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I H1STORIA

P0LI1IcA DE LA REVOLUCION
MIGUEL ALESSIO ROBLES

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Fundamentales de la Independencia y la RevoluciOn, editada para conmemorar el inicio de la Independencia y el conzienzo de (a RevoluciOn Mexicana, no habria sido posible sin (a colaboracic$n financiera de entidades y dependencias de ía AdministraciOn Püblica Federal y ía participaciOn de gobiernos de los estados de la Repüblica.

Biblioteca de Obras

HISTORIA POLITICA DE LA REVOLUCION
MIGUEL ALESSIO ROBLES

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DEL 175

COMSON NAC!ONAL PAPA LAS CELEBRAOCNES ANv rcApo OF i A INDFPENDFNCJA NAOONAL,
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30 edicion: Ediclones Botas Mexico. 1946

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Ed/dOn facsimi/ar:
DR Instituto Nacional de Estudios HIstOricos de la Revolucion Mexicana, 1985 Impreso en Mexico

Printed in Mexico

ISBN 968-805-254-X

COMISION NACIONAL PARA LAS CELEBRACIONES DEL 175 ANIVERSARIO DE LA iNDEPENDENCIA NACIONAL V 75 ANIVERSARIO DE LA REVOLUCION MEXICANA:

Presiden te
Lie. Miguel de Is Madrid Hurtado Presidente de los E.scados Unidos Mexicanos

Vocal
Lie. Antonio Riva Palaeio IA?eZ Presidente de Is Gran Cornisión de La I-I. ('½ninra de Senadores

Vocal
Lie. Eliseo Mendoza Berrueto Presidente dc la Gran CornisiOn de Ia H. Cáinara de Diputados

Vocal
Lic. Jorge lnárritu y Ramirez de Aguilar Presidente de la H. Suprema Cone de Justicia de Is NaciOn

Secretarlo Ejecuth'o
Lie. Manuel Bartlett Diaz Secretario de GobernaciOn

Secretario Teen leo
Lie. Juan Rebolledo Gout Vocal Ejecutivo del Instituto Nacional de Estudios HistOricos de la RevoluciOn Mexicana

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os movimientos populares que le han dado rosL tro a Mexico han sido producto de las fuerzas sociales. Responden no sOlo a La existencia de probternas nacionales, sino a la voluntad de definir una identidad; de buscar ser una naciOn igual entre iguales y diferente, a La vez, a todas las demás. Este ano se cumplen 175 anos del comienzo de la independencia Nacional y 75 de haberse iniciado el proceso histOrico de la RevoluciOn Mexicana. Est.a coincidencia de ceLebrar dos momentos fundamentales en la histona nacional ha motivado at gobierno de la RepUblica a invitar, respetuosamente, a Los representantes de Los p0deres Judicial y Legislativo a integrar una comisiOn de carácter nacional para celebrar estos acontecimientos. La ComisiOn Nacional ha propuesto que estas celebraciones no se limiten a Los festejos y otros actos conmemorativos, sino que ret'lejen e inscriban en La conciencia colectiva una huella de la herencia que disfrutamos, de los valores que nos agrupan, de La enorme capacidad para veneer obstáculos que nos caracteriza y del talento para inventar juntos nuestro futuro. Dc aM la importancia de que el programa nacional de celebraciones incluya, de manera central, un esfuerzo editorial que conserve en la memoria colectiva todo aquetlo que los mexicanos debemos a los movimientos de Independencia y de RevoLución. La reflexiOn ilustrada y los documentos que estos movimientos generaron son ci espejo que esta Comisión desea legar a las futuras

generaciones. En este espejo se verán ellas a sí mismas hasta en sus rakes y cobrarán sentido y reconocerán su responsabilidad ante las metas superiores que pueden alcanzar sobre La firme base de los compromisos pactados en esos pasados. La colección de obras fundamentales de La Independencia y de la Revolución es ci inicio de este esfuerzo. El objetivo es hacer accesibles obras básicas que, paradójicamente escasas, aportan memoria viva a la cultura histórica del pueblo. Han sido los criterios de selecciOn ci valor documental y La calidad historiográfica. Entre estas obras tat hay que compilan documentos y legajos histOricos de esencial relevancia para entender la lucha de cmancipación. Otras, muestran ci carácter regional y faccional que caracterizó en algunos momentos a nuestra Rcvolución, ayudándonos a entender sus aponaciones al proyecto de pals que articula la ConstituciOn Politica de 1917. Consecuencia de esto ültimo es el carácter polémico de varias de ellas. Pero todas las obras aqul presentadas muestran alguna faceta básica de to que somos hoy en razón de lo que fuimos ayer. La "Biblioteca de Obras Fundamentales", mcvitablemente, sufre de ausencias notables: su papel es 5Cr pie de futuras adiciones. Todo ello para que el compromiso de los mexicanos, cspccialmente los jóvenes, sea más enterado, más decidido, más visionario.

iguel Alessio Robles nació ci 5 dc diciembre de 1884 en M Saltillo, Coahuila. Después de estudiar en ci Ateneo Fuente, de su ciudad natal, ernigró a La capital de la Repübiica, donde Sc titulO de ahogado en 1909. Desde quc Madero publicO La sucesiOn presidencial en 1910, Alessio ftc part idario sincero del antirreelcccionismo. Al triunfo de la RevoluciOn continuO participando en ci nuevo regimen por lo cual, a! asumir Victoriano 1-luerta La presidencia, Alessio Robles fue apresado, al igual que José Vasconcelos, con quien se fugó de la prisión. Sc unió al constitucionalismo, y al sobrevenir la escisiOn revolucionaria sirvió al presidente convencionista Eulalio Gutiérrez. Elio Ic valió ci retiro durante ci triunfo carrancista. Sus tazos con Adolfo de La Huerta y Alvaro ObregOn to ilevaron a colaborar con ambos. Con ci prirnero como secretario particular y con ci segundo como secretario de Industria, Comercio y Trabajo, hasta quc en 1923 se retirO de la vida politica. Poco despuCs comenzô a ejercer el periodismo y a publicar una cantidad considerable de libros, cntrc los cuales el rnãs destacado es la His/or/a poiftica tie la Revo/ución (1938). Aiessio cubre en su narraciOn hechos que prcsenciO muy de cerca. Se trata, por otra partc, de uno de los primeros ensayos de historia general de la Revolución. MuriO en Ia ciudad de Mexico en 1951.

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MIGUEL ALESSIO ROBIjES
(Autor de "La Cena de Is. Burlas")

Historia Politica
de la

RevoluciOn
TERCERA EDICION

1946

DE CSTA EDICION SE HAN IMPRESO2.00'Q EJEMPLARES NUMERADOS DEL t AL. .OQO Y SO EN XOC)-4IMILCO BOND. FIRMADOS POR EL ALJTOR.

DEfl ECHOS ASCGURADOS CONFORME A LA LEY

Las dos ediciones que hemos publicado de la Ifistoria Politica de to Revolution, par Miguel A lesslo Rabies, esfdn agat ad as. For tat ynotivo hacemos esta Tercera ediciOn de la Historia Politica de :4 RevoluciOn muy bien corregida y aumentada, y, con ía esperanza, naturatmente, de quc se agate en poco tie7nfto. Las mencionadas dos ediciones se han vendido ejeinpiar por ejempiar, to cud quiere decir gut eat libro se ha leLdo por los comfiradores. No siempre puede afirmarse qtze por €1 hecho de que an libro se agate, la razén sea porque se ha leido macho, ya gut a veces se opera to marauiila que ci autor crea que su libro estd agotado, y, sin embargo, hay miles de cjernplares en distintos aimacenes. Miguel A iessio Rabies debe estar satisfecho, pues estamos seguros de que de sodas sus libros, es to Historia Politica de (a Reuolucidn, pubiicada en las Ediciones Botas, ci que meSs se ha leido. Este libro ameno contiene capItulos bcliLcimos, y coma editores, nos permitimos itamar La atcnciOn del lector paragut se deleite ieyetdo ci hermoso prélogo de esta obra, La descripciôn que hace ci autor de (a nache del iS de febrero de 1913 narrando detatladamente to quc estaba aoonteciendo en Mexico, y, at misino tiempo on la Capital de Coahuila; La liegada de Carranza a Durango y a Saitillo; ci capituio que habia sabre ci informe Presidenciai quc leyó ci general CaRes

ante ci Conqreso de to Union ci i Q tie diciernbre tie !928 y (as pdginas en quc describe a! genera! F-f ucria, a ObregOn, a V illa, a Serrano y a V ascon cries. A l leer esas pdginas, fdcilmente SE coin prenderd porque se agotaren las dos prinzeras ediciones, y per que e3ta Casa publica (a Tercera edirión tie la Historia Poiltica de la RevoluciOn, un fibre belle, interesante y ameno. Er. EDITOR.

PROL OGO

La Univclsidad A utónoma de Mexico 7flC invjtó para que escribiera La Historia de la Revolucidn. Con gusto acepté esa honrosa invitación. Par las pdgi 'zas de oslo libro des/han los principales personajes del drama quo ha conmovido a tzucstro pals. He procurado analizar los episodios y a [as adores can toda serenidad. Podrd haber pasidn, podrd haber errores, pero nunca dolo a nzala ft . No ic hago un cargo inju.cto a nadie, ni a mis mayores enemigos, it: aun a aquellos quc ilenaron a ml Patria de Into, de sangre y de ignorninia. L.a Historia es una selección de acciones trascenden tales y de /zcchos grandiosos, quc constituycn una enseiianza lunzinosa Para todas (as generaciones. Ellas bcndicen a los hombres POT 5145 actos gloriosos y heroicos, y arrojan a lot maivados a (as If vidas llamas de las exccración y del odio unjz.ersa(es. V ibran y 5€ coiinzueven alite la actitud magndnima o generosa tic tin hiroe, y condenan a los villanos que no los guió otro afdn quc lucrar y satisfacer sits bajas ambiciones personales. Los hechos heroicos, los actos excelsos, las ideas de ,cdenciOn y de justicia, los impulsos nobles, las actitudes pat riôticas y dcsin4eresadas, Los ideates brillantes, los principios fascinadores de todos aquclios que soñaron en hacer do Mexico un pueblo digno y fuerte, los recojo era estas /ldginas can nfl atnor rutty grandc y una pro/unda devotion. En carnbio, para los criminates, para los que ultra jaron a nuestra naciOn, no encuentro palabras adecuadas para conacnar sin fullerlas y sits in/amias. No sOlo condeno cal general V ictoriano

Hun-ta, sine ta,nbién a tados aquellos que, cobi jades bajo la bandeTa legal de la Revolución, mandillaron con nu perverszdades y sits crimenes una de las causas ma: justas de Mexico. ;Que ía juventud de nuestra Patria recoja en sit espiritu esas alias enseñanzas de la Historia? El Poder c efim no como una tormenta. Las acciones grandes e :7zmortales SC transmz ten de generación en generación, much as veces adornadas con ci ropaje de la poesia y la leyenda, Para que respiandezca a travis de ellas la verdad conzo en las noches didfana.s de la A tica, la lanta de oro de la A tenea del A cropolis. En las pdginas de este li/no rotulado "Hisloria Palitica de la Revolucidn", podrd haber pasidu, repito, Pero nunca la inenhira ml el odlo empañaron mis juicios, libres, come las ay es del dde, de las vile: cadenas de la tierra.

INDICE ALFABETICO
M ACEVES. Francisco - 144 ACOSTA. Celso - 53 - 78 ACOSTA. Oral. Miguel 47- 147- 148- 200- 336- 338 ACOSTA, José Maria - 154 ACULA - 206 ACUfA, Lic. Jesis - 114 ACUfA, Manuel - 130 AGUILAR - 15 AGUILAR, Oral. Cândido72 - 218 AGUIRRE BENAVI D E S. Oral. Eugenio - 125- 156165- 166- 167- 170- 173176- 185- 332 AGUIRRE BENAVI D E S. Luis - 156- 158- 164 AGUIRRE ESCOBAR, Juan 74- 149 AGUIRRE. Jesus - 336- 338 AGUIRRE. Seraplo - 24 AHUMADA, Herminio- 337 ALAMAN, Lucas - 332 ALANI S - 10 ALARCON - 49 ALARCON. Damián - 155 ALASIO PEREZ. Jorge 106 ALBA1EZ. Melitón - 147200 ALCALA ZAMORA, Niceto 179- 242 ALCALDE - 106 ALESSIG ROBLES, Miguel5 ALESSIO ROBLES. Vito 298- 300 ALFONSO XIII - 9- 372 ALMADA, Antonio H.- 310 ALMADA Hector - 309 ALMANZA, Oral. Mateo 170- 172 ALMAZAN, Juan Andreu 336- 338- 372 ALONSO, Antonio F. - 24 ALTAMIRANO - 332 ALVARADO - 96- 102- 103 ALVARADO, Mayor Salvador - 73 ALVARADO, Salvador 293 ALVAREZ. Alfredo - 24 ALLENDE, Ignacio - 332 AMADOR, Lic. NeftczlI 217 AMARO, Oral Joaquin 72- 313- 322- 336 ANGELES, Oral. Felipe 30- 39- 40- 43- 48- 65- 7585- 89- 90- 91- 92- 93- 98105- 106- 107- 112- 113118- 119- 120- 121- 125140- 141- 142- 143- 156157- 170- 187- 193- 197229 ANTUNEZ - 97 ARAIZA. Carlos - 310 ARIAS BERNAL, Maria 151 ARMENDARIZ. Antonio 337 ARTEAGA - 332

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MIGUEL ALESSIO ROBLES

ARREDONDO Eliseo - 2324- 209 ARRIAGA. Cainilo - 16 ARRIETA - 48- 72 AVENDA1O. Teresa - 106 .AVILA CAMACHO, Oral. Manuel - 372- 373 AVILA, José Maria - 106 AVILEZ, TJriel - 268 AVIA. Eugenio - 144 AZANA - 179 .AZORIN - 130- 131 AZUETA, José - 106 .AZUELA. Salvador - 337 B BALLESTEROS, Con. - 6266- 67 BANDA - 164 BARONI, Aldo - 47 BARRAGAN, Juan- 24- 134 BARRON. Lic. Heriberto 126- 177- 186 BASSO. Adolfo - 44- 45 BASSOLS, Narciso - 345 BATALLA. Diodoro - 10359 BELTRAN, Francisco - 203206- 207 BELTRAN, Cral. Joaquin 22 BENTON - 92- 114 BERLANGA, Con!. David 118- 181 BLANCO, Oral. Lucia 15- 74- 149- 181- 182- 205257- 267- 332- 355 BLANQUET, Oral. Aureliano - 17- 38- 44- 48- 5354- 57- 58- 60- 61- 62 BLUNN, Dr. - 194 BOCANEGRA, Esther - 155 BODY, Cap. - 218- 219 BONILLA, Manuel- 34- 142

BONILLAS. Ignacio - 134229- 230- 236- 258- 369 BORDES MANGEL. Enrique - 16- 349 BRACAMONTES. Pedro 48- 73- 115 BRAGA. Teofilo - 149 BRANIFF. Oscar - 16 BRAVO - 332 BRECEDA, Alfredo - 47112- 113- 114- 125- 134 BUELNA, Rafael - 149 BULNES. Francisco - 332 BUSTILLO ORO, Juan - 337 BUTCHER - 167

CABALLERO, Oral. Luis 118- 142 CABRAL, Juan- 48- 73- 96102- 147 CABRERA, Lic. Luis - 1019- 92- 93- 134- 175- 181204- 205- 229- 241- 273353- 355 CABRERA, Ramon - 81 CADENA, Melchor - 130 CALDERON. Esteban - 1048- 73- 97- 102- 147 CALERO, Manuel - 10 CAL Y MAYOR - 355 CALZADA. Gabriel - 47 CALLES, Oral. Plutc:.3 Elias - 5- 9- 48- 73- 101102- 154- 157- 162- 165199- 228- 242- 245- 246247- 251- 256- 258- 259261- 263- 268- 270- 273274- 275- 291- 292- 293294- 295- 301- 307- 308309- 310- 314- 319- 320321- 322- 323- 325- 326327- 321- 335- 336- 337-

msToRxA POLITICA DE LA REVOLUCION

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338- 342- 343- 344- 345347- 348- 350- 351- 354355- 356- 357- 361- 362363- 371- 372 CAMACHO. Sebastian 33- 34- 97- 103. CAMARENA. Mayor - 71 CAMPERO, Francisco do P. - 356 CAMPOS. Aniceto - 73 CA&EDO. Mayor - 159161- 164 CAPETILLO. Alfonso 310 CARBAJAL, Lic. Francisco - 16- 145- 148 CARDENAS. Arnador - 243 CARDENAS, Gral. Ldzaro200- 326- 327- 355- 371372 CARDENAS, Mayor Francisco - 61- 62- 65- 36- 67312 CARDENAS. Miguel - 72CAROTHERS - 154- 165166 CARPE MANZANO, Ernesto - 337 CARPIO. Fermin - 72 CARRANZA, Abelardo 362 CARRANZA, Jesus - 148361- 362- 363 CARRANZA, Venustjano 5- 17- 21- 22- 23- 24- 27-45 46- 47- 72- 74- 85- 89- 9192- 93- 95- 96- 97- 98- 101102- 103- 104- 105- 106. 111- 112- 113- 114- 115117-118- 119-123- 124-125126- 130- 132- 134- 135137- 140- 141- 144- 150151- 153- 154- 155- 156157-158- 160-166- 168-169-

170- 175- 176- 177- 178 179- 180- 181- 182- 186187- 203- 204- 205- 206209- 210- 216- 217- 218219- 221- 222- 227- 228229- 230- 231- 236- 237239- 240- 241- 242- 243250- 258- 264- 274- 292301- 332- 350- 354- 357369- 371- 372- 377CARRASCQ -15 CARRERA TOP.RES. Alborto - 72- 148- 149 CARRILLO PUERTO. Fe )ipe - 298 CA SO, Angel do - 154 CASO. Antonio - 249 CASTILLO, Enriq'ie do! 297- 299- 300- 301 CASTILLO TAPIA, Guillermo - 179 CASTREJON. Martin - 72 CASTRO, Gral. Cesareo 11- 74- 118- 135- 142- 148191- 192 : 193- 194 CASTRO Gral. Jesus AustIn - 15- 48- 72- 105- 108 CAVAZOS. Marcial - 293 CEBALLOS, Ciro B. - 120 123- 126 CEDILLO, Gral Sattirnino 72 CEJUDO. Roberto - 231 CEPEDA. Abraham - 24 CEPEDA, Dr. Rafael - 2324 CERVANTES, Candelarlo 203- 206- 207- 210- 216219 CIENFUEGOS Y CAMUS. Adolfo - 150- 155 COLBY - 274 CONTRERAS, Calixto - 72120

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MIGUEL ALESSIO ROBLES

COOLIDGE - 294 CORONA. Ramon - 332 CORTINA. J. - 144- 147 CORRAL, Oral. Blas - 72. 118 CORRAL. Luz - 159 CORRAL. Ramón - 12- 1516- 345- 359- 360- 361 CORREDOR, Clotilde Quijuno de - 320 COSIO ROBELO, Francisco - 11- 148 COSS, Francisco - 15- 2447- 74- 149- 257 CREELMAN - 10 CRUZ. Roberto - 322- 325327- 328- 336 CUELLAR, Oral. Romulo 148 CUEVAS, Luis G. - 332 CH CHAO. Manuel - 48- 113114- 115- 117- 118- 177 CHICHARRO, Oral. Joaquin - 65 CHURCHILL, Winston- 373 D DAGETTAU. Jorge - 344 DANIELS. Joseph - 371 DANTON - 12 DAVILA, Cap. Juan - 113114 DAVILA, Encarnación- 72 DAVILA. Guadalupe - 24 DAVILA. Lucio - 114- 134 DAVILA SANCHEZ, Jes6s24- 47- 74- 148 DAVILA. Soledad - 132 DAVILA Vicente - 74 DEL CAMPO, German- 337 DEGOLLADO - 332 DE LA FUENTE - 332

DE LA FUENTE. David - 53 DE LA FUENTE, Fernand Fernand 321 DE LA 0, Genovevo - 2 25 DEHESA. Teodoro - 11- 12 DELGADO. Gral - 39 DtAZ, Oral. Felix - 2229- 30- 33- 36- 42- 43- L445- 51- 52- 57- 58- 6178- 79- 243- 244- 312- 3 53 DIAZ. Oral. Porfirio - 9- ) LO11- 12- 13- 15- 16- 35- ¶ 229- 252- 253- 256- 2E 7269- 307- 322- 345- 3 S3354- 355- 360- 361- 3 62 DIAZ LOMBARDO, Lic. 154 DIAZ MIRON, Salvador 359 DIAZ, Pascual - 307 DIAZ SOTO Y GAMA, Ar tonio - 355 DIEGUEZ, Oral. Manuel IV 1. 10- 48- 73- 89- 90- 96- 97 102- 147- 185- 186- 192 194- 197- 198- 199- 200 257- 264- 293- 301- 33 a DIEZ. Angel - 342 DILLON - 251 DIOS DIAZ, Juan de - 16 DOBLADO. Manuel - 332 DODD, Coil. - 210 DOMtNGUEZ, Belisarlo 77- 83- 298- 315- 332 DOMtNGUEZ. Juan - 310 DOSAL, Juan - 72 DURET. Fernando - 359 E EDICIONES BOTAS - 5 ELIAS, Francisco S. - 167 ELIZONDO. Gustavo - 149 ELIZONDO. Teodoro - 118149

HISTORIA POL.ITICA DE LA REV OLUCION

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ENRIQUEZ. Gumersindo 34- 35- 36- 97 ENRIQUEZ. Ignacio - 112 ESCOBAR. Gonzalo - 336338 ESCOBAR, Rafael Martinez de -231 ESCOBEDO. Mariano - 332 ESCUDERO - 49 ESCUDERO. Francisco 75- 89- 101- 181 ESPINOSA DE LOS MONTEROS. Manuel - 78 ESPINOSA. Martin - 72 ESPINOSA MIRELES, Gustavo - 47- 114- 134- 239 ESQUIVEL OBREGON. Toribio - 11- 16- 53- 60- 78 ESTEVA RUIZ, Lic. Roberto - ill ESTRADA, Gral. Enrique 114- 236- 293- 301 ESTRADA. Roque - 11- 15 F FABELA, Lic. Isidro - 123124- 134 FERNANDEZ, Gral. Nicolas - 210 FERNANDEZ, José Diego 23 FERREIRA, José Ma. - 336 FIELD JURADO - 294- 295297- 298- 299- 300- 301 FIERRO, Gral. Rodolfo 139- 155- 156- 164- 170181- 197- 198 FIERRO M.. Ernesto - 134 FIGUEROA - 15- 72 FIGUEROA. Francisco 306 FLORES ANGELES - 257 FLORES. Daniel - 338 FLORES, Gral. Angel -

199- 200- 201- 332 FLORES MAGON - 10- 349 350 FLORES. Mariano - 24 FLORES. Urbano - 47 FOX. Claudio - 310- 321 FREYSSINIER, Julio - 342 FUENTES, Angel AlaWs 300 FUENTES. Antonio - 106 FUENTES DAVILA. Alberto - 72 FUENTES. Tte. Luis - 39 FUNSTON - 216- 217 G GALEANA - 332 GALAN. José - 106 GAMA, Luz Valentin - 181 GAMBOA. Federico - 80 GAMIO. Manuel - 363 GARCiA - 106 GARCIA. Andrés - 20 5 GARCIA CARRILLO - 132 GARCIA DE LETONA. Jo. sé - 130- 131- 375 GARCIA FUENTES. 014 Dnisio - 132 GARCIA GRANADOS, I ( rig. Alberto - 53- 59- 61- 7278- 359 GARCIA. Guadalupe - 132 GARCIA ICAZBALCE TA. Joaquin - 332 GARCIA, José Guadalu Lpe16 GARCIA. Juan - 125 GARCIA LORCA. Fed enco - 131 GARCIA NARANJO - 85 GARCIA PEI4A - 27- 2829- 34- 35 GARCIA RODRIGUEZ. José - 130

384

MIGUEL ALESSIO ROBLES

GARCIA VIGIL - 293- 362363 GARMENDIA. Ccxpitan 37- 38- 101 GARZA ALDAPF., Lic. Manuel - 53- 80- 84- 85- 86 87 GARZA CARRANZA - 132 GARZA, Catarina - 10 GARZA. Jaime - 49 54 CARZA, Jesus M. 150155- 194- 231 GARZA, José Maria de Ia84 (iAL{ZA PAZ, Lic. Ernesto 47 GARZA PEREZ, ERNESTO130 GASTELUM, Bernardo 300 GAVIRA - 15- 199 GAXIOLA, Lic. Javier -348 GIL. Miguel - 73 GOMEZ ARIAS, Alejandro337 GOMEZ. Gral. Arnulfo 309- 310- 313 GOMEZ. Gilberto - 106 GOMEZ MORENTIN. Alfonso - 244 GOMEZ MORIN, Lic. Manuel - 306 GONZALEZ, Abraham - 71 GONZALEZ, Alejo G. - 118192- 193 GONZALEZ APARICIO. En rique - 337 GONZALEZ GARZA, Lic. Federico - 11- 18- 39- 4043- 130- 140- 297 GONZALEZ GARZA. Roque - 120- 124- 125- 130142- 156- 159- 164- 165166- 170- 172- 173- 1'/4-

182- 185- 186- 198GONZALEZ. Gral. Manuel W. - 149- 307- 359 GONZALEZ, Gral. Pablo 72- 74- 90- 92- 105- 118135- 148- 149- 150- 160177- 189- 198- 223- 230231- 235- 237- 245- 246 GONZALEZ. Marciano 36- 118- 149 GONZALEZ MARTINEZ, Enrique - 375 GONZALEZ ORTEGA - 332 GONZALEZ. Otilio - 310 GONZALEZ ROA, Fernando - 276- 281- 283- 288 GONZALEZ SALAS, Gral. Jo-6 - 21 GOROZTIETA. Lic. - 8485 GOROZTIETA. Enrique 308 GRANADA, Fray Luis 118 GRIENSE. Elisa - 215- 219 GUAJARDO, Con. Jesus 222 -223- 224- 225 GUAL, Leon - 16 GUERRERO - 332 GLTRRION. Adolfo - 78 GUTItRREZ - 15 GUTIERREZ DE LARA, Dr.176 GUTIERREZ, Eulalio - 1124- 47- 148- 149- 176- 180181- 182- 183- 185- 186257 GUTIERREZ, Gral. Luis 24- 47- 74- 216- 217 GUTIERREZ, José Lorenzo155 GUTIERREZ RUIZ. Benjamin - 106

mSTORIA pOLrnCA DE LA RZVOLUCION

38$

GUZMAN, Martin Luis 90 H HAY. Eduardo - 97- 102176 HENESTROSA, Andrés 337 HERMANN. Walterio - 29 HERNANDEZ CHAZARO. Eduardo - 338 HERNANDEZ DELGADO 342- 343 HERNANDEZ. Fidencio 42 HERNANDEZ, Gral. Gabriel - 16- 78 HERNANDEZ. Marcos - 38 HERNANDEZ. Rosallo - 48 HERR ERA, José de Ia Luz 159 HERRERA. Maclovio - 48117- 120- 159- 222- 332 HERRERA, Mauro - 83 HERRERO. Rodolfo - 240241 HEVIA Y RIQUELME - 3148- 50 HIDALGO Y COSTILLA, Miguel - 332 HILL. Benjamin - 15- 4873- 89- 96- 97- 102- 157158- 162- 165- 186- 193194- 197- 199- 244- 256257- 332 HINOJOSA. Con. - 105 HIROHITO - 373 HITLER. Adolfo - 373 HOLTINGE - 106 HORIGUTCHI - 48 HUERTA, Adolfo de la 75- 134- 236- 243- 244245- 246- 247- 255- 258259- 261- 262- 263- 26425

265- 268- 269- 270- 274275- 276- 277- 279- 280286- 287- 288- 289- 291292- 293- 321- 371 HUERTA, Gral. Victoriano - 6- 7- 9- 17- 18- 1921- 22- 23- 29- 30- 33- 3436- 37- 38- 39- 40- 41- 4243- 44- 45- 47- 48- 49- 5051- 52- 53- 54- 55- 57- 5859- 60- 61- 62- 63- 67- 6871- 72- 73- 74- 75- 77- 7879- 80- 81- 83- 84- 85- 8687- 88- 89- 90- 91- 92- 9395- 101- 103- 105- 106111- 118- 119- 121- 123126- 127- 132- 135- 140143- 145- 149- 150- 151175- 177- 182- 183- 211242- 298- 301- 312- 313315- 323- 345- 354- 365366- 367- 368 HUERTA IIARGAS, Adolfo - 24 HULL - 85 HURTADO ESPINOSA - 49 IBSEN - 38 IGLESIAS - 315- 316- 332 IGLESIAS CALDERON. Fernando - 10- 18- 83119- 120- 123- 124- 125126- 127- 134- 180 ITURBE, Gral. Raxnón - 1589- 199 ITURBIDE. Eduardo - 150 ITURBIDE, Gral. Agustin de - 177- 332 IVES LIMANTOUR, José 16- 229 IZQUIERDO LABASTIDA 300 IZQUIERDO, Mayor - 3739- 58

386

MIGUEL ALESSIO R.OBLES

JAUREGUI. Antonio - 310 JAUREGUI, Con. - 222223 JIMENEZ RIVEROL, Tte. Cod. - 37- 39- 58 JUNCO - 24 JUAREZ. Benito - 17- 316322- 332 JUAREZ MAZA. Benito - 10 K KAISER - 222 KING - 274- 275 L LAFRAGUA, José Ma. 332 LAGOS CHAZARO, Francisco - 198 LANE WILSON. Henry 30- 31- 33- 40- 41- 42- 4345- 53- 54- 55- 57- 58- 6777 LASCURAIN, Pedro - 3335- 48- 49- 50- 54 LAUSING - 205- 209- 218 LAZO DE LA VEGA, Arturo - 10 LEON DE LA BARRA. Fran cisco - 16- 17- 33- 53- 6277 I LEON. Luis - 337 LERDO DE TEJADA - 3 32 LERDO DE TEJADA, S bczstián - 10- 316 LEYVA. Gabriel - 10 LICEAGA. Octaviano - I62 LICKENS, Cap. Enrique 200 LIND - 85 LIPPINCOTT - 215 LOBA. Manuel - 132 LOPEZ ALFIAN, Nicolds 106

LOPEZ. Benecio - 118 LOPEZ FIGUEROA, Tte. Con. Emiliano - 29 LOPEZ, Martin - 203- 206207- 219 LOPEZ. Pablo - 203- 205207- 212- 213 LOPEZ PORTILLO Y HOJAS, Lic. José - 10- 111 LOZANO - 85 LUDWIG. Emil - 188 LUGO. Con. - 200 LUGO, Inocente José - 306 LLORENTE. Enrique - 134
UF

MAClAS 73 MADEHO. Ernesto - 34- 4950 MADERO, Sr., Francisco 16 MADEHO, Gral. Francisco I. - 10- 11- 12- 13- 1516- 17- 18- 19- 21- 22- 2324- 28- 29- 30- 31- 33- 3435- 36- 37- 38- 39- 40- 4142- 43- 44- 48- 49- 50- 5154- 57- 58- 59- 60- 61- 6566- 67- 68- 69- 71- 77- 96130- 151- 176- 181- 250256- 292- 311- 312- 315317- 331- 332- 347- 349350- 353- 354- 371- 377 MADF.RO. Gustavo - 2739- 43- 44- 45- 48 MADERO. Julio - 150- 157158- 181 MADERO, Haul - 120- 156157- 159- 166- 169- 170 MAGA1A, Gildardo - 225 MALAGAMBA. Cap. - 27 MANCILLA. Con. - 200 MANRIQUE. Aurelio - 231262- 325- 332- 335

HISTORIA POLITICA DE LA REVOLETCION

381

MANZO. Francisco - 112113- 134- 336 MAQUIAVELO - 98 MARIEL, Francisco de P. 240 MARQUEZ STERLING, Manuel - 31- 41- 43- 48- 50 MARTINEZ CARRILLO, Lic Rafael - 59 MARTINEZ DE ESCOBAR. Rafael - 310- 362 MARTINEZ, Eugenio - 294 MARTINEZ. Francisco - 24 MARTINEZ. Jesás - 188 MARTiNEZ, Pauline, - 10181 MARTINEZ PEREA, Cristóba! - 106 MASS, Cod. - 50 MATA. Filcxneno - 10 MATAMOROS - 332 MAURA, Antonio - 9- 131 MAYO, Aitnirante - 105106 MAYCOTTE, Oral. Fortunato - 105- 192- 193- 235236- 293 MAYTORENA, José Maria - 15- 22- 23- 47- 6272- 73- 75- 90- 96- 97- 101102- 103- 104- 154- 158186 MEADE FIERRO' Ernesto - 47- 142 MEDINA BARRON. Oral. Luis - 73- 134 MEDINA, Oral. Julián 144 MEDINA. Nazczrio - 121310 MEDINAVEYTIA, Oral. 185 MENDEZ - 49 MENENDEZ PELAYO - 149

MERCADO. Gral. - 91 MESTRE CHIGLIAZZA, Dr. Manuel - 10 MIER, Oral. José Maria 144- 147 MIER Y TERAN - 312 MIRABEAU - 12 MIRAMON. Miguel - 241 MIRO, Gabriel - 133 MOHENO, Querido - 85 MONDRAGON, Gral. Manuel - 27- 28- 29- 30- 3336- 44- 45- 51- 52- 53- 5759- 61- 62- 78- 312 MONDRAGON, Hijo - 45 MONGE. Alejandro - 336 MONROY. Néstor - 78 MONTES B., Ernesto - 310 MONTES CRUZ. Andrés 106 MONTES DE OCR, Luis 341- 347- 371 IVIONTES, Federico - 3738 MONTEVERDE. Enrique 310 MORALES - 49 MORALES. Ruben - 16 MORALES, Tte. Con. Lino - 147 MORELOS. Carl. - 27- 28 MORF.LOS, José Maria 317- 332 MORELOS ZARAGOZA, Oral. 105 MORENO SANCHEZ, Manuel - 337 MOREY, Cap. 218 MORONES, Luis N. - 297298- 299- 300- 301- 329320- 322 MORROW - 309- 323 MOGICA, Cap. Francisco J. - 30

388

MIGUEL ALESSIO ROBLES
267- 268- 269- 270- 273261- 262- 263- 264- 265274- 275- 276- 277- 279280- 282- 283- 285- 286291- 292- 293- 294- 295300- 301- 303- 304- 305306- 307- 308- 309- 310314- 316- 319- 320- 321322- 323- 325- 326- 327328- 329- 331- 332- 333335- 350- 355- 357- 365366- 368- 369- 370- 372OBREG6N, Lic Guillermo35- 36 OBREGON, Maria T. de 168 OCON. Cecilio - 42- 61- 62 O'DONOJCJ, Virrey Juan 177 O'FARRIL, Lic. Enrique -24 OJEDA, Pedro - 73 OLAYO RUBIO - 287- 288 CRC. Arturo H. - 314 322328 01W - 215 OROZCO. Pascual - 15- 2122- 44 ORTEGA - 49 ORTEGA, Toribio - . 120125 ORTIZ RODRtGUEZ, Lic. José - 135 ORTIZ RUBIO, Ing. Pascual - 236- 257- 337- 338341- 347- 371 O'SHONESSY - 85 OSORNIO. Dr. - 194 OSORNIO, Enrique - 155 OSORNIO, Gral. Francisco - 121 OVIEDO, Manuel - 45 P PACHECO, Carlos - 359360- 361

MU1OZS Gral. Ignacio 121 MUOZ. Ignacio - 12 MUROZI Lorenzo - 90- 150155 MURGUIA, Francisco - 74148- 193- 194- 199- 239240 MUZQUIZS Lic. José Marla-132 N NAPOLEON I - 144- 188357 NAPOLEON III - 84 NATERA, Gral. Pánfilo 134- 198- 199 NAVARBO, Oral. Juan 16 NAVARRO. Luis - 49 NERL Lic. Eduardo - 362363 NOVELO, José Inés - 268362 0 OBREGON Cenobia - 168 OBREGON, Gral. Alvaro 6- 21- 48- 72- 73- 75- 8991- 92-95- 96- 97- 98- 102103- 104- 111- 142- 144147- 148- 149- 150- 151154- 155- 156- 157- 158159- 160- 161- 162- 163164- 165- 166- 167- 168169- 170- 171- 172- 173174- 176- 177- 180- 183185- 186- 187- 188- 189191- 192- 193- 195- 197198- 199- 200- 201- 203216- 217- 221- 227- 228229- 230- 231- 232- 233234- 235- 236- 237- 239240- 244- 245- 246- 247249- 250- 251- 252- 253255- 256- 257- 258- 259-

HISTOR.I.A. POLITICA DE LA. REVOLU aXON

389

PACHECO, Ciriaco Carlos - 337 PALACIOS MACEDO. Miguel - 306 PALAVICINI. Felix F. - 10181 PALOMERA LOPEZ - 164325- 333 PANT, Alberto J. - 24- 256275- 276- 347- 348- 349350- 351 PANT, Ricardo - 348 PARRA. Gonzalo de la 325- 326- 328 PASTELIN - 78 PAYNE. John - 276- 279280- 281- 282- 283- 285286- 287- 288- 299 PEDRERO. Andrés - 337 PELLICER, Carlos - 337 PERA. Augusto - 310 PEfA Y PEfA, Manuel do la - 315- 316 PEON DEL VALLE, José 10 PERALTA. Daniel - 310362 PERALTA, Miguel A. - 310327 PEREYRA, Carlos - 130 PEREYRA, Orestes - 4872 PEREZ ABREU. Herminio 245- 362- 363 PEREZ GALDOS - 139 PEREZ TREVIRO, Gral. Manuel - 337- 345 PERSHING, Oral. John J. 205- 209- 210- 211- 216217- 218- 221 PESQUEIRA. Fernando 150 PESQUEXHA, Oral. Ignacio L. - 73- 96- 134- 181 PESQUEIRA. Roberto - 204-

20 5- 268- 274- 281 PIMIENTA, Rafael - 65- 66 PINO SUAREZ, José Maria - 11- 16- 18- 39- 4348- 50- 54- 57- 58- 59- 6061- 65- 66- 67- 77- 140311- 332 PIRA, Con. - 194 PITA, Joaquin - 78 PLATA. Oral. - 28 PLUTARCO - 98 POE, Edgardo - 139- 225 POUSS. Guillermo - 267 PORTES GIL. Emilio - 336371 PRIDA, Lic. Ramón - 5960- 61- 62 PRIETO LAURENS, Jorge 262- 263- 331 PRO, Agustin Miguel 314- 315- 316- 320- 325327 PUENTE. Ambrosio - 310311 PUIG CASAURANC. Manuel - 301- 305- 322- 337357- 361- 362- 363- 371 0 QUIROZ, Alberto - 83 R RABAGO, Oral. - 71 RAMIREZ. Benito - 150RAMIREZ. Ignacio - 332 155 RAMIREZ. Margarito - 234 ROMANONES - 179 REAL. Julián del - 144 RENDON, Serapio - 78298 RENTERIA, Luciano - 72 REVILLA. Ten iente - 39 REYES. Alfonso - 52

390

MIOUEL ALESSIO ROELES

REYES, Gral. Bernardo 10- 11- 16- 18- 21- 28- 5162 REYES, Lic. Rodolfo - 4243- 44- 45- 51- 52- 53- 5558- 60- 61 62- 67- 71- 7879- 80- 81- 34 REYES SPINDOLA, Lic. Rafael - 354 RICAUT. Alfredo - 74 BIOS. Ezequiel - 194 RIOS, Juan José - 10- 4873- 97- 102- 147 RIOS ZERTUCHE, Daniel47 RIVAS GUILLEN, Con. Genovevo - 218- 219 RIVERA DOMINGUEZ 101 ROBINSON, Carlos - 90150- 155- 156- 157- 158161- 162- 163- 164- 165167- 168- 169- 170- 171172- 173 ROBLES DOMINGUEZ, Ing. Alfredo - 11- 18- 150 ROBLES, Oral. José Isabel - 120- 134- 142- 156165- 166- 167- 170- 173174- 181 ROBLES GIL, Ing. Alberto - 53- 54- 59- 60 RODRIGUEZ, Abel S. 300 RODRIGUEZ. Abelardo 112- 347- 348- 349- 351371 RODRIGUEZ CABO, Ing. José - 72- 181- 200 RODRIGUEZ, Dr. José Maria - 112- 114- 123- 124134 RODRIGUEZ E. Alfredo 130- 148 RODRIGUEZ, Oral. José

165- 230 RODRiGUEZ, José Trinidad - -120 ROJAS. Lic. Luis Manuel49- 77- 230 ROOSEVELT, Franklin D.373 ROSS, Ramón - 276- 280281- 282- 285- 286- 282288- 289- 293 ROUAIX, Ing. Pastor- 118 RUBEN ROMERO, José 252 RUBIO NAVARRETE, Gral. Guillermo - 118 RUIZ, Oral. Gregorio - 2728- 29 RUIZ Y FLORES, Leopoldo - 317 RYAN - 281- 286- 287288- 289 S SAENZ, Aaron - 90- 150155- 194- 265- 321- 336337- 338 SALAZAR - 332 SALAZAR, José Inés - 21 SALINAS. Alberto - 206212 SANCHEZ, Gral. Guadalupe - 239- 243- 293- 294 SANCHEZ AZCONA, Juan10- 11- 24- 349 SANCHEZ, Gertrudis - 72 SANCHEZ HERRERA, Oral. Francisco - 105 SANCHEZ, Luis R. - 344 SANCHEZ MEJORADA 344 SANCHEZ, Pilar - 74 SANCHEZ TELLO, Alfonso-337 SANCHEZ URESTE, Francisco - 132

EISTOR]A POIATICA DE LA REVOLUCION

291

SANGJNES, Gral. - 21 SANTAELLA - 350- 351 SANTAMARIA, Francisco 362 SANTA ANNA - 9 SANTIBAfEZ. Alfonso 352 SANTOS, Pedro Antonio 72 SANTOS COY, Ernesto 47- 74- 148 SARABIA. Juan - 10 SAUCEDO, Andrés - 4774- 149 SCOTT- 216- 217 SCHELER. Max - 131 SCHILLER - 130 SEGURA VILCHIS - 314315- 316- 325 SENTIES, Francisco - 11 SERDAN, Aquiles - 11- 15 SEHNA, Francisco - 222 SERRANO, Curios - 52 SERRANO, Oral. Francisco - 6- 97- 154- 155- 156157- 161- 162- 163- 164165- 167- 170- 171- 172173- 194- 195- 199- 205217- 294- 309- 310- 311327- 332- 355- 365- 366367- 368 SERRANO, Gustavo - 344 SIERRA. Justo - 332- 362 SILVA, Dr. Miguel - 141142- 154 SILVA, Rafael - 344 SILLER, Leonjici - 132 SILLIMAN - 206 SLOCUM - 204 SORIANO - 102 SOROLLA - 151 SOSA - 96- 97- 103- 147148 SOTA. Esperanza - 132 STALIN. José - 373

T TAFT - 35 TALAMANTE. Severino 72 TAMARON Y ROMERAL, Obispo Pedro - 119 TARSO, Pablo de - 132 TELLEZ, Manuel - 342343- 345 TERRAZAS, Familia - 21 T1RADO. Juan - 314- 315316- 325 TOMPKINS. Con. - 204215- 222 TOPETE. Fausto - 336 TOPETE. Ricardo - 332 TORAL, José de Leon - 326 TORRES, Curios Arturo 9- 131 TORRES, Luis - 360 TOVAR. Julieta - 276 TREIO, Erczsmo - 16 TREJO, Francisco J.. - 297299- 300- 301 TREJO Y LERDO DE TEJADA, Curios - 10 TREVI&O, Oral. Jerónima - 74 TRUJILLO, Con. Jesus 147 U UGARTE GUZMAN - 297 URBALEJO, Oral. Francisco - 154- 200 URBINA, Gral. Tomds 120- 156- 185 URBINA, Salvador - 277306 URESTI OOMEZ, Oral. Felix - 218- 219 URIBE, Virqilio - 106 URQUIDI. Manuel - 11- 24349

392

MIGUEL ALESS 10 EOBLES

URQUIZOJ Gral. Francis- VERA ESTA1OL, Jorge 53- 78- 84 co L. - 231- 241 URUETA, Jesus - 10- 24- VICTORIA, Guadalupe 332 181- 249 TJRUETA, Santiago - 337 VIDAL, Carlos A. - 310URRUTIA, Dr. Aureliano - 327 53- 78- 312 VIGIL, José Maria - 332 VILLA ARCE, José - 310 V VILLA, Gral. Francisco - 6VALDES, Cap. JesTh - 115 73- 91- 92- 93- 95- 105VALDES, Rafael - 172- 173- 107- 112- 113- 114- 115117- 118- 120- 121- 124194 VALENZUELA. Gilberto - 134- 135- 137- 138- 139140- 141- 142- 143- 144306 154- 155- 156- 157- 158VALERY. Paul - 90 159- 160- 161- 162- 163VALLARTA - 315- 316 164- 165- 166- 167- 168VALLE. Leandro - 332 169- 170- 171- 172- 173VALLE, Tomes - 16 VARGAS VILA, José Ma. - 174- 175- 176- 177- 179251 180- 181- 182- 183- 185VASCONCELOS, Lic. Jo- 186- 187- 188- 189- 191s6 - 6- 16- 181- 255- 273- 192- 193- 197- 199- 200274- 277- 303- 304- 3U5- 203- 204- 205- 206- 207306- 321- 336- 337- 338- 209- 210- 211- 215- 216347- 348- 362- 365- 366- 217- 219- 222- 229- 242244- 245- 246- 267- 332368- 369- 370- 372 VAZQUEZ DEL MERCA- 355 VILLAGRAN - 155- 156DO - 306 VAZQUEZ, Enrique - 344 157- 171- 172- 173- 337 VAZQUEZ GOMEZ, Fran- VILLARREAL, Carolina cisco- 11- 16- 17- 18 132 VAZQUEZ GOMEZ, Lic. VILLARREAL, Oral. - 28Emilio - 10- 18- 130 29 VAZQUEZ. Ildefonso - 297- VILLARREAL, Oral. Anto298- 300- 301 nio I. - 10- 118- 134- 135VAZQUEZ, Ildefonso V. - 142- 151- 176- 255- 256149 293- 321 VAZQUEZ TAGLE. Ma- VILLARREAL, Oral. Lauro - 27- 28- 29 nuel - 35- 130 VAZQUEZ TAGLE. Minis- VILLARREAL, Julicfrn - 336 VILLASEROR, Pedro - 118 ho - 35- 39- 49- 54- 130 VEJAR VAZQUEZ, Lic. Oc- VILLASESOR, Prof Jesus 24 tavio - 376- 377 VELASCO, Gral. José Re- VILLATORO - 150 VIRAS. Eduardo - 359 fugio - 58- 93

8TORXA poLtrnCA DE LA REVOLUCION

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VIZCARRA, Francisco- 313 W WARREN, Charles B. 276- 279- 280- 281- 282283- 285- 286- 287- 288289 WASHINGTON - 62- 67 WEBER, Juan - 107 WILSON Wodrow - 5455- 85- 106- 107- 165- 205206- 207- 209- 219 Y YARZA. Gral. - 39 'IRVING. Washington.143

Z ZAMACONA - 332 ZAMBRANO, Niceforo- 230 ZAPATA, Gral. Emiliano 15- 35- 72- 175- 181- 221222- 223- 224- 225- 332 ZARAGOZA, Ignacio- 317332 ZARCO - 332 ZEPEDA, Enrique - 33- 3738- 42- 53- 62- 77 ZEPEDA. Rafael - 71 ZUAZUA, Fortunato - 148338ZUBARAN CAPMANY, Rafael - 10- 75- 101- 181- 233257- 268- 321 ZUflIGA. Eugenio - 144

Nota: En el Indice preinserto figuran niuchos apellidos sin mención del nombre, el editor se ha limitado a consignarlos tal y como lo hace el autor en el texto de ici obra.

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I N DICE
PrOlogo . 7 Los Origenes do la Revolución . 9 El advenimiento del Nuevo Regimen ......... 15 Ese hombre, es perfido y desleal ............ 21 jQué hombrote es usted, General! ............ 27 Estoy aqui por el Mandato del Pueblo ........ 33 La aprehensiOn del Presidente Madero ....... 37 La noche màs triste y vergonzosa do nuestra historia............................... 41 La bandera do la legalidad ................ 47 Entonces temble por el porvenir de Mexico 51 En Consejo do ministros so discute Ia suerte do los prisioneros ...................... 57 El asesinato de Madero y de Pino Suárez ..... 65 La Revolucion Constitucjonaljsta ............ 71 Las renuncias do los ministros do Huerta ...... 77 jQue so pierda todo menos el decoro! ......... 83 Un mensajo do protesta ..................... 83 Los orIgenes do la division revolucionaria ..... 95 La madeja do intrigas ...................... 101 La inIcua ocupación do Veracruz ............ 105 jQue fusilar iii qué fusilar! .................. 111 Una victoria quo abre las puertas del Saltillo 117 Entre un diluvio do victores y aplausos ....... 123 El Primer Jefe on el Saltillo ................. 129 iViva la Repüblical ........................ 137 Las pczlabras "derecho", "justicia". honradez" y "libertad" ........................ 147 Esfuerzos para hacer la uniOn ............... 153 La ConvenciOn do Aguascalientes ........... 175 La ruptura do los convencionistas ............ 179

La insolencia norteamericana . El episodio do Santa Ana del Conde ......... La figura del General Angel Flores .......... El asalto a Columbus ...................... La expedicIon punitiva ..................... Un ejemplo glorioso ....................... Como muri6 Zapata ........................ Obregón frente a Carranza ................. La rebelión obregonista .................... jAhora van a ver como muere un Presidente de la Repüblica' ....................... El interinato del señor Do la Huerta .......... Obregon, Su vida y su carâcter .............. Los colaboradores do Obregon .............. Un informe presidencial memorable .......... La libertad y los pueblos fuertes ............. Los Tratados do Bucareli ................... Las con ferecias do Bucarell a punto de interrumpirse.............................. Si, pagar; pero a todos ..................... Las relaciones do Obregón y Calles a punto do romperse por el asosinato do Field Jurado El asesinato de Field Jurado ................. El sombrio gobierno del General Calles ....... Las asechanzas en contra do Obregón ........ Un caso ünico en la historia del mundo ....... La jornada Inst itucional .................... Nunca es tarde cuando el bien llega .......... Er célebre Consejo de Ministros .............. La renuncia del ingeniero Pant .............. A que vino a Mexico el General Calles ....... Ni el General Calles ni el doctor Puig Cassauranc tienen nlngün derecho ........... Vasconcelos y los Victoriano Huerta .......... La actitud do Mexico en la segunda guerra mundial............................... El adelanto cultural de Mexico .............. Indice alfabético ..........................

185 191
I ±

203 209 215 221 227 231 239 243 249 255 261 267 273 279 285 291 297 303 319 325 331 335 341 347 353 359 365 371 375 379

ERRATAS NOTABLES Debe decir Dice Pa g. resistencia 15 resisitencia en medio 18 en in ed 10 fronterizos 21 froterizos inmecliatas 25 inmeriatas astuviera est ubierct 33 intenperancia inteperancia 34 mañana me ft an a 40 Sanchez 47 Sãchez ignoraba 48 ignczroba humilde 53 humidlo verdad 58 voradad Pimionta Pimiento 65 comicios comincios 71 magistratura magistrtura 75 creer crer 78 satisfacción satisftcción 80 invostigación investigición 84 prisionoros por 84 prisionorospor a la Repüblica 84 a le Repáblica quo iba a tomar 89 qu iba a tomcxr Culiacán 90 Culancân hacer de Mexico 90 haacer do .México los ofrecio 91 les of rció Francisco Villa 91 Frncisco Villa 95 soldcxdos consticionalis- 3oldados constitucionalis97 Gobrenador (tas Gobernador (tas del doctor 112 del roctor Victoriano Huerta? 126 Victoriano Hourta? a principios do este afto a pricipios do este also 150 En los momentos mismos En los momentos mismo 150 Carlos Robinson Carlo Robinson 157 insistentomente 163 insistemente on medio 164 onrnodio dirigirle la palabra 177 dirigirle le palabra decidio 191 desidió apollando 192 cipoyando formaban Obregón 194 farmaban Obregón El gobierno 205 El gebiorno Do esta manera 228 Dc esta manere 250 Municipal do Huatampo Municipal do Huatabam(po del asunto 263 del asuto de horror 315 do horor Nota: No so consignan las erratas do puntuación y acentuación. El lector inteligonte lat salvará.

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Esta obra se terminé de imprimir en ci rues de noviembre de 1985 en Ins TAE.l.ERES GnAuicos DE: LA NACION, Canal del Norte No. 80. Mexico, D.F. 06280 Delegación Cuauhtêrnoc. Si tirada (tie de 3,000 ejern• plares en papel Rotopipsa.

LOS OR! GENES DE LA REVOLUCION

La revolución 06 Un movimiento social quo hacen los pueblos para canxbiar do gobiernos, do procedimientos y do sistemas. Ese movimiento social puede sot pacilico o sangriento. La rovolucion pacifica so puede iniciar sin un soldado y sin un combate para llevczr a cabo la roforma o la roparacion. "Es prociso evitar la guerra para hacer posible la revolución", dice el ilustre escritor coloinbiano Curios Arturo Torres. "Pot ella entendemos el movimlento conscionte y avasallador do la opinión, en quo el verbo tiene mayor patencia demoledora quo los cañones, y el derecho do la causa defendida vale per diez ejércitos". Cucindo no so oscuchan los dictados do la opinión pábliccx, cuando no so gobierna do acuordo con la by y la justicia, cuando so vuineran los principios fundamentabes do la libertad humana, vomos radar par tierrci hasta las mäs viejas y linajudczs dinas[las, hczsta los más viejos y linajudos poderes. Para derrocar la dictadura do Santa Anna so iniciO la revoluciórt de Ayutla. Para acabar con la dictadura del general Diaz, estatló la revolución do 1910. Pare acabar con Victoriano Huerta, se incendió todo ci pals con la revolución Constitucionalista. Pare accibar con Cables no so derramo una sola gota do sangre, no so registró una sola batalba. La calda do Cables (lone una grandcsima analogia con las memorabIos jornadas del 14 y 15 do abril de 1931 quo derrocaron a! Roy Alfonso XIII. con la diferencia do quo en Mexico so hizo la "revolución dosde arriba", come protondia hacerla don Antonio Maura en Espafta, poro el pueblo ospañol la realizó dosde abajo. Después do la bczialla do Tecoac, en noviembre do 1876, el general Diaz ontró triunfanto a la capi-

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MIGUEL ALESSIO ROBLES

tal de la Repübiica, y e] alto siguiente ocupó la Prosidencia do Mexico. Para dorrocar ci gobierno do don Sebastian Lordo do Tejada proclamó of héroe del 2 do abril ci Plan do Tuxtepoc, que defondict los principios do la no roelección y ci sufragio efectivo. Gobernó a Mexico of general Diaz desde of alto do 1877 hasta 1880, y desdo 1884 hasta ci 25 do mayo do 1911. Su pader me omnfmodo y autoritario. Es cierto quo durante su administración progresó materialmento ci pals, pero politicamente permaneció estacionado, contemplando of adelanto do las naciones sudamericanas donde so respetciban todas las libertades y of derecho al veto püblico. En 01 rnes do febrero de 1908. la entrevista Creelman produjo en todo ci pals una inmensa cxpectación, porque en ella expresó ci general Diaz quo Mexico ya estaba apto pam La democracia, e invita a los partides do Ri oposición parc que so organizaran. Entonces surgió ci Partido Democrätico donde figuraron.. Bonito Juárez Maza, Manuel Calero, José Peón del Valle. Jesus Uruota, Diódoro Batalla. Rafael Zubarän Capmany -y Curios Trejo y Lerdo do Tejada. Al mismc tiempo principi6 en la Repübiica 10 agitación rayista, quo postulaba para Presidente do la Repüblica cii general Bernardo Reyes, Gobernador de Nuevo Loon. Los escritoros Fernando Iglesias Calderón, Luis Cabrora, Manuel Mestre Chigliazza, Juan Sanchez Azcona, los Flores Magôn, Catarino Garza, Arturo Lazo do La Vega, Filomeno Mata, Felix Palavicini, Alanis, Pcxulino Martinez, Antonio 1. Villareal, atacaban al gobierno del general Diaz. Resonaron también las voces do protesict do Diéguez. do Esteban CalderOn, do Gabriel Leyva. do Juan José Rios y Juan Scirubia. Per su parte, don Francisco I. Madero y of iicenciado Emilio Vazquez 06nez fundaron of Partido Antirrecleccionista. La figura do Madero surgió a la vida publica do Mexico desdo el momenta on quo publicó su famoso libro rotulado "La Sucesión Presidencial". Sin haber aceptado su postuiación ci general Reyc's. sus partidarios formcxban clubes en toda la Ropüblica, dcxndo soflales do vida y do actividad. Entonces el licenciado José LOpez Portillo y Rojas dirigiO wi tolegrama al general Reyes para quo exprosara si acoptaba su candidatura come Vicepresidonte do icr Recuhica. El general Reyes contestó of mensajo del Director do los Clubes del Dis-

HISTORTA POLITICA DE LA RZVOLUCION

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trito Federal, quo no le era posibie aceptar su postulacion. Esta cortestación del general Reyes produo una grandisima contrariedad en la opinión püblica del pals. Poco después, el general Reyes renuncio tarnbien ci Gobiorno do Nuevo León y salió pare Europa a desempoñar una corn isión del gobierno del general Porfirio Diaz. Recogió entonces ci señor Madero la bcindera quo no quiso empuñar ci general Reyes, y recorrió todo el pals cxcompañado de Roque Estrada, prediccxndo el advenimiento de la democracia y do una era de redendon y do justicia. El dcc 15 do abril do 1910 so reunió en Mexico la ConvenciOn Antirreeleccionista. Asistieron a ella Roque Estrada, Juan Sanchez Azcona, Alfredo Robles Doxninguez, José Maria Pino Suárez, Ccsáreo Castro, Eulalio Gutiérrez, Aquiles Serdén, Torihio Esquivel Obreg6n, Federico Gotzález Garza, Francisco Coslo Robelo, Manuel Urquidi y representantes de vczrios ciubes establecidos en la Repüblica. La Convención Antirreeleccionista duró tres dtas, y fué de unci trascendencia grandisitna. La Convención eligiO corno candidato pare la Fresidencia de Ia Repüblicc a don Francisco I. Madero y pare Vicepresidente a don Francisco Vdzquez Gómez. CoincidiO la estancia del señor Madero on esta Capital con la do don Teodoro Dehesa. en los ültimos dies del mes de abril do 1910. Ni ci candidato del Partido Antirreeeleccionista ni ci Gobernador de Veracruz so conocian. Pero of seftor Madero por conducto de Francisco Senties, solicitO una entrevista con ci gobernante veracruzano, quien so la concedió inmediatamente. En un departamento del Hotel Iturbido hablaron do la situación politica mcxicana ci señor Madero y don Teodoro Dehesa. Con tel sencillez, con tal sinceridad, con tel nobieza so cxpreso ci cutor de "La Sucesión Presidencial", quo ci senor Dehesa Ic hizo ver la conveniencia de que hablara con ci general Diaz. —"Yo no tengo ningün incoveniente —dijo ci señor Madero— siempre que él me flame". El Goborncidor do Veracruz buscó la manera de quo ci general Diaz Ic concedierci Ici entrevista ci candidato del Partido Anti rreeleccionista. El dictcxdor do

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MIOUEL A LESSIO

ROBLES

Mexico so resistict, at principio. on mender homer ci hombre quo tuvo el valor do enfrentársele. Pero el señor Dehesa y don Ignacio Muñoz vencieron todos los obstcfrculos, y fué liamado el señor Madero pare colebrar la entrevista con el general Diuz. Esa entrevista lué colebrada on la case particular del viejo gobernante Mexiccino, Cadena 8, algunos dies después de quo la Convención del Partido Antirreeleccionista, reunida en el Tivoli del Ehisec. proclamó Ri formula Madero-Vázcjuez GOmez parc la Presidencia y Viceprecidencia do la Republica. El señor Dehesa presentó a Madero con el general Diaz, y en seguida so retirO pare deja; quo conversaran solos el Presidente do Mexico, rebo sante do gloria y do grandeza, arrullado par el hiznno sempitorno do la adutación, y la aiabanza, y el jefe do la oposiciOn, pequoño y desconocido, sencihlo y noble. En esa entrevista el señor Madero le hablO at general Diaz con su habitual frcxnquezo, con todo el valor, con toda energia. do la situaciOn do la Repübliccx. Le hablO del cansancio do todos los Estados, quo doseciban sacudir la coyunda do Jos caciques; dot anhelo nacional do una rovoluciOn en Ri potitica del pals: "Podia usted—le dice ci sofior Madero—doiar quo las elecciones do Vicepresidente fueran libres". Pew oh general Diaz manifestO que ye estaba lanzadcx la candidaturci del señor Corral, y no so podia rotroceder; y, parc terminar, Ic marcO clarcimento al cczudillo oaxaqueño, quo los antirreoloccionistas no serian entonces los responsabios do las consocuencias do esa obstinaciOn. Estabcz en lo justo oi señor Madero. Les revoluciones las provocan los gohiernos que so resisteri a escuchar las demandas logitimas de los pueblos. La revolución Irancesa na fué promovida por la arrebatcidora palabra do Mirabeau, ni por Ia audacia inconcebible do DantOn, sino por 01 empeño tenaz do una corte caduca y corrompida, quo so negabcz a inplantar toda reforma. La rovoluciOn de 1910 no fué promovidci por aquelicts falanges esforzadas do ilusos, do perseguidores de la quimora quo anhelaban implantar en Mexico un gobierno basado en el derecho y la justicia; sino por oh sistema do un gobierno quo oxacerbó ha paciencia do todo un pueblo. Todavia antes do despedirse el candidato antirreeleccionista a ha Presidencia do Ri Repüblica, lo ox-

mSTORIA POLJTICA DE LA REVOIJUCJON

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presó a] general Diaz La conveniencia de quo so hidera, cuando menos una renovación en los gobiernos de los Estados para prevenir males mayores, poniendo ci frente do ellos a veintisiete hombres honrados. El general Diaz so incorporó con aquella manera tan especial y mcxjestuosa quo tenla, para contemplcir la cara del señor Madoro, iluminada débilmento por la postrera luz de aquella tarde del mos de abril, y con un tono pauscido y ceremonioso le duo: -. Demo usted veintisieto hombres honorables y entonces so hará esa renovación on los gobiernos do los Estados". Mas a pesar do todo, el señor Madero saliO de Ri ontrevista con el general Diaz, radiante, más lieno do fe y de optimismo que nunca, resuelto a continuar la propaganda politico a través do toda la Ropüblica, pare encender en los corazones las llamas generosas do la redenciOn. Peregrino del ideal, perseguido, vilipendiado, no abandonó un solo momonto su labor suproma. Lucho abnegadamente, amando, sufriendo, cornbatiendo, solo con su fe, con su pasión y su esperanza. Nada lo arredraba: ni las amenazas, ni las cárceles, ni Ia muerto. Caminaba unas veces bajo arcos de triunfo, y otras envuelto en un huracOn rugiente do amenazas. LevcxntO su voz y consagrO su esfuerzo para hacernos ciudadanos independientes y libres. y do Mexico una heredad fecunda a todas las labores del Won.

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EL ADVENIMIENTO DEL NUEVO REGIMEN Despues do haber sido designado el señor Madero cczndidato a La Prosidencia do la Repübica par la Convención Antirreeleccionista, continuó su jira do propaganda por toda la nación, estableciendo clubes, prepcxrando par todas partes el advenirniento do La domocracia y el triunfo de ½ libertad. Cuando el general Diaz so dió cuenta del incremento grandisimo quo habla tornado el antirreeleccionisno on La Repüblica, y que todos los eletnentos reyistas so hablan incorporedo ci rnovirniento oposicionista, rnando aprehender en la ciudad do Monterrey ci señor Madero y ci licenciado Roque Estrada. Los prisioneros fueron trasladados de Monterrey a San Luis Potosi, donde.poco después obtuvieron su libertad causional, escapáadose pare los Estados Unidos. Entretanto, en Mexico era declarado Presidente de la Repüblica el general Diaz y Vicepresidente don Ramon Corral. Los antirreeloccionistas solicitaron ante ½ Camera do los Diputados la nulidad do las elecciones, habiendo sido rechatada Eu proposición. Entonces los antirreeleccionistas carnenzaron a preparer la revoluci6n para derrocar ci regimen porfiriano. Al tratar las autoridades policlacas do Puebla do aprehender a Aquiles Serd&i, el 18 do noviembre do 1910, opuso heroica y tenaz resisitencia junto con toda su familia a la policla, siendo 050 acto la seflcsl para que estallara el rnovimiento revolucionario en todo el pals. Pascual Orozco en Chihuahua, los Figueroa. en Guerrero. Fransisco Coss, los Gutiérrez y Lucio Blanco en Coahuila. Zapata en Morelos, Jesus Agustin Castro en Durango. Carrasco e Iturbe en Sinaloa, Gavira y Aguilar en Veracruz. Hill y Maytorena on Sonora, so-

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MI ODEL. AZJESSI 0 ROBLES

cundaron el movimiento revolucionario. El gobierno del general Diaz creyó fáciirnente sofocar la revo]ución; pero entonces un cornplot descubierto en Tacubaya desvanectó las ilusiones del regimen porfiriano. En ese conpiot estaban mezclados Carnilo Arriaga, José Vasconcelos, Ruben Morales, Leon Gual, Enrique Bordos Mangel, Gabriel 1-Iern6ndez. Juan do Dios Diaz, Erasmo Trejo, José Guadalupe Garcia y Tonds Valle. La apiniOn püblica del pals apoyciba abiertamente el movimiento quo acaudillaba don Francisco I. Madero, y so puede decir quo no fueron los combates do Casas Grandes ni la tome do Ciudad luärez los quo derrocaron el gobierno porfiriano. Fub tin movimiento popular el pie derrocO el regimen de treinta años. quo era una veTdadera instituciOn nacional. Fué tel la alarina del gobiorno porfirista, quo mandó Ilamar inmediatamonte al Ministro do Hacienda. don José Ives Limantour, y cii general Bernardo Reyes, que so hallaban en Europa para quo vinieran a auxiliar al regimen porfiriano quo so sentia sacudido por el oleaje tempestuoso del novimien to popular. Pare calmer las demandas do la nadon, el general Diaz cambiO su ministerio, y e 1 die 10 do abril de 1911, llog6 al Congreso do la Unión, enarbolando la misma bandera quo tremolabcx en los campos de Chihuahua don Francisco I. Madero. Pero 70 era tardo, y no ic quedO otro recurso quo pactar con los revoiucionarios. El iicenciado Francisco Carbajal, Oscar Braniff y Toriblo Esquivel Obregon, en represontación del Gobierno, y por parte de la Revolucion el doctor Francisco Vàzquez GOmez, don Francisco Madero Sr.. y el licenciado José Maria Pino Suärez. ci 21 de mayo do 1911, en la Aduana do Ciudad Juàrez, firmaron las bases para celobrar la paz, estipulOndose quo deberian renunciar la Presidencia don Porfirio Diaz y la Vicepresidencia don RamOn Corral. Se ostipuló tarnbién que serla nombrado Secretario do Relacionos Exteriores don Francisco LeOn de la Barra, quten asumiria la Jefatura do la NaciOn Mexicana, y convocarla ci pals inmediatamente a elecciones. Coma un hecho grandioso on los anales do nuestra historia, debe consignarse el rasgo generoso do don Francisco I. Madero. quo Ic salvo' la vida al general Juan Navarro. defensor de la plaza do Ciudad Juârez.

HiSTORIA POLiTICA DE LA REVOLUCION

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El personalmeute lo escoltó hasta ponerlo en sitlo Beguro, czrrancandolo asi do las garras do la muerte. El dla 7 do jun10 do 1911 hizo su entrada triunfal a hi Capital do la Repüblica el señor Madero, quo llegaba victorioso. Nada comparable hay on la historia do Mexico S recibimiento quo so 10 tributO a! Jefe do la flevoluciOn Mexicana. Ni la entrada del Ejercito Trigarante, ni el homenaje quo so le tributO a don Bonito Juárez después de haber derrotado al Imperlo, ni las desbordadas manifestaciones popularos quo so le hicieron a Carra.nza cuando entrO triunfanto dotpués do Ia RevoluciOn Constitucionalista. No ha habido tampoco en nuestra historia grit quo haya penetrado más profundamento en el alma popular, como el de jViva Madero! El jübilo con quo so recibi6 al candidato del Pcxrtido Antirreeleccionista fuó vordaderamonte extraordinario, indescriptible, entusiasta. grandioso. La sencillez do aquel hombre, su nobloza, su generosidad, su valentia y sus esclarocidas virtudes civicas eran promiadas con ose excelso homenajo quo no tiene paralolo en nuestra historia. Al triunfar la rovolución do 1910, los gobiernos del señor Do la Barra y del Presidonto Madero quedaron a merced del Ejército Federal. Desde el interinato do don Francisco Leon do la Barra so conspiraba ablerta y ostensiblemente en contra del gobierno de la rovoluciOn. El dIa 12 de julio do 1911 so registraron unos sucesos sangrientos en la ciudad de Puebla porquo combatieron rudamente en las calles de osa poblaciOn las fuerzas revolucionarias y las fuerzas federales donde figuraba el famoso Aureliano Blanquet. Hay quien asegure quo estas fuerzas pretendieron asesinar al señor Madero y at doctor Vázquez Gómez, quo llegaban 050 dfa a Puebla. Ese hecho sangriento conmovió a toda la Repüblica, dospués del cual el general Victoriano Huerta fragua on Cuautla otro cornplot Para acabar con el señor Madero, quo se escapO do ser asesinado dobido a su valor y a su seronidad. FracasO par completo ese plan, pero pronto so urdiO otro. Protendia Victoricino Ruerta quo so 11 nombrara jefe do las fuerzas on el sector del Ajusco, para venir a acabar con el interinato do don Francisco LeOn do la Barra o ünpedlr quo Madero desembarcara on Veracruz, terminada la jira 2

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politica quo 61 realizaba en esos momentos en el Estado do Yucatan. No hay mâs quo leer el importante y documentado libro "La RevoluciOn Mexicana", del licenciado Federico Gonzalez Garza, para comprender quo la formula Madero-Väzquez GOmez quo habia lanzado la Convención Antirreeleccionista reunida en la ciudad do Mexico en 1910, no podia subsistir. Tanto don Francisco como don Emilio Vdzquez GOmez, so hablan consagrado a hacer quo fuera repudiado el señor Madero como Jefe del Partido Revolucionario y como candidato a la Presidencia do la Repüblica. Par tal motivo so convocó a una convención nacional, quo so efect%iO en el mes do agosto do 1911 on el Teatro Hidalgo. Asistieron representantes do diversos partidos y clubes do toda la RepiThlica, y onmedio do un entusiasmo desbordante fue proclamado Madero corno candidato a La Prosidencia do la Ropüblica. Coma Vicepresidente figuraron el doctor Francisco Vãzquez GOmez, el licenciado José Maria Pino Sudrez, don Fernando Iglesias CalderOn y don Alfredo Robles Dominguez. Durante la ConvenciOn del Teatro Hidalgo, el iicenciado Cabrera defendló con energia Jo fOrmula Madero-Vdzquez GOmez, quo hcibla side lanzada por el Partido Antirreolecctonistct en los momentos do la lucha, pero La inmensa mayoria quo so habla dado cuenta do la enemistad quo existia entro Madero y don Francisco Vázquez Gómez, votO por la candidatura del licenciado Pino Suârez para Vicepresidente do la Repüblica. Ocupci la Presidencia do la Republica don Francisco I. Madero, el dia 6 do noviembro do 1911. Las conspiraciones continuaban per todas partos. El general Bernardo Reyes, en la Navidad do ese mismo aflo. entra ci pals en actitud rebolde por el Estado do Nuevo Leon. El general Victoriano Huerta no secunda 050 movimiento rebelde a pesar do haberse comprometido formalmonte a ello con su antiguo jefe, protector y amigo. El general Reyes fué aprehendido cerca do Linares e intornado en Santiago Tlaltelolco. Las inquietudes y la intranquilidad continuaban par todas partes. La extraordinaria bondad del Prosidente Madero se traslucla en todos SUB actos. lionos

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do nobleza y do claros propósitos. Creki ciegamente quo todos obraban con la misma honradez y sinceridad y patriotismo quo él, hombre excepcional, dentado siempre por la fe e iluminado constantemente par la ilusión. Su gobierno libérrimo sufrio los ataques nds crueles do la prensa sin ruordaza y del parlarnento sin freno. jPero ast son los pueblos! Ultrajan y asesinan a Madero; y a los Victoriano Huerta, mientras gobiernan, los viles y los esclavos ontonan himnos do adulación 'y do bajeza en su honor; pero el dia quo los Victoriano Huerta son arrojados del Poder, no escuchan mds quo las maldiciones flamigeras, no hay una voz misericordiosa quo ose defenderlos porque cayeron envueltos en las olas tempostuosas del odio y do las aboniinaciones do todo un pueblo.

ESE HOMBRE ES PERFIDO Y DESLEAL Después do haberse rendido el general Bern.rdo Reyes, porque no tuv-o eco ninguno la rebelion quo iniciaba, fué internado en Santiago Tlaltelolco. Al principiar el año de 1912, so sublevaron también on el Estado do Chihuahua Pascual Orozco y José Ines Salazar, alentados y azuzados por la familia Terrazas. El Ministro do la Guerra del presidente Madero, el general José Gonzalez Salas, so pone al frente do las tropas del gobierno y sale a combatir a los rebeldes que no tenIan ninguna bandera ni habla tampoco ningün ideal quo defender; pero ci Norte do Torreón fue derrotado ese digno soidado, y creyendo su desastre do mayores proporciones quo las quo realmento tonic, en un rasgo de pundonor militar, so suicide. Los gobernadores do Coahuila y do Sonora so ciperciben a defender el regimen del Presidento Madero. FuC nombrado el general Victoriano Huerta, pare quo al mando do una columna militar saliera a cornbatir a las tropas do Orozco que protendlan invadir ciquellos Estados. En Boquilla del Carmen y en Cuatro Ciénegas fueron derrotados los soldados rebeldes. El Gobernador Carranza, dingo personalmente esas oporaciones militares. En la Batalla do Ojitos so comionza a destacar el Jefe del 4°. Batallóri do Sonora, Alvaro Obregén, cuyas bnillantes dotes militares hamaron poderosamente la atención qi general Sanginés. El general Huerta derrota on Bachirnba y en Rollano a las fuerzas do Orozco y do José Inés Salazar, quedando aM sofocada la rebeiion en el Estado do Chihuahua. Las fuerzas rurales do todos los Estados froterizos, incorporadas a la columna del general Victoricino Huerta, tomaron una participación muy grande y meritorta on na campaila militar.

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Pero no habicz terminado atn la lucha. La lucha inlcua, injustificada, infame, iba todavIa a continuer haste derrocar el regimen del noble Presidente Madero, quo habIcx combatido para quo nos enorgulleciCramos do ser mexicanos. En Veracruz se subleva el brigadier Felix Diaz en el mes de octubre do 1912, y uric semauct después fué derrotado por el general Joaquin Belträr.. El general Fólix Diaz es aprehendido y conducido a San Juan do Uüa, y dospués fuC traido a la Penitenciara do la ciudad de Mexico. En 01 mes de diciembre de ese misino aflo liegeron a oslo capital Carranza y Maytorencx para hablar con el Presidente Madero do la situación politico quo prevalecla en todo el pals. Venlan a hablarle tambión do la necesidad apremiante do seguir sosteniendo 'y aumentando las fuerzas rurales, quo ye habcan salvado el regimen maderista ci sofocar la reboiion do Orozco en Chihuahua, y le continuarian prestando tin auxillo eficaz en los mornentos dificiles quo so Ic evecinaban a ese gobierno. Una mañana llego ci Gobernador do Coahuila ci Castillo do Cbcxpuitepec. El Jefe de la Nación Mexicana presontó a Carranza con Victoriano Huerta quo acababa de regresar do Chihuahua y en Rellano. Entonces Huerta cibraza repetidas veces al Presidente do la Eepüblica, y comienza a hacerlo jtiramento do lealtad sin venir ci caso. Al señor Carranza le llamó extraordinarianiente la atención ese acto inopinado, porque las gentes bales y honradas nunca hablan do bealtad y de honradez. Tan pronto como so despidió ci general Huerta. ci Gobernador do Coahuila Ic duo al Presidonte de la Repübiica: —No crea usted en los jurarnentos do baited de ese hombre, porque es pérfido y desleal. El señor Madero y Carranza hablaron largamente. El Gobernador do Coahuila expresó quo la situacióxs poiltica do Mexico era muy crltica; que las fuerzas rurales serian ]as ünicas capaces do salver a la administración maderista do las continuas acechanzas do los enetnigos. Hablciban en esos momentos dos hombres do caracteres diametraimente opuestos: Madero, bonJadoso, crCdulo. optimista; Carranza, rigido, desconfiado. pesimista. Madero buscabcz el cpoyo do su gobierno en el pueblo; Carranza en la fuerza. Los dos

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eran valiontes, extraordinariamente valientes, pero el valor do Madero era sencillo, y ci do Carranza, ohm-. pico. Madero tonic ci alma do tin niño, y Carranzcz estcxba forjado pczra la lucha. El Presidente do la Repüblica habló eso dia con su habitual optimismo, afirmando quo todo so arreglada satisfactoricimente, pucsto quo sus enemigos ilegarlan a comprender la lionradez y los buenos propósitos del gobierno. Era una mañana espléndida. La luz reverberaba do prodigiosa manera en ha blcincura do ha nieve de los volcanes, tornando más ciaro y huminoso ci lionzonto infinito. El vago viento jugaba con las frondas do los viejos ahuehuetes del Basque. "quo cii snismo mundo contemplaron nifla", como duo ci poeta. Después do haber prosonciado aquelia escena desarrollada entre ci Presidente do ha Repüblica y ci general Victoniono Huerta, el señor Carranza bajo del Castillo profundamente preocupado. Sauió do cxlii a conferonciar con don José Maria Maytorena. Goberncxdor do Sonora, y después so marcho a Coahuila parc suplicarie at Gobernador do San Luis Potosi, doctor Rafael Cepeda, quo invitara a los gobernadores do Chihuahua, de Acjuascalientes y de -Sonora a una Caceria quo tendria lugar en Cienega del Toro, situada en la Sierra do Arteaga, colindunte por ci Oriente con ci Sautillo, cnn el fin de cambiar impresiones czcercn do los aconteciinientos politicos quo ya so barruntaban. La célebre caceria do Cionega del Tow so llevó a cabo al principiar ci año do 1913. El señor Carranza no pudo asistir a osci caceria porque eslaba enfermo. En su representación mandá a don Elisoo Arredondo. En ella so trató solamente ha manera do salvar al regimen niaderista. Nadcz do conspiraciones, ni siquiera do oposición cx ese Gohierno. Los gobernadores do Sonora. do Chihuahua y do Aguascalientes, mandaron también sus ropresentantes, y todos estuvicron de acuordo en cxpoyar to administracion del Presidento Madero. Ese acto fué dictado nor sus convicciones, por su patriotismo y sus ideas. Todos ellos cram hombres independientes y libres, quo habian abandonado sus afanes y su trczbajo parc prestanle un servicio a la patria, y no ibcxn a inanchcir y a trczicionar sus pnincipios por los cualos habIaà luchado con tanta abnogación y (onto heroismo.

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Esta es hi verdad categorica do esos hechos. Despiiés do celebrada la cacerIa de Cienega del Toro, regresaron cii Saltillo el doctor Rafael Cepeda. Gobernador do San Luis Potosi, y todos sus acompañcxntes. El señor Carranza les of redO un banquete quo tuvo ]ugar en el Hotel Universal. Asistieron ci doctor Rafael Cepeda, Antonio F. Alonso, Francisco Martinez, el profesor Jesus Villaseñor. el Lic. Enrique OFarril, Juan BarragOn, el mayor Eulalio Gutiérrez, Eliseo Arredondo, Adolfo Huerta Vargas, Serapio Agtiirre. Jesus 136vila S., Juan Barragan, Francisco Coss, Guadalupe Dávila, Abraham Cepeda, .Luis Gutierrez y Mariano Flores, casi todos revolucionarios de 1910. Al termjncr el banquete. el Gobernador do Coahuila so ]evcznto a brindar, y duo quo la situación polilica do la NadOn era sumamente grave, pero que los gobertiadores de Coahuila y San Luis Potosi le prestarfan todo su apoyo al Presidente do la Repüblica, quo era combatido por la prensa do oposición sin recato alguno. Injustos, inmotivados eran 050$ furiosos ataques. Sus enemigos no descansaban Un solo momento. Alarmados, profundamente alarrnados por esci situaciOn, los diputac3os y senadores renovadores cicudieron a exponerle a! Presidente de hi Repüblica quo su gobierno corria un peligro inminente do ser derrocado, pues so conspiraba ostensiblemente en contra do ese regimen, y la conjurci llegaba hasta el recinto mismo do los cuarteles. Los amigos xnâs adictos del Presidente Madero, como Alfredo Alvarez, SOnchez Azconcx, Urquidi, Pani, Urueta, tczrnbién lo hczblaron do la delicada situaciOn pol!tica do Mexico. Asi las cosas, en los primeros dtas do febrero do 1913, el Gobernador de Coahuila y el Presidente de la Repüblica se cambiaron algunas comunicacionos, "en trance do rompimiento", como dice el señor Junco, porque el señor Carranza so obstinaba, con toda razOn, en no licenciar las fuerzcxs rurales. Los adversarios ci regimen del Prosidente Madero propalciban en todos Jos tonos que el Jefe del Poder Ejecutivo do Coahuila querla esas fuerzas para sublevarse en contra del gobierno maderista. 1Se necesitaba ser insensatoc tPara qué querici esas fuerzas el señor Carranza, si el Ejercito Federal era suficiente para apoyar y defender al regimen del Presidente Madero? El Gobernador de

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Coahuila conocla bion la Historia do Mexico. ProtonHa y sabla todo lo quo ibcza acontocer. Natural fué quo so resistiera a licenciar las fuerzas nirales quo estcibcrn bcxjo sus inmejiatas órdenos. Pero, pie rues tarde las veremos desempeñar tin papel linportanto en Ia bistoria do nuestro pals, ci defender la bandora de la legalidad tan escarnecida y ultrajada par un golpe ignoniinoso do cuartel.

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QUt HOMBROTE ES USTED, GENERAL! Mientras en Coahuila luchabcz desesperadamente ci Gobernador Carranzcx, porque las escasas fuerzas nix-ales do que disponia no lueran licenciadas, en la madrugada del domingo 9 do febroro do 1913 estalió en esta ciudad una sublevación de cardcter militar. Los generales Manuel Mondragon y Gregorio Ruiz Ic. graron subtevar al 2°. Regimiento do Artilleria, que so hallaba alojado en un cuarto! en Tacubaya, y a los alumnos do la Escuela Militar do Aspirantes on Tialpan. Los alumnos rebeldes se apodoraron del Palacia Nacional. Envuolta estaba todavia la ciudad on las sambras do la noche. Al toner conocimiento don Gustavo Madero do quo habla en Tacubaya un movimionto militcir, precipitadamento abandona su casa, y so dirige al Palacio Nacioncxl. quo ignoraba que habla caldo en poder del enemigo. Transpuso ci umbra! de La puorta principal, y al descender del automóvil on el majostuoso patio, es reconocido y aprehendido. Al Secrotario do la Guerra, Garcia Pena, le paso lo mismo. Nada mâs quo 61 ponetró a] Paiacio pox- la porte posterior, pasondo primero par el edificio del Ministorio quo estaba a su cargo. Al toner conocimiento do esa sublovaciOn, el general Laura Villar, Comandcinto Militcir do la Plaza, auxiliado oficazmente por el Coronol Morelos y el Capitán Malagczmba, penetro cii Cuartel do Zapadores. A] fronts do unos cuantos so'dados atraviesa ci jardin, y toina por asalto el Palacio Nacioncil. DesannO a las fuorzas rebeldes quo ya so habian crpoderado do las puertas do honor y central y los manda encorrar en Las cocheras del patio principal. En esos mismos momentos recobran su libortad don Gustavo Madero y ci

ALZSSZO nOBLES Genera) Garcia Pefla, que una horcz autos hablczn sido aprehendidos por Jos rebeldes. Entretanto las fuorzcis sublevadas ci mando do los generates Modragon y Gregoric Ruiz so dirigieron a Santiago Tiatteloico y a la Penitenciaria para ii-. berlor primero at general Bernardo Reyes y despu4s czl general Felix Diaz. La columnu militar rnarcho sobro el Pa?acio Nacioncri croyendo crróneamerito que todo y le estabcz en poder de los alurnnos do la Escuela Militar do Aspircintes. Al llogcxr at Pczlacio Nacional, el general Gregorio Ruiz so acercó at Cornandante MiLitar de la Plaza, Laura Villar. pare explicczr8e las causas de ese movimiento pretoriuno. Entonces ci general Villar ordenó quo fuerci aprehendido s r conducido a las cochercis del Palacio donde estaban presos Jos alumnos do La Escuela Militar. Al vet ci general Reyes quo ci Pczlacio of recict resistencia. inmediatamente Se avalanzo sobre la puerta central del Paiacio, pretendiendo tornado a Jo Iuerza. El general Laura Villar ordeno quo so hiciera fuego sabre el enernigo. cayendo muertà el general Bernardo Reyes, y hondas junta a él varios do sus pczrtidcirios, en los mornentos mismos en quo so iniciaba ci asalto. El general Villar fue hendo en Un hombro. A su lado cayó muerto el coronel Morelos, quo hcsblcx combcztido denodadcnnente a los
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enorni gas.

