Está en la página 1de 74
Lágrimas Tentadoras

Lágrimas Tentadoras

Lágrimas Tentadoras
Agradecimientos Al grupo de Traducción: A Kat1517 por la traducción. A Taeva por la corrección

Agradecimientos

Al grupo de Traducción:

A Kat1517 por la traducción.

A Taeva por la corrección

A Copitos por lectura final del libro.

A Jeantte por el diseño.

Argumento Vance Hardin estaba preparado para dejarla perseguirlo hasta que estuviera bien y capturado. Como

Argumento

Vance Hardin estaba preparado para dejarla perseguirlo hasta que estuviera bien y capturado. Como jefe de seguridad en el Club de D/s, observa y espera, el momento oportuno hasta que una noche la oportunidad que ha estado esperando por fin llega. Ella quiere jugar y ha sido invitada a un largo viaje erótico. Utilizado para la diversión, adicta a la adrenalina Aubrey Collins no estaba en absoluto preparado para lo que jugar con Vance haría no sólo su cuerpo, sino a sus emociones. Usando su libertad como el aire, sin compromisos, pronto descubre que esta relación no es una opción. En su sumisión a Vance, Aubrey descubrirá que ser soltera y tener diversión no tiene absolutamente nada que ver con la libertad.

Capítulo Uno — Justo la forma en que me gusta. Aubrey Collins sacó el casco

Capítulo Uno

— Justo la forma en que me gusta.

Aubrey Collins sacó el casco de su cabeza, sacudió su cabello castaño que llegaba hasta los hombros y luego dio un paso atrás y observó a su nuevo bebé. Con su trabajo de pintura personalizada, rojo del camión de bomberos, su nueva Harley Davidson Dyna Super Glide se destacaba como un pulgar adolorido.

Ella sonrió encantada, metió el casco a juego bajo su brazo y desfiló hacia la puerta de La Academia de Buceo Rafferty Sky, su lugar de trabajo por los últimos cuatro años.

Su amigo y jefe Rafferty Decker, mejor conocido como Raff, estaba de pie en la puerta de la oficina mirándola. El la había estado observando un poco diferente desde que la vio en el Club D/s, un club local de BDSM. En realidad, desde que la vio en el club y le dedicó un cordial saludo, él no había hecho ningún intento de sacar a relucir su respectivo amor por la perversión.

— Ya veo, que no puedes tener suficiente de tu nueva moto.

Su voz era tan jovial como siempre. Pero parecía haber algo diferente en él el día de hoy, y no ser capaz de comprender iba a volverla loca. Si él no decía algo y pronto, Aubrey iba ir directamente y le preguntaría qué ocurría.

— Mmm, — Aubrey casi ronroneó. — Deshacerme de mi coche y comprar

una Harley fue la mejor decisión que he tomado en un mucho tiempo.

Con excepción, posiblemente, de atormentar y tentar a Vance Hardin, el hombre en el que ella había tenido sus ojos puestos la mayor parte del último año, Aubrey decidió que probablemente era mejor mantener ese dato para ella misma, ella había hecho de su misión en la vida mantener a Vance, el jefe de seguridad del Club D/s, a sus pies. Ella no se arrojaría a sus pies. No era su estilo cuando se

4444

trataba de hombres. Tratar con el sexo opuesto era una de las pocas áreas en

trataba de hombres. Tratar con el sexo opuesto era una de las pocas áreas en las que Aubrey prefería la sutileza a la extravagancia.

Aubrey podría no estar lanzándole propuestas a Vance a cada rato, pero claro que se aseguró de que la viera con frecuencia, y cada vez que lo hizo, ella se veía inolvidable. Aún no estaba muy segura de porque se sentía tan atraída por ese hombre tan estoico. Él era todo lo opuesto a los hombres con que usualmente salía. Los chicos viva la fiesta, risa cada minuto, eran más su tipo.

Tal vez esa diferencia era parte de ese atractivo. Por alguna loca razón ella se había cansado de esos insípidos hombres a los que podía envolver con su dedo meñique.

Hacía mucho tiempo que había llegado a la conclusión de que era una sumisa, una tenaz y terca. El problema era que sabía que iba necesitar un hombre fuerte y sensato para mantenerla controlada, por lo que siempre estuvo poniendo a prueba a los que conoció.

Si le daban un dedo, ella tomaría el pie completo y terminaría dictando desde los términos de la relación, hasta en qué posición y cuáles noches en la semana tendrían sexo.

El pensamiento molestaba a Aubrey más de lo que quería admitir. Mantener el control de todo, y todo el tiempo la estaba cansando como el infierno y era algo que solo hacía porque se había acostumbrado a hacerlo siempre. Justo como morder sus uñas, un mal hábito.

Aubrey pasó junto a Raff y entró a su oficina donde guardaba sus objetos personales, antes de salir y revisar su equipo. La tensión en el cuarto era tan densa como para ser cortada con un cuchillo cuando Raff la siguió, cerrando la puerta tras él, algo inaudito en el horario de oficina.

Al fin, Aubrey pensó para sí. Ella no era buena con los juegos. — Siéntate, Bre. Quiero hablar contigo.

5555

Mientras Raff caminaba a su escritorio, ella obedeció, tomando asiento en el lado opuesto. Él

Mientras Raff caminaba a su escritorio, ella obedeció, tomando asiento en el lado opuesto. Él era un hombre atractivo a sus cuarenta, su cabello estaba cortado casi al ras de su cuero cabelludo, dándole un aspecto de chico malo al que las mujeres solían acudir en manada. Era más alto que ella por varias pulgadas. Si tuviera que adivinar, ella le habría puesto incluso cerca de los dos metros de altura.

— ¿Qué pasa jefe?

Después de preguntar, ella esperó. Raff la miró como si estuviera reflexionando lo que quería decirle. La cantidad de tiempo que se tomó para al fin hablar la dejó sintiéndose un poco ansiosa. Él por lo general no tenía pelos en la lengua para hablar, como ella. Incluso menos que ella. Su marcada indecisión era suficiente para ponerla nerviosa.

Al fin. Parecía que hubiera tomado una decisión. Con sus profundos ojos marrones enfocados en ella, él preguntó, — ¿Vas con mucha frecuencia al club?

Aubrey sabía exactamente a qué club se refería, por lo que estaba un poco sorprendida de que él no había sacado a relucir el haberla visto allí, estaba aún más sorprendida de que le preguntara sobre eso en el lugar de trabajo de todos los lugares posibles. — He ido un par de veces… o más.

Por varios segundos él pareció darle vueltas a la idea en su cabeza. Su siguiente pregunta hizo que sus mejillas se calentaran. — ¿Juegas mucho allí?

No muy segura de cómo responder, contestó simplemente. — No conozco a nadie lo suficiente como para considerarlo un juego real.

No es que no hubiera pensado en ello, o no le gustaría, pero su seguridad era importante para ella. Al contrario de lo que muchos pensaban Aubrey no tenía deseos de morirse.

— Chica lista. Tengo una propuesta para ti.

Las cosas se estaban poniendo interesantes. — Estoy escuchando.

6666

— Yo disfruto jugando, pero no tengo el tiempo para una relación o para cuidar

— Yo disfruto jugando, pero no tengo el tiempo para una relación o para

cuidar apropiadamente de una sumisa justo ahora. Y tú quieres jugar, pero hasta ahora no conoces lo suficiente a alguien como para confiar en él. Como yo lo veo, somos exactamente lo que el otro necesita.

incluso las mejores,

había fallas. Las cuales ella se obligó a señalar. — Lo que me preocupa es que podríamos echar a perder nuestra amistad.

Parecía una buena idea, pero como cualquier idea,

— Estoy de acuerdo. Se deberían establecer reglas y limites.

— Como nada de sexo.

Demonios, ¿Ella había dicho esas palabras en voz alta? Por la sonrisa curvándose en los labios de Raff, la respuesta tendría que ser un Sí. Ella no pudo evitarlo. Aunque era guapo como el pecado, él era más del tipo hermano mayor protector, que alguien con quién planeara ir a la cama. Porqué estaría completamente bien para él atarla y darle nalgadas y sin embargo no follarla, Aubrey no tenía ni idea. Solo lo estaba.

— Sí, como nada de sexo. — Él estaba todavía sonriendo. — Jugaremos

solo en el club y cada escena será hablada de antemano. Empezaremos por cosas en las que estés interesada.

Aubrey lo escuchó, oyó cada palabra que él estaba diciendo, pero había algo más en su cabeza, algo que debía sacar de su pecho y dejarlo salir, para que no interfiriera después.

— Antes de que cualquiera de nosotros acepte esto, pienso que deberías

saber que tengo mis ojos en alguien del Club D/s. — Ella no estaba segura de cuanto debería de decir, peor no quería que pareciera como si estuviera guardando

secretos. — Solo no quiero que pienses que te estaba usando para darle celos. Tú me conoces, Raff. No tengo tiempo para los juegos que la mayoría de las mujeres juegan. Veo algo y voy por ello. Algunas veces funcionas otras no.

7777

Él se inclinó sobre la mesa y le dio un rápido apretón de manos. —

Él se inclinó sobre la mesa y le dio un rápido apretón de manos. — Apreció tu honestidad, Bre. — La sonrisa de Raff se amplió hasta que sus hoyuelos parecieron corchetes en cada esquina de su boca. — Entonces, ¿quién es el pobre chico?

Esta vez fue su turno de sonreír maliciosamente. — Vance Hardin. — Solo el decir su nombre tenía el poder de hacer mojar su ropa interior.

La sonrisa de Raff desapareció tan rápido como había aparecido. Se pasó una mano su cabeza. — Demonios.

Su susurro de respuesta la sorprendió. — ¿Hay algo sobre él que debería de

saber?

— No de la manera que estás pensando, pero, Bre, Vance es conocido en

todos lados, y cuando se trata de esto, tú eres sólo una bebé. — Él se hecho hacía atrás en su silla, colocando sus pies calzados con inmensas botas, en el borde del escritorio, y volvió a ella. — Será mejor que estés segura acerca de esto antes de continuar con cualquier plan que tu pequeña y retorcida cabeza haya maquinado. Si no lo haces, puedes terminar teniendo exactamente lo que deseas obtener.

— Eso es lo que estoy esperando, Raff.

Aubrey no podía contener su excitación. Tal vez jugar con Raff era justo lo que necesitaba para poner las cosas a funcionar. Ellos hablaron por un momento más y luego planearon encontrarse en el club más tarde esa noche.

******

El cabello en la parte de atrás del cuello de Vance se erizó en señal de alerta. Era una señal que él nunca ignoraba. Girando su cabeza, recorrió la poco iluminada habitación, su mirada se ubicó en Aubrey mientras ella caminaba a través de las puertas dobles del área de juego principal.

Las personas con las que alguna vez se hubiera mezclado la detuvieron para saludar mientras otros, principalmente aquellos en el medio del lugar, no prestaron

8888

atención. Sabiendo que pronto estaría ocupado, Vance hizo un rápido recorrido visual del lugar. Pintado

atención. Sabiendo que pronto estaría ocupado, Vance hizo un rápido recorrido

visual del lugar. Pintado en azul marino, las paredes casi parecían negras, haciendo

las esquinas difíciles de mirar.

Continuó con el recorrido, mirando fijamente a la zona de conversación del lugar, donde hieleras con agua embotellada y sodas enlatadas estaban apostados contra la pared. También había mesas con bocadillos. Él buscaba por señales reveladoras. Aunque el alcohol estaba permitido en las instalaciones, no estaba permitido en esa área, solo afuera en el patio, donde usualmente los que habían terminado de jugar por la noche iban a socializar.

De vez en cuando alguien pensaba que necesitaba poner a prueba las reglas.

O eso, o primero bebían y luego, obviamente mientras estaban borrachos,

intentaban jugar. Cuidar por cosas como esas era solo uno de sus muchos deberes.

Con indiferencia desmintiendo lo que sentía por dentro cada vez que la veía, Vance la miró desde el otro lado de la habitación. Su mirada nunca la dejó hasta que encontró una mesa vacía y se sentó.

Como siempre, ella lucía como una diablesa en tacones. Donde mayormente la gente usaba cuero y látex, o se metían dentro de entallados corsés, ropa interior o inclusa nada, Aubrey usaba vaqueros.

De corte bajo, ellos surcaban sus curvilíneas caderas y mostraban la curva de

su bronceado abdomen. El resplandor de cualquier joyería que ella usaba en su

obligo esta noche estaba seguro de que captaría la atención de todo el mundo en el cuarto.

La última vez que ella había estado en el Club D/s, el escuchó que había estado usando un encantador accesorio de una mujer arrodillada frente a un hombre, chupándolo. Él negó con la cabeza, pensando en alguna de las conversaciones del club que giraban en torno a nada más que estar pensando en la joyería corporal que ella podría estar usando. Vance pensó que era bastante gracioso considerando que el club tendía a atraer público con piercings y tatuajes.

9999

Él sabía que pronto iba a estar conociendo personalmente cada pieza de joyería que ella

Él sabía que pronto iba a estar conociendo personalmente cada pieza de joyería que ella usaba. Esperando su momento, continuó con observar y esperar. Él la había dejado perseguirlo hasta que estuvo bien y atrapada.

Esta noche, Aubrey dejó su cabello marrón suelto cayendo en una cascada de rizos alrededor de sus hombros en lugar de sujetarlo atrás en su tradicional cola de caballo. La blusa que llevaba complementaba la generosa curva de sus pechos mientras mostraba solo lo suficiente de su división para hacerle doler entre las piernas.

Vance no podía evitar fantasear sobre como la preciosa piel de sus pechos besada por el sol luciría con una cadenas de plata en espiral a través de ellos. Estás colgarían del collar que él pondría en su cuello y conectarían con unas pinzas, sus pezones se levantarían y rogarían por eso.

Sólo la idea de verla en tal situación hizo que su polla se endureciera e hiciera presión contra el cierre de su pantalón mientras él continuaba su examen sobre ella. Ella tenía un cuerpo de mujer, toda curvas y suave a la vista.

El escote bajo de su blusa abrochada alrededor de su cuello. Cuando ella se giró a saludar a alguien, el casi se tragó su lengua. No había nada en su espalda a excepción de una pequeña cadena atada en un lazo a medio camino bajando por su espina dorsal.

La carne de su espalda era como un lienzo en blanco esperando por ser pintado. Vance no pudo dejar de preguntar si ella preferiría las múltiples cuerdas de su flogger o la única cuerda de su látigo, como elección de pincel.

Él estaba seguro de que Aubrey sabía con exactitud dónde estaba. Pero todavía debía hacer contacto visual. En lugar de eso, ella brindó a Raff, un cliente regular del Club D/s y un hombre que él conocía hace años, su total atención. El otro hombre dijo algo que la hizo reír, el sensual sonido flotó a través del cuarto, envolviéndolo, haciendo a su polla temblar bajo la bragueta de sus pantalones.

Él se preguntó si ella era consciente de que dependiendo como progresaran las cosas, su amigo tenía toda la intención de invitarlo a él a escena. Vance había

10101010

estado un poco sorprendido por la llamada de Raff y todavía se preguntaba la razón

estado un poco sorprendido por la llamada de Raff y todavía se preguntaba la razón de esta, pero si él era invitado y los tres estaban bien con su presencia, no había ni una endemoniada manera de que fuera a llevar a su amigo en la propuesta. Él se preocuparía por el propósito de la invitación más tarde. En este momento su mayor preocupación era estar seguro de que Alessandra, su reemplazo de la noche, estuviera a tiempo. Acababa de sacar su teléfono celular para llamarla cuando la vio aparecer en la habitación. Ella había llegado y le dio la señal con pulgares arriba.

Vance se giró justo a tiempo para ver a Raff dar un paso atrás para que Aubrey se levantara de su asiento. El hombre le dijo algo antes de alejarse. Ella le siguió de cerca. Vance no tuvo reparo en seguirlos a ambos. Él tenía mucha curiosidad de ver cómo reaccionaba ella a su presencia. La idea de verla a ella jugando con alguien más lo excito y lo puso celoso todo al mismo tiempo.

Él nunca había sido del tipo celoso, y más de controlar con quien o cuando sus mujeres jugaban, no sus deseos de estar con alguien más. El no poder hacerlo con ella le molestaba un poco, pero pronto él iba a controlar ese aspecto de su vida de la misma manera en que la complacería. Por ahora, sin embargo, iba disfrutar de lo que se había convertido en su pequeño infierno.

En lugar de ir a uno de los cuartos privados como él había pensado que harían, Raff llevó a Aubrey a un rincón oscuro de la sala principal ocupada por un banco acolchado de dos niveles para nalgadas.

¿Así que a la pequeña descarada le gustan las nalgadas y el exhibicionismo? El pensamiento cruzó su mente incluso mientras se la imaginaba haciendo lo mismo con ella, solo a su manera con sus pequeños toques especiales.

