LA MÚSICA METAL COMO OBJETO DE ESTUDIO

RESUMEN La presente indagación se propone argumentar, mediante el método iconológico en el sentido de Erwin Panofsky y de Peter Burke, que las imágenes de la música Metal han sido poco exploradas y que, además, pueden pensarse como un campo de estudio específico. De hecho, no hay aún una reflexión teórica y académica sobre ellas, cuyo propósito sea explicar su pertinencia como documento histórico y como dispositivo estético para construir procesos identitarios en algunas culturas de masas contemporáneas. Este vacío teórico ha posibilitado que el Metal –en algunos sectores de países industrializados y en vías de desarrollo- haya sido reducido a la presunción: “Metal igual a Satanismo”. La hipótesis del presente Trabajo contrapone el anterior presupuesto, porque el Metal no se simplifica a dicha ideología, ya que posee imaginarios colectivos diversos que no se reducen a una discusión maniquea entre seguidores del Cristianismo y del Satanismo, puesto que las imágenes en el Metal tienen otros matices que funcionan como mecanismos simbólicos de diferentes tendencias misantrópicas, filantrópicas, paganas, anticlericales y anticristianas. ¿HASTA QUÉ PUNTO EL SATANISMO PUEDE SER PENSADO COMO UNA RELIGIÓN?1 El fenómeno del Satanismo ha sido tergiversado de diversas maneras en Colombia y particularmente en Medellín por diversos grupos (como en ciertos sectores del periodismo tradicional, por la Iglesia Católica, por la sociedad en general, por ciertos "metaleros" que se creen "radicales"). He ahí la importancia de trabajarlo con rigor académico, conceptual, teórico e histórico, para que salga un poco de la vaguedad en la que se halla. En el presente escrito no se pretende realizar una síntesis histórica del satanismo de Aleister Crowley, ni del laveyano ni del paganismo nórdico, sino analizar el concepto de religión desde un punto de vista sociológico, antropológico e histórico, para así determinar ¿hasta qué punto el satanismo puede ser pensado como una religión? Este problema es más complejo de lo que parece, pero para analizar iconologías satanistas y anticristianas, en el Metal, es indispensable vislumbrar de una manera crítica diversas acepciones del concepto de satanismo (incluso en el contexto colombiano). Carlos Arboleda Mora piensa que “el satanismo ha sido tratado de manera poco rigurosa en algunos ambientes periodísticos, religiosos y culturales. Ha caído en la categoría de lo fantástico y de lo morboso”2. Esto se debe a que Colombia es un país tradicionalmente católico, en el cual se ha defendido a ultranza el fenómeno de las tres erres: Riqueza, Región, Religión (en términos del filósofo e historiador Luis Javier Ortiz). De ahí que cualquier movimiento que ponga en cuestión sus doctrinas sea señalado de inmediato como “satánico”, como es el caso de los poetas nadaístas y de los rockeros en los 60´y 70´ y de los metaleros en los 80´y 90´. Se ha señalado a agrupaciones de Rock y de Heavy Metal de ser “satánicos” sin comprender cuáles son los matices filosóficos, socioculturales e históricos del satanismo, del anticristianismo y del anticlericalismo.

