórica latina, el uso cada vez más apreciado del Derecho Romano, de la filosofía y de la ciencia aristotélica por teólogos y profesores, y el encuentro literario con los clásicos de la Antigüedad, son pruebas suficientes de los cambios que se estaban produciendo en los círculos intelectuales prehumanistas por aquellas fechas. En verdad, todas esas novedades, con el tiempo consagradas, no formaban parte más que de una única realidad: la del redescubrimiento de la Anti g üedad, fuente viva del Humanismo. Francesco Petrarca (1304-1374) y Giovanni Boccaccio (1313-1375) constituyen ejemplos muy representativos de esa etapa. Como erudito, bibliófilo y crítico de textos, Petrarca se convirtió en un auténtico maestro al estudiar, corregir y liberar de corrupciones las obras de Virgilio, Tito Livio , Cicerón y san Agustín . Su propia obra literaria estaba impregnada de esa erudición y era deudora de " id="pdf-obj-3-4" src="pdf-obj-3-4.jpg">

(C) ARTEHISTORIA

Época: Renacimiento Inicio: Año 1500 Fin: Año 1600

Antecedente:

Comentario

El Renacimiento no consistió sólo en un mero resurgir erudito de la literatura o de la filosofía grecorromana o en una vulgar imitación de las formas artísticas de la Antigüedad. Asociado historiográficamente a ese concepto aparece aquel otro, el Humanismo, que completa la idea inicial de que nos hallamos en una época nueva y, en consecuencia, distinta de aquélla, la antigua, que se tomaba como modelo. Justamente, fue la renovación de la cultura el aspecto más notoriamente destacado por sus propios protagonistas, aquellos que hablaron por primera vez de Renacimiento. ¿Cuándo se produjo y en qué consistió realmente ese renacimiento cultural? A pesar de que entre los siglos VII y XIV se conocieron en los ambientes cortesanos de Europa occidental determinados intentos por recuperar textos y autores clásicos, como lo prueba el hecho de la creciente utilización del Derecho Romano y del recurso constante a Aristóteles, cronológicamente sólo cabe hablar, por sus resultados, de un vigoroso y fecundo Renacimiento: aquel que tuvo lugar, en el pensamiento y en la estética, entre los siglos XIV y XVI. Igualmente, aunque el término Humanismo ha sido, empleado para denominar toda doctrina que defienda como principio fundamental el respeto a la persona humana, la palabra tiene una significación histórica indudable. Humanismo fue uno de los conceptos creados por los historiadores del siglo XIX para referirse a la revalorización, la investigación y la interpretación que de los clásicos de la Antigüedad hicieron algunos escritores desde finales del siglo XIV hasta el primer tercio del siglo XVI. En realidad, fue la voz latina "humanista", empleada por primera vez en Italia a fines del siglo XV para designar a un profesor de lenguas clásicas, la que dio origen al nombre de un movimiento que no sólo fue pedagógico, literario, estético, filosófico y religioso, sino que se convirtió en un modo de pensar y de vivir vertebrado en torno a una idea principal: en el centro del Universo está el hombre, imagen de Dios, criatura privilegiada, digna sobre todas las cosas de la Tierra. El humanista comenzó siendo, en efecto, un profesor de humanidades, es decir, de aquellas disciplinas académicas que constituían el programa educativo formulado idealmente por Leonardo Bruni. Su propósito consistía en formar a los alumnos para una vida de servicio activo a la comunidad civil, proporcionándoles una base amplia y sólida de conocimientos, principios éticos y capacidad de expresión escrita y hablada. El medio de expresión y de instrucción sería el latín, recuperado y limpio de barbarismos medievales. La

