Bitácoras ignotas

NARRATIVA

Bitácoras ignotas
(novela) Lesbia Quintero
Editorial Memorias de Altagracia

Bitácoras ignotas Lesbia Quintero 1ª edición en español: 2011 © Lesbia Quintero Foto de la Portada Lesbia Quintero Diagramación Oralia Hernández Impresión Editorial Torino Queda hecho el depósito que marca la ley Depósito Legal: lf65220118002804 ISBN: 978-980-6445-19-2 Impreso en Venezuela - Printed in Venezuela

Dedicatoria y agradecimientos

Dedico esta novela de amor que se vive desde el miedo. La vejez y las obsesiones que se relatan mediante una intimidad agobiada por el desasosiego y los sueños, a todos los lectores y lectoras cómplices que me han acompañado durante esta travesía en la nave de Bitácoras Ignotas. Lesbia Quintero

Mi alma se rebela porque quiere ser ella misma. Son males del espíritu. Son como los últimos espasmos de un calambre. es rabia y miedo.Primera Parte El embrujo de las palabras Un roñoso semblante medieval del siglo XXI fisgonea la estancia. A propósito del poema El miedo NO tiene crucificados. y es lo que no puedo hacer. y despojarse de esta sumisión. pero no es una enfermedad del corazón. de Raúl Mendoza. quiere salir. Me atormenta con su avaricia. con su egoísmo y su miseria. Lo sé. 7 . Para deshacer el maleficio tengo que describirla. que no es sumisión sino miedo… María Jesús. En mi pecho se extiende una comarca de vibraciones relampagueantes (hermosas palabras). leído parsimoniosamente en La Cobertera. Soy tan cobarde que no me atrevo a denunciar esa visión inquisidora.

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Incluso. Los perros buscaban refugio y la gente caminaba de prisa. olvidada en algún oscuro portal. evadiendo vendedores. en apariencia tan absorta como los demás. Trató de acelerar el paso. revoloteaba con descaro en medio de aquella extraña danza de pestilencia. entonces agarró su cartera y salió presurosa de la editorial. disiparía la calina y los vaporones infernales que estaban ahogando al país. Ella seguía su paso. Esquivó un grupo que gritaba consignas políticas. olvidados de sí mismos. Sin aminorar el paso. para luego subir hasta el boulevard de Sabana Grande. se encaminó hacia la avenida Casanova. pero siempre como autómatas. chocaban entre sí sin apenas notarlo.I La tarde había caído lentamente. una pantaleta amarilla. hasta que al fin vio que los punteros marcaban las cinco. por fin. mientras la miraban con descaro. pero percibía la locura urbana como una diáspora de zombis de la que ella también formaba parte. Desgreñados por el viento. y los desechos que eran comunes ver fuera de los potes de basura. a María Jesús le parecía que nunca iba a llegar la hora de salida. Un fuerte viento barría las calles de la ciudad arrastrando las hojas secas caídas de los árboles. al tiempo que agitaban 9 . María Jesús no. miradas lascivas y palabrotas que algunos hombres le dirigían. Una fugaz mirada hacia el cielo enmogotado le confirmó la inminente llegada de la lluvia que. Varias veces miró hacia el reloj que estaba colgado en lo alto de la pared.

de esa forma. cuando no se iba a encontrar con Rodrigo. pero sentía miedo de hacer el ridículo. un hombre rodeado de algunas personas. conocer la opinión de otras personas. Jesusita apenas se atrevía a susurrarse sus historias a sí misma. le extendieron. clamaba para que el rebaño de ovejas se entregara al Señor y. decidió crear un Blog para trasvasar allí todos los escritos que tenía guardados en viejos cuadernos y. sin ver siquiera los folletos que unas mujeres. de enfrentarse al desprecio y a la burla de sus colegas. Lamentablemente. Meses atrás. hasta que el cansancio la rendía y regresaba a su casa. claro. María Jesús los escuchó atentamente. se salvaran del infierno. Otras veces se dirigía veloz hacia La Cobertera y allí pasaba horas.trapos rojos y repartían panfletos de una supuesta revolución. Fue en una de esas noches de tertulia y vino. enfrascados en una discusión acerca de las herramientas que ofrece la Web para publicar y darse a conocer en el mundo. esas citas no eran diarias y en esos días en que sólo se llamaban por teléfono. 10 . Entonces. cuando escuchó a Raúl Mendoza y a Tito Alayz. con la excusa de esperar que bajara la afluencia de pasajeros en el Metro. con expresión piadosa. Más adelante. era casi la última en salir de la editorial. Jesusita pasó a su lado. de esa manera. sin decirle nada a nadie. Su gran sueño era ser escritora. mientras una idea se iba formando en su cabeza. mientras imaginaba que un enorme velamen hecho de palabras. ella se iba a dar vueltas por centros comerciales.

En aquella exploración pudo constatar que abundaban sitios tan abominables como la editorial donde trabajaba. porque ¿quién conoce el destino de las historias? A su mente acudían imágenes marinas. a esos se afiliaba de inmediato. y se decía que aquél Cristo reposado estaba rodeado de gritos. Sintiendo un poco de temor se atrevió a intervenir en foros. ni siquiera valía la pena permanecer cinco minutos. Al principio se sintió temerosa. Errática y prudente. por aquellas aguas virtuales. Pensando en esas relaciones entre las bitácoras desconocidas que todos llevamos dentro y. fue 11 . En su búsqueda fue encontrando lugares muy interesantes. en otros.navegaba hacia un norte desconocido. viajó en el más absoluto secreto. a veces. como el Cristo del Lago. Entonces pensó que debía buscar un nombre para mantener la correspondencia náutica. Medusa fue el seudónimo con el que empezó a navegar por solitarios mares de la Red. decidió llamar a su Blog Bitácoras y notas. Para su propia sorpresa. y su propia mente estaría rebasada de palabras. aunque menos vulnerable. en poco tiempo se dio cuenta que sus comentarios y escritos eran apreciados. estaba exultante con esas aventuras virtuales. pues nadie sospechaba quién era ella en realidad. no logramos descifrar. Sin tener plena conciencia de lo que hacía. a comentar otros Blogs y a dejar sus opiniones en los diversos grupos en los que había sido agregada. El intercambio literario fue un gran estímulo. y recordó La Balsa de Medusa. y trabajó con más ahínco en sus historias. frases.

La ambulancia pasó ululando como un demonio postmoderno. hasta qué punto un personaje podía desplazar a su creador. María Jesús comenzó a preguntarse. 12 . hasta hacía unos meses. donde su personaje. en el mismo instante en que se disponía a cruzar la avenida. Mila Roldán. El aullido de una ambulancia que necesitaba pasar entre el condenado tráfico. Comenzó a llover. Las primeras gotas. ya ese caso se había visto con Sherlock Holmes y con Don Quijote de la Mancha. poco a poco. Pensando en su Blog. la sacó de sus reflexiones. y al mismo tiempo mantenía un tórrido romance con Juanjo. Sus “Bitácoras” obraron el prodigio de que sintiera deseos de regresar por las tardes a una casa que. y los transeúntes se lanzaron veloces para alcanzar el otro lado de la calle. mientras seguía pensando en sus Bitácoras y notas. era una maestra que escribía cuentos infantiles. imperturbable. como si ésta fuera una persona de carne y hueso. se había convertido en un refugio para dormir.dirigiendo sus pasos. Jesusita recordó el comentario que le había dejado el propietario de otro Blog. El autor se dirigía a Mila. Jesusita las recibió con placer. Pensaba en un relato que estaba publicando. hacia un norte impreciso que la apartaba imperceptiblemente de la deriva. sumida en sus pensamientos. María Jesús se dirigía a la estación del Metro. Se detuvo en seco en el borde de la acera. el personaje en el que Jesusita proyectaba sus sueños y sus angustias. transparentes y vagas cayeron como un suave rocío. un español al que amaba apasionadamente.

casi con nostalgia. Sumida en sus reflexiones. se transformaban en partes de un enorme navío.como una manada que obedece a llamadas misteriosas. De aquellos vapores saldrían las nuevas palabras para ser pronunciadas. se quedaban suspendidas aguardando las horas de silencio para comenzar su alquímica transmutación. y en medio de la muchedumbre. otra vez. eso no era cierto. Jesusita avanzaba por una Caracas abarrotada en su hora pico. Imaginaba que las palabras. Sin embargo. Imaginó que cada madrugada esa nave partía en búsqueda de playas imaginarias donde varar y disiparse en jirones de brumas. Era casi imposible transitar por aquellas aceras atestadas de gente. De pronto se encontró pensando. En pleno boulevard de Sabana Grande. los pensamientos acerca del Blog dieron paso a otros. por labios anónimos. Pensó en el misterio de la transfiguración. —Las palabras nunca desaparecen del todo —pensó. y deseó presenciar esa epifanía perpetua. Sonrió al darse cuenta que su fantasía no conocía límites. había hecho de su vida un texto en constante cambio y vivía casi literariamente. Todas. desde los monosílabos hasta las conversaciones más transcendentes. Jesusita mostraba la imagen de mujer profesional que sabe a dónde va y dirige sus pasos con aplomo hacia la meta. una vez pronunciadas. en las horas donde nada parece ocurrir. 13 . como si nada tuviera memoria. Cuando ya nadie podía oírlas. entraban en la fragua donde se forjaba una enorme nave de letras y signos.

luz y sombra. nos sacude y nos zarandea de un lado a otro? Jesusita seguía avanzando hacia Plaza Venezuela y. torciendo sobre sí mismos la historia de las palabras en el tiempo. sí! Hablaba de la obligatoriedad (qué palabra tan fea) de leer a los sabios. amar y olvidar… Ritos poderosos que gobiernan los plazos y la vida de los humanos. ¿Cómo diablos se podría sujetar al pensamiento en una máquina de 14 . en ese momento. De pronto la asaltó una duda. que de otro modo. dormir y despertar. Trabajar y descansar. citando un filósofo cuyo nombre no recordaba. se percató que El Canario la había jodido de nuevo con sus ironías. Ese velamen hoy surcará más aprisa la superficie de océanos ignotos. Esas que atesoran en sus bodegas. Día y noche. Este viento lo llevará hasta las embarcaciones. era un acto de responsabilidad y de humildad. amanecer y oscurecer… Ritos cíclicos que en silencio se ejecutan desde siempre y para siempre. Llevándose una mano al pecho con gesto histriónico. afirmaba que le parecía absurdo tirar por la borda las enseñanzas de los sabios. ¿Cómo no intuir siquiera el funcionamiento minucioso de las estructuras del tiempo y de la vida? ¿Cómo no inscribirse en el pensamiento. ¿Vida y tiempo será lo mismo? De inmediato recordó las palabras de Raúl Mendoza. ya encalladas que la precedieron.—Voy a escribir esto en el Blog. ¿Qué decía? ¡Ah. El Canario. El resto de los navíos seguirán transfigurándose incesantemente. Según él. toneles y barricas repletas de historias ya escritas.

pero luego aprendió a reírse de sus bromas. tenía la sensación que su pensamiento iba más a prisa. mejor ni preguntarle. colorada como un tomate. Al principio. y entre ellos nació una gran amistad. remataba con una sonora carcajada que retumbaba en los oídos de la pobre muchacha que. ¿Y si lo escribo también en el Blog? Puede ser que alguien se anime. al tiempo que sacudía su negra melena que ya comenzaba a humedecerse. Él había sido profesor de latín en la escuela y se burlaba por las exigencias que Elvira R. y comparta conmigo alguna experiencia. Varias voces se colaron y hablaban al mismo tiempo. no era extraño que alguien presentara cualquier estupidez de laboratorio. se alejaba casi corriendo del lugar. Cada vez que la encontraba en cualquier parte de la universidad. tenía claro que en aquel mundo tan amigo de teorías.. Mientras avanzaba más rápido. Seguro que volvería a burlarse de ella en sus propias narices. A Raúl. su cabeza bullía de ideas y 15 . ¡Qué civilización de sabiondos! Se dijo. Conocía al Isleño desde hacía varios años. Arreció la lluvia y ella aceleró el paso.racionalizar cuanto pasa por nuestra mente? Sin embargo. o alguna clave útil. Hubiera jurado que lo hacía con todos. María Jesús lo miraba con rabia. adoptaba una pose marcial y le decía con voz estentórea: Susa ¿cuál es la diferencia entre Fuerte Ovejuna y su casa? De inmediato se respondía a sí mismo: el nombre del comandante señor. En su cabeza ya no dialogaba consigo misma. le hacía en los estudios.

poemas invocatorios a los que se aferraba. era como una epidemia que se propagaba hacia todas partes. Caminaba por costumbre. los duendes parlanchines se empeñaban en dirigir sus pensamientos hacia paisajes de muerte y violencia. y su cuerpo avanzando hacia la estación. En esos momentos. Jesusita salía de aquellos estados a duras penas. Sacudía su cabeza. Jesusa tejía oraciones pequeñitas. Su cabeza merodeando sin rumbo. vendedores y mendigos pedigüeños que abordaban sin piedad a los pasajeros. como un mantra o una letanía. como queriendo desprenderse de esos habitantes dentro de sí. al menos. medio dormido. colapsado por la cantidad de cuerpos que se pegaban unos a otros para que pudieran subirse más personas. se daba la vuelta en la cama y la llamaba loca? Así continuaba Jesusita. repetía aquellos sortilegios en voz alta. en esas unidades siempre había música estruendosa.preguntas. angustiada y deprimida. ¿Por qué no se callaban? No lo hacían jamás. un sentido. Si era necesario. Ese mal se había extendido hasta los vagones del Metro. Para colmo. ¿Qué más daba que la miraran? ¿Qué más daba si Álvaro. Llenaban su cabeza de frases dispersas. No callaban nunca. por hacer ejercicio y por tranquilidad. 16 . Imaginaba esos labios destilando palabras sin cesar cuando estaba ensimismada o media dormida. fragmentos de diálogos desordenados en los que intentaba hallar. En esos atormentados devaneos de su mente. Se enfermaba de sólo pensar en el transporte público. Era como si estuviera volviéndose loca.

con el acicate de las neurosis ajenas. cubría su espíritu.Cuando estaba deprimida o se sentía confusa. escuchaba o miraba. amores y discusiones. podían hacer que aquellos pensamientos literalmente la arrollaran. intentando engañar su malestar. a fin de cuentas. Un libro. Imaginaba que una pasta maloliente. —La vida no es más que una sucesión de instantes que vamos esparciendo en cualquier parte —pensó. se volvían aun más poderosos. a veces creía que era una condena de por vida. María Jesús estaba convencida de que el tiempo cobraba. Durante unos segundos imaginó. por adelantado. a 17 . una película. —El tiempo nos devora. y tras mirar a un lado y a otro. una canción. Esa terrible sensación. los intereses de un préstamo representado por nuestra propia vida. quizá semanas enteras… Sus pensamientos. Sentía que esas experiencias se le adherían al alma. un engrudo piche. pero paz. recorría Caracas de punta a punta. Creía que de esa forma le restaba peso a las imágenes que la atormentaban. cómo se diluían los retazos de su vida entre lágrimas y risas. cruzó la calle—. para abandonarlo en cualquier sitio. y ella luchaba contra esa corriente. ¡Qué obsesión. sentía que ellos le impedían disfrutar de una paz relativa. Jesusita luchaba contra la erosión de sus propios pensamientos. Era como verse atrapada en el revolcón de una ola durante días. nos engulle de un solo bocado —se dijo. por Dios! Desde niña sufría una extraña permeabilidad a casi todo cuanto leía.

Pensó que debería etiquetar su vida con un título semejante. al ritmo de la salsa brava. Jesusita pasó junto a él abrumada por el frenético ritmo de los sonidos que vomitaba el artilugio. —¡Madre mía del verbo! Cállate. Así ningún miserable sin escrúpulos la usaría como un accesorio. se explicó a sí misma que sólo el dueño usaría su vaina. Tenía un rótulo que decía “casco con piojos”. en voz alta. la sorprendió en el momento que iba pasando frente un espacio. Sin embargo. en ese momento. yo pienso lo que me da la gana. Le divirtió la ingeniosa solución y. El reproche. no pudo contener la curiosidad y miró los cascos que pendían junto al radio. —He aquí todo el progreso. una radio mal colgada amenizaba la espera de clientes. 18 . Nuevas formas de transporte rápido. pareces una cuenta cuentos de los años cincuenta. ¡Qué novelón más estúpido! —En seguida se respondió— ¿y qué? ¿El cerebro no es mío? Pues te jodes. Parece que todo en la vida se reduce a rapidez y atropellos en nombre de la velocidad. normalmente despejado. En una alambrada. que se había convertido de la noche a la mañana en un estacionamiento de las populares y peligrosas motos-taxi. Uno llamó su atención.veces era tan poderosa que necesitaba largos baños. se frotaba tan fuerte la piel que casi se despellejaba. con una sonrisa. le pareció infernal. tratando de eliminar aquella inmundicia con sales y perfumes.

Incluso Raúl. La nueva Junta no tenía idea de las gestiones editoriales. Jesusita llevaba tres años trabajando en la Coordinación de Publicaciones de la Editorial Redami. quien no dudó en apoyar la determinación de su hija. con sus acostumbrados gestos teatrales. A partir de entonces. cometiendo arbitrariedades al amparo de una re-estructuración que no tenía pies ni cabeza. Aquél día. Tanto trabajo sólo para cosechar reproches infundados. Habló con su madre. Desde que salió de la oficina del nuevo jefe. se había puesto la mano sobre su enorme barriga. No deseaba recordarlo y trató de pensar en otras cosas. cambiaron al gerente sin previo aviso. miró al cielo mientras afirmaba: “una retirada a tiempo es una victoria”. Hubiera cedido a la tentación de recoger sus cosas y abandonar ese teatro de bufonadas en que aquellos burócratas convirtieron la editorial.. pero estaba trabajando el preaviso. a la altura del hígado como lo hiciera Napoleón. 19 . cada día iba de mal en peor. María Jesús hizo un esfuerzo sobrehumano durante toda la tarde. Elvira R. y de pronto. Sólo restaban tres días para salir de esa pesadilla. particularmente.Aquel pensamiento fue suficiente para que un mal recuerdo llegara a su cabeza. Inusualmente comprensivo. como un fantasma inoportuno. pero allí estaba de nuevo. también se había mostrado de acuerdo en que la dimisión era lo único que podría salvarla. Jesusita se mantuvo aislada en su pequeño despacho. le borró la sonrisa en seco. el malestar se movía como una mala digestión. fastidiándola.

a golpe de halago y lisonja. se incrementó con el grotesco carnaval de pseudo literatos sin nombre. la mentira en la que engañaba y fingía ser engañada. Entonces se planteó la separación definitiva. y en conversaciones autocomplacientes en los que nadie escuchaba a nadie. Tanta estupidez era superior a sus fuerzas. María Jesús huía de esos vagos perdidos en fantasías y proyectos que nunca realizaban. Acechaban como cuervos cualquier oportunidad de brillar ante los jefes. Jesusita ni siquiera preguntó qué era eso que El Gabo no hizo. Aquella hueste de prestidigitadores se llamaba a sí misma poetas. Aquella no fue la única decisión que tomó después de hablar con el Canario y Elvira R. Invadieron cada rincón y cada pasillo. Las conversaciones con su madre y el Isleño le abrieron los ojos. obligándola a enfrentar otra situación más en la que estaba dejando su vida. llena de vergüenza. Cuando uno de ellos dijo aspirar al Nobel de Literatura para hacer algo que García Márquez no había hecho. ni talento.Con una patada en el culo le pagaban sus servicios y renuncias. admitió. filósofos. Puso cara de asco. ni obra conocida o por conocerse. Sus reflexiones volvieron a la Editorial Redami. se sentía despreciable por no haber respondido de forma 20 . fingió una excusa increíble y se encerró en su oficina. Después de varios días reflexionando sobre su relación con Álvaro. abogados y escritores. Un sitio donde el asombro y la repugnancia que sentía hacia el desastre administrativo.

se sumergía en él mientras pasaba entre la gente y esquivaba los mojones de perros. y tanto decir que el Isleño es tan brutito y al final.contundente desde el primer día. —Primero. con la excusa de que administran. Estaba claro que el absurdo no era una parodia privativa de Ionesco o de Jarry. De repente. tanto quejarte de lo pesada que a veces es mamá. lograron que Jesusita viera hasta qué punto se hundía en la mierda ajena y se pudría a la sombra de los dictámenes de un rastacuero sin más mérito que la adulación política. los mendigos. Debió largarse en el mismo instante en que comenzó la orgía de estupidez desenfrenada.. aquella situación le pareció una telenovela y enumeró los hechos. Desgraciados advenedizos ignorantes. Luego. y el Isleño con sus palabras. pero ¿a dónde denunciar tanto atropello si todos compartían el mismo paraguas? Su monólogo la absorbía. Mira boba. ¿Cómo me habré dejado arrastrar a esto? Siguió preguntándose si no hubiera sido más honesta denunciando tanto delito y tanta basura. ¡zas! Palo en la cabeza y de vuelta a la realidad. llega la tropa de lambucios a mangonear y engullir cuanto pueden. Lo más jodido es que se creen líderes 21 . Elvira R. los huecos… —No aguanto más —concluyó— estoy rejarta de estos farsantes de postín que ni siquiera intentan parecer honestos. se traen su corte y cohorte de vagos en búsqueda de mecenas fáciles. Yo aguanto y aguanto y me enmierdo y me pierdo —no pudo evitar sonreír con el pareado—.

—Sonrió—. sí más sincero y auténtico. ni me dejas pensar! Volvió a experimentar el mal humor que la estaba intoxicando desde tiempo atrás. Si hay agua. La entrada. —El hombre es un lobo para el hombre —le dijo una de sus voces—. cuya humanidad les sería otorgada exclusivamente por aspectos formales. y presentía que se le estaba escapando en asistir a simiescas representaciones de gente. pero. por eso verborrea y gonorrea y diarrea terminan igual. balde y tres minutos para terminar o quedaré con el culo enjabonado. —¡Que te calles la boca! —Se respondió—. Este es el mundo ¿para qué soñar con un positivismo ramplón? ¿Por qué erigirse en Quijote suicida? —Y siguió un buen rato con una erudita exposición de la dinámica del poder corrupto. una novela del escritor español David Pardo. —Llego a casa y me doy una ducha. el despacho. los pasillos. Cualquier conversación parecía una febril pesadilla entre Orwell y Kafka. claro. Añoraba un mundo que quizá no fuera más lógico. No joda. todo era un decorado. El tiempo pasaba. Intentó ahuyentar la voz. la historia estaba demasiado buena y la mantuvo despierta hasta la 22 . —se corrigió—. Si no. ¡Qué peo contigo. desde luego. Estaba saturada de la opereta de la editorial. planificando relajantes momentos en la intimidad de su casa.culturales. Luego a leer tranquilita y a relajarme. Recordó a Pueblo de Sombras. totuma. A esa mierda se reduce su idea de creatividad.

pero resultaba tan tentador… Aquel pueblo era intrigante.madrugada. ¿Será que alguien mató a Valerie? Sí. de repente se sorprendió a sí misma buscando vaporosos fantasmas y huellas repletas de fango de algún misterioso pantano. no cabe duda de que es un ser maligno. casi intangibles. Quizá se excediera. Eran como cuervos atravesando la noche. Sentía una extraña identificación con Valerie. Quizá. hasta habría invocado sin 23 . Debía controlarse si no quería pasar de nuevo la noche en vela. No pudo evitar sonreír ante su propia ridiculez. ¿Estarán los Lucien mezclados en el asesinato? Continuó haciéndose preguntas acerca de aquellos seres que sobrevolaban los escenarios recreados por David Pardo. necesito saber qué le pasó a Valerie. diciendo a cada capítulo: “éste y ya”. “éste y me acuesto”. sospechaba que había atravesado umbrales que le eran vedados. pero los percibía cada vez que aleteaban. y Jesusita experimentaba una especie de vértigo imprudente por conocer sus secretos. Se había metido tanto en la historia que sintió miedo hasta para ir al baño. Presentía que varios personajes albergaban la simiente del mal. se hizo las mismas preguntas que se había hecho la noche anterior. ¿Un Vampiro. tengo que… —reflexionó—. Por si fuera poco. qué pasará con Thomas Gould. pero qué hace allí. tal vez? ¿Qué demonios veía Thomas en el lago? Tal y como lo describe. pero sin saber cómo. creo que sí —hizo una pausa—. No podría describirlos siquiera. —¡Nada! Aunque no duerma.

Desde hacía años. aunque se sintiera temerosa. siempre con tanta metáfora y tanta tontería. interrogando a los personajes. efectivamente convocaban fuerzas arcanas? ¿Y si era ella quien adolecía de una necesidad de fantasear para escapar de su desdichada intimidad? ¿Y si al igual que Valerie. —¿De qué abismo hablas ahora? La volvió a interrumpir una de sus voces. trataba de convencerse de que eran historias bien contadas. Puedes seguir haciéndote la loca fantasiosa. tenía la fuerza necesaria para convocar instancias de otros universos? Temía que iba a estar. pensando en Pueblo de Sombras. por lo menos un mes. haciéndose preguntas.saber. 24 . Puedes seguir jugando con las palabras. si eso te relaja. Aquellas obsesiones eran como caminar por el borde de un abismo. ¿Se habría limitado a mover los labios o habló en voz alta? Se ruborizó e intentó pasar de largo mientras se amonestaba por dejarse llevar tanto. Tratas de ganar tiempo. De pronto notó que la gente la miraba y sonreía. Qué ridícula eres. Los demás pensarían que estaba loca. reconstruyendo escenas. ¿Y si no era así? ¿Y si contenían tanta potencia que al leerlas. fuerzas que no supo o no pudo controlar. ¿Lo estaría? Se preguntaba por qué ciertas historias eran capaces de raptarla de aquel modo. Puedes fingir que te confundes. pero sabes que estás demorando algo ineludible. ¡Dios mío! Lo había hecho de nuevo. Lo que tienes es un reto.

alguien hablaba por un celular o veía una televisión en una vidriera. ser objetiva. Tendría también que reflexionar en su Blog sobre aquella injusta situación. y sólo veía facturas y facturas. la prisa sin sentido. De pronto todo le pareció una distracción. La gente se empuja y los olores se mezclan. Montones 25 . volvió a sentir la impotencia que le había causado verse sin conexión durante una semana entera. también sabía que esa era una labor titánica. Ella tampoco soportaba el alboroto. el anonimato perenne. Por un instante todo le pareció una factura. Tanto estudiar y trabajar. facturas a punto de vencerse. y quizá jamás lo iba a lograr. Miraba los quioscos y recordaba los impuestos. sin el dolor que dejan las decepciones. Qué agobio. un sustituto de la tranquilidad. pedir y correr y angustiarse pagando facturas y más facturas. —Hablando de tranquilidad ¿estará reconectada Internet? ¿Por qué habrá tanto problema con el servicio en estos días? Qué raro. Pensando en aquello.Jesusita tenía claro que en algún momento debía detenerse. su rabia fue en aumento. dejar los sentimentalismos y las cursilerías en el pote de la basura. el entorno tan hostil y ruidoso. sin vestigios de angustia. y al final a sobrevivir con facturas vencidas. Sin embargo. Todos quieren huir de esta realidad atosigante. Tenía que pensar de forma racional. el tumulto es cada vez mayor. La imagen de una factura se presentó aumentada en su mente. —Son las seis de la tarde —se dijo—. y pensar sin tanta rabia.

Para colmo de males. los puestos de buhoneros se mantenían en su sitio cubiertos con un burdo plástico. imperturbables con sus carritos. Esta parte de Caracas es así. por esas calles saturadas de ruidos. Los obstáculos para caminar por una acera cada día eran mayores. ni plata. parecían ignorar por completo el maldito caos al que ellas se sumaban. No tenía tiempo. o del taller de al lado. Bajó la cabeza y continuó su camino avergonzada. mucha gente se desplazaba como si estuviera paseando por un campo minado. Aquellos rastacueros vieron recompensada su ineptitud con el usufructo de una botija prodigiosa: el negocio de los libros. Señoras con cochecitos donde llevaban sus niños. Suelta un par de termitas burócratas en un montón de dinero y verás. un espectáculo lleno de algarabía. II A pesar de la lluvia que empezaba a humedecer todo. Otros arrastraban penosamente su humanidad. de lo contrario. Tenía que resolver cuanto antes su situación con Álvaro y salir de la Editorial.de facturas que no podía pagar. Jamás se sabe con certeza si están matando a un vecino o es una película. Aquí cuesta saber de dónde proviene un ruido. Muchos equipos de sonido se escuchan al 26 . se volvería loca. si de una lavadora que suena como un helicóptero. ni ganas… —¡Basta! —Dijo en voz alta y se arrepintió al instante.

máximo volumen para que todos los habitantes de un edificio sepan quién tiene el estéreo más potente. Los carros equipados con cornetas poderosas, obligan a escuchar la música que cada conductor quiere que los demás escuchen. Algunas personas sostienen que este caos es la cultura urbana. Esa mezcolanza ensordecedora de vallenatos, salsa, románticas, hiphop, rock, llaneras, tecno-trance, reggaeton, merengue y más y más estilos de música que se confunden en aullidos distorsionados que nadie entiende ni escucha, porque cada quien está oyendo su propia Kulture. Sin embargo, en la madrugada la ciudad respira un lúgubre sonido de máquinas desfallecidas que se extiende por todas partes. Los ladridos de los perros se escuchan lejanos, y la gente se adormece con el ritmo de esa respiración agónica que devora lentamente al sueño solitario, muchas veces amalgamado con una píldora para dormir. Drogas, música, televisión, entretenimientos que no evitan las pesadillas, ni el hastío, ni la rabia, ni la impotencia, ni el dolor. En las puertas del Metro de la estación Plaza Venezuela, la gente se apelotonaba tratando de entrar, sin tomar en cuenta que con ese intento impedían la salida a quienes lograban ascender hasta la superficie. La atmósfera estaba saturada por el ruido, el tufo de fritangas, los perfumes y los sudores mezclados que producían un vaho nauseabundo. Sin aire acondicionado, sin agua y con ese calor infernal que estaba haciendo, qué otro olor podía salir. El aire apestaba, una señora que parecía un ánfora
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con patas y llevaba tres paquetes enormes, lanzaba quejas a diestra y siniestra, al tiempo que apartaba con sus grandes bultos a las personas cercanas. Jesusita vio la hora en su reloj, no había otra opción, si empezaba a buscar un taxi la agarraría el tráfico. Mejor seguir aguantando a la gorda de los paquetes, faltaba poco. Puso un pie en el primer peldaño, se ladeó y pudo pasar al lado de aquella mujer que le devolvió una mirada rebasada de cicuta. –Vade retro Satanás–, pensó Jesusita, mientras se hacía la señal de la cruz mentalmente. Con esfuerzo siguió abriéndose paso entre aquella masa humana, compacta y sudorosa que aplastaba la escalera. Desde arriba, el andén se veía abarrotado, la agorafobia le hizo guiños desde algún lugar recóndito de su mente, o lo que fuera. —Quién sabe si los complejos se alojan en el intestino grueso —pensó—. ¿Y si en vez de complejos, son supersticiones que crecen como las uñas, y al córtaselas desaparecen por un tiempo hasta que vuelven a crecer? —Coño, Jesusita —la atajó una de sus voces—, que no te escuche nadie, porque puedes terminar como material para estudio de la genialidad. ¿De dónde sacaste esa brillante analogía? ¿Esa sublime correspondencia? ¡Un intestino con uñas, además acomplejadas! ¿Quién te crees? ¿Charles Baudelaire? ¿Octavio Paz? No me jodas… Ella obvió el sarcástico comentario, obligándose a pensar en otra cosa mientras avanzaba en medio de la baraúnda.
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—La luz blancuzca me recuerda la niebla amenazante que cubre a Pueblo de Sombras, debe ser horroroso vivir en un pueblo así. David Pardo sí supo recrear una atmósfera que infunde terror. La soledad que se presiente en los caserones de Point Creek se mete en los huesos. Sí, es un ambiente sobrenatural. Me parece que muchos pobladores son partícipes de algo espantoso que puede surgir en cualquier esquina, un ser horrendo que aniquilará al transeúnte. —Bueno Jesusita, qué es pues. Si sale qué pasa, ¿te va a comer? Tú eres una lectora, no lo olvides —la volvió a reprender la voz entrometida que la atormentaba. Siguió avanzando hacia el andén, mientras pedía que algún dios diera descanso a su mente, que bloqueara esos monólogos agobiantes, que le torciera el pescuezo a esas voces que la atormentaban. Rogaba que su manía de internalizarse en las ficciones, desapareciera para siempre. Tiempo atrás, cuando tenía catorce años, Elvira R., al borde de perder la paciencia por completo, la hizo ver con un psiquiatra, quien diagnosticó una crisis de identidad, típica de muchos adolescentes. Estuvo a punto de ser internada en un sanatorio mental. La idea de verse encerrada con dementes le produjo tanto espanto que aprendió a tragarse sus miedos y sus depresiones, aprendió a fingir la normalidad que su madre exigía. Ahora tenía veinticinco años, ya no era una adolescente, y estaba profundamente cansada de sí misma, de sus estúpidas manías. No soportaba su
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miserable empleo que sólo le daba para sobrevivir, tampoco tenía fuerzas para aguantar a su marido ni un día más. Estaba harta de Álvaro, de su egoísmo disfrazado y sus mentiras para no aceptar, de una vez, que su relación se había ido a la mierda y naufragaba entre los desperdicios del río Guaire, como una inmundicia más entre las miles que diariamente transitaban por sus aguas marrones. Al fin llegó al andén, su mal humor la envolvió aún más al verlo atiborrado por cientos de personas. La tarde había sido un coñazo. Soportó una reunión durante tres horas en las que no se produjo ni una idea congruente. La nueva directiva estaba muy ocupada intentando destrozar la plataforma anterior, sin pensar que luego no tendrían un piso para montar sus innovadores proyectos. “La vieja guardia” intervino para explicar los puntos que la nueva junta no entendía, cosa que no era extraño, porque nunca entendían un carajo. Luego el jefazo, asumiendo una ridícula pose de autoridad, rechazó el proyecto que Jesusita había elaborado y le exigió que lo replanteara completo. Ella estuvo a punto de soltar una carcajada. ¿Replantear ese proyecto en sólo tres días que le quedaban de trabajo en esa inmunda oficina? —Que lo haga su mujer que está cobrando sin trabajar—, se dijo a sí misma. Sabía de sobra que le estaba pasando factura por su renuncia. El jefazo pretendía mantener al personal doblegado bajo sus órdenes. Cuando presentó su dimisión, supo que le había dado un duro golpe al gorilato. El departamento de corrección se quedaba
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sin cabeza, y no era tan fácil encontrar una coordinadora con su experiencia editorial. —¿Cómo es eso de que te vas, mi reina? —Preguntó con su habitual zalamería. Recibí una oferta muy buena de otra editorial. —Yo no te acepto esa renuncia. Ven acá, vamos a hablar —dijo, invitándola a sentarse con un gesto, pero ella lo rechazó. —La decisión está tomada y es irrevocable. Él tuvo que aceptar la renuncia, pero desde aquel instante le declaró la guerra. En los días siguientes comenzó a reñirla por cualquier cosa, sin mostrar ni una pizca de delicadeza y, menos aún, de hombría. La regañaba con chillidos histéricos, si era por teléfono, gritaba de tal forma que todos se enteraban del regaño que ella recibía en silencio, sintiendo cómo sus vísceras se encrespaban por la furia. Ese día, Jesusita se enteró de otra injusticia cometida por el jefazo. Cuando casi todo el personal se había marchado, ella terminó de revisar la lista de libros que estaban en diseño y las pruebas de galera que necesitaban corrección. Recogió varias carpetas y salió apresurada, rumbo a la oficina del gorilato. Al llegar allí vio la puerta entornada, pero cuando se disponía a tocar, lo escuchó diciendo: —Esto está bien, déjalo así. ¡Ah!, y otra cosa, a la zorra Karla no le des para que corrija ni un folleto, ¡que se joda! —¿Por qué? —preguntó la otra voz, y Jesusita reconoció al coordinador general.

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—Porque esa muerta de hambre se está metiendo en asuntos ajenos. Fue a la presidencia y le contó al director de finanzas que yo estaba haciendo doble facturación. Hasta juró que usaba nombres de amigos y familiares para arreglar mi propio negocio. La rabia destilaba en la voz del jefazo, el coordinador, con su acostumbrado tono lacónico, respondió, —¡pero qué vaina con estas mujeres! Sabía que el coordinador lo despreciaba, también sabía que la doble facturación era absolutamente cierta. —Sí, qué vaina. Menos mal que el director es mi amigo ¿te imaginas si lo hubiera dicho al presidente? Mínimo me botan como a un perro, pero no le des más trabajo. La plata que se le debe, se la vamos a retener por tiempo indefinido para que no sea bocona. Alguien rodó una silla y María Jesús pegó un salto. Una corriente de nervios le sacudió el espinazo, y con el corazón acelerado, retrocedió apresurada y silenciosa. Una vez afuera respiró profundo, tratando de sacarse el temblor del cuerpo. Conocía a Karla desde la universidad, la había recomendado en la Editorial Redami cuando necesitaron los servicios de un editor especializado. Karla, a quien llamaban Oscura Forastera como la bautizó Raúl, no tenía experiencia en editoriales, pero Jesusita le explicó cómo se realizaba ese tipo de corrección, y pronto se convirtió en una editora de alto nivel. Era excelente en lingüística y estudios del discurso, y rendía más que los otros correctores. Desde el primer
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¿entre quiénes se repartirían aquel monto que no era nada desdeñable? Oscura Forastera tenía tres meses sin cobrar ni un centavo del trabajo que había hecho durante todo ese tiempo. Jesusita tuvo deseos de vomitar ante tanta porquería. negándose a firmar sus órdenes de pago. plagado de errores de todo tipo. La rapiña del jefazo era incalculable. Era un ensayo malísimo. según ella. Recuerdo clarito cómo criticó ese libro. y dijo que le daba prioridad 33 . fue por esto que el sabandija apoyó las quejas de Gertrudis Belasa. La viejucha Belasa apareció en la Editorial y armó un escándalo porque. —Pensó mientras encendía un cigarrillo—. Ahora Jesusita se explicaba por qué el gorilato arremetió contra ella. —Ya me extrañaba que este sátrapa se interesara en el texto de la Belasa de un día para otro. aparte de una ausencia absoluta de profundidad en el contenido. la correctora le había destrozado su libro. María Jesús sabía que el texto no valía el dinero que se gastó para publicarlo. El berrinche de Gertrudis Belasa le sirvió de excusa al jefazo para justificar el maltrato y la humillación que hizo padecer a la editora. —¡Claro. por eso. Jesusita siempre le daba los mejores materiales. No cabía duda de que estaba utilizando esa coyuntura para obligarla a marcharse sin cobrar.momento fue sumamente responsable con todos los trabajos. ni el esfuerzo de Oscura Forastera por adecentar aquella bazofia. Oscura se esmeró en el trabajo y lo transformó en un texto legible. los más sustanciosos.

Ojalá se vaya cuanto antes. 34 . Sintió lástima por Oscura. se alejó de su amiga. pero si quería hacerlo en secreto se jodió. pero tampoco podía decirle nada a Oscura Forastera. ¿Cómo probaría que había escuchado al jefazo dar esa orden? —Debo hablar con ella. no sabía qué hacer con aquella información. y al estrechar la cálida mano varonil. algo se me tiene que ocurrir.porque era de una “compañera del partido”. se quedaría muda por lo menos un mes entero. ¿cómo se le ocurrió pensar que los otros directivos le prestarían atención a su denuncia? Si ella supiera del comercio repugnante que se realiza aquí todos los días. Qué ingenua. Jesusita intuyó que en cualquier momento se encontrarían para amarse. Ahora. quien una vez le presentó a Rodrigo como su novio. ya la noticia debe saberse hasta en Australia. y rápido. y por nada del mundo renunciaría a esa pasión. fue un instante. Ahora se está vengando porque Oscura descubrió una de sus marramucias. No deseaba permitir esa arbitrariedad. con Mercedes. por debajo de cuerda. asustándolos. pero fue para siempre. Oscura se está mudando. Jesusita sintió un delicioso estremecimiento en todo su cuerpo. porque según Mercedes. entonces. ése no es mi problema. pero que él estaba claro en que no servía ni siquiera para limpiarse el culo. ¡Qué raro! ¿Por qué no me habrá dicho nada? Bueno. Oscura Forastera jamás sospecharía la atracción que surgió impetuosa entre ellos. porque jamás experimentaron algo igual.

—Estas imbéciles están a punto de enlutar a sus familias por quién sabe qué estupidez. y nadie intentaba evitar esa monstruosidad. se ponía en evidencia la catástrofe de la condición humana. por muy disparatada que pareciera.Sus pensamientos fueron distraídos por un escándalo que se había desatado justo en el borde del andén. como si fuera el último bastión del mundo. Recordó una frase del canario: la humanidad es una mierda embrutecida que se mata diariamente a sí misma. las azuzaban para que siguieran dándose golpes y arañazos. Iban desgreñadas. con la ropa destrozada. arrastrando a las mujeres que querían matarse. y desesperada. Intentó retroceder. Las mujeres estaban dispuestas a matarse frente a cientos de personas. Trastabillando llegó hasta una columna y se agarró de ella. pero una muralla de cuerpos se lo impidió. en medio del gentío. Al acercarse observó cómo cada una intentaba lanzar a su adversaria sobre los rieles. comenzó a debatirse tratando de salir. y vio a unos hombres uniformados abriéndose paso. violentamente. Frente al par de suicidas y los gritos que las incitaban a seguir. al contrario. pateando 35 . De pronto unas manos rudas la apartaron de un empellón. no vaya a ser que termine tirada en uno de esos rieles por fisgona. No podía creer lo que estaba viendo. Mejor me voy. En ese momento los policías pasaron a su lado. Pensó que esa afirmación era cierta. pero está tan alienada que ni siquiera lo nota. Dos mujeres forcejeaban en la peligrosa orilla. lo más asombroso era que nadie intentaba separarlas.

Lo primero que debes hacer es arrancar de tajo el mojón romántico que te 36 . hasta que al fin llegó al sitio más apartado que encontró en el espacio donde se hacían los trasbordos. sabía que buscar la salida era más engorroso y casi imposible. después la guardó con premura. seguiría el consejo de Raúl Mendoza. Una tenía la blusa rota y se podía ver al desteñido sujetador que le cubría los senos. otra vez había comenzado a juntarse para terminar de ver el espectáculo. —Esperaré a que pase el escándalo. y temblorosa rebuscó en su bolso una botella de agua. Haciendo esfuerzos. una ducha para sacarme estas energías contaminadas y a leer Pueblo de Sombras. Después a casita en vivo y directo. Sofocada. trata de apartarte de tanta teoría y tanta paja metafísica. tomó un largo sorbo. quién sabe si hasta me iría mejor. se recostó en una barandilla.y maldiciendo a los agentes. Con la fuerza que otorga el miedo. No tenía claro hacia dónde encaminarse. como si temiera que alguien se la fuera a arrebatar. Si fuera más valiente. Las palabras del Isleño acudieron a su mente y las rememoró gustosa. una sensación de asfixia y encerramiento. se metió entre la gente que. se escurrió en medio de aquellos cuerpos sudorosos y hambrientos de circo. Sintió esa angustia que le producían las multitudes. para huir de la situación tan horrible que acababa de presenciar. La otra exhibía la cara llena de arañazos ensangrentados. —Susa de mi alma. Poco a poco fue saliendo de aquel espantoso barullo de codazos y chillidos.

promociona tus trabajos como si fueran una nueva marca de cereal. Ella lo miraba con cara de boba. tengo que santiguarme con un ejemplar de Baudelaire. y no se te ocurra disfrazarte de Oscar Wilde para parecer una escritora de verdad.I. Escribe los encuentros clandestinos con tu amante. —Otra cosita antes que se me olvide. adoran mi erudición. si te da por escribir poemas. No me digas que no. pero no te embarques en reminiscencias arcaicas. el Canario estaba en uno de sus momentos de inspiración y no paraba de hablar. todo el mundo lo hace.P. Es como si te dijeran aeda. Safo es la única que ha aguantado ese título durante siglos. Olvida todos los resabios románticoburgueses. y yo no soporto más ansiedades poéticas. ni anales. 37 . mis Flores del mal. quedan anonadados ante mi inmensa cultura. es un sustantivo desagradable. Cuando recito a Pound. suena mal y se escucha feo.enchufaron en el cerebro apenas comenzaste a dar tus primeros pinitos en la escuela. me aplauden. Esos disfraces son tan ridículos que deprimen. ni vaginales. por ejemplo. te suplico que no me mandes nada para leer. Por fortuna. antes de continuar—. sin saber qué responder. Cada vez que me envían nuevas creaciones poéticas. —dijo con sonrisa maliciosa. no permitas que te llamen poetisa. Eso no tiene ninguna validez en este siglo sofisticado de conversatorios V. Hablando de eso. No tengas miedo. Tú deseas con fervor ser tocada por la varita mágica de la fama. las muchedumbres claman por escuchar cualquier cosa. se están deshaciendo. léelos con voz profunda.

de seis truhanes que haciéndose pasar por literatos. no podía o no se atrevía. escribir una novela era tan fácil como organizar los libros en las estanterías. porque él no se andaba con indirectas. Balbució algunos monosílabos. esperando quién sabe qué 38 . mientras sentía unas ganas inmensas de salir corriendo. diciendo que se basaba en la historia. absolutamente verídica. Jesusita recordó el título de una novela que él estaba escribiendo: El Sexteto de Malaspina. Jesusita lo escuchaba hablando de sus proyectos literarios y sentía envidia. y trató de disimular su turbación. iban de aquí para allá estafando a viudas ingenuas. Se quedó mirándolo sin pestañear siquiera. y pretendió terminar la conversación. el mismo Isleño ya estaba terminando de escribir otra novela. pero el Canario no quiso decirle mucho. Ella se moría de curiosidad por saber de qué se trataba. ¿Conocería su relación con Rodrigo? ¿Era una forma de mostrarle que con cualquier cosa se puede remedar la literatura? Sonrió con la misma expresión boba que había mantenido. casi la hizo saltar de la silla. Intentó ocultar su nerviosismo. Sin embargo. concluyó que Raúl no sabía nada de su romance. tomó un sorbo de vino y encendió un cigarrillo.Ella no sabía qué responder. Más tranquila. Unas horas después. Tenía la impresión de que para él. cansada de reflexionar sobre esas palabras. aquellas palabras sobre “los encuentros clandestinos con tu amante”. se preguntó cómo podía explicarle que sólo deseaba escribir novelas con todas las fuerzas de su ser mestizo y tropical. En cambio.

De esa manera. rompieron muchos corazones y rapiñaron grandes herencias en Buenos Aires. los rufianes escucharon hablar de un grupo de viuditas famosas por su exquisita silueta y sus costosas joyas. En una de esas reuniones a las que eran asiduos. comenzó a fastidiarlo preguntando detalles. admirador del científico de Carlos III de España de quien había usurpado el apellido. Ellos estaban tan seguros de sí mismos. era un gallego con aires de gigoló. él y su séquito de Casanovas arrogantes. 39 . y llevaba años azotando viudas ricas por toda Latinoamérica.revelación. las admiraba. llegaron a Venezuela tras su pista. con la esperanza de quitársela de encima. Así fue como ella se enteró que el jefe de los rufianes. sin más quehacer que gastar continuamente su dinero. Lo hostigó tanto. Río de Janeiro y Bogotá. La oportunidad de abordarlas se presentó en seguida. como moscas atraídas por el olor de la sangre. Lejos de intimidarse por la evasiva y la cara enfurruñada del Isleño. pero él se escudó en que aún trabajaba algunas ideas y no podía darle más datos. Las estudiaba. Santiago. una infantil demostración de pertenencia a una singular pandilla de amigas aburridas y vacías. Malaspina fingió interesarse por los preciosos broches que todas llevaban en el pecho. que nunca se les pasó por la mente dudar de tanta casualidad. las seleccionaba y recopilaba con el mismo afán que un entomólogo hace su colección de coleópteros. que al final respondió de mala gana unas preguntas. Sin duda.

sin ninguna vergüenza ni recato. el viejo hizo una magistral distinción de diferentes géneros de avispas. la ópera y la buena cocina. Los cazafortunas saboreaban por adelantado el éxito de un nuevo botín que juzgaron suculento y fácil. en un acto de humildad 40 . Tan confiados y seguros estaban. A pesar del rechazo hacia la vieja España. porque a esas avispas las llamaban españolitas por casi toda Sudamérica. bromeó diciendo que a ellos les encantaban sus broches.Al descubrir aquellas joyas. ellas por su parte. La verdad era que aquellas damas caraqueñas guardaban la rara costumbre. que no acertaron a interpretar las señales que desaconsejaban continuar con aquella ficción. Concluyó que el género Editha. la aguda capacidad que las viuditas disimulaban a la perfección. la más descocada de todas. subestimaban. fueron tan amables como hipócritas. daban una clara idea de lo sociables y hermosas que eran sus anfitrionas: zalameras. los colmaban de atenciones y regalos. parecían sensibles al despliegue de referencias a la historia. cuyas formas imitaban los broches. falsas y exhibicionistas. presumiendo de las nobles cunas ibéricas de sus linajes. Corito. Creyendo en su discreción e inteligencia superior. Las supuestas víctimas respondían bien a las lisonjas de los desalmados gallegos. en apariencia. el cual no ocultaban. todos rieron de la oportuna ocurrencia y siguieron coqueteando. las viudas alegres y efusivas hasta la cursilería. Ellos hacían valer no sé qué supuestas prebendas de falsos aristócratas europeos y.

encantados ante tal perspectiva se sentaban alrededor de la mesa. aquellas viuditas no entendían que su macabro rito era sólo un compromiso para sellar el vergonzoso secreto. cuyo plato principal era la carne humana.heredado de madres a hijas. esas mujeres de linajudos apellidos celebraban una cena. Durante varios días racionaron sus exiguas provisiones. en ese instante supieron que la única forma de mantenerse con vida era a costa de sus lacayos. de recordar las penalidades familiares de otras épocas. localizaban algunos hombres superficiales y los invitaban a una cena irresistible en la que ellas servían de postre. y rogaron el amparo de la Virgen. las viuditas conmemoraban un sangriento ágape para recordar. y se ocultaron en el sótano de una gran iglesia. Justo antes de cenar. Por eso vivían en la ilusa creencia de que acataban un acto de devoción y agradecimiento a la virgen. tuvieron una revelación. Los caballeros. quien les exigía realizar la penosa marcha desde Caracas hasta Barcelona con el resto de la población. como su supervivencia. La noche del séptimo día de rezo y ayuno. Para ello. Hacía casi dos siglos que varias mujeres de nobles cunas padecieron en 1814 el asalto de un militar apodado El Carnicero. cada año sin interrupción. A principios del siglo XXI. cada mes de julio. no tanto el aniversario de la toma de la ciudad. las damas complacientes y serviciales se esmeraban en todo tipo de cuidados. Aquellas mujeres tercas rehusaron hacerlo. se acercaban 41 . Desde hacía casi doscientos años. Durante seis generaciones.

mientras. fingiendo colocarles las servilletas sobre el pecho. generaciones atrás. a quién el Canario estaría jodiendo esta vez. les inyectaban en el cuello. María Jesús no pudo dejar de preguntarse. Al 42 . un veneno paralizante. en ese momento deseó con todas sus fuerzas estar en su casa. o con su madre. con un dedal acabado en punta. Uno a uno era despedazado ante la mirada aterrada de los demás. porque ese cuento de “historia verídica”. pero inmóvil. Un estremecimiento recorrió el cuerpo de Jesusita y se le erizó la piel. III Un gentío se desplazaba asordinado por los andenes. veía el incesante ir y venir de gente con paraguas enchumbados. Luego. las sensuales sirenas procedían a despiezar aquel ganado que aún estaba vivo. ¿De dónde diablos el Isleño sacará ese tipo de historias tan tétricas? El carajo tiene una imaginación envidiable. de morir de hambre en aquel caos implantado por el sanguinario militar español. —Zape gato —pensó mirando hacia todos lados—. Los rostros indefinidos parecían pinceladas de un cuadro inconcluso.sonrientes por detrás de sus comensales. o con Rodrigo. no me lo trago. María Jesús se sintió mareada. mientras las damas entonaban letanías a la Virgen que las había protegido. pero en realidad.

Por fin. él y Tito se pusieron a trabajar en su proyecto. sino La Cobertera. pero reforzó la discreción a tal punto. Todas las respuestas apuntaban a un reciclaje emperifollado de la palabra conversación o tertulia. una librería al otro lado de la ciudad. Durante años esa librería fue el anhelo más grande de Tito Alayz y Raúl Mendoza. para darle más potencia a sus deseos. nadie supo dar una definición coherente del término. Después de largas discusiones. y apenas recibió el dinero. ambos eran profesores en la universidad. la imagen que acudió a su evocación no fue el apartamento. Tito y Raúl no hallaron razón para usar lo que denominaron 43 . que a veces ella se sintió como una espía entrando al edificio. descubrió esa relación. una cosquilla placentera le recorrió el vientre. Se acordó. lo que ellos llamaron “territorio de literatura”. él puso una cara de susto que la hizo reír. Sin embargo. abrieron al público. Tres veces por semana se hacían tertulias (prohibieron la palabra conversatorio). Elvira R. de múltiples consultas a fuentes autorizadas. a mediados de julio de 1999.. Cuando Jesusita le contó todo a Rodrigo. de los cuales muchos participamos sin darnos cuenta. Raúl recibió una herencia de unas propiedades que vendieron en Canarias. Por un juego del azar. —¡Cómo me gustaría estar en mi casa en estos momentos! —Se dijo. con un poco de vergüenza de los consejos que le dio su madre. de una investigación minuciosa. La Cobertera fue uno de esos sueños que de repente se concretan y.pensar en él.

