Ajustes de cuentas y setenta y siete razones para no morir

Francisco Arriaga

A M. V. D. J.,

Hermano en la lucha,

Y a los camaradas que en la Sierra Zongolica, defienden la Patria contra quienes pretenden dejarles sin país.

Ajustes de cuentas y setenta y siete razones para no morir.

Poemario.

Francisco Arriaga. México, Frontera Norte. Junio de 2013

©2013. Todos los derechos reservados.

Ajustes de cuentas y setenta y siete razones para no morir

Francisco Arriaga

BALANCE GENERAL

Ahora 6 Congratulations 10 Obituario de paulita de los Campos 19 Someone else still falling 27 Un mundo sin techo 33 Anónima 38 Requiem por Tamerlan Tsarnaev 46 Memorial Day 51 Other words, the same words 54 Setenta y siete razones para no morir 67

Página | 5

Ahora

A M. V. Dávila J.

Lazada, Lanzada, Mínima luz que acecha tras la esquina. Mirando cómo los pies maltratados Se calzan botines de barro, Oyendo cómo las lenguas Entonan un cántico sagrado, antigüo en su instinto. Quisiera la roca Que vuela sobre ellos -Los compañeros me conocen, Y me llaman por mi nombre: ‘¡vamos!, ¡vamos, Camarada! ¡el asunto es morirse ahorita y no cuando ellos digan!’deshacerse en lluvia fina minúsculo polvo en los hombros.

Página | 6

Quisiera en el mañana Ser un eslabón con este presente En que los rostros son uno, Volteando, mirando, gritando, muriendo.

Si en el futuro mi aliento no existe, Si en el futuro repleto de buenos deseos y bonaventuras Falta mi ser, mis dedos y manos -mis huesossi para entonces todo es un puñado de fotografías y mis libros y apuntes perecen en el incendio, Si en ese futuro mi corazón rebosa De ceniza y tierra y minúsculos gusanillos Comiendo a conciencia, cazándose entre ellos, Será más vivo el presente Que este pasado Donde los ríos de ojos y lenguas Siguen su ensalmo Con un ritmo ciempiés, Con un la música empuñada, Con el canto desgañitado.

Página | 7

Porque el presente es ahora, Ahora somos lazada Que ahorca y ajusticia, Que libera y asusta. Ahora somos lanzada Que ajusta cuentas minando saldos Ahora soy uno más Con el hermano que sigue mirando a lo lejos Esperando su turno, En la paciencia aprendida A punta de jornales inhumanos, Augurando buenos tiempos Que ninguno verá llegar.

Tampoco veremos La vieja infección curada Ni será para nosotros lo bueno Que hayamos podido guardar.

Será para el niño que aún no nace Para los hijos que no soñamos aún.

Página | 8

A ellos daremos esto: Los tiempos que fuimos, El trabajo que pensamos, La justicia que soñamos El triunfo que hoy deseamos Y ya comenzamos a vivir, Camarada.

México, Frontera Norte, 19 de diciembre de 2011.

Página | 9

Congratulations

A M. V. D. J.

Malditos sean, ellos, nacidos de malditos, de su semilla maldita, que infecta la tierra y el aire y el agua.

Que nos robaron la luna a fuerza de engaños, que no pueden borrar los errores que la Historia recordará para siempre, como la estrella de seis picos salpimentando una bandera que buscaba ser heroica.

Que se vendieron a la diatriba de la matemática y el ingenio luchando sus luchas genocidas, matando a sus hijos ya malditos por sus propios padres, ya aborrecidos por sus hijos nonatos, los que vagarán sin memoria buscando una tierra que jamás poseerán.

Página | 10

Ya viene el fin de la era, ya viene el fin de la casta, el fin de los tiempos.

Llegará no de fuera, no en la forma de ataque ciego e insuficiente; brota ya en las calles, escuelas, en la carretera brutal atestada de combustible -ajenoy hojalata -propia- mal ensamblada.

Ya viene, en los disparos calculados y certeros de niños que jamás serán hombres, en la cacería exaltada de invasores que pensándose dueños destruyen sus pertenencias dejando apenas despojos que recogerán sus hijos, que comerán sus hijos.

Página | 11

Ellos recibirán la tierra rota. Ellos serán quienes sufran el ardor de un sol inclemente y solícito, quienes buscarán en otro sitio otro lugar para otro comienzo ignorando que todo comienzo es aniquilamiento previo, y volverán a comenzar de nuevo en un tiempo sin tiempo, padeciendo desmemoria, buscando lo que no pueden encontrar pues llévanlo tras de sí como fardo añejo ajeno.

Buscan lo que han dejado, el paraíso de un cielo circumflejo la certeza de una tierra inmóvil.

Ilusos.

Abominaron de la creación y creyeron dominarla venciendo la forma inocua del cauce del río.

Página | 12

Pensaron manejar la fuerza del viento, aprovechar la furia de la tormenta.

Y consiguieron lo imposible: vivir bajo tornados eternos, sufrir la arenosa extensión del desierto madre la tortuosa extensión de la nieve alba.

Se aferraron a lo ajeno, borrando todo vestigio previo. Apenas.

Y olvidaron que el árbol tiene raíz, que la nieve es agua mudante de forma, que la memoria en el tiempo hierve, brama de futuro, ignorando bridas, burlando previsiones y atajos racionales.

Malditos sean entre todas las naciones, como maldita será la memoria de quienes aceptaron someterse vivir a la sombra de la inerte vocación al cambio.

Página | 13

Olvidaron que el hombre no sólo es hambre ni la sed que reduce, que mata. Que la forma asequible escapa del tiempo, y se pierde en el tiempo. Que todo instante merece una réplica y contrarréplica, balanceándose entre el abismo del odio y la cima de la vergüenza.

Olvidaron que jamás la continua sucesión de instantes podrá suplir el desarrollo que buscaron aniquilar, el futuro que quisieron expropiar a quienes despojaron y mataron.

