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Contaminación y paisaje urbano Los arroyos en la ciudad de Aguascalientes durante la primera mitad del siglo XX Francisco Javier Delgado Aguilar

Uno de los rasgos que definieron la historia de México en el siglo XX fue el surgimiento de nuevos centros urbanos y el acelerado crecimiento de los que ya existían. Las bases de la urbanización de la sociedad mexicana se establecieron a fines del porfiriato, cuando la gente del campo comenzó a emigrar a la ciudad para buscar empleo en las nuevas fábricas que se asentaron a lo largo del país, principalmente en las capitales y ciudades más importantes. La emigración del campo a la ciudad y la industrialización de la economía continuaron con mayor fuerza una vez terminados los años violentos de la revolución iniciada en 1910. De esta forma, México dejó de ser un país rural cuya mayoría de sus habitantes vivía de las actividades agrícolas y se convirtió en una sociedad urbana e industrial. El proceso de urbanización tuvo múltiples y profundas consecuencias de carácter político, económico y social, alteró los ritmos y formas de vida de la población de las ciudades y transformó radicalmente el paisaje urbano. La capital de ciudad de Aguascalientes constituye un buen ejemplo de las secuelas que acompañaron este fenómeno, pues durante el siglo XX se distinguió por ser una ciudad que creció rápidamente hasta convertirse en uno de los principales focos de producción e intercambio comercial de la región centro-occidente. El crecimiento urbano implicó cambios profundos y acelerados en la geografía y la organización del espacio de la capital. Uno de los más importantes fue la desaparición de las huertas, cuyo cultivo era una de las principales actividades económicas de los vecinos de la ciudad desde la época colonial. Otro cambio, menos conocido pero igual de relevante, fue la contaminación y entubamiento de los arroyos que rodeaban a la capital del estado y que fueron un rasgo característico de la ciudad prácticamente desde su fundación. El objetivo de este texto es describir cómo, a la sombra del crecimiento urbano que experimentó la capital en el siglo XX, los ríos pasaron de ser referentes de la organización del espacio, lugares de convivencia y fundamento de varias actividades económicas, a significar una amenaza que era necesario suprimir en aras de conservar la higiene pública.

En cada caso procuraremos destacar su importancia en el cambiante contexto urbano de la época. que era el más caudaloso que pasaba junto a la capital. La empresa había obtenido del gobierno del estado autorización para usar libremente el agua del río y construyó un depósito con capacidad de 2 millones 800 mil litros. en el valle de Ojocaliente. el gobierno del estado firmó un contrato con la empresa del Ferrocarril Central para que instalara en 1 2 Gómez.1 Hasta la década de 1890. las aguas del río San Pedro (también conocido como río de Los Pirules o de Curtidores) eran utilizadas con fines de irrigación y para curtir pieles. Santiago y Chicalote. Asimismo. 263. Comencemos nuestro recorrido por la parte poniente de la población. Nuestros puntos de orientación y referencia serán los ríos y arroyos que pasaban cerca de la ciudad. para desembocar en el río Santiago. 2 En 1897. Más allá del barrio corría el río Aguascalientes o San Pedro. lo que a final de cuentas provocó su entubamiento y desaparición debajo del pavimento de la capital. 89. Jesús Bernal. a una distancia de cuatro kilómetros del centro de la población. así como el impacto que sufrió cada corriente a raíz de la industrialización de la economía urbana. aunque al parecer sus reclamos no tuvieron consecuencias y la fábrica prosiguió sus trabajos sin mayores problemas. Haciendas y ranchos. haremos un recuento de las causas que ocasionaron su creciente contaminación. 90. Jesús Gómez. Este río. 147-150. se formaba al sur de Zacatecas. Aguascalientes: imperio de los Guggenheim. 240-244. pp. No pasó mucho tiempo para que curtidores. Esta área estaba dominada por la presencia del barrio de San Marcos. Las instalaciones de la fábrica se construyeron precisamente al poniente de la ciudad. Sus habitantes se dedicaban principalmente al cultivo de huertas. pp. que por este rumbo constituían una especie de frontera que marcaba el fin del perímetro urbanizado.50.2 A lo largo de las siguientes líneas daremos un rápido recorrido por la ciudad de Aguascalientes durante las primeras décadas del siglo XX. . pp. Atravesaba el estado de norte a sur y en su trayecto se enriquecía con el caudal de los ríos de Pabellón. junto al río San Pedro. horticultores y pequeños agricultores se quejaran de que la Fundición acaparaba todo el líquido proveniente del río. Las cosas comenzaron a cambiar en 1894 a raíz del establecimiento de la Fundición Central Mexicana. apenas tres años después de la llegada de la Fundición. Apuntes históricos.

