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Rafael Félix Mora Ramirez

EVOLUCIONISMO CRÍTICO

Resumen: He dividió este trabajo en 5 partes, pero se tocan 3 puntos principales. En


primer lugar, explico la teoría que Darwin exhibió en “El Origen de las Especies”
centrándome en los factores: tiempo, superpoblación y variabilidad. En los factores
población y variabilidad podremos apreciar la necesidad de apelar al mecanismo de la
evolución: la polémica Selección Natural. Enseguida, se señalan 3 críticas que podríamos
impugnar epistemológicamente al Evolucionismo original: la falta de la Genética (y esto
deviene en Neo-Darwinismo), su formulación es una tautología, y hay una confusión entre
teleología y evolución. Y, por último, señalo 3 críticas epistemológicas que se han hecho a
las pruebas de la evolución: los fósiles, la embriología comparada, y la mutación.

Palabras Clave: Darwin, Selección Natural, El origen de las especies, hecho evolutivo,
fósil, mutación, crítica.

1. Brevísima biografía e importancia de Darwin.

El hoy recordado científico inglés Charles Darwin nació en Sherewsbury un 12 de febrero


del año 1809. El 24 de diciembre del año 1859 publicó, con premura antes de que el joven
Alfred Russell Wallace se le adelantara, el resultado de su gran viaje realizado en la
embarcación del H. M. S. Beagle que hizo una expedición científica alrededor del mundo.
El titulo de su libro fue: “El origen de las especies por medio de la selección natural o
la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la existencia”. Finalmente,
en el año 1882 un 19 de abril a los 73 años de edad Darwin nos dejó para siempre. En su
inmortal lápida se puede leer el siguiente epitafio: “Charles Darwin: autor del origen de las
especies y otras obras sobre ciencia natural”. Este gran sabio comparable a Einstein
revolucionó el mundo de su época. Por así decirlo, el mundo antes de Darwin era a una
fotografía, como el mundo después de Darwin es a una película. Mientras que los
estudios pre darwinianos (entiéndase, lamarckianos) hablaban de la evolución por
fragmentos, este gran investigador unió todos los cabos sueltos en un nuevo sistema en
el cual toda la historia de la vida y la diversidad de la Tierra tienen un sentido. Desde que
fue conocida, su famosa “Teoría de la Evolución” ha cambiado la concepción de la vida y
de la ciencia en general por completo porque Darwin criticaba la supuesta centralidad de
la especie humana de la misma manera que Copérnico criticó la aceptada y errónea
centralidad del planeta Tierra en nuestro sistema solar. A partir de Darwin el hombre es

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una especie más que participa de todo este maravilloso espectáculo que es la vida,
contemplándolo mediante su pensamiento.

2. La Esfinge y Edipo

Según la tradición de Tebas existía una Esfinge, un ser mítico con cabeza de mujer,
cuerpo de león y alas emplumadas que planteaba un difícil enigma a todos los pasantes.
Quienes no respondían con corrección morían arrojados en un precipicio. Por ello, era de
vital importancia resolver “El enigma de la Esfinge” reproducido a continuación: “¿Qué ser
es el que anda de mañana en 4 patas, a mediodía con 2 y por la noche con 3?”. Notemos
que la Esfinge astuta no pregunta por una criatura en especial. Más aún, cuando dice
simplemente “ser” deja entrever que se podría también tratar de un objeto, cosa, animal,
alma o dios.

Tan sólo Edipo, el personaje maldito de las historias de Sofócles, pudo responder con
acierto al decir: “Te has referido al hombre, que, al principio, nace del vientre de la madre
como indefenso cuadrúpedo y se arrastra por la tierra. Luego, cuando es joven camina
erguido con sus 2 pies. Finalmente, al ser viejo, se apoya en su bastón como si fuese un
tercer pie”. Captemos el sentido que Edipo le ha dado al enigma: la metáfora del tiempo
(mañana, mediodía y noche) propuesto por la Esfinge ha sido sustituida por la tríada
recién nacido, juventud y vejez. Resultado: Edipo ha tomado el control de la situación.