Allá escucho aún los gritos de esos hijos postrados en sillas con ruedas metálicas y siniestras embadurnadas de napalm; aún escucho las órdenes militares como un ladrido inconsútil y estéril, aún las heridas frescas de hijos implorando petróleo -matando por petróleo, Página | 14

muriendo en el petróleosupuran su sangre maldita en otros suelos -en la arenosa llanuradonde serán sólo pasto de buitres constantes y hormigas mínimamente hacendosas.

Los miro regresar sonrientes con una mueca de triunfo y satisfacción, ignorando que las entrañas secretando petróleo serán su tumba y exigirán tarde que temprano su justa compensación: carne, huesos y sangre, reservas del Wall Street, bonos contables y cotizables en Nasdaq.

Podrán vaciarse entonces las entrañas y la crisma, secándose de sangre y esperma, lágrimas y líquido amniótico.

Nada servirá para cubrir la deuda.

Página | 15

La tierra reclamará lo que es suyo, devorando sin gusto y sin prisa aquello que le arrebataron un día.

Y volverán al polvo los que del polvo salieron, con sus hijos y fusiles, con sus tanques y sus barcos, con sus drones y bombarderos.

Triturados por el destino ciego, amoroso padre que disuelve la pétrea complexión del presente inmutándose jamás en la espera ineludible del último respiro, de la última traición.

Y regresarán los malditos, los muertos desde siempre, al sepulcro de donde salieron: una barcaza infame que desbordaba iniquidad y oprobio, derrota y odio.

Ese fue su legado, su firma y su credo. La aberrante mutación del tiempo y el espacio, intransigente migración del hombre en demiurgo y la transfiguración del hombre en dios. Página | 16

Pero algo falla siempre.

Algo sucede, presentándose como 'la oportunidad perfecta' y el reto que habrá de vencerse.

No supieron distinguir jamás los retos de las advertencias.

No supieron distinguir jamás el triunfo de la hecatombe, la muerte de la victoria, la bayoneta del arma suicida.

Escucho los últimos gemidos y la tribulación -a mi pesar- es mucha. Quizá mis ojos no lo vean -pido a mi Padre y a mi Madre no llegar a verloquizá no esté presente cuando la herrumbe consuma esto que aún persiste.

Cuando el eje del mundo, roto y desgastado ceda de una vez.

Página | 17

Mientras tanto, otras voces, no las suyas, en un mentido festejo siguen eyectando su saludo hipócrita:

¡Congratulations!

México, Frontera Norte. 4 de Julio de 2012.

Página | 18

Obituario de Paulita de los Campos

No se le juzgue por tener. Ni por ser, por valer, demostrar cómo el pueblo que ama se desvive amando, y cómo el pueblo que sufre resiste al dolor.

No se le culpe por trocar la negra-espesa-corriente en vino, las altas plataformas en aviones, o las harapientas bolsas de supermercado en costosos accesorios que no se pueden vestir, ni calzar.

Ella, signo, símbolo, oprobio.

Ella, muerta para siempre en la memoria nacional.

Página | 19

Sujeción de la carne a la carne, del placer al grosero espectáculo de la euforia insaciable, paroxismo sensual que nada puede saciar.

Ella, la que ha muerto, es inocente.

No cargarán las culpas de los padres los hijos. La norma es clara.

Pero, ¿qué tal si a esta hora, en este momento y en este lugar los hijos reclaman esa culpa y se la echan encima con premeditación, alevosía y ventaja?

¿Qué tal si todos a una pasamos un poco de esa culpa monstruosa a los hijos bastardos, a los hijos requisitos, a los hijos obligados, que serán aquello que fuimos, y poco más?

Página | 20

Ella morirá mártir. De la parte de culpa que le toca en heredad. Del placer que se extingue, del gozo que tarde o temprano conduce a la terrible verdad:

en el momento final estarás solo, vacío, inconforme.

Entonces no habrá bendiciones ni alabanzas ni glorificación exstática, sólo la sensación de que el vino era negro aceite vertido en copas que sólo son arena -altamente depurada pero arena al fin-.

Y llegará el cortejo fúnebre vistiendo sus mejores galas.

¡Vaya!

El estándar es demasiado alto, excesivo el coste de cada vestido, de cada traje cortado en seda vírgen, de cada minúscula hebra enredada en la forma de cinturas y caderas.

Página | 21

La etiqueta marca lo esencial: saludar al anfitrión, posar ante el féretro, intentar llorar -y permitirse llorar por la alegría de una competidora menosy frotarse las comisuras de los labios que permiten serpenteantes minúsculas gotas de saliva por el antojo salvaje de poseer, de ser, valer y demostrar que se puede ser algo más que un olvidado mortal encerrado y enterrado por los hierros fríos de las plataformas-islas, de paraestatales ominosas y malditas que rabian y denostan lo que son y lo que fueron:

armas de precisión insuperable, prestas a vaciar de recursos al país que se deja hacer como buen amante bajo las manos expertas de una puta madura.

Pero, volvamos a lo nuestro: a la fila, el desfile, enfilado, y exigiendo la fotografía rotunda, el homenaje máximo de la mortaja de luxe, cubriendo miembros putrefactos. Página | 22

El cálculo infinitesimal no puede explicar cómo los miembros preparados y desangrados pueden aún padecer putrefacción.

Han sido alimentados con lo mejor de lo mejor, de ser una abeja, habría sido la jalea exclusiva lo único que probaran sus labios.

De haber sido una reina habría sido la trufa excelsa encontrada por el más capaz de los cerdos expertos.

De haber sido un obrero sería el filete a la plancha servido desdeñosamente el día del cumpleaños del capataz, casi su dueño.

Es ingrato, que los miembros hermosos y ese rostro anodino, mas realzado con artificio, perezcan.

Ella, que se afana en la belleza que no alcanza, en la opulencia que no disfruta, y sólo sufre a duras penas por aquello que, Midas revestida de carne femenina, es valioso para otros y se deshace irremediablemente en las manos, en la piel, ante los ojos, en el sexo. Página | 23

Como si todas las cosas estuviesen detrás de un cristal.

Como si el ensalmo fuera tal que permitiera la mágica operación a distancia, alquimia perenne que transforma y sublima transmutando la fenecible sensación de vacío en grandiosa magnanimidad y decoro.