lectura y el comentario de autores antiguos, griegos y latinos, especialmente Cicerón y Virgilio, y la enseñanza de la gramática, la retórica, la literatura, la filosofía moral y la historia constituían las humanidades impartidas por el humanista. Sin embargo, el humanista, como ya se ha indicado, era algo más que un maestro. Su preocupación por los problemas morales y políticos le obligó a adoptar también posiciones humanistas, en el sentido de que nada de lo humano le sería ajeno. El Humanismo no apareció de una forma brusca. Sus orígenes son complejos. La cronología de su nacimiento parece imprecisa. En el norte de Italia, durante la segunda mitad del siglo XIII ya se advierten señales anunciadoras. Por ello su herencia es medieval: el interés de los abogados por el valor práctico de la retórica latina, el uso cada vez más apreciado del Derecho Romano, de la filosofía y de la ciencia aristotélica por teólogos y profesores, y el encuentro literario con los clásicos de la Antigüedad, son pruebas suficientes de los cambios que se estaban produciendo en los círculos intelectuales prehumanistas por aquellas fechas. En verdad, todas esas novedades, con el tiempo consagradas, no formaban parte más que de una única realidad: la del redescubrimiento de la Antigüedad, fuente viva del Humanismo. Francesco Petrarca (1304-1374) y Giovanni Boccaccio (1313-1375) constituyen ejemplos muy representativos de esa etapa. Como erudito, bibliófilo y crítico de textos, Petrarca se convirtió en un auténtico maestro al estudiar, corregir y liberar de corrupciones las obras de Virgilio, Tito Livio, Cicerón y san Agustín. Su propia obra literaria estaba impregnada de esa erudición y era deudora de