Hacia fines del siglo XIX. el proyecto no dio buenos resultados debido a que en el lugar donde se construyó la presa el suelo era muy permeable y el agua almacenada se perdía en poco tiempo. Martínez.3 En los primeros años del siglo XX. Sin embargo. las aguas del arroyo se destinaban para el riego de las huertas ubicadas en el barrio de San Marcos. que transportaba hasta 27 litros de agua por segundo. Memoria de gobierno. . 2 de enero de 1898.5 3 4 Arellano. AS. tamarindo y horchata. El objetivo de la construcción era complementar la dotación de agua obtenida del río San Pedro. A diferencia del río San Pedro. Los paseantes llevaban provisiones para realizar su día de campo y junto al río existía un jacal donde se vendían aguas frescas de chía. sobre todo “de las gentes humildes y de clase media”. De hecho. Al igual que la Fundición. expediente 26361. jamaica.-17f: 12 de junio de 1937. habitado por artesanos. El arroyo de Los Arellanos era de aguas torrenciales. comerciantes y los trabajadores de la Fundición Central. En este caso. nacía en los terrenos del rancho El Varal –como a unos 6 kilómetros al noreste de la ciudad— y corría en dirección suroeste a lo largo de 10 kilómetros hasta desembocar en el río San Pedro. fueron los talleres del ferrocarril los que recurrieron primero a la explotación de las aguas del arroyo. El Republicano. caja 1774. la Compañía de Tranvías. que corría cerca del barrio de Guadalupe. se veía obligada a disponer de todos sus carros para trasladar a la gente que iba de paseo a Los Pirules. fs. El Aguascalientes. los Talleres del Ferrocarril también se abastecieron de las aguas del río San Pedro. el río San Pedro fue uno de los principales paseos dominicales de los habitantes de la ciudad."Informe relativo a las características del arroyo de 'Los Arellanos'". para lo cual construyeron una estación de bombeo y la correspondiente “cañería de fierro”. p. cuando todavía tenía “crecidas extraordinarias en tiempos de lluvias”. 15 5 AHA.3 Aguascalientes sus Talleres de Reparación.4 Pasando del poniente al norte de la ciudad nos topamos con el arroyo de Los Arellanos. al construir en su cauce una pequeña presa conocida como presa de Los Gringos. el arroyo de Los Arellanos sufrió en mayor grado los efectos de la actividad industrial de la capital durante los años del porfiriato. anexo 55. 15f. que tenía una línea que conectaba la ciudad con el río a través de la calle Nieto.

