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MATERIAL DE TRABAJO DE LITERATURA PROF. DR. JORGE NORO.

INSTITUTO DON BOSCO

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POESIAS Y POEMAS PARA LEER, GUSTAR, COMPRENDER Y ANALIZAR
PROF. JORGE EDUARDO NORO norojor@cablenet.com

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GUIA PARA EL ANALISIS DE TEXTOS POÉTICOS (LIRICOS)
00. LECTURA DE LA POESIA: lectura atenta de la poesía, tratando de comprender el mensaje del autor. 01. VOCABULARIO: señalar las palabras desconocidas y determinar su significado en el contexto de la poesía
(sinónimo o definición)

02. ASPECTO DENOTATIVO: presentar el contenido integral de la poesía, respetando la división en estrofas
(¿qué dice el autor en cada una de ellas? ) Si el poema no tiene estrofas se puede dividir para presentar su contenido.

03. ASPECTO CONNOTATIVO: sentimientos que la poesía despierta en el lector. (¿qué sugiere?) Utilizar
algunos sustantivos que expresen los sentimientos.

04. TEMA Y TITULO: ¿Cuál es la idea o el conjunto de ideas que el autor quiere transmitir a través de la
poesía? ¿Qué relación tiene con el título? (Justificar el título o asignarle uno, si no lo tiene).

05. RECURSOS POÉTICOS EXPRESIVOS
5.01. IMÁGENES: sensoriales, interiores, dinámicas, sinestesias. (transcribir) 5.02. COMPARACIONES (transcribir) 5.03. METÁFORAS (transcribir y explicar) 5.04. PERSONIFICACIONES : consiste en atribuir a las cosas caracteres de personas. 5.05. POLISÍNDETON : es la presencia de dos ó más nexos en una misma estrofa. 5.06. ENUMERACIONES: es la presencia de dos o más palabras del mismo nivel semántico (adjetivos, sustantivos, adverbios, verbos) en la misma estrofa. 5.07. ANÁFORAS: es la repetición de una misma palabra al inicio de los versos. 5.08. PARALELISMO ESTRUCTURAL O ESTRUCTURA PARALELA: es la similar distribución del tipo de palabra o de las funciones en versos consecutivos.(transcribir y marcar) 5.09. HIPERBATON : consiste en alteración del orden habitual de la oración (ordenar y transcribir) 5.10. ENCABALGAMIENTO: la estructura de la oración no respeta la división de los versos (sigue en el verso siguiente, sin puntuación, ni pausa). (marcar) 5.11. ANTITESIS: es contraposición de ideas o de palabras en el texto o en el desarrollo general de la poesía (transcribir o expresar).

06. RECURSOS FORMALES
6.1. ESTROFAS: número de estrofas, tipo de composición, número de versos.6.2. METRO: medida de los versos (regularidad o irregularidad) 6.3. RIMA: tipo (consonante, asonante o libre) y esquema (letras)

07. ORGANIZACIÓN DEL DISCURSO POETICO
7.1. ADJETIVOS: número y evaluación de la calidad de los mismos. 7.2. VERBOS: número y evaluación de la calidad de los mismos. 7.3. ORACIONES: tipo (unimembre, simple, coordinada, subordinada) y predominio en la poesía.

08. ELEMENTOS EXTRATEXTUALES
8.1. AUTOR: BIOGRAFIA, OBRAS, PROYECCIONES DEL AUTOR EN LA POESIA. 8.2. INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA que amplía la comprensión del texto.

09. ELEMENTOS INTERTEXTUALES
9.1. TEXTO y TEMA en otras producciones del autor 9.2. TEXTO y TEMA abordados por otros autores (citar o transcribir, comparar)

10. TRABAJOS DE RECREACION Y DE PRODUCCIÓN PERSONAL

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TEXTOS Y POESIAS PARA LEER, GUSTAR, ANALIZAR Y MEMORIZAR 01. ANTONIO MACHADO ALEGRIA
Era una mañana y abril sonreía. Frente al horizonte dorado moría la luna, muy blanca y opaca; tras ella, cual tenue ligera quimera, corría la nube que apenas enturbia una estrella. Como sonreía la rosa mañana al sol del Oriente abrí mi ventana; y en mi triste alcoba penetró el Oriente en canto de alondras, en risa de fuente y en suave perfume de flora temprana. Fue una clara tarde de melancolía Abril sonreía. Yo abrí las ventanas de mi casa al viento... El viento traía perfume de rosas, doblar de campanas... Doblar de campanas lejanas, llorosas, suave de rosas aromado aliento... ¿Dónde están los huertos floridos de rosas? ¿Qué dicen las dulces campanas al viento? Pregunté a la tarde de abril que moría: ¿Al fin la alegría se acerca a mi casa? La tarde de abril sonrió: La alegría pasó por tu puerta —y luego, sombría:— Pasó por tu puerta. Dos veces no pasa.

02. BECQUER: RIMA LXXV
¿Será verdad que, cuando toca el sueño, con sus dedos de rosa, nuestros ojos, de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que, huésped de las nieblas, de la brisa nocturna al tenue soplo, alado sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí desnudo de la humana forma, allí los lazos terrenales rotos, breves horas habita de la idea el mundo silencioso? ¿Y ríe y llora y aborrece y ama y guarda un rastro del dolor y el gozo, semejante al que deja cuando cruza el cielo un meteoro?. Yo no sé si ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros. Pero sé que conozco a muchas gentes

03. MANUEL MACHADO: OCASO
Era un suspiro lánguido y sonoro la voz del mar aquella tarde... El día, no queriendo morir, con garras de oro de los acantilados se prendía. Pero su seno el mar alzó potente, y el sol, al fin, como en soberbio lecho, hundió en las olas la dorada frente, en una brasa cárdena deshecho. Para mi pobre cuerpo dolorido, para mi triste alma lacerada, para mi yerto corazón herido, para mi amarga vida fatigada... ¡el mar amado, el mar apetecido, el mar, el mar y no pensar en nada!...

04.FRANCISCO LUIS BERNARDEZ SONETO AL AMOR
Tan unidas están nuestras certezas y tan atados nuestros corazones, ya concertadas las inclinaciones y confundidas las naturalezas, que nuestros argumentos y razones y nuestras alegrías y tristezas están jugando al ajedrez con piezas iguales en color y proporciones. En el tablero de la vida vemos empeñados a dos que conocemos, a pesar de que no diferenciamos, en un juego amoroso que sabemos sin ganador, porque los dos perdemos.

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05. GUSTAVO ADOLFO BECQUER VOLVERAN LAS OSCURAS GOLONDRINAS
Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y, otra vez, con el ala a sus cristales jugando llamarán; pero aquéllas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha al contemplar, aquéllas que aprendieron nuestros nombres... ésas... ¡no volverán! Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde, aun más hermosas, sus flores se abrirán; pero aquéllas, cuajadas de rocío, cuyas gotas mirábamos temblar y caer, como lágrimas del día... ésas... ¡no volverán! Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; tu corazón, de su profundo sueño tal vez despertará; pero mudo y absorto y de rodillas, como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido..., desengáñate: ¡así no te querrán!

06.DAVALOS - FALU LAS GOLONDRINAS
Adónde te irás volando por esos cielos brasita negra que lustra la claridad detrás de tu vuelo errante mis ojos gozan la inmensidad, la inmensidad. Veleros de la tormenta, se van las nubes en surcos de luz dorada se pone el sol, y como sílabas negras, las golondrinas dicen adiós, dicen adiós. Vuela, vuela, vuela, golondrina vuelve del más allá vuelve desde el fondo de la vida sobre la luz, cruzando el mar cruzando el mar. Un cielo de barriletes tiene la tarde el viento en las arboledas cantando va y desandando los días mi pensamiento también se va, también se va. Cuando los días se acorten junto a mi sombra y en mi alma caiga sangrando el atardecer, yo levantaré los ojos pidiendo al cielo

07.ALMAFUERTE AVANTI!
Si te postran diez veces, te levantas otras diez, otras cien, otras quinientas: no han de ser tus caídas tan violentas ni tampoco, por ley, han de ser tantas. Con el hambre genial con que las plantas asimilan el humus avarientas, deglutiendo el rencor de las afrentas se formaron los santos y las santas. Obsesión casi asnal, para ser fuerte, nada más necesita la criatura, y en cualquier infeliz se me figura que se mellan los garfios de la suerte... ¡Todos los incurables tienen cura cinco segundos antes de su muerte!

