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La oración básica o lo que es Nam Myoho Rengue Kyo.

Este es el nombre de la Ley


Mística que rige la vida eternamente por todo el universo. Nichiren Daishonin reveló
esta ley como el principio fundamental dentro de la enseñanza máxima del budismo, el
Sutra del Loto. Toda vida es una expresión o manifestación de dicha ley. Así que cuando
entonamos las palabras de esta ley Mística, armonizamos nuestras vidas con el ritmo
perfecto del universo. El resultado se traduce en un aumento de la fuerza vital,
sabiduría, misericordia y la buena fortuna para enfrentar todos los desafíos que se nos
presentan.
El 28 de abril de 1253, Nichiren Daishonin proclamó por primera vez públicamente que
la esencia de su enseñanza yacía en invocar Nam Myoho Rengue Kyo.

¿Qué es Nam Myoho Rengue Kyo? Nichiren Daishonin declaró que es la Ley Universal
y la realidad esencial de la vida. Como tal, no puede ser comprendida sólo con una
definición verbal. Intentarlo sería equivalente a cavar un glaciar con una cucharita. En
verdad, sólo la práctica del Budismo puede revelar los más profundos significados de
Nam Myoho Rengue Kyo. Sin embargo, existe una definición superficial para cada una
de las palabras que la componen.

NAM se traduce como “me devociono a”, “coloco mi vida en ritmo con” o “regreso mi
vida a” esta fuerza Myoho Rengue Kyo. Es la palabra NAM la que nos permite utilizar
la fuerza inherente de la vida. Con nuestra vida, cuerpo y mente, cada parte de nosotros
mismos, nos devocionamos a la Ley Mística para despertar a la condición de vida de
buda o iluminación, en el interior de nosotros mismos y extraer sabiduría inextinguible,
fuerza vital infinita y absoluta felicidad que funcionan según las circunstancias
cambiantes.

MYOHO significa literalmente Ley Mística. MYO (místico) significa “insondable” y


HO significa ley. MYOHO es la Ley que penetra todas las realidades de la vida. MYO
es el nombre que se le da a la naturaleza mística y HO a sus funciones o
manifestaciones. MYO es aquello que no se ve, como las profundas e invisibles
corrientes en el fondo del océano que producen la ola en la superficie. La aparición de la
ola es HO, un fenómeno visible causado por algo profundo e invisible, no captado por
nuestra vista. Así pues MYO es lo que no vemos, lo intangible y sin embargo es la
dinámica fuerza de la vida del universo y HO es el aspecto visible y tangible de esa
fuerza. Las dos cosas unidas son la realidad de la vida. Los fenómenos (HO) son
cambiantes, pero todos los fenómenos están impregnados por una realidad constante
conocida como MYO.

RENGE significa ‘flor de loto’. El loto produce flores y semillas al mismo tiempo y, así,
representa la simultaneidad de causa y efecto, que es una expresión de la Ley Mística.
Causa y efecto simultáneo significa, esencialmente, que el futuro puede ser determinado
por las causas presentes. Creamos causas mediante nuestros pensamientos, palabras y
acciones. Con cada causa que hacemos, un efecto se registra simultáneamente en las
profundidades de la vida, y los efectos se manifiestan cuando nos encontramos con las
circunstancias correctas en nuestro ambiente. La vida misma es una serie de causas y
efectos simultáneos sinfín. A esto se llama karma. La ley de causa y efecto explica que
todos tenemos una responsabilidad personal con nuestro destino. Nosotros lo creamos y
podemos cambiarlo. La causa más poderosa que podemos hacer es entonar Nam myoho
rengue kyo, de esta forma, el efecto de la budeidad se crea simultáneamente en las
profundidades de nuestra vida y definitivamente se manifestará a su tiempo. La flor de
loto crece y florece en un estanque lodoso y, no obstante, permanece prístina e
inmaculada simbolizando el surgimiento de la budeidad desde el interior de la vida de
una persona ordinaria. RENGE significa, entonces, revelar la naturaleza fundamental de
la realidad de la vida.

KYO se traduce a menudo como sonido o vibración, pero un estudio más profundo del
término, revela que también quiere decir “hilo” que significa el eslabón que conecta
todo a través de la eternidad, la vida que continúa a través del pasado, presente y futuro
del universo. Además significa sutra o enseñanza y tomar conciencia de que nuestra
propia vida es la Ley Mística y por lo tanto, la vida de todos los demás. También, KYO
indica que la iluminación del Buda, que está corporificada como Myoho Rengue Kyo,
será preservada y transmitida por toda la eternidad.

Nam myoho rengue kyo es la invocación máxima de la vida, a menudo conocida como
el lenguaje del Buda. Es imprescindible entender que cuando entonamos Nam myoho
rengue kyo, a diferencia de otras religiones, no rezamos a una divinidad externa, sino
hacia las profundidades de nuestro ser. La recitación repetida de Nam myoho rengue
kyo es la práctica primordial de los miembros de la SGI. A través de esta práctica, uno
es capaz de manifestar el estado de budeidad, el cual se experimenta como un
incremento natural de fuerza vital o energía, valor, sabiduría y misericordia para tomar
la acción correcta.

Es una tendencia grabada en la vida de cada uno, que no está determinada por un ser
superior o externo a nosotros, sino que es el resultado de nuestras acciones pasadas y
presentes. Nuestro aspecto, carácter, sexo, enfermedades, lugar de nacimiento, situación
económica, problemas de desarmonía en cualquier tipo de relación; es karma que
acumulamos en el pasado, o sea que nada es casualidad, sino producto de la Ley de
Causa y Efecto.

La Ley de Causa y Efecto es la Ley de la vida, que rige todo el universo y que por lo
tanto, alcanza a todos los seres aún cuando no la conozcan. Toda causa invariablemente
resulta en un efecto y todo efecto proviene de una causa.

El Budismo explica que, esencialmente, la Ley de Causa y Efecto es simultánea. En el


momento en que se creó una causa, se registra un efecto, como una semilla sembrada en
las profundidades de la vida. Aunque el efecto esté sembrado en el mismo momento en
que se crea la causa, puede que no aparezca instantáneamente. Cuando aparecen las
circunstancias externas correctas, el efecto se transformará de lo potencial a lo real.
Visto de otra manera, nuestro karma es como un saldo bancario de efectos latentes que
experimentamos cuando nuestras vidas se den con las condiciones ambientales
apropiadas.
Una causa es realizada a través de la acción creando así nuestro karma. El Budismo
clasifica las acciones en tres categorías: las palabras que decimos, los pensamientos que
tenemos y el comportamiento físico que manifestamos.

El karma yace latente en nuestras vidas, esperando el momento de manifestarse. En este


caso el karma como “fuerza latente” se asemeja a las semillas de las plantas, que
alimentadas por la influencia externa del sol, agua y los nutrientes, maduran y dan
frutos.

Respecto a las “acciones”, estas pueden ser: buenas, malas o neutras. Ejemplo: ayudar a
alguien que se ahoga es bueno. Matar a un animal por diversión es malo. Pasear por el
parque es neutro.

El concepto de karma, combina dos elementos fundamentales: la Ley de Causalidad y la


Eternidad de la Vida.

El Budismo ve las alegrías y tristezas de la vida presente como efectos de causas


acumuladas en vidas anteriores. Por otro lado, ve las causas acumuladas en esta
existencia como factores determinantes en las vidas futuras.

El hecho de que poseamos un karma no quiere decir que sea fijo e inmutable y que no
podamos hacer nada para transformarlo. El karma y el libre albedrío son ideas
complementarias. Como el bien y el mal, el uno no puede existir sin el otro. Por el libre
albedrío es que uno crea su propio karma, tanto bueno como malo. El Budismo enseña
que cualquier karma, por más negativo que sea, puede ser erradicado.

Para eso Nichiren Daishonin hizo conocer Nam myoho rengue kyo, para transformar
nuestras vidas hacia un destino mejor. De esta forma podemos transformar nuestro
karma pasado en fuente de felicidad. La práctica budista nos enseña a valorizar la vida
que ahora estamos llevando; ya que nuestro comportamiento presente crea y determina
nuestra futura existencia, nos esforzamos denodadamente para cultivarnos y hacer el
máximo cada día.

Algunas acciones producen resultados específicos que aparecerán en un momento


determinado –esto es conocido como karma fijo o inmutable. Otras acciones producen
resultados no determinados o específicos en su naturaleza u oportunidad –este es el
karma no fijo o mutable. A menudo, el karma inmutable es utilizado para describir la
duración de la vida de una persona, porque el momento de la muerte es visto, en el
Budismo, como determinado o establecido por la influencia del karma.

La fe y la práctica hacen posible un cambio del destino y la acumulación de buena


fortuna. La clave para atravesar el muro de nuestro mal karma y crear la futura felicidad
yace en nosotros mismos –en nuestras propias acciones. Cuando nos involucramos
libremente en la invocación de daimoku y en las actividades de la SGI , una poderosa
vitalidad emergerá desde nuestro interior. No sólo nosotros atravesaremos las
restricciones que nos impone nuestro pasado karma, sino que también construiremos
una base sólida de buena fortuna y felicidad para el futuro.

Nosotros los miembros de la SGI tenemos un muy buen karma, al ser devotos del Sutra
del Loto, abrazar el Gohonzon y tener un Mentor en la vida como Daisaku Ikeda.
Cada uno de nosotros tiende a pensar que la vida se encuentra de alguna manera dentro
de nuestro cuerpo y que el medio ambiente está separado de nosotros, pero el Budismo
enseña que nuestra vida comprende nuestra familia, amigos, la sociedad, los lugares en
que vivimos y hasta el universo.

En términos budistas, se llaman respectivamente shoho, el sujeto viviente y eho, el


medio ambiente objetivo. Juntos esos dos están abreviados como esho o “vida y medio
ambiente”; estos dos existen en una relación de funi, que significa “dos pero no dos”.

Esho funi quiere decir que un ser vivo y su medio ambiente son en esencia una totalidad
viviente. En un nivel fundamental de la vida misma, no hay separación entre nosotros y
el medio ambiente. Esta dimensión se llama la entidad de todos los fenómenos, la
realidad que es el estado de buda o la Ley Mística. Nichiren Daishonin dice: “El
ambiente es como la sombra, y la vida como el cuerpo”, esto significa que cualquier
estado de vida que manifieste un individuo será manifestado simultáneamente en su
ambiente. Por ejemplo, una persona que está en el estado de animalidad, percibirá al
medio ambiente como una selva donde sólo los fuertes sobreviven.