Mas en este trance, vista a los ojos, la Muerte asiste, tranquila, y recibe parabienes -pocospero algunos hay.

De aquellos que fueron incapaces tan siquiera de rozar el esplendor quasi divino con los dedos humedecidos en la negrura aceitosa. Ellos no merecen tanto.

Pueden morir -deben morirallá, en altamar. Para eso fueron contratados y las cláusulas de letras microscópicas así lo dicen.

Página | 24

Son menos que carne de cañón. Son menos que un salario mínimo, son menos que el corcho inservible de alguna botella llena con algunos cientos de dólares.

Ellos no merecen nada, ni un sepelio, ni un sepulcro, ni el maquillaje oportuno de las circunstancias favorables.

Ellos no merecen ni siquiera ser tomados en cuenta.

Mas no se crea que tales muestras de arrogancia son ingratas también. De ningún modo.

Lleva a todos lados el Cancerbero mítico. Tres cabezas que valen lo que mil jornales de obrero, doce patas que valen lo que Apóstoles y Evangelistas, tres hocicos que ansían la carne humana y al final, también se conforman con los alimentos preparados por simples sirvientes humanos.

Página | 25

Ella, la que yace. La que supo de algún orgasmo mercenario, hoy, silente, cede al último placer: el silencio absoluto, en la muerte.

Ella, la que ha muerto en algún día que aún está por llegar -pero llegará, tarde que tempranoy no lo sabe -no quiere saber-.

Requiescat, nam in pace nunquam.

México, Frontera Norte. 11 de Agosto de 2012.

Página | 26

Someone else still falling

A Guillermo Arévalo Pedraza, In memoriam.

Ese dolor en el pecho. Certero, como un juramento sin cumplir. Luz diurna, Que cede ante el horizonte negro.

Hubo una llamada. Que se multiplicó por cien, Por mil. Y oídos omisos. Como si los criminales Fuéramos nosotros.

No se puede esperar. ES IMPOSIBLE ESPERAR. Mejor, con los propios medios, Ir en el coche A toda rueda, A encontrarse de frente Con el tiempo terreno que llega a su fin. Porque allá vimos otros ojos, Los ojos de quien tuvo miedo al igual que nosotros, Página | 27

Quien tuvo también la infame certeza De que se lucha día tras día en soledad Y sin gemidos ni sollozos ni compasiones, Es una lucha y nada más. Es la provocación contestada con empeño, El ataque certero contra quienes no deben alzar la cerviz.

El otro miraba Hacia la tierra que era su tierra Y no le querían permitir el regreso Ni la libertad Ni la dignidad. Querían, pensaban quitarle Hasta el último resabio de humanidad, Por eso los ganchos Que hurgaban entre los matorrales.

Sólo tenemos piedras. ‘Rocks’, dicen allá Según la fementida conveniencia que todos conocemos. Ellos no tienen reparos Y usan sus armas, Para eso las compraron, Para eso los subsidios, para defender la nación que un misterioso Dios Bendice todos los días desde las caras de sus dólares malditos.

Página | 28

Pero los ojos no cesaron en momento alguno de buscar El regreso al país, a la tierra, Donde a pesar de los pesares Las piedras -‘Rocks’, dicen ellosPueden hacer una clase de justicia Que ellos nunca conocerán.

De este lado, nuestra sangre Derramada florece. De aquel lado, sólo podemos observar Cómo la decadencia mítica Transforma la piedra en plomo -cual penoso rey alquimista venido a menos-.

Eso es el vecino país, Una torre hecha de viento, Una marea de minúsculos pedazos de papel, Un arsenal de gusanos y sanguijuelas Perfeccionadas en el arte de arrasar toda vida.

Porque ellos no pueden -aunque quisieranCompartir ni su suerte, Ni su futuro hueco y muerto, Ni su tierra ya reseca y marchita Ni su simiente, infectada con algo que no curan Ni las ventas por catálogo ni las transacciones por e-commerce. Página | 29

Defienden lo que jamás fue suyo.

La tierra que han robado A los Padres Ancestrales, Profanando, hiriendo, asfixiando, En la crustácea vindicación del presente.

Persisten, Piensan que las volutas espirales De sus propias caracolas Tienen un centro muy cercano al infinito.

Y dan otra vuelta Y otra vuelta Y otra vuelta Y otra vuelta Hasta fallecer, Exhaustos En la felicidad del mareo desorientado.

No es menester Detener el llanto. Ni buscar algo más eficiente que las piedras -‘Rocks’, dicen ellos, pero nadie les hace casoNi responder ofensa con ofensa, Ni agravio con agravio. Página | 30

La tentación es mucha: Un muerto por un muerto.

Pero… Nosotros no ensalzamos la muerte, Nosotros glorificamos la vida: Allí donde ellos fracasan, Allí donde ellos no comprenden, Allí estamos nosotros.

Peleando la lucha contra lo evidente O la complaciente sumisión of the rest of the world.

Eso que no comprenden, Eso que menosprecian, Que advierten como debilidad Indefensa Es lo que hace posible Que las rocas -‘piedras’ decimos nosotrosSirvan para activar sus sofisticados sistemas de defensa, Para evidenciar la obtusa concepción del mundo, Y del universo. Incurables de grandeza. Crónicos en su inferioridad. Página | 31

Alguien más, a lo lejos Sigue cayendo [y esta vez no somos nosotros].

En este lado del río El verde pasto aún florea.

México, Frontera Norte. 07 de Septiembre de 2012.

Página | 32

Un mundo sin techo

¿Quién murió allá, arriba, En lo más alto de la cima, En el techo del mundo? ¿Qué nombre oscuro yace Ajeno a esa lista oficial De nuevos ángeles caídos? ¿Quién sometido a las órdenes Categóricas y económicas De sus amos, murió sin saber por qué? ¿Cómo traducir el tiempo frío En acción consumada Por ideologías en choque? Cuando los aviones rugientes Fueron sarcófago y arma, El destello de millones de cristales Hizo de la mañana una fiesta. Cuando el fuego besando Lateralmente los muros Levantó la pira funeraria más excelsa Hubo quienes se rebajaron Al suicidio ingrato de caer Despedazándose contra el suelo. Ese fue el primer alcance, El peor: sólo un ensayo. Mas el futuro guarda celosamente El tiempo, el día, el momento exacto Del estreno grandioso cobertura mundial, -VAG-NE-RIÁ-NODel fin de una era.