Vio una vez más como Raff susurraba a Aubrey, él no podía asegurar que le había dicho el otro hombre, pero una mirada severa cruzó la cara curtida de su amigo antes de que Aubrey echara un vistazo alrededor del cuarto, su mirada se enfocó en él. Ella volvió a centrarse en Raff.

11111111

El gesto de Raff era cortante incluso cuando sus rasgos se suavizaron en una forma

El gesto de Raff era cortante incluso cuando sus rasgos se suavizaron en una forma que Vance usaba para aliviar la tensión que su compañera sumisa podría sentir. La postura de Aubrey era rígida pero no preocupó a Vance. Raff era un buen hombre, un experimentado Dom, y notaría hasta los más mínimos cambios en su comportamiento.

Fue entonces cuando Raff le hizo señas para que se uniera a ellos. Él cruzó el cuarto lentamente, pasos calculados, viendo las cosas desarrollarse ante él. El cambio en su respiración era obvio. Rápida y poco profunda, las rápidas respiraciones causaban que su pecho subiera y bajara, que a su vez hicieron que sus bellos pechos se agitaran bajo la endeble tela de su blusa. Se mordió el labio inferior y entrelazo sus dedos repetidamente, regalándose a si misma aún más.

Ella estaba nerviosa, y si se había fijado correctamente, muy excitada también.

Aubrey lo miró mientras se desabrochaba sus vaqueros. Sus pupilas estaban dilatadas, sus hermosos ojos muy abiertos y llenos de anhelo. Sin quitar su mirada de la de él, ella subió a su manera en el nivel más bajo de la banca luego procedió a inclinarse hacia adelante. Elegantemente cubrió todo el nivel superior hasta que sus muslos tocaron el borde acolchado y su mejilla descansó cómodamente sobre la superficie lisa.

— Buena chica, Bre. — Las palabras de Raff eran un susurro.

— Hermosa, — Vance añadió antes de agacharse al nivel de sus ojos. Aubrey jadeó.

— Gracias, — fue tan suave que casi no escuchó.

— Baja tus pantalones. Muéstrale a Vance que hermoso trasero tienes.

La orden en la voz de Raff era clara como el día para cualquiera que la escuchara. Su respiración se detuvo estremeciéndose antes de obedecer. Ella habido ido sin bragas o ellas habían sido bajadas junto con sus vaqueros. Dejando los globos pálidos de su culo completamente desnudo para su vista.

12121212

Vio como Raff se puso detrás de Aubrey. La cercanía entre ambos permitió que Raff

Vio como Raff se puso detrás de Aubrey. La cercanía entre ambos permitió que Raff pasara sus manos por la parte posterior de sus muslos y luego muy lentamente sobre su culo. Su amigo continuó su viaje por su espalda hasta que finalmente se detuvo, su mano en la base de su cuello. Sus dedos con los nudillos blancos se curvaban alrededor del banco para nalgadas, pero por lo demás no se movió un centímetro.

— Una hermosa nena. — Vance le acarició el dorso de su mejilla con sus

dedos, notando un pequeño movimiento ante su toque antes de quedarse completamente quieta.

— ¿Raff te dijo que te quedaras quieta?

— Sí. — Una vez más habló en un mero susurro.

— Estás haciendo un gran trabajo, Aubrey. ¿Cómo te sientes? — Vance hizo la pregunta sabiendo que tendría dificultades para contestarla.

Su respiración aumento mientras sus cejas se unieron como en un leve ceño. Bajando la voz, Vance añadió un pequeño toque que obtendría su completa atención. — No tienes permiso de ser tímida conmigo, cariño. Te hice una pregunta y espero una respuesta

El calor y la excitación que lo rodeaban eran condenadamente palpables. Su cuerpo temblaba con cada toque de la mano de Raff. ¿Estaba su vagina mojada y cremosa a lo largo de sus muslos internos, resplandeciendo en la luz sombría del rincón en que jugaban?

— ¿Cuál… cuál fue la pregunta? — Él sonrió interiormente. El roce de Raff obviamente estaba causando una explosión de emociones y sensaciones.

— Te pregunté cómo te sentías.

— Oh. — Ella era hermosa en medio de su confusión. El sudor salpicó su

labio superior y sus ojos tenían la mirada vidriosa de una mujer atrapada firmemente en la excitación. — Quiero más.

13131313

Él iba a presionar. — No te pregunté que querías. Te pregunté cómo te sentías.

Él iba a presionar. — No te pregunté que querías. Te pregunté cómo te sentías.

Ella gruñó, cerrando sus ojos. Un segundo después la mano de Raff se enredó en el cabello de la nuca en su cuello, haciendo que su mirada volara de regreso a la suya. — Vance te hizo una pregunta, Bre.

El suspiro dejando sus carnosos labios fue audible. — Me siento…— Era claro que ella estaba teniendo problemas para colocar sus pensamientos en palabras. Vance esperó. —…como si fuera a morir si tú no haces algo. Por favor. — Lo último fue pronunciado en un suave susurro que él estaba empezando a amar.

Vance sostuvo su mirada, no permitiéndole mirar a otro lado mientras otro hombre estaba jugueteando con ella. — Muy bien. Gracias.

Este era solo el comienzo de un viaje para ella, uno que él esperaba terminar con su collar alrededor de su cuello. Cómo iban a llegar a ese punto en el futuro era una incógnita. Lo único que sabía con certeza, considerando a Aubrey y sus maneras salvajes, era que sería un tremendo paseo.

Vance estaba un poco perdido por siquiera estar considerando colocarle el collar tan pronto, pero el pensamiento simplemente no dejaría su mente. Por supuesto, él había usado el collar en un par de mujeres los últimos años. Siempre lo había hecho para mostrar un nivel de compromiso, así como la dinámica en la relación. Esta fue la única que vez que recordó estar pensando que posiblemente esto significaría aún más, si había tal cosa como más. En cualquier caso, tenía la intención de averiguarlo.

— No te olvides lo que te dije de sostenerte en tu lugar, Bre. — Raff dijo con la mayor naturalidad antes de que su palma conectara con su culo por primera vez. Los pálidos montículos temblaron bajo la palma de su amigo, rebotando con cada golpe adicional.

Tan erótico como era el espectáculo. Eran los suaves gruñidos y jadeos que salieron de sus labios cuando era obvio que estaba tratando de aguantarlos, eso hizo extremadamente difícil para él no involucrarse en la escena a la que había sido

14141414

invitado. Él continuó observando cómo Raff trabajó sobre los globos ahora carmesíes del culo de

invitado. Él continuó observando cómo Raff trabajó sobre los globos ahora carmesíes del culo de Aubrey.

— Me alegra que estés disfrutando, cariño, porque azotar tu hermoso culo es tan solo una de las muchas cosas que he planeado una vez me pertenezcas. Serás extendida y aprisionada para mi placer, ligada y follada a mi capricho, y siempre a mi disposición.

Él no podía dejar de imaginarse cómo serían las cosas si ella seguía

persiguiéndolo.

Dios,

como

esperaba

que

la

verdad

de

sus

palabras

no

la

espantaran.

Por primera vez en mucho tiempo él sintió una conexión basada en algo más que solo sexo.

Vio como Aubrey tiró su labio inferior entre sus dientes. Su mirada fija en la de él. Ella luchó por contener los sonidos que amenazaban con incrementar su intensidad con cada movimiento de la mano de Raff, y él sabía sin una sombra de duda de que iba a pasar un gran momento rompiendo su travieso hábito.

Con la yema de su dedo pulgar, Vance retiró el labio de Aubrey de la mordida de sus dientes.

Sin ninguna provocación ella abrió su boca, permitiéndole su entrada, luego procedió a saborearlo, chupándolo y lamiendo como si fuera su polla en lugar de su dedo.

— Mmmm, que buena niña. Siéntelo. Sigue así, cariño, pero no trates de aguantarlo. Déjanos oír cuanto estás disfrutando sentir las manos de Raff en tu culo. — Sus parpados se cerraron ante sus palabras. Vance no estaba seguro si era una manera de esconderse o de profundizar en las sensaciones que atravesaban su cuerpo, por lo que decidió dejarlo ir. Al menos hasta que supiera leerla mejor. Luego no habría escondite.

Aubrey le daría todo lo que ella era antes de que todo fuera dicho y hecho, incluso los pequeños sonidos que ella estaba batallando por esconder. Vance era un

15151515

hombre paciente y no tenía dudas de su capacidad para hacer que las cosas sucedieran.

hombre paciente y no tenía dudas de su capacidad para hacer que las cosas sucedieran.

16161616

Capítulo Dos Aubrey podía escuchar música viniendo de algún lado, su ritmo intenso sólo podía

Capítulo Dos

Aubrey podía escuchar música viniendo de algún lado, su ritmo intenso sólo podía asemejarse al latido de su corazón. Los otros sonidos de placer carnal que había escuchado al entrar al club ya no la inmutaron. Era como si los profundos gemidos y los gritos guturales de los demás miembros del club ya no existieran. Lo único en que podía concentrarse era en el ella misma y en las sensaciones tan eróticas que atravesaban todo su cuerpo.

Su culo estaba ardiendo y no estaba muy segura de cuanto más podría recibir. Cuando la mano de Raff conectaba en el algún punto sensible de la parte alta de su muslo, Aubrey no podía contener los gemidos que había estado luchando por guardar en su interior. El dolor y el placer moviéndose entre cada una de sus terminaciones nerviosas hasta alcanzar un punto donde todas las cosas se volvían borrosas y no sabía cuál era la sensación que estaba en su cabeza.

— ¿Dolió eso? — Vance le preguntó.

Ella tomó aire mientras Raff cambiaba de nalgadas a estrujones e intentó contestar la pregunta de Vance. — S…— Otro golpe seguido de unas uñas arrastrándose suavemente sobre la carne de sus doloridas nalgas. — Sí.

— Mmmm, bien. Joder eres absolutamente hermosa, Aubrey.

Aubrey no estaba muy segura de que decir. Se sentía tan ligera como una pluma y aún así, tan fuertemente pegada a su sitio que no podría moverse ni aunque su vida dependiera de ello. Oleadas de calor irradiaban desde su culo hasta cada fibra de su ser, haciendo que su centro llorara con hambre de excitación. La feroz negación de lo que estaba haciendo la amenazó, pero se negó a dejar ir el placer que sintió. Ahora no era el momento de preocuparse o preguntarse el porqué, era el momento de experimentar y sentir. Y eso era exactamente lo que iba a hacer. Las siguientes palabras de Vance se lo aseguraron.

17171717

— Aubrey, abre tus ojos. Ábrelos y mírame. — Cuando hizo lo que dijo, Vance

— Aubrey, abre tus ojos. Ábrelos y mírame. — Cuando hizo lo que dijo, Vance añadió. — No dejes de mirarme, ¿entiendes?

— Sí.

Oh, claro que entendía. Ella entendía claramente lo que él quería, no, lo que esperaba, ella siguiendo sus órdenes, y sabía que si desobedecía las cosas podían tomar un giro que no le gustaría, como que ambos se detuvieran. De lo que ella estaba más segura era que Vance no le permitiría esconderse de él ni siquiera una pequeña posibilidad de hacerlo tal como protegerse detrás de los parpados de sus ojos cerrados.

Lo que más la asustó era la vulnerabilidad que sintió al ser observada. Era más estresante de lo que se creía. Era casi como si por medio de la estricta inspección, Vance pudiera ver directo hasta su alma. Si ese fuera el caso, él vería entonces todos sus sucios secreticos, todas las veces que había jugado con ella misma mientras fantaseaba siendo secuestrada y rudamente poseída.

Él lo vería claramente, aunque aparentemente confiada y segura en el exterior, ella aún luchaba a diario con la verdad de su propio ser, del cual ya había hecho pacto para no negarlo más.

Los ojos de Vance brillaban con una intención salvaje, manteniendo a Aubrey centrada y enfocada. Él estaba tan cerca que el calor de su aliento se mezclaba con el suyo. Si él se moviera tan solo un poco más cerca podría besarlo. Ella había soñado con mordisquear su labio inferior, chuparlo dentro de su boca y probarlo por tan largo rato que ella ni siquiera lo recordaba.

— Bésame. — Las palabras salieron de su boca antes de siquiera ella notara que las había pronunciado.

— ¿Qué fue eso?

¡Demonios! Ella quería demasiado que él la besara. El pensamiento se negaba a abandonarla. La necesidad era tanto como respirar. — Bésame por favor. Por favor.

18181818

Su voz sonaba entrecortada y casi inaudible, incluso para ella misma, y por un momento

Su voz sonaba entrecortada y casi inaudible, incluso para ella misma, y por un momento Aubrey se preguntó si realmente las había dicho. Las palabras de Vance le probaron que lo había hecho.

— Ella ruega de una manera tan bonita, ¿No crees, Raff?

La respuesta de Raff fue inaudible, lo que Aubrey consideró algo bueno porque la palabra “rogar” no era algo que ella estuviera tomando tan bien. La sensación de euforia que había recorrido como una cascada todo su cuerpo, de la cabeza a los pies, pareció llegar a un alto y ahora todo su cuerpo se sintió tenso.

Tan pronto como la sensación en su cuerpo cambió, los ojos de Vance lo hicieron. Tormentosa y oscura, su mirada se clavó en ella y casi se atrevió a huir.

— ¿Algún problema?

— No. — Su respuesta fue rápida.

Gritar “Sí” y salir corriendo del lugar parecía la mejor apuesta, la mejor idea, y aún así sería aquella que la dejaría vacía por dentro, lo sabía.

El ligero toque de la mano de Raff apretando con suavidad su hombro captó su atención.

Aubrey pudo escuchar el sonido de sus pasos yéndose y por un breve segundo se sorprendió al saber que no estaba nerviosa de estar a solas con Vance.

— Ahora solo nosotros dos. ¿Te sientes bien con eso? — Vance le preguntó.

— Sí. Está bien.

— Bien. Ahora quiero que me expliques que estás sintiendo y porqué cada musculo de tu cuerpo esta fruncido y listo para seguir.

Aubrey quiso relajarse, pero fue solo parcialmente posible. Cerrar sus ojos para reunir sus pensamientos no era una opción y tampoco estaba ignorando por

19191919

completo la situación. Entonces dijo lo primero que se le vino a cabeza. — Yo

completo la situación. Entonces dijo lo primero que se le vino a cabeza. — Yo no ruego. Es vergonzoso.

El bastardo se rió. Era tan raro en él que estaba segura que lo estaba mirando embobada. Bajo y profundo, el sonido la rozó de una manera que ni siquiera las manos de Raff habían hecho, haciendo que sus pezones de fruncieran y que su vagina se mojara.

— Déjame ver si entiendo bien esto. Rogar es vergonzoso, pero tener tu culo azotado y desnudo en un cuarto lleno de gente, ¿no lo es?

Por primera vez desde que había trepado al banco, Aubrey miró a su alrededor, y por supuesto, aunque estaban en un rincón apartado y oscuro, había público. Ella esperó que la vergüenza se apoderara de ella, pero nunca pasó. Su culo estaba desnudo para todo aquel que quisiera ver, y si el calor que irradiaba por sus nalgas era una señal, era probablemente un espectáculo rosa en todo su esplendor, pero no, no estaba avergonzada en lo más mínimo. De hecho, se sentía libre y hermosa.

Aubrey sonrió a Vance. — No, no lo es.

Una esquina de su boca se curvó, y mientras se acercaba, ella podía ver con claridad las motas doradas bailando en su iris. La sensación de una mano enredándose en su cabello desvió su atención justo antes de que una pequeña punzada de dolor se apoderara de ella y su cabeza fuera inclinada hacia él.

— Cuando eres mía, rogarás, y lo harás hermosamente, justo como me

gusta.

Ella abrió su boca para negar sus palabras pero sólo salió un jadeo ahogado cuando su agarre se intensificó. — Si eres mía, te tendré toda, Bre, y será rudo, sucio y caliente. — La sensación de sus labios primero en una mejilla y luego en la otra antes de ir a la punta de su nariz, fue dulce y suave. Lo opuesto a la sensación de su mano aún enredada y apretando entre sus cabellos.

20202020

— No espero que suceda durante la noche, pero pasara, y se hará a mi

— No espero que suceda durante la noche, pero pasara, y se hará a mi

manera. No sería bueno para mí permitirte pensar de otra manera. — Él se quedó mirando fijamente en sus ojos y esperó. Para qué, no estaba muy segura. —Cuando realmente pienses que estás listas para ser mía, todo lo que tienes que hacer es decir las palabras.

Un estremecimiento involuntario recorrió su columna cuando lo que Vance dijo penetró en ella. La decisión de pertenecer a él era de ella. Lo que siguiera después sería territorio desconocido y esa mierda la asustaba. Ella abrió la boca para hablar, pero fue interrumpida antes de que las palabras fueran dichas.

— Ahora no, cariño. Justo ahora lo único que quiero es oírte de nuevo pidiéndome amablemente que te bese.

Pedir con amabilidad era algo que ella podía fácilmente hacer. — ¿Me besarías? Por favor.