08.ALMAFUERTE ¡PIU AVANTI!
No te des por vencido, ni aun vencido, no te sientas esclavo, ni aun esclavo; trémulo de pavor, piénsate bravo, y arremete feroz, ya mal herido. Ten el tesón del clavo enmohecido que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo; no la cobarde estupidez del pavo que amaina su plumaje al primer ruido. Procede como Dios que nunca llora; o como Lucifer, que nunca reza; o como el robledal, cuya grandeza necesita del agua y no la implora... Que muerda y vocifere vengadora, ya rodando en el polvo, tu cabeza!

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09. ANTONIO MACHADO: CAMINOS
De la ciudad lejana tras las murallas viejas, yo contemplo la tarde silenciosa, a solas con mi sombra y con mi pena. El río va corriendo, entre sombrías huertas y grises olivares, por los alegres campos de Baeza (…) Lejos, los montes duermen envueltos en la niebla, niebla de otoño, maternal; descansan las rudas moles de su ser de piedra en esta tibia tarde de noviembre, tarde piadosa, cárdena y violeta. El viento ha sacudido los mustios olmos de la carretera, levantando en rosados torbellinos el polvo de la tierra. La luna está subiendo amoratada, jadeante y llena. Los caminitos blancos se cruzan y se alejan, buscando los dispersos caseríos del valle y de la sierra. Caminos de los campos... ¡Ay, ya, no puedo caminar con ella!

10.GARCIA LORCA : CANCION OTOÑAL
Hoy siento en el corazón un vago temblor de estrellas, pero mi senda se pierde en el alma de la niebla. La luz me troncha las alas y el dolor de mi tristeza va mojando los recuerdos en la fuente de la idea. Todas las rosas son blancas, tan blancas como mi pena, y no son las rosas blancas. que ha nevado sobre ellas. Antes tuvieron el iris. También sobre el alma nieva. La nieve del alma tiene copos de besos y escenas que se hundieron en la sombra o en la luz del que las piensa. La nieve cae de las rosas pero la del alma queda, y la garra de los años hace un sudario con ellas. ¿Se deshelará la nieve cuando la muerte nos lleva? ¿O después habrá otra nieve y otras rosas más perfectas?

11. FRANCISCO LUIS BERNARDEZ SONETO ENAMORADO
Dulce como el arroyo soñoliento, mansa como la lluvia distraída, pura como la rosa florecida y próxima y lejana como el viento. Esta mujer que siente lo que siente y está sangrando por mi propia herida tiene la forma justa de mi vida y la medida de mi pensamiento. Cuando me quejo, es ella mi querella, y cuando callo, mi silencio es ella, y cuando canto, es ella mi canción. Cuando confío, es ella la confianza, y cuando espero, es ella la esperanza, y cuando vivo, es ella el corazón. el viento.

12.FRANCISCO LUIS BERNARDEZ DEL AMOR MILAGROSO
Aquel entendimiento que callaba tiene toda la voz que no tenía, y aquella voluntad que estaba fría tiene todo el calor que le faltaba. Aquel entendimiento que ignoraba tiene la ciencia de que carecía, y aquella voluntad que no quería tiene el deseo que necesitaba. Porque para que el uno se levante del sueño en que vivía sumergido es suficiente con que yo te cante. Porque para que aquella no se muera de la muerte que hubiera padecido es suficiente con que yo te quiera.

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13.GARCIA LORCA ALBA
Mi corazón oprimido, siente junto a la alborada el dolor de sus amores y el sueño de las distancias. La luz de la aurora lleva semilleros de nostalgias y la tristeza sin ojos de la médula del alma. La gran tumba de la noche su negro velo levanta para ocultar con el día la inmensa cumbre estrellada. ¡Qué haré yo sobre estos campos robando nidos y ramas, rodeado de la aurora y llena de noche el alma! ¡Qué haré si tienes tus ojos muertos a las luces claras y no ha de sentir mi carne el calor de tus miradas! ¿Por qué te perdí por siempre en aquella tarde clara? Hoy mi pecho está reseco como una estrella apagada

14.JUAN RAMON JIMENEZ LLUVIA DE OTOÑO
El agua lava la yedra; Rompe el agua verdinegra; El agua lava la piedra... Y en mi corazón ardiente, Llueve, llueve dulcemente. Está el horizonte triste; ¿el paisaje ya no existe? Un día rosa persiste En el pàlido poniente... Llueve, llueve dulcemente. Mi frente cae en mi mano. ¡Ni una mujer, ni un hermano! ¡Mi juventud pasa en vano! Mi mano deja mi frente... Llueve, llueve dulcemente. Tarde, llueve; tarde, llora; Que, aunque hubiera sol de aurora No llegaría mi hora Luminosa y floreciente. ¡Llueve, llueve dulcemente!

15. GUSTAVO ADOLFO BECQUER RIMA LII
Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas, ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas, arrastrado en el ciego torbellino ¡ llevadme con vosotras! Nubes de tempestad que rompe el rayo y en fuego ornáis las desprendidas orlas, arrebatado entre la niebla oscura ¡llevadme con vosotras! Llevadme por piedad adonde el vértigo con la razón me arranque la memorias. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!

16.CARLOS VARELA UNA PALABRA
Una palabra no dice nada y al mismo tiempo lo esconde todo igual que el viento que esconde el agua como las flores que esconde el lodo. Una mirada no dice nada y al mismo tiempo lo dice todo como la lluvia sobre tu cara o el viejo mapa de algún tesoro. Una verdad no dice nada y al mismo tiempo lo esconde todo como una hoguera que no se apaga como una piedra que nace polvo. Si un día me faltas no seré nada y al mismo tiempo lo seré todo porque en tus ojos están mis alas y está la orilla donde me ahogo, porque en tus ojos están mis alas y está la orilla donde me ahogo.

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17.BOFF LEONARD ABRAZAR ÁRBOLES
Abracé al árbol con cariño, como quien lo despierta. Después con más fuerza, fusionándome. Los pies en las raíces, rostro, pecho, vientre, piernas pegados a su tronco, lo abrazaba tiernamente con las palmas abiertas. Sentí mi propia respiración. Tomé pulso de mi sangre para sintonizar con la sangre del árbol. Se fueron transformando mis cabellos en hojas, en tronco mi cintura, los brazos en ramaje, mis pies en entrañadas raíces. Y sentí por todo mi ser una energía bienhechora que ascendía por la tierra, que bajaba de los cielos. De repente dejé de sentir mi yo: y fui árbol, sólo árbol, pura energía cósmica.

18.IGNACIO B. ANZOATEGUI (H) FUTURO
Qué va a pasar conmigo cuando mueras, qué quedará de mí cuando te vayas; con quién me abrazaré cuando la pena recorra las cavernas de mi alma. Entonces no sabré si la materia es cosa real o soledad pintada, o sueño nada más, o nube entera lo que quede, mi amor, cuando te vayas. Quedará el tiempo en un reloj de arena y una valija con mis versos de agua, y las pinturas que pinté de veras sólo, mi amor, porque conmigo estabas. Y qué parte de mí se irá contigo en el viaje larguísimo del alma. Qué armas hallaré en los arsenales para sobrellevar mi circunstancia. Si estando ahora aquí, luchando juntos, se mueven dentro mío estos fantasmas, qué va a pasar conmigo cuando mueras, que quedará de mí cuando te vayas.

19.ANTONIO MACHADO LA PLAZA
A la desierta plaza conduce un laberinto de callejas. A un lado, el viejo paredón sombrío de una ruinosa iglesia; a otro lado, la tapia blanquecina de un huerto de cipreses y palmeras, y, frente a mí, la casa, y en la casa la reja ante el cristal que levemente empaña su figurilla plácida y risueña. Me apartaré. No quiero llamar a tu ventana... Primavera viene —su vestido blanco flota en el aire de la plaza muerta—; viene a encender las rosas rojas de tus rosales... Quiero verla...

20. ANTONIO MACHADO LA MUERTE
Una noche de verano —estaba abierto el balcón y la puerta de mi casa— la muerte en mi casa entró. Se fue acercando a su lecho —ni siquiera me miró—, con unos dedos muy finos, algo muy tenue rompió. Silenciosa y sin mirarme, la muerte otra vez pasó delante de mí. ¿Qué has hecho? La muerte no respondió. Mi niña quedó tranquila, dolido mi corazón, ¡Ay, lo que la muerte ha roto era un hilo entre los dos!.