aquella edad de oro. Boccaccio, por su parte, quien reunía las virtudes de Petrarca, al que consideraba su maestro, aprendió el griego en Florencia con Leoncio Pilato y junto a éste impulsó su enseñanza pública en la ciudad, al mismo tiempo que traducían a Homero y Eurípides. Petrarca y Boccaccio tuvieron continuadores fervorosos. Coluccio Salutati (1331-1406), bibliófilo y latinista, ejerció una influencia decisiva sobre los humanistas florentinos, coleccionando textos clásicos y apoyando la creación de una cátedra de griego en Florencia, gracias a cuya labor se tradujeron y se trataron las obras de Tucídides, Ptolomeo, Platón y Homero. Esta restauración de los clásicos griegos debe mucho también a Leonardo Bruni (1374-1444): además de escribir en griego, sus traducciones de Aristóteles y de Platón obtuvieron, por su elegancia, el reconocimiento de generaciones posteriores. La recuperación de autores griegos llevó aparejada la de muchas obras clásicas latinas. Cicerón, Plinio el Joven, Tácito, Propercio y Tibulo ya eran muy conocidos en los ambientes humanistas desde el siglo XIV, pero durante la primera mitad del siglo XV se descubrieron y se realizaron ediciones comentadas o copias enmendadas de los discursos de Cicerón, de poemas de Lucrecio, obras menores de Tácito, manuales de gramática de Suetonio, etcétera. Las repercusiones de los comentarios y las enmiendas eruditas de los textos clásicos latinos fueron el origen de la nueva filología, cuyo más destacado representante fue Lorenzo Valla (1407-1457). No contento con la pureza del latín moderno, propuso en sus "Elegantiae" una reforma de la gramática y un modelo de buen lenguaje lo más cercano posible a la pureza clásica. Valla aportó igualmente una nueva crítica de textos y contribuyó con sus notas al Nuevo Testamento latino (una comparación filológica entre la "Vulgata" y el original griego), admiradas después por Erasmo, a la construcción de la crítica bíblica moderna. La primera mitad del siglo XV contempló también un redescubrimiento de la Historia. Leonardo Bruni y, sobre todo, Flavio Biondo iniciaron la historiografía moderna. Hasta ellos primaban en las obras de historia las descripciones y las anécdotas. En cambio, Bruni estaba convencido de que sólo una interpretación del pasado de la Roma republicana resultaba valiosa para defender la libertad contra la tiranía en la Florencia de su tiempo: la Historia como servidora del presente. Biondo, por su parte, tenía historiográficamente una cosmovisión más amplia que Bruni. A pesar de que su estilo literario carece de elegancia, en sus "Décadas" sorprende tanto por su actitud crítica frente a los historiadores célebres como por su uso de fuentes abundantes y diversas, desde crónicas medievales a monumentos e inscripciones clásicas. Aún presenta mayor originalidad su Italia ilustrada, una pieza que combina la geografía y la historia, las fuentes del pasado con las noticias del presente. Sus aportaciones se extendieron al campo de la arqueología. En su "Roma instaurata" Biondo no sólo describe por primera vez y metódicamente cómo era la antigua ciudad; lo novedoso en su obra es la consideración que le merecen la conservación y restauración de las ruinas como testimonios vivos de una civilización y, en ese caso, de la romana. El redescubrimiento de la Antigüedad no sólo afectó a las lenguas clásicas, a la filología, a la edición crítica de textos literarios, a la historia o a la arqueología, sino también a la filosofía. Hasta esos siglos existía una interpretación cristiana de Aristóteles. A comienzos del siglo XV, en cambio, se enseñaba en Padua, gracias a Pietro Pomponazzi (1462-1525), el aristotelismo heterodoxo de Averroes, determinista y ateo. En efecto, en su "De inmortalitatae animae" (1516) y en su "De Fato" (1520) Pomponazzi demuestra que el alma intelectual muere con el cuerpo, que no existe el más allá, que nuestra voluntad y nuestra libertad son incompatibles con la providencia divina y que sólo cabe conformarse con la naturaleza. Estas doctrinas tuvieron durante las décadas posteriores una difusión y un éxito sin precedentes. En cualquier caso, la auténticos fundamentos filosóficos del Humanismo proceden de la lectura, la difusión y la enseñanza de Platón. A finales del siglo XV, Marsilio Ficino (1433-1499) expone magistralmente las ideas platónicas en su obra "Theologia platónica": Dios es el ser del que emanan todos los seres. En el centro del Cosmos el hombre es a su vez alma inmortal, imagen de Dios, criatura privilegiada y también materia y peso. El destino del hombre, su más intimo fin, consistirá en pasar, gracias al conocimiento, desde el mundo de las apariencias sensibles a las ideas. Ese trayecto que conduce al hombre a su identificación total con el ser puede ser rechazado, de tal manera que permanecerá en el plano que ocupan los animales, o bien aceptado, y en ese caso, será elevado a la perfección, su verdadera vocación, tal como lo describiría Pico della Mirandola (1463-1494) en su "Oratio de hominis dignitate". La filosofía neoplatónica de Ficino y de Giovanni Pico se consolidó en Florencia y desde allí se extendió rápidamente a todos los círculos intelectuales y cultos de Europa occidental junto a las nuevas ideas filológicas, historiográficas, artísticas y literarias. Pero el viaje que recorrió el primer Humanismo, el italiano, por el Continente no habría ocupado tan rápidamente el mapa europeo sin la intervención de determinados y decisivos vehículos de expansión: la imprenta, la relación entre los hombres de letras y la enseñanza universitaria.

Estética clásica

ESTÉTICA DE SUS ORÍGENES EN LA ANTIGUA GRECIA (De los pitagóricos a Sócrates)

Juan Ríos Mestre Estética (cod. 574032) Curso 2007/2008 Filosofía (Plan 2003)

INDICE

1.

INTRODUCCION

2.

CONCEPTOS GENERALES

2.1

Belleza-kalón.

2.2

Arte-tekhné.

2.3

Creación artística.

2.4

Contemplación.

2.5

Mímesis o imitación.

3.

LAS IDEAS ESTÉTICAS DE LOS PITAGÓRICOS.

4.

DEMÓCRITO

4.1

Dependencia del arte de la naturaleza.

4.2

El placer proporcionado por el arte.

4.3

La inspiración.

