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Viernes, 4 de diciembre de 2009 HISTORIA: 200 AÑOS DEL GRITO INDEPENDENTISTA DE LOS HERMANOS SILVA

Viernes, 4 de diciembre de 2009

HISTORIA: 200 AÑOS DEL GRITO INDEPENDENTISTA DE LOS HERMANOS SILVA

Por O. Aliaga
Por O. Aliaga

A principios del siglo XX (hace 200 años) los hermanos Silva protagonizaron, en la ciudad de Lima, sede del virreinato y centro del poder español, un complot con la intención de liberar al Perú de ese poder imperante después de la conquista. La acción levantisca de los hermanos Silva está reconocida en los recodos de nuestra historia como uno de los primeros esfuerzos independentistas del Perú ocurridos en el albor del siglo, el año de

1809.

A principios del siglo XX (hace 200 años) los hermanos Silva protagonizaron, en la ciudad de

La revolución de los hermanos Silva, llamado también movimiento de

“Los Pardos y de los Silva”, representa el primer fogonazo de la

independencia dado en Lima. Los cabecillas de este movimiento fueron: El Abogado Mateo Silva Aranda, Antonio María Pardo y don José Antonio Ganoza; el primero de ascendencia huauqueña (hoy Sucre) y los dos últimos procedentes de Galicia (España). Todos estos dirigentes gozaban de una economía acomodada, el doctor Mateo Silva procedía de una familia de comerciantes y tenía treinta años de edad cuando enfrentó al sistema de la Corona Real impulsado por el existente estímulo de la venganza y a la autonomía de su patria. El lenitivo de su vocación libertaria lo encontró en el mártir Cuzqueño que luchó y murió en defensa de la raza aborigen tantos años oprimida y tan duramente explotada en mitas, obrajes y repartimientos. Como se sabe al fuego proceloso del ejemplo seductor del patriota de Tinta lo siguieron y lo re-encendieron varios próceres infortunados como: Felipe Velasco Túpac Inca en 1783, la de Gómez en 1814, de Quiroga en 1816 y de muchos líderes sociales contemporáneos.

Además del ejemplo sagaz del icono de nuestra independencia, podemos ligar al descontento, el despotismo de las autoridades españolas, y al absurdo sistema económico que fue cargado sobre los criollos y desposeídos del Perú.

Las noticias de la invasión a España, la crisis económica que derruía a esa nación, la independencia de los EEUU, la propagación de ideas de libertad e igualdad de la revolución Francesa y las ideas de la Carta Magna denominada “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”, fueron las causas exógenas y endógenas que

influyeron en el ánimo y la conciencia del Dr. Silva para que junto con

un grupo de patriotas se levantara contra el sistema político y económico sostenido por el virrey José de Abascal. El Doctor Mateo sintió que el germen de la independencia había crecido en su pecho y en el de su familia por lo que no titubeó un instante para comprometer en su empresa libertaria, que demandó entereza, valentía, tenacidad, audacia y sagacidad, a sus hermanos Remigio y Micaela Silva Aranda, a su media hermana Brígida Silva Cáceres, a su primo hermano Juan Sánchez Silva y a su empleado Pedro Pablo Zorrilla.

Pero más temprano que tarde, el espíritu inquieto y batallador de este hombre, cuyo progenitor fue un Huauqueño llamado Toribio Silva Marín (ver testamento), fue traicionado por los soplones: Millán, Ortega y Verdugo.

Enterado el virrey Abascal de la intentona, se dirigió a la casa de los conspiradores. Apresados éstos comparecieron en juicio; cuyo proceso terminó el 27 de septiembre de 1809.

Los autores de este prematuro y fulgente lampo de libertad fueron sentenciados a duros encarcelamientos y pagos pecuniarios a la corona. El Doctor Mateo Silva fue despojado de su título de abogado, confiscados sus bienes y los de sus padres y finalmente confinado a 10 años de cárcel en el destierro en la ciudad de México, de donde fue trasladado en1813 a una cárcel Mata del Callao, donde murió el año 1816. Sus hermanos que le sobrevivieron, fieles a la llama de su ideal, lucharon en la Independencia del Perú, sobre todo su hermano Remigio que llegó a ser aliado de San Martín en 1821, y en 1823 fue Secretario Privado del Presidente José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete.

La patria aún no ha logrado resarcir a estos precursores y apóstoles en cuyas venas corren la sangre más púrpura del Huauco, hoy Sucre.