ANTOLOGÍA POÉTICA

LAS VANGUARDIAS GENERACIÓN DEL 27

Profesora: Celia Caballero Díaz IES El Vinalopó, Novelda pág. 0

TÉCNICAS PARA ESCRIBIR POEMAS VANGUARDISTAS “Cómo hacer un poema dadaísta” de Tristan Tzara (Dadaísmo) Coja un periódico. Coja unas tijeras. Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema. Recorte el artículo. Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa. Agítela suavemente. Ahora saque cada recorte uno tras otro. Copie concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa. El poema se parecerá a usted. Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

ESCRITURA AUTOMÁTICA USADA POR LOS SURREALISTAS El escritor surrealista practica la llamada “escritura automática”. Se trata de escribir dejándose llevar, situándose en un estado más próximo del sueño que de la vigilia, para dar rienda suelta al subconsciente. Para los surrealistas el azar es el gran vehículo de lo maravilloso pues hace que las imágenes insólitas broten de forma libre y sin censura. La receta que André Breton da para escribir de modo surrealista es la siguiente: Haced abstracción de vuestro genio, de vuestros talentos y de los ajenos. (...) Escribid rápidamente, sin tema preconcebido, bastante de prisa para no olvidar y no sentir la tentación de releeros. La frase vendrá por sí sola, pues es verdad que en cada segundo hay una frase extraña a nuestro pensamiento que solo pide exteriorizarse. CALIGRAMAS (Cubismo, Apollinaire)

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Apollinaire

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USO DE DIFERENTE TIPOGRAFÍA (Futurismo, Marinetti)

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parece de pronto La canción del automóvil de Filippo Tomaso Marinetti ¡Dios vehemente de una raza de acero, automóvil ebrio de espacio, que piafas de angustia, con el freno en los dientes estridentes! ¡Oh formidable monstruo japonés de ojos de fragua, nutrido de llamas y aceites minerales, hambriento de horizontes y presas siderales tu corazón se expande en su taf-taf diabólico y tus recios pneumáticos se hinchen para las danzas que bailen por las blancas carreteras del mundo! Suelto, por fin, tus bridas metálicas.., ¡Te lanzas con embriaguez el Infinito liberador! Al estrépito del aullar de tu voz… he aquí que el Sol poniente va Imitando tu andar veloz, acelerando su palpitación sanguinolento a ras del horizonte… ¡Míralo galopar al fondo de los bosques!... ¡Qué importa, hermoso Demonio! A tu merced me encuentro… ¡Tómame sobre la tierra ensordecido a pesar de todos sus ecos, bajo el cielo que ciega a pesar de sus astros de oro, camino exasperando mi fiebre y mi deseo, con el puñal del frío en pleno rostro! De vez en vez alzo mi cuerpo para sentir en mi cuello, que tiembla la presión de los brazos helados y aterciopelados del viento. ¡Son tus brazos encantadores y lejanos que me atraen! Este viento es tu aliento devorante, ¡insondable Infinito que me absorbes con gozo… ¡Ah! los negros molinos desmanganillados que, sobre sus aspas de tela emballenada emprenden una loca carrera como sobre unas piernas desmesurados… He aquí que las Montañas se aprestan a lanzar sobre mi fuga capas de frescor soñoliento… ¡Allá! ¡Allá! ¡mirad! ¡en ese recodo siniestro!... ¡Oh Montañas, Rebaño monstruoso, Mammuths que trotáis pesadamente, arqueando los lomos Inmensos, ya desfilasteis… ya estáis ahogadas en la madeja de las brumas!... Y vagamente escucho el estruendo rechinante producido en las carreteras por vuestras Piernas colosales de las botas de siete leguas… ¡Montañas de las frescas capas de cielo!... ¡Bellos ríos que respiráis al claro de luna!... ¡Llanuras tenebrosas Yo os paso el gran galope de este monstruo enloquecido… Estrellas, Estrellas mías, ¿oís sus pasos, el estrépito de sus ladridos y el estertor sin fin de sus pulmones de cobre? ¡Acepto con Vosotras la opuesta,... Estrellas mías … ¡Más pronto!... ¡Todavía más pronto ¡Sin una tregua¡ ¡Sin ningún reposo ¡Soltad los frenos!... ¡Qué! ¿no podéis?... ¡Rompedlos!... ¡Pronto! ¡Que el pulso del motor centuplique su impulso! iHurral ¡no más contacto con nuestra tierra inmunda ! ¡Por fin me aparto de ella y vuelo serenamente por la escintilante plenitud de los Astros que tiemblan en su gran lecho azul!