Vance no dijo ni una palabra mientras tomaba su boca. No fue un sensual roce de labios. Él la invadió, metiendo su lengua profundamente, probando y tomando hasta que ella estuvo mareada y sin aliento. La sensación de sus dedos por su cuello, su pulgar contra su barbilla posicionándola de manera que pudiera explorar más adentro, haciendo que cada vello de su cuerpo se erizara.

Caliente y apretado, su cuero cabelludo dolía, como lo hacía su centro, y en ese mismo momento, Aubrey se dio cuenta de algo que intentado negar desde el comienzo de la escena.

Vance no sólo era un hombre dominante quien tenía el potencial de ser alguien muy peligroso para su salud mental, sino que él también estaba fuera de su alcance.

Vance podía decir que ella quería decir esas palabras, para ser suya, quedarse y jugar cada juego que él pudiera pensar, luego acurrucarse junto a él bajo las sábanas de su cama toda la noche. Él podía ver claramente la necesidad escrita

21212121

en cada rasgo de su cara, pero no iba a ser así de fácil. Ella

en cada rasgo de su cara, pero no iba a ser así de fácil. Ella iba a abandonar cuando cerrara la puerta de salida, lo que probablemente no fuera algo malo. La pregunta que él intentaba no hacerse era, ¿y si ella estaría de vuelta?

Si había una cosa que él sabía, era que no habría nada dócil en la manera en que él jugaba, cambiando lo que era o como vivía. Volviendo Aubrey completamente consciente de lo vulnerable que sería si fuera suya, era de suma importancia la posibilidad de que ellos tuvieran una relación. Vance no veía ninguna manera de hacerlo.

La besó hasta que ambos estuvieron sin aliento. Había pasado bastante tiempo desde que hubiera besado de verdad a una mujer. Había diferentes niveles de juego. Algunas veces él hacía la escena por la experiencia misma de eso, esperando una conexión de ese tipo pero no estaría terriblemente decepcionado si no había la experiencia. En lado opuesto de la cuestión hubo ocasiones en las que jugó únicamente por esa conexión y nada más. Era claro para él después de ese pequeño momento con ella, que Aubrey sería uno de esos pocos.

Él ya ansiaba tocarla más, para intercambiar la energía de ver sus ojos vidriosos, mientras mentalmente ella se hundió en el espacio entre el placer y el dolor donde la euforia se forma.

— Sabes tan bien como luces, cariño. — Vance liberó el agarre de su cabello,

pero mantuvo una mano en su garganta. Sentir su pulso bajo la yema de sus dedos fue demasiado excitante. — Me hace preguntarme si tú pequeño y hermoso coño sabrá aún mejor.

El pum, pum, pum de su corazón aumentó aún más. Ella mantuvo la mirada de sus ojos verdes fija en la de él y era fácil decir por el pliegue fruncido de su ceño, que estaba librando una batalla interna.

— No pienses tanto. No pido promesas y no hice ninguna aparte de lo que

dije que tú vendrías a mí cuando estuvieras lista. — Él pasó un dedo con suavidad por sus cejas fruncidas y sobre sus parpados, forzándola a cerrarlos y permitiendo

22222222

un pequeño respiro de todo el proceso. — Esta noche es solo para experimentar, un

un pequeño respiro de todo el proceso. — Esta noche es solo para experimentar, un lugar seguro para ser tu misma y no tener que disculparte por ello.

— Gracias.

Aubrey casi se derritió en el banco ante sus palabras, su aliento salió con suavidad. Ella tendría tiempo para pensar y analizar las cosas con detenimiento después. Mientras tanto ella estaba disfrutando de su momento juntos y no se opuso más. Él iba a tomar cada minuto que ella le diera.

Pero primero tenía que procurarle ciertos cuidados, lo que le daría la absoluta y maravillosa oportunidad de tenerla cerca y sentir cada pulgada de su cuerpo cerca al suyo. Incluso vestido esta era una oportunidad que él no podía dejar pasar.

Lentamente, midiendo sus movimientos, Vance se posicionó. Él dejó que su mano se deslizara desde su cuello por sobre su clavícula y sobre su espalda donde pasó unos minutos dibujando círculos perezosamente. Cuando ella suspiró de placer, él comenzó a frotar y a masajear con ambas manos, abriéndose camino por su columna vertebral hasta alcanzar las rojas mejillas de su culo.

Ella se tensó cuando él acarició la carne caliente y gimió cuando besó y mordisqueó su camino a través de su culo. — Shhh. — Cuando ella se calmó, el continuó el viaje con sus manos a la parte posterior de sus muslos deteniéndose finalmente en sus pies. — Arriba. — Él le dio a su dedo pulgar un pellizco a través del cuero de su bota.

Cuando ella hizo lo que pidió, él la alabó, recibiendo un suave “gracias” y un hermoso sonrojo a cambio. La visión de ella con las nalgas sonrojadas y parcialmente desnudas, viéndose tan vulnerable y abierta fue casi su ruina. Ella era mucho más de lo que siquiera ella sabía.

Él se movió a una silla e hizo señas a ella. Ella se veía demasiado sexy mientras con tranquilidad subió sus vaqueros sobre sus caderas antes de seguirlo. Cuando finalmente ella llegó de pie frente a él, Vance la empujó sobre su regazo. Él la estrechó contra su pecho. La parte superior de su cabeza metida bajo su barbilla

23232323

se sintió perfecta. Era como si ella no perteneciera a ningún otro lugar en el

se sintió perfecta. Era como si ella no perteneciera a ningún otro lugar en el mundo, más que allí, en sus brazos.

— Entonces, ¿te gustó que azotaran tu trasero?

Ella levantó la mirada hacía él, golpeando su barbilla en el proceso. —Oops, lo siento. — Sus ojos brillaban. — Fue incluso mejor de lo que pensé.

— ¿Cómo es eso? — Él más que nada quería ahondar tan profundamente

como fuera posible en sus pensamientos, aprender que le gustaba y que no, saber que quería y necesitaba.

Ella estrechó su mirada sobre la de él y cerró sus ojos un instante mientras tomaba aire profundamente. — Nunca había sido azotada así. Fuerte como era, dolía, pero se sentía tan bien al mismo tiempo.

— ¿Cómo habías sido azotada?

Sus mejillas se sonrosaron un poco de nuevo, pero su mirada no vaciló sobre la de él. — Solo un pequeño y delicado golpe por aquí y por allá durante sexo vainilla 1 .

Ella era tan hermosa, terca, descarada, valiente y tan endemoniadamente tenaz que probablemente lo enloquecería antes de que su primera semana juntos siquiera terminara.

No podía esperar.

— ¿Y qué te gustaría intentar luego?

Aubrey se incorporó tan rápido de su regazo que él mordió su lengua cuando una vez más que su cabeza golpeó su barbilla. Vance podía asegurar que ella estaba luchando para no reírse. Por alguna razón, más que nada, él quería escucharla y entonces sostenerla firmemente con un brazo alrededor de su cintura mientras con el otro acariciaba suavemente a la altura de sus costillas.

1 Sexo Vainilla: es tener relaciones sexuales normales que no implica perversión.

24242424

Ella casi dio una vuelta fuera de su regazo en su intento de escapar, riéndose

Ella casi dio una vuelta fuera de su regazo en su intento de escapar, riéndose en todo momento. El sonido era como música para sus oídos. Tomó todo su esfuerzo no volver a repetir la acción, para sentir su cadera meciéndose contra su regazo, para ver su mirada en él con divertido asombro.

— ¿Vas a contestar mi pregunta o es un pequeño juego a las cosquillas lo que quieres?

Sus ojos se abrieron. — Bien, bien…— Ella miró a otro lado, sus labios aún curvados en un sonrisa engañosamente inocente. Cuando finalmente devolvió su mirada a la de él, todo su rastro de humor desapareció. — No lo sé. Tendría que hacer más. — Ella parecía estar dando más para pensar con sus siguientes palabras. — ¿Únicamente tú y yo, o también Raff?

La idea de jugar fuerte con ella, fuera solos o con Raff, era tan erótica que él habría ido por la oportunidad de inmediato, pero esa noche era todo sobre Aubrey. No debería haber juego rudo y la decisión de quien jugaría sería completamente de ella.

— Cualquier cosa que quieras, Bre.

Ella miró a través del cuarto donde Raff estaba de pie observándolos. Él los había dejado a su suerte pero no había dejado sola a Aubrey. Vance pudo ver aparecer el conocimiento en su cara y la sonrisa que dirigió a su jefe alcanzó sus ojos y fue increíblemente genuina en un mundo donde las mentiras y el engaño corrían como ríos.

Su mirada volvió a la de él mientras habló. — Me gustaría ser azotada y me gustaría que tú lo hicieras. — Vance estaba más que dispuesto por aplacar su curiosidad y esperaba darle una experiencia fabulosa que pudiera llevar con ella a casa para los días que vinieran cuando tuviera que luchar contra todo lo que ella creía saber sobre sí misma.

25252525

Capítulo Tres Aubrey no estaba muy segura de en que se estaba metiendo. Raff y

Capítulo Tres

Aubrey no estaba muy segura de en que se estaba metiendo. Raff y ella habían hablado de la posibilidad de que Vance se les uniera en su escena. Y era algo por lo que ella estaba extremadamente feliz. Le dio la oportunidad de jugar con él, de verlo y sentirlo en acción. También la hizo darse cuenta que él no estaba sólo jugando. El hombre que estaba ante ella era tan real como el calor que irradiaba su trasero. El era dominante hasta la médula y sabía exactamente cuáles eran sus deseos y necesidades.

Ella, por otro lado, estaba prácticamente bailando al ritmo del viento tratando de entender las cosas. Una parte de ella quería correr. El resto quería quedarse hasta que la echaran a patadas a la hora del cierre del club.

El problema venía en cómo experimentar el placer sin perderse a ella misma en el proceso. ¿Perderse o encontrarse a sí misma?

La vocecita en su cabeza le hizo la misma pregunta que Aubrey había tratado de ignorar. Asustaba darse cuenta que la mentira social en la que había estado creyendo fuera el camino correcto, el único camino, era totalmente opuesto a lo que ella verdaderamente deseaba. Y por si no fuera lo suficientemente malo, sentía una conexión inmediata por un hombre que asustaba la mierda en ella incluso mientras hacía que su coño se mojara.

— Vamos a hacer esto con un poco más de privacidad.

Aubrey asintió y cerró su mano contra la palma de la de él. Sus dedos curvándose sobre los suyos se sentía agradables. Los nervios la hacían sentir inquieta y la excitación atravesando por su cuerpo estaba haciendo que sus pezones dolieran. Las emociones corriendo con desenfreno por su sistema mientras caminaba al lado de Vance estaban casi entumeciéndola de necesidad y aún más añadiendo la excitación en general.

26262626

¿Era su proximidad a ella o el hecho de que fuera a ser azotada? Ella

¿Era su proximidad a ella o el hecho de que fuera a ser azotada? Ella había visto a algunos jugar así antes pero nunca lo había experimentado ella misma. ¿Cómo lo haría él? ¿Estaría ella sentada o de pie? Demonios, no estaba muy segura si podría mantenerse de pie con la manera en que sus piernas estaban temblando. ¿Qué clase de azote usaría él, y qué pasaba si no podía soportarlo? Las preguntas giraron por su cabeza a gran velocidad.

Vance debió percibir su ansiedad. Antes de entender que estaba sucediendo él la apoyó contra una pared y le estaba rozando el cuello con la nariz. — Ahora todo es sobre el experimentar, Aubrey. Si no es placentero, nos detendremos…

La sensación de su lengua trazando la curva de su oreja fue excitante. Su voz fue un susurro mientras continuaba. —…Si no obtienes nada de eso, ni tampoco yo. Esto es sobre el placer, Bre, el tuyo y el mío. La conexión. El saber que tu ames cada uno de los movimientos de mi muñeca, cada golpe de mi azote, cada toque de

mi mano contra tu carne caliente, ese es él porque hago lo que hago. ¿Eso es lo que

tú quieres, cariño?

¡Oh Dios, eso era! — Sí, eso es lo que quiero.

— ¿Y lo quieres de mí? ¿Quieres darme el poder de mezclar dolor y placer en uno, de provocarte daño y dolor, y hacerte rogar por más aunque no estés siquiera segura de que puedas soportarlo?

Él tenía una mano enredada en su cabello. Su cuero cabelludo se estremeció

con la presión más aún no le dolió, y estaba tan caliente que tomó todo su esfuerzo

no

frotarse contra la rodilla que él había encajado entre sus muslos. — De ti, solo

de

ti. Por favor.

Demonios. Aubrey ni siquiera reconoció su propia voz. Su voz suave y suplicante estaba llena de emoción y anhelo, de igual manera que su cuerpo y su mente. Ella no quería nada más que sentir sus músculos temblar en respuesta al estremecedor orgasmo que él le provocaría con su toque.

Pegada a la pared como estaba ella, su cuerpo completamente contra el suyo, era imposible para Aubrey ignorar la longitud de la erección de Vance

27272727

presionada contra su vientre. Ella intentó maniobrar para acercarse, para tentarlo para ir a toda

presionada contra su vientre. Ella intentó maniobrar para acercarse, para tentarlo para ir a toda prisa a un lugar donde pudieran estar desnudos, pero fue rápidamente disuadida de la idea por un tirón de su cabello.

— A mi manera y sólo a mi manera, Aubrey. Siempre.

Sin esperar ningún tipo de respuesta, Vance se alejó y luego tranquilamente se la llevó por un pasillo casi desierto y entraron a una de las habitaciones vacías. ¿Cómo era posible que él estuviera tan tranquilo cuando ella estaba tan endemoniadamente excitada y mojada, cuando no sería necesario más que una fuerte brisa atravesando su mojado y resbaladizo coño para hacerla terminar?

Una vez en el cuarto, él se giró a ella y la inmovilizó con la mirada. Lentamente él la miró de la cabeza a los pies y luego volvió a subir, deteniéndose brevemente en las cercanías de sus pechos. — Hay muchas cosas que haremos en las zonas comunes de aquí del club, Bre, pero el sexo no es una de ellas.

Aubrey no pudo decir por qué, pero por alguna razón el conocimiento de ello la ayudó a aliviar un poco su ansiedad incluso pensó que no podría dejar de preguntar. — ¿Por qué?

— Ya sea sólo yo y mi pareja, o tal vez decidamos tener un poco de diversión con otros, es aún algo que considero que es privado. Supongo que podrías decir que es un capricho. Aunque no tengo ningún problema con alguien mirándome durante una escena, o viendo a mi sumisa completamente desnuda y exhibida, siendo follada y llena de juguetes, yo no comparto cuando se trata de tener relaciones sexuales.

Ella no podía pensar en que palabras decir. Su mente estaba demasiado enfocada en la posibilidad de que otras personas se involucraran e incluso participaran, y en la parte de follar y llenarla con juguetes, como para que su mente formara una idea coherente para contestar.

— Desnúdate.

28282828

Bien eso obtuvo su atención. Aubrey observó a Vance mientras él rebuscaba en una bolsa

Bien eso obtuvo su atención. Aubrey observó a Vance mientras él rebuscaba en una bolsa de lona que estaba sobre un mostrador al otro lado del cuarto. Fue la primera vez que realmente había notado la habitación en que estaba. Era más vacía en comparación a otros cuartos que había visto en el club, nada más consistía en una Cruz de San Andrés en el centro de la habitación y lo que ella pensó era un poste para flagelación en una esquina. Había unas pequeñas armellas ubicadas de manera estratégica en el techo así como un par de mesas y gran espejo revistiendo una de las paredes.

Con los dedos temblorosos, comenzó a desatar el lazo que sostenía su blusa en su sitio.

— Mmm, ¿todo?

Vance levantó su mirada de la bolsa en la que había estado rebuscando, con un flogger de color negro en la mano, pero no dijo ni una palabra. El movimiento de una de sus cejas fue suficiente para que Aubrey se diera cuenta de lo ridículo de su pregunta y se colocó a hacer como le había él indicado. Tan rápido como pudo, se quitó su blusa y las botas y desabotonó sus vaqueros y se los bajó. Una vez desnuda, Aubrey cuidadosamente dobló sus ropas y los dejó en un montón sobre una de las mesas.

Ella podría decir que Vance la siguió en cada uno de sus movimientos. Su mirada casi quemó un agujero a través de ella. Con cada movimiento ella se volvía más y más consciente de su desnudez. Cuando no pudo soportar más el silencio, se giró hacía él. La mirada en sus ojos era una de pura y simple lujuria.

— Aubrey, eres impresionante a la vista. — Él no le mostró o le dio una de

las lascivas y amplias sonrisas que ella estaba acostumbrada a recibir de otros. En su lugar, él habló con sinceridad y pasión.

— Gracias.

Cuando él comenzó a moverse hasta su lado, ella se giró hacía él. —Quédate quieta. — Él susurró la orden con su voz de tenor mientras continuaba camino

29292929

alrededor de ella, caminando en un amplio círculo, estudiando su cuerpo mientras ella continuaba tan

alrededor de ella, caminando en un amplio círculo, estudiando su cuerpo mientras ella continuaba tan quieta como le era posible. — Buena chica.

