TERCERA LECCIÓN

CICERÓN O LA TEORÍA DEL ORADOR

f. De Anrsrórnrns

A CrcrnóN

l. No ES nuestro propósito trazar la historia de la antigua retórica, sino señalar sus puntos culminantes. Por eso erlpezamos con Aristóteles, y apenas jalonaremos el trecho que va de éste a Cicerón, pasando desde la Grecia ya alejandrina hasta la Roma que presenció el tránsito entre la república y- la dictadura. Primero hablaremos de los griegos y luego de los latinos; pero para aquéllos rebasaremoJ la época, mencionando autores contemporáneos de Cicerón y auñ de Quintiliano, a fin de vislumbrar de una vez la perspectiva y sus abismos futuros. Después nos fijaremos especialmente en
Roma. Baña los tres siglos que separan al Estagirita de Dionisio

de Halicarnaso una intensa onda filosófica -peripatéticos, epicúreos-, la cual afecta de diverso modo la crítica, l" poética y la retórica. Nace la exégesis de Aristarco y los alejandrinos, la "escoliástica". La noción de una esencia común al verso y a la prosa literaria, a que Aristóteles había llegado, vuelve a perderse. Y en el estudio de la prosa, o retórica, se tiende principalmente a conformar la doctrina adqu.irida-en programa de ens eítanza escolar. Por unos crnco o seis siglos, a esto se reducirá la pedagogía. La vida pública del ágora desaparece con la conquista do Atenas, metrópoli convertida en parroquia, aun cuando continúa siendo un centro intelectual. Desterrada así de la plaza, la retórica se refugia en las aulas y tiende a estereotiparse. Pronto, privada de respiración y arrancada del servicio social, crece para adentro, se llena de sí misma, s€ complace en formalismos huecos y multiplica los entes sin necesidad. Se inventan códigos para pensar, hablar y escribir.
estoicos, cínicos,

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2. No sabemos hasta qué punto está todavía indemne del mal el dudoso Demetrio, ni hasta qué punto será &uténtico o siquiera datará de su época el tratado De iüerpretaiíonn que se le atribuye. En su persona misma acontece el tránsito de la Edad Ateniense a la Alejandrina, y es
de creer que trajera, por impulso adquirido, cierta fuerza de conservación. El texto que lleva su nombre reserva la poética al verso, y la retórica no le da esta denomina-aunque y a la estructura de la cláusula. ción definida- a la prosa Se describe el desenvolvimiento de la prosa histórica, desde el informe Hecateo hasta el terso Jenofonte; se recomienda el uso de las cláusulas breves; de las cláusulas subimos a los periodos, tro sin análisis excesivo, y de allí b"jamos a las cláusulas paralelas. Y aunque h"y su poco de maraña en todo ello, ni se llega al alambicamiento, ni se confunde el arte de la prosa con la psicol ogía y la persuasión. Demetrio es el primero que preceptúa sobre la prosa epistolar. Este género, fuera de antecedentes orientales, egipcios, hebreos o chinos, parte, según Helánico, de la reina Atosa, hija de Ciro y esposa de Cambises y de Darío. La E pistolograf ía griega de Hercher muestra que los retóricos insensiblemente confundían la epístola con el discurso. Demetrio clasifica más de veinte tipos de epístolas, y ya el neoplatónico Proclo trae el doble, y entre sus novedades aparece la "carta &rnorosa". En la epístola, como en cualquiera de sus escritos,

puedediscernirse-diceDemetrioadelantándoSeaBuffo el carácter de un hombre.

3. Durante el siglo III a. J. c., los griegos Cleantes y
Crisipo escribieron sendas retóricas, hoy perdidas, que Cicerón calificaba de obras perjudiciales, lo cual prueba que la epidemia iba cundiendo. Sin embargo, Quintiliano no olvidará a Crisipo.

4. Éste es el lugar de consagrar una mención a los maestros del que vino a ser príncipe de la elocuencia latina. Sin contar la escuela de la experiencia, la enseñanza de Cicerón pasó por dos etapas: primero, en Roma, com enz6 a adiestrarse en el derecho bajo la férula de Scévola el Viejo, y en
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la filosofia y la retórica respectivamente baio el académico Filón y bajo Diodoto el estoico, a quien hospedó siempre en su casa; después, durante su primer viaje, se sometió, sin
duda para su provecho, puesto que de allá volvió más aligerado y flexible, a la disciplina de los griegos Posidonio el Sirio y Molón. Posidonio era filósofo estoico y también historiador, cuya ciencia llegó a prever eI viaje a la India por el Occidente. Molón ya había estado antes en Roma, era el más famoso orador helénico de su tiempo, fue maestro de César, y único embajador a quien el Senado concedió el privilegio de usar para sus mensajes la lengua griega. Molón se preocupó de frenar un tanto la excesiva exuberancia de su discípulo, y Cicerón, que lo mismo se explicaba en ambas lenguas, escuchó de él esta melancólica sentencia: "A través de tu palabra, Roma nos ha arrebatado lo único que nos quedaba a los griegos, elocuencia y saber." Qo" Cicerón y otros muchos hayan ido al Asia Menor por lecciones de or8toria, se explica considerando que en aquellas comunidades griegas las normas democráticas se conservaron prácticamente hasta el primer siglo de nuestra Era. Los romanos, de acuerdo con una sabia política, no intervenían en el régimen interior de las colonias mientras no afectara al imperio. Las asambleas y las cortes se reunían como antaño y las antiguas magistraturas eran todavía de elección pqpular. La oratoria, pues, conservaba allá su natural ambiente. Sin embargo, la tendencia general de la retórica, como se aprecia manifiestamente en los fragmentos del epicúreo Filodeho, era ya el confinarse dentro de las aulas, alejándose de la vida del pueblo y tipificándose en una pedagogía escolástica que se disputaba con los filósofos la educación de la juventud.

5.

De Hermágoras de Lemnos, retórico griego establecido

en Roma, donde alcanzí grande autoridad, algo aprendió también Cicerón, pero también aprendió a alejársele, según se aprecia claramente en el tratado de la Inaerrción. Más que del estilo, donde no descollaba ni teórica ni prácticat'disposicióntt, aconsejallmente, Hermágoras se ocupa de la do una saludable economía, y define las "causas" o temas prácticos y las "tesis" o asuntos imaginarios. Su metódica
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ni un constructor como Aristóteles. buen heredero de la antigua Academia. Estudió la Retóri406 . aunque no sea un inspirado como Longitro. En muchos sentidos. Hipérides y Esquines) a los juicio que luego añade un sobre Dinarco.se extiende sobre los únicos puntos en que los sucesores de Aritóteles lograron añadir alguna cosa: la sü¿sis o estado de la causa y las figuras. Apolodoro de Pérgamo y Teodoro (to el de Bizancio. según aparece de Quintiliano y de Estrabón. considera la elocuencia como el arte de la mentira. sino tal vez el de Gadara). A Teodoro se atribuye la condenación del entusiasmo a destiempo (parenthyrson). aunque jefes de escuelas rivales. Escritor de sensibilidad para los matices propios y ajenos del estilo. 7. independientemente del significado. 6. pero esto no es un error. así como entró en peculiaridades estilísticas de la poesía. Tal es el estudio de la construcción en Píndaro y de la felicidad léxica en Safo. En fin. Pero quien verdaderamente nos conduce de Grecia a Roma. tanto por la trascendencia de su obra como porque en Roma vino a florecer un poco después de la muerte de Cicerón y porgue influyó en Quintilianor €s Dionisio de Halicarnaso. menos recordadas de lo que merecen. Pero es ya un crítico profesional y no indirecto o por accidente. su prosa revela cierta tortura en la gradación de la duda y la certidumbre. aunque no posea el chispazo de Aristófanes ni la amenidad de Luciallo. Escribió sobre el arte de la redacción y sobre la retórica en general. Examinó el canon de seis oradores áticos -Lisias. coincidían con Hermágoras en conceder más a la disposición que al estilo. analizí y comparó modelos oratorios y de prosa histórica o filosófica. sino una heroica verdad parcial. Iseo. Este no podría ser confundido en la balumba de los retóricos perniciosos. Demóstenes. Isócrates. Cierto que considera la palabra como objeto de arte en sí mismo. Ya su discípulo Ateneo de Naucratis. orillada a peligros. su orientación crítica es única en la Antigüedad. y en ello está su excelencia más que en su obra como retórico. ars fallendi.

En punto a la selección de las palabras. colecciona lugares para las diferentes ocasiones del discurso. Trató de Platón. Su libro De la Composición no se refiere a las partes del discurso. con nueva y singular atención para algunos extremos nunca antes examinados tan de cerca. y nos transporta Yd. Nunca había llegado la teoría a igual palpación de la virtud literaria. B. aunque este punto de vista sea limitado. nos remite a otro ensayo perdido. pero en ellas el crítico. Dión Crisóstomo. era. Sus Censuras ofrecen una revista demasiado sumaria. En suma. y a sus ojos la belleza del estilo se r€' duce a bellas secuencias de palabras igualmente bellas. aunque usa flechas endebles. Investigó las singularidades lingüísticas de Tucídides. aunque nada añade a lo que sabíamos. Más que preceptuar respecto a las series y ordenamientos de vocablos. el juego de pies y cadencias. por primera vez tomada en cuenta con cierto amoroso cuidado. 407 . En los Comentarios sobre los oradores lamenta la invasión de estilos viciosos. I\i onomatopeyas ni orcaísmos le asustan. y no deja de conducirlo a algunos resultados extraños. más bien para los llamados "discursos de ocasiót". y huy que decirlo. como guiera. observa el verso de Homero y la prosa de Heródoto. Dionisio muestra una puntería certera.ca de Aristóteles. Dionisio pasa después a los ritmos y recomienda la variedad armoniosa. Su punto de vista es unilateral. sino a la redacción misma como tal. y expresa interesaclamente su con fianza en que la organización política de Roma acab ará por rectificar estos desvíos. en forma y manera que desconciertan nueitto bárbaro oído contemporáneo. como éstas en bellos sonidos. aunque sea algo ligero. como la de Quintiliano. de atribución discutida. Su Retórica. las cuales se resuelven en bellas sílabas. contemporáneo de Quintiliano. puesto que ya no se consentían los grandes asuntos qug en otro tiempo habían hecho temblar el ágora. de las arideces retóricas a las inquietudes críticas. Clasifica las figuras con cierta levedad. se enfrenta por primera vez con las obras individuales. y demostró que Demóstenes no procede de sus principios. a los giros de la frase. la alternancia de larguras y brevedades.