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1.- Técnica de escritura utilizada por los surrealistas (dos palabras) 2.- Autor de las Greguerías (5 palabras) 3.- Autor de Platero y yo (3 palabras) 4.- Autor de La deshumanización del arte. Escritor de ensayos (3 palabras9 5.- Movimiento también llamado Generación del 14 6.- El surrealismo influyó notablemente en la Generación del ____________ 7.- Movimieinto vanguardista que cambia la realidad por el mundo de los sueños 8.- Preocupación por la belleza formal, no por el contenido 9.- Las vanguardias se caracterizan por su ______ en cuanto a la manera de elaborar poemas 10.- Mezcla de humor y metáfora 11.- Los novecentistas se caracterizan por tener una orientación _______ 12.- movimiento vanguardista que se interesa por los adelantos tecnologicos 13.- Poema visual 14.- Movimiento vanguardista creado por Tristan Tzara que compone poemas con recortes de periódicos escogidos al azar 15.- La Generación del 14 escribe para una minoría culta, es decir, es un movimiento _________ 16.- Otra técnica usada por los vanguardistas para elaborar poemas 17.- Pintor cubista, autor de El Guernica 18.- Muchos de estos “ismos” son movimientos muy ________ debido al carácter de permanente renovación propio de las vanguardias 19.- Movimiento vanguardista que descompone la realidad 20.- Principal pintor surrealista español.

FEDERICO GARCÍA LORCA
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Argumento de Bodas de sangre: La obra gira en torno a la futura boda entre dos novios.El novio está decidido a casarse y se lo comunica a su madre, quien se encuentra acorralada por los fantasmas del pasado, porque la prometida de su hijo fue novia de Leonardo, familiar de los Félix y enemigos del novio y la madre. El amor de la novia por Leonardo, amor que ya creía olvidado, vuelve a despertar cuando ve a su antiguo novio el día de su boda. También se plantea el conflicto entre dos familias. Por un lado, la parentela del novio y la madre, quien ha perdido a su marido y a uno de sus hijos por culpa de la otra familia. La familia de Leonardo, la de los Félix, está también abocada a la catástrofe, ya que éste aún está enamorado de la novia, con la que estuvo saliendo durante tres años y a la cual no ha podido olvidar pese a estar casado y tener un hijo. Finalmente el novio y la novia se casan, pero durante los festejos matrimoniales la novia y Leonardo se escapan para hacer realidad su sueño de estar juntos. El novio los persigue por el bosque hasta que los encuentra y, entonces, en una lucha entre Leonardo y el novio, ambos mueren. La novia, que siente que ya no tiene motivo por el que vivir, visita a la madre, no para pedirle perdón sino para que le quite la vida a ella también. La madre, por su parte, no es capaz ni de tocarla, aunque le gustaría hacerlo hasta acabar con ella, no tiene suficientes fuerzas para hacer nada, ya que acaba de perder lo único que le quedaba; su hijo. (www.wikipedia.es)

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Comenta el título de la noticia: “Las veleidades de una mujer provocan el desarrollo de una sangrienta tragedia en la que cuesta la vida a un hombre”

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FEDERICO GARCÍA LORCA ROMANCE SONÁMBULO Romancero Gitano (García Lorca) A Gloria Giner y a Fernando de los Ríos Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas le están mirando y ella no puede mirarlas. * Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga. * - Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando, desde los montes de Cabra. - Si yo pudiera, mocito, ese trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. - Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de holanda. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? - Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. - Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, dejadme subir, dejadme, hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua. * Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal, herían la madrugada. * Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento, dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. - ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está mi niña amarga? - ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, negro pelo, en esta verde baranda! * Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche su puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos, en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.

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El argumento de este poema es el siguiente: Es la historia de la huida y del amor de un contrabandista malherido que, perseguido por la guardia civil, busca refugio en casa de su amada y enamorada, una joven gitana a la que encuentra muerta antes de que él mismo, presumiblemente, muera. 1.- Pero, ¿qué elementos del poema nos permiten averiguarlo? a) En primer lugar, podemos relacionar las dos palabras que componen el título con dos características generales de la Generación del 27. Averigua cuales. b) El tipo de estrofa utilizada, el romance, suele utilizarse en la lírica popular para contar historias. Así pues, podemos distinguir las tres partes prototípicas de una narración: planteamiento, nudo y desenlace. ¿Qué fragmentos piensas que corresponden a cada parte? c) ¿En qué periodo del día se sitúa la acción? Indica las referencias que aparecen en el texto. d) ¿En qué lugar se sitúa la acción? Indica las referencias que aparecen en el texto. e) ¿Cuántos personajes aparecen? ¿Son todos protagonistas de la historia o hay algún personaje secundario? Justifica tu respuesta. f) El color verde dentro de la poesía de Lorca es muy simbólico tanto para indicar el color de piel de los gitanos, (aceitunado) como símbolo de la muerte (el color que adquiere la piel de un muerto es verduzco). Pero, además de esta referencia, el autor nos anticipa que la novia del contrabandista ya está muerta desde el principio del poema. Encuentra la referencia en el primer párrafo. g) En el poema hay fragmentos dialogados en el que el padre de la novia habla con el bandolero. Éste, le dice que quiere cambiar de vida ¿qué referencias vemos en el texto para afirmar dicha tesis? Pero ¿puede el padre de la chica ayudarle? h) En el último fragmento nos dice cómo murió la gitana. Encuentra en el texto las palabras exactas con las que lo expresa el poeta. i) ¿Quién persigue al bandolero? 2.- Escribe una noticia explicando la historia del poema. Para ello, sigue el esquema:

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FEDERICO GARCÍA LORCA
LA CASADA INFIEL A Lydia Cabrera y a su negrita Romancero gitano, García Lorca Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído, como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. * Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo el cinturón con revólver. Ella sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido.

Inventad un romance en grupos de tres.

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FEDERICO GARCÍA LORCA
“En tu carta hay cosas que no debes, que no puedes pensar. Tú vales mucho y tienes que tener tu recompensa. Piensa en lo que puedas hacer y comunícamelo enseguida para ayudarte en lo que sea, pero obra con gran cautela. Estoy muy preocupado pero como te conozco sé que vencerás todas las dificultades porque te sobra energía, gracia y alegría, como decimos los flamencos, para parar un tren”. Sobre la cuartilla blanca, fechada el 18 de julio de 1936 en Granada, Federico García Lorca trataba de consolar a su enamorado Juan Ramírez de Lucas. La pareja se encontraba llena de ilusiones y de proyectos. Lorca había decidido aceptar la invitación de Margarita Xirgu para viajar a México pero quería marcharse con el estudiante de 19 años, que soñaba con ser actor y que ya había hecho sus primeros pinitos en el Club Teatral Anfistora. La complicidad era mutua pero necesitaban la aprobación del padre del muchacho, un reputado médico albaceteño. El poeta había cumplido 38 años pero a su amante le faltaban dos para alcanzar la mayoría de edad (la mayoría de edad era 21 años). Podrían haberse fugado. Seguramente Lorca tenía los contactos necesarios para que pudieran salir de España con papeles falsificados pero se negó a hacerlo. Ramírez de Lucas debía convencer a su familia para marcharse juntos pero las cosas no estaban saliendo bien: “Yo pienso mucho en ti y esto lo sabes tú sin necesidad de decírtelo pero con silencio y entre líneas tú debes leer todo el cariño que te tengo y toda la ternura que almacena mi corazón”, prosigue el poeta. Los tres folios, escritos a mano, con palabras subrayadas y alguna tachadura, llegaron a su destino cuatro días después, antes de que se cortaran las comunicaciones entre la zona republicana y la nacional. Ese mismo día se conocía el alzamiento franquista, la sublevación militar no tardaría en convertirse en guerra civil y empezaba el reinado del horror. A los pocos días de recibirla, Albacete quedaba bajo el mando republicano y Granada en poder de los nacionales, lo que agravó la situación de Lorca. El poeta, tan famoso como carismático, se encontraba en la cumbre de su fama. Bodas de sangre se estaba traduciendo al francés y estaba a punto de publicarse Poeta en Nueva York. Margarita Xirgu lo había invitado a México pero en los planes de Lorca también se encontraba la idea de regresar en otoño a Madrid para estrenar Doña Rosita la soltera. Sin embargo, en el otro bando solo importaba su fama de rojo y de homosexual. La situación en Granada se volvía insostenible. Su cuñado, el alcalde socialista de la ciudad, Fernández Montesinos, fue arrestado el 20 de julio en el Ayuntamiento y fusilado el 16 de agosto, dos días antes del asesinato de su cuñado Lorca. Durante un registro en la Huerta de San Vicente, en busca de uno de los empleados de la familia, el padre del poeta fue golpeado brutalmente por números de la Guardia Civil. Ante el peligro evidente y la posibilidad de que el poeta fuera el siguiente, Lorca se esconde en casa de la familia Rosales, cuyos hijos, y en especial Luis, eran íntimos del autor de Yerma. El poeta no quiso que Luis Rosales y Pepinique Rosales lo pasasen en su propio coche al bando republicano, como habían hecho con otros amenazados. Fue detenido el 16 de agosto, tras ser denunciado por Ramón Luis Alonso, exdiputado de la CEDA, que odiaba tanto a García Lorca como a la familia Rosales por no querer admitirlo en la Falange de Granada. Queipo de Llano, gobernador militar de Andalucía Occidental, fue informado telefónicamente del arresto que se acababa de llevar a cabo. “¡Que le den café!” fue su respuesta. La madrugada del 18 de agosto era fusilado “por rojo y por maricón”. La noticia, pese a los rumores y las protestas internacionales que ocasionó, no se confirma hasta el 20 de septiembre, un mes y dos días después de su asesinato. Como algunos españoles que no podían acreditar un pasado glorioso al lado del bando nacional, Ramírez de Lucas se alistó en la División Azul, donde fue herido grave en la batalla del río Lovat y condecorado posteriormente. Todavía se encuentra en Internet una de las cartas que mandó a su casa desde el frente ruso. Con la ayuda de Luis Rosales buscó trabajo en ABC. Se ganó la vida como periodista y crítico de arte y arquitectura, rehizo su vida sentimental con un compañero con el que compartió treinta años. Ni siquiera a él le contó nada sobre ese amor de juventud. Artículo extraído de www.elpais.es