Ella no estaba segura si jadear y rogar o decir gracias otra vez. Excepto que ella no se sentía para nada como una mascota, a menos que sentirse como una perra en celo contara. El pensamiento provocó que una pequeña risilla escapara de sus labios. Vance se giró a mirarla, y por un segundo estuvo asustada de que él iba a preguntarla qué era tan gracioso.

— Ponte frente al espejo. Apóyate en las palmas de las manos, y separa las piernas a la medida de los hombros.

Ella hizo como le dijo, dándole a la cruz de madera una mirada de anhelo cuando paso por su lado. Como él siempre parecía hacer, Vance notó donde estaba su atención. El comentario hecho por él hizo que su corazón revoloteara y envió una punzada de dolor en su coño. — Estoy seguro de que pronto tendrás tu experiencia con la cruz, Bre, pero ahora quiero que estés dispuesta a ver cuán hermosa eres. Quiero que puedas ver quién te está azotando, quién provoca cada pedazo de dolor y placer que sentirás.

El espejo se sintió frío bajo sus manos. Su superficie estaba lisa y limpia, dándole a Aubrey una vista clara de ella misma. Sus grandes senos parecían más pesados, sus pezones más erguidos y aún más sensibles. La separación de sus piernas permitiendo que el frío aire de la habitación jugara sobre el calor de su piel, de la carne húmeda y mojada de su coño, enloqueciéndola aún más.

Y así como podía verse claramente en el espejo, podría también ver a Vance. Él estaba parado detrás de ella sosteniendo un flogger. El cual parecía no pertenecer a ningún otro más que a su puño cerrado. Vestido como él estaba, todo de negro y con su cabello peinado hacia atrás y atado en la nuca, su mirada fría y calculadora, concentrada únicamente en ella, él lucía tan peligroso y sexy como el infierno.

El bulto de su polla obviamente excitado tras la bragueta de sus pantalones sólo le aportaba más a su aspecto, a la excitación y a la anticipación rozando cada nervio de su cuerpo.

30303030

Ella estaba endemoniadamente hermosa, toda desnuda y contagiada de su placer. Los rizos de sus

Ella estaba endemoniadamente hermosa, toda desnuda y contagiada de su placer. Los rizos de sus cabellos castaños acariciaban su espalda casi de manera tan hermosa como su flogger gamuzado lo haría. Ella lo miró a él en el espejo, sus ojos brillaban con nerviosa anticipación. Él dio unos pequeños golpes contra su pierna, disfrutando del sonido y de la manera como ella brincaba ligeramente.

Él se acercó lo suficiente para acariciar su espalda, comprobando los daños en su piel, tomando nota mental de sus áreas vitales. Cuando terminó, él corrió el cabello de Aubrey sobre uno de sus hombros y fuera del camino antes de retroceder.

Con un movimiento de su muñeca, Vance movió los lazos del flogger a través del aire. Ellos aterrizaron sobre la espalda de Aubrey justo debajo de su hombro derecho y continuó su camino terminando cerca a su cadera izquierda. Rápidamente cambió de manos y luego aterrizó otro golpe sordo que recorrió su espalda en una réplica de la anterior, haciendo una X.

El sonido del cuero contra la carne era uno del que jamás se aburriría y tampoco de los sonidos perversamente carnales provenientes de la otra persona que los recibía. Él comenzó despacio, alterándose ligeramente donde aterrizaban los lazos de cuero. Sus movimientos calentaron su exquisita piel y le dieron a ella la posibilidad de saber qué estaba por venir.

Él se acercó a ella. Rozando las colas de cuero sobre uno de sus hombros y luego el otro, él susurró en su oído. — Que buena chica, ahí de pie, quieta y desnuda, tus piernas extendidas y tu culo hacía atrás por la sensación de mi látigo.

Con sus palabras, su respiración aumentó. Él podía oler la esencia de su excitación en el aire a su alrededor y deseó probarla, lamer la jugosa esencia de sus dedos.

Era muy difícil no zambullir sus dedos dentro de su coño, tomando lo que ella ofreciera e insistiendo por más. Empujando.

31313131

— ¿Bre, estás lista? ¿Lista para sentir todo lo que quiero darte? La carne de

— ¿Bre, estás lista? ¿Lista para sentir todo lo que quiero darte?

La carne de su espalda era una sombra de color rosa muy excitante. Estaba seguro de que le hormigueaba y de que le picaba un poquito. ¿Ella se quedaría para el evento principal? Él ni siquiera podía pretender predecir cuál sería su respuesta mientras ella permanecía en silencio, sumida en sus pensamientos. Él no iría más fácil con ella de lo que habría sido con cualquiera otra que le hubiera pedido la sensación de su látigo y no podía evitar preguntarse si ella lo sabía y si estaba preocupada por eso.

Incapaz de mantener sus manos quietas en ella, Vance pasó las yemas de sus dedos a través del de su espalda suave como la seda antes de rastrillar sus uñas muy ligeramente de vuelta por el mismo camino. La respiración rápida que tomó le advirtió cuán sensible estaba la zona.

— Dime qué estás pensando.

Ella levantó su cabeza y encontró su mirada en el espejo. Sus ojos brillantes, con la emoción claramente escrita a través de cada rasgo de su rostro. — ¿Qué pasa si no puedo aguantarlo todo?

Ella actuaba como si él no pudiera ser capaz de manejar la nueva experiencia fuera un pecado. Vance estrechó su mirada sobre ella, estableciendo un semblante más severo en su lugar. — Tú lo tomarás todo y lo harás alegremente. Vas a soltarte y sentirás todo lo que te daré, no porque sea mi decisión sino porque será la tuya. Tu deseo. — Él se acercó más, mordisqueó el sensible arco de su oreja. — Tu anhelo. Tu dolorosa necesidad.

A través del espejo ella lo miró con atención. Su mirada se fijó en su boca y se quedó allí, enloqueciéndolo con lujuria. — Si sientes que algo no está bien, házmelo saber y lo solucionaremos antes de siquiera continuar o decidir terminar con la escena.

— ¿Y qué sobre una palabra de seguridad?

32323232

Vance no estaba seguro si soltar una risilla o burlarse ante el pensamiento de las

Vance no estaba seguro si soltar una risilla o burlarse ante el pensamiento de las palabras de seguridad, y no tenía el tiempo ni las ganas de hacer una explicación en toda regla sobre el tema, entonces eligió ser breve.

— Las palabras de seguridad no significan una mierda. Tratar de encontrar

palabras idiotas como oso hormiguero o tomate, cuando tu mente está flotando en el sub espacio es poco probable que lo logres, y al momento en que atravieses por el arcoíris buscando el rojo, amarillo y verde, el daño ya podría estar hecho. Las palabras son tan buenas como aquellos que las usan. Si tú no puedes formar o recordar la palabra, o el Dom elige no escucharla, estás perdida. Entonces, escoge tus compañeros de juegos sabiamente, mantén las puertas de la comunicación abiertas y diviértete. Como el Dom ese es mi trabajo, mirar y estar consciente de tu lenguaje corporal y saber dónde estás mental, psicológica y emocionalmente, pero no soy el único con un trabajo aquí. Ser franca y honesta sobre tus deseos y límites es un comienzo, y tú, mi chica, estás haciendo un trabajo fabuloso ahí.

El podía ver un argumento fabricándose. La arruga entre sus cejas era un claro indicativo de ello. — No estoy diciendo que las palabras de seguridad no tengan lugar, solo estoy diciendo que no tienen mucho sentido con el panorama completo.

Ella se había girado y lo estaba mirando, escuchando atentamente cada palabra que él dijo. Era una de las cosas que más le gustaban a Vance de ella. Ella parecía sedienta de conocimiento y entendimiento del porqué ella anhelaba las cosas que anhelaba. Cuando ella se giró de nuevo hacia el espejo y una vez más apoyo las palmas de sus manos sobre la superficie, él exhalo el aire que ni siquiera había notado que hubiera estado sosteniendo.

— Estoy lista… para sentir tu azote. Por favor.

Demonios que ella era buena. Natural. Cuando ella se inclinó hacía el espejo, su cabeza bajó un poco descansándola sobre la superficie del espejo. El se volvió. El primer golpe aterrizó perfectamente, dejando marcas a su paso y haciendo que el aire entrara silbando a sus pulmones.

33333333

Después de un poco más ella gimiendo, el sonido profundo y gutural. Era incluso más

Después de un poco más ella gimiendo, el sonido profundo y gutural. Era incluso más erótico de lo que su risa había sido.

No queriendo perderse ninguna parte de ella, Vance atacó su culo y la parte posterior de sus muslos, asegurándose de no perderse la sensible área en que unían esas partes. Él aumento la intensidad y entre los gemidos, ella lo llamo por su nombre un par de veces y pisoteó su propio pie otro par. Todo el tiempo él la miró y escuchó.

Su respiración era forzosa salía y entraba a sus pulmones, cada respiración era audible incluso desde donde estaba parado. Su cuerpo onduló con cada caída de su flogger, sus caderas sacudiéndose hacia adelante y atrás, como si estuvieran buscando, ser folladas.

— Por favor.

Su susurro suplicante alcanzó sus oídos mientras él cambiaba de manos y una vez más aterrizaba otro golpe. — ¿Por favor, qué? — Él podía oír las lágrimas en su voz. El sonido era lo más adorable que jamás había oído. ¿Está ella lista para detenerse? Él se preguntó mientras cambiaba de manos y lo hizo girar de nuevo. Mientras sus gemidos crecían más fuertes, el tenía un duro momento tratando de concentrarse. Su escena pronto llegaría a su final.

Sus manos temblaban contra el espejo. Ella se arqueó ante el próximo golpe de las colas y luego levantó su mirada llena de lágrimas hacía la suya. — Necesito más. Por favor. Por favor tómame, úsame. Por favor haz que me corra.

Él quería más que nada sentir su coño envolviendo la longitud de su polla, pero hacerlo cuando ella estaba tan vulnerable, antes de que siquiera ellos hubieran hablado de ello, no sería bueno. Ella podría arrepentirse después de que todo hubiera sido dicho y hecho, cuando ella recuperara sus sentidos y su sistema no estuviera más abrumado por el deseo. Eso era algo de lo que Vance no estaba dispuesto a tomar ventaja.

Pero hacerla correrse hasta que no pudiera ver bien, era definitiva su prioridad número uno, en la lista de cosas que hacer antes de que la noche se

34343434

pudiera cerrar. Después de dejar el flogger en una de las mesas cercanas, él cruzó

pudiera cerrar. Después de dejar el flogger en una de las mesas cercanas, él cruzó el cuarto hacía donde Aubrey aún estaba en su posición de pie frente al espejo.

Mantuvo su toque suave, sensual, y sus palabras suaves. Con la punta de uno de sus dedos trazó las finas líneas que entrecruzaban su espalda, agradeciéndole a su manera por darle la confianza de marcar cada una de ellas.

Cuando la apartó del espejo, apoyó su espalda en su pecho, y ella dejó caer su cabeza sobre uno de sus hombros. Sus ojos estaban abiertos, mirando, silenciosamente rogando. Fueron sus lágrimas las que obtuvieron su atención. Estas dejaron húmedas rayas brillantes por sus mejillas y rogaban por su toque tanto como sus zonas más erógenas lo hicieron.

Con la punta de su lengua probó una de las gotas saladas. — Luces maravillosa con mis marcas en tu espalda y las lágrimas deslizándose por tu rostro.

— Me siento maravillosa. — Había una gentil suavidad en su voz. Sus palabras salieron en un tono bajo, suave, claro y muy sumiso, nada parecido a su tono exuberante.

Su cuerpo respondió a su cercanía aún más fuerte que si tuviera el látigo de su flogger. Ella se retorció contra él, presionando y frotando su trasero contra su palpitante erección. Con dedos hábiles él rodeó y tiró uno de sus pezones. Los gemidos de placer se deslizaron de sus labios incluso mientras se arqueaba ante su toque.

— Cariño, dime entonces, ¿por qué estabas llorando?

Para Vance era obvio que ella estaba sorprendida por su pregunta. Él casi podía oler el humo, ella estaba quemándose la cabeza para formar una respuesta. — Sólo dime la primera cosa que viene a tu cabeza. No hay respuesta correcta o incorrecta.

— No es sencillo. Hay muchas razones.

— Entonces dímelas todas.

35353535

Ella suspiró dramáticamente, ganándose un fuerte tirón del pezón con el que él estaba jugueteando.

Ella suspiró dramáticamente, ganándose un fuerte tirón del pezón con el que él estaba jugueteando. Aubrey brincó ante el contacto. Su grito de dolor llenó la habitación. — Nada de esconderse, Aubrey. Hay muchas cosas para las que soy muy paciente, pero tú escondiéndote no es una de ellas. Considera eso cuando pienses en la posibilidad de convertirte en mía.

36363636

Capítulo Cuatro Maldita sea, él podía ser una bastardo cuando quería. Por qué eso hacía

Capítulo Cuatro

Maldita sea, él podía ser una bastardo cuando quería. Por qué eso hacía que quisiera aún más de lo normal, ser tomada fuertemente por él, Aubrey no estaba muy segura. Ella ya había más o menos renunciado a tratar de entender porque buscaba las cosas que buscaba.

Haber aceptada ser una pervertida y sumisa había sido fácil, los cómo y por qué de esto, no tanto, y estos tendrían que esperar aún más tiempo.

— No estaba tratando de esconder nada de ti, Vance. La mayoría son cosas tontas, eso es todo.

Sus ojos se estrecharon. No era una de esas miradas en las que él arqueaba una ceja y parecía un poco divertido. Esta era más una mirada irritada. Sus siguientes acciones le probaron cuán molesta estaba. Con su pezón aún atrapado entre su dedo pulgar e índice, el apretó. Fuerte.

— Eso lo decido yo. Cuando hago una pregunta, espero que la contestes con lo mejor de tu ingenio. ¿Entiendes?

Aubrey no estaba muy segura de que pudiera respirar, mucho menos hablar. Un fuego incandescente corrió desde su pezón hasta el vértice de sus muslos. El dolor superaba el placer lo suficiente para que ella supiera que él hablaba en serio. Como si su tono de voz no hubiera sido lo suficiente amenazante.

— Sí. — Las lágrimas estaban comenzando a llenar sus ojos, pero ella luchó

contra ellas. Tan pronto como ella dijo la palabra, él libero su pezón. Aliviada, ella se desplomó de nuevo contra la solidez de su pecho.

— Buena chica. — Él la acarició suavemente mientras ella comenzó a

hablar.

37373737

— Supongo que parte de eso fue porque estaba aliviada y no más asustada de

— Supongo que parte de eso fue porque estaba aliviada y no más asustada

de lo desconocido, un tipo de liberación. — Él arrastró una mano por la curva de su abdomen antes de profundizar entre los labios de su vagina donde encontró y torturó el botón hinchado de su clítoris.

— Continua.

— También…— Él era muy talentoso con sus dedos. En cuestión de segundos ella estuvo al borde, empujando sus caderas a sus dedos, deseando que él pellizcara su pezón de nuevo, aunque no tan fuerte. Ella quería demasiado correrse. —También dolió, pero no tanto como para querer o necesitar que pararas, pero lo suficiente como para permitirme sentir, no, — ella sacudió su cabeza, tratando de comprender las palabras dando vueltas por ahí, — forzarme a dejarme ir. Era casi catártico.

— ¿Cómo así?

¿Era en serio? ¿Ella estaba colgando de un hilo y él quería hablar?

Sus dedos dejaron su clítoris y se movieron a su pezón, el mismo que había pellizcado antes. Solo al pensar que él lo haría de nuevo las palabras comenzaron a salir fuera de su boca.

— Porque normalmente no lloro, especialmente no frente a otros.

— Pobrecita. — Su tono estaba muy alejado de la lástima. — Cuando estés

conmigo, si lo que quiero ver son tus lágrimas, llorarás. Si te están haciendo cosquillas o si estás atada, o siendo follada y azotada. Si yo quiero rastrear el salado dulzor de tus lágrimas con mi lengua, tú las dejas salir para mí. ¿Bre, lo harás?

Ella gimió nada más que una pequeña respuesta afirmativa en sus oídos.

Él arrastró sus dedos bajando hacía su coño, acariciando su clítoris hasta que sus piernas temblaron y estuvo tan cerca de correrse que le era imposible pensar correctamente.

— No te correrás sin mi permiso.

38383838

Sus palabras fueron como una bofetada en el rostro. Ellas captaron su atención y la

Sus palabras fueron como una bofetada en el rostro. Ellas captaron su atención y la aturdieron. Si él no se detenía, o al menos bajaba la velocidad, eso era exactamente lo que iba a suceder. — Oh Dios mío, ¿me puedo correr? — Ella estaba tan cerca del borde que era doloroso.

— No aún.