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21. ANTONIO MACHADO: INVENTARIO GALANTE
Tus ojos me recuerdan las noches de verano negras noches sin luna, orilla al mar salado, y el chispear de estrellas del cielo negro y bajo. Tus ojos me recuerdan las noches de verano. Y tu morena carne, los trigos requemados, y el suspirar de fuego de los maduros campos. Tu hermana es clara y débil como los juncos lánguidos, como los sauces tristes, como los linos glaucos. Tu hermana es un lucero en el azul lejano... Y es alba y aura fría sobre los pobres álamos que en las orillas tiemblan del río humilde y manso. Tu hermana es un lucero en el azul lejano. De tu morena gracia, de tu soñar gitano, de tu mirar de sombra quiero llenar mi vaso. Me embriagaré una noche de cielo negro y bajo, para cantar contigo, orilla al mar salado, una canción que deje cenizas en los labios... De tu mirar de sombra quiero llenar mi vaso. Para tu linda hermana arrancaré los ramos de florecillas nuevas a los almendros blancos, en un tranquilo y triste alborear de marzo. Los regaré con agua de los arroyos claros, los ataré con verdes junquillos del remanso... Para tu linda hermana yo haré un ramito blanco.

22.GUSTAVO ADOLFO BECQUER RIMA XLVIII
Como se arranca el hierro de una herida su amor de las entrañas me arranqué; aunque sentí al hacerlo que la vida ¡me arrancaba con él! Del altar que le alcé en el alma mía, la voluntad su imagen arrojó; y la luz de la fe que en ella ardía ante el ara desierta se apagó. Aún para combatir mi firme empeño viene a mi mente su visión tenaz... ¡Cuánto podré dormir con ese sueño en que muere el soñar!

23.FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ SONETO
Si para recobrar lo recobrado Debí perder primero lo perdido, Si para conseguir lo conseguido Tuve que soportar lo soportado, Si para estar ahora enamorado Fue menester haber estado herido, Tengo por bien sufrido lo sufrido, Tengo por bien llorado lo llorado. Porque después de todo he comprobado Que no se goza bien de lo gozado Sino después de haberlo padecido. Porque después de todo he comprendido Que lo que el árbol tiene de florido Vive de lo que tiene sepultado.

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FEDERICO GARCIA LORCA
24. PREDIMIENTO DE ANTOÑITO EL CAMBORIO
Antonio Torres Heredia, hijo y nieto de Camborios, con una vara de mimbre va a Sevilla a ver los toros. Moreno de verde luna anda despacio y garboso. Sus empavonados bucles le brillan entre los ojos. A la mitad del camino cortó limones redondos, y los fue tirando al agua hasta que la puso de oro. Y a la mitad del camino, bajo las ramas de un olmo, guardia civil caminera lo llevó codo con codo. El día se va despacio, la tarde colgada a un hombro, dando una larga torera sobre el mar y los arroyos. (…) Antonio Torres Heredia, hijo y nieto de Camborios, viene sin vara de mimbre entre los cinco tricornios. Antonio, ¿quién eres tú? Si te llamaras Camborio, hubieras hecho una fuente de sangre con cinco chorros. Ni tú eres hijo de nadie, ni legítimo Camborio. ¡Se acabaron los gitanos que iban por el monte solos! Están los viejos cuchillos tiritando bajo el polvo. A las nueve de la noche lo llevan al calabozo, mientras los guardias civiles beben limonada todos. Y a las nueve de la noche le cierran el calabozo, mientras el cielo reluce como la grupa de un potro.

25. MUERTE DE ANTOÑITO EL CAMBORIO
Voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. Voces antiguas que cercan voz de clavel varonil. Les clavó sobre las botas mordiscos de jabalí. En la lucha daba saltos jabonados de delfín. Bañó con sangre enemiga su corbata carmesí, pero eran cuatro puñales y tuvo que sucumbir. Cuando las estrella clavan rejones al agua gris, cuando los erales sueñan verónicas de alhelí voces de muerte sonaron cerca del Guadalquivir. Antonio Torres Heredia. Camborio de dura crin, moreno de verde luna, voz de clavel varonil: ¿Quién te ha quitado la vida cerca del Guadalquivir? Mis cuatro primos Heredias Hijos de Benamejí. Lo que en otros no envidiaban, ya lo envidiaban en mí. (…) ¡Ay, Antoñito el Camborio, digno de una Emperatriz! Acuérdate de la Virgen porque te vas a morir. ¡Ay Federico García, llama a la guardia civil! Ya mi talle se ha quebrado como caña de maíz. Tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil. Viva moneda que nunca se volverá a repetir. Un ángel marchoso pone su cabeza en un cojín. Otros de rubor cansado encendieron un candil. Y cuando los cuatro primos llegan a Benamejí, voces de muerte cesaron cerca del Guadalquivir.

26. REYERTA
En la mitad del barranco las navajas de Albacete, bellas de sangre contraria, relucen como los peces. Una dura luz de naipe recorta en el agrio verde caballos enfurecidos y perfiles de jinetes. En la copa de un olivo lloran dos viejas mujeres. El toro de la reyerta su sube por la paredes. Angeles negros traían pañuelos y agua de nieve. Angeles con grandes alas de navajas de Albacete. Juan Antonio el de Montilla rueda muerto la pendiente su cuerpo lleno de lirios y una granada en las sienes. Ahora monta cruz de fuego, carretera de la muerte. El juez con guardia civil, por los olivares viene. Sangre resbalada gime muda canción de serpiente. Señores guardias civiles: aquí pasó lo de siempre. Han muerto cuatro romanos y cinco cartagineses La tarde loca de higueras y de rumores calientes cae desmayada en los muslos heridos de los jinetes. Y ángeles negros volaban por el aire del poniente. Angeles de largas trenzas y corazones de aceite.

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JOSE PEDRONI : GRACIA PLENA 27. PRIMERA LUNA 28. QUINTA LUNA
Dejando en mi aposento la lámpara encendida salí sin darme cuenta. Para mis ojos nuevos era desconocida la calle polvorienta. Me llenaba la boca, reseca de pasado, un cosquilleo innúmero de vino repuntado. Y hecha energía joven, mi lasitud longeva se estiraba en mis brazos hacia la luna nueva. Con la cara contenta, silbando en la vereda lo encontré a mi vecino: un buhonero alegre que cuando está de venta canta por el camino. Me senté sin palabras, como un hijo, a su lado; cordialmente le puse la mano sobre el hombro; y él, viejo inestimado, se demudó de asombro. Y aunque nada decía, con los ojos clavados su pasmo confesaba: ¡ver sonreír al hombre que nunca sonreía! ¡ver a su lado al hombre que no lo saludaba! Así, bajo la noche, con mutuo regocijo, nuestra amistad sellamos de aquel extraño modo. Él todo me lo dijo; yo se lo dije todo. Cuando volví dormías. A tu lado, sonriente, me acosté con el frío que traje del camino. Y te besé en la frente, pensando, en mi ventura, que besaba al Destino. Con ojos de alfarero alucinado sigo el cambio sin prisa de tus senos, porque son como vasos milagrosos que se levantan a un divino fuego. Y en verdad que tu vientre primerizo, ni blanco ni moreno, calladamente se deforma en cántaro a la presión contínua del misterio. ¡Ah, si me fuera dado referirte lo inexplicable que en el alma siento, y hacer de modo que tu angustia santa se te vuelva alegría todo el tiempo! Mujer, en el secreto de tu carne es mi destino el que se está cumpliendo; y por eso sonrío a tu sonrisa y sufro sin querer tu sufrimiento. Y soy como un pastor ante su tierra -que mi tierra es tu cuerpopastor que canta o que en la plaga llora con los brazos abiertos. Ah, poco a poco, como un niño triste, de extraño mal me moriré en silencio, si lo que llevas, que es mi propia viña, te lo destruye el viento.

29. NOVENA LUNA
Dos cartas iguales escribí en la noche para dos ausentes: tu madre y la mía. Las madres salieron de distintos puntos y llegaron juntas al caer el día. Mi madre, del campo, con su cochecito; la tuya, de lejos, en veloz carruaje; una con mantillas que compró en el pueblo y otra con un gorro que tejió en el viaje. Llorando, en la puerta, me besó tu madre; llorando y riendo me abrazó la mía; y yo, como niño que no sabe nada, lloraba con ellas o me sonreía. Entraron a verte las dos madres juntas. En la puerta, solo, me quedé parado. Y esperé el suceso como si tuviera que verlo en el fondo del camino andado.

30. LA CUNA
Haz con tus propias manos la cuna de tu hijo. Que tu mujer te vea cortar el paraíso. Para colgar del techo, como en los tiempos idos que volverán un día. Hazla como te digo. Trabajarás de noche. Que se oiga tu martillo. "Estás haciendo la cuna" que diga tu vecino. Alguna vez la sangre te manchará el anillo. Que tu mujer la enjuague. Que manche su vestido. Las noches serán blancas, de columpiado pino. Harás según el árbol la cuna de tu niño. Para que tenga el sueño en su oquedad de nido. Para que tenga el ángel en un oculto grillo. La obra será tuya. Verás que no es lo mismo. Será como tus brazos la cuna de tu hijo. Se mecerá con aire. Te acordarás del pino. Dirás: "Duerme en mi cuna". Verás que no es lo mismo.

