DOMINGO, 9 MAYO 2010

T E N D E N C I A S

LA VANGUARDIA 43

ENTREVISTA

“El número de presas en EE.UU. está disminuyendo”
Patrick McCully, director de la Red Internacional de Ríos

Jaime Serra

A

Problema sexual

Patrick McCully ha participado en los debates Aigua, rius i pobles que se celebran en el Museu Marítim de Barcelona
ANTONIO CERRILLO Barcelona

MAITE CRUZ

atrick McCully ha impulsado una corriente de opinión mundial que cuestiona las grandes presas, recogida en su libro Ríos silenciados. La organización que dirige, la Red International de Ríos, presta apoyo a las comunidades locales que se oponen a los proyectos de grandes presas en China, India o Brasil. Y ahora defiende la recuperación de los ecosistemas naturales de ríos y valles que fueron bloqueados por el cemento. ¿Es posible desandar el camino, restaurar el curso de los ríos? En Estados Unidos, hace 10 o 15 años, la idea de eliminar las presas sorprendía a la gente, pero ahora el número de presas que se están desmantelando es mayor que el de las que se construyen. El número total de presas está disminuyendo lenta pero continuamente. Cada año, se eliminan decenas de pequeñas presas. El debate ahora es saber si se pueden eliminar también algunas grandes presas. ¿Ve factible eliminarlas? En el norte de California, en la frontera con Oregón, ya hay un acuerdo entre la compañía de energía, las ciudades, los granjeros y los ambientalistas para eliminar cuatro grandes presas en los próximos diez años. Sólo falta el dinero, pero hay acuerdo. ¿Por qué desmantelarlas? Es necesario recuperar el curso natural de los ríos, recuperar sus ecosistemas fluviales y derribar barreras que obstaculizan el paso de los salmones. Esta es una especie sagrada para los indios y protegida por la ley federal. Y también en el estado de Washington, en el noroeste de país, se ha alcanzado otro acuerdo para eliminar dos presas bastantes grandes por esta razón.

P

¿Y qué dicen las empresas? En EE.UU. la construcción de grandes presas se paró en los años 80, pero ahora las empresas de ingeniería, que antes hacían grandes presas, compiten entre sí y están encantadas de conseguir contratos para suprimirlas, porque hay dinero para ello.

“Se desmantelan los pequeños embalses para recuperar el curso de los ríos y proteger el salmón”
Pero predomina la idea de que los embalses son necesarios... Sí, en los ministerios; pero hemos visto que en la mayoría de los casos se puede ver que existen soluciones alternativas mejores para el abastecimiento de agua y la generación de electrici-

PERFIL

Una oposición desde hace 20 años
]“El cambio climático es la

principal amenaza para la disponibilidad de agua”, dice Patrick McCully, un antropólogo que emprendió hace 20 años una campaña de defensa de los derechos de la población india afectada por los proyectos de grandes presas en el río Narmada y que hoy es un influyente opositor a este tipo de proyectos en Brasil, China e India. McCully dice que actualmente el principal motor de las grandes presas es el capital chino.

dad. Disponemos de soluciones más baratas, de menor impacto ambiental y unos beneficios mejor repartidos. ¿Cuáles? Las energías renovables, por ejemplo, son viables técnica y económicamente; y, por otro lado, disponemos de tecnologías de ahorro y eficiencia a pequeña escala para recoger agua de lluvia en tanques y depósitos pequeños en los tejados de las casas. Este tipo de soluciones son muchos más eficaces en África, donde la mayor parte de la población es rural y pobre y vive aislada, y donde no hay dinero para acometer grandes infraestructuras con presas, bombas, tuberías y demás. ¿Por qué cuestiona los grandes embalses? Muchos proyectos comportan graves consecuencias sociales, hambre, enfermedades, y van acompañados de desarraigo, exclusión social e, incluso, alcoholismo. Estos problemas se repiten cuando las poblaciones afectadas son separadas de sus condiciones habituales de vida y son realojadas en asentamientos sin servicios y sin historia, condenadas a enfrentamientos con la población local. ¿Cómo funciona la presa de las Tres Gargantas en China? Hemos constatado muchos problemas ambientales, sobre todo por la contaminación de los ríos que acaba siendo arrastrada hasta el embalse. Los desechos industriales y las aguas residuales urbanas quedan retenidos y se van acumulando, v van formando una sopa tóxica de vertidos. Antes, había contaminación en el río, pero al menos las aguas fluían y se dispersaba; pero ahora queda bloqueada. Otro problema son los deslizamientos de tierra. La presa ha desalojado a 1,3 millones de personas, pero se habla de recolocar de forma permanente a otros cientos de miles por estos deslizamientos.c

quel día al regresar del trabajo encontró a su mujer entusiasmada, algo excitante le había ocurrido a su vida sexual: el INE le había hecho una encuesta telefónica. Él también se alegró, finalmente podría verse reflejado en esas estadísticas que de forma regular publican algunos medios de comunicación y en las que nunca se sentía representado. Ella le propuso un juego de pareja: él respondería las mismas preguntas que a ella le habían formulado y verían hasta qué punto sus respuestas eran coincidentes. Llevado por el sentimiento de protagonismo y ajeno a todo el embrollo en el que estaba metiéndose, aceptó. –Primera pregunta: “¿Con qué frecuencia mantiene usted relaciones sexuales?”. –Cuatro veces a la semana –había sido un buen día y se sentía capaz de duplicar la media nacional–. –Segunda pregunta: “¿Cuánto tiempo duran sus relaciones sexuales?”. –Mmm... 30 minutos. –¿Tanto? ¿Sólo? –¿Cómo? –¡No lo hacemos cuatro veces a la semana desde la universidad! –¿No? –No. Como mucho, dos. –¿En serio? –Pues sí. Y, además, yo respondí que lo hacemos 37 minutos cada vez, no 30. ¡¿37?! ¿Será algo femenino responder con una cifra con flecos a una pregunta estadística? –Bueno, no sé..., da lo mismo, ¿no?, menos tiempo, pero más veces... Ella ya estaba bolígrafo en mano.
PARCIALES
ÉL Cuatro sets 30 minutos 30 minutos 30 minutos 30 minutos

ELLA

Dos sets 37 minutos 37 minutos

TOTALES
ÉL 120 minutos ELLA 74 minutos Saldo a favor de él 46 minutos

–Pues no, no es para nada lo mismo. Y tú, que te pasas el día manejando datos y haciendo gráficas con ellos, deberías saberlo mejor que nadie. Tú mantienes relaciones sexuales 46 minutos más que yo a la semana –dijo arqueando la ceja–: ¿se puede saber con quién? Desde ese día, la confianza fue menguando, y él sigue intentando averiguar con quién mantiene relaciones sexuales tres cuartos de hora por semana.

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