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ve I JeQl1
Madrid; Morata.
(1Cf¡:4-) ::Irdroducc,ón Q /q, P5{COS4~iolo.9fá.
10 Introducción« la psicosociología

ciología, una primera sección (la más larga: siete capítulos) CAPITULO PRIMERO
está dedicada al examen de datos y a las nociones básicas,
intentando simultáneamente identificarIas y articularlas; im-
plica, por tanto, un conjunto consistente de definiciones y de
ilustraciones 2.
Una segunda parte (tres capítulos) aborda~ciertos aspec-
tos de la problemática inherente a nuestra disCiplina y a las
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,
--
ciencias humanas que vienen a coincidir en ella; es de aborda- ;
!
je más difícil y, desde luego, no exhaustivo. No obstante, ha- ¡
~
bía que elegir entre una unidad pedagógica delicada y la re- ~
¡
nuncia a problemas que se refieren simultáneamente a la ;
",'
LA PSICOSOCIOLOGIA: CIENCIA «CHARNELA»
investigación, la práctica social y el sentido mismo del cam- J
y CIENCIA DE LA INTERACCION
bio. Dicha elección, al menos, desea inspirarse en la impor-
tancia de los temas y no de la moda, la cual, a veces, coincide
con aquélla.
f ---

Lo que también importa es suscitar una reflexión acerca t


del a1c~ce y de la epistemología de una disciplina cuyo cu-
rioso destino consiste en haber sido combatida en sus oríge-
I
~
nes, y serio nuevamente, si bien por motivos por completo , Resulta bastante arduo presentar un esquema histórico
distintos, después de tres décadas de floreciente expansión. de las fuentes de la psicosociología. Un número considerable
de pensadores, grandes filósofos, doctrinarios o ensayistas
N.B. Referencias bibliográficas.-EI nombre de un autor, han examinado, a través de la especulación o de la observa-
seguido de la mención (bib.), remite a la bibliografía termi- ción, los problemas del hombre en sociedad, del orden y del
nal, la cual reúne obras y artículos básicos (indicándose even- contlicto, de las afinidades electivas o de la acción social, des-
tualmente los capítulos o páginas de la edición citada). tacando unas veces un tema o un factor, intentando funda- I
Por otra parte, en el curso del texto se encontrarán a pie mentar las instituciones sobre las exigencias de una natura-
de página las referencias a diversos trabajos de importancia leza humana, mostrando unas veces cómo las condiciones de
en el sector estudiado. vida afectan a nuestras conductas, buscando por otra parte,
con frecuencia, promover (o imaginar) un mejor sistema re-
lacional, tratando así acerca del cambio dentro de una pers-
pectiva reformista o utópica.
El historiador oscila así entre dos peligros: la pesadez de
la exhaustividad y las injusticias de la selección. A título sim-
plemente ilustrativo de los tesoros de la anticipación psicoso-
ciológica desde la época socrática hasta las primeras obras
que utilizaron nociones y métodos específicos, citaremos so-
bre todo el Gorgias y la República de PLAT6N,la Política de
AIusT6TELES, el Leviathan de HOBBES,El contrato social de
ROUSSEAU. Lo cierto es que la dificultad se ace~rt!" artir
del siglo XIX,durante el curso del cual se de~8ili- .

versas ciencias del hombre a partir de las o~~' ~: ~~~ ,


2Algunos pasajes de los primeros capítulos reproducen parcialmen- .
~AR.X,de FOURlER, de ~OURNO!, ya que, de~~é~~.c4!--J
.

te textos publicados anteriormente en Bulletin de Psychologie, en co-


laboración con nuestro colega J. MARGOT-DuCLOT, a quien damos aquí cIalmente de la filosofIa, comIenzan tambIén ib op6'.JérsCf;:~t
amistosamente las gracias. tre sí. De este modo, AugusteCoMTE, en su\ Cq,t(~lÍi! ~~qjo-
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,
12 Introducción a la psicosociología La psicosocwlogia: ciencia «charnela» 13

logie positive, se erige en fundador del positivismo, mas tam- En un sector más reducido aún: el de la estructura-espa-
bién de un imperialismo sociológico que rehúsa a la psicolo- cial de la sala de conferencias, del modo de relación que la
gía todo estatuto científico; iniciaba así una polémica que misma induce, del uso que de ella hacen sus ocupantes y de
opuso hacia finales del siglo a E. DURKHEIM* y a G. TARDE, los sentiInientos vinculados a su papel, podrían ponerse fá-
promotor de la psicología social en Francia, polémica que cilmente de manifiesto las mismas dimensiones sociales, per-
habría de prolongarse de modo más o menos lancinante has- sonal~teraccionales.
.ta nuestros días. :::: Si se:;aeja~ lado este tipo de análisis actual, «al vuelo»,
para apelar a-estudios científicos específtcamente sociológi-
cos o específicamente psicológicos, se comprobará asiInismo
1. Situación y objeto propios de la psicosociología su umbra1~ de insuficiencia para describrir y explicar una
1 determinada conducta concreta.
"'""
Antes de volver de modo más detallado sobre ciertas se-
cuencias significativas de esta historia conflictiva, intentare-
l~ 1) Así, por ejemplo, se puede intentar estudiar la distri-
.,
mos establecer sumariamente el dominio y el objetivo pro. bución de.los""Votos, la de los crímenes o la de los suicidios,
pios de la psicosociología. sin apelar a nociones psicológicas. En su célebre estudio so-
Hay que pal tir del hecho (expresado ya por las denomi- bre El suicidio (bib.), DURKHEIMha podido establecer que:
naciones mismas de psicosociología, psicología social) de que
se tnUa de una ciencia charnela l. Su surgimiento y su cre- - el suicidio es más frecuente en las personas sin religión;
ciente desarrollo proceden de la incapacidad por parte de la t - entre los creyentes, se da con menor frecuencia entre los
sociología o bien de la psicología, por sí solas, para abarcar católicos que entre los protestantes;
íntegramente las conductas humanas concretas. Resulta bas- - es más frecuente en el medio urbano que en el medio
tante fácil establecer' este punto recurriendo a ejemplos co- rural;
tidianos o a análisis más sistemáticos. Dentro del cuadro de - es más frecuente entre los solteros que entre personas
la enseñanza, al comienzo mismo de la exposición introduc- casadas;
toria a nuestra disciplina, realizaremos un breve examen de - es más raro entre las personas casadas que tienen varios
la situación actual en que se encuentran profesores y estu- hijos que entre las casadas sin hijos.
diantes.
Tanto unos como otros están reunidos en un cuadro y A través de todos estos casos, DURKHEIMdescubre la pre-
para un proyecto institucional: la universidad, el ejercicio sencia de un factor común: la cohesi6n, el grado de integra-
de una función, la preparación para obtener un título. Un ción social. Es, por tanto, dicha cohesión la que parece con-
cierto sistema social y un cierto pasado personal, la perte- dicionar la frecuencia del suicidio. Pero ¿tenemos con ello
nencia a ciertos grupos explican su copresencia aquí y ahora. una explicación del suicidio? No, dado que resta por com-
Entre ellos se establece una cierta interacción que es, sin prender lo siguiente:
embargo, singular, dependiente de las conductas y la perso.
nalidad de cada cual e implicando procesos psicológicos a un - los mecanismos psicológicos que hacen que la cohesión
nivel individual y a un nivel colectivo: un tono, un clima de- o la ausencia de la misma impidan o bien impulsen al
terminados y lo vivido por ellos se despliega a través de una suicidio;
temporalidad abierta a anticipaciones y a sorpresas. - por qué, por otra parte, el suicidio se da en un determi-
nado individuo singular.
* Ver DURKHEIM:Las reglas del método sociológico. Madrid, Mora.
ta, 1974. (N. del R.) Nos vemos, pues, obligados a hacer inteI'Yenir factores
1Preferimos la expresión de «ciencia charnela» a la de «ciencia. psicológicos generales y a ciertas variables individuales *.
encrucijada», ya que la primera evoca la imagen de una unión fun-
cional, mientras que la segunda evoca más bien la de un entrecruza- * Ver POWINGBR:La tendencia al suicidio. Madrid, Morata, 1969.
miento entre vías eventualmente dispares. (N. del R.)
14 Introducción a la psicosociología La psicosociología: ciencia «charnela. 15