MATERIAL DE TRABAJO DE LITERATURA PROF. DR. JORGE NORO. INSTITUTO DON BOSCO  Levantóse polvo. Vi en la nube un punto. Vi en el punto un niño. vi en el niño un hombre. La nube de polvo se elevó hasta el cielo. Y alzando las manos pronuncié tu nombre.

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31. ANTONIO MACHADO: EL LIMONERO
El limonero lánguido suspende una pálida rama polvorienta sobre el encanto de la fuente limpia, y allá en el fondo sueñan los frutos de oro... Es una tarde clara, casi de primavera; tibia tarde de marzo, que al hálito de abril cercano lleva; y estoy solo, en el patio silencioso, buscando una ilusiòn cándida y vieja: alguna sombra sobre el blanco muro, algún recuerdo, en el pretil de piedra de la fuente dormido, o, en el aire, algún vagar de túnica ligera. En el ambiente de la tarde flota ese aroma de ausencia que dice al alma luminosa: nunca, y al corazón: espera.(…) Que tú me viste hundir mis manos puras en el agua serena, para alcanzar los frutos encantados que hoy en el fondo de la fuente sueñan... Sí, te conozco, tarde alegre y clara, casi de primavera.

32. JUAN RAMON JIMENEZ ADOLESCENCIA
En el balcón, un instante nos quedamos los dos solos. Desde la dulce mañana de aquel día, éramos novios. —El paisaje soñoliento dormía sus vagos tonos, bajo el cielo gris y rosa del crepúsculo de otoño.— Le dije que iba a besarla; bajó, serena, los ojos y me ofreció sus mejillas, como quien pierde un tesoro. —Caían las hojas muertas, en el jardín silencioso, y en el aire erraba aún un perfume de heliotropos.— No se atrevía a mirarme; le dije que éramos novios, ...y las lágrimas rodaron de sus ojos melancólicos.

34. MIGUEL DE UNAMUNO: NOCHE DE LUNA
Noche blanca en que el agua cristalina duerme queda en su lecho de laguna sobre la cual redonda llena luna que ejército de estrellas encamina vela, y se espeja una redonda encina en el espejo sin rizada alguna; noche blanca en que el agua hace de cuna de la más alta y más honda doctrina. Es un rasgón del cielo que abrazado tiene en sus brazos la Naturaleza; es un rasgón del cielo que ha posado y en el silencio de la noche reza la oración del amante resignado sólo al amor, que es su única riqueza.

33. GARCIA LORCA: DE OTRO MODO
La hoguera pone al campo de la tarde, unas astas de ciervo enfurecido. Todo el valle se tiende. Por sus lomos, caracolea el vientecillo. El aire cristaliza bajo el humo. —Ojo de gato triste y amarillo—. Yo en mis ojos, paseo por las ramas. Las ramas se pasean por el río. Llegan mis cosas esenciales. Son estribillos de estribillos. Entre los juncos y la baja tarde, ¡qué raro que me llame Federico!

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35. LOPE DE VEGA SONETO
Hombre mortal mis padres me engendraron, aire común y luz de los cielos dieron, y mi primera voz lágrimas fueron, que así los reyes en el mundo entraron. La tierra y la miseria me abrazaron, paños, no piel o pluma, me envolvieron, por huésped de la vida me escribieron, y las horas y pasos me contaron. Así voy prosiguiendo la jornada a la inmortalidad el alma asida, que el cuerpo es nada, y no pretende nada. Un principio y un fin tiene la vida, porque de todos es igual la entrada, y conforme a la entrada la salida.

36. LOPE DE VEGA: SONETO
Quiero escribir, y el llanto no me deja, pruebo a llorar, y no descanso tanto, vuelvo a tomar la pluma, y vuelve el llanto, todo me impide el bien, todo me aqueja. Si el llanto dura, el alma se me queja, si el escribir, mis ojos, y si en tanto por muerte o por consuelo me levanto, de entrambos la esperanza se me aleja. Ve blanco al fin, papel, y a quien penetra el centro deste pecho que enciende le di (si en tanto bien pudieres verte), que haga de mis lágrimas la letra, pues ya que no lo siente, bien entiende, que cuanto escribo y lloro, todo es muerte.

37. BALDOMERO FERNANDEZ MORENO UN APLAZADO
De pronto, como un breve latigazo, mi nombre, Friedt, estalló en el aula. Yo me puse de pie, y un poco trémulo avancé hacia la mesa, entre las bancas. Era el examen último del curso y al que tenía mas miedo: la gramática. Hice girar resuleto el bolillero. Las dieciséis bolillas del programa resonaron en él lugubremente y un eco levantaron en mi alma. Extraje dos: adverbio y sustantivo. Me dieron a elegir una de ambas y elegí la segunda: "¿Y qué es el nombre? dígame uno". Y me asestó las gafas. Sentí luego un sudor por todo el cuerpo, se me puso la boca seca, amarga, y comprendí, con un terror creciente que yo del nombre no sabía nada. Revolvía allá adentro, pero en vano, me quedé en absoluto sin palabras. Y empecé a ver la quinta en qué vivíamos: el camino de arena, cierta planta, el hermano pequeño, mi perrito, el té con leche, el dulce de naranja, ¡qué alegría jugar a aquellas horas! Y sonreía mientras recordaba. "¡Pero señor - rugió una voz terrible el nombre sustantivo, una pavada!" Torné a la realidad: sobre la mesa los dedos de un señor tamborileaban, cabeceaba blandamente el otro, el tercero bebía de una taza. Hacía gran calor. Yo tengo un cara redonda, simple, colorada, los ojos grises y los labios gruesos, el pelo rubio, la sonrisa clara. Yo quería jugar, no dar examen darlo otro día, si, por la mañana... Se me nubló la vista de repente, los profesores se me borroneaban, adquirió el bolillero proporciones gigantescas, fantásticas, oí como entre sueños: "Señor mío, puede sentarse..." Y me llené de lágrimas.

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38. ANTONIO MACHADO A UN OLMO SECO
Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas verde le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que, rojo en el hogar, mañana ardas, de alguna mísera caseta al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hacia la mar te empuje, por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.

39. HAMLET LIMA QUINTANA GENTE NECESARIA
Hay gente que con sólo decir una palabra enciende la ilusión y los rosales: que con sólo sonreír entre los ojos nos invita a viajar por otras zonas, nos hace recorrer toda la magia. Hay gente que con sólo dar la mano rompe la soledad, pone la mesa, sirve el puchero, coloca guirnaldas; que con sólo empuñar una guitarra hace una sinfonía de entre casa. Hay gente que con sólo abrir la boca llega hasta los límites del alma, alimenta una flor, inventa sueños, hace cantar el vino en las tinajas y se queda después como si nada y uno se va de novio con la vida desterrando una muerte solitaria pues sabe que a la vuelta de la esquina hay gente que es así, tan necesaria.

40. ANTONIO MACHADO: PLAZA
A la desierta plaza conduce un laberinto de callejas. A un lado, el viejo paredón sombrío de una ruinosa iglesia; a otro lado, la tapia blanquecina de un huerto de cipreses y palmeras, y, frente a mí, la casa, y en la casa la reja ante el cristal que levemente empaña su figurilla plácida y risueña. Me apartaré. No quiero llamar a tu ventana... Primavera viene —su veste blanca flota en el aire de la plaza muerta—; viene a encender las rosas rojas de tus rosales... Quiero verla...

