Bitácoras ignotas

NARRATIVA

Bitácoras ignotas
(novela) Lesbia Quintero
Editorial Memorias de Altagracia

Bitácoras ignotas Lesbia Quintero 1ª edición en español: 2011 © Lesbia Quintero Foto de la Portada Lesbia Quintero Diagramación Oralia Hernández Impresión Editorial Torino Queda hecho el depósito que marca la ley Depósito Legal: lf65220118002804 ISBN: 978-980-6445-19-2 Impreso en Venezuela - Printed in Venezuela

Dedicatoria y agradecimientos

Dedico esta novela de amor que se vive desde el miedo. La vejez y las obsesiones que se relatan mediante una intimidad agobiada por el desasosiego y los sueños, a todos los lectores y lectoras cómplices que me han acompañado durante esta travesía en la nave de Bitácoras Ignotas. Lesbia Quintero

y despojarse de esta sumisión. de Raúl Mendoza. Son como los últimos espasmos de un calambre. 7 . En mi pecho se extiende una comarca de vibraciones relampagueantes (hermosas palabras). Lo sé. quiere salir. Son males del espíritu. Me atormenta con su avaricia. leído parsimoniosamente en La Cobertera. Para deshacer el maleficio tengo que describirla. Soy tan cobarde que no me atrevo a denunciar esa visión inquisidora. es rabia y miedo. con su egoísmo y su miseria. A propósito del poema El miedo NO tiene crucificados. pero no es una enfermedad del corazón. y es lo que no puedo hacer. Mi alma se rebela porque quiere ser ella misma. que no es sumisión sino miedo… María Jesús.Primera Parte El embrujo de las palabras Un roñoso semblante medieval del siglo XXI fisgonea la estancia.

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Una fugaz mirada hacia el cielo enmogotado le confirmó la inminente llegada de la lluvia que. una pantaleta amarilla. Varias veces miró hacia el reloj que estaba colgado en lo alto de la pared. mientras la miraban con descaro. disiparía la calina y los vaporones infernales que estaban ahogando al país.I La tarde había caído lentamente. Un fuerte viento barría las calles de la ciudad arrastrando las hojas secas caídas de los árboles. a María Jesús le parecía que nunca iba a llegar la hora de salida. pero percibía la locura urbana como una diáspora de zombis de la que ella también formaba parte. entonces agarró su cartera y salió presurosa de la editorial. en apariencia tan absorta como los demás. Los perros buscaban refugio y la gente caminaba de prisa. para luego subir hasta el boulevard de Sabana Grande. chocaban entre sí sin apenas notarlo. revoloteaba con descaro en medio de aquella extraña danza de pestilencia. hasta que al fin vio que los punteros marcaban las cinco. Incluso. al tiempo que agitaban 9 . Sin aminorar el paso. y los desechos que eran comunes ver fuera de los potes de basura. olvidados de sí mismos. olvidada en algún oscuro portal. por fin. se encaminó hacia la avenida Casanova. Desgreñados por el viento. Ella seguía su paso. pero siempre como autómatas. miradas lascivas y palabrotas que algunos hombres le dirigían. evadiendo vendedores. Trató de acelerar el paso. María Jesús no. Esquivó un grupo que gritaba consignas políticas.

se salvaran del infierno. Su gran sueño era ser escritora. Otras veces se dirigía veloz hacia La Cobertera y allí pasaba horas. de esa forma. enfrascados en una discusión acerca de las herramientas que ofrece la Web para publicar y darse a conocer en el mundo. decidió crear un Blog para trasvasar allí todos los escritos que tenía guardados en viejos cuadernos y. claro. mientras una idea se iba formando en su cabeza. cuando no se iba a encontrar con Rodrigo. mientras imaginaba que un enorme velamen hecho de palabras. clamaba para que el rebaño de ovejas se entregara al Señor y. cuando escuchó a Raúl Mendoza y a Tito Alayz. Lamentablemente. con expresión piadosa. un hombre rodeado de algunas personas. pero sentía miedo de hacer el ridículo. hasta que el cansancio la rendía y regresaba a su casa. sin decirle nada a nadie. esas citas no eran diarias y en esos días en que sólo se llamaban por teléfono.trapos rojos y repartían panfletos de una supuesta revolución. conocer la opinión de otras personas. Entonces. Fue en una de esas noches de tertulia y vino. de enfrentarse al desprecio y a la burla de sus colegas. Meses atrás. ella se iba a dar vueltas por centros comerciales. de esa manera. sin ver siquiera los folletos que unas mujeres. le extendieron. Más adelante. María Jesús los escuchó atentamente. con la excusa de esperar que bajara la afluencia de pasajeros en el Metro. era casi la última en salir de la editorial. Jesusita apenas se atrevía a susurrarse sus historias a sí misma. Jesusita pasó a su lado. 10 .

a veces. frases. a esos se afiliaba de inmediato. Para su propia sorpresa. viajó en el más absoluto secreto. pues nadie sospechaba quién era ella en realidad. y su propia mente estaría rebasada de palabras. Sintiendo un poco de temor se atrevió a intervenir en foros. Pensando en esas relaciones entre las bitácoras desconocidas que todos llevamos dentro y. aunque menos vulnerable. Sin tener plena conciencia de lo que hacía. por aquellas aguas virtuales. porque ¿quién conoce el destino de las historias? A su mente acudían imágenes marinas. ni siquiera valía la pena permanecer cinco minutos. Errática y prudente. El intercambio literario fue un gran estímulo. Medusa fue el seudónimo con el que empezó a navegar por solitarios mares de la Red. en otros. decidió llamar a su Blog Bitácoras y notas. fue 11 . y trabajó con más ahínco en sus historias. En su búsqueda fue encontrando lugares muy interesantes. como el Cristo del Lago. Al principio se sintió temerosa. En aquella exploración pudo constatar que abundaban sitios tan abominables como la editorial donde trabajaba. en poco tiempo se dio cuenta que sus comentarios y escritos eran apreciados. Entonces pensó que debía buscar un nombre para mantener la correspondencia náutica. no logramos descifrar. estaba exultante con esas aventuras virtuales.navegaba hacia un norte desconocido. y se decía que aquél Cristo reposado estaba rodeado de gritos. a comentar otros Blogs y a dejar sus opiniones en los diversos grupos en los que había sido agregada. y recordó La Balsa de Medusa.

transparentes y vagas cayeron como un suave rocío. Se detuvo en seco en el borde de la acera. El aullido de una ambulancia que necesitaba pasar entre el condenado tráfico. Comenzó a llover. como si ésta fuera una persona de carne y hueso. imperturbable. era una maestra que escribía cuentos infantiles. donde su personaje. mientras seguía pensando en sus Bitácoras y notas. La ambulancia pasó ululando como un demonio postmoderno. y al mismo tiempo mantenía un tórrido romance con Juanjo. en el mismo instante en que se disponía a cruzar la avenida. y los transeúntes se lanzaron veloces para alcanzar el otro lado de la calle. hacia un norte impreciso que la apartaba imperceptiblemente de la deriva. un español al que amaba apasionadamente. Pensaba en un relato que estaba publicando. El autor se dirigía a Mila. hasta qué punto un personaje podía desplazar a su creador. Jesusita recordó el comentario que le había dejado el propietario de otro Blog. Mila Roldán. María Jesús comenzó a preguntarse. se había convertido en un refugio para dormir. hasta hacía unos meses. Jesusita las recibió con placer. sumida en sus pensamientos. Pensando en su Blog. poco a poco. Las primeras gotas. la sacó de sus reflexiones. María Jesús se dirigía a la estación del Metro. 12 .dirigiendo sus pasos. Sus “Bitácoras” obraron el prodigio de que sintiera deseos de regresar por las tardes a una casa que. el personaje en el que Jesusita proyectaba sus sueños y sus angustias. ya ese caso se había visto con Sherlock Holmes y con Don Quijote de la Mancha.

los pensamientos acerca del Blog dieron paso a otros. había hecho de su vida un texto en constante cambio y vivía casi literariamente. Imaginó que cada madrugada esa nave partía en búsqueda de playas imaginarias donde varar y disiparse en jirones de brumas. Sonrió al darse cuenta que su fantasía no conocía límites.como una manada que obedece a llamadas misteriosas. y en medio de la muchedumbre. casi con nostalgia. eso no era cierto. Imaginaba que las palabras. —Las palabras nunca desaparecen del todo —pensó. Jesusita mostraba la imagen de mujer profesional que sabe a dónde va y dirige sus pasos con aplomo hacia la meta. De pronto se encontró pensando. por labios anónimos. y deseó presenciar esa epifanía perpetua. Sin embargo. otra vez. 13 . en las horas donde nada parece ocurrir. Pensó en el misterio de la transfiguración. De aquellos vapores saldrían las nuevas palabras para ser pronunciadas. entraban en la fragua donde se forjaba una enorme nave de letras y signos. como si nada tuviera memoria. Cuando ya nadie podía oírlas. se quedaban suspendidas aguardando las horas de silencio para comenzar su alquímica transmutación. desde los monosílabos hasta las conversaciones más transcendentes. Era casi imposible transitar por aquellas aceras atestadas de gente. Jesusita avanzaba por una Caracas abarrotada en su hora pico. se transformaban en partes de un enorme navío. Sumida en sus reflexiones. Todas. En pleno boulevard de Sabana Grande. una vez pronunciadas.

El resto de los navíos seguirán transfigurándose incesantemente. se percató que El Canario la había jodido de nuevo con sus ironías. ya encalladas que la precedieron. torciendo sobre sí mismos la historia de las palabras en el tiempo. amanecer y oscurecer… Ritos cíclicos que en silencio se ejecutan desde siempre y para siempre. ¿Cómo diablos se podría sujetar al pensamiento en una máquina de 14 . sí! Hablaba de la obligatoriedad (qué palabra tan fea) de leer a los sabios. era un acto de responsabilidad y de humildad. ¿Qué decía? ¡Ah. dormir y despertar. amar y olvidar… Ritos poderosos que gobiernan los plazos y la vida de los humanos. De pronto la asaltó una duda. Llevándose una mano al pecho con gesto histriónico. Día y noche. Ese velamen hoy surcará más aprisa la superficie de océanos ignotos.—Voy a escribir esto en el Blog. Este viento lo llevará hasta las embarcaciones. luz y sombra. toneles y barricas repletas de historias ya escritas. afirmaba que le parecía absurdo tirar por la borda las enseñanzas de los sabios. Trabajar y descansar. citando un filósofo cuyo nombre no recordaba. nos sacude y nos zarandea de un lado a otro? Jesusita seguía avanzando hacia Plaza Venezuela y. Esas que atesoran en sus bodegas. ¿Vida y tiempo será lo mismo? De inmediato recordó las palabras de Raúl Mendoza. Según él. que de otro modo. ¿Cómo no intuir siquiera el funcionamiento minucioso de las estructuras del tiempo y de la vida? ¿Cómo no inscribirse en el pensamiento. El Canario. en ese momento.

no era extraño que alguien presentara cualquier estupidez de laboratorio. Arreció la lluvia y ella aceleró el paso. o alguna clave útil. María Jesús lo miraba con rabia. se alejaba casi corriendo del lugar.. Al principio. pero luego aprendió a reírse de sus bromas. tenía la sensación que su pensamiento iba más a prisa. su cabeza bullía de ideas y 15 . Cada vez que la encontraba en cualquier parte de la universidad. colorada como un tomate. tenía claro que en aquel mundo tan amigo de teorías. le hacía en los estudios. ¡Qué civilización de sabiondos! Se dijo. Él había sido profesor de latín en la escuela y se burlaba por las exigencias que Elvira R. Varias voces se colaron y hablaban al mismo tiempo. Mientras avanzaba más rápido. y comparta conmigo alguna experiencia. mejor ni preguntarle. Hubiera jurado que lo hacía con todos. remataba con una sonora carcajada que retumbaba en los oídos de la pobre muchacha que. y entre ellos nació una gran amistad. A Raúl. Seguro que volvería a burlarse de ella en sus propias narices. al tiempo que sacudía su negra melena que ya comenzaba a humedecerse. ¿Y si lo escribo también en el Blog? Puede ser que alguien se anime. Conocía al Isleño desde hacía varios años. adoptaba una pose marcial y le decía con voz estentórea: Susa ¿cuál es la diferencia entre Fuerte Ovejuna y su casa? De inmediato se respondía a sí mismo: el nombre del comandante señor. En su cabeza ya no dialogaba consigo misma.racionalizar cuanto pasa por nuestra mente? Sin embargo.

los duendes parlanchines se empeñaban en dirigir sus pensamientos hacia paisajes de muerte y violencia. un sentido. ¿Qué más daba que la miraran? ¿Qué más daba si Álvaro. No callaban nunca. vendedores y mendigos pedigüeños que abordaban sin piedad a los pasajeros. medio dormido. repetía aquellos sortilegios en voz alta. en esas unidades siempre había música estruendosa. y su cuerpo avanzando hacia la estación.preguntas. Llenaban su cabeza de frases dispersas. Ese mal se había extendido hasta los vagones del Metro. Era como si estuviera volviéndose loca. como un mantra o una letanía. Imaginaba esos labios destilando palabras sin cesar cuando estaba ensimismada o media dormida. como queriendo desprenderse de esos habitantes dentro de sí. por hacer ejercicio y por tranquilidad. poemas invocatorios a los que se aferraba. se daba la vuelta en la cama y la llamaba loca? Así continuaba Jesusita. fragmentos de diálogos desordenados en los que intentaba hallar. En esos momentos. Jesusa tejía oraciones pequeñitas. Caminaba por costumbre. al menos. En esos atormentados devaneos de su mente. ¿Por qué no se callaban? No lo hacían jamás. Su cabeza merodeando sin rumbo. Sacudía su cabeza. Jesusita salía de aquellos estados a duras penas. Si era necesario. 16 . angustiada y deprimida. Para colmo. era como una epidemia que se propagaba hacia todas partes. colapsado por la cantidad de cuerpos que se pegaban unos a otros para que pudieran subirse más personas. Se enfermaba de sólo pensar en el transporte público.

y ella luchaba contra esa corriente. a fin de cuentas. Jesusita luchaba contra la erosión de sus propios pensamientos. nos engulle de un solo bocado —se dijo.Cuando estaba deprimida o se sentía confusa. recorría Caracas de punta a punta. y tras mirar a un lado y a otro. pero paz. ¡Qué obsesión. a 17 . cubría su espíritu. cruzó la calle—. podían hacer que aquellos pensamientos literalmente la arrollaran. los intereses de un préstamo representado por nuestra propia vida. escuchaba o miraba. amores y discusiones. sentía que ellos le impedían disfrutar de una paz relativa. Sentía que esas experiencias se le adherían al alma. —La vida no es más que una sucesión de instantes que vamos esparciendo en cualquier parte —pensó. quizá semanas enteras… Sus pensamientos. Un libro. María Jesús estaba convencida de que el tiempo cobraba. con el acicate de las neurosis ajenas. Creía que de esa forma le restaba peso a las imágenes que la atormentaban. Esa terrible sensación. por Dios! Desde niña sufría una extraña permeabilidad a casi todo cuanto leía. Durante unos segundos imaginó. un engrudo piche. se volvían aun más poderosos. una película. a veces creía que era una condena de por vida. cómo se diluían los retazos de su vida entre lágrimas y risas. para abandonarlo en cualquier sitio. por adelantado. Era como verse atrapada en el revolcón de una ola durante días. intentando engañar su malestar. Imaginaba que una pasta maloliente. —El tiempo nos devora. una canción.

normalmente despejado. Nuevas formas de transporte rápido. que se había convertido de la noche a la mañana en un estacionamiento de las populares y peligrosas motos-taxi. En una alambrada. en ese momento. al ritmo de la salsa brava. se explicó a sí misma que sólo el dueño usaría su vaina. Uno llamó su atención. ¡Qué novelón más estúpido! —En seguida se respondió— ¿y qué? ¿El cerebro no es mío? Pues te jodes. no pudo contener la curiosidad y miró los cascos que pendían junto al radio. Le divirtió la ingeniosa solución y. Tenía un rótulo que decía “casco con piojos”. 18 . pareces una cuenta cuentos de los años cincuenta. en voz alta. una radio mal colgada amenizaba la espera de clientes. Pensó que debería etiquetar su vida con un título semejante. Parece que todo en la vida se reduce a rapidez y atropellos en nombre de la velocidad. Jesusita pasó junto a él abrumada por el frenético ritmo de los sonidos que vomitaba el artilugio. —He aquí todo el progreso. se frotaba tan fuerte la piel que casi se despellejaba. Sin embargo. con una sonrisa. yo pienso lo que me da la gana. Así ningún miserable sin escrúpulos la usaría como un accesorio.veces era tan poderosa que necesitaba largos baños. —¡Madre mía del verbo! Cállate. tratando de eliminar aquella inmundicia con sales y perfumes. El reproche. la sorprendió en el momento que iba pasando frente un espacio. le pareció infernal.

Tanto trabajo sólo para cosechar reproches infundados. Habló con su madre. Incluso Raúl. como un fantasma inoportuno. miró al cielo mientras afirmaba: “una retirada a tiempo es una victoria”. también se había mostrado de acuerdo en que la dimisión era lo único que podría salvarla. Aquél día. Jesusita se mantuvo aislada en su pequeño despacho. cada día iba de mal en peor.. pero estaba trabajando el preaviso. Sólo restaban tres días para salir de esa pesadilla. Inusualmente comprensivo.Aquel pensamiento fue suficiente para que un mal recuerdo llegara a su cabeza. Desde que salió de la oficina del nuevo jefe. Jesusita llevaba tres años trabajando en la Coordinación de Publicaciones de la Editorial Redami. Elvira R. el malestar se movía como una mala digestión. con sus acostumbrados gestos teatrales. a la altura del hígado como lo hiciera Napoleón. se había puesto la mano sobre su enorme barriga. La nueva Junta no tenía idea de las gestiones editoriales. particularmente. A partir de entonces. María Jesús hizo un esfuerzo sobrehumano durante toda la tarde. Hubiera cedido a la tentación de recoger sus cosas y abandonar ese teatro de bufonadas en que aquellos burócratas convirtieron la editorial. cambiaron al gerente sin previo aviso. 19 . pero allí estaba de nuevo. No deseaba recordarlo y trató de pensar en otras cosas. fastidiándola. quien no dudó en apoyar la determinación de su hija. le borró la sonrisa en seco. cometiendo arbitrariedades al amparo de una re-estructuración que no tenía pies ni cabeza. y de pronto.

Tanta estupidez era superior a sus fuerzas. ni talento. se incrementó con el grotesco carnaval de pseudo literatos sin nombre. filósofos. abogados y escritores. Cuando uno de ellos dijo aspirar al Nobel de Literatura para hacer algo que García Márquez no había hecho. obligándola a enfrentar otra situación más en la que estaba dejando su vida. a golpe de halago y lisonja.Con una patada en el culo le pagaban sus servicios y renuncias. Puso cara de asco. Aquella no fue la única decisión que tomó después de hablar con el Canario y Elvira R. Aquella hueste de prestidigitadores se llamaba a sí misma poetas. Entonces se planteó la separación definitiva. Después de varios días reflexionando sobre su relación con Álvaro. Jesusita ni siquiera preguntó qué era eso que El Gabo no hizo. Invadieron cada rincón y cada pasillo. fingió una excusa increíble y se encerró en su oficina. Acechaban como cuervos cualquier oportunidad de brillar ante los jefes. la mentira en la que engañaba y fingía ser engañada. Sus reflexiones volvieron a la Editorial Redami. admitió. Las conversaciones con su madre y el Isleño le abrieron los ojos. llena de vergüenza. y en conversaciones autocomplacientes en los que nadie escuchaba a nadie. ni obra conocida o por conocerse. María Jesús huía de esos vagos perdidos en fantasías y proyectos que nunca realizaban. Un sitio donde el asombro y la repugnancia que sentía hacia el desastre administrativo. se sentía despreciable por no haber respondido de forma 20 .

tanto quejarte de lo pesada que a veces es mamá. se traen su corte y cohorte de vagos en búsqueda de mecenas fáciles. se sumergía en él mientras pasaba entre la gente y esquivaba los mojones de perros. ¡zas! Palo en la cabeza y de vuelta a la realidad. los mendigos. lograron que Jesusita viera hasta qué punto se hundía en la mierda ajena y se pudría a la sombra de los dictámenes de un rastacuero sin más mérito que la adulación política. los huecos… —No aguanto más —concluyó— estoy rejarta de estos farsantes de postín que ni siquiera intentan parecer honestos.. Luego. aquella situación le pareció una telenovela y enumeró los hechos. —Primero.contundente desde el primer día. llega la tropa de lambucios a mangonear y engullir cuanto pueden. Desgraciados advenedizos ignorantes. pero ¿a dónde denunciar tanto atropello si todos compartían el mismo paraguas? Su monólogo la absorbía. Mira boba. Elvira R. y el Isleño con sus palabras. con la excusa de que administran. Lo más jodido es que se creen líderes 21 . y tanto decir que el Isleño es tan brutito y al final. Debió largarse en el mismo instante en que comenzó la orgía de estupidez desenfrenada. ¿Cómo me habré dejado arrastrar a esto? Siguió preguntándose si no hubiera sido más honesta denunciando tanto delito y tanta basura. Yo aguanto y aguanto y me enmierdo y me pierdo —no pudo evitar sonreír con el pareado—. Estaba claro que el absurdo no era una parodia privativa de Ionesco o de Jarry. De repente.

—El hombre es un lobo para el hombre —le dijo una de sus voces—. —Llego a casa y me doy una ducha. totuma. —¡Que te calles la boca! —Se respondió—. pero. ni me dejas pensar! Volvió a experimentar el mal humor que la estaba intoxicando desde tiempo atrás. Este es el mundo ¿para qué soñar con un positivismo ramplón? ¿Por qué erigirse en Quijote suicida? —Y siguió un buen rato con una erudita exposición de la dinámica del poder corrupto. El tiempo pasaba. Si no. Recordó a Pueblo de Sombras. planificando relajantes momentos en la intimidad de su casa. La entrada. —Sonrió—. No joda. los pasillos. cuya humanidad les sería otorgada exclusivamente por aspectos formales. A esa mierda se reduce su idea de creatividad. todo era un decorado. —se corrigió—. Añoraba un mundo que quizá no fuera más lógico. claro.culturales. una novela del escritor español David Pardo. por eso verborrea y gonorrea y diarrea terminan igual. desde luego. Cualquier conversación parecía una febril pesadilla entre Orwell y Kafka. el despacho. balde y tres minutos para terminar o quedaré con el culo enjabonado. y presentía que se le estaba escapando en asistir a simiescas representaciones de gente. Si hay agua. Estaba saturada de la opereta de la editorial. Luego a leer tranquilita y a relajarme. sí más sincero y auténtico. ¡Qué peo contigo. la historia estaba demasiado buena y la mantuvo despierta hasta la 22 . Intentó ahuyentar la voz.

“éste y me acuesto”. pero los percibía cada vez que aleteaban. ¿Estarán los Lucien mezclados en el asesinato? Continuó haciéndose preguntas acerca de aquellos seres que sobrevolaban los escenarios recreados por David Pardo. Presentía que varios personajes albergaban la simiente del mal. Quizá. ¿Será que alguien mató a Valerie? Sí. creo que sí —hizo una pausa—. pero qué hace allí. qué pasará con Thomas Gould. pero sin saber cómo. y Jesusita experimentaba una especie de vértigo imprudente por conocer sus secretos. necesito saber qué le pasó a Valerie. No podría describirlos siquiera. casi intangibles. —¡Nada! Aunque no duerma. pero resultaba tan tentador… Aquel pueblo era intrigante. Sentía una extraña identificación con Valerie. Eran como cuervos atravesando la noche. hasta habría invocado sin 23 . tal vez? ¿Qué demonios veía Thomas en el lago? Tal y como lo describe. Debía controlarse si no quería pasar de nuevo la noche en vela. tengo que… —reflexionó—. diciendo a cada capítulo: “éste y ya”. Por si fuera poco. Quizá se excediera. ¿Un Vampiro. no cabe duda de que es un ser maligno. de repente se sorprendió a sí misma buscando vaporosos fantasmas y huellas repletas de fango de algún misterioso pantano.madrugada. se hizo las mismas preguntas que se había hecho la noche anterior. No pudo evitar sonreír ante su propia ridiculez. sospechaba que había atravesado umbrales que le eran vedados. Se había metido tanto en la historia que sintió miedo hasta para ir al baño.

¿Lo estaría? Se preguntaba por qué ciertas historias eran capaces de raptarla de aquel modo. aunque se sintiera temerosa. Puedes fingir que te confundes. siempre con tanta metáfora y tanta tontería. —¿De qué abismo hablas ahora? La volvió a interrumpir una de sus voces. trataba de convencerse de que eran historias bien contadas.saber. interrogando a los personajes. pero sabes que estás demorando algo ineludible. ¡Dios mío! Lo había hecho de nuevo. Tratas de ganar tiempo. por lo menos un mes. Qué ridícula eres. pensando en Pueblo de Sombras. 24 . ¿Y si no era así? ¿Y si contenían tanta potencia que al leerlas. Aquellas obsesiones eran como caminar por el borde de un abismo. ¿Se habría limitado a mover los labios o habló en voz alta? Se ruborizó e intentó pasar de largo mientras se amonestaba por dejarse llevar tanto. De pronto notó que la gente la miraba y sonreía. si eso te relaja. Puedes seguir haciéndote la loca fantasiosa. Los demás pensarían que estaba loca. Puedes seguir jugando con las palabras. efectivamente convocaban fuerzas arcanas? ¿Y si era ella quien adolecía de una necesidad de fantasear para escapar de su desdichada intimidad? ¿Y si al igual que Valerie. Lo que tienes es un reto. Desde hacía años. fuerzas que no supo o no pudo controlar. haciéndose preguntas. tenía la fuerza necesaria para convocar instancias de otros universos? Temía que iba a estar. reconstruyendo escenas.

Sin embargo. alguien hablaba por un celular o veía una televisión en una vidriera. también sabía que esa era una labor titánica. y quizá jamás lo iba a lograr. Tanto estudiar y trabajar. y pensar sin tanta rabia. La imagen de una factura se presentó aumentada en su mente. Tendría también que reflexionar en su Blog sobre aquella injusta situación. Por un instante todo le pareció una factura. el anonimato perenne. Montones 25 . su rabia fue en aumento. la prisa sin sentido. Todos quieren huir de esta realidad atosigante. sin el dolor que dejan las decepciones. facturas a punto de vencerse. y sólo veía facturas y facturas. pedir y correr y angustiarse pagando facturas y más facturas. Tenía que pensar de forma racional. ser objetiva. Ella tampoco soportaba el alboroto. —Hablando de tranquilidad ¿estará reconectada Internet? ¿Por qué habrá tanto problema con el servicio en estos días? Qué raro.Jesusita tenía claro que en algún momento debía detenerse. dejar los sentimentalismos y las cursilerías en el pote de la basura. Qué agobio. y al final a sobrevivir con facturas vencidas. Pensando en aquello. el tumulto es cada vez mayor. sin vestigios de angustia. volvió a sentir la impotencia que le había causado verse sin conexión durante una semana entera. De pronto todo le pareció una distracción. Miraba los quioscos y recordaba los impuestos. —Son las seis de la tarde —se dijo—. La gente se empuja y los olores se mezclan. un sustituto de la tranquilidad. el entorno tan hostil y ruidoso.

ni ganas… —¡Basta! —Dijo en voz alta y se arrepintió al instante. Muchos equipos de sonido se escuchan al 26 .de facturas que no podía pagar. No tenía tiempo. Aquí cuesta saber de dónde proviene un ruido. un espectáculo lleno de algarabía. se volvería loca. Los obstáculos para caminar por una acera cada día eran mayores. Otros arrastraban penosamente su humanidad. Jamás se sabe con certeza si están matando a un vecino o es una película. mucha gente se desplazaba como si estuviera paseando por un campo minado. o del taller de al lado. si de una lavadora que suena como un helicóptero. imperturbables con sus carritos. Suelta un par de termitas burócratas en un montón de dinero y verás. II A pesar de la lluvia que empezaba a humedecer todo. Aquellos rastacueros vieron recompensada su ineptitud con el usufructo de una botija prodigiosa: el negocio de los libros. Tenía que resolver cuanto antes su situación con Álvaro y salir de la Editorial. Esta parte de Caracas es así. parecían ignorar por completo el maldito caos al que ellas se sumaban. Señoras con cochecitos donde llevaban sus niños. Para colmo de males. de lo contrario. ni plata. por esas calles saturadas de ruidos. los puestos de buhoneros se mantenían en su sitio cubiertos con un burdo plástico. Bajó la cabeza y continuó su camino avergonzada.

máximo volumen para que todos los habitantes de un edificio sepan quién tiene el estéreo más potente. Los carros equipados con cornetas poderosas, obligan a escuchar la música que cada conductor quiere que los demás escuchen. Algunas personas sostienen que este caos es la cultura urbana. Esa mezcolanza ensordecedora de vallenatos, salsa, románticas, hiphop, rock, llaneras, tecno-trance, reggaeton, merengue y más y más estilos de música que se confunden en aullidos distorsionados que nadie entiende ni escucha, porque cada quien está oyendo su propia Kulture. Sin embargo, en la madrugada la ciudad respira un lúgubre sonido de máquinas desfallecidas que se extiende por todas partes. Los ladridos de los perros se escuchan lejanos, y la gente se adormece con el ritmo de esa respiración agónica que devora lentamente al sueño solitario, muchas veces amalgamado con una píldora para dormir. Drogas, música, televisión, entretenimientos que no evitan las pesadillas, ni el hastío, ni la rabia, ni la impotencia, ni el dolor. En las puertas del Metro de la estación Plaza Venezuela, la gente se apelotonaba tratando de entrar, sin tomar en cuenta que con ese intento impedían la salida a quienes lograban ascender hasta la superficie. La atmósfera estaba saturada por el ruido, el tufo de fritangas, los perfumes y los sudores mezclados que producían un vaho nauseabundo. Sin aire acondicionado, sin agua y con ese calor infernal que estaba haciendo, qué otro olor podía salir. El aire apestaba, una señora que parecía un ánfora
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con patas y llevaba tres paquetes enormes, lanzaba quejas a diestra y siniestra, al tiempo que apartaba con sus grandes bultos a las personas cercanas. Jesusita vio la hora en su reloj, no había otra opción, si empezaba a buscar un taxi la agarraría el tráfico. Mejor seguir aguantando a la gorda de los paquetes, faltaba poco. Puso un pie en el primer peldaño, se ladeó y pudo pasar al lado de aquella mujer que le devolvió una mirada rebasada de cicuta. –Vade retro Satanás–, pensó Jesusita, mientras se hacía la señal de la cruz mentalmente. Con esfuerzo siguió abriéndose paso entre aquella masa humana, compacta y sudorosa que aplastaba la escalera. Desde arriba, el andén se veía abarrotado, la agorafobia le hizo guiños desde algún lugar recóndito de su mente, o lo que fuera. —Quién sabe si los complejos se alojan en el intestino grueso —pensó—. ¿Y si en vez de complejos, son supersticiones que crecen como las uñas, y al córtaselas desaparecen por un tiempo hasta que vuelven a crecer? —Coño, Jesusita —la atajó una de sus voces—, que no te escuche nadie, porque puedes terminar como material para estudio de la genialidad. ¿De dónde sacaste esa brillante analogía? ¿Esa sublime correspondencia? ¡Un intestino con uñas, además acomplejadas! ¿Quién te crees? ¿Charles Baudelaire? ¿Octavio Paz? No me jodas… Ella obvió el sarcástico comentario, obligándose a pensar en otra cosa mientras avanzaba en medio de la baraúnda.
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—La luz blancuzca me recuerda la niebla amenazante que cubre a Pueblo de Sombras, debe ser horroroso vivir en un pueblo así. David Pardo sí supo recrear una atmósfera que infunde terror. La soledad que se presiente en los caserones de Point Creek se mete en los huesos. Sí, es un ambiente sobrenatural. Me parece que muchos pobladores son partícipes de algo espantoso que puede surgir en cualquier esquina, un ser horrendo que aniquilará al transeúnte. —Bueno Jesusita, qué es pues. Si sale qué pasa, ¿te va a comer? Tú eres una lectora, no lo olvides —la volvió a reprender la voz entrometida que la atormentaba. Siguió avanzando hacia el andén, mientras pedía que algún dios diera descanso a su mente, que bloqueara esos monólogos agobiantes, que le torciera el pescuezo a esas voces que la atormentaban. Rogaba que su manía de internalizarse en las ficciones, desapareciera para siempre. Tiempo atrás, cuando tenía catorce años, Elvira R., al borde de perder la paciencia por completo, la hizo ver con un psiquiatra, quien diagnosticó una crisis de identidad, típica de muchos adolescentes. Estuvo a punto de ser internada en un sanatorio mental. La idea de verse encerrada con dementes le produjo tanto espanto que aprendió a tragarse sus miedos y sus depresiones, aprendió a fingir la normalidad que su madre exigía. Ahora tenía veinticinco años, ya no era una adolescente, y estaba profundamente cansada de sí misma, de sus estúpidas manías. No soportaba su
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miserable empleo que sólo le daba para sobrevivir, tampoco tenía fuerzas para aguantar a su marido ni un día más. Estaba harta de Álvaro, de su egoísmo disfrazado y sus mentiras para no aceptar, de una vez, que su relación se había ido a la mierda y naufragaba entre los desperdicios del río Guaire, como una inmundicia más entre las miles que diariamente transitaban por sus aguas marrones. Al fin llegó al andén, su mal humor la envolvió aún más al verlo atiborrado por cientos de personas. La tarde había sido un coñazo. Soportó una reunión durante tres horas en las que no se produjo ni una idea congruente. La nueva directiva estaba muy ocupada intentando destrozar la plataforma anterior, sin pensar que luego no tendrían un piso para montar sus innovadores proyectos. “La vieja guardia” intervino para explicar los puntos que la nueva junta no entendía, cosa que no era extraño, porque nunca entendían un carajo. Luego el jefazo, asumiendo una ridícula pose de autoridad, rechazó el proyecto que Jesusita había elaborado y le exigió que lo replanteara completo. Ella estuvo a punto de soltar una carcajada. ¿Replantear ese proyecto en sólo tres días que le quedaban de trabajo en esa inmunda oficina? —Que lo haga su mujer que está cobrando sin trabajar—, se dijo a sí misma. Sabía de sobra que le estaba pasando factura por su renuncia. El jefazo pretendía mantener al personal doblegado bajo sus órdenes. Cuando presentó su dimisión, supo que le había dado un duro golpe al gorilato. El departamento de corrección se quedaba
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sin cabeza, y no era tan fácil encontrar una coordinadora con su experiencia editorial. —¿Cómo es eso de que te vas, mi reina? —Preguntó con su habitual zalamería. Recibí una oferta muy buena de otra editorial. —Yo no te acepto esa renuncia. Ven acá, vamos a hablar —dijo, invitándola a sentarse con un gesto, pero ella lo rechazó. —La decisión está tomada y es irrevocable. Él tuvo que aceptar la renuncia, pero desde aquel instante le declaró la guerra. En los días siguientes comenzó a reñirla por cualquier cosa, sin mostrar ni una pizca de delicadeza y, menos aún, de hombría. La regañaba con chillidos histéricos, si era por teléfono, gritaba de tal forma que todos se enteraban del regaño que ella recibía en silencio, sintiendo cómo sus vísceras se encrespaban por la furia. Ese día, Jesusita se enteró de otra injusticia cometida por el jefazo. Cuando casi todo el personal se había marchado, ella terminó de revisar la lista de libros que estaban en diseño y las pruebas de galera que necesitaban corrección. Recogió varias carpetas y salió apresurada, rumbo a la oficina del gorilato. Al llegar allí vio la puerta entornada, pero cuando se disponía a tocar, lo escuchó diciendo: —Esto está bien, déjalo así. ¡Ah!, y otra cosa, a la zorra Karla no le des para que corrija ni un folleto, ¡que se joda! —¿Por qué? —preguntó la otra voz, y Jesusita reconoció al coordinador general.

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—Porque esa muerta de hambre se está metiendo en asuntos ajenos. Fue a la presidencia y le contó al director de finanzas que yo estaba haciendo doble facturación. Hasta juró que usaba nombres de amigos y familiares para arreglar mi propio negocio. La rabia destilaba en la voz del jefazo, el coordinador, con su acostumbrado tono lacónico, respondió, —¡pero qué vaina con estas mujeres! Sabía que el coordinador lo despreciaba, también sabía que la doble facturación era absolutamente cierta. —Sí, qué vaina. Menos mal que el director es mi amigo ¿te imaginas si lo hubiera dicho al presidente? Mínimo me botan como a un perro, pero no le des más trabajo. La plata que se le debe, se la vamos a retener por tiempo indefinido para que no sea bocona. Alguien rodó una silla y María Jesús pegó un salto. Una corriente de nervios le sacudió el espinazo, y con el corazón acelerado, retrocedió apresurada y silenciosa. Una vez afuera respiró profundo, tratando de sacarse el temblor del cuerpo. Conocía a Karla desde la universidad, la había recomendado en la Editorial Redami cuando necesitaron los servicios de un editor especializado. Karla, a quien llamaban Oscura Forastera como la bautizó Raúl, no tenía experiencia en editoriales, pero Jesusita le explicó cómo se realizaba ese tipo de corrección, y pronto se convirtió en una editora de alto nivel. Era excelente en lingüística y estudios del discurso, y rendía más que los otros correctores. Desde el primer
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Ahora Jesusita se explicaba por qué el gorilato arremetió contra ella. La viejucha Belasa apareció en la Editorial y armó un escándalo porque. —¡Claro. La rapiña del jefazo era incalculable. María Jesús sabía que el texto no valía el dinero que se gastó para publicarlo. Recuerdo clarito cómo criticó ese libro. plagado de errores de todo tipo.momento fue sumamente responsable con todos los trabajos. El berrinche de Gertrudis Belasa le sirvió de excusa al jefazo para justificar el maltrato y la humillación que hizo padecer a la editora. por eso. Era un ensayo malísimo. y dijo que le daba prioridad 33 . fue por esto que el sabandija apoyó las quejas de Gertrudis Belasa. ¿entre quiénes se repartirían aquel monto que no era nada desdeñable? Oscura Forastera tenía tres meses sin cobrar ni un centavo del trabajo que había hecho durante todo ese tiempo. Jesusita tuvo deseos de vomitar ante tanta porquería. —Pensó mientras encendía un cigarrillo—. aparte de una ausencia absoluta de profundidad en el contenido. según ella. No cabía duda de que estaba utilizando esa coyuntura para obligarla a marcharse sin cobrar. Oscura se esmeró en el trabajo y lo transformó en un texto legible. los más sustanciosos. negándose a firmar sus órdenes de pago. ni el esfuerzo de Oscura Forastera por adecentar aquella bazofia. —Ya me extrañaba que este sátrapa se interesara en el texto de la Belasa de un día para otro. Jesusita siempre le daba los mejores materiales. la correctora le había destrozado su libro.

¿cómo se le ocurrió pensar que los otros directivos le prestarían atención a su denuncia? Si ella supiera del comercio repugnante que se realiza aquí todos los días. No deseaba permitir esa arbitrariedad. se quedaría muda por lo menos un mes entero. pero fue para siempre. pero si quería hacerlo en secreto se jodió.porque era de una “compañera del partido”. ¿Cómo probaría que había escuchado al jefazo dar esa orden? —Debo hablar con ella. 34 . ¡Qué raro! ¿Por qué no me habrá dicho nada? Bueno. Ahora se está vengando porque Oscura descubrió una de sus marramucias. y por nada del mundo renunciaría a esa pasión. Ojalá se vaya cuanto antes. Sintió lástima por Oscura. Jesusita sintió un delicioso estremecimiento en todo su cuerpo. y al estrechar la cálida mano varonil. se alejó de su amiga. Ahora. con Mercedes. ya la noticia debe saberse hasta en Australia. algo se me tiene que ocurrir. pero que él estaba claro en que no servía ni siquiera para limpiarse el culo. porque jamás experimentaron algo igual. asustándolos. fue un instante. Jesusita intuyó que en cualquier momento se encontrarían para amarse. quien una vez le presentó a Rodrigo como su novio. porque según Mercedes. Oscura Forastera jamás sospecharía la atracción que surgió impetuosa entre ellos. entonces. Qué ingenua. pero tampoco podía decirle nada a Oscura Forastera. Oscura se está mudando. ése no es mi problema. por debajo de cuerda. y rápido. no sabía qué hacer con aquella información.

Pensó que esa afirmación era cierta. pero una muralla de cuerpos se lo impidió. En ese momento los policías pasaron a su lado. Iban desgreñadas. Las mujeres estaban dispuestas a matarse frente a cientos de personas. comenzó a debatirse tratando de salir. lo más asombroso era que nadie intentaba separarlas. las azuzaban para que siguieran dándose golpes y arañazos. por muy disparatada que pareciera. pero está tan alienada que ni siquiera lo nota. De pronto unas manos rudas la apartaron de un empellón. Dos mujeres forcejeaban en la peligrosa orilla. arrastrando a las mujeres que querían matarse. Intentó retroceder. en medio del gentío. Trastabillando llegó hasta una columna y se agarró de ella. no vaya a ser que termine tirada en uno de esos rieles por fisgona. Frente al par de suicidas y los gritos que las incitaban a seguir. violentamente. y vio a unos hombres uniformados abriéndose paso. pateando 35 . Recordó una frase del canario: la humanidad es una mierda embrutecida que se mata diariamente a sí misma. Mejor me voy. —Estas imbéciles están a punto de enlutar a sus familias por quién sabe qué estupidez. Al acercarse observó cómo cada una intentaba lanzar a su adversaria sobre los rieles. y nadie intentaba evitar esa monstruosidad. se ponía en evidencia la catástrofe de la condición humana. como si fuera el último bastión del mundo. No podía creer lo que estaba viendo. y desesperada. al contrario. con la ropa destrozada.Sus pensamientos fueron distraídos por un escándalo que se había desatado justo en el borde del andén.

y temblorosa rebuscó en su bolso una botella de agua. Poco a poco fue saliendo de aquel espantoso barullo de codazos y chillidos. Sintió esa angustia que le producían las multitudes. —Esperaré a que pase el escándalo. tomó un largo sorbo. Después a casita en vivo y directo. después la guardó con premura. hasta que al fin llegó al sitio más apartado que encontró en el espacio donde se hacían los trasbordos. —Susa de mi alma. trata de apartarte de tanta teoría y tanta paja metafísica. como si temiera que alguien se la fuera a arrebatar. se escurrió en medio de aquellos cuerpos sudorosos y hambrientos de circo. se recostó en una barandilla. seguiría el consejo de Raúl Mendoza. se metió entre la gente que.y maldiciendo a los agentes. La otra exhibía la cara llena de arañazos ensangrentados. Con la fuerza que otorga el miedo. una ducha para sacarme estas energías contaminadas y a leer Pueblo de Sombras. Lo primero que debes hacer es arrancar de tajo el mojón romántico que te 36 . Si fuera más valiente. una sensación de asfixia y encerramiento. Las palabras del Isleño acudieron a su mente y las rememoró gustosa. sabía que buscar la salida era más engorroso y casi imposible. Haciendo esfuerzos. Sofocada. No tenía claro hacia dónde encaminarse. otra vez había comenzado a juntarse para terminar de ver el espectáculo. para huir de la situación tan horrible que acababa de presenciar. Una tenía la blusa rota y se podía ver al desteñido sujetador que le cubría los senos. quién sabe si hasta me iría mejor.

No me digas que no. no permitas que te llamen poetisa. y no se te ocurra disfrazarte de Oscar Wilde para parecer una escritora de verdad. es un sustantivo desagradable. adoran mi erudición. me aplauden. pero no te embarques en reminiscencias arcaicas. ni anales. Olvida todos los resabios románticoburgueses. Es como si te dijeran aeda. Esos disfraces son tan ridículos que deprimen. Safo es la única que ha aguantado ese título durante siglos. léelos con voz profunda. No tengas miedo. mis Flores del mal. Escribe los encuentros clandestinos con tu amante. Ella lo miraba con cara de boba. el Canario estaba en uno de sus momentos de inspiración y no paraba de hablar. te suplico que no me mandes nada para leer. Hablando de eso. suena mal y se escucha feo. Cuando recito a Pound. —Otra cosita antes que se me olvide. y yo no soporto más ansiedades poéticas. quedan anonadados ante mi inmensa cultura. sin saber qué responder.enchufaron en el cerebro apenas comenzaste a dar tus primeros pinitos en la escuela. promociona tus trabajos como si fueran una nueva marca de cereal. Tú deseas con fervor ser tocada por la varita mágica de la fama. —dijo con sonrisa maliciosa. Por fortuna. antes de continuar—.P.I. por ejemplo. ni vaginales. Eso no tiene ninguna validez en este siglo sofisticado de conversatorios V. las muchedumbres claman por escuchar cualquier cosa. si te da por escribir poemas. se están deshaciendo. todo el mundo lo hace. Cada vez que me envían nuevas creaciones poéticas. tengo que santiguarme con un ejemplar de Baudelaire. 37 .

concluyó que Raúl no sabía nada de su romance. Se quedó mirándolo sin pestañear siquiera. Intentó ocultar su nerviosismo. tomó un sorbo de vino y encendió un cigarrillo. y trató de disimular su turbación. ¿Conocería su relación con Rodrigo? ¿Era una forma de mostrarle que con cualquier cosa se puede remedar la literatura? Sonrió con la misma expresión boba que había mantenido. se preguntó cómo podía explicarle que sólo deseaba escribir novelas con todas las fuerzas de su ser mestizo y tropical. porque él no se andaba con indirectas. Tenía la impresión de que para él. iban de aquí para allá estafando a viudas ingenuas. Ella se moría de curiosidad por saber de qué se trataba. Jesusita lo escuchaba hablando de sus proyectos literarios y sentía envidia. absolutamente verídica. mientras sentía unas ganas inmensas de salir corriendo. En cambio. casi la hizo saltar de la silla. de seis truhanes que haciéndose pasar por literatos. Jesusita recordó el título de una novela que él estaba escribiendo: El Sexteto de Malaspina. esperando quién sabe qué 38 . Más tranquila. diciendo que se basaba en la historia. Unas horas después. el mismo Isleño ya estaba terminando de escribir otra novela.Ella no sabía qué responder. escribir una novela era tan fácil como organizar los libros en las estanterías. aquellas palabras sobre “los encuentros clandestinos con tu amante”. Sin embargo. y pretendió terminar la conversación. no podía o no se atrevía. cansada de reflexionar sobre esas palabras. pero el Canario no quiso decirle mucho. Balbució algunos monosílabos.

Santiago. que al final respondió de mala gana unas preguntas.revelación. las seleccionaba y recopilaba con el mismo afán que un entomólogo hace su colección de coleópteros. con la esperanza de quitársela de encima. 39 . una infantil demostración de pertenencia a una singular pandilla de amigas aburridas y vacías. él y su séquito de Casanovas arrogantes. Malaspina fingió interesarse por los preciosos broches que todas llevaban en el pecho. rompieron muchos corazones y rapiñaron grandes herencias en Buenos Aires. llegaron a Venezuela tras su pista. comenzó a fastidiarlo preguntando detalles. sin más quehacer que gastar continuamente su dinero. las admiraba. Lejos de intimidarse por la evasiva y la cara enfurruñada del Isleño. y llevaba años azotando viudas ricas por toda Latinoamérica. En una de esas reuniones a las que eran asiduos. Ellos estaban tan seguros de sí mismos. admirador del científico de Carlos III de España de quien había usurpado el apellido. Lo hostigó tanto. Las estudiaba. De esa manera. Río de Janeiro y Bogotá. Así fue como ella se enteró que el jefe de los rufianes. como moscas atraídas por el olor de la sangre. era un gallego con aires de gigoló. Sin duda. pero él se escudó en que aún trabajaba algunas ideas y no podía darle más datos. La oportunidad de abordarlas se presentó en seguida. los rufianes escucharon hablar de un grupo de viuditas famosas por su exquisita silueta y sus costosas joyas. que nunca se les pasó por la mente dudar de tanta casualidad.

Las supuestas víctimas respondían bien a las lisonjas de los desalmados gallegos. que no acertaron a interpretar las señales que desaconsejaban continuar con aquella ficción. presumiendo de las nobles cunas ibéricas de sus linajes. La verdad era que aquellas damas caraqueñas guardaban la rara costumbre. los colmaban de atenciones y regalos. todos rieron de la oportuna ocurrencia y siguieron coqueteando. Ellos hacían valer no sé qué supuestas prebendas de falsos aristócratas europeos y. daban una clara idea de lo sociables y hermosas que eran sus anfitrionas: zalameras. fueron tan amables como hipócritas. la más descocada de todas. parecían sensibles al despliegue de referencias a la historia. sin ninguna vergüenza ni recato. el cual no ocultaban. las viudas alegres y efusivas hasta la cursilería. el viejo hizo una magistral distinción de diferentes géneros de avispas. Tan confiados y seguros estaban. Creyendo en su discreción e inteligencia superior. en apariencia. subestimaban. la aguda capacidad que las viuditas disimulaban a la perfección. bromeó diciendo que a ellos les encantaban sus broches. en un acto de humildad 40 . cuyas formas imitaban los broches. Concluyó que el género Editha. ellas por su parte.Al descubrir aquellas joyas. Los cazafortunas saboreaban por adelantado el éxito de un nuevo botín que juzgaron suculento y fácil. la ópera y la buena cocina. falsas y exhibicionistas. porque a esas avispas las llamaban españolitas por casi toda Sudamérica. A pesar del rechazo hacia la vieja España. Corito.

aquellas viuditas no entendían que su macabro rito era sólo un compromiso para sellar el vergonzoso secreto. y rogaron el amparo de la Virgen. las damas complacientes y serviciales se esmeraban en todo tipo de cuidados. quien les exigía realizar la penosa marcha desde Caracas hasta Barcelona con el resto de la población. cuyo plato principal era la carne humana. tuvieron una revelación. localizaban algunos hombres superficiales y los invitaban a una cena irresistible en la que ellas servían de postre. Justo antes de cenar. en ese instante supieron que la única forma de mantenerse con vida era a costa de sus lacayos. Durante seis generaciones. encantados ante tal perspectiva se sentaban alrededor de la mesa. Aquellas mujeres tercas rehusaron hacerlo. esas mujeres de linajudos apellidos celebraban una cena. y se ocultaron en el sótano de una gran iglesia. Hacía casi dos siglos que varias mujeres de nobles cunas padecieron en 1814 el asalto de un militar apodado El Carnicero. Desde hacía casi doscientos años. las viuditas conmemoraban un sangriento ágape para recordar. Los caballeros. como su supervivencia. La noche del séptimo día de rezo y ayuno. cada año sin interrupción. Durante varios días racionaron sus exiguas provisiones. Por eso vivían en la ilusa creencia de que acataban un acto de devoción y agradecimiento a la virgen. cada mes de julio.heredado de madres a hijas. A principios del siglo XXI. de recordar las penalidades familiares de otras épocas. Para ello. se acercaban 41 . no tanto el aniversario de la toma de la ciudad.

o con su madre. María Jesús no pudo dejar de preguntarse. de morir de hambre en aquel caos implantado por el sanguinario militar español. con un dedal acabado en punta. Uno a uno era despedazado ante la mirada aterrada de los demás. III Un gentío se desplazaba asordinado por los andenes. —Zape gato —pensó mirando hacia todos lados—. mientras las damas entonaban letanías a la Virgen que las había protegido. les inyectaban en el cuello. María Jesús se sintió mareada. ¿De dónde diablos el Isleño sacará ese tipo de historias tan tétricas? El carajo tiene una imaginación envidiable. Al 42 .sonrientes por detrás de sus comensales. Los rostros indefinidos parecían pinceladas de un cuadro inconcluso. Luego. pero inmóvil. generaciones atrás. a quién el Canario estaría jodiendo esta vez. pero en realidad. veía el incesante ir y venir de gente con paraguas enchumbados. porque ese cuento de “historia verídica”. o con Rodrigo. un veneno paralizante. fingiendo colocarles las servilletas sobre el pecho. no me lo trago. mientras. Un estremecimiento recorrió el cuerpo de Jesusita y se le erizó la piel. en ese momento deseó con todas sus fuerzas estar en su casa. las sensuales sirenas procedían a despiezar aquel ganado que aún estaba vivo.