En las paredes estaban colgadas pinturas de Ulises Materán. por qué no puedo hacerlo. y en la entrada había una escultura de un Don Quijote de La Mancha con los brazos abiertos. Bueno. Después de las seis de la tarde. ¿Y si es verdad? Porque siempre estoy teorizando sobre la novela. ese era un símbolo que usaban algunos templos medievales para indicar que allí se daba asilo a los desamparados. que elabore con perfecta sincronía el andamiaje que compone la oración más pequeña. la sintaxis que articule de manera coherente o.“trastrocamiento sifrino”. debería ponerme a escribir una novela. Vaya mierda de reflexión. se abría una puerta de madera que estaba a un lado de la librería y daba directamente a un amplio salón. según él. la cosa no tiene mucha relación ¿o sí? No sé. La puerta tenía una vieja aldaba. —Si pudiera pegarle un dibujo a esta noche. mejor dicho. es que la teoría y la estilística me mataron el duende. el problema. cuando se cerraba el negocio. ubicado en la trastienda. y cada párrafo enuncie exactamente lo que quiero decir. pero cómo. no sé nada. El Isleño se burlaría de mí. ninguna palabra puede 44 . y pidieron que se rescatara la generosa palabra “tertulia”. pero el Canario sostenía que esa aldaba era sólo para hacerle saltar los cojones hasta la nuca. recibiendo los invitados. y joderle su corazón enamorado. Qué tontería. tomaría una foto de ese Don Quijote para ponerla como epígrafe perfecto a esta locura subterránea. busco elementos de enlace perfectos. porque según Tito.

Esos recursos son buenos para hacer la armazón. No es un lapso. como un planeta arrastrando sus orbitas infinitas por un espacio que se dilata cada vez más. no es cuestión de técnica. o internarse entre los meandros de la imagen. instantes vivos. en un acto continuo. o tengo que buscar información de algo en Internet. El vértigo sigue desplazando sus espirales encima de mí. Ella no responde a marcos teóricos ni postulados academicistas. El tiempo sigue corriendo como el vértigo que gira exactamente encima de mí. Sé que el 45 . ni subir ni bajar. Un virus en la computadora y debo escanearla. ¿qué es? ¿Será que tengo miedo a encontrarme con eso que no sé qué es? Siempre estoy buscando excusas. leer un libro. La fuerza que tiene la historia para desplazarse hacia abajo y hurgar en las profundidades. total está ocupando un lapso de la vida (qué palabrota esa de lapso). Entonces es un hecho indefectible que no podré escribir una novela. son horas. mientras estoy tendida en la cama viendo el techo sin hacer nada. tú no puedes guiarla con trucos y técnicas aprendidas en un taller. se reconvino—. esperar a cobrar. imperceptible o voraz. Ellos siguen desfilando vitales mientras duermo. es lo mismo. mientras permanezco atorada en este embudo que no me permite salir hacia el otro lado. así no es.expresar lo que deseo decir. cualquier cosa inservible que llene los instantes mientras el tiempo pasa. Es otra cosa. o remontarse en las alturas. o ver una película malísima. En fin. no son palabras bellas nada más. La literatura se construye a sí misma. —No Jesusita.

. porque no tengo el más mínimo interés de volver ver a ningún psiquiatra. Ser hija de una profesora de aquella universidad. me exonerara de escribir. esa es la excusa perfecta para no escribir lo que no sé cómo escribir. como si ver que el reloj marca la hora exacta de acostarse. Con frecuencia se preguntaba si tendría que psiquiatrizarse. le garantizaba el cupo para estudiar en cualquier escuela. sí. Sin embargo. le exigía una dedicación en los estudios que superaba las capacidades de Jesusita. el responso aparecía nítido en su memoria. Estudió literatura por convicción. tan ingenua. sólo has dado palazos de ciego..sueño es otro subterfugio. Siento. Siempre daba vueltas a su pensamiento alrededor del tema que la torturaba: el deseo de escribir y la incapacidad para hacerlo. jamás imaginó que ésta iba a ejercer una tutela académica que se le convirtió en un karma espantoso. como si al irme a dormir sin tener sueño. sus deseos de ser escritora. alivio. no lo niego. Desde ese encontronazo con el Elvira R. aspiraba que su hija obtuviera las mejores calificaciones. cada vez que escribía algo. a quien se le pasaba el tiempo planificando una novela que nunca escribía. El recuerdo de su madre acudió veloz sin ser llamado. y muchas veces. 46 . ¿y el Blog? ¿Lo que escribo allí no tiene valor? Bueno. —¿Será un complejo? Si es eso estoy jodida. Jesusita no podía olvidar aquellas palabras cuando le confesó. Elvira R. como su madre. Ella eligió Letras. pero hasta ahora sólo has hecho calistenia.

Los libros son misteriosos Jesusita. creía que escribir una novela era fácil.En medio de su ingenuidad. porque sin el autor. ellos pueden 47 . terminara arrumbado en una biblioteca. Se entregaba a ensueños de imberbe. que el Romanticismo fue un invento de los franceses porque precisaban una dialéctica. el libro. la patica de conejo. —Estudia arte dramático y trabaja en televisión —prosiguió—. ni una escalera para subir al cielo del reconocimiento. mientras más absurdas sean mejor. alguien con quien pelear. trescientas páginas. —postula alguna teoría extraordinaria. Puedes afirmar que los románticos alemanes nunca existieron. el trabajo no tiene sentido. Las correspondencias te llevan a cualquier parte que quieras ir. Escribiendo libros no conseguirás lo que estás buscando ahora. tan fácil que se podía hacer de un sólo tirón. tal vez para el que lo venda sí. —Si quieres ser importante —afirmó con voz amarga Elvira R. apenas salida de la imprenta. Un libro publicado no te dará la fama que deseas. se vería colmada con críticas maravillosas acerca de ella y su obra. María Jesús hizo un mohín de desagrado. eso es efectivo para conseguir fama. porque la escritura no es moda. sólo necesitaba rapidez y un buen tema.. Aunque el fetiche en sí. un lápiz y una libreta bonita para comenzar la gran obra que. Tampoco es una garantía absoluta de una mina de oro para quien lo escribe. convencida de que lo fundamental para escribir era tener el tema. doscientas. y todas las teorías se venden como pan caliente.

claro no tan atrevido. o cambiar destinos. de misterio y tantas cosas más que duraban apenas unas horas. y en realidad. pero un libro nace entendedor. aquella era otra época. en ese objeto está contenida la esencia. María Jesús no tenía valor para hacer ese tipo de confesiones. la energía vital que ha dejado allí el escritor. Pueden ser como 48 . Su corazón quedó como una cotufa después de escuchar semejante explosión. Escribir fue su obsesión. un albacea autorizado. El agasajado es el libro. a veces minutos. viviendo de las sobras que le deja la importancia del libro. como los padres que tienen un niño hermoso y la gente lo admira sin que la criatura entienda de qué están hablando. —Puede ser una literatura epistolar —se decía a sí misma con frecuencia para espantar las ideas que la atormentaban—. Luego comenzaba otra historia truculenta con calles y avenidas lejanas que corrían la misma suerte de las anteriores. Me invento un amigo o una amiga y ya. Creyó que podía escribir un Diario como el de Anaïs Nin. Cada día creaba historias de amantes.permanecer mudos hasta podrirse. antes de desmigajarse y perderse en vapores. pero el deseo de ser escritora siguió viviendo en su mundo fantasioso poblado todavía por los vestigios de hadas y duendes. Ellos son una fatalidad que acaece sin previo aviso. los recursos existen. el escritor es una especie de intérprete. Un ser que está escribiendo libros. de asesinatos. El libro solamente está allí como prueba y testimonio de que el autor existe. aunque muchos autores se exhiban como pavos reales.

como afirmó Weber. —Proust es un genio y. lo importante es publicar algo. iban por otro rumbo. menos aburridas. y le soltó un sermón como para matarle las ganas de leer a cualquiera. punto y fin de la cita. le dio un responsorio de alto calibre. la que puede enseñar algo. se pudren. Las palabras no dicen nada. Los milagros existen y las alucinaciones también. Me pondré a escribir de verdad. como si tratara de creer en sus propias palabras. Recordó que en una ocasión Elvira R. Es la disciplina. se derrumban con un simple pero. No sé. y quizá hasta te vuelva genial. quizá más confesionales. Habrá brindis.. siguió hablando—. La literatura no enseña nada práctico. y me harán muchos elogios. y además muerden como decía Cortázar. Terminó diciendo eso con voz cansada. En vez de felicitarla por su titánica empresa. —Sin sentir la más mínima piedad por la expresión desconsolada de la hija. los pensamientos de Jesusita. Nada pierdes con intentarlo. se llenan de moho como panes viejos. no importa qué. me tomarán fotografías que inmortalizarán mi nombre y le darán lustre a mi apellido desconocido y desilustrado. algo voy a publicar. no importa lo que diga mamá con su lengua bífida. Si consigues una beca y te vas para Francia. por supuesto. la encontró leyendo a Proust. para ser una escritora. Sin embargo. 49 . los genios no nacen todos los días en este planeta. lo que sea. Por eso estudio Letras. son traidoras. el aire europeo te puede sentar bien.las cartas de Madame Sevigne.

¿Pero qué culpa tienen los libros si el pipí galo se volvió un rollo chino? —¿Por qué siempre dices cosas malas de los libros? —Se atrevió a preguntarle. y nos entretenemos maravillados. —Porque nadie se hace sabio o inmortal leyéndolos. Sin embargo. Todo lo que buscamos en esos ámbitos está dentro de nosotros. Son muy pocos los que se dan cuenta que el libro es una galería de espejos. 50 . La lectura nos da un conocimiento enciclopédico.. La literatura. y perciben que cada imagen que devuelve es una pista para internarse dentro de uno mismo. admirándonos. y continuó hablando más moderada. Elvira R. ¿Por qué tanta neurosis? Quizá es frustración porque el francés se largó y la dejó viendo para los lados.. quizá ayude a unos pocos a otear mundos desconocidos. respondió con los ojos entornados. ella se dio cuenta de su tono exaltado. y tiene toda la vida metida en la literatura.—Le demostraré que sí puedo ser una escritora famosa —se decía. y de inmediato se sintió como una ridícula Caperucita Roja preguntando: ¿abuelita por qué tienes las orejas tan grandes? Elvira R. mientras miraba a su madre sin atreverse a pestañear—. No entiendo por qué actúa así. afuera no hay nada. pero casi siempre quedamos embobados viéndonos en las imágenes que nos devuelve el libro. pero a nada más. quizá enseña a vivir. muy propicio para el onanismo intelectual. estaba colorada y Jesusita temió que le diera un patatús.

sin hacer ningún tipo trabajo. —En mi biblioteca guardo libros que me han abierto puertas. Para ellos. no sólo porque era su madre. sino porque sabía muchísimo de literatura. y se dio cuenta que casi todos mantenían la misma posición inflexible respecto a la literatura. y ya no había nada que buscar en las nuevas tendencias. Se preguntó. y un resentimiento solapado en ese purismo ridículo del que Elvira R. imaginando que esos estados se obtienen por osmosis. Sin orden ni concierto concluyó. sólo atesoro los que tienen alma.. esnobista. ¿Y si estudió Letras llevada por la ilusión de ser escritora y nunca lo logró? ¿Acaso las nuevas generaciones no tenían derecho de ser también escritores? ¿Quién dijo que sólo los héroes literarios que su madre conoció. si de verdad creerían en lo que afirmaban. A Jesusita no le quedaron ganas de preguntarle nada a su madre. o solamente mantenían una pose. eran los únicos que tenían el privilegio de llevar tal título? Observó a los colegas de Elvira R. porque en aquel momento percibió frustración. según los colegas de su madre. hacía gala. que me han ayudado a formarme interiormente. más que literaria.. todo estaba dicho.—Ahí estás tú. el siglo XX había sido la etapa final del arte. Comenzó dudar de la convicción literaria de esa mujer que admiraba. y los autores canonizados. realenga y creyendo en tu genialidad. ¿Cuántas personas vivían ocultando sus miedos y carencias tras una postura arrogante y mezquina? Al mismo tiempo que observaba el entorno en el que se 51 .

arriesgada hasta para cambiarse el nombre. que era otro mundo. porque poco después comenzó a publicar reseñas en una revista literaria y las firmaba con su seudónimo. y empezó a desconfiar de todos.desenvolvía Elvira R. Al principio todo indicaba que había acertado en su profecía. un poco loca y bastante ilusa. una noche en que ella estaba medio borracha. pero Karla Sofía ni se inmutó. dijo que ese apodo le traería suerte. Los amigos de La Cobertera le dijeron que estaba loca. pero ella disfrutaba con el alboroto. la decepción se fue apoderando de ella. hasta que le decían ¡Oscura! Entonces. temblaba frente a las aseveraciones de Elvira R. se fue encerrado en sus sueños. o con un ¿sí? nasal. Él juraba que estaba perdida. deambulando por el Centro de Caracas. Si la llamaban por su nombre fingía que no escuchaba. Durante mucho tiempo.. —Si al menos tuviera la audacia de Oscura forastera. Ella tenía una especie de obsesión por 52 . como saliendo de un trance. respondía con un dime. El cambio fue motivo de bromas. pero a Karla le gustó el apodo. se llamó Oscura Forastera. otro país muy diferente al Este.. Lo hizo como una broma. Se reservó sus opiniones. para burlase de la moda gótica que siempre usaba. Oscura Forastera fue el nombre con el que Raúl Mendoza bautizó a Karla Sofía Uzcátegui. y no se atrevía defender nada ante las teorías de sus profesores. y a partir de ese día. Estrafalaria. como si fuera una blusa —pensó mientras veía el mismo desfile de paraguas enchumbados y caras anónimas.

fueron disminuyendo. el de los verdaderos retos profesionales.comparar su vida con episodios literarios. la pobreza. deseaban conocer ese ámbito que no fue privilegiado con las bendiciones de la riqueza. Llevados por sus ideas. textualmente. ese calor. decidieron matricularse en la Universidad Central de Venezuela. a pesar de las negativas de las familias. al final varios consiguieron su propósito. en esos días estaba recién graduada y aún mantenía la emoción de ese parto que la expulsó hacia el mundo de la competitividad. y la necesidad de contarse las novedades. poseía una memoria prodigiosa. el único que conocían. siendo todavía una adolescente empezó a reunirse con jóvenes de su misma clase social. Sin embargo. quienes se llamaban entre sí los “malcontentos existencialistas”. mintiéndose. un poquito más allá. o más abajo. Provenía de una familia adinerada y conservadora. cualquier párrafo que le gustara. después de haberse graduado. Su padre era un empresario exitoso. 53 . Ese mediodía compartieron una mesa. en realidad. Lo conoció en el cafetín de ingeniería. se presentaban amistades. pero ella. iban a fiestas. Se reunían y cuestionaban todo lo que conformaba ese mundo en el que nacieron. fingiendo que se adaptaba a un medio que. para ella era un purgatorio. y citaba. Lo soportó por Rodrigo. Ninguno se quedó anclado en ese espacio inhóspito en el que sobrevive la clase media y. Los primeros semestres mantuvieron el contacto. Sólo Oscura Forastera fue capaz de aguantar un tiempo más.

el azar innominado me lo dio de regalo. El pasado es una estela a mis espaldas. decía con una retórica ensayada: —Mi vida es aquí y ahora.todo el lugar estaba abarrotado. El escándalo fue grande. Oscura Forastera decidió que ese hombre era para ella. Hacía tiempo que resolvió independizarse. y con esa locura tan suya. Cuando Oscura recordaba el suceso. conjugando verbos en presente continúo. sino sus respectivos números telefónicos. y la familia. Al despedirse. avergonzada se fue y nunca más volvió a llamarla. Asomada por un pequeño balcón. vociferaba con todas sus fuerzas: —Soy mayor de edad. Estaba pasando un despecho y en ella vio una oportunidad para deshacerse de una vez por todas del recuerdo de Yuri. no sólo intercambiaron sonrisas y miradas deseosas de conocerse más. son emocionantes. puedo hacer lo que me venga en gana. Ese mismo día. prefiero caminar hacia los umbrales. 54 . se fue a vivir con una amiga. Se llevó unos cuantos libros. Este instante me pertenece. pero comenzó a dar gritos desde el segundo piso donde estaba el apartamento de su amiga. Yo lo respiró completo. Sus padres fueron a buscarla. una maleta con ropa y un montón de ilusiones. era esa hora en la que el hambre se apodera de la conciencia de casi todos. y de inmediato puso en marcha su maquinaria de galanterías. Rodrigo se sintió atraído por la desenvoltura y el porte altivo de Karla. Ella quedó impresionada por el sorprendente parecido entre él y Freddie Mercury.

Vendió su carro. En esos umbrales se explaya una tierra de nadie insospechada. Hizo piruetas económicas para mantener la tarjeta al día. María Jesús le habló de uno que estaban alquilando en el mismo edificio donde ella vivía. Jesusita también la había recomendado en la Editorial y. era lo último que le quedaba para sobrevivir. Oscura Forastera no tenía idea de los aspectos prácticos.nunca sabes qué vas a encontrar en ellos. sino de la forma en que ella lo utilizaba. Al principio vivió de sus joyas. Cuando comenzó a tener pequeños problemas con la amiga donde vivía. Había que pagar para comer. que muy pronto comenzaron a presentarse. al menos obtuvo un techo para cobijarse. Sabían que no era verdad. y lo logró a duras penas. que fue empeñando hasta que las perdió. Casi de inmediato comenzaron a salir y a quererse en cualquier hotel de la ciudad. en el que no estaba acostumbrada a vivir sola. comenzó a ganarse la vida con su propio trabajo. por primera vez. pero salió del apuro. no del argumento. porque no tenía con qué pagar la cuota cuando llegaba la fecha de vencimiento. que sólo trataba de justificarse inventando explicaciones. Sospechaba 55 . Jesusita y el Isleño se partían de risa por la estupidez. para vestirse y para cubrir gastos diarios. Oscura trató de persuadirlo para que se fuera vivir con ella. En ese tiempo. pero él no aceptó. fue cuando conoció a Rodrigo. por detalles sin importancia. se dio cuenta que su presencia molestaba y empezó a buscar un apartamento en alquiler. en tercera dimensión. Nunca sabes qué encontrarás si la atraviesas.

Le dijo que vivía con sus padres. No. pero cada vez que besaba a Oscura. Rodrigo siempre ponía alguna excusa para mantenerla tan apartada de su vida privada como fuera posible. ¿Por qué? A fin de cuentas tiene razón. se alejó para siempre de Yuri. se preguntó con rabia. y la felicitó. como esa diletante que vive en una perpetua exhibición literaria? Pareciera que no puede hablar sin introducir citas de algún escritor famoso. su vientre suave. IV Cuando Oscura Forastera comenzó a publicar reseñas y crítica literaria en una revista arbitrada. María Jesús sintió una arrechera inmensa. pero se mordió la lengua. porque no quería dormir más en hoteles. En el colmo de la ansiedad. era mejor dejar las cosas como estaban. era cierto.que esa relación era pasajera. —¿Por qué no puedo escribir. vivimos repitiendo los ecos de millones y millones 56 . echaba de menos el olor de aquella mujer. ella se mostraba tan posesiva que le producía temor. Además. aunque sean reseñas. su voz. a su recuerdo venían otros labios que él aún amaba. No imaginaba que los hilos del azar lo guiaban hasta María Jesús. para que nadie notara la envidia que la estaba matando. unos viejos cascarrabias y groseros. y él accedió. esa manía me irrita. Entonces ella le propuso que se encontraran en su apartamento. vivir con Oscura sería un fraude para él mismo.

siempre lo mismo. qué horror. yo escucho al silencio. todo confundido en un ruido que nunca se detiene. Sí. Mientras tanto. en una mezcla de perspectivas que enfocan discursos y lo convierten en nuevas voces que atendemos sin percatarnos. le provocaba patear el culo del mundo entero. tantos gritos. Se sentía extrañamente irritable. Palabras que dicen muchas cosas. —Tantas palabras. ¿Qué será ese pitido que percibo dentro de mi cabeza. de rumores que han confeccionado un universo de susurros lejanos. y tal vez nunca lo sabrá. a veces aumenta durante la noche y cuando llega a una especie de crescendo. retazos de conversaciones que zumban en mi cabeza. pero de distinta forma. El chillido de la alarma de los carros cada cinco segundos. tan parecido al que emiten esos aparatos para registrar la inmovilidad del corazón? ¡Qué raro! Al escucharlo 57 . qué horror —se decía—. entonces su tono es como el de los monitores que usan en los hospitales para observar la actividad cardíaca. Necesito mi silencio. Sólo que no lo sabe. Oscura al menos cita una fuente para no asumir el conocimiento como un invento propio. pisa un límite. la mareaban. en su algarabía bailando al son de la música estúpida que gente estúpida escucha a todo volumen en sus rocolas estereofónicas. ese sonido que no puedo describir está en mis oídos. gritos y sirenas. tantas interrupciones.de voces que nos preceden. El abrigo que me rodea mientras afuera el mundo se siente o. mi cubil. lo siento. el ruido de las motos con tubos de escape libre.

y ahora intentaba convocarla otra vez. no le gustan los misterios. o lo que él intuía cercano. por eso vivimos en un mundo pragmático que nos enloquece. escuchaba un fragor como de río crecido. María Jesús y Raúl lo miraban. escuchó al Isleño contándole a Tito una experiencia que él llamaba metafísica. deberes. pero había sentido mucho miedo. Tanto rechazó esa experiencia límite entre el sueño y la vigilia. ¿será algo monstruoso? No sé. arrastrándola a un mundo de terrores nocturnos. le contó a Raúl que cuando era un niño. placer y pare de contar. —Le tememos a esas manifestaciones inexplicables porque a la lógica. algo que aumentaba con la cercanía. y estamos sumidos en medio de una rutina que mata la vida a cada instante. que espantó para siempre esa manifestación desconocida. Esas fuerzas invisibles me aterran. no sé qué quieren.caigo en la inconsciencia. como si esperasen tener una revelación de un momento a otro. con la que creemos manejarnos a toda hora. no tengo idea qué es. Sin embargo. entre la vida y la muerte. hombre creyente en todas las fuerzas cósmicas del universo y coleccionista de hechos paranormales. Jesusita prestó atención con la esperanza de escuchar algo que la ayudara a dilucidar ese misterio que la aturdía algunas noches. Tito. normas. Una vez en La Cobertera. somos incapaces de poner en tela de juicio cualquier cosa que nos vendan como cultura. pero me da miedo. Nuestra razón cartesiana nos impide entregarnos a la magia. entretenimiento. Lo ignoto 58 . porque allí me esperan las pesadillas sin rostros.

porque ese es un hecho general. porque va desaparecer del todo. de lo contrario nos morimos de forma irreversible. y Tito continuó diciendo con voz tranquila. pero no creo que se necesite mucha magia para vivir. Tito… uno se caga ante la idea de muerte. lo que necesitamos es dinero y ganas para gastarlo. hay que saltar hacia lo lúdico. es que hace falta la magia. que no le tememos a la muerte en sí. que teme aún más porque no sabe qué hay más allá de esos umbrales. la magia. gente que se levanta todas las mañanas obedeciendo al sonido de una campanilla como los perritos de Pávlov. en realidad le tememos es al morir. la locura de un instante. las ilusiones. y perdóname esto que te digo. porque es la última experiencia que padeceremos en este plano. hay millones de fantasmas en este mundo. y están embrutecidos hasta la médula. muchas veces ya la gente está muerta y no lo sabe.da miedo porque nos saca de este mundo mezquino. no es el dinero 59 . porque al final de cuentas es el único que conocemos. —Debemos asumir la conciencia de finitud. Lo que quiero decir. —Joder. todo eso que nos hace vivir. La muerte no llega con un paro cardíaco nada más. ¿Crees que eso es vida? Sólo esperan el pago semanal o quincenal para sobrevivir. —Mira Raúl. una rutina. expectantes. o creemos conocer. cumplen un horario. Cuando eso se logra. El Isleño y Jesusita seguían mirándolo. han matado los sueños del alma. El morir es lo que toca directamente la conciencia del ser humano.

—Tú estudiaste literatura. pero me agarra cuando menos lo espero. pero la conexión con la literatura es otra cosa. es muy bueno. ¿De qué te sirve la cultura libresca si no puedes sentir la locura de esos mun60 . deseosa de intervenir. pero dudó. hermano mío… —¡Carajo Raúl!. —¿Leíste un cuento de Gogol llamado Viy? —Sí. él mismo lo dice cuando ya está enterrado. qué vaina contigo. El Isleño iba a responder. has leído un montón de libros para llenarte de conocimiento intelectual. el detalle está en aplicar tu tesis mágica. ¿no te das cuenta que el miedo impide vivir? —Tal como lo tú lo dices suena facilísimo. —Entonces debes recordar que al seminarista lo mata el miedo. Yo quisiera espantar el miedo. lo más terrible son las imágenes que se me quedan grabadas en la mente.ni tampoco sentir ese terror a la muerte. cuando ya le faltaba poquito para imponerse sobre el mal y las tinieblas de la bruja. Juan Preciado se muere de miedo. pero María Jesús se adelantó. perdió la seguridad y el miedo ganó terreno. Estoy hablando de la magia como el único vehículo para conectarnos con la vida y dejar de temerles a sus manifestaciones. —Pero eso es ficción. —También le temo a esas fuerzas que no sé de dónde salen ni por qué me atormentan. hay que sentirla con el alma. En Pedro Páramo también tenemos ese ejemplo.

Sacúdete ese miedo que te sembró tu mamá. El Isleño se rió con todas sus ganas y dijo que él ya estaba inscrito como en diez asociaciones de artistas. eso es un misterio. Tampoco se trata de competir con quienes ya han escrito. desde que te conocí. porque cada ser humano es único. recuerden a Dalí. percibe el mundo y lo lee de una forma particular. Si ustedes siguen así. 61 . y a eso sí hay que tenerle miedo. Cada uno de nosotros es un escanciador de sacramentos en el mundo. toda la luz y toda la oscuridad están adentro de nosotros. la escritura es una confesión para aliviar las cargas del alma. por medio de la escritura. van a terminar inscribiéndose en alguna asociación de escritores revolucionarios. —¡No me jodas Tito Alayz! —Respondió María Jesús. sus normas no obedecen a nuestro pensamiento racional. he creído que tienes bastante que decir. no un tratado de figuras retóricas o manuales de estilos. que no se equivocó cuando dejó claro qué era la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios. pero no sabemos que en cada acto revelamos algo de la inmensidad que permanece oculta en la realidad. es decir. La escritura verdadera sale del enigma que nos constituye. de lo que podemos ver y tocar.dos? La literatura nos conecta con nosotros mismos. —Menos mal Susa. El mundo interior funciona de otra manera. y se dirigió a María Jesús. Con nuestros diablos y nuestros ángeles. Tito los miró con un gesto burlón. poetas y escritores.

El Canario celebró la ocurrencia con una estruendosa carcajada. pura técnica. porque el sermón de Tito Alayz le estaba pinchando las costillas desde hacía rato. y se lo he dicho bastante. pero le falta lo que te sobra. no soy capaz de escribir nada decente. —No me estoy burlando. y hacer algo digno de ser leído? —Preguntó María Jesús con un poco de irritación. ¿crees que podré escribir. —El problema contigo es el academicismo —dijo Tito Alayz. —A ella le sobra lo que a ti te falta. porque no padezco ansiedad vaginal —respondió. Me da miedo dormir. 62 . cualquier escritura no es más que pompas de jabón en el aire. como Oscura Forastera. y continuó diciéndole. ella cree que con unas cuantas novelas es suficiente para hacerse un piso y levantar un edificio. —No creo que un matrimonio pueda espantar mis miedos. Tito la observó un momento con el ceño fruncido. imagino que muero dormida. primero que nada es un lector voraz para que desarrolle criterio y conciencia del lenguaje. Sin eso.—Si me vuelvo un poco más irracional. luego se echó a reír. Además no sé si por esa razón o por otra. el resultado ha sido un insomnio terrible. lo que digo es verdad. Oscura tiene que leer más. deberían casarse para ver si se complementan. Está equivocada. recuperando la seriedad. y María Jesús estuvo a punto de mandarlos al carajo. digamos. con una seriedad que los hizo sentir incómodos—. Un escritor.

es cuando la intuición se presenta y tira el dato. pidiendo el derecho de palabra. pero como escritora le falta mucho cuero y noche. para entusiasmar a otros para que lean lo que está recomendando. y al terminar el libro sólo recuerda las citas que le gustan. Tú te fajas leyendo. Raúl alzó la mano. —Nunca he creído en gente que se dice inspirada —continuó Tito Alayz— pero les da una flojera tremenda leer un libro. Jesusita se prometió interrogar al Isleño. pero retomó su tema sin hacerle comentarios. Tiene la locura para sentir que unos ciegos miserables la siguen. Después las repite en la primera oportunidad. creyendo que eso es bastante para sentarse a escribir una novela. Ella conoce cuanto manual de estilo existe en el mundo. mientras lee a Sábato. pero lo cierto es que miras desde lejos. no sé si para demostrar que ha leído o por ingenuidad. Oscura Forastera se deja llevar por cualquier corriente. intuyó que esa idea estaba muy bien encaminada. pero no participas de esos mundos. —Primero hay un chispazo. Tito lo dejó hablar. no tienen pasión por la lectura. 63 . si no se pierde. Después viene el trabajo parejo. como si estuviera en un salón de clase.pero sin sustancia. Esa es una gran tontería. él lanzó su reflexión. siempre desde enfoques teóricos. y antes que Tito dijera nada. y ese es un veneno para quien aspire a ingresar en la literatura. crees que lo haces. que debes agarrar rápido. porque le gusta la edición y la disfruta de verdad.

a punto de pegar brincos y aplaudir. Por supuesto. pero fíjate. —No es lo que quise decir. y sin darles tiempo para abrir la boca. Tito se pasó una mano por el cabello. no en el orden ficticio creado en los libros. Eso que Tito pensaba que ella no tenía. Tenemos que hablar con nuestra propia voz. un cuento o lo que sea. sea cual sea el significado que 64 . la mandaría directo a un manicomio. Cuando de verdad el mensaje de una historia nos ha llegado. y si se descuidaba. que no podía mantener la boca cerrada mucho tiempo. porque le sobraba tanto que ya la había mandado al psiquiatra una vez.porque cada quien interpreta de manera distinta una historia. Raúl. Tito hizo la observación mientras sonreía. ya estás montado en una cita para decir con palabras de otro. no le contaría nada. y trató de aclarar su razonamiento. No repitiendo al caletre lo que otros dijeron. ese era su secreto. que María Jesús reconoció como la traducción de Rafael Cadenas. era precisamente el motivo de su angustia. —¿Entonces crees que no se debe estar citando?. —Cada uno de nosotros habita en este desorden que llamamos realidad. siguió hablando con su voz calmada. lo que no sabes cómo decir con las tuyas. —“Citar es algo que puede convertirse en enfermedad”. —preguntó Jesusita. se le adelantó a Tito y recitó de memoria unas palabras de Walt Whitman. No me expresé bien.

sino problemas que se resuelven en fórmulas y ecuaciones con resultados perfectos. claro. éste era uno de los hombres más fríos y racionales que ella conocía. Su mundo estaba constituido por la tecnología. Era un hombre agradable. No deseaba hablar de esas cosas frente a Marcos. En el preciso momento de atención suprema. de manera natural. Tito Alayz dijo eso mientras se encaminaba por el pequeño pasillo que conducía a la puerta. para él no existía misterios. pero no se vayan que vamos a seguir conversando. siendo nosotros mismos quien dice. sin necesidad de ampararnos en la sabiduría absoluta de un escritor o de algún genio. somos capaces de exponerlo con un criterio propio. haciendo eso que luego llamamos análisis. Lo hacemos de manera auténtica. todo depende también de la sensibilidad de la persona. su bastón. pero ella supo que pasarían muchas lunas hasta tener la oportunidad de volver a tocar ese tema. se transforma dentro de nosotros. cuando Jesusita estaba con la boca abierta escuchando a Tito. Esa doctrina apuntalaba la columna vertebral de su vida. aflora sin forzarlo. un aldabonazo los interrumpió. pero Jesusita prefirió largarse antes de que se le ocurriera invitarla a ver las últimas fotografías hechas a 65 .le demos. era su almohada. sus lentes. —Ese debe ser Marcos que viene a revisar una de las computadoras de la librería. como si pasara por un crisol. Cuando exponemos ese conocimiento que ya ha sido tamizado por nuestra razón y por nuestra sensibilidad.

nada. En las madrugas llenas de insomnio. hacía tiempo. y sin pensar en sus parejas. María Jesús había quedado agotada después de escuchar. podía percibir la respiración anhelante de Rodrigo. utilizando un método que consideraba infalible para impresionar a mujeres inteligentes. ángulos y perspectivas. fugaz. Desde el momento en que Jesusita y Rodrigo se conocieron. fugitiva sin perspectiva ni horizonte. antes que Álvaro entrara en su vida.un grano de sal con un sistema microscópico traído de Japón. Ni siquiera le agarró una manita. ni le dio un beso. fugándose. El de aquella noche tan lejana era un estertor 66 . que esa noche había sido una autentica línea de fuga. valiente y tan varonil como el Orlando Furioso. Se entregaron a un amor anónimo que crecía en el murmullo de sus caricias. Había salido con él. montajes. En cambio Rodrigo era diferente. La estrategia consistía en hablarles de sus dotes artísticas. ésta era diferente a otra que escuchó cuando murió su abuela. Marcos había comenzado a cortejarla. nada. audaz. y explicarles las maravillas que podía hacer en el campo de la fotografía. desanimada por completo. Consideraba que Marcos era un hombre de una simpleza que rayaba en la mediocridad. las diferentes técnicas para hacer fotografías microscópicas. y jamás volvió a salir con él. Ella determinó. les costó disimular la atracción que los impelía a buscarse. sucumbieron a un romance intenso. pero esa cita resultó un desastre ecuménico. durante toda la velada. nada. luchador.

sintió angustia mezclada con miedo. que casi murió ella también de la tristeza. pero no sabía nada de ella. Jesusita. continuara sus estudios de postgrado y pudiera trabajar tranquila. y se recriminaba por lo poco que conoció del mundo de esa mujer maravillosa que la cuidó con devoción. su madre había pasado todo el día en el hospital con ella. los cariños.. Se preguntaba por qué no fue capaz de llorar durante horas y deprimirse todo un año. «¿Mi abuela tendría ilusiones? ¿Soñaría con algo?». impresionada. y fue corriendo al cuarto de su abuela. la obligó a salir de sus recuerdos. un jadeo que le destrozaba los oídos. Ella la cuidó desde que nació para que Elvira R. se preguntaba a menudo. Se santiguó. Se sentía como un 67 . La mujer de servicio fue al cuarto. y después se la llevó a la cocina para prepararle un vasito de agua con azúcar. como lo hizo cuando se murió su perrita Rukly. los arrumacos. pero no estaba allí. Fue ella quien le puso ese nombre con toda la intención de su fe religiosa. Al ver la cama vacía recordó que estaba hospitalizada. acurrucada a un lado de la cama. Una especie de cosquilla que presagiaba la confrontación inminente con aspectos que evadía. para exorcizar los maleficios que pudiera traer en los genes. llena de susto. La abuela quería purificar ese desliz que empañó el honor de la familia. Con frecuencia se reclamaba porque había llorado de espanto y no de dolor. A su abuela le debía la vida. y la encontró llorando de puro pavor.agitado. tuvo la certeza de que su abuela había muerto y comenzó a gritar.

tuvo la sensación de haber permanecido mucho más tiempo. Para 68 . ¿Por qué no podía sufrir más? ¿Por qué? Jesusita se torturaba pensando en el duelo que nunca lloró. «Tal vez sea que para mí no murió nunca». El desagradable malestar que había sentido al evocar la muerte de su abuela. Despabilándose. tú sí sufres. y Rukly no era un simple animal. la única verdadera que has tenido —le respondió una voz incierta. siempre ha vivido en ti. Pensaba que era culpa de una condición superficial de su alma. se dijo buscando alivio y una manera de cortar esos pensamientos que la agobiaban. con sorpresa se percató que solamente había estado allí unos diez minutos. eso indicaba que afuera seguía lloviendo. La mayoría llevaba paraguas empapados. de una comodidad que le evitaba el dolor. y no la de cualquier ser humano. Adentro se presentía una especie de incertidumbre subterránea desplazándose silenciosa por las estaciones. pero en aquella oportunidad eras una niña. por los distintos pasillos se movía una muchedumbre veloz.monstruo porque la desgarraba más la muerte de un animal que la de un ser humano. se trataba de su abuela. —Es mentira. llena de urgencia por llegar a su destino. seguía adentro de ella. Los andenes seguían abarrotados. Tu abuela vive en tus recuerdos. era tu amiga. la colmó de mimos y cariño. de la mujer que la crió. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que salió atolondrada del andén? Miró su reloj. miró a su alrededor.

María Jesús. ahogándose por el dolor. su erotismo exigía la plenitud de la entrega. de la traición.sacudirse esa alimaña de una buena vez. ¿Qué hay de malo si no siento culpa o remordimiento por algunas cosas que hago. Álvaro no pudo o no quiso seguir dándole eso que le había dado con tanta generosidad al principio. no soy una estrella de cine. y la exuberante sensualidad de Jesusita no se conformaba con migajas. un daimon fue vaciándole esas expectativas. en sus infidelidades. vivió la náusea que producen las imágenes reiterativas del desprecio. del que no fue consciente sino tiempo después. se preguntaba qué ocurría. Al principio se iba muriendo con el dolor que le producían los celos. o pienso? En todo caso. de una obsesión terrible por recuperar el amor de su marido. Se dio cuenta que la reflexión era una excusa del todo incoherente. lo hacían de forma desmañada. Llegó un momento en 69 . entonces pensó en Álvaro. ¿Tendría mal aliento? ¿Daba asco? ¿Ya no era atractiva? Luego se fue operando un cambio paulatino. Mientras esperaba que las cosas cambiaran. esa experiencia no me inmunizó de los arañazos que la vida me lanza a cada rato. cuando llegaban. —No tengo nombre de heroína. pero protagonizo mi propia historia. lo primero que se le ocurrió. Todas las noches esperó caricias que cada vez fueron más escasas. se dijo a sí misma. la intensidad en los besos y el arrebato de la pasión. y Álvaro se diera cuenta que ella estaba allí esperándolo. aunque él no sospechaba que ella conocía sus andanzas.

No sabía por qué actuaba de esa forma. y los dramas que ella siempre había repudiado. simulaba celos y despecho. acusaciones. No obstante. Sabía que si demostraba sus verdaderos sentimientos. María Jesús se dio cuenta que ese hombre la estaba matando con 70 . Aunque había algo más que no podía precisar. vigilante hasta que asumió que en realidad él ya no le importaba. lo hizo con desesperación. y no encontró nada. Entonces se dio cuenta que había permanecido aferrada a la esperanza. se había cansado de esperarlo. era más cómodo asumir el rol de mujer celosa. su amor y sus caricias ya no le hacían falta. irremediables. sino también. como si buscara un tesoro.que ella buscó trozos de querencia dentro de sí. fingía que aún le importaban. algo muy sutil que se le escapaba. porque obliga a creer en cosas que ya son imposibles. sin embargo. ahora se veía obligada a regresar. la iba a enloquecer con preguntas. No sólo por el romance que mantenía con Rodrigo. esa maldición prometeica que sólo entrega frustración. ella ganaba tiempo para independizarse. porque mientras la pasión se extinguía en él. dolor y desamparo. pero la situación cambió. Las escapadas de Álvaro dejaron de interesarle. ¿Sería por costumbre? ¿Por algún miedo recóndito a herirlo con su indiferencia? Una oscura idea cruzó por su pensamiento como una urraca y estuvo allí. y por la actitud de Álvaro. Mientras actuara como Álvaro esperaba que lo hiciera. no había querido volver a la casa materna. que mostrar la dura imagen de la frialdad. que le dolían.

ella necesitaba su libertad para vivir con Rodrigo el tiempo que les diera el destino. durante dos meses. El papel de mujer celosa se le fue convirtiendo en una carga muy pesada. sin que Álvaro lo notara.. con su aparente cansancio. En el fondo se sentía feliz de regresar a su casa. esperaría el momento justo para largarse. Se sintió horrorizada al percatarse de la ignominiosa rutina en la que Álvaro la fue hundiendo. y se iría de viaje con su nuevo marido. Ya no le importaba regresar a la casa materna. Pudo ver a tiempo la agonía de su erotismo. lo había planificado con Elvira R. Ella sabía muy bien. Quería estar sola. María Jesús tendría la casa para ella sola.cada desplante. Estaba enamorada de ese hombre que la salvó de las noches solitarias. el tiempo que fuera. porque la desolación femenina abre esclusas de donde salen las ansias reprimidas. La soledad invoca caricias que respondan al deseo sofocado en la almohada. poco a poco lo fue dejando de lado. ¿Acaso tenía que darle alguna explicación? No. y liberarse de Álvaro. a su entera disposición. que si no hubiese sido él. Esa relación se había acabado y punto. quería vivirlo. 71 . hubiera sido otro. y sin pensar en nada más se lanzó a rescatarlo. desde el día en que decidió renunciar a su cargo en la editorial Redami. Cuánto tiempo duraría esa relación con Rodrigo ¿Un mes? ¿Un año? ¿Toda la vida? ¡Qué importaba!. comenzó a sentir rechazo hacia ese hombre que se creía superior a ella. estaba a punto de casarse por segunda vez. Elvira le facilitó las cosas. No le había comentado sus planes.

Ella intuyó que esos mundos le ofrecían más satisfacción que hacer el amor. pero ahora sólo había conversaciones forzadas para quebrar un poco el silencio que se había instalado como un huésped inoportuno. Cuando se dio cuenta de su desamor por Álvaro. Jesusita disimulaba desviando los ojos hacia otra parte. En ese tiempo aún no conocía a Rodrigo. pero al mismo tiempo de la necesidad de mantener ese parapeto de relación tan parecida a un matrimonio. que debía asistir a una reunión importante. o salir a comer juntos. Él era periodista. porque todo era tema de conversación. Aquel tiempo en que sentía una rabia intensa cuando él desaparecía por cuestiones de trabajo o pasaba las horas libres frente a la computadora. había quedado irremediablemente perdido en un pasado sin gloria. trabajaba en la redacción de sucesos nacionales de un periódico.no soportaba estar mucho tiempo a su lado. o intentaba justificar alguna salida. le hacía el amor en las mañanas. Cuando le decía que tenía guardia. A veces. Todo era motivo para acompañarse. quizá por eso no tuvo fuerzas para plantearse una salida objetiva. pero tampoco deseaba hacerle daño. ella no soportaba mirarlo de frente para que él no se sintiera descubierto. 72 . las palabras los acercaban. A menudo se preguntaba quién era ese Álvaro que dormía con ella todas las noches. o hablar como antes. cuando pasaban horas enteras hablando de cualquier cosa. respondiendo a sus erecciones matutinas. su mundo emocional sufrió una embestida tan grande que la dejó desorientada.

esos asaltos mañaneros era como tomar café dormida. hecho por el feo y fiel Hefestos. o abofetearlo por imbécil. Las voces se deslizan con suavidad dentro de mí tirando un rastrillo de hierro. soy un receptáculo seguro de semen. V Con vaga mirada vio a su alrededor. Una señora de limpieza se entregaba a su oficio en algunos segmentos de la estación. abre inmensas cicatrices en un terreno abrumado por el desencanto. unos zapatos viejos y rotos. no siento frío. En esos momentos. sin sentir ni una pizca de disfrute. una taza. Una claridad pálida apenas comienza a colarse por los pliegues de las cortinas que aún mantienen este cuarto en penumbras». un rastrillo que abre surcos. ella pensaba: «Soy una cafetera. Tenía la cara tallada por 73 . pudiera ser cualquier taza. Él no se daba cuenta del malestar que le ocasionaba. un pedazo de carne tibia que recibe pasivamente otra carne pasiva y tibia también. cualquier zapato o cualquier cenicero. «Estoy cerca de alguien que quiero. y mientras él la poseía. Dentro de mí corren murmullos incomprensibles que gimen ante el peso de la frustración. un plumero. Jesusita pensaba en otra cosa para no echarse a llorar. Me gusta sentir la tibieza de esta piel contra mi piel». Los susurros están a punto de desvanecerse en el reflejo grisáceo del amanecer. Muchas veces ese método no resultaba. sin saborearlo. acurrucada en su costado.

se apoyó en el calloso mástil de su aparejo para pulir los pisos subterráneos. por lo menos estaba un poco más tranquilo. mientras sus párpados azules caían sin peso sobre los andenes sucios. En medio de las protestas de algunos pasajeros. ya no cabía ni un palillo. al tropel de gente que pasaba corriendo hacia los andenes. fueron acomodándose en el pasillo del vagón que. manchando nuevamente el piso con sus huellas. La gente continuaba en su ir y venir asordinado. Miraba con resignación o pesadumbre o melancolía. en pocos minutos quedó abarrotado. recriminándose por sacar conclusiones tan arbitrarias sobre alguien que tal vez disfrutaba su trabajo. Ella se dirigió resueltamente hacia el andén que. 74 . Algunos agentes de seguridad se mantenían apostados en diferentes puntos de la larga plataforma donde los pasajeros hacían fila. Jesusita buscó la hilera más corta. de las personas que no ocultaban su fastidio por esa intromisión que generaba más retraso. se colocó detrás de un hombre con aspecto de ejecutivo malhumorado. Jesusita apartó sus ojos de la mujer. y entró al vagón sin ser empujada como siempre. en orden. Los policías se acercaron más y comenzaron a dirigir la entrada.unas arrugas tristes que se acentuaban más por el maquillaje azul que cubría sus parpados caídos. El tren se anunció con una ráfaga de aire que duró unos instantes. María Jesús se aferró a uno de los agarraderos y por fin se cerraron las puertas. Por un momento. Ella agradeció en silencio esa medida.

Ignoró a los muchachos cuando pasaron a su lado. un ruido se dejó escuchar en medio de la gente amontonada. al tiempo que pasaban entre la gente. y concentró su atención en el mapa que estaba enfrente mostrando las diferentes rutas y estaciones que el tren recorría. Uno de ellos extendía una mano pidiendo el pago por la ejecución. El ruido era producido por unos jóvenes que estaban cantando una especie de Rap. Colegio de Ingenieros. por desgracia. tres estaciones: La Hoyada. otros cantaban a capela canciones de moda. Se podía hacer un libro con todas las tácticas que los indigentes (y sinvergüenzas) del subterráneo. o su variante. para reunir un pasaje y regresar a su pueblo. Parque Carabobo. a esa hora en que casi todos tenían los nervios de punta y deseaban llegar a sus destinos. volvió a contar. como siempre. en ese grupo entraron tres 75 . o esta otra. Usaba el servicio todos los días. para comprar algo de comer. aplicaban para conseguir un poco de dinero. En La Hoyada se bajaron varias personas. sin tener que partirse el lomo ocho horas diarias. Nunca se acostumbraría a esas manifestaciones artísticas dentro de los vagones. y otras subieron. Nunca faltaba hombres o mujeres que suplicaban una ayuda para comprarle medicinas a un hijo enfermo. había visto a hombres que tocaban algún instrumento musical. que soportaba con resignación los olores y el calor espantoso porque no había aire acondicionado. Para matar el tedio.Apenas el tren salió de la estación. ésa era su parada.

al igual que la mayoría de las personas. la consideración. El hombre con aspecto de ejecutivo malhumorado se abanicaba con una revista. A 76 . Otra estación de entradas y salidas apresuradas. lo hacía en voz alta. viendo los ojos desolados de algunas señoras mayores. pensó. quién sabe qué parches va usar la excelentísima comisión de esbirrotecnia cubana dobla rodillas. que miraban con ojos cansados y ansiosos hacia todos lados. sino también el respeto. todos esos valores que ahora son reliquias del pasado y deben estar en algún museo sin memoria. El hombre seguía protestando. —Sin mantenimiento nada dura mucho. sobre todo. —Claro. se acabaron los cuarenta años de electricidad —y emitía unos bufidos. aquellas que estaban sentadas y se hacían las dormidas para no cederles el puesto a las señoras mayores.jovencitas con uniformes escolares que escuchaban una música espantosa en sus teléfonos. Pocas personas los usaban. ellas todavía no conocían esos aparatos que llaman audífonos. el sentido de humanidad. pensó que no sólo perdimos la electricidad. sin dirigirse a nadie en particular. y comenzó a quejarse de la falta de aire acondicionado. Jesusita. pero nadie les daba un puesto. ahora hay que remendar el roto con tecnología rusa o china o africana. y sirven para escuchar lo que se quiera sin molestar a los demás. si es que hace algo con esas máquinas. «ya falta menos». que en silencio pedían un mueble para sentarse.

¡Mentira! Estamos pasando del colapso al síncope. El hombre seguía con su rosario enloquecedor. y nos meten el cuento de plantas hidroeléctricas. ¿Cómo se llama el otro? ¿Es el 77 . el tren se detuvo en medio del túnel. según ellos están en reparación. nos meten presos. Ya esta vaina se acabó.lo mejor entramos de una mala vez en la Era de la oscuridad rebuznariana. El que finge que está muerto es el Profeta. se le vino a la mente una novela del escritor español Antonio Lagares. el Manitas es el que viaja en taxi. pero él continuó con su monólogo fastidioso. —¿Ven que no es mentira? Aquí nos quedamos —afirmó con contundencia de oráculo—. el Profeta se queda en el correccional. Como si un demonio hubiese decidido apoyar las palabras de aquel hombre. ajá y el Manitas ¿qué hace? ¿Es el que viaja o el que se hace el muerto? No. sin atreverse a nada. es que si opinamos. Los pasajeros comenzaron a mirar ansiosos a uno y otro lado. Esta vez. «¿Cómo se apodan los personajes de Viaje sin Retorno? El telefónica es uno. y ella se aferró a un recurso que casi nunca le fallaba: recordar todos los nombres de los personajes de una novela. que si acaso alcanzarán para alumbrar una granja. Lo peor de todo. eso es lo que no dicen. —En todas las estaciones hay una o dos escaleras que. María Jesús sintió que las garras de la claustrofobia le iban a apretar el cuello. Nadie respondió. No.

Continuaba haciendo un esfuerzo por recordar los detalles de la novela de Antonio Lagares que había leído cuando estaba recién llegada a Caracas. ahora hasta armas de fuego utilizaban dentro de los vagones para asaltar. que seguía hablando sin parar. ese se queda en su infierno. sin vuelta de página. Sin poderse contener murmuró: —¡Qué manía tienen algunas personas de estar hablando! ¡Dios mío! ¿Será que no pueden estar calladas hasta que lleguen a su casa? La próxima estación era Parque Carabobo. Jesusita se movió un poco para acercarse a la puerta. tratando de recordar la trama y los nombres de los personajes de Viaje sin retorno.Probeta? No. y un sudor frío empezó a brotar de su frente. con la muerte a unos segundos de distancia? El tren seguía varado en el túnel. No deseaba voltear para ningún lado. no quería mirar el rostro aterrado de los pasajeros. Más de un usuario del Metro había salido sin un centavo de allí. De pronto el tren comenzó a moverse otra vez. el vidrio de la puerta reflejó su 78 . ¿Y el que se hace el muerto para engañar al taxista? Se sentía alterada. tampoco. las mujeres aferraban sus carteras. poco a poco. Mantenía la mirada fija como una loca en el mapa que señalaba las estaciones. El título le erizó la piel ¿y si ella misma estaba haciendo un viaje así. Todos apretaban sus bolsos. porque los delincuentes hacía tiempo que encontraron en los vagones un territorio perfecto para cometer sus fechorías. allí se bajaría. sintiendo un odio feroz hacia el desconocido pavoso. y ella suspiró aliviada.

lo cruzó y salió disparada hacia la salida. se dijo. comenzó a desnudarse. cerró la puerta y tiró su bolso en un mueble. el aire de la noche estaba frío. esbozando una sonrisa. otras no funcionaban. corriendo entró al baño. era un vetusto inmueble de La Candelaria. pensó. como rogaban hasta el cansancio las voces por los altoparlantes. «El día fue duro». El edificio donde vivía estaba a tres cuadras de la estación del Metro. se veía agotada. las calles mojadas reflejaban las luces de los carros y de algunas bombillas del alumbrado público. esquivando a los zurdos-sordos que no caminaban por su derecha. envuelta en aquella marejada humana que se lanzó escaleras arriba. a pesar de la decadencia que se había apoderado de la zona desde hacía algunos años. El tren se detuvo y ella salió tan rápido como pudo. ese pensamiento bastó para levantarle el ánimo. Subió urgida los peldaños. Después de orinar. Al fin logró llegar jadeando al torniquete. sino que se lanzaban como una caterva demente por cualquier lado. Jesusita amaba ese lugar. De pronto recordó el nombre del otro personaje de Viaje sin retorno. donde Álvaro había comprado su apartamento. Ella sentía una urgencia terrible en su vejiga. pero al día siguiente se vería con Rodrigo. las huellas de un cansancio profundo. y caminaba rápido para llegar a su casa pensando en el baño. ¡el Enviado!. Entró como un bólido al apartamento. Las escaleras mecánicas no estaban funcionando. y 79 . surcaban su rostro. En la calle respiró profundo.imagen.

era Álvaro. Jesusita respondió con una frialdad que la impresionó hasta a ella misma. y una voz femenina le respondió. de inmediato supo que aquella mujer estaba aturdida. La voz desconocida habló rápido. intentando desesperadamente golpear a un fantasma bromista y escurridizo. —¿Y no te importa que estuviera conmigo en un hotel hace un rato? La voz de aquella mujer se sentía aprensiva. con una extraña mezcla de felicidad perversa. vio el número. —Aló —dijo. tú no me conoces. como si temiera que María Jesús colgara. —De acuerdo. apenas llegue le doy su mensaje —se disponía a colgar cuando la otra voz. Eso le impidió cortar la conversación en ese preciso instante. No eres su primera distracción sexual. pero te llamo para que le digas a tu esposo que dejó olvidado su teléfono en el hotel donde estábamos. La imaginó dando manotazos. Sonrió. —Hola. Jesusita aprovechó su desconcierto para devolverle el dardo emponzoñado. Medio desnuda. el desconcierto en la otra. atravesó la sala y buscó en su bolso el pequeño aparato. —Espera.justo en ese momento su teléfono comenzó a repicar. tú eres la esposa de Álvaro ¿no? María Jesús respondió con un seco —sí—. ni 80 . y percibió. Le gustaba sentirse superior a sus enemigos. y no pudiera darle la información llena de veneno. —Las aventuras de Álvaro me aburren sustancialmente. dijo con tono apremiante.

