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Gómez Morel: Un clásico de la miseria

Entre testimonio, referencialidad y memoria

Guillermo Soto Reveco

► Julio de 2012 ◄

“Es más importante entender que recordar, aunque para entender sea preciso, también, recordar” Susan Sontag

Sobre el sujeto/autor Alfredo Gómez Morel fue un escritor y delincuente habitual nacido en 1917 y muerto en 1984 en Santiago, y a la vez una figura problemática (tanto persona, tanto personaje). Alcanzó gran

notoriedad al escribir en la cárcel, en 1961, El Río, el primer trabajo de su proyecto literario que, dicho sea de paso, nunca llegó a puerto y que, además, será mi objeto de estudio en pos de dilucidar –en una primera instancia– lo que él propone desde la misma portada de la primera parte de “Mundo adentro montado en un palo de escoba”1: la problemática de la novela autobiográfica. La infancia de Gómez Morel, narrada en su primera novela, que es el hilo conductor de este trabajo, aborda aspectos tales como el hecho de ser hijo de una prostituta a la que apenas conoció; las fugas de diversas casas de corrección; su crianza como un niño de la calle (un pelusa en el argot2 local), durmiendo bajo los puentes y en los
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Título de su proyecto de novela autobiográfica, que consistiría en una trilogía compuesta por El Río (editada en 1962), La Ciudad (edición de 1963) y El Mundo (novela inédita hasta hace poco, ya que a principios de junio del presente año salió a la luz bajo el alero de Tajamar Editores).
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Argot: jerga de maleantes.

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Durante sus viajes se las ingenió. Se involucró en el tráfico de cocaína. como miembro de una organización basada en el Barrio Chino de Lima. Hizo pequeños trabajos en diversos periódicos latinoamericanos (como La Nación de Buenos Aires. para conseguir algunos empleos legales de guardaespalda y periodista.. entre varios otros. a quien Gómez Morel consideró en un principio un «snob» y a quien. Haití y otros países latinoamericanos. en ocasiones. Acercamiento a las letras Durante una condena de tres años en la cárcel de Valparaíso. En este Río (imagen semiótica que analizaré y desarrollaré más adelante con exhaustividad) ingresa al hampa tradicional chileno. México. Estuvo detenido. en Chile y otros países. luego. fue atendido por un psiquiatra –Dr. llegando a lanza internacional (carterista itinerante) y mercenario en bandas de Argentina. 1963: 11 3 . Milton Calderón D. nada más ni nada menos que en doscientos ochenta y ocho oportunidades. 3 Gómez Morel.islotes del Río Mapocho. El Tiempo de Bogotá y El Telégrafo de Guayaquil). Hizo una carrera relativamente exitosa como delincuente. Colombia. tomó mucho cariño y admiración3– que lo alentó (como parte de un tratamiento) a narrar su vida por escrito.

siendo traducido a varios idiomas. 4 . el silencio frente al interrogatorio y la valoración de la astucia como cualidad suprema). Ante el pedido del psiquiatra. dramaturgo y poeta francés que en 1949 escribió una obra comparable a la de Gómez Morel: Diario del ladrón (texto autobiográfico). y aparentemente motivado por la esperanza de obtener algún beneficio penitenciario. 5 Novelista. redactó sin dificultad la novela El Río. que indicó al autor como un clásico de la miseria . otro sector del ambiente literario chileno. directo y sin aquiescencias.Gómez Morel antes había ganado un pequeño concurso literario en una penitenciaría colombiana con un poema llamado Canto al café. El estilo naturalista de Gómez Morel llamó la atención. elogió la crudeza del relato. El libro impresionó tanto a sus primeros lectores. Sin embargo. Verbigracia. era una mezcla de condensación y uso intenso del argot carcelario chileno (el coa). en 1974 fue publicado en Francia por la prestigiosa Editorial Gallimard. Un sector de la crítica culta. con prólogo del mismísimo Pablo Neruda. Su lenguaje. basado en la lealtad. que vio paralelos con la vida y obra del ex convicto y literato francés Jean Genet5. centrada –como veremos posteriormente– en los recuerdos de su ruda niñez (violado por pandilleros y sacerdotes)4 y su iniciación en el hampa (con su hermético código de conducta. que estos consiguieron que fuera de inmediato publicado (1962). El volumen alcanzó cierta fama internacional. la llamada Generación del 50 (José 4 Más adelante me referiré en profundidad a los abusos cometidos por el Padre Francisco y el Padre Luis.

y vieron en el uso del coa la utilización de recursos propios del criollismo. como cronista y ensayista. ejerciendo un nuevo rol y desarrollando un oficio de escritor que. desde ese mismo hablar y saber popular – y desde su lugar de hombre ligado a las letras como al mundo de la calle y la bohemia Santiaguina – busca expresar una reflexión que conmueva y remueva a los lectores. como a través de círculos concéntricos. escribe y reflexiona en un medio escrito que apunta a un público popular en donde él. lo situaría como uno de los pioneros en la narrativa referencial. basada en la presentación de su vida como el tránsito desde el Río Mapocho a las bandas delictuales internacionales. La Ciudad (su experiencia en Lima) y rematando con El Mundo. Es un hombre que logra reivindicarse. pasando. Estas novelas. 5 . y otras posteriores. que ellos pensaban debía ser superado. Gómez Morel tuvo la idea de completar una trilogía de novelas bajo el título ya mencionado en los primeros párrafos. por El Río (el Mapocho).Donoso. no alcanzaron el impacto del debut. con la vida y con la sociedad. a su manera. Enrique Lafourcade y otros) –que estaban más influenciados por los nuevos narradores norteamericanos– consideraron la novela una obra menor del Realismo social. A partir de su primera publicación –la cual se convierte en un éxito de ventas– comienza un período de escritura profesional periodística. de alguna u otra manera.

reconocidos” (Morales. la identidad genérica de esta novela queda de inmediato en evidencia: se trata claramente del género de la autobiografía. A partir de la segunda mitad del siglo XX es en donde comienza a desarrollarse y ampliarse esta clase de textos. sino que instala en el centro de su escenario discursivo la “voz” del subordinado” (Morales. abandona una condición de marginalidad. pues para el crítico belga “la autobiografía (…) no es un género o un modo. El testimonio toma tal importancia posiblemente debido a que “no se limita a poner en juego unas determinadas relaciones de poder. renombraremos como la voz del subalterno. 2001: 17) tanto a nivel nacional como internacional. Podría decir que.El problema de los géneros En la década en la que Gómez Morel publica El Río. bien distintas a la definitiva. voz a la que se le suele atribuir la condición de “ejemplar”. algo inusual. ya se percibía una ola literaria que estaba tomando cuerpo y status: el discurso testimonial. para instalarse en un plano donde su presencia habla ya (…) de derechos adquiridos y. de casi anonimato. vale decir. 2001: 28). diría Morales6. 2001: 20) que. así. pues “apenas en dos o tres década s. hasta ahora. a lo que Paul de Man refutaría inmediatamente. 6 . 6 Pues hay una constante significativa que atraviesa toda la narración de Gómez Morel: “la forma con que se presenta al lector es una forma derivada o construida: es el resultado final de una serie de transformaciones sufridas por una forma anterior. pero que fue la primera” (Morales. sino una figura de entendimiento que se da.

Barcelona. 1991: 114) y sería. Traducción de Roberto Blatt. a su vez. cumpliendo cada una de las marcas. N° 29. Sin embargo. por otro lado.hasta cierto punto. especular que “en todo texto en el que el autor se declara sujeto de su propio entendimiento (…) equivaldría a decir que todo libro con una página titular inteligible es. Philippe Lejeune7 indica que la autobiografía se entiende como género cuando se encuadra y orienta con las siguientes marcas: Narración retrospectiva. pues desde esta nomenclatura. 8 Ver “El narrador”. en prosa. 1991. por lo tanto. Suplemento Anthropos. Pero. la ilusión de que existe algo así como un sujeto unificado en el tiempo (Sarlo. en todo texto” (De Man. El Río se ajusta cabalmente a la significación de autobiografía como género. 2001: 38). centrada en la historia de una personalidad. 1991: 114). es preciso señalar que “lo que las llamadas «autobiografías» producen es «la ilusión de una vida como referencia» y. España: Editorial Taurus. es el personaje (el sujeto del enunciado). 7 En “El pacto autobiográfico”. no hay sujeto exterior al texto –siguiendo una línea de pensamiento benjaminiana8– que pueda sostener una ficción de unidad entre experiencia y tiempo. autobiográfico” (De Man. para sintetizar la idea. Pp. en consecuencia. Tal asunto crea un problema teórico y conceptual bastante complejo. 1991. Walter Benjamin (1936). 7 . donde el autor es el narrador (el sujeto de la enunciación) y el narrador. un tanto ingenuo y sin sentido. Por tanto. Entonces. 47-61. Madrid. hasta cierto punto. De este mismo suplemento se ha tomado el texto de Paul de Man con el cual estamos planteando el debate.