Cuando Jesusita le contó todo a Rodrigo. —¡Cómo me gustaría estar en mi casa en estos momentos! —Se dijo. él y Tito se pusieron a trabajar en su proyecto.. nadie supo dar una definición coherente del término. Elvira R. ambos eran profesores en la universidad. que a veces ella se sintió como una espía entrando al edificio. Tito y Raúl no hallaron razón para usar lo que denominaron 43 . pero reforzó la discreción a tal punto. Tres veces por semana se hacían tertulias (prohibieron la palabra conversatorio).pensar en él. Por un juego del azar. con un poco de vergüenza de los consejos que le dio su madre. La Cobertera fue uno de esos sueños que de repente se concretan y. él puso una cara de susto que la hizo reír. Después de largas discusiones. una librería al otro lado de la ciudad. descubrió esa relación. Se acordó. y apenas recibió el dinero. Raúl recibió una herencia de unas propiedades que vendieron en Canarias. una cosquilla placentera le recorrió el vientre. de una investigación minuciosa. la imagen que acudió a su evocación no fue el apartamento. abrieron al público. Todas las respuestas apuntaban a un reciclaje emperifollado de la palabra conversación o tertulia. Sin embargo. a mediados de julio de 1999. para darle más potencia a sus deseos. Durante años esa librería fue el anhelo más grande de Tito Alayz y Raúl Mendoza. sino La Cobertera. de los cuales muchos participamos sin darnos cuenta. lo que ellos llamaron “territorio de literatura”. de múltiples consultas a fuentes autorizadas. Por fin.

la sintaxis que articule de manera coherente o. y pidieron que se rescatara la generosa palabra “tertulia”. no sé nada. la cosa no tiene mucha relación ¿o sí? No sé. Qué tontería. ¿Y si es verdad? Porque siempre estoy teorizando sobre la novela. y cada párrafo enuncie exactamente lo que quiero decir. es que la teoría y la estilística me mataron el duende. ese era un símbolo que usaban algunos templos medievales para indicar que allí se daba asilo a los desamparados. pero cómo. por qué no puedo hacerlo. busco elementos de enlace perfectos. El Isleño se burlaría de mí. tomaría una foto de ese Don Quijote para ponerla como epígrafe perfecto a esta locura subterránea.“trastrocamiento sifrino”. —Si pudiera pegarle un dibujo a esta noche. Vaya mierda de reflexión. ubicado en la trastienda. debería ponerme a escribir una novela. pero el Canario sostenía que esa aldaba era sólo para hacerle saltar los cojones hasta la nuca. según él. porque según Tito. mejor dicho. cuando se cerraba el negocio. En las paredes estaban colgadas pinturas de Ulises Materán. recibiendo los invitados. que elabore con perfecta sincronía el andamiaje que compone la oración más pequeña. Después de las seis de la tarde. y en la entrada había una escultura de un Don Quijote de La Mancha con los brazos abiertos. Bueno. el problema. y joderle su corazón enamorado. La puerta tenía una vieja aldaba. ninguna palabra puede 44 . se abría una puerta de madera que estaba a un lado de la librería y daba directamente a un amplio salón.

Es otra cosa. Entonces es un hecho indefectible que no podré escribir una novela. —No Jesusita. mientras estoy tendida en la cama viendo el techo sin hacer nada. Un virus en la computadora y debo escanearla. mientras permanezco atorada en este embudo que no me permite salir hacia el otro lado. El vértigo sigue desplazando sus espirales encima de mí. Sé que el 45 . cualquier cosa inservible que llene los instantes mientras el tiempo pasa. La literatura se construye a sí misma. en un acto continuo. ni subir ni bajar. La fuerza que tiene la historia para desplazarse hacia abajo y hurgar en las profundidades. son horas. Ella no responde a marcos teóricos ni postulados academicistas.expresar lo que deseo decir. No es un lapso. no es cuestión de técnica. Ellos siguen desfilando vitales mientras duermo. se reconvino—. como un planeta arrastrando sus orbitas infinitas por un espacio que se dilata cada vez más. o ver una película malísima. tú no puedes guiarla con trucos y técnicas aprendidas en un taller. En fin. o internarse entre los meandros de la imagen. no son palabras bellas nada más. o remontarse en las alturas. es lo mismo. El tiempo sigue corriendo como el vértigo que gira exactamente encima de mí. ¿qué es? ¿Será que tengo miedo a encontrarme con eso que no sé qué es? Siempre estoy buscando excusas. esperar a cobrar. así no es. leer un libro. total está ocupando un lapso de la vida (qué palabrota esa de lapso). Esos recursos son buenos para hacer la armazón. o tengo que buscar información de algo en Internet. imperceptible o voraz. instantes vivos.

cada vez que escribía algo. sí. Jesusita no podía olvidar aquellas palabras cuando le confesó. Ser hija de una profesora de aquella universidad. ¿y el Blog? ¿Lo que escribo allí no tiene valor? Bueno. le garantizaba el cupo para estudiar en cualquier escuela. tan ingenua. Desde ese encontronazo con el Elvira R. sólo has dado palazos de ciego. El recuerdo de su madre acudió veloz sin ser llamado. jamás imaginó que ésta iba a ejercer una tutela académica que se le convirtió en un karma espantoso. Siento. como su madre. no lo niego. Siempre daba vueltas a su pensamiento alrededor del tema que la torturaba: el deseo de escribir y la incapacidad para hacerlo. —¿Será un complejo? Si es eso estoy jodida.. Ella eligió Letras. me exonerara de escribir. Sin embargo.sueño es otro subterfugio. Estudió literatura por convicción. el responso aparecía nítido en su memoria. pero hasta ahora sólo has hecho calistenia. y muchas veces.. a quien se le pasaba el tiempo planificando una novela que nunca escribía. Elvira R. como si ver que el reloj marca la hora exacta de acostarse. le exigía una dedicación en los estudios que superaba las capacidades de Jesusita. esa es la excusa perfecta para no escribir lo que no sé cómo escribir. alivio. Con frecuencia se preguntaba si tendría que psiquiatrizarse. como si al irme a dormir sin tener sueño. sus deseos de ser escritora. aspiraba que su hija obtuviera las mejores calificaciones. 46 . porque no tengo el más mínimo interés de volver ver a ningún psiquiatra.

alguien con quien pelear. el libro. porque la escritura no es moda. —postula alguna teoría extraordinaria. ellos pueden 47 . sólo necesitaba rapidez y un buen tema. Escribiendo libros no conseguirás lo que estás buscando ahora. trescientas páginas. María Jesús hizo un mohín de desagrado. apenas salida de la imprenta. Las correspondencias te llevan a cualquier parte que quieras ir. ni una escalera para subir al cielo del reconocimiento. tan fácil que se podía hacer de un sólo tirón. creía que escribir una novela era fácil. Puedes afirmar que los románticos alemanes nunca existieron. tal vez para el que lo venda sí. el trabajo no tiene sentido. —Estudia arte dramático y trabaja en televisión —prosiguió—. Tampoco es una garantía absoluta de una mina de oro para quien lo escribe. —Si quieres ser importante —afirmó con voz amarga Elvira R. se vería colmada con críticas maravillosas acerca de ella y su obra. Los libros son misteriosos Jesusita. mientras más absurdas sean mejor. que el Romanticismo fue un invento de los franceses porque precisaban una dialéctica. doscientas. Un libro publicado no te dará la fama que deseas.. eso es efectivo para conseguir fama. porque sin el autor. convencida de que lo fundamental para escribir era tener el tema. Aunque el fetiche en sí. la patica de conejo.En medio de su ingenuidad. Se entregaba a ensueños de imberbe. un lápiz y una libreta bonita para comenzar la gran obra que. terminara arrumbado en una biblioteca. y todas las teorías se venden como pan caliente.

pero el deseo de ser escritora siguió viviendo en su mundo fantasioso poblado todavía por los vestigios de hadas y duendes. Cada día creaba historias de amantes. María Jesús no tenía valor para hacer ese tipo de confesiones. en ese objeto está contenida la esencia. Pueden ser como 48 . Ellos son una fatalidad que acaece sin previo aviso. los recursos existen. y en realidad. o cambiar destinos.permanecer mudos hasta podrirse. viviendo de las sobras que le deja la importancia del libro. de misterio y tantas cosas más que duraban apenas unas horas. la energía vital que ha dejado allí el escritor. como los padres que tienen un niño hermoso y la gente lo admira sin que la criatura entienda de qué están hablando. antes de desmigajarse y perderse en vapores. Su corazón quedó como una cotufa después de escuchar semejante explosión. El libro solamente está allí como prueba y testimonio de que el autor existe. Me invento un amigo o una amiga y ya. Luego comenzaba otra historia truculenta con calles y avenidas lejanas que corrían la misma suerte de las anteriores. Creyó que podía escribir un Diario como el de Anaïs Nin. El agasajado es el libro. el escritor es una especie de intérprete. pero un libro nace entendedor. aunque muchos autores se exhiban como pavos reales. claro no tan atrevido. Un ser que está escribiendo libros. Escribir fue su obsesión. —Puede ser una literatura epistolar —se decía a sí misma con frecuencia para espantar las ideas que la atormentaban—. de asesinatos. a veces minutos. un albacea autorizado. aquella era otra época.

49 . y quizá hasta te vuelva genial. quizá más confesionales. —Sin sentir la más mínima piedad por la expresión desconsolada de la hija.. Las palabras no dicen nada. no importa lo que diga mamá con su lengua bífida. se pudren. menos aburridas. Los milagros existen y las alucinaciones también. Si consigues una beca y te vas para Francia. y le soltó un sermón como para matarle las ganas de leer a cualquiera. Por eso estudio Letras. como si tratara de creer en sus propias palabras. punto y fin de la cita. y me harán muchos elogios.las cartas de Madame Sevigne. Recordó que en una ocasión Elvira R. En vez de felicitarla por su titánica empresa. iban por otro rumbo. y además muerden como decía Cortázar. siguió hablando—. por supuesto. No sé. los pensamientos de Jesusita. para ser una escritora. —Proust es un genio y. Habrá brindis. algo voy a publicar. Sin embargo. el aire europeo te puede sentar bien. no importa qué. La literatura no enseña nada práctico. Nada pierdes con intentarlo. me tomarán fotografías que inmortalizarán mi nombre y le darán lustre a mi apellido desconocido y desilustrado. son traidoras. lo importante es publicar algo. se derrumban con un simple pero. los genios no nacen todos los días en este planeta. lo que sea. la que puede enseñar algo. como afirmó Weber. Es la disciplina. la encontró leyendo a Proust. se llenan de moho como panes viejos. Terminó diciendo eso con voz cansada. le dio un responsorio de alto calibre. Me pondré a escribir de verdad.

quizá ayude a unos pocos a otear mundos desconocidos. y de inmediato se sintió como una ridícula Caperucita Roja preguntando: ¿abuelita por qué tienes las orejas tan grandes? Elvira R. ¿Pero qué culpa tienen los libros si el pipí galo se volvió un rollo chino? —¿Por qué siempre dices cosas malas de los libros? —Se atrevió a preguntarle. Son muy pocos los que se dan cuenta que el libro es una galería de espejos. pero a nada más... Todo lo que buscamos en esos ámbitos está dentro de nosotros. y continuó hablando más moderada. quizá enseña a vivir. ¿Por qué tanta neurosis? Quizá es frustración porque el francés se largó y la dejó viendo para los lados. estaba colorada y Jesusita temió que le diera un patatús. mientras miraba a su madre sin atreverse a pestañear—. pero casi siempre quedamos embobados viéndonos en las imágenes que nos devuelve el libro. Elvira R. y nos entretenemos maravillados. y perciben que cada imagen que devuelve es una pista para internarse dentro de uno mismo. respondió con los ojos entornados. La lectura nos da un conocimiento enciclopédico. y tiene toda la vida metida en la literatura. —Porque nadie se hace sabio o inmortal leyéndolos. No entiendo por qué actúa así. admirándonos. afuera no hay nada. La literatura. muy propicio para el onanismo intelectual. Sin embargo. 50 . ella se dio cuenta de su tono exaltado.—Le demostraré que sí puedo ser una escritora famosa —se decía.

Comenzó dudar de la convicción literaria de esa mujer que admiraba. según los colegas de su madre. porque en aquel momento percibió frustración. Sin orden ni concierto concluyó. Se preguntó. si de verdad creerían en lo que afirmaban. hacía gala. esnobista. eran los únicos que tenían el privilegio de llevar tal título? Observó a los colegas de Elvira R. el siglo XX había sido la etapa final del arte. ¿Cuántas personas vivían ocultando sus miedos y carencias tras una postura arrogante y mezquina? Al mismo tiempo que observaba el entorno en el que se 51 . —En mi biblioteca guardo libros que me han abierto puertas. más que literaria. que me han ayudado a formarme interiormente. Para ellos. sino porque sabía muchísimo de literatura.. todo estaba dicho.—Ahí estás tú. sin hacer ningún tipo trabajo.. A Jesusita no le quedaron ganas de preguntarle nada a su madre. y se dio cuenta que casi todos mantenían la misma posición inflexible respecto a la literatura. sólo atesoro los que tienen alma. no sólo porque era su madre. o solamente mantenían una pose. imaginando que esos estados se obtienen por osmosis. y un resentimiento solapado en ese purismo ridículo del que Elvira R. realenga y creyendo en tu genialidad. y ya no había nada que buscar en las nuevas tendencias. ¿Y si estudió Letras llevada por la ilusión de ser escritora y nunca lo logró? ¿Acaso las nuevas generaciones no tenían derecho de ser también escritores? ¿Quién dijo que sólo los héroes literarios que su madre conoció. y los autores canonizados.

dijo que ese apodo le traería suerte. Lo hizo como una broma. Estrafalaria.desenvolvía Elvira R. Durante mucho tiempo. Oscura Forastera fue el nombre con el que Raúl Mendoza bautizó a Karla Sofía Uzcátegui. Él juraba que estaba perdida. para burlase de la moda gótica que siempre usaba. un poco loca y bastante ilusa. pero Karla Sofía ni se inmutó. como si fuera una blusa —pensó mientras veía el mismo desfile de paraguas enchumbados y caras anónimas. se llamó Oscura Forastera. porque poco después comenzó a publicar reseñas en una revista literaria y las firmaba con su seudónimo. como saliendo de un trance. y a partir de ese día. y empezó a desconfiar de todos. hasta que le decían ¡Oscura! Entonces. respondía con un dime. Si la llamaban por su nombre fingía que no escuchaba. Los amigos de La Cobertera le dijeron que estaba loca.. deambulando por el Centro de Caracas. Ella tenía una especie de obsesión por 52 . una noche en que ella estaba medio borracha. la decepción se fue apoderando de ella. —Si al menos tuviera la audacia de Oscura forastera. arriesgada hasta para cambiarse el nombre. otro país muy diferente al Este.. o con un ¿sí? nasal. Se reservó sus opiniones. El cambio fue motivo de bromas. pero ella disfrutaba con el alboroto. temblaba frente a las aseveraciones de Elvira R. y no se atrevía defender nada ante las teorías de sus profesores. que era otro mundo. pero a Karla le gustó el apodo. Al principio todo indicaba que había acertado en su profecía. se fue encerrado en sus sueños.

en esos días estaba recién graduada y aún mantenía la emoción de ese parto que la expulsó hacia el mundo de la competitividad. fueron disminuyendo. en realidad. el de los verdaderos retos profesionales. deseaban conocer ese ámbito que no fue privilegiado con las bendiciones de la riqueza. Ninguno se quedó anclado en ese espacio inhóspito en el que sobrevive la clase media y. textualmente. Sólo Oscura Forastera fue capaz de aguantar un tiempo más. y la necesidad de contarse las novedades. mintiéndose. para ella era un purgatorio. poseía una memoria prodigiosa. Ese mediodía compartieron una mesa. quienes se llamaban entre sí los “malcontentos existencialistas”. Los primeros semestres mantuvieron el contacto. Lo soportó por Rodrigo. cualquier párrafo que le gustara. y citaba. decidieron matricularse en la Universidad Central de Venezuela. Lo conoció en el cafetín de ingeniería. Su padre era un empresario exitoso. se presentaban amistades. Sin embargo. a pesar de las negativas de las familias. Provenía de una familia adinerada y conservadora. siendo todavía una adolescente empezó a reunirse con jóvenes de su misma clase social. un poquito más allá.comparar su vida con episodios literarios. Se reunían y cuestionaban todo lo que conformaba ese mundo en el que nacieron. o más abajo. fingiendo que se adaptaba a un medio que. 53 . iban a fiestas. después de haberse graduado. ese calor. el único que conocían. la pobreza. al final varios consiguieron su propósito. pero ella. Llevados por sus ideas.

El escándalo fue grande. avergonzada se fue y nunca más volvió a llamarla. El pasado es una estela a mis espaldas. una maleta con ropa y un montón de ilusiones. no sólo intercambiaron sonrisas y miradas deseosas de conocerse más. sino sus respectivos números telefónicos. se fue a vivir con una amiga. Hacía tiempo que resolvió independizarse. Sus padres fueron a buscarla. vociferaba con todas sus fuerzas: —Soy mayor de edad. Oscura Forastera decidió que ese hombre era para ella. prefiero caminar hacia los umbrales. conjugando verbos en presente continúo. Yo lo respiró completo. el azar innominado me lo dio de regalo. Este instante me pertenece. y de inmediato puso en marcha su maquinaria de galanterías. Se llevó unos cuantos libros. pero comenzó a dar gritos desde el segundo piso donde estaba el apartamento de su amiga. Al despedirse. y con esa locura tan suya. 54 . decía con una retórica ensayada: —Mi vida es aquí y ahora. puedo hacer lo que me venga en gana.todo el lugar estaba abarrotado. son emocionantes. Ella quedó impresionada por el sorprendente parecido entre él y Freddie Mercury. Cuando Oscura recordaba el suceso. Rodrigo se sintió atraído por la desenvoltura y el porte altivo de Karla. Ese mismo día. y la familia. era esa hora en la que el hambre se apodera de la conciencia de casi todos. Estaba pasando un despecho y en ella vio una oportunidad para deshacerse de una vez por todas del recuerdo de Yuri. Asomada por un pequeño balcón.

Oscura Forastera no tenía idea de los aspectos prácticos. En ese tiempo. fue cuando conoció a Rodrigo. en tercera dimensión. Jesusita y el Isleño se partían de risa por la estupidez. para vestirse y para cubrir gastos diarios. al menos obtuvo un techo para cobijarse. que fue empeñando hasta que las perdió. Oscura trató de persuadirlo para que se fuera vivir con ella. pero salió del apuro.nunca sabes qué vas a encontrar en ellos. Jesusita también la había recomendado en la Editorial y. que sólo trataba de justificarse inventando explicaciones. Casi de inmediato comenzaron a salir y a quererse en cualquier hotel de la ciudad. por detalles sin importancia. Nunca sabes qué encontrarás si la atraviesas. Sabían que no era verdad. En esos umbrales se explaya una tierra de nadie insospechada. Había que pagar para comer. Hizo piruetas económicas para mantener la tarjeta al día. Al principio vivió de sus joyas. no del argumento. se dio cuenta que su presencia molestaba y empezó a buscar un apartamento en alquiler. Vendió su carro. sino de la forma en que ella lo utilizaba. era lo último que le quedaba para sobrevivir. Sospechaba 55 . Cuando comenzó a tener pequeños problemas con la amiga donde vivía. pero él no aceptó. por primera vez. porque no tenía con qué pagar la cuota cuando llegaba la fecha de vencimiento. María Jesús le habló de uno que estaban alquilando en el mismo edificio donde ella vivía. en el que no estaba acostumbrada a vivir sola. que muy pronto comenzaron a presentarse. y lo logró a duras penas. comenzó a ganarse la vida con su propio trabajo.

Le dijo que vivía con sus padres. pero cada vez que besaba a Oscura. echaba de menos el olor de aquella mujer. su voz. se alejó para siempre de Yuri. —¿Por qué no puedo escribir. era cierto. para que nadie notara la envidia que la estaba matando. unos viejos cascarrabias y groseros.que esa relación era pasajera. y la felicitó. vivir con Oscura sería un fraude para él mismo. a su recuerdo venían otros labios que él aún amaba. IV Cuando Oscura Forastera comenzó a publicar reseñas y crítica literaria en una revista arbitrada. se preguntó con rabia. su vientre suave. María Jesús sintió una arrechera inmensa. Además. ¿Por qué? A fin de cuentas tiene razón. No imaginaba que los hilos del azar lo guiaban hasta María Jesús. porque no quería dormir más en hoteles. y él accedió. esa manía me irrita. como esa diletante que vive en una perpetua exhibición literaria? Pareciera que no puede hablar sin introducir citas de algún escritor famoso. era mejor dejar las cosas como estaban. ella se mostraba tan posesiva que le producía temor. No. pero se mordió la lengua. En el colmo de la ansiedad. aunque sean reseñas. Rodrigo siempre ponía alguna excusa para mantenerla tan apartada de su vida privada como fuera posible. vivimos repitiendo los ecos de millones y millones 56 . Entonces ella le propuso que se encontraran en su apartamento.

El abrigo que me rodea mientras afuera el mundo se siente o. retazos de conversaciones que zumban en mi cabeza. gritos y sirenas. ese sonido que no puedo describir está en mis oídos. el ruido de las motos con tubos de escape libre. lo siento. qué horror —se decía—. tan parecido al que emiten esos aparatos para registrar la inmovilidad del corazón? ¡Qué raro! Al escucharlo 57 . qué horror. pero de distinta forma. Necesito mi silencio. todo confundido en un ruido que nunca se detiene. le provocaba patear el culo del mundo entero. y tal vez nunca lo sabrá. la mareaban. en su algarabía bailando al son de la música estúpida que gente estúpida escucha a todo volumen en sus rocolas estereofónicas. tantos gritos. Oscura al menos cita una fuente para no asumir el conocimiento como un invento propio. Sólo que no lo sabe. tantas interrupciones. mi cubil. ¿Qué será ese pitido que percibo dentro de mi cabeza. en una mezcla de perspectivas que enfocan discursos y lo convierten en nuevas voces que atendemos sin percatarnos. —Tantas palabras. pisa un límite. Palabras que dicen muchas cosas. Mientras tanto. entonces su tono es como el de los monitores que usan en los hospitales para observar la actividad cardíaca. de rumores que han confeccionado un universo de susurros lejanos. a veces aumenta durante la noche y cuando llega a una especie de crescendo. Se sentía extrañamente irritable.de voces que nos preceden. Sí. yo escucho al silencio. El chillido de la alarma de los carros cada cinco segundos. siempre lo mismo.

escuchaba un fragor como de río crecido. placer y pare de contar. le contó a Raúl que cuando era un niño. o lo que él intuía cercano. Una vez en La Cobertera. entre la vida y la muerte. María Jesús y Raúl lo miraban. algo que aumentaba con la cercanía. pero me da miedo. Lo ignoto 58 . Nuestra razón cartesiana nos impide entregarnos a la magia. y ahora intentaba convocarla otra vez. escuchó al Isleño contándole a Tito una experiencia que él llamaba metafísica. entretenimiento. no tengo idea qué es. deberes. por eso vivimos en un mundo pragmático que nos enloquece. Tanto rechazó esa experiencia límite entre el sueño y la vigilia. normas. porque allí me esperan las pesadillas sin rostros. arrastrándola a un mundo de terrores nocturnos. no le gustan los misterios. no sé qué quieren. —Le tememos a esas manifestaciones inexplicables porque a la lógica. como si esperasen tener una revelación de un momento a otro. Esas fuerzas invisibles me aterran. ¿será algo monstruoso? No sé. que espantó para siempre esa manifestación desconocida. pero había sentido mucho miedo.caigo en la inconsciencia. somos incapaces de poner en tela de juicio cualquier cosa que nos vendan como cultura. con la que creemos manejarnos a toda hora. Tito. Jesusita prestó atención con la esperanza de escuchar algo que la ayudara a dilucidar ese misterio que la aturdía algunas noches. Sin embargo. y estamos sumidos en medio de una rutina que mata la vida a cada instante. hombre creyente en todas las fuerzas cósmicas del universo y coleccionista de hechos paranormales.

El Isleño y Jesusita seguían mirándolo. cumplen un horario. que no le tememos a la muerte en sí. todo eso que nos hace vivir. —Joder. La muerte no llega con un paro cardíaco nada más. muchas veces ya la gente está muerta y no lo sabe. hay que saltar hacia lo lúdico. las ilusiones. hay millones de fantasmas en este mundo. Tito… uno se caga ante la idea de muerte. porque es la última experiencia que padeceremos en este plano. porque al final de cuentas es el único que conocemos. la magia. de lo contrario nos morimos de forma irreversible. —Mira Raúl. El morir es lo que toca directamente la conciencia del ser humano. porque ese es un hecho general. una rutina. Cuando eso se logra. lo que necesitamos es dinero y ganas para gastarlo. pero no creo que se necesite mucha magia para vivir. han matado los sueños del alma. o creemos conocer. Lo que quiero decir. —Debemos asumir la conciencia de finitud. y Tito continuó diciendo con voz tranquila. la locura de un instante. expectantes. que teme aún más porque no sabe qué hay más allá de esos umbrales. gente que se levanta todas las mañanas obedeciendo al sonido de una campanilla como los perritos de Pávlov. y perdóname esto que te digo. no es el dinero 59 .da miedo porque nos saca de este mundo mezquino. ¿Crees que eso es vida? Sólo esperan el pago semanal o quincenal para sobrevivir. y están embrutecidos hasta la médula. es que hace falta la magia. porque va desaparecer del todo. en realidad le tememos es al morir.

—También le temo a esas fuerzas que no sé de dónde salen ni por qué me atormentan. Estoy hablando de la magia como el único vehículo para conectarnos con la vida y dejar de temerles a sus manifestaciones. pero María Jesús se adelantó. es muy bueno. lo más terrible son las imágenes que se me quedan grabadas en la mente. —¿Leíste un cuento de Gogol llamado Viy? —Sí. has leído un montón de libros para llenarte de conocimiento intelectual. En Pedro Páramo también tenemos ese ejemplo. Juan Preciado se muere de miedo. hermano mío… —¡Carajo Raúl!. él mismo lo dice cuando ya está enterrado. —Entonces debes recordar que al seminarista lo mata el miedo. perdió la seguridad y el miedo ganó terreno. pero la conexión con la literatura es otra cosa.ni tampoco sentir ese terror a la muerte. cuando ya le faltaba poquito para imponerse sobre el mal y las tinieblas de la bruja. Yo quisiera espantar el miedo. hay que sentirla con el alma. pero me agarra cuando menos lo espero. —Tú estudiaste literatura. el detalle está en aplicar tu tesis mágica. —Pero eso es ficción. pero dudó. deseosa de intervenir. ¿no te das cuenta que el miedo impide vivir? —Tal como lo tú lo dices suena facilísimo. qué vaina contigo. El Isleño iba a responder. ¿De qué te sirve la cultura libresca si no puedes sentir la locura de esos mun60 .

que no se equivocó cuando dejó claro qué era la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios. —Menos mal Susa. Cada uno de nosotros es un escanciador de sacramentos en el mundo. pero no sabemos que en cada acto revelamos algo de la inmensidad que permanece oculta en la realidad. es decir. Si ustedes siguen así. no un tratado de figuras retóricas o manuales de estilos. y se dirigió a María Jesús. poetas y escritores. de lo que podemos ver y tocar. El mundo interior funciona de otra manera. Con nuestros diablos y nuestros ángeles. percibe el mundo y lo lee de una forma particular. he creído que tienes bastante que decir. y a eso sí hay que tenerle miedo. 61 . porque cada ser humano es único. recuerden a Dalí. van a terminar inscribiéndose en alguna asociación de escritores revolucionarios. Tito los miró con un gesto burlón. desde que te conocí. la escritura es una confesión para aliviar las cargas del alma.dos? La literatura nos conecta con nosotros mismos. Sacúdete ese miedo que te sembró tu mamá. Tampoco se trata de competir con quienes ya han escrito. sus normas no obedecen a nuestro pensamiento racional. por medio de la escritura. —¡No me jodas Tito Alayz! —Respondió María Jesús. toda la luz y toda la oscuridad están adentro de nosotros. El Isleño se rió con todas sus ganas y dijo que él ya estaba inscrito como en diez asociaciones de artistas. eso es un misterio. La escritura verdadera sale del enigma que nos constituye.

—El problema contigo es el academicismo —dijo Tito Alayz. pero le falta lo que te sobra. —A ella le sobra lo que a ti te falta. ¿crees que podré escribir. y hacer algo digno de ser leído? —Preguntó María Jesús con un poco de irritación. Me da miedo dormir. —No me estoy burlando. Un escritor. 62 . —No creo que un matrimonio pueda espantar mis miedos. recuperando la seriedad. digamos. Tito la observó un momento con el ceño fruncido. no soy capaz de escribir nada decente. Sin eso. ella cree que con unas cuantas novelas es suficiente para hacerse un piso y levantar un edificio. cualquier escritura no es más que pompas de jabón en el aire. El Canario celebró la ocurrencia con una estruendosa carcajada. deberían casarse para ver si se complementan. lo que digo es verdad. y María Jesús estuvo a punto de mandarlos al carajo. el resultado ha sido un insomnio terrible. porque el sermón de Tito Alayz le estaba pinchando las costillas desde hacía rato. Oscura tiene que leer más. porque no padezco ansiedad vaginal —respondió. con una seriedad que los hizo sentir incómodos—. y continuó diciéndole. Está equivocada. y se lo he dicho bastante. pura técnica. Además no sé si por esa razón o por otra. imagino que muero dormida. luego se echó a reír.—Si me vuelvo un poco más irracional. como Oscura Forastera. primero que nada es un lector voraz para que desarrolle criterio y conciencia del lenguaje.

crees que lo haces. Tito lo dejó hablar. Raúl alzó la mano.pero sin sustancia. intuyó que esa idea estaba muy bien encaminada. y ese es un veneno para quien aspire a ingresar en la literatura. pero no participas de esos mundos. Después viene el trabajo parejo. Ella conoce cuanto manual de estilo existe en el mundo. —Primero hay un chispazo. mientras lee a Sábato. Tiene la locura para sentir que unos ciegos miserables la siguen. es cuando la intuición se presenta y tira el dato. pero retomó su tema sin hacerle comentarios. pero como escritora le falta mucho cuero y noche. si no se pierde. que debes agarrar rápido. 63 . Oscura Forastera se deja llevar por cualquier corriente. no tienen pasión por la lectura. y antes que Tito dijera nada. porque le gusta la edición y la disfruta de verdad. siempre desde enfoques teóricos. como si estuviera en un salón de clase. pero lo cierto es que miras desde lejos. no sé si para demostrar que ha leído o por ingenuidad. y al terminar el libro sólo recuerda las citas que le gustan. —Nunca he creído en gente que se dice inspirada —continuó Tito Alayz— pero les da una flojera tremenda leer un libro. Jesusita se prometió interrogar al Isleño. Tú te fajas leyendo. creyendo que eso es bastante para sentarse a escribir una novela. él lanzó su reflexión. para entusiasmar a otros para que lean lo que está recomendando. Esa es una gran tontería. pidiendo el derecho de palabra. Después las repite en la primera oportunidad.

pero fíjate. y sin darles tiempo para abrir la boca. que no podía mantener la boca cerrada mucho tiempo. —“Citar es algo que puede convertirse en enfermedad”. ese era su secreto. era precisamente el motivo de su angustia. no en el orden ficticio creado en los libros. ya estás montado en una cita para decir con palabras de otro. la mandaría directo a un manicomio. sea cual sea el significado que 64 . porque le sobraba tanto que ya la había mandado al psiquiatra una vez. se le adelantó a Tito y recitó de memoria unas palabras de Walt Whitman. y trató de aclarar su razonamiento. Tito hizo la observación mientras sonreía. lo que no sabes cómo decir con las tuyas. Eso que Tito pensaba que ella no tenía. —preguntó Jesusita. Tito se pasó una mano por el cabello. que María Jesús reconoció como la traducción de Rafael Cadenas. Cuando de verdad el mensaje de una historia nos ha llegado. No repitiendo al caletre lo que otros dijeron. y si se descuidaba. —Cada uno de nosotros habita en este desorden que llamamos realidad. No me expresé bien.porque cada quien interpreta de manera distinta una historia. a punto de pegar brincos y aplaudir. —No es lo que quise decir. Raúl. Por supuesto. siguió hablando con su voz calmada. —¿Entonces crees que no se debe estar citando?. no le contaría nada. Tenemos que hablar con nuestra propia voz. un cuento o lo que sea.

se transforma dentro de nosotros. era su almohada. como si pasara por un crisol. para él no existía misterios. pero ella supo que pasarían muchas lunas hasta tener la oportunidad de volver a tocar ese tema. Su mundo estaba constituido por la tecnología. Cuando exponemos ese conocimiento que ya ha sido tamizado por nuestra razón y por nuestra sensibilidad. No deseaba hablar de esas cosas frente a Marcos. pero Jesusita prefirió largarse antes de que se le ocurriera invitarla a ver las últimas fotografías hechas a 65 . Tito Alayz dijo eso mientras se encaminaba por el pequeño pasillo que conducía a la puerta. En el preciso momento de atención suprema. éste era uno de los hombres más fríos y racionales que ella conocía. pero no se vayan que vamos a seguir conversando. Era un hombre agradable. claro. todo depende también de la sensibilidad de la persona. su bastón. siendo nosotros mismos quien dice. —Ese debe ser Marcos que viene a revisar una de las computadoras de la librería.le demos. haciendo eso que luego llamamos análisis. un aldabonazo los interrumpió. Lo hacemos de manera auténtica. sus lentes. cuando Jesusita estaba con la boca abierta escuchando a Tito. de manera natural. Esa doctrina apuntalaba la columna vertebral de su vida. aflora sin forzarlo. somos capaces de exponerlo con un criterio propio. sino problemas que se resuelven en fórmulas y ecuaciones con resultados perfectos. sin necesidad de ampararnos en la sabiduría absoluta de un escritor o de algún genio.

pero esa cita resultó un desastre ecuménico. Marcos había comenzado a cortejarla. Había salido con él. montajes. nada. que esa noche había sido una autentica línea de fuga. y explicarles las maravillas que podía hacer en el campo de la fotografía. Se entregaron a un amor anónimo que crecía en el murmullo de sus caricias. luchador. las diferentes técnicas para hacer fotografías microscópicas. les costó disimular la atracción que los impelía a buscarse. valiente y tan varonil como el Orlando Furioso. utilizando un método que consideraba infalible para impresionar a mujeres inteligentes. fugaz. El de aquella noche tan lejana era un estertor 66 . ángulos y perspectivas. desanimada por completo. antes que Álvaro entrara en su vida. Consideraba que Marcos era un hombre de una simpleza que rayaba en la mediocridad. durante toda la velada. podía percibir la respiración anhelante de Rodrigo. ésta era diferente a otra que escuchó cuando murió su abuela. sucumbieron a un romance intenso. audaz. María Jesús había quedado agotada después de escuchar. y sin pensar en sus parejas. hacía tiempo. fugándose. ni le dio un beso. nada. y jamás volvió a salir con él. La estrategia consistía en hablarles de sus dotes artísticas. En cambio Rodrigo era diferente. fugitiva sin perspectiva ni horizonte. En las madrugas llenas de insomnio.un grano de sal con un sistema microscópico traído de Japón. Desde el momento en que Jesusita y Rodrigo se conocieron. Ni siquiera le agarró una manita. Ella determinó. nada.

continuara sus estudios de postgrado y pudiera trabajar tranquila. para exorcizar los maleficios que pudiera traer en los genes. se preguntaba a menudo. y se recriminaba por lo poco que conoció del mundo de esa mujer maravillosa que la cuidó con devoción. la obligó a salir de sus recuerdos. Fue ella quien le puso ese nombre con toda la intención de su fe religiosa. La mujer de servicio fue al cuarto. los arrumacos. impresionada. acurrucada a un lado de la cama. Una especie de cosquilla que presagiaba la confrontación inminente con aspectos que evadía. un jadeo que le destrozaba los oídos. Se santiguó. como lo hizo cuando se murió su perrita Rukly. Al ver la cama vacía recordó que estaba hospitalizada. La abuela quería purificar ese desliz que empañó el honor de la familia. Con frecuencia se reclamaba porque había llorado de espanto y no de dolor. su madre había pasado todo el día en el hospital con ella. llena de susto. y después se la llevó a la cocina para prepararle un vasito de agua con azúcar. Ella la cuidó desde que nació para que Elvira R. y fue corriendo al cuarto de su abuela.agitado.. «¿Mi abuela tendría ilusiones? ¿Soñaría con algo?». Jesusita. pero no estaba allí. pero no sabía nada de ella. Se preguntaba por qué no fue capaz de llorar durante horas y deprimirse todo un año. sintió angustia mezclada con miedo. que casi murió ella también de la tristeza. A su abuela le debía la vida. tuvo la certeza de que su abuela había muerto y comenzó a gritar. Se sentía como un 67 . los cariños. y la encontró llorando de puro pavor.

¿Por qué no podía sufrir más? ¿Por qué? Jesusita se torturaba pensando en el duelo que nunca lloró. se trataba de su abuela. por los distintos pasillos se movía una muchedumbre veloz. El desagradable malestar que había sentido al evocar la muerte de su abuela. era tu amiga. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que salió atolondrada del andén? Miró su reloj. de una comodidad que le evitaba el dolor. siempre ha vivido en ti. se dijo buscando alivio y una manera de cortar esos pensamientos que la agobiaban. Para 68 . Despabilándose. y no la de cualquier ser humano. de la mujer que la crió. La mayoría llevaba paraguas empapados. pero en aquella oportunidad eras una niña. Los andenes seguían abarrotados. miró a su alrededor. la colmó de mimos y cariño. Pensaba que era culpa de una condición superficial de su alma. «Tal vez sea que para mí no murió nunca». y Rukly no era un simple animal. —Es mentira. con sorpresa se percató que solamente había estado allí unos diez minutos. la única verdadera que has tenido —le respondió una voz incierta. seguía adentro de ella.monstruo porque la desgarraba más la muerte de un animal que la de un ser humano. Tu abuela vive en tus recuerdos. Adentro se presentía una especie de incertidumbre subterránea desplazándose silenciosa por las estaciones. tuvo la sensación de haber permanecido mucho más tiempo. llena de urgencia por llegar a su destino. eso indicaba que afuera seguía lloviendo. tú sí sufres.

Se dio cuenta que la reflexión era una excusa del todo incoherente. se dijo a sí misma. Todas las noches esperó caricias que cada vez fueron más escasas. entonces pensó en Álvaro. se preguntaba qué ocurría. María Jesús.sacudirse esa alimaña de una buena vez. ¿Tendría mal aliento? ¿Daba asco? ¿Ya no era atractiva? Luego se fue operando un cambio paulatino. ¿Qué hay de malo si no siento culpa o remordimiento por algunas cosas que hago. del que no fue consciente sino tiempo después. Mientras esperaba que las cosas cambiaran. pero protagonizo mi propia historia. la intensidad en los besos y el arrebato de la pasión. Al principio se iba muriendo con el dolor que le producían los celos. vivió la náusea que producen las imágenes reiterativas del desprecio. su erotismo exigía la plenitud de la entrega. no soy una estrella de cine. lo hacían de forma desmañada. Álvaro no pudo o no quiso seguir dándole eso que le había dado con tanta generosidad al principio. en sus infidelidades. aunque él no sospechaba que ella conocía sus andanzas. esa experiencia no me inmunizó de los arañazos que la vida me lanza a cada rato. Llegó un momento en 69 . un daimon fue vaciándole esas expectativas. lo primero que se le ocurrió. cuando llegaban. y Álvaro se diera cuenta que ella estaba allí esperándolo. de la traición. o pienso? En todo caso. ahogándose por el dolor. y la exuberante sensualidad de Jesusita no se conformaba con migajas. —No tengo nombre de heroína. de una obsesión terrible por recuperar el amor de su marido.

y no encontró nada. Sabía que si demostraba sus verdaderos sentimientos. como si buscara un tesoro. fingía que aún le importaban. porque obliga a creer en cosas que ya son imposibles. sino también. acusaciones. Mientras actuara como Álvaro esperaba que lo hiciera. y los dramas que ella siempre había repudiado. No sólo por el romance que mantenía con Rodrigo. sin embargo. vigilante hasta que asumió que en realidad él ya no le importaba. que le dolían. dolor y desamparo. pero la situación cambió. porque mientras la pasión se extinguía en él. su amor y sus caricias ya no le hacían falta. algo muy sutil que se le escapaba. ella ganaba tiempo para independizarse. No obstante. ¿Sería por costumbre? ¿Por algún miedo recóndito a herirlo con su indiferencia? Una oscura idea cruzó por su pensamiento como una urraca y estuvo allí. la iba a enloquecer con preguntas. no había querido volver a la casa materna. Las escapadas de Álvaro dejaron de interesarle. esa maldición prometeica que sólo entrega frustración. se había cansado de esperarlo. irremediables. era más cómodo asumir el rol de mujer celosa. No sabía por qué actuaba de esa forma. que mostrar la dura imagen de la frialdad. simulaba celos y despecho. ahora se veía obligada a regresar.que ella buscó trozos de querencia dentro de sí. Aunque había algo más que no podía precisar. y por la actitud de Álvaro. Entonces se dio cuenta que había permanecido aferrada a la esperanza. María Jesús se dio cuenta que ese hombre la estaba matando con 70 . lo hizo con desesperación.

Ella sabía muy bien. Pudo ver a tiempo la agonía de su erotismo. No le había comentado sus planes. durante dos meses. Esa relación se había acabado y punto. que si no hubiese sido él. Se sintió horrorizada al percatarse de la ignominiosa rutina en la que Álvaro la fue hundiendo. El papel de mujer celosa se le fue convirtiendo en una carga muy pesada. y liberarse de Álvaro. sin que Álvaro lo notara.cada desplante. ella necesitaba su libertad para vivir con Rodrigo el tiempo que les diera el destino. En el fondo se sentía feliz de regresar a su casa. y sin pensar en nada más se lanzó a rescatarlo. Elvira le facilitó las cosas. Ya no le importaba regresar a la casa materna.. Cuánto tiempo duraría esa relación con Rodrigo ¿Un mes? ¿Un año? ¿Toda la vida? ¡Qué importaba!. estaba a punto de casarse por segunda vez. a su entera disposición. La soledad invoca caricias que respondan al deseo sofocado en la almohada. ¿Acaso tenía que darle alguna explicación? No. María Jesús tendría la casa para ella sola. quería vivirlo. y se iría de viaje con su nuevo marido. porque la desolación femenina abre esclusas de donde salen las ansias reprimidas. esperaría el momento justo para largarse. poco a poco lo fue dejando de lado. el tiempo que fuera. con su aparente cansancio. Quería estar sola. lo había planificado con Elvira R. hubiera sido otro. desde el día en que decidió renunciar a su cargo en la editorial Redami. comenzó a sentir rechazo hacia ese hombre que se creía superior a ella. Estaba enamorada de ese hombre que la salvó de las noches solitarias. 71 .

pero ahora sólo había conversaciones forzadas para quebrar un poco el silencio que se había instalado como un huésped inoportuno. Jesusita disimulaba desviando los ojos hacia otra parte. Él era periodista. 72 . que debía asistir a una reunión importante. Cuando le decía que tenía guardia. Ella intuyó que esos mundos le ofrecían más satisfacción que hacer el amor. trabajaba en la redacción de sucesos nacionales de un periódico. Cuando se dio cuenta de su desamor por Álvaro. las palabras los acercaban. o intentaba justificar alguna salida. o hablar como antes.no soportaba estar mucho tiempo a su lado. le hacía el amor en las mañanas. porque todo era tema de conversación. su mundo emocional sufrió una embestida tan grande que la dejó desorientada. pero tampoco deseaba hacerle daño. Todo era motivo para acompañarse. respondiendo a sus erecciones matutinas. A menudo se preguntaba quién era ese Álvaro que dormía con ella todas las noches. A veces. cuando pasaban horas enteras hablando de cualquier cosa. quizá por eso no tuvo fuerzas para plantearse una salida objetiva. o salir a comer juntos. había quedado irremediablemente perdido en un pasado sin gloria. En ese tiempo aún no conocía a Rodrigo. Aquel tiempo en que sentía una rabia intensa cuando él desaparecía por cuestiones de trabajo o pasaba las horas libres frente a la computadora. pero al mismo tiempo de la necesidad de mantener ese parapeto de relación tan parecida a un matrimonio. ella no soportaba mirarlo de frente para que él no se sintiera descubierto.

Los susurros están a punto de desvanecerse en el reflejo grisáceo del amanecer. un plumero. sin sentir ni una pizca de disfrute.esos asaltos mañaneros era como tomar café dormida. Tenía la cara tallada por 73 . Jesusita pensaba en otra cosa para no echarse a llorar. En esos momentos. Dentro de mí corren murmullos incomprensibles que gimen ante el peso de la frustración. soy un receptáculo seguro de semen. V Con vaga mirada vio a su alrededor. acurrucada en su costado. no siento frío. Una claridad pálida apenas comienza a colarse por los pliegues de las cortinas que aún mantienen este cuarto en penumbras». un pedazo de carne tibia que recibe pasivamente otra carne pasiva y tibia también. cualquier zapato o cualquier cenicero. «Estoy cerca de alguien que quiero. o abofetearlo por imbécil. pudiera ser cualquier taza. unos zapatos viejos y rotos. abre inmensas cicatrices en un terreno abrumado por el desencanto. un rastrillo que abre surcos. hecho por el feo y fiel Hefestos. Muchas veces ese método no resultaba. una taza. Las voces se deslizan con suavidad dentro de mí tirando un rastrillo de hierro. Una señora de limpieza se entregaba a su oficio en algunos segmentos de la estación. Él no se daba cuenta del malestar que le ocasionaba. Me gusta sentir la tibieza de esta piel contra mi piel». y mientras él la poseía. ella pensaba: «Soy una cafetera. sin saborearlo.

manchando nuevamente el piso con sus huellas. En medio de las protestas de algunos pasajeros. fueron acomodándose en el pasillo del vagón que. recriminándose por sacar conclusiones tan arbitrarias sobre alguien que tal vez disfrutaba su trabajo. Miraba con resignación o pesadumbre o melancolía. en pocos minutos quedó abarrotado. Jesusita apartó sus ojos de la mujer.unas arrugas tristes que se acentuaban más por el maquillaje azul que cubría sus parpados caídos. se colocó detrás de un hombre con aspecto de ejecutivo malhumorado. Algunos agentes de seguridad se mantenían apostados en diferentes puntos de la larga plataforma donde los pasajeros hacían fila. Ella se dirigió resueltamente hacia el andén que. por lo menos estaba un poco más tranquilo. mientras sus párpados azules caían sin peso sobre los andenes sucios. se apoyó en el calloso mástil de su aparejo para pulir los pisos subterráneos. ya no cabía ni un palillo. en orden. y entró al vagón sin ser empujada como siempre. 74 . Los policías se acercaron más y comenzaron a dirigir la entrada. El tren se anunció con una ráfaga de aire que duró unos instantes. Jesusita buscó la hilera más corta. Por un momento. al tropel de gente que pasaba corriendo hacia los andenes. Ella agradeció en silencio esa medida. de las personas que no ocultaban su fastidio por esa intromisión que generaba más retraso. María Jesús se aferró a uno de los agarraderos y por fin se cerraron las puertas. La gente continuaba en su ir y venir asordinado.

que soportaba con resignación los olores y el calor espantoso porque no había aire acondicionado. volvió a contar. a esa hora en que casi todos tenían los nervios de punta y deseaban llegar a sus destinos. Colegio de Ingenieros. y concentró su atención en el mapa que estaba enfrente mostrando las diferentes rutas y estaciones que el tren recorría. como siempre. tres estaciones: La Hoyada. Se podía hacer un libro con todas las tácticas que los indigentes (y sinvergüenzas) del subterráneo. para reunir un pasaje y regresar a su pueblo. En La Hoyada se bajaron varias personas.Apenas el tren salió de la estación. por desgracia. o esta otra. en ese grupo entraron tres 75 . Nunca se acostumbraría a esas manifestaciones artísticas dentro de los vagones. Nunca faltaba hombres o mujeres que suplicaban una ayuda para comprarle medicinas a un hijo enfermo. Para matar el tedio. sin tener que partirse el lomo ocho horas diarias. y otras subieron. Ignoró a los muchachos cuando pasaron a su lado. aplicaban para conseguir un poco de dinero. Parque Carabobo. El ruido era producido por unos jóvenes que estaban cantando una especie de Rap. al tiempo que pasaban entre la gente. o su variante. para comprar algo de comer. Uno de ellos extendía una mano pidiendo el pago por la ejecución. ésa era su parada. había visto a hombres que tocaban algún instrumento musical. otros cantaban a capela canciones de moda. Usaba el servicio todos los días. un ruido se dejó escuchar en medio de la gente amontonada.

pero nadie les daba un puesto. y comenzó a quejarse de la falta de aire acondicionado. «ya falta menos». lo hacía en voz alta. la consideración. Jesusita. y sirven para escuchar lo que se quiera sin molestar a los demás. se acabaron los cuarenta años de electricidad —y emitía unos bufidos. al igual que la mayoría de las personas. El hombre con aspecto de ejecutivo malhumorado se abanicaba con una revista. que en silencio pedían un mueble para sentarse. sobre todo. sino también el respeto. todos esos valores que ahora son reliquias del pasado y deben estar en algún museo sin memoria. Otra estación de entradas y salidas apresuradas. pensó.jovencitas con uniformes escolares que escuchaban una música espantosa en sus teléfonos. —Sin mantenimiento nada dura mucho. si es que hace algo con esas máquinas. aquellas que estaban sentadas y se hacían las dormidas para no cederles el puesto a las señoras mayores. A 76 . —Claro. El hombre seguía protestando. el sentido de humanidad. sin dirigirse a nadie en particular. ahora hay que remendar el roto con tecnología rusa o china o africana. viendo los ojos desolados de algunas señoras mayores. ellas todavía no conocían esos aparatos que llaman audífonos. quién sabe qué parches va usar la excelentísima comisión de esbirrotecnia cubana dobla rodillas. pensó que no sólo perdimos la electricidad. Pocas personas los usaban. que miraban con ojos cansados y ansiosos hacia todos lados.

El que finge que está muerto es el Profeta. ajá y el Manitas ¿qué hace? ¿Es el que viaja o el que se hace el muerto? No. No. El hombre seguía con su rosario enloquecedor. —¿Ven que no es mentira? Aquí nos quedamos —afirmó con contundencia de oráculo—. según ellos están en reparación. es que si opinamos. pero él continuó con su monólogo fastidioso. Los pasajeros comenzaron a mirar ansiosos a uno y otro lado.lo mejor entramos de una mala vez en la Era de la oscuridad rebuznariana. Esta vez. y nos meten el cuento de plantas hidroeléctricas. María Jesús sintió que las garras de la claustrofobia le iban a apretar el cuello. sin atreverse a nada. ¡Mentira! Estamos pasando del colapso al síncope. el Manitas es el que viaja en taxi. y ella se aferró a un recurso que casi nunca le fallaba: recordar todos los nombres de los personajes de una novela. Lo peor de todo. Nadie respondió. que si acaso alcanzarán para alumbrar una granja. ¿Cómo se llama el otro? ¿Es el 77 . «¿Cómo se apodan los personajes de Viaje sin Retorno? El telefónica es uno. —En todas las estaciones hay una o dos escaleras que. Ya esta vaina se acabó. el tren se detuvo en medio del túnel. eso es lo que no dicen. nos meten presos. el Profeta se queda en el correccional. Como si un demonio hubiese decidido apoyar las palabras de aquel hombre. se le vino a la mente una novela del escritor español Antonio Lagares.

y un sudor frío empezó a brotar de su frente. Todos apretaban sus bolsos. sin vuelta de página. tampoco. ese se queda en su infierno. No deseaba voltear para ningún lado. no quería mirar el rostro aterrado de los pasajeros. y ella suspiró aliviada.Probeta? No. Sin poderse contener murmuró: —¡Qué manía tienen algunas personas de estar hablando! ¡Dios mío! ¿Será que no pueden estar calladas hasta que lleguen a su casa? La próxima estación era Parque Carabobo. Jesusita se movió un poco para acercarse a la puerta. porque los delincuentes hacía tiempo que encontraron en los vagones un territorio perfecto para cometer sus fechorías. Mantenía la mirada fija como una loca en el mapa que señalaba las estaciones. Continuaba haciendo un esfuerzo por recordar los detalles de la novela de Antonio Lagares que había leído cuando estaba recién llegada a Caracas. que seguía hablando sin parar. las mujeres aferraban sus carteras. ahora hasta armas de fuego utilizaban dentro de los vagones para asaltar. De pronto el tren comenzó a moverse otra vez. sintiendo un odio feroz hacia el desconocido pavoso. tratando de recordar la trama y los nombres de los personajes de Viaje sin retorno. con la muerte a unos segundos de distancia? El tren seguía varado en el túnel. allí se bajaría. Más de un usuario del Metro había salido sin un centavo de allí. el vidrio de la puerta reflejó su 78 . El título le erizó la piel ¿y si ella misma estaba haciendo un viaje así. poco a poco. ¿Y el que se hace el muerto para engañar al taxista? Se sentía alterada.

ese pensamiento bastó para levantarle el ánimo. se veía agotada. Al fin logró llegar jadeando al torniquete. otras no funcionaban. como rogaban hasta el cansancio las voces por los altoparlantes. En la calle respiró profundo. a pesar de la decadencia que se había apoderado de la zona desde hacía algunos años. Las escaleras mecánicas no estaban funcionando. esbozando una sonrisa. el aire de la noche estaba frío. las calles mojadas reflejaban las luces de los carros y de algunas bombillas del alumbrado público. donde Álvaro había comprado su apartamento. y caminaba rápido para llegar a su casa pensando en el baño. ¡el Enviado!. lo cruzó y salió disparada hacia la salida. se dijo. Jesusita amaba ese lugar. Ella sentía una urgencia terrible en su vejiga. surcaban su rostro. y 79 . «El día fue duro». esquivando a los zurdos-sordos que no caminaban por su derecha. Después de orinar. sino que se lanzaban como una caterva demente por cualquier lado. envuelta en aquella marejada humana que se lanzó escaleras arriba. pensó. De pronto recordó el nombre del otro personaje de Viaje sin retorno. las huellas de un cansancio profundo. El edificio donde vivía estaba a tres cuadras de la estación del Metro. era un vetusto inmueble de La Candelaria. El tren se detuvo y ella salió tan rápido como pudo. Entró como un bólido al apartamento. pero al día siguiente se vería con Rodrigo. cerró la puerta y tiró su bolso en un mueble. corriendo entró al baño. comenzó a desnudarse. Subió urgida los peldaños.imagen.