vino a significar una moda o escuela especial de la retórica. aunque no se aplicB. S. pues ya decimos que declama el que simplemente recita. en el Renacimiento. efectivamente. del panegírico local. Y de tal suerte güe. S 166. de la tendencia retórico-declamatoria a que luego vamos a referirnos. la "declamación" se orienta hacia el "ensayo". M. la única que tendrá porvenir. Ora nos describe sus ocupacionós rn8tinales. Lo cual no es extraño si se considera que los nuevos desarrollos de la física y la filosofia materialista afectaban mucho menos la re' 408 [Véase La crútíca en la edd. continúa afinándose. Confronta a los tres grandes trágicbs. El término "declamaciór". el instrumento. y. ora invoca a un enigmático sacerdote egipcio o retuelce graciosamente a Homero para desmentir la captura de Troya.rto es amena literatura. género gue también vino a alimentarse con la epidíctica. sin duda. Con la declamación. El uso actual ha heredado los dos sentidos. ateníense. Sus páginas participan del sermón laico. y se la ha explicado como efecto ocioso de aquella facultad oratoria que había ya perdido sus verdaderos usos públicos.* 9. y objeta 9l valor del co_ro. o el que emplea un estilo afectado y pomposo. el sentido orgánico de la antigua tragedia. El ensayo en José Enrique Rodó es un gran discurso epidíctico. y tratan más bien de entretener. Pero todo . de la crónica. porque naturalménte ha prráido y. ¡Lástima gue esta nota humorística se alargué hasta la pesad ez! Pone a disertar a Fidias sobre la idea de la divinidad y _la concepción de la imagen de Zeus. E. la imprenta recién inventada cae más golosamente sobre los documentos retóricos de esta época que sobre los antiguos y fundamentales tratados de la lógica. y sólo se recuerda aquí como aplicación práctica. Compara l-a poesía y_la escultura en términos que anuncian inesperadamente a Lessing. 97 n. En Dión. p.] . Se ha descrito esta moda como una proliferación deportiva muy propia de la índole griega. sin preocupación algu_na de persuadir. usado antes en su general sentido de recitación.un conferenciante viajero a quien algunos llaman misionero de la filosofía y otros se atreven a llamar periodista.

409 . Pero como en general venían repitiendo a los helénicos. Llegamos a las puertas de Roma. nos la dan aquellos dos 10. a propósito de las figuras. luce cierta precisión de estilo y. Entre sus mejores pasajes se han señalado la descripción de la muerte de Tiberio Graco y la página sobre la figura llamada "notaci6n". Define el oficio del orador. ataca con más curiosidad que provecho el asunto de la mnemónica. el caballero Blando fue el primer ciudadano consagrado a tal enseítanza. Se sospecha que los haya agobiado su habitual inclina. al rnenos simbólicamente. a vueltas de muchas puerilidades. que tiene la viveza de una comedia urbana. así como llegó a prohibir su enseñanza. ofrece algún encanto. Asegura Séneca Retor qu. Los libros retóricos de Varrón se han perdido. Prueba manifiesta de este fenómeno infolios aldinos de comienzos del xvl. De estos testimonios resulta qr. Porque. todavía en tiempos de Cicerón se apreciaba más a los maestros Hermágoras. pero sus predecesores quedan por ét oscurecidos o no han llegado hasta nosotros. tórica que la lógica. Sobre casi todos ellos sólo poseemos las noticias gue traen Quintiliano o Suetonio. Roma descuidó por siglos este arte. que en el xtx se abultarán todavía más con los diez enormes 'Walz volúmenes donde logró salvar este fondo documental. Tal vez los primeros tratadistas sean los repúblicos como Catón Censorino y Marco Antonio el antiguo. yo sea obra de Elio Stilón o de Cornificio. cita curiosos ejemplos de los primeros poetas latinos.volveremos sobre la declamación. gue a veces se muestra visiblemente fatigado de juntar escolios ¿quién se atrevió con tamaña lectura? Más adelante. . Cicerón no es allá el primero que escribe de retórica. y es un reajuste de la doctrina griega según las exigencias romanas. hoy se estima como su fuente.o que únicamente lo cultivaron al principio algunos liberios y extranjeros. La Retórica a Hereruior sntes atribuida a Cicerón y aun considerada como un texto refundido de la Inuención. Mommsen aplaude la preferencia de esta obra por la acción viva de la retórica sobre las lucubraciones abstractas. Molón o Apolodoro de Pérgamo. fuera del atlético recopilador.

y resucita para seguir arengando a los hombres eternamente. no sin los reveses y dudas que asaltan al letrado cuando abandona el retiro de las Musas para arrojarse entre las furias civiles. La prosa latina. y pronto alcanza por sí sola precisión y claridad suficientes. a difercncia de lo que aconteció con la poesía. La vida y la muerte de Cicerón nos aleccionan una vez más sobre la 410 . que ha cle madurar en la oratoria. el alma. LA ExrERTENCTA y LA TEonín 11. Perdónese la bobería de Laurand: lo cierto es que "Cicerón es interesante". a la gran evolución que poco a poco incorpora al pueblo en el Estado. este hiio y padre de la palabra. porque el lector medio de nuestro tiempo se conforma con ignorarlo.ción a la arqueología y a la biblio grafia. la incisiva sobriedad de Tácito. Se abre paso entre los relámpagos de aquella su hora siniestra. otra manera de enciclopedia. J. por un hiperléxico genial. vinculados. y luego se deshace de mil modos entre epigramáticas lindezas. El arte culmina en Cicerón. El memorismo del derecho la cultiva. teniéndolo por un estentóreo. y traza la senda de todo verdadero humanismo. Apio y Catón Censorino son ya verdaderos oradores. nace. II. catálogos e inventarios rituales que siempre han precedido a la historia. Va cobijado en el espíritu. Constrüye. Crcpnórv: LA pERsoNA. Acerquémonos a Cicerón.a el aura verbal. como después Cayo Graco. la cual tuvo que esperar el beso de Grecia.. Lo acomp añ. I\fuere con martirio. paga hoy la ineludible pensión. la historia. c. 12. Explora con feliz instinto la naturaleza. aunque algo cambiante y movediza. después de Aristóteles. l" moderación transparente de Quintiliano. donde sobresalen la sentenciosidad de Séneca el Filósofo. entre los Anales Pontificios. Aquel que se gobierna por su propio talante y no según las pasiones ajenas está expuesto a que le llamen tránsfuga los que no pudieron sobornarlo o esclavizarlo. y se supone que no eran ajenos a la reacción contra el helenismo. cielo y tierra. allá por el siglo Iv a. Este hombre-literatura. este fascinador de públicos.

Santo Tomás. iAy. . para entender el amor y el odio en la historia. por muy enemigos que parezc&tr. ütr hombre: todo esto encontramos en Cicerón. así como es el primer autor que cuenta de los Gracos. a Mommsen no le faltaron sufrimientos. si a veces se acordaba Cicer6n. La historia política no puede dispensarse de conocerlo: mucho antes de Tito Livio o de Dionisio de Halicarnaso. El orador.facilidad con que se entienden siempre entre sí los canallas poderosos. que si soportó ciertas humillaciones. a la vez que el mejor espejo de su propia y agitada persona. fue el modelo de la prosa mística española. una época. Isidoro de Sevilla. nos brinda el relato de los antiguos reyes. porque él es arsenal de noticias. en vez de vivir en la época que le tocó. Qt. a quien el infalible Sainte-Beuve admira todavía después de un par de siglos. que evoluciona desde el estilo gárrulo del Pro Quínctío hasta la nerviosidad y el saetazo de las FiIípicN. puede estar ya lejos de nuestro gusto. La historia económica tampoco pod ría ignorarlo. pero fue. la aptitud para la soledad y la compafiiar la necesidad de contarlo y decirlo todo. El derecho encuentra en sus páginas la noción de la "guerra justa". la candorosa vanidad. la volubilidad misma. Suárez y Crocio. hubiera vivido en nuestros días y hubiera tenido que habérselas con las marejadas populares y las imposiciones de los caudillos conquistadores ! * La vivacidad de las pasiones. Una tradición. güe luego reaparece en San Agustín. orga nizadas en Roma para explotar las provincias. Mommsen hubiera sido menos cruel para juzgar al pobre humanista si. No podía olvidarlo la filoso fia. con San Juan Crisóstomo. una cultura. el maestro de Bourdaloue. instalado cómodamente en su biblioteca. hacen de las cartas de Cicerón la mejor crónica sobre los últimos días de la república. porque a él debemos la descripción más -precisa sobre las compañías financieras por accrones. y una influencia '¡: Por lo demás. para arruinar al trabajador del espíritu. ni generosidad 411 . Graciatro. El cual nunca podrá deglutirlos ni asimilarlos. fuente principal para los tres siglos anteriores al Cristianisffio. . aun cuando así lo simule y así lo aconseje su instinto de conservación. y porque él determinó la vocación espiritual de San Agustín.