más propia y vinculable con la misma condición humana. para provocar impacto en los lectores y legitimizar. entonces. verdadero. Buscaré. tomaré nociones claves y claramente vinculables a esta obra. crítica y naturalismo. testimonio. pues. Además. demostrar el proceso de subjetivación y literalización de lo que en un principio se presume como verídico. un discurso novelesco en pro de una crítica desde la experiencia. sintetizaré señalando que El Río presenta un discurso autobiográfico como discurso de autorestauración. en primeros términos. así como también a tópicos que podemos vincular más con una eticidad y moralidad profunda y personal. Mi intención será. memoria.Para llegar a un punto (teóricamente) conciliador. de los conceptos que desarrolla la escritora y ensayista argentina Beatriz 8 . el testimonio y lo realista. creo importante resaltar la figura de un escritor cuya novela debut se posiciona como una fuerte y potente mezcla de realismo social. así. vincular el problema de la vivencia y la ficcionalidad en la obra de Gómez Morel como vehículo para desarrollar un discurso crítico y de denuncia respecto a temas que siguen sonando fuerte hasta el día de hoy y que quizás ya son más “generalizados”. El cruce entre la memoria y la semiotización Para desmenuzar la novela. como algo real. Hablo. como las injusticias sociales y la desigualdad entre los sectores más pudientes y los más vulnerables.

2005: 107). entendido como “un ícono de la Verdad o el recurso más importante para la reconstrucción del pasado” (Sarlo. 2001: 23). Pp. entendido como aquel que “habría sido relativamente ignorado en otros modos de la narración del pasado y que plantea nuevas exigencias de método que inclina a la escucha sistemática de los «discursos de memoria»: diarios. Ibidem. ocuparé la noción que Agamben emplea del uso de “profanar”. cartas (…)” (Sarlo. por “la confianza en la inmediatez de la voz” (Sarlo. instalaré en este diálogo al filósofo italiano Giorgio Agamben. de quien tomaré los aspectos centrales del capítulo “Elogio de la profanación” del texto Profanaciones (2005). Asimismo. Lo profano. y sobre todo en el caso de El Río. el Río Mapocho. al señalar que el crítico literario alemán entiende el concepto de memoria como una “instancia reconstructiva del pasado” (Sarlo. me apoyaré en su noción de testimonio. 79 9 . En concreto. 2001: 34). tomaré lo que Sarlo menciona como su núcleo: me refiero a la memoria10.Sarlo9 tales como el de sujeto marginal. que es tomado como concepto de ruptura 9 10 En el texto Tiempo pasado: cultura de la memoria y giro subjetivo (2005). tendré muy en consideración el cruce que hace con Walter Benjamín. la cual contrapone en cuanto a la relación con la historia. Ahora bien. 2001: 19). que se ve favorecido. Por último. entendiéndolo como una “devolución al uso común de lo que fue separado en la esfera de los sagrado” (Agamben. De la misma idea de testimonio. 2001: 23) del mismo autor. para centrarme en los aspectos literarios y simbólicos.

llega un momento en donde lo literario aflora: se trata del capítulo La botella (pp. y en una crítica social basada en una construcción literaria. llenos de zancadillas y principios falaces ” (Morel. a pesar del subjetivismo notable desde las primeras palabras. y cómo su impulso erótico afloraba al ver en ella reflejada la silueta de su propia madre desnudándose: “por entre mis nalgas se abrió un canal que lentamente iba aumentando de tamaño hasta desembocar en algo que crecía y crecía” (Gómez Morel. Luego. "Sé que estoy frente a sistemas injustos y mal hechos. 54). 1963: 57). en crítica. 1963: 16) señala. o el retrato de un delincuente adolescente. en el las últimas líneas del paratexto.con lo sagrado (que en el caso de El Río es la civilización). La voz del narrador de la novela va deviniendo en consciencia. Sin embargo. la historia del origen. En él. los hechos parecieran ser narrados de forma lógicamente creíbles por su poca ‘ficcionalidad’. y esa consciencia deviene. un Alfredo Gómez Morel que presenta su primera novela desde su condición de subalterno. a la vez. afirma su veracidad y. es decir. en un testimonio ficcionalizado a partir de experiencias presumiblemente verificables. Por lo tanto. el autor narra la relación psicológica que tiene con una botella. describe una especie de romance con su progenitora y lo que le provocaba ella al 10 . Asimismo. será el punto clave a discutir en los siguientes párrafos. se convierte finalmente en consciencia de un sujeto.

sobre una mesa –si no había velador– tuve que colocar antes una botella de cristal ” (Gómez Morel. debiera atender a los aspectos más relevantes y significativos. Sin embargo. En él. por lo tanto. ficcional). suponiendo que uno quisiera escribir una autobiografía sin caer en lo literario (o sea. Pues. nos daremos cuenta de que realmente no influye en nada. Esto aclara. 1963: 64). sino más bien atendiendo al discurso que la subyace. Finalmente. Así finaliza un capítulo que. Es en el Mapocho en donde “todo lo que es actuado. El Mapocho: entre simbolismo y amor Otro elemento de suma importancia es la figura del Río Mapocho como elemento semiótico. como el mismo autor pretende. incluso el lenguaje– son divididos de sí mismos” (Agamben. una vez terminada la lectura. 11 . para entender el grado literario de una obra que pretende perfilarse como autobiográfica. en donde la libertad y el amor son finalmente sus dos grandes pilares. y no tanto a los metafóricos o simbólicos. con sus propias normas. incluso la sexualidad. como autobiográfica. creo. sin darle una segunda vuelta. fetichista) confiesa que con sus futuras parejas “para sentir el placer sexual en todo su esplendor. y luego de toda esta experiencia traumática (en sentido. pareciera ser que la relación que establece con el resto del discurso es pertinente. producido y vivido –incluso el cuerpo humano.acercársele. Gómez Morel ve una manera de profanación absoluta de la vida social que le parece vacía y hostil. que la novela no puede ser leída. 2005: 107) y conforman un espacio con sentido.

otra Institución –seguimos desde los supuestos– encargada de prestarle auxilio y con una “fuerte convicción valórica y moral”. Esta profanación se hace latente y profunda desde el capítulo “Panchín”.Pues desde el mundo en donde él estaba parado –la ciudad– antes de internarse en el río. un abuelo paterno con un pensamiento machista y retrogrado. los grandes “valores” o lo que se puede esperar de la “civilización” eran elementos vacíos y repudiables para Gómez Morel. como veremos a continuación. 1963: 124) y ya comienza a sentirse y a ser parte de ellos. su padre. 12 . supuestamente) está compuesta por una prostituta. Vemos. En primer lugar. De hecho. un abogado e hijo de un político que nunca se hizo cargo como corresponde de él. el lenguaje es un tópico importantísimo para el sujeto Gómez Morel 11. luego desde la sexualidad y finalmente desde el lenguaje. En segundo lugar. un factor clave en la novela.con el Criollismo. la crítica lo asoció –equívocamente. entonces. la separación y semiotización de la que habla Agamben en la obra de Morel primero desde el cuerpo. su madre. en donde señala que “había tenido que acostumbrarme a su modo de hablar porque para ellos la correcta pronunciación de las palabras era signo de mal gusto” (Gomez Morel. está en realidad llena de curas pervertidos y abusadores. movimiento que en la década de los 60’ era considerado como superado y mal visto. 11 Sin embargo. su familia (el pilar fundamental de la sociedad.