Eso le impidió cortar la conversación en ese preciso instante. No eres su primera distracción sexual. Sonrió. atravesó la sala y buscó en su bolso el pequeño aparato. —¿Y no te importa que estuviera conmigo en un hotel hace un rato? La voz de aquella mujer se sentía aprensiva. —Espera. —Hola. pero te llamo para que le digas a tu esposo que dejó olvidado su teléfono en el hotel donde estábamos. y una voz femenina le respondió. con una extraña mezcla de felicidad perversa. Jesusita aprovechó su desconcierto para devolverle el dardo emponzoñado.justo en ese momento su teléfono comenzó a repicar. Jesusita respondió con una frialdad que la impresionó hasta a ella misma. vio el número. —De acuerdo. y percibió. dijo con tono apremiante. el desconcierto en la otra. y no pudiera darle la información llena de veneno. de inmediato supo que aquella mujer estaba aturdida. era Álvaro. Medio desnuda. —Aló —dijo. tú eres la esposa de Álvaro ¿no? María Jesús respondió con un seco —sí—. —Las aventuras de Álvaro me aburren sustancialmente. La imaginó dando manotazos. ni 80 . como si temiera que María Jesús colgara. tú no me conoces. apenas llegue le doy su mensaje —se disponía a colgar cuando la otra voz. intentando desesperadamente golpear a un fantasma bromista y escurridizo. La voz desconocida habló rápido. Le gustaba sentirse superior a sus enemigos.

ni angustia. El tiempo se acaba. Escudriñaba como si fuera Argos. en la misma actitud que mantuvo durante la conversación. de celos o cualquier otra emoción. gracias a Dios. hacía tiempo que vivió el infierno de los celos y la depresión profunda que ellos producen. y se preguntó en voz alta: —¿Qué es la infidelidad? —Su voz resonó como un eco—. lo llamaría temprano para posponer su cita. estoy muy ocupada. nada más. el aprecio que se tiene a los amigos. mejor así. Estuvo espiándose un rato. Total. tendrían todo el fin de semana para ellos. No tenía ganas de llorar. pero no encontró culpa. un mal paso. La infidelidad es una tonta indiscreción. podría espantarlas. buscando rastros de rabia. luego apagó el aparato y se quedó mirándolo. Siguió el hilo disperso de sus reflexiones. Empezó a escarbar dentro de ella. No encontró nada. Colgó sin darle tiempo a replicar.serás la última tampoco. quería saber en qué lugar se producía la rabia.Ese pensamiento la llevó hasta Rodrigo. murió asfixiado por indiferencia. si respiraba muy fuerte. quedó sin aire. el amor por Álvaro se desinfló. porque me puso en bandeja de plata la oportunidad que estaba esperando. Ahora discúlpame. observando con cien ojos todos los recovecos de su interior. Este imbécil ha quedado entrampado en su propio juego. de dónde salían las emociones. ya había purgado su despecho. un desliz. ni miedo. pero percibió un poco de cariño hacia Álvaro. 81 . No se atrevía a moverse.

pero al acercarse al fin de la historia. Hizo todo aquello con rapidez y precisión. La atracción que sentía el agente Marcus por Eleanor. Nos queda la calle de ayer y la mimada fidelidad de una costumbre que se encontró a gusto con nosotros y por eso se quedó y no se fue. sobre su 82 . luego llamó a su madre y le dijo que en dos horas estaría allí. con su cara de bobo y un cuento nuevo. Rilke. Llevó la maleta y un bolso hasta la sala. Apenas terminara de leerlo lo guardaría en su cartera. María Jesús recitó la estrofa al tiempo que caminaba hacia el baño. Al principio creyó que era un juego de las emociones. que casi pudo sentir sus labios y su lengua ardiente danzando sobre los pezones erectos. y suficiente ropa para una semana.porque cada día me aburre más. o no podía descifrar. Luego fue al estudio. y buscó una maleta. Fue tan poderosa. sospechó que volvería a releer esas páginas una vez más. Rilke. fue al cuarto. sintiendo una íntima satisfacción. los dejó detrás de la puerta. Se vistió rápidamente. muy tranquila. metió en ella sus objetos personales. Sabía que Álvaro iba a llegar en cualquier momento. le recordó a Rodrigo. tuvo la certeza de que allí había una clave para ella. Comenzó a tatarear una melodía mientras se duchaba. así él no vería nada en el primer momento. era una sensación extraña que no sabía. se tiró en el sofá y. Después de bañarse. María Jesús percibía que esa novela trataba de decirle algo. se puso a leer Pueblo de Sombras. y se entregó a la evocación por unos instantes. Rilke.

húmedo y ansioso. arrastrándola hasta alcanzar el paroxismo supremo. haciéndola temblar con sus frenéticas sacudidas. Él lo apresaba con su boca y ella se sentía gravitando en un cielo hecho de sensaciones. Trémula por la intensidad de su pasión. 83 . abrió los ojos y trató de alejar un poco esos recuerdos. descendiendo paso a paso los peldaños hasta el centro fulgurante. retomó nuevamente la novela. hasta un clímax que la hacía arquear la espalda.vientre. cubierto con sus velos de rosas. para luego caer temblando y gimiendo. y comenzó a leer el último capítulo. cuando sentía la formidable erección que la socavaba por dentro. El voluptuoso erotismo de María Jesús se lanzaba hasta límites insospechados. mientras se aferrada al sudoroso cuerpo de su amante que se estremecía al mismo tiempo que ella.

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ni cuál es la mejor marca de pianos. Escucha a Béla Bartók sin retroceder. Álvaro. Lección inaugural del curso: La música del pájaro en los titulares matutinos. ¿Y qué? Por algún lado les debe entrar. aunque sólo seas un ignorante de la música y no sepas nada de partituras. ni tocar el clarinete.Segunda Parte Amores aturdidos A los búhos la vida les entra por los ojos. 85 . tratas de ganar tiempo para no enfrentar nada. Estás hablando disparates.

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como le decían todos. No tuvo una tía como Herminia que cuidara de él. Javi. una periodista que hacía poco tiempo entró a trabajar en la redacción. con las manos cruzadas bajo la nuca. una de las fotografías que revisó a última hora para seleccionar las que debían incorporar en sucesos nacionales. Una autocrítica batallaba contra sus excusas pusilánimes. Álvaro. El arresto del presidente de un canal de televisión. para colmo. terminó de oscurecerle el ánimo. las oficinas del periódico se transformaron en un torbellino de rabia y aprensiones. Durante tres semanas estuvo persiguiendo a Sisi. descansaba en la cama llena de sábanas revueltas. cayó como una bomba. Cuando estaban como en tercer año de bachillerato. se convirtió en el jefe de una banda de malhechores que azotaba las barriadas de Maracay. Según la noticia. La libertad de expresión había recibido otro estacazo. Esa tarde en que se hundía en un malestar terrible y desconocido. lo enseñó a volar papagayos. ella aceptó su invitación. y los teléfonos repicaban sin parar. Era la fotografía de Javier. lo conoció en el liceo y al poco tiempo se convirtió en su amigo. Él había tenido un trajín demoledor. Javi abandonó los estudios porque tenía que trabajar. Todos iban de un lado a otro con cara de urgencias. 87 . a decir mentiras para escaparse de la vigilancia de Herminia y a fumar cigarros partidos por la mitad. era evidente que se desvió de la ruta.I La habitación estaba envuelta en una suave penumbra.

La expresión aterrorizada de algunos transeúntes. se despidió con la frase que había repetido la última semana. la mujer estaba esperándolo. intercambiaban bromas y opiniones. Tenía la sonrisa triste de siempre. Terminó el trabajo con disgusto y resolvió marcharse a su casa. le recordó unas imágenes que había visto temprano en el escritorio de Emma. pensó en la endiablada desmesura del poder bélico. Para su sorpresa. pero también se notaba algo de impotencia y hasta resignación. Cuando se despidió. Mantuvo la fotografía en sus manos unos minutos. tenía una sensación desagradable en el estómago. recuerda que tenemos unas cervecitas pendientes. Miró la imagen captada por el fotógrafo. y pudo observar el impacto efectista para ilustrar el chisme. pero ahora se sentía peor. —Chao. la jefa de sucesos internacionales. Sentado en el borde del escritorio de Emma. y al pasar por el cubículo de Sisi.La foto lo mostraba con una camisa roja. estampada con dragones blancos. rostros irreconocibles por máscaras sangrientas y mujeres desfiguradas por el dolor. preciosa. Todos los días él y Emma tomaban café. Álvaro sintió los garfios de la ansiedad raspándole las entrañas. Con un profundo asco. casi sin percatarse. 88 . observó imágenes de cuerpos mutilados. de pronto la apartó bruscamente. Eran fotografías que mostraban las aberrantes crueldades de la guerra en el Medio Oriente. y se puso a revisar otras imágenes que mostraban los destrozos hechos por unos vándalos en Sabana Grande.

era un poema jodedor: «Ven a mí amor mío. literalmente. sin poner en duda los deseos de ese hombre que tenía en frente con cara de estúpido. sin lastimarme. aplastado por la vida. Con una mueca medio bobalicona. «Sí». Ambos sabían adónde querían ir sin perder tiempo. le respondió: —Caramba. Ven con tu cuerpo desnudo.. recogió su pequeño bolso y en menos de un minuto estuvo lista.—Claro que las recuerdo. «con esa pinta de veterana todo terreno y te la vas a dar de Santa Rita de Cascia». y me parece que hoy es el día perfecto para tomarnos esas cervecitas —dijo sonriendo con su acostumbrada coquetería. Se quedó mirándola con expresión atontada. él dijo que conocía un lugar muy especial para disfrutar sus cervezas con tranquilidad. para no decirle que en ese momento se encontraba. sin causar descontento acércate a mí. 89 . Tuvo que sacar voluntad de donde no tenía. ven a mí sin lastimar los pasos que te sostienen. Por fin él pudo salir de su estado cataléptico y sonrió medio perplejo. la verdad es soy neófita en estos asuntos —respondió Sisi haciendo un mohín coqueto que insinuaba otros deleites. Se le vino a la mente un poema de Carlos Eduardo Sánchez. con tus senos señalándome como un puñal hiriente. Ven y siéntate sobre mí». —Tú conoces el camino. ven agitando tu culo plácido. Ella. Ven amor mío.. hoy como que amanecí con suerte. pensó Álvaro sonriendo.

II
Sisi apoyaba tiernamente la voluminosa cabellera decolorada sobre su pecho, y Álvaro se maldecía por imbécil, por no ser honesto. Nunca quería quedar mal ante una mujer. Si fuera más decente le hubiese dicho la verdad, y ahora no sentiría esa náusea espantosa batiéndose dentro de su estómago. Se había dejado impresionar por su cuerpo escultural porque le recordaba al de La Camellona, la primera mujer con quien se acostó el día que cumplió catorce años. Quizá llevado por el cansancio, por aburrimiento, o por el trastorno que le produjo la fotografía de Javi, se dejó conducir por el camino de esos recuerdos, que no acudían con frecuencia a su mundo. No le gustaba recordar ese tramo de su vida, que parecía sacado de una telenovela infame. La Camellona fue el mejor regalo de cumpleaños que le dio Antonio Arbeláez, su papá. Fue una tarde, a esa hora en que las últimas reverberancias del sol se pierden en una bruma bochornosa. Estaba viendo televisión cuando escuchó la voz áspera de su papá, llamándolo para que saliera hasta el patio. Antonio jamás pisó la casa de Herminia, a pesar de ser la única hermana que tenía cerca. Salió temeroso, y contempló con aprensión el rostro ceñudo de Antonio. Éste, hosco como de costumbre, sin saludarlo y sin ningún preámbulo, le preguntó. —Hoy estás cumpliendo catorce años, ¿verdad? El muchacho respondió afirmativamente con la cabeza, cuando estaba frente a él, las palabras se
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le quedaban atascadas en la garganta o quién sabe dónde. Antonio era un hombre rubio y fornido, su expresión hosca y su imponente estatura, infundían respeto y temor en mucha gente. Con ingenuidad, pensó que iba a recibir otro regalo, claro no tan bueno como el que le había dado Herminia en la mañana. Ella le tomaba el pulso a sus deseos, y siempre lo sorprendía regalándole las cosas que ansiaba. —Lobito, te traje tal o cual cosa, está ahí. —Ella lo llamaba lobito por los ojos grises que, a veces, eran azules y parecían ojos de lobo siberiano. Estaba con el corazón en un sólo salto, viendo la cara de su papá, colorada, con unas bolsas oscuras debajo de los ojos. Antonio Arbeláez, sin abandonar su expresión ceñuda, afirmó con una seguridad que no dejaba lugar para ninguna excusa. —Es hora de que te hagas un hombre y dejes esas mariqueras que te enseña Herminia. Álvaro se quedó con la boca abierta sin saber qué quería decir ese hombre al que había llegado a despreciar. Antonio Arbeláez alzando la voz le dijo: —Bueno, ¿es que no me escuchaste? Andando que el tiempo no es un burro. Sin atreverse a replicar lo siguió hasta su camión, se subió en silencio, y en todo el trayecto no dijo ni una palabra. Trataba de entender la sarta de cosas que su padre decía acerca de las mujeres. —Uno siempre tiene que cuidarse cuando se acuesta con ellas. Un hombre de verdad no les tiene miedo, para eso están ahí.

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Con expresión torva seguía diciendo y diciendo cosas sobre las mujeres y las tetas, y el culo, y el bollo. —Nada de besar el bollo ni el culo, eso es para coger nada más, pero ni un beso, ¿me entiendes? Esas sinverguenzas engatusan muchachitos, pero tú no vas caer —dijo mientras conducía con la mirada fija en la carretera. Y otra vez la recomendación que menos entendía Álvaro. —Aprende a cuidarte. No entendía nada, pero tampoco se atrevía a preguntar. ¿Por qué si las mujeres eran peligrosas lo llevaba con ellas? ¿Sería una nueva forma de castigarlo? ¿Por qué tenía que cuidarse? Un escalofrío empezó a recorrerle el cuerpo, si no le hubiera tenido tanto miedo, le hubiese dicho que lo dejara ahí mismo, en medio de la carretera, no importaba. Él podía regresar caminando a su casa, pero el temor que le infundía Antonio Arbeláez era demasiado grande. Sabía de sobra que su papá no temía ni respetaba a nadie. Por eso se resignó, como si fuera a un matadero. Ese día entró por primera vez en La Tonina de Oro, un burdel destartalado que estaba en las afueras de la ciudad. Su padre era muy conocido allí, porque apenas llegó, empezó a saludar a unos vigilantes que se encontró en el patio grande que servía de estacionamiento. Intercambió un saludo y unas bromas con un tipo andrajoso que botaba la basura, y él no entendió nada de aquel lenguaje misterioso. Después, Antonio saludó con confianza a una negra bellísima que estaba cerca de la entrada del local.
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Álvaro se quedó de piedra, cuando la negra más preciosa que había visto en toda su vida, le preguntó al viejo Arbeláez, si ese mozo tan bello era su hijo. —¿Este mocito es su hijo? —preguntó, mientras reía alegre, mostrando unos dientes blancos, como un vestido de novia. —¿A quién saliste tan bello? —le preguntó— a este verraco no fue, porque es más feo que cementerio de pobres—, dijo ella mientras le revolvía el cabello con gesto cariñoso. Antonio le apretó una nalga a la mujer y le espetó entre dientes. —Sin pasarse negrita, sin pasarse o se acaban las propinas. La amenaza causó efecto de inmediato, y la negra hermosa, cambiando de actitud, dejó de acariciar el cabello de Álvaro, que miraba azorado para todas partes. La mujer acarició la barbilla de Antonio Arbeláez, haciendo un puchero, mientras le decía: —¡Ay papito, que estamos jugando nada más! Después todo fue un remolino de mesas con manteles rojos, luces de colores opacos y mujeres bellas y medio vestidas que lo saludaban provocativas. No supo cómo ni cuándo se encontró a solas con La Camellona, lo único que recordaba fue que ella cerró la puerta, y él sintió que se iba desmayar del miedo; estuvo a punto de ensuciarse en los pantalones. Con una dulzura exquisita, la mujer le dijo que no le iba a hacer nada malo, sólo quería hacerle unos cariñitos. Decía eso con voz baja, melosa y le acariciaba las mejillas y el cabello. Después rodó su suave mano hasta la nuca del
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muchacho, y lo fue cercando con sus brazos, hasta que la cara de Álvaro quedó metida en medio de dos tetas formidables. Totalmente embriagado por La Camellona, se dejó hacer y deshacer. Se dejó zarandear, atolondrado, sintiendo chispas de corriente que le estremecían el espinazo. Sus manos, torpes pero curiosas, se deslizaron por aquel cuerpo suave como un duraznito, hasta que, guiado por la experta mujer, penetró por la hendija secreta que se ocultaba debajo de un espeso vello, rubio y rizado. Ese día comenzó una vida distinta para él, recién iniciado en el mundo de los placeres sexuales. Herminia se dio cuenta y se mantuvo vigilante. Tiempo después, agradeció el celo con el que su tía lo cuidó, de no haber sido así, lo más probable es que hubiese terminado trabajando en el burdel para gastarse el sueldo en las mismas mujeres que trabajaban allí. Al notar que estaba desquiciado, Herminia habló con él y le explicó, con una pedagogía digna de cátedra universitaria, las delicias y los peligros del sexo. Ese día, escuchó por primera vez varias palabras que jamás olvidó. Condón, también llamado preservativo, gonorrea, papilomas, y otras que fue incorporando a sus archivos lingüísticos. Herminia, solemne como un cura, ofreció darle dinero para que visitara a “sus putas”. La única condición fue que no dejara de estudiar jamás. Así las ganas de oler totona lo mataran, los estudios estaban primero. —Te falta poco para salir del liceo, después la universidad, la universidad es el mundo, no vayas

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a meter la pata como loro viejo. —Y arremetió con su sermón. —Aunque no lo creas, en los burdeles el peligro es tan grande que no se ve. Nunca me he metido en esos sitios, pero bastante he taconeado por las carreteras de esta vida, y sé que son lugares de perdición, infiernos puros. Avíspate, si no quieres terminar con una sífilis en el cerebro o apuñaleado por algún chulo celoso. Decía eso mientras le clavaba la mirada, sus ojos parecían dos estacas. Álvaro cabizbajo y ruborizado, sentía ganas de salir corriendo. —Júrame que no vas a dejar los estudios, anda, júramelo por Cristo —suplicó con una vehemencia que lo sobresaltó. —Te lo juro —balbució con una vergüenza terrible por tener que hablar de esas cosas que lo hacían sentir como si estuviera en pelotas. —No tengo nada en contra de esas mujeres —dijo Herminia, más tranquila, después de haberle arrancado el juramento al sobrino, y continuó hablando sin dejar de verlo, aunque ya no lo miraba con ojos suplicantes y temerosos al mismo tiempo. —La verdad es que las historias de burdeles nunca me han gustado. Entre mi papá y mis hermanos, que todos son una cuerda de locos, incluyendo al tuyo, mataron a mi pobre vieja, la mataron de angustia. No podían vivir sin una puta y se la pasaban de botiquín en botiquín, de burdel en burdel, peleando y tomando caña. Ahí tienes los resultados, toditos terminaron mal. Hasta tu papá, que tuvo la
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odiaba a su papá. rompiendo los platos de la cocina porque no le había gustado la comida. viendo por la ventana y fumando despacio. y la maltrató tanto que a la pobre no le más remedio que… Se quedó callada. pero la había desterrado sin piedad de su vida. La escena terminaba después que Antonio Arbeláez vaciaba toda su furia sobre el lomo de Andrea que recibía la paliza sin defenderse. esperando a que todo pasara. temblando de miedo. al igual que su abuelo. mientras vociferaba todo tipo de imprecaciones contra la pobre desgraciada que lloraba bajito y suplicaba que se quedara quieto. Se estrujaba las manos en el delantal y se asomaba por la ventana. La sacaba de la cama arrastrándola por el cabello. tirando cosas al piso. Intuía que ella. Antonio 96 . Antonio Arbeláez era un albañil borracho y pendenciero. Cuando Andrea Iriarte veía la hora en el viejo reloj de la sala.suerte de encontrar una buena mujer. La miseria no le era ajena. Siempre era lo mismo. Entraba como un energúmeno en la habitación y le arrancaba las cobijas a su mujer. un rictus de amargura y de miedo le desfiguraba la cara. su padre llegaba gritando como un loco. rezando para que el marido apareciera en ese momento por la vereda. con los ojos muy abiertos. Álvaro se había criado en un hogar saturado por los gritos de su padre y el llanto ahogado de su mamá. y constataba que ya eran más de las siete y media de la noche. Álvaro se escondía detrás de un mueble y se quedaba acurrucado allí. aunque fuera tambaleándose. oteando el camino sumido en sombras.

Después se quedó dormido. porque las peleas siempre eran allí. que yacía sin sentido en medio de un charco de meados. como si salieran de otro mundo. ella fue a lavarse ahorita. Fue al baño corriendo. Antonio Arbeláez lo despertó con una sacudida violenta. Ella volvió en sí poco a poco. —¿Dónde está tu mamá? —En el baño papá. oscuros. Casi de inmediato se escuchaban sus ronquidos gangosos. y no percibió el hipo doloroso y entrecortado de su madre. El niño la sacudió por los hombros y la arrastró como pudo hasta su pequeño cuarto.la dejaba tirada en algún rincón de sala o la cocina. Un día Antonio Arbeláez regresó más colérico que nunca y le dio una paliza salvaje a su esposa. ¿Sería que allí era más cómodo? ¿Tendría más espacio? ¿Evitaría hacerlo en la habitación para que la mujer no le interrumpiera el sueño con sus gemidos roncos? Al terminar de golpearla. que sólo contaba nueve años. lo abrazó fuerte y luego le dijo en un susurro que se acostara calladito. mojó su toalla y comenzó a limpiar la sangre que brotaba de la nariz de su mamá. se marchaba trastabillando al dormitorio y se acostaba atravesado en la cama. 97 . sintió un desasosiego grande. Salió en puntillas de pies de su escondite y vio en medio de la sala el cuerpo de Andrea. Al amanecer. Cuando Álvaro. escuchó los ronquidos. que ella iba al baño a lavarse. Álvaro la obedeció y por un rato escuchó el sonido del agua chorreando. Álvaro nunca supo por qué siempre buscaba esos lugares para golpearla.

Se sintió solo y aterrado. salió al patiecito donde se secaba la ropa. cayó de rodillas en el piso de tierra. le señaló el lugar donde aparecía la pierna de su mamá. mientras le juraba que no sabía nada. pero no encontró a nadie. miraba con ojos desorbitados algo que Álvaro 98 . Su papá. Intentó gritar. después comenzó a buscar por la casa. comenzó a gritar llamando a su mamá hasta que. fue corriendo hasta el baño. De pronto lo agarró por la pechera y lo zarandeó como si fuera un muñeco de trapo. Se puso muy pálido y en su cara se dibujó una expresión de asombro. laxa y blanca. De repente. lo levantó de un empellón. dímelo ahorita o te parto el culo de una patada. Antonio lo tiró en la cama y salió dando un portazo que estremeció las paredes. asomando por el costado de uno de los pipotes donde guardaban agua. ¿no ves que se largó? La muy sucia no pensó en ti. que había regresado sin que lo escuchara. un pavor desconocido se apoderó de él cuando divisó una pierna de su madre. Con la sangre helada en el cuerpo. No había mucho dónde registrar. Antonio lo soltó y fue corriendo hasta el pipote. Tenía los puños cerrados. pero sólo emitió unos gruñidos extraños. —No llores por esa puta.—En el baño no hay nadie —respondió Antonio con voz seca y el rostro contraído en una mueca terrible. llorando. —Tú sabes dónde está esa puta. para cerciorarse por sí mismo de las palabras de su padre. Álvaro chilló con toda la fuerza de sus pulmones.

para envenenarse como una rata —decía el viejo mientras se sacudía los mocos. por fin pudo moverse y salió corriendo hasta su cuarto. Perdió la noción del tiempo. no había parido.no deseaba ver. quedó traumatizada con los once partos de su mamá. Se escondió debajo de la cama. Herminia tenía treinta y dos años. sin saber por qué o de qué se ocultaba. Herminia lo mantuvo apartado de aquella terrible experiencia. El abuelo apareció de repente. Su tía lo sacó de allí y lo llevó hasta su casa. dijo tocando la mesa con la punta de la larga uña del dedo índice. el agradecimiento y el alivio que sus palabras le provocaron. llorando por su hija muerta. como si la tierra lo hubiera sujetado con tenazas. Desde ese día se quedó viviendo con ella. como para enfatizar aún más sus palabras con aquel toc-toc sobre la madera. que afirmaba con un conformismo de buey que recibiría con gusto los 99 . un ruido raro le zumbaba en los oídos y no podía moverse. de hoy en adelante me rindes cuentas a mí—. Se limitó a mirarla. Álvaro aceptó en silencio. —Desde hoy vives conmigo. y jurando que Antonio la había matado. No permitió que fuera al velorio ni al cementerio. Llegaron muchos policías y hablaban con los vecinos que se aglomeraron frente a la casita de los Arbeláez. porque según ella. Cuando Antonio comenzó a llamar a Herminia. y ella vio en su mirada confundida. —Así estaría de desesperada la pobre.

y jamás se arrepintió de su decisión. Abandonó la familia a su suerte. pero te estoy terminando de criar. Gracias a esa mujer que. casi sin saber leer ni escribir. si de verdad fue por pura casualidad o me estaba buscando. Así decía ella. De esa forma supo algo de la familia que nunca conoció. sólo que nunca fue educada para expresar ternura. con su cara de Dobermann arisca. yo espero que seas diferente a tu papá. medio descuidada. Herminia recogió sus cosas y salió huyendo como una loca de aquel pobre caserío. salió a trabajar para ayudar a mantener la inmensa prole. Lo cierto es que tenía poco tiempo viviendo aquí. no es que te lo saque en cara. que hubiera terminado criando nietos… Para muestra un botón. Cuando tenía trece años. —Los hijos le chupan a una la vida. no parí. pero él sabía que lo amaba. que Herminia contaba a veces. y yo tengo tan mala leche. juró que jamás iba a parir. porque ella se emperró en que tenía que servir para algo en la vida. o al menos eso creía. Fue conociendo retazos de su historia. qué va. como para matar el tedio bochornoso que se abatía sobre el pueblo. Se enteró que el mismo día que enterraron a su abuela paterna. Herminia lloraba. sin ningún remordimiento de conciencia. a veces parecía esculpida en hielo. porque siempre tenía que cuidar las criaturas que ese artífice de muchachitos chillones mandaba cada diez meses a su casa. 100 . y jamás regresó.hijos que el Señor le mandara. él siguió estudiando. Siendo apenas una adolescente. —Yo no sé cómo me encontró tu papá.

Se había casado con un comerciante. La casa de Herminia tenía un jardín pequeño y bien cuidado en el patio trasero. jamás se ocurra dejar los estudios!. lo educó para que fuera independiente. y no se le convirtiera en un lastre. la única amiga que le había conocido. Amaba los geranios. —¡Nunca. que la bulla la volvía loca. Juraba que no le gustaba vivir en la ciudad. después se lo alquiló a Mayita. o hacia el techo. Le enseñó cómo hacer los quehaceres de una casa. Por eso. un pedazote bien grande que Herminia escondía celosamente. le alteraba los nervios. porque a los hombres había que atenderlos como si fueran inválidos. ahí faltaba algo. ni rodeada de gente. alzando su dedo índice hacia el cielo. las margaritas y los tulipanes que crecían vigorosos y espléndidos en los grandes macetones que distribuyó por todo el patio donde lavaba y secaba la ropa. Ella se quedó con la posada llena de clientes. —decía con un gesto histriónico. cuando se ocupó de Álvaro. si estaban 101 . y eso le daba un fastidio como para matarse. Según sus propias palabras. supervisaba las tareas de la escuela. ella prometió al mismísimo diablo que no se volvería a casar jamás. y ni un solo día dejó de repetirle su cantaleta infinita. y el apartamento donde había vivido. Él presentía que esa historia estaba incompleta. pero cinco años después se divorciaron. como sólo se ocultan los tesoros.cuando un día se presentó con su cara muy lavada y me dijo que iba a comprar la casita de al lado. Se mantenía con el dinero que le daba una posada y el alquiler de un apartamento que tenía en Maracay.

Le repetía que se preparara rápido. III Así fue transcurriendo su vida. Álvaro percibía algo más en ese interés de Herminia para que estudiara y se fuera del pueblo.dentro de la casa. o en una infeliz como tu mamá…. señalando los entrepaños llenos de tomos. yo sí leo —decía. andando el tiempo. recibió varios libros para que “se instruyera y fuera alguien en la vida”. Esa rutina no le exigía pensar mucho. pero aseguraba que de ese hombre lo único bueno que le quedó fue el “vicio” de leer. Ella leía muchos best-sellers que coleccionaba en un estante y mostraba orgullosa. Él era aficionado a las novelas policíacas y también le gustaban mucho las de terror y misterio. 102 . Parece que ella no recordaba el nombre de ese novio. o como yo. dejaba que la vida fuera pasando tranquila. entre la escuela. Después le repetía la historia de cómo fue que comenzó a leer. la casa y fines de semana en La Tonina de Oro. reconoció que ése fue el mejor regalo que alguien le dio. porque nunca se lo dijo. para que pudiera salir de allí con el pie derecho. gracias a un novio que tuvo de muchachita. Herminia aseguraba que. —Mira. La primera navidad que pasó en compañía de Herminia. —El que no estudia en esta vida se convierte en bruto como tu papá.

pero Sisi estaba cansada de tanto silencio.Álvaro tenía los ojos cerrados. eran unos pegostes de silicona. Se sintió aburrido. Apenas la mujer cerró la puerta del baño. ella no podía imaginar que el arrepentimiento lo estaba martirizando por el chasco. se podía advertir en su expresión. seguramente. y le dijo que se daría una ducha. entretenido en sus evocaciones. —sonrió en la penumbra de la habitación. Ella sonrió. tuve un día fatal. —¿Me estaré convirtiendo en Antoine Roquentin?. y no escuchó ni el más 103 . —Mi amorcito. pensó. al tiempo que se levantaba de la cama. «Zape gato». Tuvo que hacer esfuerzos para no salir corriendo cuando descubrió que el exuberante pecho y las anchas caderas. Miró la franja de la luz que se escapaba por debajo de la puerta cerrada del baño. y eso aumentó la náusea que había sentido toda la tarde. él se levantó y vio por la ventana la primera lluvia del año que caía sin piedad. y estoy molido —dijo para disimular el fastidio que. —Disculpa linda. Lo único que le faltaba era ser transformista. volviéndose sobre un costado para alcanzar la caja de cigarrillos. Esas palabras le sonaron como una especie de amenaza. —Si me pudiera lavar a mí también de esta ansiedad infeliz. mientras él se reponía para el segundo round. ¿qué te pasó? ¿Estás en el nirvana? Reprimió una carcajada. lavando todo a su paso. el perfume de Sisi impregnaba el dormitorio.

y recordó la amenaza de Sisi. Cuando palpó las tetas de Sisi. —No quedaron ganas de repetir. No soportaba más ese juguete amaestrado para gemir. porque firmaba con las iniciales de sus nombres.leve sonido. Hizo un esfuerzo heroico para tocar. los pezones endurecidos por los efectos de la operación. porque sabía que era consecuencia de los implantes. Para colmo. Álvaro sentía un profundo rechazo hacia los implantes estéticos que estaban tan de moda. El sonido del agua dentro del baño lo sobresaltó. que aún estaba vestida. o rosado. porque puede haber un muerto —pensó agarrándose el miembro flácido. por alguna de esas asociaciones libres que Freud explicó tan bien. Se imaginaba las tetas como si fueran unos empaques de suero azul. según el gusto de la paciente-cliente y. se dijo a sí mismo llamándose por el apodo que le endilgaron sus colegas. las relacionaba con las bolsas de sondas para evacuar el orine. Sintió deseos urgentes de abandonar aquella habitación y salir a la calle. Frunció el ceño y evocó fugazmente los últimos minutos con Sisi. se dio cuenta de que no estaba tan excitada como intentaba demostrar. ¡Qué va! Nada de un segundo round. con las puntas de los dedos. encarar esa lluvia bendita que había esperado tanto tiempo. Echó mano del recuerdo y extrajo 104 . «Mucho ruido y pocas nueces. Álvaro Antonio Arbeláez. dejó escapar un suspiro profundo. Triple A». empaparse como cuando era un niño y jugaba en el jardín de Herminia. sintió esa repulsión que le erizaban los pelos.

—Una aventura nocturna en El Callejón de La Puñalada —masculló. que no tuvo tiempo ni siquiera de sonreír. y se concentró para responder. nada de eso le importaba. le gustaba sentir a las mujeres. No. se encaminó por una discreta callecita que conducía al boulevard de Sabana Grande. Bajó corriendo las escaleras y pasó como una exhalación frente a la recepcionista. Caminó rápido. ¿sería de sí mismo? Al desembocar en el boulevard. al sobreactuado performance de Sisi.las escenas más eróticas que había experimentado. Con esa hipervaloración del cuerpo se está generando uno de los mercados más rentables. y menos a chupar una asquerosa teta de hule. sentía una urgencia tremenda de huir. pero no se atrevió a tocar las enormes tetas redondas que parecían dos montañas de cal. al menos de manera decente. Sus manos acariciaron la espalda. la camisa empapada se le adhería al cuerpo y el cabello le escurría agua. No podía explicarse su reacción tan atolondrada. mientras salía a toda carrera del hotel. y no. Como si un espíritu burlón lo hubiese poseído. No le gustaba hacer el amor de esa forma. los muslos. se vistió y salió en silencio de aquel cuarto que apestaba a perfume costoso. Un ramalazo de lluvia le golpeó el rostro. se sorprendió al verlo tan iluminado por las luces de 105 . pero en este caso. la pelvis y el rostro. —Estamos jodidos. y nosotros. pero lo recibió con gusto. Apresurado. no podía hacer otra cosa. hacerlas disfrutar de verdad. No voy a besar. a conformarnos con teticas postizas.

reflexionó un momento y después decidió que se alegraba. o un mar de lágrimas. —Pensé que eran más de las ocho de la noche. La lluvia le empapó hasta las medias. o sacada de una telenovela. Se olfateó. el boulevard a las ocho de la noche era un lugar tan peligroso como cualquier barrio de la ciudad. y apenas son las seis y media de la tarde —se dijo. y así nadie me jode pidiéndome una ayudita. Empezó a caminar aparentando que rengueaba. No quería protegerse de la lluvia como la mayoría de la gente que estaba apiñada bajo los toldos. Pensó en ella y sonrió al imaginar su cara saliendo del cuarto de baño. No supo si alegrarse o no.los negocios. Se quitó la corbata y la guardó en un bolsillo. Miró la hora en su reloj. —¿Y si me hago el loco? ¿Quién va a saber si soy un loco de verdad? Me confundo con ellos. tenía la desagradable sensación de llevar pegado en la epidermis el fuerte perfume que usaba Sisi. se largara del 106 . cubriéndose con una toalla. Miraba de reojo hacia los lados. tiempo suficiente para que ella. vuelta una fiera seguramente. Con disimulo se sacó la camisa fuera del pantalón y la dejó colgando de forma descuidada. dispuesta a fingir toda la noche una sensualidad aprendida en alguna revista del domingo. Estaba abarrotado de gente que se guarecía bajo los toldos multicolores de las tiendas. y pensó que el escamoteo sexual con Sisi lo había desfasado por completo. pero nadie le prestaba atención. también probable. Dejaría pasar una media hora.

decirle que no sabía cómo María Jesús lo había seguido hasta allí. ni siquiera recordaba el título.lugar. celulares o como se llamen esos aparaticos. y una vez allí. pero lo había hecho. llamaba desde la recepción. Una espina que lo acicateaba en lo más recóndito de sus pensamientos. era un enlatado malísimo. Naturalmente Jesusita no es una mujer de hacer espectáculos. —Afortunadamente existen móviles. La estatura y la forma de caminar. Él debía regresar a buscar su auto. emergió de repente. Se trataba de una mujer que seguía al esposo hasta un hotel. así no tendré que recurrir a la truculencia de la peli. Nunca se sabe cómo esa mujer supo la habitación exacta en la que estaba su marido. le recordaron a Jesusita. Sólo hay un primer plano de una enguantada mano femenina empuñando un revolver. en su propio lecho conyugal. pero a una mujer celosa siempre hay que temerle. ¿Qué le diría cuando la viera en la oficina? Se le ocurrió contarle la escena de una película que vio hacía mucho tiempo. pero se distrajo al observar una figura femenina. cubriéndose con un paraguas enorme que le tapaba el rostro. ella le ordenaba con una voz de capataz: «Baja ahora mismo o subo y los mato a los dos». cuando el pobre hombre atendía. Se estaba felicitando por su inteligencia. Sabía que la náusea espantosa que estaba padeciendo se había incubado en su casa. Creía que estaban 107 . Pensó que esa era la coartada perfecta. en el hastío que cada día flagelaba su relación con Jesusita.

nunca podía verse con Jesusita abrazando a un niño rollizo. Karla es parte de mi prontuario sentimental.muy jóvenes para confinarse en una relación de por vida. y hay tanto que vivir. pero por más que intentara. que cuando Rodrigo afirmó que su matrimonio sería para siempre. mientras seguía bromeando con él. sin sospechar. Añoraba su libertad. Con frecuencia se preguntaba: ¿seré un perverso? Intuía que para hallar la respuesta debía excavar muy profundo. intentando verse en el futuro como un padre ejemplar. cada noche la cama se convertía en un surco que amenazaba con enterrarlo vivo en un tedio infernal. y no estaba preparado. pensó. estaba pensando en María Jesús. No podía comprender esas ideas. su verdadera inquietud era cómo plantear la separación. Esos izquierdosos son más conservadores que los religiosos fanáticos. ese tema no lo intranquilizaba. el mundo está vivo. ¿cuándo te casas? Rodrigo sonrió con cierta picardía. Álvaro pensó que era un chiste. A veces hacía ejercicios de abstracción. y se sorprendió por tanta seriedad. —Entonces. antes de responder. y recordó una mañana que encontró a Rodrigo saliendo del edificio. Estaba molesto consigo mismo por su galantería de quincalla. su estupidez lo había llevado directo 108 . —El día que lo haga será para toda la vida. Con Sisi. esa estrategia se le estaba convirtiendo en un estorbo. pero luego se dio cuenta de que Rodrigo hablaba en serio. vecino. nada más eso. Sin embargo.

asumiendo sus barrancos sin miedo. Conocía 109 . incapaz de confrontar nada. Le remordía la conciencia. pero no se aplicó sus propias recetas. fue desapareciendo. pero no podía hacer nada. se las donó a unos cuantos crédulos que se las tragaron completicas. entonces se engañaba con la esperanza de que fuera ella quien planteara la separación. estaba seguro de amarla. a ella la quería. sólo que ya no la deseaba. Volvió nuevamente a su idea de compromiso matrimonial o de parejas. Claro. En cambio él. Todo eso que lo trastornó de pasión en un tiempo. y él estaba saciado de placer. en las conversaciones.a una trampa de siliconas y uñas postizas. ya no había misterio. los olores. pero ahora la rutina se había instalado entre ellos. Sabía que era un maldito cobarde. seguro de sí mismo. —Bah. tan frontal. Temblaba cuando veía el deseo en los ojos de Jesusita. Era un descarado ¿y qué? Pensó en el compromiso y las diferentes acepciones de la palabra. Tal vez ese era el motivo por el que detestaba a Rodrigo. para él era lo mismo. En el momento que le pidió que se fuera a vivir con él. corría detrás de su propia imagen que necesitaba ser amada. Sartre habló bastante paja acerca del compromiso. no fue el caso de María Jesús. el timbre de la voz. que siempre salía pegado a la pared para que no lo vieran. plantado en el mundo como un loco. No sentía deseos por ella. en cambio otras mujeres lo entusiasmaban de inmediato. nada que buscar en un cuerpo tan conocido. de eso no tenía la menor duda.

una salida que lo asustaba tanto como la soledad. donde termina un remiendo. pero qué podía hacer. con rabia. Quién lo iba a escuchar en medio de la lluvia y el caos del boulevard. Cada una por su lado. pero no pudo. Se trataba de uniones con una doble cara. apartándolo de la reflexión que lo tenía atrapado en un callejón. Consideraba que la guerra era el acto más eficaz para condenar al mundo a un laberinto de opresión infernal. Ninguno de los dos era capaz de demostrar sus verdaderos sentimientos. Sabía que las sociedades se empeñan en imponer su orden. cada quien luchando por su propuesta para obtener el poder. todas las guerras del mundo. Trató de alejar la evocación. presos de una invalidez solapada en la costumbre. él intuía su desdicha.varios matrimonios que llamaba bifrontes. y en la comodidad de lo conocido. que siempre está desnivelado. sus normas. —¡Maldita sea! Esta ciudad es una ruina perpetua. y la de una comodidad resignada que escondían en el interior de habitaciones que supuraban la amargura de la frustración. y maldijo la guerra. la de felicidad que presentaban al mundo. Casi se fue de bruces. con una sola salida que temía cruzar. Habló en voz alta. Ambos respondían a los artificios de la estupidez y la hipocresía. estaban tullidos. María Jesús era una mujer formidable. 110 . El incidente le recordó las atroces imágenes de la guerra que había visto en el escritorio de Emma. Su pie se hundió en un hueco que formaba un charco de agua. sus leyes. comienza un hueco.

la más famosa. sólo han causado estropicios en aras de unas supuestas necesidades que ya no convencen a nadie. Nadie. a punta de suspensiones y de cierres totales. improvisando abrigos hechos con cartones y bolsas de basura negras. Troya. Algunos adoradores despistados del pseudo-comunismo.—¿Quién es la víctima y quién el victimario? —Se preguntó. a punta de amenazas. y siguió caminando por aquel territorio donde los huérfanos de la vida duermen en los recovecos de las esquinas medio derruidas. La situación del país estaba volviéndose intolerable. —La violencia es un mal heredado de los primeros guerreros. ignoraban por completo la zozobra que padecían millones de personas. Tanta impotencia frente al hambre y la miseria. que vivían en Estados Unidos. y quién iba a denunciar. sabiendo que caminaba solo por calles emparamadas. ¡Qué tráfico de muerte tan despiadado! ¡Qué negocio tan carnicero! —Masculló. porque la virulencia de sus depravaciones siempre quedan impunes. y opinaban sandeces sobre un régimen que ellos no conocían ni de lejos. Iba tan abstraído en sus reflexiones que casi tropezó con un borracho de esos que abundan en la 111 . al igual que todas las que han venido después. oscuras… Nadie lo escuchaba. los medios de comunicación estaban siendo acallados a punta de cárcel. con todos los derechos que otorga “el imperio”. Occidente está apuntalado sobre guerras. Intentando encontrar un poco de calor en medio de tanta frialdad. La angustia se retorció dentro de Álvaro con más vigor que antes.

porque todos vimos que el pobre intentaba espabilar. Sólo se subió la camisa hasta cubrirse con ella la cabeza. derrumbado en el suelo callejero. todavía asustado. le dio un patatús. Su envoltura recordaba a una larva metida en su capullo. viejo y maltrecho. ya no había nada que hacer. Uno de los obreros que fue a llevarles la noticia. Herminia habló con el doctor que atendía el caso. Herminia 112 . una masa pesada. pero qué va. Con precisión envidiable. unos hombres tocaron la puerta para avisarle que su papá había sufrido un ataque y estaba en el hospital. y a los pocos minutos de ingresar en emergencias cayó en coma. y no podía abrir los ojos. El aspecto que ofrecía ese cuerpo sucio. Herminia y él salieron corriendo para saber qué le había pasado. les informó que Antonio Arbeláez sufrió una convulsión. lo único que hizo fue bizquear —dijo el hombre. sin ningún abrigo. que hacía varios años sacó de la morgue de un hospital. era verdaderamente patético.ciudad. contó que Antonio llegó al trabajo como siempre. muy temprano. —De repente se cayó y comenzó a pujar como si estuviera haciendo una fuerza muy grande. Álvaro recordó otro cuerpo. inane. Todo era producto de una cirrosis hepática que lo devoró. y cuando estaba tomando café. cuando una mañana. El hombre estaba tirado largo a largo en el piso mojado. Tenía apenas diecisiete años y estaba terminando su último año del bachillerato. Quizá estuviera dormido o inconsciente por la borrachera. un hombre maduro que lucía una impecable bata blanca.

con una carpeta en la mano. de allí salía un pitido intermitente. otra le salía de la boca. pereciendo en la más miserable pobreza. sería el primer milagro que yo vería en mi vida —afirmó. enconados en lo más profundo de su ser. Por primera vez vio el espectáculo horroroso de la vida agonizando en una cama de sábanas baratas. por una fuerza misteriosa e inmisericorde hacia lo ignoto. para aspirar la flema que podía ahogarlo. —Entonces. la enfermera les dijo que eso se llamaba monitor. Los recuerdos hostiles. si ese hombre llegara a recuperarse. separado de los otros pacientes. Percibió que la muerte es más cruel cuando no hay dinero para comprar una comodidad. Las enfermeras lo pusieron en un pequeño cuarto. Dos manguerillas que le metieron por la nariz lo conectaban con una bombona de oxígeno. arrastrado como el cadáver de Héctor. Álvaro nunca imaginó que pudiera sentir tanta piedad por su padre. lo persiguieron día y noche por una 113 . Pasaron todo el día con Antonio.repitió aquellas palabras. —Ninguna. dispuesto a seguir su trabajo. En el pecho tenía unos parches con cablecitos que se estiraban hasta una pantalla pequeña. que al menos propicie una pequeña decencia al cuerpo vencido e indefenso. clavado con unas agujas que se hundían en sus venas. ni esperanzas para Antonio. que ahora parecía un crucificado con los brazos abiertos. como para asegurarse de haberlas entendido. Una sonda asomaba por debajo de la sábana y terminaba en una bolsa amarillenta.

Medio atolondrado por esas visiones. aparecían como en una pesadilla. Recordó la cara muerta con los ojos cerrados.larga temporada. pero ya no era nada. para que la podredumbre no molestara a nadie. En medio de un horror inédito vio las paredes de losa de la morgue. las manos tocaban y sentían. silbaba y hacía bromas mientras recorría el trecho que separaba al sórdido depósito del lugar donde estaba la carroza fúnebre. enflaquecidas por la enfermedad agresiva. y luego metida en una bolsa negra. podía ver y pensar. sintió el frío del tétrico lugar y el tufo del formol casi le devastó el olfato. concentrada en un maldito pañal desechable lleno de mierda podrida. blasfemaba y se reía. Álvaro miraba el cuerpo que antes era capaz de hablar y moverse. Veía en todas partes las manos laxas del albañil. rígida… La carne sin vida envuelta en una colcha. pensó que por eso había que enterrarlo. sólo era abono para la tierra. —Pobre caparazón ¿Qué llevas adentro? ¿Qué te hace pensar y moverte? ¿Qué es estar vivo? ¿Cuando dormimos o caemos en esos niveles de inconsciencia también se operará esa especie de muerte que nos hace parecer larvas encapulladas o simples objetos?. como un saco de basura. Las imágenes de la cama de hospital donde murió su padre. 114 . caminaba y hacía mil cosas. y toda la pobreza alrededor. y taparlo con cemento. —murmuró viendo hacia el cielo encapotado. con sus uñas mal cortadas. Se había convertido en un objeto inanimado descomponiéndose a cada hora que pasaba. El cuerpo fue depositado en una carretilla que transportó un joven alegre.

El saldo de muertos los fines de semana. Intranquilo pensó nuevamente en las imágenes de la guerra. siempre de espaldas. En ese momento se dio cuenta de que se había internado por una de las tantas callejuelas que. en las noticias de secuestros que él mismo recibía. Comenzó a retroceder rápido. percibió unos bultos que se movían agazapados en un rincón. Había aprendido a cuidarse desde niño. Las expropiaciones. ¿cuántos periodistas irían a parar a la cárcel por emitir un criterio? ¡Tantas miserias que se desataron sobre el país en tan poco tiempo! —El cielo es una pintura estática que se mantiene arriba. se detuvo en seco. en la peste de las llamadas “vacunas” que se había convertido en otro modo de extorsión por tiempo indefinido.Una llovizna pertinaz seguía cayendo. se dio la vuelta y emprendió una carrera que lo condujo en un santiamén al paseo iluminado. Se alejó con paso resuelto. mientras aquí abajo saltamos de infierno en infierno. el pánico ante las invasiones a mano armada. Sus padres fueron determinantes 115 . Un movimiento extraño lo sobresaltó. mientras la adrenalina recorría todo su cuerpo. a unos cien metros de él. conectan al boulevard con las grandes avenidas. el desmantelamiento de un pueblo entero… La maldita censura que se estaba imponiendo de forma inmoral. era igual o superior al que se registraba en cualquier guerra. y agudizó la mirada. cuando se había alejado lo suficiente. como pequeñas venas. en la violencia que estaba minando al país. la noche estaba fría.

—Mira. o te vas para el servicio militar a servirle de cachifo a todo el mundo. Dentro de dos meses cumples la mayoría de edad. Él aún estaba impresionado por lo que había vivido ese día. y él sentía miedo hasta de ir para la escuela. los dejan mancos y después los ponen a pedir en otras partes. Presenciar la terrible agonía de su papá le chupó hasta la última gota de energía. pero asintió con la cabeza. Hay que tener cuidado. que 116 . Su madre siempre apoyaba las palabras de Antonio. Antonio Arbeláez miraba la cara de su hijo cuando decía esas cosas. —De la casa a la escuela y de la escuela derechito para la casa —le decía su padre. añadiendo una macabra historia—. No tenía ganas de hablar. y eso significa muchas cosas. Hasta le pegan brasas calientes en los ojos y los dejan ciegos. y Herminia se encargó de refrendar esos recelos.para que desarrollara ese recelo que lo hacía actuar como un felino sigiloso en las violentas calles de la ciudad. porque hay gente que se roba los muchachitos y se los lleva lejos. —Tú no sabes cuánto peligro hay en las calles porque no hay quién lo frene. mi lobito. ya eres un hombre. Una es que tienes que seguir estudiando. En tu caso. a otras ciudades y les mochan las piernas o los brazos. Herminia dijo que deseaba consultarle algunas cosas. Esa marramucia debe dar bastante plata para que los sinvergüenzas hagan ese negocio. El mismo día que sepultaron a su padre.

—Si te digo que estás solo. —Yo no estoy solo. habló conmigo en el entierro. mientras fumaba y miraba las cenizas. porque lo expuso 117 . Sabía que eso no era todo. con ganas de echarse a llorar. porque una revelación venía en camino. el dueño de la constructora. es porque lo estás. —Se interrumpió y se quedó mirándolo. mejor dicho. a ti.te quedaste solito. te tengo a ti —interrumpió. que al parecer ya lo tenía en la cabeza desde hacía mucho tiempo. tú sabes. —La gente que cuida la quinta El Piñal está buscando una casa por aquí desde hace tiempo. Escuchó con atención. Se despabiló en un instante. ya no la necesitas. sin decir nada. es mejor que te vayas para la universidad y estudies una buena profesión. De inmediato reconoció el tono que Herminia utilizaba para hablar de cosas importantes. para cerciorarse de que estaba entendiendo sus palabras. como si leyera en ellas el futuro de Álvaro. tratando de entender todo el plan de Herminia. Él peló los ojos y se quedó viéndola. total. Ella continuó hablando. También pensé que puedes vender la casa. en cualquier momento me va a tocar y se acabó. pero siguió hablando persuasiva. te tocan unos buenos arreglos por los años que trabajó allá. y yo sé que tienen con qué comprar. Él la notó inquieta. y se puso medio nervioso. Ella lo adivinó. —El señor Franco. como la vez que le dio la cátedra de sexología. Ya viste que la muerte anda por ahí. A tu papá. como siempre que quería algo.

