ESTILO DIRECTO E INDIRECTO EN UNA ESCENA DE LA PELÍCULA REMANDO AL VIENTO http://www.youtube.com/watch?

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MARY: ¿Qué le ha pasado a Allegra? No me lo digas. No quiero saberlo, no puedo más. BYRON: Allegra ha muerto, Mary. No quería compartir este dolor con nadie porque nadie puede hacer nada, ni por ella ni por mí. Tu dolor es tan inútil como mis palabras. MARY: Lo sabía, fue él. En contra de los deseos de la naturaleza di vida a esa infame criatura. No es sino el fruto de mi pretensión y orgullo. Byron, nunca debía haberlo hecho. BYRON. Estás cansada, Mary, te comprendo. Yo también, pero lo que mató a Allegra no fue la literatura. Murió hace una semana MARY: No hablo de literatura, hablo de mí. Esa criatura está dentro de mí. Lo sé, puedo reconocerla. ¿Por qué mi hijo? ¿Por qué Allegra? Yo sólo sentía amor. Debes convencer a Shelley para que no salga a navegar. BYRON: Lo intentaré pero ya conoces a Shelley, no me hará caso MARY: Cuando Shelley fue a ver a Allegra vio al monstruo en el convento. Y yo también lo vi. Y también vi el cadáver de Shelley devorado por los peces. Y te vi a ti, Byron. Vi tu cuerpo que yacía descuartizado en una habitación de paredes blancas. Ya sé de qué está hecha mi criatura y el espíritu que la mueve. Todo viene de mí, desde que maté a mi madre cuando nací. Mucho antes de que él empezara a vivir fuera de mí y moverse de forma independiente. No puedo pararlo, Dios mío, ¿qué puedo hacer? BYRON: Si has tenido el poder de escribir nuestro destino debes tener ahora la fuerza para aceptarlo FLETCHER: Sólo piense, mi señor, que pronto estaremos en Grecia luchando por la libertad. BYRON: Shelley fue el mejor de los hombres CRIATURA: Nos veremos en Grecia, mi señor

MARY: Byron dio su vida y su fortuna por la libertad de Grecia, pero murió antes del combate. Como para Shelley, las palabras fueron su arma, y ellas permanecerán para siempre en la memoria de los hombres.

VERBOS INTRODUCTORIOS: preguntó, dijo, contó, explicó, contestó, confesó, ordenó, admitió, aseguró…… Mary preguntó qué le había pasado Alegra, y le pidió que no se lo dijera, no quería saberlo, no podía más. Byron respondió que Alegra había muerto, que no quería compartir ese dolor con nadie porque nadie podía hacer nada, ni por ella ni por él mismo. Añadió que su dolor era tan inútil como sus propias palabras. Mary contestó que lo sabía, que había sido él. Explicó que en contra de los deseos de la naturaleza había dado vida a esa infame criatura, y que no era sino el fruto de su pretensión y orgullo. Le confesó a Byron que nunca debía haberlo hecho. Byron le replicó que estaba cansada, y que la comprendía, él también lo estaba, pero que lo que había matado a Alegra no había sido la literatura, y que había muerto hacía una semana. Mary dijo que no hablaba /estaba hablando de literatura, sino de ella misma. La criatura estaba dentro de ella, lo sabía, podía reconocerla. Se preguntó que por qué su hijo, y que por qué Alegra, pues ella sólo sentía amor. Le ordenó / pidió a Byron que convenciera a Shelley para que no saliera a navegar. Byron aseguró que lo intentaría, pero que ella ya conocía a Shelley y que no le haría caso. Mary contó que cuando Shelley había ido a ver a Allegra, también había visto al monstruo en el convento, y que ella también lo había visto, así como el cadáver de Shelley devorado por los peces. Añadió que también lo había visto a él, a su cuerpo que yacía descuartizado en una habitación de paredes blancas. Confesó que ya sabía de qué estaba hecha su criatura y el espíritu que la movía. Todo venía de ella, desde que había matado a su madre al nacer. Mucho antes de que él empezara a vivir fuera de ella y moverse de forma independiente. Admitió que no podía pararlo, suplicó a Dios y pidió ayuda. Byron afirmó / sentenció que si ella había tenido el poder de escribir el destino de todos ellos, debería tener entonces la fuerza para aceptarlo. Fletcher recordó a Byron que pronto estarían en Grecia luchando por la libertad. Byron le aseguró que Shelley había sido el mejor de los hombres. La criatura aseguró a Byron que se verían en Grecia
Mary concluyó que Byron había dado su vida y su fortuna por la libertad de Grecia, pero que había muerto antes del combate. Añadió que, como para Shelley, las palabras habían sido su arma, y que ellas permanecerían siempre en la memoria de los hombres.

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