en mayor o menor grado. numerosos y a veces peregrino¡_ e¡tudios que le han consagrado Franciá. l" conceden sus críticos más exigentes. y ésta es condición QUe. aunque la continuidad en l. es capaz de ensanches idiomáticos para recoger los matices del pensamiento griego. ingenioso. conoce en tione.los lectores apresurados. Las más importantes son el De Orüore y el Orator. Alematti"." Era honrado. humangz comprensivo. Holand". y aun debido a eso. su Po 14. Newman r€el escritor " aI único maestro de estilo". El libro juvenil De inaentola- y lo confiesa Boissier. no ha sido. Checoslova[uia.ó haber puesto a la ruda lengua latina en éstaáo de recibir la cultura helénica. Brrrtus. Partitíones Oratorie. y a la vez uno de lós escritóres más agradables y a quienes se toma más cariño. Italia. ción a las letras. La regign _que Aristóteles domina con su Retórica y ética. Rusia. El conocedor de la lengua que fue Cicerón difí. Pelayo declara que lo ha traducido sin entu.las últimas' el escritor ha evolucionado. alguna epísy pasaje sueltos. Su práctica del ritmo. De optímo genere oratorurn y Topica. Nueva Zelanda. y deriva de los sofistas griegos y de Isócrates.tan universll que ya es imposible investigarla. se divide para los latinos entre la poética de H. como Bossuet. La afición a Cicerón se confunde para Sainte-Beuve con la afi. Descontada. Fueron escritas en diversai épocás y a lo lar_go_ de unos cuarenta y dos años. Orator. simpático. como Menén dez siasmo. 13. A p_esar de su purismo instintivo. son siete las obras de Cicerón patcial o totalmente consagradas a la retórica: De ínaentione) De Oratore. y de mejor compañia que aquelios adustos virtuosos profesionales cortados áegún ét modelo de Catón. la Retórica a Herenio. "Es Menéndez y Pelay el pri-decía mer prosista de la tierra. avanza óre"ndo previsioIles. confórme con su teoría áel Orat?\. l.agotada tod avia.ilmente admite rival. No es po. es francamente aburrido. La moda cambia: hoy pedimos al estilo sorpresas' y Cicerón.a pel{"cción lo disilnula a los ojos de.- 4r2 . irónico y un tanto burlón. a p_esar d. pues. El tono varía con el asunto. De las primeras a.

El peso se ha despla zado de la persuasión hacia la persona del orador. convirtiéndola en el lenguaje de la oratoria en sí. Cicerón e$ un práctico que se recoge a meditar sobre su experienciar ütr &rtista que habla de su arte. Más aún. ¿Las contradicciones posibles en gue incurre el orador de una causa a otra? Al que un día se las echó en cara públicament€. como espectador que analiza. la esencia de la persuasión y la técnica gue de tal esencia deriva. De la importancia que llegó a alcanzar la profesión de abogado puede juzgarse recordando que Cicerón no pronunció ningún discurso político hasta los cuarenta años. trascienden al odre primitivo." Lo cierto es que su elocuencia se preocupa más de sus propios efectos que de los asuntos gue trata. y no al contrario. Estudia la filoso fia de la retórica como hombre ajeno a la vida y a las tempestades del foro. Nuestros discursos son el lenguaje de Ia causa y de las circunstancias. y que aborda la retórica en sus menos literarios aspectos. un orador que construye su teoría según los ensañamientos de la acción oratoria. de que la filoso fia es base de aquel arte. 413 . no del hombre y del orador. y éste es uno de los más reiterados reproches que se le han hecho.". Pero todavía Cicerón predica la buena doctritra. Pero la actitud de Cicerón ante l'a retórica no podía ser la misma de Aristóteles. Cicerón le contestó así: "Se engaña quien crea encontrar en nuestros discursos la expresión de nuestras personales opiniones. Su oratoria. como hubiera dicho Aristóteles. que los decadentes invirtieron.racio y las retóricas de Cicerón y Quintiliano. y le interesan. Cicerón es un abogado que se extiende de los asuntos privados a los públicos. sobre todo. su estilo en general. y gue el pecado de querer convertirla en lenguaje de la causa más que en el lenguaje de la "verdad universal".rcir dudosas. se paga paradójicamente. Todo ello tiene que reflejarse necesariamente en su teoría. Aristóteles nunca hubiera aprobado las o'mentirillas" con que Cicerón recomienda salpimentar la defensa de las . El filósofo ve en la retórica un parangón de la dialéctica. de que el arte se hizo para el hombre y no el hombre para el arte. y ya el solo ejercicio jurídico le había ganado el cargo de pretor.

la fuerza militar y la . Este vivo sentimiento de Ia presencia humana que parece haber detrás de cada objeto mental.Por lo demás. Tal es la persona. y éstas fácilmente se le convierten en temas de elogios y censuras personales. puesto que se veía obligado a mudar la ecuación con los cambios del punto de referencia. Su temperamento mismo. pero sí de geometría relativista. Después de sus viajes por Asia parece más 4L4 . hízo de él un verdadero maestro de la polémica y la psicag ogia. darse y recobrarse en los vaivenes. más que por la persuasión de las ideas. el dinero. para poder así salvaguardar los valores del intervalo. como una persona en acción: pr€ocupada de sí misma y de su éxito. por la maniobra electoral. ya desde entonces. proceder por sinuosidades. La política. que se alivia en los deleites de la palabra y procura las compensaciones eléctricas de la ovación pública. Aristóteles nos aparece como un sistema de ideas en que el yo se desvanece un tanto. como un hombre apasionado. ni tampoco retórica. El orad. constantemente se apoya en especies que proceden de la epidíctica. Su ética no era de geometría euclidiana. tal fue su experiencia: tal será su teoría. si en el tono de sus más notables oraciones predomina la intención judicial. lo llevan. sü vulnerabilidad algo femenitr&.j" dominar. III.oT comparece a propag?r ante las multitudes las previas decrslones secretas del poder. y un consumado retratista de instantáneas morales. Ni el estilo de Cicerón maduró de un golpe. se _d. a la vez que cla realce a sus cartas. De suerte gü€. De aquí resulta un escepticismo inconfeso. Cicerón. €tr la Roma de Cicerón la deliberativa distaba ya _mucho de influir en las decisiones públicas al grado que en la Atenas clásica. para conservar su línea moderada tenía que cambiar de postura. como se dice vulgarmente ) a "fulan izar" las cosas.brrsigna de las sociedades populares. En la época de Cicerón no se gobierna ya a los pueblos mediante la palabra. Como vivía en una época borrascosa. L¿ rnonín EN coNJUNTo y Los TRATADos sECUNDARTos su teoría 15.

la invención. Sus libros. de la originalidad de Cicerón. más desembarazado de viejos preceptos que en sus primeros discursos. pues sus tratados son poco originales. r€ parece que tengo j usto derecho a reclamarlo como mío. dice que ha dispuesto ampliamente de toda la perfumería de Isócrates. Así tambi én. tuvo la malhadaila idea de soltar un chiste de gue sus malquerientes han sacado partido. Recoge. su pluma presta nueva y robusta arquitectura. que es el oficio de un orador. pues. cuya exageración es funesta para todas las artes. elegancia y claridad. mientras que ya en el De Oratore descubre la fertilización del propio ejercicio.tintiliano declarará más tarde que Cicerón no reveló sus secretos en sus teorías. . entre los cuales exceptuamos al simpático Schwartz. Y no quisiera Enriquecerás Único grande orador que haya querido teorizar sobre su arte. La discusión se funda en aquel discrimen de fondo y forma. concediendo como concedo a muchos la ciencia de filosofar. Q. el afán de originalidad es la única vanidad que Cicerón ignoraba. y que sólo por eso es lícito volver a escribir de retórica después de tan grande maestro. sobre todo aquellos furibundos adversarios germánicos del siglo pasado. Esto nos conduce al temB. declara sonriendo. En el Brutus y en el Orüor su personalidad se destaca visiblemente y aun es propuesta como modeloo actitud que encontramos también en Los O f icios ( I. El propio Cicerón. la memo415 . donde dice a su hijo : tu estilo latino con la lección de mis obras. a los cuales. la elocución." En otra carta. porque. los frascos de sus discípulos. comprueba con su ejemplo lo mucho que h"y en este arte de facultad natural. Como se ha observado. como era de esperar. la disposición. toda la enseñanza escolar sobre las reglas técnicas. le cuestan poco trabajo: "Yo no pongo más que las palabras. y ésas no me faltan. que me atribuyeran a vanidad esta expresión. y los perfumes y afeites de Aristóteles. €r cuanto a formar un discurso con propiedad. I ) .suelto. en carta a Atico. . siempre discutido. en el tratado De inaentione se limitaba a recopilar las reglas aprendidas. y parecen una mera selección entre los elementos de una doc- trina ya establecida.

ta en las causas a debate. que ya aquí ha comenzado a llamarse demostrativo. ¿En qué consistía aquella técnica y qué alcance tenía su enseñanza? Examinaremos los tratados secundarios de Cicerón y luego pasaremos a los fundamentales. como sacó la imagen de Zeus de la sola idea de lo divino. La Inaención resulta árida. disposición o plan. y la concepción que más tarde encontraremos en el Orator. además. por el exceso de inútiles clasificaciones foimales a las que se pretende atribuir profundo sentido. La Inuención es un libro algo seco.Cicerón estudia aquí la primera como nexo de las demás. elocución o estilo. añade algunas nociones menos difundidas que dice haber aprendido con sus maestros de la Academia y cuya paternidad atribuye a Platón y a Aristóteles. memoria o facultad retentiva y pronunciación o recitación. huy sin duda mucho camino andado. Entre esta busca del dechado como imitación s€lectiva o combinación entre las mejores partes de varios sujetos. judicial y epidíctico. insiste en el talento. gu€ saca de su alma la imagen de Atenea. 'oLa artificiosa elocuencia que llaman retóri ca" es una parte de la ciencia o saber civil. según lo explic ará. Mbzcla la doctrina filosófica de Aristóteles con la estilística de Isócrates. Dión Crisóstomo. y recuerda a Hermágoras para copiarlo o para objetarlo. 16. Como símbolo de la Inuerrción se nos propone el' caso de Zeuxis. como símbolo del Orator. De las varias partes de la oratoria o -invención temática. d" donde resultan los tres géneros retóricos de Aristóteles: deliberativo. que se ejerce mediante la oratoria. una mera antología de preceptos espigados entre varias autoridades. en la práctica y en la cultura general. No vale la pena de perderse en las "cuestiones" de Herm ágoras. el caso de Fidias.ria y la acción. gue corrpleta su imagen con rasgos de las cinco vírgenes de Crotona. causas abstractas y sin interposición de persona que más bien son temas científicos y filosóficos extraños al fin retó416 . y como al cabo no le bastan las reglas. La materia se presen. donde la obra brota de la idea o visión interior del asunto. La invención trata de la materia del arte.

