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LA OBRA NARRATIVA: NOVELAS Y «NIVOLAS» CARACTERÍSTICAS Unamuno cultivò el género narrativo, tanto en forma de novela —o nivola— como de cuento

o narración corta. Su deseo de renovar todos los géneros y hacer de ellos una interpretación personalísima es aplicable a su concepción de la novela, que por no atenerse a los cánones de la novela realista, llegó a llamarle «nivola». La nueva técnica novelesca aparece expuesta en NIEBLA por el personaje Víctor Goti, quien, dialogando con el protagonista Augusto Pérez sobre su invención de la nivola, afirma: —Mi novela no tiene argumento o mejor dicho, será el que vaya saliendo. El argumento se hace él solo —¿Y cómo es eso? —Pues mira, un día de estos que no sabía bien qué hacer, pero sentía ansias de hacer algo, una comezón muy íntima, un escarabajo de la fantasía, me dije: voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá. Me senté, cogí unas cuartillas y empecé lo primero que se me ocurrió, sin saber lo que seguiría, sin plan alguno. Mis personajes se irán haciendo según obren y hablen, sobre todo según hablen; su carácter se irá formando poco a poco. Ya las veces su carácter será el de no tenerlo. —Sí, como el mío. —No sé. Eso irá saliendo. Yo me dejo llevar. —¿Y hay psicología?, ¿descripciones? —Lo que hay es diálogo; sobre todo diálogo. La cosa es que los personajes hablen mucho, aunque no digan nada. [...] empezarás creyendo que los llevas tú, de tu mano, y es fácil que acabes convenciéndote de que son ellos los que te llevan. Es muy frecuente que un autor acabe por ser juguete de sus ficciones... —Tal vez pero el caso es que en esa novela pienso meter todo lo que se me ocurra, sea como fuese —Pues acabará no siendo novela. —No, será... nivola.. —¿Y qué es eso, qué es nivola? —Pues le oído contar a Manuel Machado, el poeta, el hermano de Antonio, que una vez le llevó a don Eduardo Benot, para leérselo, un soneto que estaba en alejandrinos o en no sé qué otra forma heterodoxa. Se lo leyó y don Eduardo le dijo: «Pero ¡eso no es soneto!...» «No , señor —le contestó Machado— no es soneto, es... sonite». Pues así con mi novela, no ha de ser novela, sino..., ¿cómo dije?, navilo..., nebulo, no, no, nivola, eso es, ¡nivola! Así nadie tendrá derecho a decir que deroga las leyes de su género... Invento el género e inventar el género no es más que darle un nombre nuevo, y le doy las leyes que me place. ¡Y mucho diálogo! Esta técnica novelesca en la que destaca el diálogo, obedece al propósito de Unamuno de procurar a sus novelas la mayor intensidad y el mayor carácter dramático posibles. Así la atención del lector se concentra en el relato de la acción y de los sentimientos, ya que es sobre el lector que quiere actuar directamente el autor. Unamuno sentía la necesidad de crear espiritualmente, él mismo, desde su conciencia, otras vidas, otras historias que lo acompañaran y a la vez fueran suyas, pero distintas. Y a la vez necesitaba unas existencias respecto a las que fuese superior, de modo que de él recibiesen vida y muerte, lo que equivalía a ponerse él, siquiera figurativamente, por encima de éstas, a salvo, pues, de su angustia. En el fondo, de lo que se trataba era de representar respecto a sus criaturas el papel de Dios para con

él mismo, Unamuno. Por eso tiene un hondo sentido dramático, a pesar de su deliberado convencionalismo, aquel diálogo de Don Miguel con Augusto Pérez, el protagonista de Niebla, en que éste se rebela ante la decisión de que ha de morir y le hace constar a su autor —ésta es la palabra— la certeza de que morirá también. RASGOS DE LAS NIVOLAS:  Gestación "vivípara": en palabras del propio Unamuno, frente a la lenta y progresiva producción de las novelas realistas ("gestación ovípara"), a sus nivolas les corresponde una gestación "vivípara", es decir, un nacimiento apresurado y no precedido de una larga época de preparación, documentación y planificación.    Dan prioridad al contenido sobre la forma. Desnudez narrativa: no encierran descripciones, son, como dice su creador, a modo de dramas íntimos, en esqueleto, con los que se pretende dar el espíritu. Aunque, a pesar de suprimir las descripciones y precisiones localizadoras, casi todas las nivolas reflejan un ambiente fácilmente identificable: lugares de la España provinciana en los primeros años de siglo . Aparente excepción a la ausencia de descripciones es San Manuel Bueno, mártir, ambientado en lo que ahora es el lago de San Martín de Castañeda, en Sanabria...»; pero se trata, de un escenario simbólico.    El diálogo tiene la máxima importancia en la narración. Protagonista individual. Es una novela de personaje-agonista, es decir, luchando contra la sospecha de su propia contingencia existencial (Niebla, San Manuel Bueno, mártir). Escaso desarrollo psicológico de los personajes: los personajes de las nivolas suelen estar caracterizados por un único rasgo de su personalidad, lo que los convierte en "personajes planos", frente a los "personajes redondos", con muchas facetas, que predominan en las novelas realistas. Los protagonistas de Niebla, normalidad.       Novelas con problemas de personalidad y, sobre todo, novela en torno al «problema»: el de su insaciable necesidad de no dejar de ser, de no morir del todo. Novela como método de conocimiento, ofreciendo una multiplicidad de perspectivas. Mezcla de figuras del primer plano novelesco con personajes reales (Niebla) Presentación abierta y contradictoria de la realidad (no sólo del personaje). Novelas de estructura abierta con posibilidad de varias lecturas, Anticipo de muchas de las características de la narrativa contemporánea: monólogo interior, opacidad del personaje, novela en o de la novela, etc. Amor y Pedagogía o Abel Sánchez son encarnaciones de una idea o una pasión, que les impedirá relacionarse con el mundo con

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