No se atrevía a moverse. quería saber en qué lugar se producía la rabia. No tenía ganas de llorar. Este imbécil ha quedado entrampado en su propio juego. si respiraba muy fuerte. ya había purgado su despecho. lo llamaría temprano para posponer su cita. tendrían todo el fin de semana para ellos. porque me puso en bandeja de plata la oportunidad que estaba esperando. pero percibió un poco de cariño hacia Álvaro. luego apagó el aparato y se quedó mirándolo. Empezó a escarbar dentro de ella. nada más. buscando rastros de rabia. estoy muy ocupada. y se preguntó en voz alta: —¿Qué es la infidelidad? —Su voz resonó como un eco—. El tiempo se acaba. Estuvo espiándose un rato. de celos o cualquier otra emoción. Escudriñaba como si fuera Argos. Colgó sin darle tiempo a replicar. Total.Ese pensamiento la llevó hasta Rodrigo. Ahora discúlpame. pero no encontró culpa. 81 . podría espantarlas. un mal paso. La infidelidad es una tonta indiscreción. en la misma actitud que mantuvo durante la conversación. gracias a Dios. No encontró nada. observando con cien ojos todos los recovecos de su interior. mejor así. el amor por Álvaro se desinfló. Siguió el hilo disperso de sus reflexiones. el aprecio que se tiene a los amigos. un desliz. de dónde salían las emociones. ni miedo.serás la última tampoco. quedó sin aire. ni angustia. murió asfixiado por indiferencia. hacía tiempo que vivió el infierno de los celos y la depresión profunda que ellos producen.

Nos queda la calle de ayer y la mimada fidelidad de una costumbre que se encontró a gusto con nosotros y por eso se quedó y no se fue. Hizo todo aquello con rapidez y precisión. Al principio creyó que era un juego de las emociones. Apenas terminara de leerlo lo guardaría en su cartera. se tiró en el sofá y. Luego fue al estudio. y suficiente ropa para una semana. los dejó detrás de la puerta. Fue tan poderosa. tuvo la certeza de que allí había una clave para ella. así él no vería nada en el primer momento. María Jesús recitó la estrofa al tiempo que caminaba hacia el baño. muy tranquila. le recordó a Rodrigo. Después de bañarse. luego llamó a su madre y le dijo que en dos horas estaría allí. metió en ella sus objetos personales. sospechó que volvería a releer esas páginas una vez más. fue al cuarto. o no podía descifrar. con su cara de bobo y un cuento nuevo. Llevó la maleta y un bolso hasta la sala. Rilke. era una sensación extraña que no sabía. y se entregó a la evocación por unos instantes. Se vistió rápidamente. y buscó una maleta. sintiendo una íntima satisfacción. Rilke. que casi pudo sentir sus labios y su lengua ardiente danzando sobre los pezones erectos. Rilke. Sabía que Álvaro iba a llegar en cualquier momento. pero al acercarse al fin de la historia.porque cada día me aburre más. se puso a leer Pueblo de Sombras. Comenzó a tatarear una melodía mientras se duchaba. La atracción que sentía el agente Marcus por Eleanor. sobre su 82 . María Jesús percibía que esa novela trataba de decirle algo.

arrastrándola hasta alcanzar el paroxismo supremo. 83 . Trémula por la intensidad de su pasión. haciéndola temblar con sus frenéticas sacudidas. descendiendo paso a paso los peldaños hasta el centro fulgurante. húmedo y ansioso. y comenzó a leer el último capítulo. abrió los ojos y trató de alejar un poco esos recuerdos. para luego caer temblando y gimiendo.vientre. hasta un clímax que la hacía arquear la espalda. cubierto con sus velos de rosas. cuando sentía la formidable erección que la socavaba por dentro. El voluptuoso erotismo de María Jesús se lanzaba hasta límites insospechados. Él lo apresaba con su boca y ella se sentía gravitando en un cielo hecho de sensaciones. retomó nuevamente la novela. mientras se aferrada al sudoroso cuerpo de su amante que se estremecía al mismo tiempo que ella.

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85 . Escucha a Béla Bartók sin retroceder. Álvaro.Segunda Parte Amores aturdidos A los búhos la vida les entra por los ojos. aunque sólo seas un ignorante de la música y no sepas nada de partituras. tratas de ganar tiempo para no enfrentar nada. ni tocar el clarinete. Estás hablando disparates. Lección inaugural del curso: La música del pájaro en los titulares matutinos. ni cuál es la mejor marca de pianos. ¿Y qué? Por algún lado les debe entrar.

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Álvaro. lo conoció en el liceo y al poco tiempo se convirtió en su amigo. Una autocrítica batallaba contra sus excusas pusilánimes. como le decían todos. con las manos cruzadas bajo la nuca. para colmo. terminó de oscurecerle el ánimo. Todos iban de un lado a otro con cara de urgencias. La libertad de expresión había recibido otro estacazo. una de las fotografías que revisó a última hora para seleccionar las que debían incorporar en sucesos nacionales. las oficinas del periódico se transformaron en un torbellino de rabia y aprensiones. Javi. cayó como una bomba. Según la noticia. Durante tres semanas estuvo persiguiendo a Sisi. Cuando estaban como en tercer año de bachillerato. Era la fotografía de Javier. era evidente que se desvió de la ruta. una periodista que hacía poco tiempo entró a trabajar en la redacción. descansaba en la cama llena de sábanas revueltas. 87 . El arresto del presidente de un canal de televisión. ella aceptó su invitación. Esa tarde en que se hundía en un malestar terrible y desconocido. y los teléfonos repicaban sin parar. Él había tenido un trajín demoledor. a decir mentiras para escaparse de la vigilancia de Herminia y a fumar cigarros partidos por la mitad. lo enseñó a volar papagayos.I La habitación estaba envuelta en una suave penumbra. Javi abandonó los estudios porque tenía que trabajar. se convirtió en el jefe de una banda de malhechores que azotaba las barriadas de Maracay. No tuvo una tía como Herminia que cuidara de él.

observó imágenes de cuerpos mutilados. y pudo observar el impacto efectista para ilustrar el chisme. Con un profundo asco. Mantuvo la fotografía en sus manos unos minutos.La foto lo mostraba con una camisa roja. Cuando se despidió. estampada con dragones blancos. recuerda que tenemos unas cervecitas pendientes. le recordó unas imágenes que había visto temprano en el escritorio de Emma. tenía una sensación desagradable en el estómago. la mujer estaba esperándolo. rostros irreconocibles por máscaras sangrientas y mujeres desfiguradas por el dolor. se despidió con la frase que había repetido la última semana. Álvaro sintió los garfios de la ansiedad raspándole las entrañas. casi sin percatarse. —Chao. Sentado en el borde del escritorio de Emma. intercambiaban bromas y opiniones. Miró la imagen captada por el fotógrafo. pensó en la endiablada desmesura del poder bélico. de pronto la apartó bruscamente. Tenía la sonrisa triste de siempre. Eran fotografías que mostraban las aberrantes crueldades de la guerra en el Medio Oriente. La expresión aterrorizada de algunos transeúntes. Terminó el trabajo con disgusto y resolvió marcharse a su casa. 88 . Todos los días él y Emma tomaban café. pero ahora se sentía peor. preciosa. y al pasar por el cubículo de Sisi. Para su sorpresa. la jefa de sucesos internacionales. pero también se notaba algo de impotencia y hasta resignación. y se puso a revisar otras imágenes que mostraban los destrozos hechos por unos vándalos en Sabana Grande.

Con una mueca medio bobalicona. recogió su pequeño bolso y en menos de un minuto estuvo lista. «Sí». Ven y siéntate sobre mí». sin poner en duda los deseos de ese hombre que tenía en frente con cara de estúpido. ven a mí sin lastimar los pasos que te sostienen. «con esa pinta de veterana todo terreno y te la vas a dar de Santa Rita de Cascia». pensó Álvaro sonriendo. —Tú conoces el camino. con tus senos señalándome como un puñal hiriente. para no decirle que en ese momento se encontraba. hoy como que amanecí con suerte. Ella. le respondió: —Caramba. Ven con tu cuerpo desnudo.. ven agitando tu culo plácido. 89 . la verdad es soy neófita en estos asuntos —respondió Sisi haciendo un mohín coqueto que insinuaba otros deleites. Se quedó mirándola con expresión atontada. Se le vino a la mente un poema de Carlos Eduardo Sánchez. y me parece que hoy es el día perfecto para tomarnos esas cervecitas —dijo sonriendo con su acostumbrada coquetería. era un poema jodedor: «Ven a mí amor mío. Ambos sabían adónde querían ir sin perder tiempo.—Claro que las recuerdo. Por fin él pudo salir de su estado cataléptico y sonrió medio perplejo. Tuvo que sacar voluntad de donde no tenía. sin lastimarme.. literalmente. aplastado por la vida. sin causar descontento acércate a mí. él dijo que conocía un lugar muy especial para disfrutar sus cervezas con tranquilidad. Ven amor mío.

II
Sisi apoyaba tiernamente la voluminosa cabellera decolorada sobre su pecho, y Álvaro se maldecía por imbécil, por no ser honesto. Nunca quería quedar mal ante una mujer. Si fuera más decente le hubiese dicho la verdad, y ahora no sentiría esa náusea espantosa batiéndose dentro de su estómago. Se había dejado impresionar por su cuerpo escultural porque le recordaba al de La Camellona, la primera mujer con quien se acostó el día que cumplió catorce años. Quizá llevado por el cansancio, por aburrimiento, o por el trastorno que le produjo la fotografía de Javi, se dejó conducir por el camino de esos recuerdos, que no acudían con frecuencia a su mundo. No le gustaba recordar ese tramo de su vida, que parecía sacado de una telenovela infame. La Camellona fue el mejor regalo de cumpleaños que le dio Antonio Arbeláez, su papá. Fue una tarde, a esa hora en que las últimas reverberancias del sol se pierden en una bruma bochornosa. Estaba viendo televisión cuando escuchó la voz áspera de su papá, llamándolo para que saliera hasta el patio. Antonio jamás pisó la casa de Herminia, a pesar de ser la única hermana que tenía cerca. Salió temeroso, y contempló con aprensión el rostro ceñudo de Antonio. Éste, hosco como de costumbre, sin saludarlo y sin ningún preámbulo, le preguntó. —Hoy estás cumpliendo catorce años, ¿verdad? El muchacho respondió afirmativamente con la cabeza, cuando estaba frente a él, las palabras se
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le quedaban atascadas en la garganta o quién sabe dónde. Antonio era un hombre rubio y fornido, su expresión hosca y su imponente estatura, infundían respeto y temor en mucha gente. Con ingenuidad, pensó que iba a recibir otro regalo, claro no tan bueno como el que le había dado Herminia en la mañana. Ella le tomaba el pulso a sus deseos, y siempre lo sorprendía regalándole las cosas que ansiaba. —Lobito, te traje tal o cual cosa, está ahí. —Ella lo llamaba lobito por los ojos grises que, a veces, eran azules y parecían ojos de lobo siberiano. Estaba con el corazón en un sólo salto, viendo la cara de su papá, colorada, con unas bolsas oscuras debajo de los ojos. Antonio Arbeláez, sin abandonar su expresión ceñuda, afirmó con una seguridad que no dejaba lugar para ninguna excusa. —Es hora de que te hagas un hombre y dejes esas mariqueras que te enseña Herminia. Álvaro se quedó con la boca abierta sin saber qué quería decir ese hombre al que había llegado a despreciar. Antonio Arbeláez alzando la voz le dijo: —Bueno, ¿es que no me escuchaste? Andando que el tiempo no es un burro. Sin atreverse a replicar lo siguió hasta su camión, se subió en silencio, y en todo el trayecto no dijo ni una palabra. Trataba de entender la sarta de cosas que su padre decía acerca de las mujeres. —Uno siempre tiene que cuidarse cuando se acuesta con ellas. Un hombre de verdad no les tiene miedo, para eso están ahí.

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Con expresión torva seguía diciendo y diciendo cosas sobre las mujeres y las tetas, y el culo, y el bollo. —Nada de besar el bollo ni el culo, eso es para coger nada más, pero ni un beso, ¿me entiendes? Esas sinverguenzas engatusan muchachitos, pero tú no vas caer —dijo mientras conducía con la mirada fija en la carretera. Y otra vez la recomendación que menos entendía Álvaro. —Aprende a cuidarte. No entendía nada, pero tampoco se atrevía a preguntar. ¿Por qué si las mujeres eran peligrosas lo llevaba con ellas? ¿Sería una nueva forma de castigarlo? ¿Por qué tenía que cuidarse? Un escalofrío empezó a recorrerle el cuerpo, si no le hubiera tenido tanto miedo, le hubiese dicho que lo dejara ahí mismo, en medio de la carretera, no importaba. Él podía regresar caminando a su casa, pero el temor que le infundía Antonio Arbeláez era demasiado grande. Sabía de sobra que su papá no temía ni respetaba a nadie. Por eso se resignó, como si fuera a un matadero. Ese día entró por primera vez en La Tonina de Oro, un burdel destartalado que estaba en las afueras de la ciudad. Su padre era muy conocido allí, porque apenas llegó, empezó a saludar a unos vigilantes que se encontró en el patio grande que servía de estacionamiento. Intercambió un saludo y unas bromas con un tipo andrajoso que botaba la basura, y él no entendió nada de aquel lenguaje misterioso. Después, Antonio saludó con confianza a una negra bellísima que estaba cerca de la entrada del local.
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Álvaro se quedó de piedra, cuando la negra más preciosa que había visto en toda su vida, le preguntó al viejo Arbeláez, si ese mozo tan bello era su hijo. —¿Este mocito es su hijo? —preguntó, mientras reía alegre, mostrando unos dientes blancos, como un vestido de novia. —¿A quién saliste tan bello? —le preguntó— a este verraco no fue, porque es más feo que cementerio de pobres—, dijo ella mientras le revolvía el cabello con gesto cariñoso. Antonio le apretó una nalga a la mujer y le espetó entre dientes. —Sin pasarse negrita, sin pasarse o se acaban las propinas. La amenaza causó efecto de inmediato, y la negra hermosa, cambiando de actitud, dejó de acariciar el cabello de Álvaro, que miraba azorado para todas partes. La mujer acarició la barbilla de Antonio Arbeláez, haciendo un puchero, mientras le decía: —¡Ay papito, que estamos jugando nada más! Después todo fue un remolino de mesas con manteles rojos, luces de colores opacos y mujeres bellas y medio vestidas que lo saludaban provocativas. No supo cómo ni cuándo se encontró a solas con La Camellona, lo único que recordaba fue que ella cerró la puerta, y él sintió que se iba desmayar del miedo; estuvo a punto de ensuciarse en los pantalones. Con una dulzura exquisita, la mujer le dijo que no le iba a hacer nada malo, sólo quería hacerle unos cariñitos. Decía eso con voz baja, melosa y le acariciaba las mejillas y el cabello. Después rodó su suave mano hasta la nuca del
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muchacho, y lo fue cercando con sus brazos, hasta que la cara de Álvaro quedó metida en medio de dos tetas formidables. Totalmente embriagado por La Camellona, se dejó hacer y deshacer. Se dejó zarandear, atolondrado, sintiendo chispas de corriente que le estremecían el espinazo. Sus manos, torpes pero curiosas, se deslizaron por aquel cuerpo suave como un duraznito, hasta que, guiado por la experta mujer, penetró por la hendija secreta que se ocultaba debajo de un espeso vello, rubio y rizado. Ese día comenzó una vida distinta para él, recién iniciado en el mundo de los placeres sexuales. Herminia se dio cuenta y se mantuvo vigilante. Tiempo después, agradeció el celo con el que su tía lo cuidó, de no haber sido así, lo más probable es que hubiese terminado trabajando en el burdel para gastarse el sueldo en las mismas mujeres que trabajaban allí. Al notar que estaba desquiciado, Herminia habló con él y le explicó, con una pedagogía digna de cátedra universitaria, las delicias y los peligros del sexo. Ese día, escuchó por primera vez varias palabras que jamás olvidó. Condón, también llamado preservativo, gonorrea, papilomas, y otras que fue incorporando a sus archivos lingüísticos. Herminia, solemne como un cura, ofreció darle dinero para que visitara a “sus putas”. La única condición fue que no dejara de estudiar jamás. Así las ganas de oler totona lo mataran, los estudios estaban primero. —Te falta poco para salir del liceo, después la universidad, la universidad es el mundo, no vayas

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a meter la pata como loro viejo. —Y arremetió con su sermón. —Aunque no lo creas, en los burdeles el peligro es tan grande que no se ve. Nunca me he metido en esos sitios, pero bastante he taconeado por las carreteras de esta vida, y sé que son lugares de perdición, infiernos puros. Avíspate, si no quieres terminar con una sífilis en el cerebro o apuñaleado por algún chulo celoso. Decía eso mientras le clavaba la mirada, sus ojos parecían dos estacas. Álvaro cabizbajo y ruborizado, sentía ganas de salir corriendo. —Júrame que no vas a dejar los estudios, anda, júramelo por Cristo —suplicó con una vehemencia que lo sobresaltó. —Te lo juro —balbució con una vergüenza terrible por tener que hablar de esas cosas que lo hacían sentir como si estuviera en pelotas. —No tengo nada en contra de esas mujeres —dijo Herminia, más tranquila, después de haberle arrancado el juramento al sobrino, y continuó hablando sin dejar de verlo, aunque ya no lo miraba con ojos suplicantes y temerosos al mismo tiempo. —La verdad es que las historias de burdeles nunca me han gustado. Entre mi papá y mis hermanos, que todos son una cuerda de locos, incluyendo al tuyo, mataron a mi pobre vieja, la mataron de angustia. No podían vivir sin una puta y se la pasaban de botiquín en botiquín, de burdel en burdel, peleando y tomando caña. Ahí tienes los resultados, toditos terminaron mal. Hasta tu papá, que tuvo la
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mientras vociferaba todo tipo de imprecaciones contra la pobre desgraciada que lloraba bajito y suplicaba que se quedara quieto. Se estrujaba las manos en el delantal y se asomaba por la ventana. Cuando Andrea Iriarte veía la hora en el viejo reloj de la sala. su padre llegaba gritando como un loco. odiaba a su papá.suerte de encontrar una buena mujer. viendo por la ventana y fumando despacio. Entraba como un energúmeno en la habitación y le arrancaba las cobijas a su mujer. y la maltrató tanto que a la pobre no le más remedio que… Se quedó callada. Álvaro se había criado en un hogar saturado por los gritos de su padre y el llanto ahogado de su mamá. y constataba que ya eran más de las siete y media de la noche. La escena terminaba después que Antonio Arbeláez vaciaba toda su furia sobre el lomo de Andrea que recibía la paliza sin defenderse. aunque fuera tambaleándose. temblando de miedo. con los ojos muy abiertos. rezando para que el marido apareciera en ese momento por la vereda. pero la había desterrado sin piedad de su vida. rompiendo los platos de la cocina porque no le había gustado la comida. La miseria no le era ajena. Antonio 96 . tirando cosas al piso. Intuía que ella. Álvaro se escondía detrás de un mueble y se quedaba acurrucado allí. un rictus de amargura y de miedo le desfiguraba la cara. al igual que su abuelo. La sacaba de la cama arrastrándola por el cabello. oteando el camino sumido en sombras. esperando a que todo pasara. Antonio Arbeláez era un albañil borracho y pendenciero. Siempre era lo mismo.

Álvaro la obedeció y por un rato escuchó el sonido del agua chorreando. Fue al baño corriendo. El niño la sacudió por los hombros y la arrastró como pudo hasta su pequeño cuarto. mojó su toalla y comenzó a limpiar la sangre que brotaba de la nariz de su mamá. que sólo contaba nueve años. y no percibió el hipo doloroso y entrecortado de su madre.la dejaba tirada en algún rincón de sala o la cocina. sintió un desasosiego grande. Después se quedó dormido. porque las peleas siempre eran allí. Álvaro nunca supo por qué siempre buscaba esos lugares para golpearla. que ella iba al baño a lavarse. como si salieran de otro mundo. 97 . lo abrazó fuerte y luego le dijo en un susurro que se acostara calladito. ¿Sería que allí era más cómodo? ¿Tendría más espacio? ¿Evitaría hacerlo en la habitación para que la mujer no le interrumpiera el sueño con sus gemidos roncos? Al terminar de golpearla. ella fue a lavarse ahorita. se marchaba trastabillando al dormitorio y se acostaba atravesado en la cama. escuchó los ronquidos. Antonio Arbeláez lo despertó con una sacudida violenta. oscuros. Casi de inmediato se escuchaban sus ronquidos gangosos. Un día Antonio Arbeláez regresó más colérico que nunca y le dio una paliza salvaje a su esposa. que yacía sin sentido en medio de un charco de meados. Ella volvió en sí poco a poco. —¿Dónde está tu mamá? —En el baño papá. Cuando Álvaro. Al amanecer. Salió en puntillas de pies de su escondite y vio en medio de la sala el cuerpo de Andrea.

un pavor desconocido se apoderó de él cuando divisó una pierna de su madre. —Tú sabes dónde está esa puta. miraba con ojos desorbitados algo que Álvaro 98 . pero no encontró a nadie. lo levantó de un empellón. le señaló el lugar donde aparecía la pierna de su mamá. Con la sangre helada en el cuerpo. Antonio lo soltó y fue corriendo hasta el pipote. comenzó a gritar llamando a su mamá hasta que. Se puso muy pálido y en su cara se dibujó una expresión de asombro. Antonio lo tiró en la cama y salió dando un portazo que estremeció las paredes. Álvaro chilló con toda la fuerza de sus pulmones. cayó de rodillas en el piso de tierra. De pronto lo agarró por la pechera y lo zarandeó como si fuera un muñeco de trapo. De repente. pero sólo emitió unos gruñidos extraños. ¿no ves que se largó? La muy sucia no pensó en ti. No había mucho dónde registrar. después comenzó a buscar por la casa. Se sintió solo y aterrado. laxa y blanca. Intentó gritar. fue corriendo hasta el baño. llorando. dímelo ahorita o te parto el culo de una patada. mientras le juraba que no sabía nada. que había regresado sin que lo escuchara. —No llores por esa puta. Su papá. asomando por el costado de uno de los pipotes donde guardaban agua. Tenía los puños cerrados. salió al patiecito donde se secaba la ropa. para cerciorarse por sí mismo de las palabras de su padre.—En el baño no hay nadie —respondió Antonio con voz seca y el rostro contraído en una mueca terrible.

por fin pudo moverse y salió corriendo hasta su cuarto. Su tía lo sacó de allí y lo llevó hasta su casa. No permitió que fuera al velorio ni al cementerio. —Así estaría de desesperada la pobre. como si la tierra lo hubiera sujetado con tenazas. para envenenarse como una rata —decía el viejo mientras se sacudía los mocos. que afirmaba con un conformismo de buey que recibiría con gusto los 99 . un ruido raro le zumbaba en los oídos y no podía moverse. porque según ella. El abuelo apareció de repente. llorando por su hija muerta. —Desde hoy vives conmigo. Herminia lo mantuvo apartado de aquella terrible experiencia. el agradecimiento y el alivio que sus palabras le provocaron. y ella vio en su mirada confundida. Se escondió debajo de la cama. dijo tocando la mesa con la punta de la larga uña del dedo índice. como para enfatizar aún más sus palabras con aquel toc-toc sobre la madera. Perdió la noción del tiempo. quedó traumatizada con los once partos de su mamá. sin saber por qué o de qué se ocultaba. no había parido. Álvaro aceptó en silencio. de hoy en adelante me rindes cuentas a mí—. y jurando que Antonio la había matado. Desde ese día se quedó viviendo con ella. Se limitó a mirarla.no deseaba ver. Herminia tenía treinta y dos años. Cuando Antonio comenzó a llamar a Herminia. Llegaron muchos policías y hablaban con los vecinos que se aglomeraron frente a la casita de los Arbeláez.

porque siempre tenía que cuidar las criaturas que ese artífice de muchachitos chillones mandaba cada diez meses a su casa. y jamás se arrepintió de su decisión. medio descuidada. Siendo apenas una adolescente. o al menos eso creía. De esa forma supo algo de la familia que nunca conoció. Cuando tenía trece años. como para matar el tedio bochornoso que se abatía sobre el pueblo. —Yo no sé cómo me encontró tu papá. Lo cierto es que tenía poco tiempo viviendo aquí. Abandonó la familia a su suerte. Gracias a esa mujer que. a veces parecía esculpida en hielo. pero él sabía que lo amaba. Herminia lloraba. que Herminia contaba a veces. y yo tengo tan mala leche. Fue conociendo retazos de su historia. casi sin saber leer ni escribir. y jamás regresó. salió a trabajar para ayudar a mantener la inmensa prole. porque ella se emperró en que tenía que servir para algo en la vida. Herminia recogió sus cosas y salió huyendo como una loca de aquel pobre caserío. si de verdad fue por pura casualidad o me estaba buscando. no parí. juró que jamás iba a parir. —Los hijos le chupan a una la vida. él siguió estudiando.hijos que el Señor le mandara. con su cara de Dobermann arisca. sin ningún remordimiento de conciencia. que hubiera terminado criando nietos… Para muestra un botón. 100 . yo espero que seas diferente a tu papá. Se enteró que el mismo día que enterraron a su abuela paterna. qué va. sólo que nunca fue educada para expresar ternura. Así decía ella. pero te estoy terminando de criar. no es que te lo saque en cara.

después se lo alquiló a Mayita. Se había casado con un comerciante. porque a los hombres había que atenderlos como si fueran inválidos. y el apartamento donde había vivido. la única amiga que le había conocido. Él presentía que esa historia estaba incompleta. ahí faltaba algo. Por eso. las margaritas y los tulipanes que crecían vigorosos y espléndidos en los grandes macetones que distribuyó por todo el patio donde lavaba y secaba la ropa. Juraba que no le gustaba vivir en la ciudad. jamás se ocurra dejar los estudios!. o hacia el techo. y eso le daba un fastidio como para matarse. y ni un solo día dejó de repetirle su cantaleta infinita. ni rodeada de gente. Amaba los geranios. pero cinco años después se divorciaron. ella prometió al mismísimo diablo que no se volvería a casar jamás. un pedazote bien grande que Herminia escondía celosamente. alzando su dedo índice hacia el cielo. Le enseñó cómo hacer los quehaceres de una casa. y no se le convirtiera en un lastre. le alteraba los nervios. —decía con un gesto histriónico. cuando se ocupó de Álvaro. que la bulla la volvía loca. Ella se quedó con la posada llena de clientes. Según sus propias palabras. La casa de Herminia tenía un jardín pequeño y bien cuidado en el patio trasero. si estaban 101 .cuando un día se presentó con su cara muy lavada y me dijo que iba a comprar la casita de al lado. supervisaba las tareas de la escuela. —¡Nunca. como sólo se ocultan los tesoros. Se mantenía con el dinero que le daba una posada y el alquiler de un apartamento que tenía en Maracay. lo educó para que fuera independiente.

andando el tiempo. Él era aficionado a las novelas policíacas y también le gustaban mucho las de terror y misterio. La primera navidad que pasó en compañía de Herminia. para que pudiera salir de allí con el pie derecho. Parece que ella no recordaba el nombre de ese novio. Ella leía muchos best-sellers que coleccionaba en un estante y mostraba orgullosa. la casa y fines de semana en La Tonina de Oro. pero aseguraba que de ese hombre lo único bueno que le quedó fue el “vicio” de leer. —El que no estudia en esta vida se convierte en bruto como tu papá. Le repetía que se preparara rápido. —Mira. Después le repetía la historia de cómo fue que comenzó a leer. III Así fue transcurriendo su vida. recibió varios libros para que “se instruyera y fuera alguien en la vida”. porque nunca se lo dijo. yo sí leo —decía. dejaba que la vida fuera pasando tranquila. Esa rutina no le exigía pensar mucho. Álvaro percibía algo más en ese interés de Herminia para que estudiara y se fuera del pueblo. señalando los entrepaños llenos de tomos. gracias a un novio que tuvo de muchachita. 102 . entre la escuela. o en una infeliz como tu mamá….dentro de la casa. o como yo. Herminia aseguraba que. reconoció que ése fue el mejor regalo que alguien le dio.

pero Sisi estaba cansada de tanto silencio. —sonrió en la penumbra de la habitación. «Zape gato». —Mi amorcito. él se levantó y vio por la ventana la primera lluvia del año que caía sin piedad. entretenido en sus evocaciones. Ella sonrió. y no escuchó ni el más 103 . el perfume de Sisi impregnaba el dormitorio. Esas palabras le sonaron como una especie de amenaza. y estoy molido —dijo para disimular el fastidio que. —¿Me estaré convirtiendo en Antoine Roquentin?. —Disculpa linda. pensó. lavando todo a su paso. Se sintió aburrido. se podía advertir en su expresión.Álvaro tenía los ojos cerrados. eran unos pegostes de silicona. Apenas la mujer cerró la puerta del baño. y eso aumentó la náusea que había sentido toda la tarde. ¿qué te pasó? ¿Estás en el nirvana? Reprimió una carcajada. ella no podía imaginar que el arrepentimiento lo estaba martirizando por el chasco. —Si me pudiera lavar a mí también de esta ansiedad infeliz. seguramente. mientras él se reponía para el segundo round. al tiempo que se levantaba de la cama. Lo único que le faltaba era ser transformista. volviéndose sobre un costado para alcanzar la caja de cigarrillos. y le dijo que se daría una ducha. Miró la franja de la luz que se escapaba por debajo de la puerta cerrada del baño. Tuvo que hacer esfuerzos para no salir corriendo cuando descubrió que el exuberante pecho y las anchas caderas. tuve un día fatal.

Álvaro sentía un profundo rechazo hacia los implantes estéticos que estaban tan de moda. según el gusto de la paciente-cliente y. Álvaro Antonio Arbeláez. y recordó la amenaza de Sisi. Se imaginaba las tetas como si fueran unos empaques de suero azul.leve sonido. por alguna de esas asociaciones libres que Freud explicó tan bien. con las puntas de los dedos. sintió esa repulsión que le erizaban los pelos. encarar esa lluvia bendita que había esperado tanto tiempo. «Mucho ruido y pocas nueces. las relacionaba con las bolsas de sondas para evacuar el orine. porque sabía que era consecuencia de los implantes. ¡Qué va! Nada de un segundo round. Echó mano del recuerdo y extrajo 104 . Triple A». Frunció el ceño y evocó fugazmente los últimos minutos con Sisi. que aún estaba vestida. porque puede haber un muerto —pensó agarrándose el miembro flácido. dejó escapar un suspiro profundo. Hizo un esfuerzo heroico para tocar. Cuando palpó las tetas de Sisi. Para colmo. los pezones endurecidos por los efectos de la operación. se dijo a sí mismo llamándose por el apodo que le endilgaron sus colegas. se dio cuenta de que no estaba tan excitada como intentaba demostrar. Sintió deseos urgentes de abandonar aquella habitación y salir a la calle. —No quedaron ganas de repetir. empaparse como cuando era un niño y jugaba en el jardín de Herminia. o rosado. El sonido del agua dentro del baño lo sobresaltó. No soportaba más ese juguete amaestrado para gemir. porque firmaba con las iniciales de sus nombres.

Con esa hipervaloración del cuerpo se está generando uno de los mercados más rentables. y menos a chupar una asquerosa teta de hule. mientras salía a toda carrera del hotel. ¿sería de sí mismo? Al desembocar en el boulevard. al menos de manera decente. se vistió y salió en silencio de aquel cuarto que apestaba a perfume costoso. pero en este caso. sentía una urgencia tremenda de huir. se encaminó por una discreta callecita que conducía al boulevard de Sabana Grande. a conformarnos con teticas postizas. No le gustaba hacer el amor de esa forma. —Una aventura nocturna en El Callejón de La Puñalada —masculló. y se concentró para responder. se sorprendió al verlo tan iluminado por las luces de 105 . Como si un espíritu burlón lo hubiese poseído. que no tuvo tiempo ni siquiera de sonreír. hacerlas disfrutar de verdad. Apresurado. al sobreactuado performance de Sisi. no podía hacer otra cosa. le gustaba sentir a las mujeres. pero lo recibió con gusto. No. Sus manos acariciaron la espalda.las escenas más eróticas que había experimentado. Caminó rápido. No podía explicarse su reacción tan atolondrada. y no. la camisa empapada se le adhería al cuerpo y el cabello le escurría agua. Un ramalazo de lluvia le golpeó el rostro. los muslos. pero no se atrevió a tocar las enormes tetas redondas que parecían dos montañas de cal. y nosotros. No voy a besar. nada de eso le importaba. la pelvis y el rostro. Bajó corriendo las escaleras y pasó como una exhalación frente a la recepcionista. —Estamos jodidos.

Dejaría pasar una media hora. Estaba abarrotado de gente que se guarecía bajo los toldos multicolores de las tiendas. Se quitó la corbata y la guardó en un bolsillo. cubriéndose con una toalla. Miraba de reojo hacia los lados. tiempo suficiente para que ella. o un mar de lágrimas. No supo si alegrarse o no. Miró la hora en su reloj. —¿Y si me hago el loco? ¿Quién va a saber si soy un loco de verdad? Me confundo con ellos. dispuesta a fingir toda la noche una sensualidad aprendida en alguna revista del domingo. Empezó a caminar aparentando que rengueaba. —Pensé que eran más de las ocho de la noche. Con disimulo se sacó la camisa fuera del pantalón y la dejó colgando de forma descuidada.los negocios. La lluvia le empapó hasta las medias. o sacada de una telenovela. Se olfateó. reflexionó un momento y después decidió que se alegraba. No quería protegerse de la lluvia como la mayoría de la gente que estaba apiñada bajo los toldos. y apenas son las seis y media de la tarde —se dijo. y así nadie me jode pidiéndome una ayudita. vuelta una fiera seguramente. y pensó que el escamoteo sexual con Sisi lo había desfasado por completo. Pensó en ella y sonrió al imaginar su cara saliendo del cuarto de baño. tenía la desagradable sensación de llevar pegado en la epidermis el fuerte perfume que usaba Sisi. el boulevard a las ocho de la noche era un lugar tan peligroso como cualquier barrio de la ciudad. se largara del 106 . pero nadie le prestaba atención. también probable.

Creía que estaban 107 . pero lo había hecho. en su propio lecho conyugal. pero a una mujer celosa siempre hay que temerle. cubriéndose con un paraguas enorme que le tapaba el rostro. —Afortunadamente existen móviles. Naturalmente Jesusita no es una mujer de hacer espectáculos. así no tendré que recurrir a la truculencia de la peli. llamaba desde la recepción. ¿Qué le diría cuando la viera en la oficina? Se le ocurrió contarle la escena de una película que vio hacía mucho tiempo.lugar. Se trataba de una mujer que seguía al esposo hasta un hotel. La estatura y la forma de caminar. le recordaron a Jesusita. Sabía que la náusea espantosa que estaba padeciendo se había incubado en su casa. era un enlatado malísimo. Una espina que lo acicateaba en lo más recóndito de sus pensamientos. en el hastío que cada día flagelaba su relación con Jesusita. Nunca se sabe cómo esa mujer supo la habitación exacta en la que estaba su marido. y una vez allí. cuando el pobre hombre atendía. celulares o como se llamen esos aparaticos. ni siquiera recordaba el título. ella le ordenaba con una voz de capataz: «Baja ahora mismo o subo y los mato a los dos». emergió de repente. Él debía regresar a buscar su auto. decirle que no sabía cómo María Jesús lo había seguido hasta allí. Se estaba felicitando por su inteligencia. Pensó que esa era la coartada perfecta. Sólo hay un primer plano de una enguantada mano femenina empuñando un revolver. pero se distrajo al observar una figura femenina.

antes de responder. Sin embargo. y recordó una mañana que encontró a Rodrigo saliendo del edificio. mientras seguía bromeando con él. cada noche la cama se convertía en un surco que amenazaba con enterrarlo vivo en un tedio infernal. pero luego se dio cuenta de que Rodrigo hablaba en serio. vecino. y no estaba preparado. No podía comprender esas ideas. pensó. su estupidez lo había llevado directo 108 . y hay tanto que vivir. Con frecuencia se preguntaba: ¿seré un perverso? Intuía que para hallar la respuesta debía excavar muy profundo. Estaba molesto consigo mismo por su galantería de quincalla. el mundo está vivo. —Entonces. y se sorprendió por tanta seriedad. nada más eso. Esos izquierdosos son más conservadores que los religiosos fanáticos. que cuando Rodrigo afirmó que su matrimonio sería para siempre.muy jóvenes para confinarse en una relación de por vida. Añoraba su libertad. sin sospechar. esa estrategia se le estaba convirtiendo en un estorbo. ¿cuándo te casas? Rodrigo sonrió con cierta picardía. intentando verse en el futuro como un padre ejemplar. Álvaro pensó que era un chiste. su verdadera inquietud era cómo plantear la separación. A veces hacía ejercicios de abstracción. nunca podía verse con Jesusita abrazando a un niño rollizo. Karla es parte de mi prontuario sentimental. Con Sisi. estaba pensando en María Jesús. ese tema no lo intranquilizaba. —El día que lo haga será para toda la vida. pero por más que intentara.

el timbre de la voz. estaba seguro de amarla. Le remordía la conciencia. En el momento que le pidió que se fuera a vivir con él. tan frontal. en cambio otras mujeres lo entusiasmaban de inmediato. ya no había misterio. sólo que ya no la deseaba. fue desapareciendo. incapaz de confrontar nada. Sabía que era un maldito cobarde. —Bah. En cambio él. Temblaba cuando veía el deseo en los ojos de Jesusita. corría detrás de su propia imagen que necesitaba ser amada. que siempre salía pegado a la pared para que no lo vieran. los olores. Era un descarado ¿y qué? Pensó en el compromiso y las diferentes acepciones de la palabra. a ella la quería. Sartre habló bastante paja acerca del compromiso. pero no se aplicó sus propias recetas.a una trampa de siliconas y uñas postizas. Claro. Todo eso que lo trastornó de pasión en un tiempo. Volvió nuevamente a su idea de compromiso matrimonial o de parejas. se las donó a unos cuantos crédulos que se las tragaron completicas. entonces se engañaba con la esperanza de que fuera ella quien planteara la separación. asumiendo sus barrancos sin miedo. de eso no tenía la menor duda. Tal vez ese era el motivo por el que detestaba a Rodrigo. pero ahora la rutina se había instalado entre ellos. plantado en el mundo como un loco. seguro de sí mismo. no fue el caso de María Jesús. y él estaba saciado de placer. para él era lo mismo. Conocía 109 . pero no podía hacer nada. nada que buscar en un cuerpo tan conocido. en las conversaciones. No sentía deseos por ella.

Se trataba de uniones con una doble cara. Consideraba que la guerra era el acto más eficaz para condenar al mundo a un laberinto de opresión infernal. Habló en voz alta. presos de una invalidez solapada en la costumbre. y maldijo la guerra. pero no pudo. una salida que lo asustaba tanto como la soledad. Quién lo iba a escuchar en medio de la lluvia y el caos del boulevard. Casi se fue de bruces. Ninguno de los dos era capaz de demostrar sus verdaderos sentimientos. apartándolo de la reflexión que lo tenía atrapado en un callejón. él intuía su desdicha. todas las guerras del mundo. cada quien luchando por su propuesta para obtener el poder. comienza un hueco. donde termina un remiendo. y la de una comodidad resignada que escondían en el interior de habitaciones que supuraban la amargura de la frustración. con rabia. Sabía que las sociedades se empeñan en imponer su orden. María Jesús era una mujer formidable. —¡Maldita sea! Esta ciudad es una ruina perpetua. y en la comodidad de lo conocido. estaban tullidos.varios matrimonios que llamaba bifrontes. que siempre está desnivelado. la de felicidad que presentaban al mundo. Cada una por su lado. sus normas. pero qué podía hacer. 110 . Ambos respondían a los artificios de la estupidez y la hipocresía. con una sola salida que temía cruzar. Trató de alejar la evocación. Su pie se hundió en un hueco que formaba un charco de agua. sus leyes. El incidente le recordó las atroces imágenes de la guerra que había visto en el escritorio de Emma.

y siguió caminando por aquel territorio donde los huérfanos de la vida duermen en los recovecos de las esquinas medio derruidas. La angustia se retorció dentro de Álvaro con más vigor que antes. Occidente está apuntalado sobre guerras. que vivían en Estados Unidos. a punta de suspensiones y de cierres totales. oscuras… Nadie lo escuchaba. improvisando abrigos hechos con cartones y bolsas de basura negras. la más famosa. sólo han causado estropicios en aras de unas supuestas necesidades que ya no convencen a nadie.—¿Quién es la víctima y quién el victimario? —Se preguntó. con todos los derechos que otorga “el imperio”. —La violencia es un mal heredado de los primeros guerreros. a punta de amenazas. Algunos adoradores despistados del pseudo-comunismo. ¡Qué tráfico de muerte tan despiadado! ¡Qué negocio tan carnicero! —Masculló. y opinaban sandeces sobre un régimen que ellos no conocían ni de lejos. ignoraban por completo la zozobra que padecían millones de personas. y quién iba a denunciar. los medios de comunicación estaban siendo acallados a punta de cárcel. al igual que todas las que han venido después. Tanta impotencia frente al hambre y la miseria. sabiendo que caminaba solo por calles emparamadas. La situación del país estaba volviéndose intolerable. Troya. porque la virulencia de sus depravaciones siempre quedan impunes. Nadie. Intentando encontrar un poco de calor en medio de tanta frialdad. Iba tan abstraído en sus reflexiones que casi tropezó con un borracho de esos que abundan en la 111 .

ya no había nada que hacer. muy temprano. les informó que Antonio Arbeláez sufrió una convulsión. pero qué va. Uno de los obreros que fue a llevarles la noticia. viejo y maltrecho. sin ningún abrigo. todavía asustado.ciudad. Tenía apenas diecisiete años y estaba terminando su último año del bachillerato. una masa pesada. y a los pocos minutos de ingresar en emergencias cayó en coma. —De repente se cayó y comenzó a pujar como si estuviera haciendo una fuerza muy grande. un hombre maduro que lucía una impecable bata blanca. y no podía abrir los ojos. porque todos vimos que el pobre intentaba espabilar. Quizá estuviera dormido o inconsciente por la borrachera. cuando una mañana. El aspecto que ofrecía ese cuerpo sucio. y cuando estaba tomando café. era verdaderamente patético. Sólo se subió la camisa hasta cubrirse con ella la cabeza. derrumbado en el suelo callejero. inane. Herminia y él salieron corriendo para saber qué le había pasado. le dio un patatús. Su envoltura recordaba a una larva metida en su capullo. lo único que hizo fue bizquear —dijo el hombre. El hombre estaba tirado largo a largo en el piso mojado. Todo era producto de una cirrosis hepática que lo devoró. unos hombres tocaron la puerta para avisarle que su papá había sufrido un ataque y estaba en el hospital. Álvaro recordó otro cuerpo. Con precisión envidiable. Herminia habló con el doctor que atendía el caso. contó que Antonio llegó al trabajo como siempre. Herminia 112 . que hacía varios años sacó de la morgue de un hospital.

Las enfermeras lo pusieron en un pequeño cuarto. ni esperanzas para Antonio. con una carpeta en la mano. Percibió que la muerte es más cruel cuando no hay dinero para comprar una comodidad. dispuesto a seguir su trabajo. la enfermera les dijo que eso se llamaba monitor. como para asegurarse de haberlas entendido. si ese hombre llegara a recuperarse. por una fuerza misteriosa e inmisericorde hacia lo ignoto. que ahora parecía un crucificado con los brazos abiertos. sería el primer milagro que yo vería en mi vida —afirmó. Una sonda asomaba por debajo de la sábana y terminaba en una bolsa amarillenta. En el pecho tenía unos parches con cablecitos que se estiraban hasta una pantalla pequeña. arrastrado como el cadáver de Héctor. enconados en lo más profundo de su ser. Los recuerdos hostiles. pereciendo en la más miserable pobreza. de allí salía un pitido intermitente. Por primera vez vio el espectáculo horroroso de la vida agonizando en una cama de sábanas baratas. Dos manguerillas que le metieron por la nariz lo conectaban con una bombona de oxígeno. que al menos propicie una pequeña decencia al cuerpo vencido e indefenso. separado de los otros pacientes. clavado con unas agujas que se hundían en sus venas. otra le salía de la boca. para aspirar la flema que podía ahogarlo. Pasaron todo el día con Antonio. —Entonces. —Ninguna. lo persiguieron día y noche por una 113 . Álvaro nunca imaginó que pudiera sentir tanta piedad por su padre.repitió aquellas palabras.

sólo era abono para la tierra. caminaba y hacía mil cosas. Álvaro miraba el cuerpo que antes era capaz de hablar y moverse. —Pobre caparazón ¿Qué llevas adentro? ¿Qué te hace pensar y moverte? ¿Qué es estar vivo? ¿Cuando dormimos o caemos en esos niveles de inconsciencia también se operará esa especie de muerte que nos hace parecer larvas encapulladas o simples objetos?. Las imágenes de la cama de hospital donde murió su padre. —murmuró viendo hacia el cielo encapotado. Veía en todas partes las manos laxas del albañil. sintió el frío del tétrico lugar y el tufo del formol casi le devastó el olfato. con sus uñas mal cortadas. Medio atolondrado por esas visiones. y taparlo con cemento. para que la podredumbre no molestara a nadie. como un saco de basura. podía ver y pensar. blasfemaba y se reía. silbaba y hacía bromas mientras recorría el trecho que separaba al sórdido depósito del lugar donde estaba la carroza fúnebre. El cuerpo fue depositado en una carretilla que transportó un joven alegre. las manos tocaban y sentían. Recordó la cara muerta con los ojos cerrados. pensó que por eso había que enterrarlo.larga temporada. y luego metida en una bolsa negra. enflaquecidas por la enfermedad agresiva. y toda la pobreza alrededor. Se había convertido en un objeto inanimado descomponiéndose a cada hora que pasaba. En medio de un horror inédito vio las paredes de losa de la morgue. rígida… La carne sin vida envuelta en una colcha. 114 . pero ya no era nada. aparecían como en una pesadilla. concentrada en un maldito pañal desechable lleno de mierda podrida.

percibió unos bultos que se movían agazapados en un rincón. en la peste de las llamadas “vacunas” que se había convertido en otro modo de extorsión por tiempo indefinido. era igual o superior al que se registraba en cualquier guerra.Una llovizna pertinaz seguía cayendo. Intranquilo pensó nuevamente en las imágenes de la guerra. el pánico ante las invasiones a mano armada. Se alejó con paso resuelto. ¿cuántos periodistas irían a parar a la cárcel por emitir un criterio? ¡Tantas miserias que se desataron sobre el país en tan poco tiempo! —El cielo es una pintura estática que se mantiene arriba. en las noticias de secuestros que él mismo recibía. como pequeñas venas. Comenzó a retroceder rápido. y agudizó la mirada. se dio la vuelta y emprendió una carrera que lo condujo en un santiamén al paseo iluminado. siempre de espaldas. Sus padres fueron determinantes 115 . mientras aquí abajo saltamos de infierno en infierno. se detuvo en seco. el desmantelamiento de un pueblo entero… La maldita censura que se estaba imponiendo de forma inmoral. Un movimiento extraño lo sobresaltó. Las expropiaciones. Había aprendido a cuidarse desde niño. a unos cien metros de él. El saldo de muertos los fines de semana. cuando se había alejado lo suficiente. conectan al boulevard con las grandes avenidas. mientras la adrenalina recorría todo su cuerpo. en la violencia que estaba minando al país. la noche estaba fría. En ese momento se dio cuenta de que se había internado por una de las tantas callejuelas que.

Antonio Arbeláez miraba la cara de su hijo cuando decía esas cosas. o te vas para el servicio militar a servirle de cachifo a todo el mundo. —Tú no sabes cuánto peligro hay en las calles porque no hay quién lo frene. y él sentía miedo hasta de ir para la escuela.para que desarrollara ese recelo que lo hacía actuar como un felino sigiloso en las violentas calles de la ciudad. añadiendo una macabra historia—. porque hay gente que se roba los muchachitos y se los lleva lejos. y Herminia se encargó de refrendar esos recelos. Presenciar la terrible agonía de su papá le chupó hasta la última gota de energía. que 116 . a otras ciudades y les mochan las piernas o los brazos. los dejan mancos y después los ponen a pedir en otras partes. y eso significa muchas cosas. —Mira. Hasta le pegan brasas calientes en los ojos y los dejan ciegos. Dentro de dos meses cumples la mayoría de edad. En tu caso. pero asintió con la cabeza. Su madre siempre apoyaba las palabras de Antonio. El mismo día que sepultaron a su padre. Esa marramucia debe dar bastante plata para que los sinvergüenzas hagan ese negocio. —De la casa a la escuela y de la escuela derechito para la casa —le decía su padre. ya eres un hombre. No tenía ganas de hablar. Él aún estaba impresionado por lo que había vivido ese día. Una es que tienes que seguir estudiando. Herminia dijo que deseaba consultarle algunas cosas. mi lobito. Hay que tener cuidado.

te quedaste solito. el dueño de la constructora. Ya viste que la muerte anda por ahí. y se puso medio nervioso. es mejor que te vayas para la universidad y estudies una buena profesión. y yo sé que tienen con qué comprar. tratando de entender todo el plan de Herminia. habló conmigo en el entierro. para cerciorarse de que estaba entendiendo sus palabras. es porque lo estás. —Si te digo que estás solo. tú sabes. Se despabiló en un instante. te tocan unos buenos arreglos por los años que trabajó allá. que al parecer ya lo tenía en la cabeza desde hacía mucho tiempo. Escuchó con atención. También pensé que puedes vender la casa. mientras fumaba y miraba las cenizas. como siempre que quería algo. ya no la necesitas. A tu papá. Él peló los ojos y se quedó viéndola. como si leyera en ellas el futuro de Álvaro. como la vez que le dio la cátedra de sexología. total. te tengo a ti —interrumpió. —Yo no estoy solo. Sabía que eso no era todo. Ella lo adivinó. Ella continuó hablando. —El señor Franco. —Se interrumpió y se quedó mirándolo. sin decir nada. a ti. Él la notó inquieta. —La gente que cuida la quinta El Piñal está buscando una casa por aquí desde hace tiempo. mejor dicho. con ganas de echarse a llorar. De inmediato reconoció el tono que Herminia utilizaba para hablar de cosas importantes. porque lo expuso 117 . pero siguió hablando persuasiva. porque una revelación venía en camino. en cualquier momento me va a tocar y se acabó.

diecinueve y veinte. a estudiar en una ciudad que lo atraía y al mismo tiempo le causaba miedo. Irse solo a Caracas. para que vayas a estudiar allá —remató. Álvaro Antonio. ella nunca haría una cosa así tan fea. todo eso lo confundió. —¡Eso es trampa! Herminia cambió de expresión. Dieciocho. Desde que entraste al liceo. Sería trampa si estuvieras comprando un cupo. si entraras por debajo de cuerda sin tener un promedio 118 . esas son las calificaciones que he visto cada vez que firmo el boletín escolar. Se reprendió por mal agradecido. sin darse por enterada. con la boca abierta. Se quedó perplejo. —Además. Hasta los detalles ya estaban incluidos. Se estremeció de sólo pensar que ella estaba esperando la muerte de Antonio. Quiero decir que tienes para comprarte un apartamentico en Caracas. —Conozco a un señor que tiene un hermano que trabaja en la Universidad Central. o la tenía planificada también. Ya hablé con él y me dijo que te puede ayudar… Álvaro se levantó de un salto. Herminia se dio cuenta de su miedo. Se sentó porque creía que las rodillas se le doblarían como a un chivo. se volvió dura. —No. trampa no. siempre sacaste buenas notas. pero siguió exponiendo su plan. te tengo una plata guardada en el banco.con una precisión de reloj suizo. mirándolo de frente. Él se quedó parado sin saber qué hacer ante ese rostro que siempre le había infundido respeto. su mirada que hasta ese momento había sido tranquila.

es verdad. —Si haces las cosas tal y como te digo. y su voz se desinfló. pero tú no estás haciendo ninguna trácala. porque eso no tiene solución. —Cuando Andrea se murió. Yo no sé cómo decir estas cosas. —Caracas está lejos… Tampoco conozco a nadie —dijo. siempre escondido de tu papá. porque es engorroso. por eso él comenzó a darme una mensualidad. que había intuido desde hacía mucho tiempo. y escúchame bien. claro. cuidando los gastos. El viejito era medio amargado. te vas a evitar bastantes males. por pendejo. don Sabas comenzó a pagar todos tus gastos. No te voy a solucionar la vida. claro. apenas pudo balbucear. —¿De dónde sacaste esa plata que tienes guardada?. pero también es verdad que te quiso mucho. pero estarás más tranquilo. pero creo que tu abuelo. —preguntó. Tienes más que merecido ese cupo. 119 .decente. a lo mejor te vio como lo único que su hija dejó en el mundo. comenzó a verte de otra forma. fue un secreto entre él y yo. sabiendo de antemano la respuesta. sin poder despegarse de la intensa mirada de Herminia. —¿Qué tengo que hacer? —Los reales que te tengo son suficientes para comprarte un apartamentico y estudiar. le vas a sacar provecho o yo te saco el cuero a punta de palo. para que te la guardara en el banco. y sabía que Antonio no se iba a ocupar de tu porvenir. Se quedó sin habla por un momento. después de que se murió tu mamá.

que tus tíos estaban esperando que él se muriera para quedarse con lo poco que tenía. fíjate ese era un hombre sin vicios. imaginó que saldría corriendo a buscar un espejo para ver si de verdad era “el vivo retrato” de ese borracho que acababa de enterrar. ya tú sabes que él no podía verlo ni en pintura. por eso tu mamá. allá canceló su cuenta y pasó todita la plata a una que abrimos a tu nombre. y me pidió que llevara tu partida de nacimiento. yo te estaba hablando de don Sabas. Ella vio el asombro en su cara. honesto hasta donde sé. y a ti. Después. me pidió que no le contara nada de eso a nadie. cuando ya estábamos afuera. porque que desde que murió por aquí no ha venido nadie a ofrecerte ni un conuco. ahorró una buena plata. Él no te buscaba nunca porque eres el vivo retrato de tu papá y. Deberías anotar ese detalle para que tengas en la conciencia cómo acaba la gente donde el vicio puede más que el juicio. y como que presintió la muerte. —Antonio era un hombre muy buenmozo. y cuando ella metió la pata con Antonio el viejito casi se murió de la rabia y la tristeza. pero no dije nada. Bueno. Yo sabía por dónde iban los tiros. El viejito con esos dos camiones nada más. porque una semana antes me citó en un banco.Todos por aquí saben que Andrea era la luz de sus ojos. te dejarían por fuera. el Antonio que conociste ya era un bagazo. Pero el vicio destroza todo. que era una muchacha bien educada. y mira que el viejito tenía bastantes tierras. No se peló. 120 . cayó redondito con él.