Página | 33

¿Cómo decir, excluyendo prefabricadas frases Que sólo se cosecha aquello que fue sembrado, -y a veces un poco más-? ¿Qué la sangre aérea, una vez demolida No era sangre infiel, ni siquiera nativa, Era sólo material humano, útil pero detestable? ¿Cómo sustraerse a la visión Incómoda mas necesaria Del error y el fracaso ya previsto? ¿Cómo cerrar los ojos ante la grandeza De los errores mínimos, fuente y origen De la caída de reinos, imperios, regímenes?

Uno por uno los dardos Fueron lanzados con éxito. No perseguían destruir Lo que en el tiempo ha sido y será destruido. Buscaban algo más ciego Inasible-esencial: Calar en el ánimo, Romper la confianza, Terminar con la calma De los dueños de la paz, Los artífices de la guerra. Retribuyendo generosamente -MagnánimamenteEl miedo con el miedo, El fuego con el fuego, La sangre con la sangre. Yo lo vi, a todo color, En tiempo real. Vi cómo se cambia la historia, Cómo se escribe la historia Con la pluma del mejor postor. Cómo se falsifican los comunicados, Se añaden líneas al argumento Y se borra lo incómodo, LO QUE NO ES CONVENIENTE. Página | 34

¿Quién pretende cambiar la memoria Adjudicándose también el papel De escritor oficial de la historia? ¿Quién más recuerda a Alfredo Hablando aquella mañana Leyendo comunicados, hoy proscritos De la versión oficial? ¿Alguien? ¿Aún Queda Alguien?

Fueron cobardes. No pudieron competir contra el yen. Sin embargo, Demostraron su valor y poderío Inventándose guerra tras guerra Mientras devoraban los recursos De países cuya moneda es un galimatías incomprensible, -alien fareA los que dejaron solamente una salida: Ojo por ojo y diente por diente, Un soldado a la vez, Un pelotón a la vez, Un suicida a la vez. Así comenzó el segundo acto, El de la opresión constante Y el sacrificio permanente. El sometimiento a punta de semiautomáticas Y la libertad peleada En cada esquina, Ante la mirada indiferente del mundo. Indiferente sí, Pero no inocente.

Página | 35

¿Qué otra cosa se llevaron Con el último tornillo, Y las vigas y los escombros? ¿Qué otra cosa enterraron Bajo las baldosas Antes de erigir sus lápidas de agua? ¿Qué oprobio quieren lavar Entre las fuentes Y los bloques pétreos?

Queda la culpa. Del padre que mata a sus propios hijos. Saturno. Insaciable De carne y sangre. De petróleo y gas. De verduras y madera para cocerlas. Trescientos millones de bocados. Que lloran y gimen, Guardan luto y juran Sobre la biblia Que aún son los elegidos Y su orgullo es ser A-me-ri-cá-nos. Saturninos, diré. Que matan a sus hijos en desiertos lejanos, Que justifican sus acciones Revistiéndolas de heroísmo. Que no dudan un segundo En hacer de su propia sangre Carne de cañón. Han sido educados para eso. Viven para eso. Sólo son eso.

Página | 36

Por eso el mundo, Repentino sin el techo De las torres -LiberadoAmenaza con caer encima. Cada día, Cada segundo El cielo está más lejos.

México, Frontera Norte. 11 de Septiembre de 2012

Página | 37

Anónima

Vivo en un país de mierda Que sacraliza símbolos obscenos, Donde está prohibido limpiarse el orín En un trapo pintarrajeado de rojo, blanco y verde, Mientras se limpian el culo Con ese mismo trapo pintarrajeado Senadores, diputados, y toda la élite política Una y otra vez.

Y no contentos con ello Me dan a que huela sus excrecencias Ofreciéndolas, Exhibiéndolas En el noticiero de las diez y media Donde me entero que por enésima vez La subnormal hija de algún funcionario también subnormal Quiere ocultar su vulgar complejo de inferioridad Asustando a funcionarios esclavos Con el despido, la calle, quizá la cárcel.

Página | 38

Vivo en un país de mierda Que se contenta con aquello que recibe: Pagos exacerbados a durmientes que cobran por nada Y que cobran cuando tampoco van a trabajar -que es la más de las vecesDonde pretenden haber encontrado la medida Mágica Para terminar con el ausentismo: Pasar lista, como si fuera una mala escuela primaria Y resaltar los nombres con letras rojas en un megaletrero De lucecitas máde in cháina.

Esa es la solución de todo, para todos.

Nombrar los males, Enmascarar a los culpables Dejar incólumes a quienes debieran Haber muerto ya En un orgasmo explosivo de placer empíreo Al beber sus vinos de diez mil dólares, Al conducir sus carros de dos millones, Al cumplir los caprichos de una hija retardada Que sólo posee la belleza de Medusa -ignorada Gorgona, ¿quién es?-.

Página | 39

Y su mirada Petrifica secretarias, Auditores de delegados, Compadres del amigo del conocido, Ayudantes del mesero del conserje del maestro de ceremonias, Consejeros del Director de la Secretaría del Departamento, Funcionarios anónimos.

Vivo en un país de mierda Que ignora su propio nombre, Que canta la música española Y no logra aprender las estrofas también españolas De rancias tradiciones hoy míticas: Hombres de carne y hueso transformados en dioses Alabados y odiados Recordados y vilipendiados Presentes e inanimados En las Asambleas escolares Esas de los lunes a las ocho en punto Esas de poesía y bailable y música Y posición de firmes y saludo Palma abierta El dedo pulgar despegado de los demás dedos Artificiosamente colocados sobre el corazón. Anónima Patria mía. Que tienes un apodo, sin más, Y sólo eso: un apodo. Página | 40

Y un nombre de vergüenza, Endilgado a fuer de emulación Inconveniente adaptación de los vecinos allende el Bravo, Que aparece rimbombante en las actas de nacimiento Y en monedas, y en escudos presidenciales. Sabes cómo te llamas, pero ese nombre no te pertenece.

