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23 de abril

2009
Empoderamiento
ciudadano, el
Camino a la
libertad
Empoderamiento ciudadano, el Camino a la libertad

“EMPODERAMIENTO CIUDADANO, EL CAMINO A LA LIBERTAD”

Hace varios años a la luz de las inspiradoras palabras de Eugene Ware


“TODOS LOS TRIUNFOS NACEN CUANDO NOS ATREVEMOS A COMENZAR”
cree el proyecto Instituto Independiente Cultura y Democracia. Nuevamente
ha echado andar en esta puntual iniciativa que me empeñé en denominar
PROYECTO CIUDADANO CUBANO lanzado hace varias semanas cuando
abrimos su sitio web www.proyectociudadanocubano.net El por qué de este
Proyecto y otras interrogantes que se pueden formular al respecto las
encontrarán en esta página. No obstante, a solicitud de varios personas y
aprovechando el marco de su presentación oficial, voy a esclarecer algunos
puntos. He titulado esta exposición “Empoderamiento Ciudadano, el Camino
a la Libertad”.

Quiero aclarar que PROYECTO CIUDADANO CUBANO no es un proyecto más


de los tantos que existen para la democratización de la sociedad cubana sino
que se trata de una estrategia de lucha para abordar la problemática cubana
en un todo único e indivisible.

Proyecto Ciudadano Cubano, no es el proyecto de todos porque lo diga yo ni


nada por el estilo. Ni tiene ánimo publicitario o propagandístico para sumar
miembros o simpatizantes a esta nueva iniciativa sino que se trata de algo
incluyente porque tiene como propósito la inclusión y la proyección de la
lucha cívica no violenta a nivel de masas de ciudadanos y darle una dinámica
al proceso histórico concreto que vive la nación hace 5 décadas.

La Oposición Cívica cubana, los opositores internos y externos que hemos


asumido como método de lucha la estrategia civilista – pacifista
independientemente de nuestras discrepancias en ciertas cuestiones
prácticas de la aplicación de este procedimiento, sabemos perfectamente
que hay que aumentar el nivel de enfrentamiento a la dictadura para poder
inducir o producir la transición democrática. Ante este dilema no queda otra
alternativa que trabajar concienzudamente y hacerlo de una manera objetiva
y concreta.

Partiendo del presupuesto de que en Cuba ocurrirá lo mismo que ha ocurrido


en otros países que pasaron por similar situación, el empoderamiento de las
personas constituye el verdadero camino a la transición. Desde luego
nuestra situación ha sido muy prolongada y las heridas son muy profundas y
muy difíciles de cerrar y no todos comprenden este modo de lucha.
Empoderamiento ciudadano, el Camino a la libertad

El fenómeno del empoderamiento, comienza a ser observado en Estados


Unidos en el marco de las protestas organizadas por los negros a mediados
de la década de los años cincuenta, con objeto de hacer valer sus derechos
civiles. La figura de Martin Luther King se destaca en ese sentido por su
postura en torno a las estrategias de acción. Para él “era necesario constituir
una organización civil que tuviera poder para garantizar la efectiva
aplicación de los derechos civiles reconocidos por la Constitución, intentando
evitar por todos los medios que dicho poder se manifestara de forma
violenta”

En nuestra historia nacional es muy reciente. Apareció cuando se fundó el


Comité Cubano Pro Derechos Humanos pero vino hacerse visible hace
apenas 10 años cuando el Movimiento Opositor efectuó el Ayuno Nacional
por 40 años de dictadura conocido por Tamarindo 34. Desde entonces, salvo
manifestaciones espontaneas ocurridas bajo determinadas circunstancias,
no habido otro hecho semejante.

La palabra empoderamiento se deriva del verbo “empoderar”, cuyos


sinónimos son “potenciar” o “apoderar” y proviene del inglés
“empowerment” y “empower”, respectivamente. Está demostrado que
permite reconocer a los ciudadanos la capacidad para hacerse cargo no sólo
de sí mismos y sus proyectos sino de su papel dentro del ámbito político;
esto es, de ocupar el poder. Las personas vuelven a recuperar su poder para
influenciar y diseñar su situación de vida, en contra de la exclusión, para la
participación democrática, la paz y los derechos humanos.

