ENCUENTRO  con la

M I N I S T E R I O
BOLETÍN #5/12

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Música
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Desarrollo

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Quisiera dedicar este boletín a tratar el tópico del uso de las pistas para acompañar la alabanza en la iglesia. Recibimos siete

preguntas en relación a este tema, una de las cuales decía: ¿por qué es tan malo usar pistas? Quisiera responder que la acción (el uso de pistas) en sí misma no es mala. Hay pistas que son buenas y pistas que no son buenas, así como hay acompañamientos en vivo

Norka H. de Castillo
Es maestra normalista y tiene una Maestría en Música por la Universidad Andrews. Actualmente se desempeña como Directora General del Conservatorio de Música de la Universidad de Montemorelos, en Montemorelos, N.L.

por:

que son buenos y acompañamientos en vivo que no son buenos. Lo que debemos cuidar siempre, ya sea en las pistas o en los acompañamientos en vivo, es que estén bien ejecutados, hayan sido bien elaborados y sean adecuados para propiciar un espíritu de adoración. Sin embargo, aunque hemos dicho que el uso de pistas en sí mismo podría no ser objetable, me permito presentar dos inconvenientes que considero necesario tomar en cuenta. El

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primero, la amplificación. En lugares donde se necesita usar una pista y no existe un sistema de amplificación adecuado, existe el peligro de que el volumen excesivo, entorpezca la adoración. A la Sra. White le fue revelado que antes de la terminación del tiempo de gracia, se manifestarían, como parte de los cultos, cosas extrañas entre las que estarían, el ruido (ella lo llama “vocerío”) y dice: “El juicio de algunos seres racionales quedará confundido de tal manera, que no podrán confiar en él para realizar decisiones correctas”, dice que ésto se consideraría la actuación del Espíritu Santo pero sigue diciendo: “El Espíritu Santo nunca se manifiesta en

Boletín #5/12 “Encuentro con la Música”
esa forma, mediante ese ruido desconcertante. Esto constituye una invención de Satanás para ocultar sus ingeniosos métodos…”. “El ruido desconcertante aturde los sentidos y desnaturaliza aquello que, si se condujera en la forma debida, constituiría una bendición. El influjo de los instrumentos satánicos se une con el estrépito y el vocerío, con lo cual resulta un carnaval, y a esto, se lo denomina la obra del Espíritu Santo.” “Satanás trabaja en medio del estruendo y la confusión producida por esta clase de música…” (La Voz, su Educación y su uso Correcto, Elena de White, págs. 464,465) En segundo lugar; la mayoría de las pistas que se encuentran en el mercado religioso han sido hechas con propósitos de venta y no necesariamente tomando en cuenta los aspectos que deben conjugarse para que dicha música sea adecuada para la adoración. Esto da lugar a que se presenten situaciones en las que, o abrimos la puerta para que se introduzca cualquier clase de pista a nuestros cultos, cosa que sería terriblemente peligrosa o nos disponemos a revisarlas y decidir las que sí y las que no debemos usar, tarea que es difícil y muy poco provechosa dado a que provoca discusiones interminables y en ocasiones tan “apasionadas” que crean un ambiente que Satanás puede usar muy bien para sus propósitos. En nuestro pequeño laboratorio de producción de música grabada, PROMUSIC, tenemos a disposición la mayoría de las pistas de los cantos grabados en nuestros CD´s. Éstas han sido bien

elaboradas y están acordes a la filosofía de la música que promueve esta Institución (UM). Debemos recordar, sin embargo, que la mejor forma de enriquecer nuestros cultos, es a través de la alabanza que ofrecemos a Dios en vivo (Salmo 150:6). Cuando la atmósfera del culto sensibiliza los corazones de los adoradores, los ejecutantes y acompañantes, al igual que los demás miembros, son afectados por ella. En una pista, una de las partes no puede verse sensibilizada por el ambiente del culto y, el mismo ejecutante se encuentra atado a un acompañamiento que no podrá ser afectado en el momento por la acción del Espíritu Santo. Nos recuerda la pluma inspirada: “El corazón debe sentir el espíritu del canto para darle expresión correcta.” (PP, 645:1) la alabanza es la respuesta en palabras, cantos y

oraciones exhalada de corazones agradecidos y maravillados por la forma en que ve actuar a Dios en su vida y a su alrededor. Son respuestas a una experiencia que sólo pueden expresar los que se conectan con Dios. (Isaías 38:19; Salmo 111:1) Resumimos diciendo: en lugares en los que no existen las condiciones ideales para la alabanza acompañada en vivo, el uso de una buena pista podría enriquecer el culto, no olvidando cuidar el que al usarla podamos controlar el nivel de amplificación, de manera que la alabanza pueda escucharse a un volumen que permita la adoración y la reflexión espiritual de los adoradores.