desde donde pretende legitimizar su narración y darle un toque más que de verosimilitud. de verdad absoluta. cómo seguían “ arrodillados y vencidos algunos magníficos mendigos –espectros humanos. 13 . al igual que él en aquella época. Gómez Morel se plantea retórica y discursivamente como víctima: “¿qué me creía yo? ¿acaso podía venir a poner problemas en la vida de mamá? ¿acaso no me daba cuenta de lo que ella estaba sacrificándose por un huacho como yo?” (Gómez Morel. a través de esta discursividad. describe cómo seguía siendo el lugar en donde vivió su niñez y. desde la página 21 (en donde se da comienzo a la narración. Con suspicacia. Ya desde el paratexto. en donde además recuerda su vuelta al Rio. señala él 12 Siendo majadero. 1963: 17). Gómez Morel denuncia implícitamente cómo siguen viviendo. y eso me produjo bastante impaciencia”.Desde el comienzo de la novela12. dice. se cuestiona el sujeto narrador. 1963: 21). refiriéndose a uno de sus psiquiatras y principal editor de El Río: Claudio Naranjo Cohen. Alfredo Gómez Morel pretende configurar su relato como algo verdadero: “no me dejó mentir. cuya intensidad de experiencias fragmentarias (que son increíbles para quien no las ha vivido) irán siendo cada vez más cercanas al sufrimiento. con sus brazos y pupilas suplicantes– paladeando en silencio sabrosos restos de tachos basureros” (Gómez Morel. por lo que desde aquí en adelante se irá configurando un perfil de sujeto lastimado. hasta el día de hoy y aún peor. es decir. y estableciendo una estética que conmueve por la crudeza de sus palabras. Es así. descabezados. la primera página). Continuando en el paratexto.

El protagonista empieza a ayudar en la misa y es recompensado –primero– con un peso. sino más bien. confiesa Gómez Morel cuando el padre lo invita a ayudar en misa. que es la paga que recibe del cura. se forma un lío bastante gracioso14. me atrevo a aseverar. y lo que más sorprende: sin juicios moralistas (ni siquiera. para no recibir castigo. 14 “Maldita sea. tanto por su crudeza como por las descripciones sin eufemismos ni ambigüedades que narra Gómez Morel. y luego con otro tipo de regalías. 13 Estamos situados en la página 90 específicamente. alguna personas en una sociedad que se dice “civilizada” y “solidaria” La aporía discursiva desde la Iglesia Ahora bien. en donde ya se nombra al narrador como Gómez Morel propiamente tal. subjetivos). sin trabas. titulado “el boquerón”– es sorprendida tras salir del colegio y. En el lío que me metí. 1963: 90). miente diciendo que estaba rezando en la capilla. Tras esto. con el cual comienza su relación con los mandamases del colegio (quienes además son poderes fácticos de la iglesia). Todo parte cuando la voz narradora13 –en el capítulo que precede al que analizaremos. es “El padre Francisco”. narra su verdad de manera fluida y sin tapujos. 14 . El autor de El Río un discurso descarnado. un capítulo que sin duda llama la atención.mismo. Esto me pasa por mentiroso y comediante” (Gómez Morel.

