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TRATADÍSTICA

EL ARTE DE LA PINTURA

FRANCISCO PACHECO

TRATADÍSTICA EL ARTE DE LA PINTURA FRANCISCO PACHECO Edición, introducción y notas de Bonaventura Bassegoda i

Edición, introducción y notas de Bonaventura Bassegoda i Hugas

Madrid : Cátedra, D.L.2001

TRATADÍSTICA EL ARTE DE LA PINTURA FRANCISCO PACHECO Edición, introducción y notas de Bonaventura Bassegoda i

LEYRE SEGURA AZKUNE

TIPOS Y MODELOS DE TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN EN LA HISTORIA DEL ARTE

MASTER UNIVERSITARIO EN MÉTODOS Y TÉCNICAS AVANZADAS DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA, ARTÍSTICA Y GEOGRÁFICA. UNED 2009-2010

INTRODUCCIÓN

El Arte de la Pintura de Francisco Pacheco es el mejor libro sobre el arte del Siglo de Oro que la tradición hispánica nos ofrece, y su personalidad intelectual desborda los méritos de su estricta actividad profesional como pintor. Son numerosos los datos documentales que nos han llegado relativos a la vida de Francisco de Pacheco: su condición de escritor famoso e ilustre suegro ha estimulado desde antiguo la curiosidad de los investigadores, entre los cuales destacan José María Asensio y Toledo, Celestino López Martínez, E. Valdivieso, J.M. Serrera y C. Salazar, lo cual nos permite generar una visión de conjunto sobre las capacidades artísticas de literarias de Pacheco. Sin embargo, y debido a la brevedad de este trabajo, vamos a centrarnos exclusivamente en la figura de Pacheco como tratadista y crítico de arte, y más concretamente en su Arte de la Pintura.

Pacheco tuvo una intensa vida social: desde la vida corporativa del gremio de pintores, con el que cumplía sus obligaciones como profesional responsable, así como a los círculos literarios de la ciudad. Sus buenas relaciones con el clero, la aristocracia y el poder real le proporcionaron una amplia clientela. No es de extrañar por lo tanto que a su alrededor se desarrollara un nutrido grupo de intelectuales, de cuyo contacto se enriqueció notablemente, llegándose incluso a acuñar la definición de la “Academia de Pacheco”. “Era la casa de Pacheco cárcel dorada del arte, academia, y escuela de mayores ingenios de Sevilla” describía Palomino, pintor y tratadista del siglo XVII. Adviértase que lo que elogia es la labor de docencia artística de Pacheco, entendiendo el término “academia” como una congregación de estudiosos. Y esa precisamente es la imagen que se desprende de la lectura del Arte, y la imagen que tal vez pretendía Pacheco con las constantes citas y consejos que allí figuran debidos a los numerosos intelectuales, poetas y clérigos de todo tipo. Deducir de ello que el Arte es una obra colectiva tiene una cierta lógica y refleja una determinada realidad. Pretender además que ese colectivo funciona o se configura como una institución más o menos formal, como una Academia, ya es mucho suponer y bastante más complejo. Pacheco, por su parte, era consciente del carácter novedoso, en lengua castellana, de su discurso, tanto de la teoría de la pintura como de la doctrina iconográfica. De ahí la necesidad de arroparse con la autoridad tanto de autores italianos, como de eclesiásticos, literatos, artistas y consultores de todo tipo.

HISTORIA DE UN TEXTO

No cabe duda que el Arte es una obra de lenta elaboración o mejor dicho, en continua elaboración, una especie de obra abierta: En opinión de Bassegoda, se pudo escribir en la forma que actualmente conocemos en los tres años que van de 1634 hasta enero de 1638. Se sometió a licencia en 1641, cometido al censor y rubricado por él, y finalmente fue impreso de manera póstuma en 1649, cinco años después de la muerte de Pacheco. Quien pueda ser responsable esta edición, es un misterio por ahora insoluble. Carece de la habitual Dedicatoria a un personaje noble, por lo que se puede suponer que fuese el propio impresor quien costeara la edición. La tirada fue corta y se hizo con una evidente penuria de medios materiales. Actualmente el manuscrito autógrafo original se encuentra en el Instituto de Valencia de Don Juan de Madrid desde el 1921, donde fue estudiado por primera vez por Céan Bermúdez.

CARACTERÍSTICAS, GUSTOS Y TENDENCIAS.

