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Luis Ángel Abad. Musical Fantasy Light, el juego es real.

Bvcarcade mayhem productions

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INTRODUCCIÓN

Este libro es el resultado de un juego llevado a cabo en un blog durante un periodo de tiempo que va del uno de Junio de 2006 al cinco de Noviembre de 2007. Abrí este blog como un regalo personal que me hice a mí mismo el día de mi 36 cumpleaños. Durante el tiempo que duró este experimento literario, realidad y ficción fueron confundiéndose hasta invertir la relación de subordinación de la última con respecto a la primera, que tradicionalmente supone nuestra cultura. Al final del proceso, la distinción entre los términos realidad y ficción carecía totalmente de sentido. La propia emisión de palabras había recuperado un carácter invocador donde venía a proyectarse literalmente un principio de creación mágica. El desenlace de la historia supuso un momento extraordinario en mi vida, a la manera de una revelación edípica. Un momento totalmente pleno de sentido. Y a la vez un momento que venía a refrendar con todo el sentido del mundo un fracaso, por cuanto había ido cumpliéndose 6

inexorablemente el final que en secreto pretendía evitar, por mucho que de alguna manera yo había creado el blog para aprender a descubrir la manera de que sucediera lo contrario. Esta revelación me enseñó aspectos profundos sobre mí que desconocía, y me transformó para siempre. En la voluntad sincera de dar por bueno este desenlace paradójico como una oportunidad de enseñanza sobre la vida, sutilmente fue aflorando una adenda donde se vino a revelar que el aparente final no era más que un falso desenlace. Graciosamente, la mecánica de juego dio fruto al final en toda su abundante generosidad, intelectual y vitalmente, sobre la comprensión de la vida en función de experiencias donde comienzan a cobrar sentido los clásicos valores ideales del amor, el arte y, por qué no, incluso la santidad. Actualmente se puede visitar dicho blog en la siguiente dirección: http://musicalfantasylight.spaces.live.com/

Luis Ángel Abad, 22 de Abril de 2009.

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1. EL JUGUETE EN NUESTRAS MANOS

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01/06/2006 El juguete contra el juego. El fin de semana compramos por los bares un juguete, una bola de plástico emanando una luz giratoria. Y mirándola fijamente... Hemos descubierto que el juego existe. El juego es real. Normalmente, la presencia del juguete pretende convertir la existencia del juego en algo superfluo, en una "ilusión". La evidencia banal del juguete pretende eliminar la significativa existencia del juego. Pero hemos desmontado la coartada, ayudados por la mezcla de las luces del juguete y de los bares. El juego existe. No va en broma. Es real. Estamos en el juego. Y vamos a compartir el intento de aprender a jugarlo, señalando alguna de sus reglas.

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El juego contra el juego. El juego parece entenderse que vive de su desaparición. Pero nosotros creemos que el juego puede jugarse en la conciencia de que estamos en el juego. Que esto no resta riqueza a las posibilidades del juego, sino al contrario. Que esto no resta interés al juego, sino justamente lo contrario. La conciencia del juego abre un margen real de participación. En cada momento puede surgir una oportunidad que hay que saber leer. Cada jugada supone un margen de maniobra sin marcha atrás; tiene un poder de transformación real. La primera vez que se tiene conciencia de esto, nos recorre un escalofrío. Luego, si no se está vigilante, uno tiende a olvidarlo. Pero uno de nuestros papeles en el juego consiste en recordar esto. Se acaba el tiempo en el que el juego pensaba que necesitaba apurar su eficacia en su ocultación. El juego dejará de estar contra el juego.

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02/06/2006 Chipiona suena raro. Pensar que se es: forma parte de la superstición de que el juego no existe. EJERCICIO PARA ADIESTRARSE EN EL JUEGO: Imaginarse el tamaño de la mentira cuando la gente se reúne en torno al dolor que provoca la ausencia de la que se decía que era: "la más grande". El juego no deja de encontrar pantallas que obstaculizan su óptimo funcionamiento.

04/06/2006 Los ganadores contra el juego. Los ganadores son muy visibles. Los ganadores: − constituyen una categoría que reclama nuestra atención. Los ganadores nos invitan a ser ganadores. Los aparentes ganadores creen que tienen que controlar de juego para mantener su posición. 11

Los ganadores dan fe del interés del juego. A costa de evitar su desarrollo. Los ganadores tienen miedo de perder su dinero. Los ganadores tienen miedo de perder su prestigio. Los ganadores tienen miedo de mezclarse... en las reglas del juego que parecen testimoniar, mientras juegan a evitarlas. Los ganadores son un obstáculo a evitar para jugar el juego a pleno rendimiento que es la única manera de ganar o se corre el riesgo de acabar perteneciendo a la Historia en vez de al propio momento desvaneciendo de él nuestra presencia cada vez más blancos, como Michael Jackson. Los ganadores no juegan el juego dan fe de la existencia del juego como ejemplo a costa de negarse su participación en el mismo. Para aprender a jugar el juego incluso de los aparentes ganadores podemos 12

aprender la delicia del caritativo reconocimiento de su patetismo travestido. Gracias ganadores: ya tenemos otro dato.

05/06/2006 La mano de dios, el castigo del blasfemo. Hace una semana que musical fantasy light emana sus destellos, y desde entonces se suceden revelaciones sobre el juego. Sabemos que el juego existe, sabemos que el juego es real. Sabemos que los juegos aparentes sirven de coartada para escamotear la existencia del juego por contraste. Todo lo que no se vende como un juego, no es un juego. Y así el juego relaja sus posibilidades, y queda bajo el control de los aparentes ganadores: los bulímicos de la inversión contra la invasividad del juego. Pero incluso de los juegos reconocidos que tienen la función de poner límites territoriales y 13

reglamentarios al juego, se pueden extraer detalles que sirven para jugar el juego. Pongamos por caso, ahora que llega el Mundial, al Maradona que explota en el año 86. Su gol de medio campo contra Inglaterra sigue resultando fascinante. Por mucho que lo veas, no cansa. Es porque después de tanto tiempo, sigue sin entenderse completamente. Hay un manejo de variables tan puntualmente excesivo en esa jugada, que después de tantos años sigue sorprendiéndonos la ejecución perfecta del resultado de una ecuación tan abierta y tan compleja. Por eso no cansa. Hay un exceso de ideología y un lujo de rebaja irónica cuando Maradona culmina su hazaña aludiendo a la "inspiración divina" de un gol marcado por la mano de dios. Una inspiración divina que además viene a encubrir una falta evidente. El exceso de talento desborda el propio campo y se cuela en todos los aspectos de la vida. Este desbordamiento de los límites del campo marcados por el juego aparente: SE PAGA. Es este sentido excesivo el que desencadena el calvario personal de Maradona. Arranca en su broma blasfema. Las drogas son sólo la excusa. Sus inclinaciones políticas, un corolario previsible de su situación. 14

Su ejemplo nos señala un índice: El exceso de talento se paga cuando se desbordan los límites del juego aparente. El talento fuera de los cauces señalados, se convierte en elemento potencial de criminalidad. Queda por calcular si en el secreto juego de la vida -el juego es real- este vuelco excesivo resulta igualmente punible. O si la flexibilidad del juego -el juego existe- permite un crecimiento cuya valoración excesiva no provoca un punto de ruptura crítico donde se invierte la relación directa entre valor y talento. Y en el dilema provocado por esa relación, encontramos uno de los extremos del auténtico margen de movimiento. Porque el juego aparente como demuestra la existencia de Maradona ya no es suficiente. En aportar esa evidencia reside su blasfemia La apelación a la mano de dios era sólo una broma infantil.

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06/06/2006 Diccionario de juego. Obstáculo. Obstáculo: principio de condensación Los destellos de musical fantasy light revelan la existencia inevitable de colonias de amebas a lo largo de todo el juego.

07/06/2006 Misión añadida #1. Han saltado luces de alarma. Han detectado que los destellos de musical fantasy light están desvelando la existencia del juego. Se ha activado el primer mecanismo automático de defensa. Empezamos a notar los primeros efectos. El conocimiento de la existencia del juego ha comenzado a mostrar un escenario concreto, abierto, flexible. El conocimiento del juego supone una visión peligrosa.

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Conforme se comienza a explorar el escenario del juego, se activan automáticamente señales sonoras de advertencia que repiten el mismo mensaje: la persona, la persona, la persona... La persona, la persona, la persona... De momento no podemos descifrar el sentido de esta forma de defensa, aunque sentimos sus efectos. Se precisa un análisis previo de sus implicaciones. Sin embargo ya podemos apuntar otro dato básico sobre las posibilidades del juego:

El mensaje de alarma que utiliza a la persona para obstaculizar el conocimiento y la participación en el juego, nos advierte que la propia idea de persona es un arma básica e inmediata para desmontar la evidencia de la existencia del juego.

MISIÓN AÑADIDA: Desmontar la existencia de la persona. Porque el juego existe. El juego es real.

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08/06/2006 Tiempo para el beneficio de la duda. ¿Cómo pudo ser que musical fantasy light llegara a nuestras manos de una manera tan aparentemente azarosa? ¿Cómo puede ser que incluso por los cauces de la distribución de banalidad más insignificante y marginal, esté circulando un instrumento capaz de desvelar de la existencia del juego? ¿Es una anécdota o un indicio del desarrollo del juego? ¿Cuál es el alcance real del desarrollo del juego en el momento actual? Estas dudas no resultan acuciantes cuando aparecen en medio del baile de destellos emanados por musical fantasy light. Allí donde se sabe que el juego es real -que el juego existe-, se cuenta con una certeza capaz de superar la visión de un escenario dominado por el miedo. Allí las dudas no agarrotan. Porque apuntan a la confirmación de que el juego existe.

El juego es real.

Pronto habrá que hacer una descripción detallada del baile de destellos emanados por musical fantasy 18

light. De qué manera las impresiones visuales que proporciona, desvelan ideas de un argumento entre el concepto y lo sensible, que se hace real a través de la propia confirmación de un carácter ficticio que no deja de alimentarse. Por lo que en el escenario aparentemente real, el juego tiende a ser vivido en primer lugar, como una paradoja. Algo inconveniente. Nada directo. Supuestamente inútil. Comenzamos a perder a partir de ese momento. Que nos instala en el olvido. Del juego. Y obliga a una atención por las cosas. Que no pertenecen al juego. Y se van acumulando. Forzando en la organización de esta acumulación de cosas, la creación de un principio de sentido. Al margen del juego. Como si tal cosa fuera posible. Lo que alimenta la carencia. Y se hace necesario seguir acumulando. Cosas. Más olvido. En un círculo vicioso cada vez más alejado del juego. Pero los destellos nos desvelan hoy una urgencia de formatos que anuncian un desánimo general del coleccionismo. Mientras, nosotros seguimos acumulando datos 19

formulados entre lo conceptual y lo sensible para enunciar una regla del juego que acompañe a esta dinámica del juego ya en marcha contra la acumulación de las cosas. Contra este antiguo imperio del olvido. EJERCICIO DE ADIESTRAMIENTO: Iniciar una colección de relojes rotos.

10/06/2006 Catalogación en-cíclope-dica del milagro. Había cosas que sabíamos antes incluso de que musical fantasy light comenzara a emanar sus destellos. Que la música: es el milagro. Tampoco subamos el volumen. Esto es una sencilla evidencia. No conocemos exactamente el juego. Así que la música es el juego y no es el juego. Es efecto y causa del juego. Deja constancia metafórica de la existencia del juego, y a la vez lo ejecuta literalmente.

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Esto sólo es una forma de decir que no conocemos totalmente el juego. Y la imagen de esta relación entretejida nos ayuda a conocerlo mejor. Por ella sabemos que el juego es y no es. Pero es que resulta que el juego existe. El juego es real. Pronto haremos un viaje a una tierra congraciada con el juego. Y sabremos más del juego desde más adentro. Antes existe la tarea de comprender mejor el juego desde fuera. Al escuchar la música exterior al juego sondeamos por contraste, la capacidad de los instrumentos convencionales para reconocer el juego. La dificultad para reconocer cierta música nos habla la escasa idoneidad del instrumento de reconocimiento. Escrutemos la capacidad de un oráculo aparentemente todopoderoso. Rastreo al azar de AllMusicGuide (OhMyGod!!!) en busca de alguna música que se viene expresando en la existencia del juego. Micatone: reconocimiento vacío. Hefner: reconocimiento vacío. Millenia Nova: reconocimiento vacío. 21

Alex Cortiz: reconocimiento vacío. Herbert Read: reconocimiento nulo. Dificultad del aparato de reconocimiento histórico de la música para describir el milagro con palabras, allí donde se diluye la importancia del estilo más Dificultad del aparato de reconocimiento histórico de la música allí donde tiende a desaparecer el autor es Dificultad de reconocimiento del juego allí donde desaparece la persona. Porque el aparato enciclopédico de reconocimiento basado en principios de acumulación histórica se debe a la persona. Pone la música en función de la persona. Malversa el milagro en defensa de la persona. Borra el juego para recrear la persona. POSIBLES CONCLUSIONES. La presencia de la persona escamotea la existencia del juego. El reconocimiento de la música en función de la existencia del autor clausura una vía de juego. Los aparatos de reconocimiento basados en principios de acumulación son obstáculos en el juego. 22

La Historia ve en el juego a su enemigo. El juego es amigo de todo desarrollo. Sin el juego la Historia no existiría. La Historia es una pobre manifestación del juego, desarrollado bajo las condiciones de rigidez impuestas por el dominio de la persona. Y a pesar de este escenario pervive la música. Encontrando espacio para relajar el dominio de la Historia y la persona. Esta evidencia forma parte de su milagro. BIFURCACIÓN. Dicho todo esto, regresemos a la aparente existencia de la música bajo el predominio grotesco de la presencia de la persona para conocer el alcance de sus posibilidades y sus intenciones. Pero entonces, ¿El Koala quiere hacerse un corral, o ganar el mundial? ¿O es que es lo mismo? Y si un error en el sistema por causa de sobreexplotación ha revelado que es lo mismo... ¿El corral global está en manos de la persona, y ocluido el milagro, la música de autor se utiliza allí 23

de perro pastor? DATO: El juego no está exento de demagogia. Y repleto de ironía.

12/06/2006 Filtración: Documentación de una excusa. Rastreo rutinario. Una interferencia inesperada revela que en otro lugar están suplantando nuestro nombre. Se están haciendo pasar por nosotros. Probablemente:stamos siendo escuchados. Puede ser que esta cuestión tenga también su función en el juego: Conexión. Abund1@ dice: Cuando los perros buenos hacen cosas malas... Abund1@ dice: Recuerda... XXXuetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Sí, ya lo tengo apuntado.

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Abund1@ dice: Y allí en Inglaterra Abund1@ dice: ¿Tienes colegas? Abund1@ dice: o vas en plan turismo... XXXuetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Voy a hacer un proyecto fotográfico (q igual es un poco excusa para irme) Abund1@ dice: (jajajajaja) ..................ruido de interferencia.......................... Abund1@ dice: Y el proyecto de qué va. Abund1@ dice: ¿Es la documentación de una excusa? XXXuetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Pues es para una asignatura que se llama “Arte, propaganda blanca vs cultura negra”. Abund1@ dice: ¿Hay una asignatura como esa? XXXuetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Sí, ¿te parece raro? 25

XXXuetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Y como el curso que viene haremos una expo, pues yo he cogido fotos de capoeira. XXXuetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Bueno, y las voy a ampliar allí. Abund1@ dice: Ajá. Abund1@ dice: ¿Y está bien la asignatura? XXXuetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Hombre, aunque la asignatura me ha gustado. XXXuetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Me resultaba extraño que sólo hablara de la esclavitud en Norteamérica, de los problemas raciales, pero sólo en Norteamérica. Abund1@ dice: Tú fíjate. Abund1@ dice: Hasta en la esclavitud hay clases. ..................ruido de interferencia.......................... Abund1@ dice: ¿Entonces no vas a asumir el proyecto? 26

Abund1@ dice: ¿De documentar una excusa? Abund1@ dice: Puede ser interesante. XXXuetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Pues sí que es interesante. XXXuetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Igual lo intento. XXXuetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: A ver qué sale. Abund1@ dice: Puede ir en paralelo. Abund1@ dice: Pero no te servirá para la asignatura. Abund1@ dice: A menos que allí encuentres a alguna persona de color Abund1@ dice: Y la sojuzgues durante tu estancia. Abund1@ dice: Y lo documentes. Abund1@ dice: Sería entonces un trabajo teórico-práctico.

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XXXuetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Ya. XXXuetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Hombre, como cosa paralela al trabajo. Abund1@ dice: Y luego comparas a ver qué proyecto ha resultado más interesante. Abund1@ dice: Por los resultados. Abund1@ dice: Quizás eso dé la medida de la validez del conocimiento académico... Abund1@ dice: frente a la vida -MISION AÑADIDA: Documentación de una excusa para contrastar el alcance y la validez del conocimiento académico frente a la vida. Puede ser que esta cuestión tenga también su función en el juego. ..................Fin del rastreo..........................

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12/06/2006 musical fantasy light dice: Cuando creas que puedes quedar atrapado en la estructura del juego por intentar en-tender completamente el juego, confía en el juego. Suena Molfsee de Ulrich Snauss

13/06/2006 Medusas. Una medusa lanza ataques repentinos desde hace días. No parece excesivamente peligrosa. Esta no devuelve su mirada directamente al corazón. Es de esperar que al adentrarnos en el juego tendremos que vérnoslas con sus enemigos; criaturas que están contra el juego sin saber por qué, enredadas en dinámicas de entorpecimiento. El ataque de la medusa consiste básicamente en invitar al juego para romper sus reglas. Propone el diálogo para responder sistemáticamente llevando la contraria. Es una artífice de la negativa a partir de la invitación 29

aparente. Por eso la medusa es un enemigo radical del juego. Y si quieres jugar, te la vas a acabar encontrando: Eso es bueno saberlo, para estar preparado. Identificar una medusa es relativamente sencillo tras cierta práctica de juego. Su descaro puede fascinar al principio, quedando malinterpretado como una actitud versátil, y de refrescante apertura frente a las reglas. Pero enseguida podemos identificar su naturaleza monstruosa: tres negativas consecutivas dan la medida de que no estamos ante un bug del sistema de juego. Hemos localizado una medusa. Mientras las amebas imponen su presencia en el juego como un obstáculo pasivo que tiende a reproducirse indiscriminadamente, las medusas actúan en solitario y de manera agente. Centran tu atención. Acaparan tu interés. Atrapan tu conciencia. Te sacan del juego. La actitud sistemáticamente negativa de la medusa puede terminar "sacándote de tus casillas". Literalmente. Su negativa permanente tiene como finalidad expulsarte del juego. En el mejor de los casos, si 30

consigues encontrar el camino de vuelta al juego, te desarma y regresas al principio de la pantalla. Sabemos que la única táctica contra la medusa consiste en evitar su mirada. Pero la medusa sabe que para el jugador resulta difícil no responder a su aparente propuesta de diálogo. Y utiliza esta circunstancia proyectando invitaciones de formas diversas. La única táctica de enfrentamiento posible ante la medusa consiste en el juego infantil de replicar con la repetición sistemática de lo argumentado por ella; como reflejando su mirada en un espejo para lanzar contra sí una negativa que la desarma. Pero incluso esta victoria supone una pérdida de tiempo. La única victoria frente a la medusa consiste en el alejamiento. La medusa es un centro de poder. Su derrota es la pérdida de influencia. Su incapacidad para ser reconocida desarma su fuerza parasitaria. Para ello, el jugador tiene que ejecutar el sacrificio de inhibir su tendencia natural a la respuesta dialogada, mediante un ejercicio de entrenamiento previo que, llegado el momento, lo faculta para recordar que nos encontramos ante una medusa, desmontando su artificio. 31

Esto no es fácil. La tendencia a responder ante aparente diálogo, es poderosa e inmediata. La medusa lo sabe. Lo utiliza. Vuelve a intentar otra invitación. Proyecta la fascinación de su mirada. Llama a la puerta. Lanza gritos de auxilio si hace falta. Poder no contestar llegado el caso. Saber discernir la vía adecuada del juego. Saber alejarse: Aprender que no se gana siempre. Es una clave básica del juego. Al fin y al cabo, no es tan grave si recordamos que podría ser peor. Porque estamos ante la medusa. Y la medusa es un perdedor nato.

14/06/2006 Beso, atrevimiento, o verdad. El juego está comenzando a desentrañarse. Apenas lo conocemos. Sabemos de su existencia y poco más. La explicación del juego surgida por las impresiones que proporciona musical fantasy light parece recibirse con confusión generalizada. 32

En las primeras casillas de un camino de losas amarillas, nos desespera desconocer el final del juego. Nos da miedo la aventura. Estamos demasiado acostumbrados A VERDADES COMO PUÑOS. ¿No nos estamos entendiendo? ¿Pero queremos hacer el favor de atender al juego de una vez por todas? El juego existe, el juego es real. Tenemos íntima conciencia de ello. Pero lo olvidamos. Nos distraen. Nos educan. Fuerzan nuestra lógica antes de tener uso de razón. Así que si creéis no entender la explicación del juego, no penséis que la explicación no tiene sentido. Ojalá fuese así de sencillo. Es más que estamos demasiado acostumbrados A VERDADES COMO PUÑOS. El aprendizaje del juego pasa por adquirir otra lógica más - Esa otra lógica ya contiene una versión íntegra del juego. La adquisición de otra lógica es el medio para participar en el juego - La participación en el juego 33

ofrece una nueva lógica. En la otra lógica que acompaña al juego, medio y fin no están disociados. Ni forma y contenido. Ni testimonio y demostración. Ni metáfora y literalidad. Ni ficción y realidad. Ni juego, y no juego. ¿Nos suena raro todo esto? Sí. Claro es que estamos demasiado acostumbrados A VERDADES COMO PUÑOS. Conviene recordarlo a menudo. Sólo así resulta fértil el cultivo de la paranoia. Sólo así el desafío lógico atentará contra su propio ser. Sólo así se provoca un punto de ruptura donde se empieza a extender una mirada sobre el juego. Sólo así se accede a las bondades ocultas del propio engaño porque ESTAMOS DEMASIADO ACOSTUMBRADOS A VERDADES COMO PUÑOS. Y recordando cosas básicas para poder 34

comenzar a entender el discurso que nos abre al juego, ¿qué papel jugaba la verdad en los juegos infantiles? No era más que la salida de los cobardes Porque el motor del juego era el beso. Y entre medio andaba el atrevimiento. La verdad de los juegos infantiles consistía en que la verdad era la opción de los que jugaban sin jugar. Besos.

16/06/2006 Elogio de la traición. Beber much@ agua para empezar. Necesitamos beber mucha @gu@. Contra el juego se nos dirá repetidamente, que debemos mantenernos firmes. Contra el juego se instará a la virtud de atravesar el juego permaneciendo inalterable. Esgrimir que tras el juego uno sigue siendo el mismo: Va contra el juego. 35

Ey concursantes de Gran Hermano, dejad ya ese argumento. Traición es la vuestra. Jugáis un falso juego. Vivís un fascismo de la mirada. Se anuncia desde el propio título del concurso. Así que callad la puta boca de una vez. "El concurso (el juego) no me ha cambiado". Inoculación repetida de una idea que vacuna socialmente contra el cambio. Está tan claro... Queremos instalarnos en el juego. Allí la transformación no sólo es lícita, es necesaria. Transformación que se parece a traición, traición a atracción, atracción a tracción, tracción a movimiento. El movimiento es la razón de ser del juego. ¿Cómo negar sus efectos? El juego existe. Y el cambio es bueno. Porque el cambio es necesario. Porque el juego es real.

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MISIÓN AÑADIDA: Mutar la relación de transformación y traición por denuncia de la... ¿tradición? Beber más agua.

