Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas

Revista internacional deiPsicoanálisis

Julio 2004 - No.17

VER NÚMEROS ANTERIORES

VER NÚMERO ACTUAL

La disociación y el diálogo infanto-parental: una perspectiva longitudinal a partir de la investigación sobre apego
Karlen Lyons-Ruth (*)
"Dissociation and parent-infant dialogue: A longitudinal perspective from attachment research" fue publicado originariamente en Journal of American Psychoanalytic Association, vol. 51,No. 3, p. 883-911, 2003. Copyright 2003, American Psychoanalytic Association. Traducido y publicado con autorización de la revista. Traducción: Marta González Baz Revisión: María Elena Boda

Ha habido dos estudios sobre apego en familias de riesgo social que han seguido a sus infantes hasta el final de la adolescencia. Han surgido varios hallazgos clave relacionados con resultados de interés para los psicoanalistas. En primer lugar, los datos provenientes de ambos estudios indican que las conductas de apego desorganizado durante la infancia son importantes precursores de sintomatología disociativa posterior. En segundo lugar, esta vulnerabilidad temprana se relaciona con patrones de comunicación afectiva entre padres e infante, especialmente con las conductas más silenciosas como la indisponibilidad emocional o la inversión de roles, y no parece residir únicamente en el infante. Finalmente, los resultados sugieren que la calidad de la relación de apego puede explicar en parte por qué algunas personas expuestas a un trauma posterior desarrollan síntomas disociativos mientras que otras no lo hacen. Parafraseando a Dori Laub (1993), la observación sin reconocimiento por parte de la madre en la infancia puede constituir una condición previa para el reconocimiento o la falta del mismo por parte de su hijo/a al final de la adolescencia. Sin embargo, sigue sin estar claro si la relación temprana es predictiva debido principalmente a la aparición de un proceso defensivo interno durante la infancia o si su poder de predicción reside principalmente en hacer perdurar los patrones de diálogo padres-hijo/a que refuerzan continuamente los contenidos mentales contradictorios y segregados del niño.

En 1989, la aparición de la revista Desarrollo y Psicopatología, marcó el nacimiento de una nueva disciplina. En aquel momento, las metodologías basadas en el visionado de videos para estudiar los patrones de conducta de apego en los infantes, la interacción cara a cara, la interacción padres-niño y las relaciones entre pares se habían utilizado en estudios normativos, no clínicos, y estaban comenzando a aplicarse al estudio de infantes que corrían el riesgo de desarrollar una psicopatología. La aplicación, en aquel entonces novedosa, de metodologías longitudinales y evolutivas al estudio de la psicopatología portaba la promesa de que finalmente podrían identificarse y seguirse desde la concepción los múltiples contribuyentes causantes de la psicopatología del niño y
http://www.aperturas.org/17lyons.html (1 de 21) [23/01/2008 0:34:04]

Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas

del adulto. Ahora, en el cambio de siglo, los grupos longitudinales que comenzaron a ser estudiados en los años 80 están alcanzando la madurez, y se está reconociendo la variedad de vías que conducen a la adaptación a la vida adulta y a la psicopatología. Ha habido dos estudios de familias de riesgo social que han seguido a sus grupos de infantes y padres al menos hasta el fin de la adolescencia y que están examinando resultados interesantes para los psicoanalistas, incluyendo las características de la relación padres-hijo, la calidad de los modelos de relación internalizados, los acontecimientos vitales traumáticos y la sintomatología psiquiátrica. Este artículo revisará algunos de los hallazgos clave que comienzan a emerger en la investigación sobre apego en cuanto a las relaciones entre las conductas tempranas de apego desorganizado, las características de la interacción padres-infante y los síntomas disociativos adolescentes. El primer conjunto de hallazgos compara el contexto relacional de la interacción padre-infante asociado con la emergencia de conductas desorganizadas hacia las figuras parentales bajo estrés. El segundo conjunto compara las conexiones longitudinales entre la calidad de la relación temprana padres-infante y los síntomas disociativos a los diecinueve años. La ampliación de los métodos de investigación sobre el apego a los grupos de alto riesgo tuvo lugar después de que un extenso trabajo con familias de bajo riesgo hubiera determinado los resultados longitudinales asociados con las estrategias organizadas de apego seguro e inseguro en infantes. Este primer cuerpo de trabajo había establecido una significativa transmisión intergeneracional de estrategias de apego de padres a hijos, así como una predicción significativa longitudinal a partir de las estrategias de apego en la infancia hasta las conductas sociales durante la etapa preescolar y los primeros años de escolarización (véase Lyons-Ruth, 1991; Marvin y Britner, 1999; Weinfield y col., 1999). Los vínculos claros entre las estrategias de apego infantil y la psicopatología no emergieron hasta que Main y Solomon (1990) describieron las formas desorganizadas del apego. Desde entonces se han acumulado las pruebas que apoyan la relación entre las estrategias de apego desorganizado en la infancia y la internalización y externalización de problemas conductuales durante la etapa preescolar y los primeros años de escolarización (véase Lyons-Ruth y Jacobvitz, 1999; Main, 1993; van IJzendoorn, Schuengel y Bakermans-Kranenburg, 1999). El trabajo posterior ha mostrado que las estrategias desorganizadas en la infancia a menudo se reorganizan durante la etapa preescolar en una gama de estrategias para controlar a las figuras parentales, bien mediante conductas de cuidado (p. ej. organizando, dirigiendo o entreteniendo) bien mediante conductas punitivas o coercitivas hacia los padres (véase Solomon y George, 1999; Teti, 1999). Esta extensa literatura de investigación sobre el apego ofrece una base científica para plantear los factores relacionales y biológicos que contribuyen a muchas formas de psicopatología. Sin embargo, la teoría del apego también propone un modelo más específico dentro del amplio marco relacional. En contra de la práctica clínica general, desde una perspectiva teórica, el sistema de apego es sólo uno de los numerosos sistemas motivacionales/conductuales rectificados en su objetivo, y ni todas ni la mayoría de las interacciones entre padres e hijos serán esenciales para dicho sistema de apego, ni siquiera en la infancia. Por ejemplo, las interacciones en torno al juego, a la enseñanza o al cuidado rutinario no implican necesariamente motivaciones de apego o afectos. El sistema de apego fue considerado por Bowlby (1969) como un sistema conductual preadaptado para combatir y reducir el estrés y mantener un sentimiento de seguridad. Bajo condiciones normales, una relación de apego con un funcionamiento normal, en la cual el infante pueda señalar abiertamente el malestar y recibir una respuesta sensible por parte del cuidador, servirá para amortiguar el choque del infante (y del adulto) contra niveles extremos de la excitación atemorizante. Sin embargo, el sistema de apego puede funcionar mal. Basado en numerosos
http://www.aperturas.org/17lyons.html (2 de 21) [23/01/2008 0:34:04]

Movimientos y expresiones de congelación. inmovilidad y ralentizados “como debajo del agua”.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas hallazgos de investigación. Además. Tabla 1. en lugar de acercarse. captada bajo la etiqueta lucha o huida (fight or flight en el original. la congelación o conductas absortas. http://www. Todo este despliegue de respuestas defensivas o de enfrentamiento a algo aparece en cierto modo en el espectro de conductas de apego desorganizado/controlador. la calidad de la regulación del afecto aterrador de la que se dispone en las relaciones de apego es básica para el desarrollo de la libertad del niño de apartar su atención de cuestiones de amenaza y seguridad y dirigirla a otros logros evolutivos tales como la exploración. 1993). tales como una fuerte evitación junto con una fuerte búsqueda de contacto. Spangler y Grossmann. sin embargo. Índices de Conducta de Apego Desorganizado-Desorientado en el Infante 1. Taylor y cols. por ejemplo grandes expresiones de angustia acompañadas de movimientos tendientes a alejarse de la madre. independientemente del género. estas conductas a menudo son breves. 2. las secuencias de la conducta a menudo son consideradas como desorganizadas cuando parece haber dos o más tendencias conductuales que compiten por expresarse. Aunque el sistema relacional de apego se considera sólo un sistema motivacional entre otros sistemas. (2000) avanzaban una hipótesis alternativa de acercarse o hacerse amigo respecto a las respuestas primarias ante la amenaza entre los primates sociales. movimientos asimétricos. 4. parecen desconcertantes o contradictorias y así se pasaron por alto durante los primeros quince años de investigación sobre el apego.T. mientras que hay varias formas de respuestas afiliativas que pueden ser más comunes entre las hembras. Este conflicto en las tendencias conductuales durante la infancia anuncia el énfasis psicoanalítico en las formas internalizadas de conflicto durante el desarrollo posterior. 1999. Recientemente. Despliegue secuencial de patrones conductuales contradictorios. incompletos e interrumpidos. Sin embargo. Como puede observarse en la tabla. 3. Desde el punto de vista del apego. Movimientos y expresiones indirectos.). Los criterios formales para definir las conductas desorganizadas se resumen en la Tabla 1. En ese sentido. ahora se considera que las formas desorganizadas y controladoras de conducta de apego representan un mal funcionamiento del sistema relacional de apego en la infancia que expone al infante a un estrés excesivo no modulado (véase Lyons-Ruth y Jacobvitz. N. Un amplio cuerpo de investigación sobre la excitación atemorizante ha documentado la gama de respuestas para hacer frente al dolor o al miedo. angustia o enfado. 5.aperturas. también se considera como preferente una vez que se despierta. el aprendizaje y el juego. Estereotipos. Seligman (1975) y otros autores han descrito la congelación y la indefensión aprendida como respuestas que tienen lugar cuando no se dispone de respuestas más activas o éstas no son efectivas.html (3 de 21) [23/01/2008 0:34:04] . tales como tropezar sin razón aparente y sólo cuando una figura parental está presente. puesto que moviliza respuestas al miedo o a la amenaza. tales como una conducta de apego muy fuerte seguida repentinamente por la evitación.org/17lyons. podríamos esperar que las respuestas afiliativas a la amenaza fueran importantes para todos los primates sociales. movimientos descoordinados y posturas anómalas. mal encauzados. sosteniendo que la lucha o la huida pueden ser más relevantes de las respuestas de los machos ante el estrés. Despliegue simultáneo de conductas contradictorias.