— Bastardo, — ella siseó entre sus dientes apretados mientras intentaba cerrar sus muslos, para atrapar su mano y con suerte ralentizar sus habilidosos dedos.

Él se rió entre dientes en su oído, el sonido áspero y malévolo. — Ya te lo he dicho. Abre. — Él ligeramente pateó la parte interior de sus pies por lo que no había duda o confusión acerca de lo que él quería decir con la orden.

El problema. Ella iba a arruinar todo esto si se corría sin su permiso. Incluso el sólo pensamiento de disgustarlo la ponía nerviosa y ansiosa. Ella no quería nada más que hacer lo completamente opuesto, complacerlo en cada manera que le fuera posible y luego tal vez, él la dejaría correrse.

— ¡Por favor!, por favor detente o me voy a correr. No puedo aguantar. Por

favor…— Lo último fue un lamento temeroso justo cuando sus músculos internos comenzaron a crisparse de anticipación ante el creciente orgasmo.

— Ruegas tan maravillosamente.

Y luego él se detuvo. Sólo se detuvo. Fue como un balde de agua fría para el clímax que se estaba preparando para enredarse en una ola tras ola de placer por su cuerpo. Aubrey no estaba segura de si quería gritar, llorar o ambas. Demonios, lanzarse al suelo en una rabieta incluso sonaba bien, estaba tan frustrada.

Vance la giró y luego presionó su espalda en el espejo. Con los dedos de una de una mano agarró su barbilla, inclinando su cabeza hasta que sus miradas se encontraron.

— Quieres correrte, ¿verdad?

39393939

La pregunta parecía ser una sencilla, pero Aubrey estaba segura de que no lo era.

La pregunta parecía ser una sencilla, pero Aubrey estaba segura de que no lo

era.

Ella intentó pensar, de decidir qué podría haber oculto dentro la simple pregunta, pero estaba muy confundida.

— Es una pregunta sencilla, cariño. Una que sólo requiere de un sí o de un

no.

Ella soltó un indelicado bufido. — No creo que haya nada sencillo en ella.

La mirada en sus ojos mientras él se acercaba más era una depredadora, una que la hacía estremecerse desde la punta de su cabeza hasta las plantas de sus pies. —Es muy fácil. — Él encajó una rodilla entre sus muslos y la presionó hasta que estuvo firmemente situada contra su sexo, luego la elevó hasta que ella estuvo sosteniéndose en los dedos de sus pies. — ¿Quieres correrte? ¿Sí o no?

No había manera de evitarlo. Ella quería correrse más de lo que quería su próxima hamburguesa con queso. — Si.

Él movió su pierna lo justo para que se frotara contra su clítoris. Con una mano en su cabello y la otra en su cadera, él la guió montando su rodilla y susurrando contra sus labios.

— Ahora pídeme lo que quieres.

La palabra pedir tal vez fue la que él uso, pero lo que él quería decir era rogar. Ella iba rogarle a él por su liberación. Era embarazoso, y aún así la manera en la que él tomaba el control aún mientras la hacía responsable por sus propias necesidades, era erótico como el infierno. Ella era un húmedo desastre de sensaciones y sentimientos, y de una manera más profunda de la que ella anticipado cuando apareció en el club por un poco de diversión.

— Por favor déjame correrme.

40404040

No hacia un buen trabajo en cuanto a lo que rogar era, Aubrey de eso

No hacia un buen trabajo en cuanto a lo que rogar era, Aubrey de eso estaba segura. Y cuándo él bajó su pierna, sin permitirle más frotarse contra esta, ella pensó que iba a dejarla.

No hubo tiempo de protestar por la ausencia de su pierna entre sus muslos antes de que se viera a si misma levantada. Su trasero estaba ahora acunado, un brazo bajo cada uno de sus muslos antes de que fuera izada por encima de sus hombros. La posición la llevó a su boca y a su maravillosa lengua a tener contacto directo con su hendidura.

— Tendrás que hacerlo mejor que eso, y creo que tengo el incentivo necesario.

Su aliento torturó sus sensibles pliegues, cada palabra envió explosiones de

aliento cálido a través de su mojada carne. La manera en que se sentó, encaramada en sus hombros, su espalda presionada contra el espejo, dejó a sus manos libres para vagar, y eso fue lo que hicieron.

Él la acarició suavemente antes de capturas sus muñecas y sostenerlas

sólidamente contra sus muslos. El movimiento la inmovilizó entonces ella no podría siquiera mover sus caderas.

Él inhaló profundamente como si así capturara su esencia. Un gruñido salió

de sus labios justo antes de que sumergiera su lengua profundamente dentro de ella, tomándola, usándola como exactamente él quería.

Había unas pocas lamidas suaves, pero en su mayoría, no había nada de lento en lo que estaba haciendo.

Devorándola, tomando y luego insistiendo por más, él la llevó hasta el límite. Ella gimió y se sacudió, intentando con todas sus fuerzas mecer sus caderas contra su rostro, su lengua y sus dientes. Ella necesitaba más.

Y luego él disminuyó la velocidad o cambió la táctica por completo,

pasando de una directa y profunda aniquilación, a largos y lentos movimientos de su lengua, y el orgasmo que había estaba creciendo moría rápidamente. Aubrey no

41414141

estaba segura de que era peor, eso o el estar siendo llevaba directo al borde

estaba segura de que era peor, eso o el estar siendo llevaba directo al borde y aún así no permitirle correrse. Ambos escenarios la hicieron maldecir, llorar y finalmente rogar.

— ¡Por favor, señor! Por favor déjame correrme. Por favor. — Ella suplicó,

su aliento salía y entraba áspero a sus pulmones tan rápido que rodeaba el dolor. Su cuerpo dolía de necesidad, dejando sus sensaciones atontadas y abrumadas.

Aubrey pudo sentir las lágrimas deslizándose por sus mejillas, peor las ignoró. Las sensaciones atormentando cada pulgada de su cuerpo, causando espasmos en sus músculos internos, rebelándose. Ella necesitaba correrse.

Por favor, por favor, por favor.

Vance liberó sus manos, las cuales ella enredó en su cabello. A él le gustaba el leve pinchazo casi tanto como su sabor y sus gemidos suplicantes. Ella continuó rogando. Él no podía ver su rostro, pero por su tono y la manera en que repetía las palabras, era obvio para él que ella estaba inconsciente en su necesidad. Era justo la manera en que él la quería.

Moviendo una de sus manos, él lubricó uno de sus dedos en su coño magníficamente mojada y luego lo arrastró de nuevo hacía el pliegue de su ano. Despacio él avanzó dentro. — Córrete para mí, Bre. Córrete para mí ahora, cariño.

No tuvo que decírselo dos veces. Con su dedos deslizándose profundamente

y dentro y fuera de su culo, y su lengua lamiendo y chupando la dilata

protuberancia de su clítoris, ella se corrió, aullando su nombre. Sus sollozos llenaron sus oídos, el celestial sonido. Su culo se apretó en su dedo, halándolo y apretándolo, haciéndolo desear como el infierno que fuera la gruesa longitud de su polla quien estuviera en su lugar.

Cuando el orgasmo cedió, Aubrey se recostó laxa sobre el espejo. Ella probablemente pensó que había terminado, pero no. Ella quería correrse, había rogado por ello, entonces él iba asegurarse que el rato valía completamente.

42424242

En lugar de sacar su dedo de su culo, Vance lo sacó lo suficiente para

En lugar de sacar su dedo de su culo, Vance lo sacó lo suficiente para encajar otro más en el lugar. Y luego suavemente lamió su clítoris. La manera en que se estremeció contra él, le dijo cuan sensible estaba.

— No puedo aguantar más.

— Aguantaras tanto como te dé. — Vance iba presionar hasta que ella pensara que había terminado y luego iba a presionar más. Ella sabría exactamente lo que sería pertenecerle a él, el ser poseída por él, antes de que la noche terminara. Era la única manera en que ella pudiera tomar una decisión cuando estuviera en casa en cuanto a tener o no una relación con él era lo que ella realmente quería. Tal vez, como algunas en el pasado, ella había estaba mucho tiempo romantizando lo que sería y nunca había pensando en lo que realmente era.

Vance intentaba hacer que ella entendiera por completo. Sus maneras. Cuándo y cómo él quería las cosas. Siempre.

Ella gimió su nombre y suplicó por correrse de nuevo, a lo que él le dio permiso.

El siguiente orgasmo de Aubrey se estrelló con su cuerpo. El pudo sentir sus músculos apretando y soltando, pudo escuchar sus sollozos. Y aún así no se detuvo.

Moviendo su cabeza hacia atrás lo suficiente para ver, Vance recibió la vista de su hinchado clítoris. Él sostuvo sus muslos mientras pasaba sus dientes por su pico hinchado, deleitándose con el sonido de su respiración entrecortada. Ahora ella estaba llorando abiertamente, rogándole que se detuviera mientras pedía permiso para correrse. Cuando un tercer orgasmo la atravesó, el liberó sus dedos de los confines de su culo y gentilmente la bajo de sus hombros. Ella miró hacía él, sus ojos rojos e hinchados. Sus mejillas surcadas por las lágrimas estaban sonrojadas por el esfuerzo y su cuerpo entero temblaba mientras se acurrucaba contra él.

Él metió la mano entre sus piernas para alcanzar su monte con la palma de su mano. — Si eres mía, esto es mío, así como tu culo, tu boca y eventualmente tu corazón y alma. Yo decidiré cuando tendré suficiente. No habrá escondite y la

43434343

única privacidad o inhibiciones que tendrás son las que yo decida darte. Entiende esto antes

única privacidad o inhibiciones que tendrás son las que yo decida darte. Entiende esto antes de que decidas continuar con tu persecución hacía mí, Aubrey. Considéralo a fondo.

— Sí señor.

Un estremecimiento sacudió su cuerpo de la cabeza a los pies. Sin ninguna otra palabra, Vance la condujo a través del cuarto. Agarrando una manta de su mochila en el camino, él los sentó sobre la superficie de una de las mesas, y la acunó contra pecho, donde se paso los siguientes minutos murmurando suaves palabras y calmando su cuerpo exhausto con toques gentiles. Cuando ella paró de sollozar y recuperó la compostura, él liberó su agarre, permitiéndole incorporarse.

Había un millón de cosas de las cuales él quería hablar, preguntas que él quería se respondieran y otras que él quería ver salir de los labios de ella, pero ahora no era el momento. Ahora él sabía que ella necesitaba tiempo para pensar en las cosas que él había hecho y el cómo la habían hecho sentirse. Ella necesitaba procesar sus pensamientos cuando no estuviera tan agotada emocionalmente. Pero había una cosa que él necesitaba saber justo ahora, una pregunta que no podía esperar.

— Me llamaste “señor” sin que te ordenara o pidiera. ¿Fue parte de la escena, Bre, como un juego de actuación o de alguna otra clase?

Ella se veía tan hermosa espiándolo desde debajo de sus pestañas, sus mejillas aún ruborizadas. — No señor. No lo fue.

Le parecía que Aubrey no quería entrar en detalles del por qué le había otorgado un titulo, pero él iba a insistir sobre aquello. Algo dentro de él necesitaba saber porqué ella lo había hecho, y aún continuaba haciéndolo. ¿Estaba ella tan atraída por él, como él por ella y era algo más que solo la perversión? — ¿Entonces, por qué?

Aubrey le lanzó una mirada disgustada. La manera en que ella arrugó su nariz lo hizo querer sonreír. Sin embargo, sus palabras, golpearon fuerte y directo a su corazón. — Para ser honesta, solo salieron. Hay algo en ti que no sólo me dice

44444444

que está bien darte mi confianza sino también mi respeto. Solo se sintió correcto. —

que está bien darte mi confianza sino también mi respeto. Solo se sintió correcto. — Ella miró lejos de él y negó con su cabeza. — No sé cómo explicarlo.

Vance levantó su cabeza con un dedo bajo su barbilla y luego plantó un beso en su frente. — Lo explicaste perfectamente. Gracias.

Después de colocar a Aubrey de pie, él saltó de la mesa tras ella. Él la vio vestirse y luego agarró su mano y la condujo fuera del cuarto que habían estado ocupando hacía la sala de juego principal. Allí el tomó una botella de agua para ambos, la sentó a ella y le dio un bocadillo.

Se sentaron en unas sillas plegadizas contra una de las paredes más alejadas, lejos de la mayoría del ruido y las escenas que estaban aconteciendo. Era claro para él que ella estaba haciendo lo imposible para no mirarlo mientras mordisqueaba la fruta que él le había servido. El zumo de una jugosa fresa goteó bajando por su labio inferior y hacía su barbilla. Vance quería desesperadamente lamerlo pero se contuvo a su mismo. Habría bastante tiempo en el futuro si ella no decidía dejarlo y nunca volver.

Ese pensamiento tenía la habilidad de ponerlo incomodo. Ellos no habían pasado mucho tiempo juntos. Él no la conocía muy bien y aún así era como si él la hubiera conocido desde siempre. Muy difícil de explicar o de pensar en ello, y sonaba muy cursi, pero era exactamente como se sentía.

Ella continuó comiendo la fruta y las galletas y luego lentamente masticando cada bocado. Su cabeza estaba baja, su mirada nunca se encontró con la suya. Él se ganó su atención colocando su mano sobre las de ella. Paro de masticar y tragó con dificultad luego lo miró.

— Gracias por esta noche. Has estaba simplemente increíble.

Soltó una risita que le irritó, pero Vance la dejó pasar. Él había presionado lo suficiente por una noche. Si ella decidía entregarse a él, habría un infierno de tiempo para que ella pagara cualquier reacción de menosprecio que tuviera sobre quién o lo qué ella era.

45454545

— Gracias. — Moviendo una mano sobre su mejilla y luego sobre su cabello, ella

— Gracias. — Moviendo una mano sobre su mejilla y luego sobre su cabello, ella añadió, — debo lucir como el infierno.

— Me encanta la manera en que luces.

Ella se ruborizó y luego limpió sus ojos. — Lágrimas secas, manchas de rímel y todo lo demás, ¿Eh?

— Eres aún más hermosa cuando tienes dolor. El solo pensamiento de ti implorando y con las lágrimas deslizándose por tus mejillas, me pone duro. — Vance agarró su mano y la presionó contra su bragueta. Su polla luchando contra la tela, palpitante por liberarse.

Su mirada sorprendida fue directo hacia él. — ¿Mis lagrimas te ponen duro?

Él se inclinó hacía ella, su mirada aguda y evaluativa. — Sí, ellas lo hacen, de la misma manera en que mi flogger a través de tu espalda te hace mojarte.

La comprensión apareció claramente en su cara y una sonrisa cruzó sus labios. — Entonces, las lágrimas son lo tuyo. — Ella casi susurró la palabra.

Él no pudo evitar reírse entre dientes. La mirada en su rostro no tenía precio. La manera en que ella había arrugado su nariz primero con confusión y luego con la comprensión sin lanzar ninguna palabra negativa o de juicio, sino simplemente reiterando lo que ya había escuchado.

— Eres una mujer muy especial, Aubrey Collins. — Ella sonrió hacía él, su

boca se dividió en una gran sonrisa. — Y sí, las lágrimas son lo mío, como tu dijiste, pero solo una entre muchas.

— ¿Cuáles son algunas de las otras?

Él se inclinó lo suficiente para rozar sus labios con suavidad contra su oreja. — Me gusta tener el control, Quiero poseer. Muchas cosas vienen conmigo, pero para mí todo es sobre la dinámica del poder. Sea sexual o simplemente haciendo las cosas sencillas de mi día a día. Espero obediencia de mi propiedad.

46464646

— Dios. — Sus ojos se agrandaron mientras lo miraban. Él deseó poder ver dentro

— Dios. — Sus ojos se agrandaron mientras lo miraban. Él deseó poder ver

dentro de su cabeza. Para ver exactamente lo que ella pensaba sobre ser poseída.

Vance le pasó una mano por su cuello para acariciar su mejilla antes de enredarse en sus cabellos.

Usando su agarre, él inclinó su cabeza hacia atrás hasta que pudo mirar profundamente en sus ojos verdes.

— Piénsalo, Bre. Piensa sobre la posibilidad de ser de mi propiedad para hacer lo que me plazca.

47474747

Capítulo Cinco Ella se sentía como en un naufragio. En un momento estaba mareada de

Capítulo Cinco

Ella se sentía como en un naufragio. En un momento estaba mareada de alegría, al siguiente llorosa y ni siquiera eran los días de su periodo. Parecía que su cuerpo y su mente estuvieran en una guerra el uno contra el otro. Volver al club y lanzarse a los pies de Vance parecía una buena idea, pero luego ella quedaría atrapada en un frenesí de sensaciones y preguntas, haciéndola preguntarse todo y nada. Ella luchó diario para mantener su corazón a salvo pero no parecía estar funcionando. En el poco tiempo que habían pasado juntos, Aubrey había caído fuerte y rápido por Vance Hardin.