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41.ANTONIO MACHADO BUSQUEDA
Es una tarde cenicienta y mustia, destartalada, como el alma mía; la causa de la angustia no consigo ni vagamente comprender siquiera. Y no es verdad, dolor: yo te conozco, tú eres nostalgia de la vida buena y soledad de corazón sombrío, de barco sin naufragio y sin estrella. Como perro olvidado que no tiene huella ni olfato y erra por los caminos, sin camino, como el niño que en la noche de una fiesta se pierde entre el gentío y el aire polvoriento y las candelas chispeantes, atónito, y asombra su corazón de música y de pena, así voy yo, borracho melancólico, guitarrista lunático, poeta, y pobre hombre en sueños, siempre buscando a Dios entre la niebla

42. MIGNONA / NEBBIA QUIEN QUIERA OIR, QUE OIGA
Cuando no recordamos lo que nos pasa, nos puede suceder la misma cosa. Son esas mismas cosas que nos marginan, nos matan la memoria, nos queman las ideas, nos quitan las palabras... Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: la verdadera historia, quien quiera oir que oiga. Nos queman las palabras, nos silencian, y la voz de la gente se oirá siempre. Inútil es matar, la muerte prueba que la vida existe... Cuando no recordamos lo que nos pasa, nos puede suceder la misma cosa. Son esas mismas cosas que nos marginan, nos matan la memoria, nos queman las ideas, nos quitan las palabras... Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: la verdadera historia, quien quiera oir que oiga. Nos queman las palabras, nos silencian, y la voz de la gente se oirá siempre. Inútil es matar, la muerte prueba que la vida existe... Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: la verdadera historia, quien quiera oir que oiga. Nos queman las palabras, nos silencian, y la voz de la gente se oirá siempre. Inútil es matar, la muerte prueba que la vida existe... Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: la verdadera historia, quien quiera oir que oiga. Nos queman las palabras, nos silencian, y la voz de la gente se oirá siempre. Inútil es matar, la muerte prueba que la vida existe...

43. GABRIELA MISTRAL TRES ARBOLES
Tres árboles caídos quedaron a la orilla del sendero. El leñador los olvidó, y conversan apretados de amor, como tres ciegos. El sol de ocaso pone su sangre viva en los hendidos leños ¡y se llevan los vientos la fragancia de su costado abierto! Uno torcido, tiende su brazo inmenso y de follaje trémulo hacia el otro, y sus heridas como dos ojos son, llenos de ruego. El leñador los olvidó. La noche vendrá. Estaré con ellos. Recibiré en mi corazón sus mansas resinas. Me serán como de fuego. ¡Y mudos y ceñidos, nos halle el día en un montón de duelo!

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44. JUAN DE DIOS PEZA: REIR LLORANDO
Viendo a Garrik -- actor de la Inglaterra -el pueblo al aplaudirlo le decía: "Eres el más gracioso de la tierra, y más feliz..." Y el cómico reía. Víctimas del spleen, los altos lores en sus noches más negras y pesadas, iban a ver al rey de los actores, y cambiaban su spleen en carcajadas. Una vez, ante un médico famoso, llegóse un hombre de mirar sombrío: sufro -- le dijo --, un mal tan espantoso como esta palidez del rostro mío. Nada me causa encanto ni atractivo; no me importan mi nombre ni mi suerte; en un eterno spleen muriendo vivo, y es mi única pasión la de la muerte. - Viajad y os distraeréis. - ¡Tanto he viajado! - Las lecturas buscad. - ¡Tanto he leído! - Que os ame una mujer. - ¡Si soy amado! - Un título adquirid. - ¡Noble he nacido! - ¿Pobre seréis quizá? - Tengo riquezas. - ¿De lisonjas gustáis? - ¡Tantas escucho! - ¿Qué teneis de familia? - Mis tristezas. - ¿Váis a los cementerios? - Mucho... mucho. ... - De vuestra vida actual ¿tenéis testigos? - Sí, mas no dejo que me impongan yugos: yo les llamo a los muertos mis amigos; y les llamo a los vivos, mis verdugos. Me deja -- agrega el médico -- perplejo vuestro mal, y no debe acobardaros; tomad hoy por receta este consejo "Sólo viendo a Garrik podréis curaros". - ¿A Garrik? - Sí, a Garrik... La más remisa y austera sociedad le busca ansiosa; todo aquel que lo ve muere de risa; ¡Tiene una gracia artística asombrosa! - ¿Y a mí me hará reir? - ¡Ah! sí, os lo juro; Él sí; nada más él; más... ¿qué os inquieta? - Así -- dijo el enfermo --, no me curo: ¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta. ¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reir como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio! ¡Ay! ¡Cuántas veces al reir se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, Porque en los seres que el dolor devora el alma llora cuendo el rostro ríe! Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa, lanza a la faz la tempestad del alma un relámpago triste: la sonrisa. El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto, y también a llorar con carcajadas.

45. JOSÉ ANGEL BUESA CANCIÓN DEL VIAJE

46. ANTONIO MACHADO OCASO

Recuerdo un pueblo triste y una noche de frío Y las iluminadas ventanillas de un tren. Y aquel tren que partía se llevaba algo mío, Ya no recuerdo cuándo, ya no recuerdo quien. Pero sí que fue un viaje para toda la vida Y que el último gesto, fue un gesto de desdén, porque dejó olvidado su amor sin despedida Igual que una maleta tirada en el andén. Y así, mi amor inútil, con su inútil reproche, Se acurrucó en su olvido, que inútil también. Como esos pueblos tristes, donde llueve de noche, Como esos pueblos triste, donde no para el tren.

Ante el pálido lienzo de la tarde, la iglesia, con sus torres afiladas y el ancho campanario, en cuyos huecos voltean suavemente las campanas, alta y sombría, surge. La estrella es una lágrima en el azul celeste. Bajo la estrella clara, flota, vellón disperso, una nube quimérica de plata.

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47. FRANCISCO LUIS BERNARDEZ SILENCIO
No digas nada, no preguntes nada. Cuando quieras hablar, quédate mudo: que un silencio sin fin sea tu escudo y al mismo tiempo tu perfecta espada. No llames si la puerta está cerrada, no llores si el dolor es más agudo, no cantes si el camino es menos rudo, no interrogues sino con la mirada. Y en la calma profunda y transparente que poco a poco y silenciosamente inundará tu pecho de este modo, sentirás el latido enamorado con que tu corazón recuperado te irá diciendo todo, todo, todo.

48. ANTONIO MACHADO CAMPO

La tarde está muriendo como un hogar humilde que se apaga. Allá sobre los montes, quedan algunas brasas. Y ese árbol roto en el camino blanco hace llorar de lástima. ¡Dos ramas en el tronco herido, y una hoja marchita y negra en cada rama! ¿Lloras?... Entre los álamos de oro, lejos, la sombra del amor te aguarda.

49. FRANCISCO QUEVEDO DICIENDO QUÉ COSA ES AMOR

50. LOPE DE VEGA DEFINICION DEL AMOR

Es hielo abrasador, es fuego helado, es herida que duele y no se siente, es un soñado bien, un mal presente, es un breve descanso muy cansado. Es un descuido que nos da cuidado, un cobarde con nombre de valiente, un andar solitario entre la gente, un amar solamente ser amado. Es una libertad encarcelada, que dura hasta el postrero paroxismo; enfermedad que crece si es curada. Éste es el niño Amor, éste es su abismo. ¿Mirad cuál amistad tendrá con nada el que en todo es contrario de sí mismo!.

Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso; No hallar fuera del bien centro y reposo, mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, enojado, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso; Huir el rostro al claro desengaño, beber veneno por licor suave, olvidar el provecho, amar el daño, Creer que un cielo en un infierno cabe, dar la vida y el alma a un desengaño, esto es el amor, quien lo probó, lo sabe.

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51. FRANCISCO LUIS BERNARDEZ: ESTAR ENAMORADO
Estar enamorado, amigos, es encontrar el nombre justo de la vida. Es dar al fin con la palabra que para hacer frente a la muerte se precisa. Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel en que el alma está cautiva. Es levantarse de la tierra con una fuerza que reclama desde arriba. Es respirar el ancho viento que por encima de la carne se respira. Es contemplar desde la cumbre de la persona la razón de las heridas. Es advertir en unos ojos una mirada verdadera que nos mira. Es escuchar en una boca la propia voz profundamente repetida. Es sorprender en unas manos ese calor de la perfecta compañía. Es sospechar que, para siempre, la soledad de nuestra sombra está vencida. Estar enamorado, amigos, es descubrir dónde se juntan cuerpo y alma. Es percibir en el desierto la cristalina voz de un río que nos llama. Es ver el mar desde la torre donde ha quedado prisionera nuestra infancia. Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de cigüeñas y campanas. Es ocupar un territorio donde conviven los perfumes y las armas. Es dar la ley a cada rosa y al mismo tiempo recibirla de su espada. Es confundir el sentimiento con una hoguera que del pecho se levanta. Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo ser esclavo de la llama. Es entender la pensativa conversación del corazón y la distancia. Es encontrar el derrotero que lleva al reino de la música sin tasa. Estar enamorado, amigos, es adueñarse de las noches y los días. Es olvidar entre los dedos emocionados la cabeza distraída. Es recordar a Garcilaso cuando se siente la canción de una herrería. Es ir leyendo lo que escriben en el espacio las primeras golondrinas. Es ver la estrella de la tarde por la ventana de una casa campesina. Es contemplar un tren que pasa por la montaña con las luces encendidas. Es comprender perfectamente que no hay fronteras entre el sueño y la vigilia. Es ignorar en qué consiste la diferencia entre la pena y la alegría. Es escuchar a medianoche la vagabunda confesión de la llovizna. Es divisar en las tinieblas del corazón una pequeña lucecita. Estar enamorados, amigos, es padecer espacio y tiempo con dulzura. Es despertarse una mañana con el secreto de las flores y las frutas. Es libertarse de sí mismo y estar unido con las otras criaturas. Es no saber si son ajenas o si son propias las lejanas amarguras Es remontar hasta la fuente las aguas turbias del torrente de la angustia. Es compartir la luz del mundo y al mismo tiempo compartir su noche obscura. Es asombrarse y alegrarse de que la luna todavía sea Luna. Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea de ser hombre es menos dura. Es empezar a decir siempre y en adelante no volver a decir nunca. Y es además, amigos míos, estar seguro de tener las manos puras.