Bremmer y col. 1999)..html (4 de 21) [23/01/2008 0:34:04] . independientemente de las influencias genéticas concomitantes en la receptividad a la parentalidad y el estrés. 1998. Por lo tanto. 1989). y que el maltrato se asocie claramente con la desorganización en el infante (Carlson y col. 1996). Rogeness y McClure. expresiones confusas o absortas o cambios rápidos y múltiples del afecto. Schuengel y BakermansKranenburg. tales como deambulación desorientada. ese criterio de conducta parental problemática es demasiado extremo como para explicar la mayoría de las estrategias desorganizadas. véase van IJzendoorn.aperturas. en un paradigma sobradamente reproducido. utilizando un diseño de adopción cruzada con crías de rata recién nacidas. Indicaciones indirectas de desorganización y desorientación. Dado el rol de las respuestas fisiológicas ante el estrés y de la excitación atemorizante dentro de la teoría y los datos sobre desorganización. Sin embargo. Las estrategias organizadas evitativas o ambivalentes que implican bien la desactivación bien la hiperactivación de la atención a las señales de apego pueden ser observadas sistemáticamente con fiabilidad al final del primer año de vida (véase Main. Además. 1996.. Estas adaptaciones defensivas del infante implican alteraciones tanto de la atención como de la expresión del afecto. los estudios sobre apego humano también han documentado elevados niveles de cortisol entre los infantes desorganizados en respuesta a factores estresantes leves (Spangler y Grossmann.. 7. Indicaciones indirectas de aprensión con respecto a la figura parental. Numerosos estudios actuales están investigando en qué medida estos hallazgos se aplican también a los infantes humanos (véase por ejemplo. Francis y col.. puesto que el 15 % de los infantes en familias de bajo riesgo muestran estrategias de apego desorganizado (para un meta-análisis. El trabajo sobre las estrategias de apego en infantes vuelve a cimentar la teoría clínica en la dinámica evolutiva del miedo. 2001). Ito y col. es tentador equiparar las estrategias de apego desorganizado con relaciones claramente de maltrato. 1997. Kraemer (1992) concluía que el infante primate tiene un sistema bioconductual abierto en el momento del nacimiento que en parte toma su organización del entorno cuidador. de Bellis.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas 6. cuando la conducta cuidadora se veía perjudicada entre las madres de macacos debido a la incertidumbre de la posibilidad de obtener comida. al igual que las conductas conflictivas contradictorias que indican un patrón de respuesta desorganizado. Sin embargo. 1993). http://www.org/17lyons. La investigación sobre apego ha descrito con fiabilidad las adaptaciones defensivas del infante que tienen lugar frente a la falla sistemática de los cuidadores para proporcionar respuestas de consuelo adecuadas ante el miedo o la angustia del infante. Una investigación reciente de neurociencia con ratas y monos rhesus sugiere que puede justificarse una afirmación aun más fuerte sobre la naturaleza fundamental de la relación temprana de apego. Por ejemplo. Basándose en su propio trabajo y en el de otros. 1993). los infantes macacos desarrollaban conductas persistentes de miedo y elevados niveles de factor liberador de corticotropina que no disminuían tras reestablecer un suministro de comida predecible y volver a una conducta materna normal (Coplan y col. tales como la espalda encorvada o expresiones faciales de miedo. Estos estudios demuestran que en estas especies tanto los sistemas neurotransmisores del infante como su sistema de respuesta ante el estrés mediado por el eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal son sistemas abiertos en el momento del nacimiento y dependen parcialmente del modelo de conducta del cuidador para establecer parámetros de funcionamiento perdurables a lo largo de todo el periodo vital. (1999) informaban que la calidad de la conducta maternal de cuidado establecía los parámetros de las respuestas fisiológicas de las crías ante el estrés mediadas por el eje HPS y que tanto el patrón de conducta de cuidado que se experimenta como la receptividad al estrés asociada a dicho patrón se transmiten intergeneracionalmente. el sistema de apego también puede ser fundamental en un nivel fisiológico en el establecimiento de patrones relativamente duraderos de actividad neurotransmisora y niveles de receptividad del eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal al estrés o la amenaza.

tales defensas intrapsíquicas se originan en las características del diálogo bipersonal desde los primeros momentos de vida. curiosamente. si el propio padre/madre despierta el miedo del infante. Bronfman y Parsons. la conducta parental que se codifica como insensible. Schuengel. Sin embargo. Esto sitúa al infante en una paradoja irresoluble en cuanto a recurrir o no al padre/madre en busca de bienestar. el padre/madre se convierte tanto en la fuente del miedo de éste como en un refugio seguro. Tales representaciones tempranas implícitas pero no simbolizadas serían un modo de conceptualizar el evocador concepto de Bollas de “lo sabido no pensado” (1987). incluyendo eliminaciones y distorsiones en el diálogo que finalmente se convertirán en defensas intrapsíquicas. incluyendo sus componentes defensivos y conflictivos. Patrones relacionados con la desorganización en el infante Si la responsabilidad del cuidador está posiblemente implicada como un componente de las complejas influencias que guían las respuestas tempranas al estrés y la formación de defensa. Hazen y Riggs. que se desarrollan en la infancia antes de hallarse disponible el sistema de memoria explícita asociado con las imágenes recordadas de forma consciente (Stern y col. estas representaciones de puesta en acto codifican la estructura profunda del diálogo afectivo temprano infanto-parental. Lyons-Ruth. ¿qué hemos aprendido sobre las interacciones de los cuidadores con los infantes en las cuales despliegan respuestas de apego desorganizado? En primer lugar. 1999).html (5 de 21) [23/01/2008 0:34:04] . Enfatiza los procesos defensivos que se requieren para manejar la excitación atemorizante dentro de un conjunto concreto de interacciones relacionadas con el apego. implícitas. La comunicación afectiva parental. 1999).aperturas. Hay varios grupos investigadores que han testado recientemente la hipótesis de Main y Hesse de que la conducta atemorizada o atemorizante por parte del padre/madre es el elemento distintivo asociado con la desorganización de las estrategias de apego del infante (Jacobvitz. de puesta en acto. son ejemplo de las representaciones no conscientes. La relación de este diálogo-como-defensa internalizado con los procesos disociativos será considerada tras una presentación de los hallazgos recientes que vincular el apego desorganizado en el infante con aspectos del diálogo infanto-parental. utilizando la escala de sensibilidad estándar aunque muy global. En la perspectiva que se defiende. Al contrario de lo que sucede con una teoría de la defensa netamente intrapsíquica.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas De modo que la teoría del apego es una teoría bipersonal del conflicto y la defensa. 1999). Este fracaso en relacionar la sensibilidad parental con la desorganización se debe probablemente a factores metodológicos tales como la diversidad de perfiles parentales dentro del grupo desorganizado y a la carencia de descriptores conductuales detallados en esta escala tan utilizada para medir la sensibilidad. 1997. Según este razonamiento. 1999). Lyons-Ruth. sólo se ha relacionado de forma débil con la conducta de apego desorganizado en el infante (van IJzendoorn. la teoría y la investigación sobre el apego ubican la ontogenia de las defensas en procesos relacionales específicamente descritos que crean tensión o conflicto entre las necesidades del infante y las respuestas de los cuidadores principales (Lyons-Ruth. Bakermans-Kranenburg y van IJzendoorn. miedo que se transmite al infante mediante una conducta parental que parece asustada o que asusta al infante. antes de que Main y Hesse (1992) desarrollaran el instrumento codificador de la conducta atemorizada o atemorizante de los padres. ¿Cómo captar entonces las conductas parentales más implicadas en el proceso de desorganización? Main y Hesse (1990) han avanzado la hipótesis de que la desorganización de las estrategias de apego del infante está relacionada con el miedo parental sin resolver. En la perspectiva desarrollada aquí. Schuengel y Bakermans-Kranenburg. La formación de defensa se produce en la interrelación de la angustia o la excitación atemorizante del niño con las respuestas de los compañeros de apego principales. 1999.org/17lyons. nuestro trabajo http://www. Las estrategias de apego. 1998..