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ALBERTI
Vamos a leer estos sonetos de Góngora ¿recuerdas qué es un hipérbaton? Ordena las oraciones que pienses que están desordenadas y contesta a las preguntas: Echa un vistazo también al “Madrigal al billete del tranvía” que encontrarás en el temas 7 del libro de texto. ¡Oh claro honor del líquido elemento, Mientras por competir con tu cabello dulce arroyuelo de corriente plata, oro bruñido al Sol relumbra en vano; cuya agua entre la hierba se dilata mientras con menosprecio en medio el llano con regalado son, con paso lento!, mira tu blanca frente el lilio bello pues la por quien helar y arder me siento, mientras en ti se mira, Amor retrata de su rostro la nieve y la escarlata en tu tranquilo y blando movimiento, vete como te vas, no dejes floja la undosa rienda al cristalino freno con que gobiernas tu veloz corriente, que no es bien que confusamente acoja tanta belleza en su profundo seno el gran señor del húmido tridente. Mientras a cada labio, por cogello, siguen más ojos que al clavel temprano; y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello; Goza cuello, cabello, labio y frente, antes que lo que fue en tu edad dorada oro, lilio, clavel, cristal luciente, No ya en plata o víola trocada se vuelva, mas tú y ello juntamente, en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

¿Cuántas sílabas tienen cada verso? ¿Cuántos versos tienen cada poema? ¿Cuántas estrofas tienen cada poema? ¿Y cuántos versos tienen cada estrofa? Ahora, lee estos sonetos de Rafael Alberti en Cal y canto y complétalos con las palabras que te damos a continuación, teniendo en cuenta la rima y el número de sílabas. Luego busca ejemplos de anáfora, encabalgamiento, enumeración, personificación, hipérbaton y metáfora.
LO QUE DEJÉ POR TI Dejé por ti mis bosques, mi _______ arboleda, mis perros desvelados, mis capitales años _________ hasta casi el invierno de la vida. Dejé un temblor, dejé una _______, un resplandor de fuegos no ________, dejé mi sombra en los desesperados ojos sangrantes de la despedida. Dejé palomas tristes junto a un ______, caballos sobre el sol de las arenas, dejé de oler la mar, dejé de verte. Dejé por ti todo lo que era mío. Dame tú, Roma, a cambio de mis _____, tanto como dejé para _________. A FEDERICO GARCÍA LORCA Sal tú, bebiendo campos y ciudades, en largo ciervo de agua convertido, hacia el mar de las albas ________, del martín-pescador mecido ________; que yo saldré a esperarte, amortecido, hecho junco, a las altas soledades, herido por el aire y ________ por tu voz, sola entre las ___________. Deja que escriba, débil junco ______, mi nombre en esas aguas corredoras, que el viento llama, solitario, río. Disuelto ya en tu nieve el nombre _____, vuélvete a tus montañas ________, ciervo de espuma, rey del monterío.

1º soneto: desterrados, río, perdida, sacudida, penas, apagados, tenerte. 2º soneto: nido, claridades, requerido, frío, tempestades, mío, trepadoras