Nunca recibió afecto de su abuelo. Él estaba atónito por aquellas confesiones de Herminia. Sabía que el pobre muchacho estaba destrozado por la experiencia que acababa de vivir. ella lo había decidido. tampoco sospechó la gran sagacidad de Herminia. para que 121 . Sintió lástima por esa mirada llena de aprehensión. lavándose eternamente en una madrugada. y por la inocencia de ese muchacho al que quería tanto. En cuanto a su madre. sospechaba que el viejo no lo quería por ser hijo de un matrimonio que él nunca aprobó. pero eso no era todo. pero no le evitó ni un minuto de dolor. quedó desorientado. Él sería periodista. Había observado el terror en su cara.Álvaro la miraba con ojos de loco. porque odiaba al albañil Antonio Arbeláez. él tenía que aprender a confrontar las cosas como son. como si fuera un capitán. quien se ocupó de trazarle una bitácora de su vida. y Herminia se cuestionó por no haber esperado otro momento para hablar de ese tema. Jamás imaginó que don Sabas le hubiese dejado tanto dinero. Cuando Herminia dijo que lo quiso mucho. —Yo no puedo cambiar la historia ni las cosas —dijo con la voz bajita para que no se quebrara al ver la desolación dibujada en ese rostro que aún tenía rasgos infantiles. ella se había convertido en un espectro que se quedó en el baño. sin salir corriendo a esconderse detrás de los demás o detrás de una botella de aguardiente. su cabeza era un remolino de cosas extrañas. Ella era un sonido de agua y una pierna blanca que se escurría por el piso del patio.

se llamaba Sotillo. —Tuve un novio que estudiaba periodismo. Esa es tu historia desde este momento. Uno de esos que después dice que aquí no dejan entrar a gente pobre. debía borrar su verdadera historia y hacerse otra.fuera bien visto en todas partes. —¿Qué tiene eso. Recordaba la silueta de Herminia. y ni se diga de alguien que viene de un hogar de borrachos pendencieros. —preguntó. un día como hoy. —Tus padres murieron en un accidente de tránsito. y patalean para que el comedor sea gratis. aprende a espantar rápido a los curiosos. comiendo y viviendo a costillas de la universidad. No olvides la fecha. —¿Y no estabas casada?. hace nueve años. —¿Cómo conoces esta universidad? Ella sonriendo con picardía. La gente ve con desconfianza a los hijos de las mujeres que se suicidan cansadas de recibir maltratos. A ti te crió tu tía Herminia. le respondió con la mitad de su historia. más ingenuo que una oveja. llena de confianza. con el corazón desenfrenado por la emoción. desplazándose por aquellos pasillos. Lo visité hasta que me di cuenta de que era uno de esos vagos que se pasan veinte años con una agenda debajo del sobaco para arriba y para abajo. los dos junticos. mijito? ¿Crees que me casé porque tenía el corazón atravesado por una flechita rosada? 122 . sino a ricos nada más. más nada. Álvaro recordaba la primera vez que visitó la capital del país y puso sus pies en la universidad.

Tantas cosas que sucedieron en un ir y venir de Maracay para Caracas. Después fue la venta de la casa. hasta que Herminia lo dejó instalado en su nueva vivienda y le hizo jurar que no le diría a nadie que era el propietario. ni se te ocurra decir que tienes un dinerito en el banco.Álvaro guardó silencio. cuando metas a una mujer aquí. esta ciudad es cara y tú no tienes a nadie. Álvaro Antonio. Se quedan. no quería que nadie se aprovechara de la juventud y la ingenuidad de él. Tu casa es bendita. Lo mismo va con la plata. Álvaro 123 . es preferible que pagues el hotel a que las metas aquí. empavan y traen pleitos. diles que con una tía solterona y amargada que no le gustan las visitas. que si no tienen dónde dormir. acuérdate de que la universidad traga plata pareja. que si le alquiles una habitación. y viceversa. Si alguien te pregunta con quién vives. —Nunca se lo digas nadie. Con las mujeres. tienes que estar seguro de que es la mujer de tu vida. para cerciorarse de que todo marchaba bien. la compra del apartamento de La Candelaria. no tenía nada que decir. y ya no tienes forma ni manera de sacarte a esa gente de encima. que es por unos días nada más. y en un abrir y cerrar de ojos te despalillan todo. pero anotó el dato en uno de sus archivos clasificados. porque los necesitados aparecen como por arte de magia. Cuida lo que tienes. porque eso es peor. Le imprimió un tono enfático a sus palabras. Lo visitó regularmente mientras hacía la carrera. porque después los amigos te empiezan a pedir favores.

que eso no se te olvide. no le interesaba romper la promesa de no buscarla. y fue a buscarla allí. esa fue la última vez que estuvieron juntos. y él comenzó a extrañarla. le dijo que la había comprado. Un día quiso sorprenderla con una visita. Después de ese día. y no sabía nada de Herminia. Cada quien tiene que vivir su propia vida. Eran demasiados años juntos para olvidarla sólo porque ella se lo ordenara. Una señora con un niño en brazos. el sorprendido fue él. y dos más rodeándola.siguió al pie de la letra las indicaciones de su ángel de la guarda. quería verla y se preparó para recibir un buen regaño. Todos tenemos una gran responsabilidad con nosotros mismos. Tienes que vivir tu vida sin estar pegado de los fustanes de nadie. 124 . El nuevo propietario sonrió con malicia. eso es todo. si algún día no lo hago. y se graduó en cuatro años y medio con las mejores calificaciones de su promoción. Como todo un caballero compró un ramo de flores y una novela. Se apareció en el pueblo sin avisar. —¿Una amiga? —Preguntó Álvaro extrañado. Le dijo que iría a visitarla. no me busques. Un hombre era el nuevo dueño del establecimiento. Álvaro imaginó que estaría en la posada. pero tampoco la encontró. pero cuando llegó a la casa. pero ella le respondió que no deseaba verlo jamás en ese pueblo de pordioseros. Yo te voy a llamar de vez en cuando. —No tienes nada que hacer por allá. jamás lo llamó. pero nunca dijeron para dónde se iban. —Ella me vendió este negocio y se fue con su amiga.

Comprendió lo que el hombre quería decir. sino su amiguita iba hasta el caserío para verla. no iba a permitir que nadie hiciera especulaciones o se burlara de la intimidad de Herminia. De cualquier forma. disculpe la molestia. Le parecía extraño que una mujer tan bonita se mantuviera como una vestal en un pueblo abandonado de la gracia de Dios. —No a todas las mujeres les gustan los hombres. Recordó a Mayita. muchas prefieren mujeres. pero jamás le conoció un novio. Salió veloz de aquella casa y fue directo hasta su carro. 125 . intuyó que ella ocultaba algo. Entonces comenzó a sospechar otra cosa. ¿No sabías nada? Herminia venía a visitarla hasta tres veces por semana.—Sí. la que estaba encargada de esta posada y vivía en el apartamento de tu tía. le dio las gracias. y con tono áspero cortó la conversación en seco. Miró fijamente al nuevo dueño. —Muchas gracias por todo amigo. por un comentario que la Camellona soltó de forma descuidada. Nunca imaginó una relación sentimental entre ellas. Creyó que eran buenas amigas. Hacía años. nada más. Nunca se tragó el cuento de que hubiese renunciado a los hombres. la única persona que visitaba la casa de Herminia. Deseaba regresar cuanto antes a Caracas. ni con nadie. y no estaba dispuesto a discutir la vida privada de su tía con un extraño. Mayita. Presintió que su pasado había quedado sellado para siempre con aquella historia de Herminia.

como una maga. dinero y consejos para que viviera su sexualidad plenamente. —preguntó el imberbe Alvarito. —Gozar. no supo qué decir. Álvaro sintió cómo crecía su admiración por ella dentro de él. ¿Tú crees que los hombres son imprescindibles para disfrutar del amor. Trastocó. y de los placeres de la vida? Se sintió acorralado. que disfrutes y seas feliz con todo lo que hagas. su historia de huérfano miserable. gozar rico. debió ser muy difícil para ella. en la de un profesional brillante. y de verdad”. No la juzgaba.—¿Y qué hace una mujer con otra mujer?. me alegro que vivas tu vida. tú te lo mereces. gozar de verdad. en un hombre decente con un buen futuro que vivir. en una sociedad tan hipócrita y timorata como la nuestra. Mientras conducía por la autopista. Imaginó que dar la cara al mundo y decirle que era lesbiana porque le nacía del alma y del corazón. ¿Qué podía responder un muchacho de quince años ante tamaña pregunta? Desde ese día. salir de las sombras anónimas de sus pasiones. Herminia le había dejado una historia de vida digna. 126 . con todo lo quería al alcance de la mano. pensó que ni siquiera le recriminaba que se hubiera ido lejos sin despedirse. espero que siempre te vaya bien donde quiera que estés. Fue consciente del amor inmenso por esa mujer extraordinaria que le dio libertad. —Herminia. mi corazón de melón. se clavó en la región más oscura de su mente. la idea de “otra Herminia que no necesitaba de un hombre para gozar rico.

el fotógrafo más popular de toda la universidad. Estaba seguro de amarla. lo cautivó para siempre. allá en Tierra de Nadie. hasta que conoció a María Jesús en una exposición de fotografías. Le explicó las razones que su tía expuso 127 . según sus propias palabras.IV En la universidad tuvo muchas novias. que no vio ninguna razón para estropearlas con una verdad que ya no sabía si era cierta o no. Ese día la vio por primera vez. En ese momento supo que la vida le había cambiado. Curiosa. pero ni siquiera a ella le confesó su verdadera historia. Álvaro le contó que el inmueble fue comprado con una pequeña herencia que recibió de sus padres. ni siquiera recordaba algunos nombres.. indagó con el ceño fruncido. no lo dijo porque sintiera desconfianza hacia María Jesús. se enteró del romance y la echó de su casa. menos el “secreto de la tía Herminia”. Un día Jesusita estaba limpiando y encontró los documentos de propiedad del apartamento. y Herminia había decidido invertir en una vivienda para que tuviera un techo propio. lo invitó a una de sus exposiciones al aire libre. Elvira R. Lo de ser propietario del apartamento. Su amigo Pablo Arza. Se sintió tan bien con todas las disposiciones de Herminia. pero ninguna dejó marcas. riendo con un grupo de amigos que se tomaban fotos unos a otros. y él la recibió en la suya lleno de felicidad. La imagen de ella. Al poco tiempo. sino por comodidad. buscando ansiosa algo en su mirada.

en estos momentos. —No. y suavemente la volvió hacia él hasta quedar frente a frente. Jesusita se sintió halagada. menos usted. me convierto en lobo. quizá. Estaban enamorados hasta los tuétanos. —Ya te conté que mis padres eran de Carora. la tomó por las caderas. Jesusita estuvo de acuerdo con esa precaución. Me lo prohibió hace años. a veces. estaría estudiando a fondo mi árbol genealógico. pero quería saber más acerca de él. si yo tuviera un origen noble. —Mi amor. y no revisando pergaminos amarillentos y aburridos. sin más preámbulos me concibieron bajo una enorme luna llena. 128 . y él aprovechó para liquidar de una vez por todas ese tema que le fastidiaba tanto. y dijo que seguirían manteniendo el secreto. —¿Por qué nunca me hablas de tu familia? —Porque no tengo más familia. En el camino vieron una tierra baldía y. Te hablé de mis padres y de Herminia. una noche no pudieron aguantar más y se escaparon. acercándose a María Jesús. En cambio la vida me ha dado la alegría de estar contigo. pero no es así. pero pertenecían a familias enguerrilladas. por eso. —Nunca le dices tía —observó María Jesús. Siempre me recordó que su nombre era Herminia y no tía. porque eso la hacía sentir vieja. Álvaro percibió el cerco de una interrogación y.para que no le dijera a nadie la verdad. una versión criolla de la vendetta entre Montesco y Capuleto.

Si yo me aparezco por allá. Cuando se encontraron en La Cobertera. se dedicaron a vivir juntos y a disfrutar su idilio. 129 . Se sorprendió cuando supo que era el novio de Oscura. —No. el Canario lo hizo reír con sus ocurrencias. Sólo Herminia mantuvo contacto con su hermano. lo conocía desde hacia tiempo por sus actividades en la Federación de Estudiantes. siempre había mucha gente. o deseaba mantener en silencio sus andanzas llenas de éxtasis? Álvaro no se preocupó en averiguarlo. A Rodrigo lo saludó efusivo.Comenzó a mordisquear el cuello de Jesusita que se retorcía de risa y tenía las mejillas coloradas. —¿Qué será de ellos? —Se preguntó. no se imaginaba que un tipo como él. mi amorcito. puede ser que pague los platos rotos de toda una generación. A Oscura la había visto en las fiestas Rave. fuera el marido de turno de esa carajita tan loca. y muchas veces coincidieron en las mismas tascas. mi padre. metido en la política de pata a cabeza. es decir. pero aún así le preguntó: —¿Nunca se te ha ocurrido conocer a esos parientes enguerrillados? Total ya ha pasado bastante tiempo. Tito Alayz lo maravilló con sus conversaciones. porque le era absolutamente indiferente. Jesusita lo llevó a conocer La Cobertera. María Jesús no volvió a preguntarle nada acerca de su origen. ¿De verdad no lo reconocía. y María Jesús se la presentó. pero sólo unos pocos formaron un pequeño grupo. ellos nunca intentaron conocerme. ella fingió no conocerlo.

fastidiándolo.Hacía mucho tiempo que no visitaba La Cobertera. 130 . Él necesitaba novedades. siempre andaba en grupo. pero también es justo decir que el cansancio y el aburrimiento que se adueña de las vivencias repetitivas. A Tito y a Raúl no los había visto más. hizo la premonición. Raúl Mendoza. pero a Oscura la vio algunas veces caminando por el centro de la ciudad. perdida. sin maquillaje. Tal vez fue el único que la vio realmente. como si estuviera rezando. y eso qué importa—. tuvieron mucha influencia en ese alejamiento de la librería. El círculo de Tito. y si lo es qué pasa. lo aburrían hasta la desesperación. oscura… Rodrigo se dejaba ver a veces por alguna tasca. ida de este mundo. con la cabeza casi rapada. las mismas caras de siempre y el mismo tema. ¿Renato Rodríguez? —Bueno. temerosa. Triple A ¿no te enseñaron a respetar el culo del prójimo? Sólo el culo de la prójima está permitido. Parecía una sonámbula. —Sonrió ante su ingenio. Era evidente que estaba pasando por un mal momento. pero recordó que la frase no era suya. se dijo pateando una lata de cerveza que estaba en el suelo. —¿Será maricón? Bueno. para colmo la imagen de Rodrigo volvió inoportuna. Una vez vio que movía los labios. las exigencias de su trabajo le impedían hacer ese tipo de vida social. y supo que era una forastera. y sintió verdadera piedad por ella. la había leído en alguna parte. quizá en uno de esos raptos de Tiresias. Nunca antes el apodo de Oscura Forastera le había venido tan bien.

Se dio cuenta de ese malestar. una vez que Tito Alayz. se quedó en la habitación ¿y si Jesusita me llamó? Apresuró el paso. y entró con un aspecto de loco que asustó a la recepcionista. —Ese carajo con su pinta de galán y su bigote de guerrillero. dedujo que el aparato quedó cubierto por alguna prenda de Sisi. y ansioso buscó su teléfono en los bolsillos. que tenía la costumbre de ponerle apodos a todos. La chica se irguió en su silla de un salto espectacular. Sus dedos encontraron unas monedas. malhumorado. Trató de reconstruir todos sus movimientos desde que salió de la habitación. sin saber por qué. 131 . El maldito hasta sabe tocar guitarra. No sabía por qué le daba tanta rabia el parecido de Rodrigo con el cantante. Faltaban dos cuadras para alcanzar la callecita que conducía al hotel. que se puso mientras intentaba recordar si lo había dejado en el auto o en el hotel. con esa pinta de Freddie Mercury que se gasta —pensó. o confundido entre las cosas que puso sobre un mueble. —Maldita sea. me saca la piedra. las llaves del auto y la corbata. ¿Por qué algunos desgraciados tienen tanta suerte? De pronto sintió unos deseos intensos de escuchar la voz de Jesusita. se refirió a Rodrigo como “el de Queen”.—No es raro que sea medio marico. Comenzó a trotar hasta que llegó al hotel. Álvaro sintió rechazo y rabia hacia el amigo. Ya no valía la pena hacer esfuerzos pensando en algo que estaba hecho. Desde ese día.

Álvaro no tenía 132 . pero la recepcionista lo cortó en seco. más tranquila. —Iba a continuar. Se quedó perplejo. entonces lo debe tener su novia. La recepcionista al verlo ahí parado sin decir nada. le dijo con voz carrasposa que en la habitación no había nada. intentando recuperar la calma. Casi de inmediato. marcó un número y dijo algo que no alcanzó a comprender bien porque estaba sumergido en negros pensamientos. y sin protocolos. Respiró más aliviado. —La dama que estaba con usted se marchó hace veinte minutos —dijo. Lo miró de arriba abajo. —Salí tan rápido que dejé olvidado mi teléfono en la habitación. Álvaro no podía creer que el día hubiese sido tan malo. con la boca abierta. una mujer con cara de terrorista apareció por una puerta que no había notado.y se quedó mirándolo. cuando encuentran algo. no sabía si revisar el cuarto él mismo o largarse dando un portazo. siempre lo dejan aquí. —Si lo dejó en la habitación. al reconocer al cliente que había salido corriendo media hora antes. al menos eso estaba mejor. es que se me presentó una emergencia —dijo esbozando una media sonrisa. antes de continuar con su décima mentira en el día. —Discúlpeme —le dijo a la chica. La muchacha se limitó a verlo. sin esperar a que él hiciera ninguna pregunta. —Sí. porque ya realizaron la limpieza y. tratando inútilmente de arreglarlo. Álvaro se apresuró a pasarse una mano por el cabello.

porque me asomé por la ventana y vi que asaltaban a un hombre. —Salí corriendo. se disculpó de la manera más amable que pudo. Descendió los cuatro peldaños de la escalera y se quedó tieso. —¿Qué haces aquí? Pasé tremenda vergüenza cuando entré al hotel. Estaba pálida. Si me araña le arranco el pescuezo y lo tiro en la basura. 133 . Entonces recordó una noticia de sucesos de un periódico regional. Adoptando un semblante fiero se acercó a Sisi. —Tú te fuiste y me dejaste sola en el cuarto —chilló. señalando con el dedo índice hacia la parte de afuera. Piensa rápido o saldremos arañados. no joda. La recepcionista me paró en seco y me dijo que te habías ido.ganas de seguir allí. —¿Y ahora Triple A? ¿Qué hago con esta loca? Piensa. buscando un cuento satisfactorio en sus archivos mentales. Sisi hizo ademán de retroceder. La miró con ojos de lobo siberiano. y se encaminó rápido hacia la discreta puerta que conducía al estacionamiento del hotel. que echaban chispas de ira verdadera. Álvaro caminaba despacio. estaba Sisi con su decolorada pelambre brillando… Como una Barbie extraterrestre. Al lado de su auto. hierática. pero estaba recostada del auto. ahí mismo —dijo. y se quedó allí. Álvaro la había impresionado realmente.

—gritó Sisi con el mismo chillido. no los estribos. —¡Claro que te avisé! Lo dije bien alto. y cuando regreso. hasta querían tomarme declaraciones. Lo llevé hasta el módulo que está en el boulevard para que le tomaran la denuncia y lo auxiliaran. su rabia era auténtica. y te tardaste tanto. lo matan como a un perro. diciéndole que ella había perdido al jinete. A él no le haría escenas. Estuvo a punto de corregirla. segura y calientica. 134 . indicador rotundo que anunciaba una tormenta de histeria. —Perdóname. Además fue un momento ¿se supone que debía pedirte permiso? Estaba rojo. preocupado de que caminaras sola por esa carretera. me dicen que te fuiste. me pidieron papeles. como el propio pendejo.—¿Y saliste a rescatarlo solito. que los delincuentes dejaron tirado en el piso. me tardé media hora nada más. amor. Ni siquiera sabes contar. Tú sabes como son los policías. tal vez fue por el sonido de la ducha. Álvaro se percató y arremetió con más ímpetu. —Me siento verdaderamente decepcionado. Salgo otra vez corriendo. se sentía demasiado estresado para permitirlo. Me puse furiosa y perdí los estribos. pero tú estabas instaladota aquí. sin avisarme siquiera?. porque ayudé al hombre. y Sisi presintió que aquello podía terminar muy mal. Si no me escuchaste. Intentando conciliar dijo en un tono más bajo. menos mal que el tipo dijo que si no hubiese sido por mí. pero se contuvo y le respondió con un reproche.

Álvaro casi se estrelló contra el auto que estaba delante de ellos. Notó que Sisi lo miraba con insistencia. pero permaneció callado. —¡Chico ten cuidado!. —¿Qué le dijiste a mi esposa? —preguntó. Él frenó a tiempo. y con gesto melodramático dio una vuelta. y abrió las puertas del auto. Haciendo acopio de todos los valores que Herminia le había enseñado. Bajó la mirada y pidió disculpas. pero dejé el teléfono en el cuarto. como si estuviera buscando la explicación de un misterio grandísimo. Sisi gritó y trató de agarrarse de algún lado. Salió de allí tan rápido como pudo. —Por cierto. mantenía la mirada fija en la calle que. muy nerviosa. recalcando la palabra esposa. con voz de niña le dijo que había llamado a María Jesús. por fortuna. se contuvo para no darle 135 . —exclamó con su típico chillido. ¿lo tienes ahí? Ella. lo buscó en su bolso. Iban sumidos en un silencio pesado.La expresión de Sisi pasó del miedo al asombro. Se volvió a mirarla y le dijo secamente. Sintió que la sangre le rebullía por todo el cuerpo. Entonces ella. —súbete—. luego se lo extendió. sus uñas rasguñaron el vidrio. te iba a llamar para decirte dónde estaba. y se sintió culpable. Él se puso las manos en la cabeza. y respiró profundo. porque volteó a verla con una cara que reflejaba la más grande incredulidad. De repente. Álvaro recordó el teléfono. no estaba muy congestionada. Álvaro agarró el aparato sin verla.

textualmente. Sisi. claro. —Bueno —dijo al borde de un colapso—. no. Le dije que olvidaste el teléfono en el hotel donde estuvimos. Álvaro se sentía nervioso. —¡Qué bonito discurso! —Fue lo que atinó a decir. le dije que estaba contigo en un motel y ella respondió. Abrió el teléfono y constató que había una llamada a su celular. porque si se le ocurre alguna locura. —Metiste la pata. Sisi lo miraba desencajada. así que prepárate. —Vamos a ver cómo remiendo el capote.un sopapo. No podía creer que Jesusita hubiese contestado eso. Me respondió. a mí no me va a fusilar solo. lo hace por defensa personal. pero no estoy seguro. Ella practica el tiro al blanco. que te daría el mensaje apenas llegaras. Estamos metidos en un rollo bien feo. Sentía la imperiosa necesidad de decir algo. de pegarle cuatro gritos a la imbécil que tenía al lado. No tienes idea de lo que hiciste. Jesusa es celosa. Le pidió que le contara. que te dijera que yo lo tenía. en realidad casi no hablamos. Te advierto que ella es muy astuta. mientras se le aclaraban las ideas. Deseaba apartar las brumas que estaban invadiendo su cerebro. de hablar. se apartó con rabia un mechón de cabello. así no fue —rectificó nerviosa—. 136 . la conversación. y siguió hablando. de lo más tranquila. porque en una ciudad como ésta… También practica artes marciales. y el sudor le manaba de la frente.

En ese momento divisó una parada de taxis, se detuvo con rapidez, y le pidió que terminara de llegar sola a su casa. Ella se bajó antes que él frenara el auto por completo, y sin despedirse salió veloz. Álvaro estaba mal, sintió que se estaba congelando y apagó el aire, pero el frío seguía perforándole hasta los huesos. ¿Qué le diría a Jesusita? —¿Qué pasó hoy? ¿Será que me cayó la maldición de La Verónica? De repente, una luz iluminó el revoltijo de pensamientos lúgubres que lo atormentaban. Se le había ocurrido algo, fue una historia que le contó una vez el Canario acerca de unas jovencitas que se vengaron de Juan Peluche, un profesor que les aplazó una materia. Una chica llamó a la esposa, y le dijo que era amante del peludo y hediondo profesor. La señora se enfermó de la indignación, y el pobre hombre jamás pudo probar la verdad. Recordó la reflexión que tuvo unas horas antes, y pensó que la idea de separarse de Jesusita era una fanfarronada. Sin embargo, una malévola voz interior le murmuró que la ruptura había acontecido tiempo atrás. Faltaba una despedida para consumarla. —Está bien, nos separaremos, pero en el futuro. En otro momento que no me sienta como una veleta sin timón ni bitácoras. En el instante en que presintió la ruptura definitiva, el final de los años de pasión agotada, pero de costumbre rotunda, sintió que todavía amaba a Jesusita. Se decía a sí mismo que las aventuras que había tenido sólo eran una estrategia para salvar su unión
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del tedio, un ungüento, un remedio casero para que la odiosa rutina no doliera tanto. Se olfateó, olía a perro mojado, pero no había ni rastro del perfume de Sisi. Repasó una vez más su historia, su aspecto era lamentable, parecía que hubiese recibido una paliza. Cuando entró en su casa fue recibido por un silencio en penumbras que no le gustó, sólo la luz del estudio estaba encendida. Caminó sigiloso hasta allí, y desde la puerta vio a Jesusita, como Blanca Nieves, profundamente dormida en el sofá. Se quedó unos minutos de pie, observándola, y decidió despertarla. Si no lo hacía, iba a perder la fuerza que traía para contarle la historia de la llamada. Dio unos pasos y se arrodilló, por un instante observó su rostro, el cuello blanco y suave, la negra melena desparramada; la besó en el hombro. Ella abrió los ojos, y se quedó mirándolo, saliendo poco a poco del sueño. Álvaro le habló en voz baja, como si temiera despertarla del todo. —Jesusita, la llamada fue una broma pesada que me jugaron unas pasantes nuevas, pero te juro que todo lo que te dijeron es mentira. María Jesús se incorporó lentamente sin dejar de verlo. —¿Qué pasantes? No entiendo —dijo mientras se sentaba y hacía unos movimientos con los hombros para desperezarse. —La llamada de la mujer que te dijo… Ella no lo dejó terminar la frase.

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—¡Cállate! Por favor cállate. Si no eres capaz de asumir tus metidas de pata, es mejor que no digas nada. Cierra la boca y no la abras más nunca. Haz cualquier cosa, pero por favor, no sigas mintiendo, no tiene sentido. No sé qué me ofende más, si las traiciones o el que me consideres una oligofrénica con diez neuronas come mierda. Se levantó del sofá y lo miró fijamente, él se había quedado de rodillas junto al sofá. Estaba pálido, en su mirada se reflejaba el asombro, era evidente que no hallaba argumentos para defenderse. María Jesús siguió hablando con tono firme. Sus palabras parecían dagas filosas. —Estoy harta de tus mentiras, ya no te soporto. No tolero tu olor a sexo de otra mujer, de otras mujeres, ni tu ridícula forma de disimular. No soporto ni un día más tu maldito egoísmo disfrazado de generosidad. No aguanto tus manipulaciones. ¿De verdad creíste que no me daba cuenta? Qué triste Álvaro, ni siquiera te tomaste veinte minutos de tu precioso tiempo para conocerme un poquito. Él se incorporó y se quedó mirando la pared. Había esperado ese momento, lo había imaginado, pero ahora todo era distinto. Cada palabra de Jesusita se le había encajado en alguna parte, donde el dolor era insoportable. Era un dolor que le hizo ver, en un instante, su gran fracaso como macho, y el ridículo que había hecho frente a su mujer todo el tiempo. Sintió vergüenza y rabia al verse descubierto, desnudo, estúpido ante María Jesús. Por primera vez, la miró como a una bruja cruel, como la bruja despiadada
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que todas las mujeres llevan dentro. Sin embargo, sentía que aún no estaba preparado para quedarse solo otra vez. Percibió a Jesusita muy cerca de él, casi pegada a su espalda, podía sentir su mirada de búho. Se volvió hacia ella y la miró de frente. —Te amo, María Jesús. Por favor, no me hagas esto, no me dejes. —Álvaro, Álvaro… eres más tonto de lo que imaginaba. Trata de ser honesto, al menos una vez, no sigas usando ese lenguaje engañoso, no digas lo que no quieres decir. Tú no me amas, tú me necesitas como muleta, como cachifa, y eso no es justo, me estás matando. Ya vivimos el tiempo que nos tocaba vivir, ahora no tienes que transformar esta separación en un duelo interminable. Ni siquiera tenemos bienes que repartir. —Es por la llamada ¿verdad? Fue esa maldita llamada. —No Álvaro. No es por la llamada, ya te lo dije, ¿es que ni siquiera me has escuchado? Es por todas las traiciones, por el abandono al que me sometiste como si fuera un objeto prescindible. Te detesto, y eso no puedes cambiarlo. Detesto tu habla postiza, mentirosa, ambigua… Entiende de una buena vez, que lo nuestro se murió en el mismo momento en que me abandonaste. No tomes mis palabras como un reproche, nada más lejos de mi intención, sólo quiero que seas sincero contigo mismo. Hablaba con calma, sin apartar los ojos de la cara lívida de Álvaro. Él intentó abrazarla, pero ella se apartó con rapidez.
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—No me toques, ten la decencia de no impregnarme con tu hedentina, porque hoy ni siquiera te bañaste. Hiedes a perfume con mierda. Ella intuyó el desconcierto apabullando la razón de Álvaro, pero lo conocía bien, en poco tiempo estaría como si no hubiese pasado nada. Sintió un poco de piedad, pero el deseo de terminar con aquella doble vida que estaba llevando, se impuso. —Todo termina en algún momento, todo se quiebra, todo cede al desgaste. Esta relación se acabó hace rato, y lo sabes muy bien. Es mejor que aceptes las cosas como están, y no trates de impresionarme con teatros ni dramas. Álvaro se sintió como un niño estúpido agarrado en falta, Jesusita acababa de desmantelarle su arsenal de artimañas. No quería verse como un imbécil, inventando tretas para retenerla a su lado. Además, nunca había visto tanta resolución en ella. Hizo un esfuerzo para que su voz sonara natural, para que no se percibiera ningún ruego oculto tras sus palabras. —Entonces tu decisión es definitiva. —Sí, ahora mismo me voy a casa de mi mamá. No me fui antes porque quería poner las cartas sobre la mesa. Dentro de tres días termino de trabajar el preaviso, y tendré más tiempo para venir a recoger mis cosas. Hoy sólo me llevaré lo de uso personal. —Está bien, mi Susa. Soy un estúpido, no tengo la menor duda, pero te quiero. Tienes razón en lo que dices, pero déjame seguir siendo tu amigo. María Jesús guardó silencio. Ella no creía en amistad después de una separación. ¿Qué le iba
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contar? ¿Qué estaba saliendo con Rodrigo y lo pasaba maravilloso? ¿Que tenía fantasías sexuales con otros hombres? —Prefiero que no nos veamos, al menos por un tiempo. Debemos superar esta ruptura y desprendernos de la costumbre. Si nos llamamos como dos amiguitos, no lo lograremos, y créeme, cuando te digo que estoy harta de esta comedia, no miento. Él la miró confuso, intuía otra razón para que ella actuara de forma tan rotunda, pero no se atrevió a especular, se sentía demasiado apaleado para seguir discutiendo. —Está bien, como tú quieras —dijo con sequedad, y pensó en abrazarla justo cuando un repentino apagón los sorprendió. Se sobresaltaron, y dirigieron sus miradas al mismo tiempo, hacia la ventana. Afuera todo estaba sumido en una oscuridad tenebrosa que hacía ver los edificios como inmensas moles negras. Un cacerolazo llenó el ambiente con fuerza y rabia. Mucha gente comenzó a gritar obscenidades contra el Presidente, era un aullido colectivo que producía terror. Fueron hasta la ventana y percibieron al caos reinando con lujuria en medio de las sombras. Vieron unas siluetas deslizándose por las calles tenebrosas, como en una película de terror. —Hay racionamiento eléctrico —dijo Jesusita. —Sí, pero hoy no le corresponde a esta zona, debe ser un apagón. —Tengo miedo, estos caos pueden desencadenar en algo peor, y entonces ¿qué vamos a hacer? —Preguntó María Jesús. Su voz se escuchaba extraña.
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los disparos de los delincuentes lograron alterarlo más aún. y salió hasta la sala. apenas se vieron. Jesusita ignoró las palabras de él. Para sorpresa de Álvaro. cada una venía en sentido contrario. por nada del mundo deseaba desmoronarse frente a ella. porque en ese momento. ella fue hasta el sofá y agarró un libro que tenía allí. En la oscura calle aparecieron dos bandas de motorizados. y en silencio. —Y para colmo esta banda de asesinos sueltos —dijo con tono exasperado. le señaló a Jesusita las sombras.—Pueden pasar cosas más graves de lo que imaginamos. sin tanta pelea y divisiones. 143 . Hizo un gran esfuerzo por controlarse. y sacó una linterna. La tensión que había padecido las últimas horas era muy grande y. Se quedó callado observando la vía tragada por la negrura. y nos evitaríamos muchos daños innecesarios. —Sí. Él se quedó indeciso ¿pensaría marcharse en medio de aquella oscuridad? No tuvo tiempo de hacerle ninguna pregunta. enderezaríamos el camino más rápido. es peligroso —respondió Álvaro en un susurro. Si cada quien hiciera su parte. —Tal vez es algún vecino —dijo ella. Álvaro dio un respingo y haló a María Jesús hacia el centro de la habitación. comenzaron a disparar unos contra otros. escucharon que alguien estaba llamando a la puerta. pero no abras. En ese momento divisó unas figuras que se desplazaban sigilosas. Jesusita buscó a tientas dentro de una gaveta.

ya tengo quién me lleve hasta la casa de mamá —dijo. mientras Jesusita salía. al tiempo que caminaba resueltamente hacia la puerta. Entonces Álvaro miró la maleta y el bolso. y sintió deseos de llorar. María Jesús se volvió hacia Álvaro.—¿Quién es?. 144 . La entrada quedó a oscuras y él se encontró en medio de la sala. y vio que él se colgaba el bolso. —preguntó. —¡Qué providencial!. y le iluminó la cara. Como si fuera un sueño. la escuchó hablando con Rodrigo. envuelto en las espesas tinieblas de aquella noche. y agarraba la maleta. —Rodrigo —respondió una voz desde afuera. Se quedó parado en medio de la sala oscura.

Tercera Parte La sonámbula descarriada Soy Alicia en el país de las maravillas y aún no me repongo del espanto aterrador por la caída en este agujero. En esta trama sólo existe la reina de corazones. un gato que se burla con su risa diabólica. Fragmento de su diario. una oruga fumadora de opio… un faro psicopompo alumbrando los pasadizos de este laberinto infinito. Miro un espejo y veo el reflejo de un hombre. pero es una broma de la imaginación. 145 . arrastrado por el conejo apresurado. Karla. el sombrerero loco.

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Sin percatarse. doliéndole adentro. comenzó a hilvanar retazos de vivencias. no podía salir así. Karla contemplaba la lluvia que se había desencadenado en la tarde y aplastaba las copas de los árboles con su peso ominoso. Había llorado casi toda la noche. Ese día se despertó temprano. creyendo que la libertad sólo existía afuera. y le dolían los ojos. y se puso colirio refrescante en los ojos. todo el apartamento estaba casi tan vacío como ella misma. total ya no tenía urgencias. desde ese ventanal veía muy distantes. Dejó que el agua fría corriera por su cuerpo y lavara su cara congestionada. y trasteando se metió bajo la ducha. pero se quedó tirada en la cama.I Desde el ventanal de su dormitorio. mirando a su alrededor sin reparar en nada. Deseaba que el agua se llevara los vestigios de todas las lágrimas que la empaparon la noche anterior. esperaría que bajara un poco la inflamación. Su evocación la había trasladado a una zona intermedia que fluctuaba de un tiempo a otro. Se preparó un café y miró la sala desierta. La noche anterior estuvo esperando a 147 . viendo el techo sin deseos de hacer nada. los párpados estaban hinchados y la maldita tristeza seguía ahí. Hizo un esfuerzo para levantarse. Al fin salió. Allí se mantuvo un buen rato. y se dejó llevar por esa vereda difusa que la condujo a repasar algunos acontecimientos que. Se sintió segura y protegida en aquella lujosa habitación que decidió abandonar en mala hora. —¡Qué tonta he sido! —Reflexionó.

porque esta noche te traigo como sea hasta aquí. Rodrigo. le había pedido que fuera al apartamento. maldita sea. dijo que podían verse al siguiente día. acariciándose el vientre inflamado por el deseo y la proximidad de la menstruación. quién sabe si hasta quede embarazada. Él se negó a visitarla a esa hora. todo se me tuerce. unas ganas inmensas de tener algo de ese hombre que la había destrozado con su desamor. eres hombre como los demás. Era una obsesión. se sentía envalentonada y deseaba verlo para insultarlo. se alegraba de que no la hubiese visto en ese estado miserable de borracha desilusionada por el despecho.Rodrigo. después de tomarse dos botellas de vino. quería darle algo. después echarlo de su casa como a un mendigo. Me pagarás doble la noche de amor que me debes. La idea de tener un hijo de Rodrigo seguía en su mente. —Mejor así. ¿Será un signo para que no me reúna con Rodrigo? No sé. Esta noche me vestiré como una reina. que lo seduciría con un vestido bello y un maquillaje. aparte de despedirse. Pensaba. no me importa. «De acuerdo». con instintos y no te vas a resistir. no a esa harapienta que conociste en mala hora. porque estaba muy ocupado. A fin de cuentas. con ganas. —Tengo que hablar otra vez con la vieja Mercedes. De alguna manera lo convenceré para que venga hoy. le juró que se iba y. puerilmente. pensó Oscura que. porque estas fechas son perfectas —dijo. verás a Karla Sofía Uzcátegui. quiero verlo. Ahora se alegraba de esa negativa. Ayer pensé que anoche 148 .

ni hacer preguntas. Oscura. por la emoción. y después dedicarse a odiarlo con todas las fuerzas de su alma vencida por el amor. La mujer se mostró más amable que de costumbre. le contó todo. 149 . quiso saber para dónde se iba. iría en taxi. Con ese plan creyó que podía ver otra vez a Rodrigo. había olvidado entregarle las llaves a la casera. mejor. imposible. aguantando la risa. Esperó hasta el último momento para hablar con la propietaria del apartamento. y con aire confidencial. Claro. Ya no tenían chofer. la tomó por un brazo. Al verla entrar. le rogó que guardara el secreto. Oscura había dicho a su casera que esa mañana le entregaría las llaves para que dispusiera de su vivienda y de los muebles que quedaban. por qué. Por supuesto. Ahora tengo que darle alguna excusa a Mercedes para venir esta noche. ¿Cómo se las arreglaría para salir de su casa aquella noche? Sus padres no eran tontos. tenía que inventar algo verosímil para no levantar sospechas. hasta que Karla en persona se lo contara.terminaría con esto. sino cuando ya no hubiese tiempo para despedirse. y su prometido quería que se mudara de una vez para su residencia en el Country Club. Pensó decirles que. Mercedes no pudo con semejante peso y esperó a Jesusita en la entrada del edificio. le confió “en secreto” que se iba a casar. con esa excusa podía salir a última hora de la tarde. pero con él nada me sale bien. no quería que Jesusita se enterara. qué iba a hacer.

porque le negó las delicias de ese cuerpo varonil que ella aún adoraba. con ganas de vomitar al ver tantas parodias de las palabras del Presidente. Fue espantoso admitir que se engañaba a sí misma. qué remoquete más bonito! Ahí está el caso de los Quintero. después de comprobar los detalles que había preparado para su partida. Las imágenes mostraban las caras sonrientes que aparecían en todos los comerciales y noticias. Se ríen como si esa mierda fuera una crítica 150 . Quiso odiarlo y no pudo. el olvido podía fluir fácil. En eso radicaba su drama. era preferible odiarlo. al revelarle que le había entregado su amor sin que él se lo hubiese pedido nunca. no recordaba cómo ni cuándo. —¿Hasta cuándo se hablará de nuestro carácter bonachón? No joda. ¡sí señor. su tragedia. se quedó viendo la televisión. ese sentimiento se le presentó en su verdadera dimensión monstruosa. La noche anterior. Aún lo amaba con una desesperación que le bullía por dentro. Se sintió asqueada. o al menos creer eso.Quería creer que una vez lejos. luego. Lo maldecía porque nunca la quiso. Sólo sentía un dolor rencoroso. tremenda fraternidad que mostraron con esa familia. Los venezolanos son joviales y muy amables. ¡Qué excusa más palurda para no enfrentar la gravedad de todo lo que ocurre! Lo más triste es que esos señores con sus títulos y prestigios hacen de todo una inmensa broma. Estaba agotada por el despecho. por la borrachera y por el trabajo de los últimos días. Primero fue un embrión. y necesitaba escapar de aquel martirio de anhelos y pasiones frustradas.

Qué burrada para pasar el tiempo. Oscura se revolvió inquieta en el sofá y sus pensamientos la devolvieron al presente. se cae solito.eficaz. no le importaba la cantidad de dinero que había pagado por ella. a sospechar del discurso. hasta ayudaban a los estudiantes a ver la inmundicia del entorno. ¡puros refritos! Nadie dice que nos estamos hundiendo en una indolencia tricachúa. a sus dificultades inmediatas. la mayoría de los profesores que trabajaban allí eran profesionales comprometidos con lo que estaban haciendo. daba la materia por perdida. Recordó que Elvira R. En ese instante Oscura decidió que no volvería a esa clase. Por si fuera poco. de lo que no nos interesa.. con rabia. Soltó su perorata en voz alta. poses recicladas. descargando la inmensa frustración que sentía. no sabrá que es tan responsable de esa representación académica. publicidad reciclada. a pesar de saberse libre de todo aquello que le pareció una cárcel. Todos los poderes son iguales. por ley de gravedad.. el cuestionamiento más grande del siglo. —¿El Tiranosaurio R. Por fortuna. Algunos. de manera indirecta. como los brutos que vamos a verla? Está clarísimo que es otro montaje sin planificación rigurosa que. hay que reírse de lo que no entendemos. que ya no tenían que ver con ese postgrado de pregrado de primer 151 . Noticias recicladas. había insultado al curso entero. los llamó brutos. desde sus inalcanzables tronos de sabios celestes. hasta el de profesores inmamables que lo utilizan para hablar paja desde sus estrados de divinidades intelectuales.

y la torturaban con su música tierrúa. la obligó a cerrar las ventanas. con el martirio que la clavó en la certidumbre de que enloquecería para siempre. Para colmo. experimentaba una desazón que le retorcía las vísceras. Del corazón de Oscura Forastera salían las maldiciones más francas. toda su pobre humanidad.grado. estaban haciendo una parrilla y el humo. como siempre. que ella consideraba hijos de la estulticia absoluta. Su odio alcanzaba dimensiones insospechadas cuando alguno de ellos ponía música a todo volumen. la charanga espantosa que me pudre los tímpanos. Sentía que la obligaban a escuchar esa mezcla de gritos. gruñidos y ruidos. A punto de traspasar la salida de ese Hades. acompañados –naturalmente– por el sonido de un bajo que le hacía saltar el cerebro. Sus vecinos. la columna vertebral. acompañado del olor a querosén. chasquidos. auténticas y generosas que era capaz de proferir contra esos vecinos. Estaba ansiosa por terminar de una vez por todas con aquella situación que se había prolongado tanto. El calor era sofocante. Sostenía con fiereza que gente como ellos ponían seriamente en entredicho la teoría de la evolución. —Todos los fines de semana es el mismo guateque. a un ritmo tan alarmante que la hacían imaginar tétricas danzas alrededor de un altar donde se consumaría un sacrificio humano. una familia entera de malandros se mudó a una casa medio derruida que estaba frente al edificio. donde algunas antorchas proyectaban un brillo atroz sobre la sangre 152 . Veía las imágenes cubiertas por el velo de la noche en un descampado.

la primera donde se inició como correctora. se estaba mofando del nombre de María Jesús. era una muletilla. remedándola con un “me encanta. me encanta. escuchó que una mujer medio borracha. ante sus vecinos primitivos. Indudablemente. vejó las ansias de la mujer que lo necesitaba con una urgencia indecible. Él con su rechazo y su desamor. Una vez. esos ruidos que los vecinos llamaban música. ante sus profesores. me encanta”. Sin embargo.mezclada con pantano. ahora aborrecía ese lugar lleno de agresividad donde el perro más fuerte mataba a dentelladas al más débil. Detestaba a Jesusita que se burlaba de ella porque decía “me encanta”. ante el malandro. gracias a la recomendación de María Jesús. Aquella noche se sintió indefensa ante el televisor. está bien. pero al transcurrir el tiempo. Esos amigos era el pequeño grupo que fue conociendo en La Cobertera y en Editorial Redami. se dio cuenta cómo la subestimaban. y todos celebrando con grandes carcajadas. en vez de corregirla? Se imaginaba a María Jesús con su cara de modelo boba. eran muy perniciosos para la salud mental de Oscura Forastera. Oscura Forastera sabía que nadie estaba exonerado de las burlas del grupete. Había sentido un cariño genuino por esa empresa que le abrió las puertas y la ayudó a darse cuenta de su verdadera vocación de editora. Oscura se sintió indefensa ante aquellos que creyó sus amigos. pero ¿por qué burlarse a sus espaldas. 153 . ante Rodrigo.