La Tabla 2 ofrece ejemplos de cada tipo. le habla al infante con susurros en tono de intimidad). b. Conducta Negativa-Intrusiva (incluyendo los ítems atemorizantes. tira de la muñeca del infante). ej. en tanto que el fracaso en responder de forma adecuada a los intentos de apego del infante debería ser tan importante como las más activas conductas parentales atemorizadas o atemorizantes. Por tanto.html (6 de 21) [23/01/2008 0:34:04] . repentina pérdida de afecto no relacionada con el entorno).. ej. ej. Main y Hesse. Tabla 2. En segundo lugar. no ofrece bienestar al infante angustiado). Falta de respuesta o respuesta inapropiada (p. luego se distancia). el trabajo con la Entrevista de Apego del Adulto ha revelado que los padres de niños desorganizados dan pruebas de contenidos mentales no integrados cuando se analiza la pérdida o el trauma. Dimensiones de la Comunicación Afectiva Materna Perturbada Errores Afectivos a. 1992) a. ej. http://www. 1992) a.aperturas. había variadas pruebas obtenidas en primates que sugerían que la regulación global que los padres realizaban de la excitación atemorizante del infante podía ser más importante que las conductas atemorizadas o atemorizantes concretas. que incluían indicaciones afectivas conflictivas al infante y fallas en la respuesta a claras señales afectivas provenientes del infante. Crea distancia física (p. b. En este sentido. Crea distancia verbal (p. ej. obtiene reaseguramiento del infante). Sexualización (p. ej. Conducta negativa-intrusiva física (p. se burla del infante o lo molesta). b. En primer lugar. invita verbalmente a la aproximación. exhibe una expresión atemorizada). las conductas de retraimiento parental o de confusión de roles que dejan al infante sin la regulación adecuada del afecto del miedo también serían potencialmente desorganizadoras. 1985. fueran o no las conductas de los padres directamente atemorizadas o atemorizantes. Las cinco clases de conducta podían codificarse con fiabilidad. Confundido o asustado por el infante (p. además de las conductas atemorizadas o atemorizantes. ej. ej. ej. b. (d) respuestas desorientadas y (e) un conjunto de respuestas que denominamos errores de comunicación afectiva. b. Confusión de rol (incluye los ítems de Sroufe y col. ej. no saluda al infante tras la separación). (b) respuestas negativas-intrusivas. 1992) a.org/17lyons. se codificaron cinco aspectos más amplios de la comunicación afectiva perturbada entre padres e infante. Estos cinco aspectos incluían (a) respuestas de retraimiento parental. Main y Hesse. Desorientación (ítems de Main y Hesse. Inversión de roles (p. Retraimiento a. sujeta al infante lejos de su cuerpo con los brazos extendidos). Indicaciones contradictorias (p. (c) respuestas de confusión de rol. Desorganizado o desorientado (p. Conducta negativa-intrusiva verbal (p. Esto sugería que los padres pudieran desplegar respuestas de cuidado no integradas o contradictorias.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas piloto nos había llevado a avanzar dos hipótesis adicionales relativas a las conductas parentales que podían resultar desorganizadoras para el infante.

demostraron ser estables en diferentes situaciones en tanto que se relacionaban también con conductas similares observadas en el hogar. 2001. 1999).Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas Cuando se examinaron las frecuencias de los cinco tipos de comunicación materna perturbada. besos o caricias sexualizados prolongados. En la Tabla 3 se muestran algunos ejemplos de estas conductas. Conductas parentales tímidas o de deferencia p. aparición repentina en el área cabeza/ojo. Interpretamos que estos hallazgos indican que las conductas atemorizantes o atemorizadas están insertas en un contexto más amplio de comunicación afectiva perturbada entre madre e infante. Madigan. Dimensiones Codificadoras de lo Atemorizado/Atemorizante 1.org/17lyons. según el tipo de estrategia de apego organizado en el que mejor encaja su conducta. ej. 5. ej.aperturas. Los infantes con estrategias de apego desorganizado se subclasifican tradicionalmente en dos grupos. Conductas parentales atemorizantes p. Las conductas atemorizadas o atemorizantes descritas por Main y Hesse (1992) también se examinaron por separado. estas conductas maternas perturbadas. interactuar con el bebé con la cabeza ladeada y voz suplicante. Además. las conductas concretas descritas por Main y Hesse constituían sólo el 17 % de las conductas incluidas como perturbadas en el protocolo codificador. la frecuencia global de estas conductas afectivas se relacionaba de forma significativa con la importancia de la conducta de apego desorganizado del infante. cambios de estado inexplicables. Bronfman y Parsons. evitar al bebé 3. También era importante que ni el género del infante ni el riesgo demográfico acumulativo se relacionaban significativamente con la conducta materna perturbada (Lyons-Ruth. Conductas parentales atemorizadas p.ej. Grienenberger y Kelly. 2002). Sin embargo. adopción de posturas de ataque 2. Tabla 3. Estos dos subgrupos se denominan http://www. las conductas que quedaban seguían distinguiendo de forma fiable entre madres de infantes organizados y desorganizados. Eliminando todas las conductas atemorizadas o atemorizantes de la clasificación total de comunicación perturbada. tono de voz angustiado. Blokland y Madigan. Conductas disociativas o de aparente trance p. Las conductas atemorizadas o atemorizantes mostraron la misma relación con la clasificación del apego desorganizado en el infante que la comunicación perturbada en general. 4. Perfiles hostiles o indefensos de parentalidad Hubo otro aspecto de los datos acerca de la interacción madre-infante también muy interesante clínicamente. Los niveles más altos de conducta materna perturbada en el procedimiento de la separación también se asociaron al aumento de la angustia del infante en el hogar. Otros tres laboratorios han aplicado ahora este sistema a grupos madre-infante de un amplio rango socioeconómico y han duplicado el vínculo con la desorganización del infante (Benoit. ej. que se codificaron durante una serie de separaciones y reuniones.html (7 de 21) [23/01/2008 0:34:04] . 2001. ej. Conductas maritales/sexuales hacia el niño p.

Las madres de este subgrupo eran más temerosas. FR+ (frightened/ frightening response. Las conductas negativa-intrusiva y de confusión de rol se relacionaban también entre sí de manera importante. Tal como revela la Figura 1.aperturas. http://www. de bajo nivel económico. Denominamos a este grupo indefenso/temeroso con respecto al apego. Figura 1. Denominamos a este perfil de parentalidad hostil/ autorreferencial respecto al apego. las madres de infantes D-aproxima mostraban escalas significativamente más altas de retraimiento que las madres de infantes D-evita/resiste. incertidumbre. Por el contrario. las conductas maternas temerosas o retraídas se asociaban a un nivel de desorganización tres o cuatro veces más alto. el trastorno se refiere al más amplio conjunto de comunicaciones afectivas perturbadas del sistema codificador AMBIENTE mostrado en la Tabla 2. Desorganización en el infante por comunicacion materna perturbada y conducta atemorizada/ atemorizante. así como mayores niveles de conducta atemorizada. y los perfiles altamente atemorizados o atemorizantes a un nivel cinco veces más alto.T. los infantes cuyas madres mostraban patrones de comunicación afectiva no perturbada tenían un bajo nivel de desorganización del apego. Los infantes de madres indefensas/temerosas parecían diferentes de los infantes de madres hostiles/ autorreferenciales en tanto que todos ellos siguieron expresando su angustia. N. Las madres de los infantes D-evita/resiste mostraron niveles significativamente superiores de confusión de rol (conducta autorreferencial) y conducta intrusiva-negativa de lo que lo hacían las madres con infantes D-aproxima [apego desorganizado]. La Figura 1 muestra la relación entre los tipos de comunicación materna perturbada o conducta atemorizada/ atemorizante y la incidencia de la conducta de apego desorganizado en el infante. aproximándose a sus madres y obteniendo de ellas algún tipo de contacto físico. los dos subgrupos de madres correspondientes diferían más entre sí de lo que se diferenciaban de las madres cuyos infantes no eran desorganizados. a menudo dudaban.html (8 de 21) [23/01/2008 0:34:04] .Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas generalmente desorganizado-seguro (D-seguro) y desorganizado-inseguro (D-inseguro). aprensión. se alejaban o intentaban desviar las peticiones de contacto íntimo antes de ceder (Lyons-Ruth. En la Figura 1. indefensión o disforia. No era probable que se mostraran abiertamente hostiles o intrusivas y generalmente cedían a los intentos de contacto de sus infantes. Aquí utilizaremos las denominaciones más descriptivas conductualmente de desorganizado-aproximativo (D-aproxima) desorganizadoevitativo/resistente (D-evita/resiste). no solían conseguir tomar la iniciativa de acoger o aproximarse al infante. 1999). Sin embargo. Bronfman y Atwood. se retraían. incluso en esta muestra altamente estresada.org/17lyons. aunque también mostraban signos de conflicto. Estadísticamente. se inhibían y en ocasiones parecían especialmente dulces o frágiles. de modo que estas madres estaban desplegando hacia sus infantes una mezcla contradictoria de conductas de rechazo y de búsqueda de atención.) se refiere a todas las conductas del protocolo codificador de Main y Hesse (1992) para las conductas atemorizadas o atemorizantes mostrado en la Tabla 3.

