El erotismo en Cortázar Luis Eduardo Saavedra

Cortázar plantea sus reflexiones sobre el erotismo en Último round, concretamente en su ensayo “que sepa abrir la puerta para ir a jugar”. Reflexiones que no sólo tienen que ver con el erotismo en sí, sino con su papel en nuestro idioma. Cortázar habla de un “subdesarrollo de la expresión lingüística en lo que toca a la libido”, una carencia de lenguaje erótico en la narrativa latinoamericana que la lleva, en este terreno, al circunloquio, a la imagen poética, al eufemismo o, en su defecto, al tremendismo, a la literatura negra. Y, ¿en dónde se origina esa precariedad expresiva? En la gazmoñería heredada que no nos permite escribir lo que con tanto desenfado expresamos a nivel oral. “(...) nuestro subdesarrollo -dice Cortázar- nos impone la peor de las vedas, la parálisis de la escritura, ya que en materia oral no nos sentimos tan responsables como lo sabe cualquiera que frecuente tertulias de españoles y argentinos después de la tercera copa”. El mismo Cortázar sostiene que “en toda mi obra no he sido capaz de escribir ni una sola vez la palabra „concha‟, que por lo menos en dos ocasiones me hizo más falta que los cigarrillos. Miedo de ser verdaderamente lo que somos, pueblos tan eróticos como cualquiera, necesitados de una cabal integración en un dominio que este siglo ha liberado y situado prodigiosamente” Y necesitó cuatro años más, hasta la publicación en 1973 de Libro de Manuel, para escribir la palabreja y tantas otras de la rica cantera latinoamericana. Veamos una muestra: “(...) después de todo pija es una linda palabra, más personal que pene, por ejemplo, puro tratado de anatomía, o miembro viril que siempre me hizo pensar en la historia romana probablemente por lo de toga/ sí, pija suena bonito en argentino, me gusta más que la polla española/ Eso de los gustos, vos sabés, yo creo que la picha gallega y la pinga cubana están muy bien, o el pico chileno, que dicho sea de paso es un caso de masculinización porque todas las variantes argentinas o latinoamericanas son siempre femeninas, llamale pinchila o poronga o como quieras (...) pero si llega el caso vos a esto lo llamás pelotas o huevos y se acabó, no es ni peor ni mejor que testículos, de la misma manera que concha es una palabra hermosísima, la esencia misma del cuadro de Botticelli, si te fijás, y de todas las asociaciones sensuales y estéticas que quieras”. No es sino sustituir estas expresiones por los modismos regionales equivalentes y se quintuplica la intención de Cortázar de enriquecer el verbo erótico. Enriquecerlo e instalarlo en un marco de cierta delicadeza que parta del “ejercicio natural de una libertad y una soltura que responda culturalmente a la eliminación de todo tabú en el plano de la escritura. Sólo así -dice Cortázar- se puede llegar a escribir algo como: „Marcelle, en effet, ne pouvait jouir sans s‟inonder, non de sang, mais d‟un jet d‟urine claire, et même, à mes yeux, luminuex.‟ (George Bataille), o: „(...) he stopped hearing the sound soup of her mouth and felt the brief pain of her teeth nipping the draw foreskin and the throb of his groin pumping fluid into her throat.‟ (J.P. Donleavy, „The Ginger man‟)”. Ejemplos que propone Cortázar en otros idiomas cuyo contexto histórico y cultural les permite esa frescura que Cortázar reclama para el español. En la narrativa, claro está. La poesía la considera un terreno privilegiado con exponentes tan esclarecidos como Paz, Neruda, Salinas, Molinari, Vitier, etc. Pero en la narrativa sólo señala a Lezama Lima, Fuentes, Vargas Llosa y a algunos escritores jóvenes que “tratan hoy de desflorar el idioma, pero en la mayoría de los casos no hacen más que violarlo previa estrangulación, lo que como acto erótico es bastante grueso. El tremendismo -prosigue Cortázar- no da nada en ese terreno como no sea