Demonios, ni siquiera el masturbase la relajaba. Oh claro, ella había sido sometida por Vance a más que la simple ración de juguetitos de baterías. Ella estaba constantemente mojada y excitada. Correrse solo le recordaba lo que se estaba perdiendo. No había manos cálidas vagando por su cuerpo, nada de labios besando y probando los suyos, nada de cuero acariciando su espalda.

Y como si no fuera lo suficientemente malo, él siguió llamándola. No era como si él hubiera estado insistiendo o llamando para hacer cosas pervertidas tales como el sexo telefónico. No, sus llamadas diario eran para ver cómo le estaba yendo. Él dijo que era un cuidado posterior, y nada que un buen Dom no haría.

Y por alguna razón eso realmente la molesto. Él no era un Dom cualquiera.

¿No sabía él eso? ¿Y incluso aunque no, él pensaba que ella era cualquier sumisa?

En el fondo, Aubrey sabía que sus sentimientos no tenían lógica. Todos estaban basados en las emociones, pero ella no tenía ni idea que hacer para que mejorara.

Un golpe en la puerta mandó a su pulso a una carrera y la hizo sentirse enferma del estomago.

48484848

Ella no estaba del mejor humor, algo que Raff había comentado justo después de que

Ella no estaba del mejor humor, algo que Raff había comentado justo después de que la devolviera a la casa. Ser devuelta a casa era la menor de sus preocupaciones y no era algo por lo que estuviera molesta. La verdad fuera dicha, ella misma tenía dificultades para soportar su propio humor, así que menos esperaba que alguien más lo hiciera.

Refunfuñando por el continuo sonido del timbre de la puerta, Aubrey soltó la blusa que había estado acomodando y se dirigió caminando hacía el pasillo. Con toda su fuera, abrió de un tirón la puerta únicamente para encontrar a Mira, su hermana gemela, de pie al otro lado.

Ellas tal vez eran tan parecidas como gotas de agua, pero hasta ahí llegaban las similitudes. Donde su hermana lucía toda pulcra, sin un cabello fuera de lugar, con sus ropas impecables y recatadas, Aubrey parecía toda desordenada.

Su cabello ya fuera en una coleta desordenada o su cabello ondulando salvajemente alrededor de su rostro. Ella no había usado la plancha desde que a un genio se le ocurrió inventar un spray que hacía el mismo trabajo, y aunque disfrutaba de la ropa, tanto como cualquier otra mujer, ella tenía su propio estilo.

— ¿Cuál de los dos te mandó, Raff o Vance?

Mira se rió entre dientes, luego la rodeó y entró a la sala. — Realmente fueron ambos.

No estaba segura si sentirse halagada u ofendida por lo que decidió que una combinación de ambas lo abarcaría todo. — ¿En serio?

— Bueno algo así. Raff llamó a Vance para decirle que necesitabas un ajuste en tu actitud y Vance casualmente se lo mencionó a Nash, mi dueño maravillosamente sádico, quién a su vez pensó que tal vez necesitabas a alguien con quién hablar. — Cuando ella no contestó, Mira presionó de la manera en que sólo una hermana podía hacerlo. — ¿Entonces, lo necesitas? Necesitas a alguien para hablar.

49494949

— Sí. No. Demonios, no lo sé. — Su hermana la estaba mirando como si

— Sí. No. Demonios, no lo sé. — Su hermana la estaba mirando como si le

hubiera salido un tercer seno. — ¿Qué? ¡Deja de mirarme así! — Aubrey gruñó y luego se giró sobre sus tacones y regresó de camino al pasillo con Mira siguiéndole los talones.

Una vez en su cuarto, Aubrey volteó a ver a su hermana. La sonrisa de Mira se tardó en aparecer, pero una vez lo hizo, se difundió amplia por su rostro. — No creo que te haya visto alguna vez tan nerviosa e indecisa.

— Estar en un estado permanente de confusión no es algo por lo que me esfuerce en la vida, Mira.

Aubrey sabía que sonaba como una lunática rabiosa, pero no estaba muy segura de cómo despejar su mente y volver a un nivel de equilibrio. Además, si alguien la podía entender era su hermana.

La expresión de Mira cambió de la relajada y burlona, a una seria y preocupada en menos de un parpadeo. — ¿Qué es exactamente lo que te tiene tan deprimida?

Las cosas no deberían ser tan difíciles, Aubrey pensó antes de responder la pregunta de Mira.

— Pienso que tal vez me estoy enamorando de él.

Una vez más la sonrisa amplia de Mira apareció, molestándola hasta el cansancio. — ¿Y eso es malo por qué…?

¿Acaso la mujer había perdido por completo la razón? Estrechando sus ojos, y colocando sus manos en la cadera, ella trató de mantener su tono bajo y calmado. — Es malo porque nadie debería desarrollar esa clase de sentimiento tan fuerte tan rápido. Es malo porque yo solo estoy interesada en la lujuria del momento. Por eso es malo, — lentamente pronunció la palabra, — porque las emociones arruinan todo.

50505050

Como eran todas las relaciones fraternales, Mira podía dar tanto como tomaba. — Entonces déjame

Como eran todas las relaciones fraternales, Mira podía dar tanto como tomaba. — Entonces déjame entender esto. No tienes ningún tipo de problema con querer ser atada y azotada, tu problema es que tal vez te estés enamorando.

Finalmente ella entendió. Aubrey se preguntó dónde estaría el — ding, ding, ding, tenemos un ganador, — ahí estaba. — Sí.

— Personalmente, creo que estas siendo una reverenda idiota, pero todos

tenemos nuestros propios demonios entonces trataré de mantener mi opinión reservada.

— Genial. Gracias. — Aubrey murmuró las palabras en el tono más sarcástico posible.

— ¿Qué te hace pensar que el amor arruina todo? Tú sabes lo mucho que amo a Nash. ¿Cómo fue exactamente que el amor nos arruinó todo?

Aubrey se estaba enojando de nuevo, o aún lo estaba, no podía asegurar cual era. — No seas estúpida, Mira. No lo hizo, pero eso es diferente. Tú eres diferente.

Ahora fue el turno de su hermana para lucir irritada. — Necesito sentarme un momento, estoy segura de que esta va a ser buena. — Aubrey vio como Mira se movió alrededor del cuarto y se sentó en la confortable cama, su espalda se acomodó en los almohadones contra la cabecera. — Ahora dime que hay de diferente en mi y en mí situación.

En un intento por no andar más por el cuarto, Aubrey hizo lo mismo, acomodándose al lado de Mira. Casi como en los viejos tiempos. Era justo como cuando solían hacer mientras aún vivían en casa y compartían sus secretos más profundos.

— Por favor, Mira. Tú siempre quisiste enamorarte. Sentar cabeza siempre

ha sido tu meta desde la infancia. La cerca blanca, los niños perfectos y el perro en

el patio siempre han estado escritos en tu futuro. — Aubrey se detuvo y rió. — Tal vez no pensaste en el factor de un Dom frente a un esposo, o en un cuarto tipo

51515151

calabozo lleno de elementos de tortura en lugar de un cuarto de costura, pero creo

calabozo lleno de elementos de tortura en lugar de un cuarto de costura, pero creo que todo eso puede considerarse solo la cereza del pastel. ¿Verdad?

Mira tenía una sonrisa amplia y malvada en el rostro. — Sí eso es cierto. Lo que no entiendo es, ¿por qué no puede ser lo mismo para ti?

Aubrey pudo sentir las lágrimas atorándose en su garganta. Era algo extremadamente difícil de admitir para cualquiera, incluso a su hermana, pero más especialmente para ella. Ella estaba asustada como la mierda. — No soy del tipo “sentar cabeza”, Mira. Yo supuse que solo sería jugar y divertirse como siempre lo es. Tú me conoces, despreocupada. Una solitaria. Se suponía que sería divertido.

— ¿Y no lo disfrutaste?

— Sabes que sí. — Demonios, su hermana podía ser tan obtusa.

— ¿Entonces, qué?

— Todavía no puede sentir cosas por él.

Sentir los brazos de Mira encerrándola en un fuerte abrazo solo trajeron rápidamente las emociones de su interior hacía afuera.

— Sí, sí puedes, cariña. Ya lo haces.

Aubrey pudo sentir las lágrimas deslizándose por sus mejillas y maldijo cada una de ella. — Lo sé, pero no quiero hacerlo.

Mira apretó un poco más fuerte antes de liberarla solo lo necesario para reclinarla y fijar sus ojos verdes idénticos a los suyos en ella. — ¿Y por qué?

— ¿Porque si él no puede o no quiere permitirme ser yo misma? — Ella tomó una bocanada de aire y susurró las palabras que trajeron todos sus miedos sobre una posible relación con Vance a la vida. — ¿Y si él no se preocupa por mí como yo?

52525252

Esta vez Mira la estrecho más cerca y no la soltó por una largo tiempo.

Esta vez Mira la estrecho más cerca y no la soltó por una largo tiempo. Era una cercanía que Aubrey atesoraría por siempre. El silencio que siguió fue uno de reflexión no de incomodidad mientras las dos se acomodaban una vez más contra la cabecera.

— Si ese fuera el caso, tendrías que tomar ciertas decisiones. ¿Dime si embargo, el miedo de salir de la cómoda cajita en la que vives vale el perder la posibilidad de una grandiosa relación con él?

*****

Vance siempre se había enorgullecido de su paciencia. Él siempre había sido feliz con la manera en que podía permanecer emocionalmente alejado de aquellos con quien había jugado más si no estaba en una relación. Porque tampoco podía reclamar cuando se trataba de Aubrey. Y no sólo estaba al límite esperando que ella fuera con él, sino que estaba apegado a ella, de una manera que no tenía sentido.

No era algo con lo que él estuviera dispuesto a luchar. Él sólo iba a dejarse llevar y ver donde terminaba. A menos que ella tratara de correr y esconderse. Entonces, muy bien podría ir tras ella y hacerla hablar, aunque solo fuera para oírle decir no. De cualquier manera, él necesitaba oír las palabras salir de sus adorables labios.

Desde que jugó con Aubrey, ir a trabajar al club se había convertido solo en eso, trabajo. El lugar parecía menos vivo sin ella, lo que era decir mucho considerando algunas de las cosas que sucedían en la intimidad de esas cuatro paredes.

Su buen humor y maneras extravagantes eran tan divertidos para su calmada vida. Donde él era oscuridad, ella era luz. Dónde el raramente sonreía, ella siempre tenían los hoyuelos en sus mejillas por la sonrisa. Su risa era fuerte y exuberante, pero más que todo, era contagiosa. Y él la extrañaba.

El sonido de su celular sacó a Vance de sus pensamientos.

— Hola.

53535353

— Le di a Aubrey tu dirección y le aseguré que le darías la bienvenida

— Le di a Aubrey tu dirección y le aseguré que le darías la bienvenida a su compañía. No me conviertas en un mentiroso o Mira pateara mi trasero.

Nash Jameson, el compañero de Mira, habló fuerte y claro por la línea del teléfono. Sus palabras hicieron que el pulso de Vance explotara como un cohete. Aubrey iba a ir a buscarlo a su propio terreno y no en el club como él habría esperado. Por supuesto él no estaba seguro si ella iría donde él.

— No tienes nada de preocuparte. Tu trasero está a salvo de Mira y sus diabólicos ojos.

Nash se rió al otro lado de la línea. — Que siga así. — Dijo antes de cortar la comunicación.

¿Entonces, ella planeaba visitarlo? Vance brevemente pensó en cambiar sus pantalones y la camiseta por el atuendo negro que siempre usaba en el club luego decidió no hacerlo. Si Aubrey decidía ser suya, entregarle su corazón, cuerpo y alma, ella tenía que verlo en toda su gloria, descalzo, cabellos despeinados y sin afeitar.

Él vagó alrededor organizando el lugar mientras trataba de pintar las diferentes escenas en su cabeza. No estaba funcionando. Eran demasiadas posibilidades de qué iba a venir para empezar. Responder a la puerta con cualquier expectativa en mente podría potencialmente decepcionarlo.

Vance estaba por sentarse con el periódico en sus manos cuando al fin ella llegó. Ella justo se había quitado la chaqueta de cuero, dejando al descubierto una pequeña blusa de color negro con una perversa frase en el frente que él apostaba había conmocionado y consternado a muchos. Sus vaqueros eran descoloridos, rotos y un poco holgados, quedando bajos en las caderas. Ellos se ajustaban dejando ver solo la suficiente piel para hacerle pensar en no hacer otra cosa que pasar las puntas de sus dedos por la sedosa piel.

Ella pasó una mano por la longitud de su cola de caballo antes de que él hubiera abierto la puerta. — Hey. — Como siempre, su tono era fuerte y con

54545454

determinación, pero la mirada en su rostro mostraba un nivel de vulnerabilidad que él nunca

determinación, pero la mirada en su rostro mostraba un nivel de vulnerabilidad que él nunca había visto que ella compartiera.

— Hola, pasa.

Aubrey susurró unas palabras de agradecimiento mientras atravesaba el umbral de la puerta hacía la sala de estar. Se sintió realmente bien tenerla en su espacio. Por supuesto, como había estado diciéndose a si mismo desde la llamada de Nash, él no iba a saltar a conclusiones de ninguna clase hasta que ella le dijera exactamente por qué estaba allí.

— ¿Puedo…?— Aubrey hizo un gesto con el casco hacia la mesa.

— Claro. Estás en tu casa. — Dijo Vance. Y luego vio como ella caminó

hacia el sofá, sus movimientos lentos. Cuando ella dejó el casco sobre el lugar, él notó que su mano estaba temblorosa.

En lugar de dar la vuelta una vez hubo dejado el casco, Aubrey permaneció donde estaba. Su ángulo no le permitía ver y estudiar su cara, sólo su perfil, así que no había manera de hacerse a una idea de dónde estaba ella emocionalmente. Por lo deliberadas que eran sus profundas respiraciones, podía decir que ella estaba luchando contra algo, pero hasta que ella se lo dijera, no habría manera de saber qué era.

Después de lo que pareció una eternidad, ella se giró hacía él. Por primera vez en mucho tiempo, Vance no estaba seguro de que debía hacer o decir. ¿Debería ir hacía ella y comenzar la conversación, o debía esperar?

Él había llegado a la frustrante conclusión de que no tenía ni un infierno de idea cuál era la respuesta correcta, cuando ella hizo el primer movimiento. Él se había esperado algo propio de ella, ya fuera una broma o su actitud descarada. Lo que nunca se esperó era que ella se acercaría a él, sus emociones claramente escritas en cada rasgo de su rostro, antes de dejarse caer de rodillas frente a él.

55555555

— Estoy lista. — Dijo las palabras y Vance sabía que incluso había una pequeña

— Estoy lista. — Dijo las palabras y Vance sabía que incluso había una

pequeña posibilidad de que ella quisiera decirlas, pero la mirada insegura en sus ojos habló de la confusión en el asunto.

En lugar de mantener su posición, él se movió unos pasos lejos para sentarse en una de las tantas sillas que ocupaban el cuarto. Con no más que un movimiento de su mano llamó a Aubrey a su lado, medio esperando que ella se levantara y caminara la corta distancia. Cuando en su lugar se arrastró y volvió de rodillas a sus pies, él sonrió.

— Buena chica. Ahora dime, ¿para qué estas lista?

— Estoy lista para ser tuya. — Ella dijo las palabras que él esperaba oír, pero

Vance supo por la mirada en su rostro que ella estaba lejos de terminar de hablar.

— ¿Pero? — él pidió.

Ella sonrió. — Pero tenemos muchas cosas de que hablar sobre eso y no estoy segura de cómo conseguir solucionar todo.

Él había sabido desde el principio que iba a sobre analizar y pensar las cosas hasta enloquecerse a si misma haciéndolo, y parecía que era exactamente lo que había hecho.

— Primero, para de tratar de tener el control sobre cada pequeño detalle. En

lugar de eso, trata de hablar y trabajar como un equipo porque eso es exactamente lo que vamos a ser si esto funciona, Aubrey. — Él acaricio gentilmente su mejilla. — Un equipo.

— Pero yo pensé…

Vance cortó a Aubrey antes de que ella tuviera la oportunidad de continuar. — La dinámica de cualquier relación que podamos tener, únicamente tiene que funcionar para nosotros, no para nadie más. Soy un firme creyente que para que las cosas funcionen, y funcionen bien, tenemos que poder hablar sin barreras y como iguales. — Su alivio era palpable, haciéndole preguntarse. — ¿Qué pensaste? ¿Tal

56565656

vez que una vez tu vinieras y dijeras que estabas lista yo iba a empezar

vez que una vez tu vinieras y dijeras que estabas lista yo iba a empezar a lanzar ordenes e ignorar completamente tus necesidades y deseos?

El sonrojo subiendo por sus mejillas era hermoso. — Parece ser un hecho bastante común en el club, y en las páginas de chat que frecuento.

— Tal vez sea un hecho bastante común, pero no será uno que encuentres

aquí. Espero que tengas opiniones y pensamientos, y espero que puedas decirlos abierta y honestamente. ¿Estamos claros en eso?