—No. se volvió dura. esas son las calificaciones que he visto cada vez que firmo el boletín escolar. Él se quedó parado sin saber qué hacer ante ese rostro que siempre le había infundido respeto. diecinueve y veinte. su mirada que hasta ese momento había sido tranquila. con la boca abierta. Se reprendió por mal agradecido. Sería trampa si estuvieras comprando un cupo. sin darse por enterada. Álvaro Antonio. Se quedó perplejo. —¡Eso es trampa! Herminia cambió de expresión. Quiero decir que tienes para comprarte un apartamentico en Caracas. ella nunca haría una cosa así tan fea. Ya hablé con él y me dijo que te puede ayudar… Álvaro se levantó de un salto.con una precisión de reloj suizo. siempre sacaste buenas notas. mirándolo de frente. o la tenía planificada también. —Además. Se estremeció de sólo pensar que ella estaba esperando la muerte de Antonio. para que vayas a estudiar allá —remató. Herminia se dio cuenta de su miedo. Dieciocho. Se sentó porque creía que las rodillas se le doblarían como a un chivo. a estudiar en una ciudad que lo atraía y al mismo tiempo le causaba miedo. Desde que entraste al liceo. todo eso lo confundió. Irse solo a Caracas. —Conozco a un señor que tiene un hermano que trabaja en la Universidad Central. Hasta los detalles ya estaban incluidos. pero siguió exponiendo su plan. trampa no. te tengo una plata guardada en el banco. si entraras por debajo de cuerda sin tener un promedio 118 .

comenzó a verte de otra forma. Tienes más que merecido ese cupo. 119 . El viejito era medio amargado. Se quedó sin habla por un momento. —Si haces las cosas tal y como te digo. por eso él comenzó a darme una mensualidad. y su voz se desinfló. es verdad. que había intuido desde hacía mucho tiempo. don Sabas comenzó a pagar todos tus gastos. porque es engorroso. le vas a sacar provecho o yo te saco el cuero a punta de palo. por pendejo. Yo no sé cómo decir estas cosas. fue un secreto entre él y yo. a lo mejor te vio como lo único que su hija dejó en el mundo. te vas a evitar bastantes males. pero tú no estás haciendo ninguna trácala. pero creo que tu abuelo. para que te la guardara en el banco. y sabía que Antonio no se iba a ocupar de tu porvenir. —¿De dónde sacaste esa plata que tienes guardada?. —preguntó. No te voy a solucionar la vida. cuidando los gastos. —¿Qué tengo que hacer? —Los reales que te tengo son suficientes para comprarte un apartamentico y estudiar. pero también es verdad que te quiso mucho. claro. —Cuando Andrea se murió.decente. sin poder despegarse de la intensa mirada de Herminia. y escúchame bien. pero estarás más tranquilo. sabiendo de antemano la respuesta. claro. —Caracas está lejos… Tampoco conozco a nadie —dijo. después de que se murió tu mamá. porque eso no tiene solución. apenas pudo balbucear. siempre escondido de tu papá.

que tus tíos estaban esperando que él se muriera para quedarse con lo poco que tenía. cuando ya estábamos afuera. El viejito con esos dos camiones nada más. y me pidió que llevara tu partida de nacimiento. me pidió que no le contara nada de eso a nadie. —Antonio era un hombre muy buenmozo. ahorró una buena plata. por eso tu mamá. Después. yo te estaba hablando de don Sabas. y cuando ella metió la pata con Antonio el viejito casi se murió de la rabia y la tristeza. porque una semana antes me citó en un banco. Ella vio el asombro en su cara. allá canceló su cuenta y pasó todita la plata a una que abrimos a tu nombre. porque que desde que murió por aquí no ha venido nadie a ofrecerte ni un conuco. y mira que el viejito tenía bastantes tierras. cayó redondito con él.Todos por aquí saben que Andrea era la luz de sus ojos. Bueno. Yo sabía por dónde iban los tiros. pero no dije nada. te dejarían por fuera. Deberías anotar ese detalle para que tengas en la conciencia cómo acaba la gente donde el vicio puede más que el juicio. fíjate ese era un hombre sin vicios. ya tú sabes que él no podía verlo ni en pintura. Pero el vicio destroza todo. y a ti. imaginó que saldría corriendo a buscar un espejo para ver si de verdad era “el vivo retrato” de ese borracho que acababa de enterrar. 120 . y como que presintió la muerte. que era una muchacha bien educada. el Antonio que conociste ya era un bagazo. honesto hasta donde sé. Él no te buscaba nunca porque eres el vivo retrato de tu papá y. No se peló.

porque odiaba al albañil Antonio Arbeláez.Álvaro la miraba con ojos de loco. tampoco sospechó la gran sagacidad de Herminia. Sintió lástima por esa mirada llena de aprehensión. sin salir corriendo a esconderse detrás de los demás o detrás de una botella de aguardiente. Él sería periodista. lavándose eternamente en una madrugada. Cuando Herminia dijo que lo quiso mucho. y Herminia se cuestionó por no haber esperado otro momento para hablar de ese tema. como si fuera un capitán. quedó desorientado. y por la inocencia de ese muchacho al que quería tanto. Sabía que el pobre muchacho estaba destrozado por la experiencia que acababa de vivir. quien se ocupó de trazarle una bitácora de su vida. ella lo había decidido. pero no le evitó ni un minuto de dolor. él tenía que aprender a confrontar las cosas como son. Había observado el terror en su cara. —Yo no puedo cambiar la historia ni las cosas —dijo con la voz bajita para que no se quebrara al ver la desolación dibujada en ese rostro que aún tenía rasgos infantiles. ella se había convertido en un espectro que se quedó en el baño. Nunca recibió afecto de su abuelo. pero eso no era todo. Jamás imaginó que don Sabas le hubiese dejado tanto dinero. Ella era un sonido de agua y una pierna blanca que se escurría por el piso del patio. su cabeza era un remolino de cosas extrañas. En cuanto a su madre. sospechaba que el viejo no lo quería por ser hijo de un matrimonio que él nunca aprobó. para que 121 . Él estaba atónito por aquellas confesiones de Herminia.

—¿Y no estabas casada?. Uno de esos que después dice que aquí no dejan entrar a gente pobre. La gente ve con desconfianza a los hijos de las mujeres que se suicidan cansadas de recibir maltratos. se llamaba Sotillo. los dos junticos. —Tus padres murieron en un accidente de tránsito. Esa es tu historia desde este momento. sino a ricos nada más. con el corazón desenfrenado por la emoción. comiendo y viviendo a costillas de la universidad. Recordaba la silueta de Herminia. y patalean para que el comedor sea gratis.fuera bien visto en todas partes. mijito? ¿Crees que me casé porque tenía el corazón atravesado por una flechita rosada? 122 . Lo visité hasta que me di cuenta de que era uno de esos vagos que se pasan veinte años con una agenda debajo del sobaco para arriba y para abajo. —¿Qué tiene eso. A ti te crió tu tía Herminia. —preguntó. aprende a espantar rápido a los curiosos. hace nueve años. —¿Cómo conoces esta universidad? Ella sonriendo con picardía. No olvides la fecha. desplazándose por aquellos pasillos. más ingenuo que una oveja. Álvaro recordaba la primera vez que visitó la capital del país y puso sus pies en la universidad. le respondió con la mitad de su historia. llena de confianza. más nada. —Tuve un novio que estudiaba periodismo. y ni se diga de alguien que viene de un hogar de borrachos pendencieros. debía borrar su verdadera historia y hacerse otra. un día como hoy.

la compra del apartamento de La Candelaria. Álvaro Antonio. diles que con una tía solterona y amargada que no le gustan las visitas. Tu casa es bendita. porque los necesitados aparecen como por arte de magia. Tantas cosas que sucedieron en un ir y venir de Maracay para Caracas. y ya no tienes forma ni manera de sacarte a esa gente de encima. esta ciudad es cara y tú no tienes a nadie. Con las mujeres. que es por unos días nada más. pero anotó el dato en uno de sus archivos clasificados. tienes que estar seguro de que es la mujer de tu vida. Lo visitó regularmente mientras hacía la carrera. hasta que Herminia lo dejó instalado en su nueva vivienda y le hizo jurar que no le diría a nadie que era el propietario. acuérdate de que la universidad traga plata pareja. Lo mismo va con la plata. no tenía nada que decir. empavan y traen pleitos. Cuida lo que tienes. y viceversa. porque después los amigos te empiezan a pedir favores. ni se te ocurra decir que tienes un dinerito en el banco. —Nunca se lo digas nadie. no quería que nadie se aprovechara de la juventud y la ingenuidad de él. que si le alquiles una habitación. y en un abrir y cerrar de ojos te despalillan todo. que si no tienen dónde dormir. Álvaro 123 . Después fue la venta de la casa. Se quedan. Le imprimió un tono enfático a sus palabras. es preferible que pagues el hotel a que las metas aquí. porque eso es peor.Álvaro guardó silencio. Si alguien te pregunta con quién vives. cuando metas a una mujer aquí. para cerciorarse de que todo marchaba bien.

Tienes que vivir tu vida sin estar pegado de los fustanes de nadie. no le interesaba romper la promesa de no buscarla. Un hombre era el nuevo dueño del establecimiento. y se graduó en cuatro años y medio con las mejores calificaciones de su promoción. quería verla y se preparó para recibir un buen regaño. y no sabía nada de Herminia. que eso no se te olvide. Le dijo que iría a visitarla. Todos tenemos una gran responsabilidad con nosotros mismos. 124 . esa fue la última vez que estuvieron juntos. jamás lo llamó. Una señora con un niño en brazos. pero ella le respondió que no deseaba verlo jamás en ese pueblo de pordioseros. Un día quiso sorprenderla con una visita. y fue a buscarla allí. pero tampoco la encontró. Álvaro imaginó que estaría en la posada. si algún día no lo hago. el sorprendido fue él. pero cuando llegó a la casa. Cada quien tiene que vivir su propia vida. le dijo que la había comprado. —¿Una amiga? —Preguntó Álvaro extrañado. Como todo un caballero compró un ramo de flores y una novela. Después de ese día.siguió al pie de la letra las indicaciones de su ángel de la guarda. —Ella me vendió este negocio y se fue con su amiga. Yo te voy a llamar de vez en cuando. y dos más rodeándola. —No tienes nada que hacer por allá. no me busques. pero nunca dijeron para dónde se iban. y él comenzó a extrañarla. Eran demasiados años juntos para olvidarla sólo porque ella se lo ordenara. El nuevo propietario sonrió con malicia. Se apareció en el pueblo sin avisar. eso es todo.

Comprendió lo que el hombre quería decir. 125 . nada más. Nunca imaginó una relación sentimental entre ellas. Mayita. ni con nadie. De cualquier forma.—Sí. —No a todas las mujeres les gustan los hombres. la que estaba encargada de esta posada y vivía en el apartamento de tu tía. ¿No sabías nada? Herminia venía a visitarla hasta tres veces por semana. Creyó que eran buenas amigas. Entonces comenzó a sospechar otra cosa. Deseaba regresar cuanto antes a Caracas. —Muchas gracias por todo amigo. por un comentario que la Camellona soltó de forma descuidada. intuyó que ella ocultaba algo. la única persona que visitaba la casa de Herminia. Le parecía extraño que una mujer tan bonita se mantuviera como una vestal en un pueblo abandonado de la gracia de Dios. Presintió que su pasado había quedado sellado para siempre con aquella historia de Herminia. le dio las gracias. muchas prefieren mujeres. y no estaba dispuesto a discutir la vida privada de su tía con un extraño. Salió veloz de aquella casa y fue directo hasta su carro. Hacía años. sino su amiguita iba hasta el caserío para verla. pero jamás le conoció un novio. Miró fijamente al nuevo dueño. Recordó a Mayita. Nunca se tragó el cuento de que hubiese renunciado a los hombres. disculpe la molestia. no iba a permitir que nadie hiciera especulaciones o se burlara de la intimidad de Herminia. y con tono áspero cortó la conversación en seco.

¿Tú crees que los hombres son imprescindibles para disfrutar del amor. como una maga. Fue consciente del amor inmenso por esa mujer extraordinaria que le dio libertad. en una sociedad tan hipócrita y timorata como la nuestra. su historia de huérfano miserable. que disfrutes y seas feliz con todo lo que hagas. 126 . en la de un profesional brillante. pensó que ni siquiera le recriminaba que se hubiera ido lejos sin despedirse. debió ser muy difícil para ella. espero que siempre te vaya bien donde quiera que estés. no supo qué decir. y de los placeres de la vida? Se sintió acorralado. No la juzgaba. Mientras conducía por la autopista. gozar rico. —Gozar. se clavó en la región más oscura de su mente. la idea de “otra Herminia que no necesitaba de un hombre para gozar rico. en un hombre decente con un buen futuro que vivir. con todo lo quería al alcance de la mano. —Herminia. salir de las sombras anónimas de sus pasiones. gozar de verdad. ¿Qué podía responder un muchacho de quince años ante tamaña pregunta? Desde ese día. tú te lo mereces. —preguntó el imberbe Alvarito.—¿Y qué hace una mujer con otra mujer?. Imaginó que dar la cara al mundo y decirle que era lesbiana porque le nacía del alma y del corazón. Álvaro sintió cómo crecía su admiración por ella dentro de él. y de verdad”. mi corazón de melón. Trastocó. me alegro que vivas tu vida. Herminia le había dejado una historia de vida digna. dinero y consejos para que viviera su sexualidad plenamente.

según sus propias palabras. sino por comodidad. Su amigo Pablo Arza. que no vio ninguna razón para estropearlas con una verdad que ya no sabía si era cierta o no. no lo dijo porque sintiera desconfianza hacia María Jesús. buscando ansiosa algo en su mirada. En ese momento supo que la vida le había cambiado. Un día Jesusita estaba limpiando y encontró los documentos de propiedad del apartamento. riendo con un grupo de amigos que se tomaban fotos unos a otros. el fotógrafo más popular de toda la universidad. Curiosa. Se sintió tan bien con todas las disposiciones de Herminia. y Herminia había decidido invertir en una vivienda para que tuviera un techo propio. lo cautivó para siempre. hasta que conoció a María Jesús en una exposición de fotografías. menos el “secreto de la tía Herminia”. pero ni siquiera a ella le confesó su verdadera historia. Estaba seguro de amarla. allá en Tierra de Nadie.. Álvaro le contó que el inmueble fue comprado con una pequeña herencia que recibió de sus padres. Al poco tiempo. se enteró del romance y la echó de su casa.IV En la universidad tuvo muchas novias. Ese día la vio por primera vez. ni siquiera recordaba algunos nombres. y él la recibió en la suya lleno de felicidad. lo invitó a una de sus exposiciones al aire libre. Lo de ser propietario del apartamento. La imagen de ella. indagó con el ceño fruncido. Le explicó las razones que su tía expuso 127 . Elvira R. pero ninguna dejó marcas.

En el camino vieron una tierra baldía y. una versión criolla de la vendetta entre Montesco y Capuleto. a veces. quizá. menos usted. y dijo que seguirían manteniendo el secreto. 128 . la tomó por las caderas. —Ya te conté que mis padres eran de Carora. Jesusita se sintió halagada. sin más preámbulos me concibieron bajo una enorme luna llena. pero pertenecían a familias enguerrilladas. —¿Por qué nunca me hablas de tu familia? —Porque no tengo más familia. Jesusita estuvo de acuerdo con esa precaución. Siempre me recordó que su nombre era Herminia y no tía. si yo tuviera un origen noble. Te hablé de mis padres y de Herminia. y no revisando pergaminos amarillentos y aburridos. pero quería saber más acerca de él. en estos momentos. Álvaro percibió el cerco de una interrogación y. una noche no pudieron aguantar más y se escaparon. estaría estudiando a fondo mi árbol genealógico. me convierto en lobo. y suavemente la volvió hacia él hasta quedar frente a frente. por eso. —Mi amor. acercándose a María Jesús. porque eso la hacía sentir vieja. —No.para que no le dijera a nadie la verdad. Me lo prohibió hace años. y él aprovechó para liquidar de una vez por todas ese tema que le fastidiaba tanto. En cambio la vida me ha dado la alegría de estar contigo. —Nunca le dices tía —observó María Jesús. Estaban enamorados hasta los tuétanos. pero no es así.

Tito Alayz lo maravilló con sus conversaciones. A Rodrigo lo saludó efusivo. pero aún así le preguntó: —¿Nunca se te ha ocurrido conocer a esos parientes enguerrillados? Total ya ha pasado bastante tiempo. se dedicaron a vivir juntos y a disfrutar su idilio. Sólo Herminia mantuvo contacto con su hermano. fuera el marido de turno de esa carajita tan loca. A Oscura la había visto en las fiestas Rave. mi padre. metido en la política de pata a cabeza. —No. puede ser que pague los platos rotos de toda una generación. Cuando se encontraron en La Cobertera. 129 . María Jesús no volvió a preguntarle nada acerca de su origen. y María Jesús se la presentó. no se imaginaba que un tipo como él. Se sorprendió cuando supo que era el novio de Oscura. lo conocía desde hacia tiempo por sus actividades en la Federación de Estudiantes. pero sólo unos pocos formaron un pequeño grupo. el Canario lo hizo reír con sus ocurrencias. ¿De verdad no lo reconocía. mi amorcito. porque le era absolutamente indiferente. —¿Qué será de ellos? —Se preguntó. Si yo me aparezco por allá. Jesusita lo llevó a conocer La Cobertera. o deseaba mantener en silencio sus andanzas llenas de éxtasis? Álvaro no se preocupó en averiguarlo. ella fingió no conocerlo.Comenzó a mordisquear el cuello de Jesusita que se retorcía de risa y tenía las mejillas coloradas. es decir. y muchas veces coincidieron en las mismas tascas. siempre había mucha gente. ellos nunca intentaron conocerme.

y eso qué importa—. se dijo pateando una lata de cerveza que estaba en el suelo. A Tito y a Raúl no los había visto más. Era evidente que estaba pasando por un mal momento. tuvieron mucha influencia en ese alejamiento de la librería. con la cabeza casi rapada. oscura… Rodrigo se dejaba ver a veces por alguna tasca. El círculo de Tito. Raúl Mendoza. Tal vez fue el único que la vio realmente. —Sonrió ante su ingenio.Hacía mucho tiempo que no visitaba La Cobertera. fastidiándolo. Parecía una sonámbula. Una vez vio que movía los labios. como si estuviera rezando. 130 . siempre andaba en grupo. Él necesitaba novedades. pero a Oscura la vio algunas veces caminando por el centro de la ciudad. temerosa. para colmo la imagen de Rodrigo volvió inoportuna. quizá en uno de esos raptos de Tiresias. sin maquillaje. —¿Será maricón? Bueno. Nunca antes el apodo de Oscura Forastera le había venido tan bien. pero recordó que la frase no era suya. ¿Renato Rodríguez? —Bueno. y sintió verdadera piedad por ella. la había leído en alguna parte. y supo que era una forastera. y si lo es qué pasa. las mismas caras de siempre y el mismo tema. hizo la premonición. pero también es justo decir que el cansancio y el aburrimiento que se adueña de las vivencias repetitivas. las exigencias de su trabajo le impedían hacer ese tipo de vida social. perdida. ida de este mundo. Triple A ¿no te enseñaron a respetar el culo del prójimo? Sólo el culo de la prójima está permitido. lo aburrían hasta la desesperación.

No sabía por qué le daba tanta rabia el parecido de Rodrigo con el cantante. que tenía la costumbre de ponerle apodos a todos. Sus dedos encontraron unas monedas. Faltaban dos cuadras para alcanzar la callecita que conducía al hotel. 131 . Desde ese día. con esa pinta de Freddie Mercury que se gasta —pensó. Trató de reconstruir todos sus movimientos desde que salió de la habitación. Ya no valía la pena hacer esfuerzos pensando en algo que estaba hecho. se quedó en la habitación ¿y si Jesusita me llamó? Apresuró el paso. Comenzó a trotar hasta que llegó al hotel. y entró con un aspecto de loco que asustó a la recepcionista. o confundido entre las cosas que puso sobre un mueble. y ansioso buscó su teléfono en los bolsillos. me saca la piedra. que se puso mientras intentaba recordar si lo había dejado en el auto o en el hotel. ¿Por qué algunos desgraciados tienen tanta suerte? De pronto sintió unos deseos intensos de escuchar la voz de Jesusita. Álvaro sintió rechazo y rabia hacia el amigo. dedujo que el aparato quedó cubierto por alguna prenda de Sisi. las llaves del auto y la corbata. El maldito hasta sabe tocar guitarra. sin saber por qué. malhumorado. —Ese carajo con su pinta de galán y su bigote de guerrillero. —Maldita sea. una vez que Tito Alayz.—No es raro que sea medio marico. La chica se irguió en su silla de un salto espectacular. se refirió a Rodrigo como “el de Queen”. Se dio cuenta de ese malestar.

Se quedó perplejo. Álvaro no tenía 132 . antes de continuar con su décima mentira en el día. no sabía si revisar el cuarto él mismo o largarse dando un portazo. porque ya realizaron la limpieza y. —Salí tan rápido que dejé olvidado mi teléfono en la habitación. —Discúlpeme —le dijo a la chica. —La dama que estaba con usted se marchó hace veinte minutos —dijo. Casi de inmediato. al reconocer al cliente que había salido corriendo media hora antes.y se quedó mirándolo. —Sí. es que se me presentó una emergencia —dijo esbozando una media sonrisa. al menos eso estaba mejor. pero la recepcionista lo cortó en seco. La recepcionista al verlo ahí parado sin decir nada. Respiró más aliviado. cuando encuentran algo. entonces lo debe tener su novia. Álvaro no podía creer que el día hubiese sido tan malo. siempre lo dejan aquí. una mujer con cara de terrorista apareció por una puerta que no había notado. —Si lo dejó en la habitación. —Iba a continuar. con la boca abierta. intentando recuperar la calma. marcó un número y dijo algo que no alcanzó a comprender bien porque estaba sumergido en negros pensamientos. le dijo con voz carrasposa que en la habitación no había nada. más tranquila. sin esperar a que él hiciera ninguna pregunta. tratando inútilmente de arreglarlo. La muchacha se limitó a verlo. y sin protocolos. Lo miró de arriba abajo. Álvaro se apresuró a pasarse una mano por el cabello.

que echaban chispas de ira verdadera. porque me asomé por la ventana y vi que asaltaban a un hombre. —¿Y ahora Triple A? ¿Qué hago con esta loca? Piensa. se disculpó de la manera más amable que pudo. —¿Qué haces aquí? Pasé tremenda vergüenza cuando entré al hotel. y se encaminó rápido hacia la discreta puerta que conducía al estacionamiento del hotel. ahí mismo —dijo. señalando con el dedo índice hacia la parte de afuera. 133 . Álvaro la había impresionado realmente. hierática. La miró con ojos de lobo siberiano. Adoptando un semblante fiero se acercó a Sisi. Álvaro caminaba despacio. —Salí corriendo. Descendió los cuatro peldaños de la escalera y se quedó tieso. Al lado de su auto. buscando un cuento satisfactorio en sus archivos mentales. estaba Sisi con su decolorada pelambre brillando… Como una Barbie extraterrestre. —Tú te fuiste y me dejaste sola en el cuarto —chilló. no joda. pero estaba recostada del auto. Entonces recordó una noticia de sucesos de un periódico regional. Si me araña le arranco el pescuezo y lo tiro en la basura. Sisi hizo ademán de retroceder.ganas de seguir allí. Estaba pálida. y se quedó allí. La recepcionista me paró en seco y me dijo que te habías ido. Piensa rápido o saldremos arañados.

A él no le haría escenas. Álvaro se percató y arremetió con más ímpetu. Lo llevé hasta el módulo que está en el boulevard para que le tomaran la denuncia y lo auxiliaran. me pidieron papeles. preocupado de que caminaras sola por esa carretera. lo matan como a un perro. Ni siquiera sabes contar. 134 . —Me siento verdaderamente decepcionado. se sentía demasiado estresado para permitirlo. Además fue un momento ¿se supone que debía pedirte permiso? Estaba rojo. Tú sabes como son los policías. su rabia era auténtica. indicador rotundo que anunciaba una tormenta de histeria. me tardé media hora nada más. segura y calientica. amor. Si no me escuchaste. porque ayudé al hombre. y te tardaste tanto. —gritó Sisi con el mismo chillido. pero se contuvo y le respondió con un reproche. menos mal que el tipo dijo que si no hubiese sido por mí. tal vez fue por el sonido de la ducha. —Perdóname. hasta querían tomarme declaraciones. —¡Claro que te avisé! Lo dije bien alto. que los delincuentes dejaron tirado en el piso. Estuvo a punto de corregirla. Me puse furiosa y perdí los estribos. Salgo otra vez corriendo. como el propio pendejo. diciéndole que ella había perdido al jinete. y Sisi presintió que aquello podía terminar muy mal. pero tú estabas instaladota aquí. me dicen que te fuiste. Intentando conciliar dijo en un tono más bajo. sin avisarme siquiera?.—¿Y saliste a rescatarlo solito. no los estribos. y cuando regreso.

Bajó la mirada y pidió disculpas. recalcando la palabra esposa. —¡Chico ten cuidado!. Entonces ella. se contuvo para no darle 135 . Álvaro recordó el teléfono.La expresión de Sisi pasó del miedo al asombro. Notó que Sisi lo miraba con insistencia. por fortuna. con voz de niña le dijo que había llamado a María Jesús. y respiró profundo. pero permaneció callado. y con gesto melodramático dio una vuelta. como si estuviera buscando la explicación de un misterio grandísimo. Se volvió a mirarla y le dijo secamente. pero dejé el teléfono en el cuarto. muy nerviosa. Iban sumidos en un silencio pesado. Álvaro agarró el aparato sin verla. —Por cierto. —súbete—. Sintió que la sangre le rebullía por todo el cuerpo. —exclamó con su típico chillido. Sisi gritó y trató de agarrarse de algún lado. luego se lo extendió. Él frenó a tiempo. De repente. sus uñas rasguñaron el vidrio. Álvaro casi se estrelló contra el auto que estaba delante de ellos. y abrió las puertas del auto. Él se puso las manos en la cabeza. ¿lo tienes ahí? Ella. mantenía la mirada fija en la calle que. no estaba muy congestionada. Salió de allí tan rápido como pudo. —¿Qué le dijiste a mi esposa? —preguntó. porque volteó a verla con una cara que reflejaba la más grande incredulidad. Haciendo acopio de todos los valores que Herminia le había enseñado. te iba a llamar para decirte dónde estaba. lo buscó en su bolso. y se sintió culpable.

Jesusa es celosa. Sisi.un sopapo. 136 . textualmente. así que prepárate. le dije que estaba contigo en un motel y ella respondió. —Bueno —dijo al borde de un colapso—. no. Me respondió. pero no estoy seguro. Estamos metidos en un rollo bien feo. a mí no me va a fusilar solo. de pegarle cuatro gritos a la imbécil que tenía al lado. se apartó con rabia un mechón de cabello. de lo más tranquila. porque si se le ocurre alguna locura. y el sudor le manaba de la frente. —Vamos a ver cómo remiendo el capote. y siguió hablando. Ella practica el tiro al blanco. porque en una ciudad como ésta… También practica artes marciales. así no fue —rectificó nerviosa—. que te dijera que yo lo tenía. Deseaba apartar las brumas que estaban invadiendo su cerebro. Le dije que olvidaste el teléfono en el hotel donde estuvimos. mientras se le aclaraban las ideas. en realidad casi no hablamos. Abrió el teléfono y constató que había una llamada a su celular. Te advierto que ella es muy astuta. de hablar. Sisi lo miraba desencajada. la conversación. —¡Qué bonito discurso! —Fue lo que atinó a decir. Sentía la imperiosa necesidad de decir algo. lo hace por defensa personal. que te daría el mensaje apenas llegaras. claro. —Metiste la pata. No podía creer que Jesusita hubiese contestado eso. Álvaro se sentía nervioso. No tienes idea de lo que hiciste. Le pidió que le contara.

En ese momento divisó una parada de taxis, se detuvo con rapidez, y le pidió que terminara de llegar sola a su casa. Ella se bajó antes que él frenara el auto por completo, y sin despedirse salió veloz. Álvaro estaba mal, sintió que se estaba congelando y apagó el aire, pero el frío seguía perforándole hasta los huesos. ¿Qué le diría a Jesusita? —¿Qué pasó hoy? ¿Será que me cayó la maldición de La Verónica? De repente, una luz iluminó el revoltijo de pensamientos lúgubres que lo atormentaban. Se le había ocurrido algo, fue una historia que le contó una vez el Canario acerca de unas jovencitas que se vengaron de Juan Peluche, un profesor que les aplazó una materia. Una chica llamó a la esposa, y le dijo que era amante del peludo y hediondo profesor. La señora se enfermó de la indignación, y el pobre hombre jamás pudo probar la verdad. Recordó la reflexión que tuvo unas horas antes, y pensó que la idea de separarse de Jesusita era una fanfarronada. Sin embargo, una malévola voz interior le murmuró que la ruptura había acontecido tiempo atrás. Faltaba una despedida para consumarla. —Está bien, nos separaremos, pero en el futuro. En otro momento que no me sienta como una veleta sin timón ni bitácoras. En el instante en que presintió la ruptura definitiva, el final de los años de pasión agotada, pero de costumbre rotunda, sintió que todavía amaba a Jesusita. Se decía a sí mismo que las aventuras que había tenido sólo eran una estrategia para salvar su unión
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del tedio, un ungüento, un remedio casero para que la odiosa rutina no doliera tanto. Se olfateó, olía a perro mojado, pero no había ni rastro del perfume de Sisi. Repasó una vez más su historia, su aspecto era lamentable, parecía que hubiese recibido una paliza. Cuando entró en su casa fue recibido por un silencio en penumbras que no le gustó, sólo la luz del estudio estaba encendida. Caminó sigiloso hasta allí, y desde la puerta vio a Jesusita, como Blanca Nieves, profundamente dormida en el sofá. Se quedó unos minutos de pie, observándola, y decidió despertarla. Si no lo hacía, iba a perder la fuerza que traía para contarle la historia de la llamada. Dio unos pasos y se arrodilló, por un instante observó su rostro, el cuello blanco y suave, la negra melena desparramada; la besó en el hombro. Ella abrió los ojos, y se quedó mirándolo, saliendo poco a poco del sueño. Álvaro le habló en voz baja, como si temiera despertarla del todo. —Jesusita, la llamada fue una broma pesada que me jugaron unas pasantes nuevas, pero te juro que todo lo que te dijeron es mentira. María Jesús se incorporó lentamente sin dejar de verlo. —¿Qué pasantes? No entiendo —dijo mientras se sentaba y hacía unos movimientos con los hombros para desperezarse. —La llamada de la mujer que te dijo… Ella no lo dejó terminar la frase.

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—¡Cállate! Por favor cállate. Si no eres capaz de asumir tus metidas de pata, es mejor que no digas nada. Cierra la boca y no la abras más nunca. Haz cualquier cosa, pero por favor, no sigas mintiendo, no tiene sentido. No sé qué me ofende más, si las traiciones o el que me consideres una oligofrénica con diez neuronas come mierda. Se levantó del sofá y lo miró fijamente, él se había quedado de rodillas junto al sofá. Estaba pálido, en su mirada se reflejaba el asombro, era evidente que no hallaba argumentos para defenderse. María Jesús siguió hablando con tono firme. Sus palabras parecían dagas filosas. —Estoy harta de tus mentiras, ya no te soporto. No tolero tu olor a sexo de otra mujer, de otras mujeres, ni tu ridícula forma de disimular. No soporto ni un día más tu maldito egoísmo disfrazado de generosidad. No aguanto tus manipulaciones. ¿De verdad creíste que no me daba cuenta? Qué triste Álvaro, ni siquiera te tomaste veinte minutos de tu precioso tiempo para conocerme un poquito. Él se incorporó y se quedó mirando la pared. Había esperado ese momento, lo había imaginado, pero ahora todo era distinto. Cada palabra de Jesusita se le había encajado en alguna parte, donde el dolor era insoportable. Era un dolor que le hizo ver, en un instante, su gran fracaso como macho, y el ridículo que había hecho frente a su mujer todo el tiempo. Sintió vergüenza y rabia al verse descubierto, desnudo, estúpido ante María Jesús. Por primera vez, la miró como a una bruja cruel, como la bruja despiadada
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que todas las mujeres llevan dentro. Sin embargo, sentía que aún no estaba preparado para quedarse solo otra vez. Percibió a Jesusita muy cerca de él, casi pegada a su espalda, podía sentir su mirada de búho. Se volvió hacia ella y la miró de frente. —Te amo, María Jesús. Por favor, no me hagas esto, no me dejes. —Álvaro, Álvaro… eres más tonto de lo que imaginaba. Trata de ser honesto, al menos una vez, no sigas usando ese lenguaje engañoso, no digas lo que no quieres decir. Tú no me amas, tú me necesitas como muleta, como cachifa, y eso no es justo, me estás matando. Ya vivimos el tiempo que nos tocaba vivir, ahora no tienes que transformar esta separación en un duelo interminable. Ni siquiera tenemos bienes que repartir. —Es por la llamada ¿verdad? Fue esa maldita llamada. —No Álvaro. No es por la llamada, ya te lo dije, ¿es que ni siquiera me has escuchado? Es por todas las traiciones, por el abandono al que me sometiste como si fuera un objeto prescindible. Te detesto, y eso no puedes cambiarlo. Detesto tu habla postiza, mentirosa, ambigua… Entiende de una buena vez, que lo nuestro se murió en el mismo momento en que me abandonaste. No tomes mis palabras como un reproche, nada más lejos de mi intención, sólo quiero que seas sincero contigo mismo. Hablaba con calma, sin apartar los ojos de la cara lívida de Álvaro. Él intentó abrazarla, pero ella se apartó con rapidez.
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—No me toques, ten la decencia de no impregnarme con tu hedentina, porque hoy ni siquiera te bañaste. Hiedes a perfume con mierda. Ella intuyó el desconcierto apabullando la razón de Álvaro, pero lo conocía bien, en poco tiempo estaría como si no hubiese pasado nada. Sintió un poco de piedad, pero el deseo de terminar con aquella doble vida que estaba llevando, se impuso. —Todo termina en algún momento, todo se quiebra, todo cede al desgaste. Esta relación se acabó hace rato, y lo sabes muy bien. Es mejor que aceptes las cosas como están, y no trates de impresionarme con teatros ni dramas. Álvaro se sintió como un niño estúpido agarrado en falta, Jesusita acababa de desmantelarle su arsenal de artimañas. No quería verse como un imbécil, inventando tretas para retenerla a su lado. Además, nunca había visto tanta resolución en ella. Hizo un esfuerzo para que su voz sonara natural, para que no se percibiera ningún ruego oculto tras sus palabras. —Entonces tu decisión es definitiva. —Sí, ahora mismo me voy a casa de mi mamá. No me fui antes porque quería poner las cartas sobre la mesa. Dentro de tres días termino de trabajar el preaviso, y tendré más tiempo para venir a recoger mis cosas. Hoy sólo me llevaré lo de uso personal. —Está bien, mi Susa. Soy un estúpido, no tengo la menor duda, pero te quiero. Tienes razón en lo que dices, pero déjame seguir siendo tu amigo. María Jesús guardó silencio. Ella no creía en amistad después de una separación. ¿Qué le iba
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contar? ¿Qué estaba saliendo con Rodrigo y lo pasaba maravilloso? ¿Que tenía fantasías sexuales con otros hombres? —Prefiero que no nos veamos, al menos por un tiempo. Debemos superar esta ruptura y desprendernos de la costumbre. Si nos llamamos como dos amiguitos, no lo lograremos, y créeme, cuando te digo que estoy harta de esta comedia, no miento. Él la miró confuso, intuía otra razón para que ella actuara de forma tan rotunda, pero no se atrevió a especular, se sentía demasiado apaleado para seguir discutiendo. —Está bien, como tú quieras —dijo con sequedad, y pensó en abrazarla justo cuando un repentino apagón los sorprendió. Se sobresaltaron, y dirigieron sus miradas al mismo tiempo, hacia la ventana. Afuera todo estaba sumido en una oscuridad tenebrosa que hacía ver los edificios como inmensas moles negras. Un cacerolazo llenó el ambiente con fuerza y rabia. Mucha gente comenzó a gritar obscenidades contra el Presidente, era un aullido colectivo que producía terror. Fueron hasta la ventana y percibieron al caos reinando con lujuria en medio de las sombras. Vieron unas siluetas deslizándose por las calles tenebrosas, como en una película de terror. —Hay racionamiento eléctrico —dijo Jesusita. —Sí, pero hoy no le corresponde a esta zona, debe ser un apagón. —Tengo miedo, estos caos pueden desencadenar en algo peor, y entonces ¿qué vamos a hacer? —Preguntó María Jesús. Su voz se escuchaba extraña.
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La tensión que había padecido las últimas horas era muy grande y. pero no abras. comenzaron a disparar unos contra otros. y salió hasta la sala. Para sorpresa de Álvaro. Álvaro dio un respingo y haló a María Jesús hacia el centro de la habitación. —Tal vez es algún vecino —dijo ella. porque en ese momento. 143 . —Y para colmo esta banda de asesinos sueltos —dijo con tono exasperado. apenas se vieron.—Pueden pasar cosas más graves de lo que imaginamos. Jesusita ignoró las palabras de él. los disparos de los delincuentes lograron alterarlo más aún. cada una venía en sentido contrario. y sacó una linterna. En ese momento divisó unas figuras que se desplazaban sigilosas. Si cada quien hiciera su parte. escucharon que alguien estaba llamando a la puerta. —Sí. y nos evitaríamos muchos daños innecesarios. enderezaríamos el camino más rápido. Jesusita buscó a tientas dentro de una gaveta. sin tanta pelea y divisiones. En la oscura calle aparecieron dos bandas de motorizados. Él se quedó indeciso ¿pensaría marcharse en medio de aquella oscuridad? No tuvo tiempo de hacerle ninguna pregunta. por nada del mundo deseaba desmoronarse frente a ella. ella fue hasta el sofá y agarró un libro que tenía allí. es peligroso —respondió Álvaro en un susurro. Se quedó callado observando la vía tragada por la negrura. Hizo un gran esfuerzo por controlarse. y en silencio. le señaló a Jesusita las sombras.

—preguntó. mientras Jesusita salía. y agarraba la maleta. al tiempo que caminaba resueltamente hacia la puerta. Se quedó parado en medio de la sala oscura. —¡Qué providencial!. Como si fuera un sueño. La entrada quedó a oscuras y él se encontró en medio de la sala. y vio que él se colgaba el bolso. envuelto en las espesas tinieblas de aquella noche. y le iluminó la cara. ya tengo quién me lleve hasta la casa de mamá —dijo. 144 . y sintió deseos de llorar. María Jesús se volvió hacia Álvaro. —Rodrigo —respondió una voz desde afuera. la escuchó hablando con Rodrigo.—¿Quién es?. Entonces Álvaro miró la maleta y el bolso.

Karla. 145 .Tercera Parte La sonámbula descarriada Soy Alicia en el país de las maravillas y aún no me repongo del espanto aterrador por la caída en este agujero. una oruga fumadora de opio… un faro psicopompo alumbrando los pasadizos de este laberinto infinito. En esta trama sólo existe la reina de corazones. el sombrerero loco. un gato que se burla con su risa diabólica. Fragmento de su diario. arrastrado por el conejo apresurado. pero es una broma de la imaginación. Miro un espejo y veo el reflejo de un hombre.

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La noche anterior estuvo esperando a 147 . no podía salir así. desde ese ventanal veía muy distantes. Al fin salió. Ese día se despertó temprano. Dejó que el agua fría corriera por su cuerpo y lavara su cara congestionada. esperaría que bajara un poco la inflamación. viendo el techo sin deseos de hacer nada. pero se quedó tirada en la cama. y se puso colirio refrescante en los ojos. y se dejó llevar por esa vereda difusa que la condujo a repasar algunos acontecimientos que. total ya no tenía urgencias. y le dolían los ojos. Deseaba que el agua se llevara los vestigios de todas las lágrimas que la empaparon la noche anterior. los párpados estaban hinchados y la maldita tristeza seguía ahí. Sin percatarse. doliéndole adentro. mirando a su alrededor sin reparar en nada. Hizo un esfuerzo para levantarse. Karla contemplaba la lluvia que se había desencadenado en la tarde y aplastaba las copas de los árboles con su peso ominoso.I Desde el ventanal de su dormitorio. Su evocación la había trasladado a una zona intermedia que fluctuaba de un tiempo a otro. y trasteando se metió bajo la ducha. todo el apartamento estaba casi tan vacío como ella misma. Se sintió segura y protegida en aquella lujosa habitación que decidió abandonar en mala hora. comenzó a hilvanar retazos de vivencias. —¡Qué tonta he sido! —Reflexionó. creyendo que la libertad sólo existía afuera. Había llorado casi toda la noche. Allí se mantuvo un buen rato. Se preparó un café y miró la sala desierta.

De alguna manera lo convenceré para que venga hoy. —Mejor así. maldita sea. Me pagarás doble la noche de amor que me debes. pensó Oscura que. eres hombre como los demás. Él se negó a visitarla a esa hora. después echarlo de su casa como a un mendigo. Pensaba. dijo que podían verse al siguiente día. Era una obsesión. no a esa harapienta que conociste en mala hora. ¿Será un signo para que no me reúna con Rodrigo? No sé. que lo seduciría con un vestido bello y un maquillaje.Rodrigo. verás a Karla Sofía Uzcátegui. después de tomarse dos botellas de vino. quiero verlo. Ahora se alegraba de esa negativa. le juró que se iba y. acariciándose el vientre inflamado por el deseo y la proximidad de la menstruación. se alegraba de que no la hubiese visto en ese estado miserable de borracha desilusionada por el despecho. La idea de tener un hijo de Rodrigo seguía en su mente. con ganas. porque estas fechas son perfectas —dijo. con instintos y no te vas a resistir. se sentía envalentonada y deseaba verlo para insultarlo. porque estaba muy ocupado. quería darle algo. Ayer pensé que anoche 148 . quién sabe si hasta quede embarazada. Esta noche me vestiré como una reina. le había pedido que fuera al apartamento. A fin de cuentas. no me importa. porque esta noche te traigo como sea hasta aquí. «De acuerdo». unas ganas inmensas de tener algo de ese hombre que la había destrozado con su desamor. puerilmente. todo se me tuerce. —Tengo que hablar otra vez con la vieja Mercedes. aparte de despedirse. Rodrigo.

sino cuando ya no hubiese tiempo para despedirse. 149 . pero con él nada me sale bien. Oscura. Con ese plan creyó que podía ver otra vez a Rodrigo. Ya no tenían chofer. ni hacer preguntas. mejor. quiso saber para dónde se iba. Al verla entrar. iría en taxi. hasta que Karla en persona se lo contara.terminaría con esto. Oscura había dicho a su casera que esa mañana le entregaría las llaves para que dispusiera de su vivienda y de los muebles que quedaban. Por supuesto. y con aire confidencial. Claro. tenía que inventar algo verosímil para no levantar sospechas. Esperó hasta el último momento para hablar con la propietaria del apartamento. no quería que Jesusita se enterara. la tomó por un brazo. La mujer se mostró más amable que de costumbre. con esa excusa podía salir a última hora de la tarde. había olvidado entregarle las llaves a la casera. imposible. le confió “en secreto” que se iba a casar. aguantando la risa. Mercedes no pudo con semejante peso y esperó a Jesusita en la entrada del edificio. le contó todo. y su prometido quería que se mudara de una vez para su residencia en el Country Club. por la emoción. y después dedicarse a odiarlo con todas las fuerzas de su alma vencida por el amor. por qué. Pensó decirles que. le rogó que guardara el secreto. ¿Cómo se las arreglaría para salir de su casa aquella noche? Sus padres no eran tontos. Ahora tengo que darle alguna excusa a Mercedes para venir esta noche. qué iba a hacer.

Quería creer que una vez lejos. era preferible odiarlo. luego. Fue espantoso admitir que se engañaba a sí misma. Se ríen como si esa mierda fuera una crítica 150 . y necesitaba escapar de aquel martirio de anhelos y pasiones frustradas. porque le negó las delicias de ese cuerpo varonil que ella aún adoraba. su tragedia. Los venezolanos son joviales y muy amables. Las imágenes mostraban las caras sonrientes que aparecían en todos los comerciales y noticias. qué remoquete más bonito! Ahí está el caso de los Quintero. En eso radicaba su drama. La noche anterior. ese sentimiento se le presentó en su verdadera dimensión monstruosa. se quedó viendo la televisión. Lo maldecía porque nunca la quiso. Se sintió asqueada. por la borrachera y por el trabajo de los últimos días. no recordaba cómo ni cuándo. Quiso odiarlo y no pudo. con ganas de vomitar al ver tantas parodias de las palabras del Presidente. ¡Qué excusa más palurda para no enfrentar la gravedad de todo lo que ocurre! Lo más triste es que esos señores con sus títulos y prestigios hacen de todo una inmensa broma. Estaba agotada por el despecho. el olvido podía fluir fácil. Aún lo amaba con una desesperación que le bullía por dentro. tremenda fraternidad que mostraron con esa familia. ¡sí señor. al revelarle que le había entregado su amor sin que él se lo hubiese pedido nunca. después de comprobar los detalles que había preparado para su partida. —¿Hasta cuándo se hablará de nuestro carácter bonachón? No joda. Primero fue un embrión. o al menos creer eso. Sólo sentía un dolor rencoroso.

desde sus inalcanzables tronos de sabios celestes. ¡puros refritos! Nadie dice que nos estamos hundiendo en una indolencia tricachúa. no sabrá que es tan responsable de esa representación académica. Algunos. hasta ayudaban a los estudiantes a ver la inmundicia del entorno. que ya no tenían que ver con ese postgrado de pregrado de primer 151 . Oscura se revolvió inquieta en el sofá y sus pensamientos la devolvieron al presente. —¿El Tiranosaurio R. de manera indirecta. había insultado al curso entero. a sospechar del discurso. Todos los poderes son iguales. descargando la inmensa frustración que sentía. hasta el de profesores inmamables que lo utilizan para hablar paja desde sus estrados de divinidades intelectuales. Por fortuna.. poses recicladas. daba la materia por perdida. con rabia.eficaz. Noticias recicladas.. Qué burrada para pasar el tiempo. como los brutos que vamos a verla? Está clarísimo que es otro montaje sin planificación rigurosa que. a sus dificultades inmediatas. no le importaba la cantidad de dinero que había pagado por ella. a pesar de saberse libre de todo aquello que le pareció una cárcel. Recordó que Elvira R. los llamó brutos. publicidad reciclada. el cuestionamiento más grande del siglo. de lo que no nos interesa. Soltó su perorata en voz alta. Por si fuera poco. hay que reírse de lo que no entendemos. la mayoría de los profesores que trabajaban allí eran profesionales comprometidos con lo que estaban haciendo. por ley de gravedad. se cae solito. En ese instante Oscura decidió que no volvería a esa clase.

Estaba ansiosa por terminar de una vez por todas con aquella situación que se había prolongado tanto. con el martirio que la clavó en la certidumbre de que enloquecería para siempre. Sus vecinos. Veía las imágenes cubiertas por el velo de la noche en un descampado. El calor era sofocante. estaban haciendo una parrilla y el humo. A punto de traspasar la salida de ese Hades. la charanga espantosa que me pudre los tímpanos. Sostenía con fiereza que gente como ellos ponían seriamente en entredicho la teoría de la evolución. acompañado del olor a querosén. acompañados –naturalmente– por el sonido de un bajo que le hacía saltar el cerebro. a un ritmo tan alarmante que la hacían imaginar tétricas danzas alrededor de un altar donde se consumaría un sacrificio humano. Sentía que la obligaban a escuchar esa mezcla de gritos. toda su pobre humanidad. chasquidos. que ella consideraba hijos de la estulticia absoluta. gruñidos y ruidos. la columna vertebral. donde algunas antorchas proyectaban un brillo atroz sobre la sangre 152 . —Todos los fines de semana es el mismo guateque. como siempre. Su odio alcanzaba dimensiones insospechadas cuando alguno de ellos ponía música a todo volumen. experimentaba una desazón que le retorcía las vísceras.grado. y la torturaban con su música tierrúa. una familia entera de malandros se mudó a una casa medio derruida que estaba frente al edificio. Del corazón de Oscura Forastera salían las maldiciones más francas. auténticas y generosas que era capaz de proferir contra esos vecinos. Para colmo. la obligó a cerrar las ventanas.

mezclada con pantano. la primera donde se inició como correctora. me encanta”. y todos celebrando con grandes carcajadas. Oscura Forastera sabía que nadie estaba exonerado de las burlas del grupete. ante sus vecinos primitivos. ante el malandro. en vez de corregirla? Se imaginaba a María Jesús con su cara de modelo boba. ahora aborrecía ese lugar lleno de agresividad donde el perro más fuerte mataba a dentelladas al más débil. Detestaba a Jesusita que se burlaba de ella porque decía “me encanta”. Aquella noche se sintió indefensa ante el televisor. Sin embargo. me encanta. Una vez. Había sentido un cariño genuino por esa empresa que le abrió las puertas y la ayudó a darse cuenta de su verdadera vocación de editora. vejó las ansias de la mujer que lo necesitaba con una urgencia indecible. Esos amigos era el pequeño grupo que fue conociendo en La Cobertera y en Editorial Redami. ante Rodrigo. está bien. ante sus profesores. Oscura se sintió indefensa ante aquellos que creyó sus amigos. eran muy perniciosos para la salud mental de Oscura Forastera. Él con su rechazo y su desamor. Indudablemente. pero al transcurrir el tiempo. remedándola con un “me encanta. gracias a la recomendación de María Jesús. se estaba mofando del nombre de María Jesús. pero ¿por qué burlarse a sus espaldas. escuchó que una mujer medio borracha. 153 . se dio cuenta cómo la subestimaban. era una muletilla. esos ruidos que los vecinos llamaban música.

Lo que pasa es que estaba enamorada de Álvaro. —Tito ¿de dónde sacaste esta obra maestra? Al poco rato la mujer se fue sin despedirse de nadie. Oscura interrogó a Tito. femenino y masculino. fingiendo que un cuadro de Ulises Materán había captado su atención. porque dicen que ella ha tenido más amantes que libros. —¿Quién es esa señora que estaba hablando pestes de María Jesús? —Bueno. y mientras llenaba su copa de vino. Era una mujer madura que se presentó como escritora. evasivo—. —¿Esa vieja peluda estaba enamorada de Álvaro? —Replicó. 154 . Luego comenzó a ver hacia los lados. Esa misma noche. Oscura se dio cuenta de que Tito le hizo un gesto con disimulo. no te encapriches con lo que dijo —respondió Tito. agregó por sobre el hombro de Tito. menos Tito y ella. La arpía. y la tal escritora se rió nerviosa. continuó. y él prefirió quedarse con Susa. cuando La Cobertera estaba casi vacía.—Es nombre de hermafrodita. lo curioso era que nadie la conocía. quién sabe si juega en los dos equipos —dijo con la voz pastosa de los borrachos. sin ninguna consideración ni delicadeza hacia la cuasi. tercera edad. —Quizá por eso vuelve loco a ciertos hombres. El Canario estaba escuchando la conversación. Algunos se rieron de la comparación. después se paró y fue hasta la pintura.

por eso no podía curarse. Una vez estaban discutiendo acerca de la muerte de la literatura. muy serio. con un índice acusador. y no niegues Tito que viste el velón con una fotografía de Susa al revés —dijo señalando a Tito. y hace mejunjes raros. recordando anécdotas de la infeliz que hacía unas horas estaba departiendo con ellos. y para rematar. Raúl. además de esa que dice Tito. pero ¿quién iba a creer en filtros mágicos a estas alturas? La evidencia era la propia Susa. Las botellas de vino se iban vaciando a medida que se emocionaban en la discusión. Yo mismo vi en su casa un altar con cosas extrañas. pero Tito. que tenía problemas de personalidad y no los aceptaba. —¿Pazguaterías?. el fallecimiento del lector. Estuvieron riéndose. la muerte del autor. Tito y el Isleño se burlaron un buen rato de las cosas que inventaba la bruja-escritora. como grandes amigos. Oscura se interesó en el chisme. siempre rozagante y preciosa. —No digas pazguaterías Raúl.—Es una bruja. Tito empezó a reírse. con su acostumbrado histrionismo 155 . y comentó que esa mujer estaba loca. —¿Viste su cara de rastrera diabólica? Todos sabemos que le tiene una envidia endemoniada a Susa. Oscura conocía muy bien el tipo de humor que gustaba en La Cobertera. Luego se dirigió a Oscura. se la pasa prendiéndole velas a Susa para sacarla de su camino. reprendió a El Isleño. Creo que la desprecia por otras razones. —repitió el Isleño. Ella se había reído hasta que el estómago se le retorcía con calambres.