4.4

Deformaciones del arte.

4.5

Los colores fundamentales.

4.6

El concepto de la música.

5.

LOS SOFISTAS.

5.1

Teoría del arte

5.2

Teoría de la belleza

6.

SÓCRATES.

  • 6.1 Teoría de la representación de la naturaleza por el arte.

  • 6.2 Teoría de la idealización del arte.

  • 6.3 Concepto de belleza espiritual.

  • 6.4 Belleza y su adaptación al fin.

  • 6.5 Euritmia.

    • 7. CONCLUSIÓN

    • 8. BIBLIOGRAFÍA

    • 1. INTRODUCCION

La estética antigua constituye el principio y la base de la estética occidental. La podemos enmarcar entre los siglos. V a.

C. y III d. C. Dentro de dicho periodo podemos distinguir dos etapas, el mundo helénico y el helenísitico. El primero abarca las ideas estéticas de los pitagóricos, Demócrito, los sofistas, Sócrates, la estética de Platón y Aristóteles. El segundo, que transcurre entre los siglos III a. C.- s. III d. C. supone un momento amplio y complicado en el que surgen gran variedad de ideas estéticas. Nos centraremos, sin embargo, en el periodo comprendido entre los pitagóricos y Sócrates.

  • 2. CONCEPTOS GENERALES

Cabe destacar cinco conceptos generales en la estética griega cuyo significado era ligeramente diferente al que hemos heredado en la actualidad. Algunos conceptos, incluso tienen su origen previo a su utilización por los filósofos, que los asumieron y transformaron. Son importantes porque establecen implícitamente los gustos y obras de arte de la época.

  • 1. Belleza-kalón.

  • 2. Arte-tekhné.

  • 3. Creación artística.

  • 4. Contemplación.

  • 5. Mímesis o imitación.

2.1. Belleza-kalón. Lo bello. Tenía un sentido más amplio al actual. Incluía cualidades estéticas contemporáneas pero también cualidades

morales. Así pues, significaba "todo aquello que gusta, que atrae, que despierta admiración", y además, lo que es justo y lo que es bueno. Siguiendo esta tendencia, veremos como Platón identifica la belleza con el bien y la verdad, una idea que en la actualidad han recuperado algunas corrientes hegelianas. Hubo algunas corrientes que intentaron acotar el concepto de belleza a los sentidos como aquello que resulta agradable a la vista y al oído, como es el caso de los sofistas, aunque el uso que se impuso es el descrito inicialmente. 2.2 Tekhné-arte. Fue traducido al latín como ars, de donde derivó la palabra arte. Con este término pasa lo mismo que con el anterior:

para los griegos era mucho más amplio. Tekhné era toda actividad humana productiva y no cognoscitiva. Dependía de la habilidad y no de la inspiración y estaba conscientemente guiada por normas y reglas generales, y no sólo por la rutina. Por lo tanto, para los griegos era arte no sólo el trabajo de un arquitecto o pintor sino también el trabajo de un carpintero, un tejedor y un médico. Es importante tener en cuenta que incluía parte de las ciencias. La actitud de los griegos hacia el arte era compleja. Por una parte lo valoraban por su factor intelectual, pues creían que la habilidad y las normas y técnicas para regirlas, es decir, los conocimientos necesarios estaban muy relacionados con la actividades y en ellas aparecían ligadas con el conocimiento. Dicho conocimiento, al modo de destreza era lo que admiraban, pues facultaba para fabricar una silla, curar una persona, etc… Sin embargo, el componente de actividad física pesaba y por ello también lo despreciaban en cuanto el arte por ser un trabajo físico y remunerado. Distintas disciplinas con un elevado componente estético como la arquitectura, la pintura y la escultura quedaban incluidas bajo tekhné al no tener su propio campo autónomo. Así han llegado a la época moderna bajo el título de bellas artes. Pronto (S. XIX), la palabra bellas desaparecería al quedar implícita en arte.

