ENCUENTRO  con la

M I N I S T E R I O
BOLETÍN #2/12

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Música
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Desarrollo

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En éste, nuestro segundo número, me gustaría que analizáramos juntos las siguientes preguntas, que son: A ¿Qué lugar debería ocupar la música en nuestro quehacer cotidiano? ¿Qué tan importante es en nuestra vida espiritual? La música tuvo su origen en Dios mismo; Él es su creador y nos la ha otorgado como un regalo con propósitos santos. El Espíritu de Profecía registra las variadas maneras en que Jesús se valió del canto para hacer frente a la tentación y como vehículo para conectarse con el cielo. Para nosotros también debería ser éste un medio para elevarnos por encima de los problemas y tentaciones de la vida, hasta el cielo donde está Dios. Como medida práctica ¿por qué no hacernos el propósito de aprender de memoria un himno por semana y durante ella, al realizar nuestras tareas diarias, tratar de entonarlo teniendo como meta el poderlo cantar de memoria al final de la semana? Sería una práctica espiritual muy saludable; produce gozo, el poder como Jesús, dar con nuestros cantos la bienvenida a la luz de cada día. Nos ayudará, además, a amenizar nuestras horas de trabajo con himnos de fe y quizá, en momentos del día, cuando el ambiente que nos rodea se haga pesado, podamos alegrar y animar a otros con la melodía y el mensaje de nuestros cantos. De esta manera mantendremos comunión con el cielo, aún en medio de ambientes poco favorables y los malos ángeles serán ahuyentados de nuestro lado. Contestando entonces: entonar alabanzas a Dios debe ser para nosotros una valiosa herramienta que nos permita elevarnos, por encima de las tristezas y tentaciones de esta vida, hasta los lugares celestiales. Debiera formar parte importante de nuestras devociones

Norka H. de Castillo
Es maestra normalista y tiene una Maestría en Música por la Universidad Andrews. Actualmente se desempeña como Directora General del Conservatorio de Música de la Universidad de Montemorelos, en Montemorelos, N.L.

por:

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Boletín #2/12 “Encuentro con la Música”
personales, de nuestros cultos corporativos y de toda nuestra vida. La Palabra de Dios dice: “El que sacrifica alabanza me honrará.” (Salmo 50:23)
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¿Es toda la música mala, en realidad? ¿por qué? Aunque la música fue creada por Dios mismo como una gran bendición para sus hijos, al igual que muchos de sus otros dones, ha sido pervertida y hoy no podemos confiar en que toda la música que nos rodea sea la que nos eleva a Dios e inspire en nosotros pensamientos espirituales. Satanás conoce el poder de la música y ha sabido, a lo largo de los años, cómo se puede pervertir este don de manera que nuestra espiritualidad se vea severamente afectada. Él sabe de qué maneras puede hacer que a través de ella, vayamos perdiendo el gusto por las prácticas devocionales como: leer la Biblia, orar y reflexionar en torno a temas bíblicos. “La música, cuando no se abusa de ella es una gran bendición, pero cuando no se usa correctamente, es una terrible maldición” … “y muy a menudo se convierte en una de las armas más atractivas de Satanás para entrampar a las almas.” (Testimonios, Tomo 1, 497; 585,586) En antaño, el filósofo griego, Aristóteles, enseñaba que la música representa directamente las pasiones o estados del alma como: apacibilidad, enojo, valor, templanza, etc. y sus opuestos; por lo tanto, decía, cuando uno escucha música que promueve cierta pasión, es imbuido por la misma pasión. Si se habitúa a escuchar el tipo de música que despierta pasiones innobles, su carácter tomará una forma innoble. En relación a esto mismo la sierva de Dios señaló: “A menudo se pervierte la música haciéndola servir a malos propósitos y de ese modo llega a ser uno de los agentes más seductores de la tentación. Pero, debidamente empleada, es un precioso don de Dios, destinado a elevar los pensamientos a temas más nobles, a inspirar y elevar el alma.” (Educación, 163) La música que no procede de Dios tiene en nosotros un efecto debilitador de la vida espiritual. Como medida práctica, hagamos una lista de las actividades de esparcimiento (TV, deporte, música, etc.) que realizamos normalmente durante la semana y añadamos a la misma las prácticas devocionales (lectura de la Biblia, oración y reflexión); califiquemos entonces de 1 al 10, el gusto genuino que en este momento sentimos por cada una de ellas. ¿Cuáles se llevaron el mayor puntaje? ¿Cuáles el puntaje más bajo? Cuidemos, de no usar música que tenga en nosotros el efecto de matar el deseo de acercarnos a Dios. “ … porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿y qué concordia Cristo con Belial? ¿o qué parte el creyente con el incrédulo? ¿y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?” (2 Corintios 6:14-16) Contestando entonces: la música, tal y como fue creada, constituye una gran bendición para los hijos de Dios. Debido a la entrada del pecado ha sido pervertida y debemos cuidarnos de seleccionar sólo aquélla que despierte en nosotros un gusto cada vez mayor por las cosas espirituales.