Desde la perspectiva del gobierno. 68f. esta práctica llamó la atención de la prensa local. 8 AHA. del Carmen. 6 AHA. caja 285. fs. 73f: 11 de agosto de 1933. “La Perla” era una de las fábricas más importantes del estado. expediente 6836. 'La Perla'". "Informe relativo a la visita de inspección practicada en la ciudad de Aguascalientes a la fábrica de Productos de maíz S. además de señalar el problema que ocasionaban los desechos de “La Perla”. amenazaban la salud de los habitantes de la ciudad. también era una de las que más contaminaba el entorno urbano.. Los primeros informes oficiales. 185. Altavista y Miravalle. Pablo Ferrat. AS. con el surgimiento de asentamientos populares como la colonia México. que era precisamente hacia donde creía la ciudad. 64f. dejando a su paso una atmósfera irrespirable. que desde los primeros años del siglo XX criticó la contaminación ocasionada por la fábrica asegurando que las aguas estancadas. 106f. AS. esta práctica contribuía a la insalubridad y al desarrollo de epidemias en la parte norte de la población. pues depositaba sus desechos (hasta 15 mil litros diarios de aguas residuales) precisamente en el arroyo de Los Arellanos. criticaban la construcción de bordos y represas a lo largo del arroyo con el objetivo de almacenar agua para utilizarla en el riego de huertas.4 Lo que realmente afectó al arroyo de Los Arellanos fue la actividad de la fábrica de maíz “La Perla”.: sin fecha. Sin embargo. 67f. “Del director de la Dirección de Aguas. Por el capital invertido y el número de trabajadores que ocupaba. dándose casos en esta zona de enfermedades del estómago por las miasmas que despide esta misma agua. caja 285. pues muchos utilizaban el agua del arroyo para satisfacer sus necesidades domésticas. fs. 8 Fueron precisamente los habitantes de estas colonias quienes en 1931escribieron al gobernador del estado para informarle que les era materialmente imposible soportar por más tiempo la falta de drenaje de las aguas que se utilizan en el molino de almidón y que hacen su recorrido por el centro de las calles de las colonias (…) yendo a desembocar éstas al arroyo de los Arellanos.6 Rápidamente. al Agente General de la SAF en Aguascalientes”. 7 Sin embargo. además de provocar un olor desagradable.-111f..A. no fue sino hasta la década de 1930 cuando la contaminación del arroyo atrajo el interés de las autoridades y comenzó a provocar las quejas de los vecinos instalados en las nuevas colonias que surgieron por aquellos rumbos. p. . Aguascalientes en la historia. 7 Gómez.. Tomo II. Las instalaciones de esta compañía estaban ubicadas al oriente de la ciudad y había sido fundada por Juan Douglas en 1895. y 72f. expediente 6836.

. En su respuesta. permaneció abandonada y descuidada hasta fines del siglo XIX. surgieron al oriente de la capital las Colonias Buenavista. Vázquez del Mercado. Esta área se comunicaba con el centro a través de una amplia calzada que. Jesús Gómez. el oriente de la capital estaba dominado por la presencia de la hacienda del Ojocaliente. pp. Tomo III-Volumen I. caja 301. constituyéndose en una especie de imán que impulsó y orientó el crecimiento de la ciudad durante buena parte del siglo XX. En la mayoría de los casos estas colonias se construyeron sobre terrenos que hasta entonces 9 10 AHEA. mientras que durante la primera mitad del siglo XX se conformó la llamada Colonia Gremial. 10 La zona oriente se transformó radicalmente a partir de 1897 a raíz de la construcción de los Talleres del Ferrocarril.5 En el escrito. de Los Héroes y del Trabajo. a pesar de ser un concurrido paseo dominical. Aguascalientes en la Historia. por ejemplo. trabajo que se consideraba como de “imperiosa necesidad por estar de por medio la salud pública”. se pedía al gobernador que ordenara a la compañía entubar las aguas negras que iban a dar al arroyo. que por su tamaño se convirtieron rápidamente en un punto de referencia relevante de la capital del estado. la llamada acequia de Texas y los baños del Ojocaliente y de Los Arquitos. SGG. que de forma inusual iba acompañado de 439 firmas. el gobernador Rafael Quevedo aseguraba que “La Perla” estaba por comenzar “la entubación de las aguas que se mencionan” y pedía a los colonos que cooperaran en “el cuidado y conservación de la obra. la construcción de nuevos edificios y el remozamiento de calles y avenidas que hasta entonces habían permanecido semiabandonadas.9 Dirijamos ahora nuestra mirada hacia el oriente y el sur de la ciudad. expediente 6. sin tener en cuenta el gran prejuicio que recibe la colectividad”. La presencia de los Talleres y la Estación del Ferrocarril estimuló el surgimiento de nuevas colonias. 54. así como el establecimiento de más fábricas. A fines del siglo XIX. pues se ha tenido conocimiento que propietarios de ganado sin ningún escrúpulo destruyen la tubería para que los animales tomen el agua que como contiene fécula es muy provechosa. FPE. Todavía a principios del siglo XX. 55.