Sabes cómo quisieras llamarte Y nadie responde, Ni la cartilla militar ni el acta de defunción, Ni las Naciones Unidas ni la Unión Europea. Nadie respeta ese nombre largo, vergonzoso, Y todos te nombran por el apodo.

Vivo en un país de mierda, Con hijos traidores que trabajan para el CBP. Galimatías exquisito De apátridas -pochosVigilando a los iú és círisen güan-na bí. Un país que exporta mano de obra barata Y cerebros que quieren ser exportados, Incubadora De talentos perdidos Que reclaman otra identidad tan pronto Les sirven una hamburguesa y un exquisito Vaso de cocacola. Página | 41

Ese es mi país de mierda, Esa la situación y ese el estadio. Esa la vergüenza y la ignominia, El cadalso y el suplicio, Y la gloria y el gozo.

Todos tenemos lo que necesitamos: Funcionarios corruptos y vendidos A quién echar las culpas hasta de los chancros, Presidentes analfabetos Que gozan con una docta ignorantia que ya quisiera el filósofo, Magnates, dueños de sindicatos Que agradecen dominicalmente al cielo -a todos los santos-, No haber nacido, por ejemplo, en China -un balazo en la nuca asusta a cualquiera incluso a ellos, los impertérritosA gozar del favor del presidente en turno De la envidia del ciudadano común Ese que jamás probará bocado servido En la valiosa e histórica vajilla del Palacio Presidencial, Ese que tolera las actuaciones ridículas e increíbles De una mujer que presume licenciaturas y demás diplomas De hermanos que ahora dejaron también de ser anónimos, De familias a quienes debemos imitar, A quienes debemos envidiar Si queremos ser también ciudadanos ejemplares. Página | 42

Claro: Esas son las familias bien.

Vivo en un país de mierda, Pero esa no es mi Patria.

Mi Patria es otra cosa:

Es el presente que mi hija, Pequeña y frágil, Honesta y digna, Escatima a quienes nos escatiman país y progreso, A quienes nos prodigan a cuentagotas Una justicia que nadie sabe a ciencia cierta qué es.

Mi hija no es ejemplo de nadie. Mi hija no es carne de cañón, Ni cheque pagadero al portador. Y mi Patria le pertenece.

Mi Patria: La que no tocan los hijos de puta Sentados tras un tintero de plata Que un día será fundido para hacer otra cosa, -porque los tinteros, Señores de la Cámara dejaron de ser funcionales hace siglos-. Página | 43

Mi Patria, Lo que me dejaron quienes emigraron Desterrándose y destetándose Vendiéndose al mejor postor.

Nuestra Patria, Donde jugamos y soñamos, Y leemos y aprendemos A quien valoramos en la forma de un pajarillo indefenso caído del nido Que hay que cuidar, proteger, Porque él es la Patria también.

Vivo en un país de mierda, Pero mi Patria es otra cosa.

Anónima, Ni apodo ni nombre oficial Pueden tocarla Mucho menos abarcarla.

Es lo que dejaron los abuelos para mí, Es lo que dejaré para mi hija Y quienes vengan después:

El orgullo de saberse indomables, La alegría de saberse invencibles, Página | 44

La certeza de saberse capaces, Poderosos, Irrepetibles y únicos.

Eso es lo que soy, eso es lo que somos.

Dejaremos el país de mierda a los mercenarios del poder Y los contratistas de sueños rotos y horizontes putrefactos, A los políticos de carrera -por fortuna, prescindibles-.

Que se lo queden, Con sus recursos, Su petróleo, sus hidroeléctricas, sus contratos multimillonarios.

Ellos no pueden comprarme la Patria, Si no saben siquiera nombrarla.

Ellos no pueden quitarnos la Patria.

Anónima, Patria mía, Patria nuestra:

Aquí estamos.

México, Frontera Norte. 1 de Mayo de 2013.

Página | 45

Requiem por Tamerlan Tsarnaev

El futuro de América: Eso fue lo que no pudieron quitarle De las manos Al momento de matarlo.

Rodeándolo, El fuego de láseres Sopesando la fuerza La debilidad La certeza.

Abatiéndolo, La mirada experta Del francotirador cobarde. Del energúmeno exaltado Pagado a expensas del gobierno -y por ende, a expensas del pueblo-.

Página | 46

Ellos -pueblo y gobiernoSaben que la esclavitud interna no es suficiente Que el lavado cerebral funciona Y que gustosos, Los súbditos cederán todos sus derechos, Pasados, presentes y futuros.

Ilusos. Tienen derecho sólo a la muerte, A cargar a cuestas con sus rifles de asalto Y olvidar que todo disparo tiene dos direcciones: La mira puede ajustarse, En la distancia el sujeto caer, Pero queda otra posibilidad, Aún.

Encontrar el eje Eso puede hacerse con un simple clavo. Una esquirla, una astilla, Una pesa.

Página | 47

Y una pesa, Una astilla, Una esquirla O un clavo, Pueden cambiar para siempre El horizonte bélico de un país, De la nación, Del mundo.

Un objeto minúsculo Bajo el que girando El mundo reconoce Por enésima vez Que los hombres son mortales En sus ínfulas de dioses.

Una acción minúscula En una ciudad-símbolo Basta Para tergiversar la historia oficial, -la que cuentan los telediarios, Con el beneplácito de los gobiernos actuales-.

Página | 48

‘Matamos al terrorista’ Repiten una y otra vez. Cuando el terror es sistemático Y se utiliza como herramienta del estado Entonces ellos, Sin saberlo, -Sin clavos Esquirlas Astillas O pesas-, Ajustan el centro del mundo Sujetándolo a otro eje: La ignominia y la deshonra.