Así le ha pasado a la Iglesia Católica en torno a “la libertad de cultos” establecida en la Constitución de 1991: como ya no es ilegal jurídicamente no ser católico. Algo análogo sucede con los denominados “Estados Modernos” que ven en grupos al margen de la ley sus chivos expiatorios. A grupos como Led Zeppelín. La música Rock y el Metal también han sido flancos y chivos expiatorios de diversas autoridades eclesiásticas. cuyos medios y fines en nada se diferencian de los grupos ilegales. AC/DC. sexo . esto significa que si algún psicópata viola y asesina a una persona de inmediato es atribuido por algunos medios masivos y por la institución eclesial a las “sectas satánicas” sin que se muestren pruebas de ello. pero no son realizados por ser satánicos. Satanás ha sido el acusador. lo que sí está más claro es la posición ética de la Iglesia de Satán. Esta afirmación fue puesta en duda por Carlos Arboleda Mora en esa misma Revista: “crímenes como el envío de vino envenenado a sacerdotes católicos están en camino de investigación sin haber llegado aún a juicios y sentencias definitivos”6. exceso de licor. Este postulado implica pensar en las posibles “causas” del fenómeno del satanismo y no conduce a juzgar como “bueno” o como “malo” su existencia y sus consecuencias en sociedades contemporáneas. Casos como éste muestran que hay sectores eclesiásticos empeñados en desdeñar cualquier duda que ponga en cuestión sus dogmas de fe (como ellos mismos los denominan). Desde el enfoque teológico y bíblico. excluyente y satanizadora"3. “las llamadas sectas satánicas son un problema psicosocial y cultural. hay que justificar desde acontecimientos aislados el satanismo como chivo expiatorio. corporal y psicológico. el calumniador. Carlos Arboleda Mora considera que “buscar el chivo expiatorio en el satanismo permite a la sociedad olvidar lo que realmente está sucediendo”4. precaria. Casi siempre se comete el error del raciocinio de afirmar el todo sólo teniendo la parte: ahí nace el estereotipo errado del “sujeto satanista”. sino que hay personas que los ejecutan y los justifican bajo la capa del satanismo”7. Los rockeros en los 70´ y 80´ tuvieron que pagar las consecuencias del conservatismo y de la ignorancia eclesial en torno a diversos grupos juveniles como los metaleros. puesto que en ella también está prohibido asesinar… ¿De dónde surgen las prácticas de drogadicción. de hecho –como dice Arboleda Mora. En este sentido.“hay actos delictivos en algunos grupos satánicos. La pregunta sería ¿si el satanismo Laveyano no está regido por una deidad. Fray Marino Martínez Pérez decía en el 2000 que “una secta satánica envió a diferentes sacerdotes del país una botella de vino envenenado”5. kiss. Nadie niega que en Colombia: se han cometido múltiples actos delictivos.Desde el punto de vista de la Psicología Social. lo cual es falso… Y si fuese cierto en Colombia desde 1991 ya no sería ilegal. ni una entidad sobrenatural y metafísica. mundano. para justificar sus “Políticas de Seguridad Democrática”. el opositor… En el Satanismo Laveyano “Satán” sigue siendo eso. con la diferencia que ya no es una deidad. el ángel de Yavé. sino un poder terrenal. Black Sabbath. en el que se refleja una sociedad en proceso de cambio. el desordenador. entonces por qué en dicha corriente se hacen rituales mágicos y de hechicería? Esta cuestión tiene que dilucidarse teóricamente. Iron Maiden se les ha acusado de promover el satanismo con el trillado “discurso de lo subliminal”. el censurador. Don Fray Marino Martínez Pérez juraba sin pruebas y de manera intuitiva que eran “sectas satánicas” las culpables. el adversario de Dios. Al respecto.