mientras que las madres que habían presenciado actos de violencia o habían sufrido abuso físico parecían manejar su miedo subyacente identificándose con un estilo agresivo de interacción (Lyons-Ruth y Block. Sin embargo. juego de fantasía inhibido o caótico durante la etapa preescolar. 1996).aperturas. http://www. y altos niveles de patrones de apego controladores hacia los padres a la edad de seis años (véase LyonsRuth y Jacobvitz.html (9 de 21) [23/01/2008 0:34:04] . las madres que habían sufrido abuso sexual parecían más capaces de manejar sus afectos negativos apartándose de la interacción con el infante. importantes conductas hostil-agresivas hacia sus pares en el jardín de infancia y en la educación de segundo grado. se asociaron diferentes formas de trauma materno con perfiles parentales hostiles o de retraimiento. tenían más probabilidades de retraerse de la interacción con sus infantes. existen evidencias reiteradas de que los infantes D-aproxima corren tanto riesgo de sufrir consecuencias negativas como los infantes D-evita/resiste. mientras que las madres con un historial de abuso sexual o pérdida parental (pero no abuso físico). incluyendo una elevada secreción de cortisol como respuesta a estresores leves durante la infancia.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas Si bien las conductas parentales temerosas o retraídas pueden parecer menos problemáticas que las atemorizantes u hostiles. 1999). Desorganización del infante.org/17lyons. comunicación afectiva parental y disociación adolescente. Además. El tratamiento clínico de los supervivientes de abuso sexual revela claramente el temor y la rabia subyacentes de aquellos que han sido victimizadas sexualmente. Las madres con historial de abuso físico o que habían presenciado actos de violencia tenían más probabilidades de presentar el perfil de conducta hostil en el hogar.

a menudo sus narrativas contienen indicadores de áreas de pensamiento no integradas relacionadas con la pérdida o el trauma. Main.org/17lyons. según la calificación de los profesores. Se codificaron ciento veintiséis evaluaciones de apego durante la infancia grabadas en video según la presencia de conductas de apego desorganizado y se evaluó la medida de síntomas disociativos en adolescentes de diecinueve años según la Escala de Experiencias Disociativas (Bernstein y Putnam. cuando se practica a los padres de infantes desorganizados la Entrevista de Apego del Adulto. Ogawa y col.html (10 de 21) [23/01/2008 0:34:04] . se codificaron las conductas de tipo disociativo reportadas por los profesores en el Formulario de Informe del Profesor de la Lista de Control de la Conducta del Niño durante la etapa preescolar y escolar.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas Dos estudios orientados hacia el apego de infantes con riesgo social han seguido longitudinalmente a sus grupos hasta el final de la adolescencia: el estudio de Minnesota de Egeland. Las relaciones de apego desorganizado durante la infancia se considerarían un importante predictor indirecto puesto que una relación temprana desorganizada incrementaría la probabilidad de que el niño estuviera expuesto a un trauma o abuso posterior que a su vez aumentaría el riesgo de disociación. Sin embargo. Los síntomas disociativos han sido de especial interés para los estudiosos del apego por varias razones. En tercer lugar. como acabamos de ver. puesto que la influencia independiente del cuidado temprano sobre la disociación no estaba incluida en ese análisis. el miedo ha sido prominente en la teorización sobre las dinámicas del apego desorganizado. Giovanni Liotti (1992). 1999. el modelo de resultados más probable sería un modelo indirecto de la cadena de efectos que daría lugar a la disociación adolescente. En segundo lugar. utilizando un diseño longitudinal prospectivo. no existieron experiencias vitales posteriores en la infancia ni en la adolescencia que aumentaran la predicción de niveles clínicos de síntomas disociativos incluyendo el abuso temprano o simultáneo. psicoanalista romano. Estas eran conductas del tipo “a veces parece absorto en su propio mundo”. (1997) presentaron un análisis secundario pero menos impactante que parecía establecer un papel para los acontecimientos traumáticos en la potenciación de la relación entre el apego desorganizado y la disociación posterior. (1997) examinaron por primera vez la predicción que múltiples factores existentes en la infancia temprana y posterior realizaban de los síntomas disociativos en la adolescencia. Incluso para esos síntomas había efectos únicos de la relación de apego temprana que seguían siendo importantes aun después de haber explicado los efectos del abuso concurrente. Sroufe y sus colegas. La consistencia de la relación entre la desorganización temprana y la sintomatología disociativa posterior a cualquier edad fue inesperada y sorprendente. También se evaluó el potencial predictivo de otra amplia selección de factores de riesgo para predecir fenómenos disociativos en la infancia y la adolescencia. se añadió el abuso concurrente a la predicción de los síntomas disociativos. es difícil integrar ese análisis parcial con los resultados del análisis http://www. No obstante. Los resultados del estudio de Minnesota no respondieron a este modelo. los múltiples análisis de la regresión revelaron que una vez que fueron explicados en el análisis estadístico los efectos de la desorganización del apego y del cuidado no disponible emocionalmente durante los dos primeros años de vida. indicadores tales como intrusiones inopinadas del tema en la entrevista o referencias contradictorias al tema a lo largo de la entrevista (Lyons-Ruth y Jacobvitz. el trauma en sí se consideraría como una influencia causal directa en la disociación. 1993). ha señalado semejanzas entre la naturaleza no integrada de la conducta desorganizada del infante y la carencia de integración mental característica de los síntomas disociativos. Sólo con relación a las conductas disociativas en la etapa de escolarización primaria. 1986). y nuestro propio estudio.aperturas. Según el pensamiento actual clínico y evolutivo. la teoría sobre las probables consecuencias a largo plazo de las estrategias de apego desorganizado se ha centrado en parte en el potencial para mostrar procesos mentales contradictorios y no integrados a medida que estos infantes se aproximan a la edad adulta. En su lugar. Además. Ogawa y col. Por lo tanto. En primer lugar.

Este estudio de seguimiento en la adolescencia está en sus primeras etapas. tanto la desorganización a los dieciocho meses como la comunicación materna perturbada a la misma edad contribuyen en gran medida a la predicción de síntomas disociativos a los diecinueve años.html (11 de 21) [23/01/2008 0:34:04] . De forma concordante con los hallazgos de Minnesota. n. El apego desorganizado y el cuidado materno se relacionaron estadísticamente de forma directa con los síntomas disociativos. los hallazgos fueron muy diferentes. con correlaciones que oscilaban entre 0. la predicción de síntomas disociativos en la adolescencia por parte de la calidad de la interacción temprana no estaba mediada ni “soportada” por el abuso durante los seis primeros años. puesto que el maltrato temprano no predecía la disociación. los síntomas psiquiátricos maternos valorados entre la infancia del niño y su noveno año de vida. con correlaciones que oscilaban entre 0.org/17lyons. depresivos. como muestran las flechas. Cuando se examinaron las valoraciones de la calidad de la relación temprana madre-infante.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas de la regresión multivariada más poderosa e inclusiva que acabamos de describir.s. con valoraciones recogidas de 28 de las 65 familias previstas. incluyendo los síntomas disociativos. Por esa razón.14 y 0. el abuso no aparece en la Figura 2. tal como indican las flechas discontinuas y la designación n. las puntuaciones evolutivas mentales más bajas en la infancia se relacionaron indirectamente con síntomas disociativos mediante la predicción de puntuaciones más bajas de razonamiento no verbal a los diecinueve años. Lo más sorprendente. como se ha señalado previamente. La Figura 2 muestra las correlaciones entre el conjunto de predictores significativos de la infancia y los síntomas disociativos a los diecinueve años.aperturas. Tal como se muestra en la Figura 2. No hubo predicción directa de síntomas disociativos por parte de las puntuaciones de desarrollo mental en la infancia ni por parte de las puntuaciones de razonamiento verbal en la adolescencia.01. al igual que en el estudio de Minnesota.15 y 0. http://www. como tampoco lo era el juicio clínico de riesgo de maltrato durante el primero año. indica correlaciones no significativas. Se utilizó también la Escala de Experiencias Disociativas para valorar los síntomas disociativos a los diecinueve años. los factores de amplio riesgo social como la pobreza o la monoparentalidad no predecían la incidencia de los síntomas disociativos. tampoco predecían el grado de síntomas disociativos en la adolescencia.17.s. Significan que el contexto cuidador continuo tiene igual o mayor importancia en la explicación de los síntomas disociativos. Sin embargo. Esta relación entre el cuidado temprano y la disociación en la adolescencia ha sido recientemente evaluada por nuestro grupo de investigación en un segundo grupo longitudinal a la edad de diecinueve años. Estos hallazgos no significan que los acontecimientos de abuso no sean importantes. Los asteriscos indican correlaciones estadísticamente significativas. TEPT [trastorno por estrés postraumático] y trastornos depresivos del DSM-IIIR. y se incluyeron numerosos indicadores del estatus psiquiátrico materno temprano que no habían sido valorados en el estudio de Minnesota. pero también coincidente con el estudio de Minnesota. Además. Todas ellas sin importancia alguna. el maltrato documentado desde el nacimiento hasta los cinco años no era predictivo de síntomas disociativos en la adolescencia.