Así como nuestro medio ambiente no está separado de nosotros, cualquier cambio
profundo en nuestro karma, inevitablemente se reflejará en nuestro entorno. Mientras
acumulamos karma “favorable” al estar practicando el Budismo, los efectos del karma
se harán evidentes, no sólo reflejados en nosotros mismos sino en nuestro entorno
también, en forma de mejores circunstancias materiales, mayor respeto de los demás,
etc.

Existe en este principio una importante clave para mejorar el estado del mundo. Las
personas hacen esfuerzos enormes para acabar con la guerra, la pobreza, la
contaminación y otros males del medio ambiente, pero con frecuencia los problemas
persisten a pesar de estos esfuerzos. Desde el punto de vista budista uno puede decir que
esto es porque la condición de vida básica de las personas continúa no iluminada. En
cuanto las personas actúen sobre la base de la avaricia, y el egoísmo, estos mismos
estados persistirán en su medio ambiente objetivo. Pero si una persona tras otra basa su
vida en la Ley Mística y manifiestan su budeidad latente, se creará una base inamovible
para un mundo mejor.

Por lo tanto, nuestra iluminación no se limita a nosotros mismos sino que ejerce una
influencia sobre nuestras familias, comunidades, naciones, y finalmente, sobre toda la
humanidad. El principio de la unidad de la vida y su medio ambiente es la razón
fundamental para afirmar que la práctica budista de una sola persona efectuará una
transformación en toda la sociedad.

El Budismo amplía la entera realidad de la vida y nos muestra la manera de tener una
vida victoriosa, la existencia más satisfactoria y completa.
Existen muchas clases de relaciones: relaciones de sangre entre padres e hijos o
hermanos y hermanas, relaciones de trabajo entre el superior y los subordinados,
relaciones sociales entre amigos o maestro y estudiantes. Estas relaciones son muy
importantes, y la felicidad y prosperidad de las familias y de la sociedad descansan en si
esos vínculos permanecen o no fuertes y en si los individuos pueden o no asociarse unos
con otros sobre bases constructivas. Pero de todas las relaciones humanas, la relación
mentor y discípulo es la más profunda e importante. Sólo a través de la relación mentor
y discípulo podemos aprender y enseñar a otros cómo perfeccionarse como seres
humanos y cómo relacionarnos mejor con la vida y cómo contribuir a la humanidad.
Éste es el único vínculo de vida a vida que continúa por toda la eternidad y que
permanece firme, no importa dónde podamos estar.

El mentor y el discípulo son uno, y por ello, aunque son independientes, no existe
diferencia esencial entre ambos. La igualdad es el factor más importante en la relación
mentor y discípulo. El mentor significa el Buda, alguien iluminado con respecto a la
Ley. El discípulo es la persona que está en el proceso de lograr esa iluminación. Ellos
difieren sólo en esto. El mentor expone la enseñanza de su iluminación para que sus
discípulos comprendan la Ley y, de ese modo, trata de hacerlos perfectamente iguales a
él. Por lo tanto, en síntesis, ambos son iguales ante la Ley y están unidos desde el punto
de vista de esa Ley. Aquí yace el significado de la inseparabilidad de mentor y
discípulo.

Este enfoque presenta un agudo contraste con la idea judío-cristiana de la distinción


entre Dios y los seres humanos, según la cual, el deseo de Dios y su palabra son ley.
Cuando se considera a Jesucristo como mentor y a sus seguidores como discípulos, se
traza entre ambos una rígida distinción.

En el Budismo de Nichiren Daishonin, la relación entre el mentor y el discípulo está


basada en el principio de la igualdad perfecta. El mentor es Nichiren Daishonin, y sus
discípulos son los que propagan sus enseñanzas. Durante la Ceremonia del Aire,
expuesta en el Sutra del Loto, tanto Nichiren Daishonin como sus discípulos
aparecieron juntos, el Daishonin como líder, y sus discípulos, como Bodhisattvas de la
Tierra.

La relación mentor-discípulo es un concepto filosófico y práctico a la vez. Los


discípulos pueden alcanzar el mismo estado de Budeidad que su mentor, practicando las
enseñanzas de éste. En el Budismo de Nichiren Daishonin, éste es el camino directo a la
iluminación, o sea, creer en el Gohonzon y practicar según las enseñanzas del
Daishonin.

Ser un buen discípulo no significa solo aprender del mentor y seguirlo. En su propia
área y campo de acción, los discípulos deben asumir el compromiso de propagar el
Budismo. Éstos comparten totalmente la responsabilidad con el mentor.

Daisaku Ikeda expresa: “Yo estaba decidido a hacer realidad los sueños, palabras y
esperanzas de mi maestro Toda. Aferré la posta espiritual de la inseparabilidad de
mentor y discípulo, y con ella en mano, me lancé a correr. Y corrí y corrí...” Por eso, la
relación mentor y discípulo depende de la sinceridad y compromiso del discípulo en
realizar el corazón del mentor y la grandeza de un mentor, está determinada por las
obras de sus discípulos. Mientras haya un solo discípulo verdadero, la corriente del
kosen rufu no se detendrá.

Por supuesto, que el mentor y el discípulo no necesariamente tienen que vivir ambos en
el mismo tiempo y lugar. La grandeza del discípulo no se determina por la proximidad
física con el mentor, sino que lo más importante es su corazón, su postura y su sentido
de misión. Esta relación entre mentor y discípulo va más allá de las limitaciones del
tiempo y del espacio; por eso es la clase de relación humana ideal.

Los tres primeros presidentes de la Soka Gakkai (Makiguchi, Toda e Ikeda) han
mantenido intacto el espíritu de la relación mentor-discípulo que caracteriza al Budismo
de Nichiren Daishonin, ahora como discípulos genuinos es nuestra misión ponernos de
pie, tomar la posta y seguir avanzando en bien de la humanidad.

Fe, Práctica y Estudio son los tres fundamentos del Budismo de Nichiren Daishonin.

Los tres son esenciales para poder realizar una correcta práctica budista.

Fe: Tradicionalmente, la religión ha pedido de sus creyentes que tengan fe en sus


principios antes de aceptar la religión, sin prueba alguna de las afirmaciones de ella. Sin
embargo, si una religión no puede proveer algún beneficio a la vida de los creyentes y
ayudarlos a superar sus luchas, ellos no pueden ser felices al practicarla.

En budismo, la fe se basa en la experiencia. El budismo de Nichiren Daishonin hace


hincapié en obtener “prueba real” del poder de la doctrina. La fe comienza con una
expectativa o esperanza de que algo suceda. Al comienzo de esta jornada, si estamos
dispuestos a probar la práctica y anticipar algún resultado, entonces solidificamos
nuestra fe, paso a paso, mientras se acumulan ejemplos de pruebas reales.

Fe significa creer en el Gohonzon y tener la convicción de que el Gohonzon de Nam


myoho rengue kyo es idéntico a nuestra vida. Una fe poderosa es, en sí, la
manifestación de la Budeidad inherente a la vida. La Fe es el punto de partida de la
Práctica y el Estudio. La Práctica profundiza la Fe y motiva el Estudio, mientras que el
Estudio vigoriza la Fe y ayuda a uno a practicar correctamente.

Práctica: A menos que la Fe se ponga en acción, o sea se lleve a la Práctica, jamás


dejará el reino del idealismo vacío. El grado de nuestra Fe en el Gohonzon puede ser
visto únicamente en la manera que practicamos. Solidificamos nuestra sabiduría y
fuerza vital al manifestar nuestra budeidad todos los días de una manera concreta.
La Práctica del Budismo de Nichiren Daishonin se compone de dos partes: practicar
para nosotros mismos y practicar para otros. El practicar para nosotros mismos es
principalmente entonar Nam Myoho Rengue Kyo y realizar el gongyo mañana y noche
frente al Gohonzon. Practicar para otros consiste en accionar, basados en la
misericordia, para ayudar a otros a que hagan mejorías fundamentales en sus vidas. La
práctica para los demás incluye alentar a otras personas a abrazar la fe y participar en
diversas actividades por el kosen rufu y en el movimiento para difundir la Ley Mística.
El desarrollo de nuestra misericordia, por medio de la práctica para los demás, también
es un beneficio directo para nosotros (nuestra revolución humana) En ese sentido, la
práctica para los demás es también práctica para uno.

Estudio: Para poder avanzar en nuestra Fe y Práctica, confiada y correctamente,


necesitamos comprobar si nuestra práctica está o no de acuerdo con la enseñanzas de
Nichiren Daishonin. Es aquí donde entra el estudio. La base del estudio proviene del
fundador mismo, Nichiren Daishonin, quien hace más de 700 años instruyó a sus
adeptos en la manera correcta de practicar, y sus escritos (denominados goshos) nos
dan una perspectiva valiosa de cómo esta práctica nos brinda provecho hoy en día.

Para enseñar y explicar el Budismo a otros, uno necesita comprender los principios
budistas. Así, el estudio también involucra tanto la práctica para uno como la práctica
para los demás. La Soka Gakkai Internacional (SGI) se formó para apoyar a los
practicantes del Budismo de Nichiren Daishonin y asistirlos a enseñar a los demás en
una escala mundial, entonces existen muchos materiales de estudio.

Al ayudar a crear la comprensión y la confianza, los materiales de estudio nos brindan


aliento vital, especialmente en los momentos críticos. Entonces, haciendo que el
espíritu de Nichiren Daishonin sea el nuestro, a través del Estudio, podemos hacer lo
mejor en nuestra vida cotidiana.

Los Diez Estados de vida, también conocidos como Diez Mundos (jikkai) componen la
base de la filosofía de vida que explica el Budismo e indican diez condiciones en las
que una entidad de vida se manifiesta en el curso del tiempo. Con la comprensión de los
diez estados de vida puede aprenderse un modo correcto de vivir así como crear un
destino mejor.

Cada uno de nosotros fluctuamos de uno a otro, en cualquier momento, según nuestra
interacción con el entorno. De manera que en cada momento uno de los 10 mundos se
manifiesta y los otros nueve permanecen latentes.

Del inferior al superior, ellos son:

1) Infierno (jigoku): Es un estado dominado por un impulso de destrucción, que puede


producir no sólo la propia aniquilación, sino también la de los demás. Es un estado de
infelicidad, de depresión y angustia constantes. No es posible enfrentarse al mundo
exterior, lo que produce el debilitamiento de la fuerza vital. Concretamente, este estado
representa el sufrimiento y la desesperación más extremos, en el cual percibimos que no
tenemos libertad de acción.