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52. JOSE ANGEL TRELLES EL AMOR
El amor es un rayo de luz indirecta una gota de paz, una fe que despierta, un zumbido en el aire, un punto en la niebla un perfil, una sombra, una pausa, una espera. El amor es un suave rumor que se acerca un timbre a lo lejos, una brisa ligera, una voz en la calma, un aroma de menta, un después, un quizás, una vez, una meta. El amor va brotando entre el aire y el suelo, y se palpa y se siente y hay quien pueda verlo y hace que te despiertes y pienses en el y te llama despacio rozando tu piel. El amor te hipnotiza, te hace soñar y sueñas y cedes y te dejas llevar y te mueve por dentro y te hace ser más y te empuja y te puede y te lleva detrás. Y de pronto te alza, te lanza, te quema hace luz en tu alma, hace fuego en tus venas y te hace gritar el sentir que te quemas te disuelve, te evapora, te destruye, te crea. Y te hace viajar en el filo del tiempo remontando los siglos de mil universos y te lleva a la gloria y te entrega a la tierra y te mira y te ve y piensa y piensa. Y de pronto el amor es la luz de una llama, que se empieza a apagar y se va y se apaga es la isla pequeña perdida en la niebla una gota, un no se, una mancha una mueca El amor va bajando peldaño a peldaño con las manos cerradas y el paso cansado te pregunta quien eres para hacerte saber que apenas te conoce que ¿que quieres de el? El amor te hace burla, se ríe de ti mientras tú sigues quieto, sin saber que decir y deseas seguirle y decirle que no que se quede que vuelva que cometa un error Y el amor desbarata tus grandes ideas, te destroza te rompe te parte te quiebra y te hace ese que tú no quisieras y te empuja a la nada y te deja hecho mierda Y te arroja las luces del último infierno arrancándote el alma, pisándote el cuerpo y ahogas de ansias de volver a la nada y de pronto te ve y te ve y se apiada.

53. JORGE MANRIQUE DICIENDO QUÉ COSA ES AMOR
1 Es amor fuerza tan fuerte que fuerza toda razón, una fuerza de tal suerte, que todo seso convierte en su fuerza y aflicción. Una porfía forzosa que no se puede vencer, cuya fuerza porfiosa hacemos más poderosa queriéndonos defender. 2 Es placer en que hay dolores, dolor en que hay alegría, un pesar en que hay dulzores, un esfuerzo en que hay temores, temor en que hay osadía. Un placer en que hay enojos, una gloria en que hay pasión, una fe en que hay antojos, fuerza que hacen los ojos al seso y al corazón. 3. Es una cautividad sin parecer las prisiones, un robo de libertad, un forzar de voluntad donde no valen razones; una sospecha celosa causada por el querer, una rabia deseosa que no sabe qué es la cosa que desea tanto ver. 4. Es un modo de locura con las mudanzas que hace una vez pone tristura, otra vez causa holgura como lo quiere y le place; un deseo que al ausente trabaja pena y fatiga; un recelo que al presente hace callar lo que siente, temiendo pena que diga

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54. FRANCISCO LUIS BERNARDEZ SONETO UNITIVO
Tan unidas están nuestras cabezas y tan atados nuestros corazones, ya concertadas las inclinaciones y confundidas las naturalezas, que nuestros argumentos y razones y nuestras alegrías y tristezas están jugando al ajedrez con piezas iguales en color y proporciones. En el tablero de la vida vemos empeñados a dos que conocemos, a pesar de que no diferenciamos, en un juego amoroso que sabemos sin ganador, porque los dos perdemos, ni perdedor, porque los dos ganamos.

55. AMANDO NERVO EN PAZ
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, Porque nunca me diste ni esperanza fallida, Ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; Porque veo al final de mi rudo camino Que yo fui el arquitecto de mi propio destino; Que si extraje la miel o la hiel de las cosas, Fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: Cuando planté rosales coseché siempre rosas. Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: ¡Mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! Hallé sin duda largas las noches de mis penas; Mas no me prometiste tan solo noches buenas; Y en cambio tuve algunas santamente serenas Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz

56. POESIAS RELIGIOSAS ANONIMO SONETO
No me mueve mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor; muéveme el verte clavado en una cruz y encarnecido; muéveme ver tu cuerpo tan herido; muévenme tus afrentas y tu muerte. Muéveme,al fin,tu amor,y en tal manera que aunque no hubiera cielo yo te amara, y aunque no hubiera infierno te temiera. No me tienes que dar porque te quiera; pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.

LOPE DE VEGA SONETO
Qué tengo yo, que mi amistad procuras? Qué interés se te sigue, Jesús mío. que a mi puerta, cubierto de rocío, pasas las noches del invierno oscuras? Oh cuánto fueron mis extrañas duras, pues no te abrí ! Qué extraño desvarío, si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras! Cuántas veces el ángel me decía: “Alma, asómate ahora a la ventana, verás con cuánto amor llamar porfía !” Y cuántas, hermosura soberana, “mañana le abriremos”, respondía, para lo mismo responder mañana !

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57. ANTONIO MACHADO: POEMA DEL ÁRBOL
Árbol, buen árbol, que tras la borrasca te erguiste en desnudez y desaliento, sobre una gran alfombra de hojarasca que removía indiferente el viento… Hoy he visto en tus ramas la primera hoja verde, mojada de rocío, como un regalo de la primavera, buen árbol del estío. Y en esa verde punta que está brotando en ti de no sé dónde, hay algo que en silencio me pregunta o silenciosamente me responde. Sí, buen árbol; ya he visto como truecas el fango en flor, y sé lo que me dices; ya sé que con tus propias hojas secas se han nutrido de nuevo tus raíces. Y así también un día, este amor que murió calladamente, renacerá de mi melancolía en otro amor, igual y diferente. No; tu augurio risueño, tu instinto vegetal no se equivoca: Soñaré en otra almohada el mismo sueño, y daré el mismo beso en otra boca. Y, en cordial semejanza, buen árbol, quizá pronto te recuerde, cuando brote en mi vida una esperanza que se parezca un poco a tu hoja verde…

58. JOAQUÍN SABINA. DOS HORAS DESPUES
La tarde consumió su luego fatuo sin carne, sin pecado, sin quizás, la noche se agavilla como un ave a punto de emigrar. Y el mundo es un hervor de caracolas ayunas de pimienta, risa y sal, y el sol es una lágrima en un ojo que no sabe llorar. Tu espalda es el ocaso de septiembre, un mapa sin revés ni marcha atrás, una gota de orujo acostumbrada al desdén de la mar. Y al cabo el calendario y sus ujieres disecando el oficio de soñar y la espuela en la tasca de la esquina y el vicio de olvidar. Por el renglón del corazón cada mañana descarrila un tren. Y al terminar vuelta a empezar dos horas después de amanecer. Tiene la vida un lánguido argumento que no se acaba nunca de aprender, sabe a licor y a luna despeinada que no quita la sed. La noche ha consumido sus botellas Dejándose un jirón en la pared. Han pasado los días como hojas de libros sin leer.