Pero esto no es lo que hallamos. nuestro grupo dirigió un conjunto final de análisis que se fijaban por separado en la predicción por parte de varios subtipos de comunicación afectiva materna perturbada. Por lo tanto. La confusión de rol materna se representaba más frecuentemente por conductas maternas autorreferenciales. Si bien todas las categorías de comunicación perturbada contribuían a la predicción global de disociación. predijimos que las formas de conducta materna hostiles y/o desorientadas serían los predictores más fuertes de los síntomas disociativos en el adolescente. y en los que lo hacen el vínculo directo que emerge a los diecinueve años es sorprendente en ambos estudios. Dada la fuerza predictiva de la evaluación de la comunicación temprana entre madre e infante. que haya aspectos del entorno adolescente.aperturas. que prevé múltiples pequeñas influencias causales operativas en múltiples momentos del desarrollo a lo largo del tiempo.html (12 de 21) [23/01/2008 0:34:04] . Basándonos en la teoría del trauma. como la calidad de la interacción padres-adolescente. Los mediadores posteriores no emergieron en el estudio de Minnesota. es sorprendente que en ambos estudios surgieran dichas vías directas. Este modelo de influencia indirecta. los errores en la comunicación materna y la confusión de rol materna destacaban como los contribuyentes más importantes a los síntomas disociativos durante la adolescencia. que desempeñen un papel en la explicación o en el “suma y sigue” de la predicción de la disociación a lo largo del tiempo.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas Aún no hemos examinado otros aspectos de los datos recogidos en la adolescencia. o de “efecto dominó”. por tanto. Este vínculo directo también desafía los modelos evolutivos más actuales. Es posible.org/17lyons. Estos modelos preveían largas series de experiencias evolutivas impredecibles que actuarían como portadores indirectos de las tendencias iniciales creadas por el apego desorganizado temprano. Los errores en la http://www. se considera generalmente un modelo de proceso evolutivo más plausible y sofisticado que cualquier modelo de influencias directas a largo plazo. a partir de la desorganización infantil.

especialmente con conductas menos llamativas. En un momento del tratamiento. En segundo lugar. Por ejemplo. como se ha señalado anteriormente. En resumen.html (13 de 21) [23/01/2008 0:34:04] . aunque los datos genéticos están siendo recogidos en la actualidad por nuestro grupo y estarán disponibles para futuros análisis. de modo que no existen datos convergentes provenientes de dicho estudio. ni siquiera como el más importante. simbólicos e interactivos con los otros. Bach (2001) en un artículo titulado “Ser olvidado y olvidarse uno mismo” describe a un paciente que nunca sintió que pudiera encajar estas experiencias momento a momento en un patrón que tuviera significado y cohesión. Si bien el sentimiento que este hombre tenía de sí mismo era más fragmentado http://www. Si bien tanto nuestros datos como los hallazgos del estudio de Minnesota documentan la importancia del diálogo temprano infanto-parental. los procesos disociativos se basan en procesos dialógicos más que en procesos puramente intrapsíquicos. Los pensadores psicoanalíticos recientes también han vinculado los fenómenos disociativos a aspectos del diálogo temprano infanto-parental. como errores en la comunicación afectiva parental y conductas autorreferenciales. Las conductas maternas sexuales/maritales del inventario de Main y Hesse (1992) también predijeron síntomas disociativos. a partir de estos hallazgos uno podría sostener que el tratamiento clínico de los fenómenos disociativos puede ser efectivo en la medida en que pueda establecerse un diálogo cada vez más integrador y de colaboración entre paciente y terapeuta. pero eran conductas poco comunes. Bach planteó cómo es necesario que los padres tengan vivo al niño en su mente de forma continua para que éste tenga el sentimiento de poseer una existencia continua y significativa. Esta vulnerabilidad temprana se relaciona con patrones de comunicación parental. estas conductas maternas son conductas que hacen caso omiso o ignoran las señales de apego del infante. incluyen el ofrecer al infante señales afectivas contradictorias o proporcionar una respuesta afectiva contradictoria o inapropiada a las señales del infante. Nuestro interés en relación con los hallazgos estadísticos y en la discusión clínica que exponemos a continuación es incluir el diálogo con el cuidador/a en la discusión sobre la disociación. Estas dos implicaciones serán consideradas una por una.org/17lyons. Las vulnerabilidades biológicas en el niño no se investigaron en estos análisis. y no parece residir únicamente en el infante. Parafraseando el lenguaje más poético de Dori Laub (1993) la contemplación sin reconocimiento por parte de la madre durante la infancia pueden constituir una contribución al reconocimiento o no reconocimiento por parte del niño al final de su adolescencia. estos hallazgos no apoyan una visión unidimensional de factores causales en la génesis de mecanismos defensivos disociativos. las conductas de apego desorganizado en la infancia desempeñan un importante papel en la génesis de sintomatología disociativa posterior. En primer lugar. aunque de un modo más global. El término proceso dialógico se utiliza aquí en su sentido más amplio para englobar todos los intercambios afectivos. Implicaciones clínicas Estos hallazgos longitudinales tienen dos importantes implicaciones clínicas. Por tanto. recordó que su madre siempre lo perdía en los grandes almacenes cuando era pequeño. no promover las influencias de los cuidadores como el único factor. Al contrario que las conductas más hostiles o atemorizantes.aperturas. las influencias de los cuidadores deben ser observadas como solo un grupo de factores dentro de un complejo conjunto de fuerzas interactivas biológicas. ambientales y psicológicas que modelan las trayectorias evolutivas del niño a lo largo del tiempo. Debería apuntarse que estos datos relativos a los tipos de conductas maternas asociadas más estrechamente con los síntomas disociativos en adolescentes deberían ser considerados como provisionales hasta que se haya evaluado todo el grupo de familias.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas comunicación afectiva. El estudio de Minnesota no examinó la relación de los errores en la comunicación afectiva o la confusión de rol con los síntomas disociativos.

como un desacoplamiento activo de un proceso biológicamente establecido que deja a la persona fuera de contacto con su propia mente. simbólico e interactivo con el niño. de esa experiencia. en oposición a una defensa intrapsíquica. sino que representan la estructura de diálogo de la que el niño dispone en ese momento. Es decir que el niño desarrollará contenidos mentales no integrados en la medida en que el cuidador no se implique en un diálogo lo suficientemente integrado. Esta perspectiva del desacoplamiento activo sugiere que si no es motivado para desacoplarse. define la disociación desde una perspectiva más unipersonal como una inhibición defensiva intrapsíquica de la elaboración de significado. y en la medida en que esos aspectos no puedan ser integrados en un intercambio verbal o interactivo con el niño. De acuerdo con esta opinión. más similar a la posición inicial de Whitmer. los acontecimientos disociados no se experimentan conscientemente ni se pierden. una opción alternativa. interactivo o verbal apropiado que el niño pueda comprender. contribuye de forma http://www. podría proceder a mentalizar por su cuenta. no se originan principalmente como inhibiciones intrapsíquicas unipersonales. inhibe activamente la capacidad de mentalizar. sino que son no pensables porque no han sido reconocidos. debe crearse un diálogo. El infante internaliza los aspectos imbuidos de afecto intrínsecos a la estructura del diálogo bipersonal. y dicha expresión se transmita en un lenguaje afectivo. Whitmer describe inicialmente los profundos orígenes interpersonales del significado experimentado subjetivamente pero. éste no ha sido provisto de las herramientas intersubjetivas básicas para mentalizar. por tanto. En su opinión. tal como él lo dice. por parte de los cuidadores principales. la intención de Bach era hacernos tomar conciencia de lo profundamente que nuestras dimensiones más básicas del self y la experiencia del self muestran las supresiones y distorsiones del diálogo temprano niño-cuidador. mediante el cual se provoquen las contribuciones de éste. erigidos para el infante por los cuidadores tempranos desde el primer momento de vida. o de representar los estados mentales de la figura parental.html (14 de 21) [23/01/2008 0:34:04] . El artículo de Whitmer también refleja las tensiones entre diferentes perspectivas de los orígenes de los fenómenos disociativos. afectivo. en el diálogo con éste. puesto que no puede soportar reconocer los sentimientos de odio que el cuidador alberga hacia él. dejando de proveerle una base para el sentimiento continuo de experiencia del self. Sin embargo. o lo han sido de manera errónea. De nuevo. En sus palabras. En otras palabras. Bach abandona la discusión en ese nivel intrapsíquico y no comenta el proceso más complejo y enmarañado de cómo el “mantenimiento del niño en el recuerdo” por parte de los padres. Sobre la base de los hallazgos que se acumulan en la investigación sobre el apego. quien ha adelantado la idea de que el paciente borderline. hasta que haya sido reflejada por otro. de niño. a no ser que primero sea reconocida por un otro.org/17lyons. se traduce en la realidad en un diálogo infanto-parental que hace que éste se sienta reconocido y cohesivo. esta postura supone que el infante. si estuviera motivado de forma diferente.aperturas. Su tesis es que uno no puede conocer la propia experiencia como sujeto. los padres pueden literalmente “asesinar el tiempo” para el niño. en colaboración con el niño. una experiencia o percepción no puede ser objeto de la autorreflexión. se producirá la carencia de integración disociativa. más adelante. independientemente del estado motivacional del niño. es que las defensas disociativas. Bromberg (1994) también ha escrito sobre la disociación como una defensa interpersonal. En esta visión de un proceso intersubjetivo. el infante está provisto de suficientes recursos como para proceder por sí mismo a la elaboración de significados. Luego vincula este estado con una incapacidad para interpretar o dar significado a las propias sensaciones o percepciones. y hace esas distorsiones y omisiones por su cuenta. para que se desarrollen contenidos mentales integrados. así como otras defensas. Whitmer (2001) habla más concretamente sobre la disociación como un estado simultáneo de reconocimiento y no reconocimiento. En la línea que se propone aquí. la incapacidad por parte de los padres para reconocer aspectos concretos de la existencia y la experiencia del niño. se exprese la consideración activa de los padres de la experiencia del niño. En la medida en que los padres no puedan reconocer y responder a los aspectos afectivamente destacados de la experiencia. no puede ser reconocida como yo. Whitmer cita a Fonagy (1991). Según este argumento.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas y desorganizado que dramáticamente disociativo. o yo.