58. el arroyo del Cedazo definía los límites de ambos barrios por la parte sur. En esta zona corrían dos arroyos: el Cedazo y Los Adoberos (también conocido con los nombres de Arroyo Viejo o de Los Caleros). fs. 55. 83. 35. expediente 6836. El Aguascalientes de antaño. AHA. AS. caja 285. Ambas corrientes se unían al río San Pedro en su margen izquierda y eran utilizadas para irrigar huertas y pequeños ranchos ubicados al sur de la capital. expediente 6836. 57. en terrenos de la hacienda del Ojocaliente y atravesaba la capital de oriente a poniente. 34. por ejemplo. Como se sabe. 82. 54. pasando a unas pocas cuadras de la plaza principal para desembocar en el arroyo del Cedazo. fs. la parte sur y oriente de la capital estaba ocupada principalmente por las huertas que cultivaban los habitantes de los barrios de Triana y La Salud. pp. Este último nacía “en una serie de lomeríos” situados tres kilómetros al oriente de la ciudad. como en el caso de la Colonia Gremial. ambos arroyos funcionaban como fronteras naturales que orientaban y al mismo tiempo frenaban la expansión de la ciudad. “Informe del ingeniero auxiliar Miguel N. Fernando Salmerón. Tomo III-Volumen I. cuya construcción había sido impulsada en 1730 por el alcalde 11 Jesús Gómez. 12 AHA. p. 13f: 29 de abril de 1932. Geografía Particular. “Declaración de nacionalización del arroyo El Cedazo”.6 habían sido ocupados por huertas y durante mucho tiempo carecieron de los servicios de luz. las últimas casas del barrio de La Salud se situaban a orillas del Cedazo. pp. que en cierto modo aparecían como segregados del resto de la capital. El agua era conducida a través de un acueducto subterráneo de más de cuatro kilómetros de longitud. Intermediarios del progreso. agua y drenaje. El arroyo de Los Caleros dificultaba el crecimiento hacia el sur y era una especie de división entre el centro y los barrios de Triana y La Salud. 70-86. 91. A inicios de la década de 1920. Rodríguez. en un rancho de nombre San Antonio Herrada ubicado siete kilómetros al sur de la ciudad. el Cedazo se utilizó para irrigar las huertas del barrio de Triana. 49. El primero tenía su origen en el mismo municipio de Aguascalientes. Por su parte. 92. 11 Fue en el sur y oriente donde los arroyos dejaron una huella más profunda en el paisaje y organización de la vida urbana. José Llamas. En su recorrido hacia la capital atravesaba varios ranchos hasta unirse al arroyo de Los Adoberos. AS. Aguascalientes en la historia.-81f: 5 de septiembre de 1933. . pp. 77f. caja 285. 12 A principios del siglo XX. 13 Desde la época colonial. 13 Salazar. “algunas casi colgando del borde del mismo desafiando al vacío”. dirigido al jefe de la Dirección de Aguas”.