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MIGUEL HERNÁNDEZ
Completa el poema de “Vientos del pueblo” con las palabras que te damos a continuación y comprueba tus elecciones tras la audición de la versión de Joan Manuel Serrat. Después, escucharemos las “Nanas de la cebolla” i Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me _______1_____, me esparcen el corazón y me aventan la garganta. Los bueyes ____2____ la frente, impotentemente mansa, delante de los castigos: los leones la ____3___ y al mismo tiempo castigan con su clamorosa ___4____. No soy un de pueblo de bueyes, que soy de un pueblo que ____5_____ yacimientos de leones, desfiladeros de águilas y cordilleras de toros con el orgullo en ____6____. Nunca ____7____ los bueyes en los páramos de España. ¿Quién habló de ___8___ un yugo sobre el cuello de esta raza? ¿Quién ha puesto al huracán ___9___ ni yugos ni trabas, ni quién al rayo detuvo prisionero en una jaula? Asturianos de braveza, vascos de piedra blindada, valencianos de alegría y castellanos de alma, ___11___ como la tierra y ___12___ como las alas; andaluces de relámpagos, nacidos entre guitarras y forjados en los yunques torrenciales ____13___; extremeños de centeno, gallegos de lluvia y ____14___, catalanes de firmeza,
1.- arrojan – arrastran – impulsan 2.- doblan – curvan – tuercen 3.- levantan – elevan – enderezan 4.- zarpa – garra – pata 5.- embargan – dominan – poseen 6.- el asta – el cuerno – los pitones 7.- medraron – prosperar – progresar 8.- echar – lanzar – poner 9. jamás – nunca – alguna vez 10.- prisionero – encerrado – cautivo 11.- arados- cultivados – labrados 12.- airosos – gallardos – galanes 13.- de sollozos – de lágrimas – de lloros 14.- calma – reposo- quietud 15.- dueños – jefes – patronos 16.- tipos – gentes – individuos

aragoneses de casta, murcianos de dinamita frutalmente propagada, leoneses, navarros, ____15___ del hambre, el sudor y el hacha, reyes de la minería, señores de la labranza, hombres que entre las raíces, como raíces gallardas, vais de la vida a la muerte, vais de la nada a la nada: yugos os quieren poner ____16___ de la hierba mala yugos que habéis de ___17__rotos sobre sus espaldas. Crepúsculo de los bueyes está despuntando el ___18__. Los bueyes mueren vestidos de humildad y olor de ___19___; las águilas, los leones y los toros de ___20___, y detrás de ellos, el cielo ni se enturbia ni se acaba. La ____21___ de los bueyes tiene pequeña la cara, la del animal varón toda la creación ___22__. Si me muero, que me muera con la cabeza muy alta. Muerto y veinte veces muerto, la __23___ contra la grama, tendré apretados los dientes y decidida la barba. Cantando espero a la muerte, que hay ___24___ que cantan encima de los fusiles y en medio de las batallas
17.- dejar – tirar – poner 18.- alba – el día – la jornada 19.- cuadra – pocilga – redil 20.- de arrogancia – soberbia – desdén 21.- muerte – agonía – defunción 22.- agranda – ensancha – dilata 23.- la boca – los labios – las mejillas 24.- ruiseñores – pájaros – unas aves

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MIGUEL HERNÁNDEZ
Nanas de la cebolla La cebolla es escarcha cerrada y pobre: escarcha de tus días y de mis noches. Hambre y cebolla: hielo negro y escarcha grande y redonda. En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre. Una mujer morena, resuelta en luna, se derrama hilo a hilo sobre la cuna. Ríete, niño, que te tragas la luna cuando es preciso. Alondra de mi casa, ríete mucho. Es tu risa en los ojos la luz del mundo. Ríete tanto que en el alma al oírte, bata el espacio. . Para la libertad
Para la libertad, sangro, lucho, pervivo. Para la libertad, mis ojos y mis manos como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos. Para la libertad siento más corazones que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas, y entro en los hospitales, y entro en los algodones como en las azucenas Porque donde unas cuencas vacías amanezcan ella pondrá dos piedras de futura mirada y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada. Retoñarán aladas de savia sin otoño reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado que retoño porque aún tengo la vida.

Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca. Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea. Es tu risa la espada más victoriosa. Vencedor de las flores y las alondras. Rival del sol. Porvenir de mis huesos y de mi amor.

Ser de vuelo tan alto, tan extendido, que tu carne parece cielo cernido. ¡Si yo pudiera remontarme al origen de tu carrera! Al octavo mes ríes con cinco azahares. Con cinco diminutas ferocidades. Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes. Frontera de los besos serán mañana, cuando en la dentadura sientas un arma. Sientas un fuego correr dientes abajo buscando el centro. Vuela niño en la doble luna del pecho. Él, triste de cebolla. Tú, satisfecho. No te derrumbes. No sepas lo que pasa ni lo que ocurre

La carne aleteante, súbito el párpado, el vivir como nunca coloreado. ¡Cuánto jilguero se remonta, aletea, desde tu cuerpo! Desperté de ser niño. Nunca despiertes. Triste llevo la boca. Ríete siempre. Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma.