—Quizá por eso vuelve loco a ciertos hombres. Lo que pasa es que estaba enamorada de Álvaro. quién sabe si juega en los dos equipos —dijo con la voz pastosa de los borrachos. y mientras llenaba su copa de vino. después se paró y fue hasta la pintura. 154 . menos Tito y ella. y él prefirió quedarse con Susa. Esa misma noche. y la tal escritora se rió nerviosa. Luego comenzó a ver hacia los lados. evasivo—. sin ninguna consideración ni delicadeza hacia la cuasi. lo curioso era que nadie la conocía. continuó. no te encapriches con lo que dijo —respondió Tito. Algunos se rieron de la comparación. agregó por sobre el hombro de Tito. La arpía. Oscura se dio cuenta de que Tito le hizo un gesto con disimulo. —¿Esa vieja peluda estaba enamorada de Álvaro? —Replicó. —¿Quién es esa señora que estaba hablando pestes de María Jesús? —Bueno.—Es nombre de hermafrodita. porque dicen que ella ha tenido más amantes que libros. Oscura interrogó a Tito. femenino y masculino. fingiendo que un cuadro de Ulises Materán había captado su atención. El Canario estaba escuchando la conversación. cuando La Cobertera estaba casi vacía. tercera edad. Era una mujer madura que se presentó como escritora. —Tito ¿de dónde sacaste esta obra maestra? Al poco rato la mujer se fue sin despedirse de nadie.

y para rematar. Yo mismo vi en su casa un altar con cosas extrañas. además de esa que dice Tito. Las botellas de vino se iban vaciando a medida que se emocionaban en la discusión. y comentó que esa mujer estaba loca. muy serio. Creo que la desprecia por otras razones. Raúl. —repitió el Isleño. que tenía problemas de personalidad y no los aceptaba. pero Tito. y hace mejunjes raros. —No digas pazguaterías Raúl. recordando anécdotas de la infeliz que hacía unas horas estaba departiendo con ellos. y no niegues Tito que viste el velón con una fotografía de Susa al revés —dijo señalando a Tito. el fallecimiento del lector. pero ¿quién iba a creer en filtros mágicos a estas alturas? La evidencia era la propia Susa. con un índice acusador. Estuvieron riéndose. la muerte del autor. Ella se había reído hasta que el estómago se le retorcía con calambres. se la pasa prendiéndole velas a Susa para sacarla de su camino. con su acostumbrado histrionismo 155 . Tito empezó a reírse. siempre rozagante y preciosa. como grandes amigos. —¿Pazguaterías?. Tito y el Isleño se burlaron un buen rato de las cosas que inventaba la bruja-escritora.—Es una bruja. Una vez estaban discutiendo acerca de la muerte de la literatura. Luego se dirigió a Oscura. Oscura se interesó en el chisme. por eso no podía curarse. —¿Viste su cara de rastrera diabólica? Todos sabemos que le tiene una envidia endemoniada a Susa. reprendió a El Isleño. Oscura conocía muy bien el tipo de humor que gustaba en La Cobertera.

con voz saturada de vino. Todos se partían de risa. como un gimoteo. literato prostituto. Tus libros serán alimento de polillas. Las carcajadas llenaban el ambiente. Lo más triste es que perdí el billete que gasté. —Para salvar nuestra inversión. 156 . tendremos que vender la librería a un museo. pero cerró su discurso. María Jesús. nada más para enterarme que la literatura. entre carcajada y carcajada. Oscura hizo un esfuerzo para poder hablar. si los genios de la teoría te tumbaron la licenciatura? —No sólo la licenciatura querido mío. y montar una chicharronera en la avenida Baralt. I’m going to be a call man. según ellos. Entre risas y palabras entrecortadas. Todos comenzaron a reír. —Estudiamos algo que no existe. y el doctorado. Tito también se reía con estruendo. eso le dio más risa. también me jodieron la maestría. y el Canario continuó hablando. —Me dedicaré a la prostitución. últimas lectoras ignorantes y golosas de este mundo. dijo casi ahogada. El Isleño se doblaba de risa y el vino se le derramó. el lector ha muerto. le dijo a Tito: —Te jodiste. y preguntó con voz entrecortada. todos se retorcían de risa.se paró en medio del salón y. —¿Para dónde vas a correr. la literatura es un fiambre enmomiado. El bochinche era grande. es un cadáver.

porque se estaban meando. —Nosotros estamos más jodidos que el resto del planeta. son almas en pena vagando en el limbo de la literatura. entre risas. y casi moqueando. Tito. —Hay que enterrar al autor. el estómago les dolía. 157 . con los ojos llorosos. María Jesús. Oscura gritó. Hasta Rodrigo. para ver si me puedo comunicar con él. —¿No va estar podrido si hasta el Proletkult le asestó sus buenos hachazos a los pobres autores? El escribidor de libros estuvo agonizando muchísimo tiempo. no podían reírse más. Montaré un negocio de espiritismo en La Pastora.—El lector también es difunto. siguiendo a Rodrigo. porque descubrieron que la literatura latinoamericana no existe. y eso de casualidad. —Es verdad. ironías. apretándose el estómago dijo. Así eran las bromas de La Cobertera. somos forenses literarios. opinó. tiene como un siglo de muerto. Oscura y Jesusita corrieron casi al mismo tiempo para el baño. atorada por la risa. dijo. Ese muerto está hediondo. y está pestífero. Estaban agotados. Todos celebraron la ocurrencia con otro estallido de risas que los hizo agarrase el abdomen con las dos manos. llenas de risa. doblado de la risa. ustedes se alimentan de cadáveres! Son carroñeros —dijo Álvaro. —¡Qué bolas. Quienes escriban aquí. las mandíbulas les temblaban.

mientras pensaba en la teoría de los Formalistas Rusos para distraer su mente. todo estaba allí custodiándola siempre. los abrazos de su madre. su sangre. Ni siquiera puedo caminar como una lavadora chaca-chaca para que todos los hombres sepan que puedo moverme bien. Por desgracia. sólo interpretaba su pobre papel. que disfrutó con esas bufonadas. era una actriz mediocre de su propio melodrama. la tradición. las visitas de los primos. y se mordió los labios. 158 . se enteró de las bromas que hacían a sus espaldas. Jamás he podido adoptar la pose de mujer importante que algunas exhalan. Oscura. la obligó a confrontar su desamparo y su falta de coraje para dar marcha atrás y suplicar el perdón de sus padres. Nunca se emancipó realmente. No puedo pararme con las piernas abiertas. Se reconocía a sí misma hipócrita y cobarde. reconociendo que jamás se había liberado de nada. los juegos con sus hermanos. por eso me refugio en la lectura. y el rechazo de Rodrigo. No tengo valor para vender dulces en los autobuses. Añoró su dormitorio. cada desprecio. ahora era el blanco de sus chanzas.el único humor que se aceptaba allí. A solas lloraba por su fracaso de liberación. —Soy incapaz de defenderme del mundo. Echó de menos la comodidad de su casa. como un charro mejicano. Ese último año viviendo al borde de la desesperación que le causaba cada burla. La soledad comenzó a estrujarla pausadamente. como si fuera una cautiva. La familia. el olor del jardín. y no echarse a llorar.

y las monjitas le enseñaron que esos arranques de violencia eran malos. Fue educada en los mejores colegios de la ciudad. Aunque sé que todos tenemos miedo. Jamás le confió a nadie su tormento. ninguno de sus amigos se dio cuenta del terrible dualismo que la estaba despedazando. Soy tan inútil. —No tengo valor para nada.Se maltrataba con un cuestionamiento pertinaz que revelaba la furia que contenía amarrada. se tiraba en la cama y se quedaba viendo hacia el techo. Tal vez es miedo. ni valores morales. como a un perro bravo. Intento escapar del insomnio. Esas son cosas de gente mal educada. pero lo enmascaramos. porque a nadie le gusta la gente débil. Me obligan a mentir. Esas fuerzas desconocidas para ella la obligaban a recluirse en su propia soledad. noche voraz y fascinante que quieres 159 . —No tengo coraje para disfrazarme de triunfadora. rumiando su desolación. Dios mío. siempre huyendo de mí y de todo. Oscura Forastera nunca pudo deslastrarse de su formación. Me refugio en una pastilla para dormir. nunca se debe ofender a nadie. como si las circunstancias se confabularan para forzarme a caer en esas trampas a cada rato. una furia desquiciada se apoderaba de ella por su incapacidad para gritar a los cuatro vientos lo que sentía realmente. en vano trato de fugarme de tu encanto noche terrible. Temblando por las emociones que la sacudían. sin principios. sólo miedo ante mí misma. A Dios no le gusta la gente que maldice.

orgiástica… Se sintió repulsiva al recordar que. El olor de la tinta. frustración y resentimiento. nadie supo que era una lectora muy crítica. Nadie le prestó atención. con una alegría tribal. las páginas saliendo con exactitud milimétrica. pero comenzó a soñar con aquel proyecto. En aquellos lugares era obligatorio ser poeta o escritor para ser admitido en sus círculos. pero sólo para ella. La escritura no le interesaba en absoluto. fingió interés por la escritura. Para el grupo esos descubrimientos de Oscura pasaron desapercibidos. despecho. sospechosamente a rechazo. la precisión de la guillotina cortando el papel. En cambio el trabajo que se hacía en los talleres de una editorial se convirtió en una pasión nueva. no sabía cómo ni cuándo. Recurrían 160 . durante un tiempo. perpetúa. asco. En esos días decidió abrir una editorial. quien no poseyera alguno de esos dones. desde que Jesusita la ayudó a penetrar en ese mundo. Cuando se integró a esos grupos. Qué obra podría escribir que no oliera. y hablaba perfectamente cuatro idiomas. a pesar de que ella hablaba sin parar de lo que creía una revelación. Sólo seguía un patrón impuesto por la gente de La Cobertera y los escritores que frecuentaban la Editorial Redami. era una especie de paria intelectual que no tenía derecho a vivir. Se entusiasmó por el trabajo editorial.arrastrarme hacia una vigilia nocturna. blanca. La embriagó la actividad febril de ese equipo enorme de personas para producir un libro. Qué podía escribir que no molestara o hiriera a nadie. Lo era.

estúpida e irresponsable. resbalando como un vómito por mi piel. Infinidad de veces se arrepintió de haber desafiado a sus padres. de someterlos a una humillación que no se merecían. Me aterra sentir la contingencia.a ella cuando era necesario que alguien leyera y corrigiera sus textos. oler la pestilencia inscrita en los rostros. Al poco tiempo se le convirtió en una expiación. Me espanta el vértigo de esta realidad. y comenzó a escabullirse con las chancletas al revés. comenzó a vivir con ese torbellino revolviendo su frágil tranquilidad. pero sólo fui un humilde chivo expiatorio inmolándome una y otra vez en el altar de la vida. escuchar la farsa interminable de las comedias. —Quise ganarle al azar. transgresora. como el dios Hermes. contestataria. y la decepción se le encajó como una esquirla en alguna parte de su ser. Reconocía que era una gran mentira negar su arrepentimiento por todo lo que había hecho. 161 . consiguió asilo en el trabajo y en un postgrado que la decepcionó desde el primer día de clases. Con tristeza se dio cuenta de cómo la utilizaban. intentar negarlo no sería más que una postura arrogante para justificar la grandísima torpeza que había cometido. en un arrepentimiento más. no sólo con el entorno. Muchas noches lamentó haberse lanzado en una carrera sin rumbo. Sin darse cuenta. sino con ella misma. que cada vez se volvía más huraña. Se fue apartando del grupo que se reunía en La Cobertera. Los cambios se operaban silenciosos en el mundo de Oscura Forastera. Poco a poco se percató del carácter mezquino de esa gente.

se había derrumbado. Somos actores cambiándonos los vestuarios constantemente. No podía hacer nada. siempre de viaje o atendiendo sus empresas. —Dime eso. para que nadie se diera cuenta de su inmensa soledad. y nos maquillamos con un enlucido para la ocasión. El mundo que trató de construir.El odio que se anidó dentro de ella la trastornaba. esto es una comedia miserable… Los dramas personales se expían en el silencio de los entretelones. Él falló como todos los demás. como su padre. y tuvo que fingir fortaleza y alegría. no podía conciliarse consigo misma. Las crisis de su alma aporreada comenzaron a sucederse con más frecuencia. Se repetía que los hombres importantes en su vida la ignoraron. Dime que mi angustia y las costuras de mi alma están bien escondidas de las miradas curiosas. no había nada que pudiera salvar. misterio. enigma inefable. que no pueden verme. a cada rato. que soy secreto. Dime que me fui como te dije para que no me vieran por dentro. la dejaron sola. de su insomnio. No se vale llorar. de todos sus malestares. a la medida de sus sueños. Culpó a Rodrigo de su fracaso. Recitaba la frase emblemática de un poema de Luis Alberto Crespo. para representar el rol que nos toque. Fingió muchas cosas para que la indiferencia y el abandono no le dolieran. —¿Qué carrera tan loca y absurda emprendí? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué carajo es esto? ¿Por qué 162 .

vivir duele tanto? ¿Es igual para todos o existen privilegiados? Se hacía preguntas con ferocidad. En el tiempo que frecuentó La Cobertera. Cuando se enteró de la relación de su hija con Álvaro. la rabia fue tan grande que la profesora perdió la compostura y la echó de su casa. se enfermó. Cada quien arrastra su cruz como mejor puede. La delicadeza. hablando de algo que no recordaba. pero no quería darle motivos para que 163 . Al principio creyó que María Jesús era como ella. pero un día. el buen gusto y su porte.. pero María Jesús le suplicó que respetara su privacidad y la decisión de ganarse la vida en un empleo que ya había elegido. revelaban una excelente educación.. Tito le habló del origen bastardo de Susa. y Oscura Forastera comenzó a odiarla más. Jesusita amaba a su madre y la admiraba mucho. y no atinaba con ninguna respuesta. Jesusita no esperó a que se lo repitiera y se fue ese mismo día a vivir con Álvaro. que la cuidaba como una especie de Cancerbero y la vigilaba a toda hora. Al poco tiempo Elvira R. Sólo la de Jesusita le interesó. porque le confirmaba que no había muchos privilegios para los seres humanos. ¿Qué era eso tan esquivo y misterioso que le otorgaba un aura especial a esa bastarda provinciana? Tito le contó que Susa hizo verdaderos sacrificios para quitarse de encima el yugo de Elvira R. entonces se reconciliaron. Esbozaba conjeturas y conatos de teorías que nada le aportaban. Intuyó que Jesusita disfrutaba de algo que ella jamás tendría. se fue enterando de historias de sus amigos.

agarró la caja de cigarrillos y se fue hasta el ventanal. La imaginó llena de terrores. exhaló una bocanada de humo y recordó la guerra que le había declarado. Tratando de retomar el hilo de sus pensamientos. siempre sedientos de penurias humanas. II Karla se desplazaba por la amplia habitación. Quería fumar. Fumó con deleite. Vio el poemario que había guardado en su cartera para releerlo en el aeropuerto. El tráfico debe estar terrible —se dijo. lágrimas y miserias que no tardan en reclamar. recapitulaba sobre ese pasado que había dejado atrás. hasta que el maldito la confrontó y la hizo sentir como una 164 . o tal vez en el avión. entonces recordó que ellos no estaban. Fue hasta la puerta y la abrió un poco. —¡Qué tonta soy! No han llegado aún.volviera a dominarla. de esos bufones que se instalan en un teatro vivo para que los representemos. La imagen de Rodrigo apareció nítida en su cabeza. y con esta lluvia van tardar un poco más. pero no se atrevía a encender un cigarrillo frente a sus padres. aunque fueran tan diferentes. ¿Cuántas veces en la soledad de sus noches había espantado el terror leyendo Recóndita Clave Originaria? Puso el libro sobre la cama. Oscura sospechó que. mientras buscaba los cigarrillos que estaban escondidos en el fondo de su bolso. sus pasos resonaban como un eco extraviado en el espacio casi vacío. María Jesús también ofrecía hecatombes a los dioses. la casa estaba en silencio.

No conocían sus pasos cansados. Oscura obligó a sus pensamientos a rememorar otra vez al grupo que se reunía en La Cobertera. pero no soy una tarada como ellos. Pensaba con frecuencia que ese era el rostro que la gente de su clase social aborrecía. sus campanadas a 165 . era para arrebatarle algo de su miseria y engalanar con penurias que ignoraban. el sacerdote mayor. Hasta Tito. como una vieja picada de viruela. Todos creen que soy loca. lleno de huecos. porque no soy como ellos. jura con su implacable sabiduría que he leído unos tres libros. porque no actúo como árbitro literario de lo que consideran buen gusto. Tal vez no he leído tanto como la Jesusita. Qué efímero fue ese tiempo cuando descubrió maravillada ese rostro de Caracas. ese comentario debe ser un banquete para el grupo de maestros. reprendiéndola por sus “travesuras infantiles”. narraciones o poemas que nada podían decir del viejo rostro picado de viruela. que tuvo el privilegio de ser educada por una profesora de literatura. cada vez que se lanzan encima de términos mal pronunciados para hacer sus orgías de correcciones y burlas. —Pandilla de idiotas. cuando se asomaban por allí.chiquilla imbécil. Si Rodrigo lo supo es que han hecho de eso un chiste para iluminar sus veladas magistrales. Siempre pensaron que estaba ida de este mundo. Los pobres diablos ni siquiera se percatan de que sólo muestran las costras más feas de su imbecilidad. Creyó que estaba viviendo el sueño de los surrealistas. eso era preferible que padecer el recuerdo humillante de Rodrigo.

Casi todas las aceras estaban ocupadas por buhoneros. como carritos de hacer mercado llenos de naranjas. con confianza. y entre tantas cosas que captaron su atención. y el vendedor la atendió muy amable. sus gritos y sus susurros. Junto a él no faltaba un tarantín con un exprimidor de jugo. se veían cosas tan extravagantes. Ella se acercó curiosa. promocionando su mercancía en un pedazo de cartón: “jugo de naranja 100 X 100”. pegados a cualquier pared. El joven alzó el libro sin perder tiempo y lo puso en las manos de la muchacha. porque te voy a hacer un precio exclusivo. Oscura Forastera había logrado cruzar ese margen que divide la ciudad. no olvidaría nunca a un buhonero joven que vendía libros usados. 166 .las doce del día. —Ese es tremendo libro. está protegido por guardianes y psicopompos. Un día recorrió la avenida Baralt. su vitalidad. algunos envases de plástico y un paquete de vasos desechables. —Puedes agarrar lo que quieras princesa. Sobre un plástico polvoriento estaban acomodados muchos libros que se veían nuevos. preguntó por el precio de Calletania. El tipo es bestial. una novela de Israel Centeno. sus desventuras y sus peligros. y una piedra frenando las ruedas. conoció de cerca su incongruencia. te estás llevando un regalo. aquí no mordemos. El Centro de Caracas tiene sus códigos herméticos. Desplegaba su mercancía en el piso. Impresionada por los títulos que se exhibían sobre el mugriento mantel.

Sonriendo. —Mira. yo me he leído todos esos libros. espérate para que te sorprendas. y valdría la pena comprarlo. pero él se retiró uno poco. —Ya va nena. Él. y se lo mostró como si fuera un especialista en literatura. te voy a decir una cosa. lee esto. tomó un pequeño ejemplar. aquí donde tú me ves. Por eso no pueden enrollarme que si con planes de lectura o regalitos del niño Jesús. Yo leo a tipos como esos —y señaló la exhibición de libros—. ¿Tú crees que un tipo como yo va está leyendo esos enlataditos masticados por otra gente? ¡Qué va! A mí nadie me cae a muela con esas ideologías. Buscó en las primeras páginas del poemario. y encontró lo que buscaba. temiendo perder una posible compradora. —A que no conoces este libro. “Otra noche de agosto se repite/ en la intranquilidad del sueño/ y el frío de la oscuridad/ Me sumerjo en el abismo/ desciendo la estrecha galería/ no le temo al reino de las cenizas/ Una atmósfera pesada envuelve al universo/ El silencio dibuja los muros/ en la trampa de cristal del globo”. esta es poesía de la buena. 167 . Oscura lo miró divertida. ella le preguntó si había leído el libro. casi nuevo. Oscura leyó en silencio. por su habladuría. te voy a enseñar algo que segurito no conoces. Ella quiso agarrarlo. Mira. —Mira princesita.

como si se hubiese arrepentido de lo que iba a decir. Ella estaba tan impactada por el poema. llegaron a un acuerdo sobre el precio de los tres que había visto al principio. —Esto es una joya.Cerró el libro de golpe y se dio cuenta de que el vendedor la observaba. Luego se despidió del buhonero prometiéndole que volvería a pasar por allí cuando tuviera más dinero. Es magnífica… Bueno. Después de rechazar varios libros que él le iba poniendo en las manos. por qué le interesaba la poesía. una novela de Marisol Marrero. me ha sorprendido. El buhonero la veía con aire satisfecho. Bueno no es que yo sea poeta. Su cara debió reflejar la emoción que le produjo el poema. ¿cómo se llama? Ah! Mireya Kríspin —dijo mientras examinaba la portada del libro y leía el título Recóndita Clave Originaria—. que no tuvo ánimos para preguntarle al vendedor. porque a decir verdad… Bueno ¿Qué te parece? —Preguntó. como hacía la mayoría de los compradores. por un 168 . —Nunca había escuchado hablar de esta poeta. —Ya va princesa. Oscura dijo que se llevaba los dos libros y preguntó el precio. en realidad no sé qué decirte. mira éste —dijo al tiempo que se inclinaba para agarrar un ejemplar de Lotte von Indien. —¡Ah!. pero el vendedor no estaba dispuesto a soltar a esa chica que ni siquiera pidió rebaja. cambiando el tema. te sorprendí. ¿viste? Es que leo poesía. Con esa compra maravillosa. Oscura Forastera estaba impresionada con el vendedor y los libros.

no había vuelta de página. Si no los compraba ella. No pudo dejar de preguntarse de dónde vendrían esos libros casi nuevos que remataban en el piso mugriento de una acera. como afirma Raúl Mendoza en uno de sus poemas.precio ínfimo. —¿Por qué no predicar la vida. pero no tuvo mucho tiempo de seguir contradiciendo sus valores. 169 . comenzó a hablarle del fin del mundo. Una mujer se sentó a su lado y. porque llegó un autobús y se subió rápidamente para sentarse antes de que entrara la marejada de pasajeros. pero ahuyentó esos pensamientos diciéndose que si provenían de algún robo a bibliotecas privadas. a ver si le perdemos un poco de miedo a la muerte? —Se preguntó. se dirigió hasta la parada para esperar un autobús que la dejara cerca de la estación del Metro. Sabía que era una pobre manera de justificarse. el daño ya estaba hecho. Pensaba que ése era el único recurso para llenar el inmenso hueco de sus miedos y miserias. ignorando por completo las palabras de la mujer que. los compraría otra persona. Oscura estaba harta de todos los profetas chaborros que viven predicando finales apocalípticos. al ver el gesto indiferente. Sabía que el miedo tiene a casi toda la humanidad agarrada por el pescuezo. mientras abría uno de los libros. como si la conociera. y el miedo no tiene crucificados. Por su mente cruzó la idea de haber contribuido con la delincuencia. apabullándola con letanías aterradoras que enseñan a morir cada día. estaba muy cansada para seguir caminando. cerró la boca.

cuando esos pensamientos intentaban aflorar a su conciencia y ella los obligaba a retroceder. Observándola. como le ocurría antes. que parecían muñones empantanados. pero al mismo tiempo ponía una distancia casi imperceptible que no permitía traspasar ese umbral misterioso donde habitaba otra María Jesús. Con delicadeza evadía compromisos y se alejaba de la gente sin hacer ruido. 170 . Oscura pudo percibir un hastío casi metafísico en su rostro. Sentía que se estaba purificando. increpándolos como si fueran diablillos traviesos. siguió en la ventana como si estuviera en un trance. Recordaba cómo un día se dio cuenta de que María Jesús la evadía cortésmente con alguna excusa estúpida. sin embargo. Se dio cuenta de que la comparación encajaba perfectamente. porque esa mujer era esquiva y silenciosa. Podía pensar cosas horrendas del grupo de La Cobertera y de la Editorial Redami sin sentir culpa. tal vez la verdadera. —¿Tendremos otro yo verdadero? ¿Un doble que agoniza en la indigencia porque no le prestamos atención? Cuando conoció la historia de Jesusita. Un viento helado le golpeaba el rostro. imaginó que ese era el motivo de su reserva. algo misterioso que a veces brillaba en los ojos felinos con los que hipnotizaba a quienes se acercaran a ella.Karla dejó salir esos recuerdos. pero luego intuyó que era otra cosa. porque al repasar esos acontecimientos ya no sentía ninguna emoción. y percibió que esa mujer era extraña. Trataba a todos con amabilidad encantadora.

la ayudaban a enmascararse para burlar al mundo. pero aprendió a escurrirse sigilosa. quedó convencida de que el mundo entero está amalgamado con sangre y osamentas. En esos momentos de locura. Los gritos en mitad de la noche. para escapar de la diabólica humanidad. Pensó con desesperación que no podría regresar. Estaba convencida de que Dionisos y Hermes la protegían. Oscura se dio cuenta de que la gente no le gustaba. Reconocía el error que había cometido al marcharse de la casa de sus padres. sentía un pánico irracional hacia todo tipo de crueldades. Cuando penetró en el mundo universitario. sus deseos de largarse lejos aumentaban porque ya no soportaba ese ambiente. y el alboroto infernal del malandrín que vivía en el rancho frente al edificio. el ruido espantoso que hacía la motocicleta del portugués del cyber-café. comenzó a recibir las primeras lecciones. Siendo muy joven empezó a odiar a toda la humanidad. los vecinos que escuchaban música a todo volumen.—Quizá es desconfiada y no le gusta la gente. revalidaban la idea que ella tenía del mundo. que sólo narraban guerras y hechos sangrientos. las parrillas hediondas a querosén. No le gustaba la violencia. En eso tiene mucha razón —dijo en un susurro que se perdió en la oscuridad de la noche lluviosa. pero sí podía escapar 171 . aunque sólo conocía la agresividad que el cine y los libros ilustraban. Leyendo los libros de historia. Desde que tuvo conciencia de sí misma. las peleas diarias entre delincuentes por ajuste de cuentas.

sobre todo ante Rodrigo. ese guerrillero urbano del Libro de Manuel. Al principio quizá fue autentica. hasta que descubrió que era una mentira. llena de tristeza exasperante. asaltos. Sin embargo. Cada semana el saldo de muertos. en todo caso eran muchos. violaciones y riñas era demasiado para contarlo.de ese mundillo que se le apareció como un paraíso de libertad. enajenado. su 172 . Un día asumió. ese pobre diablo que al final desaparece. Sentía un verdadero terror al pensar que a Rodrigo pudiera pasarle algo así. lo liquidan por creerse héroe. y la delincuencia era algo que ella jamás imaginó. A veces lo comparaba con Marcos. que se había equivocado de punta a fin. Le dolía el alma de tanto fingir alegría y despreocupación. no podía jurarlo porque ya no estaba segura de eso. Recordó que al transcurrir los meses se dio cuenta que estaba perdida en ese universo donde los borrachos dormían en las aceras. porque estaba enamorada y creía que era lo mejor que le había pasado en su vida. ¿Cuántos asaltos había presenciado en el poco tiempo que llevaba viviendo allí? No sabía. Sólo que en aquél la vulgaridad estaba disfrazada. Imaginó que todo hubiese sido mejor para los dos. mediocre. Se quedó por él. impostor y tan banal como el mundo del que ella provenía. si él hubiera dejado de pensar en luchas sociales y esa paja política que la fastidiaba. pero Rodrigo estaba emperrado en reivindicaciones. y no le quedó más remedio que seguir actuando para no quedar mal ante los demás.

mi despecho. —¡Qué difícil es pedir perdón! Cómo duele reconocerse imbécil. sino en el amoroso. mi añoranza. mis celos… Recordó una carta que se había caído de la agenda de Rodrigo. Quédate con eso. Jamás cambió el número de su celular. ella no se lo merecía. Sospechó que no se trataba de cualquier papel. eso no era posible. ¿Y por qué estaba segura? Dudó. con la esperanza de que ellos la llamaran. y desde ese momento algo feo comenzó a envolver su corazón. si te proporciona placer. un día que subían corriendo las escaleras. ¿no te enseñaron modales en tu casa? Esas palabras fueron suficientes para que ella sintiera recelos. Oscura recogió el papel.lejanía le indicó que algo estaba ocurriendo. —Dámela por favor. —No te lo doy —respondió desafiante. —Está bien. Estaba segura de que él la amaba. pero el miedo de ser rechazada se lo impedía. y sin abandonar la actitud de juego. se negó a entregárselo. sostenía la carta con la punta de sus dedos. Rodrigo se puso serio. compitiendo por llegar al apartamento. En esos días sintió la necesidad de buscar a sus padres. Vivo encarcelada en mi rabia. No. Saltando con los brazos en alto. pero ella no le prestó atención a ese cambió de humor. No quería pensar siquiera en la posibilidad de que Rodrigo se fijara en otra mujer. pero los meses pasaron y su familia se mantuvo silenciosa. mi vergüenza. 173 . pero no en el terreno de la lucha social.

“Te escribo desde el absurdo. Me confesaste que lamentabas las circunstancias desfavorables de nuestro encuentro. desde el desencuentro y horas sin junturas. y tus palabras se precipitaron raudas hasta el palpitar inquieto de esto que creo ser. malhumorado. no se agota con las caricias. A veces pagamos con una expiación dolorosa. Sé que es difícil abrazarse en la contingencia descarnada de esta bruma que llamamos realidad. de la misma manera que lo hace mi cuerpo. 174 . a Bolaño y a Paz en nuestra gruta-territorio-libre. Tus circunstancias. acaudalado por el fuego y el aliento de tu piel. Podemos amarnos en la dimensión inefable de la metáfora. pero recuerda que un amanecer se puede confundir con un ocaso. o en los bordes de algún horizonte. tragándose los soles desconocidos del alma. Sin embargo. Oscura leyó la carta. porque el amor también se escribe en arrecifes de la imaginación. Allí el amor imposible es eterno porque no se desmorona con la rutina. He percibido la angustia que te circunda y se revela en el temblor de tu mirada. el azar nos ha presentado y aún podemos leer juntos a Cortázar. decisiones que creímos acertadas. no me impiden resbalar suavemente por las pulsiones secretas de nuestros ensueños. pero ésta es nuestra historia”. ni se vence con las cuentas de fin de mes. Sé que intuyes el hoyo negro que habita en cada uno de nosotros. El deseo amoroso se desborda en esta página.Rodrigo dio media vuelta y comenzó a bajar las escaleras. son detalles que no me impiden besar tu piel de bronce. mientras la sangre se le agolpaba en las sienes.

Se iba a encerrar en el mutismo que usaba como coraza cuando no deseaba hablar. y al mismo tiempo reiteraba el repudio por todos sus habitantes. se juró que no volvería a estafarse jamás. perdió la noción del tiempo. perdió la noción de sí misma y comenzó a hundirse en un dolor oscuro. Oscura percibió que había quedado entrampada en su propia farsa. mientras un despecho pavoroso comenzó a destrozarla lentamente. sentada en un peldaño. La depresión fue socavando sus fuerzas. Sin advertirlo siquiera. En ese instante. Sintió el impulso de encararlo y sacarle una confesión. se entregó a divagaciones incoherentes en las que se comparaba con la ciudad. 175 . y hasta cuando hablaba. pero ella ya no deseaba piedad. Quizá le dijera una mentira piadosa. secándose las lágrimas con el dorso de las manos.Esa carta anónima. respiraba con dificultad. fue el detonante que acabó con lo poco que quedaba de la relación entre ella y Rodrigo. Una estaca que le producía un dolor intenso. Oscura conocía muy bien esa muralla infranqueable. Sentía las mejillas enfebrecidas. Él estaba claro en su vida. pero ella había perdido el norte hacía tiempo. Se juró atormentar a Rodrigo porque se le convirtió en una estaca clavada en medio del pecho. sin una maldita pista para rastrear a la desgraciada remitente. Sin embargo. ¿Qué respondería él? Nada. desde ese día guardó un silencio de muerta en vida. lo hacía de manera entrecortada. Resolvió no preguntar nada. y la cabeza como un infierno lleno de voces.

del que pueda llegar a costa de lo sea. rezongaba en susurros que se prolongaban durante horas. Mientras recorría su apartamento en penumbras. pero la luz le impedía concentrarse en sus pensamientos. libero esos paquetes en las cavidades solitarias de sus galerías. el ruido y las transformaciones que la hacen más hostil. ¿pero acaso la literatura no 176 . y aplaste a los demás para llegar lejos. No me da miedo. a las cúspides de alguna potencia. prefiero esconderme antes que ir a gritar a una marcha para que los garantes de la autoridad se eleven más en su poderío. —Este infierno me aterra. No siento miedo de caminar al borde de la inseguridad. sin rumbo ni bitácora. fracturados. para sentir una vez más el asombro de desplazarme debajo de la tierra.—Estoy cansada de este vagabundeo. no temo a sus calles carcomidas por promesas y los intereses del día. bamboleada por estelas de vértigo que se agolpan en mi estómago y se dejan llevar hasta la última estación. No temo viajar en último vagón. de esta ciudad llena de angustia. incoherentes. Ella enajenada con la locura. en las entrañas de una serpiente que cruza destinos y recoge paquetes de murmullos. Parecía un alma en pena en medio de la oscuridad. porque allí rompo los boletos viejos y reingreso en otro tren. Sigue prevaleciendo la ley del más fuerte. En la lectura. No sé si un día yo también me erija en portavoz de un gobierno. y yo recorriéndola en una travesía azarosa. Cuando todas las estaciones cierran. a veces puedo refugiarme de tanta agresividad.

Aquí todos quieren triunfar. no sé si tengo fuerzas para triunfar. de elegir. al menos. soy como ellos. ellos tienen. las relaciones del poder que aquí nos destruyen. de razonar. Él se escabullía como si fuera un escapista profesional. siento miedo y trato de ocultar mi fealdad que se proyecta en los otros como en un espejo. ellos son humanos. porque intuyen que su suerte está echada. 177 . soy monstruosa. veo en ellos mi maldad y mi estupidez. alguna capacidad de pensar. Ellos escogieron su vida. Estoy cansada de abrazar fantasmas y recluirme en esos asilos de artistas chocarreros hasta el vómito. tantos juicios de sabios y tanta estupidez aquilatada. o dos malandros matándose por droga. En cambio. ella muestra sin máscaras ni eufemismos.es agresiva? Sí. Oscura comenzó a seguir a Rodrigo para descubrir con quién estaba saliendo. a un conejo. pero no tuvo éxito. cuando veo a dos putas matándose por un macho. cuando matan a seres que no tienen la menor posibilidad de sobrevivir ante la maldad del ser humano. —Sí. me siento indiferente. a un caballo. y un día los estudiantes le pidieron que se saliera. Entonces se le ocurrió meterse en sus clases para sabotearlo. Quizá soy un monstruo o un ser endeble como un conejo encandilado ante tantas luces de neón. pero un perro no tiene elección. un conejo no tiene elección. tantas luminarias. Mi alma se estremece cuando matan a un perro. Siempre caen en las trampas y se mueren de miedo. un caballo no tiene elección. esa vez se formó un jaleo tremendo.

pero le pidió que conservara las llaves del apartamento. con voz cariñosa. que no deseaba casarse y menos tener hijos. la disciplina. la ignoró por completo. pero ella viendo su actitud. todo estaba bien. Aquella noche. que lo dejara en paz. atarantada por la soledad. y de pronto. de un día para otro todo se acaba porque le da la gana. pero decidió no llevarle la contraria y aceptó sin hacer más comentarios. era capaz de hacer cualquier cosa.hasta que la vigilancia de la facultad la sacó. Él se dio cuenta. cambió la estrategia: cuando lo veía. después de pensarlo muchas veces. fastidiado de esos espectáculos. Ese día. Rodrigo dejó claro que entre ellos todo había terminado. ¿por qué no quiso vivir conmigo? ¡Qué estúpida soy! Jamás me amó. Lo dijo con un doble sentido que ocultaba la amenaza de un posible suicidio. se sentó en la cama y trató de rezar. pero las palabras torcieron su rumbo y recitó otra oración atolondrada. él decidió invitarla a conversar. la tradición 178 . al menos alguien podía abrir la puerta. siempre me dio pistas pero no quise verlas. pero firme. No entiendo. Oscura le aseguró que no lo molestaría jamás. Quiero llevar una existencia libre de ceremonias frívolas. Rodrigo. lo llamaba traicionero y gritaba a todo pulmón todo lo que se le ocurriera. Oscura se sintió más desolada que nunca cuando percibió que Rodrigo para apartarla de su lado. Le suplicó. —Tengo celos. en un intento por apaciguarla. Qué fastidio seguir acatando órdenes. Harto de esa situación. porque estaba sola y si le llegara a pasar algo.

Cuando salía de la oficina. Asistir a esas representaciones simiescas y admitir que soy una imbécil. para pensar que mañana. En medio de su locura. y musitaba llorando oraciones absurdas dedicadas a Rodrigo. para llenar el tiempo con cosas inanes. como las medallas que le guindan a uno en la escuela por buena conducta o por algún mérito escolar. Me has hecho danzar en un sedimento cubierto de musgo verde que atrapa los pies y los ancla en la 179 . del naufragio de mi libertad. logró disimular su duelo. recorría las calles. será diferente. Rutinas para olvidarme que estoy viva. como un fantasma que habla desde cavidades agonizantes. Aún te conservas en este monólogo dislocado. flotando dispersos por la casa. —Esos palcos me recuerdan la inmensa derrota que soy. Compró un rosario.y no sé cuántos inventos más para fingir que no me doy cuenta de tanta renuncia. Eres un átomo fragmentado en pedazos insignificantes. Tengo que vivirlos para expiar mi grandísima estupidez a prueba de bombas nucleares. fuiste la mecha que abrió una salida para que pudiera drenar todo el pus que me contamina. o de clases. asistía al trabajo y al postgrado. El despecho que la hundía en aquellos abismos se desgranaba en letanías y súplicas a dioses anónimos. a duras penas. Hacía grandes esfuerzos. a lo mejor. es el mejor bálsamo para aliviar la inflamación de las llagas purulentas que me cuelgan por dentro. y pensaba en esos lugares con desprecio. —Maldito traidor.

me volví narración que mira desde la ventana la calle inmunda llena de pestilencia. Deseaba expurgar todo aquello que la torturó. y quería deshacerse de esos recuerdos odiosos. lanzarlo a la noche para que se fuera con el viento. Por ti veo ratones engullidos por serpientes domésticas. Por ti me transformé en noche. hora estaría en otro país. Me vengaré Rodrigo. Eres una miserable liturgia de piedras. III Oscura Forastera tenía la mirada extraviada en el denso velo que hacían las gotas de la lluvia.podredumbre del lodazal. Una mueca desfiguró su rostro. miró al cielo. plegaria a dioses para que me den fuerzas y poder vengarme. Una violenta ráfaga de aire la regresó a la realidad. Por ti asisto a crucifixiones de gente que barre la calle. con el agua. Yo me consumo en mi oquedad tratando de apresar los vestigios sagrados de un naufragio. pero esta vez no sintió angustia. una rutina metafísica. No llevaría en su maleta nada que pudiera conectarla nuevamente con aquel mundo que tanto daño le hizo. te juro que me voy a quitar esta mugre con tu propio dolor. con esa especie de sonrisa abortada. Ahora eres costumbre. a esa misma. 180 . Por ti miro todas las noches el tráfico de vaginas disponibles a cuatro centavos y olvidos envueltos en sobrecitos blancos. Mañana. Tú despojaste al dios de sus atributos. y dio gracias por haberla rescatado de aquel infierno.

Ellos vivieron ese romance pocos meses. salvaje. pero intentaba disimular como siempre. pero ella no respondió nada. cada quien andaba por su lado. Oscura percibió que habitaba en la periferia de la nueva vida de Rodrigo. pero él cada vez se alejaba más. Entonces emprendió nuevamente una batalla animosa contra la rutina. Ilusa. era como si él besara a otra persona que no era ella. Fue un beso extraño. una propuesta de matrimonio. hasta que tuvo que asumir que ese hombre jamás le pondría una alianza en su dedo. sin embargo. Ella se fue vaciando. no pudo comprobar nada. pero el mundo dispuesto por ella para asentar una relación duradera comenzó a tambalearse. Era una excusa muy tonta. y él le dio un beso. porque debía ir a trabajar muy temprano. Se emborrachaba casi todos los días y él le reprochó. Fue una noche en que se encontraron. En poco tiempo. creyó que podía mantener ese estado de gracia divina por toda la eternidad. para Oscura fueron hermosos y llenos de pasión. la conducta callejera que había 181 . duro. Aquellos no eran los suaves labios de Rodrigo. era el beso de otra boca que ella no conocía. Su intuición jamás la había engañado. Aquella noche no quiso hacer el amor y dijo que no podía quedarse. de forma muy dura. estaba fuera de su elenco. con ilusión infantil. se esforzó por brindarle todo lo mejor que podía. a pesar de que él ni siquiera trataba de ocultar su extraña felicidad. volviéndose más extraños.La carta sólo le confirmó la sospecha de algo que había intuido unos cuatro o cinco meses atrás. Esperó.

en que estaba terminando de revisar las pruebas del trabajo de la malagradecida Gertrudis Belasa. Luego le dijo que deseaba verla cuanto antes. en conversaciones que inventaba para hablar con su madre. con ganas de 182 . hasta que su madre le pidió que se calmara. no sabían qué decirse. Oscura recordaba que pedía perdón una y otra vez. tu mamá. su voz reflejaba la emoción que intentaba disimular. ni una de las frases que ensayó varias veces. se abrazaron con fuerza. llegado el momento. Ese mismo día. Al separarse. sólo atinó a decir —mamá—. porque el llanto le quebró la voz. y con una sonrisa que temblaba en sus labios. se encontraron en un centro comercial y. escuchó la voz de su madre. sin decir palabra. eran dos desconocidas que se sonreían y se tomaban las manos. Tartamudeando. mamá —respondió Oscura. —Qué corto tienes el cabello. —Ese crece rápido. ambas hablaron atropelladamente. Se hizo un silencio incómodo entre ellas. Después todo fue difuso.adoptado. Teresita acarició el corto cabello de su hija. soy yo. tomando la mano de su madre. —Karla Sofía. Teresita Civera también estaba conmovida. Se quedó casi muda de la emoción y el desconcierto le impidió recordar. Oscura observó que su madre había envejecido. en la tarde. y repicó su celular. Jamás olvidaría aquella mañana. casi te rapaste la cabeza. En medio de la sorpresa. Tú siempre tan loquita. le dijo lo primero que se le ocurrió para romper esa mudez tan peligrosa para ambas. y no pudo continuar.

Entonces. Hablaron del calor que estaba haciendo en todo el país. —Tengo una gran vergüenza contigo y con papá. Se sentía torpe. ya estamos aquí —dijo Teresita.abrazarla otra vez. quebraron la malla que las separó al principio. —No hablemos hoy de eso. Caminaron hacia un restaurant y comentaron los temas que se escuchaban en toda Venezuela. por nada del mundo quería echar a perder ese encuentro tan soñado por ella. en las percepciones. lentamente. Había imaginado ese encuentro muchas veces. con todos —rectificó al darse cuenta que había ofendido a la familia entera. con un gesto. Así fueron repasando el repertorio de quejas que andaban de boca en boca y. y tuvo miedo. —Bueno. pero Teresita. y en su voz se 183 . Quería decir algo y se aclaró la garganta. la invitó a caminar. de la diferencia entre el clima de ahora y el de años pasados. Teresita le confió a su hija el motivo de tanta urgencia. peleando contra el silencio. ¿sí? Ya habrá tiempo. Tratando de parecer segura de sí misma. —Sabes que la situación en este país está cada vez peor… —Comenzó diciendo. Oscura no sabía qué decir. soltó la primera frase de un monólogo que ensayó desde que recibió la llamada. es decir. pero ahora todo le parecía irreal. en todo su cuerpo. Era como si tuviera una alteración en la conciencia. ¿Tomamos un café? —Estupendo —respondió tragando grueso.

Estaba llena de aprensión. tu padre se enteró de que nuestras empresas iban a ser expropiadas. y Salvador… bueno. Él también fue alertado unos meses antes por la misma persona. Oscura se quedó petrificada. Salvador no esperó pruebas ni confirmaciones. Hace tres meses. sin atreverse a interrumpir. ya conoces a tu padre. signo inequívoco de que estaba ansiosa. en un viaje de negocios. Oscura Forastera la observó con interés. y comenzó a llamar a sus socios. ella siguió hablando en voz baja. Ha hecho muy buenas inversiones en otros países. Las manos 184 . Tomó un sorbo de café y continuó un poco indecisa—. y creyó que podía resolver sus asuntos de otra forma. La noticia se la dio alguien que conoce muy bien ese tejemaneje. Yo estaba nerviosa. como si no encontrara las palabras para decir lo que realmente quería decir. —Ya hemos vendido todo. y hasta llegué a pensar que exageraba. pero en esos días expropiaron a uno de nuestros amigos. Al notar que su hija la interrogaba con la mirada. tratando de adivinar las palabras que vendrían a continuación. en poco tiempo empezamos a vender todas las propiedades. Ese susto nos dio fuerzas para acelerar las ventas y cerrar nuestros negocios. Teresita jugueteaba con la servilleta y se mordía el labio inferior. La última negociación por finiquitar era la casa. y la fecha para la firma de venta es dentro de un mes exactamente. La miraba fijamente. Pensó que su madre sólo había venido a despedirse.percibía un tono de inseguridad. Oscura conocía muy bien ese gesto.

Luego volvió juguetear con la servilleta. y Teresita se dio cuenta de que su hija estaba perdida en la noticia. querida. sino por otros motivos. Habló rápido.comenzaron a temblarle. y 185 . como hacía cuando era una niña y trataba de ganar tiempo para justificar alguna travesura. Ella guardó silencio. Oscura percibió que su madre no deseaba hablar más de aquel tema. como si temiera olvidar las palabras. —¿Van a expropiar a los nuevos dueños? —Preguntó con ingenuidad. parpadeó repetidas veces. Salvador sabía muy bien a quién podía venderle todo. hasta los detalles más pequeños. no porque desconociera los detalles. Conocía todas las negociaciones de cada empresa. —No te llamé para decirte esto nada más. pero Teresita hizo un gesto para que no la interrumpiera. a fin de cuentas es tu vida. Oscura tuvo la sensación de que su mente estallaría de angustia. —Nunca hemos dejado de pensar en ti. Oscura abrió la boca para decir algo. tratando de reponerse del impacto que le causaron las palabras de su madre. Ella era economista y siempre había trabajado junto a su esposo. —No. es otra cosa. Respiró profundo. Miró los ojos de su madre. sin importarle que viera el miedo que asomaba sin pudor. Quiero decirte que a nosotros no nos gustaría dejarte aquí. Es alguien que no corre ese peligro. con el alma encogida. —No te reprochamos nada. desde que decidiste tomar otro rumbo—.

Esta vez Oscura respondió sin demora. Oscura no pudo moverse. —Estoy del lado de ustedes. ignoro de qué lado estás. Oscura casi no podía creer lo que acababa de escuchar. dijo casi en un susurro: —Perdóname Karla. Teresita no le diría nunca que desde el momento en que la dejaron dando gritos en aquel balcón. Sólo había ido a rescatarla. atendían temerosos. siempre he estado del lado de ustedes. ni pedía explicaciones. revisaban los periódicos todos los días con el corazón temblándoles de miedo a enterarse de su muerte. malinterpretando el silencio. Es la emoción y la vejez. Teresita. Cuando repicaban sus teléfonos. Teresita le apretó las manos. estaba buscando la manera de mostrarle a su madre lo que esa invitación significaba para ella. Salvador se va a alegrar mucho. —Afirmó con vehemencia. sonrojada por la ternura que percibió. como un ángel. No sabíamos si preferías quedarte aquí. Sintió un impulso tremendo de saltar y arrodillarse ante esa mujer tan noble que no le reprochaba nada.silenciosa miró los ojos de su hija. Jamás le diría que en ese tiempo ellos envejecieron en medio de la zozobra por la pérdida de 186 . Discutimos varias veces este asunto y tuvimos miedo. Ni siquiera se me ocurrió preguntarte nada —dijo esbozando una media sonrisa—. aunque no me creas. en este caos de injusticia y ruindad. esperando que los llamaran para identificar su cadáver. —Me das una alegría inmensa.

y después vestirse de luto para siempre. y tanto alivio la hizo tambalear. Teresita Civera tuvo la delicadeza de no indagar en la vida privada de su hija. y Oscura agradeció ese gesto con todo su corazón. Teresita la fue poniendo al día en los asuntos familiares. Se retiró del postgrado. renovaremos el guardarropa. Le contó que toda la familia. Toda la presión que había soportado durante días desapareció de un sopetón. Se quedó callada. Nos marcharemos a finales de este mes. Karla Sofía le facilitó las cosas con su silencio. y no lo era. Por eso. vamos comprar lo imprescindible para el viaje. tienes poco tiempo para arreglar tus cosas y trasladarte a casa. Mañana. al escuchar la respuesta de Karla sintió que una debilidad se apoderaba de ella. en medio de una vorágine de emociones. incluyendo las mascotas. —Lleva solamente lo necesario. estaban instalados desde hacía tres semanas en la casa que Salvador compró en Savannah. Desde ese día vio a sus padres diariamente. porque cuando estemos en nuestra nueva casa. tal vez buscando algo qué decir. mientras se pasaba los dedos por el cabello. Oscura se pellizcaba para cerciorase de que aquello no era un sueño. si puedes. Tampoco le diría que fue preparada para escuchar una negativa. y quedó sorprendida por la rapidez con que le entregaron todas las credenciales que necesitaba para continuar 187 . me refiero a ropa y esas cosas —dijo con una sonrisa—.una hija. —Tenemos que planificar algunos detalles. y Teresita aprovechó para seguir hablando.

—Paga tus deudas. No se despediría de nadie. ellos no entendían por qué estaba haciendo las cosas de esa manera ¿no era más fácil mudarse de una vez? Oscura les dijo que debía salir de algunos compromisos. si no lo hacía. zapatos y bisuterías que tiraba a la basura. 188 . y al final decidió llevarse dos peluches que besaba todas las noches antes de acostarse. En el fondo. Cada mañana sacaba ropa.sus estudios en otro país. Sentía que el ritual la descargaba del miasma que había arrastrado durante aquel tiempo. y rechazó las nuevas que le ofrecían. una vez más. Trabajó hasta muy tarde para entregar las correcciones que había recibido. Canceló las pocas deudas que tenía. Actuó con cautela para que nadie sospechara qué estaba haciendo. Recogió sus libros y los trasladó poco a poco a casa de sus padres. hizo un pequeño inventario de sus pertenencias. recordando una máxima de su papá. y ellos respetaron. Esas son maldiciones que persiguen hasta que atrapan y. aunque Oscura intuía que era casi imposible. caen encima como alimañas que jamás sueltan a su presa. pretextando que debía realizar con urgencia un viaje corto. No se llevaría nada de eso que le parecía tan repugnante. esa ceremonia ocultaba la esperanza de que Rodrigo apareciera por allí. Mintió descaradamente al prometerles que apenas regresara se pondría en contacto con ellos para retirar ese material. No debas dinero a nadie. después no lograba dormir. su decisión. Canceló sus compromisos. como si fuera una especie de rito.

deseaba que la viera como Karla Sofía. Un mundo al que despreció. como si quisiera ahuyentar las últimas gotas de lluvia que había lavado la ciudad. pero una voz interior le dijo con un bisbiseo malévolo: «sí es tu estilo. Esa fuerza la instaba a no huir como una niña asustadiza. le exigía que le quitara la máscara de luchador social. la última… IV Abrió los brazos. Mejor era ser nadie. hablándole a la noche. ansiaba seducirlo y arrancarle una noche de amor. diciéndose que esta vez no renunciaría a su bienestar por seguir a un hombre que. Estaba segura de que las fulanas reivindicaciones que él y su grupete exigían. le abría sus puertas otra vez. eran una maniobra para continuar cegando al pueblo con pura mierda. sí te importa». pero no se atrevía a confrontarlo. pero su alma exigía que se enfrentara a Rodrigo y lo pusiera en su lugar. como había tramado desde el principio. Entonces decidió llamarlo. como aquella mujerzuela de Swann. como Ulises. cubierta con una suave niebla. 189 . Una razón desconocida le impedía retarlo y vomitarle en la cara toda su rabia. y alejarse en el silencio de la noche.En el tiempo preciso arregló sus asuntos. Sabía en lo más recóndito de su ser que lo mejor era irse en silencio. ni siquiera era su estilo. Oscura Forastera lo pensó muchas veces. menos una cosa que la enfrentaba a un gran dilema. porque él no lucha gratis. Trataba de darse ánimos. sin rencores.

Sí. Estaba molesta. Esa mañana.—Fue una pesadilla. esta mañana se acabaron los terrores. cuando no tuvo alternativa. su forma de proceder tan sumisa le molestaba. —Si hubiese sospechado un poquitico. Algunas veces tomaron café juntas. No le interesaba esa gente con aspecto de mártir. Lena la siguió como un perro faldero. incluso cuando la humillaba alguno de los jefes que cayeron como una peste por la Editorial. y Lena era una de ellas. y hablaba de algo que Oscura escuchaba como un rosario de palabras que no terminaba de entender. después de verificar que el in-gerente de la Editorial no le había firmado ni un sólo pago de los seis que le debía por tres meses de trabajo. había ido por cuarta vez en dos semanas a reclamar su pago. me la hubiese sacudido sin ningún sentimiento de culpa. Siempre con una sonrisa idiota en los labios. mi negra noche del alma. terminó al amanecer. y pensó: «perdiendo se gana. Hizo una mueca al recordar a Lena. al salir de la oficina. pero ya pasó. lo que quería esa infeliz. Tenía la impresión de que actuaba como si pregonara «pobrecita yo». Oscura no pudo evadirla cuando Lena le dijo: 190 . Lena se puso a caminar a su lado. pero siempre trataba de evitarla. dicen en esta tierra de gracia». una secretaria de la Editorial Redami. ya no tenía tiempo de seguir reclamando nada. Oscura intentó despedirse mientras iba hacia la parada. Lena nunca le había caído bien.

pero me gustaría que me dieras tu opinión sobre algo. pensó Oscura. mientras intentaba mantener su sonrisa. Se dio cuenta de que Lena buscó el rincón más alejado. Jamás le gustaron las confidencias femeninas. esto huele a confidencia». además. se sentía reconciliada con el mundo. Por la mente le cruzó la idea de mandarla al carajo. —Dime… Lena tartamudeó antes de responder que era algo privado. «¡Lo que me faltaba!». vio a 191 . pero esa mirada suplicante le recordó un perrito abandonado en medio de la calle. «Coño. de esas que los arquitectos fabrican en serie para distribuirlas por la ciudad. Una vez que estuvieron acomodadas en las sillas de madera. y esbozó algo parecido a una sonrisa. y los perros callejeros siempre le producían una piedad griega. de cualquier manera hacía mucho que no iba a misa ni daba limosnas. y prefería que fueran al restaurant de Pancho. —Está bien. Oscura se detuvo. pero la siguió resignada. casi invisible entre dos torres monstruosas. —Haremos nuestra labor humanitaria del día —pensó. Caminaron tres cuadras hasta llegar al pequeño restaurant. vamos. Entonces aceptó. intrigas y sospechas paranoicas que se originaban por falta de creatividad laboral o doméstica. que a menudo eran chismes. se dijo. que crujían cuando alguien se sentaba como si fueran a romperse en mil pedazos.—Sé que estás apurada.

al tiempo que sonreía con la misma expresión idiota que había mantenido desde el principio. esbozó una sonrisa que parecía la mueca que hacen los niños cuando no les gusta la papilla. sacó de su enorme bolso un grueso sobre amarillo que le entregó a Oscura. y Oscura. Agradecida. Ésta entendió la interrogante dibujada en la cara de Oscura. te fajaste de verdad —dijo. que calculó la cantidad de páginas por el peso. Los ojos se le abrieron como los de Betty Boop. —¿Qué es esto? ¿Cuántos escritores. me gustaría saber cuánto me cobras por evaluarla y corregirla para ofrecerla en la Editorial. Lena la miraba anhelante. Lena no era muy observadora para darse cuenta de eso. En medio de una turbulencia mental. cualquiera de los dos términos describe la expresión idiota que adoptó su cara en un santiamén. La confidencia la agarró por sorpresa. —Escribí una novela. poetas y artistas existen por metro cuadrado en esta ciudad? Ya no me cabe duda de que han superado en número a los mendigos y borrachitos de todas las plazas públicas de este país. —Caramba Lena. Lena. —Pensaba. y riendo con todos sus dientes. haciendo un esfuerzo titánico. y sonrió con timidez. Oscura Forastera casi se cayó de la silla. por un momento la miró con aire estúpido o estupefacto. la secretaria imbécil ha escrito una novela. Por fortuna. 192 . pero estaba impactada.Lena con aprensión. y como eres correctora. y se sintió repulsiva. buscaba palabras para responder. No podía creerlo.

notó que la miraba de una forma extraña. pero la curiosidad era grande. Aparentando una frialdad que no sentía ni por asomo. No se le ocurrió otra cosa más necia que preguntarle si tenía alguna desconfianza en que leyera su manuscrito. había destrozado su libro. porque la correctora (es decir. como si fuera a emprender la carrera de los cien metros planos. La mujer estaba histérica y no había forma de calmarla. pero es grado ochenta. por profesores que ni siquiera sospechan 193 . Oscura escuchaba la narración de Lena. la viejucha pidió hablar con el gerente. Lena comenzó a contarle el berrinche que Gertrudis Belasa armó en la oficina del coordinador general. en francés. júrame que no me vas a meter en problemas. Lena. y sentía que su cerebro se había inundado de alcaloides mutantes. que llegó a preguntar qué deseaban. respondió con buena parte de la historia de la hipócrita profesora. Gertrudis Belasa es un monumento al egotismo que en la universidad vive pregonando los méritos de sus estudios en París. en medio de un ataque de bilis tremens. Oscura). Ordenaron café nada más. tomando aire. Esperó impaciente los minutos en que la conversación fue interrumpida por el mesonero. —No me extraña. dijo: —tengo algo que decirte. Se sintió como un indio piel roja haciendo un juramento sagrado. y apenas el hombre se marchó. Intrigada. pero todos sabemos cómo fueron aprobadas sus tesis.Al alzar la mirada hacia la secretaria. y percibió que algo la inquietaba. juró y dio su palabra de honor como un caballero medieval.

indicio de una explosión. que disimula su adherencia al partido oficialista para quedar bien con sus colegas. Es una mujer de doble moral. rebeldía y muchachada. para que los salones no queden en poder de “escuálidos”. que en realidad es una estafa. cuando llegue el momento arreglaré cualquier malentendido. —Gracias Lena. de quienes habla muy mal apenas se dan la vuelta. En cuanto a su miserable texto. sin prestarle atención a la cara de espanto que tenía Lena— mete en la universidad a estudiantes de dudosa procedencia. que muchos tomaban como simple locura juvenil.la existencia de ese idioma. se puso a revolver su bolso para buscar la caja de cigarrillos. Oscura Forastera sentía una furia volcánica reptando por sus tobillos. Consciente de ese aspecto de su carácter. estuve trabajando un mes entero para adecentar esa bazofia. Tenía los pies encendidos y sudorosos. Yo no sabía que te ibas a 194 . eso me lo dijo ella misma. Necesitaba hacer cualquier cosa que distrajera su mente. Mientras encendía su cigarro. Vamos a cambiar el tema ¿sí? A esta hora es mejor tomarse el café. —Sí. invocó la fuerza del divino Heracles para apartar la ira que podía complicarle la vida a esa infeliz que la miraba con ojos de perro manso. es mejor —dijo Lena asustada con la explosión de Oscura—. que sólo son monografías escolares e ilegibles. como todo lo que ella hace. Se la pasa hablando de sus hazañas académicas. ¿Sabes cómo colabora con su partido político? —Oscura sonrió antes de continuar.

pero tengo un poemario que escribí antes que la novela. —Olvídalo. ¡Un poemario! ¿Qué carajo es esto? —¿Un poemario?. y todos podemos escribir literatura. sin percatarse del impacto que sus palabras produjeron. porque es bien bonito. —Lo escribí hace tiempo —continuó exhalando orgullo—. ¿Esta es tu primera novela? La secretaria la miró sonriente. me ofreció unos dibujos para ilustrarlo. le confesó: —Creo que todos somos poetas. y te voy a decir algo. Sintiéndose segura. —Sí —dijo Lena. Oscura pegó un brinco. al notar el interés de Oscura Forastera. agradeciendo en lo más hondo de su ser el nuevo 195 . hasta Héctor. ¿ves? Mis amigas del instituto dicen que debería publicarlo. En mis ratos libres. porque las ideas no son de nadie. Dime algo que me tiene muy intrigada —dijo Oscura fingiendo indiferencia.poner tan brava. —repitió sin atinar a decir otra cosa. porque yo sé que tú me entiendes. —Bueno. un muchacho que es dibujante. en realidad sí. pero en realidad sentía una malévola alegría. porque la reputación de Gertrudis Belasa ya había caído en la lengua kilométrica y mortífera de Lena. bueno tampoco sabía esos cuentos tan feos de Gertrudis. es que la poesía me gusta. Oscura escuchó aquella chorrera de palabras.

