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Herman Hesse Comentario enviado por Viviana Medina Herman Hesse, escritor alemán, comenzó a escribir la novela

Herman Hesse

Comentario enviado por Viviana Medina

Herman Hesse, escritor alemán, comenzó a escribir la novela Siddharta en el año 1919, mientras estaba atravesando unos períodos de éxito literario. Los primeros cuatro capítulos los terminó de escribir y fueron publicados en un periódico. Después abandonó el proyecto y continuó con la obra en el invierno de 1919-20. Esta obra, Siddharta, la escribió porque se sentía solitario y que estaba atravesando un período en que se le hacía difícil trabajar.

Hesse había estado estudiando la cultura de la India durante veinte años. En la misma obra discute su propio desarrollo del interés que tenía por la cultura de la India. La religión que más le atrajo a Hesse fue el budismo, el cual relacionaba con su religión protestante.

La atracción de Hesse por la cultura india la desarrolló debido a que sus padres habían sido misioneros protestantes en la India. Hesse nunca perdió el interés de estudiar la cultura oriental y tenía en su biblioteca personal varios libros de estudio. Cada vez que el autor tenía algún problema personal, alzaba sus ojos hacia la cultura y la filosofía del budismo en busca de algún consuelo para sus problemas. Pero la novela, no sólo contiene elementos budistas, sino que contiene elementos comunes del hinduismo en general.

Se ha especulado que la presencia del budismo se ve en la novela por su misma división. El Buda habló de un noble óctuple sendero (esto es, que está compuesto de ocho partes) y la novela contiene dos partes de cuatro y de ocho capítulos, y que esto hace que la novela refleje una búsqueda de tipo budista de la verdad y la felicidad humana. El Buda también hablaba de verdades lógicas, que no tenían nada que ver con un más allá religioso (como lo conocemos en Occidente a través del Cristianismo).

En Siddharta también existen elementos de la religión hinduista. El elemento de la "búsqueda de la verdad" está presente en la novela, cosa que es un elemento de la religión de la India. Algunos críticos de la novela piensan que hay más elementos de la religión de la India que del budismo propiamente. En Siddharta el camino de la verdad es como en el Gita, que es una lucha constante por alcanzar la perfección.

En el año 1932 Hesse hizo unas confesiones acerca del budismo en las cuales dijo que ya para entonces no compartía el concepto budista del nirvana. Rechazaba el concepto budista por el hecho de haber adoptado una postura cristiana de la creencia en un Dios personal que respeta la libertad de cada ser

humano. Hesse confesó que la novela Siddharta contenía muchos elementos autobiográficos. La búsqueda de Siddharta en la novela correspondía a la búsqueda del propio autor, y la sencillez de la trama de la novela le permitía al autor exponer ideas e inventar diálogos que correspondían a sus propias inquietudes.

Los Temas

Tema principal

El tema principal de la novela es la difícil búsqueda de un individuo por alcanzar la auto-realización. En la obra, son importantes tanto los medios como la naturaleza de la búsqueda lo que cuentan. La obra se desarrolla a través de esta búsqueda del personaje principal.

Maestros

En la obra los maestros son importantes para ayudar a los personajes a buscar la verdad. Siddharta y Govinda utilizan dos formas distintas de aproximarse a la consecución de la realización.

Naturaleza de la meta final

El sentido final de la búsqueda que tiene Siddharta es uno místico y no se puede precisar con exactitud. En esta forma se parece al nirvana del budismo, que tampoco se puede definir o precisar con exactitud. En general, la serenidad que alcanza Siddharta se basa en el reconocimiento de que todas las cosas son uno. Se da cuenta de que hasta una insignificante piedra tiene un especial significado en el misterio de la existencia.

Mundo del Padre y Mundo de la Madre

La división del mundo en dos polos es un signo característico de Hesse. Estos dos polos se representan por el mundo-padre (intelecto, estabilidad o permanencia, y disciplina) y el mundo-madre (emoción, amor, fertilidad, nacimiento, muerte, naturaleza y sentidos). A pesar de que estos símbolos son más importantes en otras de sus obras, no obstante están presentes en Siddharta.

