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ELCORREODEANDALUCÍA | Domingo 17 de marzo de 2013

opinión | 5

CRISTALES ROTOS

¿Qué necesita un joven para construir su futuro?

ROTOS ¿Qué necesita un joven para construir su futuro? JUAN CARLOS RODRÍGUEZ IBARRA jcribarra@fundceri.org E l

JUAN CARLOS RODRÍGUEZ IBARRA

jcribarra@fundceri.org

E l Gobierno de España ha anuncia- do algunas medidas para fomen- tar la iniciativa empresarial de los jóvenes y para tratar de hacer

frente a la vergüenza que significan seis millones de parados, de los cuales, el 52% son menores de 25 años. Algo es algo, dirán algunos, si bien es cierto que ese tipo de medidas van enca- minadas a poner algún modelo de pro- puesta ante el reto que el PSOE ha hecho, por boca de su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, para que los dos grandes partidos se sienten en una mesa y no se levanten hasta que no en- cuentren formas y maneras de ofrecer algo de luz a quienes se consideran, con razón, la más preparada generación de la historia de España. El tipo de medidas que nos ha anunciado el Gobierno no dejan de ser variantes de las que ya se han ensayado en otras ocasiones. Parece que el Gobierno pone cierta voluntad, pero no tienen ni idea de cómo trabajar el emprendimiento, la creatividad y el li- derazgo desde una estrategia nacional. La mayor parte de las medidas son par- ches y retales de las trasnochadas políti- cas del siglo XX. Es querer conducir a la gente por el camino de siempre para ir al lugar de siempre. Lo primero que deberían plantearse quienes están preocupados o tienen la responsabilidad de atajar este grave pro- blema es responder, con todos los datos que la nueva realidad nos ofrece, a la si- guiente pregunta: ¿Qué necesita un joven para construir su futuro? Los jóvenes tienen que saber que son ellos los auténticos protagonistas de sus vidas. A demasiados jóvenes les han dicho sus padres, familias o profesores quienes son y qué tienen que ser. Es ne- cesario que el joven cree su propia histo- ria. Es necesario que sepa que los sue- ños, las ideas, el producto de su imagina- ción pueden parecer irrazonables hoy pero que, sin duda, serán la realidad de mañana. Deben tender a buscar ideas en las que la gente no suele reparar. Deben encontrar oportunidades donde los

demás no ven nada. Como la historia del vendedor de zapatos que mandaron a África para evaluar el posible mercado. Volvió y dijo: “no hay esperanzas; no lle- van zapatos”. La empresa mandó a otro vendedor a África. Cuando volvió dijo:

“Estamos ante un gran negocio; nadie lleva zapatos”. Para ello será necesario inocular en la sociedad una nueva concepción del ries- go y del fracaso. Una nueva concepción del riesgo donde se destruya el “horror al error”, esa imagen negativa que se tiene actualmente del fracaso. El error debe ser considerado inherente al emprendi- miento, beneficioso, necesario para lle- gar al éxito. En definitiva, debe surgir un nuevo concepto donde el fracaso sea el

éxito del aprendizaje, y donde lo penali- zado sea la inactividad, nunca los fallos. Así lo ven ya muchas organizaciones que han empezado a aplicar los nuevos valo- res de esta sociedad que nos está llegan- do. Son conocidos casos como los de Mi- crosoft donde, para determinados pues- tos, prefieren contratar personas con ex- periencia en errores en sus anteriores empresas. Ya no sólo es importante el co- nocimiento, sino la osadía, la imagina- ción y la capacidad de experimentar y asumir riesgos. La educación no debe ser ajena a los nuevos valores que han surgido en la so- ciedad. El sistema educativo español y europeo está diseñado para la transmi- sión de conocimientos, pero para la pasi-

para la transmi- sión de conocimientos, pero para la pasi- vidad. Se forma bien a nuestros

vidad. Se forma bien a nuestros estudian- tes, pero una vez formados, lo que tene- mos son demandantes de empleo de alta cualificación. Les damos educación a los ciudadanos, pero no les hemos propor- cionado espíritu de iniciativa. Y en una sociedad donde se anula el espíritu de iniciativa, no emerge la cultura del ries- go. Acometer los necesarios cambios en el sistema educativo exige reconocer al menos tres realidades del sistema actual, no precisamente halagüeñas: que aún no ha adaptado sus modelos de intercambio de conocimientos teóricos a los nuevos avances tecnológicos; que se sigue edu- cando para la pasividad; y que ha queda- do obsoleto el concepto de titulación como unidad de acreditación de la for- mación adquirida. En líneas generales, la enseñanza formal está orientada a frenar, y muchas

Ya no sólo es importante el conocimiento, sino la osadía y la capacidad de experimentar y asumir riesgos

veces a mutilar, la capacidad creadora innata de los pequeños. Debemos luchar por el derecho a la imaginación en nues- tra sociedad que, como otros muchos de- rechos, ha costado largo tiempo en que se formulen y se consigan. En esta nueva sociedad, la principal meta de la educación debe ser crear mujeres y hombres capaces de hacer cosas nuevas, de explorar nuevas posibilidades, y no simplemente de repetir lo que han hecho otras generaciones, con afán de superación, y sin miedo a la experimen- tación y al error. En definitiva, una nueva sociedad, donde el proceso no es lineal sino bioló- gico, donde lo que cuenta fundamental- mente es la formación, la inteligencia, la osadía, el riesgo, la diversidad, y la imagi- nación. Ése es el nuevo sitio y esos son los factores que definen al nuevo sitio, a la nueva sociedad. Y hacia ahí se debería caminar con quienes se atrevan a em- prender ese recorrido.

al nuevo sitio, a la nueva sociedad. Y hacia ahí se debería caminar con quienes se