del auténtico compromiso social. y más claramente insertos en el contexto narrativo. que lamí la sal de tu piel. de derramado pelo. Es en Libro de Manuel donde lo desarrolla plenamente en correspondencia con sus concepciones sobre el erotismo en la narrativa. forzar el dulce trecho donde tu pena tejía las últimas defensas ahora que con la boca hundida en la almohada sollozabas una súplica de oscura aquiescencia. el personaje central es una especie de vástago de Oliveira que obsesivamente busca liberarse y realizarse.. además. pero no renuncia a nada. No importa que ese castillo de naipes llamado socialismo se hubiese derrumbado aparatosamente 16 años después. Constituye. En Último round. y sólo unos dedos casualmente manchados de tabaco me devuelven el instante en que me enderecé sobre tí para lentamente reclamar las llaves de tu pasaje.) Cierro los ojos y aspiro en el pasado ese perfume de tu carne más secreta. sin caer en manos de municipalidad atenta buenas costumbres en ciudad letras? Respuesta: no sea hipócrita. forma extrema de posesión. pero dejaba en claro que no cedía nada de su reino individual. me cediste la ciudad de tu más profunda piel (.. no renuncio a nada. quisiera no abrirlos a este ahora donde leo y fumo y todavía creo estar viviendo”. Texto que a despecho del autor está impregnado de pura poesía. Andrés Fava aceptó el compromiso revolucionario.. sentir que circula en las venas. y la mayoría de las tentativas cubanas. aquello que peyorativamente llamaban actitudes pequeño-burguesas. Sin embargo. es decir no poético”. un segundo tomo de Rayuela.) No eras sabor ni olor. se trata de dos cosas diferentes. . la quiebra del comunismo no acabó con los pobres del mundo. el vampirismo-canibalismo. Dicho esto en 1. pero no en la mira individual de Oliveira. transcribamos un aparte de “Tu más profunda piel”: “Sé que cerré los ojos. Y de todas maneras. ceremonia que permite degustar el sabor de la sangre y la carne del ser amado.algún espasmo más sádico que otra cosa. salvo uno que otro escritor en nuestro medio: García Márquez o Andrés Caicedo.. este último tan ligado a un aspecto muy caro en el erotismo cortazariano. Por ejemplo en este libro algunos textos como „Tu más profunda piel‟ y „Naufragios en la isla‟ buscan transponer poéticamente instancias eróticas particulares y quizás lo consigan. sino en el terreno de la lucha política. Habría que añadir otros con una fuerte carga erótica. cuya enajenación configuró el infierno de la experiencia marxista. Hasta el punto de pensarse que es un poema. que descendí volcándote hasta sentir tus riñones como el estrechamiento de la jarra donde se apoyan las manos con el ritmo de la ofrenda. Más tarde comprendiste y no hubo pena. como “Ciclismo en Grignan” o “Silvia”. a la fecha es muy poco lo que se puede agregar. tu más escondido país se daba como imagen y contacto. Aunque increíblemente.969. que no pertenece a nadie más. desde tu país de arriba y lejos. Andrés Fava. colombianas o rioplatenses sólo han eruptado productos de un estilo que me permitiré llamar peludo”. En Libro de Manuel. Lonstein le dice a Andrés: “-El señor quiere cosas. Cortázar se pregunta: “¿Será necesario eso que llamamos lenguaje erótico cuando la literatura es capaz de transmitir cualquier experiencia. -No. aun la más indescriptible. Cortázar expresa hasta la fatiga sus reservas frente a este proceso. viejo. En Libro de Manuel cristaliza toda la teoría erótica elaborada por Cortázar en “que sepa abrir la puerta para ir a jugar”. en algún momento llegué a perderme en el pasaje hurtado y prieto que se negaba al goce de mis labios mientras desde tan allá. hasta lograrlo. pero en un contexto voluntariamente narrativo. murmuraba tu pena una última defensa abandonada (.