— Sí señor, y me alegra. Pienso que tampoco sería buena escondiéndolos.

— Lo que quiero saber es, ¿por qué siquiera consideraste entregarte a mi si pensabas que podía querer ese tipo de relación?

Aubrey pareció estar considerando cuidadosamente sus palabras. — Si no hubiera venido aquí, a ti, nunca hubiera sabido en realidad como era. — Ella vaciló brevemente antes de continuar. — Y porque me intereso por ti. Mucho. Y no estaba dispuesta a no dar el primer paso para saber si tus sentimientos eran mutuos.

— ¿Tú sientes cosas por mi? — Fue una difícil revelación y Vance sabía que

había tomado mucho coraje, pero él tenía que estar lo más seguro posible y quería saber porque Aubrey pensaba que lo quería.

— Yo tengo sentimientos por ti hace meses. Solo no sabía qué hacer con

ellos o como lidiar con ellos. — La voz de Aubrey tembló un poco, pero nunca desvió su mirada de la suya.

— ¿Qué cambió?

Ella pareció reflexionar la pregunta antes de finalmente responder. — He cambiado. Al fin me di cuenta que mis emociones no me hacen débil, y aunque lo hicieran, no me importa. He tratado de olvidarlos pero no he podido. Después de hablar con Mira, decidí solo dejarme ir, dejar de pelear con mi misma y con mis sentimientos. — Ella soltó un gran suspiro. — Entonces aquí estoy.

57575757

Él se inclinó hacia ella, encerrando su rostro en sus palmas. — He estado enamorándome

Él se inclinó hacia ella, encerrando su rostro en sus palmas. — He estado enamorándome de ti hace meses, Bre. He sabido que había una posibilidad desde el primer día que atravesaste las puertas del Club D/s, coqueteando y volviéndome loco con ese cuerpo tuyo, pequeño y sexy. — El suspiró las palabras contra su boca antes de tomarla en un beso que lo dejó duro y adolorido.

— Me alegra que te guste mi cuerpo. — La descarada ahuecó sus generosos

senos, sosteniéndolos juntos hasta que la vista de su escote hizo que sus dientes dolieran por morderlos.

— ¿Por qué no me gustaría lo que es mío? — Vance no pudo evitar el tono

posesivo en su voz así como no pudo evitar recorrer cada centímetro de su cuerpo con su mirada.

Él vio mientras Aubrey tiró del escote de su blusa hasta tomar sus senos, y levantarlos. Cuando ella sacó uno de sus pechos desde el interior de su sujetador, chupó uno de sus dedos y comenzó a halar uno de sus pezones, él quería más que nada ver su rojo botón apretado. Para presenciar como el profundo dolor hacía que sus ojos brillaran.

— ¿Señor, le gustaría jugar ahora con su posesión?

— Aun tenemos un par de cosas más para negociar.

Sus dedos se detuvieron por un segundo antes de renovar sus esfuerzos. Cuando ella se dio cuenta de que él hablaba en serio sobre su necesidad de hablar, ella gimió. — Sí señor.

— No. Quédate justo así, cariño. Creo que quiero verte juguetear con tus

pequeños y lindos pezones mientras hablamos. — La mirada que cruzó su rostro no tenía precio. Sus reacciones eran tan abiertas que para Vance era como un respiro

de aire fresco. — Ahora, ¿dónde estábamos? — él preguntó cuando ella de nuevo tironeó y retorció sus pezones ya erectos.

Su conversación no tomó ni cerca lo que Vance pensó que tomaría. Parecía que ambos compartían ideas similares cuando se trataba de una relación dinámica

58585858

de poder, haciendo la negociación una cosa fácil. Cuando todo terminó, él acarició la parte

de poder, haciendo la negociación una cosa fácil. Cuando todo terminó, él acarició la parte superior de su cabeza, alternativamente mientras acariciaba y enredaba su mano en su cola de caballo antes de remover la banda elástica y dejando caer sus cabellos alrededor de sus hombre. — Me complaces enormemente, Aubrey.

— Gracias, señor. Si usted lo permite, me gustaría mucho complacerlo aún

más justo ahora. — Ella se movió de donde estaba aún sentada a sus pies hasta que estuvo de rodillas frente a él, una mano en cada muslo. Sus ojos brillaron con malicia y excitación.

Vance contestó con un asentimiento mientras se inclinaba hacia atrás en la silla, tratando con toda su fuerza no actuar como si su polla manejara su cabeza. Eso se estaba poniendo complicado, porque en el momento era justo como se sentía.

Tratando de permanecer un tanto relajado era imposible, mientras Aubrey desabotonó la bragueta de sus pantalones y bajó el cierre de los mismos. Una vez hecho, ella luchó por tirar de ellos hacía abajo por sus muslos, un movimiento que agradeció debido a que estaba duro como una roca.

Ella no ofreció ningún preliminar, simplemente hundió su boca deslizándola por su longitud hasta que su nariz estuvo enterrada en su regazo. Vance casi se corrió en el acto, la sensación de los músculos de su garganta trabajando en su longitud demostrando que casi era demasiado.

— Por Dios, cariño. Tu boca es tan malditamente caliente. — Con una

mano enredada en su cabello, él guió su cabeza, tomando su boca para su placer, y por los sonidos que ella estaba haciendo, también para el de ella.

Ellos alternaron entre él teniendo por completo el control y Aubrey tomando su polla como le complaciera, hasta que Vance estuvo tan cerca como podía estar sin realmente correrse.

— Suficiente, Bre. Ve al cajón de la mesita de noche en mi cuarto y trae un condón y lubricante. Te quiero desnuda para cuando vuelvas.

59595959

Ella se puso de pie, la anticipación brillando a través de cada rasgo de su

Ella se puso de pie, la anticipación brillando a través de cada rasgo de su hermosa cara. — Sí señor.

Los dos habían hablado de todo lo que se pudiera imaginar. Una de las cosas que más había excitado a Vance fue el enterarse la de gran disposición de Aubrey por el sexo anal. Él agarró su polla, acariciándolo suavemente de arriba hacia abajo mientras esperaba por el regreso de ella. Él no podía pensar en nada mejor que la sensación de su cálido y apretado culo, apretando y soltando su polla, mientras ola tras ola de placer orgásmico se derramaba sobre ambos.

Cuando regresó ella estaba gloriosamente desnuda, nada más que con una sonrisa. — Aquí tiene, señor. — Ella le alcanzó a él ambas cosas, el condón y el lubricante.

Vance se deslizó al borde de la silla para sacar sus pantalones. Aubrey estaba de nuevo de rodillas ante él, ayudándolo sin ninguna vacilación y sin palabras de él pidiéndole que lo hiciera. Su consideración le hizo ganarse, un profundo y candente beso.

Con dedos hábiles Vance rasgó el papel de aluminio del empaque y puso el condón en la longitud de su polla erecta. Cuando terminó con colocarse la protección, él tiró a Aubrey arriba sobre su regazo. Jugueteó con sus pezones con las afiladas puntas de sus dientes, picando y mordiendo hasta que ella se retorció contra él, tratando por todo lo que valía la pena mover su sexo más cerca de su longitud.

— Frótate contra mi polla, cariño. Deja que tu linda y mojada vagina, me muestre cuanto me quiere. Muéstrame cuan calienta estás, Bre. — Él gruñó las palabras en voz baja, amando su reacción, la manera en que se movió, chocando sus caderas contra su regazo, frotando sus labios inferiores, lisos, contra su polla.

Vance levantó a Aubrey sólo lo justo para posicionarse a su mismo contra su entrada antes de deslizarse dentro de ella en una larga y profunda embestida que les robó a ambos su aliento.

— ¡Siiií! Por favor, señor. Tómame por favor. Por favor. — Su cuerpo tembló en sus brazos. Ella estaba más que linda, parecía ya muy cerca del orgasmo.

60606060

— ¿Cuándo te vas a correr? Su respiración era forzada cuando contestó. — Cuando usted

— ¿Cuándo te vas a correr?

Su respiración era forzada cuando contestó. — Cuando usted diga, señor.

— Buena chica.

Ella estaba tan malditamente mojada y caliente. El sonido de sus sexos mientras él lentamente apretó las caderas hacia arriba y hacia ella era más que erótico. El olor de su sudor mezclado y la excitación envió sus sentidos a una espiral, pero se negó a perder el control. Él quería a Aubrey loca de necesidad cuando él entrara a su culo, sentir su apretado agarre sobre su polla, y para tenerla a ella ahí él tenía que mantenerse controlado.

Él marcó el ritmo lento, aumentando su necesidad cada vez que se inclinaba hacia atrás lo suficiente para rozar su clítoris, o lo suficiente para pasar sus dedos arriba y abajo por su trasero, lo justo para rozar el pequeño pliegue localizado allí.

Cada vez que ella trató de instarlo más, Vance se detenía por completo. — A mi manera, cariño.

— Sí señor. Lo sé pero… por favor. salpicaba su nariz y su labio superior.

— Por favor qué, Bre.

— Su voz era forzada y el sudor

Ella lo miró, sus mejillas rosadas por el esfuerzo y la excitación. — Oh por favor. Por favor tómeme, señor. Por favor hágame correrme.

— Amo cuando ruegas. — Esta vez no hubo una reacción negativa. En su

lugar, ella enterró su nariz en la curva de su cuello. Vance reanudó su tortuoso y lento ritmo.

— ¿Cómo quieres que te folle, cariño?

Su pregunta pareció confundirla. Aubrey se echó hacia atrás para mirarlo, sus ojos claros y brillantes. — Como sea que quiera, señor. Donde quiera señor. Soy suya.

61616161

Su respuesta fue su ruina. Vance golpeo con fuerza su trasero, y antes que ella

Su respuesta fue su ruina. Vance golpeo con fuerza su trasero, y antes que ella pudiera moverse, él se levanto, poniéndola de rodillas en el cojín que él acababa de dejar. — Apóyate en el respaldo de la silla, separa las piernas. Quiero verlo todo, Bre.

Haciendo como él dijo, ella lo miró por encima de su hombro. Ella era absolutamente exquisita, su culo y su vagina expuestos, su piel rosada con lo que probablemente era una combinación de vergüenza y excitación.

Vance se acercó a ella, con una pequeña botella de lubricante en su mano. Él roció un poco en sus dedos y la miró mientras deslizaba primero uno y después dos dentro de su culo. Su aliento inhalado burlándose de las sensaciones con las que ya luchaba. Pero fue la mirada en sus ojos y los gemidos entrecortados que se deslizaban de sus labios entreabiertos lo que hizo que no se hundiera en ella en la más larga, la más fuerte y profunda embestida de todas.

Con una mano en la parte baja de su espalda, la sostuvo firme, haciendo un movimiento de tijeras dentro del apretado canal de su culo, estirándola, preparándola. Para el momento en que pudo acuñar un tercer dedo dentro de su estrecho espacio, Aubrey estaba empujando hacia atrás, rogando con su cuerpo por la liberación que él mantenía justo fuera de su alcance.

Sus movimientos se volvieron más frenéticos, sus suplicas por correrse rápidamente juntos hasta que estuviera ambos casi inconscientes. Vance la calmó con varias palmadas punzantes en las nalgas de su trasero levantado. La vista de sus dedos entrando y saliendo de la rosada estrella de su culo hizo que su polla goteara en su necesidad de crecer.

Cuando él estuvo completamente seguro de que ella estaba estirada y lista para su polla, Vance lentamente sacó sus dedos de su culo y posicionó la cabeza de su polla en su lugar.

— Manos atrás de tu espalda, cariño.

Ella todavía había estado mirándolo, pero ahora tenía que bajar su pecho hasta apoyarlo en el respaldar de la silla. Una vez que sus manos estuvieron tras su

62626262

espalda, Vance agarro sus muñecas con una sola mano mientras la otra descansaba en su

espalda, Vance agarro sus muñecas con una sola mano mientras la otra descansaba en su cadera.

Y luego la penetró.

Sus movimientos fueron lentos, metódicos, mientras pulgada tras pulgada él presionaba más adentro, manteniendo un ritmo constante.

— Tu culo se siente como el cielo alrededor de mi polla, Bre. Justo como sabía que sería.

Los sonidos saliendo de ella así como el placer mezclado justo con el suficiente dolor para mantenerla justo en el borde, eran hermosos. Ella había comenzado a rogar por correrse antes de que hubiera siquiera situado por completo su longitud dentro de su trasero.

— Tienes permiso de correrte al momento que me muestres lo que tienes.

Vance ni siquiera había terminado la oración antes de que ella corcoveara hacía atrás contra él, sus brazos luchando por liberarse, sus músculos internos ondulando alrededor de su polla, mojando y apretando.

Tomó todo de él no seguirla, pero él tenía otros planes. Su respiración aún estaba acelerada, su pulso por las nubes cuando él agarró sus manos con las suyas, usando el apalancamiento para tomarla de la manera en que le gustaba, duro y rápido.

Ella gruñó cuando la primera embestida la empujó contra la espalda de la silla luego siseó y gimió mientras su polla se retraía solo para abrirse camino a casa de nuevo.

— ¡Tómame, tómame, siiií! — Aubrey arqueó su espalda, su cuerpo entero

rigurosamente inclinado, mientras su polla saqueó las profundidades de su culo apretándolo como un tornillo.

— Por favor… más duro. Por favor, señor.

63636363

Vance se deslizó imposiblemente dentro luego acuñó sus muslos entre los de ellas, abriéndola aún

Vance se deslizó imposiblemente dentro luego acuñó sus muslos entre los de ellas, abriéndola aún más ampliamente. Él continuó bombeando dentro de ella, presionándola contra el respaldo de la silla, tomándola hasta que sus gemidos de deleite se mezclaron y no había nada en el mundo que ellos.

La sensación del culo de Aubrey ondulando una y otra vez sobre su polla, fue todo lo que se necesito para enviar a Vance al borde. Ella gritó su nombre, embistiendo salvajemente contra él, aceptando todo lo que él quería y ofreciendo más de lo que él pudo haber imaginado.

Le tomo un minuto antes de que Vance sintiera que podía moverse. Cuando sus piernas finalmente respondieron, él se deshizo del condón y luego tomó a Aubrey en sus brazos. Él la cargo por el pasillo hacia su cuarto, donde la limpió, ignorando sus protestas de que ella podía hacerlo por sí misma.

— Yo cuido lo que es mí, así que silencio. — Dijo mientras se arrastraba bajo las mantas junto a ella.

Aubrey lanzó un bostezo grande, acurrucada a su lado, y antes de que él siquiera pudiera moverla más cerca a él, ella estaba profundamente dormida y roncando suavemente. Era la primera vez en años que Vance recordaba haber dormido con una mujer en su cama. Y todo se sentía correcto.

64646464

Capítulo Seis A Aubrey no le parecía que hubiera pasado mucho tiempo. Ella y Vance

Capítulo Seis

A Aubrey no le parecía que hubiera pasado mucho tiempo. Ella y Vance no había durado más que un par de meses como pareja antes de que ella se hubiera mudado a su casa. Las cosas solo parecían mejorar con el tiempo.

Le había costado un poco acostumbrarse al principio, el entorno de Vance era mucho más organizado que el suyo. Mientras ella prefería colores brillantes y baratijas por todos lados, él prefería tonos tierra apagados y tenía un lugar especifico para todo. Hundiendo sus pies en la alfombra de felpa color canela, Aubrey miró a su alrededor.

Los muebles eran todos de gamuza y sobrecargados. De la clase en los que una persona podía hundirse. Pero donde antes la decoración parecía plana ahora contaba con toques de color aquí y allá. Cojines color burdeos profundo descansaban en los sofás y las sillas, la pulida superficie de la mesa de centro estaba llena de revistas.

Las pequeñas adiciones continuaban a lo largo de la casa, incluyendo el cuarto de juegos. Para la alegría de Aubrey, a Vance no parecía importarle ni un poco, al menos no cuando se trataba de su desorden de colores y sus múltiples artículos de tocador. Sin embargo, había otras pequeñas cosas con las que parecía tener un poco de problema.

Era sobre todo debido a sus maneras salvajes. Él nunca trató de cambiarla, pero después de un encuentro que tuvieron en su trabajo, uno en el que el paracaídas principal de Aubrey falló en abrir, ella no pensó que él se aparecería de nuevo para verla saltar.

Después de aterrizar, ella había reído y comentado cuan divertido había sido con la adrenalina corriendo por ella. Él, evidentemente, no había pensado lo mismo. Ella tembló ante la mirada en sus ojos, y el tono de voz.

65656565

— Eres una maldita loca cuando saltas, Aubrey. — No hago el trabajo porque sea

— Eres una maldita loca cuando saltas, Aubrey.

— No hago el trabajo porque sea seguro. Lo hago porque lo adoro. Estaba tan segura como podía estarlo, señor.

— No pareció nada seguro para mí. — Él gruñó. Su voz era calmada más sin embargo sus manos temblaban.

Su rostro era cálido contra sus palmas, mientras ella acunaba sus mejillas para darle un cariñoso beso en los labios. — También te amo.