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LUIS CERNUDA
Después de la Guerra Civil, fue exiliado. Vivió en Inglaterra, Estados Unidos y México, donde murió. Nunca regresó a España. Los historiadores estiman que México acogió a cerca de 25.000 refugiados españoles entre 1939 y 1942. El exilio republicano "permanente" quedó constituido por unas 220.000 personas

Impresión de destierro Fue la pasada primavera, hace ahora casi un año, En un salón del viejo Temple, en Londres, Con viejos muebles. Las ventanas daban, Tras edificios viejos, a lo lejos, Entre la hierba el gris relámpago del río. Todo era gris y estaba fatigado Igual que el iris de una perla enferma. Eran señores viejos, viejas damas, En los sombreros plumas polvorientas; Un susurro de voces allá por los rincones, Junto a mesas con tulipanes amarillos, Retratos de familia y teteras vacías. La sombra que caía Con un olor a gato, Despertaba ruidos en cocinas. Un hombre silencioso estaba Cerca de mí. Veía La sombra de su largo perfil algunas veces Asomarse abstraído al borde de la taza, Con la misma fatiga Del muerto que volviera Desde la tumba a una fiesta mundana. En los labios de alguno, Allá por los rincones Donde los viejos juntos susurraban, Densa como una lágrima cayendo, Brotó de pronto una palabra: España. Un cansancio sin nombre Rodaba en mi cabeza. Encendieron las luces. Nos marchamos. Tras largas escaleras casi a oscuras Me hallé luego en la calle, Y mi lado, al volverme, Vi otra vez a aquel hombre silencioso, Que habló indistinto algo

Con acento extranjero, Un acento de niño en voz envejecida

Andando me seguía Como si fuera solo bajo un peso invisible, Arrastrando la losa de su tumba; Mas luego se detuvo. «¿España?», dijo. «Un nombre. España ha muerto.» Había Una súbita esquina en la calleja. Le vi borrarse entre la sombra húmeda. Tierra nativa Es la luz misma, la que abrió mis ojos Toda ligera y tibia como un sueño, Sosegada en colores delicados, Sobre las formas puras de las cosas. El encanto de aquella tierra llana, Extendida como una mano abierta, Adonde el limonero encima de la fuente Suspendía su fruto entre el ramaje. El muro viejo en cuya barda abría A la tarde su flor azul la enredadera, Y al cual la golondrina en el verano Tornaba siempre hacia su antiguo nido. El susurro del agua alimentando, Con su música insomne en el silencio, Los sueños que la vida aún no corrompe, El futuro que espera como página blanca. Todo vuelve otra vez vivo a la mente, Irreparable ya con el andar del tiempo, Y su recuerdo ahora me traspasa El pecho tal puñal fino y seguro. Raíz del tronco verde, ¿quién la arranca? Aquel amor primero, ¿quién lo vence? Tu sueño y tu recuerdo, ¿quién lo olvida, Tierra nativa, más mía cuanto más lejan

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PEDRO SALINAS
Fragmentos de La voz a ti debida
Versos 1290 a 1316 Ayer te besé en los labios. Te besé en los labios. Densos, rojos. Fue un beso tan corto, que duró más que un relámpago, que un milagro, más. El tiempo después de dártelo no lo quise para nada ya, para nada lo había querido antes. Se empezó, se acabó en él. Hoy estoy besando un beso; estoy solo con mis labios. Los pongo no en tu boca, no, ya no… -¿Adónde se me ha escapado?-. Los pongo en el beso que te di ayer, en las bocas juntas del beso que se besaron. Y dura este beso más que el silencio, que la luz. Porque ya no es una carne ni una boca lo que beso, que se escapa, que me huye. No. Te estoy besando más lejos. Versos 102 a 126 ¡Si me llamaras, sí; si me llamaras! Lo dejaría todo, todo lo tiraría: los precios, los catálogos, el azul del océano en los mapas, los días y sus noches, los telegramas viejos y un amor. Tú, que no eres mi amor, ¡si me llamaras! Y aún espero tu voz: telescopios abajo, desde la estrella, por espejos, por túneles, por los años bisiestos puede venir. No sé por dónde. Desde el prodigio, siempre. Porque si tú me llamas «¡si me llamaras, sí, si me llamaras!» será desde un milagro, incógnito, sin verlo. Nunca desde los labios que te beso, nunca desde la voz que dice: «No te vayas».