Los generates Mondragón y Felix Diaz pornonecfczn a la expectativa en la cello del Licenciado Verdad. Entretanto el Ministro do la Guerra, Garcia Pe&j y el General Plato, marcharon violentarnente al Castillo do Chapultepec pora doria cuentcz ci Presidente do icr Bepüblica do los penosos acontecirnientos quo se acababan cM registrar on el Palacio Ncxcional y en la Plaza do la Constitución, quo estaba cubiertcz do caddveres. El Conandonte Militar do Ia Plaza Ic dió instrucclones ci general Villarreal para quo marchara en el acto a ocupar la Ciudadela, autos do quo Jos Iuerzas sublevadas fueran alit a buscar refuglo. El Presidente Madera, rodeado do los heroicoa alumnos do) Colegio Militar, cxbandona el Castillo do Chapultepec. A cabailo so dingo cii Palcxcio Nczcional. Atraviesa la Reforma. En La esquina do San Juan do

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Let ran y icr Avenida Juâroz, se incorpora a la coluinna tin hombre siniestro, más bion bajo quo alto, ocultando su mirada con tines grandes gafas obscuras, portando el uniforme do general do División, y arrastrando su espcxda por el suelo: era Victoriano Huerta. Le recuerda ci Presidente el juramento quo to habla hecho en el Castillo do Chapultepoc de ser led, siempre leal, juramento quo hizo en aquella escena inolvidable que prosenció, asombrado. el Gobornador do Coahuila. La columna hace alto en la Avenida Juárez. So dotiene un momento el Presidonte do la Repüblica en la Fotograula Daguerro, frento al Teatro Nacional. Continiia después por el 5 do Mayo parc atravesar la Plaza de la Constitución rodoado por la multitud, que lo uclama con verdcxdero delirio. Al liegar el señor Madero al Paiacio Nacional felicita al heroico militar Lauro Villar. quo estaba herido en un hombro, y le ordena quo so retire a su case. Al despedirse este bravo mikitar. ci Jefe de la Nación Mexiccina Ic dice cii estrochar esa mano fbi: jQué hombroto es usted, general!' Pare substituir al Comandanto Militar de la Plaza, el Ministro do icr Guerra, general Garcia Peñu, to indice al Presidente quo so nombre a Victoriano Huorta. Ante el asombro natural do todos los Ministros del Presidente do la Repüblica, ese hombre fatidico es designado Comandcxrite Militar do la Plaza. Entre tanto, la columna do muiitares dosleaios, at niando do Felix Diaz y Manuel Mondragón ocupan la Ciudadoict, después do ligoro combate, en el cuai murS el general Viliarreal, defonsor do fortaleza. Un omtsario do Mondragón y do Felix Diaz liege al Palacio MaclanaI. Es el alom6n Waltorio Hermann, quo va on nombre de eilos a decir quo el Gobernador del Distrito dobo designer un reprosentanto parc camff biar improsiones acerca do los servicios do vigilancla mcfrs importantes do la chided. Fué dosignado el Inspector General do Policia, tonionte àoronel Emuliano Lopez Figueroa. Pero ci liogar oste militar ci rocinto 4e la Ciudadela, lué aprehendido por órdenes del general MondragOn, quo, altaneramente, tratO ci Inspector General do Policla.

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El Presidente de Ia Repübiica los comunica a todos los gobernadores de los Estados los trágicos acontecimientos quo so acabcxban do registrar en la capital. Tambien [es hace saber quo la Ciudadela está en poder do Mondragón y do Felix Diaz, y quo ha nombrczdo al general Victoriano Huorta, Comandante Militar do La Plaza. El Gobernador do Coahuila, at leer el mensaje del Presidente de la RepiShlica, se quedó perplejo. Poco después le da instruccionos cii capitán Francisco J. Mügica Para quo scxlga inmediatamente a la capital a decirlo ci señor Madero quo es conveniento quo se trasiade en soguida al Saltillo o a San Luis Potosi, donde podrd establecer Sn gobierno. porquo 61 continua dudando do la baited del general Victoriano Huerta. El Gobernador de Coahuila no so cornunica telegrâficamente con ci Presidente do la Ropüblica porque tome que sus mensajes sean interceptados por el Comandante Militar do Ia Plaza. Para acailar el persistente rumor do roprobación y do protesta quo so ievantó por este nombramiento, ci general Huerta tenla quo dar en el acto una prueba de su lealtad. Manda entonces fusibar en el jardcn del Palacio al general Gregorio Ruiz, pare escarmiento do los traidotes y do los ambiciosos.—oxcictrna el nuevo Conandante Mititar do la Plaza, con toda impudicia. En la tardo de ese mismo dia. el Presidente do Ia Repüblica marcia a Cuernavaca, acompaflcxdo do dos ayudantes, Para traer a esta capital al general Felipe Angeles, y encomendarle la dofensa de un importante sector do esta ciudad. El lunes en la maflana, ya esestabcz otra vez en el Palacio Nacional el Presidento Madero, dictando disposiciones Para rendir a los sublevados de la Ciudadela. Pero el enemigo mäs grande y descarado do] Prosidente Madero, era el Embcijador do los Estados Unidos, Lane Wilson, quo no descansaba en propalar toda ciase do noticias alarmantes en contra del régimen maderista. Pero no solamente toda clase de noticias alarmantes, sino quo su audacia llegó hasta a onazar al Presidente Madero con una lntervención. Convoca después a una Junta al Cuerpo Diploxndtico acreditado on Mexico. Ante el asombro do los repro-

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sentantes extrcrnjeros expono cinicamente la necesidcid do que renuncie el Presidente Madero. Los Ministros do Cuba y do Chile so oponen a la atrabiliaria proposición del tremendo Embcijador do los Estados Unidos. Pero Lane Wilson no so conforma con su dorrota. Cita a otra junta a los diplomdticos, pero nada rnás a sus aliados Ya no invita a ella a Márquoz Sterling ni a Hovia y Riquelme que no quisieron convetirse en cómplices del pérfido representante norteamericano, quo logra al fin nombrar una comisión do diplornáticos pam que marche al Palacio Nacional a pedir ]a renuncia del Prosidento de la Republica. El señor Madero oxpresó categóricaxnente a la comisión do diplomáticos que no está dispuosto a ranunciar y quo no los reconocla ningün derecho do mezclarse en los asuntos internos de Mexico. Al informar esos diplomáticos a Lane Wilson del resultado de la ontrevista quo acababan de celebrar con of Presidente, exclamó iracundo y arnenazante: —"jEstá bien!"

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ESTOY AQUt POR EL MANDATO DEL PUEBLO En los dias Ilamados do la decena trâgica, el intrigante Embczjador do los Estados Unidos desplego una actividad asombrosa. Conspiraba ostensiblemonte con todos los enemigos del Prosidente Madero. Desde la Embajada movia, coma si fueran soldados do cartón, a los sublevados de hi Ciudadela y a Victoriano Huerta. El interrnediario era Enrique Zopeda, amigo do la más absoluta confianza del Comcxndante Militar. El Ministro do Relaciones Exteriores, por instrucclones del Presidente do la Repüblica, convocó a los Senadores a unc reunion en la Cámara de los Diputados. Era ci viernes 14 de febrero. Doce representantes do la Cthmara do Senadoros asistieron a esa reuM6n informal. El señor Lascurain explico cimpliarnente el estado do relciciones que guardaba Mexico con los Estados Unidos. ExpresO quo rendla esos informes a la Cámara do Senczdores para que estubiera ella informada de todo lo que acontecla en nuestro pals, repitiendo las amenazas de Lane Wilson. Después do esa reunion informal, los senadores celebraron algunas juntas on la casa de don Sebastian Cczmacho. Coma la mayoria do elios eran enemigos del Presidente Madero, y simpcitizaban ostensiblemento con Felix Diaz y Manuel MondragOn, aprovecharon la primerci sircunstcincia para atacar el regimen maderista. El señor de la Barra informo acerca do las gestiones quo hcxbIa realizado para pactar un armisticio entre las fuerzos contendientes. DespuOs so levantó don José Diego FernOndez, pam proponer quo renunclara el senor Madero la Presidencia de la Repüblica, conjurando asi el peligro do la intervenciOn norteamericancz. Fueron designados don José Diego Fernán3

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dez y don Gumersindo Enriquez para pedirle a! señor Madero su renuncia. El Presidente do la Repüblica no quiso recibirlos. Fero pudieron hablar con ci señor Ernesto Madero y don Manuel Bonilla, quienes los expresaron que el Jefo del Poder Ejecutivo no estaba dispuesto a renunciar. Los Senadores so retiraron profundamente disgustados. jNo faltaba mds que no fueran recibidos por el Presidente do la Repübiica! La mañana del martes 18 do febrero, los Senadores quo se reunieron on la casa de don Sebastian Ccnnacho, fueron cilados telefonicamente para que asistieran a una junta a Ia Comandancia Militar de la Plaza, cuyas oficinas estaban en el entresuelo del Palacia Nacional. Los Senadores acudieron a la cita quo los daba Victoricino Huerta. Al liegar, este militar Ms dijo descaradamente: —Señores, yo estoy a las ordenes do ustedes, y haM Ia quo me ordene el Senado. Los Senadores so quedaron atónitos ante esa ciniccx actitud del general 1-tuerta. No sabian ni qué conteslar. Se ofrecia 61 descaradamento para quo ese grupo do Senadoros lo invitara a la traición. a la infamia y a] crimen. En esos instantes se presentó en la Conandancia Militar ci general Garcia Peña, el cual se encaró con los Senadores, increpándolos duranente y ]Iamándolos corruptores del Ejército. Con ese motivo so suscitó una escena violentIsima y los Senadores so quejaron con amargura do que el Presidente de La Fepüblica se habia rehusado torminantemente a recibirlos. El general Garcia Peña, Ministro do la Guerra. path cztenuar un poco Ia inteperancia do las frases que acahabcz do pronunciar, les ofreció quo 61 baja todo lo posible para que ci Presidente de La Repüblica los recibiera esa misma mañana. Se marcho el general Garcia Peña do la Comandancia, y subio en el acto a hablar con el Presidente de la Repüblica. Pocos nomentos después so presentó un ayudante del Estado Mayor Presidencicil, diciendoles a los Senadores quo podiczn pasar cii Salon de Embajadores. El Presidente do la Repüblica, con sus manos colocadas atrás do La esperlda hizo una profunda reverencia para saludarlos, pero no les tendió La mano a ninguno do ellos. Sc116 cxcompañado al Salón do Embajadores por algunos de sus Ministros. A su 1.zquierda estaba el licenciado

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don Manuel Vázquez Tagle y a su derecha el general Garcia Pefla. En medio do un silencio compicto. ci Senador Enriquez se expresó de la siguiento manera: —Señor Presidente: ya quo no pudimos set recibidos pot usted cuando por conducto del señor Secretario de Relaciones Ic solicitamos una entrevista, hemos recurrido at IeEe Militar a quien so ha encomendado la solucion de este problema, para obtener de usted esta cntrevista y pedirle... (vacua ci Senador Enriquez), y en ese instante ci licenciado Vâzquez Tagle, Ministro do Justicia, quo estä a la izquierda del señor Madero, le loca el braze y Ic dice en tono quo todos escuchamos: "quo digan qué, señor Presidente". Enionces ci señor Presidento, dice con energIa: "digan ustedes qué es lo quo dosean", y continuando ci Senador Enriquez, se expresa en esta forma: Que con la renuncia do usted y con la del C. Vicepresidente so hard la Paz en la ReptThlica. El señor Presidente Madero, con tono enérgico y poniendo omotividad en sus palabras. dice: —Señores Senadores: no me extraña que ustedos los Senadores del regimen porfirista que hubieran tieseado quo don Porfirio continuara en ci poder toda su vida, vengan a solicitar lo quo usted acaba de expresarme, pore contrasta su conducta con la patriotica actitud do Zapata y Radilla, quienes me ofrecen nil hombres en el sur para combatir a los subievados. mientras quo ustedes vienen a pedirme quo ontrogue ci gobierno en manos de quien ha tenido la osadia do dar un cuartelcizo; (levanta la voz) estoy aqul por mandate expreso e indisculible del pueblo y solamente por mandato de ese pueblo o muerto podré salir del Paiacio Nacional. El licenciado Obregon, tomando la palabra y dirigiéndose a! señor Presidente, manifiesta: perdone usted, señor Presidenle, pero es quo ci señor Ministro Lcxscuráin nos ha hecho ver el peligro inminente de una intervencion extranjera. El scffior Presidente exciama: "Me extraña quo ci señor Ministro Lascuráin haya hecho a ustedes tal advertencia, parque aqul tienen Un telegrama, quo me voy a permitir leer do Mister Taft, en quo manifiesta clue deja al gobierno y at pueblo do Mexico quo rosuolva este penoso estado do cosas". El señor Presidente lee ci telegrama do Mistei Taft en quo manifiesta quo so respetarâ la soberanic

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de Mexico y Ia facuitcid del gobierno y el derecho del pueblo pare so]ucionar ci conflicto interior del pals, y, at terminar. don Guillermo Obregén y con 61 en coro los demâs senadoros, dicen: siendo asI. señor Presi. dente, discülpenos usted, no hemos dicho una palabra, y con su permiso nos retiramos. El texto de estos discursos que se cambiaron el Presidente Madero y los Senadores Enriquez y Obregon, me fué proporcionado por ml excelente amigo el general Marciano Gonzalez, quo los tomó Iciquigráficamente, y por tan valioso servicio le day Las màs cumplidas gracias. El Presidente de la Repüblica mandó ilamar inmediatamente después al general Victeriano Huerta, Concindante Militar do La Plaza.—Este militar se presentó en el ado, arrastrando su sable por las atfombras do los salones del Pczlacio Nacional, nervioso, inquieto. porque ignoraba el resultado do la entrevista con los Senadores, y le dice el señor Madero: —Esta misrna tarde, como jefe nato del Ejercito. me voy a poner cii frente de las tropas para emprender el asauto general sobre La Ciudadela. El Cuorpo Diplomâtico, primero, y los Senadores, hoy, ban tenido el atrevimiento do venir a pedir mi renuncia, y yo no puedo tolerar que se ultraje de esa manera ci Jefe do la Naciózt Mexirana. El general Huorta so quedó anonadado ante Ia actitud del Presidente do la Repüblica. No sabla qué hacer. No sabla qué decir. Pew, en un rasgo do inconcebible audacia abraza efusivamente al señor Madero, y exclama después: —Yo no puedo dejar quo ci Presidente de la Repüblica so exponga a morir en esa aventura. Esta misrna tarde dare ye el asalto a icr Ciudadela, y quedarán muertos alli bczjo sus humeantes escombros Felix Diaz y Manuel Mondragón, castigando asi a los salteadores del Poder. El gonerdi Victoriano Huerta so cuadra ante el Presidente do La Repübiica, y en esa actitud, Jo dice: "jCon su permiso, voy a preparar todo para el asa Ito!" Pero el asalto no era a la Ciudadelci, sino a la Presidencia do la Repáblica.

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LA APREHENSION DEL PRESIDENTE MADERO

En olecto, ci general Victoriano Huerta dió oso dia. el 18 do febrero do 1913, 91 asalto a la Presidencia

do la Repüblica. A las dos do la tcixde, un pelotón do soldados at mando del teniente coronel Jimenez HiveroL del mayor Izquierdo y do don Enrique Zepado. —personaje éste quo movia el venal Embajaror do los Estados tjnidos— ascendia pot la majestuosa escalera principal del antiguo Palacio do los Virreyes. Se dirigia a los salones de la Presidencia. LIegO después a la Sala de Acuerdos. Penetraron a In Oficina Presidencial ci teniente coronel Jiménez Riverot y el mayor Izquierdo. AIlI estaban el Presidente. el Vicepresidente do la Bepübiica. algunos Ministros y varios amigos holes y adictos quo no abandonaban at JeIe de Ia Nación en esas bores terribies do angustia. Esos dos jobs militates sujotaron ci señor Madero Juertemente. pretendiendo Ilevarlo asi a la sale donde estaba el pelotOn de soidados cii niando de Enrique Zepeda. El capitOn Garmendia sczcó su revolver y disparO sabre ci teniente coronel JirnOnez Riverol, pronunciarido esta frase con toda energia: jAl Presidente nadie lo locaL" El teniente coronet Jiménez Riverol cayO muerto en el salon donde so desarroliaba esta escena. El mayor Izquierdo se retiró en el acto del grupo. PretendiO sacar su revOlver- Pew, at intentario, el capitdn del Estado Mayor Presidoncial, don Federico Montes, sacO el suyo y disparO sabre ci militar desleal, cayendo muerto tambiOn como el teniente coronel Jimenez Hiverol. La escena quo so desarroilO en 0505 iristantes £ué tremoncta. La tropa hizo varios disparos on el Salon de Acuerdos. En media do ese tiroteo cayO muerto tam-

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bién don Marcos Hernandoz, parierite cercano del Presidonte Madero. precisamente en Ia puerta quo dct acceso a] Salón de Acuerdos; en la relriegcx fué herido en una mane don Enrique Zepeda. El capitán Montes ordeno a la tropa quo terciara armczs y que saliera en ci acto de los Salortes Presidendales. El señor Madero bajo por el ascensor para dirigirse cii patio do honor. Garmendia gritó: —"iSoidados, viva el Presidente do la Ropübliccz!" La fuerza presenló armas. Aparece entonces en escena ci general Bianquct, densamente pàlido. Parecia un muerto. Seguramonto so daba cuenta do Jo trascendencia del acto quo estaba realizando en esos momentos. Iba a mcinchar su espada. Sobre su frente coerlan los ancxtemas flamigoros do su pueblo y la condenacion eterna de la historia. Con razor-i dice Ibsen en un drama inxnortczl: "No hay delito más horrible que et de la traición". El general Bicznquet cogió do un brcizo cii Presidente do la Repüblicci, y lo introdujo en ci Cuerpo do Guardia, diciendole: —"Es usted ml prisionero!" La puerta del Cuerpo do Guardia quedó vigilada. Acompañaban cr1 señor Madero los Ministros do Comunicaciones, de Guerra, de Hacienda. do Justicia, do Gobernacion y do Relaciones. Pocos rnomentos dospués llogO el general Huorta, traslaviliando, porque la espada so to metia entro la piernas y ci cognac so Ic habia subido a La cabeza. El general Huerta so dirigio a sus prisioneros en Un tono dramático, conto correspondia a ese trascendental y supremo instante: —"iSeflar Fresidenter El señor Madero lo intorrurnpió y to duo: -" jAb, todava soy Prosidentel" El general Huerta quedo cohibido un momonto pero luego continuó con su habitual cinismo: Señor ex Presidente": Los acobo do comunicar at Senado do Ia fep6b1ica y at Exubajador de los Estados Unidos estos acontocimiontos, que han meredde su aprobacion. Dosde quo vend en Bachimba. La interrumpiO otra vez el softor Madero, y lo dice: -" ((a era usted traidor!"

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El general Huerta perdió el hilo do su discurso. Ya no pudo continuar. Pretendio entonces despedirse del señor Madero, quien se negó a dare su mano, tan noble, tan generosa, porque un fuerte impulso do repugnancia y asco le impidió extenderla. El general Huerta quiso entonces despedirse del licenciado Vázquez Tagle, quien be dijo: Yo tampoco le doy a usted ml mano!", recalcando cada una de las palabras para dare màs enorgia y vigor a la frase, que equivaila a una injunict. jDios los guarde a ustedes!", oxclamo ci general Huenta, lbevándosc sus manos a la cabeza, ebrio de cobra y do vino, y saiiO en el acto del Cuorpo do Guardia arrastrando su sable por ci pavimento del Patio do Honor, molesto, apencido. por la actitud levantisca quo asumieron sus prisioneros. En seguida se dirigio at garitón do la puerta principal donde estaban presos el licenciado José Maria Pine Suárez, Vicepresidente do la Repübiica, el licenciado Federico Gonzalez Garza, Gobernador del Digtrito y el general Felipe Angeles, y at Ibegar frente a ellos, gritó: jViva la Repüblica!" Poco antes de quo ci teniente coronet Jiménez Hivenal y ci mayor Izquierdo subieran 'la escalera principal del Palacio parc aprehender at Presidente do la Repüblica, ci general Huerta invitó a don Gustavo Madero y a los generates Delgado y Yarza para quo 10 acompcxñaran a aimorzar en el Restaurante Gambrinus. Insistentemente so excusaba don Gustavo Madero porque no querla asistir a ese almuerzo. Pero, fue tat la tenacidad del general Victoriano Huerta, que so vió obtigado a aceptar, despidiéndose do algu nos amigos que en e gos momentos to acompaflaban. Antes de sentarse a la mesa, el general Huerta suplico a sus comensales que tuvieran la bondad do permitine salir un momento porque the a dar unas órdenes urgontes. En efecto, tenia que dar esas Ordenes a los tenientes Luis Fuentes y Revilba. Entraron estos oficiales a Gambrinus acompañados do veinte hombres para aprehender a don Gustavo Madero y a los generates Yarza y Delgado. Después don Gustavo Madero fue concjucjdo a la Comandancia Militar, mientras el Presidonte y el Vicepresidente do la Repüblica eran

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conducidos del Cuerpo do Guardia a Los Salones do la Intendencic del Pcilacio Nacional. Momentos después fuoron conducidos a esos mistuos salones el licenciado Federico Gonzdlez Garza y el general Felipe Angeles. aprehendido en la Comandancia Militar, a dondo fué Ilamado esa tarde para recibir órdenes. La misma nocIte del 18 do tebrero, fué do una ardua labor para el lunesto Embajador de los Estados Unicios. El generas Huerta yci habia comunicado a Lane Wilson, por medio de unc nota, que tenla presos cr1 Presidento do la Repüblica y a los miembros de su Gabinete, y le suplicaba quo inforxnara a] Cuerpo Diplomático acreditado on Mexico y a Los rebeldes do icr CiudadeLa, eso acontecimiento. Al recibir el atrabiliarlo Embajador do los Estados linidos lo note del general Huerta, exclaxnó ilena de jübilo: —'Desd.e autos quo el general Hu.erta me pidiera ese servicio ya habIcr yocomunicado Ia noticia a lea rebeldes do la Ciudadela". El Embajcxdor Lane Wilson estaba máa comunlcativo que nunca, y las frases brotaban do sus labios a cada mom onto. Lo do icr prisión del Presidente Madero—decia---ya to sable ye desde hace tres dies, y, hay, en la meñana, ese suceso deberla do haberse regist rado. Como el fafidico Embajador sable perfectamente todo lo que le iba a cicontecer al Presidente, uno o dos dies antes do quo fuera ciprehendido el señor Madero. comunicó ci gobierno norteamericano quo el general Huertcr, do cicuerdo con los sublevados do icr Ciudadela. iba a derrocar el regimen maderista Este hecho iue suficiente para que la Cczndilterla norteamericana condenara a an odioso Embajador, quo habia tenido una intervonción grande y decisiva en los tr&gicog acontecirnientos del mes do febrero do 1913. Do esa manera ningün mexicano podrá dudar do la cornplicidad do Henry Lane Wilson en esas crimenes. El cyudó elicazmente al derroccrmiento del Presidente Madero. La virtud. la by. la justicici. La libortad than a ser substituidas per el vicio, por el crimen. per la lxiiquidad. por 01 despotismo. iDerrocar a Madero pare entronizar a Victoriano Huerta. patibulario, sombrio, pcivorosol Se cerrcxba en Mexico una era de luz, de nobleza, de generosidad. parc abrir una etcrpa bochornasa do sungre, de crimenes, do infanias.

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LA NOCHE MAS TRISTE Y VERGQNZOSA DE NUESTRA HISTORIA El Embajador de los Estados Unidos coznunicó a los reboldes do la Ciudadela la prisión del Presidents Madero y do su Gabinete. horas antes do quo so lo indicara el general Huerta, y ci gobierno norteamericano uno o dos dias antes. porque 01 funesto Lane Wilson estaba onterado do todo, puesto quo él dirigia las reprobables rnaniobras desde la Embajada norteamericane. Solcxmente fcxltaba convocar a los representantes do las naciones amigas para comunicarles oficialmonte ese acontecimiento. A las din do la noche co. menzaron a liegar los Diploxnáticos y los demds invitados a la Embajada do los Estados Unidos. Aill estaban ye algunos Sonadores y varios politicos mexicanos que iban en busca do noticias. Momentos antes de quo principiora la junta pare la cual fueron convoccxdos los Diplomäticos. Lane Wilson leyó, con enfàtica entonación, los noxnbres do los politicos quo into grarian el Gabineto del general Huerta. Todavia no habla sido nombrado Prosiderite provisional do la Ropüblica este militar, y ya el tremendo Embajador do los Estados tjnidos sabia quiénes formarlan ci Gabinote del general Huerta. El venal Embajador no cabia do gozo. Aseguraba constantomonte quo con el nuevo ordon do cosas vondria la paz a Mexico y so estczblocerla 01 reinado do la libertad y la justicia. Aprovechó el softor Mãrquez Sterling ese momento para preguntarlo al Exnbajador do los Estados Unidos qué suerto correria el Presidente Madero. iOhI, at señor Madero, —rospondió el pervorso Lane Wilson— lo llevathn a un manicomio, quo es donde siempre doborian tenerle. Es un loco, Un vesânico. En ese momonto so abrió la puorta do un salon y los ojos do los

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diplomáticos descubrieron en el fondo Las figurcis do Felix Diaz, do Rodolfo Reyes, del general Victoriano Huerta. do Fidencio Hernandez. do Cecilio Ocon y do Enrique Zepeda, quo ilevaba su mano vendada par la herida que recibio horas antes en el Salon do Acuerdos del Palacio Nacional a] ir a aprehender at Presidente Madero. El cuerpo Diplornático, los militares y los politicos inexicanos quo dli se habian reunido, so formaron en torno do La mesa del contra de la sala donde el Embajador do Los Estados Unidos ceiebrabcx sus rounioflo g y consojos, y ci licenciado Rodolfo Reyes comenzó a leer el acta conocida generalmente con el nombre do "El Pacto do la Ciudadela", porque sus autores tuvieron todavia un dtorno do vorgüenza, do decoro y do pundcnor. y no so atrevioron a liamarle "EL Pacto do la Embajade nortoamericana", como logItimamonte lo corresponde. Ese pacto so colebro esa noche alli mismo, on suelo extranjero, amparado por el infame Embajader Lane Wilson, quo fué quien dirigio todas las maniobras pare derrocar el regimen magnänimo y pio del Prosiden to Madero. Al Ilegar a la cläusula en quo están 03pecificados los nornbres do los Ministros quo figurarian en ci Gabinete del general Huertc.t, ci iicenciado Rodolfo Reyes bcijó los párpados. con Ia punta do La lengurL humedeciô sus aridos labios, después sacudiO la Cabeza COflO si una grave preocupaciOn to agobiara, y, duo misteriosamente: "reservado', y lo paso por alto, pero todos los representantes de las naciones amigas, so dirigieron unas miradas do comprensiôn y do entendirnienlo. Ya todos sabicin los nombres de los politicos quo lormarian el Gabinete presidencial. AL termincti [a lectura do esa acta, so abj-azaron efusivcxmente Felix Olin y el general Huortci. Este militar so presentO a esa reuniOn con su traje do campaña, arrc.zstrando Ia espada por las alfornbrs do los suntuosos salones db la Embajczda, centro y alma do la conspiración. Sobre Los anteojos oscuros despedian SUE miradas llamas do fuego. COiflO si quisieran devorar a Felix Diaz, quo pocos inomentos antes habia sido su contrincante, y, desde eso instante su amigo y aliado on ci crimen y en la infamia, grades a la intervención descarada y cibierta de Lane Wilson, quo logró poner de acuerdo a los conteridientes para quo se repartioran el Poder. DespuOs do ese abrctzo satánico, principió el desfile de Los militares, do Los politicos, do los diplomdticos.

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Pasaron los diplomáticos, los politicos, los miiitaos al comedor do la Embajada. Sobro la mesa cubiertci do blanca mczntelerlcz los ricos fiambres y los exquisitos dulcos y on las copas del fràgil cristal do Bohemia, el dorado y burbujeante champciña, adquiHa los dolicados tonos del dmbar ci besarlo la Iuz quo doscondia del espléndido candil. El Embajador Henry Lane Wilson Levanto su copa pare brindczr par "Los Iriunfadores', "por los salvadores de Mexico". jQué descaro! iQu6 desvergüonzal iQu6 oprobio! Nuncc en nuestra turbulenta Historia so habia visto un acto mds triste e ignorninioso! Cerca de la media noche terminó la reunion. Al despedirse ci señor Márquez Sterling del siniestro Embajador do Los Estados Unidos, todcxvia abogo para quo intercediera par la vida del Presidente Madero. El diplomático cubano. on la puertcx do la Exnbajadcx norteamericana tuvo oportunidad do saludar a otro politico quo liogaba on osos monentos en busca de una cartera, inquieto, jadeante, nervioso, y habiendo preguntado qué pasaba, el Ministro do Cuba le contesté con esta fraso candente: "jQue ye so comieron su guisadol" Alli en la Embajada do los Estados Unidos se reparticron el Poder. Alli mismo so celebro un pacto infarnante que el pueblo rompió despuCs en mu pedazos. Esa noche, que es una do las màs sombrias y vcrgonzosas do nuestra historic, el noble Presidente Madero dormIa on ici prisiOn ci lczdo del licenciado Pino Sudrez, del general Angeles y do Federico González Garza. Dormicz ignorando las inicimias que so estciban urdiendo en la Embajada do Los Estados Unidos. ignorando Ic suerte quo corria su hermeno Gustavo, tan vilmente calumniado. Ese cuadro vergonzoso es iluminado por ]as llamas dot incondio do "La Nueva Era", quo un grupo do rebeldes, escapado do la Ciudadela, fuC a prenderlo fuego. Do la Embajada do Los Estados Unidos so dingieron Victoriano Huerta ci Palacio Nacional, y Felix Diaz y Rodolfo Reyes a la Ciudadelci. Than a descansar despuós do icr penosa y amarga jornada do eso dia. El general Huerta iba a dormir en el mismo lecho y en la misma cilcoba del derrocado Presidente Madero. jQué conciencia mäs negra! Ni los criminales mâs empederni-

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dos duermen donde antes dormian sus vtctimasl Pero, Huertci si. Esa misma pavorosa noche so disponla a dot-. mir. como un bionaventurado, cuando so presenta una comisión do oficiales, quo ibcx en nombre do los sublevados do la Ciudadela, a pedir quo los entregaran cx los funcionarios dorrocados. Pero, coma ni 01 Presidente ni el Vicepresidente do in Repübiica hcxbIan presentczdo sus renuncias. &I general Huorta se rehusó a mandarlos esa nocho al supiicio. —jQue so conformen por ahora on quo só]cxmento los mande cx Gustavo y a Bassó. —dijo Huerta con inaudita insolencia— y dió ordenes para quo fueran entregados estos prisionoros que pennanecian todavia en la Comandcxncia Militar do in Plaza, custodicidos pot ins fuerzas del general Blanquet. quo ostentaba ins insignias quo le habla otorgado el Prosidonte Madero, y un reloj do oro quo lo obsequió después do aquolla currera dosaforada ernprendlda par eso infiol militar. cuando a his ordenes de Victoriano Huerta, fué a Cliisivahua a combatir a Pascual Orozco. Momentos después llogabctn a in Ciudadela lot Oficiales rebeldos COfl Eu presa. Fuoron a dopositarla ante los ojos atónitos do Felix Diaz, quion ordenó quo la lievaron ante la prosencia do Manuel Mondragén, quo, implacable, ordenó quo don Gustavo Madero y don Adolfo Basso fueran fusilados en el acto. Don Gustavo Madero protendió defenderse. quiso hablar, pero todo me inütil. Fuó arrastrado ci Jardin do la Ciudczdola, y, cxi pie del. Monumento do Morelos. afli cayO acribil]ado a balazos. Después le tocO su turno cii viejo marine don Adolfo Bassó, el fbi Intendente del Palado Nacional. En una actitud gallarda buscO en el cielo In Osa Mayor, y co]ocando sus manos sobre el podia erguido, sefla]ó a dondo deberian tirarle los soidados desiea]os. Una descarga corrada so oscuchO. Rueda pot tierra ci cuerpo del bravo marIno, victima do la miquidad y la infamia, quo antes do mont quiso contemplar 01 cieo estreliado, parc transportarso en espiritu a otras regiones infinitas, lojos de las miserias y las ambiciones do los hombres. Todavia no estcxban saciados do sangre y no vonganza los conjurados do la Ciudadela. Todos Bus ertmenes tenan ci respaldo del Embajador do los Estados Unidos. Dospués do lo quo accibaban de presenciar los ojos do Felix Diaz, do Rodolfo Reyes y do Victo-

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riano Huertcx on la Embajada norteamericana, frerxto ci Cuerpo Diplomätica, frente a algunos militares y politicos mexicanos, equ6 mOs podian pedir?, Zqu6 rnás podicin anabicionar? El satänico Embajador Lane Wilson los alentaba, los azuzabcz y los impuisaba para que exterminarcin a todos los maderistas. Acababan do set asesinados don Gustavo Madero y don Adolfo BassO. cuando liege a la Ciudadela en ese instante, en un p0deroso automovil un hijo do Modragon COfl otto w isionero. Era Manuel Oviedo, Jefe Politico do Tacubaya. Alli inismo, junto ci pie do la estatua do Morelos, es tambien ultrajado y asesinado. 1136nde se lanzarla una voz do protesta en contra do tanta iniquidad y do tanta infanaia? Mientras on esta capital so desarrollaban los optsodios mäs sornbrios y vergonzosos de nuestra Historia Patrict, miontrcxs el Poder Ejecutivo de la Nacion era derrocado y traicionado par ci Coniandante Militar cx quien so to encomendO la defense de las instituciones, rnientras eran cbnculcados todos Los derechos y todas Las libertades, mientras so arriabcz el pendOn do Jo justicia ante el asambro y el pavor y la vetgüenza do tocios los mexicanos, mientras áe cerrabci una era luminosa on la cual se los arrancó a todos los ciudadanos los grilletes y las mardazas para quo fueran independiontes y libres, aun a aquellos ntislnos quo querian seguir siendo esclavos, rnientras so abria una etapcz maldita do odio y abotninaciones, do crirnenes y do iniquidades, mientras so retrocedia a las épocas cavernarias en las cuales el xuás fuerte puno atrapa Ia mejor presa, mientras el Presidente y el Vicepresidente do Ic Repüblica pertnanecian presos en la Inlendencia del Palacio Nacional, mientras era incendiado el periócMco "La Nueva Era' por los sublevados do la Ciudadela. inientras eran vilniente asesinados don Gustavo Madero. don Adolfo Basso y don Manuel Oviedo, rnientras pactciban Victoriano Huertcx, Felix D!crz, Manuel MondrczgOn y Rodolfo Reyes en hi Ernbajada nortecinericana, mientras so repczrtian el poder con la anuencia y la aprobacion del infaine Lane Wilson, nientras era derribado un regimen do honradez y generosidad, mientras so ergulan sobre los escombros la traición y la infamia, se levantO en la gioriosa ciudad del Saltillo una voz de protesta contra tanta iniquidad y tanto oprobio. iCiudad ilustre, quo meciste

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Ici cunci do grandes hombres, do egregios poetas y do esciarecidos escritores, entre tus timbres do orgullo y do gloria hones también el lauro inmarcesible quo conquistó parc tus blasones la vciliente y heroica actitud del Gobernador Carrcinza, que empufló esa misina trägica noche La fuscincinte bandera do la Ley para ]ibrar a nuestra patria de Ri ignominia y do la lerocidad, desencadenadas, como un huracän implacable. por La soldadesca brutal, en cuyos labios no vibraba la voz del patriotismo y en su frente no brillaba la luz do ningün ideal!

LA BANDERA DE LA LEGALIDAD El aire intensamente Irlo do la montana hermosa do ZapalinamC descendla sobre la Ciudad del Saltillo, come ci viento helado quo pole y entumece do la Sierra del Guadarrama desciendo sobre Madrid, "quo mate un cristiano, pero no apaga un candil". Eran las nueve do la noche del 18 do febrero do 1913. Liogaba on esos mementos ci Gobernador Carranza a su casa particular. Un monsajero Ic entregó un telegrama. Era do Victoriano Huerta, quo Ic comunicaba "quo auautorizado per ci Senado, tonic presos a! Presidente y al Vicepresidonte do la Ropübiica y a su Gabinete, y quo 61 so hahia hecho cargo del Poder Ejecutivo do la Naciôn". El Gobernador do Coahuila mandá convocar inmediatainente a los Diputados ci Congreso Local. El señor Cczrranza no vaciió un momento. Pronto so halló rodeado del licenciado Ernesto Garza Perez, do Luis y Euiaiio Gutierrez. do Francisco Coss. do Jesus Dàvila Sãchez, do AndrCs Sauccdo. do Gabriel Calzada. do Ernesto Meade Fierro. do Espinosa Mireles. do Miguel Acosta. do Alfredo Breceda. do Daniel Rios Zertuche, do Urbane Flores, do Ernesto Santos Coy. do Aldo Baroni y do algunos diputados locales. Esa misma noche lo comunicó oficialmonte a! Congroso do Coahuila la not icia quo recibio un momento antes, y Ic podia quo resoiviera sobre la actitud quo deberict asumir frente a los acontecimientos que so desarroliaron esa tarde on la Capital do ict Rcpüblica. El Congreso Local acordó desconocer at general Victoriano Huerta en su carácter do IeEe del Podor Ejecutivo do la Ncxción. El señor Ccirranza, con singular energia. ci 19 do fobrbro, enarbola la bandera do la iogalidad. En Sonora el Gobernador Maytorona Ic dingo a Nczvojoa

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un telegrama a] teniente corone] Alvaro Obregón para quo se presentara en Hermosillo. En ese nismo Estado. Diéguez, Hill, Cabral, Calderon, Juan José Bios, Eracamontes, Alvarado y Calles, en Durango, los Arrieta, Jesus Agustin Castro y Orestes Pereyra. en Chihuahua. Rosallo Herndndez, Manuel Chao y los Herrera asumen unct ctetitud rebelde. Entretcznto, ese inismo dia, Huertcx y B]anquet encaminaron todos sus esfuerzos para quo renunciaran el Presidente y el Vicepresidente do la Bepüblica. Esos militares ofrecieron a los Ministros de Cuba y do Espafla quo si renunciaban los señores Madero y Pino Suárez, ese mismo dla podilan embarcarse en el crucero cubano, ancicxdo en el Puerto do Veracruz, que el señor Márquez Sterling ponia a disposici6n do los prisioneros. —Ct Gustavo?, —preguntaba a cczda momenta el inlortunado Madero, quo ignaroba que su hermano habla sido asesinado la nocho anterior. No, yo no me inarcho sin Gustavo, decks constantemente. Al Ministro McIrquez Sterling le interrogó d6nde estarici Gustavo, si no correrla peligro. jEsos iueron los mornentos mâs terribles y angustiosos del noble representante cubano No scibia qué contester. Las palabras quodabcrn ahogadas en su gargantcz. Sus ojos estaban huinedecidos por las ldgriinas. Sus labios no podlan desplegarse pare no hacer más amargo y cruel ese cat va rio. El Presidente y el Vicepresidente de Ri Bepüblica estabon dispuestos a rerxunciar; pero el pliego do su renuncia lo depositarian en las manos del señor Hevia y Riquolme. Ministro do Ia Repüblica do Chile, y esas renuncias serlan entregadas cuando los prisionoros yu estuvieran a bordo del barco cubano. Los señores Madero y Pino Suärez firman sus renuncias. Le entregan el pliego a don Pedro Lascurâin pczra quo fuera mostrado ci general Huertcz. El señor Lascuráin expresó quo no era conveniente entregarle el piiego do las renuncias a] Ministro de Chile, porque era un asunto quo debeda ventilczrse solamente entre mexicanos. A las diez do la noche salcirian rumbo a Veracruz. El general Angeles rnandarIa la escolta quo los custodiara. Los czcompcxñarlan el señor Mdrquez Sterling. Ministro do Cuba, y Horigutchi, Encargado de Negocios del fapón.

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Los señores Lascurdin y don Jaime Gurza salieran do La Intendencia del Palacio Nacional con las renuncias para hablar con el general Huerta. Encontraron a esto jniiitar en las oficinas de hi Comandancia do Ri Plaza. Al ver a los dos Ministros del señor Madero, excicimó como el mejor cómico del mundo: Yo juro, por lo quo mds quiero, —dijo Huerta enfaticamento extrayendo con su mano derecha unas medallas do su pecho, y besándoias con unción— quo no permitiré pot ningán motivo quo nadie toque al señor Madero, y quo su vida seth rospetada. En la tarde. una Comisión do la Cáinara do Diputados so traslado a Paiacio para recibir la renuncia del Presidente y del Vicepresidonte de La Repüblica. El Ministro do Relacionos, don Pedro Lascuráin, y el ingenioro don Jaime Gurza, Ministro do Comunicaciones, pusieron en conocimionto del señor Modero la liegada de esa Cornision, y quo, acompañados por ella, so dirigian a Ia Cdmara para presentar las renuncias. En medio de un pavor inmenso, so abre la sesión do Ici Camara. Sc da cuenta do ]as renuncias. Los diputados Alarcón, Escudero, Hurtcxdo Espinosa, Méndez, Morales, Navarro Luis, Ortega, Luis Manuel Rojas, votan en contra, quedando aiR su actitud como un ejemplo iuminoso do gallardla y do civismo. Entretanto don Ernesto Madero Ilega a la Intendencia y hace saber al señor Madero quo Huerta no so diana a dar satisfczccion a ciertas condiciones quo so Ic pedian. El señor Madero inmediatamonte le suplica al licenciado Vázquez Tagle. Ministro do Justicia, quo corra a decirle ci señor Lascuráin que suspenda la presentación de ]as renuncias. El señor Vdzquez Tagle ]legó a la Camera cuando so recogla la votación. Regresó a Palacic, y el señor Madero Ic pide que de fluevo regrese a Ia Cémara para suspender La renuncia del señor Lascuráin como Presidento Interino. El señor V&zquoz Tagle, una vez más, lIego tarde, pues La renuncia del señor Lascuráin habia sido presentadcx ya. Los acontecimientos politicos so sucedian unos a otros con rapidex asombrosa. El general Huerta. ccmo Ministro do Gobernación, quo acababa do ser nombrado por ci señor Lascuräin, rindio su juramento ante la Câmara como Presidente interino. 4

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Al conocor estos aconlecirnientos el señor Madero. exclamó: Hemos caido en otrcz trampa de ese hombre; Pero no lanzó ni una sola injuria en contra del usurpador; ninguna queja par to quo habla sucedido. Horas antes de la cita convenida, llegó ci Ministro de Cuba pam actompañar a los señores Madero y Pino Suárez en su viaje a Veracruz. El tren estaba listo en la Estación del Mexicano, pora quo rnarcharctn los prisioneros. Pore en lugar del viaje. mandá Huorta quo so los incornunicara y quo so los carnbiara centinela de vista a cnc!a mornento. Solo el señor Márquez Sterling pennaneció toda la noche con ellos en la Intendencia del Palacio. El señor Madero no tardó en dormirse profundamonte, como tin niño, con to conciencia tranquila de no haberle hecho un mal a nadie en la vida. Toda la noche pennaneciO sentado en ci sofa de la sala ci señor Pino Suárez, junta a una mesa coloco sus brazos, y en ellos bundió su caheza profundarnente agobiado, dándose cuentcx exacta do hi triste realidad de los hechos brutales. pavorosos. Tan pronto coma ci señor Lascuráin presentO la renuncia do su efimero cargo de Presidente interino do to Repüblica, corrió a la EstaciOn acornpañado del Ministro de Chile para despedir a los viajeros. Alil estaban las familias de los señores Madero y I'ino Suárez. Los prisioneros no ilegaron. Entonces el señor LascurOin y ci señor Hevia y Riquelme so dirigieron ci Palcio Nacional para entrevistar at general Huerta. El coronet Mass, Jefe del Estcxdo Mayor Presidencial. les mostró to orden para to salida del tren y to carta de garantia para los señores Madero y Pino Suórez. quo habia sido solicitada esa misma tarde pot don Ernesto Madero, pero ni una ni otra fueron firmcxdas par el general Huerta. Ya estaba dormido y no so Ic podia hablcir. El Ministro de Chile y ci señor Lascuräin regresaran a to Estación con tan infausta nueva. Las familias do los prisioneros volvieron a sus casas. angusticxdas. Nadie podria conciliar ci sueño. Sin embargo. Madero dormia profundamente en su improvisado lecho en los Salones do to Intondencia del Palacio Nacional Dormia tranquilo. No tardaria en dormir, en los brazos de to inmortalidad, el sueño eterno do la gloria.

ENTONCES TEMBLE POR EL PORVENIR DE MtXICO Esa misma noche on la cual prest6 su juramento coma Presidente Interino de Mexico ci general Victoriano Huerta, en la Ciudadela tuvieron una junta Felix Diaz, Manuel Mondragon y Bodolfo Reyes profundanjente alarmados ante la actitud desleal del nuevo mandatario de Mexico, quo lo crelan capaz de todas ]as infarnias y do todas las monstruosjdcjdes. Esci misma nocho comenzaron a procicinar los corifeos del Presidento Interino do la Repüblica, los más ciptos, los más inteligentes, los mds cultos, quo ya tenlamos los mexicanos un general Huerta para treinta años. Ese hombre no iba a cumplir el Pacto de la Embczjada de los Estados Unidos. En 61 so habla convenido quo el general Huerta soda designado Jefe interino del Poder Ejecutivo de Ri Nación; que convocarla inmediatamente a elecciones para clue resultant electo Presidente de icr Repüblica el general Felix Diaz; que los Ministros del interinato prosidencial sedan nombrados pot Los aizados de la Ciudadela. tPero, despues de lo que habia hecho con el Presidente Madero, quién iba a tenet cofianza en ese hombre pérfido, desleal, ambicioso, cruel, sangut. nario? jNaclio! Asi, pues. Mondragén y Felix Diaz designaron a Rodolfo Reyes para que en nombre de ells fuora a ver a! general Victoriano Huerta, y be expresara la conveniencia de que en la resolucion do todos los asuntos importantes deberia 61 do obrar de acuerdo con "los triunfadoros". Habla sido Huerta tin subordinado y protegido del general Bernardo Reyes. Pero, el dinánico gobernador de Nuevo León y su hijo Rodolfo lo querlan como

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soldado y amigo, pero siempre abrigaron la creencia do quo serla tin pésimo funcionarlo pot SUB vicios. Asi to dice el licenciado Rodolfo Reyes on su libro "De Mi Vida", donde afirma quo su padre no podia aceptar a Victoricino Ijuerta como Ministro, mucho menos como Fresidente do la Repüblica. El 20 do febrero, sauió muy temprano ci licen. ciado Rodolfo Reyes do la Ciudaclela. Liego at Palcicia Nacional. Iba on busca del Presidente Interino para cumplir la rnisión quo Jo encomendczron Felix Diaz y Manuel Mondragón. Encontró a Huerta vostido con el uniformo do gala, porquo horas después recibiria el juramento do Jos Ministros y las IelicItaciones del Cuerpo Diplorndtico. —Vengo en nornbre del general Felix f iat y do Mondragón a decirle a usted quo do acuerdo con el Pacto, es indispensable quo los esuntos importantes del pals, Sean estudiados y rosueitos pot los Jefes do esth movimiento quo derroco at regimen maderista. A Huerta to relampaguearon SUS ojos. Sus mlradas lanzaban llamas do fuego. Huge do Ira y do indignación. Parecia tin león quo quiere romper los hierros do su jaula. Do pronto coge a Rodolfo Reyes do una mufleca y caM to arrastra a un saión del Palacio, y aIM 10 gritci enfurecido: — i Cuid ado. Rodolfo, no so oxide ustod metiendo ontre Las patas de los cciba]los, cuidado, Rodolfo!, vociferaba Huerta furioso, frenético, y continuamente Ilevaba su mano derechcz at puño do su espada, como si quisiera desenvainarla para cintarear con ella a un miserable recluta. Entoncos temblC pot el porvenir do Mexico. 'ita Rodolfo Reyes. "Ya so le habla subido ci puesto", como dice grâficamento La gente do nuestro pueblo, al amigo, at protector y at complico del representante do Felix Diaz y do Mnnuel Mondragón. Pero, nada do extrctho tiene quo a tin hombre inculto y rudo como a Victoriano Huerta "so to suba el puesto", cuando hasta a Alfonsito Reyes so Jo subió la Legación do Mexico en Paris. No querict quo sus amigos queridos do la infancia, como Carlos Serrano, le hablaran en las of icinas do td. En la caule, Si; pero entonces Serrano, to dijo quo ni en la calle xii on la oficina Ic habiarla do nun-

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gán inodo. Yo no sé qué tienen los puestos püblicos quo marean y ombriagan a muchas gentes, quo hogan a perder Ri serenidcxd, eta ecuanimidad, y, hasta in cabeza, y cometen toda clase do disparates, y desmaflee. Esos funcionarios piorden ha noción do las cosas reales. Orgullosos, soberbios, se croon, cuando tienen mando y dominlo, unos diosos del Olimpo. Los cambia ci timbre do la voz, la fisonomia y la manera do Caminer. El Ministro do Gobernación transformo al doctor Urrutia; cambió complotamonte six psicologia. Do humilde so volvió altanero. Pero altanero solamente con los do abajo, o con sus iguales, y humidle y sumiso con los do arriba. Poco después de haberse registrado esc.t tremenda escena ontro el general Victoriano Huerta y ci hiconciado Rodohfo Reyes, los n'.ievos ministros rindieron su juramento ante ci Presidanto Interino do la Repüblica. Todos ehios, después do ceo acto, rodearon al jefe del Poder Ejecutivo do la NaciOn. Than a ponetrar al SalOn do Embajadoros todos los diplomäticos para folicitcir al general Huorta, y el ambicioso Henry Lane Wilson dana lectura al discurso on nombro do sus colegas. Todos ellos ostontaban sus vistosos uniformes do corto irreprochablo y dorados galones quo despedIan bnihiantes roflojos ci heririos la luz. La coremonia fué Impononte. El Presidonto do la Ropüblica con sus Ministros: Alberto Garcia Granados, do Gobernación; Francisco Leon do ha Barra, de Relaciones; oh general Manuel Mondrczgón. do Guerra; el liconciado Rodolfo Reyes, do fusticia; oh señor Alberto Robles Gil. do Fomento; ci licenciado Jorge Vera Estcxñol. do InstrucdOn Püblica \' el licenciado Toribio Esquivol ObrogOn, do Hacienda y Crédito Páblico. Estabczn, edemas, ci señor Enrique Zepeda. Gobernador del Distrito, oh gonoral Aunoliano Blanquet, Comandante Militar do ha Plaza y el señor Celso Acosta, Inspector General do Policla. No estuvieron presentes on ese acto oh Ingeniero David do la Fuente. Ministro do Comunicaciones ni el licenciado Manuel Garza Aldape. Secrotario do Agriculture, porque estaban ausentes. El Embajador de los Estados Unidos ieyO su discurso on nombro del Cuorpo Diphomático. CreyO cMLi COfi 050 acto pübiico y solemno el gobierno do

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toriano Hu.erta quedaria reconocido par la administración del Presidente Taft. Pero, no fué asi. El gobierno norteanericano dejaba la rosolución y la responsabilidad del reconocimiento del regimen manchada de Hu.erta, at nuevo mandatario do los Estaros Unidos, Wodrow Wilson, quo iba a ocupar la Presidencia unos cuantos dias después, el 4 do marzo do 1913. For eso el Embajador do aquel pals en Mexico tenla un ompeflo grande y docidido on quo Ri cdrninistración do Huertc* I uera teconocida par el Presidente Taft, quo pertenocki at partido republicano. Entretanto el Presidento Interino de Mexico, después do haber prestczdo su juramonto, no quiso hablar con ninguno do Jos Ministros del Presidente derrocado. 4Para qué? Ya habia obtenido 10 quo él querlu: Las renuncias do los señores Madero y Pino Su&ez. También Blanquet so oculto. No queria air ningunc süpiica en favor do los prisioneros. El thu 21 do febrero, los señores Lcxscurthin, Vázquez Taglo y Gurza, en uno de los salones do Ia Presidencia do la Repüblica, encontraron at ingeniero Hobbs Gil. Ministro do Fomento del general Huerta. Inmediatamente Ic hablaron do la situación do ]as prisioneros; do los compromisos quo habia contraldo at nuovo Mcndatario de Mexico: del juramento quo hizo do respetcir la vida do los señores Madero y Pino Sudrez; do que los dejaria sail: rumba at extranjoro en el barco "Cuba", anclado en Veracruz. Pero at ingeniero Hobbs Gil so to soltó La lenguci más do to debido. Los dió a entendor claramente a los señores Lascuráin, Vázquez Taglo y Gurza, que la mayoria do ]as Ministros do Huerta pretondlan quo ci señor Madero so le matara; quo era cierto quo éb 5-3 oponia a semejante determinacion, pero quo crela muy dificil sauvarlo. Los Ministros do Madero entrczron on alarma. Pretendieron ver a Huerta. Pete todo fue moth. Hicieron quo Las farnilias do los prisioneros movieran la voluntad y el alma del ferreo Lane Wilson pera quo interpusiero su influencia con el Presidente do Mexico; pero el mäs interesado en quo so asesinara a Madero era el Embajador do ]as Estados Unidos, ponque tomia quo so levantara una voz acusadora en contra do 61 ante

EUSTORLA. POLITIQA. DE LA R.EVOLUOION

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el nuevo gobierno, diivanado do! Partido Dernocrata, del pals vecino, quo ibcz a entrar en Junciones el 4 do marzo y quo, seguramente. reprobarla La actitud del interesado diplomático, coma, en efecto la reprobó pâ. blicamente. Wodrow Wilson, muy pocos dias después de hcrber ocupado la presidencia do los Estados UnidosQué empeflo tan grando despleg6 el inmoral Embajczdor Henry Lane Wilson parc quo Victoriano Huerta fuera reconociclo! Pero, todo lue inütil. Movió influencias, nsovió a varios periódicos, rnovió a Los cónsules do Estados Unidos en Mexico. Pero, no consiguiô su objeto. Fué tan ignominiosa y tan criminal la manera do cómo ascendió el genera] Huerta a] Poder. quo causaron inmediatainonte repugnancict y asco ese hombre y sus cómplices, entre ]as cuales so destacaba de prominente manera el siniestro Embajador do los Estados Unidos, quo no pudo eludir la condonación do su gobierno y de su pueblo. Con razon duo el licenciado Rodolfo Reyes el 20 do febrero do 1913. cuando Victoriano Huertcx le grito rabioso y altanero: —jCuidczdo, Rodolfo, no so ando usteci metiendo entre las patas do los caballos! iCuidado, Rodolfo! jEntonces temblé por el porvenir do Mexico. Lcistimct quo ya fuora demasiado tardeF'

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EN CONSEJO DE MINISTROS SE DISCUTE LA SUERTE DE LOS PRISIONEROS

No era posibie quo Madero y Pino Suârez pudieran escaparse do las garras do Victoriano Huerta. do Aureliano Blanquot, do Manuel Mondragon, do Felix Diaz y del iridigno Embajador Lane Wilson. La muerto do los prisionoros estaba decretada desde el momento on quo fueron derrocados por La trcxición y la infamia. Pero los acontecimientos quo so desurroilaron en ci pals tan pronto coma so conoció la noticia do la aprehonsión do los mandatarias do Mexico, precipitó ci trägico fin do olios, quo no Jo halMan hecho mal a nadie yr quo salvaron a tantos mexiccinos del cadaiso, para enseflarnos, cómo es mäs grande, infinitamento más el hombre quo perdona, que ci hombre quo mata. No, ni el Presidente ni el Vicepresidente derrocados podium salvarse a pesar del noble ejemplo quo nos dieron a todos los rnexicanos, a costa do su vida y do su sangre, para enseflarnos a mont par todos, on vez do vivir para si solos. El estólido Enbajador Lane Wilson era el més interesado do todos en la muerte do Madero yr Pino Suárez. Era muy peligroso quo elios sobrevivieran a los tristes acontecimientos del 18 do febrero do 1913, porque podnian acusar al entrometido represontanto norteamericano do las criminales maniobras que reaiizó para derrocanlos. Padrian acusarlo do su odio africano al gobierno honrado y legitimo de nuestro pals. porque Jo negó un subsidio mensuat do tres mil pesos. Podrian acusarlo también do quo ci Presidente Madero no quiso atender, pot dignidad, pot decoro y patniotismo, las interesadas recomendaciones quo hacla ese misnio traficanto Embajador para quo el Poder Ejecutivo interviniera ante ci Poder

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Judicial, y fueran falladas favorablomente los negocios quo so tramitaban en icr Suprema Corte do algunos ciudadanos norteamericanos. El desconocimionto del Estado do Coahuila al nuevo orden do cosas; la tardanza del gobierno de Sonora en contestar ]as mensajes pot media do los cuales so Jo urgIa que reconociera al general Victoriano Muerta coma Presidente Interino de la Repüblica; la actitud francamente hostil quo asumieron inmediatamente fuertes grupos maderistas en ese Estado. on Durango, en Chihuahua, on Sinaloa y on Zacatecas; el rasga del general lose Refugio Velasco cr1 revolcir en Veracruz que si Ilegaba a ese puerto el señor Madero para embarcarse rumba cr1 extranjero, 61 le tributaria Yos honoros seflalcidos par la Ordenanza Militar cr1 Presidento Constitucional do Mexico: todo ello contribuyó poderosamente para hacer que Huerta y ]as hombres de Ia Ciu.dadela reflexionaran en La deterininaci6n quo tomaria el gobierno con los prisioneros do 10 Intendencia del Palacio Nacianal. Para ollo se reunieron on el Salon do Acuerdos el sâbcdo 22 do febrero, a las once de la mañana, et general Victoriano Huerta y sus Ministros. Estuvieron presentes también en ese Consejo el general Blanquot y Felix Diaz. Segün la version quo dci el licenciado Rodolfo Reyes en su libro "De Mi Vida", en ese Censejo propuso él quo so consigncxran a Madero y a Pino Sucfrrez pot intervoncionistas, pot traición a la Pcxtria. Fero esa consigncciOn era un sarcasmo, resultabcx monstruoso un procodimiento con semejantes ridiculos fundamentas. Los quo habian derracado ci gobierno logilimo do Mexico can al ayuda del vengativo Embajador Lane Wilson, ]as que so habian repartido el Poder en la Embajada do los Estados Unidos, iban a consignar q los dorrocados mandatarios do Mexico par traidores a icr Patria. Era en veradad, mucho cinismo. En oscs Cansejo so propuso también en consignor a las autoridades militares al señor Madero par 1cr muerte del toniente coronel Jiménez Riverol y del mayor Izquierdo Pero esa consignación resuitaba tambien improcedente. porque el señor Madero no matO a ninguno do esas dos militates, pero aun suponiendo quo los hubiera matado, estaba on su perfecto derecho. El Ministro de InstrucdOn Páblica so opuso terminantemente a ese enjui-

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cianiiento, alogando quo of señor Madero habia obrado legItimamente, quo la resistencia quo opuso era a todas luces legal. y quo si so sentaba of precedente funosto do quo cualquier militar podia aprehender ci Presidonte do la Repüblica, equivaidria tanto como a fomentar la anarqula y el desq-uiciamiento social. La declaración quo rindió el ingeniero Alberto Garcia Granados ante ci Juez militar quo lo juzgó pox los trágicos acontecimientos do f9brero do 1913. la considero sincere, importante y trascendental. El Ministro do Gobernación do Huerta declaró quo era absurdo pensar Ofl el sacrificio do los prisionoros; quo 61 tuvo conocimiento quo el die 22 do febrero so reunieron Varios ministros y dos o tres personas ajenas cii Gabinete, y la opinion casi unànime fuó quo deberla de respetarsc, las vidas do los señOres Madero y Pino Suárez. Assgura el señor Garcia Granados que 61 no asistió a ese Consejo porque estaba muy citareado en el estudio del proyecto del proceso junto con el subsecrotaria licenciado Rafael Martinez Carrillo, proyecto quo no lIego a presentarse porque esa misma noche fueron asesinados los prisioneros. Creo podor afirmar —dice con toda convicciOn el señor Garcia Granados— quo la responsabilidad do esos asesinatos está exclusivemonte entre el general Huorta y el general MondragOn, sin poder precisar si ambos o uno solo do elios es más culpable. tQue también so tratO en ese memorable Consejo do la necesidad do motor a los señores Madero Pine, Suárez en arcs del bien püblico y do la paz de Mexico? Algunos ministros y funcionarios quo asistieron a ese Consejo lo niegan rotundamente. A firman quo on 61 no so trató nada quo so relacionara con ese punto, cuya solo enunciaciOn encorraba una vergüenzcz y un ultraje pare todos. Pero el ingenioro Alberto Hobbs Gil, Ministro do Fomento, en una entrevista Pu blicada en "El Radical", do Julio do 1914, asegura quo si so tratO en ese célebro Consejo do la suer-to do los señores Madero y Pino Suärez, y quo 61 atacó la tests de quo fueran ejecutados los prisioneros do la intendencia del Palacio Nacional. Afirma tainbién quo osa proposiciOn fuó desochada unânimemente. El licenciado RcxmOn Pride, en su obra rotulada "Do la Dictadura ci la Anarqulc", asegura enfäticamente también quo

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si so discutió ese punto, el cual fué aprobado par todos los asisterites a ese Consej& do Ministros, con oxcepción del general Victoriano Huorta y do Hobbs Gil. éste, alegando quo ya no era oportuna Jo muorto do Los funcionarios derrocados, y aquél, escudandose en la promesa quo habia hecho de respotar to vida do Madero y Pino Su6rez. Expresó, además, quo primero estczba six honor militar quo Las necesidades politicas y quo no podia consentir en que so discutieran más quo la munera legal do juzgar a Los prisioneros, y be encomendó ci licenciado Rodolfo Reyes quo estudiara ci asunto para hacor la consignación do ollos. Dice ci liconciado Prida quo ininediatamonte don Rodolfo Reyes hizo observar quo asi so los dana impunidad a los funcionarios dorrocados por Los delitos quo hablan cometido y si Los tribunales los seritenciaban a muerte, como era seguro, el Presidente Interino no podria nogar el indulto. pues seguramente than a podirlo muttitud do hombres prominentes, entre ellos Los Jefes do Estado del mundo entero. Continua asegurando el 11cenciado Prida quo el general Huerta ofreció quo nczda rosolveria sin la aprobación del Consejo do Ministros. y cortó la discusión, encomendando at Secrotario dc, Justicia, el estudio legal del caso para resolver a cuái autoridad so haria la consignación do Los acusados. Sin dat pot terminado el Consejo de Ministros, el general Huerta abandona el Salón do Acuerdos. Llamo a la of icina prosidencial at Ministro de Hacienda. don Toribio Esquivel Obregón, quo no habla ornitido su parecor sobre el asunto. Apenas habia abandonado el Presidente Entenino el Salon do Acuerdos, cuando ol Comandanto Militar, general Blanquet, hizo notar a los Ministros quo si ellos juzgaban indispensable la muerto de los señores Madero y Pino Suärez, haba quo matarlos a espaldas del Jefe del Poder Ejecutivo, porque ci general Huerta jamás dana su consentimiento, dadas las frases quo acababa de pronunciar. Continüa diciendo el licenciado Prida quo se reanudO la discusión, y, ci fin convinioron todos Los asistentes a esa reunion, on contra del ingeniero Robles Gil, en quo 10 salud do Ia Repübiica exigla el sacrificio do Los soBores Madero 'r Pino SuOrez. Resueltci Ia muerte do Los prisioneros. el Comandante Militar, quo fué quien inició Ia discusiOn y habla hablado do quo a espaldas

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del general Huerta él lievarict a cabo of sacrificio do Jos señores Francisco I. Madero y José Maria Pino Suárez, duo entonces que, como soldado, no podia desobedecer abiertanente las ordenes del Presidente, y quo, pot Ia tanto, no podia ordenar la ejecución acordada; pero, ci mismo tiempo expuso quo con una orden. del Ministro do la Guerra, entregarla a los prisioneros al Secretario do Gobernación, y ye en poder de este funcionario, los rurcies, quo no estaban sujetos ci Presidento do la Repübiica, pues la Ordenanza Militar no reza con ellos, podlan mater a los señores Madero y Pino Suárez, simulando una fuga, y parc este caso indicó ci Jefe rural quo so encargarla do la ejecución, porque era tin hombre on quien podia depositar toda su confianza. Se aceptó la idea expuesta pot ci Comandante Militar. Pero, par dos veces pidió el general Bianquet a don Felix Djaz, quo durante todo of Consejo so habla mostrado reservado y para nada habia desplegado sus labios, la opinion sobre ci particular. insistiendo con mucha malicia pare quo so inclinara en el sentido do la mayorla do los funcionarios quo habian asistido a eso Consejo. For fin, asegura el licenciado Pridcx, ci Brigadier Felix Diaz duo quo pensaba como ci Ministro do la Guerra, quo era indispensable la muerte do los señores Madero y Pino Suárez. Obtenida esta dociaración. ci general Bianquet propuso so procedicra inmediatamente a lienar todos los requisitos necesarios pare matar esa noche a los señores Madero j Pino Suärez. Aili mismo so redactó ci recibo quo firmO don Alberto Garcia Grcznados, Ministro de Goberncxcion, y quo escribió ci Secretario do Just icia, don Rodolfo Reyes, guardando 050 importante documento ci Corn andante Militar do la Plaza. Los señores Felix Diaz y Manuel Mondragón ofrecieron quo don Cecillo Ocón, pie habia sido ci pagador do las fuerzas do la Ciudadoict, y, pot lo tanto estaba on relación con gente a propósito parc ci caso, so encargaria do reunir los hc'rnbres quo simuicirlan esa misma noche el asaito a la escolta quo the a conducir a los prisioneros a la Penitenciana; y ol Comandante Militar ofrociO ponerios en contacto con 01 Jefe do los rurcies que deberia mater ci los señores Madero y Fino Suàrez. Este hombre era el Mayor del SCptimo Cuerpo, Francisco Cárdenas, alto, farnido, con el valor necesario pare realizer ese

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crimon baja el amparo dot Poder Püblico, pero sin Ia entereza parc hover sabre su frente el peso tremendo del remordimiento, quo le taladraba las sienos impla•• cablemente, coma urn punzante dolor. Al conc]uir el Consojo do Ministros, Mondragón y Bianquet so dirigieron at Ministerio de la Guerra, donde so corrieron las ordonos pare la entroga do los prisioneros y so Ic dió a conocer a don Cecilia Ocón, quo despachalba algunos asuntos en esa Secretarla. sin saber con qué caräcter, to quo so habia acordado on 01 Consejo de Ministros. En el acto entró en movixnionto Codilio Océn. So dieron todos los pesos necesarios para quo el coronet Ballesteros so hiciera cargo inmediatamente de la Ponitonciarla en lugar do don Octaviano Liceaga quo dosempeñaba 080 puesto. So le ordenó at mayor de rurales Francisco Cardenas parc quo so pusiera do acuerdo con el coronet Ballostoros, y el general Blanquot dió instrucciones para quo esa misma noche quodaran los prisioneros baja to custodia do soldados rurales del Séptimo Cuerpo. Esta versiOn so ]a diô don Enrique Zepeda, partidario incondicional do Huerta, at licenciado Pride, quo publica en su obra "Do to Dietadura a la Anarquia" con una profusion do detcilea. Justo es decir quo el licenciado Rodoifo Reyes rechaza esta versión en su hibro "Do Mi Vida", en términos vu.— lentos, negando rotundamente to quo afirman tanto Prida coma Zopeda acerca do ese famoso Consejo do Ministros en el cual so discutió la suerte do los prisioneros. Después do eso Consejo do Ministros, el señor Do la Barra lea recordo a sus colegas quo on tcxzde habia una rocepciOn en Ia Embajada do los Estdos Unidos con inotivo del natalicio do Washington, y lea auplicabcz quo no faltara nadie para cumplimontar at vii Embajador, y el licenciado Reyes lo dingo desdo clii misnio tan telegrama al Gobernador do Sonora. don José Maria Maytorena. invocando to antigua amistad que lo habla unido con don Bernardo, pure quo reconociera inmediatamente at gobierno del general Huerta, porque ye todos los Estados do to Eepüblica to hablan reconocido, y s6lo faitaba Sonora. tQuoria 01 gobierno do Huerta quo Sonora to reconociera antes do quo tuviera conocimiento 080 Estado dol asesinato do los genorosos mandatarios do Mexico? No to sé. La

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ünico pie puedo decir es quo no consiguió 030 reconocimiento. No era cierto quo todos los Estados do la Repüblica hubieran ya reconocido cii gobierno do Victoriario Huerta. Ya la bcxndera de la legalidad flotciba gaulardci y fczscinadora en Coahuila, tierra de hombres fuertes y libres.

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EL ASESINATO DE MADERO Y DE PINO SUAREZ

Pocos minutes después do las diez do la nocho del sábccio 22 do fobrero, ci general Joaquin Chicano, Jefe do las Rosidoncias Presidonciales, y ci mayor Francisco Cárdonas, penetraron a la Zulu do la miendencia del Palacic Macjonah donde dormian los prisioneros. El Mayor del Séptimo Cuerpo do rurciles los comunicó la orden quo tena do traslczdarios a esa hora a Ia Ponitenciarja del Distrito Federal. Los señores Madero y Pino Suärez abandonaron on el acto sus improvisados lechos, y comenzaron a vostirse parc acornpciñar a sus verdugos. —jNos hubieran comunicado esa orden antes, parc no habernos dormidol—, repuso el señor Madero, quo nunca creyó quo lo fueran a matar. El señor Pino Suârez y ci general Felipe Angeles so ccimbiaron cilgunas palabras do despodida. También el señor Madero Ic consagr6 frases de afecto al quo fuora Director del Colegio Militar. El espejo anttguo do marco dorado y copeto do gram modallón y del cucil so desprendlan hacia cada Judo unas guirnaldas do tulle, suspendido en el muro principal de la sala, reflejaba siniestramente ci brillo acerado de las bayonotas do los sicarios. Dos autornóvilos esperaban a los prisionoros ott la puerta do la Intendoncia del Palacia Nacional. En el primoro de ellos subió el Presidento derrocado. Lo acompaflaban el mayor Cárdenas y UIS soldado rural. En el segundo subió el señor Pino Sudrez, con la firme creencia do quo en ose misrno momonto ascendia al cadalso. Lo acompañaban Rafael Pimiento y su lugarteniente. Al pronto so escucho el ruido do los motores. Raudos, arrancaron los dos au-

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tomóviles par el Patio do Honor. Después abandonaron el Patio Principal con su maravillosa arquer{a. Nunca el antiguo Palacio de Los Virreyes habia contempiado tin drama semejante. Atravesaron la Plaza donde se levanta la majestad do las torres do la Catedral, quo recortabart el fondo infinite del cielo impasible, para seguir después per las ccxlles del Reloj, de Cocheras y Lecumberri hasta ilegar a los umbrales do la Penitenciarici. El mayor Cdrdenas bajO del automovil. En el portal lo esperabcz el coronel Ballesteros. Hablaron unas cuantas palabras. El mayor ocupó otra vez six sitio, y ordenó imperiosamento a! chafer: —Por la Puerta do aträs!. El señor Madero expresO quo no habia puertas on la parte do atrás do la PenitenciacIci. Nadcx contestó el mayor Cárdenas; pero al dar vuelta par Ia parte do atrás del gris y severo cdiiicio, ordenó a] chafer que frenara ci automovii. —Baje usted—, le dijo al señor Madero con un tono imperative— no sea quo éstos lo vayan a matar. Al poner el señor Madero ci pie en el estribo del coche, saca su revolver el mayor Cordenas y dispara en contra del indefenso prisionero, que, honda en cabeza, ccxc al suelo muerto instantäneamente. El señor Pino Sudrez so resistia a descender del automóvil. A empujones tuvieron quo bajarlo Rafael Pimienta y su lixgarteniento. En medio do Las sombras do la noche Lu cazaban como si fuera un tigre rabioso del Africa. No hadan blanco los disparos do los verdugos. 0, si haclan, apenas tocaban a la vctima, quo corria per distintos rumbos gritando con toda la fuerza do sus pulmones: —;Me asesinan! No asesinan! Acude presurosamente ci mayor Córdenas a auxiliar a los otros verdugos quo no podlan cazar a señor Pino Suc&roz que continuaba gritando: —Me asesinan! jMe asesinan! Entonces Càrdenas acribilla a bczlazos al quo fuera fiel y noble Vicepresidente de la Repáb]ica y regresa al sitio donde estaba tirado bocci abajo el señor Madero, y le do el tiro do gracia, que no habIct necesidad do dcule, porque estaba bien muerto. Los

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sicarios levantan los cadáveres de los señores Madero y Pino Suárez, y los colocan en los mismos coches dondo los ilevaron al suplicio, parc ir a depositarlos en el portal de Ic Penitenciarla ante los ojos asombrados del coronel Ballesteros, que ordeno quo fueran envuettos en una q frazadas y sepultados en un patio do esa prisión. Do ]as oficinas de 10 PenitenciarIa comunican la noticia del asesinato de los señores Madero y Pino Suärez a Jo Presidencia do la Repüblica y a la Cornandancia de Ia Plaza. El general Huerta acabciba do Ilegar do la fiesta quo of reció ese nocho ci Embajador Lane Wilson con motivo del natalicio do Washington. El Presidente Interino do Ia Repüblica cite en el acto a sus Minisiros pare celebrar un Consejo extraordinario, y le ordeno a uno do sus ayudantes quo personalinente fuora a cornunicarle la sensacional noticia al reprosentante diplomdtico do los Estados Uriidos. Poco después I ueron Ilegando algunos de los Ministros do Huerta. Alil so acordó dar la noticia de quo los partidcarios do los señores Madero y Pino Suarez quisieron rescatcirlos, on las calles do Lecumberri, cuando own conducidos a la Penitenciarla, y, quo, cii pretender huir los prisioneros, la escoita hizo fuego sobre ellos y los mató. Esa misnia noche declarà ci Minisiro do Justicia, licenciado Rodoilo Reyes, expresando quo eso asunto iba a ser consignado a un Juez Militar pare quo hiciera las aclaraciones respectivcn y so castigate a los responsables. Por supuesto qua nadie creyó en semejante embuste. Era una comedia xnuy mcii urdida y poor ropresentada. Miontras Huerta y algunos do sus Ministros roprosentaban esia comedia, ci mayor Francisco Córde nez, en el mismo automovil en quo condujo al Presi. dente derrocado ci suplicio, recorria las calles, los bc res y los teatros, gloriándose do Jo "hcxzaña" quo acebabe do realizar, y mostrando los dos casquillos d.3 las balas con quo mató a Madero, tan noble, tan generoso: haste sus mäs enconados enemigos reconocen chore sus virtudes, la grandeza do sus propôsitos. La magnanimidad do sus sentimientos, el patriotismo de Bus idoales, la honradez de sus afanes. la lascinaciozi. do sus ideas rodentoras que so levantan sobre todos

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los intereses materiales. Cayo abrazado a su fascinador estandarte quo conmovió a todo un pueblo. Aquellas prédicas inmortales, aquellos rasgos do valor y de nobleza, aquellas virtudes do sencillez y de generosidad del hombre honrado y patriota conmovian y electrizaban a las multitudes. Cayo envuelto en su bande-. ra. y, al ir a recogerics, no tena más mancha quo la mancha adorable de la sangre quo fecundiza las grandes causas. Esa noche, esa trágica noche so abrieron ]as puertas do Ia inmortaiidad para recibirlo en medio do un coro glorioso do alabanzas y bendiciones. Las multitudes lo aclamaron con deiirio cucindo vivia, cuando recorrió Ia Repüblica entera de pueblo en pueblo y do ciudad en ciudad predicando pot todas partes ici buena nueva, el advonimiento do una era luminosa y esplendida. Una era de libertad y do justicia en la cucil fueron libres hasta los que querian ser esclavos. hasta aquellos que suspiraban por el sable, pot la mordaza. pot la coyunda y par los grilletes. En su muerto todo un pueblo abrió su corazón, como un templo, pctra quo viva alli eternamente entre nubes encendidas do aplausos y admiración y enseflarles a todas las generaciones cómo el hombre quo so sacrifica par la iibertad y por la patria vivo una vida inmortal y gloriosa. Cuando nuestro espiritu vacile y nuestra fe docaiga, invocaremos siempre el luminoso ejemplo do Madero para quo nos impulse a redimir a los escicivos, a quitarles ci yugo a los oprimidos, a socorrer a Jos pobres y a los humildes, a luchar por ici justicia. Su vida es una brillante lección que alienta y vivifica Tenia la nobleza do un niño y el valor de un héroe. Sericillo y humilde como un apóstol adscrito a la religión del amàr a los que sufren. Peregrino del ideal. Sus más enconados enemigos hoy se inclinan respetuosos ante su memoria. Que diferencia tan grande entre Madero y los Vicloriano }{uerta! La misrna quo existe entre la luz y las tinieblas, ½ misma quo oxiste entre la virtud y ci crimen. Ante Madero so inclinan hasta sus enemigos. A los Victoriano Huerta los denuestan, los ultrajan y Los escarnecen hasta sus lacayos más viles, que los proparaban primoro sus orgias neroneanas do sangre y después sus orgias inefubles do vicios para hacer quo los despotas olvidaran inomentãneamente sus crimenes.

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Murió limpio Madero de toda mancha. Nos enseñó quo cuando so luchcx por ci honor y ci derecho do los pueblos, brilla siempre la luz do hi justicict do Dios, quo ilumina con deslumbrantes destellos a los perseguidos y a los ultrajados parc que venzan a los fuertes y a los opresores, y puedan los débiles y los oprimidos escribir algün dia en las péginas inmortcxles de su Cóciigo fundamental la conquista sagradcz y hermosisima do la libertad humane. For eso cayó envuelto ci Presidente Madero en un jirón del sudario do pürpura con que el mago escritot- Irancés cubre piadosamente el cadaver do los heroes.

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LA REVOLUCION CONSTITUCIONALISTA

El derrocarniento del regimen del Prestdente Madero significo la pérdida do todas las libertades, y do la mäs brillante oportunidad quo tuvo Mexico parc establecor desdo entonces las sucesiones do gobiernos democráticos, civilizczdos, respetuosos del derecho do la opinion püblica y do la vidu humana. El mismo don Rodolfo Reyes reconoco on -su libro De Mi Vida" quo el Presidonte Madero era an hombre bien intonclonado. lEntonces para qué derrocarlo! Haberle ayudado o esperar un breve lapso pare entrar a hi oposición do ese gobierno. Pew derrocar a Madero quo represontaba la ley. la deinocracia, la honradez, pare entro• nizar al patibulario Victoriano Huerta quo era la traición. la infamia, el vicio, la inmoralidad, hi felonicx, el deshonor. es UrLO do los crimenes mâs inexplicables quo so han cometido en nuostro pals, quo registra tantos y tan ignominiosos en las pdginas do su turbulonta historic. Al lado do la traiciOn y do la infamia aparecieron arnordczzada la prensa, callada la tribune, corrados los comincios. y 01 Parlainento, aquel Parlamento quo fuC una gloria do nuostro pals, enmudeciO ante el terror y el espanto do Victoriano Huerta y solo so levantaron ais]adas voces de indignación, quo fuoron ahogadas inmediatamento con Ia sangre do muchos mexicanos. Las Legislaturas locales, como la do Morelos, fueron atropelladas, aprehendidas y traslodadas a Mexico. como si fueran "huacales" do pollos. El Gobernador do Chihuahua don Abraham Gonzalez es aprehendido por ]as tropas foderales del general Rábago en el Palacio do la Capital do eso Estado, y. al ser conducido a esta ciudad por el mayor Camarena. tue bajado del Iron y vilmente asesinado. Tambien of Gobernador do San Luis Potosi, el doctor Rafael Zo-

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peda, el do Aguascalientes. Alberta Fuentes Davila son atropellados y son derrocados do sus puestos. Invocaron Felix Diaz y Victoriano Huerta la paz y la armonia, sin saber quo conculcando todos los derechos encendicin la hoguera do la TeVO1UCi6B. En Coahuila algunos amigos do Carranza realizen grandes esfuerzos pare hacer quo el Gobernador de ese Estado desistiera do sus propOsitos de enfrentarse al gobierno usurpador do Victoriano Huertu. Pero esos esfuerzos Jueron inütiles. En el Sciltillo y en Ramos Arizpe, ci licenciado Miguel Cärdenos y don Encarncición Dávilcx celebraron varies conferencias con el señor Carranza pare hacerle ver la magnitud do la ohio exnprendida y de los riesgos que corrla. El señor Carranza los manifesto que ye habia meditad3 su actilud, y, quo nadie 10 harla desistir de ella, rehusándose a tenor una conferencia telegráfica con el Ministro do Gobernaciôn don Alberto Garcia Granados. Unos cuantos dims ciespués do estos acontecimientos so incorpora a Monctova el antiguo jefe maderisth don Pablo Gonzalez; y Bias Corral y Jesus Agustin Castro, al frento de los Carabineros do Coahuila, abandoncin czudazmente San Angel y Tlanepantla, y, a cabaulo atraviesan toda La Ropüblica pare it a recibir Ordenes del Primer refe do la RevoluciOn, abriéndose paso por encima do Las guarniciones eneinigas. Fué una jornada epica- Desofiaron todos Los peligros para realizer somejante hazczña. También Zapata, en ci Sur, so niega a transigir con el gobierno de Huenta, y continua hachando en contra do ese regimen. En San Luis Potosi Carrera Tones, Pedro Antonio Santos. rose Rodriguez Cabo y Salurnino Cedillo so lanzan a Jo lucha. En Micl-ioacdn Gerirudis Sanchez, Martin Cczstrejon, Amar., y Renteria Luviano coanbczten a los soldados federales. En Veracruz Cändido Aguilar y en Durango los Arrieto, Orestes Pereyra y Cauixto Contreras encienden la llama revolucionaria, on Topic Juan Dosal y Martin Espinosa, y on Guerrero los Figueroa secundan ci mcvitniento constitucionalista. El coronel Obregon aten diendo ci ilamado quo Ic hizo ci Gobernador Maytorena abaridonó Navojoa y so dirigiO a Hermosillo ci ponerse a las ordenes del Jefe del Poder Ejecutivo do Sonora. Lo acornpañczron en su viaje Fermin Caqo y Severino Talamanle. Al ilegar a Ia Capital do Sono-a,

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todo era indignaciOn y movimiento. Los coroneles Obregon y Hill ordenaron la concentración do las fuerzas irregulares en Hermosillo Para irnpodir quo fueran desarmadcis por las tropas federales y defonderse do un posiblo citaque. Inmediatamento so incorporaron a las fuerzas irregulares el coronel Juan Cabral y el mayor Salvador Alvarado, quo, sin vacilaciones ni titubeos, juraron desde luogo apoyar al Gobernador Mcxytorena, y defender la causa de la legauidad. Inruediatantente después el coronol Obregon fué nombrado Concindanto Militar de hi Plaza do Hermosillo El Gobernador del Estado recibla constantemente men-. sajes do adhesion; y al saberse la noticia del asesinato del Presidente y del Vicepresidente do la Reptibliccx la exaltaciOn fuó grandisima. En Nacozari so sublevaron Bracamontes y Macias. En Agua Prieta, el Comisario do Policla Elias Calles. En Fronteras, Ansceto Campos. En Cancinea. el Presiderite Municipal, Manuel M.. Dieguez, Esteban CalderOn y Juan José Rios. El Gobernador Maytorena expresO quo estaba enfermo y solicitO una licencia do seis moses del Congreso Local pare sopararse do la Prirnercx Magistratura de su Estado. En su lugar fué nombrado Goborria.dor Interino el señor Ignacio L. Pesqueira. EL dIe 5 de Marzo, el Ejecutivo y la Legislatura del Estado do Sonora desconocieron al general Huerta como Presidente Interino de la Repüblica. La lucha ostaba iniciada. La Capital del Estado de Sonora quedO en podor de lcs fuerzas irregulares. Las aducinas fronterizas on ese Estado, Guaymas y otras importantes poblaciones estaban ocupcxdas por fuorzas federales. liable, pues, quo tomar una doterminación rópida porque do lo contraio las fuerzas federales podrtan reconcentrarse en Hermosillo y ahogar el movimiento en su curia. Entonces el corone] ObregOn, violentamento, so pone al fronto do] Cuarto Batallón do Sonora y marcha al Norte do ese Estado, y tome las plazas do Nogales, Naco y Cananea y regresa sobre Hermosillo parc impedir quo las tropas de Medina Barren, do Miguel Gil y do Pedro Ojeda avanzaran do Guaymas sobre la capital de Sonora. EL fcxtnoso guerrillero Francisco Villa penetra at Estado do Chihuahua, por tan punto denominado Palomas, con un puficido do hombres. En Nuevo Leon,

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en Tamaulipas, en San Luis Potosi, en Zacatecas, er. Michoacán, on Guerrero, en Veracruz, en Morelos y en Tabasco, so enciende tambien la revolucion. En Coahuila el Gobernador Carranza inicia la lucha contra Las Iuerzas federciles quo defendian al Gobierno do Vicloriano Huertcz. Un hecho real y veridico debe consignarse aqul paru quo se y ea con toda claridad et desinterés y el patriotismo quo impulsaron a! Iuncionczrio coahuilense a empuflar Ici bandera do la togalidad, al enfrentarse a La usurpcxciórr y al crimen: él mandó ofrecerle la primera refatura do la Revolución a] general Jerónimo Treviño y después do haber rehusaclo el ofrecimiento ese viejo soldado de la lucia contra la tntervención el señor Carz-onza aceptó acaudillar ci moviniento constitucionalista que so iniciaba on toda La Repüblica. EL 26 do Mono do 1913. el Goborna dor do Coahuila prociama ci plan do Guadalupe en el cual ofreció al pals restcrurar el orden constitucioncxl, rota por los trágicos acontecimientos do Febrero. Todos los esfuerzos del Gobierno do VioLa riant.. Huerla Se oncaminaron entonces a ahogar Jo Revolución Constitucionalista on Coahuila. Grandes contingentes do soldados fedorales fueron enviados a eso Estado. No tardaron en recuperar esas fuerzas ]as principales poblaciones do Coahuila; pero, dos o tres mil hombres quo secunclaron a Carrcinza. amagaron Torreón. Piedras Negras y Parras, capitaneados on diversas frcicciones par Luis Gutiérrez. par Francisco Coss. par Jesus Dávila Sanchez. par Ernesto Santos Coy. por Andres Sciucedo, por Francisco Murgula. par Cesáreo Castro. par Tt.jan Aguirre Escobar. por Alfredo Ricaut, par Vicente Dävila, par Pablo Gonzalez y Pilot Sanchez, lot cuel impedia quo las tropas federales pudieran auxiliar otros Estados. Lo importante para Huerta era tenor dorninada la tierrct coahuilense parc acabar con Carranza; pero el Primer Jefe do La Revoluci6n, en los primeros dias del rues de Julio do 1913. so prepara para abandonar Coahuila, acompaflado do una pequeña escolta. Tonic quo recorrer setecientas leguas a caballo parc ilegar a Hermosillo, cit ravesando la Sierra Madre. El general Lucia Blanco. ocupa la iniportcinto Plaza do Matamoros tras do reflido cornbate. El caudillo sonorense derrota a los federales en ]as batallas do Santa Rosa y do Santa Maria. Todo ci Estado do Sonora quo-

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dciba limpio do soldados federciles con excepción hecha do Guaymas, después do una rápida y brillantIsima campafla militar. Al Gobernador Maytorena se 10 'IOUC$ el plow do sois noses do liconcia qua habia solicitado pare separarse do la Primera Magistrtura do 050 Estado, y regresó a Hermosillo on el mes do Julio do 1913, apo yado principalmonte por el general Obregon. Entretanto. 01 gobiorno de Huerta contináa enviando tropas a Coahuila parc crniquijar at Primer Jofe do la Revolución, creyendo quo Carranza so encontraba en ese Estado, y quo aniquilando a su caudillo, aniquilaba taxnbion el novimiento constitucionalista. Cuando el señor Carranza lleg6 a El Fuerte, a mediados do Soptiombre do 1913, allI to esperaban el general Obregon y los principales jefes revolucionariob del Estado do Sinaloa. Después do esta poblacion marcha a San Bbs, y de San Blas a Hermosillo, donde el señor Carranza fué objoto do un recibimiento indescriptible. El entusiasmo fué desbordante. En ]as principales cables so levantaron arcos triunfales con las amos inservibles quo so to quitaron at enemigo en las batallas do Santa Rosa y Santa Maria. El señor Carranza tuvo quo salir a un balcón del Palacio do Gobierno do Hormosillo, a dat las gracias por aquel recibimionto sin procodonto do quo era objoto. Al agrczdecer profundamonte aquollas omocionantos demostraciones do simpatla, expresó que desde esa fecha, 20 do Septiombre. la Primera Jefatura do la Rcvolución, designaba Jefo do! Cuerpo do Ejército del Noroesto al general Alvaro Obregon. El seior Carranza comenzó a organizar su gobierno. Nombró Ministro de la Gobor. nación at licenciado Rafael Zubéran y Oficial Mayor do osa Socretcirict a don Adolfo do La Huorta. Ratifico el nombramiento de Ministro do Relaciones Exterioros y tie Hacienda quo habta hecho en Coahuila on favor del licenciado Francisco Escudoro. Mandá liamar at general Felipe Angeles, quo so hallaba en Paris, para quo so incorporara inmodiatamente at movimiento constitucionalista; y a fines do octubre fué rocibido sri Nogales con grandes domostraciones do simpatia. Hasta ontonces so dio cuenta el general Huorta do quo el Primer Jefe do la Revolución habla abancLonado el Estado do Coahuila, y ostablecido su gobiorno en Hermosillo. Ya on toda la Repüblica habla cundido

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Ut Revolución Constitucionalista, y no habia ejército que pudiera dominar1a1 como no hay nadie que domino y sujete las olas enfurecidas del mar.