Entonces él sonrió, una sonrisa malvada que nunca supo si temer o estar intrigada, pero una que siempre logró ponerla instantáneamente excitada. Su coño sollozó por lo que podría venir. Gracias a Dios ella no había tenido que esperar mucho antes de que él finalmente hablara.

— Te quiero desnuda y de rodillas junto a la cama.

Aubrey sabía que no era bueno tardarse por preguntarle que había planeado. Eso sólo haría las cosas peor, o mejor, depende de cómo lo viera. — Sí señor, — ella respondió antes de dirigirse a su cuarto como había ordenado.

Ella se arrodilló junto a la cama por lo que parecieron horas. Sin ningún reloj para mirar, podrían haber sido un par de minutos, pero estaba segura de que se iba a enloquecer antes de que su hermoso trasero apareciera.

Cuando él hizo su camino a través de la puerta, la primera cosa que ella notó fueron los implementos que traía. Dos cosas con las que Aubrey tenía una relación de amor, odio, un conjunto de pinzas para pezones y un bastón.

— Alza tus senos y muéstrame lo mucho que quieres mis pinzas, Bre.

Sin vacilar ella hizo lo pedido. Ellas eran malvadas y bastante pesadas con una linda cadena conectándolas. Y luego iban rodeando su cintura. Ellas hacían que sus pezones ardieran y dolieran en una manera que hacía mojar su coño e inmediatamente llenaba de vida su clítoris.

66666666

Ella inhaló con un siseó cuando él las unió, amando la sensación, queriendo más que

Ella inhaló con un siseó cuando él las unió, amando la sensación, queriendo más que nada bajar cerrándolo y chupar su polla profundamente dentro de su boca. Pero como no se le había invitado o indicado hacerlo, no lo hizo. Y si el bastón era una pista, él tenía otros planes para ella.

— Buena chica. Ahora bocabajo en la cama.

Moverse era, exquisitamente bueno e insoportablemente malo, ambas, con el peso de y las punzadas de las pinzas halando sus pezones. Acomodándose mientras se recostaba bocabajo, era imposible.

— Ahora dime cuan divertido es el disparo de adrenalina del paracaídas fallando. Dímelo, Bre, como es que está bien pasar por alto y sin seriedad los posibles peligros sólo porque estas divirtiéndote.

Aubrey había sabido que estaría en problemas. Ella también se había dado cuenta que no era su trabajo por lo que él estaba molesto. Su disgusto era por la posibilidad de lo que pudo haber sucedido.

— No quise decir eso, señor.

— No importa lo que quisieras decir. Lo que importa es que lo querrás decir

la próxima vez que haya un problema, como reaccionaras y como harás lo que sea necesario para que no vuelva a suceder. Lo que más importa es como cuidarás lo que es mío, Aubrey.

— Sí señor. Entiendo.

— Bien. ¿Ahora, cuántas propones?

Si había algo que Aubrey odiaba era recibir el dudoso trabajo de decir el alcance de las medidas correctivas que estaba por recibir. Era como estar atorado en medio de una roca y un punto duro. Si ella daba un número pequeño, se sentiría culpable como el infierno. Pero dar un número alto no sería bueno para su trasero, especialmente, con el bastón que él había elegido.

— Cinco, señor.

67676767

Vance recorrió con su mano la longitud del bastón. — Entonces cinco serán. Una cosa

Vance recorrió con su mano la longitud del bastón. — Entonces cinco serán.

Una cosa era ser apaleado de una manera erótica. En tal instancia, el ser tocado y acariciado entre y después de haber sido calentada por unos pequeños azotes de su grande y tosca palma, podía llevarla malditamente cerca de correrse. Sin embargo, era algo diferente cuando se hacía como una medida correctiva sin ninguna calidez, sólo la ciega punzada de cada golpe.

Oh claro, después de todo el calor la hacía humedecer y estar preparada, pero el saber que había decepcionado lograba que pasara la experiencia, una que ella evitaría si pudiera. Ahora no era la excepción.

Para el tercer golpe descendente del bastón, a través de la tierna carne de sus muslos superiores y su culo, ella estaba llorando. No por piedad, la cual ella sabía sin duda alguna, que no vendría hasta que el quinto hubiera aterrizado, lloraba por su toque. Rogando por algo que le hiciera saber que todo sería olvidad una vez él terminara.

Contar los cinco era endemoniadamente difícil, pero se mantuvo enfocada sabiendo que había un final a la vista. Cuando la última finalmente llegó, ella estaba sin aliento y sudando.

Vance acarició con sus manos a lo largo de los verdugones dejados en su tensa carne, antes de inclinarse para mordisquearle la parte de atrás de su cuello.

— Arriba. — Él se estaba desvistiendo. — Quiero que te sientes sobre mi polla, y si eres una buena chica, incluso dejare que te corras.

Como lo amaba cuándo le decía ese tipo de cosas. Con su culo escociendo y sus pezones doliendo, Aubrey se sentó a horcajadas sobre él lo más rápidamente posible. No hubo preliminares más que el de envolver su longitud en un condón. En una sola arremetida ella había tomado toda su gruesa polla dentro de sus profundidades, deleitándose en cada uno de sus gemidos, gruñidos y sucias palabras de aprobación.

68686868

Las pinzas aún mordiendo sus pezones, punzaban con cada uno de los movimientos, la intensa

Las pinzas aún mordiendo sus pezones, punzaban con cada uno de los movimientos, la intensa sensación disparaba trozos de excitación a cada una de las terminaciones nerviosas de su cuerpo. Su elevado estado de excitación era parte de la relación amor, odio que tenía con el bastón y las pinzas. Aunque un tanto malvados, estos objetos la ponían tan mojada y caliente que era muy difícil no caer mientras subía por su gruesa longitud.

Su grosor y longitud la llenaban. Su ritmo rozaba perfectamente su clítoris con cada golpe hacía abajo de sus caderas. El mismo movimiento llevo a la sensible piel de su culo en contacto con él, rozando cada verdugón, enviando a su mente a un torbellino de éxtasis. — Por favor, señor. ¿Puedo correrme? — Su suplica por liberarse escapó de ella en un rasgado aliento.

— No aún. — Aubrey estaba segura de que iba a morir cuando la sensación

de sus manos sobre sus senos atrapó y mantuvo su atención. Ella sabía que estaba por correrse y no estaba muy segura de que pudiera aguantar el inminente orgasmo cuando él removiera la pinza.

— Mírame Aubrey, y no mires a otro lado. — Su tono era uno de mando, nada de tonterías. — ¿Cuándo te vas a correr?

— Cuando usted lo diga, señor.

— Muy bien. Cuando yo diga. Puedes hacerlo, cariño. Por mí.

— Sí… ¡Oh Dios! Sí señor. — No había manera de evitarlo. El disparo de

dolor y placer mientras él quitaba la pinza le robó la respiración. Él aplicó presión con la palma de su mano, mientras trazaba la lágrima deslizándose por su mejilla

con un dedo de la otra. Incluso durante el abrumador calor de la excitación, su fetichismo por las lágrimas tenía la habilidad de entretenerla y hacerla sonreír.

— Eres tan hermosa, una chica tan buena. Monta mi polla, y esta vez tienes permiso de correrte.

— Gracias. — Sus movimientos comenzaron lento y luego incrementaron la

velocidad hasta que ella estaba levantándose por completo sobre su longitud antes

69696969

de golpear hacía debajo de nuevo, arremetiendo con sus caderas hasta que su clítoris recibió

de golpear hacía debajo de nuevo, arremetiendo con sus caderas hasta que su clítoris recibió la atención que necesitaba.

— Oh por favor… por favor… por favor.

— Sí, cariño. Ahora. — Él continuó guiando sus caderas con una mano mientras con la otra sacaba la segunda pinza justo mientras su envoltura onduló alrededor de su polla, las olas de su orgasmo justo empezando. Los destellos del dolor extremo y el cegador placer, la fragmentaron en un montón de pedazos antes de que la sensación de sus brazos alrededor trajera de nuevo a Aubrey a la tierra.

Ella ni siquiera sabía si él se había corrido o no. Ella quería preguntar, insistir en si ella había satisfecho o no sus necesidades, pero parecía que no podía formar las palabras juntas para poder hacerlo.

Su cuerpo entero tembló y sus dientes castañearon. Era una sensación por la que no se preocupaba, porque hacía tiempo que había aprendido que no había nada que pudiera hacer al respecto. Ella esperó en el calor de su abrazo, amando la sensación de su cercanía, lo profundo de su amor.

Aubrey era todo lo que él pudo haber esperado y aún más. No solo era su pareja en el dormitorio, o en donde sea que él deseara tomarla, sino que también era su pareja en la vida.

Sus tendencias sumisas un reflejo de sus rasgos dominantes, uniéndolos en una conexión mucho más fuerte que cualquier que él hubiera experimentado alguna vez. Y debido a estos sentimientos, Vance había decidido dar un paso más adelante y cimentar su relación.

Vance esperó hasta que el cuerpo de Aubrey dejó de temblar antes de moverse de la cama.

Sus ojos estaban abiertos, sus claras profundidades verdes mirándolo en cada uno sus pasos.

70707070

— Ya vuelvo, Bre. — Ella asintió y luego se acurrucó aún más dentro bajo

— Ya vuelvo, Bre. — Ella asintió y luego se acurrucó aún más dentro bajo las cobijas en una manera que siempre lo hacía querer mimarla y mantenerla a salvo. Su pequeña juerguista.

Andando descalzo y desnudo por la habitación, Vance sacó una bolsa con un cordón de seda desde el cajón superior de su cómoda antes de dirigirse por el pasillo hacía el cuarto de juegos, este no era más que otro cuarto extra que hace mucho tiempo él había acondicionado con cada implemento pervertido que jamás había necesitado y algo más.

Era el cuarto en que Aubrey y él parecían divertirse más. Y también era el cuarto donde él planeaba mostrarle cuán importante era y lo que su relación significaba para ellos. Sacando dos cajas de la bolsa, las dejó a ambas sobre una mesa junto a una mullida silla donde él había pasado muchas horas mirando a Aubrey atada y exhibida.

Una vez todo estuvo perfectamente dispuesto, él volvió a la habitación por Aubrey. Ella abrió sus ojos somnolientos mientras él se acercaba más. Cuando él le tendió una mano a ella, ella no se negó a salir de la cálida cama como muchas habrían hecho. En su lugar ella colocó su mano sobre la de él, se deslizó de debajo de las mantas en toda su desnuda gloria y lo siguió al cuarto de juegos, donde Vance se sentó en la mullida silla junto a la mesa en que había preparado todo.

— Varios meses atrás tú viniste a mí y me dijiste que estabas lista.

Su mirada vagaba por el cuarto, deteniéndose en la mesa donde las dos cajas abiertas estaban, y sus ojos se llenaron con lágrimas. — Sí señor, lo dije, y no he tenido arrepentimientos por mi decisión.

— ¿Ninguno? ¿Incluso cuando tu trasero es herido por mi bastón y tus músculos están adoloridos por el tiempo que te he mantenido atada hasta que ruegas porque te libere? ¿Incluso cuando te hago llorar?

Ella se acercó más a él, y Vance pudo oler los rastros de su sexo en su cuerpo. Eso siempre lo complacía inmensamente. Donde varios meses atrás sus

71717171

movimientos habían sido torpes y nerviosos, ahora Aubrey se inclinó ante él con nada más

movimientos habían sido torpes y nerviosos, ahora Aubrey se inclinó ante él con nada más que gracia.

Rodillas separadas y la espalda recta, justo de la manera en que él prefería, su mirada sobre la de suya.

— De manera especial, no en esos momentos, señor.”

— ¿Y eso por qué, Aubrey? Ayúdame a entender porque ser poseída es algo

que voluntariamente escoges. ¿Por qué darías tu libertad para ser de mi propiedad, incluso aunque seas apreciada?

Su sonrisa era impresionante, las lágrimas deslizándose por sus mejillas provocaron que una flama de deseo se disparara directo a su ingle. — Esa es la parte sencilla, señor. No sólo soy poseída por usted, también soy amada por ti. Ambas me dan libertad, no me la quitan. — Ella subió una mano por su muslo, su mirada llena de excitación y anhelo, ambas. — En esa libertad he podido experimentar cosas tales como el bondage y el azote de tu bastón, y he podido compartir mis lágrimas. ¿Entonces por qué no querría ser tuya, darte todo lo que soy y confiar cuando tú sabes que tengo la habilidad de darte más?

— Entonces te lo preguntaré de nuevo pero solo por una razón diferente esta

vez. — Vance habló mientras sacaba la cadena de la longitud de una gargantilla de plata trenzada de la caja. — ¿Estás lista?

Aún de rodillas frente a él, Aubrey levantó su cabello, dejando su cuello al descubierto. — Sí señor. Estoy lista.

Ellos frecuentemente habían hablado del tipo de collar que ella usaría, lo que esto significaría para los dos y como podría esto encajar en su vida en el día con día. Ambos disfrutaron con los aspectos tradicionales de algo rodeando su cuello, pero con su tipo de trabajo, tenía que ser algo que pudiera quitarse, por lo que Vance había acondicionado el collar.

En lugar de detenerse a pensar en esto, él había pasado a una tobillera en su lugar. Era una banda de barras entrelazadas, de plata maciza que sólo se podían

72727272

abrir con una llave especial. Ahora él la sostenía en sus manos para que las

abrir con una llave especial. Ahora él la sostenía en sus manos para que las examinara, disfrutando de la conmoción y la alegría brillando en sus ojos.

— Es hermosa.

— Me alegre que lo pienses. Ahora déjame ver tu hermoso y pequeño

tobillo.

Aubrey levantó su pie y luego gimió cuando suavemente Vance recorrió con sus dedos el interior de sus muslos. — Pequeña codiciosa, — comentó cuando ella cerró sus piernas, tratando de detener su mano acercándose a su coño antes de que finalmente hiciera su camino hasta su tobillo.

Una vez que su tobillo estuvo asegurado firmemente en su lugar, él regresó de nuevo a tocar y torturar sus muslos internos hasta que Aubrey estuvo sin aire, sus pliegues con una capa de humedad, en anticipación por su toque. Llevando las cosas a un nivel más alto, él la levantó sobre su regazo, disfrutando de la sensación de su piel desnuda y de sus curvas presionadas estrechamente contra él. Ella se acomodó en su regazo, sus manos enrollados alrededor d su cuello, mientras besaba y mordisqueaba su labio inferior. Al mismo tiempo el frotaba y tocaba su clítoris, llevándola más cerca y más cerca de un orgasmo que él no tenía intención de permitirle todavía. Cuando su cuerpo estaba tenso de necesidad y ella estaba rogando por liberarse, él se detuvo.

— Tal vez necesitamos tener otra plática de negociación. — Él se burló.

Aubrey frotó su mano bajando por su pecho para descansar sobre la longitud, cubierta de tela, de su miembro excitado. — Señor, ¿es posible negociar y tener sexo a la misma vez? — él no pudo evitar reírse cuando ella le respondió la broma.

Vance respondió mientras la apretaba imposiblemente cerca. — Nada es imposible, Bre.

Fin

73737373

Sobre la Autora maneras, pero aburrida no es una de el las. Si le preguntan,
Sobre la Autora maneras, pero aburrida no es una de el las. Si le preguntan,
Sobre la Autora maneras, pero aburrida no es una de el las. Si le preguntan,

Sobre la Autora

maneras, pero

aburrida no es una de el las. Si le preguntan, Maggie diría que be ndecida sería lo que mejor describiría su d iario vivir.

La vida de Magg ie Casper puede ser llamada de muchas

preciosas hijas

debería ser suficiente pa ra hacer sentir bendecido a cualquiera. A ñade a eso un poco de desafíos, mucha diversión y un innegable círculo de ami gos y familia, y estarás caminando en sus zapatos.

Casarse joven y se r amada por un grandioso esposo y cuatro

el alter ego de

Maggie pasa el tiempo a pagando incendios y tratando pacientes c omo Teniente y

Técnica superior de eme rgencia medicas con el departamento de Estas maravillosas person as son como su segunda familia, nada de ellos están atrapados con ella.

bomberos local. escoger y elegir,

Hablando de retos

y diversión, cuando no está escribiendo,

El amor por la lect ura fue dado por la madre Maggie a muy temprana edad,

admitió escribir

algunas en la secundaria pero cuando la vida tomó camino, ella pu so papel y lápiz a ello. Parece que las cos as cambiaron con los años, porque cuando finalmente ella decidió que era tiempo d e poner sus ideas en el papel, el lápiz e staba fuera y la computadora dentro. Le t omó un tiempo manejarlo, pero finalment e lo hizo.

y así comenzó su adicci ón por las novelas románticas. Maggie

Cuando no está e scribiendo, usualmente se le puede enco ntrar a Maggie leyendo, haciendo investi gación sobre genealogía o mirando la NAS CAR.

se le puede enco ntrar a Maggie leyendo, haciendo investi gación sobre genealogía o mirando la

74747474