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59. GARCIA LORCA : LA LLUVIA

La lluvia tiene un vago secreto de ternura, algo de soñolencia resignada y amable, una música humilde se despierta con ella que hace vibrar el alma dormida del paisaje. Es un besar azul que recibe la Tierra, el mito primitivo que vuelve a realizarse. El contacto ya frío de cielo y tierra viejos con una mansedumbre de atardecer constante. Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores y nos unge de espíritu santo de los mares. La que derrama vida sobre las sementeras y en el alma tristeza de lo que no se sabe. La nostalgia terrible de una vida perdida, el fatal sentimiento de haber nacido tarde, o la ilusión inquieta de un mañana imposible con la inquietud cercana del color de la carne. El amor se despierta en el gris de su ritmo, nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre, pero nuestro optimismo se convierte en tristeza al contemplar las gotas muertas en los cristales. Y son las gotas: ojos de infinito que miran al infinito blanco que les sirvió de madre. Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio y le dejan divinas heridas de diamante. Son poetas del agua que han visto y que meditan lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos, lluvia mansa y serena de esquila y luz suave, lluvia buena y pacifica que eres la verdadera, la que llorosa y triste sobre las cosas caes! ¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas almas de fuentes claras y humildes manantiales! Cuando sobre los campos desciendes lentamente las rosas de mi pecho con tus sonidos abres. El canto primitivo que dices al silencio y la historia sonora que cuentas al ramaje los comenta llorando mi corazón desierto en un negro y profundo pentágrama sin clave. Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena, tristeza resignada de cosa irrealizable, tengo en el horizonte un lucero encendido y el corazón me impide que corra a contemplarte. ¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman y eres sobre el piano dulzura emocionante; das al alma las mismas nieblas y resonancias que pones en el alma dormida del paisaje!

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60. OSCAR PALAVECINO AMOR SALVAJE
Te llevé sin preguntarte ni tu nombre con mi brazo encadenado a tu cintura asalté tu intimidad y tu ternura para amar sin más razones que el amor. Nos besamos sin decir una palabra fuimos cómplices callados del verano y mis manos temblorosas se quemaron seducidas por el fuego de tu piel. Amor salvaje juntos cruzamos los umbrales del pecado con el puñal de la pasión, nos desgarramos sin derramar ni una gotita de dolor. Amor salvaje como una selva tropical nos incendiamos y en un instante sin saber, que no dejamos ni una ramita de ilusión para después. Anhelante como un puma entre las sombras desgajé tu cuerpo entero con mis besos y atrapado por las lunas de tu pecho por el cálido gemido de tu voz. Y montados en el potro del deseo sin fronteras por la noche galopamos y nos vio la madrugada con ojeras desvelados diciéndonos adiós.

61. HORACIO GUARANI PESCADOR Y GUITARRERO
Pescador del Paraná que esperas pique de sueños... mientras el río se lleva tu pulso de guitarrero... Yo te he visto en la alborada con carnadas y aparejos... y un silbido entre los labios que te sigue como perro...

La niña del agua tiene de escamas la cabellera y una lagrima que moja la trenza de su leyenda. La vida también es río qua va golpeando la piedra. La niña del agua tiene de escamas la cabellera... Tu guitarra pescadora tiene el cauce de tus penas y hay un anzuelo clavado en su boca de madera. Pescador y guitarrero el tiempo es como un dorado que se nos va de la mano cuando menos lo esperamos...

63. MERCEDES SOSA CANCIÓN DE LAS SIMPLES COSAS
Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas, lo mismo que un árbol que en tiempo de otoño se queda sin hojas. Al fin la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas, esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón. Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida, y entonces comprende cómo están de ausentes las cosas queridas. Por eso muchacho no partas ahora soñando el regreso, que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo. Demórate aquí, en la luz mayor de este mediodía, donde encontrarás con el pan al sol la mesa tendida. Por eso muchacho no partas ahora soñando el regreso, que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo

62. ELADIA BLAZQUEZ HONRAR LA VIDA
No. Permanecer y transcurrir no es perdurar, no es existir, ni honrar la vida. Hay tantas maneras de no ser, tanta conciencia, sin saber, adormecida. Merecer la vida no es callar y consentir tantas injusticias repetidas. Es una virtud, es dignidad, y es la actitud de identidad más definida. Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir porque no es lo mismo que vivir honrar la vida No, permanecer y transcurrir no siempre quiere sugerir honrar la vida. Hay tanta pequeña vanidad en nuestra tonta humanidad enceguecida... Merecer la vida es erguirse vertical más allá del mal de las caídas. Es igual que darle a la verdad y a nuestra propia libertad la bienvenida.

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64. JOSE PEDRONI CUANDO ME VES ASI
Cuando me ves así, con estos ojos que no quieren mirarte, es que al oírte hablar pienso en la lluvia sin dejar de escucharte. Porque tu voz, amiga, como el agua rumorea el amor, y pensando en la lluvia me parece mejor que te escucho mejor. Cuando me ves así, con estos ojos que te miran sin verte, es que a través de ti miro a mi sueño, sin dejar de quererte. Porque en tu suave transparencia tengo un milagroso tul, con el cual, para dicha de mis ojos, todo lo veo azul.

65. JOSE PEDRONI MATERNIDAD (FRAGMENTO)
Mujer: en un silencio que me sabrá de ternura, durante nueve lunas crecerá tu cintura; y en el mes de la siega tendrás color de espiga, vestirás simplemente y andarás con fatiga. -El hueco de tu almohada tendrá olor a nido, y a vino derramado nuestro mantel tendido-. Si mi mano te toca, tu voz, con la vergüenza, se romperá en tu boca lo mismo que una copa. El cielo de tus ojos será cielo nublado. Tu cuerpo todo entero, como un vaso rajado que pierde un agua limpia. Tu mirada un rocío. Tu sonrisa la sombra de un pájaro en el río. Y un día, un dulce día, quizás un día de fiesta para el hombre de pala y la mujer de cesta; el día que las madres y las recién casadas vienen por los caminos a las misas cantadas; el día que la moza luce su cara fresca, y el cargador no carga, el pescador no pesca... -tal vez el sol deslumbre; quizá la luna grata tenga catorce noches y espolvoree plata sobre la paz del monte; tal vez en el villaje llueva calladamente; quizá yo esté de viaje...-. Un día, un dulce día, con manso sufrimiento, te romperás cargada como una rama al viento. Y será el regocijo de besarte las manos, y de hallar en el hijo tu misma frente simple, tu boca, tu mirada, y un poco de mis ojos, un poco, casi nada...

66. FRANCISCO LUIS BERNANDEZ SONETO DE LA UNIDAD
Yo que tengo la voz desparramada, Yo que tengo el afecto dividido, Yo que sobre las cosas he vivido Siempre con la memoria derramada; Yo que fui por la tierra desolada, Yo que fui bajo el cielo prometido Con el entendimiento repartido Y con la voluntad multiplicada; Quiero poner ahora la energía De la memoria, del entendimiento Y de la voluntad en armonía Con la memoria que no olvida nunca Con el entendimiento siempre atento Y con la voluntad que no se trunca.

67. GABRIEL CELAYA DE NOCHE
Y la noche se eleva como música en ciernes, Y las estrellas brillan temblando de extinguirse, Y el frío, el claro frío, El gran frío del mundo, La poca realidad de cuanto veo y toco, El poco amor que encuentro, Me mueven a buscarte, Mujer, en cierto bosque de latidos calientes. Sólo tú, dulce mía, Dulce en los olores de savia espesa y fuerte, Sin palabras, muy cerca, palpitando conmigo, Sólo tú eres real en un mundo fingido; Y te toco, y te creo, Y eres cálida y suave matriz de realidades, Amante, amparo, madre, O peso de la tierra que sólo en ti acaricio, O presencia que aún dura cuando cierro los ojos, Fuera de mí, tan bella.

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68. MIGUEL HERNANDEZ CANCION ULTIMA
Pintada, no vacía: pintada está mi casa del color de las grandes pasiones y desgracias. Regresará del llanto adonde fue llevada con su desierta mesa con su ruidosa cama. Florecerán los besos sobre las almohadas. Y en torno de los cuerpos elevará la sábana su intensa enredadera nocturna, perfumada. El odio se amortigua detrás de la ventana. Será la garra suave. Dejadme la esperanza.

69. JUAN RAMON JIMENEZ EL VIAJE DEFINITIVO
…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando. Y se quedará mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco. Todas las tardes el cielo será azul y plácido, y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario. Se morirán aquellos que me amaron y el pueblo se hará nuevo cada año; y lejos del bullicio distinto, sordo, raro del domingo cerrado, del coche de las cinco, de las siestas del baño, en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado, mi espíritu de hoy errará, nostálgico... Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido... Y se quedarán los pájaros cantando.

70. MIGUEL HERNANDEZ UMBRIO POR LA PENA CASI BRUNO
Umbrío por la pena, casi bruno, porque la pena tizna cuando estalla, donde yo no me hallo no se halla hombre más apenado que ninguno. Sobre la pena duermo solo y uno, pena es mi paz y pena mi batalla, perro que ni me deja ni se calla, siempre a su dueño fiel, pero importuno. Cardos y penas llevo por corona, cardos y penas siembran sus leopardos y no me dejan bueno hueso alguno. No podrá con la pena mi persona rodeada de penas y de cardos: ¡cuánto penar para morirse uno!