Hoy rezo por ti, Hermano en el anonimato de las cosas nimias, Poseedor del futuro que nadie acepta, De la única salida.

Imploro no que tus actos sean perdonados, Ni que tu memoria sea restaurada alguna vez En algún mundo, en alguna nueva tierra futura.

Imploro que no caiga sobre ti el olvido.

Página | 49

Que tus acciones, la premeditación, La minuciosa y decidida contravención De todos los principios dados, No desaparezcan, y resurjan como fuerza epirogénica -tambaleando el presente inválidoQue legitime la verdad que nos han arrancado.

Llueva sobre la tierra el fuego nuevo. Que florezca ese destino Regado a fuerza de sangre.

Que tus manos sean Para lo eterno Protectoras, Cómplices y guías Del futuro que llega.

El futuro de América: Eso fue lo que no pudieron quitarte De las manos.

Ellos lo saben.

México, Frontera Norte. 25 de Abril de 2013.

Página | 50

Memorial Day

Recordaré al hermano muerto, Camarada diestro en la lucha ajena, Representante de la República Perfecta, La de trabajos prometidos y ataúdes concedidos.

[Luego, la ignominia. Del olvido, de la carta oficial, La bandera triangularmente ofrendada A un cuerpo inútil, Macerado, roto.]

Recordaré al hermano muerto, Ignorada piltrafa, Obnubilado por la sed de gloria, Transformada en bayoneta y munición, Para después caer, Perderse en el foso, Millares de reportes oficiales Haciendo las veces De miserable lápida.

Página | 51

Recordaré al camarada sumiso, Carne de cañón, Forzado a la lucha ajena, Por el país-escarnio, Vórtice de miseria humana.

Hermanados en la muerte, Mirándose unos a otros, Avanzan Descifrando los signos De un presente arrebatado, Del usufructo que beberán Hijos que son suyos.

Y al encontrarse, de frente, Con la Tierra-Madre, Origen y fuente de toda vida, Perciben la falacia De una libertad cedida En la cláusula tal del inciso tal del párrafo tal, Del contrato firmado con sangre, Y pagado con salvas.

He visto del mundo la estupidez, Hermano.

Página | 52

He visto tu rostro -miles de rostrosA quienes olvidaron también.

Hoy te recuerdo, no como lacerante imperfección De la mecánica celeste. Hoy vislumbro otro presente posible: Aquel donde tus hijos emancipados De las tiranías invisibles, Dobleguen de una vez Para sí el porvenir.

[Cuando ofrenden la vida no por una promesa rota, No por el espejismo del progreso abstracto, Sino por el aquí y ahora, Este presente, Multiforme, Al que dolorosamente Renunciaste.] Que tus hijos no te olviden. Que tus hijos te perdonen.

México, Frontera Norte. 27 de Mayo de 2013.

Página | 53

Other words, the same words

A Martha Mullen, la réproba.

¿Cómo limpiar las palabras, Renovarlas, Quitarles cualquier sistemática Desmitificación y elevarlas Brillantes, Ecuánimes Hasta el concepto original -quizá la original doctrina, el inicial mandatoy transformar a fuer de perdón el recalcitrante odio, la costumbre del odio, el usufructo del odio?

¿Cómo no ceder al imperativo sagrado Del amor vivo al prójimo Y la honorable vigilia Ante el sarcófago perpetuo, Inmediato y eterno?

Página | 54

¿Cómo ser cómplices De la humillación sistemática Y mediática Urdida por sus hermanos Y las ajenas –extrañas- miradas De quienes le dan la espalda?

¿Cómo tolerar la vida y buscar la dignidad En un acaecer donde es pisoteado El cuerpo inerte cual materia inerte, Sin tratar de hacer algo -lo correcto-?

¿Hasta dónde llegar Cuando la razón es tal Que es irrevocable?

¿Cómo ha de sentirse a buen resguardo Quien se sabe vulnerable En la ausencia impávida Del social escarnio Del juicio sumario, unilateral, Sabiendo que se orilla al ciudadano común A hacer lo que no debe hacer, A ser lo que no debe ser, A morir como no debe morir? Sépanlo, Señoras y señores: Los cobardes no van a la guerra.

Página | 55

Sépanlo, Propios y extraños: La matanza de inocentes no es el fin Ni siquiera la intención, mucho menos la estratagema.

Sépanlo, Hermanos y camaradas: Las esquirlas llegan tan sólo Al físico radio inmediato Que dictan las leyes de la aceleración, Inercia y choque.

Sépanlo, Naciones del orbe: El gobierno abstracto Oculto tras las vallas Los honores de medallas y pendones Rara vez es alcanzado por el fuego Y el hierro, Por la furia y la desesperanza, La voluntad de hacer lo que ha de hacerse Cueste lo que cueste. Claro que es horrible pensar, -mirar la evidencia fotográfica es terribleQue aquello pueda ser un acto de valor, La honrosa manera de contraponerse al sistema, La orgullosa forma –única formaDe no dejarse pisotear el orgullo. Página | 56

-No hablo de dignidad: Ellos la quitan, la quieren fuera, Extirpada. Porque es peligrosa, Porque incita a la rebelión, a la proclama Y finalmente, a la lucha-.

Pedir que se honre al enemigo en la muerte No es acto de cobardía. Tampoco de sumisión, debilidad o conformismo. Palabra fácil de difícil sentido: Perdón.

Ellos no saben de perdón, Ellos horadan las carnes destrozadas Buscando la justificación para actos cada vez más atroces.

No quieren saber, no pueden pensar Que otra sea la cusa, la razón, el origen, el motivo. Que no son los niños -de rostros iguales a los nuestros, De sonrisas brillantes, futuros y presentes Iguales y simultáneosQuienes deben sacrificarse Por el gobierno oculto, escondido tras sus gritos, Cancioncillas y juegos.

Página | 57

¡Carajo!

¿Entonces deberíase buscar la forma antigüa, El citatorio exacto, impostergable, ‘Le espero a ud. a la hora convenida Para reventarle en la cara Un petardo henchido de reclamos y amarguras’?