La causa se divide en tres: conjetural. los tipos se clasifican en subtipos hasta el enrarecimiento neumático. Se repiten después las normas tradicionales sobre los miembros del discurso: exordio o entrada en materia. Luego. lodoro. se da "cuando se cuestiona sobre la cosa misma y sobre el género del negocio: cuánto. presente o futuro. a la noción de este hecho expresada en adecuadas palabras. a la elobienes * Menendez y. ütr libro de derecho y lógica jurídica. nada se seca tan pronto como las lágrimas. al que Menén dez y Pelaio se ha referido en estos términos: Aquella duda prudentísima de "si trae mayores males que a los hombres la facilidad de hablar y el estudio desmedido de la elocuencia". gue es calificativa. cuyas observaciones desbordan la retórica. porque. útil o inútil". no h"y que insistir en el discurso. confirmación o argumento y prueba positivos.rico de la persuasión. la definitoria. confesión preciosa en boca de un hombre que consagró a ella lo mejor y más granado de su vida: aquella descripción del nacimiento de las sociedades. antes duros y salvaj"r. justo o injusto. lo que 4L7 . Finalmente. cuáI. y epílogo o conclusión. definitoria y genérica: * La conjetural se refiere a un hecho por averiguar y establecer. también llamada reprensión. La Inaerrción €sr por mucho. que él consid era) alejándose para siempre de Aristóteles. El común de. se enumeran los recursos para suscitar ciertos ánimos o pasiones según el tipo de la causa. nominador de todo debate es la traslación o conmutación. definitiva me parece orillado a ambigüedades. la genérica. pasado. refutación o argumento y prueba negativos. Pelayo_ traducía: "conjetural. división o sumario de proposiciones en que se lo encierra. y general". como dijo el retórico Apo. de qué manera. Cicerón no disimula su preferencia por las causas jurídicas. como lo fundamental de su arte. donde aparece esta regla de oro: "Conmovidos ya los ánimos." Sin duda el mayor encanto de la Inuencíón está en el proemio. Aquí se aprecia una vez más el contraste entre el genio griego y el latino. narración o exposición del caso. etr suma: la rectificación propuesta. cuando rendidos los hombres.

so congregaron -en. y aquella súbita degeneración así que la oratoria se divorció de la sabiduría y de la virtud. por ejemplo. esta demostración de Sócrates. 5). sino que huy en este discurso algunos desarrollos sobre la función de la palabra en la evolución del grupo humatro. aunque confieso ignorar lo que digan ios comentaristas. al paso que los sabios. Ie.cuente palabra de un varón "grande sin duda y sabio".cial.vantaron las primeras ciudades: aquella pintura del estado de la elocuencia cuando sólo se empleaba para el bien y para la j usticia. todo ello está lleno de sabiduría. . que Rousseau tuvo muy presente este proemio en su Discurso sobre eI origen de la desigualdad erúre los hombres. de Lelio y de los Gracos . Otros compases vivos son las pasajeras anécdotas y los ejemplos. saliendo de las selvas. que parecen directamente partir del elocuente latino. . para que no abandonen la República en poder de los necios y malvados.los tuyos o los de ella ? 4rB . recordando el noble ejemplo de Catón. sesgo mental característico del ginebrino como bien se deja ver en el Contrato So. No sólo se advierte aquí el mismo recurso de reducir la descripción sociológica a síntesis casi alegórica. "como refugiándose de la tempestad al puerto. mujer de Jenofonte. -Dime. peregrinos a veces por proceder de obras perdidas. de elevación y grandeza. propia respuesta al As you like itz "¿Quién que amó no amó a primera vista?" (III. y. cita esta palabra de Curio: "Nadie puede a primera vista ni de pasada enamorarse". si tu vecina tiene más oro que tú ¿ preferirías el tuyo o el de tu vecina ? El suyo -se¡[esta. Para mí es evidente. Citaremos dos pasajes curiosos.uno. hablando Aspasia con la mujer de Jenofonte y con Jenoionte mismo. en la traducción de Menéndez y Pelayo: Véase. s€ daban a estudios más tranquilos: la exhortación que el retórico les hace. si tiene pej ores vestidol y adornos mujeriles de más -Y P*TLág:"r". comenzando a preferir el pueblo a los más osados y locuaces. explicando aquella postura retórica gue niega realidad eficaz a lo que sólo raramente sucede. Así. e_n el socrático Esquines.

Jenofonte. Para esto. de las cuales algunas han llegado a nuestros días. Cuando los crotoniatas florecieron en riquezas y en felicidad se quedó callado.a Jenofonte: la palabra --Dime.a si tiene una mujer mejor que la tuya? si tiene mejor marido gue gl tuyo? -¿Y Aquí Jenofonte -Puesto saber. O1'é_ronlo gus-tosos los Crotoniatas. Entonces los crotola ve niatas por acuerdo público presentaron al pintor las vírgenes para que entre. €D que más se aventajaba. las más hermosas de mosu ré lo que os he prometido. trasladando estas una muda imagen-. Y mientras no consiguiérais respectivamente que no hubiera mejor marido o mejor esposa en la tierra. llamaron con un _salario grande a Zeuxis Heracleota._ Tú. contestó é1. por saber que en la pintura del cuerpo femenino excedía a todos los demás artífices y creer eüo. Y para cifrar en una imagen muda la más acabada belleza de mujer._ cuyos nomb-res están consignados en muchos poetas como elegidas por el juicio de aquél que mejor debió entender de belleza. que pasaba por el mejor de los pintores de entonces. Entonces Aspasia dirigió suyo ciertamente. dijo que quería pintar el simulacro de Helena. siempre desearíais más de lo que antes teníais por mej or y más perentre todos los pueblos de Italia. si tu vecino tiene mejor caballo que el tuyo icuál preferirás ? -¿Y Aquí la mujer se quedó cortada. la más excelénte mujer. Desñués que admiró Zeuxis las formas y los cuerpos de aquellos de estos niños ñiñosr-le dijeron los de Crotona: -Hermanas cuán grande será su heruedes inferir son I pues. y tú. El escogió cinco. No creyó poder encontrar en un solo cuerpo todas las condi- 4L9 ._ diré lo que _uno y otro pensáis. yo quería quisieras tener el mej or marido. haciendo él fecto. Ellos le llevaron a la palestra y le mostraron muchos niños de grande hermosura. -El sí tiene una heredad mejor que la tuya? -¿Y de él si fuere mejor. Pintó éste para aquel templo muchas taNas. Es de saber que en aquel tiempo los crotoniatas vencían en fuerza y hermosura corporal a todos los demás pueblos y obtenían gloriosísimas victorias en todos los certámenes gímnicos. Y dijo Aspasia: que ninguno de los dos me contesta a aquello que una obra excelente en aquel género. se propusieron enriquecer con excelentes pinturas el templo de Juno. gue veneraban en gran manera. daría eterna gloria a aquel templo.ellas eligiera. mujer. Comenzó Zeuxis por pregu_ntarles cuáles eran las doncellas más hermosas que tenían. y no salieron engañados en su opinión. -[.

mas su despojo mismo nos alivia de la prolijidad de la Inaención. Diálogo sin viveza. escrita antes de los veinticinco. oh padre. hijo mío? Además. las fatigas y melancolías 420 . pero preciso y en forma de catecismo. obra de es. y no puede decirse en justicia que carezca de sustancia. damos por terminada la reseña sobre la Inaención. el cuerpo de la obra pt-opiamente técnica. cumpliéndose aquí las amargas reflexiones de Aristóteles sobre la descendencia. Son un breve resumen escrito por Cicerón para exhortar a su hijo al estudio de la filoso fia académica y al ejercicio de la oratoria que en aquélla se funda. y güe. 17. tro ofrece mucho interés. Marmoñtel advertía que lur diez líneas consagradas a la 'oprevaricación" está todo"ñ el argumento del discurso por Milón. Con este documento para la antolo gía de la estética. que me enseñaras en latín Io mismo -Quisiera.ciones necesarias para la hermosura. en unos quince minutos. con Ia Inaención y los Tópicos. tudiantes. otorga'a cada cual ciertas perfecciones mezcladas con ciertos defectos. Comienza así: es que puedes y tienes tiempo. poco correspondió el hijo a la solicitud y a las esperanzas del padre. porgue al fin he logrado salir de Roma. porque la natural eza en qingún géner_o presenta obras p_erfectas én todas sus partes. que el autor había de repudiar más tarde. Las Particiones oratori¿s completstr. Además. nos dan una visión instantánea de aquella vida agitada y trafagosa. Todavía pudiera servir como un primer grado al parnaso. teng_o espacio bastante. que otra vez me dijiste en griego acerca de la oratoria. Como no tendría que dar a los demás si todo se lo concediese a uno. nos daba toda la técnica retórica. Pero la entrada del diálogo y la exclamación contenida: "al fin he logrado salir de Roma". que yo antepondiía con gusto éJe tu deseo a mis mayores ocupaciones. que acaso por eso alcánzl cierta popularidad en la Edad Media. _-¿Y qué deseo yo más que hacerte doctísiffio. si Por desgracia. Cicerón aprovechaba siempre para escribir y estudiar cuantas treguas le consentían los negocios y la política.

