El hueco de dios en la naturaleza

Julio Plaza del Olmo 21 de septiembre de 2010*

No es nada nuevo o revolucionario, pero si lo dice una persona medi´ atica como Stephen Hawking, entonces hay jaleo. El cient´ ıfico brit´ anico tiene nuevo libro de divulgaci´ on, y en ´ el comenta que no hace falta un dios para crear el universo conocido, conclusi´ on que nos parece bastante obvia a bastantes personas, muy a pesar del clero. Desde que el hombre intenta comprender el mundo en que vive, siempre ha habido un hueco para los dioses: exactamente el hueco que deja sin cubrir el conocimiento que se tiene de la naturaleza. Hace cuatro mil, dos mil, o mil a˜ nos, los dioses eran quienes levantaban el Sol por las ma˜ nanas y la Luna por la noche, y quienes provocaban tormentas, truenos y desastres cuando no se le sacrificaban cincuenta v´ ırgenes. Quienes crearon el mundo y a los seres vivos que luego caprichosamente aniquilaban en masa, los que conced´ ıan descendencia, y se llevaban la vida a voluntad. Pero lleg´ o la ´ epoca del conocimiento cient´ ıfico. Y de pronto, los dioses dejaron de acarrear con el Sol, porque no es m´ as que una bola de hidr´ ogeno muy caliente alrededor de la cual dan vueltas piedras que giran sobre s´ ı mismas. Podemos predecir cu´ ando llover´ a sin importar el humor de que est´ e el dios de turno, porque nos vale con fijarnos en el estado de la atm´ osfera; sabemos que los terremotos est´ an provocados por choques de placas continentales; las parejas pueden escoger cu´ antos ni˜ nos tendr´ an y cu´ ando, sin necesidad de un regalo divino, los dioses ya no nos pueden castigar con enfermedades provocadas por virus y bacterias a las que podemos combatir con f´ armacos y sin oraciones; y adem´ as escudri˜ namos el cielo para saber por d´ onde vendr´ a el siguiente gran meteorito que devastar´ a gran parte del planeta y su vida. Poco a poco, los dioses han ido desocupando los huecos que ha ido rellenando el conocimiento de la naturaleza. Poco a poco, los dioses se van quedando confinados en huecos cada vez m´ as peque˜ nos y profundos, que limitan su actuaci´ on sobre la naturaleza a un nivel que pasa totalmente desapercibido para una persona. Hoy d´ ıa, es posible
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Publicado originalmente en Circular Esc´ eptica, bolet´ ın N´ umero 12

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El hueco de dios en la naturaleza

J. Plaza

explicar la evoluci´ on de las especies en nuestro planeta, sin necesidad de un dios que las dise˜ ne m´ as o menos inteligentemente. Podemos, incluso, explicar la evoluci´ on de una ((burbuja)) de quince mil millones de a˜ nos de edad casi desde el mismo momento en que surgi´ o. ¿En qu´ e hueco habita dios, entonces? En el hueco que le deja ser el creador de la ((burbuja)), pero que la deja evolucionar por s´ ı sola sin intervenci´ on alguna. Lo que ha escrito Hawking, que tanto revuelo ha creado, es ni m´ as ni menos, que en ese hueco dios tampoco est´ a, ni se le espera. Existen actualmente hip´ otesis que explicar´ ıan c´ omo se creo el universo conocido, e incluso la posibilidad de que existan varios universos distintos aparte del nuestro, aunque harina de otro costal es pasar de la hip´ otesis a una experimentaci´ on. Pero la tendencia es clara, y s´ olo hay que ver como en apenas quinientos a˜ nos, los dioses de hace cuatro mil, dos mil o mil a˜ nos han tenido que emigrar a huecos cada vez m´ as rec´ onditos, y a la vez m´ as alejados de su pretendida intervenci´ on en los asuntos de unos seres vivos que habitan en una piedra cualquiera que da vueltas alrededor de una estrella poco especial, en los bordes de una galaxia normalita perteneciente a uno de tantos universos.

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