2) Hambre (gaki): El hambre es un estado de ser dominado por el deseo insaciable de


dinero, poder, posición social o lo que sea. Mientras los deseos son una parte inherente
de cualquiera de los diez mundos, en este estado estamos a merced de nuestras ansias y
no podemos controlarlas.

3) Animalidad (chikusho): En este estado estamos regidos por los instintos. No


desplegamos ni la razón ni la moral, ni la habilidad de tomar decisiones a largo plazo.
En este mundo de la animalidad, operamos de esta forma: “el pez grande se come al pez
chico” No vacilamos en aprovecharnos de los más débiles y adular a los que son más
fuertes. En este estado se carece de sabiduría para controlarse.

4) Ira (shura): “la perversidad es el estado de Ira”. En este estado sólo nos estimamos a
nosotros mismos y tendemos a despreciar a otros. Consciente de su propio yo, pero
dominado por el egoísmo, uno es incapaz de comprender las cosas como son y
menosprecia y agrede la dignidad de los demás. Estamos firmemente aferrados a la idea
de nuestra superioridad y no podemos soportar admitir que alguien nos supere en algo.

5) Tranquilidad (nin): Es un estado de vida calmado, pasivo, del que podemos cambiar
fácilmente. En este estado, en que uno es capaz de controlar temporariamente sus
deseos e impulsos y se puede vivir una vida pacífica, en armonía con el entorno y con
otras personas. Aunque somos muy vulnerables a las potentes influencias externas.

6) Éxtasis (ten): Es el aspecto en que uno, se siente airoso, despejado, alegre, gozoso,
satisfecho, etc. Esta es una condición en la que existen el contento y la alegría por
haberse liberado del sufrimiento, y la satisfacción de haber concretado algún deseo. El
tiempo que dura este estado no es muy largo, puesto que no tiene cimiento alguno que
lo sostenga.

Estos seis estados desde Infierno a Éxtasis se denominan los seis caminos o mundos
inferiores. Tienen en común el hecho de que su aparición o desaparición dependen de
las circunstancias externas. Surgen por el imperio de los impulsos o deseos, pero quedan
bajo el absoluto control de las restricciones que les impone el entorno y son
extremadamente vulnerables a las diferentes circunstancias. En estos seis estados
basamos toda nuestra felicidad en aspectos exteriores.

7) Aprendizaje (shomon): Es el estado en que cada uno desea la superación de sí mismo,


por lo que aprende con humildad los pensamientos, los estudios y las experiencias de la
vida. Uno lucha por un estado de satisfacción y estabilidad, mediante la reforma y el
desarrollo de la propia vida. Es la condición en la que uno se dedica a forjar una vida
mejor, aprendiendo de las ideas, el conocimiento y las experiencias de sus antecesores y
contemporáneos.

8) Autorealización – Comprensión (engaku): Es una condición similar a la de


Aprendizaje, diferenciada porque uno trata de dominar el proceso de la propia
transformación mediante la observación directa de los fenómenos. En este estado
buscamos la verdad no a través de las enseñanzas de otras personas, sino por medio de
nuestra propia percepción directa del mundo. Por ejemplo, las actividades creativas de
los artistas y los destellos de sabiduría gozadas a través de los sinceros esfuerzos de los
hombres pueden ser demostraciones de la participación mencionada.

Estos dos estados de Aprendizaje y Autorrealización se llaman los “dos vehículos”.


Habiendo comprendido la impermanencia de las cosas, cuando están en estos dos
estados, tienden a mirar con desdén a los que están en los seis caminos- los que no han
alcanzado este nivel de entendimiento todavía y se hallan a merced de las condiciones
externas. Las personas en estos estados tienden a sentirse satisfechos con su progreso
sin descubrir el potencial supremo de la vida humana: el noveno y décimo estado.

9) Bodhisattva (bosatsu): Es un estado signado por la misericordia, en el que el


individuo se dedica a la felicidad de los demás. Los Bodhisattvas son los que aspiran a
lograr la iluminación y a la vez están comprometidos a que todos los demás seres
humanos la alcancen también. Teniendo conciencia de los lazos que nos unen a todos
los demás, en este estado comprendemos que toda felicidad que gozamos únicamente es
parcial y por eso nos dedicamos a aliviar el sufrimiento de otros. Los que están en este
estado encuentran que su mayor satisfacción proviene del comportamiento altruista.

10) Budeidad (butsu): Esta condición se alcanza cuando uno logra la sabiduría de
percibir la realidad última de su propia vida y adquiere la infinita misericordia de dirigir
constantemente sus acciones hacia objetivos benevolentes; cuando desarrolla un yo
eterno y una pureza absoluta en su vida, que nada puede mancillar. La Budeidad es un
estado ideal que se puede alcanzar a través de la práctica budista, es algo que uno
experimenta en la profundidad de su ser al tiempo que continúa actuando con
benevolencia en su vida diaria. En otras palabras, la Budeidad se manifiesta diariamente
en la conducta del Bodhisattva: buenas acciones y actos misericordiosos. Se caracteriza
por la compasión infinita y la sabiduría ilimitada. En este estado, de manera armoniosa,
podemos resolver lo que desde el punto de vista de los nueve estados parecen ser
contradicciones indisolubles.

El 12 de octubre de 1279 Nichiren Daishonin inscribió el Dai Gohonzon que ha sido


llamado “joya suprema” “racimo de beneficios” y “origen de todos los budas y sutras”.

Literalmente Dai significa grande, Go es un prefijo honorífico y Honzon es Objeto de


respeto fundamental. En la parte central están escritos los caracteres “Nam Myoho
Rengue Kyo, Nichiren”, esto significa la fusión perfecta de la Ley (Nam Myoho Rengue
Kyo) y la Persona (Nichiren Daishonin). A la derecha e izquierda de esta inscripción
central, están los caracteres representativos de los diversos aspectos de la vida del Buda.

En el Gohonzon, Nichiren Daishonin representó su Iluminación o Budeidad


gráficamente, la cual es la condición vital iluminada del universo. Lo importante es que
la misma capacidad para la iluminación existe dentro de cada uno de nosotros y cuando
fusionamos nuestras vidas con el Gohonzon al entonar Nam Myoho Rengue Kyo,
hacemos conexión con esa condición de vida iluminada, nuestra propia budeidad.
Por esta razón el Daishonin se refiere al Gohonzon como un espejo del yo interior. Es
una manera de ver adentro de nosotros mismos, para empezar a modificar lo que no nos
gusta y a fortalecer lo que sí nos gusta. Tenemos el potencial de muchas condiciones de
vida, que aparecen cuando entramos en contacto con varios estímulos externos. El
estado de Buda o iluminación es un potencial adormecido dentro de todas las personas,
pero sin la conexión adecuada entre la vida y el medio ambiente de la persona no puede
emerger, la causa externa que hace que emerja esta naturaleza, no es otra que el
Gohonzon.

El Gohonzon, en cierto modo, puede ser comparado con un mapa que indica la
ubicación del supremo tesoro de la vida y del universo – la Ley Mística de Nam Myoho
Rengue Kyo. Este mapa nos revela que el tesoro puede ser encontrado dentro de
nosotros. Aquellos que consiguen comprender el mapa, descubren que no es un simple
pedazo de papel, sino un objeto valioso, un tesoro, es decir, la condición y el potencial
supremo de la propia vida. Entretanto, para aquellos que no consiguen captar ese
mensaje, el valor del mapa se reduce a un mero pergamino.

¿Cómo entonces podemos comprender correctamente ese mapa para llegar al tesoro al
cual nos lleva? Nichiren Daishonin nos anima con las siguientes palabras: “cuando
recite la Ley Mística y lea el Sutra del Loto, debe evidenciar una fuerte convicción de
que Myoho Rengue Kyo es su propia vida”. En otras palabras, Nichiren Daishonin nos
enseña que la vida es el mayor tesoro. Al respecto escribe: “Nunca busque este
Gohonzon en otro lugar. Él solamente se encuentra en el corazón de las personas
comunes que abrazan el Sutra del Loto y entonan Nam Myoho Rengue Kyo”. Esta
comprensión es lo que el Budismo llama Iluminación.

Comprender el poder benéfico del Gohonzon sería inútil, el único modo de percibir su
grandeza es activando nuestra fe y práctica, para activar el poder del Buda y de la Ley
del Gohonzon, que se mantienen en un estado potencial.

En “Sobre el logro de la Budeidad”, Nichiren Daishonin escribió:

“Sin embargo, aun cuando usted entone Myoho Rengue Kyo y crea en él, si piensa que
la Ley se encuentra fuera de usted mismo, no está abrazando la Ley Mística, sino
cualquier otra enseñanza inferior. “Enseñanza inferior” se refiere a todas las que no son
este Sutra, que constituyen las doctrinas provisionales y transitorias. No hay ninguna
enseñanza inferior que conduzca directamente hacia la Iluminación y, sin un camino
directo hacia la Iluminación, usted no podrá lograr la Iluminación, aunque practique
existencia tras existencia a lo largo de innumerables eones. De tal modo, lograr la
Budeidad en esta existencia resulta imposible. Entonces, cuando entone la Ley Mística
y recite el Sutra del Loto, tiene que llegar a sentir la profunda convicción de que Myoho
Rengue Kyo es su propia vida...”

Cuando desarrollamos nuestra convicción, llegamos a ver al Gohonzon como el


estímulo externo más positivo y que el entonar Nam Myoho Rengue Kyo frente al
Gohonzon es la causa interna que activa el estado latente de budeidad en nuestras vidas.
Kosen-rufo
“Kosen” de Kosen Rufu, significa “declarar ampliamente”, o sea, enseñar la filosofía
budista a todas las personas, y “Rufu” quiere decir “ser difundido”. Significa que el
Budismo es conocido y practicado sinceramente por las personas de la sociedad.

El presidente Ikeda, en “La Nueva Revolución Humana”, vol. 1 nos dice: “No hay nada
más loable que el esfuerzo de alguien que lucha por el bien de los demás. El brillo del
hombre proviene de la luz de la acción altruista. No es exagerado decir que las personas
solo son verdaderamente humanos cuando dedican su vida a la lucha por el bien de sus
amigos y de todos los seres humanos. De esa manera, se rompe la caparazón del
pequeño ego y se desarrolla y expande profundamente el estado de vida.”