Judith Arons. cómo podríamos pensar en la intervención terapéutica? Se presentará una viñeta procedente de un prolongado tratamiento infanto-parental con el fin de anclar estos hallazgos de investigación y ofrecer un modo de conceptualizar estos procesos tempranos. fue capaz de llamar a su terapeuta en ese momento y se la hospitalizó durante un breve periodo de tiempo. Si bien el alcance de la historia de abuso de la madre sugería que la disociación podía desempeñar un papel prominente en su adaptación psicológica. ni los síntomas disociativos de la madre parecen desempeñar un papel necesario en el desarrollo de los procesos disociativos en el niño. ha realizado (bajo mi supervisión) con Brian. sin embargo. Según el pensamiento planteado aquí.html (15 de 21) [23/01/2008 0:34:04] . Pero cuando venía. Sólo más tarde el terapeuta se dio cuenta de que Jenny había estado bebiendo durante el http://www. Este material clínico ilustra los intentos de diálogo con conflicto entre aproximaciónevitamiento por parte del niño desorganizado. Jenny encontraba difícil saber qué hacer cuando Brian no estaba contento. su madre. en tratamiento conmigo durante un periodo de diez años. así como la incapacidad de la madre que abusa para ayudar al niño a integrar los aspectos contradictorios de sus experiencias mediante el diálogo colaborador. también tenía tendencias suicidas de forma recurrente. Esta posición teórica es coherente con el papel influyente de la calidad del diálogo temprano infanto-parental en los dos estudios longitudinales que hemos presentado previamente. no podía recordar lo que quería contarle. ¿cómo observaríamos la emergencia de un proceso disociativo en el diálogo temprano infanto-parental y. intimidad o consuelo. recordó que cuando era niña a menudo sentía que había algo que necesitaba contar urgentemente a su madre a la hora de acostarse y entonces la llamaba para que fuera a su habitación. y posiblemente desde antes. al comienzo del tratamiento la terapeuta tenía un acceso muy limitado al mundo interno de la madre. y con Jenny. según los datos presentados más arriba. este clima de negación estaría incluido como factor etiológico en la génesis de defensas disociativas. Tras algunos años en tratamiento. una paciente con un trastorno de identidad disociativa. Se esforzaba por mantenerse sobria. había sufrido graves abusos sádicos físicos y psíquicos a manos de su padre desde que tenía cuatro años.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas fundamental a la incapacidad del niño para reconocer e integrar esos mismos aspectos de la experiencia. Observaba a una madre que quería en gran manera ser una buena madre y que no era intrusiva ni rechazaba a su bebé. Los procesos disociativos emergen de un espectro de experiencias relacionales que no incluyen necesariamente un abuso tan abrumador. Por dar un ejemplo clínico. una mujer atractiva con una actitud superficialmente alegre. Este. es un caso extremo. y Brian no acudía a su madre en busca de abrazos. Esta viñeta clínica está extraída del trabajo que una colega. lo que es más importante. Las experiencias de abuso. Sin embargo. con alcoholismo activo y una historia de trauma severo. Entonces. tanto durante la infancia de la paciente como más adelante cuando se la enfrentó a ello en la edad adulta de la paciente.aperturas. Lo que la terapeuta observó inicialmente era lo que yo llamaría un trauma de ausencia más que un trauma de angustia y abuso. Sin embargo. Afortunadamente. pero unos meses antes a que se describiera el material del proceso. son los ejemplos más dramáticos de experiencias asociadas con defensas disociativas. Sólo más adelante en el tratamiento la paciente recordó que su madre había participado en el abuso desde una edad muy temprana. La madre permanecía cerrada a cualquier reconocimiento del abuso. Y es mediante las respuestas de la madre al niño como éste experimentará lo que puede ser integrado en una experiencia relacional pensable. por supuesto. El formato del tratamiento incluía tanto reuniones semanales en el domicilio como sesiones individuales periódicas con la madre. puesto que gran parte de estos abusos provienen del entorno familiar. a menudo el clima familiar de negación de la existencia o los efectos del abuso forman parte esencial de la experiencia. se había emborrachado y había cogido un cuchillo en un momento de tendencia suicida en que estaba sola en casa con su hijo. un niño de once años. podía observar cómo la organización psicológica de ésta se expresaba en las respuestas a su hijo. Sin embargo. Ésta.org/17lyons.

Jenny dijo que se metía en la cocina y lo ignoraba. Fraiberg y Adelson (1976). Si hubiera sentido que no podía hacerse nada por incluir esos sentimientos en un diálogo de modo que dieran lugar a nuevas posibilidades entre ellos. Cuando Brian cumplió dieciocho meses. Apuntaban que seguían preguntándose cómo eran posibles estos cambios en vista de los profundos conflictos que la madre todavía no había elaborado. Es notable que la conversación terapéutica transcurriera desde el estado intrapsíquico de Jenny de impotencia y hostilidad al proceso interactivo de preguntar “¿Qué puedo hacer yo?” Cuando Jenny reconoció el odio y sintió la esperanza de que hubiera algo que ella pudiese hacer por su hijo. así como los suyos propios. se había sentido imposibilitada para consolarlo y lo había dejado llorar en la cuna durante periodos de tiempo prolongados.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas día durante gran parte de los primeros ocho meses de vida de Brian. Basada en los meses de trabajo terapéutico que habían establecido a la terapeuta como alguien que podía escuchar las experiencias tempranas de Jenny y también proporcionarle ayuda instantánea para responder a su bebé. se resistía enérgicamente a los límites impuestos. preguntando cómo proporcionarle al niño cosas que le llamaran la atención cuando iban en el coche. En su lugar. El diálogo cada vez más inclusivo con la terapeuta dio lugar a un intento paralelo por parte de Jenny de ampliar el alcance del diálogo interactivo con su hijo. En lugar de retirarse e intentar borrar mentalmente los sentimientos de impotencia y rabia de su hijo. como parte de esta conversación con la terapeuta. Jenny necesitaba la seguridad de saber que tenía nuevos y mejores modos de relacionarse con su hijo cuando éste estuviera intensamente angustiado antes de compartir y explorar más su propia rabia. Jenny y la terapeuta fueron entonces capaces de explorar juntas modos de estar con su hijo cuando éste estaba triste o rabioso que contrarrestaran el sentimiento de impotencia de Jenny y le permitieran sentirse cada vez más competente en la satisfacción de sus necesidades. esta percepción de que no le horrorizaría estar con su hijo si supiera cómo ayudarle proviene de las experiencias incipientes de sentirse reconocida y ayudada por la terapeuta. precedían a cambios en la autocomprensión reflexiva por parte de la madre. la terapeuta exploró con Jenny en primer lugar los potenciales enfoques al problema de la silla de viaje. También es reseñable que la historia completa de la lucha de Jenny contra los sentimientos asesinos hacia su hijo al principio de su primer año de vida no se compartió con la terapeuta hasta que ella se sintió menos impotente y más capaz de satisfacer las necesidades de su hijo. ésta fue capaz de reconocerle a la terapeuta en una de sus sesiones domiciliarias que odiaba estar con su hijo. La terapeuta primero comprendió lo mal que uno se siente como padre o madre cuando siente que odia a su hijo. En cambio.html (16 de 21) [23/01/2008 0:34:05] . Jenny fue capaz de ir con la terapeuta a sentarse junto a su hijo cuando éste estaba en plena rabieta y pudo hablarle y abrazarlo de modo que se calmara. hacían la observación similar de que los cambios en el nivel de puesta en acto dentro del diálogo madre-infante. Shapiro.org/17lyons. Finalmente. ¡cuando lo ignoro se pone peor! Quiere que lo ayude y yo no estoy”. le preguntó a Jenny qué hacía ella cuando Brian se deshacía en rabietas llorosas en casa. Jenny se detuvo un instante y luego dijo: “No odiaría estar con él si pensara que hay algo que yo pudiese hacer cuando se deshace en llanto”. odiaba su silla de viaje para el coche y tenía frecuentes rabietas en casa. La posterior exploración de los sentimientos de Jenny en torno al abandono y al abuso parecía en cierto modo algo abstracto y poco útil. Este intercambio se produjo poco después de que la terapeuta hubiese animado a Jenny a compartir con ella sus sentimientos más ocultos y vulnerables a través del e-mail. Claramente. tanto en relación con sus propios sentimientos vulnerables como en la aproximación a su hijo. en su presentación del caso de una madre que tenía un hijo con falla en el desarrollo. Luego continuó diciendo: “Sabes. ver Arons. entonces la única respuesta hubiera sido un proceso disociativo. la terapeuta sintió que estaba viendo un frágil puente construido sobre la división disociativa que separaba a esta madre de su propia ansiedad y rabia y de la de su hijo. fue capaz de albergar el pensamiento de que podía ser posible otro tipo de diálogo con su hijo en torno a estos sentimientos. http://www. (Para una presentación más completa del caso de Jenny y Brian.aperturas.

