LA LIGA DE LOS ESTADOS ÁRABES

El texto que se presenta bajo el nombre “La Liga de los Estados Árabes” es un documento que nació de la mano del presidente de la República Siria, el Emir de Transjordania, el Rey de Iraq, el Rey de Arabia Saudita, el presidente de la República Libanesa, el Rey de Egipto y el Rey de Yemen. Se trata de un texto político que establece un Pacto, como bien aparece al final del segundo párrafo, entre los países firmantes mediante en cuál dejan de relevo una serie de objetivos comunes como “fortalecer las estrechas relaciones y numerosos lazos que ligan a los Estados Árabes”, “defender y estabilizar esos lazos sobre la base del respeto a la independencia y a la soberanía de esos Estados” y “dirigir sus esfuerzos hacia el bien común de todos los países árabes, la mejora de la situación, la seguridad de su futuro, la realización de sus aspiraciones y esperanzas, respondiendo a los deseos de la opinión pública árabe en todos los países árabes”. Este Pacto fue firmado en 1945, una fecha clave la historia, no sólo por la creación de la Liga Árabe sino por los acontecimientos sucedidos ese año (en Yalta se empiezan a forjar las bases de la Europa Liberada). Esta fecha hace pensar si el mundo árabe, en concreto los países que aparecen en el documento, ya liberados del colonialismo y habiendo conseguido la independencia, con los fervientes nacionalismos en auge, no pretendía sentar también las bases de ese mundo, como se quiso hacer con Europa en Yalta. La historia nos muestra como los árabes nunca abandonan esa postura claramente independentista, expresada a través de los grupos nacionalistas, cuyas raíces las encontramos ya en su oposición a los otomanos, y posteriormente a los europeos. Quizá sea esa tradición en la oposición a los europeos, unida a ese creciente nacionalismo y a la “recién” conseguida independencia, lo que los empuje a la puesta en común de objetivos y la creación de la Liga de los Estados Árabes. Todo ello podría quedar reflejado en el primer artículo del texto, en el que se expone claramente la condición de que cualquier Estado Árabe que desee formar parte de La Liga deberá ser independiente. El segundo artículo, se dedica a esclarecer de forma algo más concreta los objetivos de La Liga y cuáles serán sus ámbitos de actuación. Pero como muy a menudo suele ocurrir, sobre el papel siempre es más bonito, y en este caso idílico. Uno de los principales problemas de este Pacto es que a pesar de que los países participantes tienen muchos elementos comunes, entre ellos un enemigo común, también tienen muchas diferencias, la mayoría de ellas arraigadas en el interior de cada uno de los estados. En este caso, si se tuviese que hablar de todas las diferencias que conforman el entramado de estos países y las consecuencias que las mismas han provocado hasta nuestros días (conflicto palestino-israelí, la primavera árabe, etc.), posiblemente no habría papel suficiente. Es por ello que se cree más interesante centrarse en aquellos aspectos aparentemente comunes. Cuando se habla de elementos comunes se piensa en cultura, religión, sentimiento nacionalista, intereses políticos y económicos comunes… y muchas otras cosas, pero sin duda destaca “el enemigo común”. ¿Quién es el enemigo? ¿Occidente? ¿Europa? ¿Los judíos de Palestina? Ahora bien, independientemente de los buenos propósitos del Pacto, de forma relativamente encubierta posiblemente se estableció otro objetivo común, frenar las aspiraciones nacionalistas de los judíos en Palestina y que la minoría judía no estableciera un mandato independiente (Israel). Sin embargo resulta algo contradictorio, es cierto que los judíos poco tienen que ver con los musulmanes, pero si están dispuestos a ayudar y fomentar la independencia de aquellos Estados que son árabes, por unas convicciones tan válidas para los árabes como para los judíos (cada uno con las suyas) ¿por qué no permitir que se independicen? Pero eso supondría ceder, ceder territorio y ceder influencia. Puede que sólo sea una idea utópica de alguien que solo puede ver el conflicto muy por encima, pero es posible que si “se hubiera cedido” dando al

prójimo lo que exiges para ti y terceros no hubieran impuesto soluciones vacuas a un conflicto complejo. Cuando se habla de terceros. de aquellos de los que te has independizado (sea más o menos pacífica y democráticamente). Gran Bretaña y Francia se puede considerar que estaban presentes de algún modo (Francia llevaba la administración como mandato de Siria y Reino Unido el de Palestina y Transjordania. petróleo) y político (influencias). si La Liga Árabe tiene su justificación en aquellos puntos que unen a los países que la forman y en los objetivos primeros que desean alcanzar. y ese es muchas veces el problema. Se observa cómo se ensalza ese sentimiento encontrado respecto a la independencia. no se puede crear un proyecto para defender un ideal opuesto a occidente y luchar contra una descolonización cuando se hace bajo la presencia. pero sí en “esencia e interés”. cuanto a afecte a los asuntos e intereses de los países árabes”. no físicamente. quizá el nacimiento de Israel en 1948 no hubiera sido un evento tan traumático y no hubiera desatado todas las consecuencias posteriores. no es difícil hacer cuenta de que se refiere a la intervención de Occidente. ya que le había dado la independencia a Iraq en el 1932). que bien comenzaba incluso antes de esta firma. incluso algo creado con sacrificio por él mismo. hablando de “salvaguardar su independencia y soberanía. que un solo hombre. igual que un solo país con una pequeña influencia. Estados Unidos. pues supone para ellos un posible dominio estratégico (punto de paso. no nos encontraríamos con crueles dictadores nacidos de un exacerbado nacionalismo que son capaces de justificar verdaderas atrocidades en nombre del mundo árabe y en nombre de unas reivindicaciones de libertad. y. Como en muchas ocasiones. rutas). es el hecho de que aquel supuesto “enemigo” estuviese tan presente. En definitiva. en general. quedando Jerusalén bajo control internacional. Y es que tener cierto control sobre esa zona siempre ha interesado al bloque occidental. más que para asegurar la paz. podría haber sido un Pacto mucho más viable si esos elementos de unión realmente hubiese resultado coherentes y si esos objetivos no hubiesen acabado despedazados por las ambiciones personales de cada país. pero sí de algunos de sus miembros). puede originar un caos. a través de la ONU. el ser humano es capaz de destrozar algo que surge como hermoso. o persona. económico (riqueza tierra. ya que esperaban poder salvaguardar sus intereses en la zona. con una fuerte influencia. Es decir. uno de los elementos comunes que unían a estos países tan diferentes. y por qué no influencia de aquello contra lo que luchas. igualdad. De hecho. La Liga Árabe se creará con el apoyo de los ingleses. la mayor contradicción encontrada en el artículo dos y sin abandonar la idea del enemigo común como elemento de unión de los países firmantes. . Sin embargo. la URSS y Francia apoyan la decisión de reparto que prevé la creación de dos estados. a pesar de que aparentemente fuese el enemigo. y para la que aún no alcanzamos a ver el final. sin embargo. puede desestabilizar un Pacto y un conjunto de territorios y con todo ello generar una era de guerras y conflictos en la historia de Oriente Medio. dignidad y justicia que un día fueron honorables. si realmente el ser humano fuese tan fiel como un documento como este puede reflejar y fuese capaz de mantener esos buenos objetivos. Y por otro lado. para salvaguardar los intereses de aquellos países emergentes tras la II Guerra Mundial (aunque esa no fuese la intencionalidad de la ONU como tal. uno árabe y otro judío.

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