Estos son algunos datos sobre la relación de Pedro Salinas con su amante. A partir de éstos, escribe cómo piensas que fue su historia Catherine Pedro Universidad de Kansas y Berkeley Romper la relación Verano de 1932 Primavera de 1951 Exilio Conocer a otra persona Madrid

Llamadas nocturnas Muerte

Suicidarse Margarita

Correspondencia

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Carta de Pedro Salinas a Katherine Whitmore Madrid, 1 de agosto de 1932 . Desgarramiento. Una mujer, una Katherine, se queda allí, metida en aquel cajón de madera, entre seres desconocidos, frente a una noche triste e incógnita. Allí hay que dejarla. Fatalmente. Y la otra mujer, la otra Katherine, permanece invisible y presente a mi lado, se viene conmigo, alegremente colgada de mi brazo, mirándome en la mirada noble, pura y honda de siempre. No, en la estación, en la despedida no hay una separación simple de ser con ser, no, cada uno de nosotros nos separamos no de la otra criatura querida sino también de aquella parte nuestra que ella quiere y que se va con ella. ¿Verdad que anoche tú no te has separado de mí, ni yo de ti? Más bien yo me he separado de mí mismo, eso siento, y tú de ti misma. Y tengo, anoche, hoy, la sensación de andar entre fantasmas y sombras, con alguien al lado, a quien no puedo estrechar, pero que vive en torno mío, y se me escapa cada vez que quiero cogerlo. Sensación angustiosa y dulce a la vez, caricia desgarradora. Además, qué pena anoche, aquellos momentos últimos, atropellados por la estupidez y el desorden. ¡Qué ira sentí contra toda aquella gentuza innoble, qué ganas de látigo, de echarlos a todos, de hacerte sitio, un gran sitio, un tren sólo para ti! Al salir todos mis sentidos se complacían, ¿sabes en qué? En sentir en el bolsillo, junto al pecho, el bulto de tu carta. ¡Qué mentira eso de que el papel no pesa! Anoche el papel de tu carta me pesaba como la más hermosa y grave de las realidades. Lo sentía allí, en el bolsillo, como una prueba material de que eras, de que habías existido. Porque, ¿sabes?, empecé a dudar. A dudar de todo, de tu realidad, de la mía, del mundo, de los días recientes... Sólo el peso de tu carta en el bolsillo me servía de prenda, de prueba. Vivía yo en ese rectángulo de papel. Era el lugar más cierto del mundo. Y antes de poder abrirla, así, cerrada y en el bolsillo, tu carta era el puente con la vida, el sí que me daba la vida a la pregunta atormentada: «¿Soy? ¿Es? ¿Somos?». Sí, sí, sí. Todo, sí. Todo, sí, oye, todo sí. Y luego en mi cuarto la leí. La he leído. La leeré. ¡Cuántas delicias! Primero la delicia de ir aprendiendo tu escritura, tu letra, de tropezar en una palabra y descifrarla, por fin. ¡Tu escritura, un modo más de ti, una manera más de vivir tú! Primera carta tuya, en inglés. Júbilo, júbilo, alegría. ¡Sensación festival, inaugural, de promesa, de fiesta! No importa que toda tu carta esté teñida de una sombra de melancolía, tierna y suave. Así debía ser, así. Pero por encima de esa melancolía, hay algo que me da un gozo sin límite. Esto. «You have taken away the cynicism which was growing upon me.» ¿Es posible? ¿Tendré yo la suerte de ser elegido para en un momento difícil de tu vida salvarte de algo? ¡Qué gran justificación, ya, de mi papel a tu lado, de mi compañía! Ya no es por egoísmo, por lo que debo seguirte a lo lejos en la vida, es por bien tuyo. Soy capaz de serte espiritualmente útil. Y me preparo, ¿sabes?, ante esta espléndida tarea: ayudarte a vivir, arrancarte de las fuerzas negras, de los poderes sombríos que te amenazaban. Y eso por ti, no por mí, ¿sabes? ¡Oh, si tú me hicieras ese favor, dejarme que te sirva! Qué cosa más justa, que tú, que no imaginas tal entusiasmo por la vida, recojas, devuelto a través de mí, ese entusiasmo que es tuyo. No, no, tú no has nacido ni para el escepticismo cínico, ni para la frivolidad desengañada, no. No te rindas nunca a eso. No te puedo imaginar paseando tu spleen, por terrazas de grandes hoteles, con cualquier ser insignificante. Nunca. Cree en ti, cree en tu valor único, en tu distinción suprema, en la nobleza de tu alma. Y vive de ella. Yo de lejos, de cerca, te ayudaré. Hasta que no me necesites más. Y mira, no tengas temor, oye, de quitar a nadie nada, queriéndome, no. ¡Me lo dices tan delicadamente en tu carta! No, yo no soy ni seré peor para nadie por ti, no. Lo que tú me pides, lo que yo te doy en nada atenta a lo que debo a los demás. Tú en mí no serás nunca nada malo, nada que robe algo a alguien, no. No tengas miedo. Seré cada día mejor. Tú me has alumbrado una nueva riqueza y por eso lo que a ti te doy a nadie se lo quito. ¿Comprendes? Nunca sufras por eso. Eres pura, leal, clara. De ti sólo puede venir luz alta, luz de paraíso. (Sin firma) *En los márgenes: Adiós. Perdona esta carta tan larga y esta letra tan mala. ¿Sabrás leerla? Pero aún me parece que te he escrito muy poco. Quiero más, más, más. Gracias, gracias, siempre. Viviré dándote gracias. Hasta mañana, ¿sabes?, hasta ahora, te escribiré.