-¿Su Xenaquis. un poeta japonés que sólo él conoce? -No. subyugado en la cuna por el principio de la realidad. una cultura en la que existen grandes hallazgos pero también profundas aberraciones. como la realización de un deseo prehistórico. Marcuse sostenía: “La proposición de Sigmund Freud acerca de que la civilización está basada en la subyugación permanente de los instintos humanos ha sido pasada por alto. . la tradición judeo-cristiana. sin embargo. Se intenta desmoronar la base de esta civilización que se ha desarrollado a expensas de la infelicidad del hombre. a causa de una larga serie de equivocaciones permanece escondida bajo una realidad prefabricada por muchos siglos de cultura. Tras su liberación se orientan los esfuerzos de Cortázar. Ya lo señalaba Freud en El malestar en la cultura.¿Ni siquiera un poquito. las ocho horas ineluctables de tortura laboral. desde Los reyes. „La felicidad -dice Freud..debe estar subordinada a la disciplina del trabajo como una ocupación de tiempo completo. las fábricas que agotan la vida de los obreros. las oficinas-calabozos. ni siquiera. a la disciplina de la reproducción monogámica. por eso hace “saltar en mil pedazos el tiempo de los empleados”. En general. su Joni Mitchel. nada. gira en torno de la transgresión de los fundamentos sobre los cuales se apoya la cultura occidental. hermano. Y no se equivoca cuando pone en la mira los elementos y circunstancias que rígidamente mantienen sometido ese reino. el sexo aletargado por la monogamia. Y. que ahora volvamos ansiosamente las miradas a las étnias milenarias. de alguna manera. su freejazz. Es explicable. su música aleatoria. Y así tendrá que ser.no es un valor cultural‟. En este punto del análisis es preciso abandonar a Cortázar y sus concepciones sobre el erotismo para abordar la crítica cortazariana que advierte elementos no propuestos por el autor. no vive enmascarada ni escondida. sus litografías abstractas? -No. profundas distorsiones”. Por eso apunta contra “la alegría barata y sucia del trabajo”. como la liberación de la sensualidad. sino profundamente humana. Todo me llevo conmigo a donde sea”.. Así lo expresa Cortázar: “Nuestra realidad cotidiana enmascara una segunda realidad. el vientre seco de las mujeres que marchitaron su belleza en la tarea de perpetuar la especie. digamos un autor exquisito. La felicidad -prosigue Marcuse. sino subyugada por la civilización. Su pregunta sobre si los sufrimientos infligidos de este modo a los individuos ha valido la pena por los beneficios de la cultura no ha sido tomada muy seriamente (. Podría afirmarse que esa “segunda realidad”. la temática de Cortázar. que no es ni misteriosa ni teológica.. entonces. Entendida la felicidad. hasta los últimos escritos. en el marco de la filosofía del psicoanálisis. al sistema establecido de la ley y el orden”. señala la miseria de la monotonía conyugal. por eso. su primera obra.) La libre gratificación de las necesidades instintivas del hombre es incompatible con la sociedad civilizada: la renuncia y el retardo de las satisfacciones son los prerrequisitos del progreso. de la que habla Cortázar.

Safir a quien corresponde este fascinante análisis. se caracteriza por su abstinencia del trabajo. Andrés sodomiza a Francine en una habitación del Hotel Terrass. En Libro de Manuel. se usa en ambas novelas pasando de la crisis a la liberación”. Se beben una botella de vino y Emmanuéle “se echa poco a poco sobre su amigo borracho y con una lengua manchada de tanino le lame humildemente la pija”. Este detalle es importante y da una clave para descubrir la naturaleza de la escena que contemplamos en este capítulo. La Maga y Pola. Precio alto por escapar de la rutina ordinaria. hundirse “en la mierda hasta el cogote”. la forcé a ir hasta la barandilla. bajo la luz morada del cielo de Montmartre vio las cruces y las lápidas. un grupo social marginal que. ha abandonado a sus amigos (“Ya va siendo tiempo de que me dejen solo . al igual que Heráclito. en ocasiones. Safir. los sitúa en el centro mismo del horror. al Kibbutz del deseo. desnudos salimos al balcón. Oliveira avanza hacia el mundo de los clochards o vagabundos. En los ritos eróticos cortazarianos el Eros y el Tánatos se funden en un ceremonial que conduce al mandala. El capítulo 36 de Rayuela muestra a Oliveira completamente solo. abruptamente. sus mujeres. como