el objetivo último de incrementar la naturaleza colaboradora e inclusiva del diálogo afectivo momento a momento entre la madre y la terapeuta y la madre y el bebé guió el tratamiento mientras duró. A pesar de la profundidad de la dificultad experimentada por este par madre-infante y de la utilización de varias formas de servicios adyacentes (hospitalización. http://www.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas 2003). 1989). definir la buena técnica terapéutica como aquella que favorece un diálogo más inclusivo y colaborador al servicio de los objetivos del paciente. que los nuevos modos de dialogar forman el puente que resuelve la tendencia disociativa. Sin embargo. tratamiento ambulatorio). Jaffe y Lachmann. 1994. La discusión completa de estas implicaciones excede el alcance del presente artículo. siguiendo su foco de atención. 1988. como la necesidad de sentir seguridad o regulación de la excitación atemorizante. Yo diría que estos nuevos modos de dialogar no están en el inconsciente esperando para emerger una vez que se salva la disociación. en cambio.html (17 de 21) [23/01/2008 0:34:05] . no necesitó ser alterada ni diferida para tratar los elementos disociativos ni relativos al abuso del proceso intergeneracional. Tomasello. 1999.aperturas. o cuando se ignoren afectos más intensos que señalen un miedo profundo y la falta de protección.org/17lyons. la comunicación colaboradora no debería entenderse erróneamente como una posición simétrica o mutuamente reveladora por parte del terapeuta. La palabra colaboradora en dicho contexto evolutivo asimétrico se refiere a la figura parental o al analista respondiendo de forma fiable a las señales del otro. Tronick. Lyons-Ruth. y uniéndose a él en lo que Vygotsky (1962) ha denominado su zona de desarrollo próximo. creo. ver también Bretherton. El hacer precede al reconocer. es decir. La frase se utiliza aquí en el contexto de su definición en la literatura del apego evolutivo. Es reseñable que esta orientación general de permanecer próxima a la línea de avance de las preocupaciones maternas y de poner en juego toda la capacidad interpretativa y de puesta en acto de la terapeuta para influir en esas preocupaciones. así como tomando la iniciativa en la reparación de rupturas y en la orientación de la interacción hacia un estilo más coherente e inclusivo (para referencias evolutivas. sino que también pertenece a la puesta en acto. Este material clínico ilustra cómo un proceso disociativo puede estar incrustado en la fabricación del diálogo afectivo e interactivo infanto-parental como respuesta a afectos dolorosos. 1999. El desarrollo de un diálogo más colaborador e inclusivo es un modo de prever el objetivo principal de numerosos tratamientos con base psicodinámica. La necesidad por parte de la figura parental de no reconocer forma parte de un contexto relacional más amplio en el cual la figura parental siente que no existe otro modo de relacionarse con los estados impotentes y rabiosos del infante más que simplemente no reconocer. Sin embargo. No reconocer no es algo puramente afectivo ni intrapsíquico. afectivo y de puesta en acto entre la madre y la terapeuta y entre la madre y el bebé como un objetivo primordial del tratamiento es coherente con los hallazgos presentados más arriba acerca de las formas perturbadas de comunicación madre-infante contribuyen de manera importante a las vías evolutivas que concluyen en síntomas disociativos. Beebe. amplía considerablemente los criterios para los distintos tipos de iniciativas terapéuticas que podrían considerarse como apropiados u óptimos. no reconocer está estrechamente ligado a si pueden imaginarse y ponerse en acto nuevos modos de dialogar con el infante dentro de la relación de la figura parental con éste. La elaboración de un diálogo más inclusivo verbal. 2002). La carencia de un diálogo colaborador e integrado será más dañina cuando se excluyan necesidades más tempranas y fundamentales. Estos nuevos modos de hacer deben ser creados a partir de las nuevas formas de relacionalidad establecidas en la interacción terapéutica. en la cual se supone la asimetría en la relación entre padres e hijo (véase Beebe y Lachmann. Alcohólicos Anónimos. Es probable que el concepto de un diálogo afectivo e interactivo cada vez más integrador y colaborador como objetivo terapéutico tenga numerosas implicaciones para la técnica psicoanalítica.

A dyadic systems model of mother-infant mutual regulation: Implications for the origins of representations and therapeutic action. & Putnam. un dilema al que se enfrentan los teóricos psicoanalíticos relacionales es cómo desarrollar un lenguaje y una estructura teórica que se mueva más allá de un estrecho foco de interpretación para poder abarcar el dominio más amplio de los intercambios relacionales que contribuyen al cambio en un tratamiento psicoanalítico (ver.html (18 de 21) [23/01/2008 0:34:05] . no obstante. (2001). 1994. J. Ayudar de forma activa a que una figura parental explore nuevos modos de interactuar con su hijo no se integra de forma fácil con los enfoques psicoanalíticos que enfatizan la interpretación del conflicto intrapsíquico. Departamento de Psiquiatría. Boston Change Process Study Group (2002). Infant Research and Adult Treatment. Mitchell. K. & Lachmann. B. --. Bollas. Blokland. Bernstein. Development. p. New York: Columbia University Press. 1998. Beebe y Lachmann. Ogden. S.. BIBLIOGRAFÍA Arons. FW. Beebe. Sin embargo.& Lachmann. Explicating the implicit: The local level and the microprocess of change in the http://www. Unpublished manuscript.. E.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas Normalmente. Psychologist Psychoanalyst 1994 14:27-33. Their Own. 2002. Hillsdale. NJ: Analytic Press. 1997. and Their Children's Functioning and Adaptation. Lyons-Ruth. esta formulación también contextualiza la interpretación dentro del criterio más amplio de si la interpretación contribuye a la ampliación y profundización colaboradoras del intercambio terapéutico. Bach. 1994. necesitará ponerse en paralelo siempre que se pueda con los hallazgos de nuevas posibilidades de una comunicación más abierta y colaboradora en el diálogo entre madre y terapeuta. Jaffe. Definir la técnica terapéutica adecuada como aquella que favorece un diálogo más inclusivo y colaborador al servicio de los objetivos del paciente le otorga a la actividad interpretativa un papel importante aunque no exclusivo. biennial meeting of the Society for Research in Child Development. Benoit. 1999). Bromberg. 2002). es un mecanismo esencial para el cambio psicoanalítico. Sin embargo. F. C. Journal of Nervous and Mental Disease 174:727-735. reliability and validity of a dissociation scale. Stern y col. & Madigan. Minneapolis. ej. (*) – Profesora asociada. F (2002). (2003) In a black hole: Bridging the space between longing and dread in the joint psychotherapy of a dissociative mother and her infant . (1986). On being forgotten and forgetting one’s self. D.aperturas. Ayudar a la figura parental a imaginar un modo de interactuar con el niño que posibilite una gestión de los sentimientos más dolorosos del niño dentro de un diálogo bipersonal ofrece una salida al dilema entre reconocer o no reconocer. (2001). así como entre el terapeuta y dicha figura parental.. Sin embargo.. J. incluyendo los modos más implícitos de interacción con el paciente que nunca se traducen en un modo reflexivo.org/17lyons. 2002. The Shadow ofthe Object. Maternal representations of their child and attachment during pregnancy: Association with maternal postnatal disrupted behavior. Boston Change Process Study Group. hay otros muchos tipos de iniciativa o respuesta terapéutica que podrían ser importantes en el fomento del diálogo. La apertura de estas nuevas posibilidades en la relación padres-hijo. S. (1994). Paper presented at symposium.. Este proceso bigeneracional de atraer los sentimientos más dolorosos y de más impotencia tanto de la madre como del infante a un diálogo verbal e interactivo de más colaboración y contención parece crucial a la hora de prevenir las trayectorias evolutivas a largo plazo que desembocan en la disociación. Mothers' Parenting Representation. dicha exploración es muy coherente con la opinión de que fomentar un diálogo más inclusivo y colaborador entre la figura parental y el hijo. Psychoanalytic Quarterly 70: 739-756. interpretativo (Boston Change Process Study Group. Escuela Médica de Harvard en el Cambridge Hospital. (1987).