cuya prenda vino á ser la humillaci-ón del letrado. periódicas de su impresionable naturaleza. que no eran nada desdeñables . resuelve sumergirse en el glorioso pasado. Atico y Bruto ."nra 42L . Cicerón admiraba al hombre y aun sentía por él una atracción trágica.ó-átibos. para olvidar el presente. _que la oratoria es el arte más difícil. la elocuen""iig"" cia de doscientos oradores entre griegor y latinos-. Traza las trad"icionás d. Así. Silenciado el foro."- lB. Ante aquel catálogó ileno d. su educación y su carrera política. y pertenece a los años de angustia en que se veía crecer la tiianía de César y se esperaba. Por primera vez se escribe la historia de la elocuencia bajo la república. forma sobre s_us primeros años.clones. se_ enardece su imaginación y. alternaba la actividad febril con la rusticación en aquelfas célebres aillas. Así lo demuestra su galería de estatuas parlantes. -cerca de sus enemigos los oradoter tr. La obra vuelve sobre aquella tesis cara a Cicerón y expuesta ya en el De Orúore ocho años antes: a saber. o'r". Cicerón se recluye en el estudio de cierto manual de .or menos cuidado que el De Oratore o el Orüor. y cuando estaba en la ciudad suspiraba siempre por el campo ) a reserva de echar de menos la ciud¿d y ácosat a los amigos para que le enviaran noticias cada vez que se iba de u"-. se defiende nos in. El Brüus es un diálogo cuyas personas son Cicerón. Cicerón da muestras de una fecundidad inusitada. los reveses y hasta los destierros.de un momento a otro la derrota de Pompeyo. trqs la componenda de Césá y PomPeyo -en Luca. Mil veces resistió sus ofertas. y sólo se le sometió {g mala gana _y cuando no pudo menos. Ahora bien. y publica libro tras libro. aunque escrita . pero odiaba al tirano. Como todos los personajes de la épocá. dores. porque supone una cultura integral y las más vigorosas faculiades del áltna y del cuerp-o. o tras la muerte de su hija Tulia. Es obra agradable. como aquella petspóctiva su "i.rorrología romana que acaba de enviarle su amigo Atico y que abarca unos siete siglos. Buscaba entonces el siempre seguro co¡suelo de las letras. _ donde innúmeros son los llamados y muy poror los escogidos.

Qt" le opusieran el ejemplo de Demóstenes. lo sacaba de quicio. sino que las pesé. muchos géneros para el verso y uno solo para la elocuencia perfecta. Los Tópícos constituyen un manual de los "lugares" dirigido al jurisconsulto Trebacio. pero rebatiendo a los que sólo pretenden alcanzarlo mediante la corrección y carecen de "fuerzas. d" censurar por un lado a los oradores anémicos. que ya resultaba un tanto pomposo. Se trata. y peor aún el de Lisias. del debate por la Corona entre Demóstenes y Esquines. la memoria hizo 422 . del discurso y del estilo." En el curso del fragmento. sangre y cierta suavidad de color". y por otro. H"y. la exposición mantiene una cronología rigurosa. proponiéndolo como un modelo de pulcritud o limpieza. a los "asianistas" que pretenden sustituir el vigor con el rebuscamiento. Aunque la obra pretende ser una mera exposición de Aristóteles. ni interpretativa al punto de olvidar el ori' ginal: "No creí necesario traducir palabra por_ palabra. Define el estilo ático como el más excelente. pero conservé el valor y fuerza de todas ellas: no las conté. La idea de Cicerón es defenderse contra sus enemigos literarios. a él que con tanto calor defendía siempre el aticismo. Bruto entre ellos. dice. vuelve sobre los conceptos y aun las palabras del Orator. hoy perdida. con referencia expresa o tácita a las condiciones de la elocuencia. En el artificioso desorden del diálogo. 19. 20. al menos de cierto modo implícito. y la doctrina oratoria. agradar y conmover). como fue escrita de memoria durante una travesía marítiffia. Lo cierto es que Cicerón representa más bien un medio entre el estilo ático y el asiático. y al triple deber del orador (persuadir. y éste ha sido derrotado por Cicerón. Finalmente. Era la hora en que los ióvenes refinados. la obra deriva hacia una apología propia. de' clara su teoría de la traducción: ni literal hasta perder el genio del idioma.culminación en Hortensio. comen zaban a discutir al maestro. De optimo genere oratorurn es un pequeño proemio escrito para la traducción. en el fondo. sirve de base a los juicios diseminados por la obra.

Se vuelve a la división de la dialéctica en invención y juicio. ) De aquí que algunos. Son sus interlocutores el augur Mucio Scévola. mirando a las divergencias entre el modelo griego y el compendio latino. al derecho IV. compuesto en análogas circunstancias. que se desarrolla bajo un plátano evocador de Iliso. su yerno Craso. ( Lo propio aconteció a Erasmo con alguna cita del Simposio en su Elogio de la locura. en el siglo IV. y en cambio aparecen Lutacio Catulo y Julio César Estrab 6n. cación del orador. hayan suscitado la inútil duda sobre la autenticidad aristotélica de aquel tratado de la Lógica. Scévola no ha podido concurrir. El primer libro. Este compendio fue muy usado por Quintiliano y. En el De Ora. se refiere a la edu. de mayor vivacidad que el Bruto.tore y en el Orüor encontramos toda la sustancia y la exposición principal de la retórica ciceronia- orador Antonio y los jóvenes Publio Sulpicio Rufo y Cayo Aurelio Cota.de las suyas. A los comienzos recuerda el Fedro. Boecio lo comenta con interés. La Inuerrción y el De Oratore muestran que Cicerón más bien cita a Aristóteles como recopilador de las retóricas precedentes. ambos merecedores de igual consideración. €r la crítica. aunque los estoicos sólo repararon en el juicio. El compendio se reduce a los casos indispensables. aunque recibió su acarreo. y revelan nuevamente las preocupaciones lingüísticas del Orator. El De Oratore es también un diálogo. por lo cual les hemos reservado un lugar aparte. Los Tópicos mezclan los ejemplos jurídicos con los filosóficos y los poéticos. El segundo libro se refiere a la invención y disposición. tío del gran frd. aunque sólo nos hag. Es el rnomento de observar que Cicerón no parcce haber conocido directamente la Retórica de Aristóteles. y todos los ejemplos se aplican romano. resulta incómodo a fuerza de concisión. en la granja tusculana de Craso. "DE OnnroRE" 2I.a echar de menos a Platón. Este singular trasplante del peripatetismo griego -donacaso de sin duda se deslizan algunos elementos estoicos o epicúreos-. el 423 .

aunque hijo de la clase ecuestre que Craso. correspondía al verdadero ideal de la retórica. Solemnes funcion&rios todos. había sido rival de Craso y alcanzí también los más subidos honores. y a fuerza de habilidad. honrar en él a un ilustre predecesor cuya vasta cultura. quiso. El tercer libro se refiere a la elocución. salvó al concusionario Aquilio. algo pesados como buenos romanos. Craso había sido el mejor orador romano antes de Cicerón. se acomodan cuidadosamente en unos cojines. apenas contaba veintiún años cuando su acusación contra el ex cónsul Carbo. el suelo y 22. al punto que el Pinciano se atreve a clasificar estas obras dentro del género dramático. tras una improvisada defensa. y los personajes no aspiran a la consistencia. salió absuelto entre delirantes ovaciones. Célebre por la precocidad de sus primeros éxitos. sentencioso y de ademanes sobrios. incapaces de sentarse en menos de hundir los pies descalzos en el arroyo como Sócrates y sus compañeros. al sedicioso Norbano. conoció la persecu424 . A fuerza de ardor. al evocarlo. Envuelto en el escándalo de las vestales acusadas de incesto. Alcanzó las mayores dignidades. aunque de suietos reales que hemos visto desfilar por el Brüo. Cosa parecida acontece con sus ideas. Era elegante y mordaz. su arrebato mismo lo hizo desplomarse en pleno discurso y murió a los pocos días. buen aristócrata. padre del que fue compañero de César en eI consulado y abuelo del futuro triunviro. trágica en el F edón y cómica en el Gorgias.César. Si en Platón los personajes alcanzan la vivacidad de retratos y el diálogo verdadera fuerza escénica. eü€ causó el suicidio de éste. Contribuyó a proscribir a los retores latinos gue abrieron "escuela de impudencia". sino que son nombres simbólicos. donde se encontraba ya camino del Asia y. desusada entonces. Logró un triunfo militar contra los piratas. Antonio. ya en Cicerón el diálogo es mera alternancia de monólogos que unos a otros se suscitan. Cicerón. y a una de las cuales Craso defendió sin resultado. regresó rápidamente de Brindis. En cierta defensa del Senado. nunca miró con buenos ojos. y con cuyo recuerdo le unía la común afición a las artes de Grecia.

y el propio Cicerón 425 . "arguto" y de fértil memoria. aunque antes campeón de la aristocracia. A poco. es el viejo de la partida. Desengañado. De noble prosapia. cuando vio aspirar al consulado a César Estrabón. {üe era su mayor en edad y. fue conciliador en el consulado. y mostraba la falta de escrúpulos de los que así piensan. Se dice que Platón afirmaba de Jenócrates y Aristóteles que el primero necesitaba espuela y el segundo freno. y eay6 entre las matanzas de Mario y Cina. era orador del tipo que Cicerón llama sublime. Su or&toria tuvo que adaptarse a su escasa resistencia física y a su temperamento endeble.ción y la fuga. derrotado por Antonio en la causa de Norbano aungue llevaba la parte justa. de hermosa presencia y soberbia voz. paternal y de buen consejo. helenista como todos los contertulios de Escipión. sin pasar antes por la pretura. Era la persona indicada para llevar la réplica a Craso. también alto magistrado. sino el augur. Fue una promesa segada en flor. aunque de poca solidez. Distaba mucho de poseer la cultura de Craso. Cicerón honra en él a su primer director en la carrera jurídica. Procónsul en las Galias. Tal vez se acercl a Craso para remediar en su imitación tal deficiencia. Confiaba más en la práctica que en el estudio. y al fin fue degollado por Sila. valeroso y afable. grave y sereno. muere a su regreso cuando le esperaban los triunfos militares. se asegura que lo repetía Aristóteles a propósito de Calístenes y Teofrasto . Jurista por larga tradición de familia y estoico por vocación propia. ardiente amigo de Mario. Rico de dones naturales. defendía lo que antes atacara. Sulpicio Rufo. Su sencillez no llegaba a la bellezao pero era valiente. acabó por alejarse del partido aristócrata. menor que Craso. El Mucio Scévola del diálogo no es el pontífice máximo y colega de Craso como algunos supon€tr. Su estricto contemporáneo Aurelio Cota era su contraste. despojado de ornamentos. y coqueteaba afectando aún mayor ignorancia. se dispensaba de todo artificio en la oratoria y hacía valer con naturalidad el respeto de su persona. cay6 en un despecho que le hizo dudar de los principios. en el diálogo.