El empoderamiento ciudadano incrementa la capacidad para el ejercicio del


poder y prepara a la sociedad para los desafíos que tendrá que enfrentar en
el futuro. Como califican muchos entendidos del asunto: “Es asumir también
que se ha dejado de ver a la política “desde fuera” materializándose la
responsabilidad civil y social.

En democracia los ciudadanos tienen el poder para cambiar las leyes y las
estructuras gubernamentales, así como para tomar decisiones de gobierno.
Las decisiones tanto legislativas como ejecutivas son tomadas por los
mismos ciudadanos a partir de mecanismos propios de la democracia directa
como: plebiscito, referéndum, revocación de mandato; o por representantes
escogidos mediante elecciones libres, que actúan representando los
intereses de los ciudadanos. Desde luego para nosotros la Democracia es un
sueño, pero un sueño que se puede hacerse realidad a través del
empoderamiento ciudadano.

Cabe enfatizar que el fenómeno del empoderamiento puede ser propiciado


“desde arriba” a partir de políticas gubernamentales, (como ocurre con el
populismo y el neopopulismo en la actualidad) pero que ni el gobierno ni
otro tipo de institución puede obligar a los diversos sujetos sociales a
“empoderarse”, solamente éstos pueden “empoderarse a sí mismos” y
decidirse a iniciar acciones que busquen la modificación de una situación que
les es desfavorable.
Empoderamiento ciudadano, el Camino a la libertad

El empoderamiento es un fenómeno que conlleva no sólo la toma de


conciencia, sino la ejecución de acciones concretas. En este caso, se sostiene
que tanto la resistencia como la desobediencia civil son dos estrategias de
lucha que pueden ser consideradas como parte del fenómeno del
empoderamiento.

La resistencia civil es “un movimiento de oposición militante contra un


régimen autoritario, que vulnera los derechos humanos, o contra fuerzas de
ocupación extranjera”.

El concepto de desobediencia civil genéricamente son todos aquellos actos


de resistencia pasiva a la autoridad del Estado que se realizan por motivos
morales, religiosos y políticos. Estos actos son ilegales, públicos, no
violentos y conscientes, dirigidos a frustrar leyes o decisiones del gobierno.

Entre la resistencia y la desobediencia civil hay una diferencia enorme


cuanto la primera se lleva a cabo por la vía armada y la última a través del
método no violento.

A diferencia del que resiste, el desobediente civil no evade la acción de la


“justicia” ni tratar de conseguir su absolución o la atenuación de la pena, por
el contrario, renuncia a cualquier tipo de defensa legal por considerar
injusto e inconstitucional el castigo político recibido.

No cabe la menor duda que el empoderamiento ciudadano es el camino hacia


la transición. En primer lugar, por su obvia relación con el ejercicio del poder
y el acotamiento de éste. En segundo lugar por el ejercicio de los derechos
civiles. Y finalmente por la posibilidad de incidir de manera activa en el
mejoramiento de las propias condiciones de vida, no sólo a partir de la
autogestión, sino de la exigencia hecha a los gobernantes para que
resuelvan en torno a situaciones concretas y traten de manera más favorable
a los ciudadanos.