que comenzaron a ser sustituidas por las aguas negras que el drenaje depositaba en el arroyo. 17 14 15 Gómez. caja 285. Por esta razón. El Republicano. fs. expediente 6836. Posteriormente se añadió al acueducto una cañería de barro de 1. las aguas del Cedazo también se utilizaban para regar pequeños ranchos ubicados cerca de sus márgenes. en el curso del río se habían construido canales. 3f. plantó alfalfa y verdura en las orillas y entubó una parte para construir encima el mercado Isidro Calera. “El control del agua”. El Aguascalientes que yo conocí. se sabe que a fines del siglo XIX se alimentaba de las aguas sobrantes del manantial del Ojocaliente. p. fs. FH.16 La contaminación de esta corriente se remonta por lo menos a fines del siglo XIX. Existían además fábricas de ladrillo que hacían uso de las tierras ribereñas como materia prima. dirigido al jefe de la II Zona de Aguas. actualmente José María Chávez. Sin embargo. . Rodríguez. AS. 15 En lo que respecta al arroyo de Los Caleros. desde una alcantarilla que se localizaba en la margen del lado sur del arroyo del Cedazo”. dirigido al jefe de la Dirección de Aguas” 17 AGMA.200 metros para abastecer a las fuentes públicas que se encontraban en la plaza del jardín del Encino y en la calle del Obrador. expediente 20. 77f. “Informe del ingeniero auxiliar Miguel N. por lo que sus aguas eran “más o menos claras y también más o menos abundantes”. 28 de septiembre de 1890. AHA. Para solucionar este problema. Martínez. pues venía por acueducto cerrado. el “crecimiento y urbanización de la ciudad. Tierras y Colonización”. cuando comenzó a ser identificado por las autoridades locales como un foco de insalubridad que provocaba “la mayor parte de las fiebres que reinan en la ciudad”. que ocasionaba el surgimiento de “miasmas insalubres que se desprenden a cada momento de materias fecales y de aguas descompuestas que corren lentamente por falta de nivel y de limpieza en el arroyo”. AS.14 Hacia 1930.7 Matías de la Mota Padilla. en 1890 el ayuntamiento de la ciudad. p. caja 285. caja 171. norias y bordos que servían para almacenar y transportar el líquido. 78. expediente 6836. la desaparición de varias huertas y el mejoramiento de la acequia o canal principal de riego (…) determinaron la disminución progresiva de esas aguas”. Según un testigo de la época. por consejo de la Junta Superior de Salubridad.-81f: 5 de septiembre de 1933. 16 AHA. limpió el arroyo. hacia 1910 el agua de la fuente de la calle del Obrador “era grandemente apreciada.-6f: 14 de noviembre de 1931: “Informe del aforador Juan Castro. 11. expediente 44 y caja 174. Esto se atribuía a la “falta de higiene”.

como la de Los Héroes y la colonia del Trabajo. que al igual que en el arroyo de Los Arellanos. El cultivo de huertas convivía con la explotación de yacimientos de cal.-129f: 2 de julio de 1938. 122f. pues tan solo se instalaron colectores a lo largo de las calles que se iban asfaltando.8 El problema se agravó desde 1914. Fue así como el arroyo de Los Caleros se convirtió en el principal depósito de los desechos producidos por las industrias y los vecinos de la capital. la fábrica de “La Perla”. cuando el ayuntamiento permitió que el drenaje del Hotel Francia desembocara en la corriente. “Informe del ingeniero auxiliar Miguel N. con la introducción del primer sistema de drenaje. ubicados en los terrenos adyacentes al arroyo. que se construyó “sin ningún plan previamente estudiado”. en virtud de que los desfogues de los colectores no caen directamente a la masa de agua de la corriente. que pertenecía precisamente a los hermanos Rafael y Edmundo Gámez. en muchos casos. Como estas aguas contenían gluten –“cuya descomposición produce una fetidez insoportable”— el resultado fue que en una extensa zona de la capital comenzó a percibirse “intensamente el pésimo olor de los desechos que arrastra” el arroyo. de terrenos 18 AHA. a inicios de la década de 1930. a varios metros de altura de la lámina de agua. no pasó mucho tiempo para que comenzara a percibirse un pésimo olor en la ciudad. Como las siguientes administraciones continuaron “haciendo conexiones de atarjeas sin estudio preconcebido”. Rodríguez. Finalmente. La más importante de estas pequeñas presas era la conocida como presa Gámez. fs. AS. caja 285. resultando que los desechos y residuos caen sobre los taludes del arroyo y forman promontorios de inmundicia. que servía para regar una de las huertas más grandes de la ciudad. cuando Jesús Díaz de León consignó la existencia. 77f. caja 285. fs. A las aguas negras del drenaje se agregó el chapopote producido por los talleres del ferrocarril y los desechos de las colonias que fueron creciendo al oriente de la ciudad. Rafael y Edmundo Gámez. Las noticias que tenemos de esta actividad se remontan a 1888.-81f: 5 de septiembre de 1933. La tendencia se reforzó a partir de 1924. expediente 6836. .18 Lo anterior no impidió que las aguas del río continuaran siendo aprovechadas por los horticultores de la zona. expediente 6836. construían bordos o represas para almacenar el agua y destinarla al riego de huertas. de suyo muy pequeña […] sino que la boca de salida de esos colectores queda. al oriente de la ciudad. “Informe relativo al estanque o presa de los CC. sobre el arroyo viejo o de Los Caleros”. obtuvo permiso para arrojar en el río “las aguas residuales de la fabricación de la maicena”. dirigido al jefe de la Dirección de Aguas”.