LAS RENUNCIAS DE LOS MINISTROS DE HUERTA La infamia, La traici6n. Los crimones del general Victoriano }{uerta encedieron ]a llama del coraje en muchos mexicanos. Yci hemos dicho quo en algunos Estados de la Repüblicu so lovantarori inmediatamente grupos do hombres armados para protestar por los trá. gicos acontecimientos desarrollados en el mes de febrero do 1913. En esta Capital so escucharon también vocos do indignación y de protesta. Pocos dias después do haber ascendido a Ia Presidencict do La Repüblica ci general Victoriano Huerta ci Ministro don Francisco Leon do Ia Barra so presentó en el Senado do la Repüblica a tratar en sesiOn secrota, un asunto relacioncido con los barcos norteamericanos quo perinanecian en las aguas del Golfo, frente a Veracruz. EL rninistro LeOn do la Barra informO a los Senadores que La situacion internacional era muy delicada, y quo ci Gobierno do los Estados Unidos no habla reconocido el nuevo regimen. Entonces so levantO el Senador don Belisario Dominguez, y oxpresa ante el asombro do todos, quo no era posible quo un gobierno a cuyo frente ostaba an hombre manchado con La sangre del Prosidente Madero y del Vicepresidente Pino Suàrez fuera reconocido. Tarnbién el Diputado Luis Manuel Rojas. en unas declaraciones quo hizo ante el inundo entero, acusó al Embajador Lane Wilson do la participación quo tuvo on el derrocamiento del regimen maderista. Profundamerite indignado don Enrique Zepeda. Gobernador del Distrito, por La actitud quo asumió on el Senado don Belisario Dominguez y pot las declaraciones del licenciado Luis Manuel Rojas, mandO encender una hoguora en el interior do la carcel de Belém, y condonO

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at fuego como a un nuevo Savonarola at general maderista Gabriel Hernändez, prow pot sus ideas politicas. Los diputados Serapio Rendon, Nestor Monroy. Pastolmn y Adolfo Gurrión cayeron asesinados por órdenes expresas del general Huerta, que crela quo infundiendo puvor on los espiritus apagaba la centella do la indig3laci6n. y lo ünico quo hacia era avivarla. Pero 61 no se hcxbia nanchado con tantas infarnias y con tantcz sangre para entregar ci Poder a Felix Diaz do acuerdo con ci Pacto do la Embajada de los Estados tfnidos. jSe necesitabct tenor el candor do un niflo para crer tal cosa! Los quo abrigaron un dia esa creencia errónea, el huracán do Ia realidad arrebató esas ilusiones do [a frente do los aizados do ]a Ciudadela. El general Huerta comenzá a correr do su Gabinete a los Ministros quo eran partidarios de Felix Diaz. Nornbro a don Joaquin Pita, Inspector General do la Policia, en lugar de don Celso Acosta, i' mandá a uno do sus ayudcxntes do campo para que le dicta posesión do ese puesto. Con ese notivo presentó su renuncia don Alberto Garcia Granados, cot-no Ministro do Gobernación. Sus colegas del Gabinete Ic abandonaron en ese monento. Nadie hizo causa comün con 61 a pesar del cornproniso contraido para defender los intereses politicos del general Felix Diaz. El general Huerta nombro Ministro de Gobernocion al célebre doctor Urrutia. Este nombramiento provoco la renuncia del licenciado Jorge Vera Estañol, Ministro de lnstruccion Pübiica. DespuCs del Jicenciado Vera Estañol, ci general Huertcx le pidió la renuncia a] Ministro de Hacienda, licenciado Toribio Esquivol Obregon, y despuCs at kimoso Manuel Mondragon quo so consagró en el Ministerio do La Guerra a hacer toda clase de negocios, y ci licenciado Rodolfo Reyes asi lo reconoce on su libro "Do Mi Vidcf", on el cual hace constar quo su bat amigo do todczs las Cpocas, ci doctor Samuel Espinosa do los Monteros, continuamente reprobaba las actividades venales del general Mondragon, uno do los "heroes" do la Ciudadela. Para quo la buria fuera rnás terrible y sangrienta, el general Huerta hizo que so pospusiercin ]as elecciones presidonciales y continuar él en la Presidencia do la Repübiica. Nomhro al general F61ix Diaz Embajador en el Japon, en Mision Especial, para quo mar-

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chara a expresar al Mikado ci agradecimiento do Mexico pot la representación diplomcitica que envió ese pals con motivo del primer centenario do la proclamaciOn do la independencia Nacional. Al tenet conocimiento ci Mikado que la misión diplomätica moxicana estaba lista pan salir de nuestro pals y embarcarse rumbo a! Jcipón, so apresuró cx comunicar a la Cancilleria do Mexico quo la familia imperial so iba a ausentar do Tokio, y que no regresarla a esa Capital hasta ci Otoño próximo, y, quo, por lo tanto, era conveniento suspender ese viaje. El general Felix Diaz marchó entonces rumbo a Los Angeles y San Francisco, donde fuC rocibido hostilmento per todos los moxicanos residentes on esas ciudades. Creyó conveniente el general Huerta hacer que La Camaro retardara lo más quo fuera posible, La fecha on quo so verificarian las olocciones presidenciales. FuC otto goipe terrible para ci felixismo. Ya del PUCIO do la Embajada de los Estados Unidos, nada quedaba. Solo ci licenciado Rodolfo Reyes permanecla on ci Ministerio do Justicia, como ñnico guardión de los interesos politicos do los alzados do la Ciudadela, que ci general Huorta so empeñaba en ultrajcir sangrientamonte, brutalinente ante ci asornbro do toda la nación. Doapuôs ol licenciudo Rodolfo Reyes pretendio ir ci ocupar ci Ministorio do Relaciones Exterioros abandoncindo ci do Jvsticia. En uno do Los óltimos dias del rnos do septiombre do 1913, le dice cii Subsecretario Ilene do alecjria y do gozo: -.-Esta nocho los day una fiesta cii general Huerta y a su familia on ml casa. Alli hablaremos del juramonto quo voy a prostar mañana coma Ministro do Relacionos Exteriores. —Tü to VOS al Ministerio do Relaciones Exterioros—, contestó apresuradcirnente ci Subsecretario de Justicia, y yo no quiero porinanocer aqul más tiempo, par ningñn concopto. NOmbrame Ministro Plenipotenciario on Francia, en Espcxña a on Italia. Mañana mismo —contestó amablemente ci licendada Reyes— quedcxrá extendido su nombramiento para cualquiera do esos poises. Era la una y media do la tcirde. EL Subsecretario do Justicia saliO del Ministerio radiante do jübilo. Ibcx

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a celebrar su nombramiento con un espléndido banquets. Momentos después do haber salido el inteligente y laureado Subsecrotario del Ministerio do Justicia so presentaron en el edificto do la antigua calls del Reloj don Federico Gamboa y of licenciado Manuel Garza Aldape, apenados y contrariados. Than en nombre de Victoriano Huerta a pedirle su renuncia ci licenciado Rodotfo Reyes como Ministro do Justicia. A ]as cuatroy media do Ia tarde regresaba a sus oficinas el Subsecretario do Justicia. Liegaba do Celebrar su nombramiento como Ministro Plenipotenciario en Francia, en España o en Italia. Con su cara inàs plâcidc quo nunca. El color do su tez blanca. De su polo hirsuto y rubio un mechon le cola sobre su lrente pálida. Los miradas do sus ojos verdes estaban llenas do alegria. Su nariz corta so abrIa precipitczdamente para respirar con más sctisftccion, porque the a alejarse pare siempre del gobierno criminal do Victoriano Huerta, Las jóvenes empleadas del Ministerio salieron a recibirle, todas tristes y liorosas. —Señor: £Ya sabe usted quo se rnçxrchc* el señor Ministro? —Si. ye to sé, —contestó Ileno do una profunda satisfacciôn el laborioso Subsecretario, creyendo quo so mcxrchcria a ocupar el licenciado Reyes la Secretana do Belczciones Exteriores. Aquetlos labios frescos y rojos que venian todavia humedecidos por el espumante y delicioso champaiicx, no pronunciaron una palabra más. Su cara blanccx y palida so iluminó con la luz do una extraña alegnia. Las jóvenes ernpieadas estaban perplejas. Sus hermosczs pupilas nubladas por las lägrimas, no so expliccihan aquel radiante placer y aquella infinite alegrlct. —Señor, apero qué so alegra usted de quo so marche do aqui el licenciado Reyes? Si; apor qué no me he de alegrar? —Pero no sabe usted—respondieron sollozantes ]as emp]eadas—lo quo pasa? IEI general Huerta Ia cccrba do hacer una porqueria at señor Ministro! El Subsecretario gordo. y con su corto cuello me tido entre los hombros. ye no pudo escuchar más. Corrió jadectute y desolado a la sala donde estaba el Iiceri.ciado Reyes redactando su ronuncia. En un instants

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so desvanecieron las ilusiones del joven diplomâtico en cierne. Ni a Francia, iii a España, ni a Italia! En el acto ordenó ci licenciado Rodolfo Reyes quo so suspendieran los grandes preparatives parc ]a fiesta quo iba a celebrcir esa noche en su casa. Aprosuradamente mandó cancelar todas las invitacionos. Las orquIdeas, las rosas y las violetas adornaban ya profusamente los scilones y en ci cornedor las bateltas del mojor cognac y do los más regios vinos y del rns fine champafla so escczparon do seT descorchadas esa noc]io para quo los saboroaran Jos labios del general Victoriano Huerto, que pronto sentirfa las represalias del licenciado Rodolfo Reyes. par la porcjueria quo lu habia hecho el soldado de Bachimba y do Reilano. iComo iba a tolerar el antiguo prolesor do Derecho Constitucional que ci general Huerta Ic hiciera somejante porqueçla! No tardarla en escribirle una largcz carta ci su Secretario Particular, don Ramón Cabrera, en la cual denigrciba a su viejo amigo y protegido, como no lo habia denigrado nadie. Una copia do esa carLa llego a manos de Huerta en su oportunidad. Rugió el soldado maldito de indignación. No pudo el Iicenciado Reyes rociar los labios de Huerta con los deli. ciosos licores quo habici preparado para icr fiesta do aquejia nocho inolvidabie. Ahora so Los rociaba con las injurias mäs queman Los y con los cargos mds tremendos. El general Huerta gritaba lurioso, estrujando feroarnente la copia do esa carta candente: jLo mato! jLo mate!

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QUE SE PIERDA TODO, MENOS EL DECOROi So prepcxraba el Primer Jofe do la Revolución, en ici primera decena do octubre de 1913, a salir do Nogales. Sonora. rumbo a Cananoa, cuando alit redbió la sensacional noticia do quo el general Victoriano Huerta habla dado un golpe do Estado. Mando disolver la Camara do los Diputados pot medio de la fuerza. El Senador don Belisario Dominguez entrogó, unos dies antes, un discurso, caldoado en 01 fuego do Ia indignación, para quo fuera leido on el Senado do la Repüblica. El Presidento del Sonado. don Mauro Herrera, so negó a dar lectura a oso discurso, cilegando quo no encorraba ninguna proposición concreta; pero don Belisario Dominguez hizo circular profusamento eso discurso. Una copia do ese importante documento histórico, y finnada pot éì, so la entregó a don Fernando Iglesias Caideron, quo mâs tarde fué obsequieda ci Senado do la Repübiica. quo la guarda, demo un timbre do legitimo orgullo. Es boilo conmover a un pueblo con tin acto heroico do pat riotismo pare salvarlo do la porversidad y la infamia. Por eso el nombre del giorioso Senador Be]iczrio Dominguez figuraré siempro, con roverencia y con orgullo, on los muros del Senado do La Ropübiica, y nadio podra borrarlo do alit, mientras viva el recuerdo do esa acción ilustre en el alma del pueblo moxicano. El general Huerta al leer el candente discurso quo comenzó a circular furtivamonte en Mexico, ma-ndó cii coronel Alberto Quiroz a quo aprehendiera al Se nador don Belisario Dominguez. quo estaba alojado en el Hotel del Jardin. A las diez do la nocho lo sacaron ]os esbirros do sus habitaciones. En un auton6v11 fue conducido cii Cemonterio do Coyoacán, y

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alit fué villanamente asesinado. La Ccimara do los Diputados, a] toner conocimiento do ese hecho, acordô quo so hiciera una investigición y quo so le pidieran inforrnes al Presidente do La Repüblica y a las autoridades responsabies. Ese hecho lo consideró el genera] Huerta conto una invcsión a las facultades del Poder Ejecutivo do la Nación. y 10 ordono cii Ministro do Gobernacion, el licenciado Manuel Garza Aldape, quo se presentara Ia tarde del 10 do octubre en el recinto do la Camaro de Los Diputados a solicitar con toda cla6e do ainenazas quo retirara la proposición acordada Jo tarde anterior. Esa proposoción no fué discutida par Los diputados. EL Presidente do la Cámara, el licendada José Maria do la Garza acordó quo so le diem el trdmite do quo pasara a Jo Comisión de Puntos Constitucionales para su estudio. Entonces el iicencicdo Garza Aldape, profundarnente indignado porque ni siquiera iith discutida su proposición, desde la tribuna parlarnentarici ordenó quo los diputados enornigos del gobierno do Huerta fueran aprehendidos y conducidos a la Peniten.ciarta. Entre soidados y policlas desfilaron Los diputados prisionerospor las cailes do Doncobs, do San Ildefonso y do Lecumberri en media del asombro do lodos. Entre los presos inarchaban los 11cenciados Jorge Vera Estañol y Rodolfo Reyes, que ocupaban sus curules después do habor sido Ministros do Huerta. jNi a 01105 los perdonó el Ministro do lusticia, el licenciado Goroztieta, presonto en el ado sl.i renuncia por no estar do acuerdo con eso acto del Jefe del Poder Ejecutivo do La Nacion, quo so dirige a Jo Repiiblica por medio do un rnanifiesto, expiicando los motives que Jo iinpulsaron a tomar esa detenninación, casi copiado del quo ]anz6 Napoleón III al pueblo I rarf cés cuando disolvió el Parlainento. El Ministro de Gobernación, licenciado Manuel Garza Aldope, era un hombre inteligente, audaz, ambicioso, do muy pocos escrápulos, do una gran penetrcrdon, do uric cultura znediana, y extraordinanianiente parecido a] Czar Nicoläs II. Inmediatamente so convocó al pals a e]ecclones do diputados, senadores do Presidente y do Vicepresidente de la Repüblica. Para la Revolución Iué un triunfo moral muy grade ose golpe do Estado, propuesto en Consejo do Ministros por el lieendade Garza Aldape, que expresO quo no so podia go-

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homer a Jo Nación con unas Camaras insolentes, quo ultrajaban al Poder Ejecutivo. El general Huorta aprobó Ia proposición do su Ministro Garza Aldape, quo ye soñaba con Ia Presidencici do Mexico. A Querido Moheno. a Lozano y a Garcia Naranjo les ]lamó la atención la actitud del viejo Gorostieta quo, tremulo do ira, ronunció. El Primer role do la Revo]ución regresó do Canenec a Nogales. Alli le Ieyo el general Felipe Angeles ci señor Carranza el proyecto do tin xnaniliesto quo pensaba dirigir el antiguo Director del Colegio Militar a todos los quo hablan sido sus alumnos, pare quo abandonaran las filas dol Ejército Federal, y se mt corporarun a las huestes do la Revolucion. El señor Cczrranza no ostuvo conlorme con las ideas expuestas en e g o manifiosto por el general Angeles, quien, al saber quo ci Primer Jefe tenia el propósito do hacer qua dosapareciera totalmente el Ejército do linea, no querla creerlo. Parece quo estoy soñando, decia asornbrado. Atli mismo, en Nogales, Sonora, a principles do noviembre do 1913, el señor Carranza recibio a Mr. Hull, amigo y enviado del Presidenle Wilson, on platicas infonnczles, quo ilegaba con el propósito de vor las ventcijas quo podrla oblener el gc'bierno nortuamoricano. En osos mismos momentos so hallaba en ol ti',rritorio todavia dominado por Huorta, Mr. Lind, otro enviado del gohemnanto do los Estados Unidos, con ci fin do hacor todo to posible parc quo el soldado de Bachirnba abandonara la Presidencia de M6xic3. y entonces ci puritano Wilson podria tratar con elemenLos contraries a Ia Rovolución Constitucionalista. Pero ni ante esa amenoza cedió el seiior Carranza. —'Quo so pierda todo,—exclam6—mono3 el doCoro!" En 0508 momentos so r'egistró en oslo ccipitcti un hecho oxtraordinariarnente curioso. El Ministro dc, GoDernncion de VictoLiano Huerta tuvo varies conlerencias con O'Shonossy, en Ia Embajada do los Estarios Unidos, seguramente par instrucciones do Mr. Lind, que podia quo abandonara la Presidencia do la Repübliccs el autor del goipe do Estado del 18 de I ebrero do 1313. El Ministrodo Gobornación, licenciado Garza Aidape, comunicó a Victoriano 1-tuerta el resultado do osczs con-

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ferencias, y to infonn6 quo el gobierno do Los Estados Unidos a todo trance exiga su retiro inmediato. — tQu ién puedo substituirme en la Presidoncia do la Repüblica?, to preguntó Huorta Reno do ansiedad. —Pues yo—contestó Gaza Aldape con toda soncillez, croyendo quo Huerta le iba a entregar ia Prosidoncia do la Repilblica con la mayor satisfacrion. El general Huerta so quodó viendo do una manera extraEa a su inteligente y audaz Ministro do GobornaciOn. So despidio on seguida do su habit consojoro do Estado y to dirigi6 una mirada terrible, lienci do odio y do llamas, ' so retira "arrastrando su espada pot IC arena'. Era un domingo on la mcñcma. En la tarde, at salir do los toros, un.ayudanto del Estado Mayor Presidencial esperaba at licenciado Garza Aldope on ici puerta do su casci. Al vor quo descendici do su lujoso automóvil, el joven ayudcinte so adolanto. y Jo entrego una iotografia quo representaba at general Victoriano Huorta do cuerpo entoro, vestido con unilorme do gala, y con sus peculiaros anteojos negros —Diga usted at señor Presidonte quo to agradezco profundamente su obsoquio expresó Gczrza Asdope sumarnente complacido, porçjuo creyó con toda seguridad quo con ose curnplimiento trataba el general Huerta de borrar el penoso incidente que so habla registrado esa misma mañana. —Pero lea usted Ia dedicatoria— .dijo con toda presteza el ayudantc porque tengo instrucciones del sePior Presidente do Ia Repüblica do Ilamar a ustel kr citención a oso respecto. En seguida la Joyó el hábil y ambicioso politico coahuilense: "A mi estimado amigo el soflor licenciado Manuel Garza Aldape. Ministro do Gobernaoion. el ünico mezicano capaz do sucederme en la Presidencia do la Repblica, y a quien le doy, por to tonic, veinticucitro horas pczra que abcxndono el pals. Victoriano Huert&". Aquello fué- terrible. En el acto entró procipitadamen to a su casa el licenciado Garza Aldapo y comenzó a preparar a toda carrera sus mczletas para marcharse inmediatamente al extranjero en uniOn do su familia. En uno do ]os baüles, Iué acomodcido el retralo do Victoriano Buena, como una joya histOrica do inapreciable valor. En la casa del licencicido Gaza Aldape todo era

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novimiento. Los conentarios familiares so sucedian unos a otros. tC6mo era posible semejante cosa? Por breves instczntes suspendian las la-bores apremiantes del embalamiento parc improcar la repugnante cxctitud do Huerta. Sólo el liconciado Garza Aldcrpe permanecla callado, profundamonte callado. Su figura, como lo del Czar Nicolás II, so destacaba en el fondo de la sala, al lado do los baüles y las nalotas, iluminada par los ültixnos rayos del sol quo so ocultaba tras do las montañas azules quo recortaban el horizonte infinito, y ddndole a la atmosfera una fálgida tonalidad, corno solamente so conterripla en las tardes do Otoño del Valle do Mexico. y en ]as verdes campiñas do Granada, bañadas por ci Genii y el Darro que retratan en las celestes ondas do sus aguas los arreboles oncondidos on aquol cielo diálano, quo dilata y prolonga los abjetos como si so conteznplara a través do maravilloso. prisina quo irisa los contornos do suavos colores.

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UN MENSAJE DE PROTESTA Después do haber rechazado el señor Carranzcz et nanifiesto quo el general Felipe Angeles tonia proyectado dirigirle a los militares que fueron sus alumnos en ci Colegio do Chapultepec, expresó vivamente este jefe clue deseaha prestar sus servicios at mcvimiento constitucionalista como soldado. Entonces el señor Carranza invitó at general Angeles para quo ocupara la Secretarict do Guerra. El antiguo Director del Colegio Militar aceptô ese nombrarniento; poro expresó, a la vez, quo sus servicios sedan más ütiles en campafin. Algunos dias después, el licencicido Francisco Escudero, Minisiro do Relaciones y do Hacienda en el Gczbinete Constitucionalista, notificó al general Angeles quo el señor Cam-ranza habla decidido nombraf a Subsecretario do Guerra, Encargado del Despacho, y no Ministro coma so le habla ofrecido, on vista do ciertas circunstancias quo so presentaron. El general An geles aceptó eso puesto. volviendo a expresar sus deseos do ir mejor a campaña. Los generates Obregon, Dieguez, Hill. Iturbo y otros jobs revolucionarios. desde El Fuerte, Sinaloa, donde so ha]Iaban a] fronte del ejército qu iba a tomar LaPlaza da Culiacân, enviaron un mensaje do protesta at señor Carranza por to designacion quo habia hecho coma Ministro de la Guerra a favor del cintiguo Director del Co]egio Militar. Esta circunstancici motivó quo ci genera] Angeles fuera nombrado Subsecretario en lugar do Ministro coma so ]e habia of recido. ZLIeg6 a tenor conocimiento este militar, en eseinstante, del telegrarna do pratesta quo enviaran at señor Carranza aquellos jefes constitucioncdistas quo iban a atacar La Ciudad do Culiacân, ocupada por el ejército do Vic-

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toriano Huerta? Al ocupar el ejército revolucionario ow Plaza, el Primer fefe llegó a la capital do Sinaloa procedente do Hermosillo, acompañado del Gobernador de Sonora, don José Maria Maytorena y del generat Angeles. Todas las tardes. antes do que se ocullara el sot, saliamos con el general Diéguez. con Aaron Sâenz, con Martin Luis GuzmOn, con Carlos Robinson y con Lorenzo Muñoz a recorrer los hermosos airededores do Culiancan, con sin huertas floridas on pleno invierno, y pie tanto me recordaban las huertas fragantes en verano do mi Saltillo, olorosas a pomas y a albahaca. Charläbamos do nuestros proyectos para haacer do Mexico una paIne ilustre; charlábamos do bloques de blanco mârnol sabre los cucries so levantania serena y majestuosa la estatuc do Ia justicia pare quo esplendiera eternamente, coma la lanza de oro de la Atenea del Acropolis, en Las noches diâfanas del Alice; charlObamos do nuestros sueños, porque entonces todavia soñâbamos, coma, dice Paul Valery. con Los ojos abLertos, para revestir a coda funcioncznio püblico con el albo o inmaculado ropaje do la austeridad y do la moralidad y descendieran do sus puestos, como muchos de los virreyes. con la conciencia limpia y ci corazOn. entero. Par una ineludible asociaciOn do las ideas so agolpaban en mi monte los recuerdos do mi noble tierra natal y anhelaba ardientemente quo las fuerzas do don Pablo Gonzalez rescataran al Saltillo del dominlo do los soldados del general Victoriano Huerta para irme a vivir alif, ci lado de mis padres, mientras el Ejército Constitucionalista ocupaba 1cr Capital do la Repüblica. Una tarde me paseaba par esos bellos alrededores de Culiac&n con ci general Angeles. Tuntos contemplâbamos e] soberbio paisaje, donde so unen los rios Tamazula y ISmaya, y el sol prendia sus ültLnos fulgores en la confluencia de aquellas agucs do diferentes tonalidades, que, ci entreverarse producEan nna mägica' combinación, formando un inmenso espejo do plata para reflejar en su seno todos ]as matices del cielo. En media do Las exciamaciones de admiradOn que nuestros lczbios prorrumplan an?e ese magnifico panorama, repenlinamente el general Angeles volviO a deplorar quo sus servicios no se utilizaran en la campaña militar, a mayorla de razón cuando habla expresado 61 sus vehomentes deseos do no aceptar

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puesto on el Gabinete de la Primera Jefcztura, la cual le habla ofrecido el Ministerio do la Guerra, y después lo nombró Subsecretario. —Pero no llego—me decki Angeles con profunda amargura—ni a Subsecretaric, porque soy un simple amanuense. Con la mayor senciLlez y creyendo que ya el teMa conocimiento do ese incidente, le due quo no lo hablan nombrado Ministro do la Guerra por el telegrama de protesta quo le enviaron varios generales al señor Carrcxnza. —Nada saba yo de esa protesta—dijo Angeles. nervioso, inquieto, asombrczdo— y Ic quo siento Os que se me y e a juzgar come a un hombre fcxlto do dignidad, pues yo los he tenido toda clase do citenciones a los quo I irmaron ese mensaje, porque ignoraba per completo eso hecho. Era cierto: el general Angeles los ofrcio una comida en Hermosillo cii general Obregón y cx otros jobs militares en la fonda del célebre "Tamazula", quo servia picitos exquisitos y deiiciosos; y los of reció esa comida a Obregén y a otros jefes militares procisaxnento cuando el soldado do Santa Rosa y de Santa Maria. Ilego a esa ciudad procedente de El Fuorto. acutando la orden do Ia Prirnera jefatura parc quo se prosentara a explicar el contenido del mensaje do protosta enviado por ci nombrainiento del ant iguo Director del Colegio Militar como Ministro do la Guerra. Al rnisrno tiempo que el general Obregón tomaba la Plaza do Culiacán, el general Frncisco Villa dabc. un golpe do audacia inconcebible ocupando por medio de una habilisima maniobra. la Plaza do Ciudad Juárez. Esta victoria tuvo una resonancia inmensa en todas partes. Entonces las fuerzas do Huerta rnarcharon precipitadamento a recuperar esta importonte ciudad fronteriza, pore Villa sauió al encuentro del enomigo en Tierra Blanca. Alli se libró la cólebre batalla que lieva ese nombre. Las fuerzas constitucionauistas derrotaron completamente al ejército federal, y marcharon inmediatamente seine la capital do Chihuahua, la cual es abandonada con toda precipitación por Jos soldados del general Mercado. Tras de una larga y penosa caminata, los soldados federates liegaron a Ojinaga, adonde marcha el general Villa al frente de
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su ejercito victorioso y derrota a] enemigo en un feroz y reñido combate. Todo el Estado de Chihuahua, desde ese momento, queclaba en poder do Las fuerzas constitucionalistas. El Primer Tefe de la Rovolucion, de acuerdo con el general Angeles, traza el plan de campaña para seguir combatiendo ci Ejército do Huerta. Tres columnas do soldados constitucionalistas marcharlan del Norte do La Repüblica hacia el centro. El Cuerpo de Ejército del Noroeste, cii mando del general Obregén, marcharia sabre Topic y Guadalajara, La División del Matte, al mando del general Villa,morcharict sobre Torreófi y Zacatecas. El Cuerpo del Ejército del Noreste, cii mczndo del general Pablo Gonzalez, marcharict de Monterrey a] Saltillo y del Saltillo sobre San Luis Potosi. En el Bajio se reunirlan las tres poderosas columnas formadas con hombres, del pueblo. equipados con muchos sacrific'ios y armados con elementos quo so le quitaron cii enemigo en muchas ocasiones, en medio do la lucha horoica y sangrienta. Entonces 91 Primer Jefo do la Rovoiucion asumiria el mando directo de todos Las Juerzas parc dar la batalla definitiva en caso do quo el ejército federal presentara todavia resistencia. Tonto Carranza como Angeles regresaron a Sonora, a fines de enero do 1914. than a preparer su viaje. Tenlan quo internarse a Chihuahua. Pero el cinco do febrero do eso Enismo año, so registrO un hecho do una grandisima significacion: el Gobierno do los Estados Tfnidos lovcntó el embargo do armas decretczdo en contra del movimiento constitucionalista. Casi ci mismo tiempo el Gobierno ingles, por conducto del Departamento de Estado norteamericano, envia a la Primera Jefatura una enérgica nota Diplomätica, potquo el general Villa xnando mater a Benton, quo reciarnaba unos animales quo le habla quitado. El señor Carranza no admitia esa reclarnacion por el conducto do la Cancilleric do los Estados linidos. Pretenda que La formu]ara directamente Inglaterra. Pocos dias después el Primer Jefe do la Revolucion emprendió la Iravesla quo thu a realizer desde Nogales hdsta Ciudad Juârez. En el trayecto. en tin pequeño puoblecillo liemado Cuchusorachi, recibió un monsajo del licenciado Cabrera insintthndole Ic conveniencia do quo el general Felipe Angeles acudierc a prostar sus servicios

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en ]a DivisiOn del Norte, para quo cooperase en la tome do Torreón. El señor Carranza accedió a esas indicaclones, y of antiguo Director del Colegio Militar recibió Ordenes pare quo so incorporara a las fuerzas quo mczndaba el general Francisco Villa. Parece quo of señor Carranzcx so arrepintiO en of ado después do haber accedido a que Angeles fuera a dare mayor preponderancia a la ya famosa Division del Norto, pues en la Oficina do Informaciones establecida en Ciudad Judrez so recibio tan telegrama cifrado para el licenciado Cabrera, en el cual, el Primer Jefe le haci a ver la conveniencia do quo conferenciara con el general Angeles con el fin do disuadirlo do sus propOaltos. Ye era tarde, pues uno o dos dies antes se habia incorporado at ejército que triunfó en Tierra Blanca y en Ojinaga- Ese mismo ejército marchaba sobre TorreOn, y después do haberle arrebatado esa Plaza, trczs do reñida y sangrienta pelea, a las tropas federales quo man daba el general rosé Refugio Velasco, obtuvo otra espléndida victoria en San Pedro do las Colonias. Aqul la lucha fué encarnizada y feroz. La Division del None derrotO compietamente at ejército de Huerta, a cuyo frente marchaban veintidos generates federate,:-,, de los más brillantes, do los más aguerridos, do los más hábiles. El gobierno do Victoniano Huerta estaba ya completam.onte derrotado y no habla nadie quo Pu. diera detener el empuje arrollador do la RevoluciOn.

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LOS ORIGENES DE LA DIVISION RE VOLUCIONARIA Fué importantisinia 10 brillante ccnnpaña quo rea11th en Sonora el general Obregon el aflo do 1913, parquo limpió do soldados enernigas ese Estado. A las fuerzas federates no les quedabci màs plaza quo Guaymas, donde estaban sit iadas por los soldados tonsilcionalistas. Do esa manera la revolución pudo hacerse do oletnentos. Pudo organizar un gobierno. Pudo dare refugio cii señor Carranza, ci ser arrojado do Coahuila por las tropas do Victoriano Huorta. Pudo, on fin, ayudar a muchos grupos do rovolucionarios quo operaban en diversos Estados do ]a Repibiica. Los ayudó COAs armas, con muruiciones y con dinero. A mediadas do septiembre do 1913 ilogó el señor Carranza a la capital del Estado do Sonora. Ibcx a organizar alli el Gobierno Constitucionalista. Ese gobletno era indispensable para dinigir la campafla militar y Para dirigir tanibién ]as negociacionos internacionales. Es ciento quo militarmonto is prostó el Estado do Sonora grandes servicios a la Revolución. Pero alit también so le asestó un golpe terrible. Un golpo do ntuerte, quo tuvo después consecuoncias muy graves para ici Ropübuica. Alli surgió la división quo culminé mcIs tardo on Ia lucia sangrienta entre Carranza y ViHa, mds cruonta y terrible quo la lucha entablada contra Victoriano Huerta. Los jefos quo nunca combatieron en Sonora, quo nunca ganaron una bataula, so consagraron exclusivcnnente a intnigar y a dividir a los revolucionarios. Esa era su ünica rnisión. Los sonorenses se hablan distinguido on la incha entablada contra Victoniano Huerta par su valor, pox su patriotismo, pot su abnegaclón. tQue cualidad do

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los hijos do ese Eslcxdo admirarla na g ci Primer Jefe do ]a Rovolución? 6Su Inteligencia, su cultura, su authr cia. su patriotismo, su valentia, sus dotes militares? Ninguna do esas cualidades to ltaxnó La atención al señor Carranzc quo estudiaba detonidamente a todos cquellos hombres quo so hablan ianzado a la lucha sin medir las consecuencias, solo impuisados por sa ideas y ci afán de hacer una patria mejor. La cualidaci sobresaliente do aquelios sonorenses. la quo más le I]amo Ia atención ci señor Carranza. me la sagacidad parc hacer politica. Sobre todo los jefes holgazcines quo no sail an a combatir, quo no habian ganado sus grados en La lucha, quo pormaneclan a Ia expectativa, mientrus triunfaban gloriosamente en los combates Obregon, Hill, Diéguez, Alvarado, Sosa y Cabral, quu figuraron todos ellos en las gloriosas jornadas de Santa Rosa y do Santa Maria. El seaor Carranza so quedó asombrado do la manora como atacaban y cómo so d.efendian en poiitica los sonorenses. La escisión estaba marcada entre ci grupo pesqueirista y el gnxpo maytorenista. Es decir. entre el grupo quo defendla ci general Pescjueira y el quo defendla a José Maria Maytorena, quo habia pedido una licencia do seis moses parc sopcxrarse del Gobierno del Estado, diez dias después do haber sido asesinado e] Presidente Madero. En luger del señor Maytorena. ci Congreso Local noznbro a don Ignacio L. Pesqucira. Al vencerse La licencia do seis moses, quo ha'bia solicitado el seaor Maytorena, volviO a ocupar su puesto. Acababa do triunfar Obregón en Santa Rosa y on Santa Maria. Su prestigia militar era indiscutible, y le prestaba todo su apoyo al Gobernador Constitucional do Sonora para quo volviora a ocuper su cargo quo habla abandonado en virtud de una licencia Iimitada. El grupo contraric se plego a la idea do Obie.gón. Pero tan pronto come el señor Maytorena ocupó nuevamente el Gobierno del Estado do Sonora, se desató una ole do intrigas. Ye cucmdo ci Jefe de la Revolución liegó a Hermosillo, a mediados do soptiembre do 1913, después de su ]arga y penosa travesla pot Coahuila, Chihuahua, Durango y Sinaloa, hello una profunda divisiOn entre los elementos cons. titucionalistas Esa divisiOn quedO bien macada en

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el momento quo Carranzcz salio a tin bcic6n del Palacic do Gobierno para agradecer el grandioso hornonaje quo so to tributo pot su arribo a Sonora, y lo hizo saber al pueblo quo quedaba designado Jefo do las Operaciones Militares en ese Estado el general Alvaro Obregon, quo habia realizado una campaña brillantIsima, y pie marcharla al frente del Cuerpo do Ejercito del Noroeste a Sinaloa. de Sinaloa a Topic, do Topic o Jalisco, y do Jalisco a la region del Bajio. El victorioso soldado do Santa Rosa y do Santa Maria, quo habia contribuido poderosamente para quo retornaro al Gobierno del Estado do Sonora don José Maria Maytorena, habla roto sus relacionos con esto funcionarlo. El disgusto subió do punto, dice Obcogón on su libro "Ocho MU Kilometros en cxmpaña", porq-ue el Gobrenador do Sonora no fué designado Tole do las Operaciones Militares. Nosotrcn no creemos, no podernos creer quo Maytorena so haya disgustado por ese mQtivo, El no era militar, no habic ganado una sola batalla, janàs ostuvo en un combcxte. Mientras qud Obregén so habia revolado como un gran niilitar. Organizador, voliente, intrépido, audaz, habla limpiado, en un corto plow, todo el Estado do Sonora. con oxcepción do Guaymas, do soldados onexnigos Era un conductor do hombres. Además do sus brillantisimas dotes ntilitares, tenla el don supremo do saber cuidar a su gente en ]as batallas. No, no podia set eso el rnotivo del disgusto entro esos dos conieos do la Revolución, quo ibcz a toner muy tnistes consecuencias para el pals y para el movimiento constitucionalista. El nombramionto quo hizo el señor Carranza en favor do Obregon, era acertado, y fue acogido con benopldcito por la inayoria do los sonorenses. No hubo tin solo rniliiar quo protestara en contra do esa dosignaciOn. Ni aun ciquellos quo le reprochaban a ObregOn el quo no hubiera enapuñado ]as anruas en contra dot gobierno del general Diaz. Todos los domes. Die. guez. Hill, Calderon, Juan José Rbos, Hay, Ennlquez. Sosa, Camacho. Antünoz y Serrano. aplaudieron la deterniinación do Carranza, quo era el primoro on admirar las dotes inilitares del caudillo sonorense. Un mos después do haber sido nombrado el general Obregon Jofe de las Oporaciones Militares on P14

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Sonora. llegó a Negates, pare incorporarse a la Revoiución, ci general Angeles, que fue empujado por las circunstcncias, a ser un factor muy importante en to lamentable discordia de Ia Revolución. Discordia quo tuvo después eco en Chihuahua y poco mâs tarde en toda La Repiblica. Al pronto se halló Carranza envuelto en acp.ieL mar tempestuoso do intrigas, que, en verdad, 61 no fomentaba, pero no les puso un dique porque 61 misma ignoraba haste dónde ida a Ilevarlo aquel oleaje encrespado. Recordó, con toda seguridad, el maldito apotegma de Maquicivelo: "Divide y reinaräs". Se-. reno en medio de la tormenta. No so inmutó nunca, ni nun cuando le presentô Obregon el famoso proyecto, para elevar a precepto constitucional la prohibición cibsoluta y rotunda de quo todos los militares quo figuren en una cuartelada, en una rebelion militar y en una asonada, jamás padrán ocupar cargos püblicos. El Primer Jefe de Ia Revolución so levantaba sus anteojos sobre Ia frente con aquella manera tan peculiar suya, para leer el peregrino proyecto, y adivinar a trcxvós de su lectura Ic intención del invicto, canditto, cuyas ambiciones ye se perfilaban con toda ciaridad. Pero ci seaor Carrenza, sereno, reposado, trQnquilo, juicioso, no hacia ningdn comentario. Tel vez pensé el viejo Gobernador de Coahuila que so hallaba on esos momentos on Bélgica, en Suiza o en Noruega. La crude reauidad mexiccina, desgraciadcmente, era otra. El mojor que nadie la conocla a [ondo. No habiti necesidad czlguna de que los acontecimientos posteriores y dolorosos Ic descubrieran Los hechos reales. La verdad ya Ia sabla por los anales de nuestra historic. Mas pot encima del proyecto: "Todos Los nilitares quo Jiguren en una cuartetada, en una rebelión militar y en una asonada, jamás podrán ocupar cargos ptThIicos". Obregón vistumbraba la Presidencia de Mexico. ,Quê ci Primer Jefe de la Revolución, ci leer el famoso proyecto del glorioso soidado sonoronse, creyó, acaso, quo estaba frente a un hCroe ecapado do las páginas do Plutcirco? No, Carranza vivia en la tierra, con Los pies firmes puestos sobre ella, y nunca so Ire-

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p6 sobre una nube pan volar a las regiones infinitas del ideal y del ensueflo. Conocedor profundo del corazón humane, penetrabo a él como un rayo de luz en Ins tinieblas.

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LA MA DEIA DE INTRIGA S

A l Primer Tote de Ia Revoluciori Constitucionalista se is presentoron dos oportunidcxdes magnificas para acabcr con Ic division quo se iniciO en Sonora, y después f ué a repercutir a otras regiories del pats. El dIa 24 do octubre do 1913, ci señor Ccirrcxnzcz presidio una gran velada gus diO el pueblo do Cananea. en Jo Plaza do Anuas do esa poblczciOn, coma homenaje fervoroso al Gobernador do Coahuila que tuvo el valor y Jo entereza do desconocer el 18 de febrero do 1913, el Gobierno de Victoriano Buena. El estrado de honor quedO formado en et kioko de esa misma plaza. Asistioron catorco o quince mil personas, quo rodearon el zOcalo y Ilenaron par completo ci parque. La fiesta la presidiO, coma era natural, el Primer Jc7fe do la Revolucion. A Sn derecha. ci Gobernador Maytorena, )as Ministros Escuderc, y Zubàran y los Of iciales Mayores del Gobierno Constitucionalista. A su izquierda estabczn vcrrios jefes militates, entre ellos 01 teniente coronel Caites. Rivera Dominguez. Garmendici y algunos oltros luncionarios y otras personalidades de la Primera Jefatura do ½ RevoluciOn. FuO una fiesta esplOndida. El civismo de ese pueblo se puso do relieve en Los diversos incidentes que so registraron mientras el programa se desarroliciba en media do ]as aplausos y cM Ia emociórz do aquella compacta concurrencia. consciento de sus debenes y do sus derechos. Pero ese pueblo no solcimente dio pruebas palpabios do su civismo, sino tarnbierj de su ilustrcxción y do su cultura. Una de los orodores do esa fiesta inolvidablo atacO duramente cii Gobernador Maytorena. Frento a la multitud Jo hizo icr acusaciOn do que habla abcxn-

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donado a su pueblo en los momentos do peligro, parci venir después a sentarse at festin cuando las fuerzas constitucionalistas, ci mando do Obregón, hablan triuniado lo misnto en Nogales quo en Cananea. Ic mismo on Cananea quo en Santa Rosa y on Santa Maria. El Primer Teie do la Revolucion y 01 Gobernador do Sonora estaban mo]eslos ante aquella requisitoria. Al terniinar do hablar e] orador Soriano, ci teniente corone] Calles so ]evantó do su asiento, y lo abrazó efusivczmento en medic dot asornbro do aquel pueblo quo tanto so ha distinguido por su armor a la libertad y a la justicicr. Ese abrczo entrañaba una condenación püblica a la cictilud del Gobernador Maytorena. Ni el vencedor do Santa Rosa y do Santa Maria lo habria hocho con más thsolencia y orgullo. Parecia ci triunJador do den combates, y no habkz ganado ninguno. jQué vencedor do Santa Rosa y do Santa Maria! Creyó, seguramente, después do quo lo hablan derrotado los Iederalos cerca do Cananea, quo tralan sobre su frente los inclitos Iciuros do Marengo y Austertitz! El Primer 3cM do La Bevolución, tan severo y tan estricto, rnostró en lo privado su disgusto per los cataques do Soriano at Gobernador Maytorenci. —No deberian alacar ci] señor Maytorena delante de mi— dijo e] seftor Carranza ante tin grupo pequeño do amigos. Soy en estos mementos su huésped en Sonora, y si S1.)S enemigos quieren atacarlo quo lo began cuando ye no eslé presente. El Primer JeM de La Revolucion deboria do habez ilamado al orden a Los autores do esa division quo se iniciaba en Sonora. Es cierto que el señor Carranza no La fomentaba, pero nada hacia para contenerici. Tenict autoridad y prestigio para cite. Con la más love iridicación a tos corifeos do Los dos bandos, hubiera sido suficiente parc delener esa division quo so estaba formando en tonic del Primer Jo! e do La Revolución. Deberia de haberles marcado ci alto y enseñarles el peligro que entrañaba semejante escisión. En honor a La verdad, ningün ieEe militar do Sonora, de Los quo so batian, de Los quo triunfaron gloriosemente en Santa Rosa y en Santa Maria, como Obregon. come Diéguez, coma Cabral, coma Hill. coma Alvarado. como Hay, como Calderon, cairo Juan José

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Rios. coma Sosri, como Camacho, ninguno de ellos, estoy seguro, quo no hubiera seguido ci plan que los trazara Carranza, con abnegación y con patriotismo. Pero ci Primer Jefe do La Revolución dejaba que los ociosos intrigaran, sin medir las consecuencias. La madeja de intrigas ibcx a en.redar a los jefes militares quo exponian sus vidas en los combates. Iba a enredar también al señor Carranza, tan ajeno a ellas. porque creyô, seguromente, quo mäs tarde podia conjurar ci peligro. Hasta el vivoque ]iegaron los ecos do las intrigcxs urdidas on Hermosillo i' en Agua Prieta. La lucha interna llegó a enconarse a tal grado, quo en la cena do Navidad do 1913, en los momontos do los postres, ci Gobornador Maytorena Ic dijo at Primer Jefe do la Revolución quo Jo autorizara para meter a Obregén y a Alvarado dentro do un costa!, con todo y tecolotes, —Se referia a las äguilas quo lievaban esos dos generates on sus gorras— pat-a mandarlos at otro lado do la Ilnect divisoria. El señor Carrcnza so quedó miranda con fijeza at Gobernador do Sonora, y duo quo do ninguna manera le daba esa autorización, y anadió algunas frases elogiando Ia actitud patriótica de Obregón y do Alvarado quo hablan triunfado en Sonora en Ialucha entablada en contra do Victoriano Huerta. Al señor Carranza le causó profunda extrañeza osa proposición del Gobernador Mciytorena. Era el mornento, no solo para rechazar esa proposición, sine para ilamar a la concordia a los dos hondas que se habian formado en Sonora. El señor Carranza no lo hizo tampoco en esa ocasión que se Ic presentabcz, ignorando yo los motivos. So concrotó a invitar a] Gobernador Maytorena para pie to acornpañase on el viaje quo iba a realizar, a principios de enero do 1914, a] Estado do Sinaloa. El señor Maytorena aceptó hi invitacion quo so Ic hizo. Pero la estancia del Primer lefe do la Bevolucion y ci Gobernador do Sonora en Cu]iacàn, solcirnente sirvio para marcar mäs la honda división que surgia en las filas re-S volucionnarias. Cuando ci Primer Jefe do la RevoluciOn y el Gobernadar Maytorena regresaron a Sonora. la pugna

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estaba bien marcada. El señor Carranza llegó a Hermosillo a preparar su viaje rumba a Nogales, y do alli internarse a Chihuahua. El señor Carranza desaprovecho esas dos oportunidades quo so to presenturon pare itamar a [a concordia a los dos bandos contendientes, y acabcir do esa manera con la division que so suscitaba en e] cainpo cons titucioncxlista. Todavia ci cibrazar en Negates, a varios jefes militares quo ]o fueron a despedir, y a ofrecerle el Cuarto BalallOn do Sonora pare quo ]o escoitara, pudo muy bien hacertes algunas observaciones juiciosas y sensatas pczra quo dopusieran Sn aclitud hostil en contra del Gobernador Maytorena. Pero el señor Carranza optO par seguir el plan quo so haMa trazado desde un principio do no mezc]crse para nada en esa contienda quo se iniciaba. Fué u.n error muy grave. Si tanto el coma Obregón so empeñaron on quo ci señor Maytorena volviera a ocupar su puesto de Gobernador, cxi voncerse la licencia do seis moses quo habia solicitado del Congreso Local, nature] era quo el Primer Jele do Ia Bevo[ución hiciera todo to posible par ilamar cx la armonia y a la concordia a ]as corifeos do los dos bandos. Los quo triunfcron en todas partes, cubiertos do gloria, estoy seguro que habrian aceptado las indicaclones del señor Carranzc porque respetaban su aixloridad y admiraban su prestigio. La serenidad del anliguo Goberncidor do Coahuila, se destacO una vez xnás con lineamientos clarisimos. Su caräcter, su firmeza, su valor, so pusieron do relieve en media do aquel torbellino do intrigas. Refieren quo cuando las fuerzas constitucionalistas combat [an contra los soidados federales cerca de Monclova, el señor Carranza se durmiO profundamonte, bajo la sombrcz do tin profundo ârboi. Tarnpoco las intrigas nunca ahuyentabcrn ci sueño do sus pàrpados. No tenla nervios quo to sacudiercxn su organismo, como una poderosa corrionte electrica. jPero, qué mãsl La trOgica noche do Tlaxcelaltongo donnia profundamonte, scrbiendo !os peligros quo Ia asochaban. Despertó para recibir la cite do la muerte, y murió soñando quo escalaba la cima de La inmortalidad.

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LA INICUA OCUPACION DE VERACRUZ

En màdio de la inclemencia del tiempo realizo el señor Carranza la travesla, a caballo. desde Nogales hasta Ciudad Juarez. Llego a esta poblaciOn en marzo do 1914, cuando el viento del invierno azotaba *odczvla aquella region. Después do Ciudad luárez, el señor Carranza se instalo en la Capital de Chihuahua. Triunfantes Villa y Angeles en La heroica batalic do San Pedro do las Colonias, donde quedó hecha pedazos toda la resistencia del gobierno del general Victoriano Huerta, regresaron a aquella ciudad parc saludar al Primer Jefe de Ia Revoluci6n. Pocos cUes después so consujno la intcua ocupaciOn do Veracruz por las fuerzas nortectmericanas, cuando ya nadie discutla el triunfo del movimiento constitucionalista. Unos marineros de los barcos yanquis descendieron al Puerto do Tampico. que estaba sitiado por ]as fuerzas revolucionarias mandadas por los generalos Pablo Gonzâlez, Jesus Agustin Castro, Francisco Sanchez Herrora, Fortunato Maycotte y Luis Caballero. Esos marineros pare justificar su falta, explicaron que hablan ocupado una lancha pare dat un paseo par el mar; pero quo so hablan perdido. y Ilegaron a eso Puerto en busca do refugio. jEso , era inaudito! Fueron aprehendidos pot el coronel Hinojosa y conducidos ante e] general Morelos Zaragoza. Poco después quedaron libres, a pesar do it armados, y de no hater sido nada scxtisfactoria la peregrine explicación quo dieron. Es decir, ellos hablan cometido la falta, y, par lo tanto. Mexico no tenta quo dar satisfacciones do ninguna claso. Pero el Alrnirante Mayo oxigla quo so dispczrarcin veintiün cañonazos frente a la bandera do los Estados Unido8 en desagravio a Ia ofensa cornetida a los marinos do aquel pals. El general Huerta con-

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vocó inmediatamertte a Consejo do Ministros, donde so acordó quo se dispararan los veinti'ian ccxñonazos frente cx la bandera norteamericana, pero quo igucil saludo deberia hacer inmediatamente después el Atmirante Mayo a la bandora de nuestro pals. El Almiroute do Ia Escuadra norteamericana estuvo conformo. El gobierno de Huerta podia quo se levantara un protocolo del arreglo a que se habla liegado pam coinpicscer las insótitas exigencias del gobierno do] Preskdente Wilson. Mas a pesar de todo la Casa Blanca ordeno que fuera bombardeado y asaltado el Puert de Veracruz el 21 do obril do 1914, como represalia a la ofensa cornetida a los marinos de Los Estados Uni-dos. Desemborccjron los marinos norteamericanos y ocuparon esa Plaza después do la resistencia heroicci quo presentaron los cadetes do la Escuela Naval y algunos civiles do ese Puerto. Cayeron inuertos en dolensa de la pcztria, Holtinger. Alcalde, Garcia, José Azueta, Benjamin Gutiérrez Ruiz, Jorge Alasio Perez. Virgilio liribe, Andrés Montes Cruz, Nicolás Lopez Alfian, José Maria Avila José Galdn, Cristobal Martinez Perea, Teresa Avendaño, Gilberto GOxnez y Antonio Fuentes. c-u-yos nornbres serdn pronunciados siempre con respeto y admiración. El hecho do la ocupación do Veracruz era reprobable y mereciO la condenación do todos los mexicanos. No era un ultraje al gobierno do Victoriano Huerta. Era una. ofensci a toda la Nación Mexicana, y un atropello incalificable a la civil.izaciórt, a la justicia, al derecho. La Primera Jefaturo de la RevoluciOn enviO una enérgica nota diplomática a] gobierno do Washington par esa violaciOn a Ia soberania de Mexico. El señor Carranza cornunicó a las naciones do Hispano America e] texto do la protesta que envió a las cxutoridades norteamericanas. No podia olvidar e] general Angeles los resentimientos que tenSa con ci Primer Jefe de Ia Bevolución. A varios amigos los expresó quo el señor Carranza deberfa haber convocado a los principales jefes miLitares que so hallaban en esos momentos en Chihuahua para pedirles su opinion sobre Ia nota do protesta quo envió al gobierno do Washington con motivo do Ict ocupación do Veracruz. Entretanto. la ciudad de El Paso se apercibla a la defensa. En todas las cal]es habla barricadcis. Muchos edificios so convirtieron an

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fortcxlezas. Los soldados del pals vecino estaban ustos paw la lucia. Era quo las autoridades de esa pablación norteamericana tentan conocimiento de pie Villa y Angeles ilegarian a Ciudad Juárez de un memento a otto, y no sabian qué actitud guardarian después del salvaje atropello, del crimen monstruoso quo acababan do consumar las tropas norteamericanas en Veracruz, con mongua para nuestro decoro y para fluestra soberania, pero con más mengua parc ellos, quo yblan y ultrajan a su antojo la soberania do los pueblos débiles, pero respetan y doblegan La frente ante el Japón, que los hunde barcos come "El Panay", y donuesta y vilipendia a la bczndera do Las barras y las estx-ellas como si fuera un trapo do barrer. jTan altaneros y orgullosos con Mexico. con Cuba, con Colombia. con Haiti, con Puerto Rico. con Santo Domingo y con Nicaragua y tan sumisos y humildes con ci Japon! La grandeza do un pueblo so mide por las ideas quo defiende, por 1cr excelsitud do sus artistas, do sus poetas, de sus pensadores, do sus heroes, de sus martires. Cuando so habla do Atenas recordamos a sus ortistas, cuando so habla de Roma recordamos a sus jurisconsultos, cuando so habla do España recordatnos a sus pootas, cuando so hablcx do Froncia recordamos a sus escritores, cuando so hczbla do Alemania recordamos a sus filosofos, cuando so habla do los Estados Unidos tan fuortes, tan ricos, tan poderosos, recordamos sus atropellos. Ahora quo so dosconocen las más nobles conquistas del derecho; ahora quo per el brutal descxrrollo del aforisino do Jean Weber, "Ia razón del más fuerte es la mejor razén", so legitiman y glorifican los ater,tados mãs odiosos, desdo el tirano quo expolia y esclaviza a todo un pueblo, hasta el jcxythn quo golpea y roba a un niño. Pero oliminar ci sentido del honor do las relaciones inlernacionales per medio de flagrantes violaciones y do atropellos inauditos quo hieren do muerte ci derecho páblico externo. es destruir toda base cierta, toda esperanza do permanente Paz ott el rnundo. El grandiose y absorbente pueblo norteamericano en medio de sus inmoderadas ambiciones do expansion territorial, ha desgarrado a nuestra Patrio, garantizada solernnemente per tratados diplo-

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máticos y por estipulaciones amigables y amparada, ademäs, por la razón y la justicia. Ese mismo pueblo ocupó, sin razón czlg-una, el Puerto do Veracruz el 21 do abril do 1914, consumando un atentado monstruoso y tin crimon sin nombre, quo fué un golpe terrible a Ic moralidad universal. quo representó la regresión a ]as peores formas do la barbarie y substituyó el Estado pirata at Estado caballero. Ese acto representó, en un, a la sociedod do los pueblos convertidos on horda, on ici cual el mds fuerte puflo atrapa La mejor piesa y donde la violencia es el ünico titulo de propiedad. Las absurdis e injustas exigencias del gobierno de Washington no so podrári justificar nunca ante el mundo. ante la posteridad ni ante la historic. Pero el invasor cornprendió bien quo ningün dorecho tenla paz-a ocupcir a! Puerto do Veracruz; y el Presidente Wilson acentuo màs la discrepancia entre los juramentos do respeto a la soborarila do Mexico y el hecho doloroso y efectivo quo por razonos do politico interior de ose pals, continucra un estado de cosas a todas luces injusto para La Repüblica Mexicana. Mas a pesa do esas püblicas declaraciones, a pesar do que los Estados ijnidos cometlan unc injusticia y tin crimen, las tropas norteatnericanas, sin consentimiento ni autorización do nadie, invadieron et suelo do Veracruz, azuzadas, sin dude alguna, pot el acicate formidable do la excesiva supremacka y dot culto ferviente ' excesivo a La riqueza y ci ruidoso éxito material, quo son tan efimoros como una tormenta. El Presidento Wilson, a pesar do sus has-moses discursos, do sus ideas altisimas y do sus promosas halagadoras, incompatibles par cierto con Ia dolorosa realidad de los hechos, ordeno quo fuera hollado el Puerto de Veracruz par Las fuerzas nortecimericanas. violando asi los principios consagrados par el Derecho Internacional Páblico. por la civilizczción y por Ic humanidad. Lo triste, lo doloroso, as qua la aucononila do los pueblos debilos do este Continente lué hollada y ultrajada por ordenes del puritano gobernante do los Estados Unidos do America, quo llevaba en sin manos la fascinadora bandera pare clavarla en la altisima cumbre donde brilla la luz de la justicia de Dios.

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Pero no brilki la luz do la justicia do Dios, ultrajando la soberanla do Nicaragua; no brilla la ]uz do la justicia de Dies, asesinando a los valientes hujos do Santo Domingo quo defendian heroicamente su suelo; no brilla la Iuz do la justicia do Dios hollando a Puerto Rico quo lucha por su libertad; no brilla la luz do la justicia tie Dios mientras las invasorns fuerzas nortecinericanas permcxnecieron en el ensangrentado territorio do Mexico. quo no luchaba solo por su honor y su autonomla, sino también por la autonomia y el honor do todas las naciones do Hispano America.

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1QUE FUSILAR NI QUE FUSILARI La oc'upczcióón del Puerto de Veracruz por las tuerzas nortearnericanas, provocó una indignación muy grande en todo ci pals. En esta capital so efectuaron manifestactones lumultuosas. El fvjinistro do Reiaciones do }iuorta, ci Lie. José López Portilia y Rojas y el Subsecretarto. el Lic. Roberto Esteva Ruiz, —humanista de cabeza rosada como la asentadera do un niñorepentinamente so encontraron frente a una situación interrtacionai tremendcz. Al general Victoriano Huerta no le quedaban näs quo dos caminos: renunciar, a, ponerse ci frente do las tropes para ir a combatir al invcxsor. Pero no siguió ninguno do ollos. Mando promuigar una ley do amnistici para todos los roes politicos. Los diputados presos en la Penitenciaria, desde el golpo do Estado, recobraron su libortad. A los soidcidos voluntarios quo tomaban las cirmas pare defender la autonomia do Mexico, los onvió a luchar en contra do los revolucionarios. El general Obregon, y otros jobs militares recihieron instrucciones do atacar a los soldados norteamericanos en caso do quo pretendieran invadir ci territoria dotninado par las huestes acaudilladas par el antiguc Gobernador do Coahuila. Tambien en los Estados Unidos reinaba una gran excitación. En la chided do El Paso todo era inquietud y sobresauto. Pero los dos jobs principales do la aguerrida Division del Norte hicieron deciaracionos a la prensa do los Estados tJnidos asegurando que ci pueblo inexicano deseaba con servar las mej ores reiaciones do amistad con el qobierno de Washington. Con esas deciaraciones volvio a reinar la más completa tranquilidad en Ia ciudczd do El Paso; pero al señor Carrcznza le disgustaron grandemente y mando llaznar

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o Villa y a Angeles a Ia Capital de Chihuahua paw hacerles vet to inconveniente de su octitud. Este incidente motivO quo se distonciaran inàs el Jefe de [a Bevoiución y el Subsecretario de Jo Gue rra. Ya no so los veic hablar como antes de los pro-. blenas militares. El general Angeles no ocultaba yo su disgusto. Acababa de ser ascendido a general de brigado por e] sonado triunfo quo obtuvo Jo Division del Norte en of glorioso combate de San Pedro de Las Colonios, y to escribio una carta at señor Carranza, muy fria, y extremadomente lacónica, expresando su ogradecirniento per el asconso y sin dare siquiera el tratamionto do Primer Tefe de la Revoluci6n Mexicano. El Primer Jefe estaba expuesto a todos los peiigros y a todas Las contingencias sin dirigir él personalmente ]as batallas on el campo de la lucha. AsS Jo aconteciO en uno de los primeros dias del mes de mayo do 1914, en la ciudad do Chihuahua. Como de costumbre, el señor Carronza abandonó su lecho muy temprano. Las alias torres de La Ccztedral apenas so destacaban en el fondo del cielo ozul, en donde ccmenzaba a apagarse icr luz de las estrellas. En compaiiia del roctor José Maria Rodriguez salió a dar un paseo por las calles do Chihuahua. Momentos después omanecia, y ]os primoros rayos do] sol iluminaban las cumbres de Las montañas. Al pronto. el Primer JeIe do [a Revolución observO un movimiento inusitado de tropas. Nada to dijo a su Liel y asiduo cornpañero; pero juntos regresaron procipitadamente a la casa Gameros. A su vez el mayor Alfredo Breceda habSo salido on busco do] coronel Francisco Manzo, a quien ibo a invitar para quo fuera a desayunarse con el señor Carranza. EncontrO al Tofe del Cuarto BotatiOn do Sonora con todos sus soldados formados frente a Ia caso do Villa. En el Cuarto BctallOn de Sonora 11gmraban como mayores Abetardo Rodriguez e Ignacio EnrIquez. El mayor Breceda so acercO a Manzo y to preguntó por qué estaba dli haciendo ese servicio on lugor do hacerlo on el Cuartel General, quo era do donde directamente dopendla. —Porquo Ia orden del dia asi to dispone. tQué, esto no lo ordenO la Pnimera Jefatura?—contestó el coronel Manzo lleno do asombro.

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—jflo!---contestó el mayor Alfredo Erecoda—, estoy seguro do quo la Primera Jefatura no ordeuó quo so hiciera este serviclo. —Todo esto es muy raro,—czgregó Monza— asS mate a to casa do Villa y verds to quo pcisa. Entonces el Mayor Alfredo Breceda penetró a la casa do Villa. All todo era movimiento. El general Chao, estaba sentado en una sub, densamente pabide, en medic de la solo principal. El general Angeles estaba dictczndo una carta, paseândose per la habitczción y un rnecanógrafo escribla a to mdquina. El general Chao, at ver que flegaba el mayor Breceda, contempló abiertas las puertas del cielo. Con una seiko le duo, señal4ndole el periódico quo tenla ante sus ojos, y hacienda come pie leca alguna informcxción: — V ea usted esta noticici, jquk sensacionall. Luego, bajando la voz. agregó: Digcx usted al Primer Jek quo a] general Villa trata do Jusilarme en estos mementos. Sal.ga coma pueda, porque tal vez se to impidon. Comentancto en alta voz Jo supuesta noticia quo pcxrecla quo estaba Ieyendo el general Chao, murmuró et mayor Alfredo Breceda: jQué sensacional es esta noticial Sa]ió do alil precipitadamente Breceda cogiendo del brazo al genera] Angeles, para qua lo acompañara hasta el umbral do la puerto y la celebre escolta do "Los Dorados" no Jo impidiera sour. Ya en Ia calle el mayor Alfredo Breceda so dirigió precipitadamente a La casa Gamoros, donde soluda a! sefior Carrcxnza que venla ent rondo do la caito, y to comunica to tretnenda noticia. Inmedicitamente le manda hablar at general Villa, con el Capitän del Estado Mayor, Juan Dávita, para que so presente en el ado en la Primera Jefatura. Dio la coincidencicx do quo el joven militar quo iba per el qenerni Villa era querido y estimado per el temibbe Jefe do la Dinsión del Norte. tine at otro so ton½n confianza y unci grcmdisimo simpatta. Al llegar a Ici casa del general Villa, el capitán del Estado Mayor, be dijo: --Vengo par usted, porque el Primer Jefe quiero sr edo inmediatamente.

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—Diga usted ci Primer Jele, expresó ci general Villa, quo at rato ire a verle, porque en estos moltentos tengo una acupación iinportante. —Yo no sé nada,—dijo ci capitän Juan Dávilc, entre rises y chanzonetcis— ye tengo instrucciones do ilevdrmelo a usted y me Ic, Ilevo. En efecto, e] capitán Juan Dávila noda sabia de qué so trataba, y él emp]eó ese tono mitad enérgico y mitad familiar, debido a la amistad i1e tenict C)fl el tremendo y agreslo guerrillero. — iPues varnos'—contestó violento, y salió acornpañado del capitán Juan Dávila. Juntos liegaron unos mementos despuós ante Jo presencici del Primer refe do Ia RevoLuciôn. El señor Carranza so paseaba precipidamente en La saict de Jo casa Gameros, pero sin dirigirle la polabra a las personas que alli estaban: Gustave Espinosa Miroles, ci licenciado Jest Acufla, el doctor José Maria Rodriguez, ci mayor Alfredo Breceda y Lucio DáviIa, tart parecido este home de la sierra tngucro de Arteaga. en to dicharachero, en to bonachón, en lo mofletuclo -y en todo su tipo, en fin, at fiel escudero do Don Quijote. Era la viva representación do Sancho. Al presentarse el general Villa ante ci señor Carranza, éste Ic dijo en ci acto y con un tono imperioso: —Le rrtandé hablar a usted, general, porque ayer en la tarde se presentó en la Primera lefatura ci general Manuel Chao, a decirme quo ha tenido algunas dificultades con usted par un carro de ganado quo no llegá a tiempo, y deseo dejarias solucionadas. —Pues encomiende usted a Dios cii general Chao, "sihor", hay inismo to mande fusilar porque era un mci hombre, contestó el general Villa con la mayor naturalidad. El señor Carranza subiendo la voz, y con un tono más imperioso y enérgico to dijo: —Que (usher ni qué fusilar! Yo no puedo permiiir quo en mis barbas se cornetan semejantes crlznenes. Cornetiô usted ci asesinato do Benton, poniendo en grave peligro la suerte de la revolucion y todavia pretende tasted cometer rnás fechorias. No ye usted quo todo ci mundo None puestos los ojos sobre noso-

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tros. Inmediatamente dé usted las órdenes para que 01 general Chao quede en absoluta libertad. El general Villa dió esas órdenes, que fueron lievadas en et ado por el capitán lesüs Valdés, at teniente corone] Pedro Bracamontes, jefe do la escolta que iba a lusilar at general Manuel Chao. Gobernczdor del Estado do Chihuahua. Villa estaba furioso, indignado, frenetico, pero en medio del arranqte iznpetuoso do la ira, adiniraba el valor sereno y trcrnquilo del señor Carranza. Ese valor, cono dice el adagio popular, no to habia hurtado, sino que to habla heredado, pues tanto su padre como su madre lueron do un valor espartano. Hay que admirar el valor de Carranza on todas sus mcznifestaciones; el valor personal y el valor civjco. Nunca to arredró el miedo. En los momentos mäs dificiles y terribies, so crocia y so agigantabcz. Era amante de desafiar todos los peligros, pero sin alarde, sin ostentación. Six valor era natural, y los rasgos do valentia quo so Ic conocieron irnponIan y subyugaban, como imponen y subyugan todos los actos heroicos, nobles y desinteresados.

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UNA VICTORIA QUE ABRE LAS PUERTAS DEL SALTiLLO En la noche do ese mismo did en quo el general Villa pretendiO fusilar al Gobernador do Chihuahua, los principc*les jefes do Ia División del Norte Jo of recieron un banquete en el teatro do "Los Heroes" al soliar Carrcnza. Momentos antes do celebrarse ese agasajo. Maclovio Herrera y otros generales muy connotados do la Division del Node fueron a hi casa Gameros a decirle a! señor Carranzcx quo esa noche ibczn a aprehender a! general Villa, porque entraflaba tan serio peligro para la causa constitucionalista. Los acontecimientos quo so desarrollaron es½ mañana, observaron ollos, es la mejor prueba de nuestra alitmacion. El señor Carranza so opuso terminantemente a quo so realizara ese acto. —Esta noche iremos todos al banquete y procuraremos quo roinen la mayor armenia y la mayor cordialidad entretodos los jefes do la División del Norto,—ordeno of caudillo do la Revolucion, sereno. inmutable. En efecto, esa misma noche so celebrO el banquete on el Teatro de "Los Heroes" en honor del señor Carranza. Jefes y Oficiales asistieron a ese agasajo como si ellos ignoraran los acontecimientos que tuvierozi lugar ese dia; poro la incerildumbre taladraba todas las sienes. Al terminar La fiesta, el señor Carranza invitO a Villa y a Chao para quo lo acompctñasen en su automovil. Despues de habor recorrido varias callos do la ciudad do Chihuahua y el rumbo donde estfz La capilla do San Francisco en Jo cual fueron exhibidos hace mOs do un siglo los cadàveres do los heroes do

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la independencia Nacional, regresaron otrci vez at centro de la poblacion, y el señor Cczrranza fué a deja at Gobernador Chao y despues a Villa a sus respectivas casas. El Ejército del. Noreste continuaba avantando en Los Estacios do Coahuila, Nuevo Leon y Tamaulipas. La columna a cuyo Erente marchaba el general federal Guillermo Rubio Navcrrete para recuperar la plaza de Ciudad Victoria, es derrotada y dispersada on ci conibate do Santa Engracia por las fuerzas do Los generates Antonio Villarreal, Teodoro Eiizondo, Cesâreo Castro, Pedro Villaseñor, Benecio Lopez, Alejo González, David Berianga, Bias Corral, Jesus Agustin Castro y Marciano Gonzalez. Después de esa brillante acción militar, Los fuerzas do don Pablo Gonzalez y de general Luis Caballero tomaron Ia plaza do Tampico. EL J010 del Ejercito del Noroeste doininaba toclo Topic y entraba a los limites de Jalisco para xnarcl-iar sobre Guadalajara. El señor Cczrranza abandona Chihuahua y se dingo a TorreOn donde las fuerzas do La Division del Norte le tributan grandes honores. Do Torreon so dirige a Ia capital do Durango a inediados do Mayo de 1914. iQu6 recibimiento tan grandioso se le tribute es esa ciudad at Primer Jefe de la BevoluciOn! Fué tin aconteciniento indescriptibie. La muitud compacta y abigarrada Ilenaba todas las cailes, ]as aceras. Los halcones y ]as awteas do Las casas. Era una noche espléndida. El cielo estrellado, el clima tibia abria ci ánixno a In emoción y cc] deleite. Aquel oleaje hunano irtponente. Coma el mar, hackz vibrar con inás ccilor y bdos a Los corazones. Las tortes do to Catedral ilerninadas. Guirnaldas do rosas y laureles adornabon Las casas. Desde un balcon del Palacio do Gobierno, pot indicaclones del Primer fefe de in RevoluciOn, pron.uncié un discurso dejthndome arrebatcir paz- ci torbellino del entusiasmo. Estciba poseldo del ardor patriOtico, del quid divinum do quo nos habla Fray Luis do Granada El honorable Gobernador del Estado, ingeniero Pastor Rouaix, Los jefes militares de Durango, quo libraron su territorio, desde tin principio. do las fuerzczs do Victoriano Huerta, so confundicin entre La multitud quo Los ilevaba do oqu$ paz-a cilia como un vendaval a las débiles hojas quo el viento del invierno arrebata de Los drboles.

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El Primer Jefe do Ia Revolución perrnaneció vurios dicis en Durango, beilci poblacion de tipo colonial. Construcciones macizas. Las calles rectas con su caserio antiguo dan una idea del viejo esplendor do famihas ricas que hicieron sus fortunas en la mineria y en los fertiles valles do esas tierras prodigiosas que ci Obispo Pedro Tatnarón y Romeral recorrió sembrando por todas pades la caridad y el bien, y lievando la alegnu y la luz, como un niño, lo mismo a las chozas do los pobres y los humildes que a los palacios do Los ricos y los poderosos. En medic del caserlo extendido en una planicie, so levanta Ia hennoscx Catodral, do altas tones que so destacan en el azul deslumbrante de un cielo diáfano. Bajo las amphias naves está el coro be]11simo y aquella silleria inarcxvillosamente tallada quo figura entre las mOs notables del mundo. Nos recuerda a las Catedrales de Santiago do Cornpostela, do Sovilla, do Burgos. do Toledo. do Mexico y do Puebla. Esa sillenla y 050 coro son unas exquisitas joyas que dejó el arte colonial español en aquelia lejana regiOn do nuostro pals. En esos misinos thus llegO a la Ciudad do Durango el señor Iglesias Calderon, invitado, como ci general Angeles, parc quo prestara su ayuda al movimiento constituciorta list ci. Pnisionero on San Juan do Uha par órdenes de Victoriano Huerta, recobro su libertad cuando las iuorzczs norteamoricanas ocuparon Veracruz. Inmediatamente después marchO a la Habana pora internarse al territonio do los Estados Unidos. Do dli so dirigiô a Chihuahua, donde la Division del Norte le tributó toda clase do bonores y a su Paso por TarreOn, los Jefes do ese ejército le ofrecieron un banquote, en el cual habló el general Angeles esbozando algunos ataques contra ci señor Carranza. El Primer fete recibio al autor do las "Rectificaciones Historical do una manera cordial. En ha primera conferencici quo tuvo el señor Iglesias Calderon con el caudillo del movimiento constitucionalista, salió sumamente complacido. So dispone a recorrer la hermosa ciudad do Durango, Ilona do recuerdos historicos, con un sello colonial muy marcado. con Un clirna incomparable, y antes do visitor La bolla Catodral que ostenta sus riquezas y sus ornamentos, va a pasear por la plaza, con su paso lento y andar ceremonioso. Al pronto so detiene

ROBLES a saludar a varies amigos quo charlaban alegremente sentados en una bcnca del parque principal. Saluda a todos ellos; pero come no to tendiera la mano ci escritor Ciro B. Cebaltos, quo so hallabo taxnbièn en ese grupo, alguno do esos amigos intentó presentar al quo luera el Jefe del Pcxrtido Liberal Mexicano con aquel conocido periodista. — jY a ]o conozco!, contestó desdeflosarnento el señor Iglesias sin tenderle la mono. y Ievantczndo el boston vorticalynente sobre su cabeza como si fuera un toledano florete, so retiró en seguida, dejando a todos perplejos y atónitos. Miontras el seiicr Iglesias marchaba do Torreón a Durango. Ia DivisiOn del Norte al mando de los generales Villa y Angeles tomaba una dirección diarnetralmente opuesta para it on busca del enemigo. y Ia derrota sin grandes pérdidas do los elementos. En efecto, acabaron con 61, y esa victoria abrio a las fuerzczs censtitucionalistcis las puertas do la Ciudad del Soltillo El combate do ParedOn resultO de una precisión mctemàtica. Es el lauro más bril]ante quo conquistó Ia Division del Norte. Aili so demostré quo Jo estrategia militar es para el soldado un factor mâs importante que e] valor. El EjOrcito revoiucionariu znovilizO sus iuerzas con admirable precision. y cuando 01 enomigo so sintiO derrotcxdo, pretendiO huir. Pero fue dot todo inütil. Los soldados do Villa le habian cartado la retirada, y estaba materialmente cercado. Todos SUB elernentos estaban a disposición do las fuerzus victoriosas martdadas par Los generates Villa. Angeles. José Trinidad Rodriguez, Calixto Contreras. José Isabel Rabies, Tomes Urbino. Maclovio Herrera, Toribio Ortega, Bout Madero, Roque Gonzalez Garza, quo sin grandes perdidas de so]dados, sin grandes gastos do energias, obtuvieron una victoria completa debido al magnUico plan de combate que trazaron los jeles do la DivisiOn del Node. unas horas antes do quo dierci principic esa batalici. En un momento derrotaron cii ejOrcito enemigo, iterte en doce milhombres. Seis horas después do derrotado. la Ciudad del Saltil]o estaba en poder do las luoracs do Villa y Angeles, y, poco tiempo zn&s tarde, La plaza do San Luis Potosi fuê ocupada pot el Ejército Constitucionalista. Esa acciOn do guerra so puede presentar como modelo do estrategta.
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Las fuerzas do la DivisiOn del Norte so abrieron en dos alas, formando un ángtilo en cuyo vértice estaba el Cuartol General. El ejército de Victoriano Huerta no tonic màs salida quo una empinada montana; y, ci sontir el empuje arrollador de la DivisiOn del Norte protondiO escapcir por esa altura, porque comprondiO quo los generales Villa y Angeles haticin cortado las vies férrecis en Zertuche y en HipOlito, los dos extremes del ângulo, y por alli no podrian retroceder a su base do operaciones como lo pretendió desesperadamente. Pith un triunfo decisivo, completo. espléndido. El ejército huertista, mandado por los generales Ignacio Mufloz y Francisco Osorno, quedo clii completamente aniquilado, la artillerla bajo Ia vigilcincia del entonces capitOn Nazario Medina y todos los elementos do guerra en poder do la victoriosa Division del Norte, y la capital do Coahuila, limpia do soldados enemigos que se replegaban precipitadamente a San Luis Potosi. Pocos dies permanecieron los jobs do la Division del Norte on el Saltillo. Despues de haber arrebatado esta ciudad a las fuerzas do Victoriano Huorta, marcharon otra vez a Torreon pare preparer el ataque sobre Zacatecas, y el Primer rote de icr Revoiucion so dispone a abandonar la ciudad de Durango pare ir a establecer el gobierno constitucionalista a la capital de Coahuila. quo 61 habia abandonado do diferente manera el Sâbado do Gloria del año do 1913. Entonces so retirO del Saitillo con un puñado do hombres, perseguido y derrotado. Iba a ilegar ahora victorioso, a) frente do un ojercito aguerrido, quo caminaba bajo arcos de triunfo y envuelto en tempestuosas nubes do aplausos, por las osperizas quo hizo concebir a todo un pueblo: esporanzas do rolenciOn y do justicia, esperanzas do honradez y do libortad.

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ENTRE UN DILUVIO DE VITORES Y APLAUSOS El Primer Jefe do Ia Revotución resolvió abandoncxr Durango ci 6 do junic do 1914, en union do todos sus acompciñantes, para ir a establecer ci gobierno constitucionalista en el Salti]lo. donde lanzó el grito do rebeidia contra la administración do Victoriano Huerta La capital do Coahuila se disponia a recibir a su gobernante do una manera estruendosa. La habia abcxndoncxdo en muy crIticas circunstancias y ahora llegabcz triunfante y victorioso. Motnentos antes de arrancar el tren para TorreOn y ci Saltillo, el señor Carranza tuvo necesidad do susponder su viaje pot algurtas horas. En el andén do la estaciOn estaban los acoinpaflantes del antiguo gobernador do Coahuila y un ininenso gentlo quo thu a despedir a los viajeros. Todo estabu listo para marchar al Estado natal del fefo do la Revolución. ZPor qué, pues, so suspondia tan inesperadamcntc el viaje cuando ci señor Carrcxnza estaba ansioso do liegar cuanto antes al Saltillo, quo habla ctbar.donado entre nubes do torznentcx? La inquietud era nuy grande. Unos a otros so preguntaban ci niotivo por ci cual no arrancaba ci convoy cuczndo todo estaba listo parc la marcha. El señor Carranza habia preguntado por ci señor Iglesias Calderon. Le contestaron quo no habla ilegado atn. ci Job del Partido Liberal Mexicano. —Tendremos quo esperar hasta quo venga,— diJo el señor Cctrranza enfâticamento— y como tardara unos momentos más sin liegar ci autor do las Rectificaciones Historicas. el Jefe de ]a RevoiuciOn coniisionó al doctor José Maria Rodriguez y cii licenciado Isidro Fabela para quo thesen a ver qué Ic habla pasado at

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candidate a Jo Secretaria do Relciciones Exteriores do la Revo]ucion. Llegciron Los comisionados a 10 fonda donde so hospedaba ci role del Partido Liberal Mcxicano. Alli pennanocia todavia, atavi&ndose con toda trauquilidad. —Vertimos per usted, don Fernando—dijeron los corn.isionados—todo está listo para inarchar al Scxltillo; ci señor Carrcinza Ic está esperando. ci Gohernador del Estado. ci Socretcxrio General del Gobierno, ci Of icial Mayor, los Jetes militares y los Oficiales do la Guarnición, las autoridades todas de Durango desecn despedirse do usted y la muchedumbre, quo aün perruanece en of anden, está impaciente. El señor Iglesias expreso a los comisionados del señor Carranza La firme resolucion do queciarse en la capital do Durango. Los enviados del señor Ccrranza insistieron vivamonte, y el señor Iglesias accedió cuando obtuvo ci ofreci.miento formal do que ci señor Ciro B. Ceballos no viajciria en el carro destinciclo at Primer Jet0 do Ia Revo]ución, y de quo no 10 permitierart la entrada si tat cosa pretendiera. El doctor Rodriguez y ci licenciado Fabela liegaron con ci señor Iglesias a la Estación, e in mediatamente despuês emprendio el tren la marcia rumbo ci Scitillo, en medic do ]as aclamaciones do La inultitud. Al saber ci general Villa quo ci señor Carrcznza ibcz a liegar a Torreón, ordeno a la escolta do "Los Dorados" quo procedierci a destruir ci puente en la Estacion do Avilés, cercana a La capital lag-unera. Pero Villa tuvo la ocurrencia do comunicar ese proyecto al coronel Roque Gonzalez Garza, quien le hizo vet to monstruosidad do somejcinte atentado. —Ya estân dadas las ordenes, Y. ta] vez en este misnio memento, -decia Villa— so haya recrlizccio ese proyecto, porque es necesario acabar con Carrcmza. —Pero eso no puede ser—afirmo rotundamente Gonzalez Garza—dome en ci acto su autorización pam proceder en seguida y suspender ese atentado, quo no solo acabaria con ci señor Carranzcr, sino con toda la fuerza moral do la revoiuciOn. Despuôs do iarga discusión, Villa consintió en mandar suspender ci olentado. y Si no ha side porque

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el señor Carranza tuvo quo retardar dos horas su salida do Ic chided do Durango, par ester espercindo a] señor Iglesias Calderón, con seguridad que no habib podido evitarse ese atentado, como to evitó el coronel Roque Gonzalez Garza, siempre tan levantado y generoso.