El río

En la obra el río tiene un simbolismo muy especial. Es el más importante de todos en la obra. Para el filósofo griego Parménides, quien veía en todas las cosas un incesante flujo pero a la misma vez una unión de todos los contrarios, el río era un símbolo que sugería la eternidad y una especie de entendimiento o comunión. El río, también sugiere el mundo de la madre, o lo

femenino. El agua es la fuente de la vida y es necesaria para mantener la vida; está asociada también con la fertilidad. Siddharta había nacido a orillas de un río. Siddharta, por lo tanto, estuvo expuesto siempre a un río desde su niñez, lo que significa que siempre estuvo atento o receptivo al "mensaje" del río - la unidad de todas las cosas. Mientras Siddharta estuvo fuera de la influencia del río (durante su periodo entre los Samanas) estuvo apartado de lo espiritual, fue por eso que le comunicó a Govinda que tenía una gran "sed" y que deseaba volver a cruzar el río.

El último desespero de Siddharta fue cuando su hijo se fue. Una tarde que él fue a buscar a su hijo, el río le habló en una sonrisa o carcajada. Al mirarse en el agua, ve su propia imagen, que le recuerda a la de su padre. Se acuerda de cómo él abandonó a su padre, para nunca regresar, y cómo es que los sucesos se repiten demostrándole la repetitividad de las acciones humanas. Nada, pues, es nuevo, todo es parte de un todo integral, aún la inevitable separación de padres e hijos. Las variadas voces del río, la repetición de las cascadas, el sonido de la carcajada, parecen juntarse en uno, hasta que Siddharta por fin escucha el famoso "OM" de los hindúes.

Estructura de la obra

La obra se divide en dos partes diferentes. La primera parte, que contiene cuatro capítulos, narra la niñez y adolescencia de Siddharta. Termina cuando Siddharta abandona al Buda y abandona su ascetismo de la niñez y juventud. La primera parte está dedicada a la preparación de Siddharta en la vida, la segunda parte, que comprende los ocho capítulos restantes, constituye su vuelta al mundo espiritual y la consecución de la auto-realización. Como algunos han señalado, esta división sugiere toda la doctrina del budismo, pues la primera división de cuatro sugiere las Cuatro Nobles Verdades que predicó el Buda y la división de ocho partes sugiere su Noble Óctuple Sendero.

El Estilo

El estilo de la novela es extremadamente simple al sostener una misma trama sencilla y un tono general. La sintaxis no es complicada y los términos de la filosofía hindú son limitados. El lenguaje es rítmico y lírico. El estilo nos recuerda un texto poético-religioso, y como un crítico dijera una vez, la obra contiene una calidad "meditativa".

Punto de Vista

La historia es narrada por un narrador omnisciente en tercera persona, con frecuentes citas directas o indirectas a varios personajes, en especial a Siddharta. Pero a pesar de que hay un narrador omnisciente, el lector es llevado a seguir el punto de vista de Siddharta. Sólo se rompe este patrón

narrativo al final de la obra, cuando Govinda mira atentamente hacia el rostro de Siddharta y responde a lo que ve, y es entonces cuando Govinda impone su perspectiva a los lectores.

En la novela existe un gran paralelismo entre la vida del Buda y la de Siddharta. Él, como el Buda original, es rico, y en una ocasión siente que tiene que abandonarlo todo para buscar el sendero de la verdad. Siddharta también es un personaje lógico y racional. El Buda no creía creencias populares ni predicaba el más allá.

La novela crea unas interrogantes religiosas que son difíciles de contestar. Nadie podría definir si esta novela es una budista, hinduista o cristiana. Uno puede detectar elementos de cada una de estas religiones, pero si estudiamos la vida del autor, vamos a encontrar que él tenía mucha influencia del filósofo también alemán Friedrich Nietzsche. Por lo tanto, vemos una tendencia un tanto crítica a la religión más que una apología de ella. Esta novela puede considerarse más como la guía de una búsqueda que el autor hizo en una fase de su vida en que tenía una inquietud por las religiones orientales.