El Budismo significa desarrollo, progreso, mejoramiento de los individuos y de la


sociedad. Éste promueve el desarrollo a través de una reforma interna, la cual, mientras
el individuo progresa, produce olas de vitalidad, humanidad y armonía dentro de la
familia, el lugar de trabajo, de estudio, la comunidad y la sociedad. Éste es el proceso
de la revolución humana, mientras se desarrolla dentro del amplio proceso al que
llamamos “Kosen Rufu”, cuyo máximo objetivo es asegurar la paz del mundo, la
armonía, la satisfacción y la felicidad.

A veces nos referimos al Kosen Rufu como “Paz Mundial”, pero en realidad la paz
mundial llegará como una consecuencia del Kosen Rufu. Mientras la fe en la Ley
Mística se propaga y las personas, unas tras otras manifiestan su naturaleza de Buda
invocando Nam Myoho Rengue Kyo, ellas llegarán a respetarse y su iluminación
creciente se reflejará en la sociedad y sus entornos de acuerdo con el principio de la
unidad de la vida y su medio ambiente.

Aunque a menudo hablamos de Kosen Rufu como algo que ocurrirá en el futuro,
debemos recordar que es un proceso que comienza con nuestros esfuerzos personales
para mostrar la prueba del poder del Gohonzon y es proyectado por cada uno de
nosotros, como las ondas producidas por una piedra en un estanque.

Nichiren Daishonin indicó un flujo eterno del Kosen Rufu cuando declaró: “Nam
Myoho Rengue Kyo se propagará por diez mil años y más, para toda la eternidad.”

El Kosen Rufu no es un punto donde la corriente termina, sino la corriente misma, el


pulso del Budismo viviente que se expande en la sociedad.

No hay ninguna forma de legislar, dictar o forzar la paz a la humanidad. Como escribe
Daisaku Ikeda en el prefacio de su libro La Revolución Humana: “La transformación
que surge dentro de cada individuo, puede no sólo modificar su propio destino, sino
también el de toda una nación y, más aún, el de toda la humanidad”.

En este rompecabezas que es nuestro mundo, entonces, pronto se hace obvio que
cuando cada persona sale victoriosa y ayuda a los demás a hacer lo mismo, la sociedad
se transformará.

Este es el anteproyecto para lograr la paz mundial o “Kosen Rufu”. La única manera
para que la gente viva en paz entre sí es que muchos individuos se despierten a la
necesidad de una revolución interna, ya que la influencia de una persona feliz sobre su
medio ambiente llevará a un efecto profundo y duradero.

El Gongyo

1. ¿Por qué creen que hay que hacer el Gongyo? Básicamente, porque lo dijo el
Buda. El Daishonin mismo estableció la práctica de recitar los capítulos Hoben
y Juryo.
2. ¿Cuál es el significado y la importancia de hacer el gongyo? El gongyo es
una actividad diaria en la cual preparamos nuestra mente y nuestro corazón. Al
hacerlo a la mañana ponemos en marcha "el motor" para comenzar el día. La
fuerza de nuestra "usina" afecta drásticamente los resultados que obtenemos en
el curso de nuestra vida.
3. ¿Qué diferencia existe entre cantar daimoku y recitar el gongyo? La
recitación de Nam-myoho-rengue-kyo, existe para alcanzar la unión perfecta de
nuestra vida con el Gohonzon. La recitación del Sutra del Loto es realizada
como un ofrecimiento, la práctica que auxilia a la realización del objetivo
fundamental de unión. La práctica primordial de invocar Nam-myoho-rengue-
kyo es como el agua que usamos para bañarnos, mientras que la práctica
auxiliar de recitar estos extractos del Sutra del Loto es como el jabón para
limpiarnos. Sin jabón es muy difícil bañarse bien, sólo con agua quedamos
apenas refrescados. Para quitarnos la suciedad, necesitamos de ambos.
4. ¿El gongyo no es sólo un ritual religioso? Es una ceremonia en la cual nuestra
vida verdaderamente se fusiona con el universo. Es una actividad en la cual,
mediante la fe en el Gohonzon, hacemos que la fuerza vital del macrocosmos
circule por el microcosmos de nuestra vida individual. Al recitar el capítulo
Juryo estamos reverenciando el inmenso poder de Nam-myoho-rengue-kyo y al
leer el capítulo Hoben, expresamos nuestra fe en que Nam-myoho-rengue-kyo,
que es inherente a nuestra vida, se manifestará y nos conducirá al Estado de
Buda. La vida eterna del Buda Original es la Ley Fundamental que está
incorporada en el Gohonzon. Cuando leemos el capítulo Juryo y recitamos el
daimoku, la vida de Buda se manifiesta dentro de nuestra propia vida para
conducirnos al eterno Estado de Buda.
5. ¿Por qué recitamos los capítulos segundo (Hoben) y decimosexto (Juryo)?
El Sutra del Loto consta de 28 capítulos y entre ellos el segundo capítulo
(Hoben) y el décimo sexto capítulo (Juryo) son específicamente importantes,
porque en el segundo se revela que todos tenemos el potencial de la budeidad, y
en el decimosexto se nos dice cómo manifestarlo. El Sutra del Loto es superior
a otros Sutras justamente porque revela que todas las personas pueden tornarse
Budas, y enseña la filosofía de vida que posee la explicación para desarrollar
esta posibilidad. El Recitar el capítulo Juryo es, además, una expresión de
gratitud a Nichiren Daishonin el Buda Original y maestro de todos los Budas
del pasado, presente y futuro. Recitar el capítulo Hoben, por otro lado, expresa
nuestra admiración y respeto por el Daishonin, como el Buda que nos posibilita
tornarnos en un Buda también y que nos conduce al Estado de Iluminación.
6. ¿Qué sentido tiene recitar algo que no comprendemos? En realidad lo
comprendemos, aunque no entendamos de una manera clara o racional su
contenido. Como Bodhisattvas de la Tierra todos nosotros participamos de la
Ceremonia Eterna en que el Sutra del Loto fue explicado y esa experiencia está
grabada indeleblemente en lo más profundo de nuestro inconsciente. Es en las
profundidades de nuestras vidas, en los dominios del inconsciente que podemos
comprender el significado del Sutra del Loto. Quizá ayude el ejemplo del bebé
que succiona la leche del seno materno y se beneficia de ella, sin conocer la
composición de lo que está ingiriendo. El mismo principio se aplica al daimoku
y al gongyo. El conocer el significado literal del gongyo también es muy bueno,
en el sentido de que nos ayuda a fortalecer nuestra convicción en la Ley
Mística. Sin embargo, si ese entendimiento no va acompañado de la práctica, no
servirá de nada. Así como las aves comprenden entre sí su propio lenguaje, así
como un grupo humano logra comunicarse también a través de un código
idiomático, nuestra voz, al recitar los sonidos místicos del daimoku y del
gongyo, se comunica con todos los budas, Bodhisattvas y funciones protectoras
que existe en la vida del universo y, en forma visible, todo el cosmos se activa
en dirección al cumplimiento de nuestras oraciones. (Cf. Tesoros de la vida
5/98).
7. ¿Tiene alguna importancia pronunciar mal el gongyo? Si no pronuncio bien
la palabra del Buda, ¿cómo puedo comunicarme con él? Cuando uno disca un
número telefónico, si equivoca uno solo de la serie, no concreta la
comunicación deseada.
8. ¿Algún practicante puede comprender de manera inmediata el contenido
del gongyo? Es claro que las personas que no saben leer los caracteres chinos
practican el gongyo sin entender el significado de las frases; lo mismo ocurre
con los miembros chinos o japoneses. El Sutra del Loto que usamos en el
gongyo fue traducido del sánscrito al chino por Kumarajiva, que usó los mismos
caracteres que son usados hoy en los idiomas chino y japonés. Pero, al estilo
arcaico y completamente diferente al japonés y chino actual. No es nada fácil,
para los miembros de la Soka Gakkai que saben leer los caracteres chinos,
comprender el significado de lo que están recitando.
9. ¿Qué ocurre si algún día no hago el gongyo? Ser cumplidor en la práctica
diaria del gongyo y del daimoku aumenta la potencia de nuestro "motor vital".
Si lo hacemos en forma regular cada mañana y cada tarde, se fortalece la fuerza
vital que sostiene nuestras actividades cotidianas. Ahora bien, básicamente, el
gongyo y el daimoku son actividades que realizamos por nosotros mismos. La
práctica no es una obligación sino un derecho. No existe un "señor" Gohonzon
que nos exija que lo veneremos a través del daimoku y del gongyo. El Budismo
no existe para restringir a la gente, sino para liberarla, pero, por supuesto, el
acceso a esa libertad requiere de un entrenamiento que incluyen la práctica
cotidiana voluntaria del gongyo y el daimoku.
10. ¿Qué pasa si me encuentro con impedimentos concretos para hacer el
gongyo? Ikeda Sensei nos orienta en el sentido de que cuando estamos
agotados, cuando nos dormimos haciendo el gongyo y no pronunciamos bien
por el propio cansancio, es conveniente ir a recuperar energía y retomar la
práctica al día siguiente, con renovadas fuerzas. Lo mismo en el caso de
enfermedad, esforzarme más de la cuenta para hacer el gongyo puede
transformarse en un perjuicio para la salud, más que en un beneficio. Debemos
dejarnos guiar por nuestro sentido común y nuestra sabiduría. Pero algo muy
distinto es caer en la negligencia en la práctica del gongyo.
11. Concretamente, ¿cuándo estaría siendo negligente en la práctica?
Negligencia significa no efectuar el esfuerzo que uno sabe que tiene que hacer
para conseguir los resultados que busca. (Cf. Carta a Niike, ejemplo del
Kankucho). La negligencia también tiene que ver con la arrogancia, cuando uno
confía más en sus recursos mentales que en los recursos del Gohonzon,
pensando, por ejemplo, que puedo solucionar alguna cuestión "de taquito", sin
la debida preparación. La negligencia se asocia con la inercia. El esfuerzo debe
ser siempre "hasta el final". La negligencia que ataca en los momentos finales
de un emprendimiento es la peor, porque reduce a nada el valor de lo
acumulado. Recordemos que 1000 x 0 es igual a 0. "El que abandona nunca
vencerá".
12. ¿Qué causa estamos grabando al recitar el gongyo? La práctica del Gongyo
y el esfuerzo que ponemos al hacerlo, es la Causa para purificar y elevar nuestro
estado de vida, hacia el máximo estado, el de Buda (efecto).
13. ¿Para qué realizamos las oraciones silenciosas? Para manifestar nuestra
gratitud a las funciones protectoras del universo, que activamos con el poder de
nuestra fe; al Dai-Gohonzon, corporificación del la vida iluminada del Buda
Original Nichiren Daishonin, que reside directamente en la vida de los que
abrazamos su fe e invocamos Nam-myoho-rengue-kyo; a los tres maestros,
Nichiren Daishonin, Nikko Shonin y Nichimoku Shonin, que representan el
Tesoro del Buda, el Tesoro del Sacerdote como símbolo de la comunidad
budista y la protección de los Tres Tesoros. La base de la cuarta oración es
nuestro deseo de lograr el kosen-rufu, para lo cual tenemos como medio a la
Soka Gakkai Internacional. Se ora también para erradicar nuestro karma
negativo y por nuestros deseos concretos. Y, por último, hacemos una ofrenda a
los fallecidos y una expresión de gratitud hacia los primeros dos presidentes de
la Soka Gakkai.
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1 - LAS INQUIETUDES Y LOS SUEÑOS QUE ABRIGA LA JUVENTUD. Parte
1.

