ENCUENTRO  con la

M I N I S T E R I O
BOLETÍN #3/12

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Música
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Desarrollo

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Les invito para que analicemos juntos tres preguntas que tienen que ver con la alabanza como medio de adoración a Dios. A) ¿importa la forma como alabamos si al fin estamos adorando a Dios? B) ¿por qué no se puede reunir la juventud en una iglesia que alaba a Dios, sin hablar de sus principios (leer Deuteronomio 6:6-9) y usar la música en favor de la iglesia para que sea más atractiva a los

Norka H. de Castillo
Es maestra normalista y tiene una Maestría en Música por la Universidad Andrews. Actualmente se desempeña como Directora General del Conservatorio de Música de la Universidad de Montemorelos, en Montemorelos, N.L.

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jóvenes de hoy? y finalmente, C) ¿por qué razón impiden eventos donde se alaba a Dios con música que atraiga más a los jóvenes, con un poco más de ritmo?

Contestando decimos que sí importa la forma como alabamos a Dios cuando nos disponemos a adorarlo. En la Biblia encontramos alrededor de 250 referencias a la alabanza; 80 referencias a la adoración. Estas referencias estudiadas con oración nos ofrecen principios guiadores muy importantes. En el libro de Levítico, están contenidas las minuciosas instrucciones que Dios le dio a Moisés concerniente al culto y la adoración que se le debían ofrecer en el santuario del desierto. El estudio de este libro y del libro de Números nos deja con una convicción clara de que a Dios sí le importa lo que le ofrecemos y que no deja nada librado al azar, cuando se trata de la forma en que Él desea que se le alabe y adore. En el libro de Apocalipsis podemos leer en relación a los cultos y la adoración a Dios en el cielo; inclusive se describe la adoración a la que los salvados nos uniremos por la eternidad. Es nuestro deber estudiar

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Boletín #3/12 “Encuentro con la Música”
cuidadosamente y obedecer para que nuestra adoración y alabanza puedan ser aceptadas. El incidente registrado en Génesis en relación a las ofrendas de Caín y su hermano Abel nos enseñan que cuando Dios deja instrucciones, no aceptará sustituciones nuestras no importa cuán buenas puedan parecernos o cuán bien intencionadamente hayan sido ofrecidas. La ofrenda de Abel fue aceptada porque él cuidó de ofrecer exactamente lo que Dios había pedido y en la forma en que lo había pedido; la de Caín no fue aceptada porque incluía elementos humanos que sustituían la perfecta obediencia que Dios requería. En el libro de Amós, capítulo 5, se describe una situación en la que Dios le dice a su pueblo rebelde, desobediente e inclinado a la idolatría, que no aceptará sus ofrendas, sus cantares, su alabanza…. ¡Qué triste! Por esto decimos: Sí, es muy importante lo que ofrecemos como alabanza y la forma en que lo hacemos.

Si se ha de atraer a los jóvenes a la iglesia para que se queden para siempre, no será a través de la música; la música la encuentran en muchos otros lugares. Lo único que deberá atraerlos a la iglesia y a Dios es Dios mismo. El profeta Isaías señaló que el Mesías vendría como “un retoño, como raíz en tierra seca. No tendría belleza ni esplendor para atraernos, sin apariencia para que le deseáramos” (Isaías 53:2) “Jesús se propuso que ningún halago de índole terrena atrajera a los hombres a su lado. Únicamente la belleza de la verdad celestial debía atraer a quienes le siguieran”. (DTG, p.29) ¿Será que los jóvenes que se sienten atraídos a la iglesia por su música, se sienten también atraídos a la devoción personal diaria, a la oración, a la reflexión espiritual? ¿Acrecienta esta música su deseo de vivir constantemente en la presencia de un Dios Santo? Recordemos que sólo la música que procede de Dios nos conducirá a Dios.

El ritmo es un elemento importante en la música, pero no para ser puesto en primer plano. Quizá en otro número abordaremos más extensamente esto; por ahora quisiera dejar con ustedes una sencilla ilustración: la sal es un elemento importante para evitar la deshidratación y para realzar el sabor de los alimentos, pero usada en exceso es desagradable y hasta perjudicial. Tiene su lugar, pero no el primer plano.

Finalmente pregunto: Si decimos que la música que ofrecemos en nuestra devoción y reuniones espirituales tiene el propósito de alabar a Dios ¿a quién debe agradarle? ¿a los jóvenes? ¿a los niños? ¿a los adultos? ¿a los viejos? Creo que si la estamos ofreciendo en alabanza debe agradarle a Él ¿no creen? Dada la responsabilidad que he tenido ya por varios años en relación con la música, me he preguntado en repetidas ocasiones el por qué Dios no habrá sido más específico para describir en detalle la música que desea que le ofrezcamos como alabanza. ¿Por qué no existe una descripción precisa que pudiéramos citar y así evitar un sinfín de discusiones? ¿O por qué no se nos dejó algún CD con ejemplos que nos

Boletín #3/12 “Encuentro con la Música”
sirvieran de patrón para alinear todas nuestras composiciones y ejecuciones sacras al modelo específico? Con el tiempo y mucho estudio he llegado a convencerme de al menos una de las razones; creo que Dios quería que buscáramos conocerle; que nos familiarizáramos con su Persona a través de la naturaleza, de la vida de su Hijo, de la lectura de su Palabra, la oración y la reflexión espiritual. De esa manera íbamos a poder formarnos un criterio que nos permitiera escoger, para alabarle, aquélla que más se adecuara al concepto de Él mismo que se nos fuera revelando. ¿Cómo conocer a Dios? ¿Cómo es Él? En una antigua concordancia personal conté más de 3,000 referencias a Dios y ya no seguí contando; de entre estas referencias hay algunas que le describen por sus atributos: he contado referencias a más de 180 diferentes atributos o cualidades que lo describen. Les invito a conocer a Dios a través de la revelación que Él hace de sí mismo en su Palabra de manera que podamos alabarle y adorarle en espíritu y en verdad.