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1.5 El Paisaje Kárstico.

El paisaje kárstico posee dos características esenciales:

Numerosas depresiones cerradas de diversos tamaños.

Pocos afloramientos superficiales de agua, incluso en zonas muy lluviosas.

Las aguas enseguida se infiltran bajo tierra por grietas que vierten a conductos subterráneos capaces de drenar cuanto recogen, saliendo de nuevo al exterior en el fondo de los valles. Esto es posible porque las rocas donde se han formado las cuevas son:

- suficientemente solubles para que el agua pueda ensanchar las fisuras por disolución.

- suficientemente puras para que los residuos insolubles no colmaten los conductos ya formados.

- suficientemente sólidas para que los techos no se desplomen.

Estas tres condiciones solo son cumplidas totalmente por las rocas carbonatadas (mármoles, calizas y dolomías) y es en ellas donde se forman casi siempre las mayores cavidades. En superficie existen una serie de formas particulares que se encuentran asociadas al paisaje kárstico:

Lapiaces. Desiertos de piedra desnudos, agrietados, con acanaladuras y cantos vivos producidos por corrosión química de la roca al entrar en contacto con el agua de lluvia o la fusión de la nieve. El agua se infiltra rápidamente hacia el subsuelo y no existe apenas escorrentía.

Simas.

Conductos verticales que en ocasiones resultan espectaculares por sus dimensiones colosales. Su formación puede ser debida a diversos factores como hundimiento de bóvedas, ahondamiento de los neveros, disolución exagerada en el fondo de colinas, corrosión/erosión en sumideros activos.

Dolinas.

Depresiones circulares o con forma de embudo originadas por hundimiento del terreno debido al colapso de una antigua cavidad (de colapso) o por infiltración del agua en puntos concretos (de disolución). Pueden llegar a alcanzar grandes dimensiones. La vegetación que se instala en el fondo de las colinas favorece la disolución de la roca, pero los residuos insolubles colmatan el fondo e impiden que el agua pueda ser evacuada, encharcándose a veces después de fuertes lluvias.

Uvalas.

Depresiones de contornos irregulares con diámetros a menudo superiores a los 500 m. Su formación es objeto de controversia aunque parecen crearse por la unión de dolinas que crecen muy próximas y se desarrollan más rápidamente en anchura que en profundidad. En ocasiones quedan rocas testigos de los antiguos tabiques de las colinas asociadas.

Poljes.

Depresiones de gran extensión caracterizadas por tener el fondo marcadamente plano. Se desarrollan siempre en las proximidades del nivel freático, evolucionando principalmente en el plano horizontal, por disolución de los laterales de la depresión. El fondo de los mismos es utilizado en ocasiones como tierra de cultivo y a veces presentan cauces fluviales que drenan por los "ponors". Cuando estos son incapaces de absorber el agua de lluvia se convierten en lagos temporales.

Resurgencias. Lugares por los que sale al exterior el agua recogida en las partes altas de los macizos. Podríamos hacer una pequeña diferencia entre resurgencia (cuando el agua corresponde a perdidas concentradas bien localizadas) o exurgencias (si el agua que sale es recogida en puntos difusos de toda la superficie del karst).

Cenotes.

Son grandes dolinas colapsadas desarrolladas sobre un nivel de agua kárstica importante. Presentan un diámetro similar a su profundidad y paredes muy verticales o extraplomadas. Abundan en la península de Yucatán (México).

Pitones, Torres, Mogotes. Cuando la erosión ha devorado una parte importante del macizo solo quedarnos testigos aislados dominando la zona. Este tipo de formaciones se dan en tropicales muy evolucionadas.

1.6 El Interior del Karst.

Aunque cada espeleólogo pondrá un nombre característico a los lugares que de alguna forma destaquen en la fisonomía de la cueva, los científicos son mucho más fríos a la hora de definir con términos precisos lo que se puede encontrar en el interior de una cueva, Las formas más usuales se pueden describir con pocas palabras: galería, pozo, sala, laminador, meandro

Todas, sin excepción, se han formado aprovechando los puntos débiles de la roca, aquellos en los que estaba fracturada o poseía discontinuidades. La forma que poseen los conductos subterráneos es el resultado de varios factores que intentaremos resumir a continuación:

El régimen de las aguas:

Infiltración por zona vadosa.

Infiltración por zona freática.

La rapidez de circulación del agua:

Rápida: vaciado de las galerías.

Lenta: relleno por sedimentación.

La red de fracturación:

Juntas de estratificación.

Diaclasas.

CONDUCTOS EN ZONA FREÁTICA.

Cuando los conductos se forman en esta zona, completamente inundada de agua a presión, la disolución de la roca se produce en toda su sección y la forma tiende a ser circular, aunque al no ser compacta ni homogénea se producen conductos irregulares como los que se muestran en los dibujos, aprovechando diversas fracturas o discontinuidades.

dibujos, aprovechando diversas fracturas o discontinuidades. Formación de cúpulas de disolución en la zona freática.

Formación de cúpulas de disolución en la zona freática.

Dos formas típicas asociadas a este tipo de tubos freáticos son los "golpes de gubia", hendiduras con formas alargadas que recubren suelos, techos y paredes y las "cúpulas de disolución", huecos ascendentes formados en los techos de los conductos cuando aparece una fisura que aporta agua de infiltración. Si el agua discurre lentamente, la galería tenderá a crecer por las partes altas ya que la parte baja está protegida por el depósito arcilloso que la recubre.

está protegida por el depósito arcilloso que la recubre. Morfologías características de secciones freáticas.

Morfologías características de secciones freáticas.

CONDUCTOS EN ZONA VADOSA. Si el agua discurre rápidamente por la zona vadosa, su acción química actuará sobre todo en los puntos bajos de la galería. Si lo hace en una diaclasa, la galería irá profundizando, formándose un meandro, más alto que ancho. Si lo hace por un plano de estratificación se forma un laminador, en el que predomina la anchura. Pueden desarrollarse formas intermedias cuando hay una mezcla de ambos tipos de discontinuidades. Cuando el agua discurre lentamente, la galería acaba obstruyéndose por los sedimentos que se depositan en su lecho. Con el tiempo podría crearse un pequeño canal de bóveda en la parte superior. En la zona vadosa, además de la disolución suele jugar un papel destacado la erosión mecánica, dada la elevada energía del agua. Por ello, a veces, las galerías están desarrolladas en rocas aparentemente insolubles, desgastadas por el poder erosivo del agua y las partículas que ésta arrastra. Existen interesantes casos en los que el agua ha conseguido taladrar estas capas, formándose pozos de más de 100 m de profundidad que se encajan en niveles de calizas inferiores, discurriendo hasta encontrar de nuevo otra capa impermeable en su camino.

hasta encontrar de nuevo otra capa impermeable en su camino. Si el agua discurre rápida por

Si el agua discurre rápida por la zona vadosa forma meandros, laminadores o una mezcla de ambos. Cuando lo hace lentamente las galerías acaban obstruyéndose por los sedimentos

que se van depositando en su lecho.