KIMURA: Presidente Ikeda, muchísimas gracias por brindarnos esta oportunidad de


dialogar sobre la juventud. Estoy convencido que los miembros de la división de
estudiantes de segunda enseñanza atesoraran toda la vida cada una de sus entregas.

IGETA: Si, le agradecemos de verdad. Esperamos aprender de su vasta experiencia y


sabiduría.

PRESIDENTE IKEDA: Al contrario, soy yo quien debe agradecerles. Estoy decidido a


brindar todo de mí en estas conversaciones. Tengo el propósito de hablar y dejar
sentada toda la verdad como legado. Se preguntaran por que... Y bien, el único deseo
que albergo en este momento es forjar líderes genuinos para el siglo XXI. Estamos
frente a la necesidad imperiosa de formar auténticos líderes que se basen en los
principios del humanismo, por el bien del mundo, del género humano, del KOSEN-
RUFU y de la paz. Es lo que el mundo entero esta clamando a viva voz.
Además, no hay nada que me procure tanta alegría como el desarrollo de los jóvenes.
En una ocasión, el segundo presidente de la Soka Gakkai, JOSEI TODA, dijo: " Nada es
más grato que conocer jóvenes de corazón transparente, que buscan el camino correcto
en la vida". Así es, exactamente, lo que siento yo.
Los jóvenes estudiantes de Segunda Enseñanza y los niños que integran la división
futuro conforman una generación de importancia clave para el futuro. Quiero decirles
que he depositado todas mis expectativas en cada uno de ustedes, los protagonistas del
siglo XXI, una era crucial para el género humano, y estoy orando para que el éxito
corone su vida. En última instancia, el Kosen-Rufu no es otra cosa, sino el desarrollo y
las actividades que ustedes puedan concretar. No tengo ninguna intención de tratar a los
estudiantes de segunda enseñanza como niños. Por el contrario, me inspiran un
profundo respeto y creo que son adultos en el verdadero sentido de la palabra.
Pienso dialogar con ustedes en forma franca y abierta. Tal vez no comprendan todo lo
que les diga, tampoco es necesario que estén de acuerdo con cada una de mis palabras.
Es posible, incluso, que en algunos sentidos piensen distinto. Y está bien que así sea.
Me daré por satisfecho si, más allá de esas diferencias, estas conversaciones les aportan
algo beneficioso para su desarrollo, por pequeño que sea. Es todo cuanto anhelo.
Necesito que sepan que llevo a cada uno de ustedes en el corazón y que mi más
ferviente anhelo es que, en estos años juveniles, no tengan nada que reprocharse a sí
mismos. Bajo ninguna circunstancias hagan cosas de las que, luego, deban lamentarse,
en esta etapa de la vida en que trazarán los Cimientos de toda su existencia.
Quiero que sientan la satisfacción auténtica de haber logrado algo, sea lo que fuere, por
sus propios medios y fieles a sí mismos. Puede ser algo tan simple y cotidiano como un
día de limpieza, o la participación en las actividades de su club, o la actuación como
voluntario en algún grupo comunitario...En cualquier actividad que emprendan, lo
primordial es la clara conciencia de haber contribuido, de haber dado lo mejor de sí
mismos. Me gustaría que cada uno de ustedes llegase a ser una persona de las que todos
dijeran: "Este chico tiene algo que lo destaca del resto" o " ¡Que jovencita admirable
es!"

KIMURA: Haremos cuanto esté a nuestro alcance para responder a sus expectativas.
Muchos de los estudiantes de Segunda Enseñanza tienen ese afán de desafiarse en pos
de algo, pero no saben exactamente qué. Otros se muestran indiferentes a todo... O, si
hay algo que les gusta, no tienen el coraje de ponerse en acción para conseguirlo. Esto
los llena de impotencia y de ira hacia su propia debilidad o indecisión. Y, a la larga,
terminan sintiendo una permanente desesperanza... no creo que sean pocos los jóvenes
en esta situación.

IGETA: Hace poco, una estudiante me comentó que en las escuelas de hoy, el alumno
que no puede seguir el ritmo de trabajo diario recibe un trato infrahumano. Su
comentario me dejó sin palabras. Son muchos los jóvenes faltos de iniciativa porque
sienten que se los evalúa en todos los aspectos de acuerdo con sus calificaciones, y que
éstas son, en definitiva, las que determinan su valor como seres humanos. Cuando no
pueden ingresar en una escuela de reconocido prestigio académico - requisito
indispensable, hoy día, para asegurar el ingreso a una "buena Universidad" - , sienten
que han fracasado en la vida.

KIMURA: Así es, sin embargo, aún en los estudiantes descollantes, muchos se sienten
tan hartos y exhaustos de estudiar, que en su interior no hay cabida para albergar
grandes sueños o aspiraciones nobles. Entonces, la cuestión en cómo encaminar la
existencia de un modo fiel a las propias convicciones.

PRESIDENTE IKEDA: Son los efectos perniciosos de una sociedad que ha insistido
demasiado en la importancia del currículo académico. En el Japón, no se enseñan a los
estudiantes cuestiones esenciales, como el por qué o el para qué de las cosas, tampoco el
camino digno que deben transitar como seres humanos. Los sufrimientos innecesarios
que padece la juventud son producto de dicha negligencia. Lamento tener que decir que
el Japón de hoy se ha convertido en un país deplorable.
Entonces, uno se pregunta, ¿Que hacer frente a esta situación?, ¿albergar resentimiento
hacia la sociedad, la escuela, los padres y uno mismo? ¡Si al menos el rencor sirviera
para darnos satisfacción! pero sabemos que no es así...
Cada persona es valiosa e irremplazable. Por favor, nunca se dejen ganar por la
negatividad y por el cinismo. De hecho, los grandes sufrimientos existieron en todos los
tiempos. La juventud fue, siempre, un período de la vida plagado de conflictos, de
sufrimientos y de confusión.
Además, las calificaciones no son lo único que los aflige...Hay muchas otras
preocupaciones, como la salud, los problemas familiares, el aspecto físico y las
relaciones sentimentales y amistosas. Puede que se sientan abrumados por amarguras,
temores, impotencia y tristezas... En una palabra, en la juventud se debe luchar a brazo
partido con los más diversos conflictos. Es el momento de decidir que, a pesar de los
obstáculos, atravesarán las densas nubes de la desesperanza en dirección al Sol, a la
esperanza. Esta fortaleza es el sello distintivo de la juventud.
Los problemas, las equivocaciones y los arrepentimientos son algo natural. Lo esencial
es no dejarse derrotar por ellos, lo importante es poder continuar con la vista al frente y
avanzar, pese a todas las angustias y los sufrimientos que puedan presentarse.

KIMURA: Creo que sí, así lo haremos.

1 - Las inquietudes y los sueños que abriga la juventud. Parte 2

PRESIDENTE IKEDA: Supongamos que uno está perdido en la selva. Quiere salir al
océano, pero no sabe cuál es el camino. ¿Qué hacer? La respuesta es: "Seguir
avanzando, buscar la senda que lo conduzca a un rio y avanzar aguas abajo, pues,
invariablemente, los rios desembocan en el mar.
Lo fundamental es persistir en el avance. Cuando se vean frente a un problema, es de
vital importancia que invoquen DAIMOKU y sigan para adelante, aunque más no sea
un milímetro o dos. Si lo hacen, al volver la vista atrás, verán que, casi sin darse cuenta,
consiguieron atravesar la selva.
Su vida se volverá más rica y profunda en la misma medida en que hayan conocido el
dolor y la angustia, en que hayan librado una dura batalla y en que se hayan consagrado
a la invocación del DAIMOKU. Las dificultades que enfrenten hoy serán los nutrientes
que los harán desarrollarse como líderes del siglo venidero.
Por ejemplo, quien sintió los males de un sistema educativo que sobrestima las
calificaciones escolares y los antecedentes académicos, podrá buscar un medio para
subsanar esta situación dedicándose a impartir, en el futuro, una enseñanza humanística
capaz de brindar esperanza a cada uno de los estudiantes. Quien pueda asumir tal
compromiso será considerado, sin falta, un líder del siglo XXI.
Por supuesto que también el estudio es importante. Sin embargo, las calificaciones
que obtengan durante la etapa estudiantil de segunda enseñanza de ninguna manera
determinará el curso de toda la vida. El futuro depende únicamente de los esfuerzos que
realicen y de si transitan o no por el camino correcto. No tienen ninguna necesidad de
compararse con los demás, en todo caso, comparen como eran ayer con la forma en que
son hoy. Si uno puede comprobar que ha avanzado, aun sea un solo paso, entonces,
habrá logrado una victoria.
Una personalidad célebre le dijo una vez a su hijo en una ocasión: "No es necesario
que tus calificaciones sean las mejores, pero, por favor, procura adquirir grandeza como
ser humano". La estatura humana de una persona no depende del prestigio social ni de
los antecedentes académicos. Hay delincuentes aun entre los graduados de las más
prestigiosas universidades. Y, por otro lado, los integrantes de la supuesta "elite" son
muy proclives a la arrogancia y a la altanería. Pero lo que quiero yo es forjar "lideres",
no "elitistas".
Una persona de autentica grandeza es aquella que puede ponerse del lado de quienes
más sufren, de los que están sumidos en el dolor y la infelicidad. Así debe ser un líder
del siglo Próximo.
La sociedad de hoy no solo tiende a desechar a los que se encuentran en desventaja,
sino que también los desprecia y margina. Bastantes líderes de la actualidad suelen
adoptar una actitud similar. Pero es un tremendo error.
Uno estudia para hallar alguna forma de ayudar a la gente que sufre. Sin embargo,
muchos líderes de hoy menosprecian a las personas en estas condiciones y sólo
contribuyen a exacerbar su padecer. ¡No podría haber una sociedad tan cruel y
arrogante, tan fría y tan cobarde como la nuestra! Estoy resuelto a transformarla a toda
costa. Este es el propósito al cual destino todas mis energías. Espero que este
sentimiento consiga llegar hasta ustedes, para que me sigan en el camino que he trazado,
con el mismo espíritu.

IGETA: Hay estudiantes que se desalientan por que deben concurrir a un escuela
distinta de la que habían elegido.

PRESIDENTE IKEDA: Tal vez al no poder ir a una escuela que uno desea causa
decepción. Sin embargo, desde una perspectiva a largo plazo, y desde el punto de vista
fundamental del aprendizaje, el hecho de graduarse de una escuela de renombre queda
en un segundo plano.
Yo estudié en una escuela nocturna. Como tantos otros en la turbulenta época de la
posguerra. No tenía dinero y debía trabajar de día para poder estudiar de noche.
Sinceramente fue muy duro, pero ahora puedo decir que fue una experiencia de la que
siempre estaré orgulloso.
Luego recibí clases particulares del Presidente TODA, Él me transmitió todos sus
conocimientos. En una ocasión me dijo: "¡Debes inspirar la vida de todos aquellos que
no pueden acceder a una buena escuela!". Los que arrancan en las circunstancias más
difíciles y perseveran hasta ser individuos de primer calibre se convierten en fuente de
esperanza e inspiración para los demás. Por favor, siempre tengan en mente que, en la
vida, los antecedentes académicos no son lo único que cuenta.
Pero, volviendo a nuestro tema, muchas veces tener que ir a una escuela distinta de la
que uno quería es una realidad. En esos casos, más allá de cómo pueda juzgar la
sociedad, lo importante es decidir resueltamente que el lugar donde se encuentran en ese
momento será el mejor para ustedes, que será el sitio perfecto para el aprendizaje. A la
larga, esta manera de pensar les resultará mucho más constructiva y beneficiosa.
Sería absurdo dejarse llevar por las opiniones pasajeras de los demás y perder la
confianza en uno mismo. Aún son jóvenes y tienen por delante un sin fin de
posibilidades.

KIMURA: Pero, al margen de eso, ¿Cree usted que es mejor ir a la universidad, para
los jóvenes?

PRESIDENTE IKEDA: En mi opinión pienso que sería lo ideal. En muchos casos, las
universidades ofrecen un ambiente favorable para que los estudiantes puedan desarrollar
sus aptitudes; allí perfeccionaran cualidades que, a fin de cuentas, les permitirán
contribuir con innumerables personas de la sociedad. No obstante, todos están en su
derecho de escoger su propio camino. Si sienten que el sendero de su misión no pasa
por las aulas de una universidad, no hay ningún problema.
Lo importante es no causar preocupaciones a los padres. Acaricien un sueño para su
porvenir, el que mejor les siente, y comiencen a desafiarse hasta lograrlo.
El propósito del aprendizaje no solo es ingresar en las universidades, el estudio nos
permite enriquecer y crecer como personas, hay un refrán que dice: "Quien no aprende,
se rebaja como hombre". El arte de aprendizaje pone al hombre en contacto con su
verdadera condición humana.
Vivimos en la era de la información de avanzada. Si uno no mantiene la postura de
estudiar a lo largo de toda la vida, pronto quedará rezagado con respecto a los demás.
Uno de los requisitos más importantes en el futuro líder consiste en desarrollar una
ética de estudio para toda la vida. A decir verdad, el estancamiento que sufre la
sociedad actual tiene que ver con el estancamiento de sus líderes. Y, con frecuencia,
la causa suele ser la falta de estudio. Su mente se va cerrando, pierden interés en
escuchar las ideas y las opiniones de las generaciones jóvenes. Y como no las evalúan,
tampoco pueden poner en práctica las que resultan provechosas.
Especialmente en esta etapa de la adolescencia, quiero verlos volcar toda su pasión y
entusiasmo en el aprendizaje, y que este placer del conocimiento perdure a lo largo de
su vida. Consideren que éste es el momento de cimentar una firme base destinada a
ejercitar su intelecto.
Por eso, no puedo dejar de decirles: "No se comparen con los demás. Nunca pierdan
su propia identidad, sean sinceros consigo mismo, y continué estudiando con todas
sus fuerzas. La vida podrá depararles desilusiones, humillaciones o reveses, pero
ustedes sigan avanzando pese a todo y jamás se dejen derrotar". Quienes albergan
esta decisión resuelta en el alma ya van derecho hacia la victoria.
Si se mantienen firmes a sus convicciones y son auténticos consigo mismos, verán
resplandecer su verdadero valor como seres humanos. El budismo enseña el concepto de
"desplegar nuestro potencial inherente". Esto significa manifestar nuestra propia
identidad, el yo innato, y hacerlo brillar para iluminar a todos los que nos rodean. Esta
es la máxima y autentica expresión de nuestra individualidad y de nuestra singularidad
como sujetos.

01 - Las inquietudes y los sueños que abriga la


juventud. Parte 3:
IGETA: Esto me recuerda el cuento de la liebre y la tortuga; pienso que
hay algunas personas que se parecen a la liebre, y otras, a la tortuga.
Pero, en última instancia, los que se llevan la autentica victoria son las
que se esfuerzan tenaz y constantemente hasta llegar a la recta final.
Terminar una carrera es un triunfo de por sí...

KIMURA: Es cuestión de centrarse en el objetivo propuesto y no dejarse


vencer ¿verdad?
Uno de los corredores que participó en la maratón de los Juegos
Olímpicos de Atlanta A. Baser Wasiqi, un joven Afgano de 21 años. Tuvo
que interrumpir sus estudios a causa de la guerra que se vive en dicho
país y, por ese motivo, actualmente está cursando sus estudios
secundarios. Wasiqi terminó la maratón en el último puesto. El ganador
le sacó dos horas de ventaja. Fue el maratonista más lento que se haya
visto en la historia. Pero emprendió la recta final valerosamente.
Su meta, señaló Wasiqi, no era obtener los primeros lugares de la
carrera, sino llegar a Atlanta y poder correr en las Olimpiadas. En un
inglés vacilante, miles de personas lo oyeron decir: "Lo que importa es
hacer algo hasta el final". Había corrido por Afganistán, representando a
su país para demostrar al mundo entero que el pueblo Afgano sigue con
vida a pesar del sufrimiento de 16 años de guerra civil.
A mí me conmovió observar a ese joven correr como vocero de un
pueblo torturado por la guerra.
PRESIDENTE IKEDA: Lo importante es ser pacientes y tener la firme
determinación de que van a lograr algo significativo en el futuro. Los
jóvenes no deben impacientarse. Su verdadera fibra como seres humanos
se establecerá de aquí a 10, 20, o quizás a 30 años. Lo importante es qué
clase de personas han podido llegar a ser y si han logrado cumplir con su
misión durante todo ese lapso. Uno nace en este mundo a virtud de la
misión que posee. Pero esa misión es personal e intransferible, y nadie la
puede cumplir sino uno mismo.
En este mundo existen muchas clases de montañas. Unas son
encumbradas, y otras, poco empinadas. También hay rios de la más
diversa naturaleza. Afluentes de gran extensión por un lado, y de poco
cause, por otro. No obstante, a pesar de las diferencias que pueda haber
entre unos y otros, nadie duda que las montañas son montañas, y de que
todos los rios son rios, sea cual fuere su extensión y su altura.
Ciertas montañas inspiran tranquilidad, como las de Nara, la antigua
capital del Japón. También hay montañas volcánicas activas como el
monte Aso. Y cumbres de nieve eternas, como los Himalayas, en forma
independiente, cada una de esas montañas exhiben una belleza y un
encanto peculiar.
Lo mismo sucede con los rios. En el Japón tenemos el río Ishikari,
poblado de magníficos salmones, y también del río Chikuma, centenaria
fuente de inspiración para los poetas. En la China está el famoso río
Amarillo, y en Sudamérica, el Amazonas. Ambos son tan extensos, que en
algunos puntos no es posible avistar el otro lado de la orilla. Cada uno de
estos ríos posee su propia belleza única y singular.
Y lo mismo puede decirse del ser humano. Cada uno de nosotros tiene
una misión exclusivamente suya en la vida. Pero ustedes, han conocido la
Ley Mística muy jóvenes. Nadie más que ustedes puede llevar a cabo su
esplendida misión. Es un hecho indiscutible; por eso, deseo que tengan
convicción y sientan orgullo al respecto.

KIMURA: ¿Cómo podemos saber cuál es nuestra misión?

PRESIDENTE IKEDA: Jamás podrán averiguarlo, si se quedan de


brazos cruzados. Desafíense en algo, sea lo que fuere. Cuando se pongan
en marcha, el camino se irá abriendo naturalmente ante ustedes. De aquí
se desprende un punto importante: Hay que tener el coraje de
preguntarse qué debería estar haciendo uno a cada instante.
En otras palabras, la clave está en escalar la montaña que tenemos ante
nosotros. Al subir la cuesta, uno ejercita sus músculos; eso le permite
aumentar la fuerza y la resistencia. Semejante entrenamiento nos
capacitará para escalar montañas más elevadas aún. Por eso, es menester
persistir en el empeño. La práctica del Daimoku nos hará tomar contacto
con un gran caudal de fuerza vital necesaria para triunfar.
Invoquen Daimoku y escalen la montaña que tienen por delante.
Cuando lleguen a la cima, verán cómo se abren ante sus ojos nuevos
horizontes. De ese modo, poco a poco, terminaran por comprender cuál es
su misión en esta existencia.
Una persona se vuelve muy fuerte cuando constantemente recuerda que
tiene una misión única que cumplir. Aunque la envista una lluvia de
problemas jamás se dejará vencer. Será capaz de transformar cada uno
de esos problemas en un catalizador para desarrollarse en dirección a un
futuro lleno de esperanzas.
KIMURA: Usted nos estaba diciendo que cada uno de nosotros tenía una
misión que cumplir. Y que, para ello, primero debíamos desafiarnos y
escalar la montaña que teníamos por delante...