por qué no le incomodaba? Pues. repugnancia y miedo” (Gómez Morel. titulado “Los secretos del imperio Karadima”. a pesar de que la situación se repetía noche tras noche. de James Hamilton respecto a las vejaciones sufridas por parte del Padre Karadima. y también del trabajo realizado por el Centro de Investigación e Información Periodística de la Universidad Diego Portales."Cuando me besaba. 1963: 92). las preguntas más fáciles en los exámenes. los mejores papeles en las representaciones teatrales. quien tenía un gran poder y a quien respetaban por sobremanera en el colegio. incluso de su amontonamiento y repetición” (Sarlo. mientras ardorosamente besaba mi cuerpo. puntero en la fila. ¿Pero. 1963: 94)… “me besó una y otra vez mientras se movía para refregar su miembro entre mis piernas. 1963: 94) señala que no le disgustaba mucho. oficio muy ambicionado por los chicos: cabecera de mesa. solista en las clases de canto (…)” (Gómez Morel. sentí asco. 1963: 15 Recomiendo el testimonio. 2001: 70). Despacio me subía la camisa de dormir. en tanto que –parafraseando al sociólogo francés Michel Wieviorka– en un relato de este tipo “los detalles no deben nunca parecer falsos. comía primero. porque el efecto de verdad depende de ellos. Todos estos detalles son de suma importancia. en donde solamente el Padre Luis le hacía frente y contrapeso. rememorando el mal aliento del Padre Francisco. Llegó a mi boca. señor de los infiernos” de M aria Olivia Monckeberg. para servirnos de un caso contemporáneo. Gómez Morel señala que ganó bastante con todo esto y sacó provecho de toda esta incómoda situación: “ me nombraron Decurión. “allí estaba frente a mí. Vino la eyaculación (…)” (Gómez Morel. 15 . confiesa Gómez Morel. Volvamos a la situación en donde llega hasta su habitación. También sugiero las lecturas de “Karadima. como debió pasarle a tantos jóvenes hasta hace algunos años atrás15. me daba náuseas” (Gómez Morel.

Luego. el desentendido. censurado y puesto debajo de la alfombra. el Padre Luis comienza también a acosar a Alfredo. y que ya todos sabían cómo comportarse y qué les pasaría si reaccionaba de mala manera. las hacían personas que estaban en el camino hacia la santidad. hasta el día de hoy. Sacaba partido de la situación. aunque algunos lo ignoren o no quieran darse 16 . 2001: 80). sino más bien hace de simple confesor de todas estas atrocidades que. al ir a un paseo a Cerro San Cristóbal. Esto implica que sucesos de esta índole eran comunes. uno de los compañeros de Gómez Morel. Teniendo en consideración siempre que “la impure za del testimonio es una fuente inagotable de vitalidad polémica” (Sarlo. no es difícil inferir el por qué esta novela no tuvo una mayor difusión ni. Imposible no recordar obras del tamaño de Justine o los infortunios de la virtud del Divino Marqués. simplemente. Conchita. paradójicamente. medallas por las premiaciones anuales a los alumnos destacados y un sin fin de beneficios. Silencio y denuncia Finalmente. Seguimos. forma parte de los cánones literarios chilenos. pero no cuestiona moralmente ni emitía juicios respecto a las actitudes de estos pederastas. supuestamente. en este caso dicho testimonio fue silenciado. asimismo como figuraciones en los cuadros de honor. en donde una de sus protagonistas sufre los maltratos y las aberraciones y vicios sexuales de quienes. eran los responsables de llevar una vida virtuosa.95). ve cuando el Pare Luis lo besa y se hace. a pesar de su gran calidad estética y estilística.

Y afuera de esas cárceles hay cientos de miles de seres que están a punto de hundirse en aquél abismo del cual yo salí. a violadores de derechos humanos y censuradores 16. ¿La razón? Hay en América cuatrocientos mil hombres que están como yo estuve un día: hundido. metido en la ciénaga asquerosa del desprecio social. desesperanzado. Por otro lado. y volviendo al tema que me convoca (que es el análisis literario propiamente tal). a lo que Gómez Morel responde: -Le digo que no es indispensable… es necesario. hasta el día de hoy. del documental exhibido sobre el dictador Augusto Pinochet a principios del presente mes de Junio.cuenta. Pareciera ser que nada ha cambiado en un país en donde. y. si no me muestro como el individuo óptimo y regio que muchos creen que soy. 17 . Son los habitantes de las tres mil quinientas grandes cárceles que hay en el continente. si ocultara mi lucha. vigilados por el ojo de los poderes fácticos. hay gente que considera prudente homenajear y rendir culto a asesinos y torturadores. además. este Afán moralizador-crítico que puede desprenderse del discurso del escritor-hampón puede apreciarse. si muestro las fases por las cuales necesariamente debe pasar un proceso de reestructuración. Resulta… que si yo hablo con absoluta claridad sobre lo que me ocurrió –y aún me ocurre–. Miguel Krassnoff. además. 16 A propósito del homenaje a quien fuera miembro del Ejército en el Golpe de Estado en 1973 y violador de los derechos humanos. cuando otro escritor le pregunta que si es absolutamente indispensable que muestre sus debilidades a quienes le leen y admiran (pensando en El Río).