Quinto Lutacio Catulo y César Estrabón aparecen en los dos últimos libros como para sustituir al viejo Scévola. Superaba a todos en Ia facecia y el donaire. a diferencia de algunos snoós que daban en equivocarse en latín. Tales son los interlocutores del diálogo. Cicerón compara su estilo al de Jenofonte. El contraste entre los dos jóvenes era ye. Como de costumbre. En el vaivén del diálogo. ambición que vino a atajar Sulpicio Rufo. el que menos huele a "especialism o". Su popularidad edilicia lo ceg6 al punto de aspirar al consulado sin probar antes la pretura. Catulo fue cónsul con Mario y figura entre los vencedores de los cimbrios. César Estrabón. quien según él lo aplicaba a Teopompo y a Eforo. Como Antonio. dominaba con igual maestría su propia lengua. Erudito y consumado helenista. por sí. pero acaso lo superaba en la invención. aun en medio de los asesinatos. con que solía sazonar hasta los asuntos más ponderosos. Suele Cicerón comen zar sus dedicaciotres con un suave y melancólico tono de recuerdo. Aristócrata. Cicerón vuelve ahora. prefiere darse la muerte. la contemplación del pasado Ie hace veces de soledad. ni de lejos se le parecía en el vigor. Convencía a todos mediante una solicitación sin violencia. 23. más propia del talento analítico.atribuye el dicho a Isócrates. bajo su tienda de las Galias. Y logra construir así el tratado más legible sobre retórica. Discípulo de Antonio. una tentación para enfrentarlos en el diálogo. con mayor conocimiento. Cicerón dedica esta obra a su hermano Quinto. sufr""después la persecución de su amigo Mario y. Este juicio del rñaestro sobrl las dos índoles opuestas de sus alumnos. antes que entregarse. lo usan hoy los críticos para comparar a Cota con Sulpicio Rufo. fue víctima de las matanzas de Mario y Cina. era un abogado de éxito. medio hermano de Catulo. soldado con letras eu€. perpetró en quince días hasta cuatro tragedias. aunque tuvo el buen gusto de no incidir en la oratoria. a los estudios teóricos iniciados en Ia Inaencíón. incendios y pillajes desatados por la lucha entre Milón y Clodio. algunos 426 .

y aun pone en duda la importancia de los estudios generales. acaso no igualado nunca por Cicerón. naturalmente. el contenido. el De Orüore no tuvo eco inmediato. y el encanto del estilo mismo en que la obra está escrita. Habrá que esperar a que Tácito recoja semejante doctritr&. Pero tienen razón quienes aseguran que 24. Sustituye la reflexión personal por la receta. sólo vale la pena de conservar las nociones más elementales: las cinco partes del discurso. Con todos sus méritos. consume la virtud del estilo. un gran fundamento filosófico y daba de lado a las reglillas miradas por los tratadistas con supersticioso respeto. El De Oratore es obra tan saludable que sus preceptos hubieran aprovechado al propio Cicerón. en protesta contra la manía de improvisar oradores en la cuna. el aprecio de la novedad como condición estética. la obra cae en la imprecisión. Pero lo esencial de la retórica. y señalan como sus mejores lugares la clásica página sobre el concepto de la historia. las no desatinadas explicaciones sobre lo gracioso y lo ridículo. le rebate. creen ver timideces y vacilaciones. en la filosofia. deseca el ingenio. por huir esta vez del formalismo. la franca condenación de todo cisma entre el bien pensar y el bien decir. concede mucho más al arte en el sentido práctico. Habrá que esperar a la profunda metódica de Quintiliano. En todo este aparato. y otros encuentran que Ia tesis avanza con tanto rigor como la propia l"y Manilia. las seis partes de la 427 . 25. Exigía toda una educación enciclopédica. falsea la verdad. De aquí arranca la discusión.todo lo salvan el buen gusto y el interés humano. Teuffel siente {u€. como ya se afirma en el Fedro. Antonio. El mecanismo cle excesivas clasificaciones y reglas con que se fabrica oradores es inútil y aun es nocivo. Craso comienza por negar que exista un "arte" del orador suficiente en sí mismo y sostiene gue para lo que aquí h"y de arte basta con la observación empírica. está en el conocimiento. el saludable consejo de compenetrarse con la emoción que se trata de comunicar. la atención para la cadencia y el número.

* Nosotros hemos tenido igualmente que romper lanzas por la universalidad del conocimiento. o'acabaron por divorciar indebidamente -dice el coraz|n y la lengua". en estas Obras.aya perdido re nosotros. ón pública? honor a la filoso f ia. ni el arte de la expresiOn el patrimonio €Xclusivo de los oradores. contra la especialización prematura y contra la manía parlante. en nuestras juveniles campañas de cultura. La verdad está en la armoniosa conciliación de facultades. los sofistas por otra Cicerón-. No sea la filoso fía el patrimonio exclusivo de los filósofos. Sócrates por una parte. Cicerón confiesa en el Orator que toria -(1907)r €r1 Obras neo de Ia luuentud (19 tensamente a estas_ "ju ( lee * [Se refiere sin du t ¡. sin saberlo nosotros. también entonces relegada por falsos intereses prácticos. los hombres de mi generación reconocerán que aquella grande sombra nos cobijaba. prepara¿s ¿ál-Áté- al refirió ex- ínrnediato 428 .

Y el tratado intermedio. {üe pasa a ser condimento de la judicial y 429 . pero no es desgraciadamente la única. y por eso afirmamos también que al propio Cicerón le hubiera aprovechado someterse a su teoría. que los estados hayan brotado al conjuro de la palabra o siquiera en ella se sostengan (punto sobre el cual nos remitimos al proemio de la Inuencíón). Ante todo. Esta noción platónica se desarrollará más a fondo en el tratado del Ora. Pasemos al Libro II. Hasta aquí hemos discutido los fundamentos de la retórica. Además. Hasta aquí hemos resumido el Libro I. Zpero cómo valorarlas sin darles su sitio en lo universal? ¿Cómo desentrañar €Iltonces su sentido y su trascendencia? Cada hecho bruto se proyecta sobre el cielo de las ideas. advertimos en nuestro autor cierta desconsideración para la demostrativa. La contradicción es aparente. con Scévola. pues el diálogo ofrece una gama de matices evanescentes que se conjugan de mil rnodos.tor. eüe la retórica es un instrumento para poner al servicio del bien social todo el saber humano. se enfrenta con causas particulares. uno es lo que se hace y otro lo que se predica. Entramos en los tres consabidos géneros retóricos.aprendió más en. los jardines de la Academia gue no en las oficinas retóricas. De aquí que Cicerón considere estas tres obras como etapas sucesivas de su teoría. Pero consideremos la obra más de cerca. sobre todo en boca de Tan generosa concepción -puesta parece contradeCraso y objetada por otros interlocutore cir lo que en un principio afirmamos: que con Cicerón el interés se desplaza de la persuasión hacia la persona del orador. Cierto es que el orador. el Brúq viene a ser como una demostración por los ejemplos. hemos destacado la fase del tratado que nos parece más noble. el más provechoso y doctrinal. No nos basta averiguar. Finalmente. Pero ¿y la retórica misma? ¡Ay! Aquí la argumentación se empequeñece por fuerza. sigue siendó cierto que el universo ciceroniano desemboca en el grito oratorio. en principio. adelantando referencias a algunos pasajes ulteriores gue lo completan. 26. con Craso. no nos basta dudar.

insiste Craso. temible a los ojos de Tácito . 27. y se extenderá como epidemia en las escuelas de declamación del Mediterráneo y aun entre los Padres de la Iglesia. Scévola anuncia que no podrá concurrir. y el orador es nuestro asunto . No huy que ser "hombre de un solo negocio". La mejor manera de conocer los hechos es obligar al cliente a que exponga previamente y 430 . El Libro II cae en las convenciones formalistas. ¿. Del Libro I. con su inacabable secuela de consejos y sutiles distingos.la deliberativa. La siesta interrumpe la charla. Antonio lleva la palabra. la de éste. Craso vuelve al primer plano para tratar de la elocución. Concedo de o no ser un-viene orador. reaparecen las cinco partes o capítulos de la retórica. La imperfección teórica del punto de vista de Antonio. cuya horrible enumeración queda algo disimulada en la índole del diálogo. está comprobada por la historia. En el Libro II. Lo esencial y lo más generalmente olvidado es la invención. puesto que significa la conservación y la correcta expresión de la cultura. limitado y parcial. y aquel voraz hormiguero de los tópicos. El punto de vista de Craso no ofrece peligro. y que ambos interlocutores tienen raz6n. Y en el III. gue se deja para el día siguiente. que Craso tanto había ponderado. ¿Especialista? Bien está. ante todo. "mur de un solo horad o" . sacamos la impresión de que la retórica es a la vez un estudio comprensivo y un arte específico. precisamente para disertar sobre la invención. La dolencia verbal que ya desde entonces se delata apare cerá. pero especialista en naturaleza hua decir Antonio-. pero abunda de paso en observaciones agudas: la tarea del maestro es promover el genio propio del discípulo. en que Craso lleva la voz cantante y Antonio el acompañamiento. o como diría la Celestina. es el que sabe hablar con arte suficiente para ganar sus causas. es imitar los buenos modelos.De qué lado se inclinaba el autor? Parece evidente que hacia Craso . Y la mejor prueba es que hoy llamamos retórica a la palabrería ociosa. pero ese tal puemana. y orador.