pasos previos al salto. “Le puse la mano en la boca para que no gritara. al puente que conduce a la otredad. Rajá.en Rayuela y Libro de Manuel porque creo que se ha convertido en un tópico demasiado frecuente hablar de Libro de Manuel como una desviación radical de Rayuela. una vagabunda. solito y solo. han desaparecido. en una dislocación de la realidad que. “He elegido examinar este tipo de conducta -dice Margery A. cuya esencia está en las conductas extremas utilizadas por Cortázar. Cómo la clocharde no es más que una caricatura grotesca de la vida y Francine es virtualmente violada frente a un cementerio. en cualquier momento de esa vida gris.. en ambas escenas. Obsérvese cómo. Admitirás que no me ando colgando de los levitones. una clocharde. a ese cielo demencialmente perseguido por sus personajes. sin expectativas ni esperanza. y se une a Emmanuéle. en contraste con otros grupos marginales. Pero es en Rayuela y en Libro de Manuel donde Cortázar ritualiza el erotismo en ceremonias que aparean el sexo con la muerte. tal como lo anota Susan Sontag. inmersos en la rutina de su cotidianidad.) Analizar cómo un modelo de comportamiento extremo. para curar su hidropesía. esencialmente transgresivo por naturaleza..No es raro que en casi todos los cuentos de Cortázar. la próxima vez que me encontrés en la calle no me conozcas”. Es a la crítica Margery A. la geometría coagulada de las tumbas”. Los avanzados estudios . debajo de un puente. “El descenso espacial de Oliveira a las orillas del Sena -dice Margery Safir. ignorando los notables paralelismos estructurales. El club se ha disuelto. frente al cementerio de Montmartre.tiene también su paralelo en un descenso social que significa su ruptura con la sociedad burguesa. lingüísticos y temáticos que coinciden en ambas novelas (. Previamente la había conducido al balcón. sus personajes sean seres anodinos. el acto sexual está ligado a la muerte en la medida en que no es reproductor. a su segunda realidad. Debe. Lo trabaja la obsesión de acceder a su cielo. le dice Oliveira a Gregorovius). Cualquier cosa es válida si coadyuva a quebrantar esa vida chata. Y que. a sus cielos. hijo de Bosnia. Baja a la orilla del Sena. caigan en el extrañamiento. Sade y Lautréamont como recursos extremos “para el sufrimiento y para romper los límites de la conciencia”. pero válido.

empezando desde la base. como entre los clochards de Cortázar. Es mediante esta extraña liturgia como Andrés se libera de la mancha negra. Como eje de la sociedad. Una figura femenina pasiva. El acto sexual anal realizado con Francine está igualmente asociado con la muerte. se usa como objeto sacrificial y es litúrgicamente violada a través de otro acto sexual no reproductor que se asocia con la actividad homosexual. En otras palabras. existe fuera de las exigencias del trabajo. Tal vez George Bataille sea clarísimo en este punto al insistir en que todos los tabúes fundamentales nacen de la necesidad de restringir cualquier actividad cuyo libre reinado represente una amenaza para el trabajo.. a despecho de su aquiescencia final. en un mundo alucinatorio. Movimiento en el que Oliveira debe deseducar los sentidos. por cuanto no está orientado a la reproducción de la especie. “tirada en el polvo y pisoteada por soldados borrachos que se divertían en mear contra los senos mutilados hasta que el más payaso se arrodillaba.antropológicos y psicológicos del siglo XX sugieren que el trabajo es la actividad que separa al hombre del animal y que constituye la base de la sociedad. esta vez a través del mismo acto sexual.” En Libro de Manuel. el único grupo humano que escapa de los tabúes más elementales es el que George Bataille llama el „inframundo‟. Francine. Humillar la náusea y proseguir en el descenso hasta contemplar. de otra parte. una diosa caída que es violada a través de un acto erótico no reproductor y no heterosexual. La visión implica también la vinculación de excreta con el erotismo a través de la figura de un soldado que orina sobre la diosa caída. por entre “los mocos y el semen y el olor de Emmanuéle. Agarrar la botella de vino de la clocharde y bebérsela a sabiendas de que el cuello está untado de rouge y de saliva. como los clochards de Rayuela. En Libro de Manuel la transgresión onírica de Oliveira se convierte en la transgresión real de Andrés. “abrir a fondo la boca