  • 2.3. Creación artística.

Los griegos no tenían ningún término específico para la creación artística, pues no la difenrenciaban del resto de creaciones humanas, en las que el arte era meramente entendido como habilidad en la que se distinguían tres factores:

  • - El concedido por la naturaleza, es decir, el material.

  • - El transmitido por la tradición que es el conocimiento.

  • - El procedente del artista, el trabajo.

Tampoco reconocían ni valoraban la creatividad individual. Esto traía como consecuencia que no se valorase la originalidad. Para los griegos, lo importante en una obra no era la novedad, sino la adecuación a la tradición, porque en ella veían la garantía de duración, la universalidad y la perfección. Un buen artista era el que aplicaba las normas universales del canon y no el que transmitía o quería transmitir su personalidad.

  • 2.4. Contemplación o experiencia estética.

Los griegos no consideraban la experiencia estética como aislada, no diferenciaban la actitud estética de la investigadora y como para ellos no existía, no tenían ningún término para definirla. Usaban el mismo término que para la investigación científica: Theoría, es decir, observación. Es importante tener en cuenta que los griegos, en los objetos que eran bonitos no veían nada que los distinguiera de las otras cosas. Creían que la capacidad de percibir el placer acompañaba cualquier arte.

  • 2.5. Mímesis o imitación.

Estaba relacionado con la religión, con las prácticas rituales de sacerdotes y estaba unido a experiencias internas. Poco a poco los griegos afirmaron que el fin del arte es imitar la Naturaleza y aunque esto tuvo diferentes matices, el término mímesis expresaba la reproducción del mundo externo. Esa reproducción era importante en las artes visuales como la escultura y la pintura. A partir de Platón y Aristóteles, esta función pasará a convertirse en el eje central de la teoría del arte. Esa idea fue recogida en la Edad Media por Sto. Tomás de Aquino que expresó que el arte imita la naturaleza, y así llegará después al Renacimiento y se romperá ya en las producciones contemporáneas del arte, donde prima más la creatividad y subjetividad.

Estas ideas estéticas se basaban en el pensamiento estético de filósofos y artistas y eran conceptos muy diferentes a los que se emplean en la actualidad. 3. LAS IDEAS ESTÉTICAS DE LOS PITAGÓRICOS. Los encargados de formular las ideas estéticas fueron los filósofos, aunque no lo hicieron en primera instancia, ya que en originalmente se ocuparon de los problemas de la Naturaleza. Los primeros en reflexionar sobre las cuestiones estéticas fueron los pitagóricos, en el siglo V a. C, aunque la escuela pitagórica existía desde antes. La idea fundamental de la filosofía pitagórica; la que tuvo más importancia para la estética fue la creencia de que el mundo estaba construido matemáticamente. Los números forman esencia de todas las cosas bajo una estructura matemática básica. El número y sus combinaciones relacionaban la geometría, los puntos, las líneas como unidades reales que componen los cuerpos de la Naturaleza. En este sentido todos los cuerpos pueden considerarse números. El punto de partida para formular esta idea fueron sus descubrimientos acústicos. Descubrieron que existía una regularidad matemática en la acústica (parte de la física que trata de la formación y propagación de los sonidos). Pensaron entonces que la armonía musical dependía del número. La interpretación matemática de la música fue una conquista de la escuela pitagórica. Descubrieron que la altura de las notas musicales dependía de la longitud de las cuerdas, de los instrumentos, y también descubrieron que la armonía está determinada por razones matemáticas definidas. Hay que tener en cuenta que los pitagóricos no emplearon el término "belleza" sino el de armonía, que probablemente inventaron. Etimológicamente, armonía significaba conformidad, unión, uniformidad de los componentes. Fue esta uniformidad por lo que la armonía fue para los pitagóricos algo positivo y bello, en el amplio sentido de la palabra (sentido

griego de la belleza). Pero los pitagóricos fueron más allá y la consideraron como el testimonio de una estructura profunda, expresión del orden interno del cosmos.