17/06/2006 Economía de la traición. La mutación no sólo es lícita: es necesaria. Pero el cambio tiene un coste. A lo largo del juego, la transformación es un recurso poderoso. Pero no es gratis. Es necesario entender que existe una economía del cambio para poner el juego a favor. Y no hay por qué temer el hecho de que no es posible la ejecución indiscriminada del cambio. Entender que existe una economía del cambio es algo más que ajustar el cambio al consenso. Nos gusta y no nos gusta la palabra "adaptación". No nos gusta. Y nos gusta. Pero expliquémoslo mejor siempre con un ejemplo, sucedió hace dos noches, desde el principio: 37

Pongamos una Eva varada en la fascinación por la manzana y en el gesto de tentar con un regalo. Para desbloquear este estatismo contamos con la posibilidad de mutación. 1. Adán puede transformarse en hada para intentar provocar un artificio. Eva es una suerte de hada que ha incorporado en la realización del deseo un principio de culpa. Eva es un hada culpabilizada. Un anti-hada.Sí, eso suena bien. Adán entra en el terreno de la Eva varada convertido en hada para anular al anti-hada. Y así esperar que Eva salga del ensimismamiento provocado por una fascinación del gesto y del objeto, por un fetichismo que anula las consecuencias liberadoras del intercambio de deseo. Pero al recibir de H-Ada-n el regalo de la manzana, Eva responde mecánicamente, ofreciéndola de nuevo en un movimiento de ida y vuelta. 2. El hada puede transformarse en Adán, para recibir 38

entonces la manzana. La suplantación del papel oferente de Eva supone una jugada para conseguir que Eva se ponga en el papel del otro. Pero a pesar de ello, la Eva varada ejecuta su papel mecánicamente. Adán, el otro, sigue sin ser reconocido en términos de deseo ¿Es que hay otra manera de quedar reconocido? Consciente entonces del profundo ensimismamiento de Eva, Adán puede intentar recorrer un desplazamiento que lo sitúe como objeto del deseo. 3. Adán puede transformarse en manzana, para instar directamente a la Eva estática. El ensimismamiento de Eva le permite reconocer a la manzana en Adán, pero no a Adán en la manzana. Mientras Eva permanece estática en un juego catalizador de "pura provocación", Adán se ve obligado a compensar este estatismo mediante un juego de transformaciones, que tiende a ocuparlo todo por contraste.

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Eva es en todo momento Eva. Adán está forzado a ser todo lo demás. Eva es Eva. Adán es Adán. Adán es el hada. Adán es la manzana. CONCLUSIÓN: Adán se come a Adán. La mutación es un recurso lícito y poderoso. Pero su ejecución está sometida a los límites de la jugada. Y si no tenemos en cuenta esto a lo largo del juego, la ejecución indiscriminada de la transformación no sólo conduce de nuevo al avatar original: La operación es proporcional al desajuste. Si no se calcula el coste en una situación de desajuste absoluto, al final el avatar se anula a sí mismo. SE TRAGA A SÍ MISMO. Por eso, en la voluptuosidad de la transformación, no podemos perder la perspectiva de la jugada. Porque por no atender una economía de la traición uno puede acabar traicionándose a sí mismo. Precisamente por no quedar transformado en el juego. Precisamente por ir a anularse en la transformación. Precisamente porque el juego existe. 40

El juego es real.

19/06/2006 One of @s. Vivimos dominad@s por la secta de la psicología. Musical fantasy light comienza a desarmarla: Nos envuelve la creencia de la existencia del ego. Pero nosotr@s no decimos "yo". Su mera enunciación instaura inmediatamente una religión propia. Estamos atrapad@s en la superstición de la "primera" persona. Menuda desfachatez: Yo No cabe mayor desenfoque para intentar instalarse en el juego. Porque decir yo nos devuelve a la primera casilla. Porque decir yo nos desarma de todos los items acumulados hasta "el momento". Porque decir yo, destruye el momento de juego y da cuerda al reloj del trabajo. Porque decir yo nos atrapa y nos inmoviliza. Porque decir yo, ciega y ciega mucho: 41

Decir yo es una culpa que se paga precisamente con la pena que intentabas evitar. Porque decir yo invoca un sortilegio del olvido del juego que nos convierte en Edipo, a costa de defender una regia posición de dominio sobre un juego cuyo avance evitamos temerosamente. Porque decir yo es una blasfemia que nos expulsa del juego. Decir "yo creo" impone una confusión entre crear y creer, que nos extraña hasta instalarnos en la inoperancia de los términos . Nosotr@s creamos. Nosotr@s creemos. El juego está hecho de matices. En la confusión de quienes dicen "yo creo", se acusará en ocasiones a la precisión de pedantería. Qué falta de matiz; musical fantasy light es un truco. Ama la técnica. Revela que lo preciso es precioso. Porque el juego se arma progresivamente de sutilezas.

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20/06/2006 Interferencia #2. Nuevas interferencias en las transmisiones. Parece confirmarse que nos suplantan. En algún sitio, alguien se hace pasar por nosotr@s. No conocemos cómo han dado con nosotr@s ni cuales son los intereses que los mueven. Pero esta nueva interferencia es más preocupante. No es sólo que alguien desconocid@ se haga pasar por nosotr@s. No sabemos dónde. No sabemos por qué. Es que... ...en algún lugar alguien parece creer que es nosotr@s: Abund1@ dice: Me costo asumir un blog porque tenía la idea de que un diario es un ejercicio básicamente egocéntrico. Abund1@ dice: Pero lo he solucionado creándome un personaje. Abund1@ dice: Así ya no hablo de mí. Abund1@ dice: Hablo de la hadita de musical fantasy light.

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XXXetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Bueno, hablas de ti pero indirectamente. Abund1@ dice: Exacto. Abund1@ dice: Ella habla de mí. Abund1@ dice: Y dice cosas muy raras la verdad. ..........................................Ruido de transmisión. XXXetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Pero si piensas que un diario es egocéntrico... XXXetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Que la hadita hable de ti, ¿No te lo parece también? Abund1@ dice: Jajaja Abund1@ dice: Es una buena pregunta Abund1@ dice: ¿La respondo? XXXetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Me gustaría. ..........................................Ruido de transmisión. 44

Abund1@ dice: Bueno. Abund1@ dice: Yo no creo que volver sobre uno mismo sea algo malo en sí mismo. Abund1@ dice: Porque no creo en esencias. Abund1@ dice: Creo en discursos que formulan opciones más o menos liberadoras. Abund1@ dice: Entonces... Abund1@ dice: Cuando me parece que ser egocéntrico es negativo, Abund1@ dice: Es cuando reproduce ese discurso íntimo del individuo romántico. Abund1@ dice: Y ése es como el discurso típico del diario. Abund1@ dice: Pero todos hablamos sobre nosotr@s inevitablemente. Abund1@ dice: Entonces si lo hago mediante un personaje Abund1@ dice: Que dice cosas raras sobre mí Abund1@ dice: Me ayuda a desprenderme de ese otro individuo 45

romántico que nos habita Abund1@ dice: Sentimentalizándolo todo. Abund1@ dice: Melodramatizando. Abund1@ dice: Reconociéndose en un inventario neurótico de sus detalles cotidianos. Abund1@ dice: Estrechamente pero Abund1@ dice: El hadita Abund1@ dice: Sólo habla del juego Abund1@ dice: De que el juego existe Abund1@ dice: El juego es real XXXetes- Per fi he acabat!!! el sueño de la razón produce monstruos dice: Ok. Abund1@ dice: ¿He salido bien de la pregunta? Fin de la transmisión..................................................................

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22/06/2006 No hay victoria contra la araña. Esta noche Mirada arroja sobre nosotr@s la imagen de una araña. Pero puesto que no se trata de una araña real sino de su imagen, lo que se ofrece es la posibilidad de transformarnos en ella. Una tentación, que terminó evitando el miedo inconsciente que sentimos por ella. La araña es la invasora del juego. El juego consiste en crear una red para reconocernos en el encuentro con los demás. La araña cree que la red es suya, que sirve para devorar a los demás. El desajuste de pensar que la red es exclusivamente tuya, conlleva un tipo de encuentro con los demás que se reduce a la eliminación directa. Porque la red es tuya. Y sirve para eliminar. Porque la red es tuya. El pensamiento de la araña se forma en este bucle. Cuando la red se teje en común, las relaciones pueden ajustarse en la fuerza colectiva, quedando margen para la formalización del comportamiento. Podemos comenzar a depurar un sostenimiento armónico de la relación. Comienza la supervivencia en el diálogo. A diferencia de otros monstruos, las arañas son 47

fáciles de reconocer. Son el invasor del juego. Suele esperar al final de la aventura. Es la defensora definitiva del escenario de dominio. Es un auténtico final boss, un jefe final. Espera en la última pantalla del juego. La araña es el reto definitivo al final del juego. Su destrucción es la destrucción del poder que mantiene la red en situación de dominio. El fin de la trayectoria en espiral hacia el centro de gravedad. Pero... Si se acaba con la araña, se acaba el juego. Por eso no merece la pena enfrentarse con la araña si te la encuentras. Combatirla supone aceptar su campo de juego concéntrico, su linealidad narrativa, segmentaria, que convierten al juego en un terreno dominado. El escenario se transforma en un laberinto. Y aceptado ese campo de juego trucado, terminará eliminándote: Arañas. Creen ser el centro. Creen habitar en soledad. "Yo creo" dicen. Confunden "creer" y "crear". Por eso. La araña cree que la red es suya... El laberinto no es una opción. La araña, hay que huirla. Para que no te elimine. Para que el juego no 48

termine. Porque el juego existe. El juego es real. (Saber esto, descubre el truco de la araña y conjura definitivamente el miedo que provoca) Dato: La tentación de convertirse en araña de iniciar relaciones depredadoras de pensar que la red es de nuestra exclusiva propiedad nos dice que EL FINAL DEL JUEGO CONSTITUYE UNA TENTACIÓN PERMANENTE Y al final evitamos aclarar a Mirada que no somos una tarántula esperando en su red. Que somos un loro entrando por un salón con un patinete cantando loritoooooooooo

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22/06/2006 Musical fantasy light dice: Identificación de una sombra que se acerca Conforme musical fantasy light desvela el juego con su emanación de destellos, una sombra toma forma y se revela como algo creciente. Es una sombra vieja. Se inclina en la curva de un asiento que se traga. Vuelve a descender sobre sí para ocupar el sitio que ha dejado. Su sitio. Tiene la pretensión de ocultar el horizonte. De sucesos. Quizás se está ofreciendo como un trono. No sabemos si disfruta de voluntad propia. Mientras el juego sigue su curso, la sombra impregna los espíritus. Es una operación de ajuste que compensa el carácter excesivo del juego. Cuanto más crece el juego, más tiende la sombra de algo viejo que aparece a hacerse presente. Algo viejo que aparece. Una sombra que se hace presente. El juego precisa de una nueva modulación en los detalles de su estructura. El juego necesita que sus mecanismos se manipulen de una manera nueva. El juego sólo puede superarse a sí mismo, para poder crecer.

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No parece lógico que la mecánica del juego consiga inclinar la balanza de uno de estos lados. Al fin y al cabo se trata precisamente de mecanismos compensatorios. Pero el juego... Sí, el juego existe. Y si el juego existe con esta rotundidad innegable, es porque su presencia nace de un desajuste en esta compensación entre el juego y la sombra. Si el juego es real, es porque la descompensación entre el juego y la sombra ya cae en todo momento imperceptiblemente del lado del juego. Que es nuevo. Que se renueva permanentemente. Que contiene un motor. Que no se inclina. Que no se asienta. Que no se traga. Que crece de no imponerse. Que es un reino sin trono. Que disfruta de la reunión de todas las voluntades posibles. Así lo creemos. Albergamos la esperanza de que la sombra creciente puede acabar remitiendo frente al crecimiento del juego. Y así, como lo creemos, lo crearemos: Encontrando la manera de conocer mejor el juego, en la elaboración de nuevas maniobras y en la depuración de las técnicas. Mediante una reunión del conjunto de recursos que ofrece el juego en una suma que dé luz a una categoría nueva. Que sobrepase el escenario que convierte en inútil la presencia de los números. Que por su naturaleza 51

tienden a crecer indiscriminadamente. Que en el crecimiento indiscriminado de un recuento abstracto, albergan la posibilidad de expresar una función con la forma de una inclinación que se curva en un asiento que se traga. Vemos acercarse la sombra que crece con el juego y parece disponerse a ocultar el horizonte en cualquier momento. Estamos preparados para comenzar a utilizar los recursos que ofrece el juego de manera que podamos enfrentarnos a ella. Estamos esperando a esa sombra que llevaba creciendo desde lo viejo y ahora se manifiesta como una amenaza. Y cuando llegue el momento, la combatiremos. Porque su extraña forma de inclinación que se curva en un asiento que se traga, no impide que ya hayamos utilizado los recursos del juego en un primer intento que nos permite reducirla a unas dimensiones manejables. Encerrándola en la rotundidad de un gesto al pronunciar el nombre que le hemos dado. Así que le hemos dicho: Acércate sombra. Voy a proyectarme sobre el horizonte que pretendes ocultar, al llamarte por tu nombre en secreto. Es sólo la inauguración de la serie de trucos que tenemos preparados para desplazarte de la zona del 52

juego. Sin que para ti haya a partir de este momento, ninguna vuelta atrás: "Moral".

24/06/2006 Detectada emisión por el canal H***** Al seguir el hilo de los acontecimientos, puede parecer que estamos ante una etapa del juego caracterizada por una ola de amenazas. No se trata de un momento excepcional. El juego se encuentra permanentemente amenazado. Porque el juego no reina. Pero el juego tampoco cede. Porque al juego pertenece el principio de deseo. Por eso no hay que preocuparse. Estamos en la buena pista. Y comenzamos a recibir información parcial de nuevos canales que se están abriendo, conforme musical fantasy light nos regala la emanación de sus destellos: not guilty to be proud to be guilty ** ******** ** ******** ********** ** **** * ******** 53

** **** ** ****** **** ** ** ******** cause we are contradiction ****** **** ****** ******** your option **** the joke 1t´s NOT CHEAP ****** **** ********** ******** * **** ** **** ***** *** **** **** ********* and you will be guilty of not feeling guilty *** ******* ***** at last FIN DE LA RECEPCIÓN.

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24/06/2006 Diccionario de juego: Agradecimiento Agradecimiento: acción de agradarse en el reconocimiento de los demás.

27/06/2006 Mecánica cuéntica: Tu historia es tu historia, y va detrás de ti. Tu historia es tu historia, y va detrás de ti. Pero tu historia es tu historia. Va detrás de ti, sí, y esto hay que recordarlo. Pero sobretodo, hay que recordar que tu historia... ES TU HISTORIA. Desde fuera del juego se nos invitará periódicamente a superar nuestra historia, queriendo con ello sugerir dejarla atrás de una vez por todas. Abandonarla. Abandona sí. Abandona. Olvida. Abandona. Supera: Mentira. Como si no fuésemos siendo más que el resultado de una historia cuyo curso nos pertenece. No sabemos si nuestra historia es real. Pero 55

sabemos que el relato de nuestra historia, sí lo es. Por lo tanto la aceptación del relato que conforma nuestra historia es una forma de re-afirmación. La re-creación en el relato de nuestra historia constituye un fundamento inexcusable para acceder al juego con la garantía de ser algo más que una ficha directamente intercambiable. Contra la propia recreación en nuestra historia se dirá que nuestra historia es falsa. Se dirá que supone apoyarse en un marco repleto de limitaciones. Es lo mismo. Fuera del juego se esgrime la falsedad como el colmo de las limitaciones. Viven en la superstición de una historia que trasciende al relato que la teje. Viven en la creencia de la objetividad de la historia. Para rechazarla por estar repleta de limitaciones. ¿Y cómo seguir manteniendo la inutilidad de esa perspectiva contradictoria? ¿Es que no es evidente el error de ese enfoque? ¿Cuál es el sentido de la inversión que sostiene con respecto a la presencia evidente del relato? ¿Cuál es su interés? ¿Por qué se nos invita a abandonar nuestra historia? ¿Quieren convertirnos en algo fijo? ¿En algo seguro? ¿En algo vacío? Sostiene el plan ajeno al juego la pretensión de convertirnos en algo... como... ¿metálico? 56

La invitación a abandonar nuestra historia, ¿tiene algo que ver con un engaño proyectado sobre el predominio... de la moneda? Sí, nuestra historia está compuesta en un marco de limitaciones, pero todavía estamos situados al final de esa historia que continúa. Sí, puede que nuestra historia sea falsa. A nosotr@s nos gusta más decir que nuestra historia es una ilusión. Pero el relato que la teje es real mientras persistimos en sostenerlo. El relato que genera la ilusión. Tu historia es tu historia. Si eso está claro, todas las limitaciones del marco que la compone, se convierten en un apoyo. Para proyectarte sobre la apertura del juego. Tu historia es tu historia. Y va detrás de ti. Proyectado sobre la apertura del juego a partir de tu historia, la trasciendes permanentemente. Vas un paso por delante de tu historia. No quedamos atrapad@s por sus limitaciones. Somos precisamente: la superación de esas limitaciones en 57

la apertura del juego. Porque el juego existe, el juego es real. Y la invitación a abandonar nuestra historia es una estrategia básica de la cultura del olvido, que alberga la pretensión de convertirnos en pura moneda. Instaurando un principio de intercambio ausente de nosotros mismos. MISIÓN DE JUEGO AÑADIDA: Insertar nuestra efigie en una moneda, y contarle nuestra historia.

27/06/2006 Interferencias #4: WE ARE NOT HY**** Mensaje recibido a lo largo de esta noche por el canal HY, sin poder por el momento determinar los intereses que motivan estas emisiones. Seguimos intentando establecer la procedencia y el objeto de estos mensajes. Manejamos como hipótesis algún tipo de aviso relacionado con elementos conflictivos que remiten al desarrollo del juego. 58

not guilty to be ***** ** ** ****** ** thinking of exceeded ********** ** **** * ******** ** **** ** HY**** INC. is an oxymoron cause we are ************* ****** **** ****** ******** your option join ** **** **** *** **** HY**** INC. CONTRADICT YOURSELF & give us your money you only want ********* *** *** **** ** ****** 59

** *** ****** ****** but feeling happy ** **** Ruido...................................................................... HY**** INC. WE ARE NOT HY**** FIN DE LA TRANSMISIÓN..............................................

28/06/06 Diccionario de juego: Confusion, Niñ@. Confusión: co-fusión. Redundancia de lo reunido en lo compartido, que se invierte en una adquisición de mayor conciencia. Lejos de suponer un engaño, la confusión supone la superación del engaño. Ese que nos instala en la creencia de la autonomía de la persona. Niño, niña: Devotos de la embriaguez.

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01/07/2006 El ciego guiando al cerdo, el ciego guiado por un conejo. No hay mapas. No conocemos las reglas. No sabemos siquiera si las hay. Estudiosos de todas las épocas y lugares se han afanado por encontrar códigos con las leyes del juego inscritas originariamente. Algo que dé testimonio de que el juego realmente existe, que nos apunte cuál es su sentido. Y se han encontrado inscripciones marcadas sobre piedra. Y jeroglíficos sobre círculos con voluntad de clausura. Pero a estas alturas todavía no disponemos de un libro de instrucciones. No hay manual de juego. Funcionamos todavía por tanteo, a ciegas. Es menester que a pesar de eso, en esta situación no nos invada el miedo. En la historia de la búsqueda de indicios sobre la existencia del juego, en la historia de la prospección de sus reglas, la tradición nos habla de la victoria de unas máximas sobre tablas, que nos ayudarán a encontrar una vía para superar la ceguera provocada por la idolatría de una bestia (a)dorada: en medio de una cultura construida sobre la prohibición del cerdo. Reglas dictadas bajo la iluminación de una 61

zarza ardiente. Tablas entregadas desde lo alto de una montaña para acabar con la confusión general, para encontrar el camino que nos dará descanso. Aposentados al fin sobre nuestro hogar definitivo. Sobre una tierra que promete sofocar la crisis de una búsqueda nómada. Pero el juego no tiene fin. No hay más que permanencia de juego: permanencia en el juego: la zarza que pretendía consumir definitivamente la sensación combustiva de la experiencia de juego, ERA INCOMBUSTIBLE. Y lo que es de una manera, no puede ofrecerse bajo soluciones de naturaleza diferente. Así que ahora la confusión está redoblada. Está la confusión creada por la mentira de la solución de las tablas, con reglas que nos hablan de la superación del juego a partir de un origen que contradice la propuesta. Y puesto que se trata de una falsa solución, persiste en secreto la confusión colectiva en torno a la idolatría de una bestia dorada que se apoya en la prohibición del cerdo. Nos estamos moviendo en un escenario dispuesto por pliegues de engaños, por una superposición de estratos que nos cubren de tierra los ojos. 62

Cerrémoslos. Enterrémosnos del todo. Aceptemos la situación. Partamos de cero. Vendar los ojos para renovar unas sensaciones que abren un escenario de juego sobre lo cotidiano. Convenir que todo resulta "impresionante". Y a partir de ese umbral desmontar el tabú: hay que aceptarse como un(@) auténtic@ cerd@. Gozar de la confusión provocada por la ambivalencia escatológica. Asumirla y consumir el trayecto entre sus extremos, con una voluntad desatada de todo freno. Auscultar las aperturas a lo insondable sin miedo a la oscuridad. Introducirse por las madrigueras que antes se evitaban... Ey psicoanalistas, un inciso: Tampoco os lancéis sobre conclusiones demasiado precipitadas. Precipitaos mejor sobre las madrigueras. Cerrad la boca que sustituye a vuestros ojos enterrados por estratos de un engaño superpuesto. ¿Os pensáis que estáis al margen? Abandonaos sobre la pocilga de diván que ofrecéis... ¡Vosotros también sois unos cerdos! La idolatría de la bestia dorada no iba mal 63

encaminada. Festejaba la bestialidad prohibida por el tabú del cerdo. Impugnaba el tabú de la bestia al embadurnarla de metal precioso. Sublimaba su ausencia de valor, invertía su ausencia de valor. Se estaba jugando entre dos extremos. Se estaba en el juego, sólo había que compensarlo, que ajustarlo. Pero vinieron las tablas a anularlo. A decir que el juego había cesado de parte de una llama que no cesaba de consumirse. Mentira. Mentira. ¡Mentira! COCHIN@. Estos últimos días hemos permanecido callad@s, reflexiv@s, dando vueltas al curso de los acontecimientos. Hay tentativas de confundirnos por canales que nos envían mensajes cifrados, códigos secretos. Sabemos de pretensiones ajenas por suplantarnos. Son maniobras para sacarnos del juego. Para incorporarnos a un personaje que se mantiene ausente al juego. Para atraer nuestra atención hacia la seguridad de unas máximas que quieren sustituir la dinámica de juego. Estamos tomando "medidas". Vamos a tener que desplazarnos a un territorio extraño. Nos espera pronto un viaje para descubrir más sobre el juego y sobre la tentación de anularlo. Pero antes había que partir de cero. Volverse ciego. Convertirse en un cerdo. Sumergirse en la madriguera. Atent@ss 64

tod@s a la aparición fortuita de un conejo... Para afrontar la gran transformación pendiente. Para suspender el olvido del festejo de la bestia dorada, por el recuerdo impuesto en las tablas que dictaminan contradictoriamente la suspensión del juego por boca de una llama que no cesa de combustirse. Para recordar aspectos originarios del juego y transformarnos en una altered beast. Para adquirir los poderes del comportamiento del cerdo. Desde que estamos ciegos y nos comportamos como cerdos, ha caído un velo dispuesto por tablas que nos permite comprender la existencia del juego como una experiencia renovada. Nos permiten experimentar que el juego es, todavía, más real. Y actuaremos en consecuencia con la ciega voluntad de auténticos cerdos. Dirigiéndose hasta el límite para superarlo. Proyectándose hasta la pantalla final. Dispuestos a superar el Split Screen Level. Dispongámonos a verlo. Cerremos los ojos. El cerdo que somos, existe. Somos cerdos; es real. Arrojémonos sobre la negrura de la madriguera a disfrutar el placer de sensaciones renovadas... Paso atrás para coger impulso. 65

Remontamos el juego desde su origen, ahora que hemos arrojado nuestros ojos a una llama que no cesa de combustirse en la decisión de un engaño con el que promueve, desde la perspectiva del cerdo que somos, su propia y exclusiva contradiccioink

02/07/2006 Interferencias #5: canal HY. Mensaje recibido por el canal HY ayer, a los pocos minutos de publicar la última entrada. Por lo que sospechamos que tiene la voluntad de responder directamente a nuestra exposición. not guilty to ** ***** ** ** ****** ** ******** ** ******** ********** ** **** * ******** ** **** ** ****** **** ** ** ********

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FIN DE LA TRANSMISIÓN...................

02/07/2006 Interferencia #6: Emisión desde el canal HY***S. Recibido hoy a media mañana por el canal HY***S *** ****** ** ** ***** ** ** ****** ** ******** ** ******** ********** ** **** * ******** ** **** ** ****** **** ** ** ******** ***** ** *** ************* ****** **** ****** ******** **** **** 68

**** ** JOKE **** *** **** ****** **** ********** ******** * **** ** **** ***** *** ***** ***** ********* *** *** **** ** ****** ** *** ****** ****** *** ****** ***** ** **** HY***S INC. WE ARE NOT HY***S FIN DE LA TRANSMISIÓN.................. Estamos atando cabos.

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04/07/2006 Las tablas no son buenas/(The Birth of the Score). Los aparentes defensores del diálogo os dirán que las tablas son buenas. Que expresan un juego de equilibrio. Que son el resultado de una contienda que no se ha precipitado sobre un lado de la balanza. Que son el triunfo excepcional de un desarrollo bien administrado, en las fuerzas y en las intenciones. Y puede que decir que las tablas no son buenas, parezca una invitación a entender que el sentido del juego reside en su finalización, a costa de victoriosa. Pero el caso es que... Musical fantasy light dice: Las tablas no son buenas. Es un aviso emanado por los destellos de nuestro juguete azarosamente encontrado, para que vayamos abriendo una vía de reflexión sobre la existencia del juego. Dará pie a giros argumentales y a claves que modificarán los acontecimientos. Ahora, la cuestión echa a andar. Suponemos que aparece, porque intuimos que se avecina un momento que puede dirimir su significado, mediante la alternativa de la victoria o la 70

derrota. ¿Quiere decir eso en primer lugar que la posibilidad de las tablas nos remite a evitar el juego, puesto que a lo largo del juego aparece necesariamente el enfrentamiento puntual? Si así fuera, y no parece descabellado un razonamiento de ese tipo, nos encontraríamos ante el primer indicio de la inconveniencia de la posibilidad de tablas: Pues nos habla directamente de la tentación de evitar el juego. Musical fantasy light dice: Evitar el juego supone la derrota más directa. Porque el juego existe. El juego es real. Y si evitas el juego estando en él, lo estás jugando a merced de otros criterios. Juegas el juego de otros. Haces lo que dicen que hagas otros. Eres quien quieren que seas, otros. Así que no podemos conformarnos con la solución de las tablas. Hay algo más. Que es lo que: invita al juego. Pero lo que invita al juego no es la posibilidad de victoria. Ese sólo es su resumen, como una síntesis de lo más grosera e inconveniente. Lo que expresa la posibilidad de victoria, es que el juego ha funcionado puntualmente a pleno rendimiento. 71

Que sobre el poder más o menos equilibrado por las reglas de juego, se ha impuesto la pujanza del... juego. El juego ha encontrado entonces un cauce lo suficientemente rico y diverso para expresarse momentáneamente en la plenitud de su final. Y por eso el final resulta revelador. Y cuanto más precisa y complejamente queda desarrollado el conjunto de reglas del juego, más revelador resulta. Para lo cual hace falta la participación colectiva. Así que desentrañar y desarrollar las reglas del juego se convierte en una tarea ética. Así que la participación colectiva se convierte en un poder fundamental de transformación. Porque musical fantasy light dice: Las tablas no son buenas. Las tablas que dictaminan la suspensión del juego por boca de una llama que no cesa de combustirse en la decisión de un engaño con el que promueve, desde la perspectiva del cerdo que somos, su propia y exclusiva 72

contradiccioink no son buenas. A partir de un cierto grado de juego se obtiene poder para desestimar puntualmente el razonamiento lógico, mediante un tipo de demagogia apoyado en la desfachatez: (como ahora). Ahora que estamos a punto de aceptar la posibilidad de que se produzca un enfrentamiento a dirimirse en la alternativa de la victoria o la derrota. musical fantasy light dice: Esto no puede quedar en tablas. (El encadenamiento de combos produce un) BONUS EXTRA : Diccionario de juego. Score: Un re-cuento que no tiene que ver con la acumulación ilimitada de puntos o POINTS, sino con la capacidad de desarrollar la historia mediante la puntuación sucesivamente ordenada de los acontecimientos.

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07/07/2006 Sin prisa por manifestarse, sin llegar a creerse una esfinge. En la ausencia de prisa por manifestarse, evitando la trampa de creerse una esfinge, se manifiesta la vía del “caos arcade”. La voluntad de responder a la apertura de juego contrasta con un escenario saturado de amebas. Frente a la manifestación de un escenario saturado de amebas, el jugador puede inhibir sus movimientos. Porque aquí no tiene nada que decir. Aquí no tiene nada que hacer. Porque aquí no se juega. Puesto que el escenario cotidiano está dominado por la saturación de amebas, el jugador puede acabar tomando la inhibición de sus movimientos como una costumbre. Y si esta situación se prolonga en el tiempo, y el jugador olvida que el origen de su inhibición se debe a un escenario al que no pertenece, puede acabar pensando que la inhibición forma parte esencial de su carácter. Se produce así un mecanismo de asimilación del jugador, que fluctúa entre la tensión de dos polos que se manifiestan como las dos caras de la misma 74

moneda: la tendencia a proyectarse sobre un juego cuyo comienzo se dilata. INSERT COIN En el juego sabemos que la moneda no es un fin en sí mismo, sino un medio para proyectarse sobre el juego. En el juego ya aprendimos que no somos monedas, amebas. En el juego lo que sabemos tiene que ayudarnos también a saber esperar el comienzo de la proyección del juego. En el juego tenemos también que aprender a evitar olvidar. Que el juego existe. Que el juego es real. Así que no pretendamos incorporar el poder de los monstruos derrotados antes de afrontar el enfrentamiento, o falsearemos nuestras opciones de juego. Y si por circunstancias toca esperar largo tiempo el comienzo del juego bajo el signo de la inhibición: evitaremos terminar creyendo que siempre hemos sido una esfinge. Es sólo que las amebas no atienden el significado de nuestros movimientos, como no saben escuchar la elocuencia del silencio. El mundo de las amebas se rige por cuadrículas, y en ese esquema no se contempla la posibilidad de la curva, de la elipse, de la elipsis. 75

Por el contrario, el juego se arma progresivamente de sutilezas. Es decir, de sugerencias. Ahora estamos en un momento de espera ante la inminencia de un viaje que nos aportará pistas sobre las cuestiones abiertas. Pero mientras esperamos, intentamos no forzar movimientos que falseen nuestras opciones de juego. Intentamos no olvidar que no somos una esfinge, y todavía el juego continúa manifestándose. Mientras el juego parece parado por su vía central de manifestación, inesperadamente aparece una vía: ARCADE MAYHEM Porque el caos no denota una falta de significado del juego bajo el signo de un desorden de los acontecimientos, sino sólo las circunstancias de un momento que dificulta la percepción de la dinámica del juego. La saturación aparentemente inasumible de elementos en pantalla -ARCADE MAYHEM- no remite al final del juego, sino a una potencia en la dinámica de juego que anuncia un cambio de pantalla. Porque el juego no carece de sentido hay que recordar que el juego es hermético, pero a la vez no olvidar 76

en la dificultad de este hermetismo. Que el juego es real. Diccionario de juego: Caos. Encrucijada entre la urgencia por manifestarse, y la tentación de creerse una esfinge.

09/07/2006 Cuenta atrás. A escasas horas del viaje que nos aportará datos sobre las cuestiones que tenemos abiertas, las dudas se agolpan infiltradas por un canal de confianza: ¿Cómo sabes que estas jugando a tu juego y no al de los demás? ¿Cómo diferencias el tuyo del de los otros? ¿No acaban siendo lo mismo?, ¿mismo fondo pero diferente forma? ¿Y cómo haces para saber que no juegas a merced de otros? ¿No estamos siempre jugando a merced de algo o de alguien aunque no nos demos cuenta? ¿Tú no estás a merced de tu juguete? Lo has encontrado al azar. Pero el mismo acto de hallarlo al azar ya te está condicionando. Pues resulta tener un significado muy distinto que si lo hubieras ido buscando. Porque, ¿lo has buscado o lo has encontrado? ¿Has 77

provocado el azar, el encuentro con él?... ¿Quién juega con quién? ¿Tú con tu juguete o él contigo? ¿Al final no acabáis jugando los dos? ¿No acabas siendo un objeto dentro de tu propio juego?... Y si te enfrentas a la reglas del juego, ¿no las estas validando?, ¿no les estás dando legalidad y validez simplemente por tu oposición a las mismas? ¿No las estas reconociendo como tales? ¿No estás aceptando su carácter normativo y constructor de algo? Porque si las aceptas y no van contigo, evidentemente no las puedes aceptar, pero al rechazarlas, ¿qué sucede? ... Es algo que me he preguntado siempre. Si tú niegas un planteamiento, ¿no estás reconociendo de alguna manera su existencia? La incertidumbre ante lo desconocido del viaje alimenta las dudas. El scanner refleja un cúmulo de vectores deslocalizados. Las dudas infiltradas por el canal de confianza parecen tomar cuerpo. Adquirir sentido por momentos. Se construye una fantasmagoría bajo la forma de pura relatividad. La palabra “juego” se convierte en una carcasa vacía, intercambiable. Como si el juego no existiera y todo fuera producto de una divagación arbitraria. Como si la reciprocidad fuera un derecho indiscriminado. Como si el diálogo invalidase el régimen analítico que da sentido a la distinción entre causa y efecto. 78

Pero el juego existe. Y a la luz de esta evidencia se disipa el sentido de la mayoría de estas dudas, mientras de fondo comienza la cuenta atrás del despegue. Porque es que resulta que el juego es real. 10 – 9 – 8 – 7 – 6 – 5 – 4 – 3 – 2 – 1...

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2. CÓNICAS UTRÓPICAS

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13/07/2006 Cónicas utrópicas #1: El tamaño del delito. Durante el viaje hemos podido acumular algún dato de interés, quedando visualizada materialmente la franja horaria hacia el último tercio de la jornada. Al entrar en el nuevo territorio, nuestro código básico de transmisión –el código matriz- queda anulado y sustituido por otro ligeramente alterado. Esta distorsión impide el acceso al flujo de datos por el canal usualmente utilizado para establecer la composición del escenario. Pero el nuevo escenario ha quedado establecido de repente. Y su presencia se impone con una poderosa intensidad. Parece que la anulación del código básico de transmisión arrastra consigo la apertura de un renovado haz de vías de comunicación, que disponen la adquisición de datos a partir de un tipo de impresión más directa. Mientras trabajamos sobre la corrección del código, esta conexión directa con el escenario produce una impresión anómala, que bascula de la total inmersión en el conjunto al profundo extrañamiento provocado por cada detalle. Por el momento, no sabemos si tras la reprogramación del código básico de transmisión persistirá la experiencia. O si se trata de una fase de adaptación 83

transitoria. El caso es que el escenario no hace concesión. No cesa de establecerse. Impone su presencia en una intensidad que no deja de crecer. Produce una pulsión permanente que lo invade todo. Crece. Hace retorcer su extensión sin medida sobre formas que se abigarran en presencias dispares, en la confusión de naturalezas diferentes. Hay un árbol creciendo sin conciencia de su ausencia de medida, hasta perder su referencia troncal en el triunfo de un rizoma que antes no le correspondía. Remonta una colorida mezcla de máquinas y animales. Y de fondo un gigantesco puente de hormigón, en una construcción permanentemente suspendida, señala la inútil voluntad de dominar la intensa pulsión del escenario sobre un vector quebrado desde su origen. Digamos: la intención. Llevamos pocas horas en el escenario que habrá de ofrecernos algunos datos. Los necesitamos para solucionar incógnitas que han ido sumándose como obstáculos al establecimiento del juego. Sin embargo, la pulsión sin freno del nuevo escenario ya parece querer advertirnos de algo. La presión de la pulsión intensa del escenario es un clamor sordo. Es un ritmo que nos avisa de la naturaleza del carácter excesivo. Se repite y nos habla entonces del 84

carácter excesivo de esta Naturaleza. Clama que está presente y nos avisa. Esta pulsión: nos está avisando con su ritmo incesante como de algo, como de un delito. Parece haber algo delictivo sobrevolando tanta intensidad. Pero la ausencia de freno en la pulsión insiste de nuevo. No se relaja sobre la aparición de la cuestión. Matiza en el siguiente bombeo el sentido de su carácter. Y parece no querer dejar que nos acomodemos sobre la sorpresa del delito para evitar la tentación de su juicio moral. Porque el escenario sigue pulsando su sordo bombeo hasta convertir en protagonista a sus propias dimensiones. La cuestión es: el tamaño del delito. Y sobre el desplazamiento provocado en el siguiente bombeo: el tamaño como delito. La naturaleza positiva de la pulsión es imposible que nos hable de una agencia criminal. Porque no quita. Da. Da. Da. Dadá. No para. No para de dar. Sigue. Continúa. Continúa dando. Extenúa lo que envuelve en su ofrecimiento. Su tamaño protagoniza el momento modificándolo. Nos preguntamos si el delito no parece instalarse más en la voluntad de contener esta pulsión, mediante una impresión limitada de la misma. Pero la pulsión persiste y se impulsa también sobre este limitado juicio, para desbordarlo en otro ofrecimiento. El escenario vuelve a avisarnos así con su permanente 85

imposición. Lo delictivo se traslada entonces a la presencia misma. Y sin embargo, en cualquier caso el delito no nos pertenece. Porque la pulsión nos avisa, por su ausencia de freno, de que nos excede. Pero por nuestra presencia también, nos concierne. Por eso estamos aquí. No para descubrir la gravedad de un delito que no nos pertenece pero nos concierne, sino sólo la cuestión de su tamaño. Ni tampoco su naturaleza, porque ya conocemos que ésta reside precisamente en el reconocimiento desacomplejado: de la propia voluntad de posesión para hacer frente a tanto don, y errónea necesidad de entera pertenencia. Justo ahora cuando este viaje no ha hecho más que empezar. Aquí el Diccionario de juego contempla: Que feroz es igual a fer@z. Obrigado

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15/07/2006 Cõnicas utRõpicas tercer dîa= aparece Poesîa. En el nuevo escenario, la abundancia parece estar sometida a un triunfo exclusivo de la cosa. Lo cual resulta a primera vista profundamente decepcionante. Sólo a primera vista. Porque estamos convencidos de que esta circunstancia: es el producto de un engaño. Para aceptar el triunfo de la cosa. Para administrarse en el intercambio exclusivo de la cosa. Para quedar convertido en cosa. Pero eso no puede ser: que un escenario caracterizado por un principio de abundancia remita al triunfo de la cosa. Eso (no) puede ser más (que un engaño). El ofrecimiento exclusivo de la cosa es continuo. Es independiente del propio interés de la cosa. Produce un circuito de intercambio no sólo ajeno al principio de abundancia, también a la relación de las personas, incluso al interés de la función de la cosa. Es la curvatura de un asiento que se traga sobre la necesidad de la propia comodidad. Para generar carencia, allí donde todo remitía al principio de abundancia. Y así el engaño pretende consumarse. Pero el principio de abundancia no deja de interferir en el engaño, hasta instalarse en el 87

protagonista por él dispuesto. La propia moneda. Donde la efigie que se utiliza como principio de reconocimiento, para convertirnos en ella, queda sustituida por referencias a la exuberancia de un despliegue generado por el principio de abundancia. Así que no vamos a creernos que todo está sometido al triunfo de la cosa. Así que no vamos a ceder a ese ofrecimiento de bienes y servicios que remite, exclusivamente, a la cosa. Pero el asedio es continuo. Porque la naturaleza positiva de la pulsión del nuevo escenario: no para. Da. Da. Da. Dadá. No para de dar. Sigue. Continúa. Continúa dando. Extenúa lo que envuelve en su ofrecimiento. Así que el principio de abundancia sometido al triunfo de la cosa, parece condenado a pervertirse de manera permanente. Cosa que no sucede si extendemos, sobre el artificio de esta aparente condena, una muestra de confianza… Nos ofrecéis cosas, pero no queremos cosas. Pretendéis nuestra moneda, pero en ella están 88

inscritos el vuelo del pájaro y el cuerpo peludo del mono. No queremos la cosa, sino como pretexto del encuentro con vosotros. Aportaremos nuestras monedas si recordáis que tenemos ojos. No buscamos más que la mediación, porque el juego no tiene fin. Parecéis centrados en el protagonismo exclusivo de la cosa, pero la cosa terminará remitiendo a vosotros a pesar de esta extraña limitación en la que parecemos encontrarnos. Aparece poesía 2. Así que aparece Riban ofreciendo cosas. En medio del nuevo escenario, utiliza nuestro código básico de transmisión. Nos habla. Nos mira a los ojos. Nos cuenta de su origen. Nos dice que vive donde nos encuentra. Se proyecta sobre su vacación permanente. Le decimos que le hemos reconocido. Le decimos que es un poeta. Lo acepta. La cosa se aleja. Se instala el intercambio de ideas. Ante la evidente efervescencia que provoca, se acercan nuevas ofertas de cosas. Sin 89

más ideas que aportar, los vendedores quedan directamente excluidos. Queremos pensar que lo entienden, y se van con esa idea. Para ir manejando de nuevo ideas. Que les permitan hablarnos. Mirarnos a los ojos. Contarnos su origen. Vivir donde nos encuentran. Proyectarse sobre su vacación permanente. Quedar reconocidos. Oírse que son poetas. Seguimos con Riban. La conversación invita a invitarle, para escucharnos. Acepta una copa que iremos llenando. Seguimos conversando. Al interesarnos por lo que hace, vemos por fin las cosas que trae. Reconocemos que son bonitas. No se agotan en sí mismas, nos remiten al momento. Si nos acompañan, lo revivirán de fondo. Nos dejamos aconsejar sobre la adquisición de la cosa cargada de pulsión po(i)ética. Deuza señala la pulsera que parece convenirnos. Aceptamos el consejo, porque la cosa en sí no nos importa, sino la atención que provoca la proyección desinteresada de la cosa sobre nosotros. Preguntamos su precio. Riban abre un amplio margen. Nos establecemos en la zona media, para elevarlo ligeramente. Nos estamos entendiendo perfectamente. Riban acepta. Ahora tenemos a Riban, en la cosa: el poeta.

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Pero deseamos que prosiga el intercambio. Le ofrecemos la cosa a Deuza, puesto que ella señaló su belleza, para que Deuza disponga del poeta, en su muñeca. Pero Deuza vio la belleza de la cosa proyectándose sobre nosotros, así que nos la devuelve. Y Riban el poeta se muestra sensible al gesto. Confirma que esa cosa va conmigo (y él en ella), y que él regalará otra cosa a Deuza. El triunfo exclusivo de la cosa está totalmente superado. Su circuito totalmente roto. Su engaño ha quedado olvidado. El principio de abundancia irriga por muchos canales. Y el momento toma el aspecto de plenitud que el engaño ocultaba. La moneda está relegada en este intercambio renovado, que está a punto de dar otro paso. Aparece poesía 3. Puesto que tenemos ante nosotros a un poeta, le preguntamos por su poesía. Nos responde que dirá unas palabras. Le anunciamos que al aceptar nuestra demanda, también nosotros tenemos algo que decir. Y lo que parecía ser un escenario dominado por el triunfo exclusivo de la cosa, se ha convertido en una suerte renovada de intercambio poético. ¿Dónde están ahora las cosas que se ofrecían exhaustivamente? El individuo que parecía inscrito 91

en el circuito del triunfo exclusivo de la cosa, ha quedado cargado hasta revelarse como una manifestación del principio de abundancia. Y Riban habla: A morte nao chega A vida nao basta O que quero nao sei O que sei nao me agrada O descorto é constante O que me conforta nao posso O que posso nao quero E assim a vida passa A cada ilusao me invadeço Envadecido me desconheço Desconhecido me acho A todos peço perdao Depois me arrependo Arrependido me revelo E volto ao começo Cada uno de los presentes pronuncia entonces su poema. Pero lo que contestamos a Riban, no tiene interés. Porque lo que tiene aquí objeto no es el valor de nuestras palabras. Ni siquiera el encuentro 92

con el poeta. Sino la propia aparición de la poesía. Y resulta que tras el intercambio de poemas, aparece al ruido de nuestra conversación una anciana pequeñísima, muy muy vieja, deteriorada, arrasada por las arrugas, casi ciega, y alza un vaso de plástico usado a donde estamos. Sucedió tras la aparición incesante de personas para ofrecer exclusivamente cosas. Tras la aparición del poeta que olvidó la razón de su sustento para acabar regalando sus cosas y así poder intercambiar poesías, aquella vieja se acerca ya sin ninguna cosa que ofrecer. Miguel Ángel identifica en aquella vieja la aparición de la Poesía, y arroja sobre su vaso un real. Y como la vieja Poesía no ha pedido nada, aquella cantidad mínima supone ser por contraste un lujo de valor incalculable. Frente a la nada, lo mínimo adquiere un valor infinito. De la boca de la vieja surge una frase ininteligible. La poesía se expresa en el terreno de lo inefable, más allá del propio lenguaje, para desaparecer como había venido. Nosotros tampoco pretendemos retenerla, ni entender su enigmático mensaje: mas que aceptar el regalo de su aparición. Aunque para ello tuviéramos que utilizar como un recurso el sarcasmo. Porque tras la conversión del triunfo del cambio 93

exclusivo de las cosas en el reconocimiento poético de las personas, por la renovación del principio de abundancia que atesora el nuevo escenario, descubrimos que la instalación en el juego permite observar hasta la bondad creativa del mismísimo humor negro Muito obrigado.

19/07/2006 Cónicas utrópicas: El mono calla el enfoque. Nos extraña observar que la capacidad del nuevo escenario para acompañar al juego es tanta, que consigue ponerlo en crisis. Hay aquí el manejo de una extraña lógica donde las cosas: son y no son a la vez. Están abiertas y están cerradas. Y esta simultaneidad aparentemente contradictoria es muy del juego. La hemos visto reflejada en los destellos emanados por musical fantasy light en más de una ocasión, casi como una constante, que parpadea en la pulsión de su naturaleza paradójica. Pero cuando las cosas son y no son a la vez, cuando 94

están simultáneamente abiertas y cerradas, corren el riesgo de no concretarse. Este es un pensamiento que nos atemoriza. Contra el que nos defendemos. Y por un momento, el juego se presenta tan abierto que nos rodea la tentación de romper la baraja. Y mirar exclusivamente por nuestro interés. Vaya una última frase. En ese trance, la tentación consiste en subrayar la necesidad de regular el juego en su apertura sin límite. Por un momento pensamos que la apertura es excesiva y necesita compensación: control. Y volvemos sobre la cuestión que abrió el nuevo escenario en cuanto comenzó a manifestarse: ¿Será el tamaño del delito, el de una acción sin reacción, el de un movimiento de apertura sin respuesta... la posibilidad de una abertura sin compensación? ¿Será el tamaño del delito, el de una ausencia: la ausencia de control? Los últimos acontecimientos parecen apuntar en esta dirección. Pero no es bueno precipitarse en la elaboración de juicios. Eso nos lo ha venido enseñando el juego sobradamente… Nos gustan los monos. Nos gustan mucho. Son 95

divertidos. Están en la base de nuestro interés por el juego. El juego lo sabe. Y en cuanto hemos encontrado un momento de reposo ante un escenario que da, da, da, dadá, sigue dando, no para de dar… el juego ha abierto una pantalla, como si fuera una aparente casualidad. Y nos ha contado por segunda vez la historia de una aventura arquetípica protagonizada por un mono. Como toda historia recreada por segunda vez, su interés reside en un vuelco reflexivo sobre la propia tarea de relatar. Y cada figura que aparece en pantalla, se convierte en un símbolo ambivalente. Que es y no es a la vez. Que está simultáneamente abierto y cerrado. El juego no para. En la historia arquetípica que nos muestra la pantalla dispuesta por el juego durante nuestro momento de reposo, el mono es un mono. Pero como es un mono redoblado, es un símbolo polivalente. Es la pureza de la naturaleza humana. Pero es el poder inconmensurable de la Naturaleza en bruto. Pero es un hombre que no aúlla su ferocidad. Es la inversión de un Tarzán que no grita para expresar su dominio sobre la Naturaleza, sino que responde al aullido de auxilio de la mujer, que es feraz y no feroz. Pero es la voluntad de responder a la llamada de Eva. Es la voluntad de 96

responder a esta fatalidad. Pero es entonces la asunción del propio destino. Y luego está su contrapartida, no en la figura de la mujer, sino en la del cineasta (cosa de lo más machista, porque parece que entre hombres anda el juego). Pero el cineasta es una metáfora del idealismo. Pero lo es del manejo en la mentira. Pero lo es de la visión moderna, de la propia Modernidad como sistema: del Sistema como forma de Ordem e Progreso. Pero lo es de la voluntad para hacerse millonario, de acumular bienes materiales sin medida como forma de dominar al mono. Que era la pureza de la naturaleza humana. Pero era el poder inconmensurable de la Naturaleza en bruto. Pero era un hombre que no aullaba su ferocidad. Pero era la inversión de un Tarzán que no gritaba para expresar su dominio sobre la Naturaleza, sino que respondía al aullido de auxilio de la mujer, que es feraz y no feroz. Pero era la voluntad de responder a la llamada de Eva. Era la voluntad de responder a esta fatalidad. Pero era entonces la asunción del propio destino... Contra todo esto: aparece el cineasta. El cine. La visión moderna. El mentiroso razonamiento del cineasta. Su manipulador manejo de todo(s) lo(s) demás. Con su voluntad de rescatar el misterio 97

para ofrecerlo envasado, y por lo tanto pervertido, por unos dólares. Con su capacidad infalible para destruir todo lo que ama. Y el relato consuma la tragedia bajo estas circunstancias. Que son las de la condensación de muchas cosas dispares en un símbolo. En un mono. En una chica. En un cineasta. En individualidades. Y justamente por esta condensación individual, el conflicto se hace insostenible, y precisa de reparación fatal. Y ante la fuerza de la tragedia, podemos olvidar que la condensación de muchas cosas dispares en principios individuales, era un recurso retórico. Y no una auténtica realidad. Por lo que la repetición cíclica de esta tragedia ejemplar es una fatalidad que no recae en la naturaleza de los acontecimientos reales, sino en la perspectiva que utiliza esta forma de entender y explicar las cosas ejemplarmente. Así que quizás el tamaño del delito reside justamente: en la fijación individual. O quizás: en el protagonismo de la moraleja. En la voluntad moralizante como forma de compre(n)sión. Pero quizás tampoco esta solución resulte 98

definitiva. Porque en este caso vemos que la voluntad traidora de la mirada moderna, la perspectiva sistematizadora, el cineasta: se nos ofrecen desde una pantalla cinematográfica. Y por lo tanto, en esta reflexión que no desecha el medio que critica, hay una implícita intención caritativa, redentora, pacificadora. Se habla de la maldad del cine desde el cine. Y por lo tanto, de la mirada moderna desde la mirada moderna, de la perspectiva sistematizadora desde la sistematización del relato. Renovándose el medio mediante la autocrítica: Se desplaza el enfoque. Se ofrece un nuevo enfoque desenfocado. Se recuerda que estamos sobretodo ante una cuestión de enfoque. Y ante la tentación de comprender el tamaño del delito frente a la abundancia avasalladora del nuevo escenario como la posibilidad de una abertura sin cierre que la compense, o ante la posibilidad de cerrar la cuestión del tamaño del delito como la conclusión de una ausencia de control, o incluso ante la tentación de conceder que el tamaño del delito reside en la fijación individual, quizás el juego nos dice mediante la pantalla que abre con la historia de este mono extraño, que el tamaño del delito puede ser el triunfo exclusivo 99

de un solo enfoque. Y después de un mono tan excesivamente retórico y definitivo, el juego compensa al día siguiente este enfoque, con la aparición entre las dunas de un mono que calla. Nuestro enfoque. Para callarnos. Y convertirnos en lo que nos gusta. Un mono sin más peso ejemplar que el del silencio. Por un momento. Porque el juego existe. Y con todo lo que quita, no cesa en su donación. Y se ríe en silencio hasta del propio King Kong, para abortar una vez más nuestra capacidad infalible: De destruir todo lo que amamos. En el descuido de tanta palabra. Obrigado.

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25/07/2006 Cónicas utrópicas: Devoraos los unos a los otros. Muchas reminiscencias de un pasado ausente de confianza en el principio de abundancia, están apareciendo para quedar corregidas en el juego dispuesto por el nuevo escenario. La mirada descomunal de M1m1 arrastra consigo viejas palabras de un pasado casi olvidado, que decían “todo ojos” de esta manera. Todo lo que tiene ojos Por tierra por mar y por aire Vuelan deseos y reptan hambre Nadan algo que habrá de restarme A su estómago Porque todos son mis enemigos O afinando aún más las décimas, Todo tiene ojos… Pero experiencias como la mirada del excesivo M1m1, están eliminando estos residuos. Porque tenemos que reconocer que a lo largo de este viaje por el nuevo escenario que ya llega a su final, estamos siendo sometidos, por momentos, a situaciones de una felicidad definitiva. 101

Es una felicidad coronada por el triunfo innecesario del absurdo. Por la experiencia básicamente gratuita de la existencia. Entre las dunas Genipabu dimos con una laguna. En aquel oasis pudimos degustar la sabrosa carne de camarón con una copa embriagadora en la mano. Mientras tanto, la cáscara del manjar entre los dedos de los pies alimentaba a bancos de peces, que nos masajeaban con la fiebre intensa de su festín. Y nosotros cantábamos. Cantábamos en el delirio erótico de ese contacto depredador. Cantábamos con una estúpida felicidad: Es el ciclo de la viidaaaaa. Así el mensaje falaz del Rey León Devoraos los unos a los otros como yo os he amado Que viene a esconder Amaos los unos a los otros mientras yo os he devorado, desde la cúspide de la pirámide alimenticia, es corregido por el aumento propio de una broma. Como una lupa arrojada sobre el ojo vigilante de 102

M1m1 Para impedir a partir de este momento una alianza entre la seriedad y el miedo. Obrigado. BONUS EXTRA. DICCIONARIO DE JUEGO: Explicación: Implicación.

27/07/2006 Mancha en la piel. Las impresiones del nuevo escenario están provocando una extraña mancha en la piel. MISIÓN AÑADIDA. Descubrir el significado del mensaje en clave cifrado: It´s ON like Donkey Kong

30/07/2006 Cónicas utrópicas, final de pantalla: Identificación del Final Boss. Como por una tubería accedimos a un nuevo escenario. Necesitábamos resolver algunas 103

cuestiones abiertas por elementos extraños al juego. Confiábamos en acceder a una nueva pantalla generada por un principio de abundancia. Intuíamos la existencia y las posibilidades de este acceso. Ahora este viaje toca a su fin. Queda de la intensidad constante ofrecida en el tránsito por la nueva pantalla: aportación de items, descubrimiento y perfección de combos, superación de antiguas lógicas mediante puzzles a primera vista contradictorios, recolección de bonus extra: Mutación de nuestro aspecto para siempre. Todas estas aportaciones darán su fruto en la búsqueda de claves. Pero antes se hace necesario completar la pantalla enfrentándonos a su jefe final. Que se acerca. Que adivinamos su forma. Que no la conocemos completamente. Que se nos antoja su silueta como una sombra monstruosa. (Y ahora recordamos aquella sombra vieja del pasado. La vencimos encerrándola al pronunciar una palabra …“Moral”) 104

Por la vía de la nueva pantalla nos enfrentábamos al tamaño del delito. Que no era una abertura sin cierre compensatorio. Que no era una ausencia de control. Que no residía siquiera en la fijación individual. Que quizás consista en el triunfo exclusivo de un solo enfoque. Otras muchas cosas han sucedido a lo largo del nuevo escenario, que no pueden ser relatadas minuciosamente ahora. Quizás más tarde. Porque ahora adivinamos la cercanía del jefe final de esta pantalla. Y precisamos concretarlo para enfrentarnos a esta presencia dominante. A la rutina de esta araña. Que todavía no sabemos vencer. Pero algo sí sabemos. Lo que descubrimos en el tránsito por un escenario generado por un principio de abundancia, insiste en la necesidad de reducir: nuestro sentido al sentido de las situaciones. Y el sentido de las situaciones a cuestiones de economía básica. Porque lo descubierto insiste en la necesidad de asentarse sobre escenarios generados por principios 105

de abundancia. Y sobre la perspectiva generada por esta insistencia, lo que adivinamos como la sombra monstruosa del jefe final de esta pantalla bajo el designio general de la nominación moral de una sombra amenazante, proyecta su enfoque sobre el sentido relativo de los valores. Porque lo descubierto insiste en la necesidad de asentarse sobre escenarios generados por principios de abundancia. Lo que nos pone en trance de enfrentarnos al jefe final de esta pantalla, bajo la forma de una cuestión definitivamente precisada como: El valor del compromiso. (FINAL BOSS DETECTADO) Esta araña en cuestión ha tomado la forma del valor del compromiso. Eliminarla nos ayudará a superar definitivamente la pantalla. Todavía no conocemos la rutina de sus movimientos. Extraeremos la técnica apropiada de entre los ítems, bonus y combos adquiridos. Pero si el valor del compromiso remite bajo la cuestión del tamaño del delito: a la fijación individual. Pero 106

si bajo el valor del compromiso, la abertura sin cierre compensatorio y la ausencia de control remiten: al principio de abundancia. Quizás para identificar una defensa básica, teniendo en cuenta que el tamaño del delito puede residir en el triunfo exclusivo de un solo enfoque: 10. Convenga compensar el impacto de la solución del valor del compromiso. 20. Mediante una observancia estricta de todo movimiento ejecutado para eliminar a esta araña. 30. Absorbiendo la reacción que se adivina lógicamente bajo la forma de una posible: Tiranía del capricho. (SOLUCIONADA CLAVE DE RUTINA INVERSA.) Llega el jefe final. Es un cerebro enorme con patas tentaculares que nos buscan para destruirnos. Toma dominio de la pantalla. Y el combate está a punto de comenzar... 107

05/08/2006 Gravedad de la situación, técnica de la hamaca. El combate terminó dirimiéndose. Pero todavía no vamos a desentrañar su resultado. Puesto que el jefe final es una araña, y a la araña hay que huirla, conviene detenerse en la técnica utilizada para desmontar semejante dilema. Porque a la araña hay que huirla. Pero para cambiar de pantalla, el enfrentamiento con el jefe final es inevitable. Y la situación se torna de extrema... gravedad. Porqué, ¿cómo enfrentarnos al Final Boss y evitarlo al mismo tiempo? Son muchas las cosas que el nuevo escenario nos ha aportado. Items, combos, bonus extra, lógicas ampliadas por la resolución de puzzles aparentemente contradictorios. Buena parte de estas aportaciones no son totalmente novedosas. Más bien estaban soterradas por estratos de tecnología acumulada entre los pliegues de la mente colectiva. De entre las más sencillas de estas aportaciones, contra la gravedad de la situación, reveló su utilidad la técnica insultantemente sencilla de un aparato banal. Descubrimos que esconde su propia magia. Porque revela un elemento 108

escamoteado secularmente en el mundo ausente al juego. Para conjurar la fatalidad de dicho elemento en su propia revelación. En esto debe consistir su ilusionismo. Bajo capas de tecnología acumulada en sus pliegues, nuestra mente colectiva se concede una posición en el mundo bajo el signo exclusivo de ejes rectos. Vertical: trabajo. Horizontal: descanso. Extremos de una dualidad ficticia provocada por la propia asunción de la recta: que no existe más que en todo caso bajo la forma de un trauma segmentario. Esta es la escisión que nos domina. Pero en el nuevo escenario se manejan las curvas. Se rompen las dualidades. Las cosas son y no son a la vez, están y no están: Y se descansa en hamaca. Que es la disposición del cuerpo sobre la curva de un peso que tensa el encuentro de los dos puntos de un segmento. Que rellena la tela vacía con la forma de la ausencia aparente de la fuerza de la fatalidad reducida a su mínima expresión: la gravedad. La impresión más directa de un destino que se ha interpretado, desde siempre, como una caída. 109

Bajo el signo de la recta, horizontales y verticales disponen la gravedad como una fuerza sin capacidad de compensación. Ahí sólo cabe reacción de normalidad. Vigencia de un peso que sólo puede desplomarse. Aquí el ataque es el ataque, y la defensa es la defensa. La gravedad de la situación parece jugar exclusivamente en nuestra contra. El enemigo pretende nuestra exclusiva eliminación, y no puede ser nuestro aliado. Pero en el nuevo escenario hemos soñado disponiendo nuestro cuerpo en el relleno de una tela vacía, gracias a la gravedad. Como si fuéramos una escultura propiciada por la curva de una hamaca. Y así el jefe final fue evitado y combatido. Eliminado precisamente en la complacencia del objetivo que tan ciegamente buscaba. Así fue y así lo contaremos sin necesidad de inventar nada. Porque en su simplicidad, como la hamaca, el juego existe. Como la curva de una hamaca. El juego es real.

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07/08/2006 Curva ante el combate, suena el primer disparo. Y la araña cree que la red es suya. Y sirve para eliminar. Y el razonamiento de la araña se forma en este bucle. En esta copulación cíclica: endogámica. En el dominio de la red dispuesto por la araña, la red se convierte en un laberinto para quien la transita. Porque un artificio escamotea que la naturaleza de la red consiste en su disposición colectiva. Con la aparición del Final Boss, la evolución de la pantalla al completo queda sometida a las leyes de su rutina. Concluye todo tipo de avance, de scroll. El avance sólo puede sucederse con la eliminación del Final Boss, que bloquea la pantalla con su excepcional engorde. Esta acumulación excepcional de protagonismo no tiene sólo la pretensión de eliminarnos. Esta anomalía tiene la pretensión de establecerse como una base lógica. Lo que ya supone quizás una forma específica de eliminación... Porque todo en la presencia de la araña, del jefe final, de un Final Boss, es pura redundancia. Bajo el signo de la araña, hemos comprendido el 111

principio de la lógica como una fatalidad. Lo que era un don para esclarecer el escenario, viene a ejecutar un principio restrictivo, limitador. Y ejecutamos. Acción: REACCIÓN. Crimen: CASTIGO. Todo lo que sube: BAJA. Querido Sísifo... Esta hostilidad de la consecuencia lógica, esta brutalidad reactiva: Es un artificio. Una mentira. Un exceso que tiene en la gravedad la forma de un minotauro definitivo. Pero contra la caída fatal de las posibilidades especulativas, el nuevo escenario dispone una hamaca donde la gravedad... juega... A nuestro favor... Y ahora el jefe final que apareció por sorpresa, ya no puede bloquearnos en la construcción de un artificio que lo convierta en constante, en norma definitiva. Esta araña... es momentánea. Nos curvamos. Abandonamos la rigidez de los ejes rectos, el antagonismo de una perpendicularidad artificiosa. Esto nos permitirá poner la gravedad de la situación a nuestro favor. Esto nos permitirá invertir el propio movimiento de la lógica. La reacción se anticipará a la acción. El movimiento se expresará en la espera, y viceversa. La concesión será un gesto de apropiación en la renuncia. La 112

radicalidad de la araña será asumida como un sacrificio: que jugará en su contra. Tendrás lo que quieres, araña. Todo se curva en nuestra mente ante el momento de la batalla. La situación parece estar poniéndose definitivamente grave. Pero bajo la curva de la hamaca caen los ejes de siempre. Y se tuercen las líneas de un escenario que parece atravesado por sonrisas. El sonido del láser disparado por el jefe final a nuestra espalda, nos estimula como un primer movimiento. Porque indica que el momento del combate ha comenzado. Y la araña una vez más, ha cometido el error de comenzar. Atacando...

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08/08/2006 Cónicas utrópicas-Jefe Final: Durante el combate... Hola gravedad he aprendido a esperarte a la vuelta de una curva. Sobre la mentira cartesiana te concebía cortándome las alas. Me hacías sentir el peso exclusivamente como lastre. Sobre mi espalda he sentido una culpa y el castigo del esfuerzo. Gravedad también anunciaba la fuerza de un peligro inminente. Donde todo cambia, imponías tu presencia constante. Convertías en maldita la existencia de un orgullo incorporado. Pero ya no me agarras del cuello ni me empujas al entierro. Sobre la hamaca cada gesto tiene su recompensa. Toda fuerza que se invierte, se compensa oscilada. Una curva administra tu presencia como nueva sutileza. Recupera en lo invertido, una nueva economía del placer y del descanso. 114

Gravedad te evitaba, y ahora eres mi aliada. Tu presencia sólo augura situaciones ajustadas bajo el signo de la curva. Devolviendo cada esfuerzo convertido en placer, te has convertido en amante. Y hasta he vuelto a dormirme acunado porque. No podía ser que lo constante maldijese la existencia. Más que recuperando la curva recibiera Lo que ya de sí parte bajo nueva forma uterina. De lo que siempre sólo fue fuerza madre.

09/08/2006 Cónicas utrópicas pantalla final: Rutina de acceso al enemigo. Una serie de elementos dispersos por la pantalla se agrupan de repente en una mole que lo ocupa casi todo. El scroll se detiene. Ha aparecido el jefe final. Atrae sobre sí los elementos que tiene alrededor. Define la gravedad de la situación. Y ahora el juego se ha parado en torno a este enfrentamiento. Sabemos que a la araña hay que huirla. Y puesto 115

que la huida no es posible ante el juego parado por el enfrentamiento, la táctica adecuada consiste en evitar la tentación de reaccionar ante la imponente presencia del Final Boss. Pero dado que esta situación se define en términos de gravedad, la relación de masas promueve inevitablemente un encuentro que encierra la eliminación. Y si nuestra nave no reacciona y se queda quieta, la araña irá a por nosotros. La montaña acudirá a Mahoma: el jefe final responde indefectiblemente a una rutina fija, preestablecida. Y es: que la montaña acudirá a Mahoma. Porque la araña ha decidido convertirnos en objeto de su interés. Porque unilateralmente se ha establecido un significado de la situación, aunque la situación quedara inicialmente dispuesta por una relación compartida. Porque este significado gira en torno a un bucle: la red es mía. Y sirve para eliminar. Porque la red es mía. Y sirve para eliminar. Porque la red es mía... Ante el comportamiento invasivo del jefe final establecemos una serie concéntrica de cinturones de seguridad, que la araña tendrá que superar si quiere llegar hasta nuestra posición con la intención de eliminarnos.

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1.ER CINTURÓN: La araña llama a nuestro dispositivo móvil. Intenta acceder al primer cinturón de seguridad. A pesar de que la predisposición al juego promueve automáticamente la respuesta, nuestro entrenamiento previo surte efecto. Conseguimos mantenernos sobre la estrategia de total elipsis. Curva cerrándose sobre vectores láser que se dirigen hacia nuestra posición. Antes de que los elementos dispersos de la pantalla se concentrasen en torno a la mole que constituye el jefe final, tuvimos ocasión de establecer un compromiso con estas presencias. Que actuaban al hilo del scroll, pidiendo sólo el tiempo necesario. Para que la situación se despejase bajo el ritmo de juego propio del nuevo escenario. Conforme el tiempo se ha ido acabando al final de la fase, se ha constituido un Final Boss que marca un final apresurado. Que muere con el final de pantalla, que precede al game over, al margen de su victoria o su derrota.

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De manera que todo lo que acompaña a la constitución de este final boss respira una naturaleza acuciante y presurosa. Olvida también el compromiso que establecimos con los elementos de pantalla, con el ritmo propio de este juego. Así que la araña no va a parar en su empeño. Nos tememos que va a recorrer todos los cinturones de seguridad que hemos dispuesto en la defensa de nuestra posición. Que todavía conserva el compromiso adquirido con todo lo que sucede en el nuevo escenario. Que todavía confía en que la mole que forma este jefe final se disperse. Y los coloridos elementos bailen de nuevo un arcade mayhem. Y la gravedad deje de concentrarse en la obsesión de concentrarse en un solo punto, valga la redundancia porque el Jefe Final es todo redundancia. Y con él fuera de pantalla, el scroll se ponga en marcha de nuevo. 2.O CINTURÓN: Llaman al contestador automático. La araña ha accedido al segundo cinturón de seguridad. No contestamos. El jefe final tiene que recordar que había un 118

compromiso por nuestra parte de establecer contacto antes de que finalice esta pantalla. El jefe final tiene que recordar que no es una araña. Queremos confiar en que esta situación puede tomar un giro de los acontecimientos. 3.ER CINTURÓN: A los pocos minutos suena el timbre de la puerta de casa. La araña está agotando sus intentos por superar el sistema concéntrico de cinturones de seguridad. Que bajo su obsesión recorre como si fuera un laberinto. Ausente de toda referencia ajena a lo que ella fijó depredatoriamente como objeto de deseo. Laberinto que recorre acercándose fatalmente al centro, sin reconocer que nuestro sistema de seguridad está hecho a semejanza de la disposición de su red. Sin reconocer que le aguarda el destino de sus propias víctimas, sólo porque su carácter está forzando que todo suceda: a la manera de las escenas donde aparece una araña. No abrimos la puerta de casa a la llamada de la araña. Y la partida parece haber acabado 119

definitivamente en tablas... Pero la partida debe continuar para recuperar el scroll en una nueva pantalla. Y ya dijo musical fantasy light en su momento, que las tablas no son buenas. A la araña le queda un último movimiento. A estas alturas es una opción carente de sentido ante la acumulación de negativas de diálogo. Pero a lo largo de su obsesión realimentada, la araña está muy lejos de saber discernir los límites del absurdo. La araña puede intentar dar un giro a la manivela de la puerta que cierra la estancia donde nos encontramos, y a pesar de haberse encontrado con sucesivas negativas que le fueron cerrando el paso... es bastante probable que vaya a hacerlo... Sería absurdo pensar que tras tanto esfuerzo por disponer un mecanismo de seguridad de círculos concéntricos, que ante tantas negativas de respuesta frente al intento de acceso, la puerta estuviera abierta. Sería tan absurdo que no tiene sentido intentarlo. Sin embargo la araña acompaña su ceguera hasta el final. Va a hacerlo. Ese ruido que surge se parece al comienzo del un giro de la manivela. Está 120

probando a abrir la puerta. Como si después de haberle negado el paso con varios cinturones previos de seguridad, fuéramos a incurrir en la aparente estupidez de descuidar el último cerrojo. La araña está a punto de descubrir qué se esconde tras su intento sin sentido. De la manera que sea, la curiosidad que late tras su obsesión va a ser saciada. La araña intenta abrir la puerta... y la puerta estaba... abierta *FINAL BOSS ELIMINADO*

13/09/2006 MFL 2.0: Transición de pantalla, no cabe la espera. Nos repetimos por pasiva que no es una espera a las puertas de ningún teclado porque no se borró la palabra "espera" de nuestro diccionario. Y ese olvido aplazado impide pensar que por activa andamos presos todavía...

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Targets acumulados: La ilusión de la decisión. El prestigio de la paciencia.

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3. NUEVA PANTALLA

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08/10/2006 Puritanismo de la pornografía, gatillazo del sistema. A la luz de los destellos emanados por musical fantasy light, la historia se despliega en una frecuencia de colores que viene comandada por la intensidad de un tono vanguardista. Primero fueron los héroes quienes enarbolaron esta bandera. Luego los guerreros aspiraron a volcarse sobre la fuerza de los mitos. A mediados del siglo pasado, la excelencia de semejante posición estaba en manos de los artistas. Hoy son los cocineros quienes administran este discurso. Los referentes de cada momento señalan su potencial transformador. Y hoy esta bandera tiene el color apagado de un plato de lentejas. O lo tomas, o lo dejas. Momentos que tienen en Nacho Vidal a uno de sus referentes. El Vidal, un tío que folla mucho y tal... Estos días los informativos dan su general beneplácito a la feria del porno en Barna. Hay consenso en que es noticia, y en que la cosa tiene su gracia. Piqueras sonríe de puro liberal, como el Vidal. Porque somos abiertos hey, y de piernas también. Aunque luego los otros programas destilen más que nunca moralina puritana. 125

Pero el mercado pornográfico no sólo queda saludado por evitar una imagen reaccionaria. No sólo se alimenta por exigencias generales del espectáculo. No sólo queda reconocido por su interés lucrativo. Musical fantasy light dice: la existencia de un mercado señaladamente pornográfico compone una coartada para anular por contraste la evidencia de una sistematización genérica de lo pornográfico. Oh yeah: El sistema es pornográfico. Uh ooh arf... (Cambio de postura). Musical fantasy light dice: pornografía y puritanismo comparten la creencia inalienable en un principio estrictamente individualista. ¿Pero es que no se ve claro en esa forma de trabajarse el sexo? (Ah oh ooh). ¿Es que no se capta esa evidencia de trabajo, esa ausencia de placer? ¿Qué son esas caderas como bielas, en línea recta, sin curvas? (Ah aah aaah) ¿Es que resulta placentero asistir a un espectáculo basado en la explotación? (¿Eh...?)

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Musical fantasy light dice: La confusión entre sexualidad y genitalidad revela el mecanismo por el cual, el sistema pornográfico convierte el principio general de relación en principio de (ab)uso. La pornografía: ese saco de complejos. Su puritanismo mecanicista abole el principio de incertidumbre. Instaura el olvido de placer, que pertenece al erotismo. Contra el abuso de un sistema pornográfico, el juego discurre por una administración del conocimiento basada en el principio erótico. Recupera un principio de apertura que atenta contra la sobre-explotación. Instaura un principio de conocimiento que, a fuerza de erótico, no precisa de reivindicación gesticulante para poner en marcha la capacidad liberadora de su potencial placentero. Por mucho que la pornografía encuentre un predicamento consensuado en nuestros informativos (ooh), por mucho que eso sólo sea un mero reflejo de que estamos en medio de un sistema pornográfico (aaahh), cabe recordar que el juego existe. El juego es real. (¿Eh?)

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22/10/2006 Amargo licor de la renuncia: brindis por la Princesa al final del juego. Si sabemos del juego como de una necesidad constante, ¿cómo se podría jugar la partida mientras las circunstancias piden mantenerla en permanente suspenso? ¿Habría que quitar las pilas de nuestro soporte de juego? ¿Recrear imaginariamente la partida? Más bien conviene extenderse más allá de su horizonte de sucesos. Terminar olvidándose por una vez del desarrollo de la partida, para afirmar directamente: El poder del propio juego. Jugar la mano de la renuncia supone probar el licor más amargo del juego, que es esencialmente festivo. El sabor de la amargura tiene su lugar en el reino de los contrastes, que es el único mundo efectivo. Una renuncia, de alguna manera, contiene ya la totalidad de un juego, que queda expresado en su reverso. En la renuncia, el juego se concluye por afirmación inversa. Es una forma de exit-o(h!). Porque aunque no lo parezca, el juego al completo supone una expresión de sacrificio. Como el sacrificio viene a completar lo que rubrica en una suerte de festividad paradójica. Todo parece haber salido mal ante la presencia de 128

una renuncia total. Pero el poder de la renuncia se proyecta sobre las limitaciones de la pantalla que tenemos entre manos. Está jugando ya una pantalla que todavía no nos pertenece. Está dando forma con su bagaje a lo que todavía está por venir. En la renuncia sentimos el vacío de lo abandonado. Pero esto mismo nos espera inexorablemente. Bajo la forma de una inversión rentabilizada. Por la plusvalía generada en una operación donde el resultado es más que la suma de las partes: la sublimación. Destilación de un licor enriquecido en la próxima fiesta que indudablemente acabará llegando. Porque no sabemos qué viene a suceder concretamente. Pero sabemos que el juego existe. La sublimación supone por tanto, una posibilidad de carácter hermético. Resulta difícil de concebir. Su puesta en práctica todavía queda más vedada. Como la renuncia supone una síntesis ausente del juego al completo, se trata de una táctica extremadamente difícil de esgrimir, tanto más cuanto se propone de manera absoluta. Es el licor más amargo. Su utilización obliga a no dar salida a los humores. Y por lo tanto si no se está preparado... Si no se tiene acceso a las claves que posibilitan la sublimación, la renuncia juega directamente en contra del jugador. Puede desorganizar al jugador hasta enfermarle. 129

Para el jugador novato, la renuncia resulta difícilmente concebible. Porque su mirada no se extiende mucho más allá de su fase de juego. Y la renuncia aparenta entonces una pura perdida. Pero incluso para el jugador avezado, la renuncia se ofrece como una táctica extrema, como un riesgo radical, como una dificultad limítrofe con lo insalvable. El carácter hermético de la renuncia supone su difícil predicción. Y sin embargo, aunque resulta difícil calcular las condiciones de posibilidad que la exigen, se puede predecir con casi total seguridad que, a lo largo del juego, van a darse condiciones que acabarán exigiendo su disposición. Porque el juego es una plétora siempre a punto de rebasarse. El resumen de este carácter pletórico del juego se vislumbra en la finalidad aparentemente lineal de rescatar a la Princesa. Bajo las formas paródicas del juego, la Princesa es fija, estable, y lo variable queda del lado de una pantalla que, por lo tanto, dispone una línea de acceso que va del punto A al punto B. Pero esta es una imagen falsa de la Princesa, que es poderosa en sí misma. Que no es un punto fijo ni el simple "objeto" de un valioso rescate. Que mueve al juego en torno a ella porque ella contiene su 130

propio dinamismo. En el acceso a la verdadera disposición del juego, la Princesa ya resume simbólicamente la actividad excesiva del juego. La posibilidad de cambios bruscos. La impredecibilidad. La necesidad de astucia y perspicacia. Y a lo largo del juego, es posible que el juego reclame un momento de atención total al protagonismo de la Princesa. Se produce la paradoja de la detención. Se abre el momento de un brindis amargo. Así que ante la aparente sencillez de un camino trazado del punto A al punto B, parezca una locura detenerse en la andadura de rescatar a la Princesa: no jugar el juego precisamente para terminar llegando a ella. Renunciar mediante el apoyo en un inverosímil principio de confianza. De confianza en (que) el juego (queda contenido en la Princesa). Esah que con su carácter excesivo, variable, impredecible, astuto y perspicaz, da testimonio vivo de aquello que intentamos comprender y poner en práctica. Consistente en asumir festivamente lo que no nos cansamos de repetir para beneficio paradójico de todos. Y no nos cansaremos de repetirlo como un brindis del jugador por la Princesa, De la misma manera que la existencia de la Princesa es un brindis viviente por el juego. 131

Cuando el juego se detiene, se mantiene la evocación de la Princesa. Su existencia es testimonio suficiente para seguir el juego volcados: En la confianza en el propio juego. Porque el juguete puede pararse. La situación puede quedar descargada de baterías. Pero todavía sabemos el juego existe. Y hasta en la descarga de una renuncia sabemos con fuerza renovada, y no nos cansamos de repetirlo: Que el juego es real.

23/10/2006 Dificultad de juego, conciencia de juego: Level Up Level up: Aún no nos hemos situado en la nueva pantalla, y nos sorprende su resolución por definirse inmediatamente como una nueva dificultad. Veníamos de rematar la pantalla anterior. Y nos las prometíamos felices. Ey, lo estamos. En su origen, el juego manifiesta su evidente abundancia. Da. No para de dar. Se ofrece. Insiste. Embiste. Regala. Inviste... La revelación del juego 132

supone una experiencia de agradecida donación que nos cala y nos transforma. Las dificultades del juego a su comienzo, se presentan evocadoramente. Su aparición es más un anuncio de algo lejano que una amenaza inmediata. Aquí no hay un auténtico sorteo de movimientos. Es más un tanteo de diversas presentaciones. De tal manera que por este carácter evocador, la dificultad del juego a su comienzo permite incluso una fruición de tipo estético. Se trata más de presencias alegóricas instaladas en la memoria que de enemigos cercanos. La presentación de la amenaza inmediata, surge sólo mediante una representación del combate ya instalada en la memoria. El combate al comienzo del juego es un tanteo, una coreografía, una parodia. No termina de irnos en él todo, porque todavía no nos hemos dado completamente al juego. Estamos todavía comenzando a sumergirnos. El final de pantalla en las primeras fases de juego es más una prueba de temple que una amenaza de destrucción. Lo que se pone en juego es nuestra capacidad para no dejarnos arrastrar por el miedo. El valor y la técnica todavía no juegan su verdadero papel. Se presentan en forma de escaramuza. Sólo se anuncian. 133

Así que tras las primeras pruebas, nos enfrentamos confiados a la superación de nivel. Pero el juego no ha hecho más que empezar una disposición de darse que, para ofrecerlo todo, necesita reforzar sus mecanismos de desafío hasta el extremo. Lo suponíamos. Lo en-tendemos: pero no del todo. Tendemos a él pero con reservas. Lo entendemos pero a pesar de ello, tendemos a evitar las dificultades. Hasta que se nos impone el trance inevitable de enfrentarnos a ellas. En realidad, la evidencia de dificultad anuncia una bienaventuranza. Su capacidad para no flaquear su tensión, es una prueba de que el juego es real. De que el margen de actuación existe. Veníamos confiados de una fase anterior donde todo había resultado sospechosamente sencillo. Pero tan pronto como se ha encendido la nueva pantalla, se ha manifestado un inusitado aumento de definición en la experiencia de juego, que supone un salto cualitativo de dificultad. Hemos contemplado ya que la técnica necesaria para afrontar la nueva pantalla precisa de un manejo paradójico de la contradicción, así como de una solución que todavía resulta hermética. Luego 134

asistimos a la tensión de un escenario que manifiesta, con carácter general, una condición pornográfica. Esto es, una explotación del deseo con voluntad de engaño, para extender totalmente un principio de dominio. Inmediatamente después ha surgido un primer encuentro, y hemos asistido a la necesidad de implicarnos totalmente. Este primer encuentro no está dispuesto en la mera limitación. Sino en una contradicción irrevocable que nos ha puesto en el trance de asumir el riesgo sin paliativos de una renuncia total. Y es que todo indica que la nueva pantalla ha empezado. El peligro se palpa en el ambiente. Todos los items, bonus extra, armas, combos y demás parafernalia, no fueron encontrados gratuitamente sino porque habrán de usarse. Habrá que saber administrar las municiones. Habrá que practicar hasta volverse ducho en el manejo de las armas y las técnicas de combate. Habrá que estar atentos a los detalles banales por si apuntan posibles peligros. Habrá que seguir catalogando especies enemigas. Habrá que reforzar viejas alianzas, y sondear otras nuevas. Habrá que concienciarse más si cabe de que estamos sumergidos definitivamente en un juego que existe, que es real. Y no ha hecho más que comenzar. Y vamos a jugarlo entero. Con toda su 135

dificultad. Porque ya hemos comprendido que en la dificultad se expresa un regalo. Y para llegar hasta aquí, lo primero que aprendemos es una inexcusable muestra de agradecimiento ante la oportunidad. Y así, mientras persisten emanaciones de destellos provenientes de nuestro juguetito musical fantasy light se produce el: Level Up.

27/10/2006 Tiempo al tiempo: Inter-ferencia. automatic routine for diary robotic shit dice: Lo que pasa es que he terminado desilusionándome un montón. automatic routine for diary robotic shit dice: Este año no me lo esperaba para nada. abundio dice: Estás todavía no queriendo aceptar lo que ha ocurrido. abundio dice: Porque no te lo esperabas. abundio dice: ¿Es así?

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automatic routine for diary robotic shit dice: Sí eso es. abundio dice: No lo aceptas. abundio dice: No lo asumes. abundio dice: Pero se te impone cada día. abundio dice: Estás en el conflicto. abundio dice: Y eso te hace ir todavía. abundio dice: Más a contrapié en esta situación. automatic routine for diary robotic shit dice: Sí sí. automatic routine for diary robotic shit dice: Lo has descrito muy bien. abundio dice: Ok comencemos por asumirlo. abundio dice: Dime qué tienes que decir al respecto. abundio dice: Cuéntamelo en pocas palabras. automatic routine for diary robotic shit dice: Jajajajaja. automatic routine for diary robotic shit dice: Lo has contado tú. 137

abundio dice: No no, dímelo con tus palabras. abundio dice: Como te salga. abundio dice: Del tipo... abundio dice: YO MERECIA APROBAAAR. abundio dice: o... automatic routine for diary robotic shit dice: ¡Esoooo! abundio dice: PARA QUÉ TENGO QUE SACAR LAS PUTAS MATEEES... abundio dice: Quiero decir... abundio dice: Expresa eso por lo que no aceptas la situación. automatic routine for diary robotic shit dice: Puess, a ver.... automatic routine for diary robotic shit dice: Estoy perdiendo un año. automatic routine for diary robotic shit dice: No hay mucho mas. automatic routine for diary robotic shit dice: He tenido que moverme deprisa para llenar los huecos libres. 138

automatic routine for diary robotic shit dice: Y los he llenado demasiado. abundio dice: Ajá. automatic routine for diary robotic shit dice: Vuelvo cansada y lo unico que quiero es dormir. automatic routine for diary robotic shit dice: Y mañana lo mismo. automatic routine for diary robotic shit dice: Y pasado... abundio dice: Vale. abundio dice: Tenemos una composición. abundio dice: Vamos a ello. abundio dice: Lo primero estás perdiendo un año. abundio dice: Ok. abundio dice: Has tenido que llenar demasiados huecos. abundio dice: Y te enfrentas a una especie de pesadilla. abundio dice: De eterno retorno. abundio dice: Vale. 139

abundio dice: Mira. abundio dice: Coge un calendario de este año. abundio dice: Haz un hueco más, un agujero. abundio dice: El hueco "definitivo". abundio dice: Entierra el año contenido en ese calendario. abundio dice: Para poder recuperar el año secretamente cuando retomes lo tuyo. abundio dice: Y después de enterrarlo... abundio dice: Inicia un viaje corto. abundio dice: Y cuando vuelvas de ese viaje... abundio dice: Quizás hayas roto con los 3 puntos de bloqueo. abundio dice: Los huecos inútiles. abundio dice: El año perdido. abundio dice: Y la ausencia de cambio.

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automatic routine for diary robotic shit dice: Jajajajaja. abundio dice: Bueno son técnicas de manejo simbólico. abundio dice: No sé, al menos es una manera de romper con la rutina. abundio dice: Sólo con intentarlo... abundio dice: Resulta tan irónico abundio dice: Durante la propia realización... abundio dice: Que te obliga a desplazarte abundio dice: De ese pozo en el que crees andar. abundio dice: Y relativizando la situación... abundio dice: Comienza a aceptarse. automatic routine for diary robotic shit dice: En realidad no se hunde el mundo. automatic routine for diary robotic shit dice: Y cosas peores han pasado. automatic routine for diary robotic shit dice: Pero no me gusta, no tengo un desahogo decente.

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abundio dice: Te entiendo. automatic routine for diary robotic shit dice: Así que bueno... lo intento. automatic routine for diary robotic shit dice: No veo el momento de acostumbrarme. automatic routine for diary robotic shit dice: Y sólo es un año... automatic routine for diary robotic shit dice: Peeero... abundio dice: Ok, yo haré lo del calendario enterrado. abundio dice: Cuando apruebes me lo dices. abundio dice: Lo desentierro y te lo envío. abundio dice: No se puede perder el tiempo. abundio dice: De ninguna de las maneras. abundio dice: Ese no es el espíritu. ................... FIN DE LA TRANSMISIÓN.

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06/11/2006 Hilo mágico de los acontecimientos, nada que esconder al juego. Musical fantasy light dice: El juego se produce al hilo de los acontecimientos, y no responde a una voluntad exclusiva de generarlo en sentidos determinados. Es una idea surgida de la emanación de destellos que provoca nuestro juguete encontrado. Es un aviso de que el juego sigue al margen de la percepción que tenemos de él, de los prejuicios que genera esta percepción, de decisiones personales por dirigirlo. Porque en el juego no actúan personas, sino personajes. Porque los personajes del juego desvelan que la persona se compone en la máscara. Es decir, que la persona aparentemente real, no es más que otro personaje más o menos eficaz. Baile de destellos, musical fantasy light dice: No hay que temer al desarrollo de juego. El fluir del juego sólo se percibe como una in-surgencia para quien se encuentra ajeno al juego. Quien teme al juego debería encontrar un indicio para empezar a temerse a sí mismo. Porque se anda poniendo fuera de juego. Mientras que en el juego andamos: 143

nuestro mundo está a salvo. Es que, el juego permite contemplar los acontecimientos (tan) ricamente. Porque el juego compone el terreno propici(atori)o para manejarnos mediante un principio de abundancia. Porque el juego es precisamente una posibilidad de contemplar los acontecimientos que surgen en la riqueza de su modulación crítica. Los resuelve sin evitarlos. Corrige en la administración y no en la anulación. Reactiva su poder crítico mediante la adecuada administración de un principio lúdico. Lo lúdico no se plantea ni en lo coactivo ni en lo disuasorio. Es una inversión del peligro, a rentabilizar ahora o nunca. O sea, siempre. No se puede evitar el curso de los acontecimientos. Se puede evitar mantenerlos al margen del juego. Pero para qué, si el escenario de juego compone precisamente una estructura para afrontar los peligros "apropiadamente". Es que nos gusta el juego. Pero es que hay más: es que no podemos vivir sin re-crear la vida en el juego. Evitar el juego supone un tipo de muerte. Marginar los acontecimientos que se suceden de su contemplación lúdica por miedo a los efectos que provoque su exposición a la luz del juego, supone un indicio para comprender que persistimos en 144

dinámicas de bloqueo, de carencia, de ocultación, de engaño, de culpa, de muerte. Los últimos acontecimientos han venido a cuestionar el momento de juego en que nos encontrábamos. Creíamos haber derrotado un jefe final. Haber pasado de pantalla. Haber fijado bases para una nueva fase caracterizada por la paradoja y la confusión. Pero a la vista de lo que parece que se nos pone delante, de repente el juego se refuerza en la construcción de un momento crítico. Creíamos haber reconocido con nitidez la forma de un enemigo definitivo. Una araña decíamos. Pero era sólo una parodia, una máscara, una broma de tanteo. Ante el triunfo de la confusión paradójica, de repente surge un exigente momento, repleto de gravedad y coherencia. Llega el auténtico momento del combate. El cielo se cubre de nubarrones por momentos. Y abajo se producen formas que nos recuerdan la capacidad polimorfa, metamórfica y urgente del peligro inminente, de una manifestación definitivamente crítica. Así que no podemos más que atenernos a la sucesión de lo que está por venir. Diríamos, al hilo mágico de unos acontecimientos que un gusano cósmico de seda produce, acumulando bobina. Es decir principio de inducción, de auto-inducción. 145

Porque la metamorfosis nos pone al borde de la monstruosidad de una transformación, pero instalados en la visión integral del proceso de juego, parecemos recordar que estamos ante el advenimiento de una mariposa. Y todo queda enredado en esta bobina. Incluso la iniciativa de bloquear la incursión de aspectos de la vida en el juego. Es un paso en falso que convierte a quien lo propone, no ya en un enemigo de juego: sino en enemigo DEL juego. Es decir, un JEFE FINAL. Nosotros ahora sólo podemos combatirlo. Pero entiéndase bien: la propia riqueza del juego pondrá de su parte al final del proceso de combate, para evitar la eliminación definitiva del jefe final. Y rescatarlo en el último momento de una coyuntura tan definitivamente crítica. Marcada por estructuras anuentes que venían a bloquearlo. Porque musical fantasy light dice: esconderse del juego es perder. Perderse en el juego supone: comenzar a ganar. Yendo como intentamos, sin nada que esconder: hasta la victoria siempre. Confiar en la transparencia, y confiar en el destello. BONUS EXTRA. Diccionario de juego. Mariposa: Suerte de presencia ampliada.

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09/11/2006 Enemigos de conveniencia. Sabemos que el juego es un espacio formado por el diálogo, y para el diálogo. Atendiendo a esta posición de franca apertura, parece contradictoria la necesidad de enemigos. Sin embargo, el juego es también una modulación definitiva de la experiencia de la relación -de lo "relativo"- en todos sus registros. También en su versión más crítica. Por eso el juego se manifestará puntual, recurrentemente, en el conflicto. Y para ello se hace necesario el reconocimiento de enemigos. La aparición del enemigo resulta necesaria, por cuanto la riqueza del juego exigirá que la situación termine tensándose. La creación del enemigo termina suponiendo un mecanismo instrumental para superar una situación crítica. A diferencia de lo que suele suceder al margen del juego, en el juego la identificación de un enemigo no constituye un juicio definitivo. Es una medida de carácter instrumental. No se enjuicia la naturaleza del personaje en tanto enemigo, sino su posición coyuntural. Porque lo que importa en última instancia es el propio desarrollo del juego. Y entonces, esta identificación del enemigo permite reconocer con nitidez la situación excepcional del 147

momento de juego, en la existencia de conflicto. El conflicto enriquece el abanico de experiencias posibilitadas por el juego. Por ello, la identificación del enemigo no sólo no implica un enjuiciamiento esencial de tipo negativo sobre el elemento identificado como tal, sino que en la proyección sobre el horizonte de juego, constituye el reconocimiento de una alianza paradójica. En el juego, se es enemigo de conveniencia. La creación de un antagonismo constituye una forma de alianza llevada a su extremo. Se agradece la aparición del enemigo. Esto no quiere decir que, ante su aparición, no vayamos a combatirlo con toda la intensidad posible hasta eliminarlo. Hay que hacerlo. No se elimina tanto al enemigo, cuanto se supera el momento de conflicto mediante la creación diáfana del enemigo, y se celebra un nuevo desarrollo del juego. El momento de conflicto pasa por la desaparición del enemigo. Pero al eliminar al enemigo no erradicamos una sustancia perniciosa, sino que despejamos el conflicto de una situación. Eliminamos la situación en la eliminación de ilusión de presencia enemiga. La posición antagonista del enemigo surge siempre de una ilusión particular. Es una fijación exclusiva, provocada por una acumulación de circunstancias 148

condicionantes. El antagonista resume con su presencia la dificultad de la situación. Queda identificado como la clave, como una Key, como la llave para seguir abriendo la vía de juego. El problema tiene que ver con el contexto, no con el enemigo en sí. No tiene sentido personalizar en el juego. El enemigo sólo es la clave para identificar la situación de juego con rotundidad, para poder afrontarla con eficacia. Por la propia situación coyunturalmente crítica, la identificación del mal resulta polimorfa, cambiante. El mal se ofrece en un juego de máscaras; distintas caras de un poliedro que sólo advertimos parcialmente. La advertencia parcial de una cara del poliedro que se encuentra al final del juego -la joya, piedra preciosa-, expresa la fijación del deseo de manera parcial, inconclusa. Y por eso se percibe en términos de crisis a superar. En el camino de juego, un elemento puede desatar esta crisis. El deseo se proyecta parcialmente sobre avistamientos múltiples de caras parciales. Irregulares con respecto a un conjunto todavía no comprendido por nuestra posición. El deseo salta así de una a otra, con sensación de horror por no encontrar acomodo definitivo. El mal se presenta metamórfico. Puede ser de repente un canto de 149

sirena que nos ahogará en una inmensidad desconocida. Luego un vampiro de creatividad. Luego un fantasma que requiere nuestra atención en su ausencia. Luego un mausoleo que abre una vía de acceso llena de trampas hasta llegar a una tumba como premio. Luego puede ser un monstruo de varios estómagos que te traga y te devorará hasta el extremo. No hay que temer aceptar combatir los diferentes enemigos que a-parezcan. Y no hay que temer eliminarlos. Son todos caras parciales que se perciben en un momento de juego. De la joya que figura como premio al final de sus pantallas. Se trata de advertencias volátiles, que ponen en juego nuestro deseo conflictivamente. Porque el enemigo supone la anticipación imperfecta del premio al final del juego. Y por eso mismo hay que eliminarlo. Tajante pero agradecidamente, Princesa.

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12/11/2006 Movimientos de apertura: Diagnóstico califiquitis. No hace falta que señales lo que dices, explicando lo que significa. Ni aclares lo que significa lo que dices. Sólo es necesario que digas. Lo que quieres decir. Y tú dices "Pero yo tengo derecho a decir lo que quiera sin que me digas cómo decirlo. Y así seguiré, diciéndolo”. Eso no evitará que mantengamos nuestra propia opinión, sobre lo que dices. Y sobre lo que dices que significa lo que dices. Extremo que sólo controlarás: Evitar la opinión de los demás, decidiendo a callarte. Definitivamente... Dilo. ¡Dilo! 151

DILO. (Perteneciente a un saco de canciones huérfanas de padre, madre y perra que las ladre).

23/11/2006 Tras todas las caras de todo Jefe Final. En el trance de la lucha con el jefe final, el escenario se vuelve confuso y borroso. Comienza con el anuncio de una promesa que recuerda anticipadamente la plétora del juego. Y como el juego no es más que su curso, se suceden una serie de transformaciones que culminan en una negación sin paliativos. Se anticipa la presencia de la princesa. Luego se diluye en su ausencia, de una manera fantasmagórica. Esa ausencia que remite al peligro de muerte, activa miedos ancestrales. El fantasma de la princesa constituye la primera transformación del jefe final. Su evanescencia inaprensible desata la nube de viejos fantasmas acumulados, en medio de un escenario que se vuelve espectral. Nos sentimos 152

perdidos. Caemos en la cuenta de que estamos capturados en el mausoleo de la princesa. Un espacio plagado de pruebas para sólo acceder a su presencia inerte, a su carcasa, a su expresión muerta, a la muerte. Y tras la promesa inicial, el jugador se ve preso de un laberinto para acceder en todo caso a un principio de decepción. La sensación de engaño espolea los miedos más ancestrales. Bajo las riendas de estos miedos, el jefe final todavía tendrá que sufrir sus metamorfosis más grotescas. Lo que parecía una tumba se asemeja ahora a un monstruo. La entrada del mausoleo es una cabeza con la boca abierta. La invitación inicial de la princesa en su aparición anticipada, venía a entregarnos para ser devorados. Cada una de las fases que esconde una prueba para acceder a la princesa, es en realidad un estómago que nos va deglutiendo lentamente en nuestra aparente búsqueda. El monstruo tiene varios estómagos, y el laberinto donde parecemos enredados viene a ser su intestino. Devorados por el monstruo, el acceso a la princesa coincide con la expulsión por el ano. La invitación al juego bajo la anticipación de la princesa, parece revelar entonces un engaño. Bajo la invitación a un acceso que concluye dejándote, literalmente, “hecho mierda". 153

Hasta ese momento, el jugador todavía está dudando sobre la naturaleza del objetivo que venía teniendo delante. Pero semejante evidencia confirma la necesidad de combatir definitivamente al monstruo. La decisión pasa por renunciar al objetivo para escapar del engañoso monstruo. Renunciar a la princesa y su engaño para continuar entonces un juego sin objeto. La fase de juego se vive entonces bajo una forma extrema de violencia interna, a modo de renuncia total. Decidimos expulsar al monstruo lo más lejos posible de nuestra presencia. No concluir su digestión. Conseguir que nos vomite. Superar el laberinto. Desembarazarnos del artificio fantasmagórico que pretende retenernos allí bajo la forma de la princesa. Lo arrastramos hasta una isla lejana. Luego más lejos todavía, hasta un bosque perdido, para allí enterrarlo. Abandonarlo para siempre. Pero la destrucción exclusiva del monstruo supondría la posibilidad de proseguir un juego que ha quedado sin objeto. Hay que rescatar a la princesa del monstruo. Extendemos sobre el vientre del monstruo las semillas de unas flores que 154

crecen al abrigo de sus esencias. Envolvemos las semillas con los restos de ese cuerpo replegado. Enterramos la mole. Y a partir de ese momento, el engañoso monstruo que invitaba a tragarnos para permitirnos acceder a la mera evocación de la princesa bajo la forma de su muerte, dará paso con su progresiva putrefacción, a la germinación de una sencilla vida floreciente. La princesa se reincorpora, y el juego continúa a partir de entonces con sentido renovado. Depositamos sobre esa tumba desdoblada unas monedas. Para que quien pase por allí, comprenda la abundancia del juego en la evidencia de un pequeño regalo inesperado. Nos alejamos de la pantalla del bosque confiados, por la crítica renovación del juego que ha tenido lugar. El miedo parece cesar a cada paso. Nos vemos confiados en la pantalla que está por venir. Pero conforme se abre el plano, el escenario extiende los contornos que ocultaba al jugador. Y sus formas se integran en torno a una figura nueva que se comprende paulatinamente. Ya no aparecemos siquiera en esa macroextensión. Y mientras parecemos alejados, puede verse que la nueva forma del escenario expresa un conflicto. 155

Viene a indicar que la batalla se sucede todavía. Es la figura fetal de nuestra propia imagen, arrojada sobre su propio tragarse. Es una deglución incesante de uno mismo que contiene al propio jugador. El jefe final ha resultado ser nuestro propio ego. Y el combate, no ha hecho más que empezar.

28/11/2006 Reglas básicas de juego: Galaxian 1. When space rocket is destroyed three times game is over. Hay un número limitado de ocasiones para conseguir un objetivo. 2. When score exceeds 5.000 points, one space rocket is added. En el juego se puede "invertir" cantidad por calidad. 3. Destroying aliens in movement, you can get points in double. El movimiento constituye un valor en sí mismo, un valor redoblado. 156

4. Locate mistery points in play. En el juego hay cosas por descubrir. Conviene permanecer atent@s.

07/12/2006 Recuento arcade. El juego se traiciona a sí mismo: Cuando el cuento se convierte en... recuento.

12/12/2006 Sistemas de ocultación: violencia. Hay técnicas cuyo propio uso invalida el juego. Si el uso de una técnica invalida aspectos básicos del juego, estamos ante malas artes. El juego es claridad. El juego es consecuencia, porque el juego existe. El juego es real, y consiste en una relación directa entre las palabras y los hechos; sobre los acontecimientos que nos suceden, el juego se 157

construye también en la historia que nos contamos. A lo largo del juego, periódicamente aparecerá la tentación de compartir relaciones basadas en sistemas de ocultación. La propia condición hermética de lo ofrecido parece constituir un valor en sí mismo. Este espacio excepcional suele tomar la forma de una fortaleza, porque el sistema de ocultación supone una medida de defensa de quien lo ofrece: contra las consecuencias de sus propios actos. Al invitarnos a participar en la fortaleza -en nuestro círculo privado-, se intenta asegurar que el compromiso del jugador gira sobre el propio principio de inconsecuencia establecido por la barrera que constituye el sistema de ocultación. Resulta muy difícil para el jugador rechazar una invitación de este tipo, porque viene revestida como un gesto de extrema confianza. Y participar del prestigio de ese hermetismo excepcional, supone quedar encerrado a partir de entonces en esa fortaleza. Acostumbrado a la consecuencia -porque el juego existe-, el compromiso con un principio ajeno de inconsecuencia terminará vendiendo al jugador. Poco a poco. Ya que como principio, el sistema de ocultación genera la mentira por sistema. Y a pesar de querer quedar protegido por lo valioso del 158

secreto, la mentira funciona a ambos lados de los muros de la fortaleza. Pero el manejo del engaño pertenece exclusivamente al dueño de la fortaleza. Sólo él tiene la clave de acceso, la Key, la llave. Y si el jugador toma medidas para administrar el secreto del que participa, el dueño de la fortaleza recordará al jugador, la necesidad de ser consecuente con el compromiso adquirido: con un pacto que gira sobre un sistema de ocultación, es decir, sobre un principio de inconsecuencia. A partir de un sistema de ocultación, el principio de inconsecuencia permite al dueño de la fortaleza manejarse con libertad para el olvido. Nada de lo que sucede tiene por qué resultar significativo. Y todo puede ser por lo tanto responsabilidad del otro implicado. Pero el jugador lo recuerda todo, porque el juego se construye en la narración de su relato. Porque el juego es justamente relativo, en la decisión de aceptar las consecuencias de jugarlo. Porque el juego es básicamente, frente a las barreras dispuestas por sistemas de ocultación: relat(i)o. Como el juego se crea en la narración de su relato, la matriz de los sistemas de ocultación reside en la invalidación del carácter significativo de las palabras. Las palabras no significan nada para quien se basa en un sistema de ocultación. Son, en todo 159

caso, "bonitas". Estética ausente de ética. No suponen por lo tanto ningún compromiso. Así queda abierto el campo libre para la mentira. Para la sorda violencia de una incoherencia sistemática. Incluso si imaginamos el más idílico de los reconocimientos entre dos personas, dos amantes susurrándose "amor" en el momento de un orgasmo simultáneo, el defensor de sistemas de ocultación puede preferir suponer que la emisión de esa palabra en esa situación no significa nada, con tal de no quedar expuesto a compromiso alguno. Hay algo horrible, un crimen básico en algo así, una traición que atenta contra todo lo mejor de la vida. Un defensor de sistemas de ocultación es alguien limitado stricto sensu, básicamente necesitado, e intentará retenernos para proporcionarle ayuda. Incluso cuando la acumulación de responsabilidades le avoque a dejarte partir, volverá a proyectar una imagen que aluda a lo mejor de nosotros para ponerte en función de sus necesidades, de sus miedos, de su propia partida. Si no se rompe este círculo, el jugador puede quedar anulado indefinidamente. Por eso conviene violentarse excepcionalmente contra el propio respeto a las reglas del juego. 160

Recordar que las propias reglas están giradas sobre un principio de inconsecuencia que no nos pertenece. Devolver de golpe a la persona que utiliza sistemas de ocultación, la sistemática violencia que ejerce contra el jugador, contra el juego, contra la claridad, contra la consecuencia. Conforme el jugador es sometido al compromiso con un sistema de ocultación, pierde el respeto de quien se aprovecha de ese pacto, en el vaciado que supone su progresiva instrumentación. Llegados a un extremo, superar el quedar convertido en puro instrumento, pasa por devolver de golpe su violencia mediante la emisión de un gesto sin paliativos en la propia matriz del sistema de ocultación. Proferir un insulto donde no hay marcha atrás. Justamente el insulto más desmedidamente injusto, y de golpe se destruye la fortaleza, y se recupera la libertad. Olvidada del curso de los acontecimientos, ausente a su propia dinámica de actuación, la persona apoyada en sistemas de ocultación reconocerá la violación básica de su más profunda intimidad. Provocará un efecto tan atroz, que la persona afectada por ese extremo de puntual agresividad, tenderá a identificarlo con locura. La locura identificada por quien se maneja en la inconsecuencia de un sistema de ocultación: la locura de la consecuencia que no 161

venía siendo reconocida. Y todo ello a pesar de que las palabras no parecían venir contando con un valor significativo: Porque era mentira. Porque las palabras cuentan. Pueden serlo todo. Lo evidenciamos cuando nos toca en propia carne. Porque lo sabemos de siempre. Y han sido utilizadas por lo tanto engañosamente en una relación cifrada en torno a ellas. Y después de todo, así como el jugador sabía que se "metía en la boca del lobo", la otra parte sabía que estaba jugando con un jugador. Cuanto más claros más amigos. Porque el juego existe. El juego es real.

13/12/2006 La fortaleza interior. Al quedar capturado por un sistema de ocultación, el principio de inconsecuencia exige la invalidación del razonamiento lógico. Pero la lógica persiste a pesar de todo, porque el juego existe, el juego es real. Y como dentro de la fortaleza no es posible 162

aplicar un juego consecuente de causas y efectos, se crea una segunda fortaleza interior en la mente del jugador, para poder manejar dicho juego. El jugador queda preso en un sistema de dos anillos concéntricos. Lo que sucede fuera y dentro de la fortaleza creada por el sistema de ocultación le es ajeno en última instancia, porque el pacto de secreto pertenece a quien fuerza su construcción. Lo que sucede dentro de la fortaleza interior pertenece totalmente al jugador. Allí puede aplicar la lógica. Pero sin capacidad de un mínimo contraste en términos de efectos, inicia una dinámica de rastreo donde las posibilidades andan carentes de freno. Un giro de estas características sólo puede terminar desembocando en una dinámica obsesiva. Al intentar aplicar una lógica sobre un ámbito que, por queda recluido en su interior, está ausente de causas y efectos, todo lo que sucede en la fortaleza interior está sujeto a soluciones de carácter frustrante. La manera de superar esta dinámica de carencia, reside en la aplicación de principios de sublimación. Sólo sublimando se puede superar por elevación, la situación de contradicción que surge de una ruptura real entre causas y efectos, entre palabras y hechos.

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Pero la conciliación de contradicciones mediante un principio de sublimación supone un gasto grave, una liberación abusiva de excedentes. El jugador puede invertir todos los bonus extra acumulados a lo largo del juego en la tarea de subvertir su situación de actual carencia en sensación de abundancia. Pero si la situación persiste, acabará totalmente vaciado. Porque todo el rastreo de posibilidades que se produce en la fortaleza interior, está abocado a exculpar a quien ha creado el sistema de ocultación en beneficio propio, por la propia naturaleza del pacto de secreto. Y la responsabilidad de su situación reside precisamente en quien, no sólo se ha permitido vulnerar los principios de claridad y consecuencia, sino que además se cree con derecho para hacer participar de manera subordinada a otra persona en semejante transgresión, para beneficio propio. Precisamente porque la generosidad del jugador lo permite por su abundancia de recursos. De esta manera se sucede el rastreo de posibilidades en la fortaleza interior. Los bonus extra acumulados se dilapidan rápidamente. La situación de carencia se agudiza. Aparece una exigencia agravada de amortizar la inversión. Cuanto menos se tiene por el gasto de sublimación, más se necesita. Cuanto más se necesita, más se 164

gasta. Los mecanismos de sublimación se instalan en la órbita de una idealización de la situación. Y todo ello reduce al jugador a una situación de pobreza que se resume en pura ceguera. Porque lo único que tiene que reconocer, es justo lo que le queda vedado por el compromiso que le tiene abocado a esa situación. Y el jugador basa sus movimientos en el respeto de los compromisos adquiridos. No pudiendo exigir responsabilidades al constructor del sistema de ocultación, el jugador proyecta la causa de su pobreza sobre el resto de los elementos en juego. En el rastreo se apunta a las circunstancias. En el rastreo se apunta hacia uno mismo. Se confunden victimismo y culpabilidad. El jugador comienza a estar vendido. Y la dilapidación de los excedentes acumulados sigue acelerándose. El jugador terminará proyectando la responsabilidad de su situación por elevación del causante del sistema de ocultación, y convertirá en enemigo al elemento que motiva el secreto. Se comienza a odiar al depositario del compromiso que exige el pacto de secreto. Porque además el constructor del sistema de ocultación recuerda recurrentemente su existencia, su importancia, su condición de clave. En la fortaleza interior, libre de todo menos de responsabilizar al compromisario de 165

la situación actual, se encuentra indefectiblemente en esta tercera parte totalmente ajena al jugador, el blanco de lo que por medio de la carencia, comienza a resultar insatisfactorio. Pero ni siquiera esto puede quedar expuesto en el ámbito de la fortaleza generada por el sistema de ocultación. Porque su propietario recordará la injusticia de semejante solución. Porque ese elemento clave es ajeno al jugador, no le pertenece. Se inicia en ese punto una dinámica de reproche. La progresiva aplicación de lógicas insatisfactorias a lo sucedido, y la progresiva situación de carencia, crean una situación sin salida. Toda esa vorágine se acumula en la fortaleza interior con una presión que se va haciendo cada vez más inaguantable. Los destilados de los esfuerzos de sublimación se convierten en humores que no encuentran salida. Los humores se acumulan, presionan, permanecen, se depositan. Sin salida comienzan a agriarse, a pudrirse. El jugador deja de ser divertido. El jugador deja de ser positivo. El jugador pierde interés con tanto gasto. El jugador comienza a ser un puro pathos sin contrapartida: un ser puramente patético. Pero el jugador sigue preso de su pacto por propia 166

coherencia con su modo de juego, por respeto a una relación iniciada a partir de los mejores sentimientos, por miramientos con el carácter amoroso del principio de juego. Y en situación de progresiva carencia, el protagonismo de la situación que se ha tornado patéticamente ideal, resulta convertirse en lo único objetivo: en el único objetivo. Corresponde al constructor del sistema de ocultación superar la situación crítica. Pero por su capacidad de actuación desprejuiciada, se sitúa ajeno a esta crisis. Lo crítico resulta en todo caso, sólo molesto a nivel personal. El jugador advierte repetidamente al creador de esta crítica situación, la necesidad de resolver limpia y rápidamente lo contradictorio de la misma. Advierte sobre la volatilidad de los materiales manejados, sobre la dificultad de un manejo tan oneroso, sobre la catástrofe que se avecina. Pero para el constructor del sistema de ocultación no es tal. Se trata sólo de una catástrofe personal del jugador. Mientras la situación no salta por los aires, es que el jugador sigue disponiendo de réditos. De bonus extra que el constructor disfruta de una u otra manera en términos de beneficio personal. El jugador resulta para el constructor del sistema de ocultación una especie de árbol de la generosidad, del que recibe 167

frutos indiscriminadamente. ¿Cómo renunciar a algo así por parte de alguien que muestra tanta limitación personal para afrontar las cosas, como para necesitar construir sistemas de ocultación? El vaciado prosigue. Los humores se acumulan y se pudren. El jugador empieza a estar realmente vaciado, y (se) muestra (como) una molestia patente. El constructor del sistema de ocultación revisará entonces las condiciones del pacto. Se desprenderá definitivamente del compromiso amoroso, del plus de responsabilidad extraamistoso. Puede llegar a decir que nunca existió tal cosa, incluso si se recuerdan sus palabras en ese sentido. Pero incluso cuando esto suponga la consecuencia de liberar al jugador de la fortaleza y dejarle partir, el constructor volverá a utilizar desprejuiciadamente palabras de confianza, promesas de complicidad, ofrecimientos sabrosos para reconducir al jugador a la fortaleza. Devolverle a una situación de estatismo para volcar un excedente de atención sobre el constructor capaz de insuflarle la confianza que necesita para su propio viaje. Esta última contradicción se acumula en la fortaleza interior del jugador como una nueva variable que lo satura todo insoportablemente. Ni accediendo a 168

partir prácticamente vaciado, el constructor de la fortaleza permitirá al jugador una huida pírrica. El constructor parece decidido a vaciar definitivamente al jugador en su propio beneficio. No sólo cambia las reglas a su antojo. Pide al jugador que a pesar de haberlas cambiado, el jugador respete una posición que pertenece a un compromiso superado. El caudal acumulado de humores podridos comienza a resquebrajar los muros de la fortaleza interior del jugador. El intento de manejar mesurada y razonablemente el compromiso adquirido está a punto de ser desbordado por un torrente, que desbordará la fortaleza interior y se arrojará inundando todo el espacio de la fortaleza creada por el constructor del sistema de ocultación. Se arrojará sobre él de golpe. Quebrará los propios muros de la fortaleza creada por el sistema de ocultación. Se hará evidente como una intempestiva violencia, como una reacción inopinada, como un gesto ilógico. Arrasará de golpe todo lo bueno sembrado a partir de un desajuste fundamental. La exigencia de quebranto de consecuencia y claridad. La instrumentación desacomplejada de una confianza que se conocía desplegada desde el compromiso ineludible del vínculo amoroso. Y el constructor del sistema de ocultación resultará ser 169

de golpe: el dueño absoluto del desastre. Si el constructor de sistemas de ocultación será capaz de introducir en su modo de juego, variaciones que le permitan finalmente manejarse en la consecuencia y la claridad... Es una duda que resuena en la mente sin barreras de un jugador que todavía maneja los flecos de un sentimiento profundamente amoroso. Es su único equipaje mientras afronta vaciado, la siguiente casilla de una nueva pantalla por-venir. Tristemente vacío. Ya no más ciego.

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4. GAME OVER

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21/12/2006 Vela desplegada frente a vientos de cólera. Los sueños del jugador mezclan sus brumas en torbellinos brillantes que terminan formando una enigmática palabra: Hibris... Los ataques forman parte del juego. Pero en el trasunto del juego, cada ataque denota una cierta incapacidad coyuntural, un cierto grado de falta. Hibris... El ataque colérico es uno de los más funestos. Montar en cólera resulta característico de quien cree haberse colocado de una u otra manera en posiciones de omnipotencia. Su carácter arrasador es una contrapartida proporcional, típica, de quien se había creído que podía con todo. La cólera es el rasgo característico de los dioses. Pero la posición de omnipotencia es irreconciliable con la posición del jugador. Que es relativa, que funciona en relación con la apertura del entorno. Y la figura del jugador es irreconciliable con la figura de ese dios dominador que tiende a cerrar todos los aspectos del juego.

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Hibris... Puestos en el trance de ofrecer una atención benefactora, puede entenderse, erróneamente, que la oferta de bien sin contrapartida se convierte en el único sentido recurrente de lo que sucede. Esta sensación se refuerza si el interlocutor se encuentra en una posición de especial necesidad. Lo que va situando al jugador en la posición de una especie de dios. Pero un dios tiende a ofrecer una solución definitiva que rompe con la necesidad de apertura de juego. Planteará al cabo, un escenario idílico donde todo queda resuelto. Termina acotando un artificio paradisíaco donde los movimientos no parecen necesarios, carecen de significación. Si el jugador acaba situado en una posición que viene a convertirle en una especie de dios: Erradica el juego, queda fuera de juego. Intentando dar bien sin reservas, el aspirante a todopoderoso terminará pretendiendo ganar toda razón a la necesidad de superar el paraíso que ofrece mediante su esfuerzo de atención absoluta. No dejará de acumular razones para clausurar su escenario. Cegado como está, mirará por todo. Limitado como está por un solo modo de actuación, se permitirá ofrecer sin contrapartida. Pero como realmente sólo resulta ser un jugador 174

(más), siempre existe una exigencia proporcional a todo esfuerzo. Genera en este caso razones que invitan a aceptar ese estado de las cosas. Y a la vez, cuanto más esfuerzo se invierte y acumula, más razones se precisan. Porque se termina sosteniendo nada menos que la tarea titánica de crear un paraíso. La posición del jugador que acepta esta dinámica, termina redundando sobre una especie de figura paterna, sobre el papel de dios-padre. No hay nada que provoque más repulsión en el jugador que la figura dominadora del padre. Y sin embargo, es posible que el jugador termine ocupando su papel implícitamente, a costa de aceptar una serie de razones que motivan una dinámica de relación paternalista. Si hay algo que odia el jugador, es terminar haciendo de padre. Musical fantasy light dice: Donde hay paternalismo, hay dinámica que falsea el juego. Por mucho que se vengan ofreciendo atenciones benefactoras, si el jugador termina desatando un ataque colérico, denota que estaba situándose en la posición de un dios que pervierte el principio de juego. Porque al cabo de un esfuerzo finalmente insostenible, cuando todas las razones esgrimidas no resultan suficientes para sostener el escenario 175

idílico montado por quien se ha puesto en la posición de un dios, cualquier gesto insignificante puede terminar desatando una respuesta en forma de terrible sinrazón. Un ataque colérico. Hibris... Cualquier quebranto puede significar algo definitivo. En medio del Edén creado, la ingestión de una insignificante manzana puede ser suficiente para invertir el sentido de la situación. Y el jugador, que no necesitaba de razones para jugar porque el juego existe -el juego es real-, transforma de repente el principio oferente de abundancia en un principio restrictivo. De lo leal se pasa a lo legal. De lo eximente a lo exigente. Si se cae en la tentación de aceptar el papel de árbol de la generosidad, el jugador terminará transformándose en árbol de la ciencia del bien y del mal. Son dos caras de la misma moneda. Y su capacidad ilimitada para dar sin contrapartida se convertirá en una exhibición definitiva de razones bajo la emisión de un juicio desmesurado. En una expulsión condenatoria, inmediata y terrible del paraíso que ofrecía. Donde antes ofrecía puros bienes, ahora ofrece razones que vienen a legitimar un esfuerzo finalmente pervertido.

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Hibris... Para el jugador que cree en la naturaleza positiva del juego, no hay sorpresa más terrible que la de reconocerse administrando una culpa ajena, en beneficio de una posición personal que pervierte el principio de juego. Resulta un final fatalmente edípico. Cuanto más pretendía estar mirando por el aliado de juego, más cerraba un campo que giraba irrenunciablemente en torno a sí mismo. Así produce el juego la paradoja del combate. Se cumple justo lo que se intentaba evitar de raíz desde el principio. Así que el máximo castigo del jugador consiste en sorprenderse administrando un castigo. Y si el castigo que administra se proyecta sobre un horizonte absoluto, el ataque colérico del jugador viene a cuestionarlo absolutamente. En el ataque de cólera, el jugador experimenta fugazmente una pequeña muerte. Se produce un sacrificio. El ataque de cólera implica la valiosa pérdida de una vida de juego. La explosión de cólera no resulta un ataque limpio. En la onda expansiva de la reacción que provoca, las razones quedan como esquirlas clavadas en la piel del presunto dios. Infectadas. Pidiendo permanente reparación. Escuecen sin parar. Duelen. Pero el dolor de esta herida no se calmaría 177

ni con la aceptación total de sus razones por parte del atacado. Porque el dios no vive en realidad de la coherencia del sistema de razones que sostienen su escenario, sino de resultar querido sin más por todos sus distintos seres. Porque el juego existe, el juego es real. Y el caso es que montando en cólera, por mucho que alcanzara la aceptación total de sus posibles razones sin excepción, el jugador ha ofrecido una imagen tan terrible que provoca en el atacado un rechazo, ni que fuera por amor, definitivamente visceral: el miedo que congela su corazón. Hace frío estos días preñados de sueño... Hibris, hibris, hibris...

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25/12/2006 Villancico. Quieren controlarnos con mentiras. (Vamos a escucharlas). (Oírlas atentamente). Quieren imponernos nuejos marcos mentales. (Trazaremos el mapa de ese territorio) (Lo convertiremos en un patio de recreo) Quieren gobernarnos desde el miedo. (Aceptamos sus monstruos) (Caricaturas de chiste) (Estamos curados de espanto) (Hemos sobrevivido a cuarenta años aceptando pulpo como animal de compañía) Y seguimos jugando, fun fun fun.

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28/12/2006 Interferencia. Recibida por el canal HY después de varios meses sin noticias al respecto. Not guilty to be Proud to be guilty Of thinking of Exceeded creativity Is Not a Pleonasm As Well as HYBRIS INC. is an oxymoron Cause we are Contradiction ****** **** ****** ******** Your option Join the joke 1t´s NOT CHEAP HYBRIS INC. CONTRADICT YOURSELF & give us your money 180

you only want Influence And you will be guilty of not feeling guilty but feeling happy at last HYBRIS INC. WE ARE NOT HYDRAS YOURS fin de la transmisión

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5. VIDA EXTRA

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06/01/2007 Inesperado encendido de Pantalla. Diccionario de juego. Musical fantasy light dice "compasión".
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Co-pasión: Forma que toma el sentimiento bajo el sostenimiento de una pasión compartida. Regulación de lo pasional ante el reconocimiento del otro. Aplicación que permite la liberación de uno mismo. Joya de juego. Fin del juego: Comienza el juego.

05/05/2007 Al ente. Ente a donde llego por dentro de una joya. Dame un nombre para cada cosa. Que no traicione lo que somos. Que es donde nos dirigimos. Por la suerte de un encuentro. De pieles enajenadas De toda condición de frontera. 185

Rota por el amor. De la única mujer del mundo. Que formó un ente con mi cuerpo Que ahora emite a través de galaxias. Amen.

13/05/2007 Maquinaria de un maullido. La máquina de seducción se dispara por un interruptor compartido. Corresponde a la necesidad incesante de juego. Mueve a Mahoma y mueve a la montaña. La máquina de seducción mutua desdibuja el contorno conocido. Cierra un circuito de reconocimiento. No precisa válvulas de escape. Maquinaria de seducción mutua. Diagrama de una cama. Dispara máscaras que nos ponemos sobre una máquina de seducción, que nos aloja sin obstáculo. Maquinaria de seducción es 186

una armadura que dura el amor que dura, profesado con devoción verdadera

22/05/2007 El mejor alivio. Por la suerte de unas manos mágicas, una corriente recorrió hoy mi cuerpo. Como un chorro de luz atando cabos sueltos de algunas historias que quedaron pendientes. Al destino aparente de una caída continua. Suspendida en una culpa secreta, que pesaba más que toda una vida. A la que no dejaba volar por su cuenta. Para remontar las posibilidades de un amor siempre roto. Y poder renunciar a la última palabra Para mirar hacia atrás sin ira... Y renacer profundo de las cenizas apagadas de la desesperanza. Que remata la ilusión de los niños perdidos en la escucha de los cuentos de hadas. Donde los torrentes arrastran con fuerza todas las armas sembradas por el olvido. 187

De ese olvido a la sien ahora mismo. Para amenazar mis pensamientos. Contra la tentación de mantener las evidencias de un mundo donde creemos saberlo todo, a costa de minarlo sin ilusión. De odio.

13/06/2007 Vuelo sobre alfileres informa de un nombre. Hemos sido educados para separarnos del mundo. Cuando aún no usamos la razón nos entregan cajitas de alfileres mientras todavía disfrutamos buscando mariposas que con sus alas dibujan un signo de infinito. Porque nos han educado para fijar el infinito y catalogarlo aprovechando nuestro gusto por los juegos de colores en una colección exhaustiva de vuelos impedidos por nuestra tentación de dominar la belleza. Nos hemos debatido en cada deseo secretamente convencidos de que el placer no nos conviene en sí 188

mismo porque nos enseñan en la culpa del que niega que el individuo no cuenta más que si porta alfileres. Pero esta escuela injusta ha terminado por el poder de una mirada que contiene en su interior todavía un orgullo infantil saneado de superioridades pretendidas por una injusta comprensión cartesiana de la noble necesidad de trascendencia. Ahora aprendemos en una mutua sugestión de miradas y aún podemos aprender a mirarnos hasta comprender que todo nos habla una vez utilizado el engaño de los nombres contra sí mismo mientras se entrelaza la memoria en el sentimiento cuando tus manos dibujan mariposas en mi espalda y me curo de todo conocimiento previo que ausente de erotismo estaba sólo cogido de alfileres... Que ahora están perdidos por el suelo formando un nombre exclusivo en concreto en una dispersión estallada de aberturas respira Entera su pronunciación sobre mí 189

tal y como suena su nombre en la rima de la frase donde testimonio que hilvana amor que de saber me sana.

14/06/2007 Mientras tus sueños. Mientras duermes, ahora soy sueño tuyo. Que vivo por la protección de tus ojos. Nunca cerrados del todo. Para convertirme en sensación, liberándome en esencias que circulan por tu mente. Para hacerte comprender que espero aquí afuera. En que la vuelta nos confunda, en un contraste de impresiones donde pueda reconocer que quizás también sé vivir fuera de tu cuerpo.

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26/06/2007 Inventario insuficiente y cierre al por mayor. No sé de ti qué prefiero. No porque nada me interese, sino todo lo contrario. No puedo centrarme en tus ojos. Ni tampoco basta tu cuello, aunque es el eje que conecta tierra y cielo, en mi mundo conciliado. Y por su posición me guío. Cuando miro al horizonte así, todavía por delante. No puedo centrarme en tus manos. Porque aunque obran milagros, disfruté hurgando tus costillas. Para comprobar que eres tú y que estás viva. En cuya evidencia vuelvo a resucitarme. No basta con besarte el tercer ojo, si tu frente es campamento de confianza. Pero tus hombros me ofrecen colinas como suerte de atalayas personales, en la protección de mi viaje.

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Y en la proyección de mi viaje, no basta perderse en tu ombligo. Aunque allí resides recién nacida. Porque ofreces otros sondeos acogedores de aberturas cálidas que te realizan como mujer definitiva. No basta tu mancha de nacimiento en el brazo. Porque no es verdad que nacemos con culpa. Y así de tu origen sólo me recuerda, una estricta originalidad que el destino no interrumpe. Y cómo va a bastar entonces. Si todavía estás por venir.

20/07/2007 Luna nueva en mal momento Cuando llegan los malos momentos una siembra de sombras viene a llamar la atención de un mar a la espera en un perpetuo oleaje porque anda sumido por su total evidencia en el bucle del sentido de su puro beneficio. 192

Al mar la sombra del mal momento le supone asombro por no poder abstraerse de su propia constancia ante el triunfo declarado de su propio ritmo. Y no llegar a comprender que la fugacidad de esa oscuridad que ni remite a sí misma: esta siembra de sombras... Esta siembra de sombras alberga en su propia ausencia de constancia un poder tan necesario que se expresa en el deber de proyectar algo ajeno a sí misma de manera que las sombras que vienen auguran la aparición de presencias en contraste frente al mar, que nunca deja de estar, apuntando frente a su necesidad que diferencia no es lo mismo que vacío. Señala que en el riesgo de desaparición resuena nada menos que algo más que una posible presencia eterna rebosante y no revuelta.

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23/07/2007 Tu hogar en mi garganta El buen alumno que era aquel niño quedó sepultado bajo escombros de prejuicios hasta olvidar la atención prodigiosa que se despliega sobre la primera profesora. Y con ello una forma pura de aprender. Satisfechos en nuestra confianza de que vamos de la mano del mundo por su benefactora atención a enseñarnos quiénes somos. Renunciamos a concebir que el mundo no viene a castrarnos. Pero si el miedo por el camino no viene y la jode del todo de ese alumno devoto que éramos como niños que somos, de la mano del mundo seguimos aunque creamos estar combatiéndolo con las armas de la indiferencia de la fría disidencia estética. Y un día sin previo aviso por encerrarnos en no verlo de su abundante regalo reclama atención por sorpresa y te mete una teta en la boca. 194

A partir de ese momento inundado de mundo que vive en tu boca hasta lo amado en la lejanía se vive sin desamparo. Se siente que se instala en la garganta un calor nutriente y satisfactorio que no se completa ni remite. Como una pulsión que surge de una hoguera benévola de una llama satisfecha de ese efecto que consigue reclamar atención pero hambrienta de asegurar un reconocimiento total mientras sigue consumiéndose. Ahí estamos. Y arderíamos si no fuera que esta llama en la garganta surge como una hoguera del mundo por dejarnos llevar de su mano a pesar de lo que se cuenta de los hombres y los lobos ya sabemos qué se dice todo es lobo para el hombre el lobo por lobo y el hombre por lobo por el pobre sentir 195

de que malo al menos no es menos que nadie. Y ya nos contaron también lo equivocado de pretender habitar en el cosmos. Que un sombrero es una boa que se comió a un elefante, constriñendo un símbolo de sabiduría que venia a vestir de elegancia la cabeza por no saber otra forma de asimilarlo que depredándolo de un bocado, que por eso mismo no conoce límites a su falta de satisfacción por mucho que coma. Pero ahora hasta una ausencia provoca una llama en nuestra garganta. No se extingue ni perpetúa al venir a satisfacernos nadie se come a nadie como principio de nada. El hombre es lobo para el hombre nunca nos lo diría nuestra primera señorita que ahora habita nuestro nexo entre cuerpo y cabeza y ya podemos mirar con una teta en la boca a los prodigios del mundo cuya dueña tiene allí 196

donde surgen mis palabras un hogar compartido con ellas. Para aprender nuevas lecciones partiendo juntos de la mano en un paseo por el mundo. Sin mayor miedo porque suponga una prueba si desde allí ya no cabe más examen de evaluación apurada a bocados desesperados por la vejez del hambre.

01/08/2007 Costumbre de buenas palabras Veo una manzana de oro al surgir de nuestras palabras sin que tal visión asegure que la fruta caiga madura para ser comida juntos más que por la propia evidencia de cómo en nuestro diálogo la palabra se hace carne del otro por mirar por su cuidado. Veo una manzana de oro al surgir de nuestras palabras. Y puedo ver cómo cambiamos. 197

Pero eso no es suficiente razón para nuestros egos. Que tal como están, afirmados sobre su estado, defienden jactancias incrédulas de ser en ninguna alquimia siquiera como quimera. Pero yo ahora me enfrento a vosotros. Rebelado contra mis miedos, que enarboláis como mi defensa. Tendida como una trampa que no se concede mi orgullo. Para deciros que si el momento nos condena a un amor místico... ¿Podemos acaso en algún sentido, si lo bueno nunca fue fácil, porque lo excesivo hasta duele, reprocharle por más que duela, albergar demasiada suerte?

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30/09/2007 Invitación contra el mito de la fabricación moderna Andar sobre nuevos pasos de lo que siempre estuvo ahí, velado a ojos educados en la negación de lo dado por evidencias de lo sentido en el corazón de todos los hombres distraídos en el caos de la adicción creciente por la asimilación sintética de la supuesta verdad desnuda mediante la profanación de cada cuerpo sagrado. Descansar la travesía en la fascinación Sin coste al descubrirnos eternos. Desnudado a la suerte de una verdad definitiva rompo una lanza por la superación de la Historia. Para que aflore el ser más allá de la moda. Y nos invite a la suerte de una tarea heroica, que surge contra el peso de la vieja responsabilidad satisfecha por el impulso de todo un encuentro. Porque la fascinación no exige coste al derecho de sabernos eternos Porque ahora reclamo el derecho a pertenecernos. 199

05/11/2007 Así nace un santo Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz. Salmos 37:11 Puesto que no podemos suponer la existencia de milagros, pero la búsqueda de los mismos parece una evidencia constatable objetivamente a lo largo de la Historia, los milagros significan algo. Esta evidencia de la búsqueda de milagros confiere al significado de los milagros algo proporcionalmente valioso al hecho de que se ofrece como una constante, a pesar de que precisamente nunca se pueda suponer su existencia. El acento cae por tanto en este afán de búsqueda, y más concretamente, en el depositario de la atención que promueve esa búsqueda tan extraña. Así, la constatación histórica de una lista de milagros apuntaría, en la atención promovida por determinadas personalidades para convocar interpretaciones que buscan atribuírselos, la evidencia de que es posible un tipo de carisma excepcional, que justamente se reconoce en la persona en proceso de santificación. Y no tanto por una fría y pragmática decisión vertical de la autoridad eclesiástica para amortizar la esforzada 200

administración de su evangelio, sino por ese fervor popular que es el único capaz de generar el volumen de ilusiones suficiente para adornar a la personalidad carismática de un colorido ramillete de ocurrencias supuestamente milagrosas. En este proceso milenario, el artista ha ido progresivamente trasladándose de la posición del santo a la de abogado del diablo. Pero ahora responde, artista de mi generación, ¿qué le queda al arte cuando el abogado del diablo comprende que la necesidad de desmontar la existencia del milagro por objetivamente imposible, no invalida la importancia de la existencia histórica de milagros, porque resulta suficiente su papel testimonial si demuestra, aunque sea excepcionalmente, la posibilidad de un carisma significativo? ¿Está creyendo el abogado del diablo en la importancia de los milagros después de todo? ¿Y no es semejante transformación tan repentina un fenómeno tan excepcional que cabría contemplarlo como milagroso? Y si el abogado del diablo ha hecho un milagro por la suerte de una comprensión radicalmente ampliada ¿No es otra cosa sino que se ha vuelto santo? Y nosotros al comprender por fin el sentido del 201

nacimiento de un santo, si a la cuestión ya se le ha dado la vuelta ¿persistiremos en actuar como fiscales que razonan de espaldas a la ilusión de la gente?

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Excursus. CÓMO SER DEMAGOGO Y NO DESINTEGRARSE EN EL INTENTO. (Ensayo sobre Adaptation de Charlie Kaufman, o planificación general de una nueva pantalla)

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26/09/2006 CÓMO SER DEMAGOGO Y NO DESINTEGRARSE EN EL INTENTO. Planificación de la nueva pantalla. Clásicamente asociamos la demagogia con la degeneración de la democracia, con un engaño del líder político a su pueblo. Hoy, en la época del marketing, en el triunfo del diseño y la apoteosis del estilo, en la comercialización normativa de la telerealidad, la demagogia constituye un sistema, esto es, una circulación específica de un principio de valoración general a lo largo del tradicional estado de las cosas. La valoración intencional de lo demagógico convoca una solución fuerte, una presencia protagonista. Su aparente capacidad para revelar un engaño y señalar incluso un tipo de delito asociado al poder, remite a la sensación de una verdad recuperada, al prestigio de una inteligencia justiciera. Y así su enarbolación resulta muy difícil de relativizar. Hoy sin embargo, nos vemos obligados a soltar amarras con estas seguridades, y afrontar la posibilidad de que la demagogia no supone en el mundo actual una condición más o menos deseable, sino inevitablemente necesaria. Puede que el actual sistema demagógico apunte a 205

una clara degeneración del tradicional sistema democrático representativo. Y puede que las malas maneras de nuestros políticos hayan ayudado a la creación de este sistema demagógico. Pero si entendemos en todo caso que la noción de demagogia responde a un juicio de valor relativo, y extendemos nuestra mirada sobre las condiciones de posibilidad que viene a sopesar actualmente, es posible que las particularidades del momento actual pongan en suspenso los presupuestos clásicos sobre la demagogia como impostura ética. Aun a riesgo de renunciar al honorable prestigio que aporta esgrimir su denuncia. A riesgo hasta de quedar incluidos en el saco de lo demagógico, por poner simplemente en tela de juicio la absoluta eficacia de la noción. Y el caso es que nos gusta el riesgo, pero no se trata tanto de eso. Más bien es que, sobre la intuición de la actual condición sistémica de lo demagógico, se impone la sospecha de que puede ser algo más que un exclusivo indicio de degeneración democrática. Algo que no nos muestra tanto la demagogia como resultado de una voluntad más o menos culpabilizable, cuanto de unas condiciones de producción caracterizadas por una cuestión de abundancia. La evidencia general de demagogia nos pondría frente a la posibilidad de manejarnos a 206

partir de un principio eminentemente positivo. Encontrando así no tanto una fertilidad de la demagogia, sino una superación de las limitaciones impuestas por la referencia de lo demagógico, hacia un escenario de fertilidad renovada.

27/09/2006 CÓMO SER DEMAGOGO Y NO DESINTEGRARSE EN EL INTENTO. Eje rígido, eje quebrado. Por mucho que lo demagógico queda reconocido por un tipo de juicio de valor aparentemente rotundo, en realidad no responde a ningún tipo de comportamiento esencial. Lo demagógico se proyecta más bien sobre la posibilidad de un conflicto dispuesto por una distinción radical entre lo público y lo privado. Esta distinción resulta ser una premisa difícilmente discutible, precisamente por su profunda condición ideológica. Frente a la disposición aparentemente natural de esta distinción, lo demagógico evidenciaría en realidad, un encuentro conflictivo de los órdenes que separa. La imagen del líder político utilizando su discurso para engañar al pueblo, que subyace en la propia etimología de la palabra (del griego δῆμος -dēmos-, 207

pueblo y ἄγειν -agein-, dirigir), se construye sobre una lógica del conflicto que presupone la confusión de los intereses privados del poderoso con los intereses públicos, que desde su posición administra. Tenemos bien candente el caso Malaya para comprender la actualidad de la cuestión, así como para vislumbrar abiertamente que, al final de la acusación de demagogia nos dirigimos hacia lo abiertamente delictivo. Pero un ejemplo tan evidente como éste sólo viene mostrarse como la punta del iceberg, como un caso subrayado con los trazos más groseramente clásicos de la cuestión demagógica. Más allá de esta evidencia, la constitución sistémica de la demagogia estriba en un par de condiciones características del momento actual. Por un lado a nivel ideológico, al venir reforzándose la distinción entre lo público y lo privado por circunstancias histórico-políticas de distinta índole -de la necesidad de reforzar la especificidad del capitalismo en dicha distinción frente a la opción comunista a lo largo del último medio siglo, al desarrollo paroxístico de una fenomenología de lo privado apoyado por un triunfo progresivo de la noción de estilo. Por otro lado, en términos de producción material, la explosión actual de los medios tecnológicos invita a reflejar públicamente aspectos pertenecientes al orden privado. Cuando tiene lugar todo esto, la 208

distinción entre lo público y lo privado viene a romperse de manera inevitable, y quizás definitiva. Lo demagógico pasa entonces a producirse de manera mecánica, "por defecto". En la sistematización de lo demagógico, la polémica no se evacua; se alimenta. Por decirlo de manera muy tosca, si se producen millones de cámaras: se van a utilizar. Y lo privado va a quedar reflejado ante la mirada pública, provocando una confusión que resulta ser estrictamente demagógica. Estamos viviendo un giro de tuerca de esa explosión con la aparición de fenómenos como youtube. Pero una vez más, esta evidencia no es más que un ejemplo que se vislumbra justo en el aparato generador de visibilidad masiva. La distinción de estos órdenes se produce en todos los ámbitos de la sociedad. Frente al estallido de la distinción entre lo público y lo privado, lo políticamente correcto constituiría una reacción proporcional a la defensiva. Lo políticamente correcto vendría a establecer reductos de seguridad del viejo marco de valoración moral, sin querer reconocer ni asumir en ningún caso la posibilidad de que la distinción entre lo público y lo privado ha quedado eliminada total y definitivamente por las propias condiciones de 209

producción material. Y como reacción que no contempla las condiciones materiales de producción, su mecánica de funcionamiento quedaría basada en principios básicamente restrictivos, produciéndose una paradoja. Para defender generalmente al individuo que surge de la tradicional distinción entre lo público y lo privado, se recortan las libertades parciales de dicho individuo. Pues en la expresión de dichas libertades, la demagogia es susceptible de aparecer -por cuanto estructuralmente, la distinción entre los órdenes público y privado anda rota-, provocando invasiones y contagios, pero sobretodo, un cortocircuito en la distribución tradicional de intereses que invalida recurrentemente la ética del orden hegemónico. Y se puede considerar que este movimiento de defensa es loable desde el punto de vista ético. Pero se producen millones de cámaras. Y esas cámaras: se van a utilizar.

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27/09/2006 CÓMO SER DEMAGOGO Y NO DESINTEGRARSE EN EL INTENTO. Ser arte y parte. El fenómeno demagógico, entendido como la expresión de un conflicto donde se borran los límites entre lo público y lo privado, encontraría su paradigma en el ámbito del arte moderno. La pretensión de la obra de arte por aludir, no ya al conjunto de la ciudadanía, sino a la noción más altamente idealizada de humanidad a partir de un material que surge desde la expresión más forzadamente subjetiva del artista, compone de hecho una confusión radical y definitiva entre los ámbitos de lo público y lo privado. Bajo este esquema general puede decirse que el arte moderno produce lo demagógico normativamente. La ilusión tradicional de la sociedad moderna reside precisamente en evacuar excepcionalmente esta posibilidad de confusión por la vía del arte. De manera que por un lado se evita la propagación del conflicto a lo largo de todo el orden. Y por otro, constituye un referente donde acudir a solucionar las insatisfacciones provocadas por el desajuste que nace en la separación de lo público y lo privado. Para poder llevar a cabo esta operación, la cultura moderna establece dogmáticamente lo artístico 211

como un campo autónomo. Así puede aludirse al arte como lo desinteresado. Así lo desinteresado del arte puede a la vez ser "parte". Así el arte moderno es original y fundamentalmente demagógico. Con inevitable vocación redentorista, el arte se alimenta de romper los límites de ese confinamiento que le permite administrar la confusión de órdenes sin presencia de conflicto, para proyectarse sobre el conjunto de la sociedad. La vieja pretensión de fundir arte y vida buscaría restituir un orden social donde, de esta manera, queda eliminado el desajuste provocado por la ruptura entre lo público y lo privado. En este sentido, por quedar ajeno al conflicto mediante el privilegio de su situación excepcional, el arte moderno ha soñado implícitamente con un triunfo de lo demagógico. Es ahora cuando empezamos a encontrar unos medios de producción que sugieren la confusión entre lo público y lo privado, no tanto de manera más o menos deseable, sino más bien de manera inevitable. Quizás lo que intuía el arte tras la ilusión del papel generador del artista, era que venían dándose progresivamente las condiciones de producción material para que se derrumbara generalizadamente la distinción entre lo público y lo privado. Quizás la situación general de demagogia comparte principio con un arte que siempre se 212

percibió como demagógico. Así que mientras la distinción entre lo público y lo privado estaba vigente, el arte no era entendido por la sociedad a la que (se) presentaba (como) su subsanación. Y ahora que esa distinción está rota generalizadamente, el arte ha perdido su especificidad, su objeto, su razón de ser, su condición de referencia. Su situación de preferencia.

29/09/2006 CÓMO SER DEMAGOGO Y NO DESINTEGRARSE EN EL INTENTO. Haciendo virtud de la necesidad. Si los actuales medios de producción rompen inevitablemente la distinción tradicional entre lo público y lo privado, hay que aceptar que la noción clásica de demagogia ha quedado obsoleta. La valoración de lo demagógico insistiría en aplicar un sistema de valores perteneciente a un escenario efectivamente superado. En este sentido, se haría necesario realizar un movimiento de adaptación relativizando la noción de demagogia. Y el caso es que se producen millones de cámaras. Y se van a utilizar. Y los presentadores de los 213

telediarios se van a ver obligados a opinar cada vez más frecuentemente sobre la información que ofrecen. Y los periodistas van a criticar cada vez más que la gente comente sus intimidades en público, pero son los medios quienes disponen la plataforma para que esto suceda... La distinción nítida entre lo público y lo privado queda rota normativamente por las condiciones de posibilidad dispuestas por los actuales medios de producción. Luego la calificación de demagogia ha dejado de señalar una posición ética especialmente significativa. Pertenece a un tipo de juicio estrictamente residual. Constituye una redundancia que despista sobre las características del momento actual. Su mantenimiento compone un chantaje moral donde se invita a sostener una búsqueda idealizada de integridad y coherencia personal . No se trata ya de evitar la posibilidad de resultar demagógicos con nuestras acciones puntuales; la situación actual en sociedad es en sí demagógica. Vivimos una imposibilidad general de escapar a una situación demagógica. Esta imposibilidad general de evitar lo demagógico, abre la posibilidad de ser abiertamente demagógico. Pero la confusión abierta del ámbito público y el ámbito privado no es exclusivamente negativa. 214

Constituye una reclamación histórica frente a una distinción forzada violentamente por la necesidad de un régimen coyuntural. Frente a la necesidad secular de defender un sistema de bienes personales en un medio general de carencias materiales, en medio de un nuevo escenario de abundancia productiva, para regular un sistema de trabajo. Para potenciar un sistema de consumo. Para organizar un modo de relación social profundamente individualista, que sobre la base de una escisión radical se ha percibido como una experiencia generalmente insatisfactoria. Para proyectar sobre el triunfo ideológico de lo privado, un modelo de ciudadano progresivamente despolitizado. Así que ante una aparente paradoja, la asunción abierta de una posición demagógica comience a resultar una reacción estrictamente política.

30/09/2006 CÓMO SER DEMAGOGO Y NO DESINTEGRARSE EN EL INTENTO. Viva la supervivencia. Arriesgarse a ser abiertamente demagógico para superar lo demagógico. Algo así parece asumir 215

Charlie Kaufman con el planteamiento de Adaptation, El ladrón de orquídeas. En un momento de la película John Laroche -el biólogo intempestivo- y Susan Orlean -la escritora burguesa-, reflexionan sobre el sentido de la adaptación. El biólogo se centra en la noción de especie, y pone el énfasis en la complejidad del proceso, en su vinculación con la necesidad de supervivencia. La escritora, pensando en la condición humana, señala que la idea de adaptación conlleva un cierto grado de vergüenza. Podríamos añadir de incoherencia, de traición, de fracaso. La historia entra de lleno en la confusión del ámbito público y privado mediante varios mecanismos. En primer lugar, el protagonista compone simultáneamente un personaje real y ficticio. En segundo lugar, se desdobla en un falso hermano gemelo que viene a confundir definitivamente el estatuto de lo real, al serle otorgada la participación en el guión desde los propios títulos de la película. Por último, la vida de Charlie Kaufman se muestra a partir del desajuste establecido entre su éxito profesional y su fracaso personal. Al final de la película, la solución vendrá de una comunicación entre ambos extremos. En definitiva, el guión de Charlie Kaufman arriesga una confusión radical de lo público y lo privado. 216

Yuxtapone ambos extremos contradictoriamente. Los simultanea parpadeantemente. Mientras que el establecimiento del protagonista sitúa la historia ya de por sí en un terreno potencialmente demagógico, el Kaufman más purista marca un objetivo que pretende situar la película totalmente al margen del mismo. Su pretensión pasa por escribir una película sencilla, ausente de artificios y sin finales cerrados. Sin engaños ni soluciones morales, Kaufman pretende responder de esta manera desde el cine -el arte- a la verdad de la existencia. Pero su ideal de película sencilla y sin finales cerrados -asemejar el arte a la “vida misma”- se verá continuamente trabado. Por un lado necesitará responder a las enormes limitaciones de un planteamiento creativo tan purista. Por otro lado necesitará asumir sobre la marcha la normativa implícita del medio comercial donde ha decidido inscribirse profesionalmente. Se trata de un conflicto que expresa una lucha por la supervivencia personal y creativa, donde Kaufman va asimilando elementos pertenecientes a las narrativas espurias que inicialmente intentaba evitar. Kaufman presenta esta asimilación como una adaptación vergonzante. Pero a partir de esta 217

necesidad vergonzante, la película se compone en la compleja riqueza de una dialéctica surgida por la relación conflictiva de materiales radicalmente diversos. De esta manera, Kaufman acepta las necesidades propias de la verdad de la existencia en su juego de limitaciones. Antepone la verdad concreta de la existencia en curso, frente a los límites marcados por la normativa ideal del arte. A partir de este movimiento de adaptación, Kaufman establece una asimilación dialéctica de lo espurio, de lo "desnaturalizador". Y se abre un espacio confuso, ambiguo, que en última instancia podría identificarse genéricamente como una suerte de "intriga metanarrativa". La posibilidad de superar lo demagógico asumiendo abiertamente lo demagógico queda en manos de que, al final de todo, Kaufman logre hacer la película que pretendía. Incluso a pesar de que el uso de los materiales aceptados por pura supervivencia, nos invite lógicamente a prever todo lo contrario. Y sobre la evidencia aplastante de la propia realización de la película, en tanto ya la estamos viendo.

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01/10/2006 CÓMO SER DEMAGOGO Y NO DESINTEGRARSE EN EL INTENTO. Entre el uso del principio y el abuso de la norma. Un grupo de florecillas bailotea al ritmo de un tiempo acelerado mientras suena de fondo el mensaje banal de la canción Happy Together. Puro final feliz para Adaptation, provocado hasta el paroxismo. Para el Kaufman purista, el recurso técnico supone un mecanismo de engaño, una imposición del efecto, una mistificación del sentido de la experiencia. Pero Adaptation concluye con una escena preñada de artificios. Kaufman accederá a mecanismos con los que concretar la tentación de renunciar a la pureza de su película. Su pretensión de construir una película sencilla se verá obstaculizada por la tentación de recurrir ciertos artificios: el efecto visual, la canción pop... Acabará utilizándolos todos repetidamente, mientras en el seno de la película, se los critica. Recurrirá a un uso aparentemente demagógico de los mismos. Por su parte, la tentación del final cerrado desembocará en la aceptación del cine de género. Después de venir desplegando la narración caóticamente, conforme desemboca 219

paradójicamente en un callejón sin salida tautológico, Kaufman accede a transformar su película en una reconocible historia de intriga. Con todo ello, Kaufman convierte la relación con el tópico en su caballo de batalla. En Adaptation, la utilización del tópico queda identificada como un recurso básicamente demagógico. Para finalmente no sólo utilizarlo, sino sobre-explotarlo. De esta manera, Kaufman procede con un modo de crítica típicamente vanguardista. La crítica no se ejecuta tanto como negación, sino por el contrario, reafirmando hasta el límite las propias contradicciones internas de lo criticado. ¿Hace falta recordar que el arte moderno constituía el paradigma de lo demagógico? ¿Pero cómo atacar la raíz de lo demagógico en su línea de flotación? ¿Cómo utilizar abiertamente lo demagógico del arte para superar lo demagógico de la situación actual? Sobre-explotando su mecánica de actuación con la finalidad de establecer una cierta vigencia actual del tópico.

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30/09/2006 CÓMO SER DEMAGOGO Y NO DESINTEGRARSE EN EL INTENTO. Una última copa de vino. Ya avisa Robert McKee de que la clave reside en el final de la película. El guionista profesional se la ofrece a Kaufman como una expresión definitiva de tentación fáustica. Y Kaufman aceptará el consejo como una forma de solucionar sus limitaciones. Pero es que más allá de su utilización engañosa, en términos estratégicos, se sabe que el final de las cosas es importante. Se trata de una condición que abre un marco de acción desafiante, por cuanto el sometimiento a juicio queda marcado por un plazo inexorable. Al aceptar que la cuestión de su historia se resuelve al final, parece que Kaufman acepta manejarse en el engaño. Pero se trata justamente de lo contrario. Con ello reinstaura la propia capacidad de juicio. Esta confusa percepción del valor del final da la medida del momento ideológico actual, como una invitación sospechosa, como un ofrecimiento envenenado.

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03/10/2006 CÓMO SER DEMAGOGO Y NO DESINTEGRARSE EN EL INTENTO. Mal está lo que bien acaba, ¿o bien está lo que mal acaba? Y es que aunque parezca lo mismo, no lo es. El Kaufman purista no podría más que apostar por lo primero. El Kaufman demagogo ejecuta lo segundo. El Kaufman purista ejecuta un juicio acusador, una crítica negativa. El Kaufman demagogo apuesta por los riesgos de una solución extremadamente positiva. El final de Adaptation se despliega en varias fases. Algunas de ellas afirman los consejos fáusticos de Robert McKee. Pero a la vez, la relación entre las distintas fases subvierte la afirmación típica del final. Desmenucemos todo el extraño desenlace, que comienza cuando Donald Kaufman es descubierto por Susan Orlean y John Laroche. La película se ha convertido previamente en una típica historia de intriga, en un giro forzado por exigencias del guión, como una consecuencia del encuentro entre Kaufman y Robert McKee. 1. Donald es descubierto por ofrecer una 222

respuesta "demasiado perfecta", lo que redunda irónicamente sobre el hecho de que Susan Orlean haya sido descubierta previamente en sus mentiras por la misma cuestión. Este mecanismo de desdoblamiento sobre la base de una relación irónica, apunta metanarrativamente al hecho de que Kaufman haya aceptado convertir su película en un compendio de géneros comerciales, que va de la intriga a la acción. Aunque Kaufman acepta circunscribir la comprensión de lo que pasa en su historia en torno a una solución de género, se subvierte la tendencia de clausura señalando acusatoriamente lo que se ajusta demasiado al guión, lo demasiado perfecto, clausurado. El uso del género se ha utilizado demagógicamente, pero mediante una acusación a lo demasiado perfecto, queda subvertido. 2. Tras escapar de Laroche y Orlean, los dos hermanos se esconden en el pantano. Allí tienen un diálogo íntimo y enriquecedor, donde ambos saldan las cuentas pendientes de su relación. Con ello se remata la 223

recomendación fundamental de McKee -y por lo tanto, parece aceptarse definitivamente la tentación faústica : “Después de forzar el drama, el final hará la película. Y los protagonistas tendrán que cambiar, pero sin trampas; por ellos mismos”. Con esto se consumaría la traición a esa pretensión inicial de hacer una película sin un final cerrado, capaz de hacer justicia a la apertura permanente de la vida real. En la conversación, Donald ofrece a Charlie la clave de un cambio radical sobre la superación de un planteamiento egoísta del amor. Como este momento viene tensado por los mecanismos de acción e intriga, la escena consigue provocar emocionalmente al espectador. Pero a la vez, como ello supone una traición del puro objetivo inicial de la película, la emoción provocada por la escena se conjuga simultáneamente con una sensación de decepción intelectual.

3. Pero puestos a cerrar finales, Kaufman
parece haberle cogido el gusto. Y no contento con un final moralizante donde los personajes han sufrido una transformación que les ha permitido crecer por ellos mismos, se mete ya de lleno en el 224

terreno de la acción y la intriga para hacer crecer la tensión hasta el extremo, mediante una serie de decisiones que lo llevan a utilizar un elemento que McKee había aconsejado evitar a toda costa. En un plazo de unos pocos minutos se dan hasta tres casualidades que pueden ser interpretadas como una decisión del autor por introducir un deus ex machina. Primero haciendo que los Kaufman se topen fortuitamente con Laroche y Orlean cuando ya parecían salvados. Cuando parecen encontrar una vía de escape, con la aparición inesperada de un automóvil que atropella mortalmente a Donald. Y luego, cuando Charlie parece quedar a merced de ser asesinado por Laroche. Al ser salvado in extremis por el ataque de un cocodrilo, en un giro forzado hasta lo abiertamente grotesco. La introducción de varios deus ex machina fuerza un juego de relaciones dialécticas donde se pone en crisis el momento de equilibrio que la ortodoxia del cine comercial quiere sostener, tal y como se ofrece en los consejos aportados por McKee. Diríamos que, forzado a cerrar la historia, Kaufman apuesta por resolver la historia forzadamente. Asumida la 225

potestad del creador para cerrar eficazmente la historia, Kaufman se otorga la capacidad de ser arbitrario. Va entonces a jugar a moralizar, señalando ya terriblemente con un dedo divino. Va a ser más papista que el Papa. Pero precisamente asumiendo esta potestad hasta el final, desbloquea una vía que puede permitirle recuperar paradójicamente su pretensión inicial. En el poliedro de dialécticas establecido por todas estas decisiones, por un lado se ha asumido el carácter comercial del proyecto hasta sus últimas consecuencias. Pero al asumirlo hasta las últimas consecuencias, se fuerza el pretendido equilibrio de una visión ortodoxa de lo comercial, que para el Kaufman purista ya resultaba una perspectiva forzada. Al forzar lo ya forzado, al pasarse de comercial, Kaufman desmonta metanarrativamente el propio carácter cerrado del final de la película. Y de paso elimina al doble ficticio encarnado en el papel de su hermano gemelo, para que lo sucedido revierta entonces en un plano exclusivamente real. El renacimiento que se produce, queda anunciado como un reclamo en boca de Susan Orlean.

4. Pero lo mejor todavía está por llegar,
porque aún queda un genuino final feliz. De vuelta a la vida cotidiana, las palabras de 226

Donald han transformado a un Charlie que por fin puede comenzar a manejarse en el mundo de los sentimientos íntimos. Y es justamente esto lo que está resolviendo la película, que viene siendo una muestra de sus problemas profesionales como guionista. Es decir, se está armonizando la relación entre lo público y lo privado. Así que Charlie Kaufman puede comenzar a manifestar su amor bajo la forma del tópico total: un beso, que es una puerta abierta al futuro. La siguiente escena supone un canto a la esperanza -otro típico final- bajo una forma abiertamente metanarrativa. Pero la misma voz en off que está abriendo la cuestión metanarrativa del final de la película, lo está solucionando aparentemente en términos de fracaso. Y por lo tanto está señalando también acusatoriamente contra el tópico del canto a la esperanza. Porque a esas alturas de película, todavía resuenan en nuestra cabeza las palabras de Robert McKee advirtiendo con el tono de una amenaza divina que, ay de aquel que precise de usar una voz en off para hacer discurrir una historia. Kaufman todo lo hace bien. Pero Kaufman todo lo hace mal.

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Y ya después de este amontonamiento de contradicciones, llega la escena final. Allí donde definitivamente se pone en juego un juicio sobre todo lo sucedido. Y lo que Kaufman propone es una pura acumulación de todo lo que había venido intentando evitar bajo sus rasgos más subrayados. Un puro artificio para resolver aquella película sencilla y sin finales cerrados. Nada más que un artificio visual acompañado de una canción pop: Ese grupo de florecillas que bailotea al ritmo de un tiempo acelerado mientras suena de fondo el mensaje banal del Happy Together. Y ésa es la película sencilla sobre la verdad de la vida que Kaufman quería ofrecer con motivo de las flores. Kaufman construye una historia que gira en torno al valor excepcional de una flor que se convierte en un grial. Después ofrece el desencanto del encuentro con lo idealizado. Después demuestra que ese desencanto no responde a un déficit espiritual, sino a que el valor de lo idealizado constituye una pantalla para escamotear vergonzantemente intereses espurios, para ocultar movimientos delictivos. Y al final, después de todo eso, el bailoteo de un grupo de florecillas comunes ante el paso del tiempo y el canturreo de un mensaje que viene a celebrar la circunstancia de 228

estar juntos, se convierte en una metáfora sobre la sencillez de la vida como experiencia común. Y el caso es que a pesar de que la escena está montada sobre una acumulación de artificios que redundan en un absoluto tópico, el espectador acepta generalmente la reacción emotiva sin sensación de imposición. Pero no es sólo que Kaufman haya conseguido probablemente al final hacer la película que pretendía, a pesar de que ha traicionado todos sus presupuestos iniciales y ha cumplido todas las posibilidades que ha intentado evitar. Es que probablemente, sin haberse apoyado en esta acumulación de contradicciones, la escena final no tendría por sí misma el bagaje suficiente para sobreponerse a la ausencia de significado del tópico que parece ser. Es decir, es precisamente la disposición totalmente demagógica de la película la que impulsa el sentido crítico de la narración en tantas direcciones distintas, que permite terminar solucionando la tensión en una escena donde las maneras impositivas del tópico vuelven a ofrecer un territorio abierto al lugar común (al commonplace). ¿Cabe actualmente mayor final feliz sobre la pretensión de elaborar la vida sencillamente tras la tormenta de modernidades y posmodernidades?

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05/10/2006 CÓMO SER DEMAGOGO Y NO DESINTEGRARSE EN EL INTENTO. Amarillista el submarino es, porque cuando haces pop... Las consecuencias que pueden extraerse de una solución como la que propone Charlie Kaufman con Adaptation, abren una vía de actuación al hilo de la necesidad de revisar la cuestión de lo demagógico en la situación actual. Lo que supone una vía de actuación en el arte por cuanto paradigma de lo demagógico. Lo que supone una vía de actuación creativa general, por cuanto lo demagógico compone hoy en día un sistema que lo ocupa todo. Hoy no es que tengamos la opción de ser demagógicos, es que estamos obligados a serlo. Hoy que lo demagógico no es sólo un enjuiciamiento ético obsoleto, es más un obstáculo para establecer síntomas del momento histórico. Para resolver modos de abordarlo. Adaptation ofrece una historia abiertamente dispuesta a la confusión demagógica. De tal manera que Adaptation no es demagógica. Es más que demagógica. Pero precisamente llevando al extremo esta confusión, permite establecer una solución que por momentos se ofrece como una verdad sencilla 230

y sin paliativos. Quizás se puede extrapolar su mecánica como un modo de actuación generalmente idóneo para un escenario que nos obliga a ser demagógicos. En suma, se trataría de arriesgar la utilización de elementos demagógicos. Como no puede ser de otra manera. Pero sopesando una relación nueva de dichos elementos, capaz de administrar su crítica en una operación donde el resultado es más que la suma de sus partes. Un indicio de modos de actuación que nos sitúan en un lugar común, no por lo que tiene éste de vacío por desgastado, sino por lo que tiene de fundamento político. Aprender a descifrar las leyes de esta nueva relación es una tarea que nos libera de sentirnos culpables de estar donde estamos. Reabre un espacio común de relaciones. Reformula un potencial representativo, liberándolo del peso de valoraciones que ya no pertenecen a este momento. Se trata de superar a un momento excesivo por elevación, y como dice el lema publicitario, cuando Kaufman hace pop, ya no hay stop: una radicalización meditada de la distinción entre teoría y práctica, se dispone a en-tender lo ex-puesto desaforadamente. Cuando haces pop ya no hay stop. Los procesos están inevitablemente abiertos. 231

Ya no hay stop. La construcción de la realidad es demagógica; y este arte, toma (su) parte. Ya no hay stop. Se rebaja en perspectivas que dan cuenta de la gravedad de la situación a costa de ofrecerlo irónicamente. Puesto en pasiva: la utilización irónica revierte en un tanteo de las dimensiones estrambóticas de la situación actual. Nuestra historia ofrece una postura paradójica de lo ético en medio de un espacio de confusión, ofreciendo quizás un nuevo ejemplo de este arte actual que precisa arriesgar un modo de creatividad adaptativa. Quiere situarse en una posición donde quizás, la aparente pérdida de integridad y coherencia no supone la total desintegración ética. Por todo esto es intención de estas palabras acompañar a Kaufman en la voluntad de ayudar a pensar que lo que venimos a ofrecernos: es algo más que pura demagogia.

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Indice

Introducción. 5 1. El juguete en nuestras manos. 7 2. Cónicas utrópicas. 81 3. Nueva pantalla. 123 4. Game Over. 171 5. Vida extra.183 Cómo ser demagogo y no desintegrarse en el intento. 203

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