rechazando los que pueden llevarnos a complicaciones. En suma: naturaleza de la causa.defienda su causa ante el abogado. Cicerón. La transición del probar al convencer da ocasión a Antonio para rechazar la división acostumbrada entre causas generales y particulares. El segundo punto es el stüus. En la práctica. Tal es la investigación o establecimiento de los hechos. el lugar donde huy que cargar el peso de la discusión. después. En teoría. Este análisis enseña a contemplar los argumentos. la atención debe repartirse en tres direcciones: la propia.es todo lo que yo entiendo por pensar -dice primero y hablar después. Y esto Antonio. que es la materia de la tópica. y con esto pasamos ya de la consideración interior a la consideración externa de la oratoria. lu del adversario y la del juez. y es que caemos ya en lo más artístico del arte. Ya no se trata de pensar la causa. y resulta de proponerse las siguientes preguntas: l* ¿Hasta dónde depende la causa de que tales hechos hayan o no acontecido ? 2" ¿ Qué definición o denor rinación merecen en su caso los hechos? 3a ¿Qué interpretaciun o calificación admiten los hechos así conceptuados ? Estas tres nociones pueden aparecer a la vez en el primer plano. Viene luego la disposición o arreglo entre los diversos miembros del discurso. sin meterme en honduras. El tercer punto es la psicagogía. a todas. el estímulo de la emoción conveniente . raz6n por la cual da lugar al debate y obieto que se propone el debate. lo que importa no es considerar aisladamente estas generalidades. nos entrega poco. y esto determina la especie del argumento. finalmente. sino de redactar la pieza verbal. El estado legal sólo se aplica a las cuestiones jurídicas. viene el escoger los argumentos. pero las más v€ces predomina una de ellas. primer punto de la invención. pero no a buscarlos. que tanto entendía de esto. y aquí el estudio teórico no es más que una etapa elemental. la procura de simpatia. toda causa particular está tejida en relaciones generales. y la vercladera pericia se adquiere en la vida de los debates. cuyas cor431 . El estado racional. sino tejerlas en el caso particular.

según el caso. El baño de emoción sea total y abarque todos los miembros del discurso. 28. aunque tampoco se han de desdeñar las verbales. y unas páginas finales consagradas a la acción. la sintaxis y el ritmo. Lo que importa es cuidar que el argumento proceda como una gravitación necesaria. si es que la causa no se gana. porque así se hace más palpable la inconsistencia del adversario. En el Libro III. y no como una acumulación aritmética de elementos sueltos. En esta materia cada uno debe estudiar y aprovechar sus naturales pendientes. Tras el reposo de mediodía. Sobre la memoria natural crecen los recursos de la memoria artificial. no sin insistir largamente en la comunicación necesaria entre la filoso fia y la retórica. Apoyar los puntos ventajosos sin que se advierta el disimulo de los desventajosos. En seguida. Craso se ocupa del estilo. algunas recetas más o menos aceptables sobre la elección de las palabras. que la moderna psicología ha cavado hasta los subsuelos del alma.quistas son siempre algo incomunicables. como las dos ataduras de una cuerda. algunas vaguedades sobre el panegírico o sazón epidíctica. en el argumento o la pasión. que parece más apropiada en lo deliberativo que en lo forense. las asociaciones. La narración no sea tan concisa que se enturbie la claridad por exceso de condensación. Aristóteles resulta un tanto candoroso. Conviene redactar el exordio al final para estar seguro de su mejor adaptación a todo el dis- curso. pues siempre durante el desarrollo o redacción del discurso se ocurren cosas insospechadas al principio. La secuencia tradicional desde el exordio hasta el epílogo es tan obvia gue no necesita examen. etcétera. Junto a la pericia de este hombre de oficio. sobre todo visuales según Cicerón. 432 . La memoria (V aquí la inevitable evocación de Simónides) es una facultad que se favorece con el orden. Las razones de mayor peso apare zcan al principio y al fin. insistir. la charla prosigue. Finalmente. Et debate sea al mismo tiempo constructivo y destructivo. d"jarse una retirada franca para una atenuación posible de la senten cia. €tr la confirmación o en la refutación.

el cuidado de la voz. sino el desl privarse él mismo de la vid de la conversación qu Quinto Catulo.t' 29. abstracta y seca. hace la sabidu ria inaccesible. instinto que es muy agudo en la mujer. y un cierto instinto para lo que suena exótico o raro. Huy un tonu urbano. Craso. pues esto da ejercicio y despierta la atención para la respiración y el oído. no h"y que olvidarlo.el sol me "Cuando empezaba a hablar -dice que va declinando. tanto en Grecia como en Roma. Cuando sobrevino el divorcio de que hemos hablado. La filosofia cirenaica ya no sabe ir hasta el público. Sobre la declamación (entiéndase todavía "recitación").La primer regla es la claridad. la piedad empaña los ojos de Cicerón al representársele de pronto la muerte y el destino trágico de la mayoría de los interlocutores de su diálogo y de otros romanos ilustres: Aquella cortesía y súbito por la muerte. la retórica se mustia y adultera en máximas del pleito. ya salv-ación. hasta el hombre medio.. sino con la lectura en voz alta de los modelos poéticos y oratorios. insinuante sin llegar a empalagoso. Así lo entendieron los antiguos. aunque en teoría estima la elocuencia como una forma de la sabiduría. re. que había salvado la de ta aquellos mismos "rostros" donde él había defendido con tanta consta'ncia la república . el ademán. El estilo se nutre de pensamiento.. sin la cual no se establece el contacto. ahora me obliga a acabar cuanto antes este razonamiento. En el prefacio del Libro III. el gesto y hasta la expresión de los ojos. que bien pudiera ser el final. A su vez) d"jada del sustento filosófico. No lejos de él fue puesta Ia cabeza no. Los antiguos griegos sintieron que entre el pensar bien y el expresar bien existía una manera de consustancialidad. . empezí la decadencia. eü€ llamaron filoso fia. advirtió que fuera yo breve. La filosofía estoica. 433 . Cicerón insistirá en el Orüor. La elegancia no sólo se adquiere con el silencioso estudio de la gramática. .

" Platón nos lleva de la mano.t. Si en la Inaención se nos habla. o'E-prendo -decía e. Por lo cual.-De quien (corno Craso) tales cosas no llegó a ver. y la gloria viene a compensar mis mayores trabajos. porque en casos tan difíciles. siendo tan grande como era su amor a la patria. no busco el orador que ha existido." "Yo bro enano un varón gigant Ciceró me propongo hacer un orador como quizá -dice no le hubo nunca. .T"":. ttORAtoRtt 30. . y a los pocos rneses fue Í. ahora se nos recuerda que Fidias no sacó sus dioses de ningún modelo visible. con ser éste tan enemigo suyo ! No vio la miserable muelte de aquellos dos jóvenes que entonces acompañaban a Cl'aso. Tal vez tuviera razón Quinto cuando pretendía apartar a su hermano de toda disputa y contienda. y con ella la de su hermano Lucio Julio.ri vio el simulacro de Vesta te] ñido con la sangre de su colega el Pontífice Máximo. fue desposeído del tribunado por envidia. dirigido a Bruto. sino la idea de la perfección sum a. Pero otno ha de desesperarse de la perfección misma. prosigarnos con estos solaces . 431 . "Pero Ciceró como ya no es hora de desandar lo anda-dice do.formar con un lialcancen. cada uno debe seguir la carrera hasta donde los alientos y las aptitucles le Gracián. hubiera visto aquel día la horrenda muerte de Cal'o Carbón. . :fr Fragmento irnitado por Tito Livio. Do rnuchos días después de la muerte de Craso.*' Así el hacha de las furias políticas segaba el cuello de la elocuencia. sino del dechado que habitaba en su mente. cuando h"y vocación.tt V. a quien él había dejado con tanta prosperidad. entregado por traición de su huósped Arusco. de la imitación selectivs. Tácito y el joven l\{ichelet.]"" arrojado de la ciudad.::'i:x'::?#lul'?. ¡Con cuánta tristeza. con el ejemplo de Zeuxis y las doncellas crotoniatas. bien puede decirse rnuerto por su propia -uno. comienza planteando esta duda: si la proposición de un ideal absoluto no hará desmayar a cuantos se sienten sin fuerzas para alcanzarlo.i"uff :"[i'Jrll'i'aJ"iHl?. El Oraror. todavía es buen lugar el que está cerca del primero". Cayo Cota.de Cayo Julio (César).

y en la práctica ha resultado siempre inútil. según ya se ha dicho. Es. medio y tenue. y acabará en la retórica del estilo elevado. Así la elocuencia forense. y nunca quedarse en las muelleces de los neo-áticos. Tal €s. Y añadamos que el gran Demóstenes fue asiduo discipulo de Platón." se considera ilamao. ha sido discutida como filosóficamente dudosa y ped ag1gicamente perjudicial. o mejor de la idea al arte. no resulta posible bajar del género a la especie.n elocuencia a sus estudi-os bajo Anaxágoras."3t'it:'i:.Utm: 3I. dominado por el tema de la invención. Si el De OraÍore está. El perfecto orador debe dominar los tres estilos ) a ejemplo de Demóstenes. y el estilo ré lleva las tres cuartas partes del tratado. 435 . artificiosa. despreciada y repu_diad careció de muchos y grandes auxilios. eüe esperaba de su maestro toda una filosofía de la elocuencia. Cicerón desciende de las nu-bes y entra en la clasificación conforme a sus tres tipos: sublime. Cicerón tal vez l" justifica como consecuencia de los tres propósitos oratorios: probar. los filósofos académicos que de Platón derivan "agotaron toda la riqueza y descuajaron toda la selva oratoria. a elocuencia populai. de "ángeI". el Orator lo está por el tema de la elocución. Tras este preámbulo sobre el orador como idea platónica y como criatura filosófica. Esta clasificación de estilos. A la invención y a la disposición se consagra un breve sumario. se siente aquí un poco defraudaclo. cualquiera que sea su procedencia.ou i". Dice bien el Fedro que Pericles debió . conmover y deleitar.. el testamento oratorio de Cicerón.Ahora bien. como aconteció en el tratado anterior. clor. de todas suertes. El propio Quintiliano. T"Í:n. ]. veamos de qué modo ha de ser ese ente intangible a quien nunca vieron ojos mortales. _ Sin filosofia y sin ciencia no huy nada que valga. pero dtjaron las causas forenses para musas más agrestes y menos cultas. sin encoger el argumentó. También Longino se propondrá dar la raz6n de lo sublime. Como de costumbre.