Hay, por tanto, 3 aspectos fundamentales en la teoría de los pitagóricos:

1) La armonía (orden, buena proporción). Los consideraban tanto valioso cocmo útiles y preciosos. Se identificaron estos cptos con la belleza. 2) Pensaban que la armonía de las cosas dependía de su regularidad, unidad y orden. La armonía para ellos no era una propiedad o cualidad, característica de una cosa particular, sino la adecuada disposición de varias cosas y varios elementos. 3) La armonía es un sistema cuantitativo, matemático que depende del número, de la medida y la proporción, y , por tanto, es una cualidad objetiva de las cosas. Esa teoría se convirtió en un elemento básico de la futura estética griega que influyó en el desarrollo del arte griego y de la música en particular. También, de manera indirecta, influyó en las artes plásticas. La búsqueda de la regularidad en el mundo y su aplicación en el arte que era, según los historiadores, una tendencia natural entre los griegos, fue de esta forma reforzada por los pitagóricos. A partir de la escuela pitagórica se asumió en Grecia la regularidad matemática como garantía de la belleza y armonía. El concepto de música de los primitivos griegos era más amplio que en la actualidad. Se consideraba una totalidad

fundida con la danza y la poesía. Era lo que se llamaba triunica choreica (conjunción de la música, danza y poesía). Además, los pitagóricos consideraban que la música podía actuar sobre el alma, por eso los pitagóricos atribuyeron gran importancia en la distinción entre la buena y la mala música. Esto exigía que la buena música estuviera protegida por la ley porque tenía una importancia tremenda desde el punto de vista social y moral. A pesar de ello, también admiraban y querían el silencio. La concepción pitagórica de la música influyó en la teoría griega del arte y la música se desarrolló bajo el lema de la proporción, la medida y el número, por una parte y la perfección y purificación del alma, por otra. 4. DEMÓCRITO Considerado el último gran filósofo de la naturaleza, fue también un científico de su tiempo, escribió sobre numerosos temas, desarrollando estudios científicos en muchos campos. Consagro toda su vida a la investigación, en este sentido esta considerado como un humanista. En sus obras Teoría del Arte y Teoría de la Poesía trató las cuestiones estéticas de manera científica y empírica. Estas obras se han perdido, a pesar de ello es posible conocer sus opiniones gracias a las las citas de autores posteriores que recogieron algunos fragmentos de su pensamiento. Sus principales ideas se refieren a 6 temas:

• Dependencia del arte de la naturaleza. • El placer proporcionado por el arte. • La inspiración. • Deformaciones del arte. • Los colores fundamentales. • El concepto de la música.

4.1 Dependencia del arte de la naturaleza:

Para los griegos el fin del arte era reproducir el mundo externo, imitar la naturaleza. Demócrito utilizó el término de mimesis para referirse a dicha imitación de la naturaleza por el arte. Su idea es que el arte debe remedar a la naturaleza, es decir, imitar a la naturaleza en sus maneras de obrar, imitar el funcionamiento o el proceder de la naturaleza. Hasta entonces, para los griegos primitivos mimesis no significaba la reproducción de la realidad externa, al principio de la cultura griega se utilizó este término para hacer referencia a la manifestación de los sentimientos. La expresión de experiencias internas mediante gestos, sonidos y palabras es un concepto de mimesis que surgió en relación con el culto Dionisiaco, donde dominaba la mímica, el canto y las danzas rituales de los sacerdotes. Estas prácticas rituales permitían desahogar los sentimientos y conseguir la purificación.