Una explicación más completa consiste en mostrar que la 3) Por otra parte, las relaciones entre los hombres están
cohesión protege contra la angustia *. Esta última se halla parcialmente condicionadas por estructuras ecológicas y so-
latente en todo sujeto, pero algunos están especialmente ciales independientes de su personalidad, o también por cos-
expuestos a la angustia en función de trastornos neurológi- tumbres o diversos modelos colectivos. Este es el caso, sobre
cos o bien de su historia afectiva (traumatismos, duelos, etc.) todo, en cuanto a los efectos de vecindad en una habitación
y de su actual aislamiento dentro de las r~des locales de o en el.jrabajo; de la similitud o de la diferencia de catego-
comunicación. v- ría social;!de ctertos tipos de segregaciones locales. Asimis-
mo, situaciones. tanto estatutarias como ocasionales ejercen
2) De modo inverso, en el laboratorio se pueden medir una influencia previa sobre las relaciones entre los sujetos:
los umbrales y los grados de percepción, de emotividad, de dependencia; competición, urgencia, etc.
memoria, pero si se quiere examinar cómo se ejercen estas No obstante, una vez puestas estas condiciones regulado-
funciones psicológicas básicas en la vida cotidiana hay que ras, cuando el contacto se establece, surgen procesos espe-
considerar la influencia de los cuadros y los modelos socia- cíficos: atracción u hostilidad, indiferencia, ajustes mutuos.
les. Así, p. ej., ciertos valores o ciertas situaciones sociales Este variad!r y móvil tejido de vínculos interpersonales
pueden dar lugar a fenómenos de distorsión perceptiva. Cier- no ha sido abordado durante mucho tiempo más que de un
tas experiencias imaginadas por los psicólogos americanos modo literario o a través de ensayos. Constituye, de hecho,
BRUNERy GOODMAN (bib.) y relativas a la percepción de ta- juntamente con los grupos restringidos en los que se desarro-
maños por parte de niños muestran que: lla, un campo privilegiado para la psicosociología, ya que su-
pone constantemente una interferencia de factores de perso-
- las dimensiones de las piezas de moneda son constante- nalidad y de factores de orden institucional.
mente sobrevaloradas en relación con discos de cartón de
Las investigaciones efectuadas sobre la elección del con-
idéntico tamaño que aquéllas;
- tal sobrevaloración es tanto más acentuada cuanto más junto, las afinidades amistosas, así como todas aquellas con-
cernientes a la «dinámica de grupos», consisten en explorar
pobres son los medios sociales de los que proceden los e interpretar conductas relacionales, vinculadas a la conjun-
sujetos.
ción compleja, mas no aleatoria, de los siguientes factores 2.
Estos resultados llaman tanto más la atención, puesto El dominio propio de la psicosociología aparece, por tan-
que corresponden a datos aparentemente muy «objetivos». to, esencialmente, como correspondiendo a la interacci6n:
Han sido confirmados por múltiples investigaciones realiza- - interacción de los procesos sociales y psicológicos a nivel
das en laboratorio o sobre el terreno, en función de factores de las conductas concretas;
sociales de orden estructural (clase, estatuto profesional), de - interacción de las personas y de los grupos dentro del
orden cultural (nivel de instrucción o de información) o in- cuadro de la vida cotidiana;
cluso de orden situacional: hay experiencias que han demos- - unión, asimismo, entre la aproximación objetiva y la del
trado que !a mera comunicación de la opinión de otro ejercía significado vivido, a nivel del o de los agentes en situa-
una influenica sobre la opinión personal siempre que un ción.
sujeto ha de formular una evaluación.
De modo muy general puede hablarse, con J. STOETZEL, Insistimos en que es, en efecto, esta preocupación de con-
de una institucionalización del juego de las funciones men- cretización y exhaustividad aquello que caracteriza a la psi-
tales, que varía según las culturas y los períodos de cada cul- cosociología y a su «papel de charnela», ya que la sociología
tura; el calendario, el ritmo de las jornadas, las técnicas, reducida a sí misma se limita al juego de las estructuras
las artes, los valores comunes normalizan nuestras acciones institucionales y de las regulaciones colectivas. La aproxima-
y nuestras percepciones, la expresión y quizá incluso el vi- ción puramente psicológica se aplica también a «funciones
venciar de nuestros sentimientos. I
2Consúltese a este respecto nuestro libro Psychosociologie des affi-
*Ver KIELHOLZ:Angustia. Madrid, Morata, 1970. (N. del R.) nités y su bibliografía.

I
~
16 Introducción a la psicosociología La psicosociología: ciencia «charnela. 17
,~
mentales» enfocadas en su generosidad o bajo sus aspectos Estas tentativas simétricas de anexión ofrecen un carác-
diferenciales. Ninguno de estos dos modos de aproximación ter tan recurrente que exigen cierto retorno a los recientes
es capaz de asumir integralmente la descripción y la inter- desarrollos históricos de las ciencias humanas. Vamos a con-
pretación de una conducta en una situación dada, ya sea por- siderar detenidamente cómo de un modo laborioso se ha
que se estudia esta última sin personalizar a los sujetos, ya constituido una psicosociología que, pese a ser «bifronte»
porque se estudian los sujetos sin situar lo suficientemente como Jano, no deja de poseer por ello una existencia y una
sus conductas. Añadiremos que por «sujeté$'» no entendemos funciÓb~ed~tibles.
""
a un determinado individuo singular o aislado, sino a todo
agente o conjunto de agentes en vías de conducirse (y de
vivenciar su conducta) dentro de un cierto contexto situacio- ~. Corrientes y tendencias reductoras
nal. Ello implica correlativamente (y volveremos, por otra ft'

parte, sobre este punto, fuente de ciertas confusiones) que Presentado así, el propósito de la psicosociología no pa-
la diferencia entre sociología y psicología no depende esen- rece tener que suscitar mucha oposición. Sin embargo, el
cialmente de que una se ocupe de las colectividades y la otra desarrollo, de..esta disciplina -específica sin ser autónoma-
del individuo, sino a que ambas se mantienen a un cierto ha sido obstaculizado durante mucho tiempo por tendencias
nivel de abstracción y desconocen los procesos interacciona- imperialistas y reductoras, manifestadas tanto por los psicó-
les, para ellas irreductibles. Supone también, en nuestra opi- logos como por los sociólogos.
nión, que el objeto propio de la psicosociología es específico, Haremos constar que tales tendencias aparecen ya a nivel
incluso si esta disciplina no es autónoma, ya que no podría del sentido común y de la psicología popular bajo una forma
constituirse sin ciertos aportes previos de cada una de dichas no deliberada y contradictoria: así, p. ej., si sobrevienen se-
dos ciencias, entre las cuales quiere formar una especie de rias dificultades en una oficina, un taller o una clase escolar,
charnela. se afirmará fácilmente que es a causa del «mal carácter» o de
Deseamos examinar, por último, un punto relativo a la la «mala disposición» de los empleados, los obreros o los
terminología: la mayoría de las veces, las expresiones de alumnos, lo que constituye una explicación, de estilo más
«psicosociología» y de «psicología social» son utilizadas como ,~ bien psicológico. Pero, al mismo tiempo, la actitud o la «men-
estrictamente sinónimas. Si empleamos aquí a la primera talidad» de un determinado individuo será imputada con fre-
con preferencia a la segunda, ello es debido a que rehusamos cuencia a su origen étnico o a su filiación política y, por
conceder una primacía cualquiera (cronológica, metodológi- tanto, a factores sociales. Si obra de un modo determinado,
ca, incluso ontológica) a uno de ambos términos o bien a es porque es un «esto» o un «aquello», sobrentendiéndose
su connotación: lo institucional o lo mental, lo individual ", que todo miembro de su especie se conduce potencialmente
o lo colectivo, ya que todo ello está ineludiblemente vincu- como él.
lado. La expresión de «psicología social», que por otra parte De hecho, en conflictos de dicho género habría que poner
hemos utilizado con frecuencia, dentro del mismo espíritu,
corre, sin embargo, el riesgo de aparecer -al igual que el f en claro la parte correspondiente y variable de diversos fac-
tores: organización del trabajo, estilo de la autoridad, in-
término de «psicología colectiva»- como una sección par- fluencias individuales, tensiones colectivas, rivalidades, per-
ticular de la psicología. Sería también abusivo considerada sonalidad de los cabecillas, etc.
como englobada en la sociología en sentido amplio 3, Podría opinalse que tales perspectivas parciales o prejuz-
I
3Así, nuestro colega H. MENDRAS, en la página 7 de sus (excelentes) cación verbal entre el investigador y el sujeto investigado». Esta gene-
Eléments de sociologie, declara con serenidad entender «por sociolo- r rosa anexión va acompañada, por tanto, de una singular limitación,
gía, a la vez, la sociología, la psicología social y la etnología», ya que t que ignora precisamente la función mediadora de la psicosociología.
Plantear la unidad de las ciencias sociales es una preocupación que
«no existe una diferencia fundamental entre la problemática y la me-
todología de estas tres disciplinas». Pero unas líneas más adelante
añade que «la psicología social se caracteriza principalmente por téc-
i nosotros también compartimos, con la condición de que no excluya
una pluralidad de enfoques y que no los comprenda bajo el término
nicas y métodos de investigación que utilizan, en esencia, la comuni- único de «sociología».
! MAISONNEUVB.-2

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18 Introducción a la psicosociologta La ps~sociologúl" ciencia«c1uu'nelaa 19

gadas desaparecen al nivel de las teorías y de las investiga- sobre la influencia formadora ejercida:PQr el medio. ambiente. .Así,
ciones con intención científica; pero con frecuencia no suce- para R. KANTÓR 4,:la «auténtica pSicolosf8, social» consiste;,en"e}. estu-
de nada de esto, como vamos a ver a través de un breve dio de las re8cclooes a e:.u:itantes de. una naturaleza parti<:utar~socia-
resumen histórico. les o culturales. La noción de «conciencia colectiva» es ficticia y-debe
ceder el puesto a la búsqueda de las respuestas del individuo a los
1) Paralelamente a ,los trabajos publicados hacia finales del si- estímulos representados por las instituciones. La perspectiva de
glo XIX, sobre todo en Francia y Alemania, se ..Q.esarrolló entre los DuRKH~ el cual concede una parte privilegiada al estudio de las
. autores anglosajones todo un conjunto de estudioñituados en los con- representaifoneS-rociales, es combatida así indirectamente.
fines entre la psicología y las ciencias sociales.
Dichos estudios se caracterizan, en primer término, por recurrir a
I Oscilando entre estas diversas tendencias aparecen en los Estados
Unidos una -serie de obras con intención de síntesis, que destacan la
un modo de explicación unitaria de las conductas humanas, a teorías formación d~ la personalidad bajo la influencia de las instituciones y
que G. W. Au.PoRT designa, con cierta ironía, como «simples y sobera-
nas» o también como «sésamos» (bib.): placer-pena, egoísmo, deseo
de poder, simpatía, espíritu gregario, imitación; pero el mismo histo-
I
i-
. de los contactos con los demás; aportaciones de filósofos, pioneros de
una psicosociología genética: J. M. BALDWIN, G. M. MEAD(bib.) y J. Ds.
WBY.El mismo afán de integración anima a C. H. COOLBY(bib.), autor
de una notable distinción entre grupos «primarios», caracterizados por
riador subraya justamente que dichas teorías han dejado ciertas pro-
longaciones en los trabajos más recientes y constituyen los principa- °, la intimidad de'r' «nosotros», y grupos «secundarios» (u organizacio-
les elementos dentro de ciertos sistemas. Así, p. ej., el principio de nes), vinculados a relaciones funcionales más anónimas. Según este
placer-displacer en las concepciones freudianas o la función de la 1: autor, la naturaleza humana no accede sino poco a poco a la exis-
tencia y no la adquiere sino por la cultura, de modo tal que «socie-
simpatía en ciertos fenomenólogos. En cuanto a la imitación -y a su
prin11l.hermana, la sugestión-, han aparecido con frecuencia como las
f dad e individuo no designan términos separables».
ti ¿Quiere esto decir que la psicosociologfa habría hallado entonces su
auténticas claves de la relación y la influencia sociales, tanto en el .
americano MACDOUGALL como en el francés TARDE. >' función y su definición mediadoras? De hecho, nada de eso había suce-
Llegamos aquí a los autores que han promocionado, efectivamente, dido aún. A partir de 1930, una floración de manuales, de textbooks,
ya en el título, ya en las nociones básicas de sus trabajos, la expre- se extiende por los Estados Unidos; G. W. Au.PORTreseña una cuaren-
sión de psicologia social. Resulta notable que casi todos se incluyan tena de ellos, aparecidos entre 1928y 1952. Unos se ajustan a un eclec-
en una perspectiva que se designaría hoy día como «mentalista.. o ticismo demasiado amplio, otros se refieren más o menos estrictamen-
«psicologizante», es decir, que acentúen sobre todo la búsqueda de ne- te a una teoría o a un enfoque determinados: conductismo, teoría de
cesidades (instintos o motivaciones) que presiden las conductas' socia- la Gestalt, psicoanálisis, teoría del campo, etc.
les, incluso cuando reconocen (como es el caso de MAc DOUGAu.)una ~ En el plano dé 1a investigación, las, universidades americanas van
cierta especificidad de 10 social y cuando estudian las tendencias, no I~
..
a verse considerablemente reforzadas .por la llegada de numerosos in-
telectuales israeHtas, fugitivos del nazismo. Algunos de ellos desempe-
mediante introspección, sino a través de la observación del compor-
tamiento dentro de una situación. ñan entonces un papel decisivo en el desarrollo de la psicología social;
¡ f LBwIN*, promotor de la investigación-acción y de la dinámica de gru-
Las Lois de l'imitation (bib.), obra en la que TARDElanza la expl'e-
sión de «interpsicología», aparecen en 1890 y van seguidas en 1898 por po$, es el más ilustre de ellos. Por otra parte, seguidamente a una
los 2tudes de Psychologie sociale. En el mismo año, el austríaco serie de encuestas inicialmente orientadas hacia el rendimiento pro-
¡ RATZENHOFER desarrollaba el proyecto de una Sozial-Psychologie que, fesional, la existencia y la influencia de lo «moral.., del clima, son
!
: al igual que las ideas de TARDE,influyó intensamente a los america- descubiertas y explotadas por métodos cada vez más precisos. Esta
!. corriente, esencialmente empírica, que va unida a los nombres de
nos; sobre todo a SMAu. y luego a MAc DouGU.L,autor de la célebre
¡t Introduction to Social Psychology (1908). I Elton MAyo y de ROBTHUSBERGBR s (bib.), constituye una fuente muy
, Todas estas obras tuvieron una repercusión bastante amplia, pero importante de la psicosociología americana; se halla en cOnfluencia con
¡¡ pronto fueron combatidas desde dos frentes: en Francia, por la co-
rriente sociológica animada por DURKHEIM,que se erige en heredero
una cierta ideología de la eficacia democrática, que va a extenderse
poco a poco por todos los medios occidentales de «cuadros iluso
; trados».
de COMTEe introduce el método científico en sociología *; en Estados I Al final de la segunda guerra mundial llegan a Europa, sobre todo
Unidos, donde MAc DOUGALL es atacado por los conductistas, sobre
todo por WATSON, los cuales critican la noción de instinto y de innati- a Francia y a Inglaterra, manuales y artículos donde se desarrollan
vidad y desarrollan una psicología del condicionamiento, insistiendo 4Principles oi psychology, 1949.
IrVer LBwIN, K.: Dindmica de la personalidad. Madrid, Morata, 1973.
* Ver DURKHEIM:Las reglas del método sociológico. Madrid, Mora- (N. del R.)
ta, 1974. (N. del R.) s Management and the worker, Harvard Un. Press, 1929.
"
i"
~ 20 Introducción a la psicosociología La psicosociología: ciencia «charnela" 21