cuya base estructural no sea diferente de religiones como el cristianismo. de la sociedad contemporánea y de sus imaginarios sociales. la Romana y la Vikinga). No obstante. para juzgar moralmente estas prácticas que también las han realizado los fanáticos católicos. esto históricamente lo hicieron en la Roma Imperial y lo realizaron los teócratas medievales. se llega a la forclusión que sostiene el discurso de la ciencia. sino que tiene diversos esquemas religiosos (básicamente de culturas como la Egipcia. Dicha autora también afirma que “la cuestión del deseo se plantea en el ser hablante puesto que no hay garantía de la verdad ni del saber”. no es “el retorno de Satán” lo que desata el satanismo. e incluso a veces es tan ridículo que considera al conocimiento humano como una tentación de Satanás. la autora está cayendo en el euro y etnocentrismo occidental cristiano. En otras palabras. Para solucionar dicha problemática es importante pensarla desde el psicoanálisis. Patricia Muñoz en su artículo “El retorno de Satán” muestra. . Esto hace que se multipliquen nuevas ideologías. Aunque exagera cuando estigmatiza a los líderes de las sectas como locos. puesto que si bien algunas sectas “satánicas” practican el incesto. porque no hace la distinción entre satanista (satanismo luciferino). mental o emocional”8. en tanto éstos lleven a la gratificación física. la Griega. Sin embargo. sino el regreso de una pugna histórico-medieval entre los vikingos y los católicos. es decir. el asesinato y la violación.desbordado y otros delitos en las “sectas satánicas”? Ellas son producto de la Historia. ni tampoco tiene en cuenta que los satanistas generalmente también se apoyan en otras mitologías. ¿Este principio se contradice con el de no matar? Si a un asesino en serie le da gratificación física. y por tanto. y no necesariamente del Satanismo Laveyano. ya que en él hay cultos a mitos antepasados. que el satanismo es la proliferación y el efecto de la caída de los grandes semblantes. la caída de las “verdades absolutas” no cuestionadas. ya que éste lo único que dice es “Satán representa todos los así llamados pecados. paranoides y canallas”. el declinar del padre y la multiplicación contemporánea de las sectas. Muñoz con su análisis generaliza en exceso. ignorando que la creencia de ellos también es humana. vale analizar si el arquetipo de Satanás constituye en diversas formas de satanismo poslaveyano un inconsciente colectivo. satánico (satanismo marginalista) y el for faris (fafarachoso: satanismo de curiosos). En esta afirmación no se tiene en cuenta que el cristianismo le lleva al satanismo casi 2000 años de ventaja y hoy día el cristianismo tampoco da una garantía de la verdad ni del saber. es decir. se puede deducir que el satanismo no es en sí una nueva religión. Si se aplica la perspectiva sociológica de Emile Durkheim9 y antropológica de Cliford Geertz10 en lo metodológico. desde la teoría freudiana. hay poderes de adivinación y rituales de iniciación. Muñoz tiene razón cuando afirma que “la estructura de todas las sectas es igual. aunque sus fines son diferentes”. hay ritos a espíritus. mental y emocional matar… ¿En dónde queda la prescripción de no matar en el Satanismo Laveyano? De esto se puede concluir que el Satanismo de La Vey también ha sido tergiversado por algunos de sus seguidores. ya que sus principios se pueden confundir entre sí (como ha sucedido también con figuras como Marx y como Jesucristo).

deístas. casi nunca. Demonio.A lo anterior se suma la ignorancia conceptual de ciertos seguidores de Cristo y de Satanás. Diablo. No obstante. antropológicamente a varios de ellos se les puede asignar el apelativo de religiosos y de dogmáticos. en última instancia. quienes confunden los conceptos de Satán. mas no porque sus creencias sean erróneas o no. se juzga jurídicamente a los adoradores de Satanás por sus prácticas ilegales (que no siempre lo fueron). satanista. entre otros. el satanismo laveyano. puesto que dada su complejidad merecen un escrito con pretensiones más exhaustivas que el presente. porque así no lo reconozcan. del consumismo contemporáneo. sino un poder mundano y pagano que busca placer en exceso. . se consideran una nueva religión. poseen fe en un Ser (que en la Biblia Cristiana representa el “mal”). nósticas. del erotismo del Marqués de Sade. creen en una Biblia Satánica a ciegas y adoran ciertos símbolos como el pentagrama y como la cruz cristiana invertida. fafarachoso e irreligioso. el satanismo pagano y el de Aleister Crowley no se han analizado en el presente ensayo. agnósticas. Lucifer y Leviatán. del presentismo epicureísta. ateo. Quienes idolatran a Satán. el satanismo en general es un asunto que es más complejo de lo que parece. del maniqueísmo soroastrista… Todo ello pretende configurar más que una religión: una “nueva ética” en la que se exalta el ego y no se predica amor desinteresado al próximo como en el cristianismo. de ciertas concepciones filosóficas panteístas. del vitalismo nietzscheano. Finalmente. Por lo tanto. se puede apreciar como una hibridación del hedonismo clásico (con su búsqueda insaciable de placer). ateas y anticristianas. del individualismo capitalista. E igualmente no distinguen entre satánico. anticristiano.

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