En Cuba el ente social ciudadano fue extirpado por el llamado proyecto del
“hombre nuevo” ante esta situación no hay otra alternativa que trabajar en
la restitución del ciudadano y al mismo tiempo proyectar su
empoderamiento. No nos podemos seguir dando el lujo de perder más
tiempo en el cumplimiento de estas misiones cuanto resultaría muy peligroso
y costoso para el futuro democrático de Cuba. Fijémonos en el caso China
donde por cada dólar que recibe un disidente el Estado chino recibe 100 para
reprimir muestra como son las cosas en realidad. Y lo peor no es eso sino
que las compañías extranjeras colaboran con la policía política para
“disuadir” a los luchadores pacíficos de cambiar el sistema. A nosotros nos
pasa casi lo mismo y podemos empeorar por el rumbo que van tomando los
acontecimientos nada más hay que ver como se mueve el mundo a nuestro
alrededor para darse cuenta de lo está pasando.
Empoderamiento ciudadano, el Camino a la libertad

Hemos acabado de ver como el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad ha


propalado su antisemitismo abiertamente. Eso se esperaba, no era nada
oculto, se sabía que iba a ocurrir cuanto la cumbre de Naciones Unidas, la
Conferencia sobre Racismo, Durban II, como se le ha llamado perdió toda
legitimidad cuando se supo que sus principales propulsores eran dictaduras
extremadamente violentas.

Los organizadores de la cumbre por los Derechos Humanos, la Tolerancia y la


Democracia lo advirtieron planteando oportunamente que se usaría el
prestigio de Naciones Unidas para legitimar e incluso legalizar: El
antisemitismo, La eliminación de la libertad de expresión (en general, y
específicamente respecto a críticas al Islam), El genocidio en Darfur y la
supresión de cualquier crítica a regímenes totalitarios como el cubano, el
saudí o el chino, así como, el sabotaje progresivo de la noción universal e
individual de los derechos humanos a favor de su relativización y
colectivización.

Participé en esta Cumbre efectuada hace tres días en Ginebra y denunciamos


allí los verdaderos problemas de derechos humanos en la actualidad
haciendo énfasis en la lamentable situación en el seno del Consejo de los
Derechos Humanos.

En esta cumbre, activistas de distintas partes del planeta nos constituimos


en “Vigilancia Permanente”, un dispositivo ciudadano para monitorear y
denunciar las violaciones de derechos humanos. No puede ser de otro modo
cuando los violadores se unen para perpetuar sus crímenes nosotros
también nos unimos para defender la dignidad humana. Resulta
contraproducente que por construir una nueva geopolítica internacional los
países del Sur propicien la pervivencia de las dictaduras y lleven al mundo a
un enfrentamiento sin límites.

“Vigilancia Permanente” plantea, entre otras cuestiones, la liberación de


todos los prisioneros políticos y de conciencia en el mundo lanzando la
campaña “Libertad para Todos”, llama a la Asamblea General de las Naciones
Unidas a cuestionar la reelección de los países violadores de los derechos
humanos como miembros del Consejo de los Derechos Humanos y
exhortamos a políticos, intelectuales, líderes religiosos, artistas y
ciudadanos a sumarse a nuestra iniciativa y apoyar política y materialmente
a los disidentes en el mundo.

No quisiera terminar sin antes contextualizar un aspecto muy importante


sobre las relaciones entre EE.UU y Cuba. Fidel y Raúl están locos por
conversar con los americanos. Hablan de hablar de todo mientras se niegan
hablar con los cubanos, que somos los más interesados en conversar sobre
nuestros problemas nacionales.
Empoderamiento ciudadano, el Camino a la libertad

El pueblo cubano ya no ve a EE.UU como un enemigo y lo obvio sería que los


americanos presentasen un programa concreto para terminar su papel de
enemigo histórico de Cuba. En la medida que Estados Unidos se aleja de la
confrontación con Cuba irá abriendo espacios a los cubanos para que
discutamos nuestros problemas. De modo que el dialogo entre EE.UU y el
Gobierno cubano debe basarse en la búsqueda de soluciones a los problemas
existentes entre ambas naciones y no dar un certificación a la dictadura para
seguir en el poder.

La política que debe seguir el Gobierno estadounidense tiene que


caracterizarse por la inclusión según lo acordado internacionalmente cuanto
permitiría a Cuba participar en los planes de inclusión social que tiene lugar
mundialmente en estos momentos. Hablar de inclusión es referirse a la
contratación en origen, acceso a la información, la comunicación, movilidad,
seguridad, y otras cuestiones básicas de las que pudiera disfrutar el cubano
como ciudadano global.