¿Por qué estamos recordando este desafío a la razón? Porque creo que los filósofos
deberíamos ejercitarnos en la interpretación de este tipo de problemas ya que nos permite
incrementar nuestra capacidad crítica. Leamos, el problema desde otra perspectiva. El
enigma indica algo muy importante: el hombre cambia a lo largo de su vida. Pero, también
las plantas y los animales. Con la reflexión de este enigma podemos establecer un
“isomorfismo” entre la vida humana individual y la vida en general: la vida de un individuo
cambia, de ahí que sea posible que la vida en la Tierra haya sufrido cambios que
expliquen su actual condición biológica. Así, es necesario pensar que todo lo vivo ha
evolucionado y lo sigue haciendo aún. Este enigma entonces nos permite comprender
rastros de evolucionismo primitivo. Por supuesto que no podemos olvidar los escritos de

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los presocráticos como Tales, Anaximandro, Empédocles y Epicuro en quienes
encontramos también el uso del concepto de “evolución”.

3. El Origen de las Especies

Para Darwin la especie es un agregado de poblaciones morfológicamente variables y con


capacidad de evolucionar debido a la selección natural y al aislamiento reproductivo.
Ahora bien, ya que, como lo sugiere la Esfinge, entre el amanecer y el anochecer siempre
ocurren cambios, entonces todo está alterándose y, por ello, también lo harán las
especies. De ahí, la necesidad de plantear estas preguntas científicas de aprendiz: ¿Por
qué hay tanta variedad de especies y hábitats? ¿Cómo se han formado los animales y sus
ecosistemas? ¿Por qué no hay 1 solo tipo de planta o 1 solo tipo de animal o 1 solo tipo
de roca? ¿Por qué el hombre no se ha extinguido sino que más bien se ha adueñado del
mundo? ¿Hubo seres superiores antes de nosotros o siempre hemos existido así como
nos vemos? ¿Todo ha provenido de un sólo ser primordial o de varios? ¿De dónde vienen
todas las especies? ¿Cómo se han producido? ¿Qué tan revelador será intentar resolver
este misterio de los misterios como lo llamaba el mismo Darwin?

Sobre el origen de las especies se han producido 2 teorías, una religiosa e idealista y otra
científica y materialista. Hay que anotar que ninguna excluye a la otra aunque se
considera que son rivales. Teilhard de Chardin, por ejemplo, representa un punto de vista
ecléctico aunque por lo mismo de sus intereses termina en un monismo cristiano.
Sostiene este pensador que la vida comienza en un punto α y termina en un punto ω y se
va hacia la cristogénesis que consiste en la unión del alma del mundo con la de Dios. Por
lo tanto, podríamos adoptar las 2 sin contradecirnos. Pero, pasemos a verlas por
separado.

1) Teoría Creacionista (o “Fijismo”). El creacionismo acepta la existencia de un ser


supremo que creó el mundo y todo lo existente hace tan solo 6 000 años
aproximadamente con su divino diseño. Cada individuo es creación directa de Dios. Las
especies son inmutables, no evolucionan hacia otras, no hay variedad. No hay cambio
sino que la obra de Dios es imperturbable pues es perfecta y así permanecerá por
siempre y para siempre. Y si vemos que existen ciertas alteraciones, tan solo se tratarían

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de raras excepciones, defectos propios del mundo terrenal que son imperfectos. Esta es
la teoría que nos narra el Antiguo Testamento de la Biblia entre otros libros Sagrados.

2) Teoría Evolucionista (o “Transformista”). Según Darwin, las especies orgánicas


provienen por evolución o por transformación de un solo organismo primitivo, o de unos
pocos organismos. La evolución se da porque la vida de la tierra en años es inmensa, la
reproducción se da masivamente, y hay variaciones aleatorias. Expliquemos estos 3
puntos del Darwinismo original.