PRESIDENTE IKEDA: Así es. La vida consiste en escalar una montaña,


luego acometer la cumbre siguiente y lego escolar otra más, hasta el
final... El triunfador es aquél que persevera y logra conquistar la cumbre
más elevada de su vida. Quien esquiva este desafío y escoge el camino más
fácil, quien busca las cañadas por miedo a las alturas y desciende cuesta
abajo, se convierte en un perdedor en la vida.
Si me permiten utilizar términos extremos, hay dos maneras de encarar la
vida; escalar la montaña que se erige por delante o evadir el desafío y
descender al valle.
¡Por supuesto, hay gente que quiere ascender, pero se la pasa dando vueltas
en círculos!...
Sé que, en los hogares de muchos de ustedes, hay estrecheces económicas,
comprendo muy bien que, todos los meses, abonar la cuota del colegio sea una
verdadera odisea. Imagino los frustrados que se sentirán, muchas veces por no
poder comprar todo lo que necesitan o quieren.
Pero esto es tan común... No olviden que muchas personas del pasado han
pasado circunstancias similares. La pobreza no es una vergüenza; la deshonra
esta en convertirse en una persona pobre de espíritu o de vida corrupta.
¿Acaso es feliz el que vive en una fastuosa mansión? ¿Alguien tiene la
infelicidad asegurada solo por que proviene de una familia humilde? De
ninguna manera podemos decir que la ventura o desventura de un individuo
dependan de estas circunstancias...
En el mundo actual, mucha gente piensa que el dinero hace la felicidad. Y,
toda esa gente se equivoca...La dicha o desdicha no dependen de la riqueza
material. Se puede vivir en la opulencia, en un hogar que los demás envidien.
Pero, ¿Quien sabe como es la realidad, detrás de esas cuatro paredes? Tal vez,
por dentro, esas personas que pareen tenerlo todo están debatiéndose en un
profundo sufrimiento.
Una vez dialogué con una reconocida figura del ámbito financiero.
Recuerdo muy bien lo que me dijo: "Ahora tengo fama y fortuna, pero sentía
mayor satisfacción de vivir cuando no era nadie, en aquella época, tenía un
propósito y un objetivo por los cuales desafiarme. Solo ahora comprendo cuán
importante es contribuir al bien de nuestros semejantes".
¿Qué palabras más ciertas no creen?
Tal vez sus padres no hayan recibido una educación fascinante, quizás
discutan entre ellos muy a menudo o, francamente, no tengan una buena
situación económica. Pero, por favor, nunca se consideren desafortunados o se
sientan inferiores por estas causas, bajo ninguna circunstancia. Les propongo
que vean las cosas desde otra altura y acepten que se trata de hechos bastante
comunes en todas las familias. Creo que, justamente por tener familias con
esas características, podrán desarrollarse como personas de autentico
humanismo. A lo mejor piensen que lo ideal habría sido nacer en una familia
distinguida; pero sé que, muchas veces, quienes viven en un lugar así actúan
de un modo estereotipado, con modales calculados como autómatas, atados a
las apariencias, la vanidad y las tradiciones. Es difícil dejar salir las emociones
sinceras, la espontaneidad y la calidez, cuando uno se cría en un ambiente tan
constreñido.
Aún cuando sus padres discutan, o cuando alguien los reprenda o se burle de
ustedes, tomen las cosas con una sonrisa, con amplitud de espíritu. Piensen
que todo es nutriente necesario para desarrollar un corazón amplio, que los
convertirá en personas de sólidos principios.
Sólo afrontando las complejas situaciones de la vida, llegaremos a
comprender el sentir de los demás. Quien no comprende los sentimientos del
prójimo, nunca llega a convertirse en un genuino líder. En gran medida, esta
sociedad padece tantos sufrimientos por que sobran los lideres incapaces de
comprender el sentimiento de sus semejantes.
La tristeza y el dolor son como el abono que fertiliza el suelo de nuestro
espíritu. En ese rico suelo interior, se abrirá la hermosa flor de un deseo
ardiente: trabajar por la felicidad de la gente.

KIMURA: Se que muchos chicos están sufriendo a causa de problemas


familiares.

IGETA: Yo veo lo mismo. Algunos admiten que casi no le dirigen la palabra a


su mamá, molestos porque ellas siempre les están diciendo lo que tienen que
hacer. Y, al mismo tiempo, hay otros que mantienen una comunicación muy
buena con su madre....
En mi caso personal, pelearme con mi madre era algo de todos los días,
siempre por cuestiones relacionadas con mi carrera o por mi forma de manejar
las cosas de todos los días. Siempre tenía la misma contestación en la punta de
la lengua: "¡¡Déjame en paz!!" ¿¿Crees que no puedo hacer las cosas a mi
manera??"

1 - Las inquietudes y los sueños que abriga la juventud: Parte 4

PRESIDENTE IKEDA: Las madres no resultan personas "fastidiosas".


Diríase que, justamente por eso, son madres. Desde tiempos inmemoriales,
ciertas frases han sido un recurso infalible de las madres. Por ejemplo: "Ahora
mismo, a hacer la tarea", "Basta de televisión" o "A levantarse que van a
llegar tarde".
¡Aunque uno quiera cambiar las cosas, no hay como! Para entender a una
madre, uno mismo tiene que tener hijos y pasar por lo mismo.
Yo quisiera proponerles algo. Cada vez que sientan fastidio por los regaños
de sus madres, sean benévolos y cariñosos con ella, y vean las cosas con
altura. Una posibilidad sería pensar: "¡Genial! con semejante vozarrón, seguro
que anda muy bien de los bronquios”, "Uhm sospecho que es otra
manifestación de amor y preocupación por mí. ¡Qué bueno tener una madre
que esté pendiente, en lugar de ser indiferente...!
En cierto modo, mientras no puedan ver las cosas de esta manera, no
podrán pretender que los traten como individuos maduros.
En el reino animal, los cachorros miran a sus progenitores y así aprenden a
cazar, a comer y a desarrollar la capacidad que les exige la supervivencia. Lo
mismo sucede con los seres humanos. Gracias a nuestros padres que nos
señalan tantas cosas, adquirimos sabiduría suficiente para encaminarnos en la
dirección correcta. Lo que sucede es que uno sólo comienza a valorar sus
sabios consejos cuando llega a la edad adulta.
Voy a contarles algo que escuche. Cierta vez, un joven había discutido
amargamente con su padre; desconsolado y solo, se marchó a caminar y se
sentó a la vera del camino. Justo en ese momento pasaba alguien cercano a él,
que enseguida supo la causa de su frustración. Y le dijo: "Cuando yo tenía
18años, mi padres no hacía otra cosa que fastidiarme e irritarme con los
mismo sermones de siempre. Ya estaba harto de tener que escucharlo. Pero,
para mi sorpresa, ahora que pasaron 10 años, todo lo que por entonces decía
me resultan palabras llenas de razón y de sentido. Es más, a veces me
encuentro pensando cuanta verdad había en cada una de sus palabras. Me
pregunto cómo habrá hecho el viejo, para adquirir semejante sabiduría".
Por supuesto, las palabras del padre no habían cambiado en absoluto. El
que había cambiado era el que las escuchaba; en otras palabras, el hijo había
crecido. De ese modo, con sentido del humor, el hombre intentaba alentar a
ese muchacho deprimido, por medio de su experiencia personal.
Si no pueden comprender el sentimiento de sus padres, ¿cómo piensan
hacer felices a otras personas?
A mí me gustaría que ustedes fuesen considerados y respetuosos con sus
padres. Sea cual fuere el campo de acción que escojan en el futuro, tomen la
firme determinación de triunfar en lo que emprendan y en cuidar muy bien a
sus madres, para que ellas se sientan las personas más dichosas del mundo.
¡Por supuesto, con esto no quiero decir que dejen de lado a sus padres!
Pero cuidar bien a la madre es un aspecto primordial.
Hay otro punto...Creo que uno tiene que aprender a desplegar cierta
sabiduría para no entrar en discusiones con ellos. Especialmente, cuando ellos
mismos pasan por dificultades matrimoniales. Un padre y una madre ya tienen
bastante con sus propias rencillas. ¡Imaginen que desgracia si, además de
todo, caen ustedes en la redada y se arma una guerra a tres puntas! No, no. Lo
más sabio es no causar más problemas en situaciones así.

KIMURA: Hay chicos que han perdido a la madre o al padre. Creo que ellos
darían cualquier cosa con tal de tenerlos a los dos "fastidiándolo"
constantemente... Uno hecha tanto de menos la presencia de un padre ausente,
que los motivos de queja se ven como una añoranza.
PRESIDENTE IKEDA: Es muy cierto lo que dices. Hay personas que aún
siendo muy jóvenes, tuvieron la desgracia de perder a su madre o padre, o
quizás a ambos.
Y esta clase de soledad, tan dolorosa, es imposible de expresar con
palabras. Es lógico que hasta envidien los problemas de los chicos que
comparten la vida con sus padres.
Sin embargo, piensen que dentro de 100 años, salvo honrosas excepciones,
ninguno de nosotros estará en este planeta. Toda persona que está sujeta a una
realidad de la que no puede escapar, separarse de sus padres.
Sé que hay chicos porque sus padres están enfermos; muchos pasan por
momentos angustiosos por que la situación laboral o las empresas de sus
padres no dan para más. Otros padecen, de rebote, la humillación de escuchar
duras criticas a sus padres, aun cuando estos no hayan hecho nada para
merecerlos.
Sin embargo, todas estas circunstancias, en apariencias adversas, son
nutrientes para el espíritu, estas horas amargas son necesarias, si uno quiere
llegar a ser un hombre fuerte. Cuanto más grande sea el dolor que sientan y
más insondable la tristeza, más deben jurarse a sí mismos; "La misma
intensidad de este dolor tendrá la felicidad que me aguarda", " Seré el pilar
que sostendrá a toda mi familia". Este es el modo de vivir que nos enseña el
Budismo.
Muchos de los grandes hombres que han vivido situaciones muy duras
durante la juventud, tales como la pérdida o las enfermedades de sus
progenitores.
¿Pero el hecho de tener a ambos padres sanos o con vida es, por si mismo,
una garantía infalible de felicidad? No creo que así de. A veces uno se entera
de personas que matan a sus hijos o hijos que asesinan a sus padres....La
apariencia de ninguna manera determina la felicidad. Lo importante es que
uno decida convertirse en un Sol; así como la luz del sol disipa hasta el último
vestigio de la noche, con la luz del Daimoku uno puede iluminar la senda que
conducirá hacia la felicidad a los padres fallecidos. Entonces, ¿qué
impedimentos puede haber para que hagan felices a sus padres mientras viven,
con el Daimoku que invocan?
En última instancia, todo se reduce a uno mismo. La responsabilidad es de
uno, no de los padres. Pase lo que pase, abriguen la firme convicción de que
ustedes serán como el Sol.
Por supuesto, en el transcurso de la vida hay días soleados y días cubiertos
de nubarrones. Sin embargo, ustedes saben muy bien que el sol sigue teniendo
el mismo brillo, aun cuando el cielo este encapotado a más no poder...Lo
mismo ocurre con el corazón del hombre. De la misma manera, por duras que
sean las circunstancias, jamás dejen que el sol de su vida sea opacado por las
nubes.

01 - Las inquietudes y los sueños que abriga la juventud. Parte 5


KIMURA: Uno de nuestros integrantes de nuestra División de Estudiantes Secundarios
vive con su madre. Que está padeciendo de severos transtornos menopausicos. Para
empeorar las cosas, tiene internada a su hermana mayor. Podría requerir la ayuda de sus
parientes, solo que estos viven muy lejos y no están en condiciones en ayudarlos por la
distancia. En medio de tales circunstancias, alentado y apoyado por un responsable de la
División Juvenil Masculina de la zona, trazo el desafío de hacer Daimoku. Este chico
saco tal decisión a través de la práctica, que está haciendo los quehaceres de la casa y
cuidando a la hermana internada, mientras se mantiene firme en los estudios.

PRESIDENTE IKEDA: ¡Que postura admirable! quiero decir algo al respecto: el


que sufre más que nadie en su época juvenil esta escalando más que nadie, la cumbre
elevada de su propia vida. Creo que un joven así tiene todas las condiciones para ser un
autentico líder del pueblo del siglo XXI.
A propósito de esto, permítanme expresar mi mayor respeto y mi franca alabanza al
grupo "Misión del Siglo XXI", Ninguna persona, por mucha fama que tenga o por
privilegiada que sea su posición, puede ser tan nobles como aquellos que se esfuerzan
en tareas invisibles y anónimas para alentar y apoyar a los Valores Humanos del
mañana. En tal sentido, espero que todos los integrantes de la División de estudiantes
secundarios, sin excepción, sean capaces de respetar a sus predecesores en la fe.
Esta clase de persona son las que construyeron los cimientos de la actual Soka
Gakkai. Tal vez ustedes piensen que han sido demasiado obsesivas e intransigentes en la
lucha, que se han pasado de estrictas. Sin embargo, les digo que la Soka Gakkai de hoy
se pudo desarrollar como una organización de escala mundial, gracias al arduo trabajo
de anos y décadas que han hecho estas personas, dedicadas al bienestar de los demás, el
mejoramiento de la sociedad y a la consecución de la paz.
Nichiren Daishonin admiraba a estas personas, a los auténticos héroes anónimos, y
los llamaba "Bodhisattvas".
Por supuesto que triunfar en la sociedad y ganar prestigio también son aspectos
importantes en la vida. Sin embargo, una existencia digna de respeto es aquella que, aun
en circunstancias anónimas, se dedica a brindar felicidad y bienestar a sus semejantes.
Un autentico triunfador en la vida es el que logra establecer un sólido sentido de su
propia felicidad y es capaz de reconocer: "Aunque nadie valore o estime lo que yo haga,
estoy satisfecho con mi propia vida".
Deseo que cada uno de ustedes sean personas así. Espero que lleguen a percibir esto
claramente, pues aquí esta la verdadera "esencia" de la vida.

IGETA: Hay chicos que están pasando un mal momento, vienen y me dicen: " mi
viejo se fue de casa..." Otros, conviven con los padres, pero sufren por otros motivos:
"Mis padres no me quieren de verdad. No les importa nada de mí, ni les intereso. Solo
se preocupan por sus cosas personales..."

PRESIDENTE IKEDA: Pienso que las circunstancias que pueden vivirse en cada
hogar son infinitamente diversas. Incluso siento que ciertos dolores son directamente
inimaginables para cualquier tercero.
Aun así, hay algo que quiero recalcar: Mas allá de como puedan ser los padres como
personas, hay una realidad innegable y es que son sus padres. Sin ellos, ustedes no
estarían aquí. Es importante que comprendan el significado que esto tiene; y digo que es
un significado muy profundo...
Puede que alguno, se haya preguntado: "¿Por que habré nacido en esta familia?"
"¡Cuanto hubiera dado por que mis padres fuesen tan buenos y permisivos como los
padres de fulano de tal!" "¿Por qué no pude tener la suerte de vivir en una casa linda,
rodeada de una familia como la gente?" Sé que más de uno ha tenido el deseo
compulsivo de marcharse del hogar.
Pero, la realidad es que nacieron en este planeta, en esa precisa ciudad y rodeados de
esa precisa familia que es nada menos que la que tienen...Este es el sitio de ustedes, este
y ningún otro.
En este hecho tan simple, en esta realidad, esta el significado de todas las cosas. En
el Budismo no existe la casualidad, cada fenómeno tiene, sin duda, un por qué
insondable. En cambio les diría yo, piensen que ya son dueños de todos los tesoros.
Hay algo más importante que cualquier planteo, al margen de las circunstancias y de
las dificultades de su situación, en este momento actual ustedes está vivo. No hay tesoro
más grande que la vida misma. Y, lo que es más, son jóvenes, poseen un espíritu fresco
y juvenil, que es la joya más preciada del universo. Por favor, no destruyan ni dañen ese
tesoro entregándose a algo tan inútil como la desesperación.
KIMURA: ¿Como hace uno para llegar a ser como el Sol?

PRESIDENTE IKEDA: Nada en especial. La clave está en continuar haciendo


Daimoku, no importa que sea de a poco, pero todos los días, y de una manera que
respete el ritmo natural de su propia vida. Van a ver que, a medida que hacen Daimoku,
sentirán como si en su vida saliera el sol.

Así como el sol sale cada mañana sin fallar, así como sus madres le preparan la
comida todos los días, es importante mantener la actitud de desafiarse con continuidad
en el campo que elijan, ya sea estudiar algo que les guste o asistir a clases todos los
días.
Este desafío les proporcionara una enseñanza. Pero, cuidado, si abandonan la
responsabilidad, los derrotados serán ustedes mismos. Por eso no me canso de decirles
que jamás, nunca, se den por vencidos ante a nada.
El sol asoma por el horizonte cada mañana. Y en lo alto de la bóveda celeste,
mantiene su soberbio resplandor, aunque por debajo, haya nubes, tempestad o huracanes
en el cielo. Al sol no le importa si es verano o invierno, brilla siempre igual. Así son las
leyes que rigen el orden del universo, y nadie las puede poner en duda.
De la misma manera, nosotros debemos vivir cada día de nuestra existencia al
máximo. Con determinación invariable e independiente de las circunstancias. Es algo
totalmente lógico y racional. Quien persevera en este esfuerzo cotidiano se convierte en
un autentico triunfador.
Sea cual fuere el panorama actual, la victoria o derrota final de la vida se deciden en
el instante final de la existencia. Lo mismo sucede en un partido de baseball, el
resultado final solo se sabe en la novena entrada.
En la vida pasa algo muy parecido, nadie puede saber si se ira de este mundo
coronado por la victoria final. Nada se determina en el comienzo, como dice el refrán "
El que ríe último, ríe mejor".

Por eso, deben seguir adelante, siempre empujar para adelante, aun en medio de las
peores adversidades.
Ahora, me gustaría compartir una experiencia personal, que, si no me equivoco, les
conté a algunos de ustedes en una oportunidad anterior. Hablo de cuando comencé a
escribir "Watashino Jinseikan" (mis perspectivas sobre la vida), en la década del 70. Las
cosas pintaban muy feas para la Soka Gakkai en ese momento, dentro del Japón. Y, para
colmo de males, ese ano yo estuve enfermo de pulmonía, y, casi en forma crónica, no
podía bajar de los 38 o 39 de fiebre.
A pesar de estas condiciones, seguí trabajando. Recuerdo que me cubría la cabeza
con compresas frías, humedecidas en agua con hielo, y me ponía a escribir. Primero
acometía una página, y después otra y otra, religiosamente, sin fallar un solo día.
Alguien me vio y dijo, sin vueltas: "¿porque sigue escribiendo si se siente mal?" y yo
respondí: "si hago el esfuerzo de escribir una página, lo que obtengo es una página
escrita. Si me esfuerzo para escribir dos páginas, el resultado es el doble. Si no escribo
nada, también es nada lo que consigo. Tengo claro que debo desafiarme a mí mismo y
progresar sobre mis circunstancias, aunque sea un pequeño paso por vez. No quiero
vivir sintiendo que ha pasado un día sin que yo lograse nada".
Había hecho una suerte de señalador de papel, donde iba trazando marquitas en
grupos de a 5, para indicar cuantas páginas avanzaba mi trabajo. Terminaba una hoja y
hacia una rayita. Nunca, nunca voy a olvidarme el día que termine el manuscrito. Le
regale es papel con las marquitas a mi hijo mayor, como un verdadero tesoro familiar...
Es importante que seamos fuertes y no nos dejemos derrotar. Busquen siempre la
integridad espiritual. No sean esa clase de gente que siempre esta dependiendo de
alguien, en espera de que lo hagan primero los demás, que por debilidad y comodidad,
dejan en manos de otros lo que no les gusta hacer y echan culpas al menor
contratiempo. Si se dejan estar y terminan convirtiéndose en personas negativas y
quejosas, siempre proclives a la envidia y al desprecio, el sol de su corazón nunca podrá
atravesar la gruesa capa de nubes que se interpone ante ustedes y la vida.
Aun en las circunstancias más adversas, deben persistir y perseverar, para convertir
ese dolor en una oportunidad única de crecimiento y superación. Díganse a sí mismos:
"ya verán todos". Por favor, continúen avanzando con tenacidad y firmeza, por el
camino que les corresponda transitar.
El primer paso será tomar la determinación de ser personas como el sol. Siempre
llegara el instante sublime del amanecer, siempre amainara la tormenta, siempre llegara,
infalible, la primavera, mientras ustedes sean un sol, magnánimo, imperturbable y
brillante.