Hace muchísimos años, el régimen castrista arrebató a los cubanos el


legítimo derecho de decidir sus propios destinos. Sus consecuencias forman
parte de la memoria histórica de la nación por eso no se le hace reverencia
cuando se potencia la inserción de Cuba en la política internacional dándole
al ciudadano de pie la posibilidad de construir el futuro.

Queda por señalar que “la política exterior moderna debe obedecer a
criterios de Estado; a una percepción de la síntesis histórica de la ubicación
de un país en el mundo, a una lectura adecuada de los desafíos de la
globalización y de su impacto en la vida de cada uno de los individuos de una
nación”.

El slogan “Changes – Yes, We Can”, (Cambio – Sí, Nosotros Podemos),


contribuyó a la aparición del fenómeno Obama. Fue un hecho trascendental
y se puso de manifiesto, entre paréntesis y corchetes, ([cuando la intuición
intelectual o la supra sensibilidad de la necesidad de cambios en la sociedad
norteamericana confluyeron debidamente)]. En toda la campaña electoral la
reiterada mención de esta necesidad cambió la mentalidad de las personas.
Era impensable lógicamente hablar de otras cosas cuando la perentoriedad
de cambios así lo aconsejaba.

En ese mismo sentido nuestro lema “Yo si puedo, yo hago el cambio”


también tendrá lugar en la sociedad cubana. Es impensable decir otra cosa
cuando existe la perentoria necesidad de cambios estructurales en la
sociedad cubana.
Empoderamiento ciudadano, el Camino a la libertad

Crece, por día, la resistencia a la Dictadura y por tanto aumenta la


probabilidad de cambios. Las campañas cívicas YO NO COOPERO, CON LA
MISMA MONEDA, DESPENALIZACIÓN DE LA DISCREPANCIA POLÍTICA, POR
UNA CUBA MARTIANA, POR EL ACCESO LIBRE A LA INTERNET, POR UNA
VIVIENDA DIGNA y LIBERTAD PARA LOS PRISIONEROS POLÍTICOS han
surtido sus efectos. Y habrá más efectos cuando se pongan en práctica otras
iniciativas dirigidas a transformar directamente el componente político del
Régimen.

PROYECTO CIUDADANO CUBANO lanza en este momento la campaña “BARRE


LO MALO” a fin de concienciar a la población sobre la necesidad de barrer
todo lo que perjudica y entorpece la vida digna de los cubanos como son los
abusos y atropellos, las arbitrariedades y la corrupción administrativa y por
supuesto la dictadura castrista. La “Escoba Cívica” es el símbolo de esta
campaña pues en ella se resumen ideas muy patrióticas puesta en práctica
contra dictaduras anteriores en nuestro país.

Estamos en un buen momento, las peticiones ciudadanas como PROYECTO


VARELA, POR EL DERECHO A LA PROPIEDAD, AMNISTÍA PARA LOS
PRISIONEROS Y CIRCULACIÓN DE UNA SOLO MONEDA han involucrado a
muchas personas. Falta solamente el toque final para que la sociedad cubana
llegue al punto de transformarse asimisma. Ese momento llegará. Y estoy
seguro que llegará cuando el empoderamiento ciudadano sea algo real y
tangible en los cubanos. Como estoy convencido también que los demócratas
del mundo nos acompañaran en esta necesaria e impostergable empresa y
contribuirán decisivamente a hacer realidad nuestras aspiraciones
democráticas.

Agradezco, una vez más, a la Fundación Hispano – Cubana el habernos


acogido en su seno. Sin su apoyo y sin su consabido ministerio por la libertad
de Cuba hubiese sido imposible este acto y desde luego la continuidad de
seguir promoviendo esta empresa ciudadana.

“TODOS LOS TRIUNFOS NACEN CUANDO NOS ATREVEMOS A COMENZAR”

MUCHAS GRACIAS