ENCUENTRO  con la

M I N I S T E R I O
BOLETÍN #9/12

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Música
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Desarrollo

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En este boletín abordaremos preguntas que tienen que ver con la inclusión de la danza en el culto a Dios. Las preguntas dicen: ¿Por qué en otros lugares la adoración incluye bailes o danzas? ¿es esto correcto ante los ojos de Dios? ¿Acepta Dios la adoración cuando ésta incluye danzas y saltos? Si David danzó al ritmo de la música ¿por qué actualmente ya no lo hacemos y sólo cantamos? Quisiera comenzar diciendo que, aunque históricamente, en la Iglesia Adventista, no se ha aceptado la danza como forma de entretenimiento social o de culto, últimamente el tema ha sido discutido por líderes Adventistas jóvenes que creen haber encontrado sustento bíblico para el mismo (Case, Steve. Valuegenesis: Shall We Dance, 1996). Quizá sea esta la razón por la que hay algunos que han decidido incluir esta forma de culto en sus iglesias. Las discusiones sobre este tema son extensas, sin embargo, quisiera orientar mi exposición en este boletín a dos expresiones, insertadas en las preguntas, que revelan el deseo genuino de quien las hace, de saber si esta forma de adoración es aceptable ante los ojos de Dios y si podemos estar seguros de que Él la acepta. Hay en la Biblia 27 textos en los que se hace referencia a la danza. En ninguno de ellos se presenta el hecho de que se haya danzado como parte del culto de adoración a Dios en el templo. Dos de los textos (Salmos 149:3 y Salmos 150:4) parecen hacer una invitación a alabar a Dios mediante la danza, sin embargo, el término está insertado en medio de una lista de instrumentos mediante los cuales se nos invita a alabar, y estudios del vocablo hebreo (machowal) del que se desprende el término en estos textos, y que ha sido traducido como danza, viene de la palabra chuwl que alude a un instrumento de viento de la familia de las flautas (KJV, lectura marginal a estos textos). El resto de las alusiones bíblicas a la danza se dan en el contexto de un festejo social, como cuando se celebraban las

Norka H. de Castillo
Es maestra normalista y tiene una Maestría en Música por la Universidad Andrews. Actualmente se desempeña como Directora General del Conservatorio de Música de la Universidad de Montemorelos, en Montemorelos, N.L.

por:

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Boletín #9/12 “Encuentro con la Música”
festividades después de la cosecha (Jueces 21:21,23); en reuniones familiares (Lucas 15:25); era la forma en que las mujeres recibían a sus familiares varones cuanto éstos regresaban victoriosos de la guerra (1 Samuel 18:6; 21:11). En el contexto social-religioso, se celebraban con danzas las proezas que Dios realizaba a favor de su pueblo (Éxodo 15:20); dice la Biblia que David danzó (aunque hay algunas versiones que traducen el vocablo como “saltar”) delante de la procesión que traía el arca de regreso a Jerusalén, como evidencia de su gratitud a Dios por haberles devuelto este símbolo de su presencia (2 Samuel 6:5; 6:14; 1 Crónicas 13:8; 15:29). En otros textos, el término parece usarse como sinónimo de alegría (Salmos 30:11; Eclesiastés 3:4; Jeremías 31:4, 13; Mateo11:17; Lamentaciones 5:15). Siento que es riesgoso suponer que la Biblia, en estos textos, nos autoriza la inclusión de la danza como parte de los cultos de adoración a Dios. Y es que se necesita tomar en cuenta que las danzas, a las que hacen alusión estos textos formaban parte de rituales que nosotros no practicamos. ¿A qué clase de movimientos corporales se está refiriendo? El Comentario Bíblico Adventista, Tomo III, dice que no hay semejanza de ninguna clase, entre los movimientos corporales a los que se refieren los términos bíblicos, con lo que nosotros conocemos hoy por danza o baile. El Dr. Bachiochi dice haber presenciado en Etiopía, donde muchas costumbres judías han sobrevivido, la ceremonia de “La danza alrededor del Arca”, a cargo de sacerdotes Cópticos. El ejercicio consistió en una procesión de sacerdotes que marchaban en un círculo con ciertas cadencias rítmicas alrededor del arca. ¿Será que es a ésto a lo que nos referimos cuando pensamos que debemos “danzar” como parte de nuestra adoración a Dios? A lo largo de todo el relato bíblico se registra cómo ha constituido una lucha constante para el pueblo de Dios mantenerse separado de las costumbres del mundo y sobre todo mantenerse haciendo lo que es la voluntad de Dios revelada. Tengamos cuidado de no engañarnos, porque a nuestra naturaleza carnal puede atraerle este tipo de actividades, pero se mantiene la inquietud: ¿le agrada a Dios? ¿lo acepta Él? En el libro La Voz: su Educación y su uso correcto, página 464, aparece una declaración en la que se predice lo que estamos viendo suceder actualmente en muchos centros de culto. Dice: “Esas mismas cosas que habéis explicado que ocurrían en Indiana, el Señor me ha mostrado que volverían a ocurrir justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestarán toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza.” La actividad de danzar, como la conocemos hoy, no es usada como un ejercicio espiritual que nos conduzca al enriquecimiento de las gracias espirituales. No nos acercamos a Dios, a través de ella, ni recibimos la inspiración de pensamientos que nos conduzcan a una vida santa. Al contrario, en la mayoría de los casos la forma en que es llevada, nos degrada y corrompe; nos descalifica para la oración y el estudio de la Biblia. Como cristianos en camino al cielo no debiéramos procurar las actividades que tienden a debilitar nuestro amor por las cosas sagradas y a aminorar nuestro gozo en el servicio a Dios. Busquemos siempre en la Biblia la voluntad de Dios para nosotros. No nos engañemos con sugerencias que no conducen a una mejor relación con Dios. Desechemos las obras de las tinieblas y busquemos agradar a Dios en todo lo que hacemos.