aquellos seres que están por caer –o los que ya cayeron– pensarán que no tienen salida. que sus vidas ya no tienen solución 17. su estadía en la casa de doña Catalina hasta los dos años.memoriachilena. su estadía en el colegio La Gratitud Nacional a los catorce años y las violaciones sufridas por dos eclesiásticos de la casa de 17 “No soy símbolo”. artículo antologado por Próspero en “Antología de redactores nacionales”. sospechosamente. regresa por casualidades del destino18. en el diario Austral (Temuco) del domingo 18 de febrero de 1968. 18 . puedo señalar sin duda alguna que hay una construcción de un sujeto acerca de otro sujeto que es él mismo a partir de una forma bastante creativa: con una retórica simple y conmovedora. con una estructura que a veces entrecruza la linealidad clásica del relato con momentos de su niñez desde sus experiencias en un conventillo. a su vez. En pocas palabras Luego del breve análisis de la obra El Río y centrándome en su aspecto crítico. en un artículo escrito por Héctor Tolosa Fierro. 1963: pp. sus vivencias en el orfanato de las Monjas Carmelitas hasta los siete años.cl/temas/dest. no puedo dejar de señalar que ésta es una de las tantas situaciones en la novela en donde lo literario aflora. explícita y sin rodeos.asp?id=literaturadebajosfondosalfredogomez morel 18 Por la improbabilidad de los hechos que narra Gómez Morel. Santiago. del Pacífico. Versión digital disponible en el siguiente link: http://www. los tres años martirizantes que vive junto a su madre. Citado. y por la serie de circunstancias que dan pie al regreso a la casa de doña Catalina. 123 -4. los buenos momentos que pasa en la casa de doña Catalina (una de las únicas personas a las cuales quiso de verdad) cuando.

finalmente. una confesión. e Instituto Zambrano con sus correspondientes expulsiones. terminan con la construcción de una identidad lastimada. su paso por los colegios Patrocinio San José. entonces. degradado. hasta el día de hoy. un acto de valentía e inteligencia. 1991: 114) que logra c onfigurar a Gómez Morel. nos presenta “el momento autobiográfico que tiene lugar como alineación entre los dos sujetos implicados en el proceso de lectura. un mundo inhóspito. No estamos. como lectores. INBA. sino también en los Malls y en los grandes centros en donde parecieran mostrarse todas las caras de una ciudad sin ética y sin 19 . su paso por el reformatorio Casa de Menores –en donde recibiría su diplomado de “choro” – y su fuga. entregándole a nosotros. sus constantes fugas hacia el Mapocho.estudios. pero no resentida. en el cual se determinan mutuamente por una sustitución reflexiva mutua” (De Man. de la búsqueda a la ficción y a la realidad de un sujeto que se ha construido en medio de una barbarie. sus constantes visitas a la cárcel. su breve paso por el Hogar de Cristo y. frente a una fotografía sino a una construcción de lenguaje en que son varios los discursos que lo componen y le dan un tono y una significación a un constructo que de la desesperación va pasando a la armonía. finalmente. su fuga de la cárcel de Santiago y todas las tremendas vivencias que le permiten que le permiten acercarse y conocer las tradicionales costumbres jurisdiccionales del hampa y que. La novela. el personaje. podemos ver ya no tan sólo en los ríos. como paradigma de una problemática social que. los lectores. Es en el conjunto de todos estos aspectos que se puede obtener algún significado.