Bueno. Siempre se reía por cualquier cosa. No sabía que fueras poeta. recuperando la voz—. Ella no estaba preparada para recibir tanto julepe en veinte minutos.susto que Lena le dio con esa confesión. pero es obligatoria. sí son muy vanguardistas. desde que asistió a un taller de prosperidad. Luego preguntó con una ingenuidad que casi deprimió a Oscura. ¿cómo decir? Vanguardistas. —¿Tú crees que yo podría corregir algunos libros en la editorial? Tengo muy buena ortografía —se apresuró a decir. obedecía a una costumbre que le quedó sembrada en cada dendrita. de golpe y porrazo la ira que hacía un instante se estaba apoderando de ella. —La verdad… me dejas pasmada —respondió. tampoco sospeché que te gustara la escritura. Oscura la miró sin saber qué responder. prosperidad y riqueza. Esas palabras fulminaron. Imagínate que ayudo a mis compañeros en los trabajos de Lenguaje y Comunicación. Lena volvió a sonreír con aire complacido. A ellos no les gusta esa materia. Allí le aseguraron que la risa atraía cosas buenas. —¡Ay!. tan. sin que su voz se quebrara como una ramita seca. Yo sabía que tú sí me ibas a entender. De una cosa sí estaba 196 . y menos que tuvieras esas ideas tan. y yo siempre saco veinte puntos. Buscaba azarosamente en su cerebro los términos adecuados para hacerlo. eso que dices es bien bonito. Esas máximas quedaron ratificadas en los archivos mentales de Lena.

La corrección es fácil —afirmó. la honestidad y lucidez para saber dónde comienza y dónde termina el trabajo del corrector. son desdeñados. y tantos estudios acerca de ese trabajo que casi nadie valora. algunos escritores. algo imprescindible que debe conocer muy bien todo editor. Además tendría que hablarle del nivel de lecturas. a su vigilancia. con su memoria formidable. “¡Y qué tribu es la tribu de los correctores de pruebas! Creo que algunos hombres. no se les da importancia. —Sí. se 197 . el conocimiento. ¿Quién puede hacerles justicia a los listos. Sólo hay que leer algunos manuales de estilo y ya. No tenía ganas ni tiempo de explicarle que existe la Norma. y menos aún. su considerada paciencia. recordó una reflexión de Walt Whitman. ¿Comprendería la responsabilidad que exige un alto nivel de conocimiento sobre la estilística? ¿Qué podía decirle de la habilidad para detectar los gazapos y la destreza para terminar un trabajo a tiempo? Estaba segura que Lena no entendería la necesidad de investigar términos. cualquiera que sepa leer y escribir medianamente. claro. el gran alcance de su visión? Se les concede poco crédito. con ganas de escupirle un ojo—. y en este país. nunca sufriría ataques cardíacos.segura. Oscura. su corazón funcionaba de maravilla. que ella se repetía a menudo para darse ánimos. le deben gran parte de su reputación a la excelencia de sus correctores de pruebas. puede hacerlo. a su consejo. agudos intelectos de los hombres de este linaje.

una no tiene que estar matándose por buscar información. La mayoría de mis trabajos los saco de Internet. ¿Cómo te va allí? —preguntó. Es que hablé tan rápido. —preguntó por cumplir una norma elemental de educación. es la emoción ¿ves? Estoy haciendo un postgrado en administración. Durante veinte años he tenido más o menos en mente decir mi palabra —decir lo que sé— sobre los correctores de pruebas.les ofrecen argucias. y se sintió peor—. y apenas le entregamos los trabajos saca una regla y mide los márgenes. —No es difícil. y aprovechó la pequeña pausa que hizo Lena. 198 . si no están bien te quita cuatro puntos de un coñazo. es una deuda que he debido pagar hace tiempo”. y espero que sepas guardarme el secreto. que ni siquiera advirtió la palabra. —¡Qué bueno!. recordando el parapeto de postgrado que ella misma había intentado hacer. —dijo. —¿Qué estudias?. es en metodología. no sabía si aburrirse o morirse profundamente en ese instante. y Oscura que no había prestado la más mínima atención. En lo único que hay que tener cuidado. que se le salió como un eructo. Tenemos una profesora estricta. Se sonrojó y pidió disculpas por la expresión. le dijo: —Te voy a confiar algo. —No te preocupes —respondió Oscura. Lena estaba hablando. —Eso que te dije. adoptando un aire cómplice.

Oscura aprovechó la felicidad de Lena para despedirse. argumentando que tenía clases y el tiempo pasa volando y apenas llegaría a tiempo si tomaba un taxi y que no 199 . Observó cómo se iluminaba el rostro de Lena. Sus críticas tienen valor de oráculo. Ella hace este tipo de trabajo a ciertos escritores veteranos. Deseaba terminar con aquella conversación. y Oscura se dio cuenta de que su estrategia había funcionado perfectamente. A todos nos gustan los secretos. Le dio las gracias al tiempo que le apretaba una mano. como si fueran amigas de toda la vida. Oscura buscó en su bolso una pequeña libreta. Lena rebosaba de alegría cuando tomó el papel. Notó la decepción en el rostro de Lena. Es una especialista en literatura. Estaba ansiosa por llegar a casa de sus padres y esperar la noche para verse con Rodrigo. leyera su novela. no sé si habrás escuchado hablar de ella. y se apresuró a darle otra alternativa. muy conocida en los medios literarios. Dijo que sí sabía quién era Rosa Infante. pero con mi recomendación. y estaba muy orgullosa de que una profesional con el prestigio de esa crítica. soy muy amiga de Rosa Infante. seguro que aceptará la tuya.La secretaria la miró complacida. —No te preocupes. y todos se cuidaban de no caer en la lengua de Lena. y no creo que pueda leer tu novela en estos momentos. —Pronto me iré de viaje. y anotó el número del teléfono de Rosa Infante y se lo extendió. Esperaba ese momento llena de un ansia extraña.

como una especie de mal agüero. y se estaba transformando en otra cosa. Después de esa experiencia. se dijo. en medio de un horrible abatimiento.. porque no era con él con quien se iba a encontrar. «Debe ser cansancio».. Salió de allí como si la persiguiera una manada de fieras. que no la secuestraran. pasó el resto del día como si estuviera en un éxtasis. loco. el abatimiento seguía creciendo dentro de ella. torcido. que no la atropellara un camión del aseo urbano. «¿Qué me pasa?». indigente. agradecía que Lena no le hubiese preguntado nada acerca del viaje. 200 . se preguntó. pero sentía que la ansiedad crecía minuto a minuto.olvidara llamar a Rosa Infante y que le recomendaría un buen Manual de Estilo apenas llegara de viaje y que no le diría a nadie lo de Gertrudis Belasa. Le hizo señas al primer taxi que pasó y fue directamente a casa de sus padres. De su mente no se apartaba la cita de esa noche. confundida por ese estado de ánimo. Entonces. buscando en vano una explicación. Sin embargo. que no la asaltaran. En el camino iba rogando a los dioses que ese día no le pasaran más cosas malas. se dio cuenta de que no debía asistir a esa cita. jorobado. sino con algo monstruoso. Con esa ansiedad extraña se mantuvo toda la tarde. Supo que tendría que ver de frente su propio amor deforme. trataba de disimular. que nadie le pidiera limosnas. La persistente sensación de otro fracaso aniquilante fue disminuyendo la alegría que sintió al principio. cuando se anticipaba a una dicha secreta y nocturna en los brazos de Rodrigo.

Acodada en el ventanal pudo apreciar ese pasado brumoso en toda su dimensión humana. Con una punzada en el pecho. Su mirada se encontró con el libro de Mireya Kríspin. que un día comprara a un buhonero en la avenida Baralt. Se lanzó sobre la cama y hundió su rostro en el suave lecho. perdida en un espacio remoto. De pronto un espasmo comenzó a sacudir su cuerpo. Se levantó de la cama. tuvo la certeza de que no se había encontrado a sí misma. intentó dar unos pasos. o al contrario. pero un llanto terrible empezó a fluir. como si quisiera expulsar algo de allí. que seguía buscándose. apresarlo. En aquel 201 . Como una sonámbula se volvió hacia su habitación. El papel se fue transformando en una pasta amarga. ahora entre la comodidad y el lujo. luego se incorporó lentamente. Por las comisuras de sus labios empezaron a chorrear delgados hilos de baba negra. apretó la arrugada página dentro de su mano y la convirtió en una pequeña esfera que se llevó a la boca. tenía la mirada vacua. La masticó lentamente. Con la cara embadurnada de manchas oscuras. Su gesto demostraba la gran desesperación que amenazaba con tragarse todas sus ilusiones. Se apretó la cabeza con las dos manos. Se percató que seguía siendo un despojo maquillado. mientras las lágrimas le corrían por las mejillas. Vacilante. Se quedó unos minutos en la misma posición. aquella Recóndita Clave Originaria. una mentira que arañaba las páginas de un libro de poesía. Arrancó una página del libro y la estrujó con violencia en su rostro. y cayó de rodillas.

cuando el entumecimiento de sus piernas se transformó en dolor. dispersión. para que las naciones se descuarticen unas a otras en su nombre. Hablamos y hablamos del alma sin saber qué carajo es eso. se preguntó. «El alma es otro símbolo para comerciar con lo desconocido. ¿Cuánto tiempo estuvo vomitando su desolación? No lo sabría nunca. Debía maquillar sus fatigas. dolor.instante se asumió desconcierto. sin haber visto su título. sus dolores. sin seleccionarlo. sin sentir miedo. 202 . miedo. obedeciendo al juego del azar. Cubrirlos y perfumarlos delicadamente. Asumió el naufragio de su alma. Traficante de milagros que susurra consignas de guerra. «Alma ¿y qué será eso?». sin espiarla en el silencio del olvido para ver si podemos vislumbrar su sombra». se incorporó con esfuerzo y fue al cuarto de baño. Dios tiene el vicio de los grandes emperadores. Extenuada y vacía. antes que llegaran sus padres. Ese mercader que se disfraza de indigente para viajar de incógnito por esta tierra de cenizas. para traficar con Dios. sus fracasos. mientras se tragaba la ennegrecida masa del poema Paso final. la obligó a regresar a su realidad.

siempre adelante de nosotros. cualquiera. 203 . Cita extraída del ensayo: A mí nadie me engaña. anhelamos el poder. en deseo vivo. porque cada uno de nosotros forma el tal imperio. Lo deseado se convierte —en su carrera—. al precio de sacrificios. Somos seres deseantes. por ínfimo que sea. llevándonos ventaja. sino como abstracción. seguiría existiendo. si es necesario. Rodrigo.Cuarta parte Soñando con unicornios urbanos El imperio no existe como tal. Si desapareciera por designios del Diablo. jugando a no ser deseo.

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pero se sentía tranquilo. apoyando las palmas abiertas en el techo. estaba contento por ese chubasco que arrasaría con la calina sofocante. El eslogan de la propaganda decía “superando los retos”.I Un embotellamiento abrumador se prolongaba por toda la avenida. Escuchaba Politik. obstruidas por falta de mantenimiento. que parecía a punto de desplomarse de un momento a otro. El primer aguacero del año caía estrepitosamente. luego se acomodó otra vez y miró la larga fila de luces que se extendía frente a él. pensando en Jesusita. Miraba los cerros por la ventanilla. una pieza de Coldplay. y aumentaban el caos de la vía. Se estiró y alzó las manos. se mantuvo así unos segundos y dejó escapar un bostezo ruidoso. pero alguien pintó con espray 205 . y se fijó en una valla publicitaria clavada en la falda del cerro. y veía sus casitas que se encaramaban como chivas hambrientas desde abajo hacia arriba. y los faros de los autos iluminaban las saetas cristalinas que se estrellaban en el pavimento. que parecía un gigantesco chorizo de carros. Rodrigo estaba metido en la maraña de vehículos. no tenía prisa. Volvió a ver a través de la ventanilla. —Esta música es para enamorarse y volverse loco —dijo. El torrente se arremolinaba en algunas alcantarillas. separadas por escaleras que se perdían serpenteando la cuesta hasta la punta más alta. La valla mostraba las imágenes de una exitosa obra realizada por el gobierno.

y escribió debajo de la consigna: “raspando la olla”. como la última vez que lo vio. de tal forma que se leía. Su padre era un militante de izquierda. y la naturaleza no se modifica por decreto. y no se imaginaba lo que podía salir de ese esquema si se aplicaba en la Venezuela del siglo XXI. se pasó la punta de los dedos por la ceja izquierda. Una sombra cruzó por el rostro de Rodrigo que. no contenta con aquello. sus carcajadas sonaron alegres. Su papá se la había partido de un puñetazo porque no lo apoyó en sus ideas políticas. ¡Cuántos años de fracaso había de por medio! Ninguna teoría del 206 . pero nunca dijo que ese proyecto nació defectuoso por una sencilla razón: es imposible decretar productos sociales. fue más radical. Rodrigo se rió de buena gana. ni por casualidad. Muchas lecturas y conversaciones con comunistas de convicción le fueron revelando que no estaba tan equivocado. que la vida responde a otras leyes. lentamente. Él nunca mencionó. pero no se atrevía a contradecir abiertamente a su padre. la única que respetaba. obedece a inquietudes particulares. Otra persona. Rodrigo siempre desconfió de ese catecismo ideológico. superando los restos. Rubén Moncada crió y educó sus hijos imbuidos en esos principios ideológicos. Comprendía lo que significó la lucha de clases en la Rusia Soviética. Era como si desde algún lugar recóndito le reclamara esa burla por el letrero pintado. pero en su mente apareció el rostro furibundo de su padre.negro una s entre la e y la t. el comunismo fue su religión.

La mayoría de sus amigos estaban atrincherados en alguna posición radical. tal vez por eso comenzó a brindarle su apoyo al oficialismo. sin darse cuenta. ni siquiera los más cercanos. pero no es viable porque la naturaleza humana no se deja cercenar. pero ¿acaso no hay otras perspectivas para nosotros? Ese fue un proyecto irrepetible. creían que se pudiera crear un nuevo modelo. Sabía que su padre soñaba con la reconstrucción del comunismo desde que éste quedó descarriado. —Pobre viejo. era la gran esperanza para ustedes. de acuerdo. se dejó embaucar con ese discurso copiado de modelos anacrónicos que ya no dicen nada. sus amigos aceptaban que se sentían cansados de ver más de lo mismo en los diferentes partidos políticos. No acepta que el comunismo es el fracaso histórico más grande de la humanidad. 207 . Todos apelaban. era una cortina de humo.desarrollo social lo obligaría a tragarse un cuento en el que no creía ni por asomo. Hablaba como si estuviera dialogando con otra persona. y menos cuando veía a diario la falsa lucha de clases que se desarrollaba a su alrededor. pero no tenía a nadie con quien discutir esas cuestiones. de una forma u otra a paradigmas que hacía siglos estaban metidos en sarcófagos. nadie. Sí. pero no hacían nada por propiciar un cambio de paradigmas. siempre hay brotes. o sin admitir que entre ambas tesis hay una diferencia abismal. hay rizomas que se están modificando en su perpetuo devenir. está bien. pero ¿qué se puede hacer? Nada. nada más que eso. una distracción.

Su padre era otra cosa. hablar con él se convirtió en una tortura para Rodrigo. y señalaron que debía hacer algo tajante para evitar que su hijo desertara atraído por sutilezas de la falsa conciencia. exigía. se negaba a entender que el capitalismo había cambiado mucho desde que la Rusia Soviética se desplomó. sin ningún éxito. aunque no ignoraba que Rodrigo padecía de un antimilitarismo crónico. fueron los indicadores que lo pusieron alerta. y sacaba partido de esa circunstancia. en ninguna de sus ramificaciones. El carácter relajado de Rodrigo. Rubén Moncada nunca se resignó y. Ni las 208 . que su familia fuera partícipe de esa ilusión. la expresión de aburrimiento cada vez que él le recordaba las glorias de la revolución. como lo hubiese hecho cualquier hombre. Sin embargo. Menos aún en un movimiento que se decía revolucionario sólo verbalmente. puso todas las esperanzas en una “revolución” que no era otra cosa que una involución disparatada. sabía la impresión que causaba en las mujeres. Rubén quería llevarlo hacia arenas movedizas. respondiendo a viejas nostalgias. quizá. consciente de su atractivo parecido con Freddie Mercury. intentó convencerlo una y otra vez. Siempre tenía un discurso anticapitalista a mano. Como si a punta de discursos antiimperialistas pudiera acabar con el fantasma al que llamaba imperio. que todo eso se había convertido en una historia de la desilusión. Quería. Rodrigo. y el cuidado narcisista que prodigaba a su cuerpo. o mejor dicho. Él nunca creyó en comunismos.

con toda la intención. con un camarón. en Venezuela no existen partidos de derecha y. Le comentó esa noticia a Rodrigo. —¿Esa porquería te la enseñan en la universidad? ¡Con razón la están quemando! Presintió el altercado que se avecinaba. —Papá. Se las ingeniaba para tener siempre algo urgente que hacer. ¿Qué me dices de Copei? —Es un partido social cristiano. no sé. pero no de… Rubén se paró de la silla con expresión amenazante. pero quedó estupefacto ante la respuesta de su hijo. estaba muy rojo. La alarma se apoderó de Rubén una mañana. ni las amigables charlas que su padre sostuvo con él dieron resultado. Rubén cada vez estaba más radical. estaba leyendo un periódico.presiones. Esos son abusos del lenguaje que se cometen por ignorancia o. comenzó a evadirlo de forma frontal. —¿Cómo que no existen? —preguntó Rubén alterado—. menos de ultra derecha. que iba saliendo para la universidad. o simplemente se hacía el desatendido. papá —dijo con aire conciliador—. pero una vez. mentalmente. pero lo cierto es aquí eso nunca se ha dado. y no quería una pelea mañanera. y allí se aludía a una ultra derecha que amenazaba la estabilidad de la paz social. Es más pertinente hablar de partidos de centro-izquierda. y Rodrigo lo comparó. harto de fingir tantas excusas. menos por algo tan estéril. Había sucumbido al calor de discusiones políticas que ahogaban al 209 .

Estaba cansado de su familia. no me cabe duda de tu retraso mental. —Digamos que hay células derechistas autónomas que asumen posiciones radicales. no hay duda. Sin 210 .país con fantasías derechistas. en ese tiempo aún dependía de la familia. es la máxima expresión del derechismo. ningún cuerpo político se responsabiliza por ellas. estás retrasado. y ahorraba gran parte de su sueldo para reunir una inicial que le permitiera comprar un apartamento. Eres retrasado. y ya estoy retrasado. —Papá. Le repugnaba el fanatismo de su padre. porque no tuvo alternativas. lárgate y aprovecha el tráfico para que medites. que intentaban desplazar al primero. en todas partes. en las calles. durante años soportó el dominio del eje marxista-leninistaestalinista. o intenta hacerlo es otra cosa. pero son aisladas. —¡Estás equivocado! El gangsterismo que se pavonea todos los días en la televisión. para mí eso es un devaneo que raya en lo patológico. y quién sabe cuántas vainas más. Que esté disfrazado. Rodrigo trató de salir airosamente de aquella discusión. pero ya Rodrigo había abandonado la sala. A lo mejor se te aclara el cerebro —gritó Rubén. Si quieres continuamos después —respondió. Creo que no es oportuno hablar de ultraderechas. mientras caminaba hacia la salida. este es un tema para discutirlo con más tiempo. jamás iba a tolerar el engendro marxista-cristiano. pero de que existen. —Tienes razón. Está bien. Ahora estaba trabajando.

A lo mejor eso es lo interesante de los sueños. pensando en la rebeldía innata de la juventud. el destino se la había puesto en el camino. Vio la hilera de carros frente a él. en la revolución social y la proclamada igualdad. —Utopías —se dijo—. Pensaba en Oscura con semblante serio. porque necesita un psiquiatra con urgencia. II Repasó esos acontecimientos con tranquilidad. y consultó la hora en su reloj. La tarde agonizaba en medio de una lluvia que amenazaba con prolongarse un buen rato. Tal vez lejos de aquí su familia pueda ayudarla. ojalá no sea otra de sus payasadas. en lo profundo. ¿Será verdad que se reconcilió con su familia y se va del país? Espero que así sea. La conoció en el cafetín de ingeniería. algunos más osados se sumergen en océanos imposibles para pescarlos allí. Quién quita que al fin se haya dado cuenta de que la luna no es de queso.prestarle atención a Rubén Moncada. tenía la mirada concentrada en las luces que desprendían los faros del auto. —Vamos a ver qué quiere Oscura. que son quiméricos. marcaba las seis y media. Su sonido golpeaba con un ritmo salvaje el techo del carro. A los seres humanos nos gustan los sueños. Rodrigo se dedicó a sus estudios y a parrandear cuanto podía. nunca se pueden alcanzar. porque una 211 . como un indicio. para que él no perdiera el norte.

Era el mismo discurso que se escuchaba en clases. sin embargo. que consiguiera una mujer de su edad. en esos días de despecho apareció Oscura Forastera. Los grupos estudiantiles se dividían entre gobierneros y opositores. ¿Qué importaba si era mayor. se entregó a juergas que amenazaban con causarle mucho daño. y Oscura estaba recién egresada de Letras. y tenía hijos casi de la edad de Rodrigo. escuchaba durante horas los delirios amorosos de su amigo. Era la esposa de un decano. Rodrigo se hundió en la angustia.vez fuera de la casa materna. era una prueba fidedigna de su desbocamiento. Rodrigo intuyó que la fortuna la había presentado para conducirlo hasta María Jesús. atrayéndolo con su coqueta danza. La universidad hervía en una actividad política. Rodrigo no creía en los discursos artificiosos de ninguno. en los noticieros y en las peleas políticas. porque estaba poniendo en peligro su matrimonio. El solidario portugués lo acompañaba en sus borracheras. sin hijos y sin rollos. pero a él eso no le importaba. Él era Licenciado en Antropología. y pensó que esa chica era un antídoto para contrarrestar el “efecto Yuri”. Él se sintió atraído de inmediato. Yuri. si tenía presbicia? Él creía que la amaba. y le aconsejaba. Agostinho se convirtió en su pañito de lágrimas y mocos. Con el tiempo. una mujer catorce años mayor que él. y cuando Yuri decidió terminar la relación. En casi todos 212 . Rodrigo juraba que jamás se volvería a enamorar. se había enamorado de ella y punto. una y otra vez. si se teñía las canas.

La maquinaria de injurias manipuló informaciones. Éstos se convirtieron en fuerza atrincherada en el silencio político. Varios militantes lo consideraban muy competitivo. muchos se fueron replegando hacia un margen.notaba una ausencia absoluta de criterios. era el boque de los llamados ni-ni. Él estaba ligado a una fracción del movimiento opositor. aunque su devaneo político en ese frente. El mismo fenómeno ocurrió en las filas del oficialismo. —No se medita. No hay hondura. así dolieran. Al principio casi todos sus amigos estaban en las filas de la oposición. duró poco tiempo. pero él no estaba de acuerdo con callar las verdades. no percibía verdaderas reflexiones sobre los temas que trataban como si fueran mercancía. y se formó un tercer bloque. y tejió una espantosa red de intrigas que lo hacían aparecer como un saboteador. no hay abstracción. y entonces comenzaron a tramar calumnias antes que se convirtiera en un líder. como fenómeno era muy interesante para Rodrigo. Van directamente por las trochas que ya están abiertas sobre terrenos superficiales. sacó de contexto otras. Cuando se dio cuenta de tanta 213 . pero poco a poco. En las disertaciones de algunos grupos escuchaba los clichés repetidos sin ninguna conciencia de sus afirmaciones. no hay nada. un oficialista disfrazado para torpedear cualquier gestión del partido. todos se basaban en estereotipos de opinión pura y rasa. desmarcado de las dos tendencias. por eso la carencia de planteamientos serios… Basura opinática —pensó hastiado.

odio. y por allá se puso una franela amarilla que tenía la imagen del Che Guevara estampada en la parte delantera. Un fuerte empellón lo pegó contra la pared más cercana. debía ser por pura evolución. una sombra sin contornos que alguien en mala hora dibujó. pobreza y pesar. No pasó mucho rato fuera de las arenas políticas.mezquindad e hipocresía. Rodrigo no creía en el socialismo. no decretado por regímenes totalitarios. bronceado por el sol y con la garganta inflamada de tanto gritar consignas. se apartó con asco y decepción. para mostrar algo que sólo sirve para sembrar terror. Estaba seguro de que si alguna vez llegara a darse. porque su trabajo era muy conocido y fue reclutado por otro pequeño partido liderado por un joven demócrata e independiente. Se tambaleó desorientado. su padre lo estaba esperando en el patio. tratando de apoyarse en algún sitio. Cuando llegó a su casa en la noche. y le dio la paliza más grande que Rodrigo recordaba haber recibido en toda su vida. pero hay cosas que no se pueden esconder. unas cuencas donde no hay nada. que se perfilaba como un gran líder. Para él ese término era la alegoría de un espectro vacío. y no tuvo tiempo de esquivarlo. 214 . Intentó ocultarle su aventura opositora a Rubén. Una vez se fue a una marcha estudiantil. Lo había visto por televisión. y después olvidó quitársela para cambiarla por la que había guardado en su morral. Apenas abrió la reja de entrada. recibió un puñetazo en pleno rostro.

—¿Para esto me partí el lomo criándote? ¿Para esto he luchado por tu educación? ¿Para que fueras un demagogo pitiyanqui? —gritaba Rubén Moncada con los puños crispados y los ojos vidriosos de la rabia. —Claro que me largo de este tabernáculo cubano. y sus hermanas más pequeñas miraban la pelea abrazadas y llorando. mientras Rubén gritaba todo lo que se le venía a la mente. Rodrigo le sujetó las manos. con tus zapatos de un millón de bolívares luciendo su cara. maldito nazi —gritó. Rubén lo agarró por el cuello de la franela. Rodrigo no soportaba ni un grito más. —No tienes ni puta idea de los cojones que tuvo ese hombre. Él murió sin zapatos. grandísimo marica! —gritó al tiempo que lo miraba de cerca como una fiera poseída por el Diablo. De repente se le fue encima. escudándose. ¡Qué arrecho. —Te vas de mi casa ahora mismo. ¡me oyes! Murió con los pies destrozados. parecía un loco desaforado. pero no se atrevía a golpear a su padre. y sin pensar en las consecuencias. es otro producto del mercado. Había aguantado demasiado. pero déjame decirte una vaina. desde el suelo. Había practicado boxeo durante años. que salió disparado y cayó como un plátano en el piso. y comenzaron a forcejear. y Rodrigo se cubrió la cara. le dio un empujón a Rubén. sin 215 . Esta cara está de moda. igualita que Marilyn Monroe. La madre de Rodrigo. con la intención de romperla. y tú.

me parece que esa vaina es de puntos. sin volverse a verlas siquiera. Agostinho lo hizo pasar de inmediato. Al día siguiente. condujo su auto hasta la entrada. a esa hora saldría para la asamblea. lleno de sangre y moretones. y al poco rato. Su madre lo ayudó a recoger y llevar todo hasta el carro. El portugués se sorprendió al ver el rostro de Rodrigo. estuvo de acuerdo con Agostinho.atreverse a intervenir. Desde lejos. Ella sabía que su 216 . se movía con rapidez. no había mucho que decir. vigiló la entrada de la casa. Nada cambiaría la rutina de Rubén. a sentarse por allí para hablar paja revolucionaria. se levantó temprano y fue hasta la urbanización donde vivía su familia. mientras Rodrigo se limpiaba las heridas. Veloz. —Chamo tienes la ceja partida. y entró a la casa como un bólido. —Chamo. lo estacionó. Hablaron poco. De inmediato comenzó a recoger todas sus pertenencias. y muy a su pesar. mejor échate un baño y vamos a una clínica para que te cosan. te dieron duro. y desde aquel día se quedó viviendo en el apartamento del portugués. Le agarraron cinco puntos. una curiosidad tremenda se reflejaba en su rostro. que tenía su propio apartamento. Esa misma noche se fue a casa de Agostinho. temerosa de que su marido apareciera de repente. Él salió de aquella casa con la cara llena de sangre. Conocía bien el horario de su padre. Rodrigo lo vio salir. Lo acompañó hasta el baño. Rodrigo observó su rostro en el pequeño espejo.

En ese estado de alerta perpetua. y vio a unos veinte motorizados que se cubrían con bolsas plásticas.hijo no podía permanecer allí. Lo besó con ternura y le deseó mucha suerte. si alguien tropezaba a uno de ellos. Esos grupos eran una verdadera peste para cualquiera que fuera en su carro. amparados en esos dos cauchos que pueden meterse por cualquier vereda. sólo tenía claro que estaba pensando en las disputas por 217 . pero no recordaba con exactitud. en estas calles no se puede andar medio dormido. III Un ruido parecido a un enjambre de cigarras lo puso alerta. La turba terminó de pasar. Pasaron a su lado tocando bocinas. un motorizado se estrellaba contra algún carro. Si por mala suerte. que se volvía más peligrosa a cada minuto. Estaba alerta. y luego salían en sus motos a toda velocidad. como locos. ya él había visto demasiados atracos y accidentes para transitar confiado por alguna parte de la ciudad. volvió a retomar el hilo de sus pensamientos. Buscó el punto donde lo había dejado. Rodrigo los vio perderse envueltos en la lluvia y las primeras sombras de la noche. inmediatamente aparecía una banda de ese peligroso gremio que podía hacer cualquier cosa contra el conductor. o peor aún. Miró por el espejo retrovisor. También era común que se acercaran a los carros y asaltaran a los dueños a punta de pistola. zigzagueando entre las hileras de automóviles.

En el último evento estudiantil en el que participó. denominados custodios. Octavio no pasaba de ser un arribista. y él defendió sus criterios. altercados muy fuertes que resquebrajaron de forma irremediable la amistad. Dos riñas en la universidad fueron muy fuertes y terminaron a puñetazos. llegó allí con una comisión de estudiantes oficialistas. o algo así. otras. pero ni él ni sus compinches eran capaces de hacer otra cosa. porque luego. En un momento de la discusión. que desconocía las verdaderas necesidades universitarias. Octavio no estaba de acuerdo con las reivindicaciones que exigía el otro grupo. uno de los representantes estudiantiles del oficialismo.discrepancias políticas. durante semanas se sentía avergonzado. Rodrigo lo lamentaba más que nadie. tuvo un enfrentamiento con Octavio Ferrer. La pelea con su padre fue la primera por ese asunto. Lo había visto en la Universidad Simón Bolívar. trabajando como un loco en la organización. Unas fueron simples discusiones. Ferrer interpeló a Rodrigo. que se coló en La Federación con ayuda de Gertrudis Belasa. porque esa era su estrategia. convencido de la lucha a favor de 218 . como un niño peleando por un juguete o cualquier cosa inane. de nada servían las disculpas. Buscaba figurar en el escenario político con el objetivo de alcanzar un curul. esponjado. meter miedo. Después de esos encontronazos se sentía ridículo. mostrando los colmillos como un lobo para amedrentar. después vinieron otras. Ferrer era uno de esos defensores.

Estaba consciente de que la universidad padecía un deterioro terrible que debía ser revisado desde las bases. —No me vengas con ese discurso refrito. y encarándose a Ferrer. pedir seguridad. Lo que necesita la comunidad universitaria es que les 219 . a ustedes les interesa. sobre todo. Debemos insistir en los aumentos de sueldo. remató mirando fijamente a Rodrigo. respaldar las iniciativas del profesorado y. No es posible que cualquiera se meta aquí y destruya lo que le dé la gana. porque no entiendo. que primero debemos exigir que se les pague la deuda a todos los que trabajan en esta universidad.la universidad y no por intereses de un determinado partido político. Octavio respondió como un loco. —Estoy diciendo. casi le escupió las palabras. Saltó como un gallo de pelea. Qué quieres decir con eso—. que ya tenía al demonio revuelto. Por eso defendía su posición. —¿A quién le interesan esas peticiones? ¿Al sistema burgués? ¿Al sistema inoperante de las autoridades universitarias? Claro. —Nosotros estamos luchando por la dignidad universitaria —gritó Rodrigo. El personal es indispensable para que siga funcionando. pero también sabía que esos problemas no los iba a resolver el gobierno. —¿A favor de la universidad? —Preguntó agresivo Ferrer—. a ustedes que son una cuerda de sifrinos venidos a menos. atrincherada en el trabajo a favor de la universidad. Explícame.

—Desatinos estás diciendo tú. que mejore el comedor y dejen las tácticas fascistas. Ferrer había entrado en un coma de cretinismo. Se había quedado con la boca abierta sin poder creer lo que escuchaba. que él hablaba en serio. alguien escuche tus desatinos. Sin dar tiempo a una respuesta. lo mejor era terminar con esa función. él mismo lo hizo con un bramido que retumbó en todo el recinto. Todo sucedió en un instante. había convertido a Hegel al cristianismo. ¿Se reiría? No. —Mira Octavio. hasta que se dio cuenta. Esa es una medida tecnocrática y corrupta de esta universidad. Por un momento pensó que era una broma. como eso de portones en las entradas. —Porque tienes el cerebro infectado con las ideologías nazis que te enseña tu partido. ¿y sabes por qué? —gritó. la piscina. es mejor que busques otra audiencia. Octavio siguió gritando acalorado. y estrelló su potente 220 . además. Otra vez era insultado como nazi. no cabía duda. era el de una estudiante que en un examen afirmaba que Nietzsche era un poeta francés y.arreglen sus espacios. vio un ring y un contendiente bravucón. Quizá en la Plaza Bolívar. estaba arrecho. si vas a repetir lo que dijeron tus mayores. eso fue como si Ferrer hubiera liberado a un demonio que permanecía amarrado. Rodrigo escuchó el sonido de una campana. por la ferviente monserga de Octavio. pero Rodrigo no prestó atención a las últimas palabras que pronunció. El disparate más grande que Rodrigo recordaba. Las canchas.

cuando ya estaban instalados en la mesa más apartada del local. haciéndolo rodar por el piso. es traicionero y pelea en cayapas. Tienes que estar mosca. —¿Por qué? —preguntó.izquierda en la mandíbula del retador que abrió los brazos en cruz. Otros estudiantes arrastraron el cuerpo del Octavio que apenas alcanzó a cubrirse. 221 . mi pana —dijo José Gómez a Rodrigo. pero él estaba fuera de sí. y se fueron al Tascachos. —La embarraste. porque ahí mismo sintió que algo le hendía la cara y le borró la visión en seco. limpiándose el bigote con el dorso de la mano. Rodrigo arremetió contra el hombre con toda la rabia que había contenido. Rodrigo lo miró mientras se echaba un largo trago de cerveza. un mesón en el centro de la ciudad. Todos sabemos que tiene poder allí dentro. trastabillando. en el preciso momento que entraban varios vigilantes atraídos por la bulla. lo sacaron a rastras. tratando de mantener el equilibrio. —Porque Octavio es un zorro. hasta que se deslizó hacía atrás. Los pocos amigos que acompañaron a Rodrigo. enroscado como un ovillo en el suelo. Iban tan rápido que no repararon en el pequeño grupo que salía presuroso del aquel revoltijo de maldiciones y amenazas. Rodrigo y sus amigos corrieron hacia sus autos. Se movía como un espantapájaros. Sentía las manos de sus compañeros que lo halaban. No tuvo tiempo de nada.

Después se fueron olvidando de lo sucedido. y si no gano el concurso de credenciales. —El que dio coñazos fue Rodrigo. tratando de restarle importancia al tema que se estaba tornando muy serio. es que esta pelea puede manchar tu expediente. me van a encontrar. y todos soltaron las risas. toda ciencia trascendiendo”. entre cerveza y cerveza hablaron de todo lo que se les ocurrió. Si Octavio y su combo me buscan. Recuerda que Octavio pertenece al grupo de Los Guardianes —dijo Abel. ya era muy tarde cuando decidieron irse a 222 . perdido de bolas— dijo el portugués. —Nosotros sabemos que tú no le arrugas a nadie. pero cuídate de esa gente. —¿Qué pasó. pana? Ni que lo hubiera matado. —Y qué locura de discurso— dijo Abel. —Yo me sentí como San Juan de la Cruz— terció nuevamente Agostinho. y tú tienes planes de quedarte trabajando en la universidad. —No le tengo miedo ni a una vaina ni a la otra. porque Octavio no tuvo tiempo de ni correr —dijo Agostinho con expresión de pícaro. mientras sus amigos se desternillaban de risa.—Lo otro que te jode. Fueron unos coñazos nada más— terció José. —¿Cómo es eso portu? No entiendo— preguntó Rodrigo. mala suerte. —Bueno por aquello de “Éntreme donde no supe. y quédeme no sabiendo. Es decir. buscaré trabajo en otra parte. todavía riéndose.

recibían salarios por sus servicios dentro de la universidad. Para Rodrigo. gozaban de ciertos privilegios y hasta de inmunidad. Rodrigo no era tonto. Se tiró desnudo y casi mojado. para colmo de males. sistema riguroso de productivismo ciego y. Pensó que a estas alturas de la historia. Su papá había tratado en vano de convertirlo en un comunista. Trastabillando. Era un secreto a voces que muchos de esos “estudiantes luchadores”. Se dijo que tenía más suerte con las mujeres que con los asuntos políticos. Se despertó con la boca seca y un desagradable sabor amargo. pero él no creía ni pizca en ese movimiento que era tan conservador como la derecha más radical. en la cama. acostumbrado a esas parrandas. con los ojos medio cerrados. Con un dolor de cabeza fuerte. ambos eran expresiones de una misma condición del poder. y lo transformó en un producto ortodoxo. si era necesario. la resaca lo estaba matando. escolástico. se puso a pensar en todo lo acontecido. sistema policial. Agostinho. Al día siguiente. porque la luz le hería las pupilas como a un vampiro. Finalmente devino sistema de poder.sus casas. y ese comunismo estereotipado no era mejor que los otros pensamientos ortodoxos. sabía que ellos no estaban equivocados. cualquiera sabía que el marxismo en Rusia fue aplicado de forma acomodaticia. se fue a trabajar sin problema. y también traductor. después se dio un baño con agua fría. era profesor en la escuela de idiomas. se fue hasta la cocina y tomó media jarra de agua. ahora 223 .

En medio de aquel maremágnum de ideas y recuerdos desperdigados. a una vida íntima. Él no estaba dispuesto a rendirle cuentas de su vida y sus acciones. su papá era un dictador como otro cualquiera. si una novia o un amigo. En su casa había un horario hasta para comer. creyó ver en esos acontecimientos un indicador que señalaba el momento preciso para comenzar a trabajar en otra alternativa. Observando el descontento general y las divisiones. Le espantaba esa supervisión de las ideas que Rubén intentaba aplicar a su familia. y se negó a poner en tela de juicio las distorsiones del sistema soviético. porque así no tenía que seguir visitándolos y escondiendo su vida privada para que toda la familia no hurgara dentro de ella. tenía derecho a un espacio privado. ya se había graduado y estaba trabajando. Todos sabían eso. En el fondo se alegraba de que hubiese sucedido de esa manera. y las cosas acabaron como acabaron. y eso era una tortura. rigurosa e inoperante. había que presentar todas las amistades. El sometimiento estricto que vivió allí lo había hecho pensar muchas veces en la forma de liberarse sin tener que romper con la paz familiar. porque no levantaba un dedo sin el consentimiento del marido. menos su padre que se amuralló en su jefatura particular. pero el azar lo dispuso de otra manera. se juró a sí mismo seguir luchando por sus ideales políticos. 224 . un horario para llegar.hacía esfuerzos para resucitar y devenir comunismo del siglo XXI. En la casa. decir quién llamaba. sabía de sobra que su madre no se atrevía a llamarlo.

Nunca olvidaba 225 . Una semana después de la pelea con Octavio. le ofreció la oportunidad de dictar una cátedra en la escuela de antropología. quería trabajar toda su vida en ese lugar. Un profesor. Rodrigo anhelaba esa posibilidad y aceptó de inmediato. A veces pensaba que no hay lucha que valga. traicionar. sino que amaba el ambiente universitario. El hecho de convertirse en profesor universitario le abrió otras puertas. y seguiría aprovechando cada vez que se le presentaran. siempre aparece atomizado. no podría dar más clases allí durante un largo tiempo. accedió lleno de una incertidumbre que se fue transformando en zozobra. porque el poder no tiene rostro.—Venezuela se ha convertido en un laboratorio efervescente donde hay que venderse. encubierto con las caretas más sorprendentes. Al poco tiempo lo invitaron a participar en el concurso de oposición. ocurrió algo que en principio lo sorprendió. en algunos casos. y él no sólo necesitaba el empleo. Sabía que el sistema tiene estrategias para meter en cintura a los desobedientes. y esto trae consecuencias devastadoras. como se ha hecho en otros países. su preparación se impuso y ganó. arrastrase. La promesa socialista es un artilugio para entrampar al pueblo. otras oportunidades que aprovechó. gran amigo de Agostinho. Después de padecer días y noches la inquietud que le produjo el concurso. Estaba claro que esas ofertas. formaban parte de esa metodología. Si no pasaba esa prueba. al contrario de las advertencias de sus amigos y de sus propios recelos.

ingenuamente. ni que lo gritara a los cuatro vientos por todas las emisoras del país. ¡Qué impotencia! Ni Dios ni el Diablo ayudan en nada.una reflexión de Julio Cortázar: “la dialéctica del diablo consiste justamente en pagar un alto precio para conseguir. —La mentira y la burocracia siguen desollando el cuero de la sociedad —dijo en voz alta. Algunos se re-habilitan. es lanzado al último rincón. y respaldado por la sociedad. en otro tablero. Qué mezquindad más grande. y vuelven sanos a integrarse al sistema. quien intente transgredir. esas palabras eran una máxima de verdad absoluta. Se rió de sí mismo al recordar un tiempo en el que creía. podridos que cada día se carcomen más las bases de la institución universitaria y del país. Los marginados son más vulnerables. para él. ganancias mucho más altas”. Hay tanta miseria y conformismo en este tumulto de seres embrutecidos que se dejan aplastar. consciente de que casi nadie lo escucharía. Poco a poco se fue dando cuenta de que su sentido de justicia y. los ayudaría a impugnar esos valores caducos. El que conduce con firmeza sus rebaños. Sus pensamientos vagaron por otras zonas enajenadas por el afán de poder. que un movimiento grande. porque jamás se 226 . tranquilitos a enrolarse en los Tiempos modernos chaplinescos. Se la repetía con frecuencia. se pueden aplastar fácilmente en el anonimato absoluto. —Nadie se salva del sistema que humilla y vigila como “el gran hermano”. sus proyectos políticos sólo eran cándidas ilusiones.

pasó. pero sin esperar respuesta. ya me acostumbré a raspar a medio salón. Algo dentro de él se agitó. qué bueno! —exclamó Emilio Celli. tocó la puerta entreabierta con un tamborileo. Rodrigo lo saludó con gusto. y eso le granjeó muchos amigos. sentía mucho cariño hacia el profesor. —Muy bien profesor. 227 . y tosía como si estuviera a punto de ahogarse. IV El profesor Emilio Celli entró al cubículo de Rodrigo. y sus convicciones fueron arraigando más y más en su pensamiento. y después continuó hablando. Rodrigo se puso alerta. pero respondió con la misma naturalidad que el viejo profesor había utilizado para hacer el comentario. —¡Qué bueno. él tenía esperanza en el surgimiento de un nuevo modelo político. Sin embargo. Celli era un hombre de carácter alegre. Celli se ponía muy rojo cuando estaba alegre. de manera aparentemente casual.lo iban a permitir. Los dos rieron de la broma. por sus mejillas sonrosadas y la barba blanca que le cubría parte de la cara. ¿cómo te va aquí? —preguntó. Era un comelón imbatible y los estudiantes lo llamaban Papá Noel. pasándose la mano por la barba. —¿Ya dejaste de noquear a la gente ¿eh? —dijo con una sonrisa cómplice. exhalando un resoplido al sentarse. —Entonces muchacho.

atento. no vale la pena. Rodrigo espiaba sus gestos. pero no siento calor —respondió convencido de que el profesor había ido a otra cosa. tan 228 . Aquello le pareció tan ingenuo. —No tengo aire acondicionado. Se levantó de la silla y. continuó— de todas maneras. —¡Qué calor más endemoniado hace aquí!. reclutaba personas con potencial para el activismo político. —exclamó Celli. sabiendo que Rodrigo ya se había percatado de que necesitaba hablar con él fuera de la escuela. por los pasillos anda la loca soledad abanicando sus trapos hediondos— dijo. con su habitual actitud bonachona. Se fueron a tomar unas cervezas en una tasca de Los Chaguaramos. no es bueno trabajar tanto. Ya todos se han ido. y percibió que el profesor no había pasado a saludarlo nada más. —Tienes razón Rodrigo. mirándolo a los ojos. y tú no eres nada de eso —dijo Celli. que jamás imaginó que el profesor Emilio Celli fuera un militante del movimiento anarco-comunista. y entre otras cosas. pero hizo un esfuerzo para no reírse. Esa tarde fue una verdadera revelación para Rodrigo. al tiempo que reía celebrando su propia ocurrencia. abanicándose con una carpeta amarilla que tomó del escritorio. —¿Qué te parece si salimos a tomar algo? —preguntó Celli. estar quemando banderas y energías es cosa de muchachos tontos. Rodrigo lo escuchó. Estaba metido en eso desde hacía muchísimos años.—Sí. ya me dejé de eso.

Recordó amigos que rayaban los pupitres. Por un momento se imaginó haciendo benji para pintar un graffiti en las ventanas de algún Pent-house de Parque Central. que rayaba en el ridículo. porque se entiende que todos comemos. Rodrigo buscaba otra alternativa que no dependiera de aquellos modelos que no funcionaron. y todavía no es el momento para que el anarco-comunismo aplique su propuesta de sustituir 229 . y la sola idea le dio grima. pero insistió con su oferta. Fue categórico cuando expuso sus reservas a Emilio Celli. Era cierto que necesitaba acción en el terreno político. y decían que eso no importaba porque eran bienes del gobierno. Creía que con el surgimiento de un tercer bloque social podían nacer nuevas propuestas. pero no quería gastar sus fuerzas trabajando por sueños del pasado. Dejó claro que el movimiento no ponía a trabajar gratis a nadie. Pensó que está demostrado que la teoría de Bakunin es tan inaplicable como la de Marx. y no pudo dejar de preguntarse si tendría algún valor en un país donde la anarquía destruye al pueblo diariamente. hasta que fuera un miembro activo. ¿Quién se embarcaría en esa chalana a estas alturas del siglo XXI? Sentía grandes reservas hacia esa ideología. Tomó un sorbo de cerveza. y le explicó que no podía decirle en qué consistía el tipo de trabajo que el grupo realizaba. exponiendo las ventajas que podía tener si aceptaba. por fantasmas ideológicos que no aportarían ninguna solución al caos social que se había desatado en Venezuela. Éste lo dejó hablar.desfasado.

nada de jueguitos escolares. bienestar y tantas cosas que el ser humano. fraterna. Sabía que en la sociedad española de los años treinta los anarquistas tuvieron una participación en el poder de Franco. de eso dependía el éxito de la misión. en su devenir. porque el lugar estaba vacío—. pero cuando dejaron de reconocer esa autoridad. —En este trabajo no se pierde tiempo en tonterías. al razonar que cualquier forma de poder emergente en el país podía ser sofocado por la autoridad imperante. Rodrigo declinó la oferta. pensó Rodrigo. Rodrigo sentía curiosidad por conocer las formas del poder que se manejaban dentro de aquel cónclave. Luchando contra su curiosidad innata. precisa para sentirse seguro. Nuestro compromiso requiere de verdadera seriedad. Pensó que todas las ideologías se desvirtúan al obtener la autoridad. igualitaria. y realmente libre. y se convierten en sistemas de poder. Un pensamiento cruzó por su mente. como pintarle bigotitos estilo Hitler a las vallas que publicitan la imagen de Blacamán el malo vendedor de milagros. igualdad. Emilio Celli. Pensaba que hasta ahora no hay una propuesta que satisfaga la necesidad social de justicia.al maldito sistema capitalista por una sociedad más humana. 230 . bajando la voz y viendo hacia los lados —precaución inútil. le explicó que su trabajo exigía el anonimato absoluto. Mientras Celli intentaba persuadirlo. con sus consecuentes aberraciones y posterior desmoralización. el zarpazo militar no se hizo esperar. igual como estaba haciendo con todo.

sino de crear un instrumento teórico de valor. y la anarquía no es un filtro mágico. Era consciente que para lograrlo.Rodrigo se dijo que eso no tenía ningún sentido en un país destrozado por tantas crisis. el sistema que proporcionaría un medio para lograr el ansiado equilibrio social? No. había que autorenovarse. plenos. Había que ser receptivo para poder avizorar otros horizontes. aceptar esos entrecruzamientos que marcarían la intensidad de la lucha. El profesor le tenía un gran aprecio a ese joven que soñaba con propuestas diferentes para cambiar la realidad social que troncha todos los días al país y lo convierte. porque no le hizo reproches. Si no. Celli tal vez esperaba esa respuesta. «No se trata de reformular viejas propuestas. ¿Sería el anarco-comunismo. todos sabemos que la calidad del sistema se revela en la praxis. en primer lugar. renovar la vanguardia de la creación. ni el capitalismo» pensó. fomentara la conciencia de libertad. Quizá se logre mediante un levantamiento supremo. tampoco el comunismo. Rodrigo veía con tristeza infinita que aún estaba muy lejos ese instrumental teórico que prescindiera de los hierofantes ideológicos del pasado y presentara otras alternativas viables. la sociedad seguiría entrampada entre el capitalismo y los remanentes de un comunismo antediluviano. vitales. 231 . con planteamientos serios y vigentes que. mientras Emilio Celli terminaba de tomar su cerveza. poco a poco en una sociedad lisiada.