Con tan retardo do varias bores ilegO a Torreon el convoy sin hober sufrido percance a)guno. Ninguno do los principales Jobs de la Division del Marie esperaba at señor Carranza en la EstaciOn. En esos momentos las relaciones entre la Primera fetaturcz de la Revolución y los generates de la Diyisión del Norte eran sumamento litanies, y so esperaba do tin momento otro el rompimiento. El señor Carranza so d.io cuenta en el ado do la frialdad con que fué recibido, to cual hizo quo violentara Lu viaje rumbo at Sallillo. No quona pernanecer por ma's tiempo en la ciudad. lagunera. Aigunos militares como Angeles y Toribio Ortega, rn siquiera so presentaron a saludor ci Jebe do la RevoIucion. El corto tiempo quo permaneció e] señor Carranza en Torreon, el general Angeles Ic ocupó en pasear a caballo par las principcales calles de to ciudad, seguramonte pare hater pcitente su disgusto, ye marcoda con bastcxnte claridad on corrillos y convorsaciones. Pero si asistió a tan banquete quo so le oireció a] señor Carranza en el Casino do la Laguna. Para nu .die pasaban inadvertidos esos detailes. SOlo el señor Carranza permanecia inconmovible y so mostraba Iran. quilo. Pero no diO señales jcmás de quo quisiera toner una explicatión con el general Angeles, parci czcabar con ese disgusto quo traerIa consecuencias fatales parc el rnovimiento constitucionalista. Al dia siguiente, muy temprano, so presentó el señor Carranza en la Estación, aconpanado do LU. comitiva. Pero hubo serias dificultades pam pie el tren niarchara rumbo cii Saltillo. El ectudillo do Ic Revoltsción tu'v'o quo mender at mayor Breceda pare quo aprehendiese ci jefe do los despachadores, fl.ian Garcia, quo ponla toda clase do obstäculos pare dar las Ordones do salida, y haste quo intervino el general Eugenic Aguirre Benavides, pudo arrcncar el tren que, momentos despuès dejaba el Rio Nazas, de aquas tan rices ccma las del Nile, y so dotenla el convoy en San Pedro do las Colonies para que los viajeros bajaran a alnior-

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zar en ci comedor del Casino. Pero grandisinia fué Ia contrcxrjcdcxd dol autor do ]as Rectificacjones Históricas ci vet quo en ci contecior donde aimorzaban an San Pedro do Las Colon las. estaban presentes Ciro B. Cebailos y Heriberto Barron. se resist 16 nuevamente ci señor Iglesias a continuer ci viaje porn ci Saltillo. Quoric quedarse en San Pedro do las Colonias, lejos do todo ci rn.undo. cairo !as ermitaños sencillos y misteriosos do Ia Tebaida. —tPer o qué se queda usted hacienda aqul, —le preguntó el señor Ccirranza— si en este sitio no hay ni donde alojarse porque muchas casas do la poblacion fueron arrasadas C incendicidas par los federales ci abandoncir la plaza después del reciente y formidable combate registrado entre nuestras fuerzas y ci ejército de Victoriano Heurta? El pueblo estaba casi destruido porque la luchu feroz y sangrienta so entoblé en las calles. Los inuros do las casas estaban ahumados par ci incendia y destrozcxdos par ]as efectos terriblos de la inetralla. El señor Ccxrrcnza consiguió, al fin, convencer ci antiguo IeEe del Partido Liberal para que 10 acompañcxse hasta ci Saltillo, ofreciendole que yci no viajanan cii ]ado do ellos los señores Ciro B. Cebaulos v Heriberto Barrón, viejos peniodistas, cargados de odios y maiquerencicis. —Si este movimiento constitucionalista ha armstrado a Ia Repübiicc a la lucha para quo Ia honradez y la rectitud respiandezcan en todos los actos de la adninistración püblica, —decia el señor Iglesias— justo es quo los abcznderados do una cause noble demos ci ejemplo para quo todos nos secunden y reauicemos las proxuesas do probidad y do justicia que hemos hechc a lode Jo nación. El señor Ccxrranza so levanto los anteojos sabre ic fronts para fijar su mirada en Ia fisonomia del señor Iglesias, coma 10 hackz frecuentemente parc leer y es. cnibir. El JeIe do la Revolucion estaba anonadcrcjo. En aquellos momentos no sabla qué decir. Abandonaron el coinedor del Casino entre un diluvio de vitores y aplausos, y a lo lejos, se escucharon las notas vibrantes y arrebatadoras del Himno Nacional. Marcho ci tren. y los viajeros permanecieron largo rato en [a

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plataformu de los vagones contemplando el pueblectllo de San Pedro do las Cobonias, casi cirrasado por el ejército de Huerta. Alit queria ci señor Iglesias permanecer en medio de ciquellos desiertos ardientes de la Laguna, donde ci Ncizcxs vu depositando ci fértil limo quo ileva en las ondas do sus corrientes, para hacer próspera y rica esa región que desiumbra la retina con los fascinadores espejismos, como en las riberas del Nilo cuyas aquas lo dan vidu y esplendor al Egipto y mecieron la cuna do una civilizacion quo ilumino al mundo, con la luz de una alborada radiante y esplendidcx Para quo ci hombre pudiera vivir La vicla gloriosa y eterna del espiritu.

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EL PRIMER JEFE EN EL SALTILLO

Iuê recibido en medio del regocijo popular. No hay dicha sin amargura. Liegaba victorioso, es cierto, pero ye la escisiOn en las files revalucionarias estaba perfectamento xnarcadcx. Esa tierra, coma aseguro en ml libro "Perfiles del Saltillo", ha side cuna do muy ciaros ingenios, do literatos, de artistas, do escritores, do poetas, do patriotas. El carâcter do las gentes es agradable, Iranco. leal. No conocen Ia xnentira, ni el doblez, ni La hipocresia. Nobles y hospitalarias. son capaces de cualguier sacrificio en bien do tin amigo y do cualguier herosmo par La Patria. Tanto Los hombres coma las mujeres nunca permanecen ajenos a las penas do los demâs. El hombre es trabajador. constante. honrado. Sabo cumplir COfl SUB deberes. Ni ruinos iii envidiosos. Llevan en sus manos Ia sugestiva divisa del héroe inmortal del poema do Longfellow. Tenaces en la lucha, perseverantes en el esfuerzo como Los yescos primitivos quo poblaron esa tiorra. La mujer es virtuosa, abnegada haste el sacrificio, vaterosa hczstc la heroicidad. Santifica el hogar con su ejemplo. Temple el férreo peeho do sus hijos. y coloca en 61 las fibras niás sensibles pare quo vibren al inipulso de lode idea grende y generosa. La cidversidad y La miseria no La doblegczn nunca. Educada on la religion do Cristo, no hone más gula quo la moral. ni más norma quo la virtud, ni mâs antbición quo format un hager ennoblecido pot todos los sacrificios y todas las esperanzas. Ella es IUZ crpacible quo orienta, ala amorosa quo cobija, cuerda sonora quo vibra. A ese Linaje do rnujeres pertenecia ml madro adorada, quo no podré olviclar
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La noche del 7 do junio do 1914 ]legó el Primer Jefe do la Revolucion a 10 capital do Coahuila, donde

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janiás. Mis ojos la contemplan aün en aquellos patios floridos. Ilenos de trinos y de aromas y de guirnatdas. EL Saltillo es una do Las pobiacionos mâs cultas de la Repüblica. No so concert clii Los ancilIabetos y hay hombres de una iiustrución superior, quo pueden figurar ontre Los primeros, como iigura Curios Pereyra en Madrid. Aquellos contras do enseñanza quo tonto briDo y prestigio le han dodo a Coahuila: el Atene'i "Fuente", [ci Escuela Normal y Los Colegios do San Juan y el Roberts, ban honrado a Mexico, porque en esos brillantisimos plantoies se forjo el civismo de Los habitantes do esa ciudcxd sonriente, rodoada do rnontalbs azulos y huertas fragantes dondo jugâbamos en nuestra nilbez y nos divertlamos en detener Ic corriente rumorosa del agua con debiles va]]ados de guijas y do arena. El Ateneo 'Fuente" es el orgulbo do Coahuila. Benemérito instituto. En sus aulas Luminosas so han educado parvadas do jóvenes quo so distinguieron notablemente en Las diversas actividades do la vida. Alli so educaron Manuel Aculba, Carranza, )as Vàzquez Gomez, los Gonzalez Garza, Curios Pereyra, Alfredo E. Rodriguez, Melchor Caderic Ernesto Garza Perez, y tantos otros coahuilenses ilustres quo ban ocupado puestos prominentes en of mundo de La poli• tica. do la ciencia, de] arte, do Jo poesia y [a literatura. De la Lena do la Escuela Normal sauio aquella legión do profesores quo )levaron 10 luz do la enselbcinzcx a Las más apartadas regiones de Coahuila. Al Co]egio de San Juan acudlan estudiontes do Los Estczdos más remotes do la Repüblica, y Los profesores cram sables prominontes quo habicin descollado en Italia, en Francia y en Españci con relieve y brillo on ]a ciencia, y sus nombres excelsos so pronunciaban en todos los pulses do la tierra. En el Colegio do San Juan so educaron Francisco 1. Madero, José Garcia de Letona y José Garcia Rodriguez, al primero Mexico Jo cuenta entre sus giorias i' Los dos dltimos son los portaestandartes de la litercitura coahuilense. Maestros do varias generaciones. Honran a] Ateneo "Fuente" y a Coahuila con of prestigio do su cultura y do su. inteligencia. EL escnitor y el orador deben set arlistas. El encanto do la belleza estriba en el misterio, afirma Schiller. Ese encanto quo tiene ]a prosa diâfana y torso do Azorin y La severidad y la elegancia do la ora-

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toria de don Antonio Maura, nos convencen do quo Ia educación estética do quo nos habla ci celobre autor alemân, es solo parc los artistas. Ellas tienon ci dovado ministerio do hacornos sentir todo lo que hay do más grcxnde en la naturaleza y en el espiritu. Artiste era rosé Garcia do Letona on sus discursos y en sus articulos. La belleza y La euritinia resp]andecen en todos ellos. Pare Max Scholar La idea 'humanistica' del saber cuito, debe ser en definitive do Dios y para Dios. La cultura y La erudicion so adquieren por of estudlo perseverante on el transcurso do la vida; pero con el buen gusto so naco. So es poe-. to o no so es poeta. So es prosista o no so es prosistcz. So es pintor o no so es pintor, coma dice Azorin. La forma do los discursos do José Garcia do Letona eran do una belleza olirnpica. El erudito profesor do Literature y de Historia en ci Ateneo "Fuento' consagró roda 511 vida ci estuciio. En el insigne Colegio do San Juan se distinguió desde su niñez par su dodicación y su talento. En cada distribucion do orejnios do eso meritisimo Instituto, so Jo vole doscendox del ostrado do honor con sus manos hones do dorczdos diplomas y la concurrencia lo onvolvia on donscxs y lompestuosas nubes do aplausos. Sus profesores to estimulaban y Jo admiraban. Más tardo, por sus propios merecirnientos, desempefló las cátedras do Literctlure y de Historic en ci Ateneo "Fuent&', donde iué tan quorido y respetado por su selecta cultura y su brillante inteligencia. Le consagró a La juventud estudiosa los rnejores dias do su vida. Después do La cátedra los jóvenes lo rodoabon on los amplios corredares del Cologio, o en Ia Plaza do San Francisco pare seguir escuchando do sits labios aquellas charles lodas y erudilisimas, entreveradas do ingenio y gracict. La prosa artistica—corno Ic Ilamaba él cx la prosa bolla, cuidada y trczbajada—lo fascinaba y lo debttaba, como nos deleitcin y nos fascinan ci nosotros los versos del "Romancero GUano" del poota andaluz Federico Garcia Lorca. Las claüsulcxs plotOricas do cites, con ritmo y elocuencia, eran su ideal y su Iruición. Citaba un torrente do autores con to mayor naturalidad, coma ci manantial rurnoroso despliega su linia pare regar los campos. Antes do quo el colombiano Curios Arturo Tortes hubiera escrito aquelias páginus hermosisimas sabre

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Pablo do Tarso, ya nuestro maestro habla publicaclo algunos ensayos literarios escritos en una prosa erudite y elegcxnte come La gte tanto admiraba en el exinio autor de "Idola Von". El grupo de pat notes que siguió ci señor Carrana en su intrépida aventura so lorjo en esos in.signes inslitutos, educada esa generación en el ejemplo de tin coro do varones preclaros quo Ilevaban como los castellanos antiguos. el honor en sus escudos y en sus corazones, pare igualcir la vida con el pensamiento, como dice el cl&ico escritor, y arnabcxn rt La Patria sobre todas las cosas. Hombres como el doctor Dionisio Garcia Fuentes, como don Manuel Lobe, ccmo Garcia Carrillo, como el licenciado José Maria Müzquiz. cono don Francisco Sanchez Uresti, nodelos de probidad y do decoro, sus nombres so pronuncian en Coahuila con veneracion y respeto. Aquella generación fué educcida tcimbión on las ideas scratas y amorosos do La mujer coahuilense, que no hay lucha en to cual ella no tome una participacion noble y ciecisiva. Grande en la adversidad, generosa en todos Jos actos. Nunccr la arredra el rniedo, james la guici la conveniencia. Enculca an las conciencias la rectitud. Enciende en los espiritus los ideales y va dejando pot donde quiera altos ejemplos do moral y do grandezcs. jQué temple, qué carácter, qué energia hone la nujer coahuibense, quo muchas veces le ban dado ejemplo a los mexicanos. coma Las Garza Carranza, como Leonila Siller, come Guadalupe Garcia, come Esperanza Sota, como Carolina Villarreal y Soledad Dávila, quo desauiaron a Jos perseguidores y so enfrentaron resueltamente ante los crizuenes y ]as irifamias, mientras nosotros permaneciarnos mudos y congelados do vergiienza yda miedo! El grape do patriotas que acornpañó al señor Carranzcz en icr lucha contra Victoriano Huerta, no sabia si iba a veneer, pero si sabEr quo su. sagrado deber era secundar cr1 Gobernador do Coahuila en Ia empresa gigantesca quo se iniciaba en contra do la traición y el cnimen el 19 de febrero do 1913. Recostada Ia Ciudad del Saltillo ci pie de aquellas inontañas azules, conserva sus leyend .as y sus tradiciones. Es hoy mds belle, pero ostenta atn su antigua y peculiar fisonoina. Limpia y resplandeciente se ccbija bale el cobalto profundo do tin ciolo luminoso y

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ospléndido, y tan cure puro y aromado so respira en tan ambiente quo subyuga y encanta. Do la acacia en liar siempre scilia La trova do los ruiseñores; y hasta las ovejas miraban el drbol apasionado, quo era como tan salterio tañido par La brisa primaveral, para ernplear la inisma belicu hose del gram estilista alicantino Gabriel Miró. Tierra querida quo me vió nacer, donde los giros del viento y ci rumor do las aguos me habian do mi mcxdre idolatrcida quo inc enseñó a amar a ink Patria sobre todas las cosas y quo inculcó en ml cornzón esos nobles sentimientos do rectitud y do moral, quo me han impulsado en el camino tormentoso do La vida a luchar pot toda causa justa y grande. Tierra quetida y gloriosa, quo me contemplé en ml niñez correr a sus huertcis hondas y oloroscis a tomillo y albahacci, a cotta Los penlumczdos perones, los macinros y codiciczdos unembrillos, los pintados y jugosos duraznos, los soberbios higos mulatos, que destilaban dulcisima miel como si hueran de Esmirna y los incomparables y deliciosos albaricoques sobre los cuales revoloteaban los pájaros antes que los bulliciosos e insaciables rapazuelos les cirrobatasen ci rico y dorado festin; y después penetrábamos al orgullo incomparable do sus bosques a inundar nuestras ,pupilas en La luz deslumbradora do los arreboles encendidos en ici inmensa hoguera do Los igneos crepüsculos quo fundian los rubies y los topacios para orlar las capnichosas nubes do nácar y oro. Tierra inolvidable, quo me rev'elo en ml juventud ]eda la heredad risueña del amor y el mundo austero do la ciencia y me vió marchar un dia bios do sus montañcs zarcas y do su ebb osplendoroso, pero vivIa y vive constantemente on ml corazón como el recuerdo de ml madre idolatrada, quo no puedo invocarlo sin quo Ia voz se ahogue en nib garganta, y sin quo a luz so nuble en mis pupilas, y sin quo el punzante dolor taladre mis sienes tcintas veces confortadas y cicariciadas par el beso balsdimico do al suave brisa do ]as perennes añoranzas do mi quiota y apaciblo ciudad natal, par donde han desfilado un cortejo interminable do heroes inmortales y una serbs infinita do hazañas portentosas quo conmovieron profundamente todos los cimientos de la Repáblica. Esa ciudad recibió a! Jefe do la Revolucion Constitucionalista do una manera estruendoscu. Acompa-

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flczban a! señor Ccrrrcnza don Fernando Iglesias Calderan, Antonio 1 Villarreal, Luis Cabrera, don rgrticia Bonillas, ci general Ignacio L. Pesqueircz, don Adolfo de La Huerta, ci doctor lose Maria Rodriguez, Ernesto M. Fierro, Enrique Lioxente, Alfredo Broceda, juan Barragán. Gustavo Espinosa Mireles, el licenciado Isidro Fabela, el coronet Francisco Manzo, y tantos otros funcioncirios del gobierno do la Primera Jefatura y los oficiales do su Estado Mayor, ontre los cuales figuraba ci farnoso Lucio Dávila, quo era todo un tipo. Do una gran filosoila. Su vida facil. For nada so inmutaba ni so proocupaba. La mismo Jo daba quo lo invitaran a un bade quo a una bataula, lo misrno a un bautizo quo a tin entierro, Ia mismo ci un paseo quo a bancirse. A todas partes iba alegre y sonriente- Un hombre pintoresco y lena de reircines. Sus labios pronunciabcjn constantemente este dicho: "Si lu mcii tiene remedio, para qué to apuras?, y si no tiene, aparcr qué to apuras? Pocos dias después do haber ilegado a la capital do Coahuila, rompieron sus relaciones la DivisiOn dot Norte y el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista. El señor Carranza orden6 desde el Saltillo di general Villa, quo permanecla err Torrebn, quo algân jefe do la División del Norte, Tosé Isabel Robles, o algAn otro, con una fuorzu do cinco mil Ixombres marchara a ouxiliar a] general Pãnlilo Natera. quo atcicaba la ciudad de Zacatecas. y estaba en comprometida situación. El general Villa lo contestó al señor Carranza quo no solainente estaba dispuesto a cmxiliar a] general Natora con cinco ml] hombres, sino quo toda [cx Division del Norte estaba dispuesta a auxilicirlo y cryudarlo a recuperar aquella plaza, parquo no queria sacrificor una porte do su ejêrcito, exponiéndolo a -an Iracaso, coma ya habia tracasado el general Natera en el ataque anterior a la ciudad do Zacatecas quo estaba defendida por un fuerte nicleo do iuerzas Iederales a] mando del general Luis Medina Barrón. Expresaba que querla narchar con todas sus tropas victoriosas pora no exponerse a una derrotcr inminente. El señor Carranza insistió en su determinaciôn. Entonces el genera] Villa dijo quo ét renunciaba a la Jefatura do la División del Norte. En el ctcto to admitió su renuncia el señor Carranma y le ordenó

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a Villa quo se fuera a hacer cargo del gobierno de Chihuahua; pero ci toner conocimiento todos los jeles do Jo Division del Norte do ese hecho, inmediatarnente Ic enviaron tin telegrama de protesta ci] seilor Carrcnzcx. Pero nada ni nadie hicieron vat-jar ci] Primer frEe do la Revolución do su actitud. El. persistiá en su determinadon. Nunca ]legó a creer quo los generales do la División del Norte Ia fueran a desconocer coma Primer Jefe de la Revoluci6n. Entonces se reunieron en el SaltiI]o los principales jefes del Ejercito do] Noreste. Cesáreo Castro, Antonio I. Villarreal. Pablo Gonzalez y al.gunos ott-os, para ver qué se podia hacer en media de esci situaciOn dificit y embczrazosa. El señor Carranza at siquiera querta quo to hablaran de ese asunto. El Ejército del Noreste envió a dos delegados a Torreén, uno do ellos era el ]icenciado José Ortiz Rodriguez, para quo conferenciciran con ci genera] Villa y con .105 principales jefes do la victoriosa DivisiOn del Norte. y les hicieran ver la inconveniencia do esa cictitud, cuando todavia no so acabcsba do derrocar a] gobierno usurpczdor do Victoriano Huertcr, y, Ic que era mâs triste y doloroso todavia: que ci Puerto do Veracruz permanecia ocupado per las fuerzas invasoras norteumericanas, haciencto un torpe alarde do su poderlo, de su miquidad, do su injusticia y do] atropeilo incalificab]e quo cometian violando los principios fundcimontales del Derecho Internacional PIblico. do La civi]izaciôn y de la humanidad.

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jVIVA LA REPUBLICA! Los delegados del Ejército del Noreste sczlieron del Scxltillo pam Torreon a conferenciar con el general Villa. Nadie crea quo el genial guerrillero volviera a reconocer la autoridad de la Prirnera Jefatura. dosconocida par los principales jobs do la Division del Norte en historicos telegramas. El señor Carranza permanecta en la capital do Coahuila sereno y con fiado. Cuando los delegados Ilegaron a Torreón, toda la Division del None haba marchado sobre Zacatecas. El general Villa iba a salir para esa Plaza algunas horas después de haber llegado a TorreOn ]as dolegados del Ejército del Noreste. A las siete do la mañana so presentaron en La case del genera] Villa. El famoso guerrillero estabcz desayun&ndose una taza de atolo de maizena con rajas do canela. Jarnäs fumaba un cigarro, nunca tomaba unu copa de vino. No jugaba ni perdia su tiempo en juergas ni en paseos. Era tin formidable conductor do hombres. Su rostro sangutheo. Sabre su frente ancha y espaciosa se le vefan algunos rizos casi azafrancidos. Sus grandes ojos color cate oscuro los movia do una manera siniestra. La nariz so dilataba do cuando en cuando peru respirar mejor. La boca abiertà dejabcz contemplar sus dientes gramdes y amarillentos de hombre primitivo. Por sus haze. Ras y sus fechorlas su nombre ha resonado OD 01 inundo entero. Continuaxnento invoccxba los nombres do la patria, del pueblo y do la raze. Veleidoso, amante do la mentira y la patraña. Desconfiado coma nadie. A veces Iloraba como un niño y otras ocasiones rugia como un leOn. Inteligente, inculto, cudea, despreciaba el dinero y anhelaba el Fader. Inmediatamente los delegados le abordaron La cuestión al general Villa.

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—jVenimos a ver a usted en noinbre de Los fetes del Ejército del Noreste le dijeron a Villa, mostrO.r'dole Ia credencial quo acreditaba su cardcter de delegados—para hacerle ver la conveniencia de que vuelvu La Division del Norte a reconocer La autoridad do Ic Primera Jefatura del Ejército Constitucionalista Es cniipatriótica semejante actitud cuando aU.n no estcz oniquilado ci enernigo, y. lo quo es xnás grave todavia: cuando el Puerto do Veracruz permanece ocupado par ]as [uerzas invosoras. Li general Villa so quedO sorprendido aL rccibir sernejante embajada. No la esperaba. Interruinpe el desayuno y fija sus iniradas terribles en los delecjados del Ejército del Noreste. —Esloy Para salir en estos rnontentos cr1 ataque de 30 ciudad do Zacatecas. Ya estd entablado ci combate y solamente esperan nil liegada parc dar el czsatto general sobre esa plaza; yo no puedo resolver nadu sobro La proposicióndo ustedes, porque todos Los je!es de La Division dot Norte estàn combatiendo; pero pueden ustedes acompañarme en ml tren, y, después do quo ocupemos Zacatecas, convocaré a una junta a todos los generates para ver qué resuelven. Los delegados aceptaron la invitación do ViLLa, y marcharon con ét a aquella plaza. Tres o cuatro inillas antes de [legar a Zacatecas so detuvo el convoy. No podia seguir adelcrrte, porque las tropas federci]os y las revolucioncrias combcxtIan furiosamente. E] estallido de Los caaones, do las ametrc]lczdorczs y Los fusites se escuchaba par todas panes. Era un ruido infernal. El general Villa montó su brioso cabalto negro, y escoitado por los célebres "Dorados', so dispone a marchar a [a linea do fuego. Pero antes de partir los dice a los deIegados del Ejército del Noreste. —aSs quedan en el tren o me acompahan? —Nos quedamos. contestaron secatnente los de1egados. que nunca habian estado en ningün combate, quo no llovaban ni siquiera pistola, e iban. ad.emâs, vostidos do paisano. —Entonces ml cocinero quo las atienda, y, tan pronto como entrernos a Zacatecas Les mandaré hablur "parci quo pasen a to barrido".

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—jBuena suerle general!—le dijeron Los dolegados. miontras Villa arrancaba precipitadamente cii lugar do la lucha encarnizada y sangrienta seguido par Ia aguerrida e intrépida escoita de los "Dorcidos". Los delegados permanecieron en ci tren esperondo quo Los rncindaran hablar. En ci die se bczjaban del vagon, sôlo sublan a el a corner y a dormir. Una mañana permanecia un delegado ci lado del convoy leyendo un libro. Ese libro era Trafalgar de Péroz Gczldós, do pronto levanta la ccxbeza y observe quo iraen a un hombre en brazos. Estaba honda, y con su pistola disparaba sobre la lila do soldados federales que los revolucionarios Ilevaban prisioneros. Entonces tin delegado so acerca al hombre herido quo lievaba el cabello lacia y negro sobre La frente aricha, y los ojos fieros y relampagueantes. y Ia dice: — i Eso no se hace, hombre! El herido enfundó su revolver y no siguiO disparando sobre los pnisioneros indefensos. EL cocinero del general Villa so acerca misteriosainente ci delegado, y le dice: — 040 sabe usted quién es ci hombre herido quo disparaba su pistola sabre esos prisioneros? —No 10 S, contestó Ileno do asombro el ddegado. —Pues es e] genera] Rodolfo Pierro. Algunos instantes despuós llegabcz tin capitán del Estado Mayor del general Villa a comunicar la not icia do quo la plaza do Zacatecas estaba ya en p0der del Ejército Constitucionclista. y a decirles a los delegados quo pasaran a la ciudad pare conferenciar con todos los generales. Los delegados ernprendieron a pie una caininata do tres o cuatro xni]]as. Llegaron a Zacatecas cuando todavia no so levantaba el carnpo do batcilla. Era un horror contemplar aquel espectáculo pcxvoroso. La Caizada de Guadalupe estaba materialmonte sembrada do cczdâveres do soldados fedorales. No so podia caminar. For donde quiera habia caballos muertos, uniformes arrojados aqut y aiIá, quo los saldados sitiados arrojaban desesperadarnente pare pader oscapar de tine inuerte segura. La plume do Edgardo Poe no hubiera podido describir ese cuadro ho-

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rrendo, que crispaba los nervios y nublaba Ia vista. Manchas do songre en las aceras. y, on medio do la calle los grandes hacinamientos de cadOveres, quo yr entraban en descoznposiciOn debido cii calor do los ordientes rayos del sal del mes do junio. EL cerro do Ia Bufcz extendici su erosion orizado baja un cielo azul y respicindeciente. Reluigen los rayos del so] sobre ]as desnudas peñas del cerro. Las puertas y ventanas do las casas cerradas a piedra y lode despues do varios das do mdc y sangriento combate. Las calles pinas. desierlas. En Las plazas, grupos do soldados ebrias, quo colebraban Ic victoria. flumes y escombros so velan en varias pates, porque los soldados federales antes do abandoner Ia plaza hablan volado unos edificios con dinarnita. La hello Catedral de Zacatecas ostentaba us filigranas on nedlo do esa tragedia. Antes do cumplir su difIcil y delicada misiOn, inanifestaron los delegados a los fefes do la Division do] Norte que para iiclot las pläticas, era indispensable quo le enviarcin ur. telegrama at señor Carranza pcxrticipandole ci brillante triunfo quo acababa do obtener La revolución cii ecupar osa ciudad. En el ado accedieron Villa y los otros inilitares en enviarle ese mensaje at Primer ]efe del Ejército Constitucionalista. El señor Carranza contestO desde ci Saltillo felicitQndo a Villa y a todos los jefos, of icicles. y soldados do icr Division del Norte pot esa victoria. El general Angeles me el quo redaclO el telegrama participändole a] señor Carranra Ici ocupocion do la plaza de Zacatecas. También redact6 otto teiegrama ci general Victoriano Huerta. Ese mensaje no tenia inés quo estas ties palabras, y lo enviO pot la Via de los Estados Unidos de America: —iViva la Repübiical Esta Irase le recordarla, indudablemente, al general Huerta. 01 grito que 61 lanzO en el gariton do Ia puerta principal del antiguo Palacio do los Virreyes, cuando entrO a ese sitio Ic tarde del 18 do I ebrero de 1913, y al vex a los prisioneros quo alil ostabcxn. el Vicepresidente de la Repñblica, licenciado José Maria Pino Suárez, el licenciado Federico Gonzalez Garza, Gobornador del Distrito y et general Felipe A ngeles, exclamo ebrio do ambicion y do vino: —iViva la Bepüblica!

UN EJEMPLO PAEA TODOS LOS GOBEENANTES
En ci Cuartel General de Zacatecas e i-cunieron los principales Jefes do la Divisón del Norte y los dolegados deL Ejército dot Moresle parc conk ' rericiar el die 30 de jun10 de 1914. Los delegados del Ejército del Ncreste sostenian que el ejército viilista deberla reconocer nuevamente Ia autoridcxd de la Prirn.era Jefatura do la Revolución y subordinar todos sits actos ci señor Carranza. A esa conferencia asistió tainbién el doctor Miguel Silva, Jefe do la Brigada Sanitaria do Jo Dlvisión del Motto y que habia venirto prestando eminentes servicios como medico y como hombre noble y desintornado. Después do discutir largamente los Jefes do Ia Division del Norte, expresaron quo estabczn dispuestos a reconocer la autoridad do La Primera Jefatura del Ejercito Constitucionalista, siempre que so celebraran en Torreón tines conferencias con cilgunos Jefes del Ejército del Noreste y con representantes do la Division del Norte pare fijar ciertas bases. El Ejercito del Noresto aceptó desde luego esa proposición, pore el señor Carrcznza, quo culpaba a! general Felipe Angeles do Icy rebeldia y la insubordinación del ejército vilhista, to envió en esos delicadcis mementos un measoje al antiguo Director del Colegio Militar, destituyéndolo dol cargo do Subsecretario do la Guerra en el Gabinete do la kevolución, cargo quo no habia renunciado al incorporarse a la Division del Norte. —Va von cómo este viejo—, los duo Villa a los delegados, arrojando un torrente de improperios pot su boca, y mostrandoles el telegrama per medio del cud

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destituic ci genera] Angeles del cargo do Subsocretario de Guerra— no entiende, ni quiere entender. Parecia el general Villa un jaguar. Bus miradas despedian centelicis do raoia y sus labios prorrumpian en den uestos y blasIemias en contra del Primer IeEe cia la Revo]ucion. Ese telegraiaa produjo un efecto tremendo en las files de los jeles villistas. Los delegados so balmban on una situcxciôn muy comprometida. Villa so puso Jurioso, Irenético. Afortunadamente pudieron salvor los de]egactos ]as graves dificultades y consiguieron quo siempre so celebrarcin las conferencias en Torreón. En el vivaque do Ahuc.xiulco el general Obregon recibio et dSa primero do Julio un telegrama del general Villa, quo le envió desde Zacatecas, participándole otra vez Las dificultades quo habia tenido con el Primer Jefe, e invitdndolo a Las conferencias quo so iban a celebrcir en La ciudcxd de Torreón con representanlos del Ejército del Noreste. El soldado de Santa Rosa y de Santa Maria declinô esa invitación. Mientras 50 Celebroban en Torreón las famosas conferencias. Obregén continuaba su marcha sabre Guadalajara. El Ejército del Noreste envió como representcsntes a esas conferencias a Los generales Cesáreo Castro, Antonio I. Villarreal y Luis Caballero. La Division del Norte designó ci doctor Miguel Silva, a don Manuel Bonilla y ci general fosé Isabel Robles. Como Secroturios do esas conferencias fungian el coronel Roque Gonzalez Garza y ci señor Ernesto Meade Fierro. Habla que ver la actitud do los reprosentantes do ambos bandos, ya bien mci-coda i' delineada. Pero todos ellos estahan movidos pot e] patriotismo. La figura del doctor Silva so destctcaba entre todos, por su cultura y su inteligencia. Fascinante por su nobleza, grande pr su alma consogradu a meritisirnas acciones. José Isabel Rabies era un tipo quo llamaba la atenci6n. Sus grandes ojos negros brillaban con la llama do un tolento clarisimo. Inquieto, nervioso, constantemente levantabc* sus manos blancas sobre la frente despejada pci-a ocher hacia otrds sus cabellos rebeldes. como el alma y las ideas do ese soldado valiente y aguerrido. El general Villarreal, con su cara do moro. so parecia al ültimo rey do Granada, Boabdil el Chico.

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ci cual lo grit6 su madre desde un minarete do la Alhambra cantada pot Washington Yrving: "Liora como una mujer ya quo no supiste mont como tin hombre!*' continuamente invocaba et patniotismo do los miernbros do esa asamblea con to dejadez do su palabra solemni, y parsimoniosa. La cordura y [a sensatoz resplandeckmn en todos Los actos do aquellos hombres que no tenian rods alan quo liegar al entendimiento y a la armonla. Los delegczdos do la Division del Norte conlerenciciron varios dias, acordando quo ci ejército villista reconoceria otto vez to ciutoridad do 10 Primera Jelatura do La Revolución, siempre quo cii liegar a Ia capita] do Jo Repüblica ci autor del Plan de Guadalupe, so hiciera cargo de to Presidencict Interina do la Naciôn. y convocara a una convencidn para discutir y fijar to fecha de las elecciones, el programa do gobierno y otros asuntos do in.terés nacional. Los representantes a esa convenciOn deberlan ser designados uno pot cada mil soldczdos o I racción. Los delegados del Ejército del Noreste estuvieron coniormes v expresaron. quo to ratuficaciOn do esos convenios deberia ser hecha pot et Primer Tote do la RevoiuciOn. Ademas do esos convenios páblicos, en las conferencias de TonreOn so aprobaron otros acuerdos privados: so Ic pedia ci Primer Jefe que elevara a la categodcz do Cuerpn de Ejército a to Division del Motto. Que so to concediora e] grczdo de general do DivisiOn cit general Villa. Quo debozia restituirse en su cargo de Subsecretario do Guerra y Marina al general Felipe Angeles, en el concepto do que dicho million presentarta en seguida su renuncia. El Primer Jefe del EjOrcito Constitucioncilista no aceptó ninguno do esos acuerdos pnivados. Hay quo reconocer quo la DivisiOn del None tonia en esta controversia toda la razOn rnilitar Pero la razón poiltica? El Primer Jefe expresaba quo 61 dinigia ademäs de las operaciones militates, la pofitica nacional e internacional. Expresabcz también quo era justo que los demOs mititares quo luchaban en contra del gobierno del general Victontano Huerta, deberian también de conquistar laureles, y no solamonte la victoriosa División del Norte quo marchaba do triunfo on triunfo.

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El señor Carranzcr acoptó en principio esos convenios; pero lea hizo algunas objeciones de importancia, coma el nombraniento de tin representante a la: convención par cada mil soldados a fraccion. Pero no estuvo conforrne con la manera do designar a los representa7ntes a esa csaznblea. Expreso su opinion do quo cada general del Ejercito Constitucionalista debena nombrar sus representarttes a la convención. De esa manera quedaban frritos los convenios do Torreon. Miontras tanto, el ejército do Villa permcinecla en Zacatecas y en Torreon a la expectativa, y el señor Cayranza avanzo desde ci Sciitilio hasta el centro do la Repüblica dondo so le deberla incorporar el Ejército del Noroeste ci rnando del general Obrogon, que habia triunfado brillantemenle on el Castillo y Orendain, derrotando a las fuerzczs Iederczlos al mczndo del general Mier. Esas operaciones militares dieron par resultado el total aniquitamiento do la División do Occidente, quedcindo controlado pot ci Ejército Constitucionalista todo el Estado do Jalisco. La columna federal tena un efectivo do ocho mil hombres, que marchaba on busca del enemigo. El general Obregén hacia direc'tamente las exploraciones cerca do Ahualulco, y pudo darse cuenta do cOme el enetnigo estaba roparando Ia via férrea para it a atacarlo. Cuando Napoleon visitO el campo do Austerlitz Ia vlspera de la bataila, expresó quo si ci onemigo so aventuraba a librar on ese sitio Ia lucha. clii lo derrolana; y cuando 61 vió quo su adversanio lo iba a busca: ahI precisamente, NapoleOn no cable do gozo. Otto tanto le debe haber pasado al general Obregon cu.ando hacla las exploraciones at stir do Ahualulco. OrdenO quo so incorporaxczn a au columna ci general luliân Medina y e] corone] Enrique Estrada. A ]as jefes Eugenio Züñiga y Eugenio Avifla, J. Cortina, Francisco Aceves y JuIiOn del Real les señalaba la panticipaciôn que debonian tomar on el ataque sabre la plaza do Guadalajara. El. general ObregOn ordeno quo todas sus fuerzas permanecieran ocultas on el terreno quo 61 personalmonto habia reconocido, que tenla bnillantes pasisiones. El Tefe del Ejercito del Noroeste desoaba quo el enemigo avantara y par eso lo diO instrucciones a la caballoria para quo ponnaneciercz omboscada en el extremo del corro fronte a "La Vega".

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Mientras so realizaban estas operaciones militates, las guarniciones federales de Guaymas y Mazatlän so replegaban precipitadamente hacia Manzanillo y La de Aguascalientes hacia el interior del pals. El general Victoriano Huerta, ante el empuje arrollador del movimiento constitucionalista, presentu su renuncia ante Ia Camera de Diputados como Presidente Interino do la Repüblica. La Cámara designO al licenciado Francisco Carbajal para quo ocupara La Primera Magistratura do Mexico. El genera] Huertcz cola cubierto de vilipendio odiado, escarnecido, ultrczjado y despreciado hasta de sus mâs fieles partidarios y amigos- Clnico. descarado. En politica es muy fâcil caer. Pero caer como un harapo sucio Para quo todos apcxrten su vista de él con asco y repugnancia, es muy triste y doloroso. Solo los Victoriano 1-juerta caen en el abismo del desprecio y del odio generales, para ser exhibidos más tarde en las päginas do la historic sobre el paves del desprecio püblico, para quo sean meldecidos sus nombres por todas las generaciones, y sirvan de vivo ejemplo a todos los gobernantes do la tierra para quo no burlen ni pisoteen los derechos mds sagrados del hombre y la sociedad.

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LAS PALABRAS "DERECBO' "JUSTICIA" HONRADEZ' Y LIBERTAD' Las fuerzas del general Obreg6n ocuparon la ciudad do Guadalajara en la primera decena do Julio do 1914. Para ccupcxr dicha plaza realizaron unas briIlantes maniobras militares, derrotando at enemig en ci Castillo y Orendáin. El genera] José Maria Mier que defendia esa plaza murió en ci combate, donde so Ic hicieron at enerriigo cinco mil prisioneros y dos mu heridos. Pero aponas habia entrado triunfante ci geneto ciudad do Guadalajara, cuando una ral Obregon a cotumna compuesta de dos ml) hombres, con las fuerzas del general Cabral, del coronet Jesus Trujillo, del toniente coronel Lino Morales y de to guerrilla do Cortina marchó sobre Colima. Esa columna derrotó a la guarniciôn fedora] do Colima y las fuerzas constitucionalistas ocuparon esa plaza, avanzando después sobre Manzanillo. El general Obregón designo Gobernador do Colima a! general Juan José Rios, quo tanto so habla distinguido en la ccnnpaña militar quo venla realizando ci Ejército del Noroeste, y su comportamiento at lado do Diéguez, do Esteban Calderon y MoUton .Albáflez habia sido heroico en varios combates. Entretanto, la vanguardia del Ejército del Noreste, quo mandaba el general Miguel Acosta, ocupó la plaza do La Piedad. tras do reñido combate, on el cual derrotó at enemigo y to aniquiló coinpietamente. Los generates Sosa y Acosta entraron triunfadores a Icr región del Bajio donde van a desarroilarso actos do vetdadera trascendencia. El general Obregón, después de haber ocupado militarmente La ciudad de Colima, secundado con toda eficacia por los generates Juan Cabral, Juan José Rios y Lino Morales, so pone at frente

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del grueso del Cuerpo de Ejército del Noroesle Para dirigir personalinente las operaciones militares qiie se than a desarrollar en el centro de la Repblica. Al Ilegar el general Obregon a Ia c%udcxd do Guadalajara, el dla 26 do julio. at Presidente Carbajal solicito una conferencic telegráfica con el caudillo sonorense parc ver la manera do entregar el gobierno a Jos jefes revolucionario g. Pert, el ccrudillo sonorense Ia contestó al Presiclente Carbajcil quo deberici enlenderse con at Primer Jefo do Ia Revolución, pues era 61 quien trataba y resolvia esos asuntos. Abandona el general Obregon la ciudad do Guadalajara para dirigirse a La Piedad. Alti tuvo noticias telegráficas de quo its generales Sosa y Acosta, qua habian seguido avanzando hacia el Sur. ocuparon Ici plaza de rruato, derrotanda corn. pletamente a los fuerzas huertistas que la defendEcra. Al ocupar lrapuczto, Miguel Acosta tuva conocimierito de quo ci genera] Roznulo Cueliar, que fungia como Gobernador y Cornandante Militar do Guanajuato, se disponfa a abondonar la capital de ace Estado en tree trenes con mil seiscientos hombres de infanteria pare refugiarse en La capital de la Bepüblica. fnrnediatarnente se destacaron fuer2as do irapuato para cortar la via e linpedir c'ue el. general Cuellar, con sus tropas, continuara su camino. El Gobernador y Comandanle Militar do Guan-ijuato se vió obligado a abaridonar sus trenes en la estación do Villalobos, y emprendió Ia marcia pie a tierra rumba a Celaya. Tan pronto coma los generates Soso y Acosta so percataron do ese movirniento, at mando do mil cuatrocientos hombres salieron a corubatir aquella columna, déndole atcance en Ia hacienda do Temaxcalco. librdndose all un reflido combate, donde derrotaron par coinpieto a ]as enemigos. También el Ejército del Noreste avanza desde Sciltillo hucia San Luis Potosi, cii cuat so incorporan las fuerzas do Jos genera]es Eulauio Gutiórrez y Alberto Carrera Torres. El dIa 20 de julio do 1914 so apodera de esa plaza, sin combatir, el general Pablo Gonthlez. Acompanaron al Jefe del Ejército del Noreste en la ocupación do San Lute Potosi los generales jests Carranza. Francisco Casio iRobelo, Francisco Murgula. Ernesto Santos Coy. Alfredo Rodriguez, Jesus Ddvila Sanchez, Fortunato Zuazua, Ces&reo Castro.

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Gustavo y Teodoro Elizondo, Francisco Coss, Andres Saucedo, Manuel W. Gonzalez, Juan Aguirre Escobar, Marciano Gonzalez, Alberto Carrerci Torres y ci coronet Guillermo Castillo Tapia. Al dia siguiente We designczdo Gobernador del Estado de San Luis Potosi el general Eulcillo Gutiérrez que tanto se habla distinguido en la lucha ernpeñada en contra do Victoriano Huerta. Sus hazañas !ueron épicas. Do barricade en barricada, do trinchera on trinchera, do combate en combczte, recorrio el Sur do Coahuila y ci centro de la Repüblica, luchando con valor y con denuedo En el Ejército del Noreste se destacó tarnbien el joven Ildefonso V. Vdzquez, que obtuvo todos SUB scensos pot niéritos en cctrnpaña, y fue nombradc' General do Division después de haber triunfado sobre las fuerzus villistas el Ii de junio de 1915, en to batelIe do Ycamole, donde fué herido do gravedad, muriendo en Monterrey cuatro dies después a consecuencia de esas hondas. El y Rafael Buelna fueron los generales rnâs jovenes de la Rovolución. Era el general Ildefonso Vâzquez un joven inteligente, valeroso. intrépido. Tenia tine sirnpatia muy grande, y so hacki querer y respetar de todas las personas quo to rodeoban. Dejó una bri]lcrite hoja de servicios, y Un ejemplo de desinlerés y de patriotismo digno de ser imitado. "Muere joven at quo los dioses oman", diremos repitiendo esa frase tan grate a Teóiilo Braga y Menéndez Pelayo. tComo iba a permanecer el general ObregOn refundido en el Estado do Colima, dirigiendo las operaciones militares frente a Manzanillo? No, él buscaba un escenario mós arnplio, donde so desarrollaran accic>nes rnilitcrres y hechos politicos do grandisima trascendencia. Pot eso so traslado inxnediatamente a Irapuato. Alil tuvo conocimiento do que el general Pablo Gonzalez, Tefe del Ejercito del Noresto, hab5cx abcrndonado [a capital de San Luis Potosi para ocupar la ciudad do Querétaro. [nrnediatamente se dingo el general Obregón. acompaflado do los generates Lucio Bianco y Rafael Buelna, a oslo hist&ica pc'blnción, parc celebiar una conferencia con el Divisionario nsoleonés. Más que cumplirnentar ci Jefe del Ejército del Noresto, el general Obregón querla conocer a fondo a su posibte contrinconte en las futures luchas politicas

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do Mexico. Yo inilitarmente sczbia do Ic quo era capaz. Ahoru ilxz a ca]arlo corno politico, el Qnico quo podia enfrentärselo, más tarde, como candidato a la Pro. sidencia do ici Repübliccx, ya quo tonic una historia dentro do la Bevolución, viejo naderista, contaba Lainbien con la ayuda franca y teal del señor Carrcxnza. qua Ic dià indiscutiblemente, nãs vigor y relieve a Ia personalidad do aquet antiguo luchodor quo secundó ci Goberncxdor do Coahuila para conibatir a Victoriano Huerla. Las fuerzcxs del general Obregon continuaban. czvcnzando hacia el Sur. Pot tal motivo, el late del. Ejércilo dot tloroeste creyô conveniento suplicarle ci Primer 3efo tie la Revolución, quo habia cbandonado la capital do Coahuila, y so haltabo an esos momentos on San Luis Potosi, quo activara su marcha hacia el centro del pals con ci fin de quo él personalmente dinglen Las nianiobras que so iban a desarrotiar cerca do la capital do La Bepüblica. En eecto, ci señor Carranza abandonó inmediataznento San Luis Potosi. La avonzada del Ejército del Noroeste ocupa Jo poblacion do Tooloyucan. Los capilanes del Estado Mayor del general Obregón, Jesós M. Garza, Aaron Sãenz. Julio Madote, Benito Ramirez, Adolfo Cienfuegos y Carnus, Fernando Pesqueira, Villatoro. Carlos Robinson y Lorenzo Muiioz, prestaron importontes servicios an la vanguardin de ese ejército victorioso. El. dia ii de agosto de 1914. el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista liegaba tambien a ese sub. AIlS so vol,Seron a satudat el señor Carranza y ci genera] Obregón. No so hablan vuelto a ver desde quo so despidieron an Nogales, Sonora, a pricipios do ese año. AHE estaba también en. Teoiuyucan el genera] Pablo Gonthlez, con ci Ejércite dot Noreste. ALLI Ilegaron a conlereu.ciar don Eduardo Iturbide y at ingonero Alfredo Robles Domlnguez, acompaflados do algunos miembros del Cuerpo Diplomático, con el objeto do tratar Ic relativo a lcz rendición y ocupación do In capital do la Bopübliccr. AIR so fir. raciron Los farnosos Tratacios do Tooloyuccxn, an donde quedó rendido ci Ejércilo Federal. En Los momentos mismo an que et Ejército Constitucionalista Ilegaba a Ia capital do In Repühlica, estcfflo Icr guerra europea. Este acontecimiento fué do grandisima trascendencia para Los derroteros qua iba a sequin la Revolución Mexicanci.

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El 15 de agosto ocupa Ia ciudad do Mexico el general ObregOn. Los salones del Palacio Nacionat fueron abiertos para que aiR recibiera las folicitaciones el caudillo sonorense. Pecos mementos despuós so dirige ci Panteon Frances, seguido por la inultitud. Va a rendirle an homenaje ci Presidente Madero. Entre la muchedumbre descubre el rostra páiido do una major. Era la señorita Maria Arias Bernal, cxbnegada, noble. heroicci, modelo de virtudes y de patriotismo. Los policies do Huerta la hablan denostado, perseguido y encarcelado. Entonces Obregon, en an gesto impetuoso y olimpico do soberbia y do orgullo, so arranca su revolver del cinto y so lo entrega a esa joven en cuya frente resplandecian las ilusiones de moralidad quo hicimos concebir a todo an pueblo, exciamando patéticarnente ante el natural asombro del gentio que en el acto so dió por of endido: "Deposito en sus manos esta pistola que me ha czcompañado en toda La lucha contra Victoriano Huerta, porque son ]as ánicas capaces y dignas do empuñarla". La Srita. Maria Arias Bernal quedo anonadada. Noble, pdlida, delicada, parecia una figura cirrancada do un cuadro de Sorolia. Cinco dies después de este dramcitico episodio, a las doce meridiano, hizo su entrada triunfczi a la capital do ½ Repüblica el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista. Al frente do la columna rnarchaba a cabullo el señor Carranza, quien llevabcz a su derecha ci! general Obregón y a su izquierda cii general Antonio I. Villarreal. La clegria y el jübilo do la ciudad do Mexico fueron indoscriptibles. Las calles y los balcones estaban materialmente atestados per el inmenso gentlo. La Plaza de la Constitución so desbordaba bajo aquel tuibulento oleajo humano; y al salir el señor Carrann cxi balcón principal del Palacio Nacionai pare endear Ia misma historica bandera que tremolo el Presidento Madero el die 9 do febrero do 1913, desde el Castillo do Chapultepec hasta el antiguo Palacio do los Virreyes. I ué an memento verdaderamente indescriptible. No hay palabras que puedan reliejar la emociOn y el entusiasino de esos instantes supremos on quo vibraban en los labios do todos los revolucionarios las pcxlabrcrs "derecho'1 "justicia", "honradez" y libertad" en to-

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dos sus nianifestcxciones. jCudndo soEdbamos en que todos los funcioncrios rindieran cuentas do sus actos! Los representantes de una causa justa y grande reciblan e] dia 20 do agosto do 1914 el homenaje fervoroso do todo un pueblo. Eran los abanderados do Ia libertad, quo dernostraban una vez mds que no hay idea quo so pierda, ni sacriftcio quo sea inütil, ni esluerzo que sea estéril cuando se lucha pot el progreso y la grandeza do una nacion.

ESFUERZOS PAR1. HACER LA UNION

El Plan do Guadalupe, proclamado pot ci Gobernador do Coahuila. don Venustiano Carrartza. el. 26 do mono de 1913, of redo al pueblo inexicano la restauz-ación del orden constitucional, roto per los acontecimientos del mes do febrero anterior, y que tan pronto como e] Ejército Constitucionalista ocupara la capital do la Repiblica. el Primer Jefe seria designado Presidente interino pare convocar a elecciories at pais. En ]as conferencias do Torreón, celebradas en los primeros dies del taos do julio de 1914, entre reprosentczntos de La Division del Node y del Ejército del Noroste, so llegó at cxcuerdo do proponerle a] Primer Je!e que tan pronto come ocuparan los soldados constitucioncilistas Ia capital do la Repñblica so convocara a tine convenciOn, cuyos delegados serlan nombrados uno pot coda mil soldados, parc designer Presidente Interino y discutir y formular el programa do la Revolución. Pero el señor Ccirranza no estuvo coniorme en la manera do elogir los delegados a la convenciOn, tat come fué propuesta per los representantes de las conlerencias do Torroán. El señor Carranza oxpresó que at ocupar ci Ejercito Constitucionalista la ciudad de Mexico. convocaria a una junta a ]os generates ' a los Gobernadores do los Estados pare estudiar los problemas politicos y sociales do la Revo]uciOn. Al ocupar el señor Carrcinza La capital do la Repüblica, el 20 do agosto do 1914, conservo ci titulo do Primer Jefe del Ejército Cons titucionalista. Conformo at Plan de Guadalupe deberia ser designado Presidente Inlerino. Pero entonces so desarroliaron en el pals acontecimientos politicos de capital importancia.

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Un dia después do haber entrado e] Primer Jefe del Ejércilo Constitucjonaljsta a Ia ciudad do Mexico, el general ObregOn march6 rumbo a Chihuahua aconapañado de su Estado Mayor y de una escoltu de quince hombres. Iba comisionado per el Primer ]efe de Ic RevoluciOn para evitar la inminente ruptura con [a DivisiOn del Norte, y solucionara en Sonora ]as conflictos quo hablan surgido entre el Gobernador Maytorena y el general Plutarco Elias Ccilles. El general ObregOn lue recibido muy bien per los jefes do la Division del Norte. El mismo Villa se rnostrO cordial con el Jefe do] Ejército del Noroeste, y fué a esperarlo a la estación en ccmpaEIa de varios generciles villistas. Después do haber conferenciado el general Ohiog6n con el general Villa, Maytorena, Francisco lfrba.]ejo y José Maria Acosta en Chihuahua y en Nogales para resolver los conflictos quo habian surgido, el candillo sonorense regresO a Mexico el dia 9 de sept iembre acompaEado del agente confidencial Carothers, do don Angel do Caso, del licenciado Diaz Lombardo y el doctor Miguel Silva. Le presentarlan en nombre do La Division del Norte y del Ejército del Noroeste. tin memorandum al señor Carrunza para quo éI resolvierc )as problemcxs quo se habian planteado en Sonora y en Chihuahua. El Primer IeEe del Ejercito Cons t itucionalista contestó ese memorandum diciendo quo las proposiciones que se to haclan, de trascendentalisima irnportancia, no podian considerarso objeto do discusion y aprobacion entre tres o cuatro personas, sino que debertan discutirse y aprobarse per una asamblea quo tuviera. imbibita la representación del pals, En esa virtud el Primer Jefe do la RevoluciOn citó a una junta que debedci reunirse en la ciudad do Mexico el die primero do octubre, para quo do ella surgiera, como decla el señor Carranza, la cimentcxción definitive de Ic NociOn. El dia 13 do septiombre do 1914 todo era zozobra y movitniento en el Palacio Braniff. Por el Paseo do la Reforma pasaban raudos los automOviles y nado so daba cuenta de las esconas quo se desorrollaban en el interior do aquella regia mansion. El teniente coronel Francisco R. Serrano, lefe del Estado Mayor del ge-

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neral Obregón, ordenaba at capitán Carlos Robinson. para quo esu misma noche el tren estuviera listo, a las. diez en punto. en la Estczción de Colonia. El Jele do Trenes Militares, José Lorenzo Gutiérrez yc tenia las instrucciones necesarias. Los niiembros dot Estado Mayor del general Obregón discutlan ]as peligros, to citrevido y lo terrible quo ibcz a ser la audaz aventura del vencedor de Naco. Marchaba otra vez a lcz ciudad de Chihuahua a convencer a Villa de la conveniencia de un arreglo am.istoso. ePor qué el señor Ccirranza no impide esa peligrosa misión, comentaban algunos miembros del Estado Mayordel Jefe del Ejército del Noroeste? El teniente coronet Serrano asecjurczba enidticamente quo si do la priinera entrevista con ci célebre guerrillero salieron con vida, en La segunda no so escaparian. Ni Serrano, ni Robinson ocultaban su disgusto y su contrariodad. El general Obregon iba a realizar en su vida otro acto temerario. No era, por cierto, ci prixnero ni ci ültimo. Pero esos rasgos, coma so decta antes, esos gestos, como so dice ahora, de audacia, eran innatos en ei vencedor do Santa Rosa y Santa Maria. Acompaflaban en su viaje at general Obregén ci teniente coronet Serrano, y los ccxpitanes Robinson y Villagrán. dos corresponsalos de la prensa norteanlericana y Ia señorita mecan6grafa Esther Bocanegra. Los otros mietnbros del Estado Mayor, Aarón Sáenz. Jesás M. Garza, Alfonso Cienfuegos y Cczrnus, Benito RamIrez, Lorenzo Muñoz, Enrique Osornio y Daniián Alnrcón espercirlan en Mexico el regreso del Jefe del Ejército del Noroeste. El tren patió esa rriisma noche, ilevando una escolta do quince soldados. Iba el general Obregon buscando to union revolucionaria. zLa conseguiria? El 16 do septiembre ilegaron ci general ObregOn y sus acornpañantes a la capital do Chihuahua. La estaciOn estaba desierta. jQuC diferente a Ia otra vez! Moroentos después so presentó el general Rodolfo Fierro a saludar at IeEe del Cuerpo de Ejército del Noroeste on nombre del general Francisco Villa. Llevaba las excusas del rüstico guerrillero por no poder ir a saludar en esos momentos at caudillo sonorense; y, at mismo tiernpo 10 mandaba invitar para que en unión do SUB ocompañantes fuesen a presonciar ci desfile desde los balcones del Palacio do Gobierno. Paco después de las diez conaenzO a desfilar el ejército villista. A la vanguardia marchaba la celebre escolta

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de "Los Dorados". Por espacio de tres o cuatro horas ci general Obregón vió desfilar ante sus ojos las fuerzas do caballeria, inlanterki y artillerla. El general Villa at lado del caudillo sonorense, le decia do vez en cuando: —jMire, compañerito. esos son los rnuchachos do ml compadre ljrbina! Aquellos los del general Rodolfo Fierro, los otros son los do Rcl Madero. Al pasar Ic artillerfa. entonces exclarnó: Esa la manda ci más famoso artillero qua ha existido en Mexico, ci generni Felipe Angeles, a quien usted conociá may bien en Sonora. Al decir esto Villa .—csegura Carlos Robinson qua estcrba presente—recalcaba las ültinas palabras, porquo sable el profundo disgusto que existla entre ci disUnguido Director del Colegio Militar y el Tefe del CuerPC do Ejército del Noroeste. Al sour del Palccio, el genera Villa le dijo ci general Obregón: -Compañerito. creo qua Paul tiene una invitación parc que conan ustedes con él. Yo no puedo ir porque me siento un poco enfermo. Ya nos veremos más tcirde, y so despidio. El general Obregôn y SUE acompaflantes se dingieron a la case del general Raól Madero. El general Obregon, Serrano Robinson y Villagrón liegciron a la casa del general Paul Madero, donde ectaban los gonerales fosé Isabel Robles, Eugenio Aguirre Benavides. 01 corone] Roque G'on261er 0ar2a y el seiior Luis Aguirre Benavides, Secretarlo Particular rio Villa. D',rante et almuerzo, el general Obxegon abordo el asiinto qe motivaba su viaje, haciendo un liamamiento a la concordia y pidiondo a los jefes villistcis cdli presentas 10 ayudasen pare qua Villa no so fuera a rebeiar en contra del Primer Jefe do la Revolucion. Todos ellos conscientes do sus deberes, pusieron de nanifiesto su patriotisnto y rnostraj-on clarcmentc y los buenos deseos que tenian do evitar [a lucha fratricide, porque I/Lila no enendia do razones y ya habia realizado aly-unos movimic'nzos do tropas rumbo al Sun para inciar ci avcnce a Ic Capital de la Rept3hlica. Tc, ' ics cauellos j-fec prometieron a! general Obrecrôt, sin embargo. hacei todo cuanto pudiesen parc ev!a• quo Villa persistierc en su idea, parc acusaban a) señor Carrana do haber provocado eso distanciarniento y qu. elios no

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estaban do acuordo con Las ideas y tendencic*s del Primer Jefe do la Revolución. El general Obregón aseguró quo no estaba justificada la actitud do Villa, porque ye el señor Carranza habla lanzado la convocatoria para la convención. y en ella so discutirlan Los problemas mâs trascendentales y so resolverIan on la forma mc±s conveniente. Esa misrna nocho so celebro un bade en el teatro do "Los Heroes". Asistieron a el el general Obregón y sus acompaflantes y el audaz wuerrillero. Esa misruc nocho so incorporó a la comitiva del caudillo sonorense ci mayor Julio Madero. Bailaron toda la noche. Ya casi al amanecer, el general Obregón. Sebano, Julio Madero, Robinson y Villagrán so retiraronal tren parc doscansar. No habian dormido tres horas cuando Los despertó el ruido do una loco; tcra en marcha. El general Obregón le ordenó a Rob nsc ' t quo saliera a enterarse si aquei tren rnarchcba pircx Ciudad Juároz. El capitán del Estado Mayor regresó ci informarie quo ose tren mixto saidria en breve para Ciudad Juárez. Entonces lIamó ci mayor Julio Madero y Jo dió instrucciones socretas parc quo saliera a Ciudad Juàrez en aquel tren. Marcho Julio Madero y despuCs comunicé su ilegada, sin novedad alguna a El Paso. Al dia siguiente iue el general Obregón a buscar a Villa a su habitación particular. No Jo encontró. En seguida so dirigió a la casa do Raiil Madero. Alit invitaron a alznorzar ci general Obregón y a sus acornpaflantos. Estaban do charlct do sobremesa, cuando so presentó u.n oficial del Estado Mayor de Villa para suplicarlo at general Obregón quo pasura inmediatarnente a hablar con i. En el mismo automóv;1 del temible guerrillero salieron of general Obregon. Serrano y Cabs Robinson. Pronto llegaron a la casa do Villa. El notable guerriliero estaba furioso. En cuanto vió ci general Obregón y a sus acompañantes so levantó do su asierlto y se dirigió ci vencedor do Santa Rosa y Santa Maria en u.n tono airado: —1Los generales Hilt y Callos estdn creyendo quo van a jugar coninigo y so ectuivocan! ZLo oye usted?... jSe equivocan! Aqul tengo u.n telegrama quo acabo do recibir do Ciudad Juároz. Es do Angeles. Dice

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que los generciles Hill y Calles so disponen a cttacar a Maytorena. Y usted, señalando ci general Obregon, es Un traidor a quien ahora mismo voy a ordenar que lo fusilen... Y dirigiendose a gritos a un oficial do su Estado Mayor pidio quo le Irajesen inmediatarnente uncr escolta do veinte hombres para fusilar a éste, —apur, tando nuevamente a! general Obregén—. Enseguida lIamó a su Secretczrjo Particular, Luis Aguirre Benavides, que se hallaba en la habitaciori contigua, y Ic dice: ponga usted un telegrama a] general Hill y u Calles en nombre de Obregon, ordenândoles quo Saigon inmedialamente para Casas Grandes. Chihuahua. El veloidoso guerrillero estaba frenético. y encaróndose do nuevo con el general Obregon, le preguntó: —Que dice, pasamos ese telegrama, general? Con tranquilidad y con cierta sorna contesté el general Obregén: —Pásenio ustedes, si quieren, pero mucho me teino quo no 10 obedezean. —Villa gritó indignado: —t Pues qué close de generalito es usted que no lo obedecen SUE subordinados? —Los generates Hill y Calles tienen instrucciones de acatar ordenes sOtarnente cuando los sean ccmunicadas por conducto del mayor Julio Madero, El mayor Julio Madero salió a Sonora hace dfas. En estos momentos ostá en ese Estado. Dice Robinson quo Villa miraba al general Obregón eslupefacto: —jY luego! El mayor Madero Ileva instrucciones terminantes que yo mismo It di a s'j salida pci -a ql'.e no se obodetcan mis órdoncs mientras ye n hay'cx zalido de la zona quo usted domino. El general Villa comprendió en el ado Ia estratagerna del general Obregon. Y dice Caries Robinson que el se dio onion ces cuenta en el ado do] interés crue tuvo el general Obregón en mandat a Julio Madero a Chided Juárez. El tono I rio e in-

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diferente del divisionario sonorense aumentô el furor de Villa. Iba do un lado a otto dando gritos y pidiendo la escolta. Parecla un bàn quo trataba do romper Los hierros do su jaula. Sus ccxbellos jaros estaban erizados. Do pronto se detiene una vez más frente ci general Obregón para decirle: —Ycz vera usted cémo do Pancho Villa nadie so burla. ,Pues qué so estarán creyendo? Ahora mismo los voy a "quebrar ...jijos!... Sonriendo, contestó el general Obrogén: —Desde quo puse ml vida ci servicio do la Revolución he creido quo serla una fortuna pare ml ci perderla. A ml personalmente, me harla usted un favor, porque con la muerte me dana una personclidad quo jamâs he soñado en toner. 1131 ünico perjudicado seria usted! — LPor qué?. pregunté Villa Ileno de indignaden y do ira. —Porque seria su derrota sin que tuviera usted el gusto do disparar un tiro. En estos momentos llegó el pelotón quo pocos momentos antes habla pedido Villa, at mando del mayor Cafledo. a quien le decian el "Mayor Cedazo", pero mites do quo el Jefe do la Division del Norte pudieso dar sus ordenes inespercidamente so precipitó en el cuarto una mujer, quien, echândase a las plantas do aquel hombre enfurecido, le rodeo con sus brazos las piernas, mientras do rodillas exciamaba: —jPancho, par Dios, qué vas a hacer! Par tus hijos. Y liorando copiosamento le podia quo no fuerci a fixsilar ci general ObregOn. Aquella mujer era doña. Luz Corral. la esposa del general Villa. La not icia do las escenas quo se estaban desarroliando en la case do Villa, se habta extendido POT toda la ciudad do Chihuahua. La casa estaba radeada de gento, y poco dospués liegaron a e]la el general Haul Madero, el padre do Macbovio Herrera. don José de Ia Luz Herrera y Roque Gonzalez Garza, los quo rodearon a Villa, lo cogieron, y casi en peso to sacaron de la habit ación on donde estaba el Tote del Ejército del Noroeste y los dos miejnbros do su Estado Mayor. El general Villa estaba congestionado y sa]ió ianzando an torbellino do imprecaciones y amenozas.

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Al dia siguiente de aquella escena terrible se presenló otra voz Obregon en ]a casa del general Villa. No hczbla podido hablar con el inquieto guerrillero do Jo znisión que 10 llevo a Chihuahua. Esa mañana estaba dispuesto a hacerlo. Encontré a Villa do buen humor. Los incidentes do] dia anterior. Ic dabcxn &nimo y brios para reclizar su misiOn. Expuso a Villa con todci claridad y sencil[ez icr convenieneja do discutir los problemas do la Revolucion en icr mejor armenia en una asainblea, pues parc ello el señor Carranza ye habia convocado a todos los generates para que se reunieran en la ciudad de Mexico. El caudillo sonorense aseguró quo 61 iba personalmente a invitar al Yefe de la Division del None y a todos sus generates pare quo asistieran a esa ascamblea, dondo habria abso]uta Iibertad, y prometla quo do antemczno éI so someterla on forma incondicional a los resultados dc la convertci6n. El general Obregon tocó las Jibras sensibies del patriotismo de Villa y le hablo también do la fueria quo representaba on las filas de Ici Revolucion, y. per Jo tanto. Ia necesidad de quo prestcxse toda sit cooporación en un intento formal y definitivo para conservar la unidad revolucionaria y consolidcjr definitivarnente su triunfo. Do pronto se levantO ci general Villa, y Co. mo Si quisiera sacudir ci peso tremendo do la hnçresiOn quo Ic habian causado las pczlabras del general Obreg6n, duo en un tono cortante: —"Mire, coxnpaflerito, pare ctue v'ea usted cjue Pancho Villa no tiene arnbiciones y para quo so convenza de quo Pancho Villa ama a su pueblo y se sacrifica por su pcztria, déjese, déjese do cuentos, hägase usted para Jalisco con su Cuerpo de Ejército pc,r unos diaL .y déjerne at viejo ese... y a Pablo Gonzalez, déjemelos, compañerito, y to garantizo quo antes do dos noses me los echo pare ci Suchiate y despues usted serâ el Presidente de la Repáblica'. El general Obregon se habia puesto también do pie, como novido por un resorte, y frente a Villa, erguido, dominante, rojo de indignación, icr mirada fulgurcrnte como una espada que so dosnuda, no pudo esperar quo terminate la frase pczra exclamczr en un tone enérgico: —jNo general Villa, nol

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—Y par qué no? —Porque eso serla pretender que yo hiciera precisamente lo quo quieren quo haga usted los quo se dicen sus amigos. Estaban los dos cczudillos. dice Caries Robinson, frente a frente, hombre a hombre, care a care. Esos mornentos eran do terrible angustia. —jNo entiendo!. rugió Villa. iNo entiendo! —Porque si yo hiciera Jo quo usted me dice, y quo es 10 mismo quo quieren quo haga usted los quo so dicen sus amigos, so cometeria una traición. El general Villa sintió la injuria en pleno rostro. Relampaguectron sus ojos do indignación y do ira. Su mono derecha, con un movimiento rapidisimo, fue a coloccirse sobre el revolver quo ilevaba cii cinto y que sacó a medias do Ic funda. Y osi, do pie, aterrador, gritó con ronca voz: Pancho Villa es hombre! jPancho Villa no es traidor! La escena fue terrible. Parecia quo Villa iba a poner punto final al didlogo, conic acostumbraba hacerlo. Dice Carlos Robinson que el general Obregón se quedO mirando fijamonte a Villa, cruzados los brazos, con of pecho erguido, con asombrosa serenidad, dominador, sin pronunciar una palabra. Do pronto, Villa apartó la mane do la pistola con tin gesto pavoroso, siniestro. Sus ojos. encendidos, lanzaban llamas de fuego. En seguida, como Para salir menos desairado do esa situación, qua le hacla var su derrota del momento, grito enfurecido: —jOficial do guardia! jUna escolta Para fusilar a este jijo!... jUne escolta! En el mismo instante en quo Villa abandonaba la habitacion, so presentó el mayor Cañedo. El "Mayor Cedazo" so presontó otra vez en escena con un grupo do soldados, sonrefa satisfecho, con una sonrisa sinies-. tra, ligero en sus movimientos y sin dejar luger a duda respocto cx sus intenciones. Puso tin centinela do vista al general Obrege5n. A Serrano y a Carlos Robinson,. los condujo a la hcrbitacion contigua, con otro centjnela, y so march6 Villa lanzcndo miradas siniestras que querlan decir: "jNos veremos pronto!" El general Obregon. Serrano y Robinson quodaron prisioneros. Estaban en "capillcx". Las dos ha11

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bitociones so comunicaban por una puerto clue, pot descuido habian dejado abierta. Serrano y Robinson podlan vet como so pcxseaba el caudillo sonorense de un extrcruo a otto do to nabitación; ulgunas vocos at pasar frente a los miembros de su Estado Mayor, so detenia para decirles sonriendo y después de ver au reloj de pulsera: —jYa vivimos diez minutos! ... jYa hemos vivido media horn más! Al pronto entró Villa ci Ic habitación donde estaban Serrano y Robinson; y dirigiéndose a este ültimo, estrujändole un hombro, to dijo: — t.Por qué estás triste, muchachito? estoy triste, general, contestó Robinson. —iY usted cjuien es. inuchcichito! —Lo sabe usted muy bien, ml general, soy capitdn primero del Estado Mayor do mi general Obregon. —Pues si no quiere morir en este momento, digale a su jofe quo "saque" a Hill y a Calles do Sonora, porque si no me hace caso Los voy a fusilar a todos. Entonces Carlos Robinson contestó: —Mi general, usted es militar y sabe muy bien quo yo no puedo hacer sugestiones a ml jefe. Entretanto. dice Robinson quo Serrano so habla levantczdo y trataba do tornar participación on aquel di&logo. Su pequefla estatura hacla quo Villa no tomcse on considercición; pero Serrano so movSa altodedor do Villa sin quo éste le hiciera el menor caso. Al fin so dió cuenta el guerrillero do la presencia do aquel pequeño hombre y, votviendose a él, Le duo con Eu na: — tQuién es usted? —Soy el Jefe del Estado Mayor do ml general Obregon. El instante era decisivo. Presto y rthpido aEaadió: -Y estamos dispuestos a corner la misrria suerte do nuestro jeie; pero antes es necesanio que usted y yo hablemos 'como los hombres", y acercándole una silla con un ademán cortés y una bondadosa sonriso continuó:

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—Siéntese, ml general, si me haco usted el favor. Villa so sontó coma si estuviera magnelizado, y dice Curios Robinson quo Serrano siguio su cilegato quo a 61 niismo le sorprendio y lo tranquilizaba a [a vez: —Mire, ml general, cuando on Mexico se supo que veniamos a verb, todo el mundo nos decki quo era una (emeridad y una locura el venir a caer en sus manos. Todavia en el camino, todavia en Torreón. rut general Obregon reciblo nensajes y süplicas do amigos pidiéndole insistemento quo desisliera de sus propósitos de venir a Chihuahua a conferenciar con usted. Pero nosotros nos relomos do buena gana al enterarnos do esas süplicas, porque tuvirnos siernpre la asouta seguridczcl do quo, si las gosliones do ml general ante usted no tuvierart éxito, usted no nos nolestaria y nos permitiria regresar a Mexico con toda close do facilidades y gorantias. c.Y sabe usted par qué tuvimos esa confianza en usted? —.Por qué?. preguntó Villa inleresadisimo, con la boca abierta. sczltthndose]e los ojos do las or-bites, pendiente do los babios do Serrano. —Muy sencillo, mi general. Nunccr se ha registrczdo un solo caso en la historic del raundo en el cual un hombre valiente hasta la temeridad, como usted, haya sido un asesino 0 Ufl hombre quo no haya sabido rospetczr Ia vida y la Iranquilidad de los quo son sus huêspodos. Por esa sencillisima razén yo jamás he creido a usted capaz do inolestarnos en l rnás minino. Yo sé muy bien quo usted quisiera con el alma, con todcr ci alma, ver a mi general frente a sus tropczs para ir a ponerse usted frente a Las suyas y cornbcatir hasta ci extorminio, como dos militares, corno dos grander hombres. Luchczr coma los buenos. encainizacla y ferozmente, disputandose pcxlmo a pahno ci terreno, cernbiando vida por vida... pero do ninguna ntanera faltar ci las byes del honor quo hacen scigrada e intocaMe la persona de un huésped mieniras êste se encuentra on nuostra case, bajo nuestro techo, compctrtiendo nuestro afecto y nuestra mesa." Asegura Carlos Robinson que Ia car-a de Villa irradiaba do jübilo. Era la mismci car-a de un nina a! cual Ic acabcn do entregar un juguete con el quo soño rnuch.as veces y por prirnera v-ez lo ciprisiona entro sus mamas. El Jefe de icr DivisiOn del Norte so sonrela con toda [a boca, con una sonrisa

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ancha y abierta. Estaba emocionado, estaba transformado on un chiquillo. Se levanto do su asiento y dirigiendose a Serrano Ic dice: —Teniente coronel: jPancho Villa es hombre! Pancho Villa quisiera estar en ci monte con el general Obregon y alit solitos los dos, darnos muchos balazos, pero aqul... Ion mi casal iTiene usted mucha razón! Y dando un gino quo retumbO en toda la casa, ordena ci jefo del polotOn: —jMayor Cañedo! Mayor CaEedo! El mayor Cañedo estaba listo. Era sanguinarlo y feroz. Do un valor texnerario. Le decian el "Mayor Cedazo", porquo su cuerpo fué atravesado en urt cornbate por diociocho bales. Odiaba al vencedor de Naco, porque to mando expulsar dot Estado do Sonora poxsus reprobables antecedentes. Despues ccusó alta en la Division del Norte. Fatidico, pavoroso. cruel, infun-. dIa en el alma espanto y ci cuerpo lo sacudla una paderosa corriente galvânica do terror y do horror. Parecia escapado do una tragedict de Esquilo. tComo su cuerpo habict podido colar dieciocho balas de piorno? Pertenecla a La mism.a escuela cavernarici do los Banda y do los Fierro y do los Palomera LOpez. Pero Ict justicia inmanonte so encargô do castigarlo con rigor y severidad. La muerte do Rodolfo Fierro fué horrible, hundién.dose lentamente con su brioso caballo negro enmedio do un pantano, donde quedó sepultado para siempre, porque nadie pudo rescatarlo del fondo do cxquellcx tumba siniestra, donde ningunas manos misoricordioseE levantarlan una cnn, sSmbolo inmortal del perdon y del amor. El mayor Cañedo apareció en esos instantes con una care do satislccciôn, croyendo quo so Ilegaba Ia hora do mater, pero lieno do asombro escuchó ]as ordones do Villa. —Retire usted la escolta "desde luego". Estos seftores son mis huéspodes y no los puedo tocar. Dotrâs do los centinelas do vista i' de CaEedo, saliO Villa. Entonces Robinson, sin poderse contener so echo en. brazos de Serrano. En esos mismos instantes entraron al cuarto vecino, en dondo so encontrabcz el general Obx-egOn, el coronel Roque Gonzalez Garza y Luis Aguirre Benavides lienos do satislacciOn y reqocijo

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por el inesperado ccunbio do la actitud do Villa. Ansio• sarnenle pedlan una explicación. 6C63no habiamos logrado ese cambio de actitud? Dice Carlos Robinson quo el mismo general Obregon no so habia dodo cuenta exacta do lo ocurrido, y siompre deseoso do hacer tin chiste, bueno o mob, y do decir uric ocurrencia graciosci y poregrina, aun en los momontos mäs trágicos y sobemnes do su wide, contestO a las preguntas quo le diriglon, do esta manera: —"La verdad no so, progüntenle a Serrano, 1L estaba ocupado pensando en la mejor manera de conseguirme un salvo conducto pare el don Venustiano de los cielos". Despuós do la terrible escena quo so desarroIló esa tardo on la casa do Villa, el famoso Jofe do la División del Norte invite a cenar a sus "huéspedes" en su casa. Al die siguiente se efectuO una junta do militares villistas convocada por el oxtraordinario guorrillero para tratar acerca do la invitaciOn quo el Jefo del Ejército del ?Ioroeste los hacia, parc quo concurriesen a icr convonción. En la tardo do ose mismo dia lo hizo saber cii general Obregón quo "siompre iba a mender sus represontantos a la convención". Habia designado a los generates José Isabel Robies, Eugenio Aguirre Renavides. coronel Roque Gonzalez Garza y otros jobs quo no so holtaban clii, pero quo ye hablan sido Ilamados pare quo asistioran a la asamblea. Pero un telograma do los generales Benjamin Hill y Cellos, en el cuaJ comunicaban quo no abodeclan Ordenes del Jele del Ejército del Noroeste mientras 61 continuase en ci sector dominado per Villa. perturbo la armonla quo reinaba ya ontre los dos caudubs. El guerrillero so puso otra vez furioso. AmenazO y gritó. Después duo quo doria Ordones para quo salieson inmediatamente el general José Rodriguez con dos nil hombres a batir a Hill y a Cellos y dosalojarlos do Sonora y aniquularlos per complete. Dice Robinson quo ollos segulan on la casa do Villa el juego caprichoso quo los rotiraba y los acercaba a la muorte a cada instante. El representante del Presidente Wilson cerca del villismo. Mr. Carothers, ci igual quo otroe c6nsules extranjeros, intorvinieron en osa ocasiOn para salvar at divisionario sonoronso y a sus compczfleros do las garras do Villa. Mr. Carothers le hizo una visita

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ci genera) Obregôn para notificarle quo debido a sus gestiones so le permitirla soUr parc Ciudad Juaxez. El general Obregón rechazô aquel amabte ofrechniento. Scrldric pare ci sur, per donde habla 1legacio pero no dada tin peso hacia el norte. EL Agente Consular so reiiró promotiendo hacer gestiones pare quo se les perrnitieso scilir a los comisionados del señor Ccrranzcx rumba a Mexico. tenlan eltos Ia ciudad por cârcei; pero aquella noche durmieron a bordo do su tren. A l die siguiente regresó Mr. Carothers expresando quu habica logrado conseguir qua so los permitieso scilir rumba ci sur, para regresar a Mexico. Un poco más tarde, el general Villa confirmó la noticia do Mr. Carothers. Estaba é) do buen humor a invitô a sin "huéspedes" a dot un pcxseo en automóvil per ]as caules de Chihuahua. La situaciôn do Los comisionados del señor Ca. rranza era sunaniente penosa en Ic ciudad do Chihuahua. Tenian [a ciudad per cárcel, y eran vigilcrdos todos sus actos. Permanecer más tiernpo en Ia capital do ese Eslado, era una locura. Villa era victirna do ]as tnâs encontrcdas y diverscxs influencias. Los militares villistas m& conscientes do sus debates y sus obligaciones, los generales Rail! Madero, José Isabel Robios. Eugenio Aguirre Bencxsrides y el coronet Roque Gonzalez Garza hicieron todo lo posiblo parc quo La rnisIon. del Tel e del Ejercito del Noroeste tuviexa tin éxito complete. Pero Villa era una ficra y un niho. Tan pronto rugia do inclignación coma lioraba do sentimiento. For fin, ci Jefe do icr División del Norte perrnitió que sin prisioneros marchasen rumbo a] sur. En el tren do regreso acompaflaban a! general Obregén y a los niiembros do su Estado Mayor. los genetales José Isabel Robles, Eugenia Aguirre Benavides y ci coronel Roque Gonzalez Gczrza, quienos deberlan asjstir después a La convención come representantes del viilismo. Al Ilegar a la estaci6n Ceballos, el tren hizo alto. Bajaron todos Para darse cuenta do la causa do aquella dotención. El general Tosé Isabel Robles so dirigió a Las oftcincts do Ic estación do donde poco después saRa moviondo la cabeza, visiblemente con. trariado. Se acercó al general Obregon y Jo duo; —Mire usted ci telegrama quo acciba do diriginue el general Villa. El mensaje venla dirigido a los gene-

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roles José Isabel Robles y Eugenio Aguirre Benavides, y decla: "SIrvcznso ustedes regresar inmediatanente a Chihuahua trayendo consigo ci general ObrogOn. General Francisco Villa". Los viajeros comprendieron desde ]uego lo quo signilicaba regresar a Chihuahua. ]osé Isabel Robles y Aguirre Benavides so mostraron apenados y 50 pusieron a las órdenes del Jefe del Ejercito del Noroeste. El general ObregOn se limitO a decirles: —Agradezco profundamente su ofrecimiento. Me han dodo ustedes pruebas do sor unos perfectos caballeros y militares do honor. Me han dada pruebas do no estar de acuerdo con la execrable conducta del general Villa. Regresemos. Solo me voy a permitir decir quo me ofrezcan baja su palabra de honor que no p'3rmitir6n quo so me insulte y so me ultrczje, y quo, si, como yo estoy seguro. Villa me manda fusilar ci llegar a Chihuahua, quo Ia haga en buena hora, pero usedes influirOn para quo Ia hove a cabo sin agregar detalles humillantes. Los generales José Isabel Roble y Aguirre Benavides juraron al general ObregOn quo no permitirian que so Ic ultrajase en los momentos de su ejecución, y le dieron su palabra do honor do quo si Ilegaba a ser fusilado regresarlan a Torreón a p0norse al frente do sus tropas y sedan los primeros en batir a Villa. Antes de liegar a Chihuahua llamó a Serrano y a Robinson para quo recogieran lo mäs importante del archivo. En presencia do Butcher y del otro carresponsal norteamericano los duo: —"Vamos a liegar en breve a Chihuahua. Me voy a permitir pedirles un favor: Tengo en nil poder dinero y documentos que por ningün motivo quiero que caigan en las manos do Villa porquo portenecen a la nación, so los entrego a ustedes y les ruego quo los hagan ilegar a manos del agente comercial de ml gobiento en los Estados Unidos. señor Francisco S. Elias. Tengo algunos otros paquetes que, asimismo, los ruego hagan Ilegar a ]as manos do las personas a quienes van dirigidos".

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Aceptaron los periodistcis el encargo. Ya solos, el general Obregón, quien so habia quedado breves momentos silencioso, con un pequeño paquete en Las manos. emocionado, Jo duo a Curios Robinson: —Robinson: hdgame favor de envolver y sellar ese paquete. Su contenido es para ml sagrado y vale aids quo ml vida. Son las cartas do Maria. Robinson obedec16 en el acto. Hizo, ademds, otro pequeño paquete con documentos y cartas y lo dirigiO a Cenobia, la hermana del caudillo sonorense. Los viajeros liegaron a Chihuahua al arncznecer. La estaciOn estabcz desierta. A las siete do la mañana so presentO un ouicial del Estado Mayor de Villa, y condujo a Obregon y a los miembros do su Estado Mayor ante la presencia de Jefe do la Division del Norte. El inquieto guerrillero se paseaba do un lado a otro del comedor. SaludO a sus "huespedes' muy serio y sumamente nervioso. Después los invitO a posar a su oficina, y Jo mostró un telegraina al general ObregOn. —jMiro esto! El general Obregon comenzó a leer el telegrama. El J'efe de la Division del Norte inquirla con su vista el efecto quo en el rostro del general ObregOn causaba la lectura do ese mensaje. Era la copia del telegrarna quo Villa acababa do dirigir al Primer Jefe desconociéndolo en nombre do la DivisiOn del Norte. EL nextsaje decla asi: 'Chihuahua, 22 de septiembre de 1914. Señor Venustiano Carranza, Mexico, D. F. En contestaciOn a su mensaje le manifiosto quo el general ObregOn y otros generales de esta Division scilieron anoche de esta capital con objeto de tratcir asuntos relacionados con la situacion general do La Repübliccx, pero en vista de los procedimientos do usted quo revelan un deseo prerneditcido do poner obstãculos para el cirreglo satisfactorio de todas las dificultades y liegar a Ia paz quo tanto deseamos, he ordenado quo suspendan su viaje y se detengan en Torreon. En consecuencia, to participo quo esta Division no concurrird a la convenciOn a quo ha convocado usted, y desde luego le manifiesto quo lo desconozco como Primer lefe do la RevoluciOn, quedando usted libre de proceder como le convenga. El general en Jefe. Francisco Villa".

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Durante todo ese dia las vidas do Obregón y da sus acompañczntes estuvieron a rnerced de los Impetus do Villa. Obregón y los miembros do su Estado Mayor sublan y bcxjaban del cadalso con la agilidad quo do el ojercicio constante. Pero aquel macabro juego con la muerte ya los habla cansado. Ellos ya no querlan ni esporas ni humillaciones. Al anochecer, Villa acudio a bordo del tren pam visitor a sus 'huéspedes". Eran sorprendentes y fontcssticos, dice Carlos Robinson. los cambios do parecer del popular guerrillero, increble la facilidad coma pasaba do un sentimiento a otro. Repentinainente Jo duo Villa al general Obregón: —"Nada más quo reciba unos papeles quo espero y quo estén listas para salir al sur unas de mts tropas, to voy a mandar con Carrcinzcf'. Momentos después so fueron a cenar los "huéspedes" con Villa y Haul Madero. Era Ia cena do las burlas. El general Obregón so mostró sumamente frio, reservado y serb El guerrillero estuvo amable, pero sin hacer alusión alguna a su conducta con relación a la actitud quo observaba con sus "huéspedes". El aleteo siniestro de la muerte pczsaba rozando sus frentes. A veces rugia Villa como una flora, y otras lloraba coma un niño. Frecuentemente Ia cegaban los arrebatos de la ira, pero on su pecho no anidaban ni la envidia ni la nezcjuindad. Al terminar la cena, el general Haul Madero invito a dar un paseo en automovil a ObregOn y a los miembros do su Estado Mayor. El general Obregon contostO: —Soy un prisionero, y no puedo. por La tunto, disponer de mis actos. — tQue no cjuieren ir con Haul, a pasear un rota? preguntO Villa. Yo no sé si voy do paseo 0 Si VO al patibulo. El general Villa so no a mandibulas bat ientes y dijo: —No, cornpañerito, ores libre. La ünico quo quiero es quo to esperes a salir hasta que yo pueda mandarte, y dinigi4ndoso a Haul Madero, agrogó: —jAnda, anda, Ilévalos a pasear!

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Con Ia misrna facilidad con quo los invitaba a cenar y a pasectr, con esci misma iccilidad pedia un pelotén do saldados pare quo los fusilaran. Veleidoso, inquieto, hczbloha continuomente do su pueblo y do su raze. Era un formidable conductor do hombres. Ladino, inteligente, capaz do grandes hazczñas y de grandes crirnenes. Su nombre resonO par todos los dmbitos do la tierre. Todos ellos recorrieron las calles do Chihuahua. En seguida fueron a estacionarse frente a la Plaza do Ames. Descendieron del automovil el general Obregón, Raül Madero, Francisco Serrano y Curios Robinson. funtos iban a Ia serenata. Pronto so vieron rodeados par la rnultitud. Todos crelun quo eran unos fantasrncis Los quo so poseaban en esos momentos por la plaza principal do Chihuahua. Versus veces hczbla corrido el rumor de su fusilainiento. 8C6mo era posible quo anduvieran paseando en esos rnoinentos Obregon y los miembros do su Estado Mayor en la Plaza de Armas? Nudie lo podia creel. Todo of inundo los veia con as on bra A la mañana siguiente, a ]as doce. recibio Villa en su casa ci general Obregon. —"Compañerito, le duo al fefe del EjOrcito del Noroeste, hay misrno to voy a rnandar con Carranza, nada mäs quiero quo sa]gan los trenes del general Alnianza". A las diez do Ia noche, el general Obregon y sus acompañantes fueron a despedirse do Villa. El estolido guerrillero Ic manifesto at general Obregon quo no irian sus representantes a la convonción. AcornpañarIa a los emisarios del señor Carranza el coronel Roque Gonzalez Garza. Los generates José Isabel Robles y Aguirre Benavides habian regresado a Torreon poco después de haber dejado en Chihuahua al vencedor do Naco. El general Angeles permanecla en Ciudad fudrez. A la estación fue a despedirlos ünicamente of general Fierro. Pocodespuós rnarchó ci convoy mumbo al sum. Repito que solamente el corone] Roque Gonzalez Garza acompañaba a los viajeros. Dice Curios Robinson quo êì no robe por qué el general Obregon le tenia cierta antipatia a su acompaflante. Asegura quo en varies ocasionos pudo darse cuenta el de las buenas intenciones do Gonzalez Garza, do sus nobles esfuerzos roalizados corca do Villa, y do sus doclaraciones termi-

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nur.tes, aun delante de muchos jefes villistas, do quo naclie podia lavar la sangre do ellos 5110 Division del None so manchaba con el asesinato. Ya en marcha Los viajoros no tenian La menor confianza do que Villa Los dejase escctpar con vida del sector quo él dominaba. Antes do retirarso el general Obregon a su gabinete, llamó a Curios Robinson, y en presencia do Serrano le ordenO quo no so fuera a donnir. Le indicO quo se cobcara cerca del conductor, y que, dodos sus conocimientos en el manojo do los trenes, estuvieru pendiente, y. en caso do dificultades, tomara por su cuenta la direcdOn del L y on Para ponerlo a salvo. Entretanto Serrano y Villagrán cuidarlan de la retaguardia del convoy. Solo en caso do ser atacados harian fuego para vendor caras sus vidas. Esas fueron ]QS intncciones term-mantes quo los diO el general Obregón. Amanecieron en la EstaciOn de "Corralitos'. Al hogan a ella, por medio do seflales, so detuvo el convoy on 020 "estación do bandera". Procipitcidamente bajuron todos Los viajonas. Solo habla en aquel Lugar tin viejo vcxgOn do ferrocarnil que servia de estaciOn y en ci cual so encontraba la oficina telegrdfica. Como Cnicos habitantes el telografista y su lainilia. Al bajar. siguieron Obregón y Los mierubros do su Estado Mayor at conductor quo so dirigia a la ofidna del tolégrafo Para pedir exp]icaciones. Lo seguia Carlos Robinson may do cerca. El telegrafista salió a la puerta, y le duo al conductor: —Aqul hay tin tebegrama do ml general Villa Para usted. Decia ünicamente: —"Bajo estnicta responsabilidad, sirvase regresar a ésta con tren genera] ObregOn.— General Francisco Villa", Le arnobatO Carlos Robinson do has manos el totegria al conductor y cornió a ensefl&selo at general Obregón, quien en esos momontos iba en dirección at lugar on donde elbos so encontraban. El Jofe del EjércUo del Noroeste beyO el telegrama. La indignacion sacudiO todos sus nervios; y a] terminar do leer Ic duo a Robinson: —Aprehenda ustod cii tebegrafista. Despues to duo al conductor. —No dainos ni tin Paso aträs, conductor.

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—Está bien, general, replic6 óste, sumiso y abediente. El coronel Roque Gonzalez Garza habia bajado tambien del tren seguido de Serrano y Villagrán y enterado do ]as órdenes del general Villa exclamó: &Qué va usted a hacer, general? —iVoy a morir matando!, contestó el Jele del EjOrcito del Noroeste. Entonces Caries Robinson puso un centinela de vista al telegrafista y esperó un momento para quo le ilevcxran una herramiep.ta quo estuba buscando a bordo del tren pam cortar los hilos telegräfiCOs, cuando llego el general Obregón a Ia oficina para razonar do esta manera frenie a sus acompaflantes: —Saben ustedes perfectamente lo quo significa volver a Chihuahua. No podemos seguir aqul en esta actitud, iii marchar hacia adelante sin riesgo do que se nos ataque en la próxima estación. Es preciso, por lo tanto, abandonar el tren. A ello contestó Curbs Robinson, apresuradamente: —Con su permiso, voy a bcjcir Ia escolta. jTodos debernos morir con usted, pero morir matandol El tren del general Alrnanza debla estar muy cerca de la estacion de Corralitos. Lo hc±bian pasado e) Jefe del Ejercito del Noroeste y los iniexnbros de su Estado Mayor casi al amanecer. El general Obregon subio al pullman para prepararse a abandonar el lien. Bajó poco después seguido do su asistente Rafael Valdes y con un pequeflo bulto en la mano. So dirigio tras de la estación y empezó a cambiar su traje militcir por uno de paisano. El general Obregon blamó a Carlos Robinson y le di6 a conocer su plan: —Voy a tratar de escopar con Valdés. Trate usted do salvar a nuestros compañeros. DivIdcmse en grupos de dos o ties si es posible; pero a silo respondió Robinson do esta manera: —Mi deber es defender la vida do usted, mi general, con los quince hombres de escolta quo están a mis órdenos. PermItame hacerto porgue no estoy dispuesto a abandonar a usted por ningU.n motivo. El general Obregón so quedo viendo a Robinson profundamente

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ernocionado, y con voz entrecortada, le dió las grcxcias por su actitucl. En esos instantes llegaron Serrano y ViUagrän, quienes habtan subido al tren a recoger sus armas, y enterados do ½ actitud do Robinson, la aplaudieron; pero el general Obregón conienzo a docirles: — "Nosottos no debemos justificar nuestro asesinato. Si obramos como ustedes dicen, es includable quo antes do morir podernos causcxr verdaderos estragos en ]as filas viliistas, pert con ello darlarnos motive a quo el Jefe do la División del Norte declarase que asaltarnos su tren y quo hicimos resistencia con las armas, y, quo por ello so vioron on ½ necesidad do acabar con nosotros. For otra pczrte, y con Vczldés, todos divididos en pequeflos grupos tenemos mayores probabilidcxdes do salvarnos pues nuestra persecuci6n seria mäs dificil quo si so hiciera sobro un solo grupo numeroso". Volvió a subir a bordo del tren Carlos Robinson. Pero en los niomentos do abrir las puertas del gabinote en donde so encontraba Gonzalez Garza, y sin dar tiernpo para nada le dijo el coronel: —Mire, capitãn Robinson. el tolegrarna quo isestoy dirigiendo a Villa. Voy a pasarlo inmediatamonte. El telograma do Gonzalez Garza era sumarnento enérgico y en êì se le podia a Villa quo se nos permitiese continuar el viaje. Al llegar a la oficina, el telegrafista le indicó a Robinson quo estaba oyendo tin. telegrama quo le dirigian los generales José Isabel Robles y Aguirre Benavidos, al general Villa. El capitan del Estado Mayor del general Obregón permitio al telegrafista quo lo tomase. y Un instante después se pudieron enterar los viajeros del contenido do ese menscije. En forma terminante le declan quo si no dejaba seguir al Jefo del Ejercito del Norooste hasta Torreón lo desconocerlan y saidrian luego a batirse con las fuenas qua estaban al mando do ells. Entorices el general Obregón se entoró do ese mensajo; y en el acto thó órdenes para quo todos subieran nuovamento a bordo del tren y continuran su viaje. -. 'Vamos hacia adelante, contamos con amigos". expresó Obregén tin poco menos pesimista.

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El convoy flego a Gomez Palacio. Inmediatamente el Tefe del Estado Mayor del general José Isabel Hobios, pOlido y desencajado, preguntó lieno do asombro y de inquietud: -aY nil general Obregón? zD6nde está nil general Obregori? —Aqul estO, le contestaron todos los miembros do su Estado Mayor, saab y salvo. tQué so le ofreco a ust ed? —Tengo instrucciones de ml general Robles de guardar su paso por aquL Temlamos quo hubiese side victinia do las fuerzcis del general Mateo Almanza que vienen en camino, puos ci general Villa le dio instrucclones a ese jefe militar, para quo fuese aprohendido y lusilado el caudillo sonorenso. Momentos después Ilegaron a Torreon. AIR tuvieron los viajeros oportunidad do saludar a los generales José Isabel Rabies y Aguirre Benavides, a quienes los agradecioron su actHud por haberios salvado. Continuaron su viaje, y liegaron a Zacatecas. Todavia uhf corrieron algün pollgro, quo pudieron sorlear con extraordinaricr habilldad. Al hlegar a Aguascalientes estaban salvados. Hay quo decir quo el Jefe del Ejército del Noroeste crela quo el coronel Roque Gonzalez Garza era un espia de Villa, pero después cambió totalmente de opinion y aseguraba quo Oste era un militar pundonoroso, un caballero completo y un patriota en toda Ia extensiOn do ha palabra.

LA CONVENCION DE AGUASCALIENTES Entretanto so reunieron en el edificio do la Câmara de Diputados los delegados a in Convencion quo convocó ci señor Cczrranza, sin ropresentantes do in Division del Norte ni del Ejército del Sur. En una do Ins sesiones so presentó el Primer Jefe do in RovoluciOn a leer ui-i informo haciendo resaitar los esfuerzos i-callzados por ci pueblo ruexicano par derrocar ci gobierno do Victoriano Huorta, y terminaba depositando sus facultados en rnanos do esa Convención, y so rotimO en ci ado par dejarlos en absoiuta libertad do deliberar. Hubo un momento do honda expectaciOn. So levantó entonces ci licenciado Cabrera a proponor que deberici nombrarse un sucesor del Primer [ole do in Revolución. Pero los delegados estaban impresionados por la lectura del informe del Primer Jefe de la RoveluciOn, y no ic admitieron su dimisiOn. Se ccordo poco después quo continuctma desempeflcxndo In Primera Jelcitura ntientras la ConvenciOn reunida en Mexico se traslcidaba a un lugar neutral, y poder discatir libremonte. Se eligió in ciudad do Aguascalientes para quo in Convención so reuniera clii, ci seno de In cual también acudirlan representantes do Villa y do Zapata. En una de ins primeras sesiones celebradas a medjados do octubre do 1914, acordaron Jos convencionistas firmer cadci uno do elios en in bandema do In Repüblicci par compromenterse aM do una manera solemne a respetar y acatar los acuerdos do in ConvenciOn do Aguascalientes. Después do ese acto, quo revistió una solemnidad extraordinaria. so declarO soberana, y so ordenO quo so izara la bcrndera do la Repüblica en todos los edi-

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ficios piIblicos miontras deliberaban los convencionistas, en seflol do acatainiento a esa soberania. La Convención do Aguascalientes acordo quo tanto el señor Carranzcx come Villa cesaran en el mando do Ia Primera Jelatura y do La Division del Norte. respect ivamente. Después do este acto, ibcz a proceder Ic ConvenciOn a nombrar Presidente Interino de Ia Repüblica. Habia dos candidatos para desempeñcr ese alto puesto: el Presidente de Ica Convencion. general Antonio I. Villarreal, y el general Eulalio Gutierrez, quo so habia distinguido en Ic lucha par [a libertad. La ConvonciOn do Aguascalientes designó PresidoMe Interino el general Eulalio Gutierrez, inteligente. honrado. Fué uno do los primeros ]uchadore5 desde antes quo surgiera la figura cM Madero. Al ser dentcado el regimen maderista, inrnediatamente so puso a las órdenes del Gobernador de Coahuila para acornpaliarlo en su patriótica avenlura. Ahora iba a dese& peflar un pope] importante on Ia 'c-ida nacional. Entretanto, el señor Carranza desconocio la soberania do Ia Convenci6n, abandonO La capital de Ia Repüb]ica y marchó a] Estczdo do Veracruz para establecer clii su Gobierno. La mayorla de los generales adictos a Ia Primera fefatura desconocieron tambien a Ia Convención do Aguascalientes. Enlonces. una Coxnision do convoncionistas, integrada pot Los generales Alvaro ObregOn, A ntonio I. Villarreal, Eugenio Aguirre Benavides, Eduardo Hay y e[ doctor Gutierrez do Lara, marcharon do Aguascalientes para OHzaba con el fin do entrevistcrr a] señor Cczrranza, y convencerlo do quo deberic respetar los acuerdos do Ia. Convencion. El señor Carrcrnza to expresô a la Coralsión quo iba a sa]ir en esos momentos rumba a Cordoba, y quo clii trataria con ella el asunto quo les ha. bla encotnendado [a Con vención do Aguascalientes. Al liegar los convencionistas a Córdobc, una iraponente mcznifestación orgonizada pot elementos carrancistas. para Unpresionar a los delegczdos, recorria las calles do La poblaciOn. La compacta muchedurnbre fué a situarse frente at Palaclo do Gobierno. El

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señor Carranza scxlio a un balcón a dirigirle le palabra ci pueblo do Cordoba. Y después, el caudillo sonorense expresó ante la muchedumbre quo si una nuova lucia so iba a iniciar. 41 ocupazla un sitio de honor para defender la causa do hi justicia. Al terminar el desfile do aquella numerosa manifestacion, Los convoncionistas hablaron con et señor Carranza en una sala dot Palacio de Gobierno do Cordoba. Despues cisistieron a un banqueto quo el Casino Ic ofrecia al Primer Jefe. en Ia misma casa historica donde 01 general Agustin do iturbide y el Virrey don Juan O'Donoji firmaron los tratados do Codobc, quo ponlan fin a la tucha par la Independencia. A la hora do Los brindis, el licenciado Heriberto Barrón, quo so haulaba entre Los comensales, cornenzó a rnurrnurar y a pedir que hablason Los generales traidores. El Primer Jefe estaba furioso, frenetico, ante oquella embajada. No podia ocultar su contrariedad. Al mismo Obregon lo trcitó con altaneria. Pero el soldado de Santa Rosa y do Santa Maria so defondio dignarnente. brillantemonte. Como ci señor Carranza insistió ante Los deiegados do la Convencion quo para abandonar el la Pdmera Jefatura era indispensable quo Villa dejara el mando do sin fuerzcxs, el general Obregon expresó con un tono enfatico: —Si Villa no acepta dejar el mando, yo me cornprometo a ocharlo. —iNo, el que va a echar a Villa, soy yo, no usled! —respondio Carrctnza imperioscimente, dando a comprender su contrariedad y su enojo. So habia transfigurado Carranza on osos inomentot como cuando desconoció al gobierno do Victoriano Huerta, como cuando lo ordenó a Villa on la ciudad do Chihuahua quo mandara poner en inmediata iibertad al general Manuel Chao, come cuando don Pablo Gonzalez fue a poner condiciones para salir a cornbohr a Obregórt, en Los dias prineros do mayo do 1920, quo avanzaba dosde Cuernavaca sabre Ia capital de la RepiThiica. En los momentos dificiles Carranza so crccIa. corno so crockS en esos rnomentos en quo Los ddegados do la Convencion do Aguascalientes trataban do convoncorlo que lo pal riótico era renunciar a la Primera Jefatura. 12

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Si. Carranza estaba dispuesto a renunciar el cargo de Primer Jefe de la Revolución. Pero con condiciones. Condiciones ciciras, precisas. Pronto, muy pronto, than a saber los delegados de la Convencion de Aguascalientes qué condiciones ponla Carranza pura dejar la Primera Jefatura de la. Revolución, donde escribió episodios muy hellos con su valor y su entereza.

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LA RUPTURA DE LOS CONVENCiONISTAS El señor Carranza no podia ocultar su enojo por el acuerdo do la Convención do Aguascalientes quo Jo "cesaba" como Primer Jefe do la Revolución. Para abandonar la Primora Jefatura puso algunas condiciones. No faltaba mds quo so le corriera como corrió 01 Parlcxmento español a] Presidente de la Repübiica don Niceto Alcalá Zamora, coma a un crkxdo infiel. Fué entonces cuando duo Romanones: Al roy y a nosotros nos dió Alcalá Zamora do plaza. el 14 do abril do 1931, hasta que so pusiera el sol, parc entregar el poder, y cii monarca pora quo saliera do Madrid, y hoy, a él no le don ni unci horcx. Azafla y todos sus amigos, pare quo abandone su alto cargo. No, el señor Carranza no so dejabcz correr como so corrió a don Niceto Alcalâ Zamora, tan desairadamente. ante el asombro del mundo entero. Pare acatar el acuerdo do Jo Convención do Aguascauientes, el señor Carranza exigia quo tanto 61 como Villa deberian salir del pats, y encontrarse determinado die en la Habana, y en e1 caso do quo el Jofe de la Division del Norte no estuviera presente en La fecha seflalada en la capital de Cuba, et señor Carranza quedaba en absoluta libertad pare regresar a Mexico. Los delegados do Jo ConvenciOn do Aguascalientes que fueron a Cordoba a ontrevistar at Primer Job do la Revolución, ilegaron otra vez a la capital do la Repüblica, y so considerO I racasada su misión. Entretanto los delegados carrancistas abandonan la Convención do Aguascalientes, y después do haber lirrnado en la bandera do hi Repübiica para comprometerse a acatar y a obedecer los ecuerdos do esa agrupación. desconocieron la autoridad do! general

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Eulalio Gutierrez, nombrado Presidente Interino por el empeño quo ellos mismos pusioron en esa elección, pues sabian mejor quo nadie sus antecedentes y las ligas de afecto y do arnistad quo tenia êl con el Primer Jefe do Ia Revolucion. Abandonado el general Gutierrez par Ion generules carrancistas, so vió obligado por las circunstandes a noxnbrar at general Villa Comandante en Jefe do las fuerzcxs do icr Convención. iFrror gra'4sinoI Pero aim haba quo realizar otros esfuerzos pcxra evitune at pats et sacrificie do una nueva lucha, mäs terrible y sangrienta quo la Revolución Constituciorialista. Entonces el general Obregon y don Pablo González ie suplicaron a don Fernando Iglesias Caiderón quo, acornpciñado do algunas otras personas do significacion, marchara a entrevistar en Córdoba at señor Carranzcz ' a Aguascalientes al general Villa y los convenciercn de quo la ünica manera do evitar la lucha sangrienta era que uno y otro obedecieran ci acuerdo de la Convencion de Aguascalientes. Como un rasgo alto y patriótico hay que consignor, en honor a la verdad, oslo hecho: la personalidad del soldado do Santa Rosa y do Santa Maria no eskctba a discusión. Sin embargo, autorizó espontáneamente a los delegados quo than a conferericicir con Carranza y Villa, quo 41 tcimbién estaba dispuesto a renunciar icr Jefatura del Ejercito del Noroeste y a salir del pals, si as1 10 exigian eUos. El señor Carranza volvio a ofrecer a los delegados, a cuyo Irente the el señor Iglesias Culderón, quo estczba dispuesto a salir do la ReptThlica siempre quo so cumpliercin las condiciones quo habia soñalado. Los delegados conferenciaron también con el general Gutiérrez y con Villa en San Luis Potosi y en el Estcxdo do Guanajuato. ya cuando las fuerzas do la Convendon rnarchabcm sabre la capita] do la Republica. Al Presidente interino los delegados to encontraron en la mejor disposición do evitar la contienda armada, quo era inminente4 y quo sOlo la abnegación y el patriotismo podlan evitaila. A Villa no pudieron convencerlo. Solamente decia: —Yo soy patriota, yo arno a nil raze, y on prueba do ello soy capaz do dejarmo fusilar".

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Entre Los delegados estaba don Julio Madero, mienabro del Estado Mayor del general Obregon y hermano del Presidente Madero. Por órdenes expresas del general Villa fué arrancado del seno de la delegación y embarcado en un tren rumbo at Norte del pals. Hay que quitarle a Obregon la ünica banderita que le queda. decia Villa sin atender miramientos ni. razones, ebrio de mando, do poder y do fuerza. Las fuerzcs norteamericanas que ocupaban el puerto de Veracruz desde el dia 21 do abril do 1914, to abandonaron a fines do noviembre de ese mismo año. La ocupación de Veracruz fué un ultraje para toda icr nación. Se marcharon los invasores sin rendir cuentas; pero, clii quedó escrita esa infamia para vergüenza y oproblo del pueblo norteamoricano. El Primer Jefe do la Revoluciôn ocupó el puerto de Veracruz ci 23 de noviembre do 1914, en medio de un indescriptible entusiasmo. Desde ese mornento alli establecio Lu gobierno. Mientras tanto las fuerzas do la Convención entraban en Mexico, y el general Gutiérrez so instalo en la Capital e iritegraba su Gabinete con personalidades como Vasconcelos en Educacion Püblica, el general José Isabel Robles en Guerra, el ingeniero Valentin Garna en Fomento, el general Lucio Blanco on Gobernación y el ingeniero José Rodriguez Cabo en Comunicaciones. Pero no habia gobierno posible con Los desrnanes de Villa. Los asesinatos del coronel David Berlanga y del periodista don Paulino Martinez, quo ]levó a cabo Rodolfo Fierro par órdenes expresas dot Jefo do la Division del Norte, inquietaron grandemente at gobierno del general Gutiérrez, que no podia permitir ni tolerar semejantes crimenes. En Veracruz el señor Carranza nombro a ObregOn general en jefe para que marchara sobre Puebla a combatir a [as fuerzas de to Convencion. Nombró taxnbién at licenciado Luis Cabrera Ministro do Hacienda. a Urueta, do Relaciones, a Palavicini, do Educación PCib]ica. a Zubdran, de Gobernación, a Escudero. de Justicia, y a Pesqueira, de Guerra. Las fuerzas quo mandaba el general ObregOn tomaron la plaza do Puebla, después do haber combatido tenazmente en contra do Los soldados do Villa y do Zapata.

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Entretanto en Ia capital de La Bepüblica so dosarrollaron acontecimientos do singular imporlaricia. El Presidente Interino fuC amenazado do rnuerte par Villa. Mundó fonnar el fctntoso guerrilloro a la c1ebro "Escolta do los Dorados" en ci Paseo do la Reforma, y éì penetrO al pa!acio Braniff. AlE so desarollO una escena tremenda entre el general Gutiérrez y Villa. El Presidente Interino so escapó do [as garras do la muerte debido a su sorenidad, a su valor, a su entereza y a una Irase feliz que en esos momentos terribles pronunciaron sus labios mientras el Jefe do la Division del Norte, con su revolver en Ia mano, lanzaba un torbellino do e:tcendidos improperios. jMáteme, quo al cabo la historia 10 juzgcxrâ a usted corno a Victoriano Huerta!', duo el general GutiCrrez a Villa quo estaba furioso y ]c relcmpagueczban los ojos do una mariera siniestra. El hombre primitivo y rudo enfundó su revOlvor y xnandó retirar su escolta formada a lo large del Pazoo de la Reforma. El nombre do Victoriano Huerta calm6 su enojo. Pero, en carnbio, el general Gutiérrez cornprendió quo era imposibie format un gobiorno donde a todo trance queria imponerse el general Villa. En lugar do salir a combcxtir al enernigo, éi y algunos do sus subordinados no so ocupczban rnäs quo do cometesdesmanes y atropellos. Las fuerzas do Carranza marchaban do Puebla sobro hi capital do Ia Repüblica. y el general Gutiérrez no querla ya ninguna alianza con el general Villa. Fue entonces cuando pensó seriamente en abcxndonar Ic ciudad do Mexico para trczs-. ladar su gobierno ci Norte del pass. El dla 14 do enero de 1915, en la noche, el gobiorno convencionista abcxndonó la capital. La Convencion quo so reunió en Aguascalientes. continuO sus sesiones en esta Capital, amparada y protegida par las iuerzas villistas y zapatistas quo se habIczn unido pci-a combatir contra Carranza quo con.tinuaba en Veracruz prepczrando el prograna soci& do la Revolución. El mismo dia quo abandonó [a ciudad do Mexico el general Gutiérrez. la Convención designó Presidente Intorino a] coronel Roque Gonzalez Garza. El general Lucio Blanco no se incorpoa las fucrzas convertcionistas cjue abandonaron la capital de la Repübliccz. El gobierno del general Gtt-

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tiérrez quedaba desintegrado. El Ministro de Gobernación lo abandonabcx en los momentos más dificiles. Los delegados carrancistas a La Convenciôn de Aguascalientes hablan formado ese gobierno. Ellos niismos lo abandonaron. El general Gutierrez. que sacrifico su situación politica para evitar la conliendcx armada entre los mismos elementos que habIan luchado bczjo una misma bandera en contra de Victoriano Huerta, no habria nombrado a Villa jefe de las fuerzas, si no es abandonado por todos aque]los que se comprometieron, jurando y firmando sobre la banderci de la patria, a respetar los acuerdos de la Convencion de Aguascalientes.

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LA INSOLENCIA NORTEAMERICANA

Al czbandonar la ciudad do Mexico ci Presidente Intorino nonabrado por La Convencion do Aguascalientes, so dirigió con parte de su ejército a Pachuca. Do Pachuca continuó rumba at forte. Las Juerzas do Villa so dispusieron a combczkir can ]as tropas del general Gutiérrez. Asi fue coma ci general Urbino tame la plaza de San Luis Potosi defendida pot ci general Engenio Aguirre Benavides. En Son Felipe Tortes Mcchus esas rnisnias fuerzas convencionistas San derrotadus pot el general Modinaveytia, poco antes do incor porarse at gobiorno de la Cortvencion quo marchaha en su busca. El ejCrcito del general Eugenic Aguirre Boncivides fué derrotado y casi ccniquilado. Entretanto. ]as fuerzcis del general Diéguez dorrotczban a los villistcis y ocupabart la plaza do Guadalajara; y el ejército quo mcxndaba el general Obrogon marchahcz sabre Mexico Entoncos el coronel Roque Gonzalez Garza so repiego al Estada do Morelos, mientras ocupaban la ciudad do Mexico Las tropas consti . -tucionals28dero195.Mástadne ocupar esta Capital ]as iuerzas del general Obrogon, quo en sitiarla los villistas que La hostilizaban par todos rumbas. A duras penas cansiguió ci general Obregón mantener abierto el ccnnino para Veracruz, base do su aprovisionamiento. La lucha quo tonic quo sostener el general Obregén era tremenda. Las clases pobres sufrian la miseria y el hantbre.Con esto motivo el Jefe do la plaza sitiada lanzo varios decretos iruponiendo cont ribuciones extraordinarias. Esos decretos fueron recibidos con una hostilidad manifiesta. Todos so rehusaron a cubrir los impuestos do guerra. Con eso motivo, ci general Obregón ordené quo fueran apre-

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hendidos verbs sacerdotes y comerciantes. El caudiIto sonorense recibiO una nota insolentisitna del Dopertamento do Estado norteamericcrno. en la que se le hacia saber quo cualquier desmán que cornetiera el pueblo de la ciudad do Mexico en contra de Los extranieros, el Gobierno do los Estados Unidos 'harlan a Obregón y a Carranza responsables". Una note escrita on términos nunca vistas, quo contribuyO grandemente a que ½ hostilidad do la cludad sitiada fuera más abierta y franca en contra do Obregon. La campcxña do la prensa de Los Estados Urtidos atacaba con esto motivo a los isles constitucionalistas. Fue entonces cuando Heriberto BarrOn, prolundamente alarmado por la actitud de la opinion nortoamericana, le envió un mensaje al caudillo sonorense solicitcindo do él la expliccsción do algunos actos quo eran objeto do las más dsperas censures, parc poder defenderlo. —No, no me defienda —le contestO Obregonporque me desprestigia. En la prirnera decena do marzo do 1915, ci general ObregOn decide abandonar esta plaza pare dingirse a Pachuca y do alli al Bajio patti onfrentarso con Villa, que acababa do derrotar a Diéguez en Guadalajara, y ocupaba esa importante plaza y era dueño de todo el Norte del pals. La plaza do Naco, quo era rudamento atacada por el gobornador don José Maria Maytorena, y defendida con todo heroismo por ci general Benjamin Hill, por un pacto firmado entre ambos combatientes, so decidiO on suspender las hostilidades, y esa poblaciOn quedO convertida "en tierra do nadie coma so dice chore. El general Hill recibiO instrucciones de la Primera Jefatura pare quo so incorporara a las fuerzas del general ObregOn, quo operaba en el centro del pals. Esta Capital volvia a sor ocupada por las I uerzas zapatistas -y villistas. y era gobernada por el coronel. Roque Gonzalez Garza mientras Los ejércitos do Obregon y Villa iban a decidir la contienda en La region del Bajio. El general GutiCrrez se intornO al Sur do Coahuila, -y desdo alli lanzO un inanifiesto dejando en absoluta liberad a todos sus partidarios do incorporcirso a Ia

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faccion quo xnäs Ic conviniera, pero inclinândose él a la carrancista. AsI quedaba disue]to ci gobierno convencionista y desintegrado ci ejército quo lo defendia. En esos momentos solcimente quedaban frente a frente los ejércitos villistas y carrancistas. En los cornbates quo so iban a registrar en ci Bajfo so decidirfa cuäl de los dos. Carranza o Villa, gobernarid a la Repüblica. El general Villa avanzaba al mando de doce mil hombres al interior del pals y Obregon con su ejército salió a combatirlo. Las fuerzas villistas controlaban la red ferroviaria del None y del Contra de la Repüblica, teniendo coniunicadas entre si todas las plazas quo estaban en su poder, mientras quo el general Obregon ocupaba poblaciones cornpletamente aisladas, haciendo imposible el auxilio y Jo combinacion do operaciones mulitares. A pesar do ello, ci general Obregon continuó su marcha rumbo al Norte y ocupó Ia ciudad de Querétaro. Después marcho sobre Celaya. El grueso do su colurnna penetrá a oslo plaza. Los batallones hablan tornado las posiciones on los hordes do las labores do cultivo que existicin en ese nunbo. El general Angeles permanecia en Monterrey, y al saber quo Villa pretendla atacar a Obregén en Ceicyc, Ic expreso telegráficaniente al célebre guerrillero que era conveniente que se replegara rriâs hacia ci Norte, hasta Zacateccis, por ejemplo, porque de esa rnanera Obregon tendria su base de aprovisionarniento muy distante do ese sitio; pero Villa no escucho ci consejo del culto Director del Coleglo Million y Ia lucha so entabló de una manera terrible. La inianteria del general Villa se posesiono do los bordes quo quedabun al frente de los quo ocupaban los soldades constitucionalistas, y la caballeria villista cargaba tan impetuosamente sobre las posiciones do Los soldados del general Obrogón, quo infundian verdadero pavor, inuchas veces rebasaban la Ilnea do tiradores. El campo quedó materialmente sembrado de caddveres. Sin, embargo, el enemigo, con nuevos brios, einprendió una serie de cargas do ccxballeria terribles, verdaderamente pavorosas, sin dat tregua a las soldados constitucionalistas quo continuabctn inquebrantables en sus posicioties. Pero hubo un momenta en quo el ernpuje tremendo y heroico del ejército de Villa hizo quo algunos

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batallones del general Obregón exnpezaran a abandonar sin posiciones, flexionando sus Ilnects, coino so dice hoy. En el octo piclió ci caudillo sonoronse un darn. Inmedlatamente so presentó Jesás Martinez, quo solo contaba din años do edad, ünico que so pudo conseguir en aquollos rnomuntos do confusion y do angusUa y, con é!, so trasladO ci Jefe do las Operaciones Miiitares al lugar mäs encarnizado de La lucha, y ordenó at glonioso trornpetista quo tocara diana. Este pequeño rapazuelo obedeció inmediatarnente, desorientando con ello a] enernigo quo detuvo su avancc y empezó a tomar precauciones creyendo quo aqueha retirada obedecla a un plan estratégico para atraeric a la Ilnea de fuego y derrotarlo y aniquilario. Mientras ci niño heroico continuaba tocando dianas, el general ObregOn recorria la Ilnea do fuego, distribuyendo los pocos soldudos quo quedaban y quo rechazaban Los funiosos ataques do! enemigo. Cuenta Emil Ludwig quo cuando ]as soldados do Napoleon so vieron onvueltos por el enemigo en ci puente de Arcola, 61 mismo enarboló una bandera e hizo quo tocaran macha do honor para evitar la dispersión do su ejército e impedir quo el enemigo ocuparci aquello magnufica posicián. tEl general Obreg6n, acaso. conocics este episcdio do la vida de Napoleon I? Nosotros no Ic creemos. Pero la hazana la realizo el heroe de Santa Rosa y do Santa Maria al lado do aquel glorioso pequeño cicxrin, Jesus Martinez. Después d' ese acto do intrepidez, ci genera! Obregón comenzó ci dictar Ordenes para emprender la ofensiva contra ]as posiciones del enemigo, y las cargas de cubailei-ia con sus respectivos jofes al frente, dispersaban a lot vi]listas, los cuales comenzaron a batirse desesperadamente en retirada. La derrota do las fuerzas villistas fué tremendct. Ese combczte so registró el dia 7 do abril do 1915. El general OhregOn habSa obtenido un tniunfo brillantlsimo. El ejército do Villa so crela invencible. Creyo ci farnoso guerriliero quo su sola presencia en ci camp0 do batalici hastaba pci-u derrotar a Obregon, quo escribiO ese dia otto episodic brillantisimo en la serie interminable do sus triunfos. El ejército do Villa estaba derrotado. Pero no aniquilciclo. Habia quo pensar

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en que el agreste guerrillero podia todavici rehacerse y presentcir resistencia, mds heroicci y tenaz. para ia-var la afrenta do una derrota, quo mmcci lIego a creer que se le infligiera por las fuerzas del general Obregon en los mementos mismos en que Villa se creja invencible y ci arno omnipotente de In Repüblica.

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EL EPISODLO DE SANTA ANA DEL CONDE Después do haber sido derrotado el general Francisco Villa en el combate de Celaya. el dla 7 do abril de 1915. su amor propio quedó prolundarnente herido flabla triunfado brillantemente en Tierra Blanca, en Torreón, en San Pedro do las Colonias, en Paredbn y en Zacatecas. 2,C6mo era posible quo el general Obregón 10 hubiercz derrotado en Ce]aya? El ccrudillo sonorense cornprendió quo Villa casi estuba enloquocido por el coraje y Ia ira. Sabla perfectatnente quo no tardarla en volver ci misino campo de batalla para derrotarlo, aill misrno donde poco antes baNe triunfado sobre los invencibles soldados do la victoriosa División del Norte. Entonces desidió 01 general Obregén espetar nuevamente a Villa en ½ ciudad do Celaya. Se do$6 sitiar pot el enemigo quo venla a tomar la 'revancha". El general Obregon rnando colocar a su retaguardia, a una distancia do siete kilómetros del Cuartel General, a la division do caballorla quo estaba a las ordenes del general Cesareo Castro. El plan do cornbate era, repito, el de dejarse sitiar completainente pot el enemigo, y dejarse atacar por todos lados. Las ordenes al general Cesáreo Castro so trasmitirian pot medio de heliOgrafos y señales con banderas, parc quo, en el momento oportuno, cucindo el Ejército Constitucionalista hubiese agotado al enemiqo, el general Cesáreo Castro so movilizarki rápidamente para atacar por el flanco quo presentaba mejores vontajas. El dIc 13 do abril do 1915, a las seis do la mañana, so descubriO el avance do las tropas enemigas, divididas en tres columnas: dos do caballeria quo avonzaban cada una do ellas sobre cede uno do Los flancos do] ejército del general Obrog6n, y una colunina do

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las tres armas pot of irenle, con tin efectivo do treinLx mil hombres. Esa columncz traja la infanterla a la vanguardia en cadena de tiradoros. La artilleria del general Villa tue emplazada a una distancia do cua!ro kilometros do la Linea de defensa do la ciudad de Celaya. A la retczcjuardia, cipollando al novimicnto. marchaba la cciballeria. A las cinco do la tarde entraron en cxcción todos Jos elementos do guorra. El combate se trabo rcñidisimo y sangrienlo. Aprovecho la noche ci ejército villisic pare asciltar las posiciones do Jos soldados do Obregon y ilego a coloccirse a una distcincia do cuatrocientos o quinientos metros. La lucha era verdaderarnonte desesperada. Cuando el general Obregón vió quo ya e] enemigo estaba agotado de tomb combcitir, lo ordeno a las fuerzczs del general Cesáreo Castro quo diera la carga do coballeria al amanecer, para sujetar ci enemigo a una defense desesperada quo hiciera entrar a su linea a todas las reservas. El general Villa solicito on esos monentos una conferencia telefOnica con ci general Obregon, ci cual so negó con six acostumbrada y olinpica prosopopeya a entrar en plaiicas con ci cOlebre guerrillero. Entonces !ué cuando el enetnigo realizo esfuerzos desesperados e inütiles parc conservar su posición on ci frente y Sn fIance izquiordo. Comprendia quo estaba perdido. y realizaba actos horoicos parc evitar la dorrota, quo acabaria con la dorninczción villista. La infanteria del Ejército Constitucionalista continuaba avanzando. Se lai:zaba sabre los posicionc's ocupadas pot ci enemigo con verdadera fiereza, y por fin fueron tomadas una a una a pesar de la inütil desesperacion con que so batlan los villistas. Entro tanto ci enemigo continuabu batiéndose en retirada, resultando estériles bodes sus esfuerzos para contrarrestar ci avance del Ejército Constitucionalista. El carnpo quodo on poder de las fuerzas del general Obregon. Todas las infanterias enemigas habian caldo prisioneras. La caballeria continuaba on porsecucion del enemigo y do los trenes villistas quo retrocedian rápidamente a Salamanca. Los generales Alejo Gonzalez y Maycotte tomaron tine pazticipación muy activa. El enemigo en su fuga abandonó treinta y dos caflones do gruoso calibre y sus correspondientes cofres y dotaciones do granadas. So i$s recogieron mcis do cinco mil ames, mil ccxballos

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y so los hicieron seis mil prisioneros. Per segunda vez derrotaha el general Obregón al ejército villistcix en la ciudcxd do Celcxya. El camupo qued6 matericzlmer.te cubiorto de cadâveres, dondo so combatio encarnizadamonte desde ci 13 al 15 do abril do 1915. La resistencia villista quedO quebrantada. Ahora iba a continuar ci general Obrogon su marcha rumbo at Norte do! pals. Pero no una marcho triunfal. TodavIa tenia quo cc*minar do combate en conibate y do lucha en lucha. Do Celayct marcho sobre Irapuato donde los generales Dieguez y Murgula so incorporaron al grueso do la colurnna quo marchaba rumbo a Loon. Pore el ejército villista no estaba comnpletamente derrotado y aniquulado. Retirändose hacia ci Norte, continuaba combationdo a las fuorzas del general Obrogon, a tal grado, quo no dojO ni un solo memento do cornbcztir at enernigo; pero 1cr lucha era tan enconada y sangrienta quo las fuerzas villistas estuvieron a punto do capturar al lefe do las Oporaciones cerccx do la Estacion Trinidad. Si no ha sido por ci denuedo y la bizarria con quo so batió la escolta del general Obre. gón. los villistas se habrian apoderado del Iron explorador envuelto en terrorificas cargas do caballeria. Pore so batió La escolta con tanta heroicidad. quo pudo resistir vigorosarnente al enemigo y of tren pudo escczpar do scm cczpturado cuando ostaba materialmnente envuelto on ci torbollino de aquellas cargcrs do cabaliorla quo hicioron célebre a la iornosa Division del Norte. Entretanto el cuartel del ejOrcito do operacionos del general Obregon quedo instalado en las estaciones de Santa Ana, La Luz. Sotelo, y on León so roconcontraban los generales Villa y Angeles para dirigir las maniobras mnilitares on contra del Ejército Constitucionalista. En los combates de Trinidad, las fuerzas del general Obregón capturaron lodas las infanteriaa del ejército villista. En esa acción de armas tornaron uric participación grando y decisiva los genoralea Dieguez. Hill, Cosäreo Castro, Maycotte, Francisco Murguia, Alejo G. Gonzalez, quo lucharon con denue-. do y valentla. El dia 3 do junio do 1915 la lucha continuaba encarnizada y sangrienta desdo la Hacienda de Santa 13

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Aria y la do La Loza, hasta los cerros quo quedan at Stir de la estación Nápoles. Las cabailericts del Ejército Constituciortalista habicin sido rechazadas por el enernigo. Las iuerzas del general ObregOn fueron atacadas furiosamente por los villistas, obligando a toplegarse a las caballerIcxs hasta la Hacienda de Santa Ana. Era tal ci impetu con que cargaban las cabahones villistas, quo fué imposible contenerlas. El oneinigo tomô posiciones formando un semicirculo a la Hacienda do Santa Ana. El general Obregon se encntraba frente a tin problema treniendo. Tornar la ofensivcz el dia siguiente era casi imposibie debido at estado lamentable en que quedo La caballerici después del ataque funioso que sufniO e] dici anterior. Abctndonar Ia Hacienda do Santa Ana era oxpuesto y peligroso. Era un punto estratégico quo ofrecia grandes ventczjas. AsI pues, el general Obregón ordonO quo todas sus fuerzas so reconcentraran en Santa Ana para detener el avarice del enemigo y poder iniciar desde alli la ofensiva. El general Obregon recorria la linea do fuego de esa batalla, seguido del general Soriano, del Coterie! Piña, do los tenientes coroneles Jesus M. Garza y Aaron Sãenz, do los capitanes Ezequiel Rios y Rafael Valdés y algunos otros rniembros do su Estado Mayor. Los soldados villistas hablan logrado einplazar su artillerici a muy corta distancici de la Hacienda do Santa Ana dot Conde. Pudieron ver sin esfuerzo alguno quo el grupo quo farmaban Obregón y su Estado Mayor, atravesaba el casco do la finca. Comenzaron ontonces a explotar cerca do ellos las bombas del onemigo. Una granada derribó a ObregOn y a todos los miembros do su Estado Mayor. Al incorporarse el caudillo sonorense, to faltaba tin braze quo 10 habia ilevado Ia rnetralla. Ese sitio siguiO siendo batido vigorosamente por La artillerla villista. El general ObregOn diO instnicciones a los gonerales Hill. Diéguez, Castro y Murgula para quo nombraran sucesor del Jofe do Operaciones y pudiera seguir dinigiendo La campa• fla. Miontras el general Obregón dabcx esas órdenes, los doctoros Osornio y Blunn to atendieron y to lievaron at gabinete del carro "Siquisiva". A pesar do haber side henido el jefe de Ri colurnna, ci coinbato continuó terrible y encarnizado; y fuô rechctzado Ci enemigo con grandes pérdidas.

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Al recobrar el conocimiento el general Obregón so le informó de la victoria que hcibIan obtenido las fuerzas constitucionalistas en la batcijia de Santa Ana del Conde, donde eI habia caido herido, al lado do los miembros do su Estado Mayor, quo, a pesar do quo seguicin siendo batidos con todcx furia por el enemigo, no cibandonaron a su jefe, atendióndolo con toda soilcitud, hasta que ellos mismos Ia sacaron do la zona de peligw entre una iluvia de halos y una tempestad do cañonazos. El general Serrano y todos los xniernbros del Estcsdo Mayor del general Obregon so portaron con verdadero heroIsmo, y sus nornbres quedaxn escritos para siempre junto al historico episodio de La Hacienda do Santa Ana del Condo.

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LA FIGURA DEL GENERAL ANGEL FLOBES

Dspués de quo cayO honda en la Hacienda de del Condo el caudillo sonorense, fué nonbrado el general Benjamin G. Hill, jefo accidental del Ejercito do Operaciones. Las tropas viilistas fueron derrotadas en el combate do Santa Aria. El dia S do junio do 1915 el Ejército Constitucionalista continuó Ri ofensiva en contra del enemigo, habiendo conseguido, después de reñido combate. ocupar Ia plaza do Loon, quo estaba defendida por los generales Villa y Angeles. El ejercito villista estabcx completamento dorrotado. Habia, por lo tanto, quo seguir la marcha runtbo a! Norte do la Repüblica. Las fuorzas del general Obregon ocupczron Ia Plaza do Aguascalientes, donde logro quitarle al onemigo, quo todavIa so defendia, una gran cantidad do pentrechos do guerra. Las [uerzas villistas lograron hacer una maniobra desosperada, pero quo da una idea clara do la fuerza y la bravura do la famosa DivisiOn del Norte. El general flerro, seguicto de seiscientos dragones, hace un movimiento audcsz y atrevido y so coloca a La retaguardia do la columna del general Obregón. El caudillo sonorense no descuida un solo movimiento del enemigo. Una mañana, muy tornprano, apenas comenzaba a rayar el alba, hizo que su telegrafista pidiera la comunicación directa con el general DiOguez que so hallaba en Lagos do Moreno. —Tengo temores de quo el general ViLla desprenda do sus fuorzas una columna para corlarnos la retirada, le duo el general Obregon. Apenas so daba por enterado ci general Diéguez do la recomendación quo lo ostaba hczciendo ci Jefe do
Santa Ana

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las Operaciones cuando la comunicación telegráfica fuO interrumpida intempestivamente. El general Rodollo Fierro atacaba icr plaza do Lagos de Moreno. En esos momentos fue herido en el combczte el general Diéguez, quo era uno de los mojores y más valientes jofes militates con quo contabcz Obregon. Pero ese movimiento intrépido y valiente do Rodolfo Fierro, no logro detener la marcha de Ia colurnna del general Obregón, que continuó avanzando hacia el Norte. Esa maniobra so realizaba para detener la marcha do la columna del general Obregón y dar tiomP0 a que el ejército villistcz pudiera rehacerse, y también pare poder recoger en el interior del pczis a algunos funcionarios do los gobiernos convencionistas que prosidieron el coronel Roque Gonzalez Garza y don Francisco Lagos Cházaro, quo hablan abandonado Ja capital de la Repüblica parc quo la ocuparan las fuerzas del general Pablo Gonzalez, Jefe do la Division do Oriente. Otra vez el voncedor de Santa Rosa y do Santa Maria viola el principio de quo ningiin jefe miiitar debo dojar amenazada su base de operaciortos. El general Obregon no solamento dejciba amonczadcz su base do oporaciones, sino quo Ia dejaba cortada por el audaz y atrevido movimiento del general Rodolfo Pierro, quo. como Un ciclón caminaba rumbo al Sur, abriéndose paso con sus seiscientos intrépidos soldct-. dos, sorprendiendo a las guarniciones con telogramas falsos, firmados por el general Obregon, haciéndoles saber a sus subalternos quo se replegaba en osos mamentos una columna do caballeria perteneciente a sus fuerzas. Do Aguascalientes continuO Obregón sobrt' Zacatocas, defendida por los soldados vil]istas, entre los cuales se encontraba el general Pánfilo Natera. Contaba Obregon quo a] ocupar esta plaza llegô sumarnento fatigado. La honda quo recibio on Santa Ana del Conde no cicatrizaba complotamente. LIego a! hotel Principal do la chided, rendido, sin alientos n para hablar, y ordono quo le prepararan inmediatamento su lecho para descansar. So estaba quedando dormido, cuando un frutoro, quo cruzaba la calle, comenzó a gritar con todos sus pulmones: —jAqul està la penal iAqui está la pera!

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El general Obrogon so levanto despavorido, empuñando su revólver en la ünica mane quo le quedaba, pues la otra so la llevo la gloria, segün hose ropetidisirna por un orador, —frase quo bien care le costó o la nación, per cierto,— y corrió a vet qué pasaba. So encontró a la escolta impdvida, en la puerto del hotel y lo preguntó al capitán de guardia qué acontecia. —Nada. ml general! —,Como no? tQue un hombre no paso gritando que aqul estaba Natera? —No, general, gritaba quo aqul estã la pera, y usted oyO quo aqui está Natera. De Zacatecas rnarchó el Jefe de las Operaciones sobre Torreon y do TorreOri mando al general MurgWa sobre Durango y a Hill sobre Coahuila y Nuevo LeOn quo estaban todavia ocupadas per las fuerzas do Villa. En Jalisco el general Ramon Iturbe y en San Luis Potosi Gavira, combatian a Los villistas que arnenazabcn las principales poblaciones do esos Estados. Pero prOVieItdo ci general Obregon quo Villa marchczrIa a Sonora pare trcxtar de dofenderse. inmediatamente Jo dio instrucciones al general Diéguez parc que saliera rurnbo a Manzanillo y embarcara a su tropa en ese Puerto con direcciOn a Guaymas. Le diO inMtucciones ci gene.ral Serrano peru quo con algunos batallones so incorporara en Agua Prieta con las tropas del general Calies. El general Diéguez desembarcO en Guaymas, y marcho ruinbo a Navojoa, cuya plaza habia sido defendida valientemente per el general Angel Flores y de Navojoa marcharon a Hermosillo estos donodados jefes militares ocupando escl importante plaza. En Agua Prieta fué rechazado el ejército villista con perdidas considerables, retirthndose de esa plaza para ocampar a unos cuantos kilometros, en espera de Ordenes. Entretanto el general Obregon, comprendiendo quo las operuciones militares quo se than a desaroliar en Sonora tondrfan una grandisima trascendencia, èl personalmente fué a dirigir las mciniobras. Todo el Norte do Sonora, excopción hecha do Agua Prieta, estaba ocupado per los villistas. Toda la red ferrocarrileia y telegráfica. Villa la dominaba cornpletaxuente.

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Entonces el general Obregon coinprendió que habici que dividir ci ejército vitlista. La colutnncx que inandaba directamente Villa para ataccxr Hermosillo. do la columna que anandaba ci general José Rodriguez y quo operaba en el Norte. Asi, pues, todos los esluerzos del general Obregon so encaminaron a oporierse a que La columna del general Rodriguez auxiliara a la do Villa, at estcxr atciccindo a Dieguez que permanecIci en la capital do Sonora. La columna de caballerici at mando del coronet Ldzaro Cárdenczs, tomó la importcznte plaza do Nogales of dia 26 de novientbre de 1915. Entretanto el general Dieguez derrotci en Alamitos a Villa. quien hace un poderoso esfuerzo para atcicar a Hermosillo defendida par el divisionczrio jauisciense, por Miguel Acosta, por Angel Flores y Meliton Albanez. El veneral Villa es rechazado en ci ataque a esa plaza, donde tanto so distinguieron los coroneles Lugo, Mcxncilla y ci capitán Enrique Lickens. El general Urbalejo, que militaba bajo las órdenes do Villa, realizó tine retirada en toda forma, verdaderamente extraordinaria, defendiendo a su tropci, como to hubiera hecho el ejército do lineas mäs brillanto y mâs bien disciplinado y organizado. El general Villa no podia incorporarse con ci resta do sus tropas a la columna del general Rodriguez quo permanecici aislada en el Norte, por to cuel se vio obligado a atravesar el centro do Sonora para internarse on Chihuahua. La columna del general Rodriguez quedaba cortada en el Norte do Sonora, sabiendo come tenla quo saber quo el general Villa habia side derrotado on Hermosillo, no Ic quedabcz otro recurso quo abrirse Paso pare Chihuahua pm- el rumbo do Fronteras.Entonces el general Obregon le dió instrucciones at Va-. liente general Angel Flares pare que le cortara la re-S tirada a esa columna villista, compuesta de sets rail quinientos hombres. El integro y heroico general Angel Flores, cumpiió brillantemente su expuesta y delicadcz misión militar. A pesar do haber sido herido en el corn.bate ciesbarato Los planes del general RodrIguez, quo tenia ci proposito de internarse en Chihuahua para unir ci rosto do su columna a las guerrillas do Villa, que cornenzaba a asolar ese Estado. El ejército do la Division del Norte quedó derrotado. Los soidados do Urbalejo so rindiercn en Navojoa y el célebre guerrt-

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hero, convertido en un verdadero centauro, acompaflado do un puñado do hombres so intornaba a Chihuchuci por "La Colorada". Estuba derrotcido, pero no rendido. Iba, par lo tanto, a dar guerra todavia. Una guerre sin cuartel. Una guerra do guerrillas on Ic cual era formidable. Par eso so ha dicho con razón quo ha sido of más grande guerrillero do Mexico. Infatigable, nadie 1€ dctba alcance, y era capaz do realizar los goipes rnás audczces y atrevidos. Vauiente, intrCpido, realizó hazeflas fantdsticas quo liamaron la atencion en todas partes y que hicieron quo su nombre resonara en todas las naciones. Coma en Ict Revolución Constitucionalista so dislinguió tanto ci general Angel Flares, justo es quo le consagrernos aqul un merecido homenae a su memona. Patriota esciarecido, hombre honraclo, mi!itar herolco y pundonoroso. Defensor do la libertad. .Amcba a Sn patria sobre todas las cosas. Desde ]as capas más humildes do nuestro pueblo, so elevó a Los puestos mäs altos pot su propio esfuerzo. Respetado y querido pot todos. Respetado pot su probidad. Querido pot sus ideas elevadas y sus sentimientos generosos. Do mediana cuitura y do una inteligencia muy clara. Habla vicijado por todas ic-is nacioiies do la tierra, y anhelaba parc Mexico los progresos y adolantos do Frcancia y do Inglaterra y do Alernania. Organizador formidable. FuC uno do los soldados más ilustres do la Bevoluci6n. El mismo Obregon lo admiraba por su valor, par su enteroza, par su heroismo, par sin ideales do justicicz y de redencion. Fue gobernador do su Estado natal. Subio al poder en medio del aplauso undnime do todos, y descendió del Gobierno rodeado de la consideración, del cariño y del respeto do su pueblo. Ni despótico ni arbitrczrio. A todos los tendca su mano generosa. encallecida Ofl 01 trabajo frente al mar. quo abrió su espIritu a la corriente do todos los pensamientos y do todas las libertades. AtendIa ho mismo cii pobre quo al rico, ci desváhido quo al poderoso, al ignorcxnte quo ci sabio. Para 61 la virtud más excelsa era La honradoz. Consecuente con sus principios, ftié honrado toda su vida y nunca claudico ante of fuerte y el poderoso. Por oso lo envenenaron. Hurnilde entro los humildes. Pero el primero ontre los primoros para defender beroicamente a su Patria y a la libertad.

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EL ASALTO A COLUMBUS Con la canipafla militar quo dirigiO el general ObregOn en Sonora, on el mes do noviembre do 1915. la Division del Norte quedó exterininada. Pero Villa con sus guerrillas continuciba en Chiht.chua perturbando la Paz en ese Estado. Los Estados Unidos del Norte, antes de terminar ese mismo año, reconocieron cii GoEierno del señor Carranza establecido primero en Ia capital do la Repüb!ica y despuós en la ciudad do Queretciro. A raiz do haber realizado el general Obregon icr brillantisima campaña en contra do Villa. el Primer Jefe to nomhró Ministro de la Guerra. Era el caudillo sonorense mejor militar quo administrador. Es cierto que Obregon dirigia desde ese Ministerio la campaña en contra del audaz guerrillero, pero Villa continuaba asaltando trenes y poblaciones, y pretendia a todo trance provocar un conflicto internacional con los Estados Unidos. El dIa 9 do marzo do 1916, el inquieto guerrillero asaltO la población do Columbus. Al liegar al suelo norteamericano dividiO a su gente en dos alas. Una do ellas deberia atacar la poblacion do Columbus por el Oeste. y la otra el campamento militar situado on ci Noreste do La ciudad, que contaba con una guarniciOn do trescientos hombres. Con cuatrocientos sotdodos iba el general Villa a realizar esa hazaña. Sus tropas penetraron hosta el centro de la poblaciOn. L prendieron fuego a dos manzarias, cuyos resplandores siniestros ilurninaban varias calles, por donde las huestes capitaneadas pot Pablo Lopez. Candelario Cervantes, Francisco Belträn y Martin Lopez daban unas cargas do caballeria tremendas, como si estuvieran cornbatiendo en Tierra Blanca o en San Pedro de las Cob-

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nias. Los soldados del osado guerrillero llevcxban instrucciones do detoner ci tren quo carte entre Douglas y El Paso. Los viilistas estuvieron a punto de capturcir ese tren en el cual viajaban ci licenciado Cabrera, Ministro do Hacienda del Gobierno del señor Carranza y Roberto Pesqueira. Los nortecimericanos so defendieron do aquella inesperada invasion, pete los dragones villistas recorrman triunfalrnente las calles, lanzcxndo toda clase de irnproperios, y dando ordenes do exterminio y de incendio. Toda la poblczcion desportó at ruido do ics fusileria y a los gritos do jViva Villa! jViva Ivléxico!, quo lanzcxban estrepitosamento aquellas huestes ebrias do venganza y de triunfo. La casa del coronet Tompkins fue sitiada par los soldados del atrevido guerrillero moxicano. La luz del alba sorprendió a las fuerzas villistas en los alrededares de Columbus, conternplando tranquilamente los efectos del pavoroso asalto. Los habitantes do esa poblaciOn estabcrn coninovidos. Parecia que un torremoto la habla sacudido. El general Villa no sOlo. asaltó la poblacion, sino también el campamento milltar, quitándole a los soldados norteamoricanos cmcuonta caballos do gran alzada y buena cantidad do pertrechos do guerra. El mayor Tompkins, ileno de congoja y de pena. so presentó ante el coronel Slocum. Jefe do la GuarniciOn do Columbus, cuando ya habla cesado ci terrible tiroteo. SolicitO, para borrar su falta, quo so le permitiera perseguir a Villa, quo so retiraba paso a paso. retando at enemigo como si quisiera vengar con sus actos do audacia, antiguos agravios, ultrajos toraces quo ha rocibido nuestra naciOn pot iino do los pueblos mOs fuertes y poderoscs do Ia tierra. A! totirarse Villa do Columbus todavia le hizo prisioneros at adversario. iNo faltaba mâsl Mientras el mayor Tompkins perseguia a icr columna villista, la prensa norteamericana, en nñmeros cxtraordinarios, cornunicaba a los habitanles de los Es tados Unidos la sonscicional noticia, quo produjo una verdadera conmoción on todo el pueblo norteamericano. Entonces supioron los Estados Unidos dcl. None lo quo es un atropello. lo que hicioron ellos en ci puerto do Veracruz el dia 21 do abril do 1914. con la agra-

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vante do quo esa naclOn es fuerte y poderosa, y no reconoce nunca la justicia y el derecho do ]as poises débiles y oprimidos por SUS garras do prepondorancia y dominio Cuando los periOdicos extraordinarios do El Paso anunciaban con grczndes caracteres rojos el asalto a la población do Columbus, y do que Villa estuvo a punto do capturar el tren que pasó por al]1 esa madrugada, el licenciado Cabrera y Roberto Pesqueira quo viajabczn en ese convoy, celebraron el haberse esca-. pado do una muerte segura. Celebraron su sal-v-ación como acostumbra Roberto Pesqueira hacer sus fiestas, con elegancia, con derroche do dinero, pero sin ostentadon, como lo hacian Serrano y Lucia Blanco, con Ia mayor naturalidad del mundo. El señor Carranza caminaba ese dia ruinbo a Guadalajara- En el trayecto le entregaron tin mensajo urgente del Consul mexicano en El Paso, don Andrés Garcia. Le participaba en él los acontecimientos registrados esa madrugada en la población de Columbus, y Jo hacia saber las pretensiones del general Pershing do cruzar la linea divisoria para cooperar con )as fuerzas mexicanas en Ia persecuciOn de Villa- El señor Carranza comprendió en el acto la magnitud do esos aeontecimientos. PermanociO pensativo largo rato. VotviO a leer el telegrama, levantdndose sus anteojos sobre la frente con aquella manera tan peculiar suya. Nunca se habla registrado un esc6ndcic en los Estados Unidos como el do Columbus. El Presidente Wilson, por conducto do Lansing. Ministro do Estado, declaró que iba a mandar a Mexico una fuerza competente para capturar a Villa, con el fin do acabar con sus actos do bandolerismo, oxprescindo lambion quo esa ayuda era enteramente amistosa hacia las autoridades constituidas do Mexico, respetando escrupulosamente nuestra soberania. El gebierno do los Estados Unidos Jo d16 Inst ruciones a Pershing para quo la expediciOn punitiva so concretara a perseguir y dispersar ]as partidas que atacaron Columbus, que so hablan vuelto ojo de hotmiga. La fuerza villista quo asaltO Columbus se dispersO en varias columnas para reunirse después en algün sitio senalado, y realizar otra hazaña. Ahora Pablo

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LOpez, Candeiario Cervantes, Francisco Belträn y Martin Lopez montaban briosos caballos quo les hablan quitado on ci fragor do la lucha a los soldados norteanericanos, en el campa.rnento militar de Columbus. El señor Carranza tan pronto coma recibiO ci telegrama del COnsul mexiccino en El Paso, regresO a Queretaro. Le dio instrucciones ci licenciado Acuña para que contestara la note del gobierno nortearnericcino que Ic fué entregada a nuestra Cancilleria par Mr. Sitlirnan, Agente Confidencial do Los Estados Urtidos El señor Carranza con testO la nota de referenda invocando algunos antecedentes análogos, registrados on Sonora y en Chihuahua cuando los indios do Icts reservaciones del pals vecino invadieron esos Estados, habiéndose pactado ontonces con ci gobiorno norteamericcino que las fuerzas do uno y otro pals pudieran pasar do uno a otro territoria para perseguir y castigczr a aquollos bandidos. El señor Carranza solicitO en esa nota el correspondiente permiso para quo las tropas tnexicctnas pudiercin pasar at territorio do los Estados Unidos a capturar esos bandidos, concediendo la reciprocidad debida a las fuerzas norteamericanas. Dice Alberta Salinas, en su interesante libro "La ExpediciOn Punitiva", quo ci asalto a la ciudad do Columbus fué tornado coma una bczndercz do combate parci atacar at Presidente Wilson. Y estd en to justo. Con ese notivo ci escandalo tomabcz proporciones alarmantes. y Mexico iba a sufrir las consecuencias do esa campcfla lievada a cabo on contra del Jofe delPoder Ejecutivo do los Estados Unidos. Se acusaba at Presidente Wilson do ser harto complaciente con el gobierno mexicano, y so podia la invasión de nuestro territorio parc castigar la osadla do Villa que invadiO ci territorio de los Estados Unidos. la madrugada del dIe 9 do mar20 do 1916, y traz6 ci plan do combcite para asaltar Columbus en el misino suelo invadido, antes de "deciararl& la guerra a la naciOn nortearnericana, de acuerdo con los principios del Derecho Internacional Püblico. El señor Carranza habla sorteado muchus dificulfades en su vida. Ninguna tan chIldl y peligrosa como esta quo suscilO Villa, con ci deliberado propOsito de provocar un conflicto internacional, que acabara para siempre con el regimen carrancista, reconocido por el

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gobierno do Wilson, en medic del coraje y do Ia ira del notable guerrillero, su coraje y su Ira los desaté coma un huracân sobre la ciudad do Columbus. quo azorada despertO la trágica noche del 9 de marzo, on medic do los gritos ensordecedores do iViva Villal. Viva Mexico!, quo se escapaban do los labios do lo.; soldados quo capitaneaban Pablo López, Candelaric Cervantes, Francisco Beltrdn y Martin Lopez, ilurnincidos trágicamente par los lividos resplandores del incendio do las casas do Columbus devoradas par ]as llamas, entretanto otra columna villista asaltaba et campermento militar, quitOndole at adverscirio armas y municiones para combcxtirlo en su mismo territoria jamäs hol lade por ningün invasor.

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LA EXPEDICION PUNITIVA El Prosidente Wilson, pare hacer quo terminaro la campañcx oposicionista emprendida en contra da su gobierno y calmer la indignación quo reincibcz en todo el pueblo norteamoricano con motivo del asalto y el saqueo a la ciudad do Columbus por los soldados do Francisco Villa, ordenó quo ci general Pershing al mando de tine competente columna do soldados invadiercx el Estado do Chihuahua, en porsecución do 103 hombres que habian asaltado, sczquoado e incendiado la pequeña poblacion nortearnericana. El Secrotario do Estado Mr. Lansing. contestó la note del señor Carrcxnza, do fecha 10 de mczrzo, comunicando a nuestra Cancilleria que ci gobierno de los Estados Unidos recibió con agrado la sugestión do quo las cutoridades nortearnericcznas y mexicanas tuvieran privilogios rocSprocos on la persecución y captura do los hombres decicxrczdos fuera do la Loy quo infestaban los respectivos territorios, opercindo a lo largo do la linea divisoria y quo constitulan tine amenaza parc la vida o intereses de los residentes en aquolla region. El representante do! Gobierno do Mexico en Washington. don Elisco Arredondci, protestó ante el Dopertamento do Estado porquo la expediciOn punitive habla penetrado al territorio nczcional sin darlos aviso a las autoridades civiles y militares y sin mediar ninguna inteligencia entre los Gobiernos do Mexico y los Estados Unidos. El señor Arredondo expresó cii gobierno do la Case Blanca quo los términos y condiciones do un convenio quo debiora celebrarse en Ire ambos palses, no hablan sido fijados pare el peso do tropes do maneru quo uno u otros gobiernos so sintieran autorizados 14

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a enviar una expedición. Además, ci representante do Mexico ante ci gobierno de Washington, pot instrucciones del señor Carrcnza, expresó quo nuestro pals estaba dispuesto a obrar dontro do los términos de la más estricta reciprocidad, si, desgracicidamente, desdo esa fecha en adelcinte, vol ylan a registrar incidontes corno ci do Columbus, y, quo, pot tel inotivo, la notci del dIa 10 do rncrzo no deberia interpretarse como consintiendo o tolerando Las expediciones militates dentro del territorio inexicano. Er. verdad. to nota del sefA or Caranza del dkt 10 do marzo, fué envicidcz a Washington pare calmer la indigncxción que reinabcz on todos Los Estados Unidos y pare procurer evitarle a nuestro pais consecuencias más graves. A poser do todo, ci dict 15 do marzo do 1916 cruzó la linea divisoria la famosa "Expedicion Punitiva" at mando del general John 1. Pershing, quo fué recibida on el Estado de Chihuahua con marcada hostilidad. El frlo tremendo de la altiplanicie do Bavicora azotcrbcx el rostro do los soldados invasores, quo no estaban acosLuinbrados a sufrir la inclemencia del tiempo. El frio que hace on esa región do Mexico es terrible, capaz do congelar una inaldición. Pot eso Las jornadas do Ia coluznna invasorci fueron Len ta g, no ohstante el ester bien equipadcis •con todo to necesaric pcxra resistir el màs crudo invierno. Entretcinto Las fuerzczs del gobierno del señor Carranza rodobiaron Ia persecución en contra do Villa, hubiondo tenido un encuentro muy reflido on Ciudad Guerrero con ci valiente Jefe de Ia División del Norte, donde ésto rezultó herido en una pierna. El general Villa dejó todas sus fuerzas en Guerrero, y 61 salió escoltado de esa pequeiia poblacion por el general Nicolas Fernández. Este militar caminaba con su jefe herido. do La Fuente a Los Alamos, cucindo tuvo conocimiento do quo una columno de caballera at inando del coronet Dodd, estaba cerca do ese sitio e inruediatamonte Ic mandó decir a Candeiario Cervantes, quo liable quodado at inando do Las fuerzcs villistas en Guerrero, quo abandonara esa poblacion para no presentarle cornbczte at enernigo. Ni los inisrnos soldados villistas que dejó en Guenero, sabian a donde so habla rncrchcdo 61. quo iba a ,ocultarse a In cumbre do una montana, mientras cicatrizaba su betide quo recibió en el combate do Gue.

InSTORLA POLrrICA DE LA REVOL.TJCION

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nero. Desde su escondite contemplo pasar cerca de éì la columna norteamericana do Pershing. Desde su escondite escuchó muchas veces la conversación do sus perscçuidores. Desde su escondile sintió muchas veces impulsos de salir a combatir a los invasores que to buscaban do barranca en burranca, y do cueva en cueye, y do montana en montana, mientras él permanecia oculto pare no caer on las garras do sus enemigos, que pretendian castigar su osadla porque Cue a perseguirlos a su mismo terrilorio pam vengar, clii en Columbus, el ultrcxje y las arbitrariedades quo han cometido contra los pueblos débijes, abusando de la fuerza y del poderlo. En su cueva rugla do indignacion el general Villa, como una flora impotente ' honda, at ver a los widedos nortecimericanos penfectaniente equipados, con magnIficos ccxballos, con soberbia artilleria, con poderosos automóviies que recorrien aquellas jaldes Ilanuras de Chihuahua y con raudos aviones, que vertiginosamente cruzaban el espcxcio. El general Villa hoWe ponetrado a Palomas, en ]as dies primeros do marzo do 1914, con diez hombres, pare comenzar 10 lucha en contra del gobierno del general Victoriano Huerta, y después llegó a mandar uno do Los ejCrcitos más aguerridos, mäs nurnerosos y más temibles que ha tenido Mexico. El general Villa condujo muchas veces a sus soidados a la victoria, to mismo en San Andrés quo en Chided Juárez, to mismo en Chided Juârez quo en Tierra Blanca, to mismo on Tierra Blanca quo en Ojinaga, to mismo en Ojinaga quo en Torreon, to raismo en Torreon quo en San Pedro do Las Colonies, to mismo an San Pedro do las Colonies que en Paredén, to mismo en Paredon quo en Zacatecas. ZQu.6 sentiria ahora ose hombre at ver pasar ante sus ojos Jo columna de Pershing? Senile el alma estrujada par M coraje y la indignación. En harapos, herido, sin qué corner, muerto de sod, congelado do frio, perseguido par todas partes, teniendo par lecho el duro suelo, contemplaba en las noches el cielo azul donde briila.ban ]as estrellas espléndidamente, y en el dia aquellos valles profundos y temorosos que él habla recorrido tantas veces at frente de sus intrépidas huestes, hollados ahora par la maldita planta del soldado invasor.

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En el combate do Columbus fué horido do ambas piernas Pablo LOpez, que mandaba una do las columnas villistas quo asaltaron la pequefla población norteamericana do Columbus on la madrugada del dia 9 do marzo do 1916. Con grandes penalidados fué conducido a Satevo, su pueblo natal. Y despues disperso a sus tropas. Fué conducido a una cueva de los alredeclares do la poblacion. Dos asistentes holes lo atenthan y lo curaban. Dice Alberto Salinas en su importantisimo libro "La Expedicion Punitiva', quo tan pronto coma el Cuartel General do Chihuahua tuvo conocimiento do quo Pablo Lopez so habia refugiado en una cueva corca do Satevo. desat6 la pers&usión en contra do el, mandando sitiar la poblacion e impidiendo la entrada o salida do persona alguna. Pablo López enviO a uno do sus asistentes a la pablacion por alimontos, el cual fué aprohondido par las tropas carrancistas. Como el onviado do Pablo Lopez no regresara, ci jefe villista tuvo quo mandar a su Segundo asistonte. Tambien éste hue aprehendido y conducido ante las autoridados militares do Chihuahua. Entretanto, Pablo Lopez so retorcia en su cueva do dolor y do hambre. Supuso pie alga extraordinario acontocia, y quo no tardarlan en perseguirlo tambiCn para matarlo. SaliO, arrasträndose de su cueva para buscar alimentos y calmar su hambre y buscar el agua de un arroyuelo para calmar su sod. Uno do los asistonlos do Pablo Lopez, despuCs do varios dl as. confesO al Cuartel General do Chihuahua dOndo so encontraba su jefe horido. Salioron inmediatarnente en busca do 41. '(a no to encontraron on su cuova; perO si oncontraron la huella por dondo so habla arrastrado on busca do alimentos y de agua. Dospués do varias horas do buscarlo y de Ilamarlo par su nombre, contostO quo so rendla, pero, a los soldados moxicanos, no a los invasores. Fué conducido a La ciudad do Chihuahua. Se le forniO un Consojo do Guerra quo Ia condenO a muerte par haber sido uno do los autores principales del asalto do Santa Isabel. Cundió par todo el Estado la noticia do cOma Pablo Lopez so habia rendido. El dia de su ejecuciOn acudiO un gentlo inmonso para presenciarla. Era Pablo Lopez un tipo frontorizo neto: alto. fuerte.

HISTORIA POLITICA DE LA R.EVOLUCEON

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cxudaz de grandes ojos negros, con la tez de su rostra doradc* por los rayos del sot. Con un valor estoico se colocó frente at paredén. Como el contemplara quo entre la multitud estaba an corresponsal do guerra nortecxmericano, coma ültima gracia p1db at jefe do la escolta que ibcz a fusilarlo, quo mandara alejar do alit cx ese gringo. Arrojo sus muietas se quitó su sombrero, se irguió y gritó iViva Mexico!, escuchándose entoncos la descarga cerrada. El cuerpo de Pablo López cay6 oxánime. Los primeros rayos de set iluminaron su frente quo soiió un dia en castigar las injusticias que ha cometido uno de los pueblos mds poderosos de la tiorra.

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UN EJEMPLO GLORIOSO Pocas, rnuy pocas poblaciones do la Repübiica fueron mds azotadas par la furia del huracdn revolucionario quo la ciudad do Parral. El general Villa Ia ocupó varias veces. El dia 12 do abril do 1916 no era ci intrépido guerrillero el quo tocabcz a las puortas do esa poblacion. No, ahora era la Expedicion Punitiva. La columna nortearnericana la mandaba ci mayor Tompkins, Lippincott y Ord, quo creyeron quo los habitantes los than a recibir bajo arcos do triunfo y a doclararlos beneméritos salvadores de Mexico. Penetraron o la ciudad, y grande fué su sorpresa cuando contemplaron a la muchedumbro Irenetica, iracunda, encabezada por la señorita Elisa Griense, llenóndolos do improperios, y señalándoles el ccimino para quo abandonaran inmediatarnento to poblacion. Los hombros, las mujores y hosta los niños recorrian las calles an dernanda do armas y municiones para arrojar de alil a los invasores. Entonces Ia multitud enfurecida como las cbs del mar so arrojó sobre Ia guardia del cuartel, y so apodero do los fusiles colacados an ci armero, y so civalanza sabre Ia columna do soldados norteamericanos, al grito do iViva Villa!, iViva Móxicol Nada hay màs imponente y temibie quo una muchedumbre furiosa. ebria do vonganza y do odio. jQue sontirla an esos momentos terribles el mayor Tompkins quo comenzó a gritar con todas las fuerzas do sus pulmones jViva Villa!, quo un mes antes habica osaltado Columbusi El pueblo del Parral arrojó do aiM a los soldados norteamoriconos, quo no tuvieron tiempo siquicra do descansar, ni do corner, ni do quitarso el polvo do largas y penosas jornadas.

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La multitud persiguió a la columna invasora haste Santa Cruz do Villegas, hiriendo y matando a los soldados yancjuis. El jefe do la columna sufrio también las consecuencias do su atrevimiento y de su osadla. La actitud decidida y heroica del Patrol fue de una trczscendencia grandisima. Brillante leccion parc los nexicanos que consentian la invasion do su torritorio, y pare los soldados invasores quo pretendiczn regresar a los Estados Unidos con las cabezas do Villa y Candelario Cervantes, como trofeo do victoria. El gobierno norteamericano comprendio el fracaso de "La Expedición Punitive". El mismo die do los gloriosos acontecimientos del Parral, of señor Carranza le dió instrucciones al general Luis Gutiérrez parc quo no permitiera a los invasores avanzar Inäs al Sur. A su vez el general Pershing so retiraba do Santa Cruz de Villegas a San A ntonio do los Arenales, como consecuencia inmediata de aquel hello e iinponente movimiento popular del Parral. Mientras Pershing establecia su cuartel general en Namiquipa. tanto Washington como Mexico converilan en celebrar unas conferencias en Ciudad Judrez quo principiaron el 29 de abril. Nuestro pals estuvo representado en esas conferencias por el Ministro do la Guerra, general Obregon, y los Estaclos Unidos por Scott y Funston, pare tratar en ellas el retiro de las tropas norteamericanas quo invadlan el Estado do Chihuahua. El general Obregon recibio Inst rucciones categóricas del señor Ccxrranza do tratar solamente en esas conferencias del retiro do las tropas norteamericanes de nuestro pals, cuya opinión so hallaba exaltada por la invasion del Estado de Chihuahua, quo daha un ejemplo extraordinario do patriotismo con la actitud heroica de los habitantes del Parral, que ccpitaneados por una mujer do la mejor sociedad de esa poblaciOn, con el rifle ci hombro y con su rostro iluminado por un patriótico ardor, contuvieron a los invasores quo pretendlan ilegar haste Durango. Esas con feroncias principiaron el 29 de abril y terminaron of 11 do mayo do 1916. En ellas estuvieron conformes los representantes norteamericanos en quo 5alieran paulatincimente del path las tropcis do Per-

STORTA potrnc.a OS LA REVOLUCION

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shing, pero que, si entretanto se repetict otro asaito como el de Columbus, quedczbczn facultados para permanecer en el territorio mexicano. El señor Carranza rechazo semejante pretension, expresanclo que no estaba dispuesto ni siquiera a discutirla. Entonces of representante mexicano se dirigio al señor Carranza indicdndole quo delegara en 61 todas sus facultades parc resolver ese delicado caso internacional. El Jefe del Poder Ejecutivo le contestó que no podia delegar sus facultades en otra persona. porque 61 era el ünico responsable ante su pueblo y ante Ia historia de la resolución quo so le there a ese dolicado asunto. En esas conferencias estuvieron presentes los gonerales Luis Gutiérrez, Francisco Serrano y el licenciado Neftaji Amador. Subsecretarjo de Relcxciones Exteriores. Con motivo de las juntas quo tuvieron los representantes do Mexico con los representantes de los Estados Unidos, el general Obregon y Carranza so carnbiarc,n mensajes, gus leldos chore reflejan maravillosamente el estado de änimo do] uno y del otro. En honor a la verdcid, Carranzcj so mostraba sereno, intransigonte. inflexible. No permitla quo su Ministro do la Guerra discutiera con Scott y con Funston mäs que el punto del retiro inmediato do Las tropas de Pershing. La situaciOn no era parc menos. La heroica actitud do los habitantes del Parral habla tenido una resonancia inmensa en todo el pals. Las tropes de Carranza daban señalos do insubordinacion y so rehusaban ya a cooperar con Los soldados yanquis en la persecución do los asaltantes do Columbus. Y Jo màs grave todavia: of nombre do Villa so hacla mâs popular a cada mornento y so tornaba como bandera pare defender la autonomla nacional. Asi, pues, el señor Carranza le dio instrucciones a su representante para quo si Scott y Funston insistlan en sus proposiciones diera por terminadas Las conferences. Estas quedaron cerradas el 11 de mayo de 1916. El señor Carranza giro entonces órdenes terminantes a los jefes de oporaciones militares del None do Mexico, para que en el caso de quo pretendieran cruzar la ilnea divisoria otras expediciones, fueran batidas en el ado. Igualmente so le comunicO a] general Luis Gutierrez

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hiciora saber a Pershing quo solamente podia movilizar su columna runbo al Norte do Chihuahua, y en el caso do quo so movilizase con otra dirección, eerie atacado. El 22 do mayo el general Candido Aguilar, Ministro do Relaciones Exteriores do Mexico, so dingo al Departamento do Estado, manifestdndolo, on nombre del señor Carranza, quo era indispensable quo desapareciera la contradicción entre las protostas do amistad de parto do Washington y los actos do desconfianza y agresion do las autonidades militares nortoamericanas. Esta nota. de focha 22 do mayo de 1916, fué cclificada por la pronsa do Estados Unidos do insolentisima. Un nez dospués contestczba Mr. Lansing la nota do referenda. El dla 21 do junio, al amanocer, un dostacamonto do soldados constitucionalistas, contempló quo so acercaba ci casorlo una columna do soldados nortoamenicanos. El general Felix Uresti Gómez salió al encuontro del cczpitán Body para manifostarle quo por alit no podia pasar. El capitàn Body contostó quo si pasana y quo para morir oran los hombres. El general Gonez le roplicO quo los soldados moxicanos también saNan monir on la poioa, y quo si crota poder pasar, lo intontara. El capitän Body ordonO a sus soldados quo so echaran pie a fierra extondiéndose en IInoa do tiredores con toda impunidad. Después la cadona do tiredores avanzO como cincuenta metros hacia las tropas mexicanas. En 0508 momontos el tenionte coronol Genovovo Rivas Guillén lo expresO ci general GOmez quo si lo crela convonionto so trasladanla al oxtremo izquierdo para dirigir la defensa en aquel costado, quo cxtacaba el capitdn Money con Ic tropa norteamonicana a sus Ordonos. El general Gomez consintió on quo el teniente coronel Rivas saliera a defender el punto amenazado por las tropas del capitán Morey. En los mismos momentos en quo el general GOmez ordonó ci clarin do Ordenes quo tocara a fuego, fué honido on la frente, cayendo muerto on el acto. La confusión mäs espantosa reinó on esos momontos entre los so]dados metcanos. Pero pronto so rehicieron y comenzaron a corn-

219 msToaxA POLITIC A. DE LA RSVOLTJC ION batir a los soldados invasores con toda bizarria. El capitán Body quo poco antes 10 habia dicho al general Gómez "quo para morir eran los hombres", cayó muerto también. La lucia se desarrol16 encarnizada y furiosa, y, a poser del nümero do los atacantes, fueron derrotados los invasores. Las tropas del teniente coronel Rivas so bcxtieron con toda heroicidad y derrotaron ci enemigo, haciéndole infinidad de prisioneros. Después do huber fracasado las conferencias do Ciudad Juärez, fracasaron también las conferencias do Atlantic City. El Presidente Wilson queria a toda Costa salvar a la Expedicion Punitiva del ridiculo. El señor Carranza no aceptó firmar ningün protocolo ni convenios, a poser do estar invadido el territorio mexicano por los soldados de los Estados Unidos del Norte. El mismo dia quo tue promulgada ½ Constitución de la Repüblica, el 5 do febrero do 1917, la famosa Expedición Punitiva ]legaba otra vez a Columbus. sin la cabeza de Villa, ni la do Ccnde]ario Cervantes. ni la do Martin López. La leccion del combate del Carrizal y la pägina bellisima escrita por lot patriotas habitantes del Parral, capitaneados por la señorita Elisa Grienso, dli quedaron pare siempre como ojemplo glorioso para todos los mexicanos, y como un anatema do vetgüenza y oprobio pare uno do los pueblos mâs poderosos do la tiorra.

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COMO MURIO ZAPATA Mientras la Expedicion Punitivcz invadfa el Estado do Chihuahua. el Congroso Constituyente so reunió on Querétaro, una do las ciudcides do más trcxdiciones historicas do la Ropüblica. En el Congreso Constituyente so discutioron reformas trascendentales como las contenidas en los articulos 28 y 123 do La Constitudon. El mismo dia quo fue proinulgada la Constitución quo rigo los dostinos do nuestro pals, el S do fobrero do 1917, ese mismo dia salió el ülti.mo soldado do la columna nortoamoricana quo mandaba el Gral. John J. Pershing. El dia primero de mayo de 1917 el señor Carranza rindió su juramento como Presidente Constitucional do la Republica, y sus funcionos tenninarlan ci j0 do diciembre do 1920. Al inaugurar el señor Carranza su gobierno legal. el Ministro de Ia Guerra. general Obregon, presentO su renuncia expresando en ella quo habla terminado la lucha, y ya no eran necesariob sub servicios. El so rotiraba a la vida privada. Entonces marcho a radicarse a Sonora. consagrando sus energias a las labores agrlcolas. El gobierno del Presidente Ccxrranza tuvo quo defenderse constantemente do las suspicacias y do ]as agresiones do los palses aliados, por haber sido el Jefe do Ia NaciOn Mexicana simpatizador sincero y abierto de los Imperios Centralos durante la Guerra Mundial. El señor Carranza no oculto jamâs su simpatla por Alemania, y 61 justificaba su actitud con argumentos patriOticos. Aun cuando el gobierno do Mexico so doclaró neutral durante la guorra europea, ]as naciones aliadas, sobre todo Inglaterra y los Estados Unidos constantemente estaban pendientes do nuestro

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pals, porque tenian un interés muy grande en el potrOleo mexicano, eleniento indispensable para movilizctr sus escuadras y sus ejércitos. El Presidente Carranza crela firmemente quo los ejércitos del Kaiser than a desfilar bajo el Arco del Triunfo de Paris. El dia que so firmO el czrmisticio, el 11 do noviembre de 1918, el Intendente del Palacio Nacional, Francisco Serna, le llevo ci Presidente Carranza los námeros oxtrczordinarios do los periódicos quo anunciaban ese sensacional acontecimiento. El mandatario do Mexico no crela semejante noticia. Todavia dudaba del triunfo do las nacionos aliadas. Nunca gobernó on completa paz el señor Ccxranza. Partidas do villistas, do zapatistas y de lelicistas infestaban los Estados do Chihuahua, do Morelos y do Veracruz. El general Villa, no obstante la persecución tenaz quo so le hacla, continuaba asolando aquel importanto Estado fronterizo. El Viornes Santo do 1919 atacó y tomó la importante plaza del Parral. AprehendiO ci padre y a dos hermanos do Maclovio Horrera, heroico militar que habia pertenocido a la victoriosa División del Norte. A pesar do las süplicas insistentes de los habitantes del Parral, el general Villa mandO fusilar al padre y a los dos hermanos do Maclovio Herrera porque ellos pretendieron ca]mar a la multitud, cuando obria do corajo y do indignacion so echo encima do la columna invasora quo penetrO a osa p0blaci6n al mando del mayor Tompkins, el dIa 12 do abril do 1916. El general Villa no atendio las stiplicas ni los ruegos do nadio, implacablemento mandO fusilar al padre y a los hermanos dot glorioso general Macbvio Herrera, quo tanto so habla distinguido en la RevoluciOn Constitucionalista por su valentia, por su honradez, por su patriotismo. Mientras tanto Zapata continuaba en Morelos dorninando casi todo ese Estado, pues solamente las principales poblaciones permanecian en poder do las fuerzas del gobierno, amagadas constantemente por los soldados robeldes. En la primavera do 1918, finge en Cuautla un disgusto el Jefe do las Operaciones Militares con su fiel subordinado el coronel Jesus Guajardo. Este mulitar grita en contra de su jefe improperios y calumnias, do tal manera, quo el coronel Jâu-

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reg.ii y otros zapatistas quo ostaban presos en el Cuartel General, pudieran percatarso del disgusto fingido. do Ia escision tramada entre las fuerzczs quo guarneclan Morelos. El coronel Jáuregui y los otros prisioneros zapatistas le comunicaron al caudillo suriano lo que ellos habian presenciado, lo que ellos habian oldo. En el acto le ascribe Emiliano Zapata una carta al coronel Guajardo, manifestándole quo tenla conocimiento del disgusto surgido entre 61 y don Pablo Gonzc&lez, y lo invita a defender la causa del Stir. Contesta Gucijardo que nada mãs esperaba recibir algunos elementos do guerra Para rebelarse en contra do su jefe, quo tanto lo escarnecla y lo humillaba. Era el coronel Guajardo un hombre audaz, intrépido, valiente, extrcxordinariamente vallente. No media el peligro. Para 61 no habia linposibles. Para reauizar el plan del Jefe do las Operaciones Militares se necesitcbc tenor un valor y una serenidad puestos a prueba mil vecos. El coronel Guajardo tenia esas cualidades. La elección estaba bien hecha. aSerla capaz do realizar ½ hazaña qua le habia encomendado el Jefe do las Operaciones Militates? Esperó varios dies Zapczta, y lo vuelve a escribir a Guajardo recordãndole su ofrecimiento. Vuelve a contestar el subordinado del Jefe do las Operaciones Milltares qua estä dispuesto a desconocer al Gobierno. y quo quiere incorporarse al ejército zapatista. Si, en el acto, —contesta zapczta— pero ataca pri. mero la guarnición leczl do Jonacatepec, para qua pueda yo creer en tu of recimiento y en tu baited. Entonces fue Guajardo con sus fuerzas sublevadas a atacar la plaza de Jonacatepec, la cual tome a sangre y fuego, sacrificando en aras del siniestro plan a varios oficiales y soldados quo resultaron muertos en la batalla, y Ia rindió parte do esa acción do guerra el Jefe do la rovolucion suriana. Aün so lo oxigió otrct garantia. Varios oficiales subordinados del coronel Guajardo hablan cometido algunos atropelbos en 01 Estado do Morelos y Zapata pldió qua fueran cast igados severamente por sus desmanes. En el acto so accedio al pedimento del Jefe suriano, y un puflado do hombres fue fusilado parc que nadie dudara do la fingida

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meca.

actitud rebelde del coronel Guajardo, quo iba a jugar su vida en semejante aventura. Do esa manera ye no pudo dudar Zapata do Jo sirnulada lealtaci del coronel Guajardo, y so Jo dieron instrucciones parc quo so incorporara con sus fuerzas cerca do Chinameca. AsI vivieron varios dies juntos. Cerca do esa f Inca so presentaron fuerzas del Jefe do las Operaciones Militares para atacar a Guajardo y a Zapata, perseguidos con una safla inaudita. Ambos trazaron el plan do defenta; pero las fuerzas enemigas so retiraron sin combatir. El Jefe suriano permanecio con sus soldados cerca do Chinanieca, y Jesus Guajardo so marcho con sus fuerzas parc pernoctar en esa finca, levantada en medio del esplendor do aquella vegetación ospléndida y rodeada do montañas azules quo recortan el horizonte diáfano do prodigioscz manera. Pero antes do despedirse el coronel Guajardo invitó a Zapata a almorzar al dia siguiente a China-

—A las once de la mañana estate alit —contestiS Zapata amablomente. Pero Zapata, hombre primitivo y desconfiado, todavia dudaba do la balLad del coronel Guajardo. Poco antes de la cite so presentaron en Chinarneca tres militares del ejCrcito suriano para cuidar a su jefe y amigo. El anfitrion los recibe con toda cordialidad, y los hace pasar a la sala de la casa do la Hacienda a tomar cerveza y refrescos. mientras Ilega el invitado principal de la fiesta, consagrada a celebrar el abrazo fraternal y carifloso quo los dos jefes enomigos so ha. bfan dodo pocos dias antes para seguir luchando juntos contra Las fuerzas gobiernistas. Momentos después llegaba Emiliano Zapata en su brioso caballo negro, acompañado do su asistento. Las tropas do Guajardo presentaron armas y le tocaron Ia marcha do honor. Al llegar al portal do la hacienda colonial, los soldados do Guajardo dispararon sus armas contra Zapata y lo acribillaron a balazos, y, ye, en of suelo, lo romataron, mientras el redoble sordo do los tambores y las notas agudas do los clarinos resonaban siniestrarnente en las verdes campiflas de Cliineca. pobladas de cigarras que ontonaban sus can-

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tos monótonos en medio del suave calor de un radiante sol quo iluminaba el panorama magnifico irisado con todos los colores del iris, como si la vista desiumbrada lo contempicira al través do un maravilloso cristal. En el momento mismo en quo sonaban las notas vibrantes do la marcha do honor, quo era Ia sofia! convenida, Guajardo so levantó do su asiento apresuradamente para salir a recibir a su invitado do honor, y con rapidez y firmeza, y con una audacia y un valor cisombrosos, dispara su revolver sobre los tres jefes zapatistas que to acompaflaban en ese instante supremo. Al Ilegar Guajardo at portal de la hacienda, Emiliano Zapata estaba muerto. Su cadaver me trasladado a Cuautla. Asi nadie dudarla do su muerte. Los generales Gildardo Magafla. Genovevo do la 0 y otros mäs lioraron ici muerte do su Jefe y amigo. Ni on Euripides, ni en Sófocies, ni en Esquilo hemos leldo cosa igual. Ni en los dramas, ni en las tragedies, ni en las novelas nunca homos visto el desarrollo do trama semejante. Las pavorosas narraciones de Edgardo Poe son tinos cantos dulces y tranquilizadores. quo calman y domeflan los nervios, como la tila, cii lado do ]as escenas sombrias del doliente drama del viejo patio colonial do la finca de Chinameca, cuyos arcos sirvieron de bambalinas para representar esa crispante tragedia ante el estupor y el asombro de todos.

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OBREGON FBENTE A CARRANZA

El dia 1 1 do junio do 1919, el general Obregon, quo habia permanecido rotirado a Ia vida privada dosdo quo abandono el Ministerio do la Guerra, to dirigió desde Nogales un telegrama al Presidente Carrcsnza pcxrticipändole quo liable lanzado tin munifiesto a la nación. an 01 cual so declaraba candidato presidencial, y trazaba su programa do gobierno. Ese documento politico so conoce an nuestra Historic con el nombro del Manifiesto do Ia Resaca". Cinco thus después el Presidonte do la Repüblica recibiá una copia del manifisto quo el general Obrogon le dirigió al pueblo mexiccano. Grandisima fué la contrariedad del señor Carrcxnza al leer an 080 documonto politico las censuras quo se ]a diriglan a su administración. El sehor Carrcrnza mandá liamar a varios sonorenses prominentes quo so hallaban an osth ciudad, perildarios dot general Obregon, y con acritud Los reprochá el quo no le hubiesen comunicado con anterioridad Ict determinación do su antiguo Secrotaria do la Guerra, pues ese manifiesto era ofensivo para el regimen Carrancista, ci cual so le lanzabcin algunos cargos graves. El general Obregón acusaba an ese manifiesto al gobierno del señor Carranza do fa]ta de moralidad y do pie no habia conseguido pccificar el pals. Los sonorenses alegaron quo ellos ignoraban on lo absoluto el contenido do dicho documento politico. —Pues deben saber ustedes— agregó el señor Carranza— quo mi candidato para la Presidencia do La Repüblica an el próxizno perlodo constitucional era el general Obregén; pero desde este noinento ye no

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puede sor, en vista do los duros ataques quo in dirige a ml gobierno y a mis colaboradoros, acusándolos do inmorales. En el mes de Noviembre do 1919, ci general Ohiogón abandono el Estado do Sonora para dirigirse a esta Capital e intensificar su campaña politica en toda la Ropübiica. Al liegar a esta capital. aigunos Ministros y militares con mando do fuerzas fueron a dare La bienvenida al ex-Socretarjo do la Guerra, y momentos más tarde. ci Presidonte Carrcznza envió a su Jefe do Estado Mayor para quo to saludara en su nombre. El dia sig-uiento fué recibido Obregon por el señor Carranza; pero no obstante la cordialidad con quo fue acogido el candidato a icz Presidencia do Mexico, las distancias estaban bien marcadas entre 61 y el Jefe do la Nacion Mexicana. En repotidas ocasiones of decir ci general Obregon quo si SUS partidarios que to postulaban hubierart protendido unhrse al carro del carrancismo, la cause. quo 61 reprosentaba porderla toda su fuerza y todo Sn prestigio por eso solo hecho. Do esta manere daba a entendor quo el carrancismo estaba perdido en la opinion püblica y quo no era posible unirse a 61 para no corror la nisma suerte. Es verdad, ci general ObregOn nunca quiso unirse at cczrrancismo. ,Por qué después so unió al ccliismo, quo entre Ccxrranza y Calies y el carrancismo y el callismo hay una diferencia notable? Fuera do toda pasiOn poiitica. con toda serenidad con toda justicia, nadie puede comparar a Carranza con Callos, porque nadie so atreve a comparer a un gigante con Un pigmeo, a una montana con un guijarro. El general ObregOn habla enarbolado la bandera de la moralizaciOn administrative. y, natural fué quo e] señor Carranza so sintiera profundamonte lastimado por las graves acusaciones quo so le haclan a su gobierno, en ci cud, es cierto, habla aigunos olernentos quo no Jo daban ningün prestigio ci regimen carrancista; poro por otra parte, habla on ese gobiorno hornby es do probidad indiscutible. Es voided quo la bandora do la moral one rholada en Nogales ci die 10 do Junio do 1919, encontrO en toda la Repüblica infinidad do pantidarios y corifoos quo cmhelaban von gober-

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nada la Nacion por hombres do honradez y probidad inmaculadas. Uno do los postulados mds altos do la Revolución fué la honradoz administrcztiva. Es decir, quo todos Los funcionarios dieran cuenta a la opinión püblica de 103 negocios y respondieran siempre do las acusaciones quo so Los hicioran para ]levar al convencimiento do todos, quiénes so han manejado en los asuntos püblicos con moralidad y honradez. En los ültimos años del gobierno del general Diaz, el Ministro de Hacienda, don José Ives Limctntour, habIci sentado eso precedente. Todos los oposicionistas do Ia dictadura poruiriana, acusaban a los "cientIficos" do ladrones. Hastcz que un dIa —Y por cierto bien tardo— ya cansados do escuchar tan tremonda acusación sin haborso defendido jamás, el señor Limantour dió a la publicidad una carta, invitczndo a todos sus onemigos para quo formularan cargos concrotos en contra do los corifeos del "grupo cientlfico'. Coincidió el arribo dol candidato presidencial a la capital do La Repüblica con la aprehensión del general Felipe Angeles en el Estado do Chihuahua. El prostigiado Director del Colegio Militar so habia incorporado a las guerrillas do Villa para soguir luchcxndo contra el gobierno carrancista. Cuando el general Angeles so acababa do separar de su jefe Y amigo, fué aprehendido y llevczdo a la capital de Chihuahua donde so le formó un Consojo do Guerra. El Consejo de Guerra lo condenó a muerto Y su fallo fué ejecutado. Ni el Presidente Carranza. ni Obregón, ni el licenciado Luis Cabrera podlan salvar del patibulo a! general Angelosir porque todos cretan que él era el principal respon5aNe do la división surgida en ci seno do La Rovolución Constitucionalista. Pero no solamente el general Angeles habia contribuido a esa divisón, quo fué do fatabs consecuencias para el movimiento constitucunabista. El Presidente Carranza, frento a la campaña obregonista, no pormanecia inactivo. Lanzó como candidato al ingeniero Ignacio Bonillas. Exnbczjador do MéxiLo en Washington, un hombre digno, excelente, poro cornpletamente desconocido en toda Ia Repüblica. Habia quo luchar para impedir quo el genera] Obregón triun-

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Iota en los próximos comicios, y no tardo en entrar en acción la maquinaria adrninistrativa. En una acción como todas las suyas: amplia y enérgica. Inmediatanente le manda habicir at licenciado Luis Manuel Rojas Para que dicta mayores impulsos at partido civilista. que unos moses antes habia comenzado a formar eldoctor José Maria RodrIguez, Para enfrentarselo at general Obregón. —Señor, zpor qué no hace usted to quo en 1917? —le contestó el liconciado Rojas— Si consigile usted que don Pablo Gonzalez y otros caracterizudos Jobs del Ejército to apoyen a usted como to hicieron en las elecciones pasadas, la cosa es fácil y de esa manera se podria asegurar el triunfo. —Ya es tarde Para hacer eso— respondio parsimoniosamento el señor Carranza. La candidaturcx del general Ok*egón está ya jugarido, y, ademas no sabemos to quo piense don Pablo Gonzalez a ese respecto. Pero formanclo el Partido Civilista, fáciimente podremos hacer quo la mayorIa do los sonorenses se afilien cx 61, porque el candidato de esa nueva agrupación p0Utica sercfr nuestro Embczjador en Washington, el ingeniero don Ignacio Bonillus, hombre sensato y probo, intimo amigo del general Obregon. For tal motivo, yo creo. —continuó diciendo el señor Carrcxnza— quo este distinguido ide del ejército podrä apoyar at candidato del Partido Civilista, y tengo la seguridad de que don Pablo Gonzalez to bath también. Yo to mandare auscultar. —le dijo at licenciado Rojas— Para vet qué piensa y ya le diM a usted to que resuelvci. En efecto el señor Carranza mandá at doctor José Maria Rodriguez y a don Niceforo Zcnnbrano Para saber cuál era la opinion de don Pablo Gonzalez. Pero este militar no aceptO la combinaciOn politica del señor Carranza, arguyendo do imposicionista la candidcitura del ingeniero Bonillas y las ligas de estrecha amistaci quo tenla nuestro Embajador en Washington con todos los sonorenses y especialmente con el general Obregon, quien ya se habca dado cuenta do La hdbil maniobrcz y en todos sus discursos de propaganda comenzó a hablar enérgicamente procurcxndo atrcxerse la voluntad at del ejército, cual halagaba, y hacla aparecer la can-

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didatura civilista, como una burla a esa instituciOn, como una burla al sufragio popular. Cuando so le comunico ci Presidente Carrcnza la resolución del general Pablo Gonzalez, sufrio un gran desengaño. Su protegido y su amigo so revelaba abiertamente. Aseguraba el general Gonzalez quo, cxi entregarie la Presidencia do Mexico al ingenioro Bonillas era entregársela a Obregon. El caudillo sonorense continuó su gira politica por toda la Repüblica. En esta Capita] pronuncio algunos discursos hablando do la moralidad administrativa. Continuo su jira poiltica por Michoacän, por Hidalgo, por Guanajuato, por Nuevo Leon y Tamaulipas. En Tampico, después do un mitin, algunos lideres del candidato presidencial fueron vejados 'y atropeIlados por el comandante militar de eso Puerto. Al 11cenciado Rafael Martinez de Escobar, a Aurelio Manrique y al general Jesus Gaza se ]es injurió y so les aprehendió. El general Obregon abandonó Tampico, quedando prisioneros sus lideres. El continuó su jira do propaganda por Monterrey y Matamoros. Se hallaba en esta ültima población el candidato presidencial, cuando recibio un telegrama urgente del general Francisco Urquizo, encargado de la Secretaa do Guerra, comunicéndole quo, por instrucciones del Presidente do la Repbiica, se prosentara en la Ciudad de Mexico, porquo un Juez Militar io iba a abrir un proceso por el delito do rebe]ión. El general Obregon obedecio en el acto esa orden. Interrumpió su campaña politica, y regresó a La ciud.ad do Mexico pare responder do la acusación quo so le hacia. tHebia, en verdad, motivo alguno para proceder en contra del caudillo sonorense? Existian entonces vcxrios grupos rebeldes levantados en armas, y los jefes do ellos, es cierto, estaban on contacto con el general Obregon. Pero una prueba real y efectiva no podia presenter el gobierrio carrancista. Las autoridades togales do Mexico tuvieron conocimientos de que el general Roberto Cejudo le escribla al general Obregón, 'y una carta fué recogida por el Gobierno do Mexico. Esta carta era la base del proceso quo so iniciaba en contra del inilitar sonorense.

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tEra ese un motivo parc aprehenderlo y parc hacer quo interrumpiera su campczña politicci? Si; so le iba a aprehender y a encorrar en Santiago TialteJoico. Estabci decidida su detencion. La constante vigilancia hacia muy dificil su fuga do esta Capital. Detrás del automóvil del general Obregon marchaba siempre un pelotón do motociclistas que lo czcechabczn constantemente, sin recato do ninguna close. No lo dojaban un momento solo. ZC6mo podria escaparso pare evitar su detención en Santiago Tlaltololco? Paroceria imposible. Los esbirros caminaban a corta distancia del coche del candidato prosidencial pare evitar su fuga.

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LA REBELION OBREGONISTA

No tardaria el general ObregOn en ser detenido en La prisiOn de Santiago. Todo estczba liMo. Era CUeb tión do horas. Estaba citado para quo compareciera ante el Juez Mililar, el martes 12 do abril de 1920, a las diez de la mañana. Un dia antes so habla redoblado la vigilancia. Pero habla que buricirla el lunes en La noche. iDe qué manera? muy sencillamente. A las diez do Ia noche, después do cenar, salimos a la calle el general Obregon, Rafael Zubaran y yo. Ocupamos of cxutomovil descubierto quo nos esperaba en la puerta de ml casa. El general Obregon ]levaba un sombrero do "jipi" quo fäcilmente podia ser distiraguido en medic, de las sombras, por sus perseguidores. El chofer echo a andar el czutom6vil, rodeado do motociclistas, qub haclan Un ruido infernal, alarmando a todo el vecindario. El automOvil corrio rápidamente por las calles de Colima y ginS a la izquierda, por Orizaba, y al liegar al recodo de la Plaza, conocida hoy con el nombre do Rio Janeiro, of general ObregOn abriO rápidamonte la portezuela, cogio el sombrero oscuro do Zubaran y éste so puso of sombrero do "jipi" Entonoces el soidado sonorense so czrrojo precipitadaniente .al follaje del Parque, donde permaneciO oculto en medio de unos pequeños arbustos, mientras el coche continuaba su carrera y los policlas crelan soguramente que continuaban custodiando al candidato prosidencial. Asi recorrjmos la Roformcz y varias calles de las Colonias Roma y Juároz. Despues regresamos a ml casa, y, como los motociclistas pudieron ver quo eniraba a ella el hombre con el sombrero "jipi", creyeron seguramente quo era of general Obregon, y cull pennanecieron toda la noche. vigilando la casa, custodiando la calie, cer-

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cando toda La manzana para quo no so los fuorci a Oscapar la presa quo estaba segura entre apretadas redes. Al dIcz siguiente, znuy temprano, sail do ni casts. Los esbirros mo vioron y los saludé levantando la mano, y agitdndola con toda naturalidad y jovialidad, como si fueran antiguos conocidos. AM permanecieron, esperando quo saliera el general Obregon para dingirse a Santiago Tlaltelolco, donde estaba citado a Las diez de la mañana. Pero él no saRa y comenzaron las inquietudes y las zozobras. El Juez Militar lo esperaba. Todo estaba preparado para quo 01 candidato a la Presidencia do la Repüblica quedara detenido en la prisión, sin miramiento alguno, sin temor al escdndalo quo so ibcx a producir en la opinion püblica. Pero, en vano, el general Obregon no acudla a la cita. Era tin dia esplendido, ya los doslumbrantes rayos del sot iluminaban el cerco de las montañas del valle de Mexico. y refulgian en la blancura do la nieve do los volcanes. Tan pronto como el general Obregón contemplé la noche anterior, desde su oscondite do la Plaza do Orizaba, quo el automovil continuaba su marcha seguido, mejor dicho perseguido par las ruidosas motocicietas, abandono el parque, con mi abrigo puosto, que yo le habia prestado, con las dos mangas, para quo nadie lo distinguiera par Ic falta del brazo derecho, y ocupo un cache quo lo condujo a la casa del forrocarrilero Margarita Ramlroz, dondo permanociO hasta la media noche. A esa hora so encaminaron a la Estación de Buena Vista. En esos momentos so presentaba todavia una grave dificultad. El ferrocarriloro Margarito Ramirez podia penetrar a La Estacion, porque estaba do turno. tPero su czcompaflante? tY si ci velador do la EstaciOn descubria al amigo de Margarita Ramirez? Habia qué oncandilar o deslumbrar al velador para vencer OSO obstdculo. AsI, pues, liegaron a la puerta do entrada y Margarita Ramirez sczludó ci velador y le puso la lämpara cerca do los ojos, para dosiumbrarlo y no pudiera descubrir la figura del general ObregOn, quo caminaba rumba al convoy quo so ostaba formcxndo para saljr temprano a Cuernavaca y a iguala. En el vagón del express so ocuitó el candidato presidencial, de tal manora, quo nadie podia verb. Debajo do varies jaulas de polios y do gallinas

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quedó materialmente oculto. En ccxso de que 10 buscaran era dificil encontrarlo. 6Qui46n podia creer quo alit estaba escondido el caudillo sonorense, huyendo de Ia tenaz persecución de quo era objeto? En ese oscondite permaneció -varias horas. En Cuernavaca, y mäs did de Cuernavaca creja contar con fuerzas del gobierno quo no 10 hostilizaran después de haber colebrado con don Pablo Gonzdlez la famosa conferencia en el Restaurante de Chapultepec. Entonces pudo descubrirse la trascendencia y la significación do esa celebre entrevista del general Obregón ' de don Pablo Gonzdlez. Mas a pesar de todo, nadie podia buscarlo por el rumba donde estabcxn las fuerzas pczblistas. El mayor empeño lo puso el gobierno en buscar cii candidato fugitivo rumbo a Michoacdn, rumbo a Zacatecas, rumbo a Sonora. Es cierto que se giraron ordenes a todas partes, pero especialmente, y con mayor empefto a los lugares donde so sabia pübiicamente quo ci general Obregón contaba con las autoridades y que nunCa trataron de ocultar su obregonismo. Al Ilegar el tren en quo viajaba el candidato a la Presidencia de la Repüblica a Iguala, todavia no podia cantar victoria. No sabia qué actitud asumirian las fuerzas pablistas de Guerrero. Entretanto las autoridades carrancistas buscaban por todas pades al fugitivo acusado do robelion, pero especialmente en Michoacdn quo era donde cretan que habia ido a refugiarse. El general Obregon, momentos antes do marcharse nos duo: —En todas partes pueden aprehenderme, menos en aquellos lugares en los cuaies me van a buscar. Al Ilegar a Iguala el general ObregOn iba a correr una aventura terrible. Crela contar con el general Maycotte. tPero realmente contarict con el para robelarse en contra del Presidente Carranza, a cuyas Ordenes habia mulitado desde los principios de la revoluciOn? Pronto lo sabria. El general Maycotte habia recibido un mensaje urgente del Presidente de la Repüblica, participdndoie que ObregOn so habla fugado do la Capital y ordenándole quo procediera a eta aprehension. Cerca de Mezcala y en tan punto denominado El Tunel, encontrO. Maycotte, dormido, en medio del ilano jalde al general Obregón. La contemplO un ma-

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mento y admiró la audacia do ese hombre quo en esos mementos corria un peligro inminente. Después so acercó a él y lo desperto. El general Obregon se quedó sorprendido al ver a su lado a Fortunato Maycotte, y le dijo: —jEstoy a sus órdenes! El soldado coahuilense contestó de esta mcinera: —jNo, ye estoy a las de usted, generall So abrazaron los dos amigos cordialmente y Maycotte sacó de su cartera el telegrama quo acababa do rocibir del Presidento do la Repüblica, quo 10 mostro al candidato fugitivo: "Pongo en conocimionto do usted quo el general Obregón so fugó do esta capital. y proceda ustod a su aprehensión". La contestación a ese telegrama fuó el Plan de Chilpancingo, en el cual se desconoclan a todos los poderos do la Repüblica. En lugar do ir a buscar refugio en Michoacän o a Zacatecas el general Obregón que de antemano sabla perfoctamente quo contaba con todos sus olomontos y sus respectivos gobernadores, el ingeniero Ortiz Rubio y el general Enrique Estrada, marchó a Guerrero para ponorse al frente do tropas quo no sablcx si contaba con ellas para iniciar la robolión on contra del Presidento Carranza. Entretanto el gobierno del Estado do Sonora, presidido por don Adolfo do la Huerta desconocia al Prosidonte Carranza, al proclamar el Plan de Aguc Prieta. Pero tan pronto como las fuerzas pablistas abrazaron la causa contra la imposición del ingenioro Bonillas, marcharon sobro Mexico, roconociendo como jefo do eso movimiento al caudillo sonorense. En los primeros dias de mayo do 1920, el Presidente do Ia Repiiblica abandoné la capital para marchcir a Veracruz, donde pretendla instalar su Gobierno. Entrotanto, varios rnilitares so sublevaban on distintas rogiones del pals, reconociendo el Plan de Agua Prieta. Aqut. Ia cuostión politica presentaba caracteros graves y delicados. Todas Las fuerzas quo guarneclan la población y los. Estados limitrofos eran pablistas, y algunos

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partidarios de don Pablo Gonzalez so empeñabcn en que el Congreso designara Presidente Provisional do la Repüblica al divisionario neoleones, quien, desde ese momento, comenzó a nombrar funcionarios püblicos, sin consultarlo con nadie. El general Obregon, entretanto, guardaba una actitud expectante. No quiso hacer ningün nombramiento. Afirmoba quo no tenla facultades para ello. De esa manera desautorizabcz implicitamente los nombramientos que habla hecho don Pablo Gonzalez. Porque si él no estaba autorizado, macho menos 10 estaba el antiguo refe del Ejercito del Noreste. La mayoria de Las fuerzas pablistas secundczron el movimiento rebelde do 1920, y' don Pablo Gonzalez no so sublevó }iasta el dia 6 de mayo, cuando vi6 bamboleändose el Gobierno del señor Carranza y era abandonado hasta por sus amigos más holes. Era otro rasgo do audacia del general Obregon permanecer en esta capital, cuando no tenia más quo may escasos elementos militares quo lo secundaran y lo apoyaran en un momento dado. Casi todas las fuerzas pertenecian a don Pablo Gonzalez. Y no valla la pena do haber derrocado el regimen carrancista para entronizar en el Poder al divisionario neoleonés. Asi, puss, los partidarios del general Obregon so opontan abiertamente a que fuose designado Presidents Provisional do Mexico don Pablo Gonzalez, y el héroe do Santa Rosa y de San Maria estabcz a merced do su contrincante. jQu6 hacer entonces cuando el general Obregón no podia ni siquiera oponerse a que don Pablo Gonzalez nombrara a todos los funcionario3 püb)icos? Se iba a realizar, acaso, el vaticinio del Presidente Carranza, que habla salido ya con su gobierno rumbo al puerto de Veracruz? "La ünica salvación nuestra, expresó el señor Carranza momentos antes ac ahandonar para siempre esta capital— es que no tardarc±n on pelearse Obregon y don Pablo Gonzalez por e] Poder, y entonces nosotros decidirernos la controversia".

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AHORA VAN A VER COMO MUERE UN PRESIDENTE DE LA REPCTBLICA I

Cuando las fuerzas del general Obregon entraron a la Ciudad do Mexico en la primera decenci do mayo do 1920. el Presidente Carrcznza acompañado do la mayoria de los funcionarios péblicos quo intograban su gobierno, abandono la capital y marchó rumba a Veracruz para establocer aIM su gobierno; pero el general Guadalupe Sanchez so sublevó en el Estado veracruzano siendo interrumpidas las comunicaciones entre Mexico y aquólla entidad !ederativa. Par tel motivo el Presidente de la Repüblica no pudo ilegar al puerto do Veracruz. Fué detenido en su camino, y las fuerzas del Estado do Oaxaca, al inando del general Mireles liegaron a combatirlo en Aljibes. Ia mismo quo una columna do soldados quo salio desde Mexico y otra do Veracruz, para atacar en ese sitio a! gobierno Carrancista. Las fuorzas rebeldes derrotaron y disperearon a sus adversarios, el dIe 14 do mayo, a pesar del denuodo y la bizarrla con quo so deferidieron, siguiendo el heroico ejemplo del bravo general Margula, que luchó como an león. El Presidente Cczrranza. seguido de unos cuantos hombres leales so internó a caballo en el Estado do Puebla. El largo convoy prosidencial quedé abandonado on. Aljibos, y muchos do los funcionarios quo acompafiaban al seftor Carranza regresaron a esta capital después del desastre. Entretanto el Presidonte penotro a las serranics do Puebla, parc buscar dospués el camino hacia el nofle de nuestro pals. El iba decidido a morir en la odisea. Antes do abandoner el Palacio Nacional el die 7 de mayo do 1920, manifestó clara y categoricaxnente:

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-' Ahora van a ver cóno muere un Presidente do la Repüblica!". Pore antes le habia expresado a su familia sus deseos de quo lo enterraran en una fosa comün en 01 Panteon do Dolores. Le dió instrucciones amplias y minuciosas acerca do su entierro. Estaba dispuesto a morir, y no rehula, por lo tonic, ningün peligro. En los combatos de Aijibes figuro al lado del general Murgula en primera ilnea, como cualquier soldczdo raso. El señor Carranza era cimante do desafiar todos los peligras. El general Obregon Jo rnando ofrocer un salvoconducto pero el señor Carranza rechazó esta proposicion con su proverbial serenidad, con loda la dignidczd do un hombre olhnpico. Después le mando decir el caudillo sonorense quo abandonara la zona do peligro, y le otorgarla toda close do garantIcis, y el Prosidente do Ia Repüblica expreso quo no podia abandonar a sus partidarios, mientras hubiera uno solo quo Jo cicompaflara en su peregrinación. En la sierra do Puebla la figura do Carranza so agigantó. coma se agigantaba siompro on los mornentos culminantes. En la lczrga y penosa travesla por el Estado do Puebla, ci general Francisco do P. Muriel, que figuraba en la comitiva carrancista, le presento al Presidente do la Ropüblica al general Rodolfo Herrero, quo desde eso memento so afilio al séquito del señor Carranza. Con tal motivo fué acusado el general Mariel do quo estaba en connivencia con Rodolfo Herrero, pues parecIa rnuy extraña la incorporación do este militar a un grupo en derrata, cuando apenas acababa éi do amnistiarse par estar levantado on armas en contra del gobierno carrancista, del cual habla sido siernpre onemigo franca y abierto. Pero una cxcusación fundada en contra do Mariel no so puede formular. Errores y omisiones los cometieron todos los acoxnpañantes del Prosidente Carranza. Asi, par ejemplo, cuanda el enviado de Radolfo Herrero Ilegó con una comunicación do este militar para entregaria personaimente ci señor Carranza en Ticzxcalaltongo, coma a las diez do Jo nacho, ontró al humilde aposento dando el Presidonte do la Repüblica dormia con sus acompañantes, pudieron éstos haber pensado quo ese mensajera tonia 01 encargo do localizar el lugar donde estaba calocado el improvisado lecho del señor Carranza para hacer

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fuego en contra do éI, como en efecto asi path en La madrugada del dia 21 do mayo de 1920. El Presidente de Ia Repüblica después do haber, recibido La comunicación do parte de Rodolfo Herrero le duo al enviado que procurara guarecerse cerca de cull, y que al dia siguiente fuera a dare cuenta cx su jefe do la comisión. Pero el enviado do Bodolfo Herrero salió en el acto para comunicarse con su jefe y proporcionarie el dato que necesitabcz el mi]itar recientemonte incorporado a la caravana, quo dos o tres hones antes solicitó permiso Para in a vor a un hemano onionno, lo cual era sumamente sospechoso, y, lode obodecia seguramente a un plan promeditado pam quedar bien con los vencedores. El enviado do Herrero Jo ibcu a proporcionar a su jefe el dato preciso. Es decir, ci lugar exacto donde dormIa el Presidente do Ia Repübliccx. Y solo asi so explica con toda clanidaci quo estando durmiendo varias personas en ese Jacal, solamente ci sefior Carranza resultara muerto. Todas las desccirgas fueron dinigidas al sitio deride dorrnca el Jefe de la Nación Mexicana. Debido a la obstinación del señor Ccrranza so quedaron a pernoctar esa liuviosa noche en Tlaxcalaltongo. Exciamo ci Presidente do La RepiTh]ica, tan amante de recordar los episodios do nuestra patnia, como el general Miguel Miramon durante la ültima noche del sitio do Queretaro: -" jQue Dios nos salve durante estas veinticuatro horasi". Siempre so le vió al Presidente serene y decidido en medio do las situaciones más dificiles y tremendas. Por eso no escucho las indicaciones del licenciado Cabrera, ni del general Francisco Urquizo quo ]e expresaron quo deberla abandoner Tlaxcalaltongo antes do quo se ocultara el sol, y continua la jornada a un sitio seguro. El Jefe do la Revolucion Mexicana iba a caer, come caen los grandes hombres: envuelto on La bandera de su patria, quo tanto habta amado y debendido con singular energIa. No iba a coer como un harapo. No so iba a dejar corner el Presidente do la Repiblica como so come a un criado vii, miedoso y traficante. No. Carranza iba a coon sin dar scñales do cobardla. porque nunca fué cobarde, y el hombre quo acaudiilo 16

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una rovoiucion, la más grande y radical do nuestra historic, iba a buscar en la inuorte el más grande y sagrado do los tempios; el respeto y icr considercxcton do todo un pueblo quo odia y abomina los actos do la cvilantez y la cobardla. El Presidento Carranza no the a manchar su historic. Pero él si tonic una historic quo querla consorvar limpia y resplandeciente. Por oso cayó on la trágica noche do Tlaxcalaitongo. Un solo rasgo do ese hombre es suficionto para quo figure gbriosamente en las päginas do nuestra historic: su gaIlarda actitud asumida la inolvidczble nocho del 18 do febrero do 1913, desconociondo ci gobierno usurpador do Victoriano Huerta. Esa actitud nunca la empañó con un acto do dobilidad a cobardia. Esa actitud no so compra con nada en el mundo. So conquista con el valor, con la entereza, con icr vergüenza, con el docoro, con la honradoz, con la dignidad, con la enorgia, con la virtud, con el patriotismo, con el carâcter. Todas esas virtudes las heredo Carranza do su niadre, una mujor coahuilenso, quo inculco on su corazón desdo niño, el amor a su Patria. Grande fue Carranza al dosconocor a Victoriano Huerta, grande fue cuando protestó ante el mundo ontoro par la invasión do los soidados nortoamericanos en Veracruz, grande cuando se to enfrontó en Chihuahua a Francisco Villa para decirle quo él no permitla quo so cometieran ante "sus barbas" crimones coma los do Benton, grando fué en su muerto. No iba a caer coma cayo Alcalã Zamora, no the a caor como cayó Cellos, sin honor y sin gloria. No, cayo como los gladiadores antiguos, luchczndo. cambcztiendo, y abrazado a la bandera do Lu Patrict.

EL INTERINATO DEL SEROR DE LA HUEBTA Después de la muerte del señor Carranza en Tlaxcalaltongo. el Congreso de la Union designó Presidente Substituto al señor don Adolfo do la Huerta para quo gobernara a la Repüblica desde el dia primero do junio do 1920 hasta el ñltirno do noviembre do OSO ruismo alto. Durante el interinato del señor Do la Huerta so registraron actos de verdadera trascendencia. Inmediatamente después do haber ocupcxdo la Presidencia do la Repüblica so presento a su consideraciOn y resoluciOn el caso del general Felix Diaz, quo desde el año do 1917 estaba sublevado en contra del gobierno carrancista. En eso año entrO at pass por Solo la Marina. Poco despuCs do haber desembarccido en ese puerto, fuo aprehendido y Ilevado a Ciudad Victoria, y do Ciudad Victoria a Monterrey en donde so le formO un Consejo do Guerra, el cual lo absolvio porque no sabla quo so trataba del antiguo Inspector general do Policla. El brigadier Felix Diaz al ser absuolto marchO al Saltillo, y del Saltilto a Mexico, en donde estuvo oculto unos dias en La casa de don Amador Córdenas, para salir de su escondite a! Puerto do Veracruz. AlIt Is sorprendiO Ia caida del regimen carrancista. El general Felix Diaz solicitó una entrevista con el general Guadalupe Sanchez, Jefe do las Operaciones Militares en Veracruz, porque trataba él do rendirse y dar por terminada su vida do aventuras y rebeldias. El fete do las Operaciones Militares en Veracruz aprehendio al brigadier Felix Diaz comunicéridole ese hecho al Prosidente de la Repüblica. El Jefe do las Operacionos Mililaros en Veracruz, querla forrnarle un Consejo do Guerra at prisionero rebelde, pero el Presidonte do

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Ia Repñblica so opuso terminantemento a ello, y Is dió instrucciones para quo so lo gcxrantizara la vidcx al prisionero y lo dejara salir del pals, porquo era indeMdc tratar asI a un hombre quo iba a parlarnentar, por mâs que mereciera la pena do muerte por varios conceptos. Despuths do solucionado el case do Felix Diaz so le presentó otro más grave al señor Do la Huerta. Se trataba do la rendición do Francisco Villa. Un dia del mes do junio do 1920, estaba el Presidente de la Repüblica en el Castillo do Chczpultopec. Eran las echo do Ia mañana. Del Palacic Nacional es llamado con urgencia, porque desde la poblacion do Sabinas. Coahuila, quiere conferenciar telegráficamento con el Jefe de la Nación el tromendo guorrillero. El señor Do la Huerta ilega 0 la oficina telegräfica del Palacio Nacional acornpañado del general Benjamin Hill. En esa conbrenda estuve yo tamblén presonte. Villa saludó afectuosarnente at Prosidente Do la Huerta, y to duo quo deseaba rendirse. licenciar a su gente y entregarle todas las armas al Gobierno. El ladino guerrillero estaba acompaflado en esos nomentos por Alfonso Góinez Morentin. El general Villa pedia una hacienda cionde poder trabajar. Pedla también una pequoña scolta. El Presidente do la Repüblica estuvo desde luego do acuordo con la rendición do Francisco Villa, sin vacilaciones, sin consultarselo a nadie, pero el general Hill daba su aprobacion completa, con toda franqueza y lealtad, tal come era el: leal y france. Después do admitida la rendición do Francisco Villa, inmodiatarnente bajé ye a la Secretaria Particular do la Prosidoncia y redacté un mensaje para comunicarle al general Obregon, candidate presidoncial, quo se hallaba en esos momentos en Sinaloa, la rendSción de Villa. No tardamos en recibir una larguisima contestación del caudillo sonorenso, desaprobando, sin embozo alguno, el quo so hubiora admitido la rondición do Villa. El divisionario sonorense exponla razones y argumentos de peso. Entro sus argumentaciones exponla ésta quo era muy digna do tomarso on consideracion: "El general Villa asaltó la plaza norteamericana do Columbus, donde cometió desmanes y actos do violoncia. Natural es quo la Cancillerici norteamericana, cii verlo ampurado y protegido por el

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Gobierno do Mexico, flo g pidci la extradicion del impulsivo guerrillero durangueño, ty qué vamos a hacer nosotros? El candidato Presidencial no so conformó con dosaprobar la rendición do Villa ante el Presidente do la Repôblica. Inmediatamente puso ese hecho en conocimiento de los diversos Jefes do Operaciones Militares do la Repábliccx parc contar COfl su apoyo. A pesar do todo. el Prosidente do Ia Repüblica admitio la rendición do Villa. Dijo quo primero estaba la paz del pals que todo, y la rendición de V illa so Ilev6 adelante a pesar de la inconformidad ananiliesta y oxpresa del general Obregon, quo no querla ver audaz guerrilloro sometido, sino extorminado, porque él juzgaba quo serla siompre un problema muy serio Para la paz y la tranquilidad do Mexico. Apenas solucionado este caso so presentó otro más grave y delicado aün. Tan pronto como el Congreso do la Union designO Presidento Substituto al señor Do la Huerta. el general don Pablo Gonzalez hizo doclaraciones renunciando su candidature prosidencial, y expresando quo so retiraba a la vida privada. Pero fuC a sublevarse a Monterrey. Fue aprehondido y so le sujetó a un Consojo do Guerra Sumario. El Consejo do Guerra condenó a muorte a don Pablo Gonzalez. Tan pronto como tuve conocimionto do quo so the a ilevar a cabo 090 fallo condenatorio, corri al Castillo do Chapultepec a von al Ministro do la Guerra, el general Cellos. Iba acompaflado de ml estirnado amigo don Herminio Perez Abreu. El general Calles estaba alojado en el Castillo do Chapultepec. Ocupaba la misma alcoba quo ocupó la Emperatriz Carlota. En su misma came estaba acostado, y cerca do su lecho, el señor Pérez Abreu y yo nos sentamos pare hablarle largamente del caso do don Pablo Gonzälez. La Iuz descendia del suntuoso condil y prendla sus niirlficos roflejos en los soborbios damascos; después so deslizaba en el rogio lecho do Boule, dondo so producla un mágico chisporroteo en las fines incrustaclones rojas y doradas para ir a iluminar la recia cara del Ministro do la Guerra, cuyo cuerpo envuelto en las blancas sàbanas, reposaba muollemente en la misma cama donde la infortunada Emperatriz Carlota soñaba en su audaces ompresas. Lo hicimos ver al Ministro de

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IaGuerra la inconveniencia do que se fuera a fusilar at general don Pablo Gonzalez. Le hablamos desde oX punto do vista politico, y después do haber conferenciado con Cl cerca de dos horas, nos retiramos del Cas. tub para seguir tratando el asunto at dia siguiente en el Palacto Nacional con el Presidente do la Repüblica. El dia siguiente discutieron largamente el Prosidente de la Repüblica y su Ministro do la Guerra, y entonces me mandaron Ilamar a la Secretaria Particular. En el despacho del Presidonte yo nismo rodacté at el telegrama Jefe do las Operaciones en Nuevo Leon: "Como el general Pablo Gonzalez no constituye tin peligro para la paz do Mexico, mande usted ponerbo en Inmediata libertad". También so le cornunicO at general Obrogón. a Sinaloa. la resoluciOn quo so lo dio a este gravlsimo asunto. El candidato presidencial manifesto su conformidad, y hasta llogO a expresar quo on el momento mismo en que rocibió nuestro monsaje, 61 habia pensado dirigirnos otro, concebido casi en los mismos tCrminos en quo estaba redactada la orden quo so be enviO at Jefe de las Operaciones Militares on Nuevo León. El Presidente Do la Huorta tenia toda clase do atenciones con el general ObrogOn, pero durante su interinato Cl gobernaba a la Repüblica do acuerdo con los dictados de su concioncia, y aun en casos sumamonto dolicados, como en el asunto do Villa, el Jefe del Ejecutivo asumiO éì solo icr responsabilidad en contra del parecer categórico del general Obreg6n, quo desautorizo ese acto del Presidente Substituto. Durante el breve intorinato del señor Do la Huerta, dió pruebcxs de Eu honradez y del respeto a la vida humana. El general Obregon. Ccxlles y De la Huerta, generalmente, obraban do acuerdo. Eran buenos amigos, pero los dos ültimos se querian fraternalmente. El caudillo sonoronse podia, alguna que otra vez mostrar su resentimiento en contra do ellos; pero Calles y De la Huerta marchaban a compäs. Tentan una amistad franca y beal. Sollan, en privado, censurar algunos actos del general Obrogón, quien en varias ocasionos formulaba opiniones y juicios acerca do sus amigos, y muy especialmente en contra del antiguo Comisario do Agua Prieta. En repetidas ocasiones of decir at cau-

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dillo sonorense quo el señor Do la Huerta serla mâs popular y querido si no estuviera tan unido con general Calles. el cual ya habia sido Gobernador do Sonora, en donde lanzó aquel cébobre decreto quo condenaba a muerte at que violara la ley de alcoholes. Pero tanto el general Obregon como Calles respekiban la probidad del señor Do la Huerta, que era el quo los unla y limaba las asperezas del uno y del otto. El señor Do la Huerta, como Gobernador do Sonora, como Presidente do la Repüblica, ha sido un funcionario honesto, que tuvo siempre un concepto oltisimo do la responsabilidad historica. Respetuoso do su pals y de la opinión püblica. Suspicaz, débil do cardcter, pero hombre recto y do principios. Politico hdbil, patriota, después de haber ocupado los niâs altos puestos, bajó de ebbs en la mayor pobroza, pero con su corazón entero y la conciencia lirupia. Amanto do todas las libertades y do todos los derechos. Durante su interinato abrio una brillante etapa en la historia do Mexico. Gobernanto probo, buscaba siempre las corrientes do la opinión para gobornar do acuerdo con ellas. Nunca uttrajó ni vejó a nadie, ni mucho menos a su pueblo, al cual sirvi y amó sobre todas las cosas.

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OBREGON. SU VIDA Y SU CARACTER El dia primero do diciembre do 1920 ocupo la Presidencia de Mexico el general Obregon. Tenia una inteligencia clarisima y una memoria notable. En su brillante campaña militar caminó do victoria on Victoria y do triunfo en tz-iunfo. Fué un gran capitán. Nunca supo Ic que era la amargura do una derrota. Hombre valiento y atractivo. Conversador ameno. Scilpicaba su charla divertida con la narración do anécdotcis onginales y curiosos chistes. Inició su Gobierno con colaboradores prestigiosos, que le daban a su administradon orgullo y fuerzcx. Durante el regimen obregonista so iniciO ese fuorte impulso en la educczcion pübiica del pals. Era ObregOn un funcioncrio dinâmico, como so dice chora, respetuoso do la libertad de ponsamiento. La prensa y ci Pariarnento, durante los tres primeros aflos do su administración, gozaron do lode clase do libertades. Sable Obregón admirer la honradez, Ia cultura y ci valor, aun en sus misnos enemigos. Roconocia esas virtudes y Ilamctba a su lado. pare que colaborcisen con 61, a intelectuales como Antonio Case, a quien ni siquiera conocia personaimente, y a Jesás Urueta quo combutió con toda gcillardIa 10 primera cczndidatura presidencial del caudillo sonorense desde las columnas do "El UniversaV', en aquellos áticos e mclvidabies articulos donde la seriedad y Ic ironic so entreveraban do manera admirable parc atacar con entereza ci soldado victorioso, quo aspiraba a la Primera Magisiratura de Mexico. Soberbio y orgulioso, pore posela la cuclidad suprema do saber escuchar, do atender rezonamientos. Tenia un esplritu amplio, pero impresionable, a tel gra-

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do, quo a vecos los dcxba crédito a las versiones mds absurdas. Hay hombres quo en los momentos do peligro so los cierra el mundo, y otros so crecen y so agigantan. Madero. Carranza y Obregón, en los momontos dificiles y supremos so ergufan y so destacaban con más vigor y fuerza. Nunca so los vio un instante do desfallecimiento y vacilación. El catheter de Obregon so habla forjado en la luchcz. Do rapidisima cornprensión, do un valor grande y atrovido, do vivas y arrebcitadcxs pasiones, pero sabia dominarse, y con frecuencici trataba do enmendar sus faltas y sus orrores. Su culturci era monos quo mediana, porquo la pobroza y exigencias de su larga familia lo hicieron consagrarse desde quo era un rapazuelo a los crianes y a las tareas do la lucha por la vida. Su historia es½ Ilona do rasgos y do actitudes. Audaz, nervioso, su sonsibilidad exquisita lo hacia presentir acontecimiontos a inmensa distancia y con especialidad en el campo militar. Prevela con maravillosa exactitud to quo iba a acontecor. El ignoraba quo el éxito es huéspod inconstante. Abrigaba li seguridad do triunfaj- en todas partes. Por eso sabla infundir ânimo y aliento a sus subordinados, quo no pensaban mäs quo en la victoria. Ególatra. Con frecuoncia hcxblaba el mismo do Eu personalidad, do sus triunfos, do sus victoricts, sin modestia ni rocato algunos. Desde obrero do Navolato, pequoño agricultor y Presiclente Municipal do Huatampo, so habia elevado con su propio esfuerzo hasta Jofo do la Nación Mexicana. Sus Cxitos nunca interrumpidos lo envanecieron extraordinariarnente, al grado de pretender criticar las campañas de Hindenburg y do Ludendorff quo figuraron en la Guerra Europoa, y con 'ospecialidad las operaciones militaros quo so dosarrollaron frento a Verdun. Tonia grabudos on su monte varios apotegmas quo aplicaba al tomar una resolucion en los casos dificiles quo so 10 presentaban en el campo militar y en el terreno do la politica. Muchas do sus hazes ban hocho fortuna, y las repiton todos los labios. Cuando so Jo hacian observaciones afectuosas on bien do su prestigio, de su Gobierno y do Mexico, so lo inur.daban do ldgrimas sus grandes y hermosos ojos verdes. Sensible como un niño. Fuerte, vigoroso, no retrocodió

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jamás ante el peligro. Las dificultades le servian do aguijón. Las amenazas lo estimulaban. Los elogios lo enloquecian. Ebrio do vanidad. A esa embriaguez contribuyeron notablemente Mr. Dillon y Vargas Vila. Era Mr. Dillon uno do los escritores màs ilustros do Europa. Sus opiniones politicas ercin tomadas en cuonta por todos. Natural fué quo su libro Obregon, Presidonte do Mexico", causara cisombro, verdadero osombro, cuando en 61 afirmó rotundainente quo 01 gobernante mexicano era el hombre do Estado más inteligente quo regla en esos mornentos a una nación. No discutimos la afirmación de Mr. Dillon. Era, en vordad, Obregon, un hombre extraordinariamente inteligente y do uric memoria prodigiosa; pero 080 libro, escrito por un hombre celebre y respotable por su preparación, contribuyó a dale pábulo a la vanidad do Obregón, vanidad quo no reconocia Ilmites, y quo hizo, en mäs do una ocasión, quo ol mismo so elogiara püblicamento, como aconteció pocos dias después do entregarle el Podor a Callos, en un discurso que pronunció desde el balcón do una casa do la calle do Liverpool, fronto a unos manifestantes. "Voy a salir par la puerta grande del Palacio Nczcional envuelto en la .consideracióri y el cariño do ml pueblo". zPara quo decirle a un orador do su sequito que pronunciara esa frase, si 61 la podia pronunciar mejor quo nadie, sin rubor, sin recato, sin modestia? Cuando los elogios püblicos quo 61 mismo so consagraba, eran extraordinarios, solia decir con mucha gracia, con esa gracia innate en el, para disculpar un poco su vanidad: "Con ci sacrificic do ml modestia". Merecidos y justicieros fueron los elogios que le tributó Mr. Dillon en su obra, el escritor politico mäs notable do su época. En Inglatorra y en toda Europa fué leldo con vordaderci avidez ose libro. Pero descomunales y mercenarios los ditirarnbos do Vargas Vila, el escritor venal quo vivia do los tiranuelos do Hlspano-America, y quo era muy leldo entre gontos sin nmguna preparación, y el cual seguramente admiró el victorioso caudillo, desde quo recitabcz en la pequeña plaza do Huatabaxnpo. a un grupo do amigos, pdrrafos enteros de ese autor vulgar y rebuscado, y quo tanto contribuyó, también, a exacerbar La vanidad do Obre-

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gón, quo nunca declinaba los elogios ni los compartla con nadie, como lo hacia el general Diaz cuando los oradores oficiales encomiaban sus actos do gobierno o sus hazañas militares. El soldado tuxtepecano thempro agradecia esos encomios conmovido y Iloroso, diciendo: t nada podia haber hecho yo sin mis colaboradores y sin la ayuda do ml pueblo', 'mis soldados me Ilevaron a la victoria del 2 do abril, y ellos son los acreedores do esas alabanzczs". No. Obregon no conodo nunca 0503 rasgos do modestia. Con frecuencia hablaba do la honradez, do la moral y la virtud, y so inclinabcz con rospeto ante el hombre que tonic esas cualidades, cuando no le estorbaba en su carnino Ileno do aspiraciones y do ambiciones. Su inteligoncia, repito, era clara como la luz de la maflana, y su memoria verdaderamente prodigiosa, do ilamar la atención. Un die llegO a saludarlo José Ruben Romero, y, conocedor do quo a ObregOn 10 gustaba la poesia. le duo on medio do La charla jocunda: —Le voy a recitar a usted un soneto mjo quo acabo do hacer. El poeta recitó su sonoto inCdito, y, entretanto el Presidente do la Repüblica fijaba su atenciOn. Al terminar José Ruben Romero do recitar sus versos, le duo ObregOn con su gracia natural: —Haco mucho tiempo quo yo sabia do mentoria 0805 versos, y comenzó a rocitarlo 01 mismo soneto quo acababe do escuchar 61 por vez primera. A José Ruben Romero lo colocO on un prodicamento tremendo. Se puso do todos coloros y no sable cOmo salir do esa situaciOn. — tCOmo va a ser posiblo quo usted recite do memoria ese soneto, si nunca lo he dado a la publicidàd?—interrogo ci distinguido escritor, cohibido y un poco apenado. —No habra dado ustod a la publicidad ese soneto, pero su autor si, y Ia prueba do ello Cs quo yo lo lei en un periódico y me gusto tanto, quo me lo aprendi do momoria, y volviO a recitarlo en medio del asombro del poeta.

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Al despedirse Obregón de su amigo, le duo: —No se marche usted apenado. Es que yo tengo la facultad do retener en la memoria todo, y al estar recitarido usted su soneto, me Ia aprendi. Era verdad. No era capaz Obregén do retener en su memoria solamente un soneto, sino todo un poema. Constantemente se le ola a Obregón decir que el ünico defecto del general Diaz era el haber envejecido. Lo decla con toda sinceridad.

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LOS COLABORADORES DE OBREGON

Durante los tres primeros altos del gobierno de Obregón so sintió en el pals tin poderoso aliento, tin supremo impulse en los negocios. Entonces tue cuando se realizó el esfuerzo mds serio quo so ha Ilevado a cabo en 10 educación püblica do Mexico. El Presidente Obregón no oscatimó labor alguna para lievar la culturci a las mäé apczrtadas regiones do Mexico. Comenzo gobernando con colciboradores do tin prestigio extraordinario. Encomendó el Ministerio do Educación Páblica a José Vasconcolos, quien trazó tin vasto plan para socar a las masczs do la ignorancia. Reaiizo Vasconcelos tin gran esfuerzo, actividades verdadercmtente extraordinarias. No escatirnó afén ni sacrificio alguno en aras do la cultura nacioncil. Es cierto que ci Presidente do la Repüblica so convirtió en un aliado eficaz do su Ministro do Educacion Püb]ica, pero tenfa Vasconcelos la capacidad y la actividad suficientes pore desarrollar 01 inmenso plan educacional quo so habia trazado el regimen obregonista, con pureza de Antonclones, fué secundado Vasconcolos por un gran nümoro do inteloctuales do Mexico. El Ministerio do Hacienda to ocupó don Adolfo do la Huerta, quo acababa do desempeñar la Presidencia do la Repübiica. hombre recto y popular, Ic dió prestigio y fuerza ci regimen obregonista. Politico hábii, sabla quitarle asperezas at gobierno quo servia con toda honradez y lealtad. Su conciencia limpia y su corazón entero los habia puesto al servicio de su paUla. También el general Antonio I. Villarreal, antiguo revoIucionario. do limpios antecedentes, contribuyó on Agricultura y Fomento a dade fortaleza cit gobierno del general Obrogón. Sus manos nunca supieron do robos

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ni do pillerias. El Presidente do la Repüblica Ic tuvo una confianzcx ilimitcida. pero con mucha frecuencia so desplegabcxn los labios de Villarreal para condencxr a Calles, su colega en el Gabinete, con palabras encendidas en el fuego do la pasión mds desbordada. Esto domuestra la honradez de su carácter, pero su p0cc habilidad politica. Ha sido un luchador toda su vida, pero en el poder no sabe mantenerso porque os ian rebelde eterno. Al ingeniero Pani Jo sorprendio el Plan de Agua Prieto desempeñando el cargo de Ministro de Mexico en Francia. Al desarrollarse los acontecimientos quo derrocaron al regimen carrancista, el Ministro do Mexico hizo declaraciones en Paris condenando el movirniento robelde y apoyando abiertamente al gobierno que servIa. A posar de ello 01 Presidente Obregon lo mandó invitar para que colaborase en su adrninistradon. El ingeniero Pani aceptO la invitacion, y vino a desempenar el Ministerio do Relaciones Exteriores. Ha sido el ingeniero Path uno do los hombres constructores do la revolucion. El Ministerio de Gobernación Jo ciesempeflO el genera! Cellos, hombre do carâcter y quo comenzcxba a adquirir fuerza a la sombra del general Obregon, quo estaba profundainente resentido con él desde to conjure do Macc y desde la época en quo desempeñó el antiguo Comisario do Agua Prieta ci gobierno del Estado do Sonora. No podia Qbrogón olvidar La actitud do Calles frente a 61; actitud desleal, quo en mäs de una ocasion condenO el caudillo sonorense ante sus amigos, sin recato alguno. Al iniciar su gobierno el general Obregon, fué nombrado Ministro do la Guerra el general Benjamin G. Hill, hombre do personalidad propia, do una lealtad suprema y do brillantes antecedentes revolucionarios, puos desde la época do Madero comenzó a luchar en contra del general Diaz. Hombre leal y franco, definlo inmediatarnente su actitud en las más dificiles situaciones. Fue uno do los tipos màs singulares do la revolución. Do una acometividad tremenda. Activo, trabcxjador, vcxliente. agresivo. Por su boca se escapaba un torrente do iinproperios, cuando estaba furioso, pero nunca desobedecio las Ordenes do sus superlores. Era hombre de una pioza. De caräcter firme, de arrai-

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gadas convicciones. Tiene una historia. Fué ccpaz do sacrificer una brillante posician par un amigo, sin toner ningunos compromisos de favores a servicios con êl, y, sin embargo. 10 ayudó y Ic salvo a costa do su cargo quo desempeñaba en Ia administracion do Carranza. Nunca so le conociO tin rcisgo do orgullo, do vanidad, do soberbic. Muchos do arrebato, si, pero eran como las burbujas del champerna, quo pronto so apagan y no los queda mâs quo el grato sabor. Amigo fiel. Al que le tendia su mono, podia contar con 61. abiertamonte. A veces tonic el candor do un nina, y so dejaba sorprendor por los pIcaros que andaban siempro a caza do negocios quo producian pingUes y lOciles utilidades. Tonic un gran corazOn. En medio do sus fuertes pasionos, era noble y generoso. So levanto en contra del general Diaz y después reconocto a Obregón como jefe a pesar do no haber I igurado este militar en la revoluciOn maderista. Toma porte en las grandes batallas do la RevoluciOn: on Santa Rosa y en Santa Maria, on el Castillo y en Orendain. en Celaycx y en Leon. Con todas sus virtudes y sus defectos puede figurar al lado do los heroes de Ic Reforma. Era como Dieguoz. coma Lucia Blanco, como Eulalio Gutiérroz, como Francisco Coss, como Angel Flores: cimantes do su patria. Eran esos tipos quo solamente surgon en las grandes conmociones do los pueblos. Angel Flores salió do las capes sociales màs humildes, y hobla quo vor la xnoralidad ciltisima do esto hombre, su valor extraordinario, las dotes do organización, y, sabre todo, el concepto que tonla do Ic patria. y la monera do set. virla y do salvarla. iCorno so habla 61 prepcxrado parc gobornar a su Estado! jQu6 concopto tan alto tenia del honor, do la dignidad y del docorol Nunca manchO sus labios con ici cxdulación y la bajeza. jCuäntos sorvicios los debon la revolucion y La patria a Hill, a Dieguez. a Eulalio Gutiérrez, a Francisco Coss. a Lucia Blanco y a Angel Flares! Ni ruines ni intrigontes, 1w. charon porquo Mexico Luera digno y respotado. El Prosidento Obrogon tonla una conf ianz a ilimitada en Hill, y, por tal motivo, lo nombrO su Ministro do la Guerra. En Comunicaciones fue designado el ingeniero Ortiz Rubio, y en Industrict, al licenciado Zubaran. Asi, pues, el general Obregon principiO su gobierno baja los mejores auspicios. El prestigio y la fuer17

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za do él eran innogables y el prestigio y la fuerza quo ilevaron a ese regimen todos sus colaboradores, hideYon do ese Gobierno uno de los mäs fuertes y prestigiosos quo ha tenido Mexico. Respeto todczs las libortades. Sofoco los brotes rebeldes quo surgieron en Durango y en Michoacan con una rapidez asombrosa. La prosperidad del pals so hizo notar por todas partes. Después do habor derrocado a Carranza porquo trató do imponer a Bonillas, natural era que para justificar la tragedia do Tiaxcalaltongo, dejara al pals quo eligiera libremente al sucosor del caudillo sonoronse. Pero derrocar a Carranza porque iba a imponer a Bonillas, no hay justificacion alguna pare haber impuesto a Calles on contra de la voluntad do todos. Lo impuso cegado por la vanidad y la axnbición. Sabla perfoctamente el so!dodo do Santa Rosa y Santa Maria quo el general Cellos gobernczrla la Republica como goberno a Sonora: con procedimientos crueles y bàrbcxros. AsI so dostacarla con mayor relieve la labor gubernamontal del caudillo sonorense. Asi era más fácil quo el pals volviera los ojos hacia 61, on busca do salvación. Do satvaci6n do aquellos dies cruoles y amargos del callismo, quo los recuerda uno con los norvios crispados y los pelos do punta. Dies do luto y do persecución. jflabor derrocado a Carranza para entronizar a Cellos! Nadie puede justificar eso hecho. Explicarlo sI, porque la vanidad y la ambición son pésimas consojeras pare todos, y, muy especialmento para los gobernantes. Sobre todo. on la oleccion do Cellos parc Prosidente do la Repüblica, no podia decir el caudillo sonorense quo ignorabcz coma iria a gobernar a Mexico el antiguo Comisario do Agua Priota, porque sable domasiado como liable gobernado Sonora: con fusilamientos, con persecuciones, con despotismo, con arbitrariedades. Demasiedo sable el soldado victorioso do Santa Rosa y do Santa Maria quo Calles tenia dos obsesiones: Ici obsesion del dinero y la obsesiOn do la persocución roligiosa. Por eso Calles fué un gobornante iznpopular y odiado en Sonora. ZPor qué ese empeño tan grande en imponerlo como Presidente do la Repüblica? en varies ocasiones le habla dicho Obregon a Do la Huorta: "Tu serlas más popular y quorido. pero

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tu estrecha amistad con Calies to resta prestigia y fuerz&'. Cuando la nación contempló a]iados a Obregón y a Calles, a! caudillo sonorense le paso lo cue le hablcz dicho a Do la Huorta, pero el mismo perdiO algo más. no sOlo su prestigio y su fuerza. El mismo arrczncó muchas do sus brillantes páginas, quo hczbia escrito con heroismo, con valor y con denuedo.

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UN INFORME PRESIDENCIAL MEMORABLE A mediados do julio do 1923 so celebró tin Consojo do Ministros en el Palaclo Nacional, precisamente en la pequeña biblioteca quo da acceso al gran Salón do Acuerdos. Con cualquier motivo, aprovechó la oportunidad el Presidente Obregón para consagrarle a! señor Do la Huerta los más calurosos elogios por su labor desarrollada en el Ministerlo do Hacienda. Esos entusiastas encomios nos liamaron la atención a varios ministros. Unos y oUts nos velamos con sorpresa. El señor De la Huerta quedo anonadado bajo aquel torrente de frases amables y afectuosas. A ml me parecio, fuera do toda hipérbole, quo ese Consejo do Ministros fue convocado exciusivamente para hacer ci panegirico del Ministro do Hacienda, quo no encontraba la mariera do agradecer ese himno entonado en su honor. Despues do ese Consejo de Ministros, el señoi Do la Huerta volvió a insistir en sus categóricas doclaraciones, quo por ningün motivo estaba dispuesto a aceptar su candidatura Presidencial. Muchos politicos y generales fueron a visitarlo. Querlan convencerlo do quo deberla acoptar su postulación. A todos ellos los dijo quo fueran a ver al general Calles, que seria el candidato quo jugarla en las próximas elecciones. El mismo general Calles fué también a la Secretarla do Hacienda a suplicarle al señor Do la Huerta quo aceptara su candidatura. Pero 41 volvió a rehusar su postulación. Faltaria yo a la verdad si no consignara este hecho. Pero también es cierto que las candidaturas presidenciales no so discuten entre funcionarios püblicos. Mientras so discutla quien serla ci pr6ximo candidato a la Prosidencia do la Repáblica, llego el 10 do

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septiembre de 1923, dIa marcado pot la Constitución para quo so presente ante el Congreso do la Union el Fresidente do la Repblica a leer su infonne anual. Los diputados y senadoros cooperatistas so propusieron tributarlo esa tarde una ruidosa ovación ci sqñor Do La Huerta, Ministro áe Hacienda en el Gabinete obregonistcx, pare marcar ostensiblemente quo estaban con el, y dispuestos a apoyarlo en la lucha electoral quo so avecinaba. El Presidente del Congreso. don Jorge Prieto Laurens, al contester ci informe presidenciai1 expresó que so estabcz urdiendo una candidatura do irnposiciOn quo el pals no podia tolerar jamás. Todo esto transcurria entre aplausos y ovaciones delirantes, en un ainbiente caldeado par las pasiones, y ObregOn escuchaba ci discurso del Presidento del Congreso, con las niejillas encendidas y Bus pupilas verdes despedian desteilos do ira. Más claro, con mäs valor, no so podia hablar. Al terminar la sesi6n, ci Prosidente do la RepiThlica y su Ministro do Hacienda fueron otra vez ruidosamente aclamados pot diputados y senadores. Esa misma nocho saiiO ci Presidente ObrogOn pare Veracruz, en donde permcxneció unos dias. Do aIM marcharicx a Tampico para recorrer algunos Estados do la Ropbilca. El general ObregOn esperaba. —casi estoy seguro de ello— unas deciaraciones püblicas do su Ministro do Hacienda pot medio do las cuales condenara Ri actitud do los diputados y los senadores cooperatistas. Pero el señor Do la Huorta no hizo ningunas decicxraciones. Eran los ültimos dies del mes do septiombre do 1923. El asunto do las reciontes elecciones para Gobernador del Estado do San Luis Potosi estaba a discusión. Eran candidatos pare Gobernador don Jorge Prieto Laurens y don Aurelio Manrique, Jr. Al pasar par San Luis Potosi. el Presidento Obregón doclaró rotundainente quo los asuntos electorales do los Estados ye no so rosoiverian en el Palacio Nacional. Su Ministro do Hacienda no habla desaprobado do una manora piiblica Ri actitud quo asumieron los diputados y senadores ci dIe 10 do septieinbre con motivo do la lecture del informe presidencial.

HISTORIA POL4X71CA DE LA RE VOLUCI ON

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A pesar del apoyo oficial, la candidature del gofloral Calles fué acogida con marcada descorifianza. Sus antecedentes como Gobernador do Sonora lo ameritaban asI. Entonces el señor De Ia Huerta propuso quo el candidato presidencial lanzara un programa definido de gobierno, claro, preciso. Acorxsejó lamblén parc desvanocer esa desconfianza, que el general Cellos expresara con qué hombres iba a gobernar el pals, desde el dia 10 do diciembre de 1924. Crela do buena fe el señor De la Huerta quo asi Cellos harla renacer la conficxnza en toda la Repib1ica. Mâs que hombres so necesitaban principios. El respeto a todas las libertades y a todos los derechos ton escarnecidos y ultrajados. El respeto a la justicia y a la moral, tan pisoteadas y conculcadas. El respeto a la vida humane, proclarnadct preciscimente por el hombre que declareS fuera de La by at que violara un decreto sobre bebidas alcohólicas, expodido en Sonora ci año do 1917, en medio del asombro del mundo entero. como si el funcionario quo asi procodia fuera un humilde rnonje do la Tebcxida, cuyos burdos labios nunca so huinedecieron con el confortante cognac y el dorado champaña. A pesar de las recientes declaraciones del Presidente de Ia Repüblica, al poser por San Luis Potosi, en las cuales aseguruba quo los dsuntos electorates de los Estados ya no se resolverlan en el Palacio Nacional, el misino, unos cuantos dias después se avoco del asuto do la efectuada eleccion do San Luis Potosi. El caso lo resolvieS en contra do don Jorge Prieto Laurens. El Presidente do la Repüblica le dingo un telograma al Jefo de las Operaciones Militates on San Luis Potosi, pare quo evite quo el lider del Partido Cooperatista tome posesión del Gobierno do ese Estado. Varios diputados y sonadores cooperatistas tuvieron conocimiento do quo ci Presidente Obregón haHa enviado eso mensajo a San Luis Potosi. Los informadores do la prensa, quo recogieron en to Presidencia de la Repüblica la copia do ese mensaje. to com.unicaron a los representantes populares esa sensacional noticia. En el ado corrieron a la Case del Logo, dondo vivia el señor Do la Huerta. Le hicieron ver quo era un acto impolitico del general Obregón. y quo todos los quo habian figurcido en el movimiento do Aqua Prieta estaban más obligados quo nadie a velar pot la sobo-

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rania do los Estados, ya quo esa tue la bandera quo enarbolo Sonora para iniciar la rebelión en contra del Presidente Carranza, cuando, en uso de !as indiscutibles facultades quo le otorgaba la Constitucion, iba a movilizar aigunas tropas por OSU entidad loderativa, ci rnando del general Manuel DiCguez, y el Poder Ejecutivo do eso Estado so opuso abiertamento a quo el Gobierno Federal enviarcx esas fuerzas, alegando quo so violaba la soberania do Sonora. En el acto abandono el Ministro do Hacienda la Case del Lczgo. Su raudo automóvil pronto cruzó las caizadas del Bosque, y despues ascondió pOT la rambla haste Ilegar ci Castillo. Iba en busca del Presidente do la Repüblica para hablarie del caso do San Luis Potosi. —Vengo a suplicarte quo suspendas el nensaje quo acabas de enviar a San Luis Potosi, porquo entruEta una violación a la soberanla do ese Estado, 19 dijo el Ministro de Hacienda. El Prosidente contestó quo do ninguna marten ostaba dispuosto a suspender oso tolegrama. Entoncos Do ½ Huortcx, puesto do pie, exprosó quo haste ese momento lo acompaEtaba. Como el general Obregón ontendiercz quo so despodia su amigo, o hizo quo asi ontendió, le duo: —No, siéntate, no to marches tan pronto. —Es quo ye no quiero acompañarto en tu Gobierno, y mañana mismo to mandaré el pliogo do mi renuncia como Ministro do Hacienda. . El senor Do la Huorta salió procipitadamonte del Castillo do Chapuitepec, y se dirigió a la Casa del Lago dondo lo osperaban los diputados cooperatistas para saber el rosultado do esa conforoncia. Pero el Ministro do Hacienda asegura quo renunció su cargo algunos dies antes, al saber quo so ostaban I irmando protocolos on las Conferoncias do Bucaroll, y ci ontorarso del contonido de ollos, inmediatamonte lo prosentó su ronuncia al Prosidonto do la Repübiica, con el cual convino en quo so diria quo soilcitaba una liconcia do tros moses para separarse del Ministerio do Hacienda, con el objoto de quo el Go-

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bierno obregonista no sufriera trastomos politicos; pero el asunto do San Luis Potosi precipitó pocos dies después el acto do su renuncia. Esto dice el señor Do la Huorta, quo ostabcx ci tanto del curso do las Conferencias de Bucareli. En la época on quo yo lut Ministro de Industria, nunca so trató en Consejo do esos convenios, iii siquiera los conoci, o igrioro si después do hcxber renunciado esa Secrotaria de Estado, en octubre de 1923, antes do ser enviados a] Senado do la Ropüblica parc su aprobación, fueron dcxdos a conocer en un Consejo do Ministros. Los telegramas quo ha publicado rocientemente el liconcicido Aaron Sáonz, telegramas quo haste ahora conoci, y que so cambiaron el Presidente Obregon y su Ministro do Hacienda con motivo de las Conferencias do Bucareli, confirman quo las re]aciones politicos del caudillo sonorense y el señor Do la Huerta, eran muy tirantes y no tardarlan on romperse, coma en efocto sucedió, con grave perjuicio para el gobierno obregonistcz y para el pals.

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LA LIBERTAD Y LOS PUEBLOS FUERTES El regimen obregonista tuvo fuertes opositores en el Parlamento y en Ict prensa. Losministros eran interpelados y acudian a las Cdmaras a contestar las interpelacionos. El mismo Presidente de la Repüblica era atcicado par los periodistas, por los diputados y por los senadores, y todos sus actos eran discutidos püblicamonte. En diferentes soctores do la nación era combatido y atcicado. El Jefe del Sindicato Nacional do Agricultores. don Guillermo Pous, por medio do enérgicas declarcxciones y altivos telegramas, protestaba por algunos acuerdos del Gobierno obregonista, y todos los opositores, durante los tres primeros ..stos do ese regimen, disfrutaron do amplias garantias Aun por actos en los cuales no habla tenido una participación directa el Presidento Obregón, como en los asesinatos do los generales Lucio Blanco y Francisco Villa, fué atacado con extraordinaria dureza en los periodicos y en el Parlamento. Todos esos ataques le dollan profundamente cii general Obregón, quo era un hombre do rara sensibilidad, y con frecuencia so latnentaba con sus amigos y sus colaboradores de la campaña do oposición quo se le hacla y sus grandes ojos verdes so inundaban do lagrimas al recordar los ataques quo so le diriglan en las columnas do los periódicos y en la tribuna parlamentaria. Todos los actos do ese Gobierno eran püblicamente discutidos. Muchos do los asuntos quo el recomondaba a las Cdmaras eran combatidos y echados abajo por abruinadoras mayorIas. Pero Obregon no so dolia de las dorrotas do sus asuntos en el Parlamento. No. so dolia do los ataques de que era objeto 61 personalmente. Do las criticas quo le hacia el into-

ALESSXO ROBLES ligente diputado michoacano Uriel Avilez a algunos actos del regimen obregonista y do los discursos quo pronunciaban en las Cämaras verbs diputados y sonadores con motivo do sonados asuntos, cuyos ecos tenian una resonancia grandisima en las columnas do los periodicos. Cuando ye comenzczba a perfilarso la campczña presidoncial —a mediados del año do 1923— un dia almorzaron juntos Do icr Huerta, el general Calles y Roberto Pesquoira. Charlaron do diversos asuntos, e inopinadamente este politico comenzo a hablar de la sucesión presidencic). El general Calles dijo quo Do laHuerta era el indicado pare suceder ci Presidente Obregón. El señor Do la Huerta expresó terminante y categóricamente que de ninguria manera desoaba 61 volver a dosempeñar la Jefatura del Podor Ejecutivo; quo ya habla sido una vez Presidente do Mexico, "y sail bien —dijo textualmonte y no deseo realizer ningñn otro ensayo, de ninguna manera Y por ningün motivo". Como insistieron tanto Roberto Pesqueira cono el general Cellos, el señor Do icr Huerta expresó term inantemente: "Tü ores, Plutarco, el indiccido parc sucedor al general Obregón en la Presidencia do Mexico. Yo, do ninguna manera, porque no estoy dispuesto a aceptar ml candidatura". Pero, en verdad, entre los elernentos del Gobierno no so hablaba do colebrar una convonción para designar cr1 candidato a la Presidencia do la Repüblica, como era lo natural y lo indicado. Un die habldbamos Obregon y yo do los partidos politicos, cuando repentinamente me duo: • 'Lo mejor sord quo el próximo candidato a la Presidoncia do la Repüblica surja como me lance yo, publicando un manifiesto a la nación, y haciando a un lado los partidos politicos". —Pero la situación do usted era muy especial —le contesté— y recordarä quo al lanzar el manufiesto de "La Resaca", el 1 do junio do 1919, el Partido Liberal Constitucionalista quo lo estaba apoyando a usted leal y abiertamente, envió a José Inés Novelo y a Zubaran a Nogales para quo hablaran con ustod pare ver la manera de enmendar ose grave error, pun
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colocaba usted at "Plese" en un terrible predicamerito, porque hastcz para designar at general Diaz como candidato habia siompre, aunque fuera una farsa do con• vención. El general Obregón pernianeció callado. Se cpiedô pensativo. Nadcz duo, ni refutó mis observaciones, ni yo tampoco insisti en mis ideas, quo no trataban de atacar a ningün candidato. Hablabanos en términos generates. La verdad es que el "Pélese" trabajabcz leal y honradamente, en 1919, par la cctndidatura del caudillo sonorense, y no podia abrigar la menor duda de que on una convención de ese Partido resultase electo 61 con el aplauso undnime de todos los miembros del Partido Liberal Constitucionalista. Mas a pesar de todo, el general Obregón no quiso exponer su candidatura presidencial a tin fracaso en el seno de ama convención por temor a maniobras extraflas a ese mismo Partido. En términos más claros: no es to mismo celebrar una convención dentro del Poder quo fuera del Poder. Pero Obregón no quiso la convención cuando estaba fuera del Podor para que el Partido Liberal Constitucionalista lanzara su candidatura. Tampoco quiso la convención cuando 61 estaba en et Poder, para que la candidatura of icial triunfara en el seno de ella, sin tenor alguno. tQué mejor oportunidad para revestir de cierta legalidad al candidato a hi Presidencia? El general Obregón era muy poco partidario de las asambleas. Siempre rechazo el sistema parlamentario. pero respetaba sus decisiones y rnandaba a sus Ministros para quo informaran a las Cámaras de diversos asuntos. Pero el recuerdo amargo y doloroso quo dejó en su espiritu la Convención de Aguascalientes. en la cual fué él actor principalIsimo, hizo quo so declarara un enemigo decidido do esos actos democráticos par medio de los cuales los partidos politicos tingen a los candidatos, y todos los miembros de esos organismos, aunque no hayan firmado en la bandera do la Repüblica, quedan obligados por medio do an jurarnento, a trabajar todos unidos par su triunfo. A mediados del aflo de 1923, el señor De la Huerta comenzó a recibir indicaciones do varias agrupaciones politicas del pals, oxpresdndole que so habian

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fijcdo en éI pare que figuraso como candidato a la Presidencia do la Repüblica. Entonces éI hizo en la prensa declaraciones terminantes do quo par ningün motivo volverta a ocupar la Primera Mcsgistrcstura do Mexico. Esas declaracionos las hizo el señor De la Huertci sin quo las conocierci el Presidente Obregon. Cuando las Ieyo el caudillo do Santa Rosa y Santa Maria, me indicó quo is dij era a su Ministro do Hacienda quo no estaba do acuerdo con esas declaracionea tan categóricas. Textualmente me duo lo siguiente: "Suponga usted que pot cualquier motivo kilts el general Calles. Do la Huerta so nulif ice pot completo y en un momento dado serd imposible quo el figure como candidato a la Presidencia". Yo cumpit fielmente con la misión quo me encomendó el Presidents, poro el señor Do la Huerta contestó quo era firmo su rosolución, y afladio: 'es mejor hcxblar ciciro en estos inoinentos parc evitar dudas y para quo hi nación se fije do una vez en otro ccmdidato y a ml me dejen trczbajar tranquilo. Al cornunicarle al Presidente do la Repüblica la catogórica declaracion do su Ministro do Hacienda, so encogió do hombres y duo: "jEstä bieni" No podia en verdcid, hacer otra cosa Obregón. Pero los mexicanos si podian organizarse, format partidos pra impedir quo asuntos de esa trascondencia so discutieran entre unos cuantos funcionarios. Con las organizaciones politicas do principios so transforman las naciones, asi so hacen fuertes y rospetcibles los Poderes, ast so sale del gobierno do un solo hombro, para ontrar al gobierno de la ley, dol derecho, do la justicia, do la moral. Asi so ovitan las rovolucionos. Pero cuando so desprocian a los partidos, cuando no so repetan los dictados do Ic opinión püblica, cuando so conculcan los principios mãs olomentalos do una democrczcia, so retrocede a las épocas poores do la barbane. Los pueblos grandes son los quo rospetan todas las libertades y todos los derechos. No hay justificaciórt alguna para iinponor como gobernante do toda una

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nación a un hombre. aM se lle Poincaré o Briand, muchisimo menos a los que ilevari sobre su cabeza el peso tremendo de la abominación y del odio rugiente de todo un pueblo.

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LOS TRATADOS DE BUCARELI Tanto Vasconcelos en su "Breve Historic do Mexico", como el licenciado Luis Cabrera, e2i su libro "Veinte Anos Despues so refieren a los Tratados do Bucareli. Dice Vasconcelos en su "Breve Historic do Mexico": liable sido orgullo do La administrcción do Obregon el haber podido sostenerse más de tres años sin ci reconocimiento expreso del gobierno de Washington. Este vacio habla servido pare librar a Obregón do la presiOn do las reclamaciones. V como el pals estaba contento con su gobierno, las rebeliones organizadas desde Estados Unidos no prosperaron contra el obregonismo, no obstcxnte quo no habla nadic en Washington quo defendiera sus derechos. Pero apenas Obregon so divorciO del pueblo par su ccipricho de imponer a Cailes. La preocupacion, la necesidad del reconocimiento yankee se le hizo inaplcxzable. Al hacerse unpopular no podria sostenorse sin el apoyo nort eamerican 0". En su libro "Vointe Altos Despues', dice el liconciado Cabrera: "No solo no prohujé los Tratados do Bucareli, sino que ful ci Anico quo los objeté". tPero qué existen los Tratados de Bucareli? En caso do existir, Zqu6 encierrcm?, jqu6 contienen?, qué constituyen una manchci pare Ia memoria del general Obregón? Yo no trato de atacar ni de defender a nadie. Solo voy a exponer hechos rigurosarnente ciertos. jSon patrióticos esos Tratados? Si esos Tratados son patriOticos por qué los objetó el licenciado Cabrera? Asegura enfáticamente Vcxsconcelos quo esos Tratados no son 18

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patrioticos al afirmar on su "Breve Historia do Mexico", que: "Al hacerse irnpopular Obregón no podria sostenerse sin el apoyo norteamericano. Y aqul fué donde Washington tomó desquite. Para conceder el reconocimiento puso condiciones; por ejemplo la derogación do las byes agrarias en lo quo hace a los intereses do yankees y el reconocithiento do la no retroactividad do las leyes do petroleo, en Ia quo afecten a cornpañias extranjeras. La protensión era inaudita porque Carranza, quo expidió esas byes, habla sido reconocido pot Washington y ahora so exigia a Obregon quo no las habia aplicado, quo ademds las derogase. Pero más grande era la necesidad quo Obregon tenla do abrirse la frontera americana en materia de parque y armas para la lucha quo sablci tendria que sostener para icr imposición do Calles". Coma puede verse, la acusación que formula Vasconcelos en "Breve Historia do Mexico" es may grave. No hay quo guardar silencio por mäs tiempo. En los Tratados do Bucareli intorvinieron directamente el general Obregon. el Ministro do Relaciones Exterioros. los Comisionados do Mexico y los de Estados Unidos. el Senado de la Repübiica. 0 indirectcxmento 01 general Caules y don Adolfo do la Huerta. En Consejo de Ministros nunca so nos dió a conocer jamäs "el interccrmbio do opiniones e inforiñes quo so estaba lievando a cabo en la casa nümero 85 do la calle do Bucaroli". Una sola vez so trató on Consejo do Ministros, un asunto do la Compaflia Richardson, do Sonora, quo lo involucraron en esas Conferencias. Estaba para terminar su interinato el señor Do la Huerto, cuando solicitó del Presidento do la Repüblica una audiencia Mr. King, quo venla do los Estados Unidos recomendado par don Roberto Pesqueira, agento confidencial del gobierno mexicano. Habló Mr. King con el Presidente Do la Huerta, en el Palacio Nacional, expresándole quo ci gobierno de Washington reconoceria al do Mexico, con solo firmar una carta garantizando los intereses norteamericanos en nuestro pals. La carta seria dirigida a Mr. Colby, Subsecretario Encargado del Ministerio do Estado, ci cual acababa do hacer importantes doclaraciones en Ia prensa do los Estados Unidos, muy amplias y satisfactorias para el gobiorno mexicano.

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Algunos dias despuós, por iniciativa do Obregón so celebro en ml casa una conforencia; of caudillo sonorense me suplico quo invitara a ella ci Presidente Do la Huerta porquo than a ester presentes en esa reunión. que no tendrIa ningün catheter oficic], el general Ca Iles entonces Ministro do la Guerra y el abogado norteamericano Mr. King quo a todo trance deseaba salir victorioso do su misión. En esa conferencia so volvió a tratar el mismo asunto do la carta quo solicitaba 01 Presidente do Ri Repüblica pare reconocer ci gobiemo do Mexico. El señor Do Ri Huerta repitió clii las rnisxnaa razones que ye le habia expresado ariteriormente a Mr. King pare no escribir la carte quo solicitaban y reconocer cisi ci gobierno mexicano. Es decir, ci Presidente expresó con firmeza quo el reconocimiento fuera sin condiciones. En verdad tanto Obregon como 01 general Cellos estuvieron do acuerdo con las ideas alIt expuestas pot el señor De la Huerta; y no se volvio a tratar más del asunto en esa conferencia. Al iniciar el general Obregon su adninistración, el gobierno do Washington, comenzó a insistir en la conveniencia do quo so lirmara un Tratcido de Amistad y Comercio entro Mexico y los Estados Unidos. Entonces tuvieron otra junta en uno de los salones del Castillo do Chapultepec el Presidente do la Repüblica, don Adolfo do la Huerta, Ministro do Hacienda y of general Calles, Ministro do la Gobernación. El caudillo sonorense los comunicô a esos dos Secretarios do Estado quo 01 gobierno norteamericano pretend [a ia firma de un Tratado do Amistad y Comercio. El Ministro do Hacienda voivió a insistir en sus ideas expuestas anteriormonte pare quo so rechazara toda proposición do firmar un tratado, porque era humillante para la Naci6n. El señor Do la Huerta añadiô quo oJ gobierno mcxicano contaba con el apoyo popular y no habla necesidad alguncz do buscar su reconocimiento firmando antes un Tratado de Amistad y Comercio. La conforoncia se prolongó haste las once do 1cr noche en la mayor armonla, con toda cordialidad, apoycindo abiertamonte el general Calles las ideas expuestas por el señor Do la Huerta. Algün tiempo despues, en abril de 1923, so acordo, dice el ingeniero Pani, en su libro "Mi Contribucion

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al Nuevo Regimen" substituir la lenta intercomunicczdon do las Cancillerias por pláticas directas e informalos entre representantes de los Prosidentes do ambos paises, para cambiar impresiones e informar a sus respectivos altos comitontes. Fueron designados, al efecto, los señores licenciado Fernando Gonzalez Roa y don Ramón Ross, por parte del Presidente Obregon, y los señores Charles B. Warren y John Payne, p0: pade del Presidente Harding". "El acuerdo a que Ilegaron los dos gobiernoscontinua diciendo ci ingeniero Pani—apenas terminadas esas pláticas do reanudar, at fin sus relaciones diplomäticas, después do haber estado interrumpidas durante más de tres años no fuC, pues, el fruto de cornpromisos contraidos o do convenios pactados con tal objeto o do nada quo pudiera contravenir nuestras leyes o las normas del Derecho Internacional o Iesionar el decoro o la soberanla nacionales. Como puede verse por las anteriores afirmaciones del ingeniero Pani, no existen compromisos ni convenios que lesionen o lastimen nuestros derechos y nuestra soberania. Esas afirmaciones son categOricas y rotundas. Cuando los comisionados do Mexico y de los Estados Unidos so reunieron en Bucareli. el 16 de mayo do 1923, para concretarso a un intercambio do impresiones e informes, para emplear las mismas palabras del Ministro do Relaciones Extorioros, el señor Do la Huerta, Secretario do Hacienda, so hallaba on Sonora. En la ciudad de Hermosillo lo sorprondió la noticia do quo so iban a reunir en esta Capital los comisionados do Mexico y do los Estados Unidos. Inmediatamonte, al tenor conocimiento do que se iban a reunir on Bucaroli los comisionados do ambos pathos para cambiar impresiones, el señor Do la Huerta lo envió al Presidonte un monsaje, elf rado en cave do la Socretarla do Hacienda, quo por cierto descifro la señorita Jixlieta Tovar, exprosändole su inconformidad por osas conferencias quo so iban a celebrar on la capital do la Repüblica, con dolegados do Mexico y los Estados Unidos, porquo era sumamente impoiltica 0 rtionte la presencia do Warren y Payne en nuestro pals, y por quo no era ese el cxcuordo quo hablan tonido

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los Triunviros do Sonora en la junta quo celebraron una nocho on uno do los salones del Castillo do Chuipultepec. Ese mensaje lo conoció el licenciado Salvador Urbina, Subsocretario do Hacienda, encargado del despacho, y después lo fué enviado al general Obregón, a su oficina en ci Palacio Ncxcional. El Presidente do Ia Repüblica contestó en el acto eso mensajo do su Ministro de Hacienda, dicièndole quo regresara inmediatamente a la capital pans hablar do ese importante y trascendental asunto. E) señor Do la Huorta regresó inmediatamento para hablar con el Prosidente do la Repüblica do las famosas conferencias do Bucaroli. Para hablarlo con toda franqueza, como le hablábamos Vasconcelos y yo al caudillo sonorense, con absoluta lealtad, con todo desinteres y con gran afecto, cuidando siompre de su prestigio histórico y do los iziteroses nacionales.

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LAS CONFERENCIAS DE BUCARELI A PUNTO DE INTERRUMPIRSE

Al regresar do Sonora el Ministro de Hacienda, don Adolfo do la Huorta, inmediatamente fué a conferenciar con el Presidente Obregon, quo so mostraba dolido y lastimado por el telegrczma pie su colaborador le dirigió desde Hermosillo haciéndole ver las graves inconveniencias de Ici presencia do Warren y de Payne en Mexico. La entrevista entre ci Presidente do la Repüblica y su Ministro de Hacienda fué en extremo cordial. Pero el señor De la Huerta sostuvo y defendió su punto de vista: quo no deberlan celebrarso ningunos tratados o convenios con los Estados Unidos, ni inucho menos antes de sor roconocido el gobierno de Mexico sin condiciones, porque tal procedimiento era humillante pctra la nación. —Ncxdie mejor quo tü me conoces, Adolfo -oxclamó el Presidento mi patriotismo no puede ponerse en duda, porque mis antecedentes me avalan y me cu. bren do toda sospecha —Si, es vordad, Alvaro, nadie puede dudar do ha patriotismo, pero un error todos lo podemos cometer. Las conferencias de Bucare]i, por si solas, constituyexz una equivocación muy grave. Como amigo. como colaborador y como mexicano me pormito Ilamarte la atomción. Defiende tu prestiglo, el de tu gobierno y el de ml pals, al cual estamos obligados a defender todos. con serenidad y abnegación, viendo lo que mäs le conviene, haciendo a un lado la politica, las simpatlas, las conveniencias, los odios y los roncores. No debemos toner presente mäs quo los interesos de hi patria.

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—Hemos dado un mat paso. Ahora dime, tcómo saldremos do 61? —Pues diciendo quo Warren y Payne han venido a Mexico a escuchar informes, y nada más, y en ültimo caso tratarlos como periodistas, pero do ninguna ma-. nera coma delegados del gobierno norteamericano pam firmar tratados o convenios. El Presidente Qbregón le aseguró a su Ministro do Hacienda quo los dolegados del Gobierno do Washington solarnente venlan a celebrar con los delogacios del gobierno do Mexico un intercambio do ideas y do opiniones, pero, quo de ninguna manera so firmarla ningün protocolo. Esa conferoncia quo celebraron el Presidente Obregon y su Ministro do Hacienda. seth historica. So efectuo en el Castillo do Chapultepec, con toda cordialidad, reconociendo el señor Do la Huerta el prostigio y los méritos indiscutibles do Obregón, méritos y prestigios quo 61 querla quo nadie pusiera en duda. El caudillo sonorense crela quo so le hacla una humillación a su Gobierno al no reconocerlo la Casa Blanca, cuando, en verdad, era mäs humillanto firmar un tratado o convenio antes do ser reconocido, aun cuando en ese tratado o convonio so estipulara expresamente quo los Estados Unidos respetaban todas las byes mexicanas, y no constitula ninguna violación a la sobercinia do Mexico y a los principios del Derecho Internacional. Entretanto, los dologados del Gobierno do Washington y del Gobierno Mexicano segulan reuniéndose todos los dias hdbiles, en la casa nümoro 85 de la Avenida Bucareli. El intercambio do ideas y opiniones sft habia prolongado bastanto. Tina tarde surgió en osas conferoncias un incidente muy desagradable. Don Hamón Ross habia almorzado eso dia on el Club SonoraSinaloa, y, soguramente tomó unas copas mds do las debidas. El caso fué quo duranto osa sosión, escuchó quo Mr. Warren al ostar haciondo una exposición mencionó el nombro do la Repüblica do Panama. El dolegado mexicano estabcx suavomente adorrnocido por los vaporos del vino, pero al olr la palabra Panama, so irguio, y duo quo 61 no podia perrnitir quo so cornparara a Mexico con esa Repüblica, destrozada y hu-

HXSTORIA POLrnCA DE LA REVOLUCION

millada por el poderlo yanqui, y que todos los gringas eran unos tales pot cuales. En el acto se levanto esa sesión en medio del natural escdndalo. Los delegados norteamericanos. Warren y Payne, abandonaron precipitadamente el sal6n, y el licenciado Gonzalez foci, hombre stn recursos audaces ni enorgias, no pudo conjurar la tormenta quo so desencadeno osa tarde en el seno de las conferencias, do por si tan severas y tranquilas. Pocos nomentos después, ese suceso registrado en el seno de las conferencias do Bucareli, era conocido con toda class do detalles en las Secretarias do Estado. Los delegados nortecimericanos dieron por terminada su misión, y mandaron hacer sus preparativos para regresar on seguida a Washington a informar a su gobierno del resultado do esas conforencias. Mandaron preparcir SUE baüles y solicitaron el tren para inarcharse do Mexico inmediatamente. Los delegados norteamericanos pusieron ese hecho en conocimiento do don Roberto Pesqueira, hombre hdbil, experto e inteligente conocedor do los asuntos yanquis. El señor Pesqueira, en et acto fué a comunicar ese suceso al Ministro do Hacienda, que no podia creer lo quo le acababan do contar. — i Como va a ser posible semejante hecho!exclamó el Ministro do Hacienda Ileno de asornbro, y luego afladió: —No lo creo, no puedo creerlo. En el acto le mandó hablar al general Ryan, ropresentante amistoso del Presidento do los Estados Unidos en Mexico. Hombre correcto y cumplido caballero. Poco después se presentó ante el Ministro do Hacienda, y le infonno con toda clase do detalles, como so registró ese penoso incidento entre don Ramon Ross y los delegados norteamericanos. Los represontantes do Mexico en las conferencias do Bucareli, como ya so ha dicho, eran los señores 11cenciado Fernando Gonzalez Roa y don Ramón Ross. Era ci licenciado Gonzalez Roa un abogado intoligonte, instruldo en varias disciplinas, conocedor do Las byes do nuestro pals, como pocos rnexicanos. Nonrado, laborioso y excolonte caballero, do finos modales y amplia cultura universitaria. Su carcfxcter era tranquilo, apocado y nada prâctico. Su talento claro. Su

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educcxción esmerada. En 61 todo era puicritud y esmero, reveladores do su espiritu acendrado en el trabajo noble y en el estudio perseverante. No era hombre do lucha y do combate, y con frecuencia abandonaba el terreno práctico para elevarse a las regiones infinitas do las discusiones para hacer gala de su saber y do su cultura. Dejciba perplejos y atónitos a Warren y a Payne. Sencillo y humilde. Do una humildad y sen-. cillez casi frcrnciscanas. 1Y don Ramón Ross? 6qui6n era don Ramon Ross? A don Ramón Ross nadie lo conoció antes del Plan do Agua Priota. Surgió a Ia vidci pAblica do Mexico al llegar el general Obregón a la Presidencia do la Repüblica. Vino de Huatabampo, pequeño pueblo do Sonora, donde estaba consagrado al comorcio y a la agricultura. No so habkz distinguido mäs quo en esas actividades de la vida humana, sin ilegar a sobresalir sobre el nivol do los demäs habitantes do su tranquila ciudad natal, do donde fué arrancado para convertirlo en un prócer do la politica nacional. Hombre mediocre. No so Jo conoció nunca un rasgo do altruismo, do nobleza, do generosidad. Fué gobernador del Distrito Federal y Ministro do Comunicaciones, on donde no dejó, por cierto, la huella de su paso. En las conferencias do Bucareli so hizo cClebre por la actitud quo asumió frente a Warren, cuando este roprosontanto do los Estados tJnidos pronunció el nombre do la Repdblica do Panama. Por sus labios brotó un torrente do improperios "jNo faltaba más —prorrumpio--- quo ostos gringos nos vengan a comparar con osa naci6n" El general Obrogón lo habla sacado do la obscuridad en quo vivia; sin embargo, no dosfilo on el cortejo fünobro del caudillo sonorense el 18 do julio do 1928, at lado do los fielos amigos del caudillo sacrificado un dia antes en "La Bombilla". "El muorto al pozo y el vivo al gozo", como roza el adagio popular. La ilustración do don Ramon Ross era monos quo mediana, y no le daba ninguna fuerza ni prestigio a administración püblica. Orgulloso, soborbio, 61 so habla envanecido extraordinariamento con la amistad cariñosa quo le dispensaba Obregón. La inteligencia mediocre do don Ramón Ross no llegabcz a comprondor quo aün la posición do su jefe y amigo era eflmera como una tormenta, con mayorla do razón la do el.

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clue su luz era indirecta, quo su fuerza no era propia, quo los puestos quo ocupaba so los debia exclusivamonte al poderlo del soldado victorioso do Santa Rosa y do Santa Maria, quo habia encumbrado a su amigo hasta los puestos més altos sin tenor merecimiento do ninguna clase. jFué ese uno de los milagros quo hizo Obregon! Realizó muchos en su vida el caudillo sonotense, pero ninguno tan grcxnde y extraordinario como ese, en quo hizo quo sit amigo do Huatcibampo so codeara con Gonzalez Roa. con Warren y con Payne en las famosas conferencias do Bucareli, quo estuvo a punto do hacer quo terminaran como el rosazio de Amozoc, quo serla lo ünico grande quo hubiercx realizado en su vida, en su larga vida, qua recorrió varias etapus, desde agricultor y comerciante do Huatabampo hasta corifeo do la politica nacioncil cuando Ia dirigla uno do los Jefes de Estado mäs inteligentes quo ha tenido Mexico.

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St. PAGAR, PERO A TODOS Al interrumpirse aquella tarde las conferencias de Bucareli, don Ramón Ross corrió en el acto cii Palado Nacional a ver al Presidente de la Repüblica para comunicarle el penoso incidente que se acababa do registrar. —Nos han querido comparar los delegados norteamericanos con Panama, y yo tuve quo protestar enérgicamente, —llegó diciendo don Ramon Ross— como era mi deber de mexicano, y, por tal motivo se han suspendido las conferencias, y Warren y Payne pretenden marcharse inmedictamente! ;No faitaba mäs quo tolerásemos semejante insolencial Yo ;no sublevé ante ese desacato. "y les pare el alto". El general Obregón escuchó asombrado el relato que le hacla el delegado mexlcano a las conferencias de Bucareli. —Cémo es posible semejante hecho? —preguntó el general Obregón, nervioso, lieno de inquietud. —Pues ast han pasado las cosas, y ya no hay solucion posible. La sesión de estcz tarde se levantó en medio de una borrasca terrible. No es posible ningün entendimlento con los delegados de los Estados Unidos. El dia siguiente abandonó 01 Presidente Obregón el Castillo, muy temprano. Se diriglé on su automévil a la Casa del Lago. Iba on busccz do su Ministro do Hacienda. —Vengo a verte, Adolfo, porque los delegados norteamericanos pretenden que su pals tenga una ingerencla en nuestros asuntos interiores, como en Panamâ; y don Ramon Ross protestó ruidosamente en la

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sesión do ayer tardo, contra semojante actitud, y las conferencias se suspendieron en el mismo instante. —No, to han infornicido mal. El general Ryan me explico ayer en la noche, con toda exactitud, el episodio registrado, porque don Ramon Ross habla. —Buono, —lo interrumpió el general Obregonsea como fuere, la situación es delicada. Los delegados norteamericanos pretenden marcharse hoy mismo. Yo to suplico que inlervengas tü directamente en este asunto para impedir que se interrumpan las Conferencias de Bucareli. —Hombre, Alvaro, td sabes quo nunca he sido partidario de esas conferencias. He protestado por la presencia de Warren y de Payne en Mexico!, Zc6mo voy ahora a intervenir en ese asunto? —SI, como amigo, como colaborador y como mezicano quiero que intervengas en ose asunto. El fracaso do esas conferencicis, por eso incidente quo surgió ayer en Ri tarde, serici de una resonancia grandlsima. Es, por lo tanto, conveniente impedirlo para quo continüe ese intercamblo do informes y do ideas, nada mäs sin tirmar protocolos ni memordndumes para no comprometernos. Entretanto, el Presidente do la Repüblica y el Ministro do Hacienda. abandonaron la Casa del Lago. Recorrieron en automóvil el Bosque. La luz prendla sus vivos destellos en los milenarios ahuehuetes, y después so deslizaba por los prados y las caizadas irisando el verde follaje de suaves colores. Poco después el general Obregon y el señor De la Huerta caminaban por la Reforma, rumbo a! Palacio Nacional. El Ministro de Hacienda so dirigió a su of içina. En el acto mandó buscar al caballeroso general Ryan para ver la mejor manera de terminar el penoso incidente que surgio la tardo anterior. El equipaje do Warren y de Payne estaba listo. El tren esperaba sélamente órdones para sauir. No habla, por Jo tanto, tiempo que perden El Presidente do la Repüblica osperaba con toda urgencia el resultado do sus gestiones. El señor De la Huorta le mandó hablar on el ado at general Ryan. El correcto representante arnie-

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toso del Presidente do los Estados Unidos so presentó pocos inomentos después en la Secretarla do Hacienda. Quiero quo me haga usted el favor. —le dijo el señor Do la Huerta— do hacer que los señores Warren y Payne hablen connigo antes do quo se marchen. Ha sido muy penoso el incidente quo so registrO ayer, en el seno do las conferoncias, entre don Ramon floss y los delegados nortecrmericanos, y quo usted me narró anoche con toda clase do detalles. Deseo hablar con ellos Para que no so lioven una mala impresión do nuostro pals, para vor Si es posible quo so reanudo el curso do esas conferencias. El general Ryan realizó su misión en an mornento. Concerto una cita con 01 Ministro do Hacienda y los delogados do Estados Unidos. Tanto Warren como Payno so presentarlan osa tarde en la Secretada do Hacienda para hablar con el señor Do la Huerta. El general Ryan liogó esa tarde al Ministerio do Hacienda. Iba acompañado do Warren y de Payne. El señor Do la Huerta esperaba a los representantos do los Estados Unidos en compañia do don Olayo Rubio, quo seria el intérprote do esa confexencia. Los delegados norteamericanos expresaron su satisfacción en sadudar a! Ministro de Hacienda, y le dijeron quo do ninguna manera tenian pensado abandonar el pals, sin dospodirse antes .de éI, porque ask lo deseaban ollos. y, adomäs, tenian instrucciones do u gobierno do cumplimontarlo antes do inarcharso. El señor De la Huerta les agradeció profundamento sus frascs do cortesia diplomática, y en seguida abordó el asunto quo lo habla encomendado el ProMdento de la Repüblica. Un asunto delicczdo. tComo cornponer esa situación? Las conforencias habicin quedado interrumpidas la tarde anterior, cuando don Ramon Ross injurió a los dologados norteaznoricanos. &Como recinudarlas ahora? El señor Do la Huerta comenzó a hablarles do la misión amistosa quo ten Ian encomendada por su Gobierno, y quo serla conveniente que so reanudaran ]as sosionos do las conferencias interrumpidas por un incidente, penoso, desagraciable, pero no do las proporcionos quo le dieron, y dirigiendose al señor Warren expresO:

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—La sltuación do usted es win rnäs delicada, porque siendo usted un diplornático de carrera, tcómo va usted a justificar este fracaso ante su gobierno y ante la opinión püblica del pals por unas frases moe menos despectivas, pronunciadas por un hombre en estado anormal, pues ustod misrno reconoce que el llegó a la sesión do ayer en la tarde con su cerebro trastornado por las copas que habia tornado en el Club Sonora-Sinaloa. La conferencia celebrada osa tarde en la Secretarla do Hacienda se prolongo bastanto tiernpo. Tanto Warren como Payne convinieron en reanudar las conferencias do Bucareli, pero le suplicaron al señor Do la Huerta que intorviniera 41 directamente para suplicarle al señor Gonzalez Roa quo discutieran los asuntos quo se estaban tratando en esas conforencias do una manera práctica, porque ya los hablan hecho perder mucho tiempo con digresiones y citas do autores quo a nada conduclan. Esa es la rnisión quo solicitamos do usted cerca del licenciado Gonzalez Roa. tY qué misión oncoinendarlan Warren y Payne para quo desempeñara corca do don Ramón Ross, quo los habla ultrajado la tarde anterior, cuando croyó el delegado mexicano quo pretendla hacer con Mexico lo mismo quo el gobierno nortearnoricano hizo con Panamá? El señor Do la Huerta, miontras don Olayo Rubio oMaha traduciondo la süplica do Warren y Payne y Mr. Ryan clavaba en el su mirada penotrante parc escudriflar las impresiones quo le causabcin las palabras do los dologados do los Estados Unidos, ponsaba on la rnisión quo le tocarla dosempoñar cerca de don Rarnón Ross, el autor do la ruptura de las conforoncias do Bucareli. El señor Do la Huerta ostaba livido. Con Gonzalez Roa era fäcil, rnuy fàcil desempeflar esa misión, poro, icon don Ramon Ross? Ademãs do difidl era penosa y dolicada. El señor Do la Huorta quorla quo no lo dioran otra comisión los dologados nortocnnoricanos. cuando Mr. Warren lo dice ir6nico y ofondido a la v'oz: —Tarnbien le suplicamos. señor Do la Huorta, quo tenga la bondad do docirle al señor Ross, quo no visite el Club Sonora-Sinaloa, nientras ostemos celebrando las conforoncias.

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Apenado y mortificadc., e] señor Do Ia Huerta, ofroció hacerlo asi. Entretcinto el general Ryan se levantó do su asiento para hablar par teléfono a la servidunabre do Warren y Payne para quo suspendieran el envIo do maletas y batHes a la estación. El viaje do los delegados norteamericanos quedo suspondido. Las conferencias iban a reanudarse. En ict primera sesión. Warren y Payne, volveran a estrechar la mano do don Ramón Ross, amistosa y cordialmente. Nadie recordarla, entonces, el penoso incidente registrado on el seno do esas conferencias. Don Ramón Ross volverla a presentarse a ellas coma si nczda hubiere acon'tocido, como si la tarde esa en quo so interrumpieron, los hubiera cubierto do cälidos elogios y do frases rebosantes de admiración y afecto. Las canferencias de Bucareli iban a continuar su curso, como si Ofl 01 seno do ellas no so hubiera registrado ningün incidente. Iba a continuar el intercambio do informes y opiniones entre los delegados do Mexico y de los Estados 'Ljnidos. Do ese intercambio de infonnes y opiniones surgieron los Tratados do Bucareli, y reciontemente se ha proclamado que honran a Mexico, porque en ellos so obligo nuestro gobierno a pagar a todos. sin ercepción a1guna, lo mismo a los mexicanos quo a los extranjeros. Todos pot igual, sin privilegios, que ya es mucho conceder quo no sean primero nuestros compatriotas.

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LAS RELACIONES DE OBREGON Y CALLES A PUNTO DE ROMPERSE PDR EL ASESINATO DE FIELD JURADO Después do haber renunciado el señor Do la Huerta, el Ministerio do Hacienda, sus onemigos politicos trataron a toda costa do que el rompirniento con el Presidente Obregón fuera definitivo. Al onterarme yo do esos hechos, mi al Castillo do Chapultepec. La noche del 28 de septiembre do 1923, para hablarle al Presidente Obregon con toda sinceridad de lo inconveniente quo serla para el pats esa ruptura. El Presidente do la Repüblica me preguntó si yo tenta algunos sompromisos con el señor Do la Buena. Entonces yo le contesté quo no tenSa mds compromisos que con él y con mi patria. —Pero usted es muy amigo de Calles cxpresó el general Obregón, dando a entender quo no tonic motivos para mostrar ninguna inquietud. Es cierto, yo soy amigo del general Calles. Pero yo vengo solamente a tratar do ponerle un dique al torrente do intrigas que se han descxtado entre usted y De la Huerta para dividirlos. En efecto, sabla perlectamente el general Obregón que yo en aquel entonces era buen amigo do Calles. y varias veces me permiti ilamarle cariflosamonte la atención para que no se exprescxra en términos tan äsperos do su colaborador, haciendole ver quo si tonic algunos motivos de resentimionto con su Ministro de Gobernacion, esos motivos desaparecieron desdo el momento en quo le liable tendido su mano de amigo. y formabe pczrte de su gobierno.

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Algunos dias después do esa conferencia, el Presidento do la Repüblica me preguntó ml - opinion sobre la candidatura del general Callos. —Por Jo que a ml respecta me parece buena. Pero para ustod y para el pals es altamente inconveniente. Las relaciones do amistad entre usted y Calles nunca han sido cordialos y sinceras, y Hen sabe ustod quo yo varias veces he defendido a su Ministro do GobernaciOn do los ataques severos que le ha dirigido usted abiertamente. Yo cuido su prestigio histórico, y si usted intenta liacer boy Jo quo combatimos ayer, me parecerd a ml 01 mayor error quo cometa ustod en su vida. Me dada la impresiOn do un millonario quo so mete a una casa do juego donde no hay ni siquiora monte, para qua pierda hastcz' la camiscz. No pordió ObregOn la camisa sino liasta el pellejo. En esos momontos todavia no rompian sus relaclones el general Calles y Do la Huerta. En honor a la verdad, el Ministro do Gobernacion hacia todo Jo p0sible para quo el señor Do la Huorta no so separara del gobierno obregonista. Pero los amigos y partidarios del ex-Ministro do Hacienda continuaban haciendo toda claso do esfuorzos para quo 61 aceptara su candidatura presidential, a posar do sus doclaraclones categOricas de quo no acoptarla su postulación. por ningün motivo. El señor Do la Huerta no estaba ontre la pared y la espada. Estaba ontro la ospada y la ospada. Pot un lado sus declaracionos categOricas do quo no atoptarla su candidatura presidential por ningün motivo y por el otro sus partidarios quo querlan quo la atoptara. Pero tan pronto como el señor Do la Huorta aceptó su postulación se lo vino un aluvion encima. El Presidente Obregon hizo unas declaracionos tromondas en contra do 61, acusändolo do quo habla sido un dosbarajuste su labor hacendaria, y una bczncarrota moral y material. El señor Do la Huerta contestó tamblen esas doclaraciones en términos airados, pero no so croció, como so croclan Madero y Carranza en los momontos diflciles y supremos. Entonces le presenté yo al Presidente Obregón ml renuncia como Ministro de Industria, por no estar

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do acuerdo con la politica quo segula, y quo yo crola perjudicial para su gobierno y para la nación. Ningün motivo personal tenla yo para separarme del regimen obregonista, pues el Presidents Obregén siempre me guardó toda clase do consideraciones mientras ful su colaborador. Después do haberle presentado ml renuncia como Ministro do Industria, le dirigi otro mensajo ofreciéndome a sus ordenes en ml of icina particular. El Presidents Obregón contestó en los siguientes términos: "Agrndezco sincorcimente su bondadoso mensajo ayer, y al contestarlo me es grato ofrecerme a sus órdenes, como leal y franco amigo, expresândole adomds, quo nunca olvidaré distinciones quo do Ud. he recibido y noble sinceridad con quo selló todos sus actos colaborador. Afectuosamente. Pero una vez quo aceptó su candidatura el señor Do la Huerta, fué azuzado y obligado a asumir una actitud do franca rebeldia; fué secundado el seilor Do la Huerta por la mayoria del ejército. En esa rebelión tomaron pcxrticipación jefes militares muy connotados como Diéguoz. Antonio I. Villarreal. Salvador .Alvarado, Enrique Estrada, Fortunato Maycotte, Guadalupe Sanchez, Marcial Cavazos, Garcia Vigil y varios otros rovolucionarios. El Presidento do la Republica inmediatamonte después do haberse rebelado of señor Do Ia Huerta on el Puerto do Veracruz. el 5 do diciembre do 1923. y do haber sido secundaao on Jalisco por el general Enrique Estrada y on Oaxaca y Puebla por el general Maycotto, tomó tros doterminaciones do trascondental importancia. la.— Ponerso él personalmente al fronte do las tropas quo iban a combatir la robelión. 2a.— Enviar a don Ramon Ross a una misión especial a los Estados Unidos. 3a.— Mandar al general Calles a reclutar gento retirándolo de esa manera do los frontes do batalla. La rebelion delahuertista hizo pasar momentos muy dificilos al gobienio del caudillo sonoronse. Pero el Prosidento Obregón supo infundir änimo y alionto al resto do sus tropas, y so organizo rápidaxnente para combatir on los dos frontos: en el frente oriental

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y en el frento occidental. El general Obrogón dirigla todas las zuaniobras militares, pasaba revista a sus soldados. So trasladaba do un lugar a otro con una actividad asombrosa. No perdio un instante en esos dlas do vida o do muerte para su gobierno. Mientras los rebeldes tornaban la Plaza do Moreha, él se organizaba para dotener al enemigo en el frente oriental, e impedir que marchara sobre Mexico. El Gobierno do los Estados Unidos he facihito armas y municionos al regimen obregonista para que pudiora sofocar ha rebehion. El Presidonte Coolidge hizo declaracionos, expresando catogóricamente quo su pals estaba dispuesto a ayudar moral y materialmente cii gobierno legitimo de Mexico, y cortó todas sus comunicaciones con ci Puerto do Voracruz, respcxldando do esa manera su actitud. Tambien el Ministro do la Guerra del general Obregón abandonaba su puesto para dirigir personalmente las oporaciones militaros en Esporanza. Al finalizar la primera quincena do onoro do 1924, las tropas do los genorales Serrano y do Eugenio Martinez, tomaron contacto con el enemigo en el fronte oriental, habiondo sido derrotado el general Guadalupe Sanchez on el combate do Esperanza. Las tropas gobiornistas marcharon sobro Orizaba y Veracruz, obligando do esa manera al gobierno robeldo a abandonar oh puorto marchando rurnbo a Frontera, y poco después tuvo que marcharse del territorio nacional para refugiarse en los Estados Unidos. Dirigla personaimonte el general Obregón las operaciones militares en Ocotlán. Tonla su Cuartel General en Celaya. Desde alit atondia los actos más importantos do su gobierno, asi come también todas las accionos de guorra quo so rogistraban en diversos rumbos del pals. Ocupadisimo ostaba Obregon en esas tareas para dojarle al general Calles completamente pacificado el pals, cuando do pronto surge un hecho vergonzoso, quo estuvo a punto do hacer quo el Presidonte do ha Ropüblica y el impopular candidato a ha Prosidoncia rornpieran sus relaciones politicas y amistosas: el asosinato del sonador Field Jurado, registrado a las dos do la tarde del dia 23 do enoro do 1924, por elernontos

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callistas, a espaldas del caudillo sonorense, pare lienat do ignominia y do oproblo al regimen de Obregón, quo luchaba denodadamente por imponer a Cellos como Presidento do la Repáblica, en medio do un clamor undnime do reprobación y do protesta. Próximamente veremos cómo 01 Presidente Obregón, quo so hallaba en esos momentos en Celaya proparando la batalla do Ocotlán, pare entronizar a Cellos en el Poder, reprobo püblicamente OSO crimen registrado en los momentos mismos en quo so iban a discutir en la Camara do los Senadores los famosos Tratados do Bucareli; y cómo so Ilevaron a cabo el asesinato do Field Jurado y el secuestro do tres senadotes parc amedrentar a la Alta Camera. y aprobara osos convenios en medlo del espanto y el terror. Si. el Presidente Obregon reprobo püblicamento esos crirnenes, pero no castigó a los culpahies, quo mancharon, seg'ün palabras de 41 mismo, a su gobierno, no podth oludir jamás hi responsabilidad do la Historia. Ye veremos también próximamente, cóxno el general Calles le mandó a Celaya al caudillo sonorense an enviado especial, al toner conocimiento do quo el Presidente do la Repüblica estaba furioso con motivo do los episodios quo so desarrollaron on La capital do la Repüblica, pare coartarlos la libortad a los sofadotes, quo siempre dobo ser sugrada para todos los hombres, y con mayoria do razón cuando so estâ dofondiondo los mäs altos intereses do le patria.

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EL ASESINATO DE FIELD JURADO Un grupo de senadores se oponca abiertamente a la aprobación de la Convencion General do Reclamacjones. Pare impedir quo la mayorki del Senado aprobara osa Cbnvencion, el grupo do sonadores do referencia so negaba a dat quorum. Con eso motivo 01 lIdor Luis N. Moronos ainenazó a los senadores quo so negaban a aprobar la Convencion, desde la tribuna do la Camera do Diputados y desde el escenario del cine Venocla, la mañana del domingo 20 de enero do 1924, proclamO quo no pasarlan muchos dies sin quo comenzara a hacerse sontir su obra punitive. Tres dias después do semejante amenaza, cayó asosinado en las corcanlas do la casa nümero 86 do la calle do COrdoba el senador Field Jurado, quo se nogaba a dar quorum pare quo la mayorla del Senado to crprobara la ConvenciOn General de Roclamczclones. En el mismo momento en que caici asesinado el sonador Field Jurado on las calles do Cordoba, los sonadores don Ildefonso Väzquoz, Francisco I. Trejo y Enrique del Castillo fueron secuestrados parc que pudiercin sus suplentes tenor acceso a la COmara do Senadores y aprobar la ConvenciOn General do Reclamaclones, quo tenia por origen las Conferencias de Bucareli. Esa misma tarde so habla citado a sesiOn a los sonadores do la Ropüblica. probablemente pare ilamar a los suplentes. Al poser lista habia an total de treinto y dos senadoros. Solainente faltaban seis pare completer el quOrum. Además del senador asesinado y do los otros tres secuestrados faltaban el licenciada Federico Gonzalez Garza y don Gerzamn Ugarte, quo se habian ocultado pare impedir quo so aprobara la Convención General do Roclamaciones.

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En esa misma sesion habló el ingeniero Vito Alessio Robles para protestar enérgicamente por el asesinato del senador Field Jurado, representante del Estado do Campeche en hi Camara Federal, expresando que no era un atentado contra la persona de un senador, sino un ultraje a! Poder Legislativo, sin mäs precedente en la historia parlamentaria do Mexico, que los cometidos on la sombria epoca do Victoricino Huerta, en la cual fueron asesinados don Belisario Dorninguez, Serapio Rendon, y otros diputados. Este es un atentado contra la inmunidad parlamentaria. Sabemos quo el Senado ha sido convocado a un periodo do sesiones extraordinarias con el objeto do ratiuicar las convenciones celebradas por el Ejecutivo y los Estados Unidos do Norte America. Sabemos quo la aprobacion no ha podido Ilovarse a efocto por los obstäculos do los senadores quo pertenecen al bloquo cooperatista, del cual eran miembros Field Jurado, el senador proditorigmente muerto, y el senador Ildefonso Vázcxuez, plagiado a hi misma hora. Sabemos tambion quo en el Salon do Pasos Perdidos y en las mismas puertas de esta sala do sesiones, desde hace varios dias acechan los senadores suplentes del senador asesinado y do los senadores plagicidos. Sabemos quo hace apenas diez dias el prepotente lIder Luis N. Morones, en una sesión do la Cámcxra Baja, amenazo a los senadores cooperatistas con la aplicadon do la acción directa, diciendo textualmente: "Y por cada uno do los elementos nuestros quo cciiga en la forma en que cayó Felipe Carrillo Puerto, lo menos caerán chico do los senadores quo están sirviendo do instrumento a 1cr reacción. Es necesarlo quo los quo tengan amistad, y los que so sientan vinculados con los cOmplices del asesinato do Felipe Carrillo Puerto tomen las do villadiego cuanto antes; quo no echen en saco roto mis declaraciones porque seria muy lamentable hacer 'ñctimas —siempre es simpático el papel de victima— a gentes quo lo quo merecen en este instante es el ridiculo, es la execraciOn, es alga quo los torture. tQuiOn do vosotros, compañeros, ostarO do acuerdo en quo no se hove a cabo esa acción? Yo pido, yo quiero quo mis compañeros, los quo comulguen con las ideas del movirniento obrero a este respecto se pongan de pie undnimemente —dice el

fflSTORIA POIJT.TICA DE LA REVOLU'C ION

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Diarlo do los Debates, pie peru ignominia do todos los diputados quo lo hicioron—se ponen do pie los presentes. (Aplausos). Do manera—continuo diciendo Morones— quo ci hacor estas declaraciones y ci rocoger la manifestacion do confianza y solidaridad quo recojo dada ci movimiento obrero, podéis tenor ja soguridad do quo no pasarán muchos dias sin quo comience a hacorso sentir nuestra obra punitive". AM tonéis la acción directa, la obra punitive, la amonaza do asesinato proconizada cinicamento pot el prepotonte Luis N. Moronos y sancionada por la cobardia, la convonioncia y el servilismo do todos los señores diputados. Por supuesto quo on estas amonazas no tienon nada quo ver los obreros, los trabajcidores cuyo nombre ha tornado impüdicamonte el lider quo los explota. Y coma si aquolias torpes arnonazas no fueran suficientes, el mismo Morones las ref rendó en un mItin obrero celebrado en el cine Venecia, el domingo 20 do este mes, hace apenas tres dies. diciendo: "No solemente los cooperatistas quo afilan sus puñales a trczyes del espionaje indigno sufrirán la vonganza del trabajador; no solamente el grupo oso, constituldo por elementos quo, ni sintiéndoso hombres pare afrontar la rosponsabilidad de sus hochos, optan por p0dir la limosna del fuero, sino también los viojos Caducos y empolvados quo ostentan su desconsoladora ridiculez on el Senado, sufriràn la acción directa, potquo la guerra es sin cuartel, dionte par diente, vida por vida. Toca ahora a los senadores el castigo. Field Jurado y Trojo est&n colectando fondos pare onviarlos a los robeldos. Tel vez esté bios su castigo. La anterior fué dicho páblicamonto pot Morones y está impreso en el Diario de los Debates y en las columnas do la prensa de esta capital. Ye so cumplieron las amenazas del prepotonte lider. Ye cayo el senador Field Jurado ante las bales asesinas. Quizas pare esto3 momontos ye hczyan caido también los senadoros Vdzquoz. Trejo y del Castillo quo fuoron plagiados hoy on la tarde por una bcxnda de rufianes. Y ante ostos graves acontocimientos los senores sonadores discuton tranquilamente nimias cuestionos protocolaros y económicas do funoralos, de pésames, do agencies do inhurnaciones y do pesos y centavos.

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No se ha levantado ni una sola voz do protesta par estos graves atentados quo constituyen una afrenta y una injuria para la respetabilidad del Senado. Yo no he pertenecido nunca al grupo cooperatista. Todos saben que entre el sencidor asesinado y el quo habla existieron siempre hondas distanciamientos de carácter politico y personal; pero es necesario, es indispensable quo todos los senadores, sin distinción do banderas politicas, coma un solo hombre, con un solo ponsamionto y con el corazón on alto, protesternos viril y vibrantemente por estos atentados incalificabios y oxijcimos el castigo do los resportsables, sean quienes fueren. Yo acuso a Morones do ser ci autor intelectual del cisosinato del Senador Field Jurado y del socuestro do otros tros sonadores. El. sin rocato, czmenazO a los senadores cooperatistas. La amenaza acaba do ser cumplida con alarde do cinismo y do impunidad. Pido, puos, quo todos los sonadores voten la consignación del diputcido Luis N. Moronos, a la SecciOn Instructora del Gran Jurado y que el Senado envie dicha consignaciOn a la Comision Pormanento del Congreso do la Union acompañada con un ejemplar del Diario do los Debates do la Cámara do Diputados, correspondiente al 14 de enero del presente año y con ejomplares de todos los Diarios do la Capital publicados el 21 del presonto enoro. En todos ellos figuran las amenazas do Morones. Después del ingeniero Alessio Hobbs so levantó a hablar el senador Labastida Xzquiordo apoyando osa proposición y reprobO enérgicamente el asosinato do Field Jurado. Ese mismo dIa, el general ObrogOn. desdo Celaya, enviO un telegramcx condenando onérgicamente el asesinato del senador Field Jurado y el secuestro do los senadores Ildofonso Vàzquez. Trojo y del Castillo, y hacia una excitativa urgonte y formal para quo el Procurador General licenciado don Angel Alans Fuentes y el Gobernador del Distrito don Abel S. Rodriguez pusieran todos los medios de quo disponlan con objeto do descubrir y castigar a los autoros do aquellos delitos quo constituIan una vorgüenza para todas las autoridades. Dos dias después 01 general ObregOn le dingo una carta a Morones, condenando esos crimenes, y expresando quo esos actos realizados eran algo

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quo no cable en su conciencia y quo figurarlan como una mancha sobre su vida püblica a la quo habla destinado toda su buena fe y su moral. Las declaraciones del caudillo sonorense publicodas en la prensa un dIa después do consumados los atentados contra los senadores Field Jurado, Vâzquez, Trejo y Del Castillo, y la carta quo le dirigiô o Morones, alarmaron grandeinente al grupo callista que vela con toda claridad el profundo disgusto quo le habla producido al general Obregon, quo preparabu en esos momentos las batallas do Ocotlán y Palo Verde. El general Calles envió inmediatamonte a Celaya al doctor Puig Casauranc parc quo hablose personalmente con el general Obregón y . 10 explicara quo él nada tuvo que ver en el asesinato do Field Jurado. El general Obregón se hallaba en esos momentos en una situación extraordinariamente dificil. En el frente tenia que combatir al enemigo. No podia romper en esos momentos con el general Calles ni con su. grupo porque equivaidria a un suicidlo. Pero lo cierto es que el grupo callista manchaba pore siempre ci gobierno del general Obregón, y, como él mismo duo, esos crimenes constitulan una mengua para el prostigio revolucionario y para los hombres quo estaban obligados a velar por el imperio do nuestras instituciones. El dia primero de febrero do 1924 tue aprobada por el Senado la Convención General de Reclomaciones. Derrotó el general Obregón a Diéguez y a Enrique Estrada en la batalla de Ocotlán. Luchó denodadamente el caudillo sonorense para imponer a Calies como Presidente do la Repüblica. Para ello sacrifico a sus mejores amigos, llevó a cabo los Tratados de Bucareli, manch6 su administración, plegó la bandora tremolada para derrocar a Carranza, acabó con su préstigio personal. En cambio do ollo el general Calles prepczró el ambiente para quo asesinara.n a! general Obregón, y pocos dlas después de ese asesinato, fué al recinto parlamentario y ultrajó la memona do aquel gran militar, quo recorrió a Ropüblica entera do combate en combate, do batalla en batalla, do triunfo en triunfo y nunca supo lo quo era la arnargura de una derrota. Ayudo of iccxz y gloriosamente a derrocar a Victoriano Huerta, pero entronizó a Elias Calles, torvo, sombrio y feroz.

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EL SOMBRIO GOBIERNO DEL GENERAL CALLES

Recientemente so ha puesto en Jos labios de José Vasconcelos estci frase: "Yo he sid3 el ünico Ministro do Obregón quo no he medrado". No debe pasar inadvertida esta afirniación, por quo el gobierno del general Obregón tuvo Ministros de una honorabilidad indiscutible. No necesito mencionar sus nombres, porque estdn grabados en la conciencia de todos los mexicanos. Yo he sido el priznero en reconocer que Vasconcelos desempeflo el Ministerio do Educacion Püblica en el gobierno do general Obregón con una honradez inmaculada. Justo Os decir quo el general Obregon respetaba a los hombres honrados do su gobierno, quo tuvo Ministros, Subsecretarios y Oficiales Mayores do uric probidad indiscutible. Es cierto quo Vasconcelos no medró en el Ministerio do Educación. pero no fué el ünico funcionario do esa Administracion clue descendió do su alto puesto con la conciencia limpia y el corazón entero. Al desempeñar todos eflos sus cargos con honradez, no hicieron más quo cumplir con su deber. El Presidente Obregon los tonic una confianza ilimitada a sus Ministros honrados. Jamàs los hacia la mäs insignificante observacion. Siempre Los dejaba en absolute libertad parc quo hicieran los noinbramientc,s do los funcionczios y empleados do sus respoctivos Ministerios, y resolvieran los asuntos con toda libertad, pues solo eran llevcxdos &[ acuerdo presidencial los verdaderamente cuantioso3 y delicadok. Escuchaba sus opiniones. Tomaba en consideraciOn sus juicios. En los tres primeros años do su gobierno la

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prensa gozó de una libertad flimitada. Pormitla quo sus Ministros fuoran a informar a las Cámaras hasta de asuntos meramente administrativos, y dieran amplias explicciciones de sus inanejos en el dosempeño do la cosa püblica, cuando en la misma Constitucion están espocificados los casos en quo las Cémaras pueden interpelar a los Ministros. Es cierto quo esas intorpalaciones ontorpecen la marcha do un gobierno. Pero, en cambio, oxiste tin Ireno, un dique pam los desmanes. So pueden enmendar errores. La nación es informada de los asuntos más graves y delicados por la voz do los Ministros a quienez so los ha encomendado su tramitación y resolución. Saben, en una palabra, los funcionarios püblicos, quo no son irresponsables, quo tionon unos consoros, y, quo, cuando los falte el respaldo o la confianza do las Camaras no los queda otro recurso quo dimitir, para quo ci jefe del Poder Ejecutivo do la Nacion recobre su absoluta libertad do nombrar otros Ministros. No los quodci otro recurso Clue dimitir a los Ministros que no cuentan con el apoyo do las mayorlas. A los quo han comotido un robo o una pillerla, deberlan, adomds do su destitucion, ser consignados a los tribunales, porquo hasta en la época colonial los virroyos eran enjuiciados y sometidos al procesamiento de residoncia, y pudieran dar cuenta minuciosa do sus actos. Con mayoria do razón deberlan hacerlo asi los regimenos revolucionarios. porque la honradoz y la morauidad administrativa fueron unos do los postulados mds altos y fascinadores del movimionto constitucionalista quo tan hondaznente conmovio todos los cimientos do la Repüblica. Tambien ha asogurado Vasconcelos on su libro "El Desastre". quo et Prosidento Obrogôn le ofroció a 61 veinticinco mil pesos para gastos de instalacion, y los rehusó porue el Jefe de la Nación no tenia Icicultades para ello. A decir verdad. es la primora vez quo tengo conocimiento do eso hecho. Por lo quo a ml rospecta debo decir quo jamás me ofrecio un obsequio durante todo el tiempo quo desompeñé el Ministeric de Industria, ni por ese ni por otro motivo. Es justo decirlo, no en desagravio nuestro, sino en desagravio del inismo Obregén. quo tuvo un rospeto muy grande por todos sus colaboradores honrados. Nunca escuché

InSTORItA poLrncA DE LA REVOLUCION

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do sus labios una recomendacion para que algün asunto de los muchos y muy importantes quo so ventikiban en el Ministerlo do Industria fuera resuelto on deterznincxdo sentido. Nada quo estuviera fuera del orden y la moral. Cuando Ofl 01 ruidoso asunto do Juan Felipe fin interpelado en la Camaro. el gobierno dot caudillo sonorense aceptó esa interpelación para quo so lea diera a los diputados toda ciczse do oxplicaciones. No fcxltaba mäs quo versândose on ese importanle nogocio varios millones do pesos, el pais no conocierci en todos sus detalles esa concesión. En esta interpelación y en todas. los Ministros interpelodos acudian a las Cämaras a rendir sus informes, en sefial do respoto a la opinion pübiica, en seflal do respeto para el mismo gobierno y parc toda la nodOn. Do esa manera el Poder Ejocutivo y el Legislativo permcinocon en constante contacto, y mutuaniente so entienden y compenetran do todas ]as aspiraciones del Poder Püblico, do las vibraciones do icr opiniOn nacional, do las necesidades más apremiarites del pueblo todo. No hay mejor manera do llegczr a conocer el vordadero sentimiento nacional. quo par medic do un intercambio do ideas y do opiniones entre esos dos Poderes. Hay quo decir, en honor a Obregon; quo 41 me autoriz6 para quo publicara en la prensa diana. quo los funcionarios püblicos so abstuvioran do acudir al Ministenio do Industnici a solicitor concesiones; quo no habIct una by quo lo prohibiera, pew quo una moral altisima si lo impedla. For eso fué quo al intorpelarme el diputado Puig Casauranc qué habia hocho el Ministenio do Industria para acabar con el "coyotaje", yo le contosté quo lo ünico quo habla podido hacer esa Secretaria do Estado dontro do sus facultades, eran esas declaraciones, autorizadas por el Presidente do la Repüblica, y, quo, por 10 demâs, los actos do ese Ministerio, podian ser vigilados y oscudniñados por todos, porque alli no haMa nada quo so pudiera ocultar. El mismo Vasconcolos acudla a la Camera a defender los presupuostos do la Secrotanla do Educaci6n Püblica con un celo y una tenacidad que rnucb.o le hanran y Jo enaltecen, para poder realizar su obru gene-

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rosa. En ose Ministerio manejó grandes cantidades do dinero, quo el Presidente do la Repáblica nunca le escatimabcx en bien do la labor fecunda quo estaba realizando do manera asombrosa para llevar la lut de la instrucción a todas partes, y desportar 080 Ofltusiasmo por las grandes obras que siguon después do las conmociones do los pueblos. Nadie, absolutamente nadie, ni sus más terribles y encwiados onemigos se ban atrevido a acusarlo do morcader y traficante. Al contrarlo, todos han reconocido quo descendió pobre del Ministerio do Educación PAblica, donde dejó la huella de su esfuerzo, do su trabctjo y su actividad. Hay funcionarios caros y malos. Estos son los quo roban y no construyon nada. Hay funcionarios Caros y buenos. Estos son los quo roban y construyen, y funcionarios buenos 'y honrados. Estos son los quo construyen y no roban. Justo es reconocer quo Vasconcobs perteneco a esta ültima categorla. Le dió brillo y lustre a toda una administración, quo contó en su seno con muchos funcionarios honrados. con Subsecretarios y Oficiales Maycres, como 01 licenciado Vázquez del Mercado, Miguel Palacios Macedo, don Francisco Figueroa, Bernardo Gastélum, Salvador Urbina, Gilberto Vabenzuela, Manuel Gomez Morin, José Inocente Lugo, Ingeniero Medina y algunos otros que no por mâs humildes debemos dejar do mencionarlos aqul como un morecido homenaje a su comportamiento y a su probidad y no tue Vasconcebos el ünico funcionario quo no medró al amparo del Poder, en el desempoño hon.. roso do su alto cargo. Su influencla bionhecliora todavia so deja sentir a pesar del tiempo transcurrido, y su ejemplo do abnegación. do dosinterCs y de actividad, clii queda para siompre y su nombre ya tue catalogado entre los funcionarios buenos y honrados. Es decir, entre aquellos que no roban y si dejan una obra. Una obra a la cual consagro toda la actividad y la intoligencia, y no so volvia la mirada hacia el pasado, porque estaba puesta solamente en el porvenir do Mexico, y no habla tiempo más que para llevar las manos a los afanes reconstructores, como bases de nuestra cultura y do nuestra salvación. Al terminar su gobierno el general Obregón so iwtiró a la vida privada. Cuando algün amigo le pro-

IUSTOR.L( POLITXCA DE LA REVOLUCION

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guritaba si aceptarla ci nombramiento de Ministro do Fornento o de Guerra an ci Gobierno del general Callas, como lo hizo el general Porfirio Diaz durante la Administracion do don Manuel Gonzalez. el caudillo sonorense decia en1áticamente quo no. porque 61 so iba a consagrar a las labores agricolas an Huatabampo, SQ tierra natal; y luego añadia: —No, porque lo Va a hacer muy raal ci general Callas. En efecto, al ocupar la Presidencia de la Repübiica el general Calles, el dca primero do diciembre do 1924, ci genpral Obregon so retirO a Hucitabampo para consagrarse a sus trabajos particulares; pero no tardO an sufrir las consecuencias do su grave error politico. EL general Callas, at comenzar su adniinistraciOn hizo doclaraciones. Manifesté püblicamente, pox media do la prensa, quo iba a moralizar su gobierno. Manifesté quo ibcz a realizar grandes economlas. Manifesto tainbién quo habia cesado a los cantadores y a los guitarristas quo figuraban an la nomina del Estado Mayor del general Obregón. El caudillo sonorense no tardo an paner ci grito an el cielo y se quejaba frecuentemente del proceder del general Callas, quien Ic echO la culpa a la prensa reaccionaria, qua cstczba reaiizando esa campalia para dividir a los prohombres do la revoiuciOn. Pero si al general Obregon le causaron malestar y asombro esas declaraciones del Presidente Callas, no tardo an Ilenarse do estupor cuando ci gobernante mexicano comenzó a promover la cuestiOn religiosa. — i En la quo nos va a meter este hombre I.prorrumpió ci general Obregon. Ilevdndose su mano a la cabeza, y después añadió: Si triunfainos, qué ganamos, y si perdemos, lo perdemos todo. A pesar del clamor nacional, ci general Callas lievó a cabo su programct do persecución "eligiosa. El Arzobispo de Mexico Monseñor Pascual Diaz, 'y el Arzobispo de Morelia don Leopoldo Ruiz y Flores, tuvieron una conferencia on ci Castillo do Chapultepec con el Presidente do la Repüblica. Los prelados mexicanos trataron do convencer at general Callas parca quo no ilovara a cabo su poiltica do persecución a la Iglesia CatOlica. Todo fué an vano. El general Callas

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los manifestó quo no tentan los católicos otro recurso quo apolar a las armas. —Es lo quo desoamos evitar—expresaron los prolados mexicanos. —Pero ustedes no tienen otro recurso, los manifesto el general Calles enfáticamente, sin atender razones ni argumentos. Cuando el general Calles fuó Gobernador do Sonora, llevó a cabo ici persecución religiosa on 050 Estado. en 1917 y en 1918. Expulsó del territorio nacional al Obispo y a nuchos sacerdotos, y el culto católico fuC suspendido. Para realizar osa misma campaña en toda la Ropüblica. en 1926, cuando era Jefe de la Nación Mexicana1 ordenó que fuese reformado el Codigo Penal para perseguir a la Iglesia CatOlica. Pero al Episcopado le falto declarar quo en el fondo do esa persecución habia una maniobrct politica, coma quedo demostrado. La politica do persecución y de odio seguida par el general Calles oncendió la llama de la rebeldia on Jalisco, en Guanajuato y en algunos otros Estados. Don Enrique Goroztieta acaudilló a los hombres robelados en el Occidente. El culto católico fue suspendido en todos los templos do 1cr Ropüblica. Al mismo tiempo quo se iniciaba en Mexico esta politica antirreligiosa, el general Obrogon, quo habia permanecido on el Sur do Sonora consagrado a sus trabajos cxgrlcolas. abandona Huatabampo, y liega a la capital de 1cr Repüblica, hace declaraciones terminarites de quo él estd dispuesto a aceptar nuevamente 1cr candidatura prosidencial para suceder al general Calles. Quo no era roolegirse pasando un periodo de gobierno, coma en el caso on que él so hallaba, y. par tal motivo, estaba dispuosto a aceptar su postulación. Cuando todos los ojos de los mexicanos se volvian al general Obrogón para ver Si remediaba icr situación Ilona de inquietudes y de zozobras en quo vivia el pueblo mexicano. sus declaraciones terminantes. respaldando y apoyando 1cr politica do persocuciOn del general Calles, produjeron una impresión pésima.

HISTOHJA POLITXCA DE LA REVOLUCION

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Parece quo at general Obregón ignoraba quo so estaba preparando at ambiente para qua luera asesinado. Pero no solamente at general Obregon aceptó su candidatura presidencial parc suceder at general Calies. También los generates Francisco Serrano y Arnulfo Gomez aceptaron SUB candidaturas, enfrentdndose abiortamente at caudillo sonorense, a quien atacaron con toda rudeza durante la campañcz presidencial. Lo cubrieron do oprobio y de injurias. El general Callas contempla la lucha desde la Presidencia tie Ia Repáblica. La contempla sereno, tranquilo, pero an at fondo do su alma debe haber sentido un inmenso regocijo cuando lola la prensa todas Las mañanas y vela los donuestos y los cargos qua le formulaban at general Obregon, tan sensible at halago como at ultraje, sus adversarios politicos. La vergüenza mãs grande del gobierno del general Callas fué at haber cedido ante ici coacciOn del Gobierno norteamericano pare hacer quo la Supreme Corte de Justicia do la Nación declarara anticonstitucionales las byes aplicables a las compañias do petroleo, y, an cambio, tan altanero con at pueblo mexicano quo le podia qua cesara la persecución rollgiosa a todas luces injusta y antipatrióticcz. El general Callas so mostré inflexible con los catolicos mexicanos; pero muy humilde y compiaciente con Mr. Morrow, at Embajador de los Estados Unidos do America, clue liegaba a nuestro pals an momentos dificiles y delicados, con la espada desenvainada. Parece qua los candidatos a la Presidencia do la Repüblica. Serrano y Gómez, no conocian ni hablan militado nunca bajo las ordenes del Presidente Cellos nidel general Obregon. Parece ser qua ignorabcm at apotegma qua vibraba constantemente an los Iabios del caudillo sonorense: "Has cabalmente to contrario de to quo quiere el onemigo quo hcxgas". Los adversarios politicos do Serrano y Gomezat querlan clue éstos se sublevaran, y altos los hicieron juego a sus enemigos. El domingo 2 do octubre de 1927 se registró un simulacro do rebelion on esta Capital. La Guarnición de la Plaza, at mando del general Hector Almadci. salió do esta ciudad an son do rebeli6n. El general

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Serrano, acompczñado do varios amigos, so habla trasladado pocos dias antes a Cuernavaca Para contempIer desde esa ciudad los acontecimientos quo se than a dosarrollar en la Capital do la Ropüblica. El general Arnulfo Gomez marcho rumbo a Peroto. El general Sorrano, al marchar a Cuernavaca, creyó contar con la guarnición de su Intimo amigo el general Juan Dominguez; pero este militar le mando decir quo no contara pare nada con el, y le aconsejaba quo saliera cuanto antes del Estado do Morelos. El Gobernador Ambrosio Puente recibio instrucciones do la Presidencia do la Repüblica parc quo aprehendiera al general Serrano y a todos sus acompañantes. En la mañana del dia 3 do octubre fueron aprehendidos y al sor conducidos a esta capital fueron asesinados en Huitzilac, por insfrucciones que le dio directamente el Presidonte Calles al general Claudio Fox. Esas instruccionos las recibió esto militar on el Castillo do Chapultepec, oMando presentes los generales Amaro y Obregon. Los prisionoros do Cuernavaca iban a sublevczrse; pen no so habian sublevado on los momentos on quo fuoron aprohendidos. El general Serrano queria permanecer a la expectativa en la capital do Morelos Para no inhabilitarso y poder figurer como Jefo do la Nación, pun entonces existia el precepto constitucional do qua cualquier militar inodado en una rebolion, on un motin, on un cuartelazo o on una sublevacion no podia sea Presidonto do la Ropüblica. Los prisionoros eran conducidos a Mexico. En la mitad del camino fuoron bajados do los automóviles los gonerales Francisco R. Serrano, Carlos A. Vidal, Miguel A. Peralta y Daniel Peralta, mayor Antonio H. Almada, capitän Emeso B. Montos, licenciado Rafael Martinez do Escobar, Antonio Jáuregui, Carlos Araiza, Alfonso Capotillo, Augusto Pefla, José Villa Arco, Otilio Gonzalez y Enrique Montovorde, y fueron asesinados bdrbarczmonte por la oscolta quo mandaba el general Claudio Fox y el coronol Nazario Medina. Los asesinatos monstruosos do la carretera do Cuernavaca constituyeron una do las pdginas más patéticas y sombrias do nuestra turbulonta Historia Patria. i Qué dramas do Sófocles ni qué tragedies do Esquilo I Resultan pdlidos al lado do oso opisodlo pavoroso y siniostro quo so rogistró el dia 3 do octubre

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do 1927, en medio do los rumores del bosque de Tres MczrIas, mientras el sol prendla sus ültimos reflojos on las cimas do las montaflcrs azules, y so ocultaba czpresuradamente para no presenciar tanta vergüenza y tanto oprobio. Al leer las declaraciones do los autores de la tragedia do Huitzilac, nos quedamos perplejos y atónitos. Pcxrecla quo estaban hablando unos inoralistas rlgidos y sovoros. Parecia quo estaban hablando unos esclarocidos hombres do Estado, inspirados siempre en la honradez, en el bion püblico y en el amor acendrado a la Patria. Parecla que hablan roalizado una gran hazaña en lugar do un gran crimen. Al acabar do leer esas declaraciones nos quedo en el espiritu la improsión do quo hablaron San Pedro y San Pablo, y quo todos los mexicanos somos los responsables do esoa crimenes quo conmovieron a la Ropüblica, excepción hecha do los quo ordenaron y ojocutaron la horrenda matanza del general Serrano y do sus trece acompañantes en la ccxrretera do Cuernavaca. 1 Nunca hablanios contemplado tanto cinismo y tanta desvergüenza Ningñn huertista so gloria do haher portenecido al regimen patibulario quo surgió a raiz do los asesinatos del Presidento Madero y del Vicepresidente Pino Suârez. Los autores y los cómplices do Ia tragedia do Huitzilac sI so glorlan do haber portenecido al regimen callista, y proclaman, sin necesidad alguna, quo admiton toda la responsabilidad historica, porque nunca so puode oludir, porquo es incorruptible como una vestal, porquo es otorna como el juicio sovero de Dios. Se elude la rosponsabilidad do los tribunales. Jamas so elude la responsabilidad do la historia. Es cierto quo el general Serrano y sus acompañczntos habian marchado a Cuernavaca a sublevarso; pero on los momontos en quo fuoron apreherididos porol Gobernador Ambrosio Puente no so hablan sublovado; y al ser conducidos a osta capital, fueron bajadoa do los automoviles en el bosque do Tres Marias, y ojocutados sin formación de causa, sin procodimiento legal alguno. Si los autoros do la tragodia do la Carretora de Cuernavaca fuesen aprohondidos por el supuosto dolito do reboli6n, on el acto pedirlan quo so los consignaso a un juoz competento para quo a yeriguara y dofiniera la culpabilidad.

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Dospués do la tragodia do Veracruz, rogistrada el dla 25 do junio do 1879, el general Mier y Tordn onloqueció do dolor y do pona. El Mayor Francisco Cdrdenas después do haber asosinado al Prosidente Madero, so suicidó on la ciudad do Guatemala, avergonzado do su crimon y do su infamia. El general Huerta buscaba las sombras de la noche pa.ra consumar sus crImenos, y después hcxblaba do asaltos simulados, do roscatos, do choquos ontro partidarios do su gobierno y enomigos quo luchaban. No mandaba llarnar a los fotografos do la pronsa diana para sacar gthficas do las ojocucionos sin formacion do causa, on plono da, fronto a la Suproma Corte de luosticia do la Nacion, para quo el mundo entero conociora por medzo do aquellas fotograflas la talla moral del hombre quo las ordenó, on medio del asombro do todo un pueblo, quo contomplaba estupefcxcto aquolla horrenda carniceria cuya sangro baflo las frentes do los culpablos, para quo no puedan eludir james la responsabilidad do la historia. No, el general Huerta siompre arrojaba la culpa do sus infamias sabre la frente do otro, sobro Felix Diaz. sobre Manuel Mondragon, sobro el doctor Urrutia. Habla mäs hipocresla si so quiero. En el otro caso más cinismo. Hipócritas o clnicos, hay quo tonone mds respeto a la Nacion. No hablar do sus cr1menes con esa altivez, como si acabaran do regrosar do la batalla do Marengo coronados do lauroles, cubiortos do gloria. Buscar una justificacion, buscar una oxculpanto, decir quo fuo un error, perc, no quo ostuvo bion hecho lo quo hicieron, pasando sobro la by y la justicia para sembrar el terror, para liovar a todo ob mundo la impresión de quo viviamos on una cafrorla, sin respoto alguno a la civilizacion, al dorocho y a la moral. Los autores de la tragedia do Huitzilac so dingeni a la Nación con una insoloncia inaudita. Paroce quo todos los moxicanos estamos sontados Ofl 01 banquillo do los acusados, y ollos so han convortido on lob acusadoros, lanzando sus tremendas y flamigoras noquisitonias, quo caon sobro nuestras cabezas como longuas do fuogo ilovidas del ciobo. Si hablan con osa insolencia hoy quo ostén caidos y abandonados, cómo hablarlan cuando estaban on el Podor? Ningtmn gobernanto do la tiorra so dingo a su pueblo con alta-

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neria, con excepciOn hecha do los ignorantes quo creyeron ciogamento quo conquistaron el Podor para tratar a los gobernados como a unos esciavos. Al hablar do Los crimenos cometidos por el general Victoriano Huerta, ningün huertista so ha atrevido a decir quo tratamos do dosprestigiar al gobierno quo presidiO ese hombre escapado do una cavorna cuaternaria. Los autores do la tragodia pavorosa do Cuernavaca, so ban atrevido a asogurar quo so habla de osos crimenes para desprestigiar a! callismo. Nada más falso y errOneo. Nadie trata do desprostigiar lo quo ye ostd desprostigiado. Ellos con sus crlmenos, con su falta do probidad y do decoro, ontorraron para siompre al regimen del cual formaron parto. No en vano so ultraja a la opinion püblica. No en vano so viola la by. No on vano so burlan los principios. Tarde o tomprano pero seguro siompre so pagan esos ultrajos, so pagan esas violaciones, so pagan esas burlas. Creyeron quo su gobiorno era etorno, y quo nadie podria recordar dospués sus desmanes y pedir el castigo morecido do la by, para quo lo lievaran sobro sus sienes como una corona maldita do ospinas. Croyoron que lo quo era para Victoriano Huorta un baldon do ignoininia y do oprobio, para olbos era un pedestal do gloria. Se equivocaron rotundamente. Para la historia todos somos igualos. Pare ella no hay partidos. No hay jnãs que opisodios gloriosos y hechos reprobablos. A los autores do aquollos los cubro do admiracion y a los autoros do óstos los condena con frasos do fuogo para arrojarlos dospués al infierno do la abominaciOn y del odio. Más rigida y severa seth la historic, tione quo sor, tal vez con nosotros, porquo hicimos concebir a todo un pueblo esperanzas do redenciOn y do justicia, por habor onarbolado la bandera del respoto a la boy, a la moral, al derocho, a los dictados do la opini6n püblica, quo gula y orienta a los gobornantes por los derroteros do la honradez y del bien. Un mes dospues de esos asesinatos fuoron aprehendidos en Coatopec el general Arnulfo GOmez y su sobrino Francisco Vizcarra. Alli mismo so los ojecutó sumariamonte. Miontras so descirrollaban estos acontecimientos, la porsocuciOn roligiosa habla convortido a la naciOn moxicana on una verdadera cafrerla.

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El domingo 13 do noviombre do 1927 paseaba el general Obregon por el bosque do Chapultepec, acompañado del licenciado Arturo B. OrcI, cuando repentinamente, frente al lago, de un automóvil clue los persegula, arrojaron uncx bomba al cocho del caudillo sonoronse. El automovil del candidato a la Presidencict de la Repüblica resultó con serios desperfoctos, pero todos sus ocupantes salieron ilesos do ese atentado, ante el cual se conmovió la nacion entera. Con ese motivo fueron ciprehendidos el ingenierD Segura Vilches, el Padre Miguel Agustin Pro, sus hermanos Humberto y Roberto y el obrero Juan Tirado. Diez dies después de ese acontecimiento, el dIa 23 de noviembre de 1927, en el patio de la Inspocción General de Policla fueron ejecutados 0505 prisioneros, acusados de haber atentado en contra del candidato a la Presidencia do la Repüblica. En esth caso bochornoso no so trataba de eludir responsabilidades. So trataba de arrojarlas Integramonte sobre el ünico carididato a la Presidencia de la Repáblica quo aün quedaba con vida, parc quo redimiera con ellas las persecuciones y las infamias do otros. La sentencia do muerte del general Obregén fué firmada por el quo ordenó la ejecución del Padre Pro y do su hermano Humberto. del Ing: Segura Vilchis y del obroro Juan Tirado. Se valia el general Cables do sus enemigos, de los porseguidos con una safia inaudita, do los ultrajados con una bravura furiosa para acabar con el quo vonia a sucederle en el Poder. Sobre la cabeza del general Obregón caerla el peso do toda la responsabilidad do ese crimen. El odio so desatanIa sobre él con la furia do un huracc&n. tQuien iba a dudar quo el caudillo do Santa Rosa y Santa Maria no era el ünico rosponsablo do la ejecución do los autores del atentado on contra do él on el Bosque do Chapultepoc? Todo el mundo iba a creer quo el ofondido estaba mâs interesado quo nadie en realizar un oscarmiento terrible para quo on lo sucosivo nadio so atroviore a atentar otra voz contra su vida. 1 Qué perfidia más grande I Maquiavelo y los Borgia rosultan candorosos y diminutos I El odio rugionto, la responsabilidad sovora y la muorte implacable so cernian sobre la frente do Obrogón, quo un dia fue un heroe popular, quo lbenó los dmbitos do la Repüblica con su noxnbre

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cuando era un brillante abanderaclo do la libertad, quo recorrió el pals entero do victoria en victoria y de triunfo en triunfo para arrojar del gobierno a Victoriano Huerta, ofreciêndole al pals entero el respoto al voto püblico, la implantación do una rigida nioralidad, el reinado do la justicia, el ontronizamiento do una administración austera, el imporio do todas las libertades, para quo todos los mexicanos se enorgullecieran do haber nacido en esta patria nuestra, porque no Os 10 mismo quo la gobierne un hombre honrado y digno, a un troglodita oscapado do una caverna cuaternaria, manchado do sangro y cubierto do oprobio. Es decir, no es lo mismo estar gobernado por los Francisco I. Madero, quo por los Victoriano Huerta, sornbrios, pavorosos, esgrimiendo siempre la perfidia y el agudo puñal. No, el caudillo sonoronse no dictó Las ordenes do la ojecución do los hermanos Pro, do Segura Vilchis y de Juan Tirado, quo fuoron bórbaramente fusilados en el patio de la Inspección General do Policia, sin haber sido juzgados de acuerdo con la by, para adarar las responsabilidades, pero ninguno do ellos merecia la muerte en el caso do haber sido aclarada la çulpa do esos hombres quo subieron al cadalso en la fria mañana del 23 de noviembro do 1927. Prinero Segura Vilchis, marchando marcialmente al suplicio, depués el Padre Pro, junto a 61 cayó en seguida six hermano Humberto y al ültimo ci obrero Juan Tirado. Cerca do uno cala cubierto do sangre el otto. Aquellos cuatro cadávores crispados do horor y de ospanto, rodaron cubiertos do sangre, mientras e] so] so oculto momentdneamente para no alumbrar ese cuadro pavoroso. La ciudad do Mexico so estremeció, como sacudida por la codtolla do una poderosa corriente eléctrica, ante aquolla tremenda tragodia. Las sombras augustas do don Manuel do La Peña y Pena, do Juárez. do Iglesias. de Vallarta, desfilaron ese dia siniestro por los àmbitos de la Suprema Corte do Justicia, quo, muda do terror, no pudo lanzar un grito do indignación y do protesta. Pudieron los Magistrados escalar en ese instante las cumbres excelsas de Ia ininortalidad y do la gloria, y sus nombres, como el do Be]isario Dominguez, so pronunciarlan con respeto y veneración pot todas las generaciones. Bellas oportunidades quo

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se presentan rara vez en la vida. Como si una hada cubierta do tithes, deposita en nuestras manos las ricas joyas do la corona do Inglaterra, y olImptcamente las desdeflamos. Pues los Magistrados do la Corte desdeflaron esa oportunidad magnifica, quo valia mäs, pero muchisimo mds que todas las joyas do la corona de Inglaterra. Entre tanto, las figuras inmaculadas do aquellos prócores de nuestra historia—don Manuel do la Peña y Peña, Ju&ez, Iglesias, Vallarta cnvueltos en su blanca clámide, se retiraron de aquel majestuoso recinto, con la fronte alta, y contomplando por doquier la quietud y el mutismo. Aquel egregio jurisconsulto quo so llamó don José Maria Iglesias, por menos, por muchIsimo menos, renunció ruidosamento la Prosidencia do la Suprema Corte de Justicia, y planteo un problema grave y delicado al gobierno do don Sobastián Lerdo de Tojada, hombre culto, intoligento, respetuoso do la by. Era Iglesias amigo y corroligionario do toda la vida del Prosidente do la Repüblica, y, a pesar do ello, levanto su voz do protesta por las restriccionos a la Suprema Corte de Justicia de la Nacion. Si oso varón insigne contempla el bärbaro episodio del 23 do noviombro do 1927 no habria tenido el valor do renunciar, porque antes so hubiera caldo muerto do vorgüenza, do dolor y de pona. En verdad, no pudo Obregon firmar su sentencia do muorto por esos fusilamientos, porquo 61 no los ordonó. En la mañana de ese dia apcxreció en la prensa diana la noticia do quo los autoros del atontado on contra dol caudillo sonoronse serian consignados a los tribunalos competentos, y momentos después el Inspector General do Polida recibió instruccionos directas on el Palacio Nacional para quo so fusilanan a los hermanos Pro, cii ingoniero Segura Vilchis y a Juan Tirado, sin pérdida do tiempo, con un lujo extraordinario do fuerza, pisotoando a la by, conculcando a la justicia. Los actos son más elocuentes quo todcss las afirmacjones y todos los documontos. Sobro los documontos dudosos y las afirmacionos falsas quo existon do que Obregon tue el autor del fusilamiento do los hermanos Pro, do Segura Vilchis y do Juan Tirado, resplandece la verdad clara y justiciora para acusar al ilnico res-

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ponsable de esos ultrajes a la by, al derecho, a la moral, a la justicia. a la civilizaciOn y a todos Los xnexicanos, pues fueron un descrédito y una afrenta universalos para nuestra Patria aquellas fotograflas vergonzosas, quo recorrieron el mundo entero publicadas en todos los periódicos y on todos los magazines, como una prueba irrecusable do la cafrerl a y La barbarie en quo Mexico vivia en aquol entonces. 1 Y todo para acabar con un hombre, y todo para continuar en el Poder! No es lo mismo vivir en un pals do opresión y do vergüenza quo en una naciOn que tione Un regimen do libertad y do respeto a la vida humana. Duranto la adminlstración callista se rogistraron varias manifestaciones hostiles en muchos palsos de America y do Europa. Era la primera vez en nuestra historia quo se rogistraban actos do protosta. Estaba nuotra patria acostumbrada a levczntarse sobre una nube tempostuosa do aplausos y do admiraciOn par su valor y six herolsmo; quo palpó la simpatla do tados los paises do la tierra cuando el norteamericano le arrobató inicuamonte la mitad de su territorio, quo escucho un clamor un&nime de aliento cuando los invasores francesos hollaron nuestro suelo; quo oyó las voces do la ciprobacion universal cuando el inmortal Madero inauguró en Mexico un regimen de justicia y de libertad. Solo en aquel entonces sintiO momontáneamenle quo le faltO el apoyo moral quo le han prestado todas Las nacionos do la tierra quo han estado con nosotros en los momentos do gloria. Afortunadamente vueLve otra vez fluestra patria, esta patria do Morelos y do Zaragoza, a resurgir y a levantarse sobre el paves do su honor y su prestigio. Acaba do salir do una pesadilla siniestra. Vamos a taborar todos los mexicanos por ongrandecerla y hacer quo so lo ame y so le respete, porquo nadio ultraja lo quo so rospota y so ama, como una madre que so lovanta sobre el amor do sus hijos quo no desmayan para conquistar su bienestar y su tranquilidad.

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LAS ASECHANZAS EN CONTRA DE OBREGON Después del atentado dinanitero del Basque do Chczpultepec, el general Obregon continuó su jira p0Utica. En Orizczba tue tiroteado. Después continuó su viaje rumbo a Yucatan en los ültimos thus del mes de abril de 1928. Se hallaba en Morida el thu 10 do mayo. Alit recibió noticias del discurso clue pronunció don Luis N. Morones, Ministro de Industria en el Gabinote del Presidente Calles. la noche del 31 de abril, para conmemorar la fiesta del trabczjo. El tiroteo clue sufrió ObregOn en la ciudad de Orizaba no lo hizo retroceder; pero al tener noticias del discurso en que so le atacabcz, inmediatamente emprendio el viaje de regreso a la capital de la RepThlicu.. Venia precipitadamente para hablar can el Jefe de Ia Nación. Aquello era muy serio y muy grave. El general Obreg6n habla sacrificado a sus mâs fieles y leules amigos para imponer al general Cailes como Presidente de la Repüblica y, ahora, el Jefe de la Nación Mexicana perxnitla que un miembro de su gabinete lo atucaru de una manera püblica y directa. El general Obregon descendio del convoy en la Estacion del Mexicano. De alli se dirigio, sin pérdida de tiempo. al Palacio Nacional. Venla a definir su situación. Querla saber do una manera clara y categórica qué fines so persegulan con estarlo atacando. Se puede asegurar que, desde antes, las relaciones de amistad y cordialidad estaban complotamente rotas entre Obregon y Calles. Nunca Moran sinceras esas relaciones. Muchisimo menos en esos mc' rnentos en quo la guerru so habia declarad., entre el Presidente de la Repüblica y el candidato a la Presidencia. En verdad. Calles era enemigo franco do la reelección, pero si queria que se reformara la

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Constitución para ampliar a sois afios el perlodo do su Gobierno. lo cual era nás censurable todavia. Hay quo decirlo con toda franqueza. Obregón no estaba do acuordo con la politica que segula el general Calles: ni con la politica en materia religiosa ni con la politica en materia internacional. Pero no tenla valor de condonar püblicamonte al Presidente do la Repüblica, como lo condenaba en lo privado. I Y en qué términos tan claros y encendidos I A raiz del monstruoso asesinato del Padre Pro, en el patio do la Inspección General do Policla, una comisión de señoras so presentó ante el caudillo sonoronse suplicdndole interpusiera su inuluencia con el general Calles para quo fuese puosto en libertad tin herniano monor del sacerdote reciontemente sacrificado. En el acto atendió Obreg6n aquolla süplica. Y antes do despedirse, los manifestó a las sefioras prosididas por doña Clotilde Quijano de Corredor la Torte: —Los ruego quo digan ustedes quo nada tongo quo vor yo con osos incalificables asesinatos registrados en la Inspocción General do Policia. La conferencia quo so efectuo en el Palacio Nacional, esa mañana quo llegó Obrogon de Voracruz, entre el Presidonte do la Ropüblica y el candidato prosidencial, no fue nada afectuosa. El general Obregon lo duo al general Calles quo lo causaron extrañeza los ataques quo le dirigla el Ministro Moror,es en el discurso pronunclado en el Teatro Hidalgo, la noche del 30 do abril. El general Calles eludió la cuostión mañosamente. No sé nada. No tengo conocimiento do ello. Vov a investigar y a averiguar por qué so to dirigioron 0505 ataquos. Todo lo ignoraba el Presidonte Calles1 quo aparontaba en esos ruomentos la candidez do una pal oma. El general Obregón comprondió las intenciones del general Calles, y, autos do despodirse del Presidente do la Repüblica lo duo claramento: yo sacrifiqué a mis amigos más bales tan solo porquo no oran partidarios tuyos, y, ahora permites quo los inlembros do tu gobierno me ataquon y me ultrajen a ml.

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En efecto, el general Obreg6n habla sacrificado amigos fieles como a Zubaran, como a Antonio I. Vitlarreal, como a Do la Huerta y como a Vasconcelos. parc imponor a Calles brutalmente. liable ensangrentado a la Repüblica para realizar eso propósito. Es más: mientras el heroe de Santa Rosa y do Sania Maria acudla personalmente a sofocar la rebeliOn delahuertista, mandaba al general Calles a sitios segitros con el pretexto burdo del quo un divisionarlo del Ejercito Nacional reclutara gente pare combatir a los quo so hablan levantado en contra do él como si el pais entero presintiora la pesadilla pavorosa quo iba a sufrir durante su gobierno. El soldado do Santa Rosa y Santa Maria abcxndonó el Palacio Ncxcional prQfundamente dolido y desepcionado. No le quedaba otro recurso que marcharse a Cajome a esperar alit el resultado do las elecciones presidenciales que se iban a efectuar el 10 do julio do 1928. Inmediatamente so marchO parc Sonora. El juego era claro, la maniobra manifiesta. En esas elecciones resultO triunfante Obregón. como ya se esperaba. Pero habla que sacarlo de Sonora. La operaciOn era muy fdcil pare todos aquelios quo conocian el temperamento nervioso e inquieto del caudillo sonorense. Habla quo urdir una concentradón militar en San Luis Potosi. eCon qué objeto? Habla que seguir proclamando por todas partes en mitines y discursos quo Obregón no volverla a ascender a la Presidencia do la Repübiica. tCon qué fin? Para hacerlo caer en la ratonera, ye bion preparuda. La ratonera estaba bien proparada on la capital de La Repüblica, no en Sonora dondo estaba refugiado y bien vigilado el voncodor de Colaya. Tan pronto como el brillante soldado do la RevoluciOn tuvo conocimiento do la concentración inilitar en San Luis Potosi y do los discursos quo pronunciabczn los Ilderes callistas en las manifestaciones y an los clubes, resolviO marcher a Mexico, a costa do cualquier sacnficio. Do nada valieron los ruegos do los amigos y las süplicas de los pcxrtidarios. Era una cosa resuelta. y ya no podia ret roceder. —Si no voy a Mexico, —decia el general ObregOn— ml cause está pordida. Emprendió, pues, su viaje pare llegar el domingo 15 do julio. Sus amigos mâ.s Sntimos, Aaron Sdenz, Fernando de la Fuente y Arturo 21

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OrcI, corrieron a Guadalajara a rocibirlo, y para decirle que era sumamente expuesto el quo viniese a Mexico en esos momentos en que estaba amencxzado de muerte. El general Obregon no escuchó la süplica de sus amigos. A todo trance queria liegar a Mexico para exponerle al general Calles la situación politica del momento. El plan del general Obregon era claro y terminante: si Calles está conmigo, debe comenzar a nombrar colaboradores que sean adictos a mi candidatura. En caso contrario puede continuar 61 con Mo-. rones en Industria. con Amaro en Guerra, con Puig en el Departamento Central y con Cruz en la Inspección General de Policia. El general Obregon trala en cartera los nombres do sus partidarios que deberlan substituir a los funcionarios del gobierno del general Calles. Si Calles estd obrando lealmente, no tendr& inconveniente en acceder a mis deseos, los decIa 01 general Obregón a sus amigos. Ademds el general Obregon trala el proyecto do que fuesen nombrados militares adictos a 61 en las Jefaturas de la Ciudad de Mexico, do Pachuca, de Puebla. El general Obregén los expuso a sus amigos el plan quo venia a desarrollar en la capital de la Repüblica. Todos los esfurzos do sus partidarios fueron inütiles. No lo hicieron desistir de sus propósitos. El sdbado 14 do julio, en la noche, salieron de Guadalajara, pare llegar a Mexico on la mañana del domingo 15. Ya en esos momentos la muerte lo acechaba por todas partes. £HabIa dos conspiraciones para matar al general Obrogón, una do ellas movida directamente, y, la otra, do manera indirecta, utilizOndosc a los enornigos mäs enconados del general Calles parc realizar esa siniestra obra? El ambiente quo tan cuidadosaxnente so habia prepurado era propicio para osas maniobras do conspiracion y do asesinato. No tardarlan on dosarrollarse torpe y siniestramente. Obregon no podia conder.ur püblicamente a Calles, porque entoncos éste condonaria la reelección del caudillo sonorenso. Por tal motivo habia quo realizar el plan do Obregon atnistosamento, sin escândalo, sin quo trascendiera al püblico, en la Sala de Acuordos del Palacio Nacional. El martes 17 do julio, a las doce moridiano so prosentó on el Palacio Nacional, intrépido, audaz. valiente.

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contrariando icr opinión do sus amigos, so hailaba otra vez, y, por ültima frente al antiguo comisario do Agua Prieta. Venla Obregon resuelto a aclarar "paradas", comc le duo 61 a varios amigos en términos vulgares. Tan pronto coma el invicto soldado se haliaba frente cr1 Presiclente do la Repübiiccx comenzó a habiar. Pero pronto Calles, sombrio, tortuoso, le atajo el camino. No faltaba más! —Yo sé quo boy to da un almuerzo la diputacion do Guanajuato en "La Bombilia". Aplczzaremos nuestra entrevista para mañana. Tengo que contarte muchos datos quo ignoras. Esta tarde, sé tambien, quo tienes una entrevista con Mr. Morrow. Yo tambien este dia estoy sumamente ocupado. Mañana hablaromos largamente. Ese dia no pudo Obregón aclarar "paradas". Ya nunca jamás las acictraria. Mas para icr historia siempre hay tiempo para aclararlas, para colocar, tardo o temprano, pero seguro siempre, en el paves de la gloria a los patriotas y condenar a los Victoriano fluerta, sanguinarios, crueles, pavorosos.

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UN CASO UNICO EN LA HISTORIA DEL MUNDO Ya lo duo don Gonzalo do la Parra; la sentencia de muerte del general Obregon so firmo desde el momento en que fueron fusilados en el patio do la InspecciOn General do Policla los hermanos Pro, el ingeniero Segura Vilchis y el obrero Juan Tirado. La sentencia do muerte decretada en contra del general Obregon so consumO el 17 de julio do 1928, en el banquete do "La Bombilla". Inmediatamente después do haber sido asesinado el caudillo sonorense, fue cambiada todo el personal de la InspecciOn General do Policla. para que el elemento obregonista, quo so habia quedado sin jefe, practicara todas las investigaciones del caso, y so aclararan debidamente los moviles del cr1men. Aunque después se levantO en armas el general Cnn para vengar el asesinato do ObregOn, el elemonto obregonista no le tenia ninguna confianza, y la prueba do ello es que el 17 de julio do 1928 so le pidiO su renuncia. Tambien Palomera Lopez so levanto en armas en contra de Calles, y fuó corrido do la Inspeccion General do Policla ose mismo dia que fue asesinado Obregón. Es püblico y notorio quo don Aurelio Manrique lo echo ignominiosamente a la calle, encondid.o de coraje y do ira, cuado ese esbirro del callismo so presento, poco despues de la tragedia do "La Bombilla", a la casa quo ocupaba en la avenida Jalisco el candidato a la Presidencia do la Repüblica. Todos los empleados superiores do la InspecciOn General do Policia fueron arrojados a la calle el dia del asosinato del general ObregOn para que los corifeos del obregonismo hicieran toda claso do investigacionos, y no les quedara la menor duda do quo el Presidente do la Repüblica no habia intervenido para nada en oso crimon.

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La naniobra fué muy hâbil. Asi, de esa manera, nadie dudarla do la conducta del Presidente do la Repáblica. Uno de los obregonistas mds fieles interpeló a José do LeOn Toral. tPor qué mat6 usted at general ObregOn, qué, acaso no sabia usted quo tan pronto como eI ascendiera al Poder arreglaria la cuestiOn religiosa? —No señor, no sabia nada, a ml so me asegurO todo lo contrario, contestó con energia y firmeza. En efecto, eso se le liabia asegurado a José do Leon Toral. Sabido es quo el general Obregón tenia un empeño grandisimo on quo todos sus amigos y partidarios supieran que tan pronto como ocupara otra vez el Poder, arroglarla inmediatamente la cuestiOn religiosa, quo so promoviO para acabar con él y levantar el fantasna do la reacciOn. £COmo, pues. contrarrestar Ia labor que venia desarrollando el caudillo sonorense, quien llegO hasta mandar a un amigo do su absoluta confianza pam quo hablara en los Estados Unidos con los arzobispos desterrados por Calles, y los hiciera el ofrecimiento formal do que al ocupar el otra vez la Presidencia do la Repüblica, inmediatamente le dada una soluciOn al problema roligioso? Muy sencillamente. La oportunidad era magnhfica. Mandando fusilar, sobre la joy y la justicia, a los autores del atentado quo so llevO a cabo en el paseo del Bosque do Chapultepec en contra del general ObrogOn. tQuién iba a dudar que el caudillo sonorense dictO osas bárbaras Ordenes? Nadie, absolutamente nadie, ni siquiera don Gonzalo do la Parra, quo dospués do haber contemplado cOmo so acabO con Obregón, contemplO poco dospués los serbs y graves problemas que fueron creados para estorbar do maneras nil al Gobierno del Presidente Cc&rdenas, quo no tardana en salvar a Mexico do la carga afrentosa, inmoral y pesadisima del callismo. Ignominiosos fueron los fusilamientos do la Inspección General de Policla. Ignominiosos también el célebre "Grito de Guadalajara' y los asesinatos registrados en Coyoacán. Aquellos para acabar con Obregón y estos para estorbar la labor del general

HISTORIA Pa4TXCA DE LA REVOLUCI ON

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Lázaro Cárdenas. . Pero, cómo demostrar quo a espaldas del caudillo sonorense so dictaron las órdenes do fusilamiento en contra do los herrncznos Pro, del ingeniero Segura Vilchis y del obrero Juan Tirado? El Inspector General do Policia recibio las orde. nes directas del Presidente do la Repüblica, en el Palacio Nacional, a las nueve de la mañana del dlca 23 de noviembre do 1927. El general Cruz queria entregar los prisioneros a la Gucxrnición do la Plaza. panu quo aili so lievaran a cabo las ejecuciones. Pero el Jefe do la Nacion le dijo terminantemente quo so fusilaran on el patio do la Inspeccion General do Policla. Sin perdida do tiempo, con todo lujo de fuorza. La ejecuci6n de los prisioneros no so llevó a cabo hasta quo ilegaron los fotografos do la prensa, pare quo todo Ci pals, y el mundo entero se enteraran do los dramaticos episidios quo se iban a registrar, y fueran más grandes ci odlo y ci desprestigio del candidato a la Presidencia do la Repüblica. Asi, do esa inanera, no podia escaparse de una muerte segura. Vive aün el general Cruz, y 61 puede decirle al pals si el caudillo sonorense tuvo alguna participación en esas órdenes. Ha dociarado püblicamento el general Fox, que cuando el recibio instruccionos del Presidonte do la Repüblica en el Castillo do Chapultepec, la mañana del 3 do octubre para quo fuesen ejecutados en la carretera de Cuernavaca el general Serrano. Carlos Vidal. los Peralta, Martinez de Escobar y demâs compañeros do martirio, estaba clii presente Obregón. El soldado de Santa Rosa y do Santa Maria nunca negó quo estuviera al lado del Presidente do la ReptThlica mientras el bárbaro dictador do Mexico dictaba las Ordones do los fusilamientos de la carretera do Cuernavaca. El general Obregén siempre negó ante sus amigos y partidarios su pczrticipación en las órdenes que dict6 el Presidente Calles para quo fuesen fusilados en la Inspección General do Policia los hermanos Pro, el ingeniero Segura Vilchis y el obrero Juan Tirado; pero el caudillo sonorense no solo so concretaba a negar su participaciOn en esos crlmenes sino quo los reprobaba en privado, y los supiicaba a sus correligionarios quo propalasen por todas partes su condenaciOn y su protesta.

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MW BEL A LSESSIO R OSLES

El le di6 instrucciones a! licenciado Arturo Orci, encargado do vigilar la averiguación que se abrió en la Inspección General de Policia a los autores del atentado en contra de Obregón, para que le dijese al general Cruz que corrian rumores de que iban a set Hsilcxdos los prisioneros, y que no fuese a hacer tal cosa. Esa comisión no la pudo cumplir el licenciado OrcI pot motivos quo ignoro. Yo desde lejos observaba todos los uctos del general Obregón, puss desde el mes do octubre de 1923. en quo le presenté ml renuncia con Carácter de irrevocable del Ministerio de Industria, jamás vol-ui a hablar una soRt palcibra con él, pero esto flu me impide que juzgue yo sus acciones con toda serenidad e imparcialidad. Tengo la creencia, por todos los datos que expongo. que Las ordenes de los inicuos fusilamientos de la lnspección General de Policla, se dictaron sin su intervención. Esto no quiere decir, repito. que Obregón quede limpio de toda culpa. A ml me ha asegurado el general Cruz. quo 61 recibió esas órdenes directaniente del Presidente Ccxlles. Yo he asegurado que Obregón no dictó las órdenes de los fusilamientos de la Inspeccion General de Policla. Esas ordenes se dictaron a espaldas de 61, sin su consentimiento. Esas ordenes se dictaron procisamente para sentenciarlo a muerte, y caerla, adomäs, sobre su frente la responsabilidad historica do los crimenes do la Inspección General do Policia, tomo to afirma don Gonzalo de la Parra. Es decir, después de sentenciarlo a rnuerte, todavia se Is mancha y se le desprestigia, y su cadaver no quedo envuelto en el glorioso manto de pürpura con que .el mago Renân cubre el cadaver de los dioses, sino que se le amortaja con los harapos del odio, de la ignominia y del desprecio püblico. 1 Ni los más refinados politicos del Renacimiento italiano realizaron un acto semejante 1 Valerse do Ics enemigos, de los perseguidos, do los ultrajados, para consumar un crimen, y hacer caer sobre la victima, las responsabilidades de aquella espantosa trczgedia, es un caso ünico en la historia del mundo. 1 Pobres florentinos del siglo XV, resultan unos sonrosados querubines al lado del autor de los crimenes cornetidos en la lnspección General de Policia. la fria mañana del 23 de noviembre de 1927, en medio del osombro del pueblo mexicano, y poco después. del

HX&rORLA. POLITICA DE LA RZVOLIJCION

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asombro do todo el mundo, cuando conteinpiaron aque has fotografIcis quo han circulado profusamento por todos los passes do la tiorra, para hacer quo cczyesen sobre la frento de Obregón los anatemas quencintes do todos y la maldicion flamigera de ict historia. Después do hcxberlo asesincido, se arroja el cadaver do la victima al infierno maldito do todos los odios y do todas las abominaciones. 1 Nunca hablanxos contemplado tanta maldad y tanta perfidia I

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LA JORNADA INSTITUCIONAL La sesión del Parlamento Mexicano celebrada el dIe J 0 de septiembre do 1928, ha sido, sin duda alguna, la más memorable do todas en la agitada historic poutica do Mexico. Ni cuando so reunió el Congreso procipitadamente pare quo Juärez anunciara quo iba a trasladar los Poderes a San Luis Potosi, porque los franceses ocuparIan la Capital de la Repáblica; ni cuando el genera! Diaz llego a la Camaro do los Diputados el dia 10 do abril do 1911 enardolando otra vez la sugestiva bandera del Sufragio Efectivo y la No fleeleccion, que en esos momentos tremolaba tambiers en los campos do Chihuahua don Francisco I. Madero; xii cuando el general Obregon, el 10 do septiembre do 1923, escucho del Presidente del Congreso. Jorge Prieto Laurens, la terrible y clara advertencia do quo so estaba preparando una candidature do imposición parc las elecciones de 1924. Ninguna do esas sesiones, fué, en verdad, mds memorable quo aquella en quo el Jefe del Estado anunció ante la Representaci6n Nacional el advenimiento del gobierno institucional en nuestro pals. Es decir, el imperio do la by. Y al decir el imperlo do la ley, querla decir quo so iniciaba en Mexico la era luminosa del derecho. do la moral, do la justicia, do la libertad. Anunciaba también quo habla terminado la etapa sombrla y pavorosa do los caudillos, y quo el empeñaba su palabre do honor ante el mundo entero, do quo jamäs volverla a oc'upar puestos püblicos, una vez terminado su perlodo presidencial, retirándose a la vida privada el cIIa primero de diciembre do 1928. Ese informe presidencial fué una encendida requisitoria en contra do la memoria del general Obregon, quo la tarde del 17 do julio do 1928 liable sido asesinado en el Parque do la Bombilla.

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La sesión fue solemnlsima. Los escafios ocupados par los Diputados y los Senadores. En los palcos el Poder Judicial y ci Cuerpo Diplomático. Las galerias repletas do esbirros, amigos y partidarios del Jefe do la Naciórz. En el estrado de honor todos los jefes milltares quo tenian mando do fuerzas, ostentabari sus impecables y vistosos uniformes, en cuyos galones dorados producia la luz un mágico chisporroteo. Todos los préceres do nuestra historic asistieron en espIritu a ese magno acontecimiento. En un coro. sobre la plataformcx, asomaban sus cabezas cenidas do inclitos lauros los heroes do nuestra Independencia Nacional: Hidalgo, Allende, Morelos. Matamoros. los Cabana, Bravo, Guerrero, Iturbide, Guadalupe Victoria; los patricios do la guerra do Reforma y do la lucha contra la intervención I rancesci: Judrez. Zaragoza, DegoIlado. Iglesias. los Lerdo do Tejada. Gonzalez Ortega, Leandro Valle, Ramón Corona, Saiazar, Arteaga, Porfirio DIaz, Doblado. Escobedo, Lafragua, Zcirco, Ramirez, Aitarnirano, Do la Fuente; los intelectuales más prestigiosos do Mexico. don Lucas Alamán, Icazbalceta. don Justo Sierra. don Francisco Bulnes, don Luis C. Cuevas, don José Maria Vigil. Zamacona y, por ültimo los hombres más connotados do la revolucion mexicana: Madero. Pino Suárez, Carranza, Zapata, Villa, Lucio Blanco, Maclovio Herrera, Diéguez, Belisario Dominguez. Benjamin Hill, Angel Flores, Aguirre Benavides, los grandes y verdes ojos do Obregón relampagueaban do coraje y do ira. El general Serrano y los treco acompañantes do la tragedia do la carretera do Cuernavaca, so levczntaron sobre el paves del torbellino impetuoso do la indignación. El Jefe del Estado, en la tribune de la Camara, entrotanto, lola su inforrno presidencial, quo era transmitido por la radio a todos los ámbitos do la Ropüblica. La voz cavernosa del Jefe do la Naci6n resonaba en el rocinto pariamontario de una manera solemno. La pálida figure de Manrique, do cuando en cuando Se levantaba iracunda de su curul para lanzar improcaciones quemantos, coma lenguas de fuego llovidas del cielo. El Presidente del Congreso. don Ricardo Topote, contestó el informe presidoncial, concretdndoso prin-

HIs'roaIA POLrrXCA DE LA REVOLUCION

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cipalmonte a defender la memoria del general Obregón, tan acremente ultrajada y vilipendiada. Debtna de haberle contestado ci Jefe do icr NatiOn de la siguiente manera: La RepresontaciOn National ha escuchado con oxtraordinaria complaconcia el intorme presidoncial. Ha sido, en verdad, un gravisimo error do todos nosotros, haber seguido ci caudillo en lugar do haber dofendido los principios. Pero, desde esto momento, en quo el Presidente de la Repüblica anuhcia el advenimiento a la Loy, lo secundaremos abiertamento en su patriOtica y noble actitud, porque ci bnunciar a la MaciOn, que dosdo oslo die imperarä en Mexico lo by en lugar do los caudillos, quiere decir quo se acabardn los odios, las infamies, las persecuciones, Jos cisesinatos, los robos, icis pillericis. Quiero docir el Presidente de la Repüblica, que desde hoy dejan do existir en Mexico los Palomera Lopez Quiere decir que so clausurardn pare siempre los sótcinos dantescos de La Inspección General do Policia, donde se los aplica tormento a los mexicanos quo no tiene:s las mismas "ideas filosOficas" del Jefe do La NaciOn. Quiero docir que hoy so inicia en Mexico una era esplendorosa do libortad. Quiere decir, también, quo desdo este inomento, quedan abiertas las puertas do nuostro pals parct que regrese ci seno de la Patria ose inmonso y doliento cortejo do oxilados mexicanos, quo han regado con las lOgrimas do sus ojos y con Ri sangre do su cuorpo un inmenso jir6n do tiorra extranjora. La RepresontaciOn Nacionai ostä dispuesta a cooporar oficazmonte en esa empresa gigantesca do amor y do concordia quo anuncia el Prosidonto do la Ropüblica. No habrá un solo mexicano, ostoy seguro de ello, quo no contribuya con su esfuorzo goneroso a osa tarea focunda y grande. Reciba, puos, el Jefo do la NaciOn, en nombre del Congreso Mexicano las congratulaciones trids ofusivas por eso monsaje do paz quo acaba do oscuchar el pals ontero, con un profundo recogimionto y como una promesa do honostidad y reparation do todos los erroros quo hemos comet ido. dosde quo borramos do las p6ginas do la Constitución los principios fundamentales per los cuales lucharon tantos revolucionarios con ab-

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negatiOn y desinterés. Porque eso quiere decir nuestro mensaje. señor Presidente. La paz se levanta siempre sobre los bloques inconmovibles do granito de la moral. de la justicia, de la libertad y del derecho. Y eso es lo que oirecéis en estos momentos solemnes a la Repüblica entera, en medio del aplauso frenetico de todos los mexicanos. Las promesas do la sesiOn memorable del dia 1 0 de septiembre de 1928, se las llevo el vago viento en sus alas invisibles. El Jefe de la Nation no cumpliO su formal ofrecimiento. Desde tin cOmodo sitial signio gobornando a Ia Repüblica, después do terminado su mandato, sin freno, sin ley, sin responsabilidades, hashi que hubo un momento supremo en clue se escucho la voz severa de la justicia. Pero nada ma's la voz sovera de la justicia, aün falta escuchar el fallo terrible de los tribunalos para que sirva de ejemplo a todos los gobernantes y a todas las generaciones. Lograrã eludir la acción de los tribunales. Nunca logrard evitar el fallo justiciero de la historia, y como en el pequeño y hermoso poema de Hugo, las miradas flamigeras del ojo de Abel lo seguir&n por todas partes, como una protesta elocuento y un acicate agudo, quo hardn que todo sueño huya de sus pdrpados y toda tranquilidad de su alma.

NTJNCA ES TARDE CUANDO EL BIEN LLEGA

El Informe Presidencial del general Calles leido ante el Congreso de la Union el dia primero do soptiembre do 1928, tuvo una resonancia inmensa en todo el pals. El Presidente do la Repüblica abcndonO el recinto Parlamentario convenientemente escoltado, y envuelto en una nube encendida de imprecaciones que a voz en cuello le lanzaba el Diputado Aurelio Mannquo, pálido do ira y do indignacion. 1 Nunca es tarde cuando el bien llega I Todas las casas do las calles par donde iba a pasar el bdrbaro dictador do Mexico estaban ocupadas y vigiladas par la policla. Y para mayor precaución los propietarios y los inquilinos fueron riotificados uno por uno, que si so registraba un atentado en contra del general Calles, sedan responsables todos los que habitabcxn el edificio del cual se arrojara una bomba o so disparara un arma en los momentos do pasar el automOvil presidencial. 1 Jamás so haMa contemplada un espectthculo igual en la capital do la Repüblica I El miedo es terrible y buen consejero a la vez. Pero el Presidento Calles no so iba a dejar asesinar como Obregon, cuya audacia no reconociO limites. No so iba a dejar tampoco arrojor una bomba. coma la quo arrojO el anarquista Morral, desdo un quinto piso do una casa do la Calle del Correo Mayor en Madrid, al pasar el cortejo nupcial del roy don Alfonso XIII. Poco despuOs do esa importante ceremonia, el general Calles aprovecho la grata improsion que habia dejado la lectura del "histOrico mensaje", y convocó a los principales militares del pals a una junta en los salones del Palacio Nacional. Alli les ratificO quo 61 so iba a retirar a la vida pnivada al concluir su pa-

MIGUEL ALESSIO ROBLES riodo presidencial; quo 10 dieran amplias facultades para hablar con los diputados y los senadores y designar un candidato civil, —puesto quo ye habia tenthnado el abominable caudillaje para que el dia primero do diciembre do 1928 ocupara la Presidencia do la Repüblica el nuevo Mandatario do Mexico, y convocara ci pals inmediatamente a elecciones. A esa junta asistieron los generales Joaquin Amaro, Gonzalo Es cobar, Miguel Acosta, Juan Andreu Almathn, Fausto Topete. Francisco • Manzo, José Maria Ferreira, Roberto Cruz, Jesus Aguirre, Alejandro Mangue y aigunos otros. Todos los militares alli presentes estuvieron conformes en dare facultades al general Calles para quo designara el candidato interino a la Presidencia do la Repüblica y fuera aprobado por el Congreso do la TJnión. Este Poder designó Presidente Intenino de la Repüblica al licenciado Emilio Portes Gil. El general Cellos le hizo entrega del Poder el dia primero do dlciombre do 1928. Todo el pals respiró con inmensa satisfacción. Creyo quo iba a salir do una pesadilla siniestra. Pero el Dictador do Mexico no so retiró a la vida privada como lo habla ofrecido solemnemente en su "histénico mensajo". Tres a cuatro cortesanos de éì to elevaron a la categoric do Jefe Máximo do la Revolución. Do hecho él continuaba mandando on el pals y haciendo politica tras del Presidente do la Repüblica, sin toner ninguna responsabilidad, y gozando do toda clase do prerrogativas y facultades. Tanto el general Cellos como el Presidente Portes Gil to suplicaron insistentemente ci licenciado Aaron Sdenz, Gobernador do Nuevo León, para quo figurara como condidato a la Presidencia do la RepbIica. El se rosistla a aceptar su candidatura esgrimiendo razonos do peso- Al fin hicieron quo la aceptara a pesar do sus roiteradas y fundadas negaciones. Frente a ella fué lanzada par los partidos independientes do Mexico la candidature del licenciado José Vasconcobs, quo ontrO al pals por el Estado do Sonora, y nocorriO la Repüblica entera en medio do manifestaciones estruendosas. El pueblo moxicano acogiO con viva simpatla ci candidato indopendiente. ViO en él una esperanza do salvación. La Repüblica toda quenia sacudirse la posada o ignoniniosa coyunda del callismo
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STORIA POLITICA DE LA REVOLJLTCION

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que continuaba imperando en Mexico. Lo xnás brillante do la juventud mexicana apoyó la cczndidatura del ticenciado Vasconcelos, quo era aclanado con verdadero delirlo, cuando recorrio toda la Nacion do pueblo en pueblo y do ciudad en ciudczd, convocando a sus habitantes a una reivindicación por media de Jos comicios. Lo acompañaron en esa patriótica cruzada los jóvenos Enrique Gonzalez Aparicio. Salvador Azuola, Santiago Uruota, Andrés Pedrero, Herminio Ahumada, Alejandro Gómez Arias, Antonio Armendáriz, Juan Bustillo Oro, German de Campo. Curios Peilicer, Andres Henestrosa, Gabriel Villagrãn, Alfonso Sáchez Tello, Ciriaco Pacheco Calvo, Ernesto Carpy Manzano, Manuel Moreno Sanchez y muchos otros, en cuyas frentos resplandecia el patriotismo como una llama inextinguible do esperanza y do amor. Entretanto fué ilarnadode Rio Janeiro nuestro Embajador en el Brasil, at ingeniero Pascual Ortiz Rubio. Como corrieron insistentcz rumoros do que at general Callos to liamaba para quo figurara tambien como candidato oficial a la Presidencia de la Repüblica, el licenciado Aarón Sáenz pretendió renunciar a su candidatura, pero el general Calles le expresó quo tie ninguna manora so le aceptaba su renuncia, que at Ingeniero Ortiz Rubio so le habia mandado Ilamar, en efecto, para quo figurara también como candidato a la Presidencia do la Repüblica porque era muy censurable quo en la Convencion del Partido Nacional Revolucionario quo so iba a reunir en Querétaro no figurara mäs quo un solo candidato; pero que ½ Convención to eligiria a 61 quo contaba con todo el apoyo oficial. Pocos dias antes do quo so reuniora la Convención do Querétaro, el licenciado Aaron Sdonz f-tie a ver at general Calles para decirle quo 61 tonia temores muy fundados para croor quo iba a sor victinict do una reprobable maniobra, puesto quo todos los Ilderos del callismo coma Puig Cassauranc, Luis LeOn y Manuel Perez Treviño se habian pasado on masa a las filas del ingonioro Ortiz Rubio, sin ningün pudor, sin nmgun recato, y. por to tanto, renunciaba a su candidatura presidoncial. Asombrado quodO el general Calles ante este rasgo do dignidad y do decoro. Pero pronto rocobro 22

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su serenidad, y cogiéndole la mufleca ci licenciado Sdenz, le dice con tono severo y parsimonioso: —Vaya usted a preguntarle a mis hijos por quién les di instruccionos pare quo votaran en la Convencion do Queretaro. El licenciado AarOn Sdenz saliO esa misma noche para Querétaro. Fero ici reauidad fué muy arnarga. Las delegaciones do la Convencion tenian órdones de votar por el ingeniero Ortiz Rubio, quo resuitO electo en esa Convencion candidato a la Presidencia do la Repüblica. Entonces el licenciado Aaron Sdenz comonz6 a hablar en contra do la "mascarada do Querétaro"; pero on los mismos momentos en quo hacla dociaracionos y pronunciaba discursos do franca hostilidad pare el cailismo, estaiió en of norto la rebeiión oncabozada por Gonzalo Escobar, y en Veracruz por el general Jesus Aguirre. Comprendio el licenciado Sáonz la gravedad del momonto y oxprosO quo habla quo ayudar ci gobiorno constitucionalista on contra do la amonaza militarista. Contribuyoron a sofocar la robeliOn. on Veracruz el general Miguel Acosta y en Chihuahua, el general Juan Androu Alxnazãn y Fortunato Zuczzua. Esta rebeliOn sorprendiO ci licenciado Vasconcelos en su jira politica quo reaJizaba en esos momentos en Michoacán y en Guanajuato. Desde clii hizo deciaraciones condonando 050 movimiento militar pero conservando su actitud do candidato popular o indepondiente, quo contaba con todo el apoyo del pueblo. Fue doclarado Presidente do la Repüblica el ingenioro Pascual Ortiz Rubio, ascendiendo a la Presidencia do Mexico oi die 5 do febroro do 1930. Al salir del Palacio Nacional, momentos dospués do recibir las felicitaciones, of jo y-en Daniel Flores disparO su revOlver sobre el automOvil presidencial, hiriendo de grevedad a! ingeniero Ortiz Rubio, quo se salvO debido a la intorvenciOn hábil y oficaz del ominente doctor Juhan Villarreal, Prosidento do la Cruz Roja Mexicana. Dotrás del ingeniero Pascual Ortiz Rubio continüo mandando en Mexico el general Cellos, a tal grado, quo no dejaba quo permaneciora ci lado del goberflante mexicano su amigo adicto, el señor Eduardo Hernändez Cházaro, quo lo persegula con una safla

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inaudita, con un encono nunca vista, seguramente porquo sabla quo acosejaba a su jefe la necesidad imperiosa do acabczr con el calliszno, porque do lo contrario, el callismo acabczrla con todos, on medlo del asombro nacional, quo interrogaba a todos los mexicanos cómo un hombre quo siompre permaneció a enorme distancia de los campos de batalla, ultrajaba do esa manera a la opinion püblica, y conculcaba los principios del derecho, do la moral y do la justicia.

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EL CELEBRE CONSEJO DE MINISTROS

En el Palacio Nacional so han registrado grandes econtecimientos. So han ofoctuado Consejos do Ministros de historica rosoncincia. En algunos do ellos so han discutido los dostinos do la Patria. En otros so han tratado problemas do vordadera trascendencia para el pals. Pero en el Consojo do Ministros celebrado on el Salén Verde del Palczcio Nacional el dia 21 do diciombro do 1931, no so trató on él ningün asunto do interés general. Mas a pasar do todo lo rogistrarà la historia porquo pone do relieve la actitud do un hombre y fija con claridad deslumbradora la situaci6n politica do una época en la historia do Mexico tan Ilona do turbulencias y do parcidojas. Qué asunto do trascondoncia haco quo so reunan urgentemonto on el Salon Verde del Palacio Nacional la tarde del 21 do diciombro do 1931. 01 Presidente do la Repüblica. los Ministros, los Jofos do Departamento y Procuradores? Hay inquiotud ontre todos los zniembros del Gabinete Presidoncial. ,Por qué una cita tan urgonto para reunirso a deliborar? Todos acudon ci liamado que so les ha hecho con insólita urgencia. .Sorá un ultimatum del gobierno de la Casa Blanca? tQué seth? Todos los funcionarios están dvidos por saber do qué so trcxta. A las cuatro en punto principia el Consejo extraordinario do Ministros. Los rayos del sol reverberan en los cristales do las ventanas del Palacio Nacional. Después cabrillean sobre los tibores y los marcos dorados do los cuadros quo adornan el suntuoso salon. El Presidente de la Repüblicc, don Pascual Ortiz Rubio, el general Calles y el Ministro Montes de 0cc ocupan el lugar do honor. El Jefe del Estado mani-

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fiesta a los altos funcionarios do la Nación alli reunidos quo los ha citado con urgencia porque el general Calles desea tenor con ellos un caxnbio do impresiones. La contrariedad del general Callos es manifiesta. So revela en su dura fisonomia, en sus imperiosos adomanes. Aponas acaba de hablar el Presidente do la Eepüblica, cuando ya el general Calles, metiendo mano a Los bolsillos de pecho do la americana, extrao de ellos dos listas que Ilevaba consigo, y con un tono severo y grave afirma quo el Jefe de la Policia le ha entregado unos pliogos dondo estdn especificados los nombres do los altos funcionarios do la Nacion quo han asistido a la Basilica con not ivo do las fiestas quo allI so habian celebrado recientemento para festejar a la Virgon Guadalupana. Los nombres quo contiene uno do los pliegos, estân plenanento confirmados. Los nombres citados en el otro, estdn por confirniar. En el prirnero do ollos figuran entre los asistentes a la Basilica do Guadalupe el Ministro do Gobernación, soñor don Manuel Tellez. el Contralor General de la Nacion, don Julio Freyssinior Morin, el Procurador de Justicia del Distrito Federal. señor Hernändez Delgado. —Esto es contrario a la politica del Gobierno, afirma onfãticamento el general Callos, enojado y asombrado a la vez ante somejante desacato. El Ministro de la Gobornacion al escuchar su nombre entro los señalados do los que hablan asistido a la Colegiata, so quedo perplojo y atónito. Palidecio de una manera notable. No sabici qué contestar. Entonces el señor Freyssinier Morin vino en su ayuda; solicitó la vonid para hablar, y una vez quo lo fue concedida, oxpresé con toda franqueza: yo asisti, en efocto, a la Colegiata do Guadalupe el dia 10 de diciombre, a las nuove do la noche, para presonciar la inauguración del órgano quo fue colocado on el coro do la Basilica; yo ful invitado a ose acto. pero la policia no me dejo entrar al recinto de la iglesia, porgue no lievaba ninguna invitación, pues el señor don Angel Diez, encargczdo de instalar el organo me invitó tolefónicamonto. Al dia siguiente le comuniqué al Presidonto do la Ropüblica lo quo me habia acontocido on la Cologiata do Guadalupe la noche anterior. El puede

ms'roaxA POLITICA DE LA REVOL.UCION

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confirmar la verdad de lo pie estoy diciendo. Ademäs, yo frecuentemonte visito las iglesias para contemplar las obras do arte. No solamento la Colegiata do Guadalupe sino tambien las iglesias do todas las poblacionos adondo llego en calidad de turista. Como todo esto demuostra claramente quo estamos vigilados par la policla, y, no estoy do acuerdo con eso proceder, presento en esto mismo momonto mi ronuncia. Con osta oxplicaciOn rotunda y categOrica del Contralor General, el Ministro do la GobernaciOn cobro brios, y explicó ante 01 asombro do todos sus coxnpañoros de Gabineto, quo él tambien habla asistido a la verbena, pero quo no habla penetrado al rocinto de la Cologiata. El general Calles salio a su encuontro para desmontirlo rotundamente. —El informe quo yo tongo. señor Ministro, Os do que usted ha penetrado al interior de la Colegiata, arguyO el general Calles, furioso, coma si el Ministro Tóllez hubiera cometido un crimon. —Estos informos son absolutamento falsos, asegurO el Ministro de Gobernacion. .—Pues el Jofe do la Policla asogura quo usted y su familia penotraron a la Colegiata par ana puorta secreta do la sacristia. —Falta a la verdad el Jefe do la Policla. Estä ustod más obligado a croer la palabra do un Ministro, quo las informaciones del Jefe do la Policla, y, en todo caso, estoy dispuosto a renunciar on el acto la Secretaria do la GobernaciOn. En seguida hablO el Procurador de Justicia del Distrito Federal, el liconciado Hernândez Delgado, para afirmcxr tambien quo ol habla asistido a la Villa, pero solamonte a las fiestas populares quo aIM se celebraban, y quo estaba dispuosto a renunciar su cargo, como lo hicioron sus cologas. El general Calles no so daba todavia por derrotado. Manifesto también quo algunos do los altos puestos del Gobierno estaban desempoflados por Caballeros do ColOn.

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El doctor Rafael Silva, Jefe del Departamento do Salubridad, se dió por aludido, y expuso: —Yo soy catolico, es cierto, pero mis ideas nada tienen quo ver con el cargo quo desempeno. 01 cuel estoy dispuesto a renunciar antes quo abdicar do ellas. Después el general Calles ley6 los nombres do los funcionarios quo estaban escritos en la otra lista, quo czün no habla confirmado, segün expresó él mismo: Enrique Vdzquez, Jorge Dagettau y Luis H. Sanchez, empleados superiores do la Contraloria y do la Socretaria de Hacienda. Con este motivo voivio a hablar el Contrcxlor General do la Nacion para defender a los empleados aludidos. Pero la requisitoria del general Calles no terminó alit. Estaba enfadado porque el Ministro de Hacienda habla concedido algunas prerrogativas aduanales para quo fueso traido a Mexico el órgano destinado a la Colegiata do Guadalupe. Mostro tambien su disgusto porque los ferrocarriles Nacionales do Mexico habian concedido una rebaja de precios a los billetes pare quo los peregrinos acudieran a las fiestas Guadalupanas. En un tono do energia so defendio el Ministro do Hacienda. HabIo pare refuter los cargos quo le haclan y fué analjzando minuciosamento la situación politica del momento. Fue entonces el Secretario do Comunicaciortes, el ingeniero Gustavo Serrano, quien salio a la defensa del señor Sanchez Mejorada. Presidento do los Ferrocarriles Nacionales, para expresar quo so hizo la rebaja do precios en los billetes teniondo en cuenta quo era simplemonto un asunto comorcial y no la cuestion roligiosa el quo los habia movido a tomar esas determinaciones. Era el ünico fin quo persegulan los Forrocarriles de Mexico. La palabra reposada, persuasiva e intoligente del ingeniero Gustavo Serrano, quo defendla a un amigo ausento, produjo una gran impresion. Expreso tambien que estabcz dispuesto a presenter su renuncia. El Secretario do Relaciones Exteriores hablo después del ingeniero Gustavo Serrano parc defender

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at señor Tellez, expresczndo que el Secretario do la Gobernacion era un verdadero liberal. De la dimisión no hablo el señor Ministro, segün entiendo. No estä aün definida la actitud del Gobierno con relación a la iglesia, explico el licenciado Bassols, Ministro de Educacion Püblica, y sobre este tema sigui6 bordando su largo discurso de tonos liberales. Taxnbién levantO su voz en esa histOrica reuniOn el general Manuel Perez Treviflo. Jefe del Partido Nacional Revolucionario, inclindndose a la actitud quo habia asumido el general Calles. Por espacic de tres horas se delibero en ese célebre Consejo de Ministros. Yo no hago ningunos comentarios para quo nadie me tilde do parcial o apasionado. Me limito solamente a narrar estos hechos histOricos. Lo ünico quo digo es que todos en la vida podemos caer. Pero hay quo cater con dignidad y con decoro. Lo que le decia don RamOn Corral al general Diaz: i No hay quo caer coma un harapo! 1 El politico quo cae coma un hczrapo no tiene derecho a levantarse jamás en su vida I El crepüsculo de Napoleon I. i qué espléndido y majestuosol El crepüsculo do los Victoriano Huerta, 1 qué melancolico y sombrio I

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LA RENUNCIA DEL INGENIERO PAN! Un mes después do haberse celebrado el Consejo do Ministros en el Palacio Nacional, en el cual 80 trató el interesanto asunto do los Secretarios do Estado, quo hablan asistido a la Colegiata de Guadalupe, el general Calles hizo quo el Presidonte do la Repüblica los pidiera su renuncia con el fin de rearganizar el Gabinoto. En el czcto fuó llamado 01 ingenioro Alberto J. Pani. Embajador do Mexico en España, para quo substituyora a don Luis Montes de Oca que desexnpoñabcx la Secrotarla do Hacienda. No tardaxia también el general Calles en hacor quo renunciara el Prosidonte Ortiz Rubio. En efecto, en el urns do septiombre do 1931 hizo quo ronunciara la Primera Mcxgistratura del paSs. y fi.zé nonibrado on su lugar el general Abelardo L. Rodriguez, hombre do sentido comün, pero detrás do él segula gobernando 01 general Callos, quo continuabcx agitando cii pals con torpes declaraciones, con actitudes inpoltticas, pasando en muchas ocasiones sobre la autoridad del Jefo do la nacion. El ingonioro Alberto I. Pani ha publicado an jibro "MI CONTRIBUCION AL NUEVO REGIMEN", con el principal objeto do contestar algunas alusiones quo le hace Vasconcelos en las päginas cidmiradas y bollisimas do "Ulises Criollo". Narra en eso libro el ingonioro Pani, con toda claso do detalles su actuación politica dosdo 1910 hasta 1933. Enumera todos los cargos püblicos quo ha desempeñado on los regimenes rovolucionarios desde el Gobierno do don Francisco I. Madero hasta la Administración del general Abelardo Rodriguez. So ref iere también a los episodios sobrosalientos do su actuación polltica y

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administratjva, y relate los lazos do estrecha amistad que lo ligaron con José Vasconcolos. Al final de su libro narra ci ingeniero Pani un episodio surncimente interescinte. Estaba el Ministro de Hacienda oscribiendo una carta para un colega del gczbinete, —jy qué colega!— cuando es interrumpido por la intempostiva visita del Secrotcxrio Particular del general Abolardo Rodriguez. Media liora antes habla regresado el Presidento de la Repüblica de Tehuacthn. MU permaneció al lado del general Calles tres a cuatro dies descanscido de su arduas labores. 6Que asunto traeria el liconciado Javier Gaxiola, Socrotcxrio Particular del Presidente de la Repüblica? Era un asunto sumamente delicado y embarazoso. Iba a pedirle a! ingeniero Pani, en nombre del Presidente, la renuncia como Ministro de Hacienda. El licenciado Gaxiola le expresó quo el Presidente estaba disgustado. porque el hujo del ingeniero Pani so expresaba aigunas veces en términos despectivos pare el Jefe del Poder Ejecutivo; especifico el hocho do quo don Ricardo Pani habia hablado mal del Presidente do la Repübiica "el áltimo sábado en la noche, en Cuernavaca", con la agravcxnte do estar presente el Secretaria Particular del ingoniero Pani. En ci acto envió el Secretario de Hacienda ci pliego de su renuncia, y con é tina carte pare el Prosidente de la Repüblica expresándole claramente quo su hijo Ricardo no liable estado en Cuernavaca ese säbado, y, por lo mismo, no podia haber hablado ma! del Presidente. Más valla quo el ingeniero Pani, en el texto do su renuncia como Ministro do Hacienda, le hubiora dicho ci Presidente de la Repüblica que era un pretexto puoril quo su hijo habia hablado mci del Jefe del Poder Ejecutivo do la nacion parc exigirle la renuncia, quo mandarie una carte particular dándole esas explicaciones. La oportunidad quo so Ic presentó cI ingoniero Pani era brullantIsurna, sobre todo para cerrar su carrera polItica. como 61 Inismo lo asogura on su libro "MI CONTRJBUCI6N AL NIJEVO REGIMEN". En el texto de la renuncia, quo no publico en su libro, podia haborle dicho al Jefe del Estado quo una o dos semanas antes habia renunciado al Ministorio do Hacienda, y quo el Presidente le habla roite-

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rado su confianza. Le podia haber dicho quo aun en el caso de que su hijo Ricardo se expresara mat del Jefe de Ia Nación, no era motivo pare pedirle la renuncia y haberle narrado osto episodic rigurosamente exacto. Una comisión do madoristas, Juan Sanchez Azcona, Manuel Urquidi, Bordes Mangel y algunos otros, so acercó at Presidente Madero a decirle quo Flores Mcgón, Ministro do Gobernación de ese Gobierno, to consurciba continuamente los actos del Presidento Repüblica. El Presidente Madero escuchó con do toda atención a sus fieles amigos y partidarios, y, tan pronto como terminaron de oxponer sus quorollas on contra del Ministro do la Gobernación, los dijo con toda firmesa y sinceridad: Dejen ustedes quo me censuren, pues nude més eso faltaba que un Ministro no pudiese censurar at Presidente de la Repüblica. En caso do quo ye 10 exigiera la renuncia at licenciado Flores Magon, serla retroceder a épocas pasadas. Al contrario, es conveniento quo los amigos y colaboradores censuren at We del Poder Ejecutivo, pare quo éste no cometa erroyes, y si los ha cometido pueda enmendarlos con toda honradez y patriotismo. El Presidonte Rodriguez contestó la renuncia del ingeniero Pani, como Ministro do Hacienda, inmediataniente. La carta dejó do contestarla, come era do esperarse. Si en el texto do to renuncia el ingeniero Pani expone con toda gailardia sus ideas expresadas en to carte particular, habria colocado at Presidente en una situación dificil. Ademäs, no es to mismo una carta particular, quo un documento oficial. Este siempro tieno mas fuorza quo una carte privadcx. 6Para qué contester icr carta particular? Si el ingenioro Pani, en 01 texto do su renuncia, expone to que le dice at Prosidente do la Repüblica, en el documonto privado, quo éi podia to depuración do su conducta, y quo so lo diera oportunidad do explicar come y el per qué do cada uno do sus actos, I en qué predicamonto habrla to colocado at Presidento do Repüblica I Pore 61 creyo mds convenionte dirigirlo una carta particular, que oxpresar en su renuncia que no habia motivos pare pe'dine su dimisión como Ministro do Hacienda, pero quo do todas manoras la presentaba porque so to habla

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mandado pedir el Jefe del Poder Ejecutivo do la nadOn, quo puede remover y nombrar libremente a sus Ministros de cicuerdo con la Constitucion de la Repü1,11cc. En verdad el ingeniero Pani estaba obligado a guardarle respeto y consideraciOn, como todos los funcionarios. cii Presidente de la Repüblica. tPero a dOndo iria a parar cada Ministro si estuviora obligczdo a tenor sumisa a toda su familia? Recuerdo perfectamente quo el Presidente Obregon, siendo yo su Ministro do Industria, jamás me hizo a ml la màs pe-queña observaciOn porque ml hermano mayor censurabci en el periodico y en la tribune del Senado actos do verdadera trascendencia para eso Gobierno, como aquel que dioron en Ilamarle "La Cueva del Tigre". tPero qué, en su larga actuaciOn burocrätica, el ingeniero Pam fuO siempre un incondicional do los jefes de Estado, quo nunca censurO SUE actos, do acuerdo con ]as ideas expuestas por el señor Madero ante el grupo do corroligionarios y amigos quo so mostraban disgustados porque el Ministro Flores MagOn dejaba vor su desacuerdo con ciertos actos del Jefe do la naciOn? En honor a la verdad, el ingonioro Pani siompre los expresó a Carranza, a ObrogOn y hastcx ci mismo Calies, SUS ideas con absoluta libortad e independencia, y los duo claramente quo no estaba de acuerdo con algunos procedimientos do ollos, y los presentaba su renuncia. Por tel motivo, nos causO oxtrañoza quo no hubie . -racedosulg pitcaondglr. La oportunidad era magnifica. Pero la desaprovecho lamentablemente Ofl 01 momento quo le mandaron pedir sta renuncia. En poiltica no es diflcil caer: lo diflcil Os caer con dignidad y gallardla. El ingeniero Pani so refiere on su libro al famoso incidente del Presidente Calles con Santoella, empleado superior de Hacienda. Por intrigas de un colega del Gabinete, —dice Pani- el Jefe del Estado le mando hablar directamente al ingeniero Santaella, y después do mostrarle unos memorândumes quo tonic en la mano, le dio instrucciones do quo en el acto fuera a presontar su renuncia al Ministro do Hacienda. Es verdad, el ingenioro Pani no admitiO la renuncla del señor Santaella. Primero presento yo ml

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dimisi6n y qulen me suceda en este puesto so la admitirá a usted, pero yo no, duo enfdticamente el Ministro do Hacienda. El general Calles no le admitió su renuncia al Ministro do Hacienda y el ingeniero Santaella continuó desempeñando su cargo en esa dependencia del Poder Ejecutivo. Este acto digno e independiente lo relata el tugsrziero Paul en su libro. Pero no refiere para nada. en Las pãginas do su obra, aquel episodio más notable todavia, porque no es lo mismo ser digno e independiente ante Calles, quo independlente y digno ante el general Rodriguez. Duranto el réginien callista so efoctuo aquella inolvidable manifestacion do empleados ptThlicos con el fin do patentizar su solidaridad y sus simpatlas al gobierno por su politica. Concurrir a esa manifestación era obligatorio para todos los empleados, con la amenaza del cese para el quo no asistiera a ella. Y 10 cierto es quo Pani dejó en absoluta libertad a todos los numerosos empleados do Hacienda para quo asisitiercxra esa manifestacion, y el no asiatió al balcon del Palacio Nacional a presenciar, a] lado del Presidonte Calles, ese desfile quo so recordarä eternarnente como un bcldón eternQ do ese Gobierno. tPor qué, pues, un funcionarlo quo habla dado pruebas do su independencia do cardcter, no envió su renuncia como Ministro do Hacienda, con un gesto do gallardla? En la vida puede uno recibir golpes, qué duda cabo, pero cuando alguien nos tira a la fronte, hay quo ropelor la agresion con valentla, con dignidad y con decoro.

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A QUÉ VINO A MEXICO EL GENERAL CALLES

"Vine a Mexico a defender al regimen callista de las injurias y calumnies de que estd siendo victima desde hcice seis meses '.-Plutarco Elias Cafles. El discurso que pronunció el Presidente de la Repüblica el domingo 22 de diciembre de 1935, desde ci balcón del Palacio Nacional, marca una etapa briIlante en la historic politica de ½ Revolución mexicane. En ese discurso habló el Presidente do moralidad, y le dió acción at pueblo para quo seflaiara a los rnercaderes y a los traficantes de su gobierno. La moralidad ha sido la bandera mds cite y fascinante do la Rovolución, porque inoralidad signilica honor, virtud, vorgüenza, decoro, dignidad, derecho, justicia, patriotismo, cxbnegación, desinterés. Significa tamhién respeto a todas las libertades. cx la by, al voto popular, a las institucionos. a la opinion püblica, y a todo el pueblo mexicano. La bandera quo enarboló don Francisco I. Madero, fue indiscutiblemente, do moralidad. Los ataques dirigidos continuamante a los "cientificos". movieron at Ministro de Hacienda del regimen porfiriano a publicar una carta en la prensa nacional, expresando quo ellos estaban acusados do mercaderes y de bribones, pero quo eI invitaba a todos los oposicionistas al Gobierno del general Diaz parc quo formularan cargos concretos en contra de los funcionarios de ese regimen. y, desde luego expresciba quo no se ejercitaria ninguna acción penal en contra do los acusadores. El licenciado Luis Cabrera recogió el guante

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de desaflo. Formulo el primer cargo concreto en contra del licenciado Rafael Reyes Spindola, quien, a decir verdad, so defendió brillantemente. Pero la lucha so habla iniciado, y la bandera de la moralidad la tremolaba en los campos de Chihuahua, con patriotismo y gallardla. don Francisco I. Madero. El general Diaz estaba próximo a abandonar el Gobierno. En los primeros dies do mayo de 1911. "El Sun", de Nueva York, publico una noticia pox' medio do La cual asegurciba enfáticamente que el viejo dictador de Mexico estaba situando sus fondos on el extranjero. El general Diaz no permaneció callado ante semejante noticia. Inmodiatamente so dirigio al director de "El Sun", apelando a su caballerosidad y manilestthndole quo si alguna cantidad habia depositada en el extranjero, podia disponer en el acto de ella, y destinarla parc algün fin bexiefico. Despues do haber luchacjo en contra del derrocamiento del regimen criminal do Victoriano Huerta, todavia tuvimos quo combatir a la Administracion del Presidente Carranza. Acusamos a este ilustre gobernante de inmoral, y bajo a la tumba en Ia miseria, pero envuelto en los pliegues sagrados do la bandera de Ia Repüblica. El general Calles lo lanzo durante la lucha, la requisitoria más fulminante quo so le puede lanzar a Un hombre. So enarbo16 otra vez, pare derrocar el regimen carrancista, Ia bandera de la noralidad administrativa. Por ello arrastramos a ese esclarecido patriota a la trdgica noche de Tlaxcalaltongo. Qué tiene, pues, do extraflo, quo el general Ca Iles so presente en estos momentos en la ciudad do Mexico a responder de las acusaciones do inmoralidad quo so han lanzado al regimen callista, cuando todas las luchas de Mexico. desdo 1910 hasta la fecha, en en el fondo no son m&s quo una lucha por la honradez y la moralidad? Pero el general Calles no vino a rendir cuentas. Vino a exigirlas. La prueba mäs evidente do quo no vino a rendir cuontas de sus actos, se desprendo del hecho real y efectivo do quo a raiz do haber pronunciado el Presidente de la Ropüblica su notable discurso, acusando 01 general Calles do quo pretendie restaurar su odioso regimen y todas sus prorrogativas, el hombre de Santa Barbara permanecio ca-

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Ilado, cuando so le presentó la bella oportunidcxd do decirle a la nación quo estabcx dispuesto a responder do todas las acusaciones, verdaderas o falsas, fundadas o calumniosas, quo desde hace sets noses so le han venido lanzando al regimen callista. La verdad es quo hace mucho tiempo deberia baber rendido cuenta do sus actos. Cuando el licenciado Cabrera pronunció la notable conferencia rotulada "El Balance do la Revolución", desde entonces debió do contestar las formidables acusaciones quo so lo hicieron en lugar do echar a su acusador del pals. Cuando Antonio Diaz Soto y Gama. Cal y Mayor y yo Ia Ilamamos a rendir cuentas desdo las columnas do "El Universal", le dio una embestida a este periodico quo por poco lo mata, y ordeno quo so nos corraran las puortas do ese poriódico. contrastando Lu conducta con la del general Diaz y la do los "cientificos" quo podlan quo so los probaran sus cargos, quo so les formularan hechos concretos. Algunos incautos podràn croor quo el general Callos ha recapacitado y so prosontó gallardamento a responder do sus actos, a defender al regimen callista do los ataquos do quo es victima hace Lois moses. 1 Pero no I El Prosidonto Cârdonas lo ha evidonciado. Después do la flamigora roquisitoria del Jefe de la Nacion Mexicana, el general Calles deberla haber pedido a gritos un tribunal que invostigara: I.— Su intervonción en la horronda matanza do Huitzilac, on la cual pordieron la vida el general Francisco Serrano y sus treco acompañantos. II.— Su intorvención on la muorto del general Obregon. III.— Su participaci6n en la omboscada quo as le tendió on el Parral a Francisco Villa. IV.- Su participación on el atraco al general Lucio Blanco. V.- El monto do su fortuna. VI.— La cantidad quo percibió por concepto do honorarios y do vales do los Ferrocarriles Nacionalos do Mexico. VII.— El dostino quo le dio a la suma do CIENTO SETENTA Y CUATRO MIL PESOS quo en forma do

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vales y con el nombre do diferentes personas, ordenó quo fuera entregada por la Tesorerict General do la Nación el dia veintiocho do noviembre do nil novecientos veintiocho, dos dias antes do abandonar la Presidencia do la Repüblica. VIII.— Si las multas do QUINIENTOS PESOS ORO NACIONAL quo so los cobrabcx a cada catolicoo, quo era aprehendido por la Inspeccion do Policla, en mll novecientos veinteseis y en nil novecientos veintisiete, fueron entregadas a la Tesorerla y quo oran pagadas en la rnismci Inspeccion para que los prisioneros pudieran recobrar su libertad, sin ser esas oftcinas recaudadorczs. IX.— Los contratos quo celebr6 con la Benof 1cencia Püblica. X.— Por qué so construyó un mmcl del Forrocarril quo costó corca do dos millonos do pesos para quo ilogara haste la estación do "El Manto". XI.— La compra dot ramal del Ferrocarril do Sebastopol, que el dia cinco do abril próximo pasado la Compañia Ferrocarrilera Transcontinental, Sociedad A nonima, solicito permiso ante Ia Secretarla do Comunicacionos y Obras Páblicas para vender a los Ferrocarriles Nacionalos de Mexico un rainal do Ferrocarrit do su propiedad, quo va do la estación El Higo a la do Sebastopol, en ci Itsmc do Tehuantepec. en la cantidad do OCHENTA MIL DOLARES, o sean DOSCIENTOS OCHENTA Y OCHO MIL PESOS, MONEDA NACIONAL. En la misrna fecha, la CompañIa Transcontinental presentó igual solicitud ante la misrna So . -cretaidoCmun sparevdlxo ramal al señor Francisco do P. Camporo, el cual a su vez, lo traspasarla a los Ferrocarriles Nacionales en la cantidad de CUATROCIENTOS SESENTA MIL PESOS. La primera solicitud fuC agregada a su expodiento y la segunda fué resuelta favorablemente por la citadcr Secretaria. Liatno la atención acerca dot castigo terrible quo ha sufrido el general Cellos. Es una lección severa, elocuonte y luminoscz pare todos los hombres y pare todos los gobernantes do la tierra. Ningün gobernante

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ha sufrido mds ignominioso castigo. Nirigün gobernante tampoco habla burlado y vilipendicxdo tanto a una ncxción. Después de lo quo han prosenciado en estos dies nuestros ojos, no puedo negar la justicia do Dios. CreyO el general Cellos quo todo el Ejercito Nacional so cuadrarIci a su paso, como a NapoleOn cuando rogresO do Ici Isle do Elba. Pero Napoleon 10 habia dodo muchos dies do esplendor y do gloria a Francia, y Calles, ni uno solo a la NaciOn Mexicana. Creyo que at descender del avión retunbarlan todos niustros caflones, y repicarian todas las carnpanas, y tiotarian todas nuestras banderas en plena asta, y todas Las flores de nuestras ccimpiñas caerian sobre su cabeza. Entonces los Puig Cassauranc, quo no tienon ninguna historia, no Ic habrian dicho quo no estorbare. Creyo quo ni la entrada inolvidable de Madero a Mexico. el 7 do jun10 de 1911, ni la entrada gloriosa do Carranza el 20 do agosto do 1914, podrian compararse con el die 13 do diciernbre de 1935; pero el pueblo mexicano rocordó quo tiene páginas inmortales en su historic, y se irguió como un solo hombre pare condenar ci buriador do las leyos y do la justicia.

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NI EL GENERAL CALLES NI EL DOCTOR PUIG CASSAURANC TIENEN NINGUN DERECHO

Un die so presentó el Diputado don Raxnón Corral, en las postrimerias del Gobierno del general Manuel Gonzalez, ante don Carlos Pacheco, Ministro de Fomento, y el jefe del grupo politico al cual pertenecia el joven sonorense, a indagar si en el asunto do la deuda inglesa no habia consigna del Gobierno. —No hay ninguna consigna, con tostó secomento el general Pacheco. —Me causa extrañeza —czrguyó don Ramón Corral— que en un asunto tan delicado no quiera intervenir el Gobierno pare node. —Si. —contestó el Ministro de Fomento— el Gobierno deja en absoluta libertad a los Diputados pare quo ellos voten en ese osunto como quiercA. —Entonces yo puedo voter con el grupo de Diputados independientos en el asunto de hi deuda inglesa? —preguntó don Ramón Corral. —Si, —le dijo el señor Pacheco— puede usted voter como se lo dicten su criterio y su patriotismo. Despues de esta entrevista, el sefior Corral hizo cause comün con los Diputados que se oponion cx la aprobación del convenio de la deuda inglesa: con Salvador Diaz Mirón, con Fernando Duret, con Eduardo Viñas y con Alberto Garcia Granados, Y simpatizó con el grupo de estudiantes quo dirigla Diodoro Batalla, el popular orador veracruzano. Poco después el general Pacheco le mando hablar urgentemente al Diputado Corral para que so presentare on la case particular del Ministro do Fomento.

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Acudió a ese llamado el señor Corral, y su jefe y amigo le duo: —Ahora si hay consigna en el asunto de la deudct inglesa. —Pero ya es tarde Para comunicarme esa resolución, contestó el joven Diputado, ye tengo compromiso con los Diputados independientes, y no puedo falter a mi palabra, ni a mi honor, porque entonces se me señaiaria como un deslecil. Inütii es decir quo no salió reelecto Diputado don Ramón Corral. Entonces se marcho a Sonora. Pocos años después, y con Ia ayudcx de don Luis Torres, fué designcxdo, durcznte el regimen porfiriano, por ict Legisicitura Local. Gobernador de Sonora, Para substituir al titular, que mczrchaba Para esta capital ci arreglo de aigunos negocios. El soldado tuxtepocano, alarmado por esa designación y recordando la actitud indepondiente que habla asumido don Rcnnón Corral en el asunto de la deuda inglesa, mandó llarncir con toda urgencia al general Torres Para quo so presentara tan pronto como Ilegara a la ciudad do Mexico, on el Palacio Nacional Para informar do un asunto delicado. El general Torres, Gobernador de Sonora, ilegó alarmadisimo a las antesalas del Palacio Nacional. 6Qu6 seria ese asunto tan delicado, y qué motivó quo fuese ilamado con tanta urgencia y de tan apremiante manera? Al Ilegar don Luis Torres ante la presencia del general DIcxz, estaba mart irizado por el punzante aguijón de la dude. El Presidente do la Repüblica le duo con un tono imperioso y dejando traslucir a la vez su asombro y su alarma: "Han designado usted y la Legislature Local a don Ramón Corral Gobernador do Sonora, sin toner presente la actitud que asumió este hombre en el asunto de la deuda inglesa. So incorporó al grupo independiente y rebelde. Es un enemigo de mi Gobierno. —Nada de eso, contestó don Luis Torres, el señor Corral es un hombre fbI y leal. Segurarnente ignora usted lo que aconteció entre el señor Pacheco y el actual Gobernador do Sonora. Don Luis Torres co-

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menzO a narrarle al Dictador de Mexico las entrevistas quo tuvieron el general Pacheco y don Ramon Corral. El general Diaz quedó ampliamente satisfecho con aquella explicación y manifesto quo no conoda esos rasgos del funcionario sonorense. Lo pidiO excusas al Gobernador de Sonora por la molestia quo le habia inferido, y le dijo despues: Puede usted regresar a su Estado cuando gusto, y que continue como Gobernador do Sonora don Ramon Corral, entretanto usted arregla sus negocios. El general Diaz nunca olvidO estos dotalles do lealtad y do sinceridad del Diputado sonorense. Cuando el caudillo de la Intervención y la Reforma lo designó Vicepresidente do la Repüblica, record6 aquellos episodios, seguramente. do Ia vida politica de don RamOn Corral. El soldado de Miahuatlán y la Carbonero estudiaba a sus hombres, buscaba sus rasgos. inquirla sus antecedentes. Invocamos este pasaje de nuestra Historia Patria con motivo del asosinato do don Jesus Carranza, do los honores que se le han tributado a este mcxicano, y do los telegramas quo se han cambiado el doctor José Manuel Puig Ccxssauranc y el general Plutarco Elias Calles, con motivo del regreso del quo se llamara Jefe Mthximo do la Revolucion. Nuestro Embajador en la Argentina, tan pronto como tuvo conocimiento do quo habla regresado a Mexico el hombre de Santa Barbara, y considerândolo completamente perdido, le dirigio un cable desde Buenos Aires. diciéndole: "quo no estorbara". El general Callos le contestO al doctor Puig Cassauranc que no tiene ningün derecho para decirle que no estorbe, puesto quo el habia venido a defender a] regimen callista do los ataquos y calumnias do quo era victima, y que nuestro Embajador en la Argentina era el mäs rosponsablo de esos ataques quo so le dinglan, y quo deberla, por lo tanto, aporcibirse a dofendorlo. La verdad de las cosas es quo ni el doctor Puig Cassauranc tiene dorocho alguno para decirle al general Calles quo no estorbe, ni ésto tampoco tiene derecho a lamontarse de la actitud poco airosa del autor

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do no libro rotulado "EL SENTIDO SOCIAL DEL PROGRESO HISTORICO DE MEXICO', rebosante do imposturas, do bajezas y adulaciones. tPero cómo so atrevo hoy el general Calles a gritar quo el doctor Puig Ccisscxuranc no tic-no derecho a decirle clue no estorbe cuando era el ünico palaciego amigo quo tenia el honor do permanecer en la antecämara cuando algün miexnbro do la familia real estaba enfermo, y lanzczbcz boletines pctra cairnar la air siedad püblica? tQué, acaso, no conocia los antecodentes del doctor Puig Cassauranc? ZQu6. acaso. ignoraba 01 general Calles quo su antiguo amigo fuC un complice do Alfonso Santibdfiez, al ser traicionado on San Jeronimo don Jesus Carranza, cuyos restos mortales los acaba do tributar un fervoroso homenaje el Gobiorno mexicano? Nada ignoraba el general Callos. Conocia perfectamente los antecedentes do su inseparable y mimado amigo. Par él sacrificó a partidarios fieles como a José Inés Novolo4 como a Garcia Vigil, como a Perez Abreu, como a Peralta, como a Martinez do Escobar, como a Eduardo Non, como a Francisco Santamarla, quo tenian una histonia, par el doctor Puig Cassaurcinc que no ha oscnito en su vida mâa hazafla quo La tniste y sombria do haber figurado al lado de Santibáñez, quo traicionó y asesinó a don Jesus Carranza, a su hijo Jkbelardo y a su sobnino Peraldi. Todos esos revolucionarios le dijeron a! general Calles, en 1921 y en 1922, desde el seno del Partido Liberal Constitucionalista: Estaremos a tu lado, pero no admitimos el apoyo franco y docidido quo 10 esta prestando al doctor Puig Cassauranc, ponque sus antecedentes constituyen un ultrajo a Ia Revolución". A pesar do todo, el general Calles prefirió al doctor Puig Cassauranc. Al ocupar of hombre do Santa Barbara la Prosidencia do la Repüblica, nombró al complice do Santibañez Ministro do Educación Püblica, of mismo puesto quo habia ocupado anteniormente un Justo Sierra y un José Vasconcelos. No tardo en acusar el Subsecretanio de Educación Püblica al doctor Puig Cassauranc. Le duo quo estaba traficando on ese cargo pAblico. Senalaba cifras. Expuso datos pro-

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exhjbjó don Manuel Gamio Subsecretario do Educacion do cuerpo ontero ante el asombro do la nación mexicana. El Presidente de Mexico 10 dio toda la razón a su Ministro do Educacion Páblica. No faltaba mds! i Como arrojarlo a la calle, tan fiel, tan lea!, tan honrado, tan bueno, tan digno, tan patriota I tDo qué so quoja ahora el general Calles? Todo so le advirtió a tiempo. El doctor Puig Cassauranc no tieno ningün derecho para decirle a! general Calles quo no estorbe. Ni 01 general Calles tiene tampoco ningün derecho para censurar ahora la actitud do su amigo y protegido. A sus fioles y bales part idarios quo le advirtieron a tiempo lo quo Jo iba a hacer el doctor Puig Cassauranc, a unos los mandó al destierro, y a los otros, excepción hecha do Perez Abreu, do Ned y do Garcia Vigil, los mandó a la tumba. Todos tonemos derocho a condonar La actitud abyocta y miserable quo ha asumido en estos ültimos dias el doctor Puig Cassauranc, todos, menos el general CaBot, qua está pagando ahora el ultraje quo lo hizo a la Rovolución y a la patria al nombrar Ministro do Educación Püblica a ese modelo do honradoz, do loaltad, do virtudos, para quo la juventud ostudiosa do Mexico pudiora soguir eso noble y brillanto ojemplo do civismo y abnegacion, ante el cual se inclinarán, con respoto, las prosentos y futuras genoraciones do nuestro pais. Quorla quo todos los mexicanos imitaran al doctor Puig Cassauranc, espojo do lealtad y do honradez I Prototipo do la gallardia y la nobieza I Por qué so lamenta ahora el general Ccxlbes do la actitud quo ha asumido rocientemente su amigo fraternal y cartfioso? Los restos mortales do don Jesus Carranza so han movido on su urna, y desde el fondo do ella so escapó un grito iracundo y penetrante quo sacudió todo el organismo do la Repüblica. Es la justicia inmanonte quo castiga, implacable, tanto al uno como al otro I"

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VASCONCELOS Y LOS VICTORIANO HUERTA El ilustre escritor mexicano José Vasconcelos, on su "Breve Historia de Mexico", dice quo el general Serrano era un tipo degenerado y vicioso hcrsta la inorbosidad, inteligente cuando so hallaba en su juicio, pero, quo resultabcz peligrosisimo on estado do ebriedad. Por gusto inataba choferes, mujeres püblicas, amigos y enemigos. Con tal motivo publiqué yo un articulo en "El Universal", rotulado "La Tragedia do Huitzilczc", diciendo, que el general Serrano era un vicioso, es ciorto, pero quo también tenia sus méritos, quo habla hecho, desde of alto do 1913, toda la brillante campalta militar ci lado de Obregon, en contra do Victoriano Huerta; quo era un hombre noble y generoso; quo a ncdie le hizo un mal, sino todo el bion que podia; quo no era, on fin, tan bandido ni un criminal, porque esta es la verdad, quo se onhiosta majestuosa sobre el bloque do granito do la moral quo es absoluta. En la rovista "Hoy", el notable autor do "Breve Historia do Méico", rectifica ml juicio critico, diciendo quo to asombra ese sistema de cotejar favoros y disfavoros en torno a un personaje politicp, como si so tratara do un juogo do salon o do una charada, y quo yo no tongo derecho a lanzar juicios castrados porquo en ml vida püblica he sabido colocarmo con dignidad, y comprornotermo en horas do crisis graves, y, por lo mismo no debo compartir la plaga do esos juicios. La contradicción, la imposibilidad do acumular on 10 moral favoros y disfavores, es algo quo no los pasa por la mente a nuestros "sorenos' y "dosapasionados oscritorcis". A ml me causan el efocto del que visitara un presidio y despues do recordar las haza-

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ñas del "Tigre de Santa Julia", o de "Jack el Destri. pador". se sintiese imparcial y dijese: "pero eso "Jack el Destripador" era un patriota, queria mucho a sus hijos, era bueno con la cocinera de su casa y fuo liberal rojo", y termina su articulo con esta severa admonición, enderezada a ml: "No se deje arrastrar de esa moral de lacayos que acusan para quedar bien con una parte del püblico y en seguida excusa para hacer sonreIr a la porción que pudiera sentirse mdirectamente aludida". Si, yo estoy conforme con la tesis que sustenta Vasconcelos en su articulo. Con los bandidos hay que ser implacables. Con los Victoriano Huerta hay quo ser rigidos y severisimos. Para ellos no hay favores ni disfavores. Para los que roban, para los que asesinaron, para los quo conculcaron sus principios, para los quo ultrajaron a nuestro pueblo con una saña inaudita, para ellos no hay atenuantes, rti perdón, ni misericordia, sino el infierno maldito del odio y do la condena inapelable, merecidcx y eterna. Pero Serrano no pertenece al grupo maldito y abominable do los Victoriano Huerta. Es cierto que era un vicioso, pero no era un criminal, ni un bandido. No mataba choferes, ni mujeres püblicas, ni amigos, ni enemigos. Imaginese Vasconcelos el escéndalo formidable quo se habria registrado en Mexico, cuando 61 y yo éramos Ministros del Presidente Obregón, si un colega del Gabmnete Presidencial, el Ministro do la Guerra, mata a una mujer püblica, porque entonces habla libertad en la prensa y en el Parlamento. Es cierto quo el Jefe del Estado Mayor del general Serrano nato a su choler de apellido Padres, en Ia carretera do Toluca, y entonces el Presidente de la Repüblica ordonO quo fuera dade de baja y consignado a las autoridades militares. Se ha constituldo Vasconcelos en juez supremo para juzgar a todos los hombres pübltcos do Mexico. Estä bien, pero antes de pronunciar sus fallos olinpicos, es necesario que tenga datos exactos y precisos. Yo mismo reconozco quo Serrano era un vicioso. Pero no lo estamos discutiendo como candidato a la Presidencla de la Repüblica, sino como personaje h&sto-

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rico. Yo mismo he narrado aquella famosa juerga quo realizó en la Quinta Eritczña, do Sovilla, quo dojó asombrados a los inismos golfos andaluces. Mandó llama a los bailarines más hcIbiles, a los müsicos más intoligentes, a los copleros mãs inspirados, a los guitarristas más notables, a los "cantaores" mâs estupendos y a lasmujeros mäs hermosas quo ostentaban clavoles escarlata on los cabollos nogros. Después do las "Caflas" pasaron a los "chatos". después de los "chatos" a las copas do cognac, do las copas do cognac al dorado champaña. Después do haber bebido los vinos mds oxquisitos aquellos golfos y chulapones quo rodeabcin a Serrano, saborearon las aceitunas más regias, los embutidos más doliciosos, los jamones mds soberbios, los ficimbros més finos, los caviares mäs oxóticos, las almejas más eximias, las perdices xnäs soberanas y los pavos mäs ricos. 1 Qué dorroche do vino, do manjaros, do gracia, do alegria, do ingenio y do dinero ! Esa juerga hizo época on Sevilla. Los golfos la recuordan todavia como modolo do juergas. Al rasguear la guitarra y al puntoar do la vihuela so cantaron las coplas més famosas do los peetas sevillanos. Al jocundo son do las castañuelas so bczilaron aquo]las jotas maravillosas quo arrancaban gritos do entusiasmo a las gargantas y sacudlcrn los pechos do ornoción, y las gitanas cimbradoras y ágiles, do ojazos vordes, profundos y soñadoros cantaron ilenas do donaire y gracia: "Vontcz Eritaña, Eegio sot do Espana. Tu la causa fuisto do mi pordicion Entonces enronqtzocieron todas las cuerdas do las gargantas y do las guitarras y do las vihuelas. También a los graves y austoros filésofos lea gustaba el doloito inofable do adormecorso al son do una citara como a los arabos en los palacios mudéjares do Andalucia. En 01 hello prólogo do "Indologla" nos cuonta Vasconcolos quo él pasó también una nocho inolvidable y ospléndida do placer on la Vonta Edtafla, do Sovilla, y afirma quo si hubiera tonido ontoncos trointa altos y treinta mil pesos, pasa aIM trointa gloriosos dkss. i Pero cómo vamos a comparar al general Serrano con los Victoriano Huorta, quo no merocon mäs

MIGUEL ALESSIO ROBLES quo 01 odio implacable y la abominacion eterna de todo an pueblo I No trato de sonreirle a nadie. Puede Vasconcelos creerme quo no le tengo miedo a determinado sector al emitir ml juicio acerca del general Serrano. Si, tenor siempre, a decir una impostura cegado por el afecto o el odio a un amigo o a un enemigo. Estamos haciendo juicios históricos. A ObregOn mismo on "Breve Historic: do Mexico". Vasconcelos le reconoce cualidades y defectos, virtudes y crimenes, y yo no he dicho nunca quo sigue el célebre escritor "el sistema de cotejar favores y disfavores en torno a tin personaje politico, como si so tratara do an juego de salon a de una charada". Dondo hay justicia no hay castración. Hay luz, valor, grandeza, dosinterCs, estd el Indice do Dios quo señalcx a los criminales y a los malvados, quo eludieron la condenaciOn de los hombros, para quo no so escapen al fallo ignominioso do la historia, y todas las goneraciones los odien y los aborrozcan y queden en sus páginas escritos esos nombros para quo sean pronunciados por todos los labios con repugnancia y caigan sobre ollos las maldiciones merecidas do todas las generaciones. La comprobacion más evidente y clara do quo el general Serrano no era an bandido ni an criminal, es quo nadie lo odia, su nombro no está manchado como ci do los Victoriano Huerta, sombrios, pavorosos. Era el general Serrano an hombre de trabajo. Do claro talento. Eficiente en sus labores. Organizador formidable. Al caer asesinado Ia tarde del 3 do octubre do 1927, junto con sus compañeros de infortunio, quodó enterrado para siempre el serranismo. tA cuál grapo de serranistas trato do sonreirle? A ninguno, perquo no existe, pero aün existiendo, soy incapaz do realizar un acto somejante. Fue Serrano an hombre franco, leal, no ocuitO nunca sus vicios. Un dia, el señor Do la Huerta tratO do corregirlo. y Ic dijo: —Me da vergüenza vor cOmo ontras al Café Colon. El general Serrano contostó con el mayor desonfado del mundo: - Y eso que no yes coma sulgo 1
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La historia de los hombres es un balance. El saldo es of quo decide si han conquistado un lauro para sus frentes o las maldiciones flamigeras do la historia. Todos tonemos defectos y cualidades. Todos tenemos virtudes y vicios. Todos hemos comet ida en la vida errores y aciertos. Vasconcélos mismo, con ser tan grcinde no se escapa a la formula do esta by universal. Ha escrito Vasconcelos opisodios muy bellos en nuestra Historia Patrict en la lucha par la libertad, y pdginas inmortalos en "La Estética". on "El lJlises Criollo" y en "La Tormentci", quo cr111 quedaron pcxra siempre coma el David de Miguel Angel y los cuadros do Leonardo y do Rafael. Es Vasconcebos una do las glorias do Mexico. En el Ministerio do Educación Pühlica realizo una labor brillantisima quo constitaye et timbre do orgullo del gobierno do Obregon. Luchador infatigable, peregrino del ideal, abandorado do la justicia, funcioncirio constructor y probo, quo ctejó la huella luminosa do su paso, pensador insigne, escritor oxcelso, poeta egregio, caballero trashumanto, quo en España 10 rindieron homenajes los literatos més prestigiosos, hombre inmaculado en el manejo do los fondos püblicos. Ni sus mâs enconados enemigos han podido empaflar su reputación de hombre püblico, libre do toda maricha como el blanco armiflo. Mas a posar do todas sus cualidades, y de todos sus méritos, y de todas sus virtudes, y de todo su prestigio, ha cometido Vasconcolos omisiones politicas, pero quo no opczcarán nunca su inclita obra, la mäs brillante y gbriosa quo so ha ilevado a cabo on Mexico por la cultura nacional. Entro esas omisiones puede citarse el caso do no haber renunciado a Ia Socrotarla de EducaciOn Püblica cuando yo renuncié el Ministerio do Industria. Do osa manera le habria evitado muchos dias penosos a la Repáblica, porque su actitud hubiese cambiado los dorroteros do Mexico, trazados on esos momontos por of Prosidonto ObregOn para seguir los mismos sendoros do todos los gobernantes do nuestro pals, quo siompro imponon a sus candidatos, viobando asi of voto püblico, tan gallardamento defendido por el caudillo victorioso cuando Carranza trataba de burlarJo para Imponer al ingeniero don Ignacio Bonillas. Tu24

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vo Vasconcelos una oportunidad magnIficcz. Si renuncia en esos momentos la Secretaria do Educación Püblica, habrIct sido consecuente con todo su pasado. En sus manos estuvo do quo no so violara la votación cuando fué candidato al Gobiorno del Estado do Oaxaca, y más tardo candidato a la Presidencia do la Nación. La actitud do Vasconcolos habrla salvado al Presidente Obregon del dospofladoro on quo so habia colocado. Se habria salvado él do la burla quo 10 hicieron en Oaxaca, le habricz evitado a nuostra Patria muchos dIas do vorgüenza, do dolor y de sangro y habria, on fin, ccxmbiado los derroteros do nuestra Nación quo cayó on las manos do la barbarie y del salvajismo.

LA ACTITUD DE MEXICO EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.

El Gobierno del Prosidente Madero so distinguio principalmente por la libertad do pensamiento tanto en la prensa como en el Parlamento. El do Carrnza por la energia y pot la entereza en su polItica internacional. El de don Adolfo do la Huerta por su honradez. El do Obrogon pot su extraordinaria capacidad personal, por la labor desarrollada on Educación Páblica y por los tratados do Bucareli. El del general Calles pot la fundación del Banco do Mexico, la construccion do prosas y do carreteras Y pot la inicua persecución religiosa. El do Portes Gil pot haber oncarrilcido nuevamento a Mexico pot el sondero do la paz y -la civilización, terminando con la politica antirreliglosa do su antecosor. El do Ortiz Rubio pot la roforma a la Ley Monetaria do Mexico, porq-ue cambió el patron do oro par el do plata, iniciativa presontada por su Ministro do Hacienda don Luis Montes do Oca y por la labor educativa. El del general Abelardo L. Rodriguez par su sentido coniün, par las grczndes inejoras materialos quo se realizaron en la Capital do la Repüblica par el Gobernador del Distrito, Lic. AarOn Säonz, y, por haber impedido quo so efectuara la famosa "Cena do las Burlas", cuando ya el general Calles tenla invitados, pot conducto del doctor José Manuel Puig Cassauranc. Secretario do Relaciones Extorioros, al Cuerpo Diploxnâtico y a varios funcionarios del regimen, para que Mr. Joseph Daniels, Embajador do los Estados Unidos, leyese una carla del Jefo do Estado Norteamoricano y, do osa manera poder retener la fuerza polItica quo so to ostaba escapcmdo a gran prisa do las manos. El del general Ldzaro Cdrdonas par la oxpropiaciOn do hi

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industria petrolera, par ci repcxrto do tierras, y par haberle dada términa a la extrafla y larga Jefatura McIxima que habia venido desempenando do una maflora arbitrarja y anticonstitucional ci general Calies desde el primero de diciembre de 1928, dIe en qua cancluyó su periodo constitucional, y, a poser do habone ofrecido ci pais en su ültimo informe presidencial que so retirarla a la vida pnivada cxi descender do la Presidoncia de la Repüblica. El dia 7 do julio de 1940 so colebraron en Mexico las elecciones generales para Presidente de la Repüblica. En esa lucha electoral figuraron el general Maflue! Avila Camacho y el general Juan Andreu Almazdn, coma principa!es candidatos presidencia!es. El general Almathn contaba con una fuerza popular muy grcinde. Nadie lo puede nogar. El domingo 7 do julio do 1940 so recordard siempre en nuestra historia, porque so registró un inusitado movimiento popular en favor del candidato independiente, más grando y xnás importante quo ci registrado en Espafla, durante el mes do abrii do 1931, quo transforxno do la nache a Ia mañana la xnonarqula en Repáb!ica, e hizo quo el Roy Alfonso XIII abandonara e! Trono y saliera do su patnia rumbo a Francia. El 7 do julio do 1940 so registraron importantes manifestaciones en esta Ciudad, poro mientras el general Aimazcfrn permanec'ia en su casa de Coyoacan, el Presidente Cârdenas recorrIa nuestras principales a yenidas para darse cuenta cabal do los trascendentales acontecimientos quo so estaban registrando. Ni a Madero, ni a Carrcznza, ni a Obregón, ni a Vasconcelos so !es presentó una oportunidad mäs brillante que at genera! A!mathn para escalar ci Poder. Las circunstancias hacen grandes y gloniosos a los hombres cuando tienen ci valor y la entoreza de saber!as aprovechar. E! die 10 de diciembre do 1940 ocupó la Presidencia do Mexico el genera! don Manuel Avila Ccimacho. So ha distinguida par la serenidad y ci buen juicia. El acto inés trascendental do su Gobierno, es el de haborle Ideclarado la guerra a las naciones del Eje. porque submaninos de Alemania hundioron dos barcos nuestras en !as aguas de! Golfo do Mexico. Ese acto no es solainonte una de las más trscendentaies do! Gobierno del genera! Manuel Avila Camacho, sina do toda la

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Historia del Mexico independiente. La verdad es quo nuestra Patria fué consecuente con los ideales y los principios quo ha defendido siompre. Logico y natural es quo duranto la contienda quo conmovió at mundo f 1gurara Mexico at lado de las potencias quo defetidioron la soberanla do los pueblos débiles y la 11bertad do todos los hombres. La actitud quo asumió el general Avila Camacho frente a la guorra, fué altamente patriótica. Coloco a nuestra Patria en un sitio do privilegio y do honor. No podia nuestra nación pormanecer neutral fronte a la iniquidad y la barbario quo desataron Alemania y 01 Japón sobre el mundo entoro, ni inuchisimo menos despues do haber hundido dos do nuestros barcos los submarinos nazis. Nuestra Nación, durante esa Guerra quo asolo at mundo, ha desempeflado un papol airoso y brillanttsimo on el campo internacional. Siempre ocuparà Mexico un sitio glorioso por haber defendido a la Humanidad y a la civilización do tanto crimen, do tanta huinillacion y tanto ultrajo. En la guorra pasada, 1914-1918 cabia la duda sobre qué bando tenla el derocho. En esta contienda. la razon. la justicia, la moral, estuvioron do parto do ios Pueblos Unidos, do una manora absoluta y categórica. La Gran Brotaña, representada por Winston Churchill, los Estados Unidos. por Franklin D. Rooselvelt, y Rusia por José Stalin. Ellos so aporcibieron a la defensa del mundo, quo estuvo a punto do ser dominado y sojuzgado por las crueles huestos do Adolfo Hitler. el Jefe do Estado de Alemania, o Hirohito. el Emperador del Jctpon. La Gran Brotçtha. los Estados tJnidos y Rusia, justo es docirlo y proclamarlo, fueron las tres grandes potencias quo, on primer tCrmino, salvaron a nuestro planeta do somojanto infamia. y. Mexico, roprosentado por el general Manuel Avila Camacho, dontro do sus recursos y do sus posibilidados, contribuyó a oso esfuerzo gigantosco consagrado a defender Ic causa m&s grande, més noble y gloriosa do todos los siglos. En esta guorra cruel y sangrionta so ha luchado por el respeto profundo do la ley. Por la vonoración del hogar. Por to tolerancia más complota a todas las croencias y a todas las ideas. Por el imperio del dorocho y la justicia. Por la libortad do todos los hombres y por la independencia do todos los pueblos. porque

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el progreso y la civilización iluminen cada dia con mäs radiantes fulgores a nuestro planeta. Mexico, repetimos, no podia permanecer neutral en esta pavorosa contienda. Los Pueblos Unidos defendieron la bandora enarbolada por nuestro pals desde el dicz do la consumación do la Independencia Nacional. La actitud que asumió nuestra nación fué la patriotica, la natural. la debida. No podia ser do otra manera. Cuando so defiende una causa justa, tarde o temprano, pero soguro, so triunfa siempre. Mexico ha escrito una pa -gina rutty bella al contribuir con su ayuda y con an esfuerzo a la conquista do la libertad humana.

EL ADELANTO CULTURAL DE MEXICO El resurgimionto intelectual do Mexico es patents. En toda la nación existe actualmente una legion do escritores, poetas, pintores, escultores, müsicos, artistas y hombres de ciencia quo honran a nuestro pals. Muchos do osos hombres prestigiosos han traspasado los linderos de nuestra Patria, y resuenan en suelo extrcznjero con honor. Hoy no quiero citar más quo el nombro esclarecido do an poeta: Enrique Gonzalez Martinez, el znäs eminente on la actualidad do todos los bardos do habla española. La elegante forma do sus versos y la delicada expresión do su pensamiento parnasiano, han elevado a nuestro poota a las cimas do la fama. Pero asi como citamos el nombre do Enrique Gonzalez Martinez, podriamos citar otros muchos en el campo do la literatura, del arte, de la masica, do la pintura. do la escultura, do la filosof La y do la ctencia. Todos silos esclarecidos, pero no quiero incurrir en omisionos y pretericiones injustas. Nos basta decir quo todos ellos han descollado do una manera notable y brillante, contribuyendo, asi, con la luz do su talento y con la enorgia do su osfuerzo, a dare mâs prestigio a la cultura universal. Dospués do la Revolución, nótaso hoy esa mistoriosa efervescencia, como duo José Garcia do Letona en an ätico y soberano discurso, efervescencia quo sigue siempro a las grandes conmocionos do los pueblos, quo después do Platea y Salcnnina, dió a los holenos los dramas do SOfocles y las tragodias do Esquilo; quo a raiz do las tremendas agitaciones do la Repüblica Romana, encendiO el estro vibrcznte do Virgilio y Horacio; y después do la gloniosa batalla do Lepanto hizo surgir en la vieja y soñadora España ese coro

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magnIfico do prosadores y poetas, donde resaltan las voces armoniosas do Lope y do Cervantes. Hemos asisitido a la transformación social do Mexico. Pero asi coma afirmamos rotundamonte quo el adolanto cultural do la Repüblica es muy grande, también decimos con un dolor inmenso quo en el aspecto moral homos retrocedido do una maxera notable, o tal grado. quo la actual generación es½ poselda do un ardiente deseo do vivir y solo manifiesta su volun. tad para alcanzar el Podor y La scztisfaccion material do la oxistencia, como ya 10 han observado algunos do los más destacados funcionarios do la Secretarla do Educación Püblica. tCuáles son los motivos quo han originado esta situación doliente .que es indispensable romediar a toda costa para salvar a nuestra patria do Ia bancarrota moral? Es ciorto quo la penetración do doctrinas extranjeras han contribuido a exacerbar eso mal. Es cierto, también, quo la rudcz ignorancia do nuestras masas humanas y el sentimiento dc inferioridad do nuestros hombres ostorban la labor genorosa encaminada a remediarlo con eficacia, como recientemonte lo expresó muy bien el licenciado Véjar Vâzquez. Pero, tambión es cierto quo el ejemplo que le han dado a nuestra juvontud muchos funcionarios, contribuye notablemento a su desmoralización. Hay quo onfrentarse con valor a los más graves problemas do la enseñanza nacional. Volver los ojos hacia la moral cristiana, quo a través do los siglos no ha podido ser sustituida por otra mds alta y mäs noble. Cada vez quo el rnundo so aparta do las sublimes doctrinas del Maestro, para entronizar el crimen y el odio on lugar do la justicia y el amor, contemplcin nuostros ajos estas hocatombos pavorosas. como la guerra pasada rocienemente. quo Henan al mundo de scingro, do terror y do ospanto. Los principios do rectitud y do moral so inculcan on el alma do la juventud con el ojomplo. Con el ejemp10 do la virtud en el hogar, en la escuela, on el dosompolio do los cargos püblicos. Por eso hay quo promiar a los funcionarios dignos y honorablos. El filosofo Plotino dijo quo la belleza y el bien doben do buscarse por el mismo sendero, y Sofocles exclamo quo es una

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perpetua y constcznto riqueza la virtud. Sobretodo cuando esa virtud so pone al servicio de los jóvenes y do la patria. A la juventud hay quo hablarle can sinceridad. El alma de los jOvenes es muy sensible, como las nubes quo el vago vionto y la luz agitan y coloran. Su corazón rofleja en el fonda, coma el azul espejo do un logo, las diversas tonalidades del ciolo, todas las dudas, todas las vacilacionos, tadas las infamias del ambiente. El rnás love soplo do las concupiscencias y do las abominaciones empafla y mancha, con eso nograr de humo do quo nos habla Horacio, la frente inmaculada do la juventud. Homos dojado en las rudas asporozas del camino los jirones do esas virtudos quo los abrieran las puertas do la inmortalidad a Madero y a Carranza, quo bajaron pobres do la Presidencia do la Ropüblica pero con la conciencia limpia y el corazón entero. Para hablarlo a la juventud do honradoz, hay quo sor lionrados. Todavla no perdemos la fo en las goneracionos nuevas. En su espiritu hay fuerzas bastantes para luchar por una vida mäs digna y alcanzar el desenvolvimiento do un sor libre on plonitud. Para silo nocositamos do la ayuda efizaz do todor los moxicanos, y, muy especialemente do la labor generosa do los maestros quo tionen In apostólica misiOn do educar al niño y al joven, como recientemento lo oxpresó el eminente oducador me.xicano Octavio Vejar Vázquoz, estimulàndolos, oxaltando su fantasia, fomentando la devodOn por el estudio, sus pasionos por las hazañas, su fo on la grandeza del hombre, o inculcando on su espiritu el amor a la patria. Asi, sOlo as ; so consoguirä cambiar los derroteros do la juventud quo busca su grandeza y su bionostar on los intorosos materiales, olvidando por completo las otornas fuorzas del ospiritu, quo gulan, quo iluminan y fortifican porque son inmortales como Dios.

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