A. Tiempo. Durante su viaje en el Beagle, Darwin leyó el texto “Los Principios de


Geología” (1832) de Charles Lyell. Este científico sostenía que para explicar la historia
pasada de la Tierra, hay que recurrir a fuerzas geológicas que continúan activas, a
aquellas mismas causas que modifican y modelan la superficie de la tierra y que hoy
siguen actuando: por ejemplo, los aluviones, los fenómenos volcánicos, las lluvias, el
viento, etc. Para Lyell la historia de la Tierra tiene que explicarse apelando a las mismas
leyes que rigen los hechos actuales: hay que partir de lo conocido (el presente) para llegar
a lo desconocido (el pasado). A lo largo de aprox. 6500 millones de años (que es la
aproximada Edad Actual de la Tierra según las investigaciones) ha habido grandes
cambios sobre todo hace 4600 millones de años cuando surgió la vida. Los estudios en
Geología de Charles Lyell sugerían que las formaciones rocosas, los paisajes, lagos, ríos,
bosques, etc. que vemos son producto de las fuerzas geológicas. Entonces, Darwin
razonó de semejante manera: así, pues, si la Tierra misma se ha formado su estructura
física, es posible que esa transformación haya influido en la complejidad y diversidad de
los organismos existentes en la actualidad. Hay un progresivo y lento cambio en el
entorno y este a su vez explica la enorme variedad de especies y seres vivos.

B. Superpoblación. La naturaleza es prolífica. Tan sólo una rana puede poner cerca de
20 000 huevos por estación. Hoy en día, hay más de 2 millones de especies y cada año
se van dando centenas más. Entonces, nos damos cuenta de que nacen muchas más
criaturas de las que pueden sobrevivir. En esta parte de los pensamientos de Darwin se
nota la influencia de su paisano, el economista y demógrafo Malthus quien describió en
“Ensayo sobre el principio de la población” (1798) una relación entre población y
recursos materiales: “La población aumenta geométricamente mientras que los recursos
lo hacen aritméticamente”. En pocas palabras, la población tiende a crecer más rápido

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que los alimentos. La población humana auto-regula su número por falta de comida,
posibles enfermedades y guerras al acecho. La lucha del hombre por los recursos se
aplica ahora a la naturaleza, a la especie, al organismo. Darwin extrapoló estos
pensamientos del reino humano de la economía al reino de la biología. Como hay más
individuos de los que pueden sobrevivir tiene que haber una lucha por la existencia, la
comida y el territorio. ¿Cómo se da esta lucha? Consiste en matar o que te maten. Se da,
entonces, el horrible y bajo comportamiento de la naturaleza. Para Darwin, la lucha por la
supervivencia es la más importante de las fuerzas evolutivas.

b. 1. Selección Natural. Los seres vivos buscan sobrevivir en un mundo que ofrece
peligros que amenazan su existencia. Llamamos “adaptación” a ese proceso de
acostumbramiento al clima, ambiente, y alimentos típicos de tal o cual ecosistema. La
selección natural señalada por Darwin es el proceso mediante el cual sólo sobreviven los
mejor adaptados. Sabemos que lo que se le opone a la Selección Natural es la Selección
Artificial. La selección artificial es la que el hombre causa transformando la raza de una
misma especie cuando por ejemplo, la domestica o la manipula genéticamente creando
los problemáticos transgénicos. Pero, ¿cómo selecciona el hombre? Con mucho sentido
común: cuando los criadores de palomas quieren obtener una nueva variedad de ave,
cruzan a las que poseen los rasgos que buscan y luego esperan a que en las próximas
generaciones se manifieste la paloma de su preferencia. Lo mismo pasa con los perros,
las vacas, los chanchos, los cuyes, las lechugas, los tomates, etc. Los granjeros o
criadores propician el desarrollo de una especie y perjudican a otras siguiendo patrones
dictados por la dieta humana: se trata de buscar lo delicioso, saludable, grande y barato.

Ahora bien, mientras que en la selección artificial el hombre es el autor de las nuevas
especies, en la Selección Natural, la Naturaleza misma se encarga de escoger al azar las
condiciones de supervivencia. En estas circunstancias la Selección Natural actúa como un
filtro que dejará solo a los más adaptados que lograrán tener descendencia pues como ya
hemos dicho no hay recursos para todos. Los más aptos lograrán dominar su entorno en
vez de ser asimilados por él. En las plantas, por ejemplo, existe una lucha por conseguir
luz para fotosintetizar. Incluso ocurre que algunas plantas estrangulan a otras para
conseguir su supervivencia. Pongamos un caso: cuando una planta extraña crece en un
árbol extiende sus raíces lo más posible hasta llegar a deshacerse del árbol original. Para

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sobrevivir una mariposa Virrey imita la coloración de una mariposa Monarca porque ésta
última no tiene el sabor preferido por las aves. En la naturaleza se impone el más apto.

C. Variabilidad. Se dice que primero fue el pez, luego los anfibios y de estos siguieron
reptiles, de ahí los pájaros y, por último, los mamíferos. Tomemos en cuenta que la clave
de toda esta sucesión es la reproducción pues ese acto es como una señal de triunfo y
una garantía de la transmisión de los genes. Ejemplo, digamos que un mismo organismo,
un guacamayo, se desarrolla en 2 tipos de climas distintos: uno tropical y selvático y otro
más desértico y arenoso. Las criaturas que se separan de modo tan drástico, se
especializan tanto en esa forma de vida que ya no pueden aparearse con el grupo original
y, por ello, pasan a formar parte de una nueva especie desconocida. Dado que los
factores determinantes del ecosistema son disímiles o diversos, los seres vivos que
tengan presencia en una región aislada adquirirán rasgos propios que los diferenciarán de
sus semejantes.

c.1. Selección Natural. La selección natural permite que solo sobrevivan los más fuertes,
los más aptos. Para constatarlo basta dejar hablar a las piedras. Las especies que no han
podido evolucionar se estampan en las rocas dejando como señal el rastro de la lucha por
la existencia. Los fósiles demuestran, pues, que hay animales que ya no existen ahora
pero que han existido antes. El medio ambiente selecciona las mutaciones ocasionales
que favorecen la supervivencia. Por ello, algunos individuos tendrán variaciones que les
darán una ligera ventaja en esta lucha, dichas variaciones permitirán mayor eficiencia y
acceso a los recursos, una mayor resistencia a las enfermedades, un mayor éxito en
evitar su extinción, etc. Estos individuos que han sufrido mutaciones al adaptarse a su
entorno tienden a sobrevivir y dejar más descendencia. Estas mutaciones (o cambios
hereditarios repentinos) son transmitidos de generación en generación. Esta es la
marcada tendencia que Darwin llamó "Selección Natural". Conclusión: la serie de lentos y
progresivos cambios en la naturaleza intrínseca de los seres vivos es el origen de las
nuevas especies. Es decir, todas las especies surgen gracias a mutaciones que sufren
producto de una lenta transformación que transmiten a su linaje. Notemos en este párrafo
este lenguaje marcado de puras “tendencias”.

4. Crítica al Darwinismo

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4.1. Neo-Darwinismo

¿Cómo surge y se mantiene la enorme variabilidad de formas entre individuos de una


misma especie? ¿Cuáles son las causas de las diferencias individuales entre
representantes de una misma especie? ¿Por qué a pesar de que pudieron haber sucedido
muchas posibilidades han sucedido precisamente estas, determinando esas y tan solo
esas especies? ¿Qué ocurre esencialmente en la especie o sólo existen “tendencias”?
¿De qué manera se transmiten las diferencias individuales a los descendientes? Darwin
murió sin saber las respuestas a estas interrogantes. Lo que sucedía fue que le faltaba
clarificar la naturaleza íntima de la especie: los genes. En la actualidad, la crítica aplicada
a la teoría de Darwin se ha complementado con la teoría de la herencia de Gregor Mendel
y otras investigaciones sobre genética, deviniendo así en el Neo-Darwinismo.

Según esta nueva teoría, la evolución física sucede por acumulaciones de moléculas en el
ADN que aumentan o disminuyen en un determinado lugar del modelo genético Watson-
Crick. Además, se asume la aleatoriedad de las modificaciones en los individuos o en la
información genética. Asimismo, se traslada el mecanismo de la selección natural a los
genes. Ahora, las moléculas de ADN son las responsables de la evolución. A esto se llama
micro-evolución y se relacionaría con el genotipo, es decir, la información genética total de
un organismo. Se presume que cuando el material acumulado llega a cierta cantidad se
produce el cambio de la estructura del ser vivo. A esto se llama macro-evolución y se
vincularía con el fenotipo, o sea, la manifestación observable y física del genotipo.

4.2. Tautología

El Neodarwinismo se limita a constatar las variaciones de los seres vivos cuando el


verdadero problema está en saber cuándo y por qué se producen las variaciones en la
información genética y sus condiciones asociadas para conseguir su desarrollo efectivo.
El problema reside en que si bien podemos saber que cierta información genética se ha
acumulado en tal o cual zona del cromosoma, no podemos estar seguros de que se
manifieste a nivel físico. Ahora bien, se sabe que las modificaciones se producen con
mucha mayor frecuencia en unas partes que en otras debido a la estructura funcional del
genoma. A pesar de ello, para la doctrina científica ortodoxa las mutaciones deben ser
aleatorias según la estadística estocástica y la teoría de probabilidades. Escribe Darwin

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(2005) en el cap. 5 de El origen: “He hablado hasta ahora, como si a veces las variaciones
(…) se debieran al azar. Esto, por supuesto, es una expresión totalmente incorrecta, pero
sirve para reconocer claramente la ignorancia de las causas de cada variación”.

¿La frecuencia de variaciones es una cuestión de selección natural o de simple azar?


Dada la aleatoriedad de distribución de la información genética, las variaciones pueden
como no pueden ocurrir. Darwin nos ha hablado siempre de “tendencias”, todo el tiempo
nos ha dicho que puede como no puede pasar tal o cual cosa, no nos ha asegurado nada.
Ese lenguaje de “tendencias” hace que la teoría de Darwin tenga una naturaleza
estadística. Si todo fuera o no fuera a ocurrir, la evolución no sería una constante ni
tampoco sería necesaria. Según Darwin, el organismo puede como no puede evolucionar.
Esto es puramente tautológico, o sea, es verdadero, pero no dice nada nuevo.

4.3. Teleología

De acuerdo a Darwin: “Las innumerables especies que habitan este mundo se han
modificado a fin de adquirir la perfección de estructura y adaptación que con justicia excita
nuestra admiración”. Notamos en sus palabras cierta “finalidad” de la evolución, como si la
evolución quisiera “lograr” conseguir algo bueno o perfecto. Pero, la evolución no procede
siempre de lo simple a lo complejo. Es más, muchas de las diferencias entre las especies
no parecen tener importancia para la supervivencia. También hay, en efecto, muchos
ejemplos de evolución “regresiva” por la cual, de una forma superior ha derivado una más
sencilla. Ejemplos: algunas aves sin alas descienden de otras que podían volar; las
serpientes han evolucionado de reptiles con patas; la ballena sin extremidades posteriores
deriva de mamíferos con 4 miembros. Estos casos confirman el hecho de que las
mutaciones son casuales, de que no progresan de lo simple a lo complejo o de lo
imperfecto a lo perfecto.

La misma noción un tanto antropomorfa de “Selección Natural” hace alusión directa a la


idea de “tendencia” a la perfección, a la complejidad. Pero, las formas más complejas no
son necesariamente las más evolucionadas. Los parásitos y bacterias, por ejemplo,
sobreviven con asombroso éxito gracias precisamente a la simplicidad de sus formas o
comportamientos. En este caso, sucede que la falta de complejidad de un organismo ha
sido compensada con una enorme prodigalidad poblacional. Entonces, la evolución es un

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proceso que depende del azar y más que “creadora” o “perfeccionista” ella es eliminadora
o mantenedora de las características apropiadas para la supervivencia. Volveremos a esto
cuando hablemos de mutaciones. Las nuevas especies no siempre evolucionan a partir
de las adelantadas y especializadas, sino de las relativamente sencillas y sin
especialización. Es decir, no siempre sobrevive el más fuerte, sino más bien el más
inepto.

5. Crítica a las pruebas de la Evolución

5.1. Naturaleza de la Evolución y los Fósiles

El hecho evolutivo ya es algo indiscutible, pues si la evolución fuera una trampa, entonces
no tendríamos que crear constantemente nuevos antibióticos, ya que las bacterias no
evolucionarían para hacerse resistentes a estos. También, podemos mencionar como
prueba los fósiles de los dinosaurios y otros seres vivos. Pero, el tema de los fósiles es
problemático en sí mismo. En primer lugar, algunos organismos han variado muy poco o
casi nada en el transcurso del tiempo, por ejemplo, los escorpiones o los braquiópodos.
Sin embargo, habría que anotar que la velocidad de la evolución no es la misma para todo
ser vivo y aún se desconoce sus leyes o influencias específicas. Inclusive la evolución es
más rápida en unos momentos geológicos que en otros. Actualmente, se presenta de
forma acelerada y no se sabe la razón. ¿Cómo lo constatamos? En las mujeres notamos
que la menarquía o primera menstruación ocurre cada vez a menor edad. Esta
aceleración del crecimiento es señal de la velocidad de la evolución general. La evolución
es rápida al aparecer una nueva especie, pero luego se vuelve más lenta una vez que el
grupo ha logrado establecerse. En tercer lugar, faltan formas de enlace entre los diversos
fósiles. A veces, estos se aíslan al no tener ni antecedentes ni formas subsiguientes de
transición. Sin embargo, tampoco podemos decir que porque no se han encontrado, luego
no existen, pues es posible que se hayan perdido para siempre. Por ello, disponer los
fósiles en orden cronólogico no es un procedimiento adecuado pues nunca se sabrá con
seguridad si esas relaciones serán ciertas o no. No podemos asegurar que existen
verdaderos antepasados, ni podemos hablar objetivamente de “eslabones perdidos”. Lo
único que podemos hacer es mediante hipótesis refutables establecer parentescos,
comparar y buscar qué grupos están más próximos entre ellos y más alejados de otros.
Aquí sucede algo muy curioso: de la misma manera que ocurre el principio de
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incertidumbre por nuestro sentido de la vista, en la Paleontología y la Sistemática ocurre
una incertidumbre por los fósiles y ello radica en el factor “tiempo”. Sucede que el tiempo
geológico que separa a un fósil de otro es de una cantidad siempre enorme de años.
Hablamos de miles y millones de años. Un fósil es un punto luminoso en un universo
negro, es como un signo de exclamación pero no es una palabra, ni una frase, mucho
menos una historia completa. Por ello, no podemos conectar un fósil con otro para contar
un cuento. Aquello resulta anticientífico y es producto de un forcejeo de las pruebas.

5.2. Pruebas de la Embriología Comparada.

Otro problema surge de la Embriología Comparada. Según algunos transformistas, hay en


el desarrollo embrionario del animal como una evocación o recordatorio de las fases por
las que han pasado sus ancestros. Es más, Haeckel formuló la ley biogenética: “La
ontogénesis es la recapitulación de la filogenia”. Es decir, la serie de formas diversas que
una especie recorre al inicio de su existencia (ontogénesis), es simplemente una
recapitulación de la serie de formas específicas múltiples por las que han pasado los
ascendientes de la especie actual durante los períodos geológicos (filogénesis). Pero,
esta ley tiene 2 deficiencias. Se confunde el desarrollo gradual de las partes consideradas
separadamente con el desarrollo en conjunto del individuo y con el desarrollo filogenético.
Por ejemplo, algunas aves desarrollan dientes pero luego éstos se atrofian por sí mismos.
Es decir, se malinterpreta el significado de las partes del embrión, pues estos no son
órganos que hayan funcionado bajo la forma en que aparecen, sino que son simples
esbozos de órganos en vía de diferenciación.

5.3. Las Mutaciones

Según Darwin es posible heredar los caracteres adquiridos por los organismos (o sufrir
una mutación) bajo la acción del medio. Esta postura resulta siendo la de los
neolamarckianos. Recordemos que la mutación (o variación discontinua) es un cambio
abrupto en el genotipo. Pero el neodarwiniano Weismann refutó lo dicho por Darwin al
realizar un sencillo experimento. Cortó la cola de los ratones que nacían y espero a ver si

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uno nacía sin cola. Pero, todos los ratones nacieron con cola. Esto significa que el núcleo
de los cambios de las especies no se encuentra fuera como dice Lamarck sino dentro.

Al parecer Darwin afirma que las especies evolucionan, esto es mutan, para imponer su
existencia. Pero, las mutaciones con efectos visibles notables son comúnmente
desventajosas o hasta neutrales. Ejemplos: los hermafroditas, los malformados,
albinismo, daltonismo, etc. Las mutaciones pueden no ser responsables de los cambios
evolutivos ya que las pequeñas variaciones no regulan en nada la persistencia o la
desaparición de los individuos. Casi siempre la mutación origina una perturbación del
equilibrio biológico, y no se prueba que dé lugar a un nuevo tipo de organización, sino a
solo nuevas razas o subespecies. La muerte elije a cualquiera al azar y no es
sorprendente que los mutantes menos preparados para la lucha sean los que salgan
vencedores. El mutante es el “deforme”, digamos “El patito feo”, que por pura casualidad
es el que llega a sobrevivir traspasando sus genes egoístas que tienden a la auto-
replicación. Por ello, lejos de determinar un progreso o una regresión, la selección, desde
el principio, tiene un efecto eliminador o neutral.

Entendemos que, para Darwin, la evolución general progresiva, responsable del origen de
las especies consiste en la transformación de caracteres preexistentes, y en la adquisición
de otros nuevos esencialmente diversos. Pero, experimentalmente las mutaciones
influyentes en la evolución, son mutaciones pequeñas que se pasan por alto, es decir, son
insignificantes. Es más, la mayor parte de las mutaciones dan origen a formas que no
parecen salir del marco de la especie hacia otro esencialmente distinto, solo se generan
razas o subespecies. Por ejemplo, los animales domésticos, a pesar de las razas
obtenidas por mutaciones, conservan todos ellos el mismo tipo fundamental de
organización y no constituyen nuevas especies.

BIBLIOGRAFÍA

DARWIN, Charles. (2005) El Origen de las Especies. Buenos Aires: Longseller.

ENCICLOPEDIA UNIVERSITAS. (1987) Barcelona: Salvat.

GARCÍA, Faustino. (1962) Fundamentos de Biología. México: Minerva


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LENNOX, James. (2004) Darwinism. En: Stanford Enciclopedy of Philosophy.
http://plato.stanford.edu/entries/darwinism/

REALE, G. y D. Antiseri. (1988) Historia del Pensamiento Filosófico y Científico.


Barcelona: Herder.

VILLE, Claude A. (1996) Biología. México: McGraw-Hill.

MATERIAL AUDIOVISUAL
DAWKINS, Richard. (2008) El Genio de Darwin: Las claves de la Evolución. Reino Unido:
RDF International. Dirigido por Russell Barnes y Dan Hillman.

• La Vida, Darwin y todo lo demás (I PARTE)


• El Quinto Primate (II PARTE)
• Dios nos devuelve el golpe (III PARTE)

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