la extracción de cal continuó durante las primeras décadas del siglo XX y de hecho tomó cierto auge gracias al crecimiento de la ciudad y la construcción de casas que demandaban dicho material. 182. “Apuntes”. el problema giró de nuevo en torno a la higiene pública urbana. los caleros –que era como se conocía a los trabajadores dedicados a la extracción de cal— comenzaron a trabajar en terrenos pertenecientes a la hacienda del Ojocaliente. fs. 122f-129f. Esto provocó la sobreexplotación de los terrenos más ricos en cal. “Informe relativo al estanque o presa de los CC: Rafael y Edmundo Gámez. sobre el arroyo Viejo o de Los Caleros”. expediente 6836. esta fue la visión que terminó imponiéndose entre las autoridades y la mayoría de los habitantes de la ciudad. A final de cuentas. Además.20 La coexistencia de la horticultura con la industria de la extracción de cal. Con el paso de los años las excavaciones ganaron profundidad y la extracción se volvió cada vez más complicada. AHA. como las horadaciones llegaron hasta el lecho del arroyo y no se había tenido la precaución de construir bordos para evitar derramamientos. que –no sin razón— comenzaron a ver en el arroyo de Los Caleros una amenaza para la salud pública. de combatir el mal olor que producía. caja 285. ubicados entre la estación del ferrocarril y los manantiales del Ojocaliente. Según afirmaba Díaz de León. pues era común que brotaran aguas freáticas que dificultaban obtener la cal. En este caso. éste terminó modificando su cauce.9 con “gruesas capas de caliza arcillosa” que eran utilizadas para fabricar loza blanca y adobes. las autoridades procuraran embovedarlo para tratar. 183.19 Al igual que la horticultura. pues los caleros sostenían que el almacenamiento del agua contaminada en las represas y bordos a lo largo del arroyo era causa de enfermedades y epidemias. los alfareros de la ciudad extraían la “caliza arcillosa” “desde tiempo inmemorial” y para fines de la década de 1880 esta actividad era “una de las principales industrias de la población”. El problema se solucionó de tajo durante la administración del presidente municipal Luis Ortega 19 20 Díaz. Por esta razón. unida a la construcción del sistema de drenaje y la contaminación del arroyo. se conjugaron para originar una serie de conflictos entre los horticultores –principalmente los hermanos Gámez— y los llamados caleros. pp. No resulta extraño entonces que a la par de que el río era contaminado. AS. específicamente los ubicados en las inmediaciones del arroyo que llevaba su nombre. .: 2 de julio de 1938. por lo menos.

Pedroza.10 Douglas. Hacia la década de los setentas. incluyendo la desaparición de la famosa huerta Gámez. Jesús. . Imprenta de Alberto E. 131. la extracción de cal y la costumbre de muchas familias de la ciudad de acudir a ellos para bañarse. geográficos y estadísticos del estado de Aguascalientes. 1899. el parque Miguel Hidalgo y el mercado de la Purísima. pp. El Aguascalientes que yo conocí. jugar y convivir. el pavimento sustituyó definitivamente a las corrientes de agua y el panorama urbano de la capital se había transformado radicalmente de una forma acelerada. Aguascalientes. Apuntes históricos. 1928. costumbres y valores de la sociedad urbana. cambiando las formas de vida. Aguascalientes. Siglas y bibliografía Archivos Archivo Histórico del Agua (AHA) Fondo Aprovechamientos Superficiales (AS) Archivo Histórico del Estado de Aguascalientes (AHEA) Fondo Poder Ejecutivo (FPE) Sección Secretaría General de Gobierno (SGG) Archivo General Municipal de Aguascalientes (AGMA) Fondo Histórico (FH) Hemerografía El Republicano (1890 y 1898) Bibliografía Arellano. 130. 21 Fue así como los arroyos de la ciudad sucumbieron a la contaminación que acompañó el proceso de crecimiento urbano y la industrialización de la capital en el siglo XX. Legislatura de los actos de su administración. quien a fines de la década de 1940 impulsó la entubación completa del arroyo de Los Caleros. Junto con los ríos desaparecieron las huertas. en el periodo de 1º de diciembre de 1895 al 30 de noviembre de 1899. que fueron reemplazados en el paisaje de la ciudad por la avenida López Mateos. Imprenta de Ricardo Rodríguez Romo. Memoria en que el ejecutivo del estado de Aguascalientes da cuenta a la H. 21 Martínez. Rafael. Bernal Sánchez.

Sociedad y cultura. Política y crecimiento urbano en Aguascalientes. Pedroza. México. “Apuntes para el estudio de la higiene de Aguascalientes por el Doctor Jesús Díaz de León. México. gobernador constitucional del Estado de Aguascalientes por el periodo de 1º de diciembre de 1887 a 30 de noviembre de 1891. Geografía y estadística de la República Mexicana. México. “La lucha por el control del agua en la villa de Aguascalientes durante los siglos XVII y XVIII”. 1892. Ligeros apuntes para la geografía y estadística del estado de Aguascalientes. México. Aguascalientes: imperio de los Guggenheim. Alejandro Vázquez del Mercado. Geografía particular del estado de Aguascalientes. pp. Tomo XVII: Aguascalientes. 1998. Espinoza. El Aguascalientes que yo conocí. _____. SEP/80-Fondo de Cultura Económica. 20005. Salmerón Castro. México. José. 1988. El Aguascalientes de antaño (1920-1960).11 Díaz de León. _____. UAA/Fomento Cultural Banamex. 1982. Instituto de Investigaciones José María Luis Mora. _____. . Imprenta de Daniel Méndez Acuña. 1978. El Colegio de México/Universidad Autónoma de Zacatecas. Luis. México. Tipografía de Jesús Díaz de León. Antonio. 2003. Rodrigo. Jesús. Llamas Flores. 1889. Jesús. Instituto de Investigaciones José María Luis Mora. México. con la colaboración del Doctor Manuel Gómez Portugal”. Haciendas y ranchos de Aguascalientes. 36-81. Aguascalientes. Gómez Serrano. Aguascalientes. Los usos del agua en el centro y norte de México. en Memoria que sobre los diversos ramos de la administración pública presenta a la honorable legislatura el C. Fernando. 1988. Salazar Sánchez. _____. Aguascalientes. Heliodoro. 1924. Imprenta Unión de Mecánicos. Tomo III-Volumen I. México. Aguascalientes en la historia 1786-1920. Martínez López. Instituto Cultural de Aguascalientes. 1897. (coordinadores). Velasco. Tomo II. Aguascalientes en la historia 1786-1920. en Manuel Miño y Edgar Hurtado. ICA/CIESAS. Tipografía de Ignacio T. Aguascalientes. 2000. Secretaría de Fomento. Intermediario del progreso. Los embates de la modernidad.

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