(199 1). (2001).H. D. Coplan.. J.W.. biennial meeting of the Society for Research in Child Development.. (1992). Randall. Kraemer. Owens. S. & Kelly. P (1994).. Hazen. Teicher. Developmental traumatology: The psychobiological development of maltreated children and its implications for research. Nongenomic transmis-sion across generations of maternal behavior and stress responses in the rat.. L. Open communication and internal working models: Their role in the development of attachment relationships. D. Proceedings of the National Academy of Sciences 93:16191623. Maternal Reflective Functioning in Relation to the Child: Attachment. Magnetic reso-nance imaging-based measurement of hippocampal volume in posttrau-matic stress disorder related to childhood physical and sexual abuse: A preliminary report. S. Psychoanalytic Inquiry 19:576-617. and Disrupted Relationships. V. & Ackerman. A relational diathesis model of hostile-helpless states of mind. E. G. Bromberg. J. J. Infant Mental Health Journal 17:257-275. enactive relational representation.. & Riggs. M. & Braunwald. & Meaney. The disturbed caregiving system: Relation_ among childhood trauma. J. (2001). Caregiv-ing. Dis-organized/disoriented attachment relationships in maltreated infants. (1992). biennial meeting of the Society for Research in Child Development. De Bellis. Rosenblum. G. Washington. C. D. Paper presented at symposium. Persistent elevations of cerebrospinal fluid concentrations of corticotropin-releasing factor in adult nonhuman primates exposed to early-life stressors: Implications for the patho-physiology of mood and anxiety disorders. & Nemeroff.. Francis. Brain and Behavioral Sciences 15:493-541. Biological Psychiatry 41:23-32.D. E. Journal of Neuropsychiatry and Clinical Neuro-sciences 10:298-307.html (19 de 21) [23/01/2008 0:34:05] . ET AL. C. Grienenberger. (1999). and infant affect and attachment.D. and policy. Jacobvtz. Speak.A. (1988).. ---. Paper presented at symposium. P (1991). I. J. Diorio. (1997)... N. Science 286:1155-1158. Carlson. Knowing and not knowing massive psychic trauma: Forms of traumatic memory. Lincoln: University of Nebraska Press. In Nebraska Symposium on Motivation: Socio-emotional Development. Gorman. and disoriented/disorga-nized behavior in infancy. J. Thinking about thinking: Some clinical and theoretical considerations in the treatment of the borderline patient. Attachment. 1. M. (1997).. and the emergence of new forms of relational organization. (1996). International Journal of Psychoanalysis 72:639-656. Bremner.aperturas. M. Attachment and Loss: Vol. Liotti. Andrews. E. Vermetten. D. Dissociation 4:196-204. Glod. K. M. (1969). 57-113. Bronfman... Psychoanalytic Dialogues 4:517-547. D. M. Disorganized/disoriented attachment in the etiology of the dissociative disorders. Lyons-Ruth.(1999). Disorganized mental processes in mothers. Development and Psychopathology 13:359-364.. Llu. pp. & ATwoOD.. Maternal reflective functioning and caregiving links between mental states and observed behavior in the intergenerational transmission. F. Y. Developmental Psychology 25:525-531. Preliminary evidence for aberrant cortical development in abused children: A quantitative EEG study. (1998). DC. treatment. Ito. G. Barnett. Bowlby. K. Fonagy. (1999). D. Caregiving Correlates and Longitudinal Outcomes of Disorganized Attachments in Infants. K. maternal caregiving..org/17lyons.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas analytic situation. Cicchetti.. Psychoanalytic Psychology 8:1-23. New York: Basic Books. International Journal ofPsychoanalysis 83:105-1062. (1993). that I may see you: Some reflections on dissoci-ation.. Minneapolis. Friedman. (1996). Rapprochement or approchement: Mahler's theory -reconsidered from the vantage point of recent research on early attach-ment relationships. Expressions in mother- http://www. A psychobiological theory of attachment.& Block. reality and psychoanalytic listening. The two-person unconscious: Intersubjective dialogue. -. frightening/frightened caregiving. Bretherton. International Journal of Psychoanalysis 74:287-302.. D. (1989). Laub. --.

E. J. Infant-parent psycho-therapy on behalf of a child in a critical nutritional state. Research. University of California. (1997).A. E.. San Francisco: Freeman. not fight-or-flight. Mitchell. --. C. 258). Cassidy & P. ed. Morgan. Research and Intervention. (2000).A. A. 520-554. Unpublished manuscript.. 121-160. ed. In Attachment Disorganization. Madigan. Shaver. J.. E. Rogeness. TAYLOR. New York: Guilford Press. Ogawa. (1993). Subjects of Analysis. Influence and Autonomy in Psychoanalysis. D. Weinfield. S. and lapses in behavioral and attentional strate-gies. (1993). Stern. Biobehavioral organization in securely and insecurely attached infants. G. Sroufe.S. Shapiro. K. Marvin.. (1999).P. (1999). Research. University of Western Ontario.. M. GRUENEWALD.(1992).. New York: Guilford Press. Unpublished master's thesis. T (1994). (1990). Psychological Review 107:411-429. & E. and Disorganized Attachment Relationships. Chicago: University of Chicago Press. pp. (1976). Ogden.. Development and neurotransmitter-environmental interactions.E. D... Bruschweiler-Stern. KLEIN.Z. Development and Psychopathology 8:183-199. Shaver. 161-184.. NJ: Aronson.M. Unresolved States of Mind. Seligman. pp.. --. & Tronick. Hillsdale. D.S. D. Cicchetti. prediction. New York: Guilford Press. J. Solomon & C. Frightening/frightened. Development and Psychopathology 9:855-879. Sander. 33-70.. Greenberg. Greenberg. S. E. M. M. J. In Handbook ofAttachment: Theory. ed. maternal frightened or frightening behavior. Research and Intervention. pp. ed. (1975). 287-316. J. ed. Chicago: University of Chicago Press. Biobehavioral responses to stress in females: Tend-and-befriend.html (20 de 21) [23/01/2008 0:34:05] .. pp.Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas infant inter-actions.M. Normative development: The ontogeny of attachment. Cicchetti. B. J.B. Main. 67-96. Nahum. ed. A.E. R. L. (1990). E. Journal of the American Psycho-anaytic Association 41(suppl. & UPDEGRAFF. M.& Jacobvitz. Spangler. Development and Death. & McClure. L. Procedures for identifying infants as disorganized/disoriented during the Ainsworth Strange Situation. Anomalous Mother-Infant Interaction. Lyons-Ruth. (2002). D. (1997). B. In Handbook of Attachment: Theory.& Solomon.A. Discourse. or disorga-nized behavior on the part of the parent: A coding system for parent-infant interactions. LEWIS. Monographs of the Society for Research in Child Develop-ment (Serial No. M. ---. and recent studies in attachment: Implications for psychoanalysis. Cassidy & P. Parents' unresolved traumatic experiences are related to infant disorganized attachment status: Is frightened and/or frightening parental behavior the linking mechanism? In Attachment in the Preschool Years: Theory.. (1999). Vondra & D. pp. J. The measurement of attachment security in infancy and childhood. ed. Research and Current Directions. Child Psy-chiatry 7:522-535. E. A. and Clinical Applications. Frightening maternal behavior linking unresolved loss and disorga-nized infant attachment. Helplessness: On Depression. International Journal of Psychoanalysis 79:903-921. In Handbook ofAttachment: Theory. Teti. http://www. Cummings. Cassidy & P. J. New York: Guilford Press. Noninterpretive mechanisms in psychoanalytic therapy: The something more than interpretation. Solomon. pp. N. Harrison. L. ---.aperturas. S. TL.R... (1996).R.D.A. J. In Atypical Patterns of Infant Attachment: Theory. pp. GURUNG. Development and the fragmented self: Longitudinal study of disso-ciative symptomatology in a nonclinical sample. relational violence. and Clinical Applications. Shaver.org/17lyons. New York: Guilford Press.. and Clinical Applications. R.. --. Research.& Hesse. Attachment disorganization: Unresolved loss. R. N. Berkeley. (1999).. & Britner. Conceptualizations of disorganization in the preschool years: An integration. In Attachment Disorganization.. (1999). Maternal disrupted affective communication.E. Canada. Journal of Consulting and Clinical Psychology 67:54-63. --. J.):209-243. & Van Ijzendoorn. C. \J: Analytic Press. G. RA. In Attachment in the Preschool Years: Theory. 213-242. Solomon & C. Bakermans-Kranenburg. London. & George. K.C. S. & Egeland. (1999). Child Development 64:1439-1450. & Parsons. and disorga-nized infant attachment strategies. M. 44-67. M. George. ed. & E. Northvale. & Grossmann. & Adelson. George. ---.. Schuengel. dissociated.. V. J. Carlson. Barnett. pp. Fraiberg. Cummings. (1998).

E. (2001).. (1999).Disociación y diálogo infanto-parental Revista internacional Aperturas Tomasello. Cambridge Hospital Department of Psychiatry 1493 Cambridge Street Cambridge.J.S. Whitmer. Van Ijzendoorn. (1999). Cambridge: Harvard University Press. Egeland. Cassidy & P.R.aperturas. New York: Guilford Press. ed. Psychoanalytic Quarterly 70: 807-37. On the nature of dissociation.A. 68-88.H.. In Handbook ofAttachment: Theory. & Carlson. Weinfield. American Psychologist 44:112-119. M. MA 02139 Fax: 617-332-2715 E-mail: Klruth@hms. Development and Psycho-pathology 11:225-249. (1962)..org/17lyons. M. M. The Cultural Origins ofHuman Cognition. Emotions and emotional communication in infants.S. B. and sequelae..html (21 de 21) [23/01/2008 0:34:05] . L. and Clinical Applica-tions. Research. Sroufe. pp. Disorganized attachment in early childhood: Metaanalysis of precursors. (1999). E. Schuengel. Thought and Language. Shaver.harvard. L. The nature of individual differences in infant-caregiver attachment. (1989).edu http://www. concomitants. Vygotsky. Tronick. J..A. Cambridge: MIT Press. G. & Bakermans-Kranenburg. N. C.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful