OBSERVACIONES A LA LEY GENERAL PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LOS DELITOS EN MATERIA DE TRATA DE PERSONAS Y PARA LA PROTECCIÓN Y ASISTENCIA

A LAS VÍCTIMAS DE ESTOS DELITOS (HACIA UNA PREVENCIÓN AMPLIA)
MÉXICO, D.F., ENERO 2013.

MÉTODO Los presentes apuntes son resultado de un análisis --aún no exhaustivo-- de las disposiciones de la reciente Ley General de Trata, bajo la luz del enfoque de género con énfasis en las masculinidades y los varones, considerando los múltiples vínculos que éstos establecen en las distintas etapas del fenómeno de la trata de mujeres, niñas y niños, especialmente aquella con fines de explotación sexual comercial (se toman como base los datos de las investigaciones documentales y de campo realizadas por GENDES en este tema). Cabe aclarar que este avance se ha generado desde este equipo institucional y no ha pasado por procesos de participación más amplios. Todos los contenidos aquí vertidos van desde el posicionamiento de GENDES. ALCANCE DEL ANÁLISIS El marco del presente estudio se circunscribe a la dimensión sustantiva de la Ley, mediante la valoración de los alcances personales establecidos en la definición de los delitos, tanto para los sujetos activos de la conducta, como para las víctimas correspondientes, sin dejar de tener en consideración las consecuencias que una modificación a la parte sustantiva pudiera producir tanto en la dimensión adjetiva como en el rubro de la asignación de competencias a cargo de las autoridades potencialmente involucradas. ACIERTOS DE LA LEY En términos generales GENDES reconoce el acierto que representan las reformas realizadas el 14 de junio del 2012, que incluyen la expedición de la Ley General para la Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos, así como diversas modificaciones a la legislación sobre procuración e impartición de justicia y de seguridad pública. Consideramos que los cambios efectuados al sistema jurídico mexicano en este aspecto, constituyen un importante avance hacia la erradicación de este fenómeno de violencia y esclavitud contemporáneas, que lesiona gravemente la dignidad y los derechos humanos de las personas, especialmente de las mujeres, niñas y niños, en virtud que con esta Ley ahora se prevé una esfera más amplia en la tipificación y sanción de las diversas conductas reprochables, así como en la prevención, protección y asistencia a las víctimas de estos ilícitos. Es importante, por ejemplo, el tema de la penalización a quien contrata y al medio que publica anuncios de contacto sexual y pornografía, exhibiciones sexuales, etc. Aspecto que sin límites éticos, puede adquirir matices de “naturalización” e “invisibilización” de la cosificación de elementos considerados femeninos y, con ello, generar puentes para vincular de manera indebida el uso de medios lícitos con el delito de la trata de personas. Otra virtud de la Ley en materia de protección de los derechos humanos de las personas, lo es la inclusión de la explotación de prostitución, turismo sexual, pornografía de personas adultas y

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niñez, esclavitud, explotación laboral, trabajos forzados, servidumbre, explotación de la mendicidad ajena, venta y compra de novias, matrimonios forzados, tráfico de órganos, tejidos o sus componentes, así como la experimentación biomédica ilegal. También es necesario reconocer la importancia de que el consentimiento de la víctima no sea una causa excluyente de la responsabilidad penal, (aunque desafortunadamente en las definiciones típicas se incluyeron los medios comisivos que las víctimas tendrán que probar). Asimismo, se logró un programa de protección a víctimas, ofendidos y testigos de trata y demás delitos previsto en la Ley, que incluye cambio de identidad y reubicación nacional o internacional a cargo del Estado cuando esté involucrada la delincuencia organizada. LIMITACIONES Sin embargo, dejando a salvo las consideraciones positivas --y tomando en consideración que esta Ley (relativamente novedosa) habrá de ser perfeccionada en su proceso de interpretación y aplicación--, desde nuestro propio criterio, caracterizado por la búsqueda de relaciones de género igualitarias, y con base en las investigaciones en la materia realizadas por esta institución, consideramos evidente que el instrumento en cuestión tiene una clara tendencia punitiva, que si bien responde a una exigencia social de justicia pública y a la intención de disuadir el delito mediante la amenaza de la pena, resulta en extremo limitada para lograr su objeto, vista la carencia de estrategias preventivas de las que adolece, lo cual supone una comprensión incompleta por parte del órgano legislativo acerca de los múltiples factores que se juegan en la producción y en la reproducción del fenómeno de la trata de personas. La tendencia que hace mayor énfasis sobre el carácter punitivo y prohibicionista concede poco o nulo valor a una comprensión más amplia de fenómeno de la trata de personas con fines de explotación sexual comercial y la prostitución, que tiene que ver con la construcción y reproducción de una masculinidad y de concepciones del cuerpo que hacen proclives las relaciones que se hunden en el intercambio sexual mercantil, en las que privan las relaciones de poder asimétricas y el ejercicio de una de las formas de violencia más crueles que existen en la actualidad en contra de las mujeres y las niñas.

ASPECTOS SUSCEPTIBLES A MEJORAR 1. Conceder mayor énfasis a la prevención (en materia del consumo). Si bien es cierto que el artículo 35 de la Ley tipifica y sanciona el consumo, también lo es que esta figura establece una condición volitiva casi imposible de actualizarse, esto es, que el sujeto activo sepa la situación de trata en la que se encuentra la víctima, lo que resulta muy improbable si tomamos en consideración que la mayoría de los hombres entrevistados en nuestras investigaciones ha expresado desconocimiento sobre el delito de trata de personas e ignoran la diferencia entre éste y la prostitución. Este factor nos lleva a presumir que la mayor parte de los hombres que consumen cuerpos no saben (ni se cuestionan sobre) la situación de trata en la que se encuentran las víctimas, además de que en los espacios de consumo las víctimas no es factible encontrar alguna señal distintiva que las defina en su situación de trata. De modo que el resto de los hombres que consumen cuerpos de víctimas y que desconocen la condición de trata de las mismas (que son la gran mayoría de los consumidores), han quedado fuera de la hipótesis normativa y, consecuentemente, sus conductas no pueden ser lógicamente prevenidas, toda vez que la Ley solo permite la prevención de las conductas establecidas en la misma como delito.

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A pesar de que la Ley General sobre Trata no castiga el consumo liso y llano (sin que se exija la condición antes mencionada), este equipo de trabajo no comparte el que la solución se limite al ejercicio de un talante punitivo hacia quienes compran cuerpos, ya que por ejemplo, el reforzamiento de las sanciones hacia las conductas de los tratantes no parece desalentar la práctica delictiva, sino que, en sentido contrario, parece aumentar los sobornos entre funcionarios y los activos (fortaleciendo las redes de corrupción) y la sofisticación en el proceder del delincuente para evitar que su conducta coincida con la descripción típica (evadiendo para tal efecto, los medios comisivos en la fase del enganche de las víctimas)1. Por otra parte la prohibición penal del consumo de servicios provenientes de la explotación sexual acarrea el riesgo de que esta práctica se vuelva cada vez más clandestina y por tanto más difícil de ser intervenida y prevenida, sin dejar de lado que las víctimas quedarían expuestas a mayores situaciones de vulnerabilidad. Finalmente, la prohibición penal del consumo tendría como efecto la “restricción de las actividades sexuales de los hombres que contribuyen a una construcción desigual entre mujeres y hombres. Lo anterior, que un primer vistazo parece indiscutible, en los hechos sostiene la perspectiva de que el hombre siga siendo para los políticos y sus modos de resolver, un ser con deseos sexuales incontrolables que requiere ser regulado y castigado, más que reeducado…” 2 El grueso de nuestras investigaciones revela al consumidor como el eje central de la práctica de la trata de personas. La lógica feminista sostiene que sin la demanda, no existiría la oferta sexual. Es decir, tanto la trata como la explotación y la prostitución pasan por un proceso de intercambio de bienes. Por las razones anteriormente expuestas, nos pronunciamos por el establecimiento de disposiciones expresas en la Ley que permitan incidir de manera más amplia y efectiva en la prevención de la demanda, sin que necesariamente se establezcan sanciones penales para los consumidores. Así, es urgente que la Ley regule de manera más eficaz la prevención y el desaliento del consumo desde modelos de intervención que apuesten por procesos de reflexión y reeducación de los aspectos sustantivos del fenómeno. Lo anterior resulta viable, además de necesario, si es que se desea que la reciente Ley General sobre Trata guarde congruencia con la Legislación mexicana en materia de derechos humanos de las mujeres, como son los principios y criterios contenidos en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que considera necesaria la intervención reeducativa para los agresores que, en una analogía simbólica, se semejan a los hombres que consumen servicios sexuales mercantiles. 2.- Visibilizar a otros hombres que se relacionan indirectamente con el fenómeno amplio de la red de trata de personas. Los investigaciones realizadas nos informan que, además del funcionariado público relacionado en actos de corrupción, existen otro tipo agentes velados que no han sido considerados en la Ley, y que contribuyen en forma más o menos indirecta a la trata, como son los taxistas, cuidadores, responsables de hoteles, meseros, cantineros, etc., que, siendo testigos directos de muchas situaciones que afectan vidas concretas, participan de las ganancias mediante un silencio que no les exime de responsabilidad.
Diagnóstico sobre la Construcción y Reproducción de la Masculinidad en Relación con la Trata de Mujeres y Niñas en Tlaxcala, Mauro Antonio Vargas Urías y Melissa Fernández Chagoya, GENDES AC, México DF, 2011, p.48. 2 El Involucramiento de los Hombres en la Trata de Personas con Fines de Explotación Sexual: Un Estado de la Cuestión, Ignacio Lozano Verduzco y Mauro Antonio Vargas Urías, GENDES AC, México, DF, 2012, p. 78.
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La participación de este tipo de agentes, que generalmente son hombres, también requiere de tratamiento y prevención en la Ley General de Trata. 3.- Describir con mayor precisión las condiciones específicas de los niños y jóvenes varones que, aunque con mucha menor frecuencia, también son víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual comercial en varios puntos geográficos de la República. 4. Considerar en forma más amplia el impacto que tiene el inadecuado uso de medios electrónicos (internet, redes sociales, etc.) e impresos en el proselitismo y la comisión de este delito, así como las medidas necesarias para la prevención y sanción que correspondan. 5. Insertar un apartado que sancione el involucramiento de agentes extranjeros en la comisión del delito en territorio nacional (analizar el hecho de que una parte importante de la demanda de cuerpos para fines de explotación sexual proviene de hombres de países del Norte, así como la existencia de redes internacionales --mayoritariamente integradas por hombres-- que de manera organizada promueven y ejecutan el delito).

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