71. FRANCISCO DE QUEVEDO CERRAR PODRA MIS OJOS
Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra, que me llevaré el blanco día; y podrá desatar esta alma mía hora, a su afán ansioso linsojera; mas no de esotra parte en la ribera dejará la memoria en donde ardía; nadar sabe mi llama la agua fría, y perder el respeto a ley severa: Alma a quien todo un Dios prisión ha sido, venas que humor a tanto fuego han dado, medulas que han gloriosamente ardido, su cuerpo dejarán, no su cuidado; serán ceniza, mas tendrán sentido. Polvo serán, mas polvo enamorado.

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72. LEON FELIPE VENCIDOS
Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar. Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura, y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar, va cargado de amargura, que allá encontró sepultura su amoroso batallar. Va cargado de amargura, que allá «quedó su ventura» en la playa de Barcino, frente al mar. Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar. Va cargado de amargura, va, vencido, el caballero de retorno a su lugar. ¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura, en horas de desaliento así te miro pasar! ¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura y llévame a tu lugar; hazme un sitio en tu montura, caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura que yo también voy cargado de amargura y no puedo batallar! Ponme a la grupa contigo, caballero del honor, ponme a la grupa contigo, y llévame a ser contigo pastor. Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar…

73. ANTONIO MACHADO EN EL ENTIERRO DE UN AMIGO
Tierra le dieron una tarde horrible del mes de julio, bajo el sol de fuego. A un paso de la abierta sepultura, había rosas de podridos pétalos, entre geranios de áspera fragancia y roja flor. El cielo puro y azul. Corría un aire fuerte y seco. De los gruesos cordeles suspendido, pesadamente, descender hicieron el ataúd al fondo de la fosa los dos sepultureros... Y al reposar sonó con recio golpe, solemne, en el silencio. Un golpe de ataúd en tierra es algo perfectamente serio. Sobre la negra caja se rompían los pesados terrones polvorientos... El aire se llevaba de la honda fosa el blanquecino aliento. —Y tú, sin sombra ya, duerme y reposa, larga paz a tus huesos... Definitivamente, duerme un sueño tranquilo y verdadero.

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74. JOSE ANGEL BUESA POEMA DE LA DESPEDIDA
Te digo adiós si acaso te quiero todavía Quizas no he de olvidarte... Pero te digo adiós No se si me quisiste... No se si te quería O tal vez nos quisimos demasiado los dos. Este cariño triste y apasionado y loco Me lo sembré en el alma para quererte a tí. No se si te amé mucho... No se si te amé poco, Pero si sé que nunca volveré a amar así. Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo Y el corazón me dice que no te olvidaré. Pero al quedarme solo... Sabiendo que te pierdo, Tal vez empiezo a amarte como jamás te amé. Te digo adiós y acaso con esta despedida Mi más hermoso sueño muere dentro de mí. Pero te digo adiós para toda la vida, Aunque toda la vida siga pensando en tí.

75. MARTIN GALAS QUIERO SER EN TU VIDA
Quiero ser en tu vida algo más que un instante algo más que una sombra y algo más que un afán Quiero ser en tí misma una huella imborrable y un recuerdo constante y una sola verdad. Palpitar en tus rezos con temor de abandono, ser en todo y con todo complemento de tí una sed infinita de caricias y besos pero no una costumbre de estar cerca de mí. Quiero ser en tu vida una pena de ausencia y un dolor de distancia y una eterna amistad, algo más que una imagen y algo más que el ensueño que venciendo caminos, llega, pasa y se va. Ser el llanto en tus ojos y en tus labios la risa ser el fin y el principio, la tiniebla y la luz y la vida y la muerte y la tierra y el cielo: ser igual que en mi vida has venido a ser tú.

76. FRANCISCO DE QUEVEDO ERASE UN HOMBRE A UNA NARIZ PEGADO
Érase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa, érase una alquitara medio viva, érase un peje espada mal barbado; era un reloj de sol mal encarado. érase un elefante boca arriba, érase una nariz sayón y escriba, un Ovidio Nasón mal narigado. Érase el espolón de una galera, érase una pirámide de Egito, los doce tribus de narices era; érase un naricísimo infinito, muchísima nariz, nariz tan fiera que en la cara de Anás fuera delito.

77. QUEVEDO FUE SUEÑO AYER, MAÑANA SERA TIERRA
¡Fue sueño ayer; mañana será tierra! ¡Poco antes, nada; y poco después, humo! ¡Y destino ambiciones, y presumo apenas punto al cerco que me cierra! Breve combate de importuna guerra, en mi defensa, soy peligro sumo; y mientras con mis armas me consumo, menos me hospeda el cuerpo, que me entierra. Ya no es ayer; mañana no ha llegado; hoy pasa, y es, y fue, con movimiento que a la muerte me lleva despeñado. Azadas son la hora y el momento que, a jornal de mi pena y mi cuidado, cavan en mi vivir mi monumento.

78. FRANCISCO DE QUEVEDO PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO
Madre, yo al oro me humillo,

79. ANONIMO ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE
Un sueño soñaba anoche,

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Él es mi amante y mi amado, Pues de puro enamorado Anda continuo amarillo. Que pues doblón o sencillo Hace todo cuanto quiero, Poderoso caballero Es don Dinero. Nace en las Indias honrado, Donde el mundo le acompaña; Viene a morir en España, Y es en Génova enterrado. Y pues quien le trae al lado Es hermoso, aunque sea fiero, Poderoso caballero Es don Dinero. Son sus padres principales, Y es de nobles descendiente, Porque en las venas de Oriente Todas las sangres son Reales. Y pues es quien hace iguales Al rico y al pordiosero, Poderoso caballero Es don Dinero. ¿A quién no le maravilla Ver en su gloria, sin tasa, Que es lo más ruin de su casa Doña Blanca de Castilla? Mas pues que su fuerza humilla Al cobarde y al guerrero, Poderoso caballero Es don Dinero. Es tanta su majestad, Aunque son sus duelos hartos, Que aun con estar hecho cuartos No pierde su calidad. Pero pues da autoridad Al gañán y al jornalero, Poderoso caballero Es don Dinero. Más valen en cualquier tierra (Mirad si es harto sagaz) Sus escudos en la paz Que rodelas en la guerra. Pues al natural destierra Y hace propio al forastero, Poderoso caballero Es don Dinero.

sueñito del alma mía, soñaba con mis amores, que en mis brazos los tenía. Vi entrar señora tan blanca, mucho más que nieve fría. -¿Por dónde has entrado amor? ¿Cómo has entrado mi vida? Las puertas están cerradas, ventanas y celosías. -No soy el Amor, amante: la Muerte que Dios te envía. -¡Ay, Muerte tan rigurosa, déjame vivir un día! -Un día no puede ser, una hora tienes de vida. Muy rápido se calzaba, más rápido se vestía; ya se va para la calle, en donde su amor vivía. -¡Ábreme la puerta blanca, ábreme la puerta niña!. -¿Cómo te podré yo abrir si la ocasión no es debida? Mi padre no fue al palacio, mi madre no está dormida. -Si no me abres esta noche, ya no me abrirás, querida; la muerte me está buscando, junto a tí vida sería. -Vete bajo la ventana donde labraba y cosía, te echaré cordón de seda para que subas arriba, y si el cordón no alcanzara, mis trenzas añadiría. La fina seda se rompe; la Muerte que allí venía: -nos vamos enamorado, que la hora ya está cumplida.

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80. JORGE MANRIQUE COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE
I Recuerde el alma dormida, avive el seso e despierte contemplando cómo se passa la vida, cómo se viene la muerte tan callando; cuán presto se va el placer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor. II Pues si vemos lo presente cómo en un punto se es ido y acabado, si juzgamos sabiamente, daremos lo non venido por pasado. No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera más que duró lo que vio, pues que todo ha de pasar por tal manera. III Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, Que es el morir; allí van los señoríos derechos a se acabar e consumir; allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos, llegados, son iguales los que viven por sus manos y los ricos. (…) V Este mundo es el camino para el otro, que es morada sin pesar; mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos cuando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos; así que cuando morimos, descansamos. (…) VIII Ved de cuán poco valor son las cosas tras que andamos y corremos, que, en este mundo traidor, aun primero que muramos las perdemos. De ellas deshace la edad, de ellas casos desastrados que acaecen, de ellas, por su calidad, en los más altos estados desfallecen. IX Decidme: La hermosura, la gentil frescura y tez de la cara, la color e la blancura, cuando viene la vejez, ¿cuál se para? Las mañas y ligereza y la fuerza corporal de juventud, todo se torna graveza cuando llega el arrabal de senectud. (…)