Todos comenzaron a reír. según ellos. pero cerró su discurso. es un cadáver. y montar una chicharronera en la avenida Baralt.se paró en medio del salón y. y el doctorado. la literatura es un fiambre enmomiado. Todos se partían de risa. nada más para enterarme que la literatura. —Para salvar nuestra inversión. últimas lectoras ignorantes y golosas de este mundo. como un gimoteo. Entre risas y palabras entrecortadas. El Isleño se doblaba de risa y el vino se le derramó. todos se retorcían de risa. 156 . también me jodieron la maestría. María Jesús. y el Canario continuó hablando. Las carcajadas llenaban el ambiente. —¿Para dónde vas a correr. —Estudiamos algo que no existe. Tus libros serán alimento de polillas. tendremos que vender la librería a un museo. El bochinche era grande. dijo casi ahogada. Tito también se reía con estruendo. el lector ha muerto. le dijo a Tito: —Te jodiste. si los genios de la teoría te tumbaron la licenciatura? —No sólo la licenciatura querido mío. —Me dedicaré a la prostitución. literato prostituto. y preguntó con voz entrecortada. con voz saturada de vino. entre carcajada y carcajada. Oscura hizo un esfuerzo para poder hablar. I’m going to be a call man. Lo más triste es que perdí el billete que gasté. eso le dio más risa.

llenas de risa. opinó. —¡Qué bolas. Tito. somos forenses literarios. Montaré un negocio de espiritismo en La Pastora. ustedes se alimentan de cadáveres! Son carroñeros —dijo Álvaro. Hasta Rodrigo. doblado de la risa. —¿No va estar podrido si hasta el Proletkult le asestó sus buenos hachazos a los pobres autores? El escribidor de libros estuvo agonizando muchísimo tiempo. atorada por la risa. Todos celebraron la ocurrencia con otro estallido de risas que los hizo agarrase el abdomen con las dos manos. para ver si me puedo comunicar con él. Quienes escriban aquí. son almas en pena vagando en el limbo de la literatura. el estómago les dolía. 157 . porque descubrieron que la literatura latinoamericana no existe. y eso de casualidad. y casi moqueando. —Nosotros estamos más jodidos que el resto del planeta. porque se estaban meando. Estaban agotados. las mandíbulas les temblaban. ironías. tiene como un siglo de muerto. Oscura gritó. con los ojos llorosos. María Jesús. —Es verdad. y está pestífero.—El lector también es difunto. dijo. Ese muerto está hediondo. —Hay que enterrar al autor. Oscura y Jesusita corrieron casi al mismo tiempo para el baño. no podían reírse más. entre risas. siguiendo a Rodrigo. Así eran las bromas de La Cobertera. apretándose el estómago dijo.

cada desprecio. Ni siquiera puedo caminar como una lavadora chaca-chaca para que todos los hombres sepan que puedo moverme bien. todo estaba allí custodiándola siempre. La familia. A solas lloraba por su fracaso de liberación. —Soy incapaz de defenderme del mundo. La soledad comenzó a estrujarla pausadamente. el olor del jardín. por eso me refugio en la lectura. Oscura. y el rechazo de Rodrigo. su sangre. Echó de menos la comodidad de su casa. reconociendo que jamás se había liberado de nada. se enteró de las bromas que hacían a sus espaldas. las visitas de los primos. mientras pensaba en la teoría de los Formalistas Rusos para distraer su mente. ahora era el blanco de sus chanzas. que disfrutó con esas bufonadas. y no echarse a llorar. y se mordió los labios. la tradición. los juegos con sus hermanos. los abrazos de su madre. No tengo valor para vender dulces en los autobuses. No puedo pararme con las piernas abiertas. la obligó a confrontar su desamparo y su falta de coraje para dar marcha atrás y suplicar el perdón de sus padres. Por desgracia. como un charro mejicano. era una actriz mediocre de su propio melodrama.el único humor que se aceptaba allí. sólo interpretaba su pobre papel. Añoró su dormitorio. 158 . Jamás he podido adoptar la pose de mujer importante que algunas exhalan. Se reconocía a sí misma hipócrita y cobarde. Ese último año viviendo al borde de la desesperación que le causaba cada burla. como si fuera una cautiva. Nunca se emancipó realmente.

Oscura Forastera nunca pudo deslastrarse de su formación. A Dios no le gusta la gente que maldice. como si las circunstancias se confabularan para forzarme a caer en esas trampas a cada rato. rumiando su desolación. Me obligan a mentir. —No tengo valor para nada. Esas son cosas de gente mal educada. Soy tan inútil. se tiraba en la cama y se quedaba viendo hacia el techo. Jamás le confió a nadie su tormento. Intento escapar del insomnio. y las monjitas le enseñaron que esos arranques de violencia eran malos. siempre huyendo de mí y de todo. Me refugio en una pastilla para dormir. nunca se debe ofender a nadie. como a un perro bravo. Temblando por las emociones que la sacudían. una furia desquiciada se apoderaba de ella por su incapacidad para gritar a los cuatro vientos lo que sentía realmente. noche voraz y fascinante que quieres 159 . porque a nadie le gusta la gente débil. —No tengo coraje para disfrazarme de triunfadora. sin principios. Tal vez es miedo. pero lo enmascaramos. Dios mío. sólo miedo ante mí misma.Se maltrataba con un cuestionamiento pertinaz que revelaba la furia que contenía amarrada. ninguno de sus amigos se dio cuenta del terrible dualismo que la estaba despedazando. Fue educada en los mejores colegios de la ciudad. Aunque sé que todos tenemos miedo. ni valores morales. en vano trato de fugarme de tu encanto noche terrible. Esas fuerzas desconocidas para ella la obligaban a recluirse en su propia soledad.

orgiástica… Se sintió repulsiva al recordar que. El olor de la tinta. quien no poseyera alguno de esos dones. Qué podía escribir que no molestara o hiriera a nadie. fingió interés por la escritura. Sólo seguía un patrón impuesto por la gente de La Cobertera y los escritores que frecuentaban la Editorial Redami. Cuando se integró a esos grupos. frustración y resentimiento. no sabía cómo ni cuándo. Qué obra podría escribir que no oliera. Para el grupo esos descubrimientos de Oscura pasaron desapercibidos. durante un tiempo. asco. blanca. despecho. En esos días decidió abrir una editorial. sospechosamente a rechazo. la precisión de la guillotina cortando el papel. perpetúa. con una alegría tribal. Se entusiasmó por el trabajo editorial. era una especie de paria intelectual que no tenía derecho a vivir. las páginas saliendo con exactitud milimétrica. Recurrían 160 .arrastrarme hacia una vigilia nocturna. pero sólo para ella. En cambio el trabajo que se hacía en los talleres de una editorial se convirtió en una pasión nueva. desde que Jesusita la ayudó a penetrar en ese mundo. a pesar de que ella hablaba sin parar de lo que creía una revelación. La embriagó la actividad febril de ese equipo enorme de personas para producir un libro. La escritura no le interesaba en absoluto. Nadie le prestó atención. y hablaba perfectamente cuatro idiomas. En aquellos lugares era obligatorio ser poeta o escritor para ser admitido en sus círculos. nadie supo que era una lectora muy crítica. pero comenzó a soñar con aquel proyecto. Lo era.

sino con ella misma. Reconocía que era una gran mentira negar su arrepentimiento por todo lo que había hecho. Con tristeza se dio cuenta de cómo la utilizaban. que cada vez se volvía más huraña. intentar negarlo no sería más que una postura arrogante para justificar la grandísima torpeza que había cometido. contestataria. comenzó a vivir con ese torbellino revolviendo su frágil tranquilidad. de someterlos a una humillación que no se merecían.a ella cuando era necesario que alguien leyera y corrigiera sus textos. Se fue apartando del grupo que se reunía en La Cobertera. en un arrepentimiento más. transgresora. resbalando como un vómito por mi piel. Sin darse cuenta. como el dios Hermes. estúpida e irresponsable. Los cambios se operaban silenciosos en el mundo de Oscura Forastera. —Quise ganarle al azar. escuchar la farsa interminable de las comedias. Muchas noches lamentó haberse lanzado en una carrera sin rumbo. Al poco tiempo se le convirtió en una expiación. consiguió asilo en el trabajo y en un postgrado que la decepcionó desde el primer día de clases. pero sólo fui un humilde chivo expiatorio inmolándome una y otra vez en el altar de la vida. oler la pestilencia inscrita en los rostros. y la decepción se le encajó como una esquirla en alguna parte de su ser. y comenzó a escabullirse con las chancletas al revés. no sólo con el entorno. Poco a poco se percató del carácter mezquino de esa gente. 161 . Me espanta el vértigo de esta realidad. Infinidad de veces se arrepintió de haber desafiado a sus padres. Me aterra sentir la contingencia.

enigma inefable. esto es una comedia miserable… Los dramas personales se expían en el silencio de los entretelones. Él falló como todos los demás. como su padre. No podía hacer nada. No se vale llorar.El odio que se anidó dentro de ella la trastornaba. siempre de viaje o atendiendo sus empresas. Somos actores cambiándonos los vestuarios constantemente. de su insomnio. se había derrumbado. de todos sus malestares. para que nadie se diera cuenta de su inmensa soledad. Las crisis de su alma aporreada comenzaron a sucederse con más frecuencia. a cada rato. Dime que me fui como te dije para que no me vieran por dentro. misterio. y nos maquillamos con un enlucido para la ocasión. El mundo que trató de construir. —Dime eso. Dime que mi angustia y las costuras de mi alma están bien escondidas de las miradas curiosas. no podía conciliarse consigo misma. Se repetía que los hombres importantes en su vida la ignoraron. que soy secreto. Recitaba la frase emblemática de un poema de Luis Alberto Crespo. a la medida de sus sueños. y tuvo que fingir fortaleza y alegría. para representar el rol que nos toque. la dejaron sola. que no pueden verme. Fingió muchas cosas para que la indiferencia y el abandono no le dolieran. —¿Qué carrera tan loca y absurda emprendí? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué carajo es esto? ¿Por qué 162 . no había nada que pudiera salvar. Culpó a Rodrigo de su fracaso.

Intuyó que Jesusita disfrutaba de algo que ella jamás tendría. porque le confirmaba que no había muchos privilegios para los seres humanos. pero un día. Al principio creyó que María Jesús era como ella. la rabia fue tan grande que la profesora perdió la compostura y la echó de su casa. entonces se reconciliaron. La delicadeza. En el tiempo que frecuentó La Cobertera. Jesusita no esperó a que se lo repitiera y se fue ese mismo día a vivir con Álvaro. Esbozaba conjeturas y conatos de teorías que nada le aportaban. Al poco tiempo Elvira R. Cuando se enteró de la relación de su hija con Álvaro.. Tito le habló del origen bastardo de Susa.vivir duele tanto? ¿Es igual para todos o existen privilegiados? Se hacía preguntas con ferocidad. se fue enterando de historias de sus amigos. ¿Qué era eso tan esquivo y misterioso que le otorgaba un aura especial a esa bastarda provinciana? Tito le contó que Susa hizo verdaderos sacrificios para quitarse de encima el yugo de Elvira R. hablando de algo que no recordaba. el buen gusto y su porte. Cada quien arrastra su cruz como mejor puede. se enfermó. Sólo la de Jesusita le interesó. revelaban una excelente educación. pero no quería darle motivos para que 163 . y Oscura Forastera comenzó a odiarla más. Jesusita amaba a su madre y la admiraba mucho.. y no atinaba con ninguna respuesta. pero María Jesús le suplicó que respetara su privacidad y la decisión de ganarse la vida en un empleo que ya había elegido. que la cuidaba como una especie de Cancerbero y la vigilaba a toda hora.

—¡Qué tonta soy! No han llegado aún. la casa estaba en silencio. hasta que el maldito la confrontó y la hizo sentir como una 164 . La imaginó llena de terrores. de esos bufones que se instalan en un teatro vivo para que los representemos. Fumó con deleite. agarró la caja de cigarrillos y se fue hasta el ventanal. ¿Cuántas veces en la soledad de sus noches había espantado el terror leyendo Recóndita Clave Originaria? Puso el libro sobre la cama. Oscura sospechó que. Tratando de retomar el hilo de sus pensamientos. Quería fumar. Vio el poemario que había guardado en su cartera para releerlo en el aeropuerto. La imagen de Rodrigo apareció nítida en su cabeza. siempre sedientos de penurias humanas. pero no se atrevía a encender un cigarrillo frente a sus padres. y con esta lluvia van tardar un poco más. El tráfico debe estar terrible —se dijo. o tal vez en el avión. Fue hasta la puerta y la abrió un poco. lágrimas y miserias que no tardan en reclamar. exhaló una bocanada de humo y recordó la guerra que le había declarado. aunque fueran tan diferentes.volviera a dominarla. recapitulaba sobre ese pasado que había dejado atrás. mientras buscaba los cigarrillos que estaban escondidos en el fondo de su bolso. II Karla se desplazaba por la amplia habitación. sus pasos resonaban como un eco extraviado en el espacio casi vacío. María Jesús también ofrecía hecatombes a los dioses. entonces recordó que ellos no estaban.

lleno de huecos. porque no soy como ellos. pero no soy una tarada como ellos. era para arrebatarle algo de su miseria y engalanar con penurias que ignoraban. como una vieja picada de viruela. Oscura obligó a sus pensamientos a rememorar otra vez al grupo que se reunía en La Cobertera. cuando se asomaban por allí. ese comentario debe ser un banquete para el grupo de maestros. Los pobres diablos ni siquiera se percatan de que sólo muestran las costras más feas de su imbecilidad. Todos creen que soy loca. No conocían sus pasos cansados. sus campanadas a 165 . Si Rodrigo lo supo es que han hecho de eso un chiste para iluminar sus veladas magistrales. Siempre pensaron que estaba ida de este mundo. Qué efímero fue ese tiempo cuando descubrió maravillada ese rostro de Caracas. narraciones o poemas que nada podían decir del viejo rostro picado de viruela. eso era preferible que padecer el recuerdo humillante de Rodrigo. —Pandilla de idiotas. Hasta Tito.chiquilla imbécil. reprendiéndola por sus “travesuras infantiles”. porque no actúo como árbitro literario de lo que consideran buen gusto. Tal vez no he leído tanto como la Jesusita. Pensaba con frecuencia que ese era el rostro que la gente de su clase social aborrecía. Creyó que estaba viviendo el sueño de los surrealistas. el sacerdote mayor. que tuvo el privilegio de ser educada por una profesora de literatura. jura con su implacable sabiduría que he leído unos tres libros. cada vez que se lanzan encima de términos mal pronunciados para hacer sus orgías de correcciones y burlas.

está protegido por guardianes y psicopompos. 166 . Desplegaba su mercancía en el piso. aquí no mordemos. —Puedes agarrar lo que quieras princesa. no olvidaría nunca a un buhonero joven que vendía libros usados. su vitalidad. Casi todas las aceras estaban ocupadas por buhoneros. porque te voy a hacer un precio exclusivo. El tipo es bestial. una novela de Israel Centeno. Impresionada por los títulos que se exhibían sobre el mugriento mantel. algunos envases de plástico y un paquete de vasos desechables.las doce del día. preguntó por el precio de Calletania. —Ese es tremendo libro. Oscura Forastera había logrado cruzar ese margen que divide la ciudad. con confianza. Sobre un plástico polvoriento estaban acomodados muchos libros que se veían nuevos. Ella se acercó curiosa. promocionando su mercancía en un pedazo de cartón: “jugo de naranja 100 X 100”. y una piedra frenando las ruedas. se veían cosas tan extravagantes. Junto a él no faltaba un tarantín con un exprimidor de jugo. El Centro de Caracas tiene sus códigos herméticos. te estás llevando un regalo. Un día recorrió la avenida Baralt. El joven alzó el libro sin perder tiempo y lo puso en las manos de la muchacha. y entre tantas cosas que captaron su atención. sus gritos y sus susurros. sus desventuras y sus peligros. conoció de cerca su incongruencia. como carritos de hacer mercado llenos de naranjas. pegados a cualquier pared. y el vendedor la atendió muy amable.

aquí donde tú me ves. lee esto. espérate para que te sorprendas. tomó un pequeño ejemplar. —Mira. y se lo mostró como si fuera un especialista en literatura. Por eso no pueden enrollarme que si con planes de lectura o regalitos del niño Jesús. Oscura lo miró divertida. —Ya va nena. y encontró lo que buscaba. “Otra noche de agosto se repite/ en la intranquilidad del sueño/ y el frío de la oscuridad/ Me sumerjo en el abismo/ desciendo la estrecha galería/ no le temo al reino de las cenizas/ Una atmósfera pesada envuelve al universo/ El silencio dibuja los muros/ en la trampa de cristal del globo”. Él.Sonriendo. casi nuevo. Oscura leyó en silencio. te voy a enseñar algo que segurito no conoces. ella le preguntó si había leído el libro. Yo leo a tipos como esos —y señaló la exhibición de libros—. —Mira princesita. 167 . por su habladuría. Mira. y valdría la pena comprarlo. esta es poesía de la buena. yo me he leído todos esos libros. Ella quiso agarrarlo. Buscó en las primeras páginas del poemario. —A que no conoces este libro. temiendo perder una posible compradora. te voy a decir una cosa. ¿Tú crees que un tipo como yo va está leyendo esos enlataditos masticados por otra gente? ¡Qué va! A mí nadie me cae a muela con esas ideologías. pero él se retiró uno poco.

pero el vendedor no estaba dispuesto a soltar a esa chica que ni siquiera pidió rebaja. ¿cómo se llama? Ah! Mireya Kríspin —dijo mientras examinaba la portada del libro y leía el título Recóndita Clave Originaria—. Es magnífica… Bueno. —Esto es una joya. Luego se despidió del buhonero prometiéndole que volvería a pasar por allí cuando tuviera más dinero. Bueno no es que yo sea poeta. porque a decir verdad… Bueno ¿Qué te parece? —Preguntó. una novela de Marisol Marrero. Oscura Forastera estaba impresionada con el vendedor y los libros. Oscura dijo que se llevaba los dos libros y preguntó el precio. te sorprendí. me ha sorprendido. que no tuvo ánimos para preguntarle al vendedor. en realidad no sé qué decirte. llegaron a un acuerdo sobre el precio de los tres que había visto al principio.Cerró el libro de golpe y se dio cuenta de que el vendedor la observaba. Su cara debió reflejar la emoción que le produjo el poema. Con esa compra maravillosa. por qué le interesaba la poesía. ¿viste? Es que leo poesía. como hacía la mayoría de los compradores. mira éste —dijo al tiempo que se inclinaba para agarrar un ejemplar de Lotte von Indien. cambiando el tema. Después de rechazar varios libros que él le iba poniendo en las manos. como si se hubiese arrepentido de lo que iba a decir. —¡Ah!. —Nunca había escuchado hablar de esta poeta. —Ya va princesa. Ella estaba tan impactada por el poema. El buhonero la veía con aire satisfecho. por un 168 .

el daño ya estaba hecho. ignorando por completo las palabras de la mujer que. no había vuelta de página. los compraría otra persona. mientras abría uno de los libros. pero no tuvo mucho tiempo de seguir contradiciendo sus valores. pero ahuyentó esos pensamientos diciéndose que si provenían de algún robo a bibliotecas privadas. como afirma Raúl Mendoza en uno de sus poemas. se dirigió hasta la parada para esperar un autobús que la dejara cerca de la estación del Metro. cerró la boca. y el miedo no tiene crucificados. Sabía que era una pobre manera de justificarse. No pudo dejar de preguntarse de dónde vendrían esos libros casi nuevos que remataban en el piso mugriento de una acera. Por su mente cruzó la idea de haber contribuido con la delincuencia. Oscura estaba harta de todos los profetas chaborros que viven predicando finales apocalípticos. Pensaba que ése era el único recurso para llenar el inmenso hueco de sus miedos y miserias. —¿Por qué no predicar la vida. como si la conociera. Si no los compraba ella. Sabía que el miedo tiene a casi toda la humanidad agarrada por el pescuezo. 169 . estaba muy cansada para seguir caminando. Una mujer se sentó a su lado y. a ver si le perdemos un poco de miedo a la muerte? —Se preguntó. al ver el gesto indiferente. comenzó a hablarle del fin del mundo.precio ínfimo. porque llegó un autobús y se subió rápidamente para sentarse antes de que entrara la marejada de pasajeros. apabullándola con letanías aterradoras que enseñan a morir cada día.

Recordaba cómo un día se dio cuenta de que María Jesús la evadía cortésmente con alguna excusa estúpida. porque al repasar esos acontecimientos ya no sentía ninguna emoción. Trataba a todos con amabilidad encantadora. pero al mismo tiempo ponía una distancia casi imperceptible que no permitía traspasar ese umbral misterioso donde habitaba otra María Jesús. algo misterioso que a veces brillaba en los ojos felinos con los que hipnotizaba a quienes se acercaran a ella. siguió en la ventana como si estuviera en un trance. Podía pensar cosas horrendas del grupo de La Cobertera y de la Editorial Redami sin sentir culpa. increpándolos como si fueran diablillos traviesos. y percibió que esa mujer era extraña. sin embargo. Un viento helado le golpeaba el rostro. —¿Tendremos otro yo verdadero? ¿Un doble que agoniza en la indigencia porque no le prestamos atención? Cuando conoció la historia de Jesusita. cuando esos pensamientos intentaban aflorar a su conciencia y ella los obligaba a retroceder. como le ocurría antes. Con delicadeza evadía compromisos y se alejaba de la gente sin hacer ruido. pero luego intuyó que era otra cosa. Observándola. que parecían muñones empantanados.Karla dejó salir esos recuerdos. tal vez la verdadera. Oscura pudo percibir un hastío casi metafísico en su rostro. Se dio cuenta de que la comparación encajaba perfectamente. 170 . porque esa mujer era esquiva y silenciosa. imaginó que ese era el motivo de su reserva. Sentía que se estaba purificando.

y el alboroto infernal del malandrín que vivía en el rancho frente al edificio. el ruido espantoso que hacía la motocicleta del portugués del cyber-café. Pensó con desesperación que no podría regresar.—Quizá es desconfiada y no le gusta la gente. las parrillas hediondas a querosén. sus deseos de largarse lejos aumentaban porque ya no soportaba ese ambiente. pero sí podía escapar 171 . sentía un pánico irracional hacia todo tipo de crueldades. En eso tiene mucha razón —dijo en un susurro que se perdió en la oscuridad de la noche lluviosa. para escapar de la diabólica humanidad. No le gustaba la violencia. Desde que tuvo conciencia de sí misma. la ayudaban a enmascararse para burlar al mundo. Siendo muy joven empezó a odiar a toda la humanidad. que sólo narraban guerras y hechos sangrientos. En esos momentos de locura. los vecinos que escuchaban música a todo volumen. las peleas diarias entre delincuentes por ajuste de cuentas. Leyendo los libros de historia. comenzó a recibir las primeras lecciones. Cuando penetró en el mundo universitario. Reconocía el error que había cometido al marcharse de la casa de sus padres. quedó convencida de que el mundo entero está amalgamado con sangre y osamentas. aunque sólo conocía la agresividad que el cine y los libros ilustraban. Los gritos en mitad de la noche. revalidaban la idea que ella tenía del mundo. Oscura se dio cuenta de que la gente no le gustaba. pero aprendió a escurrirse sigilosa. Estaba convencida de que Dionisos y Hermes la protegían.

Imaginó que todo hubiese sido mejor para los dos. si él hubiera dejado de pensar en luchas sociales y esa paja política que la fastidiaba. y no le quedó más remedio que seguir actuando para no quedar mal ante los demás. Al principio quizá fue autentica. asaltos. lo liquidan por creerse héroe. Se quedó por él. en todo caso eran muchos. llena de tristeza exasperante. Cada semana el saldo de muertos. Recordó que al transcurrir los meses se dio cuenta que estaba perdida en ese universo donde los borrachos dormían en las aceras. pero Rodrigo estaba emperrado en reivindicaciones. violaciones y riñas era demasiado para contarlo. ese pobre diablo que al final desaparece. ¿Cuántos asaltos había presenciado en el poco tiempo que llevaba viviendo allí? No sabía. y la delincuencia era algo que ella jamás imaginó. impostor y tan banal como el mundo del que ella provenía. Le dolía el alma de tanto fingir alegría y despreocupación. porque estaba enamorada y creía que era lo mejor que le había pasado en su vida. Sin embargo. su 172 .de ese mundillo que se le apareció como un paraíso de libertad. Sólo que en aquél la vulgaridad estaba disfrazada. A veces lo comparaba con Marcos. ese guerrillero urbano del Libro de Manuel. Un día asumió. Sentía un verdadero terror al pensar que a Rodrigo pudiera pasarle algo así. no podía jurarlo porque ya no estaba segura de eso. que se había equivocado de punta a fin. hasta que descubrió que era una mentira. sobre todo ante Rodrigo. enajenado. mediocre.

Sospechó que no se trataba de cualquier papel. mi vergüenza. —No te lo doy —respondió desafiante. —Está bien. mis celos… Recordó una carta que se había caído de la agenda de Rodrigo. Jamás cambió el número de su celular. En esos días sintió la necesidad de buscar a sus padres. pero el miedo de ser rechazada se lo impedía. Vivo encarcelada en mi rabia.lejanía le indicó que algo estaba ocurriendo. 173 . sino en el amoroso. y desde ese momento algo feo comenzó a envolver su corazón. ella no se lo merecía. ¿Y por qué estaba segura? Dudó. pero ella no le prestó atención a ese cambió de humor. Rodrigo se puso serio. mi añoranza. mi despecho. se negó a entregárselo. No. con la esperanza de que ellos la llamaran. —¡Qué difícil es pedir perdón! Cómo duele reconocerse imbécil. y sin abandonar la actitud de juego. compitiendo por llegar al apartamento. ¿no te enseñaron modales en tu casa? Esas palabras fueron suficientes para que ella sintiera recelos. eso no era posible. sostenía la carta con la punta de sus dedos. pero los meses pasaron y su familia se mantuvo silenciosa. Saltando con los brazos en alto. —Dámela por favor. Quédate con eso. Estaba segura de que él la amaba. si te proporciona placer. pero no en el terreno de la lucha social. Oscura recogió el papel. No quería pensar siquiera en la posibilidad de que Rodrigo se fijara en otra mujer. un día que subían corriendo las escaleras.

Sin embargo. Sé que intuyes el hoyo negro que habita en cada uno de nosotros. y tus palabras se precipitaron raudas hasta el palpitar inquieto de esto que creo ser. mientras la sangre se le agolpaba en las sienes. He percibido la angustia que te circunda y se revela en el temblor de tu mirada.Rodrigo dio media vuelta y comenzó a bajar las escaleras. decisiones que creímos acertadas. pero ésta es nuestra historia”. Tus circunstancias. ni se vence con las cuentas de fin de mes. el azar nos ha presentado y aún podemos leer juntos a Cortázar. pero recuerda que un amanecer se puede confundir con un ocaso. desde el desencuentro y horas sin junturas. A veces pagamos con una expiación dolorosa. no me impiden resbalar suavemente por las pulsiones secretas de nuestros ensueños. no se agota con las caricias. “Te escribo desde el absurdo. porque el amor también se escribe en arrecifes de la imaginación. son detalles que no me impiden besar tu piel de bronce. de la misma manera que lo hace mi cuerpo. acaudalado por el fuego y el aliento de tu piel. El deseo amoroso se desborda en esta página. Oscura leyó la carta. tragándose los soles desconocidos del alma. 174 . o en los bordes de algún horizonte. Me confesaste que lamentabas las circunstancias desfavorables de nuestro encuentro. Sé que es difícil abrazarse en la contingencia descarnada de esta bruma que llamamos realidad. a Bolaño y a Paz en nuestra gruta-territorio-libre. Podemos amarnos en la dimensión inefable de la metáfora. malhumorado. Allí el amor imposible es eterno porque no se desmorona con la rutina.

sentada en un peldaño. 175 . perdió la noción de sí misma y comenzó a hundirse en un dolor oscuro. Sin embargo. pero ella había perdido el norte hacía tiempo. se juró que no volvería a estafarse jamás. y la cabeza como un infierno lleno de voces. se entregó a divagaciones incoherentes en las que se comparaba con la ciudad. y al mismo tiempo reiteraba el repudio por todos sus habitantes. lo hacía de manera entrecortada. mientras un despecho pavoroso comenzó a destrozarla lentamente. Él estaba claro en su vida. pero ella ya no deseaba piedad. Se iba a encerrar en el mutismo que usaba como coraza cuando no deseaba hablar. secándose las lágrimas con el dorso de las manos. y hasta cuando hablaba. desde ese día guardó un silencio de muerta en vida. Se juró atormentar a Rodrigo porque se le convirtió en una estaca clavada en medio del pecho. Sentía las mejillas enfebrecidas. respiraba con dificultad. Oscura percibió que había quedado entrampada en su propia farsa. ¿Qué respondería él? Nada. perdió la noción del tiempo. La depresión fue socavando sus fuerzas. Resolvió no preguntar nada. sin una maldita pista para rastrear a la desgraciada remitente. En ese instante. Sintió el impulso de encararlo y sacarle una confesión. Oscura conocía muy bien esa muralla infranqueable.Esa carta anónima. fue el detonante que acabó con lo poco que quedaba de la relación entre ella y Rodrigo. Sin advertirlo siquiera. Una estaca que le producía un dolor intenso. Quizá le dijera una mentira piadosa.

pero la luz le impedía concentrarse en sus pensamientos. el ruido y las transformaciones que la hacen más hostil. rezongaba en susurros que se prolongaban durante horas. prefiero esconderme antes que ir a gritar a una marcha para que los garantes de la autoridad se eleven más en su poderío. Ella enajenada con la locura. No sé si un día yo también me erija en portavoz de un gobierno.—Estoy cansada de este vagabundeo. porque allí rompo los boletos viejos y reingreso en otro tren. y aplaste a los demás para llegar lejos. de esta ciudad llena de angustia. No siento miedo de caminar al borde de la inseguridad. libero esos paquetes en las cavidades solitarias de sus galerías. no temo a sus calles carcomidas por promesas y los intereses del día. bamboleada por estelas de vértigo que se agolpan en mi estómago y se dejan llevar hasta la última estación. Sigue prevaleciendo la ley del más fuerte. a las cúspides de alguna potencia. en las entrañas de una serpiente que cruza destinos y recoge paquetes de murmullos. —Este infierno me aterra. Parecía un alma en pena en medio de la oscuridad. incoherentes. No temo viajar en último vagón. sin rumbo ni bitácora. Cuando todas las estaciones cierran. fracturados. para sentir una vez más el asombro de desplazarme debajo de la tierra. ¿pero acaso la literatura no 176 . Mientras recorría su apartamento en penumbras. No me da miedo. del que pueda llegar a costa de lo sea. En la lectura. a veces puedo refugiarme de tanta agresividad. y yo recorriéndola en una travesía azarosa.

y un día los estudiantes le pidieron que se saliera.es agresiva? Sí. soy como ellos. tantas luminarias. me siento indiferente. porque intuyen que su suerte está echada. Entonces se le ocurrió meterse en sus clases para sabotearlo. Estoy cansada de abrazar fantasmas y recluirme en esos asilos de artistas chocarreros hasta el vómito. ellos son humanos. tantos juicios de sabios y tanta estupidez aquilatada. un conejo no tiene elección. no sé si tengo fuerzas para triunfar. las relaciones del poder que aquí nos destruyen. un caballo no tiene elección. Oscura comenzó a seguir a Rodrigo para descubrir con quién estaba saliendo. soy monstruosa. de razonar. alguna capacidad de pensar. Mi alma se estremece cuando matan a un perro. esa vez se formó un jaleo tremendo. Aquí todos quieren triunfar. o dos malandros matándose por droga. pero un perro no tiene elección. al menos. 177 . En cambio. Él se escabullía como si fuera un escapista profesional. a un conejo. a un caballo. siento miedo y trato de ocultar mi fealdad que se proyecta en los otros como en un espejo. de elegir. Quizá soy un monstruo o un ser endeble como un conejo encandilado ante tantas luces de neón. cuando veo a dos putas matándose por un macho. ella muestra sin máscaras ni eufemismos. ellos tienen. —Sí. veo en ellos mi maldad y mi estupidez. Ellos escogieron su vida. Siempre caen en las trampas y se mueren de miedo. pero no tuvo éxito. cuando matan a seres que no tienen la menor posibilidad de sobrevivir ante la maldad del ser humano.

lo llamaba traicionero y gritaba a todo pulmón todo lo que se le ocurriera. pero decidió no llevarle la contraria y aceptó sin hacer más comentarios. la tradición 178 . Lo dijo con un doble sentido que ocultaba la amenaza de un posible suicidio. y de pronto. siempre me dio pistas pero no quise verlas. pero ella viendo su actitud. Harto de esa situación. que lo dejara en paz. Aquella noche. pero firme. fastidiado de esos espectáculos. la disciplina. No entiendo. pero le pidió que conservara las llaves del apartamento. pero las palabras torcieron su rumbo y recitó otra oración atolondrada. Ese día. él decidió invitarla a conversar. era capaz de hacer cualquier cosa. Quiero llevar una existencia libre de ceremonias frívolas. que no deseaba casarse y menos tener hijos. cambió la estrategia: cuando lo veía. con voz cariñosa.hasta que la vigilancia de la facultad la sacó. Qué fastidio seguir acatando órdenes. atarantada por la soledad. en un intento por apaciguarla. Él se dio cuenta. porque estaba sola y si le llegara a pasar algo. Oscura le aseguró que no lo molestaría jamás. Oscura se sintió más desolada que nunca cuando percibió que Rodrigo para apartarla de su lado. la ignoró por completo. después de pensarlo muchas veces. Rodrigo. se sentó en la cama y trató de rezar. todo estaba bien. ¿por qué no quiso vivir conmigo? ¡Qué estúpida soy! Jamás me amó. Le suplicó. de un día para otro todo se acaba porque le da la gana. al menos alguien podía abrir la puerta. —Tengo celos. Rodrigo dejó claro que entre ellos todo había terminado.

Aún te conservas en este monólogo dislocado. Me has hecho danzar en un sedimento cubierto de musgo verde que atrapa los pies y los ancla en la 179 . como un fantasma que habla desde cavidades agonizantes. para pensar que mañana. a duras penas. Cuando salía de la oficina. del naufragio de mi libertad. y musitaba llorando oraciones absurdas dedicadas a Rodrigo.y no sé cuántos inventos más para fingir que no me doy cuenta de tanta renuncia. —Maldito traidor. asistía al trabajo y al postgrado. logró disimular su duelo. flotando dispersos por la casa. y pensaba en esos lugares con desprecio. El despecho que la hundía en aquellos abismos se desgranaba en letanías y súplicas a dioses anónimos. como las medallas que le guindan a uno en la escuela por buena conducta o por algún mérito escolar. Tengo que vivirlos para expiar mi grandísima estupidez a prueba de bombas nucleares. En medio de su locura. Hacía grandes esfuerzos. —Esos palcos me recuerdan la inmensa derrota que soy. recorría las calles. para llenar el tiempo con cosas inanes. Asistir a esas representaciones simiescas y admitir que soy una imbécil. es el mejor bálsamo para aliviar la inflamación de las llagas purulentas que me cuelgan por dentro. Compró un rosario. será diferente. Rutinas para olvidarme que estoy viva. fuiste la mecha que abrió una salida para que pudiera drenar todo el pus que me contamina. o de clases. a lo mejor. Eres un átomo fragmentado en pedazos insignificantes.

con el agua. hora estaría en otro país. Por ti asisto a crucifixiones de gente que barre la calle. Yo me consumo en mi oquedad tratando de apresar los vestigios sagrados de un naufragio. te juro que me voy a quitar esta mugre con tu propio dolor. plegaria a dioses para que me den fuerzas y poder vengarme. y dio gracias por haberla rescatado de aquel infierno. III Oscura Forastera tenía la mirada extraviada en el denso velo que hacían las gotas de la lluvia. Una mueca desfiguró su rostro. Eres una miserable liturgia de piedras. No llevaría en su maleta nada que pudiera conectarla nuevamente con aquel mundo que tanto daño le hizo. Por ti veo ratones engullidos por serpientes domésticas. miró al cielo. me volví narración que mira desde la ventana la calle inmunda llena de pestilencia. Por ti miro todas las noches el tráfico de vaginas disponibles a cuatro centavos y olvidos envueltos en sobrecitos blancos. y quería deshacerse de esos recuerdos odiosos.podredumbre del lodazal. Ahora eres costumbre. Tú despojaste al dios de sus atributos. Mañana. lanzarlo a la noche para que se fuera con el viento. Una violenta ráfaga de aire la regresó a la realidad. Por ti me transformé en noche. pero esta vez no sintió angustia. Me vengaré Rodrigo. Deseaba expurgar todo aquello que la torturó. 180 . con esa especie de sonrisa abortada. una rutina metafísica. a esa misma.

hasta que tuvo que asumir que ese hombre jamás le pondría una alianza en su dedo. Esperó. se esforzó por brindarle todo lo mejor que podía. Ella se fue vaciando. pero intentaba disimular como siempre. Aquella noche no quiso hacer el amor y dijo que no podía quedarse. porque debía ir a trabajar muy temprano. no pudo comprobar nada. de forma muy dura. pero ella no respondió nada. volviéndose más extraños. Entonces emprendió nuevamente una batalla animosa contra la rutina.La carta sólo le confirmó la sospecha de algo que había intuido unos cuatro o cinco meses atrás. Aquellos no eran los suaves labios de Rodrigo. Ellos vivieron ese romance pocos meses. era el beso de otra boca que ella no conocía. para Oscura fueron hermosos y llenos de pasión. sin embargo. Se emborrachaba casi todos los días y él le reprochó. duro. Su intuición jamás la había engañado. era como si él besara a otra persona que no era ella. pero él cada vez se alejaba más. pero el mundo dispuesto por ella para asentar una relación duradera comenzó a tambalearse. con ilusión infantil. la conducta callejera que había 181 . Fue una noche en que se encontraron. una propuesta de matrimonio. a pesar de que él ni siquiera trataba de ocultar su extraña felicidad. Oscura percibió que habitaba en la periferia de la nueva vida de Rodrigo. estaba fuera de su elenco. Ilusa. y él le dio un beso. Fue un beso extraño. En poco tiempo. creyó que podía mantener ese estado de gracia divina por toda la eternidad. Era una excusa muy tonta. cada quien andaba por su lado. salvaje.

Después todo fue difuso. Teresita Civera también estaba conmovida. Jamás olvidaría aquella mañana. soy yo. porque el llanto le quebró la voz. En medio de la sorpresa. Oscura observó que su madre había envejecido. Tartamudeando. —Karla Sofía. mamá —respondió Oscura. casi te rapaste la cabeza. Oscura recordaba que pedía perdón una y otra vez. Al separarse. —Qué corto tienes el cabello. en conversaciones que inventaba para hablar con su madre. sólo atinó a decir —mamá—. se abrazaron con fuerza. ambas hablaron atropelladamente. en que estaba terminando de revisar las pruebas del trabajo de la malagradecida Gertrudis Belasa. Se quedó casi muda de la emoción y el desconcierto le impidió recordar. y no pudo continuar. llegado el momento. Luego le dijo que deseaba verla cuanto antes. tomando la mano de su madre. escuchó la voz de su madre. y repicó su celular. ni una de las frases que ensayó varias veces. no sabían qué decirse. Tú siempre tan loquita. Teresita acarició el corto cabello de su hija. —Ese crece rápido. Se hizo un silencio incómodo entre ellas. Ese mismo día. con ganas de 182 . le dijo lo primero que se le ocurrió para romper esa mudez tan peligrosa para ambas. se encontraron en un centro comercial y. su voz reflejaba la emoción que intentaba disimular. en la tarde. sin decir palabra. y con una sonrisa que temblaba en sus labios. tu mamá. hasta que su madre le pidió que se calmara.adoptado. eran dos desconocidas que se sonreían y se tomaban las manos.

pero ahora todo le parecía irreal. —Tengo una gran vergüenza contigo y con papá. lentamente. Era como si tuviera una alteración en la conciencia. Quería decir algo y se aclaró la garganta. —No hablemos hoy de eso. Caminaron hacia un restaurant y comentaron los temas que se escuchaban en toda Venezuela. peleando contra el silencio. Tratando de parecer segura de sí misma. por nada del mundo quería echar a perder ese encuentro tan soñado por ella. la invitó a caminar. —Sabes que la situación en este país está cada vez peor… —Comenzó diciendo. soltó la primera frase de un monólogo que ensayó desde que recibió la llamada. es decir. en todo su cuerpo.abrazarla otra vez. ¿Tomamos un café? —Estupendo —respondió tragando grueso. ya estamos aquí —dijo Teresita. Se sentía torpe. Hablaron del calor que estaba haciendo en todo el país. ¿sí? Ya habrá tiempo. Así fueron repasando el repertorio de quejas que andaban de boca en boca y. con todos —rectificó al darse cuenta que había ofendido a la familia entera. —Bueno. en las percepciones. con un gesto. quebraron la malla que las separó al principio. Oscura no sabía qué decir. Entonces. de la diferencia entre el clima de ahora y el de años pasados. y en su voz se 183 . Teresita le confió a su hija el motivo de tanta urgencia. y tuvo miedo. pero Teresita. Había imaginado ese encuentro muchas veces.

Teresita jugueteaba con la servilleta y se mordía el labio inferior. ella siguió hablando en voz baja. Oscura conocía muy bien ese gesto. Yo estaba nerviosa. signo inequívoco de que estaba ansiosa. Ese susto nos dio fuerzas para acelerar las ventas y cerrar nuestros negocios. Él también fue alertado unos meses antes por la misma persona. La última negociación por finiquitar era la casa. tu padre se enteró de que nuestras empresas iban a ser expropiadas. pero en esos días expropiaron a uno de nuestros amigos. como si no encontrara las palabras para decir lo que realmente quería decir. Tomó un sorbo de café y continuó un poco indecisa—. Estaba llena de aprensión. Oscura Forastera la observó con interés. y hasta llegué a pensar que exageraba. Pensó que su madre sólo había venido a despedirse. y creyó que podía resolver sus asuntos de otra forma. ya conoces a tu padre.percibía un tono de inseguridad. Las manos 184 . tratando de adivinar las palabras que vendrían a continuación. en poco tiempo empezamos a vender todas las propiedades. La miraba fijamente. y comenzó a llamar a sus socios. Salvador no esperó pruebas ni confirmaciones. Ha hecho muy buenas inversiones en otros países. —Ya hemos vendido todo. y la fecha para la firma de venta es dentro de un mes exactamente. Hace tres meses. Oscura se quedó petrificada. Al notar que su hija la interrogaba con la mirada. sin atreverse a interrumpir. y Salvador… bueno. La noticia se la dio alguien que conoce muy bien ese tejemaneje. en un viaje de negocios.

parpadeó repetidas veces. Luego volvió juguetear con la servilleta. tratando de reponerse del impacto que le causaron las palabras de su madre. Es alguien que no corre ese peligro. Oscura percibió que su madre no deseaba hablar más de aquel tema. —Nunca hemos dejado de pensar en ti. como hacía cuando era una niña y trataba de ganar tiempo para justificar alguna travesura. —¿Van a expropiar a los nuevos dueños? —Preguntó con ingenuidad. y 185 . a fin de cuentas es tu vida. querida. sino por otros motivos. como si temiera olvidar las palabras. sin importarle que viera el miedo que asomaba sin pudor. Oscura tuvo la sensación de que su mente estallaría de angustia. Habló rápido. —No. y Teresita se dio cuenta de que su hija estaba perdida en la noticia. es otra cosa. Salvador sabía muy bien a quién podía venderle todo. hasta los detalles más pequeños. Conocía todas las negociaciones de cada empresa. desde que decidiste tomar otro rumbo—. Respiró profundo. Ella era economista y siempre había trabajado junto a su esposo. —No te llamé para decirte esto nada más. Oscura abrió la boca para decir algo. Quiero decirte que a nosotros no nos gustaría dejarte aquí.comenzaron a temblarle. Miró los ojos de su madre. no porque desconociera los detalles. con el alma encogida. —No te reprochamos nada. pero Teresita hizo un gesto para que no la interrumpiera. Ella guardó silencio.

Esta vez Oscura respondió sin demora. ignoro de qué lado estás.silenciosa miró los ojos de su hija. Discutimos varias veces este asunto y tuvimos miedo. atendían temerosos. en este caos de injusticia y ruindad. Salvador se va a alegrar mucho. Ni siquiera se me ocurrió preguntarte nada —dijo esbozando una media sonrisa—. siempre he estado del lado de ustedes. Cuando repicaban sus teléfonos. aunque no me creas. ni pedía explicaciones. Es la emoción y la vejez. como un ángel. —Afirmó con vehemencia. Teresita no le diría nunca que desde el momento en que la dejaron dando gritos en aquel balcón. Oscura no pudo moverse. Teresita. Oscura casi no podía creer lo que acababa de escuchar. No sabíamos si preferías quedarte aquí. —Me das una alegría inmensa. esperando que los llamaran para identificar su cadáver. malinterpretando el silencio. Jamás le diría que en ese tiempo ellos envejecieron en medio de la zozobra por la pérdida de 186 . Sólo había ido a rescatarla. Sintió un impulso tremendo de saltar y arrodillarse ante esa mujer tan noble que no le reprochaba nada. —Estoy del lado de ustedes. estaba buscando la manera de mostrarle a su madre lo que esa invitación significaba para ella. Teresita le apretó las manos. sonrojada por la ternura que percibió. dijo casi en un susurro: —Perdóname Karla. revisaban los periódicos todos los días con el corazón temblándoles de miedo a enterarse de su muerte.

Oscura se pellizcaba para cerciorase de que aquello no era un sueño. Teresita la fue poniendo al día en los asuntos familiares. en medio de una vorágine de emociones. Mañana. al escuchar la respuesta de Karla sintió que una debilidad se apoderaba de ella. —Tenemos que planificar algunos detalles. y no lo era. estaban instalados desde hacía tres semanas en la casa que Salvador compró en Savannah. renovaremos el guardarropa. y después vestirse de luto para siempre. y Oscura agradeció ese gesto con todo su corazón. tal vez buscando algo qué decir. porque cuando estemos en nuestra nueva casa. me refiero a ropa y esas cosas —dijo con una sonrisa—. Teresita Civera tuvo la delicadeza de no indagar en la vida privada de su hija. Se retiró del postgrado. Nos marcharemos a finales de este mes. y Teresita aprovechó para seguir hablando. Karla Sofía le facilitó las cosas con su silencio. y tanto alivio la hizo tambalear. Le contó que toda la familia. Desde ese día vio a sus padres diariamente. y quedó sorprendida por la rapidez con que le entregaron todas las credenciales que necesitaba para continuar 187 . vamos comprar lo imprescindible para el viaje. Toda la presión que había soportado durante días desapareció de un sopetón. Por eso. —Lleva solamente lo necesario. incluyendo las mascotas. mientras se pasaba los dedos por el cabello.una hija. Se quedó callada. tienes poco tiempo para arreglar tus cosas y trasladarte a casa. Tampoco le diría que fue preparada para escuchar una negativa. si puedes.

y ellos respetaron. No se despediría de nadie. Canceló sus compromisos. No debas dinero a nadie.sus estudios en otro país. si no lo hacía. Esas son maldiciones que persiguen hasta que atrapan y. Cada mañana sacaba ropa. hizo un pequeño inventario de sus pertenencias. Trabajó hasta muy tarde para entregar las correcciones que había recibido. como si fuera una especie de rito. esa ceremonia ocultaba la esperanza de que Rodrigo apareciera por allí. Recogió sus libros y los trasladó poco a poco a casa de sus padres. pretextando que debía realizar con urgencia un viaje corto. caen encima como alimañas que jamás sueltan a su presa. Actuó con cautela para que nadie sospechara qué estaba haciendo. ellos no entendían por qué estaba haciendo las cosas de esa manera ¿no era más fácil mudarse de una vez? Oscura les dijo que debía salir de algunos compromisos. Mintió descaradamente al prometerles que apenas regresara se pondría en contacto con ellos para retirar ese material. 188 . aunque Oscura intuía que era casi imposible. zapatos y bisuterías que tiraba a la basura. y al final decidió llevarse dos peluches que besaba todas las noches antes de acostarse. una vez más. Canceló las pocas deudas que tenía. después no lograba dormir. No se llevaría nada de eso que le parecía tan repugnante. recordando una máxima de su papá. Sentía que el ritual la descargaba del miasma que había arrastrado durante aquel tiempo. —Paga tus deudas. y rechazó las nuevas que le ofrecían. En el fondo. su decisión.

la última… IV Abrió los brazos. sin rencores. 189 . le exigía que le quitara la máscara de luchador social. Un mundo al que despreció. Sabía en lo más recóndito de su ser que lo mejor era irse en silencio. hablándole a la noche. Trataba de darse ánimos. Esa fuerza la instaba a no huir como una niña asustadiza. Una razón desconocida le impedía retarlo y vomitarle en la cara toda su rabia. Entonces decidió llamarlo. como había tramado desde el principio. como si quisiera ahuyentar las últimas gotas de lluvia que había lavado la ciudad. como aquella mujerzuela de Swann. Estaba segura de que las fulanas reivindicaciones que él y su grupete exigían. pero no se atrevía a confrontarlo. pero una voz interior le dijo con un bisbiseo malévolo: «sí es tu estilo. eran una maniobra para continuar cegando al pueblo con pura mierda. menos una cosa que la enfrentaba a un gran dilema. Mejor era ser nadie. sí te importa». porque él no lucha gratis. deseaba que la viera como Karla Sofía. y alejarse en el silencio de la noche. ni siquiera era su estilo.En el tiempo preciso arregló sus asuntos. ansiaba seducirlo y arrancarle una noche de amor. como Ulises. cubierta con una suave niebla. le abría sus puertas otra vez. pero su alma exigía que se enfrentara a Rodrigo y lo pusiera en su lugar. diciéndose que esta vez no renunciaría a su bienestar por seguir a un hombre que. Oscura Forastera lo pensó muchas veces.

Lena nunca le había caído bien. y pensó: «perdiendo se gana. Lena se puso a caminar a su lado. al salir de la oficina. Siempre con una sonrisa idiota en los labios. mi negra noche del alma. después de verificar que el in-gerente de la Editorial no le había firmado ni un sólo pago de los seis que le debía por tres meses de trabajo. Algunas veces tomaron café juntas. Oscura no pudo evadirla cuando Lena le dijo: 190 . había ido por cuarta vez en dos semanas a reclamar su pago. me la hubiese sacudido sin ningún sentimiento de culpa. ya no tenía tiempo de seguir reclamando nada. una secretaria de la Editorial Redami. su forma de proceder tan sumisa le molestaba. —Si hubiese sospechado un poquitico.—Fue una pesadilla. Esa mañana. Estaba molesta. Lena la siguió como un perro faldero. Oscura intentó despedirse mientras iba hacia la parada. lo que quería esa infeliz. incluso cuando la humillaba alguno de los jefes que cayeron como una peste por la Editorial. Hizo una mueca al recordar a Lena. y Lena era una de ellas. y hablaba de algo que Oscura escuchaba como un rosario de palabras que no terminaba de entender. cuando no tuvo alternativa. dicen en esta tierra de gracia». pero siempre trataba de evitarla. esta mañana se acabaron los terrores. Sí. pero ya pasó. No le interesaba esa gente con aspecto de mártir. Tenía la impresión de que actuaba como si pregonara «pobrecita yo». terminó al amanecer.

Caminaron tres cuadras hasta llegar al pequeño restaurant. y los perros callejeros siempre le producían una piedad griega. Entonces aceptó. que crujían cuando alguien se sentaba como si fueran a romperse en mil pedazos. que a menudo eran chismes. —Está bien. pensó Oscura. Por la mente le cruzó la idea de mandarla al carajo. «¡Lo que me faltaba!». se dijo. y esbozó algo parecido a una sonrisa. Una vez que estuvieron acomodadas en las sillas de madera. «Coño. —Haremos nuestra labor humanitaria del día —pensó. se sentía reconciliada con el mundo. esto huele a confidencia». además. casi invisible entre dos torres monstruosas. Oscura se detuvo. de cualquier manera hacía mucho que no iba a misa ni daba limosnas. Se dio cuenta de que Lena buscó el rincón más alejado. pero la siguió resignada. pero esa mirada suplicante le recordó un perrito abandonado en medio de la calle. mientras intentaba mantener su sonrisa. pero me gustaría que me dieras tu opinión sobre algo. vio a 191 . Jamás le gustaron las confidencias femeninas.—Sé que estás apurada. —Dime… Lena tartamudeó antes de responder que era algo privado. intrigas y sospechas paranoicas que se originaban por falta de creatividad laboral o doméstica. y prefería que fueran al restaurant de Pancho. vamos. de esas que los arquitectos fabrican en serie para distribuirlas por la ciudad.

—Escribí una novela. Ésta entendió la interrogante dibujada en la cara de Oscura. por un momento la miró con aire estúpido o estupefacto. sacó de su enorme bolso un grueso sobre amarillo que le entregó a Oscura. al tiempo que sonreía con la misma expresión idiota que había mantenido desde el principio.Lena con aprensión. Oscura Forastera casi se cayó de la silla. la secretaria imbécil ha escrito una novela. No podía creerlo. te fajaste de verdad —dijo. poetas y artistas existen por metro cuadrado en esta ciudad? Ya no me cabe duda de que han superado en número a los mendigos y borrachitos de todas las plazas públicas de este país. Los ojos se le abrieron como los de Betty Boop. y como eres correctora. En medio de una turbulencia mental. Lena no era muy observadora para darse cuenta de eso. —Pensaba. La confidencia la agarró por sorpresa. y se sintió repulsiva. y Oscura. Lena la miraba anhelante. me gustaría saber cuánto me cobras por evaluarla y corregirla para ofrecerla en la Editorial. Lena. cualquiera de los dos términos describe la expresión idiota que adoptó su cara en un santiamén. pero estaba impactada. y sonrió con timidez. buscaba palabras para responder. 192 . Por fortuna. —¿Qué es esto? ¿Cuántos escritores. Agradecida. que calculó la cantidad de páginas por el peso. esbozó una sonrisa que parecía la mueca que hacen los niños cuando no les gusta la papilla. —Caramba Lena. y riendo con todos sus dientes. haciendo un esfuerzo titánico.

juró y dio su palabra de honor como un caballero medieval. La mujer estaba histérica y no había forma de calmarla. Aparentando una frialdad que no sentía ni por asomo. como si fuera a emprender la carrera de los cien metros planos. Intrigada. dijo: —tengo algo que decirte. pero es grado ochenta. júrame que no me vas a meter en problemas. por profesores que ni siquiera sospechan 193 . y sentía que su cerebro se había inundado de alcaloides mutantes. en medio de un ataque de bilis tremens. en francés. Se sintió como un indio piel roja haciendo un juramento sagrado. y apenas el hombre se marchó. que llegó a preguntar qué deseaban. notó que la miraba de una forma extraña. había destrozado su libro. Lena comenzó a contarle el berrinche que Gertrudis Belasa armó en la oficina del coordinador general. porque la correctora (es decir. y percibió que algo la inquietaba. Lena. pero la curiosidad era grande. tomando aire. respondió con buena parte de la historia de la hipócrita profesora. Ordenaron café nada más.Al alzar la mirada hacia la secretaria. Esperó impaciente los minutos en que la conversación fue interrumpida por el mesonero. No se le ocurrió otra cosa más necia que preguntarle si tenía alguna desconfianza en que leyera su manuscrito. la viejucha pidió hablar con el gerente. —No me extraña. Oscura). Gertrudis Belasa es un monumento al egotismo que en la universidad vive pregonando los méritos de sus estudios en París. Oscura escuchaba la narración de Lena. pero todos sabemos cómo fueron aprobadas sus tesis.

cuando llegue el momento arreglaré cualquier malentendido. de quienes habla muy mal apenas se dan la vuelta. Mientras encendía su cigarro. eso me lo dijo ella misma. que sólo son monografías escolares e ilegibles. —Sí. indicio de una explosión. Consciente de ese aspecto de su carácter. que en realidad es una estafa. Yo no sabía que te ibas a 194 . estuve trabajando un mes entero para adecentar esa bazofia. Necesitaba hacer cualquier cosa que distrajera su mente. que muchos tomaban como simple locura juvenil. —Gracias Lena. es mejor —dijo Lena asustada con la explosión de Oscura—. Vamos a cambiar el tema ¿sí? A esta hora es mejor tomarse el café. ¿Sabes cómo colabora con su partido político? —Oscura sonrió antes de continuar. como todo lo que ella hace. sin prestarle atención a la cara de espanto que tenía Lena— mete en la universidad a estudiantes de dudosa procedencia. Oscura Forastera sentía una furia volcánica reptando por sus tobillos. rebeldía y muchachada. se puso a revolver su bolso para buscar la caja de cigarrillos. que disimula su adherencia al partido oficialista para quedar bien con sus colegas.la existencia de ese idioma. invocó la fuerza del divino Heracles para apartar la ira que podía complicarle la vida a esa infeliz que la miraba con ojos de perro manso. para que los salones no queden en poder de “escuálidos”. Tenía los pies encendidos y sudorosos. Se la pasa hablando de sus hazañas académicas. En cuanto a su miserable texto. Es una mujer de doble moral.

porque las ideas no son de nadie. En mis ratos libres. al notar el interés de Oscura Forastera. y todos podemos escribir literatura. pero en realidad sentía una malévola alegría. porque yo sé que tú me entiendes. —Olvídalo. bueno tampoco sabía esos cuentos tan feos de Gertrudis. —Sí —dijo Lena. le confesó: —Creo que todos somos poetas. sin percatarse del impacto que sus palabras produjeron. pero tengo un poemario que escribí antes que la novela. —repitió sin atinar a decir otra cosa. Dime algo que me tiene muy intrigada —dijo Oscura fingiendo indiferencia. porque la reputación de Gertrudis Belasa ya había caído en la lengua kilométrica y mortífera de Lena. me ofreció unos dibujos para ilustrarlo. —Bueno. y te voy a decir algo. en realidad sí. agradeciendo en lo más hondo de su ser el nuevo 195 . porque es bien bonito. Sintiéndose segura. Oscura pegó un brinco. un muchacho que es dibujante. ¿ves? Mis amigas del instituto dicen que debería publicarlo. es que la poesía me gusta. hasta Héctor. ¿Esta es tu primera novela? La secretaria la miró sonriente. ¡Un poemario! ¿Qué carajo es esto? —¿Un poemario?.poner tan brava. Oscura escuchó aquella chorrera de palabras. —Lo escribí hace tiempo —continuó exhalando orgullo—.

Esas palabras fulminaron. desde que asistió a un taller de prosperidad. Ella no estaba preparada para recibir tanto julepe en veinte minutos. Oscura la miró sin saber qué responder. De una cosa sí estaba 196 . y menos que tuvieras esas ideas tan. y yo siempre saco veinte puntos. —¡Ay!. sí son muy vanguardistas. recuperando la voz—. Luego preguntó con una ingenuidad que casi deprimió a Oscura. Buscaba azarosamente en su cerebro los términos adecuados para hacerlo. —¿Tú crees que yo podría corregir algunos libros en la editorial? Tengo muy buena ortografía —se apresuró a decir. tampoco sospeché que te gustara la escritura. —La verdad… me dejas pasmada —respondió. No sabía que fueras poeta. Siempre se reía por cualquier cosa. Imagínate que ayudo a mis compañeros en los trabajos de Lenguaje y Comunicación. ¿cómo decir? Vanguardistas. A ellos no les gusta esa materia. Esas máximas quedaron ratificadas en los archivos mentales de Lena. obedecía a una costumbre que le quedó sembrada en cada dendrita. Allí le aseguraron que la risa atraía cosas buenas. tan. sin que su voz se quebrara como una ramita seca. de golpe y porrazo la ira que hacía un instante se estaba apoderando de ella. prosperidad y riqueza. Lena volvió a sonreír con aire complacido. pero es obligatoria. Bueno. eso que dices es bien bonito.susto que Lena le dio con esa confesión. Yo sabía que tú sí me ibas a entender.

la honestidad y lucidez para saber dónde comienza y dónde termina el trabajo del corrector. recordó una reflexión de Walt Whitman. no se les da importancia. y tantos estudios acerca de ese trabajo que casi nadie valora. Sólo hay que leer algunos manuales de estilo y ya.segura. se 197 . claro. el conocimiento. el gran alcance de su visión? Se les concede poco crédito. con ganas de escupirle un ojo—. puede hacerlo. No tenía ganas ni tiempo de explicarle que existe la Norma. son desdeñados. La corrección es fácil —afirmó. a su vigilancia. agudos intelectos de los hombres de este linaje. ¿Comprendería la responsabilidad que exige un alto nivel de conocimiento sobre la estilística? ¿Qué podía decirle de la habilidad para detectar los gazapos y la destreza para terminar un trabajo a tiempo? Estaba segura que Lena no entendería la necesidad de investigar términos. y en este país. “¡Y qué tribu es la tribu de los correctores de pruebas! Creo que algunos hombres. nunca sufriría ataques cardíacos. ¿Quién puede hacerles justicia a los listos. Oscura. le deben gran parte de su reputación a la excelencia de sus correctores de pruebas. con su memoria formidable. algunos escritores. Además tendría que hablarle del nivel de lecturas. que ella se repetía a menudo para darse ánimos. a su consejo. su corazón funcionaba de maravilla. su considerada paciencia. y menos aún. algo imprescindible que debe conocer muy bien todo editor. cualquiera que sepa leer y escribir medianamente. —Sí.

En lo único que hay que tener cuidado. es la emoción ¿ves? Estoy haciendo un postgrado en administración. Se sonrojó y pidió disculpas por la expresión. que se le salió como un eructo. La mayoría de mis trabajos los saco de Internet. —Eso que te dije. Tenemos una profesora estricta. —¡Qué bueno!. y espero que sepas guardarme el secreto. —dijo. y apenas le entregamos los trabajos saca una regla y mide los márgenes. y aprovechó la pequeña pausa que hizo Lena. ¿Cómo te va allí? —preguntó. es en metodología. recordando el parapeto de postgrado que ella misma había intentado hacer. Lena estaba hablando. no sabía si aburrirse o morirse profundamente en ese instante. que ni siquiera advirtió la palabra. —No te preocupes —respondió Oscura. una no tiene que estar matándose por buscar información. —preguntó por cumplir una norma elemental de educación. es una deuda que he debido pagar hace tiempo”. adoptando un aire cómplice. y se sintió peor—. Durante veinte años he tenido más o menos en mente decir mi palabra —decir lo que sé— sobre los correctores de pruebas. y Oscura que no había prestado la más mínima atención. —¿Qué estudias?. 198 .les ofrecen argucias. si no están bien te quita cuatro puntos de un coñazo. le dijo: —Te voy a confiar algo. —No es difícil. Es que hablé tan rápido.

Observó cómo se iluminaba el rostro de Lena. Ella hace este tipo de trabajo a ciertos escritores veteranos. —No te preocupes. Lena rebosaba de alegría cuando tomó el papel. soy muy amiga de Rosa Infante. Es una especialista en literatura. Notó la decepción en el rostro de Lena. leyera su novela. y estaba muy orgullosa de que una profesional con el prestigio de esa crítica. Estaba ansiosa por llegar a casa de sus padres y esperar la noche para verse con Rodrigo. A todos nos gustan los secretos. y todos se cuidaban de no caer en la lengua de Lena. y no creo que pueda leer tu novela en estos momentos. seguro que aceptará la tuya. Oscura buscó en su bolso una pequeña libreta. Oscura aprovechó la felicidad de Lena para despedirse. y se apresuró a darle otra alternativa. Sus críticas tienen valor de oráculo. y Oscura se dio cuenta de que su estrategia había funcionado perfectamente. Esperaba ese momento llena de un ansia extraña. como si fueran amigas de toda la vida. argumentando que tenía clases y el tiempo pasa volando y apenas llegaría a tiempo si tomaba un taxi y que no 199 . Dijo que sí sabía quién era Rosa Infante. Le dio las gracias al tiempo que le apretaba una mano. —Pronto me iré de viaje. pero con mi recomendación. no sé si habrás escuchado hablar de ella.La secretaria la miró complacida. muy conocida en los medios literarios. Deseaba terminar con aquella conversación. y anotó el número del teléfono de Rosa Infante y se lo extendió.

agradecía que Lena no le hubiese preguntado nada acerca del viaje. Le hizo señas al primer taxi que pasó y fue directamente a casa de sus padres. La persistente sensación de otro fracaso aniquilante fue disminuyendo la alegría que sintió al principio. como una especie de mal agüero. jorobado. que nadie le pidiera limosnas. el abatimiento seguía creciendo dentro de ella. trataba de disimular. cuando se anticipaba a una dicha secreta y nocturna en los brazos de Rodrigo. pasó el resto del día como si estuviera en un éxtasis. sino con algo monstruoso. en medio de un horrible abatimiento. torcido. De su mente no se apartaba la cita de esa noche. que no la atropellara un camión del aseo urbano. Después de esa experiencia. que no la asaltaran. buscando en vano una explicación.olvidara llamar a Rosa Infante y que le recomendaría un buen Manual de Estilo apenas llegara de viaje y que no le diría a nadie lo de Gertrudis Belasa. se dijo. que no la secuestraran. «Debe ser cansancio». Sin embargo. Salió de allí como si la persiguiera una manada de fieras. 200 .. «¿Qué me pasa?». pero sentía que la ansiedad crecía minuto a minuto. se preguntó. indigente. Con esa ansiedad extraña se mantuvo toda la tarde. se dio cuenta de que no debía asistir a esa cita. y se estaba transformando en otra cosa. porque no era con él con quien se iba a encontrar. loco. Supo que tendría que ver de frente su propio amor deforme. Entonces.. confundida por ese estado de ánimo. En el camino iba rogando a los dioses que ese día no le pasaran más cosas malas.

pero un llanto terrible empezó a fluir. La masticó lentamente. Como una sonámbula se volvió hacia su habitación. Se lanzó sobre la cama y hundió su rostro en el suave lecho.Acodada en el ventanal pudo apreciar ese pasado brumoso en toda su dimensión humana. apresarlo. Con una punzada en el pecho. mientras las lágrimas le corrían por las mejillas. intentó dar unos pasos. y cayó de rodillas. como si quisiera expulsar algo de allí. que un día comprara a un buhonero en la avenida Baralt. Arrancó una página del libro y la estrujó con violencia en su rostro. Con la cara embadurnada de manchas oscuras. luego se incorporó lentamente. Vacilante. perdida en un espacio remoto. Su mirada se encontró con el libro de Mireya Kríspin. o al contrario. una mentira que arañaba las páginas de un libro de poesía. tenía la mirada vacua. que seguía buscándose. aquella Recóndita Clave Originaria. El papel se fue transformando en una pasta amarga. En aquel 201 . Se quedó unos minutos en la misma posición. ahora entre la comodidad y el lujo. tuvo la certeza de que no se había encontrado a sí misma. Se levantó de la cama. Por las comisuras de sus labios empezaron a chorrear delgados hilos de baba negra. Se apretó la cabeza con las dos manos. De pronto un espasmo comenzó a sacudir su cuerpo. apretó la arrugada página dentro de su mano y la convirtió en una pequeña esfera que se llevó a la boca. Se percató que seguía siendo un despojo maquillado. Su gesto demostraba la gran desesperación que amenazaba con tragarse todas sus ilusiones.

se preguntó. «El alma es otro símbolo para comerciar con lo desconocido. la obligó a regresar a su realidad.instante se asumió desconcierto. Cubrirlos y perfumarlos delicadamente. se incorporó con esfuerzo y fue al cuarto de baño. antes que llegaran sus padres. sus dolores. cuando el entumecimiento de sus piernas se transformó en dolor. para traficar con Dios. miedo. Hablamos y hablamos del alma sin saber qué carajo es eso. sin sentir miedo. Asumió el naufragio de su alma. dispersión. para que las naciones se descuarticen unas a otras en su nombre. Ese mercader que se disfraza de indigente para viajar de incógnito por esta tierra de cenizas. Traficante de milagros que susurra consignas de guerra. sin seleccionarlo. sin espiarla en el silencio del olvido para ver si podemos vislumbrar su sombra». sus fracasos. Extenuada y vacía. obedeciendo al juego del azar. Debía maquillar sus fatigas. Dios tiene el vicio de los grandes emperadores. mientras se tragaba la ennegrecida masa del poema Paso final. ¿Cuánto tiempo estuvo vomitando su desolación? No lo sabría nunca. sin haber visto su título. dolor. 202 . «Alma ¿y qué será eso?».

Cuarta parte Soñando con unicornios urbanos El imperio no existe como tal. Cita extraída del ensayo: A mí nadie me engaña. al precio de sacrificios. Somos seres deseantes. Si desapareciera por designios del Diablo. por ínfimo que sea. siempre adelante de nosotros. seguiría existiendo. en deseo vivo. si es necesario. llevándonos ventaja. porque cada uno de nosotros forma el tal imperio. anhelamos el poder. Rodrigo. jugando a no ser deseo. Lo deseado se convierte —en su carrera—. cualquiera. sino como abstracción. 203 .

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Se estiró y alzó las manos. y los faros de los autos iluminaban las saetas cristalinas que se estrellaban en el pavimento. Volvió a ver a través de la ventanilla. separadas por escaleras que se perdían serpenteando la cuesta hasta la punta más alta. apoyando las palmas abiertas en el techo. y veía sus casitas que se encaramaban como chivas hambrientas desde abajo hacia arriba. estaba contento por ese chubasco que arrasaría con la calina sofocante. no tenía prisa. El primer aguacero del año caía estrepitosamente. pensando en Jesusita. Escuchaba Politik. obstruidas por falta de mantenimiento. una pieza de Coldplay. que parecía a punto de desplomarse de un momento a otro. luego se acomodó otra vez y miró la larga fila de luces que se extendía frente a él. El torrente se arremolinaba en algunas alcantarillas. pero alguien pintó con espray 205 .I Un embotellamiento abrumador se prolongaba por toda la avenida. se mantuvo así unos segundos y dejó escapar un bostezo ruidoso. y aumentaban el caos de la vía. pero se sentía tranquilo. que parecía un gigantesco chorizo de carros. La valla mostraba las imágenes de una exitosa obra realizada por el gobierno. —Esta música es para enamorarse y volverse loco —dijo. El eslogan de la propaganda decía “superando los retos”. Miraba los cerros por la ventanilla. Rodrigo estaba metido en la maraña de vehículos. y se fijó en una valla publicitaria clavada en la falda del cerro.

negro una s entre la e y la t. sus carcajadas sonaron alegres. pero nunca dijo que ese proyecto nació defectuoso por una sencilla razón: es imposible decretar productos sociales. pero no se atrevía a contradecir abiertamente a su padre. obedece a inquietudes particulares. Rodrigo siempre desconfió de ese catecismo ideológico. como la última vez que lo vio. la única que respetaba. y la naturaleza no se modifica por decreto. superando los restos. y escribió debajo de la consigna: “raspando la olla”. Muchas lecturas y conversaciones con comunistas de convicción le fueron revelando que no estaba tan equivocado. Una sombra cruzó por el rostro de Rodrigo que. Otra persona. que la vida responde a otras leyes. pero en su mente apareció el rostro furibundo de su padre. lentamente. Rodrigo se rió de buena gana. Comprendía lo que significó la lucha de clases en la Rusia Soviética. fue más radical. el comunismo fue su religión. ni por casualidad. Rubén Moncada crió y educó sus hijos imbuidos en esos principios ideológicos. ¡Cuántos años de fracaso había de por medio! Ninguna teoría del 206 . Su papá se la había partido de un puñetazo porque no lo apoyó en sus ideas políticas. no contenta con aquello. Él nunca mencionó. se pasó la punta de los dedos por la ceja izquierda. de tal forma que se leía. y no se imaginaba lo que podía salir de ese esquema si se aplicaba en la Venezuela del siglo XXI. Era como si desde algún lugar recóndito le reclamara esa burla por el letrero pintado. Su padre era un militante de izquierda.

y menos cuando veía a diario la falsa lucha de clases que se desarrollaba a su alrededor. siempre hay brotes. o sin admitir que entre ambas tesis hay una diferencia abismal. Sabía que su padre soñaba con la reconstrucción del comunismo desde que éste quedó descarriado. sus amigos aceptaban que se sentían cansados de ver más de lo mismo en los diferentes partidos políticos. pero ¿acaso no hay otras perspectivas para nosotros? Ese fue un proyecto irrepetible. Sí. Hablaba como si estuviera dialogando con otra persona. tal vez por eso comenzó a brindarle su apoyo al oficialismo. pero ¿qué se puede hacer? Nada. está bien. —Pobre viejo.desarrollo social lo obligaría a tragarse un cuento en el que no creía ni por asomo. era la gran esperanza para ustedes. ni siquiera los más cercanos. era una cortina de humo. pero no hacían nada por propiciar un cambio de paradigmas. hay rizomas que se están modificando en su perpetuo devenir. pero no es viable porque la naturaleza humana no se deja cercenar. creían que se pudiera crear un nuevo modelo. Todos apelaban. sin darse cuenta. No acepta que el comunismo es el fracaso histórico más grande de la humanidad. nadie. La mayoría de sus amigos estaban atrincherados en alguna posición radical. de acuerdo. 207 . una distracción. de una forma u otra a paradigmas que hacía siglos estaban metidos en sarcófagos. pero no tenía a nadie con quien discutir esas cuestiones. se dejó embaucar con ese discurso copiado de modelos anacrónicos que ya no dicen nada. nada más que eso.

aunque no ignoraba que Rodrigo padecía de un antimilitarismo crónico. Sin embargo. y el cuidado narcisista que prodigaba a su cuerpo. y sacaba partido de esa circunstancia. Quería.Su padre era otra cosa. puso todas las esperanzas en una “revolución” que no era otra cosa que una involución disparatada. Rubén quería llevarlo hacia arenas movedizas. y señalaron que debía hacer algo tajante para evitar que su hijo desertara atraído por sutilezas de la falsa conciencia. Él nunca creyó en comunismos. Rubén Moncada nunca se resignó y. como lo hubiese hecho cualquier hombre. Como si a punta de discursos antiimperialistas pudiera acabar con el fantasma al que llamaba imperio. Ni las 208 . sabía la impresión que causaba en las mujeres. en ninguna de sus ramificaciones. consciente de su atractivo parecido con Freddie Mercury. la expresión de aburrimiento cada vez que él le recordaba las glorias de la revolución. fueron los indicadores que lo pusieron alerta. Siempre tenía un discurso anticapitalista a mano. quizá. intentó convencerlo una y otra vez. hablar con él se convirtió en una tortura para Rodrigo. Menos aún en un movimiento que se decía revolucionario sólo verbalmente. que todo eso se había convertido en una historia de la desilusión. se negaba a entender que el capitalismo había cambiado mucho desde que la Rusia Soviética se desplomó. que su familia fuera partícipe de esa ilusión. Rodrigo. El carácter relajado de Rodrigo. sin ningún éxito. respondiendo a viejas nostalgias. exigía. o mejor dicho.

menos de ultra derecha. ni las amigables charlas que su padre sostuvo con él dieron resultado. pero una vez. que iba saliendo para la universidad. con un camarón. Le comentó esa noticia a Rodrigo. en Venezuela no existen partidos de derecha y. y allí se aludía a una ultra derecha que amenazaba la estabilidad de la paz social. pero no de… Rubén se paró de la silla con expresión amenazante. papá —dijo con aire conciliador—. —¿Esa porquería te la enseñan en la universidad? ¡Con razón la están quemando! Presintió el altercado que se avecinaba. y no quería una pelea mañanera. Había sucumbido al calor de discusiones políticas que ahogaban al 209 . La alarma se apoderó de Rubén una mañana. Es más pertinente hablar de partidos de centro-izquierda. pero lo cierto es aquí eso nunca se ha dado. comenzó a evadirlo de forma frontal. harto de fingir tantas excusas. mentalmente. estaba leyendo un periódico. Se las ingeniaba para tener siempre algo urgente que hacer. estaba muy rojo. pero quedó estupefacto ante la respuesta de su hijo. y Rodrigo lo comparó. menos por algo tan estéril. —Papá. con toda la intención. o simplemente se hacía el desatendido. Rubén cada vez estaba más radical.presiones. Esos son abusos del lenguaje que se cometen por ignorancia o. no sé. —¿Cómo que no existen? —preguntó Rubén alterado—. ¿Qué me dices de Copei? —Es un partido social cristiano.

y quién sabe cuántas vainas más. A lo mejor se te aclara el cerebro —gritó Rubén. para mí eso es un devaneo que raya en lo patológico. Creo que no es oportuno hablar de ultraderechas. porque no tuvo alternativas. en todas partes. —Tienes razón. ningún cuerpo político se responsabiliza por ellas. —Papá. —¡Estás equivocado! El gangsterismo que se pavonea todos los días en la televisión. mientras caminaba hacia la salida. Está bien. jamás iba a tolerar el engendro marxista-cristiano. no me cabe duda de tu retraso mental. y ya estoy retrasado. no hay duda. pero ya Rodrigo había abandonado la sala. y ahorraba gran parte de su sueldo para reunir una inicial que le permitiera comprar un apartamento. lárgate y aprovecha el tráfico para que medites. —Digamos que hay células derechistas autónomas que asumen posiciones radicales. en las calles. Ahora estaba trabajando. durante años soportó el dominio del eje marxista-leninistaestalinista. Estaba cansado de su familia. estás retrasado. Rodrigo trató de salir airosamente de aquella discusión. es la máxima expresión del derechismo. que intentaban desplazar al primero. Eres retrasado. pero son aisladas. en ese tiempo aún dependía de la familia. Si quieres continuamos después —respondió.país con fantasías derechistas. pero de que existen. o intenta hacerlo es otra cosa. Le repugnaba el fanatismo de su padre. este es un tema para discutirlo con más tiempo. Sin 210 . Que esté disfrazado.

como un indicio. para que él no perdiera el norte. ¿Será verdad que se reconcilió con su familia y se va del país? Espero que así sea. La tarde agonizaba en medio de una lluvia que amenazaba con prolongarse un buen rato. Tal vez lejos de aquí su familia pueda ayudarla. A los seres humanos nos gustan los sueños. A lo mejor eso es lo interesante de los sueños. La conoció en el cafetín de ingeniería. pensando en la rebeldía innata de la juventud. —Vamos a ver qué quiere Oscura. Rodrigo se dedicó a sus estudios y a parrandear cuanto podía. y consultó la hora en su reloj. II Repasó esos acontecimientos con tranquilidad. porque necesita un psiquiatra con urgencia. Quién quita que al fin se haya dado cuenta de que la luna no es de queso. algunos más osados se sumergen en océanos imposibles para pescarlos allí. Su sonido golpeaba con un ritmo salvaje el techo del carro. Vio la hilera de carros frente a él. Pensaba en Oscura con semblante serio. en lo profundo. —Utopías —se dijo—. nunca se pueden alcanzar.prestarle atención a Rubén Moncada. tenía la mirada concentrada en las luces que desprendían los faros del auto. marcaba las seis y media. porque una 211 . el destino se la había puesto en el camino. ojalá no sea otra de sus payasadas. que son quiméricos. en la revolución social y la proclamada igualdad.

El solidario portugués lo acompañaba en sus borracheras. Rodrigo se hundió en la angustia. Rodrigo intuyó que la fortuna la había presentado para conducirlo hasta María Jesús. Era la esposa de un decano. era una prueba fidedigna de su desbocamiento. porque estaba poniendo en peligro su matrimonio. si se teñía las canas. En casi todos 212 . y Oscura estaba recién egresada de Letras. y cuando Yuri decidió terminar la relación. Rodrigo juraba que jamás se volvería a enamorar. y pensó que esa chica era un antídoto para contrarrestar el “efecto Yuri”. Él era Licenciado en Antropología. Los grupos estudiantiles se dividían entre gobierneros y opositores. atrayéndolo con su coqueta danza. Él se sintió atraído de inmediato. si tenía presbicia? Él creía que la amaba. Rodrigo no creía en los discursos artificiosos de ninguno. y le aconsejaba.vez fuera de la casa materna. pero a él eso no le importaba. en esos días de despecho apareció Oscura Forastera. Era el mismo discurso que se escuchaba en clases. La universidad hervía en una actividad política. sin hijos y sin rollos. Con el tiempo. se había enamorado de ella y punto. una mujer catorce años mayor que él. Agostinho se convirtió en su pañito de lágrimas y mocos. en los noticieros y en las peleas políticas. ¿Qué importaba si era mayor. y tenía hijos casi de la edad de Rodrigo. se entregó a juergas que amenazaban con causarle mucho daño. Yuri. que consiguiera una mujer de su edad. sin embargo. escuchaba durante horas los delirios amorosos de su amigo. una y otra vez.

aunque su devaneo político en ese frente. La maquinaria de injurias manipuló informaciones. y se formó un tercer bloque. sacó de contexto otras. El mismo fenómeno ocurrió en las filas del oficialismo. como fenómeno era muy interesante para Rodrigo. Cuando se dio cuenta de tanta 213 . Varios militantes lo consideraban muy competitivo. no hay abstracción. muchos se fueron replegando hacia un margen. pero poco a poco. todos se basaban en estereotipos de opinión pura y rasa. duró poco tiempo. En las disertaciones de algunos grupos escuchaba los clichés repetidos sin ninguna conciencia de sus afirmaciones. no percibía verdaderas reflexiones sobre los temas que trataban como si fueran mercancía. era el boque de los llamados ni-ni. Éstos se convirtieron en fuerza atrincherada en el silencio político. pero él no estaba de acuerdo con callar las verdades. un oficialista disfrazado para torpedear cualquier gestión del partido. y entonces comenzaron a tramar calumnias antes que se convirtiera en un líder. así dolieran. Al principio casi todos sus amigos estaban en las filas de la oposición. y tejió una espantosa red de intrigas que lo hacían aparecer como un saboteador. desmarcado de las dos tendencias. No hay hondura. por eso la carencia de planteamientos serios… Basura opinática —pensó hastiado. Él estaba ligado a una fracción del movimiento opositor. —No se medita.notaba una ausencia absoluta de criterios. Van directamente por las trochas que ya están abiertas sobre terrenos superficiales. no hay nada.

su padre lo estaba esperando en el patio. unas cuencas donde no hay nada. y por allá se puso una franela amarilla que tenía la imagen del Che Guevara estampada en la parte delantera. Rodrigo no creía en el socialismo. tratando de apoyarse en algún sitio.mezquindad e hipocresía. recibió un puñetazo en pleno rostro. 214 . Para él ese término era la alegoría de un espectro vacío. Estaba seguro de que si alguna vez llegara a darse. Se tambaleó desorientado. que se perfilaba como un gran líder. pobreza y pesar. y no tuvo tiempo de esquivarlo. Una vez se fue a una marcha estudiantil. pero hay cosas que no se pueden esconder. una sombra sin contornos que alguien en mala hora dibujó. y le dio la paliza más grande que Rodrigo recordaba haber recibido en toda su vida. para mostrar algo que sólo sirve para sembrar terror. se apartó con asco y decepción. no decretado por regímenes totalitarios. Intentó ocultarle su aventura opositora a Rubén. Un fuerte empellón lo pegó contra la pared más cercana. odio. Cuando llegó a su casa en la noche. debía ser por pura evolución. No pasó mucho rato fuera de las arenas políticas. y después olvidó quitársela para cambiarla por la que había guardado en su morral. porque su trabajo era muy conocido y fue reclutado por otro pequeño partido liderado por un joven demócrata e independiente. bronceado por el sol y con la garganta inflamada de tanto gritar consignas. Apenas abrió la reja de entrada. Lo había visto por televisión.

y sus hermanas más pequeñas miraban la pelea abrazadas y llorando. Él murió sin zapatos. Había aguantado demasiado. sin 215 . con la intención de romperla. grandísimo marica! —gritó al tiempo que lo miraba de cerca como una fiera poseída por el Diablo. Rodrigo no soportaba ni un grito más. La madre de Rodrigo. y comenzaron a forcejear. —Claro que me largo de este tabernáculo cubano. desde el suelo. ¡Qué arrecho. Esta cara está de moda. es otro producto del mercado. De repente se le fue encima. igualita que Marilyn Monroe. Rodrigo le sujetó las manos. pero no se atrevía a golpear a su padre. mientras Rubén gritaba todo lo que se le venía a la mente. que salió disparado y cayó como un plátano en el piso. —Te vas de mi casa ahora mismo. parecía un loco desaforado. le dio un empujón a Rubén. y sin pensar en las consecuencias.—¿Para esto me partí el lomo criándote? ¿Para esto he luchado por tu educación? ¿Para que fueras un demagogo pitiyanqui? —gritaba Rubén Moncada con los puños crispados y los ojos vidriosos de la rabia. Rubén lo agarró por el cuello de la franela. y tú. ¡me oyes! Murió con los pies destrozados. escudándose. maldito nazi —gritó. —No tienes ni puta idea de los cojones que tuvo ese hombre. y Rodrigo se cubrió la cara. con tus zapatos de un millón de bolívares luciendo su cara. Había practicado boxeo durante años. pero déjame decirte una vaina.

y desde aquel día se quedó viviendo en el apartamento del portugués. Él salió de aquella casa con la cara llena de sangre. se levantó temprano y fue hasta la urbanización donde vivía su familia. a sentarse por allí para hablar paja revolucionaria. condujo su auto hasta la entrada. Hablaron poco. Desde lejos. se movía con rapidez. Le agarraron cinco puntos. mejor échate un baño y vamos a una clínica para que te cosan. y entró a la casa como un bólido. Rodrigo observó su rostro en el pequeño espejo. sin volverse a verlas siquiera. me parece que esa vaina es de puntos. estuvo de acuerdo con Agostinho. te dieron duro. que tenía su propio apartamento. Ella sabía que su 216 . Lo acompañó hasta el baño. a esa hora saldría para la asamblea. Su madre lo ayudó a recoger y llevar todo hasta el carro. Al día siguiente. Conocía bien el horario de su padre. mientras Rodrigo se limpiaba las heridas. lleno de sangre y moretones. —Chamo tienes la ceja partida. El portugués se sorprendió al ver el rostro de Rodrigo. Veloz. no había mucho que decir. Esa misma noche se fue a casa de Agostinho. —Chamo. temerosa de que su marido apareciera de repente. Rodrigo lo vio salir. vigiló la entrada de la casa. y muy a su pesar. y al poco rato.atreverse a intervenir. De inmediato comenzó a recoger todas sus pertenencias. una curiosidad tremenda se reflejaba en su rostro. lo estacionó. Nada cambiaría la rutina de Rubén. Agostinho lo hizo pasar de inmediato.

pero no recordaba con exactitud. Buscó el punto donde lo había dejado. Miró por el espejo retrovisor. zigzagueando entre las hileras de automóviles. en estas calles no se puede andar medio dormido. inmediatamente aparecía una banda de ese peligroso gremio que podía hacer cualquier cosa contra el conductor. como locos. También era común que se acercaran a los carros y asaltaran a los dueños a punta de pistola. La turba terminó de pasar. Si por mala suerte. En ese estado de alerta perpetua. amparados en esos dos cauchos que pueden meterse por cualquier vereda. un motorizado se estrellaba contra algún carro. Pasaron a su lado tocando bocinas.hijo no podía permanecer allí. III Un ruido parecido a un enjambre de cigarras lo puso alerta. si alguien tropezaba a uno de ellos. Lo besó con ternura y le deseó mucha suerte. sólo tenía claro que estaba pensando en las disputas por 217 . que se volvía más peligrosa a cada minuto. volvió a retomar el hilo de sus pensamientos. Esos grupos eran una verdadera peste para cualquiera que fuera en su carro. o peor aún. Rodrigo los vio perderse envueltos en la lluvia y las primeras sombras de la noche. y luego salían en sus motos a toda velocidad. Estaba alerta. y vio a unos veinte motorizados que se cubrían con bolsas plásticas. ya él había visto demasiados atracos y accidentes para transitar confiado por alguna parte de la ciudad.

pero ni él ni sus compinches eran capaces de hacer otra cosa. meter miedo. o algo así. otras. mostrando los colmillos como un lobo para amedrentar. llegó allí con una comisión de estudiantes oficialistas. que desconocía las verdaderas necesidades universitarias. Después de esos encontronazos se sentía ridículo. Lo había visto en la Universidad Simón Bolívar. como un niño peleando por un juguete o cualquier cosa inane. altercados muy fuertes que resquebrajaron de forma irremediable la amistad. de nada servían las disculpas. después vinieron otras. durante semanas se sentía avergonzado. y él defendió sus criterios. En un momento de la discusión.discrepancias políticas. denominados custodios. que se coló en La Federación con ayuda de Gertrudis Belasa. Dos riñas en la universidad fueron muy fuertes y terminaron a puñetazos. Unas fueron simples discusiones. Rodrigo lo lamentaba más que nadie. tuvo un enfrentamiento con Octavio Ferrer. En el último evento estudiantil en el que participó. Buscaba figurar en el escenario político con el objetivo de alcanzar un curul. Ferrer era uno de esos defensores. Octavio no pasaba de ser un arribista. esponjado. trabajando como un loco en la organización. porque luego. convencido de la lucha a favor de 218 . La pelea con su padre fue la primera por ese asunto. uno de los representantes estudiantiles del oficialismo. Octavio no estaba de acuerdo con las reivindicaciones que exigía el otro grupo. Ferrer interpeló a Rodrigo. porque esa era su estrategia.

pedir seguridad. Lo que necesita la comunidad universitaria es que les 219 . sobre todo. a ustedes les interesa. Octavio respondió como un loco. —¿A quién le interesan esas peticiones? ¿Al sistema burgués? ¿Al sistema inoperante de las autoridades universitarias? Claro. y encarándose a Ferrer. casi le escupió las palabras. El personal es indispensable para que siga funcionando. remató mirando fijamente a Rodrigo. Estaba consciente de que la universidad padecía un deterioro terrible que debía ser revisado desde las bases. —No me vengas con ese discurso refrito. pero también sabía que esos problemas no los iba a resolver el gobierno. Por eso defendía su posición. a ustedes que son una cuerda de sifrinos venidos a menos. Qué quieres decir con eso—. atrincherada en el trabajo a favor de la universidad. porque no entiendo. que ya tenía al demonio revuelto. que primero debemos exigir que se les pague la deuda a todos los que trabajan en esta universidad. Saltó como un gallo de pelea. respaldar las iniciativas del profesorado y. Explícame. No es posible que cualquiera se meta aquí y destruya lo que le dé la gana.la universidad y no por intereses de un determinado partido político. —Estoy diciendo. —Nosotros estamos luchando por la dignidad universitaria —gritó Rodrigo. Debemos insistir en los aumentos de sueldo. —¿A favor de la universidad? —Preguntó agresivo Ferrer—.

hasta que se dio cuenta. si vas a repetir lo que dijeron tus mayores. era el de una estudiante que en un examen afirmaba que Nietzsche era un poeta francés y. eso fue como si Ferrer hubiera liberado a un demonio que permanecía amarrado. pero Rodrigo no prestó atención a las últimas palabras que pronunció. es mejor que busques otra audiencia. Las canchas. él mismo lo hizo con un bramido que retumbó en todo el recinto. vio un ring y un contendiente bravucón. Quizá en la Plaza Bolívar. Ferrer había entrado en un coma de cretinismo. había convertido a Hegel al cristianismo. El disparate más grande que Rodrigo recordaba. Todo sucedió en un instante. que mejore el comedor y dejen las tácticas fascistas. la piscina. y estrelló su potente 220 . ¿y sabes por qué? —gritó. Octavio siguió gritando acalorado. lo mejor era terminar con esa función. Sin dar tiempo a una respuesta. estaba arrecho. Rodrigo escuchó el sonido de una campana. Se había quedado con la boca abierta sin poder creer lo que escuchaba. no cabía duda. —Desatinos estás diciendo tú. Por un momento pensó que era una broma. como eso de portones en las entradas. además. —Porque tienes el cerebro infectado con las ideologías nazis que te enseña tu partido. Esa es una medida tecnocrática y corrupta de esta universidad. —Mira Octavio. que él hablaba en serio. por la ferviente monserga de Octavio.arreglen sus espacios. ¿Se reiría? No. Otra vez era insultado como nazi. alguien escuche tus desatinos.

y se fueron al Tascachos. —La embarraste. No tuvo tiempo de nada. mi pana —dijo José Gómez a Rodrigo. Tienes que estar mosca.izquierda en la mandíbula del retador que abrió los brazos en cruz. Los pocos amigos que acompañaron a Rodrigo. pero él estaba fuera de sí. Rodrigo y sus amigos corrieron hacia sus autos. un mesón en el centro de la ciudad. cuando ya estaban instalados en la mesa más apartada del local. porque ahí mismo sintió que algo le hendía la cara y le borró la visión en seco. haciéndolo rodar por el piso. trastabillando. Iban tan rápido que no repararon en el pequeño grupo que salía presuroso del aquel revoltijo de maldiciones y amenazas. tratando de mantener el equilibrio. Todos sabemos que tiene poder allí dentro. —¿Por qué? —preguntó. Rodrigo lo miró mientras se echaba un largo trago de cerveza. es traicionero y pelea en cayapas. en el preciso momento que entraban varios vigilantes atraídos por la bulla. Rodrigo arremetió contra el hombre con toda la rabia que había contenido. enroscado como un ovillo en el suelo. Sentía las manos de sus compañeros que lo halaban. lo sacaron a rastras. hasta que se deslizó hacía atrás. —Porque Octavio es un zorro. Otros estudiantes arrastraron el cuerpo del Octavio que apenas alcanzó a cubrirse. 221 . limpiándose el bigote con el dorso de la mano. Se movía como un espantapájaros.

y todos soltaron las risas.—Lo otro que te jode. entre cerveza y cerveza hablaron de todo lo que se les ocurrió. pana? Ni que lo hubiera matado. porque Octavio no tuvo tiempo de ni correr —dijo Agostinho con expresión de pícaro. mala suerte. Recuerda que Octavio pertenece al grupo de Los Guardianes —dijo Abel. —Nosotros sabemos que tú no le arrugas a nadie. —¿Cómo es eso portu? No entiendo— preguntó Rodrigo. y si no gano el concurso de credenciales. mientras sus amigos se desternillaban de risa. —Bueno por aquello de “Éntreme donde no supe. y quédeme no sabiendo. me van a encontrar. Es decir. buscaré trabajo en otra parte. —El que dio coñazos fue Rodrigo. es que esta pelea puede manchar tu expediente. ya era muy tarde cuando decidieron irse a 222 . pero cuídate de esa gente. toda ciencia trascendiendo”. y tú tienes planes de quedarte trabajando en la universidad. Después se fueron olvidando de lo sucedido. —Yo me sentí como San Juan de la Cruz— terció nuevamente Agostinho. perdido de bolas— dijo el portugués. Fueron unos coñazos nada más— terció José. Si Octavio y su combo me buscan. todavía riéndose. —¿Qué pasó. —No le tengo miedo ni a una vaina ni a la otra. tratando de restarle importancia al tema que se estaba tornando muy serio. —Y qué locura de discurso— dijo Abel.

Se despertó con la boca seca y un desagradable sabor amargo. Finalmente devino sistema de poder. la resaca lo estaba matando. ambos eran expresiones de una misma condición del poder. Se tiró desnudo y casi mojado. en la cama. y también traductor. y lo transformó en un producto ortodoxo. escolástico. cualquiera sabía que el marxismo en Rusia fue aplicado de forma acomodaticia. se fue a trabajar sin problema. Era un secreto a voces que muchos de esos “estudiantes luchadores”. Con un dolor de cabeza fuerte. Trastabillando. Al día siguiente. sabía que ellos no estaban equivocados. porque la luz le hería las pupilas como a un vampiro. Se dijo que tenía más suerte con las mujeres que con los asuntos políticos. para colmo de males. era profesor en la escuela de idiomas. pero él no creía ni pizca en ese movimiento que era tan conservador como la derecha más radical. sistema policial. sistema riguroso de productivismo ciego y. Pensó que a estas alturas de la historia. después se dio un baño con agua fría. con los ojos medio cerrados. gozaban de ciertos privilegios y hasta de inmunidad. se puso a pensar en todo lo acontecido. Agostinho. si era necesario. recibían salarios por sus servicios dentro de la universidad.sus casas. Su papá había tratado en vano de convertirlo en un comunista. Rodrigo no era tonto. se fue hasta la cocina y tomó media jarra de agua. y ese comunismo estereotipado no era mejor que los otros pensamientos ortodoxos. Para Rodrigo. acostumbrado a esas parrandas. ahora 223 .

tenía derecho a un espacio privado. Él no estaba dispuesto a rendirle cuentas de su vida y sus acciones. decir quién llamaba. El sometimiento estricto que vivió allí lo había hecho pensar muchas veces en la forma de liberarse sin tener que romper con la paz familiar. Todos sabían eso. a una vida íntima.hacía esfuerzos para resucitar y devenir comunismo del siglo XXI. En el fondo se alegraba de que hubiese sucedido de esa manera. había que presentar todas las amistades. pero el azar lo dispuso de otra manera. Observando el descontento general y las divisiones. si una novia o un amigo. rigurosa e inoperante. ya se había graduado y estaba trabajando. creyó ver en esos acontecimientos un indicador que señalaba el momento preciso para comenzar a trabajar en otra alternativa. 224 . sabía de sobra que su madre no se atrevía a llamarlo. se juró a sí mismo seguir luchando por sus ideales políticos. y las cosas acabaron como acabaron. porque no levantaba un dedo sin el consentimiento del marido. y se negó a poner en tela de juicio las distorsiones del sistema soviético. porque así no tenía que seguir visitándolos y escondiendo su vida privada para que toda la familia no hurgara dentro de ella. Le espantaba esa supervisión de las ideas que Rubén intentaba aplicar a su familia. su papá era un dictador como otro cualquiera. un horario para llegar. y eso era una tortura. En su casa había un horario hasta para comer. En la casa. En medio de aquel maremágnum de ideas y recuerdos desperdigados. menos su padre que se amuralló en su jefatura particular.

siempre aparece atomizado. Nunca olvidaba 225 . A veces pensaba que no hay lucha que valga. otras oportunidades que aprovechó. Estaba claro que esas ofertas. Un profesor. traicionar. quería trabajar toda su vida en ese lugar. Si no pasaba esa prueba. le ofreció la oportunidad de dictar una cátedra en la escuela de antropología. arrastrase. sino que amaba el ambiente universitario. gran amigo de Agostinho. encubierto con las caretas más sorprendentes. porque el poder no tiene rostro. en algunos casos. ocurrió algo que en principio lo sorprendió. no podría dar más clases allí durante un largo tiempo. como se ha hecho en otros países. Al poco tiempo lo invitaron a participar en el concurso de oposición. y esto trae consecuencias devastadoras. Una semana después de la pelea con Octavio. y seguiría aprovechando cada vez que se le presentaran. La promesa socialista es un artilugio para entrampar al pueblo. Rodrigo anhelaba esa posibilidad y aceptó de inmediato. su preparación se impuso y ganó. Después de padecer días y noches la inquietud que le produjo el concurso. Sabía que el sistema tiene estrategias para meter en cintura a los desobedientes. y él no sólo necesitaba el empleo. El hecho de convertirse en profesor universitario le abrió otras puertas. al contrario de las advertencias de sus amigos y de sus propios recelos. accedió lleno de una incertidumbre que se fue transformando en zozobra. formaban parte de esa metodología.—Venezuela se ha convertido en un laboratorio efervescente donde hay que venderse.

y vuelven sanos a integrarse al sistema. se pueden aplastar fácilmente en el anonimato absoluto. porque jamás se 226 . ¡Qué impotencia! Ni Dios ni el Diablo ayudan en nada. Poco a poco se fue dando cuenta de que su sentido de justicia y. Qué mezquindad más grande. para él. Se la repetía con frecuencia. Los marginados son más vulnerables. podridos que cada día se carcomen más las bases de la institución universitaria y del país. Algunos se re-habilitan. Se rió de sí mismo al recordar un tiempo en el que creía. que un movimiento grande. Hay tanta miseria y conformismo en este tumulto de seres embrutecidos que se dejan aplastar. es lanzado al último rincón. —La mentira y la burocracia siguen desollando el cuero de la sociedad —dijo en voz alta. tranquilitos a enrolarse en los Tiempos modernos chaplinescos. Sus pensamientos vagaron por otras zonas enajenadas por el afán de poder.una reflexión de Julio Cortázar: “la dialéctica del diablo consiste justamente en pagar un alto precio para conseguir. consciente de que casi nadie lo escucharía. ganancias mucho más altas”. quien intente transgredir. sus proyectos políticos sólo eran cándidas ilusiones. —Nadie se salva del sistema que humilla y vigila como “el gran hermano”. esas palabras eran una máxima de verdad absoluta. ingenuamente. los ayudaría a impugnar esos valores caducos. ni que lo gritara a los cuatro vientos por todas las emisoras del país. y respaldado por la sociedad. El que conduce con firmeza sus rebaños. en otro tablero.

de manera aparentemente casual. ya me acostumbré a raspar a medio salón. qué bueno! —exclamó Emilio Celli. él tenía esperanza en el surgimiento de un nuevo modelo político. tocó la puerta entreabierta con un tamborileo. IV El profesor Emilio Celli entró al cubículo de Rodrigo. sentía mucho cariño hacia el profesor. Sin embargo. —Entonces muchacho. —¿Ya dejaste de noquear a la gente ¿eh? —dijo con una sonrisa cómplice. y tosía como si estuviera a punto de ahogarse. ¿cómo te va aquí? —preguntó. Rodrigo se puso alerta. pasó. exhalando un resoplido al sentarse. 227 . por sus mejillas sonrosadas y la barba blanca que le cubría parte de la cara. Algo dentro de él se agitó. Rodrigo lo saludó con gusto. y eso le granjeó muchos amigos. y sus convicciones fueron arraigando más y más en su pensamiento. —¡Qué bueno. Los dos rieron de la broma. y después continuó hablando. —Muy bien profesor. pero respondió con la misma naturalidad que el viejo profesor había utilizado para hacer el comentario. Celli se ponía muy rojo cuando estaba alegre. pero sin esperar respuesta.lo iban a permitir. pasándose la mano por la barba. Era un comelón imbatible y los estudiantes lo llamaban Papá Noel. Celli era un hombre de carácter alegre.

atento. no es bueno trabajar tanto. —Tienes razón Rodrigo. al tiempo que reía celebrando su propia ocurrencia. Estaba metido en eso desde hacía muchísimos años. —exclamó Celli. que jamás imaginó que el profesor Emilio Celli fuera un militante del movimiento anarco-comunista. y percibió que el profesor no había pasado a saludarlo nada más. continuó— de todas maneras. reclutaba personas con potencial para el activismo político. Se fueron a tomar unas cervezas en una tasca de Los Chaguaramos. Rodrigo lo escuchó. mirándolo a los ojos. por los pasillos anda la loca soledad abanicando sus trapos hediondos— dijo. Ya todos se han ido. —¿Qué te parece si salimos a tomar algo? —preguntó Celli. sabiendo que Rodrigo ya se había percatado de que necesitaba hablar con él fuera de la escuela. y tú no eres nada de eso —dijo Celli. —No tengo aire acondicionado. Rodrigo espiaba sus gestos. Esa tarde fue una verdadera revelación para Rodrigo. abanicándose con una carpeta amarilla que tomó del escritorio. y entre otras cosas. no vale la pena. Aquello le pareció tan ingenuo. Se levantó de la silla y. estar quemando banderas y energías es cosa de muchachos tontos.—Sí. ya me dejé de eso. —¡Qué calor más endemoniado hace aquí!. con su habitual actitud bonachona. pero no siento calor —respondió convencido de que el profesor había ido a otra cosa. tan 228 . pero hizo un esfuerzo para no reírse.

exponiendo las ventajas que podía tener si aceptaba. Recordó amigos que rayaban los pupitres.desfasado. Pensó que está demostrado que la teoría de Bakunin es tan inaplicable como la de Marx. Creía que con el surgimiento de un tercer bloque social podían nacer nuevas propuestas. pero no quería gastar sus fuerzas trabajando por sueños del pasado. Era cierto que necesitaba acción en el terreno político. Fue categórico cuando expuso sus reservas a Emilio Celli. por fantasmas ideológicos que no aportarían ninguna solución al caos social que se había desatado en Venezuela. y le explicó que no podía decirle en qué consistía el tipo de trabajo que el grupo realizaba. y todavía no es el momento para que el anarco-comunismo aplique su propuesta de sustituir 229 . Rodrigo buscaba otra alternativa que no dependiera de aquellos modelos que no funcionaron. hasta que fuera un miembro activo. y la sola idea le dio grima. y decían que eso no importaba porque eran bienes del gobierno. Dejó claro que el movimiento no ponía a trabajar gratis a nadie. porque se entiende que todos comemos. Tomó un sorbo de cerveza. pero insistió con su oferta. Por un momento se imaginó haciendo benji para pintar un graffiti en las ventanas de algún Pent-house de Parque Central. ¿Quién se embarcaría en esa chalana a estas alturas del siglo XXI? Sentía grandes reservas hacia esa ideología. que rayaba en el ridículo. y no pudo dejar de preguntarse si tendría algún valor en un país donde la anarquía destruye al pueblo diariamente. Éste lo dejó hablar.

en su devenir. y realmente libre. 230 . Luchando contra su curiosidad innata. pero cuando dejaron de reconocer esa autoridad. como pintarle bigotitos estilo Hitler a las vallas que publicitan la imagen de Blacamán el malo vendedor de milagros. Sabía que en la sociedad española de los años treinta los anarquistas tuvieron una participación en el poder de Franco. Pensó que todas las ideologías se desvirtúan al obtener la autoridad. y se convierten en sistemas de poder. con sus consecuentes aberraciones y posterior desmoralización. bajando la voz y viendo hacia los lados —precaución inútil. bienestar y tantas cosas que el ser humano. al razonar que cualquier forma de poder emergente en el país podía ser sofocado por la autoridad imperante. Nuestro compromiso requiere de verdadera seriedad. igualitaria. fraterna. Pensaba que hasta ahora no hay una propuesta que satisfaga la necesidad social de justicia. igualdad. nada de jueguitos escolares. de eso dependía el éxito de la misión. Emilio Celli. Rodrigo sentía curiosidad por conocer las formas del poder que se manejaban dentro de aquel cónclave. pensó Rodrigo. —En este trabajo no se pierde tiempo en tonterías.al maldito sistema capitalista por una sociedad más humana. igual como estaba haciendo con todo. le explicó que su trabajo exigía el anonimato absoluto. porque el lugar estaba vacío—. Un pensamiento cruzó por su mente. precisa para sentirse seguro. Rodrigo declinó la oferta. el zarpazo militar no se hizo esperar. Mientras Celli intentaba persuadirlo.

Había que ser receptivo para poder avizorar otros horizontes. la sociedad seguiría entrampada entre el capitalismo y los remanentes de un comunismo antediluviano. mientras Emilio Celli terminaba de tomar su cerveza. todos sabemos que la calidad del sistema se revela en la praxis. Quizá se logre mediante un levantamiento supremo. sino de crear un instrumento teórico de valor. «No se trata de reformular viejas propuestas. tampoco el comunismo. y la anarquía no es un filtro mágico. aceptar esos entrecruzamientos que marcarían la intensidad de la lucha. ¿Sería el anarco-comunismo. había que autorenovarse. en primer lugar. 231 . Celli tal vez esperaba esa respuesta. con planteamientos serios y vigentes que. El profesor le tenía un gran aprecio a ese joven que soñaba con propuestas diferentes para cambiar la realidad social que troncha todos los días al país y lo convierte. Rodrigo veía con tristeza infinita que aún estaba muy lejos ese instrumental teórico que prescindiera de los hierofantes ideológicos del pasado y presentara otras alternativas viables. ni el capitalismo» pensó. porque no le hizo reproches. poco a poco en una sociedad lisiada. el sistema que proporcionaría un medio para lograr el ansiado equilibrio social? No. fomentara la conciencia de libertad. vitales. plenos.Rodrigo se dijo que eso no tenía ningún sentido en un país destrozado por tantas crisis. renovar la vanguardia de la creación. Era consciente que para lograrlo. Si no.

pasando al lado de las motos de los fiscales. Ella estaba con su única hija. Otros fiscales fueron apareciendo en la vía. hacía señales para que los conductores se enfilaran por el único canal libre. tal vez por eso el tráfico estaba tan trancado. y después tirado en la cama viendo un programa de boxeo. Rodrigo nunca había 232 . no vio más accidentados. Rodrigo pasó lentamente y vio un carro con el parachoques doblado. pero la cola estaba igualmente lenta. estaban cerca de los autos accidentados. Suspiró con resignación. uno de ellos apuntaba con la pistola a la niña de apenas tres años de edad. se imaginó en su casa. y luego relató medio muerta del miedo. Algunas personas. Caracas se vuelve un coleto. tratando de cubrirse con unos plásticos. —Lo mismo de siempre —se dijo.A lo lejos divisó las luces de una ambulancia. Un fiscal con impermeable anaranjado. cuando llueve. V Hacía alrededor de siete meses que unos hombres uniformados asaltaron a la hermana de Agostinho en el estacionamiento de un centro comercial. Ese suceso conmocionó tanto a la familia. que decidieron marcharse del país. aunque no se hacía ilusiones. que mientras le quitaban el auto y todo lo que llevaba de valor. Otra vez los dos canales soportaban la hilera de autos con sus luces encendidas. dándose una ducha tibia para sacarse el cansancio. un poco más adelante otro estaba metido en la cuneta.

Entonces tomó precauciones. —Claro que no mi pana. —¿Y cómo voy pagar esto? —preguntó Rodrigo sorprendido. con la política habitacional. pasaba a ser sospechoso y Rodrigo no salía de allí. Y fue espiando desde su oficina y desde los salones de clase como se dio cuenta de que Oscura Forastera lo estaba siguiendo. esa cautela le hizo olvidar las posibilidades de un secuestro o un robo. Sabía que con su sueldo. eso es para quienes no tienen contactos. y mucho menos descubrirlo en la oficina de Edgar Sanabria con María Jesús. cuando Agostinho le propuso que se quedara con el apartamento. —Mira portu. Paradójicamente. que lo iban a secuestrar o que lo matarían para quitarle el carro. creyendo que lo seguían.visto a su amigo tan descompuesto. Si alguien se quedaba mucho tiempo apostado en un lugar. en esas escaramuzas andaba. ni en sueños podía pagar un apartamento en esa zona. porque él también se iría. Durante semanas estuvo paranoico. Antes de salir de la oficina se quedaba un buen rato mirando la gente que se desplazaba sin cesar por los alrededores de la facultad. te agradezco de todo corazón la oferta. tanto que logró ponerlo nervioso a él también. Se concentró en cuerpo y alma en despistar a Oscura. Tú sabes que en este país todo se resuelve con amigos. pero esos trámites llevan tiempo y requieren mucha plata para mover cualquier solicitud. —Fácil. Conozco gente que nos puede 233 . porque ese diablillo no podía enterarse dónde vivía.

pero Oscura no entendía eso. pero las pocas veces que hizo algún comentario acerca de la política. además te haré un precio de amigo. sin mezclas de socialismos ni otras extravagancias lunáticas. en menos de tres meses.ayudar. el orden y lo conservador que. ¡Nada! Para salir adelante. que esa pieza no le gustaba y una larga retahíla de reproches que lo fastidiaban. de cerro asqueroso”. pidiéndole que bajara el volumen. era terrible escucharla a cada rato. dejó entrever su admiración por la belleza. Los fines de semana que pasó en la casa de Oscura le demostraron que vivir con otra persona realmente tiene lo suyo. solamente ofrecían los gobiernos de derecha. porque el socialismo era un invento para empobrecer al mundo. que cambiara el CD. según sus propias palabras. ni sus convicciones políticas. Ella casi nunca hablaba de ese tema. Él siempre había deseado vivir solo. —La única forma de acabar con la pobreza es bombardeando todos esos cerros. La música era como una droga. ni recogelatas. De esa forma Rodrigo pasó de inquilino a propietario. que no quede viva ni una lombriz. Una noche maldijo al muchacho que vivía frente al edificio y “la enloquecía con su música de rancho. fue una meta desde que vivía con sus padres. ni cerrícolas que paren dos veces en un año. Tener su propia vivienda. este país necesita profesionales. Para Rodrigo. no malandros. ni a ningún marginal abusador. sin ella no podía vivir. ni buhoneros. melómano incurable. porque yo me quiero ir de esta vaina cuanto antes. 234 .

Tampoco toleraba a la gente. la homosexualidad y todo lo que pudiera alterar el orden. el desorden que no respondía a una estructura única. la diversidad. Entonces intentó desprenderse lentamente del abrazo de esa Mantis Religiosa. Para colmo se emperró en casarse. Si apagaba el teléfono era peor. que toreó la situación como pudo. Rodrigo se dio cuenta de que la relación había tocado fondo. pero no respondió. él casi se murió del susto. Ella afirmaba que todo el que transgrediera el orden había que darle pena de muerte. o cadena perpetua en cárceles de máxima seguridad.Él se quedó atónito. Luego él intuyó que era un vulgar saboteo. Al principio él se sintió abrumado con tantas muestras de afecto. y de pronto apareció Jesusita. como la encarnación del erotismo más salvaje y seductor que 235 . porque después las escenas que hacía eran terribles. Intuía que Oscura odiaba la pobreza. La relación entre ellos fue extraña desde el comienzo. Muchas veces necesitaba estudiar o leer y ella se empecinaba en llamarlo con insistencia. y comenzó a temer su presencia y sus llamadas. en cambio a Rodrigo le apasionaba el mundo heteróclito. y de alguna forma. cada vez con más urgencia. Cuando ella dijo que quería tener un hijo. y presintió que Oscura no lo aceptaría de un momento para otro. y eso asustó mucho a Rodrigo. todas las culturas. todos los días hablaba del mismo tema. y comenzó a extremar las precauciones las pocas veces que tuvieron sexo después de aquella declaración.

Rodrigo había conocido. Se lo había pedido. y a punta de maniobras condenarlo a llevar una vida desgraciada. podría hacerlo en ese mismo momento. no era fácil. En cambio con María Jesús. Él consideraba que el matrimonio llega cuando tiene que llegar. En cualquier momento lo aceptaría. como en las películas. para no hacer sufrir a una muchachita malcriada y egocéntrica? Cuando conoció a María Jesús supo que contra esa pasión no podía luchar. y se le iba encima para golpearlo. de manera romántica. Sin embargo. Oscura convirtió su vida en un infierno de chillidos y agresiones. Rodrigo cada vez se irritaba más con aquel “drama de control”. por amor. Más de una vez le dejó las uñas marcadas en los brazos. gritaba obscenidades en plena calle. entonces decidió encararla y terminar de una 236 . y optó por ignorarla absolutamente. Se rapó la cabeza y andaba como una loca. en el pecho. y ella bromeó. pero no por el capricho de alguien que quiere decidir sobre los sentimientos del otro. y en la cara. Con ella no se casaría ni amarrado por las bolas. Estaba con los nervios de punta por la persecución y los espectáculos que Oscura montaba en cualquier parte. La imagen de esa mujer lo hizo olvidar sus delicadezas con Oscura. ¿Por qué iba a dar largas a una ruptura. o donde fuera. y mientras se entregaba frenético a ese amor. ella lo perseguía para insultarlo. ¿En qué momento la joven maravillosa se convirtió en ese terrible basilisco? ¿Estaba obligado a casarse con ella? No. pero él sospechaba que la propuesta estaba danzando en su mente.

Para su sorpresa. y se arriesgó a soportar otra patética pantomima. Esas son cosas de personas sin ninguna fuerza moral para enfrentar una situación. sin preparación para urdir una venganza más sutil. Escucha. si puedes. 237 . tal vez estaba arrepentida por tanto ridículo. Eso es todo. ¿Por qué no recapacitas y dejas de comportarte como una celópata? ¿Te imaginas si yo comenzara a desquitarme? —¿Me estás amenazando? —preguntó agresiva. Trata de controlar esa actitud tan infantil. Sé que me odias. La invitó a cenar. aunque no entiendo por qué. Esto nunca funcionó. a sabiendas de que yo no deseaba eso. el daño que te estás haciendo a ti misma con tanto odio. sólo te suplico que respetes mi vida privada. y asumir con dignidad que lo nuestro es imposible. lo sabes bien. ni a ser padre. y fuiste tú quien quiso prolongarla. sin coraje. lamento que hayamos terminado en esta situación tan triste.vez por todas con esa tortura. pero si no quieres recapacitar. —Oscura. ella se portó bien. estoy tratando de que veas. Sólo tuvimos una aventura. si quieres seguir cometiendo fechorías infantiles porque no puedes obligarme a un matrimonio. No te pedí nada. eso no te queda bien. entonces sigue lastimándote hasta que no puedas con el dolor y estalles con la mugre que llevas dentro. —No. no tienes ningún derecho sobre mí. y también sabes que nunca he querido hacerte daño. no te he quitado nada. y estás en total libertad de hacerlo. nunca te prometí nada.

El recuerdo de María Jesús se apoderó de su mente. Primero 238 . Desde ese momento él no pudo olvidarla. desde que se conocieron. Él único lugar donde estaba tranquilo. sólo quedaba esperar que el resultado fuera positivo. pero él ni siquiera le prestaba mucha atención. no podía arriesgarse a que los vieran en otros lugares. por eso nunca pudo imaginar que su casi-suegra se apareciera. Oscura algunas veces le había hablado de Jesusita. si alguien la veía entrar o salir de allí. Rodrigo entrecerró los ojos al evocarla.. con su propia llave. era la oficina donde hacía trabajos extras como asesor. su cuerpo sedoso. Otro detalle que ahora fastidiaba a Rodrigo. hasta que un día los presentó. y hubiese dado mucho que pensar si alguien los veía entrar o salir de allí un sábado o un domingo. era haber ignorado que Rosa Infante fuera amiga de Elvira R. los labios siempre ansiosos de besar y ser besados. aparte de su casa. Esa oficina se había convertido en su refugio. su pasión. pero no sabía cómo acercarse. el edificio se quedaba prácticamente solo. no había mayor problema. Desde el principio Rodrigo lo vio como un sitio seguro para sus encuentros con María Jesús. Mientras ella estuviera con Álvaro. Los fines de semana era otra cosa.Percibió que sus palabras causaron un impacto en ella. justamente un día en que Jesusita estaba entrando. porque era un centro de oficinas y consultorios. Ella lo atrajo de una manera insospechada. en la oficina. Esos eran los únicos días que Jesusita lo visitaba en su apartamento.

Rodrigo tenía la esperanza de encontrarse a Jesusita entrando o saliendo de la residencia. y encontró el número. no lograba verla por ninguna parte. tratando de verla en alguna de esas calles cercanas al edificio.que nada. preparó café y se despidió de Oscura. menos mal que nunca fueron amigos. —Aló —respondió la voz de Jesusita al otro lado de la línea. ¿quién es? 239 . Al ver esa cara de exorcista se fue sin responder ni una palabra. sería peor. soy yo. Fingió que sus padres lo llamaron porque una tía acababa de llegar de Colombia y quería verlo. lleno de aprehensión. era la mujer de Álvaro. como una fiera gritó que se largara con su tía o con quien le diera la gana. En la mañana de ese sábado soleado. no quería correr riesgos innecesarios. Rodrigo sintió las manos sudorosas y el corazón dándole brincos como un maniático. y se dijo que debía memorizarlo. y durante varios días merodeó por la zona. porque ella tomaba más que Sileno. —Sí. era amiga de Oscura. Oscura lo miró desconfiada. Cuando Rodrigo se cercioró que estaba durmiendo una mona profunda. esperó que ella respondiera. cosa que no era difícil. si no. Apenas llegó al estacionamiento marcó el número de Jesusita. Lo anotó rápido. pero María Jesús se había esfumado. y segundo. —¿María Jesús?. Entonces se le ocurrió emborrachar a Oscura. un conocido de la universidad. —preguntó. revisó la agenda de su teléfono. —En mi memoria nadie te podrá encontrar jamás. luego.

la emborraché para mirar su agenda en el celular. pero luego. con una alegría desconocida. rumbo a Plaza Venezuela. Con una amplia sonrisa. —¿Podemos vernos en Parque Carabobo cuando salgas de allí?. ensayó unos pasos de boxeo con un contendiente imaginario. Hubo un pequeño silencio en el que Rodrigo escuchó los latidos de su propio corazón. Así. —¡Qué descarado eres! Emborrachas a una mujer para hablar con otra. ambos admitieron la pasión que sentían como la cosa más 240 . Al terminar de hablar. Estaré allí en media hora. ¿y esa sorpresa? ¿Oscura Forastera te dio mi número? —No. saltó de júbilo. sin falsos pudores. nos conocimos hace una semana en… —Sé quién eres. Ni él ni María Jesús perdieron tiempo fingiendo indiferencia o jugando a un hipócrita decoro. María Jesús le respondió con voz segura. —preguntó ansioso. cerca de la entrada de La Previsora. espérame en Plaza Venezuela. se metió en su auto y comenzó a cantar mientras salía del edificio. porque imagino que deseas hablar conmigo —dijo Jesusita con voz seductora. —Sí. sin hipocresías. me gustaría verte hoy ¿dónde estás? —En una peluquería. luego. más o menos.—Hola. te recuerdo muy bien. —No. respondió que la esperaría toda la vida si era necesario. soy Rodrigo. y… Una sonora carcajada interrumpió su explicación.

—le dijo a la imagen de Jesusita que se le aparecía en la cama sensual. sobre todo cuando estamos frente a otras personas. con ese aire extraño de eterno aburrimiento que te hace tan impenetrable. y ya no hay lugar para otra cosa. violines y percusión. te contorsionas con arte primitivo y me haces perder la razón. y se entregaron a vivir la locura de ese amor desenfrenado. sonriente… —Parecen dos personas distintas. Para disipar cualquier cosa que enturbie esta pasión. que tus palabras tan queridas pasen apresuradas… »Aunque te gozo igual. pero yo sé que tu determinación oculta la sensualidad que habita en ti. y es tan diferente. Cuando te entregas fundes el pecado capital con el venial. recuerdo cuando me amas. y cuando me amas!. camuflada en tus palabras que la disfrazan. porque el espacio estalla en sensaciones. no imaginas cómo sufro a veces.natural del mundo. sigue siendo tu boca. me enloqueces con esa manera tan tuya de atraer. cuando estamos frente a los demás me pongo a juguetear con mis pensamientos hasta volverlos sensaciones. Me recibes y te das instrumentando una sinfonía de bronces. Qué distinto es todo cuando estamos solos tú y yo. Me adivinas los deseos. se transforman en otra cosa que parecen notas de esta sinfonía salvaje que te ofrendo 241 . pecadora. Cuando afloran las letras por tu boca. Siempre te muestras esquiva. sensual. te vuelves sortilegio entre mis brazos. Las letras desaparecen. Por eso siempre quiero acelerar los eventos. —¡Qué diferencia cuando te veo literata. pero está escondida.

Él no le temía a ese desfachatado que la engañaba sin 242 . hasta podía vislumbrar una pelea con Álvaro. ¿Qué busco yo en ti? Aún no lo sé. divina exploración volcánica. ¿Y por qué ella no lo dejará? Rodrigo mantenía su monólogo. parecía un ángel con el cabello sobre la almohada. que lo enloquecía. Si Álvaro la dejara de una vez por todas. y a ti no te importa. estás enamorado. traspasarlas y ¡hacerte mía totalmente! Me estoy volviendo cursi. pero esto no es bueno. a veces parecía una felina hambrienta. no creo que la ame de verdad. y menos de Jesusa. —¿Por qué esta necesidad de hundirme en ella una y otra vez como una fiera? Me tienes embrujado María Jesús. cuando descansaba. —¡Qué vaina. pero lo sigo buscando. en este hemisferio privado que se ilumina con tu fuego pecador». quiero llegar al fondo de todas tus ansias.y tú recibes ávida. sé que esta es mi historia. y otras. es evidente que no funciona. esta mujer me tiene loco. pero qué carajo. tocar la sedosa cabellera. ¿pero qué puedo hacer? Recordaba a Jesusita en la cama. casi emocionado. pero siento que en esto hay algo diferente. y qué. Rodrigo! —Se dijo—. ¿Cómo funcionará esa relación? Aunque Jesusita casi nunca hable de eso. total. siempre olorosa y cálida. porque esas ganas con las que hace el amor demuestran que Álvaro no la atiende como debe ser. porque siempre lo veo con una mujer diferente. besar una y otra vez ese cuerpo que lo maravillaba. Entonces él no podía evitar acariciar su piel.

era una más de la multitud avasallante de calamidades que agobian a este pueblo. y miras con aire reconcentrado. Si alguien no estaba preparado. al menos. donde algunas universidades gradúan doctores que no saben leer ni escribir. mientras se reía a carcajadas. inmediatamente salto y digo.remordimientos cada vez que tenía la oportunidad de hacerlo. —¿Te ha funcionado eso?. síguelas y después vas ensamblando tu intervención. —Claro. y te haces el pendejo. A Rodrigo esas triquiñuelas no le hacían gracia. —¿Cómo sabes que no se dan cuenta? —Porque si se percataran. —Respondió. Álvaro lo escuchaba con expresión de travesura. —preguntó Rodrigo. ¡eso mismo estaba pensando yo! Y ni siquiera se dan cuenta. al fin de cuentas era un postgrado. Rodrigo recordó una conversación con él. nadie te va interrumpir porque la gente respeta a los atentos. me preguntarían por qué no lo dije antes si lo estaba pensando. y todos debían tener un nivel de preparación para estar allí. Pones cara de interesado. 243 . ¿tú crees que todos están pilas? No mi hermano. y deja que los demás intervengan. Frunces el ceño. deja que los demás lancen flechas. Mira para dónde van las flechitas. donde le confesó la vergüenza que le daba no participar en una clase. Imagínate que cuando no se me ocurre nada de nada. a veces hasta los profesores andan medio caídos de la mata. —No te enrolles. y alguien dice una vaina interesante.

—¿Qué te parece? ¿No es una buena montura? —Está bien. y sonreía coqueta. Rodrigo no compartía algunos criterios de sus amigos. aunque todos sabían que él siempre estaba al lado de quien tuviera el poder. —¡Interesante! —Respondió Álvaro sin prestarle mucha atención. Rodrigo sintió una extraña satisfacción al recordar cómo Jesusita y él se amaban. como aquella silla parlanchina de herr Hermann Hesse. ése no es tu problema. Álvaro captó la invitación. ¿Será cuestión de suerte? Álvaro no lo escuchó. pero al menos se había cuadrado con el gobierno.—Tengo dos años en el postgrado y todavía no me he tropezado con el primer dormido. El profesor Narciso Swego era otro aprovechador. prefiero otros derroteros. porque la rubia se había percatado de su mirada. está bien que lo haga. es una cuestión de perspectivas. pensando en Jesusita. y se despidió de Rodrigo. 244 . se alegró de que ella no fuera una víctima de ese semental. de mi parte. recordaba especialmente a Tito Alayz. porque estaba lelo. pero particularmente las prefiero más tropicales —dijo Rodrigo. —Bueno. Rodrigo —se dijo—. Si él quiere avanzar por la vida de esa manera. quien era un oportunista que jamás fijaba posición en cuestiones políticas. y tomaba todo lo que podía. sin importarle del bando que fuera. Observando las nalgas de una rubia que pasaba cerca de ellos. Al minuto siguiente estaba charlando con ella.

porque eso quiere decir que aspiramos y luchamos por ser lo que no somos. el obrero ha cambiado muchísimo. Desear es un comportamiento dirigido hacia algo. que querer es estar resuelto. Es decir. pero se te escapa hasta cuando la miras. Lo que me asusta de verdad es sentir que no hay emoción en la lucha política. y hasta los niños de escuela hablan de eso. 245 . ¿En serio Rodrigo? Tú quieres a Jesusita para ti. pero las ilusiones se arrastran como lombrices. Tú deseas. ella desea. Tener voluntad es poder. como si fuera el único tema válido. el tema está moda. todos deseamos. ¡Ah!. total. y éste no sólo es el flujo del tiempo sino su transformación mediante la voluntad de poder. es que el poder no tiene efecto sobre las personas que conocen el juego. el deseo de ser poderoso es connatural hasta en los animales. y ella sabe jugar muy bien». Rodrigo. como gusanos. Yo mismo he seguido el juego de tantos profesores que ahora sólo dictan cátedras de política. ha devenido en otra cosa. Nietzsche sí la pegó cuando dijo que todo Ser es devenir. sólo juego. peleas. para empezar. »¿Será el capitalismo el único poder responsable de tanta miseria? ¿De verdad el proletariado será capaz de derrotar la burguesía y crear una sociedad igualitaria? No lo creo ni de vaina.—Todo para obtener poder. pero en este mundo se ha convertido en un trastorno patológico. yo deseo. La voluntad de desear ser lo que no se es. ejemplo: desear a Jesusita. somos seres deseantes. él desea. claro.

animalitos desollados para hacer abrigos bellos. Tiene sus aventuras. siempre y cuando tome las medidas higiénicas y preventivas necesarias. afuera hay gente que está siendo asesinada por un malandro. —Es decir. Por eso yo no preguntaría nada y disfrutaría el momento —dijo con expresión grave. Él va por su lado y yo por el mío. pero gracias a ese descuido. tú me gustas de verdad. aunque ella lo desconcertaba con sus palabras. de la cola inmensa de carros. al menos una vez por semana. que es necesario ponerse coraza para sobrevivir. él le preguntó si no sentía algún remordimiento por engañar a su marido. o hablaría en serio. por eso ahora estoy contigo.Rodrigo suspiró. hasta me atrevería a decir que te quiero. Sólo el recuerdo de Jesusita le producía placer. de pronto se sintió cansado de su monólogo. no creo que hubiese sucumbido a tus encantos. y tantas atrocidades más —dijo ella haciendo una mueca de desagrado. Sin embargo. como si quisiera alejar esas imágenes de su mente. Mientras estamos aquí. Si él me hiciera el amor. En uno de esos diálogos íntimos que se dan después de hacer el amor. cosa que no le recrimino. Contigo olvido que el mundo es un horror vivo. 246 . quizá esa forma tan extraña que tenía de mirar la vida era lo que más le gustaba. luego encendió un cigarrillo con un movimiento rápido. —Álvaro y yo tenemos una relación perfecta. —No. soy tu peor es nada —contestó él. ahora tú y yo estamos juntos. hay niños sin comer. y Rodrigo se preguntó si estaría burlándose de él.

En cualquier momento esa 247 . Rodrigo la escuchó casi embelesado. Rodrigo sintiendo una angustia desconocida. el argumento no carecía de valor. esperaba escuchar que ella dijera: te amo. el riesgo que corría para estar con él. ¿qué más da si te quiero o no? Lo importante.“Hasta me atrevería a decir que te quiero”. a veces hasta se reía de esas declaraciones apasionadas. por otra parte él no era capaz de negarle nada. es que la pasamos bien. mientras tanto. María Jesús guardó silencio durante unos minutos que para él representaron un tiempo infinito. las palabras resonaron amargas para Rodrigo. Después de aquella conversación él no volvió a insistir. pero Jesusita lo tomaba a broma. eran indicadores de que estaba realmente enamorada. deseaba oír aquellas palabras. pero no entendía por qué ella se negaba a decirle si lo quería o no. —No entiendo por qué te preocupan estas tonterías. pero una voz interior le decía que Jesusita lo amaba de verdad. no perdamos el tiempo en estas necedades. compartimos muchas cosas. tener la confirmación de que su amor era correspondido. vivamos nuestro momento. la forma tan apasionada como se entregaba y lo colmaba de caricias ardientes. para mí. de confesarlo a cada rato. La puntualidad con que asistía a las citas. En una oportunidad. Sin embargo. Deja que las cosas sucedan en el instante justo. Él no se cansaba de manifestarle su amor. ¡disfrutamos tanto el uno del otro! Eso es lo que cuenta en esta historia. le preguntó si lo amaba.

otros de la religión. No le importaba que todo se descubriera algún día y ella fuera sólo para él. —Me causa un placer tremendo escuchar eso. y no interferir con preguntas indiscretas. y ese detalle no podía dejarse pasar por debajo de la mesa. de las modas o la pornografía. Creamos agarraderos a cada rato para sujetarnos de algo. ¿No crees que sea una visión muy oscura de la vida? —Vivimos parcelas miserables que adornamos con cenas de navidad. ella nunca había manifestado tanto desencanto. Algo andaba muy mal. con pequeñas comodidades que hacen más llevadera esta expiación perpetua. El caso de ella era más peligroso. ya Elvira R. a pesar de las precauciones que tomaban. y eso lo complacía. Ahora. o cualquier cosa que nos absorba el tiempo… los sesos.relación podía ser descubierta.. con trapos. —¿Y tú a qué te aferras? 248 . para reflexionar. Rodrigo intuía que María Jesús no ignoraba los riesgos. la había puesto sobre aviso. aunque no sé. las afirmaciones de Jesusita lo ponían alerta. salir con alguna excusa más temprano del trabajo. pero decidió seguir el curso de la conversación. que se vuelven sospechosas. y no deje un resquicio para verse a sí mismo. desaparecer un sábado o un domingo con cualquier pretexto. para indagar hasta qué punto estamos muertos. porque llegar tarde a casa. eran estrategias que se agotan. pero eso parecía no importarle mucho. Tú te agarras de la política.

El día que ella fue por primera vez al apartamento de Rodrigo. a la luz de la luna que me hace desearte con una intensidad que ni te imaginas. él no se aguantó y le propuso matrimonio. que todos los asideros. sintió los pezones erectos de la mujer apretándose contra su pecho. Él respondió al beso. y se confundieron en medio de un océano de caricias. creo que es discutible. que cualquier oficina no es buena para podrirse. para demostrarte que la vida existe.—Tal vez al azar. yo estaré aquí. espera hasta mañana —se dijo. dejando ver su cuerpo voluptuoso. a las exigencias de esa piel. a un poema pequeñito. mientras notaba con satisfacción que el tráfico estaba circulando más rápido. pero si en algún momento decides salir del Hades. son válidos… Jesusita no lo dejó terminar de hablar. la urgencia del sexo depilado y hambriento de Jesusita que se le ofrecía como una fruta prodigiosa. a misterios que me fascinan porque nunca podré descifrarlos. Una erección respondió al recuerdo evocado y Rodrigo se rió de sí mismo. 249 . como tú los llamas. no me halaga lo que dices y. y pegó su cuerpo desnudo al de Rodrigo. que puedo amarte eternamente. al tiempo que buscaba ansiosa su boca. Quizá me aferre a la nada heideggeriana —dijo mientras se estiraba en la cama. —Calma muchacho. lleno de esplendor. esperándote. —Mi amada reina Perséfone.

Le había tomado las manos. explorando como un buzo para saber algo. te juro que te haré muy feliz. —Mi reina Perséfone. mirándola a los ojos. siempre 250 . Ella rió. Si supieras cuántas noches me he hundido dentro de mí mismo. Después le prometió que lo pensaría. él estaba dispuesto a demostrarle que ahora era diferente. como un animal perverso agazapado. conocer. A veces tiemblo de espanto cuando encuentro la traición. Creyó que María Jesús temía otro compromiso que terminara como su relación con Álvaro.—Cásate conmigo. Sin embargo. si supieras que todo eso que te atormenta también me importa. mi reina Perséfone. me alimento de carroñas. ¡Qué vaina. y se las besaba suavemente. como una vaquita. porque al igual que Eos. y dijo que estaba alzado porque había cobrado el retroactivo. o el miedo. porque él si la amaba de verdad. querido. —Algún día. Rodrigo suspiró resignado. mi Jesusita! Para mí la vida es una plegaria que arde en tus cabellos de sol y luna. Una eterna despedida llena de millones de adioses silenciosos. esperando su ración de caricias. pero yo estaré contigo para espantar hasta el último espectro resentido. insospechados. encontrarme así sea para comenzar otra vez la búsqueda. ya te dije que eso es para rumiarlo. porque ese tipo de propuestas no brotaban a cada rato. —¿Cuándo me vas responder el sí? —preguntó él.

no vaya a ser alguna locura más de esa diablilla. Mi obstinado deseo posibilita los encuentros”. “Entras en la alcoba de las apariciones para consumo del azar y sé que eres como la flor de los ciegos: agua maldita y sin embargo llena de purificaciones y tu llamada es el tiempo de todas las distancias. Inspeccionó las otras habitaciones y notó que no había nada de Oscura. Comenzó a desplazarse a más velocidad.estaremos acompañándonos. porque marcas las huellas en cualquier lado del cielo. como si saliera de un hueco profundo. Luego tomó la ruta que lo llevaba directo hasta la casa de Oscura Forastera. apenas él atendió la llamada. —Hola. vio el número. Rodrigo —dijo. mientras cantaba a todo pulmón A different kind of pain. y comenzó a recitar un poema de Adriano González León. —Pensó con la mirada ardiente. y se dio cuenta de que la cola de vehículos avanzaba más rápido. 251 . apagada. Su teléfono comenzó a repicar. Un cornetazo lo sacó de sus recuerdos. ¿para qué me citó aquí si no iba a estar? Mejor me largo. Cuando abrió la puerta del apartamento lo sorprendió el silencio y la oscuridad. Continuó hablando sin dar tiempo a qué él dijera algo. era Oscura Forastera. pero necesito un favor. Encendió la lámpara de la sala. —Uhmm. y se percató de que la estancia estaba limpia y casi vacía. esto no me gusta. —Se me hizo muy tarde y no puedo ir al apartamento. La voz de ella se sentía extraña.

aún con dudas.—Dime —respondió Rodrigo alerta. —Sí. Rodrigo percibió tristeza en la voz de Oscura. porque al fin ella había retomado su camino. Afuera se adivinaba una situación de caos. pero se alegraba. Jamás volvería a confiar en ella. porque no pude ir. necesitaba salir de allí cuanto antes. pero de inmediato se escuchó el ruido metálico de un cacerolazo colectivo. pero esos eventos eran naturales allí. la recuerdo. —Esa misma. no quitó la mirada de la puerta. la señora que siempre está en la puerta. porque un grupo de motorizados vendedores de droga se apropiaron de la cuadra donde estaba el 252 . la atmósfera del lugar era pesada. Él le aseguró que entregaría las llaves de inmediato. fue hasta a una ventana y miró la calle. Se detuvo en seco. del otro lado de la línea se escuchó un gracias. luego colgó sin despedirse siquiera. sorprendido. y justo cuando estaba cerca de la puerta. Sin embargo. tan áspero como una lija. Por un instante pensó que había caído en otra jugarreta de Oscura. viendo para todos lados. y entonces recordó que había racionamiento de luz. dile que le mando las llaves contigo. se fue la luz. Mientras hablaba. como hacía cuando se dio cuenta de que lo espiaba. La vida tan disipada que llevaba la podía a matar en poco tiempo. Rodrigo se encaminó hacia la sala. —Es para que le entregues tus llaves a la dueña del apartamento que vive en el piso dos. acompañado de gritos de protesta.

abrigadas por la noche. El ruido de cacerolas y aullidos se incrementaba. con una alegría inmensa. y golpeó la puerta con los nudillos. De repente sonaron varios disparos. Esperó unos segundos y. no pudo evitar una sensación de pánico. en medio de la oscuridad.edificio. espantando cualquier intruso con los chillidos de las ménades enloquecidas. Un repentino desasosiego se apoderó de él. la voz de su reina Perséfone. alumbrándose con la pantalla de su celular. escuchó. y estacionaban sus motos nada menos que en la acera de la Jefatura Civil. Subió los dos pisos que lo separaban del apartamento de ella. 253 . Rodrigo imaginó las fiestas dionisiacas de la antigüedad. Un terror lo invadió al pensar que la súbita oscuridad del apagón hubiese sorprendido a María Jesús en la calle.

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para poder ir al baño y evacuar sin que nadie me vea. Mi pudor está defendido por las paredes de mi casa. Nada es verdad. 255 .Quinta parte La vida es un relato que se vive al revés Duermo en una habitación de color muy feo. opaco. porque necesitamos creer en algo. La casa es un refugio para cubrir mi desnudez. Reflexión. para resguardarme del frío. crema de sucio o crema sucia. necesitamos creer que no nos hemos equivocado de camino. Si me llaman no estoy. esperanzas y promesas legendarias de reconocimientos a nuestra labor. Elvira R. Los docentes sobrevivimos con sueldos simbólicos. Nos aferramos a la esperanza.

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. El hijo más pequeño del comerciante había sido secuestrado dos días antes por uno de los tantos grupos que operan impunemente en este país. que ahora debía trabajar sin descanso para reunir la elevada suma que exigieron los hampones. Había luchado mucho para no cederle a la congoja ni una pizca de su vitalidad. transformándose sin cesar en sus bordes líquidos. de alguna parte. 257 . y dando paso a otras imágenes evanescentes. donde la seguridad no pasa de ser un discurso construido en una mesa situacional. La invadía un sentimiento que amenazaba con quebrantarle su mundo. de las nubes. Elvira sabía que esos estados pasaban cuando se confrontaban sin mostrarles miedo. la contingencia. venido del cielo. como la muerte. la vejez. Elvira R.I Las gotas de lluvia se precipitaban contra los cristales de la ventana haciendo extrañas figuras. la pérdida de un amor. Tal vez la danza de la lluvia sobre los cristales sólo reflejaba su estado de ánimo tristón. En su pensamiento persistía el recuerdo de Lino. Como si la ventana estuviera llena de lágrimas y hubiese decidido inundarse por ese llanto desconocido. observaba el juego caprichoso de los destellos cristalinos reflejándose en el ventanal. el dueño de la tienda donde siempre hacía sus compras. sentada en un viejo sillón de la sala en penumbras. La angustia que reflejaban los ojos llorosos de Lino. —Todo eso que nos acontece hay que enfrentarlo. quedó grabada en su memoria. Muchas cosas son inevitables.

o fuera un pacto inquebrantable.—Apenas recupere a mi muchacho. Aquí ya no se puede vivir —afirmó. Francisco Echegaray le había propuesto matrimonio y ella aceptó. percibió bajo el tacto de sus dedos los músculos blandos. trocándose a veces en cuadros terribles.. soltando las riendas de sus ilusiones. Emergían como dementes. aunque todavía estaban deseantes. Sus pensamientos recorrían laberintos donde se ocultaban recuerdos de miedo y de agotamiento. viendo ensimismada la ventana chorreante. enamorada. estuvo de acuerdo con él. desesperación. cuando estaba leyendo. desencanto. Él fue capaz de 258 . y una impotencia enorme. que una vez fuera tan segura y tranquila. El macabro negocio de los secuestros se había apoderado de esa zona residencial. cuando llegaba. La querencia latía con ímpetu en sus entrañas. me voy de este país. con expresión radiante se dejó colocar el anillo de compromiso. Nada de lo que dijera iba a consolar a esa familia que estaba atravesando un vía crucis horroroso. Se acariciaba los senos. Dios mío. En su voz se advertía rabia. Se enteró de que en menos de un mes cinco personas fueron secuestradas allí. Elvira R. Tanto llanto desperdigado en Venezuela. Ella misma temblaba de pavor cuando salía. Siguió reclinada en el sofá. a toda hora. se sentía tan conmocionada que no sabía qué decirle. como si las autoridades tuvieran miedo. señora Elvira. —Tantas familias abatidas por esta inseguridad maldita que nadie frena.

Esta vez sería distinto. decidió apostar por la vida que le quedaba. A su lado ella vibraba como una adolescente. de amantes sin mucha importancia para su vida sentimental. siempre la hacía reír. quizá por miedo a un desencanto prematuro. pero en aquellos casos se trataba de aventuras. un celaje de su magnitud. estaba dispuesta a vivir con todas sus ganas ese tiempo. Sin embargo. tiene escondrijos y misterios que jamás afloran a la conciencia.hacerla revivir. a su lado se sentía viva. La separación que la marcó sin piedad fue el divorcio de Alan Regnant. nos dejan ver algo. Recordaba el momento en que firmó la sentencia de divorcio que la separaba definitivamente de ese 259 . descubriendo pasiones que permanecían arrinconadas en su mundo íntimo. pero se mantienen latentes. Quién sabe por qué se empeñaron en mantener sus amores resguardados de intrusos. Elvira no ignoraba que algún rastro de su matrimonio anterior quedara vagando por zonas remotas y oscuras de su psiquis. Ya había vivido la experiencia desoladora de varias rupturas amorosas. Francisco era un oftalmólogo divorciado. No era fácil recomenzar una vida de pareja después que la desilusión había tocado el alma con su varita de miserias. su ser le murmuraba bajito que el amor había llegado a quedarse para siempre. y a veces. por vergüenza o por superstición. impidiendo la entrada de nuevas ilusiones. Tenían tres años viviendo una intensa relación oculta de miradas y opiniones ajenas. con un temperamento ardiente y un maravilloso sentido del humor. El alma humana es rara.

pero aparentaba menos edad. Seguía siendo deseada. hasta que el agotamiento de los sueños acabó con la espera. cuando comenzó a sentirse como la mascota de ese hombre al que aguardó ansiosa durante años. luego María Jesús. Luego. nada más. Ella también se fue y la dejó más sola que nunca en aquella casa vieja y demasiado grande. en la intimidad de sus habitaciones. —¿Por cuánto tiempo me sentiré un poquito joven? —Solía preguntarse. se juraban que había sido amor a primera vista. y en el acto se sintieron atraídos mutuamente.hombre con el que vivió tantas cosas. Lo conoció en un Congreso de Literatura. ni siquiera cuando estaba joven. en quien puso todas sus ilusiones. sola… Tenía la sensación de que la casa era más grande desde que se marchó Alan y. Tenía cincuenta años. Sin embargo. Había propuesto la separación definitiva a su ex marido Alan Regnant. El encuentro con Francisco fue el antídoto de ese veneno que iba impregnando la esencia vital de Elvira R. pero incluso así se sentía vieja. Tuvo algunas aventuras para saciar los instintos. la falta de gracia en su rostro fue compensada con un cuerpo espléndido que enloqueció a muchos hombres. La ausencia de ellos había ensanchado cada espacio hasta dimensiones gigantescas. Nunca fue bonita. dejó que su existencia transcurriera en una rutina implacable que la estaba adormeciendo como una inyección letal. que por momentos se le hacían inhabitables. 260 . A partir de ese instante. para matar el tiempo y jugar un poco al juego de las ilusiones.

¿En qué momento terminó la urgencia de tenerse el uno al otro con esa fuerza que los impulsaba a reírse y correr como dos niños? Le costó mucho trabajo admitir lo efímero de aquel amor y la pobreza de la pasión que los mantuvo unidos ese tiempo. Después del divorcio. auténtico. poseyéndose con ansias. Sin embargo. y con esa idea vivieron su luna de miel. Estaban seguros de que su amor iba a prolongarse por toda la eternidad.. y sin miedos. y se ruborizaba de pura vergüenza. Criticaban a otras parejas que no se veían tan felices como ellos. se casaron al poco tiempo. tuvo el valor para admitirlo y el coraje para terminar con esa pantomima matrimonial. las palabras. Sin planes preconcebidos. porque creyeron que no podían vivir separados nunca más y decidieron casarse. se solazaban en su amor diferente. recordaba aquellas emociones. ni siquiera cuando murió. Elvira R. Siempre estaban atentos a las más mínimas necesidades que alguno de los dos pudiera tener. como una pobre vieja estúpida y cursi. grande. ¿Cuántos kilos pesaría nuestro amor? Quizá nació raquítico. los juramentos que se hacían. nunca fue grande. sin necesidad de conocerse más. Lo vestimos con mantas de espejismo. pero nunca quisimos darnos cuenta.Ese noviazgo fue breve. —Qué pobres y ridículos fuimos. y a veces. Se sentía como una niña boba enamorada de su profesor. sin límites. eso fue todo. 261 . Qué lejanos le parecían esos tiempos cuando se revolcaban como locos y paseaban tomados de la mano. con la farsa del matrimonio perfecto.

y las costras horrendas del aburrimiento y el tedio comenzaron a invadir la cama matrimonial. como todos esos productos que ahora cuesta encontrar 262 . creaban proyectos. apareció disfrazada de trabajo. sin desprenderse de ninguna. lo importante era mantenerse ocupados. Se fueron llenando de trabajo. pero les absorbió bastante tiempo. en otras condiciones. Los compromisos académicos se convirtieron en excusas para alejarse el uno del otro. asistieron a cuanto congreso los invitaban. pero esa treta no funcionó. asistían a reuniones sociales. esos compromisos eran parabanes decorativos que trataban de esconder el fastidio que sentían de verse a cada rato. al contrario. cuando les quedaba tiempo libre. Intentaron abrir líneas de investigación que no tuvieron éxito.Rememoró el momento en que empezó a notar cambios sigilosos en la relación. Subrepticiamente se fueron arrimando a sus actividades. el café. Comenzaron a dictar nuevos cursos. y por tanto. Atendieron a estudiantes que requerían de sus servicios y. Dictaron conferencias. tomaron otras que reclamaban más atención. Ambos presentían el hastío que se avecinaba. todas eran válidas. no importaba si los aprobaban o no. pero ocultaron su visión. La transformación de sentimientos y necesidades que los mantenían unidos. Las caricias poco a poco empezaron a escasear como la leche. jamás hubiesen visitado. justo al año de estar juntos. Eran excusas. el azúcar. la harina. se recluían en la lectura o visitaban amigos que.

en los supermercados. Elvira R.se abrazó a sí misma, evocando los días en que necesitaba un abrazo, aquellas noches espantosas en que hacían el amor obligados por la necesidad de tantos días sin tocarse. De nuevo sintió rabia al recordar que después de aquellas parodias amorosas, Alan se tiraba sobre su almohada, exhalando un fuerte resuello. No decía ni una palabra amable, su falta de pasión era una enfermedad perversa que la estaba matando. Buscaba a tientas un cigarrillo en su mesa de noche, después de encenderlo y darle una larga chupada, tocaba con la punta de los dedos el cabello alborotado de Elvira, que lo miraba suplicante. Él ni se daba cuenta, y comenzaba a contarle las minucias de la última conferencia que había dado, o hacía un recuento de las noticias que miró en la televisión antes de acostarse, o hablaba de cualquier cosa que Elvira no recordaba. En aquellos momentos sólo ansiaba que él la abrazara, que la apretara con un abrazo fuerte para sentir ese pecho que amaba tanto, para oler su sudor, para sentir su piel acariciando su piel, pero Alan interpretaba el silencio de su mujer, como fastidio, o probablemente, como el mismo cansancio que él estaba padeciendo. —Es hora de dormir —decía con su voz hermosa, esbozando una media sonrisa que le torcía los labios. Elvira Maldijo a los hombres que deseaban tener por esposa a una cachifa muda. Con una mirada inquisidora, comenzó a hurgar adentro, en la intimidad trasnochada y vencida por la vergüenza de la
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frustración, descubrió territorios llenos de furia que se mantuvieron vigentes, vengativos y rencorosos. Así fue pasando su vida al lado de Alan, apaleada por las duras experiencias del desamor, por la indiferencia, por la soledad, por la humillación, sin contar las veces que lloraba indignada por el maldito abandono. Soportó con estoicismo la violencia soterrada de ese hombre que se ponía tapones en los oídos y el sexo para no escucharla, para no complacerla, para matarla lentamente cada noche con un desaire. Ella invocaba a Medea para que le diera valor, y suplicaba fuerzas a la bruja vengativa y virulenta que se limpió las heridas con la sangre de sus hijos. La soledad terrible, los años de tristeza camuflada, se dejaba ver en las marcas del suicidio que tenía marcadas en su cabeza, y en aquel cuerpo que expresaba el más profundo erotismo, y frenaba con furia para no cometer las mismas locuras que cometió cuando estaba jovencita. Elvira lo dejó cuando se hartó de ser una cómplice miserable de su propio drama, y comenzó a vivir en un duelo perpetuo por la vida. Lo más espantoso era seguir manteniendo una lucidez que le permitía ver y auscultar el corazón de ese entorno, de ese mundo que era su vida. Elvira lloraba en silencio la humillación de sus muslos húmedos. Ocultaba su pena tras el caparazón de mujer profesional, independiente, liberada de la piel de asno que la había cubierto desde que nació en un pueblito olvidado por los expertos en geografía. Por eso, cuando su madre enfermó, seis
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meses después de haberse separado de Alan, ella corrió a su lado. Intentó acercase más a su hija, pero la niñita de diez años, tímida y asustadiza como un animalito, no le permitió penetrar en su mundo. Un arrepentimiento sombrío comenzó a invadirla al percibir la inmensa soledad de esa criatura, y se reprochó haberla dejado tantos años en manos de su madre. Ella siempre consideró que aquel embarazo fue un desliz, algo inoportuno que venía a trastocar su libertad, a reducirla a madre soltera, a un miserable rol que odiaba. Se había entregado a un romance clandestino con un hombre que la hizo disfrutar de las primeras delicias del amor, la colmaba de caricias y regalos, pero estaba casado. Cuando se enteró de que estaba embarazada, resolvió abortar de inmediato, pero necesitaba dinero para salir de ese trance. Le contó todo a su amante, esperaba que él, por su situación comprometida, la apoyara sin poner ninguna objeción, pero su sorpresa fue grande cuando Aarón, con una dura mirada, le respondió que eso era un asesinato, ni más ni menos, un asesinato… —Nadie mata a un hijo mío y se queda riendo la gracia —le dijo Aarón Hakim. Elvira no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Qué diablos significaba toda esa monserga? Sus nervios, que a duras penas logró mantener en un equilibrio precario, estallaron en ese momento. Se dejó caer en la cama y comenzó a llorar con una fuerza que él jamás había visto. Impresionado por tantas lágrimas y mocos, trató de calmarla, y le
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propuso otro plan más humano, donde ninguno de los tres saliera perjudicado. —Elvira, sabes que estoy casado y no puedo divorciarme —dijo mientras trataba de secarle las lágrimas que fluían como un torrente y sacudían el cuerpo de Elvira R. —¿Y quién dijo que quiero casarme contigo?, —preguntó ella con la voz entrecortada, y sorbiéndose los mocos. —Entonces un matrimonio no resolvería esta situación, pero te puedo dar todo cuanto necesites para que ese niño nazca. Elvira, piensa que Dios te ha enviado esa criatura, y tiene derecho de vivir, tú no puedes arrancarle la vida a nadie, menos a tu propio hijo. Elvira se levantó del lecho llena de ira, y le dio un violento empujón al hombre que estaba a su lado. Se paró frente a él, espelucada y colérica comenzó a gritarle todo lo que pensaba de él y de su Dios. —Esas son leyes de tu Dios, pero yo no tengo ninguno, y puedo hacer lo que me dé la santa gana. Si tú no me ayudas, no importa, ya lo arreglaré sola. Aarón se levantó, aparentemente tranquilo, se pasó una mano por la cara, como si quisiera limpiarse algo invisible. De pronto la pegó contra la pared, y sin ninguna delicadeza, le sujetó las manos con una fuerza que aterrorizó a Elvira R. —Te estoy ofreciendo una gran ayuda. Reconozco mi paternidad, y trato de mostrarte lo inmundo de ese pecado que pretendes cometer. Tú crees que eres mejor que el resto del mundo porque estudiaste,
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crees que eso te da derecho a pisotear hasta la vida que tienes en tus entrañas, pero estás equivocada. Escucha bien lo que te voy a decir, porque no pienso repetirlo. Si abortas te denuncio yo mismo, te hundiré en el último hueco de una prisión, y sabes que tengo poder para hacerlo. No me importa el escándalo, pero tú no vas a salir bien parada de este lío. Elvira vio la resolución en la mirada de su amante. Escuchó sus palabras claras, pronunciadas en un tono bajo, pero terrible, y no le quedó la menor duda de que Aarón hablaba en serio. Por un momento pensó en su carrera como profesora universitaria que apenas estaba comenzando. Hacía un año que estaba fija después de haber concursado, y se encontraba luchando por el primer escalafón. Se dio cuenta de que lo mejor era no provocar la ira de ese hombre, porque ella no estaba dispuesta a perder lo que ya había ganado con tanto esfuerzo. Se sintió humillada por tener que ceder, y estuvo tentada a retarlo, pero la razón se impuso dentro de su mente extraviada, al fin le preguntó en un murmullo lloroso: —¿Qué propones? Sin soltarla, él le contó qué pensaba hacer. Habló con el mismo tono tranquilo, sin apartar la mirada de los asustados ojos de Elvira. —Primero que nada, en este apartamento tan chico no puedes criar un niño. Tengo una casa muy bonita y grande en La Florida. La pondré a tu nombre, hoy mismo hablaré con el abogado para que sea como una venta legal, y no tengas problemas futuros
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con mi familia. Te daré dinero mensualmente para que no les falte nada. Me voy a encargar de todo eso, pero no se te ocurra tratar de hacerme trampa, ¿está claro? —Está bien Aarón, yo también espero que cumplas el trato, que no olvides nunca ni una palabra de esto que me estás prometiendo ahora, porque yo también sé jugar duro. —Yo siempre cumplo Elvira, yo juego limpio. Al mes de aquella discusión, Elvira R., se mudó a su nueva casa, y recibió una suma de dinero que multiplicaba por cinco el sueldo que ganaba en la universidad. Sin embargo, era infeliz, rechazaba ese embarazo que cada vez se volvía más incómodo. Padeció todos los síntomas que una mujer preñada puede padecer. Como si eso fuera poco, tuvo que soportar la presencia vigilante de Aarón durante casi todo el embarazo. Él tenía todo preparado para que ella diera a luz en una clínica de la capital, pero la mamá de Elvira insistió en que se fuera al pueblo para poder cuidarla durante el último mes de embarazo y después del parto, los primeros días, que según la futura abuela, eran muy delicados. Elvira aceptó con el único propósito de llevarle la contraria a su ex-amante, y dejar de verlo al menos dos meses, pero él no era tonto, y se puso en contacto con la mamá de Elvira para que lo mantuviera al tanto de todo. Cuando la niña nació, él fue hasta el hospital para conocer a su hija. Luego fue al cuarto donde

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Sintió un gran alivio. Sin embargo. pacata. religiosa y profundamente conservadora. con un solo apellido. Aarón depositó buenas sumas de dinero en una cuenta que Elvira abrió sólo para ese caso. lo presentía vigilante. Cada vez que actualizaba la cuenta y veía las cantidades depositadas con una precisión asombrosa. se trasladó al pueblito donde estaba la casa materna. en un lugar sin privilegios ni exclusividades. Muchos años después se preguntó si aquella decisión no obedecía a un autocastigo. como manda la ley. Lo aceptaron con resignación. La niña nació en el hospital del pueblo. 269 . la niña era hija natural. demacrada y débil.estaba Elvira. Él nunca volvió a llamarla. Elvira se negó a parir en una clínica. sin olvidarse ni una sola vez. Durante dieciocho años. pero a Elvira eso no le importaba mucho. Le dio las gracias y le juró que nunca se arrepentiría de eso. —Algún día me agradecerás los malos momentos que te hice pasar. pariendo donde lo hacen todas las mujeres que no tienen recursos. el único motivo era contrariar el designio de Aarón. Te darás cuenta de que la niña es una bendición que hoy estás recibiendo. Como acordó con su madre. y ella le perdió el rastro. Ese embarazo fue un golpe para su familia. Elvira temblaba de sólo pensar que Aarón pudiera irrumpir en su vida nuevamente. porque no soportaba la presencia de ese hombre. finalizando el séptimo mes de gestación. A fin de cuentas era una madre soltera.

. 270 . como un tatuaje sombrío.Apenas se sintió recuperada. menos la presencia de toda su familia que la miraba con ojos acusadores. pero ésta le produjo un impacto muy grande. La muerte siempre es horrorosa. sintió que ella misma se estaba muriendo en la agonía silenciosa de su mamá. Durante diez años. partió el mismo día para la ciudad con Jesusita. un día que le quedó grabado en la piel. no pudo aguantar una hora más en aquel pueblo. habló con su mamá y le dijo que debía hacer un postgrado. Ahora no hallaba una fórmula para lavarse las culpas. Elvira R. pero los sofocó comprando todas las cosas que la pequeña podía necesitar. Elvira R. Aliviaba su conciencia. ese día dudó de todos los dioses. y fue incapaz de gritar cuando la anciana de cien años falleció. dejó la recién nacida en aquel pueblo. Se quedó paralizada por dentro. Después de los funerales de su madre. Fue un día pavoroso. diciéndose que tenía veinticinco años y una vida prometedora por delante. Con esas excusas tan pobres y egoístas. y reincorporase a su trabajo. era como un muro de contención imposible de penetrar. Tuvo atisbos de remordimientos. notó que la niña se volvió más silenciosa que nunca. II Cuando Jesusita se enteró de que iría a vivir a Caracas. apretando los párpados temblorosos. Con los ojos cerrados.. Estaba profundamente deprimida. sólo vio a María Jesús en cinco oportunidades.