¿Acudirían los cobardes A la hora ya indicada Dispuestos a saldar la deuda, Aceptando errores propios, Culpas propias, La propia infame ruina Que han vertido sobre los otros, Los que no valen nada, Los que pueden ser sacrificados, Los que deben seguir el juego, De caer y levantarse, Proteger y ser destrozados, Salvaguardar y asegurar que este presente Es el mejor de todos los presentes posibles?

¿Qué no hay otra posibilidad, otra manera?

Página | 58

Y no hablo de la cruz ni la medialuna, Ni del nirvana ni la metempsícosis.

No hablo del derecho a creer en un dios Y la forma y el mandato y la palabra de ese dios.

¿Por qué no exigir la congruencia, Ese perdón que duele y cala, La única vía de salvación de este mundo putrefacto, Perdido en su endiosamiento de consumo, Nafta y soda, Consolas de videojuego y fast food?

Ellos no saben de perdón, Y nos exigen que ignoremos el perdón.

Ellos acusan y lapidan, Y nos piden también que lancemos la primera piedra.

Ellos asienten tras sus finísimos escritorios De maderas exóticas, Dando el Vo. Bo. con sus plumas Mont Blanc Y bebiendo café colombiano, -export qualityMientras olvidan el ‘deber moral’, Y lo trastocan por un seguro de vida Página | 59

-insurance planChapucero e insuficiente, Pero generoso y ‘moralmente [¿mortalmente?] aceptable’.

¿Qué es lo moralmente aceptable?

¿Dejar expuesto el cadáver Del enemigo del estado, Las manos cortadas, colgando sobre las principales Entradas del Reyno?

¿La cabeza en una pica Frente a la Casa Pulchramente Blanca?

¿Y el corazón A los pies de un Abraham Lincoln Siempre sentado, en una pose dictatorial, E iluminada?

Siempre hay otras maneras, Señores.

Pero no son fáciles.

Aceptar, por ejemplo Que los drones Y los killer robots Han sido creados para someter a los tercermundistas Página | 60

Que no saben lo valioso que es su petróleo Y por esa ignorancia han de pagar el precio.

Aceptar, por ejemplo, Que el desperdicio es la norma de vida, Y que un solo país en el mundo consume La cuarta parte de los recursos mundiales, Sólo para que niños asesinos sigan jugando al gotcha En los salones y pasillos de las escuelas públicas, Con el beneplácito de las autoridades locales, Y una lágrima tibia resbalando por la mejilla De la Primera Dama en turno.

Pero hay otras Damas Signoras Que hacen lo que tienen que hacer.

Es la otra parte de esa lucha, Por recuperar el orden, reinstaurando el bien común.

Y ha de partir por el lado más difícil Y la tarea más dura: Haciendo lo que nadie quiere hacer, Perdonando a quien nadie quiere perdonar, Comprendiendo lo que nadie está dispuesto a poner en duda.

Página | 61

La verdad absurda, El mandato divino del amor trocado en perdón.

Eso, tan sólo eso, Basta.

Es el principio del nuevo tiempo. Es el principio de un nuevo mundo Que no pertenece más a los gobiernos decimonónicos Y obtusos, Emperrados en la ley de la oferta y la demanda, Contagiados de las Cinco Eses.

Martha, la réproba, Sigue -dos mil años despuésBuscando el lado práctico de las cosas.

Los seguidores de María, Siguen escogiendo la mejor parte.

Pero Martha, Incansable, insatisfecha al fin, Sigue buscando poner las cosas en su lugar, Dándole a cada quien según lo que le corresponde.

Página | 62

Justa, Incólume, Decidida, Práctica.

Ajena a las cruces, A las medialunas, A las runas, Al nirvana, A los eternos-retornos.

Ajena a la contemplación exstática, Al culto, A la escucha autosuficiente, A la madurez de la fe -inquebrantable y fría-.

Martha -la réprobaSigue trocando las palabras viejas En acción impostergable, Urgente.

Página | 63

Martha No puede darse el lujo de escoger: Sabe Que palabra tras palabra Se fortalece el concepto.

Y Martha sabe También -finalmenteQue el hombre está por encima del precepto, De la teoría, De la política, Del credo.

Y lava los cuerpos, Perfuma los cuerpos, Absorta en el presente, Sin esperar la salvación.