el orador no puede confundirse con el filósofo. su origen referido a Trasímaco. su razón de ser por la comunicabilidad gue esta436 . como intermedio entre la anterior materia intrínseca y la ulterior materia extrínseca. Y debe sobre todo manejar con igual soltura el estilo tenue. 2e A seguida aparece el problema de la disposición. de la amplificación o desarrollo. Teodecto y Teofrasto. El cuidado de la forma exige desde luego un estudio de los vocablos mismos. que sólo mira a las aseveraciones impersonales. Cicerón circunscribe su asunto: se ocupará sobre todo en la deliberativa y en el forense. la materia extrínseca supone la posición o planteo de la cuestión. Gorgias e Isócrates. según lo aconsej"tr las circunstancias y conveniencias.. En el orden negativo. escogidos según las normas del uso. Naucrates. cosas todas no desdeñables para aquel en cuya palabra descansa una responsabilidad social. un estudio. el modo. de la armonía en la frase y del número oratorio. ni con el historiador cuya objetividad científica no convendría a la elocuencia. en derecho y en historia.En la aplicación de los estilos a los grandes géneros r€tóricos. se establecen: su legitimidad con la autoridad de Isócrates. deleitar y singularmente conmover. Éforo. poseer conocimientos_ precisos en filoso fia. 3e Finalmente. figuras del lenguaje y del pensamiento. el orador ha de probar. Escuetamente.rértión general. Sigue pensando que la panegírica o epidíciica es común a las"otr"r dos. ni con el sofista en sentido del puro oficio de deleitar. gobernar las reglas esenciales de la retórica: teoría de la . A propósito de éste. el medio y el sublime. libertades léxicas e imaginativas. ni con el poeta por cuanto a sus ritmos. el plan de la obra se reduce a saber lo que_ el orador debe decir y el modo en que debe decirlo: le Lo gue el orador debe decir comprende-la invención y la generalización de la causa. Aristóteles. En el orden positivo. pero además. aun cuando represente la temperatura original y fundamental de la oratoria. caracteres y arte patético. la elocución o estilo y la acción oratoria.

al deshacer el escudo de Fidias y la colocación de sus partes. Cicerón se alarga sobre las "cláusulas". cultívelo en hora buena. aconsejando una mezcla que evite demasiado rigor y deie una fluencia libre. el desprecio. desarticúlelo y cámbielo a su modo. H"y partes del discurso que toleran un ajuste rítmico más ceñido que otras. se los emplea siempre. tro vale la pena de entrar en el detalle de los pequeños trozos internos y la rotundidad general del párrafo. y por la rítmica natural de toda acústica. y verá lo que pierde (reminiscencia en Dionisio de Halicarnaso). donde no h"y palabra ni 437 . y cuáles sean los pies métricos que más convienen a la prosa. IJnos creen que cláusula era el trozo final del periodo. Sobre la frase directa. Si los efectos acústicos de la cláusula son iguales o muy frecuentes. el autor busca demasiados misterios. que siempre es conveniente variar. término que hoy solemos aplicar al periodo. Respecto a la esencia. por lo mismo que resultan tan fáciles. Mas cuando mis adversarios presentan sus discursos en trozos sueltos. Respecto al empleo de los ritmos. tras de admitir que toda prosa tiene cadencias. luego sobreviene la fatiga y finalmente. lujo que otros géneros pueden permitirse en mayor grado. su empleo y su utilidad. y luego su esencia. se afirma la necesidad de no abandonarlas al azar. Acude aquí a sus propios ejemplos. el oyente comienza por advertirlos como pies métricos definidos. no altere ni eche a perder la hermosura de cada llna. semejante a la llamada "ptoposición".a los efectos bus-claro cados. siempre acomodada está. Y si a alguno le agrada el estilo suelto y cortado. Cicerón simplemente insiste en que la prosa forense nodebe abusar de las cadencias. la articulación en miembros y los incisos. una cierta condensación de las ideas expuestas. otros. con tal gu€. Algo se ha discutido sobre la antigua noción de la cláusula. La observación más sutil se refiere a una demostración negativa: quien quiera saber lo que vale el ritmo €scoja un fragmento bien escrito.blece entre el espíritu y la oreja. se extienden por toda la frase. Todos los pies métricos convienen. se las distingue de las cadencias del verso. y buscan un propósito a un tiempo auditivo y psicológico. Todo es cuestión de buen sentido.

como cantor puesto que aquélla de las glorias romanas. jueces. 33. sino muchos prtrdentes. usaré en efecto de vuestra benevolen- fi?. il:. he preferido a la r-ergüenza de negarme la osadía de escribir. la utilidad escriba en griego y no en latín. Y si no te parece bien Io q'ue he escrito. avergo nzándose de que otro le aventaje en nada y sea oído con más gusto que é1. Y tras de proponerse un plan tan alto. palabras lo -que pien¡q.1 i'"Tt: 438 . improvisar muchos y excelentes versos sobre Ias cosas que acontecían a nuestra presencia ! ¡ Cuántas. gue lo arrastran a combatir por su cliente.iilffi :"#1:'XU'X: Después de lo cual.ll:. su anhelo secreto de que los fastos de su propio consulado sean algún clía inmortalizados por tan alto poeta. piensa que he o que deseando complacerte."h"'l. Pero el orador que busca. El hablar con mtrcho veras suelen incurrir no sólo los necios.J1'J?"?iH'. pública de éste -aunque es la lengua del espíritu. resalta la oportunidad de las pala- bras finales: emprendido una obra superior a mis fuerzas. Cicerón quiere hacernos creer que ha llegado a la anunciada meta con esta conclusión tan endeble: Diré en 3. ¡Cuántas veces no vi por mis propios ojos a mi cliente Arquías (y. con- H:'# : ni JflT H' : i i :"J':?1 : #' "" il:. :?h?"Ti""#:.. y adelantarlo con un desarrollo tan modesto. su veneración por las letras y por la poesía. la admiración y el aplauso. oh. 32.XT escribir un rasgo. sino scopas dissoluere como reza la sentencia humilde: desbaratar la escoba en barbas. yo diré que esto no es dernostrar el escudo. además de la aprobación. declara altivamente su profesión de fe de humanista. Mucho más nos contenta cuando.f dos.sentencia digna de memoria. en el célebre discurso por el poeta Arquías. debe sobresalir en todo. Porque era muletilla de 'Cicerón el contar que todo lc escribía obligado por algún ruego.

¡Y éste. ¿. Ia esencia sagrada del poeta. los de Quío lo reelamaron por suyo. Str juez. a la que jamás atentaron los pueblos bárbaros. entre las disciplinas de los más cultos y eminentes. ]\o es un abogado que pleitea. Huy tanta autoridad cuando afirma. sino más bien Parece que un dios Io hubiera creado para probar en él los alcances de Ia palabra. más semeja seguirlo voluntariamente que no por la fuerza que lo arrastra. ¿ Cómo no he de amar a este hombre. y a! fin los de Esmirna se lo apropian y Ie alzan un ternplo público . jueces.del poeta brota de su pro¡lia naturaleza. todos se disputan a un extranjero tan sólo porque fue poeta. y en el vigor de su solo pensamiento cobra aquel impulso volador comparable a un soplo divino. transportado. * En el diálogo del So/isla. Reconoced. ya que sois capaces de ello por vuestra cultura y vuestras luces. aquí que vamos a rechazarlo ! ¡ Cuando todo su genio y su celo los ha volcado desde hace tanto tiempo para difundir la alabanza de la gente romana ! y atónitas. Aguí la justificación de aquel elogio inmortal que Quintiliano declica al elocuente arpinate: cluión conmueve con más vehemencia? ¿Quién posee mayor dulzura ni encanto ? Cuanto arranca a la persuasión parece q'rle se le concede de gracia. h. Así eue. Aq. Con todo derecho nuestro Enio reclama para los ¡roetas el epíteto de "sagrados". tiran de él los de Salamina. todas se valen de instrucción y enseñanza) mientras que sólo el arte y nosotros. aun después de muerto. significando así que ellos nos han sido confiados por don y merced de los dioses. por su voluntad y por el abrazo de nuestras leyes. 439 . se declara que los filósofos son dioses. ¿. y todavía muchos otros se empeñan en arrebatar su sombra y su memoria. no le oí tratar el mismo asunto mudando completamente giros / pa-labras ! Sus obras escritas _col reposo y cuidado han juntado tales sufragios que alcanzan Ia fama de los antiguos. al imán de la melodía Ias bestias más ásperas se quedan paradas vocaclo al efecto. íbamos a desoír al poeta ? Los de Colofón quisieron la ciudadanía para Homero. oh. cómo no he de estar pronto a defenderlo con todos los medios de gue dis¡ron go? No h"y quien ignore gue. cómo no voy a adrnirarlo. de veneración a la belleza y cle viril magnanimidad política. Quién enseña con más nitidez. que toclos los pueblos clebieran aplicarse. vaciados en sustancia más noble.tí está la mejor lección que Cicerón nos deja. eu€ avergonzaría el disentimiento. pues. que vive entre nosotros y es de los nuestros. * Al reclamo de la voz humana responden las rocas y el desierto.

440 .

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