y las narices y aceptar el peor de los olores.” Salir de la mancha negra es llegar al kibbutz del deseo. la escena de Andrés y Francine se prepara con los mismos ingredientes ya examinados en el capítulo 36 de Rayuela. todos los límites de la sociedad normal desaparecen. La resistencia de Francine a participar del acto. el descenso al mundo de los clochards es claramente un movimiento hacia „el otro lado”. la fundamentación sádica. Y nuevamente la excreción. configura el entorno violento. incluida la racionalidad asociada con las obligaciones de la producción económica y la necesidad de reprimir explosiones de energía no productiva. ante las exclamaciones de los otros. el falo erecto. la forma acabada. a un paso de dar el salto. . “Estos aspectos del acto erótico que Andrés realiza con Francine -dice Margery Safirson importantes porque demuestran hasta qué punto las acciones de Oliveira en el capítulo 36 de Rayuela se repiten en la escena del Hotel Terrass.. a Emmanuéle como una diosa siria caída. Es.. Así.. pues. según los planteamientos eróticos de Cortázar. En el inframundo. de entrar en el camino que llevaba al kibbutz del deseo. El cementerio frente al hotel Terrass reafirma esa presencia. La violencia y el erotismo hirviendo en el fondo del abismo. una subcultura que. Andrés propone un descenso simbólico: “Necesito bajar con vos estos peldaños de coñac y ver si en el sótano hay respuesta. queda vinculada con el erotismo”. masturbándose contra el mármol y dejando que la esperma le entrara por los ojos donde ya las manos de los oficiales habían arrancado las piedras preciosas”. la mugre humana”. y la forma como Andrés la somete. si me ayudás a salir de la mancha negra. En Rayuela existe una visión onírica de una figura femenina pasiva. el trabajo es también la fuente de toda represión. de “Tu más profunda piel”.

en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias. Igual podría decirse sobre el vampirismo en 62. en español y otros idiomas. Y sin embargo era apenas el principio.” Queda. consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Que lo poco existente. a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias. algo como un ulucordio los encrestoriaba. la extraña sensación de que la erótica permanece huérfana desde Cortázar. se iban apeltronando. finalmente. de nuevo. se vencían las marioplumas y todo se resolviraba en un profundo pínice. Temblaba el troc.Quedaría por examinar el tratado sobre el onanismo que Lonstein desarrolla en Libro de Manuel. sintiendo como poco a poco las arnillas se espejunaban. se sentían balparamar. reduplimiendo. pero que no alcanzó a expresar en su totalidad porque ya la vida se le agotaba. la jadehollante embocapluvia del orgumio. Pero sería imperdonable no transcribir el extraordinario capítulo 68 de Rayuela. prevaleciera la realidad sobre la felicidad. Apenas se entreplumaban. de pronto era el clinón. ¡Evohé! ¡Evohé! volposados en la cresta del murelio. se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo. Modelo para armar y las relaciones lesbianas que coincidencialmente la mayoría de los personajes femeninos de Cortázar experimentan. los extrayuxtaba y paramovía. en niolamas de argutendidas gasas. Disfrutemos este irrepetible pasaje: “Apenas él le amalaba el noema. los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. los mandalas cortazarianos. Es necesario que se escriba sobre el erotismo de los últimos 30 años. . perlinos y márulos. hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. sobre ese frenesí sexual. Se precisa otro Cortázar para que relate la praxis de esa revolución que perseguía la libertad y la felicidad a través de la liberación de la sensualidad. sin antecedentes en la historia de la humanidad. en sustalos exasperantes. un texto erótico escrito en glíglico. la esterfurosa convulcante de las mátricas. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas. porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios. que brutalmente fue estrangulado por el sida: recurso siniestro que se inventó la madre naturaleza para que. una especie de lunfardo montevideano inventado por la Maga. que buscaba los cielos de Freud y de Marcuse. es una erótica anacrónica que ni siquiera toca de lejos la increíble revolución sexual que se dio a partir de los sesenta y que el maestro vivió y percibió. en salvajes ambonios.