México, Frontera Norte 13, 30 de Mayo y 3 de Junio de 2013

Página | 64

Setenta y siete razones para no morir

Ver la estridente y apoteótica caída de los Estados Unidos de Norteamérica. Ver l a e stri dente, a pot eótic a ca íd a, de lo s Es tado s Un id os de Norte améri ca . Ver la estridente y apoteótica caída, de los Estados Unidos de Norteamérica. Ver la estridente y apoteótica, la caída, de los Estados Unidos de Norteamérica. Verla. Estridente y apoteótica, la caída de los Estados Unidos de Norteamérica. Verla. Estridente y apoteótica, la caída, de los Estados Unidos de Norteamérica. Verla. Estridente y apoteótica. La caída de los Estados Unidos de Norteamérica. Verla. Estridente y apoteótica: la caída de los Estados Unidos de Norteamérica. Verla. Estridente y apoteótica: la caída de los Estados Unidos, de Norteamérica. Verla. Estridente. Apoteótica. La caída de los Estados Unidos de Norteamérica. Verla, estridente y apoteótica: la caída de los Estados Unidos de Norteamérica. Verla, estridente y apoteótica: la caída de los Estados Unidos, de Norteamérica. Verla. Estridente y apoteótica. La caída. De los Estados Unidos de Norteamérica. Verla. Estridente y apoteótica. La caída. De los Estados Unidos, de Norteamérica. Verla estridente. Apoteótica. La caída de los Estados Unidos de Norteamérica. Verla estridente. Apoteótica: la caída de los estados Unidos de Norteamérica. Verla estridente. Apoteótica: la caída. De los Estados Unidos de Norteamérica. Verla estridente. Apoteótica. La caída. De los Estados Unidos de Norteamérica. Verla estridente. Apoteótica. La caída. De los Estados Unidos. De Norteamérica. Verla. Estridente. Apoteótica: la caída de los Estados Unidos de Norteamérica. Verla. Estridente. Apoteótica. La caída. De los Estados Unidos de Norteamérica. Verla. Estridente. Apoteótica. La caída. De los Estados Unidos. De Norteamérica. Verla. Estridente. Apoteótica: la caída. De los Estados Unidos de Norteamérica. Verla. Estridente. Apoteótica: la caída. De los Estados Unidos. De Norteamérica. Verla. Estridente. Apoteótica: La caída. De los Estados Unidos de Norteamérica. Verla. Estridente. Apoteótica: La caída. De los Estados Unidos. De Norteamérica. Verla. Estridente. Apoteótica. La caída: de los Estados Unidos de Norteamérica. Verla. Estridente. Apoteótica. La caída: de los Estados Unidos. De Norteamérica. Verla. Estridente. Apoteótica. La caída de los Estados Unidos: de Norteamérica. Verla: estridente. Apoteótica. La caída de los Estados Unidos. De Norteamérica. Verla: estridente y apoteótica. La caída de los Estados Unidos de Norteamérica. Verla: estridente y apoteótica. La caída. De los Estados Unidos de Norteamérica. Verla: estridente y apoteótica. La caída. De los Estados Unidos. De Norteamérica. Verla: estridente y apoteótica. La caída: de los Estados Unidos de Norteamérica. Verla: estridente y apoteótica. La caída: de los Estados Unidos. De Norteamérica. Ver la estridente y apoteótica –la caída- de los Estados Unidos de Norteamérica. Ver la estridente y apoteótica, la caída. De los Estados Unidos de Norteamérica. Ver la estridente y apoteótica, la caída. De los Estados Unidos, de Norteamérica. Ver la estridente y apoteótica, la caída. De los Estados Unidos. De Norteamérica.

Página | 65

Ver l a e stri dente, a pot eótic a ca íd a, de lo s Es tado s Un id os de Norte améri ca . Ver la estridente, apoteótica caída, de los Estados Unidos, de Norteamérica. Ver la estridente, apot eótica ca ída . De los Es tados Unidos de Norteamérica. Ver la estridente, apoteótica caída. De los Estados Unidos. De Norteamérica. Ver l a e stri dente, a pot eótic a ca íd a: de lo s Es tado s Un id os de Norte améri ca . Ver la estridente, apoteótica caída: de los Estados Unidos. De Norteamérica. Ver la estridente –y apoteótica- caída de los Estados Unidos de Norteamérica. Ver la estridente –y apoteótica- caída, de los Estados Unidos de Norteamérica. Ver la estridente –y apoteótica- caída, de los Estados Unidos. De Norteamérica. Ver la estridente y apoteótica. La caída. De los Estados Unidos de Norteamérica. Ver la estridente y apoteótica. La caída. De los Estados Unidos. De Norteamérica. ¡Ver la estridente y apoteótica caída de los Estados Unidos de Norteamérica! ¡Ver la estridente y apoteótica caída, de los Estados Unidos de Norteamérica! ¡Ver la estridente, apoteótica caída, de los Estados Unidos de Norteamérica! ¡Ver la estridente, apoteótica caída, de los Estados Unidos, de Norteamérica! ¡Ver la estridente y apoteótica caída! ¡De los Estados Unidos de Norteamérica! ¡Ver la estridente y apoteótica caída! ¡De los Estados Unidos, de Norteamérica! ¡Ver la estridente y apoteótica caída! ¡De los Estados Unidos! ¡De Norteamérica! ¡Ver la estridente y apoteótica! ¡La caída! ¡De los Estados Unidos de Norteamérica! ¡Ver la estridente, apoteótica! ¡La caída! ¡De los Estados Unidos de Norteamérica! ¡Ver la estridente! ¡Apoteótica! ¡La caída! ¡De los Estados Unidos de Norteamérica! ¡Ver la estridente! ¡Apoteótica! ¡La caída! ¡De los Estados Unidos! ¡De Norteamérica! ¡Verla! ¡Estridente y apoteótica! ¡La caída de los Estados Unidos de Norteamérica! ¡Verla! ¡Estridente y apoteótica! ¡La caída de los Estados Unidos! ¡De Norteamérica! ¡Verla! ¡Estridente y apoteótica! ¡La caída! ¡De los Estados Unidos de Norteamérica! ¡Verla! ¡Estridente y apoteótica! ¡La caída! ¡De los Estados Unidos! ¡De Norteamérica! ¡Verla! ¡Estridente y apoteótica! ¡La caída de los Estados Unidos! ¡De Norteamérica! ¡Verla! ¡Estridente y apoteótica! ¡La caída de los Estados Unidos, de Norteamérica! ¡Verla! ¡Estridente y apoteótica caída! ¡De los Estados Unidos de Norteamérica! ¡Verla! ¡Estridente y apoteótica caída! ¡De los Estados Unidos! ¡De Norteamérica! ¡Verla! ¡Estridente y apoteótica caída! ¡De los Estados Unidos, de Norteamérica! ¡Verla estridente y apoteótica! ¡La caída de los Estados Unidos de Norteamérica! ¡Verla estridente y apoteótica! ¡La caída de los Estados Unidos, de Norteamérica! ¡Verla estridente y apoteótica! ¡La caída! ¡De los Estados Unidos de Norteamérica! ¡Verla estridente y apoteótica! ¡La caída, de los Estados Unidos de Norteamérica! ¡Verla estridente y apoteótica! ¡la caída, de los Estados Unidos, de Norteamérica! ¡Verla estridente y apoteótica! ¡La caída! ¡De los Estados Unidos, de Norteamérica! ¡Verla! ¡Estridente! ¡Apoteótica! ¡La caída! ¡De los Estados Unidos! ¡De Norteamérica!

México, Frontera Norte. 21 – 29 de Mayo de 2013.

Página | 66

Ajustes de cuentas y setenta y siete razones para no morir.

Poemario.

Francisco Arriaga. México, Frontera Norte. 11 de Junio de 2013.

© Todos los derechos reservados.

Página | 67

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful