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///nos Aires, 7 de abril de 2009.

AUTOS:

Para resolver en la presente causa n°


22.080/01 del registro de la Secretaría n° 21 de este Juzgado
Nacional en lo Criminal y Correccional Federal n° 11; respecto
de la situación procesal de FERNANDO DE LA RUA, de
nacionalidad argentina, titular de la C.I. n° 6.286.834, nacido el
día 15 de septiembre de 1937, de estado civil casado, hijo de
Antonio y de Leonor Bruno, abogado, con domicilio en la calle
Misiones s/n, “La Esperanza”, Villa Rosa, Pilar, Pcia. de
Buenos Aires, y constituido en la calle Uruguay 911, piso 3ro.,
de esta Ciudad; ALFREDO HECTOR SALOMONE, de
nacionalidad argentina, titular de la C.I. n° 8.326.058, nacido el
día 28 de agosto de 1950, de estado civil casado, hijo de Afredo
y de Zulema Ramos, oficial de la Policía Federal Argentina (r),
con domicilio en la calle Chivilcoy 453, y constituido en la
calle Moreno 1550, of. 42; PROSPERO RAUL TREZEGUET,
de nacionalidad argentina, titular del C.I. n° 10.370.121, nacido
el día 16 de agosto de 1952, de estado civil casado, hijo de
Próspero y de Margarita Teresa Huberty, oficial de la Policía
Federal Argentina (r), con domicilio en la calle San José 1224,
1er. piso, Cap. Fed., y constituido en la calle Moreno 1550, of.
42, Cap. Fed. ; DANIEL ALFREDO MANCINI, de
nacionalidad argentina, D.N.I. nro. 10.132.422, nacido el día 30
de enero de 1952, de estado civil casado, hijo de Alredo y de
Nélida Irene Dodero, oficial de la Policía Federal Argentina,
con domicilio en la Avda. Rivadavia 4509, piso 8vo., depto.
“106", Cap. Fed., y constituido en la calle Moreno 1550, of. 42,
Cap. Fed.; RENE JESUS DERECHO, de nacionalidad
argentina, C.I. nro. 11.024.024, de estado civil casado, oficial
de la Policía Federal Argentina (R), con domicilio constituido
en la calle Moreno 1550, of. 42, Cap. Fed.; OSVALDO
CANNIZZARO, de nacionalidad argentina, C.I. nro. 7.795.701,
nacido el día 1 de febrero de 1948, de estado civil casado, hijo
de Domingo y de Celia Fernandez, oficial de la Policía Federal
Argentina (R), con domicilio en la calle Charcas 3259, Lomas
del Mirador. Pcia. de Buenos Aires, y constituido en la calle
Moreno 1550, of. 42, Cap. Fed.;

Y VISTOS:

Que los “ut supra” mencionados han sido


imputados por los hechos acaecidos en los días 19 y 20 de
diciembre de 2001 en la Ciudad de Buenos Aires,
específicamente en los ámbitos de la Plaza de Mayo, la Plaza
del Congreso, la Plaza de la República y las calles y avenidas
que las comunican, y cuyas situaciones procesales no tienen
una resolución definitiva impidiendo con ello que cese la
persecución penal o que la misma prosiga su curso y sea
elevada a conocimiento del Tribunal de juicio que por derecho
corresponda.

Y CONSIDERANDO:

I. MATERIALIDAD DEL HECHO.

Que se inician las presentes actuaciones con fecha


20 de diciembre de 2001 a raíz de la presentación efectuada por
los diputados nacionales María Elisa Carrió, Mario Cafiero,
Alfredo Bravo, María Graciela Ocaña, Marcela Virginia
Rodríguez, Oscar González, Rafael Romá, Jorge Rivas,
Marcela Bordenave, Laura Musa y Elsa Quiroz, donde se
denuncia la ilegalidad del decreto que estableció el estado de
sitio por parte del Poder Ejecutivo Nacional, desatando una
represión abusiva por parte de la Policía Federal Argentina,
causando muertes y lesiones de personas en las manifestaciones
producidas ese día.

I. 1) Que en primer término este Juzgado procederá


a analizar la situación procesal del ex presidente de la nación
Fernando DE LA RUA.

Que durante la instrucción de la presente causa por


ante el Juzgado Federal nro. 1, la jueza que me precedió le
recibió declaración indagatoria a DE LA RUA (fs. 1378/1397),
en la que se le imputó el hecho de “haber tomado conocimiento
de 29 detenciones ilegales de personas, producidas en la jornada
del 20 de diciembre de 2001, en la zona de la Plaza de Mayo, de
esta Ciudad de Buenos Aires, con motivo de la manifestación
popular producida ese día, y haber omitido hacer cesar las
mismas; convalidando las privaciones de libertad referidas con
la firma del Decreto Presidencial nro. 1682/01, donde se pone a
disposición del Poder Ejecutivo Nacional a ese número de
personas.”

Que con fecha 3 de mayo de 2002, el Juzgado

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Federal nro. 1 decretó la falta de mérito de Fernando DE LA
RUA, entendiendo que resultaba imprescindible dilucidar si el
nombrado se había informado debidamente, antes de firmar el
decreto que convalidara las detenciones ilegales de personas, o
bien quiénes fueron los funcionarios que recabaran los datos
necesarios para “informar” erróneamente a los que luego
firmaron el decreto.
Posteriormente la Dra. María Servini de Cubría le
amplió su declaración indagatoria a fs. 3586/3597, imputándole
un nuevo hecho a saber: “... Que como Presidente de la Nación
autorizó el despliegue de un servicio de seguridad policial de
carácter extraordinario destinado a proteger la Casa de
Gobierno, el Congreso de la Nación y toda su área céntrica
circundante, de las extendidas manifestaciones públicas que
tuvieran lugar los días 19 y 20 de diciembre de 2001, que por su
falta de adecuado control, dimensión y magnitud, incrementó el
riesgo inherente al masivo empleo de la fuerza pública que se
hiciera, violentando quienes dispusieran y condujeran sus
deberes de protección respecto de la integridad física de los
manifestantes y del personal policial empleado, dando lugar que
se produjeran las muertes de (…) y lesiones de distinta
gravedad en doscientos treinta y cuatro personas mencionadas
en el listado que se adjunta…”.

El declarante inició su exposición haciendo diversas


consideraciones sobre la legalidad de la declaración del estado
de sitio, así como sobre la pertinencia de la cantidad del
personal policial en el servicio de seguridad.

Al ser preguntado sobre como seguía los


acontecimientos y quién le informaba dijo que “...la
información que tuve fue la orden de la Sra. Juez; luego, que
los manifestantes ya se retiraban; después me dijeron, no
recuerdo quién, que la televisión hablaba de muertes, y se lo
pregunté al Dr. Enrique Mathov, que consultó al jefe, y me
dijeron que no; más tarde, el oficio de S.S. Y al retirarme vi
sobre Paseo Colón policías apostados pero no ya incidentes. De
todos modos el Jefe de la Casa Militar impuso no circular por
ahí. A la noche también el Dr. Enrique Mathov me llamó desde
el Juzgado con la triste noticia de haberse confirmado las
muertes. El Presidente no recibía partes, ni había un canal o
medio preorganizado para informarme, siendo que además
nadie pensaba en hechos graves. Estaba absorbido por la crisis
institucional y la decisión de renunciar a la presidencia de la

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Nación, algo bastante serio en la vida de una persona...”.

Asimismo, el declarante manifestó que el día 20 al


único que recibió a primera hora en Olivos fue al Jefe de
Gabinete para hablar del cambio ministerial acordado en el
Elevage. De ahí se dirigió a Casa de Gobierno, y al rato
concurrió a verlo el Ministro del Interior, para hablarle del
problema que la noche anterior había creado la Policía de la
Provincia de Buenos Aires al retirar la guardia de Olivos.

Con fecha 22 de agosto de 2003 (conf. fs. 3667/75)


la anterior jueza instructora, resuelve la situación procesal del
encartado disponiendo su falta de mérito para procesarlo o
sobreseerlo, en los términos del artículo 309 del C.P.P.N. .

En esa resolución el Juzgado Federal nro. 1 sostiene


que “...deberá ahondarse igualmente la investigación para
determinar fehacientemente si como Presidente de la Nación se
encontraba compelido a modo de garante (acorde los
fundamentos del Superior) en el control de los medios con los
que las fuerzas de seguridad cumplían con los objetivos de
custodiar la Casa de Gobierno, el Congreso de la Nación y toda
el área céntrica en la que fueran desplegados los operativos (...)
De este modo si bien el Presidente de la Nación forma y
constituye un elemento principal indudable del sistema de
seguridad, la dirección y conducción de las fuerzas de
mantenimiento del orden se encuentra delegada por
organización ritual en niveles inferiores del poder ejecutivo.

Entonces son estos niveles inferiores de la


administración que presidiera el Dr. Fernando De La Rua
quienes deberán responder en principio como garante del
empleo que se hiciera de la fuerza de seguridad con jurisdicción
en la Ciudad de Buenos Aires los días 19 y 20 de diciembre de
2001...”.

En el marco del incidente caratulado “De La Rúa,


Fernando S/falta de mérito” - Juzgado 1 Secretaría 1; y
registrado bajo el número C 35.853 del registro de la Sala I de
la Cámara de Apelaciones de fuero y al momento de resolver en
apelación sobre las cuestiones tratadas en párrafos que
anteceden, dicha Sala sostuvo que “...Si bien es cierto que todo
el aparato coactivo del Estado se encontraba jerárquica y
estructuralmente bajo la dependencia final del ex presidente de

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la Nación, Fernando de la Rúa, ello no implica que dicho alto
funcionario deba ejercer funciones operativas en el marco de la
política de seguridad, aunque sí es formalmente responsable
como titular del Poder Ejecutivo Nacional de la administración
general del país, dentro de lo cual se haya comprendido el
mando sobre las fuerzas policiales de orden federal.

Lo que se investiga en esta causa es cómo


administró esos recursos, y si conocía o no la situación de
riesgo que representaba el despliegue de un gran operativo
policial para contener a ciudadanos que deseaban manifestarse.
De allí que es crucial la determinación de quién le dio la orden
al Jefe de Policía de “mantener la plaza libre de manifestantes y
producir detenciones puntuales ...”.

También sostuvo que “...Para ello es necesario


identificar las llamadas desde y hacia todos los teléfonos que
utilizó el Jefe de Policía Santos y también verificar las llamadas
que realizaron los funcionarios señalados anteriormente.
Finalmente, el ex-Presidente de la Nación, Fernando De la Rúa,
como máxima autoridad política encabezaba el área de
seguridad.

Por las falencia de la instrucción señaladas es que


habrá de confirmarse el dictado de la falta de mérito tanto para
procesar como para sobreseer a Fernando de la Rúa en orden a
los delitos comprendidos en la decisión recurrida...”.

Que con fecha 22 de octubre de 2007, este Tribunal


resolvió decretar el procesamiento de Fernando De La Rua, por
encontrarlo “prima facie” autor penalmente responsable de los
delitos de homicio imprudente (cinco hechos) y de lesiones
culposas (ciento diecisiete hechos).

Se entendió que el punto era dilucidar si en el


marco de las relaciones funcionales los distintos funcionarios
informaron al Presidente de la Nación sobre los hechos que
ocurrían en el ámbito de la Capital Federal, como así también
determinar si el titular del Poder Ejecutivo Nacional ordenaba
acciones.

En este sentido, se entendió que no se esperaba que


el Presidente decida la cantidad de personal policial que debía
asignarse o su ubicación territorial, pero al haber tomado la

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decisión de dictar el estado de sitio, por conmoción interior, y al
haber estado en conocimiento, como él mismo lo reiteró en
varias oportunidades, desencadenó una serie de decisiones de
funcionarios que dependían directamente de su conducción que
en los términos de la Cámara al confirmar su falta de merito
sostenía “...Si se termina que alguno de ellos efectivamente
impartió dichas directivas, esta circunstancia generaría el
deber de controlar e informarse acerca de cómo se cumple
dicha orden y de las consecuencias que se producen con su
ejecución...” (el resaltado me pertenece - conf. resolución del
2° de junio de 2004, fs. 156 “in fine” del respectivo incidente).

Se sostiene en dicha resolución que, en el caso de


Fernando DE LA RUA, dio una orden, la de implementar el
estado de sitio y lo hizo de la forma en la cual el PODER
EJECUTIVO NACIONAL manifiesta legalmente su voluntad,
la emisión del decreto 1678 del 19 de diciembre de 2001, en el
visto de ese decreto se sostiene que “...los hechos de violencia
generados por grupos de personas que en forma organizada
promueven tumultos y saqueos en comercios de diversa
naturaleza...” y en su primer considerando funda la decisión
sosteniendo “...Que han acontecido en el país actos de violencia
colectiva que han provocado daños y puesto en peligros
personas y bienes, con una magnitud que implica un estado de
conmoción interior (...) a fin de resguardar el libre ejercicio de
los derechos de los ciudadanos...”, sosteniendo también “...Que
el PODER EJECUTIVO NACIONAL ha consultado con las
autoridades locales sobre la conveniencia y urgencia de esta
medida...”.
El Presidente estaba en pleno conocimiento de los
actos de violencia que se habían producido en los días
anteriores a la declaración del estado de sitio.

No existen muchas dudas para sostener que


Fernando DE LA RUA, conocía el desarrollo de los
acontecimientos, que no puso un límite al desborde represivo, y
que una vez ocurridos los hechos buscó a partir de una
pretendida ignorancia o desinformación evadir las
responsabilidades propias de su función, en un intento de
morigerar su situación procesal.

Se sostuvo a modo de conclusión que del análisis de


la prueba colectada resultaba posible decir que el ex-mandatario
faltó a su deber de cuidado, al no controlar los sucesos que se

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desencadenaron después que firmara el decreto por el cual
estableció el estado de sitio en todo el territorio de la Nación
por treinta días a partir del 19 de diciembre de 2001 y que esa
falta de control derivo en la muerte de cinco personas y lesiones
de otras.

Que contra dicho pronunciamiento la defensa de


Fernando DE LA RUA interpuso formal recurso de apelación.

Que la Sala II resolvió que “Concretamente allí se


dijo: a) que no había prueba alguna sobre la conducta por la que
se indagó a De La Rúa, esto es haber autorizado como
Presidente el operativo policial de ese día, b) que la imputación
así formulada no lograba comprender las diferencias existentes
entre la situación de Mathov como Secretario de Seguridad o
para el caso la de Ramón Mestre como Ministro del Interior ... y
c) que lo crucial al efecto era determinar si el objetivo de
impedir las manifestaciones públicas fue fijado en un nivel de
decisión superior al del ex-Secretario de Seguridad Interior pues
ello fundaría la responsabilidad de dichas instancias por los
resultados producidos en su consecución.”

Asimismo, la Excma. Cámara del fuero interpretó


que “Precisamente esta circunstancia (la concurrencia o no de
este deber de control) era la que marcaba esa sustancial
diferencia que-se señaló-existía entre la situación del Secretario
de Seguridad y la del Ministro del Interior y la de cualquier otro
funcionario del Poder Ejecutivo Nacional: es que por esa
especial posición los primeros ante los excesos de la fuerza
tenían la obligación de intervenir y, por otra parte, poseían por
sus funciones información instantánea, directa y pormenorizada
de lo que ocurría y capacidad de generar en lo inmediato un
curso de acción diferente.”

“... lo real es que no surgía de estas actuaciones


cuáles fueron las actividades, reuniones, llamados u otras
cuestiones a cuya atención en concreto estuvieron abocados ese
día el Presidente y su entorno. En ocasión de dar testimonio
varios de sus funcionarios, en verdad, poco fue lo que se les
preguntó en este aspecto, limitándose en general a explicar a
grandes rasgos que para el gobierno el centro de las
preocupaciones era la crisis institucional y la posibilidad de
alcanzar un acuerdo político.

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No obstante, nada sugería hasta entonces la
injerencia de instancias gubernamentales distintas al Ministerio
del Interior en la toma de decisiones en materia de seguridad,
ningún elemento daba cuenta siquiera de la participación de
funcionarios ajenos al área en reuniones como las indicadas.
Ello así, salvo por una única excepción: las declaraciones de los
Diputados Nacionales Marcela Bordenave, Luis Zamora y José
Roselli quienes aseguraron que esa tarde el entonces
Subsecretario de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior,
Lautaro García Batallán, mencionó que por la mañana había
participado en una reunión en Olivos con el Presidente, Mestre,
Mathov y algunos otros funcionarios en la que se había tomado
la decisión de reprimir las manifestaciones pues sólo así
retendrían alguna chance de negociar con el justicialismo.”.

Continuó pronunciando la Excma. Cámara que esa


era la línea de investigación que se imponía profundizar para
determinar responsabilidades exclusivamente de índole penal y
que esa tarea nunca se encaró.

En síntesis, la Cámara pronunció que ninguna


medida se dispuso para comprobar o descartar la existencia de
aquella reunión o las actividades puntuales a las que el 20 de
diciembre de 2001 se abocó el entorno presidencial y que sólo
se realizó un entrecruzamiento de llamados telefónicos en el
que inexplicablemente no fueron incluidas varias líneas de la
Secretaría de Seguridad Interior, las instaladas en la Unidad
Presidente-que en realidad no fueron individualizadas y la
amplia mayoría de los celulares asignados a los integrantes de
su gabinete.

Por último, manifestó la Sala II de la Excma.


Cámara del fuero que no resultaba posible convalidar un
procesamiento cuando no se había modificado ni mínimamente
el cuadro probatorio que existía cuando se resolvió que no
había suficiente mérito para dictar esa medida y que mucho
menos aún, cuando su principal sostén eran las declaraciones
del imputado, que como actos de defensa no podían erigirse en
la prueba por excelencia de su culpabilidad, y una imputación
que excedía el marco de la que le fue impuesta en la declaración
indagatoria, resultando incompatible con el criterio de
responsabilidad por imprudencia seguido hasta aquí y que
además parecía responder a una construcción dogmática cuya
aplicación explícitamente ya se había rechazado en el año 2002

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respecto de otro imputado.

En conclusión, la Excma. Cámara del fuero resolvió


revocar el procesamiento apelado, por lo que debía estarse
respecto de la situación de Fernando de la Rúa a la falta de
mérito dispuesta en su oportunidad.

Que a fin de dar cumplimiento con lo dispuesto por


la Sala II de la Excma. Cámara del fuero y con el objeto de
corroborar la existencia de la reunión en la Quinta Presidencial
de Olivos entre el Presidente, Mestre, Mathov y otros
funcionarios, se convocó a prestar declaración testimonial a
Carlos Daniel Carbone (ex Jefe de la Casa Militar), Gutavo
Bohn (ex Jefe de la Agrupación Seguridad e Inteligencia de la
Casa Militar), Héctor Gustavo Giacosa (Edecán del Presidente
durante el día 20 de diciembre de 2001) y Chrystian Colombo
(Jefe de Gabinete durante los días 19 y 20 de diciembre).

Que a fs. 10.003, prestó declaración testimonial


Carlos Daniel Carbone, ex Jefe de la Casa Militar de la
Presidencia de la Nación, quien manifestó que “Mi función en
los días 19 y 20 de diciembre del año 2001 era Jefe de la Casa
Militar de la Presidencia de la Nación, teniendo como función
proveer seguridad al Presidente y familiares directos, como así
también otras funciones relacionadas con la logística, los
movimientos y traslados”. Que no recordaba cuáles fueron los
movimientos y traslados del Presidente de la Nación en los días
19 y 20 de diciembre de 2001, salvo el traslado del Presidente a
la reunión de Dirigentes Sociales en la sede de “Cáritas” en
horas de la mañana del día 19 de diciembre del año 2001.

Que a fs. 10.115/116, prestó declaración testimonial


Gustavo Bohn, ex Jefe de la Agrupación Seguridad e
Inteligencia de la Casa Militar, quien manifestó que “yo me
estaba haciendo cargo de la Jefatura de la Agrupación
Seguridad e Inteligencia de la Casa Militar, mi función era
responsable de la seguridad del Presidente de la Nación, de la
Primera Dama donde ellos se encontrasen. A partir de ahí se
desprendían el resto de la funciones que cumplía. Yo asumí mi
función el día 19 de diciembre, porque formalmente el Jefe de
la Agrupación que estaba en funciones era el Coronel Risso
Patrón. ... no puedo precisar con exactitud la hora en que el
Presidente se retiró de la quinta de Olivos con destino a la Casa
de Gobierno, lo que sí se es que el Presidente arribó a la Casa

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de Gobierno cerca del mediodía y después de eso no se retiró de
la misma hasta el atardecer, cuando se marchó en el helicóptero
Presidencial.” Preguntado que fue para que diga si tuvo
conocimiento de la existencia de una reunión en la quinta de
Olivos durante la mañana del 20 de diciembre de 2001 entre el
Presidente, el entonces Ministro del Interior Ramón Mestre, y el
Secretario de Seguridad, Enrique Mathov, entre otros, el
compareciente dijo que “desconozco totalmente la existencia de
una reunión ese día.”

Que a fs. 10.117/10.118, presta declaración


testimonial Héctor Gustavo Giacosa, quien cumplió funciones
de Edecán del Presidente de la Nación durante el día 20 de
diciembre de 2001, manifestando que “El presidente
permaneció en Olivos hasta pasadas las diez y media de la
mañana, no pudiendo precisar con exactitud ese horario, pero
asegurando que el arribo a la Casa de Gobierno fue antes del
mediodía. Permaneció en la Casa de Gobierno hasta que se
retiró en el helicóptero, en horas de la tarde, como fue de
público y notorio conocimiento”. Preguntado para que fue para
que diga si tiene conocimiento de la existencia de una reunión
en la quinta de Olivos durante la mañana del 20 de diciembre de
2001 entre el Presidente, el entonces Ministro del Interior
Ramón Mestre, y el Secretario de Seguridad, Enrique Mathov,
entre otros, el compareciente dijo que “de lo que yo tomé
conocimiento esa mañana el Presidente se reunió solamente con
Cristian Colombo. No recuerdo en qué lugar recibió el
Presidente a Colombo. La reunión no fue antes de las nueve
menos cuarto, ya que yo tomé contacto con el Presidente en ese
horario, ni después de la partida del Presidente.”

Que a fs. 10.119/10.120, prestó declaración testimonial


Chrystian Colombo, quien ocupaba el cargo de Jefe de
Gabinete durante los días 19 y 20 de diciembre de 2001,
manifestando que “yo voy el 19 de diciembre después de
medianoche a la quinta presidencial con el Dr. Becerra, titular
de la SIDE, El Presidente estaba descansando asi que me retiré
y volví alrededor de las nueve de la mañana a la quinta
Presidencial, en donde mantuve una reunión con el Presidente,
solamente estuve yo reunido con él y no vi a ningún otro
funcionario que estuviera en la quinta Presidencial. Los temas
que tocamos en esa reunión fueron los cambios de gabinete, el
resultado de la reunión de la noche anterior en el Hotel Elevage,
lo que hicimos fue una conclusión de la que había que hacer

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para apaciguar las cosas. La reunión habrá durado poco más de
una hora, yo había ido en auto y quedamos en juntarnos con el
Presidente alrededor del mediodía en la Casa de Gobierno, el
Presidente me dijo que se iba en helicóptero y cuando yo llegué
a la Casa de Gobierno el Presidente ya estaba, un poco antes del
mediodía. Solamente se encontraba junto al Presidente el
Edecán, pero no vi a ninguna otra persona. Yo no vi a nadie”.
Preguntado que fue para que diga si durante la mañana del 20
de diciembre existió en la quinta de Olivos, una reunión entre el
Presidente De La Rua, Ramón Mestre y Enrique Mathov, el
dicente contestó que “no me consta que haya existido esa
reunión, en la reunión que mantuve con el Presidente estuve
solamente yo. Tanto Mestre como Mathov no se encontraban en
la quinta Presidencial.”

A continuación esta Judicatura comenzará a


analizar las situaciones procesales de Próspero Raúl
TREZEGUET y Daniel Alfredo MANCINI, por un lado,
Alfredo Héctor SALOMONE y René Jesús DERECHO, por
otro lado, y la situación de Osvaldo CANNIZZARO en forma
separada.

I.2) Situaciones de Próspero TREZEGUET y


Daniel MANCINI.

Que corresponde analizar en conjunto las


situaciones de los nombrados, debido a que los mismos
cumplían funciones en la zona del Congreso de la Nación y sus
inmediaciones.

Próspero TREZEGUET, en el momento de los


hechos sujetos a investigación, cumplía funciones de jefe de la
circunscripción II, con jurisdicción entre otros en la Plaza del
Congreso, habiendo sido citado a prestar declaración
indagatoria el día 16 de enero de 2002, acto que fue
protocolizado por acta agregada a fs. 372/9.

TREZEGUET comenzó relatando los


acontecimientos, que sucedieron en el área de la Plaza del
Congreso luego del discurso de DE LA RUA informando la
declaración del estado de sitio y hasta las 3:30hs. del 20 de
diciembre.

En ese sentido en su declaración destacó la

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presencia del comisario MANCINI al frente del personal
uniformado que cubría “...los portones de la parte superior de
las escalinatas...”, al momento que el declarante llega al
Congreso y que la concentración de gente que en grupos de
2.000 ó 3.000 personas, se congregaba allí para dirigirse a Plaza
de Mayo y luego retornar, se hacía de manera “...normal...”.

Que en la hora antes mencionada estando el


declarante en la calle Hipólito Yrigoyen entre Combate de los
Pozos y Entre Ríos escuchó detonaciones y al dirigirse hacia
esta última avenida “...observo que el personal policial estaba
siendo salvajemente agredido...”; luego relató la forma en que
ordenó que el grupo de combate reprimiera a los manifestantes,
enterándose por dichos de MANCINI que había personal
policial herido para el que solicitaron ambulancias y que
“...estando de espaldas a las escalinatas, por trunking me entero
que hay una persona caída al pié de las mismas, al cual voy a
entrevistar, y observo que perdía sangre de la parte inferior del
cuerpo, por lo que yo por trunking solicito ambulancia para su
traslado a un nosocomio, lo que se produjo momentos después.”
Asimismo, manifestó que desconocía las circunstancias en las
cuales se produjo la herida de la mencionada persona, dado que
se encontraba por Hipólito Irigoyen cuando escuchó las
detonaciones.

Con posterioridad reconoció haber tomado


conocimiento que el personal policial había efectuado disparos
al aire con sus pistolas reglamentarias con el fin de salvaguardar
sus vidas, debido a la superioridad numérica y la agresividad de
la que estaban siendo objeto.

Posteriormente relató que a partir de las 15:30hs.


del 20 de diciembre y hasta las 19:00hs. se sucedieron una serie
de incidentes en la Plaza del Congreso y en las zonas aledañas
entre manifestantes que regresaban de la Plaza de Mayo y
personal policial del servicio asignado a la zona que estaba al
mando del declarante y del comisario MANCINI (conf.
pregunta 3 de la declaración indagatoria).

Que al momento de resolver la situación procesal


de TREZEGUET, la doctora María Romilda SERVINI de
CUBRIA decretó la falta de mérito del nombrado sosteniendo
que los dos imputados, MANCINI y TREZEGUET fueron
indagados en función de las órdenes que pudieron recibir.

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Ambos dijeron que no recibieron directiva alguna por el Jefe de
la Policía Federal y que no fueron interrogados por los hechos
que les tocó protagonizar en la zona del Congreso de la Nación.

El 16 de octubre de 2007 TREZEGUET ha sido


nuevamente indagado ocasión en la cual se le reiteraron los
hechos de sus anteriores declaraciones y se le imputaron
además los hechos por lesiones culposas por las cuales no había
sido indagado y que surgían de la certificación actuarial de fs.
5553/62, las personas mencionadas en los informes por la
Policía Federal Argentina a fs. 26/27, el Hospital Ramos Mejía
a fs. 1016, el Hospital Cosme Argerich a fs. 2318/22, el
Hospital Velez Sarfield a fs 2329/32 y del listado del SAME
glosados a fs. 1634/48 de la causa que corre por cuerda, por
parte del personal policial actuante.

En ese acto el compareciente ratificó todo lo


anteriormente declarado y negó su responsabilidad en los
nuevos hechos que se le imputaron.

El comisario Daniel Alfredo MANCINI, quien en


el momento de los acontecimientos era el Jefe de la Comisaría
6ta. de la Policía Federal Argentina y cumplía funciones en la
zona del Congreso Nacional, depuso a fs. 347/52 a tenor del
artículo 294 del C.P.P.N.

Que avanzada su exposición él indicó que


modulaba con el equipo de comunicaciones, sin precisar, al
principio con quién lo hacía sosteniendo más tarde que lo hacía
con la D.G.O., en especial cerca de las 3:00hs de la madrugada
del día 20 para pedir un grupo de combate ya que la gente ahí
reunida se mostraba agresiva con el personal policial, el que a la
postre fuera agredido, debiendo solicitarse ambulancias del
hospital Churruca porque había quince policías heridos, entre
los que se encontraba el declarante, que en ese momento
tomaba conocimiento de la existencia de una persona herida en
las escalinatas del Congreso.

Que indicó que en algún momento tomó contacto


con su superior jerárquico, el Comisario Inspector Trezeguet,
quedándose en la zona mientras el dicente y el personal herido
se dirigían al Hospital Churruca.

El compareciente relató su actuación en la

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conducción del servicio de seguridad ante el Congreso entre las
15:00 y las 19:00 ó 20:00hs., además dijo que en la represión de
algunos grupos de personas se realizaron “detenciones
puntuales” en virtud del estado de sitio, y que en todo esto
siguió las órdenes de la Dirección General de Operaciones,
describiendo las fuerzas operativas que estuvieron bajo su
mando el día 20 de diciembre de 2001.

El nombrado también manifestó que recibió


ordenes tanto del Comisario Inspector Trezeguet como de la
Dirección General de Operaciones, por trunking la primera, o
en forma personal de Trezeguet, quien se encontraba en la Plaza
del Congreso.

Que al resolver, la Dra. Servini de Cubría decretó la


falta de mérito del encartado, entendiendo que MANCINI no
recibió directiva alguna por parte del Jefe de la Policía Federal
y que no fue interrogado por los hechos que le tocó
protagonizar en la zona del Congreso de la Nación.

El comisario MANCINI el 8 de octubre de 2007 fue


nuevamente citado a declarar y entre otras cosas dijo que se
mantuvo a cargo de lo que sucedía arriba de esas escaleras, más
no tenía otra forma de controlar lo que sucedía en los demás
lugares de la zona. Que de lo demás se encontraba a cargo
TREZEGUET.

Por otro lado, en cuanto a la falta de mérito dictada


respecto de TREZEGUET y MANCINI, al confirmar la Excma.
Cámara del fuero dicha resolución, sostuvo que los apelantes
solicitan “...con argumentaciones dogmáticas el agravamiento
de sus situaciones procesales, sin indicar en cada casa(sic) cuál
sería la vinculación personal con los hechos delictivos
investigados en la presente causa. Sin perjuicio de ello, a los
efectos que estos imputados encuentren en un tiempo razonable
una respuesta jurisdiccional a su situación procesal, el a quo
deberá establecer si tuvieron participación responsable en
alguno de los hechos ilícitos que se investigan, dado que de
momento no se advierte su intervención en hechos delictivos al
tiempo que la orfandad probatoria impide tener por verificada
alguna hipótesis que constituya delito...”.

Que respecto a la situación procesal de los


nombrados, la misma no se modificó desde que la Cámara de

14
Apelaciones en auto de fs. 2191/232 resolviera sus situaciones,
el 26 de julio de 2002.

I. 3) Situaciones de Alfredo SALOMONE y René


DERECHO.

Que corresponde analizar en conjunto las


situaciones de los nombrados, debido a que los mismos
cumplían funciones en la zona de la Plaza de Mayo y sus
inmediaciones.

El responsable a cargo de la Circunscripción I,


Alfredo Héctor SALOMONE, fue citado a declarar bajo los
términos del artículo 294 del Código Procesal de la Nación el
día 15 de enero de 2002 y cuya acta está glosada a fs. 353/6 del
presente expediente.

El comisario inspector procedió a reconstruir la


noche del 19 de diciembre y la madrugada del 20, desde que es
convocado por el comisario mayor BORTOLINI, confirmado
esto por el propio relato de este último oficial, y las acciones
subsecuentes desde cuando se hizo presente en la Plaza de
Mayo hasta que se retirara a la sede de su comando a las 7:00 u
8:00hs, habiendo regresado a la Plaza de mayo alrededor de las
14:00 ó 14:30 horas. Asimismo, relató que el Comisario
DERECHO, quien había sido enviado en su reemplazo, le
informó que había recibido directivas de cerrar la plaza para
impedir el ingreso de manifestantes, y ya estaba colocado el
vallado total de la plaza.

Continuó relatando cuál fue su actividad durante la


tarde y la noche del 20 de diciembre, negó de manera general
haber dado órdenes al dispositivo de seguridad y reconoció para
él solamente una tarea de supervisión.

Sostuvo de igual modo que DERECHO que fue


convocado a la Plaza de Mayo por el comisario mayor
BORTOLINI, quien estaba a cargo de la Dirección General de
Comisarías, y que una vez arribado al lugar mediante
comunicación telefónica, presuntamente realizada desde la Sala
de Operaciones, se le dieron indicaciones de contener e impedir
el ingreso de la gente a la casa de Gobierno. Que en virtud de
ello le transmitió al Comisario Fernández que debía hacer
trabajar a los grupos del COF, aclarado luego que ello

15
significaba contener a los exaltados que no ingresaran a la casa
de gobierno.

El anterior Tribunal también reseñó que alrededor


de las 2 o 2 y media de la tarde del día 20 de diciembre se
dirigió, por orden del Director de Comisarías de vuelta a Plaza
de Mayo, entrevistándose en dicho lugar con el Comisario
Inspector DERECHO quien le informó que había recibido la
directiva de cerrar la plaza para impedir el ingreso de
manifestantes y que hasta lo aquí observado, surgía que las
operaciones que se realizaban en el campo geográfico
estudiado, eran dirigidas directamente por la referida Dirección
General.

Al igual que en relación al imputado analizado


anteriormente la Jueza que me precedió concluyó que:
“...Ninguno de los imputados cuya situación procesal fuera ya
analizada, fue generador de órdenes operativas, sino que, en
casos puntuales, transmitieron las que les eran enviadas desde
la Sala de Situación de la Dirección General de Operaciones...”.

Al comisario inspector Alfredo Héctor


SALOMONE, se le amplió su declaración indagatoria el 29 de
junio de 2006, cuya acta resultó glosada a fs. 5483/8, y luego,
por tercera vez, con fecha 13 de octubre de 2006, acto
protocolizado a fs. 5596 del principal.

Que al darle la palabra, en el primer acto de los


descriptos en el párrafo que antecede, el declarante sostuvo que
no era cierto que hubiera participado de la constitución,
coordinación y conducción del operativo policial desplegado,
dado que la constitución y coordinación se encontraba a cargo
de dependencias específicas de la Policía Federal Argentina.

En su tercera indagatoria el declarante sólo se


remitió a sus dos declaraciones anteriores, no agregando nada
más.

El 16 de octubre de 2007, SALOMONE fue


nuevamente indagado, ocasión en la cual se le reiteraron los
hechos de sus anteriores declaraciones y se le imputaron
además los hechos que por lesiones culposas cometidas por
parte del personal policial actuante y por las cuales no había
sido indagado y que surgen de la certificación actuarial de fs.

16
5553/62, las personas mencionadas en los informes por la
Policía Federal Argentina a fs. 26/27, el Hospital Ramos Mejía
a fs. 1016, el Hospital Cosme Argerich a fs. 2318/22, el
Hospital Velez Sarfield a fs 2329/32 y del listado del SAME
glosados a fs. 1634/48 de la causa que corre por cuerda.

En ese acto el compareciente ratificó todo lo


declarado anteriormente no agregando ningún elemento nuevo a
los que ya señaló.

Con respecto al Comisario Inspector René Jesús


DERECHO,
entonces jefe de la Circunscripción VII, declaró en indagatoria
por primera vez el 17 de enero de 2002, cuya acta está agregada
fs. 392/4 del principal,

DERECHO ratificó lo declarado por BORTOLINI


y SALOMONE en la cuestión relativa a cómo fue convocado al
servicio de seguridad implantado en Plaza de Mayo el 20 de
diciembre de 2001 y a las preguntas del Tribunal respondió de
manera generalizada, minimizando lo actuado en dicho lugar a
partir de las 9:00hs y hasta las 15:00 ó 16:00horas, negando
haberse desplazado fuera de los límites del área de la plaza.

Al fundar el auto por el cual se dicta la falta de


mérito del encartado la Jueza de grado sostuvo que no
observaba que el mismo haya tenido actuación activa en el
desarrollo de los acontecimiento y órdenes impartidas, en el
sentido que éste Jefe Policial haya dirigido las mismas. Surgía
como un mero “transmisor” de ellas en unos casos y “receptor”
en otros. Asimismo, el anterior Tribunal sostuvo que no habían
emanado de éste directivas que implementaran las operaciones
realizadas ni dirigieran a las mismas en uno u otro sentido.

Respecto de este como de otros imputados el


Tribunal de Apelaciones reseñó, en relación a Rene
DERECHO, al final del acápite respectivo (conf. fs. 1028vta.)
que ninguno de los imputados cuya situación procesal fuera
analizada, fue generador de órdenes operativas, sino que, en
casos puntuales, transmitieron las que les eran enviadas desde
la Sala de Situación de la Dirección General de Operaciones.

René Jesús DERECHO, fue nuevamente indagado


el 9 de febrero de 2006.

17
En dicho acto ratificó lo declarado anteriormente y
repitió que él no se movió del ámbito geográfico de Plaza de
Mayo y que allí no tomó conocimiento de personas lesionadas y
menos aún por armas con munición de guerra.

El 15 de diciembre de 2006, la doctora SERVINI de


CUBRIA, volvió a analizar la situación, entre otros, de los
comisarios inspectores SALOMONE y DERECHO y respecto
de una serie de personas que resultaron lesionadas durante las
manifestaciones ocurridas los días 19 y 20 de diciembre de
2001.

Que respecto de los nombrados, la magistrada


sostuvo que “...pero la orfandad de otros medios de prueba que
permitan inculparlo de un comportamiento activo y
determinante de la conducción policial, no autorizan
incriminarlo para el presente. Mismo puede indicarse respecto a
René Derecho. Este se encontraba por fuera de la cadena
funcional formal desplegada al revestir la titularidad de una
circunscripción policial distinta, pero que concurrió al lugar a
pedido de la Dirección General de Operaciones y son múltiples
los testimonios que recuerdan su paso (…) pero ninguno de
estos se le adjudica al nombrado (DERECHO) un rol
protagónico o destacado en la constitución, coordinación o
dirección del servicio de seguridad desplegado por el cual se
encuentran respondiendo es su faz policial quienes lo
presidieran desde la Dirección General de Operaciones...”.

I.4) Situación de Osvaldo CANNIZZARO.

El comisario General, Osvaldo CANNIZZARO,


al momento de los hechos subjefe de la Policía Federal
Argentina, fue indagado por primera vez, el 7 de junio de 2002
y cuya declaración fue plasmada en un acta glosada a fs.
1960/7.

Que el declarante refirió que junto al Jefe de Policía


y a los comisarios ANDREOZZI y MOYANO participó de una
reunión en la Secretaría de Seguridad Interior y más allá de las
imprecisiones en los horarios reconoció permanecer casi todo el
día en compañía del jefe de policía.

Asimismo manifestó Cannizzaro que escuchó que

18
el Jefe recibió llamados y los realizó tanto con el ministro
MESTRE como con el Secretario MATHOV.

Así en la ampliación de su declaración que brindó


el 8 de octubre de 2007, sostuvo que su función durante los
eventos era de acompañar en todo momento al Jefe de la Policía
Federal, que esa era su función específica.

El 12 de octubre de 2007 se le volvió a recibir


declaración indagatoria, pero no aportó elementos relevantes
para considerar.

Que al referirse, la Jueza que me antecedió en la


instrucción, a la situación del comisario CANNIZZARO,
sostuvo que “...De lo expuesto debo señalar que no observo en
autos elementos de valorización suficientes para tener
acreditada la autoría del delito que se le imputa al Comisario
General Osvaldo Cannizzaro, en tanto las circunstancias
agregadas no alcanzan para desvirtuar la negativa en la que el
nombrado se encierra, creando una situación de duda que
impediría el dictado de su procesamiento, pero,
consecuentemente, tampoco advierto que corresponda
sobreseerlo, habida cuenta que el arribo de nuevas pruebas
podrían modificar en un futuro la incertidumbre planteada.
Así son innumerables las providencias de pruebas
despachadas, y las que aún quedan por completarse, para
establecer la totalidad de las circunstancias de modo, tiempo y
lugar en que se desarrollara la conducción de las fuerzas
policiales el 20 de diciembre próximo pasado, y con ello
elucidar la eventual participación, o prescindencia, de quien
entonces ocupaba la Subjefatura institucional...”.

No habiendo recurrido, ninguno de los habilitados


por el artículo 309 del Código Procesal Penal de la Nación, esta
resolución adquirió firmeza.

II. ENCUADRE JURIDICO.

II. 1) SITUACION PROCESAL DE


FERNANDO DE LA RUA.

Como primer punto corresponde mencionar que a


fs. 9729/9801 este Tribunal decretó el procesamiento de
Fernando De La Rúa, por encontrarlo “prima facie” autor

19
penalmente responsable de los delitos de homicio imprudente
(cinco hechos) y de lesiones culposas (ciento diecisiete hechos).

En relación a ello sigue sosteniendo este Juzgado


los fundamentos allí expuestos, en el sentido de que lo que se
trataba de saber era si Fernando De La Rúa sabía lo que pasaba
el día 20 de diciembre de 2001 y si no dio las órdenes
necesarias para corregir la situación.

Al tomar la decisión de dictar el estado de sitio, por


conmoción interior, y estar en conocimiento, como él mismo lo
reiteró en varias oportunidades, desencadenó una serie de
decisiones de funcionarios que dependen directamente de su
conducción.

Asimismo, este Tribunal sostuvo en dicha


resolución que no hay duda que el nombrado dio una orden que
fue la de implementar el estado de sitio, estando el Presidente
en pleno conocimiento de los actos de violencia que se habían
producido en los días anteriores a la declaración de dicha
medida.

A continuación, este Judicatura procederá a


mencionar los argumentos expuestos tanto por la Sala I como la
Sala II de la Excma. Cámara del fuero.

Que con fecha 2 de junio de 2004, la Sala I de la


Excma. Cámara del fuero, al confirmar la falta de mérito de
Fernando De La Rúa, sostuvo que el entonces Jefe de la Policía
Federal, Rubén Santos, había referido en indagatoria la
preocupación de varios funcionarios y ministros por la
presencia de manifestantes en la Plaza de Mayo, con carácter
previo a la llegada de De la Rúa a la Casa de Gobierno. Que
nada nuevo fue agregado u ofrecido para atribuir o deslindar la
responsabilidad individual de De la Rúa.

Asimismo, sostuvo la Cámara que Mathov era


quien tenía jurídicamente la tarea de supervisión, control, y
decisión de los operativos de seguridad que se estaban poniendo
en práctica, en su carácter de Secretario de Seguridad Interior.
En tal condición, estuvo informado sobre los acontecimientos
tanto por lo que transmitían los medios masivos de
comunicación como por lo reproducido por los sistemas de
video centralizado de la Policía Federal, a las que se tenía

20
acceso en el Ministerio del Interior y en la propia Secretaría de
Seguridad.

Por otro lado, la Sala I de la Cámara sostuvo que el


Ministro del Interior, seguía en línea ascendente como
responsable del área, en tanto el decreto 333/58, ratificado por
la ley 14.467 establecía que la Policía Federal Argentina
dependía del Poder Ejecutivo Nacional por su intermedio; y el
artículo 8 de la ley 24059 disponía que ese Ministerio, por
delegación del Presidente de la Nación, debía ejercer la
conducción política del esfuerzo nacional de policía.

Que si bien era cierto que todo el aparato coactivo


del Estado se encontraba jerárquica y estructuralmente bajo la
dependencia final del ex presidente de la Nación, Fernando de
la Rúa, ello no implicaba que dicho alto funcionario debía
ejercer funciones operativas en el marco de la política de
seguridad, aunque sí era formalmente responsable como titular
del Poder Ejecutivo Nacional de la administración general del
país, dentro de lo cual se encontraba comprendido el mando
sobre las fuerzas policiales de orden federal.

Asimismo, sostuvo el Superior que lo que se


investigaba en esta causa es cómo administró esos recursos, y si
conocía o no la situación de riesgo que representaba el
despliegue de un gran operativo policial para contener a
ciudadanos que deseaban manifestarse. De allí que era crucial la
determinación de quién dio la orden al Jefe de la Policía Federal
de mantener la plaza libre de manifestantes y producir
detenciones puntuales.

En tal situación es que se debía determinar si el


presidente u otro funcionario del Poder Ejecutivo entre ellos el
secretario de seguridad, el ministro del interior, el secretario
privado del presidente o bien otros ministros, dieron la orden de
impedir que se produzcan manifestaciones públicas.

Que tal como se ha dicho anteriormente, con fecha


29 de abril de 2008, la Sala II de la Cámara revocó el auto de
procesamiento dictado por este Tribunal respecto de Fernando
De La Rúa, debiendo estarse a la falta de mérito oportunamente
dictada.

En esa resolución, a modo de síntesis, se sostuvo

21
que no había prueba alguna sobre la conducta por la que se
indagó a De la Rúa, esto es haber autorizado como Presidente el
operativo policial de ese día y que la imputación así formulada
no lograba comprender las diferencias existentes entre la
situación de Mathov como Secretario de Seguridad o para el
caso la de Ramón Mestre como Ministro del Interior-quien
falleció con anterioridad a ser indagado por la totalidad de los
hechos- y que lo crucial al efecto era determinar si el objetivo
de impedir las manifestaciones públicas fue fijado en un nivel
de decisión superior al del ex-Secretario de Seguridad Interior
pues ello fundaría la responsabilidad de dichas instancias por
los resultados producidos en su consecución.

Que el día 19 de diciembre 2001, el Ministro del


Interior, Ramón Mestre, convocó a una reunión, a la cual
asistieron el Secretario de Seguridad Interior, el Jefe y Subjefe
de la Policía Federal, los titulares de Gendarmería Nacional y
Prefectura Naval, y el Ministro de Justicia y Seguridad de la
Provincia de Buenos Aires, en la que se informó la decisión
presidencial de declarar el estado de sitio, para coordinar en
dicho contexto la actuación de las fuerzas de seguridad.

Asimismo, en dicha resolución la Cámara sostuvo


que las decisiones en materia de seguridad permanecieron
dentro del ámbito del Ministerio del Interior y la Secretaría de
Seguridad, a cargo de Ramón Mestre y Enrique Mathov,
respectivamente, sin haber intervenido otras dependencias,
salvo por la declaración del estado de sitio, facultad atribuida
exclusivamente al Presidente de la Nación.

Que los nombrados Mestre y Mathov eran los que


presidían las reuniones sobre la cuestión de seguridad, no
habiendo intervenido en las mismas funcionarios con mayor
jerarquía, caso del ex Presidente Fernando De La Rúa.

Asimismo, se pone de manifiesto que el que


impartió la orden de desalojar la Plaza de Mayo, luego de una
comunicación telefónica con Enrique Mathov, fue el Jefe de la
Policía Federal Rubén Santos.

Así también, el Superior señaló que la concurrencia


o no del deber de cuidado era la que marcaba la sustancial
diferencia que existía entre la situación del Secretario de
Seguridad y la del Ministro del Interior y la de cualquier otro

22
funcionario del Poder Ejecutivo Nacional.

Asimismo, la Sala II de la Cámara dijo que “nada


sugería hasta entonces la injerencia de instancias
gubernamentales distintas al Ministerio del Interior en la toma
de decisiones en materia de seguridad ningún elemento daba
cuenta siquiera de la participación de funcionarios ajenos al
área en reuniones como las indicadas. Ello así, salvo por una
única excepción: las declaraciones de los Diputados Nacionales
Marcela Bordenave, Luis Zamora y José Roselli quienes
aseguraron que esa tarde el entonces Subsecretario de Asuntos
Políticos del Ministerio del Interior, Lautaro García Batallán,
mencionó que por la mañana había participado en una reunión
en Olivos con el Presidente, Mestre, Mathov y algunos otros
funcionarios en la que se había tomado la decisión de reprimir
las manifestaciones pues sólo así retendrían alguna chance de
negociar con el justicialismo.”

Continuó pronunciando dicha Sala que esa era la


línea de investigación que se imponía profundizar para
determinar responsabilidades exclusivamente de índole penal.

En síntesis, dijo la Cámara que ninguna medida se


dispuso para comprobar la existencia de aquella reunión o las
actividades puntuales a las que el 20 de diciembre de 2001 se
abocó el entorno presidencial.

Ahora bien, una vez sentado lo dispuesto por la


Sala II de la Excma. Cámara del fuero y con el objeto de
determinar la existencia o no de la supuesta reunión celebrada
el día 20 de diciembre de 2001 en la Quinta de Olivos, hay que
tener en cuenta que a fs. 552/556 luce agregada la declaración
testimonial de Lautaro García Batallán, quien se desempeñó
como Subsecretario del Ministerio del Interior.

Que el nombrado manifestó que no había


participado en ninguna reunión en que se tratara políticas de
seguridad o de decisiones políticas respecto de los conflictos
que había y que no tuvo ninguna reunión con el Presidente de la
Nación esos días.

Asimismo, de los careos efectuados entre García


Batallán y los Diputados Zamora y Bordenave, el primero de
los nombrados mantuvo sus dichos en el sentido de que nunca

23
existió esa reunión.

Así también, de las declaraciones testimoniales de


Gustavo Bohn, Héctor Giacosa y Chrystian Colombo, surge que
la supuesta reunión entre De La Rúa, Mestre, Mathov y demás
funcionarios no existió o cuanto menos no pudo ser
comprobada su existencia.

Que del testimonio del ex Jefe de Gabinete,


Chrystian Colombo, surge que durante la mañana del 20 de
diciembre el ex Presidente solamente se reunió con el
nombrado.

Por otra parte, del informe de la Secretaría General


del Ejército Argentino obrante a fs. 10.090, surge que conforme
lo comunicado por la Agrupación Seguridad e Inteligencia de la
Casa Militar, no obra documentación relacionada con el registro
de ingreso de visitas y funcionarios a la Casa de Gobierno y a la
Quinta Presidencial de Olivos, referente a los días 19 y 20 de
diciembre de 2001.

Que teniendo en cuenta las resoluciones


oportunamente adoptadas tanto por la Sala I y II de la Excma.
Cámara del fuero, y habiendose decretado diversas medidas
tendientes a corroborar la responsabilidad de Fernando De La
Rúa en los hechos producidos el día 20 de diciembre de 2001,
las mismas han arrojado resultado negativo, por lo que no
restando medidas de prueba por realizar, corresponde sobreseer
al nombrado.

Que no se vislumbra en autos que la producción de


nueva prueba a la ya incorporada en el expediente modifique la
interpretación de los hechos, tal cual se ha realizado en los
párrafos que anteceden, siendo el momento procesal oportuno
para llamar los mismos a resolver de manera definitiva sobre la
situación procesal del encartado, evitando una dilación
innecesaria y haciendo que este estado de indefinición, de
mantenerse, viole de manera flagrante se derecho a ver
concluido el proceso en una plazo razonable de tiempo.

Cabe resaltar que pese a las dudas que puedan


llegar a suscitar las explicaciones brindadas por el imputado
mencionado, lo cierto es que, a más de ocho años de iniciada
esta investigación, el Tribunal no cuenta con ningún elemento

24
que permita presumir un accionar delictivo por parte de
Fernando De La Rúa.

Por todo lo expuesto, es que corresponde dictar su


sobreseimiento de acuerdo a lo dispuesto por los artículos 334 y
336, inciso 4to. del C.P.P.N.

En tal sentido, la Sala IV de la Cámara Nacional de


Casación Penal tiene entendido que “el sobreseimiento no sólo
procede frente a la certeza negativa acerca de la participación
de los imputados en la comisión de un delito, sino también
cuando se considerase agotada la investigación y de la
evaluación de los elementos de prueba colectados en el proceso
... se concluya en la falta de pruebas sobre los extremos de la
imputación ... . Es decir, cuando el juez considera que se han
agotado todas las pruebas posibles y dirimentes, y éstas
permiten concluir igualmente tanto la existencia del hecho
criminoso, como su autoría y responsabilidad, como su
inexistencia ... mientras el procesamiento debe sustentarse en la
probabilidad con base en las comprobaciones de las actuaciones
de que se ha cometido un hecho delictuoso y que el imputado es
culpable ... (el sobreseimiento recoge) una situación de
posibilidad, que existe cuando las razones favorables o
contrarias a la hipótesis son esquivalentes; ... justamente, el
juicio de posibilidad, en lugar del de probabilidad, prescinde
por lo menos de la afirmación de un predominio cualquiera de
las razones positivas sobre las razones negativas o viceversa”
(CNCP, Sala IV, LL, 2007-D-513).

Asimismo, la Sala II de la Excma. Cámara del fuero


pronunció que “Corresponde el dictado de sobreseimiento, de
conformidad con lo normado por el 336, inc. 4 del Código
Procesal Penal de la Nación, si no existen, ni pueden generarse
datos objetivos exteriores, legalmente introducidos como
prueba, que puedan ser considerados racionalmente y que
sirvan para avanzar en orden al conocimiento de la imputación.
Esta solución de manera alguna significa un sobreseimiento por
duda sino, por el contrario, el reconocimiento de que, a pesar de
una muy dilatada instrucción, la hipótesis inicial atribuida a la
imputada no ha podido ser adecuadamente corroborada con el
grado de probabilidad requerido por la ley procedimental.”
(C.C.C.Fed., Sala II, causa nro. 33.926 “Labrousse, María S. s/
sobreseimiento, 9/04/02).

25
Si bien los argumentos antes expuestos permitirían
concluir con el presente caso, no se puede soslayar que nuestro
máximo tribunal también ha sostenido que el imputado tiene
derecho a obtener -después de un proceso tramitado en legal
forma- un pronunciamiento que ponga término, del modo más
rápido posible, a la situación de incertidumbre y restricción de
la libertad que comporta el enjuiciamiento penal. Por lo tanto es
esencial lograr una administración de justicia rápida dentro de
lo razonable evitando así que los procesos se prolonguen
indefinidamente; pero, además, y esto es esencial, atento a que
los valores que entran en juego en el juicio penal, obedecen al
imperativo de satisfacer una exigencia consustancial con el
respeto debido a la dignidad del hombre, cual es el
reconocimiento del derecho que tiene toda persona a liberarse
del estado de sospecha que importa la acusación de haber
cometido un delito mediante una sentencia que establezca, de
una vez para siempre, su situación frente a la ley penal (Fallos
de la Corte Suprema de Justicia de la Nación: 272.188; 297:
486; 298:50 y 312; 300:226; 305:913; 306: 1705 y 310:57;
entre otros).

“Y como dijera el Tribunal..., con fundamento en la


garantía de la defensa en juicio, el imputado tiene derecho a
obtener —después de un proceso tramitado en legal forma— un
pronunciamiento que ponga término, del modo más rápido
posible a la situación de incertidumbre y restricción a la libertad
que comporta el enjuiciamiento penal”.
“El loable objetivo de 'afianzar la justicia'
(Preámbulo de la Constitución Nacional) no autoriza a avasallar
las garantías que la misma Constitución asegura a los habitantes
de la Nación (art. 18)” (Fallos: 316:365).

Así, la Corte Interamericana de Derechos Humanos,


considera que el “plazo razonable” al que se hace referencia en
el art. 8°, inc. 1° de la Convención Americana de Derechos
Humanos, “debe medirse en relación a una serie de factores
tales como la complejidad del caso, la conducta del inculpado y
la diligencia de las autoridades competentes en la conducción
del proceso” (caso 11.245 resuelto el 1° de marzo de 1996,
considerando 111); definición que también recepta la Corte
Europea, en la exégesis del art. 6.1 de la Convención para la
Protección de los Derechos Humanos y las Libertades
Fundamentales (confr. “Terranova v. Italia” —4 de diciembre
de 1995—; “Phocas v. Francia” —23 de abril de 1996— y

26
“Süssmann v. Alemania” —16 de septiembre de 1996—).

II. 2) SITUACIONES PROCESALES DE


PROSPERO R. TREZEGUET, DANIEL A. MANCINI,
ALFREDO SALOMONE Y RENE DERECHO.

Como primer medida, corresponde mencionar que


con fecha 22 de octubre de 2007, este Juzgado resolvió decretar
el procesamiento de los nombrados, por encontrarlos “prima
facie” autores penalmente responsables de los delitos de
homicio imprudente (cinco hechos) y lesiones culposas (ciento
diecisiete hechos).

Que sin perjuicio de que este Tribunal mantiene su


opinión, en el sentido que los jefes de las circunscripciones I,
II y VII y el jefe de la comisaría 6ta, tuvieron el control
operacional sobre las áreas, según corresponda a cada uno de
ellos, de la Plaza de Mayo, de la Plaza del Congreso, de la
Plaza de la República, y sus respectivas arterias de
comunicación, de tal manera que la implementación del
dispositivo de seguridad ocasionó la muerte de cinco personas,
y lesiones a un determinado universo de personas.

Para evaluar la responsabilidad de los nombrados,


este Juzgado tuvo en cuenta, por ejemplo, que en el marco de la
ampliación del servicio, Andreozzi le ordenó a Bortolini que
convocara a la Plaza de Mayo a los Comisarios Inspectores
Salomone y Derecho, al momento de la orden de franco en sus
domicilios, en una clara y práctica demostración respecto a
cómo funcionó la cadena de mandos de la Policía Federal
Argentina durante los hechos de los días 19 y 20 de diciembre
de 2001.

Que respecto a Salomone, Trezeguet, Mancini y


Derecho, este Tribunal sostuvo en el auto de procesamiento que
los nombrados condujeron de manera efectiva y directa, en los
distintos “teatros de operaciones”, el operativo de seguridad
planificado y coordinado por la Superintendencia de Seguridad
Metropolitana.

Que en la coordinación del servicio de seguridad en


los distintos ámbitos terroriales participaron Andreozzi y
Gaudiero.

27
Y en la conducción (implementación táctica) del
servicio de seguridad que culminara con el homicidio de cinco
personas y lesiones en 117 personas estaban implicados
Andreozzi, Gaudiero, Salomone, Derecho, Mancini y
Trezeguet.

Asimismo, este Juzgado sostuvo en el auto de


procesamiento citado, que no se puede disminuir las
responsabilidades individuales de Salomone, Derecho,
Trezeguet y Mancini, por formar parte de un escalón de
comando empeñado directamente en un espacio territorial dado
ya que lo central es que los mismos eran parte integrante de
grupos de oficiales de la Policía Federal Argentina que
detentaban el control de la totalidad del servicio de seguridad
empeñado el 19, 20 y 21 de diciembre de 2001.

Con respecto a los nombrados, este Tribunal


argumentó que de las declaraciones indagatorias de los jefes
policiales, así como de las transcripciones de la frecuencia
policial Metro I y II, surgía que los nombrados formaron parte
de los escalones de comando que tuvo el control táctico del
dispositivo policial.

Que dicho auto de procesamiento fue revocado por


la Sala II de la Excma. Cámara del fuero, debiendo estarse a la
falta de mérito dictada respecto de los nombrados.

Sostuvo el Superior, que no se advertía en autos una


variación cualitativa del cuadro de convicción existente al
tiempo que la Sala II revocara los procesamientos dictados a
sus respectos por este Juzgado.

Que si bien los nombrados, por su jerarquía, tenían


capacidad para tener a su cargo hombres y dar órdenes, no se
podía relacionar en abstracto la conducta de los mismos con los
resultados lesivos que se produjeron el día 20 de diciembre de
2001.

Asimismo, pronunció la Excma. Cámara que este


grupo de imputados normativamente no tenían a su cargo la
conducción general del operativo policial, el que sí estaba en
cabeza de Santos, Andreozzi y Gaudiero, por lo que no se les
podía reprochar una conducta culposa en cuanto a las muertes y
lesiones que se produjeron en el transcurso de ese día.

28
Asimismo, sostuvo la Excma. Cámara que tampoco
se pudo determinar en autos cómo desde sus posiciones en la
zona de Plaza de Mayo o del Congreso Nacional, habían tenido
capacidad para determinar los resultados de lesiones y muertes
registrados.

En este sentido, se resalta la situación de Trezeguet


y Mancini, quienes desempeñaban funciones en la zona del
Congreso Nacional, en cuanto a que desde su posición
geográfica no pudieron haber tenido capacidad para determinar
los resultados de lesiones y muertes registrados, incluso en
simultáneo, en toda la ciudad: es decir, en su área pero también,
en la zona del Obelisco y el corredor que se extiende sobre la
Avenida de mayo, desde la Plaza hasta Avenida 9 de Julio.

Conforme las modulaciones efectuadas por la


frecuencia Metro I, no se pudo establecer algún nexo, entre las
órdenes de avance/repliegue, ubicación y relevo que surgían de
la prueba obrante en autos y la lesión, muerte o detención
arbitraria de algún manifestante.

Que la Excma. Cámara del fuero confirmó que


Salomone, Derecho, Trezeguet y Mancini, aparecían como
transmisores, como “puentes” de las órdenes emitidas por la
DGO y no como generadores en sí de directivas que
permitieran asignarles un rol de coordinación o dirección del
servicio. En este sentido no se pudo realizar asignaciones
objetivas de responsabilidad, ya que no se lograba relacionar en
autos la conducta de los imputados con los resultados lesivos
producidos ese día.

Así también, la propia Sala I de la Excma. Cámara


del fuero, mediante resolución de fecha 26 de julio de 2002,
pronunció respecto de los nombrados que “... dado que de
momento no se advierte su intervención en hechos delictivos al
tiempo que la orfandad probatoria impide tener por verificada
alguna hipótesis que constituya delito.”

Que teniendo en cuenta las resoluciones


oportunamente adoptadas tanto por la Sala I y II de la Excma.
Cámara del fuero, y el plexo probatorio obrante en autos no se
vislumbra que la producción de nueva prueba a la ya
incorporada en el expediente, modifique la interpretación de los

29
hechos, tal cual se ha realizado en los párrafos que anteceden,
es el momento procesal oportuno para llamar los mismos a
resolver de manera definitiva sobre la situación procesal de los
encartados, evitando una dilación innecesaria y haciendo que
este estado de indefinición, de mantenerse, viole de manera
flagrante se derecho a ver concluido el proceso en una plazo
razonable de tiempo.

Cabe resaltar que pese a las dudas que puedan


llegar a suscitar las explicaciones brindadas por los imputados
mencionados, lo cierto es que, a más de ocho años de iniciada
esta investigación, el Tribunal no cuenta con ningún elemento
que permita presumir un accionar delictivo por parte de los
imputados.

Asimismo, la Sala II de la Excma. Cámara del fuero


sostuvo que “En materia de tipicidad por imprudencia “... no
basta con que la conducta sea violatoria del deber de cuidado y
cause resultado, sino que además, debe mediar una relación de
determinación entre la violación del deber de cuidado y la
causación del resultado, es decir la violación del deber de
cuidado debe ser determinante del resultado. ...” (C.C.C.Fed.,
Sala II, causa 24.444 “Berón, José R. s/ procesamiento,
8/05/07).

A mayor abundamiento, la Sala I de la Excma.


Cámara del fuero ha interpretado que “... Asimismo, en el
injusto de resultado, en relación a la producción, causación y
previsibilidad del resultado, la acción y aquél se hallan
estrechamente unidos y deben ser entendidos como una unidad.
“El resultado debe asimismo haber sido producido causalmente
por la acción del autor... El primer requisito de la imputación
objetiva del resultado es el nexo causal, cuya constatación ha de
hacerse conforme a las reglas generales de la teoría de la
condición (conditio sine qua non) ... en la imprudencia no basta
con que la acción contraria al cuidado constituya una causa de
resultado ... el resultado sólo le puede ser imputado
objetivamente al autor cuando tuvo precisamete su presupuesto
específico en la infracción del deber de cuidado...” (C.C.C.Fed.,
Sala I, causa nro. 33.984 “Romero, Osvaldo M. s/desestimación
de delito”, 20/06/02).
Por todo lo expuesto, es que corresponde dictar sus
sobreseimientos de acuerdo a lo dispuesto por los artículos 334
y 336, inciso 4to. del C.P.P.N.

30
En tal sentido, la Sala IV de la Cámara Nacional de
Casación Penal tiene entendido que “el sobreseimiento no sólo
procede frente a la certeza negativa acerca de la participación
de los imputados en la comisión de un delito, sino también
cuando se considerase agotada la investigación y de la
evaluación de los elementos de prueba colectados en el proceso
... se concluya en la falta de pruebas sobre los extremos de la
imputación ... . Es decir, cuando el juez considera que se han
agotado todas las pruebas posibles y dirimentes, y éstas
permiten concluir igualmente tanto la existencia del hecho
criminoso, como su autoría y responsabilidad, como su
inexistencia ... mientras el procesamiento debe sustentarse en la
probabilidad con base en las comprobaciones de las actuaciones
de que se ha cometido un hecho delictuoso y que el imputado es
culpable ... (el sobreseimiento recoge) una situación de
posibilidad, que existe cuando las razones favorables o
contrarias a la hipótesis son esquivalentes; ... justamente, el
juicio de posibilidad, en lugar del de probabilidad, prescinde
por lo menos de la afirmación de un predominio cualquiera de
las razones positivas sobre las razones negativas o viceversa”
(CNCP, Sala IV, LL, 2007-D-513).

Asimismo, la Sala II de la Excma. Cámara del fuero


pronunció que “Corresponde el dictado de sobreseimiento, de
conformidad con lo normado por el 336, inc. 4 del Código
Procesal Penal de la Nación, si no existen, ni pueden generarse
datos objetivos exteriores, legalmente introducidos como
prueba, que puedan ser considerados racionalmente y que
sirvan para avanzar en orden al conocimiento de la imputación.
Esta solución de manera alguna significa un sobreseimiento por
duda sino, por el contrario, el reconocimiento de que, a pesar de
una muy dilatada instrucción, la hipótesis inicial atribuida a la
imputada no ha podido ser adecuadamente corroborada con el
grado de probabilidad requerido por la ley procedimental.”
(C.C.C.Fed., Sala II, causa nro. 33.926 “Labrousse, María S. s/
sobreseimiento, 9/04/02).

Ahora bien, este Juzgado considera que desde el


dictado de la falta de mérito de los imputados en autos, lejos de
haberse colectado elementos probatorios que comprometan la
situación procesal de alguno de ellos, no hay una variación
cualitativa del cuadro de convicción existente, lo que lleva a
pronunciarse en pos de la desincriminación de aquellos.

31
II. 3) SITUACION PROCESAL DE OSVALDO
CANNIZZARO.

Como mencionara anteriormente con fecha 22 de


octubre de 2007, este Juzgado resolvió decretar el
procesamiento del nombrado, por encontrarlo “prima facie”
autor penalmente responsable de los delitos de homicio
imprudente (cinco hechos) y lesiones culposas (ciento diecisiete
hechos).

Que este Tribunal sigue sosteniendo los


fundamentos expuestos en dicha resolución, en el sentido que el
subjefe de la Policía Federal Argentina, tuvo el control
operacional sobre las áreas de la Plaza de Mayo y de la Plaza
del Congreso, de tal manera que su implementación ocasionó la
muerte de cinco personas, y lesiones a un determinado universo
de personas.

Por otro lado, para decretar el procesamiento de


Osvaldo Cannizzaro, este Juzgado tuvo en cuenta lo dicho por
la Sala II de la Cámara del fuero cuando al evaluar la
responsabilidad de Gaudiero y Andreozzi en la ampliación de
su procesamiento sostuvo que “... Fue Rubén J. Santos quien
como Jefe de la Policía Federal impartió las directivas generales
de carácter estratégico aquel día pero, en lo que hace al plan de
operaciones y a las definiciones de orden inmediato, fueron
Gaudiero y su superior jerárquico Andreozzi quienes
condujeron el servicio con los resultados conocidos, desde la
Sala de Situación de la Dirección General de Operaciones ...”.

A partir de esto, este Tribunal sostuvo que entre los


cargos de Santos y Andreozzi, se encontraba funcionalmente el
cargo que ocupaba en ese entonces Osvaldo Cannizzaro, y que
el cargo de subjefe no era un simple reemplazo en la
conducción si faltaba el jefe.

Ese lugar en el organigrama de la cúpula policial


era de efectivo mando sobre el personal y medios con que
cuenta la fuerza policial para cumplir con su misión.

Que el auto de procesamiento dictado a su respecto


fue revocado por el Superior con fecha 29 de abril de 2008,
debiendo estarse a la falta de mérito oportunamente decretada.

32
Sentado esto, a continuación esta Judicatura
analizará los argumentos utilizados por la Excma. Cámara del
fuero al tratar la situación de Cannizzaro.

El Superior resaltó lo pronunciado por Osvaldo


Cannizzaro, en cuanto a que la función que cumplió durante los
días 19 y 20 de diciembre de 2001, se limitó a acompañar al
Jefe de la Policía, Rubén Santos, que esa era su función
específica. Asimismo, que contestó en forma negativa en
cuanto a que si efectuó alguna directiva en torno al
abastecimiento del parque de municiones.

No se advierte que el nombrado Cannizzaro haya


impartido órdenes el día de los acontecimientos, habiendo
concurrido a la Sala de Situación una vez en horas de la noche,
limitándose su función a acompañar a Santos, quien era el que
exclusivamente evacuaba las consultas.

Asimismo, este Tribunal reproduce los argumentos


expuestos por la Cámara respecto Trezeguet, Mancini,
Salomone y Derecho, a los que se remite en honor a la
brevedad.

Que teniendo en cuenta las resoluciones


oportunamente adoptadas tanto por la Sala I y II de la Excma.
Cámara del fuero, y el plexo probatorio obrante en autos no se
vislumbra que la producción de nueva prueba a la ya
incorporada en el expediente, modifique la interpretación de los
hechos, tal cual se ha realizado en los párrafos que anteceden,
es el momento procesal oportuno para llamar los mismos a
resolver de manera definitiva sobre la situación procesal del
encartado, evitando una dilación innecesaria y haciendo que
este estado de indefinición, de mantenerse, viole de manera
flagrante se derecho a ver concluido el proceso en una plazo
razonable de tiempo.

Cabe resaltar que pese a las dudas que puedan


llegar a suscitar las explicaciones brindadas por el imputado
mencionado, lo cierto es que, a más de ocho años de iniciada
esta investigación, el Tribunal no cuenta con ningún elemento
que permita presumir un accionar delictivo por parte del
mismo.

Por todo lo expuesto, es que corresponde dictar su

33
sobreseimiento de acuerdo a lo dispuesto por los artículos 334 y
336, inciso 4to. del C.P.P.N.

En tal sentido, la Sala IV de la Cámara Nacional de


Casación Penal tiene entendido que “el sobreseimiento no sólo
procede frente a la certeza negativa acerca de la participación
de los imputados en la comisión de un delito, sino también
cuando se considerase agotada la investigación y de la
evaluación de los elementos de prueba colectados en el proceso
... se concluya en la falta de pruebas sobre los extremos de la
imputación ... . Es decir, cuando el juez considera que se han
agotado todas las pruebas posibles y dirimentes, y éstas
permiten concluir igualmente tanto la existencia del hecho
criminoso, como su autoría y responsabilidad, como su
inexistencia ... mientras el procesamiento debe sustentarse en la
probabilidad con base en las comprobaciones de las actuaciones
de que se ha cometido un hecho delictuoso y que el imputado es
culpable ... (el sobreseimiento recoge) una situación de
posibilidad, que existe cuando las razones favorables o
contrarias a la hipótesis son esquivalentes; ... justamente, el
juicio de posibilidad, en lugar del de probabilidad, prescinde
por lo menos de la afirmación de un predominio cualquiera de
las razones positivas sobre las razones negativas o viceversa”
(CNCP, Sala IV, LL, 2007-D-513).

Asimismo, la Sala II de la Excma. Cámara del fuero


pronunció que “Corresponde el dictado de sobreseimiento, de
conformidad con lo normado por el 336, inc. 4 del Código
Procesal Penal de la Nación, si no existen, ni pueden generarse
datos objetivos exteriores, legalmente introducidos como
prueba, que puedan ser considerados racionalmente y que
sirvan para avanzar en orden al conocimiento de la imputación.
Esta solución de manera alguna significa un sobreseimiento por
duda sino, por el contrario, el reconocimiento de que, a pesar de
una muy dilatada instrucción, la hipótesis inicial atribuida a la
imputada no ha podido ser adecuadamente corroborada con el
grado de probabilidad requerido por la ley procedimental.”
(C.C.C.Fed., Sala II, causa nro. 33.926 “Labrousse, María S. s/
sobreseimiento, 9/04/02).

Ahora bien, considera este Tribunal que desde el


dictado de la falta de mérito del imputado en autos, lejos de
haberse colectado elementos probatorios que comprometan su
situación procesal, no hay una variación cualitativa del cuadro

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de convicción existente, lo que lleva a pronunciarse en pos de la
desincriminación de aquél.

Por todo lo expuesto, es que corresponde y así;

RESUELVO:
SOBRESEER a FERNANDO DE LA RUA,
ALFREDO HECTOR SALOMONE, PROSPERO RAUL
TREZEGUET, DANIEL ALFREDO MANCINI, RENE JESUS
DERECHO y OSVALDO CANNIZZARO, en orden al hecho
que se les imputa en autos, de conformidad con lo prescripto en
los arts. 334 y 336 inc. 4to. del C.P.P.N., haciendo expresa
mención que la formación del presente sumario no afecta el
buen nombre y honor del que hubieran gozado los nombrados,
SIN COSTAS.

Notifíquese y regístrese. A tal fin, líbrense cédulas


con carácter urgente.

Ante mí:

En del mismo notifiqué al Sr. Fiscal. CONSTE.

En del mismo libré cédulas. CONSTE.

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