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Anexo Katherine Whitmore: el amor oculto de Pedro Salinas Katherine Withmore, americana de nacimiento, se especializó en lengua y literatura española en la Universidad de Kansas y Berkeley. En el verano de 1932 marchó a Madrid y, por los consejos de una amiga, decidió matricularse en el curso de “Generación del 98” que Pedro (Salinas) impartía. Llegó tarde a la primera sesión y la única silla vacía estaba al final, donde sólo alcanzaba al profesor si alargaba el cuello y esforzaba la vista. Poco después, recibió una invitación para cenar junto al poeta y una amiga. Aprovechó la ocasión para disculparse, en su horrible español que le avergonzaba. Pero Pedro estuvo de lo más cortés, e incluso le animaba a hablar porque le aseguraba que su español era excelente. La conversación se trasladó a su clase sobre Miguel de Unamuno y ella le expresó su arrepentimiento por no haber podido asistir. Pedro muy amable una vez más, le ofreció sus apuntes en una nueva clase que postergaron al día siguiente. Allí se presentaron puntuales en aquel encuentro memorable, en el que pronto olvidaron al pobre Unamuno. Sólo surgían preguntas de una y otra persona. Porque ya cayó el relámpago, el rayo que no cesa, el amor que no acaba. Así empezó todo hasta que, poco después, tuvo que regresar a Estados Unidos. Entonces, se inició una correspondencia que alcanzó, en algunos espacios temporales significativos, la epístola diaria. Ella se sumergió de lleno, en la confección de su tesis doctoral. Apenas coincidían por diversos motivos de trabajo y la evidente distancia que les separaba. Katherine le reprochaba a Pedro Salinas una costumbre que le preocupaba. Y es que el poeta gustaba de telefonearle por la noche desde su casa. Margarita, su mujer, intentó suicidarse al descubrir la relación. Afortunadamente, sobrevivió. Katherine fue consciente, en aquellos fatídicos hechos, del daño que estaba causando a segundas personas. Pedro, ciego de amor, no veía ningún motivo para separarse a pesar de lo ocurrido. Por esta razón, Katherine quiso romper con aquella pasión que podía ocasionar males mayores. Sin embargo, el poeta siguió con aquella fuerza e infinita creencia en sus cartas. Mientras tanto, Katherine conoció un profesor de Derecho con el que se enamoró y casó. Su marido, era un hombre sabio, generoso y con experiencia en el terreno de la literatura y en cuanto Katherine le explicó lo de Pedro, lo comprendió con total caballerosidad, atendiendo a su compasión. Pero el destino volvió a ponerse en su contra y, transcurrido un año escaso, su marido murió en un accidente de tráfico. Pasaron meses y años sin tener noticias del poeta. Al estallar la II Guerra Mundial, Katherine conocía el paradero del exilio del poeta, en Puerto Rico. Y había descubierto que la censura disfrutaba leyendo el correo particular y que publicaban jugosos fragmentos para el cotilleo. Así que el poeta no se atrevió a escribir. Y cuando todo apuntaba a que jamás se reconciliarían, ocurrió lo inesperado. La última vez fue en la primavera de 1951. Había llegado el poeta a Northampton para dar una conferencia. Katherine le aguardaba impaciente, albergando la esperanza de poder darle explicaciones. Su voz brotaba con dificultad y creía que sus palabras quedarían ahogadas en su garganta. Finalmente, lo consiguió y le preguntó: “¿No entiendes por qué tuvo que ser así?”. Pedro Salinas le miró con tristeza y contestó tajantemente: “No, la verdad es que no. Otra mujer, en tu lugar, se habría considerado muy afortunada”. Poco tiempo después, Pedro Salinas, murió. A pesar de todo, todavía coexisten en esta historia algunas preguntas de compleja respuesta: ¿Es ética la publicación, el comentario de los documentos privados de un escritor? Yo parto de que todos aquellos papeles que no hayan sido quemados, tiene alguna razón para su lectura, análisis, estudio o investigación, delegando a un segundo plano el chismorreo y el cotilleo. Aún así, este otro asunto pertenece a otro artículo, a otro tema que abordar e incluso a una exposición detallada en la que tengan cabida sus conclusiones. http://azorinperiodista.blogspot.com/2006/06/katherine-whitmore-el-amor-oculto-de.html

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Anexo II

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Actividad de E. Martín Peris en http://www.upf.edu/pdi/dtf/ernesto.martin/archivos/ELE/Vientos_del_pueblo_1.pdf

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