—Lo mismo de siempre —se dijo. tratando de cubrirse con unos plásticos. cuando llueve. Un fiscal con impermeable anaranjado. V Hacía alrededor de siete meses que unos hombres uniformados asaltaron a la hermana de Agostinho en el estacionamiento de un centro comercial. pasando al lado de las motos de los fiscales.A lo lejos divisó las luces de una ambulancia. que mientras le quitaban el auto y todo lo que llevaba de valor. Otros fiscales fueron apareciendo en la vía. pero la cola estaba igualmente lenta. Ese suceso conmocionó tanto a la familia. y después tirado en la cama viendo un programa de boxeo. que decidieron marcharse del país. estaban cerca de los autos accidentados. tal vez por eso el tráfico estaba tan trancado. hacía señales para que los conductores se enfilaran por el único canal libre. se imaginó en su casa. Otra vez los dos canales soportaban la hilera de autos con sus luces encendidas. uno de ellos apuntaba con la pistola a la niña de apenas tres años de edad. y luego relató medio muerta del miedo. Caracas se vuelve un coleto. aunque no se hacía ilusiones. Rodrigo pasó lentamente y vio un carro con el parachoques doblado. dándose una ducha tibia para sacarse el cansancio. un poco más adelante otro estaba metido en la cuneta. Suspiró con resignación. Ella estaba con su única hija. no vio más accidentados. Rodrigo nunca había 232 . Algunas personas.

—Fácil. pero esos trámites llevan tiempo y requieren mucha plata para mover cualquier solicitud. Y fue espiando desde su oficina y desde los salones de clase como se dio cuenta de que Oscura Forastera lo estaba siguiendo. esa cautela le hizo olvidar las posibilidades de un secuestro o un robo. con la política habitacional. que lo iban a secuestrar o que lo matarían para quitarle el carro. y mucho menos descubrirlo en la oficina de Edgar Sanabria con María Jesús. cuando Agostinho le propuso que se quedara con el apartamento. —¿Y cómo voy pagar esto? —preguntó Rodrigo sorprendido. te agradezco de todo corazón la oferta. eso es para quienes no tienen contactos. en esas escaramuzas andaba. Paradójicamente. —Claro que no mi pana. Tú sabes que en este país todo se resuelve con amigos.visto a su amigo tan descompuesto. ni en sueños podía pagar un apartamento en esa zona. porque él también se iría. —Mira portu. porque ese diablillo no podía enterarse dónde vivía. tanto que logró ponerlo nervioso a él también. Si alguien se quedaba mucho tiempo apostado en un lugar. Sabía que con su sueldo. pasaba a ser sospechoso y Rodrigo no salía de allí. Durante semanas estuvo paranoico. Antes de salir de la oficina se quedaba un buen rato mirando la gente que se desplazaba sin cesar por los alrededores de la facultad. Entonces tomó precauciones. creyendo que lo seguían. Conozco gente que nos puede 233 . Se concentró en cuerpo y alma en despistar a Oscura.

Para Rodrigo. ¡Nada! Para salir adelante. solamente ofrecían los gobiernos de derecha. dejó entrever su admiración por la belleza. Ella casi nunca hablaba de ese tema. pero Oscura no entendía eso.ayudar. ni recogelatas. que no quede viva ni una lombriz. además te haré un precio de amigo. que cambiara el CD. Una noche maldijo al muchacho que vivía frente al edificio y “la enloquecía con su música de rancho. ni cerrícolas que paren dos veces en un año. porque yo me quiero ir de esta vaina cuanto antes. Él siempre había deseado vivir solo. sin ella no podía vivir. sin mezclas de socialismos ni otras extravagancias lunáticas. melómano incurable. en menos de tres meses. pidiéndole que bajara el volumen. fue una meta desde que vivía con sus padres. De esa forma Rodrigo pasó de inquilino a propietario. pero las pocas veces que hizo algún comentario acerca de la política. que esa pieza no le gustaba y una larga retahíla de reproches que lo fastidiaban. —La única forma de acabar con la pobreza es bombardeando todos esos cerros. este país necesita profesionales. el orden y lo conservador que. era terrible escucharla a cada rato. ni a ningún marginal abusador. Los fines de semana que pasó en la casa de Oscura le demostraron que vivir con otra persona realmente tiene lo suyo. ni sus convicciones políticas. Tener su propia vivienda. porque el socialismo era un invento para empobrecer al mundo. La música era como una droga. ni buhoneros. según sus propias palabras. de cerro asqueroso”. 234 . no malandros.

Él se quedó atónito. todas las culturas. Intuía que Oscura odiaba la pobreza. el desorden que no respondía a una estructura única. la homosexualidad y todo lo que pudiera alterar el orden. la diversidad. Si apagaba el teléfono era peor. cada vez con más urgencia. y de pronto apareció Jesusita. en cambio a Rodrigo le apasionaba el mundo heteróclito. Rodrigo se dio cuenta de que la relación había tocado fondo. que toreó la situación como pudo. y de alguna forma. y eso asustó mucho a Rodrigo. o cadena perpetua en cárceles de máxima seguridad. Luego él intuyó que era un vulgar saboteo. Cuando ella dijo que quería tener un hijo. y presintió que Oscura no lo aceptaría de un momento para otro. porque después las escenas que hacía eran terribles. y comenzó a extremar las precauciones las pocas veces que tuvieron sexo después de aquella declaración. todos los días hablaba del mismo tema. Muchas veces necesitaba estudiar o leer y ella se empecinaba en llamarlo con insistencia. Ella afirmaba que todo el que transgrediera el orden había que darle pena de muerte. Tampoco toleraba a la gente. Para colmo se emperró en casarse. y comenzó a temer su presencia y sus llamadas. Al principio él se sintió abrumado con tantas muestras de afecto. La relación entre ellos fue extraña desde el comienzo. él casi se murió del susto. pero no respondió. como la encarnación del erotismo más salvaje y seductor que 235 . Entonces intentó desprenderse lentamente del abrazo de esa Mantis Religiosa.

Oscura convirtió su vida en un infierno de chillidos y agresiones. y ella bromeó. y se le iba encima para golpearlo. entonces decidió encararla y terminar de una 236 . y mientras se entregaba frenético a ese amor. En cambio con María Jesús. Más de una vez le dejó las uñas marcadas en los brazos. como en las películas. por amor. podría hacerlo en ese mismo momento. de manera romántica. no era fácil. pero no por el capricho de alguien que quiere decidir sobre los sentimientos del otro. Se rapó la cabeza y andaba como una loca. Estaba con los nervios de punta por la persecución y los espectáculos que Oscura montaba en cualquier parte. gritaba obscenidades en plena calle. Rodrigo cada vez se irritaba más con aquel “drama de control”. Él consideraba que el matrimonio llega cuando tiene que llegar. y a punta de maniobras condenarlo a llevar una vida desgraciada.Rodrigo había conocido. y optó por ignorarla absolutamente. Sin embargo. ¿En qué momento la joven maravillosa se convirtió en ese terrible basilisco? ¿Estaba obligado a casarse con ella? No. Con ella no se casaría ni amarrado por las bolas. y en la cara. pero él sospechaba que la propuesta estaba danzando en su mente. En cualquier momento lo aceptaría. o donde fuera. para no hacer sufrir a una muchachita malcriada y egocéntrica? Cuando conoció a María Jesús supo que contra esa pasión no podía luchar. ella lo perseguía para insultarlo. La imagen de esa mujer lo hizo olvidar sus delicadezas con Oscura. ¿Por qué iba a dar largas a una ruptura. Se lo había pedido. en el pecho.

el daño que te estás haciendo a ti misma con tanto odio. estoy tratando de que veas. Sé que me odias. Eso es todo. Sólo tuvimos una aventura. y estás en total libertad de hacerlo. y se arriesgó a soportar otra patética pantomima. entonces sigue lastimándote hasta que no puedas con el dolor y estalles con la mugre que llevas dentro. lo sabes bien. No te pedí nada. sólo te suplico que respetes mi vida privada. y también sabes que nunca he querido hacerte daño. tal vez estaba arrepentida por tanto ridículo. y fuiste tú quien quiso prolongarla. y asumir con dignidad que lo nuestro es imposible. no te he quitado nada. ni a ser padre. nunca te prometí nada. ella se portó bien. aunque no entiendo por qué. Esas son cosas de personas sin ninguna fuerza moral para enfrentar una situación. La invitó a cenar. Escucha. lamento que hayamos terminado en esta situación tan triste. ¿Por qué no recapacitas y dejas de comportarte como una celópata? ¿Te imaginas si yo comenzara a desquitarme? —¿Me estás amenazando? —preguntó agresiva. sin coraje. si quieres seguir cometiendo fechorías infantiles porque no puedes obligarme a un matrimonio. si puedes. sin preparación para urdir una venganza más sutil. Para su sorpresa. —Oscura. Trata de controlar esa actitud tan infantil. no tienes ningún derecho sobre mí. —No. pero si no quieres recapacitar.vez por todas con esa tortura. eso no te queda bien. a sabiendas de que yo no deseaba eso. 237 . Esto nunca funcionó.

. el edificio se quedaba prácticamente solo. El recuerdo de María Jesús se apoderó de su mente. pero no sabía cómo acercarse. Él único lugar donde estaba tranquilo. Primero 238 . y hubiese dado mucho que pensar si alguien los veía entrar o salir de allí un sábado o un domingo. Mientras ella estuviera con Álvaro. Oscura algunas veces le había hablado de Jesusita. era la oficina donde hacía trabajos extras como asesor. sólo quedaba esperar que el resultado fuera positivo. por eso nunca pudo imaginar que su casi-suegra se apareciera. desde que se conocieron. no había mayor problema. no podía arriesgarse a que los vieran en otros lugares. era haber ignorado que Rosa Infante fuera amiga de Elvira R. su cuerpo sedoso. en la oficina. Esa oficina se había convertido en su refugio. Desde el principio Rodrigo lo vio como un sitio seguro para sus encuentros con María Jesús. aparte de su casa. su pasión. pero él ni siquiera le prestaba mucha atención. Desde ese momento él no pudo olvidarla. hasta que un día los presentó. Otro detalle que ahora fastidiaba a Rodrigo. si alguien la veía entrar o salir de allí. justamente un día en que Jesusita estaba entrando. con su propia llave. Los fines de semana era otra cosa. Esos eran los únicos días que Jesusita lo visitaba en su apartamento.Percibió que sus palabras causaron un impacto en ella. los labios siempre ansiosos de besar y ser besados. Rodrigo entrecerró los ojos al evocarla. porque era un centro de oficinas y consultorios. Ella lo atrajo de una manera insospechada.

—preguntó. Apenas llegó al estacionamiento marcó el número de Jesusita. tratando de verla en alguna de esas calles cercanas al edificio. Al ver esa cara de exorcista se fue sin responder ni una palabra. Fingió que sus padres lo llamaron porque una tía acababa de llegar de Colombia y quería verlo. esperó que ella respondiera. Rodrigo tenía la esperanza de encontrarse a Jesusita entrando o saliendo de la residencia. ¿quién es? 239 . lleno de aprehensión. —En mi memoria nadie te podrá encontrar jamás. —¿María Jesús?. cosa que no era difícil. Cuando Rodrigo se cercioró que estaba durmiendo una mona profunda. Lo anotó rápido. revisó la agenda de su teléfono. y se dijo que debía memorizarlo. pero María Jesús se había esfumado. y segundo.que nada. sería peor. Entonces se le ocurrió emborrachar a Oscura. y durante varios días merodeó por la zona. —Sí. menos mal que nunca fueron amigos. y encontró el número. porque ella tomaba más que Sileno. no quería correr riesgos innecesarios. un conocido de la universidad. Oscura lo miró desconfiada. —Aló —respondió la voz de Jesusita al otro lado de la línea. si no. como una fiera gritó que se largara con su tía o con quien le diera la gana. En la mañana de ese sábado soleado. era amiga de Oscura. preparó café y se despidió de Oscura. soy yo. era la mujer de Álvaro. no lograba verla por ninguna parte. Rodrigo sintió las manos sudorosas y el corazón dándole brincos como un maniático. luego.

espérame en Plaza Venezuela. me gustaría verte hoy ¿dónde estás? —En una peluquería. —No. —¿Podemos vernos en Parque Carabobo cuando salgas de allí?. ensayó unos pasos de boxeo con un contendiente imaginario. se metió en su auto y comenzó a cantar mientras salía del edificio. porque imagino que deseas hablar conmigo —dijo Jesusita con voz seductora. luego. respondió que la esperaría toda la vida si era necesario. Ni él ni María Jesús perdieron tiempo fingiendo indiferencia o jugando a un hipócrita decoro. ¿y esa sorpresa? ¿Oscura Forastera te dio mi número? —No. ambos admitieron la pasión que sentían como la cosa más 240 . la emborraché para mirar su agenda en el celular. sin falsos pudores. Al terminar de hablar. Así. pero luego. —preguntó ansioso. María Jesús le respondió con voz segura. saltó de júbilo. más o menos. —Sí. te recuerdo muy bien. Estaré allí en media hora. y… Una sonora carcajada interrumpió su explicación.—Hola. soy Rodrigo. Hubo un pequeño silencio en el que Rodrigo escuchó los latidos de su propio corazón. rumbo a Plaza Venezuela. con una alegría desconocida. Con una amplia sonrisa. cerca de la entrada de La Previsora. —¡Qué descarado eres! Emborrachas a una mujer para hablar con otra. nos conocimos hace una semana en… —Sé quién eres. sin hipocresías.

violines y percusión.natural del mundo. Siempre te muestras esquiva. te vuelves sortilegio entre mis brazos. Las letras desaparecen. Me adivinas los deseos. sigue siendo tu boca. que tus palabras tan queridas pasen apresuradas… »Aunque te gozo igual. sobre todo cuando estamos frente a otras personas. recuerdo cuando me amas. y cuando me amas!. se transforman en otra cosa que parecen notas de esta sinfonía salvaje que te ofrendo 241 . y ya no hay lugar para otra cosa. no imaginas cómo sufro a veces. Para disipar cualquier cosa que enturbie esta pasión. y es tan diferente. cuando estamos frente a los demás me pongo a juguetear con mis pensamientos hasta volverlos sensaciones. pecadora. camuflada en tus palabras que la disfrazan. Cuando afloran las letras por tu boca. Cuando te entregas fundes el pecado capital con el venial. —¡Qué diferencia cuando te veo literata. pero está escondida. con ese aire extraño de eterno aburrimiento que te hace tan impenetrable. pero yo sé que tu determinación oculta la sensualidad que habita en ti. —le dijo a la imagen de Jesusita que se le aparecía en la cama sensual. sensual. Por eso siempre quiero acelerar los eventos. Qué distinto es todo cuando estamos solos tú y yo. Me recibes y te das instrumentando una sinfonía de bronces. te contorsionas con arte primitivo y me haces perder la razón. me enloqueces con esa manera tan tuya de atraer. y se entregaron a vivir la locura de ese amor desenfrenado. porque el espacio estalla en sensaciones. sonriente… —Parecen dos personas distintas.

¿Y por qué ella no lo dejará? Rodrigo mantenía su monólogo. tocar la sedosa cabellera. divina exploración volcánica. estás enamorado. besar una y otra vez ese cuerpo que lo maravillaba. casi emocionado. esta mujer me tiene loco. porque esas ganas con las que hace el amor demuestran que Álvaro no la atiende como debe ser. hasta podía vislumbrar una pelea con Álvaro. cuando descansaba. pero lo sigo buscando. —¡Qué vaina. —¿Por qué esta necesidad de hundirme en ella una y otra vez como una fiera? Me tienes embrujado María Jesús. a veces parecía una felina hambrienta. pero esto no es bueno. sé que esta es mi historia. que lo enloquecía. es evidente que no funciona. en este hemisferio privado que se ilumina con tu fuego pecador». Entonces él no podía evitar acariciar su piel. Si Álvaro la dejara de una vez por todas. pero qué carajo. Rodrigo! —Se dijo—. ¿Cómo funcionará esa relación? Aunque Jesusita casi nunca hable de eso. pero siento que en esto hay algo diferente. porque siempre lo veo con una mujer diferente. total. parecía un ángel con el cabello sobre la almohada. no creo que la ame de verdad. siempre olorosa y cálida. y menos de Jesusa. ¿Qué busco yo en ti? Aún no lo sé. y qué.y tú recibes ávida. quiero llegar al fondo de todas tus ansias. traspasarlas y ¡hacerte mía totalmente! Me estoy volviendo cursi. y otras. y a ti no te importa. ¿pero qué puedo hacer? Recordaba a Jesusita en la cama. Él no le temía a ese desfachatado que la engañaba sin 242 .

Imagínate que cuando no se me ocurre nada de nada. me preguntarían por qué no lo dije antes si lo estaba pensando. y te haces el pendejo. Pones cara de interesado. A Rodrigo esas triquiñuelas no le hacían gracia. —¿Te ha funcionado eso?. 243 . y deja que los demás intervengan. —¿Cómo sabes que no se dan cuenta? —Porque si se percataran.remordimientos cada vez que tenía la oportunidad de hacerlo. —preguntó Rodrigo. mientras se reía a carcajadas. síguelas y después vas ensamblando tu intervención. y alguien dice una vaina interesante. Rodrigo recordó una conversación con él. al fin de cuentas era un postgrado. ¡eso mismo estaba pensando yo! Y ni siquiera se dan cuenta. era una más de la multitud avasallante de calamidades que agobian a este pueblo. ¿tú crees que todos están pilas? No mi hermano. Mira para dónde van las flechitas. nadie te va interrumpir porque la gente respeta a los atentos. —No te enrolles. a veces hasta los profesores andan medio caídos de la mata. Si alguien no estaba preparado. —Claro. donde le confesó la vergüenza que le daba no participar en una clase. Frunces el ceño. —Respondió. Álvaro lo escuchaba con expresión de travesura. al menos. y todos debían tener un nivel de preparación para estar allí. inmediatamente salto y digo. y miras con aire reconcentrado. donde algunas universidades gradúan doctores que no saben leer ni escribir. deja que los demás lancen flechas.

prefiero otros derroteros. —¿Qué te parece? ¿No es una buena montura? —Está bien. se alegró de que ella no fuera una víctima de ese semental. 244 . Al minuto siguiente estaba charlando con ella. El profesor Narciso Swego era otro aprovechador. quien era un oportunista que jamás fijaba posición en cuestiones políticas. y sonreía coqueta. es una cuestión de perspectivas. —Bueno. porque la rubia se había percatado de su mirada. pensando en Jesusita. —¡Interesante! —Respondió Álvaro sin prestarle mucha atención. y tomaba todo lo que podía. Si él quiere avanzar por la vida de esa manera. sin importarle del bando que fuera. ése no es tu problema. aunque todos sabían que él siempre estaba al lado de quien tuviera el poder. y se despidió de Rodrigo. recordaba especialmente a Tito Alayz. ¿Será cuestión de suerte? Álvaro no lo escuchó. de mi parte. Rodrigo —se dijo—. como aquella silla parlanchina de herr Hermann Hesse. Observando las nalgas de una rubia que pasaba cerca de ellos. Rodrigo sintió una extraña satisfacción al recordar cómo Jesusita y él se amaban. porque estaba lelo. Álvaro captó la invitación. pero particularmente las prefiero más tropicales —dijo Rodrigo. pero al menos se había cuadrado con el gobierno.—Tengo dos años en el postgrado y todavía no me he tropezado con el primer dormido. Rodrigo no compartía algunos criterios de sus amigos. está bien que lo haga.

él desea. somos seres deseantes. Tú deseas. »¿Será el capitalismo el único poder responsable de tanta miseria? ¿De verdad el proletariado será capaz de derrotar la burguesía y crear una sociedad igualitaria? No lo creo ni de vaina. claro. como gusanos. porque eso quiere decir que aspiramos y luchamos por ser lo que no somos. ella desea. y hasta los niños de escuela hablan de eso. y ella sabe jugar muy bien». Nietzsche sí la pegó cuando dijo que todo Ser es devenir. para empezar. La voluntad de desear ser lo que no se es. ha devenido en otra cosa. pero se te escapa hasta cuando la miras. el obrero ha cambiado muchísimo. yo deseo. Yo mismo he seguido el juego de tantos profesores que ahora sólo dictan cátedras de política. el deseo de ser poderoso es connatural hasta en los animales. y éste no sólo es el flujo del tiempo sino su transformación mediante la voluntad de poder. Desear es un comportamiento dirigido hacia algo. Es decir. pero en este mundo se ha convertido en un trastorno patológico.—Todo para obtener poder. ¡Ah!. es que el poder no tiene efecto sobre las personas que conocen el juego. Rodrigo. el tema está moda. que querer es estar resuelto. Tener voluntad es poder. ejemplo: desear a Jesusita. total. sólo juego. ¿En serio Rodrigo? Tú quieres a Jesusita para ti. todos deseamos. peleas. Lo que me asusta de verdad es sentir que no hay emoción en la lucha política. como si fuera el único tema válido. pero las ilusiones se arrastran como lombrices. 245 .

y Rodrigo se preguntó si estaría burlándose de él. Sólo el recuerdo de Jesusita le producía placer. Por eso yo no preguntaría nada y disfrutaría el momento —dijo con expresión grave. o hablaría en serio. de pronto se sintió cansado de su monólogo. soy tu peor es nada —contestó él. Sin embargo. —No. animalitos desollados para hacer abrigos bellos. aunque ella lo desconcertaba con sus palabras. afuera hay gente que está siendo asesinada por un malandro. ahora tú y yo estamos juntos. En uno de esos diálogos íntimos que se dan después de hacer el amor. y tantas atrocidades más —dijo ella haciendo una mueca de desagrado. quizá esa forma tan extraña que tenía de mirar la vida era lo que más le gustaba. Contigo olvido que el mundo es un horror vivo. cosa que no le recrimino. al menos una vez por semana. Él va por su lado y yo por el mío. luego encendió un cigarrillo con un movimiento rápido.Rodrigo suspiró. como si quisiera alejar esas imágenes de su mente. de la cola inmensa de carros. por eso ahora estoy contigo. tú me gustas de verdad. pero gracias a ese descuido. él le preguntó si no sentía algún remordimiento por engañar a su marido. que es necesario ponerse coraza para sobrevivir. 246 . hasta me atrevería a decir que te quiero. no creo que hubiese sucumbido a tus encantos. —Álvaro y yo tenemos una relación perfecta. —Es decir. hay niños sin comer. Tiene sus aventuras. Mientras estamos aquí. siempre y cuando tome las medidas higiénicas y preventivas necesarias. Si él me hiciera el amor.

para mí. el riesgo que corría para estar con él. vivamos nuestro momento. Después de aquella conversación él no volvió a insistir. pero Jesusita lo tomaba a broma. las palabras resonaron amargas para Rodrigo. tener la confirmación de que su amor era correspondido. ¿qué más da si te quiero o no? Lo importante. compartimos muchas cosas. no perdamos el tiempo en estas necedades. Rodrigo sintiendo una angustia desconocida. Él no se cansaba de manifestarle su amor. le preguntó si lo amaba. el argumento no carecía de valor. a veces hasta se reía de esas declaraciones apasionadas. eran indicadores de que estaba realmente enamorada. Sin embargo. ¡disfrutamos tanto el uno del otro! Eso es lo que cuenta en esta historia. —No entiendo por qué te preocupan estas tonterías. de confesarlo a cada rato. esperaba escuchar que ella dijera: te amo. deseaba oír aquellas palabras. la forma tan apasionada como se entregaba y lo colmaba de caricias ardientes. pero no entendía por qué ella se negaba a decirle si lo quería o no. La puntualidad con que asistía a las citas. por otra parte él no era capaz de negarle nada. En cualquier momento esa 247 . mientras tanto. Rodrigo la escuchó casi embelesado.“Hasta me atrevería a decir que te quiero”. pero una voz interior le decía que Jesusita lo amaba de verdad. Deja que las cosas sucedan en el instante justo. María Jesús guardó silencio durante unos minutos que para él representaron un tiempo infinito. En una oportunidad. es que la pasamos bien.

relación podía ser descubierta. ella nunca había manifestado tanto desencanto. pero eso parecía no importarle mucho. Algo andaba muy mal. otros de la religión. las afirmaciones de Jesusita lo ponían alerta. y no deje un resquicio para verse a sí mismo. con trapos. y no interferir con preguntas indiscretas. Creamos agarraderos a cada rato para sujetarnos de algo. que se vuelven sospechosas. porque llegar tarde a casa. ¿No crees que sea una visión muy oscura de la vida? —Vivimos parcelas miserables que adornamos con cenas de navidad. eran estrategias que se agotan. pero decidió seguir el curso de la conversación. la había puesto sobre aviso. No le importaba que todo se descubriera algún día y ella fuera sólo para él. Rodrigo intuía que María Jesús no ignoraba los riesgos. o cualquier cosa que nos absorba el tiempo… los sesos. y eso lo complacía. El caso de ella era más peligroso. —¿Y tú a qué te aferras? 248 . desaparecer un sábado o un domingo con cualquier pretexto. de las modas o la pornografía. —Me causa un placer tremendo escuchar eso. para reflexionar. con pequeñas comodidades que hacen más llevadera esta expiación perpetua. salir con alguna excusa más temprano del trabajo. a pesar de las precauciones que tomaban. aunque no sé.. para indagar hasta qué punto estamos muertos. y ese detalle no podía dejarse pasar por debajo de la mesa. Tú te agarras de la política. ya Elvira R. Ahora.

él no se aguantó y le propuso matrimonio. al tiempo que buscaba ansiosa su boca. que todos los asideros. y pegó su cuerpo desnudo al de Rodrigo. —Mi amada reina Perséfone. a las exigencias de esa piel. para demostrarte que la vida existe. que cualquier oficina no es buena para podrirse. espera hasta mañana —se dijo. a la luz de la luna que me hace desearte con una intensidad que ni te imaginas. 249 . pero si en algún momento decides salir del Hades. Quizá me aferre a la nada heideggeriana —dijo mientras se estiraba en la cama. que puedo amarte eternamente. El día que ella fue por primera vez al apartamento de Rodrigo. yo estaré aquí. —Calma muchacho. esperándote. la urgencia del sexo depilado y hambriento de Jesusita que se le ofrecía como una fruta prodigiosa. creo que es discutible. Él respondió al beso. mientras notaba con satisfacción que el tráfico estaba circulando más rápido. y se confundieron en medio de un océano de caricias. sintió los pezones erectos de la mujer apretándose contra su pecho. no me halaga lo que dices y. a un poema pequeñito. son válidos… Jesusita no lo dejó terminar de hablar. Una erección respondió al recuerdo evocado y Rodrigo se rió de sí mismo.—Tal vez al azar. como tú los llamas. a misterios que me fascinan porque nunca podré descifrarlos. lleno de esplendor. dejando ver su cuerpo voluptuoso.

si supieras que todo eso que te atormenta también me importa. —¿Cuándo me vas responder el sí? —preguntó él. como un animal perverso agazapado. —Algún día. A veces tiemblo de espanto cuando encuentro la traición. querido. siempre 250 . como una vaquita. porque ese tipo de propuestas no brotaban a cada rato.—Cásate conmigo. conocer. esperando su ración de caricias. él estaba dispuesto a demostrarle que ahora era diferente. mi Jesusita! Para mí la vida es una plegaria que arde en tus cabellos de sol y luna. Una eterna despedida llena de millones de adioses silenciosos. ya te dije que eso es para rumiarlo. porque él si la amaba de verdad. te juro que te haré muy feliz. y dijo que estaba alzado porque había cobrado el retroactivo. Le había tomado las manos. y se las besaba suavemente. porque al igual que Eos. pero yo estaré contigo para espantar hasta el último espectro resentido. mirándola a los ojos. Ella rió. Rodrigo suspiró resignado. mi reina Perséfone. me alimento de carroñas. Después le prometió que lo pensaría. ¡Qué vaina. Sin embargo. insospechados. Si supieras cuántas noches me he hundido dentro de mí mismo. encontrarme así sea para comenzar otra vez la búsqueda. explorando como un buzo para saber algo. Creyó que María Jesús temía otro compromiso que terminara como su relación con Álvaro. o el miedo. —Mi reina Perséfone.

Un cornetazo lo sacó de sus recuerdos. 251 . era Oscura Forastera. no vaya a ser alguna locura más de esa diablilla. Comenzó a desplazarse a más velocidad. y se percató de que la estancia estaba limpia y casi vacía. Continuó hablando sin dar tiempo a qué él dijera algo. apagada. —Uhmm. vio el número. Encendió la lámpara de la sala. Su teléfono comenzó a repicar. —Pensó con la mirada ardiente. La voz de ella se sentía extraña. “Entras en la alcoba de las apariciones para consumo del azar y sé que eres como la flor de los ciegos: agua maldita y sin embargo llena de purificaciones y tu llamada es el tiempo de todas las distancias. —Hola. Cuando abrió la puerta del apartamento lo sorprendió el silencio y la oscuridad. pero necesito un favor. como si saliera de un hueco profundo. apenas él atendió la llamada. y comenzó a recitar un poema de Adriano González León. esto no me gusta. Luego tomó la ruta que lo llevaba directo hasta la casa de Oscura Forastera. y se dio cuenta de que la cola de vehículos avanzaba más rápido.estaremos acompañándonos. Rodrigo —dijo. ¿para qué me citó aquí si no iba a estar? Mejor me largo. —Se me hizo muy tarde y no puedo ir al apartamento. Mi obstinado deseo posibilita los encuentros”. mientras cantaba a todo pulmón A different kind of pain. Inspeccionó las otras habitaciones y notó que no había nada de Oscura. porque marcas las huellas en cualquier lado del cielo.

Por un instante pensó que había caído en otra jugarreta de Oscura. La vida tan disipada que llevaba la podía a matar en poco tiempo. necesitaba salir de allí cuanto antes. pero de inmediato se escuchó el ruido metálico de un cacerolazo colectivo. Él le aseguró que entregaría las llaves de inmediato.—Dime —respondió Rodrigo alerta. viendo para todos lados. la recuerdo. —Es para que le entregues tus llaves a la dueña del apartamento que vive en el piso dos. se fue la luz. y entonces recordó que había racionamiento de luz. Mientras hablaba. la atmósfera del lugar era pesada. la señora que siempre está en la puerta. acompañado de gritos de protesta. dile que le mando las llaves contigo. Rodrigo percibió tristeza en la voz de Oscura. pero esos eventos eran naturales allí. y justo cuando estaba cerca de la puerta. aún con dudas. pero se alegraba. sorprendido. porque al fin ella había retomado su camino. porque no pude ir. —Esa misma. Jamás volvería a confiar en ella. luego colgó sin despedirse siquiera. porque un grupo de motorizados vendedores de droga se apropiaron de la cuadra donde estaba el 252 . Se detuvo en seco. no quitó la mirada de la puerta. tan áspero como una lija. Afuera se adivinaba una situación de caos. Sin embargo. Rodrigo se encaminó hacia la sala. como hacía cuando se dio cuenta de que lo espiaba. —Sí. fue hasta a una ventana y miró la calle. del otro lado de la línea se escuchó un gracias.

escuchó. El ruido de cacerolas y aullidos se incrementaba. y estacionaban sus motos nada menos que en la acera de la Jefatura Civil. la voz de su reina Perséfone. espantando cualquier intruso con los chillidos de las ménades enloquecidas. no pudo evitar una sensación de pánico. Un terror lo invadió al pensar que la súbita oscuridad del apagón hubiese sorprendido a María Jesús en la calle. 253 . con una alegría inmensa. Un repentino desasosiego se apoderó de él. Esperó unos segundos y. abrigadas por la noche. alumbrándose con la pantalla de su celular. y golpeó la puerta con los nudillos. Subió los dos pisos que lo separaban del apartamento de ella.edificio. en medio de la oscuridad. De repente sonaron varios disparos. Rodrigo imaginó las fiestas dionisiacas de la antigüedad.

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Nos aferramos a la esperanza. para resguardarme del frío. para poder ir al baño y evacuar sin que nadie me vea. opaco. porque necesitamos creer en algo. Elvira R. Los docentes sobrevivimos con sueldos simbólicos. La casa es un refugio para cubrir mi desnudez. Si me llaman no estoy. crema de sucio o crema sucia.Quinta parte La vida es un relato que se vive al revés Duermo en una habitación de color muy feo. Mi pudor está defendido por las paredes de mi casa. Nada es verdad. 255 . esperanzas y promesas legendarias de reconocimientos a nuestra labor. Reflexión. necesitamos creer que no nos hemos equivocado de camino.

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que ahora debía trabajar sin descanso para reunir la elevada suma que exigieron los hampones. de las nubes. de alguna parte.. transformándose sin cesar en sus bordes líquidos. El hijo más pequeño del comerciante había sido secuestrado dos días antes por uno de los tantos grupos que operan impunemente en este país. En su pensamiento persistía el recuerdo de Lino. Elvira R. y dando paso a otras imágenes evanescentes. Tal vez la danza de la lluvia sobre los cristales sólo reflejaba su estado de ánimo tristón. el dueño de la tienda donde siempre hacía sus compras. —Todo eso que nos acontece hay que enfrentarlo.I Las gotas de lluvia se precipitaban contra los cristales de la ventana haciendo extrañas figuras. sentada en un viejo sillón de la sala en penumbras. venido del cielo. la vejez. observaba el juego caprichoso de los destellos cristalinos reflejándose en el ventanal. La invadía un sentimiento que amenazaba con quebrantarle su mundo. Muchas cosas son inevitables. 257 . como la muerte. quedó grabada en su memoria. Elvira sabía que esos estados pasaban cuando se confrontaban sin mostrarles miedo. Había luchado mucho para no cederle a la congoja ni una pizca de su vitalidad. donde la seguridad no pasa de ser un discurso construido en una mesa situacional. Como si la ventana estuviera llena de lágrimas y hubiese decidido inundarse por ese llanto desconocido. la contingencia. la pérdida de un amor. La angustia que reflejaban los ojos llorosos de Lino.

viendo ensimismada la ventana chorreante. o fuera un pacto inquebrantable. Ella misma temblaba de pavor cuando salía. desesperación.. con expresión radiante se dejó colocar el anillo de compromiso. me voy de este país. La querencia latía con ímpetu en sus entrañas. señora Elvira. Tanto llanto desperdigado en Venezuela. como si las autoridades tuvieran miedo. Francisco Echegaray le había propuesto matrimonio y ella aceptó. enamorada. Se enteró de que en menos de un mes cinco personas fueron secuestradas allí. soltando las riendas de sus ilusiones. cuando llegaba. se sentía tan conmocionada que no sabía qué decirle. aunque todavía estaban deseantes. Se acariciaba los senos. y una impotencia enorme. El macabro negocio de los secuestros se había apoderado de esa zona residencial. Aquí ya no se puede vivir —afirmó. Nada de lo que dijera iba a consolar a esa familia que estaba atravesando un vía crucis horroroso. estuvo de acuerdo con él. percibió bajo el tacto de sus dedos los músculos blandos. Él fue capaz de 258 . Dios mío. cuando estaba leyendo. desencanto. Sus pensamientos recorrían laberintos donde se ocultaban recuerdos de miedo y de agotamiento. a toda hora. En su voz se advertía rabia. Siguió reclinada en el sofá. que una vez fuera tan segura y tranquila. trocándose a veces en cuadros terribles. Emergían como dementes. —Tantas familias abatidas por esta inseguridad maldita que nadie frena. Elvira R.—Apenas recupere a mi muchacho.

tiene escondrijos y misterios que jamás afloran a la conciencia. estaba dispuesta a vivir con todas sus ganas ese tiempo. A su lado ella vibraba como una adolescente. La separación que la marcó sin piedad fue el divorcio de Alan Regnant. Quién sabe por qué se empeñaron en mantener sus amores resguardados de intrusos. de amantes sin mucha importancia para su vida sentimental. pero se mantienen latentes. por vergüenza o por superstición. siempre la hacía reír. Esta vez sería distinto. con un temperamento ardiente y un maravilloso sentido del humor. El alma humana es rara. decidió apostar por la vida que le quedaba. Sin embargo. quizá por miedo a un desencanto prematuro. a su lado se sentía viva. Ya había vivido la experiencia desoladora de varias rupturas amorosas. Elvira no ignoraba que algún rastro de su matrimonio anterior quedara vagando por zonas remotas y oscuras de su psiquis. descubriendo pasiones que permanecían arrinconadas en su mundo íntimo. un celaje de su magnitud. y a veces. su ser le murmuraba bajito que el amor había llegado a quedarse para siempre.hacerla revivir. nos dejan ver algo. pero en aquellos casos se trataba de aventuras. Francisco era un oftalmólogo divorciado. Recordaba el momento en que firmó la sentencia de divorcio que la separaba definitivamente de ese 259 . impidiendo la entrada de nuevas ilusiones. No era fácil recomenzar una vida de pareja después que la desilusión había tocado el alma con su varita de miserias. Tenían tres años viviendo una intensa relación oculta de miradas y opiniones ajenas.

dejó que su existencia transcurriera en una rutina implacable que la estaba adormeciendo como una inyección letal. 260 . Tuvo algunas aventuras para saciar los instintos. Ella también se fue y la dejó más sola que nunca en aquella casa vieja y demasiado grande. La ausencia de ellos había ensanchado cada espacio hasta dimensiones gigantescas. luego María Jesús. para matar el tiempo y jugar un poco al juego de las ilusiones. en la intimidad de sus habitaciones. Nunca fue bonita. la falta de gracia en su rostro fue compensada con un cuerpo espléndido que enloqueció a muchos hombres. nada más. en quien puso todas sus ilusiones. se juraban que había sido amor a primera vista. Luego. Había propuesto la separación definitiva a su ex marido Alan Regnant.hombre con el que vivió tantas cosas. —¿Por cuánto tiempo me sentiré un poquito joven? —Solía preguntarse. hasta que el agotamiento de los sueños acabó con la espera. A partir de ese instante. El encuentro con Francisco fue el antídoto de ese veneno que iba impregnando la esencia vital de Elvira R. que por momentos se le hacían inhabitables. pero aparentaba menos edad. y en el acto se sintieron atraídos mutuamente. pero incluso así se sentía vieja. Lo conoció en un Congreso de Literatura. Seguía siendo deseada. Sin embargo. cuando comenzó a sentirse como la mascota de ese hombre al que aguardó ansiosa durante años. ni siquiera cuando estaba joven. Tenía cincuenta años. sola… Tenía la sensación de que la casa era más grande desde que se marchó Alan y.

grande. se casaron al poco tiempo. Siempre estaban atentos a las más mínimas necesidades que alguno de los dos pudiera tener. sin necesidad de conocerse más. nunca fue grande. ¿En qué momento terminó la urgencia de tenerse el uno al otro con esa fuerza que los impulsaba a reírse y correr como dos niños? Le costó mucho trabajo admitir lo efímero de aquel amor y la pobreza de la pasión que los mantuvo unidos ese tiempo. porque creyeron que no podían vivir separados nunca más y decidieron casarse. auténtico.. Estaban seguros de que su amor iba a prolongarse por toda la eternidad. —Qué pobres y ridículos fuimos. Sin planes preconcebidos. ni siquiera cuando murió. ¿Cuántos kilos pesaría nuestro amor? Quizá nació raquítico. sin límites.Ese noviazgo fue breve. como una pobre vieja estúpida y cursi. pero nunca quisimos darnos cuenta. Lo vestimos con mantas de espejismo. 261 . y sin miedos. Después del divorcio. Criticaban a otras parejas que no se veían tan felices como ellos. recordaba aquellas emociones. se solazaban en su amor diferente. con la farsa del matrimonio perfecto. Se sentía como una niña boba enamorada de su profesor. poseyéndose con ansias. Elvira R. y con esa idea vivieron su luna de miel. los juramentos que se hacían. y se ruborizaba de pura vergüenza. tuvo el valor para admitirlo y el coraje para terminar con esa pantomima matrimonial. Sin embargo. y a veces. las palabras. Qué lejanos le parecían esos tiempos cuando se revolcaban como locos y paseaban tomados de la mano. eso fue todo.

pero les absorbió bastante tiempo. el café. justo al año de estar juntos. Intentaron abrir líneas de investigación que no tuvieron éxito. Comenzaron a dictar nuevos cursos. Subrepticiamente se fueron arrimando a sus actividades. Los compromisos académicos se convirtieron en excusas para alejarse el uno del otro. asistieron a cuanto congreso los invitaban. pero ocultaron su visión. creaban proyectos. apareció disfrazada de trabajo. Eran excusas. pero esa treta no funcionó. Atendieron a estudiantes que requerían de sus servicios y. como todos esos productos que ahora cuesta encontrar 262 . la harina. tomaron otras que reclamaban más atención. La transformación de sentimientos y necesidades que los mantenían unidos. y por tanto. todas eran válidas. al contrario. sin desprenderse de ninguna.Rememoró el momento en que empezó a notar cambios sigilosos en la relación. se recluían en la lectura o visitaban amigos que. el azúcar. Las caricias poco a poco empezaron a escasear como la leche. y las costras horrendas del aburrimiento y el tedio comenzaron a invadir la cama matrimonial. en otras condiciones. Ambos presentían el hastío que se avecinaba. no importaba si los aprobaban o no. lo importante era mantenerse ocupados. Se fueron llenando de trabajo. jamás hubiesen visitado. cuando les quedaba tiempo libre. asistían a reuniones sociales. esos compromisos eran parabanes decorativos que trataban de esconder el fastidio que sentían de verse a cada rato. Dictaron conferencias.

en los supermercados. Elvira R.se abrazó a sí misma, evocando los días en que necesitaba un abrazo, aquellas noches espantosas en que hacían el amor obligados por la necesidad de tantos días sin tocarse. De nuevo sintió rabia al recordar que después de aquellas parodias amorosas, Alan se tiraba sobre su almohada, exhalando un fuerte resuello. No decía ni una palabra amable, su falta de pasión era una enfermedad perversa que la estaba matando. Buscaba a tientas un cigarrillo en su mesa de noche, después de encenderlo y darle una larga chupada, tocaba con la punta de los dedos el cabello alborotado de Elvira, que lo miraba suplicante. Él ni se daba cuenta, y comenzaba a contarle las minucias de la última conferencia que había dado, o hacía un recuento de las noticias que miró en la televisión antes de acostarse, o hablaba de cualquier cosa que Elvira no recordaba. En aquellos momentos sólo ansiaba que él la abrazara, que la apretara con un abrazo fuerte para sentir ese pecho que amaba tanto, para oler su sudor, para sentir su piel acariciando su piel, pero Alan interpretaba el silencio de su mujer, como fastidio, o probablemente, como el mismo cansancio que él estaba padeciendo. —Es hora de dormir —decía con su voz hermosa, esbozando una media sonrisa que le torcía los labios. Elvira Maldijo a los hombres que deseaban tener por esposa a una cachifa muda. Con una mirada inquisidora, comenzó a hurgar adentro, en la intimidad trasnochada y vencida por la vergüenza de la
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frustración, descubrió territorios llenos de furia que se mantuvieron vigentes, vengativos y rencorosos. Así fue pasando su vida al lado de Alan, apaleada por las duras experiencias del desamor, por la indiferencia, por la soledad, por la humillación, sin contar las veces que lloraba indignada por el maldito abandono. Soportó con estoicismo la violencia soterrada de ese hombre que se ponía tapones en los oídos y el sexo para no escucharla, para no complacerla, para matarla lentamente cada noche con un desaire. Ella invocaba a Medea para que le diera valor, y suplicaba fuerzas a la bruja vengativa y virulenta que se limpió las heridas con la sangre de sus hijos. La soledad terrible, los años de tristeza camuflada, se dejaba ver en las marcas del suicidio que tenía marcadas en su cabeza, y en aquel cuerpo que expresaba el más profundo erotismo, y frenaba con furia para no cometer las mismas locuras que cometió cuando estaba jovencita. Elvira lo dejó cuando se hartó de ser una cómplice miserable de su propio drama, y comenzó a vivir en un duelo perpetuo por la vida. Lo más espantoso era seguir manteniendo una lucidez que le permitía ver y auscultar el corazón de ese entorno, de ese mundo que era su vida. Elvira lloraba en silencio la humillación de sus muslos húmedos. Ocultaba su pena tras el caparazón de mujer profesional, independiente, liberada de la piel de asno que la había cubierto desde que nació en un pueblito olvidado por los expertos en geografía. Por eso, cuando su madre enfermó, seis
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meses después de haberse separado de Alan, ella corrió a su lado. Intentó acercase más a su hija, pero la niñita de diez años, tímida y asustadiza como un animalito, no le permitió penetrar en su mundo. Un arrepentimiento sombrío comenzó a invadirla al percibir la inmensa soledad de esa criatura, y se reprochó haberla dejado tantos años en manos de su madre. Ella siempre consideró que aquel embarazo fue un desliz, algo inoportuno que venía a trastocar su libertad, a reducirla a madre soltera, a un miserable rol que odiaba. Se había entregado a un romance clandestino con un hombre que la hizo disfrutar de las primeras delicias del amor, la colmaba de caricias y regalos, pero estaba casado. Cuando se enteró de que estaba embarazada, resolvió abortar de inmediato, pero necesitaba dinero para salir de ese trance. Le contó todo a su amante, esperaba que él, por su situación comprometida, la apoyara sin poner ninguna objeción, pero su sorpresa fue grande cuando Aarón, con una dura mirada, le respondió que eso era un asesinato, ni más ni menos, un asesinato… —Nadie mata a un hijo mío y se queda riendo la gracia —le dijo Aarón Hakim. Elvira no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Qué diablos significaba toda esa monserga? Sus nervios, que a duras penas logró mantener en un equilibrio precario, estallaron en ese momento. Se dejó caer en la cama y comenzó a llorar con una fuerza que él jamás había visto. Impresionado por tantas lágrimas y mocos, trató de calmarla, y le
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propuso otro plan más humano, donde ninguno de los tres saliera perjudicado. —Elvira, sabes que estoy casado y no puedo divorciarme —dijo mientras trataba de secarle las lágrimas que fluían como un torrente y sacudían el cuerpo de Elvira R. —¿Y quién dijo que quiero casarme contigo?, —preguntó ella con la voz entrecortada, y sorbiéndose los mocos. —Entonces un matrimonio no resolvería esta situación, pero te puedo dar todo cuanto necesites para que ese niño nazca. Elvira, piensa que Dios te ha enviado esa criatura, y tiene derecho de vivir, tú no puedes arrancarle la vida a nadie, menos a tu propio hijo. Elvira se levantó del lecho llena de ira, y le dio un violento empujón al hombre que estaba a su lado. Se paró frente a él, espelucada y colérica comenzó a gritarle todo lo que pensaba de él y de su Dios. —Esas son leyes de tu Dios, pero yo no tengo ninguno, y puedo hacer lo que me dé la santa gana. Si tú no me ayudas, no importa, ya lo arreglaré sola. Aarón se levantó, aparentemente tranquilo, se pasó una mano por la cara, como si quisiera limpiarse algo invisible. De pronto la pegó contra la pared, y sin ninguna delicadeza, le sujetó las manos con una fuerza que aterrorizó a Elvira R. —Te estoy ofreciendo una gran ayuda. Reconozco mi paternidad, y trato de mostrarte lo inmundo de ese pecado que pretendes cometer. Tú crees que eres mejor que el resto del mundo porque estudiaste,
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crees que eso te da derecho a pisotear hasta la vida que tienes en tus entrañas, pero estás equivocada. Escucha bien lo que te voy a decir, porque no pienso repetirlo. Si abortas te denuncio yo mismo, te hundiré en el último hueco de una prisión, y sabes que tengo poder para hacerlo. No me importa el escándalo, pero tú no vas a salir bien parada de este lío. Elvira vio la resolución en la mirada de su amante. Escuchó sus palabras claras, pronunciadas en un tono bajo, pero terrible, y no le quedó la menor duda de que Aarón hablaba en serio. Por un momento pensó en su carrera como profesora universitaria que apenas estaba comenzando. Hacía un año que estaba fija después de haber concursado, y se encontraba luchando por el primer escalafón. Se dio cuenta de que lo mejor era no provocar la ira de ese hombre, porque ella no estaba dispuesta a perder lo que ya había ganado con tanto esfuerzo. Se sintió humillada por tener que ceder, y estuvo tentada a retarlo, pero la razón se impuso dentro de su mente extraviada, al fin le preguntó en un murmullo lloroso: —¿Qué propones? Sin soltarla, él le contó qué pensaba hacer. Habló con el mismo tono tranquilo, sin apartar la mirada de los asustados ojos de Elvira. —Primero que nada, en este apartamento tan chico no puedes criar un niño. Tengo una casa muy bonita y grande en La Florida. La pondré a tu nombre, hoy mismo hablaré con el abogado para que sea como una venta legal, y no tengas problemas futuros
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con mi familia. Te daré dinero mensualmente para que no les falte nada. Me voy a encargar de todo eso, pero no se te ocurra tratar de hacerme trampa, ¿está claro? —Está bien Aarón, yo también espero que cumplas el trato, que no olvides nunca ni una palabra de esto que me estás prometiendo ahora, porque yo también sé jugar duro. —Yo siempre cumplo Elvira, yo juego limpio. Al mes de aquella discusión, Elvira R., se mudó a su nueva casa, y recibió una suma de dinero que multiplicaba por cinco el sueldo que ganaba en la universidad. Sin embargo, era infeliz, rechazaba ese embarazo que cada vez se volvía más incómodo. Padeció todos los síntomas que una mujer preñada puede padecer. Como si eso fuera poco, tuvo que soportar la presencia vigilante de Aarón durante casi todo el embarazo. Él tenía todo preparado para que ella diera a luz en una clínica de la capital, pero la mamá de Elvira insistió en que se fuera al pueblo para poder cuidarla durante el último mes de embarazo y después del parto, los primeros días, que según la futura abuela, eran muy delicados. Elvira aceptó con el único propósito de llevarle la contraria a su ex-amante, y dejar de verlo al menos dos meses, pero él no era tonto, y se puso en contacto con la mamá de Elvira para que lo mantuviera al tanto de todo. Cuando la niña nació, él fue hasta el hospital para conocer a su hija. Luego fue al cuarto donde

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finalizando el séptimo mes de gestación. Elvira se negó a parir en una clínica. Le dio las gracias y le juró que nunca se arrepentiría de eso. —Algún día me agradecerás los malos momentos que te hice pasar. Te darás cuenta de que la niña es una bendición que hoy estás recibiendo. pacata. religiosa y profundamente conservadora. Lo aceptaron con resignación. Sin embargo. pariendo donde lo hacen todas las mujeres que no tienen recursos. 269 . porque no soportaba la presencia de ese hombre. sin olvidarse ni una sola vez. con un solo apellido. en un lugar sin privilegios ni exclusividades. lo presentía vigilante. Como acordó con su madre. Sintió un gran alivio. Aarón depositó buenas sumas de dinero en una cuenta que Elvira abrió sólo para ese caso. Ese embarazo fue un golpe para su familia. se trasladó al pueblito donde estaba la casa materna. la niña era hija natural. A fin de cuentas era una madre soltera. el único motivo era contrariar el designio de Aarón. Durante dieciocho años. Él nunca volvió a llamarla. Elvira temblaba de sólo pensar que Aarón pudiera irrumpir en su vida nuevamente. La niña nació en el hospital del pueblo. como manda la ley. Muchos años después se preguntó si aquella decisión no obedecía a un autocastigo.estaba Elvira. y ella le perdió el rastro. demacrada y débil. Cada vez que actualizaba la cuenta y veía las cantidades depositadas con una precisión asombrosa. pero a Elvira eso no le importaba mucho.

Estaba profundamente deprimida.Apenas se sintió recuperada. pero ésta le produjo un impacto muy grande. Se quedó paralizada por dentro. sólo vio a María Jesús en cinco oportunidades. sintió que ella misma se estaba muriendo en la agonía silenciosa de su mamá. Fue un día pavoroso. Durante diez años. partió el mismo día para la ciudad con Jesusita.. un día que le quedó grabado en la piel. dejó la recién nacida en aquel pueblo. Elvira R. Con esas excusas tan pobres y egoístas. como un tatuaje sombrío. Ahora no hallaba una fórmula para lavarse las culpas. Aliviaba su conciencia. II Cuando Jesusita se enteró de que iría a vivir a Caracas. no pudo aguantar una hora más en aquel pueblo. Después de los funerales de su madre. menos la presencia de toda su familia que la miraba con ojos acusadores. diciéndose que tenía veinticinco años y una vida prometedora por delante. era como un muro de contención imposible de penetrar. 270 . habló con su mamá y le dijo que debía hacer un postgrado. notó que la niña se volvió más silenciosa que nunca. La muerte siempre es horrorosa. Con los ojos cerrados. Tuvo atisbos de remordimientos. ese día dudó de todos los dioses. y fue incapaz de gritar cuando la anciana de cien años falleció. apretando los párpados temblorosos. Elvira R. y reincorporase a su trabajo.. pero los sofocó comprando todas las cosas que la pequeña podía necesitar.