entonces diversas corrientes psicosociológicas que presentan una rup- mente científicas, tal dualidad de tendencias no había des-
tura más neta con las escuelas ya establecidas y que se preocupan de aparecido aún por completo. Presentaremos dos ejemplos
r.
emprender investigaciones que no se limitan ni a la psicología de la- de ello. .
, boratorio ni a estudios de sociología descriptiva.
Sería enojoso exponer detalladamente, en cuanto a sus argumentos, Uno de los principales sociólogos, Cl. LÉVY-STRAUSS, co-
los debates a la vez teóricos y de «clan» -designamos así a los viru- mentando las ideas de MAUSSen un prefacio a la obra de este
I
. lentos conflictos de escuela- que agitan nuevamente...a los sectores de último (JJffi.), subraya la «complementariedad» dinámica de
. las ciencias humanas, y ello con tanto mayor mofIVo, puesto que se lo psíquiC«'y ~lo social. No podemos jamás estar seguros,
trata de debates en dos frentes: por una parte, entre sociólogos y escribe, de haber alcanzado el sentido y la función de una
psicólogos; por otra, entre experimentalistas y clínicos. Sin hablar de institución si no somos capaces de revivir su incidencia so-
, los conflictos doctrinales en el seno de cada una de estas categorías,
así, p. ej., entre sociólogos marxistas y durkheimistas, o bien entre
bre una corrciencia individual. Así, toda interpretación váli-
psicoanalistas freudianos y psicoanalistas disidentes. Polémicas que, da debe hacer coincidir la objetividad del análisis histórico
J
; por otra parte, son sanas en las ciencias jóvenes, siempre que no sus- o comparativo con la subjetividad de la experiencia vivida.
tituyan una confrontación por una logomaquia, y el pluralismo por No menos radicalmente condena a la antropología cultu-
1 una confusión. ral americana, '1á.cual se esfuerza por elaborar teorías y no-
ciones funcionalmente intermedias (como la de personalidad
2) No deja de llamar la atención el carácter recurrente modal) y por rechazar toda concepción que hace intervenir
de las tendencias reductoras, como si el conflicto del psico- a los procesos afectivo s (tachados de «epifenómenos») en la
logismo y del sociologismo no pudiera extinguirse. Remiti- explicación de las conductas institucionales. Leyendo los tex-
E mos, para su historia, a la correspondiente bibliografía 6. Va- tos detenidamente, se puede comprobar incluso que se con-
j
i» mos a intentar destacar lo esencial. Aquello que caracteriza cede una prioridad no solamente científica, sino cuasi onto-
¡ a la corriente «sociologizante» es la acentuación de la pri- lógica a la aprehensión de las estructuras consideradas a la
macla de lo colectivo, en comparación con lo individual, más vez como un esfuerzo para trascender la observación empí-
jH hlr" quP 111E'"doilllón d~ 101' fenómenos mentales del campo
dp 1/.1!IIu~I~lua!/,*, y~ iju" ,."Ivlnqlca el sector de las actitudes
rica y como un medio para derivar «ciertas 10yoI untvofNAl@"
que rigen las actividades inconscientes del espíritu». Leyes
j
~ las representaciones colectivas. A esta posición responde inmutables que consisten en imponer formas a un contenido
~ mversamente la de la corriente «psicologista» que preconiza y que serían las mismas para todos los espíritus antiguos y
j la primacía del individuo sobre la sociedad o de la naturaleza modernos, primitivos y civilizados» 7. Se llega a sustituir lo
sobre la cultura, al mismo tiempo que se interesa también vivido por 10 «pensado» y a privilegiar la fomalización de
por la génesis de las instituciones y de los valores colectivos. reglas con respecto a la comprensión de las conductas. Pa-
Esta oposición conduce a que cada campo convierta dicha radójicamente, ciertas consecuencias del estructuralismo so-
I

I
«primacía», dicha «especificidad» de lo individual o de lo so- ciológico en las ciencias humanas constituirían, hasta cierto
~ di\1 ~n \l1\~ (f,~P'()¡. df' "",.,riQrid(td
Q dCf@.'ttcrtoridad de 10 punto, el reverso de las correspondientes al antropomorfis-
uno ron respecto a lo otro y a desarrollar, desde hace más mo en las ciencias de la naturaleza.
I de un siglo, un sistema de imputaciones mutuas perfecta- En el mismo año de 1950 aparecía en los Estados Unidos
I
mente simétricas. un simposio con el significativo título de Social Psychology at
I Así, MARX,al criticar a FEUERBACH, le reprochaba «presu- the cross-road (bib.). Según los autores (SHERIF y NEWCOMB),
~
~ poner un individuo humano aislado, abstracto... mientras que los dos esfuerzos antitéticos de reducción, a los que califican
! pertenece a una determinada forma de sociedad». Cincuenta de «imperialismos» (uno individualista, el otro socio-cultu-
años más adelante, TARDE,criticando a DURKHEIM,proclama ral), deben ceder el puesto a la distinción entre dos campos
que «el individuo, separado de lo social, no es más que una de estudio:
abstracción». En 1950, cuando las ciencias humanas han pro-
ducido ya un número importante de investigaciones propia- - el campo de los productos de la vida social;

6Ver sobre todo (bib.) BLONDEL,ESSERTIER, MAuss, R. BASTIDE. 7 Sociologie et anthropologie, pág. XXVI, Prefacio (bib.).
22 lntroducción:tt":::Ilf~~sociologia

- el campo-de:;;fusíindividuos, sujetos y agentes de la vida


social.;" "~",. "

A nivel.de los productos se sitúan sobre todo los aspec-


tos morfológtc~ .de los grupos (volumen, densidad,disposi-
ción ecológicá)u;u<organización (división de¡.trabajo, del PO:
. der,etc.), sus técnicas, sus sistemas de valo¡:es, los cuadros
de referencia.colectivos.. Puede describírseles.y sistematizar~
los sin. referencia alguna a los individuos particulares. Es el
~~~~~~~=~".~'i~~~ttl:,.
nivel sociológico donde;se opera con conceptos: sociológicos. t~~!,J~~.~~~!~~,,~m~i!>le., ~~
~<~~~0~~)i~~~~C~x;~J~12~0~!i>~p'si~0~91~~~, ,.~':C~~~
al .~eJ~.,,~:
A nivel de los sujetos .individuales,~ encuentr,an variados ~p~~~:d~,,(~pos;~s~g!4%;;f5'2 . "'.h
comportamientos sociales (conformismo, apartami~nto, do-
minancia, dependencia). No podrán analizarse sino ponién- .
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dolos en relación, por una parte, con procesos y funciones soci81és~enc8ilfáWl6';aé éSf6s',mv~~s"es radical" ;'exdu e
lógicos (unos singulares, otros generales) y, por o.tra parte, éUaí'Ui~t~.~ "'.f'>~:íá;siéos~iO~~ssiéóíó" co ~-ef~~
iiQO~d --< .~
con los condicionamientos sociológicos precedentemente eVO- ','- '> "
..<,'.~i~,gt;!~;.. .' -","~.@-
,!l 1áP.'~"~'rtaif~~á"ll?
,~,. ',:,~- os f actOrés:SoCl:~M:
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cado~. A este segundo nivel, precisamente, se sit;iía la psico- tUrales~:er '., "h16'''Viene-aiJit .ya:: ". se siem' re éOIno
logía' social. Se trata de una psicología social «unificada» en rlabIEF$té. -c"~~ós:e. ,"ónamientcfs ob.;eti~':í
el sentido de que, dentro del análisis de los ,cp.!11po.rtamientos l~~dt1ctii.
' 'J~i¿;:}¡-'de:ios~~pwos.Así, en unaJónductal
:'§íoso ,:'J1báctúá:tfde
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sociales, habrá de tener siempre simultáneamente ~n cuenta: co '~:~§ :rm


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condicionamientos de orden colectivo (estnicitp:as,' mo- s~o~~~:~y~i;~~I.-si~1fic¿~~ q1f~ ~?ptan para los,~~~t~f
delos culturales, etc.); '. .' ,~'.
yp~~~~ '~~~~~~d~s;'~()~~:~9,~es di~ers()s (~~?:n."
- condicionamientos de orden .individual (pro.cesos biopsí- ~~~;t,. C#~~~~)~C~"".~,:~~j -.:$:;é;:;o,.:~.,. . , ',s,.,'
quicos e historia personal del.suJeto). " /Y:.1a si o'"' .,- - ~Q' es"ásimisi:riÓ::-Sbciolo 'a: en la meditta
'ci}"'>e:f¿' " d~entáÍ:~~llé' de ¡afcOndiCio~S5~,
Esta concepción se aproxima, sin duda, más 'a aquellas dai;;~t&";s,cbmOi;de~tiVacloneS/~b;eti~~c
que hemos propuesto en el-parágrafo precedente, Pero'colo~ .tn~~Iil1 " ib¡':ánfeclor::EK>~ndüCtaIi6'CóJoriíiij; ".

ca aún un acento dominante sobre el individuoflo'S"compor- -""'>'"


tá;-:aunqu
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a ~CU:iraé' .
~,...,..,-." ,
6 destino persoriáItno,'
,---""-", ,,,

tamientos sociales estudiados son los de persollá:~laisládas o


agrupadas y se analizan a partir de:conceptos priitcipaJ.mente ,.t~~~~.,. '¿" ii:~w~I~~k~,~~::';s;~~e~a~~ ,,'
psicológicos. La «psicología social unifieada»'contlriúa sien- biar los'nloaéloi::establecidOs.' "'::~'t :' '~~","".,''- ",_0 "',

do, en opinión de los autores mismos, una psiool6gía. Por ~j.:~opsíC9j" -, -'a~I:á-r~.#pornm.to, simÍilián~~
ello hemos preferido recurrir a la expresión 'de:«psicosocio- rlieritir; a'éCin'" . ,'" si¿o16~ s' '$6Cioló ".cosderlVárJasi~
logía», entendida esta última como más neutra y'más global iiiismo~hiériq~;mc~toiJJJ:;-é~t..tmcOS~li> ~~riosCon:au~,
para expresar la función de charnela entre ambas dimensio-

~;;:;~$~S.
C' nes de toda conducta. . .
é,,,

3) Para concluir esta discusión formularemos tres ob-


servaciones:
poslciónid<;ptádájx)r °s~~
Mo§cóVíCfen un reciente y.;,agtiao' '.

a) Resulta posible y es útil distinguir en psicosociología


varios niveles de análisis de comportamientos sociales: texto'8;""~:%~i~~/~"'~~, ,ooo~ . < " ";'<'-;~'i::~::"

- el del comportamiento social individual;


"Prefácio a'jlí-obra á«f'JODSlm, Vntt/-BBsNAm: Lapsyehologie
le, une-disciy~,moúvemeñt. MoutOD, 1970.
sóCiii<::~~';:;?:
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24 lntrodw::ción a la pSicosociología '."" ~i


,
",. La psicosociología: ciencia «charnela. 25
I"
,'=,'

En primer término, MOSCOVICI renuncia a reducir esta


disciplina a una función mediadora o simplemente vicarian-
te. «Ser una psicología para sociólogos y una sociología para 3. Aportaciones' e informes adyacentes
psicólogos», tal sería, según algunos, la finalidad de la psico-
logía social, colocada así a un nivel de ciencia auxiliar, in- No basta con mostrar que la psicología social constituye
. crustada entre dos ciencias mayores que l&>tratan como si un en~~je indispensable entre la psicología y la sociolo-
. fuese un accidente en su curso o bien, en'el mejor de los gía, sino "que 1my que subrayar asimismo las relaciones que
casos, como un arsenal de métodos. Según MOSCOVICI, por el mantiene, por una parte, con aquella rama de la sociología,
contrario, «la necesidad de una psicosociología se hace sen- entendida ~ta ampliamente, que es la etnología, y, por otra,
tir no sólo a causa de las limitaciones voluntarias (más bien con los dos. modos de enfoque psicológicos que son el psico-
diríamos ineluctables o, en ocasiones, camufladas) de las dos ;.' análisis y la fenomenología.
ciencias mayores, sino a causa de la existencia de ciertos fe-
nómenos que ni la una ni la otra pueden captar adecuada- 1) Vinculaciones con la etnología.-El objetivo de la et-
mente». Estos fenómenos, prosigue, «derivan de un orden de nología es el estudio diferencial de las culturas de los diver-
indeterminación entre lo psicológico y lo social; son locali- 1 sos grupos étnicos y en especial de las sociedades que po-
zables, en su especificidad, a todos los niveles: individual, seen una tecnología tradicional. Su contribución decisiva, cri-
colectivo o global». Cita como ejemplo los fenómenos de co- tica, con respecto a la psicología clásica dedicada a la <<natu-
municación, las incidencias de las representaciones y las ideo- raleza humana» (asimilada a la de la cultura occidental que
logías sobre los procesos sociales, las modificaciones de las constituía el medio ambiente de los psicólogos) fue revelar
estructuras mentales por la dinámica interpersonal e inter-
grupal. I las considerables variedades de los comportamientos y de
los sistemas de valores.
Es como si este autor, por miedo a ver vaciarse de todo
contenido la noción de interacción y deshilacharse, en cierto FREUD(Totem y tabú), MAUSS(Sociologie et anthropologie, con un
artículo acerca de Las relaciones reales y prácticas de la psicología
modo, del interior el objeto de esta ciencia, estimase preciso
afirmar la autonomía y la unidad de la misma, potenciales f
~
y la sociología), ,MAUNOWSKI(La sexualité et sa répression dans les
sociétés primitives) * han sido los pioneros de esta aproximación en-
al menos. Si bien compartimos estas preocupaciones, estima- e:§;
"
",.
tre etnólogos, sociólogos y psicólogos, pero dentro de perspectivas
í mos excesivo renunciar por ello a su función mediadora o i reductoras y con frecuencia polémicas. Una actitud más sintética ha
considerada como ciencia menor. Por otra parte, los ejem- :i
.,. sido adoptada por sus sucesores, sobre todo por los que se integran
.1
plos citados se sitúan en la zona interferencial de ambas cien- "
en la corriente «culturalista» americana: R. BENEDlcr(Patterns of cul-
11

cias, las cuales componen el nombre de la psicosociología.


í~ ture), LINTON (Cultural grounds of personality, The study of man),
Por último, esta última nos parece asumir a la vez una fun- ~
~
KARDINER(The individual and his society, Thepsyqhological frontiers
ción de articulación y una función de exploración, ambas f~ of society), Margaret MEAD(Costumbres y sexualidad en Oceanía),
específicas. Al mismo tiempo que le negamos una autono- Roger BASTIDB(Sociologie et psychanalyse), R. UBNHART (Do Kamo)
'1, (bibliografía).
mía que parece excluir, al menos, la primera de dichas fun- ~
,~' El intercambio esencial consiste en que la etnología proporciona
ciones, nosotros le conferimos quizá un alcance más amplio 1 una cosecha de hechos documentales a la psicosociología, la cual, a
J.
aún que S. MOSCOVICI. En cuanto a la definición que este últi- 1. su vez, proporciona a aquélla conceptos operatorios y métodos cada
mo propone, viene a reforzar aquella que hemos formulado '1 vez más rigurosos de investigación, tantó clínica como experimental.

I~
al final de la sección precedente: «La psicología social -es-
cribe- debe ocuparse en primer término del Vínculo social fí Por último, como subraya WHITING(bib.), la información etnol6-
gica ocasiona un cambio de perspectiva en psicología. En las investi-
que constituye la relación entre un ego y un alter (individuos gaciones limitadas a una sola sociedad, la norma social es constante
o grupos), a fin de analizar sus referencias al medio ambiente y se pueden discriminar variaciones individuales, algunas de las cua-
~

J social o no social, real o simbólico. Triunfará o fracasará


como ciencia en la medida en que llegue o no llegue a com-
les aparecen como patológicas. En el método comparativo transcul-
* Ver MAuNOVSKI:La vida sexual de los salva;es. Madrid, Mora-
prender la génesis y los efectos de dicha vinculación.» ta, 1971. (N. del R.)

I
26 Introducción a la psicosociología La psicosociologia:ciencia «charne~ Z1
I
tural se mantienen constantes las variaciones individuales, pero ha. mente, allí donde intentan establecer relaciones uhomolo:.
ciendo variar la norma social (así, p. ej., el ritmo de las comidas, las gías sistemáticas entre la teoría psicoanalitica de la' peno-
prohibiciones sexuales). Las variaciones no constituyen ya desviacio- nalidad y una teoría sociológica de las instituciones 0-de 'los
nes e incluso los casos extremos permanecen entonces dentro de la procesos de grupo. Se trata, sobre todo, del proyecto'exp1í~
normalidad.
cito de la corriente «culturalista», cuyos principales ~
De todos modos, no habría que acentuar exclusivamente (o incluso sentantes hemos señalado anteriormente. Más allá,'de su :'pa-
predominantemente) la variabilidad y disparidad de las conductas hu-
manas, ya que el mismo método permite asimismo discriminar la pre- pel de «puente» entre ambas perspectivas, la psicosociología
sencia de ciertas constantes o invariantes, lo cual podría renovar, pero puede estar tan intensamente influida por ciertas nociones-y
esta vez bajo forma controlada, el sentido y el contenido de la vieja orientaciones psicoanalíticas, que tiende a convertirse, en de-
noción de naturaleza humana. Investigadores eminentes insisten acer- terminados autores, en una especie de psicoanálisis cultural
ca de este punto. «La antropología, asociada a la psicología y a la o grupal en el que las estructuras sociales quedan reducidáS
psiquiatría -estima KLUCHKOHN(bib}-, se halla en trance de cons- a una mera proyección de deseos y defensas. La afinidad de
truir un modelo de naturaleza humana "brutan, una concepción gene- las disciplinas se manifiesta a la vez a través de los conceptos
ral del hombre, sus potencialidades y sus límites. Las constantes re-
flejan nuestra humanidad común, surgen de la noción biológica de básicos y los campos de exploración. Tal es el caso, p. ej., de
especie y de las necesidades impuestas por los aspectos universales la noción de identificación, que designa a aquellos procesos
de la condición humana (cuadros espacio-temporales, necesidades y por lo que un sujeto tiende a asimilarse y a fijarse a otro
sentimientos básicos, estado de dependencia de los niños pequeños). tomado como modelo de aquello que desearía ser, o como
Las variantes reflejan una parte de las posibilidades de respuestas de alter ego, o bien como aquel que, alucinatoriamente, se ima-
nuestra especie a estas invariantes. Constituyen otros tantos feno- gina ser. Considerando que la personalidad se forma a través
tipos de un genotipo pan-humano.» de un juego de identificaciones sucesivas y múltiples, el psi-
Esta humanidad común es, de hecho, la condición previa e indis- coanálisis desarrolla una teoría de la socialización. ,
pensable para hacemos capaces de comprenciemos y estudiamos los
unos a los otros; p. ej., para poder hallar aquello de que se avergüen- De modo más general y en la medida en que el psicoaná-
za un indio zuñi, hay que saber primeramente qué es lo que significa lisis, que partió con FREUDde una concepción, naturalista en
«avergonzarse». En este sentido, toda observación etnológica profun- un principio, de los instintos del Yo, acentúa cada vez más
dizada implica un mínimo de participación y empatía. Simétricamen- la relación objetal, tiende a convertirse en una «interpsicolo-
te, si aquello que caracteriza al etnólogo es una cierta mezcla de dis- gía» o bien, según la expresión de D. LAGACHE, en una «inter-
ponibilidad próxima y de lucidez distanciadora, esta actitud puede personología», es decir, en una problemática de las relacio- ~
ampliarse, con fruto, al estudio. de nuestra propia sociedad y de sus nes del sujeto humano con los demás y consigo mismo. -~
medios; permite entonces al psicosociólogo considerar a éstos con Pueden subsistir, sin embargo, ciertas divergencias en §
aquello que designaremos como «ojo etnológico». ¡