Nunca había vivido esa forma de impotencia. veía las arrugadas tetas de su mamá colgando sobre el pecho huesudo.musitó la temible frase de Homero: “Cual la generación de las hojas. como queriendo ocultar el padecimiento de ese cuerpo minado por el tiempo y la enfermedad. disipando la delgada capa de vaho 271 . en medio del suplicio de cien años de martirios. —Esas tetas. Distraídamente comenzó a pasar sus dedos por la superficie. quizá no experimentó jamás un orgasmo. Las entidades poderosas fueron sordas a las súplicas más dolorosas de la madre. Se levantó del sofá y fue hacia la ventana. pero estaba segura de que no era la primera vez que los omnipotentes y caprichosos dioses se mantenían mudos. “Hay que salvar y prolongar la vida”. ¿Salvar a un endeble humano de las manazas de Plutón? ¿Prolongar la vida de un ser que ruega compasión ante el tormento infernal de quién sabe qué sufrimiento? Imbéciles que no saben diferenciar entre vida y agonía —pensó llena de una desesperación rencorosa. así la de los hombres”. su respiración lo empañó. En medio de un torbellino de rabia y abatimiento pensó en la existencia casi virginal de su madre. Elvira estuvo callada. Presenció la agonía terrible de un ser indefenso como un bebé. Su sexo. Ahora esos altares son invadidos por los dedos enguantados de médicos ambiguos y contradictorios. que apenas tenía fuerzas para quejarse. acercó su rostro caliente al frío cristal. tal vez nunca se sonrojaron con una caricia.

Cerró los ojos con gesto atormentado.blancuzco. rogaba a diosas arcanas. las sondas aumentaban su calvario. haciendo círculos que luego borraba con rabia. —La vejez llega. mientras hablaba en susurros. Elvira —musitó. Elvira suplicó a las Madres Arcanas que se apiadaran de esa mujer centenaria. pudriéndonos de la misma manera que se descuartiza y necrosa a sí mismo. Caminó por la sala. en medio de una angustia sin nombre. porque en este momento pienso en el misterio que nos anima. reflexionando en voz alta. intentando encontrar la voz que le hablaba. que envuelve la realidad. como si quisiera pasar a través de ella. un ejemplar de Los papiros amorosos estaba abierto. Se dirigió hacia una mesa llena de libros. Recordó la mirada de su madre. 272 . y se apartó de los cristales empañados. No quiero ensañarme con Dios o los dioses (si existen). documento de generaciones. Una mirada opaca que deambulaba penosamente buscando un rostro. —Mi mamá imploraba un alivio que nadie podía proporcionarle. Pegó su cara a la fría superficie. encorvado dolorosamente. como una niña en búsqueda de consuelo. se doblaba. Llamaba a su mamá con una vocecita infantil. Su cuerpecito lleno de venas azules como un mapa señalando una extraña geografía sin brújulas. segundo a segundo. pero iba traspasando poco a poco el quicio de una dimensión ignota. No puedo luchar contra ellos. ese cadáver abstracto que se descompone a cada instante.

La vejez llega sin iniciación. sé que te va a gustar. como el cuento —decía. no somos útiles a nadie. Nos convertimos en un trasto que se puede abandonar en cualquier margen.—Tú también te fuiste Eugenio. No sé por qué digo esto. ni bitácoras ni asideros fiables. con gesto cansado se sentó de nuevo. te quedé debiendo el ensayo sobre Las Velas. son pasamanos para no caer ¿caerme?. al tiempo que hojeaba el libro. diría yo. y siguió viendo la lluvia desgranándose como escarcha plateada. si pudiera aceptar que me estoy poniendo vieja. Al menos para mí todo es incierto. sí señor —continuó. ilusión. —Se vive con el cuerpo. con terror. Tocaba las páginas. Luego se apartó de la mesa y caminó despacio hasta el sofá. que mis gestos ya están gastados. sueño. Sé que cada objetivo. acariciaba las palabras con devoción. proyecto. entrecerrando los ojos. Si pudiera desprenderme de ese espectro nauseabundo. en la apestosa mierda de la incertidumbre. Musitaba su reflexión en un susurro que se desvanecía en la habitación. Nunca he tenido timón. soy una pasajera más 273 . Lo tengo casi listo. —La existencia está hecha de minúsculos jirones que se esfuman ¿con miedo? Sí. Me hundo en el miedo y la desesperación cada mañana cuando abro los ojos. no servimos para nada. y nos lanza a comarcas de indiferencia y soledad. que me enfrento cada día al deterioro desgraciado que borra la tersura de mi piel. si pudiera deshacerme de este miedo. respirando soledad de viejo. Lo escribí de noche.

Avergonzada por su flaqueza. Tantos libros sin escribir porque ignoro cómo hacerlo. —Tanto desperdicio de erotismo. no sería diferente. y creí que tú serías mi inspiración y mi fortaleza. en mi memoria. Se imaginó el aparato repicando en la soledad de una habitación en aquella ciudad. sólo invenciones para rellenar cada minuto con una rutina estúpida y necesaria. pero su llamada no fue atendida. de los días… no apunto hacia ningún horizonte. tu cuerpo con otro cuerpo ¿qué importa? Una mañana cerré los ojos con fuerza para mantener tu imagen atrapada en mi mirada. un poema. marcó el número telefónico de Alan. y de tanto pensarte te volviste real en otro cuerpo. Una de esas noches en que la nostalgia es un demonio insoportable. Me ahogo dentro de esta casa leyendo los mismos libros.. tus manos con otras manos. colgó y se maldijo en silencio. Sustituí tu cara con otra cara. de las mañanas. cualquier cosa. por fin tu recuerdo se diluye en mi memoria. Alan.en una nave de los locos viajando al país de los necios. Me fugo a cada instante por una línea. un pensamiento. si aún estuvieras aquí. creyendo como una idiota que volverías para verlas juntos. viendo ante mí las mismas palabras. no tengo objetivos. lo importante es escapar de esta zozobra cotidiana que hace irrespirable el aire de la tarde. Elvira R. en otro hombre que sí me quiere». »Un día cualquiera un proyecto se cae. una meta se trunca y tengo que inventar otra. Ahora. Tanta fuga de instantes naufragando 274 . de películas sin ver. de la noche.

ella experimentaba un odio inmenso hacia su exmarido. se dio cuenta de su amor incondicional cuando Jesusita se fue con Álvaro. Le daban rabia su vitalidad y su belleza. el padre Saturno quien lo difuminó despacio. Un amago de tristeza mezclada con rabia la invadía cuando miraba a su hija desarrollándose.. conversaciones que poco a poco las fueron convirtiendo en amigas. se dijo en aquella oportunidad. lloró amargamente. llena de resentimiento. hizo esfuerzos por olvidarlo. En aquel momento y por primera vez en su vida. Un beso en las mañanas. tragándose su juventud. Mientras eso iba pasando por debajo de las horas.. Nunca más volvió a intentar comunicarse con Alan. que sólo viven para satisfacerse a sí mismos. pero por sí sola no podía. pero supo que era un don Juan de esos que no tienen misericordia con nadie. se diera cuenta. Elvira R. y muchas veces fue dura con su hija porque no soportaba aquellas visiones. esbelta. ¿Cuándo comenzó a querer a esa muchacha esquiva? No sabía. no sólo porque se apartara de ella.en el marasmo de estos pensamientos empantanados por tu maldito recuerdo—. Fue el tiempo. sino porque se iba con un hombre que la haría infeliz. su entusiasmo y su ilusión. sin que Elvira R. lo quería. abrazos cuando la notaba tristona. Apenas lo vio dos veces. Como si Jesusita la estuviese sustituyendo. Lo amaba más cuando sentía que el tiempo se le agotaba. Advertía que María Jesús le daba pequeñas limosnas. el instinto maternal afloró de 275 . pero al mismo tiempo.

al menos la amistad de Jesusita. después de la muerte de su mamá. como Elvira R. y tenía pesadillas casi todas las noches. estaba preocupada por Jesusita. tuvo que lidiar con una niña arisca. matarla. La despertaba gritando en mitad de la madrugada. porque ese amor permanecía empañado por la culpa de haber querido abortarla. y quedó aturdida. porque recién llegada a casa. Si la consideraba su amiga. y seguía manteniendo relaciones clandestinas? Una inquietud fastidiosa agobiaba a Elvira R. y se esmeraba en la educación de María Jesús. como diría Aarón. Ella le fue demostrando su cariño. La angustiaba pensar que Álvaro descubriera el romance que había entre 276 . Elvira se arrepintió de corazón por ese acto tan impulsivo. la primera vez que dio un grito. si no el amor.. No sabía en qué momento se convirtió en amiga de su hija. se lo repetía.. No se había dado cuenta hasta qué punto amaba a su hija. Ahora comprendía que se marchó al sentirse defraudada. que tenía la mala costumbre de ocultarse en los rincones..repente. casi mató del susto a Elvira R. silenciosa. De esa manera fue ganándose. y de haberla abandonado. era probable que Jesusita se sintiera traicionada por el comportamiento tan intransigente que había adoptado por un simple novio. la mimó cuanto pudo. Elvira R. ¿No habría lanzado a su hija a una relación que estaba condenada al fracaso desde el primer momento? ¿Por qué no hizo un esfuerzo para comprenderla? ¿Acaso ella no había tenido novios.

es verdad. le encargó. aquí no hay buena vigilancia. Todos atendemos con previa cita. Tú sabes. Elvira llegó puntual. Ella se enteró una tarde. después del cierre de tantas librerías. A esa hora ya habría salido de sus compromisos. porque el azar hace esas jugadas misteriosas. hacía una semana. —Siéntate un momento mientras te busco el paquete. y nos vamos de una vez. —Sí. me asusté. pero el diseño de la reja impedía mirar hacia adentro desde el exterior. —¿Qué pasa. porque en Venezuela. pero nunca pasamos de esa hora. y como hay un silencio de muerte en este piso. pero dejó entreabierta la puerta. Desde adentro se podía ver hacia afuera. —Vi una sombra que pasó rapidísimo. En este piso cerramos entre las cuatro y las cuatro y media. todos vivimos un poco neuróticos. Corrió hasta la reja. y trajo unos libros que Elvira R. lo mejor que pudo. Rosa le pidió que fuera hasta la oficina que compartía con un grupo de asesores. y miró con sorpresa cómo su hija abría la puerta de la oficina que estaba frente a la de Rosa Infante.. le dijo que vio pasar a alguien. Elvira? La voz de Rosa la asustó.María Jesús y Rodrigo. Rosa Infante había llegado recientemente de Colombia. alrededor de las cinco de la tarde. Se estaba sentando cuando vio una silueta que reconoció al instante. era imposible conseguirlos. y Elvira pegó un salto. disimulando. Luego cerró la reja de seguridad. Rosa la recibió con la alegría y el cariño de las buenas amigas. aunque eso no es garantía de 277 .

mejor dicho. pero haciendo esfuerzos por aparentar indiferencia. no llega a los treinta años ni de broma.. Sin esperar respuesta. así andamos —le respondió. es muy joven. —No querida. pero ella también se va a las cuatro. revisando los libros. y yo terminé de criar muchachos hace bastante tiempo —dijo mientras apagaba 278 . ¿Cuántas oficinas hay por piso? —Tres. En esa del frente trabaja Rodrigo. casi desesperada por obtener información acerca de él. al tiempo que le entregaba un paquete con los libros. tú lo debes conocer. no sabes cuánto te agradezco este favor —dijo Elvira R. Esa es precisa. —No lo recuerdo. preguntó. ¿cómo es? —preguntó. ahora anda metido de lleno en la política. —Gracias Rosa. tratando de ocultar el desconcierto que le produjo la inesperada revelación sobre un aspecto íntimo de la vida de su hija. —Con eso de la seguridad estoy maniática —continuó diciendo para retomar el tema y conducirlo hasta esa misteriosa oficina. pero bueno. no espera ni un minuto más para salir. —Caramba Rosa. un galán que se parece mucho a un artista.nada. sin poderse concentrar en nada. pero no recuerdo el nombre —dijo Rosa Infante con una sonrisa de picardía. —Es un joven buenmozo. te emocionaste de verdad. la de la izquierda es de una abogada. tratando de fingir que sólo lo hacía por pura curiosidad—. él estuvo mucho tiempo en la Federación de Estudiantes. porque hasta los ojos te brillan.

decidió hablar con su hija cuanto antes. y seguía probando. ya había probado. Elvira R. no sospechaba que su hija. —Esa oficina es de Edgar Sanabria. En aquel momento Elvira R. pero resulta que se enamoró de una francesa. no corre peligro de que la vean». y Rosa Infante seguía hablando sin parar. Se 279 . y se va a quedar por allá..las luces. pensaba en su hija. pensó. al contrario. sintió un regocijo íntimo por la experiencia que Jesusita estaba viviendo. si ella llega pasadas las cinco. pero por qué María Jesús traicionaba a su marido. mientras se dirigían hasta el estacionamiento del edificio. Ella conocía muy bien la sensación deliciosa de las aventuras. y advirtió que estaba preocupada. Rodrigo se quedó encargado de todos los trabajos. El año pasado se fue a Francia a terminar sus estudios postdoctorales. Elvira R. un antropólogo que trabajaba con investigaciones y proyectos. no condenaba esa actitud.. se casó. —Y trabaja hasta tarde —acotó Elvira. en el esplendor de su juventud.. sin notar la expresión ansiosa de Elvira R. No le quedó duda de una relación amorosa. a esa hora mis colegas ya se han ido. Como te dije. para darle más cuerda a Rosa Infante. me imagino que se quedará con la oficina. —En realidad no sé. sin embargo. y siguió hablando. porque la secretaria trabaja hasta las cuatro en punto. «Entonces. Yo soy la que cierra más tarde. la hiel de la indiferencia conyugal. nosotros cerramos la oficina a las cuatro y media.

y le contó una historia llena de mentiras. y el carácter fuerte. Jesusita heredó muchas cosas de su padre.. No era raro que Elvira R. el sentido del humor irónico. pero en la mañana lo hizo temprano. como si no le interesara en lo más mínimo.preguntó qué la impelía a alertarla. Recordaba una y otra vez que su hija fue determinante cuando le pidió que respetara su privacidad.. ¿Era una forma de complicidad? ¿Sería preocupación por el riesgo que corría? ¿Era una forma de alcahuetería en la que estaba implícita la venganza por las veces que se masturbó al ser ignorada por Alan? Esa noche aguantó a duras penas las ganas de llamarla. Jesusita jamás hizo preguntas acerca de su padre. salir de compras o saber de ella. la belleza. Sabía que era hija de Aarón Hakim. tuvo la sensación de que ella no necesitaba a nadie para vivir. un hombre casado que sedujo a Elvira y se fue dejándola preñada. Ese día la invitó a tomar café en su casa. con la excusa de que sentía aprensión por la cercanía del matrimonio. y Elvira R. pasó todo el día preguntándose cómo abordaría ese tema tan delicado. Elvira R. Era como si contuviera todo el amor que Aarón 280 .. pero le aseguró que en la tarde se reuniría con ella. la llamara siempre para invitarla a tomar café. Fue creciendo vigorosa. los extraños ojos de mirada felina. Quizá por eso nunca mostró curiosidad por conocer a su padre. y necesitaba hablar con alguien. María Jesús se rió de sus nervios de primeriza. pero no logró su objetivo. Elvira deseaba que su hija odiara a ese hombre.

trataba de guiar la conversación hasta un terreno que fuera propicio para abordar el tema de la oficina. se practicara un aborto y luego. pero estoy segura que las cosas van a cambiar. En menos de un mes han secuestrado a cinco personas nada más en esta zona. con la mente en otra parte. no sabía cómo hacerlo. Elvira R. No se trataba del optimismo en el futuro.. era otra cosa que ella 281 . III —¿Te gustaría hacer un postgrado en otro país? —preguntó Elvira a su hija. pero lo pensaré. —No entiendo. —Lo digo porque en este país el término ley se transformó en un eufemismo detestable.demostró cuando impidió que Elvira R. No me he planteado hacer un postgrado. con todo el cuidado que puso para que no le faltara nada. no creas que no me doy cuenta. Temo que esta miserable vorágine social te aplaste. que sueñe y crea en el futuro. Elvira R. distraída. Mientras exista gente que trabaja. —Tienes razón en lo que dices. y tengo miedo por ti. de dónde sacas esa idea. tuvo la certeza de que su hija estaba enamorada hasta los tuétanos. mientras tomaban café.. te lo prometo. eso es todo. pero en realidad. nada ni nadie logrará dominar a un país entero por mucho tiempo. Jesusita la vio con aire confundido. María Jesús revolvía el café.. dime si eso no es para morirse de nervios. gente que estudie.

voy a considerar esa posibilidad —dijo esas 282 . Elvira R. los sueños en el futuro. quedaron cara a cara. el trabajo. Se llega hasta la renuncia. es verdad —admitió Jesusita con un hondo suspiro—. los estudios. la experiencia. sabía hasta dónde se puede llegar cuando se está enamorada. Trató de hablar sin que su voz delatara la emoción que le producía ver a ese ser que había salido de ella. a cualquier cosa. —Tú eres muy joven. Hemos llegado a tal extremo. eso significa que estás en la lista de las personas más perjudicadas. y el flechazo de Eros la mantenía en el reino del ensueño amoroso. creyó que María Jesús estaba trastornada por el amor. Puedes comenzar una nueva vida en otra parte. pero aquí no hay nada de eso. y menos en marcharme a otro país. cariñosa le quitó la cucharita de la mano y le levantó la barbilla. Aquí sólo vale la recomendación partidista. donde se respeten los derechos. no he pensado en la maestría.. No supo qué decir.conocía muy bien. convertida en una mujer capaz de arriesgarse por amor. ya eso no se toma en cuenta. el compadrazgo y la mediocridad rampante que se ha vuelto una epidemia perversa en casi todas las instituciones. Claro. esa editorial donde trabajas está rebasada por favoritismos. pero como te dije. El peligro se incrementa igual que la inflación y todos los males de la burocracia. —Sí. El nivel académico.. Intentó no mencionar el nombre de Álvaro. la dignidad. Elvira R. Tú lo sabes muy bien. que la felicidad consiste en conseguir un kilo de azúcar en el mercado. Eres una profesional. al sacrificio.

—Tienes ambas cosas. ¿qué le pasaba a su mamá? —Fueron cosas de novicia. Si salen best-sellers. Me acabas de hablar de los sueños y el futuro. y Elvira R. No te preocupes por detalles teóricos. no importa.. tendrás un buen público. »Ya penetraste en esas zonas intermedias de la experiencia con el hecho literario. Pensó que tal vez jamás le confesaría los motivos reales por los que no deseaba irse de Venezuela. ellos tienen su destino. No renuncies a los tuyos. La literatura deriva de lecciones personales. el libro se hace solo. No podía dejar escapar esa oportunidad para alertar a Jesusita. entonces le dijo lo primero que se le vino a la mente. Quedó desarmada ante la resolución de su hija. no me vengas con cuentos. entonces te harás millonaria en un santiamén. de experiencias. pero buscó en su mente otros recursos para llevar la conversación hasta el tema que quería tocar. La escritura es un trabajo muy arduo. ella es capaz de trascenderse porque es autónoma. Escribe lo que quieras. —¿Todavía quieres ser escritora? María Jesús se sobresaltó ante esa pregunta. si salen novelas de amor. no se reduce a estéticas afectadas por esnobismo. se dio cuenta de que su hija no deseaba hablar del tema. Nunca se le ocurrió pensar que Jesusita tenía la convicción absoluta en que todo cambiaría. y la verdad es que soy bastante floja. ahí en los ex283 . para dedicarse a escribir hay que tener tiempo y voluntad.palabras con renuencia.

donde avanza tu conciencia poética. con lentitud. pero sé que intenté apartarte de la idea de ser escritora. eso es muy necesario. no importa lo que otros digan o hagan. la prosa se está desarrollando como una semilla que germina lentamente. y combatir esos demonios que nos atormentan. siguió hablando. »Estoy segura de que tuviste la vislumbre de esa experiencia. Elvira. porque temí que te enredaras 284 . y cuando digo vivir no me refiero a ganar dinero nada más. y el cambio súbito de su visión respecto a la escritura. insensatez y falta absoluta de convicción y sensibilidad literaria.tramuros. y por la vida. quizá con mucho trabajo. No recuerdo qué te dije. sino a respirarla con la vida. Me parece que necesitas más tranquilidad. extrañada por la locuacidad repentina de su madre. Se sirvió más café y encendió un cigarrillo. Esos productos del oportunismo en mala hora se han extendido por todos lados. fue un arrebato. —Hace años te hablé horrores de la escritura como recurso para vivir. sin dejar de observarla. no por moda sino por convicción. y bueno… creo que necesitas más espacio. Sólo de esa manera podemos crecer. Aléjate de esos círculos y esas personas que quieren tomar al cielo por asalto». para situarse en la posición que uno desee. María Jesús no respondió. Esa editorial te absorbe con su chismografía. Hay que tener valor para cuestionarse a sí mismo. y lo único que pregonan es su mediocridad. ahora cuídate de las modas literarias superficiales.

conocer sus gustos. María Jesús se inquietó con esa confesión tan extraordinaria. La academia hace falta. mientras la pobre vida se convierte en una peregrina que busca asilo en cualquier parte.. con esos bichos que se disfrazan de payasos. ésta siguió hablando. —En Antes que anochezca. el futuro existe y es bueno tener dinero. saber cuándo estaba angustiada o molesta. »El surrealismo. como si no pudiera parar. Reynaldo Arenas habla del impasse entre sus convicciones y la realidad. Conocía muy bien a su madre. y vive de la renta que le dan sus estudios». o cuándo no encontraba la forma de abordar un tema 285 . y tuvo la certeza de que algo más poderoso que la escritura preocupaba a Elvira R. tienen postdoctorados y les refriegan a cualquiera en la cara sus estudios y sus títulos. pero él mismo tiene estudios postdoctorales. Ahí tienes a Tito. dándoselas de espiritista literario sin saber un carajo de literatura. Habla mal de la norma.con grupetes que predican las revoluciones del pensamiento. y andan arrastrándose como unas lombrices por los pasillos de la escuela. cuando descubrió que los ismos tratan de avasallar la historia. fracasó porque la comodidad es sabrosa. —No es mi caso —respondió Jesusita. muchas de las personas que la acusan de castradora. que fue el movimiento estético más poderoso del siglo XX. Había tenido suficiente tiempo para observarla. y una luz intermitente le hacía señas en su cerebro. de la academia y de la universidad. advirtiéndole que caminaba por territorios peligrosos.

pero siguió viendo a su madre. —¿Cómo te enteraste? —atinó a preguntar en un susurro. antes de que llegues. Al percibir que su hija había bajado la guardia. y se dio cuenta de que no valía la pena mentirle a su madre. le relató de qué manera la vio entrar en la oficina de Rodrigo. Guardó silencio. Jesusita respiró aliviada.. quedó en blanco.difícil para ella. se sintió atrapada en plena escaramuza discursiva. no habría responso sobre la moral y las buenas costumbres. Intentó pensar en alguna excusa. de acuerdo. ni espero explicaciones. pueden comu- 286 .. Me parece arriesgado que entres a ese lugar. no te cuestiono. Quería saber cómo se había enterado. por un momento. y luego soltó sin ninguna sutileza: —Se trata de las visitas que le haces a Rodrigo. sin saber quién te está viendo. Sin más preámbulos decidió hablar francamente. lo pensó un instante. Dime qué tienes porque me estás poniendo nerviosa de verdad. Elvira R. —Primero que nada. María Jesús palideció y su mente. Tragó grueso. Sólo deseo que te cuides más. —Sería bueno que él se cerciorara de que no hay nadie en el piso. —¿Qué pasa mamá? Desde esta mañana te noto extraña. interrogándola con la mirada. Elvira R. pero no encontró argumentos que justificaran esas visitas. Eso era muy importante para ella.

Él anda por su lado. creo que me estaba acostumbrando. —Sí.nicarse por mensajes de texto.. Imagínate cómo estamos de mal. —Entonces esto es más común de lo que yo creía. pero ya no me interesa. o llamadas. Sólo quería decirte eso —respondió Elvira R. al principio fui muy desdichada. —La relación entre Álvaro y yo está muy mal. con sus aventuras. escuchaba atentamente a su hija. después. y de repente apareció Rodrigo. —Es tan difícil hablar de estas cosas contigo. le confesó las causas de su fracaso matrimonial con Alan Regnant. —¿Por qué no se separan? —Lo he pensado bastante. ¿Será hereditario? 287 . si acaso. pero recuerda que no estoy aquí para juzgarte.. sintiendo que se había quitado un peso de encima. no hay otra salida. Me da vergüenza confesarte estas cosas. estoy segura que vamos directo hacia eso. Elvira R. porque…. pero necesito hablar con alguien que no me califique de puta. cree que soy estúpida.. María Jesús dijo de sopetón. y para demostrarle hasta qué punto la entendía. y sintió un agradecimiento enorme ante esa prueba de amistad. porque no nos queremos. que Álvaro me hace el amor una vez al mes. Elvira R. como en mis tiempos. y en su mirada se podía ver la inquietud. Jesusita la miró asombrada. la miró. me imagino. María Jesús soltó una risa nerviosa.

La verdad. «El sentido del tiempo no se pierde. convierten a sus mujeres en mártires que padecen indiferencia. abandono y frustración. —En algún momento tendrás que llenarte de coraje. Mucho tiempo después.. Fíjate. La violencia conyugal no se limita a los insultos y los golpes. cuentas con mi apoyo incondicional. y te juro que ahora me arrepiento. farsantes como Alan y Álvaro no deberían buscar una esposa. Trata de tomarlo con calma para que puedas pensar bien qué vas a hacer. Busco placer en otra parte. sólo hay que olerlo. 288 . sintió que estaba abrazando su niña. pero a escondidas de todos. se rió. yo soy un ejemplo. hay otras formas más sutiles de maltrato. Ni siquiera he tenido el valor de separarme de Álvaro. María Jesús la abrazó.Elvira R. Nunca le fui infiel. Jesusita la miró aprensiva. —Quédate tranquila. pero luego se puso seria otra vez. su amiga de siempre. ese tipo de hombre es hipócrita. como hiciste tú con Alan. la mayoría preferimos el silencio y aparentar que todo está bien. Cualquiera sea tu decisión. —No mi niña. me di cuenta de que nuestra relación funcionó porque huí de todas las tentaciones que se me aparecieron en aquella época. porque hay decisiones que si no las tomamos a tiempo. y yo lo amaba. es cierto. y eso es peor —afirmó Elvira R. Alan nunca fue buen amante. —Sin embargo.. y Elvira R. aunque al principio funcionó. ellas nos toman con el tiempo.

pero siempre conservando su fragancia exquisita». pensó. «Sigue siendo una niña. comenzó a contarle a Jesusita las últimas decisiones que había tomado.. visitar Egipto y Grecia. y Elvira R. sí. —Sí. y mientras encendía la cocina. María Jesús se quedó mirándola. No me atrevía a decírtelo. renace y así en un eterno ir y venir. vio cómo la expresión de su hija pasó de la sorpresa a la alegría. Aunque si te mudas antes. Con esto quiero decir que tendrás la casa para ti sola durante todo ese tiempo. Elvira R. Ahora no sé qué decirte. y al fin voy a cumplir uno de mis mayores sueños. no te imaginas cuánto me alegro por ti. muere. pensó mientras acariciaba la cabellera de su hija. Jesusita se apartó lentamente para verle la cara. —Hay otra cosa que quiero decirte —dijo Elvira R. —Francisco y yo nos vamos de viaje después de que nos casemos. nace. —Hoy estás llena de noticias. voy a terminar con esta parodia. No encontraba salida. que al fin de cuentas nos está haciendo mucho daño 289 . pero ¿qué más se le puede pedir a una muchachita de veinticinco años?». puso a hervir más agua para preparar té. es mejor todavía. Voy a esperar el momento oportuno y hablaré con Álvaro. me preocupa la situación que estás viviendo. y por mí.. y más después de lo que me has dicho. —Mamá. o mejor dicho.porque él es como una flor. esta te va a interesar. Teníamos algún tiempo planificándolo. y me daba pena regresar aquí después de mi metida de pata.

—Se vive con el cuerpo—. cada una es distinta. Piensa en tu vida. puede terminar muy mal.. goza esos tres días intensamente. nunca sabrás hasta qué punto la vida es divina y vale la pena vivirla —dijo con una seguridad irrebatible. porque después te arrepentirás. V Elvira R. con todo tu ser. La cara de Elvira R. Tampoco compares una relación con otra. si te dura cien años.. el primer chubasco tan añorado tantos meses. Si no te arriesgas. tienen su propio destino. que no le des largas al asunto. —Te recomiendo. escuchó el silencio latiéndole dentro de la cabeza. dijo nuevamente. parecía un mascarón. Si ésta dura tres días. Es muy probable que antes de que te cases. La lluvia caía con fuerza. se desgranaba en grandes goterones que caían estrellándose en el jardín y hacían riachuelos que se internaban entre las plantas. Era una señal infame… indicaba que el embrión de la vejez se estaba 290 . yo regrese aquí. Se vio a sí misma como una débil silueta presa del deterioro. Si eres feliz con él no desaproveches esos momentos. sobre todo por tus amores con Rodrigo. Un estremecimiento la sacudió al recordar la incipiente flacidez de sus carnes. miró vagamente el entorno. de pronto se sintió como un resto de épocas pasadas. no dejes de vivir ni un instante.a los dos. Se acercó de nuevo a la ventana y apoyó su frente en el cristal. disfrútalos igual. por experiencia propia.

escudada en su juventud.desarrollando.. o quizá las mismas. —Bueno. y ella deseaba vivir. su vida. algo muy difícil de asumir. que era unos años mayor que ella. Ella había sido indiferente ante las canas. indiferente a los cambios que vienen con la edad. por su mal carácter. Ahora se escandalizaba por esa falta de sensibilidad hacia ella. Quería disfrutar sin intrusos que le recordaran sus responsabilidades. y descargó en su pobre madre la responsabilidad de criarle a su hija. Invocaba la elasticidad y la tersura con cremas que ofrecían una juventud prolongada. toda su atención. querían su tiempo. y no lograba entender la despreocupación de su amiga. más aún en una sociedad que hipervalora la juventud. Veía a Rosa Infante. Sabía que en la universidad los estudiantes la llamaban El Tiranosaurio R. y otras sandeces que Elvira R. Una mezcla de sentimientos la herían sin piedad. las arrugas y la flacidez de todos los viejos. por fea y vieja. a fin de cuentas la vejez es un drama que no conmueve a nadie. pero sentirse vieja era otra cosa. porque 291 . A los viejos los consuelan con el “club de los abuelos”. Actuó de forma cómoda. como también lo hizo con María Jesús.. prometiéndoles ancianatos cómodos. No le importaba que la maldijeran por intransigente o se rieran de su cara de antropoide. Ahora sentía un remordimiento atroz por haber expulsado de su vida a su mamá. aunque a ella fue por otras razones. Consideraba que había hecho lo correcto. Ambas la molestaban. despreciaba porque les tenía miedo.

Sin embargo. Algunas veces le costaba ver de frente a su hija. una voz censuradora la llamó mezquina. a respirar con ganas. No sé cuánto tiempo me quede. cada minuto que pasaba. con la soledad latente en cada rincón.nadie iba a vivir su vida por ella. —Perdónenme —suplicó con la voz quebrada. sin miedos. pero también es un reto. su miedo a quedar arrumbada sola en aquella casa que se agrietaba con cada recuerdo. herida por una fumarola comenzó a lanzar hacia fuera su salina de fuego. de paredes llenas de murmullos. sin dolencias. musitando una plegaria—. sin arrugas. Se sintió como un titán derrotado. En esos instantes Elvira R. sin padecer el vértigo de la mirada perdida en la bruma de cualquier amanecer. su madre ya lo había hecho. dentro de ella una montaña negra. pero quiero vivirlo sin esta morosidad inenarrable del insomnio. no podía mirarla a los ojos sin sentir remordimientos. La noche lluviosa era propiciatoria para hacer aquel acto de contrición y aliviar su alma lacerada por los recuerdos y la culpa. esa 292 . porque dentro de poco llegará la menopausia. tenía la sensación de llevar tatuada una cruz de ceniza dentro de su pecho. Se entregó a la expiación y dejó fluir su amargura hacia zonas iluminadas por otra luz.. y le reprochó el abandono al que condenó a esas dos mujeres fundamentales en su vida. una marca implacable que le recordaba su condición de mendiga de cariño. María Jesús comenzaba a experimentar la maravilla de una existencia plena. Casarse a los cincuenta años es una gran ilusión.

viva. buscó una botella de vino y sirvió una copa. 293 . arrebatadora y palpitante como un universo a punto de parir estrellas. Sin soltar la copa. En la medida en que Elvira R.. pero esta vez acompañó el brindis con una plegaria silenciosa de agradecimiento por tener a su hija de vuelta. un rictus angustioso distorsionó sus facciones. fue desapareciendo. Elvira R. Al colgar el auricular.. —Apretó los labios. Volvió a mirar el manto de la lluvia cubriendo la ventana. Fue lentamente hacia una vitrina. noche canalla y alucinada como yo. y sus ojos brillaron con alegría. el teléfono comenzó a repicar. El parto silencioso del envejecimiento que comienza a crecer y desarrollarse como un niño lleno de arrugas y achaques. lejos de Álvaro. escuchaba a su hija. la mirada de preocupación que hasta hacía un momento tenía.jubilación del colágeno y las hormonas vencidas. alzó su copa de nuevo. y paladeando el vino. atendió. a salvo. La alzó y dijo en voz alta: —Brindo por ti. Era Jesusita. En el momento en que tomó el primer sorbo. aunque fuera por poco tiempo.

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Sexta parte Epílogo o cierre a modo de happy end Cada uno de nosotros está solo sobre el corazón de la tierra traspasado por un rayo de sol y de pronto…anochece Salvatore Quasimodo. Y de pronto anochece 295 .

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sobre todo. Una claridad opaca se filtraba en el lugar. El Isleño sonrió. hasta poesía si lo deseaba. la publicación de su nueva novela. su tranquilidad cuando le pidió esa noche que la llevara a casa de Elvira R. cuando ella reapareció en La Cobertera.El Canario se levantó de la silla y fue hasta el salón donde se reunían los invitados a la tertulia de La Cobertera. Tito dormía su santa siesta y Raúl aprovechaba esos momentos para chatear en paz con sus amigos. Después de dejar a Álvaro en medio de la sala oscura del apartamento. de sopetón. como él la llamaba. ni yo mismo la reconozco. madre mía! ¿Cómo lo hizo? Hacía dos años y medio que Jesusita se había marchado a México. y nunca olvidaría su sorpresa ante el cambio radical que notó en Susa. con lujo de detalles. Raúl fue el primero en conocer aquella decisión. fue a casa de su madre. A esa hora el silencio se percibía de forma extraña: eran las dos de la tarde y parecía que la ciudad se hubiese apaciguado de pronto. Le sorprendió. ¡Qué cambio. sin previo aviso. —¿Quién iba a pensar que Susa se convertiría en una escritora de tanto talento? Siempre creí que era capaz de escribir muchas cosas buenas. en el que contaba. pero de ahí a ser tan reconocida… coño. sin nada. Rodrigo casi no podía creer que se hubiese separado de Álvaro de esa manera. Había recibido un largo correo de María Jesús. hasta llegó a pensar que lo había hecho por él. Actuó con tanta naturalidad como si estuviera saliendo de una 297 . Las persianas estaban cerradas. Le costó disimular su alegría.

especialmente La Cobertera. La única persona con quien mantenía contacto era con el Canario. y no deseaba verlo. Intuía que Álvaro comenzaría a buscarla de un momento a otro. Entonces comenzó a frecuentar de nuevo la librería. En el fondo quería estar sola. La primera semana se dedicó a reflexionar sobre un asunto que le daba vueltas en la cabeza 298 . Lo hizo sin afectación. pero estaba demasiado feliz para detenerse a pensar en cambios sutiles. por sus pueriles estrategias. pero aunque trataba siempre de sonsacarle información. Sabía que Raúl y Jesusita eran muy amigos. Se veía casi todas las noches con Rodrigo. Álvaro no se acercaría porque temía encontrarse con Elvira R. ella le contó lo ocurrido unas horas antes. Por primera vez Rodrigo percibió cierta frialdad y desparpajo en su reina Perséfone. y no le dio la importancia que se merecía. Jesusita no sólo abandonó para siempre la casa de Álvaro y la editorial. también se alejó de los sitios que frecuentaba. y en lo que haría tras el regreso de su madre. Durante el trayecto hablaron sólo de la separación. Ignoraba que se hubiese casado y se encontrara de viaje fuera del país. siendo objeto de las burlas del Isleño. fue incapaz de arrancarle una sola palabra al Isleño y siempre acababa.casa en la que sólo había estado de visita. María Jesús aprovechó muy bien el tiempo que estuvo sola en su casa. burlándose de la otra mujer y de Álvaro. y muchas veces dormían juntos en su habitación de soltera. que se creía infalible. necesitaba soledad para pensar en su vida.

y sin poderse contener más. preparó café y encendió su laptop: ya no podría conciliar el sueño. y nunca consideró la estética del suspenso ni la del terror como géneros literarios formales. entendió al fin porqué no había podido escribir novelas. A media mañana desconectó los teléfonos. herméticos… Luego. Esa danza confusa de ideas en su mente. Saltó de la cama. instalada en la tranquilidad de su hogar. lejos de Álvaro y la pesadilla de la editorial Redami. Dilucidar la naturaleza de aquella inquietud. Revisando sus escritos. no le resultó fácil al principio. a releer capítulos. comenzó a desenmarañar aquellos códigos. las palabras llenas de susurros extraños. quizá por lo manoseado y ultrajado que estaba ese subgénero. Era como un celaje que vislumbraba a veces. desde que comenzó a leer Pueblo de Sombras. 299 . a la sordina y con avidez. Con el corazón dándole saltos. ¡Claro! Su estilo encajaba sólo en la categoría de suspenso y terror. buscó la novela de David Pardo y comenzó. Rodrigo esperó durante todo el día la llamada que diariamente le hacía para invitarlo a su casa. sino relatos cortos. Frenética con su hallazgo. hasta que una madrugada se hizo la luz dentro de su cabeza. ¿Cómo no se dio cuenta antes? Tal vez porque ella deseaba escribir literatura de alto nivel. detectó en uno de ellos el núcleo de la historia que quería contar y comenzó a transformar aquel pequeño relato en un mundo habitado por el espanto.y no terminaba de comprender. oscuros.

De repente. las mujeres… Usó a Álvaro para sacarse el yugo de Elvira. —Coño con Susa ¿quién hubiera pensado que hiciera una jugada así? Ah. Su mujer. enfermó de una tristeza tan profunda. más preocupado en su propia imagen de galán vernáculo. Tardó meses en sobreponerse. se la puso fácil. Le ofreció la plata y la libertad. renunció a su propia carrera y se dedicó a simular ser una esposa perfecta y fértil. Él era un tipo poco predecible. soltó una carcajada.. 300 . Cuando se casó. lo dejó antes de que se convirtiera en un peso para su Karma. pero desigual en sus amantes. El Isleño entornó los ojos y se dedicó a recordar.Raúl Mendoza sirvió una copa de vino tinto y encendió un cigarrillo. Rodrigo nunca pareció tan feliz como en aquellos tiempos cuando estaba con Susa. hija de un conocido político local. hecha toda una celebridad de la escritura… ¿por qué se empeñará en seguir usando pseudónimo? ¿Exigencias publicitarias? ¿Superstición de Susa? ¡Quién sabe! Allá ella con sus misterios y sus manías. mírenla ahora. carajo. Rodrigo en cambio. El caos que Jesusita dejó al partir había causado una sacudida enorme. Susa. intentó ocultar el despecho y la pena de su abandono. desde que recibió el correo en el que Susa explicaba su renuncia al sacrificio. ¡Sajorina! Y el Tiranosaurio R. que hasta su piel mostraba un aspecto mortecino. Álvaro. Susa. le puso los cuernos con Rodrigo y cuando se cansó del amante. muchos pensaron que había sido una cuestión de conveniencia. ¡Ay!. Raúl también lo creía.

con su oronda barriga y sus atesorados kilos. Rodrigo parecía tan entregado a su nueva carrera política. que jamás pisaría uno de esos antros inmundos. y a los hipócritas entresijos de la venta de la propia imagen. Él no. El Isleño miró su reloj. Él estaba perfecto así. Se sirvió más vino. No podía ni imaginarlo sin sentirse sucio. encendió otro cigarro y se prometió. Raúl siempre estuvo de acuerdo. Qué idiotez. con aroma de pata y sobaco. Los gimnasios le parecían innobles exposiciones de estupidez aderezada en carne. Debía ser un templo: quien lo habitaba era un dios. Tito decía que su cuerpo era un templo. Simplemente se había buscado un marido que trabajara en su lugar por ese sueldo. la vida pública. De éste 301 . ni lo deseaba. Aspiró profundamente su cigarro. ¿Había sido realmente capaz de olvidar a Susa? Siempre había creído que el suyo sería uno de esos amores que se enquistan en el alma y pasean por el corazón como fantasmas durante el resto de la vida.Alguien comentó una vez qué gran amor tenía que sentir aquella mujer para renunciar a la popularidad y un futuro brillante. el pintor japonés. Ni lo era. y ella le daba a las masas lo que querían. como si hubiese riesgo de que ocurriese lo contrario. una primera dama que era abnegada esposa de un héroe de papel. que el Isleño dudó. dejó que el vino inundara su boca y se reclinó a pensar de nuevo en las cosas de su amiga. y dedicaba mucho tiempo cada día a cuidarlo con devoción. Se preguntó cómo sería el nuevo marido de Susa. ni lo merecía. ya Tito bajaría para irse al gimnasio.

Se apartaba de ellos cuando notaba que estaba echando raíces. Casi sentía envidia por ella y sus trofeos amorosos. y aunque se esforzaba en disimular su rabia. Estaban en el álbum que le envió. abrazados en la cama. Amó a Rodrigo con toda su alma. pero no tenía opciones. lo abandonó porque se había enamorado de un médico que la había atendido en Palenque. Apenas llegó a México. que era profesor de literatura italiana. donde conoció al editor argentino. apenas sospechaba que se estaba involucrando demasiado en una relación. Él también sentía celos de la literatura y eso era inaceptable Una noche. Era cierto. dos mejicanos. Éste le duró un poco más. María Jesús. hasta la presentación de su segunda novela. y le dolió la ruptura de un modo indecible. percibió que estaba molesto. Todos los demás sí. tal como sospechaba El Canario. se espantaba de sólo pensar en el matrimonio. El Canario tuvo la impresión de que Jesusita huía de los hombres. luego al gringo jovencito y rico.no había mandado fotografías. ¿Y al final qué? Lo mismo: conoció al español. el chileno comunista. y el exiliado cubano. su tono se percibió raro cuando le preguntó si no se cansaba de escribir. en los hijos y en una vida sometida por un marido que quizá acabaría odiando. Poco después. comenzó a salir con un tipo de Sonora. El Isleño se rió rememorando lo apasionada que estaba Susa con aquel editor. 302 . Quedarse allí hubiera sido una tontería. bastante guapo y refinado. Uno mayor.

cacofonías. entonces reescribo y corrijo. Es mucho más duro. Claro. Él no tenía cabida en ese universo. el predicado. —¿Y no es lo mismo? —No. para cuando las ideas se van. pero estoy atenta al sujeto. construcciones de perífrasis verbales… En fin cuido. ¿Sabes qué es estar inspirado? No puedo controlarlo. Cuando tengo ganas.—Escribo cuando tengo ganas y cuando tengo ideas —respondió ella. siento una vitalidad tremenda. ni puedo atenderlos. Requiere paciencia. acurrucada en su pecho. la energía fluye directamente de mi cabeza hacia mis manos. tengo que dejarlo todo para entregarme. los detalles lingüísticos se van al carajo. en la medida de lo posible. sintiendo que su reina Perséfone se alejaba. Si ya estoy durmiendo tengo que levantarme y escribir. fuerza de voluntad y diccionarios para hacer el trabajo de carpintería. es distinto. ésa es la palabra. 303 . Rodrigo la escuchó sin interrumpir. A veces. ritmos. Es algo incontrolable que me corre por las manos. me siento empapada de palabras. porque las ideas vuelan. quizá es el más duro. Inspirada. siempre quedan erratas y detalles que el corrector arreglará. la redacción. Si el arrebato es grande. casi una esclavitud. no me da ni tiempo. temiendo que pudiese hacerlo. mientras rezaba para que esa noche no fueran a terminar peleando. abrazó su cuerpo y comenzó a besarla despacio y profundo. al menos para mí». «Cuando tengo ideas. Esas cosas se quedan para más adelante.

Lo amaba. le provocó estrangularla. pero no quería convertirse en la mujer de un 304 . no lo hizo. Al llegar al cuello. te prepararé la ducha. Por supuesto. sin hacer ruido y me quedo calladito en la habitación. —Cuando tengas ideas o ganas de escribir. y subía lentamente hasta su boca. Se tragó el orgullo y el instinto. y ella no soportaba más interrupciones ni manipulaciones en su mundo íntimo. sería la única forma de arrancarla de aquel amante sin forma y retenerla con él para siempre.Ella no se apasionaría jamás así por él. Ese hombre nunca la dejaría en paz. y te daré masajes y muchos besos ¿sí. un pañuelo en una puerta. mientras le besaba el cuello. Besó sus hombros y su espalda. Un lámpara encendida. pero se dio cuenta de que en esa súplica había un discurso solapado. Cuando se te acaben las ideas o las ganas de escribir. y se prometió que en aquellos raptos jamás la molestaría. cualquier cosa. Me lo dices y entro como un gato. no te molestaré. Jesusita llevaba días pensando en su relación. preguntó lleno de deseos extraños. Que muriese. una especie de orden que ella tomó como una advertencia. Sería un intruso interrumpiendo su trabajo con alguna excusa disfrazada de mimos y caricias. para dedicarse a lo que hubiera deseado hacer eternamente. mi reina Perséfone?—. sin hacer ruido y se quedaría calladito en la habitación esperando a que terminase. Él entendería que trabajaba y entraría como un gato. Tendrían una clave. cuidar de ella y amarla. María Jesús respondió al beso y las caricias de su amante.

Tenía que buscar otra salida. En algunas ocasiones Rodrigo le pedía que se quedara con él en su apartamento. Entregada a los besos de Rodrigo. No había nada especial en ello que lo distinguiese del sofocante anhelo 305 . En varias ocasiones. Adoptar soluciones drásticas. Generalmente escribía durante el día. Hasta aquella noche. Jesusita sabía que lo segundo no era una opción. él. Le coagulaban la sangre en las venas. No importaba cuánto él insistiera. porque no tenía control sobre aquellos raptos En esas ocasiones no percibió nada extraño en él. pero Jesusita se negaba. pero ella disfrutaba esos amaneceres. recordaba aquellas conclusiones. no había percibido nada tan perturbador en su insistencia. O dejaba de perseguirla o ella dejaba de buscar intimidad cuando la inspiración o la urgencia se apoderaban de ella.político. arrastrada por una idea o la urgencia de replantear algún tramo de su novela. Intuyó que no podría seguir entregándose a su pasión una vez casada con Rodrigo. pero muchas veces se levantaba a media noche o en plena madrugada. Su nueva promesa le sonaba fatigosa y agobiante. Jesusita odiaba aquellas intromisiones. iba a buscarla al estudio y la interrumpía. y todo indicaba que debería seguir tomando duras decisiones a lo largo de su travesía por esos mares hermosos que a veces se tornaban turbulentos. notando que Susa había abandonado la cama. y mucho menos asumir las responsabilidades que ese hecho conlleva. Muchas veces el amanecer la sorprendía escribiendo.

Cuidó todos los detalles con precisión y en el mayor de los sigilos. con la excusa de hacer el postgrado. Él sí la amaba. regresara. preparó su huída. Les escribió. él no temía a nada ni a nadie. A partir de aquella noche. María Jesús se marchó a México una soleada mañana. en apariencia. Sin embargo. asomando la posibilidad de que tal vez fuera de visita. Rodrigo era diferente. Ella sabía que él temía a las mujeres. y de esa forma fue enterándose de precios.. María Jesús no había advertido ninguna amenaza en sus intentos. Su novela estaba lista para recibir la primera corrección. tan sumisa. entre las palabras de la promesa. correos y mensajes. de ahí esas formas gárrulas de galán de pueblo. Buscaba un sustituto de mamá sacrificada y subyugada a quien venerar. justo detrás de sus caricias envolventes. María Jesús comenzó a trazar un plan para escapar de Rodrigo. dos semanas después que Elvira R. Jesusita sintió miedo.de cualquier otro amante. pudo divisar el ardor violento y amenazante del dominio y el control que en el fondo albergaba el corazón de Rodrigo. En México tenía muchas amistades que había hecho en un foro al que era asidua. pero ni siquiera a ellos les confió que pronto iría a vivir allá. 306 . Habló con su madre y decidió largarse del país. pero entonces. Hizo los arreglos necesarios. zonas residenciales y muchos detalles útiles. Álvaro estuvo acosándola más de un mes con llamadas. pero hubiera sido incapaz de imponerse a la fuerza. Él sí sería capaz de cometer alguna locura.

su drama íntimo. Álvaro y Oscura Forastera no tenía por qué ser distinto.El Isleño tenía ganas de verla otra vez. Una vez encontró en Internet unas noticias acerca del “alcalde Rodrigo”. no lo había logrado totalmente. despertaban evocaciones que traían la imagen de Rodrigo. pero lo que no sabía el amigo del Canario. A veces. Incluso pensó en aceptar la invitación que ella le había hecho en reiteradas ocasiones. además. Era consciente de que los grupos sociales son un organismo natural: se forman. Todo era cierto. se quedó muda cuando se enteró de que la hermosa mujer que lo acompañaba era su esposa. Ella se entregó al trabajo. Un paseo no le vendría mal. evolucionan y acaban por disolverse. Sin embargo. quizá sería más adecuado decir. 307 . Ver las mismas caras todos los días le resultaba una tortura tediosa. Entonces lloraba y maldecía como en aquel tiempo que estuvo viviendo en el apartamento de La Candelaria. adormecer cada terminación nerviosa de su amor mutilado. había fundado una editorial. también supo que ya tenía una hija y. absorbían su tiempo por completo y dominaban los recuerdos. Su actividad familiar y los compromisos profesionales la mantenían ocupada siempre. Siempre fue así. Un día. era de la inmensa soledad que seguía habitando el mundo de Karla. Rodrigo. un atardecer. Raúl se enteró del matrimonio de Oscura Forastera. una voz. Era una fórmula para escapar de su propio mundo íntimo. Deseaba con toda su alma. hablando con un paisano. una fragancia. El grupo de Susa. a su vida matrimonial y al cuidado de su hija.

—Si supiera que Mina. le daría un ataque —pensó el Canario en aquella oportunidad—. Hacía unos tres meses que el Canario había visto a Álvaro en una recepción. Cuando la simpleza es una cuestión de esencias. pero Raúl notó que no había cambiado. que sería capaz de arrastrarse de nuevo por medio continente en su búsqueda para proponerle matrimonio. 308 . todos buscamos algo. y soliviantaba los deseos de tantos hombres y mujeres. Es tan egoísta y tan necesitado. Bitácoras ignotas que orientarán siempre las proas hacia las ineludibles playas de nuestro destino. y rara vez nos atrevemos a mostrar. pasa veloz y se va convirtiendo en un montón de momentos y recuerdos. Desde ese día trató de saborear cada instante de su existencia. tiempo después aceptó que la vida es un suspiro. sin mapas. viajaba continuamente por asuntos de trabajo. era nada menos que Susa. se veía muy bien. nada más. Todos registramos nuestros éxitos y fracasos en cuadernos de viaje que parecen no decir nada. la vida es una búsqueda continua. mientras iba mendigando amor de falda en falda. no resulta fácil evolucionar. Hablaron poco. Álvaro seguía siendo el mismo niño que jugaba a ser conquistador. sin brújulas. No lo culpo. ni rutas trazadas. es posible que lo haya logrado. Continuaba soltero.Estuvo más de quince días haciendo esfuerzos para ocultar su depresión. Somos bitácoras sin rumbo fijo. Después de todo. la que tiene alborotado a medio mundo con sus Murmullos. Bitácoras sin rúbrica.

.....................Índice Dedicatoria y agradecimientos .................... 203 Quinta parte La vida es un relato que se vive al revés .................... 309 309 ... 5 Primera parte El embrujo de las palabras ............................ 145 Cuarta parte Soñando con unicornios urbanos ... 295 Índice ............................................ 85 Tercera parte La sonámbula descarriada ............................................................. 255 Sexta parte Epílogo o cierre a modo de happy end Las caras de la traición ...................................... 7 Segunda parte Amores aturdidos .....................................

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: J-30143170-7.7654. De esta edición se imprimieron quinientos ejemplares. C. . Rif. Para la tripa se usó papel creamy 60 grs.2431.A. 235. Teléfonos: (212) 239.Impreso en los talleres de Editorial Torino. En su composición se emplearon tipos de la familia Times New Roman.

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