CARACTERÍSTICAS, GUSTOS Y TENDENCIAS. El Arte no es un repertorio de Vidas a la manera de

El Arte no es un repertorio de Vidas a la manera de Vasari, por el contrario si objetivo es doctrinal, se pretende un Tractatus, que resuma y globalice la ciencia de la pintura. Pero como ya tendremos la ocasión de comprobar, Pacheco es un teórico muy discreto, que necesita de forma constante de los ejemplos prácticos para que su discurso tenga sentido, sea comprensible y se sostenga. De ahí el continuo fluir de referencias a obras y artistas para alabar o censurar sus propuestas formales o iconográficas. El Arte es una copiosa mina de información imprescindible para el estudio del ambiente cultural del siglo de oro español. Como ya hemos dicho, se trata de una obra que sufre múltiples reescrituras, a la manera de un monumental mosaico, no solo por las diversas voces que lo forman, sino porque contiene las cambiantes opiniones del autor durante una larga etapa: justifica por tanto los contrastes entre algunas posiciones teóricas bastante rigoristas y la admirable apertura de criterio con que se elogia a veces la tarea de las más recientes generaciones. Estos elogios necesariamente nacen después del viaje a Italia de Velázquez y a la llegada a Sevilla en 1631 de la colección italiana del III Duque de Alcalá.

Pintura italiana: Se trata de una imagen basada en fuentes muy diversas; fuentes librescas, esencialmente las obras de Vasari y Dolce; grabados, entre los que destacan Durero y el flamenco afincado en Italia Cornelis Cort; y finalmente conocimiento directo de obras italianas. Este conocimiento puede venir a través de distintas vías: ejemplares en las colecciones españolas, el trabajo de artistas italianos afincados en España, la experiencia italiana de determinados artistas españoles. La colección de pintura del Duque de Alba, creada en España en 1631, fue una piedra angular en la creación del Arte, ya que incorporaba obras de artistas como Caravaggio, Gentislechi, Reni y Ribera, entre otros.

La posición crítica de Pacheco frente al arte italiano es ecléctica y abierta, y fundada en dos componentes:

-Componente teórico: derivado de la asimilación de Dolce el cual apunta, frente a Vasari, un sana multiplicidad en el ideal estético en la razón de las diversas capacidades expresivas de los artistas.

-Componente práctico: o mejor dicho, la ausencia de éste. La ausencia de un viaje a Italia es nos da a entender que su eclecticismo depende de una cierta ignorancia. Es la imagen de un totum revolotum: para Pacheco estos artistas no representan opción estilísticas divergentes, sino que encarnan vías diversas de aproximación al ideal clásico que resulta, en la práctica,

inalcanzable. De aquí que pueda, sin contradecirse criticar los errores de decoro de Miguel ángel y elogiar con entusiasmo su virtuosismo.

Pacheco se mantiene forme y polemiza sólo en una cuestión: el problema del acabdo. Como buen romanista cree en la superioridad del dibujo frente al colorido, de ahí surge la crítica a cierta tradición veneciana encarnada por el último Tiziano, Tintoretto y el propio Greco. Sin duda la actitud orgullosa en lo teórico y valiente en la técnica del griego serían la antítesis misma del espíritu humilde y disciplinado de Pacheco.

Pintura hispánica: Pacheco era un excelente conocedor del arte de su tierra, por sus contactos y su estancia en Madrid en 1625. Su posición en este tema es diáfana, y anuncia con claridad cuáles son los mejores artistas de nuestra tradición: Berruguete, Becerra, Machuca, Navarrete el Mudo, Campaña, Vargas y Céspedes. Es decir, considera exclusivamente a los artistas con experiencia italiana, excepto al Greco. Esto supone una opción de gusto muy clara, de romanismo militante. De los pintores de su generación Pacheco aprecia a Pérez de Alesio, Alosno Vázquez, Antonio Mohedano, Bartolomé y Vicente Carducho, Juan van der Hamen, Blas de Ledesma, Juan Sánchez Cotán y otros. Sobre la mayoría de artistas de generaciones más jóvenes, Pacheco guarda un absoluto silencio, con la sonada excepción de su yerno Velázquez. Este silencio podría aducirse al principio tradicional del género biográfico que establece la conveniencia de tratar sólo a los ya fallecidos, pero es evidente que el Arte no es el Libro de Retratos, en donde sí tiende a aplicar esta norma. Por otra parte son citados en el Arte artistas vivos de éxito reconocido como Gentileschi, Reni o Ribera, por l que no se comprende el silencio tan espeso para artistas como Herrera, Zurbarán o Cano. Tal vez haya que situarlo dentro de un cierto fondo de mezquindad del viejo Pacheco.

inalcanzable. De aquí que pueda, sin contradecirse criticar los errores de decoro de Miguel ángel y

Finalmente, conviene advertir que la alta apreciación estilística de un determinado maestro jamás compromete la opinión e indulgencia en la cuestión del decoro y propiedad de las pinturas.