El concepto de Demócrito se pone de manifiesto en un fragmento de Plutarco : “Muestra que hemos llegado a ser

nosotros discípulos (de la naturaleza) en las cosas más importantes: de la araña el tejer y zurcir, de la golondrina en la construcción de casas, y del cisne y el ruiseñor melodiosos en el canto, por imitación”. Las artes nacieron de la imitación de la naturaleza. El concepto de mimesis ya no es solo aplicable a la música, la danza y la poesía, sino a todas las artes, principalmente las utilitarias. La tesis de la dependencia del arte de la naturaleza se convirtió en una idea fundamental del pensamiento griego. A pesar de ello nos encontramos ante la primera formulación del concepto de mimesis, concepto de imitación de las

apariencias en la pintura y las palabras, concepto que formaran Platón y Sócrates posteriormente. 4.2 El placer proporcionado por el arte:

Se refiere a la influencia ejercida por el arte entendida en un sentido amplio. Según las palabras de Demócrito los grandes placeres nacen de contemplar obras hermosas. Se trata de la declaración más antigua en la que figuran juntos los conceptos de contemplación, belleza, placer, alegría y el arte. Se hace de la búsqueda del placer el fundamento de la moral. Para entenderlo es necesario referirse al pensamiento filosófico de Demócrito. Consideraba que el fin de la conducta humana ha de ser conseguir la felicidad entendida como bien estar o dicha, como un estado de ánimo. Pensaba que la felicidad estaba determinada por los placeres y el dolor. En uno de los fragmentos

conservados afirma : “los grandes placeres nacen de contemplar cosas hermosas”. Para conseguir la felicidad el hombre debe juzgar las cosas y diferenciar entre los placeres. En este proceso debe guiarnos el principio de armonía, entendido como proporción, medida, equilibrio o moderación. Así llegamos a conseguir el equilibrio corporal (la salud) y la tranquilidad del alma (la felicidad), esta calma, este sosiego lo encontramos de manera principal en los bienes del alma. Demócrito, como los demás griegos, apreció la medida adecuada y vio la importancia de esta armonía en todas las actividades humanas, incluidas el arte y la belleza. Y de una manera característica para su filosofía le puso un acento hedonista y afirma : “si alguien sobrepasara la medida lo más agradable podría resultar lo más desagradable”.

4.3 La inspiración:

Esta idea de Demócrito hace referencia principalmente a la creación artística en la poesía. La poesía no era considerada como un arte en los griegos porque precisaba de inspiración. La inspiración no fue aplicada por Demócrito a las artes plásticas, él pensaba que no podía existir un buen poeta sin entusiasmo o un punto de locura. Para Demócrito la creación poética procedía de un entusiasmo especial de la mente, distinto al normal (eso es la inspiración), esta idea fue citada posteriormente muchas veces y con diferentes interpretaciones. A pesar de ello, este furor oculto de locura no debe entenderse como algo sagrado o guiado por las fuerzas sobrenaturales. Hay que tener en cuenta que Demócrito era materialista y mecanicista, para él tan solo existían los hechos naturales mecánicos. Lo que captan nuestros sentidos lo explico como el resultado de una acción mecánica ejercida por las cosas sobre los hombres. 4.4. Deformaciones del arte:

Este concepto estaba vinculado a las corrientes pictórica de su época, en particular a la escenografía teatral. En Grecia el espectáculo veía el teatro de lejos y eso implicaba unas deformaciones ópticas. Demócrito pensó como corregir esas deformaciones y neutralizar su defecto. Según Vitruvio , Demócrito estudió el fenómeno de propagación de los rayos de luz y sus efectos en la naturaleza basados en las leyes naturales. Buscó que la pintura de escenografía se viera de manera correcta, que las imágenes se vieran claras y que las figuras de dos dimensiones parecieran que estuvieran en relieve. Este problema fue muy atractivo para Demócrito, relacionado con la teoría mecanicista de entender el mundo: las imágenes se deforman y los objetos muy lejanos no se percibían bien. La pintura de los escenarios teatrales griegos, que los mismos griegos la denominaban eskenografia, fue la primera en adaptarse a las exigencias de la visión humana, la primera en adaptarse a la perspectiva.