Pero, de todos modos, no hay qtte exagerar el alcance de los estu- aquellos que exploran esta problemática, según la respectiva ~
dios transculturales, ni sobre todo confinar a los mismos el campo de importancia que concedan, p. ej., a los condicionamientos
la psicosociología. Como destaca justamente S. MOSCOVICI(op. cit., pá- socioeconómicos y socioculturales globales o bien a las inter-
gina 55), quedaría entonces reducida a la redacción de un inventario acciones del niño en su microambiente durante los primeros
de variaciones exóticas. Si permanecemos en el nivel de lo manifiesto, años de su vida. Según, también, que se adopte una actitud
limitándonos a mostrar que tales fenómenos se observan en todas resueltamente relativista por lo que se refiere a los sistemas
partes y que tales otros cambian aquí o allí, no lograremos averiguar de conducta o que se admita la hipótesis de ciertas invarian-
nada acerca de los procesos dé determinación. Estos no pueden des-
tacarse y generalizarse sino a nivel de una teona y de conceptos cen- tes pulsionales, tan universales como ciertos rasgos de estruc-
trales, aplicables en 'todos los casos, ti condiciÓn de localizar los pa- tura y de maduración fisiológicos. Se encontrará un excelente
rámetros apropiados. Esta preocupación por alcanzar procesos subya- ejemplo de tales dilemas aún por resolver en el diálogo es.
centes, integrados dentro de un conjunto teórico, va a manifestarse tablecido entre G. FRIEDMANN Y D. LAGACHE a propósito-de
en los parágrafos siguíentes. las relaciones de la sociología con el psicoanálisis 9 y sobre
todo en una preciósa obra de confrontación publicada por
2) Vínculos con el psicoanálisis.-Estos vínculos apare-
c.-n también en la mayoría de las obras citadas precedente- .9 Bulletin de Psychologíe, número especial, 10 de noviembre de 1956;
28 Introducción a la psicosociología La psicosociologia:ciencía cchameltl» 29,<

R. BASTIDE(bib.). Su común llamamientd a la formación y logía y las ciencias humanas, diremos tan sólo que la aproxi~
a la investigación interdisciplinaria, el apelar a una causali- mación fenomenológica se separa a la vez del subjetivismo
dad circular para interpretar las conductas desean poner un filosófico y del objetivismo científico. Con respecto al.pri~
término a las polémicas estériles, pero esto no es suficiente mero, rechaza que lo vivenciado de las conductas pase inme-
para resolver tales dilemas, en los que subsiste una parte de diata e intuitivamente a la conciencia; el método consiste
actitud ideológica y además opciones personales. en restituir lo vivenciado a través de un conjunto de signos
Puede admitirse, al menos, que el papel propio de la psi- y de testimonios, a fin de descifrar su sentido.
cosociología ha de consistir, en tal situación concreta, en des- Por lo que respecta a la ciencia, la fenomenología no des-
tacar de modo cada vez más preciso, la interferencia de las cuida su aportación, pero niega que agote la integralidad de
diversas variables y su respectiva influencia, que en sí es tam- las conductas e incluso que alcance aquello que tienen de
bién variable. A este respecto es significativo un ejemplo pues- más auténtico; lejos de ser una eflorescencia, lo vivenciado
to por los autores antes citados: las conductas delictivas de se encuentra, en efecto, en el núcleo de todo sentimiento,
los niños cuyas relaciones con la madre han sido perturba- como relación con el mundo o con otro; si cambia, estos
das pueden, según los casos, depender más bien de factores últimos se alteran o quedan abolidos. Parece, pues, interve-
individuales o interpersonales (factores innatos, negligencias nir en la dinámica misma de la acción. El problema consiste
maternales, negatividad de las interacciones, etc.) que cier- en saber si es posible y cómo lo es, no solamente yuxtapo-
tos contextos sociales contribuyen, de todos modos, a facili- ner, sino también conjugar la perspectiva de la investigación
tar, como de factores sociales (miseria, enfermedad, disocia- científica y la de la fenomenología.
ción involuntaria de la familia) que los sujetos afectados no Resulta notable el hecho de que este problema haya pre-
han logrado, ni a veces intentado, dominar. R. BASTIDEpone ocupado a la vez al pensamiento europeo y al americano, al
también en guardia tanto contra las seudosíntesis como con- primero a partir de reflexiones sobre todo filosóficas o episte-
tra las reducciones abusivas. Al término de su obra se incli- mológicas centradas en una querella entre partidarios de la
na hacia un dualismo de lo sexual y de lo social, cuya pre- explicación (de tipo causal o funcional) y de la comprensión
sencia alterna o combinada en nuestras conductas concretas, de estilo fenomenológico) 10,y al segundo cuando investiga-
o bien simbólicas, interesa captar. dores empíricos desean confrontar la significación y el alcan-
ce de sus respectivos trabajos.
3) Psicosociología y tenomenología.-La sociabilidad pue- A este respecto, el importante simposio americano titula-
de considerarse no sólo en cuanto a sus resortes psicológicos do Toward a general theory ot action 11 resulta revelador. La
y sus condicionamientos sociales -es decir, en suma: dentro elección del concepto de acción deriva, en efecto, de dos pre-
de la perspectiva del observador puro-, sino también según ocupaciones: en primer lugar, de cierto pragmatismo, fijar
el modo como se aparece a sus agentes, a nivel de su propia aquellos procesos que son a la vez los más importantes para
experiencia, y gracias a la «comprensión», a la que un tes- la vida de los hombres y los más accesibles a una previsión
tigo suficientemente empáticopuede llegar, al menos en el fundamentada sobre la medida; y, además, de una preocupa-
seno de una misma cultura. ción propiamente fenomenológica, consistente en no excluir
El análisis fenomenológico consiste entonces en describir la intencionalidad, más o menos consciente, de los compor-
las modalidades según las cuales los sujetos experimentan las tamientos, es decir, de no ajustarse al conductismo más
situaciones colectivas en las 'que están comprometidos y sus estricto.
relaciones con los diversos «otros» y, en caso posible, a cap-
tar el sentido vivido de su conducta (así, p. ej., con respecto
a la participación en el «nosotros» de un grupo, a la intimi-
dad amorosa o amistosa, a la actitud con respecto al por-
venir). 10Mmu.EAU.PONTY(bib.). . ,"
Sin que intentemos desarrollar aquí los complejos pro- 11PARSONSy SHll.S (bib.).
blemas correspondientes a las relaciones entre la fenomeno- 12Traité de Psychologie sociale, págs. 19-20 (bib.).

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