BREVE ANÁLISIS DEL CONTENIDO DEL “ARTE DE LA PINTURA”

Título: El título original del manuscrito era “Tratado de la Pintura en tres libros, por Francisco Pacheco, vezino de Sevilla”. El de la edición póstuma difiere sensiblemente: “Arte de la Pintura, su antigüedad y grandezas. Descrívense los hombres eminentes que ha avido en ella así

antiguos como modernos,; del dibujo y colorido; del pintar al temple, al olio, de la iluminación, y estofado; del pintar al fresco; de las encarnaciones, de poliemto y de mate; del dorado, bruñido, y mate. Y enseña el modo de pintar todas las pinturas sagradas. Por Francisco Pacheco vezino de Sevilla. Año de 1649. Con privilegio. En Sevilla, por Simón Faxcardo, impresor de libros a la Cerrajería”. Con este título explicativo se quiere subrayar el carácter didáctico del libro, su competencia técnica, como si se buscara sobre todo un público de artistas, con predominancia de intereses técnico-artísticos y no teórico-literarios.

Prólogo: Pese a la brevedad, cumple con eficacia su misión: sitúa el discurso dentro de la literatura de su género, justifica la necesidad de él en España, fija los objetivos que se propone y presenta el plan de la obra. A continuación cita los dos textos que Pacheco considera los precedentes españoles de su discurso: Juan de Arfe con su De Varia Commensuración para la Esculptura y Architectura, Sevilla, 1586; y Gaspar Gutiérrez de los Ríos y su Noticia general para la estimación de las Artes, Madrid, 1600. Los objetivos de un trabajo como el Arte se formulan a continuación 1) ofrecer un corpus de teoría que permita una mejor enseñanza de la pintura a los jóvenes; 2) mejorar la profesionalidad de los pintores con algunos consejos técnicos e iconográficos; y 3) explicar cuál es el fundamento y los mecanismos de la pintura a un público general, de aficionados y coleccionistas cultos.

LIBRO PRIMERO DE LA PINTURA: SU ANTIGÜEDAD Y GRANDEZA: Descripción, origen y antigüedad; su contienda con la escultura y su victoria frente a ésta; las honras con que se agasajan a los pintores célebres, con especial mención a Miguel Ángel; nobles y santos dedicados a la pintura y las distintas manifestaciones de nobleza que la acompañan; fin y autoridad que tiene dentro de la Iglesia Católica; y proceso que siguen los artistas a través de su carrera.

LIBRO SEGUNDO DE LA PINTURA: SU TEORÍA Y PARTES DE QUE SE COMPONE: División de la pintura; el orden, la decencia y el decoro y el ejemplo del Juicio de Miguel ángel; el dibujo y sus partes; las proporciones; el colorido y sus partes.

LIBRO TERCERO DE LA PINTURA: DE SU PRÁCTICA Y DE TODOS LOS MODOS DE EXERCITARLA:

Bocetos, dibujos y cartones; pintura al temple, su antigüedad y particularidades; la iluminación, el estofados, y la particularidad y antigüedad de la pintura al fresco; antigüedad, particularidades de la pintura al óleo, y su superioridad frente a otras técnicas; las encarnaciones, el pulimento y el mate; las naturalezas muertas, flores y paisajes,; pintura de animales, bodegones y retratos al natural; la acción benéfica de la pintura sobre la naturaleza humana, intelectual y física; y colofón de razones para su nobleza y alabanza.

A partir del Cap. XI y hasta el XVI, procede a enumerar a la manera de guía iconográfica una serie de advertencias y consejos para la representación de las Escrituras, utilizando 44 ejemplos de iconografía cristiana, desde la representación de la Santísima Trinidad hasta los santos más populares. Finaliza con las siete aprobaciones de los censores que analizaron el texto original.

FORTUNA CRÍTICA

El Arte de la Pintura influyó decisivamente en todos nuestros antiguos tratadistas, especialmente en Palomino e Iterián de Ayala (sg. XVI ) , que conservan su estructura compositiva, pero enriquecen el contenido. Para los hombres de la Ilustración como don Antonio Ponz y J.A. Ceán Bermudez pasa a ser un repertorio de datos y noticias, un documento vivo, un instrumento para conocer a Pacheco y a los hombres de su tiempo. No les interesa el contenido teórico e iconográfico, solo la visión historiográfica. La reivindicación de Pacheco como teórico se la debemos a Marcelino Menéndez y Pelayo, pero la verdadera dimensión de la importancia cultural del tratado de Pacheco fue obra de Jonathan Brown, quien en 1978, publicó una revisión de sus tesis de 1964, con nuevas investigaciones. Se trata de un trabajo de gran importancia metodológica y crítica, ya que vinculan una problemática artística precisa con un ambiente cultural y literario más amplio.

Finalmente, la propuesta de abordar con detalle el contenido del Arte fue sugerida por Calvo Serraller en su Teoría de la pintura del Siglo de Oro, en donde se llamaba la atención sobre el mecanismo de antología del tratado de Pacheco respecto a la teoría del arte italiana. La actual edición de Bonaventura Bassegoda intenta verificar y matizar esta sugerencia.

FORTUNA CRÍTICA El Arte de la Pintura influyó decisivamente en todos nuestros antiguos tratadistas, especialmente en