Su sexo. ¿Salvar a un endeble humano de las manazas de Plutón? ¿Prolongar la vida de un ser que ruega compasión ante el tormento infernal de quién sabe qué sufrimiento? Imbéciles que no saben diferenciar entre vida y agonía —pensó llena de una desesperación rencorosa. Nunca había vivido esa forma de impotencia. quizá no experimentó jamás un orgasmo. Se levantó del sofá y fue hacia la ventana. que apenas tenía fuerzas para quejarse. tal vez nunca se sonrojaron con una caricia. como queriendo ocultar el padecimiento de ese cuerpo minado por el tiempo y la enfermedad. “Hay que salvar y prolongar la vida”. pero estaba segura de que no era la primera vez que los omnipotentes y caprichosos dioses se mantenían mudos. Presenció la agonía terrible de un ser indefenso como un bebé. Ahora esos altares son invadidos por los dedos enguantados de médicos ambiguos y contradictorios.musitó la temible frase de Homero: “Cual la generación de las hojas. Elvira estuvo callada. así la de los hombres”. —Esas tetas. disipando la delgada capa de vaho 271 . En medio de un torbellino de rabia y abatimiento pensó en la existencia casi virginal de su madre. Las entidades poderosas fueron sordas a las súplicas más dolorosas de la madre. veía las arrugadas tetas de su mamá colgando sobre el pecho huesudo. acercó su rostro caliente al frío cristal. su respiración lo empañó. en medio del suplicio de cien años de martirios. Distraídamente comenzó a pasar sus dedos por la superficie.

ese cadáver abstracto que se descompone a cada instante. reflexionando en voz alta. Elvira —musitó. documento de generaciones. en medio de una angustia sin nombre. Recordó la mirada de su madre. y se apartó de los cristales empañados. haciendo círculos que luego borraba con rabia. 272 . que envuelve la realidad. como una niña en búsqueda de consuelo. intentando encontrar la voz que le hablaba. se doblaba. Se dirigió hacia una mesa llena de libros. rogaba a diosas arcanas. segundo a segundo. No quiero ensañarme con Dios o los dioses (si existen). Su cuerpecito lleno de venas azules como un mapa señalando una extraña geografía sin brújulas. Elvira suplicó a las Madres Arcanas que se apiadaran de esa mujer centenaria. mientras hablaba en susurros. Cerró los ojos con gesto atormentado. las sondas aumentaban su calvario. Una mirada opaca que deambulaba penosamente buscando un rostro. Pegó su cara a la fría superficie. pudriéndonos de la misma manera que se descuartiza y necrosa a sí mismo. un ejemplar de Los papiros amorosos estaba abierto.blancuzco. —La vejez llega. porque en este momento pienso en el misterio que nos anima. pero iba traspasando poco a poco el quicio de una dimensión ignota. No puedo luchar contra ellos. encorvado dolorosamente. Caminó por la sala. Llamaba a su mamá con una vocecita infantil. como si quisiera pasar a través de ella. —Mi mamá imploraba un alivio que nadie podía proporcionarle.

y siguió viendo la lluvia desgranándose como escarcha plateada. como el cuento —decía. sueño. Al menos para mí todo es incierto.—Tú también te fuiste Eugenio. entrecerrando los ojos. ni bitácoras ni asideros fiables. te quedé debiendo el ensayo sobre Las Velas. si pudiera aceptar que me estoy poniendo vieja. Musitaba su reflexión en un susurro que se desvanecía en la habitación. Si pudiera desprenderme de ese espectro nauseabundo. que mis gestos ya están gastados. —Se vive con el cuerpo. al tiempo que hojeaba el libro. soy una pasajera más 273 . acariciaba las palabras con devoción. con gesto cansado se sentó de nuevo. Tocaba las páginas. con terror. en la apestosa mierda de la incertidumbre. proyecto. no somos útiles a nadie. no servimos para nada. y nos lanza a comarcas de indiferencia y soledad. sí señor —continuó. diría yo. que me enfrento cada día al deterioro desgraciado que borra la tersura de mi piel. La vejez llega sin iniciación. Sé que cada objetivo. No sé por qué digo esto. ilusión. si pudiera deshacerme de este miedo. Nos convertimos en un trasto que se puede abandonar en cualquier margen. Luego se apartó de la mesa y caminó despacio hasta el sofá. Lo escribí de noche. respirando soledad de viejo. Nunca he tenido timón. Me hundo en el miedo y la desesperación cada mañana cuando abro los ojos. —La existencia está hecha de minúsculos jirones que se esfuman ¿con miedo? Sí. son pasamanos para no caer ¿caerme?. sé que te va a gustar. Lo tengo casi listo.

un poema. un pensamiento. tus manos con otras manos. marcó el número telefónico de Alan. pero su llamada no fue atendida. Elvira R.en una nave de los locos viajando al país de los necios. una meta se trunca y tengo que inventar otra. tu cuerpo con otro cuerpo ¿qué importa? Una mañana cerré los ojos con fuerza para mantener tu imagen atrapada en mi mirada.. Alan. Me fugo a cada instante por una línea. y de tanto pensarte te volviste real en otro cuerpo. de las mañanas. Me ahogo dentro de esta casa leyendo los mismos libros. si aún estuvieras aquí. lo importante es escapar de esta zozobra cotidiana que hace irrespirable el aire de la tarde. viendo ante mí las mismas palabras. de la noche. no sería diferente. Tanta fuga de instantes naufragando 274 . Tantos libros sin escribir porque ignoro cómo hacerlo. cualquier cosa. sólo invenciones para rellenar cada minuto con una rutina estúpida y necesaria. no tengo objetivos. por fin tu recuerdo se diluye en mi memoria. »Un día cualquiera un proyecto se cae. creyendo como una idiota que volverías para verlas juntos. Se imaginó el aparato repicando en la soledad de una habitación en aquella ciudad. de películas sin ver. Ahora. en otro hombre que sí me quiere». colgó y se maldijo en silencio. Una de esas noches en que la nostalgia es un demonio insoportable. de los días… no apunto hacia ningún horizonte. en mi memoria. y creí que tú serías mi inspiración y mi fortaleza. Avergonzada por su flaqueza. Sustituí tu cara con otra cara. —Tanto desperdicio de erotismo.

se diera cuenta. Lo amaba más cuando sentía que el tiempo se le agotaba. sin que Elvira R. Advertía que María Jesús le daba pequeñas limosnas. En aquel momento y por primera vez en su vida. el instinto maternal afloró de 275 . Le daban rabia su vitalidad y su belleza. ella experimentaba un odio inmenso hacia su exmarido. se dijo en aquella oportunidad. Mientras eso iba pasando por debajo de las horas. pero al mismo tiempo. ¿Cuándo comenzó a querer a esa muchacha esquiva? No sabía. Un amago de tristeza mezclada con rabia la invadía cuando miraba a su hija desarrollándose. no sólo porque se apartara de ella. pero supo que era un don Juan de esos que no tienen misericordia con nadie. lo quería. pero por sí sola no podía.. Nunca más volvió a intentar comunicarse con Alan. Un beso en las mañanas. el padre Saturno quien lo difuminó despacio. se dio cuenta de su amor incondicional cuando Jesusita se fue con Álvaro. Apenas lo vio dos veces.en el marasmo de estos pensamientos empantanados por tu maldito recuerdo—. y muchas veces fue dura con su hija porque no soportaba aquellas visiones.. su entusiasmo y su ilusión. abrazos cuando la notaba tristona. que sólo viven para satisfacerse a sí mismos. Como si Jesusita la estuviese sustituyendo. Fue el tiempo. esbelta. sino porque se iba con un hombre que la haría infeliz. tragándose su juventud. llena de resentimiento. Elvira R. lloró amargamente. hizo esfuerzos por olvidarlo. conversaciones que poco a poco las fueron convirtiendo en amigas.

. la primera vez que dio un grito. como diría Aarón. ¿No habría lanzado a su hija a una relación que estaba condenada al fracaso desde el primer momento? ¿Por qué no hizo un esfuerzo para comprenderla? ¿Acaso ella no había tenido novios. al menos la amistad de Jesusita. silenciosa. si no el amor. tuvo que lidiar con una niña arisca. y de haberla abandonado. estaba preocupada por Jesusita. No sabía en qué momento se convirtió en amiga de su hija. era probable que Jesusita se sintiera traicionada por el comportamiento tan intransigente que había adoptado por un simple novio. y quedó aturdida. porque recién llegada a casa. después de la muerte de su mamá. Elvira R. y tenía pesadillas casi todas las noches. y seguía manteniendo relaciones clandestinas? Una inquietud fastidiosa agobiaba a Elvira R. No se había dado cuenta hasta qué punto amaba a su hija.. que tenía la mala costumbre de ocultarse en los rincones. se lo repetía.repente. la mimó cuanto pudo. La despertaba gritando en mitad de la madrugada. como Elvira R. Si la consideraba su amiga. porque ese amor permanecía empañado por la culpa de haber querido abortarla. y se esmeraba en la educación de María Jesús. La angustiaba pensar que Álvaro descubriera el romance que había entre 276 . Ahora comprendía que se marchó al sentirse defraudada. Ella le fue demostrando su cariño. casi mató del susto a Elvira R. matarla. De esa manera fue ganándose. Elvira se arrepintió de corazón por ese acto tan impulsivo..

le dijo que vio pasar a alguien. pero el diseño de la reja impedía mirar hacia adentro desde el exterior. —Vi una sombra que pasó rapidísimo. era imposible conseguirlos. —¿Qué pasa. pero dejó entreabierta la puerta. pero nunca pasamos de esa hora. Rosa le pidió que fuera hasta la oficina que compartía con un grupo de asesores. Todos atendemos con previa cita. A esa hora ya habría salido de sus compromisos. disimulando. porque en Venezuela. y como hay un silencio de muerte en este piso. todos vivimos un poco neuróticos. me asusté. Corrió hasta la reja. Tú sabes. Luego cerró la reja de seguridad. —Siéntate un momento mientras te busco el paquete. En este piso cerramos entre las cuatro y las cuatro y media. aquí no hay buena vigilancia. Rosa la recibió con la alegría y el cariño de las buenas amigas. Rosa Infante había llegado recientemente de Colombia. alrededor de las cinco de la tarde.María Jesús y Rodrigo. y Elvira pegó un salto. Elvira? La voz de Rosa la asustó. es verdad. después del cierre de tantas librerías. le encargó. hacía una semana.. —Sí. y trajo unos libros que Elvira R. Se estaba sentando cuando vio una silueta que reconoció al instante. y nos vamos de una vez. lo mejor que pudo. Ella se enteró una tarde. porque el azar hace esas jugadas misteriosas. y miró con sorpresa cómo su hija abría la puerta de la oficina que estaba frente a la de Rosa Infante. aunque eso no es garantía de 277 . Desde adentro se podía ver hacia afuera. Elvira llegó puntual.

la de la izquierda es de una abogada. no sabes cuánto te agradezco este favor —dijo Elvira R. al tiempo que le entregaba un paquete con los libros. ¿Cuántas oficinas hay por piso? —Tres. casi desesperada por obtener información acerca de él. mejor dicho. pero ella también se va a las cuatro. no espera ni un minuto más para salir. tratando de fingir que sólo lo hacía por pura curiosidad—. pero bueno. y yo terminé de criar muchachos hace bastante tiempo —dijo mientras apagaba 278 . pero haciendo esfuerzos por aparentar indiferencia. así andamos —le respondió. él estuvo mucho tiempo en la Federación de Estudiantes. Esa es precisa. En esa del frente trabaja Rodrigo. —Caramba Rosa. preguntó. —Con eso de la seguridad estoy maniática —continuó diciendo para retomar el tema y conducirlo hasta esa misteriosa oficina. tratando de ocultar el desconcierto que le produjo la inesperada revelación sobre un aspecto íntimo de la vida de su hija. es muy joven. —Gracias Rosa. revisando los libros.nada. —Es un joven buenmozo. un galán que se parece mucho a un artista. porque hasta los ojos te brillan. pero no recuerdo el nombre —dijo Rosa Infante con una sonrisa de picardía. ¿cómo es? —preguntó. tú lo debes conocer. sin poderse concentrar en nada. no llega a los treinta años ni de broma. ahora anda metido de lleno en la política. —No lo recuerdo. te emocionaste de verdad. —No querida.. Sin esperar respuesta.

en el esplendor de su juventud. decidió hablar con su hija cuanto antes. y advirtió que estaba preocupada.las luces. —En realidad no sé. Se 279 . se casó.. la hiel de la indiferencia conyugal.. pensó. sin embargo. pero por qué María Jesús traicionaba a su marido. a esa hora mis colegas ya se han ido. un antropólogo que trabajaba con investigaciones y proyectos. Como te dije. sintió un regocijo íntimo por la experiencia que Jesusita estaba viviendo. para darle más cuerda a Rosa Infante. y seguía probando. —Esa oficina es de Edgar Sanabria. al contrario. me imagino que se quedará con la oficina. Ella conocía muy bien la sensación deliciosa de las aventuras. En aquel momento Elvira R.. porque la secretaria trabaja hasta las cuatro en punto. mientras se dirigían hasta el estacionamiento del edificio. no sospechaba que su hija. y Rosa Infante seguía hablando sin parar. Yo soy la que cierra más tarde. «Entonces. El año pasado se fue a Francia a terminar sus estudios postdoctorales. no corre peligro de que la vean». y se va a quedar por allá. Elvira R. No le quedó duda de una relación amorosa. Elvira R. si ella llega pasadas las cinco. y siguió hablando. Rodrigo se quedó encargado de todos los trabajos. pensaba en su hija. sin notar la expresión ansiosa de Elvira R. nosotros cerramos la oficina a las cuatro y media. pero resulta que se enamoró de una francesa. no condenaba esa actitud. —Y trabaja hasta tarde —acotó Elvira. ya había probado.

. y necesitaba hablar con alguien. Elvira R. María Jesús se rió de sus nervios de primeriza. y el carácter fuerte. los extraños ojos de mirada felina.. Jesusita heredó muchas cosas de su padre. No era raro que Elvira R. Recordaba una y otra vez que su hija fue determinante cuando le pidió que respetara su privacidad. ¿Era una forma de complicidad? ¿Sería preocupación por el riesgo que corría? ¿Era una forma de alcahuetería en la que estaba implícita la venganza por las veces que se masturbó al ser ignorada por Alan? Esa noche aguantó a duras penas las ganas de llamarla. el sentido del humor irónico. y le contó una historia llena de mentiras. Era como si contuviera todo el amor que Aarón 280 . pero en la mañana lo hizo temprano. pero le aseguró que en la tarde se reuniría con ella.preguntó qué la impelía a alertarla. Ese día la invitó a tomar café en su casa. salir de compras o saber de ella. la belleza. y Elvira R. Quizá por eso nunca mostró curiosidad por conocer a su padre. pasó todo el día preguntándose cómo abordaría ese tema tan delicado. con la excusa de que sentía aprensión por la cercanía del matrimonio. Fue creciendo vigorosa. tuvo la sensación de que ella no necesitaba a nadie para vivir. la llamara siempre para invitarla a tomar café. Sabía que era hija de Aarón Hakim. Jesusita jamás hizo preguntas acerca de su padre. un hombre casado que sedujo a Elvira y se fue dejándola preñada. pero no logró su objetivo. como si no le interesara en lo más mínimo. Elvira deseaba que su hija odiara a ese hombre..

demostró cuando impidió que Elvira R. con todo el cuidado que puso para que no le faltara nada. dime si eso no es para morirse de nervios. de dónde sacas esa idea. En menos de un mes han secuestrado a cinco personas nada más en esta zona. con la mente en otra parte. Elvira R. Elvira R. era otra cosa que ella 281 . Mientras exista gente que trabaja. no creas que no me doy cuenta. eso es todo. que sueñe y crea en el futuro.. tuvo la certeza de que su hija estaba enamorada hasta los tuétanos. distraída. pero en realidad. gente que estudie. te lo prometo. trataba de guiar la conversación hasta un terreno que fuera propicio para abordar el tema de la oficina. pero lo pensaré. Temo que esta miserable vorágine social te aplaste.. III —¿Te gustaría hacer un postgrado en otro país? —preguntó Elvira a su hija. mientras tomaban café. —No entiendo. María Jesús revolvía el café. —Tienes razón en lo que dices. Jesusita la vio con aire confundido. —Lo digo porque en este país el término ley se transformó en un eufemismo detestable. se practicara un aborto y luego. y tengo miedo por ti. No se trataba del optimismo en el futuro. nada ni nadie logrará dominar a un país entero por mucho tiempo. No me he planteado hacer un postgrado. pero estoy segura que las cosas van a cambiar.. no sabía cómo hacerlo.

cariñosa le quitó la cucharita de la mano y le levantó la barbilla. que la felicidad consiste en conseguir un kilo de azúcar en el mercado. sabía hasta dónde se puede llegar cuando se está enamorada. Hemos llegado a tal extremo. y menos en marcharme a otro país. El nivel académico. al sacrificio. Eres una profesional. voy a considerar esa posibilidad —dijo esas 282 . Trató de hablar sin que su voz delatara la emoción que le producía ver a ese ser que había salido de ella. los estudios. no he pensado en la maestría. Puedes comenzar una nueva vida en otra parte. Claro.. pero aquí no hay nada de eso. el trabajo. esa editorial donde trabajas está rebasada por favoritismos. es verdad —admitió Jesusita con un hondo suspiro—. los sueños en el futuro. Se llega hasta la renuncia. Tú lo sabes muy bien. Intentó no mencionar el nombre de Álvaro. —Sí. Elvira R. la dignidad. ya eso no se toma en cuenta. Aquí sólo vale la recomendación partidista.conocía muy bien. convertida en una mujer capaz de arriesgarse por amor. El peligro se incrementa igual que la inflación y todos los males de la burocracia. y el flechazo de Eros la mantenía en el reino del ensueño amoroso. pero como te dije. quedaron cara a cara. Elvira R. —Tú eres muy joven. eso significa que estás en la lista de las personas más perjudicadas. la experiencia. donde se respeten los derechos. creyó que María Jesús estaba trastornada por el amor. a cualquier cosa. el compadrazgo y la mediocridad rampante que se ha vuelto una epidemia perversa en casi todas las instituciones. No supo qué decir..

entonces le dijo lo primero que se le vino a la mente. entonces te harás millonaria en un santiamén. La literatura deriva de lecciones personales. ahí en los ex283 . ¿qué le pasaba a su mamá? —Fueron cosas de novicia. no me vengas con cuentos. Si salen best-sellers. no importa. —¿Todavía quieres ser escritora? María Jesús se sobresaltó ante esa pregunta. No renuncies a los tuyos. Escribe lo que quieras. para dedicarse a escribir hay que tener tiempo y voluntad. —Tienes ambas cosas. de experiencias.. ella es capaz de trascenderse porque es autónoma. No te preocupes por detalles teóricos. ellos tienen su destino. no se reduce a estéticas afectadas por esnobismo. Pensó que tal vez jamás le confesaría los motivos reales por los que no deseaba irse de Venezuela. »Ya penetraste en esas zonas intermedias de la experiencia con el hecho literario. Me acabas de hablar de los sueños y el futuro. se dio cuenta de que su hija no deseaba hablar del tema. No podía dejar escapar esa oportunidad para alertar a Jesusita. pero buscó en su mente otros recursos para llevar la conversación hasta el tema que quería tocar. Quedó desarmada ante la resolución de su hija. La escritura es un trabajo muy arduo. el libro se hace solo. y Elvira R. Nunca se le ocurrió pensar que Jesusita tenía la convicción absoluta en que todo cambiaría. tendrás un buen público. y la verdad es que soy bastante floja. si salen novelas de amor.palabras con renuencia.

Esa editorial te absorbe con su chismografía. donde avanza tu conciencia poética. Esos productos del oportunismo en mala hora se han extendido por todos lados. Me parece que necesitas más tranquilidad. porque temí que te enredaras 284 . para situarse en la posición que uno desee. y combatir esos demonios que nos atormentan. »Estoy segura de que tuviste la vislumbre de esa experiencia. Sólo de esa manera podemos crecer. María Jesús no respondió. ahora cuídate de las modas literarias superficiales. eso es muy necesario. y lo único que pregonan es su mediocridad. siguió hablando.tramuros. y bueno… creo que necesitas más espacio. pero sé que intenté apartarte de la idea de ser escritora. fue un arrebato. Se sirvió más café y encendió un cigarrillo. sino a respirarla con la vida. y cuando digo vivir no me refiero a ganar dinero nada más. sin dejar de observarla. insensatez y falta absoluta de convicción y sensibilidad literaria. Aléjate de esos círculos y esas personas que quieren tomar al cielo por asalto». y por la vida. y el cambio súbito de su visión respecto a la escritura. no importa lo que otros digan o hagan. Elvira. con lentitud. no por moda sino por convicción. —Hace años te hablé horrores de la escritura como recurso para vivir. extrañada por la locuacidad repentina de su madre. No recuerdo qué te dije. Hay que tener valor para cuestionarse a sí mismo. quizá con mucho trabajo. la prosa se está desarrollando como una semilla que germina lentamente.

pero él mismo tiene estudios postdoctorales. Había tenido suficiente tiempo para observarla. conocer sus gustos. mientras la pobre vida se convierte en una peregrina que busca asilo en cualquier parte. saber cuándo estaba angustiada o molesta. María Jesús se inquietó con esa confesión tan extraordinaria. y andan arrastrándose como unas lombrices por los pasillos de la escuela. Habla mal de la norma. o cuándo no encontraba la forma de abordar un tema 285 . cuando descubrió que los ismos tratan de avasallar la historia.. que fue el movimiento estético más poderoso del siglo XX. advirtiéndole que caminaba por territorios peligrosos. y tuvo la certeza de que algo más poderoso que la escritura preocupaba a Elvira R. tienen postdoctorados y les refriegan a cualquiera en la cara sus estudios y sus títulos. Conocía muy bien a su madre. de la academia y de la universidad. el futuro existe y es bueno tener dinero. muchas de las personas que la acusan de castradora. con esos bichos que se disfrazan de payasos. La academia hace falta. —No es mi caso —respondió Jesusita. ésta siguió hablando. como si no pudiera parar. —En Antes que anochezca. y vive de la renta que le dan sus estudios».con grupetes que predican las revoluciones del pensamiento. Reynaldo Arenas habla del impasse entre sus convicciones y la realidad. y una luz intermitente le hacía señas en su cerebro. Ahí tienes a Tito. fracasó porque la comodidad es sabrosa. »El surrealismo. dándoselas de espiritista literario sin saber un carajo de literatura.

antes de que llegues. Eso era muy importante para ella. Elvira R. Sólo deseo que te cuides más.. ni espero explicaciones. Elvira R.. —Sería bueno que él se cerciorara de que no hay nadie en el piso. y se dio cuenta de que no valía la pena mentirle a su madre. Intentó pensar en alguna excusa. pero no encontró argumentos que justificaran esas visitas. de acuerdo. —¿Qué pasa mamá? Desde esta mañana te noto extraña. quedó en blanco. —¿Cómo te enteraste? —atinó a preguntar en un susurro. pero siguió viendo a su madre. no te cuestiono. María Jesús palideció y su mente. Jesusita respiró aliviada. Guardó silencio. Al percibir que su hija había bajado la guardia. interrogándola con la mirada. lo pensó un instante. se sintió atrapada en plena escaramuza discursiva. —Primero que nada. y luego soltó sin ninguna sutileza: —Se trata de las visitas que le haces a Rodrigo. Dime qué tienes porque me estás poniendo nerviosa de verdad. por un momento. sin saber quién te está viendo.difícil para ella. Quería saber cómo se había enterado. Me parece arriesgado que entres a ese lugar. pueden comu- 286 . Tragó grueso. Sin más preámbulos decidió hablar francamente. le relató de qué manera la vio entrar en la oficina de Rodrigo. no habría responso sobre la moral y las buenas costumbres.

—¿Por qué no se separan? —Lo he pensado bastante. escuchaba atentamente a su hija. Me da vergüenza confesarte estas cosas. Elvira R. pero recuerda que no estoy aquí para juzgarte. pero necesito hablar con alguien que no me califique de puta. María Jesús dijo de sopetón. al principio fui muy desdichada. como en mis tiempos... no hay otra salida. que Álvaro me hace el amor una vez al mes. y sintió un agradecimiento enorme ante esa prueba de amistad. Elvira R. —Entonces esto es más común de lo que yo creía. después. le confesó las causas de su fracaso matrimonial con Alan Regnant. Sólo quería decirte eso —respondió Elvira R. cree que soy estúpida. con sus aventuras. —Es tan difícil hablar de estas cosas contigo. y para demostrarle hasta qué punto la entendía. o llamadas. María Jesús soltó una risa nerviosa. —Sí. Él anda por su lado. si acaso. porque no nos queremos. sintiendo que se había quitado un peso de encima. Jesusita la miró asombrada. me imagino. Imagínate cómo estamos de mal. y de repente apareció Rodrigo. estoy segura que vamos directo hacia eso. creo que me estaba acostumbrando. la miró. —La relación entre Álvaro y yo está muy mal. porque….nicarse por mensajes de texto. pero ya no me interesa. y en su mirada se podía ver la inquietud.. ¿Será hereditario? 287 .

como hiciste tú con Alan. cuentas con mi apoyo incondicional. ese tipo de hombre es hipócrita... se rió. aunque al principio funcionó. y eso es peor —afirmó Elvira R. hay otras formas más sutiles de maltrato. es cierto. Alan nunca fue buen amante. farsantes como Alan y Álvaro no deberían buscar una esposa. «El sentido del tiempo no se pierde. Ni siquiera he tenido el valor de separarme de Álvaro. y yo lo amaba. convierten a sus mujeres en mártires que padecen indiferencia. pero a escondidas de todos. —En algún momento tendrás que llenarte de coraje. pero luego se puso seria otra vez. me di cuenta de que nuestra relación funcionó porque huí de todas las tentaciones que se me aparecieron en aquella época. abandono y frustración. María Jesús la abrazó.Elvira R. —No mi niña. sólo hay que olerlo. y Elvira R. 288 . la mayoría preferimos el silencio y aparentar que todo está bien. su amiga de siempre. Jesusita la miró aprensiva. yo soy un ejemplo. La violencia conyugal no se limita a los insultos y los golpes. Nunca le fui infiel. porque hay decisiones que si no las tomamos a tiempo. Fíjate. ellas nos toman con el tiempo. —Sin embargo. sintió que estaba abrazando su niña. Cualquiera sea tu decisión. y te juro que ahora me arrepiento. La verdad. —Quédate tranquila. Busco placer en otra parte. Trata de tomarlo con calma para que puedas pensar bien qué vas a hacer. Mucho tiempo después.

—Mamá. es mejor todavía. —Hoy estás llena de noticias. Jesusita se apartó lentamente para verle la cara. y al fin voy a cumplir uno de mis mayores sueños. Teníamos algún tiempo planificándolo. y Elvira R. —Sí. esta te va a interesar. —Francisco y yo nos vamos de viaje después de que nos casemos. Aunque si te mudas antes. que al fin de cuentas nos está haciendo mucho daño 289 . Elvira R. Ahora no sé qué decirte. Con esto quiero decir que tendrás la casa para ti sola durante todo ese tiempo. comenzó a contarle a Jesusita las últimas decisiones que había tomado. o mejor dicho. puso a hervir más agua para preparar té.. pensó. visitar Egipto y Grecia. Voy a esperar el momento oportuno y hablaré con Álvaro. pensó mientras acariciaba la cabellera de su hija. «Sigue siendo una niña. muere. No encontraba salida. pero ¿qué más se le puede pedir a una muchachita de veinticinco años?».. nace. y más después de lo que me has dicho. María Jesús se quedó mirándola. vio cómo la expresión de su hija pasó de la sorpresa a la alegría. pero siempre conservando su fragancia exquisita». sí. voy a terminar con esta parodia. —Hay otra cosa que quiero decirte —dijo Elvira R. me preocupa la situación que estás viviendo. y por mí. No me atrevía a decírtelo. y me daba pena regresar aquí después de mi metida de pata. y mientras encendía la cocina.porque él es como una flor. no te imaginas cuánto me alegro por ti. renace y así en un eterno ir y venir.

escuchó el silencio latiéndole dentro de la cabeza.. Tampoco compares una relación con otra. yo regrese aquí.. cada una es distinta. Si no te arriesgas. La cara de Elvira R. parecía un mascarón. puede terminar muy mal. dijo nuevamente. —Se vive con el cuerpo—. si te dura cien años. Se acercó de nuevo a la ventana y apoyó su frente en el cristal. que no le des largas al asunto. La lluvia caía con fuerza. de pronto se sintió como un resto de épocas pasadas. Piensa en tu vida. V Elvira R. con todo tu ser. goza esos tres días intensamente. Si eres feliz con él no desaproveches esos momentos. el primer chubasco tan añorado tantos meses. se desgranaba en grandes goterones que caían estrellándose en el jardín y hacían riachuelos que se internaban entre las plantas. porque después te arrepentirás. disfrútalos igual. por experiencia propia. nunca sabrás hasta qué punto la vida es divina y vale la pena vivirla —dijo con una seguridad irrebatible. Se vio a sí misma como una débil silueta presa del deterioro.a los dos. no dejes de vivir ni un instante. tienen su propio destino. Es muy probable que antes de que te cases. sobre todo por tus amores con Rodrigo. miró vagamente el entorno. Un estremecimiento la sacudió al recordar la incipiente flacidez de sus carnes. —Te recomiendo. Era una señal infame… indicaba que el embrión de la vejez se estaba 290 . Si ésta dura tres días.

A los viejos los consuelan con el “club de los abuelos”. aunque a ella fue por otras razones. más aún en una sociedad que hipervalora la juventud. por fea y vieja. prometiéndoles ancianatos cómodos. Veía a Rosa Infante. Consideraba que había hecho lo correcto. querían su tiempo. Ambas la molestaban. y otras sandeces que Elvira R. Sabía que en la universidad los estudiantes la llamaban El Tiranosaurio R. y ella deseaba vivir.desarrollando. indiferente a los cambios que vienen con la edad. Invocaba la elasticidad y la tersura con cremas que ofrecían una juventud prolongada. Ahora se escandalizaba por esa falta de sensibilidad hacia ella.. Quería disfrutar sin intrusos que le recordaran sus responsabilidades. por su mal carácter. Ahora sentía un remordimiento atroz por haber expulsado de su vida a su mamá. y descargó en su pobre madre la responsabilidad de criarle a su hija.. Una mezcla de sentimientos la herían sin piedad. pero sentirse vieja era otra cosa. Ella había sido indiferente ante las canas. algo muy difícil de asumir. como también lo hizo con María Jesús. su vida. Actuó de forma cómoda. No le importaba que la maldijeran por intransigente o se rieran de su cara de antropoide. las arrugas y la flacidez de todos los viejos. o quizá las mismas. que era unos años mayor que ella. porque 291 . escudada en su juventud. y no lograba entender la despreocupación de su amiga. a fin de cuentas la vejez es un drama que no conmueve a nadie. —Bueno. toda su atención. despreciaba porque les tenía miedo.

una voz censuradora la llamó mezquina. su miedo a quedar arrumbada sola en aquella casa que se agrietaba con cada recuerdo. La noche lluviosa era propiciatoria para hacer aquel acto de contrición y aliviar su alma lacerada por los recuerdos y la culpa. María Jesús comenzaba a experimentar la maravilla de una existencia plena. No sé cuánto tiempo me quede. En esos instantes Elvira R. su madre ya lo había hecho. sin padecer el vértigo de la mirada perdida en la bruma de cualquier amanecer. musitando una plegaria—. sin arrugas. de paredes llenas de murmullos. sin dolencias.nadie iba a vivir su vida por ella. herida por una fumarola comenzó a lanzar hacia fuera su salina de fuego.. esa 292 . Sin embargo. Se entregó a la expiación y dejó fluir su amargura hacia zonas iluminadas por otra luz. una marca implacable que le recordaba su condición de mendiga de cariño. pero también es un reto. pero quiero vivirlo sin esta morosidad inenarrable del insomnio. a respirar con ganas. cada minuto que pasaba. no podía mirarla a los ojos sin sentir remordimientos. con la soledad latente en cada rincón. Casarse a los cincuenta años es una gran ilusión. —Perdónenme —suplicó con la voz quebrada. y le reprochó el abandono al que condenó a esas dos mujeres fundamentales en su vida. porque dentro de poco llegará la menopausia. Se sintió como un titán derrotado. dentro de ella una montaña negra. sin miedos. Algunas veces le costaba ver de frente a su hija. tenía la sensación de llevar tatuada una cruz de ceniza dentro de su pecho.

y paladeando el vino. —Apretó los labios. viva. Elvira R. pero esta vez acompañó el brindis con una plegaria silenciosa de agradecimiento por tener a su hija de vuelta. un rictus angustioso distorsionó sus facciones. Volvió a mirar el manto de la lluvia cubriendo la ventana. buscó una botella de vino y sirvió una copa. El parto silencioso del envejecimiento que comienza a crecer y desarrollarse como un niño lleno de arrugas y achaques. escuchaba a su hija. La alzó y dijo en voz alta: —Brindo por ti. lejos de Álvaro. fue desapareciendo. alzó su copa de nuevo. arrebatadora y palpitante como un universo a punto de parir estrellas. a salvo. Era Jesusita. Fue lentamente hacia una vitrina. aunque fuera por poco tiempo. la mirada de preocupación que hasta hacía un momento tenía. el teléfono comenzó a repicar. atendió. noche canalla y alucinada como yo. Sin soltar la copa. 293 ... Al colgar el auricular. En la medida en que Elvira R.jubilación del colágeno y las hormonas vencidas. y sus ojos brillaron con alegría. En el momento en que tomó el primer sorbo.

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Y de pronto anochece 295 .Sexta parte Epílogo o cierre a modo de happy end Cada uno de nosotros está solo sobre el corazón de la tierra traspasado por un rayo de sol y de pronto…anochece Salvatore Quasimodo.

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Raúl fue el primero en conocer aquella decisión. pero de ahí a ser tan reconocida… coño. sin nada. de sopetón. hasta llegó a pensar que lo había hecho por él. ni yo mismo la reconozco. cuando ella reapareció en La Cobertera. Después de dejar a Álvaro en medio de la sala oscura del apartamento. Había recibido un largo correo de María Jesús. El Isleño sonrió. Le sorprendió. Una claridad opaca se filtraba en el lugar. sobre todo. Actuó con tanta naturalidad como si estuviera saliendo de una 297 . Le costó disimular su alegría. —¿Quién iba a pensar que Susa se convertiría en una escritora de tanto talento? Siempre creí que era capaz de escribir muchas cosas buenas. como él la llamaba. hasta poesía si lo deseaba. Las persianas estaban cerradas. su tranquilidad cuando le pidió esa noche que la llevara a casa de Elvira R. la publicación de su nueva novela. ¡Qué cambio. Rodrigo casi no podía creer que se hubiese separado de Álvaro de esa manera. Tito dormía su santa siesta y Raúl aprovechaba esos momentos para chatear en paz con sus amigos. en el que contaba. A esa hora el silencio se percibía de forma extraña: eran las dos de la tarde y parecía que la ciudad se hubiese apaciguado de pronto. con lujo de detalles. madre mía! ¿Cómo lo hizo? Hacía dos años y medio que Jesusita se había marchado a México.El Canario se levantó de la silla y fue hasta el salón donde se reunían los invitados a la tertulia de La Cobertera. sin previo aviso. y nunca olvidaría su sorpresa ante el cambio radical que notó en Susa. fue a casa de su madre.

y muchas veces dormían juntos en su habitación de soltera. ella le contó lo ocurrido unas horas antes. necesitaba soledad para pensar en su vida. Por primera vez Rodrigo percibió cierta frialdad y desparpajo en su reina Perséfone. y no deseaba verlo. Jesusita no sólo abandonó para siempre la casa de Álvaro y la editorial. que se creía infalible. Intuía que Álvaro comenzaría a buscarla de un momento a otro. y no le dio la importancia que se merecía. fue incapaz de arrancarle una sola palabra al Isleño y siempre acababa. siendo objeto de las burlas del Isleño. especialmente La Cobertera. burlándose de la otra mujer y de Álvaro. La primera semana se dedicó a reflexionar sobre un asunto que le daba vueltas en la cabeza 298 . Entonces comenzó a frecuentar de nuevo la librería. Se veía casi todas las noches con Rodrigo. por sus pueriles estrategias. también se alejó de los sitios que frecuentaba. pero estaba demasiado feliz para detenerse a pensar en cambios sutiles. pero aunque trataba siempre de sonsacarle información. María Jesús aprovechó muy bien el tiempo que estuvo sola en su casa. Lo hizo sin afectación. En el fondo quería estar sola. Álvaro no se acercaría porque temía encontrarse con Elvira R.casa en la que sólo había estado de visita. La única persona con quien mantenía contacto era con el Canario. Ignoraba que se hubiese casado y se encontrara de viaje fuera del país. Sabía que Raúl y Jesusita eran muy amigos. Durante el trayecto hablaron sólo de la separación. y en lo que haría tras el regreso de su madre.

Saltó de la cama. entendió al fin porqué no había podido escribir novelas. y nunca consideró la estética del suspenso ni la del terror como géneros literarios formales. preparó café y encendió su laptop: ya no podría conciliar el sueño. desde que comenzó a leer Pueblo de Sombras. quizá por lo manoseado y ultrajado que estaba ese subgénero. ¿Cómo no se dio cuenta antes? Tal vez porque ella deseaba escribir literatura de alto nivel. herméticos… Luego. Era como un celaje que vislumbraba a veces. hasta que una madrugada se hizo la luz dentro de su cabeza. detectó en uno de ellos el núcleo de la historia que quería contar y comenzó a transformar aquel pequeño relato en un mundo habitado por el espanto. y sin poderse contener más. ¡Claro! Su estilo encajaba sólo en la categoría de suspenso y terror. lejos de Álvaro y la pesadilla de la editorial Redami. Esa danza confusa de ideas en su mente. Frenética con su hallazgo.y no terminaba de comprender. oscuros. 299 . las palabras llenas de susurros extraños. a releer capítulos. Revisando sus escritos. Rodrigo esperó durante todo el día la llamada que diariamente le hacía para invitarlo a su casa. Dilucidar la naturaleza de aquella inquietud. comenzó a desenmarañar aquellos códigos. a la sordina y con avidez. A media mañana desconectó los teléfonos. Con el corazón dándole saltos. buscó la novela de David Pardo y comenzó. no le resultó fácil al principio. sino relatos cortos. instalada en la tranquilidad de su hogar.

hija de un conocido político local. Tardó meses en sobreponerse. se la puso fácil. Cuando se casó. Le ofreció la plata y la libertad. hecha toda una celebridad de la escritura… ¿por qué se empeñará en seguir usando pseudónimo? ¿Exigencias publicitarias? ¿Superstición de Susa? ¡Quién sabe! Allá ella con sus misterios y sus manías. Álvaro. De repente. Raúl también lo creía.. Su mujer. El Isleño entornó los ojos y se dedicó a recordar. Susa. Él era un tipo poco predecible. mírenla ahora. Rodrigo nunca pareció tan feliz como en aquellos tiempos cuando estaba con Susa. que hasta su piel mostraba un aspecto mortecino. más preocupado en su propia imagen de galán vernáculo. desde que recibió el correo en el que Susa explicaba su renuncia al sacrificio. renunció a su propia carrera y se dedicó a simular ser una esposa perfecta y fértil.Raúl Mendoza sirvió una copa de vino tinto y encendió un cigarrillo. ¡Sajorina! Y el Tiranosaurio R. ¡Ay!. 300 . muchos pensaron que había sido una cuestión de conveniencia. lo dejó antes de que se convirtiera en un peso para su Karma. pero desigual en sus amantes. enfermó de una tristeza tan profunda. soltó una carcajada. Rodrigo en cambio. intentó ocultar el despecho y la pena de su abandono. carajo. Susa. El caos que Jesusita dejó al partir había causado una sacudida enorme. le puso los cuernos con Rodrigo y cuando se cansó del amante. las mujeres… Usó a Álvaro para sacarse el yugo de Elvira. —Coño con Susa ¿quién hubiera pensado que hiciera una jugada así? Ah.

la vida pública. y a los hipócritas entresijos de la venta de la propia imagen. Rodrigo parecía tan entregado a su nueva carrera política. Los gimnasios le parecían innobles exposiciones de estupidez aderezada en carne. ya Tito bajaría para irse al gimnasio. dejó que el vino inundara su boca y se reclinó a pensar de nuevo en las cosas de su amiga. con aroma de pata y sobaco. ni lo merecía. encendió otro cigarro y se prometió. ¿Había sido realmente capaz de olvidar a Susa? Siempre había creído que el suyo sería uno de esos amores que se enquistan en el alma y pasean por el corazón como fantasmas durante el resto de la vida. que el Isleño dudó. como si hubiese riesgo de que ocurriese lo contrario. Raúl siempre estuvo de acuerdo. Él estaba perfecto así. De éste 301 . Se preguntó cómo sería el nuevo marido de Susa. el pintor japonés. y ella le daba a las masas lo que querían. Se sirvió más vino. ni lo deseaba. Qué idiotez. Debía ser un templo: quien lo habitaba era un dios. que jamás pisaría uno de esos antros inmundos.Alguien comentó una vez qué gran amor tenía que sentir aquella mujer para renunciar a la popularidad y un futuro brillante. Él no. Simplemente se había buscado un marido que trabajara en su lugar por ese sueldo. con su oronda barriga y sus atesorados kilos. y dedicaba mucho tiempo cada día a cuidarlo con devoción. Tito decía que su cuerpo era un templo. No podía ni imaginarlo sin sentirse sucio. El Isleño miró su reloj. una primera dama que era abnegada esposa de un héroe de papel. Ni lo era. Aspiró profundamente su cigarro.

Todos los demás sí. y aunque se esforzaba en disimular su rabia. Apenas llegó a México. Quedarse allí hubiera sido una tontería. pero no tenía opciones. percibió que estaba molesto. hasta la presentación de su segunda novela. el chileno comunista.no había mandado fotografías. lo abandonó porque se había enamorado de un médico que la había atendido en Palenque. apenas sospechaba que se estaba involucrando demasiado en una relación. en los hijos y en una vida sometida por un marido que quizá acabaría odiando. su tono se percibió raro cuando le preguntó si no se cansaba de escribir. El Isleño se rió rememorando lo apasionada que estaba Susa con aquel editor. Poco después. María Jesús. que era profesor de literatura italiana. donde conoció al editor argentino. El Canario tuvo la impresión de que Jesusita huía de los hombres. Uno mayor. tal como sospechaba El Canario. y el exiliado cubano. ¿Y al final qué? Lo mismo: conoció al español. bastante guapo y refinado. Estaban en el álbum que le envió. Casi sentía envidia por ella y sus trofeos amorosos. Él también sentía celos de la literatura y eso era inaceptable Una noche. comenzó a salir con un tipo de Sonora. y le dolió la ruptura de un modo indecible. se espantaba de sólo pensar en el matrimonio. dos mejicanos. abrazados en la cama. 302 . luego al gringo jovencito y rico. Amó a Rodrigo con toda su alma. Éste le duró un poco más. Se apartaba de ellos cuando notaba que estaba echando raíces. Era cierto.

siempre quedan erratas y detalles que el corrector arreglará. al menos para mí». acurrucada en su pecho. abrazó su cuerpo y comenzó a besarla despacio y profundo. es distinto. Cuando tengo ganas. construcciones de perífrasis verbales… En fin cuido. ni puedo atenderlos. casi una esclavitud. la energía fluye directamente de mi cabeza hacia mis manos. Si ya estoy durmiendo tengo que levantarme y escribir. Rodrigo la escuchó sin interrumpir. ¿Sabes qué es estar inspirado? No puedo controlarlo. la redacción. en la medida de lo posible.—Escribo cuando tengo ganas y cuando tengo ideas —respondió ella. Él no tenía cabida en ese universo. los detalles lingüísticos se van al carajo. quizá es el más duro. me siento empapada de palabras. cacofonías. fuerza de voluntad y diccionarios para hacer el trabajo de carpintería. Es mucho más duro. temiendo que pudiese hacerlo. ritmos. el predicado. ésa es la palabra. —¿Y no es lo mismo? —No. Claro. Es algo incontrolable que me corre por las manos. para cuando las ideas se van. sintiendo que su reina Perséfone se alejaba. siento una vitalidad tremenda. Inspirada. no me da ni tiempo. tengo que dejarlo todo para entregarme. mientras rezaba para que esa noche no fueran a terminar peleando. Requiere paciencia. entonces reescribo y corrijo. 303 . Esas cosas se quedan para más adelante. «Cuando tengo ideas. Si el arrebato es grande. pero estoy atenta al sujeto. A veces. porque las ideas vuelan.

Me lo dices y entro como un gato. y subía lentamente hasta su boca. Que muriese. Cuando se te acaben las ideas o las ganas de escribir. una especie de orden que ella tomó como una advertencia. —Cuando tengas ideas o ganas de escribir. Al llegar al cuello. le provocó estrangularla. y se prometió que en aquellos raptos jamás la molestaría. mientras le besaba el cuello. Ese hombre nunca la dejaría en paz. Besó sus hombros y su espalda. pero no quería convertirse en la mujer de un 304 . sin hacer ruido y me quedo calladito en la habitación. para dedicarse a lo que hubiera deseado hacer eternamente. preguntó lleno de deseos extraños. cualquier cosa. Por supuesto. y te daré masajes y muchos besos ¿sí. Él entendería que trabajaba y entraría como un gato. cuidar de ella y amarla. Sería un intruso interrumpiendo su trabajo con alguna excusa disfrazada de mimos y caricias. sería la única forma de arrancarla de aquel amante sin forma y retenerla con él para siempre.Ella no se apasionaría jamás así por él. no lo hizo. sin hacer ruido y se quedaría calladito en la habitación esperando a que terminase. Lo amaba. pero se dio cuenta de que en esa súplica había un discurso solapado. un pañuelo en una puerta. Un lámpara encendida. Se tragó el orgullo y el instinto. Jesusita llevaba días pensando en su relación. mi reina Perséfone?—. te prepararé la ducha. María Jesús respondió al beso y las caricias de su amante. y ella no soportaba más interrupciones ni manipulaciones en su mundo íntimo. no te molestaré. Tendrían una clave.

Adoptar soluciones drásticas. pero muchas veces se levantaba a media noche o en plena madrugada. En algunas ocasiones Rodrigo le pedía que se quedara con él en su apartamento. Hasta aquella noche. arrastrada por una idea o la urgencia de replantear algún tramo de su novela. Entregada a los besos de Rodrigo. No importaba cuánto él insistiera. Generalmente escribía durante el día. pero ella disfrutaba esos amaneceres. y todo indicaba que debería seguir tomando duras decisiones a lo largo de su travesía por esos mares hermosos que a veces se tornaban turbulentos. y mucho menos asumir las responsabilidades que ese hecho conlleva.político. porque no tenía control sobre aquellos raptos En esas ocasiones no percibió nada extraño en él. él. Jesusita odiaba aquellas intromisiones. no había percibido nada tan perturbador en su insistencia. pero Jesusita se negaba. Intuyó que no podría seguir entregándose a su pasión una vez casada con Rodrigo. En varias ocasiones. O dejaba de perseguirla o ella dejaba de buscar intimidad cuando la inspiración o la urgencia se apoderaban de ella. Muchas veces el amanecer la sorprendía escribiendo. Jesusita sabía que lo segundo no era una opción. No había nada especial en ello que lo distinguiese del sofocante anhelo 305 . iba a buscarla al estudio y la interrumpía. Tenía que buscar otra salida. Su nueva promesa le sonaba fatigosa y agobiante. recordaba aquellas conclusiones. Le coagulaban la sangre en las venas. notando que Susa había abandonado la cama.

306 .de cualquier otro amante. Cuidó todos los detalles con precisión y en el mayor de los sigilos. Hizo los arreglos necesarios. En México tenía muchas amistades que había hecho en un foro al que era asidua. Álvaro estuvo acosándola más de un mes con llamadas. entre las palabras de la promesa. Su novela estaba lista para recibir la primera corrección. Rodrigo era diferente. María Jesús no había advertido ninguna amenaza en sus intentos. de ahí esas formas gárrulas de galán de pueblo. tan sumisa. dos semanas después que Elvira R. pero ni siquiera a ellos les confió que pronto iría a vivir allá. Él sí sería capaz de cometer alguna locura. Ella sabía que él temía a las mujeres. preparó su huída. y de esa forma fue enterándose de precios. María Jesús se marchó a México una soleada mañana. pero entonces. pudo divisar el ardor violento y amenazante del dominio y el control que en el fondo albergaba el corazón de Rodrigo. Les escribió. Él sí la amaba. regresara. con la excusa de hacer el postgrado. zonas residenciales y muchos detalles útiles. en apariencia.. correos y mensajes. pero hubiera sido incapaz de imponerse a la fuerza. él no temía a nada ni a nadie. Habló con su madre y decidió largarse del país. Sin embargo. María Jesús comenzó a trazar un plan para escapar de Rodrigo. asomando la posibilidad de que tal vez fuera de visita. Buscaba un sustituto de mamá sacrificada y subyugada a quien venerar. justo detrás de sus caricias envolventes. A partir de aquella noche. Jesusita sintió miedo.

El Isleño tenía ganas de verla otra vez. un atardecer. se quedó muda cuando se enteró de que la hermosa mujer que lo acompañaba era su esposa. Todo era cierto. una voz. Rodrigo. había fundado una editorial. Álvaro y Oscura Forastera no tenía por qué ser distinto. era de la inmensa soledad que seguía habitando el mundo de Karla. hablando con un paisano. Su actividad familiar y los compromisos profesionales la mantenían ocupada siempre. Deseaba con toda su alma. adormecer cada terminación nerviosa de su amor mutilado. su drama íntimo. Incluso pensó en aceptar la invitación que ella le había hecho en reiteradas ocasiones. El grupo de Susa. además. Ella se entregó al trabajo. Ver las mismas caras todos los días le resultaba una tortura tediosa. también supo que ya tenía una hija y. 307 . Entonces lloraba y maldecía como en aquel tiempo que estuvo viviendo en el apartamento de La Candelaria. Siempre fue así. despertaban evocaciones que traían la imagen de Rodrigo. Sin embargo. Era una fórmula para escapar de su propio mundo íntimo. Un paseo no le vendría mal. absorbían su tiempo por completo y dominaban los recuerdos. una fragancia. A veces. no lo había logrado totalmente. Era consciente de que los grupos sociales son un organismo natural: se forman. pero lo que no sabía el amigo del Canario. Raúl se enteró del matrimonio de Oscura Forastera. a su vida matrimonial y al cuidado de su hija. Una vez encontró en Internet unas noticias acerca del “alcalde Rodrigo”. evolucionan y acaban por disolverse. quizá sería más adecuado decir. Un día.

y soliviantaba los deseos de tantos hombres y mujeres. se veía muy bien. 308 . todos buscamos algo. Cuando la simpleza es una cuestión de esencias. pero Raúl notó que no había cambiado. Continuaba soltero. y rara vez nos atrevemos a mostrar. —Si supiera que Mina. viajaba continuamente por asuntos de trabajo. Somos bitácoras sin rumbo fijo. ni rutas trazadas.Estuvo más de quince días haciendo esfuerzos para ocultar su depresión. es posible que lo haya logrado. Hablaron poco. no resulta fácil evolucionar. sin mapas. Bitácoras sin rúbrica. que sería capaz de arrastrarse de nuevo por medio continente en su búsqueda para proponerle matrimonio. nada más. Álvaro seguía siendo el mismo niño que jugaba a ser conquistador. Es tan egoísta y tan necesitado. No lo culpo. sin brújulas. mientras iba mendigando amor de falda en falda. le daría un ataque —pensó el Canario en aquella oportunidad—. la vida es una búsqueda continua. Todos registramos nuestros éxitos y fracasos en cuadernos de viaje que parecen no decir nada. era nada menos que Susa. la que tiene alborotado a medio mundo con sus Murmullos. pasa veloz y se va convirtiendo en un montón de momentos y recuerdos. Después de todo. tiempo después aceptó que la vida es un suspiro. Bitácoras ignotas que orientarán siempre las proas hacia las ineludibles playas de nuestro destino. Hacía unos tres meses que el Canario había visto a Álvaro en una recepción. Desde ese día trató de saborear cada instante de su existencia.

. 7 Segunda parte Amores aturdidos ........................................ 5 Primera parte El embrujo de las palabras ..................... 309 309 ................................................................................................ 255 Sexta parte Epílogo o cierre a modo de happy end Las caras de la traición ...........................................Índice Dedicatoria y agradecimientos ..................... 145 Cuarta parte Soñando con unicornios urbanos . 203 Quinta parte La vida es un relato que se vive al revés .................................... 85 Tercera parte La sonámbula descarriada ........ 295 Índice ........

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De esta edición se imprimieron quinientos ejemplares. En su composición se emplearon tipos de la familia Times New Roman. 235.2431.: J-30143170-7.7654. Teléfonos: (212) 239. Rif. Para la tripa se usó papel creamy 60 grs.A. C. .Impreso en los talleres de Editorial Torino.

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