Lorca

Carta escrita en Ávila por Lorca el 19 de octubre de 1916

Las ciudades históricas siempre atrajeron a escritores y artistas. Para muchos de ellos Ávila fue el escenario de sus poesías, pinturas o libros, por tanto nada tiene de extraño que se convirtiese en motivo de admiración para muchos intelectuales. Entre sus más fervientes admiradores estuvo la generación del noventayocho, quizá porque, como diría después Lorca, esta ciudad era «la más castellana y más augusta de la meseta colosal». El contacto de Lorca con algunos de esos escritores ilustres como Machado o Unamuno se produjo en 1916, cuando con dieciocho años el granadino visitó Castilla en un viaje de estudios. Berrueta, su profesor de literatura por entonces, veía

en los viajes, un «laboratorio» donde los alumnos podían contemplar de forma directa los lugares descritos en los textos, reflexionar sobre lo que veían o conocer a los propios autores asistiendo a conferencias, clases o reuniones, en las que ellos también intervenían. La aparición de su primer libro: «Impresiones y Paisajes», sería una consecuencia de estas notas de viaje. Por entonces, Lorca era un joven aficionado a la música que gustaba de dar pequeños recitales. Al llegar a Ávila ofreció una audición al piano que él mismo cuenta en el libro. Según su hermano Francisco «la música precedió en él la palabra» cuando era un niño, sin embargo, tras aquel viaje a Castilla empezó a plantearse su inclinación por la literatura. Escribía de noche, casi secretamente, tratando de encontrar la sintonía entre la escritura y su forma de sentir el mundo. En esas «Impresiones y Paisajes» que ve por tierras de Salamanca, Burgos, Segovia o Ávila, hay una amalgama de descripciones y sentimientos dispares; al leer el libro llama la atención por ejemplo el enfoque tan distinto que da de Ávila en sus notas personales y el que manda en una carta a su familia. La citada carta, paradójicamente escrita en papel con membrete de la Academia Militar de Ávila, es la primera que se conserva del poeta; en ella Lorca da una visión entusiasta y superficial de la visita, relatando las muchas atenciones que encuentran a su paso; en la cabecera se lee «Ávila es enorme». Las notas para el libro, más sinceras, captan de otro lado, el tono más dramático de la ciudad. Su intuición le hizo temer que este primer libro fuese «una flor más de la literatura provinciana», quizá por eso no quiso aludir nunca a él; sin embargo, sirvió para abrir la ruta de las emociones del mejor Lorca que vendría después.

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Convento, casa natal de Santa Teresa. Tarjeta postal. h. 1900.

Academia militar. Tarjeta postal. h. 1910.

1ª carta de Lorca: (Membrete:) Academia de Intendencia Militar. `vila, 19, octubre (1916)

Queridos padres: Estoy content simo, aqu la gente nos atiende una enormidad, y la ciudad es una joya de la edad media se hubiera levantado del suelo, palacios seæoriales, las murallas estÆn intactas y rodean toda pesinos visten como antiguamente, las mujeres con las faldas enormes de anchas y de muchos colorines con gra de flores y preciosos aretes, los hombres, pantal n corto, chaquetilla corta y sombrero calaæØ. - Hablan divin memente educados. Como son las fiestas de Santa Madre Teresa de Jesœs, aqu hay muchos de ellos y hemos habl muchos. Es de lo mÆs interesante de `vila. Los monumentos son hermos simos, todos con grandes recuerdos hist ricos. Hoy ha sido el d a- T: acompaæad nador, alcalde, etc., etc... hemos recorrido los monumentos de la Santa donde naci , donde fue bautizada, do y hemos le do los versos de la sublime doctora por los caminos de las murallas. Y ahora lo gordo. - Con permis cio hemos visitado la clausura del convento de la Encarnaci n (este Don Mart n es el demonio): a la clausura hemos entrado nosotros. Es estupendo, todas las monjas estaban all cubiertas con largos velos, nos acompaæa mÆs viejas, una iba delante tocando la campanilla para que las monjas se retiraran y no nos vieran. Yo estab ver aquellos claustros donde vivi la gloria mÆs alta de Espaæa, la mujer mÆs grande del universo como es Sa Jesœs, de ver y tocar la cama donde descans , las sandalias, la celda donde viv a y donde se le - apareci Cri na, y el locutorio donde hablaba la Santa con e[l] sublime m stico San Juan de la Cruz y San Pedro de AlcÆnt cosas del esp ritu» como dice ella.[...] Por la noche, estupenda velada en el Instituto. Mariscal me present y toquØ [a]l piano cosas m as, que felicitaron much simo. Nos han invitado (el marquØs de Foronda) a dar una conferencia en Madrid (academia hi estoy muy contento, como compro cosas el dinero merma. Besos a mis hermanos. Recuerdos a las mozas Paquita y

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os abraza y os besa con cariæo vuestro hijo Federico (a la vuelta) Las cartas tardan mucho as es que nos entenderemos por telefonema. `VILA Fue una noche fr a cuando lleguØ. En el cielo hab a pocas estrellas y el viento glosaba lentamente la mediod a infinita de la noche... Nadie debe de hablar ni de pisar fuerte para espantar el esp ritu de la sublime Teresa... Todos deben sentirse dØbiles en esa ciudad de formidable fuerza... Cuando se penetra por su evocadora muralla se debe ser reli gioso, hay que vivir el ambiente que se respira. Estas almenas solitarias, coronadas de nidos de cig eæas, son como realidad de cuento infantil. De un momento a otro espØrase La Encarnación. o r cuerno fantÆstico y ver sobre la ciudad un pegaso deErmita oro de entre San Juan de la Cruz en la huerta.

Torreón de Crecente. Tarjeta postal. h. 1900.

Murallas y caminos. Tarjeta postal. h. 1900. (La postal data erróneamente las murallas como «romanas»).

Antiguo Instituto General. Foto del Portofolio Fotográfico Nº 9. h. 1930.

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Fiestas de Santa Teresa, 1915. Comitiva de la procesión

Ermita de San Segundo y río Adaja. Tarjeta postal. h. 1930.

nubes tormentosas, con una princesa cautiva que escaparÆ sobre sus lomos, a contemplar a un grupo de caballe que embozados en capas rondarÆn la muralla. El r o pasa casi sin agua por entre peæascos, baæando de frescura unos Ærboles desmirriados, - que dan som ra ermita romÆntica, relicario de un sepulcro blanco con un obispo fr o rezando eternamente oculto entre som doradas que cercan la ciudad la calma solar es enorme, y sin Ærboles que den sombra tiene all la luz un aco ton a roja... `vila es la ciudad mÆs castellana y mÆs augusta de toda la meseta colosal... Nunca - se siente u te el aire pone en sus encrucijadas, modulaciones violentas las noches de invierno... Sus calles son estrechas y la mayor a llenas de un fr o or n, y las puertas tienen dovelas inmensas y cl los monumentos una gran sencillez arquitect nica. Columnas serias y macizas, medallones ingenuos, - puertas ca tadas y capiteles con cabezas toscas y pel canos besÆndose. Luego en todos los sitios una cruz con los brazo ros antiguos enterrados en las paredes y en los dulces y hœmedos claustros... ¡Una sombra de muerta grandeza

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