ENCUENTRO  con la

M I N I S T E R I O
BOLETÍN #6/12

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Música
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Desarrollo

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Continuaré dando respuesta a las inquietudes que algunos de ustedes me hicieron llegar en relación al tema de la música. Más que entablar una discusión, me gustaría compartir lo aprendido, por lo que estas publicaciones no pretenden hacer cambiar al lector de la opinión personal que hasta ahora haya tenido en relación al tema, pero sí invitarlo a buscar con dedicación, en las fuentes inspiradas

Norka H. de Castillo
Es maestra normalista y tiene una Maestría en Música por la Universidad Andrews. Actualmente se desempeña como Directora General del Conservatorio de Música de la Universidad de Montemorelos, en Montemorelos, N.L.

por:

cuál sea la voluntad de Dios en este respecto.

La pregunta es la siguiente: ¿Cómo puedo saber si los himnos que estoy cantando y la forma como lo hago están de acuerdo con la voluntad de Dios? ¿Cómo puedo saber si mis gustos están bien orientados según la filosofía correcta?

En el libro “La voz: su educación y su uso correcto”, en los últimos diez capítulos (págs. 451-520), encontramos, de la pluma inspirada de Elena G. de White, las características que le fueron reveladas en relación a cuál es la música que agrada a Dios y la música que le desagrada. En las descripciones extraídas de sus escritos, algunas tienen que ver con las cualidades de la música misma y otras con la ejecución o interpretación que hacemos de ella, por lo que, es organizado de esta manera, que presentaré el siguiente material.

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Boletín #6/12 “Encuentro con la Música”
Las características encontradas en relación a la música (canto) que agrada a Dios: Es suave y melodiosa (VEUC, pág. 462:2; 471:2), es solemne (VEUC, pág. 471:1; 483:2); son cantos dulces y puros (VEUC, 452:2) que se elevan con espíritu de oración (VEUC, 552:3). Tienen una gloriosa armonía (VEUC, 461:2); su lírica está basada en el tema de la Salvación (VEUC, pág. 482:2) y responde a sentimientos de gratitud (VEUC, pág. 454:1; 478:2), victoria (VEUC, pág. 454:2) y santo triunfo (VEUC, pág. 477:3). Deben ser cantos que permitan una conexión viviente con Dios (VEUC, pág. 453:1), que favorezcan nuestra comunión con el cielo (VEUC, 478:1), y que ayude a profundizar la impresión de las palabras de verdad (VEUC, 472). La ejecución debe ser cuidadosa (VEUC, 489:2), en forma sencilla (VEUC, 487:1), reverente (VEUC 462,463) y en tono natural (VEUC 462:3; 491:2). Debiera cuidarse que la pronunciación sea clara para que todos puedan entender (VEUC, 461:1,3) 482:3 y 483) y debe ser acompañada por instrumentos hábilmente manejados (VEUC, 489:2). Debe brotar de un corazón inteligente que reconoce su indignidad ante la Santidad del cielo (VEUC, 462,463; 473:1).

Podría pensarse que la música que desagrada a Dios sería lo contrario a lo que describen las citas anteriores, sin embargo, se encuentran también en este material, descripciones específicas que podrían ayudarnos a una mejor comprensión. En relación con la música misma: no deberían ser cantos frívolos (VEUC, 467:1), propios de un salón de baile (VEUC, 468). No deben ser cantos que aparten la mente de la verdad (VEUC, 467:1). No debe poseer sonidos peculiares de la música secular (“de la ópera”), (VEUC, 462:3). En relación con su ejecución pública, no debe ser ejecutada con errores (VEUC, 461:2), deben cuidarse los movimientos corporales (VEUC, 471:1), las actitudes teatrales (VEUC, 484:1; 486:1); no debería contener elementos extraños y excéntricos que aparten de la seriedad y la santidad del servicio religioso (VEUC, 471); no debe abusarse del volumen (VEUC, 464:3; 465; 471:2)

En un tiempo de tanta confusión, como el que nos ha tocado vivir, les invito nuevamente a encontrar en Dios y su Palabra inspirada la guía segura para todas nuestras decisiones y elecciones; no nos limitemos a aceptar lo que aquí está escrito; más bien leamos con dedicación el material sugerido, con oración y el sincero deseo de conocer la expresa y santa voluntad de Dios. Hay mucha bendición prometida a cambio de prestar atención y obedecer, ¡no nos la perdamos!