Para ello. lisa y llanamente. para luego (en el desarrollo de este trabajo) ir abarcado los puntos neurálgicos de la narrativa de Gómez Morel. en donde la muerte de los grandes ideales se hace presente y la mercancía sustituye a lo espiritual: ya no hay una preocupación por el ser. habiendo gran cantidad de bibliotecas públicas y acceso a libros. Podemos verlo en la fetichización de la mercancía por doquier. haciéndola dialogar pertinentemente con aspectos teóricos 20 .sentido de justicia. Retomando nuestro tema. no quieren mirar. considero que la hipótesis expuesta para este ensayo ha sido pertinente. en el tema. quizás. creo haber establecido una diferenciación fundamental entre los problemas de los géneros ya desde la introducción. pues creo haber demostrado que el personaje Alfredo Gómez Morel pasa por un proceso de transformación discursiva e identitaria. Bastará. para quienes se interesen en el tema y. en donde la ideología capitalista imperante ha instalado ciertas imágenes culturales. dejaré abierta la invitación a pensar y profundizar. de Guy Debord. nunca han leído uno. de una parte de la sociedad de la cual poco conocemos o. sino más bien por el tener y el parecer. por sobre todo. en síntesis y a manera de ejemplo. Como mi idea no es perder el hilo de este ensayo. muchos no somos capaces de ver y otros. recomendar el texto “La sociedad del espectáculo” (1967). para quienes no. pero consciente. cada uno a su manera. en donde a lo material se le asigna un valor más allá: me pregunto. para qué toda la gente quiere comprarse tablets de última generación –argumentando que en ellos “se puede llevar una biblioteca virtual casi infinita” – siendo que. que resulta en una denuncia implícita. por ahora.

obsoletos y añejos. Invito. Invitación y punto seguido Sin ánimo de caer en grandes pretensiones. También. por supuesto. pero que de ninguna manera pueden seguir pasándose de lado ni seguir manteniéndose en el silencio. debido a la censura latente desde incluso años anteriores a la dictadura militar chilena en donde. la idea de este intento de ensayo ha sido potenciar la lectura de una obra que se ha mantenido en el anonimato. hasta una discursividad crítica que terminar siendo una verdadera obra de arte que. que no aportan nada en cuanto construcción cívica y ética y se han quedado estancados en los viejos discursos tradicionalistas vacíos y decadentes. y en este caso con maestría. es absolutamente verosímil. llevándonos desde la memoria y el testimonio de un sujeto marginal.fundamentales para comprender. pues. diferenciar y apropiarse de elementos que la literatura funde. se acrecentó de manera absurda y repudiable. 21 . a comprometerse con una lectura que refleja realidades que no son agradables de tratar. escondiéndose debajo de la alfombra. debido a sectores que siguen creyendo en conservadurismos inadmisibles. por lo demás y sin lugar a dudas. creo fehacientemente.

► Sanhueza. España: Revista Observaciones Filosóficas. Chile: Ediciones de Librería Renacimiento. Beatriz (2005): Tiempo pasado: cultura de la memoria y giro subjetivo. ► Benjamin. ► Morales. Giorgio (2005): Profanaciones. 1991. En: Suplementos Anthropos Nº 29. Buenos Aires. Géneros referenciales . ► Sarlo. Leonidas (2001): La escritura de al lado. refleja una realidad que es absolutamente latente hasta nuestros días y.Propongo. Departamento de Literatura. Traducción de Roberto Blatt. Tesis para optar al grado de Magíster en Literatura con mención en Literatura Hispanoamericana y Chilena. Universidad de Chile. Guy (1967): La sociedad del espectáculo. Chile. reitero. siga siéndolo: me refiero al abandono y al desamparo en el que se encuentran cientos de niños entre nosotros. Santiago. 22 . que este trabajo no termine con un punto final. a modo de cierre. Madrid. Santiago. Argentina: Siglo XXI Editores. Madrid. Una discusión. Santiago. Escuela de post grado. Gonzalo (2011): En torno al sujeto Gómez Morel. los jaguares de Latinoamérica. Bibliografía ► Agamben. Traducción de José Luis Pardo. ► De Man. Alfredo (1963): El Río. probable y tristemente. Walter (1936): El narrador. Argentina: Adriana Hidalgo Editora. sino más bien sea uno de los puntos de partida para la proliferación de nuevas investigaciones. Chile: Editorial Cuarto Propio. Paul (1991): La autobiografía como desfiguración. ► Debord. ► Gómez Morel. análisis y ensayos que develen la importancia de una obra clave dentro del realismo social que. Facultad de Filosofía y Humanidades. España: Editorial Taurus.